O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
O W N
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» A little creativity on the life.
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 4:32 pm por Atenea.

» Our twenties
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 4:05 pm por Atenea.

» dust dust dust
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 2:06 pm por pixie.

» Ayuda para iniciar sesión.
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 2:02 pm por pixie.

» azarath metrion zinthos
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 5:44 am por pixie.

» The Stars That Fell to Earth l n.c
Our twenties  - Página 5 EmptyHoy a las 5:18 am por pixie.

» Un amanecer en el infierno.
Our twenties  - Página 5 EmptyAyer a las 7:17 pm por It'shylari

» Una nueva realidad (draco y tu)
Our twenties  - Página 5 EmptyAyer a las 7:06 pm por It'shylari

» le stelle sono la mia strada
Our twenties  - Página 5 EmptyAyer a las 5:11 pm por Andy Belmar.

novedades

00 . 01 Anuncios del mes febrero.
00 . 02 Actualización del PROTOCOLO, nueva medida obligatoria de avatares.
00 . 03 Remodelación del foro febrero del 2017.
00 . 00 Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.
administradora
Rumplestiltskin. ϟ Jenn.
miembros del staff
Beta readers
ϟ hypatia.
aka Kate.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ dépayser
aka Lea.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ youngjae
aka .
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Stark.
aka Cande.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Baneo
ϟ Ariel.
aka Dani.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ ceonella.
aka Cami.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Ayuda
ϟ Ritza.
aka Ems.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Charlie.
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Limpieza
ϟ Legendary.
aka Steph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ chihiro
aka Zoe.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Kurisu
aka Teph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Calore
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Eventos
ϟ ego.
aka Kalgh/Charlie.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Asclepio.
aka Gina.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ mieczyslaw
aka Alec.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Tutoriales
ϟ Kida.
aka Ally.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Spencer.
aka Angy.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Diseño
ϟ bxmbshell.
aka Mile.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ yoongi.
aka Valu.
MP ϟ Ver perfil.
créditos.
Skin hecho por Hardrock de Captain Knows Best. Personalización del skin por Insxne.

Gráficos por y codes hechos por Kaffei e Insxne.

Our twenties

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por betty. el Miér 14 Oct 2020, 2:45 pm

CAPÍTULO 06
betty. • taianna favro & elio barone.



regrets collect like old friends:
Me he convertido en una mentirosa. No es que me haya dado por el arte del engaño así porque sí, se trata de mera cuestión de supervivencia. Para resumirlo: me masacraron a críticas en mi última exposición, fue un absoluto y doloroso fracaso. Necesitaba un sitio donde ir a lamerme las heridas y reponerme. Galena, mi pueblo natal, parecía el adecuado para ello. El problema es que me largué de aquí a los diecinueve años bajo la promesa de no regresar y demostrar a mi familia que se equivocaban conmigo. Me negaba a volver como un perro apaleado y regalarles la satisfacción de la razón, bastante golpeada me sentía ya.

Así surge la primera mentira; dije que venía de vacaciones, a buscar inspiración en el ambiente. Sería poco tiempo, un mes, a lo sumo. La segunda mentira; que ha pasado un año y aún continúo en Galena. Y, la tercera; cada vez que hablo con Jonah, mi agente, le aseguro que nuestro plan ha funcionado y ya me encuentro inmersa en la creación de mi próxima obra. Aun cuando no he tocado ni pincel ni cincel alguno en estos doce meses. Pues la sola tentativa me produce sudores fríos. Mi único logro este año ha sido sobrevivir a todas las mentiras que solté al llegar. Que, tratándose de una persona despistada, es toda una hazaña, tampoco vamos a quitarme mérito.

—Taianna.

Aterrizo de nuevo en el Monet, directa a su ajetreo y excentricidad. Como si nunca me hubiera marchado de aquí y el año y medio que pasé en Toronto, trabajando como una artista profesional, hubiera sido un sueño. Mi corazón se salta unas cuantas palpitaciones ante esa idea. ¿Y si me quedo atrapada de nuevo en Galena? «Relájate». Esto es un bache en el camino, nada más. Antes de que me dé cuenta habré recuperado la inspiración, estaré de vuelta en la ciudad y haré que los críticos de arte que me despedazaron sin ninguna consideración, se arrepientan de sus palabras. Adiós a las mentiras y lo agotador que resulta mantenerlas.

—Taianna. —En esta ocasión, la voz aguda de mi madre es más demandante, un aviso de que más me vale prestarle atención si no quiero que me atice con el trapo que lleva colgado al hombro. Siempre ha odiado mi tendencia a sumergirme en mí misma—. ¿Estás prestando atención?

Doy unos toquecitos acompasados con la uña sobre la barra de madera. Aprieto los labios. Con la otra mano y disimulo, detengo el reproductor de música de mi teléfono y ABBA deja de susurrarme en los oídos, donde tengo ocultos los auriculares bajo el pelo.

—No. —Suelta un suspiro exasperado por sus labios pintados de rojo. La mano se acerca peligrosamente al trapo y yo me echo hacia atrás sobre el taburete.

—Decía si puedes ayudarme a preparar los cafés para la mesa. No sé dónde se ha metido Antoni. Ni tu padre, ya que estamos. Sola no doy abasto —apostilla, realizando un gesto con la mano que abarca la actividad de la cafetería.

Miro la mesa en cuestión; La Urraca, ocupada por el Equipo Pilates, un grupo de mamás vestidas con trajes de deporte idénticos que vienen todas las mañanas a pelear de forma pasivo-agresiva para demostrar quién tiene el marido más atento, el hijo más brillante y la casa más grande. Es la única mesa que aún no está atendida.
Esta no es más que otra estratagema de mi madre para ponerme a trabajar. Zelda Favro es experta en combinar sutileza y una ligera pizca de victimismo para convencer a quien se le ponga por delante de cumplir todos sus deseos. Aunque conmigo pocas veces le ha dado resultado.

—Lo tienes controlado, madre. ¡Date un poco de crédito! —exclamo con energía, alzando el brazo hacia el techo en gesto de triunfo.

—Ya que te pasas el día aquí, podrías echar una mano. Solo te he pedido unos cafés —lloriquea. Cambia de táctica,
a tope con el victimismo. Nada más le falta hacer un puchero.

«Solo unos cafés» significa que, en el momento en el que ponga un pie al otro lado de la barra, empezará a pedirme cosas y, cuando quiera darme cuenta, el sol se habrá puesto. No me molesta echar una mano a veces, si es Martina quien lo pide. Si lo piden mis padres, reniego. Se acostumbran rápidamente al «sí» y, cuando les sueltas un «no», se enfadan porque piensan que ayudarlos es mi obligación. Ya lo piensan, de hecho. Mi poca implicación con el Monet siempre ha sido un conflicto entre nosotros. Hace tres años tuvimos una discusión por este motivo y estuvimos más de seis meses sin hablarnos. Al final, el paso del tiempo diluyó sus efectos y decidimos dejarlo en el pasado.

Pero este año he comprobado que sus intenciones por confinarme en el Monet continúan presentes y que esa discusión no sirvió de nada. Ni tampoco haberles demostrado que se equivocaban. Volver ha sido como poner un caramelo a un niño en la punta de la lengua y exigirle que no se lo coma. Han visto su oportunidad de convencerme para recapacitar y lanzar indirectas poco sutiles. Y eso que no saben por qué estoy aquí. No quiero ni imaginarme cómo sería si supieran la verdad. Eso también me produce sudores fríos. Mentir se supone que no está bien, pero las mentiras son las que mantienen la precaria paz que hay entre mi familia y yo.

—He venido porque me ha llamado Martina —explico. Relegando mis pensamientos a un segundo plano.

Miro la hora en el móvil, impaciente. Estaba plácidamente dormida y su llamada de urgencia pidiéndome que viniera ha interrumpido mi sueño tórrido con Chris Evans. Pero ya llevo aquí una hora y todavía no ha aparecido. Mi madre pone sus preciosos ojos azules en blanco y desiste de su empeño, marchándose a preparar los cafés.

Martina se hace rogar un poco más. Pero, al final, traspasa la puerta de madera robusta, con el halo de prisa y estrés que siempre la acompañan. Se le nota la agitación en la respiración y tiene el pelo alborotado, encrespado sobre los hombros, como si hubiera venido corriendo.

—Ho…

—Necesito que me acompañes a por Jasón —vomita, casi tirándome de la silla cuando se coloca a mi lado.

—Creía que de eso se encargaba Patrick —hablo en tono precavido, ignorando la argamasa de odio al mencionar el nombre de mi cuñado. Martina sonríe, que es su forma de manejar el estrés, porque vive determinada a no demostrar que la falta de responsabilidad de su marido la afecta—. Imagino que tiene una buena excusa —añado.

No es que estuviera en medio de algo importante. A parte, quién soy yo para criticar a Patrick si llevo un año viviendo entre mentiras y sin hacer nada de provecho con mi vida. Pero no puedo evitarlo al ver cómo mi hermana debe hacer malabares por compaginar toda su vida mientras él se dedica a vivir la suya como si aún fuera un adolescente de diecisiete años.

—¿Vienes o no? —pregunta en un hondo suspiro, perdiendo la pose inalterable—. Tengo que salir hacia Toronto en—pausa para echar un vistazo al reloj de pulsera—una hora si quiero llegar a clase. No me da tiempo a traerlo aquí.

—Puedo ir yo a por el niño y tú me cubres un ratito. —Mi madre aparece otra vez, venida de la nada, con una sonrisa ladina. No se rinde nunca.

—¡Andando!

Pego un salto del taburete. Recojo mi mochila y tiro de Martina hacia la salida, de pronto, con muchas ganas de ir a por Jasón.

—¡Eh! —chilla mi hermana al verse arrastrada por mi ímpetu.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Damos un rodeo por el paseo del lago, que a esta hora está repleto de gente. El aire se encuentra impregnado del olor dulzón del lago y una mezcla de comida que emana de los establecimientos. Martina realiza varios amagos por caminar deprisa, pero al ver que no funciona, termina por rendirse y amoldarse a mi paso tranquilo. Enciendo un cigarrillo y suelto la primera calada con intensidad. Disfruto del calor de principios de junio bajándome el cárdigan hasta los codos. No puedo negar que he echado de menos el encanto de cuento que tiene Galena, con sus calles de piedra, casas de colores y la vista del Ontario en el horizonte, en lugar de sosos edificios. Pero, aun así, sigo prefiriendo la variedad que ofrece Toronto. Cruzarme con personas que no volveré a ver y que no conocen hasta cuándo me vino mi primera regla.

—Cuál ha sido su excusa esta vez.

Martina me ignora, continúa andando con el mentón alzado, pretendiendo mostrarse tranquila. Pasados unos segundos, no le queda más remedio que prestarme atención, al no dejar de acuchillarla con los ojos.

—Un amigo suyo le ha invitado a la presentación de un nuevo café. La empresa quiere conseguir inversores.

—Entiendo… ¿Con qué dinero va a invertir, con el que le dan por no hacer nada?

—Taianna, te lo pido por favor, no empieces —advierte a la que tomamos la curva que conduce a la zona de los colegios e institutos—. Solo ha ido a ver si merece la pena. Nadie ha dicho nada de invertir.

—Y yo no he dicho nada que no sea verdad—. Pego la última calada y aplasto el filtro en el suelo con un fuerte pisotón. Martina rueda los ojos.

Con veintisiete años, pelambrera en los huevos y un hijo, Patrick tendría que haber madurado tiempo atrás. A mí no me cabe en la cabeza que Martina no le eche en cara su falta de compromiso, cuando a los demás no tiene reparo en comunicarnos que estamos haciendo algo mal. Ella trabaja seis días a la semana en el Monet, estudia un grado de Dirección de Empresas en la universidad y, entre medias, es madre. ¿Tanto le cuesta al gandul venir a buscar a su hijo? De nuevo, sé que no soy quién para juzgar. A mí tampoco debería costarme nada empezar mi siguiente proyecto después de haber sacado adelante tres exposiciones. Pero aquí estamos.

—No era necesario que me acompañaras —digo, cambiando de tema, a la que nos plantamos a la salida del colegio de Jasón. Rodeadas de padres que cotorrean sobre trivialidades.

Me lanza un par de miradas nerviosas antes de plantarse delante de mí, más cerca de lo que necesita mi espacio personal para sentirse respetado. Cuadra los hombros y se mordisquea el labio inferior.

—Tenemos que hablar.

A mí se me escapa un amago de carcajada. Martina resopla.

—Lo siento, es que parece que vas a romper conmigo. —Me disculpo, intentando acoplarme a su estado contrito—. Tú dirás.

—Mamá y papá…

«Empezamos mal».

—¿Ahora te usan de paloma mensajera?

—Conmigo no te pones tan a la defensiva.

—Eres menos pesada.

«Y no fuiste tú quien trató de sabotear la oportunidad de mi vida, ni mandar mi autoestima a la basura», medito sin poder evitarlo. Por supuesto, Martina no está extensa de culpa, pero en comparativa; la suya es mínima, casi residual. Al haberse alargado mi estancia en Galena, me he dado cuenta que, por mucho que decidiera olvidar la discusión, nunca he llegado a perdonarlos. En Toronto era capaz de ignorarlo porque durante los últimos años solo nos hemos visto en fechas señaladas y comidas familiares esporádicas. En las que me empapaba en vino para no enterarme de mucho. No tenía que convivir con ellos, ni con su necesidad enfermiza por que haga lo que ellos desean.

—Solo para que lo sepas, no me han pedido que te diga nada de su parte —aclara. Antes de continuar, lanza un vistazo a la puerta por si aparece Jasón—. Pero ayer, mientras cenábamos, dejaron caer el tema del traspaso. Les han hecho un par de buenas ofertas.

Martina y yo no tenemos nada que ver, pero compartimos el tic de las sonrisas ambiguas. Nos sale a ambas cuando queremos ocultar nuestras emociones. Una de esas sonrisas se expande en mis labios en este momento, mientras me devano las neuronas buscando una respuesta neutral:

—¿Aceptarán alguna?

—Aún no lo saben. —Martina se agarra los codos. Veo la duda en su rostro, debatiendo consigo misma. Pero, al final—: Verás, como ya llevas aquí un tiempo, todos pensamos…

La detengo, impidiendo que formule la frase completa. Se supone que ella sí ha aceptado mis decisiones. ¿Por qué hace esto? Así de repente.

—No voy a quedarme. Volveré a Toronto dentro de poco. —Le recuerdo, en un tono ácido que no puedo controlar, las pulsaciones a mil por hora—. Y, para aclararlo de una maldita vez, ni quedándome me haría cargo del Monet.

—No te veo con muchas intenciones de irte —contraataca.

—Cuando me necesitas para pedir favores no te quejas de que ande por aquí. Tienes mucho morro, hermanita.

—Te molesta que te diga la verdad. —Se aparta el pelo de la cara, aumentando el tono de voz. Lo que llama la atención de los buitres que nos rodean, siempre dispuestos a enterarse de la vida ajena para desperdigarla por el pueblo—. Para empezar, ¿por qué sigues aquí? Según tenía entendido solo venías para un mes porque todo te iba de perlas con tu intento de vida cosmopolita. No querías ni oír hablar del pueblo, ni de nosotros.

Un golpe directo al pecho, a las mentiras que entretejí un año atrás. La vergüenza de este acontecimiento asoma la patita, recordándome mi esperpéntico fracaso y mi imposibilidad para sobreponerme. Tiene razón, me jode la verdad. Y la verdad es, aparentemente, que Martina también sigue esperando a que recapacite y cambie de parecer.  

—Ya has demostrado que nos equivocábamos, ¿qué más necesitas?

Aparentemente, no. Definitivamente piensa que me fui por una rabieta. Lo ha ocultado la mar de bien todo este tiempo, eso debo concedérselo. Y yo pensando que al menos contaba con el apoyo de Martina. Me entra tal arranque de rabia, frustración y ganas de hacerle daño, que no puedo contener mis siguientes palabras:

—Si vuestra preocupación es que el Monet se lo queden unos desconocidos, dile a tu marido que se ponga los pantalones de una vez y tome el mando contigo. En lugar de tratar de convencerme a mí.

Martina parpadea por toda reacción. Después, me da la espalda de forma premeditada, zanjando la conversación Me arrepiento de inmediato de lo que he dicho, consciente de que me he pasado. Un sabor amargo se instala en mi boca. Con mis padres nunca me afectó la distancia. Después de todo, no es que antes tuviéramos una relación cercana. Pero con Martina es diferente, como ellos trabajaban de sol a sol; era mi hermana quien me peinaba por las mañanas, la que me daba el beso de buenas noches y a quien acudía siempre que tenía un problema. Es la razón por la que quise enterrar el hacha de guerra.

Así que, a pesar haber tenido razones justificadas para cabrearme, la abrazo por detrás y apoyo la barbilla en su hombro. Martina, al principio, se queda tiesa como un palo, pero no tarda en cubrir mis manos con las suyas.

—Lo siento —murmuro.

—Y yo.

También lamento tener que mentirle, haber erigido un muro entre nosotras, que crece todos los días al no poder sincerarme. Que no puedo derribar, no después de lo que acaba de pasar. Porque ahora sé que reaccionaría de la misma forma que mis padres: con alegría y regocijo ante mi fracaso. Haberlo descubierto me produce tal angustia que prefiero hacer de cuentas que no ha pasado. Voy a irme tarde o temprano, mejor mantener la paz.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Con diez años que tiene, no espero que Jasón me monte una fiesta por haber venido a recogerlo, como sí hacía cuando apenas me alcanzaba la rodilla. De hecho, he estado tratando de convencer a Martina para que le permita volver por su cuenta. Nosotras nos movimos solas por Galena desde una edad bien tierna, todo el mundo nos conocía y siempre había ojos que nos vigilaban. Pero, mientras yo disfrutaba de la independencia, mi hermana vivía preocupada porque nos fueran a secuestraran a la vuelta de cada esquina. Debido a su trauma, ahora el niño tiene que soportar ser escoltado incluso hasta el baño en un restaurante por el miedo de su madre a que nos llamen horas más tarde pidiendo un rescate.

—Menuda bienvenida —silbo al ver que Jasón se limita a darnos un asentimiento de cabeza y pasar entre nosotras sin detenerse, alejándose calle abajo.

Como digo, no esperaba una fiesta, pero mi sobrino es un niño cariñoso, normalmente me da un beso o un abrazo rápido cuando me ve. Espero que no se deba al ataque de la pubertad. Porque, a pesar de lo crecido que está, yo no puedo evitar ver al bebé que se pasaba tardes enteras acoplado en mi regazo mientras veíamos dibujos. Todavía era una cría cuando Jasón vino al mundo, así que siempre lo he visto como el hermanito pequeño que le pedí a mis padres sin éxito durante años. Tenemos un vínculo especial, que se ha mantenido indemne a la distancia y las peleas. Por mucho que no me hablara con mi familia durante meses, a Jasón venía a buscarlo casi todos los fines de semana desde Toronto y me lo llevaba conmigo.

—Vamos. —Martina, que mira el cogote del niño con aire melancólico, me agarra por la muñeca y tira de mí para reunirnos con él.

—¿Pasa algo? —pregunto, sin oponer resistencia, sorteando a críos y padres. Mi hermana me mira por encima del hombro. Advierto preocupación y dolor, que no se molesta en ocultar—. Pasa algo —confirmo.

Martina suspira con toda la fuerza de su alma. Un mal presentimiento me invade. A propósito, paramos de caminar, para quedarnos unos metros rezagadas por detrás de Jasón. Olvido cualquier rencor que se haya despertado con nuestra reciente pelea y me concentro en él.

—El año pasado unos compañeros estuvieron metiéndose con él…

—Dame nombres, que voy a tener unas palabritas con los desgraciados. —Ni siquiera dejo que termine. Una furia arcaica me sube por la garganta como una arcada.

—¡Taianna, que son niños! —exclama horrorizada.

—Eso no les da derecho a ser crueles. —Además de niños, son personas. No deberíamos excusarlos de comportamientos que en los adultos no toleramos.

—De todas formas, fue el año pasado. Los profesores tomaron medidas y se solucionó el problema.

Cuando proceso la información bien, la miro atónita, dolida, traicionada y muchos adjetivos más. «El año pasado».
Jasón tuvo problemas el año pasado y yo acabo de enterarme. Martina comprende el motivo de mi perturbación y pone lo ojos en blanco. Lo que me cabrea más.

—Ni siquiera estabas aquí. —Se defiende.

—¿Y solo por eso no tenía derecho a enterarme? Se trata de Jasón. —Mi hermana sabe que para mí no hay nada más importante en el mundo y ella ha castigado mi ausencia no haciéndome partícipe de sus problemas… Tomo todo el aire que pueden soportar mis pulmones y también lo dejo correr—. ¿Por qué la tomaron con él?

—Jasón es especial…

Ya estamos con lo mismo de siempre. Me está poniendo bastante complicado no enfadarme con ella en el día de hoy. Me enciendo un cigarro bajo su mirada reprobatoria. Pero o me destrozo los pulmones o la destrozo a ella.

—Que al niño le guste maquillarse y pintarse las uñas, no lo hace especial —escupo con el humo saliendo de mi nariz. Siento el alivio de la nicotina en el acto, templándome los nervios.

—Sabes a qué me refiero.  

