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Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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Capitulo 11 (parte 3):

Mensaje por *Magali* el Jue 05 Oct 2017, 8:09 pm


La misma pesadilla que siempre tenía volvió a tomar sus sueños, transformando la dulzura en pura y tosca oscuridad llena de miedo. Zayn despertó sobresaltado, con su corazón agitado y su piel caliente.
Lo primero que notó fue la luz solar que se infiltraba por las ventanas, en lugar de las luces artificiales que antes veía. Aún estaba en la camilla, la única diferencia es que las cortinas no lo encerraban como la última vez y ahora tenía a un muchacho demasiado joven, postrado con una venda alrededor de su frente, con sus grandes ojos marrones mirándolo.
—Oye ¿Eres consciente de que hablas dormido? —dijo el muchacho de piel oscura mientras sus dedos jugaban con una cuerda. Haciendo nudos y deshaciéndolos, solo para volverlo a hacer.
— ¿Qué decía?—preguntó Zayn, luego de restregar sus ojos se limitó a sentarse, pero se arrepintió cuando esto requirió más esfuerzo de lo que admitiría provocando que terminara medio reclinado con la espalda contra la cabecera de la camilla.
—No lo sé realmente, no entendí nada, fueron puros murmullos—eso arrancó una media sonrisa de parte de Zayn, casi le pareció imposible sonreír cuando su cuerpo seguía doliendo como si un tractor estuviera arrollando su caja torácica.
—Bueno, lo siento…—dejo la frase colgando, en lugar de formula la pregunta le dio el pase libre para que se presentara.
—Dakari Monroy—estiro su mano libre de la cuerda hacía él.
—Zayn Malik—respondió dándole un apretujón. En el momento que termino la oración, los ojos de Dakari se agrandaron y tomo varios segundos que volviera a reaccionar, dejando ir su mano.
—Tú eres quién derroto a la bestia junto a la comandante Nira.
Zayn frunció el ceño, confundido por la admiración en los ojos del chico. Era la primera vez que lo miraban así, sobre todo luego de que se presentara como un Malik.
—No sabía que era famoso.
—Lo eres—dijo Dakari con convicción—. Uno de los guardias dijo que vio a la bestia postrarse frente a ustedes, y que luego tú la asesinaste con tu espada.
Así que no había sido una ilusión, pensó Zayn recordando las palabras que Nira pronuncio antes de que aquella bestia se inclinara. Se sorprendió al no poder si quiera recordar con seguridad como pronunciarla, no pudo suponer que clase de idioma era, aunque tenía sus sospechas de que fuera el idioma antiguo de escocia, pero se retractó; la había escuchado hablar en gaélico antes y no sonaba ni por asomo similar.
—Pues si se postro a los pies de la comandante Nira. Y no fue una espada, fue un fierro que alcance por ahí. No creas en todos lo que escuchas.
La emoción surco el rostro de Dakari, llevando su puño a la boca, la cubrió con un jadeo de sorpresa.
—Entonces es cierto ¡Hombre, no puedo esperar a contarle a mis amigos que conocí a Zayn Malik!
Evito rodar los ojos y decidió cambiar de tema.
—Luces demasiado joven para ser un guerrero ¿Fue tu primera misión? —comentó.
—Sí, señor. En realidad, estoy entrenando como centinela, ya sabe, mejorando mis habilidades con los arcos y las lanzas—dijo Dakari mientras hacía el además de lanzar una flecha.
— ¿Y cómo conseguiste esa herida en tu cabeza?
Él joven se sonrojo.
—Tropecé de la rama en la que estaba—Zayn asintió comprensivo, el chico lo miro con curiosidad—Este es el momento en el que se ríe de mí.
— ¿Por qué habría de reírme?
—No lo sé, todos lo hicieron. Me desmaye y tuvieron que traerme aquí inconsciente—dijo encogiéndose de hombros. Zayn masajeo negó con una sonrisa en su boca.
—Bastante denigrante. Pero si te hace sentir mejor, en mi primera misión yo vomité.
—Eso no suena tan malo.
—Sobre mi comandante.
Dakari cubrió su boca, deteniendo una carcajada.
—Bueno eso si es gracioso.
Zayn imito su risa, pero se detuvo y con una mueca de dolor abrazo sus costillas.
—Así que, eres de Prydain, Londres ¿No? —Zayn asintió—. Hombre, dicen que son bastantes estrictos allá.
—Son peores, créeme—dijo con su voz ronca, gracias al esfuerzo que hizo para endorsarse contra la cabecera. Gruño, frustrado sintiéndose como un inválido—. ¿Qué hay de ti? ¿De dónde eres?
—Mi mama y yo nos mudamos de Klydnos a Alba cuando tenía cinco años—respondió Dakari. Zayn medito un segundo.
—Klydnos, es una dimensión en África ¿No?
—Es obvio, no lo crees—dijo Dakari apuntando su rostro con un movimiento de la mano. Zayn levanto las suyas en señal de rendición.
—Tranquilo, solo me aseguraba.
—Sí, tuvimos que venir aquí cuando le revocaron la licencia de curandera a mi mama.
—Que lío.
—Lo fue, pero estamos bien ahora—aunque suspiro, como si no fuera suficiente.
—¿De que trabaja tu madre ahora?
Zayn apreció haber dado en el blanco, porque Dakari hizo una mueca de disgusto.
—Vidente, es su don. Ahora practica el vudú y vende pociones—ladeó su cabeza con decepción.
—¿Qué tiene de malo? —pregunto Zayn algo disgustado porque él muchacho estuviera avergonzado de su madre.
—Es solo… mis compañeros pasan un buen momento burlándose del hijo de la bruja, eso es todo.
—¿Bruja?
—Así le dicen—ahora sonó exasperado, como si ni el mismo se lo creyera—La bruja Clutterbuck.
Zayn tuvo un flashback, volviendo atrás cuando Liam le habló sobre una bruja vudú que podría ayudarlo a conectar con sus raíces. Clutterbuck, si lo recordaba. Miró al muchacho por un momento, por supuesto él no creía en supersticiones, aunque por otro lado no había creído en arboles mágicos hasta que vio uno. Se preguntó si tal vez podía hacer una vía para conocer las raíces celtas de su madre. Una parte de él lo impulso a que le preguntara más, pero se contuvo.
—No tienes que avergonzarte de tu madre, chico—le aconsejó con seriedad—Es la única que tienes. Las madres son más importantes que cualquier burla de niños idiotas, ¿Entiendes?
Dakari se sintió avergonzado de pronto, lo estaba regañando, pero encontró razón en sus palabras.
—Supongo que sí.

Zayn miró el techo, pensando en su propia madre, en sus pinturas y en su sonrisa. La extrañaba tanto. Pero lo inquietante eran los recuerdos reprimidos que logró alcanzar de a poco. Recordó entonces con confusión ver a su madre llorando, sosteniendo una fotografía. Intentó indagar más allá, pero sus ojos se cerraron y pronto se rindió al sueño. Jamás alcanzando a ver el rostro en la fotografía.
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Capitulo 12:

Mensaje por *Magali* el Dom 08 Oct 2017, 11:20 pm


Zayn se removió en la cama tratando de disipar el dolor de su cuerpo y distraerse, pero en consecuencia volvió una vez más a las horribles noticias que Liam y Teiza habían traído esa tarde.
FLASHBACK.
—No la hemos visto demasiado, estos últimos dos días estuvo atorada en un revuelo de cosas. Ahora se encuentras en una reunión, al parecer, El Rix Líteno está furioso—Le contestó Teiza, luego de que se atreviera a preguntar por el paradero de Nira.
Zayn parpadeo.
— ¿Con ella?—pregunto, pero Teiza negó. Poniéndose de pie, Liam se inclinó entre las cortinas asegurándose de que nadie estuviera lo suficiente cerca para oír. No había mucho de lo que preocuparse, Zayn era uno de los tres pacientes que habían sufrido heridas lo suficientemente graves para permanecer en la enfermería.
Solo cuando vislumbro a los otros dos Seekers, durmiendo o tal vez desmayados en su camilla, a metros de distancia Liam volvió a acercarse.
—No con ella. Con la Orden de los Ancianos. —le dijo
La Orden de los Ancianos, para Zayn este era solo un sinónimo para referirse a aquellos que representaban la ley y el orden en el mundo Seeker. Mucho más viejos que los Rixes, esta Orden estaba compuesta por líderes cuidadosamente seleccionados. Y eran considerados los patrones del conocimiento y la justicia.
Pero Zayn era consciente que esta justicia no siempre era perfecta, y que su conocimiento no siempre significaba sabiduría. En los últimos tiempos, los Ancianos han limitado sus reuniones para coronar a nuevos Rixes y condenar a aquellos que han causado una falta atroz contra las leyes de los Seekers.
Eran dignos de temer, por lo que él no pudo entender porque razón el Rix Líteno se atrevería a cuestionarlos, cuando la realidad era que nadie los cuestionaba… jamás.
—Sé lo que piensas, pero no—dijo Liam leyendo su expresión—, Líteno no le ha dado voz a su enojo, aún. Es por eso que Nira se vio atascada en tantas reuniones, es un asunto bastante grande de hecho.
— ¿Un asunto? ¿Qué clase de asunto?
Teiza se sentó en la punta de su silla, como si el momento no fuera lo suficientemente misterioso, ella se acercó para que él pudiera escuchar sus susurros.
—El Objeto clase 3 que encontramos en aquella bestia—dijo Teiza en un tono bajo y con una seriedad con la que Zayn jamás la había visto—, no fue cualquier Objeto.
— ¿A qué te refieres? —preguntó, poniendo toda su concentración en sus palabras.
—Lo sospecharon en cuento Nikolai recogió el Objeto de las cenizas de la bestia, él mismo me dijo que sintió como sus poderes volvían con mucha más fuerza que antes.
— ¿Tu hermano? —Teiza asintió
—En cuanto se despegó del Objeto, la fuerza desapareció y no fue hasta que los especialistas lo sacaron del dusio que supimos a que se debía—él la miró expectante.
—Ambos sabemos que los Objetos no pueden darle poder a un Seeker… al menos, no Objetos que creíamos seguían perdidos—añadió Liam
Zayn frunció el ceño. Los dos hicieron una breve pausa, mirándolo fijamente mientras él meditaba, esperando a que le lo adivinara por sí mismo.
—Eso no tiene sentido. Solo hay tres Objetos que pueden darle poder a un Seeker—dijo él pensativo. Pero luego de un segundo, su ceño desapareció abriendo paso al entendimiento—Los Diamantes—ellos asintieron, confirmando su hipótesis. Entonces Zayn los miró con sospecha—. Pero… estos están ocultos, no perdidos. Los Ancianos…
—Nos mintieron—lo interrumpió Liam, adoptando una actitud enervante—. Lo vi con mis propios ojos, Zayn. El Objeto que aquel humano, o más bien bestia, tenía era uno de los tres Diamantes.
Él palideció, eso no fue para nada un alivio a su dolor de cabeza, la pesadez de los problemas que venían con las noticias Liam y Teiza amenazaba con bajar aún más sus defensas.
—Santa mierda—fue lo único que pudo decir en ese momento. Restregando sus ojos, Zayn intentó mantener su compostura.
—Concuerdo—dijo Teiza—. Ha sido una gran mierda estos últimos dos días. Nira nos mantiene al tanto de todo, de hecho, nos dijo que El Consejo de Líteno quiere mantener en secreto el descubrimiento de este Diamante para evitar que los Ancianos nos castiguen.
— ¿Castigarlos? Ellos son quienes han mentido todos estos años. Se supone que esos Diamantes deben estar fuera de nuestro alcance, maldición ¡fue por culpa de esa basura que la Guerra nos dividió! —estalló Zayn
—Lo sé, hermano—Liam hablo con suavidad, dándole un apretón reconfortante en el hombro e indicándole que no alzara tanto la voz—. Es lo que el resto creemos. Pero también hay que considerar, que a los Ancianos no les gustará que salga en evidencia su pequeño secreto. Después de todos, nos mintieron y eso los deja vulnerables.
La furia tensó el cuerpo de Zayn, de pronto sintió la fuerza suficiente para desear golpear algo. La idea de que la historia volviera a repetirse, lo aterrorizaba de la misma forma que a cualquiera. Él sabía perfectamente que en una lucha de poder, nadie gana.
— ¿El Rix ya decidió que es lo que hará?—preguntó
—Hoy se decidirá en una reunión de Consejo y de todos los comandantes en Alba. Nira fue esta mañana, pero aún no han salido—dijo Liam.
Zayn deseó poder estar en esa reunión, para dar su amable opinión de que mandaran a tomar por culo a los Ancianos y escondiera el Diamante ellos mismos.
—No hay nada que podamos hacer a este punto—dijo Teiza adivinando sus deseos—, solo nos resta esperar que Líteno tome la decisión correcta.
FIN DEL FLASHBACK.
Con el atardecer cayendo en Alba, no pudo conciliar el sueño pensando que más allá de su inestabilidad, el Rix Líteno tomaba una decisión que bien podría afectar al mundo Seeker o no. Su mente divago en lo negativo, y las imágenes de una guerra vinieron a su cabeza.
