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Red Star: El Comienzo (Zayn & Kat)

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Red Star: El Comienzo (Zayn & Kat)

Mensaje por *Magali* el Sáb 07 Jul 2018, 8:16 pm


Ficha de la serie


• Titulo: Red Star
• Autor: Magalí (yo)
• Adaptación: Si. Inspirada en el mundo de Marvel.
• Género: Acción, Romance, Suspenso, Drama.
• Contenido: Alto lenguaje, escenas eróticas, étc. 
• Otras páginas: no
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Re: Red Star: El Comienzo (Zayn & Kat)

Mensaje por *Magali* el Sáb 07 Jul 2018, 8:56 pm

[list="color: rgb(204, 204, 204); background: rgb(247, 247, 247); margin-right: 0px; margin-left: 0px; padding-right: 0px; padding-left: 55px; font-family: Consolas, Menlo, Monaco,"]
[*]
Red Star
"broken girls blossom into warriors"  
Al cumplir los veinticuatro años Yekaterina es salvada de la base secreta de SKY, una fuerza de inteligencia militar terrorista rusa que experimentó y la entrenó, junto con otros niños, con el fin de transformarlos en espías y soldados de combate perfectos. Pero justo cuando cree que puede dejar ese mundo atrás, su pasado vuelve a darle un golpe que no puede ignorar. Ahora Kat busca venganza, pero para hacerlo, deberá desafiar a quienes la ayudaron.

[/list]
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Capítulo 1 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Sáb 07 Jul 2018, 9:12 pm



Un año atrás.
Base secreta en Mezhgorye, República de Bashkortostán, Rusia.
 
Zayn vestido de pies a cabeza con un uniforme kevlar, sudó bajo su casco. Lo peor ya había pasado, su k47 se sentía ligera y caliente bajo sus palmas. No había fallado ni una vez, pero no era algo de lo que podría estar exactamente orgulloso.
Su amplia formación en operaciones militares, le permitió no entrar en pánico cuando escuchó el sonido de un camión acelerando fuera de la base a la cual se había infiltrado junto con su equipo. Aunque rápidamente ordenó que los siguieran, sabía que las posibilidades de atraparlos eran mínimas, y su única preocupación en ese momento eran los rehenes. Si es que eso eran.
—Rowan, dame un punto de ubicación—le ordenó a través del intercomunicador, consciente de que su compañero se encontraba a metros de allí, infiltrándose en el sistema que protegía aquella base a través de su computadora.
A ocho metros, te encontrarás con un cruce, toma el pasadizo izquierdo y este te guiara a los laboratorios—le dijo Rowan
—¿Alguna señal hostil?
No podría decirlo. Las cámaras están dañadas, pasaron por los laboratorios antes de huir.
—Equipo Beta ¿Me copian? —preguntó Zayn cambiando de canal a través de los botones en su traje.
Aquí equipo Beta, estamos al Este de la Base. Acabamos con todos los hostiles que pudimos, pero dos de ellos huyeron—informó una voz a través de su oído.
—¿Alguna señal de rehenes?
Todos hostiles. Los soldados que Manson mencionó, fueron exactamente como los describió. Casi invencibles. Perdí a la mitad de mi equipo tratando de eliminarlos.
Zayn bajo su mirada, su experiencia y entrenamiento le había enseñado a no mortificarse por cada soldado caído en una misión, pero aun así la pena de que todo hubiera sido en vano pinchó en su pecho.
—¿Hay algún sobreviviente? —preguntó esta vez a todos los equipos esparcidos por la base.
Equipo Águila, sin sobrevivientes.
—Equipo Beta, sin sobrevivientes.
Zayn suspiró y volvió a tomar su arma.
—Equipo Alpha, avanzaremos hacia el ultimó laboratorio. Manténganse alertas—comandó Zayn para luego avanzar y sin ningún rechiste, su equipo lo siguió.
Justo como Rowan había indicado, se encontró con un cruce al final del pasillo y luego con una puerta de metal con señalizaciones de cuidado. Dos miembros de su equipo empujaron la puerta para que él pudiera entrar con su arma en alto, pero no se encontró con ninguna amenaza, sino con un gran laboratorio bien iluminado y casi destrozado.
Él avanzó entre las mesas chorreantes de químicos y entonces, se detuvo precipitadamente al visualizar a una chica inconsciente, atada a una camilla de forma vertical. Rápidamente se acercó, pero no pudo tocarla cuando notó que se encontraba en una cabina tubular de vidrio.
—Rowan, hay una sobreviviente en el laboratorio G6. Está encerrada—le informó Zayn con rapidez, preocupado de que tal vez ella no estuviera viva.
Lo encontré, es un sistema computarizado, intentaré acceder a él.
Zayn miró a la chica, que tenía su cabeza gacha y su cabello oscuro ocultando su rostro.
Desconectaron el oxígeno y sus signos vitales son débiles—le informó su compañero.
—La dejaron para morir—pensó Zayn en voz alta mientras se quitaba el casco y dejaba a la vista su rostro bronceado y su corto cabello negro—. ¿Puedes abrirla?
Solo un poco más… y… lo tengo.
Unos segundos después, la cápsula comenzó a subir lentamente y Zayn se apresuró hacia ella, seguro de que no podía herirlo ya que todo su cuerpo se encontraba inmovilizado contra la camilla.
Al levantar su rostro y chequear su pulso, supo que Rowan no se equivocaba, sus latidos eran débiles. Rápidamente tomó su mentón para abrir su boca y comenzó a soplar aire en sus pulmones.
Zayn se sobresaltó cuando la joven chica tosió y se dobló sobre sí misma, no por la acción en sí, sino por el hecho de que ella tenía unos grandes y hermosos ojos azul eléctrico que lo miraron con confusión y miedo.
—Bajen sus armas—ordenó Zayn al verla tan temerosa y vulnerable, los soldados obedecieron.
Кто ты?...  (¿Quén eres?) —preguntó ella en ruso con su cuerpo tembloroso, miro a los soldados a su alrededor con desconfianza.
El ruso de Zayn no era bueno, pero conocía lo suficiente para entender que ella preguntaba quiénes eran.
—Mi nombre es Zayn Malik—le dijo mostrándole sus manos libres y mirándola con calma. Ella aun respiraba irregularmente—. ¿Puedes entender lo que digo? —ella asintió en respuesta—. Trabajamos para la WAM y hemos tomado está base de SKY.
Él la analizó con cuidado, no parecía alguien amenazante, pero él no se fiaba por las apariencias, aunque no podía negar que ella era hermosa, tenía una tersa piel pálida, un rostro en forma de V con ojos grandes y una nariz pequeña. Pero por supuesto no paso por alto las cicatrices de balas que llevaba en su pecho y en sus brazos, descubiertos gracias a que solo llevaba un brasier deportivo y pantalones de algodón. Esto no evito que una extraña sensación lo embargara cuando ella volvió a mirarlo, y él se sorprendió al encontrar agradecimiento en su mirada.
—¿No más SKY? —preguntó con un fuerte acento, incrédula y aliviada.
—No más—le aseguró Zayn—. ¿Tú eres una de sus soldados?
Ella bajo su mirada, absorbiendo aquella noticia conmocionada. Lentamente negó con la cabeza, y su corazón se sintió pleno.
—No más SKY. No más soldado—dijo con una voz suave.
Zayn tuvo un momento de vulnerabilidad, el alivio en su rostro le dijo que aquella chica había sufrido más de lo que imaginaba y sintió la sensación de protegerla. No era una sensación nueva, él siempre había buscado proteger al débil… pero si fue una emoción más fuerte de lo normal.
—¿Puedes decirme tu nombre? —preguntó ignorando aquella extraña emoción.
—Yekaterina—respondió ella de inmediato, él parpadeó
—Está bien ¿Qué te parece si te digo Katherine? —dijo con una sonrisa divertida.
Aun temblorosa y agitada, ella volvió a asentir. Entonces Zayn comenzó a liberarla de sus ataduras.
Katherine miro a aquel hombre, temerosa de confiar en él y al mismo tiempo segura de que podía hacerlo. Pero si era cierto lo que decía, él la había salvado y ella estaba demasiado débil para luchar. Así que lentamente y con el corazón acelerado, tomó su mano y se sorprendió al encontrar seguridad y salvación en su agarre. La salvación que había deseado… toda su vida.
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Capítulo 1 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 07 Jul 2018, 9:22 pm

Un año después.
Nueva York, Estados Unidos.




“—El dolor es necesario para todo. El dolor nos enseña y nos hace fuertes. No olvides Yekaterina, es un mundo cruel y si no te vuelves fuertes, este… te consumirá—recitaba el doctor Nikolai Pávlov en ruso, mientras se paseaba frente a ella.
Katherine sentía que su corazón se aceleraba y se removió bajo los cinturones que aprisionaban su pecho, muñecas, piernas y tobillos, pero sabía que no tenía salida. Nunca tuvo una salida, siempre había sido aprisionada y controlada como una rata de laboratorio por los mismos científicos que ahora la empujaban bajo un enorme aparato negro.
—Hoy demostraste graves signos de debilidad—dijo el doctor, vestido con una pulcra bata de laboratorio y con su cabello castaño prolijamente peinado hacia atrás. Ella miro con nervios hacia sus ojos color grises.
—No puedo matar niños… no puedo—respondió ella en su lengua materna, su cuerpo presentaba una fina capa de sudor porque era consciente del dolor que le esperaba. Había pasado muchas veces bajo aquella máquina, pero cada vez era peor que la anterior.
—Si puedes. Para eso naciste. Tú eres un arma. No dudes, ni por un segundo, que puedes ser algo más que una asesina, Redstar—dijo el doctor, recordándole como ella se había retirado de la misión en la cuál debía matar a los hijos de los grandes jefes de una organización política rusa, solo para enviar un mensaje.
Katherine se agitó cuando los demás científicos bajaron el artefacto negro, y este rodeo su cabeza impidiéndole moverse.
El doctor Pávlov se acercó entonces con un protector bucal en sus manos y le dedico una sonrisa decepcionada que apenas era visible bajo su barba que solo cubría su mentón y su labio superior.
—Esto es una lección que debes aprender. La pena y el afecto son una debilidad… un parásito que arruina tu perfecta estructura—dijo acariciando su negro cabello, Katherine dejo que sus palabras fueran otra cicatriz en su piel, algo que jamás podría borrar.
Entonces él colocó el protector entre sus dientes y se alejó.
Ella quiso gritar, pero se contuvo, no le daría esa satisfacción. Pero no pudo evitar que su respiración se descontrolara al escuchar el chasquido eléctrico que sintió en sus oídos cuando la maquina comenzó a tomar vida.
—Carguen—ordenó el doctor Pávlov.
Por consiguiente, un terrible shock eléctrico golpeo el cerebro de Yekaterina y recorrió todo su cuerpo, paralizándola de dolor. Y una vez más, ella no pudo evitar gritar.”
Katherine despertó repentinamente gracias al grito que su propia boca dejo salir inconscientemente. Cuando se sentó tuvo que mirar a su alrededor con desesperación, para comprobar donde se encontraba.
Su miedo se disipó lentamente al percatarse de que no se encontraba en un laboratorio, sino en el pequeño apartamento en cual vivía y que estaba sobre su cama, no atada en una camilla.
Lentamente apoyó los pies en el suelo frío de madera y controló su respiración. Su cuerpo estaba cubierto en sudor, como aquella vez, y su corazón estaba igual de acelerado. Tomando su cabeza entre las manos, intentó eliminar la sensación del shock en su cabeza, pero las imágenes seguían frescas y el dolor fue demasiado familiar.
Aun podía ver lo que sucedía luego de ser electrocutada durante diez minutos. Recordaba con claridad como la habían encerrado en una cápsula de vidrio irrompible y la habían mantenido aprisionada durante dos meses. Sin posibilidad de moverse o escapar, era alimentada por una intravenosa y solo podía ver como aquellos científicos la estudiaban… esperando a ver cuánto dolor podría aguantar su cuerpo.
Había sido una pesadilla. Una pesadilla que Pávlov había construido para disciplinarla.
Cuando sintió que sus recuerdos iban a un lugar seguro, Katherine sintió que su corazón se calmaba. Tuvo que reimplantarse lo que su psicóloga siempre le decía, que aquellos recuerdos solo eran el pasado y que la realidad era lo único que valía la pena.
Su realidad era diferente. Un sueño en comparación a su pasado. Ahora ella no debía seguir ordenes que no creyera justas, podía elegir donde vivir y que estilo de vida seguir. Era la realidad que Zayn Malik le había ofrecido, luego de que la rescatara de aquella pesadilla.
Su corazón se sentía lleno cuando pensaba en él. Su salvador.
Pero su mente aún no estaba en paz.
Sus pensamientos finalmente fueron interrumpidos por el sonido de su celular. Rápidamente lo tomó y no se sorprendió de ver un número desconocido.
—¿Si? —respondió.
—Hay una nueva misión que requiere de tu ayuda—respondió una voz femenina al otro lado, Katherine no la reconoció, pero ella sabía que la WAM tenía muchas voces que hablaran en su nombre.
—Estaré ahí en diez—aseguró para luego cortar.




