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Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

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Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Dom 12 Ago 2018, 3:14 pm

Sinopsis. 
En la vida a uno le pueden pasar muchas cosas. Se piensa que cuando llegas a los 20 años apenas estas empezando a conocer el mundo. El ya lo recorrió, disfruta de su fama, tiene una carrera que ama con su vida, una familia que lo apoya incondicionalmente, no le faltan las chicas ni el dinero. Pero a veces, a uno le toca ver el lado oscuro del mundo. 
Hasta que él llegó.


+18. Contiene escenas explicitas, groserías y contenido subido de tono

¡Hola! Un placer de que entraran a esta linda historia que espero les encante.
Tengo que contarles que hace poco conocí a este hermoso chico de ojos cafes que enamora a cualquiera. De verdad, yo tenía canciones de el en mi celular y ni cuenta. Siempre decía "Que chida canción" pero jamás en la vida se me ocurrió buscar al cantante. Pero vi el amor con su reciente video, e inmediatamente me inspire. 
Hablando mas sobre la historia, quise que fuera lo más apegada a la vida real posible. estuve investigando y si me equivoco en cosas espero y me lo comenten. Entonces, regresando a lo que importa,  trata de una chica de 20 años llamada Kalila. Creció en Sonora, México. Es mala hablada, odia casi todas las cosas y a las personas. Es una chica solitaria y problemática. Le gusta meterse con gente que no debe, buscando adrenalina y diversión. Su madre la ama, pero como todo humano tiene sus traumas, que gracias a ellos, Kalila tiene una infancia horrible. Aun así, es una chica super dotada. 
Conoce a Shawn Mendes en un hotel, él es como yo me lo imagino. Muy dulce, derrocha ternura, un artista de corazón. Todavía no ha encontrado el amor de verdad,  ni tampoco conoce el mundo con ojos realistas. Es un total soñador. 
Kalila le demuestra que en el amor hay mucho sufrimiento, dolor y pasión. Y Shawn le enseña a soñar. 
Nota: Ya se que en la portada dice "Méndez", no se preocupen. Es con toda la intención y si quieren saber porque, pues lean :D 
Nota 2. Comenten que les parece porfavor! 
creepygusta


Última edición por JMGon1 el Vie 31 Ago 2018, 9:17 pm, editado 1 vez
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Dom 12 Ago 2018, 3:17 pm

Aquí esta el primer capitulo!
Comenten, pliiis. 

CAPÍTULO 1.
El color naranja del cielo era lindo. La verdad no era uno de mis colores favoritos, pero puesto en un amanecer en el desierto era agradable de ver. Aclarando, también odiaba el calor, por ende, el desierto. Pero aun así, iba a extrañar este lugar.
Tire mi cigarro al suelo, lo pise para no provocar ningún incendio con las ramas secas. Había por todos lados, y como no. En pleno Junio apenas y se podía salir a las 8 de la mañana para ir a trabajar. El calor era intenso, sofocante.
Me subí a mi moto, y antes que dieran las 7 de la mañana llegue a mi casa. Durante el trayecto reflexione varias cosas. Una de ellas, era el pinche desmadre que me iba a tocar limpiar gracias a la idiota de mi prima con su fiestita de anoche. Abusaba del hecho que me iba a ir a la universidad a Canadá, para hacer pedas cada fin de semana con sus amigos. Ni siquiera conocía a los chavalos que traía siempre. Es más, ni estaba invitada a sus fiestas. Igual y no importaba, yo tenía mis maneras de despedirme de mi pueblito lindo.
Hice una mueca, negando lo anteriormente dicho.
Me cagaba mi pueblo y la gente también. Pero aquí vivía mi mamá, asique lo recompensa. Sonora es reconocido por los narcos, los buchones  y el puto calorón de todos los días. Mis hobbies era pasarme en el rancho de mi madre, cuidando a los animales y la cosecha. Y por supuesto, cocinando. Estas piernas no se hacían con ejercicio, bebe. Se hacían con una buena tragazón.
Otra de las cosas por las que mi mente discutía era sobre la universidad. Me emocionaba, sí. ¿Pero qué haría yo en una escuela como esa? Y no me refiero a que no la armaría en la universidad. Claro que no. La licenciatura fue como pasar la secundaria con los ojos vendados. La maestría iba a hacer igual, pero esta vez como si fuera la preparatoria. Es pan comido. Era genial, a pesar de los cinco años que no hice nada mi beca seguía vigente. Era una oportunidad que no quería dejar escapar de nuevo. Ya no. Si lo hacía, mi vida quedaría atrapada aquí. En este pueblucho que en algunos años iba a dejar de existir.
Y lo era, ni siquiera tenía nombre. Todo la gente rara que lo conocía le ponían el nombre “la civilización del kilometro 21”. Porque si, estábamos en medio de la nada, con una gasolinera, un expendio y la tiendita de doña Chole.
Exactamente por esto quería irme a vivir a otro lado. Me compraría un terreno y trabajaría para la NASA. Digo, (no es por presumir….tal vez si, un poco) no por nada me gradué a los 7 años de la primaria, a los 8 de la secundaria, a los 10 de la preparatoria y a los 14 termine la licenciatura en física biomédica en la UNAM. En resumen, era una nerd.
¿Qué hice en los 5 años en el que no aproveche una beca para una de las mejores universidades en Canadá? Bueno, como cualquier chica sin recursos en México. Conseguirme un novio mayor que yo para que me haga una drogadicta, alcohólica y con traumas para el resto de mi vida. Lo usual.
Pero ya lo supere. Hace tiempo que lo hice. Y mientras no lo pensará todo iba ser mejor. Como sea, hay gente que la ha pasado peor.
Legue a mi casa. Todo el que vivía en el interior ya estaba despierto, haciendo su tarea diaria. Por fortuna, la casa ya estaba limpia. Mi prima Johana estaba muy campante en el sillón. Esa mocosa de 14 años iba a volverme loca. Nunca estaba en su casa, parecía que mi mama la había adoptado. Y hablando del rey de roma….
Mi madre al verme me regaño, dándome un golpe en la nuca. -¿Dónde chingados  andabas, Kalila?- Suspire, dejando mi mochila en uno de los sillones. -¡Tu camión sale en una hora! Y tu tirando la chirinola en quién sabe dónde- Me metió mi lonche, con algún dinero extra escondido –De seguro andabas con esos vagos con los que te juntas-
-Oh Dios, es un papacito- mi prima estaba mirando la televisión, tenía el sonido muy alto.
-¡Y tu bájale a tu pinche música!- le grito mi madre. La adolecente la miro mal, y a regañadientes le bajo dos rayitas.
-Estaba en la colina, mamá. – le respondí a la señora de la casa. Ella siguió limpiando la cocina. –Adivina que, Don Fernando le regalo la camioneta al nieto de doña Chole- le pase el chisme. Pero no solo era un simple regalo. Era “el” regalo. Todo el mundo sabía que Don Fernando era gay, y le gustaban los pequeños. Y el nieto digamos que también tenían gustos similares. Era la comidilla del pueblo.
Adoraba el chisme.
-¿y tu como sabes eso?- me pregunto mi madre –Estas en todo, menos en misa-
-Me lo conto Carlos-
-mmm otro de tus amigos vagos- Rodé los ojos.
-Y ándale, en vez de andar chismeando. ¿Ya preparaste tu maleta?-
-Desde anoche- asentí – y en una semana van a llegar todas mis cosas a la casa de mi padre. Ya sé. No me olvido- sabía que me lo iba a recalcar. Me miro un poco nostálgica. Pero el momento se acabó cuando mi prima, Johana, grito como loca.
-¡Es perfecto! ¡Mira, tía! ¡Su carita preciosa! Lo amo, lo amo, lo amor- beso su celular, la mira asqueada-
-Estas comiéndote todos los bichos de tu mano- le dije, acercándome a ella para ver porque tanto alboroto.
Ella me enseño su celular, mostrándome a un chico de cabello castaño. No pude verlo muy bien porque lo movía mucho. -¿no es perfecto?-
-Eres una ridícula.
-Es Shawn Mendes, querida- me contesto molesta – Es mi novio. Te juro que algún día iré a verlo, lo voy a secuestrar y me casaré con él.-
- ¿Eso te quita lo ridícula?-
-Tú no sabes- me dijo, volviendo a besar su celular.
-Hija, quiero hablar contigo-
-Uy. ¿ya te vas y te volviste a meter en problemas?-
-cállate- le pellizque el brazo, ella se quejó y yo me fui con mi madre. Hizo que la siguiera a su recamara. Me senté en su cama matrimonial y saco una caja muy bonita de su armario. Se sentó junto conmigo y sonrió. Era una mujer muy guapa. Se había tenido el cabello como unas 100 veces en su color natural y ahora decidió dejárselas, muy a regañadientes. Solo porque se le estaba cayendo el cabello. Detestaba sus canas, pero yo creo que la hacían ver con actitud y personalidad. Era única. Tenía que aceptar que no fue una buena madre en un tiempo, pero nunca dude que me amará.
Me pasaría a ella. Su color morena clara, sus ojos grandes, y el chingo de cabello negro que teníamos. Un chorro. Todas las ligas se me reventaban, por eso siempre traía el cabello suelto, despeinada. Ella si se peinaba, pero a mi valía madre.
Deje de ponerle atención y voltee a ver la caja. Ella la abrió y me tendió una fotografía. Trague saliva, volteando mis ojos hacia el techo.  –Es para que te cuide-
-No es necesario, mamá- se me hizo un nudo en el estómago. Trague saliva, evitando la sensación de culpa.
-Eduardo estaría muy orgulloso de ti- Sonreí. Sí. El estaría muy orgulloso. –Siempre quiso ver a su hermana realizada. Era su sueño-
-ya lo sé, mamá- tome la fotografía y se la devolví –No me gustaría perderla.-
-Oh, está bien- se inclinó de hombros, mostrándome una bolsita de más fotos –tengo más-
-Sale guapo- Mire el papel en mis manos. Se parecía a papá, menos por los ojos. Esos me tocaron a mí. De todas formas se veía igual de guapo.
-Sí, así es- mi madre lo miro nostálgica. Me puse nerviosa, no quería que empezará a llorar. – Él te amaba mucho, Kaly- su mirada mostro preocupación –Y yo sé que él estaría muy feliz porque fueras a estudiar, pero… nos preocupa que caigas de nuevo-
-Eso no va a pasar, mamá. Tranquila- tome sus manos, intentando animarla –Papá va a estar cerca y créeme, me siento mejor que hace un año. –
-Confió en ti, hija-
Le sonreí de oreja a oreja.
-vas a ver que esta señorita va a graduarse, y cuando sea una investigadora reconocida y gana mucho dinero voy a sacarte a ver el mundo- me guiñe un ojo, haciéndola reír.
-Quiero que me lleves a las Europas, para que estas viejas se mueran de envidia-  se acomodó el cabello, burlona.
-vas a ver que sí- le sonreí, segura de mi misma - y a la pinche huevona de mi prima también-
-Con esa boquita saludas a tu madre, malcriada- me regaño, pero por su sonrisa no la tome muy enserio.
La despedida fue más dura de lo que pensé. Pasar toda tu vida a lado de personas que siempre te estuvieron cuidando o que simplemente crecieron contigo y de repente separarte de ellas era un golpe fuerte. Pero en fin, era por mi bien. Alejarme de los malos recuerdos… iniciar de nuevo.
Si volvería, claro. Pero solo para traerme a mi madre de ese infierno.
Aunque no sé si podía decir de un “iniciar de cero”, porque en realidad viviría un tiempo con el hombre que abandono a mi madre con la justificación de ir a trabajar al otro lado, y como muchas familias, el hombre se quedó allá. Con su otra familia.
Curiosamente, su otra hija tiene la edad de mi hermano. Eso me hace pensar que no tardo mucho a encontrar a la otra señora. Vivían en Oshawa, Canadá. Tenían dos hijos. La mayor ya tenía 25 años, y el menos apenas cumplió los 8. A veces hablaba con el chiquito, era buena onda. Le gustaban los superhéroes.
Tengo que admitir que mi padre nunca nos abandonó en sí, al menos hablando económicamente. Empezó como empleado en una empresa de vidrios y termino como gerente. Desde que nací el me abrió una tarjeta para que ahorrara. Y desde entonces nunca use la tarjeta. Asique podría decirse que tenía un buen ahorro.
Nunca fuimos una familia que le sobraban las monedas, todos los días trabajábamos para vivir, mi madre y yo. Pero aun así, era feliz. Pude comprarme mi moto, que amo como si fuera mi propio hijo y que la voy a extrañar con todo mi corazón. Y era toda una aventura, viví muchas cosas en ella.
Y supongo que Canadá no será tan aburrido.
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CAPITULO 2. LA CHICA DEL HOTEL

