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Mensaje por Tae23min el Miér 11 Sep 2019, 1:12 pm

Serie Una Pareja para si Mismo. Libro 1. Sadie Sins.

CAPITULO 1
Choi Minho acababa de entrar por la puerta y ya lamentaba haber venido
a la escuela. Podía sentir la proximidad de su celo, cada ola de calor más
fuerte que la anterior, amenazando con provocar un ardor que no estaba
seguro de poder contener. Tenía que hacerlo, tenía exámenes y clases, y
necesitaba mantenerse calmado. Sólo que estaba siendo sorprendentemente
difícil.
No había esperado sentirse acalorado y, joder, estaba sudando seriamente.
Sentía la mochila pegada a su piel, su fina camiseta no era más que una
segunda piel en este momento. Había corrido hasta la escuela como siempre
hacía, el aire de la mañana un fresco contraste ante el ejercicio, pero su
cuerpo no estaba respondiendo bien. Había llegado en la mitad del tiempo,
y su primera clase no comenzaba hasta dentro de veinte minutos. Los
músculos de su fuerte y bronceado cuerpo de casi dos metros estaban
hinchados y empapados de humedad, su oscuro flequillo goteando en sus
pálidos ojos cubiertos por gafas de sol. No se atrevía a quitarse las gafas; sus
normalmente profundos ojos pardo se habían vuelto prácticamente blancos,
sus pupilas un pequeño punto que reflejaba el tormento de su lobo interior.
Mierda, se sentía realmente caliente. Cachondo. ¿Había mencionado
cachondo? Loco, caliente y cachondo. Estaba a punto de joder la ranura
donde se dejan los libros de la biblioteca, tan loco se sentía. Condenado Mr.
Menson y sus jodidos exámenes de cálculo.
Su hermano mayor Jin ki le había advertido, le había dicho cómo no
importaba lo determinado y concentrado que estuviera, no había modo de
combatir el celo. Pero Minho no era como él. Minho pertenecía al bosque junto
al resto de su familia mientras que Jin ki vivía con los humanos. Nadie se
había enterado de que era un hombre lobo en los últimos veinte años de su
vida y si conseguía atravesar esta semana, estaba completamente seguro de
que podría hacerlo toda la vida pretendiendo no ser peludo, tener dos patas
y poseer una verdadera carrera.
Ser el primer hombre lobo que se graduaba en su familia probablemente
habría sido un reto mayor si a su familia le hubiese importado. No era así.
Minho era algo así como el hazmerreír de sus parientes salvajes que eran más
que felices de bailar bajo la luna después de aullar y cazar su cena en primer
lugar. No es que tuviese nada en contra de ser un lobo. Pero los tiempos
estaban cambiando−Joder, habían cambiado tanto que la manada se
enfrentaba a la extinción. Su familia se dedicaba a joder en el bosque en vez
de aprender a defender sus tierras de las compañías invasoras que buscaban
abrir minas en la tierra por la disminución de combustibles fósiles.

Puede que fuese poco realista esperar que sus primos salvajes se pusieran
piel y buscaran un abogado después de merodear toda una vida entera por el
bosque. Puede que fuera un completo idiota por creer que podía arreglar lo
que ellos fracasaron en intentar siquiera. Bueno, aparte de los asesinatos. La
manada había conseguido malditamente bien asesinar a los pobres inocentes
que invadieron sus tierras para perforar. Esto era un gran problema, uno que
Minho esperaba poder llegar a solucionar no importa cuánto lo menospreciase
su familia porque dejara la manada.
Y joder, ahora estaba duro.
¿Qué parte de necesitar convertirse en el hombre lobo más listo ahí afuera
y estudiar derecho le estaba poniendo duro?
Gruñéndose para sí mismo, Minho tiró de su camiseta, el material
empapado adherido tercamente a su piel a pesar de que estaba en el pasillo
con aire acondicionado que conducía a su clase. No servía de nada, sus
terminaciones nerviosas hormigueaban por la simple sensación del tejido
contra su piel, sus pezones endurecidos, su polla retorciéndose. Su clase de
cálculo iba justo después de su clase de historia del primer periodo con Mr.
Edwards. Sólo necesitaba realizar el estúpido examen y podría irse a casa y
masturbarse hasta que la piel quedara en carne viva.
Con este pensamiento en la primera línea de su mente, Minho se forzó a
caminar hasta su siguiente clase, tratando de ignorar el modo en que su piel
hormigueaba, la excesiva hinchazón de sus músculos o su estatura
demasiado agresiva e intimidante. Sabía que estaba actuando más lobo que
hombre ese día y estaba teniendo problemas para contener a su bestia.
Estaba cachondo−insoportablemente cachondo−y la maldita cosa seguía
obsesionada, mirando fijamente a cada persona que se atrevía a acercarse,
oliendo, buscando. Jodidas gracias que el lugar estaba casi desierto.
Haber aparecido temprano tenía una gran ventaja. Dios, necesitaba tener
sexo. Preferiblemente con un tipo que estuviese de infarto con fuertes
muslos y duros abdominales. Alguien lo bastante fuerte para manejar la
maratón de jodidas que su lobo ansiaba. Sería una maratón. Una semana al
menos, si encontraba un cuerpo lo bastante atractivo y lo convencía para que
se extendiera para él.
—Sr. Lee, he sido claro con usted. Vaya al consejo de administración
si cree que le están tratando injustamente. No me importa. Salga de una vez
de mi clase.
—¡Mierda! ¿Acaso sabe cuánto dinero donan mis padres a esta mierda de
escuela? ¡Necesito pasar este curso!

Minho rodó los ojos cuando la voz pedante del idiota de Lee Taemin
alcanzó su oído súper sensible a través de la puerta que daba a su primera
clase del día.
Taemin y él habían ido a la escuela primaria juntos, dando a Minho muchos
años para odiar al odioso niñato. Taemin pensaba que era mejor que los demás.
Más aún, que merecía ser mejor que los demás porque los padres del chico
eran asquerosamente ricos. Minho había pasado la mayor parte de su
educación encontrándose compitiendo con el niñato ricachón. No porque
tratara de competir con el chico sino porque Taemin odiaba a cualquiera que
fuese más listo que él. Él era más fuerte, más rápido, y tenía toda la intención
de machacar a Lee Taemin en cualquier cosa que el molesto idiota le
retase. Ver como se sonrojaba con cólera la cara del rubio sólo lo hacía más
dulce.
El profesor Edwards parecía incluso menos impresionado con los padres
de Taemin si Minho tenía que adivinar por las siguientes palabras del hombre.
—Le he advertido numerosas veces lo que ocurriría si seguía llegando
tarde a mi clase, Sr. Lee. Si no puede tomarse la molestia de llegar a clase
a tiempo, yo no tengo por qué molestarme en enseñarle.
Minho podía ver a dónde se dirigía esto. Ya había expulsado a otros dos
estudiantes de sus clases de historia desde que el semestre comenzó. Taemin
aparentemente podía terminar así también, y cambió su tono a uno de ruego.
—Se lo dije, tengo prácticas de natación. Llegué tan pronto como fue
humanamente posible y….
—No es mi culpa que no planease su horario mejor. Quizás perder mi clase
sea un beneficio para usted.
—Mierda, por favor, profesor. Necesito esta clase. ¿Podríamos llegar a
algún arreglo? Estoy seguro de que le podría venir bien una pequeña ayuda
para su jubilación y siempre estoy dispuesto a donar para la educación.
—Retardado. —Minho suspiró. Contó silenciosamente, dando a su
profesor suficiente crédito por no aporrear al molesto mocoso.
—Sr. Lee, le daré una semana para que reconsidere su postura sobre
este tema en particular.
—¿Qué…qué quiere decir?
—Lo que quiero decir es que informaré al Consejo de esta conversación.
Si usted es visto en la propiedad escolar durante la próxima semana, será
expulsado permanentemente. La próxima vez que llegue a mi clase pasado
el plazo de una semana, o bien llega a la hora o considérese expulsado de ella.
Ahora márchese.

La puerta de la clase se abrió de golpe, apartándose Minho antes de que
Taemin le pasara por encima. El rubio alto se paró en seco al verle, su ceño
enojado creciendo. —Sal de mi camino, marica.
Minho se negó, demasiado ocupado contemplando al chico enojado. Lee
Taemin le amargaba la vida, pero hoy su lobo estaba en la superficie y al
animal no parecía importarle una mierda eso. No, estaba demasiado ocupado
aullando por como los anchos hombros de Taemin extendían su estúpida
camiseta pija y sus jeans de diseñador se adherían a sus caderas y a su
apretado y musculado culo. Maldita sea, se lo cogería. Infiernos, ni siquiera
tendría que cazar al chico− Taemin era caliente excepto por su horrorosa boca
con la estúpida mierda que siempre soltaba. Su cabello rubio oscuro lo
mantenía corto y de punta, haciendo que sus ojos prácticamente negros
parecieran incluso más intensos cuando el chico le miraba airadamente.
Todo lo que tendría que hacer es amordazar al molesto idiota y entonces
podría felizmente joderlo hasta dejarlo sin sentido. Taemin se vería bien
amordazado. Con una mordaza y absolutamente nada más.
Cerrando los ojos, Minho tomó aire para tratar de calmar sus
repentinamente aceleradas palpitaciones. Joder, realmente no debería haber
venido hoy. Tenía que estar realmente jodido de la cabeza para pensar en
Lee Taemin como follable. Odiaba a Taemin. Lo odiaba completamente.
Hubo un tiempo en que Taemin había sido más alto que él. El rubio se había
alegrado enormemente a pesar de que Minho siempre había sido capaz de
ganar a la irritante mierda. Ahora el bíceps de Minho era casi tan grueso como
la cabeza de Taemin. A pesar de que era bien consciente de ello, el rubio que
era media cabeza más bajo que él, pareció olvidarlo cuando le gruñó y trató
de empujarlo.
Taemin lo golpeó directo en el pecho, pero Minho no se inmutó, un suave
gruñido surgiendo del moreno cuando captó una bocanada del aroma del
chico. Mierda, sí, sin ninguna duda podría tirárselo. No sólo se veía ardiente,
sino que el chico olía a sexo también. El lobo de Minho aulló interiormente,
calor precipitándose por toda su piel como un reguero de pólvora.
—¡Dije, que te apartes de mí camino, marica, hada travestida! — Taemin fue
a empujarlo, pero Minho fue más rápido. Agarró la muñeca del rubio,
ignorando el siseo que obtuvo cuando apretó demasiado fuerte. Taemin podría
haber pensado que era una mierda resistente, pero contra un hombro lobo,
el perfecto cuerpo de nadador del chico bien podría haber sido una pieza
ornamental. Con un gruñido enojado, Taemin fue a golpearle con su mano
libre, Minho le atrapó también y la inmovilizó en su palma más grande.