 
***
Edificio ZIM, sede de la WAM. Hamburgo, Alemania.




—La bodega ZIM fue atacada hace dos horas, los agentes alemanes requieren de nuestra ayuda para acabar con los usurpadores. Al parecer son asesinos a sueldo, que trabajan para una división Nazi—informó Zayn, vestido con sus pantalones militares negros, y una gruesa pechera por sobre su camiseta oscura. Las múltiples pistolas y cuchillos que guardaba en esta no eran visibles del todo y aun así se denotaba que se encontraba armado hasta los dientes.
Katherine medio sonrió mientras abrochaba el cinturón en el asiento de la aeronave, verlo tomar su porte serio y autoritario le entretenía, considerando que ya lo conocía muy bien y sabía que tan poco serio podía llegar a ser en los momentos correctos.
—Este equipo de ataque está siendo liderado por Leo Koch—dijo tecleando en el holograma táctil que desprendía el artefacto en su mano. En cuestión de segundos la imagen de un hombre calvo y ojos negros apareció en el holograma—. Este hombre solía ser un espía que trabajaba para la WAM. Sus habilidades son buenas, no lo subestimen.
—¿Qué es lo que buscan? —preguntó un soldado.
—Hasta ahora, están intentando ingresar a las computadoras y a la información de la WAM—dijo Zayn dejando caer el artefacto en las manos del soldado, con convicción en sus ojos, caminó a lo largo de la aeronave—. Aterrizaremos en menos de diez minutos y seguiremos el plan de ataque antes dicho. Todos tienen su papel para evitar que estos desgraciados metan sus narices donde no les incumbe. ¿Hay alguno que no sepa su papel?
—¡No, señor! —respondieron todos al unísono
—Perfecto entonces que sea rápido y eficaz, me gustaría volver a casa a tiempo para mirar el partido de los Nicks—concluyó con una expresión satisfecha y calmada.
—No sabía que te gustara el baloncesto—le dijo Katherine una vez que él se sentó junto a ella y todos a su alrededor comenzaron a revisar su armamento.
—No me gusta el baloncesto, solo me gustan los Nicks—respondió con una sonrisa divertida
Vestida con su traje de tela elástica, Katherine acomodó el pequeño audífono en su oído y afirmó la coleta que ataba su cabello castaño oscuro, casi negro. Zayn evitó mirar hacia sus pechos, cuando se percató de que el cierre de su traje estaba bajo.
—Hace tiempo no te veía Kat—dijo recordando que su último contacto había sido hace dos semanas atrás cuando ambos habían cumplido otra misión juntos. Recientemente, esa era la única forma de dar con ella.
Instantáneamente supo que eso era su culpa. Zayn no solía tener problemas con las mujeres, pero Kat no era ni por asomo el tipo de mujer con las que él tenía experiencia y aun así no podía evitar sentir una pequeña atracción por aquella rusa de ojos azules.
Pero no podía ser más que una atracción secreta. Porque para él, Kat era un enigma con heridas y problemas casi comparables a los suyos. Era callada y a momentos fría. Pero él no podía culparla, sabía que su vida había sido difícil y jamás intentó presionarla a nada. Sabía que lo último que ella necesitaba, era a un hombre con sus propios traumas del pasado.
Sin embargo, la respetaba y la admiraba lo suficiente para no desear arruinar aquella pequeña relación de amistad que tenían. Aunque no era ideal, él podría conformarse.
—Estuve algo entretenida. Fui a esa cafetería que me recomendaste y tenías razón, sirven unos mocas deliciosos—comentó ella tomando su pistola y revisando su calibre.
Él sonrió, algo que adoraba además de su voz suave, era el pronunciado acento ruso que siempre arrastraba en las palabras. Pero su sonrisa se borró poco a poco cuando la miró detenidamente. Una vez más llevaba una mirada cansada y oscuras ojeras bajo sus ojos azules.
—¿Son los mokas los que te mantienen despierta? —comentó él mirándola con seriedad. Katherine lo miro, planeando mentir, pero en cuanto se topó con ese par de ojos miel supo que él ya lo sospechaba.
—Pesadillas. No siempre puedo evitarla—comentó, conteniendo un suspiro.
—¿Sigues yendo a las sesiones de terapia? —le preguntó. Ella asintió—. Me preocupas Kat, te ves más cansada que antes.
—Estoy bien—mintió ella
—Tal vez necesitas cambiar de profesión—le dijo él notando como sus ágiles manos revisaban su arma—. Debo admitir que me sorprendiste cuando aceptaste trabajar como un agente de la WAM. Creí que tal vez te gustaría cambiar de entorno… algo más tranquilo.
Katherine no supo cómo explicarlo porque ella misma aún estaba sorprendida de sí misma al haber aceptado trabajar para la agencia de inteligencia mundial, WAM (Worldwide Agency of Military Intelligence and International Espionage), pero dentro de sí sabía que era porque no tenía otro lugar al cual acudir. Había nacido y crecido dentro de la base secreta de SKY y el mundo exterior aún era algo que Katherine descubría en el día a día. Solo conocía un mundo y ese estaba repleto de adrenalina, peligro y dolor. Y es todo lo que ella misma era también.
“Tú eres un arma. No dudes, ni por un segundo, que puedes ser algo más que una asesina”
Un escalofrío recorrió su espalda al recordar las palabras de Pávlov.
—¿Qué otra cosa podría hacer? —respondió, revisando su arma, tratando de no lucir tan afectada—. ¿Servir cafés en Starbucks? ¿Volverme una profesora de kínder? Esa no soy yo.
—Buen punto—dijo él pensativo—. Podrías ser una modelo o tal vez la chica linda que dice el clima—bromeó.
—No creo que funcione—admitió, una vez más sin darse cuenta que Zayn le había hecho un cumplido. El comandante suspiró—. Además, la WAM me salvo… lo menos que puedo hacer es pagarles con mi servicio.
—No le debes nada a nadie, Kat—respondió él con dureza.
—Aun así, pertenezco a este entorno—dijo, mirándolo una vez más—. Necesito mantenerme ocupada, si no lo estoy… los recuerdos se vuelven insoportables.
Él hizo una mueca y la miró con comprensión, cuando el piloto anunció que estaban a unos metros del objetivo, Zayn supo que la conversación se había terminado. Pero antes de ponerse de pie, se decidió a decir lo que pensaba.
—Kat, sabes que puedes contar conmigo ¿Verdad? —dijo algo inseguro. Katherine se sorprendió porque jamás lo había visto nervioso, hasta ese momento en que la miro.
—Claro.
Él asintió y luego se puso de pie, listo para dar las ordenes antes de entrar.
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Capítulo 1 (Parte 3):

Mensaje por *Magali* el Sáb 07 Jul 2018, 9:35 pm

Los planes de Zayn casi siempre eran impecables, como si él pudiera prever cualquier movimiento que él enemigo hacía, pero Katherine también sabía que nada era predecible.
Por eso cuando se dirigió a las escaleras para adentrarse en la sala de computación y se encontró con cuatro enemigos armados, supo que los números de Zayn eran incorrectos. Aun así, logró esquivar los disparos al rodar por el suelo y esconderse detrás de uno de los escritorios.
Usando sus dos pistolas, derribo a dos de ellos y luego subiéndose de un salto sobre el escritorio se lanzó sobre el tercero. Lo que no podía evitar fue que el ultimo la tomará por detrás y rodeará su cuello. Sin embargo, se lo quitó de encima rápidamente cuando empujó la pared con ambas piernas y los dos volaron por el suelo. En un parpadeó, tomó su cuchillo y lo clavo en su cuello cuando este intentó ponerse de pie.
—Agente Katherine—llamo Zayn por el intercomunicador.
—Sala de computadoras, libre. Creo que Koch está encerrado en una de las oficinas—informó por el micrófono en su muñeca.
—Espera a que lleguemos—ordenó
Peor Katherine no era conocida por saber esperar y sin dudarlo caminó hacía la oficina y pateo la puerta tres veces hasta que esta se abrió. Por supuesto, primero se corrió a un costado cuando unos disparos atravesaron la puerta.
En un parpadeó ella se deslizo en el suelo, topándose con el hombre del arma y lo derribo pateando sus piernas. Robando su metralleta, la uso para matarlo y luego la levantó, apuntando hacía el hombre calvo que dejo de teclear en la computadora y levanto sus manos.
—No te muevas—dijo entre dientes.
—Ah—suspiro él con una sonrisa—. No voy a ser tan estúpido para desafiarte… Redstar.
Ella palideció y tomó el arma con las dos manos.
—¿Qué dijiste?
Koch lanzo una risa y luego coloco un dedo en su frente.
—Memoria fotográfica—dijo con una sonrisa satisfecha—. No puedo evitarlo. Toda la información que atine a captar aún está aquí.
—Entonces tendré que eliminar la evidencia—dijo apuntando hacia su cabeza
—¿Crees que es lo que quieres? —dijo él rápidamente, deteniéndola de disparar—. ¿No te gustaría saber que más descubrí de ti? Como tu verdadero nombre… Yekaterina Kuznetsova.
Ella sintió que su corazón daba un vuelco.
—Hija de Seriozha Kuznetsov y Elena Volkóva—continuó él para luego reír—. Te ves sorprendida, camarada. ¿A caso no sabes las cosas que la WAM esconde?
—¿Cómo puedes saberlo? —dijo Katherine
—Te lo dije, todo está en los archivos.
—Mientes.
—Parece que te han mentido, Yekaterina.
Él sonrió… aquella falsa sonrisa, le recordó a la sonrisa del doctor Pávlov.
“Tus padres somos nosotros, Redstar. SKY es toda la educación que requieres”
Kat sintió que todo se derrumbaba. Ella había buscado el verdadero nombre de sus padres durante meses, pero todo lo que había obtenido de la WAM eran negativas, gracias a que SKY había eliminado los archivos de su vida.
“La pena y el afecto son una debilidad… un parásito que arruina tu perfecta estructura”
—Mírate, solo pasaste a ser el peón de otra gran organización—dijo el alemán escupiendo cada palabra.
“Tú eres un arma”
—¡No! —grito ella apretando el gatillo y finalmente perforando el cráneo de Koch.


