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All We Know Empty All We Know

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 06 Jun 2021, 6:39 pm


Ficha de la serie


• Titulo: All We Know
• Autor: El Chico de las Estrellas 
• Adaptación: No
• Género: Ficción
• Contenido: Alto lenguaje.
• Advertencias: Alto lenguaje.
• Otras páginas: Facebook Wattpad Twitter
En donde Arnold y Dante buscarán al asesino de los padres de Arnold y Peter baja al infierno para rescatar a Gabriel antes de que el infierno lo consuma.


Última edición por Mike Gallagherry el Lun 22 Nov 2021, 10:20 am, editado 1 vez
Mike Gallagherry
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All We Know Empty Dawn of Survivor

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 06 Jun 2021, 6:55 pm

All We Know Img_2010

Los días suelen ser largos, como si fueran pintados en un óleo o como diminutas partículas de polvo ante la luz, pero este día dará inicio a la eternidad y su inmensa carrera en contra de la misma muerte.

La lluvia cae con fuerza desde un cielo plomizo que humedece la tierra y las hojas de los árboles a su caída inexorable, un chico de cabello castaño y enmarañado corría de manera presurosa a través de las calles que apenas se iban formado hacía su casa, cuya inmensidad era comparable con la belleza de aquel chico. Sus rasgos finos lo convertían en uno de los más cotizados muchachos de la región, siendo el dinero lo menos espectacular de sus atributos su sentido del humor junto con su astucia e inteligencia competían por ser el rasgo característico del muchacho.

Wolverhampton, Reino unido a 29 de agosto de 1733:
Corrí de la lluvia hacia la Iglesia del pueblo, la nave mayor se alzaba con su fachada puntiaguda hacia el cielo en un intento de penetrar las planchas de acero que nos cubrían, subí las escaleras rápidamente empujando la puerta. Los vitrales iluminaban de manera sombría el interior de la iglesia, me senté en la banca, un Cristo de fierro se alzaba en el altar — Hijo, que gusto el verte — desvié mi mirada a un lado del atrio de donde salía la imagen de una monja cuya túnica celeste oscuro ensombrecía más el lugar — El gusto es mío, hermana. Buenas lluvias las de finales de Agosto, ¿no le parece? — asintió mientras caminaba hacia mí — Debería irse prontamente a casa, no le dé disgustos a su madre — sonreí de lado mientras se acercaba — Está lloviendo — Sienna quedó frente a mí, sus ojos compasivos me observaban con detenimiento — Hay hijo de Dios, dichosa tu madre por tener un hijo como tú — acarició mi mejilla y en ese instante un rayo de colores iluminó la iglesia — El sol ha salido — sonreí mientras tomaba con cuidado sus manos para besarle el dorso — Lindo día — asintió mientras me entregaba una imagen.

Salí de la iglesia y el cielo comenzaba a abrirse de poco en poco, Wolverhampton es un lugar muy hermoso en verano en donde flores de todo tipo y color dan un brote de vida al pueblo volviendo todo lo que está a su alrededor sofisticado y bello, si me permito mi atrevimiento a decir que más magnífico que los mismos jardines de Versalles en París; los cuales tuve el placer de visitar hace tres veranos cuando el clima es más agradable, en aquella visita tuve la oportunidad de escuchar las piezas de Vivaldi dentro del Gran Salón, recuerdo que nos informaron que aún le harían unas cuantas mejoras a las fachadas y en la ornamenta interior aunque en mi opinión ya están recayendo en lo burdo y lo vulgar. Aquella visita la hice con mis padres, un hombre de influencias y gran inteligencia para los negocios y la política; a donde quiera que él vaya logra mover servidumbre, dinero y crear grandes propiedades y claro mi madre, mujer con una inteligencia equivalente e incluso un poco superior al de mi padre. Su intelecto así como su humanidad le ha dado un lugar merecido en las altas cúpulas de la sociedad.

— ¡Arnold espera! — me volví hacia atrás, era Edur quien venía corriendo — Por Dios Edur ve el desastre que eres — negó mientras llegaba a mi lado — Han encontrado un cuerpo en el bosque, estaba amordazado y atado en un tronco cerca del lago — inhale, trato de analizar que tiene de importante un cuerpo, más allá del asesinato, la saña y la premeditación que impera en la escena — No tiene sangre — fue drenado — Qué enfermo pudo haberlo hecho — me miró, una idea cruzó sus ojos. Ay por Dios — Vampiros, brujos o tal vez... — Edur está enajenado con las historias fantásticas que cuentan los aldeanos y los rumores que corren por los pasillos. Molestos para mi gusto, sin duda alguna — O tal vez una persona que ha perdido la cabeza e incluso alucina o se fue de esta realidad — Sonreí de lado mientras Edur me miraba tratando de convencerme pero sinceramente no creo este tipo de historias, más bien soy incrédulo hasta no tener pruebas fidedignas de estas criaturas.

Desde que tengo memoria he escuchado historias de seres sobrenaturales como las vampiros; seres incomprendidos dentro del mundo Fenn, un mundo que se encuentra oculto ante la vista de todos, bueno eso es lo que dicen los filósofos de Federico II aparte de que lo suelen llamar "una de las brechas dimensionales que compartimos". Lo único con lo que podría hacer una analogía sería con Bifröst, en las tierras nórdicas y salvajes del norte, en fin regresando al canon, son entidades endemoniadas con alas de murciélago, devoradores de energía vital para nosotros, asesinos, velados por la oscuridad la cual es carcomida por el amanecer. Según ellos Edur y el resto de mis compañeros] se pulverizan como el carbón residual de una larga jornada de trabajo, y guardan un gran temor a las especias purificadoras junto con las estacas penetrando su corazón. En estos dos últimos casos lo que provocaría su contacto sería una muerte rápida y segura para estos seres o entidades; también mencionaron las pistas para saber identificar un vampiro las cuales —para mí son escasas— son: piel pálida como la nieve, no salen de día, grandes colmillos, su inmortalidad, gran temor al fuego y al ajo y, transformación de hombre a murciélago, apetito por la sed y por último orbes rojas tal cual rubí al sol.

Observe como Edur tomaba rumbo hacía la izquierda, perdiéndose entre los árboles, mire al cielo antes de dirigirme hacia mi casa, es una casa grande que cuenta con dos pisos, amueblada desde el sótano hasta el ático, en ese ático suelo leer, escribir poesía, pintar, hacer mis deberes; claro todo esto antes de que anochezca y con ello mis ganas de dormir aparecen. Abrí la puerta lentamente, mis padres aún no llegan, no me sorprende, comienzo a subir las escaleras que crujen bajo mi peso y el del tiempo. La araña que pende del techo se balancea suavemente, no soy una persona que comparte el gusto de tenerlas pegadas en el techo y menos si lo que predomina en la casa es la madera como los inconscientes de mis padres. — No — voy a mitad de escalera cuando veo caer una vela, claro esas velas, admito que me ha caído más de una vez la cera caliente en la coronilla de la cabeza haciéndome retorcerme del dolor y maldecir por debajo de lo que un muerto me puede escuchar; hacia dentro. Si esa vela hubiera estado encendida hubiera sido una catástrofe, tratare de hablar con ellos sobre eso.

Empujo la puerta que me lleva al ático, una escalera que se abre paso frente a mi, tiene las paredes pintadas de blanco que son pintadas por la luz de la tarde que entra por la única ventana que hay. No camino tanto antes de llegar a la habitación, me recuesto sobre la cama, de verdad que ha sido un día largo y solo quiero dormir un poco, mis músculos descansan sobre la cama, exhalo y cierro los ojos.

"Una explosión me despertó, llovían pétalos de rosa con estrellas trituradas formando piras en el aire. El cielo era completamente oscuro excepto por la Luna. escarlata que brillaba en lo alto — ¿Qué haces? — escuchaba como si golpearan un cristal — Hanzel, detente  me levanté y comencé a correr hacia donde oía la voz, era alguien que necesitaba ayuda. Oía más voces pero no lograba entender que decían, hablaban en distintos momentos pero con el mismo tono de desesperanza y agonía que las personas de Wolverhampton cuando las llamas consumieron parte de la iglesia. Ocurrió antes de que yo naciera, bueno eso es lo que dicen mis padres. Seguía corriendo mientras mi pecho al igual que mis piernas comenzaban a arder, el bosque era quebrado junto con aquellos gritos con el calor que llegaba de quien sabe donde, logré vislumbrar una gran mole de color mármol y aperlado detrás de los árboles traslucidos y arcoíris. Un resplandor cegador me detuvo, me tire al piso y con mis manos cubrí mis ojos — ¡AH! — "

Me levanté con el pulso realmente acelerado, sentía como mis oídos palpaban con fuerza al igual que mi carótida — Carajo — el repentino abrir de las ventanas me puso en alerta. —¿Quién está ahí?— mi voz salió con un poco de inseguridad y miedo desde el ático, "quizá sean mis padres entrando para darme una de sus ya tan esperadas sorpresas por mi vigésimo cumpleaños". Escuche como se rompía la vajilla de porcelana de mi madre y como se rompía la mesa de centro de la sala, me puse en alerta baje con cuidado de mi escondite —grave error—, al bajar vi como yacía el cuerpo de mi padre en el piso desangrado sin señales de vida, caí de rodillas al contemplar con mis ojos humedecidos como esa persona que admiraba tanto estaba muerta, pero palidecí al ver dos agujeros en la parte media de su cuello justamente en su yugular me quede quieto, frío, mi mente estaba en blanco.

—¡Auxilio!— La voz de mi madre me sacó de mi trance, su voz provenía de la cocina me paré y corrí en dirección a esta, abrí de un portazo, contemple con mis ojos como un joven de mi edad le succionaba la vida de un suspiro a mi madre, era alto como yo, ojos marrón-rojizo, piel pálida, pelo castaño. Me abalance sobre él en un intento de salvar a lo único que me quedaba en ese momento, cayó junto conmigo pero él tenía la fuerza de mil hombres y me aventó contra la araña de cristal de la cocina la cual al caer se hizo añicos ya que era mayoritariamente de cristal, cuando caí junto con la araña me lacere un brazo con la porcelana desquebrajada en el piso, eso atrajo al vampiro el cual para entonces estaba cabreado por mi semejante atrevimiento de interrumpir su "cena".

Cuando menos lo esperaba el fuego comenzaba ya a expandirse por la duela bien cuidada, como por arte de magia el vampiro salió por la ventana, corrí en dirección de mi madre, yacía en el piso tirada y con esas orbes marrones llena de una esperanza amarga y nostálgica acaricio mi mejilla para después buscar mi mano en donde deposito un beso en el dorso de mi mano y susurro en ese momento – Devine, Josh – "ese era el nombre de su asesino" — Corre Arnold, corre hijo — mis ojos lagrimeaban — No me dejes — sonrió amargamente — Sé libre, eres fuerte y capaz de muchas cosas, cuéntale al mundo de lo que eres. Adiós mi hijo, se bueno y justo — esas fueron sus últimas palabras antes de que yo saliera de mi casa y fuera a la central policial a reportar el incendio y el asesinato de mis padres.

Cuando llegue y vociferé todo —exceptuando que el autor del homicidio fuera un vampiro— lo único que escuche fue – Lo lamento tanto, pero es mejor te pongas a salvo y nos dejes hacer nuestro trabajo— asentí con la cabeza y salí del edificio el cual ya se observaba como uniformados corrían dirección a mi casa la cual solo estaba en llamas la primera planta. Corrí dirección al bosque hasta que un dolor tan punzante y repetitivo me hacía retorcerme del dolor y caí clavándome una rama en mi brazo izquierdo, me intente parar pero el dolor no me dejo, al alzar mi mirada escuché como una voz tímida se escurría hacia donde me encontraba, lo único que el bosque me dejó contemplar fue una cabellera rubia que se me acercaba, aquella voz se oía cada vez más cerca y susurrante — ¿Quieres vivir o morir?, Si decides vivir guardarás esto como un secreto ¿De acuerdo?— Yo asentí frenéticamente con la cabeza y fue en ese momento cuando se acercó a mi cuello y me susurro. –Lo siento, si te duele— ese momento un dolor atravesó mi cuerpo incorporándome con agonía a mi realidad. El rubio me estaba mordiendo; era un vampiro y ahora yo también lo era.

***


Corría por los valles del imperio británico cuando a la lejanía como una casa era consumida por las llamas creando un ocaso en la noche, respire hondo "miedo" me detuve unos segundos a analizar la situación, comencé a correr hacía donde venía ese olor tan particular. Me adentre en el bosque sintiendo cada vez más fuerte aquel aroma, cuando estuve a una distancia vi a un chico en estado de shock, con un aroma intenso a miedo, sangre y hollín. Naturalmente moriría "Tu condena será ser un caín errante y extranjero inclusive en tu propia tierra", me acerque un poco más a él, empezaría por hacer algo bien.

Alguna vez oí la frase, Un huérfano identifica a otro y siendo sincero no creía que fuera cierto pero ahora me doy cuenta que quizá sí sea una verdad, su estado es muy característico de alguien que lo ha perdido todo, como yo. Vengo huyendo desde Nápoles por la cacería de vampiros en nombre del Papa, lo irónico de esto es que son las mismas criaturas del mundo sobrenatural las que apoyan estas prácticas. Soy el último del linaje Estuardo, diablos. Es raro que esto sea lo que piense mientras estoy mordiendo a una persona y trato de salvar su vida, aunque es la primera vez que lo hago; realmente espero que no lo mate aunque le haría un favor ¡DANTE! Me reprimí.

Le quite la rama del brazo, su respiración se hizo cada vez más queda hasta el punto en el que se durmió, más bien se murió. Lo levanté y lo lleve a un lago que había visto unos kilómetros atrás, al llegar lo deje en el lecho de un árbol, me senté a un lado y me dedique a mirar el lago, pronto sentí una mirada triste y decaída hablándome —Eres...— comenzó el chico de cabello cobrizo —Vampiro al igual que tu — me miró sombríamente —Reconozco que tienes preguntas, hazlas— me miró con cierta tristeza —Dime todo— resople sonoramente —Bien, te puedes alimentar de sangre, de la energía de una persona, del pozo de Lázaro y robarle años a una persona o ser sobrenatural; no, no te deshaces en el sol, de hecho ni siquiera te hace algo al igual que el agua bendita o el ajo— me miró sorprendido —Tus ojos cambian de color si asesinas a alguien; solo hay tres formas conocidas para matarnos: que nos perforen el corazón de cualquier manera conocida, con la espada de cualquier celestial y con el agua del hades— abrió sus ojos al máximo —¿Existe el hades?— asentí.

—¿Conoces a un tal Josh Devine?— asentí levemente —El se dedica a cazar vampiros y asesinar personas para incriminar a la comunidad— bajo su mirada —El asesino a mis padres— un silencio reinó sobre todo el valle, solo los grillos lo interrumpían — Lamento saber eso...— —Arnold— estiro su mano —Dante— me miro divertido —¿Dante?— asentí de nuevo, vio su brazo en donde las heridas relucían por su ausencia —Tienes un poder de curación muy rápido como has presenciado, no te enfermaras de las enfermedades humanas— asintió levemente —¿Cuándo me muerdes como es que pasa? ¿Es acaso una...?— lo interrumpí — Es considerado como veneno, este veneno tienes la información necesaria para acoplarse al huésped, claro que depende de la resistencia que tenga el huésped— palideció de nuevo —¿¿Ve...ne...no??— Me dijo con tal expresión en su cara que era entre miedo y sorpresa.
— Si Arnold, veneno, ponzoña como quieras llamarlo o como lo conozcas — sonreí de manera grácil tratando de reconfortarlo, conozco ese estado en el que no sabes ni de donde agarrarte. — ¿Qué tienes? — sentí el cambio del humor era menos llevadero e incluso un poco más lúgubre de como estaba antes — Literalmente no sé que soy y de lo que soy capaz, soy casi una aberración y aún dudo que siga siendo humano, Dante; nada de esto tiene significado para mí e incluso para lo que seguramente vendrá — se recargo sobre un árbol — Físicamente no eres un humano, ya no enfermaras, ya no envejecerás, ni siquiera pasarás dolor por las heridas que te lleguen a provocar; si lo ves de la manera moralista sigues siendo un humano en esencia y eso no debe de cambiar la forma en que tus padres te educaron y has guiado tu brújula moral, de verdad no tienes que cargar con algo con te hace ningún bien — se dejo caer lentamente, me acerque con sigilo a su lado — ¿Puedo? — asintió ligeramente, me senté a su lado — Te contaré mi vida y espero que con ello puedas encontrar tu meta Arnold, no espero que sigas mi camino pero si te da las pistas para hallarte hazlo — acaricie su hombro tratando de reconfórtalo aunque sea un poco, su mirada estaba más perdida que el último suspiro de una delia antes de ser arada — Bien —
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Mensaje por Mike Gallagherry Dom 13 Jun 2021, 1:52 pm

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I Feel You

>> Mi familia al ser de sangre pura tenía acceso a la corona de los reinos de Dalriada y Escocia pero en la unión que hubo hace poco fuimos anexados al Reino de Gran Bretaña esto provoco una serie de diferencias entre las distintas casas –de vampiros- que habían gobernado anteriores a mis padres: ellos eran los Alpin, Los Dunkeld, Los Balliol, Los Bruce; cada una de estas casas se encoleraron al saber de la resolución de mis padres, Los Estuardo, quienes habían llegado a un acuerdo con la reina Isabel I, Ana y Jacobo trataron de mantener el orden internamente e incluso convocaron a una de las cenas más esperadas que daba la familia. El inicio del Invierno, los valles de Escocia se vestían de blanco e incluso lograban resaltar aun más debido a la oscuridad de los troncos desvestidos que trataban de arañar el cielo durante todo el año. 

Recuerdo que esa noche estábamos engalardonados, esa noche mi madre traía su vestido de dos piezas hechas de seda importadas de las lejanas tierras de donde las estrellas explotan en las noches, era una seda tan ligera a la piel que era casi como si la virgen se posara en ella, el color de sus mejillas era el mismo de su vestido. Ningún fruto del osco bosque se le asemejaba, el encaje de los puños y el pecho le daban ese porte que siempre la caracterizo; mi padre y yo íbamos vestidos en tonalidades contrastantes para cualquiera que nos viera, el llevaba una singular tonalidad de escarlata que le resaltaba la profundidad de sus ojos, agua marina mientras que yo iba con una tonalidad mas reservada con colores parecidos a los del jade pero brillantes como las mañana en Edimburgo. Mi cabello era cubierto por la nieve que caía, lo que me daba un aspecto más delicado de lo que en realidad soy.

Tuve un hermano, Carlos I, ese bastardo fue quien orquesto lo horrores de esa noche y los venideros, sin duda alguna se convirtió en el más odiado por el resto de las casas gobernantes y soberanas del ilustrísimo viejo mundo. Esa noche no quiso salir de su cómoda, presentaba síntomas de delirio y locura; cuando bajamos al Comedor vimos a las a las cuatro familias ya dispuestas en la mesa, los mancebos venían presurosos de las cocinas con los manjares dispuestos de todas las suertes en los platones de plata, cada familia tiene una característica que los defiene, la nuestra es psíquica, podemos hacer casi todo con el solo pensarlo; la noche iba avanzando y los invitados se iban acomodando en el Salón, no se dirigían una sola palabra pero los oía, oía como sus envenenados pensamientos corroían sus corduras, los pudrían por dentro, pronto comencé a ver como sus rostros se deformaban, gire a ver a mis padres quienes se levantaron, se vieron así mismos

— El banquete — susurro mi madre, mientras los demás ya habían terminado el primer plato y ellos apenas habíamos comenzado, mis pensamientos habían estado tan inmersos que ni siquiera había tocado el plato, giré a verlos, su rostro se desfiguraba — Aliento de ángel, es eso — el aliento de ángel es el más toxico de los polvo creados por los celestiales, un grupo que busca la erradicación de las especies bajas como nosotros. Sus rostros se desfiguraban así que hicieron lo que la tradición dictamina, me envistieron como rey. Mi padre tomo un cuchillo de los que estaban dispuestos en la mesa y corto las palmas de las manos de cada uno de los presentes colocándolo en una copa brillante que tuvo la fortuna de estar ahí, mi padre comenzó a recitar algo en una lengua vulgar, antigua y sin duda poderosa ya que la copa comenzó a brillar; mi madre por otro lado se quito su corona, empezaba a llorar sangre mientras su piel se agrietaba envejeciéndose con el paso del viento, mi padre llego a su lado con la copa, está resplandecia con gran fuerza y viveza, era como ver un amanecer en las manos 

— Hijo, que injustisíma tarea te hemos de encomendar, a ti a quien le tocaba vivir por la eternindad y ser testigo de la creación de mil soles y mil estrellas, a ti que solo te debería tocar enterrar al infeliz de tu hermano que no le toco la vida que debería. Encuentra a quien hizo esto, desenfunda el brillante metal y que la cálida sangre de ese infeliz encuentre el destino que merece a lado de los perros de caza y aves de carroña —  tiro el amanecer sobre mi, esa sería la noche más larga de mi vida, sentí como el conocimiento de los muertos acariciaba mis cienes posando en ellas el laurel y el olivo de oro y cobre. Mire a mi madre, me veían con tristeza —  Mi apuesto Dante, como aquel que visito el infierno de la mano de alguien que lo conocía espero que mis suplicas sean atendidas por la fuerza que nos rige, ve, anda y has que este reino vea los amaneceres más bellos que solo tu has visto. Encuentra a un partido que lleve a la casa Estuardo a donde las estrellas bailan con el infinito — me acaricio la mejilla una última vez mientras mis padres tomaban sus manos, caí de rodillas, sentía como la felicidad se evaporaba, como el dolor, la ira me consumían, abrace sus rodillas suplicante que no se fueran miré al techo, empezaba a consumirse revelando un arcoíris — Bifröst, hijo. Ese prodigio te ha de iluminar, guiar y saber que estaremos bien — abrace sus rodillas de nuevo pero se evaporaron igual que lo hacen los espectros que rondan por los cementerios.
 



