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Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por blake. el Lun 30 Dic 2013, 11:00 am

Priscilla.- escribió:
Blaire Evans



x Nombre de tu representante: Lily Collins.
x Chico: Niall Horan

Capítulo de tu autoría:

Nc:

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Capítulo 004
Charlie Harlen
Por: Priscilla.-|| Prisc.


Tan fría, tan sucia... Charlotte necesitaba escapar.
"Estuviste maravillosa Lottie", le susurraron al oído y ella solo quería levantar de la cama y correr, como si el mismísimo demonio la estuviese persiguiendo.  Pero estaba atada, y no podía moverse por mas que quisiera.
Lottie, ese era el sobrenombre que le había puesto su padre cuando la mando a la calle a conseguir dinero.
Una lagrima negra rodó en su mejilla producto del excesivo maquillaje con el que disfrazaba su cara cada noche, evitando, así, ser descubierta. Aunque Charlie sabia que todo el barrio, y la mitad de la cuidad sabían quien se escondía atrás de esas medias de red, botas hasta la rodilla negra, dos centímetros por debajo de su trasero y el cautivante top rojo.
La castaña sintió como el hombre de no mas de treinta años se levantaba de la cama y comenzaba a ponerse su ropa. Dejo caer otra lagrima mas y esta vez fue por el odio que le tenia a su padre.
El la había obligado, el era la única soga que la mantenía cautiva en ese asqueroso trabajo.
Ademas de la madre de Nirvana, Charlie también se prostituía para conseguir dinero, y no era por puro placer, por que cada vez se sentía mas vacía y menos mujer. Lo hacia por que de lo contrario, el la mataría.
La castaña había recibido mas de un golpe cuando intentaba discutir con su padre. "No quiero esto... No lo haré", había dicho luego de regresar a su casa, la primera vez que había hecho algo así, y lo único que recibió fue una paliza y un pase gratis al hospital con la escusa de haberse caído en la tina, aunque es su casa no tuviese una.
Pero la realidad era que ya se le habían acabado las escusas, y no sabia cual diría ese mismo día cuando regresara a casa. Quizás, esta vez no iría al medico para que curara sus heridas, lo haría sola, y luego las maquillaría... Si, eso haría.
La puerta de la habitación del hotel barato se cerro de golpe, luego de que el hombre saliera a través de ella, para continuar con su vida, mientras que la de Charlie se caía a pedazos.
Atrajo sus pierna hacia su pecho y lloro... Lloro como cada noche.
Su vida no era si. Ella solía tener una familia feliz. Su padre y su madre se amaban, o eso pensaba ella, hasta que su madre se marcho con otro hombre, dejándolos solos.
Joseph cayo en la depresión, y lamentablemente, el alcohol fue su única salida. Eso y el odio inevitable a su hija. Charlie sabia que era por el parecido que tenia con su madre y fue esa la principal cusa por el cual la empujo a esa vida. Debía pagar... por su madre.
Adolorida, se levanto y comenzó a vestirse, como pudo. Sus manos temblaban y no era por el frío. El miedo se estaba apoderando de su cuerpo. No había conseguido suficiente dinero, y su padre le había pedido cierta cantidad antes de salir. Apenas tenia la mitad, lo que significaba uno o dos golpes mas.
Podrían entrar por la ventana, y esconderse en su habitación... Eso haría.


***


La calle estaba totalmente vacía, por suerte. Eran tan solo las siete de la mañana cuando sus pies se detuvieron frente a su pequeña y descolorida casa. Su ventana se encontraba milagrosamente abierta, y eso la alegraba.
Camino hasta la reseca enredadera que se alzaba a un costado de su casa, para comenzar a subir hasta el techo del porche y de ahí, caminar hasta su ventana.
Se saco las botas y las tiro dentro de su habitación para luego entrar ella sin hacer ningún ruido.
Soltó todo el aire de sus pulmones cuando piso el suelo, y corrió hasta su puerta para asegurarla con llave. Estaría bien hasta la noche y quizás ahí podría reunir lo que su padre necesitaba.
No había sido su culpa. Ella solo se había sentado en el mismo bar, a la misma hora, y solo había conseguido dos hombres en toda la noche. Ya no era lo mismo que antes, ella era distinta, se notaba si infelicidad en su cara y hasta le costaba fingir.
Se quito el pequeño vestido negro que había usado esa noche, remplazandolo por su pijama.
Las medias de red estaba rotas, y debía comprar otras. Pero eso lo resolvería cuando despertara.
Camino hacia la ventana para cerrar las cortinas cuando se percato que su vecino la estaba mirando.
Niall Horan conocía su secreto, mas que nadie. Desde que había comenzado a hacer eso, y luego de que el rubio la encontrara sentada afuera de su casa con las botas, el vestido, el maquillaje excesivo, y las medias, el salia de su casa cada día, a las seis en punto, a esperarla... o eso creía Charlie, mientras fumaba uno o dos cigarrillos.
El rubio le sonrió mientras daba una ultima calada y arrojaba el cigarro a la calle. Levanto la mano en forma de saludo y luego se perdió dentro de su casa. Quizás si la esperaba.


***


Un fuerte ruido en la puerta interrumpió el sueño de la castaña pasado el medio día. Era su odioso padre exigiendo una respuesta que ella nunca daría. Solo se dedico a seguir durmiendo, despertándose seis horas mas tarde.  Tenia hambre y dolor de cabeza.
Ya no había golpes y por lo que pudo escuchar, la casa estaba en silencio.
Eran casi las ocho de la noche, y probablemente su padre estaría aun en su trabajo o borracho.
Abrió la puerta con cuidado y camino hasta las escalera, para asegurarse de que no estuviese tirado en el sofá, y cuando estuvo segura, bajo. Camino hasta la cocina, y comenzó a revolver las estanterías en busca de comida.
El calendario marcaba el numero y mes equivocado, pero Charlie era mas que consciente del día que era. Nirvana se había cansado de repetirlo, hasta que ella le dijo que estaba loca y que no había forma que eso fuera funcionara.
Huir era la solución, si, pero solo eran unos pobres adolescentes marginados que no llegarían ni a la frontera, ya que serian capturados mucho antes y Charlie ya tenia suficiente con su vida, como para aguantar a su padre aun mas enojado.
Cocino un par de huevos revueltos y un par de tostadas. Eso estaría bien por un tiempo y una vez que termino, limpio cualquier tipo de  evidencia antes de volver a subir para darse un buen baño.
Amaba dejar que el agua cayera por su cuerpo relajando coda musculo, llevándose cualquier suciedad consigo, sobretodo la de su alma. Pero no podía darse el lujo de  quedarse ahí para siempre. Su padre volvería en cualquier momento.
Cerro el grifo antes de salir de la ducha. Volvió a enfundarse en su pijama ya que no le veía sentido ponerse otra cosa, cuando faltaban solo dos horas para volver a ponerse esa ropa apretada, ademas, de que su vida social se había reducido a nada, y para Charlie era mejor si. No quería tener que explicarle a alguien mas su falta de sueño, o los moretones y cortes en su piel.
El espejo reflejaba un monstruo, un cuerpo si vida, y totalmente desecho. Su rostro era el de una mujer de mas de treinta año, aunque solo tuviese dieciocho. Seco una lagrima solitaria y luego comenzó a limpiar el resto del maquillaje que aun yacía sobre su piel. Deseaba ser libre de una maldita vez.
Abrió la puerta rápidamente en cuanto termino, decidida a regresar a su habitación, pero vio a su padre parado frente a esta con el ceño fruncido y el típico brillo en los ojos que no le gustaba para nada a Charlie. El pie de si padre fue mas rápido que ella posicionándose entre el marco y la puerta, cuando la castaña intento volver a cerrar la puerta. Y a quien quería engañar... No podía luchar contra el. Era mas fuerte, y le quedo mas que claro cuando el la empujo haciendo que se tropezara y cayera dentro de la ducha, para poder entrar.

-¿Donde esta el dinero Lottie?-pregunto su padre. Ahí estaba de nuevo ese maldito apodo. Charlie no respondió.- Lottie, ¿donde esta el dinero?-volvió a preguntar, separando las palabras de una manera tan perversa, que hizo que Charle sintiera miedo.

-No lo tengo-respondió en un susurro, llevándose las rodillas hasta su pecho para protegerse.

-¿Que?-pregunto Joseph, aunque sabia que había escuchado a la perfección.

-No lo tengo-repitió ella, solo un poco mas fuerte.

-¡Mierda Lottie!-soltó, golpeando su puño en los azulejos del baño- ¡Te advertí! ¡Te dije que necesitaba el dinero para pagar la hipoteca de la casa!-soltó, mientras la tomaba con fuerza por un brazo y la alzaba. Charlie temió que lo hubiese dislocado.- ¿Que quieres? ¡¿Quieres que nos quedemos en la calle?! ¡¿Es eso lo que quieres?!-le grito, zamarreando a la chica que ya tenia las lagrimas a medio camino.

-Lo siento, no fue mi intención... El bar no estaba tan lleno como otras noches-dijo como escusa Charlie, con desesperación. Le estaba haciendo daño.

-Me vale una mierda tus escusas... Tendrías que haberte quitado la ropa y haberles hecho un baile sobre una de las mesas... ¡No lo se! Tendrías que haberlo intentado-

-Lo intente, de verdad lo intente-

-¡Pero no lo suficiente, Lottie!-

-¡Que no me llames así!-grito la castaña, enfrentando a su padre, a quien le brillaron los ojos de odio.
Joseph la empujo sobre el lavado haciendo que el rostro de la chica impactara contra este y luego cayera al suelo, de nuevo.

-Te diré como se me de la gana-soltó el, alzándola, para arrastrarla fuera del baño, por el pasillo, ignorando por completo la sangre en el rostro de su hija. La metió dentro de su habitación, soltándola sobre su cama.- Espero que esta noche puedas juntar lo que te he pedido- soltó Joe- Se útil Lottie, no como tu la zorra de tu madre- dicho esto, salió cerrando la puerta detrás de el y Charlie lloro, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su labio.
Se levanto como pudo, y arrastro sus pies hasta el pequeño espejo que tenia colgado sobre una de las paredes. Un pequeño tajo cortaba su labio inferior, y otro, un poco mas grande y abierto, una de sus cejas. Posiblemente, en un par de horas le dolería todo, y eso se vería peor.
Limpio sus herida, buscando una buena escusa para faltar a su trabajo, aunque se ganara otra paliza, no se sentía de ánimos para fingir. Pero no era una opción dentro de su vida. Su padre no lo permitiría ni loco, ni borracho. Nada la salvaría, excepto.. huir.
El plan de Nirvana se le vino a la cabeza, y por primera vez después de haberle dicho que estaba loca, pensó que la chica era un maldito genio. Que importaba todo lo demás, cuando ella estaba muriendo en vida.
Corrió hasta el pequeño armario que tenia en su pequeña habitación y saco una mochila roja, para luego comenzar a guardar las pocas prendar presentables que tenia. Estaba decidió, así todo eso fuera una maldita broma por parte de Nirvana, ella huiría. Escaparía de su vida, y la su padre para construir una mejor, en algún lugar, lejos.
Un perfume, una foto de su madre y ella cuando eran felices y el sobre con dinero que guardaba bajo el colchón para que su padre no descubriera que se quedaba con las propinas, y algún que otro interés, entraron a la perfección. Solo necesitaba algo de comida para sobrevivir un par de días.
Cambio su pijama por un par de jeans rotos y descoloridos, y un poleron negro que ocultaba todas las marcas y cortes en su piel, antes de bajar para recoger todo lo que había en la despensa.
Su padre estaba viendo fútbol cuando paso detrás de el, hacia la cocina. Tomo todo lo que pudo antes de salir por la puerta trasera. Se pregunto que diría su padre cuando no la encontrara en su habitación, que diría cuando a la mañana siguiente no regresara, ¿La buscaría? Posiblemente, no. Ahora si podría odiarla todo lo que quisiera, ya que le estaba dando una buena razón. Lo estaba dejando, como su madre.
El claro se encontraba solo a cuatro cuadras de su casa, y por lo visto estaba llegando tarde. Los chicos estaban subiendo a la vieja y oxidada camioneta, que según Nirvana le prestarían para huir.
La castaña acelero el paso llegando hasta el grupo. No se molesto en presentarse ni anunciar su llegada. Nirvana había dicho que podían ir los que quisieran, y por lo visto se lo habían tomado muy a pecho.

-Que bueno que viniste-susurraron a su espalda. Charlie no conocía esa voz, pero aun así le resultada familiar. Antes que pudiera girar para ver quien era, el dueño de la voz se paro a su lado, dejando ver sus brillantes ojos azules que inundaron de paz a Charlotte.

-Pero...-

-Ya no importa... seremos libres-la interrumpió. "¿Que demonios hacia Niall Horan ahí? Tenia una vida perfecta. Familia perfecta, casa perfecta, hasta el era perfecto", se pregunto Charlie, cayendo ante la  hermosa sonrisa que el rubio le estaba regalando.
Nivana sonrió al verla y luego subió a la camioneta seguida por otra chica.

