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La hermana del niño que sobrevivio

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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jiyong el Lun 27 Ago 2018, 18:42

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Tras derrotar una vez más a lord Voldemort, su siniestro enemigo en Harry Potter y la piedra filosofal, los hermanos Potter esperan impacientes en casa de sus insoportables tíos el inicio del segundo curso del Colegio Hogwarts de Magia y hechicería.










 Sin embargo, la espera dura poco, pues un elfo aparece en la habitación que comparten y les advierte que una amenaza mortal se cierne sobre la escuela. Así pues, Harry no se lo piensa dos veces y, acompañado de Ron, uno de sus mejores amigos, se dirige a Hogwarts en un coche volador. Mientras que ______ tiene que soportar con la furia y rencor de Draco Malfoy, enemigo de Harry. Por no haberse puesto en contacto como lo acordaron el curso anterior. 
Tanto Draco como Angélica están en la mira del quinteto de oro, siendo acusados de ser alguno el heredero de Slytherin o ¿Por qué otra razón se comportan como si escondieran algo?









Pero ¿puede un aprendiz de mago defender la escuela de los malvados que pretenden destruirla? Sin saber que alguien ha abierto la Cámara de los Secretos, dejando escapar una serie de monstruos peligrosos, Harry y _____ con sus amigos Ron, Brandon y Hermione tendrán que enfrentarse con arañas gigantes, serpientes encantadas, fantasmas enfurecidos y, sobre todo, con la mismísima reencarnación de su más temible adversario.










------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Antes que nada, yo omito las partes que tienen que ver con esos malditos Muggles (es broma el insulto) porque se me hace aburrido XD.
Así que la historia comienza cuando Ron va al rescate con Fred y George. 
Jiyong
Jiyong


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jiyong el Mar 28 Ago 2018, 09:36

Capitulo 1






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¡Ron! —exclamó Harry, encaramándose a la ventana y abriéndola para poder hablar con él a través de la reja—Ron, ¿cómo has logrado...? ¿Qué...?
 


_____ se quedó boquiabierta al darse cuenta de lo que veía. Ron sacaba la cabeza por la ventanilla trasera de un viejo coche de color azul turquesa que estaba detenido ¡ni más ni menos que en el aire! Sonriendo a los Potter desde los asientos delanteros, estaban Fred y George, los hermanos gemelos de Ron.


¿Todo bien, Harry, _____?
¿Qué ha pasado? —preguntó Ron— ¿Por qué no han contestado a mis cartas? Les he pedido unas doce veces que vinieras a mi casa a pasar unos  días, y luego mi padre vino un día diciendo que a Harry le habían enviado un  apercibimiento oficial por utilizar la magia delante de los muggles. 
No fui yo. Pero ¿cómo se enteró? 
Trabaja en el Ministerio —contestó Ron— Sabes que no podemos hacer ningún conjuro fuera del colegio. 
¡Tiene gracia que tú lo digas! —repuso _____, echando un vistazo al coche flotante. 
¡Esto no cuenta! —explicó Ron—Sólo lo hemos cogido prestado. Es de mi padre, nosotros no lo hemos encantado. Pero hacer magia delante de esos muggles con los que viven... 


No he sido yo, ya te lo he dicho..., pero es demasiado largo para explicarlo ahora. Mira, puedes decir en Hogwarts que los Dursley nos tienen encerrado y que no podremos volver al colegio, y está claro que no podemos utilizar la magia para escapar de aquí, porque el ministro pensaría que es la segunda vez que utilizo conjuros en tres días, y ______ no se arriesga a sacar su varita de forma que... 


Deja de decir tonterías —dijo Ron—Hemos venido para llevarlos a casa con nosotros.
Pero tampoco vosotros podéis utilizar la magia para sacarnos... – hablo _____.
No la necesitamos —repuso Ron, señalando con la cabeza hacia los asientos delanteros y sonriendo—Recuerda a quién he traído conmigo. 
Ata esto a la reja —dijo Fred, arrojándole un cabo de cuerda. 
Si los Dursley se despiertan, nos matan —comentó Harry, atando la soga a uno de los barrotes. Fred aceleró el coche. 
No se preocupen —dijo Fred— y apártate

Harry se retiró al fondo de la habitación con su hermana, donde estaba Hedwig, que parecía haber comprendido que la situación era delicada y se mantenía inmóvil y en silencio. El coche aceleró más y más, y de pronto, con un sonoro crujido, la reja se desprendió limpiamente de la ventana mientras el coche salía volando hacia el cielo. Harry corrió a la ventana y vio que la reja había quedado colgando a sólo un metro del suelo. Entonces Ron fue recogiendo la cuerda hasta que tuvo la reja dentro del coche. ______ escuchó preocupada, pero no oyó ningún sonido que proviniera del dormitorio de los Dursley. 
Después de que Ron dejara la reja en el asiento trasero, a su lado, Fred 
dio marcha atrás para acercarse tanto como pudo a la ventana de Harry. 

Entren—dijo Ron. 
Pero todas nuestras cosas de Hogwarts... las varitas mágicas, mi escoba... 
¿Dónde están? 
Guardadas bajo llave en la alacena de debajo de las escaleras. Y no podemos salir de la habitación.- comento ______.
No te preocupes —dijo George desde el asiento del acompañante—Quítense de ahí.


Fred y George entraron en la habitación de ambos Potter, trepando con cuidado por la ventana. 
«Hay que reconocer que lo hacen muy bien», pensó _____ cuando George se sacó del bolsillo una horquilla del pelo para forzar la cerradura. 

Muchos magos creen que es una pérdida de tiempo aprender estos trucos muggles —observó Fred—, pero nosotros opinamos que vale la pena adquirir estas habilidades, aunque sean un poco lentas. 


Se oyó un ligero «clic» y la puerta se abrió. 

Bueno, nosotros bajaremos a buscar sus cosas. Recojan todo lo que Necesiten de su habitación y vayan dándoselo a Ron por la ventana —susurró George.
Tened cuidado con el último escalón, porque cruje —les susurró Harry mientras los gemelos se internaban en la oscuridad. 


______ fue cogiendo sus cosas de la habitación y se las pasaba a Ron a través de la ventana. Harry ayudó a Fred y a George a subir el baúl por las escaleras. Oyó toser al tío Vernon. 

Una vez en el rellano, llevaron el baúl a través de la habitación de los hermanos Potter hasta la ventana abierta. Fred pasó al coche para ayudar a Ron a subir el baúl, mientras Harry y George lo empujaban desde la habitación. Centímetro a centímetro, el baúl fue deslizándose por la ventana. 

Tío Vernon volvió a toser. 


Un poco más —dijo jadeando Fred, que desde el coche tiraba del baúl—empujad con fuerza... 


Harry y George empujaron con los hombros, y el baúl terminó de pasar de la ventana al asiento trasero del coche. 

Estupendo, vámonos —dijo George en voz baja extendiendo una mano a _____ para que subiera ella primero al coche. Piso el borde de la ventana para bajar su mirada al suelo que estaba demasiado lejos.
-Oye, míranos a nosotros y salta- le aconsejo Fred al ver la expresión de nervios en la pelirroja.
-No te dejaremos caer- le sonrió George para tranquilizarla, _____ cerro los ojos para saltar dentro del auto donde la recibieron los gemelos.
-Vamos Harry- dijo Ron.
Pero al subir al alféizar de la ventana, Harry oyó un potente chillido detrás de él, seguido por la atronadora voz de tío Vernon. 
¡ESA MALDITA LECHUZA! 
¡Me olvidaba de Hedwig! 


Harry cruzó a toda velocidad la habitación al tiempo que se encendía la luz del rellano. Cogió la jaula de Hedwig, volvió velozmente a la ventana, y se la pasó a Ron. Harry estaba subiendo al alféizar cuando tío Vernon aporreó la puerta, y ésta se abrió de par en par. 
Durante una fracción de segundo, tío Vernon se quedó inmóvil en la puerta; luego soltó un mugido como el de un toro furioso y, abalanzándose sobre Harry, lo agarró por un tobillo. Ron, Fred y George lo asieron a su vez por los brazos, y tiraban de él todo lo que podían. 

-¡Suéltalo!- grito ______ desde asiento de atrás, al lado opuesto de la escena.
¡Petunia! —bramó tío Vernon— ¡Se escapan! ¡SE ESCAPAN! 


Pero los Weasley tiraron con más fuerza, y el tío Vernon tuvo que soltar la pierna de Harry. Tan pronto como éste se encontró dentro del coche y hubo cerrado la puerta con un portazo, gritó Ron: 
¡Fred, aprieta el acelerador! 


Y el coche salió disparado en dirección a la luna. 
Los Dursley estaban asomados a la ventana de los hermanos Potter, alucinados. 

¡Hasta el próximo verano! —gritó Harry pero recibió un golpe de su hermana. Habrá que ver si el próximo verano los aceptan de nuevo.

Los Weasley se rieron a carcajadas, y Harry se recostó en el asiento, con una sonrisa de oreja a oreja. 

Suelta a Hedwig —dijo a ______— y que nos siga volando. Lleva un montón de tiempo sin poder estirar las alas. 


 En un instante, Hedwig salía alborozada por la ventanilla y se quedaba planeando al lado del coche, como un fantasma. 

Entonces, ¿por qué...? —preguntó Ron impaciente— ¿Qué es lo que ha ocurrido? 


Harry les explicó lo de Dobby, la advertencia que les había hecho y el desastre del pudín de violetas. Cuando terminó, hubo un silencio prolongado. 

Muy sospechoso —dijo finalmente Fred. 
Me huele mal —corroboré George—¿Así que ni siquiera les dijo quién estaba detrás de todo? 
Creo que no podía —dijo ______— cada vez que estaba a punto de irse de la lengua, empezaba a darse golpes contra la pared


Vieron que Fred y George se miraban. 

¿Creéis que estaba mintiendo? —preguntó Harry.
Bueno —repuso Fred—, tengamos en cuenta que los elfos domésticos tienen mucho poder mágico, pero normalmente no lo pueden utilizar sin el permiso de sus amos. Me da la impresión de que enviaron al viejo Dobby para impedirte que regresaras a Hogwarts. Una especie de broma. ¿Hay alguien en el colegio que tenga algo contra ti, Harry? 


—respondieron Ron y Harry al unísono. 

Draco Malfoy —dijo Harry—Me odia. 

-Aquí vamos de nuevo…- suspiro _____  pensando en el rubio, quien es probable que si Draco envió alguna carta a la pelirroja, Dobby la intercepto haciendo que no allá forma de que se hayan podido comunicar en  el verano. Era probable que Draco Malfoy este enojado.

¿Draco Malfoy? —dijo George, volviéndose— ¿No es el hijo de Lucius Malfoy? 
Supongo que sí, porque no es un apellido muy común —contestó _____— ¿Por qué lo preguntas? 
He oído a mi padre hablar mucho de él —dijo George— Fue un destacado partidario de Quien-tú-sabes. 
Y cuando desapareció Quien-tú-sabes —dijo Fred, estirando el cuello para hablar con los Potter—, Lucius Malfoy regresó negándolo todo. Mentiras... Mi padre piensa que él pertenecía al círculo más próximo a Quien-tú-sabes. 


Harry ya había oído estos rumores sobre la familia de Malfoy, y no le habían sorprendido en absoluto. En comparación con Malfoy, Dudley Dursley era un muchacho bondadoso, amable y sensible. 

No sé si los Malfoy poseerán un elfo —dijo Harry. 
Bueno, sea quien sea, tiene que tratarse de una familia de magos de larga tradición, y tienen que ser ricos —observó Fred. 
-No hay muchas tampoco, las familias mas conocidas en tener una gran fortuna y larga tradición son los  Malfoy, Queen, Black, Crouch, Lestrange, Nott, Parkinson y Greengrass. Una de esas familias debe de tener algún elfo domestico- opino Ron enumerando con los dedos.
Sí, mamá siempre está diciendo que querría tener un elfo doméstico que le planchase la ropa —dijo George—Pero lo único que tenemos es un espíritu asqueroso y malvado en el ático, y el jardín lleno de gnomos. Los elfos domésticos están en grandes casas solariegas y en castillos y lugares así, y no en casas como la nuestra. 


Harry estaba callado. A juzgar por el hecho de que Draco Malfoy tenía normalmente lo mejor de lo mejor, su familia debía de estar forrada de oro mágico. Podía imaginárselo dándose aires en una gran mansión. También parecía encajar con el tipo de cosas que Malfoy podría hacer, el enviar a un criado para que impidiera que Harry volviese a Hogwarts. ¿Había sido un estúpido al dar crédito a Dobby? 

-Podemos preguntarle a Brandon, es el que mas contacto tiene con esas familias- pensó Harry en voz alta.
De cualquier manera, estoy muy contento de que hayamos podido rescatarlos —dijo Ron—Me estaba preocupando que no respondieran a mis cartas. Al principio le echaba la culpa a Errol... 
¿Quién es Errol? – pregunto ______ dejando de observar el cielo nocturno.
Nuestra lechuza macho. Pero está viejo. No sería la primera vez que le da un colapso al hacer una entrega. Así que intenté pedirle a Percy que me prestara a Hermes... 
¿Quién? 
La lechuza que nuestros padres compraron a Percy cuando lo nombraron prefecto —dijo Fred desde el asiento delantero. 
Pero Percy no me la quiso dejar —añadió Ron— Dijo que la necesitaba él. 
Este verano, Percy se está comportando de forma muy rara —dijo George, frunciendo el entrecejo—Ha estado enviando montones de cartas y pasando muchísimo tiempo encerrado en su habitación... No puede uno estar todo el día sacando brillo a la insignia de prefecto. Te estás desviando hacia el oeste, Fred —añadió, señalando un indicador en el salpicadero. Fred giró el volante. 
-Hablando de quien también se comporto raro durante el verano- bufo Ron dándole una mirada de disgusto a Fred.
-¿Qué sucedió?- pregunto _____ curiosa.
-Oh, ¿Recuerdas a la dulce hermana de Brandon?- pregunto Ron con ironía- Pues el se estuvo enviando mas de 10 cartas, Si Fred. Las conté. 
-¿Cuál es tu problema con la hija de Lysander Queen?- inquirió George saliendo al rescate de su gemelo.
-¿Cuál es mi problema? ¡Es una serpiente traidora! ¡No esta interesada en ti! Brandon lo dijo el año pasado, ella no tiene interés en nadie- hablaba Ron con rencor.
-¿Qué te hace pensar que yo tengo un interés romántico por ella?- interrogo Fred sin enfadarse por el tono de su hermano menor.
-¿Lo tienes?- pregunto Harry ladeando la cabeza.
-Es solo una amiga, no hay interés amoroso entre ella y yo- se rio Fred girando el volante. 
-¿Como pudiste hacerte su amigo? ¡yo llevo intentándolo desde el año pasado!- se quejo ______.
-Pues, Ángel tiene un carácter especial. 
-¡No me digas!-Exclamo Ron con sarcasmo. 
-Yo solía molestarla demasiado, no gastarle bromas pesadas. Solo molestarla, entonces ella se acostumbro a mi presencia. Lo ve como algo natural si me acerco a hablarle. 
-¿¡Porque yo si soy blanco de sus bromas pesadas y ella no!?
-Ella es bonita, tu eres horroroso- respondieron ambos gemelos al mismo tiempo, _____ tuvo que morderse el labio para no reírse al ver la cara de indignación de Ron.
¿Vuestro padre sabe que os habéis llevado el coche? —preguntó Harry, cambiando el  tema antes que a su mejor amigo le dirá una crisis nerviosa.
Esto..., no —contestó Ron—, esta noche tenía que trabajar. Espero que podamos dejarlo en el garaje sin que nuestra madre se dé cuenta de que nos lo hemos llevado. 
¿Qué hace vuestro padre en el Ministerio de Magia? – pregunto la pelirroja.
Trabaja en el departamento más aburrido —contestó Ron—: el Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos Muggles. 
¿El qué? 
Se trata de cosas que han sido fabricadas por los muggles pero que alguien las encanta, y que terminan de nuevo en una casa o una tienda muggle. 
Pero vuestro padre..., este coche... 


Fred se rió. 

Sí, le vuelve loco todo lo que tiene que ver con los muggles, tenemos el cobertizo lleno de chismes muggles. Los coge, los hechiza y los vuelve a poner en su sitio. Si viniera a inspeccionar a casa, tendría que arrestarse a sí mismo. A nuestra madre la saca de quicio. 
Ahí está la carretera principal —dijo George, mirando hacia abajo a través del parabrisas— Llegaremos dentro de diez minutos... Menos mal, porque se está haciendo de día. 


Un tenue resplandor sonrosado aparecía en el horizonte, al este. Fred dejó que el coche fuera perdiendo altura, y _____ vio a la escasa luz del amanecer el mosaico que formaban los campos y los grupos de árboles. 

Vivimos un poco apartados del pueblo —explicó George— En Ottery Saint Catchpole. 
El coche volador descendía más y más. Entre los árboles destellaba ya el borde de un sol rojo y brillante. 
—¡Aterrizamos! —exclamó Fred cuando, con una ligera sacudida, tomaron contacto con el suelo. Aterrizaron junto a un garaje en ruinas en un pequeño corral,  Harry y _____ vio por vez primera la casa de Ron. 

Parecía como si en otro tiempo hubiera sido una gran pocilga de piedra, pero aquí y allá habían ido añadiendo tantas habitaciones que ahora la casa tenía varios pisos de altura y estaba tan torcida que parecía sostenerse en pie por arte de magia, y Harry sospechó que así era probablemente. Cuatro o cinco chimeneas coronaban el tejado. Cerca de la entrada, clavado en el suelo, había un letrero torcido que decía «La Madriguera». En torno a la puerta principal había un revoltijo de botas de goma y un caldero muy oxidado. Varias gallinas gordas de color marrón picoteaban a sus anchas por el corral. 

No es gran cosa. 
Es una maravilla —repuso Harry, contento, acordándose de Privet Drive. 
-Es grandiosa- repuso también  _____  después de salir de su asombro.

Salieron del coche. 

Ahora tenemos que subir las escaleras sin hacer el menor ruido —advirtió Fred—, y esperar a que mamá nos llame para el desayuno. Entonces tú, Ron, bajarás las escaleras dando saltos y diciendo: «¡Mamá, mira quiénes han llegado esta noche!» Ella se pondrá muy contenta, y nadie tendrá que saber que hemos cogido el coche. 
Bien —dijo Ron—Vamos, chicos, yo duermo en el... 


De repente, Ron se puso de un color verdoso muy feo y clavó los ojos en la casa. Los otros tres se dieron la vuelta. 

La señora Weasley iba por el corral espantando a las gallinas, y para tratarse de una mujer pequeña, rolliza y de rostro bondadoso, era sorprendente lo que podía parecerse a un tigre de enormes colmillos. 

—¡Ah! —musitó Fred. 
—¡Por Merlín! —exclamó George. 

La señora Weasley se paró delante de ellos, con las manos en las caderas, y paseó la mirada de uno a otro. Llevaba un delantal estampado de cuyo bolsillo sobresalía una varita mágica. 

Así que... —dijo. 
Buenos días, mamá —saludó George, poniendo lo que él consideraba que era una voz alegre y encantadora. 
¿Tenéis idea de lo preocupada que he estado? —preguntó la señora Weasley en un tono aterrador. 
Perdona, mamá, pero es que, mira, teníamos que... 


Aunque los tres hijos de la señora Weasley eran más altos que su madre, se amilanaron cuando descargó su ira sobre ellos. 

—¡Las camas vacías! ¡Ni una nota! El coche no estaba..., podíais haber tenido un accidente... Creía que me volvía loca, pero no os importa, ¿verdad?... Nunca, en toda mi vida... Ya veréis cuando llegue a casa vuestro padre, un disgusto como éste nunca me lo dieron Bill, ni Charlie, ni Percy... 
Percy, el prefecto perfecto —murmuró Fred. 

¡PUES PODRÍAS SEGUIR SU EJEMPLO! —gritó la señora Weasley,  dándole golpecitos en el pecho con el dedo.—Podríais haberos matado o podría haberos visto alguien, y vuestro padre haberse quedado sin trabajo por vuestra culpa... 


Les pareció que la reprimenda duraba horas. La señora Weasley enronqueció de tanto gritar y luego se plantó delante de _______ y Harry,  que retrocedió asustado. 

Me alegro de verlos, Harry, cielo , ______, cariño—dijo— Pasen a desayunar. 


La cocina era pequeña y todo en ella estaba bastante apretujado. En el medio había una mesa de madera que se veía muy restregada, con sillas alrededor. Tanto Harry como _____ se sentó tímidamente, mirando a todas partes. Era la primera vez que estaban en la casa de un mago. 
El reloj de la pared de enfrente sólo tenía una manecilla y carecía de números. En el borde de la esfera había escritas cosas tales como «Hora del té», «Hora de dar de comer a las gallinas» y «Te estás retrasando». Sobre la repisa de la chimenea había unos libros en montones de tres, libros que tenían títulos como La elaboración de queso mediante la magia, El encantamiento en la repostería o Por arte de magia: cómo preparar un banquete en un minuto. Y, a menos que _____hubiera escuchado mal, la vieja radio que había al lado del fregadero acababa de anunciar que a continuación emitirían el programa «La hora de las brujas, con la popular cantante hechicera Celestina Warbeck». 
La señora Weasley preparaba el desayuno sin poner demasiada atención en lo que hacía, y en el rato que tardó en freír las salchichas echó unas cuantas miradas de desaprobación a sus hijos. De vez en cuando murmuraba: «cómo se os pudo ocurrir» o «nunca lo hubiera creído». 

Ustedes no tienen la culpa, niños —aseguró a los hermanos Potter, echándole en sus platos individuales ocho o nueve salchichas—Arthur y yo también hemos estado muy preocupados por vosotros. Anoche mismo estuvimos comentando que si Ron seguía sin tener noticias suyas el viernes, iríamos a buscaros para traerlos aquí. Pero —dijo mientras les servía tres huevos fritos— cualquiera podría haberos visto atravesar medio país volando en ese coche e infringiendo la ley.. 


Entonces, como si fuera lo más natural, dio un golpecito con la varita mágica en el montón de platos sucios del fregadero, y éstos comenzaron a lavarse solos, produciendo un suave tintineo. 

¡Estaba nublado, mamá! —dijo Fred. 
¡No hables mientras comes! —le interrumpió la señora Weasley. 
¡Lo estaban matando de hambre, mamá! —dijo George. 
¡Cállate tú también! —atajó la señora Weasley, pero cuando se puso a cortar unas rebanadas de pan para los hermanos Potter y a untarlas con mantequilla, la expresión se le enterneció. 

