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ficha.

Mensaje por disappear. el Dom 08 Dic 2013, 11:58 am

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» Nombre completo: Amelia Hamilton Sanders
» Pareja: Louis Tomlinson
» Representante: C. Thaler
» Escrito de vuestra autoría:
CL:

Y sí, ¿A quién iba a gustarle despertarse a tan temprana hora? Era totalmente irritante no poder descansar un poco más, y todo porque me gustaba demasiado ver motocicletas, autos, y cualquier tipo de acero que tenga dos o cuatro o cuantas ruedas deba tener. Era una de mis pasiones; pero tan sólo me gustaba verlas, y no conducirlas ya que muy dentro mío guardaba un cierto miedo que por cuestión de orgullo jamás lo diría.

Como todas las mañanas, me levanté de mi cómoda cama y enseguida me dirigí hacia el cuarto de baño, para darme una ducha matutina y asearme un poco al menos. Lo principal era arreglarme tanto la cara como el cabello, que estaban hechos un desastre. Al terminar, sólo logré hacer una pequeña trenza y dejé que el cabello que no había sido recogido cayera sobre mis hombros. Sí, a veces cuidaba demasiado mi pelo, pero ¿A alguien le molesta? No, entonces ¿Yo me hago problema por aquello? En lo absoluto.

Luego de haber desayunado unas tostadas junto con crema y algunas variedades de jaleas, y un rico jugo de pomelo, tomo una chaqueta de cuero, mi favorita de todas las que tenía y una bufanda de algodón para alejar al frío. Guardé mi caja de cigarrillos dentro del bolsillo izquierdo de la chaqueta y al fin salgo de mi pequeño y humilde departamento; no me gustaba demasiado lujoso, aunque sí había algo que tenía que tener mi hogar, era al menos una habitación con un color morado tan oscuro como pudiera ser; amaba ese color por mi madre, y dado que la extrañaba tanto, pues ¿Qué mejor que un pequeño acto como ese?

Y como era de esperarse, ni bien salí de allí ya estaba tomando mi caja de cigarrillos.Necesitaba de esa nicotina, ya que sin ella me ponía pesada y hasta irritante. Lamentablemente sabía que por esas malditas cosas podía llegar a morir, pero disfruto de lo que puedo ahora, si llegara a pasar algo así, pues entonces me las arreglare en el momento.

Estaba enfrente del famoso taller: “Roux Company”; los de ahí ya me conocían bastante bien dado que pasó por aquí cinco veces a la semana, de todo el mes y de todo el año. Es que aquello era simplemente indispensable para mi vida, si tenía algún problema, tan sólo me acerco hasta aquí y ya olvido todo el mundo. Es como mi droga, y sí, me gusta tanto como las pasarelas. Aunque Puede visitar más ésto que lo otro.

— ¡Summer! ¡Qué lindo verte por aquí! — Leny levanta sus brazos para darme un abrazo, pero al hacerlo notó que sus axilas estaban todas mojadas de sudor y lo apartó con una mueca de asco.

— Te he dicho que odio el sudor, Leny — Comento asqueada, pero a la vez estaba muy entretenida en la conversación. Quería parecer malhumorada, pero tener al dueño de toda esa gran compañía como amigo tuyo y que éste te tratara como su propia hija, era simplemente increíble. Aunque siempre adoptamos esas actitudes.

— Ay mi Dios, Summer siempre tan delicada tú — Responde negando con la cabeza repetidas veces.

— Bueno, soy así — Le sonrió y echó una mirada por todo el lugar para ver los autos. Más de la mayoría seguían allí, ya que no los sacaban de un día para el otro, pero había uno que otro nuevo —. ¿Algo nuevo?

— No demasiado. Sólo el auto de mi hijo — Señala el auto, un BMW M1 Hommage. De un color anaranjado-rojo. Realmente, un buena auto, diría yo.

— Vaya — Silbó encantada de la vista que estaba teniendo. Era simplemente hermoso y un auto demasiado caro para mí —. Tu hijo es un chico con suerte.

— Es aquél, el que está junto con Matt hablando — Dirijo mi mirada hacia donde me dijo Leny; y la verdad, no me sorprendo mucho. Era el típico chico que sabe que con sonrisas de modelos, un buen peinado y el aspecto de chico malo, puede tener a quien quiera. Y yo odio a ese prototipo de chicos dado que son muy creídos, en mi opinión.

Puede ver como él se encamina hacia nosotros y siento como Leny grita su nombre; al parecer se llama Nick. Sigo Observando, y él también lo hace ya que nuestras miradas se conectan en esos instantes, pero no sé qué fue lo que me había pasado que volví mi vista hacia Leny, para ignorar la suya. Aunque puedo sentir como Nick se rie antes de llegar hasta nosotros.

— Y éste es mi hijo, Summer — Leny lo tenía tomado desde los hombros, como lo hace el padre orgulloso de su hijo; Nick levanta su mano mientras ponía una de esas miradas de galanes matadores. Forzó una sonrisa yo, ya que me había quedado petrificada en mi lugar y luego le doy la mano.

Cuando nuestras manos hicieron al fin contacto, puedo notar como su suave tacto envolvía el mio y una especie de electricidad me recorre el cuerpo, dejándome confundida. ¿Qué había sido aquello? Realmente, no tenía respuesta para eso. Nick conduce mi mano hacia sus boca, para depositar en ésta un pequeño beso. Alejo mi mano de la suya una vez él deja mi mano en paz de sus finos y carnosos labios.

— Mucho gusto, Summer. Me llamo Nick — Cuando su padre estaba despistado mirando quién sabe qué, guiña su ojo en dirección a una pelirroja de piernas largas, y ella lo recibe de una forma algo… Especial. Gire mis ojos para no decir una palabrota. Es que, de verdad muchachos como él simplemente lograban exasperarse de una forma tan insoportable.

— Qué tal, Nick. Soy Summer, como ya lo sabes — Respondió cortante y fría.

— Muy bien, creo que Summer debe irse a su trabajo, así que tú, galán rompecorazones, te vas de aquí a hacer lo que tengas que hacer — Leny nos echa de allí de una forma sutil, como sólo él sabía hacerlo.

— Un gusto Nick, hasta luego Leny — Saludo a los dos y salgo de allí para Coffee Love.

Era mi lugar de trabajo en el cual compartía con todas mis compañeras, o mejor dicho mis amigas. Ese espacio en el cual iban todas parejas a disfrutar de un rico café además de sentirse como en su propia casa, ya que todas intentamos hacerlos sentir así. Era mi lugar preferido por siempre, y jamás dejaría de serlo, aunque ya había aceptado que no era un lugar apropiado para mi en cuanto al amor, ya que éste aún no llegaba, lamentablemente.

Una vez estuve allí, me coloqué mi delantal, en cual llevaba una pequeña placa la cual decía: “Summer” y al fin comencé con el trabajo. Era un arduo trabajo, porque Coffee Love se había vuelto un lugar muy conocido y lógicamente allí iban muchísimas personas; y justo ese día el lugar se encontraba lleno.

Siento un toque sobre mi hombro y asustada me doy la vuelta. Y ¿Quién era? Ni yo misma me lo esperaba, pero al parecer a éste chico se le daba muy bien el ser un rompecorazones; aunque debe saber que no soy tan fácil como aquella pelirroja. Vaya, parezco algo sensible ya, parece que él me ha afectado tan sólo un poquito. Pero, ¿Podría hacer algo más en mi vida? ¡Por supuesto que no! No me dejaría llevar tan sencillamente, no, no y más no.

— Oh, eres tú — Comente desinteresada, leía los pedidos sin prestarle ni un poco de atención a él.

— ¡Vaya! Me encanta la buena actitud del personal, será bien recibida cuando me queje por allí — No sé cómo es que lo hizo, pero logró hacer que me quede helada ante su comentario. Respiro hondo, y trató de formar la mejor sonrisa que pude haber hecho, aunque cuando te sientes obligada, no es nada bonito hacer ésto.

— ¿Se le ofrece algo, señor? — Trago mi orgullo, y antes de recibir un gran sermón por parte de mis compañeras, intentó remediar lo que había hecho. Nick afirma con su cabeza, disfrutando de mi repentino cambio de humor y saboreando la victoria. Maldito bastardo. ¡Hombre tenías que ser!

— Quisiera el menú del día, Señorita Humor. Y si puede apartarme una mesa para unas dos personas, sería espléndido — Asentí con la cabeza, tratando aún de no darle un buen golpe en su cara. ¿Quién se creía que era él? ¡Oh por favor! Odio ser manipulada, y más de ésta forma tan infantil y estúpida.

— Claro. Por allá se encuentra una mesa desocupada para usted y su acompañante — Señale un lugar apartado de todo, en el fondo —. Puede esperar allí mientras le llevó el menú del día, si eso es lo que quiere.

— La espero, entonces Señoría Humor — Ahora yo soy la víctima de sus encantos. Nick guiña su ojo en mi dirección y da una media vuelta para luego encaminarse hacia su lugar. Pateó el suelo de madera y hasta revoleo las manos por sentir esa frustración. Me comporte como una niña caprichosa, lo sé, pero con el galán de Nick Roux no se puede.

Cuando tomé aquel bendito menú que él quería, se lo lleve hasta su mesa. Lo había dejado sin su acompañante hacía sólo dos minutos, y al dirigir mi vista hasta ahí me encuentro nada más y nada menos que con la seductora pelirroja. ¿Qué podía esperar de él? Nada.

— Aquí tiene — Le alcanza la carta lo más delicadamente que pude, intentando no tirarlo en su hueca cabeza.

— Gracias, preciosa — Había dado ya la vuelta para volver hasta el mostrador, y no me detengo. Aunque sí muerdo el interior de mi mejilla, casi lastimandome, y aguantándome su cumplido hacia mí; y de nuevo, tragando mi maldito orgullo. Nick Roux de ahora en adelante, es un simple chico que no debo darle ni lo más mínima atención, pues si se la doy, estoy corriendo riesgo de salir herida. Y sí, sé cómo es estarlo y no quiero volver a vivirlo.

— Bastardo — Susurró para mí misma, sin ninguna intención de ser escuchada por éste, aunque creo que lo hizo, ya que vuelvo a escuchar su tan característica risa.