-Vamos Charlie, seamos libres...-dijo Niall tomando su muñeca para ayudarla a subir. Ocuparon los últimos asientos y, aunque la castaña hubiese preferido no tenerlo cerca, el se sentó junto a ella.
Lo que paso a continuación, Charlie no lo recuerda. Solo dijo su nombre, por que los demás lo hicieron, y propuso una regla. Pero después no volvió a abrir la boca. Quería salir de ahí, y no entendía por que Niall Horan se estaba preocupando por ella. Era demasiado estúpido, como lo que estaba a punto de hacer. Quizás debía bajarse e ir por su cuenta... Seria lo mejor.
Hizo un ademan para levantarse, pero la mano de Niall hizo que volviera a hundirse en el sillón, justo cuando Nirvana cerraba las puertas, y un chico desconocido encendía la camioneta, hacia un destino incierto.

-Estarás bien Charlie, ya no mas...-susurro Niall, mientras ella veía la carretera pasar a través de los vidrios sucios de la camioneta. "Estaría bien", se auto-convenció. Por lo menos, muchísimo mejor que ahora.


Sigue: NewNormal

Does he Know?:

Los suegros.


Posiblemente, para James, esas serian unas vacaciones normales. Visitaría a su familia en Mullingar, pasaría las tardes en la pileta con sus amigos bajo el sol intenso tomando algún que otro refresco, mientras a provechaban el tiempo para ponerse al día, y almorzaría con sus abuelos los domingos. Pero para mí, era mucho más.
No todos los días conoces a la familia de tu novio, y más cuando lleva saliendo con su hijo por más de tres años. Ese, sin dudas, no sería un verano común y corriente.
Con James habíamos sido amigos desde mi primer día en la Universidad. Yo era nueva y no entendía mucho la dinámica en la institución. Me sentía como sapo de otro poso.
Era patética la forma en la que caminaba de un lado con un mapa de la Universidad en las manos para orientarme cada vez que tenía que cambiar de salón para asistir a otra clase.
James fue el resultado de mi torpeza y falta de coordinación.
¿Qué ser humano sería capaz de caminar y leer un mapa a la misma vez?
Posiblemente, el común denominar de la población mundial, menos yo.
James termino bañado en el café que tenía pensado tomar antes de la clase de historia, y yo con un moretón en el trasero gracias a mi poco sensual, grácil, femenina y otras cosas más, caída.
El aun suele reírse de nuestro no tan cotidiano encuentro en el pasillo, aunque la verdad, no fue nada gracioso. Mis mejillas se ponen rojas de la vergüenza al recordarlo.
Fuimos compañeros en unas pocas clases, ya que era dos años mayor, y compartimos tardes de fin de semana, borracheras en algún que otro bar, y noches de películas en su departamento.
El primer año éramos los mejores amigos, siempre estaba ahí para él, y él para mí. Hasta que sucedió lo imaginable.
Los sentimientos eran casi tangibles, y ya no podíamos seguir actuando como amigos. Éramos mucho más que eso, aun sin reconocerlo.
James era todo lo que una madre querría para su hija.  Alto, castaño, con unos hermosos ojos azules, y musculoso. Y yo lo había encontrado. Si mi madre pudiese verlo, seguramente estaría orgullosa y satisfecha de que su única hija tuviese en manos de semejante adonis.  
Pero aun habiendo sido bendecido por los mismísimos Dioses físicamente, el era una persona solidaria, cariñosa, graciosa, alguien en la que podías confiar, inteligente y sofisticado. Estaba ahí siempre que lo necesitaba, y me hacía reír cuando estaba triste. Era la clase de hombre que solo aparecen en libros o novelas, y lo que toda una mujer sueña con encontrar.
Y entre toda la población femenina, el me había elegido. A mí, una chica descoordinada, torpe, sin gracia alguna. Era mucho más de lo que merecía, y aun así, me acepto como su novia, y ahora me iba a presentar ante sus padres.
Tenía razones de sobra para estar nerviosa.
-Ya basta Kay… Juro que voy a morir de aburrimiento-dijo James detrás de la puerta.
Llevaba casi media hora encerrada en su habitación decidiendo que vestimenta era la apropiada para conocer a los padres de mi novio. ¿Debía usar vestido o pantalones? ¿Con o sin maquillaje? ¿Tacones o bailarinas? Y por último, ¿el pelo debía llevarlo suelo o atado?  Mi madre posiblemente sabría qué hacer. Me hubiese contado la historia completa de cómo se  conocieron ella y mi padre, como se presentaron ante la familia, y hasta el casamiento. Pero no la tenía.
Hacía ya cuatro años que ella se había marchado de este mundo, después de luchar como una verdadera guerrera contra un cáncer terminal. Siempre admire la fortaleza con la que enfrento la vida, y la enfermedad. Deseaba tanto ser como ella, o por lo menos lograr la cuarta parte de lo que logro mi madre.
Oh, mami, no sabes cuánto te extraño.  
-Ya me canse de ver televisión… Bob Esponja ya no me parece tan divertido como antes, y es realmente un milagro por que amaba a ese tipo…-reí, limpiando la lágrima solitaria a que había comenzado su descenso sobre mi mejilla. Ese era James. Mi superman que venía a rescatarme, aun inconscientemente.
-Ponte a ver una película entonces-sugerí quitándome los short blancos, que lo único que hacían bien era hacerme ver aun más gordas mis piernas pálidas sin gracia, y la blusa azul que había escogido.
-No creo que los “Pitufos” o “La guerra de las Galaxias” sean una gran opción para matar el tiempo y el aburrimiento…-soltó. Ese chico podía actuar realmente como un niño pequeño cuando se lo proponía.
Rápidamente me puse el vestido floreado a la rodilla que me había probado en primer lugar, y camine hasta el baño para maquillarme un poco.
Nunca había sido una chica materialista, ni mucho menos me interesaba lo que la gente opinara de mi persona, pero esto era algo importante, y sobrepasaba cada una de mis creencias o valores.
¿Y si no les caía bien? ¿Si no era lo suficientemente buena o lo que ellos querían para su hijo mayor?
Mierda, necesitaba verme bien.
-Kay, es de vital importancia que abras la puerta dentro de los próximos cinco segundos o corres el riesgo de perder a tu novio por aburrimiento-dijo.
-Cállate, James-solté, abriendo la puerta, encontrando a mi novio apoyado en el marco con una gran sonrisa en el rostro. Realmente podía morir de aburrimiento, y yo de los nervios.  No sabía si era mejor reírme por su actitud de niño despreocupado, o llorar por no poder ser la novia perfecta para ese chico.
Me tape la cara con mis manos, para que no viera lo inútil que podía llegar a ser con el maquillaje. Gire sobre mis talones para encerrarme en el baño y sacarme el estúpido delineado y el brillo labial rosa que me había aplicado. Era patético, y me sentía como tal.
-Oye… Kay, espera-dijo James, agarrándome por la cintura para que no pudiera seguir huyendo… ¡Perfecto! Justo lo que necesitaba… Seguir humillándome frente a él.

-Déjame James… Por favor, esto es vergonzoso.-dije, intentando soltarme de su agarre. ¿Por qué demonios abrí la puerta si no había terminado de maquillarme?

-Kay, por el amor de Dios… No huyas de mí, no de mí.-

-Soy un desastre, un verdadero desastre-susurre, mientras James me giraba entre sus brazos para quedar cara a cara. Yo era unos centímetros más baja que él, por lo que podía sentir su respiración chocar contra mi frente.  ¿Era demasiado tarde para llamar al servicio de hadas madrinas? No, aun era temprano… Pero esto no era un cuento. Las hadas madrinas no existían en el mundo real.

-¿Por qué dices eso? Estas bien así, estas hermosa-dijo, besando mi frente.- Eres perfecta para mi…-

-¿Y si no les caigo bien a tus padres? ¿Y si no soy lo que ellos pensaban?-pregunto.

-Kay, ¿Qué cosas dices? Ellos no esperan una super modelo, ni una cantante reconocida… Solo esperan a una chica que es capaz de hacer feliz a su hijo cada vez que despierta y la encuentra en su cama junto a él… Y tú eres capaz de eso Kay, no tienes nada que temer. Te van a adorar, casi tanto como yo te adoro a ti-beso una vez más mi frente, y luego bajo hasta mis labios.-Bueno, creo que se no está haciendo tarde, así que te ayudare…-dicho esto, volvió a girarme y me obligo a sentarme en su cama, para luego salir corriendo hacia el baño.
Regreso minutos después con una toalla húmeda y su característica sonrisa en el rostro.
-¿Qué piensas hacer, superman?-pregunte, haciendo referencia a la remera que llevaba puesta. La “S” resaltaba sobre el fondo azul haciéndolo lucir como un adolescente, y no como el hombre de veintitrés años que realmente era.

-Vamos a quitarte ese maquillaje. Me gustaste natural y despeinada… No tienes que fingir para mis padres-sonrió, y luego tomo mi cara delicadamente entre sus manos, para comenzar a limpiar. Saco el delineado de mis ojos, y el brillo de mis labios, terminando su limpieza con un pequeño besos en los mismos.- Mucho mejor, princesa-

-Eres perfecto, ¿Sabias?-Bese sus labios una vez más. Su sabor era adictivo, y no me molestaría intoxicarme con ellos.

-No más que tú-respondió, poniéndose de pie, para sacar un par de bailarinas de la maleta, y enfundarlas en mis pies desnudos.-Creo que estas son bonitas-agrego, mirándolas. Eran de color rosa pastel y tenían un pequeño moño en la punta. Perfecto, justo lo que necesitaba.

-Te amo demasiado…-lo bese de nuevo, enredando mis dedos en su cabello. Era delicioso, casi mágico. Dudaba que hubiese algo mejor en el mundo entero.

-Mmm, Kay… Necesitamos estar en media hora en el aeropuerto, no tientes a este hombre a hacer cosas que nos hagan llegar tarde-soltó sobre mis labios. Sonreí aun más. Ese hombre volvía locos mis sentidos.-Por favor, cierra la maleta… Yo iré a llamar a Liam para que nos lleve.- Dejo la toalla en el cesto de ropa sucia y su detuvo antes de salir de la habitación, examinándome con su mirada crítica y seria. ¿Qué andaba mal ahora?-Solo falta algo para que estés perfecta-dijo, caminado de nuevo hacia mí. Paso uno de sus brazos sobre mi cabeza y libero mi cabello atado apenas con una pequeña hebilla en forma de flor, y luego volvió a sonreír satisfecho- Ahora si te pareces a la Kaitlin que conocí en el pasillo, y me tiro su café encima.- Abrí la boca para protestar, pero el cuerpo de James me daba, ya, la espalda, desapareciendo por completo por la puerta.
Me levante  de la cama, para comenzar a recoger la ropa que había descartado y meterla dentro de la enorme maleta que llevaba para pasar los próximos dos meses en la casa de mis suegros.
Hasta la palabra misma causaba cierto nerviosismo y miedo en mí.
Suegros… SUEGROS. Los padres de James, sonaba mejor.
Cerré la maleta, y decidí salir  antes de que mi novio volviera por mi y me arrastrara escaleras abajo.
Di una última mirada al espejo de cuerpo entero que tenia junto a la puerta comprobando lo bueno que era James eligiendo. Su hubiese sabido que mi novio tenía un don para la moda, le hubiese permitido entrar a la habitación mucho antes. Definitivamente lo llevaría conmigo la próxima vez que saliera de compras.
Ahora si podía decir que tenía un novio completo.
Sonríe frente al espejo, y respire profundo. Todo saldría bien. Serian las mejores vacaciones en mi vida, y terminaría de conocer por completo a James y su entorno. No tenía por qué temer. El tenía razón. Me aceptarían si veían que su hijo era feliz, y él lo era.
Alise las tablas en mi vestido, y salí de la habitación para encontrarme con James. Solo faltaban horas para conocer a su familia.
-¿Lista?- pregunto James cuando entre a la sala de estar. Posiblemente estaba todo, menos lista, pero el simple hecho de verlo ahí parado frente a mí, con un bolso colgando de su hombro y una gran sonrisa, me daba la seguridad que yo estaba necesitando.

-Lista-respondí, avanzando con mi maleta, hacia la puerta.
Mi equipaje era el doble que el de James. Lo más probable era que yo estuviese exagerando. Llevaba cosas “por si la dudas”, cosas que no usaría en todo el viaje… Pero ¿a quien voy a engañar?  Me llevo media hora vestirme para ver a mis suegros, algo me decía que esa maldita costumbre seria rutina de todos los días durante los siguientes dos meses, y para eso, debía llevar bastante ropa para asegurarme.
El ascensor se abrió frente a nosotros, dejándonos ver el vestíbulo del edificio. James odiaba esas cosas, pero yo no pensaba subir ni bajar ocho pisos por las escaleras. Se lo había dejado en claro el primer día que vine, y el parecía que había aceptado el hecho de que su novia era una vaga y ahora debía entrar a esa caja metálica solo para complacerla.

-¿De qué te ríes?- Me había descubierto. Se me hacía imposible no mirar la expresión de su rostro cuando el ascensor paraba bruscamente en el piso indicado.