En aquel momento apareció en la cocina una personita bajita y pelirroja, que llevaba puesto un largo camisón y que, dando un grito, se volvió corriendo. 

Es Ginny —dijo Ron a Harry en voz baja—, mi hermana. Se ha pasado el verano hablando de ti. 
Sí, debe de estar esperando que le firmes un autógrafo, Harry —dijo Fred con una sonrisa, pero se dio cuenta de que su madre lo miraba y hundió la vista en el plato sin decir ni una palabra más.
Tu eres el menos indicado para hablar Fred —le regaño su madre.

 En aquel momento se oyó la puerta principal de la casa. 

¡Ya ha llegado! —dijo George— ¡Papá está en casa! 


El señor Weasley estaba sentado en una silla de la cocina, con las gafas quitadas y los ojos cerrados. Era un hombre delgado, bastante calvo, pero el escaso pelo que le quedaba era tan rojo como el de sus hijos. Llevaba una larga túnica verde polvorienta y estropeada de viajar.
 
¡Qué noche! —farfulló, cogiendo la tetera mientras los muchachos se sentaban a su alrededor—Nueve redadas. ¡Nueve! Y el viejo Mundungus Fletcher intentó hacerme un maleficio cuando le volví la espalda. 


El señor Weasley tomó un largo sorbo de té y suspiró. 

¿Encontraste algo, papá? —preguntó Fred con interés. 
Sólo unas llaves que merman y una tetera que muerde —respondió el señor Weasley en un bostezo—Han ocurrido, sin embargo, algunas cosas bastante feas que no afectaban a mi departamento. A Mortlake lo sacaron para interrogarle sobre unos hurones muy raros, pero eso incumbe al Comité de Encantamientos Experimentales, gracias a Merlín. 
¿Para qué sirve que unas llaves encojan? —preguntó George. 
Para atormentar a los muggles —suspiró el señor Weasley— Se les vende una llave que merma hasta hacerse diminuta para que no la puedan encontrar nunca cuando la necesitan... Naturalmente, es muy difícil dar con el culpable porque ningún muggle quiere admitir que sus llaves merman; siempre insisten en que las han perdido. ¡Merlin! No sé de lo que serían capaces para negar la existencia de la magia, aunque la tuvieran delante de los ojos... Pero no os creeríais las cosas que a nuestra gente le ha dado por encantar... 
¿COMO COCHES, POR EJEMPLO? 


La señora Weasley había aparecido blandiendo un atizador como si fuera una espada. El señor Weasley abrió los ojos de golpe y dirigió a su mujer una mirada de culpabilidad. 

¿Co-coches, Molly cielo? 
Sí, Arthur, coches —dijo la señora Weasley, con los ojos brillándole—Imagínate que un mago se compra un viejo coche oxidado y le dice a su mujer que quiere llevárselo para ver cómo funciona, cuando en realidad lo está encantando para que vuele. 


El señor Weasley parpadeó. 

Bueno, querida, creo que estarás de acuerdo conmigo en que no ha hecho nada en contra de la ley, aunque quizá debería haberle dicho la verdad a su mujer... Verás, existe una laguna jurídica... siempre y cuando él no utilice el coche para volar. El hecho de que el coche pueda volar no constituye en sí... 
¡Señor Weasley ya se encargó personalmente de que existiera una laguna jurídica cuando usted redactó esa ley! —gritó la señora Weasley—¡Sólo para poder seguir jugando con todos esos cachivaches muggles que tienes en el cobertizo! ¡Y; para que lo sepas, Harry y ____ han llegado esta mañana en ese coche en el que tú no volaste! 
—¿_____? —dijo el señor Weasley mirando a su esposa sin comprender—¿Qué Harry? 
Al darse la vuelta, vio a Harry y se sobresaltó. 
¡Dios mío! ¿Es Harry y ____ Potter? Encantado de conocerlos. Ron nos ha hablado mucho de los dos... 
¡Esta noche, tus hijos han ido volando en el coche hasta la casa de _____ y Harry, y han vuelto! —gritó la señora Weasley—¿No tienes nada que comentar al respecto? 
¿Es verdad que hicisteis eso? —preguntó el señor Weasley, nervioso—¿Fue bien la cosa? Qui-quiero decir —titubeó, al ver que su esposa echaba chispas por los ojos—, que eso ha estado muy mal, muchachos, pero que muy mal...


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Estoy demasiado nerviosa con la cámara secreta, voy a dar lo mejor de mi para que sea de su agrado.


EDITE LA PRIMERA PAGINA, en realidad no es tan importante. solo puse los personajes por si alguna tiene duda de como luce quien!


Nos leeremos pronto.


Hasta entonces sean felices, coman bien, cuiden su salud y estudien. 


Las amo.
Jiyong
Jiyong


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Butterfly199225 el Mar 28 Ago 2018, 13:00

Aaaaaaah publicaste capítulo de la segunda temporada!!
Como siempre me ha encantado!
Eres la mejor escritora que he conocido hasta ahora!

Me encanta Dobby me parece el elfo más tierno de todo el mundo mágico y muggle... la verdad que es el personaje que más dulzura me transmite.
Menos mal que los hermanos Weasley fueron a rescatar a los hermanos Potter....¿Fred y Ángel son amigos? ¿Será que entre ellos surgirá algo más que amistad?

Me reí mucho con lo del coche, siempre he querido ir en él... también me he reído cuando Arthur les pregunta qué como les ha ido, y al ver la cara de enfado de su mujer regaña a sus hijos.

Espero que la sigas pronto, leer tu novela me sube el ánimo...
Espero con ansias el siguiente cap!
Muchos besos hermosa.
Butterfly199225
Butterfly199225


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Mar 28 Ago 2018, 19:54

AHH ME ENCANTO TANTO LA SIPNOSIS COMO EL PRIMER CAP! Ah te amo tanto!
Como siempre Ron esta para hacerme reir!
Uh Draco seguro esta furioso con rayis por la culpa de Dobby aunque no lo hiso con mala intencion.
Fred y Ángel? No me la vi venir :0 ¿Solo amigos Fred? ¿seguroooo?
Siguelaaaa!!!!!!!
SI VI LO DE LOS PERSONAJES APENAS ENTRE ME ENCANTO!
En serio siguela pronto!!
Jinx
Jinx


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jiyong el Jue 30 Ago 2018, 10:43

Capitulo 2: 



[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]Lucius Malfoy  

Lysander Queen[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]



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Narradora;







La vida en La Madriguera no se parecía en nada a la de Privet Drive. Los Dursley lo querían todo limpio y ordenado; la casa de los Weasley estaba llena de sorpresas y cosas asombrosas. Harry se llevó un buen susto la primera vez que se miró en el espejo que había sobre la chimenea de la cocina, y el espejo le gritó: «¡Vaya pinta! ¡Métete bien la camisa!» El espíritu del ático aullaba y golpeaba las tuberías cada vez que le parecía que reinaba demasiada tranquilidad en la casa. Y las explosiones en el cuarto de Fred y George se consideraban completamente normales. Lo que _____ Potter  encontraba más raro en casa de Ron, sin embargo, no era el espejo parlante ni el espíritu que hacía ruidos, sino el hecho de que allí, al parecer, todos la querían. A ella y a Harry, claro.
La señora Weasley se preocupaba por el estado de sus calcetines e intentaba hacerle comer cuatro raciones en cada comida. Al señor Weasley le gustaba que los Potter se sentaran a su lado en la mesa para someterlos a un interrogatorio sobre la vida con los muggles, y le preguntaba cómo funcionaban cosas tales como los enchufes o el servicio de correos. 

¡Fascinante! —decía, cuando _____ le explicaba cómo se usaba el teléfono— Son ingeniosas de verdad, las cosas que inventan los muggles para apañárselas sin magia. 


Una mañana soleada, cuando llevaba más o menos una semana en La Madriguera, Harry les oyó hablar sobre Hogwarts. Cuando Ron y él bajaron a desayunar, encontraron al señor y la señora Weasley sentados con Ginny y _____ en la mesa de la cocina. Al ver a Harry , Ginny dio sin querer un golpe al cuenco de las gachas y éste se cayó al suelo con gran estrépito. Ginny solía tirar las cosas cada vez que Harry entraba en la habitación donde ella estaba. ______ sospechaba que se debía a que a Ginny le gustaba su hermano.

Han llegado cartas del colegio —dijo el señor Weasley entregando a Harry, _____ y Ron tres sobres idénticos de pergamino amarillento, con la dirección escrita en tinta verde—Dumbledore ya sabe que están aquí, niños; a ése no se le escapa una. También han llegado cartas para vosotros dos —añadió, al ver entrar tranquilamente a Fred y George, todavía en pijama.

Hubo unos minutos de silencio mientras leían las cartas. A _____ le indicaban que cogiera el tren a Hogwarts el 1 de septiembre, como de costumbre, en la estación de Kings Cross. Se adjuntaba una lista de los libros de texto que necesitaría para el curso siguiente: 

Los estudiantes de segundo curso necesitarán: 
—El libro reglamentario de hechizos (clase 2), Miranda Goshawk. 
—Recreo con la «banshee», Gilderoy Lockhart. 
—Una vuelta con los espíritus malignos, Gilderoy Lockhart. 
—Vacaciones con las brujas, Gilderoy Lockhart. 
—Recorridos con los trols, Gilderoy Lockhart. 
—Viajes con los vampiros, Gilderoy Lockhart. 
—Paseos con los hombres lobo, Gilderoy Lockhart. 
—Un año con el Yeti, Gilderoy Lockhart. 


Después de leer su lista, Fred echó un vistazo a la de Harry.

¡También a ustedes le han mandado todos los libros de Lockhart! —exclamó—El nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras debe de ser un fan suyo; apuesto a que es una bruja. 


En ese instante, Fred vio que su madre lo miraba severamente, y trató de disimular untándose mermelada en el pan. 

Todos estos libros no resultarán baratos —observó George, mirando de reojo a sus padres—De hecho, los libros de Lockhart son muy caros... 
Bueno, ya nos apañaremos —repuso la señora Weasley aunque parecía preocupada—Espero que a Ginny le puedan servir muchas de vuestras cosas. 
¿Es que ya vas a empezar en Hogwarts este curso? —preguntó Harry a Ginny. 

Ella asintió con la cabeza, enrojeciendo hasta la raíz del pelo, que era de color rojo encendido, y metió el codo en el plato de la mantequilla. 
Afortunadamente, la única que se dio cuenta fue _____, porque Percy el hermano mayor de Ron, entraba en aquel preciso instante. Ya se había vestido y lucía la insignia de prefecto de Hogwarts en el chaleco de punto. 

Buenos días a todos —saludó Percy con voz segura— Hace un hermoso día.
Se sentó en la única silla que quedaba, pero inmediatamente se levantó dando un brinco, y quitó del asiento un plumero gris medio desplumado. O al menos eso es lo que Harry pensó que era, hasta que vio que respiraba. 
¡Errol! —exclamó Ron, cogiendo a la maltratada lechuza y sacándole una carta que llevaba debajo del ala—¡Por fin! Aquí está la respuesta de Hermione. Le escribí a ella y Brandon contándoles que los íbamos a rescatar de los Dursley 
Ron llevó a Errol hasta una percha que había junto a la puerta de atrás e intentó que se sostuviera en ella, pero Errol volvió a caerse, así que Ron lo dejó en el escurridero, exclamando en voz baja «¡Pobre!». Luego rasgó el sobre y leyó la carta de Hermione en voz alta. 

Querido Ron, (_____ y Harry si están ahí): 
Espero que todo saliera bien y que tanto _____ como Harry estén estupendamente, y que no hayas tenido que saltarte las normas para sacarlos, Ron, porque  eso traería problemas también a Harry y ______. He estado muy preocupada y, si ambos está bien, te ruego que me escribas lo antes posible para contármelo, aunque quizá sería mejor que usaras otra lechuza, porque creo que ésta no aguantará un viaje más. 
Por supuesto, estoy muy atareada con los deberes escolares  ¿Cómo puede ser?», se preguntó Ron horrorizado. «¡Si estamos en vacaciones!»), y el próximo miércoles nos vamos a Londres a comprar los nuevos libros. ¿Por qué no quedamos en el callejón Diagon? Avísenle a Brandon.
Contadme qué ha pasado en cuanto podáis.
 Un beso de Hermione 






















Bueno, no estaría mal, podríamos ir también a comprar vuestro material —dijo la señora Weasley, comenzando a quitar las cosas de la mesa. Justo en es entonces ______ visualizo a Hades, era inconfundible con sus plumas negras, ojos rojos y su tobillera de oro que brillaba.
Miren, la lechuza endemoniada — se burlo George al ver como entraba como si fuera su casa, y se posaba sobre el hombro de Fred con naturalidad.
 — Cuidado, recuerda su carácter —  le dijo ______ a Fred.
Tranquila, creo que se siente cómoda en mi hombro — comento Fred mirando la lechuza, le ofreció una tostada haciendo que dejara caer la carta al aceptar la comida. Le tendió la carta a _____.
Tal vez es porque se paso la mitad del verano aquí—Comento Ron con una mueca.
Los tres volvieron a juntar sus cabezas para leer;

Estoy seguro que te fue bien Ron, confió en que has podido arreglártelas sin mi (es broma)


Harry y _____ Potter estoy sumamente ofendido y preocupado, ¡LES ESCRIBÍ 14 VECES! Por su bien que tengan una muy buena razón. Bueno espero que estén bien, porque yo no. Rescátenme a mi también, no aguantare un día mas si Malfoy o Raeken viene a pasar el día con mi hermana. Estas no son las vacaciones que soñé. Hablando de mi hermana, no saben lo que el cambio que se hizo. Vayamos a comprar los materiales juntos. Ronald espero que hayas echo tus deberes  (《¿Esta bromeando? ¡Son vacaciones!》volvio a exclamar Ron》 porque iré inmediatamente a tu casa si ni te molestaste en escribir tu nombre en los trabajos.


Cuídense, Brandon Queen*





¿Qué vais a hacer hoy?—les pregunto Molly.

_____ tenia planeado terminar sus deberes, que no le quedaba mucho.
Harry, Ron, Fred y George planeaban subir la colina hasta un pequeño prado que tenían los Weasley. Como estaba rodeado de árboles que lo protegían de las miradas indiscretas del pueblo que había abajo, allí podían practicar el quidditch, con tal de que tuvieran cuidado de no volar muy alto. 
Aunque no podían usar verdaderas pelotas de quidditch, porque si se les escaparan y llegaran a sobrevolar el pueblo, la gente lo vería como un fenómeno de difícil explicación; en su lugar, se arrojaban manzanas. Se turnaban para montar en la Nimbus 2.000 de Harry, que era con mucho la mejor escoba; a la vieja Estrella Fugaz de Ron incluso la adelantaban las mariposas.
Cinco minutos después se encontraban subiendo la colina, con las escobas al hombro. Habían preguntado a Percy si quería ir con ellos, pero les había dicho qué estaba ocupado. Harry sólo había visto a Percy a las horas de comer; el resto del tiempo lo pasaba encerrado en su cuarto. 

Me gustaría saber qué se lleva entre manos —dijo Fred, frunciendo el entrecejo—No parece el mismo. Recibió los resultados de sus exámenes el día antes de que llegaras tú; tuvo doce M.H.B. y apenas se alegró. 
Matriculas de Honor en Brujería —explicó George, viendo la cara de incomprensión de Harry—Bill también sacó doce. Si no nos andamos con cuidado, tendremos otro Premio Anual en la familia. Creo que no podría soportar la vergüenza. 


Bill era el mayor de los hermanos Weasley. Él y el segundo, Charlie, habían terminado ya en Hogwarts. Harry y _____ no habían visto nunca a ninguno de los dos, pero sabían que Charlie estaba en Rumania estudiando a los dragones, y Bill en Egipto, trabajando para Gringotts, el banco de los magos. 

No sé cómo se las van a arreglar papá y mamá para compararnos todo lo que necesitamos este curso —dijo George después de una pausa— ¡Cinco lotes de los libros de Lockhart! Y Ginny necesitará una túnica y una varita mágica, entre otras cosas. 


Harry no decía nada. Se sentía un poco incómodo. En una cámara acorazada subterránea de Gringotts, en Londres, tenían guardada el y su hermana una pequeña fortuna que les habían dejado sus padres. Naturalmente, ese dinero sólo servía en el mundo mágico; no se podían utilizar galeones, sickles ni knuts en las tiendas muggles. A los Dursley nunca les habían dicho una palabra sobre su cuenta bancaria en Gringotts. Y la verdad es que no creía que su aversión a todo lo relacionado con el mundo de la magia se hiciera extensiva a un buen montón de oro. 

Al domingo siguiente, la señora Weasley los despertó a todos temprano. 

Después de tomarse rápidamente media docena de emparedados de beicon cada uno, se pusieron las chaquetas y la señora Weasley, cogiendo una maceta de la repisa de la chimenea de la cocina, echó un vistazo dentro. 

Ya casi no nos queda, Arthur —dijo con un suspiro—Tenemos que comprar un poco más... ¡bueno, los huéspedes y dama primero! ¡Después de ti, ____, cielo! 


Y le ofreció la maceta. 
_____ vio que todos la miraban. 

¿Qué... qué es lo que tengo que hacer? —tartamudeó.
Ella nunca ha viajado con polvos flu ni tampoco Harry —dijo Ron de pronto—Lo siento, _____, no me acordaba. 
¿Nunca? —le preguntó el señor Weasley—Pero ¿cómo llegaron al callejón Diagon el año pasado para comprar las cosas que necesitabas? 
En metro... —respondió Harry.
¿De verdad? —inquirió interesado el señor Weasley—¿Había escaleras mecánicas? ¿Cómo son exactamente...? 
Ahora no, Arthur —le interrumpió la señora Weasley— Los polvos flu son mucho más rápidos, pero la verdad es que si no los has usado nunca... 
Lo hará bien, mamá —dijo Fred—____, Harry primero mírenos a nosotros. 
Cogió de la maceta un pellizco de aquellos polvos brillantes, se acercó al fuego y los arrojó a las llamas. 
Produciendo un estruendo atronador, las llamas se volvieron de color verde esmeralda y se hicieron más altas que Fred. Éste se metió en la chimenea, gritando: «¡Al callejón Diagon!», y desapareció. 

Tienes que pronunciarlo claramente, cielo —dijo a _____ la señora Weasley, mientras George introducía la mano en la maceta—, y ten cuidado de salir por la chimenea correcta. 
¿Qué? —preguntó ______ nerviosa, al tiempo que la hoguera volvía a tronar y se tragaba a George. 
Bueno, ya sabes, hay una cantidad tremenda de chimeneas de magos entre las que escoger, pero con tal de que pronuncies claro... 
Lo hará bien, Molly, no te apures —le dijo el señor Weasley, sirviéndose también polvos flu. 
Pero, querido, si _____ o Harry se perdiera, ¿cómo se lo íbamos a explicar a sus tíos? 
A ellos les daría igual —la tranquilizó Harry— Si yo me perdiera aspirado por una chimenea, a Dudley le parecería una broma estupenda, así que no se preocupe por eso. 
Bueno, está bien..., ve después de Arthur —dijo la señora Weasley—Y cuando entres en el fuego, di adónde vas. 
Y mantén los codos pegados al cuerpo —le aconsejó Ron. 
Y los ojos cerrados —le dijo la señora Weasley—El hollín... 
Y no te muevas —añadió Ron— O podrías salir en una chimenea equivocada...
Pero no te asustes y vayas a salir demasiado pronto. Espera a ver a Fred y George. 
Suerte hermanita— le deseo Harry al lado de Ron.

Haciendo un considerable esfuerzo para acordarse de todas estas cosas, ______ cogió un pellizco de polvos flu y se acercó al fuego. Respiró hondo, arrojó los polvos a las llamas y dio unos pasos hacia delante. El fuego se percibía como una brisa cálida. Abrió la boca y un montón de ceniza caliente se le metió en la boca. 

Ca-ca-llejón Diagon —dijo tosiendo. 

Le pareció que lo succionaban por el agujero de un enchufe gigante y que estaba girando a gran velocidad... El bramido era ensordecedor... _____ intentaba mantener los ojos abiertos, pero el remolino de llamas verdes la mareaba... Algo duro lo golpeó en el codo, así que él se lo sujetó contra el cuerpo, sin dejar de dar vueltas y vueltas... Luego fue como si unas manos frías le pegaran bofetadas en la cara. A través de sus ojos avellanas, vio una borrosa sucesión de chimeneas y vislumbró imágenes de las salas que había al otro lado... Los emparedados de beicon se le revolvían en el estómago. Cerró los ojos de nuevo deseando que aquello cesara, y entonces... cayó de bruces sobre una fría piedra.

Mareada, magullada y cubierta de hollín, se puso de pie con cuidado. Estaba completamente sola, pero no tenía ni idea de dónde. Lo único que sabía es que estaba en la chimenea de piedra de lo que parecía ser la tienda de un mago, apenas iluminada, pero no era probable que lo que vendían en ella se encontrara en la lista de Hogwarts. 
En un estante de cristal cercano había una mano cortada puesta sobre un cojín, una baraja de cartas manchada de sangre y un ojo de cristal que miraba fijamente. Unas máscaras de aspecto diabólico lanzaban miradas malévolas desde lo alto. Sobre el mostrador había una gran variedad de huesos humanos y del techo colgaban unos instrumentos herrumbrosos, llenos de pinchos. Y; lo que era peor, el oscuro callejón que _____ podía ver a través de la polvorienta luna del escaparate no podía ser el callejón Diagon. 

Cuanto antes saliera de allí, mejor. Con la nariz aún dolorida por el topetazo, la pelirroja se fue rápida y sigilosamente hacia la puerta, pero antes de que hubiera salvado la mitad de la distancia, aparecieron al otro lado del escaparate cuatro personas, y dos de ellas era la última a la que ______ habría querido encontrarse en su situación: perdida y cubierta de hollín

Era Draco Malfoy y Angélica Queen. 

______ repasó apresuradamente con los ojos lo que había en la tienda y encontró a su izquierda un gran armario negro, se metió en él y cerró las puertas, dejando una pequeña rendija para echar un vistazo. Unos segundos más tarde sonó un timbre y los pertenecientes a la casa Slytherin entraron en la tienda. 

Ahora _____ había entendido lo que decía Brandon que se hizo su hermana, su cabello que el año pasado era castaño oscuro , ahora tenia reflejos rubios en su cabellera. También tenia sus pestañas maquilladas, algo que se le hizo extraño a _____ pero sin duda se veía mayor.

