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La hermana del niño que sobrevivio

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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Miér 02 Ene 2019, 9:12 am

Amber!!! me encantaron los capitulos!! los extrañana!! Tanto misterio por merlin !!!


Pobre Angel me pregunto quien la habra rechazado :( Pero Brandon tuvo una cita con alguien !


OWWW Draco le deseo feliz san valentin a rayis y en sima la salvo!


Pobre hermione :(


Siguela Pronto amo tu historia y perdon por no haber comentado!
Felices fiestas Amber!
Jinx


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Jue 03 Ene 2019, 8:53 am

Capitulo 14 (parte 1)

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Narra _____: 

El verano estaba a punto de llegar a los campos que rodeaban el castillo. El cielo y el lago se volvieron del mismo azul claro y en los invernaderos brotaron flores como repollos. Pero sin poder ver a Hagrid desde las ventanas del castillo, cruzando el campo a grandes zancadas con Fang detrás, aquel paisaje no me gustaba; y lo mismo podía decirse del interior del castillo, donde las cosas iban de mal en peor.
había intentado visitar a Hermione, pero incluso las visitas a la enfermería estaban prohibidas.

No podemos correr más riesgos - dijo severamente la señora Pomfrey a través de la puerta entreabierta- No, lo siento, hay demasiado peligro de que pueda volver el agresor para acabar con esta gente.

Ahora que Dumbledore no estaba, el miedo se había extendido más aún, y el sol que calentaba los muros del castillo parecía detenerse en las ventanas con parteluz. Apenas se veía en el colegio un rostro que no expresara tensión y preocupación, y si sonaba alguna risa en los corredores, parecía estridente y antinatural, y enseguida era reprimida.
Me repetía constantemente las últimas palabras de Dumbledore: «Sólo abandonaré de verdad el colegio cuando no me quede nadie fiel. Y Hogwarts siempre ayudará al que lo pida.» Pero ¿con qué finalidad había dicho aquellas palabras? ¿A quién iban a pedir ayuda, cuando todo el mundo estaba tan confundido y asustado como ellos? La indicación de Hagrid sobre las arañas era bastante más fácil de comprender. El problema era que no parecía haber quedado en el castillo ni una sola araña a la que seguir. Harry y yo las buscábamos adondequiera que iban, Ron y Brandon nos ayudaban a regañadientes. Además se añadía la dificultad de que no nos dejaban ir solos a ningún lado, sino que teníamos que desplazarse siempre en grupo con los alumnos de Gryffindor. La mayoría de los estudiantes parecían agradecer que los profesores los acompañaran siempre de clase en clase, pero por lo que hable con mi hermano a Harry le resultaba muy fastidioso.


Había una persona, sin embargo, que parecía disfrutar plenamente de aquella atmósfera de terror y recelo. Draco Malfoy se pavoneaba por el colegio como si acabaran de darle el Premio Anual. No comprendí por qué Draco se sentía tan a gusto hasta que, unos quince días después de que se hubieran ido Dumbledore y Hagrid, estando sentado detrás de él en clase de Pociones, lo escuche regodearse de la situación ante Angélica:


Siempre pensé que mi padre y tu madre serían los que echaran a Dumbledore -dijo, sin preocuparse de hablar en voz baja- Ya sabemos lo que mi padre opina que Dumbledore ha sido el peor director que ha tenido nunca el colegio. Quizá ahora tengamos un director decente, alguien que no quiera que se cierre la Cámara de los Secretos. McGonagall no durará mucho, sólo está de forma provisional…
Snape pasó al lado de Harry sin hacer ningún comentario sobre el asiento y el caldero solitarios de Hermione.
Señor -dijo Angélica en voz alta-, señor, ¿por qué no solicita usted el puesto de director?


Venga, venga, Queen-dijo Snape, aunque no pudo evitar sonreír con sus finos labios- El profesor Dumbledore sólo ha sido suspendido de sus funciones por el consejo escolar. Me atrevería a decir que volverá a estar con nosotros muy pronto.
Interesante-dijo Malfoy, con una sonrisa de complicidad- Espero que mi padre le vote a usted, señor, si solicita el puesto. Le diré que usted es el mejor profesor del colegio, señor.
Snape paseaba sonriente por la mazmorra, afortunadamente sin ver a Brandon, que hacía como que vomitaba sobre el caldero.
Me sorprende que los sangre sucia no hayan hecho ya todos el equipaje -prosiguió Malfoy- Apuesto cinco galeones a que el próximo muere. 


¿¡Donde esta lo divertido en eso?!– le pregunte enojada, sin evitar pensar otra vez en Hermione. 

ignóralo, no fue su intención...se olvida que te duelen esos comentarios– se disculpo Angélica por el rubio en susurro, quien había bajado la mirada apenado.


La campana sonó en aquel momento, y fue una suerte, porque al oír las últimas palabras, Ron había saltado del asiento para abalanzarse sobre Draco, aunque con el barullo de recoger libros y bolsas, su intento pasó inadvertido.
Dejadme -protestó Ron cuando lo sujetaron entre Harry y Brandon-No me preocupa, no necesito mi varita mágica, lo voy a matar con las manos…
Daos prisa, he de llevaros a Herbología -les gritó Snape, y salieron en doble hilera, con Harry, Ron y Brandon en la cola, el segundo intentando todavía liberarse. Sólo lo soltaron cuando Snape se quedó en la puerta del castillo y ellos continuaron por la huerta hacia los invernaderos.

La clase de Herbología resultó triste, porque había dos alumnos menos: Justin y Hermione.
La profesora Sprout los puso a todos a podar las higueras de Abisinia, que daban higos secos. Harry fue a tirar un brazado de tallos secos al montón del abono y se encontró de frente con Ernie Mcmillan. Ernie respiró hondo y dijo, muy formalmente:
–Sólo quiero que sepas, Harry, que lamento haber sospechado de ti. Sé que nunca atacarías a Hermione Granger y te quiero pedir disculpas por todo lo que dije. También dile a Brandon que lamento las cosas horribles que le dije, solo fue por enojo y miedo...honestamente no pienso eso de el pero ahora estamos en el mismo barco y…, bueno…
Avanzó una mano regordeta y Harry la estrechó. sonreí desde mi lugar observando disimuladamente la escena.

Ese tal Draco Malfoy -dijo Ernie, mientras cortaba las ramas secas- parece que se ha puesto muy contento con todo esto, ¿verdad? ¿Sabéis?, creo que él podría ser el heredero de Slytherin.
Esto demuestra que eres inteligente, Ernie -dijo Brandon, que no parecía haber perdonado a Ernie tan fácilmente como Harry.
¿Crees que es Malfoy, ______? – preguntó Ernie.
No -respondí con tal firmeza que Ernie se me quedo mirando.
Un instante después, Harry vio algo y lo señaló dándole a Ron en la mano con sus tijeras de podar.

¡Ah! ¿Qué estás…?
Harry señaló al suelo, a un metro de distancia. Vi a varias arañas grandes correteaban por la tierra.
¡vaya! – dijo Ron, intentando, sin éxito, hacer como que se alegraba-Pero no podemos seguirlas ahora…
Brandon contempló a las arañas que se alejaban.
Parece que se dirigen al bosque prohibido…
Y a Ron aquello aún le hizo menos gracia.
Al acabar la clase, el profesor Snape acompañó a los alumnos al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. 


Tenemos que recurrir otra vez a la capa para hacernos invisibles -dijo Harry mirándonos-. Podemos llevar con nosotros a Fang. Hagrid lo lleva con él al bosque, así que podría sernos de ayuda.
De acuerdo -dijo Ron, que movía su varita mágica nerviosamente entre los dedos- Pero… ¿no hay…, no hay hombres lobo en el bosque? – añadió, mientras ocupábamos nuestros puestos habituales al final del aula de Lockhart.
Prefiriendo no responder a aquella pregunta, dije:
También hay allí cosas buenas. Los centauros son buenos, y los unicornios también.
Ron no había estado nunca en el bosque prohibido. Yo había entrado en él en una ocasión, y deseaba no tener que volver a hacerlo.


Lockhart entró en el aula dando un salto, y la clase se lo quedó mirando. Todos los demás profesores del colegio parecían más serios de lo habitual, pero Lockhart estaba tan alegre como siempre.
¡Venga ya! – exclamó, sonriéndoles a todos-, ¿por qué ponéis esas caras tan largas?
Los alumnos intercambiaron miradas de exasperación, pero no contestó nadie.
¿Es que no comprendéis -les decía Lockhart, hablándoles muy despacio, como si fueran tontos- que el peligro ya ha pasado? Se han llevado al culpable.
¿quién lo dice? – preguntó Brandon en voz alta.

Mi querido muchacho, el ministro de Magia no se habría llevado a Hagrid si no hubiera estado completamente seguro de que era el culpable -dijo Lockhart, en el tono que emplearía cualquiera para explicar que uno y uno son dos.
Ya lo creo que se lo llevaría -dijo Ron, alzando la voz más que Brandon.
Me atrevería a suponer que sé más sobre el arresto de Hagrid que usted, señor Weasley -dijo Lockhart empleando un tono de satisfacción.
Ron comenzó a decir que él no era de la misma opinión, pero se paró en mitad de la frase cuando Harry le arreó una patada por debajo del pupitre.
Nosotros no estábamos allí, ¿recuerdas? – le susurró Harry.
Pero la desagradable alegría de Lockhart, las sospechas que siempre había tenido de que Hagrid no era bueno, su confianza en que todo el asunto ya había tocado a su fin,me irritaron tanto , que sentí deseos de tirarle Una vuelta con los espíritus malignos a su cara de idiota. 

Harry me envió una nota, mire que se la había mandado a Brandon y Ron también.


«Lo haremos esta noche.»

Leí el mensaje, trague saliva con esfuerzo y mire a mi lado, al asiento habitualmente ocupado por Hermione. Entonces parecieron disiparse mis dudas, y asentí con la cabeza a mi hermano.

Aquellos días, la sala común de Gryffindor estaba siempre abarrotada, porque a partir de las seis, los de Gryffindor no teníamos otro lugar adonde ir. También tenían mucho de que hablar, así que la sala no se vaciaba hasta pasada la medianoche.

Después de cenar, Harry sacó del baúl su capa para hacerse invisible y pasó la noche sentado encima de ella, esperando que la sala se despejara. Fred y George nos retaron a jugar al snap explosivo y Ginny se sentó a contemplar, muy retraída y ocupando el asiento habitual de Hermione. perdimos a propósito, intentando acabar pronto, pero incluso así, era bien pasada la medianoche cuando Fred, George y Ginny se marcharon por fin a la cama.
Esperamos a oír cerrarse las puertas de los dos dormitorios antes de agarrar la capa, echársela encima y salir por el agujero del retrato.
Este recorrido por el castillo también fue difícil, porque teníamos que ir esquivando a los profesores. Al fin llegamos al vestíbulo, descorrí el pasador de la puerta principal y nos colamos por ella, intentando evitar que hiciera ruido, y salimos a los campos iluminados por la luz de la luna.


Naturalmente -dijo Ron de pronto, mientras cruzaban a grandes zancadas el negro césped-, cuando lleguemos al bosque podría ser que no tuviéramos nada que seguir. A lo mejor las arañas no iban en aquella dirección. Parecía que sí, pero…
Su voz se fue apagando, pero conservaba un aire de esperanza.
Llegamos a la cabaña de Hagrid, que parecía muy triste con sus ventanas tapadas. Cuando Harry abrió la puerta, Fang enloqueció de alegría al vernos. Temiendo que despertara a todo el castillo  con sus potentes ladridos, me apresure a darle de comer caramelos de café con leche que había en una lata sobre la chimenea, de tal manera que conseguí pegarle los dientes de arriba a los de abajo.


Harry dejó la capa sobre la mesa de Hagrid. No la necesitaríamos en el bosque completamente oscuro.
Venga, Fang , vamos a dar una vuelta -le dijo Brandon, dándole unas palmaditas en la pata, y Fang salió de la cabaña detrás de el, muy contento, fue corriendo hasta el bosque y levantó la pata al pie de un gran árbol. 
saque la varita, murmure:«¡Lumos!», y en su extremo apareció una luz diminuta, suficiente para permitirnos buscar indicios de las arañas por el camino.
Bien pensado -dijo Harry.

- Yo haría lo mismo con la mía, pero ya sabes…, seguramente estallaría o algo parecido…–murmuro Ron.


Harry le puso una mano en el hombro y le señaló la hierba. Dos arañas solitarias huían de la luz de la varita para protegerse en la sombra de los árboles.
Bien-suspiró Ron, como resignándose a lo peor-Estoy dispuesto. Vamos.
Piensa en esto como una gran aventura– le dijo Brandon, animado mientras el también había hecho el hechizo de lumos.

Hagamos esto por los nacidos de Muggle, Hagrid y Hermione.– dije mirando el aterrador bosque prohibido, las hojas de los arboles se movían de tal manera que parecía que nos estaba haciendo una invitación para que entremos.
Angelica_Queen


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Carlaa_Morenoo el Jue 03 Ene 2019, 1:30 pm

Hola hola!!

Muchas gracias por el capítulo...como siempre me ha encantado:D
Ese Draco que tonto es... esos comentarios que hace no me gustan, sale su lado arrogante y de mala persona.... Pero bueno espero que madure y cambie.

Ay espero que la sigas pronto, quiero seguir leyendo
Carlaa_Morenoo


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Sáb 05 Ene 2019, 8:46 am

Capitulo 14 (parte 2)

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Narra ______:





De esta forma nos adentramos en el bosque, con Fang correteando al lado de Brandon, olfateando las hojas y las raíces de los árboles. A la luz de mi varita y de Brandon , seguimos la hilera ininterrumpida de arañas que circulaban por el camino. Caminamos unos veinte minutos, sin hablar, con el oído atento a otros ruidos que no fueran los de ramas al romperse o el susurro de las hojas. Más adelante, cuando el bosque se volvió tan espeso que ya no se veían las estrellas del cielo , vi que las arañas se salían del camino.

