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MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

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MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Jue 12 Oct 2017, 9:19 pm










Sinopsis: Rotos.




Creo que  nunca voy a entender como fue que te quise tanto en tan poco tiempo.
Como fue que supe que eras diferente con tan solo mirarte, como fue que creí en ti cuando nadie lo hacia, y como te apoyaba cuando ni si quiera tu confiabas en ti mismo.
No logro poder descifrar que hay detrás de aquellas lagrimas perdidas dentro de mis suéteres. Pero sé que tienen que ver con mis ganas de verte o escuchar nuevamente tu voz. Aunque no sea capaz de llamarte, mis intensiones siempre han sido comunicarme contigo.
No importa los años que hayan pasado Harry, sigo sintiendo lo mismo por ti pero aun más fuerte. Lo nuestro no fue un amorío...lo nuestro fue una historia que aun no está terminada, ha quedado inconclusa, así que te exijo continuarla, claro que me duele creer que en realidad ya está escrito el final.
Pero lo que más duele...es saber que las posibilidades de que esta haya terminado contigo junto a otra mujer, sean más altas que las de yo poder volver a verte.
Tres años Harry. Yo veintiuno y tu veintidós...somos adultos ya, pero sigo pensando en ti como lo hacía antes. Sigo dibujandote y te escribo cartas que no envío, veo las fotos que te había tomado y leo nuestro libro todos los días miles de veces...también leo el que me has regalado.
Y ese me hizo llorar como nunca.
¿Por qué tenías que ser tan humano?
¿Por qué Hazza?
No sé que me duele más, si tenerte muy lejos, o que todos los días me enamoro más de ti.
Ayer las chicas me llamaron por skype...me contaron acerca de lo mucho que habían disfrutado ir a la fiesta de una tal Cristal...pero me dijeron que les hacia falta el animo y las risas escandalosas en esa gigantesca casa.
Pregunté por ti.
.
.
.
Me dijeron que estabas fumando y que no hablabas con ellos.
Se me rompió el corazón.


Última edición por TecnoPanda2419 el Miér 03 Ene 2018, 8:54 am, editado 1 vez
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Jue 12 Oct 2017, 9:35 pm

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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por AngelMalfoy el Vie 13 Oct 2017, 6:38 pm

Siguelaa
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Sáb 14 Oct 2017, 8:53 pm




He aquí el trailer (xD) de esta temporada. El libro pasado no tuvo pues creo que se diría demás o no se informara de ningún acontecimiento en la novela. Disculpen los errores, también el logo de el programa que usé para crearlo. Espero que les guste.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Dom 15 Oct 2017, 9:33 pm




INTRODUCCIÓN






Mientras abrazaba mis piernas con ese sentimiento inexplicablemente opaco en mi pecho, mis ganas de ver una nueva serie se iban por los canales dorados de aquí. Al parecer, desde que dejamos el único lugar en el cual me sentía segura...mi mundo se vino abajo y todo se tornó frío y poco relevante.
Tan solo quería sentir su amor, y verlo nuevamente en mis días, tardes y noches...desearle los buenos días y tomarle fotos cuando no está atento a mis movimientos.
Con él todo era más bonito...pero de la noche al amanecer me dí cuenta de otra cosas que no eran importantes...ya no prestaba atención a mí alrededor, sino que me sometía a adentrarme en los más profundo y oscuro de mi cabeza.
Encontré los pensamientos que invadían mi mente cuando soñé que Harry se...se quitaba la vida, y que al verlo hacer eso, los demonios me arrastraban hacia el hoyo, solo se movían de un rincón perturbador a otro.
Me dí cuenta también, de que no se trataba más que de un miedo emocional, y el efecto que este ejercería sobre mí. Pues trataba de nuestra separación, si el se iba, yo sentiría que mi mundo no era más que un hoyo negro, y que todos los recuerdos me arrastrarían hasta el...pero si yo me iba, sería peor. Pues ambos perderíamos la magia y la chispa de la juventud.
Si el fue aquel que me mostraba una parte más realista del mundo, lo cual es necesario, yo le mostraba la parte más optimista y hermosa de la vida, la cual también es necesaria.
Pero si nos separábamos, ya no veríamos ni lo real ni lo bonito, sino lo destructible, negativo y triste que la vida o destino (o como sea) tenían preparado.
Me comía la cabeza el duro saber, de su estado melancólico y enfermo...¿y que si fue por mi culpa? 
Harry estaba fumando...él, aquel chico que se preocupaba hasta el punto de agobiarse por hacer lo correcto y "sano". Aquel que era un ejemplo a seguir, que era admirado por padres y niños. Pero ahora, seguramente los que lo ven por la calle, con un cigarro entre sus fríos dedos y una expresión de disgusto hacia la vida, lo criticarían por ser un "ignorante".
Pero eso iría hacia ellos, quienes juzgan sin darse la oportunidad de conocer a semejante e imperfecto (y para mí perfectamente humano) chico que solo está enojado con todos por alejarlo de su razón para ver las cosas de diferentes formas.
Cuando me miro al espejo, mi reflejo  no se trata más que una piel pálida, unas grandes ojeras, y unos vacíos, perdidos y oscuros ojos. Estos ya no lo buscan por las calles, ni por la casa,  solo están siéndome útiles para leer.
Nunca anhele tanto la presencia de alguien en mi vida.
Daniel me miraba con la cejas fruncidas, tratando de descifrar mis pensamientos arrebatadores de mi paz. Se suponía que el viajar era una de las cosas que se apuntaban permanentemente con colores llamativos en mi lista de deseos.
Pero si él no estaba para acompañarme, ¿debía seguir deseándolo de la misma manera?
— ¿Brooklyn?—su susurro me eriza la piel. Pero no eran iguales a los de Harry, el no me susurraba para ponerme nerviosa, Hazza sí.— ¿Estas bien?
Asiento. Entonces apago el televisor y me acomodo para continuar el trabajo.
—Estoy bien.—miento. Claro está cuando la culpa y el miedo son lo único que pueden incitarme a ocultar mi verdadera preocupación y/o estado emocional, sentimental, físico y demás.
— ¿Segura? Si quieres yo termino el trabajo, tu ya me has ayudado a hacer la mayoría.
Le sonrío lo más inocente que puedo.
—Estoy bien.—repito y vuelvo a escribir.
—Pero...
—Que estoy bien.
Digo nuevamente, y el guarda silencio. Después de que pasaran unos largos segundos se lanza a abrazarme y decirme que esta conmigo, y que me apoya.
Es ahí cuando el se une a el grupo de personas que me dijeron miles de veces que esto no era más que algo pasajero.




¿Entonces por qué sigo extrañándolo de igual manera?
¿Por qué sigo amándolo?
¿Por qué sigue doliendo?
¿Por qué sigo en Amsterdam cuando él me necesita más que nunca?

¿Tienen que decir ahora?




Mi corazón no veía lo grande que era el mundo sin Harry.
Mi corazón ya no quería sanar.
Mi corazón estaba ardiendo en llamas y él no estaba para apagarlas.
Mi corazón estaba en el suelo, siendo golpeado...y ya no estaba él para salvarlo.

Todo era tétrico si no estaba él para sonreírme como solo el sabe hacerlo.






