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Luz de media noche [Justin&Tú]

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Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Jue 02 Mayo 2013, 7:20 pm


Ficha de la serie


• Titulo: Luz de media noche.
• Autor: Dania
• Adaptación: Si, la saqué de otra pagina (:
• Género: Drama; romance.
• Contenido:  Romance.
• Advertencias: NO ES MÍA, la adapté de otra pagina.
• Otras páginas: Aqui.







Me presento para las que no me conocen;
Mi nombre es Thiare, soy de Chile, adapté la novela ''Un amante de ensueño'' y traté de hacer una novela (completo fracaso). Así que aquí estoy, adaptando esta bellisima novela, de veras chicas, tienen que leer esta novela. Yo la amé. Por algo la estoy adaptando (:
Bueno... cualquier cosa a mi tumblr (<- click)



Cuídense. xo.


Última edición por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:18 pm, editado 1 vez
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Vie 03 Mayo 2013, 5:45 pm

·Luz de medianoche·
Prefacio.

La vida es dura, te quita todo hasta que la escuchas reír maquiavélicamente en tu cabeza, disfrutando de tu dolor.

La vida es injusta, difícil, cruel y vacía… lo es cuando una oscuridad te cubre de pies a cabeza expandiéndose a todo cuanto mundo exista, cuando te encuentras en una noche eterna donde ni siquiera puedes consolarte con la tenue luz de las estrellas o el brillo de la luna en el cielo, una noche que te nubla, te paraliza, te deja inútil, indefenso y a la deriva, siguiendo sólo los dictados de tu destino. Si las cosas deben pasar… pasarán. Aquí estoy yo, de pie esperando el impacto.

E ingenuamente anhelando algo, cualquier cosa que me ayudara a continuar, algo que tardaría en llegar o bien, podría no llegar jamás. Pero esperando… siempre esperando.

— ¡¡Justin!! ¡Ven aquí! —gritó mi madre cuando yo intentaba escabullirme por la puerta delantera.

El ruido de la estructura de mi coche quebrándose por el choque aún resonaba en mis oídos cuando me vi dando tumbos, deslizándome y con las ruedas chillando contra el asfalto, era inútil tratar de domar al coche… era inminente. Cuando fui consciente de lo que tenía enfrente, ya era demasiado tarde.



— Justin… —, empezó el médico y lo escuché más cerca de lo que imaginé —. Te tienes que quedar unos días más para ver tu evolución. Ha sido un golpe duro y los estudios dicen que has sufrido un traumatismo importante en el lóbulo occipital del cerebro.

Incluso con mi escaso año de Medicina supe de inmediato qué era lo que pasaba.
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Lun 13 Mayo 2013, 6:33 pm

Capítulo I. "Principio y final"

Recordar aquellos días no me hacen precisamente feliz, más bien, me duele mucho volver dos años atrás y socavar aquellos recuerdos que si pudiera los hundiría en el mar, atrapados dentro de un cofre y con la llave echada. Sin embargo, siempre están allí y cuando los invoco vuelven tan nítidos como si los estuviera viviendo todos de nuevo.

— ¡¡Justin!! ¡Ven aquí! —gritó mi madre cuando yo intentaba escabullirme por la puerta delantera.
Era una mañana en casa, todo normal para alguien que lo viera desde afuera, pero nadie sospechaba lo que en verdad pasaba entre esas cuatro paredes. En el comedor, a minutos de que el almuerzo fuera servido, mamá y papá intercambiaban ideas de modo poco ortodoxo. Mientras yo lo escuchaba todo desde mi cuarto escaleras arriba.
Estaba harto de tener que soportar sus discusiones, era una escena que se repetía casi a diario. Los “Casarme contigo fue lo peor que me pudo haber pasado” y sus derivados eran siempre parte del problema.
La mayoría de las veces intentaba ignorarlos, no dejaría que me afectaran sus discusiones. Después de todo, eran problemas entre ellos, yo no tenía lugar allí, por suerte. Aunque, muchas veces me metían en medio.