Draco seguía casi igual que el año pasado, solo que había crecido un poco mas y sus rasgos habían cambiado un poco. Pero seguía teniendo su palidez, su cabello rubio platinado para atrás y los mismos fríos ojos grises. 

El hombre que iba detrás de Draco no podía ser sino su padre. Tenía la misma cara pálida y puntiaguda, y los mismos ojos de un frío color gris. El señor Malfoy cruzó la tienda, mirando vagamente los artículos expuestos, y pulsó un timbre que había en el mostrador antes de volverse a su hijo y decirle: 

No toques nada, Draco. 


Luego otro hombre cruzo por la puerta, tenia los mismos ojos burlones de color celeste que Brandon. Su cabellera era castaña oscura y su rostro era delgado, tenia apenas bello en la cara.  Tenia que ser el señor Queen. Padre de Angélica y Brandon.
Malfoy, que estaba mirando el ojo de cristal, le dijo a su padre: 

Creía que me ibas a comprar un regalo. 
Te dijo que te compraría una escoba de carreras —le dijo Angélica, tamborileando con los dedos en el mostrador. 
¿Y para qué la quiero si no estoy en el equipo de la casa? —preguntó Malfoy, enfurruñado—Harry Potter tenía el año pasado una Nimbus 2.000. Y obtuvo un permiso especial de Dumbledore para poder jugar en el equipo de Gryffindor. Ni siquiera es muy bueno, sólo porque es famoso... Famoso por tener esa ridícula cicatriz en la frente.


Draco se inclinó para examinar un estante lleno de calaveras. Mientras que Angélica soltaba un suspiro dejando escapar 《Aquí vamos otra vez con lo mismo

A todos les parece que Potter es muy inteligente sólo porque tiene esa maravillosa cicatriz en la frente y una escoba mágica... 
Me lo has dicho ya una docena de veces por lo menos —repuso su padre dirigiéndole una mirada fulminante—, y te quiero recordar que sería mucho más... prudente dar la impresión de que tú también lo admiras, porque en la clase todos lo ven como el héroe que hizo desaparecer al Señor Tenebroso...
¡Ah, señor Borgin! —hablo el padre de Angélica, acariciando la cabellera de su hija.

Tras el mostrador había aparecido un hombre encorvado, alisándose el grasiento cabello. 

¡Señor Malfoy, Señor Queen qué placer verles de nuevo! —respondió el señor Borgin con una voz tan pegajosa como su cabello—¡Qué honor...! Y han venido también el joven señor Malfoy y la señorita Queen. Encantado. ¿En qué puedo servirles? Precisamente hoy puedo enseñarles, y a un precio muy razonable... 
Hoy no vengo a comprar, señor Borgin, sino a vender —dijo el padre de Malfoy. 
¿A vender? —La sonrisa desapareció gradualmente de la cara del señor Borgin. 
Usted habrá oído, por supuesto, que el ministro está preparando más redadas —empezó el hombre de cabellera oscura, sacando un pergamino del bolsillo interior de la chaqueta y desenrollándolo para que el señor Borgin lo leyera—  Ambos Tenemos en casa algunos... artículos que podrían ponernos en un aprieto, si el Ministerio fuera a llamar a... 


El señor Borgin se caló unas gafas y examinó la lista. 

Pero me imagino que el Ministerio no se atreverá a molestarles, señores.


El padre de Malfoy frunció los labios. 

Aún no me han visitado. El apellido Queen todavía inspira un poco de respeto, pero el Ministerio cada vez se entromete más.—le explico el señor Queen, mirando fijamente al vendedor.
Incluso corren rumores sobre una nueva Ley de defensa de los muggles... Sin duda ese rastrero Arthur Weasley, ese defensor a ultranza de los muggles, anda detrás de todo esto... —agrego con desagrado el señor Malfoy.

______ sintió que lo invadía la ira. Era entendible el comportamiento de Draco, teniendo un padre así.

Y, como ve, algunas de estas cosas podrían hacer que saliera a la luz... 
¿Puedo quedarme con esto? —interrumpió Draco, señalando la mano cortada que estaba sobre el cojín. 
Es la mano de la gloria Draco, solo sirve para los ladrones — comento Angélica mirándolo desde su lugar, al lado de su padre en el mostrador.
¡Si se introduce una vela entre los dedos, alumbrará las cosas sólo para el que la sostiene! ¡El mejor aliado de los ladrones y saqueadores! Su hijo tiene un gusto exquisito, señor y su hija una mente brillante para los artículos tenebrosos, Lysander. - dijo el señor Borgin, olvidando la lista  y encaminándose hacia donde estaba Draco 
No se de donde aprende tanto mi princesa, cada día me sorprende mas—hablo con orgullo el padre de Angélica, mirándola con cariño quien ella sonrió feliz de tener atención.
Espero que mi hijo llegue a ser algo más que un ladrón o un saqueador, Borgin —repuso fríamente el padre de Malfoy. 

Y el señor Borgin se apresuró a decir: 

No he pretendido ofenderle, señor, en absoluto... 
Aunque si no mejoran sus notas en el colegio —añadió el padre de Malfoy, aún más fríamente—, puede, claro está, que sólo sirva para eso. 
No es culpa mía —replicó Draco—Todos los profesores tienen alumnos enchufados. Esa Hermione Granger mismo... 
Vergüenza debería darte que una chica que no viene de una familia de magos te supere en todos los exámenes —dijo el señor Malfoy bruscamente. 
Que cruel —se le escapó a ______ por lo bajo, triste de ver a Draco tan avergonzado y furioso. 
No es solo Granger, la hermana de Harry Potter también tuvo unas notas excelentes— agrego casualmente Angélica mirando un collar que le había llamado la atención.
¿En serio? Y eso que viene de no saber ni una gota del mundo mágico. De todas formas princesa tu tuviste las mejores notas de los de la casa Slytherin— repuso sin interés Lysander. 
En todas partes pasa lo mismo —dijo el señor Borgin, con su voz almibarada— Cada vez tiene menos importancia pertenecer a una estirpe de magos. 
No para mí —repuso el señor Malfoy, resoplando de enfado.  Mientras que Lysander solo suspiro con pesadez al escuchar a su colega.
No, señor, ni para mí, señor —convino el señor Borgin, con una inclinación. 
En ese caso, quizá podamos volver a fijarnos en mi lista —dijo el señor Queen, lacónicamente—Tengo un poco de prisa, Borgin, me esperan importantes asuntos que atender en otro lugar.


Se pusieron a regatear.

  _____ espiaba poniéndose cada vez más nerviosa conforme Draco se acercaba a su escondite, curioseando los objetos que estaban a la venta. Se detuvo a examinar un rollo grande de cuerda de ahorcado y luego leyó, sonriendo, la tarjeta que estaba apoyada contra un magnífico collar de ópalos: 

Cuidado: no tocar Collar embrujado. 
Hasta la fecha se ha cobrado las vidas de diecinueve muggles que lo poseyeron. 



Mira Ángel, aquí esta tu próximo regalo de cumpleaños—le dijo Draco sonriendo a la castaña que miraba el collar de lejos.
Es horrendo— hablo Angélica sin interés.
Oh vamos, podrías fingir que estas feliz.
Estoy enojada contigo aun. 
Ya se te pasara. Me diste tu palabra, recuérdalo. 


Draco se volvió y reparó en el armario. Se dirigió hacia él, alargó la mano para coger la manilla... 

De acuerdo —dijo el señor Malfoy en el mostrador— ¡Vamos, niños! 


Cuando Draco se volvió, _____ se secó el sudor de la frente con la manga.
 
¡Papi! ¿Me lo compras?- pidió dulcemente Angélica haciendo un puchero, mientras señalaba un collar que portaba un símbolo raro.
Cariño, es el símbolo de una tonta y vieja historia—repuso Lysander mirando lo que señalaba su hija.
Bien, se lo pediré a mi padrino favorito. ¡Tío Lucius! ¿Me lo compras?— sonrió la Slytherin con encanto.
Si tu lo quieres. Agárralo. ¿Señor Borgin, cuanto por el amuleto?—hablo el señor Malfoy sin interés en el precio.
¿Ese amuleto? Pero, señores perteneció a….
¿Cuánto por el collar?—entrecerró sus ojos grises con aire amenazante.
50 galeones. Tiene que entender que es muy antiguo, perteneció a un increíble mago entre nosotros claro—hablo Borgin 
Déjalo viejo amigo, yo compro el capricho de mi hija—respondió Lysander pero Lucius fue mas rápido.
Insisto, como una recompensa de sus buenas notas el año pasado. Además tal parece que tiene interés en el antiguo negocio familiar—dijo el hombre de cabellera rubia, pagando por el collar con una sonrisa de lado.
Es algo aburrido—bufo Draco mirando el amuleto.
Esta hecho de oro blanco, perteneció a un mago increíble ¿y tu dices que es algo aburrido? 
Vámonos niños, Draco aun quiere su nueva escoba—les dijo Lysander llendo a la salida.
Que tenga un buen día, señor Borgin. Le espero en mi mansión mañana para recoger las cosas. 
Pase buen un día—finalizo el señor Queen, tomando del hombro a su hija como si la exhibiera a un publico.

En cuanto se cerró la puerta, el señor Borgin abandonó sus modales afectados. 

Quédese los buenos días, y si es cierto lo que cuentan, no me han vendido ni la mitad de lo que tienen oculto en sus mansiones. 


Y se metió en la trastienda mascullando.

 _____ aguardó un minuto por si  volvía, y luego, con el máximo sigilo, salió del armario y, pasando por delante de las estanterías de cristal, se fue de la tienda por la puerta delantera. 
Había salido a un lúgubre callejón que parecía estar lleno de tiendas dedicadas a las artes oscuras. La que acababa de abandonar, Borgin y Burkes, parecía la más grande, pero enfrente había un horroroso escaparate con cabezas reducidas y, dos puertas más abajo, tenían expuesta en la calle una jaula plagada de arañas negras gigantes. Dos brujos de aspecto miserable lo miraban desde el umbral y murmuraban algo entre ellos. Harry se apartó asustado, tenia que salir de allí lo antes posible. 
Un letrero viejo de madera que colgaba en la calle sobre una tienda en la que vendían velas envenenadas, le indicó que estaba en el callejón Knockturn. 
Esto no le podía servir de gran ayuda, dado que ______ no había oído nunca el nombre de aquel callejón. Con la boca llena de cenizas, no debía de haber pronunciado claramente las palabras al salir de la chimenea de los Weasley. 

Intentó tranquilizarse y pensar qué debía hacer. 

¿No estarás perdido, cariño? —le dijo una voz al oído, haciéndole dar un salto. 

Tenía ante ella a una bruja decrépita que sostenía una bandeja de algo que se parecía horriblemente a uñas humanas enteras. Lo miraba de forma malévola, enseñando sus dientes sarrosos. _____ se echó atrás. 

Estoy bien, gracias —respondió—Yo sólo... 

¡______! ¿Qué demonios estás haciendo aquí? 


El corazón de la pelirroja dio un brinco, y la bruja también, con lo que se le cayeron al suelo casi todas las uñas que llevaba en la bandeja, y le echó una maldición mientras la mole de Hagrid, el guardián de Hogwarts, se acercaba con paso decidido y sus ojos de un negro azabache destellaban sobre la hirsuta barba. 

¡Hagrid! —dijo _____, con la voz aguda por la emoción—Me perdí..., y los polvos flu...


Hagrid cogió a _____ por el pescuezo y le separó de la bruja, con lo que consiguió que a ésta le cayera la bandeja definitivamente al suelo. 

Los gritos de la bruja les siguieron a lo largo del retorcido callejón hasta que llegaron a un lugar iluminado por la luz del sol. ______ vio en la distancia un edificio que le resultaba conocido, de mármol blanco como la nieve: era el banco de Gringotts. Hagrid lo había conducido hasta el callejón Diagon. 

¡No tienes remedio! —le dijo Hagrid de mala uva, sacudiéndole el hollín con tanto ímpetu que casi lo tira contra un barril de excrementos de dragón que había a la entrada de una farmacia— Merodeando por el callejón Knockturn... No sé, _____, es un mal sitio... Será mejor que nadie te vea por allí. 
Ya me di cuenta —dijo la pelirroja, agachándose cuando Hagrid hizo ademán de volver a sacudirle el hollín— Ya te he dicho que me había perdido. ¿Y tú, qué hacías? 
Buscaba un repelente contra las babosas carnívoras —gruñó Hagrid—Están echando a perder las berzas. ¿Estás sola? 
He venido con los Weasley y Harry, pero nos hemos separado —explicó _____—Tengo que buscarlos... Bajaron juntos por la calle. 
¿Por qué no han respondido a ninguna de mis cartas? —preguntó a ______, que se veía obligada a trotar a su lado (tenía que dar tres pasos por cada zancada que Hagrid daba con sus grandes botas).
 _____ se lo explicó todo sobre Dobby y los Dursley. 

¡Condenados muggles! —gruñó Hagrid—Si hubiera sabido... 
¡_____! ¡_____! ¡Aquí! 


La pelirroja vio a Hermione Granger en lo alto de las escaleras de Gringotts. Ella bajó corriendo a su encuentro, con su espesa cabellera castaña al viento. Tan pronto como estuvo frente a ella, la abrazo con fuerza. _____ devolvió el abrazo feliz de encontrarse nuevamente con su mejor amiga.

¿Qué te ha pasado? Hola, Hagrid. ¡Cuánto me alegro de volver a veros! ¿Vienes a Gringotts, ______? 
Tan pronto como encuentre a los Weasley y a Harry —respondió _____. 
No tendréis que esperar mucho —dijo Hagrid con una sonrisa. 

_____ y Hermione miraron alrededor. Corriendo por la abarrotada calle llegaban Harry, Ron, Fred, George, Percy y el señor Weasley. 

-¡_____! ¡casi me matas del susto! No vuelvas a desaparecer así- regaño Harry dándole un corto abrazo a su hermana.
______ —dijo el señor Weasley jadeando— Esperábamos que sólo te hubieras pasado una chimenea. —Se frotó su calva brillante—Molly está desesperada..., ahora viene. 
¿Dónde has salido? —preguntó Ron. 
En el callejón Knockturn —respondió _____ con voz triste. 
—¡Fenomenal! —exclamaron Fred y George a la vez. 
A nosotros nunca nos han dejado entrar —añadió Ron, con envidia. 
Y han hecho bien —gruñó Hagrid. 

La señora Weasley apareció en aquel momento a todo correr, agitando el bolso con una mano y sujetando a Ginny con la otra. 

¡Ay, _____... Ay, cielo... Podías haber salido en cualquier parte! 


Respirando aún con dificultad, sacó del bolso un cepillo grande para la ropa y se puso a quitarle a _____ el hollín con el que no había podido Hagrid.

Bueno, tengo que irme —dijo Hagrid, a quien la señora Weasley estaba estrujando la mano en ese instante («¡El callejón Knockturn! ¡Menos mal que usted la ha encontrado, Hagrid!», le decía)—Os veré en Hogwarts! —dijo, y se alejó a zancadas, con su cabeza y sus hombros sobresaliendo en la concurrida calle. 
¿A que no adivináis a quién he visto en Borgin y Burkes? —preguntó ____ a Harry, Ron y Hermione mientras subían las escaleras de Gringotts— A Draco y Angélica. Estaban acompañando a sus padres.
¿Y compró algo Lucius Malfoy? —preguntó el señor Weasley, con acritud. 
No, quería vender. 
Así que está preocupado —comentó el señor Weasley con satisfacción, a pesar de todo—¡Cómo me gustaría agarrar a Lucius Malfoy!
Ten cuidado, Arthur —le dijo severamente la señora Weasley mientras entraban en el banco y un duende les hacía reverencias en la puerta—Esas familias son peligrosas, no vayas a dar un paso en falso. 
¿Así que no crees que un servidor esté a la altura de Lucius Malfoy o Lysander Queen? —preguntó indignado el señor Weasley, pero en aquel momento se distrajo al ver a los padres de Hermione, que estaban ante el mostrador que se extendía a lo largo de todo el gran salón de mármol, esperando nerviosos a que su hija los presentara. 
¡Pero ustedes son muggles! —observó encantado el señor Weasley—¡Esto tenemos que celebrarlo con una copa! ¿Qué tienen ahí? ¡Ah, están cambiando dinero muggle! ¡Mira, Molly! —dijo, señalando emocionado el billete de diez libras esterlinas que el señor Granger tenía en la mano. 
Nos veremos aquí luego —dijo Ron a Hermione, cuando otro duende de Gringotts se disponía a conducir a los Weasley y a los jóvenes Potter a las cámaras acorazadas donde se guardaba el dinero. 

Para llegar a las cámaras tenían que subir en unos carros pequeños, conducidos por duendes, que circulaban velozmente sobre unos raíles en miniatura por los túneles que había debajo del banco. _____ disfrutó del vertiginoso descenso hasta la cámara acorazada de los Weasley, pero cuando la abrieron se sintió mal, mucho peor que en el callejón Knockturn. Dentro no había más que un montoncito de sickles de plata y un galeón de oro. La señora Weasley repasó los rincones de la cámara antes de echar todas las monedas en su bolso. Los Potter  se sintieron peor cuando llegaron a la suya. Harry Intentó impedir que vieran el contenido metiendo a toda prisa en una bolsa de cuero unos puñados de monedas. 

Cuando salieron a las escaleras de mármol, el grupo se separó. Percy musitó vagamente que necesitaba otra pluma. Fred y George habían visto a su amigo de Hogwarts, Lee Jordan. La señora Weasley y Ginny fueron a una tienda de túnicas de segunda mano. Y el señor Weasley insistía en invitar a los Granger a tomar algo en el Caldero Chorreante. 

Nos veremos dentro de una hora en Flourish y Blotts para compraros los libros de texto —dijo la señora Weasley, yéndose con Ginny— ¡Y no os acerquéis al callejón Knockturn! —gritó a los gemelos, que ya se alejaban. 

____,Harry, Ron y Hermione pasearon por la tortuosa calle adoquinada. Las monedas de oro, plata y bronce que tintineaban alegremente en la bolsa dentro del bolsillo de Harry estaban pidiendo a gritos que se les diera uso, así que compró cuatro grandes helados de fresa y mantequilla de cacahuete, que devoraron con avidez mientras subían por el callejón, contemplando los fascinantes escaparates. Ron se quedó mirando un conjunto completo de túnicas de los jugadores del Chudley Cannon en el escaparate de Artículos de calidad para el juego de quidditch, hasta que Hermione y _____ se los llevaron a rastras a la puerta de al lado, donde debían comprar tinta y pergamino. En la tienda de artículos de broma Gambol y Japes encontraron a Fred, George y Lee Jordan, que se estaban abasteciendo de las «Fabulosas bengalas del doctor Filibuster, que no necesitan fuego porque se prenden con la humedad», y en una tienda muy pequeña de trastos usados, repleta de varitas rotas, balanzas de bronce torcidas y capas viejas llenas de manchas de pociones, encontraron a Percy, completamente absorto en la lectura de un libro aburridísimo que se titulaba Prefectos que conquistaron el poder. 

—«Estudio sobre los prefectos de Hogwarts y sus trayectorias profesionales» —leyó Ron en voz alta de la contracubierta—Suena fascinante... 
Marchaos —les dijo Percy de mal humor. 
Desde luego, Percy es muy ambicioso, lo tiene todo planeado; quiere llegar a ministro de Magia... —dijo Ron a sus amigos en voz baja, cuando salieron dejando allí a Percy .
¿Alguien sabe algo de Brandon?—inquirió Hermione mirando a los demás.
Supongo que debería estar por aquí, _____ dijo que vio a Angélica…—contesto Harry.
Eso es fácil, solo hay dos lugares donde lo encontraremos—dijo Ron sonriendo despreocupado.
¿En Flourish y Blotts?- pregunto _____ caminando al lado de Hermione.
Bueno ese lugar es mi segunda opción, mi primera opción es la tienda de Quidditch. El quiere estar en el equipo este año—hablo Ron encogiéndose de hombros.

Una hora después, se encaminaban a Flourish y Blotts ya que no habían tenido suerte con la búsqueda de su amigo. No eran, ni mucho menos, los únicos que iban a la librería. Al acercarse, vieron para su sorpresa a una multitud que se apretujaba en la puerta, tratando de entrar. El motivo de tal aglomeración lo proclamaba una gran pancarta colgada de las ventanas del primer piso: 

GILDEROY LOCKHART 
firmará hoy ejemplares de su autobiografía 
EL ENCANTADOR 
de 12.30 a 16.30 horas 



¡Podremos conocerle en persona! —chilló Hermione—¡Es el que ha escrito casi todos los libros de la lista! 
La multitud estaba formada principalmente por brujas de la edad de la señora Weasley. En la puerta había un mago con aspecto abrumado, que decía: 
Por favor, señoras, tengan calma..., no empujen..., cuidado con los libros... 


Harry,____, Ron y Hermione consiguieron al fin entrar. En el interior de la librería, una larga cola serpenteaba hasta el fondo, donde Gilderoy Lockhart estaba firmando libros. Cada uno cogió un ejemplar de Recreo con la «banshee» y se unieron con disimulo al grupo de los Weasley, que estaban en la cola junto con los padres de Hermione. 

¡Qué bien, ya estáis aquí! —dijo la señora Weasley. Parecía que le faltaba el aliento, y se retocaba el cabello con las manos— Enseguida nos tocará. 


A medida que la cola avanzaba, podían ver mejor a Gilderoy Lockhart. 
Estaba sentado a una mesa, rodeado de grandes fotografías con su rostro, fotografías en las que guiñaba un ojo y exhibía su deslumbrante dentadura. El Lockhart de carne y hueso vestía una túnica de color añil, que combinaba 
perfectamente con sus ojos; llevaba su sombrero puntiagudo de mago desenfadadamente ladeado sobre el pelo ondulado. 

Un hombre pequeño e irritable merodeaba por allí sacando fotos con una gran cámara negra que echaba humaredas de color púrpura a cada destello cegador del flash. 
Fuera de aquí —gruñó a Ron, retrocediendo para lograr una toma mejor—Es para el diario El Profeta. 
Que desagradable — comento una voz masculina detrás del cuarteto, se giraron para ver que no era ni otro que Brandon Queen, quien sonreía de lado y sus ojos celestes tenian el típico brillo de la burla, había crecido unos centímetros y su cabello castaño estaba peinado para el lado izquierdo, haciendo que luzca elegante.
¡Brandon!—exclamo _____ con Hermione para abrazar al castaño.
Miren, ahora los fantasmas son de carne y hueso—se burlo en voz alta abrazando a sus dos amigas.
—Te lo explicáremos luego, lo prometemos—le dijo Harry sabiendo que uno de sus mejores amigos estaba algo resentido por no haberse contactado en el verano.
Ron no había hablado porque estaba frotándose el pie en el sitio en que el fotógrafo lo había pisado. 
Gilderoy Lockhart lo oyó y levantó la vista. Vio a Ron, luego a Brandon y sus ojos terminaron en  Harry, y se fijó en él. Entonces se levantó de un salto y gritó con rotundidad: 

¿No será ése Harry Potter? 