Por lo que había estudiado en los libros de historia, La Guerra de los Diamantes había ocurrido setenta años atrás. Está se desenlazo en una época en que los Objetos estaban a salvo de los Holders, y los Druidas estaban muertos, pero la extinción de estos últimos, dejo a los Seekers libres de leyes y jefes que pudieran evitar el caos que luego ocurrió en una guerra. En su lucha por el poder de estos Diamantes, y otros Objetos que otorgaban una magia tan grande como la de los Druidas, los Seekers estuvieron vulnerables debido a su separación como raza. En consecuencia, fue la perfecta oportunidad para que los Holders cazaran los Objetos de los Templos y así conseguir la fortaleza suficiente.
Pero no lo consiguieron, muchas muertes y años después, los Seekers decidieron que unirse era la única opción que tenían para no terminar extintos de la misma forma que los Druidas. Con la promesa de paz y unión, todo cesó.
Solo para que una década más tarde, un nuevo Druida reapareciera… pero esta vez, este no se encontraba de su lado.
Zayn había leído y releído los libros que hablaban sobre la Guerra del Martirio, una Guerra en donde su madre y su padre habían luchado. La última guerra en donde aquel poderoso Druidas decidió traicionarlos y aliarse con los Holders, con el fin de hacerse con el mundo. Pero ese caos había terminado con la muerte del último de los Druidas, Thanatos. Una muerte llevada por el mejor guerrero que pudo existir entre los Seekers, Lityan.
Cubriendo sus ojos con un brazo, Zayn gruño en voz baja recordando el peculiar sueño de un guerrero sobre su caballo alado… apuntándolo. Instintivamente se preguntó la causa de ese sueño o si tal vez tenía un significado. Pero, por otro lado, podría ser solo un suceso extraño. Como el que Nira escuchara su nombre en voz de su diosa, Danua. O tal vez, ya estaba volviéndose loco.
Su irritación solo creció cuando escucho a la cortina de frente a él abrirse, interrumpiendo sus pensamientos.
—Corinne, sin ánimo de ofender, pero ya no quiero que pruebe medicinas en mí. Solo… déjeme sufrir.
—Que pesimista.
Zayn odio la forma en que su corazón salto, pero aun así no hizo nada para evitar bajar el brazo con rapidez para encontrarse con su mirada. Y entonces, la odio aún más. Odio la forma en que su blusa azul con cuello de tortuga se abrazaba a la curva de su cintura y a sus pechos, odio el ajustado pantalón marrón que llevaba y detesto todo en su deslumbrante rostro.
Sin esperar una invitación, Nira se dejó caer en la silla a un lado de su cama, dejando una canasta de mimbre junto a su cadera.
— ¿Qué es esto?—pregunto apoyando las manos sobre el colchón para impulsarse hacia arriba. Intentó fingir, lo mejor que pudo, que no le dolía como el infierno y que no le costaba más de un respiro sentarse apropiadamente.
—La comida aquí apesta. Traje verdadero solido—ella le echó un vistazo—. Aunque no sé si puedes comerlo, dado que te cuesta tanto permanecer sentado.
Zayn gruño, una vez más apoyándose contra la cabecera, la estudio con ojos esquivos.
—Tú te ves mucho mejor.
Nira no le dio mucha importancia, sacando de la canasta un pequeño termo.
—Aún tengo vendas bajo la remera si te lo preguntas. —usando la tapa del termo como un vaso, vertió el líquido color verde musgo dentro y se lo extendió—. Tómalo, esto ayudará.
—Eh tomado suficientes remedios para el dolor. Gracias.
—No es un remedio para el dolor, confía en mí solo bébelo.
Zayn supo que no dejaría de insistir, así que silencio sus protestas y acepto. Luego de estudiarlo detenidamente, oliéndolo, tocándolo y estudiandolo, tomo una bocanada de aire y bebió un trago. Este supo a hierbas y pasto en su boca, no era asqueroso, pero no era precisamente un sabor delicioso. Con una mueca espero a que algo sucediera, pero nada paso.
En cuanto la miró, tenía muchas preguntas para ella, cada una más extraña que la otra; ¿Cómo lograste tele transportarte en aquel descampado? ¿Cómo es que tú no estás agonizando de la misma forma que yo por ese “rasguño”? ¿Qué fue lo que le dijiste a aquella bestia para que se postrara a tus pies? ¿Qué es lo que me escondes?
— ¿Qué le paso a tus nudillos? —Zayn se odio por formular aquella pregunta, de todas sus opciones y todo ese tiempo llenándose de incertidumbre, esa fue la pregunta que salió en su lugar.
Nira bajo la mirada a las magulladuras en sus nudillos, sin prestarle mucha preocupación.
—Necesitaba descargar energía—dijo levantando su mira hacía él una vez más—. Tu método de golpear una bolsa inerte, es efectivo.
Luego de dar otro sorbo al cálido líquido verde, Zayn comenzó a sentir que su cabeza dejaba de doler y su piel afiebrada dejaba de torturarlo.
Analizando una vez más sus moretones, se dijo que Nira debió haber pasado horas golpeando esa bolsa de arena para dejarse tales marcas. Familiarizado con aquella necesidad de descargar su enfado en golpear cosas, supuso lo peor.
—Líteno le dijo a los Ancianos sobre los Diamantes ¿Verdad?
Nira levantó su cabeza con rapidez, mirándolo inquisitivamente.
— ¿Cómo sabes sobre eso?
—Liam y Teiza no son tan buenos guardando secretos como tú—dijo Zayn casualmente, dando otro sorbo a su té.
Los hombros de Nira subieron y bajaron en un suspiro, ni siquiera se molestó en mirarlo con irritación, fue cuando Zayn se percató de su mirada cansada y las bolsas oscuras bajo sus ojos.
—Todo estará bien—dijo él, extrañándose a sí mismo. Nira lo miró por un segundo, ella pareció aliviada por sus palabras y él adoro ser ese alivio.
—Los Ancianos son tan mentirosos y manipuladores como cualquier podría serlo—soltó ella de repente, apoyando los codos en sus rodillas, dejando salir un suspiro agotado—. Es lógico que comiencen a considerar a Líteno como una amenaza, luego de que les diga que sabemos que han ocultado la verdad sobre los Diamantes.
Zayn mantuvo una pausa silenciosa, observando la preocupación que surcaba en su rostro. Y entonces sus ojos parecieron demasiado viejos para su edad. No pudo entender la preocupación que ella tenía por su Rix y su pueblo, pero entonces pensó en su familia, en lo que se sentiría que alguien los amenazara. Y la entendió.
—Ellos no le harán daño—le aseguró, con convicción—. Si lo hacen, se afrontarán a las consecuencias de una posible guerra contra Alba, y no están en una jodida posición ventajosa para eso. Ahora que sabemos que ellos no resguardan los Diamantes como dijeron que hacían, maldición, quién sabe en qué otra mierda nos han mentido. Tal vez ni siquiera tengan ningún maldito diamante. Las posibilidades no están de su lado, créeme, ellos están cagados en los pantalones de que nosotros los acusemos y si lo hacemos, pues todos dudaran de ellos. Olvídate de la lealtad de mierda, todos los Rixes están buscando solo una excusa para patear sus huesudos traseros del mando.
Nira parpadeó sorprendida mientras él hablaba y solo cuando termino pudo dejar salir el temblor en sus labios. Por un momento él temió que se echara a llorar, pero entonces Nira se dio rienda suelta y comenzó a reír. Zayn se encontró pasmado por un segundo mientras la veía llevar una mano a su boca y seguir riendo. Él no entendió porque lo hacía, solo supo que no quería que se detuviera, su risa era casi tan hermosa como su sonrisa.
Un largo minuto después, Zayn miró con fascinación como ella dejaba de reír poco a poco y lo miraba con diversión.
—Aun cuando intentas ser racional, le agregas tu buena ración de palabrotas—dijo negando con la cabeza. Zayn imitó su sonrisa y se encogió de hombros.
—No lo controlo, más cuando estoy enfadado. ¿Qué tú no?
Alegre con el cambio de tema, Nira ladeó su cabeza mientras se cruzaba de brazos.
—Intento no insultar mucho—dijo
—Ah pero tú no necesitas insultos para lucir ruda, lo noté por la forma en la que callaste al imbécil de Ayrton—dijo con una ceja levantada—. Recuérdame no hacerte enfadar, comandante.
Nira se sonrojo ante su cumplido. Ahora Zayn sabía que los halagos por su belleza no la hacían sonrojar tanto como los halagos por su capacidad. Y eso hizo que la respetara, aún más.
—Se lo merecía, que hombre tan desagradable—dijo ella con desagrado. Entonces su expresión se suavizo al toparse con sus ojos—Liam me dijo los métodos que Ayrton tenía para entrenarlos a él y a ti. Lo lamento.
Él hizo una pequeña mueca.
—Está bien, aunque lo odio, debo admitir que si sirvió de algo—ella lo miró como si estuviera loco.
— ¿De qué le sirve a un niño ser azotado? Es inmoral, además de horrible.
—Sí, lo es. Pero… el dolor te enseña a ser fuerte.
Como si alguien hubiera apagado una luz dentro de Nira, notó como su mirada volvía a caer y cualquier prueba de que unos minutos atrás hubiera estado riendo, desapareció. Zayn se sintió culpable.
—Lo siento, Nira. Eso fue deprimente.
—Está bien—ella forzó una media sonrisa, pero no cambio en nada la frialdad en sus ojos—. Tienes razón. Bueno, nunca me han azotado, pero entiendo en cierta forma.
— ¿Nunca?—Zayn hizo bailar sus cejas con un tono sugerente. Logrando su cometido, rió cuando su rostro se puso rojo como tomate.
Su risa no duro demasiado cuando apretó los labios y envolvió un brazo sobre sus costillas vendadas. Nira miró su pecho con remordimiento, Zayn suspiro, pensando que esa no era la mirada que él quería ver en ella en cuanto lo viera medio desnudo.
—Lo que hiciste por mi…—Nira bajo su mirada, como si estuviera eligiendo sus palabras cuidadosamente. Zayn contuvo una sonrisa, era obvio que le resultaba difícil agradecerle, se preguntó si era así con todos o él era un caso especial—, quiero decir, fuiste muy valiente y… estúpido.
Él levantó una ceja, toda la ternura se apagó en un segundo.
— ¿Perdona?
—Pudiste haber muerto, fue irracional, aquella bestia estuvo a punto de matarnos a ambos y…—comenzó ella con su ceño fruncido
—Y no lo hizo—la interrumpió Zayn, buscando su mirada enojada y la enfrentó con calma. Comenzaba a entender que luchar fuego con fuego, no funcionaba con Nira. Rápidamente, cambio de táctica. —Y fue gracias a ti.
Ella parpadeo, mientras descruzaba sus brazos y jugaba con sus dedos.
—No sé lo que hiciste, pero gracias—dijo él. Nira detuvo el movimiento nervioso de sus dedos para mirarlo con sorpresa.
— ¿Me agradeces?
—Sí, me salvaste la vida.
Ella sacudió su cabeza con incredulidad.
—Oye no es así como esperaba que esto fuera.
— ¿Y qué esperabas?—dijo Zayn con cautela, estudiándola cuidadosamente mientras ella meditaba.
—Pues, que me hicieras mil preguntas, que dijeras que no querías verme, que ya no quieres tener nada que ver conmigo…
—Woah, oye ¿Por qué creíste eso?—la detuvo él rápidamente, con el ceño fruncido. Nira se encogió de hombros.
—En este punto, ya habrás notado que yo tampoco fui la chica más normal en la caja de arena.
Y ahí estaba, Nira finalmente parecía abrirse a él. Como caminar sobre huevos, Zayn pensó bien sus palabras, para no decir algo que levantara esos escudos que ella tenía.
—Nunca me gusto la normalidad de todos modos—dijo él—. Se vuelve tedioso en cierto punto, ya no sabes de que hablar. Contigo es más sencillo, como; ¿Qué onda? ¿Has hablado con muchos mounstros hoy?, —Oh si, convertí a unos en mis esclavos, fue divertido cuate.
La pelirroja lo miro unos segundos, antes de reír mientras negaba con su cabeza. Hubo algo en ese preciso momento que hizo sentir a Zayn como un ganador.
—Yo jamás diría cuate—dijo ella.
Los dos soltaron otra risa, antes de caer lentamente en silencio. Pero esta vez fue diferente, no fue el silencio incomodo que siempre sucedía entre ambos, sino que fue tranquilo como si algo en esa pequeña conversación hubiera encajado a la perfección.
Paso un largo minuto antes de que Nira tomara el valor suficiente para hablar. Luego de una profunda respiración, apoyo sus brazos sobre la cama y lo miró a los ojos. Invadido por su perfume y ahora su cercanía, Zayn deseó que aquel extraño té que ella le había dado, también realizara su efecto de enfriamiento en otros sentidos.
—No hablo con mounstros—dijo ella como si fuera lo más natural decir algo así.
— ¿Qué?—pregunto, demasiado distraído con mirar su boca como para pensar en otra cosa.
—Lo que dije en aquel bunker…—ella bajo su mirada un segundo. Zayn parpadeó, casi sin poder creer que ella estuviera confesándole algo. Permaneció mudo, esperando a que continuara—, no sabía si funcionaria o no. Solo, se me ocurrió, y cuando lo dije estuve tan sorprendida como tú de que funcionara.