Se me olvido la sensación de reír.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Lun 16 Oct 2017, 12:55 pm






CAPÍTULO 1




"Efímero"


Era un día lluvioso.
Me encontraba en mi habitación, tumbada, con los ojos irritados e hinchados de tanto llorar y trasnocharme por los insensatos pero esenciales trabajos que tanto me cuestan investigar y transcribir al holandés, todo para mi futuro. Aunque, este ya no es igual que hace unos años, ya no me emociona lo que la vida me traerá.
Ya no me anima si inventan una nueva cámara fotográfica, ni si quiera si la campaña electoral ha podido influir más de lo deseado en las decisiones de sus rincones. A mí, no me interesa ni siquiera, el hecho de que debo conseguir un modelo al cual fotografiar para complementar mi duro y largo trabajo que me ha costado las noches para hacer.
Quizás, tampoco me importe tener la ventana abierta, y que la lluvia este mojando parte de la habitación, porque esta vez si me gustaba sentir el  aire golpeando mi rostro, y las gotas frías humedeciendo el suelo. La taza de café que esta en mis manos, esta tibia, pero aun así es algo glorioso sorber el contenido como si fuera este, capaz de ahogar mis lamentos y discursos inquisitivos contra el espejo del baño.
Mi cámara vintage estaba junto a mi bolso de cuero beige, dentro de este se encontraba una libreta mediana, unas plumas y resaltadores, imágenes voluminosas de mis fotógrafos ejemplares, y uno que otro chocolate que Cath guardaba para alegrar o endulzar mis días.
Pero no harían más que agradar a mi paladar, porque aun así me sentía sola, dolida y angustiada por la salud de Harry. 
Mi deber, era cambiarme y alistarme para poder salir a fotografiar cosas que me inspiraran, anotar lo que me hacen sentir en la libreta, y las ideas que me contribuyen estas por sus destacados sentimientos.
Pero no quería más que seguir acostada en mi cama, admirar la lluvia, beber café, y pensar y asustarme con mis propias conclusiones. Investigar que hace el fumar en una persona, y analizar que estos pueden matar por la adicción frecuente.
¿Cómo puede ser posible?
Estamos distanciados hace tiempo y aun sigo preocupándome por todos sus problemas.
Un sábado. Aburrida. Sensible. Agobiada. Preocupada. Culpándome por todo, y acabando con mis ganas de salir, pero resaltando el hecho de que mi paseo vale nota, y que solo tengo dos semanas para entregar ese estúpido trabajo, con la imagen tamaño carta al final...y que deba encontrar un modelo masculino para esta, es cansino y estresante.
Luke me haría mucha ayuda al presentarse como mi modelo, pero creo que él y Cath tienen que resolver muchos más conflictos como para que le de tiempo de complacer mis perezas y caprichos por no querer buscar a alguien.
Daniel...el debe hacer lo mismo con una mujer, y no esta permitido fotografiar a alguien de nuestro mismo curso.
¿Por qué?
Ahora que recuerdo, ese precoz hombre que me tiene enamorada no estaría nada mal para ser mi modelo...pero claramente es imposible que lo sea estando tan lejos.
Suspiro y me bebo la ultima gota de mi café. La lluvia se hace más leve, pero perdura.
Me levanto de mi cómoda cama, y mis pies choca contra la madera fría y húmeda de mi habitación, aun con la ventana que da paso al balcón abierta, y con un frío incesante, me desvisto y quedo en ropa interior.
La cual era de ese encaje que las chicas tanto me insistían en usar. Tome lo primero que vi, dado el caso, ropa que me acogiera por el clima, y agregue un abrigo suelto, como los que las escritoras usaban en sus casas.
Me afirmé a mi bolso, y deje que la correa se chocaba contra la piel de mi nuca, y la cámara colgara de esta.
Luego de un último vistazo, salí de mi habitación pensando en todo lo que podría ser y lo que no.
Y en todos salía él.
Pero lo que más dolía...era lo efímero que llegó a ser lo nuestro.




...


Corto. Pero la mayoría serán así para no dejar tantas ideas y acontecimientos continuos, y que no se imaginen lo que vendrá después. Las quiero mucho.


Efímero: Pasajero.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por AngelMalfoy el Lun 16 Oct 2017, 6:07 pm

Siguelaaaaaaaa♥️♥️♥️
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Lun 27 Nov 2017, 8:56 pm






CAPÍTULO 2




"151"








Un día había pasado. Un día y mi cerebro no ha mecanizado lo suficiente como para comenzar a escribir el trabajo y saber a quién voy a fotografiar. Todo se ha vuelto más complicado, y es hora de extrañar mis días de niña, donde solo me preocupaba en que mi mamá no me encontrara para bañarme.
La nostalgia de pronto se quería robar mi mente. Quería ocupar mis pensamientos para que nuevamente mis ojos se convirtieran en fuentes infinitas. 
Como era domingo, tenía planeado acostarme a dormir  una tarde entera para que en la noche pueda concentrarme finalmente en mi deber. Así que para desocuparme más rápido cogí mis audífonos y mi celular, los conecte y me los coloqué para escuchar mi música favorita.
Ed, mi pelirrojo favorito, me hacia olvidar todo lo que descolocaba a mi alma y me hacia frente a situaciones que solo me daba la única opción de llorar acurrucada en mi cama.
A pesar de haber cumplido los veintidós, mi personalidad un poco infantil no había cambiado. tenia la misma cámara que Harry me había regalado, el mismo collar, el mismo libro de nuestra relación, el peluche y los libros que me había comprado. Absolutamente todo lo guardaba dentro de mi armario.
No sé en qué momento comencé a recordarlo.
Mientras bajaba las escaleras y me dirigía a la cocina, las llaves de la puerta y el sonido de esta cerrándose con fuerza me detuvo, cosa que fue un poco complicada ya que tenía puesta unos calcetines que resbalaban con facilidad.
La cara fría de Cath se presentó, y a punto de saludarla lo único que obtuve fue una mirada que me decía, "No me grites". Seguro que sabía que yo gritaba al saludarla, aunque cuando estaba de buen humor me gritaba de vuelta, cuando no lo estaba solo transmitía esa sequedad que mataba a cualquiera.
Como la buena amiga curiosa que soy, no me contuve en preguntarle que sucedía al mismo tiempo que caminábamos hacia la cocina, donde tendría que lavar los platos y acomodarla para que mi madre no tenga que hacerlo cuando llegue. 
Seguro vendría cansada con ganas de acostarse, así que me convencí en hacerle el almuerzo también. Mi padre, por lo tanto, no llegaría sino hasta la madrugada y se iría de nuevo en la noche.
Luke, por otro lado, estaba realizando un contrato, pues él y Cath se habían puesto a cantar hace una semanas y yo los grabé, y lo subí a mi cuenta de youtube. Donde no muy después una discográfica se impresionó por tanto talento escondido.
Me saqué un audífono para escuchar mejor las razones de su cara de cólera.
— ¿Qué te ocurre?—pregunté al ella sentarse en una de las sillas, y sosteniendo su cabeza con sus manos. Murió una parte de mí al ver como sus cejas se fruncían, sus labios se apretaban y sus ojos se cerraban con total fuerza.
A punto de acercarme a abrazarla ella me indicó con su mano que no.
Levantó la cabeza y nuestros ojos se conectaron. Estos brillaban con intensidad, y algunas lágrimas amenazaban con caer de los bordes.
—No es nada.

