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Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
O W N :: Archivos :: Novelas Abandonadas
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Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
—Por supuesto que podéis sentaros. —________________ sonrió y volvió a ocupar su asiento, deseando que los dos hombres se hubieran dirigido directamente a las pistas de esquí en vez de entrometerse en sus pensamientos.
—Mi padre me llamó por teléfono anoche y me dijo que estabas aquí —comentó Wagner antes de indicarle a la camarera que sirviera otras dos tazas de café—. Si te soy sincero, sonaba realmente furioso. —Hizo una mueca—. ¿Todavía te llevas mal con él?
La joven se encogió de hombros a modo de respuesta y se reclinó en el asiento.
—¿Acaso ________________ se ha llevado bien con alguien alguna vez? —soltó entonces Grant, con aquella voz gangosa tan característica suya que ponía a la joven de los nervios—. En realidad, Wagner, creo que eres la única persona que le importa en nuestro círculo.
Wagner se rió mientras ________________ le dirigía a Grant una sonrisa tensa.
—Puede que se deba a que Wagner no es tan insultante conmigo como el resto de vosotros —replicó calmada—. Deberías aprender de él, Grant.
El aludido levantó la barbilla con desdén.
—Lo dudo mucho. Has pasado tanto tiempo relacionándote con la plebe que ya piensas como ellos.
________________ contuvo el impulso de darle una bofetada. Lo bueno de relacionarse con la gente real era precisamente eso, que eran reales. Tenían objetivos y luchaban por una vida mejor en la que no había tanta corrupción como en las altas esteras.
—Lo tomaré como un cumplido, Grant —le respondió ladeando la cabeza y brindándole otra tensa sonrisa—. Lo bueno de la «plebe» es que no finge ser lo que no es. Por otro lado, no he podido dejar de observar que los más privilegiados suelen ser más vulgares que aquellos a los que miran por encima del hombro.
—Sigues siendo una arpía, ¿verdad? —le espetó él, fulminándola con la mirada.
—Ya es suficiente, Grant —intervino entonces Wagner con voz dura—. Si piensas seguir comportándote como un estúpido, entonces ya puedes largarte a la estación de esquí. Nos encontraremos allí más tarde.
Grant apretó los labios y dirigió una mirada a ________________ cargada de odio.
—Creo que será lo mejor. La compañía aquí deja mucho que desear. —Se levantó sin despedirse y se marchó sin más.
________________ lo siguió con la mirada y sólo se relajó cuando desapareció por la puerta. Había tenido que hacer un enorme esfuerzo para no decirle exactamente lo que pensaba de él.
—Pasa demasiado tiempo con mi padre. —Wagner suspiró y se llevó la taza a los labios para tomar un sorbo de café. Su voz estaba llena de tristeza—. Se han hecho íntimos amigos durante los últimos años.
—Wagner, tú jamás te has comportado como tu padre —dijo ella—. Y no sabes cómo me alegro por eso. Por desgracia, Grant es una réplica de Ford.
Wagner negó con la cabeza en respuesta antes de levantar la mirada hacia ella.
—Te he echado de menos, ________________. Tenerte aquí es casi como recuperar a Anna.
A la joven se le oprimió el corazón al oírle hablar de su difunta hermana.
—Yo también la echo de menos. —Habían pasado muchos años desde que Anna y su madre había sido asesinadas, pero la rabia y el dolor de aquel salvaje atentado todavía pervivía en la memoria de la joven.
Siguieron hablando durante unos minutos más del pasado y, cuando Wagner terminó el café y se dispuso a marcharse, le hizo una advertencia mirándola a los ojos.
—Mi padre quiere que te largues de Aspen. —Su voz denotaba la preocupación que sentía—. Te pondrá las cosas difíciles.
—Algo que se le da muy bien. —________________ sonrió con despreocupación—. Hace un año que regresé, Wagner. Estoy segura de que ya se ha dado cuenta de que no puede echarme de aquí.
—Pero seguirá intentándolo —le aseguró—. Cuídate ¿quieres? Odiaría ver cómo se sale con la suya.
Tras decir aquello, Wagner se inclinó para besarla en la mejilla y abandonó el restaurante. ________________ frunció el ceño, pensativa, preguntándose por enésima vez si Ford Grace no hubiera preferido que su hijo fuera como Grant Waterstone.