Él parpadeo incrédulo, no era la mejor respuesta, pero era un avance. No pudo contener sus preguntas ni un segundo más, pero se aseguró de hacerlo sin presión alguna.
— ¿Fue gaélico?
Se sintió como estar caminando en una cuerda floja, observo nervioso como Nira miraba sus brazos un segundo luego volvía a mirarlo.
—No—dijo—. Es un idioma mucho más antiguo, leí una vez que es el idioma original de los Holders… y pensé que como esas criaturas eran, algo así, como mascotas…—se detuvo para suspirar—No sé, solo se me ocurrió.
Zayn permaneció estático, mirándola con cautela. Nira se mordió las mejillas y rodó los ojos con exasperación.
—Brillante—dijo él luego de un largo momento de incertidumbre. La pelirroja lo miró como si tuviera un tercer ojo—. Oye no me mires así, fue brillante que lo pensaras y aún más que se te ocurriera aprender ese lenguaje. Eres brillante.
Nira volvió a sonrojarse.
—Gracias—dijo bajando su mirada.
Él intento enderezarse un poco más, para poder tomar su barbilla pero en cuanto intento él ya familiar dolor volvió mucho peor. Gruño por lo bajo, volviendo a su antigua posición, cancelo su idea. Nira hizo el ademan de tomar su brazo para ayudarlo, pero sus manos solo alcanzaron las suyas y permanecieron ahí mientras lo miraba.
— ¿Es tan doloroso como se ve?—preguntó ella.
—Estaré bien. En una semana o dos—Nira bufó.
—Siempre tan pesimista—él sonrió ante eso, aun consciente de que su mano estaba ahí. La palma de Nira se encontraba posada sobre el dorso de su mano, y como acto reflejo, la cerro ligeramente, tomando sus dedos.
La pelirroja se tensó, pero no apartó su mano mientras se encontraba con su rostro. Ella exhalo aire, pensando que su color favorito era el dorado que se encontraba en los ojos de Zayn.
—Ya es tarde—dijo Nira, como si le importara en lo más mínimo que ya había anochecido—. Debería irme.
—Sí. —concordó él, pero ninguno de los dos apartó su mano. Ambos esperando que el otro hiciera el movimiento pero que ninguno deseaba hacer.
Y entonces, Zayn apartó su mano, pero antes de que Nira pudiera decepcionarse, sintió como él colocaba un mechón naranja rojizo detrás de su oreja.
—Tienes que descansar—siguió diciendo. Él simplemente asintió, pero sus dedos ahora se movían sobre su mejilla en una caricia tan íntima que detuvo su corazón. En contra de sí misma, Nira cerró los ojos por un segundo y Zayn deseo tener las fuerzas suficientes para inclinarse y besarla.
Ella permaneció con los ojos cerrados, mientras Zayn acariciaba sus labios con su dedo pulgar. Estos se sintieron suaves y húmedos bajo su dedo, de la misma forma que se sintieron la última vez que la había besado.
Tuvo que tomar lo mejor de sí para bajar la mano y dejarla ir. Todo en su dañado cuerpo le suplicaba que saciara, aunque sea el más mínimo de sus deseos hacía Nira, y ese era besarla. Pero entonces recordó la horrible sensación de abandono cuando ella desapareció por tres días. Sin ninguna explicación.
Zayn no era de los que guardaban rencor, pero tampoco le gustaba ser usado. Se preguntó si ese era el típico, ten una cucharada de tu propia medicina. Bueno si lo era, apestaba. Zayn casi se sintió culpable por todas esas chicas a las que había dejado sin una explicación luego de una noche. Pero entonces se retractó, él jamás le había prometido a algo a nadie, que no fuera a cumplir luego. Jamás ilusiono a ninguna de sus muchas aventuras que habría algo más al otro día.
Pero ahora, esa costumbre era implícita. En ese momento estuvo a punto de prometerle a Nira el mundo entero por un solo beso. Y necesitó todo el coraje del mundo para que pudiera aguantarse y simplemente decir:
—Que descanses Nira.
Ella se enderezó lentamente, ahorrándose un suspiro de decepción, simplemente le dedico una sonrisita de labios pegados y finalmente se marchó.
Zayn quiso gruñir como un lobo herido. Su frustración iba más allá de lo sexual, era consiente que su deseo hacía Nira no solo quebraba las reglas que se había impuesto con respecto a las mujeres de las cuales buscaba una simple aventura, sino que también provocaba que su muro de hielo presentara pequeñas grietas que le permitían a él sentirse herido por su rechazo.

Por más que se lo repitiera mil veces antes de dormir, nada cambiaría el hecho de que Zayn Malik estaba cayendo profundo en una ola de sentimientos, que solo Nira podría calmar.
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Capítulo 13 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Jue 12 Oct 2017, 7:37 pm

(Sala real de reunión)

—Pareces de peor humor hoy—comentó Maman mientras tocaba con cuidado su herida.
Sentado al borde de su camilla Zayn no respondió. Aunque era cierto que estaba mucho menos susceptible a ser tratado como un muñeco por maman esa mañana, no admitiría que era culpa de cierta pelirroja que alborotaba todo pensamiento racional y lo transformaba en un animal gruñón.
—Desde mi perspectiva, no se ve muy atractivo—dijo él, mientras miraba con labios apretados su pecho cubiertos de verdugones y moretones causados por el fuerte impacto que esa bestia le causo mientras enterraba la garra entre sus dos costillas. La herida no se veía mucho mejor, aunque había sido cosida, esta estaba roja y tan sensible que cuando el aliento de Maman golpeo en esta Zayn apretó su agarre sobre el borde de la camilla.
—Está sanando. Lento, pero lo está—dijo Maman mientras seguía inclinada para analizar la herida con escrutinio.
Zayn no pudo evitar dejar salir un gruñido, cuando los dedos de la mujer rozaron la herida.
—Oiga no se aloque—mascullo hacía ella. Corinne rió.
—Esa es la actitud que conozco. Bien solo te cambiare las vendas. Enderézate un poco más.
—Es fácil decirlo—se quejó él. Lentamente se enderezo tanto como pudo y bufó cuando sus hombros temblaron— ¿Cuándo dejaré de estar tan débil?
—No estoy segura, la última vez que te mordieron esta tardo dos semanas en sanar por completo—explicó ella mientras colocaba un trozo de venda sobre su pecho—Sostenlo ahí—él obedeció y la mujer comenzó a rodearlo con el materias elástico como a una momia—. Y esta es mucho más grave, así que podría decir que en un mes, mínimo, estarás bien.
— ¿Un mes?—exclamó con desagrado—A este paso mi investigación tomara un año en terminar.
—No te desanimes, Liam te trajo todas tus cosas ¿No?
Zayn miró el cuaderno de dibujo sobre la mesa con una mueca, porque era consciente de que pasaba su tiempo dibujando los ojos y los labios de cierta pelirroja, más que otra cosa.
Dejo salir un suspiro.
—Sí, pero necesito moverme para seguir. Ir a la biblioteca, volver a descampado y patrullar.
Maman lo miró con pena mientras cortaba la venda ya envuelta en su pecho y hombros. No dijo nada mientras terminaba colocar los broches y cinta para evitar que se zafara. Una vez terminado, lo ayudo a recostarse una vez más y toco su frente.
—Lo bueno es que ya no hay fiebre—le dedico una sonrisa reconfortante—No te preocupes cariño, todo estará bien. Estás vivo y es lo que importa.
Él decidió que ya no discutiría y le dedico una pequeña sonrisa.
La tarde paso con rapidez, con su nariz enterrada en su cuaderno, escribiendo notas y dibujando bosquejos de las patas, alas, cola y colmillos de aquella bestia. No había ninguna perspectiva que pasara por alto, y aun así, ninguna encajaba en un rompecabezas lógico. Su lápiz garabateo las tres preguntas más importantes: ¿Cómo? ¿Quién? ¿Por qué? Y sus hipótesis no pudieron ir más allá de los Holders, siendo… malvados.
Cuando el anochecer apago el cielo, Zayn durmió con este. Aunque la noche anterior no había sufrido pesadillas, no pudo contar con esa suerte mientras se veía envuelto en la misma pesadilla de soledad y oscuridad… pero esta vez, fue la voz agonizante de su madre quién le ofreció el miedo suficiente para despertar.
Por suerte, la luz de la mesita estaba encendida en cuando abrió sus ojos. Pasó una mano por su rostro y se tomó un minuto para respirar, solo cuando estuvo lo suficientemente calmado, se percató de que no estaba solo.
Sentada en la silla, Nira miraba con atención un cuaderno en sus manos. Vestida con bermudas y una camiseta oscura, ella se veía casualmente relajada mientras pasaba las hojas del cuaderno, leyendo con atención.
—Murmuras cuando duermes—dijo ella, rompiendo el silencio, aun con los ojo pegados en las hojas.
—Me lo han dicho—Zayn no se molestó en sentarse, se quedó recostado y la observó con el ceño fruncido— ¿Ese es mi cuaderno?
—Si—respondió sin remordimiento.
— ¿Nadie te enseño a no tocar cosas ajenas?
—No. ¿Quién te enseño a dibujar?
Zayn parpadeo, desprevenido por esa pregunta. Ella levanto su mirada, expectante.
—Mi madre—respondió. Nira entrecerró sus ojos como si pudiera adivinar por el tono en su voz que no era algo de lo que deseaba hablar, aun así preguntó.
— ¿Qué le sucedió?
Zayn se arrepintió de estar recostado, ahora el techo era lo único que podía usar para apartar su mirada. Ahora entendiendo porque Nira era tan evasiva con sus preguntas, se dijo que era su culpa que ella ahora estuviera vengándose, y haciendo su propio cuestionamiento.
Una respuesta por una respuesta. Era lo justo.
—Murió por una enfermedad poco común llamada, cardiomiopatía dilatada, cuando tenía ocho años—él inclinó su cabeza para mirarla— ¿Sabes lo que es?—ella negó—Significa que su corazón era demasiado grande para su cuerpo.
Nira no se atrevió a hablar, había tocado un punto débil en él y ya no se sintió a gusto tratando de hurgar en su pasado. Aunque sus intenciones había sido curiosear de la misma forma que él le gustaba hacer con ella, no creyó que su dolor se asemejara tanto.
Y entonces, lo admiró. La forma en la que él podía congelar sus emociones, y hablar sin remordimiento. Al menos lo suficiente para decirlo sin que la voz le temblara. Lo admiró por ello y se preguntó si algún día lo superaría de la misma forma que él. Pero la pregunta mayor fue ¿Cómo se puede superar a la muerte cuando está te rodea?
—Lo lamento—Nira corrió otras de la hoja con cuidado y leyó en voz alta lo que llamo su atención— “¿Cómo? ¿Quién? ¿Por qué? : Holders”—una sonrisa se asomó en la comisura de sus labios— ¿Es tu respuesta a todo eso?
Zayn se sintió aliviado de verla sonreír, él dejo que aquella sonrisa se llevara todo. Su enojo, su tristeza y su dolor. Dejando atrás toda melancolía, le habló con diversión.
—No preciosa, es una idea.
—Ya veo. ¿Y has respondido alguna?—él bufó
—No hay mucho que pueda hacer postrado en una cama—puso una mano sobre su pecho vendado y miró el techo por un segundo—Sin embargo, eh estado pensando…
—Oh oh—se burló ella. Zayn la miro con una ceja levantada.
—Cuidado rojita.
—De acuerdo—Nira levantó ambas manos en señal de rendición—Dime.
— ¿Los Ancianos han respondido la carta que Líteno envió?
—Vendrán mañana, a recoger el Objeto. ¿Por qué?
—Porque si ellos mintieron sobre los Diamantes, significa que no tenemos la cantidad de Objetos que creemos. Sé que Los Ancianos son los únicos que saben con exactitud cuántos Objetos están en nuestras manos y cuantos poseen los Holders.
Nira palideció.
— ¿Sugieres que les exija una lista o algo así?—Zayn asintió con serenidad. Nira se puso de pie mirándolo como si acabara de pedirle que asesinara a un perrito—Perdiste la cabeza, nadie le exige nada a los Ancianos lo sabes muy bien.
—Lo sé, pero también te dije que están aterrados. Una lista de los Objetos que han sido registrados hasta ahora es pago suficiente por nuestro silencio—Nira dejo el cuaderno sobre la mesita y lo miró con frustración.
— ¿Y por qué te servirían?—él amplio los ojos como si fuera obvio
—Nos serviría en todo, Nira. Podríamos averiguar si es un Objeto el que los ayuda a crear estás bestias.
Ella cruzo los brazos bajo su pecho, negando con la cabeza.
—A los Ancianos no les gustara que los extorsionemos, Zayn.
—Entonces yo lo haré—respondió con convicción, pero ella lo miro incrédula.
—Apenas si puedes sentarte.
—Puedo caminar, dolerá pero puedo hacerlo. No le temo a la autoridad, además, yo no soy residente de Alba… lo tomarán como algo personal.
—No lo sé—Nira suspiro, aquella idea no le parecía para nada atractiva—. Tengo que hablarlo con Líteno primero.
