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Creatividad Impulsiva {escritos.

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Creatividad Impulsiva {escritos. Empty Creatividad Impulsiva {escritos.

Mensaje por OWN Actividades el Dom 29 Dic 2019, 7:55 pm

Creatividad Impulsiva


¡Bienvenidxs!

En este tema van a comentar únicamente con su escrito primero. Luego que terminemos con todos los escritos, si quieren, pueden comentar acerca del suyo o acerca de el de alguien más.

No importa en el orden que se publiquen, porque finalizado esto, voy a colocar un índice en el comentario de debajo para que todas puedan ir al escrito que deseen sin problema.  

Aquí dejo el código del escrito otra vez:
Código:
<link href="https://fonts.googleapis.com/css?family=Lato|Vidaloka&display=swap" rel="stylesheet">
<div style="font-family: Vidaloka; font-size: 33px; color: #C61C37; text-align: center; width: 550px; padding: 4px; background-color: #A1DFA7; margin: auto;">título (opcional)</div><div style="font-family: lato; font-size: 11px; color: #41B44D; text-align: center; letter-spacing: 2px; padding: 2px; background-color: transparent; margin: auto; width: 490px;">premisa: // autor/a:</div>
<div style="width: 500px; height: auto; background-color: transparent; border-bottom: 8px solid #C61C37;; padding: 4px; font-family: lato; font-size: 15px; color: #ffffff; text-align: justify; margin: auto;">"Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat.
</div>


NOTAS:
• Si ven este tema y quieren inscribirse, favor ir aquí:
https://onlywn.activoforo.com/t94136-creatividad-impulsiva#5389265
• Fin: Enero 25. Sin embargo, pueden usar las premisas si quieren después para sus escritos.
• Cualquier duda pueden enviarnos un MP.
• Pueden agregar imágenes / gifs al code si lo desean.

Sin más que decir, ¡que la inspiración lxs acompañe siempre!
¡Feliz escritura!


OWN Actividades
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Creatividad Impulsiva {escritos. Empty Re: Creatividad Impulsiva {escritos.

Mensaje por OWN Actividades el Dom 29 Dic 2019, 8:00 pm


Índice
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Creatividad Impulsiva {escritos. Empty «Un nuevo mundo»

Mensaje por Denxd- el Miér 08 Ene 2020, 2:14 am

Un nuevo mundo
Premisas:

× El teléfono suena. La voz del otro lado dice:" Te necesitamos otra vez", y luego cuelga.

× El/la personaje principal se tropieza con un charco de lodo. Atravesándolo totalmente. Terminando en otra dimensión.

× —¿En serio crees que esto es una buena idea?
—No.
—Bien. Me preocuparía si lo creyeras.

Autor/a: Denxd-

Creatividad Impulsiva {escritos. Picsar17

Una hermosa chica de cabellos castaños se encontraba sentada debajo de aquel inmenso árbol, observando el bello y verdoso ambiente que se encontraba frente a sus ojos. En el rostro de la chica se formó una ligera sonrisa, puesto que veía como un pequeño grupo de chicos convivían bien entre sí, a pesar de que estos no se hablaran tan bien al inicio.

— ¡Eimi! —gritó un chico de cabellos , mientras este miraba a la chica. La peli castaña dirigió su mirada hacia él y éste comenzó hacer varios movimientos con sus brazos—. Tienes que venir con el idol más lindo del universo.

La chica solamente soltó una risa ante lo que el menor dijo. Dirigiéndose así ante el grupo de chicos, en donde estaban un chico de cabellos negro, un peli castaño con gafas, un peli castaño con corte de hongo y el de cabellos salmones.

— Aquí estoy, Nagi-kun —habló la chica colocándose a un lado del mencionado—. ¿Qué sucede?

— Tu y yo haremos equipo de vóleibol para vencerlos —dijo señalando a ambos chicos de cabellos castaños. La chica asintió—. Genial. Eimi, te doy el permiso de hacer equipo con el lindo Nagi.

Ambos chicos de cabellos castaños se pusieron del otro lado de la red, formando así su equipo, mientras que el peli salmón y la chica se encontraban del otro lado. En cuanto al peli negro, este se sentó en una silla para ser el árbitro.

El amigable partido había iniciando, siendo Eimi quien había lanzado la pelota hacia el aire para después darle el golpe. La pelota había cruzado la red. El chico de gafas, Eiichi dio un brinco para defender su lado, regresando así la pelota hacia el otro lado. Estuvieron un buen momento jugando, hasta que Eiji, lanzó fuertemente la pelota, haciendo que se saliera del área de juego.

— Voy por ella —dijo la chica mientras miraba hacia la dirección que había tomado la pelota—. Regresaré en unos minutos.

Eimi comenzó a alejarse de los chicos para después entrar al bosque. Poco a poco, había entrado más profundo al bosque, en donde no veía la pelota por ningún lado.

En cuanto a los chicos, el móvil de Eiichi comenzó a sonar. El oji violeta tomó su móvil para responder la llamada, en la pantalla se podía observar la palabra que decía «Jefe».

— Necesito que regresen ahora mismo a la ciudad —era la voz del presidente de la agencia, Otori Raging. Quien parecía estar un poco furioso, puesto al tono de su voz. Eiichi no pudo decir algo más, ya que la llamada había finalizado.

— Busquemos a Eimi —dijo seriamente el peli castaño—. El presidente nos llamó.

— ¿¡Qué!? —gritó Nagi—. El lindo Nagi necesita vacaciones. Todo lo que pasó para el gran debut, los comerciales, entrevistas, todo, me hizo estresar. Me niego regresar.

— Otori-san —habló el peli negro, Kira, ignorando completamente el comentario del peli salmón. Éste miró hacía el bosque y comenzó a dirigirse hacia él.

— Cierto —apoyó Eiji al peli negro—. Busquemos a mi hermanita.

Los cuatro chicos fueron en busca de la joven. Cada uno tomó un camino distinto, puesto que el bosque no era tan grande –según el GPS– y sería fácil de encontrarla. En cuanto a Eimi, ella estaba corriendo por el bosque a gran velocidad, con el fin de salir.

Sin embargo, algo hizo que se tropezara, cayendo por el barranco. Lentamente, veía como estaba llegando a un estante lleno de lodo. De repente, todo para Eimi se volvió una total oscuridad.

Los sonidos que había en el ambiente dejaron de escucharse, los rayos de sol se apagaron y el cálido aire que había se volvió frío.
( . . . )
Cerca de las montañas se podía observar como un chico de largos cabellos marrones se encontraba conduciendo un Escarabajo Volskwagen de color verde. Del lado del copiloto se encontraba el rockero del grupo, mientras que en la parte de atrás se encontraba el conde y el menor del grupo.

