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Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

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Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 5:01 pm

Ficha:


Ficha
— Nombre: Love Rehab
— Autor Colectiva.
— Adaptación: No. 
— Genero: Depende de las escritoras.
— Advertencia: Todavía nothing.
— Otras paginas: No, solo aquí.


Love Rehab


¿Qué es el amor?


Difícil pregunta de responder, hasta hoy en día nadie ha podido dar un preciso significado de tan enigmática palabra. Por más definiciones que haya, nunca habrá una que la concrete como tal.


Nadie, absolutamente nadie, decide cómo y cuándo enamorarse. Es algo que llega por sí solo, sin ser buscado. Tampoco decides de quien enamorarte, por más que puedas negarlo, tus sentimientos te recordaran que no es cierto, que te enamoraste de esa persona quieras aceptarlo o no. También suelen decir que enamorarse duele, más si es de un amor prohibido o imposible. Pero como dicho anterior mente, nadie decide; cómo, cuándo y de quien enamorarse.
Una historia diferente. Donde todo lo mencionado ocurrió.


El centro de rehabilitación Lutheran Rehab es conocido por tener las mejores atenciones y cuidados para las personas con cualquier tipo de enfermedad mental o física. Además de ser uno de los mejores en ayudar a las personas, también ser caracterizado por tener a los mejores especialistas del país. Cualquiera no entra a trabajar allí, solo si eres realmente bueno.
Como cualquier centro de rehabilitación, ellos tienen dos reglas;  “Nada de encariñarse con los pacientes” y “Nada de amoríos en las instalaciones”. La cual no puede ser incumplida. Hasta que el amor decide llegar a la vida de los especialista y pacientes del centro de rehabilitación Lutheran Rehab.
Ellos, los especialistas, no solo rompieron las reglas y se encariñaron con sus pacientes, sino que también se enamoraron.
Se enamoraron de esas personas con enfermedades mentales y enfermedades físicas. Que a pesar de saber las consecuencias que obtendrían lo hicieron.


—Solo soy una suicida—
—Eres una suicida, a la que amo y estoy dispuesto ayudar—

*
— ¿Por qué sigues aquí acompañándome? Sabes que nunca volveré a caminar, seré un inservible para siempre—
—Puede que no vuelvas a caminar, pero hay que tener fe. Nunca serás un inservible, y si lo eres, serás mi inservible al cual amare siempre—

*
—No puedes amarme, sabes las reglas del centro. Puedes ser despedido
—Claro que puedo, y estoy dispuesto a correr el riesgo, por ti—



Reglas:


¡Léelas!:


 Respecto ante todo.
Son audiciones, no se reserva.
 Lenguaje adecuado por favor, nada de wachiturro.
Si audicionas, te comprometes. Empezamos y la terminaremos.
 No se escribe al estilo guion de teatro, sino con el guion del dialogo.
 A las tres faltas, adiós novela colectiva.
 Los personajes son libres.
 Para audicionar no se harán ficha, pero deben llenar un code que dejare mas abajo.
No audicionen por Louis Tomlinson ni Zoella Sugg. 
Si leíste todas las reglas deja un gif de Max Irons en spoiler con el titulo de "Max es de Nick"




Aclaraciones:


Clickea:

Al audicionar tiene que elegir si el chico sera un especialista o un paciente, igual con la chica. No pueden ser los dos pacientes o especialistas, uno de uno por favor. El/La especialista debe de ser un doctor, psicólogo, enfermera/o y/o Psiquiatra. Ejemplo: Doctor en... {Ustedes deciden en que, solo que concuerde con lo que tenga el paciente}


El/la paciente deben colocar cualquier tipo de enfermedad mental o física, o las dos. Ejemplo: Discapacitado y sufre deprecio o Cambio de personalidades y bipolar. 


Code

Código:
<center><br><div style="width:130px; height:13px;"></div><table><td><div style="background-image: url(GIF O FOTO DE LA CHICA); width: 245px; height: 290px; border-radius: 50px 0px 0px 10px;"></div></td><td></div><div style="background-image: url(GIF O FOTO DEL CHICO); width: 245px; height: 290px; border-radius: 0px 50px 10px 0px;"></div></table></center>

[color=#ffffff]Nombre del chico | especialista o paciente | especialidad o enfermedad mental y/o física.[/color]
[color=#ffffff]Nombre de la chica | especialista o paciente | especialidad o enfermedad mental y/o física.[/color]

[center]Dejar un capítulo o one shot de tu autoria en spoiler.[/center]
Presentación:
¡Holí! Mi nombre es Nicol, pueden decirme Harriet{así  me llama mi madre Rach}, Nick, Nicki o como deseen :3 Llevaba días con esta idea en la mente y decidí hacerla  Espero que les guste la idea tanto como a mi  Y audicionen bastante. Las audiciones cerraran cuando hayan suficientes. 


Última edición por .Nicol. el Lun 07 Oct 2013, 7:05 pm, editado 7 veces
Invitado



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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 5:16 pm

Max es de Nick:


Nick, aca estoy yo lkdjalksdj Dios, me encanto la idea. Encima el gif que pusiste Muero. Bueno, voy a audicionar por el Horan... Ya te dejo todo.
Invitado



Invitado

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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 5:40 pm

Priscilla.- escribió:
Max es de Nick:


Nick, aca estoy yo lkdjalksdj Dios, me encanto la idea. Encima el gif que pusiste  Muero. Bueno, voy a audicionar por el Horan... Ya te dejo todo.
¡Priiiiiiiiiiiiiisc!
Si, max es mio, mio, mio baba (?.
dfghjkjhgf que bueno que te encanto  
Horan, el latigable leprechaun :33 
Lo espero para aceptarlo
Invitado



Invitado

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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Miér 02 Oct 2013, 5:42 pm

Nicoooooooooooooool, deoooooz D:
Muero, literalmente me encantó la trama, y todo, normal, lo has escrito tú :eaea:

Max es de Nick, pero lo comparte con su sensual Aida (?:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
All you need is this (?:



Harry E. Styles | Especialista | Psiquiatra.
Sylvie B. Felton | Paciente | Trastorno explosivo intermitente y piromanía.

♔Capítulo o shot de tú autoría.:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 


Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.


Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.


–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.


–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogióla bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.


Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 


Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos.

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–


Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 5:55 pm




Niall Horan | paciente | Trastornos de Anciedad/Suicida |.
Milla Fitzpatrick  | especialista | enfermera.


Prologo {Me haces bien:
 
Prologo


“Un esquizofrénico es una persona que ya tiene una tendencia natural para ausentarse de este mundo, hasta que un hecho-grave o superficial, dependiendo de cada caso hace que  cree una realidad solo para el. El caso puede evolucionar hasta un punto en que el paciente te ausenta totalmente de la realidad, que llamamos catatota, o por el contrario puede ir mejorando y permitir que el paciente trabaje y desarrolle una vida prácticamente normal. Depende tan solo de un factor: el ambiente. ”- Verónica decide morir, Pablo Coelho.

“Veinticinco, veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte…”. La castaña contaba los minutos para marcharse de ese horrible lugar. Había pasado tres años de su vida concurriendo a esas monótonas sesiones con su psicólogo en aquella oficina gris que solo contaba con un gran ventanal, dos amplios sillones negros y una biblioteca repleta de libros, algo viejos y polvorientos.
Estaba aburrida. Nunca había logrado entender como el joven de no mas de veintiocho años podía llevar una vida tan organizada y meticulosamente planeada.
Se podía identificar que era un hombre estructurado de familia adinerada, seguramente casado, y con uno o dos hijos. Su psicólogo no era la persona mas divertida del mundo, al igual que sus sesiones no eran tan gratas como las de la Doctora Smith, su psiquiatra.
Pero la había ayudado, ese hombre que estaba sentado frente a ella, observándola, con una mano sobre su pierna, sujetando un anotador y una lapicera, y la otra alrededor de su barbilla, con su dedo índice cruzándole los labios, la había ayudado.

