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Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Basket case el Sáb 26 Oct 2013, 8:03 pm

paularamirez escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
|Ivette Aubriot|Shay Mitchell|Zayn Malik|Asesina|

Capitulos:


Los Marginados {n.c}:


Capitulo 001
Encajar no es lo mio y nunca lo sera






Me dolía la cabeza, tenía los ojos hinchados y estaba segura de que mis ojos tenían unas grandes ojeras. Había llorado toda la noche y mi deteriorado aspecto ha sido la consecuencia. La alarma suena fuerte en mis oídos, alzo mi brazo y aplasto el pequeño botón y la alarma deja de sonar.





Mis pies se mueven pesadamente por el piso de mármol pulido de mi habitación. Pongo mis manos en el lavamanos y observo mi rostro en el espejo de mi baño, y no me eh equivocado, tengo los ojos hinchados y unas grandes ojeras bajo mis ojos. Prendo la ducha con agua caliente y me desvisto mientras espero a ver el vapor. Cuando sucede, me adentro a la ducha y me doy la ducha más rápida que puedo, es tarde y necesito llegar rápido a la escuela.





Me envuelvo en una toalla color celeste y salgo del baño con mis pantuflas rosas de conejitos, si, lose, es infantil, pero fue el último regalo que me dio mi madre antes de morir, así que podría decir que es lo último que tengo de ella, y por mas infantil que sean las pantuflas no pienso votarlas nunca.





Me pongo una simple blusa blanca manga corta, unos jeans negros y unas vans rojas. Camino por el pasillo de mi cuarto y paso por el cuarto de mi padre, lo oigo sollozar. Él no lo ha superado, yo tampoco, pero él se lo ha tomado peor que yo; el llora todo el tiempo, solo sale de su cuarto para ir a trabajar y cuando vuelve se encierra en su oficina o en su cuarto. Mi hermano menor ya lo supero, todo es más fácil para él, apenas tiene cinco años dudo que recuerde a mama cuando sea mayor.





Abro la puerta del cuarto de mi hermano y me lo encuentro atando sus pequeños zapatos. Me rio un poco, él ya es todo un hombre, es más independiente que yo cuando tenía esa edad. Camino hacia él, me agacho y comienzo atar sus pequeños zapatos.





-No necesito ayuda- él cruza sus dos pequeños brazos y hace un puchero.





-Todos necesitamos ayuda- término de atar sus zapatos y me levanto a coger su pequeña chaqueta, se la pongo y comienzo a  abotonarla hasta el cuello.





-¿Cómo papa?- mi cuerpo se tensó, lo mire a los ojos y le sonreí.





-Como papa- asentí con mi cabeza. Esa era la razón por la cual admiraba  mi hermano, nunca había visto que un niño afrontara de una forma tan madura una cosa así, el  a sus cinco años, era más maduro que yo a mis diecinueve años.





-Él va a estar bien. Mama me lo dice todo el tiempo- el bajo de la cama y cogió del piso su maleta roja, con dibujitos de animalitos.





-¿Hablas con mama?-  él se viro, se puso la maleta y se sentó junto a mí en el piso.





-Sí, y siempre me dice que tengo que cuidarte- me cogió de la mano y con sus pequeños labios, le dio un beso a mi mano. Observe el reloj de mi otra mano, eran las siete con veinte y si no nos apuramos llegaríamos tarde. Me levante del suelo y lo cargue en mis brazos.





-Se nos hace tarde- camine escaleras abajo con cuidado, de que yo y mi hermano no cayéramos.

-Ya desayune- lo mire con confusión





-¿cómo?-  él me sonrió y se bajó de mis brazos.





-Fácil. Se llama cereal con leche, e insomnio- me reí un poco, él definitivamente nunca dejaba de sorprenderme.





-Bueno, es hora de irnos.





El abrió la puerta de la casa y camino hasta la puerta del carro y espero a que yo la abriera. Cogí el pequeño aparato para abrir las puertas del coche y aplaste uno de los botoncitos.

(***)




-¡Ivv!- vire mi cuerpo al escuchar como alguien gritaba mi nombre a lo largodel pasillo del  High Time School. Era Amelia, mi única amiga en  aquel infierno, ella a diferencia mía podíamos considerarla una chica “popular”, era rubia, sus ojos eran azules, su cuerpo era esbelto y su rostro era hermoso. Tenía a miles de chicos bajo su manga.





-Lia- el apodo Lia se lo había inventado yo, cuando la conocí en mi primer día de clases. La gente suele pensar  que porque Amelia es rubia, es tonta, oxigenada y se acuesta con cualquiera, pero ella era todo lo contrario.

-Como va todo en casa- ella sabía todo sobre lo que ha pasado en mi casa. Ella fue quien me dio su hombro para que llorara por horas y horas y se lo agradezco.





-Más o menos. Luke se lo está tomando mejor que todos- ella me sonríe con ironía, ella sabe que mi hermano es todo un genio para su edad.





-Eso, ya lo tenía previsto





-Eres cruel





-Es la realidad- esa era la razón por la que Amelia era mi amiga, ella era savia a diferencia mía, ella pensaba antes de hacer las cosas, yo no.





El timbre del comienzo de clases.





-Tengo historia





-Biología- las dos hicimos una mueca. A Amelia no le gustaba que estemos en clases separadas, en especial, porque ella sabía que me suelen molestar y ella odiaba eso.

(***)
-¿Qué haces?- mire confundida a mi amiga, pero esta solo me sonrió y se sentó con su bandeja.





-Sentándome con mi mejor amiga en el almuerzo- le dio una mordida a su sándwich de crema de maní y jalea.

-No tienes que dañar tu reputación por mí- ella soltó un bufido, ya habíamos tenido esta conversación antes.





-Al diablo la reputación- ella volvió a dar un gran mordisco a su sándwich. Yo la mire mal, no me gustaba que ella se arriesgara por mí, y ella sabía eso, pero le valía un carajo.





Algo frio recorrió mi espina dorsal, algo frio y húmedo. Gaseosa. Alce mi vista y me encontré con los ojos color miel de mi más profundo enemigo, Liam Payne. Tenía una gran sonrisa sínica, y sus ojos reflejaban asco y repugnancia hacia mi persona. Me levante de golpe, con mis ojos cristalinos, las lágrimas se estaban apoderando de mí, pero yo no iba a llorar aquí, no enfrente de todo el mundo, yo no le mostraría a Liam Payne que soy débil.





Así que hice lo que todo cobarde haría en mi lugar, correr.



Hay un agujero en mi alma, hay un agujero en mi alma, no puedo llenarlo. Hay un agujero en mi alma ¿puedes llenarlo? ¿puedes llenarlo?- Flaws de Bastille
 

Dioses del olimpo|O.S:


 

 

 

La capucha de su campera de color negro estaba sobre su cabeza, moviéndose un poco cada vez que ella daba un paso. Tenía la cabeza gacha y miraba sus pies al caminar para no tropezarse contra alguien; escuchaba las conversaciones de todo el mundo, no le importaba quien fuera, y además tenía el puro derecho, la mayoría de las conversaciones eran críticas hacia ella.

 

 

Se remango la manga de su campera y miro aquella marca en su muñeca derecha, aquella marca que la hacía más especial que todo el mundo en aquel pasillo sala. Toco su marca y segundos después volvió a poner en su lugar la manga, no sin antes vigilar que nadie la haya visto, le harían más imposible la vida si se enteraban que tenía la misma marca que aquellos 5 chicos que tanto odiaba.

 

 

La campana toco, le tocaba sociales y estaba al otro lado del campus <> pensó comenzando a correr, de la forma más normal que podía, pero para ella era casi imposible, los hijos de Zeus tenían aquella característica de atletismo. Ella podía comer tanto como quisiese, pero nunca engordaría.

 

 

-Green, llega tarde- le dijo el profesor con una sonrisa, literalmente, macabra.

 

 

-Lo siento- me disculpe bajando la cabeza. Todas las miradas estaban sobre ella, y ella odia eso.

 

 

-Nerd- dijo un ruloso al fondo de la sala, mientras fingía toser y toda la clase se reía de ella. Suspiro con frustración, quería romperle la tráquea, podía, pero lo tenía prohibido.

 

 

 -¿Qué?- le pregunto un castaño de ojos azules- ¿la nerd está enojada?- le volvió a preguntar el mismo castaño, pero ella, como la persona con buenos modales que es, lo ignoro, a él y a la furia que crecía en su interior.

 

 

Camino a paso rápido hacia su banca, pero algo la detuvo, el sonido de su cuerpo cayendo en el frio suelo de piedra. Alguno de los chicos le habían puesto el pie para que callera; escucho las estruendosas risas de los 5 chicos, y ahí, en aquel momento, fue cuando su paciencia se extinguió. 

 

 

Sus ojos, sus ojos ya no eran los mismos, su anterior color verde ya no estaba, lo había remplazado un color negro, el cual no solo ocupaba su iris, sino todo su ojo en sí. Sus manos aplastaron el suelo, provocando grandes grietas en el suelo el cual temblaba por el movimiento que ella había hecho. Ella se levantó temblando, tenía miedo de lo que estaba a punto de hacer, pero lo necesitaba.

 

 

Sus ojos vagaron por toda el aula, todas las personas la miraba, ellos estaban asustados e incluso algunos estaban temblando. Viro su rostro y le dio una fría mirada a su profesor, una maliciosa sonrisa se avecino por sus labios; su mano se estiro por completo y una fuerte vibración salió de ella, dejando a los restos de su profesor estampados en aquella pizarra. Los gritos de horror se hicieron presentes, pero ella no los dejaría escapar, no hoy. Su mano se volvió a estiras, pero esta vez su mano se dirigió hacia la puerta, esta se cerró de repente de forma brusca, para que después el pestillo dejara cerrada por completo la puerta.

 

 

Esta vez alzo sus dos brazos los cuales sacaron las mismas vibraciones, en la pared se veía la sangre, todos estaban muertos, tal y como ella había soñado tantas veces, en escenarios tan diferentes.

 

 

Viro su rostro de nuevo hacia al frente y dejo tronar su cuello. La excitación se podía ver en sus ojos, tenía a sus 5 presas favoritas en frente suyo, esto era como el paraíso para ella, el paraíso de la venganza. Sus manos se alzaron, alzando también a los cinco jóvenes.

 

 

-En mis 17.000 mil años de vida, nunca tuve que sufrir tanto. 15 años de mi existencia aguantándolos. Eh vivido la primera y segunda guerra mundial ¡dios! ¡Yo provoque la primera guerra mundial!, pero heme aquí, siendo destruida por unos estúpidos mortales- exclamo enojada la joven, apretando cada vez más su mano, formando un puno. Aquello chicos nunca se habían sentidos tan arrepentidos de su comportamiento, y ahora al borde la muerte, querían pedir perdón.

 

 

-No- se escuchó una fuerte voz que hizo vibrar el lugar, pero ya era tarde, su mano se había 


Prologo:


Prologo
Somos un puzzle que no encaja





Hay un momento en nuestras vidas en que todos estamos conectado, lose, suena raro, pero es la verdad. Cuando las vidas están conectadas las cosas suceden sin ayuda si quiera del destino.