***

 

Camine hacia el balcón que daba al Salón, mi alma pesaba igual que miles de  planchas de plomo. Veía los retratos de la familia con dolor pero debía anunciar su muerte, el olor a podredumbre me alcanzo y la parca acaricio mi nuca. Corrí y al llegar al salón estaban todos muertos, la sangre me llegaba a los talones — Ahora el reino es mío — Carlos estaba bien, le estaba tomando la mano a Josh Devine — ¿Qué hiciste? — Josh Devine había sido encerrado en la cumbre más oscura, fría y alejada de estas tierras, era custodiado por fuertes guerreros de una tierra muy lejana en donde los caballos son tan veloces que vuelan igual que las aves; él había asesinado a un gran numero de seres del mundo feérico incluyendo a seres más antiguos que los mesopotámicos, y ahora está libre — Lo necesario para acabar con los de tu especie — sentí como se estrujaba y sangraba por dentro mi corazón — El enemigo de mi enemigo es mi amigo — sonrió de lado, conforme caminaba oía los susurros en mi cabeza que me decían una y otra vez la misma comanda “Corre, Dante, Corre” me giré y comencé a correr, la sangre estaba coagulada en mi cabeza pero aún sentía las coronas sobre mi.
 

***

 

—  Eso explica tu acento — me interrumpió a lo que solo asentí y proseguí con mi presentación — He viajado por el mundo errante y sin rumbo en búsqueda de como vencer a Josh, mi hermano ha de morir pronto pero el problema es él — alce la mirada hacia la luna que alumbraba de manera grácil las sombras que nos rodeaban — Lamento lo de tus padres — gire a verlo — No, no te disculpes. Hay que concentrarnos en que tenemos un enemigo en común y que tenemos que atraparlo, no sé cuál sea su propósito pero si se algo — lo vi fijamente — No estarás solo — me sonrió — Ni tu — La noche comenzaba a crecer mientras las brasas de nuestro fuego iba cada vez más en declive, no sentía el cambio de la temperatura sobre mi piel pero si podía sentir el ruido vibrar tal vez los más grandes pensadores eran seres iguales que a Dante y ahora a mi. — Tranquilo Arnold, si puedes dormir que eso no te asuste — y la oscuridad me sumergió en la tranquilidad.
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All We Know Empty Entrenamiento

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 20 Jun 2021, 7:48 pm

All We Know Img_2012



Sentí un tibio rayo de amanecer acariciar mi piel, abrí de apoco los ojos observando como se comenzaba a alumbrar el bosque en el que estábamos, Dante estaba recostado contra un tronco, su cabello oscuro revuelto con hojarasca le daba un aspecto divertido, a pesar de ser de la realeza podía notar como su sencillez era algo que no pasaba de tiempo y eso me agradaba de gran manera. Comenzó a removerse lentamente en su lugar un poco incomodo, abrió los ojos — Hola — sonreí de lado — Hola, Dante — se estiro igual que un gato hacia arriba — Iniciaremos con lo sencillo y lo que debes saber es que no nos alimentamos de sangre, son supersticiones — lo vi raro — ¿Y lo que hizo Josh a mis padres? — sonrio de lado — ¿Quién crees que lo inicio, Arnold? — asentí.

 

>> Nosotros nos alimentamos de las almas sin ritos fúnebres, aquellos que no reclaman y de aquellos que son olvidados con él tiempo, por ejemplo los que están muertos por la guerra o los que naufragaron, tu no tienes que hacer nada, son un… tipo distinto de aire, uno que solo nosotros podemos oler y del cual nos alimentamos de una manera continua, lo que nos da nuestra belicosa fuerza y agil rápidez únicamente comparada con Hermes, Dios de los viajeros, mensajero de Dioses y dios de los ladrones. Así que lo primero que haras será cerrar los ojos y concentrarte en aquel aroma peculiar, un olor a muerte por el tiempo, ese que llega arrastrándose moribundo hacia ti, uno que solo las Parcas pueden traer a nosotros, Heraldos de la Muerte, es más pesado que el aire mundano pero lo suficientemente liviano para poder mezclarse con ese aire ¿Lo tienes? Bien, ahora inhala fuerte e infla ese pecho con fuerza y tranquilidad.

 

Abrí los ojos viendo el mundo de manera distinta, los colores eran más brillantes e incluso podía oír el canto del ruiseñor, giré mi cabeza en búsqueda de aquel hermoso cantico, negó divertido Dante — Ese ruiseñor que oyes no está aquí, Arnold, está a más de dos días caminando — sonrió divertido — ¿Quieres irlo a buscar? — sonreí — Claro — asintió divertido, se giro y comenzó a caminar — Lo primero que debes saber es que cuando empieces a caminar tendrás que controlar tu velocidad — comencé a caminar despacio, sentía la velocidad recorrer mi cuerpo, era simplemente asombroso sentir el tiempo y la velocidad recorrer mi cuerpo — Ahora empieza a aumentar la velocidad — empecé a trotar pero era como si fuera una hoja a la merced del viento y en cuanto menos me lo esperaba comencé a vislumbrar las grandes montañas que cuidaban Liverpool de la mayoría de los ataques enemigos.

 

Nos detuvimos, más bien yo me detuve — ¿Qué sucede? — se detuvo a mi lado — ¿Cómo haces esto? — inhalo sonoramente — ¿Te refieres a sobrellevar el hecho de la perdida o al cambio? — inhale también, iba pregunta iba referente al hecho de ver el mundo como si todo fuera normal, como si el fuera normal — A las dos y como es que ves todo de manera… ¿normal? — estalló en una carcajada — Sencillo las dos últimas, mira sentémonos — estábamos en una planicie llena de un manto verde que apenas era tocado por el amanecer — Siempre hemos existido, hemos convivido con ustedes y ahora con ellas ya que eres parte de este mundo, desde que la historia era un sueño y el tiempo era joven, al poco tiempo vimos que haía… personas distintas a nosotros, más débiles pero con el mismo nivel de competencia y dedicación que nosotros así que nos aisalamos de ellos y de vez en cuando salíamos a ayudarlos pero ellos tenían que encontrar su camino — inhlo — Si, eres un depredador y quizá uno de los más fuerte pero no eres un asesino, aún ere humano y sabes lo frágil que puede llegar a ser la vida y por ende lo rápido que se va, ¿Estamos? No eres un fenómeno, ni eres una aberración o un monstruo… eres un humano en esencia — acarició mi cabello — Lo primero es sencillo y complejo a la vez… haz tuyo el dolor y crece con él, que ese dolor sea el que te haga crecer y el que te haga madurar para lograr tus metas y ser mejor persona y vampiro hasta que el vital aliento de la vida y muerte salga de tu pecho —  lo abrace con fuerza.

 

Nos separamos  — Corres bastante rápido, típico de los nuevitos — ante esto mofo y me siguió explicando lo que era ser un vampiro —  Sientate —  nos sentamos en el pasto —  Te explicaré un poco más acerca de los vampiros pero te ruego que si tienes una inquietud me la hagas saber — inahlo viendo el amanecer reflejando sus ojos olivo con resplandor ambar en la pupila —  Los ojos de una persona dicen mucho y los de los seres sobrenaturales no son la excepción a esta regla; ningún ojo se puede cambiar a menos de que asesines a una persona sin importar lo que haya hecho, al final de todo mataste a un ser vivo —  sus ojos eran igual de bellos y cautivadores como la dulce melodía de la lira — Normalmente los vampiros no tienen talento, pero hay casos donde si como te lo explique anoche, en ocasiones solo se puede tener uno pero con el paso del tiempo y la practica este puede desarrollarse tanto que puede hacer tantas cosas que el único limite es el que tu te pongas, peligroso lo sé — sonrió levemente, me he dado cuenta que el suele sonreí casi por todo — Los vampiros solo morimos por una cosa, el polvo de ángel, las demás supersticiones son eso, una convención regida para mantener en ´tranquilidad a los no vampiros, menciono no vampiros porque englobo literalmente a todos los que no lo son — Dante —  lo interrumpí — ¿Podemos regresar? —  asintió —  Eso no se pregunta, vamos y haz lo que tengas que hacer, estoy para ayudarte, escucharte y cuidarte, Arnold —  nos levantamos y corrímos hacia el Sol.



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All We Know Empty Ultraviolence

Mensaje por Mike Gallagherry Miér 30 Jun 2021, 4:17 pm

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Llegamos a la casa de Arnold, estábamos en la parte posterior, en el jardín siendo precisos, podía sentir su estado de animo y la lluvia de ideas que tenía en este momento. Era un completo campo minado de ideas totalmente radicales, inspiradas por cualquier de las suertes que nos estén abrigando en este momento. Carajo. — Te espero aquí afuera Arnold, es algo personal que tienes que hacer, necesitas privacidad y cualquier cosa aquí estoy — colgué mi mano sobre su hombre, la tomo con un poco de fuerza antes de partir directo a la casa. Sé fuerte y sin zozobra, Arnold.
 
***
 
Entre con dolor a la casa, la sangre seguía salpicada en el piso
 
 — Corre Arnold, corre — mis ojos lagrimeaban — No me dejes — sonrió amargamente — Se libre, eres fuerte y capaz de muchas cosas, cuéntale al mundo de lo que eres. Adiós mi hijo, se bueno y justo — esas fueron sus últimas palabras antes de que yo saliera de mi casa y fuera a la central policial a reportar el incendio y el asesinato de mis padres.
 
Caí de rodillas, sentía el nudo en mi garganta apretarme cada vez más mientras la voz se pegaba en mi garganta, tire de mis cabellos — ¡Ay de mi! ¡Madre qué tengo hacer ahora, a donde ir! — las lágrimas caían sobre mis ojos creando la más grande de las amarguras. — ¿¡Para quien vivo, para que vivo!? — me senté en el piso, derrotado. Me quiero morir, quiero ir a donde estén ellos y vivir tranquilos, no quiero vivir en un mundo donde ellos no estén, junte mis rodillas abrazándolas dejando que se humedeciera mis ropas.
 
— Levántate — alcé mi mirada, mi pecho se inspiro de fuerza — Hijo mío, levántate — me levante apoyando mis manos en el piso, corrí hacía ella pero esta se evaporo como lo hace el sol al caer el ocaso y levantarse el manto de estrellas — Encuéntralos mi muchacho, encuéntralos a cada uno de ellos y preparanse para el mayor de los retos, el mayor de los enemigos, deja que tu diestra te abra camino a donde reposan las armas ilustres — baje la mirada, sus pies no tocaban en ningún momento el piso — No eres mi madre, ¿Qué eres? — se acerco a mi, retrocedí por inercia pero logro tocarme la frente

***
 
Ya estaba a la altura del espejo de agua cuando resbale, avente la pala a un lado mientras caía en el agua, la oscuridad dentro de ese lugar era palpable, no era tan profundo el lago, quizá dos metros y ya, toque el fondo fangoso. “Nadie tiene miedo a la oscuridad, solo le temen a estar solos en ella” Había perdido a mi madre, ahora a Leo a quien siempre consideré como mi hermano. Estaba solo, no quería seguir en un mundo donde ellos no estaban, no soy fuerte si ellos no están; quiero unirme a donde ellos están, la vida me estaba alcanzando estoy cansado y estaba conforme con ello, me siento confundido y derrotado ¿Qué debía hacer? Pelear Alce mi mirada al cielo, no había luna, no había alumbrado Eres más fuerte de lo crees, hermano. Ve y pártele su madre en ese momento me di cuenta de una cosa, se puede llorar dentro del agua; la cálida risa de mi madre me acurruco un poco más, me impulse con todas las fuerzas que aún tenía, sentía un inmenso dolor de cabeza y de pelear. Comenzaba a ver borroso pero un grito ahogado de libertad salió de mi y como si fuera papel mi mano rompió la tranquilidad de la superficie y se prensó en la hierba, pude sacar la mitad de mi cuerpo antes de rodar agua afuera. “Pero ese miedo se va cuando te das cuenta que jamás estuviste solo”
 
***
Estábamos dentro del auto en silencio, pareciera que Nick le fuera a estallar la cabeza de tanto pensar — ¿Te puedo preguntar algo? — lo mire algo curioso — Adelante, pregunta — inhaló y miró hacia enfrente — ¿No sientes que vamos muy rápido? No me malentiendas; de verdad me encantas mucho, estoy loca e irrevocablemente enamorado de ti pero no sé, todo parece ir muy a prisa e irreal — miré hacia enfrente — Nick, yo siento, desde mi experiencia que vamos a una velocidad agradable con la que disfrutas el paisaje y cada momento en la autopista — vi por el rabillo de mi ojo como me sonrió — Yo lo veo como el café; hay varios tipos de café y depende de la región los hay cítricos, frutales, especiados o amaderados; por ejemplo en México abundan los que tienen esas notas frutales o un tanto cítricos pero en África están los amaderados y en Asia los especiados y depende del tueste desprenden sus notas o las resaltan; claro que esto quiere decir que hay para todos los gustos pero lo importante de esto y lo que quiero resaltar es que cada café, o cada taza por más diferente que sea su molienda; si es la correcta su sabor permanece en el paladar, despierta el alma y transforma a la persona para bien — lo voltee a ver. 

— Tal vez si, somos una molienda muy presurosa pero eso no quita que seamos un buen expresso — me sonrió mientras se acercaba a besarme — ¿A dónde quieres ir? — sonreí, volvió a besarme — A dónde tú quieras — — Vamos a tener una cita tranquila — asentí mientras acurrucaba su rostro en mis manos, lo besé antes de separarnos, aceleró. Giramos en una aquella en la que aparco, lo mire divertido — Lo hubieras dejado donde estaba — tosió una risa mientras salíamos del carro — Si, pero quería sentir esa potencia de nuevo — caminamos hacia enfrente, me tomo de la mano, las personas iban avanzando hacia la Arena, los colores de los banderines se reflejaban en el piso así que nos daba o brindaba una de las vistas más increíbles, a mí parecer — ¿Y a dónde vamos? — seguimos avanzando hasta que vi a donde íbamos. Dulce Veneno, sonreí y sin más nos acercamos al lugar, miré a Nick quien tenía la mirada bien puesta al frente.
 
***
 
— Creo que ya estuve mucho tiempo fuera — voltee a verlo sorprendido — ¿Quieres decir que iras al funeral? — asintió lentamente — Voy porque así debe ser, el primero que muriera el otro lo iba a enterrar y así debe mantenerse — nos abrazamos aún más fuerte — No estarás solo Cuauhtémoc, estaré ahí — con su diestra acaricio mi mejilla, siempre lo has estado para mi y eso lo agradeceré infinitamente — volteo a ver a Diego — Agradeceremos — limpio un poco su nariz. — Estoy listo para leer su carta — puse mi mano sobre su hombro.
 
***
 
Bajé las escaleras para adentrarme a la tienda, el aire acondicionado me golpeó la cara al entrar, aún era temprano así que no tenía prisa así que tomé mi carrito y avance.
Me divertía el hecho de que una tienda de consumibles tratara de ser chick o elegante. Me recargue sobre la barra que manejaba el carrito, tenía una pesadez increíble en mi cuerpo, me acerque a donde estaban los refrigeradores y saqué un yogurth de mango, el aire del frigorífico creo un vaho, cerré la puerta.
— Hola —
— ¡Ah! —
Solté el yogurth, las pocas personas que ahí estaban nos voltearon a ver. Me recargue contra la puerta de este, alce mi mirada y sus ojos cielo me miraban con alegría. Me agache para levantar el yogurth pero el fue más rápido y me lo entrego.
— Me llamo Hayes, ¿Cómo estás? — me tendió la mano, acepte el saludo. — Me llamo Aaron — cerré los ojos, diablos casi me caigo por el susto, me erguí para verlo directamente. Seguía ahí con aquella sonrisa, levanté mi ceja
 
— Todo lo que acabas de ver es a quienes tienes que encontrar antes de que lluevan pétalos y el el cielo sea de sangre, hijo — me aleje un poco de aquella entidad — Estoy orgullosa del hombre que eres y serás — acaricio mi mejilla — ¿Quién me lo dice, la entidad o mi madre? — Sonrió — Ambas — y se evaporo, recordaba a la perfección los rostros y cada uno de los momentos que esa entidad me había revelado, todos tenían algo en común pero tardaría en averiguarlo, pero no sería una labor imposible, estaba más tranquilo aunque parezca que no, lo estoy a pesar de aquella visión o entidad. Camine hacia el cuarto de mis padres, olía la muerte de ellos y aquel olor a podredumbre característico de estas situaciones.
 
Subí las escaleras con pesar y ahí estaba su habitación, entreabierta, camine hacia ella y me senté en su cama, frente a mi estaba el gran tocador de mi madre en la que ella se dedicaba a darle vida a la casa, de estar frente a ese gran espejo de plata surgieron magnánimas ideas tan elocuentes como arriesgadas pero con resultados sin precedentes, ahí ella se sentaba a cepillarse el cabello con cuidado, me levante y camine para apreciarlo mejor, recargue mis manos en el y baje la mirada. “Arnold” estaba membretado un sobre pergamino con tinta zafiro, lo tome, abrí un cajón del tocador y saque el abre-sobres.
 
29 de agosto del año 1733
 
Mi amado Arnold:
 
Hoy es un día muy importante para ti, estoy orgullosa del gran muchacho que eres y estoy segura que si la vida me permitiera ver en el hombre que serás lo seguiría estando porque tu, mi amado hijo e inspiración de mi jardín y las mañanas, puedo ver que eres mi razón de hacer lo que hago, y claro, mi amado esposo también. 
 
Ten por seguro que la razón por la que hagas las cosas o las haces es por ti, y sé que tendrás miedo a veces y esta bien pero ten por seguro que estaremos ahí, en ocasiones nos da miedo avanzar porque eso significa cambiar pero el cambio es bueno, nos hace versiones cada vez más resilientes y fuertes, no permitas que el miedo a cruzar el océano o las selvas negras te impidan llegar al otro en donde ten por seguro que estaremos ahí, esperándote.
 
Un día las sombras y las luces se unirán y debes estar preparado para recibirnos como los padres que fuimos, no temas hijo a ese día. Tu padre y yo te preparamos para los caminos más accidentados y menos transitados, aquellos en donde los débiles resbalan con su sombra, tenemos la seguridad de que dejaremos a un buen humano y a una luz en este mundo llamado Arnold. Recuerda que el amor es la razón más transparente para pelear por alguien o por algo y el amor es bueno, cura las heridas emocionales y físicas, nos impulsa a ser mejores personas mi amado muchacho, mi hijo el más amado
 
Nuestra vida no se mide por la cantidad de años, se mide por las vidas que impactamos y estoy seguro que tu, hijo mío vivirás por mucho tiempo en la memoria de este pueblo.
 
 Te quiere Papá y Mamá.
 
Mis ojos ardían, mis lagrimas habían caído, este era el final, ya no habría más palabras, más consejos de mis padres y a partir de ahora me tocaba hacerlo solo, me tocaba improvisar o algo así. Camine hacia la cama de mis padres de nuevo y me tumbe ahí, acerque la carta a mi pecho, la compañía aunque a ciencia cierta no sé de qué va el giro pero será interesante averiguarlo. Sentí un escozor en mi pecho esparciéndose por todo mi pecho lentamente, abrace sus palabra al igual que el dolor, dicen que la adrenalina es la que nos da el segundo aire para seguir adelante y solo se obtiene de dos formas: del miedo y de la ira pero también del dolor y ese será mi fuente de adrenalina, el dolor. Saldré adelante padres.
 