-Aun faltan un par de minutos Coraline… Entiendo que consideres que ya estas curada, es una patología muy común… Pero tu madre…-

-Mi madre cree que aun es conveniente que asista para afinar asperezas-lo interrumpió la castaña con voz suave y algo pausada- Se cual es su opinión, ella misma se encarga de dejarme bien en claro que mi locura ha afectado su vida hasta el punto de llegar a corromper su matrimonio, con mi padre…-continuo, fijando su vista en algún punto indeterminado en la pared.

-Ya hemos hablado acerca de eso Cora-dijo su psicólogo.- Creí que habíamos dejado en claro que lo que te paso debe quedar en el pasado…  Ni tu ni nadie podrá remediarlo-

-Lo se.-susurro Coraline mordiéndose el labio inferior para seguir conectada con esa realidad que todo el mundo compartía, pero que para ella solo era un pasatiempo, luego de su sesión, probablemente volvería a su realidad, esa donde se sentía segura.-Pero mi madre se encarga de recordarmelo todos los días, ¿Usted no puede hablar con ella?-pregunto.

-¿Y que quieres que le diga, Cora?-pregunto el psicólogo escribiendo rápidamente cada palabra que salía por la boca de la castaña junto con alguna que otra observación que luego lo ayudarían a analizar su progreso.
Si algo estaba seguro era que su comportamiento era influenciado, en gran parte, por su madre.
Susan, no era no persona mal. Simplemente no había podido perdonar a su hija por cosas que, como bien sabia, no había hecho intencionalmente. Pero la odio y el rencor que sintió en ese momento la cegó, desquitándose con Coraline.

-No lo se… Que ya me ha dado el alta-respondió Coraline haciendo una mueca que bien podía interpretarse como sonrisa, pero que no lo era del todo, aun se podía ver el dolor detrás de sus ojos.

-No puedo hacer eso… Eres tu la que debe decirle cuando parar.-dijo el, observando como la castaña ponía los ojos en blanco.

-¿A usted le parece fácil?-soltó Coraline sin prestarle atención a la pequeña sonrisa que surcaba los labios de su psicólogo.

-¿Fácil?-repitió el- Debemos primero analizar su significado. Es una palabra muy amplia que debe ser usada con respeto… Depende de quien lo mire sera mas o menos fácil, Cora... Por ejemplo, para algunos amar es fácil, pero hay quienes, pasan su vida buscando a quien amar, a su alma gemela o a un gran amigo con quien compartir momentos y nunca lo consiguen... Y eso, no es por falta de sentimientos o por que no sean seres humanos... Ese "algo" llamado destino lo quiso así... Y ellos no tienen otra opción mas que aceptarlo.... Por eso, fácil, no es la palabra que yo usaría Coraline.-explico el hombre parándose de su asiento para servirse un poco de café que lo esperaba, caliente, sobre una pequeña mesa a la orilla de la puerta de entrada.

-Entonces… ¿Qué palabra usaría?-pregunto la castaña, volviendo a repasar lo minutos que le faltaban para salir corriendo de ese lugar.

-Preparado… Yo me preguntaría si ya estoy preparado-le respondió dando un sorbo a su café.

-¿Estoy preparada para ponerle un limite a mi madre?-dijo ella pensando seriamente en las palabras que el hombro le había dicho- No, no estoy preparada… Aun no.

-¿Entonces?-

-¿Entonces, que?-

-Entonces por que sigues quejándote de tus secciones semanales conmigo, si aun no eres capaz de enfrentar a tu propia madre…-le respondió el, quitándole las palabras de la boca a la castaña, que ya sabia de antemano cual seria su respuesta.
En esos tres años había llegado a analizar al joven hombre mas que a cualquier otra persona. No lo conocía… ¡Por supuesto que no lo conocía!, pero ella podía ver a través de sus ojos azules cuando el estaba alegre o triste, e incluso cual seria el rumbo de su conversación.

-¿Cree usted que seré capaz de encontrar a mi alma gemela?-pregunto la castaña cambiando de tema. Esa pregunta le había quedado rondado en su mente luego que el mencionara la palabra "amor", además, Cora ya estaba cansada del mismo discurso. No quería hablar de su madre, ni de su pasado.

-¿Es fácil para ti el amor?-respondió el psicólogo, aun de pie frente a la puerta. Cora advirtió que esas serian las ultimas palabras que cruzarían por esa semana. El reloj ya había marcado las cuatro en punto y sus sesión acababa de terminar.

-Yo amo a alguien-soltó la castaña, esta vez formando una verdadera sonrisa.

-Afortunada seas Coraline, no hay nada mas saludable en esta vida que al amor…-

-¿Pero usted cree que alguien pueda llegar a amarme? Soy una esquizofrenia en pleno proceso de rehabilitación… Es casi imposible-hablo Cora, recordando las palabras que su madre le había dicho en mas de una ocasión sobre amar y ser amada.

-Cualquier ser en este mundo que posea sentimiento es libre de amar Coraline… Y ya te he dicho que no me trates de usted, me haces sentir viejo, y solo tengo seis años mas que vos…-dijo el joven, revisando su reloj pulsera para asegurarse que aun le quedaban un par de minutos para llegar a la importante reunión planificada por su prometida desde, hacia ya, un mes.

-Lo siento, Niall. No volverá a pasar, lo prometo-dijo la castaña, poniéndose de pie para despedirse de su psicólogo hasta la siguiente semana.
El joven, rubio y de grandes ojos azules del color del cielo luego de una tormenta, le abrió la puerta a su ultima paciente. Coraline, la joven que había llegado hasta su consultorio un frió día de invierno, inmersa en su propia realidad intentando salir adelante luego de su traumatica experiencia.
"Ayuda", fue lo primero que escucho salir de sus labios, y automáticamente, Niall Horan entendió que ella lo necesitaba.
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 5:58 pm

Zarry HorTomPay :) escribió:Nicoooooooooooooool, deoooooz D:
Muero, literalmente me encantó la trama, y todo, normal, lo has escrito tú :eaea:

Max es de Nick, pero lo comparte con su sensual Aida (?:
All you need is this (?:



Harry E. Styles | Especialista | Psiquiatra.
Sylvie B. Felton | Paciente | Trastorno explosivo intermitente y piromanía.

♔Capítulo o shot de tú autoría.:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 


Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.


Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.


–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.


–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogióla bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.


Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 


Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos.

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–


Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.

¡Aiiiiiiiiiidaaaa!
El gif  ¡Me violo a Max!  esta bien, solo lo compartiré contigo y con mari  



Aceptada


Audicionaste por mi padre  el sensual de mi padre  (?)
obviamente aceptada :eaea: 
Ame el capitulo :33 ¿como se llama? me quede con las ganas de seguir leyendo

¡Suerte! 


Última edición por .Nicol. el Miér 02 Oct 2013, 6:04 pm, editado 1 vez
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 6:03 pm

AnnyStylesHoranJonas escribió:
MAX ES DE NICK:





Ian Maxguell | especialista  | Psicólogo.
Amelia Jackson |  paciente | Bipolaridad.