Sus espaldas se deslizaron por sus puertas, las lágrimas inundaban sus mejillas y le provocaban un nudo en su garganta. Su mente maquinaba diferentes preguntas ¿Por qué yo? ¿Qué tengo de malo? ¿Por qué no me aceptan? ¿Tan raro soy? Eran algunas de las preguntas que no dejaban de repetirse en su mente, atormentándolos. La puerta sonó.





-¿Estas bien?- la pregunta provenía de padres, madres, primos e incluso uno de los pocos amigos que tenían.





-Si- aquella respuesta, la habían usado tantas veces que hasta ellos podía creerse, pero no era verdad, ellos no estaban bien. Detuvieron su llanto por unos seguros, hasta que escucharon el cansado suspiro de aquellas personas, y los pesados pasos, que daban a entender que ellos ya estaban lejos.







Sus estéreos se prendieron de repente, algunos se sobresaltaron, mientras otros solo se dedicaron a darle una mala mirada a su aparato, pero ninguno de ellos se levanto a apagar aquel estero, simplemente se quedaron sentados, escuchando.





Talk de Coldplay sonaba por los parlantes, la melodiosa voz de Chris Martin los relajaba y los envolvía de nuevo a su triste realidad. Sintieron las lágrimas aproximarse a sus ojos, pero las devolvieron de nuevo, hoy no iban a llorar, de nuevo. Aquella canción decía tanto de su vida, que por un momento sintieron que fue escrita para ellos, pero no era así, ellos no eran los únicos, había más personas como ellos.





Sintieron como un revoltijo en su estómago, como si algo estuviera pasando, pero decidieron no prestarle atención y volvieron su cabeza hacia atrás, mirando fijamente hacia el techo. Pero de algo que no se habían percatado era que aquella canción era diferente, aquella canción se había vuelto un himno, aquella canción era, El Himno de Los Marginados.





Oh hermano no puedo, no puedo ser comprendido. He estado intentando alcanzarte duramente, pero no sé qué hacer. Oh hermano no puedo creer que es verdad, estoy tan asustado sobre el futuro, y quiero hablarte. Oh quiero hablarte- Talk by Coldplay.


Diana {n.c}:


 Capitulo 11 
Paula Smith[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]




Estaba casi ahogada de la risa. Jo estaba haciendo una gran imitación de Nicole, y bueno creo que yo no era la única que se estaba matando de risa, todas las chicas estaban igual que yo. Sentía varias miradas, por lo que disimuladamente vire mi rostro, y me encontré con la mirada de cinco chicos- idiotas- sobre nosotras.





El timbre sonó y todas decidimos pararnos, pero por desgracia, ninguna de las siguientes clases me tocaba con alguna de ellas, tal vez, solo tal vez, esa sea la razón por la que no las allá conocido antes.

(***)
El timbre del final de clases sonó. El alivio recorrió mi cuerpo y una gran sonrisa apareció en mi rostro, este, definitivamente, podía ser catalogado como el mejor día que haya tenido. Fui la última en salir de la sala, pues digamos que nunca me ha gustado estar amontonada con miles de personas en un puerta.





Cuando Salí por las puertas, me encontré raramente con el auto de mi padre y con su chofer, el cual estaba afuera esperándome. Conozco a Martí desde que tengo uso de razón, y el al ser un hombre muy joven-26 años- era como mi hermano mayor.

-Hola Martí- lo salude.





-Hola señorita Smith- me saludo. Intento abrir la puerta del auto, pero yo lo detuve.





-Yo lo hago- le informe. El dudo por medio segundo, pero después me asintió y se alejó para el entrar en el asiento de piloto; creo que él me conocía el suficiente como para saber que yo odio que me traten como lo hacían la mayoría de “empleados”.





-Buenos días, querida- me saludo mi padre. Tenía una gran y falsa sonrisa, él quería algo lo sabía.

-Escúpelo- le pedí cruzándome de brazos. El cerró los ojos por un instante y después dejo escapar un gran suspiro.





T-enemos una cena esta noche. Te quiero lista a las 6:00 pm, ni menos ni más- me ordeno de forma fría, para en segundos volver su vista hacia el teléfono y comenzar a contestar llamadas.

(***)




Alise mi negro y demasiado corto vestido. Me puse un poco de brillo labial, mascara de pestañas y pase el cepillo por mi ondulado cabello. Me mire en el espejo con asombro. Me reí, está definitivamente no parecía yo, incluso podía decir que, me veía bonita.





-Paula baja ahora- escuche el grito apresurado de mi padre desde la planta baja. Cogí mi bolsa de forma apresurada y Salí corriendo escaleras abajo, para encontrarme con la enojada mirada de mi padre, apenas vi sus ojos supe lo que tenía que hacer. Corrí apresurada hacia el auto, abrí la puerta y me trepe en el auto.





Coming home, coming home- cantaba en susurros mientras el auto avanzaba, con mis hermanos jugando videojuegos, mi padre hablando por teléfono y yo, bueno yo estaba cantando.





El auto freno y nos dejó enfrente de una gran mansión, por alguna razón sentía un mal presentimiento, pero como siempre decidí ignorarla. Bajamos todos del auto y nos posicionamos fuera de la puerta, mi padre aplasto el botón del timbre, para segundos después la puerta comenzara a abrirse.





¿Malik?- susurre sorprendida. Una sonrisa sínica se avecino a sus perfectos labios, ¿qué?  ¿Yo acabo de decir eso?, definitivamente hoy no iba a ser un buena noche.





Señor Smith, un gusto tenerlo aquí. Por favor pase- le invito a pasar a mi padre, a mis hermanos  y a mí. Pase a su lado casi corriendo, con la cabeza gacha y disimulando mi profundo nerviosismo. ¿Los padres de Zayn conocían a mi papa? Aun peor ¿Por qué yo no sabía eso?





Jeff es un gusto tenerte aquí- dijo su padre, dijo casi la misma frase que Zayn había dicho. Mi padre le dio la mano al padre y a la madre de Malik, para después posicionar su mano en mi hombro y en el hombro de uno de mis dos hermanos.





Ellos son mis hijos. Ella es paula, y ellos son los gemelos, Christian y Greg- nos presentó señalándonos a cada uno respectivamente. Los tres-mis hermanos y yo- le dimos la mano a todos, excepto yo, estaba completamente decidida a ignorar a Zayn, el no destruiría mi noche, no hoy.





Hija- me llamo mi padre- saluda a Zayn- me casi ordeno con una mirada amenazadora.





Ya nos conocemos- escuche decir a la ronca voz de Zayn a mis espaldas. Vire un poco mi rostro y el me miraba disimuladamente con asco, bien, por lo menos sentíamos odio mutuo.





Bueno- dijo la madre de Zayn, Tricia- Es hora de comer- dijo con una gran sonrisa caminando hacia lo que era el comedor mientras todos la seguíamos, como patitos.

(***)




Los mayores conversaban, mis hermanos conversaban entre si y Zayn y yo, bueno Zayn comía y yo también. De repente se me ocurrió una maravillosa idea.

Padre- le llame interrumpiendo su conversación. El me miro serio, a él no le gustaba que interrumpieran sus conversaciones- Me siento mal, ¿crees que podría irme a casa?- le pregunte fingiendo una cara de malestar.





Oh claro linda. Déjame llamar a Martí- respondió un poco preocupado mientras sacaba su teléfono. Wow, merezco un Oscar, mi padre es un hombre difícil de convencer, o también fingía porque quería que me largara.





Jeef, no. Que Zayn la lleve- le dijo con una sonrisa. Zayn iba a quejarse, pero su padre se anticipó y le dio una mala mirada.





Claro- susurro disgustado levantándose de su silla. Me dio una mirada para que caminara junto a él.

Gracias- le dije entrando en su auto.





No tenía opción- dijo frio prendiendo el motor provocando un fuerte sonido.

Lo sé- le confesé.





Entonces para que preguntas- dijo un poco enojado.





Eres un idiota- masculle enojada.





¡Quién te crees para juzgarme! Tú no sabes quién soy-grito enojado.





Eh vivido toda mi vida con tus insultos, me has criticado, humillado y denigrado, sin siquiera conocerme. Bienvenido al club- le dije abriendo la puerta del carro que aún seguía prendido, por lo que él tuvo que frenar.





¿A dónde vas?- grito desde la ventana del auto.





Vete al diablo- le respondí enojada.


Dios Loly, siento tanto la demora, pero eh estado un poco ocupada. Sin embargo aquí te dejo todo.
Audición aceptada
 
No importa linda, yo también estuve algo ocupada y no pude revisar tanto el tema. Wow estas en muchas novelas, ya veo porque, escribís muy lindo. SHAY ES TAN HERMOSA QUE ME DUELEN LOS OJOS POR VER TANTA BELLEZA. Suerte linda :)
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Basket case el Sáb 26 Oct 2013, 8:05 pm

vicstyles escribió:Realmente me alegra que hayas aceptado mi audición, tengo muchas ganas de estar en esta nove! Espero mas chicas audicionen pronto (: yo tambien amo a la sexy Cara♥
Aww, me alaga que quieras estar en la novela. 
Ya vendrán más chicas a audicionar :) 
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Basket case el Sáb 26 Oct 2013, 8:06 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hola, linda. ame la idea. Mañana te dejo mi ficha.

Okey, espero tu ficha :) :cosi: 
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Invitado el Sáb 26 Oct 2013, 8:08 pm

@Basket case escribió:
paularamirez escribió:

|Ivette Aubriot|Shay Mitchell|Zayn Malik|Asesina|

Capitulos:


Los Marginados {n.c}:


Capitulo 001
Encajar no es lo mio y nunca lo sera






Me dolía la cabeza, tenía los ojos hinchados y estaba segura de que mis ojos tenían unas grandes ojeras. Había llorado toda la noche y mi deteriorado aspecto ha sido la consecuencia. La alarma suena fuerte en mis oídos, alzo mi brazo y aplasto el pequeño botón y la alarma deja de sonar.





Mis pies se mueven pesadamente por el piso de mármol pulido de mi habitación. Pongo mis manos en el lavamanos y observo mi rostro en el espejo de mi baño, y no me eh equivocado, tengo los ojos hinchados y unas grandes ojeras bajo mis ojos. Prendo la ducha con agua caliente y me desvisto mientras espero a ver el vapor. Cuando sucede, me adentro a la ducha y me doy la ducha más rápida que puedo, es tarde y necesito llegar rápido a la escuela.





Me envuelvo en una toalla color celeste y salgo del baño con mis pantuflas rosas de conejitos, si, lose, es infantil, pero fue el último regalo que me dio mi madre antes de morir, así que podría decir que es lo último que tengo de ella, y por mas infantil que sean las pantuflas no pienso votarlas nunca.





Me pongo una simple blusa blanca manga corta, unos jeans negros y unas vans rojas. Camino por el pasillo de mi cuarto y paso por el cuarto de mi padre, lo oigo sollozar. Él no lo ha superado, yo tampoco, pero él se lo ha tomado peor que yo; el llora todo el tiempo, solo sale de su cuarto para ir a trabajar y cuando vuelve se encierra en su oficina o en su cuarto. Mi hermano menor ya lo supero, todo es más fácil para él, apenas tiene cinco años dudo que recuerde a mama cuando sea mayor.