Me detuvo y mire hacia donde se dirigían las arañas, pero, fuera del pequeño círculo de luz de la varita, todo era oscuridad impenetrable. Nunca me había internado tanto en el bosque. Podía recordar vívidamente que Hagrid, una vez que había entrado con él, me advirtió que no me saliera del camino. Pero ahora Hagrid se hallaba a kilómetros de distancia, probablemente en una celda en Azkaban, y nos había indicado que siguiéramos a las arañas.

Note en la mano el contacto de algo húmedo, di un salto hacia atrás y pise a Harry en el pie, pero sólo había sido el hocico de Fang.
¿Qué les parece? – preguntó Harry, quien sólo veía los ojos esmeraldas, que reflejaban la luz de la varita.
Ya que hemos llegado hasta aquí… -dijo Brandon, rodando sus ojos celestes.
De forma que seguimos a las arañas que se internaban en la espesura. No podía avanzar muy rápido, porque había tocones y raíces de árboles en su ruta, apenas visibles en la oscuridad. 

Caminamos durante una media hora por lo menos. La túnicas se me enganchaba en las ramas bajas y en las zarzas. Al cabo de un rato note que el terreno descendía, aunque el bosque seguía igual de espeso.
De repente, Fang dejó escapar un ladrido potente, resonante, dándome un susto tremendo.
¿Qué pasa? – pregunte en voz alta, mirando en la oscuridad y agarrando con fuerza al hombro de Harry.
Algo se mueve por ahí -musitó Harry-Escucha… Parece de gran tamaño.


Escuche. A cierta distancia, a mi derecha, aquella cosa de gran tamaño se abría camino entre los árboles quebrando las ramas a su paso.
¡Ah no! – exclamó Ron-, ¡ah no, no, no…!
Cállate -dijo Brandon, desesperado- Te oirá.
¿Oírme? – dijo Ron en un tono elevado y poco natural- Yo sí lo he oído. ¡Fang!
La oscuridad parecía presionarles los ojos mientras aguardaban aterrorizados. Oyeron un extraño ruido sordo, y luego, silencio.
¿Qué creen que está haciendo? – pregunte al no escuchar nada mas que la brisa chocar contra los arboles.
Seguramente, se está preparando para saltar -contestó Ron.


Aguardamos, temblando, sin atrevernos apenas a movernos.
¿Creen que se ha ido? – susurró Harry.
No sé…–murmuro Brandon, mirando a los al rededores.
Entonces vi a mi derecha un resplandor que brilló tanto en la oscuridad que tuve que proteger mis ojos con las manos. Fang soltó un aullido y echó a correr, pero se enredó en unos espinos y volvió a aullar aún más fuerte.
¡Harry! – gritó Ron, tan aliviado que la voz apenas le salía- ¡Harry, es nuestro coche!
¿Qué?
¡Vamos!
Seguí a Ron en dirección a la luz, dando tumbos y traspiés, y al cabo de un instante salieron a un claro.

El coche del padre de Ron estaba abandonado en medio de un círculo de gruesos árboles y bajo un espeso tejido de ramas, con los faros encendidos. Ron caminó hacia él, boquiabierto, y el coche se le acercó despacio, como si fuera un perro que saludase a su amo. Un perro de color turquesa.
¡Ha estado aquí todo el tiempo! – dijo Ron emocionado, contemplando el coche-. Míralo: el bosque lo ha vuelto salvaje…
Los guardabarros del coche estaban arañados y embadurnados de barro. Daba la impresión de que el coche había conseguido llegar hasta allí él solo. A Fang no parecía hacerle ninguna gracia, y se mantenía pegado a Brandon, temblando. Mientras su respiración se acompasaba, guardó la varita bajo la túnica.


¡Y creíamos que era un monstruo que nos iba a atacar! – dijo Ron, inclinándose sobre el coche y dándole unas palmadas-¡Me preguntaba adónde habría ido!
 aguce la vista en busca de arañas en el suelo iluminado, pero todas habían huido de la luz de los faros.
Hemos perdido el rastro -dije, suspirando-Tendremos que buscarlo de nuevo.
Ron no habló ni se movió. Tenía los ojos clavados en un punto que se hallaba a unos tres metros del suelo, justo detrás de Harry. Estaba pálido de terror.
Ni siquiera tuvo tiempo de volverse. Se oyó un fuerte chasquido, y de repente senti que algo largo y peludo me agarraba por la cintura y me levantaba en el aire, de cara al suelo. Mientras forcejeaba, aterrorizada, escuche más chasquidos, y vio que las piernas de Brandon se despegaban del suelo, y escuche Fang aullar y gimotear… y sentí que me arrastraban por entre los negros árboles.


Levantando como pude la cabeza,  vio que la bestia que me sujetaba caminaba sobre seis patas inmensamente largas y peludas, y que encima de las dos delanteras que me aferraban, tenía unas pinzas también negras. Tras mio podía oír a otros animales similares, que sin duda eran los que había agarrado a los otros. Se encaminaban hacia el corazón del bosque. pude ver a Fang que forcejeaba intentando liberarse de un tercer monstruo, aullando con fuerza, pero no habría podido gritar aunque hubiera querido: parecía como si la voz se me hubiese quedado junto al coche, en el claro. 


Nunca supo cuánto tiempo pase en las garras del animal, sólo que de repente hubo la suficiente claridad para ver que el suelo, antes cubierto de hojas, estaba infestado de arañas. Estaban en el borde de una vasta hondonada en la que los árboles habían sido talados y las estrellas brillaban iluminando el paisaje más terrorífico que se pueda imaginar.


Arañas. No arañas diminutas como aquellas a las que habíamos seguido por el camino de hojarasca, sino arañas del tamaño de caballos, con ocho ojos y ocho patas negras, peludas y gigantescas.

 La araña que me transportaba se abría camino, bajando por la brusca pendiente, hacia una telaraña nebulosa en forma de cúpula que había en el centro de la hondonada, mientras sus compañeras se acercaban por todas partes chasqueando sus pinzas, emocionadas a la vista de su presa.


La araña me soltó , y cai al suelo en cuatro patas. A mi lado, con un ruido sordo, cayeron Ron,Harry , Brandon y Fang. El perro ya no aullaba; se quedó encogido y en silencio en el mismo punto en que había caído. Ron parecía encontrarse tan mal como había supuesto. Su boca se había alargado en una especie de grito mudo y los ojos se le salían de las órbitas.
De pronto me dio cuenta de que la araña que me había dejado caer estaba hablando. No era fácil darse cuenta de ello, porque chascaba sus pinzas a cada palabra que decía.
¡Aragog! – llamaba-, ¡Aragog!
Y del medio de la gran tela de araña salió, muy despacio, una araña del tamaño de un elefante pequeño. El negro de su cuerpo y sus piernas estaba manchado de gris, y los ocho ojos que tenía en su cabeza horrenda y llena de pinzas eran de un blanco lechoso. Era ciega.


¿Qué hay? – dijo, chascando muy deprisa sus pinzas.
Humanos -dijo la araña que me había llevado.
¿Es Hagrid? – Aragog se acercó, moviendo vagamente sus múltiples ojos lechosos.
Desconocidos -respondió la araña que había llevado a Brandon.
Matadlos -ordenó Aragog con fastidio- Estaba durmiendo…
Somos amigos de Hagrid -gritó Harry. 


Clic, clic, clic -hicieron las pinzas de todas las arañas en la hondonada.
Aragog se detuvo.
Hagrid nunca ha enviado hombres a nuestra hondonada -dijo despacio.
Hagrid está metido en un grave problema -dijo Brandon, respirando muy deprisa-Por eso hemos venido nosotros.
¿En un grave problema? – dijo la vieja araña, en un tono que me parecio de preocupación- Pero ¿por qué os ha enviado?
Quise levantarme, pero decidí no hacerlo; no creía que las piernas me pudieran sostener. Así que hable desde el suelo, lo más tranquilamente que pude.
En el colegio piensan que Hagrid se ha metido en… en… algo con los estudiantes. Se lo han llevado a Azkaban.


Aragog chascó sus pinzas enojado, y el resto de las arañas de la hondonada hizo lo mismo: era como si aplaudiesen, sólo que los aplausos no solían aterrorizarme.
Pero aquello fue hace años -dijo Aragog con fastidio-Hace un montón de años. Lo recuerdo bien. Por eso lo echaron del colegio. Creyeron que yo era el monstruo que vivía en lo que ellos llaman la Cámara de los Secretos. Creyeron que Hagrid había abierto la cámara y me había liberado.
Y tú… ¿tú no saliste de la Cámara de los Secretos? – dijo Harry, con sudor frío en la frente.
¡Yo! – dijo Aragog, chascando de enfado- Yo no nací en el castillo. Vine de una tierra lejana. Un viajero me regaló a Hagrid cuando yo estaba en el huevo. Hagrid sólo era un niño, pero me cuidó, me escondió en un armario del castillo, me alimentó con sobras de la mesa. Hagrid es un gran amigo mío, y un gran hombre. Cuando me descubrieron y me culparon de la muerte de una muchacha, él me protegió. Desde entonces, he vivido siempre en el bosque, donde Hagrid aún viene a verme. Hasta me encontró una esposa, Mosag, y ya veis cómo ha crecido mi familia, gracias a la bondad de Hagrid…



Brandon reunió todo el valor que le quedaba para hablar. Yo ya no podía hablar y Ron ni siquiera lo intento estábamos aterrorizados.
¿Así que tú nunca… nunca atacaste a nadie?

Nunca -dijo la vieja araña con voz ronca- Mi instinto me habría empujado a ello, pero, por consideración a Hagrid, nunca hice daño a un ser humano. El cuerpo de la muchacha asesinada fue descubierto en los aseos. Yo nunca vi nada del castillo salvo el armario en que crecí. A nuestra especie le gusta la oscuridad y el silencio.
Pero entonces… ¿sabes qué es lo que mató a la chica? – preguntó Harry- Porque, sea lo que sea, ha vuelto a atacar a la gente…
Los chasquidos y el ruido de muchas patas que se movían de enojo ahogaron sus palabras. Al mismo tiempo, grandes figuras negras parecían crecer a su alrededor.
Lo que habita en el castillo -dijo Aragog- es una antigua criatura a la que las arañas tememos más que a ninguna otra cosa. Recuerdo bien que le rogué a Hagrid que me dejara marchar cuando me di cuenta de que la bestia rondaba por el castillo.



¿Qué es? – dije enseguida olvidando mi miedo.
Las pinzas chascaron más fuerte. Parecía que las arañas se acercaban.
¡No hablamos de eso! – dijo con furia Aragog- ¡No lo nombramos! Ni siquiera a Hagrid le dije nunca el nombre de esa horrible criatura, aunque me preguntó varias veces.
Ninguno  quiso insistir, y menos con las arañas que se acercaban cada vez más por todos lados. Aragog parecía cansada de hablar.

 
Iba retrocediendo despacio hacia su tela, pero las demás arañas 
seguían acercándose, poco a poco.

 –En ese caso, ya nos vamos -dijo Harry desesperadamente a Aragog, al oír los crujidos muy cerca.


¿Iros? – dijo Aragog despacio- Creo que no…
Pero, pero…
oiga, soy un Queen ¿sabe quienes fueron mis ancestros? por favor, déjenos ir y prometemos no revelar su secreto.

Mis hijos e hijas no hacen daño a Hagrid, ésa es mi orden. Pero no puedo negarles un poco de carne fresca cuando se nos pone delante voluntariamente. Adiós, amigo de Hagrid.
Mire a todos lados. A muy poca distancia, mucho más alto que yo, había un frente de arañas, como un muro macizo, chascando sus pinzas y con sus múltiples ojos brillando en las horribles cabezas negras.
vi a Brandon agarrar la varita, sabía que no nos iba a servir, que había demasiadas arañas, pero parecía que estaba decidido a hacerles frente, dispuesto a morir luchando. Pero en aquel instante se oyó un ruido fuerte, y un destello de luz iluminó la hondonada.


El coche del padre de Ron rugía bajando la hondonada, con los faros encendidos, tocando la bocina, apartando a las arañas al chocar con ellas. Algunas caían del revés y se quedaban agitando sus largas patas en el aire. El coche se detuvo con un chirrido delante nuestro, y abrió las puertas.
¡agarra a Fang! – gritó Harry, metiéndose por la puerta delantera.
Brandon cogió al perro, que no paraba de aullar, por la barriga y lo metió en los asientos de atrás conmigo y el. Las puertas se cerraron de un portazo. Ni Ron puso el pie en el acelerador ni falta que hizo. El motor dio un rugido, y el coche salió atropellando arañas. Subimos la cuesta a toda velocidad, salimos de la hondonada y enseguida nos internamos en el bosque chocando contra todo lo que se les ponía por delante, con las ramas golpeando las ventanillas, mientras el coche se abría camino hábilmente a través de los espacios más amplios, siguiendo un camino que obviamente conocía.


Mire a Ron. En la boca aún conservaba la mueca del grito mudo, pero sus ojos ya no estaban desorbitados.
¿Estás bien?
Ron miraba fijamente hacia delante, incapaz de hablar. Se abrieron camino a través de la maleza, con Fang aullando sonoramente en el asiento de atrás.  Vi cómo al rozar un árbol arrancaba de cuajo el retrovisor exterior. Después de diez minutos de ruido y tambaleo, el bosque se aclaró y vi de nuevo algunos trozos de cielo.


El coche frenó tan bruscamente que casi salen por el parabrisas. Habían llegado al final del bosque. Fang se abalanzó contra la ventanilla en su impaciencia por salir, y cuando Brandon le abrió la puerta, corrió por entre los árboles, con la cola entre las piernas, hasta la cabaña de Hagrid. Brandon bajo primero mientras me daba la mano para ayudarme a bajar, Harry también salió y, al cabo de un rato, Ron lo siguió, recuperado ya el movimiento en sus miembros, pero aún con el cuello rígido y los ojos fijos. 
Harry dio al coche una palmada de agradecimiento, y éste volvió a internarse en el bosque y desapareció de la vista.
 entre en la cabaña de Hagrid a recoger la capa invisible. Fang se había acurrucado en su cesta, temblando debajo de la manta. Cuando volví a salir, vi a Ron vomitando en el bancal de las calabazas mientras Harry le revisaba la espalda a Brandon, quien se quejaba de ardor, pero solo tenia rasguños de las ramas de los arboles. 