Pero ésa había sido la gota que rebalsó el vaso. La paciencia llega hasta cierto límite, y yo tenía paciencia de sobra ?o eso era lo que creía?, sin embargo, debía poner un punto final a esa ira que se amontonaba en mi pecho.

Respiré hondo para no dejar que me afectaran sus gritos como todas las veces anteriores.
La línea que hasta entonces estaba trazando en otro de los retratos que solía hacer de mi novia se salió de su lugar a causa de los nervios. Solía dibujar o componer cuando me sentía acorralado, normalmente conseguía calmarme, pero no esa vez. No lo soporté.
No me arruinarían la existencia con peleas donde yo no tenía nada que ver, no echarían a perder mi usual buen humor con otra de sus rencillas estúpidas.

La discusión de ese día había empezado con la frase de siempre: “¿Qué quieres decir con eso?” por parte de mamá respondiendo a algún comentario sarcástico de papá, lo que le continuaba oleadas de frases que me sabía prácticamente de memoria. Papá pensaba que mamá pasaba demasiado tiempo en su pequeña librería en las afueras de Boston, y mamá le respondía que si le pasara más dinero no tendría que trabajar horas extras… Así empezaba y así también podría pasar toda una noche y no llegarían a un acuerdo. Simplemente se cansaban o uno de los dos recordaba qué hora era y se iba a dormir en el cuarto de visitas.
Estaba cansado de escucharlos por lo que tomé mi abrigo y me decidí por dar un paseo en el auto que me habían regalado por mis veinte años –foco también, muchas veces, de esas discusiones-. Afuera era invierno crudo y oscuro a pesar de ser mediodía.Invierno que voy a odiar toda mi vida.

— ¡Justin! —volvió a gritar mamá, ahora detrás de mí, que ya tenía la mano sobre el pomo de la puerta.

— ¿Qué pasa, mamá? —intenté modular la voz, me habían enseñado a no levantarle la voz a los mayores.

— ¿Dónde vas? Quédate.

— ¡¿Quieres que me quede?! ¿A qué? ¿A presenciar como se atacan el uno al otro, otra vez? — no pude evitar explotar, algún día lo haría— ¡Sé sus diálogos de memoria, mamá! Puedo recordarlos cada vez que quisiera si lo que quiero es torturarme. Pero no más, ¡estoy harto! Harto de escucharlos, harto de tener que soportar sus escenas. ¿Sabían que se los escucha desde la otra cuadra? No es muy agradable saber que mis compañeros se enteraron de los problemas maritales entre ustedes. De hecho, no sé por qué sigo hablando. Me voy —anuncié ante la mirada perpleja de mi mamá que se había quedado paralizada a un metro de mí. Me giré para abrir la puerta.

— ¡Justin Bieber! ¡Vuelve aquí! — ese era mi padre con aquel tono de autoridad suyo, que hacía su aparición en escena dando zancadas desde la cocina.

— Mírame hacerlo— le desafié lleno de sarcasmo, y salí.
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:06 pm

·Capitulo I ·
 [parte II]

No me siguieron, o al menos no los vi detrás de mí de camino a mi despintado Ford del 95. Era de segunda mano, pero era mío y quizás una de las pocas cosas que podían pertenecerme dentro de esa casa, aparte de mis dibujos y mis intentos de canciones.
Subí frente al volante y levanté todos los cristales, encendí la calefacción y las ruedas chirriaron contra el pavimento cuando aceleré a fondo. Escapé, no estaba seguro de dónde ir, sólo quería desaparecer. De ser posible abrir un agujero en el suelo y enterrarme en él.
Mientras conducía sentía esa lacerante presión en el pecho que me hacía ver que estaba fuera de lugar, o incluso sobrando. Estaba ocupando espacio dentro de una familia, dentro de una casa, no hacía nada bueno ni tampoco nada malo, y ni si lo hiciera… mis padres jamás se darían cuenta de ello. Sólo respiraba, ni siquiera vivía. 