Sorbió su nariz. A punto de volver a preguntar su teléfono sonó. Vio el nombre y lo lanzó en mí dirección, por suerte lo pude tomar. El nombre de su novio de horas salió en pantalla y descolgué la llamada. Lo puse en altavoz y le sonreí para calmar sus respiraciones de bestia.
Hola.
—Hola. 
¿Brooklyn? ¿Eres tu?
—Si, ¿que se te ofrece oso?
¿Está Cath?
Ella sacudió su cabeza repetidas veces.

—Sí, pero no te quiere hablar.

—Lo supuse.

— ¿Que hiciste ahora oso? A penas llevan unas horas de novios.

Con señas me indicó que cortara.
—Me contrataron. La discográfica me dijo que era muy bueno cantando, así que ahora estoy de camino a la fama.

— ¿Y cuál es el problema? No creo que a Cath le haya molestado tu éxito. Tal vez no  la han contratado pero debe estar orgullosa de ti.

El silencio reinó. Conté incluso los segundos en que tardó para volver a hablar.
—Debo dejar Amsterdam. Tengo que viajar a Londres.

La distancia. Conocida como destrucción.
¿Su hobby?
Separar a las parejas más bonitas.





...




Até mi cabello en una coleta y pinté mis labios de un tono rojizo. Cath Wells me había dicho quería olvidarse de todo por un momento, así que, aprovechando que era día domingo, por la tarde, decidió que lo mejor era ir a una fiesta.
A mi no era que no me gustaran, simplemente el hecho de oler alcohol y tabaco, y ver a muchos besarse como si no hubiese un mañana me causaba asco.
Me impregné de perfume, a pesar de saber a la perfección que al entrar al bar, me llenaría de todo eso.
Llevaba puesto unas mallas negras, una falda negra, una camisa de botones blanca bajo un suéter mostaza, dejando ver el cuello sobre esta, unas botas con tacón y unos accesorios demás. Mi cabello estaba recogido, mis uñas estaban pintadas de vino. De maquillaje no me había puesto más que un lápiz labial y delineador.
Me di vuelta enganchando el bolso de cuero marrón en mi hombro. Dentro tenía mi cámara, un poco de dinero, unas mentas, mi perfume, labial, mi celular y tuallitas húmedas.
Ella me miró, aun con su (in)expresión.
Cargaba con un vestido rojo que resaltaba su piel, unas mallas negras, unas plataformas, maquillaje sencillo (pero hermoso). Accesorios, una chaqueta de blue jean que resaltaba su figura y un bolso que le compré por su cumple años.
—Entonces... ¿van a terminar?
—No lo sé.
—Debes sonreír.
 No replicó nada porque sabía lo que sucedía. Yo había pasado dos años de novia con Harry y nos distanciamos, ahora han pasado tres y, no me ha venido muy bien eso. Aun así sigo...continuo mi día a día.
Le di un abrazo, y al separarnos nos empeñamos en no caer de las escaleras recién pulidas. 
Al salir de la casa me hubiese gustado decir que el aire nos había golpeado el rostro suavemente, pero no sería capaz de mentir de tal manera. A ella le había volado el sombrero que traía encima, y a mí me desordenó el cabello.
Tomamos un taxi, pagamos y al llegar nos avisó que podíamos bajar. La música hacia su protagonice cuando Cath me jaló  del brazo moviendo sus caderas, a penas pude leer el cartel de neón cuando entramos.
La música rebentadora de tímpanos, y el olor que sabía que me iba a idiotizar no faltaron. Corrimos a la barra, ella pidió un trago no tan fuerte y yo solo un poco de agua, alguien debía de estar cuerda.
Cuando Cath ya llevaba ocho tragos, se fue a bailar. Un chico, que llevaba puesta una camisa con un número que me fue difícil reconocer se acercó. Debido a que estaba mareada, no podía reconocer las letras o números.
Me sonrió y pidió un poco de alcohol. Le sonreí devuelta y al terminarme una malteada de coco que ordené hace un rato, el chico se sentó a mi lado.
—Hola, linda, ¿cómo te llamas?

Su manera de hablar no era seductora, tampoco rara. Simplemente normal, como si tratara de entablar conversación de verdad.
Como era un extraño aun, mentí.
—Victoria.

— ¿Eres de por aquí Victoria?

—No...¿Tú cómo te llamas?

Si Angélica lo viera me regañaría. Todo su atuendo era negro, su piel era pálida, y sus ojos estaban escondidos bajo unos lentes de sol. Se me había olvidado traer las gafas que empecé a necesitar debido a quedarme hasta tarde haciendo trabajos y forzar la vista. Me diría que estaba hablando con un vampiro.
—Eso no importa ahora—sorbió de su trago.

Hice una mueca.
— ¿No quieres uno?

Sacudí mi cabeza de lado a lado.
—Bien. ¿No te gusta beber?

Repito la acción.
— ¿Fumar?

—A penas entré aquí y ya estoy mareada.

—Eso quiere decir que tienes poca experiencia en el tema.
—Quiere decir que evito tener experiencia en el tema. ¿Sabes cuántas enfermedades puede causar una bebida de ese tipo?

—Estudias medicina—afirmó.

—Fotografía.

Abrí los ojos de par en par. El chico no estaba nada mal para ser modelo. Le sonreí.
— ¿Eres modelo de alguien?

Directo al grano Brooklyn, felicidades, es algo nuevo para ti.
— ¿Te gusta bailar?—interrogó de vuelta.

— ¿No sabes responder preguntas?

—Vamos a bailar.

—Necesito un modelo.

—Veo que eres exigente.

Ríe. Se sacude el cabello y me mira tras esos lentes de sol.
— ¿Me pagarás?

—Eso lo veremos si aceptas.

Sonrió de lado.
—Tu amiga te necesita.—dijo para después caminar hacia la puerta del lugar.

— Pero, ¡¿Cuál es tu nombre?!

— ¡Fue un gusto conocerte Sasha!

No me llamo Sasha...me llamo Victoria, al menos para él.
Odio las fiestas.
Y odio que el chico del trago 151 no sepa responder preguntas.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por AngelMalfoy el Miér 29 Nov 2017, 5:27 am

Sigueeeeeee❤️❤️❤️
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Jue 30 Nov 2017, 8:21 pm





CAPÍTULO 3


"Noticia"