Mensaje por JMGon1 el Dom 12 Ago 2018, 6:57 pm

Capítulo 2. La chica de hotel
Me subí al camión, después de la depresiva despedida que tuve con mi mamá y mi prima. Mis abuelos no pudieron venir, ya estaban más del otro lado de la vida que en esta, asique me despedí de ellos antes de venirme a la estación de camiones.
Se suponía que esta ruta me llevaría hasta el Paso, Texas, de ahí tomaría un avión hasta Chicago y de Chicago tomaría otro camión para llegar a Toronto y de ahí mi padre me tenía que recoger.
No sabía cuánto iba a tardar, supongo que un chingo. Así que todo el viaje me la pase leyendo mis apuntes de licenciatura, recordando algunas cosas. Tenía la suerte de nacer con el don de la memoria fotografía. Tenía una excelente memoria para el estudio, pero para la vida no tanto.
Dos adolescentes se sentaron junto a mí, tenían camisas muy extrañas, rosas con un chico sonriente en el medio. Se reían encantadas mientras escuchaban algo en su celular. Podía escuchar el nombre de sus hormonas alocadas “Shaw Mendes”.
No paso mucho, cuando otra chava se subió al camión, tarareando la canción que mi prima estaba escuchando en la mañana, del simpático ese.
Cuando llego el momento de subirme al avión, pasaron repetidamente sus videos musicales. Me sentía como varios mensajes subliminales estuvieran persiguiéndome. Pero la sensación se fue cuando el miedo me entro al sentir el avión despegar. Se me taparon los oídos y tuve un miedo exagerado de no volver a escuchar nunca más.
Pero vaya fue la coincidencia que se me destaparon cuando baje del avión, gracias a un éxito de ese tal muchachito que ya me tenía hasta la madre. ¿Qué pedo? ¿Siempre lo escuchan aquí o que chingados?
Me baje del avión, tome un taxi y fui directamente a la estación de camiones. Me dolían los pompis de estar todo el día sentada. Ya eran las 6 de la tarde y lo único que había comido fueron los dos burritos que me dejo mi madre. Me esperé hasta llegar a la casa de mi papá. Moría de ganas por una hamburguesa.
Me dio risa cuando vi que el camión en el que me iba a subir tenía la cara gigante del muchachito promocionando su álbum. Me sentía perseguida.
Total, ya era tarde. Tenía bastante tiempo como para dormirme un rato. Sinceramente me daba cosa, ya saben. De soñar con este Méndez y que no me dejará en paz. Pero poco a poco fui cerrando los ojos, llevándome por el ruido del viaje, por las voces de mi alrededor y el arrullo del camino.
Flashback
-Esta vas a hacer tu- le dije a mi hermano mayor, pasándole una de mis muñecas favoritas. –vas a hacer mi mejor amiga ¿sí?- Eduardo hiso su mejor intento, haciendo una voz chillona. Me carcajee.
-¿Qué? ¿Así no hablas las chicas?-
-¡Claro que no!- le dije – Juega bien, Eduardo-
-De acuerdo, de acuerdo- levanto sus palmas, como si fuera a pegarle. –Entonces, amiga… ¿Cuándo va hacer el baile? Tenemos que arreglarnos- movió la muñeca, muy chistoso.
-No va a ver ningún baile, amiga. Nosotras no vamos-
-¿Por qué no? ¡Va a ir el chico que me gusta!-
-¡Cual, chico!- dije con voz sorprendida
-Ese chico Eduardo, el que esta muy guapo- me reí.
-Él no puede gustarte, es mi hermano-
-¿Qué tiene? Es súper sexy- Fue cuando lo mire enojada. Solté mi muñeca e hice un puchero. El chico solo se rio -¿ahora qué? ¡Estaba divirtiéndome!
-Tu no puedes tener novia, hermano-
-Va ¿Por qué no?
-Porque tu y yo vamos a vivir juntos –le pegue en el brazo con mis puños pequeños –para siempre-
-pero yo quiero tener novias-
-Entiéndelo
-Bueno, si yo no puedo. Entonces tu tampoco puedes tener novio, lilo- Lo mire mas enfadada, odiaba que me dijera así.
-¡Iugh! Jamás, jamás tendré novio. Los niños son mus asquerosos. – Me dio asco –se pican los mocos y se los comen-
Eduardo me sonrió, no muy convencido. –Si, espero que eso me digas cuando tengas 15-
-mi mamá dice que ya puedo tener novio-
-Mamá esta loca. Yo soy el hombre de la casa, no vas a tener novio hasta los 30-
-¡pero ya tengo 8! Ya estoy en secundaría-
-los chicos te hacen volver tonta, lilo. –
-Tu eres tonto- el solo me reburujo el cabello -¡ya déjame!
-Nunca te voy a dejar.- se aventó hacía a mí, me hizo cosquillas mientras me cargaba. -¡Eres mi hermanita! ¿Cómo podría hacerlo?- Se rio junto conmigo, pero la diversión se acabo cuando mama entro a la recamara.
-¿están listos, niños?-
Eduardo me bajo, y aun entre risas le pregunto -¿para qué?-
-Vamos a ir a cenar con su tía, les quiero presentar a alguien-
-¿a quién? ¿A otro de tus novios?
-No seas irrespetuoso, Eduardo- mi mamá lo regaño –Y se llama Enrique-
Fin del Flashback.
Me desperté por un impulso. Me dio un escalofrió, podía escuchar ese nombre en mi oído, susurrándome. Me dieron ganas de vomitar, pero me aguante. Poco a poco fui despertándome, las luces de afuera me cegaban. Pero cuando fui abriendo los ojos, mas entraba mi confusión. ¿Dónde mierda estaba?
Ya era de noche, había muchísimas personas caminando por las calles, como si fuera las 12 de la mañana. Me gire a mi lado y le pregunte a un joven que estaba junto a mí. –Disculpa ¿Dónde estamos?-
-En Nueva York- después de responderme, se puso unos audífonos y me ignoro.
Mierda. Mierda. Mierda. ¿En Nueva York? ¡MIERDA!
Me pare rápidamente, diciéndome al chofer que se parara. Tome mi mochila y me baje rápido del camión. Pero cuando baje al suelo, me sentí totalmente abrumada. Las luces, la gente, los edificios enormes me sofocaron. De repente, el calor de Sonora no me parecía tan cruel.
Entonces, caí en cuenta que mi celular no estaba conmigo. Me palmee mis bolsillos, busque en mi mochila y no lo encontré. –Puta madre- susurre. ¿Y ahora que hacía? No me sabía el número de mi papá, mucho menos el de su esposa. Podía llamarle a mi madre…si, y que ella le marcará.
Así podría salvar mi vida de los traficantes de mujeres. Eso me dijo mi madre, que no le hablara a ningún extraño. Pero esto era una emergencia, tenía que pedirle a alguien un celular.
Y les juro que le intente, pero todos me ignoraban, como si yo no existiera. Hubo un chico, quien se paró para escucharme –Disculpa, pero me baje en la estación equivocada, y necesito llamar a mi mamá ¿crees que podrías prestarme tu celular…?- y no termine, cuando el chico se iba sin decirme nada.
Me puse nerviosa. No sabía que hora era, ni tampoco en donde me encontraba. Asique simplemente camine. Este bien. Piensa, Kaly, eres lista. Sabes que hacer. Respira.
Primero tengo que conseguir donde quedarme, y ahí puedo conseguir un teléfono. Si, eso haré. Asique simplemente camine, camine y camine. Entre a varios hoteles y todas las habitaciones estaban ocupadas.
Hasta que vi uno, con letras grandes iluminaban el nombre de “The New York Palace Hotel”. Había mucha gente afuera, policías y chicas gritando como locas. Aproveche y me escabullí a la entrada del lugar. Cuando entre, sentí que había entrado a la luz del día. Todo era dorado, bellísimo.
-Hola, amigo- salude al recepcionista con simpatía, con la intención de que si lo trataba bien, me iba a dar un milagro. El tipo me miro de abajo para arriba, con un poco de desprecio me contesto. -A sus órdenes-
-¿tiene habitaciones?-
-Solo me queda la suite presidencial-
-¿de verdad?- Le dije estresada. Suspire. Bien. Tenía el dinero, los ahorras de toda mi vida ahora serán gastados por una estupidez mía. El chico asintió. Tome mi cartera y le pase la tarjeta –Solo hazlo, hombre-
Después de pasar la tarjeta me tendió una hoja para llenarla. Tenía que poner mi nombre, mi lugar de nacimiento y lo demás supongo que lo llenaba el.
El recepcionista me dio las llaves con una sonrisa fingida –que tenga bonita noche-
-¿hay teléfonos cierto?- le pregunte antes de irme.
-Claro que hay teléfono- lo dijo como si fuera una obviedad. Lo mire un poco mal y me fui a la recámara. Era el ultimo piso, asique dure algo en el elevador. Pude notar que al cerrar las puertas la multitud de afuera dejaba pasar a un chico muy alto, con una pantalonera azul y una sudadera color gris, y extrañamente llevaba unos lentes de sol puestos. Sin ponerle más atención, espere ansiosamente para llegar y hablarle a mi madre.
El cuarto era de otro mundo, nunca había visto algo así. Era enorme, lo primero que veías era una sala, con dos sillones que podían dormir dos personas juntas,  a su lado estaba una cama gigantesca, te daban ganas de saltar en la cama y nunca levantarte de ella. Pase hacía adentro y me tope con el baño. ¡Madre mía! Quiero uno de esos.
Era del tamaño de mi cuarto en Sonora, se los juro. Tenía una bañera que parecía una alberca, una regadera y un espejo con lámparas que alumbraban todas mis imperfecciones. Definitivamente fue el mejor gasto de mi vida.
Salí del baño y fui en busca del teléfono. Le marque a mi madre explicándole todo.
-Ahorita le marco a tu padre. ¿Pero tu estas bien, cariño?-
-Sí, mamá. ¡El hotel esta precioso!- le dije, tomando el menú del restaurante del hotel –voy a pedir una hamburguesa. Muero de hambre-
-Cuídate mucho, Kalila-
-Se cuidarme sola-
-Al menos juntarte con esos vagos va a ayudar en algo- me reí. Y dale con esos vagos.
-hasta mañana, mamá-
-¡me marcas cuando te vayas!
-Sí, te amo- me despedí, dejando el teléfono en donde estaba. Estando sola, me desvestí ahí mismo. Corrí hacia la cama y en ropa interior empecé a brincar como niña pequeña.
-¡Es asombroso!- grite emocionada. Me acosté en la suavidad de la tela, sintiendo cosquilleo en mi piel. Adoraba esto, tenía que traer a mi madre a este hotel. Le fascinaría.
Decidí dejar de jugar, marcarle al servicio para que me trajera mi hamburguesa mientras me metía a bañar. Abrí la regadera y disfrute del agua caliente caer a mi cuerpo.
Era de esos momentos en los que disfrutabas estar sola, bañándote mientras que te esperaba una rica hamburguesa afuera, para acostarte y ver una película en Netflix. ¡y con esas sabanas hermosas, preciosas traídas del cielo!. Eso, amigos míos, era disfrutar de la vida.
Mientras me duchaba, escuche como alguien entraba a la habitación. -¡Servicio!- grito una mujer. No dijo nada más y escuche como cerraba la puerta. 
Dure por lo menos quince minutos, hasta que el hambre ya no pudo más conmigo. Me seque rápidamente, solté mi cabello para que se secara solo y sentí las gotitas frías tocar mi espalda. Era lo malo de traer el cabello largo, eso y tener que peinarlo. Odiaba los cepillos
Me mire al espejo por unos momentos. Pensé en mi mama y en su cabello negro. En mi papá, que le daba gracias por heredarme sus ojos azules. Me daba cuenta que si era su hija, era exactamente una mezcla de los dos. La piel morena clara de mi madre, sus ojos grandes, su cabello negro ondulado… y por otra parte, el color de ojos de mi papá. Aunque no le agradecía heredarme sus pelos. Sip, era la mujer más peluda del planeta. Tenía que depilarme las cejas cada tres días, eran abundantes, pero me favorecía por mis pestañas. Casi nunca utilizaba maquillaje, pero me encantaba pintarme de vez en cuando. Debería de hacerlo, tengo que conseguirme a chicos guapos en la universidad.
Además… ¿hace cuánto tiempo no libero mi tensión?
Conté con mis dedos… e hice una película al reverso en mis pensamientos. Bueno, el ultimo fue Sebastián, el de la fiesta con Gerardo…ah no, ese fue Xavier… ¿entonces quien fue el del bar? ¡ah, sí!. Claro, como olvidar a Kevin. Demasiado pequeño y mucha saliva.
Si, eso paso hace como tres semanas…. Uff. Hace mucho tiempo.
Igual el porno es una opción.
Me guiñe el ojo a mi misma en el espejo, y salí envuelta en una toalla a la recamará. Pero mientras iba pasando, escuche algo extraño en la sala. Fue cuando mire a un chico sentado en el sillón, mirando su celular cuando se comía MI hamburguesa.
-¿¡Quien mierda eres!?- Grite enojada, no se si era porque entro a mi habitación o por mi cena. Se levanto del asiento espantado, mirándome atónito... Se atraganto con la comida y tosió, maldiciendo.  -¡carajo!-
Tome lo primero que vi en la mesa donde estaba el teléfono del hotel, la libreta para apuntar cosa y lo empecé a golpear. Tome una almohada del sillón y también lo golpee con ella.  -¡EY!- grito. Yo no se de que se quejaba, ni siquiera podía golpearlo bien. Estaba enorme, demasiado alto.
-¡Salte de mí recamara!-