-Te ves pálido… Además, me gusta la manera en la que aprietas su labio inferior con tus dientes para aguantar las ganas de gritar, llorar, o salir huyendo de esta cosa-sonreí abiertamente ante mi broma, sabia de ante mano que él no se quedaría callado, y defendería su propio ego.

-¡Oye! Eres mala… Yo no lloro… Podría salir corriendo, pero no lloraría-respondió, haciendo que ensanchara aun más la sonrisa.

-Pues entonces deja de comportarte como si estuvieras a punto de hacerlo, porque juro que alguno de estos días me veré obligara a comprar pañuelos descartables y pegarlos en la pared del ascensor-

-Eres mala-

-No, soy realista-respondí, abriendo las puertas del vidrio que tenía el edificio. El sol choco contra mi piel produciendo que una ola de calor recorriera todo mi cuerpo. La temperatura era elevada a pesar de que recién empezaba el verano.
Después de todo, había hecho bien en elegir el vestido. Peor que llegar mal vestida a la casa de tus futuros suegro seria llegar toda sudada y despeinada. Podía sentirme un poco más tranquila entonces.

-Tu realidad es muy distinta a la mía-respondió, sosteniendo la puerta para que pudiera terminar de salir junto a mi enorme maleta. Cualquiera que me viera en ese momento pensaría que estaba a punto de mudarme.

-¡Mira! Es Liam. Al parecer llego antes de tiempo…-esquive el tema intentando enfocarme en otra cosa.

-No quedara así, Kay. Voy a vengarme-

-Ya quisieras-

-James, Kay, es bueno verlos-dijo Liam bajando de su Mercedes Benz negro. Sus ojos brillantes y su sonrisa fácil se encontraron con mi mirada al momento que bajo de su auto ya estacionado frente al edificio donde vivíamos con James.  

-Liam… Es bueno verte después de tanto tiempo-dije sarcásticamente, abriendo mis brazos para recibirlo con un abrazo.

-Nos vimos ayer Kay-respondió castaño soltando una carcajada.

-Payne, mas te vale que sueltes a mi chica en este instante-soltó James. Su entrecejo se había fruncido, pero aun sonreía con la mirada. Posiblemente Liam era el único chico que podía acercase a mi tanto como para darme un abrazo.
Era casi cómica la forma en la que James me sobreprotegía. No iba a engañarlo con otro hombre, porque lo amaba a él. Y, aunque llevase más de tres años diciéndoselo, el seguía insistiendo en actuar como el macho alfa de la manada, dispuesto a proteger lo que era suyo, con garras y dientes.
Es tan machista como suena, y no siempre me agradaba ser considerada un objeto. Pero a James, podía perdonarle cualquier cosa.  Menos, que me engañara.

-Tranquilo hermano… Ella es como una mejor amiga para mí. No pienso meter mi nariz en la falda de tu novia. Respeto a Kay, y por más desesperado que este… ella siempre será tuya James… Relájate. –contesto Liam. Al parecer, el no había notado el humor que había en la voz de mi novio. Liam era como un hermano para mí, y James lo sabía.

-Así me gusta, Payne. Así me gusta-El castaño se separo de mí y le dio un amistoso abrazo a su mejor amigo.
James me había presentado a su grupo el mismo día que colisioné contra él. Liam estaba entre ellos, y fue con el que mejor me relacione. Los demás era demasiado estirados para mi gusto, y hasta sospechaba que hablaban de mi y torpeza a mis espaldas.
No me interesaba en lo absoluto. Liam y James eran lo suficientemente buenos, y lo había considerado mis amigos, y aliados en la Universidad, en solo una semana.

-No puedes quejarte de mí, James… ¿Qué otro amigo se ofrece a llevarte a ti y a tu bella novia al aeropuerto? Asúmelo, si no fuese por mí y mi generosidad, tendrías que pagar una considerable suma de dinero para dejar tu auto en el estacionamiento…-

-O podríamos tomar un taxi, Liam. No pienso asumir que eres tan importante y sin ti no puedo vivir-

-No le hagas caso Liam. James esta en el plan de negar todo hoy-intervine, guiñándole un ojo a mi amigo. James rio mientras me señalaba con su dedo índice en forma de advertencia. Una promesa se escondía a detrás de sus ojos. Iba a vengarse, y por más raro que suene, lo amaba aun más.

-¡Acá no!-Liam interrumpió nuestro juego de miradas.-Y en mi auto menos… Dicen que los baños de los aviones son cómodos-mis mejillas se ruborizaron al instante. ¡Qué oportuno, Liam!

-Eres un pervertido, ¿sabes? No pienso hacer eso que tú piensas que haremos y menos a más de trescientos metros del suelo. Así que quita esas ideas de tu cabeza, hiciste que Kay se ruborizara…-soltó James, aunque seguía riendo.

-Como digas…Yo solo comentaba-respondió Liam alzando sus manos en signo de paz-Eres cruel conmigo, así que me voy a limitar a recoger la maleta de Kay y llevarla hasta el auto.- Liam se hizo el ofendido mientras tomaba mis cosas y comenzaba a desandar el camino hasta su auto.
Típico en ellos. Parecían niños cuando comenzaban a pelar sin razón alguna. Pero lo peor era que ninguno hablaba enserio.
Me sorprendería el día que ellos se enojaran de verdad el uno con el otro. Y como era poco probable, seguían fingiendo peleas.
Posiblemente su genética denotaba otra cosa, pero para mí, eran hermanos,  mejores amigos, incluso antes de nacer.
Mire a James, quien se encogió de hombros inocentemente, antes de caminar hasta el auto aparcado a solo unos metros de donde nos encontrábamos. Entre a la parte trasera sin dudarlo, y un segundo después James y Liam se sentaron en los asientos de adelante.
Hablamos del clima, de lo que haríamos esas vacaciones, escuchamos música, y Liam menciono a Niall, nuevamente, como el malo de la película.
Sabía que James y Niall no tenían una buena relación. El me había contado que no habían hablado en un par de años, y que tampoco se habían visto. Aunque seguía ocultándome el porqué. El decía que así era mejor. Su hermano estaba lejos, en Londres precisamente, y que ese año volvería para volver a unir a la familia. Una familia destruida por alguna causa.
Reí con ellos, cante, e incluso me incline varias veces hacia adelante para subir el volumen de alguna que otra canción, pero no opine. Y menos de Niall.

-Llegamos-anuncio Liam poco después. El aeropuerto se alzaba frente a nosotros. Vi algunos aviones despegar, y otros aterrizar, y me tranquilice a mi misma diciendo que todo estaría bien. No era la primera vez que viajaba en esas cosas, pero seguían dándome miedo, como una niña pequeña le teme a la oscuridad.

-Gracias por informarnos Liam, no nos habíamos dado cuenta-dijo James, sarcásticamente. Bajo del auto sin esperar respuesta por parte del castaño, y  de inmediato abrió la puerta trasera para mí. Sonreí, tomándole la mano que había tendido para ayudarme, y me aferre a él cuando estuve fuera del auto.  Su olor a menta intoxicaba.

-Llego la hora, princesa-me susurro, y luego beso mi frente como siempre lo hacía. Dulce y suavemente.

-Amigo, yo seré pervertido, pero tú eres un meloso-interrumpió Liam, abriendo el maletero para sacar nuestras cosas.

-Cállate-

-Dejen de pelar, parecen niños de cinco años… ¿Es mucho pedirles que finjan aunque sea tener la edad que aparentas?-pregunte, tomando mi maleta, mientras James tomaba su bolso.

-Tu novio lo hace a diario contigo… Que no te engañe, en realidad tiene un coeficiente intelectual de un niño de dos-soltó Liam. Había estacionado frente a las puertas del aeropuerto, por lo que probablemente no iba a acompañarnos, y dudaba que James lo dejara dar un paso más después de lo que acababa de decir.

-Te paste de listo, Payne- dijo James.

-Lo sé, y me encanta… Bueno tortolos, hasta acá los acompaño. Tengo cosas que hacer… cosas importantes. Viajare a  Londres mañana. Mi madre me está esperando y no pienso perderme su cena de bienvenida.- el castaño camino hacia James y lo abrazo, deseándole suerte y unas buenas vacaciones, y luego hizo lo mismo conmigo.- Cuídense, no quiero sorpresas cuando vuelvan…-

-Las habrá, no te preocupes-respondió James. Lo mire confundida, y el sonrió aun mas, trasladando la picardía a sus ojos. ¿Qué sorpresa? ¿De qué hablaban ahora? –Tranquila-susurro para mi, y luego agito un brazo para despedir a sus amigo. Lo imite, viendo como el auto se perdía entre la fila de autos que hacían el intento de salir del estacionamiento lo más rápido posible.
Antes que pudiera reaccionar, James tomo mi mano y tiro de ella para entrar al recinto. El lugar estaba abarrotado. La gente corría de un lado a otro, cargando bolsos pesados, maletas, o simplemente a sus hijos para evitar que se extraviaran. James y yo, en cambio, caminamos por el amplio pasillo con una sonrisa en el rostro, tomados de la mano, como una pareja feliz, que verdaderamente éramos.  
Me aferre más a él, como si de esa manera pudiese exprimir su fortaleza y hacerme dueña de ella. Necesitaba confianza en mí misma, coraje, valor, y un montón de otros sinónimos. Pero no había llegado hasta acá por nada.
Por ahora, me sentía segura al lado de él. No quería tentar a la suerte, por lo que no tenía pensado soltar sus manos hasta que aterrizáramos en Mullingar y estuviésemos en camino a su casa.
James paró en seco, tirando de mi brazo para que lo imitara. Fruncí el seño mientras abrí la boca para preguntar qué sucedida, pero él se adelanto.
-Escúchame Kay… Deja los nervios y el miedo acá en Dublín. No tienes nada que temer. Ellos van a amarte, y estoy más que seguro que lo harán por que sos la principal causa por la que mi familia volverá a unirse este verano. Probablemente hubiese sido un verano frio y seco, pero no es así… Por qué vas a estar ahí, y mis padres te lo agradecerán, te lo aseguro.-dijo James tomándome por los hombros, mirándome atentamente, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que salía de su boca era escuchada y entendida a la perfección por mí.

-Gracias- logre articular. Entre todas las respuestas que podía darle, elegí esa. Un monosílabo. Pero era todo lo que podía decir, eso, era todo lo que necesitaba.

-¿Por qué me agradeces?-pregunto él, frunciendo el ceño. Solía hacerlo a menudo, era un gesto personal, algo inevitable para su cuerpo.

-Por dejarme entrar a tu vida-respondí, sin estar del todo consciente de lo que acababa de decir. Las palabras salían de mi boca, y la mayoría de las veces no podían detenerla.

James se limito a sonreír, mientras besaba mis labios. Le devolví la sonrisa, sintiendo sus manos recorrer mis abrazos hasta volver a encontrarse con mis manos.

-¿Vamos?-pregunto una vez más. Lo había escuchado durante toda una semana hacerme la misma pregunta, seguido de “Mullingar es divertido”, o “Serán las mejores vacaciones. Tu, yo, y mi familia”. Y la mayoría de las veces respondía con dudas. Pero ya no.
Sabía que si regresaba no habría vuelta atrás, iba a perderme una gran oportunidad.
Además, nada malo podría pasar.

-Vamos-respondí, avanzando hacia los detectores de metales.


¡Aceptada!

Srsly, me encantaría poder decir algo como: te falta alguna tilde o alguna coma suelta, pero es que escribes tan bien que sería como intentar decirle a Niall que él no canta bien. Deos deos deos tu ficha es tan aiashfv. Y... ¿ese cap? El de does he know, ¿es una tuya? Omg quiero leer, ¿cómo me estoy perdiendo yo esa perfección?
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por blake. el Lun 30 Dic 2013, 11:03 am

Y amando tu ficha pasé de página, esto estaba escrito por dios
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por blake. el Lun 30 Dic 2013, 11:05 am

¡Nea! escribió:Rachel está aquí :gad:Y... irá por el artista libre bc quiero hacer el ship de la pareja perfecta, dylanxbetta.
Me gustó mucho la idea, no me puedo negar a participar.
Rachy ily so much. Bueh, esa pareja es demasiado swehfoih así que espero tu audición ansiosa y contenta bc viniste.
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Mensaje por demons. el Lun 30 Dic 2013, 11:08 am

Destiny Hope



x Nombre de tu representante: Lucy Hale.
x Chico: Zayn Malik.

Capítulo de tu autoría:
Puros:

Destiny Tomlinson.



Capítulo 18



Narra Destiny


Miro por la ventana sin vidrio por unos segundos. Era una noche lluviosa y oscura, y todos dormían. Niall durmió cerca mío esta noche, ya que yo era la única de nosotros que no lo había regañado por pasar una noche afuera.
Ahora, dormía como un tronco.
Medité unos segundos si debía hacerlo, o si era la peor idea del mundo.
Pero mi autocontrol siempre fue muy malo.
Salté por ese hueco con habilidad, y sin mirar atrás, me dispuse a vagar por las destruidas calles de lo que antes pudo haber sido un hermoso lugar.