Zayn apoyo las palmas sobre el colchón, y con una respiración se sentó rápidamente. Una vez más, las magulladuras y moretones se apretaron sobre sus músculos adoloridos.
—Está bien—dijo tomando el bolso que Liam le había llevado esa mañana, rebusco hasta que encontró una camiseta blanca sin mangas. Sería sencilla de poner, o eso creía.
— ¿Qué haces?—pregunto Nira, mientras lo veía colocarse la camiseta sobre la cabeza y luego cuidadosamente pasando los brazos.
—Hay que hablar con Líteno, tú lo dijiste.
—Tú no vendrás.
— ¿Por qué no? Soy muy convincente y tengo que practicar el caminar un poco si quiero levantarme mañana.
La pelirroja se adelantó, mientras él empujaba las sabanas descubriendo sus piernas. Antes de que Zayn pudiera impulsarse hacia adelante, Nira lo detuvo colocando ambos brazos a los lados de su cabeza, apoyándose en la cabecera de su camilla. Él tragó saliva cuando se topó con su mirada. Ella estaba tan cerca que le sería fácil abrazar su cintura, su cabello claro cayó sobre sus hombros y él detecto el dulce aroma de su shampoo.
—Lo que haces es una locura—le dijo la pelirroja.
—Adoro que uses tu tono serio conmigo—susurro él con una media sonrisa.
—Hablo en serio, Zayn. Estás herido y maman me mataría si te dejara…
Él levanto su mano, interrumpiéndola.
—Te preocupas demasiado—dijo despreocupado.
—Zayn, escúchame…
—No, tú escúchame. No tienes nada de qué preocuparte, yo hablare y si Líteno dice que no. Entonces me rendiré. ¿De acuerdo?—ella ladeo su cabeza con duda en sus ojos—. Nira, por favor, confía en mí esta vez.
Nira apretó su agarre en la cabecera. La magia que cosquilleaba dentro de sí acentuó cada deseo que tenía de besarlo. En cambio, respiro hondo y dijo rendida:
—No vas a rendirte ¿Verdad?
Él la miró divertido.
—Nunca.
Ella temió que dijera eso.
Los ojos de Zayn se agrandaron con sorpresa cuando Nira tomo el borde de su camiseta tiró hasta sacarla sobre su cabeza y se tensó rápidamente cuando su mano toco con suavidad su pecho.
—Mierda—dijo él, mirando con un bobo como ella tiraba los broches que maman había colocado para mantener su vendaje unido—. Oye, por más que haya estado deseando que me desnudes por mucho tiempo, no estoy en condiciones para…
— ¿Mucho tiempo? Interesante—Nira no se preocupó por él tacto mientras sacaba un cuchillo de su bota. Zayn contuvo un jadeo cuando en un movimiento rápido ella cortó las vendas, dejando sus heridas a la intemperie.
— ¿Qué demonios? ¿Te volviste loca?
Ella hizo una mueca mientras miraba sus moretones.
—Escucha—dijo inclinados en la misma posición de antes y encerrándolo entre sus dos brazos. Zayn tragó saliva, mirando con desconfianza el cuchillo en su mano—Solo hay una forma en la que te deje hacer esto, y es si te ayudo con esas heridas. Pero tengo pautas antes de hacer esto.
Él boqueo confundido.
— ¿Ayudarme com…
—Regla número uno: No hay preguntas. Ninguna. Nada de ¿Cómo? O ¿Por qué? Promételo.
—Realmente no entiendo el propósito de esto.
Nira gruño por lo bajo.
—Promételo, Zayn—dijo acentuando cada palabra.
Él parpadeó, repasando una vez más como es que había pasado de recibir tentativos besos a que ella sostuviera un cuchillo. No encontró respuesta, como siempre. Su curiosidad creció y no encontró salida, dedujo que no tenía otra opción dada sus condiciones.
—Lo prometo—aseguró luego de suspirar rendido.
—Gracias—ella relajó notablemente su expresión y se alejó—La ultima regla es que no puedes decírselo a nadie. Ni siquiera a maman, cuando te pregunte que te sucedió.
Nira volvió a guardar el cuchillo en sus botas y lo miro expectante.
— ¿Cuándo me pregunte lo que me sucedió?—dijo él sospechando lo peor. Pero ella levanto un dedo y lo movió de lado a lado, antes de que pudiera hablar otra vez.
—No hay preguntas. Tienes que prometerlo, sino me iré de aquí y puedes llegar tu solo hacía el Rix que se encuentra a unos veinte kilómetros.
Él entrecerró los ojos en su dirección. Ella estaba extorsionándolo. Zayn pensó que nadie nunca lo había tratado de esa forma, pensó que debería mandarla al diablo, a ella y su actitud mandona. Pero en lugar de eso, sus hombros decayeron rendidos y le costó mucho trabajo tragarse su orgullo.
—Está bien—dijo finalmente—Lo prometo.
—Supongo, que puedo confiar en tu palabra, soldado.
Zayn apretó su mandíbula, mirándola con un enojo palpable.
—No me insultes, Nira. No soy ningún mentiroso, si dije que no te haría malditas preguntas y no le diría a nadie, no lo haré.
Ella lo miro por unos segundos antes de lamer sus labios con nerviosismos y acercarse. Zayn la miró con curiosidad mientras ella extendía las palmas abiertas sobre su pecho, pudo intuir el dolor pero permaneció en silencio, estudiando cada uno de sus movimientos. Pero entonces la única razón por la que no gruñía por lo bajo, fue porque estaba muy ocupado apretando sus dientes. A pesar de que Nira ahora tenía sus manos apoyadas sobre su piel con mucha suavidad, Zayn lo sintió como un puñetazo en las entrañas.
En medio de un pesado silencio, ella cerró sus ojos. Aunque no deseaba causarle dolor, Nira sabía que era necesario sentirlo para poder buscar la energía que necesitaba. Con ayuda de los dusios en su cuello, se aseguró de que sus poderes obedecieran. Hasta que luego de un largo minuto que a él le parecieron eternos, Nira pudo sentirlo todo. Como si el cuerpo de Zayn fuera el suyo propio, escucho el sonido de su acelerado corazón, la dureza con la que sus pulmones respiraban y finalmente… el dolor de sus heridas.
Le pareció insoportable, aquel dolor era como una masa pegada a su piel que solo se volvía más pesada. No entendió como él podía actuar con tanta normalidad, cuando estaba agonizando por dentro. Tuvo que tomar lo mejor de sí para ignorar el cosquilleo en su estómago y mantener su poder al margen de sus emociones.
Por el otro lado, Zayn tuvo la fuerte necesidad de apartar sus manos pero algo le dijo que soportara solo un poco más. El lenguaje corporal de la pelirroja era estático, tanto que él temió que estuviera ida. Pero entonces las manos apoyadas sobre su pecho, se hicieron más ligeras, hasta que casi ni pudo sentirlas. Él bajo la mirada rápidamente, topándose de inmediato con lo que debía ser la cosa más aterradora y hermosa que vio en su vida.
Hermoso, por el brillo color dorado que salía de los dedos de Nira, como si fuera alguna clase de vapor. Y aterrador, porque ese extraño brillo se extendía por su pecho, abrazando con frialdad sus afiebradas heridas. Fue un alivio y al mismo tiempo algo que detuvo su corazón. Por un momento Zayn creyó que alucinaba, pero no solo estaba viéndolo con sus propios ojos, también sintió la magia que emanaba de sus palmas. Una magia que nunca antes había sentido.
No pudo moverse, mientras miraba con desdén cada movimiento que aquel vapor dorado hacía mientras se volcaba sobre su piel. Como un beso de alivio, el brillo envolvió la inflamación de sus hematomas en pequeñas manchas de color verdoso, y la herida de cinco centímetros se volvía un profundo rasguño de tres. El dolor estuvo presente, pero no fue insoportable y su energía renovada fue lo primero que sintió volver con gusto.
Entonces, el brillo se evaporo en el aire, como si no hubiera sido nada más que otra partícula. Nira dejó caer sus manos sobre la camilla, tomándose del borde como si de repente se sintiera exhausta.
— ¿Qué? ¿Cómo?—la boca de Zayn se abrió y se cerró. Articular una frase coherente fue un desafío de pronto.
La pelirroja negó, dando hondas respiraciones hasta que finalmente se enderezó y apuntó un dedo hacía él.
—Lo prometiste. No puedes hacer preguntas.
Zayn maldijo aquella promesa, todas las preguntas que rondaban en la punta de su lengua parecían luchar por escapar. Tuvo que recordarse que era un hombre de palabra y jamás se permitiría romper eso, así que se mordió la lengua y volvió a bajar su mirada. Le tomo un tiempo encontrar sus palabras de vuelta, y aun más que lo que saliera de su boca no fuera una pregunta.
—Pudiste haber hecho eso antes—ella entrecerró sus ojos y Zayn le dedico una media sonrisa—. No puedo hacer preguntas, al menos deja que me queje.
—Prueba si puedes moverte—dijo Nira extendiendo su mano.
Él la aceptó y con ayuda de su brazo se sentó sobre la cama. No hubo temblor en sus músculos, ni un dolor infernal quemándole la piel. Zayn rió con asombro.
—Increíble—dijo.
Rápidamente se sentó en el borde con sus piernas colgando, flexiono sus brazos, movió sus pies y finalmente toco la herida en sus costillas. Aunque sintió un pequeño pinchazo al tocarla no era nada comparado al dolor que sintió en el momento que maman lo revisaba.
Riendo, incrédulo y con el poderoso placer de tener sus fuerzas de vuelta, miró a su sanadora con un brillo de admiración. Esa admiración se volvió rápidamente en deseo cuando notó los penetrantes ojos de Nira subiendo y bajando por su pecho, él supo que aquel brillo en sus ojos no estaba relacionada, en nada, con la mirada que maman le daba mientras lo revisaba.
—Oye—dijo ladeando su cabeza con burla—, ya que estoy medio desnudo y con mis energías renovadas, nada nos impide cumplir esa pequeña fantasía ¿Qué dices?
Ella parpadeo, apartando la mirada de su cuerpo se topó con su ojos, estos parecieron mucho más vivaces que antes. Su cuerpo respondió rápidamente, pero Nira se negó a dejarse caer por sus juegos perversos.
—Digo que tienes suerte que tus tripas no salieran por tu nariz.
La sonrisa en el rostro de Zayn se borró.
—Espera, espera. Que mis tripas salieran por mi nariz—repitió él sacudiendo su cabeza— ¿Era eso una probabilidad?
—Nunca lo había probado en alguien más, así que sí, lo era.
—Oh genial, genial—su tonó sarcástico subió una octava— ¡¿Por qué no me dijiste eso antes?!
Fue turno de Nira para sonreír con satisfacción.
—Como tú dices: solo relájate—contestó en un tono burlón—Ahora, ansió ver como convencerás a Líteno de tu fantástica idea.
— ¿A dónde vas?—preguntó mientras la veía alejarse.
Sosteniendo ambas cortinas de poliéster, Nira se volteó para mirarlo como si fuera idiota, él comenzaba a acostumbrarse a aquella mirada.
—Iré por los caballos, mientras tú te cambias.
— ¿No quieres ayudarme con ello?—dijo Zayn con su tono sugestivo, ganándose que cerraran las cortinas con brusquedad—. Oye, que sea Tate.
—Creí que no te agradaba—dijo Nira al otro lado, deteniéndose un segundo para mirarlo y topándose con su silueta al otro lado de las cortinas. Su corazón se aceleró tontamente, cuando adivino por sus movimientos, que estaba bajándose los pantalones.
—Eh tomado cariño con la bestia. Además, los sementales tenemos que estar unidos.
Ella no necesito ver su rostro para saber que tenía aquella media sonrisa suya plantada en el rostro. Deseó poder negárselo, pero mientras más lo observaba sus escasas respuestas sarcásticas se volvían irrelevantes. Finalmente, sacudió su cabeza y se dirigió a la salida de la enfermería, pero su imaginación siguió divagando en el cuerpo desnudo de Zayn al otro lado de esa fina cortina.
—Es tarde ¿Sabemos si siquiera Líteno está despierto?—dijo Zayn, una vez que ambos estuvieron montados en el caballo. Subirse le supuso un esfuerzo notable, probando que aún no estaba curado del todo.
—Está reunido con su Consejo y algunos otros comandantes en este momento—le explicó ella montada sobre la yegua marrón a la cual, ahora él sabía, Nira tenía un importante apego
— ¿Y por qué tú no estás ahí?
—Pues no fui invitada. Cosa de gente adulta, no lo sé.
— ¿Y no te interesa saber por qué no fuiste invitada?
—Por supuesto, pero yo entiendo algo que tú no.
Él sonrió, siguiendo su juego de palabras.
— ¿Y que sería eso dulce Nira?
—Que cuando alguien me dice no, es porque significa no.
Zayn ladeó su cabeza, miro el techo como si meditara sus palabras. Finalmente volvió a mirarla con profana diversión.
—No me suena. La verdad es que prefiero escuchar que me digas “Si” al lado de “Así, Zayn. Más rápido” -dijo mientras fingía un gemido
El sonrojo de Nira, fue un punto para él.
—Eres un cerdo.
 Pero él pudo jurar que vio la curva de una sonrisa asomarse en la esquina de sus labios.