Todo iba bien dentro del vehículo, no había peleas ni discusiones. Era un ambiente de paz y tranquilidad, cuando de repente, el líder detuvo el vehículo de golpe.

— ¿Qué demonios te pasa? —preguntó Ranmaru mirando furioso al mayor, éste solamente bajó del vehículo mientras que los demás se miraban entre sí—. ¿Por qué detienes el auto? ¡Reiji, no me dejes hablando sólo!

El peli plateado se bajó del auto, siguiendo al peli marrón. Los chicos de la parte de atrás no dudaron en seguirlos. Cuando estos bajaron miraron con sorpresa lo que se encontraba frente a Reiji. El cuerpo de una chica.

— Pero que demonios... —habló Ranmaru al ver como el cuerpo de una chica se encontraba frente del vehículo—. ¿Qué te pasa? ¡Atropellaste y mataste a alguien!

— En realidad, si la hubiese atropellado, se sentiría el golpe —comenzó hablar el peli celeste acercándose hacia la chica. El chico la miró por unos cuantos segundos—. Y no esta muerta. Esta respirando.

— ¿Y qué? ¿La vamos a recoger como si fuera un perro callejero? —preguntó el rubio quién tenía los brazos cruzado mirando la escena—. Patético.

— Necesita ayuda —dijo Reiji ignorando el comentario de Camus. Éste con ayuda de Ai, levantaron a la chica.

— ¿Realmente piensan que es buena idea? —preguntó con desconfianza el peli plateado mientras miraba como Ai y Reiji cargaban a la chica hacia el vehículo.

— No lo sé —respondió Ai mientras se detenía. Su mirada se dirigió hacia Camus, esperando que él dijera algo.

— No es buena idea —dijo seriamente el rubio mirando como Reiji traía a la chica en modo princesa.

— Bueno, me preocuparía que creyeran que es buena idea —habló de repente el peli marrón—. Pero si o si, esta chica necesita inmediatamente ayuda.

Hubo un silencio entre los demás chicos. El ver como Reiji se encontraba no era algo bueno para la banda, en cualquier momento podría aparecer algún paparazzi.

El rockero y el conde chasquearon sus lenguas, parte de ellos sabían que debían de ayudarla, pero el involucrarse en una escena del crimen, no sabrían si era bueno. Mientras tanto, el menor reaccionó, para continuar ayudando a Reiji a subir a la chica al auto.

Finalmente, habían subido a la chica al auto, dejando a Ai a un lado de ésta y a lado de Ai estaba Ranmaru. El peli marrón continuó con el camino, hasta llegar a la cabaña del presidente de la Agencia. En donde estaba la otra banda de idols.

El auto se detuvo frente de la entrada. Reiji fue el primero en bajar y después Camus, para después dejar que Ranmaru bajará y Ai hiciera lo mismo.

— Trae a Kaoru —ordenó Ai al peli plateado, el chico asintió, aunque no quisiera hacer esa orden.

— ¿Qué pasa, Kurosaki-senpai? —preguntó un chico de cabellos azabache mientras veía a Ranmaru subir rápidamente las escaleras. Al no recibir respuesta de éste, decidió salir.

— Necesitamos ayuda, Tokki —habló Reiji dirigiendo su mirada al peli azabache. Tokiya no sabía a qué se refería hasta que logró ver cómo Ai estaba batallando para sacar el cuerpo de la chica.

Inmediatamente el oji azul se acercó al auto para ayudar al peli celeste a cargar a la chica. Con cierto cuidado, la observó por completo. Era de cabellos castaños y piel clara, su ropa estaba algo rasgada, como si hubiese tenido un accidente.

Sin más, el chico se apresuró a ingresar a la cabaña, los chicos que estaban en la sala de estar se sorprendieron al ver como su amigo y compañero traía alguien en brazos. Lentamente se acercó al sofá para colocarla ahí.

— ¿¡Qué está pasando!?  —preguntó alterado uno de los chicos. Syo, quien miró a Tokiya en busca de respuesta.

— Iré a preparar un té —habló sin averiguar un chico de cabellos azules, Masato, quien después se dirigió hacia la cocina a preparar aquel té.

— Te acompaño —mencionó Camus, siguiendo al peli azul.

— Aquí está Kaoru —dijo bajando rápidamente Ranmaru, quien venía con un chico idéntico a Syo. El joven era un médico. Rápidamente el rubio, al ver a la chica se acercó a esta, tomando uno de sus instrumentos del botequin que traía.

— Nat-chan, Otoyan —habló Reiji mirando al peli dorado y al peli rojo—. Necesito que preparen la habitación de invitados.

Los mencionados asintieron ante lo que el mayor indicó. Éste, miró con preocupación a la chica. No se sentía tan preocupado desde el accidente de su mejor amigo, en el cual lo dejó en coma.
( . . . )
Los once chicos se encontraban alrededor de la cama, observando a la chica en ella. Cada uno se preguntaba qué era lo que le había sucedido. Había un gran silencio entre todos. Esperando a que la chica reaccionará.

— Cuidaré de ella —dijo seriamente Masato, mientras miraba a la chica—. Haré el primer turno.

Los demás asintieron ante lo que el joven había dicho, a excepción de un peli naranja, quien había soltado una pequeña risa burlesca.

— Hijirikawa, es impresionante como te adelantas —el peli naranja estaba recargado en una de las paredes, con los brazos cruzados. Masato solamente lo miró con una gran seriedad.

— Ren-chan, Masa-chan —habló el peli dorado para tratar de romper la tensión que había entre ellos—. La hada necesita descansar, igual todos nosotros.

— Natsuki tiene razón —apoyó el peli rojo ante lo que Natsuki había dicho. El peli naranja sin decir nada, solamente salió de la habitación.

Los demás salieron de la habitación, dejando a Masato y a la chica en esta. El peli azul, se sentó en un sofá que estaba a unos metros de la cama y comenzó a leer un libro. Que sin darse cuenta de las horas, se quedó dormido.

El día siguiente había llegado y quien esta a en la habitación era Otoya, el chico estaba recostado en el sofá, sin embargo, los rayos del solo hicieron que el peli rojo despertara.  Éste se sentó en el sofá para enfocar su vista hacia la peli castaña, quien seguía acostada.

Otoya logró ver como poco a poco la chica comenzaba a reaccionar, sin más, el chico salió corriendo de la habitación en busca de los demás chicos.

— ¡Oigan! —gritó subió unos cuantos escalones del tercer piso para después correr entre los pasillos del segundo piso—. ¡La chica está despertando!

El oji rojizo corriendo de un lado para otro, logró hacer que los demás chicos se despertarán. Otoya, ingresó de nuevo a la habitación y se sentó a un lado de la cama.