Mirando a los amplios ojos oscuros del chico, Minho hizo todo lo que podía
para luchar contra la bestia en su interior que le estaba demandando empujar
a Lee Taemin contra la pared, rasgar los jeans apretados, y joderlo duro.
—Choi, quítate de encima.
Había una nueva opresión en la voz del rubio, algo que atravesó el
brumoso calor que trataba de robar la mente de Minho completamente. Taemin
no era un hombre lobo. Joder, ni siquiera era una potencial pareja. El chico
era un odioso niñato rico que odiaba a los gais, que no podía afrontar el
mundo real sin el dinero de sus padres para arreglar todas sus metidas de
pata.
Dios, pero olía tan increíblemente bien. Se veía tan jodidamente apretado
y duro y malditamente caliente. El jodido estúpido podía ponerse delante de
él y hablar toda la mierda que quisiera, siempre que siguiera oliendo así.
Joder, quería violarlo. Sólo un poco. Sólo hasta que el rubio le rogara. Podía
hacer que Taemin rogara. Podía hacerle rogar como una buena perra o
simplemente inmovilizar al molesto idiota y hacer con él todo lo que
quisiera.
Joder, se estaba convirtiendo en un psicópata total. Minho soltó las manos
de Taemin antes de que se pudiera convencer de lo contrario, se giró y se alejó
dos grandes pasos. El calor se estaba haciendo más fuerte y el irritante niñato
olía tan bien. Joder. Odiaba a Taemin.
—¿Cuál es tu maldito problema, Choi? — Taemin saltó, frotando su
muñeca, una marca roja amenazando convertirse en púrpura donde el
moreno le había agarrado. —¿No te han jodido hoy? —Dios, odiaba
enormemente al idiota. Minho comenzó a bajar por el pasillo, sin importarle
perderse su clase de historia o suspender el examen de cálculo. Necesitaba
salir de ahí antes de hacer algo realmente estúpido y potencialmente
peligroso. Nunca debería haber tratado de luchar contra su lobo, sólo
haberse escondido hasta que el celo se pasara. ¡Joder, aún podía oler al
maldito idiota! Minho se giró, Taemin justo detrás de él, la expresión del rubio
torcida en una sonrisa maliciosa sugiriendo que estaba a punto de hacer otro
comentario grosero, de listillo. —Aléjate de mí, Lee.
—Que te jodan, monstruo maricón. Creo que me has torcido la muñeca.
Pienso demandar tu culo marica por asalto.
Rodando los ojos, Minho trató de tomar aire y calmarse. Podría haber
funcionado en un día normal, pero hoy su visión era de un rojo vibrante que
nunca antes había estado allí, su sangre bombeando ruidosamente en sus
oídos, sus músculos tensos por la fuerza contenida.

Cada inhalación sólo lo rodeaba con más del extraño y tentador aroma del
rubio ante él, y era todo lo que podía hacer para mantener las manos a los
costados.
—Voy a quitarte todo lo que posees, Choi. Veinticinco dólares con
diecisiete centavos.
Fue a alejarse, y gruñó cuando sintió a Taemin moverse, el rubio
abalanzándose hacia delante para empujarlo. Se giró, agarró a Taemin por el
cuello, y lo estrelló con fuerza contra las taquillas que nadie usaba pero que
la escuela insistía en tener.
—Joder. —Taemin siseó, agarrándose inútilmente a la gran mano que sin
ningún esfuerzo lo mantenía en su sitio. Se puso rígido cuando Minho se quitó
las gafas de sol, y unos ojos inhumanos, prácticamente blancos, le miraron
fijamente. —¿Qué mierda?
—Realmente no querrás meterte conmigo en este momento. — Minho
dijo, su voz un gruñido bajo, ronco, sus extraños ojos pálidos perforando los de
Taemin. No pudo evitar inclinarse hacia delante, inhaló profundamente el
aroma del rubio y escuchó a Taemin jadear en sorpresa. Sexy. Tan jodidamente
irritante y sexy. Las cosas que haría a este chico. Cosas sucias, degradantes
y sería tan fácil.
—Sé bueno para mí, Lee. — Minho murmuró, permitiendo que sus
labios presionaran la mandíbula del chico durante un breve segundo, su
polla palpitando por el ligero contacto. —Sé bueno y cierra esa sexy boca
tuya por un maldito minuto para que pueda salir de aquí de una maldita
vez—Dejó ir al rubio abruptamente, lamentándolo inmediatamente cuando
dio un paso atrás, su penetrante mirada manteniendo a Taemin en el lugar.
Joder, sería tan fácil. Taemin era débil y él era fuerte. Su lobo sabía lo que eso
significaba. La criatura comprendía perfectamente bien lo que le ocurrían a
los débiles que se cruzaban en su camino. Eran usados. Rotos. Devorados en
todas las formas posibles que uno podía devorar a un caliente y sabroso
bocado como Lee Taemin.
Desafiándolo, dirigió al rubio una sonrisa condescendiente, Taemin
abriendo ampliamente los ojos cuando vislumbró los colmillos alargados de
Minho. Observó un destello de inseguridad en el rostro del rubio, rápidamente
reemplazado por vergüenza y furia cuando Taemin se apartó de las taquillas y
dio un paso para abordarlo.
Fue parecido a un movimiento a cámara lenta para los sentidos mejorados
del lobo de Minho cuando el rubio tiró su brazo hacia atrás, cogiendo impulso
para golpearlo como la irascible y sabrosa perra que era.

Sonriendo ferozmente, Minho agarró al chico por el bíceps, lo giró con una
ruda llave y lo arrojó golpeando su pecho contra las taquillas primero,
después fijándolo con su pecho y caderas. Antes de que pudiese comprender
plenamente lo que hacía, Minho hundió los colmillos profundamente donde
se unían el cuello y hombro de Taemin. La caliente sangre fuerte y picante
invadiendo su lengua en un fuerte chorro. Joder, sí.
Taemin dio un alarido de dolor, se puso pálido, su cuerpo se tensó y después
se volvió laxo por el repentino y aplastante dolor. Minho apenas lo notó, sus
sentidos saturados con el aroma de la piel del chico y del sudor, el sabor de
su perfecta sangre y la sensación del duro cuerpo contra el suyo. Con un bajo
gruñido, embistió sus caderas hacia delante, restregando su dolorosa
erección contras los fuertes globos del culo del rubio, jodiéndole en rudas y
erráticas embestidas mientras agarraba la cadera de Taemin terriblemente
fuerte. Se vino con un gruñido, hundiendo sus colmillos profundamente
obtuvo otro flujo de sangre, y estrelló el cuerpo blando del chico hacia
delante, montando su orgasmo contra las apretadas mejillas de Taemin.
Suyo. Joder, Lee Taemin era suyo.


Última edición por Tae23min el Vie 13 Sep 2019, 4:55 pm, editado 3 veces
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Mensaje por Tae23min el Miér 11 Sep 2019, 9:11 pm

CAPITULO 2
Taemin se despertó con un gemido, su visión borrosa y un dolor ardiente
palpitando en su nuca y hombro. Trató valientemente de recordar cuándo se
había quedado dormido y por qué tenía tanto dolor pero su mente seguía
tercamente en blanco. Aturdido, recorrió la mirada por la habitación en
penumbras en la que se encontraba, tratando de identificar el pequeño y
sórdido sótano con alguno en que hubiera estado alguna vez antes. No podía.
Fue el entumecimiento en sus muñecas lo que finalmente atrajo su
atención al hecho de que no podía mover sus brazos. Miró hacia abajo, y
descubrió que estaba sentado, los brazos atados tras su espalda a una silla, y
sus tobillos atados con trozos de tela a las patas de su asiento. Taemin tragó
duro, parpadeando unas cuantas veces mientras silenciosamente rogaba
despertar. Estaba soñando y necesitaba despertarse antes de que la pesadilla
se volviera aterradora.
No despertó y según pasaban los segundos su pánico iba en aumento.
Estaba atado. Estaba atado en un cuarto en el que no había estado antes, sin
ventanas a la vista. Había sangre en su pecho procedente de la herida en su
cuello−su pecho desnudo porque estaba sin camiseta. Alguien le había
rajado el cuello, bajado su cuerpo inconsciente a su sótano, y después atado
para que no pudiera escapar. Oh, mierda.
Tiró de sus brazos experimentalmente, estremeciéndose cuando sus
miembros entumecidos protestaron, punzando de dolor hasta su cuello
palpitante. Después lo intentó con sus piernas, mirando con terror las
pesadas botas que se había puesto, que haría imposible liberarse de ellas con
facilidad. Joder, ¿qué jodidos iba a hacer? ¿Se trataba de un rapto? ¿Alguien
le había raptado en la calle para pedir un rescate a sus malditos padres?
No pagarían. Quizás si sus notas hubieran sido mejores. Quizás si hubiese
conseguido quedar primero en las competiciones de natación. Taemin era una
constante decepción para sus padres por más que se esforzara. Esto lo había
aplastado en todos los niveles y ahora iban a asesinarle porque el tipo de
psicótico que secuestraría y encerraría a una persona en el sótano por dinero,
probablemente también mataría a esa persona si no recibían el dinero.
Tratando de mantener la respiración bajo control, Taemin tiró
desesperadamente de las ataduras en sus brazos, siseando de dolor mientras
tiraba con todas sus fuerzas. Se detuvo después de un minuto, frustrado al
encontrar que lo que fuera que lo sostenía en el lugar se apretaba más y
cortaba su circulación. ¿Quizás podría romper la silla? Eran sólo unos
cuantos trozos de madera y unos tornillos de metal. Si pudiera romperla en
trozos, sería capaz de liberar sus muñecas.

Decidido, se puso de puntillas y después se estrelló contra el suelo de
hormigón con todas sus fuerzas. Jadeó cuando se inclinó hacia atrás
peligrosamente en las patas traseras y estuvo cerca de caer.
—¡Joder! Rápidamente se inclinó hacia delante en la medida de lo
posible que sus restricciones se lo permitían, y jadeó pesadamente de alivio
cuando recuperó el equilibrio. Lo último que necesitaba era abrirse la cabeza contra el maldito suelo mientras trataba de escapar.
Se quedó quieto cuando escuchó un ruido, y angustiado entrecerró los
ojos para escudriñar dentro de los oscuros rincones del sótano. Contuvo la
respiración cuando alguien se le acercó, tratando desesperadamente de
ubicar al altísimo hombre musculoso que le miraba fijamente con unos ojos pardo. Bajo el pelo negro, goteaba sangre de la mandíbula sin afeitar del
hombre, sus carnosos labios humedecidos con el mismo color. Exhalando
bruscamente, Taemin empujó en el suelo con los dedos de los pies, raspando
al moverse hacia atrás y unos colmillos extrañamente familiares brillaron
cuando el poderoso hombre se precipitó hacia delante. La herida pulsó en su
garganta, y el recuerdo de unos dientes hundiéndose y un gruñido inhumano
lo golpeó como una perforadora.
—Joder− Choi. ¿Qué mierda? — Taemin jadeó, su voz quebrada. El moreno
dio otro paso adelante y Taemin estaba ahora seguro. Minho era más grande,
más alto y más agresivo de lo que jamás había visto al chico antes, sus
músculos hinchados, la mandíbula en tensión. Había algo bestial en la
mirada del moreno que le hizo estremecerse ardientemente. —¿Qué… qué
estás haciendo?
—Tranquilo, cariño. — Minho dijo, su voz un bajo gruñido cuando paró a
unos tres metros de distancia. —Realmente quieres estar tranquilo ahora
mismo.
Taemin podría estar atado a una silla en un sótano, goteando sangre espesa
y lentamente, pero de ninguna maldita manera iba a permitir que el jodido
Minho le hablara con desdén. —¿Por qué, maldito psicópata? ¿Qué jodidos
crees? ¡Joder!—Jadeando, Taemin observó con los ojos muy abiertos, como la
mano de Minho de repente rodeaba su cuello, el chico justo allí, delante de él
mostrando los colmillos en un feroz gruñido. —Santa mierda.
—Sólo quédate callado, Taemin. Voy a mantenerte sano y salvo aquí donde
no puedo olerte, ¿de acuerdo? No voy a hacerte daño. —La lengua de Minho
relamió uno de sus colmillos, su expresión volviéndose más feroz.
—Simplemente aléjate de mí un poco, jodido estúpido, y todo estará bien.