-No deberías estar aquí-susurró una voz, y me sobresalte.

Logan se apoyó en un árbol y me miró divertido. Me había pillado a la noche, afuera de la Barbería, ¿que explicación podría darle?

-Lo... lo se-tartamudeé, y mis mejillas se encendieron.
-¿Y entonces?-se me acercó más-. ¿Por qué estás aquí?

Era una pregunta que ni yo podía contestarme. ¿Quería tomar aire fresco? ¿Quería escapar? No, en realidad no.

-Quería ver la Cúpula.
-¿La extrañas?-me preguntó sincero.
-No lo sé-le dije, de igual manera
-¿Que recuerdas de las Detonaciones?-me preguntó, cambiando el tema, de alguna forma.

Tomé aire, y medité si debía decírselo.
Por desgracia, ya había abierto la boca para hablar.

-Estábamos corriendo hacia la Cúpula, cuando mi oso de peluche cayó al suelo. Mis hermanos, mi padre y yo entramos a la Cúpula, pero mi madre corrió a buscarlo. Lo cogió, se incorporó y me sonrió, para proceder a estallar junto con todo lo que nos rodeaba-le hablé sin titubear, aunque con voz quebrada, a punto de llorar.

Yo no era tan valiente como él, de modo que rompería en sollozos en cualquier momento, y no tendría a mi madre para consolarme.
Y de repente, me abrazó. No dijo nada, quizás porque no sabía que decir, pero no hizo falta. Ese abrazo fue el mejor consuelo que podría haberme dado.
Limpié esa lágrima que resbaló por mi mejilla sin permiso, y decidí que esto no se quedaría así, de ninguna forma.

-¿Y tú? ¿Que recuerdas de las Detonaciones?-contraataqueé.

Él me respondió sin miedo ni ninguna otra emoción en la voz.

-Estaba discutiendo con mi mamá. Estábamos en la cocina, mientras ella me regañaba por haber tratado mal a mi hermano mayor, diciéndole que era un estúpido. Un segundo antes de que todo sucediera, recuerdo que la miré a los ojos, y le espeté: “Te odio.” Luego, voló en pedazos, y con ella mi oportunidad de pedirle perdón.

Me quedé muda. Una historia tan horrible, tan cruel y tan... me pareció tan real. ¿Quizás por que lo era?

-Lo último que le dije fue eso-susurró, continuando, y por lo visto, terminando.

Yo no iba a forzarlo a hablar, y tampoco quería que lo hiciera. Su expresión era atormentada, sus ojos celestes se negaban a mirarme, y en ellos solo había dolor.
Se formó un pequeño silencio, en el que los dos pensábamos que decirle al otro. Logan siempre se las había apañado solo contra el mundo, siempre salió a defender a sus hermanas y luchó porque a ellas no les pasara nada, nunca.
Y lo hizo solo.
No necesité que me lo dijera, lo adiviné sola. Estaba tan necesitado de... cariño. Por lo que deduje, cuando lo tuvo no lo aceptó, y es un error que cargaría durante toda su vida.
Eran unas historias distintas, pero tan similares a la vez...
No lo abracé, porque sabía que él nunca dejaría que lo hiciciera. Siempre tenía que fingir ser fuerte, o serlo, en todo momento.
Pero sí lo miré con ternura, y con una pequeña sonrisa forzada, hablé:

-Tienes que dejar de atormentarte por el pasado, nada fue tu culpa-le aseguré.

Ese consejo me serviria a mi también, ¿no? Es lo que mis hermanos llevan diciéndome toda mi vida, y yo nunca les creí.
Pero ahora me vi reflejada en el sufrimiento de Logan, y lo comprendí: no puedo modificar el pasado.
El sol estaba asomándose, poco a poco, pero lo hacía. Los dos sabíamos que sus hermanas madrugaban, de modo que debíamos volver allí lo antes posible.

-Debemos entrar-dijo, tendiéndome la mano para ayudar a que me levantara.

Me incorporé con su ayuda, pero jaló de mi demasiado fuerte y me levanté de un salto, quedando pegada a él, y casi haciéndolo caer.
Nuestros cuerpos estaban literalmente unidos, y nuestros labios estaban a punto de rozarse. Me moría de ganas por que lo hicieran.
Una sonrisa pícara asomó en nuestos labios a medida que nos acercábamos aún más si se podía. Tenía ganas de suplicarme que me besara de una buena vez, pero no quería sonar desesperada.
Vamos, vamos...

-Eh, bueno..., chicos, tienen que entrar-dijo Marie, incómoda.


Narra Logan.


Marie nos había atrapado. Oh, que fallo más tonto. ¿Como no supuse que ella nos encontraría? Siempre se despierta antes que todos y sale al río a buscar agua.
Le dije a Destiny que entrara, y acompañé a Marie en la larga caminata hasta el río.

-Eh...-comencé, sin saber que decir.
-No hace falta que digas nada, Logan-aseguró.

No se veía enfadada, ni en actitud defensiva como solía estar, y eso me calmó, al menos.
Para llegar al río teníamos que seguir un sendero de tierra en el medio del bosque. Era algo arriesgado ya que la ORS solía pasar por ahí, pero no teníamos opción.
Cuando llegamos le pasé la gran jarra en la que pondríamos el agua y ella se sentó de cuclillas sobre la tierra apenas húmeda.
Parecía que quería decirme algo, y no sabía por donde empezar.
Yo tenía una relación especial con Marie, la conocí desde que era pequeño, ya que éramos vecinos. Nuestros padres eran muy amigos,
Cuando quiere, Marie no es lo que parece.

-Logan, si en serio te gusta arriésgate-me dijo por fin.

¿Se refería a Destiny?

-Pensaba que los puros no te caían bien-comenté.

La lluvia había permitido que el río se llenase un poco más de lo habitual, por lo que ella se pudo dar el lujo de enjuagar primero la jarra varias veces, antes de comenzar a llenar el recipiente con agua.

-Y eso es verdad. Pero me parece que ella es diferente. No es como sus hermanos-continuó.
-No todos los puros son iguales. Nosotros pensamos que a ellos nunca les faltó nada, pero ellos perdieron a su madre en las Detonaciones.
-¿Pretendes decir que ellos sufrieron tanto como nosotros?-sacudió la cabeza-. Solo voy a decirte que esa niña tiene algo especial, y que si en serio te gusta... podrías luchar por ella.
-¿A que te refieres con luchar?-entrecerré los ojos sin comprender.

Extendió una mano hacia mí, para que le diera la tapa de la enorme jarra. Era más fácil llevar el agua tapada, ya intentamos una vez traerla sin tapa y el agua caía por todas partes.

-¿No has visto a sus hermanos? La mayoría son todos unos engreídos, que se creen superiores en todos los aspectos. Nunca permitirían que su hermanita esté con un “miserable”-dijo en tono burlón, y una sonrisa socarrona jugueteó en mis labios.
-¿La mayoría? ¿Eso quiere decir que le hechaste el ojo a alguno?-le pregunté pícaro.

Me lanzó una mirada asesina y me hubiera pegado de no ser porque llevaba la jarra en las manos.

-No.
-Vamos... ¿Que te parece Niall?-arriesgué.
-¿El rubio? Ni hablar-descartó.
-Está bien, está bien, ¿Que opinas del que tiene rulos?-insistí, esforzandome para que se molestara, como suele hacerlo.

Porque verla enojada suele divertirme mucho.

-¿Harry?-hizo un gesto de asco-. Es el más presumido de todos.
-¿Y el moreno? ¿Zayn?

En ese momento se quedó muda, y supe que había dado en el blanco.
Bueno, quizá no estuviera loca por él, pero al menos el chico la atraía un poco y con eso yo era feliz.

-No está mal-reconoció a regañadientes.

[…]

-¿Quienes faltan?-preguntó Marie, recuperando su mal humor característico, al entrar en la Barbería y ver que no eramos la misma cantidad de siempre.
-Beth y Harry fueron al Mercado-comentó Sarah-. Ya deberían haber vuelto.
-Saben que es mala idea que ellos salgan, sobre todo durante el día. A ellos los persiguen tanto o más que a nosotros y no saben cuidarse tan bien-dije, intentando decirlo con sutileza.

Los hermanos de Destiny me dirigieron una mirada algo hostil, pero no respondieron. ¿Por qué no? Quizá todos tuvieron una conversación mientras Marie y yo no estábamos.

-Él insistió en que tenía que tomar aire fresco-dijo Ken, escondiendo una sonrisa y un tono burlón.
-¿Que te da tanta gracia?-preguntó Zayn de repente, en dirección a Ken.

Lo miramos confundido.

-Yo no me he reído-aclaró, con obviedad.

Niall puso una mano en el pecho del moreno para impedir que este realice alguna acción precipitada.
Zayn respiro hondo, y tuve que contenerme para no explotar en risas frente a su cara. Puros tenían que ser.
Tendría que hablar con mis hermanas. Podríamos llegar a un acuerdo y echarlos...
“Solo voy a decirte que esa niña tiene algo especial, y que si en serio te gusta... podrías luchar por ella.”

-Debemos calmarnos-habló el rubio articulando de más las palabras, para que todos lo entendiéramos.
-Estoy calmado-aseguró Zayn.
-Sí, claro-murmuró Marie.
-Chicos-nos llamó Scar, pero nadie le hizo caso.
-¿Que pretendes decirme con eso que has dicho?-el moreno entrecerró los ojos de manera amenazante, debido a que la había escuchado.
-Tranquilo, muñeco-se burló Marie.
-¡No le hables así a mi hermano!-espetó Louis, e hice crujir mis nudillos.
-Y tú no le hables así a mi hermana-le dije con mucha razón.

Louis se incorporó del suelo y se enfrentó a mí.

-Te voy a hacer picadillo, niño de papá-le aseguré.

En ese instante Destiny se puso justo en el medio de los dos, y articuló sin hablar en dirección hacia mí: “Logan, por favor.”
Ella sabía que sus hermanos eran unos estúpidos, y me pedía compasión. Si fuera otra persona simplemente la apartaría de mi camino y aplastaría a su hermano como si fuera un insecto, pero ella era Destiny, y no podía decirle que no.
Me alejé de allí, todavía en posición de ataque.

-¡Chicos!-Beth y Harry entraron de golpe a la Barbería. Lucían agitados y traían raíces en la mano. ¿Que pasaba que estaba tan mal? La mirada preocupada de mi hermana me alertó que si había un peligro real-. La ORS ya viene.

Runaways:

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Capítulo 003

Destiny Hope.

Por: GreenSky||The best.



Recogió el pequeño billete que le habían depositado en la mesa y sonrió.

«Algo es algo.»

Trabajaba como loca para ganarse el día a día, y bueno, cosas como esa en cierto modo hacían la diferencia.
Se guardó el billete en el bolsillo lo más disimulado posible.

-¡Hope!-bramó Stuart desde la barra.

La había atrapado.
Con paso ligero como los ladrillos y elegancia de hombres borrachos, Destiny Hope se encaminó hasta él. Intento clasificar la mirada que se le dirigía; pero le fue imposible.
Pero si de algo estaba segura era de que no era una buena mirada.

-¿Qué era lo que recogiste de la mesa?-le preguntó con cautela, como una pantera a punto de capturar a su presa.

La morena le enseñó el billete que había recogido y con la mirada en el suelo se lo entregó. Maldición, maldición, maldición.

-Te hablé específicamente acerca de que no quería que te guardaras las propinas-le espetó iracundo, y la pobre solo permaneció con la cabeza gacha.
-Lo siento, padre.

En ese instante una mujer de buen porte y elegancia se quedó mirando con horror a Stuart. Destiny le había dicho 'padre'. Se le había escapado.
Él se paralizó de ira y le pegó una bofetada en el cuarto de servicio.

[...]

Los Hope cenaban de manera estridente y elegante a la vez. Poca gente hacía eso. Muchas veces se escuchaba la poderosa risa de Muriel, y alguna que otra broma de Stuart.
Habían invitado al Ministro de Economía para finalizar un trato de promoción que habían acordado. Si todo salía bien, la palabra 'millonaria' le quedaría corta a la familia.
La comida estaba estupenda, para lamerse los dedos. Había cerdo asado con la típica manzana en la boca, acompañado de ensalada rusa y patatas.
Todos estaban a punto de reventar, y todavía no llegaba el postre.
Mientras tanto, una chica pelinegra cenaba pan duro y agua solitaria en la terraza. Ella no era digna de comer con los demás, porque era torpe y para nada refinada.

-¡Des!-gritó en un susurro una voz femenina, proveniente del patio trasero.

La morena asomó su cabeza por la cabeza y encontró a Nirvana, que con una sonrisa ladeada la miraba con la cabeza alta.
Ellas tenían un pequeño parecido en la personalidad, pero hasta ahora ni ellas ni nadie en el mundo lo sabía.

-¿Nirvana?-preguntó la ojiverde desde arriba.
-No, tu abuela-ironizó la otra.
-Mi abuela está cenando con el resto de mi familia-puntualizó con rencor.
-¿No los acompañas?-una ceja se levantó en el rostro de Nirvana e intentó ocultar una sonrisa.
-De hecho, no soy digna para estar con ellos-respondió en un tono seco.
-Bueno, si escapáramos cenaríamos todos juntos.