La chica comenzó a mover su cabeza, queriendo despertar. Lentamente la pelo castaña comenzó abrir sus ojos, dejando mostrar un hermoso color violeta en ellos. La oji violeta miró con detalle lo que se encontraba a su alrededor. Viendo frente a ella a los once chicos en pijamas.

Con cierta lentitud, la chica comenzó a sentarse, sin embargo, un quejido salió de sus labios, haciendo que rápidamente colocará su mano en su cabeza.

— Duele, duele, duele —repitió la chica al intentar moverse. Kaoru se acercó a ella y ella se sobresaltó.

— Tranquila, soy Kurusu Kaoru, soy el médico —habló con la mayor tranquilidad el rubio. La expresión de la chica cambió—. Bien. Respira lentamente, inhala, exhala. Repite.

El oji azul trató de tranquilizar a la chica, cumpliendo con dicho objetivo. El resto de los chicos al ver que la joven misteriosa estaba bien, se tranquilizaron por completo, en especial Reiji.

— Reiji-san —llamó Kaoru al peli marrón. El mayor se dirigió hacia él—. Ella se encuentra perfectamente, tal vez deberías platicar con ella. Y que te cuente lo ocurrido.

El mayor asintió. En cuanto a la joven, no sabía que estaba pasando, solamente miró como el médico y los demás chicos salieron de la habitación, dejando a Reiji y a ella en la habitación.

— Disculpa —dijo lentamente la chica, dejando escuchar una dulce voz la cual parecía ser de un ángel—. ¿Lo conozco?

— Lo dudo mucho —respondió Reiji lanzando una pequeña sonrisa—. Soy Kotobuki Reiji. Te salve de que fueses atropellada o devorada por algún oso.

— Supongo que gracias —dijo la oji violeta desviando su mirada—. De verdad, gracias.

— No hay de qué —sonrió—. Pero dime, ¿cuál es tu nombre, misteriosa-chan?

La chica se quedó en silencio unos largos minutos, pensando en la respuesta de eso, pero, algo se lo impedía. La chica se adentró entre sus propios pensamientos, intentado de encontrar una respuesta, sin embargo, no encontró lo que necesitaba.

— No lo sé —dijo la chica levantando su mirada. Reiji se sorprendió ante eso, la chica estaba confundida, tanto que se cubrió su rostro con sus manos—. Solamente recuerdo que caí por un barranco.
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Mensaje por trunks el Vie 10 Ene 2020, 8:03 pm


Un destino incierto
premisa: La Profecía es una mentira inventada por el villano para que el protagonista hiciese algo, que va a ayudar al villano a cumplir sus deseos. 

—Ten cuidado. Ningún hombre que ha ido allí ha vuelto con vida.
—Que bueno que no soy un hombre. 

—¿Acaso estás demente?
—¿En serio quieres que te responda? 

El protagonista (o su mejor amigo) en realidad es el villano; a propósito o sin querer. // autora: trunks (alec)

Lenguas de fuego treparon por el muro detrás del trono y el suelo comenzó a sacudirse violentamente.

Fark perdió el equilibrio y cayó al suelo con las palmas de sus manos todavía encendidas al rojo vivo de las llamas, su cabeza se estrelló contra uno de los escalones y un punzante dolor atravesó su cuerpo entero, sus ojos luchaban por mantenerse abiertos para observar lo que había sucedido. Aquello que había causado ella.

El humo se había vuelto negro y mucho más denso, apenas si alcanzaba a distinguir las sombras de los kora que se movían por el salón del trono hecho cenizas, escuchaba gritos y maldiciones por todas partes. Incluso distinguió el agudo llanto de Davon por encima de la multitud ruidosa antes de que un zumbido llegara a ser lo único que distinguía. Débilmente sintió que un líquido goteaba de su nariz y oídos, algo caliente en comparación a su piel fría por la enfermedad, haciéndose una idea del lamentable estado en el que terminaría frente a sus seguidores sin haberles dicho antes los impulsos que la hicieron codiciar el poder guardado en el mágico metal del que estaba fabricado el trono.

Antes de que sus ojos se cerraran por completo probó el sabor metálico de la sangre, su sangre, y con un pequeño suspiro lastimero terminó tendida en el suelo como un cadáver más.

El eco de un grito rompió el caos y las paredes terminaron de derrumbarse por completo ante el sonido desesperado de una kora ica, escombros llovieron alrededor del cuerpo de Fark y aplastaron el trono que la había llevado hasta la locura. Las cuerdas vocales de Davon temblaron alarmantemente y su desesperación se hizo tan notoria en aquel descuido furioso que volvió todas las miradas hacia ella, cada hombre del ejército con el cual tuvo que fingir por meses se quedó estupefacto, incluso Klandon que luchaba de espaldas con ella se estremeció y la miró de reojo mientras blandía la segunda espada que llevaba en la cadera. 

La chica se había puesto en evidencia con aquel lastimero sonido y el soldado no dudaba en que vendrían por ellos cuando el aturdimiento del momento venciera su límite de tiempo. Observó de manera rápida el salón hecho caos, sangre derramada y cuerpos tendidos sin moverse, las llamas seguían consumiendo todo lo que se cruzaba en el camino y el olor a carne quemada comenzaba a hacerse presente. Aquello era una masacre de la peor índole y ni siquiera él tuvo la fuerza para evitar arrugar la nariz de repulsión por el olor que estaba inundando el aire. 

Y, aunque jamás lo admitiría en voz alta, la culpa de todo aquello se debía a Fark. La muchacha que había seguido sus impulsos, ahora entendía más egoístas que racionales, para cumplir su deber como supuesta elegida para terminar con el reinado de un humano codicioso y corrupto que se había mantenido por años a la cabeza de la nación más poderosa del planeta con ayuda de la magia que poseía el trono. Ahora era un cadáver más en aquella sala, igual que la joven intrépida que llevó un ejército para derrocarlo, ambos habían terminado muertos por la misma razón y todo por una estúpida profecía a la que Klandon siempre le tuvo recelo.

Pero en ese momento no servía de nada decirlo o pensarlo porque todos se habían dado cuenta de la farsa que era y tampoco era bueno quedarse a morir en manos del fuego que la kora fori había iniciado. Ese no sería su final y mucho menos el de sus compañeros de armas.

Se giró hacia la muchacha que estaba a punto de derrumbarse y dejó caer sus espadas al suelo para tomar sus hombros con fuerza. Davon la miró con ojos inquisitivos, rojos por el humo y el llanto, sin quejarse de la presión del agarre. Ya casi no había rastro en ella de la chica frágil que se había unido al ejército de los kora haciéndose pasar por un varón. El cabello oscuro le había crecido ahora hasta formar una pequeña melena de mechones lisos que enmarcaban su rostro en forma de corazón y donde antes había piel dorada flácida los músculos se notaban de manera ligera. El mayor cambio estaba en sus ojos grises que, incluso llorosos, gritaban ferocidad pura.