Debí haberme dado cuenta, de que había cometido un gravisimo error. Te preguntarás cuál, de seguro no debe ser tan importante. Quizás para muchos no lo sea, pero para mí sí, solamente yo podía percibir lo malo que fue dejar escapar mi oportunidad de tener el modelo de mis fotografías, y a lo lamentable, no habían muchas probabilidades de que nos volviéramos a encontrar.
Sí, si te estas quejando de que he pensado últimamente muy poco en el ojos de gato, te equivocas. Cada día, tarde y noche, mientras bebo de mi contenido líquido favorito, mientras la belleza de los canales que admiro al abrir las puertas del balcón, miles de pensamientos, recuerdos, deseos y anhelos que nadie puede imaginar, vuelven con potencia, cargados con nostalgia y una deprimente ola de distancia, separando dos fragmentos que se rompieron aun más.
Sí, pienso con frecuencia en lo que pudo ser de nosotros si siguiéramos juntos, y por ende, a pesar de tener la cabeza hecha un lío por no haber avanzado nada el trabajo los días de ayer y hoy, abrí la página de Skype en mi laptop. Pues extrañaba mucho la voz de mi hermana de otra madre, y aunque la distancia también se interpuso entre nosotras, el cariño y confianza que nos unen no acaba.
Ángel siempre fue muy especial para mí, a cualquier lugar que iba, la gente se quedaba anonadada por la seguridad que transmitía. Sus pasos eran firmes, incomodando a quienes no podían prevalecer su personalidad. Con precaución hablaba, tratando de no soltar algo que acabara con su dignidad, que opuesta a mí, ella guardaba demás. Sin filtro, mostraba a quienes se interponían en su camio a donde debían de meterse, no le importaba si llegaba a ser muy cruel, siempre y cuando aun mantuviera su perfil de diva.
Muchos la llamaron superficial, pues era una de las chicas más populares del instituto, y ahora que estudiaba dos carreras, más fascinante se veía. Ellos se equivocaron, esa mujer, se abalanzaba frente a la vida, era todo o nada, era vivir y contar historias fantásticas, o morir en vida siendo una completa basura.
Se mantenía fuerte por todo, aunque a veces las cosas se salieron de sus manos, no dudó ni un segundo en seguir brindando lo que muchos no tenían, personalidad. Aun con su madre de viaje por ser muy llamada, y ella por ser una modelo muy prestigiosa, tenia tiempo para sus amigos.
Aun así podía marcar territorio cuando querían quitarle a Lou. Y por ello, la chica alegre y a veces loca, se unió con una chica que a pesar de que todos llamaron presumida, le llevó a ser un poco más segura, instruyó muy bien mis pasos cuando mis padres, dos médicos muy ocupados, con guardias diferentes, se iban dejándome en manos de quien daba a entender responsabilidad, cuando también era una loquilla.
La extraño, porque recuerdo como fue que tres muchachas se hicieron mejores amigas en el jardín de niños, se hicieron hermanas mediante crecían, jurando vivir juntas, apoyarse, casarse juntas, estudiar juntas y viajar juntas.
La llamé, y cuando respondió, noté como su sonrisa se ensanchaba. Sus labios estaban perfectamente pintados de color rojo, y su maquillaje se trataba de delineados y sombras preciosas. Por lo que podía ver, vestía una blusa negra que moldeaba su figura, y un jean azul muy hermoso. Estaba en casa, en esa casa de dos pisos, grande, moderna, y a pesar de todo acogedora, a lo que podía llamar yo, hogar.
—Hasta que te acuerdas de mí, traidora.
Le sonreí al instante.
—Al menos yo sí busqué tiempo en mi agenda para llamar a mi amiga—reí, pues ella también lo hizo. No crecimos en realidad, seguíamos siendo las mismas, jugando perversamente.
—Tu no tienes agenda.
—Pero tu sí.
—Lo sé—esperé una disculpa de su parte, pero de lo orgullosa que salió, solo prosiguió con su discurso.—La carrera de modelaje me agota un poco, y estudiar diseño y derecho es...inefable, no tengo palabras para describirlo. ¿Y a ti qué tal te va? Me contaste hace dos días que tienes una semana para encontrar a un chico que sea tu modelo para la ultima parte del trabajo.
—Mal—alargué la palabra—Cath y yo fuimos ayer a un bar de por aquí—Ángel hizo un baile con sus cejas—No pasó nada, boba.—ella me sonrió— Entonces un chico con aires Salvatore se acercó. Te juro que intente que respondiera preguntas pero es igual que Zack, nadie le puede sacar información. En su caso, solo Arlette.
—Uh—su mueca no ayudó.—Por cierto, aquí estamos un poco preocupados por ella.
— ¿Por?
—Por culpa de Jackson, creemos que esta embarazada.
De la sorpresa, derramé el líquido oscuro y caliente en mi rodilla.
— ¡¿Qué?!
—No estamos seguros.
—Pero prometimos hacer muchas cosas juntas, entre ellas estaba tener hijos.
—Esa regla la pusiste tu, loca.
—Y ustedes la cercioraron.
Gruñó. Me callé un período corto para observar la lluvia, recordando.
—Y...
Iba a preguntar, pero ella me conoce, sabe lo que pienso.
—Esta perdido. ¿Qué fue lo que me comentaste de los fragmentos?
—Que somos fragmentos rotos buscándose entre sí para repararse y no dañar a otros.
—Sí, sí, eso...—suspiró—Ayer Lou y yo fuimos a pasear.
— ¿Qué pasa con eso?
—Escucha y no me interrumpas, maleducada.—rodé los ojos—Estábamos en el parque, y como el edificio en donde vive queda cerca de ahí, nos lo encontramos, quisimos acercarnos a saludar pero...oh...linda ne sé si será lo correcto decírtelo.—Su expresión de vergüenza me alertó.— ¿Que tanto lo amas?
— ¿Sabes lo mucho que decía como me sentía antes?—ella asintió—Multiplicalo por infinito.
Bajó la mirada. ¿Por qué?
—Brooklyn, estaba esperando a una mujer...y los dos entraron al edificio otra vez.
...
¿Sabes ese sentimiento de molestia? 
Ese que no trata de nada más que enojo, decepción y un nudo en la cabeza. Ese de saber que no puedes hacer nada aunque más te quejes y lo pienses.
Ese sentimiento se me había quedado en el corazón. Estaba resentida, cuando por fin me puedo sentir cómoda conmigo misma, cuando puedo disfrutar del bello paisaje de Amsterdam, sin pensar lo bonito que sería admirarlo con el a mi lado...debe pasar algo.
Sabia que no podía hacer nada. Él cambió de teléfono, de personalidad, de  ropa, de reglas. Todo o que lo hacia Harry fue cambiado, el ya no era quien decía ser. Lo veían ser seductor en los bares. Lo veían con tatuajes en las partes del cuerpo que podía exhibir. Y había resuelto una de mis dudas de la peor forma, no se acuerda de mí.
Te debes de estar molestando conmigo por verlo así. Pero...si me recordara, si recordara lo que dije, ¿por qué cambiar? Si me juro no hacerlo nunca. Si juro no cambiar en su vida, ser siempre el mismo Harry, chico que escondía sus ojos verdes bajo unos lentes grandes, una sonrisa ladeada escasa, irónicamente único, de trajes sutiles y refinados, un chico al cual no le gustaban las relaciones que no fueran serias, que aborrecía las marcas en la piel, los cigarros, las chicas que se exponían, las bebidas alcohólicas, las canciones groseramente movidas.
Si se acordara de mí, ¿por qué entonces borrar lo único que pude dejar?
Una bonita vida, que no trataba de ir más allá de ser si mismo.
Lo hizo.
Traiciono una de sus palabras sagradas.
Y yo no estaba ahí para reclamárselo.
...
Mi mamá había hecho el almuerzo, pero se fue temprano dejando una nota, ella y papá estarían dos días fuera. Cath y Luke resolvían sus problemas, y yo...una debilucha sensible, solo me oponía ante los juegos mentales.
Atraje mis piernas hacia mí y las abracé con fuerza. A mí lado se situaba Daniel, mi compañero.
—Solo faltan cinco meses y salimos de todo este embrollo. Podremos fotografiar lo que queramos...Tengo el leve presentimiento de que solo haces eso cuando estoy aquí.—le sonreí.
—Es una manía  que tengo, nada más.
— ¿Qué pasa linda? No puedes demostrar que estas mal, debes, al contrario, seguir siendo la misma de antes, fuerte.
—Es difícil Dan. Cuando me siento bien algo debe de pasar.
— ¿Y qué pasa? Puedes confiar en mí, soy una tumba, guardaré tus secretos, solo si tu me permites saberlos.
Su mano se dirigió a mi espalda, subiendo y bajando lentamente. Depositó un beso en mi cabeza, y con una mirada que yo desconocía me abrazo.
— ¿No te ha pasado qué quieres hacer algo por alguien pero resulta imposible? Que quieres estar para siempre con esa persona, ayudarla a corregir sus errores y saciar esa sed de cariño.
Me sonrió, un poco titubeante pero lo hizo.
—Alguna vez, sí. ¿Quién te hace sentir así linda?
Suspiré.
—Antes de yo venir para acá estaba de novia con un chico...no era perfecto pero, a mí me gustaba. Era sarcástico, inexpresivo, pocas veces le saqué risas con mis chistes malos. Vestía singulares trajes tejidos. Tenia lentes grandisimos, y se peinaba de lado con gelatina, siempre el mismo look.
En sus ojos hubo un destello.
—Me terminó enamorando. Yo aun no lo aceptaba porque era la primera vez...aun lo es....y, cada momento que pasaba junto a él, a pesar de que no fueran muy constantes, eran geniales. El se molestaba mucho, a veces resultaba ser demasiado paciente. No hablaba tanto, y si lo hacia, era raro. No aceptaba que alguien le prestara algo y se sorprendía cuando lo invitaban a algún evento.
Recordé. Juro que lloré, lloré como nunca, pensando una y otra y otra vez lo mucho que me hacia falta. Una empedernida como yo, se había enamorado de un ser tan opuesto como él. Todo me resultaba fascinante, absolutamente todo. Hasta el más mínimo detalle.
Así que lo hice con ganas, solo que el no me vio, nadie lo hizo en realidad, ¿lo peor? Lloré por dentro, era mi corazón quien se revolcaba, pidiendo auxilio. Nunca creí necesitar tanto la presencia de alguien, menos de un chico que fue parte (y es) de mi vida.
Juré amarlo. Le grité una vez a la luna que jamás aburriría, le dije a mis sueños que se convirtieran en caos, que yo podía soportarlo todo, viento y marea si  lo tenia conmigo.
Me enseñaron que tu no te enfrentas a los sueños. Los sueños se enfrentan a ti.
Me gritaron devuelta, que una pobre ilusa como yo debía aprender. Mis padres consiguieron trabajo, y cuando vieron que podía estudiar en una buena universidad lo afirmaron, nos iríamos por años y no había vuelta atrás, entonces, los sueños era pesadillas, y estas, se reían de mí.
¿Sabes que significa opía?
Es la necesidad de mirar a alguien a los ojos.
¿Sabes que significa  Ellipsism?
Es otro sentimiento, cuando estas triste por no saber como terminará una historia.
Me pregunto, si mirando sus ojos una vez más, podré encontrar el final de mi historia.
Más cuando esa noticia ocupa mi mente.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por AngelMalfoy el Sáb 02 Dic 2017, 12:52 pm