Dejar un capítulo o one shot de tu autoria en spoiler.


Cap:
Capitulo Ocho
Ian Somerhalder.
▬ вelieve.



   Todas las noches es el mismo sueño, sinceramente ya estoy harto de los mismo. Siempre sueño con que tengo a Amelia entre mis brazos, siempre sueño haciéndole el amor, piel con piel,  sus bellos ojos de color azul gris mirándome intensamente, sueño con que ella  grite mi nombre con desesperación cada vez que la penetro de mil  formas, escuchando mi nombre cuando acabe en medio de un orgasmo mientras yo le digo que la amo, pero cuando veo que ella abre sus bellos labios para decir lo mismo, el puto despertador me despierta de aquel bendito sueño. Esa es mi maldita vida, todas  las noches sueño con Amelia, la chica inalcanzable, la chica que amo intensamente, pero que tiene un estúpido novio, al cual odio con toda mi alma.
  Miré el despertador que estaba al lado de mi cama, ya era hora de levantarme, por lo que lastimosamente separé las cálidas mantas de mi cuerpo, fui hasta el baño de mi habitación, allí me quité los bóxers, entré a la ducha y me di una relajante ducha. Cada vez que soñaba con mi maldita diosa de los ojos azules grises, mi pene estaba erecto, esa maldita diosa me tiene hechizado, peor estoy enfermo y mi única cura es ella, como todas las mañanas lo único que puedo hacer es masturbarme, ese es el único remedio hasta que consiga esa maldita cura.
……………….*…………………….*……………………………*………………………
    Bajé las escaleras de mi casa, tenía que ir a la maldita escuela, sinceramente no tengo ganas de ir, si no fuera porque sé que podré ver a mi maldita diosa. Al llegar al comedor mi padre estaba leyendo el periódico, mi madre desayunaba sus típicas frutas y mi hermana Anna  de 16 años estaba tomando un café con unas par de tostadas.
- Hola hermano – Dijo Anna alegremente - ¿Cómo estuvo tu noche?
  Esa pregunta era una de las más estúpidas que he escuchado en mi vida, Anna sabe perfectamente que estuve soñado con Amelia y en más de una ocasión me ha encontrado masturbándome.
- Bien – le mentí mientras me sentaba en mi lugar en la mesa  - Tuve un sueño muy reparador.
  Mi hermana pequeña solo me rió, ella me conocía muy bien. El desayuno transcurso en silencio, siempre era así, mis padres eran muy  serios, ambos son personas de negocios, nadie sabe de dónde salió mi personalidad explosiva y divertida que tengo a veces. Cuando me estaba parando de la mesa para irme a la escuela,  mi padre me miró.
- Recuerda que hoy tenemos una cena en casa de los Corleone – Mi padre me dijo seriamente – Por lo que hoy tienes que llegar temprano.
- Está bien papá – Dijo tratando de que mi entusiasmo no se notara mucho.
  Mi padre está haciendo negocios con el padre de Amelia, creo que ambos fusionaran sus empresas  o algo así, no tengo idea, solo sé que mi padre siempre a deseado fusionarse con los Corleone. En realidad no me interesa, lo único que  me interesa es ver a mi diosa, por eso siempre lo acompaño a las reuniones porque así la puedo ver. Siempre le he dicho a Amelia que estoy enamorado de ella, que fue amor a primera vista, siempre la invito a salir, pero ella me saca en cara diciéndome que ella tiene novio, que ama mucho a el idiota de su novio Ed y por nada en el mundo lo iba a engañar, ni mucho menos lo iba a engañar conmigo, ella dice que soy un sucio hijo de puta que solo quiere a las chicas para una sola cosa, es decir para tener sexo con ellas, que esa es la verdadera razón por lo que siempre le estoy persiguiendo, odio que ella piense eso de mí, en cierto modo yo antes de conocerla era sí, pero eso cambio desde el primer momento en que la  vi, me enamoré de ella, es verdad, estoy malditamente enamorado de ella.
  Salí de mi casa pensando en aquella maldita, pero dulce y tierna diosa, tomé mi mochila la cual había dejado en el vestíbulo, tomé también mi chaqueta de cuero negra, las llaves de mi automóvil. Salí de casa, entre al auto, deje mis cosas en el asiento delantero y arranque el auto. Estaba feliz de poder salir de mi casa, porque significa que puedo ver a mi diosa, pero a la vez estaba muy preocupado, ayer por la tarde Amelia  no había estado, la última vez que la vi fue cuando ella iba caminando junto con su mejor amiga Leah, pero mi dulce Amelia se desvió para el baño, después sonó el timbre para entrar a clases, por lo que no la esperé, porque además teníamos clases juntos, sin embrago ella no fue a la clase se historia. Con eso me alteré, después teníamos clase de filosofía  con el señor Di Russo, pero ella nuevamente no estaba. Busqué al idiota de su novio, pero él no estaba, se seguro que los dos se fueron juntos, siento celos de eso, lo único bueno es que el señor Di Russo nos dio un trabajo ayer, teníamos que buscar tendrán que ver cómo influye el amor en el ser humano, desde años anteriores, desde su creación, hasta ahora, el trabajo era en parejas y me sentí tan feliz de que me tocara con mi preciada Amelia. Hoy nuevamente teníamos filosofía, el profesor dijo que en su hora podíamos ir a distintos lugares dentro de la escuela para poder hacer nuestro trabajo y tengo el lugar perfecto para eso, ya es hora de conquistar a aquella diosa.
  Llegue a la escuela, no era tarde por lo que no llegaba retrasado, al aparcar miré hacia el lugar en donde Amelia siempre deja su motocicleta estacionada, en ese mismo instante en  que miré para ese lugar  ella estaba llegando, lo malo es que en el asiento de atrás de la moto venía su odioso novio Ed Sheeran, Sinceramente no sé lo que ve ella en él, es un tipo de estatura media, su cabello es de color rojo, más bien de color anaranjado, cada vez que lo miro recuerdo a una zanahoria, él no tiene un cuerpo tonificado, dios, ni si quiera se compara conmigo, yo soy un chico atlético, estoy en el equipo de futbol, soy popular, pero ella aún así no se fija en mí, por más que yo le insista. Bajé de mi automóvil, todo el tiempo los estuve mirando, Amelia se veía más hermosa que de costumbre, sólo que esta vez estaba un poco pálida. Primero se bajó de la moto el idiota de Ed, Amelia dejó en anclaje de la moto en el suelo, después se desmontó de ella,  perdió el equilibrio, pero allí estaba su novio para ayudarla antes de caer al suelo, sentí celos de él cuando la agarró por la cintura, para que ella no callera, además me sentí aún más peor cuando ella en respuesta le dio un tierno beso en los labios. Ambos entraron abrazados a la escuela, yo por mi parte hice  lo mismo, no tenía ánimos de buscar a mis amigos, últimamente todo me estaba dando exactamente lo mismo, él único que sabe lo que realmente me sucede es mi mejor amigo  Jack Harries, pero él tiene sus propios problemas persiguiendo a  Leah la mejor amiga de Amelia, esas dos chicas nos tienen muy mal.
  Comencé a caminar hacia mi casillero, lo único bueno, Amelia estaba en su casillero el cual está a sólo 2 distancias del mío, lo malo, ella estaba con el idiota de Ed. Ella estaba contra el casillero y Ed la estaba acorralando contra él ambos estaban hablando, al parecer muy románticamente, en ese momento sentí una furia en mi pecho. Abrí mi casillero y escuché lo que decían.
- Amelia, ¿Estás bien? – Preguntó el cretino de Ed.
- Amor – Respondió Amelia con su dulce voz – Estoy bien, te he dicho un millón de veces, esta mañana, estoy muy bien.
- Ayer no debí haberte dejado sola en el cementerio – Comento Ed tiernamente, como odio a ese tipo.
- Ed – Ella lo miró tiernamente – Tenía que hacerlo, era el aniversario de la muerte de mi madre y eso tenía que hacerlo sola.
 En ese mismo instante el timbre para el inicio de clases comenzó a sonar.
- Amy, amor, me tengo que ir – Ed la miró intensamente – No me gusta tener clases separados.
- Hey – Ella le dio un pequeño beso en los labios, en ese momento me quería morir – Estoy bien, además nos veremos a la hora del almuerzo.
- Sí – Le respondió el cretino sonriéndole – Si necesitas alguna cosa, solo mándame un mensaje de texto, me salgo de la clase aunque el profesor de enoje conmigo.
- Eso lo sé, Ed – Le dijo ella sonriendo, como adoro esa sonrisa – Siempre me cuidas.
  Con esto último ellos dos se dieron un beso, pero más que un beso prácticamente ellos dos  se estaban comiendo con la boca. Al separarse, se miraron intensamente, Ed le toco la mejilla y se fue hacia su salón de clases. Amelia se dio vuelta para buscar sus libros en el casillero.
- Si necesitas alguna cosa, solo mándame un mensaje de texto, me salgo de la clase aunque el profesor de enoje conmigo – Le dije a Amelia imitando la voz de su novio.
  Ella se dio la media vuelta y me miró de lado.
- ¿Por qué mejor no te metes en tus asuntos, Somerhalder? – Preguntó encarándome.
- Tú pequeña eres uno de mis asuntos – Le contesté acercándome lentamente a ella - ¿Quieres salir conmigo esta noche?
  Ella al escuchar mi propuesta comenzó a reírse.
- Ian – Al escuchar mi nombre, me estremecí – Te he dicho un millón de veces que yo no voy a  salir contigo, ni hoy ni nunca, tengo novio y lo amo mucho.
- Ese idiota no te merece – Contesté sin vacilar – Yo soy para ti, el estúpido de tu novio es muy poco  para ti, él te engaña con otra chica, él siempre se ha burlado de ti. ¡Es que acaso no lo vez!
  En realidad lo que le dije era mentira, el maldito de Ed no la engaña, pero una mentira piadosa  no haría daño. Ella me miró seriamente.
- No te creo nada Somerhalder – Me estaba desafiando – No puedes entender que cuando una chica te dice no, es porque es ¡NO!
  Me acerqué a ella y la tomé fuertemente del brazo.
- Pequeña – Me encanta decirle así – Ninguna chica me dice que no.
  Amelia forcejeo conmigo hasta que la solté, pero la manga de su brazo izquierdo  se subió un poco, producto de eso puede ver una gran venda que cubría su muñeca.
- ¿Qué es lo que te sucedió? – Le pregunté seriamente, lo primero que averigüe de Amelia cuando posé mis ojos en ella era que ella tenía episodios de depresión  y siempre se cortaba las venas. Nadie en la escuela sabe de eso, solo su “querido novio” y su mejor amiga  Leah, yo lo averigüe porque una tarde encontré a Amelia y a  Leah discutiendo, Leah le decía que ella tenía que parar con los cortes, que no le gustaba verla de esa manera, pero Amelia dijo que no podía evitarlo.
  Tomé nuevamente el brazo de Amelia, ella forcejeó conmigo.
- ¡Déjame en paz Somerhalder! – Amelia me grito - ¡Entiéndelo de una vez, yo no quiero nada contigo, estoy bien y muy feliz con mi novio!
  Estaba desesperado, a este ritmo todo esto iba a terminar muy mal, no sabía que hacer. Hasta que se me ocurrió una idea, Amelia prácticamente me estaba mirando con odio, con un gran odio, pero eso no me importo, tome sus brazos con mis manos y la besé a la fuerza. Dios la sensación de tener sus labios con los míos era incluso una experiencia fuera de límites, era una sensación exquisita, yo la besaba intensamente, pero ella estaba batallando, tratando de salirse de mi agarre y a la vez de mi beso. La besé por unos cuantos segundos más, hasta que ella pudo salirse de mi agarre. La miré, no pude evitar sonreírle, ella en respuesta me dio una bofetada.
- Si me vuelves a tocar, Somerhalder – Amelia le amenazó apuntándome con el dedo – Ten por seguro que no va a ser una bofetada, para la próxima será una patada en tus bolas, maldito cabrón.
 Con esto sacó uno de sus cuadernos y un lápiz de su casillero, se dio media vuelta y se fue hacia su salón, mientras la veía caminar, no pude evitar no reírme, definitivamente estoy enamorado de esa chica y tengo que hacer cualquier cosa con tal de que ella me ame de la misma forma.  