Sin pensarlo dos veces y con mucha determinación cogió unas cuantas cosas (básicamente ropa), las metió en un viejo bolso; y saltó por la ventana.

«¡Adiós, estúpidos!»

[...]

¿Y él quien era? Ella no lo sabía, pero era precioso. Perfecto.
Nunca lo admitiría, claro.
La regla que prohibía el sexo en la camioneta dejó pasmados a la mayoría, y parece que el muchacho misterioso se quedó pensando en eso.
Luego de organizarse; murmuró:

-Yo podría romper la regla del sexo.

Destiny se volteó con una ceja alzada y alguien bufó, exasperado.
Posiblemente una chica.
Josh, así se llamaba. Bueno, pues Josh se acercó hacia la morena y se pegó a su oído.

-¿Te gustaría ser la afortunada que me acompañe?-le susurró.

Destiny se apartó de golpe, asqueada.

-Es una oferta tentadora, pero no, gracias-le espetó.

[...]

-Destiny y Josh pueden ir a recolectar la comida-sugirió Lola.
-¿Y debemos cazar o nos haremos vegetarianos?-ironizó la morena.
-Hagan lo que puedan-apuntó Nirvana.

La sonrisa de Josh y la expresión de disgusto de Destiny fueron imposibles de ignorar. Y es que, a pesar de tener tantos problemas como los demás, él seguía siendo un hombre que nunca se tomaba absolutamente nada en serio.
Y ella seguía siendo una mujer demasiado difícil de comprender.
Destiny amaba los bosques.
Se sentía libre al andar por ellos. Como si su alma se librara de aquella tediosa cadena a la que se ataba durante mucho tiempo.
Él se mostraba tranquilo y entre todo divertido.
Encontraron unos arbustos llenos de fresas.

-La mujer puede recolectar mientras que el hombre sale a cazar-dijo el castaño con aires de grandeza. Un fuerte golpe relució en su mejilla izquiera y una pequeña mueca de dolor cruzó el rostro de él-. Cuidado, princesa, es mi lado bueno.

Ella rodeó los ojos. Seguía sin dejar la diversión de lado.

-Vuelves a hacer otro comentario machista y ya no tendrás ningun lado bueno.
-Bien, bien, me callo. Pero, sinceramente, y no es porque seas una chica, no creo que puedas cazar mejor que yo.

Una sonrisa se formó en los ojos de la muchacha.

«Ya veremos.»

Rápida cómo un rayo busco un sitio hasta encontrar a un pequeño conejo. Era gordo, blanco y peludo. Qué lástima será matarlo.
Seleccionó un árbol cercano y enganchó una liana a la parte más alta a la que pudo llegar. El árbol seleccionado estaba paralelo a otro, y en éste otro engancho la otra punta de la liana, haciendo una vuelta antes.
De modo que cuando el conejo pasara posara su pie en la pequeña vuelta, y ella tiraría de la liana de abajo haciendo volar al conejo.
Si no moría con eso, le tiraría una piedra. Ya estaría cazado de todas formas.

-No creo que funcione, tiene muchas opciones alternativas-comentó el chico que miraba con cautela apoyado en un árbol, de brazos cruzados.

Le dirigió una mirada que divagaba entre la ira o la diversión. Quizá solo era un intento de controlar alguna de las dos.

-Saldrá bien si solo ves una opción.
-¿Y que opción ves?-inquirió.
-¿Qué opción crees que veo?-contraatacó ella.

Él sonrió. Aquella chica quizá podría caerle bien. De hecho, ya le caía bien.

[...]

La noche estaba llena de estrellas y sonrisas recuperadas. La libertad tan ansiada tocó la puerta de cada uno y con brazos abiertos se la recibió.
Se la pasaron contando historias y chistes, sin preocuparse por el pasado o por lo que pudiera pasar. Esa noche solo existía el presente...
El presente, y un buen conejo asado.
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por Invitado el Lun 30 Dic 2013, 11:50 am

may y su típico nombre "Destiny Hope"
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Invitado

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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por Invitado el Lun 30 Dic 2013, 11:54 am

flowerpower24 escribió:
Priscilla.- escribió:
Blaire Evans



x Nombre de tu representante: Lily Collins.
x Chico: Niall Horan

Capítulo de tu autoría:

Nc:


Capítulo 004
Charlie Harlen
Por: Priscilla.-|| Prisc.


Tan fría, tan sucia... Charlotte necesitaba escapar.
"Estuviste maravillosa Lottie", le susurraron al oído y ella solo quería levantar de la cama y correr, como si el mismísimo demonio la estuviese persiguiendo.  Pero estaba atada, y no podía moverse por mas que quisiera.
Lottie, ese era el sobrenombre que le había puesto su padre cuando la mando a la calle a conseguir dinero.
Una lagrima negra rodó en su mejilla producto del excesivo maquillaje con el que disfrazaba su cara cada noche, evitando, así, ser descubierta. Aunque Charlie sabia que todo el barrio, y la mitad de la cuidad sabían quien se escondía atrás de esas medias de red, botas hasta la rodilla negra, dos centímetros por debajo de su trasero y el cautivante top rojo.
La castaña sintió como el hombre de no mas de treinta años se levantaba de la cama y comenzaba a ponerse su ropa. Dejo caer otra lagrima mas y esta vez fue por el odio que le tenia a su padre.
El la había obligado, el era la única soga que la mantenía cautiva en ese asqueroso trabajo.
Ademas de la madre de Nirvana, Charlie también se prostituía para conseguir dinero, y no era por puro placer, por que cada vez se sentía mas vacía y menos mujer. Lo hacia por que de lo contrario, el la mataría.
La castaña había recibido mas de un golpe cuando intentaba discutir con su padre. "No quiero esto... No lo haré", había dicho luego de regresar a su casa, la primera vez que había hecho algo así, y lo único que recibió fue una paliza y un pase gratis al hospital con la escusa de haberse caído en la tina, aunque es su casa no tuviese una.
Pero la realidad era que ya se le habían acabado las escusas, y no sabia cual diría ese mismo día cuando regresara a casa. Quizás, esta vez no iría al medico para que curara sus heridas, lo haría sola, y luego las maquillaría... Si, eso haría.
La puerta de la habitación del hotel barato se cerro de golpe, luego de que el hombre saliera a través de ella, para continuar con su vida, mientras que la de Charlie se caía a pedazos.
Atrajo sus pierna hacia su pecho y lloro... Lloro como cada noche.
Su vida no era si. Ella solía tener una familia feliz. Su padre y su madre se amaban, o eso pensaba ella, hasta que su madre se marcho con otro hombre, dejándolos solos.
Joseph cayo en la depresión, y lamentablemente, el alcohol fue su única salida. Eso y el odio inevitable a su hija. Charlie sabia que era por el parecido que tenia con su madre y fue esa la principal cusa por el cual la empujo a esa vida. Debía pagar... por su madre.
Adolorida, se levanto y comenzó a vestirse, como pudo. Sus manos temblaban y no era por el frío. El miedo se estaba apoderando de su cuerpo. No había conseguido suficiente dinero, y su padre le había pedido cierta cantidad antes de salir. Apenas tenia la mitad, lo que significaba uno o dos golpes mas.
Podrían entrar por la ventana, y esconderse en su habitación... Eso haría.


***


La calle estaba totalmente vacía, por suerte. Eran tan solo las siete de la mañana cuando sus pies se detuvieron frente a su pequeña y descolorida casa. Su ventana se encontraba milagrosamente abierta, y eso la alegraba.
Camino hasta la reseca enredadera que se alzaba a un costado de su casa, para comenzar a subir hasta el techo del porche y de ahí, caminar hasta su ventana.
Se saco las botas y las tiro dentro de su habitación para luego entrar ella sin hacer ningún ruido.
Soltó todo el aire de sus pulmones cuando piso el suelo, y corrió hasta su puerta para asegurarla con llave. Estaría bien hasta la noche y quizás ahí podría reunir lo que su padre necesitaba.
No había sido su culpa. Ella solo se había sentado en el mismo bar, a la misma hora, y solo había conseguido dos hombres en toda la noche. Ya no era lo mismo que antes, ella era distinta, se notaba si infelicidad en su cara y hasta le costaba fingir.
Se quito el pequeño vestido negro que había usado esa noche, remplazandolo por su pijama.
Las medias de red estaba rotas, y debía comprar otras. Pero eso lo resolvería cuando despertara.
Camino hacia la ventana para cerrar las cortinas cuando se percato que su vecino la estaba mirando.
Niall Horan conocía su secreto, mas que nadie. Desde que había comenzado a hacer eso, y luego de que el rubio la encontrara sentada afuera de su casa con las botas, el vestido, el maquillaje excesivo, y las medias, el salia de su casa cada día, a las seis en punto, a esperarla... o eso creía Charlie, mientras fumaba uno o dos cigarrillos.
El rubio le sonrió mientras daba una ultima calada y arrojaba el cigarro a la calle. Levanto la mano en forma de saludo y luego se perdió dentro de su casa. Quizás si la esperaba.


***


Un fuerte ruido en la puerta interrumpió el sueño de la castaña pasado el medio día. Era su odioso padre exigiendo una respuesta que ella nunca daría. Solo se dedico a seguir durmiendo, despertándose seis horas mas tarde.  Tenia hambre y dolor de cabeza.
Ya no había golpes y por lo que pudo escuchar, la casa estaba en silencio.
Eran casi las ocho de la noche, y probablemente su padre estaría aun en su trabajo o borracho.
Abrió la puerta con cuidado y camino hasta las escalera, para asegurarse de que no estuviese tirado en el sofá, y cuando estuvo segura, bajo. Camino hasta la cocina, y comenzó a revolver las estanterías en busca de comida.
El calendario marcaba el numero y mes equivocado, pero Charlie era mas que consciente del día que era. Nirvana se había cansado de repetirlo, hasta que ella le dijo que estaba loca y que no había forma que eso fuera funcionara.
Huir era la solución, si, pero solo eran unos pobres adolescentes marginados que no llegarían ni a la frontera, ya que serian capturados mucho antes y Charlie ya tenia suficiente con su vida, como para aguantar a su padre aun mas enojado.
Cocino un par de huevos revueltos y un par de tostadas. Eso estaría bien por un tiempo y una vez que termino, limpio cualquier tipo de  evidencia antes de volver a subir para darse un buen baño.
Amaba dejar que el agua cayera por su cuerpo relajando coda musculo, llevándose cualquier suciedad consigo, sobretodo la de su alma. Pero no podía darse el lujo de  quedarse ahí para siempre. Su padre volvería en cualquier momento.
Cerro el grifo antes de salir de la ducha. Volvió a enfundarse en su pijama ya que no le veía sentido ponerse otra cosa, cuando faltaban solo dos horas para volver a ponerse esa ropa apretada, ademas, de que su vida social se había reducido a nada, y para Charlie era mejor si. No quería tener que explicarle a alguien mas su falta de sueño, o los moretones y cortes en su piel.
El espejo reflejaba un monstruo, un cuerpo si vida, y totalmente desecho. Su rostro era el de una mujer de mas de treinta año, aunque solo tuviese dieciocho. Seco una lagrima solitaria y luego comenzó a limpiar el resto del maquillaje que aun yacía sobre su piel. Deseaba ser libre de una maldita vez.
Abrió la puerta rápidamente en cuanto termino, decidida a regresar a su habitación, pero vio a su padre parado frente a esta con el ceño fruncido y el típico brillo en los ojos que no le gustaba para nada a Charlie. El pie de si padre fue mas rápido que ella posicionándose entre el marco y la puerta, cuando la castaña intento volver a cerrar la puerta. Y a quien quería engañar... No podía luchar contra el. Era mas fuerte, y le quedo mas que claro cuando el la empujo haciendo que se tropezara y cayera dentro de la ducha, para poder entrar.

-¿Donde esta el dinero Lottie?-pregunto su padre. Ahí estaba de nuevo ese maldito apodo. Charlie no respondió.- Lottie, ¿donde esta el dinero?-volvió a preguntar, separando las palabras de una manera tan perversa, que hizo que Charle sintiera miedo.

-No lo tengo-respondió en un susurro, llevándose las rodillas hasta su pecho para protegerse.

-¿Que?-pregunto Joseph, aunque sabia que había escuchado a la perfección.

-No lo tengo-repitió ella, solo un poco mas fuerte.

-¡Mierda Lottie!-soltó, golpeando su puño en los azulejos del baño- ¡Te advertí! ¡Te dije que necesitaba el dinero para pagar la hipoteca de la casa!-soltó, mientras la tomaba con fuerza por un brazo y la alzaba. Charlie temió que lo hubiese dislocado.- ¿Que quieres? ¡¿Quieres que nos quedemos en la calle?! ¡¿Es eso lo que quieres?!-le grito, zamarreando a la chica que ya tenia las lagrimas a medio camino.

-Lo siento, no fue mi intención... El bar no estaba tan lleno como otras noches-dijo como escusa Charlie, con desesperación. Le estaba haciendo daño.