FT:

El día de Hayley comenzó con un lloriqueo por parte de Travis, su pequeño niño de tan sólo unos meses de edad. Éste había sido el fruto de la relación junto con Liam Payne, su amado esposo, quien en esos instantes se encontraba roncando como un animal, lo que provocó la risa de ella. Él se removió un poco una la gran y cómoda cama y luego de susurrar algo inentendible, siguió con su sueño.

Hayley se levantó de la cama, para dirigirse a donde se encontraba Travis, dado que cada vez lloraba más y más y a veces lograba darle a ella un gran dolor de cabeza que luego debía remediarlo con algunas pastillas, y ni siquiera de buena calidad. Una vez estuvo enfrente de él, lo tomó entre sus brazos y lo balanceó en un movimiento, provocando una traviesa risa por parte de Travis y también la de Hayley, que disfrutaba ese momento, demasiado.

— ¿Quién es el niño mas bonito? ¿Quién lo es? — Preguntaba Hayley con una voz algo infantil, rozando su nariz junto con la de su pequeño hijo. Luego esparció algunos besitos por la redonda cara de éste y finalmente se lo llevó hasta su cama, donde Liam ya se estaba restregando los ojos para por fin despertarse e ir al trabajo.

— Buen día, preciosa — Liam se levantó para poder darle un beso a su bella mujer sobre los labios. Ella lo recibió bien y siguieron dándose ese tierno beso de buenos días, hasta que Travis, como tan caprichoso era, empezó a hacer unos ruidos, tratando de llamar la atención de su madre, y lo logró.

— Creo que iré a hacer el desayuno — Comentó Hayley; le dio una última caricia a Liam y se encaminó hacia la cocina para hacer el desayuno. Sentó a Travis en su silla correspondiente y después comenzó a hacerlo. Liam Llegó casi cuando ya estaba terminado todo.

Se sentaron y platicaron un poco de cosas triviales, como qué haría en su día o tal vez a qué hora llegaría a la casa. Hayley ya que estaba con su niño, tenía menos horas de trabajo, por lo que volvía un rato antes que Liam, pero éste justo en ese día, según le había dicho, estaría hasta tarde. Hayley lo entendió y cuando terminaron con todo, se despidieron con otro tierno y dulce beso y así los dos se fueron a sus respectivos trabajos, aunque estaban demasiado cerca ya que Hayley trabajaba de traductora de la marina.

Antes de llegar a su espacio de trabajo, dejó a Travis en una pequeña guardería que tenía la marina. Era a veces algo insegura, aunque con toda la historia suya si que no estaba segura de si debía dejar a su pequeño con su abuela Rose. Sabía perfectamente que era un acto estúpido de su parte, pero dado que su vida no era una de las mejores, debía pensarlo bien.

El día para Hayley fue algo aburrido. Estuvo más de todo el día pegada al computador hablando con personas extranjeras, contándoles todo de la marina. En realidad eran jóvenes que recién entraban en la etapa de la adultez y pensaban en trabajar ahí. Fue algo arduo hacerlos entender que debían saber algunas coordenadas y que también tenían que ser muy buenos en cuanto a las matemáticas; suponía que algunos de ellos, ya que eran más de diez más o menos, ya se estaban despidiendo de la idea de pasar toda su vida con aquel trabajo.

Después de todo, pudo irse de allí al fin. Llegó a la casa, y luego inicio a limpiarla un poco ya que hacia dias que no se aseaba aquel hogar y si no lo hacia ella, ¿Quién más lo haría? Los hombres no sirven para hacer aquello, sin recibir algo a cambio. Travis sería traído por Liam ni bien llegara del trabajo, así que no se preocupa por él, por ahora.

Pensó que tal vez sería bueno de parte de ella llamar a su madre, que se encontraba en esos momentos sola en su casa, esperando seguro la llegada de Balt, su padre. Ese pensamiento logró irritar rápidamente, pero respiro hondo y pudo eliminar toda pensamiento malo sobre su progenitor. Pasar todos sus veinticinco años, intentando que saliera bien en la vida después de lo que había hecho, a Hayley no la ayudaba demasiado. Cansada de todo aquello, decidió por fin llamar a su madre, sin ningún tipo de ánimo; pero luego de todo, suponía que ella le debía demasiado a su mamá.

— Diga — Responde desde la otra línea Rosalie. Escuchar su voz hizo a Hayley que le diera una cierta relajación, y sacar toda la tensión del día.

— Hola, mamá. Soy Hayley; ¿Cómo has estado? — Indaga ella, sentándose sobre el sofá que había comprado Liam y ella hacía algunos meses atrás, con el dinero que los dos juntaron. Era muy cómodo y útil.

— ¡Hayley! Qué lindo volver a escucharte. Yo he estado muy bien, ¿Y tú? — Sabía perfectamente que aunque Rose le dijera que iba todo bien, muy dentro suyo se estaba tragando su orgullo para no decir lo que realmente le sucedía. Actitudes que a Hayley le disgustaban de parte de su madre.

— Bien, todo está yendo muy bien; por suerte.

— Me alegro — Un pequeño silencio se formó entre ellas dos, cortando su conversación. Tan sólo se oía sus respiraciones, lo que para ésta se le hacía un poco incomodo. Suspiro cansada, recordando que ya se hacía tarde y Liam debería llegar en cualquier momento.

— Bueno Rose, creo que ya debo cortarte. Liam llegara ya y tengo que esperarlo. Me alegra haberte escuchado y hablamos otro día — Si es que Hayley se encontraba de buen humor y quería hacerlo.

Pude sentir como Rosalie cambiaba repentinamente de humor; y ella se preguntó si fue porque se iba o estaba ocurriendo algo.

— Oh bueno — Contesta, algo despistada e ida de la conversación — Hasta la próxima llamada, hija mía. Te extraño.

— Adiós Rose — Esa respuesta la sorprendió hasta a ella misma. ¿Cómo se pudo demostrar tan fría e insensible? Hayley era todo muy alegre siempre, y le dolía demasiado demostrar esa actitudes ante su madre, pero ni ella misma podía dar una respuesta coherente a su pregunta.


***

Era ya pasada las diez de la noche, ¿Dónde mierda se encontraba Liam? Estaba preocupada, y era obvio que a la hora de su llegará armaría un gran escándalo. Pero además, justo le tocaba a Liam llevar a Travis a la casa, y Hayley se estaba arrepintiendo de haberle dejado ese cargo a él; y justo ese día que aún no llegaba, tarde y lo peor, sin avisarle de nada.

Con los nervios de punta, se fue hasta la cocina y tomo un vaso el cual lleno de agua; casi vuelca todo el líquido ya que sus manos estaban con movimientos algo torpes y no manejaba bien todo lo que hacía. Trago un poco, y dejó que pasara por su garganta, llevando consigo un gran nudo que le estaba molestando muchísimo. Además de ese nudo, sentía también una opresión en el pecho que realmente le jodía demasiado ya.

Respiro profundo, y expulso todo aquel aire cuando sintió el sonido de unas llaves entrando en la cerradura. Camino lo más rápido que pudo, sin correr y tratando de que sus pies esquive todos los muebles, para así no caerse como muchas veces ya le había sucedido.

— ¡Llegue mi vida! — Aviso Liam, depositando las llaves sobre una mesa de ahí y Hayley pudo notar que traía en sus brazos a Travis, ya dormido. ¡Y claro! Ya eran las diez y media pasada de la noche, ¿Cómo pretendía llegar así, tan suelto y despreocupado? Ella estaba padeciendo en estos momentos un leve dolor de cabeza, por el nerviosismo de todo aquel momento.

— ¿Dónde estabas? — Inquirir ésta; trató de parecer lo más tranquila que pudo. Estaba intentando que ninguna palabrota saliera de su boca, y sí, hasta ella misma se estaba sorprendiendo.

— Puedo explicartelo nena, sólo no enfrente de Travis — Pidió Liam, lo más sereno posible e intentando lograr que su bella esposa tranquilizara su humor. Sabía que había hecho algo muy malo, aunque no lo diría. Ya había pensado todo lo que le iba a decir a Hayley, y realmente se sentía como un gran mentiroso. La culpa lo estaba carcomiendo por dentro.

— Claro, déjalo en la habitación. Aquí te espero — Ésta se sentó sobre su sillón, el mismo de la tarde, pero esta vez no fue tan feliz como lo recordaba. No quería ni imaginar qué era lo que había ocurrido con Liam, e imaginar ya le estaba haciendo mal, por lo tanto puso su mente en blanco y esperó a que él le diera una buena explicación; y debería ser una muy buena.

Liam dejó a su hijo en su cuna, ya que aun era muy chico para estar en una cama, e inhalando fuertemente, camino con paso decidido hacia donde se encontraba Hayley. Ella estaba inclinada levemente, apoyando sus codos sobre sus piernas y tapando su cara. Esa imagen hizo que Liam reconociera que la había dejado sin ninguna explicación siquiera, y hasta él mismo se encontraba molesto consigo mismo.

— Oye, Hayley, amor yo… — Mordió su labio inferior al ver la cara de ella. Empapada por sus propias lágrimas, Hayley estaba llorando. Y todo por lo que él había hecho.

— ¿Por qué no me avisaste nada, al menos? ¡Por Dios Liam! Me preocupa, ¿Qué pasaba si les había sucedido algo? ¿Qué? Dímelo, por favor. ¿Donde carajo estabas metido, Liam? — Hayley se encontraba algo exaltada, y con la mínima esperanza de que éste le dijera algo coherente para así perdonarlo. Ya que ella, a pesar de todo, lo seguiría amando quiera o no.

— Te lo explicare, pero debes tranquilizarte un poco. Siéntate, por favor — Ella lo hizo, pero él se quedó en su lugar y luego prosiguió con su pensado discurso —. Necesitaban en el trabajo que alguien se quede un poco más de tiempo para hacer de guardia, y ya que no había nadie más allí, me eligieron a mí. No tuve tiempo de avisarte ya que no encontraba señal por ningún lado, y bueno, tuve que hacerlo Hayley, sabes que necesitamos dinero para sobrevivir a esto, no puedo darme el lujo de dejar mi trabajo, sabes que en este tiempo todo esta muy liado.