-Espera…- me dijo mientras me arrebata la libreta de la mano, yo seguí con la almohada, rogando que le dolieran mis golpes. Por más raro que parezca, le abrí el labio. El chico se lo toco con un gesto inexplicable y tuvo que retroceder.  –Me abriste el labio- me dijo y de la nada tomo mi herramienta para matar.
- ¡Y si no te sales te voy a partir la madre, inútil!- le grite, el chico solo se me quedo mirando, entre una excreción divertida y sin saber que hacer
-Lo siento, creo que hubo una confusión….- intento explicarme, pero yo lo jale del brazo, sacándolo del cuarto. -Pues fíjate, estúpido- le dije, azotando la puerta en sus narices.
Refunfuñe, tome una silla que se encontraba en la sala y atore la puerta con ella. Cerré todo con seguro y después de asegurar que ese inútil no entrara a mi habitación por mi comida. El chico se había comido todo. Genial, aparte de inútil era un cerdo.
Fui hacia el teléfono, quejándome por lo que acababa de pasar. Dijeron que inmediatamente iban a traerme algo más e iba por la cuenta de la casa.
Me di cuenta que aun seguí en toalla, y con la agitación de todo me puse mi playera gigante para dormir y mi short.
¿Qué le pasaba a la gente de aquí? Estaba más loca que en mi pueblo, y eso era decir bastante.
Paso un rato, cuando alguien toco a la puerta. Me pare, quitando toda mi fortaleza, esperando que fuera el servicio, pero cuando abrí la puerta, el chico estaba ahí, sonriendo avergonzado con la carreta de la comida.
-Siento lo de ahorita- rodé los ojos y cerré la puerta. Volvió a tocar. –De verdad lo siento, casi siempre me dan esta habitación, el dueño del hotel es mi amigo y me dio una llave especial, pero no me dijo que alguien ya había reservado- 
Wey, que pedo. Inútil, cerdo, cínico y egocéntrico. ¿Quién era? ¿Brad Pitt? ¿El presidente Barack Obama? ¿Shawn Mendes? Me reí en tono burlón.
-Pero mira, te traje tu cena- toco otra vez  -También siento habérmela comido, tenía mucha hambre. No probé bocado desde la mañana.-
Lo ignore. Tal vez si lo hacía se iba a ir, dejándome la comida. Pero eso nunca paso. Cada dos minutos el chico tocaba la puerta, esperando a que le abriera. Paso por lo menos media hora, hasta que me harto.
Abrí la puerta enojada. El volvió a sonreírme, como si nada. Lo mire mal, pero el simplemente se mostró lindo. Era alto, demasiado blanco. Su cabello castaño estaba alborotado por la sacudida que le di, pero creo que lo más bonito que tenía este muchacho eran sus ojos castaños. A pesar de ser un imbécil, era guapo.
-Voy a tomar la comida, porque estoy muriendo de hambre. Pero tú no entras en el paquete, corazón- le dije, tomando la carreta. El chico la detuvo
-Creo que hay un problema. Estoy en el paquete. Hay dos hamburguesas, dos malteadas y dos pays de manzana. Para ti y para mí-
-Acabas de comerte mi cena ¿Cómo es que….?- me quede callada. En realidad no quería saberlo. –No me importa. Solo vete ¿sí?- le hice una seña de “chu” como si fuera un perro.
-No, enserio quiero que me disculpes. Fue algo inapropiado de mi parte- se puso sus brazos hacia atrás, sonriéndome como un niño. Ese gesto ya lo había visto antes. Me quede mirándolo, comprendiendo. Me reí conmigo misma.
-No puede ser- el castaño solo se me quedo mirando sin entender porque me reía –Eres Shawn Méndez-
-Mendes- asintió.
-Me persigues en todo mi viaje y ahora apareces aquí- Creo que ese comentario era para mi misma que para él. Me volví a reír y note como el chico se sonrojaba un poco.  –Dios, esto es increíble. De acuerdo, bien.- me incline de hombros -¿Por qué no? Este día no puede acabar más extraño- le abrí la puerta, dejándolo pasar.
Contento tomo la carreta, pasando como si viviera aquí –Técnicamente ya se acabo el día. Son las 12 en punto-
-Escucha, solo comemos y te vas. Tengo que despertarme mañana temprano-
-Si claro- se sentó en el sillón, me paso la comida y el tomo de su malteada.  –Siendo que ya me conoces ¿Cuál es tu nombre?-
Coloco la comida en el sillón. Él se sentó en una esquina y yo me senté en la otra, alejándome lo más posible. Agarre mi parte y empecé a comer sin esperarlo.
Con la boca llena le respondí –La chica que si te pasas con ella, va abrirte otra cosa aparte del labio-
Se rio –Te ves muy amenazante con toda la mostaza en tu cara-
-Eso no va a evitar que te de una paliza- le dije aun con toda la boca llena de comida.
-Bueno, es mejor que lo hagas con algo en el estómago- me tendió la malteada y yo la agarre, tomando como si nunca hubiera comido. Estaba muy bueno. –Y dime…. ¿Qué haces en Nueva York?-
-Lo que la gente viene hacer en Nueva York- Obviamente no le iba a decir la verdad. ¿Qué tal si era un loco?
-¿Turista? – Asentí
-Oye, esto está muy bueno. ¿De verdad es comida del hotel?-
-No, hay un restaurante al lado del hotel. Mi lugar favorito en Nueva York-
-Dios, ahora es el mío también- Lo mire, él estaba acosándome con su mirada. – Dime, Méndez-
-Mendes.- me corrigió
-¿usualmente acosas a las chicas entrando a sus habitaciones?
-No, claro que no- sus mejillas se tornaron de un color rosado –Siempre que vengo a Nueva York me quedo aquí. Yo creo que harte el dueño y me dio el pase libre- se inclinó de hombros – de verdad lo siento, no quise asustarte-
El pobre chico se miraba apenado. Su cara de niño bueno no me transmitía confianza. De hecho, no sé porque mierda lo deje pasar. Yo creo que la comida me gano.
Pero entonces pensé… ¡Que loco! Estoy cara a cara con un famoso, que sale en videos en YouTube, en televisión, en todos lados. De seguro conoce a Beyonce, a ese Justin Bieber, a One Direction y todos esos famosillos. Por Dios, mi prima jamás se lo va a creer. Ni siquiera lo conocía, pero la verdad como que si te emocionaba.
-¿De verdad eres Shawn Méndez?- Le dije con una sonrisa, sin poder creérmelo.
-Es Shawn Mendes.- Me corrigió – Sin acento, y como que… ¿con s?- movió los labios muy extraño. –No eres de aquí ¿cierto?-
Aunque fuera famoso y todo no le iba a decir donde vivía, mi dirección, ni mi teléfono ni nada. Que pinche miedo que sea un loco y quiera matarme o vender mis órganos. Uno no sabe cómo son las personas en realidad. Lo mire quisquillosa. Aunque no le quería contar mis cosas, era imposible negar mi acento. – No, no lo soy-
-¿De dónde eres?-
Me incline de hombros, mordiendo mi hamburguesa lentamente. -¿No quieres decirme?-
-¿tú de dónde eres?- le voltee la pregunta. El chico solo se rio, dejándolo pasar  -Soy de Canadá-
Ja.
-Canadiense ¿eh? – el chico le dio la última mordida a su hamburguesa. -¿y todos son igual de tragones que tú?
-No había comido desde la mañana- se quejó con la boca llena. –Piénsalo de esta manera, la primera hamburguesa era para la comida y esta es como si fuera la cena-
Pues tiene lógica.
-Mi prima jamás me va a creer que su novio Shawn Méndez es un tragón –
-¿tu prima dice que soy su novio?- Él sonrió con ternura –Eso es lindo. Dile que la amo- se comió en dos mordidas el pay de manzana. -¿te vas a comer el tuyo?- me pregunto, señalando mi postre.
-Sí, aléjate de mí pay-
-Hey, tú fuiste la que me rompió el labio. Me debes ese pay- señalo su labio.
-Eso es solo un rasguño, no te vas a morir-
-toda esta parte- señalo su boca y me mostro sus manos –son las cosas en las que me gano mi vida. Espero que le digas a mi novia que casi terminas con mi carrera-
-¡Era una almohada!-
-Exacto, pudo ser peor-
Entrecerré los ojos, me reí por su drama y el solo se me quedo mirando, mordió su labio inferior y note como se sonrojaba ligeramente.  –Entonces aparte de cantar tocas un instrumento ¿o cobras por noche?- Él se rio un poco y negó con la cabeza.
-Utilizo mi boca para cantar y las manos para tocar guitarra- se explicó – y también el piano. Y si, por raro que suena cobro por noche-
-Que bien- le sonreí con una mirada sexy -¿Cuánto me cobrarías a mí?- Levante una ceja divertida, yo solo quería bromear, pero el chico se sonrojo más.
-Bueno, eso ya depende de lo que quieran las clientas- me siguió el juego.
-Vaya, trabajas por clientas, no eres nada tonto-
-Me gusta vivir al extremo-
Me reí –no tienes cara de niño malo, Méndez-
-Es Mendes- Rodo los ojos – ¿y porque dices eso? Puedo ser malo si quiero-
-Tienes cara de bebe-
-¿Qué? – se rio. – Eres la primera que me lo dice, todos creen que ya soy un viejo-
-¿Cuántos años tienes?-
-Acabo de cumplir los 20-
-Eres todo un bebe-
-¿y cuántos años tienes tú?- se mostró un poco a la defensiva y jugando me aventó una almohada
-Tengo 20-
-Eres igual o más bebe que yo, mejor no digas – nos reímos los dos al unísono. Quien diría que fuera tan agradable -¿y estás en tu viaje por el mundo en solitario?- me pregunto, dándole una gran mordida a su hamburguesa
-¿para qué quieres saber?-
-Bueno, tú tienes una ventaja. Me puedes buscar en internet y saber todo sobre mí. Yo estoy en cero-
-Pues que lastima, seguirás en cero-
El chico puso los ojos en blanco –Si no me quieres decir ni siquiera tu nombre ¿Cómo te voy a decir?
-La chica del hotel-
-Es demasiado largo, no me gusta-
-Amigo, no estoy aquí para complacerte. Es lo que hay-
-Bien. Sigamos con el misterio entonces- le sonreí amistosa. Por fin acabe con mi hamburguesa. Bueno, más bien llegue solo a la mitad, pero había comido tan rápido que mi estómago no pudo más. Coloque las sobras en la carreta y cruce mis piernas, observando al muchacho que tenía enfrente. Llevaba esa sudadera gris que le había visto en la recepción. Podía notar su musculosa espalda, y unos brazos bien formados. -¿satisfecha?- me pregunto al ver mi rostro
-Sí, pero sigues sin poder tocar mi pay.
 -¡ay por favor!- se quejó -¿Qué puedo hacer para que me lo regales?- me quede pensando un poco. ¿Era yo o esa pregunta era un coqueteo? Mire por todos lados, pensando en que podía hacer. Mire la televisión y se me ocurrió una idea. Simple, pero yo no era una persona creativa. Me iba más por lo fácil.
-¿eres cantante, no?-
-Según yo, si- asintió
-Si prendo la televisión en el canal de música y no te sabes la primera canción que salga te vas a quitas la sudadera -
-¿¡Que!?- el chico se puso rojo como tomate –No lo haré-
- Y si te la sabes, te quedas con mi pay-
-No sé si valga la pena el pay ahora-
-Bueno, pongámoslo un poco más intenso. – me acerque a él mientras hacía mi cabellera a un lado, seduciéndolo. –Si te sabes la letra completa de la canción te ganas el pay y un nombre-
Lo único que hacía era sonrojarse más. Era increíble, se estaba poniendo nervioso. Se acomodó en su asiento, acercándose sigilosamente hacía mí. -¿tu nombre?-
Me incline de hombros –Si te sabes la letra completa-
-Desnudarme por tu nombre….- se quedó pensando
-Solo te vas a quitar la playera, Méndez. Como si estuvieras en la playa-
-Es fácil para ti decirlo.-
-Oye, yo me arriesgo a que seas un loco y me busques para matarme o yo que se
-¿y me dices a mi dramático?-
Me reí -¿lo vas a hacer o no?-
-No lo sé- se me quedo mirando un rato. El chico se mordió un labio, sin saber que decirme -¿para qué quieres que me quite la sudadera?-
-¿tú para que quieres saber mi nombre?-
-Si me voy a desnudar con alguien al menos quiero saber su nombre-
-En primera, no te vas a desnudar. ¿No traes nada debajo de la sudadera?- él se negó – De todos modos te quedarías con tu pantalonera.-
-No acostumbro hacerlo-
-Es un juego. ¿Nunca lo has jugado con una desconocida?-
El chico se rio nervioso, un poco intimidado por mi cercanía. Tal vez si le estaba coqueteando ¿pero quién no lo haría? Esta guapísimo, tiene una sonrisa muy linda. Además, es famoso. Una fantástica historia para contarles a mis nietos. Ya me lo imagino. “si, mocosos. Yo seduje a Shawn Méndez”
-No, nunca-
-Las primeras veces son las mejores aventuras- me levanté del asiento, buscando el control de la televisión.
-No creo que sea buena idea…- lo encontré en la mesita a lado de la cama. Prendí la televisión y fui por él, para que se levantará. Le tendí mi mano y no muy convencido la tomo. Al pararse a mi lado, apenas y le llegaba a los hombros. –Está bien, chica del hotel. ¿Quieres jugar? ¡Vamos a jugar!- con todo el ánimo aplaudió, moviendo los sillones, dando espacio para cantar.
-Esa es la actitud- le celebré mientras buscaba los canales de música. –recuérdalo, la primera canción que salga-
-Estoy listo- tomo el control del mini Split, tomándolo como un micrófono. Lo primero que salió fue una canción en inglés, obviamente. En esta televisión solo había programas gringos. Si me ponía a jugar me iba a dar una paliza. El chico a reconocer la canción grito contento.