Taemin no acababa de creerlo, la mano del moreno a penas se arqueó
ligeramente contra su garganta a pesar de lo que dijo. Los extraños ojos de
Minho tenían un leve brillo como si el chico hubiera tomado algo. Algo fuerte.
Algo lo suficiente fuerte para darle unos jodidos colmillos y hacerle querer
comenzar a morder a la gente.
—Joder, ¿qué mierda te pasa? — Taemin preguntó, estremeciéndose cuando
el chico lo agarró más fuerte el cuello.
—Nada, cariño. —Sonriendo con malicia, Minho se agachó, Taemin tratando
de apartarse cuando sintió la lengua del chico lamer el lateral de su cara.
—Estoy en mi plenitud. Fuerte, sano, y jodidamente duro. — Minho
presionó su cara más abajo, lamiendo la sangre que se secaba lentamente en
la garganta y clavícula del rubio.
Taemin trató de alejarse con un gruñido pero el agarre del moreno era
demasiado fuerte. —Estás loco.
Minho soltó una áspera carcajada, el sonido ligeramente amortiguado por
el cuello ensangrentado del rubio. —Siempre pensé que sería tu estúpido
temperamento y tu bocaza lo que te metería en problemas, Lee. Es
gracioso como han terminado las cosas.
Jesús, ¿iba el tipo a asesinarle? Seguro que le había soltado alguna mierda
a lo largo de los años, pero no matabas por ese de tipo de cosas. Luchando
por controlar sus angustiosos pensamientos, Taemin trató de encontrarse con la penetrante mirada del chico. _ Minho, joder, vamos. Lo que sea que hice, lo
lamento mucho. Te estás comportando como un asesino en serie, hombre.
Sólo déjame ir y no volveré a molestarte de nuevo.
Una mano de repente le agarró de la nuca, Taemin jadeando ante la fuerza
con que Minho le forzó a levantar y echar hacia atrás su cabeza, el chico
fulminándole con la mirada. —Dios, eres un completo imbécil. Tienes suerte
de que esté caliente, estúpido. — Minho gruñó. —Por si no lo has notado
cuando te he mordido el cuello con mis jodidos colmillos, no soy
completamente humano, Taemin. También estoy jodidamente seguro de que
no puedes juntar las piezas, al ver que no sabes una mierda sobre hombres
lobo y no tienes ningún sentido del aroma, pero me siento atraído por un
aroma. Un aroma que tus sudorosos y jodidamente calientes músculos están
emitiendo.
Con un profundo gruñido, Minho presionó su cara contra el cuello de Taemin
de nuevo, respirando pesadamente, susurró en su larga exhalación.

—Joder, muy bueno. Obsceno. Hueles a semen, sudor y sangre. — Minho
sacó su lengua, y lamió un sendero caliente por la garganta del rubio, Taemin
haciendo todo lo posible por no gimotear de dolor cuando tocó su herida—.
Ni siquiera comprendes las cosas sucias y calientes que quiero hacerte.
Mierda. Mierda santa, el tipo se estaba poniendo todo homo con él. ¿Hombre lobo?
Joder. Había visto, bueno, escuchado de cambiaformas y no había forma de
que Minho fuese uno de esos monstruos. ¿Pero un jodido gay? Ganaba todas
las apuestas. —Suéltame. — Taemin dijo entre dientes, siseando cuando tiró
bruscamente de su pelo.
—¿Te han jodido alguna vez? — Minho preguntó rudamente. Selló los
labios sobre las marcas de sus colmillos que aún rezumaban sangre, y
succionó ardientemente. Taemin gimoteó de dolor, el moreno se apartó y lo
miró fijamente a la cara con aquellos mismos extraños e intimidantes ojos.
Lentillas. Tenían que ser unas malditas lentillas.
—Bien, ¿lo han hecho? — Minho preguntó más fuerte—. ¿Te han llenado
alguna vez este apretado culo con una gran y dura polla?
—Estás loco. ¡Joder!— Taemin gritó, Minho llevando su mano sobre la herida
en su cuello como venganza. ¿Cuándo jodidos el bastardo se había
convertido en un sádico pervertido?
—¿Y qué hay de tu boca, bastardo? ¿Esos atractivos y sucios labios alguna
vez han chupado una polla? —La mirada de Minho fue hacia abajo, los labios
de Taemin apretados en una línea severa cuando comprendió lo que el moreno
estaba pensando. —Apuesto a que te verías increíble con una polla en tu
boca. Apuesto a que finalmente te callarías de una puta vez.
Gimiendo, Taemin trató de alejarse de la lengua que ahora lamía su mejilla.
Poco a poco fue tomando conciencia de un extraño aroma en el cuarto y no
pudo evitar preguntarse si eso era lo que estaba haciendo a Minho
comportarse tan loco.
¿Podía un aroma hacerte enloquecer? Era especiado, profundo, almizclado, y algo adictivo. Se encontró respirando más profundo muy a su pesar, tratando de conseguir más del aroma mientras apartaba su cabeza de la lengua que lo saboreaba.
—Joder… jodida mierda. — Minho se apartó con un gemido, lamiendo en
sus labios el sabor de la piel de Taemin. —Me voy a ir. Me voy a alejar de tu
aroma antes de que haga algo que pueda lamentar.
Taemin lo miró con cautela, no gustándole el modo en que los pálidos ojos
del chico nuevamente miraban su boca.

Minho captó su mirada, y el moreno sonrió lobunamente un momento antes
de lanzarse hacia delante, sus labios estrellándose contra los de Taemin, su
mano agarrándole la nuca para evitar que se apartase. Jadeando, Taemin trató
de inclinarse hacia atrás, sólo para gemir cuando la lengua del chico se
introdujo en su boca, Minho acariciando y saboreándolo bien profundo
mientras que luchaba por respirar. Era contundente, reclamándolo como
ningún beso que había experimentado antes.
Minho dominaba su boca, inmovilizando su lengua, acariciando con
determinación dentro de él hasta que se sintió asfixiado, perdido, y
malditamente confundido.
Nunca había esperado que los labios de un hombre fueran tan carnosos,
tan suaves y sedosos. Combinados con la rudeza de los movimientos del
chico y la fuerza en su agarre, Taemin se sintió medio devorado, pequeños
gemidos salieron de él sin importar cuánto tratara de mantenerse en silencio.
Minho se apartó tan abruptamente como había comenzado, su respiración
pesada, sus pupilas unos diminutos puntos cuando lo miró. Las mejillas de
Taemin se sonrojaron, su expresión una mezcla de odio y vergüenza cuando el
rubio le contempló. Sin camiseta, sudoroso, y atado, el rubio se veía listo para
que le jodieran.
—Probablemente no debería haber hecho eso. — Minho murmuró sin
aliento, enderezándose mientras se pasaba la mano por la cara. Dio un paso
hacia atrás, fijando a Taemin con una última advertencia. —Compórtate aquí,
imbécil. No me hagas regresar y disciplinarte. Créeme, amaría tener una
excusa para joderte.
Taemin se quedó mirando confundido y lleno de terror cuando el chico
salió, las escaleras crujiendo bajo las pesadas pisadas de Minho. Una puerta
que no estaba a la vista chirrió al abrirse e inmediatamente se cerró de golpe.
—¿Choi? ¡Choi, maldito!
Gritó, lleno de furia y terror a iguales proporciones. —¡No puedes
abandonarme aquí! —Forcejeó para moverse en la silla, tratando de
balancearse hacia delante y poder caminar con los dedos de los pies pero sólo
consiguió moverse de lado, casi cayéndose al suelo.
¡Joder-Mierda! ¿Hombre lobo? ¿El tipo quería pretender que era un maldito hombre
lobo? No se tragaba esa tontería. Esto era sólo una retorcida broma que Choi
Minho le estaba haciendo por tratarle como una mierda todos estos años. No
le iba a funcionar. Chillaría como un loco hasta que los padres del chico
aparecieran, y si no ellos, sus vecinos.

Aún podía olerle. No importa cuántas jodidas toallas metiese en la rendija
de la puerta, aún podía oler la piel de Taemin, degustar el persistente sabor de
su sangre en sus labios. Joder−¡Maldita sea!
Minho no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Estaba muy seguro de que
estaba perdiendo la mente. Estaba encharcado en sudor, duro como una
piedra desde cada músculo de su cuerpo hasta su polla erecta que se negaba
a relajarse. Dios, el chico era caliente.
Unos músculos agradables, piel salada, esos malditos centelleantes ojos
oscuros. El estúpido idiota ni siquiera tenía miedo, sólo estaba cabreado. Lo
sabía porque podía oírle aún gritar. No por ayuda−No, eso habría tenido
sentido. No, Taemin le maldecía sin parar llamándole cada jodida cosa que se
le venía a la mente para conseguir su atención tratando de volverlo loco.
Dios, se sentía loco. Los lobos podían enloquecer durante su celo. Joder,
tenía a su maldito rival de diez años amarrado en su sótano para impedir
joder al chico hasta dejarlo inconsciente. Puede que ya se estuviera
comportando como un maldito loco.
¿No gimió la pequeña mierda cuando lo besó?
Gruñendo, Minho irrumpió en su pequeña cocina, atacando a la pila de
platos más cercana como un hombre poseído. Necesitaba hacer algo.
Necesitaba hacer cualquier cosa siempre que no implicara regresar por
aquellas escaleras y ver si la enojada apretada boca de Taemin podía realmente
tomar una polla.
Compañero. El maldito lobo había elegido al chico como su compañero. No
había esperado eso−No había anticipado nada de esto. Odiaba a Lee
Taemin con todo su ser. ¿Por qué jodidos su lobo le querría como compañero?
Ni siquiera era un cambiaformas. Sólo era un irritante niñato rico que trataba
de comprar a la gente en vez de aprender a hablarles como un ser humano.
Porque era fuerte. Atractivo. El estúpido idiota era también jodidamente
listo, siempre tras él en las calificaciones. Con su cuerpo caliente y su alocada
actitud, Taemin era el más sexi y enojante cabrón que conocía.
Mierda, ¿cómo no había notado que quería tirarse al idiota? Lo había atado
y encerrado en su maldito sótano. Esto era malo. Realmente malo. El plato
en la mano de Minho que trataba de lavar se rompió en dos. Con cuidado, con
movimientos prudentes, dejó los trozos sobre la encimera, se giró, fue hasta
la pared más cercana y la perforó con su puño.