Me recuerdo que no merece pelear por este motivo. No puedo cambiar la forma en la que Martina lo ve. Ya he tratado de hacerlo antes y solo he terminado frustrándome. Con que apoye a Jasón y no trate de cambiarlo —como sí hace Patrick— es más que suficiente.

—Crees que se están metiendo con él de nuevo —adivino.  

Martina se aplasta la melena contra el cuello, perturbada.

—No lo sé. Lleva unas semanas así. —Señala a su hijo, que se ha parado en la esquina, con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha—. He hablado con sus profesores y dicen que en el colegio todo marcha bien.

Mientras nuestra conversación avanza, nuestros pasos se ralentizan, para ganar más tiempo. Doy otra calada, a modo de preparación por la reacción que va a generar en Martina lo que estoy a punto de decir:

—¿Patrick se ha puesto pesado? —Lo digo de manera ambigua, para no atacar directamente.

—Lo conoces. —Encoge los hombros, con resignación—. Prefiere que haga…

—Sí, cosas de machotes —interrumpo, tragándome mi opinión al respecto—. Pero a Jasón nunca le ha importado… —Medito en voz alta—. No te ofendas, pero quizás estás siendo paranoica.

—Conozco a mi hijo, Taianna —recrimina con recochineo. Levanto las manos a la altura de la cara, como rogando que no me mate—. Sé que ocurre algo.

Aprieto los labios. No quiero quitarle hierro al asunto, se me ha clavado una espina en el pecho en cuanto me ha contado que Jasón sufrió bullying el año pasado. Pero yo al niño lo veo bien. Sé que tengo la mala costumbre de evadirme en mí misma y no prestar a atención a lo que ocurre a mi alrededor. Sin embargo, Jasón es la excepción. Nunca estoy tan metida en mi ombligo cuando se trata de mi sobrino. En estas semanas, en los ratos que ha pasado conmigo, se ha mostrado como el niño extrovertido, charlatán y adorable de siempre.

—Hablaré con él —digo al fin. Para comprobar por mí misma si está siendo una paranoica o de verdad le pasa algo.

—Eso ya lo he hecho. Me he asegurado de que no piense que debe cambiar nada de sí mismo para encajar.

—Se trata de lo que él quiera contar.

—Soy su madre —apostilla. Martina está celosa de que el niño prefiera contarme a mí sus problemas que a ella.

—¿Recuerdas haberle contando alguno de tus problemas a nuestros padres mientras crecíamos? —respondo, tirando el filtro consumido del cigarro—. Quizás conmigo sea más receptivo. Y, no te ofendas, pero tú eras la niña con la que todo el mundo quería estar. No entiendes bien lo que es sentirte rechazada.

—Menos mal que no querías ofenderme, guapa.

—Me refiero a que yo, como parte de la fauna rara de Galena…

—¡Está bien! —acepta a regañadientes.  

No debería sentirme bien por haber ganado en una discusión así, sin embargo, no puedo evitarlo después de todos los ataques que he recibido de ella en la última media hora.

Finalmente nos reunimos con Jasón en la esquina.

—Perdona, cielo. La tía Taianna se ha hecho daño en el pie y no puede ir muy rápido —miente cual bellaca. Revolviéndole el pelo al niño.

Jasón me mira de arriba abajo y yo trato de simular una cojera. Apoyando todo mi peso en el pie izquierdo.

—Me he caído de la cama esta mañana —explico dubitativa. Ya soy una maestra en esto de mentir, pero no por ello me siento más cómoda.

Encoge los hombros y empieza a caminar. Mi hermana me dedica una mirada que quiere decir «¿Ves como no soy una paranoica?».      

El trayecto de regreso al Monet transcurre en silencio. En esta ocasión, tomamos la calle principal; el camino más directo a la cafetería. Me dedico a desgranar la información que me ha dado Martina. Es cierto, me he mantenido tan alejada como me ha resultado posible de mi familia estos años, menos de Jasón. Enterarme de sopetón que lo ha pasado mal y comprender que no tuvo la confianza suficiente para contármelo, me duele de forma que no puedo explicarlo. Aunque, tampoco puedo sorprenderme. Yo misma he oculto información por miedo y vergüenza. Quizás Jasón no comentó nada por la misma razón.

Llegamos a la plaza y la voz de Martina me rescata de mis elucubraciones:

—Pórtate te bien y ayuda a los abuelos en lo que te pidan. Tu padre vendrá a buscarte sobre las cuatro, si es que no se retrasa. —Aparece la sonrisa anti-estrés al mencionar a su marido. Jasón asiente en cada una de sus indicaciones.

—¿A qué hora sales de clases?  

—Sobre las seis, pero después iré a la cafetería. Antoni libra esta noche. —Habla de carrerilla, buscando las llaves del coche en el bolso al mismo tiempo. No sé cómo no sufre un ataque de nervios diario.

—Jasón puede quedarse conmigo en la residencia. Lo llevaré a tu casa después de cenar. —Me ofrezco, guiñando un ojo a mi sobrino, que sonríe ante la propuesta.

—¿Seguro? Pensé que irías al estudio a…

No he ido a mi estudio ni una sola vez desde que llegué. Esa es otra de mis mentiras. Cuando digo que voy a trabajar, lo que hago es perderme por el pueblo o quedarme a vaguear en mi habitación. Incapaz de acercarme a un lienzo.

—Ventajas de ser mi propia jefa —respondo, con un retorcijón culpable en el estómago.

—Está bien. Cuida de tu tía. —Le da varios besos en la mejilla, de esos que suenan a succión. A mí me lanza una mirada significativa, cargada de «habla con Jasón»—. Nos vemos esta noche.  

Martina se marcha corriendo y nosotros, todavía en silencio, retomamos el camino hacia el Monet. La cafetería se encuentra en una de las calles anodinas a la plaza, en el casco antiguo. Puede advertirse la vejez en las grietas de las fachadas y en la cantidad de gente anciana que está de tertulia a la entrada de sus casas.

—No te duele. —habla de pronto Jasón. Arrugo las cejas, sin entender a qué se refiere. Señala mi pie, el que se supone estaba lesionado, por toda explicación. Emulo una sonrisa culpable. Si ya lo dice el refrán; se pilla antes a un mentiroso que a un cojo—. Sé que estabais hablando de mí.

—Eso es porque te queremos mucho. —Que, técnicamente, es verdad.

Encoge los hombros y da un puntapié al asfalto. ¿Frustrado? ¿Enfadado? No estoy para nada habituada a no saber qué le ocurre. Quizás es que no le ocurre nada, aparte de tener un mal día, y me estoy dejando llevar por la paranoia de mi hermana.

—También sé que le has dicho a mamá que vas a cuidarme porque piensas que no quiero estar con mi padre.
«Joder con el niño, no se le escapa una». Honestamente, soy yo la que no quiere que esté con Patrick. Además, si me voy dentro de poco, quiero aprovechar todo lo que me sea posible para estar con él. Y, con un poco de suerte, si algo le preocupa me lo cuente.

—Tonterías. —Le doy un codazo amistoso, que le arranca una sonrisa tímida—. Es porque me divierto mucho contigo. ¡Quiero que me enseñes ese maquillaje del que me hablaste la vez pasada!

Jasón se tensa de arriba abajo y yo me quedo como el personaje de la película que aprieta el botón y acaba liándola parda. De pronto me doy cuenta de algo. Lleva semanas sin pedirme que le haga un diseño de uñas y ha dejado de mandarme fotos de los maquillajes artísticos que se hace a sí mismo. Después de todo, sí que he estado con la nariz metida en mi ombligo.

—Ya no me interesa.

Tiene muchos hobbies y los cambia con frecuencia; del volley playa pasó al baloncesto, del Animal Crossing al Fornite o de leer novelas a aventuras a novelas gráficas de superhéroes, por ejemplo. Pero los que se mantienen inalterables a los cambios son ver RuPaul’s Drag Race y Glow Up mientras se atiborra a chocolate. Le apasionan ambos programas e inspirarse en los looks de les participantes para crear los suyos propios.

Será porque me he transformado en Doña Mentiras y he ganado el poder de detectarlas, pero me cuesta creer que lo haya dejado de lado. Es como si yo dijera que ya no me interesa pintar. Va más allá de un interés, es parte de mí, de quién soy. Con Jasón y el maquillaje sucede lo mismo. Es la manera que tiene de explorar su creatividad y expresarse.

¿El problema? Maquillarse es de «niñas y maricones». Que a mi sobrino le guste, a ojos de los demás, solo puede significar una cosa. Una cosa que a su padre le aterra y trata de erradicar disuadiéndolo para que se concentre en sus hobbies aptos para niños. Una cosa por la que Martina prefiere que lo deje para cuando está en casa, para que no se vayan a pensar «algo que no es». Y que, por supuesto, alentó a sus compañeros a meterse con él y provoca los giros de cuello y cuchicheos de los habitantes de Galena cuando Jasón se pasea por las calles con sus uñas pintadas o sus maquillajes.

No pasaría nada si al final fuera cierto. Lo que ocurre es que Jasón solo tiene diez años, es importante recordarlo, porque es aún demasiado pequeño para que nadie esté pendiente del género por el que se verá atraído.

Lo agarro por el codo, deteniéndonos en medio de la calle, en un arranque que me nace de lo más profundo. La fachada del Monet está a penas a dos metros. El niño abre tanto los ojos que parecen a punto de saltarle de las cuencas. Lo suelto, ya que no quiero violentarlo. Le sonrío en serio, esperando reflejar todo el amor que siento por él.

—Muchas personas intentarán convencerte de que su opinión sobre ti, vale más que la tuya. No dejes de ser tú porque los demás no te entiendan, Jasón. O porque piensen que las cosas que te gustan no deberían gustarte.

Nadie ajeno a nosotros mismos debería ostentar el poder de definirnos, ni encorsetarnos. Ni mucho menos, el poder para hacernos creer que quienes somos o lo que nos gusta, está mal. Pero, de primera mano, sé que es muy complicado llegar a entenderlo. A Jasón nunca le ha importado lo que pudieran pensar de él. Me aseguré de que fuera así, desde bien pequeño he tratado de alentarlo para ser quien quiera ser independientemente de lo que opinen los demás. Pero, por lo que acaba de decir, es posible que, finalmente, tanta presión haya hecho mella en él.

—Vale. Pero igual no quiero maquillarte esta tarde. —Aprieto los puños contra el costado, aunque mantengo la sonrisa—. Prefiero hacer los deberes con Flora.  

—Menudo Judas estás hecho —reclamo, empujándolo con suavidad para que empiece a caminar de nuevo. Derrotada.

—Cada vez que me ayudas con los deberes los tengo mal. Y si me ayuda Flora, los tengo bien —dice con recochineo, atacando mi inteligencia.  

—Te cambié los pañales.

—También me da brownies.

Junto los puños y me los clavo en el corazón, fingiendo que me han apuñalado. Mi teatro absurdo —seamos sinceras, se me da como el culo todo lo relacionado con el ámbito académico—, le arranca una carcajada que me ilumina todos los huecos.

Se adelanta a mí y entra en el Monet. Me tomo unos segundos de soledad. Es posible que haya perdido el interés. Lo que me lleva a pensar que quizás yo también he perdido el interés en pintar y por eso he sido incapaz de crear nada en este año. «No vayas por ahí. Solo estás bloqueada». Meneo la cabeza, deshaciéndome de ese pensamiento. En fin, es posible que después de todo el niño solo haya tenido una mala racha, al contrario de lo que piensa Martina. Rezo, sin ser creyente de nada, que así sea.

Porque no quiero que Jasón se sienta como me sentí yo durante años; rechazada, extraña y como si tuviera que oprimirme los huesos para encajar dentro de lo que se esperaba de mí. Hasta el punto de que tuve que salir huyendo de Galena.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

El ecuador de junio llega y, por supuesto, continúo en el pueblo. Sin hacer nada por marcharme. De hecho, he pasado estas dos semanas atrapada en el Monet por voluntad propia, trabajando sin descanso. Ha sido mi forma de compensar a Martina por la discusión que tuvimos; darle un respiro, para que pueda dedicar más tiempo a Jasón y sus estudios. No debería sentir que debo compensarla por nada, sino mosquearme por lo que sucedió. Pero es mi segundo punto débil y prefiero mantener la paz mientras esté aquí. A fin de cuentas, cuando me marche, todo quedará zanjado. A cambio, ella mata cualquier amago de nuestros padres por convencerme de quedarme. Aunque no haya sido necesario, están la mar de felices porque he estado ayudando.

Los ratos en los que no sirvo mesas, los gasto con Jasón, cuyo episodio de tristeza parece haber quedado atrás. Tirándome los trastos a la cabeza con Flora, para variar. Y con Reaven, acompañándonos en silencio cuando estamos viendo series o fumando en la terraza.

Entre medias, me fustigo a mí misma por ser incapaz de dar con la idea magistral para mi nuevo proyecto. Ninguna me resulta buena, ni mucho menos despierta mis ganas de explorarla, moldearla y dotarla de vida. Las siento mediocres y poco atractivas. Puse todo de mí en las obras que creé para mi última exposición. No hice más que trabajar durante meses, casi no dormí y adelgacé bastante por todas las comidas que me salté. Agoté tanto la mente como el cuerpo por sacarla adelante. Estaba muy orgullosa con el resultado. Entonces, pasó lo que pasó. Intento no darle mayor importancia, pero una vocecita dentro de mí me dice que, si mi trabajo más brillante —en cuanto a técnica y ejecución— tuvo tal acogida; nada de lo que cree ahora será la suficiente bueno para permitirme seguir viviendo del arte.

Hoy es miércoles. Acabo de dejar a Jasón en su casa después de pasar la tarde en la playa. Llego a la residencia sumergida en este bucle infinito de pensamientos negativos que me acompañan desde hace meses. Lo irónico de la situación, es que pintar me haría sentir mejor. Porque yo no me desahogo a lágrimas, ni palabras ni gritos: lo hago pintando y esculpiendo. O así era antes. Cuando podía hacerlo.

Al enfilar el camino de entrada a la residencia, detengo mis pensamientos y cambio el chip. Me recuerdo que no
debo forzarme. Hacer las cosas a la fuerza nunca ha ido conmigo.

A mitad de camino me encuentro con Reaven, trabajando en su jardín. Desde que su guapo novio le trajo las plantas, se ha volcado en su cuidado. Espero que la motivación le dure, porque es mejor verla entregada a algo que tirada en la cama durante días. No la conozco desde hace mucho y aunque pasamos bastante tiempo juntas, es más bien una compañía silenciosa. Sin compartir mucho de nuestras vidas. A mí me gusta que sea así, no callo cuando hablo de trivialidades. Pero cuando se trata de hablar de mí, de cómo me siento y de lo que me preocupa, me bloqueo. Con Reaven no tengo que preocuparme por esa necesidad —comprensible— que tienen las personas por saber de los demás. Porque tampoco parece muy dispuesta a hablar de ella.

Al menos, así era hasta hace unos días, cuando nos habló de Beltrán y su rehabilitación.

—Cada vez está más bonito —saludo, deteniéndome a su lado, en las baldosas de piedra rugosa.

Reaven se sobresalta, de tan concentrada que está, al escuchar mi voz. Se levanta usando los muslos de apoyo y se sacude la tierra de los pantalones. Observa las plantas con ojo crítico y se encoge de hombros, rechazando así mi cumplido.

—Espero que no se mueran.

—Mientras las cuides. ¿Mañana me acompañas al mercado?

—Sí.

Hace unos meses, me acerqué al ayuntamiento a renovar la licencia para poner un puesto en el mercado de los sábados. Tenía acumuladas vajillas, jarrones y bisutería de antes de mudarme y me pareció buena idea. No sé por qué lo hice, supongo que para seguir sintiendo que soy una artista. Le pregunté a Reaven si le interesaría ayudarme mientras le salía un trabajo más rentable y aceptó. Las ventas son desastrosas, a la gente le gusta mirar, toquetear, pero no comprar. Así que las escasas ganancias en el mercado se las doy a ella.

—He traído cena. —Levanto la bolsa llena de tupper que me ha dado mi padre a la hora de comer. Reaven hace una muesca, dando a entender que no tiene hambre, para variar—. Sube ahora, iré calentándolo.

—Gracias, pero… —comienza a decir, de nuevo agachada para continuar trasplantando y recolocando.

—Si no subes, mandaré a Flora.

—No me da miedo.

—Debería, ¿se te olvida de quién estoy hablando?

Reaven suspira rendida. Cualquier día nos manda a la mierda por nuestra insistencia —más por parte de Flora— para que coma. Yo no es que pueda rebatir mucho, porque me salto comidas y casi todo lo que me llevo al estómago es porquería.

Prosigo mi camino hacia la casa. En cuanto pongo un pie dentro, las puertas de la vivienda de Cara se abren de par en par, haciendo que me sobresalte.

—Me estabas esperando o qué —Me quejo, con una mano en el pecho, acelerado.

Cara cierra la puerta a sus espaldas sin responder. Tiene buen aspecto, a pesar de la bajada de tensión que le dio hace unos días. Se muestra igual de regia e imponente que siempre, con ese toque de dulzura y travesura que frena las ganas de una de arrodillarse ante ella y pedir clemencia.

—Te he visto desde la ventana —explica—. No me has pagado el alquiler del mes. ¿Quiere decir eso que por fin nos abandonas? —Cruza los brazos y alza una ceja.

—¿Me vas a echar de menos?

—Para nada. —Es un amor—. Solo dime si tengo que mandar a mi nieto a sacar tus cosas.

—¿Está Marco? —exclamo dando un paso hacia la puerta, emocionada. Sé que ha venido a Galena por las quejas de Flora, pero no he tenido la oportunidad de verlo todavía—. Iré a saludarlo.

—Quieta, niña. Marco no se encuentra aquí —ataja, en posición defensiva, como si temiera que fuera a noquearla y colarme en su casa—. ¿Entonces?

Me muerdo el labio, emoción esfumada y nervios a pleno. Todos los meses ocurre lo mismo. Cuando llega la hora de pagar el alquiler, me hago la tonta hasta que Cara se cansa de mí. No es por falta de fondos, todavía me queda dinero de las dos exposiciones que sí fueron bien, es con lo que he estado manteniéndome este año —aunque los ceros en mi cuenta descienden vertiginosamente—. Es lo que implica pagar un mes más por vivir aquí; otro mes perdido, de mentiras y sin conseguir lo que vine a buscar. ¿Estoy lista para regresar a Toronto? ¿Olvidarme de lo que ocurrió? A lo mejor venir a Galena ha sido un error. Quizás lo que necesito es estar allí, donde era una artista de verdad y no tenía distracción alguna.

—No…

Un ruido estrepitoso proveniente de su casa, como si hubieran tirado algo, me interrumpe. Cara se da una palmada fuerte, de resignación, en la frente y menea la cabeza de lado a lado, movimiento que acompaña su cabello corto.

—¿Todo bien?

—¡Abuela! —Se escucha una voz masculina, desesperada, desde el interior.

—Pensé que no estaba Marco —mascullo, intentando ver algo a través de los cristales de las puertas.
—No es Marco —asegura. Entonces caigo en la cuenta, Flora mencionó que los dos nietos de Cara se habían
mudado. Tiene que ser Elio. entonces. Pero a él no me hace ninguna ilusión verlo—. ¿Qué ibas a decir?

El arranque de valentía que me había embargado desaparece. Los recuerdos de lo que sucedió me atenazan la garganta. No estoy preparada para volver. Además, ya casi estamos a mitad de mes. Qué diferencia hay con que me quede unas cuantas semanas más. Quizás en ellas resuelvo mi problema.

«Más mentiras».

«Cierra el pico, mi misma».

—Mañana tendrás el dinero. —Termino por decir, con la sensación de que me han dado una paliza.

—Genial.

—¿Eso significa que ibas a echarme de menos? —bromeo, poniendo cara de corderito. Más que nada, para deshacer la sensación amarga que me está rodeando.

—Buenas noches, Taianna.



Volver a casa de mis padres no era una opción. Instalarme con Martina, donde acabaría siendo Mary Poppins y asesinando a Patrick con mi paraguas, tampoco.  A Flora se le ocurrió que alquilara una habitación en la residencia mientras estuviera aquí. No estoy habituada a vivir con gente. En mi casa, como teníamos horarios diferentes, convivíamos poco. Y, en Toronto, la galería me puso un apartamento para mí sola. Pero ya estoy tan acostumbrada a vivir con gente que, cuando llego a casa y no veo a nadie, me resulta incluso extraño.

Me saco las zapatillas a patadas, sin preocuparme por colocarlas y subo los tres escalones que separan las estancias del vestíbulo, a la que suelto un escueto saludo que es devuelto de la misma forma. Enolah, Andrómeda y Josephine están en el sofá de tres plazas, con el noticiario de la noche puesto. Hana, la inquilina más reciente, tumbada de espaldas sobre la alfombra leyendo un libro. Para finalizar, Na Eun se encuentra en el sillón individual, con un cuaderno de dibujo apoyado en las piernas. Casi siempre que la veo anda dibujando y yo no puedo evitar sentir envidia, porque echo de menos esa sensación de burbuja que me daba dibujar y esculpir.

Flora se encuentra en la isla de la cocina, que tiene invadida con trastos, harinas y coberturas. Bate una masa con tanta pasión que en cualquier momento se le desencaja el hombro. Estos días no ha parado de trabajar en sus recetas experimentales.

—Menudo desastre. —Le doy un culazo para quitarla del medio y dejo la bolsa con los tupper en la encimera.