La multitud se hizo a un lado, cuchicheando emocionada. Lockhart se dirigió hacia Harry y cogiéndolo del brazo lo llevó hacia delante. La multitud aplaudió. Harry se notaba la cara encendida cuando Lockhart le estrechó la mano ante el fotógrafo, que no paraba un segundo de sacar fotos, ahumando a los Weasley. 

Y ahora sonríe, Harry —le pidió Lockhart con su sonrisa deslumbrante—Tú y yo juntos nos merecemos la primera página. 


Cuando le soltó la mano, Harry tenía los dedos entumecidos. Quiso volver con su grupo, pero Lockhart le pasó el brazo por los hombros y lo retuvo a su lado. 

Señoras y caballeros —dijo en voz alta, pidiendo silencio con un gesto de la mano— ¡Éste es un gran momento! ¡El momento ideal para que les anuncie algo que he mantenido hasta ahora en secreto! Cuando el joven Harry entró hoy en Flourish y Blotts, sólo pensaba comprar mi autobiografía, que estaré muy contento de regalarle. —La multitud aplaudió de nuevo— Él no sabía —continuó Lockhart, zarandeando a Harry de tal forma que las gafas le resbalaron hasta la punta de la nariz— que en breve iba a recibir de mí mucho más que mi libro El encantador. Harry y sus compañeros de colegio contarán con mi presencia. ¡Sí, señoras y caballeros, tengo el gran placer y el orgullo de anunciarles que este mes de septiembre seré el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el Colegio Hogwarts de Magia! 


La multitud aplaudió y vitoreó al mago, y Harry fue obsequiado con las obras completas de Gilderoy Lockhart. Tambaleándose un poco bajo el peso de los libros, logró abrirse camino desde la mesa de Gilderoy, en que se centraba la atención del público, hasta el fondo de la tienda, donde Ginny aguardaba junto a su caldero nuevo.
 
Tenlos tú —le farfulló Harry, metiendo los libros en el caldero—Yo compraré los míos... 
¿A que te gusta, eh, Potter? —dijo una voz que Harry no tuvo ninguna dificultad en reconocer. Se puso derecho y se encontró cara a cara con Draco Malfoy, que exhibía su habitual aire despectivo— El famoso Harry Potter. Ni siquiera en una librería puedes dejar de ser el protagonista. 
¡Déjale en paz, él no lo ha buscado! —replicó Ginny, era la primera vez que hablaba delante de Harry. Estaba fulminando a Malfoy con la mirada. 
¡Vaya, Potter, tienes novia! —dijo Angélica arrastrando las palabras con una sonrisa sarcastica. Ginny se puso roja mientras ______, Ron, Hermione y Brandon se acercaban, con sendos montones de los libros de Lockhart. 
¡Ah, son ustedes! —dijo Ron, mirando a Malfoy como se mira un chicle que se le ha pegado a uno en la suela del zapato— ¿A que te sorprende ver aquí a Harry, eh? 
No me sorprende tanto como verte a ti en una tienda, Weasley —replicó Malfoy— Supongo que tus padres pasarán hambre durante un mes para pagarte esos libros. 


Ron se puso tan rojo como Ginny. Dejó los libros en el caldero y se fue hacia Malfoy, pero ____ y Hermione lo agarraron de la chaqueta. 

¡Ron! —dijo el señor Weasley, abriéndose camino a duras penas con Fred y George—¿Qué haces? Vamos afuera, que aquí no se puede estar. 
Vaya, vaya..., ¡si es el mismísimo Arthur Weasley! 


Era el padre de Draco. El señor Malfoy había cogido a su hijo por el hombro y miraba con la misma expresión de desprecio que él. 

Lucius —dijo el señor Weasley, saludándolo fríamente. 
Vaya, una reunión a la que no fui invitado…
El padre de Brandon y Angélica. Lysander había puesto un brazo protector sobre su hija, para mirar la escena. Miro brevemente a su hijo para posar su vista nuevamente en Arthur y Lucius.

Mucho trabajo en el Ministerio, me han dicho —comentó el señor Queen casualmente.
Todas esas redadas... Supongo que al menos te pagarán las horas extras, ¿no? —Se acercó al caldero de Ginny y sacó de entre los libros nuevos de Lockhart un ejemplar muy viejo y estropeado de la Guía de transformación para principiantes— Es evidente que no —rectificó—Querido amigo, ¿de qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello? 


El señor Weasley se puso aún más rojo que Ron y Ginny. 

Tenemos una idea diferente de qué es lo que deshonra el nombre de mago, Malfoy —contestó. 
Es evidente —dijo Queen, mirando de reojo a los padres de Hermione que lo miraban con aprensión. 

_____ miro a Brandon quien miraba al suelo, como si estuviera avergonzado y no se atrevía a abrir la boca. Angélica estaba casi igual que su gemelo, no abrió la boca desde que su padre hizo presencia.  Luego miro a Draco quien la miraba nuevamente con desagrado.

Seguramente esta furioso por el problema que hizo Dobby con las cartas 》pensó la hija de los Potter.

Por las compañías que frecuentas, Weasley... Creía que ya no podías caer más bajo. 


Entonces el caldero de Ginny saltó por los aires con un estruendo metálico; el señor Weasley se había lanzado sobre el señor Malfoy, y éste fue a dar de espaldas contra un estante. Docenas de pesados libros de conjuros les cayeron sobre la cabeza. Fred y George gritaban: «¡Dale, papá!», y la señora Weasley exclamaba: «¡No, Arthur, no!» Luego estaba Lysander quien miraba sin interés la escena, ______ podría jurar que su comisura izquierda se había elevado ligeramente, como si estuviera evitando sonreír.

 La multitud retrocedió en desbandada, derribando a su vez otros estantes. 

Padre…¿No harás nada?—pregunto Angélica horrorizada al ver como dos hombres se golpeaban.
—¿Qué ejemplo seria yo, si me peleara como muggle en frente de mis hijos? Es evidente que no haré nada cariño.—hablo Lysander mirando la pelea con curiosidad—¿Alguien quiere apostar?
—¡Padre!—exclamaron Brandon y Angélica mirándolo incrédulos. 

______ miro a Draco quien no hacia mas que mirar la escena con una mueca, el rubio al parecer se sintió observado porque busco la persona quien lo miraba. Sus ojos grises miraron los ojos avellanas de la pelirroja, quien trasmitía culpa pero Draco no hizo mas rodar sus ojos con fastidio. 
Era evidente que su orgullo estaba herido.

Había formado una rara amistad con la hermana de su peor enemigo, hiso todo lo posible para controlar su lengua para no ser desagradable frente a ella, le regalo una pulsera en navidad, le visito en  la enfermería, enviado mas de seis cartas durante el verano y todas sin respuesta. 

El no daría el primer paso esta vez, aunque claro que el no sabia que a _____ le había interceptado todas las cartas Dobby, tampoco sabia que Draco la había visitado el año pasado en la enfermería. No era culpa de la pelirroja pero aun así ella se sentía culpable, su corazón era demasiado bueno.

¡Caballeros, por favor, por favor! —gritó un empleado. 
Y luego, más alto que las otras voces, se oyó: 
¡Basta ya, caballeros, basta ya! 


Hagrid vadeaba el río de libros para acercarse a ellos. En un instante, separó a Weasley y Malfoy. El primero tenía un labio partido, y al segundo, una Enciclopedia de setas no comestibles le había dado en un ojo. Malfoy todavía sujetaba en la mano el viejo libro sobre transformación. Se lo entregó a Ginny, con la maldad brillándole en los ojos. 

Toma, niña, ten tu libro, que tu padre no tiene nada mejor que darte. 
Librándose de Hagrid, que lo agarraba del brazo, hizo una seña a Draco y salieron de la librería.
Brandon. Hora de irnos— le dijo Lysander sereno.
Padre…¿es sumamente necesario?—pregunto con timidez Brandon, su padre parpadeo.
¿Pequeño cuervo, ya tienes los libros tuyos y de tu hermano?- pregunto mirando a su hija quien asintió sin abrir la boca. — Si Brandon, es necesario ¿no querías una nueva escoba?
…Si, por supuesto. — murmuro Brandon tristemente – nos vemos en el expreso de Hogwarts. 


_____ y Hermione le dieron un fuerte abrazo al mismo tiempo, el las rodeo a cada una con un brazo. Después se despidió chocando los puños con Ron y Harry. Los cinco tenían una mueca en su cara, no habían podido pasar tiempo juntos.

Vamos campeón, los veras en unos días. No es como si no los volvieras a ver— se burlo suavemente Lysander tomando del hombro a su hijo para llevárselo afuera. 
Lamento el comportamiento de Draco, se pone furioso cuando la gente no le da atención.— comento Angélica sin intimidarse por la mirada de rencor que le daba Ron.
¡Oh, claro! No parecías esforzarte mucho para deternerlo cuando llegamos- le dijo Ron fulminándola con la mirada, pero para su sorpresa Angélica sonrió de lado.
Mi amistad y lealtad es con Draco, no contigo Weasley.
¿Puedo hablar contigo un momento? — pregunto _____ sorprendiendo tanto a Ron como a Harry.
No, me están esperando. Recuerda hablarme en Hogwarts. Adiós.
No debería hacerle caso, Arthur —dijo Hagrid, ayudándolo a levantarse del suelo y a ponerse bien la túnica—En la familia Malfoy están podridos hasta las entrañas, lo sabe todo el mundo. Son una mala raza. Vamos, salgamos de aquí. 


Dio la impresión de que el empleado quería impedirles la salida, pero a Hagrid apenas le llegaba a la cintura, y se lo pensó mejor. Se apresuraron a salir a la calle. Los padres de Hermione todavía temblaban del susto y la señora Weasley, que iba a su lado, estaba furiosa. 

¡Qué buen ejemplo para tus hijos..., peleando en público! ¡Podrías seguir el ejemplo de Lysander Queen, mira lo obedientes que son sus hijos!  ¿Que habrá pensado Gilderoy Lockhart? 
Estaba encantado —repuso George— ¿No le oísteis cuando salíamos de la librería? Le preguntaba al tío ese de El Profeta si podría incluir la pelea en el reportaje. Decía que todo era publicidad. 


Los ánimos ya se habían calmado cuando el grupo llegó a la chimenea del Caldero Chorreante, donde los dos Potter, los Weasley y todo lo que habían comprado volvieron a La Madriguera utilizando los polvos flu. Antes se despidieron de los Granger, que abandonaron el bar por la otra puerta, hacia la calle muggle que había al otro lado. El señor Weasley iba a preguntarles cómo funcionaban las paradas de autobús, pero se detuvo en cuanto vio la cara que ponía su mujer. 

¿Qué querías preguntarle a Angélica? — pregunto Fred confuso mirando a _____.
Quería sacarme una duda, tendré que esperar a estar en Hogwarts. ¿Estas seguro que son amigos? Porque no te hablo en persona…
Las cosas estaban demasiado tensas, honestamente yo tampoco tuve animo de hablarle con toda mi familia alrededor. 
¿Ella…te gusta? — pregunto con timidez _____ haciendo que Fred se riera.
Me gusta como amiga— aclaro divertido al ver que _____ estaba apenada de a verle preguntado eso.
¿Y como sabes que ella no tiene sentimientos por ti? — cuestiono la pelirroja frunciendo el seño al ver que a Fred le parecía divertido las preguntas.
Me atrevo a decir que la conozco, creo  que no soy su tipo de chico — se encogió de hombros— Pero tu tipo de chicos son los rubios mimados.
¿¡Que…!? ¡Claro que no!
Tendrías que verte al espejo cuando miras a Malfoy— se burlo George metiéndose en la conversación. 
Yo no miro a Draco Malfoy— negó _____ cruzando sus brazos. 
Aun eres pequeña…
…Cuando seas mayor
Lo entenderás.— terminaron los gemelos Weasley riéndose de _____ quien se sonrojo negando con la cabeza.

Ella solo lo quería como un amigo…¿Verdad?.
Jiyong
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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Jue 30 Ago 2018, 15:46

Hola Hola!!!

Me encanto el capitulo! Como siempre super detallados!

OMG OMG rayita ya vio a Draco aunque este esta enfadado :/ maldito orgullo que tiene! Aunque honestamente no crei que la recibiria feliz despues del problema que hizo el pobre y bueno de Dobby :(

¡AH YA APARECIO EL MISTERIOSO LYSANDER QUEEN! TODA LA PIEDRA FILOSOFAL PARA SABER MAS DE EL MISTERIOSO PADRE DE ANGELICA Y BRANDON! (Y todavia no se mucho vamo a llorar)


BRANDON!! Ah ese chico me da una alegria cuando lo leeo hablar! 

ESTAN TODOS MEDIO MOLESTOS CON LOS HERMANOS POTTER XD "¿¡porque no respondiste mi carta!?" La pregunta que se hacen todos XD

AQUI VIENE AMBER (te dire amber asi no hay confusion con el personaje de Angelica) CON SUS MISTERIOS! VAS A MATARMEE!

¿¡QUE LE HIZO PROMTER DRACO A ANGEL!?


ALV A LOS GOLPES SE FUERON LUCIUS Y ARTHUR...¡COMO SUS HIJOS EL AÑO PASADO!

Fred y Geroge molestando a rayis XD

SIGUELA PRONTO PORQUE APARECERE EN LAS NOTICIAS QUE MORI POR LA INTRIGA!!!! <3
Jinx
Jinx


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Mensaje por Butterfly199225 el Vie 31 Ago 2018, 04:52

Holaaa hermosa!!

Como siempre he amado el capítulo, los haces taaaaan largos que me encantan!

Ni Harry ni rayis han recibido las cartas que sus amigos les han escrito en verano y todo porque Dobby se las robaba....así que es por eso que todos están molestos....

Menos mal que la rayis fue rápida y se escondió en el armario, no me puedo imaginar la cara de los presentes si fuese descubierta....Ay Angélica hace lo que sea para que le compren el collar...seguro que puso cara de niña buena. 
La rayis le ha pedida hablar a Angélica, y ella le ha dicho que lo harán el Hogwarts...yo pensaba que le respondería algo como: "nunca hablaré contigo, no tengo tiempo"....pero ya veo que no.

uuh los gemelos molestan a la rayis por como mira a Draco....Por favor síguela porque quiero seguir leyendo. Cada día amo más esta novela y tu manera de escribir :D, eres la mejor.

Un saludo
Butterfly199225
Butterfly199225


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Mensaje por Jiyong el Vie 31 Ago 2018, 09:54

Chicas ahora subo nuevo capitulo!!

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gracias a las dos por sus hermosos comentarios, son las mejores!

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Mensaje por Jiyong el Vie 31 Ago 2018, 10:05

Capitulo 3:





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A la mañana siguiente, les llevó mucho rato ponerse en marcha. Se levantaron con el canto del gallo, pero parecía que quedaban muchas cosas por preparar. La señora Weasley, de mal humor, iba de aquí para allá como una exhalación, buscando tan pronto unos calcetines como una pluma. Algunos chocaban en las escaleras, medio vestidos, sosteniendo en la mano un trozo de tostada, y el señor Weasley, al llevar el baúl de Ginny al coche a través del patio, casi se rompe el cuello cuando tropezó con una gallina despistada. 
A _______ no le entraba en la cabeza que nueve personas, siete baúles grandes, dos lechuzas y una rata pudieran caber en un pequeño Ford Anglia. 

Claro que no había contado con las prestaciones especiales que le había añadido el señor Weasley. 
No le digas a Molly ni media palabra —susurró a Harry al abrir el maletero y enseñarle cómo lo había ensanchado mágicamente para que pudieran caber los baúles con toda facilidad. 

Cuando por fin estuvieron todos en el coche, la señora Weasley echó un vistazo al asiento trasero, en el que Harry, Ron, Fred, George y Percy estaban confortablemente sentados, unos al lado de otros, y dijo:
Los muggles saben más de lo que parece, ¿verdad? —Ella, Ginny y _____iban en el asiento delantero, que había sido alargado hasta tal punto que parecía un banco del parque— Quiero decir que desde fuera uno nunca diría que el coche es tan espacioso, ¿verdad? 


El señor Weasley arrancó el coche y salieron del patio. _____ se volvió para echar una última mirada a la casa. Apenas le había dado tiempo a preguntarse cuándo volvería a verla, cuando tuvieron que dar la vuelta, porque a George se le había olvidado su caja de bengalas del doctor Filibuster. Cinco minutos después, el coche tuvo que detenerse en el corral para que Fred pudiera entrar a coger su escoba. Y cuando ya estaban en la autopista, Ginny gritó que se había olvidado su diario y tuvieron que retroceder otra vez. Cuando Ginny subió al coche, después de recoger el diario, llevaban muchísimo retraso y los ánimos estaban alterados. 

El señor Weasley miró primero su reloj y luego a su mujer. 
Molly, querida... 


No, Arthur. 


Nadie nos vería. Este botón de aquí es un accionador de invisibilidad que he instalado. Ascenderíamos en el aire, luego volaríamos por encima de las nubes y llegaríamos en diez minutos. Nadie se daría cuenta... 


He dicho que no, Arthur, no a plena luz del día. 

Llegaron a Kings Cross a las once menos cuarto. El señor Weasley cruzó la calle a toda pastilla para hacerse con unos carritos para cargar los baúles, y entraron todos corriendo en la estación. La dificultad estaba en llegar al andén nueve y tres cuartos, que no era visible para los ojos de los muggles. Lo que había que hacer era atravesar caminando la gruesa barrera que separaba el andén nueve del diez. No era doloroso, pero había que hacerlo con cuidado para que ningún muggle notara la desaparición. 

Percy primero —dijo la señora Weasley, mirando con inquietud el reloj que había en lo alto, que indicaba que sólo tenían cinco minutos para desaparecer disimuladamente a través de la barrera. Percy avanzó deprisa y desapareció. A continuación fue el señor Weasley. 

Lo siguieron Fred y George quien habían arrastrado a _____ con ellos. 

Yo pasaré con Ginny, y vosotros dos nos seguís —dijo la señora Weasley a Harry y Ron, cogiendo a Ginny de la mano y empezando a caminar. 

En un abrir y cerrar de ojos ya no estaban. 

Vamos juntos, sólo nos queda un minuto —dijo Ron a Harry. 

Harry se aseguró de que la jaula de Hedwig estuviera bien sujeta encima del baúl, y empujó el carrito contra la barrera. No le daba miedo; era mucho más seguro que usar los polvos flu. Se inclinaron sobre la barra de sus carritos y se encaminaron con determinación hacia la barrera, cogiendo velocidad. A un metro de la barrera, empezaron a correr y... 

Los dos carritos chocaron contra la barrera y rebotaron. El baúl de Ron saltó y se estrelló contra el suelo con gran estruendo, Harry se cayó y la jaula de Hedwig, al dar en el suelo, rebotó y salió rodando, con la lechuza dentro dando unos terribles chillidos. Todo el mundo los miraba, y un guardia que había allí cerca les gritó: 

¿Qué demonios estáis haciendo? 
He perdido el control del carrito —dijo Harry entre jadeos, sujetándose las costillas mientras se levantaba. Ron salió corriendo detrás de la jaula de Hedwig, que estaba provocando tal escena que la multitud hacía comentarios sobre la crueldad con los animales. 
¿Por qué no hemos podido pasar? —preguntó Harry a Ron. 

Ni idea. 


Ron miró furioso a su alrededor. Una docena de curiosos todavía los estaban mirando. 

Vamos a perder el tren —se quejó—No comprendo por qué se nos ha cerrado el paso. 


Harry miró el reloj gigante de la estación y sintió náuseas en el estómago. 
Diez segundos..., nueve segundos... Avanzó con el carrito, con cuidado, hasta que llegó a la barrera, y empujó a continuación con todas sus fuerzas. La barrera permaneció allí, infranqueable. 
Tres segundos..., dos segundos..., un segundo... 

Ha partido —dijo Ron, atónito—El tren ya ha partido. ¿Qué pasará si mis padres no pueden volver a recogernos? ¿Tienes algo de dinero muggle? 


Harry soltó una risa irónica. 

Hace seis años que los Dursley no me dan la paga semanal. 

Ron pegó la cabeza a la fría barrera.  

-No oigo nada —dijo preocupado—¿Qué vamos a hacer? No sé cuánto tardarán mis padres en volver por nosotros. 


Echaron un vistazo a la estación. La gente todavía los miraba, principalmente a causa de los alaridos incesantes de Hedwig. 

A lo mejor tendríamos que ir al coche y esperar allí —dijo Harry—Estamos llamando demasiado la aten... 



¡Harry! —dijo Ron, con los ojos refulgentes—¡El coche! 

¿Qué pasa con él? 

¡Podemos llegar a Hogwarts volando! 

Pero yo creía... 

Estamos en un apuro, ¿verdad? Y tenemos que llegar al colegio, ¿verdad? E incluso a los magos menores de edad se les permite hacer uso de la magia si se trata de una verdadera emergencia, sección decimonovena nos lo comento Brandon el año pasado. En estos momentos agradezco todas las veces que nos hablo de las leyes mágicas. Cuando lo veamos le daré las gracias.


El pánico que sentía Harry se convirtió de repente en emoción. 

¿Sabes hacerlo volar? 

Por supuesto —dijo Ron, dirigiendo su carrito hacia la salida—Venga, vamos, si nos damos prisa podremos seguir al expreso de Hogwarts. 


Y abriéndose paso a través de la multitud de muggles curiosos, salieron de la estación y regresaron a la calle lateral donde habían aparcado el viejo Ford Anglia. Ron abrió el gran maletero con unos golpes de varita mágica. Metieron dentro los baúles, dejaron a Hedwig en el asiento de atrás y se acomodaron delante. 

Comprueba que no nos ve nadie —le pidió Ron, arrancando el coche con otro golpe de varita. Harry sacó la cabeza por la ventanilla; el tráfico retumbaba por la avenida que tenían delante, pero su calle estaba despejada. 

Vía libre —dijo Harry. 