***
Se encontraban en la misma sala de reuniones en la que Zayn y el Rix habían hablado. En la oscuridad los colores de las paredes eran opacados por el brillo de las luces artificiales en el techo, pero algo que no fue capaz de ignorar, fue la silueta de aquel guerrero sobre su Pegaso, justo como en sus sueños el guerrero seguía ahí; volando frente al sol con su espada apuntando hacía las nubes.
Él esperó encontrarse con una serie de consejeros y comandantes discutiendo entre sí. Y lo hizo, solo que nadie estaba discutiendo. Y al estudiar los rostros presentes, Zayn entendió el porqué.
Sentado en uno de los lados de la extensa mesa de madreperla, se encontraban al menos cinco personas vestidas con túnicas de color rojo y azul oscuro. El poder que emano de ellos era tan fuerte como el del Rix Líteno, pero lo único que los diferenciaba, eran los tatuajes de una balanza que llevaban en la frente. La balanza de la Justicia.

Zayn supo entonces, que se encontraba frente los Seekers más viejos que existían, los más sabios y más poderosos de su raza; Los Ancianos.


Última edición por *Magali* el Mar 17 Oct 2017, 8:37 pm, editado 1 vez
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Capitulo 13 (parte 2)

Mensaje por *Magali* el Jue 12 Oct 2017, 7:49 pm


La mirada sorprendida que Nira tenía plantada en el rostro, le dijo a Zayn que como él, no tenía idea de que la reunión parecía haberse adelantado.
El aire se sintió frío en cuanto Los Ancianos posaron sus gélidas miradas en ellos. Vestido con largas túnicas color borgoña, Zayn asimilo su apariencia a la de un árbol muerto en medio del invierno; delgados, altos y arrugados.
Al otro lado de la mesa, se encontraban sentados los consejeros, vestido con túnicas color turquesa, y algunos de los comandantes de la armada de Alba. Entre ellos reconoció a Abelard y Nikolai. En cuanto se topó con la mirada de este último, Zayn noto como el siempre gentil rubio, enfriaba su postura para dirigirle una mirada cargada de pesadumbre. Él tuvo el impulso de hacer una reverencia burlona, pero se contuvo.
—Lamentamos interrumpir—dijo Nira, rompiendo el silencio con su voz temblorosa. Al parecer, Los Ancianos la habían puesto tan nerviosa como a todos los demás.
— ¿Ah sucedido algo? —preguntó el Rix, de pie en la punta de la larga mesa con detalles en madreperla. Sus cejas se elevaron ligeramente en sorpresa, en cuanto observó a Zayn. ¿Habrá notado que debería estar en la enfermería agonizando en lugar de aparecer deliberadamente a mitad de la reunión que debían tener en privado con Los Ancianos? Zayn solo pudo esperar que no fuera así.
— ¿Quiénes son ellos? —con una voz rasposa y grave, uno de los Ancianos hablo. Con su escaso cabello blanco en canas, él era el más alto de entre los cinco, incluso más alto que el Rix. Sus ojos grises, los miraron de arriba abajo con desconfianza.
—Nira es la comandante de los centinelas y Zayn es un investigador que está trabajando en el caso de estas nuevas y extrañas criaturas que mencione antes—explicó el Rix, la voz de Líteno le recordó mucho a la calma que Nira podía tener cuando todos los demás parecían tensos a su al rededor.
— ¿Una mujer comandante? —el mismo Anciano de antes, habló con sorpresa y disgusto mientras miraba hacia Nira. Está se tensó bajo el escrutinio de sus ojos.
Una fuerte ola de macho protector embargo a Zayn. Levantó su mentón y tensó los hombros, de pronto luciendo grande y potente junto a ella mientras miraba al Anciano con advertencia. Pero este no pareció temerle.
—Nira es una de los mejores centinelas, ella ha sido quién encontró el Diamante—Nikolai desvió la atención hacía él al hablar en un tono moderado—. Ella y Zayn—se corrigió rápidamente.
— ¿Es cierto? —dijo otro de ellos, este poseía unos penetrantes ojos verdes.
—Es cierto—afirmó el Rix Líteno.
Los cinco Ancianos parecieron moverse al mismo tiempo, enderezando sus hombros sin perder la mirada fría y la expresión nula.
—En ese caso—dijo el más alto de ellos—Mi nombre es Nhean, juez supremo entre Los Ancianos. Y ellos son mis cancilleres; Dídac, Oriol, Ferran y Afrim—sus movimientos fueron formales, pero su tono era todo menos de una presentación amistosa.
El resto de los cuatro Anciano se limitó a inclinar la cabeza al ser presentados.
Zayn no podía contar las leyendas que había escuchado de Los Ancianos, y como todo el mundo creía que podían ser tan poderosos como los antiguos druidas y tan viejos como un árbol. Pero él no sintió ninguna magia especial en ellos, aunque eran poderosos, no eran mucho más especiales que cualquier Rix y eso fue suficiente para que se sintiera decepcionado y a la vez aliviado. Su poder minimizado significaba que no podían pulverizarlo con la mirada si así quisieran, y algo le dijo que pronto querrían hacerlo.
—Todos les agradecemos que hayan salvado esta reliquia de las manos equivocadas—dijo Ferran, él único entre ellos que no era pálido como la nieve. Calvo y con una piel morena, Ferran a diferencia del juez supremo, tenía una mirada cálida y casi amable por debajo de esa seriedad.
—Ya que hemos agradecido a los héroes en persona—dijo Nhean, claramente en desacuerdo con las palabras de su canciller—, es momento de llevar el Diamante a donde pertenece, un lugar seguro.
Zayn se guardó la risa sarcástica.
—Claro. Kael, trae el dusio por favor—solicitó el Rix hacía el hombre sentado junto a Nikolai.
De cabello rubio canoso y con un temple sorprendentemente fuerte para su edad, Zayn identifico a Kael como el capitán de la guardia real gracias al símbolo—de una espada atravesando una corona de ocho puntas—bordado en medio de su pechera marrón.
Zayn reunió todo su valor para aclarar su garganta notablemente, y hablarle al Rix Líteno con sus emociones controlada.
—Disculpen, pero antes de que traigan el Diamante—dijo, de forma que Kael se detuvo a medio camino de la salida—Me gustaría decirle algo a Los Ancianos, si no les importa.
Por supuesto que les importaba, pero él era consciente de que como todo político, intentarían parecer lo más amables posible para esconder sus verdaderas fallas. Zayn notó que tres de ellos miraron al juez supremo con nerviosismo, pero este mantuvo su temple frío y le dedico una media sonrisa, llena de tensión.
—Puedes hablar.
El Rix asintió hacía Kael, indicando que se detuviera. Pronto todos los presentes en la sala, dirigieron sus ojos hacía Zayn.
—Solo quería preguntar ¿Por qué mintieron respecto al paradero de los Diamantes?
Los comandantes, incluyendo a Nikolai, palidecieron. Los tres consejeros del Rix que estaban presentes ampliaron sus ojos alarmados e incluso el mismísimo Rix se vio inquieto.
— ¡Zayn!—Nira fue la única que le dio voz a su sorpresa. Él había percibido su arrepentimiento en cuanto Los Ancianos la escrutaron con la mirada, por lo que no pudo culparla por echarse atrás. Sin embargo, dio una palmada en su mano de forma tranquilizadora y la miró con calma.
—Solo es una pregunta lógica—dijo antes de volver su mirada a Los Ancianos— ¿O no lo fue?
Zayn se metía en terreno peligroso y fue consciente gracias a la aguda mirada que los jueces le enviaron. Jueces que bien podrían ordenar clavar su lengua en la pared por tal insolencia, este pensamiento hizo que se estremeciera pero se recordó que las preguntas no eran ilegales. Y aposto a que Nhean estaba deseando que lo fueran.
—Muy lógica—respondió el juez supremo. El aire era tenso, como si de pronto todos se encontraran encerrados en esa habitación con una bomba tan sensible, que hasta temían respirar demasiado fuerte—Responderé a tu pregunta con otra, Zayn ¿Verdad?
Él asintió en silencio.
—Bien, Zayn ¿Por qué crees que elegimos esconder la verdad sobre la perdida de estos poderoso Diamantes que una vez guio a nuestra a raza a una guerra que nos dividió a todos?
Una pregunta muy larga, pero justa. Zayn se contuvo de dejar que su sarcasmo hablara por él.
—No deseó juzgar sus buenas intenciones. Pero como alguien que casi muere por culpa de ese Diamante, le diría que su pensamiento es discutible—respondió. El Anciano pareció tomar todo su autocontrol cuando bajo ligeramente su mentón, mirándolo fijamente a través de sus pestañas.
—No hay discusión. Si, mentimos señor Malik, pero fue para evitar una guerra. ¿Cree que algo así es discutible?
Zayn se tensó, consciente de que no le había mencionado su apellido. Eso lo desanimo ligeramente, Nhean sabía de dónde provenía y probablemente lo esté tachando de anarquista en ese preciso momento.
—No, claro que no—dijo con seguridad—. Pero no creo que ningún Seeker guerrero o no, lo vea de esa manera. Después de todo, nosotros vivimos pacíficamente creyendo que estábamos a salvo de la magia de los Objetos. Objetos que prometieron guardar con seguridad.
— ¿Qué sugieres muchacho?
—No sugiero nada, señor. Solo buscó la verdad, de esa forma podré trabajar sabiendo a que me enfrento—Zayn había llegado donde quería, ahora era momento de dar el último golpe—. De hecho, creo que para evitar luchar a ciegas otra vez, nos sería muy útil una lista de los Objetos que realmente están bajo su cuidado.
Él no temió resaltar la palabra realmente y todos lo notaron. Nira incluso apretó su muñeca con advertencia, pero Zayn permaneció firme mientras el resto se esforzaba por no dejar caer su mandíbula de la conmoción.
Nhean lo miró fijamente por un largo minuto, pero no fue él quien respondió.
—Exiges información clasificada bajo una extorsión. Eso es un crimen muy grave—dijo el más bajito de ellos, con tan solo una pelusa blanca cubriéndole la calvicie. El sol tatuado en medio de su frente se arrugo con su ceño, Zayn lo identifico como Afrim.
—No aceptaremos ninguna condición. Y no tienes ningún derecho en clamar tal información—concordó el anciano junto Nhean, Dídac.
Él tomo aire profundamente, deseando escupir con rabia el rostro arrugado de Dídac, pero limitándose a hablar con control.
—A lo largo de mis veinticinco años, eh participado en un total de cincuenta y dos misiones de Recolección. Misiones en las cuales eh visto morir a mis compañeros, sufrido heridas que me marcaran por siempre y eh luchado con determinación en cada una. Así que con todo respeto, señor, no se atreva a decir que no es mi derecho saber que si en realidad estos Objetos, en las que miles de Seekers se sacrifican cada día por recolectar, están siendo protegidos como nos han prometido o es solo otro pequeño secreto que han guardado de nosotros.
Él corazón de Zayn dio tumbos contra su pecho, no supo cuánto había cruzado la línea de falsa sofisticación hasta que notó como los Ancianos quedaban completamente mudos. La mano que Nira tenía en su muñeca, se volvió ligera y se estremeció cuando su dedo pulgar acaricio su piel en un intento de calmarlo. Que funciono lo suficiente para distraerlo.
—Es suficiente—fue el Rix Líteno quién rompió la esteticidad del silencio. —Zayn, creo que será mejor que Nira y tú se retiren, hablaré con ustedes cuando hayamos terminado.
—Si me permite, tengo algo que decir—tanto Nira como Zayn levantaron la mirada sorprendidos hacía Ferran. El Rix no tuvo más remedio que otorgarle la palabra.
Zayn se preparó para cualquier tipo de sentencia. Levantó el mentón sin vacilación y lo miro a los ojos.
Pero entonces, la ilegible seriedad de Ferran presento una grieta. Y estaba justo ahí, en sus labios. Ya no estaban presionados en una línea recta, ahora mismo se curvaban ligeramente. Zayn parpadeó confuso por su expresión, se hubiera esperado muchos otros gestos, pero no una media sonrisa de aprobación. Tan rápido como apareció, esta desapareció, dejando a Zayn confuso.
—Ha presentado un punto valido, señor Malik—dijo el anciano, mientras se alejaba lentamente de la mesa y se acercaba a ellos a un paso lento, hasta terminar frente a él. Zayn permaneció firme—. Pero respóndame esto ¿No cree que sería imprudente de nuestra parte entregarle una ventaja tan injusta para el resto de los Seekers?
Zayn parpadeó, consciente de la magia que revoloteo a su alrededor por un segundo. Fue tan fugaz que por un momento creyó que lo había imaginado. Hasta que se topó con los ojos de Ferran. Ojos que destellaron comprensión.
En ese instante, un lazo de complicidad se estiro entre ambos.
—Creo que también es un punto relevante—respondió, evitando sonar inseguro.
—Exacto. Por lo tanto, la divulgación de este acuerdo no solo sería un delito sino que daría entender que Los Ancianos, la ley suprema, es lo suficientemente débil para ser extorsionada. Lo cual no permitiremos. Y ahora usted debe entender, que no tiene permitido volver a exigirnos nada, sobre todo con el desdichado historial de su familia.