Abro la puerta del cuarto de mi hermano y me lo encuentro atando sus pequeños zapatos. Me rio un poco, él ya es todo un hombre, es más independiente que yo cuando tenía esa edad. Camino hacia él, me agacho y comienzo atar sus pequeños zapatos.





-No necesito ayuda- él cruza sus dos pequeños brazos y hace un puchero.





-Todos necesitamos ayuda- término de atar sus zapatos y me levanto a coger su pequeña chaqueta, se la pongo y comienzo a  abotonarla hasta el cuello.





-¿Cómo papa?- mi cuerpo se tensó, lo mire a los ojos y le sonreí.





-Como papa- asentí con mi cabeza. Esa era la razón por la cual admiraba  mi hermano, nunca había visto que un niño afrontara de una forma tan madura una cosa así, el  a sus cinco años, era más maduro que yo a mis diecinueve años.





-Él va a estar bien. Mama me lo dice todo el tiempo- el bajo de la cama y cogió del piso su maleta roja, con dibujitos de animalitos.





-¿Hablas con mama?-  él se viro, se puso la maleta y se sentó junto a mí en el piso.





-Sí, y siempre me dice que tengo que cuidarte- me cogió de la mano y con sus pequeños labios, le dio un beso a mi mano. Observe el reloj de mi otra mano, eran las siete con veinte y si no nos apuramos llegaríamos tarde. Me levante del suelo y lo cargue en mis brazos.





-Se nos hace tarde- camine escaleras abajo con cuidado, de que yo y mi hermano no cayéramos.

-Ya desayune- lo mire con confusión





-¿cómo?-  él me sonrió y se bajó de mis brazos.





-Fácil. Se llama cereal con leche, e insomnio- me reí un poco, él definitivamente nunca dejaba de sorprenderme.





-Bueno, es hora de irnos.





El abrió la puerta de la casa y camino hasta la puerta del carro y espero a que yo la abriera. Cogí el pequeño aparato para abrir las puertas del coche y aplaste uno de los botoncitos.

(***)




-¡Ivv!- vire mi cuerpo al escuchar como alguien gritaba mi nombre a lo largodel pasillo del  High Time School. Era Amelia, mi única amiga en  aquel infierno, ella a diferencia mía podíamos considerarla una chica “popular”, era rubia, sus ojos eran azules, su cuerpo era esbelto y su rostro era hermoso. Tenía a miles de chicos bajo su manga.





-Lia- el apodo Lia se lo había inventado yo, cuando la conocí en mi primer día de clases. La gente suele pensar  que porque Amelia es rubia, es tonta, oxigenada y se acuesta con cualquiera, pero ella era todo lo contrario.

-Como va todo en casa- ella sabía todo sobre lo que ha pasado en mi casa. Ella fue quien me dio su hombro para que llorara por horas y horas y se lo agradezco.





-Más o menos. Luke se lo está tomando mejor que todos- ella me sonríe con ironía, ella sabe que mi hermano es todo un genio para su edad.





-Eso, ya lo tenía previsto





-Eres cruel





-Es la realidad- esa era la razón por la que Amelia era mi amiga, ella era savia a diferencia mía, ella pensaba antes de hacer las cosas, yo no.





El timbre del comienzo de clases.





-Tengo historia





-Biología- las dos hicimos una mueca. A Amelia no le gustaba que estemos en clases separadas, en especial, porque ella sabía que me suelen molestar y ella odiaba eso.

(***)
-¿Qué haces?- mire confundida a mi amiga, pero esta solo me sonrió y se sentó con su bandeja.





-Sentándome con mi mejor amiga en el almuerzo- le dio una mordida a su sándwich de crema de maní y jalea.

-No tienes que dañar tu reputación por mí- ella soltó un bufido, ya habíamos tenido esta conversación antes.





-Al diablo la reputación- ella volvió a dar un gran mordisco a su sándwich. Yo la mire mal, no me gustaba que ella se arriesgara por mí, y ella sabía eso, pero le valía un carajo.





Algo frio recorrió mi espina dorsal, algo frio y húmedo. Gaseosa. Alce mi vista y me encontré con los ojos color miel de mi más profundo enemigo, Liam Payne. Tenía una gran sonrisa sínica, y sus ojos reflejaban asco y repugnancia hacia mi persona. Me levante de golpe, con mis ojos cristalinos, las lágrimas se estaban apoderando de mí, pero yo no iba a llorar aquí, no enfrente de todo el mundo, yo no le mostraría a Liam Payne que soy débil.





Así que hice lo que todo cobarde haría en mi lugar, correr.



Hay un agujero en mi alma, hay un agujero en mi alma, no puedo llenarlo. Hay un agujero en mi alma ¿puedes llenarlo? ¿puedes llenarlo?- Flaws de Bastille
 

Dioses del olimpo|O.S:


 

 

 

La capucha de su campera de color negro estaba sobre su cabeza, moviéndose un poco cada vez que ella daba un paso. Tenía la cabeza gacha y miraba sus pies al caminar para no tropezarse contra alguien; escuchaba las conversaciones de todo el mundo, no le importaba quien fuera, y además tenía el puro derecho, la mayoría de las conversaciones eran críticas hacia ella.

 

 

Se remango la manga de su campera y miro aquella marca en su muñeca derecha, aquella marca que la hacía más especial que todo el mundo en aquel pasillo sala. Toco su marca y segundos después volvió a poner en su lugar la manga, no sin antes vigilar que nadie la haya visto, le harían más imposible la vida si se enteraban que tenía la misma marca que aquellos 5 chicos que tanto odiaba.

 

 

La campana toco, le tocaba sociales y estaba al otro lado del campus <> pensó comenzando a correr, de la forma más normal que podía, pero para ella era casi imposible, los hijos de Zeus tenían aquella característica de atletismo. Ella podía comer tanto como quisiese, pero nunca engordaría.

 

 

-Green, llega tarde- le dijo el profesor con una sonrisa, literalmente, macabra.

 

 

-Lo siento- me disculpe bajando la cabeza. Todas las miradas estaban sobre ella, y ella odia eso.

 

 

-Nerd- dijo un ruloso al fondo de la sala, mientras fingía toser y toda la clase se reía de ella. Suspiro con frustración, quería romperle la tráquea, podía, pero lo tenía prohibido.

 

 

 -¿Qué?- le pregunto un castaño de ojos azules- ¿la nerd está enojada?- le volvió a preguntar el mismo castaño, pero ella, como la persona con buenos modales que es, lo ignoro, a él y a la furia que crecía en su interior.

 

 

Camino a paso rápido hacia su banca, pero algo la detuvo, el sonido de su cuerpo cayendo en el frio suelo de piedra. Alguno de los chicos le habían puesto el pie para que callera; escucho las estruendosas risas de los 5 chicos, y ahí, en aquel momento, fue cuando su paciencia se extinguió. 

 

 

Sus ojos, sus ojos ya no eran los mismos, su anterior color verde ya no estaba, lo había remplazado un color negro, el cual no solo ocupaba su iris, sino todo su ojo en sí. Sus manos aplastaron el suelo, provocando grandes grietas en el suelo el cual temblaba por el movimiento que ella había hecho. Ella se levantó temblando, tenía miedo de lo que estaba a punto de hacer, pero lo necesitaba.

 

 

Sus ojos vagaron por toda el aula, todas las personas la miraba, ellos estaban asustados e incluso algunos estaban temblando. Viro su rostro y le dio una fría mirada a su profesor, una maliciosa sonrisa se avecino por sus labios; su mano se estiro por completo y una fuerte vibración salió de ella, dejando a los restos de su profesor estampados en aquella pizarra. Los gritos de horror se hicieron presentes, pero ella no los dejaría escapar, no hoy. Su mano se volvió a estiras, pero esta vez su mano se dirigió hacia la puerta, esta se cerró de repente de forma brusca, para que después el pestillo dejara cerrada por completo la puerta.

 

 

Esta vez alzo sus dos brazos los cuales sacaron las mismas vibraciones, en la pared se veía la sangre, todos estaban muertos, tal y como ella había soñado tantas veces, en escenarios tan diferentes.

 

 

Viro su rostro de nuevo hacia al frente y dejo tronar su cuello. La excitación se podía ver en sus ojos, tenía a sus 5 presas favoritas en frente suyo, esto era como el paraíso para ella, el paraíso de la venganza. Sus manos se alzaron, alzando también a los cinco jóvenes.

 

 

-En mis 17.000 mil años de vida, nunca tuve que sufrir tanto. 15 años de mi existencia aguantándolos. Eh vivido la primera y segunda guerra mundial ¡dios! ¡Yo provoque la primera guerra mundial!, pero heme aquí, siendo destruida por unos estúpidos mortales- exclamo enojada la joven, apretando cada vez más su mano, formando un puno. Aquello chicos nunca se habían sentidos tan arrepentidos de su comportamiento, y ahora al borde la muerte, querían pedir perdón.

 

 

-No- se escuchó una fuerte voz que hizo vibrar el lugar, pero ya era tarde, su mano se había 


Prologo:


Prologo
Somos un puzzle que no encaja





Hay un momento en nuestras vidas en que todos estamos conectado, lose, suena raro, pero es la verdad. Cuando las vidas están conectadas las cosas suceden sin ayuda si quiera del destino.





Sus espaldas se deslizaron por sus puertas, las lágrimas inundaban sus mejillas y le provocaban un nudo en su garganta. Su mente maquinaba diferentes preguntas ¿Por qué yo? ¿Qué tengo de malo? ¿Por qué no me aceptan? ¿Tan raro soy? Eran algunas de las preguntas que no dejaban de repetirse en su mente, atormentándolos. La puerta sonó.





-¿Estas bien?- la pregunta provenía de padres, madres, primos e incluso uno de los pocos amigos que tenían.





-Si- aquella respuesta, la habían usado tantas veces que hasta ellos podía creerse, pero no era verdad, ellos no estaban bien. Detuvieron su llanto por unos seguros, hasta que escucharon el cansado suspiro de aquellas personas, y los pesados pasos, que daban a entender que ellos ya estaban lejos.







Sus estéreos se prendieron de repente, algunos se sobresaltaron, mientras otros solo se dedicaron a darle una mala mirada a su aparato, pero ninguno de ellos se levanto a apagar aquel estero, simplemente se quedaron sentados, escuchando.





Talk de Coldplay sonaba por los parlantes, la melodiosa voz de Chris Martin los relajaba y los envolvía de nuevo a su triste realidad. Sintieron las lágrimas aproximarse a sus ojos, pero las devolvieron de nuevo, hoy no iban a llorar, de nuevo. Aquella canción decía tanto de su vida, que por un momento sintieron que fue escrita para ellos, pero no era así, ellos no eran los únicos, había más personas como ellos.





Sintieron como un revoltijo en su estómago, como si algo estuviera pasando, pero decidieron no prestarle atención y volvieron su cabeza hacia atrás, mirando fijamente hacia el techo. Pero de algo que no se habían percatado era que aquella canción era diferente, aquella canción se había vuelto un himno, aquella canción era, El Himno de Los Marginados.