Ron pulsó un diminuto botón plateado que había en el salpicadero y el coche desapareció con ellos. Harry notaba el asiento vibrar debajo de él, oía el motor, sentía sus propias manos en las rodillas y las gafas en la nariz, pero, a juzgar por lo que veía, se había convertido en un par de ojos que flotaban a un metro del suelo en una lúgubre calle llena de coches aparcados. 

¡En marcha! —dijo a su lado la voz de Ron. 

Fue como si el pavimento y los sucios edificios que había a cada lado empezaran a caer y se perdieran de vista al ascender el coche; al cabo de unos segundos, tenían todo Londres bajo sus pies, impresionante y neblinoso. 
Entonces se oyó un ligero estallido y reaparecieron el coche, Ron y Harry. 

—¡Vaya! —dijo Ron, pulsando el botón del accionador de invisibilidad—Se ha estropeado. 


Los dos se pusieron a darle golpes. El coche desapareció, pero luego empezó a aparecer y desaparecer de forma intermitente. 

—¡Agárrate! —gritó Ron, y apretó el acelerador. Como una bala, penetraron en las nubes algodonosas y todo se volvió neblinoso y gris. 

¿Y ahora qué? —preguntó Harry, pestañeando ante la masa compacta de nubes que los rodeaba por todos lados. 

Tendríamos que ver el tren para saber qué dirección seguir —dijo Ron. 

Vuelve a descender, rápido. 
Descendieron por debajo de las nubes, y se asomaron mirando hacia abajo con los ojos entornados. 

¡Ya lo veo! —gritó Harry—. ¡Todo recto, por allí! 


El expreso de Hogwarts corría debajo de ellos, parecido a una serpiente roja. 

Derecho hacia el norte —dijo Ron, comprobando el indicador del salpicadero—Bueno, tendremos que comprobarlo cada media hora más o menos. Agárrate. —Y volvieron a internarse en las nubes. Un minuto después, salían al resplandor de la luz solar. 

Aquél era un mundo diferente. Las ruedas del coche rozaban el océano de esponjosas nubes y el cielo era una extensión inacabable de color azul intenso bajo un cegador sol blanco. 

Ahora sólo tenemos que preocuparnos de los aviones —dijo Ron. 

Se miraron el uno al otro y rieron. Tardaron mucho en poder parar de reír.


●●●


Esos malditos traidores—bufo Brandon frunciendo el seño, estaba en uno de los compartimiento  del expreso de Hogwarts con ______ y Hermione.

Seguro están en otro compartimiento—dijo Hermione intentando aliviar la situación.

Pero, estaban detrás mio. ¿Cómo los perdí de vista tan rápido?—se pregunto en voz alta _____.

Eso me pregunto yo, pero bueno. Supongo que los veremos en la mesa cuando lleguemos a Hogwarts
—dijo Brandon con una mueca, no es que no estaba feliz de estar con sus dos mejores amigas pero no podía hablar con ellas de lo que hablaba con Ron y Harry. 

¿Cómo estuvo tu verano?—pregunto Hermione mirándolo.

De lo peor. Sin ninguno de ustedes me aburrí demasiado…Ángel y yo ya no somos tan unidos como antes, desde que Hogwarts nos envió a distintas casas nos hemos distanciado. Pensé que en el verano volvería a ser todo como antes pero con Malfoy y Raeken merodeando es imposible—les dijo Brandon suspirando mientras miraba la ventana con nostalgia.

Ella te ama, ¿sabes? El año pasado estaba furiosa con nosotros porque pusiste tu vida en riesgo. Creo que piensa que somos mala influencia—le dijo _____ riendo para sacarle una sonrisa de lado al único chico en el compartimiento.

Lose, ella me visito en la enfermería con Malfoy. Casi lloraba, lo que es increíble porque la ultima vez que lloro fue cuando Hades se había lastimado, eso fue cuando teníamos cinco. Volviendo al tema de la enfermería…Malfoy había ido a verte—comento Brandon aun sin mirarlas, pero tanto Hermione como _____ sabían para quien era el comentario.

¿El…fue a verme?—pregunto sorprendida la pelirroja.

No se porque te sorprendes, es lógico que le gustas—dijo Hermione con desagrado al pensar en Malfoy.

En realidad el no lo afirmo, pero era bastante obvio. Quiso mentirme diciendo que solo acompañaba a mi hermana, pero yo escuche como hablaba contigo. Estaba preocupado por ti y molesto con Harry…mas de lo normal—contó Brandon recordando. 

Solo somos compañeros—murmuro apenada _____. 

En tres años veremos si dices lo mismo—se burlo Brandon con una sonrisa, atormentar a sus mejores amigas recompensaba la ausencia de Harry y Ron.

Es desagradable si a mi me lo preguntan, pero es evidente que te tiene en la mira—suspiro Hermione no confiando en el rubio.

¿Saben lo que dicen?—pregunto Brandon con un brillo malvado en sus ojos—los polos opuestos se atraen, necesitan del otro para complementarse. Por ejemplo tu, Hermione con Ron o ______ con Malfoy.

Las dos muchachas se miraron con escandalizadas ante las palabras de Brandon Queen.

¡Deja de decir tonterías!

¡Nunca pasara eso!
Gritaron ambas frunciendo el seño con una mueca, Brandon soltó una sonora carcajada.

Harry y  Ron nos las pagaran por dejarnos solas con el—se quejo _____ ruborizada.

¡Tengo una idea!—exclamo Hermione haciendo que Brandon y _____ se sobre saltaran.

¿Qué tienes en mente?—pregunto _______ curiosa.

Auto corregiremos nuestros deberes antes de llegar al castillo, así tendremos excelentes notas—sonrió feliz Hermione sacando una gran montaña de papeles

...ya solo asesínenme—se lamento Brandon.

●●●


En compartimientos mas adelante, es donde viajan los Slytherin. Que es la parte mas “lujosa” del expreso de Hogwarts.

Sentados en una mesa de madera, estaban solo cuatro Slytherin’s de segundo año. Draco Malfoy, Angélica Queen, Theo Raeken y Daphne Greengrass. Atrás de esa mesa iban Crabbe, Goyle, Pansy Parkinson y Blaise Zabini.
 
No puedo hacerlo—susurro entre dientes Angélica mirando a Draco quien estaba frente suyo, ambos al lado de la ventana. 

Me lo prometiste—le devolvió el susurro frunciendo el seño.

¿Qué tanto murmuran?—pregunto Raeken algo incomodo de tener que sentarse al lado de Draco Malfoy.

No es de tu incumbencia. Solo ganaste un lugar aquí por Ángel, si fuera por mi ni te miraría—hablo Draco arrastrando las palabras mirándolo de reojo.

¿Por qué no te agrado?

No lo se, pero no lo haces—bufo dirigiendo su mirada a la ventana.

Ángel, ¿este año nos sentaremos juntas en clases?—pregunto Daphne al lado de la castaña.

¡Ni hablar! Ella y yo somos el mejor equipo que hay en pociones—se negó rápidamente Malfoy.

No estoy hablando contigo Malfoy—dijo molesta la rubia. 

Son muchas asignaturas, puedo sentarme con lo dos—respondió Angélica mirando por la ventana. Portaba un aire ausente. 

¿Qué estas mirando?—pregunto Theo al ver a la castaña con el seño fruncido.

Pensé…que vi un auto volador, creo que la falta de sueño me hace alucinar—contesto Queen mirando con desconfianza hacia el exterior.

¿Sigues con lo mismo? Esta haciéndote mal—bufo Daphne preocupada mirando a su mejor amiga, pero luego miro a Draco como si fuera  su culpa—¡Dile algo! 

No tengo la menor idea de lo que hablas Greengrass—contesto el rubio molesto con la rubia. Pero luego miro con sus ojos grises fijamente a los ojos ámbar, preguntándole con la mirada lo que estaba mal.


-Es evidente que no le prestas atención y solo te ocupas de tus asuntos, mejor amigo te haces llamar
gruño la rubia fulminándolo con la mirada. 

¿Quién te crees que eres para hablarle así a Draco?—chillo Pansy desde la otra mesa con furia.

No puedo creer esto. Parecemos idiotas como las otras casas. Nosotros no peleamos entre nosotros...—hablo con suavidad Blaise. 

¡Entonces que esa idiota no insulte a mi Draco!

¿Tu Draco? Lamento informarte que ni piensa por un micro segundo en ti.

¡Eres una idiota Greengrass!

¡No tanto como tu Parkinson, que te arrastras para suplicar la atención de Malfoy!

Cierren la boca- contesto irritada Angélica levantándose mientras le dio un apretón con cariño a Daphne en el hombro.

¿Dónde vas?—pregunto Reaken.

Lejos. Cada uno a sus asuntos, se encargarme de los míos.—dicho eso salió del vagón de Slytherin.

…En Slytherin encontraras tus verdaderos amigos—se burlo Daphne de las palabras del sombrero seleccionador. 


—Cuando salgamos de aquí, tienen prohibido pelear delante de otras casas—dijo Malfoy terminando la conversación, pensando en su plan. Tenia que salir a la perfección. 

●●●


Ya queda poco —dijo Ron, dirigiéndose más al coche que a Harry—, ya queda muy poco —repitió, dando unas palmadas en el salpicadero con aire preocupado. Cuando, un poco más adelante, volvieron a descender por debajo de las nubes, tuvieron que aguzar la vista en busca de algo que pudieran reconocer. 

—¡Allí! —gritó Harry de forma que Ron y Hedwig dieron un bote—¡Allí delante mismo! 


En lo alto del acantilado que se elevaba sobre el lago, las numerosas torres y atalayas del castillo de Hogwarts se recortaban contra el oscuro horizonte. 

Pero el coche había empezado a dar sacudidas y a perder velocidad. 

—¡Vamos! —dijo Ron para animar al coche, dando una ligera sacudida al volante— ¡Venga, que ya llegamos! 


El motor chirriaba. Del capó empezaron a salir delgados chorros de vapor.
 
Harry se agarró muy fuerte al asiento cuando se orientaron hacia el lago. El coche osciló de manera preocupante. Mirando por la ventanilla, Harry vio la superficie calma, negra y cristalina del agua, un par de kilómetros por debajo de ellos. Ron aferraba con tanta fuerza el volante, que se le ponían blancos los nudillos de las manos. El coche volvió a tambalearse.

—¡Vamos! —dijo Ron. 

Sobrevolaban el lago. El castillo estaba justo delante de ellos. Ron apretó el pedal a fondo. 
Oyeron un estruendo metálico, seguido de un chisporroteo, y el motor se paró completamente. 

—¡Oh! —exclamó Ron, en medio del silencio. 

El morro del coche se inclinó irremediablemente hacia abajo. Caían, cada vez más rápido, directos contra el sólido muro del castillo. 

—¡Noooooo! —gritó Ron, girando el volante; esquivaron el muro por unos centímetros cuando el coche viró describiendo un pronunciado arco y planeó sobre los invernaderos y luego sobre la huerta y el oscuro césped, perdiendo altura sin cesar. 

Ron soltó el volante y se sacó del bolsillo de atrás la varita mágica. 

¡ALTO! ¡ALTO! —gritó, dando unos golpes en el salpicadero y el parabrisas, pero todavía estaban cayendo en picado, y el suelo se precipitaba contra ellos... 

¡CUIDADO CON EL ÁRBOL! —gritó Harry, cogiendo el volante, pero era demasiado tarde. 


Con gran estruendo, chocaron contra el grueso tronco del árbol y se dieron un gran batacazo en el suelo. Del abollado capó salió más humo; Hedwig daba chillidos de terror; a Harry le había salido un doloroso chichón del tamaño de una bola de golf en la cabeza, al golpearse contra el parabrisas; y, a su lado, Ron emitía un gemido ahogado de desesperación. 

¿Estás bien? —le preguntó Harry inmediatamente. 

¡Mi varita mágica! —dijo Ron con voz temblorosa— ¡Mira mi varita! 


Se había partido prácticamente en dos pedazos, y la punta oscilaba, sujeta sólo por unas pocas astillas. 
Harry abrió la boca para decir que estaba seguro de que podrían recomponerla en el colegio, pero no llegó a decir nada. En aquel mismo momento, algo golpeó contra su lado del coche con la fuerza de un toro que les embistiera y arrojó a Harry sobre Ron, al mismo tiempo que el techo del coche recibía otro golpe igualmente fuerte. 

¿Qué ha pasado? 


Ron ahogó un grito al mirar por el parabrisas, y Harry sacó la cabeza por la ventanilla en el preciso momento en que una rama, gruesa como una serpiente pitón, golpeaba en el coche destrozándolo. El árbol contra el que habían cho-cado les atacaba. El tronco se había inclinado casi el doble de lo que estaba antes, y azotaba con sus nudosas ramas pesadas como el plomo cada centímetro del coche que tenía a su alcance. 

—¡Aaaaag! —gritó Ron, cuando una rama retorcida golpeó en su puerta produciendo otra gran abolladura; el parabrisas tembló entonces bajo una lluvia de golpes de ramitas, y una rama gruesa como un ariete aporreó con tal furia el techo, que pareció que éste se hundía. 

—¡Escapemos! —gritó Ron, empujando la puerta con toda su fuerza, pero inmediatamente el salvaje latigazo de otra rama lo arrojó hacia atrás, contra el regazo de Harry. 

¡Estamos perdidos! —gimió, viendo combarse el techo. 

De repente el suelo del coche comenzó a vibrar: el motor se ponía de nuevo en funcionamiento. 

¡Marcha atrás! —gritó Harry, y el coche salió disparado. El árbol aún trataba de golpearles, y pudieron oír crujir sus raíces cuando, en un intento de arremeter contra el coche que escapaba, casi se arranca del suelo. 

Por poco —dijo Ron jadeando— ¡Así se hace, coche! 


El coche, sin embargo, había agotado sus fuerzas. Con dos golpes secos, las puertas se abrieron y Harry sintió que su asiento se inclinaba hacia un lado y de pronto se encontró sentado en el húmedo césped. Unos ruidos sordos le indicaron que el coche estaba expulsando el equipaje del maletero; la jaula de Hedwig salió volando por los aires y se abrió de golpe, y la lechuza salió emitiendo un fuerte chillido de enojo y voló apresuradamente y sin parar en 
dirección al castillo. A continuación, el coche, abollado y echando humo, se perdió en la oscuridad, emitiendo un ruido sordo y con las luces de atrás encendidas como en un gesto de enfado. 

—¡Vuelve! —le gritó Ron, blandiendo la varita rota—¡Mi padre me matará! 


Pero el coche desapareció de la vista con un último bufido del tubo de escape. 

¿Es posible que tengamos esta suerte? —preguntó Ron embargado por la tristeza mientras se inclinaba para recoger a Scabbers, la rata— De todos los árboles con los que podíamos haber chocado, tuvimos que dar contra el único que devuelve los golpes. 


Se volvió para mirar el viejo árbol, que todavía agitaba sus ramas pavorosamente. 

Vamos —dijo Harry, cansado— Lo mejor que podemos hacer es ir al colegio. 


No era la llegada triunfal que habían imaginado. Con el cuerpo agarrotado, frío y magullado, cada uno cogió su baúl por la anilla del extremo, y los arrastraron por la ladera cubierta de césped, hacia arriba, donde les esperaban las inmensas puertas de roble de la entrada principal. 

Me parece que ya ha comenzado el banquete —dijo Ron, dejando su baúl al principio de los escalones y acercándose sigilosamente para echar un vistazo a través de una ventana iluminada—¡Eh, Harry, ven a ver esto... es la Selección! 
Harry se acercó a toda prisa, y juntos contemplaron el Gran Comedor. 

Sobre cuatro mesas abarrotadas de gente, se mantenían en el aire innumerables velas, haciendo brillar los platos y las copas. Encima de las cabezas, el techo encantado que siempre reflejaba el cielo exterior estaba cuajado de estrellas. 

A través de la confusión de los sombreros negros y puntiagudos de Hogwarts, Harry vio una larga hilera de alumnos de primer curso que, con caras asustadas, iban entrando en el comedor. Ginny estaba entre ellos; era fácil de distinguir por el color intenso de su pelo, que revelaba su pertenencia a la familia Weasley. Mientras tanto, la profesora McGonagall, una bruja con  gafas y con el pelo recogido en un apretado moño, ponía el famoso Sombrero Seleccionador de Hogwarts sobre un taburete, delante de los recién llegados. 
Cada año, este sombrero viejo, remendado, raído y sucio, distribuía a los nuevos estudiantes en cada una de las cuatro casas de Hogwarts: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Harry se acordaba bien de cuando se lo había puesto, un año antes, y había esperado muy quieto la decisión que el sombrero pronunció en voz alta en su oído. Durante unos escasos y horribles segundos, había temido que lo fuera a destinar a Slytherin, la casa que había dado más magos y brujas tenebrosos que ninguna otra, pero había acabado en Gryffindor, con su hermana  ______, Ron, Brandon,  Hermione y el resto de los Weasley. 

 
Espera... —dijo Harry a Ron en voz baja—Hay una silla vacía en la mesa de los profesores. ¿Dónde está Snape? 


¡A lo mejor está enfermo! —dijo Ron, esperanzado. 

¡Quizá se haya ido —dijo Harry—, porque tampoco esta vez ha conseguido el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! 


—O quizá lo han echado —dijo Ron con entusiasmoComo todo el mundo lo odia... 


O tal vez —dijo una voz glacial detrás de ellos— quiera averiguar por qué no habéis llegado vosotros dos en el tren escolar. 


Harry se dio media vuelta. Allí estaba Severus Snape, con su túnica negra ondeando a la fría brisa. Era un hombre delgado de piel cetrina, nariz ganchuda y pelo negro que le llegaba hasta los hombros, y en aquel momento sonreía de tal modo que Ron y Harry comprendieron inmediatamente que se habían metido en un buen lío. 

Seguidme —dijo Snape. 

●●●

¡Estáis aquí! ¿Dónde os habíais metido? Corren los rumores más absurdos... Alguien decía que os habían expulsado por haber tenido un accidente con un coche volador- hablo _____ subiendo las escaleras con Hermione, viendo como Harry y Ron estaban frente a la sala común de Gryffindor.

Bueno, no nos han expulsado —le garantizó Harry. 

¿Quieres decir que habéis venido hasta aquí volando? —preguntó Hermione, en un tono de voz casi tan duro como el de la profesora McGonagall. 

Ahórrate el sermón —dijo Ron impaciente— y dinos cuál es la nueva contraseña. 
Es «somormujo» —dijo Hermione deprisa—, pero ésa no es la cuestión.. 


No pudo terminar lo que estaba diciendo, sin embargo, porque el retrato dela señora gorda se abrió y se oyó una repentina salva de aplausos. Al parecer, en la casa de Gryffindor todos estaban despiertos y abarrotaban la sala circular común, de pie sobre las mesas revueltas y las mullidas butacas, esperando a que ellos llegaran. Unos cuantos brazos aparecieron por el hueco de la puerta secreta para tirar de Ron y Harry hacia dentro, ______ y Hermione  entraron detrás de ellos. 

—¡Formidable! —gritó Lee Jordan—¡Soberbio! ¡Qué llegada! Habéis volado en un coche hasta el sauce boxeador. ¡La gente hablará de esta proeza durante años! 


—¡Bravo! —dijo un estudiante de quinto curso con quien Harry no había hablado nunca. 

Alguien le daba palmadas en la espalda como si acabara de ganar una maratón. Fred y George se abrieron camino hasta la primera fila de la multitud y dijeron al mismo tiempo: 
¿Por qué no nos llamasteis? 


Ron estaba azorado y sonreía sin saber qué decir. Harry se fijó en alguien que no estaba en absoluto contento. Al otro lado de la multitud de emocionados estudiantes de primero, vio a Percy que trataba de acercarse para reñirles. Harry le dio a Ron con el codo en las costillas y señaló a Percy con la cabeza. Inmediatamente, Ron entendió lo que le quería decir. 

Tenemos que subir..., estamos algo cansados —dijo, y los dos se abrieron paso hacia la puerta que había al otro lado de la estancia, que daba a una escalera de caracol y a los dormitorios. 

Buenas noches —dijo Harry a Hermione, volviéndose. Ella tenía la misma cara de enojo que Percy. —Descansa bien—le dijo Harry dándole un beso rápidamente a su hermana en la mejilla, para correr hacia su dormitorio.

Consiguieron alcanzar el otro extremo de la sala común, recibiendo palmadas en la espalda, y al fin llegaron a la tranquilidad de la escalera. La subieron deprisa, derechos hasta el final, hasta la puerta de su antiguo dormitorio, que ahora lucía un letrero que indicaba «Segundo curso». 

Entraron en la estancia que ya conocían; tenía forma circular, con seis camas con terciopelo rojo y sus ventanas elevadas y estrechas. 

Les habían subido los baúles y los habían dejado a los pies de sus camas respectivas. 

Ron sonrió a Harry con una expresión de culpabilidad. 

Sé que no tendría que haber disfrutado de este recibimiento, pero la verdad es que... 
La puerta del dormitorio se abrió y entraron los demás chicos del segundo curso de la casa Gryffindor: Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville Longbottom. 

—¡Increíble! —dijo Seamus sonriendo.

—¡Formidable! —dijo Dean. 

—¡Alucinante! —dijo Neville, sobrecogido. 

Harry no pudo evitarlo. Él también sonrió.

Pero luego entro el ultimo chico que era del segundo curso, Brandon Queen tenia la mirada llena de rencor.

Asquerosos traidores…¡Me dejaron solo! Todos hablando de su genial entrada, y yo aquí.—se quejo Brandon sin mirarlos mientras se iba a su cama, que justamente en el medio de Ron y Harry. 

Brandon, estamos castigados…—le dijo Ron haciendo una mueca.

¡Estaría castigado feliz de a ver estado con ustedes!—bufo el castaño cruzando sus brazos. 

¿Tanto nos extrañaste?—intento bromear Harry sacándole una sonrisa de costado.

Púdrete James, vas a tener que ponerte de rodillas para que te perdone. ¡Todavía no me contaste porque no respondieron mis cartas!


¿_____ y Hermione no te lo contaron?—pregunto Ron confuso.

Me olvide de preguntar—admitió con timidez Brandon.

Estaremos toda la noche hablando—se lamento Harry.

¡Es lo mínimo que pueden hacer por no haberles visto la cara durante todo el verano!

Ron y Harry se miraron sonriendo, su mejor amigo era único.
Jiyong
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Mensaje por Jinx el Vie 31 Ago 2018, 18:49

JAJAJAJAJAJAJJA NO PUEDO LEER SERIA CON PERSONAJES COMO RON Y BRANDON! 
Me mato de intriga la parte de las serpientes!
Odio a Pansy -.-
Theo Raeken es un personaje que no se sabe mucho pero Draco lo odia xd
Daphne preocupada por Ángel pero Draco no tiene la menor idea :0 ¿¡QUE ESTAS TRAMANDO RUBIO!? Y ¿¡QUE ESTAS ESCONDIENDO QUEEN!?