El dolor era un alivio momentáneo. Polvo de yeso se alzó a su alrededor,
liberó su mano de la pared, y se lamió los nudillos ensangrentados. Sólo para
gemir, presionándose contra la suave superficie frente a él cuando al lamer
con su lengua recordó cómo había sabido la piel de Taemin.
Lo quería. Lo quería tan mal. Dios, ¿estaba tan cachondo que se lo estaba
montando con la pared? Caliente.
Jodidamente caliente.
Infiernos, el chico podía maldecir.
Descansando su mejilla contra la pared, Minho escuchó con su oído
mejorado mientras Taemin soltó otro estallido de amenazas e insultos. Sonaba
sediento.
Se estaba moviendo antes de darse cuenta, agarró una botella vacía de
debajo del fregadero de la cocina y la rellenó de agua fresca del grifo. Después
ignoró al irritante idiota. Sólo esta pequeña nimiedad para que el idiota no
gritara hasta deshidratarse.


Última edición por Tae23min el Vie 13 Sep 2019, 4:58 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Tae23min el Jue 12 Sep 2019, 3:59 pm

CAPITULO 3

Taemin se quedó en silencio en el momento en que la puerta del sótano se
abrió bruscamente, la madera golpeó con la pared produciendo un ruido
ensordecedor. Apenas escuchó los pasos, su corazón martilleó en su pecho
amenazando con ahogar a todos los otros ruidos. Minho parecía peligroso, los
nudillos del muchacho estaban rotos, sus extraños ojos muy brillantes, los
músculos hinchados y marcados bajo su camiseta desgarrada. El olor que se
había desvanecido estaba repentinamente a su alrededor y Taemin apenas se
dio cuenta que provenía del moreno.
—Tienes que dejar de gritar —murmuró Minho, su voz fue un gruñido
mientras se detuvo delante del chico rubio atado.
—¿Por qué? ¿eh? ¿Para qué me tengas encerrado en el maldito sótano hasta
que muera? Que te jodan, gilipollas. —Taemin le devolvió el golpe, su voz salió
ronca y agitada.
El chico sonó como si hubiera estado chupando polla, las fosas nasales de
Minho se abrían y cerraban y su polla se contraía al pensarlo. Desenroscó la
tapa de la botella de agua, presionando contra los labios hinchados de Taemin.
—¡Bebe!
Taemin no se movió para beber, su expresión fue cautelosa. —¿Veneno?
—Dios, eres una mierda de paranoico. — Minho puso sus ojos en blanco,
tomó un trago de la botella. ¿Cómo iba a envenenar al estúpido idiota? Él era
un hombre lobo. Despedazaría un cuerpo antes de desperdiciar su energía en
salir a buscar un jodido veneno—¡Idiota!
El enfado de Taemin sólo creció. —Me ataste a una puta silla.
Minho no pudo detener su media sonrisa. —Sí, y si quieres algo para beber,
esta es la única vez que te ofreceré. —Presionó la botella nuevamente contra
los labios de Taemin. A regañadientes, el rubio separó sus labios secos,
evitando la mirada del otro cuando el líquido fresco llenó su boca.
De mala gana apartó sus ojos de los labios rojos del rubio, Minho se obligó
a enfocarlos en otro lugar, sólo para ver la garganta del muchacho
moviéndose con cada trago. Dios, él era tan caliente, y el pulso de su sangre
y pronto Taemin sería marcado en el cuello como suyo. Su compañero. Su
chico, para hacer con él placenteramente lo que jodidamente deseara.
Taemin dio un gemido cuando la botella cambió de ángulo, su cabeza se
forzó a ir hacia atrás para alcanzar el borde. Repentinamente el caño de agua
inundó su boca y el rubio comenzó a toser, ahogándose mientras el líquido  se deslizaba por su boca, cuello y se perdía en su pecho. —¡Tú idiota!

—Se serio, ¿quieres cerrar la boca, nene? —dijo Minho con un gruñido, su
palma deslizándose por el cuello del rubio recogiendo el agua. Antes de darse
cuenta, su lengua estaba acariciando y saboreando la húmeda carne de su
cabreado compañero. La herida en la garganta de Taemin estaba sanando, pero
no lo suficientemente rápido. El rubio no había cambiado después de su
mordida. Había permanecido en su estado humano. Todavía delicado y
frágil.
—Estás jodido de la cabeza. — Taemin gruñó presionándose contra la
mano, intentando mantener la cabeza inmóvil.
—Shhh. — Minho deslizó su lengua hacia abajo, lamiendo la garganta de
Taemin mientras agarraba al rubio de su pelo corto. Necesitaba detenerse.
Necesitaba alejarse del olor perfecto y de la piel deliciosa del chico. Dios, él
lo sabía muy bien. Hizo los ruidos más angustiosos y desamparados. Los
labios presionaban la carne delgada del cuello del rubio, Minho mordisqueó
ligeramente, todo el cuerpo de Taemin se sacudió en respuesta.
—¡Mierda no me muerdas! — Taemin gimió vacilante, a causa de la
sensación de los colmillos mortales del moreno. Minho levantó la cabeza y se encontró con los ojos oscuros del muchacho.
—Jamás volveré a morderte de esa manera, te lo prometo. Era lo único que
necesitaba el lobo. Tenía que marcarte.
Taemin estaba bastante seguro de que Choi Minho estaba fuera de su puta
mente, ¿hombres lobo? ¿Se suponía que debía creer que el chico era un
maldito hombre lobo? Siempre habían ido juntos al colegio. Jamás había
hecho cualquier cosa que lo hiciera parecer uno de esos cambiaformas locos.
Bueno, aparte de hoy. Y de verdad, Taemin estaba bastante seguro de que el
chico sólo estaba tratando de encontrar una manera para meterse en sus
pantalones. Él no era un maldito hombre lobo, era un maldito pervertido
usando dientes y lentillas. Probablemente, arriba tenía una pandilla de
amigos idiotas riéndose a su costa como hienas.
—Deja que me vaya. —Exigió Taemin como buenamente pudo. Su ceño
sólo se acentuó más cuando Minho le devolvió una sonrisa condescendiente.
—No.
—¿Qué coño es lo que está mal en ti? —gritó Taemin, lamentándolo
inmediatamente cuando la mano de Minho tocó la herida en su cuello.
—¡Mierda!
Ojos celestes y blanquecinos mirando a los suyos, Minho se inclinó también
más cerca, su nariz rozando el lado de Taemin.

—Tú eres lo que está mal en mí, tú molesto idiota. —Limpió la herida con
su dedo, haciéndolo sangrar, la sangre fresca deslizándose fuera y el chico
rubio siseó. —Cicatrizará. Todo el mundo sabrá que eres mío. Mi enfadada,
y jodidamente sexi puta.
Sin importar si era un lobo o no, Taemin estaba seguro que Choi Minho había
perdido la puta cabeza. —¡No lo soy, maldito loco!
La ira de Taemin sólo parecía estimular al moreno, la sonrisa de Minho fue
salvaje mientras se agachaba y pasaba su lengua por la sangre fresca que se
resbalaba cuello abajo del rubio. —Tranquilo nene.
Taemin gimió, sacudiendo intentando alejarse de la lengua, pero no llegó
muy lejos, era como si estuviera clavado en el lugar, atado a una jodida silla
y se estaba dando cuenta que incluso todos sus gritos no lo estaban
ayudando en nada. No, Minho sería capaz de hacer cualquier cosa con él,
desde lamerlo con la lengua sin que él pudiera hacer nada por defenderse.
Debería estar aterrorizado, aunque sólo fuera un poco, pero el estómago de
Taemin se retorcía sintiendo su polla amenazarlo con crecer, su cuerpo
hormigueaba por algo en lo que no se atrevió a permitirse pensar.
Si Minho lo notó, no mencionó nada mientras presionaba sus labios contra
la garganta del rubio. —Pareces demasiado sexi cuando gritas. Pídelo sexi.
— Minho dibujó con su lengua una línea larga a través de su garganta, el tacto
caliente, húmedo y extrañamente excitante. —Ahora mismo estoy tratando
realmente de ser bueno, así que cierra esa boca sexy tuya.
—Soy hetero, maldito enfermo— Taemin gritó, odiando su cuerpo
infinitamente en ese momento. —Sabes que lo soy… — Taemin se quedó en
silencio con un jadeo, algo agudo y muy como si las garras hubieran excavado
en su carne. Realmente no podía ser un hombre lobo. En realidad no podía
ser un jodido hombre lobo.
—Buen chico —murmuró Minho, inhalando lentamente mientras bajaba la
cabeza. El agua en la piel del rubio continuaba estando húmeda y parecía
razón suficiente para probarlo, Minho besó y lamió el pecho jadeante del
muchacho. La piel de Taemin era extrañamente suave, poco o nada de bello
encontró. Era diferente, fascinante, Minho acariciando suavemente con sus
labios sobre la carne del muchacho para encontrar la más suave piel, donde
el chico se había afeitado para nadar. En un lado, excitado, encontró un
pezón, rosa oscuro, rápidamente lo introdujo en su boca para poder
atormentarlo.
Podía oír el corazón de Taemin, sentir su pecho moviéndose, el chico
finalmente se había dado cuenta de lo jodidamente impotente que se
encontraba.

