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The Selection

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Re: The Selection

Mensaje por Ritza. el Miér 4 Oct - 9:09

HOLAAA, yo estare leyendo y comentando a final de la semana o en la otra, porque estoy en parciales + trabajo y el tiempo no me da para mucho pero de que viene, viene
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Re: The Selection

Mensaje por Asclepio. el Jue 5 Oct - 0:44

Moraaaaa, yo espero ya leerme tu cap este fin de semana que ya estaré al fin libre de exámenes, y poder comentar
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Re: The Selection

Mensaje por mieczyslaw el Jue 5 Oct - 22:34

yo no sé hasta cuando comente     así que edito pronto acá mismo en cuanto esté hecho  


Última edición por mieczyslaw el Dom 4 Feb - 23:59, editado 1 vez
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Re: The Selection

Mensaje por hypatia. el Lun 23 Oct - 20:01

No os preocupéis chicas
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Re: The Selection

Mensaje por Invitado el Dom 4 Feb - 22:25

kate 1:
Yo amo a los Shawcross y es horrible y totalmente injusto que tengan que sufrir todo eso ah, que sean herederos no significa mucho

Así era su vida, una costumbre; huesos rotos, contusiones, latigazos. Pero si había algo a lo que Noah Shawcross jamás se acostumbraría era a la resignación. Tratar de frenar los golpes era lo único que le quedaba para demostrar que no era un títere ante la merced malévola de su padre. Importaba poco que empeorase la situación. No se resignaría. Nunca.

Mi pobre Noah, ni quiero imaginar lo mucho que sufrió T-T y cómo le quedó la espalda es   es que el rey es un monstruo, todos deberían saberlo ya u-ú.
Luego Rop todo molesto porque no lo dejaban entrar xddd, pero al menos hizo sonreír a Noah y es que ellos, entienden también y es omg

Me encanta como contrastan los Shawcross, son muy distintos pero no dejan que nada los separe y están ahí siempre, es hermoso, i'm crying.

―Es como si me hubieran arrancado un pedazo enorme de carne. ―Noah se vio obligado a parpadear, la fiebre le resecaba los ojos.

MY BABY T-T Estoy de acuerdo con que es demasiado, ellos no merecen algo tan feo como la selección

También Sylvan explicándole a sus hermanos lo qué sucede y por qué razón hacen ts es, idk, siento que se cuidan tanto y Sylvan no les cuenta mucho para cuidarlos no sé omg.

―Podríamos enfrentarnos a una revolución, incluso a una guerra ―terminó Rip por él.

that's it. además todo el tema de poner ts como carnada para encontrar rebeldes y ugh.

El hecho de que Noah mienta para que sus hermanos no se preocupen me mata, i cry.

―Chicos ―comenzó a decir a continuación―, sé que no es vuestra obligación participar en el programa. Tendría que ocurrir algo muy malo para que alguno de vosotros gobernara.

―¡Vaya hombre, gracias! ―exclamó Rip.

Rip lmao xdddd.

―Me alegra comprobar que al menos uno de los tres fue bendecido con mi inteligencia al nacer.

Vaya, odio a ese hombre. Es que, es tan normal que todos estén a la defensiva al verlo, se merece todo ese odio.

―Pierde cuidado, Sylvan ―lo tranquilizó―. Tengo una propuesta que hacerles. Una de la que tú no puedes beneficiarte, me temo.

ES LO PEOR. Primero se refiere a las personas como plebeyos. PLEBEYOS. y además su forma de hablar es tan...horrible.  Pero al menos, en algún punto, les permitirá irse, y eso es hermoso   Si aquel hombre siempre ganará u-ú.

Siete días más tarde Noah era capaz de dormir boca arriba sin que la sensación de que un trozo de su espalda se quedaba enganchado a las sábanas. La mayoría de los cortes pequeños habían cicatrizado ya y los más profundos no le producían ganas de gritar. Podía pasar la mayor parte del día sin tener que tomar calmantes para el dolor y las fiebres no lo azotaban con tanta intensidad. Incluso podía ir al baño sin la ayuda de Jeffrey, aunque el esfuerzo lo agotara.

     

En cambio la reina Georgina es amor, y los cuida como puede T-T

―¿Qué pasará contigo y, con Sylvan?

NOAH   estoy segura de que ella tratara fuertemente de que el rey cumpla, omg.

—A mí no me importaría que doce chicas se peleasen por mí —confirmó Silver, mientras conectaba uno de los nuevos ordenadores a la fuente principal.

HAHAHAH SILVER xddd.

—Porque creo que he encontrado la manera de asegurarme de que mi padre cumpla con su palabra.

ES UN GENIO.


Hayden me encanta, bueno, todos me encantan tiene algo que me recuerda a Chris  

El lugar era casi tan grande como una ciudad pequeña, si las ciudades tenían tierra y maleza por calzadas, casas de paja, cemento y madera por edificios y árboles por farolas. Donde se encontraba Hayden, a su izquierda, estaba la Sala de Mando, un edificio abovedado únicamente de cemento, cerrado por una pesada puerta de metal con una rueda a modo de cerradura y metida unos cinco metros entre los árboles. A su derecha, el almacén de suministros y la enfermería. Más allá de la vista, en la zona oeste, se extendían las viviendas de los rebeldes, casas de dos o tres habitaciones. Cuanto más alejada estuviera tu vivienda, menor era tu rango. En la zona este, tenían las cercas con el ganado, el granero y los huertos. La electricidad llegaba de un poste de quince metros situado en el centro de la base, rodeado por vallas de espino y vigilado las veinticuatro horas del día.

Todo suena tan agradable, en serio T-T además el ehcho de que no se logre dar con la base es omg.

Hayden no pertenecía a ninguno de los grupos. Nadie lo quería en su equipo. Así que pasaba los días dando vueltas por la Base sin nada que hacer.

Me sorprende, que lo juzguen así, es injusto  

La relación que tiene Sun y Hayden es de msi favoritas, i can't.

―¿Cuánto tiempo llevan ahí? ―preguntó Hayden, jugando con unos guijarros.

―Cuatro horas ―siseó Sun, levantando las manos y dejándolas caer frustrada―. No sé por qué tardan tanto, no es tan difícil decidir quiénes van a la misión.

Sun definitivamente no tenía mucho que hacer xd. Y Hayden tratando de darle algo de apoyo. También me imagino a Hayden sorprendido porque lo llamaron omg, además lo nervioso que estaba frente a todos los generales
Además el hecho de que Sun estaba desesperada por saber quiénes iban xd. El hecho de que su madre no lo mirase, omg T-T

Sun y Hayden cruzaron una mirada cautelosa. «¡Han dicho mi nombre!», pensó repleto de júbilo. Una sensación cálida que llevaba años sin estar presente llenó sus pulmones del aire que sin saber retenía. Aquella era su oportunidad para redimirse.

GDFGJDFJ solo me lo imagino, ya estoy llorando. Todo el tema de los diarios    me emociona mucho.

―No ―negó Gavril Fadaye―. Debo avisaros de que el rey Clarkson ha instalado cámaras de vigilancia en los pasillos, así como micrófonos. Debéis tener mucho cuidado, hablar sólo en las habitaciones o en la Sala de Mujeres.

Siemrpe van un paso adelante  

―Entonces ―dijo con aire confuso Sun―, si van a vigilarnos, ¿cómo vamos a investigar por el palacio?

―Chicles ―respondió escuetamente la madre de Hayden.

―¿Chicles? ―preguntó él.

Solo los imagine impresionados y asustados por el chicle, omg.  También Hayden, idk, debe estar tan sorprendido que siquiera hablo, my poor child.

―¿Podrás con ello? ―dijo al rato, sobresaltándolo.

Era una buena pregunta. Por muy contento que estuviera, las dudas comenzaban a hacerse eco en su cabeza. Sin embargo, había más determinación que dudas. No podía fallar. Encontraría los diarios de Gregory Illéa a cualquier coste. Se lo debía a Damián… y las trece personas que había matado trece años atrás.

―Sí.

El podrá, ik.


El hecho de que Artyca cedió fácilmente, ah, la adoro. y la pobre Athea debió haber estado aterrada.

―Artyca… ―comenzó a decir su abuelo, levantándose lentamente de la silla. Como si temiera que fuese a evaporarse allí mismo.

―Tengo que ir ―lo interrumpió. Miró a ambos con intención antes de decir―: Tú lo dices siempre, debemos dar ejemplo. No podemos pedir a miles de personas que se enfrenten a una revolución si nosotros no estamos dispuestos a correr riesgos.

Es que es hermosa, aunque casi mata a la pobre Athea de un infarto, aemás todo aumulado, sus padres, su esposo y ella embarazada T-T, Arty solo lo hace por su bien.

―Artyca, no puedo perderte a ti también ―sollozó.

Athea también es hermosa, mi corazón no puede y el hecho de que Arty querái hacerlo porque fue algo que comenzaron sus padres, duele. Solo imaginé lo raro que fue después, en la cena y en general el resto de días.

―Es toda una suerte que me vayan a infiltrar, porque no me iban a seleccionar ni para fregar el suelo ―bromeó.

―Artyca, haz el favor… ―murmuró su abuelo, enseñando su perfecta dentadura a un conocido que pasaba por la
calle.

es que es lo más, y Boger todo *face palm *
Luego Athea toda nerviosa por saber con qué príncipe le iba a tocar y Arty de:

―Menos mal que no querías que fuera ―dijo Artyca, sin apartar la vista de la pantalla.

dlkfgdflkj las amo.

―Ojalá te toque con Ripkard ―comentó su hermana, poniéndose roja.

―Yo prefiero a Sylvan ―respondió.

Jake  Jake  Jake omg es amorrr y toda decepcionada cuando se encontró en la fila de Noah, ya luego mejorará todo dkfljglj me imagino como fue todo eso omg.

Las formalidades eran incómodas. Gavril era amigo de su abuelo desde hacía años y cuando ella todavía vivía en la Base, acostumbraba a darle caramelos y jugar con ella al ajedrez cada vez que iba de visita.

Hermosos, debió haber sido todo bastante incomodo omg. Además todo lo del cuidado de cuerpo y blahblah ya lo había leído en la historia real pero igual  

Sun era su mejor amiga, Hayden había sido su niñero en varias ocasiones. De Amika no sabía qué esperar. Deseó que Donny estuviese allí. Prefería compartir misión con gente que conocía. Y aunque su amistad, al igual que la de Sun, se basaba sobretodo en cartas; no había personas en las que confiase más.

Yo adoro a Sun y Arty son todo  

―Por el momento. ―Gavril se incorporó de su asiento. Se dio la vuelta, pero se detuvo en la puerta. Y con voz solemne, le dijo―: Artyca, cuando estés en el palacio recuerda que la violencia nunca es el camino hacia la paz.

ME ENCANTA

«Puede que no hacia la paz, pero sí hacia la venganza»

kate 2:
Todo lo que pasa con Margarite es omg   primero la tiene ahí, cautiva, encerrada es y luego Turian poniendola nerviosa porque se demoró leyendo, y no puedo creerlo, le pidieron que rescribiera una canción, ¿qué clase de seres humanos son? ¿uh?

—Habla de un pájaro —recalcó, señalando con la barbilla la canción que él aprisionaba bajo sus manos sucias, peligrosamente cerca de la taza de té que estaba tomando—. Ni si quiera tiene mensaje…

Turian forzó una sonrisa amable, que tenía poco de lo último. Era la misma sonrisa que le dedicó el día que fueron a buscarla, hacía ya cinco meses atrás. Cuando le dijeron que si se marchaba al palacio y mantenía las buenas relaciones con la casa real perdonarían su error y su familia estaría a salvo.

ESE TAL TURIAN SUENA TAN DESAGRADABLE OMg  

—Un pájaro que consigue volar después de que le rompan las alas.

No pudo evitarlo, se le escapó una risa sarcástica. Por suerte, evitó el puñetazo que habría querido dar contra la mesa. Para que rebotase en las paredes recubiertas de papel azul, ornamentada con cuadros de artistas muertos milenios atrás.