—¿Día productivo? —responde con inquina, para devolvérmela.

Flora es la única al tanto de la realidad que ocultan mis mentiras. No hubiera podido ocultárselo ni intentándolo. Es, posiblemente, la única persona que ha echado un vistazo dentro de mí como para conocerme de verdad y saber cuándo oculto algo. Además, no creo que hubiera podido sobrevivir a este año de mentiras sin una cómplice.  

—Este moreno lleva trabajo. —Me he pasado la tarde tirada a la bartola en una toalla tomando el sol mientras Jasón se bañaba y se rebozaba en la arena.

—Vaga de mierda.

—No todas somos adictas al trabajo. Algunas personas también disfrutamos de la vida.

El ritmo que lleva Flora supera al de Martina y, eso es decir mucho. Cuando no está en la universidad o en casa trabajando en la tesis, está en el Tasty Pastry o en esta cocina. La verdad es que se me podría pegar algo de su empeño y constancia. «Hemos acordado que nada de forzarnos, recuerda».

—Tú disfrutas en exceso. Si llego a saber que ibas a quedarte aquí eternamente, te hubiera encerrado en tu apartamento.

Después de más de diez años, estoy tan habituada a la personalidad de Flora que no suelen herirme sus maneras bruscas de decirme «ponte las pilas». Pero, como hoy no tengo humor de que me recuerden que no he conseguido nada en estos meses, sigo contraatacando:  

—Y yo que venía dispuesta a compartir contigo el fruto di mare de Félix. —Flora continúa recogiendo sus utensilios sin terciar palabra. Lo que ya es raro, le encanta la comida de mi padre. Segundos después, se acerca a las alacenas y regresa con un recipiente lleno de muffins.

—Son sin lactosa —explica, acercándolos a mi nariz. El dulce olor a azúcar y chocolate fundido me hace salivar. Alza una ceja expectante—. Los muffins por el fruto di mare.

—Trato hecho. —Antes que me lo impida, robo uno del recipiente y me alejo.

Lo creáis o no, esta chantajista de malas pulgas con la que me paso el día tirándome los trastos, es mi mejor amiga. Estamos hechas de materias incompatibles, pero es en ella donde encajamos a la perfección. Y es quizá la única persona con la que no siento que debe sellarme bajo siete llaves con candado.

—Chicas, ¿os apuntáis? Hay de sobra para todas. —pregunto a mis compañeras, tragando el muffin, cuando me acerco al salón.  

Paso la mayor parte del tiempo encerrada en la habitación. Cuando alguna aparece en la estancia en la que estoy yo, busco una excusa para marcharme. Me cuesta socializar con grupos grandes, pronto me entran los agobios y me embarga la necesidad de recluirme en mi cómoda soledad. Así que no hago mucha vida conjunta con mis compañeras, más allá de las repentinas noches de juegos o las sesiones de películas. Por eso, cuando traigo cena o voy a prepararme algo de comer, suelo ofrecerles. Para no parecer tan antipática.

Aceptan el ofrecimiento de inmediato. Despejamos la mesa de café para cenar en el salón, ya que Flora tiene la isleta de la cocina hecha un desastre. Mientras yo caliento la comida y la sirvo en platos, las demás ponen los cubiertos y sacan bebida de la nevera. Antes de sentarme, me asomo a la terraza para decirle a Yeon Sun que venga. Reaven entra en casa justo cuando empezamos a comer, pero alega que va a darse una ducha primero.

—¡Está buenísimo! —exclama Josephine.

—Lástima que no le pasara el talento a Taianna —interviene Flora, enrollando una cantidad preocupante de pasta en el tenedor.

—No cocina tan mal.

—Gracias, Enolah. —Le dedico una mirada triunfal a mi mejor amiga desde el otro lado de la mesilla —¡Oye! —chillo, herida al entender que estaba lejos de alabar mis dotes culinarias. Enolah ríe bajito.

Flora señala a Andrómeda y Hana con la barbilla:

—Si queréis seguir conservando las papilas gustativas, os aconsejo que no comáis nada de lo que os dé —advierte, ya que ambas llegaron hace poco y todavía no he tenido oportunidad de intentar ser simpática con ellas. Se limitan a reír levemente, más concentradas en comer que en la pequeña trifulca.

—Na Eun, quítale el plato. —Le pido a la chica, ya que yo no llego.

—Ni se te ocurra. —Flora se pone en modo ataque, con el tenedor en ristre. Arrancándole una sonrisa a la nombrada.

En ese momento, Yeon Sun aparece desde las puertas de la terraza. Josephine le dice que se sirva un plato y nos recolocamos para que quepa. Reaven no tarda en seguirla, con el pelo mojado tras la ducha. Se sirve una diminuta cucharada de pasta en un bol antes de sentarse en el sillón, pero yo le echo otra más, ganándome una mirada asesina.

Tras arrasar con la pasta, Flora nos trae el postre: mis muffins sin lactosa, cheesecake de limón y brownie. Cuando ya no podemos más, empezamos a recoger: yo me libro por haber traído la cena, así que salgo a la terraza a fumarme un cigarro.

La noche es fría y comienzo a temblar de inmediato. Enciendo el móvil después de horas apagado para escuchar a ABBA, mi grupo preferido. Hago caso omiso a los mensajes de mamá preguntándome si mañana iré a trabajar; son justo la señal que necesito para darme cuenta de que ya he compensado a Martina de sobra. Que ya se están acostumbrando a mi presencia tras la barra.

También hay un mensaje de Jonah, que no puedo hacer como que no he visto. Bastante con que ignoro la mayor parte de sus llamadas. «Llámame cuando puedas. Es importante».

El corazón empieza a darme patadas, al tiempo que mi cabeza elucubra los motivos detrás de su mensaje: «Quiero que me enseñes en lo que has estado trabajando». «Tienes que volver». «Estás despedida». Enciendo otro cigarrillo en cuanto el otro se consume, tratando de templar los nervios. No soy de las que entran en pánico fácilmente, pero soy plenamente consciente de que he abusado de la confianza de Jonah. Ha sido muy comprensivo y paciente conmigo este año. No me ha metido prisa, ni exigido nada. Y yo se lo he pagado mintiéndole con descaro y dándole largas cada vez que hablamos; por lo que me temo lo peor.

Clavo la vista en el lago, iluminado por una luna baja y tímida. Como si alguno de ellos pudiera decirme dónde demonios se ha escondido mi inspiración.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Al día siguiente, después de ir al mercado y llevarlo todo de vuelta al garaje de casa de mis padres, decido quedarme allí a pasar el fin de semana, aprovechando que son los días más ajetreados en el Monet y apenas van a estar. A Reaven le comento que es para trabajar, que en la residencia no me concentro bien.

Lo que hago en realidad es atracar la bodega, apagar el teléfono por miedo a que Jonah se impaciente y decida llamar él —por lo visto, además de mentirosa, me he convertido en una cobarde— y me encierro en mi antigua habitación. Hoy es uno de esos días en los que necesito estar sola. No quiero ver a nadie, ni fingir que todo marcha bien. Ni ser persona, ya que estamos. Me hincho a vino y observo los dibujos de las paredes sentada en el centro de la habitación.

Los hice con doce años. Recuerdo el olor a pintura con el que tuve que convivir durante semanas hasta que estuvieron acabados. Los dibujos son reproducciones de mis partes favoritas del mundo a esa edad: La buhardilla sobre el Monet, donde nos pinté a Martina y a mí caracterizadas de Sully y Mike jugando a las canicas en el suelo. La granja de melocotoneros en flor a la que papá nos llevaba en primavera. El faro, donde una Taianna de nueve años buscaba tesoros ocultos en las rocas mientras un niño de alborotado pelo moreno la agarraba de la trenza.
Empecé a dibujar por aburrimiento, durante las horas muertas que esperábamos en la cafetería para volver a casa. Continué porque me resultaba más fácil expresar mis emociones con los pinceles. Es la única manera en la que puedo hacerlo. Pintando es como más cómoda estoy. Como más yo me siento.

Me doy cuenta que he olvidado la última vez que pinté para mí. Sin estar pendiente de cuál sería el resultado o si gustaría a los demás. Mis días se han convertido en una sucesión de «quizás». Pero, quizás, me hace falta ponerme a dibujar sin pretensiones. Solo hacerlo y ver qué sale. Reencontrarme con la Taianna que dibujaba porque lo necesitaba y no para demostrar su valía.

Movida por este deseo, me arrastro al escritorio para armarme con papel y boli. Enfoco la vista, bolígrafo en ristre. Al acercarlo a la hoja, me siento como si estuviera asomándome más de lo recomendable por un precipicio —será tanto alcohol—. Trazo la primera línea con el corazón desbocado y puñetazos de pulso en los oídos. Mi mano viaja a través del papel, la cabeza libre de pensamientos. Disfruto de los golpes de pecho, tomándolos por una adrenalina conocida y reconfortante. Hasta que me doy cuenta que estoy dibujando líneas vacías e impersonales. Es ahí cuando llegan las palabras envenenadas que me han acompañado como una sombra todos estos meses.

«Taianna Favro, que prometía convertirse en una de las grandes artistas de su generación, no cumple las expectativas con su exposición más reciente».

«Demuestra así, que una buena técnica, no es suficiente».

«Una perfección vacía es lo que encontraréis si visitáis su exposición».

Los latidos tornan caóticos. Taquicardia. Miedo. Temblores. Visión borrosa. Arrugo la hoja, la tiro y me tumbo de espaldas en el suelo; los brazos extendidos por encima de la cabeza y ésta dando vueltas. Cierro los ojos, buscando respirar con normalidad. Expulsar el eco de las prosas despiadadas. Seguir ignorando el problema y decirme a mí misma que es solo falta de inspiración.

Vuelvo a la residencia el domingo por la noche. Aún borracha y con la garganta irritada de tanto tabaco. Por supuesto, no he conseguido avance alguno, aparte de destrozarme los pulmones y otros órganos. Me lanzo en la cama. Enciendo el móvil y lo dejo bocabajo en la mesilla: escucho los mensajes llegar a él. Flora me dirige una mirada que significa «en qué vertedero has estado metida». Pero me doy la vuelta en el colchón. Todavía sin querer ser persona.

A la mañana siguiente me despierta el móvil. Adormilada, no me paro a comprobar el destinatario y respondo sin más. Grave error.

—Hola. —Me aprieto las sienes con fuerza, a ver si el palpitante dolor de cabeza se acaba. Si me sacaran sangre ahora saldrían chorros de vino.

—Un momento. —Padezco un micro infarto al escuchar la voz de Jonah. Pero me esfuerzo por mantenerme con vida, sería una lástima morir así—. Estaba comprobando que he llamado al número correcto, como me has respondido.

—Supongo que me lo merezco. —Me muerdo el labio, pasando la mirada por la habitación. Ninguna de mis compañeras está. Compruebo la hora en el reloj de pared; las tres y media de la tarde.

—Por fin estamos de acuerdo en algo —concuerda con su voz entrecortada. Le imagino caminar inquieto en su despacho, de aquí para allá. Jonah es el tipo de persona incapaz de quedarse quieta cuando está hablando—. ¿Y bien?

—Me has llamado tú.

Mentirosa, miedosa y, sumamos caradura a la lista. Nunca devuelvo sus llamadas e ignoro sus toques de atención; que no hacen más que acumularse. No me siento orgullosa. Jonah es el hombre que vio potencial en una pueblerina inexperta y le brindó la oportunidad de su vida. Es más, cuando la exposición fracasó, en lugar de echármelo en cara o mandarme a paseo —que era lo esperado—, se sentó conmigo a tranquilizarme. Juntos repasamos las críticas para ver en qué había fallado, para erradicarlo. Pero me aseguró que era algo que podía pasar en la carrera de todo artista, que no le diera más importancia de la que tenía. No fue el éxito que esperábamos, pero vendí las obras suficientes para costear los gastos. Fue él quien me alentó a tomarme un descanso lejos de la ciudad. Llevaba más de un año trabajando sin parar para sacar tres exposiciones adelante y lo que necesitaba era despejar la mente; coger fuerzas para mi próximo proyecto.

Me vine a Galena precisamente por eso. Para poner un punto y aparte en lo que acababa de ocurrir. Pero el punto se ha duplicado y se suspende hacia la eternidad.

—No estoy para que me toquen los huevos. Acabo de salir de una reunión con Jacinta—la directora de la galería. Mala señal—. Para resumir, no puedo seguir dando la cara por ti si tú no me das nada a cambio. Necesito una prueba de que estás trabajando.

Temía este momento. Cuando Jonah perdiera la comprensión al fin. Pensé que, como mínimo, sufriría un ataque de nervios cuando llegara. Sin embargo, no reacciono. El amago de infarto que he tenido al escuchar su voz, ha desaparecido. Acepto sus palabras como si me estuviera diciendo que ha subido el pan.

Permanezco en silencio. Una parte de mí quiere sincerarse, terminar con la farsa, afrontar la realidad y sus consecuencias. Harta de caminar en la cuerda floja de mis mentiras. Cansada de pretender que no hay un problema. Pero la otra se aferra con las garras desenfundadas a la negación. Porque aceptar significa renunciar a mi gran oportunidad. Nadie me asegura que vaya a encontrar otra galería. Y, entonces, ¿qué? Tendré que quedarme aquí definitivamente, de vuelta a la vida y las personas de las que hui.    

—Necesito un poco más de tiempo. Me está costando encontrar el enfoque adecuado del proyecto—. «Encontrar un proyecto, para empezar».

—Cada vez que hablamos saltas con el mismo cuento. Has tenido el suficiente para presentar, al menos, una idea. No te estoy pidiendo un trabajo completo, solo una prueba de que no me estás tomando el pelo. Que, llegados a este punto, es lo que piensa Jacinta y lo que yo mismo empiezo a creer —Pausa para tomar aire, yo retengo el mío en los pulmones—. Entiendo que lo ocurrido fue un golpe duro. No serías la primera que coge miedo a volver a exponerse a las críticas. Pero los cirujanos no dejan de operar después que se les muera un paciente.

—Vaya ejemplo más tétrico.

—¿Es lo que te pasa?

Tardo unos segundos en responder.

—Estoy bien. —Juego con el borde del edredón—. Es lo que te he dicho, solo necesito más tiempo. Tendré algo dentro de poco —masculla algo que no capto. Posiblemente un insulto hacia sí mismo por ser tan blandengue.

—Tienes suerte de ser de las buenas, Taianna Favro. Porque de lo contrario, haría tiempo que hubiéramos prescindido de tus servicios. —Sonrío al saber que todavía tengo su confianza, aunque no la merezca, aunque no posee la mía propia—. Seguiré jugando esa carta con Jacinta un poco más.

—Gracias, Jonah.

—No me las des. Pero, te lo advierto. Esta es tu última oportunidad. Si no me das algo pronto se acabó.

—Lo sé.

—Llámame pronto.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

«Eres de las buenas». Me repito esta frase sin descanso. Mientras me ducho, me como una bolsa de patatas fritas y durante el trayecto hacia mi antiguo estudio. Disuelvo la pequeña crisis del fin de semana de mi memoria, como si no hubiera tenido lugar. «Eres de las buenas». Y si soy de las buenas, puedo dar con una idea aún sin inspiración. Es lo único que me ha pedido Jonah. Después el contador volverá a cero y tendré tiempo más que de sobra para trabajar en ella.

Mi móvil empieza a sonar cuando ya estoy a escasos cinco minutos del Monet. Descuelgo a ver que se trata de mi hermana.

—¿Puedes ir a buscar a Jasón? —arremete en cuanto descuelgo.

Resoplo.

—Llevo dos días sin dar señales de vida, finge que te preocupas un poco, al menos.

—Quién te crees que te arropó el otro día. Ya hablaremos de por qué estabas etílica en el suelo.

El domingo me desperté abrazada a una botella de vino, pero tapada con el edredón y una almohada bajo la cabeza. Pensé que había sido obra de alguno de mis padres, no de suya.

—¿Adónde? —suspiro, sin ser incapaz de negarme y, para eludir lo del coma etílico. También, porque sé que, si me llama, la razón es que Patrick ha vuelto a encontrar una excusa para saltarse sus responsabilidades—. Iba de camino a la cafetería.

—Está en clase de judo, sale en media hora. —Informa—. Si puedes quedarte con él, Patrick te llamará cuando esté libre.

Me trago los insultos porque aún estoy medio dormida y una trifulca con Martina por el Tarado Mayor no me sale a cuenta. Especialmente, porque lo que estoy por decirle, genera una alta posibilidad de que tengamos una.

—Es la última vez, Martina. —Me apoyo en la pared para que los transeúntes caminen sin problemas. Todos me saludan al pasar. Desventajas de crecer aquí y que mi familia tenga un negocio.

—Lo siento, sé que Patrick…

—No es que no quiera —aclaro al tiempo que saludo a la anciana del puesto de frutas del mercado con la barbilla—. Es solo que también tengo responsabilidades y un plazo que cumplir, no puedo seguir aplazándolas para hacerte favores. Así que la próxima vez, recurre a mamá o papá.

Procuro que no suene como un reclamo, sino como una mera exposición de la verdad. Yo solita he antepuesto las necesidades de mi hermana a las mías estas semanas, desde que llegué, en realidad. Es algo que me nace solo, mi lado egoísta muere en ella. Durante mi adolescencia, me volqué en hacerle la vida más fácil; porque ser madre con dieciséis años, graduarse y lidiar con Patrick, era demasiado. Por lo visto, parte de esa costumbre se mantiene dentro de mí. Pero tiene que parar. Mantener mi trabajo es más importante que facilitarle las cosas. Y, lleva años apañándoselas sin mí, puede seguir haciéndolo.

—Entendido. —Cuelga sin darme posibilidad de decir nada más.

Me quedo mirando la pantalla del móvil, pasmada. Se ha enfadado. Alucinante. Puedo comprender que mi regreso y alargar mi estancia le haya dado la idea equivocada. Hasta el punto de llegar a preguntarme si me haría cargo del Monet con ella. Ese es su sueño, tomar juntas el legado de nuestros padres. De verás lamento que el mío discrepe, tanto que incluso estuve dispuesta a compaginar la galería con la cafetería cuando me salió la oportunidad. Lo habría hecho, seguramente, de no haber ocurrido lo que ocurrió. Sin embargo, no es eso lo que me provoca temblores coléricos. Sino que se enfade conmigo cuando debería enfadarse con Patrick, porque son sus responsabilidades las que trata de encasquetarme. ¿Por qué soy la que termina pagando siempre? Hace que me cuestione si mi hermana piensa en serio que estoy obligada a anteponer su vida a la mía y que nuestra buena relación dependa de cómo de dispuesta esté yo a hacerlo.



Última edición por betty. el Dom 18 Oct 2020, 5:22 am, editado 10 veces
betty.
betty.


----
----

Volver arriba Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por betty. el Miér 14 Oct 2020, 2:45 pm

CAPÍTULO 06.02
betty. • taianna favro & elio barone.



and i've been a fool and i've been blind:
El polideportivo está al otro lado del pueblo, así que llego con la hora pegada al culo. No tengo necesidad de entrar dentro porque Jasón ya está en la puerta, sentado en el suelo, con su judogi de blanco inmaculado y los rizos rubios pegados a las sienes por el sudor. Se levanta en cuanto me ve.

—¿Qué tal? —saludo llevándole la bolsa de deporte.

Procuro cambiar mi humor. Es una regla tácita, Jasón se queda al margen de cualquier altercado que latente entre Martina y yo. Es mejor que no piense en ella más de la cuenta. Porque igual me pongo a romper cosas.

—Bien.

Es la segunda semana de Jasón en judo. Según Martina, fue él quien pidió apuntarse. Para mí, es un intento del niño por practicar una actividad por la que nadie lo apuntará con el dedo como si fuera un marciano. Pero no quiero preguntarle y que piense que ahora soy yo quien no lo acepta. La verdad es que ha estado bastante animado estas semanas. Ha pasado muchas tardes conmigo en la residencia. Jugando con Cara al UNO, haciendo los deberes con Flora a la par que se atiborraba a brownies u observando a Reaven desde el porche cuando trabaja en su jardín, demasiado tímido para acercarse.

El niño cabizbajo de aquel día no ha vuelto a aparecer.

—¿Te he contando que hice artes marciales de pequeña? —Jasón me mira incrédulo—. El abuelo Félix quería que aprendiera a defenderme.

También querían mantenernos ocupadas el mayor número de horas posibles, ya que ellos siempre estaban en el Monet. Probé decenas de extraescolares. Hasta que di con el taller de artesanía y las clases de pintura en el centro cultural. Fue ahí donde empecé a mejorar mi técnica y tomármelo más en serio.

—¿Y qué paso? —pregunta, entendiendo que lo de las artes marciales no cuajó.

—Me pusieron a Flora de compañera. Ya por entonces daba miedo… —Emulo un escalofrío exagerado que le hace reír. Con Jasón siempre me sale la vena infantil y payasa. Además de matar cualquier emoción negativa—. Quería conservar las extremidades intactas.

—Mi compañero también es un bruto.

—¿Te gusta judo?

Encoge los hombros.

—Solo llevo dos clases.

—No te he preguntado eso. —Su ambigüedad al responder me preocupa. Pero me recuerdo que no puedo presionarlo.

—¿Podemos ir al Tasty Pastry a merendar? —Cambia de tema.