 — Corre Arnold, corre — mis ojos lagrimeaban — No me dejes — sonrió amargamente — Se libre, eres fuerte y capaz de muchas cosas, cuéntale al mundo de lo que eres. Adiós mi hijo, se bueno y justo —
 
— ¿Todo en orden, Arnold? — Dante había entrado — Si, todo en orden — me levante sintiendo como la sangre se volvía pedazos de cristales cortando todo a su paso, camine a la caja que estaba en el armario de mis padres — Vamos a sacar todo lo que hay de valor de aquí y continuaremos con el negocio de mi padre a manera tal de pasar desapercibido por Josh y podamos dar con él — hable mientras tomaba un baúl de viaje — ¿Y a donde iremos? — sonreí mientras salía de ahí con el baúl en mis manos — A todo el mundo, seremos los comerciantes más longevos e influyentes del país — sonreí, asintió levemente y comenzamos a guardar las cosas de valor de mis padres.
   

El ritual indica que debía ir a las aguas del lago Amsvartnir, sumergirme y ver de nuevo aquellas visiones, debo encontrarlos, esa es la misión paralela.
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All We Know Empty I Parte

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 04 Jul 2021, 7:49 pm

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P R I M E R A   P A R T E
 E l   I N I C I O


Te encontraré en la laguna que no refleja tus ojos 
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All We Know Empty Holy Grail

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 04 Jul 2021, 7:59 pm

All We Know Img_2015

H O L Y  G R A I L 
— Morirás, José — escuche como el acero rasguñaba el chapoteo de la lluvia, cerré los ojos — Pero no hoy —










Ciudad de México, Actualidad





 

Me levanté y me quite el cabello de mi rostro, la fiesta de despedida de ayer se había salido un poco de control pero afortunadamente esta vez no había pasado a mayores, me gire a mi derecha — Que buen tentempié — reí para mis adentros, salí de la cama y me fui a duchar, puse el seguro. Cabello quebrado, sonrisa y carisma, esa combinación es la perfecta de Peter, dejé que el agua caliente bronceara mi piel lechosa. Tenía muchas cosas por hacer, más bien una y era la continuación de hoy, irnos de fiesta por Reino Unido.




Salí del baño y tome la toalla que estaba sobre la silla frente a mi tocador — Es una vista espectacular, hermosa — me giré exponiéndome — Gracias — le guiñe y me introduje en mi armario para vestirme, tomé mi bolso Michael kors, me vestí con su chamarra Dolce & Gabbana — ¿Lo hacemos de nuevo? — sonreí de lado y le arroje su chamarra — Largo — camine hacia la salida de mi cuarto, cerré la puerta y camine hacia la salida, mi iPhone comenzó a sonar, abrí mi bolso y saqué mi móvil.

>> Ya estamos abajo, Julieta J


Negué en una sonrisa y camine fuera del departamento hacia el ascensor — Más te vale que salgas en cinco minutos, cariño o llamaré a seguridad — camine por el pasillo, algo bueno tenía el ser la bailarina mejor pagada del país, presione el botón del ascensor, las puertas se abrieron y comencé a textear con Peter sobre los últimos detalles de la reservación. Esa es la parte más estresante de todo esto, creo que debería contratar a alguien para que se encargue de eso.

— Buenos días, señorita Del Río — rodé los ojos al entrar al lobby — Deja las formalidades para después — Un carro ya estaba afuera — Ya la están esperando en el auto — asentí mientras caminaba hacia el auto, amo como resuenan mis botas Chanel sobre este piso y sobre la reputación de las perras engreídas que piensan que el dinero lo es todo.






***





— Gracias — salí de la camioneta y caminé hacia el interior de la terminal dos del aeropuerto, veía a hippies y pseudoinfluencers caminar con su estúpida go-pro como indigentes grabando todo como si jamás hubieran estado en un aeropuerto en su vida. Pobrecitos. — Señorita Del Río — me gire y era un oficial de seguridad en un carro de golf — La llevare a su sala de espera para que pueda documentar con tranquilidad — asentí, me senté en la parte de enfrente y el oficial arrancó, vi a una chica con sus gafas de sol caminando con su selfie-stick, estire mi mano y le acomode un chingadazo en su cabeza haciendo que tirara su bastón con su go-pro — Ridícula, guarda eso para Paseo de la Reforma — el oficial me miró a manera amonestación — Ay eres un aguafiestas, fue divertido — negó y llegamos a la sala de espera. Baje del carrito de golf y le di un billete de mil pesos — Gracias — acerque mi mirada a su gafete — Joaquín, gracias — me gire hacia donde estaba los chicos


— Pensé que no vendrías, Julieta — me abrazó Peter — le correspondí el abrazo y lo aleje, sabe que no me gusta tanto el contacto físico a menos que sea de “ese contacto” — ¿Creías que se me olvidaría el viaje de graduación que nos regalamos? Por favor, llevamos meses planeando esto, lograste la reservación, ¿Supongo verdad? — me sonrió divertido — Tarado, compraste un departamento, ¿En donde? — sonrío más — Ya veras — se acercó Arantza y Rene a nosotros, las saludé en ambas mejillas — ¿Y las demás? — la sonrisa de Peter se evaporó — No van a venir los demás verdad — torció los ojos mientras balanceaba su cabeza — Marcelo dijo que nos iba a alcanzar allá — negué poniendo mis ojos en blanco, saque mi celular y estaba a nada de marcarles pero, no lo vale. La verdad


— Muévete Marcelo que se nos hace tarde para visitar a nuestros parientes ingleses — torció los ojos, golpee su hombro — No me tuerzas los ojos, idiota — ay que gente, Marcelo es prácticamente un sueño para la mayoría de las mujeres y hombres de buen gusto, vamos tiene un cabello cobrizo, es alto como un metro ochenta, una voz ya refinada y educada para el canto así como unos ojos azules adiestrados en el arte amatoria. Pero no mi tipo — Un segundo — hizo moción de espera y sacó su celular — Haber ridículo, ¿Cuántos celulares traes? — entrecerró su mirada mientras hacía una mueca, así es Peter. Infantil, noble, amable, carajo si no es un superhéroe es un maldito mormón, iag. Vamos, yo me hubiera encolerizado si me hubieran quemado el cabello por una estupidez de laboratorio pero él no, simplemente nos pidió que lo asesoraramos para escoger un color de tinte y terminó escogiendo uno bastante horrible y naco -azul de metileno- asco.

 

— Dice Aida y Diana que nada de alocarnos y que no podrán ir, ey no me resoples maldita vaca yo solo entrego el mensaje, auch — me acomode mi bolsa — Nadie me dice vaca, maricón de estética — tosió una sonrisa, ¡ven! yo hubiera enojado y él solo se ríe, diablos tengo que hacerlo más culero o no va a sobrevivir en este mundo. Ay mi niño solo trato de cuidarte y que estés preparado para este mundo tan mierda y lleno de personas basura, desvió mi mirada hacía Marcelo que estoy casi segura que piensa similar o le preocupa lo mismo que a mi.

 

 



[*Peter*]


 

— Tranquilízate quieres, Julieta — camino hacia la barra donde se encuentra una chica con una cola de caballo, retrocede un poco cuando me acerco. Ay Julieta lo que provocas nada más — Tranquila, solo venía a preguntar sobre el sanitario y como en cuanto tiempo más podremos abordar — tenía los hombros alzados, está estresada — ¿Qué es esto? — señaló una cosa amarilla consistente, parece gelatina — Este, señor — pongo mi mano en mi pecho y hago un gesto de dolor — Carajo, mis veinte señorita — estalla en una carcajada que inútilmente trata de sofocar colocándose su mano en su boca, se gira y se retira hacia la parte de atrás en donde, supongo, está su cuarto o la cocina. Un señor se acerca por un costado, tiene un gesto en el rostro de amabilidad, parece el señor Monopoly o el señor de las Pringles — Una disculpa por el comportamiento de mis concierge — adelantó a decirme — No se preocupe yo lo provoque, me alcanza ese plato por favor — asiente el señor Monopoly mientras me pasa el plato — Gracias — comienzo a poner la comida en el plato mientras escucho las pisadas de Marcelo acercándose levemente — Tenemos que ayudar a los chicos de servicio con el equipaje de Julieta — el señor Pringles se despidió en una sonrisa, me gire a verlo levantando mi ceja — Creo que PUEDES SOLO, ¿No? — exhalo enseñándome sus colmillos — Esa truquito no funciona conmigo, yo le digo que te vas a ir por otro lado porque el malvado de tu padre no quiere que vueles en una lata ajena — sonrió mientras termino de tomar un poco de esa cosa amarilla.

 

El vuelo es de varias escalas, Julieta quiere comprar varias cosas junto con Rene y Arantza por lo que el vuelo aterrizará en varios lugares pero yo me quedaré con el resto de la tripulación a comer o descansar. Me siento frente al ventanal que da a las pistas — ¿Qué tienes, honey? — resoplo, aquí vamos — Que los padres de Marcelo no lo van a dejar volar con nosotros porque ellos ya reservaron el suyo y es aquel que está llegando por el hangar — exhala, ay no — Marcelo — se acerca con sigilo — Dile a tu papá que me revienta mi paciencia, ¿Quieres? — se levanta y camina hacía la salida — No sé cómo puedes convivir con ellas — exhalo mientras clavo el tenedor en una inocente fruta, sonrió mientras me levanto — No te hagas ilusiones de que podrás leer mis pensamientos en esta ocasión — sentí como torció los ojos — ¿Quieres hacerme el honor de llevar el equipaje de Julieta a la cabina antes de que nos arroje algo en la cabeza? — camino por donde se había ido Julieta   

 

Camine detrás de él pero antes tome un pedazo de color amarillo y fui corriendo a donde se había ido, camine rápidamente mientras me incorporaba al grupo — ¿Entonces un experimento? — escuche a Rene — Uno que ustedes provocaron de eso no lo olvido — negó con una sonrisa mientras trataba de ocultar una risa. EL puente de abordo estaba próximo, observe de reojo como miraba de manera incrédula hacia enfrente. Aunque parezca que no estoy molesto la verdad es que si, aún me molesta que su estúpido experimento me lo hayan tirado en el cabello, en parte si debía ir en el cabello pero no en el mío y menos cuando tengo un fanático de lo estricto en casa o más bien lo tenía hasta que me salí de ahí — Ya Peter, no seas un aguafiestas ¿quieres?, aún debemos hacer muchas y tenemos un viaje muy largo por delante, querido — de verdad que hay veces que no entiendo a estas chicas, hablan de manera muy distinta pero en fin. Ellas son las mejores.


Alcé mi mirada hacia una ventana, se había nublado de manera muy pronta el cielo, creo que nos estamos aclimatando para Reino Unido de manera pronta, eso me gusta al igual que a Macerlo. Los días nublados suelen ser momentos para reflexionar para mí e incluso me llevan a momentos de inspiración, una inspiración que a veces pienso que se ha perdido con el paso del tiempo pero después me doy cuenta que no, jamás se fue eso de mi, solo me hace falta recordar lo que hace que se encienda esa inspiración. Caminamos hasta que llegamos, ahora sí, al puente de abordaje que nos llevaría al hangar de los aviones privados, bueno, al hangar de nuestras familias. — Oigan, yo no quiero ir a Nueva York y a los demás países, solo quiero llegar a Londres e ir a visitar… — me giró a ver molesta Julieta — No tengo que ponerme así que iremos  por ropa primero a Nueva York, ¿Estamos? — Tranquilo Peter, no es personal, lo sé solo que no me gusta que no me tomen en cuenta o que decidan por mi. Solo son dos semanas, ¿Qué podría salir mal?, odio que digas eso porque implica que algo saldrá muy mal, de verdad que si. 


Llegamos al hangar — Marcelo, querido ¿Dónde está tu avión? — sonrió burlona Julieta mientras caminaba a las escaleras del avión, De verdad tengo ganas de hacerla mierda a esa hija de perra, wow, mire a Marcelo, tranquilo, si es mala pero tranquilo, de verdad no es momento para arrancar cabezas — Ahí — Me gire hacia donde señalaba, puta madre y ahí había un avión inmenso — Demasiado… bueno para alguien como tu — — Perra — ¿Lo dijo o lo pensó? — Gracias, pensé que no hablabas — Subió sus maletas de manera grácil y rápida antes de que ella pudiera decir algo — Detesto a tu amiga — lo mire — Lo sé, por eso no te obligue a viajar con nosotros tarado — dije mientras veía como subían una a una pero pronto mi mirada se perdió en quien sabe donde — ¿No has pensado que la vida está destinada a ser alterada o que no tiene un sentido? — suspiro — Viejo, pienso que debes dejar de hacer aquellas visitas regulares a MiracleInk, de verdad te está afectando — golpee su estómago aunque de nada sirvió — No estoy loco solo cuerdo de otra manera — sonreí — Deja de jugar Injustice, de verdad —


Me despedí de él y subí al avión, me senté y mi espalda crujió, cerré los ojos al instante — Ya estoy achacoso, carajo ya soy toda una señora — me acomode mejor y deje que la oscuridad me acogiera. Me hiciera suyo y me llevara a las selvas negras de la tranquilidad, allá donde mis recuerdos me mantienen vivo y me sostienen para que no haga una estupidez. Me coloque mis casquillos y dejé que sonara Shawn Mendes, amo su voz y su carita toda hermosa. Diablos, parece como si lo hubieran parido los mismos ángeles en los laureles del cielo, carajo quiero un novio así de guapo y si lo que dicen los rumores es cierto. Atento, respetuoso, noble, humano y sincero. Diablos, espero que con todo mi darma acumulado pueda canjearlo por uno. Sinceramente.


“Abrí los ojos y estaba lloviendo torrencialmente, estaba sentado en una banca frente a un pizarrón en blanco, los relámpagos de la tormenta iluminaban lo que parecía un salón vacío y lleno de muerte. No es un olor o sensación que puedas ocultar de manera sencilla. Me levante con cuidado, gire sobre mi eje creo que conozco aquí o tal vez no. — Vamos José, cuando te encuentre te arrepentirás de no haber muerto ni en mi casa esa noche ni en el terremoto — me puse en alerta, me puse en cuclillas, miré furtivamente entre la oscuridad y la luz de los truenos alguna cosa con que defenderme. Un cilindro rojo brillo con el relámpago. Me escurrí hasta el.


Me puse contra la pared una vez que sostuve lo que presumía ser un extintor, me levante con cuidado y lentamente viendo que me deparaba en el pasillo, un chico de cabello rojizo sostenía un garrote y parecía que lo ocuparía pronto pero, ¿Quién es José? Oí abrirse una puerta — Aquí estoy — un chico de piel pálida y con el cabello oscuro que escurría lo que parecía agua por sus hombros, el pelirrojo sonrió de lado mientras tomaba impulso hacía José con el garrote en alto, corrí a la puerta pero estaba cerrada, a la mierda la discreción. Vi como sostuvo la barra antes de que lo golpeara, ninguno tenía intenciones de ceder — No tiene porqué terminar así — sonrió de lado mientras empujaba con fuerza — Ya está hecho, el día que abriste tu estúpida boca fue el día de tu muerte — lentamente observe como José comenzaba a patinar — Discúlpame Alonso — Así se llama él, empecé a golpear las ventanas con el extintor, pero no parecía hacerle algo, no me voy a rendir. 


Comencé a golpear repetidamente el cristal hasta que el extintor se resbaló de mis manos, escuche el cilindro rebotar en todo el pasillo, me giré hacia el pasillo, José salto hacia enfrente sosteniéndose de la barra y después comenzó a ahorcarlo con un par de agujetas, El gorgoteo de Alonso y el nacimiento de marcas violáceas marcaban el final de la partida, soltó la barra metálica un brillante y afilado objeto rugió de entre sus ropas — ¡No! — comencé a golpear el cristal de nuevo con mis puños — ¡José cuidado! — el seguía ahorcándolo — ¡Puta madre! — lo había clavado en un costado, el mango sobresalía de su ropa, José rugió igual que un animal herido pero apretó más el cuello de Alonso quien desenterró el cuchillo escupiendo sangre, un relámpago iluminó la noche  y su sangre — ¡Suéltalo hijo de perra! — ambos cayeron al suelo, me volví a donde estaba el extintor, tomé y regreso a golpear el cristal 



Vi que sacó un celular y presionó la pantalla, borboteaba sangre de su boca, la sangre de sus heridas se mezclaba con el de la lluvia, veía como trataba de sacar algo de sus bolsillo pero le era difícil, me gire en dirección a Alonso él cual comenzaba a levantarse poco a poco apoyándose del garrote, regrese mi mirada a José — Vamos levántate — recargue mi cabeza en el cristal, ya quiero despertar de esta pesadilla — Morirás, José — escuche como el acero rasguñaba el chapoteo de la lluvia, cerré los ojos — Pero no hoy — regrese mi vista al pasillo, se apoyó contra la pared y se abalanzó con las jeringas en mano justo en el momento  que un rayo dorado iluminaba todo el lugar, la maraña pelirroja se levantaba en ira y la pelinegra goteaba esperanza, de pronto, como si emergiera de la luz una sombra se abalanzó hacia Alonso arrojándolo contra el piso. 


— Peter… Peter — Escuchaba a Rene. Abrí los ojos, estaba bañado en sudor y escuchando Die Young — ¿Qué sucede? — me miró contrariada — Que si me traes agua por favor, oye ¿Estás bien? — asentí — Siempre estoy bien — parpadee varias veces — ¿Me estas jodiendo?¿Me levantas por agua? — recargue mi cabeza en el asiento acolchado — Por favor, es que me dio sed — inhale — Claro — me levanté de mi lugar pesadamente, mi pesadez en el cuerpo comenzaba a hacerse presente, me fui a la cabina de personal. Mi insomnio me empezaba a pasar factura, lo podía sentir, estoy cansado, cruce la primera sección del avión y me introduje en el baño. La luz del baño iluminaba mi cabello, roto y fingiendo ser un color que no lo es para evitar problemas, mis ojeras se van notando más posé mis manos en el lavabo de ahí, inhale y agache mi cabeza. Alcé mi cabeza, estoy harto, abrí la puerta y camine por el estúpido líquido ese.


— Hola — alcé mi mano, las risas se evaporaron incluso me veían raro — Joven Landon… — interrumpí con una seña, dos dedos alzados y mis dedos restante semiflexionados — Tranquilos solo vengo por ello — asintieron, me extendieron la botella Fiji, ellas solamente toman esa agua — Gracias — me giré para regresar — A usted —  Algún día estaré bien, por eso no quiero que él me lea mis pensamientos. No sabría que hacer e incluso se frustraría.

— ¿Dónde se habrá metido Peter? — oía cómo se movían en el asiento — Solo le pedimos agua, ¿o le pediste otra cosa? — escuche un no en susurro — ¿Cuánto a que no se acuerda de lo que pediste por andar con sus audífonos? —  Julieta desvió su mirada y me vio caminando de regreso por el pasillo — Pensé que ya te había muerto o se te había olvidado por lo que había ido — negué, solo me fui a enjuagar el cabello mentiroso, le extendí la botella y la tomó — ¿Y la mía? — extendí otra botella — Solo traías una — le guiñe el ojo — Soy mágico —

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Mensaje por Mike Gallagherry Lun 12 Jul 2021, 9:09 am

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D i a m o n d s
— Soporto que no viajes con nosotros o que te embarres a donde quiera que vayamos pero él es mi amigo, rarito. Me importa un carajo que le gustes a medio mundo o que sucumban ante tus encantos bonito pero yo llegue primero...— presione de nuevo.