—Los pájaros vuelan, es su naturaleza —rebatió.


—Reescríbela —repitió, dando un sorbo de té—. Te sugiero que el pájaro no aprenda a volar. No queremos dar un mensaje erróneo a tus seguidores… —Una mueca de sonrisa acaparó su expresión.  

Son horribles, son   y el hecho de que solo hace las cosas para poder proteger a su familia, es, poor bby.
Es más triste el hecho de que todo el maltrato ni siquiera se obra de los reyes, sino del concejo. El rey es tan bondadoso T-T

—Es la tercera vez que la escribo. También es la tercera que Turian la rechaza —explicó, lanzando dardos a la puerta del despacho del nombrado.

—Como digo, debes encontrar la manera —repitió, una efímera sonrisa estiró sus labios—. Y, ahora, si me disculpas,
debo ir a ver mis hijas —suspiró.

  es amor el rey.

Literalmente la tienen encerrada en una casa, es terrible, no lo merece T-T
  su novio era rebelde también   y murió, la pobre Margarite no pasa nada bueno, i can't. LO PEOR ES QUE CUANDO PUDO COSTEAR SU TRATAMIENTO YA ERA TARDE, mi coraón duele.

«Encontraré la manera de escapar de aquí», se dijo, más convencida que nunca. Y, así, cayó en un sueño profundo, libre de pesadillas por una vez.

 


Arty de nuevo yay. No la quiero imaginar en sus desperación por salir de ahí, omg, my   lo hermoso fue que encontró el lugar con el piano y al menos eso la calmaria. Pero lo asustada que estaba por haber aceptado omg, no.

Poco a poco, la calma de la música pertrechó en Artyca, matando el desconcierto. Recordó por quién y para qué estaba allí. Era más fuerte que todo eso, que un programa de entretenimiento y una panda de títeres reales. No lo había elegido, pero sí; era una Cinco y, también, una rebelde. Por nacimiento, por derecho. Significase aquello lo que significase.  

That's it.    

Artyca tragó saliva… ¡Vaya suerte!

Solo la veo completamente nerviosa porque Sylvan está ahí con ella   y él todo tranquilo, muero, amé mucho leer ésta escena porque son adorables *cries* y Arty tratando de eccusarse por estar ahí, y al final acabó enredándose, pero hizo reír a Sylvan y es hermoso
Y es que Arty intento ser todo lo que no era, la amo xddd.

―Una antigua canción de cuna, mi padre solía tocarla para mí ―murmuró, procurando reprimir el odio. Sylvan no era responsable de los actos del rey Clarkson.  

―Leí en tu ficha que fallecieron el año pasado. Lo siento mucho. ―Sylvan habló con tanta sinceridad, que resultó ser el primer «lo siento» que escuchaba en mucho tiempo que de verdad la hizo sentir mejor.

Es lamentable que los Shawcross tengan un padre así T-T

―Aunque la comida está muy bien, no sabía que existieran tantas maneras de cocinar arroz.

―Y eso que todavía no has probado las fresas rellenas de chocolate.

Y con lo poco glotona que será Artyca teniendo en cuenta que no tenía esa alimentación antes u-ú.
El encuentro me encantó, en serio T-T.

―Mañana ―comenzó a decir―, cuando mi hermano te pregunte. La respuesta es «sí».

  Sylvan conoce tan bien a Noah.

Ya me imagino a Artyca durmiendo como roca xd, pobres sus doncellas, y que se disculpara también fue adorable  


―De acuerdo ―emitió Selly ―. Sin embargo, tendremos que estar aquí durante el día.

―No tengo problema con ello ―aseguró. A continuación, se introdujo en el cuarto de baño.


son hermosas todas y Ary impactada con el vestido que le iba a poner xdddd, y luego nerviosa de ver al príncipe, es todo un cuento Arty.

―Perfecto ―se forzó a decir.

todo porque eran pantalones. Omg, Selly casi cuenta lo que sucedía T-T  

¿Estaría enfermo el príncipe? ¿Por qué parecía tan importante que no se supiese? Artyca recordaba que en reiteradas ocasiones Noah Shawcross se ausentaba de los Reports. Pero no le había dado mayor importancia porque Ripkard y Sylvan tenían la misma tendencia a ausentarse algunas veces, durante semanas.

Es una genio, ya pronto seguro se da cuenta.
También me encanta los lazos que esta formando con sus doncellas, Arty es amor y seguro ellas también cuidaran mucho de ella así que

SUN Y ARTY MIS NIÑAS   me imagino a ese par, en serio, las dos siendo torturizadas por los zapatos de tacón y además que no pueden ser ellas mismas nunca)? xdd.

―Por lo menos sigues pareciendo tú ―espetó Sun. Se acercó a ella con gesto cómplice. ―Tengo la sensación de que hemos caído en una subasta de trastos viejos―. Lanzó una mirada al resto de chicas, con las cejas enarcadas de aversión.  

Las dos rompieron a reír, ganando una severa mirada de Sondra.

Y con Sondra en cima *Facepalm*

―¿Estás nerviosa? ―le preguntó a Sun.

―En casa, me enseñaron a controlar los nervios para que no me jueguen malas pasadas. ―Artyca pudo notar el leve tono sarcástico con el que pronunció «casa». Por supuesto se  refería a la base Sureña―. Pero, digamos que en mi estómago se está celebrando un concierto multitudinario.

―Todavía no sé cómo saludaré a Noah sin tener ganas de patearle sus posaderas reales ―confesó Artyca, con un resoplido.

Arty queriendo golpear a noah es todo, me encanta. Y las dos acordando ganar, sON TODO.

―Que comience el juego ―murmuró Artyca.

y ya no cambiara de parecer)?


Odio a Clarkson eternamente.

―Entraréis ahí y os mostraréis de lo más encantadores ―prosiguió el rey, viendo que contaba con toda la atención―. No eliminaréis a ninguna de vuestras concursantes hasta que el Consejo Real, los productores y yo lo decidamos. Al final del día tenéis que proponer una cita a tres de vuestras pretendientas.

Es un asco   y Noah buscando algo de ayuda en su madre.

―Os adorarán, hijos míos ―intervino Georgina, que con la rapidez y habilidad de una madre, les arregló la corbata a los tres en menos de un parpadeo. A continuación, los miró con orgullo―. Ser vosotros mismos, nos vemos en el desayuno.

Georgian es amor. Tnks god.

―¡Qué asco, cómo puede quererlo! ―exclamó. Repetía esa frase al menos cinco veces al día.

LMAO, lo amo mucho. ME IMAGINO LA CARA DE SYLVAN Y RIP CUANDO HABLó SOBRE HARRY POTTER tipo ????

―¿Un qué? ―Ripcard lo escuchó y con diversión, se acercó a él para tirarle de la mejilla como si fuese un niño.

Noah devolvió el gesto con un puñetazo y pronto empezaron una de sus peleas.

xdd. La forma en la que se hubiese presentado Noah hubiese sido genial :Clap: Al pobre Noah le toco comenzar con las más raras, Poppy y Pipper xd   aunque parece que ve a todas en un son de hermano mayor/menor, esperemos a que venga Arty y arruine todo

Noah puso todo su interés en contemplarla. Estaba buenísima..., no, era algo distinto. No le parecía que estaba buena sin más, sino que le resultaba preciosa. De ese tipo de chicas que levantaban pasiones (y otras cosas) incluso recién levantadas. Poseía una belleza peligrosa, asalvajada. El rostro ovalado, fino y la piel tostada, del color de los melocotones maduros. Su pelo cobrizo, era abundante y le caía hasta la cintura sin orden ni concierto, meciéndose con el movimiento de sus pasos. Tenía unos ojazos grandes, redondos y brillantes, de un tono azul gélido y afilado. Unos ojos que advertían a quien se atreviera a mirarlos fijamente, que debías pensar muy bien meterte en problemas con ella. De nariz pequeña y labios finos, fruncidos en una mueca de burla. Era alta, aunque demasiado delgada. Sin embargo, de frágil no presentaba nada, daba la impresión de poder patearte el culo si le tocabas mucho las narices.

Vieron, lo sabía  

―Artyca Bow, Belcourt, una Cinco. ―Noah había sabido quien era desde que la había mirado a la cara. La única que había llamado lo suficiente su atención para hacer caso a la fotografía que habían puesto en la pantalla de The Selection.

―Veo que ha hecho los deberes, Alteza. ―Se cruzó de brazos.

―Soy Noah, no Alteza, ni príncipe Noah ―aclaró, cambiando la posición de su cuerpo. Apoyó los codos en las rodillas, para quedar más cerca de Artyca.


―Muy bien, Noah ―aceptó, como si acabara de lanzarle un desafío. Se remetió un mechón detrás de la oreja―. Pero tú te haces cargo, no quiero que me amonesten por tutearte.

Ya comenzaron bien este par. Artyca toda tranquila preguntando cosas casuales y Noah siendo sincero al responderlas, i luv it.

―Yo también, la comida es hasta el momento, lo mejor que he visto en este palacio ―respondió con sinceridad arrolladora. Noah se sintió animado. Era la primera que no había fingido que el palacio le traía sin cuidado porque en todo lo que pensaban era en él.  

―¿Y qué hay de mí? ―Movió las cejas de arriba abajo, tratando de mostrarse lo más irresistible posible. Lo que no era difícil, las chicas solían quedarse sin aliento cuando él entraba en algún sitio. Susurraban y se pegaban codazos entre ellas.

―Tú no estás mal, pero dudo que sepas tan bien como las tartaletas de arándanos ―espetó, aunque Noah comprobó que si él también jugaba a lo de no apartar la mirada, Artyca se pellizcaba la cara interior de la muñeca.

―Cierto, ni siquiera yo puedo competir con las tartaletas.

están coqueteando, i can'tttt

Artyca soltó la primera carcajada que Noah Shawcross escucharía de ella; estridente, chillona, sin miedo. Una risa que su padre mandaría castigar. Quizá por eso, le gustó tanto. Quizá por eso, con el tiempo, se convertiría en su sonido preferido en el mundo.

#NORTY #I SHIP THEM HARD

La conversación fluyó tan bien, ¡¡¡la química, maigad!!!

―¿Qué tipo de música? ―preguntó, con curiosidad. Desde luego, era mucho mejor que escuchar a las gemelas hablando de los beneficios del lodo para la piel.

―Flamenco.

―Flaqué.

Noah por qué. Y pensó tanto en qué decir que se acabó el tiempo  

―¡Una cosa más! ―recordó Noah ―¿Te gustan las galletas de naranja?

Artyca frunció el ceño y despegó los labios, sorprendida por la pregunta. Su hermano Sylvan carraspeó tan alto que se formó eco en la sala.

―Sí.  

Sylvan siendo bastante disimulado xddd.
kate 3:
Elara parece que estuviese metida en un cuento de hadas porque su vida fue bastante incómoda T-T, además que mientras comían pensaba en su familia, es triste Y TOMMY, mi corazón
También ella y Siria tienen un amista preciosa.

Elara sabía que sus posibilidades serían más elevadas concursando por cualquiera de los hermanos de Noah, los dos más cercanos a su edad. Pero ya encontraría la manera. Solo debía mostrar una actitud positiva, como siempre.

OMG   es adorable Elara.

Elara volvió a enrojecer al percatarse que en su primera cena había cometido muchas faltas con el protocolo. Al igual que en su encuentro con el príncipe. Había tenido que esforzarse al máximo para encontrar en su vocabulario palabras que estuviesen a la altura de la situación. Que no eran muchas. La educación de Elara se había limitado a las clases de Matemáticas que su padre le dio en la cocina. Y ningún algoritmo le serviría de ayuda allí.

Se está torturando por un par de errores

Resultaba extraño para Elara ver a la familia en algo tan rutinario como el desayuno. No podía quitarse la sensación de que seguía viéndolos tras una pantalla de la televisión. Quizá porque su concepción del desayuno era en pijama, en la mesa de café de su diminuta sala de estar con sus cuatro hermanos pequeños dando berridos y peleándose por el mando de la televisión.