-¡SI!- hizo un movimiento extraño –Esa si me la sé-
-¿Qué esperas entonces?-
La melodía era para bailar, cantaba un hombre y estaba muy segura que ya la había escuchado en el radio o en esas canciones que escuchaba mi prima en su playist. Hasta me sé el corito de la canción.
Shawn empezó a cantar como si nada, moviéndose en el centro de la sala medio extraño. No pude evitar una carcajada, pero no voy a negar que el chico sabe cantar bastante bien.
-Girl, you know I want your love your love was handmade for somebody like me, come on now, follow my lead, I may be crazy, don't mind me – se me acercaba con su baile extraño, invadiendo mi espacio personal. Obviamente yo no me alejaba o lo detenía. Al contrario, hasta le seguía sus pasos de bailes inventados en su imaginación de un niño de 6 años.
-Say, boy, let's not talk too much Grab on my waist and put that body on me-  Muy valiente, el chico tomo mi cintura, cantándome cerca de mis labios. Su sonrisa me encantaba, y más porque se notaba que sus intenciones eran bastante tímidas. Y yo como una lujuriosa que soy no lo detuve en ningún momento -Come on now, follow my lead, Come, come on now, follow my lead-
Susurro un “mmm” en mi oído derecho y sentí como mi piel se erizaba. Me alejo con un suave movimiento y seguimos bailando como tontos hasta que la canción se fue acabando. Al finalizar, el levanto sus manos como si estuviera en pleno concierto. No tuve más opción que aplaudirle. Lo había hecho bastante bien, hasta pensé en no mentirle sobre mi nombre y decirle el verdadero.
-¡Muy bien! Me dejas sorprendida- le dije mientras lo aplaudía-
-Bien. Me la supe toda, cariño. Te toca cumplir tu parte-
-Quede en un nombre- asentí.  Mire por todos lados, intente inventarme un nombre, pero la verdad es que no me salía mucho las mentiras. Mire la marca de las hamburguesas – King… -y después vi la televisión en busca de ayuda –Meteve-
Shawn se rio, negando la cabeza. -¿es enserio?
Me incline de hombros. –Quiero tu nombre verdadero, King Meteve-
-Yo te prometí un nombre, y te lo di. Si crees que es falso o no ya es tu problema-
-¡Eso es trampa!-
-Tienes que aprender a leer entre líneas, Méndez-
-Tú deberías de aprender a decir bien mi apellido-
-No será necesario. Es posible que esta sea la primera y última vez que nos veamos- El chico me miro no muy seguro de lo que decía.
-Pues me caíste bastante bien para vernos de nuevo. A pesar de que me golpeaste eres muy simpática-
Le sonreí. –Pues gracias. Creo que hasta te pueda pedir disculpas por romperte el labio-
-¿Puede?- se rio. Se acercó a mí, dejando muy poco espacio entre nosotros –De verdad quiero saber tu nombre-
Rodé los ojos. -¡Vive un poco, Méndez! No tienes que saberlo para divertirte-
-No me gustan los misterios.
-Entonces sigamos jugando- Le guiñe un ojo, cambiando de canal. Apareció uno de esos canales en donde solo aparecían videos de música de los 80´s para atrás. Y me alegraba, porque son las únicas canciones en inglés que me sabía. –Espero que te sepas los clásicos.-
-Soy un chico de la antigua, claro que sí- fue por su malteada y tomo de ella. –Tengo una idea. Cantamos los dos la misma canción y el primero que se equivoque cumple un reto-
-Me parece bien- Le sonreí divertida –Voy a pedirte que te quites la camisa- Puso los ojos en blanco.
-Yo no soy un pervertido, solo quiero tu nombre.
-Eres aburrido-
Se inclinó de hombros –soy canadiense
-¡OH! Esa canción- era la de Like a Virgen. ¿Cómo no me la podría saber? Amaba ese capítulo de la serie de Glee. Lo imite, tomando el control de la televisión. Me sentí como toda una Reachel cantándole Jessie, mientras pensaba en su amor Finn.
-I was beat Incomplete I'd been had, I was sad and blue But you made me feel Yeah, you made me feel Shiny and new-  Cante con toda la emoción del mundo. Hasta pude entender como a Shawn le salían los pasos torpes, la música te guiaba a hacer locuras. Solo pude ver como se reía de mí.
-Woow, no cantas nada mal- lo ignore, mientras seguía cantando. El tomo el coro y canto junto conmigo. - Hoo, Like a virgin, Touched for the very first time Like a virgin When your heart beats Next to mine….- Seguimos cantando y bailando como tontos. Pero entonces el chico se quedó callado, su rostro se enrojeció un poco y con solo una palabra yo obtenía mi premio. Se le había olvidado la letra. ¿Cómo era posible? ¿Quién no se sabría esa hermosa canción?
-Mierda-
-¡SI, bebe!- Baile mi danza del ganador. -¡Quítate esa sudadera!-
-No puedo creer que vaya a hacer esto- Tome de su malteada, esperándolo. Así fue cuando se quitó lo que traía encima, sonrió derrotado.  Me mordí el labio. Estaba como quería… ¡Ve esos abdominales! Ni siquiera me esforcé para ocultar mi rostro cuando se quitó la camisa.
-Si tuviera ese estomago yo me quitaría la camisa siempre-  Joder, no podía quitarle los ojos de encima. Tenía músculos por todos lados, se le marcaban como un Dios griego.
-Yo si soy gente decente, King Meteve-
-¿Sabes? Como que me gusta ese nombre, cuando sea cantante me lo pondré como mi nombre artístico-
-Te dije que cantabas bien, pero no para que se te subiera-
-Cállate- Me reí. El me arrebato el control.
-Me toca a mí, siento que estás haciendo trampa- Shawn cambio de canal, no paso mucho cuando dejo inmediatamente en un video. Obviamente conocía al cantante, era Adam Levine. Tenía fotos de el en mi celular sin camisa.  Pero por mala suerte esa canción jamás en mi vida la había escuchado.
Agarro el “micrófono” y se subió al sillón, teniendo mi propio concierto de Shawn Mendes. El chico me apuntaba, cantando con un sentimiento que jamás imagine -Girls like you Love fun, yeah me too What I want when I come through I need a girl like you, yeah yeah-
Él ya sabía que estaba pérdida, pero siguió cantando. Su cara de satisfacción lo decía todo. Rodé los ojos cuando el video acabo. Se bajó del sillón y me miro levantando las cejas.
-Disculpa, pero no escucho tu nombre- Me cruce de brazos, negando con la cabeza. -Así es el juego, tienes que respetar las reglas.-
Pero yo quería llevar esta noche a algo más. Y decirle mi nombre era dar un paso hacia otro lado. -¿Qué tal si yo me quito la blusa?- Después de decirle como que si me arrepentí un poco. No porque me iba a ver medio desnuda, si no por el brasier de Disney que llevaba puesto. Digo, si iba a tener una noche con un famoso, al menos me hubiera puesto algo sexy.
Al ver el rostro de Shawn Mendes cuando le dije mi propuesta se convirtió en un tomate viviente. –No, no. Claro que no. Yo no podría pedirte eso- volvió  a negarse. ¿De verdad? Yo quería tener sexo. ¿Por qué se resiste tanto?
-Estaríamos a mano- me incline de hombros.
-No quiero hacerte sentir incomoda-
-Al contrario, me encanta andar desnuda- Se mordió el labio, ansioso.
-yo…- trago saliva. Sus ojos no se quitaron de los míos -¿todo por no querer decirme tu nombre?-
- ¿me la quito yo o me la quitas tú?- EL chico se rio, se tomó el cuello nervioso. Se acercó con una mirada intensa.
-Te la quito yo- levante mis brazos, esperando a que lo hiciera. Cuando me la quito, no dejo de ver mis pechos. Sonrió de oreja a oreja y con su voz un poco quebrada me comento. –Si me gusta este juego.-
-Lo sé ¿es divertido, no?-
 -Totalmente-
Tomo el control, y me lo tendió. –Te toca a ti- lo mire coqueta y le cambia de canal.
Paso una canción que los dos no la sabíamos completa, era una clásica de The Beathles.  Asique por desgracia nadie se quitó ninguna ropa. A la siguiente, me toco mala suerte a mí. Ni siquiera sabía cómo se llamaba la canción, pero él se la sabía entera.
-El short- dijo con simpleza. Esa sonrojes se iba desapareciendo, como que ya iba agarrando el juego. Rodé los ojos y me lo quite. Su mirada se iba a mis pantaletas que le hacían juego a mi brassier. –me encanta- me lo dijo con una sonrisa encantadora.
Tomo el control y de repente se paró en seco al ver que canción era. Shawn Mendes apareció en la pantalla. –No es cierto- Dijo con una voz emocionada. –De verdad, si no te sabes esa canción me debes algo más que solo quitarte la ropa-
-Ay no- dije “decepcionada”. La verdad era que si la conocía. There's Nothing Holdin' Me Back. Mi prima siempre la ponía, obviamente me la sabía. Pero nunca había caído en cuenta que el la cantará. Y ya me estaba desesperando un poco de solo cantar. Quería llegar al punto. –Si me pides que corra desnuda afuera, lo siento, pero no la haré-
-¿No te la sabes?- Dijo sin poder creérselo. Negué con la cabeza. –El reto va a tener que ser intenso, eso de que no te sepas una de mis canciones es pecado- me sonrió bromeando. Me fui hacia el sillón y el me siguió. -
-¿Cuál es el castigo?- le pregunte, “resignada”. Se quedó pensado. En serio que si me decía una tontería como decirle mi nombre o algo así iba a volver a golpearlo. ¡Estaba desnuda frente a el! Si piensa que lo hice no más porque sí de verdad era un idiota.
Pero afortunadamente solo tenía el rostro. Se acercó a mí con ojos coquetos. Paso su mano por su cabello, luciéndose bastante guapo. Mis seis sentidos se pusieron alerta, iniciando por el aroma que soltaba el castaño. No sabía cómo describirlo… pero olía delicioso. Me puse un poco nerviosa al sentir su mirada fija en mí. Tenía un color de ojos muy común, pero un brillo especial destellaba de ellos.
-Me encantan tus ojos- me susurro, como si él estuviera pensando lo mismo. Le sonreí de media luna, agachando la mirada.  – Y tu sonrisa… – Se mordió el labio mirando los míos. Volvió a mis ojos y de nuevo a mis labios. Me dejo sorprendida cuando tomo mi cintura desnuda, su tacto hizo que mi piel se enchinara.  –Tu piel es hermosa –me pego a su torso desnudo y casi me da el infarto.
-Eso no tiene nada que ver con el reto- le dije con el ceño fruncido.
-No está de más decirlo- me acaricio la mejilla dulcemente. No me había dado cuenta que sus labios eran gruesos, formaban un corazón, y se veía tan sexy con su barbilla partida. –Creo que ya sé que quiero que hagas-
-soy toda oídos-
-Quiero un beso-
-¿Solo uno?- Le pregunte. Yo quería varios.
-Sip- asintió. Pero antes que dijera algo me advirtió –en los labios, no quiero una más de tus trampas
-No lo haría…- su rostro fue acercándose al mío
-no…- Susurro. Pude sentir el roce de su labio inferior, y jugando, lo atrape con mis dientes, dándole una suave mordida. Sonrió y sin previo aviso lo bese.
El me respondió, con un gesto lento. Nuestros labios se acomodaban perfectamente bien. Aunque estuviera alto, pude poner mis brazos alrededor de su cuello, Shawn con sus manos en mi cintura me cargo ligeramente para poder profundizar el beso.
Me aparte de el con una sonrisa. –Necesito más que un beso- y sin decir otra cosa me volvió a jalar hacia su cuerpo, besándome otra vez. Pero con la diferencia que este beso fue mas intenso. Sus manos se colocaron en mi trasero, dándome impulso para que saltara y rodeara mis piernas a su torso. No nos despegamos ni un solo segundo. 
Me llevo hasta la cama, acostándome en ella. Su cuerpo estaba completamente arriba de mí, y su olor me embriago. Sus labios pasaron a mi cuello y cerré los ojos disfrutando sus labios. Mis manos recorrieron su espalda, trace cada uno de sus músculos con mis dedos, y sentí como su piel se erizaba. Lo empuje para cambiar de posición. Me puse arriba de él y el chico solo se rio por mi entusiasmo.
Moví mi entrepierna junto a la suya, y sentí como su bulto iba creciendo, no paso mucho cuando Méndez me tomo de la cadera mientras se sentaba y volvía a besarme sin control alguno.
Por eso segundo pensé en que tenía que encontrar mi cartera, ahí tenía un perservativo que era esencial para estos casos. No supe cómo es que la suerte estaba de mi lado. Mi bendita cartera estaba en el suelo, se me había caído cuando saltaba en la cama. Me aleje del chico, buscando la cartera.
-¿Qué haces?- Me pregunto al irme inesperadamente de el.
Encontré el condón y se lo enseñe con una sonrisa enorme. El me devolvió su sonrisa, tomándome de la cintura, jalándome otra vez para ponerme encima de él.
Y bueno…. Ya tengo una interesante historia que contarle a mis nietos. 
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Dom 12 Ago 2018, 6:58 pm