***


—Katherine, responde. Estamos subiendo—dijo Zayn mientras subía las escaleras de dos en dos.
En cuanto llego a la sala de computación, su corazón latía con acelerada preocupación al ver la sangre y los cuerpos en el suelo.
—¿Katherine? —intentó una vez más, pero no obtuvo respuesta.
Su equipo inspeccionó alrededor, y entonces él se acercó hacia una de las oficinas. Con su arma en alto notó que la puerta había sido forzada y con un movimiento de cabeza le indicó a su equipo que la abriera.
—Uno… dos…
Pero antes de que pudiera llegar a tres, la puerta se abrió y Katherine, con su traje salpicado en sangre y su cabello enmarañado, se mostró.
—¿Qué sucedió? —dijo él aliviado, pero al mismo tiempo aireado de ver el cuerpo de Koch en el suelo—. Te dije que nos esperarás.
—Descargo toda la información—dijo lanzando un pendrive que el tomo al vuelo—. Ya no hay peligro.
—Koch servía de interrogación, no debiste haberlo matado—dijo uno de los soldados quitándose el casco.
—Él intentó matarme—respondió Katherine con frialdad
—¿Estás herida? —le preguntó Zayn, mirándola extrañado su rostro tenso e ilegible.
—No—fue lo único que dijo, para luego pasar de él.
Zayn la siguió con la mirada, convencido de que algo más la tenía perturbada. Pero ya tendría tiempo de chequearla, primero debía llevar ese pendrive a un lugar seguro.
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Capítulo 2 (Parte 1):

Mensaje por *Magali* el Dom 08 Jul 2018, 5:01 pm


Earthpro, sede de la WAM. Nueva York, Estados Unidos.


—Estás pensativa—dijo Zayn dejando su bandeja de comida junto a ella. Como Katherine, él aun llevaba sus pantalones militares y una camiseta negra.
Era una extraña costumbre que el equipo de Zayn almorzara en la cafetería del Earthpro, el edificio que pertenecía a la WAM. Ella generalmente evitaba esa costumbre, pero esa tarde mientras volvían de Alemania, Zayn le había preguntado personalmente que los acompañará y ella no pudo negarse.
—¿Alguna duda sobre la misión? —preguntó mientras acaparaba la silla junto a ella.
—No, solo…—ella se detuvo, tal vez él podía ayudarla a aclarar sus pensamientos.
—¿Solo? —insistió él con una ceja levantaba
Kat miro a su alrededor. Había otros oficiales que ella no conocía comiendo en la punta de la larga mesa, pero estaban siendo lo suficientemente ruidosos y se encontraban a una distancia considerables para que no pudieran escucharlos. Una vez que estuvo segura de que nade podría oírla, volvió su mirada a Zayn.
—Me preguntaba, ¿Qué información salvamos de aquel lugar? —preguntó en un susurro
—No estoy seguro—admitió el pensativo—. Sammuel dijo que, en aquella sede, los alemanes procesaban información confidencial sobre las Fuerzas Especiales—reveló también en un susurro y luego comenzó a armar la hamburguesa en su bandeja mientras hablaba—. Ya sabes, bases, nombres…
—Expedientes—termino ella, él asintió.
—Si—Zayn se detuvo un momento, notando que ella bajaba su mirada pensativa a su comida—. ¿Por qué preguntas?
—Solo es curiosidad.
Él entrecerró sus ojos por un momento.
—Hay algo que no quieres decirme.
Ella negó lentamente, empujando las palabras que Koch había dicho en un lugar recóndito en su mente. La única ventaja que había ganado con SKY, es que sabía cómo mentir… pero Zayn parecía ver a través de ella con esos calculadores ojos dorados.
—¿Qué sucedió en aquella oficina con Koch? —preguntó Zayn de pronto, muy serio. Ella controlo sus expresiones corporales y estiro el brazo para tomar su vaso de agua y entonces se dio cuenta que no quería ocultarle nada.
Desde su liberación, él era la única persona en la cual confiaba.
—Koch dijo algo que sigue repitiéndose en mi mente—dejo salir mientras veía el agua en su vaso..
—¿Qué es lo que dijo?
Ella volvió a mirarlo a los ojos, preguntándose si era seguro confiar en él. Una parte de si lo hacía completamente, pero la parte desconfiada que SKY había formado, dudo.
Entonces al mirar sus rasgos definidos, la atractiva barba que cubría su mandíbula y las asombrosas largas pestañas que coronaban sus ojos, Kat sintió cosquillas en el estómago y en consecuencia… se sintió en desventaja. Quería decirle todo lo que sospechaba, pero sabía que era más bien por el sentimiento que tenía hacia él y no podía dejar que eso la distrajera.
Además, ella no quería confesar que había asesinado a Koch en un arranque de histeria y que no había podido tener control sobre sí.
—Dijo algo sobre eliminar a las Fuerzas Especiales que detenían a las fuerzas nazis. Ya sabes, Heil Hitler y todo eso—dijo dejando su vaso de vuelta en la bandeja. Le devolvió la mirada, con una calma bien fingida, lo suficiente para que él sonriera divertido otra vez y dejara la seriedad a un lado. Kat sintió cierta culpabilidad de mentirle, pero otra vez, fue otro sentimiento que enterró profundamente.
—Claro, si me dieran una moneda por cada vez que eh escuchado a un idiota con madera de revolucionario decir que acabara con la WAM, sería millonario—dijo Zayn sin borrar su sonrisa. Kat pensó que su sonrisa era encantadora, pero no paso por alto sus palabras.
—¿Crees que la WAM es invencible? —preguntó ella cuidadosamente mientras cortaba su carne.
—No, nada es invencible, sobretodo la WAM. Creo que por eso gente como tú y como yo terminamos trabajando para ellos.
—¿A qué te refieres?
—La WAM tiene una firme estructura de leyes que buscan proteger al débil y la paz entre nosotros, pero… es una estructura que podría romperse fácilmente… y es por eso que estamos aquí. Es nuestro trabajo cuidar de esa estructura, resguardar la paz y la libertad de las personas—explicó él, convencido de cada palabra. A Katherine le gusto escuchar aquello, de pronto, la tensión de su cuerpo fue demasiado incomoda y se relajó con un suspiro.
—Me agrada escuchar eso—confesó devolviéndole la sonrisa.
—Gracias, es lo que Lena siempre dice.
Tan rápido como la tensión se había ido volvió junto con una amargura que Katherine no pudo identificar. No era algo que hubiera experimentado antes. Fue una sensación muy similar al despreció, que surgió en el momento en que él dijo aquel nombre.
—¿Lena? —repitió, de pronto se movió en su lugar, incomoda—. ¿Es tu novia? —preguntó tratando de no dejar que ese despreció fuera muy obvio.
Zayn medio sonrió, claramente notando su reacción.
—No—su expresión se relajó poco a poco y su tono expreso cierto afecto—. Lena fue mi entrenadora cuando ingrese a la WAM, me enseño todo lo que hoy en día me hace quién soy.
—Oh—dijo Kat, aún más confundida de que el despreció hubiera desaparecido de repente—. Parece que la aprecias mucho.
—Lo hago. La admiro y le debo mucho, también—admitió él—. Te agradaría. También es rusa ¿sabes? —le comentó él dándole un amistoso codazo.
—¿Lo es?
Zayn la miro divertido.
—¿Qué? ¿Creías que eras la única soviética en mi vida? —bromeó y para su sorpresa, ella se sonrojo.
En aquella hora en que ellos tardaron en terminar su comida, Zayn le contó un poco más sobre la mujer que le salvo la vida en muchas misiones y lo entreno desde que ingreso a la WAM a los veintitrés años. Tres años después y ahora él era uno de los mejores espías de élite.
Katherine lo escucho con interés, realmente le gustaba escucharlo hablar, él tenía una extraña mezcla de acentos. Sabía que él había vivido gran parte de su vida en Inglaterra, pero había algo en su forma de enmarcar sus últimas palabras, más allá del acento inglés.
—¿Por qué no te quedaste en Inglaterra? —le preguntó, demasiado intrigada.
—Me gusta América—confesó, ninguno de los dos se dio cuenta de que no habían tocado su comida.
—¿Te sientes más cómodo aquí que en tu ciudad materna?
Zayn la estudio por un segundo, era la primera vez que compartía información tan deliberadamente, pero había algo en ella le impedía detenerse. Esa inocencia, aun luego de tantos meses, seguía vigente en sus ojos azules. Justo como la primera vez que la había visto.
—Londres no es mi cuidad materna. Yo nací en Palestina.
Katherine parpadeó sorprendida.
—¿Eres árabe?
—Sí, creo que la barba y mi tono de piel me delatan ¿No crees? —dijo señalando la hermosa piel bronceada de sus brazos.
—Creo que es fascinante—dijo para luego dejar salir una risa.
Zayn se detuvo un segundo para mirarla. Aquella sonrisa fue como un puñetazo y una caricia al mismo tiempo, porque esa… era la primera vez que la oía reír.
—¿Qué? ¿Por qué te ríes? —preguntó él
—Nada es solo que, si alguien me hubiera dicho un año atrás, que terminaría sentada en la mesa de cafetería de un agencia de inteligencia militar y compartiría una conversación con un simpático árabe… probablemente creería que está loco.
Zayn sonrió también y se llenó con el melódico sonido de su risa.
—¿Entonces crees que soy simpático? Creo que es el único cumplido que me has dicho
—Lo siento—dijo ella aun con una sonrisa mientras sus mejillas se teñían de rojo al darse cuenta de que esa era la sonrisa más auténtica que había tenido en su vida.
—Está bien, me alegra saber que te agrado… jamila—dijo Zayn, susurrando está última palabra.
—¿Jamila? ¿Qué es eso? —preguntó Katherine
—Es mi cumplido hacia ti. Es la palabra árabe para… agradable—mintió.
Al verla sonreír agradecida, Zayn decidió que tal vez otro día le confesaría lo que realmente significaba. Justo ahora, en ese momento… solo quería admirarla en silencio.
***
Esa misma noche, Katherine dio vueltas en su cama hasta que se hicieron las dos de la madrugada. No podía dormir porque las palabras de Koch aún se repetían en su mente y también porque sabía que si cerraba los ojos probablemente tendría otra pesadilla.
Redstar.
Era lo que seguía en su mente mientras bajaba la mirada a la enorme estrella roja de cinco puntas tatuada en su antebrazo derecho. La estrella soviética y la razón por la que jamás usaba camisetas de mangas cortas en público.
Era un apodo y un distintivo con el cual el doctor Pávlov había decidido marcarla.
Apartando la vista del tatuaje, Katherine se puso de pie y salió de su cuarto y paso por el comedor hacía la cocina. Su departamento era pequeño y ella estaba segura de que podría tener uno más grande y en un lugar más apropiado si lo deseara, o al menos eso es lo que Sammuel Manson—el director de las Fuerzas Especiales de la WAM—le había asegurado. Pero ella no deseaba algo grande, a pesar de que los espacios pequeños la ponían nerviosa, rara vez se quedaba en su apartamento mucho tiempo.
Estaba a mitad de su pensamiento, volviendo a su encuentro con Koch, cuando escucho un sonido junto a la cocina. Supo de ante mano de que se trataba. Sus vecinos, eran una feliz pareja con un niño de diez años. La madre se quedaba en casa y el padre trabajaba como albañil. Katherine ni siquiera tuvo que investigarlos, solo bastaba quedarse en silencio a altas horas de la noche para escuchar sus gritos y sus peleas. Generalmente siempre era por dinero y sabía que a pesar de que el esposo llevaba el dinero, también era él quién más lo gastaba en el bar y, en algunas ocasiones, en droga.
Katherine suspiro sentada en la barra de su cocina, por supuesto tenía otros pasatiempos además de espiar accidentalmente a sus vecinos. También le gustaba trotar por las mañanas alrededor de su cuadra, desayunar en cafeterías, comer en resto bares y luego caminar por la ciudad de Nueva York. A pesar de todo ese movimiento de personas, Kat encontraba algo encantador en aquella gran ciudad. Tal vez porque tenía la posibilidad de ver como todas las personas a su alrededor parecían preocupados en sus propios problemas.
Claro, los únicos días en la cual interrumpía su rutina era cuando la WAM solicitaba sus servicios y a lo largo del año eso solo había sucedido solo unas cinco veces. Pero lo que si no podía evadir las horas de terapia que la agencia le obligaba a cumplir, aunque aún le costaba expresar en palabras lo que sentía, la terapia ya no era una obligación sino un respiro.
Pero no habría suficiente terapia que pudiera calmar a su mente en ese momento. No luego de la duda que Koch había implantado y ahora solo crecía.
“¿A caso no sabes las cosas que la WAM esconde?”
“Hija de Seriozha Kuznetsov y Elena Volkóva”
Otro brusco golpe en la pared de sus vecinos la distrajo, pero no tardo en meditar las palabras de Koch. ¿Podría ser que el hombre dijera la verdad? Pero esa pregunta se contesta con otra más compleja, ¿Por qué mentiría?
“Tus padres somos nosotros, Redstar. SKY es toda la educación que requieres”
“La pena y el afecto son una debilidad… un parásito que arruina tu perfecta estructura”
Era lo que el doctor Pávlov le había dicho desde que tuvo conciencia. Y era gracias a él que no se había preocupado mucho en preguntarse sobre sus padres.
Pero eso era antes. Y Katherine tuvo que recordarse que ya no era aquella chica, que ahora tenía oportunidades… la oportunidad de saber la verdad.
Y es lo que buscaría.