Todo debe ser tan nuevo para ella. Y además el rey tan ugh, no lo aguanto, puede hablar con amabilidad pero sigue siendo totalmente desagradable. EL COMENTARIO DE IVORY JAJAJAJ, morí.
Es un personaje muy divertido, Ivory. Además de que se estén divirtiendo es tan bello de leer y el hecho de que eso hiciera que Elara estuviera más tranquila también es

―Saca los trapos sucios y tienes un éxito de ventas asegurado ―propuso Sunshine.

―Entonces me temo que terminarías detenido o, ya sabes, ejecutado. ―El comentario de Siria, completamente cierto, inundó el ambiente con plomo.

―Imagina la fama que alcanzarías. ―Al parecer, el plomo no alcanzó a Artyca―. Hasta te construirían un monumento. El Escritor Decapitado.

Estás tres hicieron una mezcla de cosas en solo unos minutos xddd. Fue un bello momento mientras reían, pero luego está Bonnie todo el discurso que le dio a Amika y seguro ni escuchó xd.

―A lo mejor trataba de encontrar rastros de vida inteligente en tu cerebro, Bonnie ―la cortó Artyca, que puso los ojos en blanco mientras se llevaba un trozo de plátano a la boca.

esa es mi Arty

—Si te crees que por ello tienes la estancia asegurada, te equivocas. Las de tu casta no duran mucho en el concurso. Todos los saben…

Sunshine hizo amagos de incorporarse de la silla para atacar a Bonnie. Mientras que Siria puso los ojos en blanco.

Ya se ganó a todas esta Bonnie    
Menos mal Elara las detuvo, o hizo el intento.

―No te lo tomes a mal, pero creo que ese pelo rojizo no te favorece ―confesó Bonnie, como si se tratara de un comentario inocente. Pero sabía de sobra que iba a herirla, ya que no había podido hacerlo con Artyca.

―No te lo tomes a mal, pero yo creo que para ser de una clase elevada tienes menos educación que un primate ―rebatió Elara, sonriendo, sin alterar el tono de su voz.

PRIMERO, ES PELIRROJA NATURAL. Y ELARA LA HUMILLÓ yasss xd. Y la pobre Amika se la tuvo que seguir aguantando xd.

Elara no tiene que relucir más de lo que ya lo hace T-T *cries *,  seguro todo debio haberle parecido hermoso y además que justo encontró libros que le servían

EL ENCUENTRO DE ELARA Y HUNTER. Estoy bien.

―Esto…, sí, sí ―logró balbucear―. Gracias…

―Soldado Davies. Hunter Davies. ―Se presentó, irguiendo la espalda y tendiéndole la mano con educación.

 


Bean   ella es la única caprichosa que amo)? ah. Aunque tiene cáracter y todo, siento que debe estar agotado y aguantando todo lo que puede. Enna a mi si que me agrada. Lo que pensó sobre que debería ir primero ;-;, pero sí debió haber ido primero xd.

Prácticamente tuvieron que arrastrarlo desde la cama aquella mañana. Esperaba que no hiciera nada comprometido, como ponerse a cantar una canción a pleno pulmón sin razón aparente o presentarse en chándal. A Bean no le importaba, cosas como aquellas hacían a Lancelot quien era, su hermano era la única persona en el mundo que estaba segura de querer. Y, ojalá Bean pudiera sacarse un cigarrillo, escaparse a algún concierto, salir al jardín en pijama… Pero estaba atada a una corona y debía comportarse.

Amo como se siente respecto a Lance, porque el adora también, y lo segundo *cries* ella solo quiere ser una chcia normal.

La chica, sumida en sus quehaceres, olvidó por completo inclinarse ante la princesa y se marchó. Bean, ofendida por su falta de respeto, estaba dispuesta a salir tras ella. Sin embargo, Enna se situó delante para cortar su paso.

—Tranquila, princesa —pidió, sin alterar un ápice el tono de su voz—. Estoy segura de que no lo ha hecho con mala intención.

—Sigue siendo una falta de respeto —rebatió, con los dientes apretados. Se dio cuenta de que el pecho se le movía al ritmo de una respiración desmesurada. Apretaba los dientes.

Estoy sin que decir, su actitud es algo realmente. Todo lo de Archivald es muy triste, se ve que Bean lo quiere bastante u-ú. Debe ser más duro fingir que está bien.

El rey es amor nada que ver con la reina D:

—Maquillaje —ordenó Bean y, Eliot, con sus utensilios ya preparados retocó la obra de arte en el rostro de la princesa.

Los camarógrafos aguardaron hasta que hubo terminado, junto con el responsable de producción asignado para la causa y una Enna que repiqueteaba con el tacón en el suelo, único vestigio de su impaciencia.

—Majestuosa. —El maquillador asintió y se replegó hacia detrás de un trípode por su era requerido. No sin antes inclinarse, «algunos sí saben comportarse en su presencia».

Tengo sentimientos que chocan respecto a Bean es decir, quizá ustifico su forma de actuar, pero es tan dura con ella y con todo el mundo, idkkk.

Chris fue el primero en entrar, yay y Chris no mostró ni una pizca de nervios xddd, hizo lo posible para intimidarlo y no pudo. Pero le recordó a Archivald TT

—Soy arquitecto, Alteza —respondió con decoro, bajando la mirada, como si le avergonzase. Bean lo comprendía, cualquier profesión parecía una nimiedad frente al cargo que ella representaba.

—Un Tres, no está nada mal —sonrió, para que viese que a ella no le importaba, que no tenía que cohibirse.

El hombre mostró una reacción opuesta a la que esperaba, lejos del agradecimiento silencioso. Pareció molestarle, como si Bean hubiera hecho algo malo. No lo entendía; estaba siendo amable.

Creo que le averguenza más a Chris decir que es n tres y no poder decir que es un rebelde)? ahre.

Primeras impresiones de Christopher Giannopoulos: Era guapo, seguro de sí mismo y respetuoso. No le impresionaba en lo más mínimo la futura reina de Nueva Asia y no necesitaba su compasión.

Ese es Christopher.
Tirion sonó encantador la verdad , luego Robert, pobre hombre, hasta yo lo encontré fastidioso lol.

LUEGO, Edgar, solo lo vi entrando, y morí, suena tan adorable y humilde y lleno de encanto, es  

—No soy un señor —corrigió, indulgente—, me llamo Edgar Olhsoon.  

—Se trata de una formalidad —apostilló, en tono resabido.

—Lo sé, Alteza, comprendo que yo deba mostrar este tipo de formalidad en su presencia —hablaba con amabilidad, sin ningún tipo de insolencia escondida entre sus palabras—. Pero yo no soy ningún «señor», por lo que prefiero que se dirijan a mí por mi nombre, sino le supone una molestia.

ES ADORABLE, es como si hiciese las cosas tan genuina y sinceramente. Pensé que se iba a molestar más Bean, pero no.

—Tengo dos hermanas mayores, me traen loco, pero sin ellas nada sería igual —mencionó, aunque advirtió que su expresión se endurecía, marcando exceso la línea de su mandíbula—. Trabajo limpiando piscinas en mi distrito —confesó, con un leve rubor en las mejillas, pero con la cabeza alta—, no es un trabajo muy divertido. Sin embargo, puedo nadar siempre que me apetezca… —hizo una leve pausa, para mirarla—. ¿Le gusta nadar, Alteza?

Lo que contó sobre sus hermanas y que limpiaba y preguntarle eso a Bean teniendo en cuenta que ninguno más lo había hecho, todo en general la pobre Bean se acordaba de Archivald cada nada T-T
Interrumpieron en la mitad del discurso

Primera impresiones de Edgat Ohlsoon: Era humilde, familiar y carismático. Pero Bean Huton-Blather olvidaba que las apariencias engañan…

 
Grayson se escucha totalmente desagradable.
Y Adam suena genial.

Enna es muy interesante, siempre le hace cumplidos a Bean y aparece de la oscuridad xdd)??? ah, me encanta.

Que feo que tenga que ver seguido a Archivald, además de que sea alguien que no puede estar con ella y es  

—Alteza —su tono era frío, despojado de cualquier emoción. Después se marchó.

La trato horrible omg.

Fue en ese momento cuando Bean comprendió algo. Puede que estuviera determinada a que Christopher cayera a sus pies, intrigada por Edgar y con ganas de que Adam la hiciera reír. Pero con el único que quería estar, era Archivald.




Pero, como de costumbre: las determinaciones de Siria Blake morían antes de llegar a puerto. Ya sólo el coche que la había llevado hasta el palacio desde el aeropuerto había sido suficiente para embaucarla. Porque, a ver, seamos honestos por un momento: ¿a quién no le gustaría vivir en un lugar donde la comida abundaba, disponías de todos los avances tecnológicos y dormías en una cama con capacidad para tres personas? A todo el mundo. Quien diga que no, está siendo hipócrita. Siria no era hipócrita, se moría por beneficiarse de tales privilegios. Lo único que no le gustaba de ese mundo era que muy pocos tenían acceso a él. Que las personas como ella, la mayoría de la población mundial, había sido excluida por culpa del dichoso sistema de castas.

Digo, quién no querría darse lujos, apoyo total e incondicionalmente a Siria. Y el plan con su amiga, solo porque están hambrientas y se me rompe el corazón. Además que ella misma provocaría que la sacaran. La verdad es que es un gran plan, ahora, el problema es cumplirlo))???
Siria y Elara, de nuevo, son hermosas.

—Siria —la llamó de nuevo Elara.

—¡Perdón! —exclamó—. Esto, sí, pensaba en mi familia.

Siria es super pérdida, en el buen sentido xdddd. Lo de su padres es terrible y lo de su madre también, mi niña omg T-T.

—Yo también pienso mucho en ellos —confesó con nostalgia, mirando a través de las ventanas de la Sala de Mujeres—. Echo de menos el ruido, los gritos y las peleas de mis hermanos… Deben de estar volviendo loca a mamá. Y me gustaría saber cómo está Tommy, pero todavía no nos han dado permiso para enviar cartas.

Incluso Elara, que tenía unas condiciones de vida tan duras seguro serán un apoyo entre ellas.
Y Siria preocupada porque Noah había invitado a Elara ya, y lo que sabái de Sylvan saliendo ya con cuatro chicas, debe estar desperada.
El poco reconocimiento que esta ganando es injusto, ¿no ven que Siria es totalmente talentosa?

Se suponía que no debía afectarle lo más mínimo. Pero la indiferencia de Sylvan incidía directamente en su plan. Si la expulsaban tan pronto, sus sueños con Maeve se irían al traste. Ojalá hubiese salido el nombre de Maeve y no el suyo en la pantalla hacía una semana. Su mejor amiga era muchísimo más guapa que ella y, desde luego, la seducción era un terreno seguro para Maeve. Tenía locos a todos los chicos de la provincia. Siria solo era la amiga simpática, en la que nadie se fijaba.

Con que así se siente T-T, lo desanimada que estaba y así igual fue amable con sus doncellas

Justo en ese momento, Hermione salió del baño, recolocándose la cofia sobre la cabeza.

—¿Le habéis enseñado ya la nota? —Hermione aseveró con la mirada a sus compañeras, que negaron con la cabeza.

—¿La nota? —preguntó Siria de pie en el centro de la habitación.

—¡Sí! —afirmó Hermione, meneando sus anchas caderas hasta el escritorio que había al lado de las puertas del balcón. Agarró algo y caminó hacia Siria con decisión—. Tome.

Las doncellas son encantadoras y Siria pensando lo peor pero resultó ser esto:

«Lady Siria, ¿te gusta el senderismo? Supongo que lo descubriré el jueves durante nuestra cita. Te recogeré en tus aposentos después de la comida. Sylvan Shawcross.»