Seguid a las arañas -dijo Ron sin fuerzas, limpiándose la boca con la manga- Nunca perdonaré a Hagrid. Estamos vivos de milagro.
Apuesto a que no pensaba que Aragog pudiera hacer daño a sus amigos -dijo Harry.
¡Ése es exactamente el problema de Hagrid! – dijo Brandon, bajando su camisa-¡Siempre se cree que los monstruos no son tan malos como parecen, y mira adónde lo ha llevado esa creencia: a una celda en Azkaban!
– ¿Qué pretendía enviándonos allá? Me gustaría saber qué es lo que hemos averiguado. – pregunto Ron.


Que Hagrid no abrió nunca la Cámara de los Secretos -conteste empujándole a Ron por el brazo para hacerle andar- Es inocente.
Ron dio un fuerte resoplido. Evidentemente, criar a Aragog en un armario no era su idea de la inocencia.

Narrador:


Por fin llegaron a la sala común de Gryffindor, donde el fuego se había convertido en cenizas y unas pocas brasas. Al hallarse en lugar seguro, se despidieron de ______ y los chicos ascendieron por la escalera circular hasta el dormitorio.


Ron cayó en la cama sin preocuparse de desvestirse. Brandon fue a tomarse una ducha asegurando que no iba a poder dormir hasta sentirse limpio. Harry, por el contrario, no tenía mucho sueño. Se sentó en el borde de la cama, pensando en todo lo que había dicho Aragog.
La criatura que merodeaba por algún lugar del castillo, pensó, se parecía a Voldemort, incluso en el hecho de que otros monstruos no quisieran mencionar su nombre. 
Harry subió las piernas a la cama y se reclinó contra las almohadas, contemplando la luna que destellaba para él a través de la ventana de la torre.


No comprendía qué otra cosa podía hacer. Nada de lo que habían intentado hasta el momento les había llevado a ninguna parte. 
Ryddle había atrapado al que no era, el heredero de Slytherin había escapado y nadie sabía si sería o no la misma persona que había vuelto a abrir la cámara. No quedaba nadie a quien preguntar. 
Harry se tumbó, sin dejar de pensar en lo que había dicho Aragog.
Estaba adormeciéndose cuando se le ocurrió algo que podía ser su última esperanza, y se incorporó de repente.
–Ron -susurró en la oscuridad-, ¡Ron!
Pero Ron estaba completamente desmayado, por lo que fue corriendo al baño donde estaba Brandon acostado en la tina con brubujas y velas.

¿No puedes dejarme ni cinco minutos solo?– pregunto Brandon haciendo un puchero, Harry no le hizo caso. 

Bajo la tapa del inodoro para poder sentarse sin importarle que uno de sus mejores amigos estuviera tomando un baño, lo que tenia que decir era mas importante


Brandon, la chica que murió. Aragog dijo que fue hallada en unos aseos -dijo Harry, sin hacer caso de los ronquidos de Ron que venían desde afuera-¿Y si no hubiera abandonado nunca los aseos? ¿Y si todavía estuviera allí?
Bajo la luz de las velas, Brandon abrió sus ojos celestes y arrugó la frente. Y entonces comprendió.
¿No pensarás… en Myrtle la Llorona?
Angelica_Queen


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Carlaa_Morenoo el Sáb 05 Ene 2019, 1:21 pm

Esto se está poniendo interesante!!
Yo soy igual que Ron, odio a las arañas 
en cuanto veo una me pongo a correr y a gritar...
Siguelaaaaa quiero seguie leyendo!!
Carlaa_Morenoo


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Dom 06 Ene 2019, 6:36 am

Capitulo 15 (parte 1)


Narrador :





Con la cantidad de veces que hemos estado cerca de ella en los aseos y no se nos ocurrió preguntarle  -dijo ______ con amargura durante el desayuno del día siguiente.
La aventura de seguir a las arañas había sido muy dura. Pero ahora, burlar a los profesores para poder meterse en un lavabo de chicas, pero no uno cualquiera, sino el que estaba junto al lugar en que había ocurrido el primer ataque, les parecía prácticamente imposible.

En la primera clase que tuvieron, Transformaciones, sin embargo, sucedió algo que por primera vez en varias semanas les hizo olvidar la Cámara de los Secretos. A los diez minutos de empezada la clase, la profesora McGonagall les dijo que los exámenes comenzarían el 1 de junio, y sólo faltaba una semana.

¿Exámenes? – aulló Brandon Queen-¿Vamos a tener exámenes a pesar de todo?


Sonó un fuerte golpe detrás de Harry. A Neville Longbottom se le había caído la varita mágica, haciendo desaparecer una de las patas del pupitre. La profesora McGonagall volvió a hacerla aparecer con un movimiento de su varita y se volvió hacia Brandon con el entrecejo fruncido.

El único propósito de mantener el colegio en funcionamiento en estas circunstancias es el de daros una educación -dijo con severidad-Los exámenes, por lo tanto, tendrán lugar como de costumbre, y confío en que estén todos estudiando duro. especialmente usted señor Queen.




 
Nunca se les ocurrió que pudiera haber exámenes con el castillo en aquel estado. Se oyeron murmullos de disconformidad en toda el aula, lo que provocó que la profesora McGonagall frunciera el entrecejo aún más.

Las instrucciones del profesor Dumbledore fueron que el colegio prosiguiera su marcha con toda la normalidad posible -dijo ella- Y eso, no necesito explicarlo, incluye comprobar cuánto habéis aprendido este curso.


Harry contempló el par de conejos blancos que tenía que convertir en zapatillas. ¿Qué había aprendido durante aquel curso? No le venía a la cabeza ni una sola cosa que pudiera resultar útil en un examen.
En cuanto a Ron, parecía como si le acabaran de decir que tenía que irse a vivir al bosque prohibido.


¿les parece que puedo hacer los exámenes con esto? – preguntó Ron, levantando su varita, que se había puesto a pitar.
puedo decirle a mi hermana que te preste la de ella, no tenemos los exámenes en las mismas horas que Slytherin– dijo Brandon, haciendo una mueca.
No gracias, la varita elije al mago y honestamente no creo que la varita de tu hermana quiera colaborar conmigo.

Tres días antes del primer examen, durante el desayuno, la profesora McGonagall hizo otro anuncio a la clase.

Tengo buenas noticias -dijo, y el Gran Comedor, en lugar de quedar en silencio, estalló en alborozo.
¡Vuelve Dumbledore! – dijeron varios, entusiasmados.
¡Han atrapado al heredero de Slytherin! – gritó una chica desde la mesa de Ravenclaw.
¡Vuelven los partidos de quidditch! –rugió Wood emocionado.


Cuando se calmó el alboroto, dijo la profesora McGonagall:
La profesora Sprout me ha informado de que las mandrágoras ya están listas para ser cortadas. Esta noche podremos revivir a las personas petrificadas. Creo que no hace falta recordaros que alguno de ellos quizá pueda decirnos quién, o qué, los atacó. Tengo la esperanza de que este horroroso curso acabe con la captura del culpable.


Hubo una explosión de alegría.

 ______ miró a la mesa de Slytherin y no le sorprendió ver que Draco y Angélica no participaba de ella. Parecían ajenos a la situación, estaban conversando entre ellos en susurros. Por lo que parecía era algo serio, porque vio las cejas de Draco fruncidas.

Ron, sin embargo, parecía más feliz que en ningún otro momento de los últimos días.

¡Siendo así, no tendremos que preguntarle a Myrtle! – dijo a Harry- ¡Hermione tendrá la respuesta cuando la despierten! Aunque se volverá loca cuando se entere de que sólo quedan tres días para el comienzo de los exámenes. No ha podido estudiar. Sería más amable por nuestra parte dejarla como está hasta que hubieran terminado.



En aquel mismo instante, Ginny Weasley se acercó y se sentó junto a Ron. Parecía tensa y nerviosa, y ______ vio que se retorcía las manos en el regazo.

¿Qué pasa? – le preguntó Ron, sirviéndose más gachas de avena
.
Ginny no dijo nada, pero miró la mesa de Gryffindor de un lado a otro con una expresión asustada que a Harry le recordaba a alguien, aunque no sabía a quién.

Suéltalo ya -le dijo Ron, mirándola.
Tengo algo que deciros -masculló Ginny, evitando mirar directamente a Harry.
¿Qué es? – preguntó Harry

Parecía como si Ginny no pudiera encontrar las palabras adecuadas.

¿Qué? – apremió Ron.

Ginny abrió la boca, pero no salió de ella ningún sonido. 

¿Tiene que ver con la Cámara de los Secretos? ¿Has visto algo o a alguien haciendo cosas sospechosas? – pregunto Brandon, preocupado.

Ginny cogió aire, y en aquel preciso momento apareció Percy Weasley, pálido y fatigado.

Si has acabado de comer, me sentaré en tu sitio, Ginny. Estoy muerto de hambre. Acabo de terminar la ronda.


Ginny saltó de la silla como si le hubiera dado la corriente, echó a Percy una mirada breve y aterrorizada, y salió corriendo. Percy se sentó y cogió una jarra del centro de la mesa.

¡Percy! – dijo Ron enfadado- ¡Estaba a punto de contarnos algo importante!


Percy se atragantó en medio de un sorbo de té.

¿Qué era eso tan importante? – preguntó, tosiendo.
Yo le acababa de preguntar si había visto algo raro, y ella se disponía a decir…
–¡Ah, eso! No tiene nada que ver con la Cámara de los Secretos -dijo Percy
¿Cómo lo sabes? – dijo ______, arqueando las cejas.
Bueno, si es imprescindible que se los diga… Ginny, esto…, me encontró el otro día cuando yo estaba… Bueno, no importa, el caso es que… ella me vio hacer algo y yo, hum, le pedí que no se lo dijera a nadie. Yo creía que mantendría su palabra. No es nada, de verdad, pero preferiría…

¿Qué hacías, Percy? – preguntó Ron, sonriendo-Vamos, dínoslo, no nos reiremos.
Percy no devolvió la sonrisa.
Pásame esos bollos, Harry me muero de hambre.


Harry sabía que todo el misterio podría resolverse al día siguiente sin la ayuda de Myrtle, pero, si se presentaba, no dejaría escapar la oportunidad de hablar con ella. Y afortunadamente se presentó, a media mañana, cuando Gilderoy Lockhart les conducía al aula de Historia de la Magia.
Lockhart, que tan a menudo les había asegurado que todo el peligro ya había pasado, sólo para que se demostrara enseguida que estaba equivocado, estaba ahora plenamente convencido de que no valía la pena acompañar a los alumnos por los pasillos. No llevaba el pelo tan acicalado como de costumbre, y parecía como si hubiera estado levantado casi toda la noche, haciendo guardia en el cuarto piso.


Recordad mis palabras -dijo, doblando con ellos una esquina-: lo primero que dirán las bocas de esos pobres petrificados será: «Fue Hagrid.» Francamente, me asombra que la profesora McGonagall juzgue necesarias todas estas medidas de seguridad.


Estoy de acuerdo, señor -dijo Harry, y a ______ se le cayeron los libros, de la sorpresa. 

Afortunadamente ni Ron y Harry se dieron cuenta, cuando Draco le ayudo con los libros dándole una tímida sonrisa para volver al lado de Angélica, que estaba discutiendo en voz baja con Brandon.

Gracias, Harry -dijo Lockhart cortésmente, mientras esperaban que acabara de pasar una larga hilera de alumnos de Hufflepuff-Nosotros los profesores tenemos cosas mucho más importantes que hacer que acompañar a los alumnos por los pasillos y quedarnos de guardia toda la noche…



Es verdad -dijo Brandon, deteniendo su charla con su hermana- ¿Por qué no nos deja aquí, señor? Sólo nos queda este pasillo.


¿Sabes, Queen? Creo que tienes razón -respondió Lockhart- La verdad es que debería ir a preparar mi próxima clase.


Y salió apresuradamente.

A preparar su próxima clase -dijo Ron con sorna- A ondularse el cabello, más bien.
Dejaron que el resto de la clase pasara delante y luego enfilaron por un pasillo lateral y corrieron hacia los aseos de Myrtle la Llorona. Pero cuando ya se felicitaban uno al otro por su brillante idea…

¡Potter y Potter! ¡Weasley! ¡Queen! ¿Qué estáis haciendo?


Era la profesora McGonagall, y tenía los labios más apretados que nunca.

Estábamos… estábamos… -balbució Ron- Íbamos a ver…
A Hermione -dijo _____. Tanto Ron como la profesora McGonagall la miraron- Hace mucho que no la vemos, profesora -continuó _______, hablando deprisa y pisando a Ron en el pie-, y pretendíamos colarnos en la enfermería, ya sabe, y decirle que las mandrágoras ya están casi listas y, bueno, que no se preocupara.


La profesora McGonagall seguía mirándolo, y por un momento, Harry pensó que iba a estallar de furia, pero cuando habló lo hizo con una voz ronca, poco habitual en ella.


Naturalmente -dijo, y Harry vio, sorprendido, que brillaba una lágrima en uno de sus ojos, redondos y vivos- Naturalmente, comprendo que todo esto ha sido más duro para los amigos de los que están… Lo comprendo perfectamente. Sí, Potter, claro que podéis ver a la señorita Granger. Informaré al profesor Binns de dónde habéis ido. Decidle a la señora Pomfrey que os he dado permiso.


Los cuatro se alejaron, sin atreverse a creer que se hubieran librado del castigo. Al doblar la esquina, oyeron claramente a la profesora McGonagall sonarse la nariz.

Bien-dijo Harry emocionado- ha sido la mejor historia que has inventado nunca.