—Pues… —Tenía pensado ir al Monet, para que mis padres lo vigilaran mientras yo estaba en el estudio. Claro que, me pone tal cara de borrego que me es imposible negarme—. Está bien.



En lugar de ir caminando, cogemos el autobús. Casi no he comido nada en estos días y la carrera hacia el polideportivo me ha debilitado más de la cuenta.

El Tasty Pastry rebosa actividad a esta hora del día. Madres que meriendan con sus hijos, adolescentes estudiando y parejas que pasan el rato más perdidos en sus teléfonos que en el otro. Localizamos una mesa libre al fondo, por el lado derecho de los expositores. Distingo el porte elegante de Paco tomando nota a una mesa junto al ventanal.

—Toma, pide todo lo que quieras. —Le tiendo la carta a Jasón. Su cuerpo es mucho más menudo que las dimensiones del sillón y lo hace parecer más niño de lo que es.

—Mamá se va a enfadar —comenta, aunque con el brillo de la gula en los ojos, recorriendo de arriba abajo la carta.  

—A la tía Taianna no le importa que se enfade. —Mi voz supura molestia. La reacción que ha tenido mi hermana me da una bofetada en las entrañas. Amenaza con afectarme, pero relego. Mejor la venganza; mimando a Jasón a más no poder.

Observo el establecimiento esperando a que nos atiendan. Cada vez que vengo aquí, me invaden recuerdos de mi niñez. Venía a ver a Flora con asiduidad ya que su madre la dejaba al cuidado de Cara. Nos atiborraba a dulces —podéis culparla de mi adicción al azúcar— y nos metía con ella a la cocina, donde me permitía decorar las galletas una vez horneadas. Me vienen los días de verano en los que hacía peleas de harina con Marco después del cierre y luego Flora nos obligaba a limpiar. O ya de adolescentes, cuando nos colábamos tras una noche de borrachera para hartarnos a tarta de chocolate. Para finalizar, el recuerdo fugaz y casi disuelto de Elio se cuela entre el resto, lo veo leyendo en la mesa frente al ventanal u observándonos desde lejos, poco interesado en alguno de los tres.

De pronto, me pica la curiosidad y me pregunto en quién se habrá convertido el niño flacucho y tocapelotas que conocí. En el que hacía años que no pensaba. En si me lo cruzaré en algún momento antes de marcharme.

—Buenas tardes. —La voz de Flora me saca de la ensoñación. Su cara de malas pulgas más marcada de lo habitual.

—Mi chica, mírala qué profesional —bromeo. Odia atender mesas, pero no le queda más remedio después del susto que ha obligado a Cara a bajar el ritmo de vida.

—¿Continúas borracha? Estás más cariñosa de lo normal—. El fin de semana es un borrón en mi memoria, pero el asesinato ocular que me dio Flora anoche, se ha quedado marcado como un tatuaje. Y, aunque no fuera así, ya está ella para echarme en cara con palabras mi incursión alcohólica. La muy hipócrita, que cuando bebe no hay quien la aleje de la copa.

—Yo quiero tiramisú, galleta de vainilla y batido de fresa —dice Jasón exaltado—. Y si hay brownie…  

Flora le sonríe y asiente, apuntándolo todo.

—Tú qué quieres. —Me pregunta, aun escribiendo en la libreta. Sin sonrisa, por supuesto.

—¿Taianna?

Lo voz llega opacada por la contaminación acústica. Aunque eso no me impide reconocerla de inmediato. La nariz arrugada con asco de Flora, también me da una pista sobre de quién se trata. Me inclino hacia delante y veo a Marco detenido detrás de mi amiga. Con una sonrisa enorme.

—¡Marco!

Pego un bote del asiento, empujo a Flora y corro a abrazarlo. Con una efusividad que no sentía desde hace días. Marco me recibe como puede, ya que lleva las manos repletas de vasos.

—Cuidado, que las cucarachas transmiten enfermedades.

—Todavía está trabajando en sus habilidades sociales. —Comento al separarme del chico, que le dirige una mirada divertida a Flora, muy lejos de estar ofendido.

Le observo un momento. No ha cambiado mucho, aun con su pelo ensortijado y la sonrisa encantadora y consistente que pone de buen humor a cualquiera. Solo se le han madurado los rasgos, más definidos.

—Al menos ya no hace llorar a los clientes.

—Soy repostera, no camarera —arremete, cruzándose de brazos, orgullosa y altiva—. Así que dime una vez lo que vas a tomar o te quedas sin comer—. Me amenaza, aunque fulmina a Marco con la mirada.

La ignoro y me centro en Marco. No es que hayamos sido amigos cercanos, más bien éramos compinches en la niñez y adolescencia. Marco es una persona de trato fácil, con la que se puede hacer de todo. Hablar de tonterías, tomar algo y, mi pasamiento común preferido: sacar a Flora de quicio. Pero la adultez nos ha llevado por caminos separados. Esta es la primera que nos cruzamos en tres años.

—¡Cuánto tiempo! Flora me ha contado que vas a quedarte por Galena. Y que te graduaste hace unos días, ¡enhorabuena! —Le doy un leve puñetazo en el hombro.

—¿Hablas de mí? —Marco pone voz de impostada emoción.

—Es ponerte a parir o matarte, ya me dirás.

El chico se ríe, lo que la enfada más.

—La cabezona de mi abuela necesita parar un poco, así que he venido a echar una mano —Sonríe con fiero cariño al mencionarla—. ¿Y tú? Creía que estabas en Toronto trabajando en una galería.

Se me atraganta un pelín el buen humor.  Por lo que saco mi sonrisa de emergencia. Soy consciente de que todas las personas fallamos y que no debería sentir vergüenza por admitirlo. «Me fue mal con mi última exposición y por eso estoy en el pueblo». Pero es precisamente la vergüenza, la sensación de derrota, la que me condujo a las mentiras en primera instancia.  

—Sí, pero me he tomado unas vacaciones, demasiado trabajo. Aunque no tardaré en irme de nuevo—. «Embustera», me susurra una voz en el cerebro a la par que hablo.  

—Eso dice ella. —Flora tiene que poner la puntillita, como de costumbre. Le lanzo una advertencia por el rabillo del ojo.

—Tenemos que pegarnos una juerga por los viejos tiempos, antes de que te marches —propone Marco.

—¡Claro!

Echo un vistazo a Jasón, que tiene apoyada la mejilla la mano, con aire impaciente por recibir su merienda.

—Lamento interrumpir. —Paco se manifiesta a nuestro lado. Con su porte elegante, rostro serio y las manos agarradas a la espalda.

—Hola, Paquito —saludo con una sonrisa traviesa.

—No sabía que habíamos reabierto el servicio de guardería. —Le comunica a Flora, haciendo alusión a todas las veces que nos aguantó aquí de niños. A mí, personalmente, me encantaba robarle la libreta y observar su desesperación hasta que la encontraba en el lavavajillas o en la nevera.

—¿Qué sucede? —resopla ella, dejando caer la cabeza hacia atrás.

—Un niño ha decidido explorar sus habilidades como malabarista, amontonando tazas en sus manos. —Señala al niño en cuestión, en el lado opuesto del establecimiento—. Por favor, id alguno a disuadirlo. Lo haría yo mismo, pero ir a juicio por agresión no está en mis planes—. Tarda lo suyo en hablar, le gusta arrastrar las palabras como si fuera un caracol y nunca demuestra ninguna emoción.

—Ya voy yo. —Flora me devuelve el empujón al pasar por mi lado—. ¡Ahora te traigo lo que has pedido, Jasón! —grita antes de desaparecer.

—Ponte a trabajar —dice Paco antes de darse la vuelta para irse a atender una mesa.

—Tan amoroso como siempre… —Marco rueda los ojos—. Me alegro de haberte visto ¡Llámame para tomarnos esa copa!

Le aseguro que lo haré y regreso a mi asiento. Flora aparece poco después con la comida de Jasón y aprovecho para pedir yo. Solo que a mí me hace esperar más de la cuenta. Hago intentos por robar a mi sobrino un poco de galleta, pero me da un manotazo en cada uno de ellos y no me queda más que conformarme con el olor a repostería que inunda el Tasty Pastry.

—Vas a morir por colesterol alto —apostilla Flora cuando deja los dos pedazos de tarta de hojaldre con cobertura de crema de cacahuete y el tazón gigante de café que he pedido.

—Lo que tú digas. —La despacho con un movimiento de mano y le doy el primer bocado a la tarta. Casi lloro de felicidad. Estaba muerta de hambre.

Jasón y yo comemos casi en silencia, salvo por alguna interrupción en la que me habla de la novela gráfica que está leyendo actualmente. Entretanto, reviso mi móvil a ver si Patrick se digna a dar señales de vida. Le ha cogido el gusto a eso de hacerse el inversor y ha pasado estas dos semanas acudiendo a catas de productos en Toronto, como si fuera un negociante y no un simple embustero.

—¿De verdad vas a irte pronto? —suelta Jasón después de zamparse toda la comida, acostado en el sillón, lleno y obnubilado por tanto azúcar.

Me limpio el borde de los labios con la servilleta, carraspeando. Solo tendría un motivo para quedarme y es, por supuesto, mi sobrino. Me parte el alma pensar que no voy a verlo cada día. Que, si ocurre algo, posiblemente no me entere si Jasón no me lo cuenta.

—Vendré a por ti todos los fines de semana, no te preocupes. Y puedes llamarme cuando quieras. Da igual la hora. Tú hazlo. Para lo que sea.

—Ya lo sé, si no lo pregunto porque vaya a echarte de menos. —Aprieto los labios para no reírme, me encanta la sinceridad de los niños al expresarse—. He visto un cole muy guay cerca de donde vives. Creo que voy a preguntarle a mamá si puedo cambiarme. Contigo al lado seguro que me deja.

Observo a Jasón como si se tratara de un puzle. Busco una señal de malestar, de angustia; las dos cosas que he estado temiendo que aparecieran. Pero él se muestra inmutable. Lo que es de lo más frustrante. ¿Es así como se sienten los demás conmigo?

—Jasón. Eh, mírame. —Le ordeno, inclinada en el asiento, ya que él se mira las manos unidas sobre el regajo. Alza la vista, como temeroso de que vaya a regañarlo. Dudo un momento sobre lo que voy a decir, pero termino por lanzarme—: ¿Tus compañeros han vuelto a molestarte?

—No —mascullada, con las mejillas arreboladas. Acabo de hacerle partícipe de que estoy al tanto de lo que ocurrió el año pasado y odio que se avergüence por ello. Como si fuera a juzgarlo.

—¿Seguro? —insisto.

—¡Que sí! —exclama, sobresaltándonos a ambos. No me había levantado la voz en la vida. Me quedo quieta, reteniendo incluso el aliento. Jasón se cruza de brazos y frunce los labios, enfurruñado—. Solo quiero cambiar de colegio, conocer gente nueva.

Continúo pasmada lo que se sienten como dos años bisiestos. Sin saber qué decir, ni qué hacer. En las entrañas siento que su deseo de cambiarse de colegio y «perder» el interés en el maquillaje, solo es la punta de un iceberg que se extiende kilómetros hacia las profundidades. Pero la superficie está congelada y no tengo la posibilidad de sumergirme para comprobarlo. Lo único que puedo hacer es interceder por sus necesidades. Saber que lo apoyo. No le hará mal conocer gente nueva. Jasón no tiene amigos aquí. Los únicos que tiene los ha hecho jugando Fornite y cada uno vive en una punta diferente del país.

—Hablaré con tu madre.

—¿En serio? —Levanta la cabeza como un suricato, los enormes ojos verde oliva brillantes en la iluminación amarilla de la repostería.

—Si es lo que quieres. Pero no te ilusiones, ya la conoces.

—¡Eres la mejor tía del mundo! —chilla, saltando sobre el asiento.

Entusiasmado, esperanzado. Se me cascarilla el alma. No habrá forma de convencer a la paranoica de Martina. Solo acabaremos discutiendo, sobre todo después de lo de hoy. «Qué te importa, si vas a irte». «Sabré yo lo que le conviene más a mi hijo».

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Patrick llama tan tarde que a Flora le da tiempo a terminar su turno en la repostería. Por lo que me acompaña a dejar a Jasón a su casa, que está a dos barrios de distancia del nuestro y regresamos juntas a la residencia. Caminamos en silencio, cada una a lo suyo. La puesta de sol nos tiñe de sombras y baña el cielo de un rojo fulgurante e intenso. Voy tan ensimismada que Flora tiene que evitar que me estampe con las farolas varias veces. Mi cabeza ahora mismo es una centrifugadora: mezcla la fecha límite, el deseo de Jasón de cambiarse de colegio y la reacción de Martina cuando le he dicho que no puedo continuar haciéndole de niñera; hasta convertirse en un batido denso que se me corta en el estómago. ¿Conseguiré sacar una idea? ¿Cómo convenzo a Martina para que le permita cambiarse de colegio? ¿Martina me guarda rencor por irme, como yo se lo guardo a mis padres por abogarme a hacerlo? Me sello la cabeza. No puedo pensar en esto. No puedo. Tengo que concentrarme en el trabajo.

—Uy.

Flora se detiene a mitad del camino de entrada a la residencia. Persigo la trayectoria de sus ojos, detenidos en el porche: allí se encuentran Reaven y Beltrán, acaramelados. Nada más le faltan los corazones y el polvo de estrellas flotando a su alrededor.  

—Pensé que no podía verlo —susurra.

Por lo que nos contó Reaven, la relación con su novio tiene dos caras: mientras hablaba, era evidente que los une una lazo fuerte y especial. Pero, apartado el romanticismo, era fácil entrever el daño que se infringieron mientras estaban juntos. ¿Están juntos ahora? No me queda claro. Él viene todas las noches a visitarla, los veo desde la terraza cuando estoy fumando. Y, por la manera en la que se miran y la falta de espacio personal, diría que sí.
Solo tengo claro que no somos nadie para invadir su privacidad. Aunque nos preocupemos por ella. Ya la aconsejamos lo mejor que pudimos. Está en Reaven decidir qué le conviene. Y si piensa que es Beltrán, ya está. Desde fuera, es muy fácil poner en duda las decisiones de las personas. Y yo trato de no hacerlo, porque las mías están en la palestra continuamente.

—Mejor no interferir —declaro. Flora aprieta los puños. Es una antipática, pero luego tiene su corazoncito. Se preocupa por los demás más de lo que está dispuesta a demostrar.  

—Era una observación, simplemente.

—Observa mientras caminas que parecemos unas raras. —La empujo disimuladamente, al ver que Reaven y Beltrán se han percatado de nuestra presencia y nos miran con curiosidad.

—Tú eres, no pareces.

—Vale, pero camina.

Llegamos a los escalones. Reaven se aparta un poco del muchacho, tímida. Echa vistazos nerviosos, alternados entre Beltrán y a nosotras. El chico planta una sonrisa encantadora, en su encantador rostro. Tiene la apariencia del perfecto caballero, de esos que promocionaban los cuentos. Que no existe, ni siquiera en ellos. Me invade una pequeña ola de rechazo en reacción a su sonrisa.

—Buenas noches, señoritas —inclina la cabeza, con una mano sobre el estómago. Me entran ganas de otear los alrededores en busca de su corcel blanco.

—Hey.

—Qué hay.

Beltrán mira a Reaven, como esperando a que nos presente o, que lo hagamos nosotras mismas. Pero se instaura un silencio incómodo al no suceder ni lo uno ni lo otro. Yo le observo, buscando una justificación a mi rechazo inicial por él.

—Chicas, subo en un rato —comunica Reaven al fin, todavía en actitud tímida. No, tímida no, más bien culpable.

Flora le dice que no tarde porque vamos a preparar la cena. Espero que el plural le haya salido inconscientemente, porque es lo último que me apetece, cocinar. Peleo un momento con la llave en la cerradura antes de precipitarnos dentro.

—El hermano es mucho más guapo. —Suelto, mientras subimos las escaleras hasta nuestra casa.

—Está prometido.

—¿Y qué? Estoy diciendo que es guapo, no declarando mis de ir a por él. —Ruedo los ojos. No entiendo por qué se le da tanta importancia a admirar la belleza de alguien del sexo opuesto.

En cuanto entramos en casa, el grito de Na Eun llena mis oídos:

—¡Funciona, malnacido!

—¿Por qué siempre se estropea cuando me estoy duchando? —Se lamenta Yeon Sun, que está envuelta en un albornoz, con el pelo chorreándole por los hombros.

Las dos chicas están frente al calentador de agua. Yeon Sun tiritando y Na Eun dándole porrazos al aparato. La decoración y el barrio muy exclusivos, pero la caldera no para de intentar que pillemos una pulmonía. Se estropea continuamente y, al menos, una vez al mes, Cara debe llamar para que lo reparen.

Sin quitarme los zapatos, me reúno con ellas.

—Ya tardaba en dar por culo —anuncio.

—No ganamos nada aporreándolo. —Flora se planta a mi lado, ya descalza—. ¿El número está en la nevera? —pregunta, caminando hacia ella.

—Eso creo —responde Yeon Sun, dando saltos en sus pies para entrar en calor.

—Ve a vestirte, no vayas a enfermarte —dice Na Eun, con su voz dulce.

—Será mejor. —Yeon Sun desaparece por el pasillo.

—Aquí no hay nada —habla Flora de nuevo, mirándome directamente a mí, que me he apoyado en la isla de la cocina—. La última vez el señor te dio a ti la tarjeta.

—Entonces no vamos a encontrarla. —Aprieto los labios, preparándome para que me grite. No soporta que sea un desastre. Por suerte, Flora se limita a inflar las aletas de la nariz, perdonándome la vida.

—Iré a pedírselo a Cara. —Se ofrece Na Eun.

—Bajo yo, así le doy el dinero del alquiler.

Saqué el dinero del banco el sábado antes de ir al mercado. ¿Dónde narices lo he metido? Doy vueltas sobre sí misma, mirando a todas partes. Flora resopla a todo lo que dan sus pulmones.

—En la mesilla de tu habitación. Cuando llegaste ayer lo tiraste al suelo y lo guardé —explica Flora, adivinando la razón de mi confusión.

—¡Qué haría sin ti!  —Le pellizco la mejilla al pasar por su lado y ella me da un puñetazo que por poco me tira al suelo.

Corro a la habitación a por el dinero y salgo del apartamento segundos después. Desciendo los escalones de dos en dos. Las siluetas de Reaven y Beltrán continúan dibujadas en el cristal, como una sola. Pego unos golpecitos en las puertas de Cara, pero no obtengo respuesta. Descorro las puertas y entro en la antesala.

—¡Cara! —grito.

De nuevo, no hay respuesta. Aguardo unos segundos, dándome toquecitos con el sobre en la mano. La luz del recibidor está encendida así que tiene que estar en casa. Decido entrar. Si quiere que me dé un escobazo por invadir su privacidad, pero no podemos estar sin calentador.

Tardo un momento en procesar lo que veo al otro lado. Incluso pienso que he sufrido una alucinación repentina. Pero el cuerpo frente a mí no desaparece. No es ninguna alucinación.

Desde luego, no me refería a esto cuando esta tarde me he preguntado cómo habría crecido (y vaya que si lo ha hecho) Elio Barone ni cómo imaginaba reencontrarme con él. Así, en pelotas, con los brazos extendidos sosteniendo los extremos de una toalla y su pene dándome la bienvenida.

Debería apartar la vista y él cerrar la toalla. Sin embargo, nos quedamos paralizados, observándonos. ¿Me habrá reconocido? Yo no he tardado ni una décima de segundo, a pesar de la distracción entre sus piernas. No ha cambiado nada, solo ha terminado de definirse. Todavía largo como un junco, aunque ha perdido la flacidez de la niñez y ahora tiene los músculos precisos. Al igual que su rostro: ovalado y delicado, con la línea de la mandíbula endurecida por la edad. Cubierto por una piel suave. Los ojos negros, rasgados y cálidos, adornados por unas pestañas densas. Y la mata de pelo ondulada y abundante que le cae sobre la frente y le tapa las orejas.

La adultez le ha sentado bien: le ha regalado atractivo y belleza. Está guapo, en resumidas cuentas. Y patidifuso, no deja de mirarme como si hubiera caído del cielo. ¿Me habrá reconocido él? A pesar de llevar más de trece años sin vernos.

Los segundos pasan. No se cubre. Y yo hago esfuerzos titánicos por no volver a bajar los ojos a su entrepierna. Los genitales ajenos no entran en la lista de cosas que me escandalizan, pero no es plan de quedarme mirándole el amiguito con descaro. Me pregunto si lo estará haciendo a propósito. Elio se pasaba la vida retándome cuando éramos niños y molestándome y torturándome con su presencia.

—Si estás esperando a que chille, pierdes el tiempo. Las he visto mejores. —Se me escapa la vena maliciosa que de niña reservaba para él.  

Por fin reacciona, se anuda la toalla a la cintura y cruza los brazos sobre los pectorales: marcando las clavículas y las venas de los brazos. Me fijo en las gotas de agua pegadas en su cuello.

—Parecías de lo más entretenida admirándola. —Voz grave, perlada de ligero sarcasmo y desafío. A pesar del leve rubor que se ha colado en sus mejillas. Procuro no reírme, esto de la vergüenza es nuevo—. Se llama a la puerta antes de entrar. —Señala hacia ella con la barbilla—. ¿Eres una de las inquilinas, no?