Oh hermano no puedo, no puedo ser comprendido. He estado intentando alcanzarte duramente, pero no sé qué hacer. Oh hermano no puedo creer que es verdad, estoy tan asustado sobre el futuro, y quiero hablarte. Oh quiero hablarte- Talk by Coldplay.


Diana {n.c}:


 Capitulo 11 
Paula Smith




Estaba casi ahogada de la risa. Jo estaba haciendo una gran imitación de Nicole, y bueno creo que yo no era la única que se estaba matando de risa, todas las chicas estaban igual que yo. Sentía varias miradas, por lo que disimuladamente vire mi rostro, y me encontré con la mirada de cinco chicos- idiotas- sobre nosotras.





El timbre sonó y todas decidimos pararnos, pero por desgracia, ninguna de las siguientes clases me tocaba con alguna de ellas, tal vez, solo tal vez, esa sea la razón por la que no las allá conocido antes.

(***)
El timbre del final de clases sonó. El alivio recorrió mi cuerpo y una gran sonrisa apareció en mi rostro, este, definitivamente, podía ser catalogado como el mejor día que haya tenido. Fui la última en salir de la sala, pues digamos que nunca me ha gustado estar amontonada con miles de personas en un puerta.





Cuando Salí por las puertas, me encontré raramente con el auto de mi padre y con su chofer, el cual estaba afuera esperándome. Conozco a Martí desde que tengo uso de razón, y el al ser un hombre muy joven-26 años- era como mi hermano mayor.

-Hola Martí- lo salude.





-Hola señorita Smith- me saludo. Intento abrir la puerta del auto, pero yo lo detuve.





-Yo lo hago- le informe. El dudo por medio segundo, pero después me asintió y se alejó para el entrar en el asiento de piloto; creo que él me conocía el suficiente como para saber que yo odio que me traten como lo hacían la mayoría de “empleados”.





-Buenos días, querida- me saludo mi padre. Tenía una gran y falsa sonrisa, él quería algo lo sabía.

-Escúpelo- le pedí cruzándome de brazos. El cerró los ojos por un instante y después dejo escapar un gran suspiro.





T-enemos una cena esta noche. Te quiero lista a las 6:00 pm, ni menos ni más- me ordeno de forma fría, para en segundos volver su vista hacia el teléfono y comenzar a contestar llamadas.

(***)




Alise mi negro y demasiado corto vestido. Me puse un poco de brillo labial, mascara de pestañas y pase el cepillo por mi ondulado cabello. Me mire en el espejo con asombro. Me reí, está definitivamente no parecía yo, incluso podía decir que, me veía bonita.





-Paula baja ahora- escuche el grito apresurado de mi padre desde la planta baja. Cogí mi bolsa de forma apresurada y Salí corriendo escaleras abajo, para encontrarme con la enojada mirada de mi padre, apenas vi sus ojos supe lo que tenía que hacer. Corrí apresurada hacia el auto, abrí la puerta y me trepe en el auto.





Coming home, coming home- cantaba en susurros mientras el auto avanzaba, con mis hermanos jugando videojuegos, mi padre hablando por teléfono y yo, bueno yo estaba cantando.





El auto freno y nos dejó enfrente de una gran mansión, por alguna razón sentía un mal presentimiento, pero como siempre decidí ignorarla. Bajamos todos del auto y nos posicionamos fuera de la puerta, mi padre aplasto el botón del timbre, para segundos después la puerta comenzara a abrirse.





¿Malik?- susurre sorprendida. Una sonrisa sínica se avecino a sus perfectos labios, ¿qué?  ¿Yo acabo de decir eso?, definitivamente hoy no iba a ser un buena noche.





Señor Smith, un gusto tenerlo aquí. Por favor pase- le invito a pasar a mi padre, a mis hermanos  y a mí. Pase a su lado casi corriendo, con la cabeza gacha y disimulando mi profundo nerviosismo. ¿Los padres de Zayn conocían a mi papa? Aun peor ¿Por qué yo no sabía eso?





Jeff es un gusto tenerte aquí- dijo su padre, dijo casi la misma frase que Zayn había dicho. Mi padre le dio la mano al padre y a la madre de Malik, para después posicionar su mano en mi hombro y en el hombro de uno de mis dos hermanos.





Ellos son mis hijos. Ella es paula, y ellos son los gemelos, Christian y Greg- nos presentó señalándonos a cada uno respectivamente. Los tres-mis hermanos y yo- le dimos la mano a todos, excepto yo, estaba completamente decidida a ignorar a Zayn, el no destruiría mi noche, no hoy.





Hija- me llamo mi padre- saluda a Zayn- me casi ordeno con una mirada amenazadora.





Ya nos conocemos- escuche decir a la ronca voz de Zayn a mis espaldas. Vire un poco mi rostro y el me miraba disimuladamente con asco, bien, por lo menos sentíamos odio mutuo.





Bueno- dijo la madre de Zayn, Tricia- Es hora de comer- dijo con una gran sonrisa caminando hacia lo que era el comedor mientras todos la seguíamos, como patitos.

(***)




Los mayores conversaban, mis hermanos conversaban entre si y Zayn y yo, bueno Zayn comía y yo también. De repente se me ocurrió una maravillosa idea.

Padre- le llame interrumpiendo su conversación. El me miro serio, a él no le gustaba que interrumpieran sus conversaciones- Me siento mal, ¿crees que podría irme a casa?- le pregunte fingiendo una cara de malestar.





Oh claro linda. Déjame llamar a Martí- respondió un poco preocupado mientras sacaba su teléfono. Wow, merezco un Oscar, mi padre es un hombre difícil de convencer, o también fingía porque quería que me largara.





Jeef, no. Que Zayn la lleve- le dijo con una sonrisa. Zayn iba a quejarse, pero su padre se anticipó y le dio una mala mirada.





Claro- susurro disgustado levantándose de su silla. Me dio una mirada para que caminara junto a él.

Gracias- le dije entrando en su auto.





No tenía opción- dijo frio prendiendo el motor provocando un fuerte sonido.

Lo sé- le confesé.





Entonces para que preguntas- dijo un poco enojado.





Eres un idiota- masculle enojada.





¡Quién te crees para juzgarme! Tú no sabes quién soy-grito enojado.





Eh vivido toda mi vida con tus insultos, me has criticado, humillado y denigrado, sin siquiera conocerme. Bienvenido al club- le dije abriendo la puerta del carro que aún seguía prendido, por lo que él tuvo que frenar.





¿A dónde vas?- grito desde la ventana del auto.





Vete al diablo- le respondí enojada.


Dios Loly, siento tanto la demora, pero eh estado un poco ocupada. Sin embargo aquí te dejo todo.
Audición aceptada
 
No importa linda, yo también estuve algo ocupada y no pude revisar tanto el tema. Wow estas en muchas novelas, ya veo porque, escribís muy lindo. SHAY ES TAN HERMOSA QUE ME DUELEN LOS OJOS POR VER TANTA BELLEZA. Suerte linda :)
Si, estoy en varias colectivas, la mayoría son mías.
Invitado



Invitado

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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Basket case el Sáb 26 Oct 2013, 8:13 pm

paularamirez escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
paularamirez escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
|Ivette Aubriot|Shay Mitchell|Zayn Malik|Asesina|

Capitulos:


Los Marginados {n.c}:


Capitulo 001
Encajar no es lo mio y nunca lo sera






Me dolía la cabeza, tenía los ojos hinchados y estaba segura de que mis ojos tenían unas grandes ojeras. Había llorado toda la noche y mi deteriorado aspecto ha sido la consecuencia. La alarma suena fuerte en mis oídos, alzo mi brazo y aplasto el pequeño botón y la alarma deja de sonar.





Mis pies se mueven pesadamente por el piso de mármol pulido de mi habitación. Pongo mis manos en el lavamanos y observo mi rostro en el espejo de mi baño, y no me eh equivocado, tengo los ojos hinchados y unas grandes ojeras bajo mis ojos. Prendo la ducha con agua caliente y me desvisto mientras espero a ver el vapor. Cuando sucede, me adentro a la ducha y me doy la ducha más rápida que puedo, es tarde y necesito llegar rápido a la escuela.





Me envuelvo en una toalla color celeste y salgo del baño con mis pantuflas rosas de conejitos, si, lose, es infantil, pero fue el último regalo que me dio mi madre antes de morir, así que podría decir que es lo último que tengo de ella, y por mas infantil que sean las pantuflas no pienso votarlas nunca.





Me pongo una simple blusa blanca manga corta, unos jeans negros y unas vans rojas. Camino por el pasillo de mi cuarto y paso por el cuarto de mi padre, lo oigo sollozar. Él no lo ha superado, yo tampoco, pero él se lo ha tomado peor que yo; el llora todo el tiempo, solo sale de su cuarto para ir a trabajar y cuando vuelve se encierra en su oficina o en su cuarto. Mi hermano menor ya lo supero, todo es más fácil para él, apenas tiene cinco años dudo que recuerde a mama cuando sea mayor.





Abro la puerta del cuarto de mi hermano y me lo encuentro atando sus pequeños zapatos. Me rio un poco, él ya es todo un hombre, es más independiente que yo cuando tenía esa edad. Camino hacia él, me agacho y comienzo atar sus pequeños zapatos.





-No necesito ayuda- él cruza sus dos pequeños brazos y hace un puchero.





-Todos necesitamos ayuda- término de atar sus zapatos y me levanto a coger su pequeña chaqueta, se la pongo y comienzo a  abotonarla hasta el cuello.





-¿Cómo papa?- mi cuerpo se tensó, lo mire a los ojos y le sonreí.





-Como papa- asentí con mi cabeza. Esa era la razón por la cual admiraba  mi hermano, nunca había visto que un niño afrontara de una forma tan madura una cosa así, el  a sus cinco años, era más maduro que yo a mis diecinueve años.





-Él va a estar bien. Mama me lo dice todo el tiempo- el bajo de la cama y cogió del piso su maleta roja, con dibujitos de animalitos.





-¿Hablas con mama?-  él se viro, se puso la maleta y se sentó junto a mí en el piso.





-Sí, y siempre me dice que tengo que cuidarte- me cogió de la mano y con sus pequeños labios, le dio un beso a mi mano. Observe el reloj de mi otra mano, eran las siete con veinte y si no nos apuramos llegaríamos tarde. Me levante del suelo y lo cargue en mis brazos.





-Se nos hace tarde- camine escaleras abajo con cuidado, de que yo y mi hermano no cayéramos.

-Ya desayune- lo mire con confusión





-¿cómo?-  él me sonrió y se bajó de mis brazos.





-Fácil. Se llama cereal con leche, e insomnio- me reí un poco, él definitivamente nunca dejaba de sorprenderme.





-Bueno, es hora de irnos.





El abrió la puerta de la casa y camino hasta la puerta del carro y espero a que yo la abriera. Cogí el pequeño aparato para abrir las puertas del coche y aplaste uno de los botoncitos.

(***)




-¡Ivv!- vire mi cuerpo al escuchar como alguien gritaba mi nombre a lo largodel pasillo del  High Time School. Era Amelia, mi única amiga en  aquel infierno, ella a diferencia mía podíamos considerarla una chica “popular”, era rubia, sus ojos eran azules, su cuerpo era esbelto y su rostro era hermoso. Tenía a miles de chicos bajo su manga.