Podría dejarlo atado en su sótano, dejarlo morir de hambre y nadie lo
encontraría. O él podría tocarlo, probarlo, hacer lo que quisiera con el
hermoso cuerpo del rubio y no habría nada que Taemin pudiera hacer para
detenerlo.
Esa sensación, envió una emoción caliente a través del cuerpo de Minho,
una, que fue directa a su polla dolorida. EL pezón de Taemin estaba erizado,
deliberadamente frotó su erección contra la pierna del chico, gruñendo para
finalmente obtener algo de alivio por la presión y el roce. Sería tan fácil
follarse al rubio. Tan fácil tomarlo y tenerlo, y nunca jamás dejarlo ir. Nadie
podría detenerlo. Demonios, Taemin había sido expulsado para una maldita
semana. Nadie buscaría al chico por lo menos en esa larga semana. Lo
suficiente para joderlo, llenarlo con su polla y el muchacho ni siquiera
recordaría quién era antes de él. Su compañero. Él podría quedarse con el
chico enfadado y mantenerlo.
Su propia respiración, cada vez más pesada, luchaba contra su lobo
interior enloquecido por el sexo, Minho pasó la palma de su mano hacia abajo,
por el pecho de Taemin, sus callos ásperos contra la carne firme y suave del
rubio. La llevó más abajo, encontrando la cintura del chico, agarrando la
polla del rubio a través de sus vaqueros, sólo para gemir en voz alta cuando
descubrió que Taemin estaba erecto.
—No es lo que piensas —murmuró Taemin siseando cuando los dientes le
mordieron el pecho, tironeando de su pezón. —Joder, estás encima de mí y…
—Y te hace ponerte duro. — Minho gruñó triunfante, deslizando sus dos
manos por el torso musculado del muchacho, hundiendo sus dedos en su
carne. —Te gusta. Lo quieres.
—¡No! — Taemin insistió, mirando hacia abajo al muchacho. —Es solo una
reacción jodidamente natural…
—¿Te pones duro con muchos chicos nene? —preguntó Minho, haciendo
brillar el oscuro y desafiante resplandor del enfado. —¿O simplemente con
los que te tocan? ¿Quizás sólo te sucede con los que te la empalman y no te
dejan ir?
Con el rostro enrojecido, Taemin luchó inútilmente contra los amarres.
—¡Vete a la mierda! ¡No me gustan los chicos! Mierda… ¡Espera! ¡Espera…
joder… oh, joder! —Jadeó fuerte mientras un bajo gemido lo interrumpió, las
fuertes manos de Minho presionaron sin remordimiento su culo, haciendo que
la polla de Taemin se estrellara contra el musculoso estómago del moreno.
—Te juro que te odio—gimió cerrando los ojos y exhalando temblorosamente.

—Tal vez esto es lo que te ocurre— Minho lo provocó, sus labios
entreabiertos y húmedos mientras los deslizaba por el torso del rubio,
lamiendo cada gota de sudor que podía encontrar. —Estás tan duro para mí.
No puedes negarlo. Quizás por eso me odies tanto. —Se burló mientras su
lengua continuaba su camino abajo, saboreando el ombligo del rubio,
gruñendo fuertemente cuando Taemin jadeó y relajó sus caderas con el tacto.
—Mierda, quítate de encima.
Minho lo ignoró, frotando la cara mientras se encargaba de desabrochar el
botón de los vaqueros abiertos del rubio. Gimió, el almizcle y la excitación
de Taemin se convirtieron en una nube embriagadora. Dios sí, sólo quería
probar al jovencito. No le haría daño, no lo jodería, sólo lo probaría un poco.
¿No merecía una recompensa por soportar toda la mierda molesta durante
todos esos años? Le ofreció agua cuando pudo haberlo dejado sediento;
totalmente merecía una recompensa. Y si Taemin quería gritar y gritar al
respecto, bueno, él tenía su jodido permiso. De todos modos, eso sólo hacía
más caliente al chico.
—¡Maldita sea… qué demonios, quítate de encima de mí Choi! — Taemin
forzó inútilmente sus brazos, ese movimiento lo único que consiguió es
acercar sus caderas más hacia la cara del moreno, los dedos de Minho
desabrocharon lentamente sus vaqueros. —Te voy a matar joder.
Minho dudaba seriamente de que el chico pudiera moverse por el momento
ni una pizca, pero dejó a Taemin que siguiera con sus fantasías. Pegó su cara a
los calzoncillos de algodón del muchacho y pasó su boca por la polla,
sintiendo como la humedad se extendía por el tejido, a la misma vez que su
lengua hacía que su polla creciera también. Demonios sí. Podía sentir el calor
de Taemin, su carne dura, justo debajo de la tela. Le hacía sentirse salvaje,
confuso y mareado al saber que el pene del chico estaba ahí, absolutamente
disponible para él, incluso mientras el rubio gruñía, le juraba y le insistía en
que no le gustaban los chicos.
Su lengua moviéndose en pausas lentas y lánguidas, Minho escuchó cada
aliento alarmado y suaves gemidos, haciendo que el niño se mojara, sintiendo
que el pene de Taemin se endurecía bajo el toque de su lengua. No podía
soportarlo más, necesitaba desesperadamente sentir su suave y tersa piel,
necesitando chuparle la polla al chico y degustar su semen. Con manos
desesperadas, encontró el elástico de la ropa interior de Taemin,
empujándolos hacia abajo por las caderas del rubio.
—Detente— Taemin gimió, sus ojos se cerraron cuando sintió sus
calzoncillos fuera. —Tú estás mal de la cabeza, maldito marica.

Minho no dijo nada durante un largo momento, sus ojos fijos en la polla
erguida y enrojecida que se erguía delante de él, en sus huevos. —Te depilas
los huevos.
—Soy nadador. — Taemin murmuró defensivamente.
—Claro, cuando no te están dando por el culo.
—Jódete, maldita mierda… Maldito infierno. —Se quedó boquiabierto, el
cuerpo entero de Taemin se sacudió, la boca caliente de Minho envolviendo su
polla, profundizando cada vez más, húmedo y caliente. —Joder… Oh dios.
Taemin apenas se había permitido la posibilidad de pensar en lo que se
sentiría siendo un hombre quién te hiciera una mamada. Sabía que era
directo, sabía lo que le gustaba. Pero a veces, cuando su mente vagaba un
poco demasiado lejos de su autocontrol, se encontraba considerando las
sensaciones que podrían provocarle una boca agresiva y poderosa. Durante
estos cálidos pensamientos cuando se masturbaba, él tenía muchas
dificultades para imaginar que esa boca no perteneciera a una dulce chica.
No, por lo general, no pensaba en estar atado, mientras un hombre apuesto,
fuerte, malditamente posesivo que lo había atrapado se la chuparía sin
importar cuánto tratara de escapar.
Los dedos de Minho le presionaron los muslos, Taemin jadeó cuando la
lengua caliente del muchacho acarició la parte inferior de su polla. Miró
hacia abajo en contra de su voluntad, gimiendo al encontrar que era
realmente un hombre quién se la chupaba, los exuberantes y rojos labios de
Minho, hinchados se envolvían alrededor de su rígida polla.
Las oscuras y gruesas pestañas del muchacho aleteaban bajo sus pesadas
cejas. Los labios de Minho se abrieron más, tomando la polla de Taemin hasta
que pudo sentir las amígdalas del chico contra la cabeza de su polla. Taemin
trató de apartar la vista pero no pudo encontrar la fuerza, su mirada fija en
aquellos labios extrañamente suaves y firmes que masajeaban arriba y abajo
su duro eje.
Minho soltó su polla con un sonoro pop mojado y besó la parte baja del eje
de Taemin, probando sus bolas, chupando concienzudamente una y luego la
otra mientras el rubio luchaba por sostener sus gemidos. En realidad estaba
contento por la forma en la que sus brazos estaban atados, temeroso de que
si estuviera libre, hubiese agarrado el pelo grueso y sudoroso del moreno y lo
hubiera forzado a tragar más profundamente su polla.
Mierda, esto no significaba que fuera gay. En todo caso, solo Minho sería
extra gay. Mal de la cabeza y realmente extra gay.

La lengua de Minho giró alrededor de su cabeza hinchada y Taemin no pudo
contener más sus gritos. —Joder. —Movió las caderas adelante, tratando de
profundizar lo suficiente para encontrar alivio a la presión insana dentro de
él. Podría tener algo por estar atado. Joder, eso sería todo. No significaba
nada. Solo necesitaba follar y lo haría jodidamente bien. —Maldición—Siseó
Minho repentinamente ante la estocada de Taemin. Tironeó, sólo para
deslizarse hacia atrás a lo largo de la longitud, burlándose mientras lo llevaba
al borde mamando de su extremidad. —Demonios.
Recobrando el aliento, Minho presionó un casto beso en el glande de Taemin,
saboreando el pre-semen que comenzaba a gotear. Levantó su mirada,
encontrando el rostro enrojecido de Taemin, el rubio jadeaba por aire, sus
párpados pesaban por la necesidad. —¿Quieres correrte nene?
—Deja de llamarme así —susurró Taemin, odiando cómo estaba tan duro,
odiando como este imbécil había ganado tanto control sobre él y su cuerpo.
—Nene, te hice una pregunta —dijo Minho deliberadamente, deslizándose
hacia arriba por el cuerpo del rubio y estableciéndose entre las rodillas de
Taemin. Aplicó saliva en su palma y comenzó a frotar sobre la cabeza del pene
del chico, sacudiéndolo lentamente mientras presionaba sus labios en la
oreja. —¿Quieres disparar tu carga, chico sexi? ¿Quieres tu crema?
Tembloroso Taemin volvió la cara. —Estás loco, jódete—Se agitó,
presionando con sus caderas a Minho. Estaba tan cerca. Tan jodidamente
cerca.
—Tal vez, pero te gusta Taemin —gruñó Minho mordisqueando la oreja del
chico, sus labios húmedos y pegajosos por el pre-semen del rubio. —Te gusta
que un chico te la chupe. Que te toque. Estás tan duro que sientes que estás
a punto de estallar. Todo por culpa de mi boca.
—Te odio jodidamente. — Taemin jadeó inadvertidamente descansando su
cabeza contra la mejilla del moreno mientras se hundía en su mano.
—¿Quieres correrte? — Minho preguntó nuevamente deslizando su pulgar
sobre la cabeza enrojecida del rubio y provocando que emanara más pre￾semen de su entrada.
Gimiendo,  Taemin asintió, sus caderas se mecían. —Sí.
Minho besó la mejilla del rubio, susurrando con voz ronca. —Entonces
pídemelo. Pídemelo bien y haré que te corras.
Con una expresión infernal en su cara, Taemin apretó los dientes. —Vete al
infierno.

—Mejor que eso. — Minho murmuró sin ofenderse. Estaba inmerso en el
cuello del muchacho, burlándose rozando con sus dientes y asegurándose de
evitar la mordedura. Deslizó su mano más abajo, agarrando las bolas de
Taemin y acariciando eróticamente la carne dura del cuerpo del rubio, hasta
llegar al centro de su placer.
—Te odio… te odio desesperadamente, Choi.
Los labios de Taemin presionaron hasta hacerlo gemir. —Lo sé nene. No
estoy muy feliz con lo que me estás haciendo—Liberó la dura polla del rubio,
se levantó y se sentó a horcajadas sobre su regazo.
Taemin tragó saliva nerviosamente, tratando de apartar la mirada cuando
escuchó la cremallera de Minho abriéndose, el moreno empujó su duro cuerpo
contra el suyo, su peso contra su carne, parecía una manta caliente y húmeda.
—¿Qué eres…?
—Shhh. — Minho besó al muchacho en silencio, luchó contra sus vaqueros
y ropa interior hasta que consiguió liberar su polla del confinamiento
demasiado apretado dentro de la tela.
—Sólo necesito sentirte. Sólo esto… joder, sólo un poco—Frotó su cuerpo
desnudo contra los desarrollados abdominales del rubio, gimiendo
desesperadamente. —Dios, esto es increíble.
Con su aliento saliendo a ráfagas, Taemin trató de ignorar el olor abrumador
del almizcle de Minho o incluso el calor abrasador que irradiaba de su piel. Se
sentía febril, ardiendo, y le estaba haciendo algo que él no quería pensar. Muy
a su pesar miró, gimiendo y desviando rápidamente la vista cuando vio la
gruesa y larga polla del muchacho apoyada contra su liso estómago. Eso no
podía ser normal. Demasiado grande. Muy gruesa.
La mano de Minho volvió a rodear la polla de Taemin, ahora la polla del chico
presionaba pulgada a pulgada con la suya, sus dedos largos y fuertes
masajeaban las dos pollas juntas.
La mirada de Taemin volvió a flotar, su aliento fue como una explosión
violenta. —Joder, ¿qué le pasa a tu polla? Es que… ¿es de verdad?
—Te lo dije nene, no soy totalmente humano. Hombre lobo. — Minho frotó
su gran polla contra la del otro muchacho, gruñendo suavemente. Pre-semen
se derramaba a lo largo de su longitud, más lubricación, el líquido fluyendo
con cada presión de sus caderas. —Cuando estoy así, estoy más cerca del
lobo. —Gruñó desesperadamente avanzando con un lento y deliberado empuje.