Amé el capítulo Kate, y estoy realmente avergonzada de comentar taaaaaan tarde T-T
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Re: The Selection

Mensaje por Invitado el Mar 20 Feb - 11:32

Les cuento que después e mi gran irresponsabilidad y que la nc este estancada, subiré este fin de semana
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Re: The Selection

Mensaje por moondust. el Mar 20 Feb - 15:14

Bueno, yo solo estate por aqui leyendo.
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Re: The Selection

Mensaje por hypatia. el Vie 23 Feb - 12:50

Supertramp. escribió:Les cuento que después e mi gran irresponsabilidad y que la nc este estancada, subiré este fin de semana

OMG OMG OMG Me muero por leer tu capítulo, Lau voy a leer de Sylvan, voy a leer de Sylvan *hiperventila*. Estoy bien, realmente

Pd: ¡Muchas gracias por tu comentario! No sabes cómo lo amé
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Re: The Selection

Mensaje por hypatia. el Vie 23 Feb - 12:51

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Bueno, yo solo estate por aqui leyendo.

Holi Espero que disfrutes de la nc
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Re: The Selection

Mensaje por Invitado el Lun 26 Feb - 23:09

lo siento:
Se suponía que iba a subir ayer, pero por distintas razones asma no pude):,
sin embargo, here it is. También se que es algo corto, pero la mayoría de cosas estaban a medio escribir, así que pulí solo algunas cosas y subí pronto el cap. disculpen, soy la peor.

Capítulo 02

Escrito por: Supertramp. || Personajes: Christopher Giannopoulos;; Colette Mola;; Sylvan Shawcross;; Mina Kumara.



Tres años y medio antes de la selección. 

Los mechones rubios le caían en el rostro, en muchas ocasiones se preguntaba si existía alguien más hermoso que ella, luego negaba con la cabeza porque sabía que no era así. Rose siempre había sido radiante, su sonrisa iluminaba hasta lugar más oscuro.

Las personas decían que era normal querer dejar a una pareja después de mucho tiempo, pero parecía que Christopher se enamoraba más y más de ella. Por eso, después de pensarlo, había tomado una decisión. 

— ¡Hey! —exclamó la rubia cuando se había acercado lo suficiente, estaba cubierta por ropa deportiva y sus mejillas estaban sonrojadas, le dio un beso en la mejilla para saludarlo. 

Chris la admiró sin decir una palabra, le tomó la mano y caminaron juntos por un rato. Todo estaba callado, se escuchaba el canto de los pájaros y también, debido a la hora se escuchaban algunos grillos. Ninguno dijo nada mientras se dirigían a casa. Pero era un silencio cómodo. El cielo era rojizo y las nubes parecían de color naranja. 
Chris esperaba que esos días no acabaran nunca. Pronto, algunas luces llenaron la vista de Chris, aunque Rose parecía muy distraída con sus zapatos. 

Había luces navideñas en el pequeño jardín de la casa, y con ayuda de sus padres habían puesto una mesa de madera, estaba decorada con rosas. Rose levantó la cabeza, algo sorprendida con las luces, y miró atónita a Chris, éste, por otra parte, le regaló una sonrisa brillante y cálida, Chris solía ser muy feliz. Tomó la mano de Rose y la puso en su pecho. 

Chris solía ser muy feliz, era cierto.

Pero también solía ser muy malo con sus palabras.

— Rose Kendert —comenzó, aquello no sonó a un murmuro, sonó como un suspiro esperanzado—, te conozco desde que usabas cintas de cabello rosadas con corazones gigantes, llevamos saliendo mucho tiempo, lo suficiente para conocerte como la palma de mi mano —ella se sonrojó, estaba tan distraída que no notó la presencia de Leopold y Kiara, los padres de Chris—. No estoy seguro de por qué muchos dicen que es imposible salir mucho tiempo con alguien, pero estoy seguro de que quiero que lo nuestro sea eterno, al menos hasta que alguno de nosotros ya este muy viejo —el mismo Chris suspiró sintiendo que ya no había relación entre sus propias palabras—, Rose, ¿querrías casarte conmigo?

Ella estaba desencajada, le costó mucho, ante los ojos divertidos de Chris, comenzar a asentir con desesperación mientras lágrimas de alegría caían por sus ojos, abrazó a Chris durante un largo tiempo, Chris no se negó a durar todo eso, solo se quedó ahí, aferrándola entre sus brazos y oliendo el perfume de su cabello.

Aquella noche finalizó entre risas de los Giannopoulos y las lagrimas de Rose Kendert, que, aunque no tenía el respaldo de sus padres, seguro tenía una familia. 

Tres años antes de la selección. 

— ¡Papá! —exclamó Christopher lleno de cólera.

Su padre golpeó la mesa, haciendo que se callara, la habitación se sumió en el silencio, Kiara no se movía. Los ojos de su padre chispeaban, era verdad que Leopold era solemne la mayor parte del tiempo, pero en aquel momento toda su seriedad y compostura se perdió.

— ¡Christopher! —sentenció el hombre—, en este momento no eres mi hijo, eres un rebelde, al que se le está encargado una misión.

Nadie dijo nada.

— En este momento, Rose no es mi futura nuera, es una rebelde. Estoy seguro de que la joven Rose sabía que hacía cuando decidió hacer parte de todo esto, entiendo tu afán de proteger a tu futura esposa, pero también debes entender que Rose tiene las capacidades para atender esta misión. Punto —cortó el hombre, desviando la mirada de su hijo.

Y así fue, unas semanas más tarde, se encontraba sentando en un camión junto con su prometida, enfrente estaba su padre, que llevaba un chaleco negro igual que el resto, era para protección, pero aquel chaleco no servía de nada. Su madre aquel día había sido ordenada quedarse en la base de los rebeldes.

Todos guardaron silencio durante el camino, y mientras ejecutaban la misión fue aún peor. Todo iba muy bien, pero algo punzo en el pecho de Chris, él creía que se presentarían soldados, que pasaría algo malo. Chris estaba en lo cierto. 

Aquel día bombardearon el lugar, se llenó de humo, se derrumbaron las cosas, en su desespero por mantener los ojos sobre Rose, perdió a su padre, y cuando lo encontró sus esperanzas cayeron, estaba herido y no era por culpa del bombardeo, alguien lo había herido. Fue demasiado tarde, había sangre por todas partes y cuando se acercó al hombre para ver si podía hacer algo, éste solo murmuró “vete” y dejó de respirar. 

En su distracción con su padre alguien se acercó a Rose, le tenían un cuchillo en el cuello, Chris notó que si llevaban el traje de los soldados del Palacio. Intentó conciliar con el hombre, después de todo, tenían a su vida entera ahí. Pero este no escuchó.

Fue un simple corte, en el cuello, un corte pequeño y superficial, aquel corte, quitó la vida de Rose Kendert, y quitó un poco la vida de Christopher también. 

Cuando llegó a la sala y se reunió con su madre, sintió que todos lo miraban, que gritaban asesino, inútil. Lloró toda la noche, y después de eso decidió encerrarse. 

Regresó unas veces al lugar, encapuchado, se escondió, esperaba…esperaba ver a aquel, esperaba acabar con él. Pero no apareció jamás, Chris solo deseaba que estuviese muerto. 

Desde aquel momento los días se volvieron eternos. Se encerró en casa y no salió por un largo tiempo, a veces se enfermaba y la fría lo quemaba, pero no se movía de casa. 

En ocasiones estaba tan enfermo, que llegaba a alucinar, vomitaba, y noche tras noche soñaba con Rose. Era una tortura, ¿por qué no fue él?, su padre y su novia, todo en un momento, y él no hizo nada. Absolutamente nada.
Su madre lo consolaba, pero nunca dejo de pensar que había sido su culpa.


Los años pasaron y el único consuelo de Chris era correr, correr hasta que sus pulmones dolieran. Salía temprano en las mañanas y corría durante horas, era algo terrible, daba algo un poco de miedo, porque incluso en el agotamiento seguía, y cuando a no sentía la respiración, se acostaba en el piso y esperaba a que el oxigeno invadiera sus pulmones de nuevo. Y seguía.

Su madre lo pilló en varias ocasiones e intentaba pararlo, pero era lo único que le quitaba los pensamientos a Chris. 

Aquel día salió más temprano, y corrió más de lo normal, a las seis de la mañana el cielo se tornó gris y comenzó a caer un aguacero, pero él siguió corriendo, sorprendentemente aquella mañana vio el rostro de su madre después de algunos meses, y en vez de detenerlo, se unió a él. Habló después de unos minutos, manteniendo el ritmo de Chris. 

— Hola —su voz sonaba entrecortada. 

Chris asintió a modo de saludo, mientras seguía corriendo. 

— Han pasado muchas cosas —comentó, la voz ronca, parecía enferma—, ¿te has enterado de La Selección?

Chris era una persona que entendía con rapidez las intenciones de las personas, siguió corriendo, aunque le dio un vistazo a su madre, su cabello castaño se emblanquecía cada día más y al lado de sus ojos aparecían unas arrugas, era una mujer que pronto llegaría a los cincuenta años, pero parecía que su salud se había estancado en los veinte.
Se detuvo, la mujer no se percató y corrió un poco más, hasta que volteó la vista y se dio cuenta de que el castaño se había detenido en algún momento, regresó hasta él. No dijo nada hasta que recuperó el aliento.

— ¿Por qué me hablas de eso? —inquirió, su voz no expreso nada. Parecía una pregunta hecha automáticamente.

La mujer lo observó, le miró la cara por unos minutos, fue eterno, lo miró detalladamente, parecía que se aseguraba sobre algunas cosas, su rostro expresaba desespero, preocupación y una pizca de alivio.

— Pareces más saludable —cambio el tema, sentándose en una banca cercana, mirando a los arboles que estaba fuera de la cancha de baloncesto—, pareces mucho más saludable, pero incluso así, haces esto aún.

Chris se encogió de hombros, tomando puesto al lado de Kiara. — Mamá, ¿qué está pasando?

— Ha pasado mucho tiempo…

— ¿Y?

— Ha habido problemas, y necesitamos algunas personas para que hagan parte de esta misión. Es sobre la selección, mandaremos infiltrados. 

Chris miró enfrente también, pensando.

— Chris —susurró—, te necesitamos de vuelta. 

El trago saliva silenciosamente, mirando al frente, los árboles mojados, el viento sacudía las hojas de estos árboles, el olor de la tierra se filtraba por su nariz. Los últimos días habían sido fríos, muy fríos. No era algo raro en Nueva Asia, había días muy fríos, había días calurosos, había días que estaban en la mitad, daba igual. Pero aquellos fríos días se sentían distintos también. 

Aquellos días Chris sentía la necesidad…de hacer algo. Cualquier cosa. Sentía que estaba respirando y comiendo, eso era todo. Era injusto, al principio no quería, pensaba que, si hacía algo, estaría traicionando a su padre, sobre todo, a Rose. 

Pero después pensó que quizá ellos no querían que él estuviese en ese estado lamentable.  

— Bien.

Kiara levantó la cabeza, seguro estaba resignada a la idea de que diría que no, de que se molestaría por siquiera sugerirlo, que gritaría o lloraría, o correría más. Pero no fue así. Dijo bien. 

Después de casi cuatro años, Christopher estaba listo, para decir adiós al sufrimiento, para intentar seguir adelante, no olvidaría, jamás se permitiría eso, pero debía continuar con su camino. 

Su madre iba a preguntar de nuevo, Chris asintió antes de que dijese cualquier cosa.

— Lo haré.

— Yo…—ella tomó su mano y la apretó—, gracias. 

Chris suspiró, porque sabía que se le vendría encima. Sí, fueron semanas en las que tuvo que adaptarse, regresar a la base, hablar con los grandes generales (como su padre lo fue en algún momento), también otros rebeldes mirándolo, hablando sobre él, lo que había pasado, muchas veces quiso explotar en insultar a todos los que estaban presentes, luego, se le pasaba. 

Fueron semanas donde tuvo que comenzar a entrenar de nuevo, a adaptar su cuerpo a situaciones de peligro, a recordar el combate cuerpo a cuerpo, a tomar cuchillos y dagas de nuevo. Era casi como si no lo hubiese olvidado, pero era un entrenamiento necesario. 

También le explicaron su rol, debía ser uno de los “seleccionados” y llevarse bien con Bean, la cosa es que, como muchos en Nueva Asia, había escuchado todo lo que se decía sobre la princesa heredera y él estaba seguro de que sería una persona completamente difícil de tratar, haría su mejor intento, porque él siempre hacía su mejor intento, pero sería muy difícil esta vez. 