Aceptada
Exacto, max es solo mio  ay que posesiva soy (?
Me encanto el capítulo  Ian es tan... tan... hermoso baba 
Mas que aceptada, suerte linda
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 6:10 pm

Priscilla.- escribió:



Niall Horan | paciente | Trastornos de Anciedad/Suicida |.
Milla Fitzpatrick  | especialista | enfermera.


Prologo {Me haces bien:
 
Prologo


“Un esquizofrénico es una persona que ya tiene una tendencia natural para ausentarse de este mundo, hasta que un hecho-grave o superficial, dependiendo de cada caso hace que  cree una realidad solo para el. El caso puede evolucionar hasta un punto en que el paciente te ausenta totalmente de la realidad, que llamamos catatota, o por el contrario puede ir mejorando y permitir que el paciente trabaje y desarrolle una vida prácticamente normal. Depende tan solo de un factor: el ambiente. ”- Verónica decide morir, Pablo Coelho.

“Veinticinco, veinticuatro, veintitrés, veintidós, veintiuno, veinte…”. La castaña contaba los minutos para marcharse de ese horrible lugar. Había pasado tres años de su vida concurriendo a esas monótonas sesiones con su psicólogo en aquella oficina gris que solo contaba con un gran ventanal, dos amplios sillones negros y una biblioteca repleta de libros, algo viejos y polvorientos.
Estaba aburrida. Nunca había logrado entender como el joven de no mas de veintiocho años podía llevar una vida tan organizada y meticulosamente planeada.
Se podía identificar que era un hombre estructurado de familia adinerada, seguramente casado, y con uno o dos hijos. Su psicólogo no era la persona mas divertida del mundo, al igual que sus sesiones no eran tan gratas como las de la Doctora Smith, su psiquiatra.
Pero la había ayudado, ese hombre que estaba sentado frente a ella, observándola, con una mano sobre su pierna, sujetando un anotador y una lapicera, y la otra alrededor de su barbilla, con su dedo índice cruzándole los labios, la había ayudado.

-Aun faltan un par de minutos Coraline… Entiendo que consideres que ya estas curada, es una patología muy común… Pero tu madre…-

-Mi madre cree que aun es conveniente que asista para afinar asperezas-lo interrumpió la castaña con voz suave y algo pausada- Se cual es su opinión, ella misma se encarga de dejarme bien en claro que mi locura ha afectado su vida hasta el punto de llegar a corromper su matrimonio, con mi padre…-continuo, fijando su vista en algún punto indeterminado en la pared.