—¿En serio quieres que crea que eres un jodido hombre lobo? —preguntó
Taemin, su voz demasiado tranquila, los ojos atrapados en el tamaño de la
polla del chico moreno. Más allá de ser enorme, había algo en la base, estaba
debajo, era algo ancho y enrojecido.
—¿Alguna vez has visto a un perro follar? — Minho acarició su eje,
presionando sus caderas para que Taemin pudiera ver mejor su nudo, le dio un
duro masaje a su carne. —Se pone grande. Se fija dentro de la hembra para
llenarla de semilla y así tener muchos bebés.
Respirando con dificultad, Taemin trató de sentarse, un poco de su líquido
caliente resbaló hasta la polla de Minho, Taemin miró el miembro más largo y
extraño. Era un jodido hombre lobo. Choi era realmente un maldito hombre lobo.
—No soy una perra choi. Soy un chico. No voy a quedarme embarazado,
jodido tarado.
—Está bien. — Minholo calmó deslizando su pre-semen por las dos pollas,
apretó sus labios contra la mejilla enrojecida de Taemin. —Puede parecer
desagradable que al joder se forme un nudo, sobre todo en un culo virgen al
menos hasta que esté empapado en mi crema. Vas a amar ser mi compañero.
Te lo haré tan duro, tan profundamente, que no sabrás lo que es estar sin una
polla dentro de tu dulce culo.
Con un rubor escarlata, Taemin sacudió la cabeza, protestando mientras
los labios de Minho lo aplastaron bruscamente. El tipo estaba jodidamente
equivocado si pensaba que iba a dejarlo meter esa jodida polla dentro de él,
Taemin gimió, la mano de Minho lo agarró por la nuca, su lengua forzando a sus
labios a abrirse y profundizó en su boca con determinación. Con la boca del
moreno saqueándolo, su cuerpo caliente frotándose tan fuerte contra su
carne, y su otra mano acariciando ambas pollas a la vez, era difícil recordar
lo que estaba haciendo, todo era difícil de notar, excepto el dolor
insoportable creciendo en su polla y sus pelotas.
Sus cejas fruncidas por la confusión, Taemin lanzó un gruñido gutural
cuando se dio cuenta del chapoteo caliente que salpicaba abundantemente
su ombligo, era el semen de Minho. Seguía fluyendo, sus párpados entornados
se abrieron para mirar hacia abajo, encontrándose al muchacho
presionándose duramente contra él, salpicándolo con gruesos chorros de
semen que salían descontroladamente de su enorme polla, recubriendo el
cuerpo de Taemin hasta su pecho. Los chorros alcanzaron sus pezones y
goteaban hasta sus muslos. Mierda… mierda… todo el asunto, ¿mierda? Él era
realmente un maldito hombre lobo. Choi Minho era un maldito hombre lobo.

Apretó sus ojos con fuerza, a Taemin se le escapó un gemido avergonzado
que anunció su orgasmo, caliente e incorrecto, todo comenzó a temblar a
través de él mientras estaba cubierto por un aparente sin fin de semillas. Su
propio semen se unió a la inundación que había en su ombligo, la tensión
hizo que recuperara sus sentidos.
—Oh Dios… Te odio —susurró débilmente, las lágrimas escocían en sus
ojos. Ya había comenzado. Por alguna razón tener al chico cubriéndolo de
espermatozoides lo había hecho correrse más intensamente de lo que jamás
había sentido. —Te odio jodidamente.
—Eso es todo… Ven a por mí nene. Muéstrame cuanto lo quieres. —Su
boca se pegó a la garganta del rubio, Taemin apretó su nudo en la polla de Minho
y las pulsaciones se volvieron rítmicas, disparando más semen sobre el
tembloroso cuerpo de Taemin. No fue suficiente, su cabeza se giró con el calor
mientras se presionaba y consiguió ponerse de pie, agarrando al rubio por la
nuca y forzando a Taemin a bajar los hombros.
—Espera… joder.
Minho ignoró el gemido del muchacho, consiguiendo colocar la cabeza
hinchada de su polla entre los labios jadeantes de Taemin y luego lo sostuvo
por sus mofletes mientras le abría la boca con rudos y erráticos empujones,
disparando una buena carga de esperma caliente en la garganta del
muchacho. —Sí joder, joder… eso ha estado fabuloso. Chúpalo. Bébetelo perra.
Taemin tosió por la inundación de la semilla caliente y amarga, ahogándose
por el grosor de la espesa carne que invadía su boca, su rostro rojo, las
lágrimas cayendo cuando su boca fue invadida nuevamente y recibió más
descargas. Sus labios rápidamente se hincharon y se enrojecieron, la carne
suave de Minho lo forzaba a abrir su boca mientras la fricción de su polla
crecía en su boca y su lengua con cada ansioso empuje.
Oh mierda, él estaba chupando su polla.
Taemin cerró los ojos con fuerza, esforzándose por respirar, tratando de no
sollozar mientras se avergonzaba por la semilla blanca y caliente que
inundaba su boca y se deslizaba por el interior su garganta. Estaba duro otra
vez. Algo de lo que estaba pasando lo estaba haciendo endurecerse y no
quería hacerlo. Debería estar asustado, luchando, mordiendo alguna cosa. En
lugar de eso, estaba cediendo, abriendo la boca más aún, gimiendo con cada
invasión y presionaba con sus labios cuando la polla entraba y salía de su
boca. Dios, había algo mal con él. El pene de Minho era tan grande, su semen
copioso y abrumador y Taemin se sintió completamente usado, dominado y
sucio sin tener al menos una manera para luchar.

Eso era humillante, absolutamente mortificante, y una parte de él no
quería que terminara con más semen amargo siendo rociado en sus labios y
en su garganta mientras la gruesa carne bombeaba en su boca. Podría haber
estado chupando una fila de pollas por tanto semen que inundaba su boca,
chorreándole por su barbilla y la garganta, dejándolo sucio y cubierto por el
aparente e interminable asalto que estaba sufriendo su boca.
Minho empujó hacia arriba, haciéndolo más difícil, cada vez más profundo,
gimiendo cuando superó las amígdalas del rubio y sintió el apretado abrazo
de su garganta. Joder, si la boca de Taemin estaba tan apretada, su culo estaría
más apretado. Empujó más profundo, su nudo hinchado presionaba contra
los hinchados labios del chico, una inundación final de semen fue liberada
en la garganta del rubio. —Tómalo entero… esto es todo… Sí. —Sus caderas
se sacudieron, sostuvo la cara del muchacho presionando su cuerpo,
gimiendo para sentir como Taemin luchaba por respirar alrededor de su polla.
Jadeando y buscando aire, Taemin se derrumbó hacia adelante una vez que
el pene de Minho finalmente salió de su boca, semen y saliva goteaban sin
control por sus brillantes labios. El chico parecía mancillado, roto y usado y
Minho no pudo evitar gruñir ante la imagen. Sujetó a Taemin por su barbilla
mojada, inclinándose y besando ferozmente al rubio tembloroso. Suyo. Suyo
y solo suyo. Le mordió el labio inferior hinchado, amando cuando Taemin
gimió y trató de alejarse.
Gimiendo débilmente Taemin cayó pesadamente sobre la silla, la frente de
Minho insistiendo en apoyarse contra la suya, el moreno de ojos blanquecinos cada vez más claros, jadeaban juntos.
—Lo siento nene. No debería haber hecho eso —susurró finalmente Minho,
su voz baja y ronca mientras su mirada se paseaba por el cuerpo musculoso
y empapado del rubio. —Joder, realmente no debería haber venido aquí y
haberte hecho esto. Presionó suavemente las hendiduras de una herida
fresca en el cuello de Taemin, una mirada melancólica apareció en sus ojos.
Minho gimió, sus pestañas revoloteando mientras su respiración
temblorosa se esforzó. Abrió los ojos después de un momento, su mirada
parecía perdida, pero todavía estaba llena de odio. —Deja que me vaya de
una puta vez.
Minho sacudió su cabeza, mostraba una expresión extrañamente tranquila.
—Te ves sexy cubierto de mi semen. Es como si hubieras sido creado para
esto. —Se inclinó, besando al rubio posesivamente dejando escapar un
gemido. Le costó unos largos minutos, pero Taemin finalmente cedió a su beso
sofocante, retrocediendo contra su asiento, sin pelear cuando la lengua de
Minho tomó su boca y la exploró.

Se sentía como una rendición y Minho dejó que su tacto creciera lentamente
como recompensa, acariciándole suavemente el pecho mientras lo besaba
profunda y lánguidamente.
—Voy a irme —susurró Minho presionando un beso en la mejilla del
rubio—. Quédate tranquilo esta vez, ¿de acuerdo? Pórtate bien y relájate,
déjame quitarme este calor abrumador y así no te haré daño.
Taemin no respondió, los ojos del chico se cerraron firmemente, su
respiración intencionalmente lenta aunque nerviosa. No estaba gritando y
Minho lo tomó como una buena señal.
Se puso de pie, subiéndose sus pantalones vaqueros, su polla estaba dura,
a pesar de haberse corrido. Pensó en limpiar a Taemin pero mientras sus ojos
vagaban por el cuerpo empapado de semen del rubio y otros fluidos, su polla
colgaba en sus vaqueros arrugados y salpicados de semen, decidió no
hacerlo. Taemin parecía sucio, degradado, y avergonzado como para mirarlo
directamente a sus ojos sin importar cuánto tiempo se le quedara mirando
fijamente. Hacía mucho calor, y el ambiente hacía que su lobo aullara en
señal de victoria.
Todo lo que tenía que hacer era enterrarse en el perfecto culo del rubio,
follarlo hasta que se corriera en su interior. Y entonces Taemin sabría a quién
pertenecía. Estaba bastante seguro de que sería todo lo que necesitaba. Solo
una buena y dura follada, con su nudo asegurando su corrida interna sería
suficiente para atar a Taemin para siempre.
Minho se forzó bruscamente a alejar aquellos pensamientos animales de su
mente. Había hecho demasiado. Habría cruzado una línea que no había
querido cruzar. Lamiéndose los labios, se alejó, gruñendo mientras subía las
escaleras de dos peldaños en dos.
Necesitaba alejarse. Necesitaba quedarse alejado y proteger al chico de la
puta locura que lo estaba envolviendo. Con suficiente tiempo y espacio, sería
capaz de esperar el momento y mantener a Taemin seguro.