Le dijeron que se fuese con cuidado con la reina, no tenían que decírselo, él sabía qué clase de persona era la reina. 

Luego estaba Lancelot, no estaba seguro con él, era un joven querido por su nobleza, pero quizá podría ser distinto a puertas cerradas. El rey…debía agradarle, era un hombre ceremonioso, tranquilo y querido por el pueblo. 

La situación era compleja, pero no tanto, sin embargo, los Norteños había decidido adelantarse a los Sureños, y atacaron el Palacio, lo cual puso en una situación arriesgada los planes de infiltración, no obstante, todo había resultado como lo esperado, y pronto Chris estaría dentro del Palacio.

Ese mismo día tuvo que viajar con su madre hasta la casa de su tío, que era un tres, Owen. Sus padres le habían puesto aquel nombre como segundo nombre, pero realmente Chris no sabía mucho de Owen. 

Llegaron a una calle preciosa llena de casas gigantes, la mayoría de las casas parecían hechas más que nada de ventanales gigantes, seguramente todas tenía piscina en el jardín trasero, un camino hecho de cemento se abría para dar paso a la puerta, a ambos lados había flores y arbustos. La parte superior era más ancha que la parte inferior. 

Su madre tocó el timbre sin decirle nada a Chris. 

La puerta fue atendida por una mujer que parecía estar en medio de sus treintas, tenía una sonrisa juvenil, sin embargo, su cabello era rojo y lo tenía recogido en una trenza de lado. Detrás apareció un hombre un poco más alto que Chris, era rubio y tenía los mismos ojos azules que su madre, tenía barba y se le asomaban unas cuantas canas en esta. Le sonrió a Kiara y esta también le sonrió, se acercó a darle un abrazo. 

Chris guardó silencio, pero sintió la mirada de la mujer pelirroja sobre él. 

— Entonces tú eres Chris —fue una afirmación, los ojos azules de la mujer brillaban—, yo soy Elín, la esposa de tu tío —estiró su mano, Chris, con duda, la estrechó—, he escuchado mucho de ti. 

Chris levantó las cejas lleno de vacilación.

— Parece que tú no mucho de nosotros —la voz rasposa de su tío llenó la entrada. 

— No era una persona muy interesada.

— Claro que no —asintió Owen—, me puedes decir Owen. 

Chris asintió, aferrándose a la mochila que cargaba en su espalda. 

Se dedicó a mirar el interior de la casa, el primer piso estaba construido de ladrillos y se veía afuera, pero dentro las paredes eran lisas y estaban pintadas de blanco, al lado de la puerta principal había otra puerta, que debía ser el armario, seguramente, al lao izquierdo se expandía sofás y sillas, era la sala de estar, había una preciosa mesa de centro de vidrio que estaba decorada con un florero y abundancia de margaritas dentro de este. 

En frente de la puerta principal había un ancho pasillo rodeado por dos caminos de escaleras que daban al segundo piso. Si se iba por el pasillo se encontraba la gigantesca cocina hecha de granito, en su mayoría, había una puerta que daba al jardín trasero, donde había una pequeña sala y una parrilla, también una piscina, Chris lo sabía. También había una especie de huerta.

Si se iba por las escaleras se habían un pasillo tanto a mano izquierda como a mano derecha, a mano derecha había seis habitaciones, a mano izquierda también. 

Owen dirigió a Chris hacía una habitación que estaba a mano izquierda, era la del fondo a en la lateral derecha. 

— Está es como tú casa. Puedes acomodar tu ropa en aquel armario —Chris miró el armario hecho de madera que estaba pintado de blanco—, en aquella puerta hay un baño, así no tienes que salir al principal. 

Chris no dijo nada.

Owen le dio una mirada, no era compasión ni lástima, parecía un poco de orgullo y comprensión. 

— Me alegra que estés mejor, muchacho.

El hombre de hombros anchos se dio media vuelta, pero Chris no se retuvo de preguntar.

— ¿Por qué nos ayuda?

El rubio se dio media vuelta.

— Porque nosotros hemos pasado lo mismo. 

Chris guardó silencio y observó a su tío mientras se marchaba, se preguntó quienes eran nosotros y qué era exactamente lo mismo, ¿una muerte? 

Chris no desempacó porque eran solo dos semanas las que estaría ahí antes de que se lo llevasen al Palacio. 
Fueron semanas pesadas llenas de gente en la casa de su tío por esto o por aquello, era absurdo que hicieran tantas cosas solo por un estúpido concurso, pero guardó su temperamento y trato de acatar todo lo que le decían. 

Finalmente llegó el día, trató de ser amable con las personas que asistieron a la dichosa ceremonia, y también hizo buena cara todo el camino hacía el palacio, Yukon quedaba a casi cuatro horas del Palacio, así que el recorrido fue largo y denso. Le dijeron que debía buscar a sus compañeros también infiltrados pero el agotamiento hizo que ni siquiera rebuscara entre los candidatos, después lo haría. 

Le dolía la boca por haber sonreído tantas veces, y es que no era nada común que Christopher Giannopoulos sonriera seguido durante esos cuatro años, es más podría decirse que todos esos años los paso sin regalarle una sonrisa a nadie. Su vida se había pasado entre pulmones doliendo y miradas piadosas. 

El Palacio parecía de esas historias de cuento de hadas, Chris no lo había visto jamás en persona. Era gigante fuera y la fachada tenía colores azul pastel y amarillo pastel, pero con la luz del sol pegando a este parecía dorado, brillante, frente a la entrada principal del palacio se extendía un camino de cemento que a sus lados tenía pasto y algunos árboles. Al sur (es decir parte izquierda) del Palacio se extendía un gigante jardín/parque barroco, primero se componía por una especie de “bordados de tierra” que en el centro tenía unas fuentes redondas en funcionamiento, posteriormente había estanque espejo. Alcanzaba a divisar plantas y flores. Alguien alguna vez le dijo a Chris que incluso había parques. Ahora no lo dudaba. Parecía que un poco más allá del jardín se extendía un abundante bosque. 

En el recorrido, el hombre anunció que a unos cuantos kilómetros, rodeado por el bosque, había un pabellón que anteriormente tenía usos políticos y militares, pero hoy en día era la biblioteca de la familia Huton-Blather. 

Dentro parecía brillar mucho más. 

Cuando entró al lugar donde los estaba “arreglando” quiso correr y arrepentirse de su decisión y decirle a su madre que retiraba sus palabras, que no quería ser parte de todo eso, que prefería seguir con sus malos hábitos y estancarse. Pero se resistió. 

Dejo que arreglaran sus calludas manos y que exfoliaran su piel, que lavaran su cabello, que escogieran un traje elegante para él, que consistía en un esmoquin de color azul oscuro y una camisa de color blanco hueso, le pusieron también un incomodo corbatín con forma de moño. Nunca se había sentido tan estúpido. 

Lo más aterrador fue cuando llegó aquella mujer de cabello rubio blanquecino con las puntas del cabello teñidas de color azul marino, llevaba unas tijeras y algunos elementos de tinte. Le dio un vistazo a Chris durante unos minutos, y luego suspiro. 

— Se pueden deshacer del tinte —gruñó—, creo que su cabello no necesita ningún cambio.

Las dos muchachas que iban detrás suyo asintieron y se llevaron los objetos. Chris respiró de nuevo. 

La mujer se acercó y tocó su cabello, eso puso nervioso a Chris, estaba algo largo, pero no alcanzaba a cubrirle más allá de las cejas, además no el gustaba mucho el contacto físico sin importar que fuese profesional o personal. La mujer no tardó más de cinco minutos cortando y arreglando su cabello.

— Tienes suerte de ser guapo —chilló antes de salir de la habitación. 

Chris suspiró. 

Así trascurrió el día hasta que cayó la noche y lo dejaron descansar por fin. La cama era grande y estaba cubierta por una frazada blanca, encima había al menos unas seis almohadas todas de plumas. Chris cayó rendido. 

Al día siguiente, unos chicos se encargaron de organizar la tina y preparar el traje que se pondría, después lo dejaron por petición de Chris. Duró más de lo pensado en la bañera y se le complicó ponerse la corbata, tuvo que llamar a alguien para que lo ayudara.

El chico era de unos diecinueve años, más o menos.

— ¿Cómo te llamas? —inquirió Christopher. 

— Agnus, señor. 

Chris asintió sin decir algo más, pronto el chico hizo un moño ágilmente. 

— Gracias, Agnus —dijo Chris sonriéndole de forma amable, casi como un padre.

Los muchachos se quedaron para ordenar o hacer quién sabe qué, Chris se retiró para unirse a los demás de la selección. 

Entre esos logró distinguir a dos infiltrados, una chica de cabello castaño y ojos azules. Le pareció recordar a su madre diciendo que se llamaba July, llevaba un collar escondido por la tela del vestido, aunque Chris pudo notar que era la estrella. 

Intentaría ver la forma de acercársele luego de que acabaran de “entrevistarlo”. La chica que había visto unos minutos antes lo estaba mirando fijamente, su rostro estaba serio y sus ojos brillaban bastante. Christopher asumió que debía estar en sus veintes, aunque la chica gritaba juventud, Chris quiso asentirle con la cabeza, pero no lo hizo, solo levantó ambas cejas. 

Justo en ese momento lo llamaron para que fuese el primero en pasar. Con un suspiro se dirigió al lugar donde estaba la futura heredera y se convenció a sí mismo de que acabaría con todo eso, con las castas y las guerras absurdas, que evitaría la muerte de personas inocentes como su prometida lo fue, como su padre. 
De esta forma no habría más dolor en las calles de Nueva Asia, no habría más gente sufriendo por muertes o muriéndose de hambre, o partiéndose la espalda para llevar agua y pan a casa. Donde todo fuese justo.
Se esforzaría. Y en serio, acabaría con eso.



La noche cayó y se llenó de estrellas. Titilaban en el cielo y cubrían la ciudad de un color dorado. Era algo extraño, se suponía que las noches siempre cubrían las calles de color azul oscuro, las hacía ver desoladas y apagadas. Pero en Nueva Asia no parecía así, cada noche el cielo se llenaba de estrellas y la luna brillaba.
En Nueva Asia las noches daban seguridad. Le llenaban el pecho de alegría a Colette Mola.

Aquella noche Lotonia se veía más dorada de lo normal, y fuera se escuchaban más voces. Colette vivía en un lugar lleno de personas de castas altas, cosa que le molestaba un poco. A ella le gustaba ir a la plaza y convivir con otras personas. No le gustaba vivir enjaulada en una vida perfecta.
Collie era igual que su padre, tenían ese don de hacer amigos por todas partes y hacer que los demás les guardasen cariño por la forma en que ambos actuaban.

La pelinegra asomó su rostro por la ventana y vio gente elegante saliendo de sus casas y tomando sus coches, no podía ser otra cosa que la fiesta que estaba ofreciendo la Reina. Esa mujer era todo un personaje, los Mola habían sido cercanos a la realeza desde que la morena tiene memoria, y siempre pensó que la madre de Lance y Bean adoraba despilfarrar dinero, maltratarlos y dar imágenes poco agradables ante las castas bajas, pero a la vez se esforzaba por dar cierta imagen ante las altas. Adoraba hacer banquetes y beber vino caro, y el Rey nunca le negaba nada porque su nobleza se lo impedía.

Todo lo que marchaba mal en Nueva Asia era por culpa de la mujer que cargaba la corana y se sentaba junto al rey en el comedor.

Tardó años en que la Reina recordase el nombre de Colette, pero tan solo fue enterarse del gran nombre que tenía su padre y actuaba con todo el afecto ante ella. Pero hay cosas que se quiera o no, se saben. Y Collie siempre supo los malos tratos que le daba a sus hijos, Lance siempre se sintió herido debido a la forma en que lo trataba, como un hijo no deseado, como un error, un objeto, algo que presentaba al mundo para tener beneficios. Cada vez que Lance miraba a su madre, Colette veía el dolor, el rechazo que desprendía aquella mujer no podía ser cubierto.
Justamente, esa fiesta que estaba haciendo esa noche, era para celebrar el comienzo de la Selección unas semanas antes, “¡por sus hijos!”. Había invitado a todos los doses y treses, quizá a algunos cuatros, las otras castas seguro eran servidumbre.