Klandon había sido el primero en burlarse de Davon cuando ingresó en el ejército al igual que fue el primero en reconocer sus virtudes con ojos cariñosos una vez que vio la pasión con la que aquel peculiar soldado se comportaba para buscar mejorar. Él se había enamorado de la chica incluso antes de saber que era una y había decidido callarlo cuando comprendió los motivos que la habían llevado a su lado en primer lugar. Siempre se había tratado de Fark después de todo.

—¡Tenemos que salir de aquí! El fuego sigue creciendo y terminaremos quemados o atrapados si seguimos peleando. Ya no podemos hacer nada. —A pesar de sus gritos la chica siguió sin reaccionar y entreabrió sus labios pero no formuló palabra alguna—. Ella se fue, no podemos salvarla, ahora tienes que irte antes de que te atrapen.

Un brillo extraño pasó por sus ojos y lentamente comenzó a mirar a su alrededor. El pulso del chico se aceleró, temeroso de que ella perdiera la cordura al comprender la situación, no soportaría cargar con las consecuencias de el golpe de estado fallido de Fark y perder a Davon en un mismo día. Tal vez nunca.

Soltó un suspiro de alivio cuando la chica se aferró a sus antebrazos y frunció el ceño con una furia que jamás había visto antes en ella. Al soldado le pareció la imagen más hermosa que jamás haya visto incluso cuando las lágrimas habían dejado un rastro en el hollín adherido de sus mejillas.

—¡Kora retirada! ¡Afuera todos! ¡Dejen de luchar y salgan de aquí ahora!

Un coro de gritos afirmativos respondió y los cuerpos que seguían en pie comenzaron a moverse hacia la salida. Klandon recogió sus armas con un rápido movimiento y empujó con el hombro a Davon para que comenzara a moverse adelante de él. A trompicones corrieron por el resbaladizo suelo y juntos blandieron sus armas rápidamente cuando algún enemigo se atrevía a querer frenar su camino, el sonido de las espadas y los látigos de armas de ambos soldados rompían el crujido de las llama, ninguno de los dos se atrevió a mirar hacia atrás con el miedo del calor calentando sus talones. La chica había dejado de sollozar aunque las lágrimas seguían escurriendo por su rostro.

Poco a poco se abrieron pasó hacia la salida y fueron encontrándose con más soldados que se unieron a ellos para hacer el camino juntos. Hombro con hombro y cuidándose la espalda los unos a los otros tropezaron hasta la salida con grandes bocanadas de incredulidad. Afuera todos corrían para refugiarse de las llamas que luchaban por salir pero la sangre había dejado de derramarse. 

Los soldados que ya estaban fuera sisearon a Klandon y Davon cuando se detuvieron a tomar aire pero no se acercaron a tratar de pelear. Ya sea por sentido común o por la serenidad con la que Drace Norwood los observó con sus ojos negros y no querían entrometerse en sus asuntos.

—Dav... 

Fue inútil la advertencia de Klandon porque la chica de cabello oscuro apretó los dientes y enroscó uno de sus látigos a su brazo con una mirada furiosa dirigida al kora clus. La oscuridad de la noche cubría en sombras su rostro pálido pero la luz de la luna hacia brillar como la plata su cabello claro cuando inclinó la cabeza al reconocer la presencia de Davon. El soldado observó, con una mezcla de satisfacción y odio, que el mercenario llevaba su uniforme de pelea tan sucio como ellos y que su perfecta cara estaba llena de mugre aunque su cabello parecía impecable. Había salido ileso del fuego pero tan desaliñado que parecía un kora más y no el sujeto más peligroso del planeta.

—¡Todo esto es tu culpa! ¡Fuiste tú el que metió esas ideas en su cabeza y la usaste para hacerte con el poder del trono! —La voz de la chica estaba más ronca de lo habitual cuando comenzó a gritar—. ¡Ella murió sin lograr absolutamente nada!

Aunque a Klandon nunca le gustó Fark no podía negar el hecho de que la avaricia que la había llevado a perder la cabeza había comenzado con las mentiras del mercenario. Una profecía falsa que le había dado el puesto imaginario de elegida que podía frenar con el mal del reino y evitar la guerra que se aproximaba. Todo había sido una gran farsa y la heroína resultó ser la villana que encendió la hoguera del caos solamente. 

El kora se mantuvo en silencio durante un minuto entero con los ojos sombríos puestos en la mujer que se había atrevido a gritarle frente a una multitud, el corazón del soldado golpeaba fuertemente contra sus costillas y discretamente apretó el agarre en sus dos espadas, el aire caliente comenzaba a llenarse con el olor de la hoguera que pronto los alcanzaría si no se daban prisa pero nadie se atrevió a moverse. Todos los ojos estaban puestos en los dos sujetos completamente distintos que se miraban con una serenidad alarmante. Cuando Drace finalmente hizo un movimiento fue para dar unos pasos cerca de Davon, la chica se puso en posición de combate de inmediato y Klandon se acercó a ella con dos zancadas, el sujeto se detuvo y alzó las manos lentamente. 

—Hice lo que se tenía que hacer. 
—¿Asesinar al rey y usar a Fark para ello era lo que se debía de hacer? —Frunció el ceño y mostró los dientes como un animal salvaje—. ¡Eres un monstruo!
—No está muerto y si soy un monstruo por usar a personas para hacer lo que mi instinto me dice entonces tu vieja amiga también era un monstruo.

Sabiamente la chica guardó silencio aunque no pudo evitar gruñir. El mercenario comenzó a acercarse de nuevo y ambos soldados se tensaron en su lugar.

—Ni un paso más Norwood. —Klandon siseó blandiendo ambas espadas.
—Quiero explicarles, mostrarles, las razones por las que lo hice.
—No vamos a creer una sola de tus palabras.
—¿Y por qué no me dejan mostrarles entonces? —Drace se había detenido pero comenzaba a balancear sus manos en el aire—. Uno de ustedes es un kora enti, pueden entrar a mi cabeza y ver lo que hay ahí, mis pensamientos sin mentiras.

Davon se mordió el labio y miró a Klandon, el soldado seguía con la mirada puesta en el engañoso mercenario con desconfianza, notó la mirada de su amiga y el nudo de su garganta se movió cuando tragó saliva. Era una oportunidad incomparable aunque podía ser parte de un truco más. 