Última edición por *Magali* el Dom 29 Jul 2018, 12:45 am, editado 1 vez
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Capítulo 2 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Dom 08 Jul 2018, 8:19 pm

—Katherine.
Sammuel Manson miro con curiosidad a la delgada chica de pie en medio de su amplia oficina. Vestida completamente de negro, ella dejo de mirar la gran vista de la ciudad que mostraba su ventana para mirarlo a él.
Sammuel era de la misma altura que ella, tenía unos redondos ojos verdes, cabello castaño corto y una piel morena característica de su ascendencia cubana. A diferencia de otros directores y oficiales de la WAM, ella jamás había visto a Sam usando algo más que no fueran pantalones militares verdes y una ajustada camiseta negra que marcaba su cuerpo bien conservado, aunque algo hinchado en el abdomen. En consecuencia, de aquel porte duro, él hombre de cuarenta años, siempre parecía listo para una pelea.
—No esperaba verte hoy—dijo atravesando toda la amplitud de su oficina de piso blanco brillante. Aparte de los cuadros de artes colgados en las paredes y el escritorio de madera de ébano, la gran oficina tenía un enorme espacio desperdiciado.
—Necesito hablar contigo, Manson—dijo estrechando su mano.
—De acuerdo ¿Quieres sentarte? —dijo colocando una mano en su espalda y guiándola a uno de los tres asientos frente a su escritorio oscuro.
Ella lo hizo, analizando de más el ordenado escritorio que solo tenía una computadora, una hoja en blanco y una fila de lápices negros.
—¿De qué quieres hablar conmigo? —preguntó él luego de notar que ella parecía algo distante.
—En la última misión a la que me enviaste, dijiste que Koch y su gente querían robar información.
—Así es.
—¿Qué clase de información?
—¿Zayn no te lo dijo? —dijo extrañado.
—Lo hizo. Pero me gustaría que me dijeras… lo que encontraron en aquel pendrive—ni su tono ni su mirado vacilaron cuando lo miraron y Sammuel rápidamente entendió aquel cambio.
—Viste algo de tu expediente, antes de retirar el pendrive ¿No es así? —dijo Sam cruzando sus dedos sobre el escritorio, ella no se dejó intimidar por aquella mirada autoritaria. Dios sabía cuántas veces ella se había enfrentado a ese tipo de personas.
—¿Cómo podría? Mi expediente fue destruido por SKY. Es lo que me dijiste—dijo devolviéndole la mirada.
Él hombre suspiro y se reclinó hacia adelante, para luego mirarla con comprensión.
—¿Sabes lo que es el comité de Estados?
—No.
—Básicamente, es un grupo de personas que atan una soga a mi cuello y la tensan cuando creen necesario—explicó él mientras se ponía de pie y paseaba frente al enorme ventanal—. Ellos financian las misiones, las armas y básicamente todo este edificio. Yo presentó un problema frente a ellos y ellos deciden si deben aprobar que mi equipo lo resuelva.
—¿Una fuerza que controla otra fuerza? —dijo ella meditando sus palabras.
—Exacto. Las cosas son complicadas, Katherine. Desearía poder decirte que todo lo que eh hecho a lo largo de mi vida como director de la WAM fue honorable y hecho por mis decisiones. Pero no es así.
Katherine bajo su mirada, comprendiendo a donde se dirigía.
—Quieres decir que este comité le ordeno que me ocultaran información de mi vida—fue más una declaración que una pregunta
Sammuel la miro sobre sus hombros, a pesar de toda esa rigidez, ella pudo notar una gota de cansancio en sus ojos y no hizo falta que respondiera.
—Mis habilidades les parecieron muy convenientes cuando cumplía sus misiones ¿Ahora soy una amenaza, Sam?
—Katherine—dijo con un tono bien calculado, como la de alguien que no deseaba detonar una bomba—. Eh discutido este tema con el comité durante meses, créeme cuando te digo que estoy haciendo lo mejor que puedo. Sé que estás enfadada, pero llegaremos a una solución y podrás saber todo lo que quieras. Pero por ahora… solo tienes que tener paciencia.
Katherine lo miro con decepción.
—Lamento si no tomo tu palabra, Sam. Ya eh confiado en hombres con poder antes, y aprendí de mis errores.
Sammuel volvió a llamarla, pero Katherine ya había salido de su oficina, dando un portazo. Él cerro sus ojos previniendo que lo que pasaría a continuación, no sería nada bueno y no tuvo más remedio que tomar él teléfono y llamar a la única persona que podría hacer algo para detenerla.
—Zayn… tenemos un asunto.
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Capítulo 3 (Parte 1):

Mensaje por *Magali* el Dom 08 Jul 2018, 8:23 pm


A Katherine le había tomado unos minutos sacar todo el dinero que la WAM depositaba cada mes desde hace un año, en su cuenta bancaria. Al volver a su edificio, armo un bolso con sus cosas y todas las armas que poseía.
Estaba a la mitad de terminar con su equipaje, cuando los golpes en la pared de su cocina comenzaron otra vez.
Esta vez, Katherine decidió que haría algo al respecto. Sin pensarlo dos veces, salió de su apartamento y golpeó en la puerta de sus vecinos.
—¿Qué demonios quieres? —fueron las primeras palabras que la recibieron luego de que un hombre robusto y del doble de su tamaño abriera la puerta.
Cuando miro más allá de él, notó que la esposa se encontraba en el suelo y a lo lejos, en la habitación de su hijo, se escuchaban sollozos.
—¿Señora? ¿Está bien? —preguntó Katherine con calma.
La mujer menuda entonces levanto su mirada y en su rostro se marcó aún más el hinchado moretón en su ojo. Katherine cerro sus puños, puestos que este no era el único moretón ni el más reciente que la mujer tenía.
—No te metas. Ella está bien—le ladró el hombre haciendo el amago de cerrar la puerta, pero entonces algo lo detuvo. Su rostro hosco y grasoso enrojeció en irritación cuando notó que la chica había colocado un pie en medio de la puerta y el marco—. ¿Qué no oyes? ¡Lárgate de…!
El hombre no pudo terminar la oración cuando un fuerte golpe en su pecho lo dejo sin aire y lo hizo tambalearse hacia atrás. Antes de que pudiera procesar el hecho de que aquella chiquilla lo hubiera golpeado, ella lo derribo con un movimiento rápido de sus pies.
Él hombre cayó inconsciente cuando lo golpeo detrás de la nuca con su codo y la mujer lanzo un grito ahogado.
Katherine se enderezó lentamente y la miro. Está la miro aterrada y comenzó a retroceder cuando la vio meterse la mano en el bolsillo de la chaqueta negra.
—Tienes el tiempo suficiente para largarte de aquí antes de que despierte—le dijo Katherine acercándose, la mujer ya no pudo retroceder debido a la pared en su espalda.
Sin más preámbulo, Katherine se puso de cuclillas y le entrego el fajo de billetes que había sacado de su chaqueta. La mujer abrió los ojos confundida y conmocionada cuando ese fajo termino en sus manos.
Katherine desvió su mirada un momento al cuarto donde el pequeño niño de diez años se asomaba y la miraba con miedo. Aquel sentimiento de vulnerabilidad y horror le fue demasiado familiar.
—¿Por qué? —preguntó la mujer una vez que Katherine comenzó a caminar hacia la puerta. Ella se detuvo y la miro sobre sus hombros.
—Porque sé lo que se siente ser un peón.
***
De vuelta en su apartamento, Katherine guardo lo necesario dentro de un gran bolso azul y estaba cerrándolo cuando sintió un escalofrío en su espalda y escucho una apenas audible respiración a sus espaldas. Rápidamente colocó la mano en su pistolera y apunto hacia el intruso.
—¿Vas a algún lugar, Kat? —Zayn Malik levantó ambas manos en señal de rendición. Katherine notó que él llevaba sus propias pistoleras atadas al muslo, pero no parecía intencionado a tomarlas. Aun así, ella no bajo el arma.
—¿Cómo entraste? —dijo mirándolo con desconfianza.
—Súper espía ¿Recuerdas? —dijo mirándola con curiosidad, ella entrecerró sus ojos—. Está bien, le dije a la casera que era tu novio y me dio una copia de la llave. Necesitas mudarte a un lugar más seguro.
—Sam te envió—declaró ella, pasando por alto su sonrisa coqueta. Esta vez no se permitiría distracciones.
—Sí, no quiso decirme porque, pero tenía miedo de que fueras a hacer algo de lo que podrías arrepentirte—él bajo la mirada hacia el bolso—. Y al parecer tiene razón. ¿Por qué estas huyendo, Kat?
—Yo no estoy huyendo—dijo enmarcando cada palabra, acercándose un paso, ahora estaba lo suficientemente cerca para que la pistola rozara la frente de Zayn. Pero este no se mostró nervioso, sino que levantó una ceja hacia ella.
—No, solo estás apuntando un arma a mi cerebro. Asumiré que estás delirando o me mentiste y en realidad eres una doble agente.
—Yo no mentí. Los únicos que siguen mintiendo son ustedes.
—¿Nosotros?
Katherine intentó buscar algo que pudiera darle un indicio de que Zayn solo fingía. Pero no encontró nada, él se veía claramente confundido y ella temió que tal vez su habilidad de estudiar a las personas se había debilitado o Zayn era muy buen actor.
—La WAM se niega a dejar que vea mis expedientes y buscar a mis padres. Mis verdaderos padres—soltó, con sus brazos extendidos aun sosteniendo el arma firmemente hacia su cabeza.
—SKY borró todos los archivos de su programa—dijo Zayn con el ceño fruncido.
—Eso es lo que me dijeron a mí también—ella volvió a estudiarlo, Zayn estaba desconcertado. Rara vez lo habían tomado con la guardia baja y esa parecía ser una excepción.
—Eso explica porque sigue apuntando esa 9mm a mi cerebro—en ningún momento él dejo caer sus manos. Entonces la miro a los ojos, una vez más sacando a relucir su porte serio—. Kat, yo no lo sabía. Te lo juro
—¿Por qué habría de creerte? ¿Tu trabajas para ellos?
—Y tú también lo haces… lo hacías. De haberlo sabido habría extraído esos archivos yo mismo.
Katherine sopeso sus opciones, hasta ese momento su plan había sido encontrar esos archivos por sí sola, pero en ese preciso instante se dio cuenta que no sabía dónde comenzar.
—¿Sabes dónde guardan la información?
—¿Qué planeas? —dijo él entrecerrando sus ojos. Katherine apoyo el arma en su frente con una expresión amenazadora.
—No estoy jugando, Zayn. Necesito saber dónde los tienen.
—Yo tampoco estoy jugando Kat—él suspiro, bajando su mirada parecía sopesar sus opciones—. Me necesitas—sentenció finalmente.
—Yo no…
—Puedo guiarte hasta la base informática, pero no podrás atravesarla sin mí. Está custodiada las veinticuatro horas del día y morirías antes de acercarte a la entrada.
Katherine sabía que él no mentía, aun así, lo miro con recelo.
—¿Por qué habrías de ayudarme?
—Es una cuestión de moralidad. La WAM se equivoca contigo, y estoy dispuesto a disolver esa injusticia. Además, estás apuntando un arma hacia mi cabeza. Por cierto ¿Podrías bajarla? Los dos sabemos que no podría detenerte, aunque quisiera.
—Sí podrías detenerme.
—Lo sé. Pero no quiero hacerlo.
Ella se lamio el labio pensativamente y cuando él bajo su mirada hacia estos, aquella aura de intensidad volvió a aparecer. Rodeándolos como una atracción palpable que debilito las piernas de Kat.
Sacudiendo su cabeza, enfrió sus ideas una vez más y supo entonces que Zayn tenía razón, no podría hacerlo sola, así que lentamente bajo el arma, pero estaba lista si él intentaba cambiar de opinión.
—La WAM podría despedirte por hacer esto—le recordó. Él asintió.
—Sí, fue lo primero que pensé. Pero ellos no pueden culparme si no tienen pruebas.
—¿Y cómo planeas hacer eso?
—Conozco a alguien que es capaz de volvernos… invisibles.
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Capítulo 3 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Miér 11 Jul 2018, 12:32 am