-Me vale una mierda tus escusas... Tendrías que haberte quitado la ropa y haberles hecho un baile sobre una de las mesas... ¡No lo se! Tendrías que haberlo intentado-

-Lo intente, de verdad lo intente-

-¡Pero no lo suficiente, Lottie!-

-¡Que no me llames así!-grito la castaña, enfrentando a su padre, a quien le brillaron los ojos de odio.
Joseph la empujo sobre el lavado haciendo que el rostro de la chica impactara contra este y luego cayera al suelo, de nuevo.

-Te diré como se me de la gana-soltó el, alzándola, para arrastrarla fuera del baño, por el pasillo, ignorando por completo la sangre en el rostro de su hija. La metió dentro de su habitación, soltándola sobre su cama.- Espero que esta noche puedas juntar lo que te he pedido- soltó Joe- Se útil Lottie, no como tu la zorra de tu madre- dicho esto, salió cerrando la puerta detrás de el y Charlie lloro, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su labio.
Se levanto como pudo, y arrastro sus pies hasta el pequeño espejo que tenia colgado sobre una de las paredes. Un pequeño tajo cortaba su labio inferior, y otro, un poco mas grande y abierto, una de sus cejas. Posiblemente, en un par de horas le dolería todo, y eso se vería peor.
Limpio sus herida, buscando una buena escusa para faltar a su trabajo, aunque se ganara otra paliza, no se sentía de ánimos para fingir. Pero no era una opción dentro de su vida. Su padre no lo permitiría ni loco, ni borracho. Nada la salvaría, excepto.. huir.
El plan de Nirvana se le vino a la cabeza, y por primera vez después de haberle dicho que estaba loca, pensó que la chica era un maldito genio. Que importaba todo lo demás, cuando ella estaba muriendo en vida.
Corrió hasta el pequeño armario que tenia en su pequeña habitación y saco una mochila roja, para luego comenzar a guardar las pocas prendar presentables que tenia. Estaba decidió, así todo eso fuera una maldita broma por parte de Nirvana, ella huiría. Escaparía de su vida, y la su padre para construir una mejor, en algún lugar, lejos.
Un perfume, una foto de su madre y ella cuando eran felices y el sobre con dinero que guardaba bajo el colchón para que su padre no descubriera que se quedaba con las propinas, y algún que otro interés, entraron a la perfección. Solo necesitaba algo de comida para sobrevivir un par de días.
Cambio su pijama por un par de jeans rotos y descoloridos, y un poleron negro que ocultaba todas las marcas y cortes en su piel, antes de bajar para recoger todo lo que había en la despensa.
Su padre estaba viendo fútbol cuando paso detrás de el, hacia la cocina. Tomo todo lo que pudo antes de salir por la puerta trasera. Se pregunto que diría su padre cuando no la encontrara en su habitación, que diría cuando a la mañana siguiente no regresara, ¿La buscaría? Posiblemente, no. Ahora si podría odiarla todo lo que quisiera, ya que le estaba dando una buena razón. Lo estaba dejando, como su madre.
El claro se encontraba solo a cuatro cuadras de su casa, y por lo visto estaba llegando tarde. Los chicos estaban subiendo a la vieja y oxidada camioneta, que según Nirvana le prestarían para huir.
La castaña acelero el paso llegando hasta el grupo. No se molesto en presentarse ni anunciar su llegada. Nirvana había dicho que podían ir los que quisieran, y por lo visto se lo habían tomado muy a pecho.

-Que bueno que viniste-susurraron a su espalda. Charlie no conocía esa voz, pero aun así le resultada familiar. Antes que pudiera girar para ver quien era, el dueño de la voz se paro a su lado, dejando ver sus brillantes ojos azules que inundaron de paz a Charlotte.

-Pero...-

-Ya no importa... seremos libres-la interrumpió. "¿Que demonios hacia Niall Horan ahí? Tenia una vida perfecta. Familia perfecta, casa perfecta, hasta el era perfecto", se pregunto Charlie, cayendo ante la  hermosa sonrisa que el rubio le estaba regalando.
Nivana sonrió al verla y luego subió a la camioneta seguida por otra chica.

-Vamos Charlie, seamos libres...-dijo Niall tomando su muñeca para ayudarla a subir. Ocuparon los últimos asientos y, aunque la castaña hubiese preferido no tenerlo cerca, el se sentó junto a ella.
Lo que paso a continuación, Charlie no lo recuerda. Solo dijo su nombre, por que los demás lo hicieron, y propuso una regla. Pero después no volvió a abrir la boca. Quería salir de ahí, y no entendía por que Niall Horan se estaba preocupando por ella. Era demasiado estúpido, como lo que estaba a punto de hacer. Quizás debía bajarse e ir por su cuenta... Seria lo mejor.
Hizo un ademan para levantarse, pero la mano de Niall hizo que volviera a hundirse en el sillón, justo cuando Nirvana cerraba las puertas, y un chico desconocido encendía la camioneta, hacia un destino incierto.

-Estarás bien Charlie, ya no mas...-susurro Niall, mientras ella veía la carretera pasar a través de los vidrios sucios de la camioneta. "Estaría bien", se auto-convenció. Por lo menos, muchísimo mejor que ahora.


Sigue: NewNormal

Does he Know?:

Los suegros.


Posiblemente, para James, esas serian unas vacaciones normales. Visitaría a su familia en Mullingar, pasaría las tardes en la pileta con sus amigos bajo el sol intenso tomando algún que otro refresco, mientras a provechaban el tiempo para ponerse al día, y almorzaría con sus abuelos los domingos. Pero para mí, era mucho más.
No todos los días conoces a la familia de tu novio, y más cuando lleva saliendo con su hijo por más de tres años. Ese, sin dudas, no sería un verano común y corriente.
Con James habíamos sido amigos desde mi primer día en la Universidad. Yo era nueva y no entendía mucho la dinámica en la institución. Me sentía como sapo de otro poso.
Era patética la forma en la que caminaba de un lado con un mapa de la Universidad en las manos para orientarme cada vez que tenía que cambiar de salón para asistir a otra clase.
James fue el resultado de mi torpeza y falta de coordinación.
¿Qué ser humano sería capaz de caminar y leer un mapa a la misma vez?
Posiblemente, el común denominar de la población mundial, menos yo.
James termino bañado en el café que tenía pensado tomar antes de la clase de historia, y yo con un moretón en el trasero gracias a mi poco sensual, grácil, femenina y otras cosas más, caída.
El aun suele reírse de nuestro no tan cotidiano encuentro en el pasillo, aunque la verdad, no fue nada gracioso. Mis mejillas se ponen rojas de la vergüenza al recordarlo.
Fuimos compañeros en unas pocas clases, ya que era dos años mayor, y compartimos tardes de fin de semana, borracheras en algún que otro bar, y noches de películas en su departamento.
El primer año éramos los mejores amigos, siempre estaba ahí para él, y él para mí. Hasta que sucedió lo imaginable.
Los sentimientos eran casi tangibles, y ya no podíamos seguir actuando como amigos. Éramos mucho más que eso, aun sin reconocerlo.
James era todo lo que una madre querría para su hija.  Alto, castaño, con unos hermosos ojos azules, y musculoso. Y yo lo había encontrado. Si mi madre pudiese verlo, seguramente estaría orgullosa y satisfecha de que su única hija tuviese en manos de semejante adonis.  
Pero aun habiendo sido bendecido por los mismísimos Dioses físicamente, el era una persona solidaria, cariñosa, graciosa, alguien en la que podías confiar, inteligente y sofisticado. Estaba ahí siempre que lo necesitaba, y me hacía reír cuando estaba triste. Era la clase de hombre que solo aparecen en libros o novelas, y lo que toda una mujer sueña con encontrar.
Y entre toda la población femenina, el me había elegido. A mí, una chica descoordinada, torpe, sin gracia alguna. Era mucho más de lo que merecía, y aun así, me acepto como su novia, y ahora me iba a presentar ante sus padres.
Tenía razones de sobra para estar nerviosa.
-Ya basta Kay… Juro que voy a morir de aburrimiento-dijo James detrás de la puerta.
Llevaba casi media hora encerrada en su habitación decidiendo que vestimenta era la apropiada para conocer a los padres de mi novio. ¿Debía usar vestido o pantalones? ¿Con o sin maquillaje? ¿Tacones o bailarinas? Y por último, ¿el pelo debía llevarlo suelo o atado?  Mi madre posiblemente sabría qué hacer. Me hubiese contado la historia completa de cómo se  conocieron ella y mi padre, como se presentaron ante la familia, y hasta el casamiento. Pero no la tenía.
Hacía ya cuatro años que ella se había marchado de este mundo, después de luchar como una verdadera guerrera contra un cáncer terminal. Siempre admire la fortaleza con la que enfrento la vida, y la enfermedad. Deseaba tanto ser como ella, o por lo menos lograr la cuarta parte de lo que logro mi madre.
Oh, mami, no sabes cuánto te extraño.  
-Ya me canse de ver televisión… Bob Esponja ya no me parece tan divertido como antes, y es realmente un milagro por que amaba a ese tipo…-reí, limpiando la lágrima solitaria a que había comenzado su descenso sobre mi mejilla. Ese era James. Mi superman que venía a rescatarme, aun inconscientemente.
-Ponte a ver una película entonces-sugerí quitándome los short blancos, que lo único que hacían bien era hacerme ver aun más gordas mis piernas pálidas sin gracia, y la blusa azul que había escogido.
-No creo que los “Pitufos” o “La guerra de las Galaxias” sean una gran opción para matar el tiempo y el aburrimiento…-soltó. Ese chico podía actuar realmente como un niño pequeño cuando se lo proponía.
Rápidamente me puse el vestido floreado a la rodilla que me había probado en primer lugar, y camine hasta el baño para maquillarme un poco.
Nunca había sido una chica materialista, ni mucho menos me interesaba lo que la gente opinara de mi persona, pero esto era algo importante, y sobrepasaba cada una de mis creencias o valores.
¿Y si no les caía bien? ¿Si no era lo suficientemente buena o lo que ellos querían para su hijo mayor?
Mierda, necesitaba verme bien.
-Kay, es de vital importancia que abras la puerta dentro de los próximos cinco segundos o corres el riesgo de perder a tu novio por aburrimiento-dijo.
-Cállate, James-solté, abriendo la puerta, encontrando a mi novio apoyado en el marco con una gran sonrisa en el rostro. Realmente podía morir de aburrimiento, y yo de los nervios.  No sabía si era mejor reírme por su actitud de niño despreocupado, o llorar por no poder ser la novia perfecta para ese chico.
Me tape la cara con mis manos, para que no viera lo inútil que podía llegar a ser con el maquillaje. Gire sobre mis talones para encerrarme en el baño y sacarme el estúpido delineado y el brillo labial rosa que me había aplicado. Era patético, y me sentía como tal.
-Oye… Kay, espera-dijo James, agarrándome por la cintura para que no pudiera seguir huyendo… ¡Perfecto! Justo lo que necesitaba… Seguir humillándome frente a él.

-Déjame James… Por favor, esto es vergonzoso.-dije, intentando soltarme de su agarre. ¿Por qué demonios abrí la puerta si no había terminado de maquillarme?

-Kay, por el amor de Dios… No huyas de mí, no de mí.-

-Soy un desastre, un verdadero desastre-susurre, mientras James me giraba entre sus brazos para quedar cara a cara. Yo era unos centímetros más baja que él, por lo que podía sentir su respiración chocar contra mi frente.  ¿Era demasiado tarde para llamar al servicio de hadas madrinas? No, aun era temprano… Pero esto no era un cuento. Las hadas madrinas no existían en el mundo real.

-¿Por qué dices eso? Estas bien así, estas hermosa-dijo, besando mi frente.- Eres perfecta para mi…-

-¿Y si no les caigo bien a tus padres? ¿Y si no soy lo que ellos pensaban?-pregunto.

-Kay, ¿Qué cosas dices? Ellos no esperan una super modelo, ni una cantante reconocida… Solo esperan a una chica que es capaz de hacer feliz a su hijo cada vez que despierta y la encuentra en su cama junto a él… Y tú eres capaz de eso Kay, no tienes nada que temer. Te van a adorar, casi tanto como yo te adoro a ti-beso una vez más mi frente, y luego bajo hasta mis labios.-Bueno, creo que se no está haciendo tarde, así que te ayudare…-dicho esto, volvió a girarme y me obligo a sentarme en su cama, para luego salir corriendo hacia el baño.
Regreso minutos después con una toalla húmeda y su característica sonrisa en el rostro.
-¿Qué piensas hacer, superman?-pregunte, haciendo referencia a la remera que llevaba puesta. La “S” resaltaba sobre el fondo azul haciéndolo lucir como un adolescente, y no como el hombre de veintitrés años que realmente era.