ME ENCANTO SIGUELAAAAAAAA
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Sáb 02 Dic 2017, 7:15 pm





CAPÍTULO 3

(Continuación corta)
 
“Nada”

 


Respiro y dejo que fluya, no puedo dejar de pensar en todo lo que ha pasado por mi mente últimamente. Seguir mi vida como si nada ha sido la opción más complicada que, intento llevar a cabo. No puedo seguir el ritmo de esta si en mi mente ocupan varias maneras de escapar de aquí para saltar al vacío para estar con Harry.
Que nada vuelva a separarnos pero, son ideas, anhelos, nada más. No lo hago, aun sigo a la merced de mis padres, ahora puedo continuar mi llanto en alma para dejar pasar la tristeza. Lo peor de todo, es que aunque más trate de unirme con la felicidad, no puedo, no lo logro.


La vida trata de disfrutar, es corta, si te detienes por la poca libertad estas muriendo poco a poco, lo que sucede en mi caso. Busco respuestas, veo el ambiente, me entristece saber que no puedo huir de algo tan amargo. Ya no volveré a formar algo con él, me olvidó. De la noche al amanecer todo se volvió utópico, el ya no está aquí para salvarme y yo no estoy allá para decirle que no se preocupe por lo que dicen los demás.


¿Sabes cómo se llama esto?


Falta de esperanza.


Ya no hay nada que me haga sonreír como antes. La vida se ha vuelto dura, fría, arrogante, y para mí, despreciable. Prometimos estar uno al lado del otro, infinidades de veces mientras demostrábamos nuestro amor. Ahora, pasa que no es cierto, se le ocurrió al destino tomar mi cabeza, arrastrarme lejos y colocarme en otro lugar.


Mientras que él, se mata lentamente y trata de saciar su furia con mujeres que no tienen nada que ver en esto. Así que marco su nuevo número en mi celular, contengo la respiración y su voz es irreconocible, es ronca y grave, mi estómago se vuelca mil veces contra los órganos dentro de este. Mi corazón late a mil por hora, mis cejas se levantan y trato de reprimir una sonrisa y un sollozo.


Estaba entre mal y bien. Saber que ha cambiado, ha crecido sin mí, y a la vez. Volver a escuchar su voz, saber que se puede defender ante quienes lo quieren humillar.


Manipulada, me sentía el títere de alguien que manejaba el sentimiento en mí.


— ¿Alo?


Suspiro inaudible. Lo siguiente me derrumbó aun más, levantó más sospechas, rompió mi corazón, me hizo sentir muerta…no, en realidad, me hizo quererlo estar.


Cariño, mientras más te tardes más tendrás que pagar la hora. No puedo estar siempre para ti, hay otros que me han pagado más y esperan por mí.


Sí, sí. Ya deja de hablar. Que estupidez.


Cuelga. Me rio, rio y luego lloro, me abrazo a mí misma, en un acto de consolación. Falta de cariño desde que mis padres se disponen más a su trabajo que a mí. Mi laptop cae, se rompe, y mi mente se resetea. Todo el trabajo ha muerto, me faltan dos días y nada.


Más razones para sentirme asqueada. Más razones para enloquecer.


El café se derrama sobre los cuadernos, moja parte de una herida, tal vez no se vea pero está ahí, presente e insuficiente. Hace frío, está lloviendo, solo estoy en ropa interior, marcada, muy marcada. Me duele el vientre, me duele el corazón, me duelen los recuerdos.


Exploto. Colapso, grito en silencio, todo pasa. Escribo, con la mano temblando lo que siento, pero me quedo en blanco.


Sintiendo tanto, y no puedo escribir nada acerca de eso.


¿Cómo debo sentirme al ser víctima de un acto de violación? ¿Cómo? Si mi escape de la realidad ya no es mío solamente…ni siquiera me pertenece ya.




“Cuando dejes de sentir corazón, me avisas, así puedo vivir en paz.