—Entraré yo. Davon, aguarda aquí, si algo va mal corta su cabeza y apuñálame sí trato de hacerte daño. —La mirada oscura de Drace se entrelazó con la anaranjada de Klandon y asintió brevemente.
—¿Estás seguro de esto? ¿No has perdido la cabeza?
—Nunca he estado más seguro de algo en mi vida aunque no sé si he perdido la cordura a este punto.

La joven soldado miró por el hombro a sus compañeros, todos hombres con los ojos moribundos e incrédulos de lo que acaban de pasar y lo que estaban por contemplar, no dudaba de que si algo salía mal ellos serían los primeros en luchar a su lado a pesar de sus mentiras. Ninguno de ellos se había atrevido a comentar nada por la revelación actual de su verdadera identidad cuando pudieron haber renunciado a ayudarla cuando estaban en el salón del trono. Parpadeó rápidamente para evitar las lágrimas y dirigió sus ojos había el perfil del muchacho. 

Klandon dejó caer sus espadas al suelo rocoso y extendió las manos en dirección al kora de ojos negros. Davon lo había visto usar sus habilidades antes, después de todo en el ejército no solamente los enseñaban a blandir un arma sino a saber manipular sus dones, aunque él nunca lo hacía fuera del entrenamiento o cuando necesitaban sacar la verdad de alguno de los enemigos que llegaron a capturar en el camino. Esta vez se sentía mucho más importante y con un nerviosismo de que algo saldría mal. 

La cara del soldado seguía siendo de piedra, serena, mientras la expresión del mercenario trastabilló ligeramente, las comisuras de sus labios se estiraban y mostraban sus dientes apretados en un gesto de dolor por la intromisión mental que estaba presenciando, pero se recomponía de inmediato para continuar erguido en su lugar. Duraron un par de minutos así, en silencio, solamente con el lejano sonido del crujir de las llamas a sus espaldas y la sensación de que debían de salir corriendo en cuanto antes. Aún así nadie se había movido de su lugar y observaban a ambos kora con una mezcla de miedo e incredulidad.

Cuando Klandon bajó las manos lentamente y parpadeó repetidamente Davon se apresuró a preparar sus látigos a una distancia reducida. Alzó uno de sus puños a la altura del mentón cuando su compañero se giró hacia ella, los ojos grisáceos muy abiertos en espera de un movimiento negativo para atacar, pero el chico se limitó a fruncir el ceño y relamer sus labios secos. El riesgo de colarse en la cabeza de otro kora era no encontrar una salida de ella y perderse para siempre o dar acceso directo al control absoluto de tu cuerpo; el don era un arma de doble filo y el soldado de había entrenado para soportarlo durante años. Al instante la mujer soltó un sollozo incrédulo y bajó el brazo. Era él sin duda alguna.

—No tiene malas intenciones, al menos de momento, lo que planeó tiene un motivo honrado.
—¿Cuál?
—Terminar con el reinado de Vyest y liberar a los kora de sus tormentos —contestó Drace tomando a todos por sorpresa—, libertad para ustedes, la posibilidad de que elijan ser algo más que armas de gente poderosa. Que puedan mezclarse.

Un jadeo se escapó de los labios de la chica y estudió con aire incrédulo a su compañero, que asintió lentamente con la cabeza apretando mucho sus labios, después enfrentó al platinado con una ceja alzada.

—¡Él está muerto!
—¿En serio crees que sería tan estúpido para sentarse en ese trono sabiendo que una emboscada le esperaba hoy? —Alzó una de sus cejas rubias, imitando a la chica, después negó con la cabeza—. Contrató a un pobre humano para que se hiciera pasar por él y tu amiga le clavara esa daga en el corazón. Probablemente está muy lejos ahora planeando una guerra contra los kora.
—¿A ti que más te dan los otros kora? Tú eres libre y poderoso como para ser sometido a un rey estúpido. Dejaste arder ahí adentro a unos de los nuestros y no te importó porque saliste corriendo apenas Fark asesinó a Vyest.
—No siempre fui tan poderoso y astuto como ahora. —Su tono de voz fue amenazante y sus ojos brillaron con un desprecio momentáneo que hizo a Davon recordar que él era un ser inmortal—. Esos no eran kora reales, al menos no de los que se uniría a un levantamiento, son leales a él y no les importa lamer la mierda de sus botas siempre y cuando los mantenga a su lado. Te matarían antes de que intentaras convencerlos de otra cosa.

La muchacha recordó el odio en las miradas de aquellos guardias reales cuando intentaron atacarlos y las palabras desagradables que soltaban hacia ellos cuando llegaron a luchar. Eran de bandos enemigos pero parecía que no tenían ni un rastro de empatía por luchar contra sus semejantes por una buena obra.

—Ella no podía enfrentarse a él, no era ni la mitad de fuerte en poder y voluntad, ahí está la prueba cuando intentó hacerse con el poder del trono con la excusa de sanar su debilidad.
—¿Hiciste esto para convertirla en la villana? —indagó con un tono amargo que hizo al rubio alzar las cejas—. Todos hablarán de como la gran elegida ignoró la opción honrada para hacerse con el trono y Drace Norwood trató de impedirlo. ¿Era esta tu manera de limpiar tu nombre?
—Era la manera en la que debía de ser. 
—¿Según quién?
—El destino.

Klandon bufó por lo bajo y el platinado lo miró con los ojos oscuros muy serios. Davon se mantuvo con la cabeza fría ante aquella revelación.

Fue por una supuesta profecía que él había tatuado en cada uno de los cadáveres que dejaba tras su rastro que llegó a Fark la idea de que su vida era la indicada para ayudar a terminar el mal del reino. Días y noches en las que Davon deambulaba igual que un fantasma por el campamento en busca de un encuentro secreto con su amiga íntima para escuchar lo nuevo que había descubierto sobre aquella mítica historia que la convertiría en heroína si arrebataba el poder al rey y al mercenario más poderoso del planeta. Jamás había dudado de la esperanza de la dulce kora fori por el amor que le tenía y esa fue exactamente su perdición por no haber puesto en duda la palabra de un supuesto destino.

No volvería a confiar en la sentencia que veía el kora clus. Ella haría su propio destino sin importarle ese que ya estaba establecido. 

Observó calculadoramente al poderoso ser que estaba de pie a menos de tres metros de distancia y se ganó unas palmadas en la espalda de parte de su compañero soldado que busca introducirla en una burla personal dirigida a su enemigo.

—Háblame más de ese destino.
—¡Davon! —Klandon exclamó incrédulo pero la muchacha lo ignoró.
—Habla ahora, debemos irnos, o haré que te corten la lengua y haré tus tímpanos temblar hasta que exploten.