Nira noto como Zayn se tensaba a su lado. De pronto quiso abofetear a aquel anciano, pero la frialdad de sus ojos la paralizó.
—Usted, sería la última persona a la cual le entregaría tal ventaja, señor Malik.
Zayn borro toda expresión de su rostro mientras Ferran decía su apellido como si fuera algo asqueroso pegado en su zapato. El hombre volvió a caminar lentamente a su lugar, mientras los demás Ancianos miraban a los dos jóvenes con una obvia satisfacción y placer de autoridad.
—Cabe destacar que si alguna palabra de lo sucedido aquí, incluyendo la entrega del Diamante, llega a salir de este cuarto,  las consecuencias serán inmediatas e irremediables—dijo Nhean, mirando a todos los presentes con una prepotente autoridad.
Zayn evito parecer demasiado relajado pero la realización se posaba con agradecimiento en su mirada, mientras Ferran lo miraba.
— ¿Eh sido claro?—exigió saber el Juez Supremo.
Nira no pudo creerlo, miró sorprendida como el potente hombre a su lado—que hace un segundo había sufrido un arranque de rabia contra Los Ancianos—bajaba su cabeza sumisamente, rindiéndose ante los mandatos de aquel anciano orgulloso.
No pudo permitirlo, dando un paso adelante e ignorando la mirada que Líteno le lanzó, Nira habló:
— ¿Cómo se atreve?
—Nira—mascullo Nikolai al otro lado, con advertencia.
—No. Esto es ridículo—resaltó ella con sus ojos encendidos—. Es lo más estúpido que eh oido, Zayn no tiene la culpa por las faltas de su familia y juzgarlo de esa manera, es injusto. Se supone que no deberían…
—Ya eh expresado todo lo que debía ser dicho—dijo Nhean, interrumpiéndola sin siquiera dedicarle una mirada. Nira enrojeció en furia—. Ahora, entréguenos el Diamante y pasaré por alto está insolencia.
Kael  no perdió tiempo en salir por la puerta. Ella apretó sus puños, sintiendo el horrible sabor de la impotencia en la presencia de aquellos hombres que se veían tan frágiles.
—Escuche…—comenzó, pero fue detenida por una mano que toco su hombro.
—Nira—Zayn susurro, con voz tranquilizadora. Cuando ella lo miró, este negó con su cabeza lentamente—. No vale la pena.
Nira quiso gritarle, pero en cuanto Kael volvió a entrar en la habitación, dejando el dusio sobre la mesa y a la disposición de los Ancianos, se dio por vencida. Con la decepción cruzando a su rostro, bajo su mirada y contuvo su rabia.
—Una vez más, estamos agradecidos y reiteramos que esta reunión permanecerá siendo un secreto—dijo Dídac, tomando el dusio.
—No tienen de que preocuparse, me aseguraré de que nada salga de estas paredes—le aseguró Líteno sin vacilar.
Entonces un portal se abrió en la pared a sus espaldas y en cuestión de segundo, Los Ancianos se habían ido, dejándolos sin nada.
***
Una hora y media después, Zayn y Nira fueron los últimos en ser despedidos del palacio luego de que el Rix Líteno socavara el poco animó que les quedaba con un discurso sobre como la idea de afrontar a Los Ancianos por si solos había sido descabellada y estúpidamente decepcionante.
Ahora ambos se encontraban sobre sus caballos, marchando lentamente bajo la última hora de anochecer, en un profundo silencio. Zayn miró de soslayo a su acompañante no tan animada como él se sentía por dentro. Tuvo que morderse la lengua un segundo, aunque la visión decepcionada que ella tenía en el rostro estaba tentándolo a hablar, no lo hizo. Necesitaba estar lo suficientemente lejos del palacio sino quería levantar sospechas. Así que opto por forzar una conversación trivial.
—Creo que note un parecido entre Kael y Nikolai ¿Me equivoco? —dijo, montado sobre un ya acostumbrado Tate, que galopaba con tranquilidad.
Nira asintió, con sus ojos fijos al frente.
—Kael es su tío paterno. Él cuido de Teiza y Nikolai, cuando sus padres murieron—explicó sin ninguna emoción en su tono.
— ¿Conociste a sus padres? —preguntó con cautela, para su sorpresa, Nira no vaciló en responder.
—No en realidad. Conocí a Teiza y Nikolai cuando se mudaron con su tío. Luego de eso, prácticamente crecimos juntos.
— ¿Kael siempre fue Guardia Real? —hizo lo mejor que pudo para mantener su tono casual, sin que hiciera saltar esas alarmas de peligro que Nira tenía.
—Sí, desde que puedo recordar.
Zayn dedujo entonces que los padres de Nira debieron haber tenido un trabajo importante en la armada del rey, era lógico cuando sabía que el Guardia Real vivía dentro del castillo, por lo tanto, Teiza y Nikolai también debieron haber crecido en esos grandes muros de marfil. Recordó haber escuchado sobre un ataque al palacio de Alba, muchos años atrás donde los Holders habían encontrado un portal oculto que le dio un pase libre a la ciudad. Supo que hubo varias muertes y se preguntó si la madre de Nira habrá perecido por esa batalla.
Fuera lo que fuera, no planeaba averiguarlo por otro medio que no fuera por su voluntaria confesión.
Cuando el bosque tranquilo y oscuro comenzó a rodearlo, Zayn movió las riendas, guiando a Tate en dirección a los árboles.
— ¿Qué haces? —dijo Nira al percatarse de su alejamiento.
—De pronto tengo ganas de rezar ¿Tu no?
Ella detuvo a su yegua y lo miró confundida.
—Zayn—lo llamó, pero todo lo que vio fue su espalda desaparecer entre la maleza.
Con un bufido, Nira se debatió en si debía caer en su trampa o no. Por un lado, no estaba de humor y estaba segura de que deseaba golpearlo en el rostro por rencor, pero la magia que revoloteaba en su interior le decía que había animales en el bosque y que Zayn podría ser una posible víctima.
Dejando salir un gruñido por lo bajo, ella le hizo caso, por primera vez, a la voz en su interior. Esa voz que solo la guiaba a los brazos de Zayn en cualquier circunstancia y se hacía cada vez más ruidosa.
A una distancia considerable, Nira se detuvo solo cuando Zayn lo hizo y fue casi irónico que no hubiera notado antes la familiaridad del camino. Luego de atar a su yegua junto a Tate, Nira lo vio sentarse frente al árbol de Danua, casi se veía tierno.
Se abrazó a si misma mientras la fría brisa de la noche se adentraba a través de la fina tela de sus bermudas y entre sus sandalias. Se maldijo por no haber llevado una chaqueta. Por otra parte, Zayn si había previsto el clima con sus pantalones deportivos de algodón, y con una de sus usuales chaquetas de cuero.
— ¿Por qué se te ocurre rendir tus respetos ahora? —pregunto ella de mala gana, permaneció entre las lianas a unos pasos lejos de él. Pero entonces sintió un fuerte latigazo en su trasero y avanzó con un chillido.
— ¿Qué sucede? —preguntó él, sus ojos se oscurecieron mientras veía como Nira se refregaba el trasero que el moría por apretar.
—Creo que mi diosa acaba de darme un coscorrón en el trasero—dijo mirando las lianas con desconfianza.
—Suena grave ¿Quieres que le eche un vistazo?
No funciono. Nira lo miró con ironía y tomó asiento a su lado. Zayn suspiro, lo intentaría más tarde.
—Sobre tu pregunta de antes, no sé cómo se reza, así que deberías guiarme.
Nira lo miró, esperando ver burla en su rostro o algo que le dijera que solo le tomaba el pelo. Pero él la miró con una expectante seriedad.
—No hay una forma correcta de rezar—respondió—. Puedes decirlo en voz alta, o en tu mente. Danua escucha a los creyentes.
—Mm—dijo él asintiendo con comprensión. La luz del árbol brillo en sus ojos cuando pregunto: —Danua deja entrar en su templo a los creyentes ¿Verdad?
Nira asintió, no entendiendo a donde deseaba llegar hasta que bajo su mirada y su corazón se partió al ver la verdad reflejada en esta.
— ¿Eso incluye a los muertos? Quiero decir, mi madre—él volvió su mirada al tronco, como si esperara una respuesta de este—, ella creía en los dioses.
Fue como si pudiera sentir su dolor, y la magia dentro de Nira le dijo que podía sentirlo. La aflicción de una perdida, le era demasiado familiar y a la vez un recuerdo amargo.
Zayn la miró cuando ella apretó su mano, había pena en sus ojos pero era la misma que solía ver en la mirada de los demás cuando hablaba de su madre. No. Ella lo miró con comprensión, Nira entendía su dolor.
—Estoy segura de que ella esta con Danua—dijo la pelirroja sin vacilar—. Tal vez incluso ahora. Algunas personas decían que podían oír las voces de sus antepasados, susurrando entre las hojas.
Los dos subieron sus mirada hacía las hojas silbantes que se movían gracias a la pequeña brisa fría. Zayn sonrío a la nada.
—Tal vez fue mi madre la que me pidió que te besara. Suena como algo que ella haría.
Nira imito su sonrisa y sus mejillas enrojecieron. Zayn estudio su rostro, memorizando cada detalle con fascinación. Ella era la chica más hermosa que él hubiera visto, y no solo eso, para él, Nira era inteligente, valiente, fuerte y muy impulsiva. Demasiado, a veces. Pero no le hubiera gustado de otra manera.
Él volvió a sentir aquel tirón en el pecho, no pudo describir la sensación, pero pudo compararla a la primera vez que su madre le enseñó el azul del mar. A cuestas de su padre, Zayn recordó con cariño como su madre lo había levantado muy a la madrugada para luego cabalgar al menos dos horas, solo para enseñarle lo hermoso que era el amanecer reflejado en el océano.
Nira era eso. Era como ver un hermoso amanecer, su cabello era del color anaranjado de las nubes y sus ojos verdes eran el más precioso mar. Único.
—Le hubieras agradado—dijo él, sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta hasta que Nira parpadeó.
Ella notó el rubor que subió a las mejillas de Zayn mientras pasaba una mano por su cabello. Verlo así, la divirtió y despertó su ternura. Sabía que no siempre era bueno sentir ternura por un chico que buscaba tener su atención, pero era la clase de conmoción que la tentaba a acariciar su mejilla y besarlo hasta que la calidez de su cuerpo la abrazara.
—Cuéntame sobre ella—le pidió Nira con un susurro, él la miro dudoso—Solo si quieres—se apresuró en decir.
Zayn medio sonrió. De pronto ya no sintió vergüenza de hablarle.
—Ella era asombrosa. La mujer más amable, extrovertida y divertida que jamás conocí. Adoraba pintar, y la ponía muy feliz hacerlo. Podría pasarse horas y horas pintando cualquier cosa que cruzara su cabeza, ella tenía su pequeño estudio en una habitación de la casa.
— ¿Qué es lo que pintaba?—pregunto Nira, no por amabilidad, sino por verdadero interés.
—Muchas cosas. Paisajes, animales, retratos—él miró a la nada, pensativo—. Aunque si recuerdo que cada año, pintaba la imagen de una laguna, envuelta en árboles que reflejaba la luna llena sobre el cielo. La pinto con acrílico, acuarelas, grafito y muchos otros materiales.
— ¿Sabes dónde lo vio?
Él negó. Y luego sonrió divertido.
—Una vez se lo pregunte, y me dijo que fue en una dimensión lejana, donde no existía la guerra ni nada más que no fuera amor y paz—su sonrisa perdió ligeramente su brillo, volviéndose en melancolía—. A veces creo que la Guerra del Martirio la volvió así; una soñadora, siempre lejos de la realidad.
—Eso no es malo, Zayn—Nira habló con suavidad, fue cuando él se percató que sus manos aún seguían agarradas—. Tu madre suena como alguien increíble. No muchos pueden escaparse de la realidad.
Hubo una decepción oculta detrás de sus palabras. Zayn se percató de ello, y le devolvió el apretón. Él busco sus ojos con una sonrisa.
—Oye, hoy fue un buen día ¿No crees?
Él retuvo una carcajada cuando ella hecho su cabeza hacía atrás, mirándolo con una negativa.
— ¿Estás bromeando? Los Ancianos ahora nos tacharon de por vida, el Rix está furioso con nosotros, y ahora el consejo y los capitanes del ejercito nos creen un par de imbéciles.
Zayn hizo una pequeña mueca de reconocimiento. Se inclinó ligeramente, dándole un ligero empujoncito, provocando que sus hombros se rozaran.
—Oye, eso no me importa. Cualquier día es bueno cuando terminas sentado junto a la chica más hermosa de Alba.
Nira odio a su cuerpo traicionero, que la impulso reír mientras se sonrojaba.
— ¿Esa es tu mejor frase de ligue?
—Ni por asomo, pero eso no le quita que sea cierto, rojita.
Él desatendió su rostro acalorado para mirar la piel de gallina en sus brazos. Aunque le hubiera gustado decir que fue por él, un pequeño temblor le dijo que no era así. Rápidamente hecho sus brazos hacía atrás, quitándose la chaqueta para luego colocarla suavemente en sus hombros.
Nira tembló bajo el rocé de sus dedos sobre sus hombros, mientras le colocaba la cálida prenda, impregnada completamente por su olor.