Lo más probable era que sí. Pero si ése hubiese sido el caso, ________________ no sería su amiga. Wagner no era un hombre frío y calculador como Ford Grace o Grant Waterstone. Sabía que Ford había acogido a Grant bajo su ala para moldearlo a su antojo. Aunque lo cierto era que Grant ya tenía suficiente apoyo en su padre, Samuel Waterstone, que pensaba que su hijo mayor era perfecto.
En realidad, era un ejemplo más de los chicos con los que ________________ había crecido. El típico niño bien que había sido educado para que pensara que era superior al resto del mundo y que no existían normas. Y como resultado de esa educación, Grant se había convertido en un ser frío y sin compasión. En un hombre carente de honor.
________________ se tomó el café, conteniendo a duras penas su rabia al pensar en la crueldad apenas disimulada que existía en el mundo en el que había crecido. Casi había conseguido tranquilizarse cuando vio a Raymond entrando en el restaurante con su menuda y sonriente esposa.
Mary era una mujer atractiva de unos cincuenta años, demasiado bondadosa y atractiva para haber acabado con un hombre tan arrogante y cruel como Raymond.
Se puso en pie y, sin prisas, cruzó la cafetería hacia el restaurante, satisfecha por el hecho de que la pareja no le hubiera hecho esperar.
—________________. —Raymond se puso en pie cortésmente cuando el maître la escoltó a la mesa unos momentos después—. Puntual como siempre.
Sin inmutarse por aquella repentina cordialidad, la joven permitió que le cogiera las manos con las suyas, frías y fofas, y que le diera un beso demasiado húmedo en la mejilla.
Conteniendo un estremecimiento de asco antes de apartarse de él, compuso una sonrisa y se volvió hacia su amiga.
—Hola, Mary —la saludó, al tiempo que se inclinaba para besar su rostro perfectamente maquillado—. ¿Cómo te encuentras?
—Muy bien, querida —respondió Mary con una genuina sonrisa en los labios—. He oído por ahí que tienes un nuevo pretendiente. Uno muy atractivo.
________________ giró la cabeza hacia Raymond, consciente de que él conocía perfectamente el historial de Joseph y preguntándose qué le habría contado a su esposa.
—A Mary le encantan los cotilleos, querida. —Le lanzó una mirada indulgente a su esposa—. Creo que uno de los invitados de la fiesta de anoche mencionó que tu amigo podría tener un pasado un tanto oscuro.
—¿Joseph? ¿Un pasado oscuro? —________________ sonrió como si el simple pensamiento la divirtiera—. Tendré que preguntárselo.
—Espero que sí lo tenga —dijo Mary haciendo un mohín—. Eso animaría un poco nuestro círculo.
________________ consiguió mantener una expresión neutra a pesar de lo que estaba escuchando. Los rumores que circulaban no eran los más adecuados, aunque, al menos, no eran del dominio público. Las familias con las que llevaba relacionándose toda la vida cotilleaban entre ellas, pero con nadie más. Era lo que solía llamarse honor entre ladrones.
—A Mary le gusta pensar que está rodeada de gente con pasados siniestros —comentó Raymond en un tono sorprendentemente cariñoso, igual que la mirada que le dirigió a su esposa—. Cree que las misiones que llevábamos a cabo en la CIA estaban llenas de peligro y romance.
—Nada más lejos de la realidad. Todo consistía en aburridas revisiones de historiales, café negro, capos de la droga o traficantes de armas con el pelo grasiento —adujo ________________ con diversión—. ¿Crees que lo echamos de menos?
—Dedicaste varios años a ese trabajo —le recordó Mary—. Si no lo hubieses disfrutado, lo habrías abandonado antes.
________________ negó con la cabeza. «Disfrutar» no era la palabra que ella habría empleado para describir lo que sentía por su carrera.
—Era un trabajo que nadie quería que hiciera. —Se encogió de hombros, preguntándose si no sería ésa la razón por la que lo había elegido—. Me di cuenta demasiado tarde de todo lo que estaba dejando atrás.
—Por aquel entonces eras una jovencita muy rebelde —suspiró Mary—. Tenías muy preocupada a tu familia.
—Mi padre no hizo más que gritarme cuando se lo dije —confesó con una sonrisa nostálgica—. Le costó mucho perdonarme.