@mili_directioner<3 escribió:siguelaa
Gracias por comentar!
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por Moonstar el Dom 12 Ago 2018, 7:45 pm

¡Hola! Me eh pasado lo más rápido que pude por la novela con sólo leer el título, debo decir que me a encantado mucho, es tan wow, no se asdjkhfs espero la sigas pronto por el momento aquí tienes otra nueva lectora n.n
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Lun 13 Ago 2018, 9:36 pm

Gabrielle12 escribió:¡Hola! Me eh pasado lo más rápido que pude por la novela con sólo leer el título, debo decir que me a encantado mucho, es tan wow, no se asdjkhfs espero la sigas pronto por el momento aquí tienes otra nueva lectora n.n
Muchisimas gracias! espero que sigas comentando! :D
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CAPITULO 3. EN CEROS

Mensaje por JMGon1 el Lun 13 Ago 2018, 9:38 pm


CAPÍTULO 3. EN CEROS.
Narra Shawn Mendes
La luz del día empezó a estorbarme en los ojos, mientras que un ruido molesto sonaba en la habitación. No tuve más que despertarme. Abrí los ojos sin querer hacerlo y vi oscuro por algunos segundos. Cuando se fue aclarando la vista caí en cuenta que había pasado la noche en el hotel… con esa chica.
Voltee a ver a mi lado, pero no estaba. La busque con la mirada pero no había ningún rastro de ella. En cambio, el timbre de mi celular no dejaba de escucharse. Fui hacia la sala y lo encontré tirado en el suelo. -¿Bueno?- conteste con un bostezo.
-¡Shawn! Por fin contestas. ¿Dónde estás?- La voz de Andrew sonó al otro lado de la línea.
-Estoy….sigo en el hotel- Camine hacia el baño, tropezándome con mis propios tenis. -¿Qué hora es?- Entre al baño sin prestar mucha atención a lo que decía
-¡Ya van hacer las 12 am! Y no te has aparecido. No sé si recuerdas, pero tienes un tour que terminar.
-Si… lose.- volví a bostezar. Me quede viéndome en el espejo. Todo mi cabello estaba alborotado. –Voy a ducharme-
-Te espero en una hora en la recepción- me colgó. 
¿Dónde estaba esa chica? Me salí del baño, recorriendo toda la habitación, tal vez estaba escondida o quería jugarme una broma. Pero lo único que encontré fueron unos Hot Cakes en la mesa de la entrada, con un jugo de naranja y una nota. “Espero que recompense lo del pay. Atte. King Meteve”
Sonreí. Voltee el papel en busca de un número, pero solo se encontraba eso. Pase mi mano por mi cabello, sin poder creerlo. Me sentí utilizado.
Si la pienso, esa chica me tomo como el repartidor de pizza en las películas porno. Llegue con su cena, jugamos a algo que nunca en la vida había jugado con alguien, nos desnudamos, tuvimos sexo y me dejo abandonado en la recamara del hotel.
Sinceramente, yo no tuve esas intenciones. Yo si quería disculparme por haberla asustado, pero… ¿Cómo es posible que llegamos a eso? Sin darme cuenta estaba en el sillón, con una sonrisa tonta en el rostro.
Estaba preciosa. Sus ojos grandes de un color azul intenso… nunca habían visto algo así. Su cabello…. Su aroma. Mierda… su cuerpo. Creo que hasta ahora ella es la más sexy con la que he estado. Es demasiado sensual.
Me avergoncé un poco de mí mismo. No era yo, jamás me había tocado alguien así… bueno, si me han tocado mujeres que van a lo que van conmigo, pero… con ella solo surgió. No lose… es extraño.
Pero… woow.
Me metí a la ducha, sin dejar de pensar en la noche que tuve. Si tan solo me hubiera dado una pista de quien era, algo para poder encontrarla todo sería diferente. No me quedaría con este extraño sabor de boca. Me gustaba el sexo casual, si… pero no tan casual.
Al menos… ¡Dios! ¡Pero qué mujer! Tope mi frente con la pared fría, frustrado.
Lo hacía increíble…sus gestos, sus manos… sus pechos, sus piernas. ¡Cómo es que me pudo dejar así nada más! Simplemente se fue, sin decir nada. Solo así.
Ni modo de buscarla, sería como buscar una aguja en un pajar. No tenía ni idea de cómo se llamaba, de donde vivía... nada. Estaba en cero. No podía hacer nada. Di un largo suspiro.
El agua caliente recorrió todo mi cuerpo. Aunque sabía que lo más probable es que jamás la vería de nuevo, no podía dejar de sentirme emocionado. Hasta podría decir que en un punto me sentía como un joven de 20 años común y corriente. Alguien que tuvo algo casual con una chica, nada fuera de lo normal.
Si, voy a tomármelo como esa manera.
Algo de una noche, con una mujer sexy, divertida y hermosa. Solo eso. Nadie me tuvo que perseguir, nadie me acoso, solo fue un hola y adiós.
El puto problema es que yo no era así.
Al menos me hubiera dejado pagarle el taxi o algo.
Y no era que yo le pagara por sexo, Dios no. Claro que no… pero pues… en un punto tenía que darle su lugar, el respeto que merece. Es una joven muy linda, no me gustaría que se sintiera utilizada… aunque el utilizado era yo.
Déjalo pasar, Shawn.
Olvídate de ella.
Una noche, una noche.
Eres el repartidor de pizza. Solo  se el repartidor de pizza.
Narra Kalila
Una hora antes de que Shawn se despertara.
No había dormido nada. Puta madre, aunque el sillón parecía estar cómodo para nada era así. Pero era mejor esto que dormirme con el tipo que estaba en la cama. Ni modo, la verdad todo valió la pena.
Quien diría que este muchachito tímido tenía un lado salvaje. Me reí en silencio, al verlo dormido en la cama.
Yo ya me había duchado, desayunado, y había ido a una tienda que vendían de todo para comprarme un celular que medio sirviera…y este ni siquiera se había cambiado de posición para dormir.
Antes de irme me di una vuelta en el espejo. Mis ojeras se veían mucho, intente ocultarlas con maquillaje pero aun así parecía como un zombi. Me incline de hombros.
Faltaba una hora y media para que saliera mi vuelo. Mi padre tuvo que comprarme un boleto de avión, así no me quedaría dormida y no me perdiera en otro lugar del mundo. Antes de salir de la habitación, mire a Shawn dormido.
No puedo creer que lo haya hecho con él. Tenía que tomar una foto para guardar el momento. Saque mi celular nuevo y tome una selfie haciendo una cara graciosa.
Se veía tierno, sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos lo hacían lucir como un modelo. Que lastima que sea la última vez que lo vea. Y no era tanto porque… ¡Woow! Es decir, me acosté con Shawn Méndez. Eso era mucho, pero la verdad es que era simpático. Me la pase bien. Le di unas palmaditas en la espalda como despedida y me salí de la recamara.
Eso sí, había llamado al servicio de cuarto para que le dieran un desayuno simple, y a lado una nota. Algo dulce, para que no extrañara el pay que nunca se pudo comer.
Durante el recorrido del hotel hasta llegar a Toronto, Canadá, fue bastante entretenido para mi. Shawn seguía apareciéndose, en posters, con chicas con su cara en su ropa, en mochilas de niñas…en la televisión. En todos lados.
Me llegue a frustrar.
Pero bueno, tenía que contarle a alguien lo que había pasado. Asique le mande la foto a mi prima cuando estaba esperando en el aeropuerto mi avión.
A los 5 minutos de haberle mandado la foto, mi celular timbro. Conteste y el grito de Joahana casi me deja sorda.
-¡ES SHAWN MENDEEEEEEEES!- Aleje mi celular, esperando a que se calmara. Volvió a gritar como loca.
-Lo se, es una locura- le dije mientras me reía
-¿Cómo es posible que haya sucedido esto?-
-Bueno, es curioso. Porque si no me hubiera quedado dormida en esa camión jamás hubiera pasado-
-¡NO MAMES!- grito otra vez -¿Cómo es que te lo llevaste a la cama? ¡Eres una perra! ¡Cómo es que no le tomaste una foto de su pito!-
-Todavía tengo límites, Joahana- puse los ojos en blanco –Y ni se te ocurra divulgar esa foto, porque si no, te juro que voy hasta Sonora a patearte el culo-
Se quejó –Esta bien. ¡Pero cuéntame! Como demonios paso esto-
-Bueno, el entro a mi recamara del hotel. Se confundió, y termine golpeándolo
-¿Lo golpeaste? Puta madre, Kaly. Dime que no le hiciste daño
-¡No le hice nada! – recordé su labio y no le di mucha importancia –Su piel es muy sensible ¿Qué quieres que haga?-
-Bueno ¿Y luego?-
-Y luego… cantamos, bailamos y terminamos en la cama.-
-¿y cómo besa? ¿Cómo huele? ¿Es alto? ¿Lo hace bien?.... ¿y de qué tamaño tiene su…?- la interrumpí antes que a conversación se tornera incomoda
-Besa bien, tiene unos labios….- deje extender el “labiooos”, por que sí. Super sexys –y olía rico, como a….- me quede pensando – como a tienda de hombre. Oh no, ya se. De los anuncios que salen en la tele de las colonias de hombro y siempre dices ¿a que olerá que a esas morras les gusta tanto? Bueno, haz de cuenta-
-No mames- con una simple palabra lo describió
-Exacto-
-¿y qué tal lo hace?-
-Joahana-
-Solo dímelo-
-De… no mames, te lo juro. No ma-mes- volvió a gritar como loca. Me reí por sus reacciones, cuando escuche el anuncio de mi vuelo. –Jon, tengo que irme. Llegando te vuelvo a marcar. Te amo- le colgué antes que se resistiera y fui rápidamente a la sección donde me tocaba.
 