-Ya hemos hablado acerca de eso Cora-dijo su psicólogo.- Creí que habíamos dejado en claro que lo que te paso debe quedar en el pasado…  Ni tu ni nadie podrá remediarlo-

-Lo se.-susurro Coraline mordiéndose el labio inferior para seguir conectada con esa realidad que todo el mundo compartía, pero que para ella solo era un pasatiempo, luego de su sesión, probablemente volvería a su realidad, esa donde se sentía segura.-Pero mi madre se encarga de recordarmelo todos los días, ¿Usted no puede hablar con ella?-pregunto.

-¿Y que quieres que le diga, Cora?-pregunto el psicólogo escribiendo rápidamente cada palabra que salía por la boca de la castaña junto con alguna que otra observación que luego lo ayudarían a analizar su progreso.
Si algo estaba seguro era que su comportamiento era influenciado, en gran parte, por su madre.
Susan, no era no persona mal. Simplemente no había podido perdonar a su hija por cosas que, como bien sabia, no había hecho intencionalmente. Pero la odio y el rencor que sintió en ese momento la cegó, desquitándose con Coraline.

-No lo se… Que ya me ha dado el alta-respondió Coraline haciendo una mueca que bien podía interpretarse como sonrisa, pero que no lo era del todo, aun se podía ver el dolor detrás de sus ojos.

-No puedo hacer eso… Eres tu la que debe decirle cuando parar.-dijo el, observando como la castaña ponía los ojos en blanco.

-¿A usted le parece fácil?-soltó Coraline sin prestarle atención a la pequeña sonrisa que surcaba los labios de su psicólogo.

-¿Fácil?-repitió el- Debemos primero analizar su significado. Es una palabra muy amplia que debe ser usada con respeto… Depende de quien lo mire sera mas o menos fácil, Cora... Por ejemplo, para algunos amar es fácil, pero hay quienes, pasan su vida buscando a quien amar, a su alma gemela o a un gran amigo con quien compartir momentos y nunca lo consiguen... Y eso, no es por falta de sentimientos o por que no sean seres humanos... Ese "algo" llamado destino lo quiso así... Y ellos no tienen otra opción mas que aceptarlo.... Por eso, fácil, no es la palabra que yo usaría Coraline.-explico el hombre parándose de su asiento para servirse un poco de café que lo esperaba, caliente, sobre una pequeña mesa a la orilla de la puerta de entrada.

-Entonces… ¿Qué palabra usaría?-pregunto la castaña, volviendo a repasar lo minutos que le faltaban para salir corriendo de ese lugar.

-Preparado… Yo me preguntaría si ya estoy preparado-le respondió dando un sorbo a su café.

-¿Estoy preparada para ponerle un limite a mi madre?-dijo ella pensando seriamente en las palabras que el hombro le había dicho- No, no estoy preparada… Aun no.

-¿Entonces?-

-¿Entonces, que?-

-Entonces por que sigues quejándote de tus secciones semanales conmigo, si aun no eres capaz de enfrentar a tu propia madre…-le respondió el, quitándole las palabras de la boca a la castaña, que ya sabia de antemano cual seria su respuesta.
En esos tres años había llegado a analizar al joven hombre mas que a cualquier otra persona. No lo conocía… ¡Por supuesto que no lo conocía!, pero ella podía ver a través de sus ojos azules cuando el estaba alegre o triste, e incluso cual seria el rumbo de su conversación.

-¿Cree usted que seré capaz de encontrar a mi alma gemela?-pregunto la castaña cambiando de tema. Esa pregunta le había quedado rondado en su mente luego que el mencionara la palabra "amor", además, Cora ya estaba cansada del mismo discurso. No quería hablar de su madre, ni de su pasado.

-¿Es fácil para ti el amor?-respondió el psicólogo, aun de pie frente a la puerta. Cora advirtió que esas serian las ultimas palabras que cruzarían por esa semana. El reloj ya había marcado las cuatro en punto y sus sesión acababa de terminar.

-Yo amo a alguien-soltó la castaña, esta vez formando una verdadera sonrisa.

-Afortunada seas Coraline, no hay nada mas saludable en esta vida que al amor…-

-¿Pero usted cree que alguien pueda llegar a amarme? Soy una esquizofrenia en pleno proceso de rehabilitación… Es casi imposible-hablo Cora, recordando las palabras que su madre le había dicho en mas de una ocasión sobre amar y ser amada.

-Cualquier ser en este mundo que posea sentimiento es libre de amar Coraline… Y ya te he dicho que no me trates de usted, me haces sentir viejo, y solo tengo seis años mas que vos…-dijo el joven, revisando su reloj pulsera para asegurarse que aun le quedaban un par de minutos para llegar a la importante reunión planificada por su prometida desde, hacia ya, un mes.

-Lo siento, Niall. No volverá a pasar, lo prometo-dijo la castaña, poniéndose de pie para despedirse de su psicólogo hasta la siguiente semana.
El joven, rubio y de grandes ojos azules del color del cielo luego de una tormenta, le abrió la puerta a su ultima paciente. Coraline, la joven que había llegado hasta su consultorio un frió día de invierno, inmersa en su propia realidad intentando salir adelante luego de su traumatica experiencia.
"Ayuda", fue lo primero que escucho salir de sus labios, y automáticamente, Niall Horan entendió que ella lo necesitaba.
Aceptada
¡mas que aceptada prisc!  
Ame el prologo, estuvo perfecto  Esa coraline  esta enamorada de Niall, ya se lo note :meh: (?
¡Suerte!
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 6:12 pm

AnnyStylesHoranJonas escribió:la foto de la chica no quedo es taylor momsen, mañana edito!
La foto no agarro fue que que ella termina en: gif y te comiste la f. Solo eso  de todas maneras ya esta aceptada
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Zarry HorTomPay :) el Miér 02 Oct 2013, 6:20 pm

.Nicol. escribió:
Zarry HorTomPay :) escribió:Nicoooooooooooooool, deoooooz D:
Muero, literalmente me encantó la trama, y todo, normal, lo has escrito tú :eaea:

Max es de Nick, pero lo comparte con su sensual Aida (?:
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Harry E. Styles | Especialista | Psiquiatra.
Sylvie B. Felton | Paciente | Trastorno explosivo intermitente y piromanía.

♔Capítulo o shot de tú autoría.:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 


Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.


Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.


–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.


–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogióla bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.


Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 


Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos.

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–


Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.

¡Aiiiiiiiiiidaaaa!
El gif  ¡Me violo a Max!  esta bien, solo lo compartiré contigo y con mari  



Aceptada


Audicionaste por mi padre  el sensual de mi padre  (?)
obviamente aceptada :eaea: 
Ame el capitulo :33 ¿como se llama? me quede con las ganas de seguir leyendo

¡Suerte! 
Yo también amé el gif, fue verlo y decir: "Con esto Nicol me querrá más." Y pues, acerté :eaea: ¿Sólo lo violas tú? Perdona, como no sea con mi ayuda te lo prohibo :evil: 
¿Tu padre? A saber qué le harías tú a tu padre baba 
Es un one shot, pero pensaba subirlo en Navidad y eso, horario español. Afshafa, ya van tres personas que me lo dicen <3
Perdona sí el mensaje no es muy cúl, pero es muuuuuuuy tarde aquí en España y mañana tengo instituto, ¡Bieeeen! D:
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 6:28 pm

Zarry HorTomPay :) escribió:
.Nicol. escribió:
Zarry HorTomPay :) escribió:Nicoooooooooooooool, deoooooz D:
Muero, literalmente me encantó la trama, y todo, normal, lo has escrito tú :eaea:

Max es de Nick, pero lo comparte con su sensual Aida (?:
All you need is this (?:



Harry E. Styles | Especialista | Psiquiatra.
Sylvie B. Felton | Paciente | Trastorno explosivo intermitente y piromanía.