16 De Julio De 2018, Basílica de Santa María del Pi, Barcelona; España.
Dante .

Jamás quise que las cosas se salieran de control, de verdad que no. Arnold me veía desde el otro lado de la Basílica, estaba a punto de desfallecer — ¡Corre ya! — me giré hacia donde estaba mi mochila, con las cosas, estaba a un costado de la pila de agua bendita — No tienes a donde ir, Dante — me puse en guardia en cuanto vi al demoledor de almas frente a mi, su larga túnica blanca lo envestía resaltando sus profundos y nublados ojos carmesí que hacía temblar a las paredes — ¿Estás listo para darte la sagrada sepultura que mereces? — sonreí mientras me encarreraba hacía él — Aquí no encontrarás a Dios — — Nadie estaba buscandolo — lo recibí con un salto pateando su pecho, retrocedio un poco pero termine de derribarlo golpeando sus espinillas. Me levante de un brinco al igual que él — Para ser alguien que no lo esta buscando insistes demasiado en ir a contarle tus pecados a San Pedro — estiré mi brazo y un pedazo de piedra en forma de empuñadura con alas se desprendio de la columna — Nada de eso, solo soy — un trozo de cristal formo la hoja de la espada, colorida y traslucida — Un heraldo, ¿Listo para morir? — corrió hacia mi, junto sus manos como si empuñara una espada, instintivamente puse mi espada y el choque chispeo de luz la oscuridad
— Dios me provee de lo que necesite — sonreí de lado — Menos de una estrategia — comenzó a empujarme, si lo  admieto es demasiado fuerte, bastante — Soy… — nos hice bajar las espadas en un tintineo — Eres nada a comparación de lo que se avecina y lo sabes — levante la espada y gire incrustando la espada en su omoplado desgarrando los huesos y el corazón en color. Cayo hacia enfrente, el piso de la basílica comenzaba a entintarse de color escarlata, Arnold llego a mi lado — Vamonos — de la pila comenzó a borbotear sangre de manera hirviente, los cristales comenzaron a llorar sangre — Creo que alguien esta molesto — Arnold corrío hacia la mochila, la tomo momentos antes de que la sange borboteante comenzará a quemar todo a su alrededor.
Corrímos hacia la salida, afortunados eramos al estar la basílica en restauración; salimos a una plazuela, el sol comenzaba a salir timidamente — Vamos a La Rambla y de ahí al aeropuerto — se detuvo — No — me gire a verlo, — ¿Por qué no? — de su chamarra sacó un arma — ¿Qué haces? — me arrojo la mochila — Largo — ¿qué carajos pasa? me disparo en el hombro — Es la peor...— sentí una presión en el pecho. Aliento de Ängel. Me guiño el ojo arrojandome la mochila y partiendo a quien sabe donde.      
Me recargue en una pared, saque de mi mochila las cenizas de álamos para colocarlas sobre la herida, sentía cómo me iba quemando. ¿Por qué lo hizo? recargue mi cabeza sobre la pared, imaginaba como la humedad de la piedra entraba por mi piel y calmaba mi dolor. Alcé mi mirada hacia el sol que alumbraba tímidamente el cielo — Debo encontrar a Josh — creo que ese era mi razón de ser en esta vida o tal vez no, no lo sé, solo sé que duele y arde. 
Me levante y camine hacia La Rambla, me importa poco que las personas me vean en este estado moribundo, estoy seguro que pronto todo cambiara y no habrá nada que podamos hacer o tal vez si se pueda, no sé, el Sol termino de salir iluminando con fuerza el amanecer  — Iré a el aeropuerto y de ahí a Londres, creo que tendré mejor suerte si logró armar las piezas de este rompecabezas — infle mi pecho y camine decidido al aeropuerto para dejar mis cosas en el locker de siempre. 
¿Por qué lo hizo?  
[*Peter*]


— ¡Al fin logramos llegar a Barcelona! — aún no entiendo bien del porqué era necesaria esta escala en España, a como me han dicho es que necesitaban algo que era imprescindible, pero sí tenía esta etiqueta ¿Por qué no lo compraron antes de salir de México? — Por fin obtendremos eso que tanto anhelamos desde hace meses, ¿No es así Arantza? — asintió mientras abordabamos un LandRover plata — ¿Ya me dirán a que venimos? — exhalo exasperada — Cariño, venimos por vino y toallas, ¿no era obvio? — en lo absoluto — Pensé que veníamos a revisar tu casa de verano en la bahía — hizo mueca de pato mientras pensaba — Tal vez, sería una buena idea… será en otra ocasión cuando lo hagamos, en este momento no — ay carajo — ¿Iremos a …? — — Les castles, ¿es obvio no? — recargue mi cabeza en el cristal, sinceramente no tengo ganas de ir a tiendas, yo solo quería irme a relajar y conocer Londres. Mierda. En fin.
Las transitadas calles se iban pintando de distintos colores arena, era una bonita tarde, y los árboles iban adornando las calles. Recuerdo que cuando era más morrillo me gustaba salir a caminar por las calles del centro histórico solo, dejar que el sol bañara mi cabello castaño, era un muy bonito castaño, en la luz se tornaba de un color cobre que de verdad me gustaba. Incluso formaba parte de mi lista de encantos junto con mis ojos arcoiris claro. Llegamos a una calle con varios exhibidores de toallas, no puedo creerlo que estamos por hacerlo — Llegamos — abrí la puerta y salí; mi camisa a rayas negra y amarilla deslumbraba junto con mis jeans negros — ¿Creí decirte que no quería esos estúpidos Vans de dinosaurios, Peter? — alcé mis hombros y caminé hacia una tienda que ni siquiera me di cuenta de que era. Ah ya, vinos. — ¿Puedo ayudarle en algo? — me coloque mis lentes de cristal amarillo — Claro, busco un vino que se acomode bien con un chocolate amargo — el chico de cabello rizado y pecas divertidas me veía intrigado — Lo voy a ocupar para juntarlo con un bizcocho — asintió mientras sus rulos se mecían.
Sentí mi celular vibrar, ¿qué? — Permíteme — dije con un gesto de disculpa mientras revisaba mi Huawei

>> Estoy en el aeropuerto.

De verdad que esto es divertido, le mande mi ubicación y regrese con el chico — Disculpa esa grosería, de verdad — — No se preocupe — ya tenía dos botellas de vino en sus manos, que rápido — Cuanto más oscuro es el chocolate, mejor combina con vinos robustos y terrosos como el Cabernet Sauvignon. Los sabores afrutados y el contenido de taninos equilibran el sabor más amargo del chocolate o bien si hablamos de un chocolate negro con contenido en cacao no muy alto, entre el 50% y el 65% son adecuados los vinos de la variedad Merlot, Oporto Vintage o vinos de Chianti. Ahora si, los chocolates más amargos, a partir del 70% de cacao presentan un sabor muy intenso que requiere un vino de sabor y textura acordes, como podría ser un vino de Bordeaux — mierda, yo solo conocía el Merlot, yo y mi enorme boca — ¿Problemas? — contraje mis hombros — No te aparezcas así, luego por eso se le declara la diabetes a uno, ojete — el chico me miró divertido, me gire hacia Marcelo; Me las pagarás — Claro, no sé cual elegir — se acerco liviano al chico — Ve por el Oporto, el de la derecha — el chico levanto la mano del vino que eligio, asentí.
Cuando el chico se alejó con al mostrador hable — ¿Cuanto te hiciste? más bien, desde a ¿Qué hora estás aquí? — seguí mirando el mostrador esperando a que me llamara — Lo suficiente como para ir al Museo de Cera y traerte esto — me entregó un llavero en forma de castillo — Te hubiera avisado que ya había salido del aeropuerto — negó — Creo que ya nos hablan — asentí, comenzamos a caminar hacia el chico justo en el instante que se oía abrir la puerta, obvio que sabia que eran ellas. Carajo — ¡Estas comprando vino sin MI! — escuché el taconeo de ellas detrás de mi, Marcelo se adelanto a pagar — Es que — — Iag, apuesto lo que quieras que Marcelo está dentro — ladee mi cabeza, entiendo que no le agrade pero ¿A que viene esto? resopló y camino hacia Marcelo; presione detrás de mi oreja amplificando mi audición — Soporto que no viajes con nosotros o que te embarres a donde quiera que vayamos pero él es mi amigo, rarito. Me importa un carajo que le gustes a medio mundo o que sucumban ante tus encantos bonito pero yo llegue primero...— presione de nuevo. 
— Marcelo, vamos a El Tigre — escuche una detención en seco y la sonrisa burlona de él acuchillar su orgullo, Rene y Arantza me veían contrariadas, las botas ligeras se pusieron a mi lado — ¿Vas a ir a ese lugar? — asentí a lo que decía Julieta — Las veo en el avión, chicas — resoplaron molestas — Solo vamos a platicar de cosas de chicos — rodaron los ojos — Bien, pero si vas a coger usa protección — giré a ver a Julieta — DIgo, pensé que ya le habías pedido que te acompañará él — señalo al chico que nos atendió — Una disculpa por su actitud pero si quieres venir adelante — me sonrió — No hay cuidado, ya será en otra ocasión — sonreí y nos fuimos de ahí.  
Caminamos por la calle que comenzaba a pintarse de morado — Lamento lo que ocurrió allá adentro — miré a Marcelo mientras caminabamos, de verdad me preocupa este tipo de roces, por eso evito… me esta abrazando — De verdad que te admiro, a ti y a tu templanza — sonreí de lado — No ha sido de a gratis pero — lo abrace — Tranquilo, estarás bien y lamento de verdad que a veces tengas que derramar icor a lo wey — lo sentí sonreír de nuevo — No te preocupes, tengo que aprender a controlarme, ¿sabes? este clima me recuerda cuando descubriste que era un vampiro — nos separe — Tampoco es que te esforzaras demasiado en ocultarlo — le pellizque — No me tuerzas los ojos — 
  
[***]


15 de Agosto del 2016, Santa Fe, Ciudad de México; México

Estaba sentado en el alféizar de la ventana, veía como el atardecer era consumido por la oscuridad de la ciudad, recuerdo que aquella vez había tenido otra de aquellas discusiones de alguna estupidez seguramente con mi padre e incluso con mi madre pero trataba de evitar problemas con ellos así que cedía al final del día. Ya recordé, había discutido porque me iba a salir de la carrera de Administración Pública para irme a estudiar Biología Marina a la Universidad de Yucatán
Estaba mi espalda recargada en el marco de la ventana junto con mi cabeza; mi cabeza daba vueltas y vueltas, con exactitud no recuerdo las palabras pero recuerdo que dolieron, dijimos cosas que nos habíamos guardado, mis lágrimas caían con el viento de la naciente noche. Claro que no era la primera vez que discutíamos sobre ese tema pero era la primera vez que afirmaba que me iría a estudiar si o si, en las ocasiones anteriores había salido herido y Marcelo me preguntaba cómo estaba, que me veía mal, que si estaba todo en orden pero contestaba que estaba bien, no quería fastidiar con mis problemas pero en esa ocasión me había hartado de contestar que estoba bien solo para evitar recordar el dolor y la impotencia, estaba harto de rendirme fácil, estaba harto de huir; estaba harto de mentir y fingir; harto de que yo mismo me robara la vida; mi pie se columpiaba hacia la nada.
Escuche que mi puerta se abría ¿Peter? bájate de ahí negué y me dejé caer hacia mi paz, a lo que suponía que era mi paz. Recuerdo la imagen de las estrellas haciéndose cada vez más altas, cerré los ojos y deje de caer y ahí estaba con sus ojos rojos viendome. Aquella noche entendí muchas cosas, una de ellas era que en la muerte encontrabas la redención y revindicación, para poder ser yo tendría que sostener mis decisiones y hacerme responsable de lo que conllevará. Ahora lo sé.

[***]


Entramos a la Taberna y un olor a jamón serrano y olivo inundó mis sentidos, amo este olor más bien esta combinación — ¿Y que vamos a pedir? — miré a Marcelo mientras miraba la carta, y nos sentabamos en una barra. Había leído en Tripadvisor que la comida era muy buena así como barata así que esos son mis dos nombres: barato y comida. Sonaba Bugalú con un eco increíble en la taberna — ¿Te gusta? — asentí, meneaba mi cabeza al compás del trap de la canción, mierda si que me gusta. Ordenamos un par de tarros de otoños, cerveza con regaliz, la verdad no se a que sepa pero suena prometedor; llegaron un par de yardas con papas en gajo y tapas de jamón serrano y palitos de ajo — ¿Todo por seis euros? — asentí mientras probaba una de las papas que no es por nada pero no tenían madre. Lo que es.
La música iba subiendo de ritmo, en ocasiones sonaba Maluma, luego Victimas del Doctor Cerebro o Guaynaa; era un buen match y tenía ambiente. Ordenamos otras papas de gajo y el que no se podía embriagar pidió otro otoño — Vamos a bailar — cerré un ojo, no quería bailar pero mi trasero ya estaba tomando ritmo con Tra, tra, tra así que me levante y comenzamos a bailar en medio del estrecho espacio — Mierda ya necesitaba esto — me puse mis lentes otra vez, movía mi cadera en círculos mientras el presumido de Marcelo me demostraba cómo era tener 250 años y seguirse moviendo sin restricción.
— Carajo tio, te mueves muy guay — reconocí al instante aquella voz — Hola — dije sonriente, lo tome de la mano y lo jale, ya éramos los tres bailando, bebiendo y disfrutando. Hacía un rato que no me sentía bien.  No recuerdo bien a que hora regresamos esa noche pero estoy seguro que fue muy tarde y que las chicas se fueron aunque a como nos dijeron los ingenieros, llegaron y se fueron así que ni siquiera fueron para esperarme; no me molesta. Al final creo que lo importante es reunirte con personas que te hagan bien, ya mañana hablaré con ellas pero mientras puedo decir que estoy feliz con mi noche.
— Deja ese celular o se te secaran los ojos — miré a Marcelo, eramos los tres en una selfie en la taberna, ahora se que se llama Gabriel y tiene los mismos años que yo. Tambien me dio su número, ¿Loco, no?, recargue mi cabeza sobre la ventana — Vamos, duerme un rato y te levanto cuando lleguemos — asentí. Bloquee mi celular y lo apretuje contra mi pecho. 
Mike Gallagherry
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All We Know Empty Entre Semillas de Café

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 18 Jul 2021, 3:03 pm

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Square Mile, Londres; Reino Unido.

— ¿En qué momento regresaste? — un zangoloteo me levanto de donde estaba durmiendo, carajo con estas mujeres, entreabrí mis ojos tratando de ubicarme donde me había dejado durmiendo, alcancé a ver una mesita de centro; me había dejado en la sala — No me fije, pero llegué… llegamos en la madrugada — la luz del amanecer comenzó a entrar por la ventana iluminando mi cabello, qué pinche sueño, bostecé y se levantó de la mesa donde se había sentado — Eres increible, Peter — se fue a paso decidido, seguía molesta. Me acomode en el sillón, Marcelo estaba durmiendo en el piso con las manos bajo la nuca, gire mi vista hacia donde se había ido — Ya te puedes despertar traidor — me guiño un ojo — Ven, vamos por algo que comer — se levantó para quedar sentado en el piso — Algo me hace creer que no quiere que te le acerques — desvió la mirada hacia mi — No lo creas, es lo que sucede — me levante y trone mi espalda — Puedes decirme el chueco — negó en una risa y se encamino a la puerta.
 Caminamos por un pasillo iluminado por mamparas de aire hospitalario y paredes pintadas de color menta — Me recuerda aquella vez que fuimos a donar sangre en La Raza — negó divertido mientras se reía — ¿Qué? Es la verdad — no dijo nada y llamó al elevador — El motivo de mi risa es que aún no superas que te haya llevado al IMSS a donar sangre — se abrió ante nosotro — ¿Por cierto, dónde estamos? — nos adentramos y comenzó a sonar la música de Ariana Grande — En un mezzanine de KongWie Corp — ¿Qué? — Tu… — negó — Fue un intercambio entre Fuentes de María Industriales y Greco & Bianchi, Landon — comencé a ponerme mis Airpods — Demasiado dinero escuche pasar, ¿En serio lo hiciste?¿Qué diste a cambio? — sonrió de lado, odio cuando solo sonrie a una de mis preguntas, lo hace ver como si fuera obvio y tal vez lo sea pero es la mañana y no lo capto a la primera. Las puertas se abrieron y una tienda de ropa KongWie Corp se reveló, okay ya vi porque lo cambio.
— ¿Iremos a un Starbucks? — negó — Mi joven amigo, te llevaré a otro lugar más genial en donde te recordará el sabor a casa — lo mire mientras me abrazaba con su diestra atrayendome a él — ¿Al tuyo o al mio? — sonrió más — Ambos — negué divertido, yo soy de Chiapas y el de Nápoles así que quiero ver como me recuerda a casa — En buen pedo, quiero que me calles el hocico por incrédulo  — sonrió feliz  — Será un placer — cruzamos la tienda de ropa mientras los chicos saludaban alegres a Marcelo — Vaya, eres popular — negó y salimos por fin de la tienda, metió sus manos a su pantalón crema y el sol resplandeció en su cabello perfecto — Odio que te veas mejor que yo — negó y una rafaga de aire nos despeinó a ambos, por instinto revise mis bolsillos — Los dejaste en la… perdón, los deje en la mesa — Entre Semillas de Café, leí en la vidriera, tenía un aspecto demasiado ochentero, con aquella tipografía canter que solía percibir en el Zócalo.
Al entrar un par de gabinetes nos recibieron, eran de color verde manzana que hacían juego con las mesas amaderadas tipo picnic incluso había repisas con teteras de cobre que hacían darle un aspecto hogareño — Ve el piso — era de fondo negro pero “bordado” de varios colores, le regrese la mirada, infle mi pecho orgulloso y caminamos a la barra para ordenar — Bienvenidos a Entre Semillas de Café — nos sonrió cálido — Será una bego de pavo con un expresso cortado y … — — Va ser un capuccino de amaretto y un croissant de pavo ah y para comer aquí — asintió, nos entrego el ticket y partió para la cocina.
— Ahora sí, ¿Cómo lo haces? — nos sentamos en uno de los gabinetes, me veía con expectación y la verdad que me divertía porque ni siquiera yo sabía — Supongo que ayuda el que no me tome las cosas que me dicen a personal aunque sí me permito la sinceridad no tengo ni idea de cómo lo logró — negó en una risa — Eres increíble Peter, de verdad; yo en tu lugar ya las hubiera mandado al carajo — — Te creo — sonreí en el momento que mi celular vibro —Adicto deja el celular ya de una buena vez  — desbloquee la pantalla con mi índice — Es de Gabo, pregunta que cuando regresó para vernos —  la luz de la pantalla iluminó mi rostro igual que mi sonrisa — Me gusta verte feliz — alcé mi rostro — A mi tambien — trajeron nuestros alimentos y el barista le guiño el ojo a Marcelo, sonreí divertido mientras se sonrojaba — ¿Un vampiro sonrojado? — entrecerró los ojos — No me vas a controlar y lo sabes, mejor come ¿quieres? — 
— ¿No te llega un olor a…? — — Muerto — — Iba a decir a cementerio o día de muertos pero creo que me quedo con tu definición — les cuento, el olor a vampiro tiene la peculiaridad de ser la mezcla de tierra mojada, flor de cempazuchitl, muerte y en algunos casos con fruta fermentada. Miré por el rabillo del ojo una de las esquinas — Es que huele así todo el lugar — negué — alcancé a divisar cómo un chico de cabello ruloso y perfil irlandés mantenía la mirada pegada en un mapa — Apuesto lo que quieras a que es el chico del mapa — inhalo un poco de su expresso, lo está pensando aún, carajo si es muy obvio — Te creo, en fin continuemos con nuestro desayuno — asentí mientras veía como el queso se derretía gordamente del pan mantequilloso y te apuesto lo que quieras que es suavecito y masudo, carajo. 
— Ayudenme — nos vimos y vimos al irlandés frente a nosotros.



[***]






— Quiero entender esto, es qué diablos es demasiado para mi; eres el último Estuardo y fuiste traicionado por tu hermano no vampiro el cual con ayuda de un asesino profesional mato a cualquiera que pudiera reclamar el trono y por ende los reinos de Escocia ah y no eres irlandés sino escocés y no olvidemos a… —troné mis dedos, lo tengo en la punta de la lengüa — Arnold — — Gracias, a Arnold quien te traicionó hace menos de doce horas y no sabes dónde está ah y él es tu novio — entrecerró los ojos, molesto evidentemente — No es mi novio, es o era mi protegido porque lo creé yo, bueno lo mordí — —Entendemos, guapo — acotó Marcelo — ¿Y tus cosas donde están? — estaba sentado frente a nosotros — En un locker en el aeropuerto internacional de Heathrow — asentimos, creo que una aventura nos está llamando.

— Alguien nos ve y creo que es tu amiguito — susurre mientras seguía viendo a Dante a los ojos, los ojos de Marcelo flotaron por el local y en efecto, era el sujeto que nos había descrito Dante y a juzgar por su apariencia creo que los vampiros gustan del cabello quebrado o ruloso, toque la pierna de Marcelo, sería yo el primero en salir y después ellos dos saldrían a modo de que parezca un todo bien, no creo que sea tan estúpido como para revelarse en un lugar tan público, pedimos la cuenta y el chico tenía la mirada apagada, casi sombría — Cuando la luna de sangre eclipse la ciudad y lluevan pétalos será el final de tu realidad como la conoces — nos miramos entre todos y el chico se retiro — De todo lo raro que ha pasado esto ha sido lo que se ha llevado el premio mayor, supongo — deje el dinero en la cartera que nos habían dejado, mierda eso si ha sido muy enfermo la verdad.
Me levanté de mi lugar y fue en ese instante en el que un dolor agudo me noqueo y todo se volvió oscuro.