 
Me dormí en todo el vuelo, fue muy chistoso, porque cuando desperté lo primero que le pregunte a la azafata era si seguíamos en el mismo avión. Solo me dio una mirada extraña y un “si”. Llegamos al aeropuerto. Era enorme, así que mi padre tuvo que esperarme un buen rato para que yo encontrara la salida.
Cuando por fin encontré mi camino, la impresión que tuve al ver a mi padre fue épica. Literalmente me quede en shock. Solo viendo al señor con su cabello completamente canoso, una barriga que no tenía desde la última vez que lo vi… sus arrugas ya se le notaban y parecía que sus ojos habían llorado.  Desde que tenía 13 años, mi padre jamás se volvió a aparecer en Sonora. Ni siquiera en el funeral de mi hermano. Cuando recordé eso, mi postura cambio. Volví a la tierra y camine hacia él, con una sonrisa en el rostro.
Me abrazo fuerte, mientras me decía mi nombre con voz quebrada. –Kalila, esta enorme- se separó de mí, mientras me veía. –Estas hermosa, hija-
Volví a abrazarlo. Era bueno tenerlo cerca. Lo extrañaba. –Estas viejo, papá- le dije, trague saliva para que no se me soltará el llanto. El señor se rio.
-Tantos años… -me puso su mano en mi hombro –eres igual a tu madre- tomo mi mochila y se la colgó. -¿es todo lo que traes?-
-Si… lo demás va a llegar dentro de una semana-
-Cierto, cierto- asintió, recordándolo.  –vámonos, entonces. Te están esperando en la casa. ¿Las hamburguesas siguen siendo tu comida favorita?- Mi estómago rechazo la idea, con la cena de ayer bastaba.
-Si, claro- Ni modo de decirle que no.
-Genial, Carmen cocina muy bien, te van a encantar. A tu hermano también le gustan mucho-
-Claro… Erick. Le traje unos dulces, espero que le gusten.
-le fascinan, pero Carmen lo tiene con una dieta estricta. –
-¿Por qué? ¿Esta gordo?-
-No, pero la salud es importante, hija- caminos afuera del aeropuerto, y llegamos a su carro. Entre en él y por un momento me sentí incomoda.
-te ves bien, papá-
-hago lo que puedo – me sonrió.  Me recordó a mi hermano Eduardo. Tenía esa misma sonrisa. – Pero el trabajo no me deja mucho tiempo, por eso estas canas.-
-Ya tienes 55 años, creo que era tiempo que salieran- se rio.
-Ni digas, que tú ya vas por ese camino- me miro burlón. -¿Cómo te fue en tu viaje? ¿te quedaste en un buen hotel en Nueva York?-
-Si… podría decirse que sí. Con un servicio muy bueno a la habitación….-recordé a Méndez encima de mí. –Sip, muy bueno-
-Me alegro, al menos lo disfrutaste
-como no tienes idea-
-Por cierto, te vas a quedar en la habitación que era de Carolina, ella ya tiene su propio departamento. Tendrás tu propia habitación ¿Qué te parece?-
-Genial-
-Dice tu mamá que sigues teniendo problemas para dormir con alguien, por eso quise que tuvieras tu propio espacio. – Ahora si me sentí incomoda. Le sonreí falsamente. –Gracias, papá- trague saliva, ansiosa –de todos modos solo me quedaré mínimo los tres meses. Voy a buscar un departamento cerca de la universidad. La beca toma en cuenta esos costos-
-¿estas segura?- Asentí –Bueno… hablemos de eso después-
-¿Cómo es que se llama tu otra hija?- le pregunte, ahora yo le hice sentir incómodo. Y no era por esa intención, pero no acordaba y que pena confundirme de nombre…. Bueno. Está bien. Si me acordaba, pero quería recordarle que nos abandonó por su otra familia.
-Carolina-
-¿Cuántos años dijiste que tenía?
-Acaba de cumplir los 25-
-Que bien. La misma edad que Eduardo – mi papá se sonrojo un poco. Si, papá. Toda la familia sabía que te acostaste con otra vieja en Estados Unidos mientras estabas casado con mamá –
-Si… - Se quedó congelado -¡Casi se me olvida! Te tenemos una sorpresa-
-Con las hamburguesas está bien, papá-
-Te va a encantar, te lo aseguro-
Duramos como media hora para llegar a su casa, y lo único que pensaba era lo extraño que era esto. Quien diría que estaría a un lado de mi padre después de tantos años, me quedaría un tiempo en su casa y compartiríamos comida y todo el rollo. Hasta conocería a su otra familia… Dios, que loco.
Hasta ahora me cae el veinte.
¿Y si no me agradan?
Tal vez sea incómodo para ellos también… pero… al menos solo me quedaría un tiempo, de aquí a que encuentre un buen departamento y un trabajo.
Cuando me baje del coche y vi el vecindario en el que vivía no pude evitar una sonrisa cínica. No era que fuera un vecindario de gente millonario o algo así. Pero se veía agradable, con árboles, casas grandes, decentes. Hasta vi a gente corriendo por la vereda, con sus perros chihuahueños.
¿Y donde vivíamos mi mamá y yo?
Si salías después de las 5 de la tarde lo más probable es que te asaltaran, si salías a la carretera después de las 12 de la mañana te quitaban la camioneta y tal vez la vida. Y era peor si eras mujer.
Intente no sentir el rencor, solo suspire y exhale, como una persona decente que perdono a su padre. Sin traumas. Solo paz.
Igual y era un hijo de chingada.
La casa era muy bonita. La sala era grande y podías ver la cocina desde lejos. Un espacio abierto y con gran luz natural.  En la sala, se encontraban tres personas, con globos y un cartel que decía “Bienvenida”.
Sonreí sin saber que estaba sucediendo.
-¡Bienvenida, Kalila!- gritaron al unísono. La mas grande, era una señora de 40 y algo de años. Rubia, estaba muy bonita. Era delgada y con una buena figura a pesar de que se notaba grande. Le seguía una copia de ella, alta, hermosa y con un cuerpezo. Supuse que ella era Carolina. Tenía una belleza particular, de esas que dices ¡Woow! De seguro es modelo.
¿Por qué no herede eso?
Pero cuando agache la mirada, note a un niño de aproximadamente ocho años. Llevaba una camisa de spider-man y me sonrió tímido. Su cabello era castaño, como el de mi padre. Su piel era apiñonada, como la mía. Y sus ojos eran de un color café oscuro.
Era como ver a mi hermano mayor en un niño pequeño. Mi corazón se detuvo, y no deje de verlo.
-Mucho gusto en conocerte, Kalila. Tu papá no paro de hablar de ti desde que supo que venias- Carmen me saludo con la mano, yo asentí sin prestarle mucha atención.
-Soy Carolina…- la chica rubia me saludo. Nuestros ojos se toparon. Nos asombró el hecho que nuestros ojos eran del mismo color. Un azul que no se veía todos los días.  Le sonreí, pero no perdí mucho tiempo en el ella. Me gire hacia el niño y me arrodille. Le mostré mi mejor sonrisa.
-Soy Kalila- le tendí mi mano y el la recibió.
-Erick- Me sonrió. –No eres como te imagine.
-¿Cómo me imaginabas?- le pregunte, el niño simplemente se volteo, avergonzado.
-Como una niña- yo me incline de hombros
- Lo soy-
Me levante e intente hacer la mejor cara posible.
-Es un placer conocerlos a todos-
La mirada de toda esta familia solo me observaban, como si fuera un alienígena o algo parecido. Hasta que Carmen me vio mi rostro de incomodidad e interrumpio la situación.
-Espero que te gusten las hamburguesas-
-Dios, me encantan- De verdad era así, pero no acostumbraba a comerlas todos los días. Pero el hambre ya me estaba exigiendo comida, asique todo lo comestible era bueno en estos momentos.
-Son mi comida favorita también- me dijo el niño. Le tendí la palma para que chocara los cinco.
-Eso es. Las hamburguesas son lo mejor del mundo- nos fuimos hacia la cocina, y Carmen empezó a prepararlas.
Mis dos medios hermanos se sentaron a mi lado, con la misma impaciencia que yo. Mi padre se fue con su esposa y le dio un beso en la mejilla. Extraño.
-Platícanos sobre tu universidad. ¿es genial no? No puedo creer que tenga una hermana genio- Carolina intento sacarme platica. Hubiera empezado con un… ¿Qué lindo cabello? ¿Es natural? ¿Cuántos putos años tienes?.... Al menos le hubiera dicho que gracias y le invitaría alguna cosa. ¿Por qué siempre tienen que sacar el tema de mi cerebro?
-Si… -no supe que decir, pero el niño me salvo, preguntándome otra cosa.
-¿y te siguen gustando los superhéroes?-
-¡bromeas! – le dije con cara de sorpresa –Amo los superhéroes, no sé cuántas veces eh visto las películas de Marvel. Y por cierto, adoro tu playera. Spider-man es mi favorito-
-¿viste las películas viejitas?-
-¿Viejitas? ¿Hablas cuando salía Tobey Maguire? Oh, corazón. Esas fueron mi infancia-
-Parece que lo raro viene de sangre- Bromeo Carolina. Carmen la miro mal y mi papá solo se rio.
Carmen me sirvió la primera hamburguesa.
-Hablando de raro- Prosiguió. Acomode mis manos en la preciosidad aquella, saboreándola en mi boca -¿ya le contaste sobre la sorpresa a Erick y a Kalila?-
-Pueden decirme Kaly- les comente – Y no era necesario ninguna sorpresa, con las hamburguesas están bien
-Pensábamos decírselo después de comer- Dijo su madre, pasándoles las otras hamburguesas
-Oh vamos, sabes que Erick tiene que saberlo ya-
-¿saber qué?- Pregunto el niño, mientras le daba su primera mordida a la hamburguesa.
-Si no sabes, Erick es fan de Shawn Mendes- Carolina le guiño un ojo. Y Erick se avergonzó.
-¿Shawn Méndez?- al escuchar su nombre sentí un revoltijo en el estómago.
-En realidad es Mendes…- la interrumpí.
-¿Te gusta?- le pregunte al niño. Voltee a ver a sus padres y ellos se miraron muy extraño. Por favor, por favor, que no sea lo que yo pienso.
Deje la hamburguesa en el plato. Esto ya no me estaba gustando.
-Si… me gustan mucho sus canciones-
-Tiene todos sus discos, lo ama-
-Cállate, Carolina- se quejó el niño.
-Bueno… como sabemos que te gusta- Carmen fue hacia un bolso, saco su cartera y de ahí pudimos notar unos papeles muy extraños. –Compramos boletos para su concierto, hoy en la noche-
El niño dejo caer su comida, mientras que yo deje caer la boca.
Que mierda.
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por Moonstar el Mar 14 Ago 2018, 6:41 pm

Estoy gritando internamente, ¡Dios! ¿La reconocerá? Ashdkshs, ese niño tiene más suerte que yo :'''v siguela, la amo muack
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por Moonstar el Mar 14 Ago 2018, 6:43 pm

@JMGon1 escribió:
Gabrielle12 escribió:¡Hola! Me eh pasado lo más rápido que pude por la novela con sólo leer el título, debo decir que me a encantado mucho, es tan wow, no se asdjkhfs espero la sigas pronto por el momento aquí tienes otra nueva lectora n.n
Muchisimas gracias! espero que sigas comentando! :D
Ese no es ningún problema porque enserio me encanta por donde va todo :''3
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CAPITULO 4. CONCIERTO. PARTE 1