No miró a Raymond, pero pudo sentir que la observaba y tomaba nota de sus palabras, de su tono y su expresión. Por mucho que lo odiara, tenía que reconocer que él había sido un buen agente y que le habían enseñado a evaluar a todo aquel a quien considerara peligroso; así que tendría que poner todo su empeño en engañarlo.
Y lo haría. Al fin y al cabo, ella también había sido una buena agente.
La conversación dio paso a temas más triviales mientras esperaban las bebidas. ________________ trató de relajarse y contener la repulsión que sentía por tener que compartir mesa con un traidor, aunque se consoló pensando que había tenido que compartir comidas mucho peores que ésa.
—Espero que no te importe, ________________, pero he invitado a otras personas a comer con nosotros —anunció de repente Raymond cuando el camarero se acercó a la mesa—. Fue un impulso de última hora.
NiinnyJonas
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
aww ese tipo me cayo mal!!!!
Que le pasa?! Esta operado del cerebro o que?!
Siguela!!
Que le pasa?! Esta operado del cerebro o que?!
Siguela!!
aranzhitha
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
aaaaaahhhhh!!!!.... pon pronto el que sigue!!!!!
chelis
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
—Claro que no —respondió la joven—. Has sido muy amable al invitarme también.
Raymond le sonrió de una forma mucho más arrogante de lo habitual antes de girar la cabeza. Le hizo un gesto con la cabeza al camarero, y éste desapareció a toda prisa.
Unos minutos después ________________ levantó la mirada de la carta y tuvo que obligarse a mantener el rostro sereno, a pesar de que la furia que crecía rápidamente en su interior estaba a punto de desbordarse.
Ford, en cambio, no logró disimular su ira. Se acercó a la mesa lentamente con el rostro tenso y los ojos grises casi negros por la cólera, mientras desplazaba la mirada de su hermana a su cuñado. Se desabrochó los botones de la chaqueta de seda con sus blancas y cuidadas manos, y abrió la prenda de un tirón antes de tomar asiento en la silla que el camarero le ofrecía, agradeciendo su gesto con un seco «gracias».
________________ frunció el ceño e inspiró lenta y profundamente, consciente de que hubiera sido extraño no mostrar ninguna reacción ante la presencia de aquel hijo de perra.
—No me dijiste que habías invitado a más gente, Ray —masculló Ford entre dientes.
—Mary me dijo que quería ver a ________________ y me pareció que sería bueno que los dos enterrarais el hacha de guerra, por así decirlo. Esta enemistad no es buena para los negocios. Además, sé cuánto odias los chismes —argumentó Raymond con voz suave y tranquila—. Y la gente comienza a murmurar.
Ford apretó los labios cuando el camarero tomó nota de las bebidas. Pidió un whisky y volvió a mirar a ________________ después de que el camarero se marchara.
—Deberías largarte de Aspen —le dijo en tono amenazador—. O dejar de amargarme la vida.
La joven tragó saliva antes de hablar.
—Ahora que he regresado a mi hogar, no permitiré que nadie me eche de aquí —replicó, notando las miradas fijas de Raymond y Mary sobre ella.
—Tu padre hubiera disfrutado de un almuerzo así antes de morir. —Ford la atacó de forma directa y brutal, metiendo el dedo en la llaga.
—También yo. —La joven levantó la mirada del menú, recordando las constantes discusiones que tenía con su padre por culpa de su amistad con Ford.
Aquel hombre se había deshecho de su esposa y de su hija, y aun así su padre le había ofrecido su hombro y consuelo en el entierro.
—Le rompiste el corazón —masculló Ford.
________________ quiso replicarle que al menos no le había matado; sin embargo, se mordió la lengua y lo miró con calma por encima de la mesa.
—Nos vimos muchas más veces de las que imaginas. Los dos sabíamos cuánto nos queríamos, pero mi padre no podía vivir mi vida por mí.
—Ford, ¿no crees que es hora de dejar el pasado atrás? —intervino entonces Mary con suavidad—. Dale una oportunidad. Éste es su hogar. Fuiste el mejor amigo de su padre. Él hubiera querido que la recibieras con los brazos abiertos, no que la hicieras sentir culpable.