♔Capítulo o shot de tú autoría.:
La navidad estaba por todas partes. Mirase donde mirase. 
Cuando paseaba por las calles, mirando la cara de los niños, éstos corrían libremente por el parque, sin miedo al frío y con la ilusión en sus ojos. 
Hacía tiempo que la navidad ya no era una novedad para mí. Sólo era un día más donde estar con la familia pero, tampoco tenía eso. Ahora, estaba sola en un frío apartamento, no me reencontraría con mi familia, hasta fin de año.
Quedaban muy lejos aquellos días de creer en los milagros navideños.
Di varias vueltas en mi pequeño sofá, era día veinticuatro y aquella noche a las doce, muchas familias, parejas, amigos se desearían feliz navidad.  
Miré a mí alrededor y decidí darle un poco de alegría a aquel triste apartamento. Cogí un anorak y salí por aquella puerta. Las tiendas seguían abiertas aunque, hoy cerrarían más pronto. Me acerqué al centro y entré en un pequeño establecimiento de decoraciones.
Estaba vacío, muchas personas iban con prisa a comprar juguetes para sus hijos y comida para su espectacular cena navideña. En caja, había una joven muchacha asiática sonriente que clavaba en mí, sus rasgados ojos. 
Cogí algunas decoraciones y un curioso peluche en forma de reno. 

–Esta noche es nuestra, pequeño. – Murmuré sonriente a aquel adorable peluche. Él sería mi única compañía en el día de hoy. 


Me acerqué a caja y pagué aquellos complementos. Sonreí modestamente y salí con una bolsa que se rompió nada más girar la esquina. 

–Maldita suerte la mía…– Suspiré, haciendo de mi bocanada de aire una pequeña nube.

Llevé la bolsa como si fuese una de aquellas bolsas americanas. Abrazada a ella, sentía el suave tacto de aquel pequeño peluche.  
Era tarde, las tiendas ya estaban cerrando. Había salido justo a tiempo para comprar todo aquello. Si hubiese tardado un poco más, no lo hubiese logrado.
Entré en el edificio y, posteriormente,  entré en mi apartamento.  Dejé la bolsa en la mesa y empecé a decorar la habitación. La habitación empezó a tomar un nuevo color, una nueva luz. Sonreí ingenuamente. Sería verdad que la navidad es una época llena de alegría. 
Puse aquel curioso peluche en la entrada y le sonreí.

–Espero que Papá Noel se alegre de encontrarte.– Sonreí.  –Aunque, eso no vaya a pasar.–

Me retiré y encendí el televisor. Los canales estaban llenos de programas grabados hace tiempo pero, que se emitían en este día. Era mejor que nada; aunque, a veces, me entraban ganas de coger un DVD y cambiarlos por una película cualquiera.
Mi teléfono empezó a sonar vivazmente. No tenía mucha prisa en cogerlo. Seguramente, era mi madre preguntando por cómo se presentaba aquella noche. Me equivocaba. Su nombre estaba escrito en la pantalla y el móvil empezaba a sonar más fuerte. Una cálida sensación invadió mi corazón. ¿Podría ser posible…?

–¿Zayn?– Descolgué y esperé encontrar su voz.
–¡Por fin contestas!– Una melodiosa y femenina voz sonó desde el otro lado. –¡Soy Eleanor! ¿Qué estás haciendo ahora?–
–¿Eleanor…? ¿Qué haces con el móvil de…?– Muchas preguntas venían a mi cabeza. 
–¡Harry!– Gritó. –¡No! Esa bandeja tiene que estar hacía el otro lado. ¡Tiene que estar todo perfecto!

¿Harry? ¿Eleanor? ¿Móvil de Zayn? Poco a poco, las piezas iban encajando y las dudas se disipaban. Se estaban reuniendo para celebrar algo pero, su llamada…

–Perdona...– Habló nuevamente. –¿Qué estabas haciendo?–
–Realmente, no estaba…– Empecé a explicarme.
–¡Oye! Me vas a gastar el dinero de mi teléfono.– Se oyó replicar su fogosa voz. Ahí estaba; él también, Zayn.
–¡Shhht! Dejad de distraerme.– Sentenciaba Eleanor. –Oye, ¿Quieres venir? Vamos a celebrar la navidad en la trastienda de Louis. Lo estamos colocando todo y… ¡Louis dale eso a Zayn, por favor!– Se interrumpía ella misma. –Bueno, ¿Qué me dices?– Pude sentir como su voz transmitía una cálida sonrisa.
–¡Claro que me gustaría ir!– Exclamé. Me hacía mucha ilusión; aunque, se me hacía raro… No es que nos conociéramos mucho pero, fue un noble acto por parte de Eleanor. Sólo tenía un problema. –Pero, … Yo no sé dónde queda esa tienda exactamente.–
–¡Tranquila no hay problema!– Exclamó. Tapó un poco el móvil pero, se le escuchó claramente hablar. –¡Zayn ve a buscarla!–
–¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?– Se quejaba el moreno. –¡Que vaya Harry!–
–¿Eh?– Exclamó Harry. –Por mí, no hay problema pero, … Estoy ayudando a Louis, Niall y Liam con esto.–
–¡No! Zayn, agarra lo que te dio Louis y ve.– Le ordenó Eleanor. Realmente, era una chica clara y estricta. Muy convincente. Destapó el móvil y volvió a hablarme. –¿Estás? Ahora te mando a Zayn, en media hora está ahí. ¡Zayn espabila!– Exclamó finalmente.  –¡Hasta ahora!–
–Hasta…– No me dio tiempo a acabar la frase. Al otro lado, sólo se oía un repetitivo y molesto sonido. –¿Qué ha pasado?– Me pregunté. Bajé mi teléfono y miré mi reflejo. –¡Oh no! ¡Tengo que arreglarme un poco!–

Fui a mi habitación y revolví todo el armario. No podía ponerme excesivamente elegante, ni tampoco totalmente informal. No sabía que elegir y el reloj, cada vez, marcaba una hora más próxima a la llegada de aquel moreno que hacia temblar mis piernas.
Finalmente, me puse unas medias lanosas grises y recogí un largo jersey negro que caía suavemente de un hombro. El calzado que me acompañaría serían unas cómodas botas altas negras.  
Corrí rápidamente. Fui al baño. Me peiné. Probé miles de peinados pero, me amargué y acabé por volcarme todo el cabello hacía un lado. Me maquillé los ojos más detalladamente de lo que solía hacer e incluso remarqué mis labios con un tono bastante rojizo. Ya estaba lista.

–¡Tiempo récord!– Suspiré. Me senté en el sofá. Esperaba el momento con los nervios a flor de piel. Tenía todo preparado. Sólo tenía que oír el timbre, exclamar un “ya voy” y salir. Pero, a la salida estaría él. Aquel moreno que me tenía loca.

El timbre sonó. Pegué un brinco, recogí las cosas y cogí el telefonillo con el pulso temblando.

–¿Sí?– Pregunté. “¡Estúpida!” murmuró mi consciencia. ¿Para qué preguntaba? Sólo podría ser él.
–Soy yo.– Sentenció algo malhumorado.  –Baja, anda.–
–Voy…– Colgué y me puse una chaqueta gorda. Busqué las llaves en el bolso y abrí la puerta.