Última edición por Tae23min el Vie 13 Sep 2019, 4:57 pm, editado 3 veces
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Mensaje por Tae23min el Vie 13 Sep 2019, 4:42 pm

CAPITULO 4

Taemin estaba haciendo todo lo posible para no enloquecer. Había tirado
de los amarres de su muñeca hasta que se había hecho heridas y sangraba, se
quejaba bajo su respiración con cada tirón. Trató de no mirar a su cuerpo,
una vez que su dorada piel se había quedado cubierta por el semen de Minho
ahora seco, parecía brillar. Podía sentirlo como tiraba del bello corto y fino
de su cuerpo, haciendo que se sintiera desaliñado, pegajoso y enfermo, por lo
que luchó más fuerte por liberarse.
Mientras no pensara en lo que acababa de sucederle, estaría bien.
Mientras no se atreviera a pensar en lo que podría haber sucedido y no le
diera importancia a los hechos ocurridos… No. Hombre lobo. El chico era un maldito hombre lobo. ¿Cómo no había
tenido ni idea? Diez jodidos años hablando mierdas del pobre y sucio Choi
y sobre sus ropas agujereadas y Minho nunca reaccionó de ninguna manera
que sugiriera que era un hombre lobo. Joder, la mayor parte del tiempo Minho
había parecido un tipo sin un puto impulso, tranquilo, reservado y siempre
solitario. ¿Por qué había permitido durante tanto tiempo ese trato? Los
cambiaformas tenían una fuerza sobre humana, una velocidad asombrosa, y
pollas que harían enloquecer, comprobado.
Taemin cerró los ojos con un gemido, su propio pene se agitaba con el
pensamiento. Dios, ¿qué mierda estaba mal con él? Debía ser el olor. Él estaba
cubierto por el semen de Minho. Completamente cubierto. Era como una capa morbosa, gruesa y olía extraño, almizclado y picante. Lamió sus labios
heridos, inhalando bruscamente para llevar lejos los pensamientos.
Necesitaba salir de allí. Necesitaba salir de allí antes de perder
completamente la cabeza. Había oído rumores acerca de cambiaformas
entrando en celo y volviéndose locos. Generalmente acababa con una chica
desafortunada con la pelvis rota y embarazada, y al final del mismo una
camada. No tenía ningún puto interés en eso. No con ese nudo extraño. No
con un hombre y seguro como que el infierno es abrasador, no follaría con el
imbécil de Choi Minho. Siempre actuando como si fuese tan superior porque
debía hacerlo todo tan difícil. Como no tener dinero, automáticamente te jodía la vida, pero ¿acaso la hacía mejor? El chico lo había jodido en cada grado superior y actuaba demasiado bien para hablar con los demás chicos, pero tal vez ese era el lobo, porque en serio, bajo su silencio, Minho estaba
jodido. Parecía normal, bastante normal, incluso a veces excesivamente
normal, pero él era claramente una jodida pared de testosterona lleno de
músculos y colmillos.

Por eso probablemente el calor. El chico estaba en celo. Quizás no estuviera realmente tan mal de la cabeza.
No es que significara que quisiera andar por ahí averiguándolo.
Apretando los dientes, Taemin tiró más fuerte de sus ataduras, el tejido de
su carne rasgándose dolorosamente en sus muñecas. Su cuerpo le dio un
extraño hormigueo que decididamente ignoró. Miró a su alrededor, al
sombrío sótano, sus ojos se habían adaptado a medida que había pasado el
tiempo. La habitación olía a humedad y no estaba completamente vacía. Los
estantes contenían productos en conservas. En otra de las paredes había
amontonados ordenadamente en el suelo sacos de tierra para huerto. Había
finos pilares de metal que soportaban el peso del techo, detrás de él había
una mesa y mientras se inclinaba hacia atrás para visualizar mejor, pudo ver
herramientas y lo que parecía sospechosamente una pieza de metal afilada.
Arrastrando con sus pies la silla por el suelo, Taemin comenzó a moverse
lentamente, deteniéndose cada treinta segundos para asegurarse de que
nadie estaba caminando en el piso de arriba.
Joder, ¿por qué él? ¿Por qué cojones había ido el puto maricón detrás de
él? Si hubiera sido una mierda de coincidencia o Minho pensara que era
realidad, bueno, entonces habría una explicación, ¿no?
Taemin apretó la mandíbula, asegurándose de no mirar hacia abajo, para no
ver su pre-semen goteando de su polla y su erección medio dura. Era sólo el
olor. No era gay. Absolutamente no era gay. Tenía una jodida beca para nadar
y estaba a diario rodeado de los cuerpos masculinos más perfectos y
musculosos que existían. Durante todo el maldito día. Él sabría si estaba
interesado en una polla. Apreciar el buen cuerpo de un chico no significaba
que quisieras follar con uno.
Por supuesto, había pensamientos aislados donde deseaba algo agresivo,
algo con alguien que lo deseara tanto como él. Alguien con quién él no tuviera
que preocuparse de retenerlo a la fuerza o herirlo accidentalmente. Y esas
fantasías… Eran eso, sólo fantasías. No significaba una situación como en la
que estaba. Probablemente todos los chicos habían pensado en ello en alguna
ocasión. Lo había escuchado, tenías que indagar un poco. Era natural.
Demonios, estaba atado por un tipo que seguía hablando de follarle el culo y
anudarse. ¿Cómo no podía pensar en el asunto aunque fuera sólo un poco?
Taemin sacudió la cabeza rápidamente, enfocándose en la mesa. No era gay.
No lo era. Seguro infinitamente que él no era la perra de ningún tipo, ni siquiera tenía un sólo músculo gay, y menos por la jodida mente loca de un lobo.

Minho tenía que aceptar el hecho de que estaba perdiendo la cabeza. Eso
estaba más allá del celo, su cuerpo se sentía ardiendo, su sudor emanaba
abundantemente.
De hecho, estaba apoyándose pesadamente contra su pequeña mesa de
cocina, con la camiseta empapada, una mano bajó sus pantalones vaqueros
masajeando sus atributos. Comenzó a acariciar sus bolas mientras un
gruñido bajo y largo retumbaba a través de su pecho. Lo quería. Quería
follarlo. Taemin se había puesto duro con él, se había venido por él. El rubio
estaba marcado por su olor, su semilla y su mordedura. Suyo. Taemin era suyo.
Debería follarlo. Él tenía todo el derecho a follarlo. Su compañero.
—Guárdate la mierda Choi —gruñó Minho, inclinó la cabeza para poder
lamer su muñeca, sus labios aferrándose a la sensación de la carne.
—Simplemente deja salir todo tu calor. Puedes hacer eso.
El culo de Taemin sería muy apretado. Tan jodidamente apretado. Lo
anudaría tan profundo, tan espeso, el chico enfadado no sería capaz de
liberarse durante horas. Dios, podría joderlo durante horas y horas, llenarlo
una y otra vez con su simiente. Lo quería. Deseaba llenarlo, acariciarlo.
Inseminarlo con tanto esperma hasta que tuviera sus propios bebés.
—Piérdelo… pierde al jodido lobo.
Taemin era un idiota de proporciones épicas y su jodido lobo encontraba
más sabroso joder al hombre. Pero a su bestia peluda no le importaba. Le
gustaba el cuerpo de Taemin, le gustaba su olor, sus músculos. Su hermosa,
bonita y erecta polla. Por no mencionar su desagradable lenguaje y actitud
de mierda. Joder, amaba el espíritu del chico. Había tenido al chico y Taemin
aún se atrevía a mirarlo.
Huevos afeitados. Es una actitud totalmente gay. Sabía que debería follárselo.
Más pre-semen emanó de su punta, cubriendo su palpitante polla y
manchando sus vaqueros. Minho agarró la base de su polla, gruesa y dura,
deseando que fuera suficiente, deseando no necesitar el olor de otro cuerpo,
su sabor y la sensación de un cuerpo caliente y duro estremeciéndose debajo
de él para poder calmar su dolor. Debía ducharse. Ducharse era un
imperativo y cambiarse de ropa y conseguir todo lo que quedara de Lee Taemin ya que estaba tentado por su olor. Quizás si detenía a su lobo languidecería, aunque aullaría por el estrecho culo del chico.
Joder, debe estar muy apretado.

Minho sacó la mano de sus vaqueros con un gruñido, limpiando el pre￾semen que resbalaba por su pierna y absorbía su pantalón. Ellos ya estaban
para lavar. No habría manera que se los volviera a poner nuevamente después
de pasar el celo. Se levantó, agarrando la mesa con fuerza cuando otra ola de
fuego lo abrasó internamente. Dios, estaba tan duro. Duro y necesitaba un
dulce y sucio agujero… Se detuvo, sus oídos sensibles temblaron al oír algo
extraño desde la planta del sótano.
La advertencia arrancó en su espina dorsal, los finos pelos de su nuca se
erizaron, Taemin estaba abajo y había un ruido extraño. Su lobo gruñía por
salir a la superficie, se deslizó silencioso por el pasillo, buscando cualquier
potencial amenaza para su compañero.
Taemin estaba trabajando sobre las ataduras de la última pierna atada, el
torcido y afilado trozo de metal que había encontrado, lo cortaba
dolorosamente con cada golpe desesperado que le aplicaba al tejido con el
que estaba atado a la silla. Liberar sus brazos había sido lo más complicado,
parecía que habían pasado horas, aunque realmente sólo habrían pasado
veinte minutos para que sus miembros entumecidos respondieran
correctamente. El hecho de que su propia camiseta había sido utilizada para
atarlo a la silla, lo enfadaba aún más, pero lo ayudaba a enfocarse en tratar de
conseguir los últimos cortes para liberarse. Lo que haría una vez liberado, no
estaba cien por cien seguro. Había visto una estrecha ventana al otro lado del
sótano, tal vez sólo lo suficientemente grande como para alcanzarla y salir a
través de ella. Atravesar la casa parecía la opción más estúpida, una maldita
manera de salir, pero si no entraba por la ventana, podría ser su única opción.
No había manera de que pudiera enfrentarse a Minho en una pelea.
Comprender que había estado ganándole todas las peleas al chico durante
los últimos diez años, porque el muchacho nunca había admitido ser un
hombre lobo, eso era sentir un tipo de vergüenza diferente. Mierda, él había
estado portándose mal con ese chico. Había sido malo, grosero, mientras
todo el tiempo Minho podría haberlo golpeado contra el suelo con una maldita
mano. Todavía no sabía por qué no lo había hecho. No podía entender por
qué lo había dejado pisotearlo. Taemin sabía que había sido un bastardo total
con Choi Minho; había sido un maldito bastardo casi con todo el mundo.
El crujido de la puerta del sótano llamó su atención, los ojos de Taemin se
abrieron cuando sintió el juramento. —Joder, mierda, joder… —Tiró de su
pierna mientras sostenía firmemente la silla, casi arrastrándola con él
cuando finalmente se tropezó con sus vaqueros, cayendo al suelo. Unos
brazos fuertes se envolvieron alrededor de él, el olor de Minho era abrumador
cuando el muchacho lo salvó de golpearse la cabeza con el suelo.