Ladeo el rostro. ¿De verdad no me ha reconocido? Tiene narices, cuando de niños se pasaba los días detrás de mí, buscando acabar con mi paciencia.

—No esperaba encontrarme al novio secreto de Cara en pelotas. —Me defiendo, con el ego herido. Fingiendo que no sé quién es, ya que él no tiene la decencia de acordarse de mí.

Elio se atraganta con su propia saliva, tose y se le abren los ojos hasta que le desaparecen las pestañas tras los mechones de pelo que  le nublan la frente.

—¡Soy Elio, su nieto! —exclama escandalizado. Aprieto los labios, esforzándome todo lo que puedo por no irrumpir en carcajadas—. ¿Tú eres…?

—Taianna —respondo, marcando cada sílaba de mi nombre. Espero unos segundos a ver si por fin le cae la guinda y el recuerdo. Pero Elio se gira, agarra una sudadera del respaldo del sofá y se mete por la cabeza con rapidez. Vuelve a mirarme, esperando una explicación más extensa. «Qué fuerte, de verdad no se acuerda»—. El calentador del agua se ha vuelto a estropear y he venido a por el número de teléfono del fogonero. ¿Dónde está Cara?

—Ha salido a cenar con una amiga —explica, pasándose la mano por la frente, dejando entrever unas cejas arqueadas y finas—. Puedo encargarme yo, no te preocupes.

Apoya las manos en las caderas, mordiéndose el labio inferior. Otea el salón con gesto perdido. Me recuerda a mí cuando no sé dónde he dejado mis pertenencias.

—¿Seguro? —inquiero dubitativa, alzando una ceja. Soy consciente que mi voz sale brusca, pero la indignación por que se haya olvidado de mí persiste.

Elio se acerca al mueble del salón y empieza a abrir cajones, sin responderme. Lo dejo a su aire unos momentos, viendo cómo el grado de estrés aumenta cuando masculla por lo bajo. Al final, me compadezco de él:

—Los números y las cosas de la residencia las guarda en ese aparador. —Le explico, señalando el mueble que está bajo la ventana.

—Podrías habérmelo dicho antes —responde en tono neutro, casi suplicante. Desde luego, la edad también le ha templado el carácter—. Veamos…

Abre el cajón y pasa unos segundos revolviendo papeles. Yo observo su nuca desnuda, el ligero movimiento de la toalla sobre sus rodillas. Poco después se da la vuelta y camina hacia mí con un rectángulo de papel extendido. Lo agarro.

—Coméntaselo a tu abuela, el cargo del arreglo llegará a su cuenta bancaria. —Me meto la tarjeta en el bolsillo de los vaqueros—. Y dale esto, es el dinero de mi alquiler. Taianna Favro—De nuevo, hago hincapié en mi nombre, pero Elio no reacciona. «Menudo cabrón»—que no se te olvide—. «Otra vez».  

—No creo que se me olvide después de nuestro encuentro —comenta, aceptando el sobre. Sonríe de forma encantadora, con una sonrisa de medialuna que le alcanza los ojos—. Por favor, cualquier problema que tengáis, decídmelo a mí, no a mi abuela.

—Está bien. —Muevo las manos hacia delante y atrás, un poco nerviosa. No sé si esperaba que continuara siendo el niño molesto y repelente que conocí, pero el Elio Mayor parece bastante simpático.

—¿Tienes el móvil aquí? —Asiento. Tiende la mano. Recelosa, lo saco del pantalón, lo desbloqueo y se lo paso—. Voy a apuntarte mi número, para que cuando no esté aquí, podáis localizarme. Dáselo a las demás. —Sonríe levemente, tecleando en la pantalla—. Necesito que mi abuela baje un poco el ritmo de trabajo. Para eso he venido.

—Muy bien. —Recupero el teléfono—. La próxima vez, espero verte vestido. Adiós.

Me doy la vuelta para marcharme. Aún bastante decepcionada porque no tenga la consideración de acordarse de mí. Puedo resultar una presumida, pero, ¿en serio? Después de tantos años persiguiéndome por Galena, sin dejarme a sol y sombra, va y se olvida. A lo mejor se olvidó hace mucho tiempo atrás, cuando rompió su promesa.

—Un placer conocerte, Taianna. —Se despide, cuando ya tengo medio cuerpo fuera. Me detengo, giro la cabeza y con la vena maliciosa renovada, suelto:

—Nos conocemos desde hace mucho, Elio Barone.

Le guiño un ojo y salgo justo cuando la confusión le aborda las facciones. Cuando salgo por completo de la casa, meneo la cabeza, aún sin creerme la situación surrealista que acabo de vivir. Justo en ese momento, Reaven entra de la calle, con una sonrisa bobalicona dibujada en sus finos labios. Se lleva el susto de su vida al darse cuenta de que estoy en el vestíbulo. Mete un mechón de pelo tras la oreja, avergonzada.

—Estaba… —empieza a decir acercándose a mí.

—Reaven, no sientas que tienes que justificarte conmigo. —La corto, haciendo que se sobresalte—. Ni darme explicaciones. No soy nadie para opinar sobre tu vida cuando no me lo has pedido.
La chica se toma unos segundos para procesarlo. Reaven termina por asentir, con una diminuta sonrisa.

—¿Qué hacías en casa de Cara? —pregunta cuando comenzamos a subir al piso de arriba.

—Reencontrarme con mi pasado.

Aunque el pasado es un desconsiderado que no me recuerda a mí.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Una semana más. Los mensajes de Jonah se acumulan y yo sigo sin dar con una idea. Esta vez no me molesto en mentir, solo guardo silencio. Pero lo estoy intentando, de verdad. Paso los días sentada frente a mi escritorio, con un cuaderno de dibujo abierto. Las críticas de mi última exposición a un lado, como recordatorio e incentivo. E ignoro cualquier amago de mi familia por reclutarme para que los ayude. Incluso Martina ha dejado el enfado atrás y me ha perdido unos cuantos favores. Parece que el orgullo muere ante la necesidad.  

Prácticamente, no he salido de la habitación. Solo para ducharme, fumar o dar un paseo por el campo esperando a que me llegue una idea reveladora. Me alimento de las recetas experimentales que Flora me da a probar y duermo a ratos. Me estoy esforzando. Pero queda demostrado que el esfuerzo no siempre es recompensado. Y a veces, en compensación, solo te devuelve miedo y un montón de preguntas que te aterran responder.

—Vamos a beber. —Flora se arrastra en su silla giratoria hasta mí.

—Estoy trabajando —declino, volviendo a mirar a la eterna página en blanco que me ha acompañado estos días.

—Quieres que disfrute más de la vida, ¿no es cierto? —insiste, arrancándome el carboncillo de la mano. La fulmino con la mirada—. Pues necesito disfrutarla ahora. Ya. Porque esta maldita tesis va a acabar conmigo.

Lo cierto es que sí se la ve a punto de explotar. Parece una pantera encerrada en un recinto, dispuesta a arañar las paredes para que la dejen salir. No solo por la tesis, sino por toda la situación en el Tasty Pastry. Suspiro. Quizás a mí también me venga bien despejarme.

—Invitas tú —cedo por fin, levantándome de la silla.

Flora asiente y también se incorpora. Cuando coloca la silla en su sitio y se dirige hacia la puerta, la agarro por el codo y señalo a Reaven con la cabeza. Nuestra compañera está en su escritorio, con los auriculares puestos, sin percatarse de nada.

—Necesito alcohol —murmura—. Esta noche haremos una versión apta para todos los públicos.

—Tienes un problema, ¿lo sabías? —Flora no es que beba constantemente, pero cuando lo hace, agota las reservas del pueblo.

Sin decir nada, me empuja fuera de la habitación.

Pasamos por el super a coger provisiones. Flora tira la casa por ventana comprando el vino de diez dólares en lugar del que cuesta tres. También la convenzo de comprarme unas patatas fritas a la vinagreta. Nos vamos a la playa que está cerca del faro, ya que no está tan concurrida.

Hace una tarde agradable: el calor del sol contrarrestado por la brisa fría del lago. El interludio entre la primavera y el verano siempre ha sido mi momento preferido del año. Bebemos en silencio durante bastante rato.

—¡Qué injusto!

Pero Flora decide romperlo con un grito que se debe haber escuchado al otro lado del lago. Clava el puño en la arena. Aprieta la mandíbula y enarca las cejas. Me quedo patidifusa, intentando averiguar qué bicho le ha picado.

—Eh...

—Llevo años trabajando en el Tasty Pastry, acompañando a Cara, preocupándome de que vaya al médico ¡De todo! —Doy un trago de vino, disfrutando del espectáculo. Flora no estalla con frecuencia, así que es mejor dejarla vaciarse a gusto antes de intervenir—. Para que ahora vengan la cucaracha de Marco y el patoso de Elio a querer hacerse cargo.

Ha estado quejándose sin cesar de lo difíciles que le ponen las cosas en Tasty Pastry. No sé hasta qué punto será así. No digo que exagere. Pero a Flora le gusta hacer las cosas a su manera y solo a su manera. Tiene muchos problemas para transigir y aceptar las del resto. Para más índole, el Tasty Pastry es el amor de su vida. El equivalente a que alguien se metiera entre Lorelai y Rory Gilmore.

—Es su abuela y está enferma. No puedes enfadarte porque quieran ayudar. —Trato de calmarla.

—Ya te estás poniendo de su parte —reclama, quitándome la botella. Pongo los ojos en blanco. Es difícil ponerme de la suya cuando no lleva razón.

—No es eso. Pero vas a tener que lidiar con ellos te guste o no. Mejor que te acostumbres.

Arruga la nariz y hace una muesca de asco. Comprendo su frustración. He rogado para que Martina mande a Patrick a la otra punta del universo casi desde que me lo presentó a los doce años. Pero no parece dispuesta. Así que no me ha quedado más remedio que aceptar su presencia en mi familia.

—Si es que no se aburren y se marchan.

—Me he perdido. —Robo una patata de la bolsa— ¿Te quejas de que estén aquí o de que vayan a irse?

—¡Déjalo! —Bebe vino con pasión y, acto seguido, se tira sobre la arena—. Por cierto, ha muerto Hernando —añade rato después. Me mira desde abajo, usando la mano de visera para tapar el sol.

Ahora sí que estoy perdida de verdad. Quién narices es Hernando.

—Lamento tu perdida —Le sigo el juego, a ver dónde conduce esta conversación.

—No sabes quién era —traduce mi oración. Incorporándose. Le cuesta mantenerse quieta más de unos minutos seguidos.

—Ah, ¿y tú sí?

—Era un rico excéntrico amante del arte —explica en tono sabiondo, contraatacando—. Resulta que ha dejado diez mil dólares en su testamento para el centro cultural.

—Ajá. —No sé dónde quiere llegar con esto. Pero a algún sitio seguro. Cada cosa que hace o dice guarda un propósito detrás.

—Pero el dinero no es para el centro. Van a organizar un concurso de arte y, la persona que gane, se llevará el dinero. ¿Entiendes?

—¡Se me ha olvidado contártelo! —exclamo cuando me viene el recuerdo, así de la nada. La verdad, me interesa poco el altruismo póstumo del tal Hernando—. Vi a Elio el otro día, cuando fui a por el teléfono del fogonero.

Las delineadas cejas de Flora forman un arco de advertencia. Parece dispuesta a atizarme con la botella o, lanzarse sobre mí para hacerme una llave. Espero que la primera, tengo la espalda repleta de contracturas con su firma personal.

—¿Y bien?

—Pues estaba en pelotas. Está mayor, no sé si me entiendes—. Meneo las cejas y ensancho la sonrisa.

—¡Guarra! Me refiero al concurso.

—Qué pasa con él. —No lo hago por sacarla de quicio. Pero no entiendo por qué, de pronto, se muestra tan interesada. A no ser que quiera presentar el cupcake más grande del universo como obra de arte.

—En serio me pregunto si tienes algo más que serrín ahí arriba... —Señala mi cabeza con un movimiento decadente de mano—. Creo que sería buena idea que te apuntaras. Para que superes el miedo escénico.

El episodio en mi habitación del fin de semana pasado cobra vida en mi cuerpo de nuevo, despertándome el pulso. Bebo vino. Jonah dijo lo mismo la última vez que hablamos, que le había cogido miedo a exponerme a las críticas.

—No tengo miedo escénico, solo estoy falta de inspiración —reniego, relamiendo el vino que se me ha quedado en la barbilla.

—Por el miedo escénico —insiste—. El concurso puede ayudarte. Trabajar en algo, presentarlo y no estar preocupada porque tu carrera dependa del resultado.

—Me iré dentro de poco, así que olvídate del concurso. —Flora resopla, incrédula—. Lo digo en serio, Jonah me dio un ultimátum la semana pasada. Tengo que enseñarle algo pronto.

También había olvidado contarle esto. He estado demasiado sumida en mi lucha por recuperar la inspiración como para relacionarme. Y tan solo se lo cuento porque es Flora y está al tanto de todo. Cuando al día siguiente de la exposición leí las críticas, sentí tanta vergüenza, confusión y dolor que pasé días encerrada en mi apartamento en Toronto. Sin contestar las llamadas de Jonah, ni sus golpes en la puerta. Fue Flora, que tenía un juego de llaves, quien me mandó de una patada a la ducha y me obligó a ir a la galería a afrontar las consecuencias.

Esa misma tarde, después de hablar con mi agente, hice la maleta y volví con ella a Galena. Para pasar ese mes de vacaciones que se ha convertido en un año.

—También he tenido bloqueos creativos, pero ninguno me ha impedido seguir creando recetas, aunque no sean tan buenas como cuando estoy inspirada. —Pausa para el vino, cuando agarra la botella, no hay quien la detenga—. No pasa nada por aceptar que tienes un problema. Te he observado esta semana, cuando estás delante del cuaderno tienes todos los síntomas de una persona frente a su fobia.

La saliva se solidifica en mi garganta. Maldito don que tiene para dar en la diana de las cosas. Cuando yo ni siquiera veo la diana.

—Qué sabrás tú, cascarrabias.

En esta ocasión, soy yo la que se tumba en la arena, no queriendo afrontar la verdad. Cierro los ojos y me pierdo en el mareo del alcohol. Sin embargo, las deducciones de Flora persisten en mi cabeza. Pero me niego a aceptarlas —las mentiras son adictivas—. Hasta el momento, nunca había sufrido un bloqueo creativo. Sino todo lo contrario. El deseo de pintar y de esculpir vivía conmigo a todas horas. Así que no sé si Flora tiene razón o es así la manera en la que funcionan. No puedo barajar esa posibilidad ahora. Unos meses antes, tal vez. Pero es cuestión de días que Jonah diga que se me ha acabado el tiempo y yo necesito convencerme de que para entonces tendré algo.

—Con que has visto a Elio desnudo —comenta Flora, tirada a mi lado.

Giro la cabeza, con una sonrisa. La conversación ligera implica tregua. Ni yo le digo lo que ella trata de negar ni ella me lo dice a mí. Le pongo al corriente rápidamente de lo que ocurrió cuando fui en busca del número del fogonero.

—Espero que no se exhiba de esa guisa con Cara en casa. La mujer no está para sustos. —digo para poner la guinda final al relato.  

—¡Taianna!

—Te puedes creer que no se acuerda de mí.

—Algunas personas olvidan los sucesos traumáticos.

En ese caso, tendría que ser yo quien lo borrara de mi cabeza. No al contrario. El fastidio del otro día renace en mi estómago. Que yo soy bastante olvidadiza, pero de las personas me acuerdo. Sobre todo, si es alguien a quien conté todas mis inquietudes y sueños cuando tenía nueve años.

—Está más simpático —comento, enterrando una mano en la arena fresca.  

—Porque lo es, ha cambiado mucho —responde Flora, con voz adormilada. Un síntoma de que está borracha es que tiene más facilidad para elogiar a la gente—. Es gracioso que lleve semanas aquí y hayáis tardado tanto en veros.

—Espera, ¿lleva semanas en Galena?

Me giro hacia ella, tumbándome de lado. Tampoco es que Elio me resulte un tema de conversación apasionante. Pero mantiene a raya los pensamientos que la misma Flora ha implantado en mi cabeza momentos atrás.

—Más o menos —dice en medio de un bostezo—. Nos mensajeamos a veces para hablar de Cara. Cuando le conté que andaba delicada de salud, estuvo yendo y viniendo para estar al pendiente. Pero se instaló definitivamente después que le diera la bajada de tensión.

Sonrío cuando me viene la imagen del niño que se pasaba el día tras su abuela, siempre buscando su atención. Elio era un cretino con todo el mundo, salva con Cara. Por eso me sorprendió que, de pronto, dejara de venir a Galena los veranos. Dado que era los únicos meses al año que podía estar con ella.

—Hay cosas que no cambian —murmuro, también medio adormilada.

—Ojalá lo hicieran, así no tendría que lidia con él.

—Aún tendrías que lidiar con Marco.

—No hurgues, Taianna, no hurgues.    

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

La puerta está pintada de azul bondi, con los nenúfares de Monet saliendo de las grietas en la madera y sus melocotones colgados de las ramas del almendro de Van Gogh; en las esquinas superiores. Así es la puerta que precede a mi mundo. Una mezcla de dos de los artistas que me inspiraron. A los que traté de imitar hasta que di con mi propio estilo. Transformé la buhardilla del Monet en mi estudio cuando pintar y esculpir se convirtió en algo más que un hobby. No puedo empezar a contar la cantidad de horas que he gastado ahí dentro. El registro de emociones, deseos, miedos y frustraciones que viven guardadas en esas cuatro paredes. Tras la puerta se encuentra mi alma, mi parte más íntima y vulnerable; por eso nunca le he permitido a nadie cruzarla.

Ni siquiera yo me atrevo a entrar ahora. Me siento una impostora. Como si fuera una Taianna diferente a la que entraba en la buhardilla en el pasado. Mediocre, fracasada, embustera y vacía. Comienzo a pensar que he perdido el talento y que las críticas tenían razón; buena técnica, pero nada que contar. Que se me ha agotado el talento y que no hay nada dentro de mí que merezca la pena plasmar en un lienzo.

Han pasado tres días más. Estar sentada en el diminuto descansillo entre las escaleras y la buhardilla, es un movimiento desesperado. «Date prisa, no podemos esperar más». El mensaje de Jonah llegó anoche, después de varios míos pidiéndole más días. He desistido de mi intento por sacar una idea. Así que he venido a mi estudio dispuesta a rebuscar entre mis obras algo que tenga el potencial de convertirse en una serie y, así, conservar mi puesto en la galería.

Pero soy incapaz de entrar. Es como si unas cuerdas me tiraran en la dirección contraria. Quizás una parte de mí ya se ha rendido, resignada a lo que parece inevitable. Llevo aquí toda la mañana. Hora y cigarrillo tras cigarrillo, dando un paso y retrocediendo dos. Sin avances.

—Hola, pequeña.

Las piernas regordetas de mi padre aparecen a mi lado. Inclino la cabeza hasta su rostro. Sus ojos verdes terroso, que heredó Martina —a mí me tocó un marrón apagado—, están fijos en la puerta que a mí me aterra. Tiene cierto aire de nostalgia que viaja hasta mi cuerpo. Si a mamá la veíamos poco por el trabajo, a papá mucho menos. Pero teníamos nuestras pequeñas tradiciones: la visita anual a la granja, los días de playa y ver Ants in Your Pants. Me compraba los materiales que necesitaba para pintar sin siquiera pedírselos, mostraba con orgullo todas las creaciones que le regalaba y, cuando me encerraba en el estudio, a ratos daba unos cuantos toques en la puerta y al abrirla, encontraba en el suelo una bandeja con comida.

Su apoyo silencioso siempre me animó. Por eso su traición fue la que más me destrozó, la que más pesa en el corazón a pesar de mis intentos por abandonarla en el pasado. Cuando ocurrió la Gran Discusión, papá no abrió la boca. Me quedé esperando a que intercediera, a que manifestara ese apoyo continuo que creía que me daba. Pero se limitó a callar. Secundado los ataques de mamá. Hay veces que el silencio es más doloroso que cualquier palabra.
El esfuerzo que ha puesto este año por contentarme, prepararme comida, no insistir mucho en que me quede y preguntarme si voy bien con mi nuevo (inexistente) proyecto; demuestra lo culpable que se siente por aquella vez. Quisiera perdonarlo, pero yo aún espero de él las palabras que no me atrevo a pedir. Porque se supone que lo dejamos atrás. Que seguimos adelante.

—¿Ocurre algo? —Me levanto del suelo, tengo los riñones y el culo entumecido de tanto rato sentada.

—Toma. —Me tiende un vaso de chupito con un líquido amarillo; es limonchelo.  

Enarco la ceja.

—Por qué quieres emborracharme. No son ni la una.

—Hay un hombre abajo preguntando por ti. No parece de muy buen humor, pensé que te vendría bien. —Sonríe, arrugando las mejillas rechonchas—. Me lo bebo yo, si no quieres.

—¿Te ha dicho cómo se llama? —pregunto ahogada.

—Jordan, me parece. —Se rasca una ceja, encogiéndose de hombros. Mi padre es terrible para los nombres. Conoce a tanta gente que le es imposible recordarlos todos.

—Jonah —corrijo.

—¿Le digo que espere?