Ahora rayis y herms estan en negacion pero ya veremos en las proximas temporadas si dicen lo mismo ;)

Ai me encanta la amistad de Ron, Harry y Brandon!
Tambien me gusta la amistad de Rayis con Hermione!
Siguelaaaa!!!!!!
Jinx
Jinx


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Butterfly199225 el Sáb 01 Sep 2018, 04:38

Holaaaa!!!

Me ha gustado mucho el capítulo!
la verdad que me he reído bastante, con la parte del coche volador, así como cuando Snape les pilla por sorpresa...Habría que ver la cara del profesor, tan serio....y la de Harry y ron, sería una cara de miedo absoluto. Aunque sinceramente yo también estaría llena de miedo con un profesor así...

La parte de las serpientes es un misterio total...¿Qué oculta Angélica?...y después Draco y Ángel ¿qué planean?
Por Dios esta novela está llena de misterios quiero saber más y más.

Espero que la sigas pronto, porque sino me dará un infarto de las ansias que tengo por leer!!!

Muuchos besooos!!!
Butterfly199225
Butterfly199225


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Mensaje por Jiyong el Miér 05 Sep 2018, 11:39

Capitulo 4;






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Al día siguiente, sin embargo, Harry apenas sonrió ni una vez. Las cosas fueron de mal en peor desde el desayuno en el Gran Salón. Bajo el techo  encantado, que aquel día estaba de un triste color gris, las cuatro grandes mesas correspondientes a las cuatro casas estaban repletas de soperas con gachas de avena, fuentes de arenques ahumados, montones de tostadas y platos con huevos y beicon. Harry y Ron se sentaron en la mesa de Gryffindor junto a Hermione, que tenía su ejemplar de Viajes con los vampiros abierto y apoyado contra una taza de leche. La frialdad con que ella dijo «buenos días», hizo pensar a Harry que todavía les reprochaba la manera en que habían llegado al colegio. Neville Longbottom, por el contrario, les saludó alegremente. 

Neville era un muchacho de cara redonda, propenso a los accidentes, y era la persona con peor memoria de entre todas las que Harry había conocido nunca. 

El correo llegará en cualquier momento —comentó Neville—; supongo que mi abuela me enviará las cosas que me he olvidado. 


Efectivamente, _____ acababa de empezar sus gachas de avena cuando un centenar de lechuzas penetraron con gran estrépito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes sobre la alborotada multitud. Un gran paquete de forma irregular rebotó en la cabeza de Neville, y un segundo después, una cosa gris cayó sobre la taza de Hermione, salpicándolos a todos de leche y plumas. 


—¡Errol! —dijo Ron, sacando por las patas a la empapada lechuza. Errol se desplomó, sin sentido, sobre la mesa, con las patas hacia arriba y un sobre rojo y mojado en el pico. 
»¡No...! —exclamó Ron. 


No te preocupes, no está muerto —dijo _____, tocando a Errol con la punta del dedo. 


No es por eso... sino por esto. 


Ron señalaba el sobre rojo. A Harry no le parecía que tuviera nada de particular, pero Ron,Brandon y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento. 

¿Qué pasa? —preguntó Harry. 

Me han enviado un howler —dijo Ron con un hilo de voz. 

Será mejor que lo abras, Ron —dijo Neville, en un tímido susurro—Si no lo hicieras, sería peor. Mi abuela una vez me envió uno, pero no lo abrí y... —tragó saliva— fue horrible. 

_____ contempló los rostros aterrorizados y luego el sobre rojo. 


—¿Qué es un howler? —pregunto confusa.

Pero Ron fijaba toda su atención en la carta, que había empezado a humear por las esquinas. 

Ábrela —urgió Brandon —Será cuestión de unos minutos. 


Ron alargó una mano temblorosa, le quitó a Errol el sobre del pico con mucho cuidado y lo abrió. Neville se tapó los oídos con los dedos. ______ no comprendió por qué lo había hecho hasta una fracción de segundo después. 

Por un momento, creyó que el sobre había estallado; en el salón se oyó un bramido tan potente que desprendió polvo del techo. 

... ROBAR EL COCHE, NO ME HABRÍA EXTRAÑADO QUE TE EXPULSARAN; ESPERA A QUE TE COJA, SUPONGO QUE NO TE HAS 
PARADO A PENSAR LO QUE SUFRIMOS TU PADRE Y YO CUANDO VIMOS QUE EL COCHE NO ESTABA... 


Los gritos de la señora Weasley, cien veces más fuertes de lo normal, hacían tintinear los platos y las cucharas en la mesa y reverberaban en los muros de piedra de manera ensordecedora. En el salón, la gente se volvía hacia todos los lados para ver quién era el que había recibido el howler, y Ron se encogió tanto en el asiento que sólo se le podía ver la frente colorada. 


... ESTA NOCHE LA CARTA DE DUMBLEDORE, CREÍ QUE TU PADRE SE MORÍA DE LA VERGUENZA, NO TE HEMOS CRIADO PARA QUE TE COMPORTES ASÍ, HARRY Y TÚ PODRÍAIS HABEROS MATADO... 


Harry se había estado preguntando cuándo aparecería su nombre. Trataba de hacer como que no oía la voz que le estaba perforando los tímpanos. 


... COMPLETAMENTE DISGUSTADO, EN EL TRABAJO DE TU PADRE ESTÁN HACIENDO INDAGACIONES, TODO POR CULPA TUYA, Y SI 
VUELVES A HACER OTRA, POR PEQUEÑA QUE SEA, TE SACAREMOSDEL COLEGIO. 



Se hizo un silencio en el que resonaban aún las palabras de la carta. El sobre rojo, que había caído al suelo, ardió y se convirtió en cenizas. Harry y Ron se quedaron aturdidos, como si un maremoto les hubiera pasado por encima. 

Algunos se rieron y, poco a poco, el habitual alboroto retornó al salón. 


Hermione cerró el libro Viajes con los vampiros y miró a Ron, que seguía encogido. 


Bueno, no sé lo que esperabas, Ron, pero tú... 

No me digas que me lo merezco —atajó Ron. 

Harry apartó su plato de gachas. El sentimiento de culpabilidad le revolvía las tripas. El señor Weasley tendría que afrontar una investigación en su trabajo. Después de todo lo que los padres de Ron habían hecho por el y _____ durante el verano... 

-Quisiera alentarte pero…- le dijo ______ a Harry pero este negó con la cabeza, no necesita otro regaño.

Pero Harry no tuvo demasiado tiempo para pensar en aquello, porque la profesora McGonagall recorría la mesa de Gryffindor entregando los horarios. 

_____ cogió el suyo y vio que tenían en primer lugar dos horas de Herbologia con los de la casa de Hufflepuff. 

El quinteto abandonaron juntos el castillo, cruzaron la huerta por el camino y se dirigieron a los invernaderos donde crecían las plantas mágicas. El howler había tenido al menos un efecto positivo: parecía que Hermione consideraba que ellos ya habían tenido suficiente castigo y volvía a mostrarse amable. 


Al dirigirse a los invernaderos, vieron al resto de la clase congregada en la puerta, esperando a la profesora Sprout. El quinteto acababa de llegar cuando la vieron acercarse con paso decidido a través de la explanada, acompañada por Gilderoy Lockhart. La profesora Sprout llevaba un montón de vendas en los brazos, y sintiendo otra punzada de remordimiento, Harry vio a lo lejos que el sauce boxeador tenía varias de sus ramas en cabestrillo. 

La profesora Sprout era una bruja pequeña y rechoncha que llevaba un sombrero remendado sobre la cabellera suelta. Generalmente, sus ropas siempre estaban manchadas de tierra, y si tía Petunia hubiera visto cómo llevaba las uñas, se habría desmayado. Gilderoy Lockhart, sin embargo, iba maculado con su túnica amplia color turquesa y su pelo dorado que brillaba bajo un sombrero igualmente turquesa con ribetes de oro, perfectamente colocado. 

—¡Hola, qué hay! —saludó Lockhart, sonriendo al grupo de estudiantes—Estaba explicando a la profesora Sprout la manera en que hay que curar a un sauce boxeador. ¡Pero no quiero que penséis que sé más que ella de botánica! Lo que pasa es que en mis viajes me he encontrado varias de estas especies exóticas y... 


¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! —dijo la profesora Sprout, que parecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella. 


¡Harry! Quería hablar contigo... Profesora Sprout, no le importa si retengo a Harry un par de minutos, ¿verdad? 


A juzgar por la cara que puso la profesora Sprout, sí le importaba, pero Lockhart añadió: 

Sólo un momento —y le cerró la puerta del invernadero en las narices. 


●●●

-¿Qué creen que le dirá?- pregunto _____ en susurro mientras la profesora estaba acomodando las cosas para la clase.

-Nada malo, el profesor Lockhart es una persona increíble- respondió Hermione pero al parecer Ron y Brandon no compartían su idea.

-Su presencia me dan ganas de vomitar- dijo sin rodeos Brandon.

-¡No tienes porque ser tan duro!- exclamo Hermione ofendida.

-El hombre es un idiota, tu porque pareces enamorada- le dijo Ron con una mueca de disgusto.

-Tiene carisma eso lo admito, pero no parece brillante- comento _____.

-¿Tu no querías hablar con Angélica?- pregunto Ron aun con la mueca.

-No tuve la oportunidad- respondió _____.

-¿Qué necesitas de mi hermana?

-Es una duda que tengo y solo ella puede darme la respuesta…


La profesora Sprout estaba en el centro del invernadero, detrás de una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras. 

Cuando Harry ocupó su sitio entre Ron y Brandon, la profesora dijo: 

Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿quién me puede decir qué propiedades tiene la mandrágora? 


Sin que nadie se sorprendiera, Hermione fue la primera en alzar la mano. 


La mandrágora, o mandrágula, es un reconstituyente muy eficaz —dijo Hermione en un tono que daba la impresión, como de costumbre, de que se había tragado el libro de texto—. Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada. 


Excelente, diez puntos para Gryffindor —dijo la profesora Sprout—. La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Pero, sin embargo, también es peligrosa. ¿Quién me puede decir por qué? 


El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo oye —dijo ______  timida. 

Exacto. Otros diez puntos —dijo la profesora Sprout—Bueno, las mandrágoras que tenemos aquí son todavía muy jóvenes. 


Mientras hablaba, señalaba una fila de bandejas hondas, y todos se echaron hacia delante para ver mejor. Un centenar de pequeñas plantas con sus hojas de color verde violáceo crecían en fila. A Harry, que no tenía ni idea de lo que _____ había querido decir con lo de «el llanto de la mandrágora», le parecían completamente vulgares. 

Poneos unas orejeras cada uno —dijo la profesora Sprout. 


Hubo un forcejeo porque todos querían coger las únicas que no eran ni de peluche ni de color rosa. 


Cuando os diga que os las pongáis, aseguraos de que vuestros oídos quedan completamente tapados —dijo la profesora Sprout— Cuando os las podáis quitar, levantaré el pulgar. De acuerdo, poneos las orejeras. 


______ se las puso rápidamente. Insonorizaban completamente los oídos. La profesora Sprout se puso unas de color rosa, se remangó, cogió firmemente una de las plantas y tiró de ella con fuerza. 


Harry dejó escapar un grito de sorpresa que nadie pudo oír. En lugar de raíces, surgió de la tierra un niño recién nacido, pequeño, lleno de barro y extremadamente feo. Las hojas le salían directamente de la cabeza. 


Tenía la piel de un color verde claro con manchas, y se veía que estaba llorando con toda la fuerza de sus pulmones. 


La profesora Sprout cogió una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentro la mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que sólo quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó el pulgar y se quitó ella también las orejeras. 


Como nuestras mandrágoras son sólo plantones pequeños, sus llantos todavía no son mortales —dijo ella con toda tranquilidad, como silo que acababa de hacer no fuera más impresionante que regar una begonia— Sin embargo, os dejarían inconscientes durante varias horas, y como estoy segura de que ninguno de vosotros quiere perderse su primer día de clase, aseguraos de que os ponéis bien las orejeras para hacer el trabajo. Ya os avisaré cuando sea hora de recoger. 
»Seis por bandeja. Hay suficientes macetas aquí. La tierra abonada está en aquellos sacos. Y tened mucho cuidado con las Tentacula Venenosa, porque les están saliendo los dientes. 





Mientras hablaba, dio un fuerte manotazo a una planta roja con espinas, haciéndole que retirara los largos tentáculos que se habían acercado a su hombro muy disimulada y lentamente. 
 un muchacho de Hufflepuff que Harry conocía de vista, pero con quien no había hablado nunca. 


Justin Finch-Fletchley —dijo alegremente, dándole la mano a Harry—. Claro que sé quién eres, el famoso Harry Potter. Y tú eres Hermione Granger, siempre la primera en todo. ______ Potter, siempre bondadosa con todos—Hermione y _____sonrió al estrecharle la mano—. Brandon Queen, la oveja negra de tu familia  ¿no? ¡Es fascinante!  Y Ron Weasley. ¿No era tuyo el coche volador? 


Brandon solo alzo una ceja mientras estrechaba su mano y Ron no sonrió. Obviamente, todavía se acordaba del howler. 


Ese Lockhart es famoso, ¿verdad? —dijo contento Justin, cuando empezaban a llenar sus macetas con estiércol de dragón—. ¡Qué tío más valiente! ¿Habéis leído sus libros? Yo me habría muerto de miedo si un hombre lobo me hubiera acorralado en una cabina de teléfonos, pero él se mantuvo sereno y ¡zas! Formidable. 
»Me habían reservado plaza en Eton, pero estoy muy contento de haber venido aquí. Naturalmente, mi madre estaba algo disgustada, pero desde que le hice leer los libros de Lockhart, empezó a comprender lo útil que puede resultar tener en la familia a un mago bien instruido... 


-¿Eres hijo de muggles?- pregunto Brandon con curiosidad, Justin asintió con timidez.

-Si…y tu no, escuche muchos rumores de tu familia…- le respondió Justin incomodo, _____ tuvo que darle un golpe a Brandon para que deje de incomodar al chico  de Hufflepuff. 

-Capaz puedas enseñarme luego algo interesante de los muggles, tengo curiosidad- le dijo Brandon sonriendo de lado, Justin asintió sorprendido con una sonrisa amable.


Después ya no tuvieron muchas posibilidades de charlar. Se habían vuelto a poner las orejeras y tenían que concentrarse en las mandrágoras. Para la profesora Sprout había resultado muy fácil, pero en realidad no lo era. A las mandrágoras no les gustaba salir de la tierra, pero tampoco parecía que quisieran volver a ella. Se retorcían, pataleaban, sacudían sus pequeños puños y rechinaban los dientes. 

Al final de la clase, _____, al igual que los demás, estaba empapada en sudor, le dolían varias partes del cuerpo y estaba llena de tierra. Volvieron al castillo para lavarse un poco, y los de Gryffindor marcharon corriendo a la clase de Transformaciones. 


Las clases de la profesora McGonagall eran siempre muy duras, pero aquel primer día resultó especialmente difícil. Todo lo que Harry había aprendido el año anterior parecía habérsele ido de la cabeza durante el verano. 


Tenía que convertir un escarabajo en un botón, pero lo único que conseguía era cansar al escarabajo, porque cada vez que éste esquivaba la varita mágica, se le caía del pupitre. 


A Ron aún le iba peor. Había recompuesto su varita con un poco de celo que le habían dado, pero parecía que la reparación no había sido suficiente. 


Crujía y echaba chispas en los momentos más raros, y cada vez que Ron intentaba transformar su escarabajo, quedaba envuelto en un espeso humo gris que olía a huevos podridos. Incapaz de ver lo que hacía, aplastó el escarabajo con el codo sin querer y tuvo que pedir otro. 

A la profesora McGonagall no le hizo mucha gracia. 

Harry se sintió aliviado al oír la campana de la comida. Sentía el cerebro como una esponja escurrida. Todos salieron ordenadamente de la clase salvo _____ y Ron, que todavía estaba dando golpes furiosos en el pupitre con la varita. 

¡Chisme inútil, que no sirves para nada! 

Pídeles otra a tus padres —sugirió ____ cuando la varita produjo una descarga de disparos, como si fuera una traca. 

Ya, y recibiré como respuesta otro howler —dijo Ron, metiendo en la bolsa la varita, que en aquel momento estaba silbando— que diga: «Es culpa tuya que se te haya partido la varita.» 

Bajaron a comer, pero el humor de Ron no mejoró cuando Hermione le enseñó el puñado de botones que había conseguido en la clase de Transformaciones. 

—¿Qué hay esta tarde? —dijo Brandon, cambiando de tema rápidamente. 

Defensa Contra las Artes Oscuras —dijo Hermione en el acto. 

¿Por qué —preguntó Ron, cogiéndole el horario— has rodeado todas las clases de Lockhart con corazoncitos? 


Hermione le quitó el horario. Se había puesto roja. 


Terminaron de comer y salieron al patio. Estaba nublado. Hermione se sentó en un peldaño de piedra y volvió a hundir las narices en Viajes con los vampiros. ______ se acostó al lado de Hermione y cerro los ojos mientras apoyaba su cabeza en las piernas de Hermione, quien ni se imuto de su lectura. Harry, Brandon y Ron se pusieron a hablar de quidditch, y pasaron varios minutos antes de que Harry se diera cuenta de que alguien lo vigilaba estrechamente. Al levantar la vista, vio al muchacho pequeño de pelo castaño que la noche anterior se había puesto el sombrero seleccionador. Lo miraba como paralizado. Tenía en las manos lo que parecía una cámara de fotos muggle normal y corriente, y cuando Harry miró hacia él, se ruborizó en extremo. 


¿Me dejas, Harry? Soy... soy Colin Creevey —dijo entrecortadamente, dando un indeciso paso hacia delante—Estoy en Gryffindor también. ¿Podría..., me dejas... que te haga una foto? —dijo, levantando la cámara esperanzado. 


—¿Una foto? —repitió Harry sin comprender. 


Con ella podré demostrar que te he visto —dijo Colin Creevey con impaciencia, acercándose un poco más, como si no se atreviera— Lo sé todo sobre ti. Todos me lo han contado: cómo sobreviviste cuando Quien-tú-sabes intentó matarte y cómo desapareció él, y toda esa historia, y que conservas en la frente la cicatriz en forma de rayo (con los ojos recorrió la línea del pelo de Harry). Y me ha dicho un compañero del dormitorio que si revelo el negativo en la poción adecuada, la foto saldrá con movimiento. —Colin exhaló un soplido de emoción y continuó—: Esto es estupendo, ¿verdad? Yo no tenía ni idea de que las cosas raras que hacía eran magia, hasta que recibí la carta de Hogwarts. Mi padre es lechero y tampoco podía creérselo. Así que me dedico a tomar montones de fotos para enviárselas a casa. Y sería estupendo hacerte una. —Miró a Harry casi rogándole—Tal vez uno de tus amigos querría sacárnosla para que pudiera salir yo a tu lado. ¿Y me la podrías firmar luego? 


¿Firmar fotos? ¿Te dedicas a firmar fotos, Potter? 


En todo el patio resonó la voz potente y cáustica de Draco Malfoy. Se había puesto detrás de Colin, con Angélica Queen a su lado ambos flanqueados, como siempre en Hogwarts, por Crabbe y Goyle, sus amigotes. _____ abrió los ojos al escuchar la voz del rubio, se reincorporo para ver la escena frente a sus ojos.


-¿Por qué de el si y yo no? ¿Es porque no tengo una cicatriz?- pregunto indignada Angélica mientras cruzaba sus brazos.

-…¿Tu quien eres?- pregunto Colin confuso haciendo que Draco sonría con diversión pero Brandon parecía lamentarse de las palabras que salieron de la boca del niño de primero.

-…¿Quién soy yo? Angélica Lyra Queen, hija de Aquila Queen miembro del consejo escolar de este colegio y hija de Lysander Queen trabaja en el ministerio en el departamento de cooperación mágica internacional. La verdadera pregunta es ¿Quién diablos eres tu?- le dijo, sus ojos ambar brillaban de furia.

—¡Todo el mundo a la cola! —gritó Malfoy a la multitud— ¡Harry Potter firma fotos

No es verdad —dijo Harry de mal humor, apretando los puños— ¡Cállate, Malfoy

Lo que pasa es que le tienes envidia —dijo Colin, cuyo cuerpo entero no era más grueso que el cuello de Crabbe. 

—¿Envidia? —dijo Malfoy, que ya no necesitaba seguir gritando, porque la mitad del patio lo escuchaba—¿De qué? ¿De tener una asquerosa cicatriz en la frente? No, gracias. ¿Desde cuándo uno es más importante por tener la cabeza rajada por una cicatriz? 



Crabbe y Goyle se estaban riendo con una risita idiota. 

Échate al retrete y tira de la cadena, Malfoy —dijo Ron con cara de malas pulgas. Crabbe dejó de reír y empezó a restregarse de manera amenazadora los nudillos, que eran del tamaño de castañas. 

Weasley, ten cuidado —dijo Malfoy con un aire despectivo—No te metas en problemas o vendrá tu mamá y te sacará del colegio. —Luego imitó un tono de voz chillón y amenazante—«Si vuelves a hacer otra...» 


Varios alumnos de quinto curso de la casa de Slytherin que había por allí cerca rieron la gracia a carcajadas. 


-No seas malo, Draco- le dijo Angélica dejando de reír al ver la mirada de reproche de su hermano. 

Pero a Weasley le gustaría que le firmaras una foto, Potter —sonrió Malfoy pasando un brazo por los hombros de Angélica— Pronto valdrá más que la casa entera de su familia. 


______ tuvo que mantener la mirada en la escena, pero la verdad era que le dolía la indiferencia de Draco. Ni siquiera la miraba…tenia que hablar con urgencia con Angélica pero, ¿Cómo lo haría? Siempre estaba rodeada de gente.


Ron sacó su varita reparada con celo, pero Hermione cerró Viajes con los vampiros de un golpe y susurró: 
—¡Cuidado

¿Qué pasa aquí? ¿Qué es lo que pasa aquí? —Gilderoy Lockhart caminaba hacia ellos a grandes zancadas, y la túnica color turquesa se le arremolinaba por detrás— ¿Quién firma fotos? 

Harry quería hablar, pero Lockhart lo interrumpió pasándole un brazo por los hombros y diciéndole en voz alta y tono jovial: 
¡No sé por qué lo he preguntado! ¡Volvemos a las andadas, Harry! 