[***]




Abrí mis ojos hacia un nocturno completamente a oscuras, con excepción de la luna escarlata que iluminaba el anchuroso cielo, me senté y me di cuenta que había estado acostado en el pavimento. Estrellas caían de manera violenta incendiando todo a su paso y todo lo que veían a su alrededor, estoy casi seguro que esto no es un sueño, me levanté y traté de ubicarme, logré ver Reforma 222 alzarse pero había algo distinto, me gire y alcancé a ver la Torre de Petróleos incendiarse; trague seco. Por el rabillo del ojo divisé una figura humanoide que se encontraba de rodillas frente al cuerpo, me giré despacio y lo vi inhalando el icor que reventaba sobre su cara — Te lo advertí — volteo a ver a un espectro que no tocaba el piso pero desprendía una luz dorada ensombrecida, sus cabellos adornados con una corona de laurel me daban una idea de su naturaleza — Y yo te advertí que pasaba si lo tocabas — veía al humanoide de espaldas, el chico alado sonrió con sarcasmo, se giró hacia el otro lado y pisó el asfalto, la espada de acero lustroso reflejaba el incendio de las casas que eran alcanzadas por las estrellas y que era sostenida por su diestra con firmeza. 



El humanoide se levantó con cautela, su cardigan era consumido lentamente por las llamas, el alado comenzó a caminar hacia mi haciendo que logrará ver el rostro del encapuchado, su rostro tenía rasgos finos pero definidos así como unos profundos ojos miel que cerró Esto se acaba ahora Euro — el chico de la espada se detuvo y lo encaró con una sonrisa en el rostro — Es lo primero y en lo último que estaremos de acuerdo — levanto la espalda quebrando una estrella que iba directo hacia él, las piras de fuego y estrellas molidas se unían con los pétalos que comenzaban a caer. El chico de cabello azabache se limpió la sangre de la nariz, volteo a ver a su amigo sin vida, el corte de la espada había atravesado con limpieza su cuello y parte del hombro, su cabello pelinegro rebosaba con sangre y galaxia; colocó sus manos a los costados, fulgores anaranjados y cafés surgieron de sus manos — Miralo, se sacrifico e hizo caer las estrellas pensando que eso me detendría; muerto vas a quedar — inhale mientras cerraba los ojos — Acabaré contigo — sonrió de lado — Ningún abandonado podrá conmigo, tu muerte será olvidada y tu cuerpo será devorado por aves de carroña y perros de caza — soltó levantando la espada que brillaba con la luz de las ya casi extintas casas a su alrededor y de las estrellas que ardían todavía, dio un giro y arrojó la espada con fuerza. Juntó sus manos arrojando un disparo con la fuerza que aún quedaba — ¡Moriras! —



Un estallido hizo temblar a la ciudad, fulminando la luz y creando una oscuridad a la vez.



[***]




— ¡Peter! — sentí como me volvían a zangolotear, estaba sentado contra la pared viendo de frente al café ahora en llamas — ¿Qué pasó? — trate de levantarme pero un dolor punzante me obligo a quedarme en el piso, baje mi mirada y tenía un cristal incrustado en mi muslo, Dante abrió la boca tratando de decir algo pero Marcelo salio disparado de uno de las vidrieras, el estallido de reflejos lo envolvió, Dante se giró en posición defensiva y de entre el marco en llamas de la vidriera salió el barista que nos había atendido, tenía los ojos viendo al cielo, lo están controlando — Sabes demasiado Peter Landon — sonrió, oh mierda, un vapor morado arenoso rugió alrededor de él y su sombra se levantó, primero cayó el barista hacia enfrente en un desmayo y el ente de vapores morados camino hacia nosotros — Es un darxevil — ¿un que? — Soy una entidad poderosa — parpadeo gracilmente y un par de alas se desplegaron al igual que un cuerno entre sus cejas.
  
Esto se torna cada vez más raro, alcé mi vista al cielo que estaba multicolor, eran los colores de una burbuja de jabón en el cielo — Es una arena, la realidad seguirá igual al momento que te retaron si tu ganas pero si pierdes… — — Si yo gano, todo lo que ocurra en esta arena ocurrirá en la realidad —  — Cool, entonces no hay que perder — como si fuera tan sencillo, me quite mi cinturón e hice un torniquete para poder quitar el cristal de mi muslo, la sangre anegaba el cuerpo de Marcelo pero logró girar su rostro “Corre” parpadeo y la vidriera detrás de mí se quebró, me giré pero el barista me arrojó dentro del local, ambos giramos llenos de sangre y reflejos — Mierda — me levanté lo más rápido que pude quedando frente al barista demonio con deseos genocidas, los colores eran refractados por los pedazos de cristales que aún quedaban en el marco de la vidriera revelando un glitch puta madre — ¡Ya voy, Peter! — y en cuanto se asomó su cabellera arroje el cristal incrustandolo en su frente a lo que soltó un rugido gutural 
— ¡Vas a morir! — corrió hacia mi pero justo en ese momento la cosa que estaba a mi lado disparo un arpón atravesándolo, alzó sus brazos creando grandes esferas de fuego — ¡Morirás hijo de perra! — de su pecho chisporroteaba sangre oscura, sus brazos se transfiguraron en grandes y afiladas patas de alacrán tirando al suelo tirones de tela — Moriras — su cabeza roto dejando su boca al cielo pero pronto abandonó su forma adoptando un hocico del cual salía grandes y espesas gotas de algo verde; entreabrió un poco su hocico dejando ver unas cuatro hileras de colmillos moviéndose y reagrupandose creo que no se detienen — Espero y tengas otra cosa que un arpón — sus ojos lumbre desprendían llamas, llora llamas puta madre — Se les acabó el tiempo — y bajo sus patas con las enormes bolas de fuego — Pero no en esta realidad — escuchamos y una espada atravesó su pecho, escupió un aullido mientras gimoteaba alto de dolor, Marcelo lo levantó aún más alto, la bestia fue deslizándose sobre la espada hasta que quedó sin vida, la arrojó a un costado.



—¿En qué momento regresaste? — parpadee varias veces y estaba frente a Julieta de nuevo, desvie mi mirada y Marcelo dormía en el piso ¿Qué pasó? — Llegamos en la madrugada — asintió mientras se levantaba de la mesa en donde se había sentado, se fue a la cocina me volví hacia él — Despierta bastardo desobligado — abrió los ojos de golpe — Tenemos que ir al café — — ¿Estás loco? Casi te asesinan en esa pelea — negó mientras se levantaba — Quiero ir a desayunar y si mal no lo recuerdo, no sabemos quién es el darxevil — asentí mientras me levantaba, de verdad que no lo entiendo en ocasiones, caminamos presurosos por el pasillo hasta que me detuvo una vez frente a el elevador — Vamos por las escaleras — asentí mientras me acercaba con cautela a la puerta, la empuje y ante nosotros aparecio Dante con una mirada perdida — Estoy aquí para mencionarles algo — de su frente chisporroteaba sangre coagulada morada — Deben encontrarlos junto con las siete partes de bengala, Nirvana se acerca y les queda muy poco tiempo — mire a Marcelo quien parecía entenderlo todo a la perfección y de pronto estalló en slime morado y granulado. ASCO  — Vamos a limpiarnos — asentí y caminamos de regreso al baño.   
Abrí la puerta y Julieta estaba en el sofa con Rene, platicaban animadamente — ¿Qué les paso? — Arantza nos pregunto desde la cocina, supongo que se notaba demasiado — Nos cayo porquería de quien sabe que — respondió Marcelo mientras me empujaba al baño, — Duchate y nos vamos— me arrojo una toalla antes de cerrar la puerta, comencé a desvestirme mientras abría las llaves del agua, caray no puedo creer lo que está pasando, es muy surreal. ¿Que es bengala y que es un Nirvana?  — el agua se tiñó de morado cuando el agua comenzó a escurrir por mi cuerpo, bien ahora estoy cubierto de porquería de una cosa que ni sé como se pronuncia pero está aquí o más bien habita aquí y ni siquiera he desayunado, quiero desayunar. Carajo, carajo, carajo.
[***]




Salí de bañarme y comencé a vestirme, de verdad que aveces odio mi cabello todo sin forma después de bañarme  — ¿Listo? — me termine de poner mi playera de astronauta — ¿Estás bien? Te noto algo asustado — inhalo — Resulta que me siento un poco vulnerable — asentí mientras tomaba mi cartera y caminaba hacia el pasillo — ¿Ya vas afuera otra vez? Te recuerdo que tenemos que ver a nuestros parientes britanicos a las cinco y son las diez — asentí mientras Marcelo me volvía empujar a la salida — Creo que sabe caminar, idiota — se detuvo, no lo dijo — Marcelo no — inhalo y me volteo a ver — ¿Cómo puedes permitir que te trate así? — contraje mi rostro — No es lugar ni el momento — me encuadro — No voy a discutir esto contigo en este momento — inhale mientras lo veía a los ojos, un puñetazo me lanzó al pasillo — ¿Qué te pasa, animal? — saltó Rene al encuentro — ¡No! — me levanté de un brinco, si hemos peleado en el pasado no he de mentir pero no hay razón aparente, bueno si lo hay — ¿¡Por qué dejás que te traten mal!? — — NO ME GRITES — alcé la voz me tomó del cuello de la playera y me arrojó contra la mesa de centro, La lazca arcoiris se incrusto en mi espalda, me giré — ¡PETER! — gritaron al unísono, Marcelo abrió los ojos al máximo, me levante con cuidado tratando de no agravar más el asunto y camine a mi cuarto — Peter dejate de mover, ¡ahora! — Marcelo trataba de rebasar a las chicas pero solo logró quedarse atrás. Las deje atrás junto con un rastro de sangre, es muy surreal pero si pude levantarme puedo quitarme estas esquirlas de mi espalda.
¿Cómo llegué a esto? Todo pasó muy rápido y sinceramente, ni yo me explico del porque ese arranque de ira taaan intenso, recuerdo que en algunas ocasiones si me llegó a arrojar pero jamás así de rápido. Sinceramente. Comencé a palpar con mis manos las esquirlas para después quitarlas, no me duelen tanto las esquirlas como me está doliendo que todos a los que quiero o digo querer me agredan, siempre esperan algo de mi, crean imágenes de mi o versiones que no existen pero les gustaría que existieran y tal vez yo di pauta para que eso pasara, no sé, de verdad que no; ay duele esa esquirla. inhalo y la arrancó. Mi bolsillo vibra, sacó mi Huaweii y desbloqueo la pantalla con mi dedo 
>> ¿Cuándo te veré de nuevo?
Sonrió, ¿En qué estabas pensando, Bianchi? Casi lo matas; ¿Por qué siempre lo tratas mal?, le hablas como si fuera un botones o un esclavo; ¿Tratarlo mal? Ja, solo lo hago menos crédulo para que idiotas como tu no lo seduzcan y abusen de él; ¿Abusar de él? estas drogada, jamás le haría daño; See claro, nos quedó muy presente como es su amor de “amigos” idiota; Todos hablamos de como nos fue en la feria, ¿no?; Mirá que lo de Héctor no fue culpa mía. Quiero irme ahora, me gire sobre la cama y me puse una sudadera blanca ancha, tome mi celular y abrí la puerta, estaban discutiendo todavía — ¿Cómo sigues? — soltó golpeado Julieta — Bien — camine a la salida — ¿A donde vas? — preguntó Marcelo mientras caminaba detrás de mí — A la calle, quiero estar solo — no me detuve — ¿Te vas a tardar? — preguntarón — No sé, quiero estar solo y si, llevo mi celular — me iría en Eurostar a París y de ahí a Barcelona, solo quiero estar solo y entenderme, hallarme, saber que es lo que necesita Peter.
Abrí la puerta para caminar directo al elevador, presione el botón llamando al elevador, recargue mi cabeza sobre las puertas de acero, estas se abrieron con un traqueteo, me adentre en el elevador justo en el momento en que los chicos salían del apartamento. Las puertas se cerraron, comencé a bajar pero un chirrido detuvo el elevador, me recargue en el espejo y me deje caer.



[***]
Era una tarde de verano, eso lo recuerdo bien, cuando pasó: estábamos peleados por que él había roto la mesa en un ataque de ira, le da cada vez que salíamos con Julieta de compras o de comer, así que son un poco frecuentes. Supongo que es mi culpa por obligarlos a convivir no sé, lo que si sé es que aquella vez nos habíamos molestado por el hecho de que él se le había encuadrado a Julieta por un comentario que hizo hacia mi por querer solucionar una teoría que había visto Marcelo en su clase de física cuántica acerca de las realidades paralelas, me dijo que dejará que los otros se las apañaran como pudieran y que viera por mi, de verdad que en ocasiones tengo ganas de contestar pero sé que no llegará a ningún lado y por eso no decidí hablar.
Llegamos a casa en silencio, sabía que estaba enojado y comenzó a gritarme, que si no tenía boca para defenderme, que si me gustaba que me gritaran o me trataran mal, que si era un pendejo; en ese momento lo encaré y le grite que no y me fui, me pregunto que a donde iba que aún no terminaba conmigo, le grité que me dejara y lo empuje… fue ahí cuando me golpeo en el rostro pero vamos, es más fuerte que un servidor y me estampo contra una pared. Amanecí en el hospital con una fractura en la clavícula y un pómulo roto.



[***]


El ascensor comenzó a moverse otras vez, saqué mi Huaweii y me pedí un Uber que me sacara de Squire Mile prontamente.    
Mike Gallagherry
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Mensaje por Mike Gallagherry Dom 25 Jul 2021, 7:12 pm

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— Si quieres te puedo ver en París, mis vacaciones me las han otorgado y es por quince días, ¿vale? — sonreí mientras me acomodaba en la incómoda banca de la estación de tren — Tal vez, aunque ¿No sería muy presuroso? — escuche cómo tosía una risa — Tú no preocupes coño, solo di que sí — inhale — Vale, te veo en La Pátesserie Des Reves — se escuchó como masticaba algo — Claro, pediré magdalenas si es que llegó antes que tu — — No lo creo pero te doy una ventaja de media hora, ocupala sabiamente — sonreí mientras me acomodaba de nuevo en la banca — Claro, te dejo guapo que aún tengo maletas que hacer — y colgó, me levanté de la banca y me fui a buscar una librería, yo creo que en tres horas si logró leer un libro. Miré hacía mis lados y lo vi, tenía una herida en el hombro. Será un viaje largo eso me queda claro, carajo.

[*Dante*]


Me recargue contra una pared de la estación,  veía a los niñatos correr a toda velocidad hacia la tienda de Harry Potter y entre ellos hubo un chico que me llamó la atención, venía hacía mí con su cabello enmarañado y ojos miel, su cazadora se ceñía a su cuerpo como en los manga  — Dante ven — ¿Cómo sabe mi nombre?, me levanto de un hombro y comenzó a caminar conmigo hacia un baño cercano — ¿Cómo? — — Un darxevil te usurpo hace unas horas, de milagro salimos, salí vivo — ¿Salimos? caray, creo que  las cosas están peor de lo que me imagine por aquí, empujo una puerta y me dejó recargado en una pared, solo oía como azotaban las puertas de los baños, me tomó de nuevo y me llevó a un cubículo — ¿Cómo te hiciste eso? — sonreí viendo como examinaba mi herida — Una bala con polvo de ángel — negó — No fue con eso, es más agresivo y las cenizas de álamo no te están ayudando a sanar, espera… ¿sacaste la bala? — —Obvio no — — Me lleva la puta madre, va a doler — sonreí — No puede doler más que una traición — silencio y de pronto dolor — ¡Ay hijo de puta! — sentí cómo escurría sangre por mi hombro, de como algo frío y metálico excarvaba dentro de mis músculos — No te muevas que ya lo encontre — y de pronto sentí cómo se tensaba mi carne para después ir desgarrando todo a su paso — Ya pronto terminamos esperame — sentí un olor a alcohol — ¿De donde sacaste alcohol? — — Del botiquín del baño, no te preocupes tu mochila está sobre la taza del baño — ya no dolía nada, solo ligeros calentones en mi hombro.
 — Debes de saber que antes de que entraramos al baño un oficial te estaba viendo, ¡Dios! ardes en fiebre — sonreí, comencé a sentir como mi cabello se pegaba en mi frente — ¿Todo bien caballeros? — — Claro, solo un ataque de pánico — contestó Peter mientras se preparaba para salir, salimos y vimos a un oficial joven vernos con extrañamiento, carajo me da vueltas todo — Si está ebrio no podrá abordar ningun tren — sonreí — No estoy ebrio, solo tengo un poco de dolor en mi espalda y requiero de descansar — ni yo me trago esa excusa pero creo que se lo creyó porque se fue o eso yo oí — Es la peor excusa que he oído pero en fin, debemos irnos y tu me vas a contar cómo es que sigues aquí o si todo lo que me dijo tu darxevil es real — mi cabeza es un lío y estoy seguro que  vomitaré en algún momento. Me moje el rostro y salí detrás de él.
[***]


— ¿A qué vamos a París? — lo ví mientras se acomodaba su cabello — Yo iré a verme con un chico y entre tu y yo buscaremos respuestas a que es Bengala y que es un Nirvana — me acomode mejor en mi asiento, teníamos un gabinete solo para nosotros — ¿Cómo sabes de Nirvana? — se revolvió el cabello mientras se desparramaba sobre su lado del asiento — Lo menciono tu darxevil después de que termino la pelea, hasta explotó en slime morado — Inhale, mi aturdimiento ya estaba bajando — Iré por partes, así que primero te he de advertir que cuando explota un darxevil debes asearte o tirarte al piso porque suelen arrojar espinas que petrifican al futuro huésped humano pero si es parte del mundo feen lo debilita solamente — aleteo sus pestañas — Sobre Nirvana está un poco más difícil solo hay mitos, rumores pero creo que ya no lo serán —miré hacía la ventana.
Hay muchas teorías acerca del origen del multiverso, pero el más aceptado es el que te voy a contar. Se dice que fuimos creados a partir del sueño de un ser de inmenso poder, y que todas las realidades están conectadas en un enorme agujero de luz que alimenta su mente, pero su corazón es alimentado por oscuridad de estas realidades.
Bajo el temor de que esta oscuridad arrasara con cualquiera de las realidades es que a lo largo del tiempo se crearon siete partes que forman un arma capaz de hacerle frente a este ser, pero solo una persona será capaz de levantarla, pero seis personas serán las elegidas para encontrar y unir las piezas. Todos necesitan de todos. Se debe entender, además, que las partes por separado protegen la realidad. Esta realidad, la mantiene en equilibrio.
─ ¿Y que más? ─ lo miré de manera despectiva ─ Niño, es lo que sé o lo que todo el mundo sabe así que por el momento confórmate con ello ─ se deshizo en el asiento, inflo el pecho y el tren aceleró su paso. Sinceramente creo que este chico no sabe a lo que se enfrenta ─ ¿Estás bien? ─ solté ─ La verdad no, solo quiero entender porque tu darxevil trató de liquidarme hace un rato; aparte claro de que estoy haciendo todo lo que me han dicho que jamás haga, pero ¿sabes algo? A la mierda ─ vaya, este chico es muy intenso ─ Te diré algo Peter, tienes que aprender a guiar tus emociones no al revés. Si no entiendes eso antes de iniciar esta empresa ten por seguro que fracasarás ─ inhalo y exhalo ─ Saca todo lo que llevas, te está matando lentamente ─ recargo su cabeza en el respaldo, las lágrimas comenzaron a caer.
─ No tiene importancia ─ mi pecho se inflamo de ira ─ Ese tal vez es el problema, te denigras demasiado y piensas que debes arreglarlo todo cuando tal vez no sea así pero creo que tal vez estoy hablando de más ─ bajo la mirada, las lágrimas seguían cayendo pero era inevitable pensar que este chico guardaba cosas malas que aún no superaba ─ Son muchas y… ─ ─ Tenemos tiempo para unas cuantas ─ exhalo.
─ Recuerdo que la primera vez que lo vi me gusto de inmediato pero dentro de mi cruzo la idea de que no era esa clase de chicos que les gusta dar detalles románticos a otros, que solo se pertenecen a ellos mismos e incluso que les gusta o divierte ver como los chicos se peleaban por ellos. ¿Todo un fuckboy, no? Pero no me importo y decidí intentarlo, si no podía ser mi novio al menos sería mi amigo, seré breve o lo trataré de hacer ─ inhalo mientras las lágrimas salían de manera dolorosa, giro su rostro hacia la ventana.
“Nos hicimos amigos muy rápido pero sabía que algo en él no era común para nosotros, pero no me importaba al parecer porque eso me atrajo a él de una manera en que solo Marcelo Bianchi lo lograba. Salíamos al parque al salir de la Universidad e incluso podíamos irnos a  Valladolid, en México no sé si lo conoces, pero tiene una catedral preciosa hecha de cantera rosa ¿Lo visualizas? Divina. En fin ibamos una vez al mes por un fin de semana, esa ciudad se convirtió en NUESTRA ciudad, en algo nuestro. Era una especie de refugio en el que mis problemas familiares no me alcanzaban, no existía.
El jamás sonreía excepto cuando estaba conmigo, eso era lo que decían las personas que nos conocían y yo lo veía. No era algo que ocurriera en mi cabeza, realmente todos se daban cuenta de lo que pasaba pero tal vez fue mi culpa el presionarlo, no sé, cuando nos abrazabamos lo hacíamos en salones vacíos pero cuando entraba alguien, quien fuera, se enojaba de la nada y fue en ese momento cuando me di cuenta de que había algo mal con él o diferente, si diferente. Me empujo porque trate de detenerlo, dicen que se cimbró la pared y ahí tuve mi primera cicatriz, la primera de muchas. Cuando me levanté él estaba ahí sentado en ese sillón individual del hospital, dijimos que había resbalado en las escaleras y que había caído de espalda y sin escala en el descanso.  Se la creyeron
Después nos mudamos juntos y fue cuando me intente suicidar y él me salvó de mí mismo, aquel departamento era nuestro oasis en medio de nuestro caos. Nuestro castillo que nos protegía de los demás pero no de nosotros mismos, de nuestras discusiones o de nuestros demonios y ahí tuvieron lugar los demás accidentes del torpe Peter. Prometió cuidarme y que no volvería a pasar. ¿Y eso dónde me deja?
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Mensaje por Mike Gallagherry Dom 01 Ago 2021, 4:34 pm