—Gracias—dijo en un susurro, tomando lo mejor de sí para no temblar otra vez mientras Zayn volvía a apretar su mano.
De forma natural, él entrelazo sus dedos y con su otra mano acaricio el dorso de la suya.
—Estás helada—dijo con regaño. Ella se encogió de hombros.
—No es para tanto.
No tomo mucho para que él volviera a plantar esa sonrisa pícara—que Nira ya sabía venia antes de que dijera alguna insinuación—en su rostro.
—Hay mejores maneras en las que se puede ganar calor, ya lo sabes.
—No me digas—dijo ella negando con su cabeza, esta vez no se molestó en mirarlo de mala manera y simplemente rió.
—En serio, rojita. Di las palabras y volaré tu mundo—le respondió, guiñándole un ojo. Nira se limitó a reír otra vez, para distraerse de la forma en que sus entrañas se apretaron y algo más abajo, respondió a su propia manera también.
—Paso—habló, contrariando a lo que todo su cuerpo exigía.
Zayn fingió decepcionarse, pero sonrió divertido mientras volvían a sumirse en un cómodo silencio. Espero tranquilamente, sin decir nada, hasta que finalmente la vio reacomodando la chaqueta sobre sus hombros.
Él planto sus brazos detrás de sí, apoyando las palmas en la hierba, estiró su cuerpo mientras veía con diversión el ceño fruncido plantado en el rostro de la pelirroja.
— ¿Escondiste armas en tu chaqueta?—preguntó Nira mientras tanteaba el notorio peso en la parte delantera de la chaqueta de cuero.
Zayn miró las hojas brillante del árbol, como si estuviera meditándolo.
—Mm, no que yo recuerde—respondió.
Nira levantó una ceja, volvió a palmear la prenda, sintiendo la forma bajo sus dedos, su ceño se frunció aún más.
—Es tu cuaderno de dibujos—trató de adivinar. Zayn negó.
—No. Estoy seguro que no.
— ¿Entonces que tienes guardado en tu bolsillo?—preguntó, rindiéndose a su curiosidad.
Él ladeó su cabeza.
—De repente no lo recuerdo ¿Por qué no lo sacas y refrescas mi memoria?
Nira entrecerró sus ojos con cautela, pero él le hizo un gesto para que lo hiciera con rapidez. Tragando saliva, metió la mano bajo la chaqueta y descubrió el bolsillo interno. Sus ojos se expandieron al tomar entre sus palmas un libro de bolsillo sin título ni nada más allá que una firme tapa color borgoña, con suaves diseños de cintas doradas que se entrelazaban formando óvalos en los marcos.
Nira contuvo la respiración al mismo tiempo que Zayn.
En cuanto abrió el pequeño libro, ella no pudo comparar con nada, la dicha que sintió. Sus ojos se toparon con nombres, fechas y ubicaciones. Le tomó unos largos segundos entender lo que significaban aquellos datos. Estaba anonadada, y cuando levantó sus ojos expandidos hacía Zayn, este ya estaba mirándola con una sonrisa divertida.
—Sorpresa.
La mandíbula de Nira por poco cayó al suelo.
—No es posible—tartamudeo—. ¿Cómo? ¿Cuándo?
Su cabeza se agito con la incredulidad surcando su rostro. Zayn evitó dejar salir una risa.
—Fue Ferran. Cuando se acercó para ridiculizarme, la razón de que no respondí, fue porque secretamente él uso magia para ocultar el libro en mi chaqueta—se encogió de hombro, hablando como si no acabará de agitar la cabeza de Nira con palabras
—Por los dioses. Zayn, y yo lo confronte—Nira cubrió su rostro enrojecidos con una mano—. Debe pensar que soy una idiota.
Él la reconforto colocando una mano en su espalda.
—Oh vamos, no estuviste nada mal—sus labios se curvaron en una sonrisa—. Además, me gusto la forma en la que quisiste defenderme, fue conmovedor. En serio, me sentí honrado.
La pelirroja apartó la mano de su rostro solo para darle un intencionado y suave golpe en el pecho.
—Debiste haberme advertido, imbécil—se quejó con el ceño fruncido. Una vez más, volvió a golpear su pecho—. Me puse en vergüenza frente a la ley suprema.
Zayn tomo su muñeca antes de que pudiera dar otro manotazo. El corazón de Nira dio un vuelco, mientras él colocaba su mano sobre su pecho, en el punto exacto donde pudiera sentir su acelerado corazón. Se alivió de no ser la única con el corazón alborotado, pero la sensación de firmeza en el pecho de Zayn, no ayudó.
—Lo siento—dijo él, serio y con sinceridad— ¿Puedo confesarte algo?—preguntó, ella asintió lentamente, perdida en sus ojos—. Cuando diste un paso al frente para defenderme frente a Nhean, me hiciste sentir…
Se detuvo sin poder describirlo con la palabra que buscaba, temeroso de que Nira se sintiera asustada otra vez y huyera de él.  Pero todas sus preocupaciones se desvanecieron cuando ella se inclinó más cerca, insistiendo con su mirada a que siguiera.
Aun sosteniendo su muñeca sobre su pecho, Zayn acaricio su piel con el dedo pulgar y acortó la distancia entre ambos, lo suficiente para poder sentir su exquisito perfume. Se aseguró de no darle la oportunidad para que escapara de él, ni de sus ojos, antes de volver a hablar.
—Especial. Como si valiera la pena.
La forma en que lo dijo, como si nunca hubiera entendido aquel sentimiento, provocó que Nira quisiera abrazarlo y besarlo hasta que él supiera que tan especial era para ella. Ella sintió que el lazo que los unía se hacía más sólido e insistente. Nira era consciente de que aquel lazo era irrompible. Y todo en ella quería explicarle lo que había sentido aquella noche en el restaurante y porque era de la forma que era.
Pero no podía, aun cuando deseaba reclamarlo y aceptarlo, Zayn podría rechazarla por su origen o bien atemorizarse. Y él tenía un hogar en Prydain, una familia. Algo que ella nunca tuvo, y no podía ser tan egoísta de quitárselo.
—Tendrá que ser nuestro secreto—dijo ella
—Puedo guardar secretos—respondió él. Zayn la miró esperanzado, hasta que Nira apartó la mano de su pecho y disolvió cualquier expectativa.
—Nadie puede saber, que tenemos el libro—respondió guardando el libro en el bolsillo de su chaqueta otra vez.
Zayn no contuvo su bufido esta vez. De mala gana asintió y volvió a colocar ambas manos sobre el pasto, sus ojos se clavaron en el árbol. Se sintió frustrado de todas las maneras posibles, porque no podía entenderla. Nira podía pasar de besarlo a actuar como si él fuera algún tipo de plaga de la que quería deshacerse.
Nunca se topó con una chica tan enrevesada, y por otra parte jamás había sido diligente con sus conquistas. Cada paso que daba era cuidadosamente estudiado cuando se trataba de Nira. Claro que él tenía sus estándares también, por ejemplo, jamás se metía con las chicas de sus amigos es por esto que Teiza era lo más cercano a una posible amiga que jamás había tenido. Pero Nira, no. No había posibilidad de que él soportara tenerla como amiga, después de todo era un hombre como cualquier otro, tenía debilidades y muchas necesidades. Y esa compleja pelirroja, se volvió su más grande debilidad y más potente necesidad.

Se prometió que si no saciaba ninguna de las dos en poco tiempo, él mismo se cortaría el pene.
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Capitulo 14 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Dom 29 Oct 2017, 6:27 pm


Los siguientes dos días, Nira y Zayn apenas si permanecían separados más de una hora. Sus encuentros fueron de la biblioteca y el árbol de Danua, puesto que eran los únicos dos lugares donde nadie los interrumpía. Aunque Zayn desearía que esos encuentros fueran dignos de no ser interrumpidos, lo cierto es que habían pasado días y noches enteros catalogando y estudiando los Objetos que se encontraban escritos en el libro que Ferran les entregó.
Su investigación había avanzado notablemente, y Zayn estaba tan cerca de descubrirlo. Pero esos dos días, fueron los peores días con respecto a su miembro inutilizado. Si tan solo Nira no oliera tan bien, si no usara esos pantalones que amoldaban su trasero tan bien y si tan solo ella no se viera tan hermosa mientras se concentraba. Tal vez él no estaría endurecido como una roca y a punto de rogar como un animal por un poco de atención.
Se sentía como un imbécil, pensando constantemente en ella y en su magia dorada. Fue así como la había bautizado desde la noche que Nira había sanado sus heridas con su magia escurriendo sobre su cuerpo. Y como había prometido, no hizo preguntas, pero se desvivió pensando y buscando libros—a costas de ella por supuesto—que pudieran explicar el don de sanar con rapidez.
Y en ese momento, estudió la conexión entre su cuello y su hombro, donde debería haber, aunque sea una cicatriz del rasguño que la bestia del bunker le había hecho. Pero no había nada más que suave piel bronceada, que él se moría por morder y saborear.
—Son solo diez—dijo Nira, sentada en la silla frente a la mesa de biblioteca con un par de shorts y una blusa suelta color blanco con cuello de bote.
Zayn parpadeó, con el codo sobre la mesa y la cabeza apoyada en su puño, finalmente apartó la mirada de sus hombros desnudos y la miró a los ojos.
—Lo siento ¿Qué?
Nira suspiro, y empujo el libro hacía él.
—De acuerdo a lo que hemos contado y si el libro de Ferran no nos miente como ellos. Solo diez Objetos quedan por encontrar y no sabemos cuál de estos están en mano de los Holders—explicó pasando una mano por su cabello. Aquel movimiento provocó que los pantalones de Zayn se sintieran repentinamente pequeños. Él tragó saliva y se aclaró la garganta.
—Oh sí, eso. Lo deduje hace unos veinte minutos.
Nira lo miró incrédula.
— ¿Y me lo dices hasta ahora?
—Te veías muy concentrada no quería interrumpirte—dijo usando la típica sonrisa que siempre servía para mojar las bragas de su conquista. Pero Nira no se vio afectada en lo más mínimo, solo rodó los ojos y bufó. Él se sintió indignado, necesitaría usar su artillería pesada.
—Bien. Mira esto—Nira acerco su silla para poder señalarle en el libro y Zayn contuvo un suspiro, ella olía a un campo de flores frescas y dulces—. Sabemos que faltan dos Diamantes por ser reclamados, eso nos da la ventaja. Hay una bitácora aquí, que habla de una misión fallida en un lugar de Rusia. Al parecer perdieron el Objeto, y apenas pudieron verlo. Dice que solo alcanzaron a ver un resplandor plateado mientras los Holders huían.
Zayn parpadeó, obligando a su cerebro trabajar, tomo su cuaderno de dibujos. En este había dibujado al menos treinta de los Objetos que describían el libro. Comenzó a correr las páginas, tomando lo mejor de sí para ignorar como Nira extendía su cuello y rozaba su hombro para ver. Finalmente se detuvo en el dibujo que estaba buscando.
Plateado, con antiguos símbolos grabados en su exterior. Él uso esas, poco específicas, descripciones para dibujar una copa antigua que ocupo el centro de una de sus hojas.
—La mayoría de los Objetos que dibuje, tenían descripciones específicas. Lo único que decía de esta copa es que es de color plateado y los Druidas grabaron símbolos en este para aumentar su magia, pero no dice que clase de símbolos.
Nira suspiro.
—Eso nos dejas, más o menos, en el mismo maldito lugar que antes. Solo hipótesis.
— ¿Quién es la pesimista ahora? —dijo él mirando con diversión como Nira se dejaba caer contra el respaldo de la silla y se cruzaba de brazos como a una niña a la cual le habían negado comprarle un juguete—. No te desanimes ahora muñeca, aún hay más pistas que descubrir.
Nira lo miró como si no se tragara aquella conclusión.
— ¿A sí? ¿Cómo qué?
Zayn levanto la mano y le mostro las palmas.
—Lector de objetos. ¿Lo olvidas? —le recordó moviendo sus dedos, mirándola con una sonrisa malévola—. Y aquel chico parecía tener bastantes objetos encima de él. Piercings, cadenas. Que muero por leer.
Nira le respondió con una sonrisa de complicidad.
***
El frío denso y las últimas nevadas en Glasgow, formaron una capa de nieve más densa a la última vez que habían estado en aquel descampado. Con cada aliento una bruma se formaba frente a sus rostros y el silencio que traía la noche era calmo, indicando que, a esas horas, hasta los animales dormían.
—No estamos autorizados a hacer esto. Así que debemos darnos prisa—dijo Nira junto a él. Zayn analizo la nieve que pisaba con cuidado.
—Debimos haber traído palas.
El lugar se sumía en penumbras y una densa niebla comenzó a bajar colocándole la piel de gallina. De repente, tuvo un terrible presentimiento, como si algo frío hubiera besado la parte trasera de su cuello los bellos se le erizaron.
— ¿Por qué los Holders siempre elijen lugares típicamente tétricos?
Zayn reemplazo aquel escalofrío por un tibio y muy servible odio. Este se reflejó en su mirada en cuanto miró a lo que él llamara, la-tercera-rueda-no-solicitada, también conocido como Nikolai.