Mensaje por JMGon1 el Sáb 25 Ago 2018, 7:08 pm

Tarde pero aquí esta! mas noche subo las otras partes :) Comenten y disfruten 









Capítulo 4. Concierto. Parte 1
-No, está bien….de verdad- lo repetía una y otra vez cuando me insistían en que tomara el boleto. Lo único que me faltaba era ver a ese muchacho. Qué horror si me veía ahí. Luego iba a pensar que era una acosadora o algo así.
-¡va a hacer divertido!- dijo el niño.
-No tengo ropa para ir- intente dar una excusa. Y era cierto, obviamente ni loca me iba a ir vestida con mi pantalón de mezclilla y esta blusa. Tenía que verme bien ¿imagínate que si me lo topo y yo con estas garras?
-No te preocupes por eso, yo te presto algo- me dijo carolina amable.  –además, no es por nosotras, es por Erick. No podemos dejarlo ir solo-
-Pero… ¿dijiste que tú y tus amigas iban a ir no? Dos está bien, tres ya son montón- Carolina había comentado que sus amigas y ella iban a acompañar a Erick también, y eso significaba tener que ser amable con más gente. Y la neta, que hueva. Estaba muy cansada del viaje para andar dando sonrisas falsas a todo el mundo.
Le sonreí muy a fuerzas -¡Es Shawn Mendes! ¿Quién no quisiera ir a uno de sus concierto?-
-Yo- susurre, pero la chica ignoro mi comentario.
-Por favor, Kalila – me volví a suplicar el niño. Sus ojos tiernos me estaban ganando. Tuve que morderme el labio para no decepcionarlo.
¿Sería demasiado malo que fuera?
 Aparte, de una en un millón se daría cuenta que yo estaba ahí. Y si fuera así… ¿Qué tan mal estaría? No más un saludito con la mano y ya y si mucho un guiño de ojos y todo a la normalidad. Dudo mucho que me hablará. No tiene caso. El tiene muchas chicas, yo tengo muchos chicos…oh bueno, los tendré.
Solo fue una noche.
No más que eso…
-Va, iré- el niño sonrió encantando. Mi media hermana sonrió de oreja a oreja. –Pero tienes que prestarme algo de ropa- le dije a Corolina y ella asintió completamente conforme.
…..
No dejaba de mirarme en mi espejo de bolsillo.
-¡Súbele, papá!- Dijo Erick mientras cantaba a todo pulmón las canciones de Shawn Mendes. A mi lado estaba Carolina, ella también se estaba mirando en su espejo, arreglándose el labial.
Bueno, no me veía tan mal. Me puse tantita sombrita, rímel, y un gloss natural. Un pantalón de mezclilla y una blusa color blanca. Algo discreto… como “¡Hey, Méndez! No te esperaba encontrarte aquí”
Siendo sincera, si tenía un poco de ñañaras… ¿qué tal si me veía? Mierda… ¿y si quiere hablar conmigo?
No quería hablar con el…. ¿de que hablaríamos?
Igual no tenía que crearme toda una película, chance y no pasaba nada. Solo hay que verlo cantar, haces como si conocieras todas las canciones, gritar como todos, todo lindo, todo bien.
Yo tranquila. Pura tranquilidad.
Se supone que mi padre nos iba a dejar en la entrada del concierto. Íbamos cuatro horas antes, porque según esto se iba a llenar demasiado y Erick no quería llegar tarde ni perderse absolutamente nada. Ahí nos encontraríamos con las amigas de Carolina. Dos chicas, de su misma edad. Que agradable.
-¿Por qué tanta emoción por Méndez?- le pregunte a Erick, al ver su cara de emoción
-Es perfecto- dijo con un suspiro. Diría yo que ese mismo suspiro lo había visto con varias niñas enamoradas al verlo. Miro rápido a su papá y se inclinó de hombros –Es muy talentoso-
-Muchos artistas son muy talentosos. ¿Por qué es tan especial el?-
-No, no es como los otros artistas, Kaly- se negó el niño –él se gana todo lo que tiene por su talento, nunca ha hecho nada malo, como los otros artistas que fuman y cosas así que salen en las revistas. – lo mire con ternura –  ¡Escúchalo cantar! Es grandioso, y puede tocar instrumentos mientras lo hace….- Dio otro suspiro largo –algún día voy a aprender guitarra como el… o el piano-
-¿y porque no aprendes?-
-Mamá dice que tengo que concentrarme en la escuela
-mmmm…- hice una mueca, pero nuestra conversación se corto cuando escuchamos gritos desenfrenados a pocos metros de distancia, había mucha gente por la calle, cámaras, seguridad y algunos locos que intentaban convencer a los guardias que los dejaran pasar sin boleto.
-Creo que llegamos- Dijo mi padre no muy seguro de seguir acercándose con el automóvil con el miedo de atropellar algún individuo.
-Hay que bajarnos acá- le dije a mis medios hermanos. Súper extraño decirles así.
-¡nos vemos, papá! ¡Gracias!- el niño ya estaba dispuesto a bajarse tomándome de la mano para que lo siguiera, pero Carolina lo detuvo.
-Espera, Erick. Necesitamos los boletos- Su padre se los dio rápido y todos nos bajamos con una agilidad que ni yo sabía que tenía.
Corrimos hacia el otro lado de la brecha, donde toda la gente estaba reunida. Había una fila maso menos de 30 personas, mas algunas que estaban dispersas por todo el lugar.
-Por aquí deben de estar…- Dijo Carolina más para ella que para nosotros. No solté a Erick de la mano y caminamos hacia la fila. De un momento a otro aparecieron dos chicas gritando, saludando a Carolina con emoción.
Una era rubia. Muy bonita, le daba un aire de chica perra, de esas que salen en la televisión, donde hacen maldades y esas cosas. La otra tenía el cabello pelirrojo, pero era pintado. Ese rojo fuego nada mas se veía en las fotos de Instagram. Cara tierna, de seguro era una mustia.
Traducido del lenguaje ranchero a un lenguaje normal: aquella persona que tiene cara de linda pero al final es la más perra de la manada.
Pero bueno… No veníamos a criticar ¿o sí?
Gritaban como locas, parecían tener 13 años. Que vergüenza, yo a su edad estaría borracha en el sillón, sin tener metas en mi vida y deseando la muerte.
-Hola, tú debes de ser Karen-
-Kalila- le corregí a la rubia
-Kaly, ellas son mis amigas, hermanas, confidentes –las miro con cierto aprecio – Ella es Ana- Señalo a la pelirroja –y Violeta- la rubia me sonrio.
-¿Cómo estas Erick?- le preguntaron al niño, dándose cuenta de su presencia.
-Bien- contesto cortante y se aferró a mi brazo.
-¿no estas emocionado por el concierto?-
-Si-
-¡Va a estar increíble!- gritaron al unísono. El niño y yo nos quedamos viéndolas con gesto de “estas locas no vienen con nosotros”.
Paso como media hora y las tres no se callaban. Erick y yo nos enfocábamos a ver los carteles que traían algunas chicas, burlándonos de las caras gigantes que traían de Shawn Méndez. Poco a poco la fila se incrementaba, se sentía la tensión de todo el mundo por ya querer entrar.
Le pregunte a Carolina en que asiento nos tocaba, para ir viendo si podía quedarme en la orilla. Por fortuna, no estábamos en las primeras filas, de hecho me sentí un poco triste por Erick. Desde donde estábamos no iba a poder alcanzarlo a ver bien. Mientras estaba en mis pensamientos, pude ver como un grupo de chicas se aproximaban a la calle que pasaba enfrente del edificio donde iba a hacer el concierto. Cinco camionetas negras se pararon, y pareció que el momento se congelaba.
Guardias de seguridad bajaron de las camionetas, y un hombre sin cabello, alto y gordo se nos acercó a las que estábamos más al final de la fila.
-¡Si quieren tomarse fotos con Shawn Mendes antes del concierto, por favor tómenselo con calma, él va a bajar si nadie se alborota!- dio una señal al otro guardia. -¡Hagan una fila cerca de las camionetas!- Y de repente, vi como varias chicas salían corriendo hacia las camionetas, literalmente, llorando. Algunas intentaban guardar la calma, sin poder creer que estuvieran a punto de ver a su ídolo.
Ja-ja. Yo me lo cogí en la mañana.
-¡Kalila, Kalila!- el niño jalo mi mano -¡Vamos, por favor, vamos!- gritaba y saltaba emocionado.
-No, ustedes vayan, alguien tiene que cuidar el lugar- le sonreí nerviosa. Era increíble que un famoso hiciera algo así. Salir para tomarse foto con sus fans. Era un gesto muy lindo. De igual manera, me alteraba bastante que las camionetas no estaban nada lejos de donde me encontraba. De hecho, tenía una gran visibilidad y eso que con el montón de chicas era difícil.
Fue gracioso cuando vi salir a Méndez de la camioneta. Hay que admitir que se veía terriblemente guapo. Alto, con una sonrisa deslumbrante. Se notaba entre la multitud. Con una gran y alegre respuesta se abrazaba con sus fans, tomándose fotos y hasta firmándoles las cartulinas, sus blusas o cualquier cosa que tuvieran a la mano.
Intente voltear a otra parte, escondiéndome entre la gente pero era imposible. Una porque no había nada de gente, todos estaban tomándose fotos, y dos porque literal. No había gente a mí alrededor.
Jugué con mis pies, mire al cielo, observe a dos chicas que corrían llorando y volví a mis pies, evitando a toda costa que nuestras miradas se cruzaran.
Pero en eso, Erick da un grito muy fuerte -¡KALILA!- voltee rápidamente, asustada por que le fuera a pasar algo, pero era todo lo contrario, estaba tan emocionado porque iba a ser su turno que solo me grito para que lo viera. Por otro lado, varias miradas se pusieron en mí. La chica solitaria que estaba en una fila ya inexistente moviendo los pies como tonta.
Y una de esas miradas era la de Shawn.
Al notarme, le sonreí de oreja a oreja. Pero no era una de esas sonrisas queriendo verme bonita y simpática. No, era de esas sonrisas súper incomodas, como de esas veces que estas acosando a un chico y de repente te voltea a ver y le sonríes toda pendeja.
Algo así fue.
Al contrario de él, me sonrió guapísimo. Me hizo hola con la mano y yo no supe que hacer.
Seguí con mis pies, pero era inevitable no voltear. Mientras el chico se tomaba fotos, me lanzaba miradas y señas para que me acercara. Yo negaba con la cabeza, incomoda.
Volví a repetirse una y otra vez. Me sacaba la lengua, y me hacía caras para llamar mi atención. Y no solo la mía, si no de varias chicas que nos miraban extraño. Intento hablarme, diciéndome algo como “¿con quién vienes?”. Yo no le entendía nada, asique solo me inclinaba de hombros.
Cuando llego el turno de Erick, el niño contento volvía a gritar mi nombre, saludándome. Después de la foto, Shawn se inclinó hacia el niño. Le dijo una cosa al oído y se dirigió hacia uno de sus guardias. Erick saltaba emocionado, y la cara de Carolina estaba blanca, como la de sus amigas.
Se fueron acercando, poco a poco. Parecían fantasmas.
-¿Qué les paso?- les dije con diversión. Se veían muy chistosas.
Se quedaron en silencio, hasta que Erick reacciono.
-entramos a la zona VIP- lo dijo sin poder creérselo
Hice una mueca.
-¡OH POR DIOS!- grito Ana -¡Nos dio los pases! ¡Podemos ir a verlo después del concierto!
-Dios, Dios, Dios…- la rubia se notaba alterada -¡esta guapísimo!-
-tenemos que acercarnos a la fila de VIP- dijo Carolina,a un impactada por lo que sucedia.
-¿Por qué nos los habrá dado?-
-No se… le caimos bien… no se-
Intente hacerme la loca.
-Tal vez fue al azar-
Erick me miro
-Tal vez a uno se le hicimos guapa, se enamoró y nos va a pedir matrimonio
Mire a Shawn, dándole las gracias.
-De seguro fue a mí-
Erick miro a Shawn.
-Claro que no, fue a mí-
-Se enamoró de Kalila- Concluyo Erick.
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CAPITULO 4. CONCIERTO. PARTE 2

Mensaje por JMGon1 el Sáb 25 Ago 2018, 8:33 pm




Capítulo 4. Parte 2
Llegamos a los asientos. Eran bastante cómodos y a poca distancia del escenario. Exactamente en la quinta fila.  Saque de mi bolsa las palomitas y un refresco. Carolina y sus amigas me miraron extraño.
-¿Por qué traes eso?-
-Es que me da hambre- les dije, abriendo la bolsa de palomitas y ofreciéndoselas
-No está permitido comer adentro- me dijo Violeta. Me incline de hombros y me metí un puño de palomitas a la boca. Erick sin decir nada agarro de la bolsa.
-Aquí hay refresco- le dije con la boca llena, enseñándole el bote y colocándolo abajo del asiento.
Mientras masticaba, me daba cuenta que Méndez si andaba atento iba a saber mi nombre. Tanto que insistió para que en un segundo mi medio hermano lo arruinara. Era divertido el misterio
-Entonces… ¿conoces a Shawn Méndez?- me pregunto Erick con la boca llena
-Eeeh no-
-¿y porque nos dio los boletos?-
-No sé, tal vez te le hiciste agradable
-¿y porque se estaban haciendo caras?-
Puse los ojos en blanco –Claro que no-
-Claro que si-
-No pienso pelearme con un niño de 6 años-
-tengo 8-
-Es la misma- me cruce de brazos, y el niño imito mi cara. Me reí y lo deje pasar. A los pocos minutos la luz del lugar se apagó, los gritos enloquecidos abrieron paso a luces de colores dando una breve introducción con un video al concierto.
El chico empezó con una canción, creo que se escuchaba más sus fans que él. Yo era la única desafanada que nada más movía los brazos sin saberme las canciones. Tomaba videos para Erick y fotos con Carolina y sus amigas. Había momentos en los que Shawn se acercaba a la esquina, donde estábamos nosotras. Me guiñaba el ojo y seguía cantando hacía otra parte.
Erick fue el único que se dio cuenta, dando un empujón emocionado.
Yo solo me escondía, esperando que nada más él se diera cuenta.
No sé por qué me daba vergüenza que me conociera. Es decir, el chico era lindo… pero….  Qué pena decir que nada más me interesa coger y ya.
Las canciones pasaban, y las horas también. Mis palomitas se habían acabado, y no me gustaba tomar refresco sin algo de comer. Ya no sabía dónde tomar fotos y las canciones que me medio sabía nunca las cantó. Nada más era una, pero pues… no sé, al menos que se echara un corito o algo.
-Para terminar el concierto…- Shawn pasó enfrente del escenario, y todas las chicas gritaban con tristeza.  –Quiero cantar una canción, es de mi álbum- se enloquecieron –es una de mis favoritas, espero que la disfruten- corrió hacia el centro -¡Gracias por venir! ¡las amo!-
Una melodía sonó después de que los gritos cesaron, se escuchaba la guitarra y chico saliendo de la oscuridad.
Cantaba increíble, un tono de voz único. No sé si él había hecho las canciones, pero esta era genial. El ritmo era suave, pero a la vez te hacia bailar. Pero cuando empecé a entender la letra, y el tal Méndez empezaba a caminar hacia nuestra dirección mi cuerpo se tensó.
-Where were you in the morning, baby? You didn't leave your number for me Left me without a warning, baby-  Shawn me señalo, para después hacer una seña como “¿Dónde estabas? Les juro que en ese momento mi sangre se fue hasta los suelos, y todas las chicas a mí alrededor se me quedaron mirando con la boca abierta. Lo mejor que pude hacer era dar una sonrisa falsa y aplaudir como si nada de esto hubiera pasado.
-¡Te señalo! ¡Te señaló!- Grito Erick
-Oh por Dios- susurro Carolina.
-Que puta vida-  Dije para mí.
-¿Cómo es posible?- volvió a preguntar
-¿lo conoces, Kaly?- me pregunto la pelirroja
-No, claro que no. No fue nada, solo…- intente decir –nada- las chicas sin poder creérselo lo dejaron pasar, para disfrutar el concierto y después bombardearme con preguntas. Di gracias que el chico se fue a la otra esquina a cantarles a otras.
Pero de nuevo palidecí cuando volvió a acercarse. Méndez se puse enfrente de mí, y con una mirada traviesa me sonrió. -… And I hope you had a good visit 'Cause I know you had a good time And I'm looking up at the ceiling And I keep wondering why… -
Que incomodo, amigos, que pinche madre incómodo.
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Sáb 25 Ago 2018, 8:44 pm