La amenaza salió con un siseo que cortó en el aire como una navaja. Ni siquiera Klandon se atrevió a decir una palabra; se limitó a quedarse a su lado con la mandíbula tensa. Drace sonrió de lado y juntó las palmas de sus manos frente a su pecho como si rezara.

—Creo que al fin nos entendemos. —Su máscara risueña calló y recitó sus siguientes palabras con una calma alarmante—. La palabra de lo sucedido a la kora fori se extenderá más rápido de lo que creemos, incluso antes de que llegaran ya había mensajeros saliendo del reino con la noticia, a los ojos de los demás los kora se volverán un enemigo en común para las personas normales y exigirán a los monarcas que los controlen. Querrán un dominio mucho más grande sobre aquellos que nacen con dones y una cacería de brujas iniciará.

Davon se estremeció inconscientemente. Podía verlo justo ahora en su cabeza, el engaño en el que habían caído y el pozo en el que Fark los había metido por no haber luchado con más fuerza contra sus impulsos, no quería dejarse influir por las palabras del sujeto de ojos negros pero todo tenía sentido para ella y no dudaba de que eso era verdadero al menos.

—¿Quién accedería a matar inocentes?
—Los reyes de otras tierras y el de este reino sin duda lo harían. —El tono de voz que empleó para decir la verdad fue tan casual como acusatorio—. Ya lo han hecho, por años, las chicas kora son el claro ejemplo de la poca compasión que nos tienen.

La chica comprendió esa parte también y, aunque Drace no la miró mientras dijo eso, sintió el peso de sus palabras caer sobre sus hombros por la indirecta. 

Ella más que nadie sabía lo que era ser una de ellos sin poseer el entrenamiento para poder defenderse sin usar sus dones. Las chicas kora eran enviadas a una academia cuando cumplían la mayoría de edad y las educaban para servir a gente poderosa, eran un trofeo más y una especie de juguete para personas importantes que a menudo se tomaban la libertad de pasarse de listos con sus sirvientas y cometían toda clase de atrocidades, esa fue una de las principales razones que tuvo Davon para decidir infiltrarse como un varón en el ejército de su especie. Quería estar rodeada de los suyos para estar cerca de Fark para protegerla en caso de que le ocurriera algo. Su amiga era poderosa con su don pero ella aprendió durante tres años a lograr la victoria con ayuda de sus propios puños.

Había vivido horrores en su tiempo de servicio pero agradecía a todas las heridas que había obtenido ahí por darle las armas necesarias para convertirla en una máquina de pelea capaz de derribar a sus oponentes con ayuda de su ingenio y no tanta de su don. La habilidad que había heredado y la había colocado como una kora ica la mantenía oculta en el combate, incluso en el entrenamiento se negaba ara tocar cuando había mucho público presente, porque el poder de sus cuerdas vocales revelaba su verdadera identidad si lograba descuidarse. 

Klandon miró de soslayo a la soldado que contemplaba un punto muerto en el cielo y deseó que el aturdimiento que veía en su mirada fuera duda y no dolor. Finalmente ella lo miró de regreso y notó esa valentía en sus iris claros que lo habían mirado durante meses en las misiones que tomaban juntos sin importar el riesgo que tuvieran.

—¿Dónde empezarán los asesinatos? —preguntó la chica finalmente.
—Veo lo que será pero no con todos los detalles. —Drace gruñó.
—Tenemos que movernos entonces para averiguarlo. Tenemos que mandar espías o contactar con algunos. 
—Yo conozco a alguien en ciudad Xiam. —La pareja se volteó al escuchar la voz firme de uno de sus compañeros y se sorprendieron de encontrar a Hiwe con el rostro serio a pesar de los múltiples cortes que llevaba en el rostro—. Tiene una red de espías por una buena parte de los nueve territorios y podría ayudarnos por una suma de dinero.
—Es bueno saberlo Hiw, gracias por decirlo. —Klandon murmuró.

Davon observó por primera vez con detalle las condiciones de sus compañeros y, en el fondo, se culpó por haberlos arrastrado hasta ahí por una pequeña ventaja que ni siquiera sabían con certeza que tomarían. Detestó en el momento haber confiado ciegamente en Fark y haber cegado sus sentidos por el impulso de su estúpido corazón. Ella pudo haber notado que el plan tenía una doble intención y se hubiera evitado las muertes y las lesiones de aquellos que estuvieron en el tiempo en el cual la difunta kora la había olvidado.

Se mordió el labio con fuerza y probó la sal de la mezcla de sudor, sangre, hollín y lágrimas que cubrían la reseca piel de su boca. La muestra de la prueba que había enfrentado aquel día y había superado. Hizo presión en la agarradera de sus látigos e inhalo con fuerza el aire nocturno que comenzaba a llenarse de humo nuevamente.

—Soy Davon Havoc, una kora, traicioné a mi nación y a mi rey al fingir ser un chico para entrar en el ejército para proteger a mi amiga. —Desenredó los látigos de sus antebrazos y adoptó una postura erguida mientras caminaba para hablar hacia todos los presentes—. Nunca quise servir a un rico sin escrúpulos y preferí aprender a defenderme con un arma o, mejor, sin ella y sin mis poderes. Me rompí y fracturé huesos, extremidades e incluso órganos intentándolo pero siempre me levantaba. Jamás di mi brazo a torcer.

Klandon la miraba con los labios apretados y los ojos anaranjados brillando como los de un gato que seguía sus movimientos sin decir nada. Ella notaba por el rabillo del ojo a sus compañeros removerse incómodos en sus lugares y con expresiones incrédulas en sus rostros cansados.

—Sé que ahora les será difícil creerme pero les prometo que voy a compensar lo que hice, limpiaré la sangre de los inocentes que corre por mis manos, porque la culpa no será solamente de Fark sino también mía. —Ella miró con la cabeza inclinada a Drace que asintió brevemente ante su declaración—. Seré una traidora, mandarán asesinos por mi cabeza, y me perseguirán hasta cualquier lugar de este planeta en el que decida esconderme con el odio de muchas personas. Kora y personas normales. Jamás descansaré sí paso mi vida entera huyendo.
—Los leales a Vyest que lograron escapar no tardarán en lloriquear el valor que tuvo una kora ica para hacerles frente y tratarán de acabarte antes de que puedas acercarte al rey. —El rubio platinado agregó con voz grave—. Jamás se había visto algo así y ellos temen a lo desconocido.
—Tu nombre recorrerá los nueve territorios. —Aportó Klandon luciendo sombrío.
—Y por eso les voy a demostrar lo que una kora puede hacer.

De inmediato, uno por uno, los soldados con los que había convivido en los últimos meses y aquellos que se habían incorporado a ellos para escoltar a Ferk se arrodillaron en el suelo con una mano en su pecho. Un símbolo de respeto y admiración. 