No tenían otra opción que ir a la enfermería y decir a la señora Pomfrey que la profesora McGonagall les había dado permiso para visitar a Hermione.


La señora Pomfrey los dejó entrar, pero a regañadientes.

No sirve de nada hablar a alguien petrificado -les dijo, y ellos, al sentarse al lado de Hermione, tuvieron que admitir que tenía razón. Era evidente que Hermione no tenía la más remota idea de que tenía visitas, y que lo mismo daría que lo de que no se preocupara se lo dijeran a la mesilla de noche.

¿Vería al atacante? – preguntó Brandon, mirando con tristeza el rostro rígido de Hermione- Porque si se apareció sigilosamente, quizá no viera a nadie…


Pero _______ no miraba el rostro de Hermione, porque se había fijado en que su mano derecha, apretada encima de las mantas, aferraba en el puño un trozo de papel estrujado.


Asegurándose de que la señora Pomfrey no estaba cerca, se lo señaló a Harry.

Intenta sacárselo -susurró Harry, corriendo su silla para ocultar a ______ de la vista de la señora Pomfrey.
No fue una tarea fácil. La mano de Hermione apretaba con tal fuerza el papel que ______ creía que al tirar se rompería. Mientras Harry la cubría, ella tiraba y forcejeaba, y, al fin, después de varios minutos de tensión, el papel salió.

Era una página arrancada de un libro muy viejo. Brandon se la arrebato para leer en voz alta.

De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. Las arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.



Y debajo de esto, había escrita una sola palabra, con una letra que Brandon reconoció como la de Hermione: «Cañerías.» 

Chicos-musitó _____-¡Esto es! Aquí está la respuesta. El monstruo de la cámara es un basilisco, ¡una serpiente gigante! Por eso Harry a oído a veces esa voz por todo el colegio, y nadie más la ha oído: porque es el único que comprende la lengua pársel…


Harry miró las camas que había a su alrededor y abrió la boca para hablar.

El basilisco mata a la gente con la mirada. Pero no ha muerto nadie. Porque ninguno de ellos lo miró directo a los ojos. Colin lo vio a través de su cámara de fotos. El basilisco quemó toda la película que había dentro, pero a Colin sólo lo petrificó. Justin… ¡Justin debe de haber visto al basilisco a través de Nick Casi Decapitado! Nick lo vería perfectamente, pero no podía morir otra vez… Y a Hermione y la prefecta de Ravenclaw las hallaron con aquel espejo al lado. Hermione acababa de enterarse de que el monstruo era un basilisco. ¡Me apostaría algo a que ella le advirtió a la primera persona a la que encontró que mirara por un espejo antes de doblar las esquinas! Y entonces sacó el espejo y…



Ron y Brandon se habían quedado con la boca abierta al escuchar a ______ y Harry.

¿Y la Señora Norris? – susurró Ron con interés.

Brandon hizo un gran esfuerzo para concentrarse, recordando la imagen de la noche de Halloween.

El agua…, la inundación que venía de los aseos de Myrtle la Llorona. Seguro que la Señora Norris sólo vio el reflejo…


Con impaciencia, examinó la hoja que tenía en la mano. 

-¡El canto del gallo para él es mortal! -leyó en voz alta- ¡Mató a los gallos de Hagrid! El heredero de Slytherin no quería que hubiera ninguno cuando se abriera la Cámara de los Secretos. ¡Las arañas huyen de él! ¡Todo encaja!


Pero ¿cómo se mueve el basilisco por el castillo? – dijo Harry- Una serpiente… alguien tendría que verla…


_______, sin embargo, le señaló la palabra que Hermione había garabateado al pie de la página.

Cañerías -leyó-. Cañerías… Ha estado usando las cañerías.

De pronto, Ron cogió a Harry del brazo.

¡La entrada de la Cámara de los Secretos! – dijo con la voz quebrada- ¿Y si es uno de los aseos? ¿Y si estuviera en…?


… los aseos de Myrtle la Llorona -terminó Brandon.

Durante un rato se quedaron inmóviles, embargados por la emoción, sin poder creérselo apenas.

Esto quiere decir -añadió Harry- que no debo de ser el único que habla pársel en el colegio. El heredero de Slytherin también lo hace. De esa forma domina al basilisco.


Chicos, acabo de recordar algo...los veo en la sala de profesores en unos minutos. –dijo ______ con la mirada perdida, saliendo corriendo de la enfermería.

¿Qué hacemos? ¿Vamos directamente a hablar con McGonagall?


Vamos a la sala de profesores tal como dijo ______ -dijo Harry, levantándose de un salto- Irá allí dentro de diez minutos, ya es casi el recreo.




Bajaron las escaleras corriendo. Como no querían que los volvieran a encontrar merodeando por otro pasillo, fueron directamente a la sala de profesores, que estaba desierta. Era una sala amplia con una gran mesa y muchas sillas alrededor. Harry, Brandon y Ron caminaron por ella, pero estaban demasiado nerviosos para sentarse.
Pero la campana que señalaba el comienzo del recreo no sonó. En su lugar se oyó la voz de la profesora McGonagall, amplificada por medios mágicos.

Todos los alumnos volverán inmediatamente a los dormitorios de sus respectivas casas. Los profesores deben dirigirse a la sala de profesores. Les ruego que se den prisa.


Harry se dio la vuelta hacia Ron y Brandon.

¿Habrá habido otro ataque? ¿Precisamente ahora?
¿Qué hacemos? – dijo Ron, aterrorizado-. ¿Regresamos al dormitorio?
No -dijo Brandon, mirando alrededor. Había una especie de ropero a su izquierda, lleno de capas de profesores- Si nos escondemos aquí, podremos enterarnos de qué ha pasado. Luego les diremos lo que hemos averiguado. 
¿Y _______?– pregunto Harry inseguro, tenia un mal presentimiento.

Seguro que ha vuelto a los dormitorios, tranquilo– dijo Ron.

Se ocultaron dentro del ropero. Oían el ruido de cientos de personas que pasaban por el corredor. La puerta de la sala de profesores se abrió de golpe. Por entre los pliegues de las capas, que olían a humedad, vieron a los profesores que iban entrando en la sala. Algunos parecían desconcertados, otros claramente preocupados. Al final llegó la profesora McGonagall.


Ha sucedido -dijo a la sala, que la escuchaba en silencio- Dos alumnas han sido raptadas por el monstruo. Se las han llevado a la cámara.
El profesor Flitwick dejó escapar un grito. La profesora Sprout se tapó la boca con las manos. Snape se cogió con fuerza al respaldo de una silla y preguntó:
¿Está usted segura?
El heredero de Slytherin -dijo la profesora McGonagall, que estaba pálida- ha dejado un nuevo mensaje, debajo del primero: «Sus huesos reposarán en la cámara por siempre.»


El profesor Flitwick derramó unas cuantas lágrimas.

¿Quiénes han sido? – preguntó la señora Hooch, que se había sentado en una silla porque las rodillas no la sostenían-¿Qué alumnas?


Ginny Weasley y _____ Potter -dijo la profesora McGonagall.

Brandon notó que Ron y Harry se dejaban caer en silencio y se quedaban agachados sobre el suelo del ropero.

Tendremos que enviar a todos los estudiantes a casa mañana -dijo la profesora McGonagall- Éste es el fin de Hogwarts. Dumbledore siempre dijo…


La puerta de la sala de profesores se abrió bruscamente. Por un momento, Harry estuvo convencido de que era Dumbledore. Pero era Lockhart, y llegaba sonriendo.

Lo lamento…, me quedé dormido…¿Me he perdido algo importante?


No parecía darse cuenta de que los demás profesores lo miraban con una expresión bastante cercana al odio. Snape dio un paso hacia delante.

He aquí el hombre -dijo- El hombre adecuado. El monstruo ha raptado a dos chica, Lockhart. Se la ha llevado a la Cámara de los Secretos. Por fin ha llegado tu oportunidad.


Lockhart palideció.

–Así es, Gilderoy -intervino la profesora Sprout- ¿No decías anoche que sabías dónde estaba la entrada a la Cámara de los Secretos?

Yo…, bueno, yo… -resopló Lockhart.

Sí, ¿y no me dijiste que sabías con seguridad qué era lo que había dentro? – añadió el profesor Flitwick.

¿Yo…? No recuerdo…


Ciertamente, yo sí recuerdo que lamentabas no haber tenido una oportunidad de enfrentarte al monstruo antes de que arrestaran a Hagrid -dijo Snape- ¿No decías que el asunto se había llevado mal, y que deberíamos haberlo dejado todo en tus manos desde el principio?


Lockhart miró los rostros pétreos de sus colegas.

Yo…, yo nunca realmente… Debéis de haberme interpretado mal…


Lo dejaremos todo en tus manos, Gilderoy -dijo la profesora McGonagall- Esta noche será una ocasión excelente para llevarlo a cabo. Nos aseguraremos de que nadie te moleste. Podrás enfrentarte al  monstruo tú mismo. Por fin está en tus manos.



Lockhart miró en torno, desesperado, pero nadie acudió en su auxilio. Ya no resultaba tan atractivo. Le temblaba el labio, y en ausencia de su sonrisa radiante, parecía flojo y debilucho.

Mu-muy bien -dijo- Estaré en mi despacho, pre-preparándome.


Y salió de la sala.

Bien -dijo la profesora McGonagall, resoplando-, eso nos lo quitará de delante. Los Jefes de las Casas deberían ir ahora a informar a los alumnos de lo ocurrido. Decidles que el expreso de Hogwarts los conducirá a sus hogares mañana a primera hora de la mañana. A los demás os ruego que os encarguéis de aseguraros de que no haya ningún alumno fuera de los dormitorios.



Los profesores se levantaron y fueron saliendo de uno en uno.

Aquél fue, seguramente, el peor día de la vida de Harry. Él, Ron, Fred y George se sentaron juntos en un rincón de la sala común de Gryffindor, incapaces de pronunciar palabra. Percy no estaba con ellos. Había enviado una lechuza a sus padres y luego se había encerrado en su dormitorio.

Ninguna tarde había sido tan larga como aquélla, y nunca la torre de Gryffindor había estado tan llena de gente y tan silenciosa a la vez. Cuando faltaba poco para la puesta de sol, Fred y George se fueron a la cama, incapaces de permanecer allí sentados más tiempo.

Ella sabía algo, chicos-dijo Ron, hablando por primera vez desde que entraran en el ropero de la sala de profesores-. Por eso la han raptado. No se trataba de ninguna estupidez sobre Percy; había averiguado algo sobre la Cámara de los Secretos. Debe de ser por eso, porque ella era… -Ron se frotó los ojos frenético-. Quiero decir, que es de sangre limpia. No puede haber otra razón.


_____ es sangre mestiza, el basilisco ya había intentado eliminarla antes...¿pero porque? La primera vez fallo pero volvio por la segunda ronda y tuvo éxito– hablo Harry, con la voz quebrada.


Brandon estaba mudo.



Harry veía el sol, rojo como la sangre, hundirse en el horizonte. Nunca se había sentido tan mal. Si pudiera hacer algo…, cualquier cosa…

Brandon-dijo Ron-, ¿crees que existe alguna posibilidad de que ellas no estén…? Ya sabes a lo que me refiero.–Brandon no supo qué contestar. No creía que pudieran seguir vivas- ¿Saben qué? – añadió Ron- Deberíamos ir a ver a Lockhart para decirle lo que sabemos. Va a intentar entrar en la cámara. Podemos decirle dónde sospechamos que está la entrada y explicarle que lo que hay dentro es un basilisco.

Harry se mostró de acuerdo, porque no se le ocurría nada mejor y quería (o mas bien tenia que) hacer algo. Los demás alumnos de Gryffindor estaban tan tristes, y sentían tanta pena de los Weasley y de Potter, que nadie trató de detenerlos cuando se levantaron, cruzaron la sala y salieron por el agujero del retrato.
Oscurecía mientras se acercaban al despacho de Lockhart. Les dio la impresión de que dentro había gran actividad: podían oír sonido de roces, golpes y pasos apresurados.
Harry llamó. Dentro se hizo un repentino silencio. Luego la puerta se entreabrió y Lockhart asomó un ojo por la rendija. 

¡Ah…! Señor Potter, señor Weasley, señor Queen… -dijo, abriendo la puerta un poco más- En este momento estaba muy ocupado. Si os dais prisa…


Profesor, tenemos información para usted -dijo Brandon-Creemos que le será útil.


Ah…, bueno…, no es muy… -Lockhart parecía encontrarse muy incómodo, a juzgar por el trozo de cara que veían-Quiero decir, bueno, bien.


Abrió la puerta y entraron.

El despacho estaba casi completamente vacío. En el suelo había dos grandes baúles abiertos. Uno contenía túnicas de color verde jade, lila y azul medianoche, dobladas con precipitación; el otro, libros mezclados desordenadamente.
Las fotografías que habían cubierto las paredes estaban ahora guardadas en cajas encima de la mesa.



¿Se va a algún lado? – preguntó Harry.

Esto…, bueno, sí… -admitió Lockhart, arrancando un póster de sí mismo de tamaño natural y comenzando a enrollarlo- Una llamada urgente…, insoslayable…, tengo que marchar…


¿Y mi hermana y ______? – preguntó Ron con voz entrecortada.

Bueno, en cuanto a eso… es ciertamente lamentable -dijo Lockhart, evitando mirarlo a los ojos mientras sacaba un cajón y empezaba a vaciar el contenido en una bolsa- Nadie lo lamenta más. que yo…


¡Usted es el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! – dijo Harry- ¡No puede irse ahora! ¡Con todas las cosas oscuras que están pasando!


Bueno, he de decir que… cuando acepté el empleo… -murmuró Lockhart, amontonando calcetines sobre las túnicas- no constaba nada en el contrato… Yo no esperaba…


¿Quiere decir que va a salir corriendo? – dijo Brandon sin poder creérselo- ¿Después de todo lo que cuenta en sus libros?


Los libros pueden ser mal interpretados -repuso Lockhart con sutileza.

¡Usted los ha escrito! – gritó Harry.