¿Qué sentido tenía estar dentro de una familia donde tu nombre jamás había estado en una misma oración que las palabras “admiración” y “orgullo”? No tenía sentido.
Iba por una de las calles principales de Boston a unos ochenta kilómetros por hora, la nieve comenzaba a caer de nuevo en forma de pequeños copos blancos que terminaban estrellados en el parabrisas, y el auto resultaba más difícil de controlar con la fina capa de hielo que se había formado bajo las ruedas y sobre el asfalto.

No había mucho tránsito por lo que eso ayudaba un poco. Recordé a mi novia, la imagen de Selena me trajo una esperanza, si iba a visitarla de seguro me sentiría mejor, ella siempre lograba sacarme una sonrisa.

De sólo imaginarme su rostro angelical, con un par de mechones rubios y ondulados cayéndole a ambos lados, sus ojos castaños, su sonrisa blanca, su risita nerviosa y el rubor que invadía sus pómulos cuando le decía que la quería… todo parecía tan sencillo.
Lo estaba considerando cuando aceleré un poco más, la aguja del velocímetro casi llegaba a los noventa kilómetros.
Sólo oí el impresionante sonido que provenía de mi costado derecho, me giré a ver quitando a duras penas la vista del camino que bruscamente se giraba y vi que una camioneta negra había impactado con la parte trasera de mi auto logrando que perdiera completamente el control.
El ruido de la estructura de mi coche quebrándose por el choque aún resonaba en mis oídos cuando me vi dando tumbos, deslizándome y con las ruedas chillando contra el asfalto, era inútil tratar de domar al coche… era inminente. Cuando fui consciente de lo que tenía enfrente, ya era demasiado tarde. 
Mi auto colisionó de lleno con el poste de luz ubicado en la esquina siguiente de la que había presenciado el choque, plegándose como si de un acordeón se tratara y rápidamente lanzándome fuera de mi Ford. Supe que perdí el conocimiento antes de llegar al suelo, porque lo último que escuché fue el sonido de los cristales de mi parabrisas quebrándose contra mi cabeza y sentí que algo caliente se deslizaba desde los cortes. 
Aquel impacto me sumió en una completa oscuridad casi al instante, y supe que debía agradecerlo, aquello era más agradable que lo que sabía que me esperaba si seguía consciente.
Oscuridad que sería mi compañera por más tiempo del que cualquier persona cuerda sería capaz de soportar, aunque en ese momento no estuviera en condiciones de hacer otra cosa que no fuera aferrarme a ella con todas mis fuerzas, aferrarme a la única cosa que sabía que existía, porque lo que era mi cuerpo… simplemente no lo encontraba, no lo sentía.
Bien podría seguir cayendo al suelo, o quizás ya estaría sobre él, con los huesos rotos o quizás no… de repente olvidé todo. Todo cuanto había pasado desde unos segundos antes para atrás.


 


 


Última edición por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:27 pm, editado 1 vez
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:11 pm

·Capítulo II·
"La verdad"

Mi mente recreaba una y otra vez el momento, el impacto. Eran sólo imágenes que se distorsionaban tanto que no estaba seguro de lo que podrían significar, a mi alrededor veía cristales, mucho color rojo, haces de luz intercalados con ráfagas de oscuridad, voces susurrantes, algunos gritos, una fría brisa corriéndome por la cara, luego calor febril… todo era tan extraño que supe que estaba soñando.

—Justin, hijo —escuché en la voz de mi madre, luego sentí una leve presión en mi mano, abrazando mis dedos.

Intenté abrir los ojos pero algo me obstaculizaba, me llevé una mano a la cara y sentí que tenía la mitad del rostro y toda la cabeza cubierta por alguna especie de tela rugosa, me tomó un minuto completo comprender que era gasa. Un rayo de dolor me atravesó el cráneo mientras todavía las preguntas giraban sin respuesta. 

Tardé otro largo minuto en percatarme de lo que reinaba a mi alrededor. Un agudo sonido constante al lado de uno de mis oídos, taladrándome la cabeza. Reconocí el olor característico de aquel lugar donde algún día trabajaría, si las cosas salían bien. El aroma a alcohol, lejía y medicamentos me decía claramente que estaba en un hospital. 

Sentí un pinchazo en la mano donde había sentido la presión, era una aguja intravenosa. No debería estar precisamente en perfectas condiciones si había requerido que me colocaran suero.