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B A D   P H O T O G R A P H S

“and her voice comes curling out of the machine: “looking back we should have takes photographs....i of all the unhappiness… coz now my mind´s playing tricks on me…. I forget we are not meant to be.…”

Salimos del vagón hacía la plataforma y de ahí tomaríamos un Uber a la pastelería, miré a donde había estado sentado. Nos imaginaba a mi y Marcelo sentados mientras nos reímos de cosas sin sentido, realmente me era irreal que en esta situación y como me encuentro fantasee con algo feliz y con alguien que claramente no lo quiere ─ Te deja en una posición privilegiada, Peter ─ miré por el rabillo del ojo a Dante mientras subíamos las escaleras para salir del andén y entrar a la estación ─ Explicate, por favor ─ frunció sus labios, pensando tal vez ─ Tienes la oportunidad de iniciar y tomar el rumbo que quieras pero antes debes saber que es lo que quiere Peter para él ─ inhale y mi celular empezó a vibrar, lo saqué “Marcelo” colgué ─ Imagino que no tienes celular o algo donde anotar ─ negó mientras sacaba un iPhone 5 de su mochila, sonreí de lado ─ No creo que puedas hacer mucho con él y no te burles ─ ─ No me rió del teléfono, sonrió de nostalgia, ese fue mi primer celular ─ anote el número de Gabriel. Tome mi celular y aventé mi celular por la ventana a un tren que creo que va a Bruselas o Munich, no sé.  Diviertanse buscandome.
Subimos las escaleras y corrimos a la salida más pronta ─ Disculpe ─ un consierge nos volteo a ver ─ Un taxi a Pátesserie Des Reves por favor ─ asintió mientras descolgaba su teléfono ─ ¿Sabes francés? ─  ─ Si, ¿tu no sabes? ─ me miró ─ Salaud ─ sonreí ─ No te enojes, lo decían en buen plan ─ le entregue el dinero al buen hombre de ojos grises y creo que ese era todo mi efectivo. Caray. Salió de su isla y nos encaminó al taxi ─ ¿Y a dónde vas supuestamente? ─ lo miré de reojo y sonreí ─ Yo también quiera esa respuesta pero no la tengo ─ nos abrió la puerta ─ Merci ─ nos acomodamos dentro del taxi y partimos.
 ─ ¿Sabes que pudimos irnos en metro y bajarnos en Terne? ─ negué, ahora que lo recuerdo él estaba aquí cuando, carajo desde mucho antes ─ ¿Cuál es tu primer recuerdo Dante? ─ me miró con ironía ─ ¿Quieres saber mi edad? ─ fruncí mis labios en una sonrisa ─ Quiero darme una idea de cuanto has vivido ─ sonrió ─ Nunca hubo un diluvio como tal, solo grandes lluvias por cuarenta días ─ ─ ¡Nique ta mere! ─ me tapo la boca con su mano mientras reía ─ Aquí no es igual que en México, aquí no lo puedes ocupar para bromear, es más como una declaratoria de guerra ─ asentí mientras veía por el rabillo al taxista que nos miraba extrañado.
─ Tengo una idea ─ lo miré rasgando un poco mis ojos ─ Me bajo una cuadra antes para no ser un mal tercio y así puedas hacer tus cosas ─ sonreí de lado ─ ¿Y cómo le harás para contactarme? ─ alzó una ceja ─ Tengo un departamento aquí ─ inhale ─ De una vez te digo que soy medio claustrofóbico, así que si no es un lugar muy cerrado por mi está bien ─ asintió, se giró a ver al taxista para pedirle que lo dejara al inicio de la cuadra, se orillo y bajo. Cerró la puerta y alzó su pulgar, asentí mientras arrancaba de nuevo para dejarme a la mitad de cuadra ─ Merci ─ le deje un par de euros de propina antes de bajar y camine a la pastelería y ahí estaba con su maleta, se giró a ver por la vidriera y me sonrió, camine a la entrada y entre ─ ¿Como estás? ─ sonreí mientras me acercaba a él ─ Bien, hay demasiadas cosas ricas por aquí y estoy que me chupo los dedos de la gula que me da ─ negué en una sonrisa ─ ¿Pedimos un Paris-Brest o unas Madeleine? ─ sonreí ─ Amo tu francés ─ negó mientras nos acercabamos a pedir o más bien echarle un ojo a lo que había.
─ ¿Quieres? ─ dijo alargando la e ─ Es que se ve muy rico todo, ¿Y si pedimos aquel surtido de pan que está de aquel lado en forma de ropero?  Digo, vamos a estar un rato aquí ─ lo gire a ver ─ Vamos a pedirlo ─  y nos dimos cuenta de dos cosas importantes; la primera es que no era un surtido de pan únicamente, era una fabulosa colección de postres y panes cuya base era el suculento chocolate, y la segunda es que Gabriele es adorable hablando francés en el sentido más tierno. Le brillan los ojos cuando lo habla, no sé, tal vez es porque me gusta y yo le gusto. Quien sabe. Ambos pagamos la mitad y fue en ese momento que se dio la cosa más curiosa de la vida, al momento de ver al espejo que estaba detrás de la línea de caja logre visualizar unas alas a Gabriel, lo juro por mi vida que lo vi. En serio.  
─ ¿Qué tienes? Pareciera como si hubieras visto un fantasma ─ negué divertido mientras esperábamos a que llegara nuestro nuevo mueble. El iPhone de Dante vibró.
Estoy en Place Charles de Gaulle Etoile, muevete ya.
 ─ Oye, vamos al Arco del Triunfo ─ asintió mientras tomaba su maleta y yo nuestro pequeño ropero de pan. La tarde apenas iba avanzando pero siendo sincero aquí pueden ser las nueve de la noche y seguirá soleado, bueno, atardeciendo así que tenemos tiempo de sobra. Me sacaba con unos veinte centímetros de alto. Vaya si que es alto, sería interesante medirlo con Dante, él también se ve alto; caray ahora si me siento enano. ─ ¿En qué piensas Peter? ─ desde donde estábamos se podía ver el Arco del Triunfo alzarse con majestuosidad y soberbia ─ En lo alto que eres ─  sonrio de lado ─ Gracias  ─ siempre me he preguntado ¿cómo es que entras al Arco del Triunfo?, las veces que he venido no he tenido la oportunidad de visitar el monumento ¿Increible no? ─ Ven Peter, vosotros bajaremos por un acceso a la estación de metro que hay abajo y así conseguiremos entrar ─ lo miré divertido ─ ¿Por qué lo dices como si fuera un plan? Solo vamos al arco del triunfo ─ asintió.
─ Me gusto, solo que sonaste como una película de espías de época ─ sonrió divertido y bajamos por a la estación y ahí estaba ─ Dante, ¿Tio cuanto tiempo? ─ voltee a ver a Gabriel mientras abrazaba a Dante ─ Se conocen, ¿Desde hace cuanto tiempo? ─ se separaron y Gabriel miró a Dante ─ Desde… ─ ─ Desde que la Revolución Francesa, ¿No? ─ asintió Gabriel un poco confuso ─ No, un poco después. En el Londres victoriano ─ negó Dante ─ Fue en la boda de Maria Antonieta, cuando la sacaste a bailar ─ asintió levemente ─ Cierto ─ sonrió con los ojos, de milagro no solté el roperito de pan ─ ¿Qué ocurre Peter? ─ inhale sonoramente, lo contuve, lo contengo y lo exhalo ─ Vamos a tu departamento a dejar esto y me explican, merde. Ni siquiera se que quiero que me expliquen solo vamos al departamento ─ no estoy molesto, estoy atolondrado y me siento un poco vulnerable. Nada más.
Caminamos en silencio hasta llegar al apartamento, tenía una entrada un tanto estrecha pero nada fuera de lo normal ─ Ven, deja que te ayude ─ Gabriel se adelantó y tomó el roperito mientras subía las escaleras ─ No cómo crees, ya bastante tienes con tu maleta ─ tome el roperito y subí las escaleras, Dante se nos adelantó y abrió la puerta, ante nosotros se abrió un departamento grande, caminamos por el pasillo había cuatro puertas, dos a cada lado y en el fondo estaba una mesa larga junto con una sala. Las paredes durazno le daban un toque tranquilo y pacífico, me gusta. Deje el roperito sobre la mesa y me arrojé contra uno de los sillones. Estaba boca arriba viendo el maldito techo, carajo tiene una réplica de Apolo con la piel del León de Nemea. Okay, fresco.
─ Peter ─ me llamó Gabriel, giré mi rostro para verlo. Su cabello castaño era adornado por un brillo especial que nos daba la ventana ─ No estoy molesto, estoy en mood loading sólo es eso ─ comenzó a acercarse ─ ¿Puedo? ─ asentí, se sentó a mi lado, me acomode en el sillón para que mi cabeza quedara en su regazo ─ Haber, te escucho ─  
Hace mucho tiempo, cuando los Dioses gobernaban el Olimpo y Dios aún no mandaba a Jesús a la Tierra estábamos nosotros, seres alados capaces de vivir milenios y con capacidad específicas para trabajos específicos. Algunos combatían a los Darxevil, otros forjaban a la humanidad a ser empáticos y que no olvidaran de dónde venían y otros tantos teníamos la misión de ayudar a los humanos en caso de que se vieran superados los dos primeros grupos. Teníamos demasiadas habilidades que los otros comenzaron a sentir ira hacia nosotros, y comenzó la rebelión del cielo y no, Lucifer no fue quien dirigió esta rebelión. Él es el encargado de castigar a los que iniciaron la rebelión, es algo muy complejo de entender pero Alexandre Cabanel lo ilustró muy bien en la pintura de El Ángel Caído, bien, regresando al tema.
En esta realidad somos demasiados arcángeles pero la mayoría se encuentran en el paraíso y sólo ocho estamos aquí para servirles a ustedes, o bueno es lo que yo recuerdo, claro si es que mi memoria no me falla. Es Miguel, es mi gemelo Gabrielle, Rafael, Uriel y no me acuerdo de los otros, tienen unos nombres raros… ah ya Raguel, Sariel y Ramiel.
─ No olvides a Metatrón ─ interrumpió Dante mientras comía una manzana ─ Ah si, tambien Metatrón, el es el único arcángel que era humano y pasó a ser un arcángel. Bueno es lo que tengo entendido ─ inhale mientras veía su cabello suspendido sobre su frente. Me gusta estar en acostado sobre su regazo ─ Entonces conoces a Nirvana y donde está Bengala ─ inhalo ─ Si, conozco a ambos. Perdimos muchos arcángeles cuando Nirvana trato de entrar a esta realidad. La ocupamos para regresarlo a su dimensión ─ se le veía triste, inhalo mientras se limpiaba una lágrima ─   Éramos nosotros y los primeros seres humanos cuando pasó, perdí a grandes compañeros y un sinnúmero de querubines en la defensa ─ acerqué más mi cabeza a su estómago ─ ¿Y tu como sabes de ellos dos? Es más, ¿Cómo sabes del mundo feen? ─ me miró extrañado ─ Tío, se te fue el acento joder. Bien, prepárate para una muy larga y breve historia ─   
Square Mile, Londres; Inglaterra.
─ Se fue, ¿verdad? ─  Julieta miró a Marcelo, odiandolo y odiandose por no vislumbrar el plan de Peter ─  ¿Y ahora qué haremos? La comida es dentro de una hora ─  Julieta inhalo mientras pensaba hacia la ventana ─  Diremos que se enfermo, que se tuvo que ausentar por eso. Y respecto a ti ─  miró a Marcelo ─  No sé como puta madre lo hagas pero lo vas a encontrar, ¿Entendido? ─  Marcelo inhalo sonoramente mientras apretaba sus puños, se levantó del sillón y caminó a su cuarto. Aún había rastros de sangre en el piso, los siguió, abrió la puerta y el cuarto de Peter se abrió ante él, su playera de astronauta yacía sobre la cama, se giró a su cuarto. 
[*Marcelo*]

─ ¿Donde te metiste? ─ cerré la puerta tras de mi, inhale sintiendo su aroma. Sus emociones eran demasiadas al igual que las mías, yo seguía conmocionado por la pelea que tuvimos en la Arena. Me recargue sobre la puerta deslizandome sobre ella hasta sentarme en el suelo. Saqué mi celular, no mentiré diciendo que no espero que me marque y me diga que está bien, que solo se retraso un poco porque se quedó platicando con Gabriel o algo parecido. Me levanté del piso y aventé mi celular a la cama, tiré de mis cabellos hacia atrás ─ ¿Puedo pasar? ─ escuchaba a  Arantza del otro lado ─ Pasa ─ entro y me vió con tristeza ─ ¿Seguro que lo vas a encontrar? ─ la miraba con cansancio ─ Haré lo que esté en mis manos para encontrarlo ─ se acercó a mí con cautela, como tratando de que no la oyeran ─ Toma ─ me entregó un iPhone bastante escueto ─ Con esto lo encontrarás ─ lo desbloqueo ─ Su último registro es en el norte de París, me parece que es en la Estación Norte, en el EuroStar. Es toda la información que te puedo dar ─ la abrace, mi espíritu se reconforto un poco más. 
─ Ve por él ─ rompió el abrazo y salió de la habitación. Me tiré sobre la cama y tal vez aniquile mi celular pero diablos ¿Qué haría en Francia? giré mi rostro hacia la ventana de donde colgaba un collar en forma de espada que me había regalado Peter como regalo de cumpleaños.   
La tarde caía en el apartamento, la luz del cielo entraba por las ventanas rebotando y coloreando el azul fuerte del que estaban pintadas, estaba tirado en el piso viendo el cielo raso que destacaba de cualquiera de los techos que había en el departamento.  Había mandado a hacer una réplica del Juicio Final de Miguel Ángel en el techo así que le daba un toque un tanto mesiánico al lugar. Me recordaba demasiado a mi hogar, Italia, recuerdo que mis padres me hablaban de cómo estuvieron cuando Miguel Ángel reveló sus frescos o de cómo vivieron el Renacimiento o de cómo había cambiado Venecia. Extraño demasiado a mis papás y mi hogar.
Greco & Bianchi es la empresa que iniciaron mis abuelos desde época de la fundación de Roma. Técnicamente, y eso porque hay registro de ello, ellos fueron quienes construyeron el lado Sur del Templo a Saturno y de ahí fueron poderosos Senadores y comenzaron la producción del vino en Nápoles, mi hogar. Veía como la milicia celestial apuntaba hacia la cocina y justo cuando estaba apunto de cerrar los ojos y dormitar un poco entro Peter sonriente con una bolsa de Swarovski en la mano, él sabe que odio que me compre cosas por mi cumpleaños pero él insiste en hacerlo. En fin, me dio mi regalo y era una bonita espada con incrustaciones de cristal swarovski, no se veía vulgar ni corriente, de hecho se veía cool, cada vez que la luz se difracta en el me acuerdo de Peter, de su risa y de cómo el no me merece. Merece un mejor amigo, un mejor novio, una mejor versión de sí mismo; sentirse seguro sin la necesidad de que alguien esté ahí.


Me levanté de la cama y mire el celular de nuevo, bien, iré a Francia a buscarlo y hablaré con él, esto último lo hago por mi porque si él no es capaz de dejarme ir lo haré yo. Si, lo haré yo.


Mike Gallagherry
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Mensaje por Mike Gallagherry Dom 08 Ago 2021, 6:20 pm

F A L L I N'   A L L   I N   Y O U.