Se giró hacia el mercenario, que la observaba sin expresión alguna, caminó con grandes pasos hasta que estuvo tan cerca que la punta de sus zapatos se tocaban. 

—No confío en ti, ni un poco, pero desconfío más de la gente que entrega a chicos y chicas inocentes a una muerte segura. 
—Y da la casualidad de que yo no confío en nadie que no sea yo mismo.
—¿A dónde irás ahora?

El platinado sonrió y dio un paso hacia atrás rascando su mentón. En ese momento y tan cerca Davon olvidó que él era un ser inmortal, llevaba pisando esa tierra cientos de años, porque su apariencia era tan humanamente joven que incluso parecía un hombre normal con un refinado gusto por la ropa elegante. 

—Soy el peor villano del que han hablado en los nueve territorios durante décadas y están por limpiar mi nombre de la lista negra. Viviré mi vida de libertad un rato.
—Voy contigo.
—Mancharás mi nueva reputación. 
—No es como si te haya importado en los últimos cientos de años. —La chica alzó el mentón cuando los ojos negros la miraron duramente—. ¿Pasarás huyendo hasta que llegue el momento de hacer otra aparición victoriosa que te proclame héroe? 
—Prefiero mantenerme con vida, no como tú, no dudes en que ayudaré cuando llegue el momento como debe de ser.
—A veces no sé si hablas por las cosas que te muestra el destino o la cobardía que se apodera de ti. 

Una mirada cargada de furia bastó para que el suelo volviera a temblar como unos minutos antes cuando estaban atrapados dentro del salón del trono y Davon escuchó a sus espaldas a Klandon moverse hacia ella. Drace Norwood levantó una mano en el aire, ganándose un coro de exclamaciones de los presentes, la chica no se movió ni un milímetro mientras él levantaba la otra y comenzaba a sacarse los guantes de cuero hasta revelar sus manos delgadas y elegantes. Tendió la derecha a la kora.

—No sé si estoy haciendo lo correcto o si esto lleve el destino a un final catastrófico pero ahora entiendo por qué los soldados te han seguido incluso después de que supieron de tu traición. No solamente tienes un espíritu audaz sino que una boca inteligente.
—Es un cumplido.
—Espero que sepas en lo que te estas metiendo. —El mercenario murmuró ignorando su comentario anterior—. El destino no me ha mostrado nada a partir de este momento y a ningún hombre le ha ido bien antes por tratar de guiarse sin el camino del destino.
—Suerte para todos que no soy un hombre.

Y con un fuerte apretón tomó la mano del rubio. Forjando un pacto para conducir un futuro incierto.
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Creatividad Impulsiva {escritos. Empty Re: Creatividad Impulsiva {escritos.

Mensaje por Jaaayleen. el Mar 28 Ene 2020, 5:27 pm


Fireworks
premisa: Spoiler abajo // autor/a:@Jaaaylen

"Se supone que la Víspera de Año Nuevo seria maravillosa. En vez de eso termino encerrada en una prisión con mi ex novio y nuestro mejor amigo.

Todo comenzó hoy en la tarde a eso de las 4 p.m., me encontraba en mi habitación bastante aburrida, revisaba las publicaciones de personas a las cual seguía en Instagram sin importarme el contenido que subían.

“All the good girls go to hell, Cause even God herself has enemies.” Tarareé mientras la canción era reproducida desde mi laptop. Mi atención se volvió a mi teléfono cuando vi una llamada entrante de una de las personas que menos esperaba.

“¿Que puedo hacer por ti Jason?” Conteste fastidiada.

“Joss soy yo.” Mi mejor amigo Louis respondió con es típico tono meloso que lo caracterizaba.

“Dime cariño”
“Necesito que vengas por mi y Jason.” Suplico.

“¿Donde estas?” Disgustada me levante de mi cama y tome las llaves del auto.

“En la segunda con Roth Street en la trecientos cuarenta, ven rápido te necesitamos.” Dijo antes de colgar.

Suspire molesta antes de trotar escaleras abajo hasta mi auto. Diez minutos después me encontraba enfrente de una tienda de pirotecnia. Baje del auto y camine hasta la puerta de esta y antes de entrar alguien salió de ella.

“¿Que diablos estas haciendo aquí?”

“Si, yo también estoy súper feliz de verte Jason.” Rodé los ojos y camine hacia Louis que se había mantenido silencioso, bastante raro en él.

“¿Que hiciste?

“Nos metimos en problemas con los chicos incorrectos.” Jason respondió avergonzado.

“¿Que clase de problemas?”

“No es necesario saberlo Joss.” Respondió esta vez Louis.

"Necesitamos algo para distraerlos, o que lo olviden.”
Pensé por unos segundo antes de sonreír.

“Conozco esa cara.” Murmuro Jason mientras negaba frenéticamente.

“Tengo una solución.”

“Gracias al cielo.” Exclamo Louis alzando su brazos.

“Pero involucra fuego” Aclare mientras dirigía mi mirada a la tienda de pirotecnia.

“No. Absolutamente no.” Negó Jason delirante.

“¿Acaso estas demente?” Se quejo Louis caminando de un lado a otro.

“¿Enserio quieres que te responda?” Le dije con una sonrisa. “Tu me pediste que los ayudara.”

“Estas loca.” Dijo esta vez Jason.

“No decías eso cuando salíamos.”

Rodó los ojos y se alejo unos cuantos metros mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo.

Camine hacia la tienda acompañada de Louis que no dejaba de asegurar que entre Jason y yo aún quedaba una chispa, era evidente habíamos terminado hace apenas un mes.

“Louis, si no cierras tu linda boquita te meteré uno de estos por el culo.” Le amenace tomando uno de los petardos de la estantería.

El sólo asintió sin decir una palabra y camino hacia el mostrador, tomé unos cuantos petardos más y camine en su dirección.

“¿Estás segura de que quieres hacer eso?” Preguntó Louis inseguro. “La ultima vez que lo intentaste, exploto todo.”

Rodé los ojos dejando un par de billetes en el mostrador, eso había pasado hace unos cinco años atrás y ya era momento de olvidarlo.

“Louis, si no vas a querer mi ayuda mejor me voy.” Tome el recibo y la bolsa de mi compra y salí de la tienda con Louis pisándome los talones. “Si no quieren hacer las cosas a mi manera entonces me voy.” Les dije una vez que ya estábamos junto a Jason.

“Es lo mas estúpido que podríamos hacer.” Dijo Jason esquivando mi mirada. “Te dije que llamáramos a alguien más.” Esta vez se dirigió a Louis, bastante molesto.

“No tengo problema en irme Jason” Comenté airada.“Además esto solo lo hago por Louis.”