—Sabes que no estoy… en el campo, yo no combato cuerpo a cuerpo, es un suicidio. No soy un soldado, no tengo músculos, solo mi cerebro. No entiendo porque estamos haciendo esto. No, corrijo, no entiendo porque tengo que hacer esto—James Rowan tartamudeo mientras acomodaba sus grandes gafas en su nariz. Somnoliento y nervioso, sus rizos rubios estaban despeinado y solo vestía un par de vaqueros con un sweater.
—Porque eres mi mejor amigo, y ya te dije que no vas a combatir, solo tienes que evitar que yo muera—le dijo Zayn. Rozando su hombro, James era mucho más bajo que su amigo y tuvo que levantar un poco su cabeza para mirarlo con sus rasgados ojos verdes repletos de conmoción y negativa.
—¡¿Por qué siempre estas al borde de la muerte?! ¡Aun cuando estas fuera de servicio! ¡Eres un maniaco suicida y yo no voy a ayudarte a que mueras o peor, nos despidan a ambos! —grito exasperado, volviendo a apretar los botones del ascensor, pero Zayn aparto sus manos del control de un manotazo.
—Rowan, escúchame—dijo tomándolo por los hombros—. ¿Alguna vez te eh dejado atrás?
James volvió a acomodar sus gafas y bufó.
—No.
—Es cierto, no. Siempre cuido tu espalda, desde que ingresaste a la milicia a los diecinueve años. ¿Recuerdas cómo te llamaban los soldados?
—“El friki flacucho”—recordó con amargura.
—¿Y recuerdas lo que yo hacía con cualquiera que te llamara así?
—Les pateabas el trasero.
—Exacto ¿Sabes por qué? —Zayn no le dio tiempo a responder—. Porque yo supe, incluso antes de conocerte que, siendo un súper genio, tenías más que cualquier soldado de músculos grandes y por eso insistí en que vinieras conmigo cuando me reclutaron en la WAM, porque aún creo eres capaz de grandes cosas, James. Ahora dime ¿Vas a venir conmigo y ser ese súper genio que encuentra una salida aun cuando todo se ve perdido, o volverás a tu departamento para ver estúpidas películas aburrida con tu gato?
Rowan lo miro con los ojos brillantes, absorbiendo cada palabra con deleite.
—Zayn, hermano—dijo respirando hondo—. Siempre sabes que decir.
—Lo sé, entonces… ¿Vienes?
—Ni por todo el dinero del mundo—contestó con una sonrisa insuficiente. Cuando las puertas del ascensor volvieron a abrirse, él volvió a marcar el número de su piso—Eres tentador, pero prefiero conservar mi trabajo y no volverme un fugitivo, muchas gracias.
—¿Están listos?
James entonces miro lo que las puertas abiertas del ascensor le mostraron. Recordó a la perfección a aquella chica, pero en ese momento fue como si la viera por primera vez. Tenía su oscuro cabello atado en una coleta, dejando su hermoso rostro libre de defectos a la vista, era tan alta como Zayn aun cuando llevaba botas planas y vestía unos pantalones negros elásticos que se ajustaban a sus largas piernas, y una chaqueta que marcaba la curva de su cintura a la perfección.
Finalmente, Rowan acomodó sus lentes para mirar sus enormes y cautivantes ojos azules, y sonrió.
—Estamos listos—dijo saliendo del ascensor rápidamente.
Zayn levantó una ceja hacia él.
—Creí que no querías hacerlo.
—¿Qué? ¿De qué hablas? Claro que quiero ayudar a Yekaterina—Rowan tomo su mano y la estrecho, agitándola exageradamente—. Me da mucho gusto por fin conocerte. Quiero decir, te eh visto varias veces, ya sabes, en las misiones a través de mi computadora… pero tu jamás me has visto. Mi nombre es James Rowan. Y déjame decir, que eres… wow. Eh leído todo sobre tus habilidades. Asombroso, eres asombrosa.
—Gracias—dijo Katherine mirándolo extrañada y halagada—. ¿Cómo has leído sobre mis habilidades?
—Oh, en cuanto llegaste y ya sabes, los científicos y todos esos entrenadores comenzaron a estudiarte, hicieron muy bueno reportes sobre ti y pues es fácil ingresar a esos archivos. Eres realmente única. Sistema inmunológico anormalmente superior, auto sanación, la resistencia de diez hombres, experta en artes marciales, puntería casi perfecta e incluso tus células envejecen con más lentitud que las de un humano común—dijo Rowan, todo en un respiro mientras continuaba agitando su mano.
Katherine entonces miro sobre él hacia Zayn, que negó con una sonrisa divertida y se encogió de hombros, indicándole que aquella actitud no era una sorpresa.
—Rowan, creo que ella necesitara su mano—le dijo Zayn dándole una palmada en el hombro y devolviendo a la realidad.
—Oh, sí, sí, si—dijo soltando su mano finalmente, pero aun mirándola con un brillo de admiración—. Por supuesto. Lo siento, es que…
—Lo entendimos James, eres su fan número uno. Tenemos que irnos—dijo empujándolo hacia la salida.
—¿Si pudiste entrar a mis archivos de habilidades, crees que puedas hacer lo mismo con mis expedientes? —le preguntó Katherine una vez que se subieron al auto.
—Wow, incluso tu acento se escucha mejor en persona—dijo Rowan con su mirada soñadora.
—Rowan, no te vuelvas un acosador—le advirtió Zayn mientras conducía.
—Lo siento, lo siento. Yo, si… supongo que podría ingresar. Es decir, siempre eh tenido autorización a los archivos de la WAM, pero sé cómo acceder.
—¿En serio? —dijo Katherine ilusionada.
—Claro, solo debo decodificar el sistema operativo, reescribir los códigos y…
—Rowan, solo di sí o no—volvió a interrumpir Zayn.
—Sí, si es en serio—se corrigió el rubio.
—¿Y sobre hacernos invisibles? —mencionó Katherine
—O eso es muy sencillo, solo es cuestión de…
—En español, por favor—lo interrumpió Zayn.
—Digamos… que solo necesito un apagón y un bucle.


***


Cuando el apagón sucedió, usando pañuelos oscuros para cubrir la mitad de su rostro, Zayn y Katherine noquearon a los dos guardias en la entrada y abrieron las puertas usando las tarjetas de acceso. En cuanto las puertas se abrieron, Zayn disparo hacia el guardia que resguardaba dentro y Katherine saltó hacia el tablero donde dos hombres controlaban las cámaras frente a las computadoras. En cuestión de segundos, los dos terminaron tumbados en el suelo.
—Esperen, creí que no matarían a nadie—dijo Rowan acercándose a las computadoras.
—Son anestésicos—dijo Zayn.
—No golpee a matar—dijo Katherine junto a él. Rowan expandió los ojos.
—¿Puedes golpear a matar?
—Conozco veinticinco tácticas para detener un corazón sin usar nada más que mis manos—le informó ella con una mirada seria. Rowan la miro y luego dirigió su mirada a la computadora.
—De acuerdo, ahora me asuste
—¿Cuántos tiempos tenemos para que la Central se dé cuenta que usas imágenes grabadas? —preguntó Zayn.
—Diez minutos, tal vez quince—dijo Rowan luego de que la luz regresara y las cámaras volvieran a funcionar. El rubio tecleo con rapidez y un minuto después gruño—. No puedo ingresar a la red por está computadora, necesito ir con Madre.
—¿Qué dices? ¿Quién es Madre?
—Me refiero a la computadora donde opera el IPS, si ingreso por esta podré meter el malware y…
—¡Rowan, resúmelo! —le bramó Zayn.
—¡Necesito ir al séptimo piso, es donde está Madre!
—Bien—Zayn lo tomó por el brazo y lo dirigió al ascensor, pero se detuvo cuando Katherine se mantuvo afuera—¿Qué haces?
—Tomaré las escaleras—respondió retrocediendo.
—No es momento de calentarse, tenemos menos de ocho minutos.
Ella negó, con sus ojos azules oscurecidos.
—Los cubriré, consigue la información—dijo para luego voltear y correr hacia las escaleras.
—¿Qué demonios? —dijo Rowan—. ¿Si sabe que son muchos pisos no?
—Si tú hubieras pasado dos meses encerrado en una capsula de vidrio laminado, también tendrías claustrofobia—dijo Zayn, volviendo al día en que la había encontrado. Pálida, ojerosa, cubierta en sudor y temblorosa, Katherine había sido tratada como un animal de prueba y seguramente, por mucho tiempo creyó que jamás saldría de ahí.
Él cerró los ojos ante la idea de ella tratando de escapar, desesperada por salir. Si sus dudas de ayudarla habían flaqueado, ahora desaparecían por completo. Por eso, no le costó ni un parpadeo disparar hacia los guardias dentro de aquella enorme sala informática.
—Tienes cinco minutos—le indicó Zayn una vez que Rowan estuvo frente a la enorme pantalla holográfica y táctil que se hallaba en el medio del lugar.
—Odio trabajar bajo presión—se quejó el rubio
Le tomo dos minutos corromper el sistema y uno para encontrar los archivos de Yekaterina.
—Vaya—dijo Rowan a medida que abría los documentos para descargarlos—. Ella nació en Moscú.
—Solo descárgala, lo que hay ahí no es de nuestra incumbencia.
—Mierda—dijo el rubio bajándose el pañuelo de la boca y acomodando sus lentes, para luego mirar a su amigo con preocupación—. ¿Estás seguro de eso? —preguntó, amplificando un video para que pudiera verlo.
—Esto va a enfurecerla mucho—dijo Zayn mientras veía a la mujer encubierta que comenzaba a disparar dentro de un hospital.
—Está adjunto con una identidad, Zayn—le advirtió Rowan, seleccionando un pequeño icono y expandiéndolo. Él icono mostro la fotografía de una mujer que lucía de la misma edad que ellos, pero junto a está figuró una edad demasiado avanzada para ser posible.
Zayn palideció. Reconocía aquel rostro, aquellos ojos verdes que había visto casi cada día durante dos años, aquella boca de labios rellenos que le había dado consejos, órdenes y enseñanzas. Era la mujer a la cuál le debía todo su conocimiento.
—Lena…—susurro ahogadamente.
—Katherine está a un piso de distancia—dijo Rowan.
—Bórrala—dijo Zayn, cuando este no respondió, lo miro con severidad—. Rowan, borra a Lena de su expediente.
—Pero…
—¡Ahora! —exigió.
James suspiro resignado, muy seguro de que aquello sería un acto que tendría consecuencias. Finalmente, al borrar a Lena, Katherine se asomó, apenas jadeante y con una fina capa de sudor en su frente.
—¿Lo tienes? —le preguntó acercándose a él
—Lo tengo—dijo James entregándole en pendrive y volviéndose a subir el cubre boca para ocultar su culpabilidad mientras Katherine tomaba el objeto y lo miraba con gratitud.
Entonces ella hizo lo impensable, se inclinó y besó sus mejillas.
—Gracias James—dijo con su pronunciado acento que hizo que Rowan enrojeciera.
—Es hora de irnos. Ya habrán notado que estamos invadiendo, no tardarán en llegar—dijo Zayn caminando hacia el ascensor.
Aun cuando lograron salir sin otro percance, Zayn no podía sentirse contento. Rara vez la culpabilidad lo consumía, pero esa vez era diferente. Sabía que Kat merecía saber la verdad, pero también sabía que la verdad podría devastarla y en consecuencia… devastar todo a su paso.
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Capítulo 4 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Miér 11 Jul 2018, 12:52 am