________________ habría agradecido esas palabras si en realidad hubiera vuelto a casa con esa intención. Pero Aspen no era su hogar y aquélla no era su gente. Allí no había nadie que la conociera, nadie que comprendiera la batalla que había emprendido cuando se había ido de casa.
Ni siquiera su padre lo había comprendido. De haberlo hecho, jamás les habría dicho a sus amigos que su hija trabajaba para la CIA. Jamás hubiera interferido en su trabajo ni se hubiera asegurado de que no le asignaran las misiones que le habrían permitido ascender dentro de la Agencia.
Su superior, Milburn Rushmore, se había encargado de no involucrarla en nada que fuera demasiado peligroso, y siempre había corrido a sacarla de cualquier aprieto en el que se hubiera metido.
—Tu hermano y yo tenemos puntos de vista diferentes sobre muchas cosas, Mary —le dijo a su amiga mientras volvía la mirada a Ford—. Pero puedo vivir con eso si él también puede.
Ford apretó los dientes y le devolvió la mirada con una extraña expresión de alivio, como si hubiera esperado algo peor de ella. No obstante, su expresión también indicaba que aquella pequeña concesión por parte de ________________ era importante para él. Por supuesto que lo era. Sería difícil hacer negocios ilegales con ella si fuera de otra manera.
—Entonces, problema resuelto —anunció Raymond con una agradable sonrisa—. Todavía espero a otro invitado, pero si queréis podemos pedir ya. Me dijo que se retrasaría.
________________ hizo un gesto afirmativo con la cabeza, producto del muro protector que había erigido a su alrededor. Existían ciertas reglas en aquel lugar, tácitas y no escritas, que no le había importado quebrantar antes; sin embargo, ahora, necesitaba la aprobación a la que siempre había dado la espalda. De lo contrario, perdería la oportunidad de lograr que finalmente se hiciera justicia.
—Ah, ya está aquí. —Había una profunda satisfacción en la voz de Raymond mientras miraba por encima del hombro de ________________.
Ella se volvió y tuvo que ocultar una sonrisa al ver que Joseph se acercaba a la mesa. Llevaba unos vaqueros negros y una camisa blanca bajo un largo abrigo de cuero negro, y, sin duda, parecía lo que realmente era. Sexy, encantador, peligroso. Con aquella indumentaria rompía el protocolo sobre qué ropa llevar en una ocasión como aquélla, pero ________________ sabía que a él no le importaban en absoluto las formalidades. Algunas reglas estaban hechas para ser rotas, y Joseph era condenadamente bueno rompiendo una tras otra.
Mientras el camarero apartaba la silla que había junto a ________________, Joseph se inclinó y la besó en la mejilla.
—Me preguntaba dónde te habías metido —comentó él lo suficientemente alto para que le oyeran todos.
—Bueno, no he sido tan difícil de encontrar, ¿verdad? —repuso ella con coqueta timidez—. Además, no me dijiste que quisieras almorzar conmigo.
Él tomó asiento lentamente, curvando sus labios en una amplia y seductora sonrisa.
—Deberías haberlo imaginado.
La joven arqueó una ceja de forma inquisitiva.
—Y tú deberías haber sido más claro.
—En el futuro me aseguraré de serlo.
________________ se mordió el labio inferior para no contestar. Con aquel último comentario, Joseph había demostrado que era él quien llevaba las riendas en la misión y no la dejaría olvidarlo.
—A ________________ le encanta traspasar los límites —le informó Ford a Joseph en tono tenso—. No está demasiado domada.
—No es eso lo que busco, señor Grace —le aseguró Joseph, tajante—. No quiero una esclava, sino una compañera. —Cubrió la mano de ella con la suya en un gesto posesivo y cariñoso a la vez—. Formamos una buena pareja ¿no cree?
La joven mantuvo su mano bajo la de él, le lanzó una mirada de reojo y permaneció quieta en callada aceptación. Él había dejado clara su postura, había marcado los límites.
El juego había comenzado.
NiinnyJonas
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
DIOS TIENES QUE SEGUIRLA POR FAVORRRRRRRRRRRRRRR!
fernanda
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
Joseph..... Joseph Jooooooseph!!!!!...... Jajajajajajaja........ Es nuestro héroe!!!!...
chelis
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
Capítulo Seis
Joseph no se podía creer que ________________ se hubiera reunido con Raymond Greer y con Ford Grace, los dos hombres que encabezaban su lista de sospechosos, sin informarle de ello. De no haber sido por la llamada que le había hecho Raymond a última hora de la mañana, no habría sabido dónde encontrarla.