All We Know 35768410
París, Francia.
Les cuento como es el sillón, es uno en forma de “L”, color azul cielo, pero no ese que está a las doce o las cuatro, más bien uno tenue como cuando atardece y el cielo se empieza a colorear de dorado, naranja y rosa. Si, ese azul, Gabriel está recostado contra el respaldo de la esquina y yo estoy recostado contra su pecho. Sus alas con degradación en verde están extendidas; Dante salió a buscar la cena a pesar de que ya le dijimos que estamos bien si solo comemos el pan del ropero que compramos pero el insistente en que deberíamos comer otra cosa aparte del pan.
─ Tus alas parecen las de un loro ─ dije mientras me acomodaba mejor en su pecho, todo él es cálido pero fresco como el aire que sopla cuando está atardeciendo en verano o primavera ─ Yo no sé la diferencia entre loro, perico y cotorro ─ sonreí ─ El loro es un orden, una familia donde los guacamayos son su principal representante y los pericos son otra familia donde su principal representante son los cotorros ─ me tenía abrazado por mi pecho, me atrajo hacia él ─ Gracias ─ recargue mi cabeza en su clavícula a lo que el “empollo” mi cabeza. Quiero tener paz en mi mente sin la obsoleta necesidad de que haya algún wey a mi lado, es más ni siquiera sé si le gusto a Gabriel para algo serio o solo soy un mortal pasatiempo, chingada madre me odio por ser tan intenso, creo que debo dejar de culparme y comenzar a hacer algo para que deje de depender de alguien, ya tengo muchas cicatrices por ello.
─ Deja de pensar y mejor pregunta lo que quieres saber, no pierdes nada ─ buen punto ─ Me asusta ser un pasatiempo para las personas o ser su segunda opción, tipo si no les queda otra alternativa me eligen a mí ─ me abrazó con más fuerza ─ Que notes patrones o similitudes no significa que vaya a existir un mismo resultado o un mismo fracaso; sólo te estás predisponiendo y eso no es guay, no disfrutas la situación o la compañía de esa person; es más ni siquiera le das una oportunidad e incluso aunque se repitiera la situación no estas aprendiendo o poniendo en práctica lo aprendido ─ inhalo mi miedo y lo exhalo ─ Yo no soy Marcelo y si lo fuera no me daría cuenta, serías tu quien lo haría y al final decidirías que es lo mejor para ti ─ suspire ─ El camino conocido está pavimentado pero en el no crecen flores ─ sentenció en un susurro que termino con mi miedo, solo un poco ─ No se vale citar a Van Gogh ─ me abrazó más fuerte pero sin apretarme, coloco su rostro a un lado mio y beso mi mejilla ─ Es el primero de muchos, Peter Landon ─ reí mientras seguía besando mi mejilla. Ay de mi, nos acomodamos más y nos fuimos quedando dormidos. No creo cenar hoy.
─ ¿Quieres bailar? ─ estaba frente a Gabriel, vestía una camisa de manga corta con estampado de aves del paraíso, los animales no la flor, con fondo blanco unos jeans negros con unas botas negras, estaba sentado en una banca con el océano detrás de Gabriel. La tarde iluminaba el cielo. Las personas caminaban por el malecón ─ Claro ─ me levante, al fondo sonaban las jaranas, el contrabajo y el sonido del mar que jaspeaba a la voz de una chica que tenía su cabello trenzado en corona con listones rojos y rosas rojas. Su vestido negro con flores rojas bailaba con el aire. 
Me tomo de la cadera y comenzó a bailar, más bien a valsear mientras me veía con una sonrisa pintada por un atardecer del que me gustaría quedarme ─ Así no se baila un son jarocho ─ desplego sus alas y comenzó a hacer el café con pan que consiste en entrelazar sus manos atrás y saltar sosteniendose dos veces y saltar al otro lado, entrelace mis manos atras y comencé a zapatear alrededor de él, meneaba mi cabeza mientras agarraba el ritmo de las jaranas. Me tomo de la cadera y me ronroneo a mi alrededor.
─ ¡Despierten! ─ abrí los ojos y el clarecer comenzaba a pintar la sala, sentía como las plumas de Gabriel comenzaban a revolotear por la sala pero este no se levantaba aún, escuche como bostezaba mientras su aliento acariciaba mi sien ─ Gabo, vamos ─ me levante con un poco de dificultad mientras trataba de orientarme, caray no tengo ropa que ponerme ─ Buenos días ─ sonreí, me sente bien y recibí un beso en mi mejilla, olía a jazmín. Me gusta ─ Buenos días ─ conteste mientras se estiraba, escuché crujir sus alas ─ Hace demasiado que no las estiraba ─ seguía sentado, lo voltee a ver. Tenía una sonrisa pintada con los ojos cerrados; su cabello enmarañado me daban una idea de lo mucho que le gustaba dormir ─ Vamos a comer ─ asentimos, nos levantamos y Gabriel abrió los ojos. Puta madre, amo sus ojos miel ─ Me gustan tus ojos arcoíris ─ sonreí enseñando mis dientes ─ También me gustan los tuyos ─ dije mientras nos sentabamos en la mesa.
─ ¿Qué buscamos exactamente? ─ Dante se sentó frente a nosotros y miró a Gabriel al igual que yo ─ Son siete partes que al unirlas develan a Bengala, yo recuerdo la mía pero la de los otros es un secreto. De hecho está aquí en París ─ intercambiamos miradas ─ ¿Dondé? ─ ví como dudaba en decirlo ─ Gabriel, ¿Donde está? ─sonrió levemente, bajo tierra custodiada por Agramon ─ ¿Qué? ─ Un demonio custodia tu parte, genial ─ me miró Dante ─ ¿¡Genial!? Es Agramón él ─ ─ El demonio mayor del miedo, entiendo pero nadie dijo que fuera sencillo Dante ─ miré a Gabriel ─ ¿Y a donde tenemos que ir? ─ sonrió, parecía como si fuera un chiste local ─ Tenemos que ir a la Notre Dame ─tosí una risa mientras negaba la ironía de Gabriel ─ Bien, creo que deberíamos comer y prepararnos. No será sencillo ─ les entregue su plato y Gabriel nos entregó un pedazo de pan de chocolate, no se puede pelear con el estómago vacío.
[***]
Íbamos por la primera pieza de Bengala lo que evitaría que un ser todopoderoso aniquilara la realidad mientras Gabriel tenía puestos sus Airpods meneando los pies  al compás de lo que estuviera escuchando, Dante tenía puesta su mochila contra el pecho mientras yo sostenía el iPhone de Dante, no sabía que era de las chicas o de él pero no sé, ahora tengo un propósito; miré a un lado. Las personas reían o platicaban animadamente, no me la creo de verdad ─ Ya vamos a bajar  ─ asentí, nos levantamos y caminamos a las puertas ─ Los tengo que ir preparando, Agramón creará un escenario que solo ustedes conocen y explotará al máximo eso para sustraerles el mayor y exquisito sabor para un demonio. El dolor, la ira y el miedo; sean valientes y enfrenten eso de lo que han… hemos huido ─ las puertas se abrieron de par en par.
Bajamos y salimos del andén ─ ¿Y con qué me defiendo? ─ Gabriel iba a la cabeza dirigiendonos hacia Notre Dame ─ Temo decirte que no cuento con alguna arma para ti ─ trague seco ─ Oye pero Notre Dame no se quemó ─ asintió y salimos de la estación, comenzamos a avanzar hacía un Notre Dame calcinado, ay mierda. El cielo comenzaba a llenarse de nubes dando un aspecto más oscuro a la catedral y a su piedra tallada, cruzamos el puente del Río Sena y un muro de vallas se alzaban aprisionando la catedral, Gabriel bajó su mano y una espada de hoja delgada y traslúcida y empuñadura dorada apareció, alzó su mano tocando la valla la cual chapoteo en la realidad y los tres entramos.
Estaba dentro de la catedral, los arcos de piedra se apostaban de manera soberbia a mis lados, el piso de ajedrez comenzaba a moverse al igual que las bancas con restos incendiarios, inhale lentamente y comencé a caminar ─ Gabriel ─ un vaho acompañó mi voz que se perdía entre los muros. por estaba en la nave de enmedio, giré a mi derecha y se veía a Gabriel peleando, miré a mi izquierda, Dante yacía en el piso de rodillas llorando miré hacia enfrente. Una caja tallada estaba sobre el atrio, la débil luz del sol que se filtraba del plomizo cielo la alumbraba; camine lentamente hacia ella y exploto lanzandome al piso ─ Mierda ─ de la caja salió una rebaba espesa y negra como el alquitrán.
─ No le temes a morir ─ empezó a arremolinarse, un torbellino viscoso con múltiples caras y varios brazos tratando de alcanzarme o darme un buen zarpazo, un adiamantado negro empezó a brotar de mi pecho dándole una apariencia nocturna y cristalina. Los vendavales se hacían cada vez más intensos, me arrastré hacia una banca, me levante y comenzó a trasluchar para poder llegar a un pilar ─ No podrás ─ ya me faltaba poco, podía sentir como me dejaba de tener miedo, me sentía más liviano y volvió a estallar arrojandome contra el pilar, caí de bruces al suelo ─ He probado tu interior, Peter Landon. Eres peculiar, demasiado para alguien tan ordinario como tú ─ seguía en el piso, se escuchaba como Marcelo pero tenía algo más algo como, ya recuerdo.— Vamos José, cuando te encuentre te arrepentirás de no haber muerto ni en mi casa esa noche ni en el terremoto —” ─ Alonso ─ inhale fuerte y me levante. Estaba Marcelo parado frente a mi, trague seco. 
─ Eres peculiar ─ se revisó las manos, buscando alguna imperfección ─ Le temes a quien más amas ─  sonreí mientras me encamine hasta quedar frente a él ─ ¿Le temes? ─ se caminando hacia él, cauteloso ─ Ah ya entiendo ─ mi sonrisa se desvaneció, trono su cuello y estiró sus brazos hacia enfrente y sus manos pasaron a ser Arantza y René, era como si fueran títeres, estaban cosidas a sus muñecas; tenía los ojos amarillos y su abdomen sangraba al igual que las muñecas de Agramón. De su clavicula rugio otro cuello, como la Hidra de Lerna, era Julieta con los ojos blancos y amarillos ─ Le tienes miedo a lo que eres capaz de hacer por ellos ─ desvie mi mirada rápido y lo vi tras él, un báculo adornado de racimos de uvas dorados, cerré los ojos. Sé lo que tengo que hacer
Corrí hacía él ─ Ansias morir ─ de la mano que tenía a René brotaron un par de garras negras y lustrosas tirando al piso pedazos de carne de la que brotaba un icor verduzco, aceleré mi paso, estiró la mano de las garras y un disparo de cristales negros fue directo hacía mi, me arroje hacia las bancas ─ Rezar no te servirá de nada ─ me levante y volvió a disparar pero esta vez en la banca detrás de mí, mierda ─ Resignate a la idea de morir, no aplaces lo inevitable ─ corrí hacía mi derecha esquivando sus disparos, pero uno de ellos me roso arrojandome contra las puertas de la catedral, me recargue contra ellas cuando empezaba a arderme en un escozor intenso, como si me estuvieran atravesando con un hierro caliente la pierna. Baje mi mirada y un cristal comenzaba a crecer arriba de mi rodilla ─ Vamos Peter, no te resistas al miedo. Sabes que lo tienes y te digo algo ─ dijo mientras se relamía los labios morados de Marcelo y caminaba hacia mi con las garras desgarrando el piso y dejando una mancha de sangre en la mano que tenía a Arantza ─ Sabe divino ─ 
─ ¿Crees que me resisto? ─ le dije cuando lo tuve de frente, me tenía acorralado contra las puertas de la catedral. De sus fauces salía una viscosidad negruzca, putrefacta y acida, olía a miedo ─ Vivo con el hijo de perra ─ incruste un pedazo de cristal oscuro y brillante en su pecho, este retrocedió en convulsiones, sus alaridos empezaron a cimbrar la catedral, me levanté con dificultad y comencé a cojear hacia donde estaba el báculo ─ ¡¡A DONDE VAS BASTARDO!! ─ su mano de Arantza se convirtió en una serpiente de Arantza ─ Mierda ─ aceleré mi paso tratando de alejarme de aquella entidad que se arrastraba ─ Peter ─ me gire en el instante que se levantaba mostrando su rostro desollado y escurriendo esa viscosidad verduzca, se arrojó al piso y comenzó a serpentear, estaba por alcanzarme así que me arroje contra el báculo en momento que se estrellaba contra una pared explotando en porquería y carne. Lo tengo, lo tengo, me apoye en el y me levanté con dificultad y pronto el aire abandonó mis pulmones    
Abrí los ojos, las estrellas adornaban la noche junto con una luna llena, gire mi rostro a ambos lados y solo había pasto, me levanté lentamente, ¿Y el báculo? gire sobre mi eje y un destello oscuro resplandeció de entre el pasto oscuro, baje mi mirada y no tenía herida la pierna ¿Que? seguí caminando con cautela hasta que un relinchido se escuchó así como un golpe seco me tiré sobre el báculo, Dios que fue eso, frente a unos pocos metros había una ligera colina, me volví a levantar con cuidado y corrí a hurtadillas colina arriba. 
Una vez arriba vi que era un cementerio, con grandes lápidas, mausoleos y figuras de ángeles ─ ¡Jofiel! ─ una llamarada amarilla como el sol rugió evaporando la oscuridad con una cálida brisa y una ágil y veloz luz azul resplandecía en la oscuridad contra el fulgor amarillo, baje lo más rápido que pude la colina para entrar al cementerio, salté una reja. Se escuchaba el constante chocar de metales, estaba cerca, veía una melena negra moverse detrás de la hoja, ahora se que son espadas, amarilla ─ ¡Amon! ─ la hoja se fundió en verde reventando la espada del pelinegro y arrojándolo contra una lápida ─ ¡Nooo! ─ corrí a auxiliarlo pero el otro espadachín lo fue más, una barrera de fuego morado alumbró la noche ─ Sebastian Verlac ─ sacó un pequeño cilindro de acero con la punta diamantada la cual sacó un fulgor rojizo y comenzó a cauterizar su piel, hacía trazos en espiral y de un infinito de la cuál comenzó a emanar un olor a miedo, la luna se ocultó convirtiendo así a la lumbre morada la única fuente de luz, los alaridos del chico no cesaban, camine hacia el fuego pero este me arrojo al piso. No otra vez
─ Sebastian ─ susurre antes de que tomara su espada y se la enterrara en su pulmón izquierdo ─ Eres fuerte ─, volvió a tomar su cilindro y cortó sus muñecas, después dibujó una “L” con dos alas arriba y abajo y sin más el chico desapareció. Un brillo titilante se vislumbro entre las llamas ─ Tomaré esto prestado, si no te molesta ─ sonrió de lado y el fuego se apagó, bajé mi mirada a mi pecho, mi camisa comenzaba a pintarse de un color más oscuro, mis piernas se sintieron débiles como si me hubieran cortado los hilos y de pronto caí en una oscuridad.      
─ ¡Peter! ─ volví a abrir los ojos en un respiro de golpe, Gabriel me miraba asustado, Dante se miraba confuso al igual que yo ─ ¿Qué carajos fue eso? ─ ambos se vieron entre sí, alcé la mirada y Notre Dame ardía en llamas jaspeado con nubes negras el cielo plomizo.
[*Marcelo*]
─ ¿Ya lo encontraste? ─ oía a Julieta del otro lado, sostenía mi MotoE5 mientras caminaba por las calles de París buscando el aroma de Peter, lo había perdido en la Estación de Norte ─ No, aún no ─ estaba frente a la pirámide del Louvre ─ ¿Cómo mierdas no has podido encontrarlo?  Arantza te dio el monitor de bebé idiota ─ saqué el iPhone, venía de regreso de Bruselas. No tiene sentido ¿Por qué se iría a Bruselas? ni siquiera le gusta; alcé mi mirada al cielo que se volvió multicolor ─ ¿Julieta? ─ despegue mi celular, había colgado. Los guarde y corrí hacía la Arena. ¿Cómo supe donde era? tiene un brillo en especial, como si le aparecieran reflectores alrededor de esta y ese brillo está en Notre Dame.

Di un brinco y llegué a la Isla de Notre Dame, las llamas rugían con fuerza haciendo estallar los ventanales ─ ¡No podrás someterme, Gabriel! ─ y un estallido verde y morado explotaron en la puerta, me arroje al piso y un par de espinas negras iban ahí incrustadas en la puerta, alcé mi mirada ─ Gabriel ─ tenía un par de espadas duales curvas en sus manos, brillaban en un verde translúcido y frente a él había un chico pelirrojo y con el cabello enmarañado  ─ Tienes razón, no podré por eso te di mi parte pero sé quién sí y está a punto de lograrlo, Agramón ─ apuntó con su espada rígida al cuello de Gabriel, sonrieron y el chico pelirrojo cerró los ojos ─ Hijo de perra ─ la espada cayó al piso y una explosión arrojó a Gabriel al Sena al igual que a dos chicos, uno salió por el techo y otro atravesó una pared. Uno de ellos creo que era Peter.   
Mike Gallagherry
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All We Know Empty Nota del autor

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 08 Ago 2021, 6:44 pm

All We Know 8e1e5610

Les quiero agradecer mucho por darse un tiempo para leer la historia; de verdad me alegro y no saben lo increíble que me hacen sentir. Me quedo sin palabras, de verdad.
Los quiero mucho  Waffle
Mike Gallagherry
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Mensaje por Mike Gallagherry Dom 15 Ago 2021, 6:02 pm

All We Know Img_2021



[*Peter*]
─ Déjame ver esa herida ─ se acercó Gabriel, no creía que moriría así o que me desnudaría frente a él en esta situación ─ Heridas propias de Agramón ─ toco mi pecho frente a mi corazón, mi piel se volvía pálida como si fuera un fantasma, bajó su mirada a mi pierna ─ Lindos dinosaurios ─ sonrió, no sabía si hablaba de mi tatuaje de dinosaurio rugiendo estrellas o de mi ropa interior, no tenía un dinosaurio más que en la línea de la cadera, aún costado ─ Gracias ─ sonreí y si, me ardían las mejillas. Carajo.
 ─ Mira, tenemos dos opciones. La primera es que no luches contra lo que está tratando de entrar, acéptalo tal cual viene y la segunda es que te quite las espinas con esto ─ sacó un par de espadas con la hoja verde translúcido ─ Tienen cobre y fuego celestial, quemará toda oscuridad que exista en ti, ¿sencillo no? ─ negué mientras miraba hacia el cielo que empezaba a quemarse, un remolino de arena oscura se elevaba cubriendo el sol.  
─ ¡Jofiel! ─ una llamarada amarilla como el sol rugió evaporando la oscuridad con una cálida brisa y una ágil y veloz luz azul resplandecía en la oscuridad contra el fulgor amarillo
─ ¿Es malo si dejo que eso entre en mi? ─ pensó un poco ─ No por lo que dicen los escritos del Gran Libro ─ me regrese a él ─ Dice y lo cito: las personas expuestas a la ponzoña de Agramón narran tener una serie de revelaciones o prodigios, a continuación muestran una apariencia arcana o trascendida terminando en la adquisición de una habilidad propia ─ inhale y me volví a sentar, estábamos ocultos en un pilar que estaba en medio del Sena ─ ¿Qué tengo que hacer? ─ me miró con una sonrisa ladina, acarició mi mejilla, tomé su mano y besé su dorso ─ Te tengo que clavar mis espadas y te tienes que sumergir en el río ─ ¿Qué? ─ ¿Qué? ─ me aleje un poco, asintí levemente, ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! y las palabras de Dante sumaron un nuevo significado y entendimiento ─ Conviene abandonar aquí todo temor, conviene que aquí termine toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te te he dicho que verías a la dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia ─ este era mi anillo, mi infierno.    
El cielo cruje sobre nosotros, no imagine que así terminaría mi vida, de veintidós años. ─ Hazlo ─ Gabriel estaba atrás de mi ─ Esta bien, te veo del otro lado ─ asentí mientras veía como un relámpago dorado golpeaba aquel tornado ─ Otra vez ese relámpago ─ me giré hacia Gabriel, estiró sus alas con fuerza, lo miré a los ojos y sentí como me arrojaba al río. ─ Non, je ne regrette rien ─ y el agua acarició mis cabellos y se llevaba mi vida.
Abrí los ojos, creo que me voy a acostumbrar a esto, seguía siendo de noche con un cielo estrellado y una luna roja como una chip’s adobada o como un takis fuego. Me acomode para poder sentarme ¡A LA VERGA! una puta muñeca estaba colgando frente a mi. ¿Y si nunca me fui? revise a mi alrededor pero no había nada más que árboles y muñecas ah y la casa que esta por alla al fondo Vamos Me levante en cuclillas, la última vez tenía espadas así que no iré desarmado, me giré buscando algo Esto servirátomé una rama de árbol y camine hacia el bullicio, me escondí detrás de un tronco, veía como un grupo de chicos arrastraban a un chico maniatado hacia la cabaña.
¿Que chingados?  susurré mientras observaba cómo está encapuchado con una tela blanca salpicada de un líquido oscuro y reluciente ante aquella luna rojiza, si no lo sacó de ahí lo van a matar; saqué un pie No lo haría si fuera tu miré a mi lado Agramón, ¿Qué mierdas haces aquí? era la Marcelo con cabello rojo y enrulado ─ Ya me identificas, me siento gratificado por ello ─ salí del tronco para encaminarme a donde se llevaba a aquel chico ─ ¿A donde vas, bizcochito? ─ me giré hacía Agramón, ¿Qué carajos? Regrese mi vista hacia enfrente y ahí estaba ─ Entiendo que debería estar medio asustado y todo malviajado pero, a pesar de que tal vez me sienta así creo que me apremia una vida y el tiempo ─ negué meneando su cabello ─ Supongo que elegiste que te incrustaran las espadas duales y te tiraran al Sena ─ asentí ─ Bien, no todos sobreviven así que sientete afortunado de no haber muerto; dicen que es una muerte agonizante y dolorosa, donde tus miedos florecen llevándote a la locura y al suicidio ─ extendió una palma de su mano de la que brotaron piras moradas con espinas ─ Te doy la habilidad de replicar habilidades y que esto a su vez te lleve a manipular instrumentos y accesos ─ hizo un puño y siete pinchazos a lo largo de mi cuerpo sentí ─ ¿Que es Nirvana? ─ sentía las llamas gélidas consumirme ─ Joven amigo, tienes la inmortalidad para descubrirlo, si me permito tengo que ver a Sebastian ─ en dolor me puso de rodillas ─ ¿Como conoces a Sebastian? ─ sonrió ─ Solo hay un infierno para el multiverso, felicidades ─       
Abrí los ojos, estaba en una parte fangosa y turbia, alcé mi mirada en el momento que las espadas comenzaban a brillar de nuevo. Me quite las espadas y comencé a nadar hacia arriba, veía como una columna de humo seguía pintando el plomizo cielo; aceleré con más potencia mi nado ─ Ahí viene ─ escuche a Gabriel ponerse de pie, di un impulso más fuerte rompí la acuarela de Notre Dame en llamas. Me extendió sus manos y con la empuñadura de las espadas me arrastró a donde estaban ─ ¿Entonces soy inmortal? ─ asintió Gabriel mientras me extendía mi ropa seca pero manchada de ponzoña de Agramón ─ ¿Y qué poder tienes? ─ Gabriel y yo miramos a Dante ─ Habilidad  ─ dijimos al unísono. Agramón estaba detrás de Gabriel, meneo su cabello de manera negativa ─ No recuerdo, estaba concentrado en una visión, lo siento ─ no negué porque el me lo pidió, negué porque no sé la capacidad de ello así que es mejor que esté así en secreto hasta que sepa como funciona.
─ ¿Puedo verla? ─ ladee mi cabeza con una sonrisa ─ ¿A poco puedes hacer eso? ─ balanceo su rostro dubitativo ─ Claro, también puedo ver lo que sueñas o lo que recuerdas ─ sonreí ─ Claro, adelante ─ juntó ambas espadas convirtiéndola en una sola con una empuñadura enmedio ─ ¿Me vas a clavar la espada? ─ negó riendo ─ No, pero necesito que te concentres en la visión y de lo demás me encargo yo ─ sonrió me concentré en José, en el relámpago y la sensación de vació que me provocó el no poder ayudarlo, en cómo la ira goteaba por el cabello de Alonso mientras corría tras Jos, del temblar de las manos de José al tratar de sacar las jeringas.