—¿Mamá? —pregunté con la voz pastosa, en lo que me pareció media hora después de que supe que ella estaba allí — ¿Qué pasó? ¿Por qué tengo…?

—Tranquilo, Justin. Has tenido un accidente, estás en el hospital —me puso al tanto mamá con voz conciliadora.

Ok, eso explicaba algunas cosas.

—Voy a avisar al médico que despertó —esa voz la reconocí de buenas a primeras, sonreí ampliamente sólo para hacer una mueca de dolor antes de hablar.

—¿Sel?

—Soy yo, amor. Ahora vuelvo —me avisó tocándome los dedos de la mano a la que mamá no estaba aferrada. 

Quise mover las piernas y de nuevo sentí un dolor muy parecido a la presión de miles de agujas en toda la extensión de mi piel, una pierna pesaba más que la otra, por lo que quizás tenía un yeso. Era la pierna derecha, la que dolía más.

Intenté mover los brazos, estos dolieron menos, pero también tenía el izquierdo enyesado, desde la mitad del brazo hasta mi palma. Sentía todo el cuerpo entumecido, como si me hubieran pasado con una bola de demolición por encima, claramente había tenido un accidente y lo recordé un segundo después. 

¡Genial! Estaba hecho una momia, vendado de pies a cabeza y con ese dolor adormecido sintiéndose en cada centímetro, y de seguro que estaba anestesiado, no quería ni imaginar lo que sería cuando pasara el efecto… esto no caería mejor en casa ni por asomo.

—Quédate tranquilo, Justin. Ya viene el doctor —repitió mamá.

Me sentí en la completa necesidad de disculparme por la manera en que había huido de casa. Si no hubiera reaccionado así, no estaríamos en tanto embrollo.

—Mamá… perdón.

 
—Está bien, hijo, no te preocupes por eso ahora —susurró, me hubiera gustado verle el rostro en ese momento.

—¿Y papá? —pregunté, no me pareció haberlo escuchado desde que había recuperado el conocimiento. 
Mamá guardó silencio por demasiado tiempo… eso no me gustaba.

—¡Justin Bieber! —exclamó un hombre a unos metros de mí.

— Es el doctor Mayer, Justin —me dijo mamá en un tono de voz muy bajo. Ella parecía estar sentada a la altura de mi oído, mientras que al doctor se lo escuchaba lejos.

El doctor Mayer era nuestro médico de cabecera, ante un resfriado o algún problema de salud acudíamos a él. Lo recordaba como un hombre alto, fornido, de pelo negro y blanca piel, usaba lentes que lo avejentaban, pasaría de los treinta y cinco y no llegaría a los cuarenta y tantos… pero claro, eso había sido desde mi única ruptura de pierna, allá, hacía unos seis años. 

—¿Cómo te sientes? —interrogó el médico desde una altura considerable.

—No estoy seguro —confesé.

—Ok, te vamos a hacer unos estudios, Justin —me avisó—Los enfermeros vendrán por ti en cualquier momento.

Sólo asentí con la cabeza, no podía decirle que no ¿cierto?

—¿Doctor? —lo llamé aún sin saber si estaba allí o si ya se había ido.

—¿Sí, Justin? 

—¿Me puede sacar estas vendas por favor? Me gustaría ver a mi familia.

—Lo siento, no podemos sacártelas hasta que sepamos cómo estás del traumatismo.

—Ok —suspiré resignado. Ni modo, debía esperar.


Los enfermeros vinieron pronto por mí, me pasaron de mi mullida cama a algo que parecía una tarima un tanto más dura. Escuchaba los murmullos de las personas que pasaban a mi lado por el pasillo del hospital, luego volvieron a moverme de la tarima a otra mesa un poco más dura aún. Le siguieron unos sonidos extraños que supuse provenían de las máquinas que me estaban revisando. De nuevo la tarima y otra vez el pasillo atestado de murmullos, en poco tiempo sentí otra vez el colchón bajo mi cuerpo.
Mamá había salido a buscar café, según ella ya era de noche. Claro que lo era, lo veía todo oscuro, para mí era de noche desde el accidente. Selena se quedó conmigo.