-Lia- el apodo Lia se lo había inventado yo, cuando la conocí en mi primer día de clases. La gente suele pensar  que porque Amelia es rubia, es tonta, oxigenada y se acuesta con cualquiera, pero ella era todo lo contrario.

-Como va todo en casa- ella sabía todo sobre lo que ha pasado en mi casa. Ella fue quien me dio su hombro para que llorara por horas y horas y se lo agradezco.





-Más o menos. Luke se lo está tomando mejor que todos- ella me sonríe con ironía, ella sabe que mi hermano es todo un genio para su edad.





-Eso, ya lo tenía previsto





-Eres cruel





-Es la realidad- esa era la razón por la que Amelia era mi amiga, ella era savia a diferencia mía, ella pensaba antes de hacer las cosas, yo no.





El timbre del comienzo de clases.





-Tengo historia





-Biología- las dos hicimos una mueca. A Amelia no le gustaba que estemos en clases separadas, en especial, porque ella sabía que me suelen molestar y ella odiaba eso.

(***)
-¿Qué haces?- mire confundida a mi amiga, pero esta solo me sonrió y se sentó con su bandeja.





-Sentándome con mi mejor amiga en el almuerzo- le dio una mordida a su sándwich de crema de maní y jalea.

-No tienes que dañar tu reputación por mí- ella soltó un bufido, ya habíamos tenido esta conversación antes.





-Al diablo la reputación- ella volvió a dar un gran mordisco a su sándwich. Yo la mire mal, no me gustaba que ella se arriesgara por mí, y ella sabía eso, pero le valía un carajo.





Algo frio recorrió mi espina dorsal, algo frio y húmedo. Gaseosa. Alce mi vista y me encontré con los ojos color miel de mi más profundo enemigo, Liam Payne. Tenía una gran sonrisa sínica, y sus ojos reflejaban asco y repugnancia hacia mi persona. Me levante de golpe, con mis ojos cristalinos, las lágrimas se estaban apoderando de mí, pero yo no iba a llorar aquí, no enfrente de todo el mundo, yo no le mostraría a Liam Payne que soy débil.





Así que hice lo que todo cobarde haría en mi lugar, correr.



Hay un agujero en mi alma, hay un agujero en mi alma, no puedo llenarlo. Hay un agujero en mi alma ¿puedes llenarlo? ¿puedes llenarlo?- Flaws de Bastille
 

Dioses del olimpo|O.S:


 

 

 

La capucha de su campera de color negro estaba sobre su cabeza, moviéndose un poco cada vez que ella daba un paso. Tenía la cabeza gacha y miraba sus pies al caminar para no tropezarse contra alguien; escuchaba las conversaciones de todo el mundo, no le importaba quien fuera, y además tenía el puro derecho, la mayoría de las conversaciones eran críticas hacia ella.

 

 

Se remango la manga de su campera y miro aquella marca en su muñeca derecha, aquella marca que la hacía más especial que todo el mundo en aquel pasillo sala. Toco su marca y segundos después volvió a poner en su lugar la manga, no sin antes vigilar que nadie la haya visto, le harían más imposible la vida si se enteraban que tenía la misma marca que aquellos 5 chicos que tanto odiaba.

 

 

La campana toco, le tocaba sociales y estaba al otro lado del campus <> pensó comenzando a correr, de la forma más normal que podía, pero para ella era casi imposible, los hijos de Zeus tenían aquella característica de atletismo. Ella podía comer tanto como quisiese, pero nunca engordaría.

 

 

-Green, llega tarde- le dijo el profesor con una sonrisa, literalmente, macabra.

 

 

-Lo siento- me disculpe bajando la cabeza. Todas las miradas estaban sobre ella, y ella odia eso.

 

 

-Nerd- dijo un ruloso al fondo de la sala, mientras fingía toser y toda la clase se reía de ella. Suspiro con frustración, quería romperle la tráquea, podía, pero lo tenía prohibido.

 

 

 -¿Qué?- le pregunto un castaño de ojos azules- ¿la nerd está enojada?- le volvió a preguntar el mismo castaño, pero ella, como la persona con buenos modales que es, lo ignoro, a él y a la furia que crecía en su interior.

 

 

Camino a paso rápido hacia su banca, pero algo la detuvo, el sonido de su cuerpo cayendo en el frio suelo de piedra. Alguno de los chicos le habían puesto el pie para que callera; escucho las estruendosas risas de los 5 chicos, y ahí, en aquel momento, fue cuando su paciencia se extinguió. 

 

 

Sus ojos, sus ojos ya no eran los mismos, su anterior color verde ya no estaba, lo había remplazado un color negro, el cual no solo ocupaba su iris, sino todo su ojo en sí. Sus manos aplastaron el suelo, provocando grandes grietas en el suelo el cual temblaba por el movimiento que ella había hecho. Ella se levantó temblando, tenía miedo de lo que estaba a punto de hacer, pero lo necesitaba.

 

 

Sus ojos vagaron por toda el aula, todas las personas la miraba, ellos estaban asustados e incluso algunos estaban temblando. Viro su rostro y le dio una fría mirada a su profesor, una maliciosa sonrisa se avecino por sus labios; su mano se estiro por completo y una fuerte vibración salió de ella, dejando a los restos de su profesor estampados en aquella pizarra. Los gritos de horror se hicieron presentes, pero ella no los dejaría escapar, no hoy. Su mano se volvió a estiras, pero esta vez su mano se dirigió hacia la puerta, esta se cerró de repente de forma brusca, para que después el pestillo dejara cerrada por completo la puerta.

 

 

Esta vez alzo sus dos brazos los cuales sacaron las mismas vibraciones, en la pared se veía la sangre, todos estaban muertos, tal y como ella había soñado tantas veces, en escenarios tan diferentes.

 

 

Viro su rostro de nuevo hacia al frente y dejo tronar su cuello. La excitación se podía ver en sus ojos, tenía a sus 5 presas favoritas en frente suyo, esto era como el paraíso para ella, el paraíso de la venganza. Sus manos se alzaron, alzando también a los cinco jóvenes.

 

 

-En mis 17.000 mil años de vida, nunca tuve que sufrir tanto. 15 años de mi existencia aguantándolos. Eh vivido la primera y segunda guerra mundial ¡dios! ¡Yo provoque la primera guerra mundial!, pero heme aquí, siendo destruida por unos estúpidos mortales- exclamo enojada la joven, apretando cada vez más su mano, formando un puno. Aquello chicos nunca se habían sentidos tan arrepentidos de su comportamiento, y ahora al borde la muerte, querían pedir perdón.

 

 

-No- se escuchó una fuerte voz que hizo vibrar el lugar, pero ya era tarde, su mano se había 


Prologo:


Prologo
Somos un puzzle que no encaja





Hay un momento en nuestras vidas en que todos estamos conectado, lose, suena raro, pero es la verdad. Cuando las vidas están conectadas las cosas suceden sin ayuda si quiera del destino.





Sus espaldas se deslizaron por sus puertas, las lágrimas inundaban sus mejillas y le provocaban un nudo en su garganta. Su mente maquinaba diferentes preguntas ¿Por qué yo? ¿Qué tengo de malo? ¿Por qué no me aceptan? ¿Tan raro soy? Eran algunas de las preguntas que no dejaban de repetirse en su mente, atormentándolos. La puerta sonó.





-¿Estas bien?- la pregunta provenía de padres, madres, primos e incluso uno de los pocos amigos que tenían.





-Si- aquella respuesta, la habían usado tantas veces que hasta ellos podía creerse, pero no era verdad, ellos no estaban bien. Detuvieron su llanto por unos seguros, hasta que escucharon el cansado suspiro de aquellas personas, y los pesados pasos, que daban a entender que ellos ya estaban lejos.







Sus estéreos se prendieron de repente, algunos se sobresaltaron, mientras otros solo se dedicaron a darle una mala mirada a su aparato, pero ninguno de ellos se levanto a apagar aquel estero, simplemente se quedaron sentados, escuchando.





Talk de Coldplay sonaba por los parlantes, la melodiosa voz de Chris Martin los relajaba y los envolvía de nuevo a su triste realidad. Sintieron las lágrimas aproximarse a sus ojos, pero las devolvieron de nuevo, hoy no iban a llorar, de nuevo. Aquella canción decía tanto de su vida, que por un momento sintieron que fue escrita para ellos, pero no era así, ellos no eran los únicos, había más personas como ellos.





Sintieron como un revoltijo en su estómago, como si algo estuviera pasando, pero decidieron no prestarle atención y volvieron su cabeza hacia atrás, mirando fijamente hacia el techo. Pero de algo que no se habían percatado era que aquella canción era diferente, aquella canción se había vuelto un himno, aquella canción era, El Himno de Los Marginados.





Oh hermano no puedo, no puedo ser comprendido. He estado intentando alcanzarte duramente, pero no sé qué hacer. Oh hermano no puedo creer que es verdad, estoy tan asustado sobre el futuro, y quiero hablarte. Oh quiero hablarte- Talk by Coldplay.


Diana {n.c}:


 Capitulo 11 
Paula Smith[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]




Estaba casi ahogada de la risa. Jo estaba haciendo una gran imitación de Nicole, y bueno creo que yo no era la única que se estaba matando de risa, todas las chicas estaban igual que yo. Sentía varias miradas, por lo que disimuladamente vire mi rostro, y me encontré con la mirada de cinco chicos- idiotas- sobre nosotras.





El timbre sonó y todas decidimos pararnos, pero por desgracia, ninguna de las siguientes clases me tocaba con alguna de ellas, tal vez, solo tal vez, esa sea la razón por la que no las allá conocido antes.

(***)
El timbre del final de clases sonó. El alivio recorrió mi cuerpo y una gran sonrisa apareció en mi rostro, este, definitivamente, podía ser catalogado como el mejor día que haya tenido. Fui la última en salir de la sala, pues digamos que nunca me ha gustado estar amontonada con miles de personas en un puerta.





Cuando Salí por las puertas, me encontré raramente con el auto de mi padre y con su chofer, el cual estaba afuera esperándome. Conozco a Martí desde que tengo uso de razón, y el al ser un hombre muy joven-26 años- era como mi hermano mayor.

-Hola Martí- lo salude.





-Hola señorita Smith- me saludo. Intento abrir la puerta del auto, pero yo lo detuve.





-Yo lo hago- le informe. El dudo por medio segundo, pero después me asintió y se alejó para el entrar en el asiento de piloto; creo que él me conocía el suficiente como para saber que yo odio que me traten como lo hacían la mayoría de “empleados”.





-Buenos días, querida- me saludo mi padre. Tenía una gran y falsa sonrisa, él quería algo lo sabía.

-Escúpelo- le pedí cruzándome de brazos. El cerró los ojos por un instante y después dejo escapar un gran suspiro.





T-enemos una cena esta noche. Te quiero lista a las 6:00 pm, ni menos ni más- me ordeno de forma fría, para en segundos volver su vista hacia el teléfono y comenzar a contestar llamadas.