Hayley lo entendía perfectamente, y sabía de lo que Liam le estaba hablando. Se levantó de su silla y fue directo a él a abrazarlo. Estuvieron allí un largo rato, pero hubo algo que a Hayley no se le pudo pasar por alto. Sentido un fuerte olor a perfume de mujer. ¿Tenía ella ese olor? La verdad es que no lo recordaba bien, no era muy fanática de los perfumes aunque sí de maquillarse, pero tal vez ese día se había colocado un poco de ese liquido con aroma lindo y no se acordaba.

— Está bien, Liam. Ha sido un largo día y sólo quiero dormir. ¿Puedes cerrar todo? Estoy muy cansada, después de todo.

— Claro Hayley, ve tranquila — Respondió Liam, y se separaron de su abrazo, dándole una sonrisa y luego él sólo pensaba tranquilamente en como se había salvado después de todo. Hayley no se había dado cuenta de que había pasado toda la tarde y algo de la noche junto con una de sus compañeras de secundaria, que ésta le había ofrecido un encuentro y él como tonto no lo desaprovechó. La engaño, y se sentía mal por ello, pero en su cabeza seguía la idea de que tal vez podía repetir aquel encuentro, porque si le había salido ya una vez, ¿Podía salirle una segunda vez? Sí, quería descubrirlo.

Aunque si ella ya había comenzado a sospechar algo, no tenía porqué sentirse tan despreocupado. Muchísimas cosas iban a suceder, y muy malas, seguro.

Bueno, ahí está la ficha :A:intente dejar escritos que fueran recientes así podías ver la forma de escribir de ahora(?) so amé esta idea con todo mi ser y de no quedar igual la leeré bc sé perfectamente que será genial esta nc<33333 love u Beau<3333 y puedes decirme como quieras porque Victoria es demasiado formal(?)<3333
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Mensaje por disappear. el Dom 08 Dic 2013, 11:58 am

xd mandaban tantos mensajes que no podía publicar el mío xd ay que digan eso de mis ediciones hace que me suba el ego(?) mentira, gracias por sus comentarios bbys<3333
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Mensaje por Spark. el Dom 08 Dic 2013, 12:05 pm

Mi búsqueda avanzada de "Temas supervisados" estallará con tanto tema actualizado por culpa del spam.
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Mensaje por Brooks. el Dom 08 Dic 2013, 12:21 pm

truelove. escribió:
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CL:

Y sí, ¿A quién iba a gustarle despertarse a tan temprana hora? Era totalmente irritante no poder descansar un poco más, y todo porque me gustaba demasiado ver motocicletas, autos, y cualquier tipo de acero que tenga dos o cuatro o cuantas ruedas deba tener. Era una de mis pasiones; pero tan sólo me gustaba verlas, y no conducirlas ya que muy dentro mío guardaba un cierto miedo que por cuestión de orgullo jamás lo diría.

Como todas las mañanas, me levanté de mi cómoda cama y enseguida me dirigí hacia el cuarto de baño, para darme una ducha matutina y asearme un poco al menos. Lo principal era arreglarme tanto la cara como el cabello, que estaban hechos un desastre. Al terminar, sólo logré hacer una pequeña trenza y dejé que el cabello que no había sido recogido cayera sobre mis hombros. Sí, a veces cuidaba demasiado mi pelo, pero ¿A alguien le molesta? No, entonces ¿Yo me hago problema por aquello? En lo absoluto.

Luego de haber desayunado unas tostadas junto con crema y algunas variedades de jaleas, y un rico jugo de pomelo, tomo una chaqueta de cuero, mi favorita de todas las que tenía y una bufanda de algodón para alejar al frío. Guardé mi caja de cigarrillos dentro del bolsillo izquierdo de la chaqueta y al fin salgo de mi pequeño y humilde departamento; no me gustaba demasiado lujoso, aunque sí había algo que tenía que tener mi hogar, era al menos una habitación con un color morado tan oscuro como pudiera ser; amaba ese color por mi madre, y dado que la extrañaba tanto, pues ¿Qué mejor que un pequeño acto como ese?

Y como era de esperarse, ni bien salí de allí ya estaba tomando mi caja de cigarrillos.Necesitaba de esa nicotina, ya que sin ella me ponía pesada y hasta irritante. Lamentablemente sabía que por esas malditas cosas podía llegar a morir, pero disfruto de lo que puedo ahora, si llegara a pasar algo así, pues entonces me las arreglare en el momento.

Estaba enfrente del famoso taller: “Roux Company”; los de ahí ya me conocían bastante bien dado que pasó por aquí cinco veces a la semana, de todo el mes y de todo el año. Es que aquello era simplemente indispensable para mi vida, si tenía algún problema, tan sólo me acerco hasta aquí y ya olvido todo el mundo. Es como mi droga, y sí, me gusta tanto como las pasarelas. Aunque Puede visitar más ésto que lo otro.

— ¡Summer! ¡Qué lindo verte por aquí! — Leny levanta sus brazos para darme un abrazo, pero al hacerlo notó que sus axilas estaban todas mojadas de sudor y lo apartó con una mueca de asco.

— Te he dicho que odio el sudor, Leny — Comento asqueada, pero a la vez estaba muy entretenida en la conversación. Quería parecer malhumorada, pero tener al dueño de toda esa gran compañía como amigo tuyo y que éste te tratara como su propia hija, era simplemente increíble. Aunque siempre adoptamos esas actitudes.

— Ay mi Dios, Summer siempre tan delicada tú — Responde negando con la cabeza repetidas veces.

— Bueno, soy así — Le sonrió y echó una mirada por todo el lugar para ver los autos. Más de la mayoría seguían allí, ya que no los sacaban de un día para el otro, pero había uno que otro nuevo —. ¿Algo nuevo?

— No demasiado. Sólo el auto de mi hijo — Señala el auto, un BMW M1 Hommage. De un color anaranjado-rojo. Realmente, un buena auto, diría yo.

— Vaya — Silbó encantada de la vista que estaba teniendo. Era simplemente hermoso y un auto demasiado caro para mí —. Tu hijo es un chico con suerte.

— Es aquél, el que está junto con Matt hablando — Dirijo mi mirada hacia donde me dijo Leny; y la verdad, no me sorprendo mucho. Era el típico chico que sabe que con sonrisas de modelos, un buen peinado y el aspecto de chico malo, puede tener a quien quiera. Y yo odio a ese prototipo de chicos dado que son muy creídos, en mi opinión.

Puede ver como él se encamina hacia nosotros y siento como Leny grita su nombre; al parecer se llama Nick. Sigo Observando, y él también lo hace ya que nuestras miradas se conectan en esos instantes, pero no sé qué fue lo que me había pasado que volví mi vista hacia Leny, para ignorar la suya. Aunque puedo sentir como Nick se rie antes de llegar hasta nosotros.

— Y éste es mi hijo, Summer — Leny lo tenía tomado desde los hombros, como lo hace el padre orgulloso de su hijo; Nick levanta su mano mientras ponía una de esas miradas de galanes matadores. Forzó una sonrisa yo, ya que me había quedado petrificada en mi lugar y luego le doy la mano.

Cuando nuestras manos hicieron al fin contacto, puedo notar como su suave tacto envolvía el mio y una especie de electricidad me recorre el cuerpo, dejándome confundida. ¿Qué había sido aquello? Realmente, no tenía respuesta para eso. Nick conduce mi mano hacia sus boca, para depositar en ésta un pequeño beso. Alejo mi mano de la suya una vez él deja mi mano en paz de sus finos y carnosos labios.

— Mucho gusto, Summer. Me llamo Nick — Cuando su padre estaba despistado mirando quién sabe qué, guiña su ojo en dirección a una pelirroja de piernas largas, y ella lo recibe de una forma algo… Especial. Gire mis ojos para no decir una palabrota. Es que, de verdad muchachos como él simplemente lograban exasperarse de una forma tan insoportable.

— Qué tal, Nick. Soy Summer, como ya lo sabes — Respondió cortante y fría.

— Muy bien, creo que Summer debe irse a su trabajo, así que tú, galán rompecorazones, te vas de aquí a hacer lo que tengas que hacer — Leny nos echa de allí de una forma sutil, como sólo él sabía hacerlo.

— Un gusto Nick, hasta luego Leny — Saludo a los dos y salgo de allí para Coffee Love.

Era mi lugar de trabajo en el cual compartía con todas mis compañeras, o mejor dicho mis amigas. Ese espacio en el cual iban todas parejas a disfrutar de un rico café además de sentirse como en su propia casa, ya que todas intentamos hacerlos sentir así. Era mi lugar preferido por siempre, y jamás dejaría de serlo, aunque ya había aceptado que no era un lugar apropiado para mi en cuanto al amor, ya que éste aún no llegaba, lamentablemente.

Una vez estuve allí, me coloqué mi delantal, en cual llevaba una pequeña placa la cual decía: “Summer” y al fin comencé con el trabajo. Era un arduo trabajo, porque Coffee Love se había vuelto un lugar muy conocido y lógicamente allí iban muchísimas personas; y justo ese día el lugar se encontraba lleno.

Siento un toque sobre mi hombro y asustada me doy la vuelta. Y ¿Quién era? Ni yo misma me lo esperaba, pero al parecer a éste chico se le daba muy bien el ser un rompecorazones; aunque debe saber que no soy tan fácil como aquella pelirroja. Vaya, parezco algo sensible ya, parece que él me ha afectado tan sólo un poquito. Pero, ¿Podría hacer algo más en mi vida? ¡Por supuesto que no! No me dejaría llevar tan sencillamente, no, no y más no.

— Oh, eres tú — Comente desinteresada, leía los pedidos sin prestarle ni un poco de atención a él.

— ¡Vaya! Me encanta la buena actitud del personal, será bien recibida cuando me queje por allí — No sé cómo es que lo hizo, pero logró hacer que me quede helada ante su comentario. Respiro hondo, y trató de formar la mejor sonrisa que pude haber hecho, aunque cuando te sientes obligada, no es nada bonito hacer ésto.