-Vamos a quitarte ese maquillaje. Me gustaste natural y despeinada… No tienes que fingir para mis padres-sonrió, y luego tomo mi cara delicadamente entre sus manos, para comenzar a limpiar. Saco el delineado de mis ojos, y el brillo de mis labios, terminando su limpieza con un pequeño besos en los mismos.- Mucho mejor, princesa-

-Eres perfecto, ¿Sabias?-Bese sus labios una vez más. Su sabor era adictivo, y no me molestaría intoxicarme con ellos.

-No más que tú-respondió, poniéndose de pie, para sacar un par de bailarinas de la maleta, y enfundarlas en mis pies desnudos.-Creo que estas son bonitas-agrego, mirándolas. Eran de color rosa pastel y tenían un pequeño moño en la punta. Perfecto, justo lo que necesitaba.

-Te amo demasiado…-lo bese de nuevo, enredando mis dedos en su cabello. Era delicioso, casi mágico. Dudaba que hubiese algo mejor en el mundo entero.

-Mmm, Kay… Necesitamos estar en media hora en el aeropuerto, no tientes a este hombre a hacer cosas que nos hagan llegar tarde-soltó sobre mis labios. Sonreí aun más. Ese hombre volvía locos mis sentidos.-Por favor, cierra la maleta… Yo iré a llamar a Liam para que nos lleve.- Dejo la toalla en el cesto de ropa sucia y su detuvo antes de salir de la habitación, examinándome con su mirada crítica y seria. ¿Qué andaba mal ahora?-Solo falta algo para que estés perfecta-dijo, caminado de nuevo hacia mí. Paso uno de sus brazos sobre mi cabeza y libero mi cabello atado apenas con una pequeña hebilla en forma de flor, y luego volvió a sonreír satisfecho- Ahora si te pareces a la Kaitlin que conocí en el pasillo, y me tiro su café encima.- Abrí la boca para protestar, pero el cuerpo de James me daba, ya, la espalda, desapareciendo por completo por la puerta.
Me levante  de la cama, para comenzar a recoger la ropa que había descartado y meterla dentro de la enorme maleta que llevaba para pasar los próximos dos meses en la casa de mis suegros.
Hasta la palabra misma causaba cierto nerviosismo y miedo en mí.
Suegros… SUEGROS. Los padres de James, sonaba mejor.
Cerré la maleta, y decidí salir  antes de que mi novio volviera por mi y me arrastrara escaleras abajo.
Di una última mirada al espejo de cuerpo entero que tenia junto a la puerta comprobando lo bueno que era James eligiendo. Su hubiese sabido que mi novio tenía un don para la moda, le hubiese permitido entrar a la habitación mucho antes. Definitivamente lo llevaría conmigo la próxima vez que saliera de compras.
Ahora si podía decir que tenía un novio completo.
Sonríe frente al espejo, y respire profundo. Todo saldría bien. Serian las mejores vacaciones en mi vida, y terminaría de conocer por completo a James y su entorno. No tenía por qué temer. El tenía razón. Me aceptarían si veían que su hijo era feliz, y él lo era.
Alise las tablas en mi vestido, y salí de la habitación para encontrarme con James. Solo faltaban horas para conocer a su familia.
-¿Lista?- pregunto James cuando entre a la sala de estar. Posiblemente estaba todo, menos lista, pero el simple hecho de verlo ahí parado frente a mí, con un bolso colgando de su hombro y una gran sonrisa, me daba la seguridad que yo estaba necesitando.

-Lista-respondí, avanzando con mi maleta, hacia la puerta.
Mi equipaje era el doble que el de James. Lo más probable era que yo estuviese exagerando. Llevaba cosas “por si la dudas”, cosas que no usaría en todo el viaje… Pero ¿a quien voy a engañar?  Me llevo media hora vestirme para ver a mis suegros, algo me decía que esa maldita costumbre seria rutina de todos los días durante los siguientes dos meses, y para eso, debía llevar bastante ropa para asegurarme.
El ascensor se abrió frente a nosotros, dejándonos ver el vestíbulo del edificio. James odiaba esas cosas, pero yo no pensaba subir ni bajar ocho pisos por las escaleras. Se lo había dejado en claro el primer día que vine, y el parecía que había aceptado el hecho de que su novia era una vaga y ahora debía entrar a esa caja metálica solo para complacerla.

-¿De qué te ríes?- Me había descubierto. Se me hacía imposible no mirar la expresión de su rostro cuando el ascensor paraba bruscamente en el piso indicado.

-Te ves pálido… Además, me gusta la manera en la que aprietas su labio inferior con tus dientes para aguantar las ganas de gritar, llorar, o salir huyendo de esta cosa-sonreí abiertamente ante mi broma, sabia de ante mano que él no se quedaría callado, y defendería su propio ego.

-¡Oye! Eres mala… Yo no lloro… Podría salir corriendo, pero no lloraría-respondió, haciendo que ensanchara aun más la sonrisa.

-Pues entonces deja de comportarte como si estuvieras a punto de hacerlo, porque juro que alguno de estos días me veré obligara a comprar pañuelos descartables y pegarlos en la pared del ascensor-

-Eres mala-

-No, soy realista-respondí, abriendo las puertas del vidrio que tenía el edificio. El sol choco contra mi piel produciendo que una ola de calor recorriera todo mi cuerpo. La temperatura era elevada a pesar de que recién empezaba el verano.
Después de todo, había hecho bien en elegir el vestido. Peor que llegar mal vestida a la casa de tus futuros suegro seria llegar toda sudada y despeinada. Podía sentirme un poco más tranquila entonces.

-Tu realidad es muy distinta a la mía-respondió, sosteniendo la puerta para que pudiera terminar de salir junto a mi enorme maleta. Cualquiera que me viera en ese momento pensaría que estaba a punto de mudarme.

-¡Mira! Es Liam. Al parecer llego antes de tiempo…-esquive el tema intentando enfocarme en otra cosa.

-No quedara así, Kay. Voy a vengarme-

-Ya quisieras-

-James, Kay, es bueno verlos-dijo Liam bajando de su Mercedes Benz negro. Sus ojos brillantes y su sonrisa fácil se encontraron con mi mirada al momento que bajo de su auto ya estacionado frente al edificio donde vivíamos con James.  

-Liam… Es bueno verte después de tanto tiempo-dije sarcásticamente, abriendo mis brazos para recibirlo con un abrazo.

-Nos vimos ayer Kay-respondió castaño soltando una carcajada.

-Payne, mas te vale que sueltes a mi chica en este instante-soltó James. Su entrecejo se había fruncido, pero aun sonreía con la mirada. Posiblemente Liam era el único chico que podía acercase a mi tanto como para darme un abrazo.
Era casi cómica la forma en la que James me sobreprotegía. No iba a engañarlo con otro hombre, porque lo amaba a él. Y, aunque llevase más de tres años diciéndoselo, el seguía insistiendo en actuar como el macho alfa de la manada, dispuesto a proteger lo que era suyo, con garras y dientes.
Es tan machista como suena, y no siempre me agradaba ser considerada un objeto. Pero a James, podía perdonarle cualquier cosa.  Menos, que me engañara.

-Tranquilo hermano… Ella es como una mejor amiga para mí. No pienso meter mi nariz en la falda de tu novia. Respeto a Kay, y por más desesperado que este… ella siempre será tuya James… Relájate. –contesto Liam. Al parecer, el no había notado el humor que había en la voz de mi novio. Liam era como un hermano para mí, y James lo sabía.

-Así me gusta, Payne. Así me gusta-El castaño se separo de mí y le dio un amistoso abrazo a su mejor amigo.
James me había presentado a su grupo el mismo día que colisioné contra él. Liam estaba entre ellos, y fue con el que mejor me relacione. Los demás era demasiado estirados para mi gusto, y hasta sospechaba que hablaban de mi y torpeza a mis espaldas.
No me interesaba en lo absoluto. Liam y James eran lo suficientemente buenos, y lo había considerado mis amigos, y aliados en la Universidad, en solo una semana.

-No puedes quejarte de mí, James… ¿Qué otro amigo se ofrece a llevarte a ti y a tu bella novia al aeropuerto? Asúmelo, si no fuese por mí y mi generosidad, tendrías que pagar una considerable suma de dinero para dejar tu auto en el estacionamiento…-

-O podríamos tomar un taxi, Liam. No pienso asumir que eres tan importante y sin ti no puedo vivir-

-No le hagas caso Liam. James esta en el plan de negar todo hoy-intervine, guiñándole un ojo a mi amigo. James rio mientras me señalaba con su dedo índice en forma de advertencia. Una promesa se escondía a detrás de sus ojos. Iba a vengarse, y por más raro que suene, lo amaba aun más.

-¡Acá no!-Liam interrumpió nuestro juego de miradas.-Y en mi auto menos… Dicen que los baños de los aviones son cómodos-mis mejillas se ruborizaron al instante. ¡Qué oportuno, Liam!

-Eres un pervertido, ¿sabes? No pienso hacer eso que tú piensas que haremos y menos a más de trescientos metros del suelo. Así que quita esas ideas de tu cabeza, hiciste que Kay se ruborizara…-soltó James, aunque seguía riendo.

-Como digas…Yo solo comentaba-respondió Liam alzando sus manos en signo de paz-Eres cruel conmigo, así que me voy a limitar a recoger la maleta de Kay y llevarla hasta el auto.- Liam se hizo el ofendido mientras tomaba mis cosas y comenzaba a desandar el camino hasta su auto.
Típico en ellos. Parecían niños cuando comenzaban a pelar sin razón alguna. Pero lo peor era que ninguno hablaba enserio.
Me sorprendería el día que ellos se enojaran de verdad el uno con el otro. Y como era poco probable, seguían fingiendo peleas.
Posiblemente su genética denotaba otra cosa, pero para mí, eran hermanos,  mejores amigos, incluso antes de nacer.
Mire a James, quien se encogió de hombros inocentemente, antes de caminar hasta el auto aparcado a solo unos metros de donde nos encontrábamos. Entre a la parte trasera sin dudarlo, y un segundo después James y Liam se sentaron en los asientos de adelante.
Hablamos del clima, de lo que haríamos esas vacaciones, escuchamos música, y Liam menciono a Niall, nuevamente, como el malo de la película.
Sabía que James y Niall no tenían una buena relación. El me había contado que no habían hablado en un par de años, y que tampoco se habían visto. Aunque seguía ocultándome el porqué. El decía que así era mejor. Su hermano estaba lejos, en Londres precisamente, y que ese año volvería para volver a unir a la familia. Una familia destruida por alguna causa.
Reí con ellos, cante, e incluso me incline varias veces hacia adelante para subir el volumen de alguna que otra canción, pero no opine. Y menos de Niall.

-Llegamos-anuncio Liam poco después. El aeropuerto se alzaba frente a nosotros. Vi algunos aviones despegar, y otros aterrizar, y me tranquilice a mi misma diciendo que todo estaría bien. No era la primera vez que viajaba en esas cosas, pero seguían dándome miedo, como una niña pequeña le teme a la oscuridad.

-Gracias por informarnos Liam, no nos habíamos dado cuenta-dijo James, sarcásticamente. Bajo del auto sin esperar respuesta por parte del castaño, y  de inmediato abrió la puerta trasera para mí. Sonreí, tomándole la mano que había tendido para ayudarme, y me aferre a él cuando estuve fuera del auto.  Su olor a menta intoxicaba.

-Llego la hora, princesa-me susurro, y luego beso mi frente como siempre lo hacía. Dulce y suavemente.

-Amigo, yo seré pervertido, pero tú eres un meloso-interrumpió Liam, abriendo el maletero para sacar nuestras cosas.

-Cállate-

-Dejen de pelar, parecen niños de cinco años… ¿Es mucho pedirles que finjan aunque sea tener la edad que aparentas?-pregunte, tomando mi maleta, mientras James tomaba su bolso.

-Tu novio lo hace a diario contigo… Que no te engañe, en realidad tiene un coeficiente intelectual de un niño de dos-soltó Liam. Había estacionado frente a las puertas del aeropuerto, por lo que probablemente no iba a acompañarnos, y dudaba que James lo dejara dar un paso más después de lo que acababa de decir.

-Te paste de listo, Payne- dijo James.