(***)




Alise mi negro y demasiado corto vestido. Me puse un poco de brillo labial, mascara de pestañas y pase el cepillo por mi ondulado cabello. Me mire en el espejo con asombro. Me reí, está definitivamente no parecía yo, incluso podía decir que, me veía bonita.





-Paula baja ahora- escuche el grito apresurado de mi padre desde la planta baja. Cogí mi bolsa de forma apresurada y Salí corriendo escaleras abajo, para encontrarme con la enojada mirada de mi padre, apenas vi sus ojos supe lo que tenía que hacer. Corrí apresurada hacia el auto, abrí la puerta y me trepe en el auto.





Coming home, coming home- cantaba en susurros mientras el auto avanzaba, con mis hermanos jugando videojuegos, mi padre hablando por teléfono y yo, bueno yo estaba cantando.





El auto freno y nos dejó enfrente de una gran mansión, por alguna razón sentía un mal presentimiento, pero como siempre decidí ignorarla. Bajamos todos del auto y nos posicionamos fuera de la puerta, mi padre aplasto el botón del timbre, para segundos después la puerta comenzara a abrirse.





¿Malik?- susurre sorprendida. Una sonrisa sínica se avecino a sus perfectos labios, ¿qué?  ¿Yo acabo de decir eso?, definitivamente hoy no iba a ser un buena noche.





Señor Smith, un gusto tenerlo aquí. Por favor pase- le invito a pasar a mi padre, a mis hermanos  y a mí. Pase a su lado casi corriendo, con la cabeza gacha y disimulando mi profundo nerviosismo. ¿Los padres de Zayn conocían a mi papa? Aun peor ¿Por qué yo no sabía eso?





Jeff es un gusto tenerte aquí- dijo su padre, dijo casi la misma frase que Zayn había dicho. Mi padre le dio la mano al padre y a la madre de Malik, para después posicionar su mano en mi hombro y en el hombro de uno de mis dos hermanos.





Ellos son mis hijos. Ella es paula, y ellos son los gemelos, Christian y Greg- nos presentó señalándonos a cada uno respectivamente. Los tres-mis hermanos y yo- le dimos la mano a todos, excepto yo, estaba completamente decidida a ignorar a Zayn, el no destruiría mi noche, no hoy.





Hija- me llamo mi padre- saluda a Zayn- me casi ordeno con una mirada amenazadora.





Ya nos conocemos- escuche decir a la ronca voz de Zayn a mis espaldas. Vire un poco mi rostro y el me miraba disimuladamente con asco, bien, por lo menos sentíamos odio mutuo.





Bueno- dijo la madre de Zayn, Tricia- Es hora de comer- dijo con una gran sonrisa caminando hacia lo que era el comedor mientras todos la seguíamos, como patitos.

(***)




Los mayores conversaban, mis hermanos conversaban entre si y Zayn y yo, bueno Zayn comía y yo también. De repente se me ocurrió una maravillosa idea.

Padre- le llame interrumpiendo su conversación. El me miro serio, a él no le gustaba que interrumpieran sus conversaciones- Me siento mal, ¿crees que podría irme a casa?- le pregunte fingiendo una cara de malestar.





Oh claro linda. Déjame llamar a Martí- respondió un poco preocupado mientras sacaba su teléfono. Wow, merezco un Oscar, mi padre es un hombre difícil de convencer, o también fingía porque quería que me largara.





Jeef, no. Que Zayn la lleve- le dijo con una sonrisa. Zayn iba a quejarse, pero su padre se anticipó y le dio una mala mirada.





Claro- susurro disgustado levantándose de su silla. Me dio una mirada para que caminara junto a él.

Gracias- le dije entrando en su auto.





No tenía opción- dijo frio prendiendo el motor provocando un fuerte sonido.

Lo sé- le confesé.





Entonces para que preguntas- dijo un poco enojado.





Eres un idiota- masculle enojada.





¡Quién te crees para juzgarme! Tú no sabes quién soy-grito enojado.





Eh vivido toda mi vida con tus insultos, me has criticado, humillado y denigrado, sin siquiera conocerme. Bienvenido al club- le dije abriendo la puerta del carro que aún seguía prendido, por lo que él tuvo que frenar.





¿A dónde vas?- grito desde la ventana del auto.





Vete al diablo- le respondí enojada.


Dios Loly, siento tanto la demora, pero eh estado un poco ocupada. Sin embargo aquí te dejo todo.
Audición aceptada
 
No importa linda, yo también estuve algo ocupada y no pude revisar tanto el tema. Wow estas en muchas novelas, ya veo porque, escribís muy lindo. SHAY ES TAN HERMOSA QUE ME DUELEN LOS OJOS POR VER TANTA BELLEZA. Suerte linda :)
Si, estoy en varias colectivas, la mayoría son mías.
Jajaja, igual me sigue pareciendo que escribís muy bien, sean o no tuyas las colectivas. :teespio: (que rompe bolas que soy poniendo los iconsitos estos, es que estoy acostumbrada a cuando el foro tenia solo los normales, son como un juguete nuevo).
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Walters. el Sáb 26 Oct 2013, 8:14 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
Im reader bitches escribió:Dejo mi capi ahorita y saludo rápido, es que no tengo mucho tiempo en este momento :/ tal vez no entiendas mucho la historia o de lo que trata pero a mi me gusta asdfghjklñ

Caaaaaaaaaaaaaaap:

Capitulo 1:
 
Está aburrida e impaciente, todo el mundo puede notarlo. Le agradece sarcásticamente a su hermano mentalmente y suspira esperando que la fila avance más rápido. “Es por una buena causa, esperar es un buen precio a cambio de no matar a nadie” Se dice en un susurro y se remueve inquieta en su lugar de la fila. Estar rodeada de muchas personas nunca le ha provocado mucha comodidad.
Muerde su labio al ver una gran cantidad de color roja a su derecha, mira al otro lado por inercia, y se topa con algo que no esperaba ver.
Al principio, el guardia en la puerta de la tienda no parece más que eso, un guardia; pero cuando gira la mirada hacia la chica endurece sus ojos y muestra su verdadera identidad, la cual sólo ella puede notar.
"Mierda"  piensa "un Geier en la tienda. Y eso que yo pensaba que salir a comprar no iba a ser interesante" Reprime una sonrisa y cuando se da cuenta, es su turno de pagar.
Sale de la tienda con una pequeña bolsita blanca en su mano, toma una gran bocanada de aire y se encamina hacia su hogar, sintiendo que la siguen. Quiere diversión y no hay mejor manera de divertirse que una pequeña pelea con persecución incluida, pero el mundo tiene otros planes.
Toma un pequeño atajo al salir del centro de la ciudad, entra por un parque a las áreas verdes de éste y camina a lo largo del lugar, esperando encontrarse ya con la última parte no restringida de la plaza. Pasa por una parte caída de la reja supuestamente electrificada que separa el bosque del parque e inspira el aire familiar de la naturaleza que la rodea desde que tiene memoria. Escucha los pasos a su espalda y sonríe, aferrando con fuerza la bolsa del pan y las verduras. Casi podía escuchar la voz de su padre en su cabeza “Lobito, no vuelvas tarde a casa, vendrán unas cuantas personas y quiero que estés presente cuando lleguen” y ella respondería “Tranquilo pa’ no creo demorarme mucho en ir a comprar” Monroe sonreiría y besaría la frente de Cass “Solo no tengas una aventura, ambos sabemos que si la tienes probablemente no llegues hasta la próxima semana” Reirían levemente y la chica saldría de la casa, despidiéndose con la mano de su padre. Oh, cierto; eso fue lo que pasó.
Pero ella no quiere hacer caso esta vez, la adrenalina es demasiada como para ignorarla. Y crece más al escuchar un chirrido venir de su alrededor. Después de todo... Ella no había sido quien empezó con todo esto.

********************************************

- Hola Ualira, hola Violette.
- Monroe.- Responde la señora, la chica pelirroja le da una pequeña sonrisa cálida al hombre frente a ellas.
- Pasen, son completamente bienvenidas.- Dice él, abre la puerta y la cierra a su espalda luego de que ambas mujeres entran.- Entonces...- Frota sus manos.- ¿En qué puedo servirles?
- Pues, necesito tu ayuda en algo.- Murmura la señora mayor, saca un papel de su bolsillo y se lo entrega al Wesen frente a ella.
- Mmmh.- Monroe frunce los labios.- Si. Creo tener lo que necesitas.- Camina a un perchero y saca una bufanda, la enrolla en su cuello y guarda el papel en su bolsillo.- Vamos, tenemos que ir a la tienda por unas cuantas cosas. Tú, Luna, puedes ir a dar una vuelta por el bosque, mi hija no tardará mucho en llegar.- Le sonríe, la pelirroja asiente y sale de la casa, camina unos cuantos pasos y se adentra en el bosque. Esas son algunas ventajas de vivir en las afueras de Portland, das unos cuantos pasos y te topas con las verdes garras de los árboles, algo que sin duda a aquella pelirroja le gustaría; poder entrenar, ser ella misma entre la naturaleza, dar paseos y todo rodeada de la tranquilidad del bosque, pero últimamente han estado yendo de un lado a otro para visitar a personas que no conoce a penas teniendo tiempo para descansar e ir a la universidad; ella no entiende por qué, pero sabe que es por su bien.
Mira a su alrededor, está aún en el comienzo del bosque, donde todavía se puede distinguir la casa que dejó hace unos minutos; luego mira al interior del bosque mientras coloca una mano dentro del bolsillo de su abrigo. Tiene ganas de entrenar.
Camina hasta que siente que los árboles la aíslan del resto de la ciudad, saca uno de sus abanicos de el bolsillo de su abrigo y lo abre lentamente, con cuidado y algo de ansiedad, practica un poco el movimiento de su mano y fija su vista en un árbol frente a ella, respira profundamente y cierra los ojos por un segundo, poniendo toda su concentración en su objetivo.
Gira su muñeca con rapidez, y lanza el abanico hacia adelante, directo al tronco del árbol; el arma vuelve a su mano, así que como impulso vuelve a lanzarlo hacia adelante, seguido rápidamente por otro abanico que saca de su abrigo, ambos vuelven a sus manos luego de hacer profundos cortes en el tronco del árbol. La pelirroja sonríe, y está por guardar su abanicos, cuando una figura aparece de repente de entre los arbustos, asustándola. Lanza uno de los abanicos hacia el árbol al lado de aquella figura, procurando solo asustarlo. Al final resultó ser solo una chica. Una chica que ella ya conocía.