Staten Island, Nueva York.


Dos días después, Zayn se encontraba con la mirada perdida en un punto muerto de su sala. Su casa se sintió más vacía de lo común. Estaba acostumbrado a la calma y de alguna forma había logrado usar ese silencio para meditar sus siguientes misiones. Pero esa noche solo podía pensar en Katherine y su mirada esperanzada.
Cerrando sus ojos con frustración se recriminar por no escuchar a Manson. El hombre no era perfecto, lo había visto equivocarse, pero ese número era muy escaso comparado al número de veces en la cuales tenía razón. Y esa no era la excepción. Ahora por culpa de su testarudez, tenía un gran secreto que guardar. Uno que podría peligrar la vida de su antigua mentora y al mismo tiempo, herir a Katherine, de tal manera que tal vez jamás volvería a mirarlo a los ojos otra vez.
Zayn salió de la profunda piscina de sus preocupaciones cuando el timbre sonó. Él frunció el ceño, él no recibía visitas usualmente, menos luego de las diez de la noche. Así que, en su camino hacia la puerta, tomo el arma oculta debajo de su mesita ratona junto a esta. Pero al mirar a través de la mirilla, la sangre bajo de su cabeza y bombeo rápido en su corazón.
Cuando vio a Katherine de pie en su pórtico, con una bolsa en sus manos, las preguntas comenzaron a formularse por sí solas; ¿Lo había descubierto? ¿Estaba enfadada? No lucía enfadada.
Zayn se gruño a sí mismo y escondió el arma detrás de su espalda antes de abrir la puerta. Para su total alivio, Katherine le dedico una pequeña sonrisa al verlo.
—Hola, camarada—saludó ella con su fuerte acento ruso y vestida, como era usual, completamente de negro. Solo que eso no era lo usual. Zayn trato de no verse demasiado afectado al notar que sus pechos se encontraban bien resaltados por un ceñido top de tela cruzado con tiras de cuero.
Lo cierto es que se veía más sensual de lo que la había visto jamás, incluso llevaba algo de brillo en sus labios y su pelo oscuro caía como una cascada sobre sus hombros, enmarcando su hermoso rostro y sus redondos ojos azules.
—Kat—dijo él casi sin aliento, tomando lo mejor de sí para no volver a bajar la mirada de su rostro—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabías donde vivía?
—Rowan me lo dijo—dijo ella con inocencia, para luego levanta la bolsa que llevaba en la mano—. Pensé en que podríamos tomar algo.
—¿Ahora?
—Si—Katherine suspiro y bajo la bolsa apenada—. Lo siento, sé que es tarde, pero… lo siento, no debía haber venido.
—No, no, no—Zayn la detuvo antes de que pudiera dar un paso—. Solo estoy sorprendido, por supuesto que quiero tomar algo contigo. Adelante.
Ella le dedico una tímida sonrisa antes de adentrarse. Zayn se giró para cerrar la puerta y antes de que pudiera notarlo escondió el arma dentro de un jarrón.
—Pasa a la sala, traeré dos copas—dijo Zayn dirigiéndose a la cocina, de pronto se dio cuenta de que solo llevaba un par de bermudas militares y una camiseta blanca.
Al volver a la sala con dos copas, se encontró con que Katherine estaba sentada en su sofá gris, esperándolo con una pequeña sonrisa. Él volvió a sentir ese cosquilleo que siempre sentía en el estómago al verla sonreír, pero este comenzó a descender a sus partes mientras volvía a bajar la mirada a sus pechos.
Sacudiendo la cabeza se acercó y tomó asiento junto a ella, mientras Katherine sacaba una botella de vino blanco y la dejaba en su mesita de café.
—No quiero que tomes esto a mal—dijo mientras la veía servir el vino en las dos copas—, realmente me da gusto verte aquí, pero… aún estoy sorprendido.
—No deberías culpar a Rowan por decirme donde vivías, creo que yo fui la excepción a su regla de confidencialidad… creo que le gusto—dijo extendiéndole una de las copas
—¿Gustarle? Está obsesionado—respondió divertido—. Pero no lo culpo—dijo para luego darle un sorbo al delicioso vino mientras pasaba lentamente su mirada sobre ella. Katherine se sonrojo en respuesta—. Asumo… que te hartaste de los restaurantes.
—De hecho, creo que me harte de la soledad—dijo ella jugando con su copa y bajando su mirada—. Hoy, más que nunca.
—¿Tiene algo que ver con tus expedientes? —preguntó él, volviendo a su anterior preocupación y culpabilidad.
—Si. Yo… espere encontrar algo que pudiera decirme algo más sobre mi misma. Pero solo agregue dos fantasmas en mi vida—dijo con un suspiro, dejando la copa en la mesa.
—Lo siento, Kat—él quiso estirar su mano para tomar la suya, pero por alguna razón, su cuerpo no respondió.
—Sí, yo también—dijo mientras lo evaluaba con su mirada.
Zayn sintió que sus dedos temblaron involuntariamente y la copa en sus manos cayó al suelo, manchando su alfombra color borgoña.
—¿Q-que? —dijo él conmocionado, mientras todo su cuerpo comenzaba a adormecerse.
—El mundo de los experimentos y las drogas son un mundo—comentó ella como si nada estuviera fuera de lo común y Zayn comenzó a entenderlo. Había caído perfectamente en su trampa—. Quiero decir, un suero es lo que me dio mis habilidades… y otro suero es lo que te está quitando tus habilidades motrices en este momento—finalmente, ella lo miro con sus grandes ojos azules y empujándolo ligeramente por el hombro, él no pudo hacer nada cuando su cuerpo cayó contra el respaldo del sofá.
—Katherine…—susurro Zayn, hablar requería de todo su esfuerzo—. No…
—¿Qué esperabas que pasará? —dijo ella poniéndose de pie—. ¿Qué te agradecería y nos volveríamos íntimos amigos? —inclinándose en el sofá, sus ojos teñidos en desprecio estuvieron a centímetros de su rostro— ¿Creíste que no me enteraría lo que tú y Rowan hicieron? Las paredes de ese lugar eran delgadas y yo no soy estúpida—masculló, para luego enderezarse de nuevo, tomando el teléfono celular que se encontraba sobre la mesita—. Por suerte, Rowan pudo ingresar al sistema dañado de la WAM y recuperar… todo mi archivo esta vez.
—¿Qué… hiciste? —dijo Zayn tratando de luchar contra aquella droga e intentando mover su cuerpo.
—No lo mate, si eso te preguntas. Él coopero cuando puse un arma en su cabeza—ella sonrió amargamente—. Los cobardes son siempre los primeros en mentir. Pude haberlo visto venir de él, pero tu supusiste una gran decepción.
Los dedos de Katherine se movieron con rapidez sobre el celular
—Sabía que los dos habían ocultado algo, pero no estaba segura… hasta que lo encontré—con otro movimiento de sus dedos sobre el pequeño aparato holográfico, Katherine logro que el televisor se encendiera y Zayn solo pudo expandir los ojos.
El televisor mostraba un video, de una chica encapuchada adentrándose en un enorme hospital y disparando hacia las personas en el escritorio de la entrada, para luego hacer su camino hacia los ascensores. Ni por un segundo, la chica fallo un tiro y en ciertos recuadros, la sangre salpicaba hacia la cámara.
—Esto es lo que viste anoche ¿Verdad? Supongo que no lo entendiste a la primera, yo te lo explicaré—Katherine coloco un aparato plateado, del tamaño de una monea, detrás del celular de Zayn y lo miro. Zayn gruño por lo bajo gracias al enorme esfuerzo que hacía por moverse—. Aquella mujer que ves disparar a todos los que se cruzan a su paso, es Lena Parker. Pero ya la conocías ¿No? Por eso le dijiste a Rowan que borrara la información sobre ella.
—Kat…
—Estoy hablando—los ojos azules de Katherine estaban brillantes cuando dirigió su mirada al televisor—. Si hubieras leído el archivo, sabrías que su verdadero nombre es… Elena Pávlov. Y es la hija del hombre que me convirtió… en esto—dijo mirando sus manos enguantadas—. ¿Sabías eso, soldado? —él no contesto esta vez—. Por supuesto que no, porque ella fue capturada por la WAM mucho antes que yo. Lo suficiente para que se volviera una de ustedes.
—Nos… otros—dijo él entre dientes, el sudor comenzaba a perlar su frente, parecía que lo único que podía controlar en su cuerpo eran sus labios.
—¿Nosotros? —medito ella apartando la mirada de sus manos, hacia el televisor—. Aún no termina, sigue mirando. Esta es la parte que importa.
El video distorsionado mostro como Elena Pávlov, tomaba dos grandes bolsos y se adentraba a la sala de maternidad. En el siguiente cuadro, Lena ya había matado a otros cinco enfermeros y tres guardias para adentrarse a los dormitorios, donde los padres dormían junto a sus recién nacidos.
Zayn cerró los ojos cuando Lena disparo hacia la cabeza de ambos padres y colocó al bebe dentro del bolso. Pero los abrió de golpe cuando Katherine se acercó a él.
—Se robó cinco bebes esa noche y mato a los padres de cada uno. Incluyendo a los míos—sus ojos azules estaban brillantes por las lágrimas que contenía y el dolor que parecía atravesar—. Dime ¿Cómo podría yo ser parte de una organización que perdona a alguien que hace algo como eso? ¿Cómo podría trabajar con la mujer que me robo y me empujo a un mundo de muerte y sufrimiento? Niet, yo ya no soy una de ustedes.
Finalmente, el video llego a su fin, mostrando como Elena Pávlov incendiaba todo a su paso.
—Lo… siento… Kat—dijo Zayn sintiendo su corazón acelerado.
—No necesito tus palabras vacías—dijo Katherine parpadeando para evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos. Entonces, el pequeño artefacto que había colocado detrás del teléfono de Zayn pito una vez y ella lo tomo.
—¿Qué…? —él no logro terminar la frase, su lengua comenzara a adormecerse también.
—Es un rastreador—le explicó ella tecleando en su teléfono—. Supongo que al ser tu antigua mentora… ella responderá a tu llamado y, de hecho, estoy contando con que lo haga.
Cuando el tono de llamada se escuchó, Zayn uso todas sus fuerzas para que su cuerpo se moviera, pero una vez más fue en vano.
—No… lo… hagas… no—dijo respirando agitadamente.
Cuando el tono de llamada se cortó y la voz de Lena sonó al otro lado, Zayn intentó gritar, pero Katherine cubrió su boca antes de que pudiera abrir la boca. Finalmente, el pequeño artefacto envió la señal a su teléfono y Katherine lo saco de su bolsillo con un aire victoriosa. Sin decir nada, cortó la llamada, saco el artefacto y lanzo el celular hacia el fuego en la chimenea de Zayn.
—Kat… por favor—suplicó Zayn mientras ella se colocaba su chaqueta.
Katherine lo miro sobre sus hombros.
—Una vez dijiste que la WAM buscaba proteger al débil. Te equivocaste—dijo volviendo su mirada al televisor, donde se encontraba congelada la imagen del hospital en llamas—. Solo son otra cruel mentira.
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Capítulo 4 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Mar 17 Jul 2018, 5:02 pm