Los Mola no disfrutaban ese tipo de eventos, deleites de las castas altas. No, ellos preferían quedarse en casa y jugar cartas, escuchar música, o dormir.  Su padre usualmente estaba ocupado viendo como iban las cosas en sus negocios. Pero siempre se hacía tiempo para las tardes, para sentarse en el pequeño comedor de la grande sala de los Mola a tomar café y comer waffles con su hija.

Su madre viajaba, era una mujer que se había dedicado tanto a la música, que logró reunir a los mejores músicos para trabajar con ella, y viajaban.

La familia de Colette había sido música desde siempre, y su amor por la música los llevo a tener casi el mismo nivel que un actor importante. Hablando de castas claro.

Los Mola se adoraban. Eran felices.

Preciso esa noche, caía la suerte de que estaba los tres reunidos. Y por supuesto, todos sentían la presión de que debían asistir a la bendita fiesta de la Reina, no era una presión social, no les importaba lo que dijeran de ellos. Era más bien una presión moral, por el Rey, y por los mellizos.

Su madre le había preparado un vestido corto de color dorado, cubierto por una malla delicada del mismo color que tenía estrellas en este. Era un vestido precioso, dorado como las calles en las noches de Nueva Asia.

Dudo un rato, sentada en su cama, si debía asistir o no. Llevaba días sin ver a Lance, y de alguna forma todo ese lío de la Selección le dolía en lo más profundo a Colette. Aún así, no participó. Desde los pañales Colette y Lance se conocieron, fueron amigos toda la vida, no era nada difícil descifrar que sentía el otro, jamás les costó ser sinceros el uno con el otro. Inclusive fueron su primer beso. Pero eran solo amigos. Eran solo amigos porque no querían perder al otro si las cosas no marchaban bien. Eran solo amigos porque era mejor así.

Alguien tocó la puerta. Colette dio el acceso con un «entre», el rostro de su madre apareció unos segundos después, llevaba una sonrisa en el rostro. Miró el vestido y luego a la pelinegra, que llevaba puesta una bata gris y una toalla en el cabello, depositó la taza que llevaba en la mano en la mesa de noche justo al lado de ella.

Con la delicadeza de una pluma cayendo, se sentó enfrente de Collie, los mechones rubios se le escapaban de su peinado, lo había recogido en un moño. Cada vez que la veía, parecía más joven y reluciente, sin embargo, su rostro era cada vez más delgado y pálido. Llegaban momentos en los que no la veía por mas de un año, y la muchacha la extrañaba con todas sus fuerzas, se preocupaba mucho, no estaba tranquila hasta que su madre le mandaba una carta.

Depositó un mano en su rodilla antes de decir cualquier cosa. ― Tú padre…―soltó una carcajada―, siempre me escribe en las cartas todo el tiempo que han pasado veintidós años, veintidós años y aún no sabe hablar con su hija sobre chicos.

Colette sonrió.

― Estoy segura de que es duro para él ―su cabeza cayó un poco―, me disculpo por no estar en muchas ocasiones
―comprensiva Colette reposó su mano encima de la de su madre―, pero estoy segura de que lo que este pasando entre tú y Lancelot es algo que entiendes, y puedes hablar conmigo.

Ella asintió.

― No pasa nada ―dijo―, eso es.

― Tú padre estuvo muy sorprendido de que no participaras en la selección, ¿discutieron antes de enviar la solicitud?

― Nunca pensé en hacerlo ―afirmó Collie―, mamá, la Selección es un juego, y muchas chicas participan por necesidad, no quiero quitarle la oportunidad a chicas de vivir mejor por mi egoísmo ―sentenció―, no quise participar porque estoy segura de que la Reina sería feliz de tenerme junto a su hijo y no quiero ser parte de ese ajedrez que somos para ella ―suspiró mientras se deshacía de la toalla que llevaba y su cabello empapado caía descuidadamente sobre sus hombros y sus mejillas―, ehm, y también…no quiero porque no quiero perder a mi mejor amigo.

Su madre asintió con comprensión y le dio un abrazo.

― Todo se resuelve con el tiempo.

Estuvieron abrazadas unos minutos, hasta que Collette decidió enfundarse en el vestido, y permitió que su madre le ayudara a trenzar su cabello: habían pasado años desde que eso pasara, su madre solía trenzar su cabello cada día, una trenza, dos trenzas, una coronilla, alguna trenza en su melena despeinada cuando era niña. También la maquilló, cosa que ella no solía hacer porque odiaba el maquillaje y no sabía cómo hacerlo, y le incomodaba sentir manos en su rostro, pero era su mamá, al fin y al cabo.

Finalmente, le prestó unos zapatos de tacón de color negro.

Le ayudó a arreglar un par de cosas y ya estaba, salieron quince minutos antes de la nueve de la noche, y el camino en el coche solo tardó quince minutos, llegaron a las diez. Así de cerca quedaba el Palacio de la casa de los Mola. Para la hora el Palacio ya estaba lleno de personas de altos rangos sociales.

Era extraño, pero siempre que Colette asistía a esas fiestas, la gente parecía realmente feliz, pero siempre estaba primero mantener la compostura y mostrar una imagen ante todos.

Ella no tuvo que echar un vistazo al salón para saber que Lance no se encontraba ahí, él odiaba ese tipo de eventos, y solo se quedaba un poco porque su madre lo obligaba a saludar a las personas que llegaban. Seguramente estaba en sus aposentos, en el balcón, él siempre estaba ahí.

Le fue difícil llegar a la habitación del muchacho, había gente que la paraba para hablar con ella, y saludar, sus padres se habían tenido a hablar con los Miskú eran una familia que conocían desde la juventud, y aunque Colette los respetaba, eran seres insoportables, sus temas de conversación siempre abarcaba la élite, el dinero y otras cosas a las que Colette le restaba importancia.

Después de hablar con un montón de personas, la dejaron ir. Evitó a todo el mundo agachando su cabeza y camino silenciosamente, así no la notaban.

Por fin logró divisar las grandes puertas hechas de madera: la habitación de Lance. Colette conocía bien como lucían los aposentos del gran Palacio –o al menos eso creía–, pero había algo en esas dos puertas que gritaban diferencia, para todos lucían normales, pero para ella no.

Se acercó a estas y dio un suave, casi inaudible, golpe. Uno que Lance seguro reconocería al instante porque Collie tenía la costumbre de golpear las puertas así, como si quisiese que nadie atendiera. Era un hábito.

Nadie atendió ni habló para que entrase, así que abrió la puerta, que nunca tenía seguro, y se adentró en la oscura habitación del muchacho. Casi todo en la habitación de Lance era blanco o beige. A veces ella pensaba que toda su habitación estaba hecha para combinar con el perro de Lance, un labrador dorado llamado Stinky, que, por cierto, dormía plácidamente sobre la cama de Lancelot.

La habitación estaba oscura, pero al fondo se adentraba esa luz dorada, era seguro que estaba en el balcón de su habitación. Era el lugar favorito de Lance, ahí leía y tenía vista a los jardines. Observaba a la gente. Colette no disfrutaba de estar tanto tiempo sola y callada como Lance lo hacía, pero cuando ambos estaban solos y callados, era agradable. Momentos que le gustarían que duraran eternamente.

Camino cuidadosamente y sus tacones no produjeron un solo sonido, su madre siempre le decía “si no suenan, es porque estás caminando bien”. Las risas y la música se colaban por el pequeño hueco de la puerta, al llegar, Colette asomó la cabeza y encontró a Lance acostado en uno de los sofás que tenía ahí, llevaba sus gafas puestas y estaba concentrado en lo que sea que pasase abajo. Solo se percató de la presencia de Colette cuando esta se sentó enfrente suyo, sobre la hamaca que la misma Collie le había traído de Rottingham.

Sus ojos brillaron debajo de los lentes y sonrió, haciendo que los hoyuelos de sus mejillas aparecieran, eran la característica favorita de Colette, los hoyuelos.

Colette le hizo una mueca, haciéndolo reír y apartar la mirada.

Guardaron silencio, Colette mantuvo la mirada sobre el rubio, que se veía desgastado y a diferencia de todos los días, su cabello se esparcía descuidadamente sobre su cabeza, estaba pálido y tenía unas poco notables ojeras,
Lance solo estaba observando sus manos.

― ¡Tú madre ama estas cosas! ―exclamó.

Lance asintió.

― Solo falta poco para que deje de hacer estos festines clasistas.
Colette asintió.

― ¿Y cómo está Bean? ―escudriñó―, estoy segura de que debe estar muy ocupada antes de que la selección comience.

― Sí ―asintió el muchacho, quitándose las gafas y dejándolas en la mesita―, estas semanas han sido ocupadas, no te veía hace un tiempo.

Ella se encogió de hombros y se meció un poco sobre la hamaca.

― Está bien, he estado algo ocupada ayudando a papá, y mamá ha llegado hace unas semanas para sus vacaciones de este año. Debí haber venido a verte, de todas formas.

El asintió.

― Sabes…

Las palabras del muchacho parecieron atascarse en su garganta, las gruesas cejas de Colette se levantaron con inquisición. Parecía que su amigo estaba algo molesto. Seguro había discutido con alguien.

― ¿Qué?

― Nuestros encuentros ya no podrán ser dentro de poco tiempo.

Su voz sonó seca e incómoda, raro porque Lance era la persona más dulce y cuidadosa cuando hablaba con los demás, pero era Colette Mola, ella lo conocía.

Colette palmeó la tela a su lado, indicándole que se sentará a su lado. Él lo dudó unos segundos, sin embargo, se puso de pie y con cuidado se dejo caer justo al lado de ella.  Ambos suspiraron, y miraron al frente, donde se veían las estrellas cercanas y brillantes. Por eso a Lance le gustaba tanto ese lugar.

― No hemos hablado mucho sobre la Selección.

No había hablado sobre eso desde que se había anunciado, quizá temían que surgiera otro tema de conversación que llevaban años evitando, quizá se molestarían el uno con el otro, quizá, quizá, quizá.

― Papá preguntó por qué no habías participado.

― Lance, la selección es todo un show del que no quiero hacer parte, es manipulación y tú lo sabes. Probablemente mi extrema positividad y mis imparables tontadas hubiesen cubierto todo si hubiese participado, pero no quiero ser parte de algo enfermizo.

El rubio se quitó las gafas con desgana y las lanzó sobre el sofá más cercano. Suspiró con molestia, se cruzó de brazos y ladeó un poco la cabeza.

Después de meditarlo un poco, Colette lo rodeó con los brazos, haciendo que Lance diese un pequeño saltó sorprendido. Tardó segundos –que para la pelinegra fueron horas– en devolverle el abrazo, pero lo hizo. Porque así eran Lancelot y Colette.

La música se coló en el balcón de Lance, haciendo que la muchacha se separará del rubio.

― Bailemos.



Era verdad, los días no eran duros para un heredero. Ellos no tenían que trabajar enfrente de una cámara o hacer deporte todo el día, no tenían que educar o ayudar, no tenían que comerciar ni negociar, tampoco debían tocar instrumentos o bailar, mucho menos cocinar, conducir o coser, y jamás tuvieron que ensuciar sus manos en un jardín o recibir cortadas por trabajos duros. Nunca en su vida sabrían que era ser drogadicto o fugitivo, alguien sin hogar.

En general de eso se trataban las castas, dividir socialmente a las personas y asignarles una etiqueta, Sylvan no estaba muy seguro de como debía tratar con la gente en ocasiones, nunca se esforzó en lucir bien, realmente. Él solo era honesto y amable todo el tiempo, él ayudaba y estaba lleno de gracia.