Att: Brooklyn”




Última edición por TecnoPanda2419 el Dom 03 Dic 2017, 4:34 pm, editado 1 vez
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por AngelMalfoy el Dom 03 Dic 2017, 3:09 pm

Siguee
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Mar 02 Ene 2018, 5:11 pm

A V I S O


Cambiaré el ____ por un nombre en especifico. Luego editaré el libro anterior y parte de este para que nadie se enrede. Y Feliz día nuevo. 
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

Mensaje por TecnoPanda2419 el Miér 03 Ene 2018, 10:12 am






Capítulo 04


“Propuesta”




 
Quizá a veces somos masoquistas, queremos seguir en las cosas que sabemos que nos hacen daño o nos afectan, pero eso es característico de todo ser humano, y creo que ese tipo de situaciones a veces nos hacen reflexionar sobre muchas cosas.
Ver como mamá extendía el mantel de cuadros sobre la mesa de madera no fue igual de doloroso que verla decorándola con un florero en el centro. Colocaba platos de porcelana con comidas exóticas en ellos, y unas tasas de chocolate caliente que hacían juego a un lado.
La voz de Ángel y Arlette se escuchaban de la manera más cibernética posible, temblorosa y lejana. Casi inexistentes y fuera de la mente. El órgano vital que bombeaba sangre dentro de mi caja torácica palpitaba de una manera provocando que mi pecho se estrujara.
Ver el gran pastel oscuro en la isla y las velas rodearlo alteraba mi frecuencia cardiaca a un 100 por minuto, considerado como taquicardia. Ascendían entonces capas de sudor en mi frente y manos. Mi cuerpo se amoldaba a un suéter y unos pantalones, y mis charolas chocaban contra la madera crujiente cada vez que daba un paso.
Mis uñas se clavaron en mi piel herida, solo para sentir y pensar menos en lo que quería engullirme en una ensalada de menosprecio. Nada podía ser peor, nada peor que mantenerme cruelmente alegre ante mis amigos y familia. Sostenía la mirada sin ninguna gota de compasión por el hecho de que quisieran celebrar el evento y yo no.
Mis ojos en un vaivén. La casa llena de globos con un número en ellos, y cinco regalos envueltos en papeles de colores encima de una mesa; la cual, anteriormente estaba decorada por unos retratos que mi madre se había esmerado en colocar.
Los rostros entusiasmados viajan de un lado a otro hasta caer en mí. Repaso en mí mente lo que diré, el discurso informal que les brindaré mientras me sujeto con fuerza a la impotencia que me invadirá, aguantaré en ese momento las lagrimas, me disculparé y saldré.
Usualmente esta fecha era lo mejor. Los números impares sin duda eran mis favoritos. Cordiales bienvenidas se reducían a un día en donde todos reíamos con un mismo objetivo final: disipar los sentimientos negativos con miles de emociones; pero el mayor deseo era que ninguno fuera a la cama y comenzara a maquinar, sometiéndose a un minuto donde el miedo fuera parte de cada estrepito y descolocado recuerdo.
Desde ese día, y desde que él me hizo lo que yo creí imposible, las palabras y No fueron plasmadas con tinte rojo y espeso en mi piel. Las grotescas charlas entre él y sus compañeros, y los nudos que se formaban en mi estomago, garganta y mente, quedaron por siempre archivados en mí hipotálamo.
Dudé en volver a creer en ese juego, en los festejos, y fueron mis pensamientos irracionales los que afirmaron esa interrogativa. De allí nació la fobia.
Pero hay alguien al que tolero aun cuando se hospeda en mi mente, y seguiré tolerando a menos que me haga algún daño mortal como él lo hizo.
Este día, a pesar de no ser los mismos, a pesar de que la fobia estuviera en cada recóndito pedazo de mi corazón, palpitando fuertemente, sigue siendo para ellos una tradición inolvidable.
Pero desde que mi guardián de las sombras no está, no lo veo igual.
Sonríen, sus dientes se acomodan en el gesto y puedo notar algo en ellos que envidio cada vez que me miro en el espejo. Hay felicidad en sus ojos, cada extremidad se amolda a la alegría y compasión del momento, esperan ese rutinario esfuerzo por aceptarlos con amabilidad.
Pero no pasa.
—Gracias—digo, empezando con el discurso que practiqué por días. Me aferro a mi mochila y adquiero una posición de lo más incómoda cuando se me olvida como debo continuar. Visualizo, por el rabillo de mis ojos la bicicleta que me espera esta mañana, de mi cuello cuelga la cámara y mi libreta está firmemente enganchada a mis dedos.
Veo como los ojos de colores de Daniel se esconden tras una tenue luz, vacila entre acercarse para hacer lo que ha estado haciendo durante tres años. Darme un beso en la frente, aterrizar sus ojos sobre los míos y luego vomitar infinidades de palabras e indirectas que no llego a comprender; es ahí cuando lo hace, y por un segundo recuerdo que pinté su silueta una vez que me sentí hostigada por ese hombre que me destruyó.
Es entonces cuando vuelvo a temblar de los nervios, tratando de deshacerme de eso.
Por lacónicos segundos el comienza su camino hacia mí, pero se detiene al ver algo que nadie más percibe. Y es por suerte, la pantalla rota y dañada de mi celular, y no la hematoma que crece y arde bajo el suéter.
De forma instintiva mi lengua no se enreda y mi cerebro me dice lo que viene luego de la palabra feroz.
—Sé que creen que deben celebrar este día cada año como tradición. Que volveré a ser la misma adolescente ingenua que tardaba en comprender que un problema se avecinaba, y siento decirlo pero no será así. No hay cosa material que pueda cambiarme, no han entendido que me enfoco más en un sentimiento que en una simple joya o un peluche hereditario. No los necesito. —mi padre se esconde el regalo que tenía en manos detrás de la espalda. Y la pena me invade. —No estudio una carrera oficial, sé que eso causo un descontrol en ustedes al pensar que quizás eso no me mantendrá en un estado económico elevado. Pero me hace sentir. —hago una pausa al ver como mamá abraza a mi padre por los hombros, como manera de consuelo. Y recuerdo cuando no me hacia la fuerte y ella hacía lo mismo conmigo, hasta que pasó lo mismo que en New York. El trabajo los consumió. —Dicen que debemos pensar con el cerebro pero seguir escuchando a al corazón. Saber que eso ha estado pasando conmigo me hace sentir auténticamente desorbitada. Y mí monumental cambio no los dejó atrás.
— ¿Qué piensas hacer? —expresan Luke y Cath al mismo tiempo.
—Dejar esta casa. Irme lejos de este lugar para no mantener a los recuerdos indeseados. Matar la pesadumbre y advertir a las tempestades que se alejen de mí…Necesito y quiero que lo entiendan, ya no puedo seguir escuchando esas canciones que colocan en la radio sin pensar o atormentarme, no puedo seguir olfateando ese armario que huele a caoba. Él único ser que entendía mis llantos y me abrazaba se ha ido y yo no quiero estar en esta casa si sé que él ya no entrará por la puerta sin tocar, caminando con su bastón hacia mí y empezar a contar sus historias.
Mi corazón deja de latir por un breve segundo al ver como las lágrimas descienden del rostro de mi madre. Los chicos me miran con torpes emociones, y hay uno en especial que baja la cabeza.
—Compré un departamento que queda a más de dos kilómetros de aquí, la universidad estará más cerca y podré levantarme un poco más tarde. Conseguiré otro trabajo, y…—me callo al formarse de repente el nudo en mí garganta. Y cierro los ojos un tiempo hasta que siento que las lagrimas no arden—Estaré lo suficientemente lejos de ustedes pero no de él, podrán ir, y yo vendré claramente. Pero no me pueden culpar al hacer caso a mí corazón y pensar que esto es lo mejor para mi salud.
— ¿Cuándo te mudarás? —apoya mi padre.
Pero no soy capaz de responder de inmediato.
—Discúlpenme. Lo hago por él no por ustedes—aludo—Más pronto de lo deseado—respondo concisamente.
Les doy un beso a cada uno. Y al intentar salir por la puerta unos dedos se enroscan alrededor de mí muñeca, interponiéndose en mí escapada.
Daniel se presenta ante mi mirada cognitiva. Sabía lo que pensaba, lo que ocurría y lo que haría si no lo detengo ahora. Y aunque la debilidad quiere poseerme, no se lo permito.
—Sé lo que eres Daniel, lo que fuiste y serás siempre. Pero no lo hago por ti, no podría odiarte si quiera cuando eres un caramelo de chocolate dulce envuelto en una cubierta de fresa—ríe ante mi manera de describirlo, pero no es real ese idílico sonido. —Y seguiré esperando tu llegada impertinente al departamento a las dos de la madrugada.
Sin previo aviso salgo. Para ir a la universidad, abrirme paso entre mi facultad y aprender. Aprender para mudarme de una vez, para graduarme, para luego ser libre y volver a donde pertenezco.
A donde él se encuentra.
 