Sujeto por Lockhart y muerto de vergüenza, Harry vio que Malfoy se mezclaba sonriente con la multitud. 


Vamos, señor Creevey —dijo Lockhart, sonriendo a Colin—Una foto de los dos será mucho mejor. Y te la firmaremos los dos. 


-Me pareció escuchar que quería una foto de Harry Potter, no de usted- hablo Angélica con desagrado mirando a Lockhart, _____ casi gritaba por no ser la única chica que no andaba detrás del profesor Lockhart. Aunque claro que la pelirroja no le hablaría así aun profesor por mas que no sea de su agrado.


-¡Ah señorita Queen! Una foto de dos celebridades es mejor que una.


Colin buscó la cámara a tientas y sacó la foto al mismo tiempo que la campana señalaba el inicio de las clases de la tarde. 


¡Adentro todos, venga, por ahí! —gritó Lockhart a los alumnos, y se dirigió al castillo llevando de los hombros a Harry, que hubiera deseado disponer de un buen conjuro para desaparecer. 

Habían alcanzado el aula de Lockhart y éste dejó libre por fin a Harry, que se arregló la túnica y buscó un asiento al final del aula, donde se parapetó detrás de los siete libros de Lockhart, de forma que se evitaba la contemplación del Lockhart de carne y hueso. 

El resto de la clase entró en el aula ruidosamente, y Ron y Brandon se sentaron a ambos lados de Harry. 

Se podía freír un huevo en tu cara —dijo ____ mirando de reojo a Harry, mientras se sentaba al lado de Hermione

Más te vale que Creevey y Ginny no se conozcan, porque fundarían el club de fans de Harry Potter. – se burlo Brandon sonriéndole al azabache.

Cállate —le interrumpió Harry. Lo único que le faltaba es que a oídos de Lockhart llegaran las palabras «club de fans de Harry Potter». 
Cuando todos estuvieron sentados, Lockhart se aclaró sonoramente la garganta y se hizo el silencio. Se acercó a Neville Longbottom, cogió el ejemplar de Recorridos con los trols y lo levantó para enseñar la portada, con su propia fotografía que guiñaba un ojo. 


Yo —dijo, señalando la foto y guiñando el ojo él también— soy Gilderoy Lockhart, Caballero de la Orden de Merlín, de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las Fuerzas Oscuras, y ganador en cinco ocasiones del Premio a la Sonrisa más Encantadora, otorgado por la revista Corazón de bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue con mi sonrisa con lo que me libré de la banshee que presagiaba la muerte! 


Esperó que se rieran todos, pero sólo hubo alguna sonrisa. 


Veo que todos habéis comprado mis obras completas; bien hecho. He pensado que podíamos comenzar hoy con un pequeño cuestionario. No os preocupéis, sólo es para comprobar si los habéis leído bien, cuánto habéis asimilado... 


Cuando terminó de repartir los folios con el cuestionario, volvió a la cabecera de la clase y dijo: 

Disponéis de treinta minutos. Podéis comenzar... ¡ya! 


Media hora después, Lockhart recogió los folios y los hojeó delante de la clase. 


Vaya, vaya. Muy pocos recordáis que mi color favorito es el lila. Lo digo en Un año con el Yeti. Y algunos tenéis que volver a leer con mayor detenimiento Paseos con los hombres lobo. En el capítulo doce afirmo con claridad que mi regalo de cumpleaños ideal sería la armonía entre las comunidades mágica y no mágica. ¡Aunque tampoco le haría ascos a una botella mágnum de whisky envejecido de Ogden! 


Volvió a guiñarles un ojo pícaramente. Ron miraba a Lockhart con una expresión de incredulidad en el rostro; Brandon y _______,  se convulsionaban en una risa silenciosa. Hermione, por el contrario, escuchaba a Lockhart con embelesada atención y dio un respingo cuando éste mencionó su nombre. 

... pero la señorita Hermione Granger sí conoce mi ambición secreta, que es librar al mundo del mal y comercializar mi propia gama de productos para el cuidado del cabello, ¡buena chica! De hecho —dio la vuelta al papel—, ¡está perfecto! ¿Dónde está la señorita Hermione Granger? 

Hermione alzó una mano temblorosa mientras que _____ la observaba con sorpresa, ¡Hermione estaba sonrojada!

—¡Excelente! —dijo Lockhart con una sonrisa—, ¡excelente! ¡Diez puntos para Gryffindor! Y en cuanto a... la señorita Queen, ni se molesto en escribir alguna respuesta, ¡estoy decepcionado!

No soy su fan—se encogió de hombros la Slytherin al lado de Malfoy quien estaba concentrado en trenzar el cabello de su amiga, parecía que la clase no era digna de su atención.

—¡no seas desagradable Ángel!— se burlo Malfoy sarcásticamente con una sonrisa arrogante, Angelica le devolvió la sonrisa con una mirada competitiva.


De debajo de la mesa sacó una jaula grande, cubierta por una funda, y la puso encima de la mesa, para que todos la vieran. 

Ahora, ¡cuidado! Es mi misión dotaros de defensas contra las más horrendas criaturas del mundo mágico. Puede que en esta misma aula os tengáis que encarar a las cosas que más teméis. Pero sabed que no os ocurrirá nada malo mientras yo esté aquí. Todo lo que os pido es que conservéis la calma. 

En contra de lo que se había propuesto, _____ asomó la cabeza por detrás del montón de libros para ver mejor la jaula. Lockhart puso una mano sobre la funda. Brandon y Harry habían dejado de reír. Neville se encogía en su asiento de la primera fila. 

Tengo que pediros que no gritéis —dijo Lockhart en voz baja—Podrían enfurecerse. 


Cuando toda la clase estaba con el corazón en un puño, Lockhart levantó la funda.

—dijo con entonación teatral—, duendecillos de Cornualles recién cogidos. 


Seamus Finnigan no pudo controlarse y soltó una carcajada que ni siquiera Lockhart pudo interpretar como un grito de terror. 

—¿? —Lockhart sonrió a Seamus. 

Bueno, es que no son... muy peligrosos, ¿verdad? —se explicó Seamus con dificultad. 

—¡No estés tan seguro! —dijo Lockhart, apuntando a Seamus con un dedo acusador—¡Pueden ser unos seres endemoniadamente engañosos

Los duendecillos eran de color azul eléctrico y medían unos veinte centímetros de altura, con rostros afilados y voces tan agudas y estridentes que era como oír a un montón de periquitos discutiendo. En el instante en que había levantado la funda, se habían puesto a parlotear y a moverse como locos, golpeando los barrotes para meter ruido y haciendo muecas a los que tenían más cerca. 

Está bien —dijo Lockhart en voz alta—  ¡Veamos qué hacéis con ellos! —Y abrió la jaula. 

Se armó un pandemónium. Los duendecillos salieron disparados como cohetes en todas direcciones. Dos cogieron a Neville por las orejas y lo alzaron en el aire. Algunos salieron volando y atravesaron las ventanas, llenando de cristales rotos a los de la fila de atrás. El resto se dedicó a destruir la clase más rápidamente que un rinoceronte en estampida. Cogían los tinteros y rociaban de tinta la clase, hacían trizas los libros y los folios, rasgaban los carteles de las paredes, le daban vuelta a la papelera y cogían bolsas y libros y los arrojaban por las ventanas rotas. Al cabo de unos minutos, la mitad de la clase se había refugiado debajo de los pupitres y Neville se balanceaba colgando de la lámpara del techo. 

Vamos ya, rodeadlos, rodeadlos, sólo son duendecillos... —gritaba Lockhart. 
Se remangó, blandió su varita mágica y gritó: 
—¡Peskipiski Pestenomi! 

No sirvió absolutamente de nada; uno de los duendecillos le arrebató la varita y la tiró por la ventana. Lockhart tragó saliva y se escondió debajo de su mesa, a tiempo de evitar ser aplastado por Neville, que cayó al suelo un segundo más tarde, al ceder la lámpara. 

Sonó la campana y todos corrieron hacia la salida. En la calma relativa que siguió, Lockhart se irguió, vio a Harry, Brandon, Ron y Hermione y les dijo: 

Bueno, vosotros cuatro meteréis en la jaula los que quedan. —Salió y cerró la puerta. 

—¿Habéis visto? —bramó Ron, cuando uno de los duendecillos que quedaban le mordió en la oreja haciéndole daño. 

Sólo quiere que adquiramos experiencia práctica —dijo Hermione, inmovilizando a dos duendecillos a la vez con un útil hechizo congelador y metiéndolos en la jaula. 

—¿Experiencia práctica? —dijo Harry, intentando atrapar a uno que bailaba fuera de su alcance sacando la lengua— Hermione, él no tenía ni idea de lo que hacía. 

Mentira —dijo Hermione— Ya has leído sus libros, fíjate en todas las cosas asombrosas que ha hecho... 

Que él dice que ha hecho —añadió Brandon.

¿Dónde esta _____?— pregunto Ron confuso mirando alrededor.

●●●

Narra ______;

¿Por qué hiciste eso? — pregunte mirando al rubio enfrente mio.

El me tomo de la mano para sacarme del aula cuando Lockhart soltó a los duendecillos.

Un gracias me hubiera bastado—me respondió fríamente mientras se dio la vuelta para irse seguido de Crabbe y Goyle.

—¿Qué querías decirme? — pregunto Angélica sacándose el peinado que había hecho Draco en clase. 

-Aquí no…¿podríamos ir a otro lugar? —pregunte observando alrededor del pasillo que pasaban varios alumnos.

Supongo…sígueme. — me dijo mirándome con desconfianza, para caminar al lado contrario de donde estaba parada. 

Me puse a su lado para caminar, aunque era obvio que ella me guiaba porque no tenia idea de a donde quería ir. 

Tuvimos que frenar unas dos veces porque;

 Un alumno de Ravenclaw de tercer curso freno a la Slytherin diciéndole que tenia su trabajo de herbologia, Angélica sonrió feliz para darle un beso en la mejilla y prometer que tendrían una cita. 

Un alumno de Slytherin de cuarto curso la retuvo unos minutos, sino me equivoco era Terence Higgs. 

—¿vendrás a verme a las practicas? — pregunto sonriendo encantadoramente.

Como si tuviera elección, olvidas quien va a jugar como nuevo buscador—resoplo la Slytherin con una mueca.

Seré cazador este año, deje mi puesto de buscador. Se que iras a las pruebas por el…pero podrías venir por mi también— hablo relajado mientras acariciaba la mejilla de Queen.

Lo pensare—aseguro Angélica alejándose mientras tomaba mi brazo para hacerme caminar.

Eres popular entre los estudiantes masculinos...— comente una ves que llegamos al lago negro, ahora que lo pienso ella viene muy seguido a este lugar.

Eso espero, porque a este paso me quedare con Draco toda la vida— dijo divertida jugando con su varita.

¿eso seria malo? —pregunte confundida.

Demasiado, quiero a Draco como si se tratase de Brandon pero no quiero estar toda mi vida pegada a el…Draco solo necesita amor y cariño, pero yo no soy la indicada para eso— me explico pacíficamente mientras tomaba varias flores y un pedazo de rama, estaba haciendo una corona de flores con ayuda de la magia claro.

Es curioso, tu pareces la indicada para Draco— comente con una mueca, mirando al lago.

A la mayoría le da la impresión que Draco y yo estamos juntos, pero solo somos mejores amigos. Los demás no saben que ya nos conocíamos de antes aunque claro que Malfoy se aprovecha de los rumores — se rio la castaña de mechas rubias, concentrada en su corona.

¿Por qué lo haría?

Draco tiene un club de fans ¿lo sabias? Tiene demasiadas cartas de chicas suplicando que salga con una de ellas…el me utiliza de excusa. Bueno, nos estamos desviando del tema ¿Qué es lo que quieres?

Explicarte algo…¿tu sabes que Draco y yo acordamos hablarnos durante el verano? —pregunte con cautela, ella levanto la mirada de su corona para mirarme fijamente con aburrimiento.

Por supuesto que lo se, ¿Quién crees que tuvo que soportarlo todo el verano?.

El caso es…Que un elfo domestico estuvo interceptando las cartas que me enviaban a mi y mi hermano. Mi tío Vernon tampoco dejaba que la lechuza de Harry saliera…por eso estuvimos incomunicados tanto yo como Harry.- le explique dibujando en la tierra con la punta de mi varita.

Ya lo sabemos, Draco y yo-me comento con una sonrisa de lado.

¿Brandon, verdad? —pregunte suspirando.

No lo culpes, es mi gemelo…aunque solo me dijo lo necesario no entro en detalles. Se lo dije a Draco, es por eso que te salvo en el aula. Es su forma de pedir disculpas.

Entonces ¿no me odia? — pregunte aliviada pero Angélica se le escapo una risilla infantil.

—¿Odiarte? Pfff ¡No puedes estar tan ciega!- exclamo mordiendo sus labios para no reír.

¡Deja de burlarte Ángel!- exclame algo molesta pero me tape la boca con sorpresa al darme cuenta que se me escapo el apodo de la serpiente.

Estas agradándome pelirroja, no lo heces a perder…—me dijo colocándome la corona de flores que había estado haciendo en mi cabeza, mientras se alejo donde Theo la esperaba a unos metros.
Jiyong
Jiyong


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Miér 05 Sep 2018, 17:03

Me encanto el cap! Perfecto como siempre!
JAJAJAJA ESTABA ESPERANDO JUSTO LA PARTE QUE MOLLY LE MANDA EL CORREO DE VOZ A RON XD 
No deberia reirme de Ronnie pero no puedo evitarlo :(

AHH DRACO SALVO A RAYIS! No esta tan furioso ahora verdad?
Me encanto el momento de rayis y angel! 

SIGUELA PRONTO! ME ENCANTA ESTA HISTORIA
Jinx
Jinx


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jiyong el Dom 09 Sep 2018, 13:10

Capitulo 5:





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El capitán del equipo de quidditch de Gryffindor, Oliver Wood, despertó a Harry con un zarandeo varias horas antes de lo que él habría deseado. 

—¿Qué pasa? —preguntó Harry aturdido.
 
—¡Entrenamiento de quidditch! —respondió Wood—¡Vamos! 

Harry miró por la ventana, entornando los ojos. Una neblina flotaba en el cielo de color rojizo y dorado. Una vez despierto, se preguntó cómo había podido dormir con semejante alboroto de pájaros. 

—Oliver —observó Harry con voz ronca—, si todavía está amaneciendo... 

—Exacto —respondió Wood. Era un muchacho alto y fornido de sexto curso y, en aquel momento, tenía los ojos brillantes de entusiasmo—Forma parte de nuestro nuevo programa de entrenamiento. Venga, coge tu escoba y andando —dijo Wood con decisión—Ningún equipo ha empezado a entrenar todavía. Este año vamos a ser los primeros en empezar... 

Bostezando y un poco tembloroso, Harry saltó de la cama e intentó buscar su túnica de quidditch. 

—¡Así me gusta! —dijo Wood— intenta despertar a Queen, porque me tiro un golpe cuando quise despertarlo, Nos veremos en el campo dentro de quince minutos. 


Harry suspiro mirando el cuerpo de su amigo debajo de las frazadas, tenia su mascarilla para dormir y su antifaz para los ojos. Harry nunca conoció a un chico que se preocupe tanto por su aspecto.


—Brandon, tenemos entrenamiento— dijo Harry moviendo el cuerpo de su amigo, este le dio una patada en la costilla. — ¡Auch! ¡eso duele Queen!

—¿Por qué estas interrumpiendo mi sueño? — cuestiono el castaño adormilado.

—Tenemos entrenamiento, levántate holgazán— comento el azabache de gafas serio.

—¡Es de noche aun! — se quejo Brandon levantando su antifaz para mirar el cielo por la ventana, pero se levanto se todas formas.




Encima de la túnica roja del equipo de Gryffindor se puso la capa para no pasar frío, garabatearon a Ron una nota en la que le explicaba adónde habían ido y bajó a la sala común por la escalera de caracol, Harry con  Nimbus 2.000 sobre el hombro izquierdo y Brandon con la Nimbus 2.001 sobre sus hombros mientras apoyaba su cabeza. Al llegar al retrato por el que se 0, Harry oyó tras él unos pasos y vio que Colin Creevey bajaba las escaleras corriendo, con la cámara colgada del cuello, que se balanceaba como loca, y llevaba algo en la mano. 


—¡Oí que alguien pronunciaba tu nombre en las escaleras, Harry! ¡Mira lo que tengo aquí! La he revelado y te la quería enseñar... 


Desconcertado, Harry miró la fotografía que Colin sostenía delante de su nariz. 

Un Lockhart móvil en blanco y negro tiraba de un brazo que Harry reconoció como suyo. Le complació ver que en la fotografía él aparecía ofreciendo resistencia y rehusando entrar en la foto. Al mirarlo Harry, Lockhart soltó el brazo, jadeando, y se desplomó contra el margen blanco de la fotografía con gesto teatral. 


—¿Me la firmas? —le pidió Colin con fervor. 

—No —dijo Harry rotundamente, mirando en torno para comprobar que realmente no había nadie en la sala—Lo siento, Colin, pero tengo prisa. Tengo entrenamiento de quidditch. 


Y salió por el retrato siguiendo a Brandon que se había adelantado unos pasos. 


—¡Eh, espérenme! ¡Nunca he visto jugar al quidditch! 


Colin se metió apresuradamente por el agujero, detrás de Harry. 


—Será muy aburrido —dijo Harry enseguida, pero Colin no le hizo caso. 


Los ojos le brillaban de emoción. 


—Tú has sido el jugador más joven de la casa en los últimos cien años, ¿verdad, Harry? ¿Verdad que sí? —le preguntó Colin, corriendo a su lado—Tienes que ser estupendo. Yo no he volado nunca. ¿Es fácil? ¿Ésa es tu escoba? ¿Es la mejor que hay? 


Harry no sabía cómo librarse de él. Era como tener una sombra habladora, extremadamente habladora. 


—La mejor escoba que hay es la mía niño, la de Harry es modelo del año pasado pero lo importante es quien esta arriba de la escoba, no el modelo. Aunque claro tenemos cierta ventaja con la mía — le dijo Brandon pasando una mano por su sedoso cabello castaño.


—No sé cómo es el quidditch, en realidad —reconoció Colin, sin aliento—¿Es verdad que hay cuatro bolas? ¿Y que dos van por ahí volando, tratando de derribar a los jugadores de sus escobas? 

—Si —contestó Harry de mala gana, resignado a explicarle las complicadas reglas del juego del quidditch— Se llaman bludgers. Hay dos bateadores en cada equipo, con bates para golpear las bludgers y alejarlas de sus compañeros. Los bateadores de Gryffindor son Fred y George Weasley. 

—¿Y para qué sirven las otras pelotas? —preguntó Colin, dando un tropiezo porque iba mirando a Harry con la boca abierta. 

—Bueno, la quaffle, que es una pelota grande y roja, es con la que se marcan los goles. Tres cazadores en cada equipo se pasan la quaffle de uno a otro e intentan introducirla por los postes que están en el extremo del campo, tres postes largos con aros al final. Yo juego en esa posición— explico Brandon mirándose en los reflejos cada vez que podía.


—¿Y la cuarta bola? 

—Es la snitch —dijo Harry—, es dorada, muy pequeña, rápida y difícil de atrapar. Ésa es la misión de los buscadores, porque el juego del quidditch no finaliza hasta que se atrapa la snitch. Y el equipo cuyo buscador la haya atrapado gana ciento cincuenta puntos. 

—Y tú eres el buscador de Gryffindor, ¿verdad? —preguntó Colin emocionado. 

—Sí —dijo Harry, mientras dejaban el castillo y pisaban el césped empapado de rocío— También está el guardián, el que guarda los postes. Prácticamente, en eso consiste el quidditch. 



Pero Colin no descansó un momento y fue haciendo preguntas durante todo el camino ladera abajo, hasta que llegaron al campo de quidditch, y Harry pudo deshacerse de él al entrar en los vestuarios. Colin le gritó en voz alta: 


—¡Voy a pillar un buen sitio, Harry! —Y se fue corriendo a las gradas. 


El resto del equipo de Gryffindor ya estaba en los vestuarios. Los únicos que parecían realmente despiertos era Wood y Brandon. Fred y George Weasley estaban sentados, con los ojos hinchados y el pelo sin peinar,  Sus compañeras cazadoras, Katie Bell y Angelina Johnson, sentadas una junto a otra, bostezaban enfrente de ellos. 


—Por fin, chicos, ¿por qué se han entretenido? —preguntó Wood enérgicamente—Veamos, quiero deciros unas palabras antes de que saltemos al campo, porque me he pasado el verano diseñando un programa de entrenamiento completamente nuevo, que estoy seguro de que nos hará mejorar. 


Wood sostenía un plano de un campo de quidditch, lleno de líneas, flechas y cruces en diferentes colores. Sacó la varita mágica, dio con ella un golpe en la tabla y las flechas comenzaron a moverse como orugas. En el momento en que Wood se lanzó a soltar el discurso sobre sus nuevas tácticas, a Fred Weasley se le cayó la cabeza sobre el hombro de Brandon y empezó a roncar. 


Le llevó casi veinte minutos a Wood explicar los esquemas de la primera tabla, pero a continuación hubo otra, y después una tercera. Harry se adormecía mientras el capitán seguía hablando y hablando. 


—Bueno —dijo Wood al final, sacando a Harry de sus fantasías sobre los deliciosos manjares que podría estar desayunando en ese mismo instante en el castillo— ¿Ha quedado claro? ¿Alguna pregunta? 


—Yo tengo una pregunta, Oliver —dijo George, que acababa de despertar dando un respingo—¿Por qué no nos contaste todo esto ayer cuando estábamos despiertos? 


A Wood no le hizo gracia. 


—Escuchadme todos —les dijo, con el entrecejo fruncido—, tendríamos que haber ganado la copa de quidditch el año pasado. Éramos el mejor equipo con diferencia. Pero, por desgracia, y debido a circunstancias que escaparon a nuestro control... 


Harry se removió en el asiento, con un sentimiento de culpa. Durante el partido final del año anterior, había permanecido inconsciente en la enfermería, con la consecuencia de que Gryffindor había contado con un jugador menos y había sufrido su peor derrota de los últimos trescientos años. 

Wood tardó un momento en recuperar el dominio. Era evidente que la última derrota todavía lo atormentaba. 

—De forma que este año entrenaremos más que nunca... ¡Venga, salid y poned en práctica las nuevas teorías! —gritó Wood, cogiendo su escoba y saliendo el primero de los vestuarios. 