— ¿Se le ofrece algo, señor? — Trago mi orgullo, y antes de recibir un gran sermón por parte de mis compañeras, intentó remediar lo que había hecho. Nick afirma con su cabeza, disfrutando de mi repentino cambio de humor y saboreando la victoria. Maldito bastardo. ¡Hombre tenías que ser!

— Quisiera el menú del día, Señorita Humor. Y si puede apartarme una mesa para unas dos personas, sería espléndido — Asentí con la cabeza, tratando aún de no darle un buen golpe en su cara. ¿Quién se creía que era él? ¡Oh por favor! Odio ser manipulada, y más de ésta forma tan infantil y estúpida.

— Claro. Por allá se encuentra una mesa desocupada para usted y su acompañante — Señale un lugar apartado de todo, en el fondo —. Puede esperar allí mientras le llevó el menú del día, si eso es lo que quiere.

— La espero, entonces Señoría Humor — Ahora yo soy la víctima de sus encantos. Nick guiña su ojo en mi dirección y da una media vuelta para luego encaminarse hacia su lugar. Pateó el suelo de madera y hasta revoleo las manos por sentir esa frustración. Me comporte como una niña caprichosa, lo sé, pero con el galán de Nick Roux no se puede.

Cuando tomé aquel bendito menú que él quería, se lo lleve hasta su mesa. Lo había dejado sin su acompañante hacía sólo dos minutos, y al dirigir mi vista hasta ahí me encuentro nada más y nada menos que con la seductora pelirroja. ¿Qué podía esperar de él? Nada.

— Aquí tiene — Le alcanza la carta lo más delicadamente que pude, intentando no tirarlo en su hueca cabeza.

— Gracias, preciosa — Había dado ya la vuelta para volver hasta el mostrador, y no me detengo. Aunque sí muerdo el interior de mi mejilla, casi lastimandome, y aguantándome su cumplido hacia mí; y de nuevo, tragando mi maldito orgullo. Nick Roux de ahora en adelante, es un simple chico que no debo darle ni lo más mínima atención, pues si se la doy, estoy corriendo riesgo de salir herida. Y sí, sé cómo es estarlo y no quiero volver a vivirlo.

— Bastardo — Susurró para mí misma, sin ninguna intención de ser escuchada por éste, aunque creo que lo hizo, ya que vuelvo a escuchar su tan característica risa.


FT:

El día de Hayley comenzó con un lloriqueo por parte de Travis, su pequeño niño de tan sólo unos meses de edad. Éste había sido el fruto de la relación junto con Liam Payne, su amado esposo, quien en esos instantes se encontraba roncando como un animal, lo que provocó la risa de ella. Él se removió un poco una la gran y cómoda cama y luego de susurrar algo inentendible, siguió con su sueño.

Hayley se levantó de la cama, para dirigirse a donde se encontraba Travis, dado que cada vez lloraba más y más y a veces lograba darle a ella un gran dolor de cabeza que luego debía remediarlo con algunas pastillas, y ni siquiera de buena calidad. Una vez estuvo enfrente de él, lo tomó entre sus brazos y lo balanceó en un movimiento, provocando una traviesa risa por parte de Travis y también la de Hayley, que disfrutaba ese momento, demasiado.

— ¿Quién es el niño mas bonito? ¿Quién lo es? — Preguntaba Hayley con una voz algo infantil, rozando su nariz junto con la de su pequeño hijo. Luego esparció algunos besitos por la redonda cara de éste y finalmente se lo llevó hasta su cama, donde Liam ya se estaba restregando los ojos para por fin despertarse e ir al trabajo.

— Buen día, preciosa — Liam se levantó para poder darle un beso a su bella mujer sobre los labios. Ella lo recibió bien y siguieron dándose ese tierno beso de buenos días, hasta que Travis, como tan caprichoso era, empezó a hacer unos ruidos, tratando de llamar la atención de su madre, y lo logró.

— Creo que iré a hacer el desayuno — Comentó Hayley; le dio una última caricia a Liam y se encaminó hacia la cocina para hacer el desayuno. Sentó a Travis en su silla correspondiente y después comenzó a hacerlo. Liam Llegó casi cuando ya estaba terminado todo.

Se sentaron y platicaron un poco de cosas triviales, como qué haría en su día o tal vez a qué hora llegaría a la casa. Hayley ya que estaba con su niño, tenía menos horas de trabajo, por lo que volvía un rato antes que Liam, pero éste justo en ese día, según le había dicho, estaría hasta tarde. Hayley lo entendió y cuando terminaron con todo, se despidieron con otro tierno y dulce beso y así los dos se fueron a sus respectivos trabajos, aunque estaban demasiado cerca ya que Hayley trabajaba de traductora de la marina.

Antes de llegar a su espacio de trabajo, dejó a Travis en una pequeña guardería que tenía la marina. Era a veces algo insegura, aunque con toda la historia suya si que no estaba segura de si debía dejar a su pequeño con su abuela Rose. Sabía perfectamente que era un acto estúpido de su parte, pero dado que su vida no era una de las mejores, debía pensarlo bien.

El día para Hayley fue algo aburrido. Estuvo más de todo el día pegada al computador hablando con personas extranjeras, contándoles todo de la marina. En realidad eran jóvenes que recién entraban en la etapa de la adultez y pensaban en trabajar ahí. Fue algo arduo hacerlos entender que debían saber algunas coordenadas y que también tenían que ser muy buenos en cuanto a las matemáticas; suponía que algunos de ellos, ya que eran más de diez más o menos, ya se estaban despidiendo de la idea de pasar toda su vida con aquel trabajo.

Después de todo, pudo irse de allí al fin. Llegó a la casa, y luego inicio a limpiarla un poco ya que hacia dias que no se aseaba aquel hogar y si no lo hacia ella, ¿Quién más lo haría? Los hombres no sirven para hacer aquello, sin recibir algo a cambio. Travis sería traído por Liam ni bien llegara del trabajo, así que no se preocupa por él, por ahora.

Pensó que tal vez sería bueno de parte de ella llamar a su madre, que se encontraba en esos momentos sola en su casa, esperando seguro la llegada de Balt, su padre. Ese pensamiento logró irritar rápidamente, pero respiro hondo y pudo eliminar toda pensamiento malo sobre su progenitor. Pasar todos sus veinticinco años, intentando que saliera bien en la vida después de lo que había hecho, a Hayley no la ayudaba demasiado. Cansada de todo aquello, decidió por fin llamar a su madre, sin ningún tipo de ánimo; pero luego de todo, suponía que ella le debía demasiado a su mamá.

— Diga — Responde desde la otra línea Rosalie. Escuchar su voz hizo a Hayley que le diera una cierta relajación, y sacar toda la tensión del día.

— Hola, mamá. Soy Hayley; ¿Cómo has estado? — Indaga ella, sentándose sobre el sofá que había comprado Liam y ella hacía algunos meses atrás, con el dinero que los dos juntaron. Era muy cómodo y útil.

— ¡Hayley! Qué lindo volver a escucharte. Yo he estado muy bien, ¿Y tú? — Sabía perfectamente que aunque Rose le dijera que iba todo bien, muy dentro suyo se estaba tragando su orgullo para no decir lo que realmente le sucedía. Actitudes que a Hayley le disgustaban de parte de su madre.

— Bien, todo está yendo muy bien; por suerte.

— Me alegro — Un pequeño silencio se formó entre ellas dos, cortando su conversación. Tan sólo se oía sus respiraciones, lo que para ésta se le hacía un poco incomodo. Suspiro cansada, recordando que ya se hacía tarde y Liam debería llegar en cualquier momento.

— Bueno Rose, creo que ya debo cortarte. Liam llegara ya y tengo que esperarlo. Me alegra haberte escuchado y hablamos otro día — Si es que Hayley se encontraba de buen humor y quería hacerlo.

Pude sentir como Rosalie cambiaba repentinamente de humor; y ella se preguntó si fue porque se iba o estaba ocurriendo algo.

— Oh bueno — Contesta, algo despistada e ida de la conversación — Hasta la próxima llamada, hija mía. Te extraño.

— Adiós Rose — Esa respuesta la sorprendió hasta a ella misma. ¿Cómo se pudo demostrar tan fría e insensible? Hayley era todo muy alegre siempre, y le dolía demasiado demostrar esa actitudes ante su madre, pero ni ella misma podía dar una respuesta coherente a su pregunta.


***

Era ya pasada las diez de la noche, ¿Dónde mierda se encontraba Liam? Estaba preocupada, y era obvio que a la hora de su llegará armaría un gran escándalo. Pero además, justo le tocaba a Liam llevar a Travis a la casa, y Hayley se estaba arrepintiendo de haberle dejado ese cargo a él; y justo ese día que aún no llegaba, tarde y lo peor, sin avisarle de nada.

Con los nervios de punta, se fue hasta la cocina y tomo un vaso el cual lleno de agua; casi vuelca todo el líquido ya que sus manos estaban con movimientos algo torpes y no manejaba bien todo lo que hacía. Trago un poco, y dejó que pasara por su garganta, llevando consigo un gran nudo que le estaba molestando muchísimo. Además de ese nudo, sentía también una opresión en el pecho que realmente le jodía demasiado ya.

Respiro profundo, y expulso todo aquel aire cuando sintió el sonido de unas llaves entrando en la cerradura. Camino lo más rápido que pudo, sin correr y tratando de que sus pies esquive todos los muebles, para así no caerse como muchas veces ya le había sucedido.

— ¡Llegue mi vida! — Aviso Liam, depositando las llaves sobre una mesa de ahí y Hayley pudo notar que traía en sus brazos a Travis, ya dormido. ¡Y claro! Ya eran las diez y media pasada de la noche, ¿Cómo pretendía llegar así, tan suelto y despreocupado? Ella estaba padeciendo en estos momentos un leve dolor de cabeza, por el nerviosismo de todo aquel momento.

— ¿Dónde estabas? — Inquirir ésta; trató de parecer lo más tranquila que pudo. Estaba intentando que ninguna palabrota saliera de su boca, y sí, hasta ella misma se estaba sorprendiendo.

— Puedo explicartelo nena, sólo no enfrente de Travis — Pidió Liam, lo más sereno posible e intentando lograr que su bella esposa tranquilizara su humor. Sabía que había hecho algo muy malo, aunque no lo diría. Ya había pensado todo lo que le iba a decir a Hayley, y realmente se sentía como un gran mentiroso. La culpa lo estaba carcomiendo por dentro.