Muchacho -dijo Lockhart, irguiéndose y mirando a Harry con el entrecejo fruncido-, usa el sentido común. No habría vendido mis libros ni la mitad de bien si la gente no se hubiera creído que yo hice todas esas cosas. A nadie le interesa la historia de un mago armenio feo y viejo, aunque librara de los hombres lobo a un pueblo. Habría quedado horrible en la portada. No tenía ningún gusto vistiendo. Y la bruja que echó a la banshee que presagiaba la muerte tenía un labio leporino. Quiero decir…, vamos, que…



¿Así que usted se ha estado llevando la gloria de lo que ha hecho otra gente? – dijo Brandon, que no daba crédito a lo que oía.

Brandon, Brandon-dijo Lockhart, negando con la cabeza-, no es tan simple. Tuve que hacer un gran trabajo. Tuve que encontrar a esas personas, preguntarles cómo lo habían hecho exactamente y encantarlos con el embrujo desmemorizante para que no pudieran recordar nada. Si hay algo que me llena de orgullo son mis embrujos desmemorizantes. Ah…, me ha llevado mucho esfuerzo, Brandon. No todo consiste en firmar libros y fotos publicitarias. Si quieres ser famoso, tienes que estar dispuesto a trabajar duro.


Cerró las tapas de los baúles y les echó la llave.

Veamos -dijo- Creo que eso es todo. Sí. Sólo queda un detalle.


Sacó su varita mágica y se volvió hacia ellos.

Lo lamento profundamente, muchachos, pero ahora os tengo que echar uno de mis embrujos desmemorizantes. No puedo permitir que reveléis a todo el mundo mis secretos. No volvería a vender ni un solo libro…
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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Lun 07 Ene 2019, 5:21 am

hola!!!!!!! ame todos los capítulos!! esta super interesante! amo tu forma de escribir!! ya casi termina la temporada!! siguelaaaaa por favor!!
Jinx


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Carlaa_Morenoo el Miér 09 Ene 2019, 3:02 am

Holaaaa!!

Me ha encantado el capítulo como siempre!
Ay que ya queda poco para que termine la temporada.
espero que la sigas pronto, que quiero leer.
eres una escritora genial :D

Un beso.
Carlaa_Morenoo


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Miér 09 Ene 2019, 7:35 am

Capitulo 15 (parte 2)

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Narrador:






Harry sacó su varita justo a tiempo. Lockhart apenas había alzado la suya cuando Harry gritó:
¡Expelliarmus!
Lockhart salió despedido hacia atrás y cayó sobre uno de los baúles. La varita voló por el aire. Ron la agarro y la tiró por la ventana.
No debería haber permitido que el profesor Snape nos enseñara esto -dijo Brandon malicioso, apartando el baúl a un lado de una patada.

 Lockhart lo miraba, otra vez con aspecto desvalido. Harry lo apuntaba con la varita.


¿Qué queréis que haga yo? – dijo Lockhart con voz débil- No sé dónde está la Cámara de los Secretos. No puedo hacer nada.
Tiene suerte -dijo Harry, obligándole a levantarse a punta de varita- Creo que nosotros sí sabemos dónde está. Y qué es lo que hay dentro. Vamos.
Hicieron salir a Lockhart de su despacho, descendieron por las escaleras más cercanas y fueron por el largo corredor de los mensajes en la pared, hasta la puerta de los aseos de Myrtle la Llorona.
Hicieron pasar a Lockhart delante. 

Myrtle la Llorona estaba sentada sobre la cisterna del último retrete.
¡Ah, eres tú! – dijo ella, al ver a Harry- ¿Qué quieres esta vez?
–Preguntarte cómo moriste -dijo Harry.
El aspecto de Myrtle cambió de repente. Parecía como si nunca hubiera oído una pregunta que la halagara tanto.
¡Oooooooh, fue horrible! – dijo encantada- Sucedió aquí mismo. Morí en este mismo retrete. Lo recuerdo perfectamente. Me había escondido porque Olive Hornby se reía de mis gafas. La puerta estaba cerrada y yo lloraba, y entonces oí que entraba alguien. Decían algo raro. Pienso que debían de estar hablando en una lengua extraña. De cualquier manera, lo que de verdad me llamó la atención es que era un chico el que hablaba. Así que abrí la puerta para decirle que se fuera y utilizara sus aseos, pero entonces… -Myrtle estaba henchida de orgullo, el rostro iluminado- me morí.

¿Cómo? – preguntó Harry.
Ni idea -dijo Myrtle en voz muy baja- Sólo recuerdo haber visto unos grandes ojos amarillos. Todo mi cuerpo quedó como paralizado, y luego me fui flotando… -dirigió a Harry una mirada ensoñadora- Y luego regresé. Estaba decidida a hacerle un embrujo a Olive Hornby. Ah, pero ella estaba arrepentida de haberse reído de mis gafas.
¿Exactamente dónde viste los ojos? – preguntó Brandon, impaciente.
Por ahí -contestó Myrtle, señalando vagamente hacia el lavabo que había enfrente de su retrete.


Harry, Brandon y Ron se acercaron a toda prisa. Lockhart se quedó atrás, con una mirada de profundo terror en el rostro.
Parecía un lavabo normal. Examinaron cada centímetro de su superficie, por dentro y por fuera, incluyendo las cañerías de debajo. Y entonces Harry lo vio: había una diminuta serpiente grabada en un lado de uno de los grifos de cobre.
Ese grifo no ha funcionado nunca -dijo Myrtle con alegría, cuando intentaron accionarlo.
Harry -dijo Ron-, di algo. Algo en lengua pársel.
Pero… -Harry hizo un esfuerzo. Las únicas ocasiones en que había logrado hablar en lengua pársel estaba delante de una verdadera serpiente. Se concentró en la diminuta figura, intentando imaginar que era una serpiente de verdad.

Ábrete -dijo.
Miró a Brandon, que negaba con la cabeza.
Lo has dicho en nuestra lengua -explicó.
Harry volvió a mirar a la serpiente, intentando imaginarse que estaba viva. Al mover la cabeza, la luz de la vela producía la sensación de que la serpiente se movía.
Ábrete -repitió.
Pero ya no había pronunciado palabras, sino que había salido de él un extraño silbido, y de repente el grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse.

El lavabo, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un hombre dentro.

Harry oyó que Ron exhalaba un grito ahogado y levantó la vista. Estaba planeando qué era lo que había que hacer.
Bajaré -dijo.
No podía echarse atrás, ahora que habían encontrado la entrada de la cámara. No podía desistir si existía la más ligera, la más remota posibilidad de que _____ y Ginny estuvieran vivas.
Yo también -dijo Ron.
Hubo una pausa.

¿porque me están mirando así?– cuestiono Brandon, levantando la ceja derecha.

No tienes que bajar Brandon, no nos enojaremos si no quieres– dijo Harry.
Si, no es tu hermana la que esta ahí abajo– agrego Ron, sin rencor.
oigan, es mi mejor amiga y mi nueva amiga la que estan ahi abajo. Claro que bajare.– gruño Brandon.

Hubo otra pausa.

Bien, creo que no os hago falta -dijo Lockhart, con una reminiscencia de su antigua sonrisa- Así que me…


Puso la mano en el pomo de la puerta, pero tanto Ron como Harry y Brandon lo apuntaron con sus varitas.
Usted bajará delante -sonrió Brandon
Con la cara completamente blanca y desprovisto de varita, Lockhart se acercó a la abertura.
Muchachos -dijo con voz débil-, muchachos, ¿de qué va a servir?
Harry le pegó en la espalda con su varita. Lockhart metió las piernas en la tubería.
No creo realmente… -empezó a decir, pero Ron le dio un empujón, y se hundió tubería abajo. Harry se apresuró a seguirlo. Se metió en la tubería y se dejó caer.
No lo hagas Queen– dijo una voz fría, detrás de Brandon cuando estaba apunto de meterse en la tubería.
¿que haces aquí? vuelve a tu sala común ahora, es peligroso estar afuera– dijo Brandon enojado, sin mas no miro atrás. Ya sabia quien era.
¿en serio iras? ¿Potter y Weasley valen mas que Angélica y yo?
No compares por favor, todos son importantes en mi vida. Pero la vida de mis amigas y amigos peligra, no pienso quedarme quieto sin hacer nada.
¿y si no vuelves?– gruño la voz. 

vaya, ¿tan poca confianza me tienes? Estoy herido– se rió Brandon, divertido.
¡Es en serio idiota!
Bebe, todavía te debo una cita desde lo de San Valentin. Tengo una razón para volver– Dijo Brandon, sonriendo de lado. 
Aunque claro la persona detrás de el no lo sabia, ya que Brandon seguía dándole la espalda.
Te odio idiota...cuídate ¿quieres?
Siempre– dicho eso, Brandon se tiro a la tubería.

Era como tirarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Podía ver otras tuberías que surgían como ramas en todas las direcciones, pero ninguna era tan larga como aquella por la que iban, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Calculaba que ya estaban por debajo incluso de las mazmorras del castillo. 

Y entonces, cuando se empezaba a preguntar qué sucedería cuando llegara al final, la tubería tomó una dirección horizontal, y él cayó del extremo del tubo al húmedo suelo de un oscuro túnel de piedra, lo bastante alto para poder estar de pie. 
Debemos encontrarnos a kilómetros de distancia del colegio -dijo Brandon, y su voz resonaba en el negro túnel.



Y debajo del lago, quizá -dijo Ron, afinando la vista para vislumbrar los muros negruzcos y llenos de barro.
Los cuatro intentaron ver en la oscuridad lo que había delante.
Lumos! -ordenó Harry a su varita, y la lucecita se encendió de nuevo- Vamos.

 Sus pasos retumbaban en el húmedo suelo.
El túnel estaba tan oscuro que sólo podían ver a corta distancia. Sus sombras, proyectadas en las húmedas paredes por la luz de la varita, parecían figuras monstruosas.
Recordad -dijo Harry en voz baja, mientras caminaban con cautela-: al menor signo de movimiento, hay que cerrar los ojos inmediatamente.



Pero el túnel estaba tranquilo como una tumba, y el primer sonido inesperado que oyeron fue cuando Ron pisó el cráneo de una rata. 
Harry bajó la varita para alumbrar el suelo y vio que estaba repleto de huesos de pequeños animales. Haciendo un esfuerzo para no imaginarse el aspecto que podría presentar ______ y Ginny si las encontraban, Harry fue marcándoles el camino. Doblaron una oscura curva.
–chicos, ahí hay algo… -dijo Ron con la voz ronca.
Se quedaron quietos, mirando. 

Brandon podía ver tan sólo la silueta de una cosa grande y encorvada que yacía de un lado a otro del túnel. No se movía.

Quizás esté dormido -musitó, volviéndose a mirar a los otros tres. 
La luz iluminó la piel de una serpiente gigantesca, una piel de un verde intenso, ponzoñoso, que yacía atravesada en el suelo del túnel, retorcida y vacía. El animal que había dejado allí su muda debía de medir al menos siete metros.
–¡maldición! – exclamó Brandon con voz débil.
Algo se movió de pronto detrás de ellos. Gilderoy Lockhart se había caído de rodillas.
Levántese -le dijo Ron con brusquedad,apuntando a Lockhart con su varita.



Lockhart se puso de pie, pero se abalanzó sobre Ron y lo derribó al suelo de un golpe.
Harry y Brandon saltaron hacia delante, pero ya era demasiado tarde. Lockhart se incorporaba, jadeando, con la varita de Ron en la mano y su sonrisa esplendorosa de nuevo en la cara.
¡Aquí termina la aventura, muchachos! – dijo-Cogeré un trozo de esta piel y volveré al colegio, diré que era demasiado tarde para salvar a las niñas y que vosotros tres perdisteis el conocimiento al ver sus cuerpos destrozados. ¡Despedíos de vuestras memorias!
Levantó en el aire la varita mágica de Ron, recompuesta con celo, y gritó:
¡Obliviate!


La varita estalló con la fuerza de una pequeña bomba. Harry se cubrió la cabeza con las manos y echó a correr hacia la piel de serpiente, escapando de los grandes trozos de techo que se desplomaban contra el suelo. Enseguida vio que se había quedado aislado y tenía ante si una sólida pared formada por las piedras desprendidas.
–¡Ron! – grito
¿estás bien? ¡Ron!– grito Brandon, al lado de Harry.
¡Estoy aquí! – La voz de Ron llegaba apagada, desde el otro lado de las piedras caídas- Estoy bien. Pero este idiota no. La varita se volvió contra él.
Escucharon un ruido sordo y un fuerte «¡ay!», como si Ron le acabara de dar una patada en la espinilla a Lockhart.

¿Y ahora qué? – dijo la voz de Ron, con desespero- No podemos pasar. Nos levaría una eternidad…



Harry miró al techo del túnel. Habían aparecido en él unas grietas considerables. Nunca había intentado mover por medio de la magia algo tan pesado como todo aquel montón de piedras, y no parecía aquél un buen momento para intentarlo. ¿Y si se derrumbaba todo el túnel?
Hubo otro ruido sordo y otro ¡ay! provenientes del otro lado de la pared. Estaban malgastando el tiempo.
_____ y Ginny ya llevaban horas en la Cámara de los Secretos. Harry sabía que sólo se podía hacer una cosa.
Aguarda aquí -indicó a Ron- Aguarda con Lockhart. Iremos Brandon y yo. Si dentro de una hora no hemos vuelto…
Hubo una pausa muy elocuente.

Intentaré quitar algunas piedras -dijo Ron, que parecía hacer esfuerzos para que su voz sonara segura- Para que puedan… para que puedan cruzar al volver. Y…



¡Hasta dentro de un rato! – dijo Brandon, tratando de dar a su voz temblorosa un tono de confianza.
Y partieron solos cruzando la piel de la serpiente gigante. Enseguida dejaron de oír el distante jadeo de Ron al esforzarse para quitar las piedras. El túnel serpenteaba continuamente. Ambos Gryffindor sentían la incomodidad de cada uno de sus músculos en tensión. Querían llegar al final del túnel y al mismo tiempo les aterrorizaba lo que pudieran encontrar en él. Y entonces, al fin, al doblar sigilosamente otra curva, vio delante de él una gruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos.