Me clavo las uñas en la palma de la mano. Miro la puerta una vez más. Sería entrar, agarrar cualquier cosa e improvisar sobre la marcha; nada que no haya hecho, fue así como me gradué en el instituto. Pero la resignación me vence. ¿Después qué? ¿Continúo esta lucha incansable por negar la verdad? ¿Sigo mintiendo y alargando una situación que no parece que vaya a solucionarse?

—No.

Acepto al fin el limonchelo y me lo bebo de un trago. Le devuelvo el vaso y empiezo a bajar las escaleras. La resignación y el miedo peleándose en mi estómago, con el limonchelo todavía ardiendo en la garganta. Me pregunto si es así como se sienten las personas condenadas a muerte.

Jonah está de pie en medio del café, entre la puerta y la barra. Observa los murales de las paredes: reproducciones de las obras de Claude Monet, asombrado. Me quedo rezagada en el límite del pasillo y le observo: se nota a la legua que es un forastero. Con su tupé canoso, la camisa de franela, pantalones de marca y mocasines de cuero. Recuerdo, con una claridad devastadora, el día que vino a buscarme a Galena. «He visto tus obras en Instagram, ¿te gustaría trabajar para mi galería?».  

Ese es el hombre que me proporcionó la vía de escape que tanto necesitaba. Y, ahora será el hombre que me confinará de nuevo en la vida de la que salí huyendo. Es hasta gracioso, si lo piensas.

—Hola —saludo cuadrando los hombros, una vez reúno el valor para acercarme a él.

—Muy pintoresco —decreta, todavía mirando la decoración caótica del Monet; los muebles disparejos y rocambolescos—. Cuánto tiempo —dice a continuación.

Veo en sus ojos negros la anticipación de lo que va a ocurrir. Ni siquiera puedo tener la cara de sorprenderme. Si las mentiras sirven de algo, es para asimilar la verdad. Te dan tiempo para procesarla.

—Hablemos fuera.

Abandono la cafetería sin detenerme a comprobar si me sigue. Una vez fuera, apoyo la espalda en la fachada de piedra y enciendo otro cigarrillo, la mano me tiembla cuando acerco el mechero a la punta de este. Hace un día precioso, pero para mí es como si estuviera a punto de desatarse una tormenta.

Le ofrezco a Jonah un cigarrillo cuando se para frente a mí. No sé si para ganar tiempo y retrasarlo. Ganar unos minutos.  

—¿Tienes algo para mostrarme? —En su tono hay esperanza, una que le moldea el rostro anguloso, lleno de arrugas de estrés por el trabajo.

Mi lado desesperado está dispuesto a decir que sí, a pelear, a revolcarse como un infante y negarse a aceptar la situación. Habituada al año de mentiras, cómoda en ella.

—No —murmuro, mirándome los pies—. Por eso estás aquí, ¿verdad?

Jonah inhala humo con fuerza y lo suelta con el doble de ésta. Nuestros humos se entremezclan en el espacio que queda entre nuestros cuerpos. Aguardo por sus palabras, la culminación de lo que empezó el día después de la exposición.  

—Lo siento mucho, Taianna.

Sonrío, con esa sonrisa que nunca dice nada. A pesar de la resignación, pensé que me derrumbaría. Pero, al parecer, el bloqueo se ha extendido a todas las partes de mi organismo. O, tal vez, solo sea el shock. No es lo mismo esperar algo, saber que va a ocurrir, a que ocurra de verdad. Muerta la posibilidad de que ocurra lo inesperado y cambie el curso de los acontecimientos.

—No lo hagas. Has hecho lo que has podido —respondo, la voz monocorde.

—Jacinta no me ha dado más tiempo. Si hoy no volvía con tu propuesta, me ha dicho que te dé las gracias por tu trabajo, pero que tenemos que prescindir de tus servicios. —Otra calada—. Esto es un negocio y…

—Y yo no doy dinero. Lo entiendo —aseguro, aplastando el cigarrillo contra el suelo. Con tanta fuerza que me retumba la rodilla—. Gracias por todo.

Jonah me mira con cariño y pena. En el año y medio que pasé en Toronto, Jonah no solo fue mi agente, fue lo más parecido que tuve a un amigo. Pero hay amistades que no pueden sostenerse cuando un suceso así tiene lugar. Y sé que esta es una de ellas. Así que es una despedida.

—Si necesitas cualquier cosa…, si consigues recuperar tu inspiración o lo que sea que te está impidiendo dibujar, llámame. Estaré encantado de ayudarte.

—Gracias —repito.

—Eres una gran artista. —Me consuela—. Espero de todo corazón que el mundo vuelva a ver tus obras algún día.

La mentira más grande me la he dicho a mí misma. No soy una artista, ni grande ni de ningún tamaño. Porque no puedo atribuirme un título que llevo meses sin ejercer. Que me hace temblar y me da ganas de correr en dirección opuesta. Llevo engañándome desde que volví a Galena. Tal vez, incluso desde que me marché años atrás. Mis padres no se equivocaban. Estaba siendo una ilusa. Y, si las mentiras no pueden sostenerse, las ilusiones mucho menos.



Última edición por betty. el Dom 18 Oct 2020, 4:01 pm, editado 3 veces
betty.
betty.


----
----

Volver arriba Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por Atenea. el Vie 16 Oct 2020, 5:54 pm

emiliaaaaa Our twenties  - Página 5 1477071114:

Omg kadnaksndkjanda estoy emocionada por leer tu cap, Ems Our twenties  - Página 5 2841648573  Our twenties  - Página 5 961472736
—No, para la cocina —me mira de reojo mientras salimos de la Residencia—. Un compañero para ti.
Y futuro compañero de vidaaaaaa  Our twenties  - Página 5 285151902  Our twenties  - Página 5 285151902
—Flora, cuando tu ibas yo ya venía —me da una palmada en el hombro y suelta una risotada—, que no se te olvide.
Omg, me esta encantado la relación que tienen Cara y Flora jajajajaj es muy akndajdnajsnkjdas linda/cómica; ademas que ya llevan conociendo desde que llego Flora y de eso ya van 4 años  Our twenties  - Página 5 1054092304
WAIT JAJAJAJAJAJJAJAJA No esperaba que con Marco se llevaran mal  Our twenties  - Página 5 3613945505  Our twenties  - Página 5 3613945505  Our twenties  - Página 5 3613945505
Pero voy viendo que es una relacion de esas en las que odias pero te cae bien, no me preocupo, cuando menos se den cuenta pasaran al amors  Our twenties  - Página 5 2841648573  Our twenties  - Página 5 1857533193  Our twenties  - Página 5 2841648573

—¿Qué me miras? —alzo la barbilla.
—Iba a decir que pareces más joven, pero ya se fue el efecto —sonríe de lado.
—Idiota —murmuro.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
En definitiva, me esta gustando mucho la dinámica entre estos dos  Our twenties  - Página 5 3917340093
Así que Elio y Marco son nietos de Cara, omg Our twenties  - Página 5 2841648573 Our twenties  - Página 5 2841648573 Our twenties  - Página 5 2841648573

Conozco a Paul y a Jade desde la primera clase de la carrera. Ellos ya eran amigos desde el colegio, y luego me uní yo a la ecuación. Más bien me hicieron unir después de nuestra primera practica de cocina juntos. Tres años después y aquí estamos, tratando de graduarnos.
Esto me recuerda a mis clases de la facultad y me da nostalgiaaaaaaaaaa  Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747  ay we, que buenos tiempos  Our twenties  - Página 5 1129725545

JAJAJAJAJAJAJAJJAJJAJAJAJA me imagine a Flora literalmente mandado a la shit a varios clientes indecisos con sus pedidos o haciendo exigencias muy estúpidas  Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  venga, yo también seria así, soy re impaciente u_u

—¿Estás loca? Eso es demasiado, solo quiero uno —se cruza de brazos—, además, no me gustan tanto, son dulces.
—Esto es baba tras baba, ¿qué clase de gustos tienes?
—Bueno, el novio está bueno, así que… —Taianna sonríe de lado y se encoge de hombros—, tan malo no es.

Reaven suelta una risotada por primera vez en toda la conversación y yo la juzgo con la mirada. No puedo creer que compare a una persona con mis preciados pancakes.
Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  amo a este trio y Taianna con sus comentarios jajajajajjajaa, son orrooooooooooooo Our twenties  - Página 5 1477071114

—Claro —asiento repetidas veces—. A donde sea.
—Bien, ya dijiste que si —se frota las manos y un indicio de sonrisa aparece en su rostro—. Es la graduación de Marco y luego el almuerzo familiar. Es este domingo, y la vestimenta es de-

Me quedo de piedra. ¿Qué acaba de decir? Doy varios pasos hacia atrás, subiendo los brazos y sacudiendo la cabeza. Hasta me río, porque tiene que ser un chiste. Uno muy malo.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
CARA, sos la ama y señora de todo JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ me imagino la cara de WTF de Flora, tipo "es joda, verdad? me estas haciendo una broma y seguramente hay cámaras para grabar mi reacción"  badumtss

La graduación de Marco, como si no fuera suficiente tener que lidiar con él en la repostería ahora que terminó la carrera. Espero que se consiga un trabajo en el otro lado el mundo.
creepygusta IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ya me estoy dando una idea jajajajaja de que Marco será el nuevo cocinero que contratara Cara y no puedo esperar a ver la reacción de Flora cuando lo sepa, literal, explotaaaa  Our twenties  - Página 5 233978492

—¿A quién hay que matar? —inquiere Taianna y con la cabeza indica a mi bolso.
—Marco —siseo.
Esas son amigas  o sea  Our twenties  - Página 5 918334782

—Entonces no hay que matar a Marco, ¿o sí?
—¿Te divierte llevarme la contraria? —la miro con los labios fruncidos.
—Deberías saber a estas alturas —me dedica una de sus sonrisas perezosas.
Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  las amooooooooooo jajajajajajjaajajajajja estas 3 juntas son oro puro, aunque Reaven no participe tanto pero me la imagino con su cara de "que coño hablan?"

Supongo que es la molestia de siempre: el hecho de que Marco sea una constante en mi vida que no voy a poder evitar, aunque quiera.
Esta es la clase de relación que a pesar de que te fastidie su existencia, verle la jeta, escuchar su voz o que te moleste de vez en cuando, te seria raro de ser lo contrario, porque te habitúas de cierta forma a esa dinámica  Our twenties  - Página 5 3373640616

“Cara no es tu familia, es la mía, así que deja de hacerte la que estás en tu casa que ella solo te tiene pena.”
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
WEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE NO MAMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES  Our twenties  - Página 5 233978492  Our twenties  - Página 5 233978492  Our twenties  - Página 5 233978492 dime que ese comentario no lo dijo Marco, dimeloooooooooooooooooo, dime que no es por eso que ella no lo soporta, pero no mms, PASADO DE LANZAAAAAAAAAAAAAAAA  Our twenties  - Página 5 2204300288 yo le hubiera dado un putazo en ese momento y nunca volverle a dirigir la palabra  Our twenties  - Página 5 1098141585 ahora muchas cosas tienen sentido, perooooooooooooooo  Our twenties  - Página 5 3498867727 pinche Marco  Our twenties  - Página 5 3555040077

Spoiler:
—¡Dulces! —exclama Hana, avanzando por el pasillo— ¿Acaso escuché dulces?
—Yo quiero dos cupcakes —Adrómeda rodea la isla para acercarse.
—No se olviden de mí —interviene Enolah, saliendo de uno de los baños.
—Creo que da a dos para cada una, y una galleta —me llevo una mano al mentón—. El requisito es que me digan a qué saben las galletas, necesito opiniones gráficas.
—Puedes traer todo lo que quieras aquí —Josephine sonríe de lado.
—Eso, no te vamos a desperdiciar nada —Yeon Sun suelta una risotada.
—Ya, ya, solo coman —ruedo los ojos.

Más tarde estamos todas sentadas y tragando felices. Le meto dos piezas de pollo a Reaven aunque me mira mal y me tira otra al plato. Empezamos con 6 underground y luego con Mad Max Fury Road. Me la paso entretenida babeando con Ryan Reynolds, Corey Hawkins y Ben Hardy; y luego con Charlize Theron, Tom Hardy y Zoe Kravitz. ¿Qué les dan a las celebridades que todos son tan hermosos?

—Reaven, come de esto —digo, pasándole uno de los cupcakes, cuando hacemos una pausa para hacer más palomitas.
—Realmente no me gusta ese sabor-
—Mejor, necesito saber si puedo convencer a alguien que no le guste que es bueno —la interrumpo, casi ensuciándola con el suspiro.
—No creo que sea posible —entrecierra los ojos.
—Nada es imposible si trabajas lo suficiente —frunzo el ceño.
—…Tu esfuerzo me casa hasta mí —suspira, rodando los ojos.
—Cómetelo —prácticamente se lo meto en la boca.
—Aigh, estúpida, me vas a ahogar —me agarra de la muñeca para alejarme, pero yo forcejeo devuelta.
—Está bien, se dar primeros auxilios —sonrío sin mostrar los dientes.
—Ese no es el problema. ¿Estás loca?
—Se le fueron varias neuronas de tanto trabajar —apunta Taianna, cruzando por detrás de nosotras con un bowl de palomitas— Deja de intentar ahogarla que caes presa.

Our twenties  - Página 5 2071222265  Our twenties  - Página 5 2071222265  Our twenties  - Página 5 2071222265 ayyyyyyyyyyyyyy ya se que no fue mucho de la convivencia, pero me agrada leer que saben pasársela bien entre todas, a pesar que apenas se están conociendo en si, y hacen el intento por integrar a todas Our twenties  - Página 5 2841648573

—Oye, ¿qué tengo que hacer para que me enseñes una de tus pinturas? —le doy un vistazo.

Na Eun se queda en silencio. Le da un último sorbo a su café y se pone de pie, con una pequeña sonrisa en el rostro.

—Ya me voy a correr.
—¿Qué? ¡Respóndeme! —me quedo boquiabierta mientras ella se sigue alejando hacia el pasillo.
—¡Suerte con tus postres!

Termina de voltearse y se va a toda prisa. Suelto un bufido y escucho su risa a lo lejos. Algún día.

Our twenties  - Página 5 1313521601 Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601  Our twenties  - Página 5 1313521601 la cara de frustración de Flora jajajajajajajajajaja. Ems siempre te he dicho que la comedia te sale muuuuuuuy bien y siempre me divierto con tus escenas cuando escribes así  Our twenties  - Página 5 4242539333

Cara agarra a Marco y se lo lleva más hacia atrás, donde lo abraza y le reparte besos por toda la cara. Suelto carcajadas mientras saco el celular de mi cartera y siento un poco de alivio porque no tengo ningún tipo de ganas de abrazarlo también.

—¡Cara!
—Cara nada, irrespetuoso —le aprieta un cachete y yo casi me ahogo—. Abrázame y sonríe. Y después vienes tú, Gaby.
—¡Pero claro!
Our twenties  - Página 5 4242539333  Our twenties  - Página 5 4242539333  Our twenties  - Página 5 4242539333  Our twenties  - Página 5 4242539333 que bonita escenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Cara toda alegre por convivir con su nieto, y orgullosa de que se haya graduado  Our twenties  - Página 5 1129725545

—Aún estoy esperando mi abrazo —su brazo en mi cintura se vuelve más pesado.
—Cállate y atiende a la foto —digo, forzando la sonrisa.
Our twenties  - Página 5 4229596405  Our twenties  - Página 5 4229596405  Our twenties  - Página 5 4229596405  ay we, ya se están haciendo ship para mi  Our twenties  - Página 5 3275125450 yo tambien quiero ese abrazoooo

—Madre, creo que ya es tiempo de que te retires del negocio —le da una mirada firme.

Casi se me cae el tenedor. Volteo para mirar a Adriano tan rápido que me suena el cuello y abro la boca para preguntarle a qué diablos se refiere, pero la mano de Marco me frena, apretándome la rodilla.

—Como no eres tú quien me manda, junior, yo haré lo que me plazca —responde Cara, sin dejar de saborear su vino y sin prestarle la mínima atención.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
PERO ESTE WE QUE SE CREE PARA DECIR ESA ESTUPIDEZ  Our twenties  - Página 5 1903305068  Our twenties  - Página 5 1903305068  Our twenties  - Página 5 1903305068  ay perdon, me enchile casi o mas que Flora  Our twenties  - Página 5 1313521601 pero que no mame el señor jajajajaja

—Te ves bien —dice, finalmente.
—Lo sé.
—¿Te mataría aceptar un cumplido?
—Gra-cias. ¿Feliz?
—Odiosa —me empuja suavemente con el hombro.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
MI CORAZON NO PUEDE CON ESTE SHIP SIENDO QUE ES APENAS EL PRIMER CAPITULO KSJNDDKJASDNAJKSDNSAKJDSAKJDNKJDASKJDASJN COMO ME HACES ESTO A MI  Our twenties  - Página 5 3275125450  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 3275125450  Our twenties  - Página 5 1129725545  te odio Emiliaaaaaaaaaaaaa  Our twenties  - Página 5 3373640616

—Lo hiciste una vez —se me acerca—. Tu cumpleaños 21 cuando celebramos en la casa de Paul, y-
—De esa noche no se habla —lo interrumpo, cruzándome de brazos. Medito si golpearlo con mi bolso.
—¿Por qué no? ¿Porque vomitaste hasta el alma? —su sonrisa se ensancha.
—¿Quieres que te lastime en tu graduación? —me inclino hacia él, cuadrando los hombros— ¿Eso quieres de regalo?
Yo soy Flora en las pedas, vomitando por tomar alcohol jajajajajajajajja ay que buenos recuerdos  Our twenties  - Página 5 1313521601

—Escuchaste que mi papá dijo que me ofrecieron trabajo en varios restaurantes. Uno de ellos es fuera del país, en Europa —se apoya en la baranda, con el gesto afligido— ¿Qué harías?
NO MARCOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO NO TE VAYAAAAAAAAAAAAAAAAAS  Our twenties  - Página 5 2785603980 eso le diria yo

—Marco, lo que importa es lo que quieres hacer tu —le señalo con el dedo—. No importa lo que te digan que el mundo espera, o lo que esperen tus padres, o lo que tú crees que debes hacer porque es lo correcto —sacudo la cabeza y trato de no hablar tan duro—. Es lo que tú quieras.
Me encanta lo directa y sin tapujos que es Flora  Our twenties  - Página 5 3373640616  en serio necesito gente como ella que me aconseje en el desastre de mi vida diaria  Our twenties  - Página 5 1129725545
—¿Este es el momento donde nos abrazamos? —pregunta, dando un paso hacia mí.
—Este es el momento donde vas a comprarme postre.
CHSM Y BESENSE CARAJOOOOOOOOOOOOOOO  Our twenties  - Página 5 1903305068

Alguien me agarra de los hombros, porque estoy que me tiro encima de todos —incluyendo la mesa. Cara está pálida y su mirada está desorientada, y murmura cosas que no logro entender por el bullicio. Adriano le repite lo que dice a Melina, supongo que le están diciendo los síntomas a emergencias.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
SI ME SALES CON QUE CARA TIENE UNA ENFERMEDAD GRAVE, VOY A REPUBLICA DOMINICANA A DARTE UN ZAPE EMILIA DE JESUS  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545

La ambulancia llega más rápido de lo que pensé. Todo pasa rápido. Logramos avanzar con Cara hasta el vestíbulo; sin embargo, se desploma en uno de los sillones de la entrada. Siento como si mi alma se desplomase con ella. Me tengo que agarrar de una de las columnas.
WE BASTA QUE ME ESTAS DESTRUYENDO EL CORAZON, EN TU PRIMER PUTO CAPITULOOOOOOOOOOO  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545  Our twenties  - Página 5 1129725545

La primera vez que conocí a Marco me dijo que era una intrusa y que Cara lo quería más a el que a mí. Era una niña, así que hice lo lógico: le caí a patadas. Ahora soy una adulta y entiendo que es su familia, que va por encima de todo. Sin embargo, eso no cambia que lo deteste. Lo tolero mejor de lejos, algo que parece casi imposible de lograr. Siempre está, aunque sea después de desaparecer por unos meses o un año. Es como la espinilla irritante que siempre te sale en una temporada específica del año.

Our twenties  - Página 5 563750256 Our twenties  - Página 5 1903305068  Our twenties  - Página 5 563750256  Our twenties  - Página 5 1903305068  Entonces el we si le dijo eso de verdad jajajajajajajajajjaja puto Marcos, weno, aunque eran niños así que no me sorprende  Our twenties  - Página 5 1313521601

Yo no me refería a esto. Se supone que debió irse a Europa y volver en la próxima Navidad. No esto. Marco se ve como si me estuviera dando las mejores noticias de todo el año.

—Elio también va a venir a ser camarero y a ayudar con lo administrativo —le pone el Cherry final a todo el postre.

Siento como si estuviera mirando todo mi esfuerzo pasar por delante de mí, escapándose de mis muy seguros brazos y yéndose por el precipicio. Mi espacio seguro. Con sus muros siendo derrumbados a patadas y sin advertencia por un payaso.

—Vuelvo ahora.
—¿A dónde vas?
—A vomitar…o a renunciar. Ambas, no sé.