— Claro, déjalo en la habitación. Aquí te espero — Ésta se sentó sobre su sillón, el mismo de la tarde, pero esta vez no fue tan feliz como lo recordaba. No quería ni imaginar qué era lo que había ocurrido con Liam, e imaginar ya le estaba haciendo mal, por lo tanto puso su mente en blanco y esperó a que él le diera una buena explicación; y debería ser una muy buena.

Liam dejó a su hijo en su cuna, ya que aun era muy chico para estar en una cama, e inhalando fuertemente, camino con paso decidido hacia donde se encontraba Hayley. Ella estaba inclinada levemente, apoyando sus codos sobre sus piernas y tapando su cara. Esa imagen hizo que Liam reconociera que la había dejado sin ninguna explicación siquiera, y hasta él mismo se encontraba molesto consigo mismo.

— Oye, Hayley, amor yo… — Mordió su labio inferior al ver la cara de ella. Empapada por sus propias lágrimas, Hayley estaba llorando. Y todo por lo que él había hecho.

— ¿Por qué no me avisaste nada, al menos? ¡Por Dios Liam! Me preocupa, ¿Qué pasaba si les había sucedido algo? ¿Qué? Dímelo, por favor. ¿Donde carajo estabas metido, Liam? — Hayley se encontraba algo exaltada, y con la mínima esperanza de que éste le dijera algo coherente para así perdonarlo. Ya que ella, a pesar de todo, lo seguiría amando quiera o no.

— Te lo explicare, pero debes tranquilizarte un poco. Siéntate, por favor — Ella lo hizo, pero él se quedó en su lugar y luego prosiguió con su pensado discurso —. Necesitaban en el trabajo que alguien se quede un poco más de tiempo para hacer de guardia, y ya que no había nadie más allí, me eligieron a mí. No tuve tiempo de avisarte ya que no encontraba señal por ningún lado, y bueno, tuve que hacerlo Hayley, sabes que necesitamos dinero para sobrevivir a esto, no puedo darme el lujo de dejar mi trabajo, sabes que en este tiempo todo esta muy liado.

Hayley lo entendía perfectamente, y sabía de lo que Liam le estaba hablando. Se levantó de su silla y fue directo a él a abrazarlo. Estuvieron allí un largo rato, pero hubo algo que a Hayley no se le pudo pasar por alto. Sentido un fuerte olor a perfume de mujer. ¿Tenía ella ese olor? La verdad es que no lo recordaba bien, no era muy fanática de los perfumes aunque sí de maquillarse, pero tal vez ese día se había colocado un poco de ese liquido con aroma lindo y no se acordaba.

— Está bien, Liam. Ha sido un largo día y sólo quiero dormir. ¿Puedes cerrar todo? Estoy muy cansada, después de todo.

— Claro Hayley, ve tranquila — Respondió Liam, y se separaron de su abrazo, dándole una sonrisa y luego él sólo pensaba tranquilamente en como se había salvado después de todo. Hayley no se había dado cuenta de que había pasado toda la tarde y algo de la noche junto con una de sus compañeras de secundaria, que ésta le había ofrecido un encuentro y él como tonto no lo desaprovechó. La engaño, y se sentía mal por ello, pero en su cabeza seguía la idea de que tal vez podía repetir aquel encuentro, porque si le había salido ya una vez, ¿Podía salirle una segunda vez? Sí, quería descubrirlo.

Aunque si ella ya había comenzado a sospechar algo, no tenía porqué sentirse tan despreocupado. Muchísimas cosas iban a suceder, y muy malas, seguro.

Bueno, ahí está la ficha :A:intente dejar escritos que fueran recientes así podías ver la forma de escribir de ahora(?) so amé esta idea con todo mi ser y de no quedar igual la leeré bc sé perfectamente que será genial esta nc<33333 love u Beau<3333 y puedes decirme como quieras porque Victoria es demasiado formal(?)<3333

¡Ficha aceptada!


ni idea de como, ni de porqué... pero, siempre acabas haciendo que te ame un muchito más. tu ficha está HERMOSA y obviamente está más que aceptada ¡suerte, ya estás audicionando! c:
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Re: back to december. {audiciones cerradas} resultados.

Mensaje por LittleMuffin el Dom 08 Dic 2013, 12:23 pm

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» Nombre completo: Stephanie Joellë Gordon Hussêrkonskï
» Pareja:Liam Payne
» Representante:Chloe Moretz
» Escrito de vuestra autoría:  


Shot:



Bye.



Sentía que no podía ganar pero algo me decía que tampoco podía perder. También sabía que no podía luchar por lo que quería pues no me quedaba fuerza suficiente para aquello. También sabía que no podía culparle siempre ya que tarde o temprano me daría cuenta de que no podía estar sin ella.
Estaba perdido, completamente desesperado, y ni siquiera podía esforzarme por encontrar la salida. Oía a mi cerebro ordenar que me moviera pero mis piernas seguían allí, quietas, rebelándose de la lógica.
Oía pitidos, el tictac del reloj de la pálida pared, mi respiración constante y el chocar de los lápices sobre las libretas. Sorprendentemente, ni siquiera los gritos provenientes del segundo piso podían despertarme de aquel interminable trance. Si sólo…Si sólo supiera porqué. Escuché mi nombre indefinidas veces pero yo seguía en mi mundo de cuestiones y lo único que buscaba eran respuestas. ¿Por qué, pequeña? ¿Por qué?

-¡Señor Horan, atienda a clase!-Gritó la estruendosa voz de la profesora de física.
-Lo siento.-Respondí, mientras intentaba comprender la cantidad de números y operaciones que cubrían la pizarra.
-Que sea la última vez-.Asentí con dificultad mientras apuntaba los resultados.

Tan sólo habían pasado cuatro días desde la tragedia y al parecer nadie se había percatado de ello. ¿En serio? Cabía la posibilidad de que tal vez decidieron dejarlo correr y no pensar en ello. Y a decir verdad, yo también debería hacerlo, pasar página.
¡¿Pero en que estaba pensando?! Era mi mejor amiga y no podía dejarla tirada tan fácilmente. No otra vez.
Mis pasos retumbaban por los interminables pasillos repletos de adolescentes, como yo, con las hormonas a cien. Ya podrían comerse los unos a los otros en la calle ¿no? Es igual de público a fin de cuentas.
Posé mi mirada en el reloj  de la entrada para poder ver la hora. Debía darme prisa si quería llegar a tiempo así que apresuré mi caminar con la esperanza de no perder una cosa más.

-Siempre a tiempo-.Me comentó el conductor, divertido, mientras le entregaba el dinero para una tarjeta simple. En otra ocasión hubiese contestado con una ligera sonrisa pero en aquel instante no estaba de humor.-Lo siento mucho-.Comentó apenado mientras me dedicaba a negar con la cabeza.
-No tienes que disculparte si no has hecho nada-.Contesté en un tono frío. Yo no era así pero las circunstancias me obligaban a ello. Me entregó la tarjeta y dio un largo suspiro.
-¿No sabes porque lo hizo?
-No, aún no-.Agaché la cabeza. Él sabía que era mi manera de indicar que me sentía incómodo.
-Bueno,-se encogió de hombros, –si necesitas alguien con quien hablar ya sabes que aquí tienes un conductor regordete que se aburre demasiado-.De manera extraña, una risita con el escudo de un suspiro salió de mis labios.
-Gracias, Sergio.  Eso haré.

Sentarme al lado de la ventana había perdido su encanto. Observar a través de ella también. Ya no me entretenía buscar los coches rojos y amarillos ya que mi vida se había vuelto de un monótono gris. Una niebla de tristeza cubría mi vista y me cegaba de la felicidad del exterior. Ni siquiera dibujar me entretenía ya que el resultado se había convertido en un folio en blanco sin nada que contar ni descifrar. Definitivamente, esto se había vuelto un muro de depresión y me costaba distinguir lo que era real y lo que  era una de mis pocas fantasías.
En aquel episodio de mi vida pensaba, cuando me permitía hacerlo, que lo acabaría olvidando pero desde ese instante yo sabía que algo tan repentino me dejaría marcado. Y para colmo, aquellas palabras venenosas no ayudaban.

-Hasta mañana, Xavier-.Se despidió el conductor de mí.
-Hasta mañana.
Caminé por aquel barrio barcelonés de asquerosos ricachones con la mirada gacha. A veces detestaba ser uno de esos y a veces detestaba que ella también lo fuese. Me fijé en los números de las casas, uno por uno. Hasta que llegué a mi destino. Observé la hora en mi móvil-Justo a tiempo-pensé. Llamé al timbre.
-Niall, gracias por venir-.Dijo, gentil, la Señora Balmes. Aunque sus labios insinuaran una sonrisa, sabía de antemano que sus ojos no decían lo mismo.-Pasa cariño.
-Bueno… ¿Por qué me han  llamado con tanta prisa?-Miré a la pareja.-Casi me caigo por las escaleras del instituto para poder llegar aquí.-Sus rostros seguían serios a pesar de mi pésimo intento de liberar tensiones.
-Hemos encontrado esto en el cuarto de Laia-.Me contestó el Señor Balmes con su tensa voz. A pesar de ello, su mano temblaba mientras me entregaba un sobre que llevaba escrito mi nombre. Tragué saliva pues no sabía si quería leerlo.-No lo hemos abierto, si es eso lo que te preocupa. Pone tu nombre, no el nuestro.-Les miré y cogí la carta.
-¿Les importa si la leo en otra parte?-Pregunté con un hilo de voz. Ellos negaron con la cabeza.
-Claro que no-.Contestaron ellos con una mueca de pena en sus caras. Tragué saliva y me levanté del cómodo sofá de cuero negro.
-Luego vuelvo y les doy la carta, tienen el mismo derecho a leerla. Se trata de vuestra hija-.Ellos asintieron con ligereza y yo salí de aquella casa. Me daba igual ir andando pues ya sabía el lugar donde leerla.