—Sé que es estúpido preguntar, pero… ¿Cómo estás? —inquirió tímidamente mi novia dándome un beso en la mano en la que tenía el suero. Suspiré.

—Bien, medio adormecido pero supongo que se me va a pasar pronto. 

—Nos diste un buen susto, amor.

—Lo siento —me excusé burdamente.

—Fue todo un caos. Patty me llamó preocupada, preguntando por ti. Nos desesperamos, te buscamos por separado… incluso papá puso a disposición varios de sus coches para ir en tu busca —hizo una pausa, el papá de Sel era dueño de una agencia de taxis, le debía un gran favor a mi suegro—. Y entonces te encontré en esa esquina… —dijo tan bajo que casi no la escuché —, estabas en el suelo… rodeado de cristales y sangre… me costó mucho marcar el número de tu mamá, me temblaban las manos.


 


Última edición por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:25 pm, editado 1 vez
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Dom 11 Ago 2013, 12:25 pm

·Capitulo II·
]Parte II]

—Lo lamento tanto, Selena —susurré al escuchar que la voz se le quebraba, alcancé su mano a mi boca y le di un beso.




—No te preocupes.




Pasó un buen rato, si pudiera verlo buscaría algún reloj. Mamá se había quedado a mi lado mientras Sel iba a bañarse y volvía. Le pregunté de nuevo a mamá por papá, pero sólo respondió que no me preocupara por él ahora y que luego me explicaría.




El doctor volvió a entrar unos minutos después, pidió hablar con mamá y Sel en carácter de suma importancia y me sobresalté, claro reflejo del miedo era el sonido del aparato encargado de registrar mi ritmo cardíaco a un lado de mi cabeza, que ya me tenía con una jaqueca terrible.
Llamé a la enfermera desde el botón bajo mi cama y le pedí un calmante. La mujer vaciló, insegura de hacerlo o no, musitó con voz dulce que debería esperar la palabra del doctor, ya que no estaba al corriente aún del resultado de los estudios que me habían practicado. Resignado, esperé a que el doctor Mayer volviera.
La mujer salió en completo silencio y me quedé solo. Mala idea. De sólo pensar la ola de problemas que tenía detrás de mí… no podía mover una pierna y tenía inmovilizado un brazo, de seguro debería usar silla de ruedas por un buen tiempo. Resoplé y una punzada de dolor me atravesó por la parte trasera del cráneo.




La puerta se abrió con un chillido frente a mí.




—¿Quién es? —pregunté, odiaba tener que preguntar, odiaba tener todo ese vendaje en la cara.




—Somos nosotros, Justin —musitó mamá con un extraño tono de voz.




—¿Todo está bien? — quise saber buscándole con la mano. Ella me la tomó enseguida —. ¿Y Selena? —pedí por mi novia pero no escuché su voz, ni siquiera algo que me indicara que estuviera en la misma habitación.




—Se fue —contestó sencillamente mamá.




—¿Volverá pronto?




—Eso no es lo importante —me interrumpió ella, ¿Qué podía ser más importante que el apoyo de mi novia? —. El doctor te quiere decir algo.




Agudicé el oído, esperanzado a que lo que dijera tuviera que ver con quitarme las vendas.




—Justin… —, empezó y lo escuché más cerca de lo que imaginé —. Te tienes que quedar unos días más para ver tu evolución. Ha sido un golpe duro y los estudios dicen que has sufrido un traumatismo importante en el lóbulo occipital del cerebro.




Incluso con mi escaso año de Medicina supe de inmediato qué era lo que pasaba. Corría peligro de perder la vista, si es que ya no la había perdido…




—¿Voy a quedar ciego? —escupí las palabras mientras un nudo se formaba en mi garganta, una nueva punzada relampagueó en mi cabeza y mamá me apretó la mano.

 


 
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Dom 06 Oct 2013, 7:31 pm

"Resignación"
Capitulo III [Parte I] 




Las piezas encajaban. Las palabras del doctor, los conocimientos médicos que tenía a pesar de mi edad, se acoplaban perfectamente formando el oscuro puzzle de mi existencia. 
Nadie decía nada. No, no estaba preparado para aquello. Y creo que ninguna persona podría estarlo.