Él no quería ser lo que su padre era. Quizá en algún momento de su vida, aquel hombre había sido bueno y sabio, se había ganado el corazón de la mejor mujer (porque si Sylvan estaba seguro de algo, era de que su progenitora era la mujer más maravillosa), pero hoy en día ese hombre no estaba, y el mayor de los Shawcross creía sin duda alguna que ese hombre jamás había existido.

Hoy era un hombre suspicaz, cada palabra que decía estaba llena de recelo y falsa cordialidad. Ellos: él y sus hermanos, lo sabía, su madre lo sabía, todo el mundo lo sabía, pero, sin importar eso, debían venerarlo porque era el Rey de Illéa, y merecía respeto.

Todo eso eran patrañas para el castaño. Sylvan muy joven entendió que aquel hombre solo dejaba cicatrices, y no solo mentales, también físicas. La primera vez que él sintió el ardor en su espalda por culpa de un latigazo, no tenía más de 10 años, y aunque intentó evitarlo a toda costa, sus hermanos sufrieron lo mismo.
Hoy en día la piel de su espalda no era piel, solo eran magulladuras que incrementaban un poco cada vez que al hombre se le daba por abusar de ellos.

Era cierto que Sylvan tenía la edad suficiente para detenerlo, pero Sylvan no era común, no es que fuese alguien más importante, pero desde su punto de vista, él no era un hijo cualquiera, él debía mantener la postura, ser gentil, sus hermanos en cambio, estaba llenos de rasgos rebeldes, y aunque Sylvan le hubiese gustado ser más audaz, no podía. Él era el mayor, el heredero al trono, él futuro Rey de Illéa. Y por eso, permitía que lo golpease, que golpease a sus hermanos, porque si se mantenía de pie, tranquilo, sin agachar la cabeza, tan solo un poco más… vencería, y todo en poco tiempo llegaría a su fin.

Cuando su padre anunció lo de La Selección, él no supo cómo sentirse, pero no quería mostrarse defraudado frente a sus hermanos, y mucho menos ante los analíticos ojos de su padre y ante los nobles ojos de su madre. Guardó silencio y asintió a todas las reglas que dictaminó su padre con dureza.

Noah peleó.

Sylvan calló.

Quizá era algo cliché haber pensando en encontrar al amor de su vida y desposarla tranquilamente, con paz, un ambiente lleno de amor. No, era claro que no. Tuvo expectativas altas. Sylvan Shawcross ahora solo sería parte de un show para entretener, porque no servía para más que eso. Las personas se cegarían, viendo que por fin se  daba una oportunidad a las castas bajas. Claro que no era así. Era una estrategia de entretenimiento, para distraer a las personas -quizá no todas- de la situación real del país.

A diferencia de sus hermanos, Sylvan si sentó a mirar las solicitudes, que fueron muchas, demasiadas, pero incluso si las veía no sería él quién elegía, así que daba igual.

Dio un suspiró apartándose lentamente de la ventana, eran incontables las ocasiones en las que se sentía atrapado dentro del Palacio, era un lugar gigantesco, con un montón de jardines; había grandes piscinas; sus aposentos lo tenían todo; incluso había otras edificaciones meramente hechas para el ocio de los hermanos, su padre y su madre. Generalmente había gente limpiando, cocinando, ayudando, haciendo cosas a las que siempre se habían dedicado. Pero él, inevitablemente, se sentía así. Y aunque adoraba a sus hermanos, la única persona a la que concurría ocasionalmente era a Hunter.

Aún era temprano mientras bajaba las escaleras para encontrarse con su amigo, que ya estaba montado en su caballo, parecía estar molesto y por esa razón sus ojos se veían más verdes de lo normal. Sylvan soltó una carcajada al verlo, el muchacho detestaba levantarse temprano cuando no tenía que hacerlo, pero lo hacía de todas formas, para acompañar a su amigo y poder tomar aire libre también.

— No entiendo por qué se te da por hacer esto a las cinco de la mañana —gruñó Hunter con la voz ronca—, si puede ser perfectamente a las cinco de la tarde.

Sylvan adoraba ir a las montañas Gahn que quedaban a dos horas del Palacio si se iba allí a caballo. Prefería ir en las mañanas porque el viento no se sentía tan frío, o al menos así lo veía él, además podía ver el amanecer en su plenitud si llegaban antes de las seis de la mañana.

Cuando se montó en su caballo, Hunter no lo dudó e hizo que su caballo comenzara a galopar de inmediato, Sylvan se quedó atrás mientras acariciaba a Morty, su caballo, con extrema delicadeza, y en un par de minutos iba a la par con su amigo.

Los caballos galoparon y galoparon, hasta que Sylvan considero que era momento de dejarlos descansar y tomar agua. Se detuvieron el camino por un momento y continuaron, esta vez sin detenerse de nuevo.

Cuando llegaron Sylvan sintió la emoción correr por su cuerpo, llevaba meses sin salir del Palacio, a no ser que se tratase de cosas meramente políticas u ordenes de su padre.

Las montañas Gahn no eran gigantes, es más parecían un bosque. Las montañas eran pequeñas y no se tardaba más de media hora en subirlas, siempre ataban a los caballos en un árbol y les dejaban unas manzanas y agua, aunque Sylvan sabía que podía dejar a Morty suelto y este no se movería de su lugar, y si lo hacía, no iría mu lejos.
Subieron la montaña con poco esfuerzo y cuando estuvieron en la cima, Sylvan se desplomó y suspiró. No era un suspiro de agotamiento, tampoco de desespero, ni alegría, aquel suspiro reflejo más bien algo de frustración.

— Algo te preocupa —dijo el chico de ojos verdes, tomando puesto a su lado.

— Muchas cosas me preocupan —asintió él—, se vienen muchas cosas.

— ¿Te molesta que no logre mantener las expectativas en alto? —se burló el pelinegro.
Sylvan le dio una mirada mordaz, aunque su media sonrisa lo delató.

— Es solo que…, será complicado tener que convivir con un montón de jovencitas en el Palacio, y mantener una postura, no es algo que yo intente constantemente, pero en esta ocasión es distinto, debo mantenerme al margen todo el tiempo, o casi todo el tiempo.

— Sylvan —sintió unos golpecitos en su espalda—, nunca has sido una persona que se esfuerce por caer bien, o dar una buena imagen, es como si esa característica estuviese impuesta en tu personalidad, agradas y ya…, mucha gente estará más concentrada en ver qué candidata le gusta más y sus prendas de vestir, y toda esa basura televisiva, ya sabes a lo que me refiero —suspiró—, tú en si ya le agradas a las personas, no hay nada que tengas que hacer para que les agrades más.

El pelinegro se encogió de hombros restándole importancia, a Sylvan no solo le preocupaba que estaría siendo supervisado más de lo normal, le daba miedo que otras cosas saliesen a la luz y las cosas se tornaran fuera de control.

Como la imagen de su padre. ¿Qué tal que tuviese que hacer donde sin querer se expusiesen sus cicatrices o las de sus hermanos? Le aterraba, sin duda.

Trato de dejar de pensar en lo que traerían las continuas semanas para dedicarse a mirar el atardecer, y de repente había toques rojizos y naranjas en el cielo, y le gustaría que su vida fuese tan tranquila que solo le preocupase ver los amaneceres y las noches estrelladas, salir a cabalgar con su amigo y enamorarse de alguien que él mismo eligiese.

Llegó el momento de partir, y se llevó un susto de muerte al ver a un hombre cerca de su caballo, tenía el cabello enmarañado y sus ropas estaban rotas y mugrosas, su rostro no era muy visible debajo de la cantidad de cabello que tenía.

Hunter dio un paso, a modo de proteger a Sylvan, el pelinegro mando su mano a la empuñadura de una daga que llevaba consigo cuando salían.

— No soy una doncella que debas proteger —dijo Sylvan, golpeándole el brazo juguetonamente a su compañero, volvió la mirada al hombre, que los miraba estupefacto, algo asustado pero una chispa de valentía brilló en sus ojos —, ¿quién es usted?

El hombre lo miró, lleno de duda. — ¡Señor! —exclamó, cayendo de rodillas, eso sobresaltó un poco a Sylvan.
Hunter le dio una mirada que decía “¿si quiera sabrá quién eres?” Sylvan se encogió de hombros, mirando el próximo movimiento del hombre.

— Señor…—sollozó, mientras lo miraba, sus ojos exclamaban dolor, algo ardió en los ojos grises de Sylvan, pero se mantuvo quieto —, señor, ayúdeme, por favor —chilló—, llevo días tratando de encontrar algo de comer. Tengo hambre…, ¿señor? ¿puede ayudarme? ¿lleva algo de comida? —Sylvan dudó antes de moverse más cerca del hombre—, por favor, se lo ruego —a su lado Hunter respiró irregularmente por unos minutos.

Finalmente, el castaño se acercó a la bolsa que colgaba en Morty y le ofreció la comida que llevaba, unas cuantas manzanas, un par de sándwiches y fruta para comer de regreso al Palacio, también le dio el agua que tenía destinada a los caballos. No le importó.

El hombre recibió todo con agradecimiento, y tomó las manos de Sylvan entre las suyas, las manos pálidas del chico se ensuciaron con el mugre de los guantes rotos del hombro, tenías las uñas largas y desiguales, sus manos estaba llenas de cicatrices y sangre seca.

— Gracias, señor.

Sylvan le brindó una sonrisa, y luego un cálido golpe en el hombro.

— Manténgase a salvo —dijo Sylvan al hombre.

Cuando su caballo comenzó a galopar escuchó al hombre gritar:

— ¡Cuídese! —Y en su voz no había una sola pizca de amenaza, más bien, aquello, sonó parecido a una advertencia.

El camino a casa fue largo y silencioso, la garganta de Sylvan ardía, y sintió que más de una persona como aquel hombre, vivía en condiciones inadecuadas, gente muriendo de hambre, desesperada, niños…Era horrible pensarlo, pensarlo y saber que era cierto.

Todo el incidente lo hizo pensar durante el camino, que encontraría la forma de usar ese estúpido reality a su favor, incluso si eso le costaba unos cuantos latigazos, o cosas peores.

Pero sacaría a las personas de esas condiciones tan degradantes, del hambre, la muerte.  

De alguna forma, manteniendo su postura, su carácter, y su amor, voltearía las cartas de su padre a su favor. Antes de llegar Sylvan le dijo a Hunter que no le contara eso a nadie, ni siquiera a sus hermanos, sabría el cielo que harían ese par si se enterasen de las reales condiciones de algunos. De igual forma, tampoco es que Hunter le fuese a contar a alguien.

Los días se hicieron largos y Sylvan no dejaba de pensar en aquello, sus noches se convirtieron en pesadillas y constantes caminatas hacía su lugar favorito, el pequeño invernadero que Sylvan encontró cuando era pequeño. Era una pequeña construcción que parecía mucho más a un castillo pequeño abandonado, que con cariño y esfuerzo fue convirtiendo en un lugar lleno de plantas y flores, sus hermanos se enteraron no hace más de cuatro sobre el lugar, pero no se aparecían mucho por ahí, porque era el lugar de Sylvan de alguna forma, donde pasaba tiempo con él mismo y nadie lo molestaba.

Sí, aquellas noches tediosas era donde iba a parar, se sentaba una silla y a veces llevaba un libro con él, a veces regaba las plantas o las estudiaba con cuidado, a veces arrastraba su cámara fotográfica consigo y se dedica a tomar fotos, a veces llevaba una cobija y se quedaba dormido más tranquilo.

Finalmente llegó el día en el que debía conocer más profundamente a sus candidatas, aunque la noche anterior había tenido la oportunidad de conocer a alguien ya. No era de su selección, pero era una joven encantadora, sostuvieron una pequeña charla, pero fue lo suficiente para que impresionara a Sylvan, esperaba que lo mismo pasara con su hermano pequeño.

En su selección las chicas eran amables y bellas, había cincos, seises y ochos, también treses y doses, la primera en generar una impresión en él fue Sunshine Greek, había sido completamente imparcial, y sus ojos azules chispeaban cada vez que respondía, no se había dignado a generar una impresión en él, ni tampoco había mentido, y si lo había hecho era muy buena actriz, entonces.