-Lo sé, y me encanta… Bueno tortolos, hasta acá los acompaño. Tengo cosas que hacer… cosas importantes. Viajare a  Londres mañana. Mi madre me está esperando y no pienso perderme su cena de bienvenida.- el castaño camino hacia James y lo abrazo, deseándole suerte y unas buenas vacaciones, y luego hizo lo mismo conmigo.- Cuídense, no quiero sorpresas cuando vuelvan…-

-Las habrá, no te preocupes-respondió James. Lo mire confundida, y el sonrió aun mas, trasladando la picardía a sus ojos. ¿Qué sorpresa? ¿De qué hablaban ahora? –Tranquila-susurro para mi, y luego agito un brazo para despedir a sus amigo. Lo imite, viendo como el auto se perdía entre la fila de autos que hacían el intento de salir del estacionamiento lo más rápido posible.
Antes que pudiera reaccionar, James tomo mi mano y tiro de ella para entrar al recinto. El lugar estaba abarrotado. La gente corría de un lado a otro, cargando bolsos pesados, maletas, o simplemente a sus hijos para evitar que se extraviaran. James y yo, en cambio, caminamos por el amplio pasillo con una sonrisa en el rostro, tomados de la mano, como una pareja feliz, que verdaderamente éramos.  
Me aferre más a él, como si de esa manera pudiese exprimir su fortaleza y hacerme dueña de ella. Necesitaba confianza en mí misma, coraje, valor, y un montón de otros sinónimos. Pero no había llegado hasta acá por nada.
Por ahora, me sentía segura al lado de él. No quería tentar a la suerte, por lo que no tenía pensado soltar sus manos hasta que aterrizáramos en Mullingar y estuviésemos en camino a su casa.
James paró en seco, tirando de mi brazo para que lo imitara. Fruncí el seño mientras abrí la boca para preguntar qué sucedida, pero él se adelanto.
-Escúchame Kay… Deja los nervios y el miedo acá en Dublín. No tienes nada que temer. Ellos van a amarte, y estoy más que seguro que lo harán por que sos la principal causa por la que mi familia volverá a unirse este verano. Probablemente hubiese sido un verano frio y seco, pero no es así… Por qué vas a estar ahí, y mis padres te lo agradecerán, te lo aseguro.-dijo James tomándome por los hombros, mirándome atentamente, como si quisiera asegurarse de que cada palabra que salía de su boca era escuchada y entendida a la perfección por mí.

-Gracias- logre articular. Entre todas las respuestas que podía darle, elegí esa. Un monosílabo. Pero era todo lo que podía decir, eso, era todo lo que necesitaba.

-¿Por qué me agradeces?-pregunto él, frunciendo el ceño. Solía hacerlo a menudo, era un gesto personal, algo inevitable para su cuerpo.

-Por dejarme entrar a tu vida-respondí, sin estar del todo consciente de lo que acababa de decir. Las palabras salían de mi boca, y la mayoría de las veces no podían detenerla.

James se limito a sonreír, mientras besaba mis labios. Le devolví la sonrisa, sintiendo sus manos recorrer mis abrazos hasta volver a encontrarse con mis manos.

-¿Vamos?-pregunto una vez más. Lo había escuchado durante toda una semana hacerme la misma pregunta, seguido de “Mullingar es divertido”, o “Serán las mejores vacaciones. Tu, yo, y mi familia”. Y la mayoría de las veces respondía con dudas. Pero ya no.
Sabía que si regresaba no habría vuelta atrás, iba a perderme una gran oportunidad.
Además, nada malo podría pasar.

-Vamos-respondí, avanzando hacia los detectores de metales.


¡Aceptada!

Srsly, me encantaría poder decir algo como: te falta alguna tilde o alguna coma suelta, pero es que escribes tan bien que sería como intentar decirle a Niall que él no canta bien. Deos deos deos tu ficha es tan aiashfv. Y... ¿ese cap? El de does he know, ¿es una tuya? Omg quiero leer, ¿cómo me estoy perdiendo yo esa perfección?


  Mis hijas son perfectas. Gracias Ro, de verdad muchas gracias por aceptar mi ficha. Word es mágico, idk. Si, es de mi novela. Se llama Does he know? y es con Lily y Nialler, como no  :meh:
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por demons. el Lun 30 Dic 2013, 12:02 pm

obviamente, rach.
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por irza15 el Lun 30 Dic 2013, 12:41 pm

hola, quisiera audicionar, pero, soy nueva y no se muy bien como funciona el hide, me explicas un poco 
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por Kida el Lun 30 Dic 2013, 12:45 pm

el hide es que no puedes ver un comentario o código hasta que comentes, ya comentaste, entonces no creo que haya problema en qe veas el código de la ficha ;)

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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por spitfire. el Lun 30 Dic 2013, 1:27 pm

A mí Robin no me respondió,  me odio, ya no me ama...
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por bomb. el Lun 30 Dic 2013, 2:14 pm

¡Hola!
Me encantó la idea, está genial, en serio :3
Ally tu y yo ya nos conocemos. ¿Cómo es que no avisas? :c
Más tardecito dejo mi ficha, no sé por quien ir, no me decido. Los roles son muy ksfjfhsakjfhjfh y la idea también. Cuando medecida dejo el gif del chico :3

por aquí Di.
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por carlota malik el Lun 30 Dic 2013, 2:25 pm

¡Hey! Soy Charlie y bueno ame la idea de los candados,justo por donde voy a clase hay un puente asi.Creo que desafiare a Cupido...Hmmm JAJAJA ocno.
Bueeeno ahorita te dejo mi ficha pa' el sexy rubito.
Byee
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por carlota malik el Lun 30 Dic 2013, 2:34 pm

Charlotte Mcfly



x Nombre de tu representante: Bea Miller
x Chico: Niall Horan

Capítulo de tu autoría:

¡Problemas de agresividad! Yo no tengo un maldito problema y menos con la maldita agresividad ¡maldito psicólogo del demonio! Solté un bufido cuando crucé las puertas de cristal de la clínica a la que mi padre me había pagado por ir. Me había pagado cincuenta dolares para que fuera a un psicólogo especializado en no sé que mierda, y le contara mis últimas peleas (cada vez más constantes) y esperara un resultado. Una hora, tenía que pasar una hora con ese hombre calvo y de mirada afable que me miraba como un experimento... ¿Sobra decir que no aguanté la hora completa? Respiré hondo y traté de calmarme pero cada vez se me hacía más difícil.
El tipo me dijo que para calmarme pensara en algo que me hiciese feliz, como dato curioso el me dijo que pensaba en una tarta de manzana, y al parecer de pensarlas pasaba a comérselas porque le sobraban unos kilos. ¿Y en qué iba a pensar yo? No tenía cosas que me hicieran feliz... ¿Las mates? ¿la música? Me enfundé las manos en los bolsillos y suspiré, no iba a volver a ver a ese tipo jamás. Apreté la mandíbula cuando advertí que ya se estaba haciendo de noche y me encaminé hacia mi casa que estaría vacía, como siempre. Mi padre trabajaría hasta la madrugada, como siempre.
Mi cuerpo estaba tenso, con ganas de descargarme de alguna manera, el sexo era una buena opción pero no quería ver a Tracy en ese momento, no aguantaría su voz insufrible justo ahora. Al pasar por la calle que daba al cruce comercial unos tipos chocaron conmigo haciéndome perder el equilibrio, me caí de espaldas al suelo y escuché sus risas burlonas... Iba a machacarlos. Me levanté de un salto y corrí a por uno de los tres y lo tiré a puñetazos, los otros dos gritaron y vinieron a por mí, uno me dio un codazo en el labio pero se llevó una buena paliza, al igual que el otro sobrante. Resoplé agotado cuando el último chico cayó al suelo.
Cada vez que peleaba mi mente desconectaba y me hacía olvidar todo por completo, mi casa vacía, la ausencia de mi madre, el psicólogo... ¿Quién tiene problemas de agresividad?



Tosí cuando me dejé caer sobre el pupitre del aula de matemáticas y cerré los ojos. Me acaba de despedir de Álex, mi mejor amigo y de Dave su medio novio y me encontraba más cansado que de costumbre. De pronto sentí su aroma tan particular a vainilla y abrí los ojos de golpe, Ivory Duarte entraba por la puerta del aula con los libros en la mano, esa chica... Era un genio en mates, mi materia favorita, siempre sacaba una décima más en los exámenes que yo y eso me sacaba de quicio ya que siempre se burlaba de mi por ello. No pude evitar fijarme en su pelo negro como una aureola a su alrededor y sus ojos grises sonriéndome.



  • Valla, chico malo – dijo con sorna - ¿Has vuelto a pelarte?
  • ¿Te importa? - le espeté.
  • No deberías dejar que te golpeen en la cabeza, así nunca sacarás más nota que yo.


Me incorporé de golpe y la fulminé con la mirada, odiaba\adoraba esa sonrisa de suficiencia, Ivory era la única persona que me hacía sentir como cuando peleaba, desconectado de todo. Su mirada recorrió mi labio partido y la cicatriz que me surcaba la mejilla izquierda con un sentimiento que no supe descifrar. Ella era como un bálsamo para mí, pero como bálsamo que era estaba prohibida, nunca se plantearía estar con un chico con ``problemas de agresividad´´ aunque tampoco es que yo quiera estar con ella para siempre, con una noche o con dos me conformaría, me fijé en su piel marfileña y en sus labios carnosos, vale, quizás tres.
Cuando la profesora marcó los ejercicios nos desafiamos con la mirada a ver quién los terminaba primero, justo los dos a la vez.



  • Seguro que no los tienes bien – me burlé.
  • Es a ti a quién han atizado en la cabeza, no a mí – me sacó la lengua y antes de darse la vuelta para salir a la pizarra me rozó mis nudillos bañados en sangre seca con sus dedos y se me erizó el vello de los brazos.


Esa chica era tan obstinada, fría y creída que me recordaba a mí, y creo que por eso la odiaba con locura. Pero había una parte, una pequeña parte que era lo opuesto a mí y era su sonrisa radiante y sus ganas de vivir y de cambiar el mundo, eso me hacía recordar que había un motivo por el cual seguía allí.



  • Hasta mañana, Eidan – me dijo Ivory cuando salíamos de clase – Por cierto el ejercicio dos te salió mal, no te tendría que haber dado treinta y dos.


Suspiré, pero a pesar de ello sonreí, solo ella era así, solo ella conseguía que tuviera ganas de matarla y besarla al mismo tiempo. Era como una droga y la abstinencia a la vez. Me volvía loco.
Salí del instituto con una sonrisa en los labios, varias chicas susurraron cuando pasé por delante, supuestamente era un dios en la cama y una auténtica maravilla... Desde que me había acostado con Tracy y sus dos amigas esos rumores corrían por todas partes. No es que me molestaran pero preferiría que no hablaran de mí y punto.
No quería volver a casa, solo de recordar todas las luces apagas y el tener que comer viendo la cara de mi padre me revolvían el estómago, suspiré y comí en el establecimiento de comida rápida más cercano, paseé por las calles e incluso paré en la biblioteca para hacer los deberes de Trigonometría, y cuando salí ya era de noche. Una noche oscura pero iluminada por la luna llena que reinaba en el cielo. Caminé por las calles con la cabeza aún llena de formulas cuando la oí, escuché su dulce y firme voz. Ivory.
Seguí su sonido para comprobar que hacía en la calle tan tarde pero me detuve en seco, habían dos chicos con ella pero no precisamente de buen humor.



  • ¡Te he dicho que me dejes tranquila! - le soltó ella zafándose de su mano.
  • Solo quiero conocernos mejor – el chico rió y volvió a alzar su mano hacia ella.


Corrí hasta allí, y le aferré la muñeca antes de que la tocara. No quería que Ivory me viera así, de mal humor, a punto de matar a una persona porque si la hubieran tocado los mataría de verdad. Traté de pensar en ella, en mi bálsamo pero luego esa imagen se esfumó dejando paso a las atrocidades que pensaban hacerle esos tíos y me enfurecí.
``calmate´´ pensé. Pero no pude y... Desconecté.
Mi mente ya no era mía, solo lo era mi cuerpo.
Eidan.
Las palabras no me afectaban, no eran para mí mientras el tipo se retorcía bajo mi peso.
para, Eidan, para.
YO
No podía parar.
NUNCA.
No quería parar.
QUISE.
Le habrían hecho daño.
ESTO.
El chico ya no se movía, su sangre me salpicaba la camiseta y los ojos de Ivory estaban vidriosos por las lágrimas. Quería abrazarla pero de pronto me di cuenta del coche de policía que estaba parado frente a la calle, el otro chico la había llamado. El policía me sujeto las manos y me las esposó a la espalda, me guió hasta el coche con Ivory pisándome los talones. La puerta se cerró y ella apoyó sus manos en el cristal, me daba las gracias una y otra vez con las lágrimas recorriéndole las mejillas, me acerqué a la ventana y nos besamos, solo nos separa un fino cristal pero sentía sus labios contra los míos.
Se apartó de la ventana.
El coche arrancó.
La vi mientras me alejaba.

Dios, cuanto la amaba.
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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por Kurisu el Lun 30 Dic 2013, 2:48 pm

Hola (? bueno pues hace cinco minutos leí esta n.c. y me encanto la trama es muy bonita y me llamo mucho la atención desde el titulo, así que me tendrá por aquí para audicionar, así que no se por quien ir estoy entre artista libre o lucho incluso Zayn pero soy una enredadera en estos momentos C:
Saludos C:

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Re: Hooked love. | Audiciones cerradas | ¡Resultados dados!

Mensaje por Invitado el Lun 30 Dic 2013, 2:50 pm

aká está la lily bien bella, amando la hermosa idea de mis dos amores  ahqué. vengo a audicionar, apuesto a que no adivinan por quién. :meh: y buenop, no sé :'c amé la idea en cuanto la vi por primera vez en sus firmas, bc siempre me encantó lo de los candados en el puente. pienso hacerlo algún día, cuando tenga suficiente dinero para viajar hasta allá, o sea nunca, ahqué. y ahora creo que me ha encantado, bc todo es perfecto :c. luego les dejo mi ficha  y el gif, obvsly. las amo<3333.
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