—Mucho me temo que has perdido la visión, Justin —musitó el médico y mamá soltó un gemido lastimero. Supe que estaba llorando cuando una lágrima suya aterrizó en mi mano. 

No sabía qué decir, me negaba en redondo a aquello, no podía quedar ciego.
El dolor en mi cabeza se intensificó como si me la estuvieran taladrando, me la agarré como pude con ambas manos pero el dolor no disminuía. Era una completa confusión, escuchaba los latidos de mi corazón a ritmo con la máquina a mi lado y su pitido exasperante entremezclado con los lamentos de mamá y los llamados del doctor a una mujer. Lo siguiente fue borroso, ya no escuchaba nada con claridad hasta que fácilmente todo se cubrió de silencio y negro, el único color que vería desde entonces.

Me encontraba corriendo hacia algún lado y hacia alguna dirección, sabía que era yo aunque no podía verme; también sabía que era inútil intentar divisar algo, cualquier cosa era igual a otra, en medio de toda la negrura que me rodeaba.
Tropezaba a menudo, a cada medio centímetro había algo que me hacía caer al suelo. Volvía a levantarme sólo para volver a caer, era patético. Un maldito inútil, precisamente. Tropecé de nuevo luego de levantarme por enésima vez, busqué bajo mis pies qué era lo que me había echo encontrar tan estruendosamente con el piso, lo tomé entre mis manos. Era un objeto alargado, pesado, lo recorrí cautelosamente con los dedos y sentí que la piel se me abría donde la hoja pasaba. Era un cuchillo, un filoso cuchillo. Pensé por un segundo que entre mis manos tenía la solución a mis problemas y a los que estaba causando a mi familia con mi estúpida invalidez, lo tomé del mango y lo levanté hasta lo que supuse era mi pecho…

—¿Y dices que quedó ciego? —sonó la voz de una mujer en murmullo lejano.
—Sí, tiene mi edad —afirmó otra voz distinta.
—Es una pena, ¿ves la paz que tiene cuando duerme? Parece como…
—…un ángel —completó la otra—. Espera, creo que es hora… Señor Bieber despierte. Le traje su desayuno —escuché a lo lejos antes de volver a la realidad.

No tenía idea de cuánto tiempo había dormido, pero me hubiera gustado seguir soñando con aquella ilusión que claramente era más alentadora que la realidad, al menos podía moverme y al menos era un tanto más valiente que lo que era en verdad.

Cada mañana, una enfermera acudía a mi cuarto para llevarme el desayuno, a veces me lo daba ‘ella’, -una mujer delicada y con suave aroma a jazmín-, otras, lo hacía mamá, según ella: recordando viejos tiempos, los tiempos en los que yo tenía menos de un año y era incapaz de alimentarme por mí mismo. 

Ni Selena ni papá habían aparecido en toda una semana, me preocupé muchísimo, pero luego caí en cuenta ¿Quién podía querer estar al lado de un inútil como yo? Sólo mamá. De vez en cuando iban de visita mis amigos, pero al ver que no tenía ánimo de mucho, salían enseguida, y no los culpaba. El Justin que conocían había muerto en aquel choque de autos. Lo que estaba postrado en esta cama sólo eran los despojos de la persona que habían conocido.

En una semana casi no había pronunciada palabra, más que los “gracias” por simple educación a la mujer que me llevaba el desayuno y que tan obedientemente se dedicaba a dármelo en la boca como si fuera un niño y a cambiarme las gasas cada mañana, o los “buenos días” a mamá que cada vez la escuchaba peor.
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Re: Luz de media noche [Justin&Tú]

Mensaje por LaBieberConda:3 el Jue 10 Oct 2013, 2:51 pm

"Resignación"
Capitulo III [Parte II]
Escuchar era todo que podía limitarme a hacer, era verdad que mi oído se había potenciado tanto a la falta de otro sentido, que, incluso podía escuchar las conversaciones del otro lado de la puerta y eso que tenía la impresión de que aquel cuarto era bastante grande para mí solo. 
Pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo. En la única vez en la que había intercambiado más de dos palabras con la enfermera había sido para decirle:

—Me siento mejor durmiendo, es la única forma que tengo al alcance para escapar de la estúpida realidad.