- Menos mal que sé que tu puntería es perfecta o si no ya habría pensado que querías cortarme la cabeza.- Murmura la castaña respirando profundamente. Violette sonríe de lado.
- Bueno...- Vacila, la chica de cabello chocolate la mira con los ojos como platos.
- ¡Luna Violette Loveheart!- Grita la castaña con el ceño fruncido.
- ¡Maria Cassiel Frank!- La imita la pelirroja sonriente, la otra chica sonríe de lado y sopla un mechón de pelo que cae sobre su frente.- Hey, ¿Qué fue lo que te pasó?
Cass admira su vestimenta, con pequeños cortes y algunas manchas oscuras -al parecer de sangre-  y una que otra herida por su rostro, su cabello se encuentra algo desordenado y con algunas hojas, la castaña afirma con fuerza la pequeña bolsa blanca, esta última sin ningún rasguño.
 - Él empezó.- Dice, poniéndose a la defensiva.- Aunque debo admitir que no me quedé sin hacer nada, pero ese no es el punto. Tú sabes como son los buitres.
- ¿Sabes que voy a visitarte y tú vas a divertirte con un Geier?- Pregunta la pelirroja, a punto de reír.
- Oye, no me mal entiendas. Yo solo quería luchar con alguien, no iba a revolcarme con un viejo de 50 años.- Exclama Cass.
- Sabes que no lo decía en doble sentido.- Aclara Luna.
- Si, pero si es que alguien escucha esta conversación no quiero que piensen mal de mi.- Se encoge de hombros.
- ¿Quién estaría escuchando esta conversación?- Pregunta la chica de ojos azules.
- Él.- Cass señala hacia unos arbustos justo detrás de Violette, ella se gira rápidamente pero no distingue nada.
- ¿Quién era?
- No lo sé.- Se encoge de hombros.- Pero tenía ojos azules, eso fue lo único que vi.- Camina hacia los arbustos.- Ya se fue, pero me parece que te dejó algo.
- ¿Qué?- Murmura confundida la pelirroja, se acerca a Cass y ella le entrega un papel con su nombre escrito en un lado.
- Ábrelo.- Le dice la castaña, Luna hace una mueca y decide abrir el papel. Desdobla primero una parte y luego la otra, topándose así con el contenido de la carta.


********************************************


La soledad, una de sus mejores amigas.
El día había pasado rápido sin mucho sol ni calor, un día fresco y nublado; en su idioma. Un día para divertirse y causar problemas.
Había pasado la mañana buscando algo con que pasar el rato, pero fue en la tarde cuando encontró por fin algo más divertido. Se topó con un chico, quien empezó a coquetearle y a darle cumplidos, así que Savage decidió no dejársela tan fácil, luego de haber notado que él tenía una linda motocicleta negra con la cual podía jugar un rato y podía ser su premio por soportar durante tanto tiempo a un chico tan irritante como él.
- ¿Te parece si vamos a mi casa?- Había propuesto él, acercándose peligrosamente a la rubia.
- No.- Sonrió ella falsamente, justo cuando una patrulla de policías se estacionaba en la acerca paralela a la que ellos se encontraban.- Yo me llevo tu moto.
- ¿Qué?
Él no logró reaccionar cuando Alejandra ya estaba sobre su motocicleta con el motor encendido, intentó detenerla, pero ella ya había arrancado y se encontraba lejos de él como para intentar alcanzarla. "Idiota" pensó ella mientras sentía su cabello revoloteando con el viento y haciéndole cosquillas en el cuello "¿Quién deja las llaves de una motocicleta puestas?". Unas centellearon a su espalda, por lo que echó una rápida mirada al espejo retrovisor y descubrió que la policía estaba siguiéndola; al parecer los gritos del chico habían alertado a la patrulla de la otra calle. "Excelente" pensó maliciosa, y aceleró la motocicleta, siendo perseguida por aquel auto con luces brillantes en el techo.
Logró salir de esa situación sin que la policía la atrapara, así que luego de llegar a su casa y dejar su nueva moto estacionada y con cadenas por si a algún estúpido le daban ganas de llevársela, subió a su habitación y se encerró ahí un tiempo.
Estuvo escuchando música a todo volumen por un tiempo, y es lo que sigue haciendo ahora, pero un ruido externo, un estruendo la saca de su ensimismamiento. Se levanta de su cama y se asoma a la ventana, saca una mano por ella y siente que se humedece con tan solo llevar un segundo ahí afuera; sus labios se curvan levemente y baja corriendo las escaleras, toma sus llaves y sale de su casa cerrando la puerta detrás de si.
Deja que la lluvia comience a empaparla, las gotas recorren su cara, su pelo, su cuerpo y a ella le gusta que eso pase, las lágrimas del cielo empiezan a mezclarse con las suyas, pero la lluvia lo disimula. Cierra sus ojos un momento, echando su cabeza hacia atrás; pasó toda la tarde demasiado tranquila, o por lo menos más de lo normal y ahora está más relajada lo cual es extraño, pero está bien.
De un momento a otro siente que la observan, hace tiempo ha estado sintiendo que hay alguien siguiéndola y viéndola todo el tiempo, por lo que se obliga a dejar de llorar. No puede dejar que la vean débil, como una chica con sentimientos siendo que ella es todo lo contrario, o eso es lo que dicen acerca de ella.
Ale respira profundamente y se obliga a volver a entrar a su casa, con esa mirada siguiéndola todo el tiempo; no lo niega, quiere averiguar quien es, pero sabe que tal vez no le convenga hacerlo.
¡A la mierda! Ella sabrá quien es la persona que la observa. Y cuando lo descubra, tal vez esa persona tenga su merecido.


Besos, Ángel
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Ángel, me encanto, escribís muy lindo  
Ay, gracias:3 me halagas en serio, linda :cosi: 
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Muffin_chocolate el Dom 27 Oct 2013, 10:36 am

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Savannah Bennett||Jade Thirwall||V de Venganza||Louis Tomlinson
Midnight Memories:

Capitulo Uno
Every time i close my eyes it's like a dark paradise


Podría contar los días que faltan para que se acabe el verano y el otoño se filtre en las hojas, pintándolas de amarillo y rojo. Sin embargo, en ese instante la luz moteada de media tarde ofrecía un espléndido color esmeralda y podía sentir calor en la cara. Mientras el sol me empapara todo era posible. A un lado de la escuela de mi hermana todo se encontraba completamente tranquilo. Como cualquier otro día en Colourblind. Como mi vida. Yo era la única persona en espera de la salida de los niños, claro aún faltaba media hora para que fueran liberados de esa prisión llamada “Escuela primaria”, por la que todas la personas tenemos que pasar. Salí antes de la universidad porque le prometí a Amy que vendría hoy por ella. Me asegure de que nadie me viera y saque el libro que me encontraba leyendo desde hace unos días; Orgullo y Prejuicio. Ese libro me recordaba a mi profesora de francés en la preparatoria. Feminista en extremo. De hecho ahora que lo recuerdo creo que este libro fue el inicio de la revolución feminista, en efecto. Tal vez esa fue la razón de que este libro fuera prohibido por la iglesia, si en este aburrido pueblo la iglesia prohibió varios libros ¿Por qué?, no lo sé y tal vez nunca lo hare.
El timbre de la escuela que marcaba la salida se escuchó estruendosamente en toda la zona. Rápidamente escondí mi libro y me pare de puntillas para ver si mi hermana se encontraba por ahí, así fue, ella estaba ahí; francamente se veía adorable sus ojos verde claro que irradiaban felicidad, su cabello dorado se veía aún más hermoso a la luz del sol, su vestido de flores hacia conjunto con sus zapatos color rosa, añadiendo que sus trencitas y su listón la hacían ver especial, mientras que mis ojos igualmente verde claro probablemente irradiaban cansancio y aburrimiento, tal vez tendría una ojeras gigantes y mi piel parecía descolorida con mi pelo rubio rojizo. Me vería mejor si al menos hubiera tenido el cabello rojo intenso como mi madre, o de un suave tono dorado como mi hermana, pero el mío era tan apagado como el de las monedas sucias.
-Hola, ___-Saludo una voz entrecortada, dando saltos delante de mí.
-Hola, ¿Qué tal tu día?
-Aburrido.
-Lo imagine-Dije con una gran sonrisa en mi rostro-¿Nos vamos?-Amy asintió y la tome de la mano para irnos a casa.
El estruendoso sonido del despertador inundo mis oídos. Me levante de mala gana, la noche anterior termine de leer el increíble libro, era interesante, bastante podría decirse.
-¡Ya levántate ____!-Se escuchó el grito de mi madre desde la cocina.
-¡Ya voy!-Grite de vuelta
Solo quedaban pocos días de verano, pronto comenzaría el otoño y la idea no era muy satisfactoria, por lo menos no para mí. En Colourblind la llegada del otoño solo significaba una cosa; comenzaría a nevar, cosa que mis dos mejores amigas disfrutarían a todo dar. No me quedaba más que conformarme pero disfrutaría al máximo lo que me quedara de este. Así que me vestí con unos shorts negros que quedaban un poco arriba de mi rodilla, una remera blanca de manga corta, sandalias a juego y me deje el cabello suelto. Un leve olor a comida invadió mis fosas nasales, mi estómago dejo soltar un rugido, tenía hambre  “Tal vez porque no cenaste anoche, ___.” Me recordó mi cerebro. Mientras terminaba de arreglarme se me ocurrió pasar mi vista hacia el reloj de mi habitación. ¡7:53!, tenía apurarme o perdería la primera clase de la universidad. Tome mi bolso y baje corriendo las escaleras.
-Se me hace tarde, mamá-Avise a mi madre-Desayunare en la universidad, ¡Adiós, los quiero!
Cerré la puerta y salí corriendo hacia la escuela sin esperar respuesta alguna. El viento hacia que mi cabello volara y mis parpados se abrieran un poco más de lo que debían, me detuve a tropezones cuando vi algo poco usual en este pueblo, una mudanza. Era bastante raro ahí puesto a que todas las personas vivían ahí desde hace varios años y ya nunca se cambiaron de casa o más personas se mudaron aquí en diez años, solo las personas con suerte salían de ahí, ese pueblo tenía tan reducida la comunicación que no tenían Starbucks, las películas que estaban al cine llegaban tan atrasadas que ya estaban en DVD, el internet era más que lento y había escasos centros comerciales que siempre estaban abarrotados de gente. Sacudí la cabeza alejando mis pensamientos y seguí corriendo antes de que se me hiciera más tarde de lo ya era.
 