¿estamos juntos?– pregunto Harry, mirando a su mejor amigo.

Hasta el final– contesto Brandon, sonriendo de lado.

No se que nos espera del otro lado– suspiro Harry, nervioso.

Hey, sea lo que sea no conoce al dúo dinámico– se rió Brandon, como Snape solia llamarlos.




Harry se acercó a la pared. 
Tenía la garganta muy seca. No tuvo que hacer un gran esfuerzo para imaginarse que aquellas serpientes eran de verdad, porque sus ojos parecían extrañamente vivos.
Tenía que intuir lo que debía hacer. Se aclaró la garganta, y le pareció que los ojos de las serpientes parpadeaban.
–¡Ábrete! – dijo Harry, con un silbido bajo, desmayado.
Las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de éste se deslizaron a los lados hasta quedar ocultas, y Harry con Brandon, temblando de la cabeza a los pies, entraron.
Angelica_Queen


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Jue 10 Ene 2019, 7:42 am

AME EL CAPITULO!!! YA CASI CASI TERMINA LA TEMPORADA!! ¿BRANDON SALE CON ALGUIEN? ¿QUIEN ES? ¡QUIERO SABER! adoro la amistad de Harry y Brandon!! por favor siguela!! amo tu forma de escribir a los personajes y narrar!
¡Saludos Amber!
Jinx


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Carlaa_Morenoo el Jue 10 Ene 2019, 1:25 pm

Sinceramente he amado este capítulo!!
Escribes genial, de verdad, eres muy buena!
¿Quién es la chica que hablo? ¿Alguna novia de Brandon?
Quiero saber quien es!! Me has dejado con la intriga.

Ay que ya queda muy poco para que termine la temporada... pobres Ginny y rayis.

Espero que la sigas pronto, quiero seguir leyendo!!
Un beso! 
Carlaa_Morenoo


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Vie 11 Ene 2019, 7:56 am

Capitulo 16 (parte 1)


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Narrador:







Se hallaban en el extremo de una sala muy grande, apenas iluminada. Altísimas columnas de piedra talladas con serpientes enlazadas se elevaban para sostener un techo que se perdía en la oscuridad, proyectando largas sombras negras sobre la extraña penumbra verdosa que reinaba en la estancia.
Ambos después de darse una mirada, sacaron sus varitas y avanzaron entre las columnas decoradas con serpientes. Sus pasos resonaban en los muros sombríos.
Al llegar al último par de columnas, vieron una estatua, tan alta como la misma cámara, que surgía imponente, adosada al muro del fondo.
–Harry, te presento a Salazar Slytherin– dijo Brandon, sonriendo nervioso.
Harry tuvo que echar atrás la cabeza para poder ver el rostro gigantesco que la coronaba: era un rostro antiguo y simiesco, con una barba larga y fina que le llegaba casi hasta el final de la amplia túnica de mago, donde unos enormes pies de color gris se asentaban sobre el liso suelo. Y entre los pies, boca abajo, vio dos pequeñas figuras con túnica negra y cabellos rojos.
 
¡_____! – susurró Harry, corriendo hacia ella e hincándose de rodillas- ¡_____! ¡No estés muerta! ¡Por favor, no estés muerta! – Dejó la varita a un lado, agarro a su hermana por los hombros y le dio la vuelta. Tenía la cara tan blanca y fría como el mármol, aunque los ojos estaban cerrados, así que no estaba petrificada.- _____, por favor, despierta -susurró Harry.
 
Vamos Ginny, abre los ojos. Eres mas fuerte que esto –dijo Brandon sin esperanza, agitándola. La cabeza de Ginny se movió, inanimada, de un lado a otro.
No despertará, al menos no Ginny -dijo una voz suave.
Brandon se sobre salto y Harry se enderezó de un salto.
Un muchacho alto, de pelo negro, estaba apoyado contra la columna más cercana, mirándole. Tenía los contornos borrosos, como si lo estuvieran mirando a través de un cristal empañado. Pero no había dudas sobre quién era.
 
Tom… ¿Tom Ryddle?
 
Ryddle asintió con la cabeza, sin apartar los ojos del rostro de Harry.
 
¿Qué quieres decir? ¿Por qué no despertará? – dijo Brandon desesperado- ¿Ella no está… no está…?
Todavía está viva -contestó Ryddle-, pero por muy poco tiempo. Por otro lado ______ solo esta inconsciente o tal vez entro en coma ¿Quién sabe?
 
Harry lo miró detenidamente. Tom Ryddle había estudiado en Hogwarts hacía cincuenta años, y sin embargo allí, bajo aquella luz rara, neblinosa y brillante, aparentaba tener dieciséis años, ni un día más.
 
¿Eres un fantasma? – preguntó Harry dubitativo.
 
El es un recuerdo -respondió Brandon, observándolo. 
 
– guardado en un diario durante cincuenta años.– Agrego Ryddle, tranquilamente.
 
Ryddle señaló hacia los gigantescos dedos de los pies de la estatua. Allí se encontraba, abierto, el pequeño diario negro que Harry había hallado en los aseos de Myrtle la Llorona. Durante un segundo, Brandon se preguntó cómo habría llegado hasta allí. Pero tenía asuntos más importantes en los que pensar.
 
Tienes que ayudarnos, Tom -dijo Harry, volviendo a levantar la cabeza de _____-Tenemos que sacarla de aquí. Hay un basilisco… No sabemos dónde está, pero podría llegar en cualquier momento. Por favor, ayúdanos…
 
Ryddle no se movió. Harry, sudando, logró levantar a medias a ______ del suelo, y se inclinó a recoger su varita.
 
Pero la varita ya no estaba.
 
¿Has visto…?


Levantó los ojos. Ryddle seguía mirándolo… y jugueteaba con la varita de Harry entre los dedos.
 
Gracias -dijo Harry, tendiendo la mano para que el muchacho se la devolviera.

Una sonrisa curvó las comisuras de la boca de Ryddle. Siguió mirando a Harry, jugando indolente con la varita.
 
Escucha -dijo Harry con impaciencia. Las rodillas se le doblaban bajo el peso muerto de su hermana- ¡Tenemos que huir! Si aparece el basilisco…
 
No vendrá si no es llamado -dijo Ryddle con toda tranquilidad.
 
Brandon volvió a posar a Ginny en el suelo, incapaz de sostenerla.
 
¿Qué quieres decir? – preguntó molesto- Escúchame, devuelve su varita, podría necesitarla.
 
La sonrisa de Ryddle se hizo más evidente.
 
No la necesitará -repuso.
 
Harry lo miró.
 
¿A qué te refieres, yo no…?


He esperado este momento durante mucho tiempo, Harry 
Potter -dijo Ryddle- Quería verte. Y hablarte. 
 
Mira -dijo Harry, perdiendo la paciencia-, me parece que no lo has entendido: estamos en la Cámara de los Secretos. Ya tendremos tiempo de hablar luego.
 
Vamos a hablar ahora -dijo Ryddle, sin dejar de sonreír, y se guardó en el bolsillo la varita de Harry.
 
Brandon lo miró. Allí sucedía algo muy raro.
 
¿Cómo ha llegado Ginny a este estado? – preguntó, hablando despacio.
 
–Bueno, ésa es una cuestión interesante ¿Brandon Queen, verdad? Si... tenemos que discutir unas cosas luego -dijo Ryddle, con agrado- ¿Dónde estaba? Ah si, Es una larga historia. Supongo que el verdadero motivo por el que Ginny está así es que le abrió el corazón y le reveló todos sus secretos a un extraño invisible. 
 
¿De qué hablas? – dijo Harry.
 
Del diario -respondió Ryddle- De mi diario. La pequeña Ginny ha estado escribiendo en él durante muchos meses, contándome todas sus penas y congojas: que sus hermanos se burlaban de ella, que tenía que venir al colegio con túnica y libros de segunda mano, que… -A Ryddle le brillaron los ojos-… pensaba que el famoso, el bueno, el gran Harry Potter no llegaría nunca a quererla…
 
Mientras hablaba, Ryddle mantenía los ojos fijos en Harry. Había en ellos una mirada casi ávida.
 
Es un fastidio tener que oír las tonterías de una niña de once años -siguió- Pero me armé de paciencia. Le contesté por escrito. Fui comprensivo, fui bondadoso. Ginny, simplemente, me adoraba: Nadie me ha comprendido nunca como tú, Tom… Estoy tan contenta de poder confiar en este diario… Es como tener un amigo que se puede llevar en el bolsillo…
 
Ryddle se rió con una risa potente y fría que parecía ajena. 
 
Si es necesario que yo lo diga, niños, la verdad es que siempre he fascinado a la gente que me ha convenido. Así que Ginny me abrió su alma, y era precisamente su alma lo que yo quería. Me hice cada vez más fuerte alimentándome de sus temores y de sus profundos secretos. Me hice más poderoso, mucho más que la pequeña señorita Weasley. Lo bastante poderoso para empezar a alimentar a la señorita Weasley con algunos de mis propios secretos, para empezar a darle un poco de mi alma…
 
¿Qué quieres decir? – preguntó Harry, con la boca completamente seca.

¿Todavía no lo adivinas, Harry Potter? – dijo sin inmutarse Ryddle- Ginny Weasley abrió la Cámara de los Secretos. Ella retorció el pescuezo a los gallos del colegio y pintarrajeó pavorosos mensajes en las paredes. Ella echó la serpiente de Slytherin contra los cuatro sangre sucia, el gato del squib y  fallo con _____.


No -susurró Brandon, mirando con angustia a Ginny.

Sí -dijo Ryddle con calma- Por supuesto, al principio ella no sabía lo que hacia. Fue muy divertido. Me gustaría que hubieran podido ver las anotaciones que escribía en el diario…Se volvieron mucho más interesantes… Querido Tom -recitó, contemplando las horrorizadas caras de Harry y Brandon-, creo que estoy perdiendo la memoria. He encontrado plumas de gallo en mi túnica y no sé por qué están ahí. Querido Tom, no recuerdo lo que hice la noche de Halloween, pero han atacado a un gato y yo tengo manchas de pintura en la túnica. Querido Tom, Percy me sigue diciendo que estoy pálida y que no parezco yo. Creo que sospecha de mí… Hoy ha habido otro ataque y no sé dónde me encontraba en aquel momento. ¿Qué voy a hacer, Tom? Creo que me estoy volviendo loca. ¡Me parece que soy yo la que ataca a todo el mundo, Tom! 
 
Harry tenía los puños apretados y se clavaba las uñas en las palmas.
 
Le llevó mucho tiempo a esa tonta de Ginny dejar de confiar en su diario -explicó Ryddle- Pero al final sospechó e intentó deshacerse de él. Y entonces apareciste tú, Harry. Tú lo encontraste, y nada podría haberme hecho tan feliz. De todos los que podrían haberlo cogido, fuiste tú, la persona a la que yo tenía más ganas de conocer…


¿Y por qué querías conocerme? – preguntó Harry, la ira lo embargaba y tenía que hacer un gran esfuerzo para mantener firme la voz.

Bueno, verás, Ginny me lo contó todo sobre ti, Harry -dijo Ryddle – Toda tu fascinante historia. – Sus ojos vagaron por la cicatriz en forma de rayo que Harry tenía en la frente, y su expresión se volvió más ávida- Quería averiguar más sobre ti, hablar contigo, conocerte si era posible, así que decidí mostrarte mi famosa captura de ese zopenco, Hagrid, para ganarme tu confianza.
 
Hagrid es mi amigo -dijo Harry, con voz temblorosa- Y tú lo acusaste, ¿no? Creí que habías cometido un error, pero…
 
Ryddle volvió a reírse con su risa sonora, Brandon permanecía mudo analizando detenidamente la situación.
 
Era mi palabra contra la de Hagrid. Bueno, ya se pueden imaginar lo que pensaría el viejo Armando Dippet. Por un lado, Tom Ryddle, pobre pero muy inteligente, sin padres pero muy valeroso, prefecto del colegio, estudiante modelo; por el otro lado, el grandón e idiota de Hagrid, que tenía problemas cada dos por tres, que intentaba criar cachorros de hombre lobo debajo de la cama, que se escapaba al bosque prohibido para luchar con los trols. Pero admito que incluso yo me sorprendí de lo bien que funcionó mi plan. Creía que alguien al fin comprendería que Hagrid no podía ser el heredero de Slytherin. Me había llevado cinco años averiguarlo todo sobre la Cámara de los Secretos y descubrir la entrada oculta… ¡como si Hagrid tuviera la inteligencia o el poder necesarios!
»Sólo el profesor de Transformaciones, Dumbledore, creía en la inocencia de Hagrid. Convenció a Dippet para que retuviera a Hagrid y le enseñara el oficio de guarda. Sí, creo que Dumbledore podría haberlo adivinado. A Dumbledore nunca le gusté tanto como a los otros profesores…
 
Me apuesto mi fortuna a que Dumbledore descubrió tus intenciones -dijo Brandon, sonriendo con arrogancia.

Tienes la sonrisa de tu abuelo ¿lo sabes?, bueno es verdad que Dumbledore me vigiló mucho más después de la expulsión de Hagrid, me fastidió bastante -dijo Ryddle sin darle importancia- Me di cuenta de que no sería prudente volver a abrir la cámara mientras siguiera estudiando en el colegio. Pero no iba a desperdiciar todos los años que había pasado buscándola. Decidí dejar un diario, conservándome en sus páginas con mis dieciséis años de entonces, para que algún día, con un poco de suerte, sirviese de guía para que otro siguiera mis pasos y completara la noble tarea de Salazar Slytherin.


Bueno, pues no la has completado -dijo Harry en tono triunfante- Nadie ha muerto esta vez, ni siquiera el gato. Dentro de unas pocas horas la pócima de mandrágora estará lista y todos los petrificados volverán a la normalidad.