La puerta se fue cerrando, poco a poco, puse la llave para cerrarla bien. De repente, ante mis ojos estaba aquel reno de peluche. Sonreí, con una amplia sonrisa.

–Parece ser que los milagros existen después de todo…– Le confesé, figurándoseme que me contestaba con una sonrisa ingenua.

Salí por el portal y ahí estaba. Mirando al cielo estrellado con sus castaños ojos. Las bocanadas de aire de su boca salían lentamente. Oyó la puerta cerrar y miró hacia mí. Su fría mirada se encontró, nuevamente, con la mía. Otra vez, solos. Otra vez, tú y yo.

–Buenas. Disculpa por…– Empecé a tartamudear.
–Toma.– Dictó. Tendiéndome una bolsa. –Eleanor y Danielle me dijeron que era indispensable…– Suspiró molesto. –Que chicas más molestas…– Murmuré.


Abrí aquella bolsa. En ella, había dos graciosos gorros de navidad. Uno simple y el otro con cuernitos de reno incluidos. Me eché a reír ingenuamente, saqué el segundo y comenté.


–¡Son adorables!– Le enseñé a Zayn. 
–¡Son horribles!– Exclamó él. Seguí riéndome. –¿Qué te parece tan gracioso?– Preguntó.

Cogí el gorro y me lo puse en la cabeza. Le tendí la bolsa a Zayn y sonreí.


–Sólo te imaginaba con el gorro puesto…– Murmuré y sus cejas fueron frunciéndose. –Pero, no creo que seas capaz de ponértelo.– Le tenté.
–¡Por supuesto que no! No porque no sea capaz. Simplemente, porque me parecen horribles.– Cogióla bolsa y echó a andar. –Venga, vamos.–

Le seguí desde atrás. El joven llevaba un anorak negro y unos pantalones negros. Sus bambas rojas y blancas pero, vislumbré una camisa blanca, tras aquel anorak. Zayn, se había arreglado mínimamente para el momento. Seguramente, Eleanor o Danielle le habrían obligado. Volví a sonreír. 
Era mágico pasear por esas calles llenas de ilusión y color con él. Zayn se detuvo en el semáforo para pasar. Yo calculé mal y me golpeé con su espalda, por culpa de mi falta de atención.

–Perdona…– Murmuré. Realmente, era un chico alto y corpulento. Cada vez que lo miraba me gustaba más.


Zayn me miró de reojo, se giró lentamente. Con su mirada me contempló detenidamente. Me eché las manos a la cara y empecé a soplar. Se me había olvidado equiparme unos guantes y empezaba a tenerlas congeladas. El semáforo cambió a verde. 

–Ya podemos…– Empecé a murmurar. 


Zayn se giró por completo y agarró mi mano. La puso en su cara y la mía cambió de color completamente. Su cálida y fina tez ardía comparada con mis gélidas manos. El chico cerró los ojos y deslizó suavemente su mano junto a la mía.

–Estás helada. Te has arreglado tanto y, no has pensado en unos guantes?– Preguntó con la cara seria.
–No, bueno… Se me pasó por alto y…– Mis ojos fueron descendiendo y clavándose en nuestras entrelazadas manos. –Y...–

Zayn sonrió con su perversa sonrisa. Tiró levemente de mi mano y se la metió en el bolsillo junto a la suya. Echó a andar y yo tras él.

–Vamos, antes de que el semáforo se ponga rojo de nuevo.– Comentó. Andando como siempre. Como si no sucediera nada.

Aquel paso de peatones se me hizo eterno. El semáforo parpadeó, volvió a cambiar de color. Está vez, me sentía más identificada con él. Empecé a sonreír estúpidamente. Era como si el frío no hubiese existido nunca. Debajo de aquella gorda capa de ropa nuestras manos estaban unidas. Su mano cubría la mía sin problema alguno y, la mía, ingenua como yo, empezaba a temblar un poco. El moreno no preguntó el porqué. Seguramente pensaba que era por el frío pero, el culpable era él. Siempre él.
Llegamos al local. Zayn dejó su mano salir y soltó la mía fuera del bolsillo.

–Es aquí.– Dijo. Agarró y picó la cobertura de metal que usaban las tiendas para evitar robos.

La puerta empezó a abrirse. El tiempo que tardó fue suficiente para disfrutar de aquel momento que acababan de regalarme. Eché mi mano a la cara y me acaricié con su dorso. La sonrisa en mi rostro parecía ser permanente. 
La calidad esencia y el varonil aroma de Zayn, envolvían aquella pequeña parte de mi cuerpo. Sólo una voz, la suya, pudo despertarme de lo que se me estaba empezando a figurar como un sueño.

–¿Vamos?– Preguntó el moreno. 

Lo seguí, pasé por aquella puerta y un chico con el mismo color de ojos que Louis pero, de cabello rubio me sonrió. Se quedó cerrando la puerta y yo seguí a Zayn.

–¡Por fin llegas!– Exclamó Eleanor. –¿Y el gorro?– Agarró su bolsa. –¡Zayn póntelo! ¡Mira ella lo lleva puesto!–


Entré en una trastienda decorada con amor e ilusión. Eleanor le gritaba a Zayn y éste se defendía. Harry sonreía y Louis, Liam, Niall y Danielle se incorporaba a seguir colocando cosas.
Junté mis manos, como dos polos opuestos que se atraían. Mezclando la temperatura de ambas y tapándome la sonrisa con ellas.

–Feliz navidad, pequeña…– Me murmuré, increíblemente feliz.
–¡Oye!– Gritó Zayn, sacándose el anorak. –No te quedes ahí y pasa.– Sentenció.

Asentí con la cabeza y entré en aquel pequeño Edén, lleno de una efímera y curiosa felicidad.

¡Aiiiiiiiiiidaaaa!
El gif  ¡Me violo a Max!  esta bien, solo lo compartiré contigo y con mari  



Aceptada


Audicionaste por mi padre  el sensual de mi padre  (?)
obviamente aceptada :eaea: 
Ame el capitulo :33 ¿como se llama? me quede con las ganas de seguir leyendo

¡Suerte! 
Yo también amé el gif, fue verlo y decir: "Con esto Nicol me querrá más." Y pues, acerté :eaea:¿Sólo lo violas tú? Perdona, como no sea con mi ayuda te lo prohibo :evil: 
¿Tu padre? A saber qué le harías tú a tu padre baba 
Es un one shot, pero pensaba subirlo en Navidad y eso, horario español. Afshafa, ya van tres personas que me lo dicen <3
Perdona sí el mensaje no es muy cúl, pero es muuuuuuuy tarde aquí en España y mañana tengo instituto, ¡Bieeeen! D:
JAJAJAJAJAJAJA Acertaste, i love you so much  
Esta bien, esta bien  lo violamos entre las dos baba 
LOOOOL que no le echo a mi padre  pero que mi madre no se entere o me castra  (?  
Bueno... esperare hasta diciembre entonces  
Ya te iba a preguntar, ¿que hacías conectada a esta hora? aquí en mi país son las 8 y allá en España deben de ser entre las dos o tres de la mañana.
¡Anda a dormir niña! Mañana tienes instituto  (?)
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por totoro. el Miér 02 Oct 2013, 6:31 pm

Hola me llamo Bea y me encantó la idea. Audicionaré por Logan Lerman.

Max es de Nick:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Ficha:



Jake Lerman | Especialista | Psiquiatra.
Nirvana White | Paciente | Esquizofrenia.