Escucho su carcajada mientras cierro la puerta de enfrente. Qué mierda está pasando.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
POS A MI LA NOTICIA SI ME HIZO MUY FELIZ  Our twenties  - Página 5 3275125450  Our twenties  - Página 5 3275125450  Our twenties  - Página 5 3275125450  Our twenties  - Página 5 3275125450  ay wn esto se esta poniendo cada vez mejor, de ser posible kasndkajdnskjdskndkjnsakjd Our twenties  - Página 5 2841648573  Our twenties  - Página 5 1440745896  Our twenties  - Página 5 2018004571  Our twenties  - Página 5 1426497009

Weno, Ems. AMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE tu capitulo nena, ya extrañaba leer algo tuyo Our twenties  - Página 5 2841648573 y como siempre te la rifaste, porque te quedo re chulo kadsnasjkd ame como describiste a Flora, su relacion con su gente mas cercana, la dinamica entre ella y Marco y omg ya estoy emocionada que quiero leer mas de ellos  Our twenties  - Página 5 837735280 y eso nena, ya quiero leer tu sig cap, besos Our twenties  - Página 5 1477071114


Kateeeeeeeeeeeeeeeeeee, en estos dias dejo el comentario de tu cap Our twenties  - Página 5 2841648573 Our twenties  - Página 5 1477071114
Atenea.
Atenea.


-------
-------

Volver arriba Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por Ritza. Ayer a las 3:41 pm

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS NENAS! Our twenties  - Página 5 1477071114 Our twenties  - Página 5 1477071114 Mori de risa y de feels leyendo y releyéndolos, de verdad muchas gracias Our twenties  - Página 5 1477071114 Y yo también me antojé de todos los dulces buscando las recetas para narrar los postres de Flora, qué mal Our twenties  - Página 5 1054092304

todas las flores de monet para tai:
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
(así es que estoy desde que supe que harías a Tai y a Elio para esta nc y durante todo el proceso de fichas y de crear tus historias y de modificarlas y hasta llegar aquí. Y así me la voy a pasar hasta el final de los tiempos)
Our twenties  - Página 5 1129725545 Our twenties  - Página 5 1129725545
Para resumirlo: me masacraron a críticas en mi última exposición, fue un absoluto y doloroso fracaso. Necesitaba un sitio donde ir a lamerme las heridas y reponerme. Galena, mi pueblo natal, parecía el adecuado para ello.
(…)
Pero este año he comprobado que sus intenciones por confinarme en el Monet continúan presentes y que esa discusión no sirvió de nada.  
Es que no das respiro, desde el comienzo matándome y haciéndome amar a Taianna con todo mi corazón (que la amo desde hace mucho pero tu me entiendes). Mira, que todo lo que le ha pasado es demasiado agridulce. Si me voy a pensar en el futuro, sé que es para bien, que tiene que tocar fondo y toda la mierda – pero ahora mismo, lo único que quiero es que la inspiración le llegue y sea feliz y mande a la mierda a todos los críticos Our twenties  - Página 5 1054092304
Además, todo este rollo con su familia, y su presión por manejar sus decisiones de vida con el monet en vez de que se vaya a hacer su vida con lo que ella quiere. Mira, que se me suben los humos a la cabeza y a penas es el principio del capítulo. Encima, que se me hace que esa forma de dejarlo en el pasado fue sin ninguna disculpa “real” y que todo va a resurgir en el futuro y no será bonito Our twenties  - Página 5 2333868493
Su madre, que tiene tácticas para lograr lo que quiere a costa de lo que su muy independiente hija quiere. Martina, que a penas puede mantener su vida a flote mientras Patrick bien gracias Our twenties  - Página 5 1407456114
«Y no fuiste tú quien trató de sabotear la oportunidad de mi vida, ni mandar mi autoestima a la basura»,  
Voy a buscar el bate, espérame
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Que yo no entiendo porqué tiene que hacerse cargo de una empresa que no es de ella y de la que no quiere hcerse cargo, viva en Galena o viva al otro lado del mundo. Que no debería ser su obligación solo porque es de sus padres. Our twenties  - Página 5 599602417 Encima, que creen que todo esto que ha hecho Tai es por una “rabieta” y siguen sin verlo como algo a lo que de verdad pueda dedicarse. En fin, la hipocresía.
Pero con Martina es diferente, como ellos trabajaban de sol a sol; era mi hermana quien me peinaba por las mañanas, la que me daba el beso de buenas noches y a quien acudía siempre que tenía un problema. Es la razón por la que quise enterrar el hacha de guerra.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Las amo Our twenties  - Página 5 837735280 Es que son tan reales. Mira que se tiran las cosas a la cara pero tienen las cachazas para disculparse. Y no sé, quiero que no haya ningún muro con ellas, y que sean contra el mundo (sus padres). Pero Martina también tiene que dejar de querer achacarle el restaurante de sus padres, porque no es justo Our twenties  - Página 5 1712497321
—El año pasado unos compañeros estuvieron metiéndose con él…

—Dame nombres, que voy a tener unas palabritas con los desgraciados. —Ni siquiera dejo que termine. Una furia arcaica me sube por la garganta como una arcada.

—¡Taianna, que son niños! —exclama horrorizada
AJAJJAAJJAJAJAJAJJAA LA AMO AJAJJAJAJJAJAJJAJAJJA
Es que si, no les da derecho a ser crueles. Me pongo el uniforme y me hago pasar por una niña, y bueno, el resto es historia. Porque el bullying no tiene excusa, nunca. Y eso de que Martina lo escolta para todo, mira…Jasón, lo siento amigo Our twenties  - Página 5 3800005825 Mira, no sé aquí nada, las implicaciones de que Patrick que es un padre bueno para nada intente cambiar a su hijo. Yo le cambio el acta de nacimiento y me lo llevo.
Martina celosa de la relación que tiene Jasón con Tai AJAJAJJAJAJA, pero tiene razón, tiene que entender que muchas veces uno prefiere no decirle la cosas a la madre, por mucho que ellas crean que uno debe decirles todo.
Será porque me he transformado en Doña Mentiras y he ganado el poder de detectarlas, pero me cuesta creer que lo haya dejado de lado. Es como si yo dijera que ya no me interesa pintar. Va más allá de un interés, es parte de mí, de quién soy. Con Jasón y el maquillaje sucede lo mismo. Es la manera que tiene de explorar su creatividad y expresarse.
(….)
—Muchas personas intentarán convencerte de que su opinión sobre ti, vale más que la tuya. No dejes de ser tú porque los demás no te entiendan, Jasón. O porque piensen que las cosas que te gustan no deberían gustarte.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Detesto a la sociedad. Pueblo chico, infierno grande, como dicen por ahí. Pero que es una mierda. Que Jasón no pueda hacer lo que le interesa y le da felicidad porque esa actividad tiene un género asociado con eso en la sociedad “tradicional”, y que todo lo que no se alinea con eso está mal y no debería ser. Me gustaría tirarles una bomba a todos, de verdad.
Sabias palabras, tia Taianna, amor para ti Our twenties  - Página 5 1054092304
—Cada vez que me ayudas con los deberes los tengo mal. Y si me ayuda Flora, los tengo bien —dice con recochineo, atacando mi inteligencia.  

—Te cambié los pañales.

—También me da brownies.
Los adoro demasiado, con todo mi corazón
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Porque no quiero que Jasón se sienta como me sentí yo durante años; rechazada, extraña y como si tuviera que oprimirme los huesos para encajar dentro de lo que se esperaba de mí. Hasta el punto de que tuve que salir huyendo de Galena.
Te has propuesto destrozarme el corazón. Que no se si estar feliz o triste, porque a cada rato todo cambia y se me clava el cuchillo en el corazón una y otra vez. No merece nada más que amor y arte esta muchacha
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Estaba muy orgullosa con el resultado. Entonces, pasó lo que pasó. Intento no darle mayor importancia, pero una vocecita dentro de mí me dice que, si mi trabajo más brillante —en cuanto a técnica y ejecución— tuvo tal acogida; nada de lo que cree ahora será la suficiente bueno para permitirme seguir viviendo del arte.
Siento esto a nivel molecular. Pero qué jodida la vida. El hecho de que Taianna se haya fajado tanto y dejado tanto de su alma en esa obra, para acabar sintiéndose así por opiniones de personas que no valen la pena y son una basura. Pero es que uno es humano y nada más, y aprender a tirarte las opiniones de la gente al infierno no es un botón con el que vengamos programados. Que no quita que sea injusto, ¿sabes? Me voy a llorar
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
—Gracias, pero… —comienza a decir, de nuevo agachada para continuar trasplantando y recolocando.

—Si no subes, mandaré a Flora.
(…)
—Pensé que no estaba Marco —mascullo, intentando ver algo a través de los cristales de las puertas.
—No es Marco —asegura. Entonces caigo en la cuenta, Flora mencionó que los dos nietos de Cara se habían mudado. Tiene que ser Elio. entonces. Pero a él no me hace ninguna ilusión verlo

Amo la relación de Tai con Reaven, aunque a penas es el principio, estoy toda emocionada pr los vistazos que nos pasaste por whastapp porque amo todo lo que escribes y como ya dije, a la guerra me voy. (Mas adelante me explayo más)
Y luego cuando habla con Cara (nada detiene a esta señora, es mi ídola) y se da cuenta de que Elio está en el pueblo y recula por los recuerdos que tiene con el (ALERTA SHIP, este ship ha zarpado desde siempre y nunca se va a detener, porque siempre shipper nunca inshipper). (Y NO SE HAN VISTO TODAVIA)
—Este moreno lleva trabajo. —Me he pasado la tarde tirada a la bartola en una toalla tomando el sol mientras Jasón se bañaba y se rebozaba en la arena.

—Vaga de mierda.

—No todas somos adictas al trabajo. Algunas personas también disfrutamos de la vida.
(…)
«Quiero que me enseñes en lo que has estado trabajando». «Tienes que volver». «Estás despedida».
Yo quiero que Tai asesine Patrick con su paraguas, es buena idea Our twenties  - Página 5 3800005825
Y AME DEMASIADO EL TRAMO DE CUANDO LLEGA A LA CASA Y ESTA CON LAS CHICAS. Que solo digo que amo todo pero PERO ES VERDAD. Our twenties  - Página 5 3258640905 Amo demasiado la amistad con Taianna y Flora. Es que son tan desiguales y ahí se encuentran, no lo sé, voy a pelear por ellas hasta el final, les doy todo
Que el tira y jala, Tai diciéndole lo desastrosa que es y Flora tirándole para que se ponga las pilas pero al final se cuentan todo y saben que pueden contar con la otra. En fin, que me muero Our twenties  - Página 5 1054092304
Cada vez que Taianna se dice a si misma algo sobre su arte y el bloqueo que tiene encima ahora mismo:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Solo hacerlo y ver qué sale. Reencontrarme con la Taianna que dibujaba porque lo necesitaba y no para demostrar su valía.
(…)
«Una perfección vacía es lo que encontraréis si visitáis su exposición».
(…)
Juntos repasamos las críticas para ver en qué había fallado, para erradicarlo. Pero me aseguró que era algo que podía pasar en la carrera de todo artista, que no le diera más importancia de la que tenía.
Las pinturas de Tai, lo que pinta y cómo es su forma de comunicarse y ser 100% honesta con lo que siente Our twenties  - Página 5 1129725545 no sé, es demasiado para mi, lo amo. Y luego todo toma el camino horrible por el precipicio, que se le va todo de la mano y NO SOPORTO ESTO,
CADA VEZ QUE TAIANNA SE DICE ALGO MALO A SI MISMA SE ME ROMPE UN PEDAZO DEL ALMA, QUÉ INJUSTICIA Our twenties  - Página 5 3258640905 Our twenties  - Página 5 3258640905
Pobre Jonah y pobre aun más Taianna. Que es horrible que te critiquen a más las pinturas que haces, por más que sea un pedido o que sea para uso comercial, cada cosa que una persona crea tiene algo de sí mismo dentro. Y que ella haya pasado de exposición a exposición sin descanso, y luego vengan a matarla a críticas así… espera, tengo que ir a cocerme el corazón porque se me está rompiendo otra vez
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Por qué soy la que termina pagando siempre? Hace que me cuestione si mi hermana piensa en serio que estoy obligada a anteponer su vida a la mía y que nuestra buena relación dependa de cómo de dispuesta esté yo a hacerlo.
Es una mierda, porque a veces la gente te toma del brazo y te saca todo el jugo y se enoja cuando uno pone sus límites y les dice que “no”, y no por eso significa que haya menos amor de por medio. Que es el hijo de Martina y Patrick, no el hijo de ellos dos más Taianna. Pero así es la vida Our twenties  - Página 5 2333868493 no debería. Y Taianna repitiéndose a sí misma lo que le dijo Jonah, para no caer en otro bucle de malos pensamientos. Quiero protegerla de todo el mundo
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
—Mi compañero también es un bruto.

—¿Te gusta judo?

Encoge los hombros.

—Solo llevo dos clases.
Amo la relación de Taianna y Jasón
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Me llena todos los agujeros negros. Y las implicaciones de que Jasón esté tomando artes marciales porque cree que debe cambiarse… Bueno, espero que no sea eso, y que solo quiera aprender a defenderse para partirle el culo a quién sea que lo amenace o lo moleste. (Flora se ofrece también)
Venía a ver a Flora con asiduidad ya que su madre la dejaba al cuidado de Cara. Nos atiborraba a dulces —podéis culparla de mi adicción al azúcar— y nos metía con ella a la cocina,
(…)
—¡Marco!

Pego un bote del asiento, empujo a Flora y corro a abrazarlo.  
(….)
—Eso dice ella. —Flora tiene que poner la puntillita, como de costumbre. Le lanzo una advertencia por el rabillo del ojo.

—Tenemos que pegarnos una juerga por los viejos tiempos, antes de que te marches —propone Marco.

—¡Claro!
(yo intento no citarlo todo pero es que ES QUE ALJALAF)
He leído este tramo mil veces y cada vez me gusta más, es que amo como escribes. La nostalgia de Taianna al recordar su niñez metida en Tasty y su amistad o complicidad con Marco (me da vida que ambos jodan a Flora, amo todo). Y el hecho de que el recuerdo de Elio sea como … no sé si la poner nerviosa y nostálgica, o ambas cosas, y el por qué me pone más emocionada aún
Por cierto, me dieron ganas de ir a una repostería con todo esto, qué nos estamos haciendo al inventar esto AJAJAJAJAAJAJ
Los amo, y amo como se llevan los tres Our twenties  - Página 5 1129725545 necesito que se tomen esa copa, pero que sean 10 JAJAJAJAJAJJA Y cuando Paco llega todo antipático, AKSJADAFKAFK es que me encanta todo Our twenties  - Página 5 1796689324 amo como usas a mis personajes un millón e infinito, ¿te lo dije ya? Our twenties  - Página 5 837735280
 En las entrañas siento que su deseo de cambiarse de colegio y «perder» el interés en el maquillaje, solo es la punta de un iceberg que se extiende kilómetros hacia las profundidades. Pero la superficie está congelada y no tengo la posibilidad de sumergirme para comprobarlo.  
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Que Jasón no le tenga la confianza para decirle por qué quiere cambiarse de colegio (entendible) pero con el historial de que le han hecho bullying, no sé, todo mal nada bien
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
—Buenas noches, señoritas —inclina la cabeza, con una mano sobre el estómago. Me entran ganas de otear los alrededores en busca de su corcel blanco.

—Hey.

—Qué hay.
AJAJJAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJ
Taianna y Flora contra el mundo (el mundo en este caso es Beltrán, pero tú me entiendes). Es que me muero con la actitud qué tomaron cuando él las saludó todo galante, puro oro AJAJAJAJAJAJ y que no les cause buena espina. Me encanta la relación entre ellas tres, que es cómo si pasaran de conocerse por arriba a empezar a adentrarse en una amistad y…yo…LLORARÉ POR SIEMPRE
—En la mesilla de tu habitación. Cuando llegaste ayer lo tiraste al suelo y lo guardé —explica Flora, adivinando la razón de mi confusión.

—¡Qué haría sin ti!  —Le pellizco la mejilla al pasar por su lado y ella me da un puñetazo que por poco me tira al suelo.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Desde luego, no me refería a esto cuando esta tarde me he preguntado cómo habría crecido (y vaya que si lo ha hecho) Elio Barone ni cómo imaginaba reencontrarme con él. Así, en pelotas, con los brazos extendidos sosteniendo los extremos de una toalla y su pene dándome la bienvenida. (…)
(…)
—Si estás esperando a que chille, pierdes el tiempo. Las he visto mejores. —Se me escapa la vena maliciosa que de niña reservaba para él.  
(…)
—Parecías de lo más entretenida admirándola. —Voz grave, perlada de ligero sarcasmo y desafío.
Y VAMOS A LA PARTE QUE TODAVIA ME TIENE RIÉNDOME COMO UNA CONDENADA HIENA, ES QUE NO SUPERO KATE, EL MEJOR REENCUENTRO AJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJAJJAJ Our twenties  - Página 5 2632422674 Our twenties  - Página 5 2632422674 Our twenties  - Página 5 2632422674
Y QUE SE QUEDAN UN RATO ASÍ, LOS DOS MIRÁNDOSE. Y LO QUE LE DICE TAIANNA, QUE HA VISTO MEJORES, Y LO QUE ELIO LE DICE DE VUELTA, ESTOY MAAAAAAAL
Our twenties  - Página 5 236970355 Our twenties  - Página 5 236970355 Our twenties  - Página 5 236970355 Our twenties  - Página 5 236970355
El novio secreto de Cara, me estoy ahogando AJAJAJAJJAJAJAJJA
Que me habría encantado que se reconozcan ambos aquí, no te mentiré; pero que Elio no la recuerde es mejor aún, porque ya quiero ver su reacción cuando Si se de cuenta de quién es Taianna. Que yo vivo para el drama, no voy a mentir Our twenties  - Página 5 3800005825
A lo mejor se olvidó hace mucho tiempo atrás, cuando rompió su promesa.

—Un placer conocerte, Taianna. —Se despide, cuando ya tengo medio cuerpo fuera. Me detengo, giro la cabeza y con la vena maliciosa renovada, suelto:

—Nos conocemos desde hace mucho, Elio Barone.
¿Qué PROMESAAA? ¿QUEPROMESA KATHERINE? NO SE DE NINGUNA PROMESA, NECESITO RESPUESTASSSSS Our twenties  - Página 5 3258640905 Our twenties  - Página 5 3258640905
Además, eso de que nunca la dejaba en paz, persiguiéndola por todos lados: se muere.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Y TAIANNA DICIÉNDOLE QUE SE CONOCEN DESDE HACE MUCHO Y EL GUIÑO
Alguien dijo: QUEENNNNNNNNNNN
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
ero lo estoy intentando, de verdad. Paso los días sentada frente a mi escritorio, con un cuaderno de dibujo abierto. Las críticas de mi última exposición a un lado, como recordatorio e incentivo.
(…)
Y a veces, en compensación, solo te devuelve miedo y un montón de preguntas que te aterran responder.
QUITALOS DE AHI. DIBUJA POR TI Y PARA TI. Mas fácil decir que hacer, lo sé, pero es que, estoy harta, voy a sufrir demasiado, ya estoy sufriendo, porque no merece nada de esto
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Y es que ella misma tiene que darse cuenta de todo esto. Que su trabajo vale mucho, aunque haya gente que no lo entienda, aunque no guste como esperaba. Y que al final tu cabeza no ayude, porque has interiorizado las voces de esas personas que no te suman. En vez de dar tantas matemáticas, ya nos habrían enseñado como no meternos en los asuntos de otras personas y en saber cómo manejar las emociones. Pero nooooooooo Our twenties  - Página 5 2333868493
—Vamos a beber. —Flora se arrastra en su silla giratoria hasta mí.

—Estoy trabajando —declino, volviendo a mirar a la eterna página en blanco que me ha acompañado estos días.
(…)
—Necesito alcohol —murmura—. Esta noche haremos una versión apta para todos los públicos.

—Tienes un problema, ¿lo sabías? —Flora no es que beba constantemente, pero cuando lo hace, agota las reservas del pueblo.
(…)
Ha estado quejándose sin cesar de lo difíciles que le ponen las cosas en Tasty Pastry. No sé hasta qué punto será así. No digo que exagere. Pero a Flora le gusta hacer las cosas a su manera y solo a su manera. Tiene muchos problemas para transigir y aceptar las del resto. Para más índole, el Tasty Pastry es el amor de su vida. El equivalente a que alguien se metiera entre Lorelai y Rory Gilmore.
—Es su abuela y está enferma. No puedes enfadarte porque quieran ayudar. —Trato de calmarla.

—Ya te estás poniendo de su parte —reclama, quitándome la botella. Pongo los ojos en blanco. Es difícil ponerme de la suya cuando no lleva razón.
Yo voy a intentar no citar todos los diálogos, me dije. Pero es que AMO EN SOBREMANERA A TAIANNA Y A FLORA, Y CÓMO LA USAS, Y LOS DIÁLOGOS, Y CÓMO SE LLEVAN AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
ES QUE SON TAL PARA CUAL, o sea, que no se parecen en nada y si no fuera porque se quieren, se tiran de los pelos. Creo que por eso las amo tanto. Y aunque se quieran, se tiran de los pelos, AJAJAJAJAJAJ, porque se quieren. No se si estoy diciendo cosas entendibles, pero es que AJAJAJJAJA AMO TODO KATE
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
—Pero el dinero no es para el centro. Van a organizar un concurso de arte y, la persona que gane, se llevará el dinero. ¿Entiendes?