─ ¿Es todo? ─ asentí mientras elevaba su mirada al ya extinto tornado oscuro ─ Un relámpago similar a ese golpeo el tornado que se estaba formando ─ asentí otra vez, osea si lo vio, ambos teníamos una idea pero la mía era una teoría descabellada y loca pero puedo asegurar que la suya es igual de descabellada o loca ─ Creo que tenemos que ir a Inferno ─ asintió levemente mientras veía a Dante ─ Si, por supuesto que tenemos que ir pero primero debemos saber mínimo a que nos enfrentamos o que es lo que buscamos, tal vez exista otro objeto que hayan escondido ─ negó Gabriel ─ No es posible, tienen que estar a la vista de todos ─ razgo los ojos un poco ─ ¿Como el tuyo supongo? ─ ─Touché ─ dije mientras desviaba mi mirada hacia Gabriel quien solamente rodó los ojos y exhalo cansado.
─ Vamos por algo de comer, enserio muero de hambre ─  asintieron mientras nos levantábamos, baje mi mirada a mi antebrazo ─ ¿Por qué tengo un tatuaje? ─ se giró Gabriel y lo vio ─ Un as de espadas y diamantes, cool ─ asentí mientras dabamos un brinco al otro lado de Sena  ─ Vamos por a Dulce Veneno por favor ─ asintieron mientras caminábamos hacia las escaleras. Me encanta ir a comer ahí, no sé me gusta y el ambiente ahí es super cabrón, es único  ─ Dante, ¿Qué tan lejos está el Dulce Veneno más cercano? ─ me giré mientras veía como Notre Dame caía a pedazos sin oportunidad de salvarse. Si, es muy surreal esto ─ Está a dos cuadras, a un costado de un KongWie Corp ─ pues vamos a caminar hacia allá, la gente corría para grabar la caída de la catedral mientras nosotros nos íbamos a comer, tengo hambre de una hamburguesa con su malteada bien fría ¿Que no?
La gente corría hacia la catedral inundando las calles, nosotros tratábamos de simplemente de esquivarlos pero cada vez nos empujaban cada vez más y eso que apenas llevábamos una sencilla cuadra ─ ¡Chicos! ─ grite mientras ellos se empujaban contra las personas, se giraron a verme ─ ¡Nos están viendo! ─ el griterío de las personas en francés así como las sirenas no ayudaban en mucho pero al menos me escucharon. Yo apenas me dí cuenta, me acerque a empujones a donde estaba Dante, él me tomó del brazo y me empujo contra Gabriel y al fin logramos estar fuera del gentío de personas ─ Aquí está  ─ las luces neón brillaban contra nosotros, nos fijamos si alguien nos seguía y nos cruzamos. Empuje las puertas de cristal y se nos abrió de par en par otro oasis en medio del caos, me podría acostumbrar a esto de verdad.    
Veía cómo  las personas reían e incluso bailaban entre las mesas, Forever era lo que se oía. Nos fuimos a uno de los gabinetes, Gabriel se sentó a mi lado y Dante frente a nosotros. Espero que esta vez sí podamos terminar de desayunar por el amor a Dios, Gabriel pasó un brazo sobre mis hombros y me atrajo hacia él  ─ Bienvenidos, ¿Que gustan ordenar? ─ ─ Aún no nos han traído la carta ─ comencé a reírme mientras aquellos dos trataban de descifrar mi risa ─ Está en las paredes y en el techo ─ contesto el chico mientras asentía ─ Prepárate chico, que si será mucha ─     
[***]
─ Puta madre que rico ─ solté mientras terminaba mi segunda malteada, definitivamente esto era algo que extrañaba y que deseo que alguna vez me pase de nuevo con los chicos pero por el momento disfruto este momento. Gabriel iba ya por su tercer club sandwich y no se diga de Dante quien devoraba una ensalada Caesar con desesperación. Se había vuelto a repetir Forever, meneaba mi cabeza al ritmo de la batería ─ ¿Quieres bailar? ─ bajo su sándwich sonriendo ─ Claro ─ me tomo de la mano y me abrazo antes de balancearse, me sostuve de sus hombros y escondí mi mirada en su cuello, aspirando su aroma a Jazmín.
No diré “nada puede arruinar este momento” porque sé que el destino tiene un ácido sentido del humor y qué necesidad tengo de complicar las cosas cuando pueden ser sencillas. Nos seguíamos balanceando de un lado a otro en círculos mientras la canción avanzaba; sé lo que tengo que hacer y ya tome una decisión. Decido que abordaré esta aventura.   
Lo tomé de las mejillas juntando nuestras frentes ─ Que se jodan, vamos a patear un ancestral y mítico trasero ─ dije con una sonrisa mientras me aferraba a él ─ Que se jodan los estirados de tus amigos, pero ¿Esa decisión la tomas por decisión personal o por qué estoy ahí? ─ lo miré con la misma sonrisa que yo traía ─ La tomo por mi, es mi decisión vivir esta aventura y que se jodan; ya hice mucho por ellos es momento de hacer algo por mi ─ bese la comisura de sus labios pero ladeo su rostro para que lo besara bien, me detuve y bese su manzana de Adán, empezó a reír al igual que Dante ─ Vamos tio, que él no es un chaval como otro. Es uno con huevos ─ sonreí por inercia escondiendo mi rostro en su cuello. Sentía como de mis hombros comenzaba a desintegrarse ese frío plomizo que me retenía a hacer lo que yo quería hacer sin necesidad de pensar en que después lo tendría que compensar o arreglar. 
─ Ya lo encontre ─ escuche la voz de Marcelo al otro lado de la calle y ¿saben que? no me dió miedo, ni ira.  
Mike Gallagherry
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All We Know Empty IN THE NAME OF LOVE

Mensaje por Mike Gallagherry Dom 22 Ago 2021, 4:24 pm

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I N  T H E   N A M E   O F   L O V E


Square Mile, Londres; Inglaterra
─ ¿Entonces qué haremos? ─ estábamos acostadas en la cama de Peter, sinceramente no puedo creer que se haya rebelado en contra de nosotros. Es algo ridículo e incluso infantil de su parte, que solo un niño de secundaria haría, él no es así ─ Le haremos una intervención, ¿no es obvio? ─ inhale mientras veía el techo de su cuarto. Estrellas y hojas de maple pegadas ─ Iremos a París a destrozarle su luna de miel mientras compramos a orilla del Sena e incluso podemos llamar a sus padres ─ no me creo que lo haya hecho, lo odio por arruinar mis vacaciones y el viaje de nuestras vidas ─ ¿Y esta solo? ─ negué ─ No Arantza, está con el estúpido cajero de la tienda de vinos y otro chico, supongo que debe de ser amigo del cajero ─ inhale viendo el techo todavía, lo pagar por ello. 

─ ¿No es excesivo llamar a sus padres? digo, ellos están ocupados junto con Greco & Bianchi para lanzar la cadena de hoteles ─ buena jugada de René ─ Bien, haremos esto: Les diremos que tuvo una crisis en medio del viaje, que lo fuimos a seguir pero nos dimos cuenta que esta situación nos superaba así que como consejo les decimos que lo internen en Cielo; esto no se va a quedar así ─ asentimos las tres.      

Desde que tengo memoria recuerdo que protegía a Peter, lo hacía al principio porque me gustaba, él era un niño educado, carismático que lograba eliminar cualquier frialdad con tan solo entrar al cuarto, inteligente sin caer en la soberbia e incluso un talentoso nato con el piano y el baile; pero pronto me di cuenta que era gay así que no podría hacerlo mi novio pero podía utilizarlo para provocar celos. Digo el chico perfecto a lado de mi, el plan funcionó hasta que entramos a la Universidad, les juró que tuve los mejores novios gracias a los celos que él provocaba en los caballeros así que yo tenía que hacer nada más que hacer que ellos hicieran lo que yo quisiera e incluso servía demasiado la frase “Peter lo hace” para coaccionarlos.

─ Vamonos niñas ─ traían una maleta cada una ─ Osea ¿Cómo por qué traen maletas? solo vamos y venimos ─ se miraron entre sí antes de dejarlas y tomar sus bolsos. ¿En que estaba? Ah ya, sirvió hasta que tuvo una crisis existencial tan intensa que se intentó suicidar, lo sé nefasto, en fin para ese momento ya estaba Marcelo y Peter moría por caerle bien a un grado en que se desconectaba de su realidad así que le mencione a su padre esa situación y lo llevaron a una especie de reclusión en medio de Yucatán. Entonces me odio, de verdad lo hubieran visto, estabamos en una comida en la casa de ellos en Chiapas cuando un par de enfermeros entraron junto con unos doctores, lo levantaron para llevarselo. Gritaba que no lo hicieran, que él estaba perfecto, que cómo iba a llevar la escuela, que le avisaramos a Marcelo, porque lo hacíamos y me miró.

─ ¡Eres una perra traidora! ─ me gritó mientras se lo llevaban por el pasillo, he de admitir que me dolió demasiado que me llamara así pero lo hice por su bien, lo hice por amor y de nueva cuenta lo haré por su bien y esta vez Marcelo está de nuestro de lado ─ ¿Cómo explicaremos las heridas en su espalda? ─ miré de nueva cuenta a Arantza ─ Diremos que se las provocó que el solo o que seguramente cuando se fue tuvo una pelea; chicas debemos salvarlo de él mismo recuerden que no ha tomado sus pastillas ─ saqué de mi bolso sus medicamentos. Peter representa un riesgo para sí mismo sin sus medicamentos, los empezó a tomar después de que lo dieran de alta pero sé y me lo acaba de confirmar, aún queda un poco de eso que no es.

Las puertas se abrieron ante nosotras y las personas miraban hacia las pantallas de KongWie Corp ─ No puede ser ─ Notre Dame se había incendiado pero esta vez creían que había sido un atentado pero las cámaras no habían registrado algo pero las personas habían visto a tres personas llenas de hollín a las orillas del Sena pero no lograban identificarlos ─ Peter ¿Que hiciste? ─ empujé a las chicas fuera de la tienda. La camioneta ya estaba afuera esperandonos y la verdad tengo ganas ya de que esto termine, parece una puta pesadilla de mierda. Mi iPhone comenzó a vibrar ─ ¿Ahora que Marcelo? ─ escuche con contenía la respiración ─ Creo que lo obligaron a quemar Notre Dame, los tres están cubiertos de escombro, lazca y hollín ─ esto es más grave de lo que creía ─ ¿Él cómo está? ─ escuche cómo refutaba ─ Parece drogado, fuera de sí ─ saqué sus pastillas ─ No lo pierdas de vista, ya vamos para allá ─

Estábamos ya en el Aeropuerto de Heathrow a las orillas de Londres, bajamos de la camioneta ─ ¿Qué te dijo Marcelo? ─ miré a Arantza ─ Tu novio me dijo que Peter está drogado así que si quieres dejar de preguntar tenemos que abordar ese avión lo más pronto posible para poder internarlo en algún hospital de Suiza, tal vez donde se filmó Spectre ─ me peine hacia atrás. Ya no me iría con discreciones, esta vez nos iríamos contra él sin importar el costo, está en un grave peligro ─ Segala, acelera esto ya. Tenemos prisa ─  dije mientras nos acomodabamos en el Jet, no habría tregüa ─ ¿Entonces qué haremos? ─ miré a René que se le veía asustada, no la culpo, estaría igual si mi amigo se perdiera.

─ Le tenderemos una trampa en la mañana, dejemos que piense que Marcelo es el único que lo busca o que está en París y cuando eso suceda le disparas esto ─ mire hacía atrás por si había algún fisgón, nos estabilizamos en el aire y me levante a donde estaba el maletero, saqué una pequeña maleta. La coloque sobre la mesa para abrirla, saque un frasco con Diazepam líquido para entregarselo a Arantza ─ Jamás he disparado un arma ─ ladeé mi rostro en una sonrisa ─ Pero eres la única que ha inyectado en movimiento o a convertido en agente viral las cosas líquidas; por Dios eres una ingeniera en Biomedicina así que decide que harás ─ miré a René ─ Nosotros entretenemos a Peter mientras que Marcelo se encarga de esos dos, ¡Maldita sea Arantza no es tan difícil! ─ me miró con lágrimas ─ Es mi mejor amigo, me va a odiar ─ negué ─ Lo hacemos por su bien ─ sonreí ─ Damas, estamos llegando a espacio aéreo francés ─ nos colocamos en nuestros asientos, vaya que mañana será un día agitado.

[***]


 ─ Buenos días, Peet ─ abrí los ojos mientras exploraba el rostro de Gabriel, sus ojos miel brillan en amanecer que alumbraba el cuarto, tenerlo así de cerca me encanta tanto como esta nueva sensación de libertad ─ Te veo con más color ─ sonreí de lado mientras cerraba los ojos ─ Así pasa cuando ya no estas atado a algo feo o ya no tengo que fingir ─ parpadee varias veces, beso mi nariz ─ Voy por agua, ¿quereís algo? ─ negué, junto nuestras narices y se levantó, me gire acostándome, miré el techo, estaba decorado con estrellas, conchas de mar, caracoles, peces perlados que contrastaban con el azul pirata del cielo raso. Me estiré y un crujido se oyó. 

Me levanté y camine hacia el baño, tomé una toalla del estante del baño y cerré la puerta tras de mi, corrí la puerta de la ducha y abrí la llave dejando que el cristal se empañara. Me desvestí y me metí, el agua se volvía negra llevandose el hollín y mi sangre seca, comencé a tallar mi cabello y me daba cuenta de que también me había golpeado la cabeza, plastas de sangre seca caían al piso como si fueran hojas  ─ No puede ser ─ dije en una risa, cuando pasé el jabón sobre mi piel, más sangre seca, mierda.

─ ¿Todo bien? ─ ─ Simón ─ ─ ¿Qué? ─ ─ Que si Gabriel, todo bien solo necesito un par de minutos ─ ─ Vale ─ no puede ser, si que necesitaba una buena ducha hasta apesto a un puesto de carnitas de Quiroga. Salí de bañarme, me seque y me enrolle la toalla en mi cintura. Abrí la puerta y me fui al estante otra vez para tomar un cepillo de dientes, me gire al tocador y mi cabello se había aclarado a un chocolate super claro, comencé a lavarme los dientes. Enjuague mis dientes y camine al cuarto de nuevo, Gabriel estaba de espaldas viendo hacia la ventana, abrí el closet y saqué las bolsas con ropa que habíamos comprado después de comer. Una camisa de estrellas, unos Jeans negros y unos converse de bota negros con jaspeados blancos. 

─ Ya puedes mirar ─ se giró a verme, sonriente ─ Es hora de irnos ─ negué mientras me acostaba ─ Tenemos que planear nuestra llegada a Inferno y saber que buscamos por el amor a Dios ─ asintió mientras se arrojaba a un lado mio ─ ¡Dante! ─ grito mientras jugaba con mi cabello mojado ─ ¿Está más claro, verdad? ─ asentí mientras se oían las pisadas de Dante subir las escaleras de caracol, se asomo una maraña castaña ─ ¿Inferno verdad? ─ ─ Si ─ termino de subir las escaleras y se sentó a la orilla de la cama ─ ¿Cómo mierdas entramos? ─ dije tratando de no sonar tan melodramático ─ Tenemos que hacer un ritual de apertura en el que tenemos que matar un ser tan prístino que nos ganemos el odio del cielo y… ─ vimos a Dante ─ O podemos ir a Alyscamps en Arlés donde es la entrada a Inferno y solo tenemos que dibujar un pentagrama en la arena sobre las catacumbas ─ lo miré ─  No me jodas que hay más catacumbas en Francia ─ los dos me vieron incrédulos ─ Si Peet, hay más catacumbas de las que te imaginas ─ sonreí ─ Bien, entonces desayunamos y nos vamos a Lyon para tomar un tren directo Arlés y estar ahí, ¿Otra cosa que deba saber? ─ me miraron ─ Lo tenemos que hacer en el ocaso y tiene que ser con alguna arma celestial, como está ─ estiró su mano y apareció su espada de doble hoja.

─ Deja les aviso a mis hermanos sobre lo que ha ocurrido aunque creo que ellos ya se tuvieron que enterar, este tipo de noticia vuelan más rápido que yo ─ cerró los ojos y un fuerte aroma a jazmín reino en el cuarto ─ ¿Así huelen los ángeles? ─ negó Dante en una sonrisa ─ Huelen de distinta manera pero es muy raro que una persona o algún feérico lo perciba ─  sonreí y me recoste acomode más en la cama ─ Lo saben y Miguel me dijo que sí, está hasta el último anillo de Inferno su objeto ─ abrió los ojos y resopló ─ Y me pidió que te dijera que lo identificarás pero que tengas cuidado, bueno que tengamos cuidado porque quien lo custodia no es Lilith, Belcebú o Agramón que es alguien más pesado ─ exhalamos sonoramente ─ Vamos a comer y nos vamos, ¿Les parece? ─ dijimos sí al unísono y nos levantamos de la cama ─ Por si las dudas ─ dije mientras bajábamos las escaleras ─ Comprare El Mapa del Infierno y me llevaré mi Divina Comedia ─ ambos empezaron a reír ─ No servirá de mucho, Inferno cambia con el paso de los siglos, supongo que ahora será una especie de ciudad cosmopolita o algún trip en metro ─ negué mientras llegábamos a la cocina y sacabamos una caja de Hot cakes congelados, esto es el maldito colmo de la pereza. 

[***]


─ Sabes que una sombra nos viene siguiendo ─ miré por el retrovisor de nuestro Uber ─ Claro que si Gabriel, lo conoces y es Marcelo ─ me abroche el cinturón de seguridad, tengo que deshacerme de él, nuestro conductor no oía nada de lo que platicabamos, más bien oía que platicabamos de lo que visitaríamos en Arlés ─ ¿Puedes hacer que vea que me bajo en alguna tienda de las que vienen hacia delante ─ Dante sonrió al instante, cerró ojos mientras desviaba mi mirada al retrovisor, el auto de Marcelo se detenía ─ ¿Puede acelera, s’il vous plait? ─ asintió y el auto rugió un poco mientras la vista de Marcelo se hacía cada vez más diminuta ─ Merci ─ le sonreí y me recargue sobre el asiento, acomodandome sobre el.

La torre del reloj de la estación ya la podía visualizar ─ Dante ya deja a Marcelo, no creo que sepa donde estamos a tiempo ─ y entonces nuestro chofer nos dio la hora y estábamos justos de tiempo. Caray ─ Merci ─ salimos del Aveo y un cielo azul nos recibió, es muy raro que el cielo esté despejado y haga un clima excelente por aquí, califique a nuestro Uber mientras caminábamos por la estación ─ ¿Qué anden es? ─ miré mi MotoY ─ Dos más adelante de esta ─ dije seco, me vieron raro seguí acelerando mi paso a lo lejos vi una isla de demostraciones, nos fuimos acercando y una joven de cabello rubio largo y rimel exagerado me abordó ─ Chevalier, ¿gusta un demostración? ─ me disparó algo en el rostro, el aroma era fuerte y mentolado, Gabriel me empujo pero mis piernas iban un poco, me siento mal ─ Perra traidora ─ susurre, caí al piso de rodillas, Gabriel corrió a auxiliarme junto con Dante, escuche el distinguido caminar de Marcelo, no había caído.

─ No eres tan fuerte si él no está contigo, ¿verdad? ─ Gabriel sostenía mi cabeza, sentí un tirón y mi cabeza se estrelló en el piso, el claro proyecto una aurora boreal, estábamos en una arena, apreté mis ojos mi cabeza la siento estallar “Te doy la habilidad de replicar habilidades y que esto a su vez te lleve a manipular instrumentos y accesos” su voz revoloteaba en mi cabeza a la par que una sensación fría recorrió mi espalda evaporando la sensación que la diazepam me había generado. Las personas se congelaron cuando comenzaban a acercarse, las chicas permanecían inmóviles, le quite la peluca a la edecán y era Arantza, detrás de ella ya estaba Julieta y visualice a René entre la multitud de atrás ─ ¡Peter vendrás conmigo! ─ Gabriel estaba en el piso y sostenía a Dante de sus cabellos ─ No iré contigo ─ estrelló su cabeza en el concreto noqueandolo al instante, no sabía que se podía noquear a un vampiro. Corrió hacía mí y me tomo de mi cabello ─ ¡Vendrás conmigo! ─  negué, numes de Jos infundanme valor, senti como mi mano se hacia pesada ─ Te veo en Inferno ─ cerré los ojos, no quería ver cómo clavaba la espada de doble hoja en él. 

Abrí los ojos y Marcelo yacía en el piso inmóvil bajé mi mirada y ya no tenía la espada en mis manos, me giré para  mirar a las chicas quienes me veían contrariadas. Comencé a caminar hacia los chicos ─ ¡Le diré a tu padre! ─ le estiré la mano a Dante y lo ayude a levantarse y entre los dos levantamos a Gabriel, aunque no lo parezca es muy pesado ─ ¡Sé a donde vas! ─ giré a ver a Julieta que seguía gritando pero Arantza la sostenía ─ No tienes idea de nada ─ Saqué de mi pantalón mis tubo de pastillas y se lo arroje a Julieta ─ Tal vez quien necesita medicarse e ir a terapia es otro ─ sonreí ─ Nos vemos en Arlés ─
Mike Gallagherry
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