No me importaba el caminar durante una hora para llegar a aquel lugar pues valía la pena hacer el esfuerzo. A pesar del temblor en las manos y los dedos palpando el sobre me había decidido a no abrirla hasta llegar allí. 
En estos momentos se supone que debería de estar lleno de dudas sobre el contenido de dicha carta pero las palpitaciones rápidas de mi corazón y el suceso posterior a este día me hacían sospechar que el contenido tendría algo que ver y las dudas se desvanecían con facilidad como si se tratase de una ligera niebla. 
A medida que iba acercándome, apresuraba el paso pues el simple hecho de saber que es de ella me llenaba de esperanza suficiente como para tener energía para toda la vida. Ella era la única que sabía mi secreto y es por eso que al mismo tiempo que mi energía subía mi corazón se estrujaba al saber que la persona que mejor me entendía se había ido.
Al llegar al lugar no pude desviar la atención de aquella imagen que recientemente había visto y un sentimiento de odio hacía mi mismo me invadió de repente. ¿Por qué no hice nada? ¿Por qué me quedé allí parado sin siquiera apartarla de aquel lugar hacía el que se dirigía? Y encima, ver aquel frío puente de hormigón sólo hacía que estropear las cosas.
Una duda volvió a invadirme… ¿Quería leerla? Decidí dejar que los pocos pasos hasta la barandilla del puente decidiesen por mí. Respiré profundamente y después conté mentalmente hasta el tercer número. Justo entonces, mis dedos se posicionaron aguantando el folio con la tinta corrida. Era obvio que había estado llorando mientras escribía. Cerré los ojos y fijé mi vista en el contenido.

Querido, Niall:
Ya sé que me odiaras por esto, que no me querrás ver nunca más o que tal vez oír mi nombre te entren ganas de estrujarme pero lamentablemente no podrás hacerlo pues he decidido marcharme. Y si, para siempre. Quiero hacer un viaje que no tendrá marcha atrás.
Sé que no tendrás dudas a lo que me refiero pues pienso dejar la carta de manera que mis padres la encuentren después de lo ocurrido pues no quiero que nada me pare. Niall eres…la mejor persona que he conocido en toda mi vida y a la que más quiero. Eres…simplemente no hay palabras para describir lo mucho que me importas.                                                                                  
Eres el único que me comprende y el único que sabe lo fastidioso que es convivir con gente estúpida y eso me ha dejado marca. Tranquilo, no son tus sonrisas tiernas ni tus chistes malos los que me han llevado a esta decisión y tampoco las charlas tontas con mi madre sobre cosméticos o famosos que en su vida llegará a conocer o las horas que mi padre se pasa trabajando fuera de casa. Sino los comentarios de los demás.                                                                                                                                    
Ya sé que para ti ahora seré una egoísta y que pensarás que solo pienso en mi, y de hecho tendrás razón en ello pero no quiero que eso haga que dejes de leer esto.                                       
Llevo toda mi vida escuchando que no soy perfecta y que soy demasiado “machurro” como para tener amigas pero… ¡Me gusta mucho el mundo de la moda! ¡Y tú lo sabes! Así que el hecho de que no me guste maquillarme no me convierte en un chico. También llevo escuchando por parte de mi familia que debí ser abortada pues mis padres eran muy jóvenes cuando nací. Llevo escuchando por parte de mis abuelos que no les importo nada y de parte de los del instituto lo mismo así que he pensado que si me iba nadie se acabaría dando cuenta. Y apuesto lo que sea a que no me he equivocado. Sé que yo a ti te importo y a mis padres igual
pero hemos tenido esta charla millones de veces y sabes perfectamente que es mejor no vivir que vivir siendo odiada pues en la segunda opción te conviertes en un estorbo. Yo…simplemente lo siento mucho, por todo. Pero sobretodo lo siento mucho porque es una decisión que ya está tomada.
Te quiere,
Laia.

No sabía si era impotencia u odio lo que estaba sintiendo en aquel instante pero las ganas de ir al instituto, hacerles pagar a los imbéciles por esto y el saber que no debía hacerlo hicieron que una gota de perla  recorriese mi rostro. Arrugué la dichosa carta en una bola y la aguanté en mi mano derecha pero me sentía tan débil en aquel instante que la dejé caer al suelo junto a mí. Me senté con las piernas recogidas a la altura del pecho y mi cabeza entre ellas. Si esto era una pesadilla quería despertar pues el sufrimiento era máximo en aquel momento. Más lágrimas amenazaban con caer pero ni siquiera me iba a molestar por secarlas.
Lo irónico era que me desesperaba saber la respuesta pero ahora que la sabía me sentía vacío. Me detesté por unos instantes por haber leído la carta pero luego me calmé pues el resultado de no haberla leído hubiese sido yo encerrado en un psiquiátrico carcomido por la culpa.

-Hola.-Dijo una voz masculina. -Se te ha caído esto-. Y ahí fue cuando giré la cabeza y me encontré con los ojos más bonitos que jamás había visto. Eran de un color ámbar tan especial que hasta el menos cotilla del mundo se pararía a mirar. Su cabello era negro azabache y estaba subido en un ligero tupé. Sus rasgos eran marcados y en su rostro se podía apreciar una barba de tres días. El atractivo chico iba vestido con una  camisa a cuadros de color rojo desabrochada que dejaba ver una camiseta básica de color blanco, unos pantalones ajustados negros y  unas deportivas oscuras. Era una persona alta, metro ochenta como mínimo y su cuerpo estaba trabajado. El chico de nombre desconocido sostenía una bola de papel que minutos antes yo mismo había arrojado con la esperanza de olvidar.
Sonreí de costado mientras tendía mi mano para coger el arrugado papel.-Gracias. Por cierto, me llamo Niall.
-Zayn-.Me contestó sonriente.

Y en ese instante Hey Jude de The Beatles apareció en mi mente como si fuese la banda sonora de aquel instante pues en vez de coger una canción triste y hacerla mejor él había conseguido que mi mala racha se hiciese mejor.

Y justo entonces me agradecí el no haber decidido no leer la carta pues nunca le hubiese conocido y veinte años después no estaría casado ni cuidaría de dos preciosos gemelos. Tampoco hubiese tomado la decisión de mudarme a Nueva York y tampoco hubiese encontrado trabajo en el New York Times. Y lo peor de todo; nunca hubiese encontrado al amor verdadero. No sin él.

Y entonces comprendí al destino pues por fin entendí porqué cuando una puerta se cierra otra se abre.
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Mensaje por Invitado el Dom 08 Dic 2013, 12:25 pm

Shit, Mary fue por Liam  
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Re: back to december. {audiciones cerradas} resultados.

Mensaje por Brooks. el Dom 08 Dic 2013, 12:43 pm

LittleMuffin escribió:
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Bye.



Sentía que no podía ganar pero algo me decía que tampoco podía perder. También sabía que no podía luchar por lo que quería pues no me quedaba fuerza suficiente para aquello. También sabía que no podía culparle siempre ya que tarde o temprano me daría cuenta de que no podía estar sin ella.
Estaba perdido, completamente desesperado, y ni siquiera podía esforzarme por encontrar la salida. Oía a mi cerebro ordenar que me moviera pero mis piernas seguían allí, quietas, rebelándose de la lógica.
Oía pitidos, el tictac del reloj de la pálida pared, mi respiración constante y el chocar de los lápices sobre las libretas. Sorprendentemente, ni siquiera los gritos provenientes del segundo piso podían despertarme de aquel interminable trance. Si sólo…Si sólo supiera porqué. Escuché mi nombre indefinidas veces pero yo seguía en mi mundo de cuestiones y lo único que buscaba eran respuestas. ¿Por qué, pequeña? ¿Por qué?

-¡Señor Horan, atienda a clase!-Gritó la estruendosa voz de la profesora de física.
-Lo siento.-Respondí, mientras intentaba comprender la cantidad de números y operaciones que cubrían la pizarra.
-Que sea la última vez-.Asentí con dificultad mientras apuntaba los resultados.

Tan sólo habían pasado cuatro días desde la tragedia y al parecer nadie se había percatado de ello. ¿En serio? Cabía la posibilidad de que tal vez decidieron dejarlo correr y no pensar en ello. Y a decir verdad, yo también debería hacerlo, pasar página.
¡¿Pero en que estaba pensando?! Era mi mejor amiga y no podía dejarla tirada tan fácilmente. No otra vez.
Mis pasos retumbaban por los interminables pasillos repletos de adolescentes, como yo, con las hormonas a cien. Ya podrían comerse los unos a los otros en la calle ¿no? Es igual de público a fin de cuentas.
Posé mi mirada en el reloj  de la entrada para poder ver la hora. Debía darme prisa si quería llegar a tiempo así que apresuré mi caminar con la esperanza de no perder una cosa más.

-Siempre a tiempo-.Me comentó el conductor, divertido, mientras le entregaba el dinero para una tarjeta simple. En otra ocasión hubiese contestado con una ligera sonrisa pero en aquel instante no estaba de humor.-Lo siento mucho-.Comentó apenado mientras me dedicaba a negar con la cabeza.
-No tienes que disculparte si no has hecho nada-.Contesté en un tono frío. Yo no era así pero las circunstancias me obligaban a ello. Me entregó la tarjeta y dio un largo suspiro.
-¿No sabes porque lo hizo?
-No, aún no-.Agaché la cabeza. Él sabía que era mi manera de indicar que me sentía incómodo.
-Bueno,-se encogió de hombros, –si necesitas alguien con quien hablar ya sabes que aquí tienes un conductor regordete que se aburre demasiado-.De manera extraña, una risita con el escudo de un suspiro salió de mis labios.
-Gracias, Sergio.  Eso haré.

Sentarme al lado de la ventana había perdido su encanto. Observar a través de ella también. Ya no me entretenía buscar los coches rojos y amarillos ya que mi vida se había vuelto de un monótono gris. Una niebla de tristeza cubría mi vista y me cegaba de la felicidad del exterior. Ni siquiera dibujar me entretenía ya que el resultado se había convertido en un folio en blanco sin nada que contar ni descifrar. Definitivamente, esto se había vuelto un muro de depresión y me costaba distinguir lo que era real y lo que  era una de mis pocas fantasías.
En aquel episodio de mi vida pensaba, cuando me permitía hacerlo, que lo acabaría olvidando pero desde ese instante yo sabía que algo tan repentino me dejaría marcado. Y para colmo, aquellas palabras venenosas no ayudaban.