—¡Se me ha olvidado contártelo! —exclamo cuando me viene el recuerdo, así de la nada. La verdad, me interesa poco el altruismo póstumo del tal Hernando—. Vi a Elio el otro día, cuando fui a por el teléfono del fogonero.
Y que luego pasan a la conversación de la muerte de Hernando como que todo normal AJAJAJAJAJJA
Patrick tiene que morir, lo dice la ciencia. En fin, las amo Our twenties  - Página 5 1796689324 no me cansaré de decirlo, punto y final.
AJAJAJAJAJAJA hay que amarlas, que una le habla de un tipo rico muerto que ninguna conoce y la otra le salta con que vio a Elio, AJAJAJAJAJAJA Y Tai diciéndole que estaba en pelotas cuando Flora le pregunta por el concurso, estoy mal Our twenties  - Página 5 2632422674 Our twenties  - Página 5 2632422674 Our twenties  - Página 5 2632422674 Quiero más de ellas bebiendo vino y quejándose del mundo dkadkakfak y hablando de cosas a lo random Our twenties  - Página 5 236970355
También había olvidado contarle esto. He estado demasiado sumida en mi lucha por recuperar la inspiración como para relacionarme. Y tan solo se lo cuento porque es Flora y está al tanto de todo. Cuando al día siguiente de la exposición leí las críticas, sentí tanta vergüenza, confusión y dolor que pasé días encerrada en mi apartamento en Toronto. Sin contestar las llamadas de Jonah, ni sus golpes en la puerta. Fue Flora, que tenía un juego de llaves, quien me mandó de una patada a la ducha y me obligó a ir a la galería a afrontar las consecuencias
(…)
—También he tenido bloqueos creativos, pero ninguno me ha impedido seguir
(…)
—Qué sabrás tú, cascarrabias.
(…)
Giro la cabeza, con una sonrisa. La conversación ligera implica tregua. Ni yo le digo lo que ella trata de negar ni ella me lo dice a mí. Le pongo al corriente rápidamente de lo que ocurrió cuando fui en busca del número del fogonero.
A este paso voy a terminar citándolo todo y es tu culpa porque estoy enamorada de todo y no tengo arrepentimientos AKSJDFKAFKAL
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Que sepan cuando ya dejar de decirse las cosas duras para pasar a una conversación más ligera. ES QUE ESTOY AMANDO TODO. Y Taianna diciendo lo de Elio AJAJAJAJAJ, es que está dolida porque no lo recuerde y más si fueron tan cercanos cuando estaban pequeños. Ay adkajfakka es que no puedo esperar a ver qué pasa con ellos
“Aún tendrías que lidiar con Marco.

—No me hurgues, Taianna, no hurgues.  “
Qué te digo, es una de las amistades que más me gusta que hemos hecho Our twenties  - Página 5 1477071114
Ni siquiera yo me atrevo a entrar ahora. Me siento una impostora. Como si fuera una Taianna diferente a la que entraba en la buhardilla en el pasado. Mediocre, fracasada, embustera y vacía.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Auxilio, ya no tengo sentimientos
Cuando ocurrió la Gran Discusión, papá no abrió la boca. Me quedé esperando a que intercediera, a que manifestara ese apoyo continuo que creía que me daba. Pero se limitó a callar. Secundado los ataques de mamá. Hay veces que el silencio es más doloroso que cualquier palabra.
Creo que todo esto también es parte de su bloqueo, o de su fobia, o de ambas cosas. Que tenga que lidiar con todo eso más con el rechazo de su familia, el mundo no te prepara para eso, tampoco te da los recursos.
QUE JONAH ESTÁ ALLÍ, QUÉ
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Por cierto, nunca te lo dije creo, pero amo el concepto del Monet y que esté decorado con cuadros que asumo que Taianna pintó. Y me quedé con muchas ganas de ver el interior de su estudio por lo bonito que describiste la puerta. Our twenties  - Página 5 1796689324 Our twenties  - Página 5 1796689324
Si las mentiras sirven de algo, es para asimilar la verdad. Te dan tiempo para procesarla.
Yo sé que nada de esto es bueno pero amando por siempre cómo narras las cosas, eh. Our twenties  - Página 5 158352849
—Eres una gran artista. —Me consuela—. Espero de todo corazón que el mundo vuelva a ver tus obras algún día.

La mentira más grande me la he dicho a mí misma. No soy una artista, ni grande ni de ningún tamaño. Porque no puedo atribuirme un título que llevo meses sin ejercer. Que me hace temblar y me da ganas de correr en dirección opuesta. Llevo engañándome desde que volví a Galena. Tal vez, incluso desde que me marché años atrás. Mis padres no se equivocaban. Estaba siendo una ilusa. Y, si las mentiras no pueden sostenerse, las ilusiones mucho menos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

ESTO ES DEMASIADO. LO HE DICHO TODO EL CAPÍTULO PERO NINGUNA VEZ FUE MENTIRA, PORQUE ES QUE ASKADJAKAKFAJFKA
Mira, es que la frustración que tengo con todos es inmensa. Que al final de cuentas, si puedo culpar a quien quiera (empezando por la familia de Taianna y la gente que cree que tiene derecho a criticar duramente cuando no se les pide opinión, o a la vida misma porque no te enseña a ser emocionalmente inteligente para lidiar con las cosas duras que hay en el mundo fuera de tu casa). Pero también, es algo que Taianna tiene que aprender a ver por si mismas, que las voces de su cabeza no tienen razón (esas que la tumban, al menos) y que sí es una artista y que no dibuje por un tiempo por x o y razón no cambia nada de eso. Que no se, me fui en una y quiero llorar

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
AY KATE, qué más decirte que adoré muchísimo tu capítulo y aún más tu historia. Estaba deseando leer de Taianna y Elio desde hace mucho tiempo y ahora que has pulido la historia como quieres y empezamos por fin esta NC, estoy con mucha más ganas todavía. Adoro la forma en que escribes y la historia de tus personajes y asafjakfafjallafka amo todo, me fascina todo, soy un radio dañado pero no puedo evitarlo. Aquí la fangirl esperando gritando al infinito hasta tu próximo capítulo
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Ritza.
Ritza.


http://www.wattpad.com/user/EmsDepper
-----
-----

Volver arriba Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por Atenea. Hoy a las 4:05 pm

katerinooooooo Our twenties  - Página 5 1477071114 :

Mi único logro este año ha sido sobrevivir a todas las mentiras que solté al llegar. Que, tratándose de una persona despistada, es toda una hazaña, tampoco vamos a quitarme mérito.
Ya ansiaba leer de tu pj  Our twenties  - Página 5 1054092304 aunque no he leído la modificación que le hiciste a su ficha xd, así que sabré de ella conforme vaya leyendo el cap, pero se de antemano que sera un hermoso pj  creepygusta

¿Y si me quedo atrapada de nuevo en Galena? «Relájate». Esto es un bache en el camino, nada más. Antes de que me dé cuenta habré recuperado la inspiración, estaré de vuelta en la ciudad y haré que los críticos de arte que me despedazaron sin ninguna consideración, se arrepientan de sus palabras. Adiós a las mentiras y lo agotador que resulta mantenerlas.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Que no cunda el pánico *se apanica* que aaaaaaaaaaahg, entiendo que se sienta así o frustrada por no poder lograr avanzar en su proyecto, pero esperemos no tarde mucho en lograrlo  Our twenties  - Página 5 1926951358 o creo que le dará de esos ataques de estrés cuando no sabes que mas hacer con tu vida  Our twenties  - Página 5 961472736
Bueno, la madre de Taianna, Zelda, no me cae mal por el momento, pero siento que los padres siempre traerán eso de querer dejar el negocio familiar a sus hijos, es una maña fea que arraigan jajajajjaja y es cansado, así que entiendo la situación de Taianna, solo espero que la situación se solucione de manera favorable para ambos lados  Our twenties  - Página 5 1187795894

No tenía que convivir con ellos, ni con su necesidad enfermiza por que haga lo que ellos desean.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
No sabia si entristecerme o estresarme con esa situación, así que esos dos gifs son mis dos reacciones por el momento  Our twenties  - Página 5 1461598887

Spoiler:
—No voy a quedarme. Volveré a Toronto dentro de poco. —Le recuerdo, en un tono ácido que no puedo controlar, las pulsaciones a mil por hora—. Y, para aclararlo de una maldita vez, ni quedándome me haría cargo del Monet.

—No te veo con muchas intenciones de irte —contraataca.

—Cuando me necesitas para pedir favores no te quejas de que ande por aquí. Tienes mucho morro, hermanita.

—Te molesta que te diga la verdad. —Se aparta el pelo de la cara, aumentando el tono de voz. Lo que llama la atención de los buitres que nos rodean, siempre dispuestos a enterarse de la vida ajena para desperdigarla por el pueblo—. Para empezar, ¿por qué sigues aquí? Según tenía entendido solo venías para un mes porque todo te iba de perlas con tu intento de vida cosmopolita. No querías ni oír hablar del pueblo, ni de nosotros.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
PTMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO ESTO ME DESTROZA KATE, PORQUE METEEEEEEEEN TANTO DRAMA DESDE EL INICIO DE LA RONDA  Our twenties  - Página 5 2208951267  JAJAJAJAJAJAJAA LAS ODIOOO pero ni pa mentir, que igual vivo del drama  Our twenties  - Página 5 779623427 pero ahg, se están peleandooooooooo  Our twenties  - Página 5 1022085747

Con mis padres nunca me afectó la distancia. Después de todo, no es que antes tuviéramos una relación cercana. Pero con Martina es diferente, como ellos trabajaban de sol a sol; era mi hermana quien me peinaba por las mañanas, la que me daba el beso de buenas noches y a quien acudía siempre que tenía un problema. Es la razón por la que quise enterrar el hacha de guerra.

Así que, a pesar haber tenido razones justificadas para cabrearme, la abrazo por detrás y apoyo la barbilla en su hombro. Martina, al principio, se queda tiesa como un palo, pero no tarda en cubrir mis manos con las suyas.

—Lo siento —murmuro.

—Y yo.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Me voy, antes de que este capitulo acabe con mis sentimientos ptm jajajajajajajajajjajjaa y ni va un cuarto del cap Katerinooooooooooooooooo TE ESTAS PASANDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO  Our twenties  - Página 5 3521255926  Our twenties  - Página 5 1407456114  Our twenties  - Página 5 2256176263

Por mucho que no me hablara con mi familia durante meses, a Jasón venía a buscarlo casi todos los fines de semana desde Toronto y me lo llevaba conmigo.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Grax por darme una dosis, aunque sea pequeña, de ternura después de todo el drama que me lanzaste de sopetón  Our twenties  - Página 5 2754838029  Our twenties  - Página 5 2754838029  Our twenties  - Página 5 2754838029 y ademas que linda relacion tiene Taianna con su sobrino ;_______; Our twenties  - Página 5 2256176263

Me recuerdo que no merece pelear por este motivo. No puedo cambiar la forma en la que Martina lo ve. Ya he tratado de hacerlo antes y solo he terminado frustrándome. Con que apoye a Jasón y no trate de cambiarlo —como sí hace Patrick— es más que suficiente.
Ya vamos con otro drama jajajajajajajajajajaja me reire ahora porque si no siento que colapsare con tu capitulo mujer, y es muy temprano en la historia para eso  Our twenties  - Página 5 3521255926
 
Jasón se tensa de arriba abajo y yo me quedo como el personaje de la película que aprieta el botón y acaba liándola parda. De pronto me doy cuenta de algo. Lleva semanas sin pedirme que le haga un diseño de uñas y ha dejado de mandarme fotos de los maquillajes artísticos que se hace a sí mismo. Después de todo, sí que he estado con la nariz metida en mi ombligo.

—Ya no me interesa.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Ayyyyyyyyyyyyyyy Jason noooooooooooo  Our twenties  - Página 5 1054092304

¿El problema? Maquillarse es de «niñas y maricones». Que a mi sobrino le guste, a ojos de los demás, solo puede significar una cosa. Una cosa que a su padre le aterra y trata de erradicar disuadiéndolo para que se concentre en sus hobbies aptos para niños. Una cosa por la que Martina prefiere que lo deje para cuando está en casa, para que no se vayan a pensar «algo que no es». Y que, por supuesto, alentó a sus compañeros a meterse con él y provoca los giros de cuello y cuchicheos de los habitantes de Galena cuando Jasón se pasea por las calles con sus uñas pintadas o sus maquillajes.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Me dan ganas de mandar por un tubo a TODOS LOS HABITANTES DE GALENA QUE SE METEN EN ASUNTOS QUE NO LES CONCIERNEEEEEEEEEEEEEEEEN, pinche gente chismosa, ya me enchile  Our twenties  - Página 5 3613945505

—Muchas personas intentarán convencerte de que su opinión sobre ti, vale más que la tuya. No dejes de ser tú porque los demás no te entiendan, Jasón. O porque piensen que las cosas que te gustan no deberían gustarte.
Amo a Taianna, ya me hiciste enamorarme de ella, y ni llevo la mitad del cap  Our twenties  - Página 5 1926951358

Junto los puños y me los clavo en el corazón, fingiendo que me han apuñalado. Mi teatro absurdo —seamos sinceras, se me da como el culo todo lo relacionado con el ámbito académico—, le arranca una carcajada que me ilumina todos los huecos.
....

Porque no quiero que Jasón se sienta como me sentí yo durante años; rechazada, extraña y como si tuviera que oprimirme los huesos para encajar dentro de lo que se esperaba de mí. Hasta el punto de que tuve que salir huyendo de Galena.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Confirmo, la amo mucho
Lo creáis o no, esta chantajista de malas pulgas con la que me paso el día tirándome los trastos, es mi mejor amiga. Estamos hechas de materias incompatibles, pero es en ella donde encajamos a la perfección. Y es quizá la única persona con la que no siento que debe sellarme bajo siete llaves con candado.
NO ME ESPERABA lo de que Flora y Taianna se conocieran de mucho tiempo, omg Our twenties  - Página 5 2841648573  Our twenties  - Página 5 961472736  Our twenties  - Página 5 1926951358

—Gracias, Enolah. —Le dedico una mirada triunfal a mi mejor amiga desde el otro lado de la mesilla —¡Oye! —chillo, herida al entender que estaba lejos de alabar mis dotes culinarias. Enolah ríe bajito.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJJA no se conocen mucho entre todos, sí, pero vivo por estos momentos de convivencia sutiles  Our twenties  - Página 5 350222609  Our twenties  - Página 5 350222609  Our twenties  - Página 5 350222609

Me frustra lo frustrada que esta Taianna con toda su situación, aunque se muestre tranquila, mas que nada para guardar las apariencias  muack

Ay we, la llamada con Jonah fue kdnakdjnasjndsakndkjsad  Our twenties  - Página 5 3613945505  Our twenties  - Página 5 2785603980 jajajajaja pensé que en algún momento de la llamada Taianna iba a aceptar la verdad, al menos con él, pero bueno xd

En lugar de ir caminando, cogemos el autobús. Casi no he comido nada en estos días y la carrera hacia el polideportivo me ha debilitado más de la cuenta.

Bueno, pero es que Reaven y Taianna comparten el gusto por no comer?  Our twenties  - Página 5 1054092304  bah, para que hablo si estoy igual xd

Le aseguro que lo haré y regreso a mi asiento. Flora aparece poco después con la comida de Jasón y aprovecho para pedir yo. Solo que a mí me hace esperar más de la cuenta. Hago intentos por robar a mi sobrino un poco de galleta, pero me da un manotazo en cada uno de ellos y no me queda más que conformarme con el olor a repostería que inunda el Tasty Pastry.
badumtss JAJAJAJAJJA me imagino a Jason dandole una mirada toda pesada a Taianna cada que intentaba agarrarle algo de su merienda xd omg y toda la escena estuvo bonita, con Flora y Marco asdknaskjdnaskdjq  Our twenties  - Página 5 350222609

—¡Eres la mejor tía del mundo! —chilla, saltando sobre el asiento.

Entusiasmado, esperanzado. Se me cascarilla el alma. No habrá forma de convencer a la paranoica de Martina. Solo acabaremos discutiendo, sobre todo después de lo de hoy. «Qué te importa, si vas a irte». «Sabré yo lo que le conviene más a mi hijo».
Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747 ya me imagine el pleito jajajajajajajajajajjaaj, pero ahg deberian ver lo que sea mejor para el niño  Our twenties  - Página 5 3498867727 tiene 10 años y aun esta explorando sus gustos y preferencias ;_;

Desde luego, no me refería a esto cuando esta tarde me he preguntado cómo habría crecido (y vaya que si lo ha hecho) Elio Barone ni cómo imaginaba reencontrarme con él. Así, en pelotas, con los brazos extendidos sosteniendo los extremos de una toalla y su pene dándome la bienvenida.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Our twenties  - Página 5 2204300288  Our twenties  - Página 5 1098156028  Our twenties  - Página 5 2204300288  Our twenties  - Página 5 1098156028  OLV vaya forma de reencontrarse con alguien después de 13 años jajajajajajajjajajajaja kasdjnakdnasdnkas

—Si estás esperando a que chille, pierdes el tiempo. Las he visto mejores. —Se me escapa la vena maliciosa que de niña reservaba para él.  
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
LA AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOO JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJ Taianna entra en mi top de mis pjs favoritos tuyos, aunque amo todos los que creas Our twenties  - Página 5 1477071114 Y omg, no puedo creerme que el pelotas de Elio no la recuerde jajajajajaja  Our twenties  - Página 5 1098141585

Cuando al día siguiente de la exposición leí las críticas, sentí tanta vergüenza, confusión y dolor que pasé días encerrada en mi apartamento en Toronto. Sin contestar las llamadas de Jonah, ni sus golpes en la puerta. Fue Flora, que tenía un juego de llaves, quien me mandó de una patada a la ducha y me obligó a ir a la galería a afrontar las consecuencias.
Amo mucho esta amistad  Our twenties  - Página 5 3917340093  Our twenties  - Página 5 3917340093  Our twenties  - Página 5 3917340093

Ni siquiera yo me atrevo a entrar ahora. Me siento una impostora. Como si fuera una Taianna diferente a la que entraba en la buhardilla en el pasado. Mediocre, fracasada, embustera y vacía. Comienzo a pensar que he perdido el talento y que las críticas tenían razón; buena técnica, pero nada que contar. Que se me ha agotado el talento y que no hay nada dentro de mí que merezca la pena plasmar en un lienzo.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Ya vera su momento de inspiración  Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747  Our twenties  - Página 5 1022085747

Su apoyo silencioso siempre me animó. Por eso su traición fue la que más me destrozó, la que más pesa en el corazón a pesar de mis intentos por abandonarla en el pasado. Cuando ocurrió la Gran Discusión, papá no abrió la boca. Me quedé esperando a que intercediera, a que manifestara ese apoyo continuo que creía que me daba. Pero se limitó a callar. Secundado los ataques de mamá. Hay veces que el silencio es más doloroso que cualquier palabra.
El esfuerzo que ha puesto este año por contentarme, prepararme comida, no insistir mucho en que me quede y preguntarme si voy bien con mi nuevo (inexistente) proyecto; demuestra lo culpable que se siente por aquella vez. Quisiera perdonarlo, pero yo aún espero de él las palabras que no me atrevo a pedir. Porque se supone que lo dejamos atrás. Que seguimos adelante.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
PORQUE CHUCHAS PONEN COSAS TAN TRISTES DESDE EL INICIOOOOOOOOOOOOOO?????????  Our twenties  - Página 5 3912905262 mis pobres sentimientos  Our twenties  - Página 5 1022085747

OMG LLEGO JONAAAAAAAAAAAAAH  Our twenties  - Página 5 1098156028  Our twenties  - Página 5 1098156028  Our twenties  - Página 5 1098156028  Our twenties  - Página 5 2204300288

—Lo siento mucho, Taianna.

...

—Eres una gran artista. —Me consuela—. Espero de todo corazón que el mundo vuelva a ver tus obras algún día.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
WEEEEEEEEEEEEEEEEEyyyyyyyyyyyyyyyyyy noOOOOOOOOOOoooooo  Our twenties  - Página 5 1700239099  Our twenties  - Página 5 1700239099  Our twenties  - Página 5 1700239099 fuck this shit jajajajjaa jasdnaskdnaskjdskjdsajkdna pero para todo hay solución, yo lo se, en el fondo lo se, y espero que pronto se vuelva a encontrar a si misma  Our twenties  - Página 5 3797107778  Our twenties  - Página 5 3797107778  Our twenties  - Página 5 3797107778

Weno Katerinooooo, ya sabes que ya queria leer de tus pjs, específicamente de Taianna porque aun no vemos algo de Elio como tal (salvo sus pelotas arre  Our twenties  - Página 5 481143288 ) y omg jkasdnkajsdkjsads ame por completo tu capitulo, porque describiste muy bien a Taianna, sus defectos, que tiene varios, sobre todo las mentiras que ha creado para cubrir sus fallos como tal, pero así mismos sus virtudes, que son muchas mas, el amor a su hermana y mas acertadamente a su sobrino dkjnaskdjnasdkjsanjkas ame mucho esas escenas, su amistad especial con Flora Our twenties  - Página 5 2841648573 y no se, me gusto todo  Our twenties  - Página 5 2754838029 ya quiero leer tu siguiente cap Our twenties  - Página 5 2841648573 Our twenties  - Página 5 1477071114
Atenea.
Atenea.


-------
-------

Volver arriba Ir abajo

Our twenties  - Página 5 Empty Re: Our twenties

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado



Volver arriba Ir abajo

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.