¿No les he dicho todavía -dijo Ryddle con suavidad-que ya no me preocupa matar a los sangre sucia? Desde hace meses mi nuevo objetivo has sido… tú. – Harry lo miró-. Imagina mi disgusto cuando alguien volvió a abrir mi diario, y ya no eras tú quien me escribía, sino Ginny. Ella te vio con el diario y se puso muy nerviosa. ¿Y si averiguabas cómo funcionaba, y el diario te contaba todos sus secretos? ¿Y si, lo que aún era peor, te decía quién había retorcido el pescuezo a los pollos? Así que esa mocosa esperó a que su dormitorio quedara vacío y lo robó. Pero yo ya sabía lo que tenía que hacer. Era evidente que ustedes iban detrás del heredero de Slytherin. Por todo lo que Ginny me había dicho sobre ti Harry, yo sabía que irías al fin del mundo para resolver el misterio… y más si atacaban a uno de tus mejores amigos y tu propia hermana, falle la primera vez con _____, lo admito. En fin, Ginny me había dicho que todo el colegio era un hervidero de rumores porque te habían oído hablar pársel…
»Así que hice que Ginny escribiera en la pared su propia despedida y bajara a esperarte, ______ debió de darse cuenta de la actitud de Ginny porque intento detenerla, pero no pudo. tu hermana luchó y gritó pero Ginny se puso muy pesada, ya casi no le quedaba vida:
había puesto demasiado en el diario, en mí. Lo suficiente para que yo pudiera salir al fin de las páginas. He estado esperándote desde que llegamos. Sabía que vendrías. Tengo muchas preguntas que hacerte, Harry Potter. No te preocupes Brandon, en unos momentos me centro en ti también tengo unas preguntas para ti.

¿Como cuál? – soltó Brandon, con los puños aún apretados.

Bueno, te he dicho que en un momento me centro en ti. Se paciente -dijo Ryddle, sonriendo-entonces Harry, ¿cómo es que un bebé sin un talento mágico extraordinario derrota al mago más grande de todos los tiempos? ¿Cómo escapaste sin más daño que una cicatriz, mientras que lord Voldemort perdió sus poderes?


En aquel momento apareció un extraño brillo rojo en su mirada.
 
¿Por qué te preocupa cómo me libré? – dijo Harry despacio- Voldemort fue posterior a ti.


Voldemort -dijo Ryddle imperturbable- es mi pasado, mi presente y mi futuro…


Sacó del bolsillo la varita de Harry y escribió en el aire con ella tres resplandecientes palabras:

TOM SORVOLO RYDDLE

Luego volvió a agitar la varita, y las letras cambiaron de lugar:

SOY LORD VOLDEMORT

¿Ven? – susurró- Es un nombre que yo ya usaba en Hogwarts, aunque sólo entre mis amigos más íntimos, claro. ¿Creen que iba a usar siempre mi sucio nombre muggle? ¿Yo, que soy descendiente del mismísimo Salazar Slytherin, por parte de mi madre? ¿Conservar yo el nombre de un vulgar muggle que me abandonó antes de que yo naciera, sólo porque se enteró de que su mujer era bruja? No, chicos. Me di un nuevo nombre, un nombre que sabía que un día temerían pronunciar todos los magos, ¡cuando yo llegara a ser el hechicero más grande del mundo!




A Harry pareció bloqueársele el cerebro. Miraba como atontado a Ryddle, al huérfano que se convirtió en el asesino de sus padres, y de otra mucha gente… 
Brandon estaba en una situación igual, no lograba pensar con claridad. Frente el, la razón por la cual su apellido daba miedo. La razón por la cual sus padres sufrieron por miedo.

Al final hizo un esfuerzo por hablar.


No lo eres -dijo Brandon. su voz aparentemente calmada estaba llena de odio.

¿No soy qué? – preguntó Ryddle bruscamente.

No eres el hechicero más grande del mundo -dijo Harry, con la respiración agitada- Lamento decepcionarte pero el mejor mago del mundo es Albus Dumbledore. Todos lo dicen. Ni siquiera cuando eras fuerte te atreviste a apoderarte de Hogwarts. Dumbledore te descubrió cuando estabas en el colegio y todavía le tienes miedo, te escondas donde te escondas.


De la cara de Ryddle había desaparecido la sonrisa, y había ocupado su lugar una mirada de desprecio absoluto.

¡A Dumbledore lo han echado del castillo gracias a mi simple recuerdo! – dijo Ryddle, irritado.

No está tan lejos como crees -replicó Brandon mintiendo, con la intención de asustar a Ryddle.

Ryddle abrió la boca, pero no dijo nada.

Llegaba música de algún lugar. Ryddle se volvió para comprobar que en la cámara no había nadie más. Pero aquella música sonaba cada vez más y más fuerte. Era inquietante, estremecedora, sobrenatural.

Apareció de repente un pájaro carmesí del tamaño de un cisne, que entonaba hacia el techo abovedado su rara música. Tenía una cola dorada y brillante, tan larga como la de un pavo real, y brillantes garras doradas, con las que sujetaba un fardo de harapos.
 
El pájaro se encaminó derecho a Harry, dejó caer el fardo a sus pies y se le posó en el hombro. Cuando plegó las grandes alas, Harry levantó la mirada y vio que tenía un pico dorado afilado y los ojos redondos y brillantes.

El pájaro dejó de cantar y acercó su cuerpo cálido a la mejilla de Harry, sin dejar de mirar fijamente a Ryddle.

Es un fénix -dijo Ryddle, devolviéndole una mirada perspicaz.

¿Fawkes? -musitó Harry, sintiendo la suave presión de las garras doradas.

Quiero uno -murmuro Brandon, el fénix le acaricio la mejilla pero nunca dejo el hombro de Harry. Se puso a mirar el fardo que Fawkes había dejado caer- eso es el Sombrero Seleccionador del colegio.

Así era. Remendado, deshilachado y sucio, el sombrero yacía inmóvil a los pies  de Harry.



Ryddle volvió a reír. Rió tan fuerte que su risa se multiplicó en la oscura cámara.

¡Eso es lo que Dumbledore envía: un pájaro cantor y un sombrero viejo! ¿se sienten más seguros? ¿se sienten a salvo?
Angelica_Queen


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Jinx el Dom 13 Ene 2019, 6:43 am

me encanto! absolutamente me encanto el cap! amo los misterios de tu novela! porfavor siguela pronto! tu forma de escribir es unica!
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Jinx


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Carlaa_Morenoo el Mar 15 Ene 2019, 1:36 am

Por favor siguelaaaa!!
qué poco queda para el final 
Me encanta la novela!
SIGUELA!!!!
Carlaa_Morenoo


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

Mensaje por Angelica_Queen el Miér 16 Ene 2019, 7:20 am

 Capitulo 16 (parte 2)




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Ni Brandon ni Harry respondieron.

A lo que íbamos, Harry -dijo Ryddle, sonriendo todavía con ganas- En dos ocasiones, en tu pasado, en mi futuro, nos hemos encontrado. Han sido dos ocasiones en que no he logrado matarte. ¿Cómo sobreviviste? Cuéntamelo todo. Cuanto más hables -añadió con voz suave-, más tardarás en morir. Eso si, no hables demasiado porque tengo unos asuntos con tu amigo.
 
Nadie sabe por qué perdiste tus poderes al atacarme -dijo bruscamente Harry- Ni ______ y yo lo sabemos. Pero sé por qué no pudiste matarme: porque nuestra madre murió para
salvarme. nuestra vulgar madre de origen muggle -añadió, temblando de rabia-; ella evitó que me mataras. Y yo te he visto de verdad, te vi el año pasado. Eres una ruina. Apenas estás vivo. A esto te ha llevado todo tu poder. Te ocultas. ¡Eres horrible, inmundo!


Ryddle tenía el rostro contorsionado. Forzó una horrible sonrisa.
 
O sea que su madre murió para salvarte. Sí, ése es un potente contra hechizo. Tenía curiosidad, ¿sabes? Porque existe una extraña afinidad entre nosotros, Harry Potter. Incluso tú lo habrás notado. Dejando de lado a tu hermana... Los dos somos de sangre mezclada, los dos huérfanos, los dos criados por muggles. Tal vez somos los dos únicos hablantes de pársel que ha habido en Hogwarts después de Slytherin. Incluso nos parecemos físicamente… Pero, después de todo, sólo fue suerte lo que te salvó de mí. Eso es lo que quería saber.




Brandon permaneció quieto, tenso, aguardando que Ryddle levantara su varita para tener un duelo, sabia que iba a perder pero no pensaba morir sin luchar. Pero Ryddle se limitaba a exagerar más su sonrisa contrahecha.


Ahora, Harry, voy a darte una pequeña lección. Enfrentemos los poderes de lord Voldemort, heredero de Salazar Slytherin, contra el famoso Harry Potter, que tiene de su parte las mejores armas de Dumbledore. Brandon te advierto que si te atreves a intervenir ______ va a acompañar a Ginny.
 
Ryddle dirigió una mirada socarrona a los cuerpos de Ginny y ______ , luego anduvo unos pasos en dirección opuesta. Harry, notando que el miedo se le extendía por las entumecidas piernas, vio que Ryddle se detenía entre las altas columnas y dirigía la mirada al rostro de Slytherin, que se elevaba sobre él en la oscuridad.
 
Ryddle abrió la boca y silbó… pero Harry comprendió lo que decía.

Háblame, Slytherin, el más grande de los Cuatro de Hogwarts.


Harry se volvió hacia la estatua. Fawkes se balanceaba sobre su hombro.
El gigantesco rostro de piedra de la estatua de Slytherin se movió y Brandon vio, horrorizado, que abría la boca, más y más, hasta convertirla en un gran agujero.
Algo se movía dentro de la boca de la estatua. Algo que salía de su interior.
 
Ni se te ocurra intervenir, la vida de mi hermana esta en tus manos–le advirtió Harry a Brandon, que había sacado su varita.

¿Qué se supone que haga?– se rompió Brandon, iba a perder a uno de sus mejores amigos elija lo que elija.

–Lo que el quiere, si muero tal vez te deje ir con _____ y Ginny– murmuro Harry, nervioso.

Voy a intentar darte tiempo distrayendo a Ryddle – dijo Brandon, cerrando sus ojos para alejarse a regañadientes.
 
Harry retrocedió hasta dar de espaldas contra la pared de la cámara y cerró fuertemente los ojos. Sintió que el ala de Fawkes le rozaba el rostro al emprender el vuelo.
 
Una gran mole golpeó contra el suelo de piedra de la cámara, y Harry notó que toda la estancia temblaba. Sabía lo que estaba ocurriendo, podía sentirlo, podía ver sin abrir los ojos la gran serpiente desenroscándose de la boca de Slytherin. Entonces oyó una voz silbante.

Mátalo. Al sangre pura no, al otro.


El basilisco se movía hacia Harry, éste podía oír su pesado cuerpo deslizándose lentamente por el polvoriento suelo. Con los ojos cerrados, Harry comenzó a moverse a ciegas hacia un lado, palpando con las manos el camino. Ryddle reía…

¿Qué quieres de mi?– cuestiono Brandon, sin abrir sus ojos.
Puedes abrirlos, el basilisco no va a por ti– dijo Tom, calmado.
 
Harry tropezó. Cayó contra la piedra y notó el sabor de la sangre. La serpiente se encontraba a un metro escaso de él, y Harry la oía acercarse.
 
mencionaste a mi abuelo antes– señalo Brandon, abriendo sus ojos celestes. Dándole la espalda a Harry y la serpiente.
 
Lo conocí, fue a durmstrang pero en su sexto curso estuvo de intercambio a Hogwarts por un año ¿lo sabias?– pregunto Ryddle, sonriendo.
 
No, nunca lo menciono. Supongo que termino en Slytherin también – bufo molesto.

Eso es lo que todos esperaban, un chico que viene del famoso instituto durmstrang donde se enseñan las artes oscuras, sangre pura…pero sorprendentemente Alexander Queen termino en Ravenclaw –  contaba Ryddle, satisfecho de tener la atención de Brandon– estuvo un año, luego volvió a durmstrang pero en ese año yo me acerqué lo bastante a el, me gane su confianza (no fue algo fácil) y se convirtió en mi aliado. Dime Brandon, ¿heredaste algo de Alex además de sus ojos?
 
Brandon no tuvo la oportunidad de responder porque de repente se oyó un ruido fuerte, como un estallido, justo encima de Harry, y algo pesado lo golpeó con tanta fuerza que lo tiró contra el muro. 

Esperando que la serpiente le hincara los colmillos, oyó más silbidos enloquecidos y algo que azotaba las columnas.

No pudo evitarlo. Brandon se dio la vuelta para encontrarse con la mirada de Harry, quien había abierto los ojos lo suficiente para vislumbrar qué sucedía.

La serpiente, de un verde brillante y gruesa como el tronco de un roble, se había alzado en el aire y su gran cabeza roma zigzagueaba como borracha entre las columnas. Temblando, Harry se preparó a cerrar los ojos en cuanto el  monstruo hiciera ademán de volverse, y entonces vieron qué era lo que había enloquecido a la serpiente.
Fawkes planeaba alrededor de su cabeza, y el basilisco le lanzaba furiosos mordiscos con sus colmillos largos y afilados como sables.
Entonces Fawkes descendió. Su largo pico de oro se hundió en la carne del monstruo y un chorro de sangre negruzca salpicó el suelo. La cola de la serpiente golpeaba muy cerca de Harry, y antes de que pudiera cerrar los párpados, el basilisco se volvió. Harry miró de frente a su cabeza y se dio cuenta de que el fénix lo había picado en los ojos, aquellos grandes y prominentes ojos amarillos. La sangre resbalaba hasta el suelo y la serpiente escupía agonizando.

¡No! -grito Ryddle-¡Deja al pájaro! ¡Deja al pájaro! ¡El chico está detrás de ti! ¡Puedes olerlo! ¡Mátalo!
 