-Hasta mañana, Xavier-.Se despidió el conductor de mí.
-Hasta mañana.
Caminé por aquel barrio barcelonés de asquerosos ricachones con la mirada gacha. A veces detestaba ser uno de esos y a veces detestaba que ella también lo fuese. Me fijé en los números de las casas, uno por uno. Hasta que llegué a mi destino. Observé la hora en mi móvil-Justo a tiempo-pensé. Llamé al timbre.
-Niall, gracias por venir-.Dijo, gentil, la Señora Balmes. Aunque sus labios insinuaran una sonrisa, sabía de antemano que sus ojos no decían lo mismo.-Pasa cariño.
-Bueno… ¿Por qué me han  llamado con tanta prisa?-Miré a la pareja.-Casi me caigo por las escaleras del instituto para poder llegar aquí.-Sus rostros seguían serios a pesar de mi pésimo intento de liberar tensiones.
-Hemos encontrado esto en el cuarto de Laia-.Me contestó el Señor Balmes con su tensa voz. A pesar de ello, su mano temblaba mientras me entregaba un sobre que llevaba escrito mi nombre. Tragué saliva pues no sabía si quería leerlo.-No lo hemos abierto, si es eso lo que te preocupa. Pone tu nombre, no el nuestro.-Les miré y cogí la carta.
-¿Les importa si la leo en otra parte?-Pregunté con un hilo de voz. Ellos negaron con la cabeza.
-Claro que no-.Contestaron ellos con una mueca de pena en sus caras. Tragué saliva y me levanté del cómodo sofá de cuero negro.
-Luego vuelvo y les doy la carta, tienen el mismo derecho a leerla. Se trata de vuestra hija-.Ellos asintieron con ligereza y yo salí de aquella casa. Me daba igual ir andando pues ya sabía el lugar donde leerla.

No me importaba el caminar durante una hora para llegar a aquel lugar pues valía la pena hacer el esfuerzo. A pesar del temblor en las manos y los dedos palpando el sobre me había decidido a no abrirla hasta llegar allí. 
En estos momentos se supone que debería de estar lleno de dudas sobre el contenido de dicha carta pero las palpitaciones rápidas de mi corazón y el suceso posterior a este día me hacían sospechar que el contenido tendría algo que ver y las dudas se desvanecían con facilidad como si se tratase de una ligera niebla. 
A medida que iba acercándome, apresuraba el paso pues el simple hecho de saber que es de ella me llenaba de esperanza suficiente como para tener energía para toda la vida. Ella era la única que sabía mi secreto y es por eso que al mismo tiempo que mi energía subía mi corazón se estrujaba al saber que la persona que mejor me entendía se había ido.
Al llegar al lugar no pude desviar la atención de aquella imagen que recientemente había visto y un sentimiento de odio hacía mi mismo me invadió de repente. ¿Por qué no hice nada? ¿Por qué me quedé allí parado sin siquiera apartarla de aquel lugar hacía el que se dirigía? Y encima, ver aquel frío puente de hormigón sólo hacía que estropear las cosas.
Una duda volvió a invadirme… ¿Quería leerla? Decidí dejar que los pocos pasos hasta la barandilla del puente decidiesen por mí. Respiré profundamente y después conté mentalmente hasta el tercer número. Justo entonces, mis dedos se posicionaron aguantando el folio con la tinta corrida. Era obvio que había estado llorando mientras escribía. Cerré los ojos y fijé mi vista en el contenido.

Querido, Niall:
Ya sé que me odiaras por esto, que no me querrás ver nunca más o que tal vez oír mi nombre te entren ganas de estrujarme pero lamentablemente no podrás hacerlo pues he decidido marcharme. Y si, para siempre. Quiero hacer un viaje que no tendrá marcha atrás.
Sé que no tendrás dudas a lo que me refiero pues pienso dejar la carta de manera que mis padres la encuentren después de lo ocurrido pues no quiero que nada me pare. Niall eres…la mejor persona que he conocido en toda mi vida y a la que más quiero. Eres…simplemente no hay palabras para describir lo mucho que me importas.                                                                                  
Eres el único que me comprende y el único que sabe lo fastidioso que es convivir con gente estúpida y eso me ha dejado marca. Tranquilo, no son tus sonrisas tiernas ni tus chistes malos los que me han llevado a esta decisión y tampoco las charlas tontas con mi madre sobre cosméticos o famosos que en su vida llegará a conocer o las horas que mi padre se pasa trabajando fuera de casa. Sino los comentarios de los demás.                                                                                                                                    
Ya sé que para ti ahora seré una egoísta y que pensarás que solo pienso en mi, y de hecho tendrás razón en ello pero no quiero que eso haga que dejes de leer esto.                                       
Llevo toda mi vida escuchando que no soy perfecta y que soy demasiado “machurro” como para tener amigas pero… ¡Me gusta mucho el mundo de la moda! ¡Y tú lo sabes! Así que el hecho de que no me guste maquillarme no me convierte en un chico. También llevo escuchando por parte de mi familia que debí ser abortada pues mis padres eran muy jóvenes cuando nací. Llevo escuchando por parte de mis abuelos que no les importo nada y de parte de los del instituto lo mismo así que he pensado que si me iba nadie se acabaría dando cuenta. Y apuesto lo que sea a que no me he equivocado. Sé que yo a ti te importo y a mis padres igual
pero hemos tenido esta charla millones de veces y sabes perfectamente que es mejor no vivir que vivir siendo odiada pues en la segunda opción te conviertes en un estorbo. Yo…simplemente lo siento mucho, por todo. Pero sobretodo lo siento mucho porque es una decisión que ya está tomada.
Te quiere,
Laia.

No sabía si era impotencia u odio lo que estaba sintiendo en aquel instante pero las ganas de ir al instituto, hacerles pagar a los imbéciles por esto y el saber que no debía hacerlo hicieron que una gota de perla  recorriese mi rostro. Arrugué la dichosa carta en una bola y la aguanté en mi mano derecha pero me sentía tan débil en aquel instante que la dejé caer al suelo junto a mí. Me senté con las piernas recogidas a la altura del pecho y mi cabeza entre ellas. Si esto era una pesadilla quería despertar pues el sufrimiento era máximo en aquel momento. Más lágrimas amenazaban con caer pero ni siquiera me iba a molestar por secarlas.
Lo irónico era que me desesperaba saber la respuesta pero ahora que la sabía me sentía vacío. Me detesté por unos instantes por haber leído la carta pero luego me calmé pues el resultado de no haberla leído hubiese sido yo encerrado en un psiquiátrico carcomido por la culpa.

-Hola.-Dijo una voz masculina. -Se te ha caído esto-. Y ahí fue cuando giré la cabeza y me encontré con los ojos más bonitos que jamás había visto. Eran de un color ámbar tan especial que hasta el menos cotilla del mundo se pararía a mirar. Su cabello era negro azabache y estaba subido en un ligero tupé. Sus rasgos eran marcados y en su rostro se podía apreciar una barba de tres días. El atractivo chico iba vestido con una  camisa a cuadros de color rojo desabrochada que dejaba ver una camiseta básica de color blanco, unos pantalones ajustados negros y  unas deportivas oscuras. Era una persona alta, metro ochenta como mínimo y su cuerpo estaba trabajado. El chico de nombre desconocido sostenía una bola de papel que minutos antes yo mismo había arrojado con la esperanza de olvidar.
Sonreí de costado mientras tendía mi mano para coger el arrugado papel.-Gracias. Por cierto, me llamo Niall.
-Zayn-.Me contestó sonriente.

Y en ese instante Hey Jude de The Beatles apareció en mi mente como si fuese la banda sonora de aquel instante pues en vez de coger una canción triste y hacerla mejor él había conseguido que mi mala racha se hiciese mejor.

Y justo entonces me agradecí el no haber decidido no leer la carta pues nunca le hubiese conocido y veinte años después no estaría casado ni cuidaría de dos preciosos gemelos. Tampoco hubiese tomado la decisión de mudarme a Nueva York y tampoco hubiese encontrado trabajo en el New York Times. Y lo peor de todo; nunca hubiese encontrado al amor verdadero. No sin él.

Y entonces comprendí al destino pues por fin entendí porqué cuando una puerta se cierra otra se abre.
¡Ficha aceptada!


no podés hacerme esto a mí. escribes tan hermoso jksjs enserio, es tan dulce c': jskjks la ficha está más que aceptada c: ¡suerte, ya estás audicionando!
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Mensaje por Brooks. el Dom 08 Dic 2013, 12:45 pm

pau, acá todo el mundo tiene las mismas posibilidades.
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Mensaje por disappear. el Dom 08 Dic 2013, 2:42 pm

Brooks. escribió:ni idea de como, ni de porqué... pero, siempre acabas haciendo que te ame un muchito más. :why:tu ficha está HERMOSA y obviamente está más que aceptada ¡suerte, ya estás audicionando! c:
jkasndkas ay mi feels:'ccc no quería admitirlo(?) como recién nos conocemos y todo eso, pero me caíste re bien y bueno, siento que ya te amo<3333 kajsndka gracias, aunque sé que hay buenas fichas, en fin de cuentas todas estamos participando y como ya dije, de no llegar a quedar, igual la leeré<3333 besos bby<3333333
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Mensaje por сσвαιи. el Dom 08 Dic 2013, 2:59 pm

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» Nombre completo: Mia Trivellony
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Sentí un terrible dolor de cabeza que hizo que me despertara, no sabía dónde estaba lo único que recuerdo fue que seguí a harry pero después ya no recuerdo mas, abrí los ojos  y me encontré con los ojos de harry que me miraban fijamente me dio un abrazo tan fuerte que sentí que me faltaba el aire.