—Oh mierda —susurró Taemin dándose cuenta de que estaba atrapado, el
cuerpo del moreno era un horno de calor y duros músculos abultados.
—Creí que te había dicho que te comportaras —gruñó Minho, su mirada
aguda no se movía del cuerpo desnudo de Taemin, el rubio había estado
demasiado ocupado tratando de escapar para haber pensado en subirse los
pantalones.
—Uh, yo sólo necesitaba más agua hombre, eso es todo— Taemin murmuró
ansioso, empujando los brazos que lo sostenían en línea vertical. —No iba a
escapar, lo juro. —Lo intentó, pero encontró a Minho observándolo como si
fuera el idiota más grande del maldito mundo. El rostro de Taemin se ruborizó
de vergüenza al darse cuenta que había sido atrapado en una mentira tan
obvia, sus cejas se enarcaron por el enfado. — ¡Vete a la mierda Choi! Vete a
la mierda ya maldito maricón, puto culo de hombre de lobo y el…
La mano de Minho salió disparada, envolviendo la garganta de Taemin.
Mierda, él necesitaba realmente aprender a mantener su puto temperamento
bajo control. Se hizo el silencio, Taemin miró hacia atrás desafiante incluso
cuando el moreno lo empujó, levantándolo hasta que estuvo de pie sobre las
puntas de sus pies.
Inhalando lentamente, la voz de Minho era oscura y como un bajo gruñido
apenas controlado. —¿Qué tengo que hacer exactamente para hacerte
entender la gravedad de tu situación Taemin? Realmente estoy tratando de no
tocarte. De no entrar aquí y joder tus sesos. ¿A caso no te das cuenta de lo
que este calor me está haciendo? Te pedí que estuvieras tranquilo y te
comportaras. No has hecho ninguna de estas dos sencillas cosas.
Tragando a través de la mano que sujetaba su cuello, Taemin luchó contra
el ridículo sentimiento de vergüenza que crecía en él. ¿Por qué coño debería
sentir lástima por Choi Minho sólo porque el idiota estaba en celo? No tenía
nada que lamentar. En todo caso Minho era un jodido loco por encerrarlo en
su maldito sótano y esperar que se quedara. —Vete a la mierda —dijo
bruscamente, su voz salió muy ronca mientras se agarraba de la mano que lo
sostenía por su garganta. —No eres mi jodido jefe.
Minho no pudo contener su sonrisa feroz inundando su cuerpo de calor a
causa del desafío de Taemin. —Creo que necesitas que te castigue nene.
Quizás entonces aprenderás a escucharme de una jodida vez.
—¿Castigarme? —Antes de que pudiera comprender plenamente lo que
el chico le quiso decir, Taemin estaba siendo arrastrado contra su voluntad,
haciéndolo volar y aterrizar su pecho contra la mesa, el codo del moreno se
clavó en el centro de su espalda.

—¡Espera… jodido capullo, deja de clavarme el codo! —gruñó Taemin sólo
para gemir cuando Minho aplastó su cara con fuerza contra la mesa. —¡Idiota!
—¡Tú mierda estúpida!, ¿vas a escucharme ahora? —Amenazó Minho en el
oído de Taemin mientras arrancaba el cinturón de su pantalón y doblaba el
cuero negro en su mano.
Como si fuera a golpearlo. Ya había tenido suficiente de Choi Minho y de
sus jodidas mierdas de hombre lobo, su calor y su monstruosa polla de
marica.
—¡Espera a que consiga salir de aquí! Iré directamente a la policía y ellos…
¡Ey! —gritó jadeando mientras algo lo golpeaba produciendo un inmenso
dolor en la parte superior de su espalda. —¿Qué… mierda? —gritó cuando el
cinturón golpeó en el glúteo derecho de su desnudo culo, su piel ardía
dolorosamente mientras sonaba un ruido fuerte a través del aire.
Santa mierda. El maldito cabrón iba a darle de correazos en el culo con su
propio cinturón. ¿Cómo se atrevía…? —¡Espera! — Taemin aulló sacudiéndose
mientras otro correazo golpeaba su culo, de un modo más fuerte que el
anterior. Lágrimas calientes le picaron en los ojos, su aliento saliendo en
golpes rápidos mientras sentía el cinturón golpeando de un modo
intimidatorio en su culo, el cuero golpeaba suelto y rápido contra su carne
caliente, lentamente irritando sus glúteos.
—Lo siento —susurró Taemin, cerrando sus ojos mientas todo su cuerpo
se estremecía. Mordió con fuerza su labio inferior tratando de no gemir
mientras el cinturón seguía castigando la carne de su culo. Dios mío, estaba
duro. ¿Por qué estaba empalmado? ¿Qué mierda le estaba haciendo Minho
para que se sintiera así?
—¿Vas a prestarme atención ahora? — Minho elevó la cabeza de Taemin
hacia atrás, forzando al rubio a enfrentarse a su mirada. Taemin gimió,
mirando a cualquier lado, excepto al moreno mientras trataba de esconder
su reacción. Minho todavía no se había dado cuenta, el hombre lobo inhaló
bruscamente, se inclinó más cerca y respiró profundamente. Sus ojos se
estrecharon dándose cuenta, Minho golpeó repentinamente con su mano en
el culo de Taemin, el rubio jadeó en voz alta y luego se perdió en un bajo gemido.
—Oh diablos. ¿Esto es lo que te gusta? — Minho agarró el cachete rojo de
Taemin, apretándolo mientras le robaba otro gemido al rubio dolorido—. Te
gusta que te jodan con dolor.

—Yo… no sé de qué estás hablando. _ Taemin murmuró, su rostro rojo
brillante, las lágrimas amenazaban con derramarse en cualquier momento.
No le gustaba esto. Él sólo estaba completamente confundido, y su cuerpo
reaccionaría correctamente en cualquier momento. Por favor Dios, que fuese
así.
Minho se inclinó sobre él y estudió su expresión unos largos minutos, Taemin
miraba con determinación a cualquier parte excepto al chico. Minho levantó
la mano lentamente, el rubio se tensó, esperando un golpe que nunca llegó.
Se atrevió a mirar al hombre lobo, Taemin miró rápidamente hacia abajo
escondiendo el rubor cuando encontró al moreno aun mirando su cara.
Inmediatamente la mano de Minho se abalanzó sobre su culo, Taemin sollozó
por la sorpresa y el dolor. Otro sollozo se le escapó cuando recibió otra
palmada en su cachete derecho, después no recibió más golpes, las lágrimas
calientes fluían sin control por la cara del rubio cuando su polla pulsaba por
la desesperación.
El cuerpo entero de Minho estaba apretado con energía contenida, su
aliento saliendo en bocanadas de aire rápidas y calientes. Le lanzó un
gruñido al chico avergonzado, moviendo su mirada por el sótano y se detuvo
en la bobina de cuerda que estaba en la estantería de metal en una esquina.
Comenzó a desenrollar un trozo largo, sus ojos miraban como Taemin no se
había movido de la mesa, el culo musculoso del chico estaba de color rojo,
los vaqueros aún colgaban aferrados a sus fuertes muslos.
—Levántate. —Le ordenó Minho preguntándose si el rubio lo obedecería
realmente.
Taemin miró furiosamente a la mesa y lentamente se empujó sobre sus
brazos. Se apoderó de la mesa, sus ojos cerrados y el aliento saliendo de él en
un siseo lento. Estaba duro, su pene creciendo más, su cara ya no podía
esconder su vergüenza.
Sintiéndose más que febril, Minho sujetó firmemente por el hombro al
chico, presionando a Taemin para que se apoyara contra el lateral de la mesa.
Taemin lo fulminó con la mirada y se alzó para mirarlo cuando sus ojos se
ensancharon al ver a Minho cortando la soga con sus dientes, la fibra
multitrenzada fue cortada limpiamente por la mitad con una sola
mordedura.
Taemin había estado al menos media hora tratando de cortar su camiseta
para liberarse y eso que había usado una pieza de metal. La cuerda que Minho
sostenía era gruesa, hecha para elevar una gran cantidad de peso, y el moreno
lo estaba mirando como si fuera un trozo de mantequilla caliente
derritiéndose. Tenía que ser increíblemente fuerte.

Taemin sintió que su corazón latía más fuerte, era algo salvaje, el hormigueo
corría a través de él, haciéndolo estremecer y tensándolo con esa mirada de
otro mundo. No podría escapar, Minho era más fuerte, más rápido y más… que
cualquier cosa que pudiera imaginar y jamás podría esperar derrotarlo. La
parte trasera de Taemin recibió un golpe y luchó contra un gemido. Dios, había
algo realmente jodido en él.
Sus ojos mirando intensamente el cuerpo del rubio, Minho mordió otro
trozo de longitud de cuerda y dejó caer la bobina al suelo, haciendo un ruido
sordo con el impacto. Agarró el brazo izquierdo de Taemin, envolviendo la
cuerda áspera alrededor de la muñeca del muchacho y después le hizo un
nudo firme. Taemin comenzó a jadear, su mirada fija en lo que Minho estaba
haciendo cuando repitió el mismo procedimiento en el brazo derecho,
atando su muñeca de un modo que prometía que no sería capaz de liberarse
sin importar lo duro que luchara.
Mirando su obra, Minho repentinamente torció ambas longitudes de
cuerda en su puño, tirando de Taemin abruptamente, el rubio tropezó y chocó
contra su pecho. Jadeando, Taemin volvió la cara, la boca de Minho quedó
demasiado cerca, su cuerpo caliente presionaba con su carne desnuda. Podía
sentir la erección del hombre lobo, grande y desvergonzada, ya que
presionaba contra su ombligo mientras sus propios vaqueros amenazaban
con caer a sus tobillos.
—Haremos esto correctamente. — Minho prometió suavemente, los ojos
fijos en la boca de Taemin. —¿A menos que tengas ganas de comportarte?
Lamiendo sus labios resecos, Taemin mantuvo su mirada fija en el suelo. Su
cuerpo estaba lleno de anticipación, su mente extrañamente en blanco y
centrada en los nervios que hormigueaban en su estómago. —Vete a tomar
por culo.
Respiró pesadamente, Minho tiró de Taemin contra él. —Eso es lo que
pensaba, perra traviesa. Necesitas una paliza.
Sus ojos se cerraron con las palabras, Taemin no discrepó. No estaba
luchando, no estaba tratando de correr. Estaba dejando que Choi Minho
hiciera lo que quisiera el hombre lobo, mientras su cuerpo suplicaba por más.
Taemin estaba seguro de que necesitaba ser castigado.
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