La serpiente ciega se balanceaba desorientada, herida de muerte. Fawkes describía círculos alrededor de su cabeza, silbando su inquietante canción, picando aquí y allá en el morro lleno de escamas del basilisco, mientras brotaba la sangre de sus ojos heridos.

¡No te muevas Brandon! – grito Harry enloquecido- ¡______ cuenta contigo!
 
 
La cola de la serpiente volvió a golpear contra el suelo. Harry se agachó. Un objeto blando le golpeó en la cara.

El basilisco había lanzado en su furia el Sombrero Seleccionador sobre Harry, y éste lo cogió. Era cuanto le quedaba, su última oportunidad. Se lo caló en la cabeza y se echó al suelo antes de que la serpiente sacudiera la cola de nuevo.

Ayúdame…, ayúdame… -pensó Harry, apretando los ojos bajo el sombrero-, ¡ayúdame, por favor!


No hubo una voz que le respondiera. En su lugar, el sombrero encogió, como si una mano invisible lo estrujara.

Algo muy duro y pesado golpeó a Harry en lo alto de la cabeza, dejándolo casi sin sentido. Viendo todavía parpadear estrellas en los ojos, cogió el sombrero para quitárselo y notó que debajo había algo largo y duro.

Se trataba de una espada plateada y brillante, con la empuñadura llena de fulgurantes rubíes del tamaño de huevos.

¡Mata al chico! ¡Deja al pájaro! ¡El chico está detrás de ti! Olfatea… ¡Huélelo!


Perdió un ojo– dijo Brandon, llamando la atención de Tom.

No me sorprende, probablemente yo se lo haya arrancado en mi futuro como una muestra de lealtad hacia mi.


Estas enfermo– escupió Brandon, aterrado.
 
Harry empuñó la espada, dispuesto a defenderse. El basilisco bajó la cabeza, retorció el cuerpo, golpeando contra las columnas, y se volvió para enfrentarse a Harry. Pudo verle las cuencas de los ojos llenas de sangre, y la boca que se abría. Una boca lo bastante grande para tragarlo entero, bordeada de colmillos tan largos como su espada, delgados, brillantes, venenosos…

La bestia arremetió a ciegas. Harry, al esquivarla, dio contra la pared de la cámara. El monstruo arremetió de nuevo, y su lengua bífida azotó un costado de Harry. Entonces levantó la espada con ambas manos.

El basilisco atacó de nuevo, pero esta vez fue directo a Harry, que hincó la espada con todas sus fuerzas, hundiéndola hasta la empuñadura en el velo del paladar de la serpiente.
Pero mientras la cálida sangre le empapaba los brazos, sintió un agudo
 
dolor encima del codo. Un colmillo largo y venenoso se le estaba hundiendo más y más en el brazo, y se partió cuando el monstruo volvió la cabeza a un lado y con un estremecimiento se desplomó en el suelo.

Harry; apoyado en la pared, se dejó resbalar hasta quedar sentado en el suelo. Agarró el colmillo envenenado y se lo arrancó. Pero sabía que ya era demasiado tarde. El veneno había penetrado. La herida le producía un dolor candente que se le extendía lenta pero regularmente por todo el cuerpo. Al extraer el colmillo y ver su propia sangre que le empapaba la túnica, se le nubló la vista. La cámara se disolvió en un remolino de colores apagados.

Una mancha roja pasó a su lado y Harry  oyó un ruido de garras.
-Fawkes -dijo con dificultad- Eres estupendo, Fawkes… -Sintió que el pájaro posaba su hermosa cabeza en el brazo, donde la serpiente lo había herido.

¡tonto, no sabes cuanto te odio!– grito Brandon, apunto de llorar al ver el brazo ensangrentado de Harry.
Estás muerto, Harry Potter -dijo sobre él la voz de Ryddle- Muerto. Hasta el pájaro de Dumbledore lo sabe. ¿Ves lo que hace, Potter? Está llorando.


Harry parpadeó. Sólo un instante vio con claridad la cabeza de Fawkes. Por las brillantes plumas le corrían unas lágrimas gruesas como perlas.
 
Me voy a sentar aquí a esperar que mueras, Harry Potter. Tómate todo el tiempo que quieras. No tengo prisa.
 
No mueras, eres mi mejor amigo…no me hagas esto– hablaba Brandon, entrecortadamente.
 
Habia sacado su varita, intentando cerrar la herida con algún hechizo pero ninguno funcionaba.

Harry cayó en un profundo sopor. Todo le daba vueltas.

Éste es el fin del famoso Harry Potter -dijo la voz distante de Ryddle-. En la Cámara de los Secretos, moribundo en los brazos de su amigo, derrotado al fin por el Señor Tenebroso al que él tan imprudentemente se enfrentó. Volverás con tu querida madre sangre sucia, Harry… Ella compró con su vida doce años de tiempo para ti… pero al final te ha vencido lord Voldemort. Sabías que sucedería. ______ quedara sola, sin su preciado hermano.
 
Si aquello era morirse, pensó Harry, no era tan desagradable. Incluso el dolor se iba…Pero ¿de verdad era aquello la muerte? En lugar de oscurecerse, la cámara se volvía más clara. Harry movió un poco la cabeza, y allí estaba Fawkes, apoyándole todavía la suya en el brazo. Un charquito de lágrimas brillaba en torno a la herida… Sólo que ya no había herida.

Márchate, pájaro -dijo de pronto la voz de Ryddle- Sepárate de él. ¡He dicho que te vayas!


¿Quieres cerrar tu asquerosa boca?– gruño Brandon, llorando. Ginny estaba muriendo, Harry estaba muriendo y ______ aun no abría los ojos.

Ya veo donde esta tu lealtad, eres seguro la vergüenza de tu familia– se burlo Tom.

Lágrimas de fénix… -dijo Brandon en voz baja, contemplando el brazo de Harry- Naturalmente… con poderes curativos…, me había olvidado…


De hecho, lo prefiero así. Solos tú y yo, Harry Potter…, tú y yo…


Levantó la varita.
Entonces, con un batir de alas, Fawkes pasó de nuevo por encima de sus cabezas y dejó caer algo en el regazo de Brandon: el diario.

Lo miraron los tres durante una fracción de segundo, Ryddle con la varita levantada. Luego, sin pensar, sin meditar, como si todo aquel tiempo hubiera esperado para hacerlo, Brandon agarro el colmillo de basilisco del suelo y lo clavó en el cuaderno.

Se oyó un grito largo, horrible, desgarrado. La tinta salió a chorros del diario, vertiéndose sobre las manos de Brandon e inundando el suelo. Ryddle se retorcía, gritando, y entonces…

Desapareció. Se oyó caer al suelo la varita de Harry y luego se hizo el silencio, sólo roto por el goteo de la tinta que aún manaba del diario. El veneno del basilisco había abierto un agujero incandescente en el cuaderno.

Harry se levantó temblando. La cabeza le daba vueltas, como si hubiera recorrido kilómetros con los polvos flu. Recogió la varita y el sombrero y, de un fuerte tirón, extrajo la brillante espada del paladar del basilisco.

La espada…–contemplo Brandon, maravillado.
¿Cómo se te ocurrió hacer eso?–pregunto Harry, aun débil.
Intuición. Iba a matarte, tu estabas moribundo en mis brazos…–se quejo Brandon.
 
Le llegó un débil gemido del fondo de la cámara. Ginny se movía.

Mientras Harry y Brandon corría hacia ella, ______ estaba despierta atendiendo a Ginny.

Ginny profirió un grito estremecido y se echó a llorar en los brazos de _____.

Harry…, ah, Brandon, intenté decíroslo en el desayuno, pero delante de Percy no fui capaz. Era yo, chicos, pero les juro que no quería…. oh______ lo siento tanto… Ryddle me obligaba a hacerlo, se apoderó de mí y… ¿cómo lo han matado? ¿Dónde está Ryddle? Lo último que recuerdo es que salió del diario.


Ha terminado todo bien -dijo Brandon, cogiendo el diario para enseñarle a Ginny el agujero hecho por el colmillo
Ryddle ya no existe. ¡Miren! Ni él ni el basilisco. Vayámonos, Ginny,_____, salgamos…–dijo Harry.

¿Mataron a un basilisco?–pregunto ______, asombrada mientras Harry la ayudaba a pararse.

¿tu me ves con cara de matar a esa cosa?, Harry es el héroe– bufo Brandon sonriendo, ayudando a Ginny.

¡Me van a expulsar! – se lamentó Ginny, incorporándose torpemente con la ayuda de Brandon- Siempre quise estudiar en Hogwarts, desde que vino Bill, y ahora tendré que irme y… ¿qué pensarán mis padres?
 
 
Fawkes los estaba esperando, revoloteando en la entrada de la cámara. Dejaron atrás el cuerpo retorcido e inanimado del basilisco, y a través de la penumbra resonante
 
regresaron al túnel. _____ oyó cerrarse las puertas tras ellos con un suave silbido.
 
¡Ron! – gritó Harry, apresurándose- ¡Ginny y _____ están bien! ¡Las traigo conmigo!

Oyó que Ron daba un grito ahogado de alegría, y al doblar la última curva vieron su cara angustiada que asomaba por el agujero que había logrado abrir en el montón de piedras.

¡Ginny! – Ron sacó un brazo por el agujero para ayudarla a pasar- ¡Estás viva! ¡No me lo puedo creer! ¿Qué ocurrió?


Intentó abrazarla, pero Ginny se apartó, sollozando.
 
Pero estás bien, Ginny -dijo Ron, sonriéndole- Todo ha pasado.


Hola a ti también Ron– dijo _____ sonriendo suavemente, siendo abrazada por Harry.

¡______! Lo lamento, vi a Ginny y me emocione– dijo Ron, apresuradamente dándole un abrazo
 
¿De dónde ha salido ese pájaro?–pregunto ______, fijándose en el por primera vez.

Fawkes había pasado por el agujero después de Brandon.

Es de Dumbledore -dijo Brandon, encogiéndose para pasar.

¿Y cómo has conseguido esa espada? – dijo Ron, mirando con la boca abierta el arma que brillaba en la mano de Harry.

Te lo explicaré cuando salgamos -dijo Harry, mirando a Ginny y _____ de soslayo.

Pero…


Más tarde -insistió Harry.

¿Dónde está Lockhart?–pregunto Brandon, cambiando de tema.

¿trajeron a Lockhart con ustedes?–pregunto _____, arqueando una ceja.

–lo íbamos a sacrificar en el peor de los casos, no se lo digas a Hermione– se burlo Brandon, sonriendo.

Volvió atrás -dijo Ron, sonriendo y señalando con la cabeza hacia el principio del túnel- No está bien. Ya veréis.




Guiados por Fawkes, cuyas alas rojas emitían en la oscuridad reflejos dorados, desanduvieron el camino hasta la tubería. Gilderoy Lockhart estaba allí sentado, tarareando plácidamente.

Ha perdido la memoria -dijo Ron- El embrujo desmemorizante le salió por atras. Le dio a él. No tiene ni idea de quién es, ni de dónde está, ni de quiénes somos. Le dije que se quedara aquí y nos esperara. Es un peligro para sí mismo.


Lockhart los miró a todos afablemente.

Hola -dijo- Qué sitio tan curioso, ¿verdad? ¿Vivís aquí?


No -respondió Ron, mirando a los demás y arqueando las cejas.
 
Harry se inclinó y miró la larga y oscura tubería.

¿Has pensado cómo vamos a subir? – preguntó a Ron.

Ron negó con la cabeza, pero Fawkes ya había pasado delante de Harry y se hallaba revoloteando delante de él. Los ojos redondos del ave brillaban en la oscuridad mientras agitaba sus alas doradas. Harry lo miró, dubitativo.

Parece como si quisiera que te cogieras a él… -dijo Ron, perplejo-. Pero pesas demasiado para que un pájaro te suba.


-Fawkes -aclaró Harry- no es un pájaro normal.–Se volvió inmediatamente a los otros- Vamos a darnos la mano. Ginny, coge la de Ron, Brandon agarra la cintura de Ron, _____ agarra la Lockhart. Profesor Lockhart…
 
Se refiere a usted -aclaró Ron a Lockhart.

agarre la otra mano de Ginny.

Harry se metió la espada y el Sombrero Seleccionador en el cinto. Brandon se aferro incomodo a la cintura de su amigo, Ron se agarró a los bajos de la túnica de Harry, y Harry, a las plumas de la cola de Fawkes, que resultaban curiosamente cálidas al tacto.

Una extraordinaria luminosidad pareció extenderse por todo el cuerpo del ave, y en un segundo se encontraron subiendo por la tubería a toda velocidad. ______ podía oír a Lockhart que decía:

¡Asombroso, asombroso! ¡Parece cosa de magia!
 
El aire helado azotaba el pelo de Harry, y cuando empezaba a disfrutar del paseo, el viaje por la tubería terminó. Los seis fueron saltando al suelo mojado junto a Myrtle la Llorona, y mientras Lockhart se arreglaba el sombrero, el lavabo que ocultaba la tubería volvió a su lugar cerrando la abertura.

Myrtle los miraba con ojos desorbitados.

Estás vivo -dijo a Harry sin comprender.
Pareces muy decepcionada -respondió serio, limpiándose las motas de sangre y de barro que tenía en las gafas.
No, es que… había estado pensando. Si hubieras muerto, aquí serías bienvenido. Te dejaría compartir mi retrete -le dijo Myrtle, ruborizándose de color plata.
 
¡Uf! – dijo Brandon, cuando salieron de los aseos al corredor oscuro y desierto- ¡Harry, creo que le gustas a Myrtle! ¡Ginny, tienes una rival!
 

ya extrañaba tus comentarios fuera de lugar–dijo _____ sonriendo.

¿Adónde vamos? – preguntó Ron, mirando a Ginny con impaciencia.

 Harry señaló hacia delante.

Fawkes iluminaba el camino por el corredor, con su destello de oro. Lo siguieron a grandes zancadas, y en un instante se hallaron ante el despacho de la profesora McGonagall.


Harry golpeo  y abrió la puerta.
Angelica_Queen


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Re: La hermana del niño que sobrevivio

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