Capitulo 4. Parte 3
Por fin el concierto se acabó. Se prendieron todas las luces y empujaba a todos para que me dejaran pasar y salir de este infierno.
-Vamos, vamos, se acabó.  Es hora de irse a dormir- baje a Erick del asiento, pero antes de hacer otro movimiento que Carolina y sus amigas me dijeran algo, dos hombres de negro se nos acercaron, pude ver como la mirada de Ana y Violeta los seguían con la mirada, con la boca abierta.
-¿Eres Kalila?- Me preguntó uno. Esto no puede ser verdad
-Creo- les conteste
-Nos gustaría que nos acompañaras-
-¿para qué o qué?-
-No seas tonta, Kalila, ve- me empujo Carolina, para que los siguiera
-Shawn Mendes quiere verte-
-OH DIOS – gritaron todas al unísono. Yo solo cerré los ojos. ¡Solo fue una noche, maldita sea! ¡Una puta noche y seguimos con nuestras vidas!
-¡Yo sabía que lo conocías!- me grito Erick
-Si… bueno…- el estrés me invadió –Pueden decirle que muchas gracias por los asientos, pero hasta aquí llega. Lo siento-
-¿Estás loca?- comento Ana –Obviamente vas a ir-
-¿nosotras también podemos ir?-
-Si, si. Venimos con ella, no quisiera perderla de vista. Soy la hermana mayor. – Mire a Carolina extrañada. Claro.
-Está bien, voy si todos vamos-
-De acuerdo, sigamos entonces-
Di un largo suspiro, programándome para lo que iba a suceder.
Mientras seguíamos a los gorilas, Carolina y sus amigas no dejaban de preguntarme de donde lo conocía o porque tenía el interés conmigo. No tuve mas que decirles en resumidas cuentas, ocultando unas partes-
-Nos encontramos en un hotel, se equivocó de habitación, me dio un susto y me pidió disculpas- Creo que es un buen resumen –y cenamos juntos. –
-¡Maldita sea!- grito Violeta emocionada
-¡Cenaste con Shawn Mendes!- le siguió Ana
-No puedo creer que un pariente mío conozca a un famoso. ¿Eso quiere decir que eres famosa?-
-No creo…-
-esta enamorado de ti, Kalila- dijo Erick de la nada.
Me reí, pero su compañía lo tomo como si fuera algo serio. -¿se besaron o algo?- pregunto Ana.
-No, claro que no- dije de inmediato
-Tal vez le gustaste-
Entramos a la parte de camerinos, había algunas fans en una fila esperando a que Shawn saliera. Todas hablaban en voz muy alta, preguntándose a qué hora iba a salir. Supongo que habían pagado para verlo.
-Kalila nada más puede entrar- Nos avisaron, parándose de la nada. –después podrán pasar ustedes-
-claro, claro- dijo Carolina emocionada.  –Vamos, Kaly. Ve y dale al hombre lo que quiere- la mire mal.
Seguí a los guardias hacia una puerta, di un suspiro antes de que la abrieran. Escuche algunas quejas de las fans, pero intente ignorarlas. Voltee hacia atrás y mire al niño que me sonreía y me animaba a que entrara al camerino.
No es que estuviera nerviosa… pero era mejor estar con él en un hotel sin tanta gente, sabiendo que era un chico normal que come como vaca, sin la presión de que el fuera un cantante,  famoso y deseado por medio mundo.
¿y que le iba a decir?
“Hola ¿Qué tal la noche?”
Si tan solo lo hubiera dejado así.
Como era, solo una noche.
Abrieron la puerta, y me dejaron pasar. Atrás de mi volvieron a cerrarla, y de un segundo a otro el ruido de afuera desapareció. Vi a un chico a pocos metros de mi, que se estaba cambiando, poniéndose una playera color blanca.
Sus ojos castaños me miraron, junto con una sonrisa de oreja a oreja. –Hola- me saludo. -¿Qué tal la noche?-
No pensé que sonara así de fácil.
Me recargue en la pared, me cruce de brazos y me le quede mirando.
-Me siento acosada, Méndez-
-Es Mendes- camino hacia a mí, parecía contento. –tú fuiste la que vino a mi concierto
-Tal vez, pero yo no puse a dos gorilas para que me secuestraran-
-Que exagerada- se rio
-Mira, muchas gracias por los boletos. Mi… hermano se puso muy contento por eso- le agradecí de corazón – pero no era necesario… esto-
-Solo quería saber cómo estabas-
Me quede en silencio. ¿Es enserio? Entrecerré los ojos y me acerque más a él. – Estoy bien.
-Me alegro-
-¿ya puedo irme?-
-¿Qué te pareció el concierto?- Evadió mi indiferencia, y sus ojos castaños brillaron con curiosidad.
-Mejor que el karaoke –
-A mí me gusto más el karaoke
-En especial por la cena ¿no?-
-Prefiero el postre- apoyo su mano en la pared, dejándome atrapada entre su pecho.  Su cercanía era intensa. Era probable que no notará su poder de seducción, su aroma, su cuerpo, su mirada…
Tuve que alejarme de él, recorriendo el camerino.
- Deja de mandar indirectas, Méndez- 
-Lo siento. Pero tengo que decirte que me siento especial – ahora fue el quien se recargo, se cruzó de brazos y me miraba mientras chismeaba por todas sus cosas –Viniste a mi concierto. Si querías volver a verme me hubieras dejado tu número. O al menos tú nombre-
-Fue por mi hermano- toque su guitarra – los boletos fueron regalo de mi papá – pase por el espejo y mire algunos productos. Tome el perfume y lo olisquee. Olía a Méndez. –No tenía idea, no quería verme como una acosadora pero creo que tú me ganaste-
-tú eres la que está oliendo mis cosas-
-Es extraño- le dije mientras seguía viendo el cuarto – Ya sabes, en el publico veía como todos gritaban, sabían tus canciones… son geniales, eres su ídolo. Es decir; eres famoso-  di pasos hacia el chico. –Pero… eres normal-
Se rio. - ¿pensabas que era un extraterrestre? –
-No- me reí junto con el – Usas perfume, cera para el cabello, traes tu guitarra, tu computadora… dejas tu ropa por todos lados… cosas muy banales.  Yo pensé que eras algo así como perfecto, pero no. No eres especial-
Me miro con rostro “ofendido”. Intente suavizar mi comentario con una sonrisa.
-Bueno… ahora que sabes que no soy especial. ¿Por qué no ves esto como un chico normal que le pide el número a una chica?-
Me reí –Eso no va a pasar, amigo-
-¿Por qué no?- parecía confundido.
-¿tu porque no lo tomas como lo que es? Solo fue una noche, Méndez. –
-Y solo es apuntar números en un papel.
-Si quisiera dártelo te lo hubiera dejado en el hotel-
-Auch- se puso la mano en el corazón – El rechazo duele. – entrecerré los ojos
-Y si te lo pasó ¿Qué? No va a cambiar nada. Solo vas a tener menos espacio en tu celular.
-Podemos ser amigos. No vas a negar que no la pasemos bien. – Me picoteo el estómago –Soy encantador y gracioso- me sonrió como niño chiquito. –Además ¿no crees que esto es el destino? Ayer pensaba que encontrarte iba a hacer como una aguja en un pajar. Y míranos ahora-
-¿el destino?- me reí –ves muchas películas de Disney-
-Eso no tiene nada que ver –se defendió – ¿Cómo es posible que me haya metido en una habitación equivocada donde exactamente estabas tú?
-Eres muy torpe-
Hizo una mueca, aceptándolo. –Puede ser. Pero igual creo que es increíble.
-Está bien- accedí. – Hagamos un juego. Me gusta el misterio, a ti te gusta el destino. - Busque una pluma y recordé que había visto una en su espejo. Fui por ella y tome el brazo de Shawn como papel. –Voy a darte  cuatro números y una pista. Si eres capaz de descifrarlo, es que eres demasiado listo o… es el destino-
-¿hablas enserio?- Asentí y mientras me decía que era una locura apuntaba los cuatro dígitos. Se miró el brazo, miro hacia el techo y simplemente exclamó.  –Mierda-
-Escucha ¿sí? Te lo diré solo una vez. –
-Va, estoy listo-
El me miro atento. Su expresión era épica. El juego me gustaba –Donde va a comprar la reina Elizabeth su jarabe de maple-
Se me quedo mirando, con la esperanza que le dijera algo más.
-¿estas jodiendo?-
-Si-
-Soy un idiota, tienes que dejármelo más simple-
-Puedes verlo como un filtro. No salgo con idiotas-
-Es buena técnica-
-Tengo que irme, Shawn. – le dije mientras iba hacia la puerta, el me detuvo con el brazo.
-Tienes que darme algo más- suplico- otra pista-
Me quede pensando. De acuerdo. No quería irme de aquí con las manos vacías. – Dame un beso y te doy otra pista-
¿Qué querían? Besaba riquísimo. Está bien guapo y se veía súper sexy. No iba a desaprovecharlo. Aparte, era coqueta por naturaleza.
Es mejor decir coqueta que puta ¿no?
El chico sonrió. Sin pensarlo dos veces me tomo de la cintura, pegándome a su cuerpo. Le sonreí, mirando a sus ojos castaños. Me beso y nuestros labios se acoplaron con facilidad. Teníamos química, y eso no con cualquiera.
El beso duro, hasta que Shawn se despegó de mis labios, pero sin quitar sus manos de mi cintura –Te toca-
Deshice sus manos, y me fui hacia la puerta. Solo me miro, esperando mi respuesta. –Vivo en Canadá. Burlington. –
-Eso ayuda-
No dije nada, abrí la puerta y volvió a detenerme con su voz.
-Por cierto, Kalila es un bonito nombre- me reí sin voltear y salí del camerino.
Sabía que el chico no iba a encontrarme. Y no porque mis pistas fueran difíciles. Al contrario, si le pensaba un poco lo iba a resolver. No era un idiota. Pero sabía que el encanto se iba a ir. Un chico como Shawn Méndez no va a perder el tiempo con alguien que no conoce, tiene demasiadas cosas que hacer como para andar resolviendo misterios.
Pero, muy al fondo… quería que lo hiciera.
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por JMGon1 el Vie 31 Ago 2018, 9:16 pm

¡Hola! ¿como estan, guapuras del señor?
¡comenten para saber que les parecio los capítulos!
Subire mañana o el domingo el siguiente capitulo :D
Besos
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

Mensaje por Moonstar el Sáb 01 Sep 2018, 10:17 am

De ya pido perdón por no haber comentado   pero me han encantado ¡Enserio amé los capítulos! Esperaré con ansias el siguiente todo se pone intenso ya que hace que me emocioné  
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Re: Méndez. En mi Sangre (Shawn Mendes)

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