Si se lo permitía, aquella mujer acabaría por volverle loco. ________________ desconfiaba de la Unidad. Tenía sus propios planes y aún no se había dignado a decirle exactamente cuáles eran.
Pero aquello tenía que acabar.
Joseph sabía muy bien lo que ella estaba haciendo, pero había llegado el momento de oírlo de sus labios. Había llegado el momento de aclarar las cosas.
Si todavía fuera la mujer que había sido cinco años antes, entonces le ordenaría que se quedara al margen de todo aquello. Sin embargo, aquel tiempo había cambiado a la joven. O, mejor dicho, el dolor la había hecho cambiar.
Al entrar en el camino de entrada de la mansión Serborne, Joseph clavó la mirada en la imponente edificación de dos plantas que se alzaba ante él. A pesar de su enorme tamaño, tenía unos enormes ventanales que conferían a la vivienda un aspecto rústico y acogedor a la vez.
Era el hogar al que ________________ le había dado la espalda. Había vivido allí antes de alejarse de su familia; una familia de la que había heredado una enorme fortuna y un conglomerado de empresas. Se había ido porque su padre no la había creído, porque la amistad con otro hombre había sido más importante para Ben Serborne que escuchar las sospechas de su hija acerca de que Ford había ordenado la muerte de su esposa Mathilda y su hija Anna.
La joven estaba tan segura de la culpabilidad de Ford que todavía seguía buscando pruebas de ello, todavía intentaba demostrarle a su difunto padre que el hombre que él había considerado su amigo era un asesino.
Apretando los labios con frustración, Joseph bajó del SUV que había conducido de vuelta mientras el mayordomo abría la puerta del copiloto para ayudar a bajar a ________________ del coche.
Tras darle las gracias al criado, la joven se alejó en dirección a la casa y Joseph la siguió con paso rápido.
—Vamos arriba —le dijo en voz baja, de manera que sólo ________________ lo oyera—. Tenemos que hablar.
Conversar no era lo único que tenía en mente, pero sería una buena manera de empezar.
—Por supuesto. —El tono de la joven era suave, aunque lo cierto era que no había nada suave en la tensión que inundaba su cuerpo.
Para un mero observador ella parecía relajada y sonriente, pero Joseph la conocía bien. Había trabajado lo suficiente con ________________ para reconocer las señales de tensión, y no pensaba que se debiera a la compañía que habían tenido en el almuerzo.
No, Raymond Greer y Ford Grace no la alteraban de esa manera, aunque la prepotencia de ambos podría llegar a provocar náuseas y acidez de estómago. Pero ella había crecido allí, los conocía, comprendía esa actitud y sabía cómo lograr que no la alterase.
Joseph la siguió hasta el dormitorio y cerró la puerta con llave antes de acercarse al tocador donde la joven había colocado un dispositivo antiescucha. Encendió el pequeño distorsionador de sonidos y se giró hacia ella para observarla con detenimiento.
________________ no parecía nerviosa. Se quitó la cazadora de piel y entró en el enorme vestidor anexo al dormitorio, donde se descalzó y colocó los zapatos de diseño junto a las zapatillas deportivas. Luego regresó al dormitorio, se acercó al tocador y guardó las joyas que había llevado en un pequeño joyero de plata grabada. Mantuvo en todo momento una expresión neutra, pero él podía sentir la tensión que emanaba de ella. Como una cuerda tensa que estuviera a punto de romperse.
—Deberías haberme avisado —dijo finalmente, apoyándose contra la pared—. Se supone que somos un equipo.
Ella levantó la cabeza y buscó su mirada en el espejo.
—¿Igual que tú me avisaste y me invitaste a la reunión que mantuviste con el resto de la Unidad esta mañana? —inquirió con ironía.
Joseph disimuló su sorpresa. ¿Cómo demonios había sabido ella que él se había reunido con el equipo?
Los labios de ________________ esbozaron una media sonrisa.
—No esperes mi colaboración si tú no haces lo mismo. — Remarcó cada palabra con voz serena—. Puedo ser un buen jugador de equipo si éste responde y entiende que trabajamos juntos.
Él apretó la mandíbula con fuerza al oír aquello.