Todos los 25 de diciembre fueron caóticos, y no en el ámbito literal. Mi familia, sus amigos y los míos hacían desastres gigantes en la casa y el jardín. Se estresaban cada vez que los cristales se rompían a causa de un balón que Louis lanzaba a Zack. Preparaban pasteles y galletas. Era una fiesta que empezó a celebrarse con mi llegada.
Mis padres habían sido esclavos de un sufrimiento mutuo al casarse, no podían tener bebés y eso complicaba que esa mujer de aspecto reluciente cumpliera su sueño de ser madre. Así que, un día se decidieron por ir a un orfanato.
Mi verdadero nombre había sido puesto por una pareja que murió a penas salieron del hospital, habían enfermado por el ambiente que no había sido descontaminado las últimas 24 horas. Así que, al ver a una recién nacida en sus brazos, lo que menos pudieron hacer fue llevarme al orfanato.
Unos días después, unos recién casados me adoptaron. Creyeron que debían dejar mi verdadero nombre por respeto a mis padres biológicos—aunque a veces me quiero engañar a mi misma de que ellos lo son— y dejaron un segundo nombre y apellido, así que el primer apellido era compartido por ambos.


Katelyn Fergie Brooklyn Grey.


Era mi nombre, y a pesar de que no quería admitirlo…me gusta mucho.
Al llegar a casa un 25 de diciembre, la familia consideró que era el mayor regalo de navidad que les podían haber dado. Festejaron gozosamente y alagaron mis ojos celestes.
Pero había un hombre en especial que se emocionó al tenerme en casa. Mi abuelo, el principal anfitrión de la gloriosa fiesta me cargaba en sus brazos llenándome de mocos y lagrimas al no poder evitar que la melancolía le inundara.
Desde entonces, mediante crecía él entraba a mí habitación con cuentos en sus manos y su bastón. Sus ropas daban que decir del hombre que pasaba las cinco décadas de su vida, y al tener a su primer nieto sin vida, a pesar de que yo no fuera realmente un pariente de él, me cuidaba y amaba de tal forma que parecía que sí.
Fue otro 25 de diciembre que me contaron la verdad. La historia tenía cabeza pero no cola, y eso me provocaba inquietudes.
No lloré, no me enojé. Me sorprendió el hecho de que tuviera la suerte de ser adoptada cinco días después de la muerte de mis padres biológicos y ser llevada a una casa al otro día, luego de comprar todo para mí.
Les agradecí.
Incluso a ese anciano que tenía la manía de pasar las yemas de sus dedos por mi rostro y admirarme.
Cuando lloraba y todos me preguntaban por qué, el ya lo sabía. Silbaba mientras sacaba un dulce de sus manos y me lo daba para que dejara el lloriqueo. Y todos reían al verme sonreír luego.
Me cuidó cuando mis padres empezaron a trabajar más seguido, hasta que encontró a su segundo amor y se casó con ella. Se mudaron y no lo vi hasta mi decimoctavo cumple años, donde me pidieron una cita y besé a escondidas al chico sin que nadie lo supiera. Luego, al morir la señora que consideré pocos años mi abuela, se mudo con nosotros a Ámsterdam para dejar los…recuerdos a un lado.
Su perfume no era de marca, ni si quiera se atrevía a usarlos. Y ya que se le había acabado su frasco de caoba liquida, que había mandado a hacerse para oler diferente, le mandé a hacer otra. Y no se la regalaría sino este día.
Pero no está.
El 1 de noviembre sentí la necesidad de bajar por un vaso de agua, pero me lo encontré a él.
 
—Abuelo, ¿Qué haces aquí? —me reía de su ladeada forma de caminar, hasta que noté que casi se caía. No tenía ni idea de que sería por un Edema pulmonar.
Llamé a mis padres a los gritos, pero me di cuenta que ellos estaban trabajando. No teníamos ningún teléfono celular a la mano y mi desesperación por no saber qué hacer incrementaba. Me recordé que ya no era una niña al querer llorar, así que con mucha fuerza lo cargué hasta la salida y pedí un taxi.
Llegue al hospital.
Pero mi abuelo no.
El edema pulmonar ya tenía un poco de tiempo en sus pulmones. El líquido se acumuló en ese plazo y de repente, a las doce de la noche del primero de noviembre, en un taxi que se detuvo en las puertas del establecimiento, una vida se perdió.
Fue cuando el hombre me ayudó a arrastrarlo por el aparcamiento hasta los adentros del edificio, pero no había esperanza, el ya se había ido y yo no fui lo suficientemente rápida o precavida para salvarlo.
Lloré un poco en mi lugar, mis padres corrieron hacia mí con sus batas de médicos y el hedor a narcóticos; me abrazaron, intentaron lo posible en borrar el sentimiento por un lacónico minuto, pero no lo lograron.
Los 25 de diciembre murieron con él, y no aguantaría tener que sentarme a celebrar ese día sin el anfitrión principal, porque era su casa…y más tarde mi hogar.
Así que desde una fecha cercana a la perdida, se hizo una reunión, y luego el funeral. Di un discurso, no me precipité, y dejé todo en manos de ellos.
De los recuerdos.
Antes pensaba que eran imágenes o momentos especiales que se hospedaban en el hipotálamo. Como se debe.
Pero una noche fue lo peor que pudo pasarme. Los recuerdos absorbieron mi cerebro y me dejaron adolorida y agobiada. Estaba temblando, estaba llorando y sacudía mi cabeza buscando que todo lo que dejé y me dejó desapareciera con la acción.
Cada vez que los recuerdos venían salía a caminar o buscaba con quien charlar.
El día siguiente a ese no sucedió, pero el que le seguía sí. Mis padres se asustaron, y empezaron a interrogarme, mi respiración se volvía agitada y el ritmo cardiaco se aproximo al 130. Me había puesto pálida de repente y el nombre de Harry, y el de mi abuelo oscurecieron mi mundo, los momentos generados e involucrándome, los ambientes, absolutamente todo fue trasladado a mi cerebro.
Fue cuando supe que padecía Mnemofobia.
 
Un día después.
 