“Nos meterás en muchísimos problemas con tus ideas descabelladas.” Agregó Jason.

“¿Qué?, ¿Quieres que vaya y les lance purpurina mientras canto Party in the U.S.A?”

“No sería mala idea”

“Maldición Jason, ¿Qué es lo que te molesta tanto?” Le pregunté lo que me había guardado todo este mes.

Me miro sin ninguna emoción reflejada en su rostro, paso su mano por su cabello revolviéndolo y suspiro agotado.

“Están en el bar de Anne.” Dijo subiendo a la parte trasera de mi auto.

Apreté los labios en una línea recta bastante molesta de que no fuera capas de contestar mi pregunta, ignore todo sentimiento de rabia y subí al asiento del conductor mientras que Louis subía de copiloto.

“¿Puedo poner música?” Louis pregunto en un vano intento de romper el hielo.

“Claro.” Le respondí secamente.

En el transcurso del viaje lo único que se podía oír dentro del auto eran las canciones emitidas por la radio.

Estacione a una cuadra del bar y apague la música para darle las instrucciones.

“Esto es lo que haremos, entrare al bar y hablare con los guardias o quien sea para asegurarme de que esos idiotas estén dentro.”

“Son fáciles de reconocer ya que todos ocupan chaquetas de motoqueros” Dijo Louis.

“¿Porque tienes que entrar tú ?” Interrumpió Jason con el ceño fruncido.

“Las preguntas al ultimo por favor, y entraré yo por que a mi no me conocen.” Aclare antes de seguir. “Bueno, saldré luego de eso y tiraremos los petardos donde estacionan sus motos o autos lo que sea.”

Baje del auto evitando mas preguntas, camine hacia el local sin esperarlos. Apenas ingrese al bar una mezcla de alcohol y cigarrillos invadió mis fosas nasales provocando un pequeño mareo. Tome un par de bocanadas antes de recorrer el bar intentando divisar al grupo de chicos que buscábamos.

“Hey preciosa, ¿Te gustaría pasar un buen rato?” Grito un tipo en mi dirección.

“Eres repugnante.” Le respondí sacándole mi dedo medio.

Rodé los ojos y seguí caminando hasta llegar a la barra donde una chica se encontraba sirviendo tragos.

“¿Estas perdida?” Me pregunto ella apoyando sus codos en la barra.

“Estoy buscando a unos chicos, son los que tienen sus motos estacionadas ahí afuera.”

“Te gustan los tipos peligrosos ¿Eh?”

“Me deben algo.” Me encogí de hombros.

“Están en la parte trasera, no tardan en salir.” Dijo antes de alejarse para atender a las demás personas que estaban esperando.

Salí del lugar y divise a Louis y James unos metros alejados del bar.

“Todo listo, solo tenemos que esperar unos cinco minutos antes de prender estas cosas.” Ambos chicos asintieron.

Las sirenas policiales se escucharon cerca de nosotros, cinco segundos más tarde me encontraba corriendo a mi auto que estaba siendo enganchado a una grúa. Un policía anotaba algo en una carpeta mientras que el otro le daba instrucciones al de la grúa.

“Señor oficial, ¿Cuál es el problema?” Le pregunté algo nerviosa.

“Su auto se encontraba mal estacionado.” Dijo sin tomarme mucha importancia.

“No veo ningún cartel aquí que indique que no puede estacionarse.” James intervino de manera respetuosa.

“Miren niños, es año nuevo así que no perderé mi tiempo peleando con ustedes.”

“Estúpido oficial.” Dijo Louis.

“¿Qué tienes en las manos niño?” Le preguntó el policía acercándose a Louis que con su mano sostenía un petardo.

“Es una velita.” Murmuró nervioso.

“Y yo tengo cinco años.” Respondió sacando sus esposas.

“Vendrás conmigo.” Le dio vuelta colocando las esposas alrededor de sus muñecas.

“No puede llevárselo no ha hecho nada.” Dije molesta.
El me miró cansado antes de llamar a su compañero.

“James, la señorita también vendrá con nosotros.”

“A ella no la tocas.” James se posicionó delante de mí impidiéndole el paso al policía.

“Su noviecito la acompañará.” Dijo su compañero antes de esposar a James y subirlo a la patrulla junto a Louis.

“Quizás quieras evitar el que te esposemos.” Dijo el primer oficial.

Yo asentí resignada, subí al auto con la cabeza gacha y una mueca.

Luego de unos diez minutos al fin llegamos a la comisaria. Con ayuda de dos oficiales más nos escoltaron dentro del edificio.

“Pon a los detenidos en la celda 10.” Ordenó el oficial que nos detuvo a su compañero.

Pasamos por varias celdas que retenía a algunas personas dentro de ellas, algunos parecían verdaderos delincuentes.

“Tienen una sola llamada por persona, no más de tres minutos.” Informó el policía. “¿Quién va primero?”

Louis alzó la mano rápidamente, el oficial nos hizo entrar en una celda nauseabundo antes de irse con mi amigo a la recepción.

“¿Estas bien?” Preguntó James sentándose en la banca metálica que allí se encontraba.

“No pensé que te interesaba.” Rodé los ojos.

“Me preocupo por ti Joss.

“Tienes que parar de hacer eso.”

“¿El qué?” Cuestionó James confundido.

“Decir cosas que me hacen querer besarte.” Dije molesta.
El sólo me miró por unos segundo antes de suspirar.

“¿Sería mala idea si te beso ahora mismo?”

“Si, definitivamente.” Respondí acercándome a él.

“Oh…”

“¿Entonces? ¿Qué estas esperando?”

Sin pensarlo dos veces junte nuestros labios en un beso desesperado.

“Sabía que iban a volver.” Se burló Louis antes de ingresar a la celda.

PREMISAS:
Se supone que la Víspera de Año Nuevo sería maravillosa. En vez de eso, termino encerradx en una prisión.

El teléfono suena. La voz del otro lado dice: "Te necesitamos otra vez", y luego  cuelga.

—Tengo una solución.
—Gracias al cielo.
—Pero involucra fuego.
—No. Absolutamente no

"¿Estás segurx de que quieres hacer eso? La última vez que lo intentaste, explotó todo."

—¿Qué diablos estás haciendo aquí?
—Si, yo también estoy super feliz de verte.

—Tienes que parar de hacer eso.
—¿El qué?
—Decir cosas que me hacen querer besarte.


—¿Sería mala idea si te beso ahora mismo?
—Si, definitivamente.
—Oh…
—¿Entonces? ¿Qué estas esperando?

—¿Acaso estás demente?
—¿En serio quieres que te responda?

Jaaayleen.
Jaaayleen.


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