—En este caso serás el único jugador de equipo —replicó cortante—. Te guste o no, ese equipo será invisible para ti, ________________. Es la única manera de hacerlo bien. No pongas las cosas más difíciles de lo que son.
—Así que soy el único jugador visible en este juego que nos traemos entre manos, ¿no? —repuso ella mientras se giraba con deliberada lentitud—. ¿De veras crees que será tan fácil, Joseph?
No, por supuesto que no lo creía. Sabía que ________________ les iba a poner las cosas jodidamente difíciles si la mantenía apartada de la Unidad. Pero ése era el trato. Ella no formaría parte del equipo; si lo hacía, se convertiría en un lastre cuando todo hubiera acabado.
—No será fácil —aceptó él—. Pero al menos ambos conseguiremos lo que queremos. Debería ser suficiente para ti.
La joven apretó los labios con irritación, cruzó los brazos sobre el pecho y le lanzó una mirada airada desde el otro lado de la habitación.
—Así que no tengo por qué saber quién es amigo o enemigo. —Su voz evidenciaba la tensión a la que estaba sometida—. Sólo debo seguir tus indicaciones y comportarme como una niña buena cuando me necesites para convencer a Warbucks de que eres la persona que busca, ¿no es así?
Él le dirigió una mirada burlona.
—Supongo que eso significa que no estás muy dispuesta, ¿verdad?
—En efecto —replicó la joven con fingida dulzura—. Sólo aceptaría esas condiciones si me hubiera vuelto loca.
Joseph sintió que le hervía la sangre de pura lujuria ante el tono sarcástico de su voz. Maldición, ella conocía demasiado bien qué teclas debía pulsar. Sólo tenía que arquear una ceja y mirarlo con aquel brillo desafiante en sus ojos color esmeralda para ponerlo más duro que cualquier otra mujer, y con mucha más rapidez.
Y ella lo sabía. La observó deslizar la mirada por su cuerpo hasta que reparó en su erección y ladeó la cabeza hacia un lado. Él la miró sin pestañear, disfrutando del rubor que le cubría las mejillas y sabiendo que ________________ era muy consciente de la reacción que provocaba en él.
—No encuentro apropiado que te excite esta conversación —le recriminó.
Joseph emitió un gruñido.
—¿Y desde cuándo tiene que ser apropiado? No cambies de tema, ________________. Tenemos que llegar a un acuerdo aquí y ahora. No quiero que vayas a más citas, almuerzos, cenas o conversaciones si yo no estoy invitado.
—¿Y tú me invitarás a las tuyas? —inquirió entrecerrando los ojos—. No seremos un equipo si uno de los dos no sigue las reglas, Joseph. Si puedes desaparecer para asistir a una de tus reuniones, yo también puedo desaparecer para ir a donde quiera.
Era suficiente. La joven le estaba desafiando a propósito, intentaba llevarle al límite en un tema en el que sabía que él no podía transigir y darle lo que ella quería. No era posible. Él no podría trabajar si la misión de la Unidad se veía perjudicada por darle demasiada información a ________________.
Antes de que ella pudiera evitarlo, Joseph atravesó la estancia y la estrechó con fuerza contra sí. Había muchas cosas que un hombre podía saber de una mujer cuando la abrazaba. En especial de una mujer tan decidida y terca como ________________.
La joven podría haber intentado zafarse de él, pero el deseo, la necesidad que Joseph veía en sus ojos pudo más que la obstinación. Lo sintió en la manera en que ella se amoldó a su cuerpo, en la manera en que suavizó los labios bajo los suyos.
En la manera en que perdió el control.
Joseph mordisqueó aquellos labios que se abrieron con anhelo bajo su boca. Buscó su lengua y la acarició con la suya. El deseo, la lujuria y algo oscuro, algo demasiado intenso y ardiente, le inundó hasta que sintió como si estuviera quemándose vivo.
Siempre había sido así con ella. La necesidad de poseerla era como una intensa llamarada que le arrebataba el sentido y le apretaba los testículos hasta que llegaba a preguntarse si podría aguantar tanta tensión.
NiinnyJonas
Re: Me duele amarte (Joe & _____) [Adaptación]
Bueno ...... Joseph es de sangre muy caliente!!!!!!.... Jajajajajajaja
chelis
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