Le habían teñido el cabello de rubio, y la habían cubierto con un vestido verde esmeralda. Era de esas pocas jóvenes que causaban algo sin la necesidad de querer hacerlo.

La última chica, Siria x, también generó algo. Era bastante correcta y sí que intentó responder para generar una imagen, pero había algo distinto en ella, como si quisiese dejar salir su yo verdadero.

Era preciosa, con su cabello oscuro, y sus mejillas sonrojadas.

Al final de la semana había hecho varias citas, entre esas estaba Sunshine y Siria.

Con Sunshine las cosas no fueron extremadamente bien, la chica hablaba lo suficiente y no se refería a Sylvan de otra forma que Su Alteza, cosa que molestaba a Sylvan bastante porque parecía hacerlo premeditadamente.

La semana pasó rápidamente y el jueves después de la seis de la mañana, el castaño apareció en los aposentos de la pelinegra Siria, que llevaba ropa deportiva. La chica le regaló una pequeña sonrisa tímida.

— Iremos en coche —informó Sylvan, ante la duda que mostró Siria al ver unos caballos cerca de la salida del Palacio. La chica intentó no ser muy evidente, pero respiró tranquilamente con el anuncio de él.

El camino fue solemne, ninguno se digno a decir palabra, aunque Sylvan si estuvo muy atento de los movimientos de la pelinegra, que jugaba con sus dedos de vez en cuando y miraba a la ventana con cierto toque de alegría. Woodpecker era un bosque donde Sylvan había hecho senderismo varias veces, no era extremadamente agotador, pensó que era correcto llevar a Siria a dicho lugar.

— No estaba muy seguro de qué te gustaría hacer —se excusó Sylvan—, así que yo…

Él no acabó de decir todo, sin embargo, ella respondió.

— Esta bien —cortó ella, sin añadir algo más.

Caminaron por mucho tiempo sin decir nada, se sentía la incomodidad entre ambos, pero parecía que evitaban hacer algo para que se fuese, en ocasiones él intentaba abrir la boca para generar una conversación que los sacara de la situación, pero parecía que en esos momentos Siria agilizaba sus pasos y caminaba más rápido, o en otras solo se apartaba y recogía una que otra planta o alguna flor que llamase su atención.

En algún momento, Siria no contuvo su emoción al ver una flor, pero al acercarse a esta, se torció el tobillo y derrumbó en el suelo sin generar un ruido. Sylvan se acerco a ella apresuradamente.

— ¿Estás bien? —preguntó, tocando su tobillo, ella expresó dolor en su rostro.

Sylvan suspiró, no podía ir peor la cita, realmente. Estaba agradecido de haber sido astuto y haber llevado unos cuantos paquetes de gasas consigo, le envolvió el tobillo a la muchacha con sumo cuidado, y esta, a decir verdad, no se quejó en ningún momento, aunque su rostro mostraba con obviedad el dolor que sentía con cada movimiento que hacía Sylvan.

— Lo lamento —inclinó su cabeza, y luego giró para ver la bella flor—, estuve observando dentro del palacio, y siendo sincera, no había visto este tipo de flor dentro del palacio —murmuró—, es una magnolia —explicó, cosa que Sylvan ya sabía porque dentro de su invernadero si que tenía de ese tipo de flores—. Yo…, aprendí cosas útiles siendo una ocho —contó, Sylvan no mostró ninguna señal de querer interrupirla, por lo que ella siguió— aprendí a hacer medicinas y jabones, así que mi casta me permitió ayudar a las personas enfermas, a curarse, y a la gente que podía permitirse comprar un jabón, a bañarse y perfumarse.

Sylvan asintió, agradecido por la confianza que la chica le había brindado como para que contara eso.
Ninguno de los dos dijo algo más de nuevo. Si que pensó mal al haber creído que las conversaciones fluirían mejor y ya no sería embarazoso.

— Tendré que cargarte hasta el coche.

La muchacha se sonrojó e insistió que podía caminar sola, pero su pie inflamado decía otra cosa. Finalmente cedió y Sylvan la cargó en su espalda hasta llegar al coche, el camino fue silencioso, pero por alguna razón se sintió más ameno, la mejilla de la chica se presionaba contra su hombro cubierto por su cortaviento negro, además su cabello desprendía un agradable olor a vainilla y rosas.

El camino al Palacio no fue incomodo para nada, porque ambos se quedaron dormidos.

Al llegar, Sylvan la cargó de camino a la enfermería, en el camino unas cuantas miradas se posaron sobre él, entre esas los ojos azules de Sunshine Greek centellearon con curiosidad.

Sylvan la dejo en manos de Clary, que era la doctora del Palacio. Una mujer de unos cuarenta años que hablaba suavemente y siempre deslumbraba amabilidad, la dejaron sobre una camilla y Sylvan se despidió y pidió disculpas.

Después de tomar una ducha y vestirse con sus usuales suéteres se dirigió donde sus hermanos, que se carcajearon al verlo.

— ¿Era pesada? —fue lo primero que dijo Noah.

— Como una pluma —respondió Sylvan, dejándose caer al lado del hermano de en medio, Ripkard.

— ¿Olía bien? —prosiguió Rip.

— Bastante —asintió el castaño, cerrando los ojos.

— Ya cayó —chilló Noah burlonamente.

Sylvan negó con la cabeza antes de quedarse dormido sobre el hombro de su hermano.
Para Mina algunas cosas estaban hechas por capas, existían algunas muy frágiles que se fragmentaban con rapidez y que después no se podía volver a construir; no obstante, también existían capas gruesas que duraban mucho tiempo. La confianza de Mina estaba rota y no había nada qué hacer por esta, la personalidad de Mina estaba llena de capaz, la más gruesa era la personalidad que le mostraba a todo aquel que le producía desconfianza, o sea, casi todos. Luego la segunda capa era esa personalidad que a veces salía a la luz sin querer, con aquellas personas que de alguna forma lograron perforar la primera capa de su personalidad y meterse en la segunda, la tercera era su yo real que solamente conocía su hermano menor.

Mina había comenzado a vivir así desde joven y no permitiría que nadie cambiase su sistema de capas.

Para ella era impresionante cómo sucedían las cosas, de un día para otro aquello que era tranquilo se volvía revoltoso, una vida podía perderse, un gran robo, o el lugar donde creciste de repente desarrollaba un fanatismo por la religión, sí. Eran cosas que pasaban rápidamente.

De un día para otro tuvo que resignarse a no ver a su madre ni a su adorado hermano menor.

Los días eran cada vez más duros y llenos de reglas, las personas eran cada día más rígidas y acusadoras, no había día en el que Mina caminara sin sentirse juzgada y señalada, fue en muy poco tiempo en el que los días alegres se volvieron en días grises, y quería acabarlo todo.

Siempre se mostraba antes las demás personas como una jovencita superficial, porque eso era lo que ellos querían ver, lo que los complacía, su padre le había dicho que por seguridad debía asistir a la iglesia. Ella lo odiaba, cada vez que iba sentía nauseas.

Alguna vez su madre le dijo que a veces las personas tendían a volver aquellas cosas que los volvían humanos en cosas horribles, toda aquella fe en algo se había vuelto en un problema, todo aquello en lo que creían se había vuelto en algo espantoso, obsesivo, abuso.

Mina era una persona inteligente, pero incluso algo así la ponía en peligro, a los ojos de la gente.

Cuando su padre le informó que participaría en la selección no estaba segura de cómo sentirse, estaba segura de que la selección estaría llena de chicas incompetentes con las que tendría que convivir todos los días hasta que el heredero dijera adiós, pero también estaría menos expuesta y extrañamente pensó que encerrada allí en el palacio tendría la libertad que había dejado de tener por años.

Algo cruzó por su cabeza y le paso una corriente por todo el cuerpo impresionante, estaba teniendo esperanza.

Al día siguiente las cosas fueron bastante pesadas, pero trato de pasar el día tranquilamente, a duras penas pudo dar bocado a su desayuno y para el medio día estaba muerta de hambre, sin embargo, estaba alegre porque la dejaron ponerse labial por fin, no era rojo como el que había usado hace un par de años con constancia, era rosa pálido.

El camino al Palacio se sintió como toda una travesía, tres chicas viajaban con ella en el coche y aunque algunas veces hablaron y chismosearon pero Mina en ningún momento dijo algo. Dentro del bolsillo de su pantalón crujió algo, y de repente recordó.

El día anterior había recibido una carta, decía Aatu Hong, pero no era ella la que lo enviaba, estaba su nombre, el país de donde enviaba la carta y la dirección de su hogar, pero Mina sabía que era de Nour, su hermano menor.

Al abrirla lo primero que notó fue la letra uniforme de su hermano, era cursiva y legible, la tinta era de color rojo por alguna razón, y aunque Nour siempre era un chico cuidadoso, había manchones de tinta por la hoja.

Mina trató de ignorar la presentación de la hoja, no por estética, sino por preocupación.

Es increíble que a veces te encuentres contando los años, luego pasas a contar las semanas, pero entonces te das cuenta de que es más desesperante contar los días, y así pasa con las horas y con los minutos, y luego los segundos.

Siempre pensé que mi vida nunca se basaría en eso, vivir monótonamente, esperando ansiosamente a que la noche llegue para poder dormir o a que sea pronto el día siguiente para que sea un día mejor. Es absurdo que alguien de los Kumara viva eso, ¿no crees?

Crecimos siendo fuertes, pero parece que muchas personas están hechas para derrumbarte.
Mina, no puedo decirte que estoy mal, Hong y su familia son lo mejor que me han pasado. Vivo en buenas condiciones.

Es solo que…a veces te encuentras derrumbando y contando años, semanas, días, horas, minutos y segundos porque extrañas a tú familia, a las personas que amas. Extrañas a tus amigos de la infancia. Extrañas ver los atardeceres de Direfall. Extrañas salir a correr con tu hermana por las mañanas.

Estoy bien.

Pero estoy derrumbado.

Extraño mi hogar.

Te quiero, Mina
.”

La carta, la puso de los nervios, generalmente, Direfall y Rottingham tenían medidas extremas y revisaban todas las cosas que salían o entraban. Toda la nota hizo pensar que Nour estaba en peligro.

Luego se calmó. Era Nour, él era fuerte. Trato de dejar de pensar en su hermano, luego le enviaría una carta. Ella sabía que él estaba bien.

Se concentró en las personas que pintaban con cuidado sus uñas y que exfoliaban sus pies. Sus manos temblaron cuando cortaron su cabello, pero aún más cuando consideraron teñirlo de rubio, ahorcaría a alguien si eso pasaba.

Odio en general que le pusieran las manos encima.

Fue muy significativo cuando subió a su habitación y con ayuda de las amables doncellas se enfundó en su cama.
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Re: The Selection

Mensaje por hypatia. el Mar 13 Mar - 11:59

LAU AMÉ EL CAPÍTULO.
Por fin leí de Sylvan
Te dejo un comentario decente en cuanto pueda, lo prometo
Seguiría Ems pero sé que está ocupada y tiene como mil capítulos más por subir antes que este. Así que si Ems prefiere cambiar su turno quizá podría subir alguna otra que quiera y pueda escribir :posmecallo:

Pd: No me ignoréis, porfi
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Re: The Selection

Mensaje por Ritza. el Mar 13 Mar - 22:40

HOLA, perdon, no he leido el capitulo mas alla del primer parrafo

y si, prefiero cambiar mi turno porque estoy hasta la coronilla de capitulos gracias me pondre al dia aqui tan pronto pueda
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Re: The Selection

Mensaje por Invitado el Lun 19 Mar - 17:35

 hasta ahora me percaté de que habían comentado
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Re: The Selection

Mensaje por Asclepio. el Miér 21 Mar - 2:17

helloooooooooooooooooooooooooooooo
decir que estoy ausente de la nc sería quedarme corta, pero bueno (?) igual quería comunicar si me permitían subir a mi, ya que Ems tiene muchos pendientes tengo toda la semana siguiente libre *cries hapiness* así que tendría tiempo

pd. y de paso comentar los bellos caps de Mora y Lau
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