Sensual capítulo:

[center][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Capítulo 1.


Abrí lentamente mis ojos al escuchar el teléfono sonar, levanté la cabeza para ver el aparato en la pequeña mesa frente a mí. Si era importante dejarían el mensaje o volverían a llamar. Bajé la cabeza para conciliar el sueño otra vez dejando que la contestadora diera el típico mensaje y después escuché la voz de Rachel.

-Ed cariño, recuerda estar en mi casa a las 4:00 pm para la fiesta de cumpleaños que organizaron mis padres para después ir a tu mansión para la que tú me harás, ya invité a los paparazzis más importantes. Adiós.

El pitido que anunciaba que el mensaje había terminado resonó, y el mensaje me llegó de golpe. ¡Había olvidado por completo que era hoy!
Me incorporé rápidamente y vi el reloj 3:40. Mierda, ya era tarde pero aun así lograría llegar a tiempo. Caminé rápidamente hacia al baño y me di una ducha rápida, luego salí y me vestí para la fiesta.

-NATHAN, NATHAN –gritaba mientras salía de mi habitación colocándome un zapato.

-¿Si joven Sheeran? –preguntó llegando a mí.

-¿Puedes decorar la casa para la fiesta de Rachel? –pedí.

-Claro joven, le pediré a los demás empleados que me ayuden –dicho esto se dio la vuelta y se fue.

3:50 marcaba el reloj, tenía 10 minutos para llegar a la casa de Rachel, si no armaría un gran escándalo. Llegué a la entrada donde se hallaba estacionado mi auto, me subí a este y lo arranque.
Conduje rápidamente por las calles de Londres rogando por llegar a tiempo. Me estacioné frente a la casa de Rachel, me bajé viendo el reloj 4:00 a tiempo. Entré a la casa y Rachel estaba por gritar cuando me vio.

-Ed cariño que bueno que ya llegaste –anunció- Y justo a tiempo.

-Es que les estaba dando los últimos toque a la decoración –mentí.

-Estupendo –sonrió- ahora entremos que todos nos están esperando.

-Ed hijo al fin llegas –saludó mi madre al verme.

Rachel me llevó hasta el living donde se encontraban todas las personas y uno que otro paparazzi que aprovechaba para sacarnos fotos cada vez que Rachel lo indicaba. Así se pasó una hora completa, hasta que mi teléfono comenzó a sonar.

-Lo siento Rachel, tengo que contestar –dije mientras hablábamos con sus padres.

-Claro no hay problema.Contesté el teléfono, era Nathan.

-Joven Sheeran la decoración está lista –anunció.

-Gracias Nathan, llego en un momento –agradecí, seguido corté.

-Mamá, papá. La fiesta en mi casa está lista, avísenle a Rachel y a todos que ya pueden llegar –les dije a los dos.

-Genial hijo, ¿Y qué le compraste? –preguntó mi madre.

Definitivamente  este no es  mi día, también se me había olvidado el regalo. Me despedí de mis padres sin contestarle la pregunta a mi madre y salí a toda velocidad de la casa para arrancar mi auto de nuevo.

El sol ya se había ocultado y en su lugar estaba la luna que brillaba en el oscuro cielo.
Un semáforo me paró, y me di cuenta que las calles estaban desiertas. Pensando en que podría regalarle a Rachel cuando de repente algo golpeó la parte delantera de mi auto haciendo que me sobresaltara.  Salí del auto y frente a este me encontré con lo que me había golpeado: una chica.
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Re: Love rehab |n.c| {audiciones cerradas. resultados.

Mensaje por Invitado el Miér 02 Oct 2013, 6:42 pm

Auditore escribió:Hola me llamo Bea y me encantó la idea. Audicionaré por Logan Lerman.

Max es de Nick:

Ficha:



Jake Lerman | Especialista | Psiquiatra.
Nirvana White | Paciente | Esquizofrenia.

Sensual capítulo:



Capítulo 1.


Abrí lentamente mis ojos al escuchar el teléfono sonar, levanté la cabeza para ver el aparato en la pequeña mesa frente a mí. Si era importante dejarían el mensaje o volverían a llamar. Bajé la cabeza para conciliar el sueño otra vez dejando que la contestadora diera el típico mensaje y después escuché la voz de Rachel.

-Ed cariño, recuerda estar en mi casa a las 4:00 pm para la fiesta de cumpleaños que organizaron mis padres para después ir a tu mansión para la que tú me harás, ya invité a los paparazzis más importantes. Adiós.

El pitido que anunciaba que el mensaje había terminado resonó, y el mensaje me llegó de golpe. ¡Había olvidado por completo que era hoy!
Me incorporé rápidamente y vi el reloj 3:40. Mierda, ya era tarde pero aun así lograría llegar a tiempo. Caminé rápidamente hacia al baño y me di una ducha rápida, luego salí y me vestí para la fiesta.

-NATHAN, NATHAN –gritaba mientras salía de mi habitación colocándome un zapato.

-¿Si joven Sheeran? –preguntó llegando a mí.

-¿Puedes decorar la casa para la fiesta de Rachel? –pedí.

-Claro joven, le pediré a los demás empleados que me ayuden –dicho esto se dio la vuelta y se fue.

3:50 marcaba el reloj, tenía 10 minutos para llegar a la casa de Rachel, si no armaría un gran escándalo. Llegué a la entrada donde se hallaba estacionado mi auto, me subí a este y lo arranque.
Conduje rápidamente por las calles de Londres rogando por llegar a tiempo. Me estacioné frente a la casa de Rachel, me bajé viendo el reloj 4:00 a tiempo. Entré a la casa y Rachel estaba por gritar cuando me vio.

-Ed cariño que bueno que ya llegaste –anunció- Y justo a tiempo.

-Es que les estaba dando los últimos toque a la decoración –mentí.

-Estupendo –sonrió- ahora entremos que todos nos están esperando.

-Ed hijo al fin llegas –saludó mi madre al verme.

Rachel me llevó hasta el living donde se encontraban todas las personas y uno que otro paparazzi que aprovechaba para sacarnos fotos cada vez que Rachel lo indicaba. Así se pasó una hora completa, hasta que mi teléfono comenzó a sonar.

-Lo siento Rachel, tengo que contestar –dije mientras hablábamos con sus padres.

-Claro no hay problema.Contesté el teléfono, era Nathan.

-Joven Sheeran la decoración está lista –anunció.

-Gracias Nathan, llego en un momento –agradecí, seguido corté.

-Mamá, papá. La fiesta en mi casa está lista, avísenle a Rachel y a todos que ya pueden llegar –les dije a los dos.

-Genial hijo, ¿Y qué le compraste? –preguntó mi madre.

Definitivamente  este no es  mi día, también se me había olvidado el regalo. Me despedí de mis padres sin contestarle la pregunta a mi madre y salí a toda velocidad de la casa para arrancar mi auto de nuevo.

El sol ya se había ocultado y en su lugar estaba la luna que brillaba en el oscuro cielo.
Un semáforo me paró, y me di cuenta que las calles estaban desiertas. Pensando en que podría regalarle a Rachel cuando de repente algo golpeó la parte delantera de mi auto haciendo que me sobresaltara.  Salí del auto y frente a este me encontré con lo que me había golpeado: una chica.




Aceptada


Oh mai goooooooosh :gasp: El gif, max porque eres tan sensual baba dejare de hacer esto, siento que me ven como una pervertida  (?
me gusto el capítulo  
mas que aceptada  
¡Suerte!
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