Habían permanecido tanto tiempo en los vestuarios, que el sol ya estaba bastante alto, aunque sobre el estadio quedaban restos de niebla. Cuando los dos jugadores de segundo año saltó al terreno de juego, vieron a ______,Ron y Hermione en las gradas.






—¿Aún no habéis terminado? —preguntó _____, perpleja.

—Aún no hemos empezado —respondió Harry, mirando con envidia las tostadas con mermelada que Ron y Hermione se habían traído del Gran Comedor.

— Wood nos ha estado enseñando nuevas estrategias. — explico Brandon.

—Tienes la Nimbus 2001 ¿Por qué no lo dijiste antes? — pregunto Ron asombrado.

—Lo sabrías si hubieras venido en el expreso de Hogwarts, pero no— respondió resentido el castaño montando su escoba para elevarse en el aire.

—¿No sigue enfadado con ustedes, verdad? — pregunto Hermione.

—No, solo juega pero nunca lo olvidara— respondió Harry




Quien también Montó en la escoba y, dando una patada en el suelo, se elevó en el aire. El frío aire de la mañana le azotaba el rostro, consiguiendo despertarle bastante más que la larga exposición de Wood. Era maravilloso regresar al campo de quidditch. Dio una vuelta por el estadio a toda velocidad, haciendo una carrera con Fred y George. 


—¿Qué es ese ruido? —preguntó Fred, cuando doblaban la esquina a toda velocidad. 


Harry miró a las gradas. Colin estaba sentado en uno de los asientos superiores, con la cámara levantada, sacando una foto tras otra, y el sonido de la cámara se ampliaba extraordinariamente en el estadio vacío. 


—¡Mira hacia aquí, Harry! ¡Aquí! —chilló. 

—¿Quién es ése? —preguntó Fred. 

—Ni idea —mintió Harry, acelerando para alejarse lo más posible de Colin. 

—¿Qué pasa? —dijo Wood frunciendo el entrecejo y volando hacia ellos. —¿Por qué saca fotos aquél? No me gusta. Podría ser un espía de Slytherin que intentara averiguar en qué consiste nuestro programa de entrenamiento. 



—Es de Gryffindor —dijo rápidamente Harry. 

—Y los de Slytherin no necesitan espías, Oliver —observó Brandon. 

—¿Por qué dices eso? —preguntó Wood con irritación. 

—Porque están aquí en persona —dijo George, señalando hacia un grupo de personas vestidas con túnicas verdes que se dirigían al campo, con las escobas en la mano. 

—¡No puedo creerlo! —dijo Wood indignado— ¡He reservado el campo para hoy! ¡Veremos qué pasa! 


Wood se dirigió velozmente hacia el suelo.

 Debido al enojo aterrizó más bruscamente de lo que habría querido y al desmontar se tambaleó un poco. 


—Flint —gritó Wood al capitán del equipo de Slytherin—, es nuestro turno de entrenamiento. Nos hemos levantado a propósito. ¡Así que ya podéis largaros! 


Marcus Flint aún era más corpulento que Wood. Con una expresión de astucia digna de un trol, replicó:

 —Hay bastante sitio para todos, Wood. 


 No había chicas entre los del equipo de Slytherin, que formaban una piña frente a los de Gryffindor y miraban burlonamente a Wood. 


—¡Pero yo he reservado el campo! —dijo Wood, escupiendo la rabia—¡Lo he reservado! 


—¡Ah! —dijo Flint—, pero nosotros traemos una hoja firmada por el profesor Snape. «Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador.» 

—¿Tenéis un buscador nuevo? —preguntó Wood, preocupado—¿Quién es? 


Detrás de seis corpulentos jugadores, apareció un séptimo, más pequeño, que sonreía con su cara pálida y afilada: era Draco Malfoy. 

—¿No eres tú el hijo de Lucius Malfoy? —preguntó Fred, mirando a Malfoy con desagrado. 

—Es curioso que menciones al padre de Malfoy —dijo Flint, mientras el conjunto de Slytherin sonreía aún más—. Déjame que te enseñe el generoso regalo que ha hecho al equipo de Slytherin. 


Los siete presentaron sus escobas. Siete mangos muy pulidos, completamente nuevos, y siete placas de oro que decían «Nimbus 2.001» brillaron ante las narices de los de Gryffindor al temprano sol de la mañana. 

—Ultimísimo modelo. Salió el mes pasado —dijo Flint con un ademán de desprecio, quitando una mota de polvo del extremo de la suya—. Creo que deja muy atrás la vieja serie 2.000. En cuanto a las viejas Barredoras —sonrió mirando desdeñosamente a Fred y George, que sujetaban sendas Barredora 5—, mejor que las utilicéis para borrar la pizarra. 


Durante un momento, a ningún jugador de Gryffindor se le ocurrió qué decir. Malfoy sonreía con tantas ganas que tenía los ojos casi cerrados. 


—Mirad —dijo Flint— Invaden el campo. 
Ron, ______ y Hermione cruzaban el césped para enterarse de qué pasaba. 


—¿Qué ha ocurrido? —preguntó Ron a Harry—. ¿Por qué no jugáis? ¿Y qué está haciendo ése aquí? 


Miraba a Malfoy, vestido con su túnica del equipo de quidditch de Slytherin. 


—Soy el nuevo buscador de Slytherin, Weasley —dijo Malfoy, con petulancia—Estamos admirando las escobas que mi padre ha comprado para todo el equipo.


Ron miró boquiabierto las siete soberbias escobas que tenía delante. 


—Son buenas, ¿eh? —dijo Malfoy con sorna—Pero quizás el equipo de Gryffindor pueda conseguir oro y comprar también escobas nuevas. Podríais subastar las Barredora 5. Cualquier museo pujaría por ellas. 


El equipo de Slytherin estalló de risa. 


—Pero en el equipo de Gryffindor nadie ha tenido que comprar su acceso —observó Hermione agudamente—. Todos entraron por su valía. 


Del rostro de Malfoy se borró su mirada petulante. 


—Nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia —espetó él. 


Tanto _____ como Harry comprendió enseguida que lo que había dicho Malfoy era algo realmente grave, porque sus palabras provocaron de repente una reacción tumultuosa. Flint tuvo que ponerse rápidamente delante de Malfoy para evitar que Fred y George saltaran sobre él. Brandon gritó «¡Cómo te atreves!», y Ron se metió la mano en la túnica y, sacando su varita mágica, amenazó «¡Pagarás por esto, Malfoy!», y sacando la varita por debajo del brazo de Flint, la dirigió al rostro de Malfoy 
Un estruendo resonó en todo el estadio, y del extremo roto de la varita de Ron surgió un rayo de luz verde que, dándole en el estómago, lo derribó sobre el césped.


—¡Ron! ¡Ron! ¿Estás bien? —chilló _____. 


Ron abrió la boca para decir algo, pero no salió ninguna palabra. Por el contrario, emitió un tremendo eructo y le salieron de la boca varias babosas que le cayeron en el regazo. 

El equipo de Slytherin se partía de risa. Flint se desternillaba, apoyado en su escoba nueva. Malfoy, a cuatro patas, golpeaba el suelo con el puño. Los de Gryffindor rodeaban a Ron, que seguía vomitando babosas grandes y brillantes. 

Nadie se atrevía a tocarlo. 


—Lo mejor es que lo llevemos a la cabaña de Hagrid, que está más cerca —dijo Brandon mirando a Harry quien asintió valerosamente, y entre los dos cogieron a Ron por los brazos.

 Eran seguidos por Hermione y _____ quien le dedico una mirada de desprecio a Draco, quien paro inmediatamente de reírse.


—¿Qué ha ocurrido, Harry? ¿Qué ha ocurrido? ¿Está enfermo? Pero podrás curarlo, ¿no? —Colin había bajado corriendo de su puesto e iba dando saltos al lado de ellos mientras salían del campo. Ron tuvo una horrible arcada y más babosas le cayeron por el pecho—. ¡Ah! —exclamó Colin, fascinado y levantando la cámara—, ¿puedes sujetarlo un poco para que no se mueva, Harry? 

—¡Fuera de aquí, Colin! —dijo Harry enfadado. 

Entre él y Brandon sacaron a Ron del estadio y se dirigieron al bosque a través de la explanada.

—Ya casi llegamos, Ron —dijo ______, cuando vieron a lo lejos la cabaña del guardián—Dentro de un minuto estarás bien. Ya falta poco. 


Les separaban siete metros de la casa de Hagrid cuando se abrió la puerta. Pero no fue Hagrid el que salió por ella, sino Gilderoy Lockhart, que aquel día llevaba una túnica de color malva muy claro. Se les acercó con paso decidido. 

—Rápido, aquí detrás —dijo Harry, escondiendo a Ron detrás de un arbusto que había allí. 

Hermione los siguió, de mala gana. 

—¡Es muy sencillo si sabes hacerlo! —decía Lockhart a Hagrid en voz alta— ¡Si necesitas ayuda, ya sabes dónde estoy! Te dejaré un ejemplar de mi libro. Pero me sorprende que no tengas ya uno. Te firmaré un ejemplar esta noche y te lo enviaré. ¡Bueno, adiós! —Y se fue hacia el castillo a grandes zancadas. 


Harry esperó a que Lockhart se perdiera de vista y luego sacó a Ron del arbusto y lo llevó hasta la puerta principal de la casa de Hagrid. Llamaron a toda prisa.


Hagrid apareció inmediatamente, con aspecto de estar de mal humor, pero se le iluminó la cara cuando vio de quién se trataba. 


—Me estaba preguntando cuándo vendríais a verme... Entrad, entrad. Creía que sería el profesor Lockhart que volvía. 


Harry y Brandon introdujeron a Ron en la cabaña, donde había una gran cama en un rincón y una chimenea encendida en el otro extremo. Hagrid no pareció preocuparse mucho por el problema de las babosas de Ron, cuyos detalles explicó Harry apresuradamente mientras lo sentaban en una silla. 


—Es preferible que salgan a que entren —dijo ufano, poniéndole delante una palangana grande de cobre—. Vomítalas todas, Ron. 


—No creo que se pueda hacer nada salvo esperar a que la cosa acabe —dijo Hermione apurada, contemplando a Ron inclinado sobre la palangana—Es un hechizo difícil de realizar aun en condiciones óptimas, pero con la varita rota... 


Hagrid estaba ocupado preparando un té. Fang, su perro jabalinero, llenaba a Harry de babas.

 
—¿Qué quería Lockhart, Hagrid? —preguntó Harry, rascándole las orejas a Fang. 

—Enseñarme cómo me puedo librar de los duendes del pozo —gruñó Hagrid, quitando de la mesa limpia un gallo a medio pelar y poniendo en su lugar la tetera—Como si no lo supiera. Y también hablaba sobre una banshee a la que venció. Si en todo eso hay una palabra de cierto, me como la tetera. 


Era muy raro que Hagrid criticara a un profesor de Hogwarts, y Harry lo miró sorprendido. Hermione, sin embargo, dijo en voz algo más alta de lo normal: 


—Creo que sois injustos. Obviamente, el profesor Dumbledore ha juzgado que era el mejor para el puesto y... 


—Era el único para el puesto —repuso Hagrid, ofreciéndoles un plato de caramelos de café con leche, mientras Ron tosía ruidosamente sobre la palangana—. Y quiero decir el único. Es muy difícil encontrar profesores que den Artes Oscuras, porque a nadie le hace mucha gracia. Da la impresión de que la asignatura está maldita. Ningún profesor ha durado mucho. Decidme —preguntó Hagrid, mirando a Ron—, ¿a quién intentaba hechizar? 


—Malfoy le llamó algo a Hermione —respondió _____—. Tiene que haber sido algo muy fuerte, porque todos se pusieron furiosos. 


—Fue muy fuerte —dijo Ron con voz ronca, incorporándose sobre la mesa, con el rostro pálido y sudoroso—. Malfoy la llamó «sangre sucia». 


Ron se apartó cuando volvió a salirle una nueva tanda de babosas.

 Hagrid parecía indignado. 


—¡No! —bramó volviéndose a Hermione. 

—Sí —dijo ella—. Pero yo no sé qué significa. Claro que podría decir que fue muy grosero... 


—Es lo más insultante que se le podría ocurrir —dijo Ron, volviendo a incorporarse.—. Sangre sucia es un nombre realmente repugnante con el que llaman a los hijos de muggles, ya sabes, de padres que no son magos. Hay algunos magos, como la familia de Malfoy, que creen que son mejores que nadie porque tienen lo que ellos llaman sangre limpia. —Soltó un leve eructo, y una babosa solitaria le cayó en la palma de la mano. La arrojó a la palangana.


—Desde luego, el resto de nosotros sabe que eso no tiene ninguna Importancia. Mira a Neville Longbottom... es de sangre limpia y apenas es capaz de sujetar el caldero correctamente. — comento Brandon con una mueca.


—Y no han inventado un conjuro que nuestra Hermione no sea capaz de realizar —dijo Hagrid con orgullo, haciendo que Hermione se pusiera colorada. 


—Es un insulto muy desagradable de oír —dijo Ron, secándose el sudor de la frente con la mano—. Es como decir «sangre podrida» o «sangre vulgar». 


—Son idiotas. Además, la mayor parte de los magos de hoy día tienen sangre mezclada. Si no nos hubiéramos casado con muggles, nos habríamos extinguido. — les dijo Brandon mirando a los Potter y a Hermione


A Ron le dieron arcadas y volvió a inclinarse sobre la palangana. 


—Bueno, no te culpo por intentar hacerle un hechizo, Ron —dijo Hagrid con una voz fuerte que ahogaba los golpes de las babosas al caer en la palangana—. Pero quizás haya sido una suerte que tu varita mágica fallara. Si hubieras conseguido hechizarle, Lucius Malfoy se habría presentado en la escuela. Así no tendrás ese problema. 


—Harry —dijo Hagrid de repente, como acometido por un pensamiento repentino—, tengo que ajustar cuentas contigo. Me han dicho que has estado repartiendo fotos firmadas. ¿Por qué no me has dado una? 


—No he estado repartiendo fotos —dijo enfadado—. Si Lockhart aún va diciendo eso por ahí... 

Pero entonces vio que Hagrid se reía. 


—Sólo bromeaba —explicó, dándole a Harry unas palmadas amistosas en la espalda, que lo arrojaron contra la mesa—. Sé que no es verdad. Le dije a Lockhart que no te hacía falta, que sin proponértelo eras más famoso que él. 


—Apuesto a que no le hizo ninguna gracia —dijo _____ riéndose ligeramente.

—Supongo que no —admitió Hagrid, parpadeando—Luego le dije que no había leído nunca ninguno de sus libros, y se marchó. ¿Un caramelo de café con leche, Ron? —añadió, cuando Ron volvió a incorporarse. 


—No, gracias —dijo Ron con debilidad—. Es mejor no correr riesgos. 


—Venid a ver lo que he estado cultivando —dijo Hagrid cuando _____ y Hermione apuraron su té. 
En la pequeña huerta situada detrás de la casa de Hagrid había una docena de las calabazas más grandes que ______ hubiera visto nunca. 

Más bien parecían grandes rocas. 


—Van bien, ¿verdad? —dijo Hagrid, contento—. Son para la fiesta de Halloween. Deberán haber crecido lo bastante para ese día. 


—¿Qué les has echado? —preguntó Harry. 


Hagrid miró hacia atrás para comprobar que estaban solos. 


—Bueno, les he echado... ya sabes... un poco de ayuda.


 Harry vio el paraguas rosa estampado de Hagrid apoyado contra la pared trasera de la cabaña. Ya antes, _____ había sospechado que aquel paraguas no era lo que parecía; de hecho, tenía la impresión de que la vieja varita mágica del colegio estaba oculta dentro. Según las normas, Hagrid no podía hacer magia, porque lo habían expulsado de Hogwarts en el tercer curso, pero nadie no sabía por qué. Cualquier mención del asunto bastaba para que Hagrid carraspeara sonoramente y sufriera de pronto una misteriosa sordera que le duraba hasta que se cambiaba de tema. 


—¿Un hechizo fertilizante, tal vez? —preguntó Hermione, entre la desaprobación y el regocijo—. Bueno, has hecho un buen trabajo. 


—Eso es lo que dijo tu hermana pequeña —observó Hagrid, dirigiéndose a Ron—Ayer la encontré. —Hagrid miró a Harry de soslayo y vio que le temblaba la barbilla—Dijo que estaba contemplando el campo, pero me da la impresión de que esperaba encontrarse a alguien más en mi casa. —Guiñó un ojo a Harry
—Si quieres mi opinión, creo que ella no rechazaría una foto fir... 


—¡Cállate! —dijo Harry. 

A Ron le dio la risa y llenó la tierra de babosas. 

—¡Cuidado! —gritó Hagrid, apartando a Ron de sus queridas calabazas. 


—Oh seré tu presidente de club de fans ¡Harry te amo, cásate conmigo! — se burlo Brandon con voz aguda, haciendo que _____ y Hermione se rieran a carcajadas. Harry persiguió a Brandon hasta el castillo mientras que Hermione y _____ caminaban al lado de Ron por si las dudas.


Ya casi era la hora de comer. Se despidieron de Hagrid y regresaron al castillo, con Ron 
hipando de vez en cuando, pero vomitando sólo un par de babosas pequeñas. 


Apenas habían puesto un pie en el fresco vestíbulo cuando oyeron una voz. 


—Conque estáis aquí, Potter y Weasley. —La profesora McGonagall caminaba hacia ellos con gesto severo— Cumpliréis vuestro castigo esta noche. 


—¿Qué vamos a hacer, profesora? —preguntó Ron, asustado, reprimiendo un eructo. 

—Tú limpiarás la plata de la sala de trofeos con el señor Filch —dijo la profesora McGonagall—Y nada de magia, Weasley... ¡frotando! 


Ron tragó saliva. Argus Filch, el conserje, era detestado por todos los estudiantes del colegio. 


—Y tú, Potter, ayudarás al profesor Lockhart a responder a las cartas de sus admiradoras —dijo la profesora McGonagall. 


—Oh, no... ¿no puedo ayudar con la plata? —preguntó Harry desesperado. 

—Desde luego que no —dijo la profesora McGonagall, arqueando las cejas—. El profesor Lockhart ha solicitado que seas precisamente tú. A las ocho en punto, tanto uno como otro. 


Harry y Ron pasaron al Gran Comedor completamente abatidos, y Hermione entró detrás de ellos, con su expresión de «no-haber-infringido-las-normas-del-colegio». Harry no disfrutó tanto como esperaba con su pudín de carne y patatas. Tanto Ron como él pensaban que les había tocado la peor parte del castigo. 


—Filch me tendrá allí toda la noche —dijo Ron apesadumbrado—. ¡Sin magia! Debe de haber más de cien trofeos en esa sala. Y la limpieza muggle no se me da bien. 


—Te lo cambiaría de buena gana —dijo Harry con voz apagada—. He hecho muchas prácticas con los Dursley. Pero responder a las admiradoras de Lockhart... será una pesadilla. 


Era tan tarde que la sala común de Gryffindor estaba prácticamente vacía y Harry se fue derecho al dormitorio. Ron no había regresado todavía y Brandon estaba en el baño dándose una ducha se puso el pijama y se echó en la cama a esperar. Media hora después llegó Ron, con el brazo derecho dolorido y llevando con él un fuerte olor a limpiametales mientras Brandon salió con su típica mascarilla para dormir.

—Tengo todos los músculos agarrotados —se quejó, echándose en la cama—Me ha hecho sacarle brillo catorce veces a una copa de quidditch antes de darle el visto bueno. Y vomité otra tanda de babosas sobre el Premio Especial por los Servicios al Colegio. Me llevó un siglo quitar las babas. Bueno, ¿y tú qué tal con Lockhart? 


En voz baja, para no despertar a Neville, Dean y Seamus, Harry le contó a Ron y Brandon con toda exactitud lo que había oído. 


—¿Y Lockhart dijo que no había oído nada? —preguntó Brandon. A la luz de la luna, Harry podía verle fruncir el entrecejo.

—¿Piensas que mentía? Pero no lo entiendo... Aunque fuera alguien invisible, tendría que haber abierto la puerta. — comento confundido Ron.

—Lo sé—dijo Harry, recostándose en la cama y contemplando el dosel—Yo tampoco lo entiendo.


●●●

En las mazmorras, debajo del lago negro se encontraba la sala común de Slytherin. Dos personas de la casa donde se premia a la astucia , estaban discutiendo en susurros en la  sala común.

—Te lo advierto, deja de meterte en los asuntos ajenos. Esa carta no es tuya, déjala ahí.

—¿Tienes miedo de lo que pueda descubrir? 

—¿Miedo yo? No, no tengo miedo. Tu tendrías que tener miedo cuando te atrape con las manos en la masa frente a los demás.

—¿Ah si? Y ¿Qué me harás? ¿Lanzarme chispas con la varita?

—Es la ultima advertencia, donde te vea merodeando otra vez me encargare de que te expulsen de Hogwarts.

—Atrévete, de todas formas nunca creerá una palabra que utilices en mi contra.

—Definitivamente no me conoces aun, ya veras de lo que soy capaz. 

●●●
—Hermione, ¿estas bien? — pregunto la pelirroja desde su cama mirando a la oji miel que llevaba mas de un buen rato observando la ventana.

 —Por supuesto, solo estaba memorizando…

—¿Es por lo que dijo Malfoy? — volvió a preguntar _____ con una mueca.

—Admito que me sentí mal cuando me entere, pero no todos los de sangre pura son como Malfoy. Mira a Brandon, Neville o Ron todos son sangre limpia y son amables conmigo. 

—Te prometo que a la próxima que escuche decir algo desagradable como hoy, sin que estén los profesores…le golpeare para que se le acomoden sus ideas.

—No tienes que ser tan agresiva _____— se rio Hermione sonriendo en su dirección pero la pelirroja no la escucho y se acostó para dormir.
Jiyong
Jiyong


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La hermana del niño que sobrevivio - Página 5 Empty Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Lun 10 Sep 2018, 19:27

Amo tus capis!! Son tan detallados que me encantan!

Sip ahora sin dudas Brandon es gemelo de Angelica XD!

Pobre Hermione :(

Jajaja todos le hacen burla a Harry por tener fans XD

ME REI FUERTE CON LO QUE LE DIJO BRANDON A HARRY!!!!

Ah Ah 
Mas misterios en la sala de las serpientes, PORQUE ME HACES DAÑO CON LA INTRIGA!? NECESITO UN NUEVO CAP :0

Aww rayita poniendo primero a su amiga que al chico que lw gusta!!

SIGUELA PRONTO!!!!
Jinx
Jinx


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