Llegue a la universidad en tiempo record, bueno no tan así en el camino sufrí varios inconvenientes; entre ellos: Se me salió una sandalia mientras corría y tuve que regresar por ella, me equivoque de calle porque me seguí y me dolían las tripas porque no había comido absolutamente nada. Toque la puerta del salón de dibujo técnico.
-Pase-Se escuchó desde atrás de la puerta
Empuje la puerta de madera un poco, suficiente para que mi pequeño cuerpo pudiera pasar por ahí. Todas las miradas de la sala se dirigieron a mí, estoy segura de que me he de haber puesto roja de vergüenza. Camine hasta el único asiento disponible, a la esquina y al fondo, Genial.
3 horas en las que estuve a punto de morir, ahora salía a comer. Fui a la cafetería y compre una pizza, un sándwich, una manzana, un panquecito y una soda, no debías ser tan inteligente para saber que tenía hambre. Fui a sentarme en una mesa.
-A que no adivinas lo que paso-Conocía esa voz casi tanto como a la poseedora de esta. Savannah Bennett, mi mejor amiga. Ella era una chica más alta que todas las otras mujeres de su edad esto sumado a su complexión delgada hacían que pareciera una muñequita, tenía un cabello negro y lacio con ojos grises, traía puesto un lindo vestido color celeste con un cinturón azul marino a juego y converse a juego.
-Hola, ¿Cómo estás bien?, yo bien ¿Tu?, Igualmente gracias
-Sáltate esa parte, ____ ¿quieres saber o no?-Cuestiono la chica sentándose en una silla ubicada a un lado de la mía.
-Ya dime, Savannah.
-Ok, fue épico, yo estaba ahí y tú debiste estarlo, nunca imagine que pudiera pasar era como imposible…
 -Ve al grano-La interrumpí.
-Que amargada-Continuo hablando-Así cuando llegue me encontré con Perrie y como todos los días, nos sentamos en la banca de siempre y entonces llego Zayn Mailk-Abrí la boca-Si lo sé y le dijo que si quería salir-Mis ojos se abrieron como platos esta vez y pegue un grito ahogado-Ella le dijo que si y fue épico porque debiste ver a Pezza, parecía un tomate.
-Oh mi dios, llegas tarde y de todo lo que te pierdes-Comente, ella rio-No adivinaras lo que vi esta mañana.
-Creo que ese término ya lo use yo.
-Sí, sí, sí. Cállate, vi…..una mudanza.-Use un efecto de emoción.
-¿Enserio?
-Sí, lo juro.-Levante mi mano en señas de juramento
-Wow, no ha habido una aquí desde hace 10 años.
-Lo mismo pensé yo en la mañana.
-¿Qué pensaste esta mañana?-Una persona se unió a la conversación. Harry Styles, mi mejor amigo. Un chico alto, con rulos, ojos verdes, linda sonrisa y un conquistador profesional de mujeres. Vestía una camisa negra y pantalones de jean.
-Que no ha habido aquí una mudanza en 10 años, Harry-Explique
-Aah, eso es cierto. ¿Traerán chicas lindas?
-¿Solo piensas en mujeres, Hazza?-Cuestiono Savannah
-Y tú solo en hombres, Sawila.
-Toche. ¿Traerán chicos lindos?
Me pegue en la frente con la palma de mi mano, en señal de frustración, esos dos son un caso perdido y lo peor de todo, son hermanastros pero se llevan bastante bien.
 -Se ve que tenías hambre, ___.
-Si no desayune…iba algo tarde.
-Tu cuando no-Afirmo otra voz uniéndose a la conversación. Perrie Edwards, mi otra mejor amiga. Ella era una chica de cabello rubio claro, ojos azules hermosos, finas facciones y cuerpo envidiable. Vestía un pantalón de jean, una remera morada y sandalias a juego.
-Es que nadie dice “Hola”, ¿Qué hise yo para merecer esto?
-Hola-Dijeron mis 3 acompañantes al unísono
-Así está mejor.
-Me duele el trasero-Exclamo la pelinegra.
-¡Savannah esas cosas no se dicen!-La reprendió Perrie
-Pero son ustedes, ¿Qué podría pasar?
-Nunca conseguirás un novio-Bromeo Harry
-Por lo menos yo no seré un viejo gordo, calvo y ermitaño que se rasca la panza mientras ve infomerciales en la televisión y que tiene doce gatos-Se defendió de la broma, pero el tono jocoso se hacía notar en su voz.
-Me ofendes, niña. Yo no perderé mis rizos sexys.
-Soy mayor que tú, Hazz y tus rizos no son sexys pareces un algodón de azúcar café.
Perrie y yo intercambiamos miradas, esos dos iniciaban peleas estúpidas que duraban horas, ambas nos paramos y nos fuimos a caminar.
-Esos dos algún día terminaran matándose-Perrie negó con la cabeza, yo puse una sonrisa pícara en mi rostro, ella lo noto-¿Qué?
-Así que ¿Mailk, eh?
Las mejillas de la chica se pusieron rojas a más no poder.
-Recuérdame matar a Savannah cuando la vuelva a ver.
-Lo hare.
-Matare a esa mujer y a su dolido trasero.-Reí por sus ocurrencias
-En la mañana vi una mudanza.
-Eso es bastante raro, será el tema principal de los chismes toda la semana.
-Eso puedo asegurarlo. Oye pero ya enserio ¿Mailk?
-Bueno, me tomo desprevenida nunca me imaginé que yo le gustara o algo así.
-¿Cuándo vas a salir con él?
-El viernes, no sé dónde planea llevarme, no hay nada interesante en este pueblo.
-Y nunca lo habrá.
-Logre alcanzarlas, mi condición física está mejorando-Savannah se metió en medio de nosotras dos.
-Pezza, creo que tienes algo pendiente-Le recordé a la rubia, si soy mala.
-¿Qué?-Le señale a la chica en medio de nosotras con mi cabeza-Ah, Savannah Rain Bennett, te matare sádicamente mañana.
-Esperaba algo mejor de ti, Pezza-La verdad, si me decepciono.
-Es que tengo flojera.
-Tú siempre tienes flojera-Dijo la pelinegra.
-Y a ti siempre te duele el trasero, tienes hambre o sueño; así que no te quejes-Contraataco Perrie.
-Oye Sawila, no es por nada pero ¿Qué hace unos minutos no estabas cómodamente peleándote con tu hermano?
-Sí…
-Y entonces ¿tus peleas con Harry suelen durar un poco más, no?-Volví a preguntar
-Si pero llego esa cosa que hace llamar “Boobear”-Hizo comillas aéreas.
-Eres un caso perdido-Dijo la rubia con un gesto decidido.
-Lo sé perfectamente-Afirmo.
Llegue a mi casa y lo primero que hise fue: aventar mi bolso y tirarme en el sillón principal de la sala. No había nadie en casa, normal un martes. Amy estaba en sus clases de ballet, Papá trabajado. Como siempre. Y Mamá en el supermercado comprando todo lo que se necesita para la semana- ya que el día anterior no lo había hecho-, o fue a esperar a que mi hermana saliera de su clase.
Encendí la televisión, no tenía tarea. Busque algo interesante pero no había absolutamente nada bueno. Me levante a la cocina y fui por una manzana, subí escaleras arriba con dirección a mi cuarto. Entre a mi pieza que consistía de una cama individual, una mesita de noche con dos cajones y una lámpara encima, un closet color caoba, un estante blanco con varios libros; prohibidos y permitidos, cuatro paredes color rosa claro con varios cuadros y dibujos -hechos por mí- puestos en ellas, en la esquina de la habitación junto a la ventana se encontraba mi escritorio con todos mis lápices, pinturas, colores, gises y más materiales de arte. Cabe mencionar que estudio una carrera de arte en la universidad. En otro rincón de la habitación se localizaba mi tocador, poseedor de un gran espejo. Por mi amplia ventana se podía apreciar el bosque, mi casa estaba a la entrada del gran bosque de Colourblind, la entrada no estaba permitida pero cuando Savannah, Perrie y yo éramos pequeñas íbamos todo el tiempo en busca de una aventura pero ya no lo hacíamos más desde que el padre de Savannah se casó con la mamá de Harry. No había tenido una aventura desde entonces y eso fue hace nueve años, ahora tengo veinte y no pasa nada interesante en mi vida. Recuerdo que en el bosque había un lago, un lago cristalino que dejaba que los peces se vieran, había bastantes flores; entre ellas orquídeas, rosas, violetas, claveles y tulipanes. El aire puro podía respirarse con facilidad, era tan relajante. Suspire recordando esos preciosos momentos, que no volverán.
Sentí ganas de llorar, como extrañaba esos tiempos, no sé porque ya no lo hacíamos más. Me levante aun con las lágrimas amenazando a salir de mis ojos y tome mi libro favorito; “Como matar a un ruiseñor”, adoraba ese libro, claro que no se trataba de como matar al pájaro si no de…otras cosas.
Dormía plácidamente en mi cama pero una idea en mi mente me obligo a despertarme. Tome una hoja blanca y el primer lápiz que encontré y comencé a dibujar, sin saber lo que hacía. No podía detenerme, mi mano ya no respondía a mis órdenes, era como si tuviera vida propia. Deslice mi vista hacia el reloj de mi habitación que marcaba la media noche. Mi mano se detuvo, mire el dibujo, era un chico. Por primera vez en mi vida sentí miedo, miedo de verdad. Nunca había visto a esa persona. Guarde el dibujo lo más rápido que pude en el interior del cajón principal de mi mesita de noche. Con la respiración agitada pregunte en un susurro:
-¿Qué demonios me paso?
-Me estoy volviendo loca-Comente mientras comíamos
-¿Por qué?-Pregunto mi rubia amiga.
-No le digan a nadie, esto va para ti, Savannah-La mencionada bajo la cabeza-.Ayer me desperté a medianoche y me puse a dibujar como desquiciada, no sabía que era lo que estaba dibujando, cuando deje de dibujar me di cuenta de que era una persona.
Mis acompañantes cruzaron miradas con los ojos como platos.
-¿Qué?-Cuestione
-Nada-Dijeron ambas al unísono con un cierto tono de nerviosismo en su voz.
-Ams. Oye Perrie recuerdas lo que te dije esta mañana que teníamos que hacer.
-¿Qué me dijist…-La chica le lanzo una mirada furiosa-.Aah, si eso. ____, tenemos que hacer algo, te vemos luego.-Cuando termino esa frase Savannah la jalo del brazo a la rubia y se fue, que raras. Pero ahora que lo pienso ¿Por qué ellas deberían saber algo?
-Hola __-Me saludo Harry, se veía cansado y somnoliento.
-Hola, Hazz ¿Por qué tan cansado?
-Es que estuve haciendo…cosas-Dijo de repente.
-¿Cosas?-Levante una ceja.
-Sí, cosas.
-Dimeee-Alargue la palabra
-No.
-Es una de tus cosas pervertidas, es lo más seguro.
-No, pero cuéntame…Que ha sido de tu vida en estas últimas horas.
-No evites el tema.
-¿Qué tema?
-¡No hagas eso!
-¿Hacer qué? 
-Ash.-Harry comenzó a reírse como loco y yo lo mire con cara de pocos amigos.
-Creo que vivir en la misma casa que Savannah te ha hecho daño.
-¿Por qué?
-Porque así es ella. Y deja de hacer preguntas.
-Si…Oye Savannah me dijo que…-Lo interrumpí
-¿Te lo dijo?...Oh la matare, yo le dije que no dijera nada, esa mujer tiene alma de reportera, le dice todo a todos.
-Ella solo me dijo que te dijera que la acompañaras a la biblioteca un libro… ¿Hay algo de lo que no debía enterarme?
-Si bueno no ¿Quiere que la acompañe?
-¿De que no debo enterarme?...Anda dime soy tu mejor amigo.-Hiso un puchero
-Ok, te lo diré…
 

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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

Mensaje por Fallon. el Dom 27 Oct 2013, 3:58 pm

¡¡¡¡Regrese!!!! xD Bueno, como te decía me recuerda a un anime que estaba viendo con mi hermano, ''yu yu hakusho'' era algo así el punto es que en el primer capitulo el protagonista muere y puede regresar a la vida pero convirtiendose en algo raro para ayudar al mundo )? nah, no te lleves mucho de mi rara explicación xD

Si   la Kaya es perfecta   si fuera hombre me la violara   Bueno, creo que no llegaría a tanto, quizás si xD jajajaja ok, ya me aloque .-.
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Re: Maldecidas (Between heaven and hell) | Novela colectiva | Audiciones abiertas

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