Por lo que accedió a sedarme, bajo el consentimiento del doctor. 
Aquello se estaba tornando demasiado horrible cuando estaba despierto.

Escuchar a mamá llorando en silencio, o al menos eso creía ella, ya que yo podía escucharla; la enfermera acudiendo a cada momento preguntando si necesitaba algo, el doctor revisando las máquinas y cuchicheando con su ayudante acerca de lo que veía… Todo en su conjunto, me enervaba. 

— Buenos días, Justin —me saludó el doctor a mi lado una mañana, según mamá, de jueves —. ¿Cómo amaneciste? 
Resoplé.
—Maravillosamente —dije con sarcasmo.
—¡Qué bien! —musitó distraído el médico —. Porque abandonarás el hospital dentro de un rato.
—Ah —fue todo lo que respondí.

No podía ponerme feliz por algo así. Hasta ahora no era del todo un estorbo, hasta entonces sólo molestaba a un médico y a una enfermera… pero cuando anduviera haciendo nada por la casa…

—Enviaré llamar a la enfermera que te acompañará —dijo cuando pensé que ya se había ido y salió cerrando la puerta con un sonido sordo. 

Ok, eso era pasarse de la raya. ¡Además molestaría a una pobre mujer! ¡Era una plaga! ¡Una molestia con la que nadie debería tener que cargar!

Esperé a que mamá terminara de firmar los papeles para mi salida. Me concentré en no pensar en lo que me esperaba y, en su lugar, me dediqué a escuchar los sonidos que me rodeaban y a los que no le había prestado demasiada atención.

Al parecer había una ventana cerca de mi cama, podía oír el canto de los pájaros afuera.
Del otro lado de la puerta era casi completo silencio, la sala de espera quizás, el silencio era quebrado sólo por el sonido de un teléfono que sonaba bajo de vez en cuando y unas voces que se mezclaban tanto que no podía descifrar ninguna palabra. 

La puerta se abrió de repente, sacándome de mi sondeo.

—¿Quién es? —la pregunta se repetía más seguido cada vez.

—Soy la enfermera —avisó la mujer cuya voz ya me parecía familiar —. Vine con unos hombres para ayudarlo a cambiar.
—Ok —accedí. Como el inútil que era, debía suponer que no podría calzarme mis propias ropas. 

De manera sorprendente y, sobre todo, con mucha paciencia la enfermera ayudó a desvestirme y a ponerme mis prendas, haciendo que me sentara o me pusiera de pie de vez en cuando. 

Me habían sacado las molestosas vendas hacía un par de días y reemplazado por uno de mis lentes de sol, sólo por estética, ya que no quería que los demás me vieran con los ojos perdidos, inútiles como estaban. 

Luego, los hombres que acompañaban a la enfermera, me alzaron de la cama y me sentaron en una silla de ruedas. Otra de mis nuevas compañeras. Me invadieron las ganas de salir corriendo, para liberar a mamá de tener que cargar conmigo lo que quedaba de mi vida, era sólo un cuerpo inerte. Si antes pensaba que no vivía ¿Qué era esto? 

—¿Tú eres la que va a ayudar a mi hijo en casa? —preguntó mamá a la mujer que empujaba mi silla hacia la salida.
—Sí, señora —respondió la aludida educadamente —. Fui asignada por el doctor especialmente.
—Pues, te necesitaré a menudo… las cosas en casa no están del todo bien… y… bueno, te necesitaré mucho tiempo. Justin te necesitará. Incluso he acondicionado una de las habitaciones de casa para que no tengas que movilizarte de la tuya… claro, si lo prefieres.
—Claro que sí, señora. Muchas gracias.
—Y ¿Cómo te llamas? —quiso saber mamá, yo seguía la conversación de forma ausente, pensando en las musarañas.
—__________(tn)
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