-¡qué bien que estés bien!-me dio otro abrazo me dio un beso en la cabeza.
-gracias harry pero no es para tanto solo fue un desmayo.-
-pensé que te habia pasado algo Alison
-no es nada he sufrido…-no pude continuar porque una foto de una chica me llamo mucho la atención fruncí el seño levemente me acerque a la mesita de noche y puder verla bien… era castaña, ojos color avellana, pestanas rizadas, boca pequeña y una sonrisa muy contagiosa. Harry al ver que no dejaba de ver la fotografía.
-es Rose… se parece mucho a ti-estaba en estado de shock, rose se parecía mucho en mi, en todo ella estaba abrazada a harry sonriéndole y viéndolo directamente a los ojos, por un momento sentí celos de ella, pero lo que me hizo salir de mi fantasía fue en donde me encontraba, vi en la habitación que era de un color azul claro, habia pequeños bultos de ropa usada, posters de bandas de rock alguna que yo conocía, un escritorio con útiles escolares, me pongo roja donde estoy, ¡estoy en su cama!, doy un mal movimiento que hace que caiga de espaldas en el suelo.
-¿Alison te encuentras bien?-harry tiende su mano para que yo pueda levantarme, la agarro y me levanto toda aturdida por los actos que he hecho y he visto en estos días,
-si.. Solo que…-hago un movimiento con mis manos, y frunzo el seño otra vez, muevo la cabeza en forma de despejar y poner las cosas claras dentro de mi cerebro.
-tengo que irme-digo por fin el me mira por un segundo luego desvía la mirada en otro punto que no sean mis ojos y luego dice.
-lo entiendo, entiendo que quieras pensar sobre…-mira la fotografía que tiene en sus manos y luego me mira a mí.
-solo necesito un… tiempo para procesar esto…-le doy una última mirada agarro mi abrigo y mi bufanda y salgo de la habitación dándole una última mirada, cruzo el pasillo y bajo las escaleras de madera estoy a punto de salir cuando escucho una voz femenina.
-Harold, has visto mí…-la chica que es casi idéntica a harry me mira confundida por mi aparición en su casa y luego mueve su cabeza y dice.
-¿ok?... hare como si nunca te he visto salir de la habitación de mi hermano-señala las escaleras, siento la cara arder ella debe de pensar que he hecho cosas con harry en su… habitación no puedo hablar y lo único que consigo es tartamudear.
-lo-l-o-lo siento-digo por fin con la cara arder ella me mira entre confusa y burlona sus ojos verdes al igual a los de harry me miran divertida.
-no te preocupes, me llamo Gemma-me da la mano y la estrecho, me da una sonrisa amable.
-siento no quedarme otro tiempo mas pero tengo que… que... Hacer unas cosas-contesto después de un buen tiempo.
-¡oh!... claro que no hay problema, me gustaría hablar contigo alguna vez-salgo de la casa de harry con la cara toda roja, su hermana debe de estar pensando un millón de cosas sobre mi y de harry.
Camino por toda la ciudad pensando en todo lo que me ha dicho harry en menos de dos horas, esto no me esperaba de él, pensé que tenía problemas, pero no como estos, creo que cada vez me gusta más de lo que imagina a sentir por algún chico, y tal vez solo tal vez necesite que alguien lo quiera de verdad y no lo lastime. Salgo de mis pensamiento cuando una señora con un bebe choca conmigo por accidente.
-Lo siento tanto señora…-trato de levantar la pañalera del pequeño que se cayó del impacto.
-Caroline Flack-me extiende la mano, el nombre de la señora es al igual de Caroline, la que tiene el bebe de harry, una idea loca atraviesa mi cabeza ¿Podría ser la misma Caroline que me hablo harry?, me doy una bofetada mental en que estupideces estoy pensando me reprendo por mi pensamiento. La mujer que todavía tiene la mano extendió me mida con confusión, se la tomo antes de que piense que soy una anormal que se le queda viendo.
-Alison Gilbert-sonrió amable a la señora, dirigió mi mirada al bebe que lleva en brazos, su piel es pálida, tiene los ojos cerrados pero no le puedo ver nada mas ya que la señora Caroline lo lleva bien tapado por la manta de Disney.
- y este es Edward-otro bofetón me doy mentalmente, el segundo nombre de harry es Edward, tal vez es solo coincidencia, si eso debe de ser coincidencia.
-un gusto señora Flack-me despido antes que asuste a la mujer con el bebe, ella se aleja de mi, la veo perderse entre la multitud londinense, muevo la cabeza aturdida tantas noticias en un solo día me están afectando, meto mis manos en los bolsillos de mis vaqueros y me dirijo a mi casa, con el nombre de la señora Flack rondando en mi cabeza.
 
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Mensaje por сσвαιи. el Dom 08 Dic 2013, 3:01 pm

Casi se me olvida esto :)
Homero Simpson:
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Mensaje por holiscrayolis el Dom 08 Dic 2013, 7:10 pm

Soy yo la que no quedará Vic está aquí Hola Vic, amo tus ediciones, adiós.
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Mensaje por disappear. el Dom 08 Dic 2013, 7:49 pm

Jacky<3333333 te extrañaba<3333 kjnfkad gracias bby<333 me emociona que me digas eso<333
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Mensaje por Brooks. el Lun 09 Dic 2013, 1:55 pm

tomlinson escribió:
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:

Sentí un terrible dolor de cabeza que hizo que me despertara, no sabía dónde estaba lo único que recuerdo fue que seguí a harry pero después ya no recuerdo mas, abrí los ojos  y me encontré con los ojos de harry que me miraban fijamente me dio un abrazo tan fuerte que sentí que me faltaba el aire.

-¡qué bien que estés bien!-me dio otro abrazo me dio un beso en la cabeza.
-gracias harry pero no es para tanto solo fue un desmayo.-
-pensé que te habia pasado algo Alison
-no es nada he sufrido…-no pude continuar porque una foto de una chica me llamo mucho la atención fruncí el seño levemente me acerque a la mesita de noche y puder verla bien… era castaña, ojos color avellana, pestanas rizadas, boca pequeña y una sonrisa muy contagiosa. Harry al ver que no dejaba de ver la fotografía.
-es Rose… se parece mucho a ti-estaba en estado de shock, rose se parecía mucho en mi, en todo ella estaba abrazada a harry sonriéndole y viéndolo directamente a los ojos, por un momento sentí celos de ella, pero lo que me hizo salir de mi fantasía fue en donde me encontraba, vi en la habitación que era de un color azul claro, habia pequeños bultos de ropa usada, posters de bandas de rock alguna que yo conocía, un escritorio con útiles escolares, me pongo roja donde estoy, ¡estoy en su cama!, doy un mal movimiento que hace que caiga de espaldas en el suelo.
-¿Alison te encuentras bien?-harry tiende su mano para que yo pueda levantarme, la agarro y me levanto toda aturdida por los actos que he hecho y he visto en estos días,
-si.. Solo que…-hago un movimiento con mis manos, y frunzo el seño otra vez, muevo la cabeza en forma de despejar y poner las cosas claras dentro de mi cerebro.
-tengo que irme-digo por fin el me mira por un segundo luego desvía la mirada en otro punto que no sean mis ojos y luego dice.
-lo entiendo, entiendo que quieras pensar sobre…-mira la fotografía que tiene en sus manos y luego me mira a mí.
-solo necesito un… tiempo para procesar esto…-le doy una última mirada agarro mi abrigo y mi bufanda y salgo de la habitación dándole una última mirada, cruzo el pasillo y bajo las escaleras de madera estoy a punto de salir cuando escucho una voz femenina.
-Harold, has visto mí…-la chica que es casi idéntica a harry me mira confundida por mi aparición en su casa y luego mueve su cabeza y dice.
-¿ok?... hare como si nunca te he visto salir de la habitación de mi hermano-señala las escaleras, siento la cara arder ella debe de pensar que he hecho cosas con harry en su… habitación no puedo hablar y lo único que consigo es tartamudear.
-lo-l-o-lo siento-digo por fin con la cara arder ella me mira entre confusa y burlona sus ojos verdes al igual a los de harry me miran divertida.
-no te preocupes, me llamo Gemma-me da la mano y la estrecho, me da una sonrisa amable.
-siento no quedarme otro tiempo mas pero tengo que… que... Hacer unas cosas-contesto después de un buen tiempo.
-¡oh!... claro que no hay problema, me gustaría hablar contigo alguna vez-salgo de la casa de harry con la cara toda roja, su hermana debe de estar pensando un millón de cosas sobre mi y de harry.
Camino por toda la ciudad pensando en todo lo que me ha dicho harry en menos de dos horas, esto no me esperaba de él, pensé que tenía problemas, pero no como estos, creo que cada vez me gusta más de lo que imagina a sentir por algún chico, y tal vez solo tal vez necesite que alguien lo quiera de verdad y no lo lastime. Salgo de mis pensamiento cuando una señora con un bebe choca conmigo por accidente.
-Lo siento tanto señora…-trato de levantar la pañalera del pequeño que se cayó del impacto.
-Caroline Flack-me extiende la mano, el nombre de la señora es al igual de Caroline, la que tiene el bebe de harry, una idea loca atraviesa mi cabeza ¿Podría ser la misma Caroline que me hablo harry?, me doy una bofetada mental en que estupideces estoy pensando me reprendo por mi pensamiento. La mujer que todavía tiene la mano extendió me mida con confusión, se la tomo antes de que piense que soy una anormal que se le queda viendo.
-Alison Gilbert-sonrió amable a la señora, dirigió mi mirada al bebe que lleva en brazos, su piel es pálida, tiene los ojos cerrados pero no le puedo ver nada mas ya que la señora Caroline lo lleva bien tapado por la manta de Disney.
- y este es Edward-otro bofetón me doy mentalmente, el segundo nombre de harry es Edward, tal vez es solo coincidencia, si eso debe de ser coincidencia.
-un gusto señora Flack-me despido antes que asuste a la mujer con el bebe, ella se aleja de mi, la veo perderse entre la multitud londinense, muevo la cabeza aturdida tantas noticias en un solo día me están afectando, meto mis manos en los bolsillos de mis vaqueros y me dirijo a mi casa, con el nombre de la señora Flack rondando en mi cabeza.
 

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HERMOSO. algún que otro fallo que todas solemos cometer pero está re lindo jksjksjks me encantó <333333333 so, ¡suerte, ya estás audicionando!
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Re: back to december. {audiciones cerradas} resultados.

Mensaje por Brooks. el Lun 09 Dic 2013, 1:56 pm

maybe cierro audiciones hoy y doy resultados inmediatamente, ¿quién sabe? :meh:
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