Solo unos minutos luego de que Katherine se marchara, Rowan junto con un equipo completo de la WAM irrumpió en la casa de Zayn e inyectaron la adrenalina necesaria para contrarrestar los efectos del suero.
Antes de que pudiera dar su segundo respiro uno de los agentes, cubierto hasta los ojos y armado hasta los dientes, le acerco un teléfono. Él ni siquiera tuvo que verlo para saber que era Manson.
—Zayn ¿Qué demonios sucede? —ladró el hombre al otro lado.
—Nos equivocamos, señor… Katherine descubrió sobre Lena… Elena—se corrigió entre respiros. Aun le costaba admitir que su mentora era hija de uno de los científicos que habían estado buscando por años.
—Hablaremos de ese error luego, ahora necesito saber dónde está la agente Yekaterina.
Zayn se puso de pie lentamente, mientras sus músculos respondían poco a poco.
—Probablemente… en su camino para vengar a sus padres y asesinar a Lena.
—Yekaterina debe saber que, si asesina a una de nuestras agentes, será acusada de traición y desacato.
Zayn entonces recordó el dolor en su mirada. Un profundo dolor que se había transformado lentamente en odio.
—Confié en mí, señor… ella me hizo saber que ya no está interesada en trabajar para la WAM—dijo con decepción.
—Entonces, señor Malik, ella será su nueva misión—de repente la voz del capitán Manson se escuchó en los auriculares de todo su equipo—. Desde este momento, Yekaterina es enemiga de la WAM y su objetivo es capturarla. Aunque, si es necesario… disparen a matar.
Zayn bajo su mirada ante sus últimas palabras. Matar a Katherine le parecía una misión imposible por dos razones. Una de ellas es porque estaba seguro de que Katherine sería difícil de alcanzar y la otra… es que no deseaba hacerlo.
***
Brooklyn, Nueva york.
Cuando Katherine se detuvo frente a la casa de Elena Pávlov, una pequeña llovizna empapo su cabello negro al salir del auto. Ella vivía en una casa roja, que tenía una escalera frente a la puerta y tenía la misma forma y altura que las casas que componían el barrio tranquilo de Park Slope.
Mientras Kat subía las escaleras, visualizo a una pareja corriendo hacia la casa junto a ella, protegiéndose de la lluvia y riendo. Inconscientes de que ella estaba a dos pasos de conseguir un desastre.
—¿Si? —escucho decir al otro lado de la puerta luego de golpear.
Katherine uso su mejor habilidad para reprimir su acento ruso y tratar de sonar lo más americana posible.
—Lo siento, señora, no quiero molestarla, pero golpee a cada casa y nadie atendió. Estoy desesperada, mi auto se quedó varado y necesito buscar a mi hermana a esta estúpida fiesta y…—suspiro derrotada—. Tal vez solo podría llamar a un mecánico.
Katherine creyó que tal vez no se lo había tragado cuando no escucho ningún movimiento, pero un minuto después los cerrojos abriéndose fueron música para sus oídos y entonces las puertas se abrió.
Elena Pávlov, debía tener unos cuarenta y dos años, y aun así no lucía mucho mayor que Katherine. Kat supo entonces que ella debía tener las mismas habilidades que ella, incluyendo envejecer con lentitud.
No pudo evitar que un fuerte cólera le subiera por la espina cuando le dedico una sonrisa amigable. Al analizar su rostro rápidamente, notó que no se parecía en nada a Pávlov. Tenía un corto cabello castaño, una pequeña nariz respingada y un rostro redondo.
Y entonces… la miro a los ojos. Los ojos de quién había asesinado a sus padres a sangre fría y había arruinado su vida. Y lo supo, aquella si era la hija de Pávlov, solo debía ver hacía esos ojos grises para confirmarle. Ojos similares a la mirada que la había analizado y juzgado durante toda su vida.
—Acabó de llamar a un mecánico, no puedo ayudarte mucho con el auto—dijo Elena, aun con una sonrisa cordial. Vestía pantalones de yoga y una camiseta blanca, era delgada y solo dos centímetros más baja que Katherine.
Aunque tardo un segundo en reaccionar, Katherine se obligó a sonreír.
—Está bien, se lo agradezco mucho, señorita.
—Puedes pasar si quieres, lloverá muy fuerte—dijo abriendo la puerta para ella, Katherine sonrió en respuesta y asintió.
—Muchas gracias—y así como así, Elena dejo entrar a su asesina a su hogar.
—Mala suerte con él auto, por eso yo prefiero las motocicletas. ¿Quieres un té? —el acento ruso de Elena no era tan pronunciado como el de Katherine, pero si notó que marcaba ciertas palabras más de la cuenta.
—Me encantaría—Katherine la analizo mientras se dirigía a la cocina. Debía ser precavida, pero no tenía mucho tiempo. A ese paso la WAM estaría buscándola, por suerte, aquel aparato no solo había localizado la ubicación de Elena, sino que también había bloqueado a su teléfono de recibir llamadas.
Katherine permaneció de pie junto a la encimera, mientras la veía colocar una pava sobre el fuego y sacar una caja de té.
—Llame a un amigo mío que es mecánico, creo que es el único dispuesto a trabajar a esta hora.
Katherine apenas oía lo que decía, estaba demasiado ocupado sacando la pistola que escondía detrás de su pantalón.
—Sí, espero que sea bueno, mi auto es una mierda—esta vez, ella dejo relucir su acento y Elena se detuvo. Katherine notó que sus movimientos se volvieron más lentos. Ella sospechaba.
—Es un lindo acento el que tienes—comentó.
—Gracias. Aun me cuesta trabajo eliminarlo.
—¿Rusia? —preguntó, lentamente la miro sobre sus espaldas. Katherine no sonrió esta vez.
Vu ugadale (Acertaste)
Para el momento en que sus ojos se cruzaron, Elena ya fue consciente. Desgraciadamente, Katherine no fue lo suficientemente rápida para esquivar la patada que le dio en la muñeca en el momento en que saco el arma, pero sí pudo detener el puño que se dirigió a su rostro.
A medida que los golpes se repartían, Katherine supo que Elena era buena, muy buena. Pero eran movimientos que Kat también había aprendido, así que pudo prevenir el último golpe en el cual ella dio un medio giro con la pierna al aire, dispuesta a darle en el rostro, Katherine tomo su tobillo al aire y utilizó su codo para golpearla en el hueso del muslo. Elena gritó, pero luego se lanzó al suelo, colgándose del brazo de Katherine, utilizó ambas piernas para levantarla por el aire y lanzarla contra la mesada.
Katherine gruño cuando su espalda golpeó el borde de está y apenas pudo parpadear cuando Elena la tomo por la nuca y estampo su cabeza contra el mismo.
—¿Para quién trabajas? —masculló Elena, abriendo un cajón y sacando un enorme cuchillo.
Katherine sintió la sangre que salió de la herida en su frente, apoyada junto a la alacena le devolvió la mirada.
—Desgraciadamente, trabajamos juntas—dijo para luego tomar la pava del fuego y lanzarle el agua caliente, que empapo el brazo y el cuello de Elena. Cuando está cerro los ojos, Katherine tomó su muñeca y la torció hasta que el cuchillo cayó al suelo.
En desventaja, Elena no pudo defenderse cuando fue derribada en un movimiento rápido y Katherine le atribuyo tres firmes patadas en el estómago y el pecho que la dejaron sin aire.
—¿No me recuerdas? ¿Cómo podrías? Jamás esperaste que yo viniera a buscarte—colocándose sobre ella, dio severos puñetazos en su rostro hasta que escupió sangre.
—No sé lo que SKY te dijo…
—Yo ya no trabajo para ellos—dijo tomándola por el cuello, asfixiándola—. Mírame a los ojos, Elena Pávlov, mira lo que has transformado.
Lena la miro, su rostro comenzó a tornarse rojo y entonces levantó su pierna con todas sus fuerzas, lo suficiente para que pudiera golpear la espalda de Katherine y lograr zafarse de su agarre.
En cuanto estuvo libre, Elena tomo el cuchillo en el suelo y lo movió hacia ella rápidamente, pero solo acertó a rasgar su chaqueta cuando esta se cubrió. Entonces… Elena se petrificó, sus rasgados ojos grises fueron dos perfectos redondos y el color abandono su rostro cuando bajo la mirada al tatuaje, ahora descubierto, en el antebrazo de Katherine.
—Redstar—balbuceo dejando caer el cuchillo.
Katherine estaba sorprendida por su repentino acto de debilidad, pero no fue desaprovechado e instantáneamente pateo su pecho con tal fuerza que Elena voló contra la pared del pasillo de entrada. Kat espero a que se pusiera de pie con la misma rapidez que antes, pero los brazos de Elena temblaban mientras se levantaba temblorosamente. Una vez más, uso eso a su favor y pateó su estómago, volteándola.
—¿Redstar? Sí, es quién soy…—bramó Katherine, para luego patear su cabeza—, es quién me volviste, antes de que tuviera la oportunidad de elegir.
Elena escupió la sangre que se acumuló en su boca, de pronto, ya no fue la formidable asesina que la había enfrentado en la cocina. Ahora lucía miserable y derrotada.
—Yo…
Elena no pudo hablar cuando el sonoro disparo de una escopeta sonó contra la puerta. Katherine no tuvo tiempo de analizar su situación, solo sabía que iban a dispararle si no se movía… pero moverse significaba perder la oportunidad de asesinar a Elena.
En cuanto la puerta se abrió, sus opciones se terminaron. Los agentes no dispararon en seguida, y ella tuvo el tiempo de correr hacia las escaleras.
—¡Alto! —masculló una voz potente.
Katherine inclinó la cabeza cuando escucho los disparos, pero no se detuvo. La adrenalina corrió por su cuerpo cuando se dirigió al cuarto de Elena y saltó por la ventana hacia la escalera de incendios. Saltando por el barandal hacia el callejón, pero se topó con que este estaba cerrado por un alambrado y cuando se dirigió hacia la salida de la calle, una voz la detuvo.
—¡Katherine, para!
Muy a pesar de si, ella lo hizo y no tuvo que ver sobre sus hombros para saber que Zayn la apuntaba con su fusil. La lluvia caía torrencialmente ahora, empapándolos a ambos. Cuando Kat lo miró sobre sus hombros, notó que él no llevaba el casco de seguridad y ahora se topaba abiertamente con su mirada color cobre.
—Sabes lo que va a pasar si te mueves—le advirtió el acercándose
—¿Me dispararas? —Katherine volvió a mirar hacia adelante, la calle estaba atestada de autos de seguridad, en cualquier momento estaría encerrada.
—Si no me dejas otra opción—Zayn mantuvo el dedo en el gatillo, pero por primera vez, el arma se sintió pesada en sus brazos—. No puedes matarla sin enfrentar a la WAM… pero eso ya lo sabías.
—Hace tiempo deje de temerle a las grandes organizaciones—Kat visualizo sus opciones y comenzó a girar lentamente para encararlo. Pero no le gusto lo que encontró. Sintió que un nudo se formaba en su estómago al ver la expresión decepcionada teñida en su rostro.
—Ríndete, podrías llegar a un acuerdo. Jamás tendrías que verla otra vez. Solo… ríndete—dijo él, si Katherine no hubiera trabajado con él durante meses y no lo hubiera considerado el hombre más valiente y autoritario de la historia, habría creído que estaba suplicándole.
—¿Y dónde estaría ella? ¿Vacacionando en el Caribe, tomando un té en Inglaterra? No es lo que merece y los dos sabemos.
—Es un suicidio—Zayn respiro profundamente, Katherine notó el temblor en su mano y se sorprendió al notar que él dudaba, pero no pudo entender por qué—. Por favor, eres mejor que esto.
Katherine apretó sus puños, los guardias se estaban agrupando, podía oírlos. Era ahora o nunca.
—Kat—susurro él, aquel susurro repleto de sentimientos llamo su atención. Cuando lo miro, notó que este bajaba su arma ligeramente para mirarla a los ojos—. Por favor, no sigas, no quiero verte herida—La sinceridad y confianza que encontró en su mirada cobriza, hizo que Katherine se sintiera vulnerable—. No seas la asesina que ellos quisieron hacer de ti.
No era la primera vez que Katherine sentía aquel firme latido en su corazón y una aterradora sensación de debilidad, pero en ese momento se dio cuenta que todas las veces que aquella sensación la había embargado… era gracias a Zayn.
—¡Baja el arma! —un gritó la despertó de su ensoñación, y aun cuando Zayn le indico a sus hombres que retrocedieran, ella supo que solo era otro truco.
Cuando levantó su mirada hacía él, la debilidad se había esfumado.
—No soy la asesina que ellos hicieron de mi… seré la asesina que ella me obligo a ser.
Las balas que salieron del fusil tuvieron un efecto tardío, gracias a la duda de Zayn, Katherine logro deslizarse en el suelo hasta patear sus piernas y tumbarlo. Robando una granada de la funda en su cinturón, ella le quito el seguro y la lanzó hacía sus hombres. Zayn era rápido, muy rápido. Pero Katherine lo había analizado por mucho tiempo, por eso cuando la granada estalló y este intento tomarla por la nuca, ella tomo su brazo y lo dobló hasta tenerlo contra su espalda. Él gruñó y antes de que pudiera hacer otro movimiento, Katherine desabrocho su cinturón y lo uso para atar sus muñecas.
—Apártate de mi camino, Zayn o voy a lastimarte—dijo poniéndose de pie y tomando su fusil.
Zayn recupero el aire perdido con su golpe y apoyó la frente en el húmedo pavimento, había titubeado y en consecuencia ella lo había tratado como un muñeco.
Para cuando los guardias se asomaron a través del fuego que la granada había provocado, solo encontraron a su comandante poniéndose de pie luego de romper el cinturón, mirando hacia el alambrado que Katherine había escalado y saltado sin problema.
—Informe de misión, el objetivo escapó… ahora es un código rojo—dijo Zayn usando su intercomunicador, consciente de que, si un objetivo era calificado como código rojo, significaba que este se volvía un enemigo público.
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Capítulo 5 (Parte 1):