No fue fácil, pero lo logré. Las cosas materiales se esparcen a lo largo del moderno departamento, el cual tiene el tamaño y espacio justo para dos personas máximo. Las paredes se pintan de celeste, junto a algunas blancas que tienen siluetas de arboles y azulejos en ella; la habitación, el baño, la cocina y la sala son lugares acogedores y preciosos, pero nada se compara al balcón de mi nueva recamara.
La razón por la que estoy tomando café, con solo una camisa de rayas manga larga y abierta cubriéndome y apoyada a la baranda.
—Que vestimenta tienes hoy.
Una voz de lo más ronca me sorprende, provocando que derrame un poco de liquido caliente en mi mano. Mi corazón palpita con furor y el afán de saber quien me ha asustado de tal forma me invade. Giro la cabeza a unos 360 grados como búho y veo al chico del bar que no responde preguntas.
Una sonrisa pequeña acopla su rostro y mis ojos no podrían destellar más esperanza que nunca.
—Aunque no te queda mal. ¿Cómo estas esta mañana Victoria?
Al estar en completo estado de estupefacción divago en su seriedad, su perfil, pienso en cómo se vería en una foto, sin esos lentes de sol…lo que me recuerda—no excesivamente— que debo empezar el trabajo, ya que estoy a pocos días de la entrega. Y eso que le expliqué al profesor el caso.
Es entonces cuando me desoriento al ser llamada Victoria.
— ¿Vic…?—pero la pregunta se desvanece en mis labios cuando lo recuerdo. —No responderé a tu interrogante por el simple hecho de qué tu no respondes a ninguna de las mías—inquiero, y sorbo del contenido que hay en mi tasa, deseando que no se acabe.
—No importa, tus ojos ya lo dicen todo. —lo fulmino con la mirada, aun con la latente oferta e idea en mente.
— ¿Cómo estas tú?
Y pienso en lo siguiente que le preguntaré cuando él diga algo.
—Qué lindo los matices que hay en el cielo.
Alzo la cabeza y veo como tiene razón. Los tonos pastel aun arropan el infinito cielo, llenándolo de vida. El rosado y el azul se extienden a lo largo de este, dándole retoques a los colores cuando el sol está a medio salir y las pocas nubes hacen acto de presencia.
—Sí… ¿Pero cómo los puedes ver con esos lentes? ¿Por qué los llevas puestos?
Suspira.
—No hablaré nada de mi vida con una desconocida.
—No soy una desconocida prácticamente…no en parte.
A pesar de que tenga en cuenta que los amigos son aquellos que se conocen y te brindan apoyo, los conocidos también pueden saber de ti sin problema, solo que sin menos involucración en tu vida. Es más fácil contarle a un conocido sobre tu vida, porque él no tiene derecho a juzgarte…nadie lo tiene.
No entenderá como lo hacen los más cercanos a ti.
Pero habrá algo que los diferenciará.
Tendrán la ventaja de poder desaparecer si les apetece, sin complejo u obligaciones. No dolerá, no se verá necesario apaciguar la caída si no hay un lugar al que subirse.
—Somos mitad conocidos si los ves de esta forma. Nos hemos encontrado ya una vez y hemos tenido una charla. Y puedo descifrar como eres con solo mirarte.
En realidad, es mentira. Nadie puede descifrar la vida del otro con solo una mirada.
La curvatura de sus labios me hace delirar un milisegundo.
— ¿Ah sí? —Asiento— ¿Cómo soy?
No sé qué fuerza sobrenatural me posee como para sentarme en la barandilla y observarlo desde el balcón, el se acomoda en la esquina del suyo y me examina. Es cuando me veo forzada a cruzarme de piernas, y abotonar un poco más la camisa, ya que estaba en medio de una exhibición de busto.
Su cabeza baja y sé que bajo esos lentes de sol, el está mirando mis piernas.
Busco algo que me dé una pista de cómo definirlo, pero no hay nada a parte de rastros de carbón en sus palmas.
—Tratas de aparentar ser un malote de toda la vida bajo esa monocromática vestimenta. No sé que hay bajo esos lentes, por qué los tienes siempre o por qué no sonríes abiertamente. Aunque puedo decirte que no respondes a mis interrogantes porque no quieres que una extraña se involucre en tu vida. No facilitas las cosas al lucir extremadamente despreocupado y es un complejo que no muchos tienen. Sabes apreciar cuando algo cautivador esta en tus narices o incluso, como plasmar el sentimiento en un lienzo. —sus facciones no se estiran, y aunque otra pequeña sonrisa curva sus labios, sigo nerviosa.
— ¿Algo más Victoria?
—Mi hipótesis es que los conocidos pueden saber hasta sus más oscuros secretos, pueden convivir, pero todo depende en mantener la línea de la amistad y preocupación alejada. Siguen siendo conocidos y no amigos al no tener que involucrarse con sus familias, porque ya no trata de algo tan personal. Así, si uno de los dos quiere irse de repente, no habrá ni dolor ni nada de eso, podrá hacerlo sin la obligación de quedarse.
— ¿Entonces?
— Seguramente hay historia tras de todo eso,—señalo su físico— y quiero que me la cuentes con lujos y detalles.
— ¿Alguna condición?
—La verdad. Se supone que debemos confiar y contarnos la verdad, no tendremos el derecho de reclamarle al otro sus decisiones y ya sabes por qué.
—No, en realidad no lo sé—inquiere. Respiro hondo y le doy otro sorbo al café.
—No somos nada íntimo como para hacerlo. —Explico— ¿Trato?
Estira su mano y yo debo inclinarme para estrecharla. Como si su piel fuera las espinas de una rosa, la retiro, y se debe al cosquilleo y estremecimiento que hizo camino por mi columna vertebral. Los recuerdos quieren venir como tormenta pero me adelanto.
—Y para comenzar con esto, te propongo algo.
— ¿Qué?
—Tengo un trabajo que comenzar nuevamente, y debo tomar fotografías como ejemplo a medida que explico algo sobre la iluminación, el lente, o la manera en que debemos sostener la cámara…
— ¿Aspirante a fotógrafa? —asiento.
—Como te decía, al explicar algo debo dar ejemplos, y al final tengo que colocar una imagen entera, por lo cual necesito un modelo. Alguien que pueda expresar tras la cámara poco, pero que a la vez exprese mucho—lanzo indirectas, y él aparenta captarlas pero espera a que yo siga hablando. — ¿Me ayudas con eso?
—Puedo decirte que no debido a la regla de la libertad que has impuesto, y justificarme por esta misma. Pero ya que yo también requiero de ayuda femenina, aceptaré con una condición.
— ¿Cuál?
—Que tú seas mi musa.
Me atraganto tras dar un sorbo de café, y el desequilibrio me hace soltar la tasa y aferrarme a la barandilla. Bajo la mirada aun con el corazón acelerado solo para ver si no cayó sobre nadie, y me tranquilizo al verla en pedazos.
— ¿Aceptas Colibrí?
¿Colibrí? ¿Ahora soy un animal?
—Está bien. —Le sonrío— ¿Por qué Colibrí?
—No te lo diré.
Bufo. No tengo más café, estoy frente al chico del bar que no responde preguntas aun, y hace mucho frío.
— ¿Cómo te llamas? —le pregunto por segunda vez.
— ¿Es necesario?
—A menos que quieras que te llame tulipán. —bromeo.
—Jason…
—Pues…tengo algo que confesar—una de sus cejas se arquea, dejándome ver que no sabe de lo que hablo. —Mi verdadero nombre no es Victoria.

Y lo que viene no es algo que yo me esperé.
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Re: MIS SUEÑOS Y TU |EN2|

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