Mensaje por *Magali* el Mar 17 Jul 2018, 5:07 pm




Oculta en un conteiner abandonado, Katherine observo como el sol aparecía detrás de los grandes edificios de Brooklyn. El amanecer trajo consigo una fuerte sensación de abandono. En su soledad, ella solo pudo pensar en que había traicionado a la gente que la había salvado… pero todo remordimiento desaparecía al recordar aquel video. El video de Elena Pávlov, asesinando a sus padres e incendiando un hospital repleto de personas inocentes. Y entonces estuvo segura, Elena era el verdadero enemigo, la asesina que había condenado más de una vida merecía pagar y lo conseguiría… aun si eso significara ir en contra de sus salvadores.
Katherine apoyó la cabeza contra la pared y sin poder evitarlo pensó en Zayn, y en todo lo que había hecho por ella.
FLASHBACK:
Diez meses atrás, los ataques de pánico de Katherine solo parecían empeorar, esta vez había herido a uno de los doctores que intentó a ayudarla. Mortificada, se encontraba sentada en la camilla del hospital, esperando a que alguien entrara para sedarla o peor encarcelarla. La idea de que la metieran en un lugar pequeño y sin luz, la hizo temblar.
Pero no fue así, cuando las puertas se abrieron ella se topó con un par de ojos color miel y una media sonrisa amigable. Zayn Malik, él hombre que la había salvado de su infierno se acercó con una bolsa en sus manos.
—Hola Kat—dijo él cerrando la puerta tras de sí. Vestía unos vaqueros azules y una camiseta con el logo de una banda que ella no reconocía, tenía su cabello negro corto y una barba cubría su mandíbula, resaltando así sus ojos cobrizos con largas pestañas.
Cuando se sentó a los pies de la camilla, Katherine lo miro expectante.
—¿Qué? ¿Por qué me miras así? —preguntó él como si nada fuera extraño, como si ella no acabara de romperle el brazo a un doctor y hubiera empujado a una enfermera contra los negatoscopios, provocando que ahora su cuarto fuera un completo desastre.
—Vienes a encerrarme—dijo ella en un tono ronco, su acento ruso era incluso más pronunciado, y su inglés era menos avanzado. Pero Katherine aprendía rápido. Muy rápido.
Zayn levantó una ceja hacia ella.
—¿Qué? ¿Por esto? Neh, oí que te provocaron ¿Quieres una dona? —dijo acercando la mesita portátil hacia ella y sacando de la bolsa dos vasos de plásticos y una caja de donas—. Ten, no sé qué café te gusta, así que elegí el de moca. Creo que te gustará.
Katherine lo miro por un segundo, no estaba acostumbrada a esa clase de amabilidad, por lo que no sabía si fiarse.
—¿No vienes… a encerrarme? —volvió a preguntar extrañada.
—No—él tomo su vaso de café, pero se detuvo a medio camino cuando aún la encontró mirándolo—. Kat, te doy mi palabra, nadie va a encerrarte—tomando el otro vaso, se lo extendió—. Prueba, dime si te gusta.
Katherine acepto el vaso, dudosa, pensando que tal vez había colocado algo que la dormiría o algo que la mataría. No estaba segura, pero cuando levantó su mirada hacia él, Zayn tomaba una dona y le daba un mordisco. Ella respiro hondo, recordando que no tenía nada que perder… así que le dio un sorbo al café.
—¿Y? —preguntó Zayn, aun masticando su dona.
—Es… rico—contestó ella saboreando la calidez que recibió su estómago con gusto.
—Genial, ahora prueba una dona—dijo empujando la caja hacia ella.
Katherine obedeció y lentamente eligió la que estaba cubierta de chocolate y la mordió. No pudo evitar dar una media sonrisa de satisfacción.
—Mejor que la basura que te dan aquí ¿Verdad? —Zayn rio cuando ella asintió de acuerdo.
Mientras la veía comer, Zayn pensó que ella parecía tan inocente y frágil. Obviamente tuvo que recordarse que ninguna persona frágil ni inocente le rompe el brazo a un doctor en tres partes. Pero al mismo tiempo, no podía verla sino como una chica asustada, como un hermoso tigre que se ve acorralado y ataca solo por miedo a ser lastimado. Eso despertó aquella extraña sensación otra vez, como la primera vez que la había visto, él quería demostrarle que lo último que quería hacer era lastimarla. Ganarse su confianza y demostrarle que, como ella, había conocido el dolor y el miedo.
—¿Vas a decirme lo que sucedió? —preguntó en un tono calmo.
—Ellos quieren… encerrarme otra vez—explicó ella con el ceño fruncido.
—Ellos no iban a encerrarte, Kat. Solo querían hacerte un scanner de cuerpo entero, para asegurarse de que estás bien.
—No quiero… estar en lugar pequeño—trató de explicar ella, buscando la palabra correcta.
Zayn entonces comprendió. Había pasado tanto tiempo encerrada en aquella capsula, que la simple idea de sentirse atrapada, la asustaba.
—Está bien—dijo él dedicándole una sonrisa tranquilizadora—. Les diré que no a los lugares pequeños.
Katherine asintió, algo aliviada. Pero entonces miró hacia el gran espejo que ocupaba la mitad de su pared, sabía perfectamente que esa solo era una fachada y que, al otro lado, probablemente estuvieran mirándola.
—¿Van a… matar a mí? —preguntó.
A Zayn le sorprendió ver que no lo hacía con miedo esta vez, sino que lo veía como una opción entendible.
—No, por supuesto que no—le aseguró él—. ¿Por qué crees que lo haríamos?
Katherine entonces bajo la mirada a la estrella roja tatuada en su antebrazo y luego lo miro.
—Soy… peligro.
Zayn suspiro,
—Oye, ¿Quieres saber qué es esto? —preguntó él repentinamente, mientras hundía la mano en el cuello de su camiseta y sacaba un collar hecho de cuero. Cuando termino de sacarlo, Katherine entonces pudo ver una preciosa y pequeña piedra purpura que colgaba de este—. Es una gema—le explicó él—El hombre que me crio era un profeta. Él creía que está gema había sido enviada por su Dios, y creía que quién portara esta gema, debía ser un protector, dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesitara.
—Protector—repitió ella mirando la gema con admiración.
—Él me la entrego y yo le prometí que haría todo lo posible para honrar esa leyenda—dijo tomando la pequeña gema y mirándola a los ojos—. Pero aun sin está gema, yo aún elegiría ser un protector. ¿Sabes por qué? —Ella negó—. Porque así lo quise. Fue mi elección.
Zayn dejo ir la gema y lentamente apunto hacia su corazón.
—Todos tenemos una elección. Peligroso o no peligroso… nosotros decidimos que hacer con nuestras vidas—su dedo entonces se dirigió hacia ella, apuntando sobre sus latidos, sin dejar de mirarla a los ojos, su voz fue un bálsamo para una herida que Katherine creyó jamás sanaría—. Ahora tienes una oportunidad, Kat. Lo único que te queda es elegir quien quieres ser.
Katherine sintió una acogedora calidez que le rodeo el pecho, jamás había sentido algo igual. Era como si él hubiera tomado la esperanza y el calor que ella necesitaba y se lo hubiera entregado. En ese momento su corazón se aceleró, pero no por miedo, no esa vez.
FIN DEL FLASHBACK
Ese recuerdo ahora despertó amargura y tristeza. Katherine jamás creyó que sería salvada de aquel laboratorio y una vez más, su vida había dado un giro inesperado. Pero esta vez, estaba sola. 
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Re: Red Star: El Comienzo (Zayn & Kat)

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