— ¿Qué esperabas? Un campo de flores—dijo Zayn sarcástico—Si ya terminaste de señalar lo obvio, me gustaría salir de aquí antes de terminar bajo la nieve. Caminen.
Nira le lanzó una mirada de advertencia que él ignoro mientras caminaba en dirección al búnker medio destruido.
Ella no pudo evitar darle la razón a Zayn sintiendo como sus pies se hundían en la nieve, y percatándose con un adelantado agotamiento, cuánto costaría remover la nieve sobre el búnker.
—Nik, tu eres bueno con el agua—le recordó Nira con una sonrisita. Nikolai rodó los ojos.
—Ya veo porque querías que viniera.
—Eso no es cierto, quería que vinieras porque realmente aprecio tu compañía.
Zayn fingió sufrir arcadas.
—Lo siento. Bueno ¿A qué esperas Rapunzel? Se me congela el trasero.
—Si tan solo tuvieras trasero, Malik— A Nik no le importó responder esta vez, mientras avanzaba.
—Así que le has echado el ojo a mi trasero ¿Verdad? —dijo Zayn burlón. Para su sorpresa, Nikolai enrojeció y no estuvo seguro si fue por furia o vergüenza. Prefirió ir por lo seguro.
—Suficiente Zayn, tu quédate atrás—lo regaño Nira. Él solo rodo los ojos y colocó las manos bajo sus axilas para calentarlas.
Ella se colocó en cuclillas junto a Nikolai.
— ¿Lista? —preguntó él. Nira asintió.
Para su propia sorpresa, Zayn se quedó atrás, mirando como ambos hacían uso de su magia de elementos para derretir la nieve. Lo recordó como uno de los entrenamientos dados en las instituciones Seeker, junto a otras como; quebrar madera con una brisa de aire, crear olas en un cuenco lleno de agua sin derramar una sola gota, etc. Aunque, comúnmente, para cada Seeker siempre habría un elemento en el que se destacara más. Pero ese no fue su caso. Zayn recordaba ser muy bueno con todos los elementos, realizando cosas que a sus demás compañeros les tomaba años aprender. Desgraciadamente, eso solo le dio a los demás otra razón para odiarlo, por lo que simplemente se esforzaba en no parecer un presumido cuando en realidad, él podía derretir aquella nieve el doble de rápido que Nikolai y Nira juntos.
Entonces, se preguntó como Nira había aprendido a usar la magia de sanación. Aunque los médicos brujos podían usar uno que otro truco, nadie que él hubiera conocido, podía sanar heridas con tanta rapidez. Sus ojos no se apartaron de la pelirroja mientras ella tocaba la nieve al mismo tiempo que Nikolai.
Una vez que la nieve estuvo derretida, descubriendo el bunker, él se acercó.
—Después de ti, no quiero que vuelvas a mirar mi trasero—le dijo a Nikolai, dejándole el camino libre para bajar las escaleras. El rubio gruño por lo bajo sin sonrojarse esta vez y bajo de mala gana—. Y ya que somos sinceros, iré después de ti, solo para mirar el tuyo—le dijo a Nira con una media sonrisa. Ella rodó los ojos y comenzó a bajar, pero se detuvo a la mitad para comprobar que en realidad Zayn no había mentido, ya que sus ojos color avellana estaban clavados sin vergüenza en su parte trasera. Solo pudo ignorarlo, a él y el cosquilleo en su estómago.
Usando su magia para crear fuego sobre una de las muchas antorchas caídas al suelo, Zayn alumbro los familiares pasillos que recordaba haber recorrido con el corazón en la boca en cuanto aquella bestia había tomado a Nira. Tuvo que echarle un vistazo, solo para calmar aquel recuerdo.
—Deberíamos dividirnos. Rapunzel por la izquierda, Nira y yo por la derecha—ordenó Zayn, pero fue detenido.
—Mejor tú ve a la derecha. Y Nira y yo al otro pasadizo—Nikolai tomó la mano de Nira, pero antes de que pudiera arrastrarla con él, Zayn tiró de su otra mano.
—No seas cobarde. Eres un niño grande ¿No? Cuídate tu solo.
Nikolai volvió a tirar de ella. Nira se sintió como la campanita en medio del tira y afloja.
—Pues tú también podrías. Oh no, es cierto. Cada vez que sales al exterior terminas en el hospital.
— ¡Ya basta! —intervino la pelirroja con una voz potente. Tirando de sus brazos, y volviendo a tomar control de ellos, los miró con irritación—Ya tuve suficiente de sus peleas de niños rezongones. Ustedes irán por la izquierda y yo iré por aquí.
Nira avanzó, empujándolo a ambos por el pecho para apartarlos. Zayn y Nikolai no tuvieron otro remedio que evitar desatar a la fiera y dejarla irse entre las penumbras, robando de paso la antorcha en las manos de Zayn.
Con un suspiro, Nikolai tomo otras dos y la extendió hacía el moreno.
—Terminemos con esto—dijo Zayn con determinación, encendiendo las antorchas.
Ambos avanzaron con cuidado, pasando sobre los escombros y saltando sobre uno que otro trozo de muro de concreto caído. La nieve caía en forma de gotas en el techo húmedo, lo cual probaba que tan viejo el material había sido gracias a la humedad en las paredes. Se sorprendieron cuando encontraron camas llenas de polvo y moho extendiéndose en el pasillo, con las sabanas y los colchones desparramados, como si hubiera requerido de mucho esfuerzo para que entraran o huyeran con rapidez.
—Debió ser un refugio—señalo Nikolai—, durante la Guerra Fría.
— ¿La Guerra Fría? —pregunto Zayn
—La última guerra entre humanos. Sucedió casi al mismo tiempo que la Guerra del Martirio en nuestro mundo.
— ¿Casi?
Nikolai asintió pensativo.
—La de ellos empezó mucho antes, pero terminó en el mismo año que el Martirio. 1991.
Mil novecientos noventa y uno, ese había sido el año en que Zayn había nacido. Veintidós años atrás, por supuesto, no pensó hasta en ese momento como habría sido para su madre tenerlo a él al final de una guerra. Y para su padre, cuando ambos eran de legiones diferentes. Él de la legión de Nexha en el Levante Mediterráneo y ella de las legiones inglesas.
¿Habría nacido en algún búnker como ese? ¿Sus padres escapaban cuando él había decidido salir a conocer el mundo?
Dejo de pensar en ello cuando atravesaron una zona cuadrada, donde se encontraba el resto las camas y una puerta blindada. Zayn se acercó rápidamente, provocando que unas cucarachas y ratas corrieran espantadas de los colchones. Nikolai sostuvo su antorcha mientras tomaba la manivela y comenzaba a girarla.
Con un chirrido la gruesa puerta se abrió, tomándole un gran esfuerzo empujarla. Más ratas salieron corriendo, pasando por sus pies.
—Maldición—exclamó Nikolai, sin poder cubrirse la nariz del putrefacto olor a muerte que azoto sus rostros.
—Definitivamente aquí es donde debió vivir el Holder con el Objeto—concluyó Zayn usando el borde de su sudedadera negra para respirar dentro.
Alumbrando con las antorchas, se encontraron con un espacio diminuto que alguna vez fue la alacena y habitación. El olor provenía de la comida en mal estado sobre las alacenas, el resto del pequeño espacio de cuatro paredes estaba vacío, salvo por el enorme rectángulo que se encontraba dibujado en el centro de la pared frente a ellos.
Zayn toco los bordes, el color amarillo se pegó a la punta de sus dedos instantáneamente.
—Es azufre—afirmó sin dudar.
—Mira esto—dijo Nikolai, señalando los rasguños que se presentaban en el suelo bajo la comida desparramada. Las marcas fueron agrandándose a medida que se acercaban a la puerta, casi parecía hecha por distintos tipos de garras.
—Ya sabemos dónde fue transformada aquella bestia—dijo Zayn frotando sus manos juntas lo miro expectante—. ¿A qué esperas? Ve por Nira mientras yo busco algo que sirva.
Nikolai rodó los ojos.
—Amadan gòrach—murmuro el rubio con el cabello atado en una coleta baja, mientras salía.
— ¡Escuche eso! —le gritó en respuesta—. Y solo es atractivo cuando Nira lo dice.
Ignorando el insulto en gaélico que Nikolai le gritó, comenzó a mover las latas de comida y a esquivar ratas para encontrar algo que su don pudiera leer. No le tomo mucho encontrar lo que buscaba.
—Eso es demasiado costoso para un roedor como tú—dijo Zayn, tomando las cadenas que una de las ratas grises intentaba roer. En cuanto la tuvo en las manos, la recordó como la cadena que colgaba de los pantalones del adolescente que luego se convirtió en bestia.
Plateada y fina, Zayn toco cada detalle y cada curva. Respirando a través del olor a putrefacción, sintió como sus poderes salían por cada poro de su cuerpo para terminar en sus manos. Como un aura invisible, rodeo el objeto con su magia completamente hasta que se topó con un muro. Para su sorpresa, fue más difícil de lo que creyó poder encontrar una entrada.
En cuanto sus poderes rompieron dentro, la luz de la antorcha pareció expandirse hundiéndolo en un mar de color azul y negro. Se obligó a seguir respirando, mientras era sumergido en adrenalina que acelero su corazón.
Viendo a través de los ojos del adolescente, descubrió que este se llamaba Jonás y que lo único bueno para él en su vida, era su novia. Con padre que lo ignoraba, Zayn sintió la fuerte sensación que aquel chico tenía por aquella chica de cabello negro y ojos azules. Aunque todo en él se sintió conmocionado por aquel asombroso sentimiento, se obligó a mover más allá hasta que finalmente se encontró a si mismo sobre el rectángulo de azufre, solo que el color amarillo se había apoderado de todo el brillo en la habitación y lo único que sus ojos podía ver era el Holder que salía de este.
Para su sorpresa, fueron más de uno. No pudo contarlos, pero supo que eran demasiados, lo cual le dijo que aquel Objeto debía ser muy importante. El último en salir, fue igual que el resto solo que más alto y con más piel oscura en el rostro, pero aun así sus pómulos sobresalían como puntas y la carne desprendida de sus labios realizaba un horroroso sonido en cuanto hablo.
—Tendrás el Objeto, solo si pasas la prueba final—dijo el Holder, su voz hizo eco entre las paredes como si hubiera más de una persona encerrada en su alma oscura.
Zayn pensó en las pesadillas y los retos horribles que el humano debería sufrir para conseguir reclamar el Objeto, pero se detuvo cuando vislumbro una segunda sombra que salía del portal detrás del último Holder. Vestida con una túnica roja, la mujer tenía un cinturón dorado que se ajustaba a su estrecha cintura y lo único que mostraba bajo su capucha era unos labios carmesíes que le sonrieron. Un solo mechón oscuro caía por su hombro y la piel tostada le agregó un toque de sensualidad a su sonrisa, a pesar de que no podía ver sus ojos.
— ¿Estás dispuesto? —fue lo único que pregunto. Su voz fue seductora, atractiva, fascinando a Jonás que no apartó los ojos de sus labios.
—Lo estoy—dijo hipnotizado
Mágicamente, en las manos de la mujer apareció una hermosa copa, tan grande que debía tomarse con las dos manos. Con su perfecta manicura roja acariciando los símbolos grabadas en su exterior, símbolos que él no alcanzó a ver con claridad. No pudo comprenderlas, pero se esforzó en memorizarlos hasta que notó en el medio de uno de los símbolos un pequeño pero brillante diamante azul reflejaba su rostro hipnotizado.
—Bebe, y el Objeto será tuyo. Todo lo que tu corazón desee, será tuyo—le prometió con convicción.
Jonás no dudo en recibir la copa, apenas mirando la sustancia color ocre que bebió de unos cuantos tragos. Al principio fue suave, y con un sabor a sangre, pero luego el líquido fue como acido en sus venas. Zayn pudo sentir el dolor que lo envió al suelo.
—Ahora, la lealtad debe sellarse—dijo la mujer, mientras luchaba por respirar— ¿Juras proteger el Objeto, hasta el día en que puedan ser reunidos?
Jonás, tosió, pero la mujer tomo su mentón.
—Júralo—le ordenó. El adolescente asintió entre tosidos y carraspeos.
—Lo juro.
Finalmente, el diamante color rojo apareció entre sus manos y una sonrisa satisfecha se plantó en el rostro desconocido de la mujer.
—Ahora, atraviesa el portal, mi pequeña bestia—ronroneo.
Jonás se retorció en el suelo, mientras el diamante se pegaba a él como un imán, su cuerpo ardió y sus huesos tronaron. Revolcándose de un lado a otro, sus dedos fueron garras que arañaron y destruyeron su ropa para quitarla. Finalmente, el adolescente se volvió en una temible bestia.
Zayn notó como la mujer lanzaba una maldición, mientras Jonás se arrastraba hacía afuera y no dejaba de crecer.
—No fue la cantidad correcta. ¡¿Qué esperan?! ¡Vayan por él, no dejen que se escape con el diamante!
Pero era demasiado tarde, afuera los Seekers comenzaron a atacar y lo último que Zayn vio antes de obligarse a retroceder, fue a la mujer de túnica roja, desaparecer en el portal dejando a su horda de Holders desprotegidos.
La antorcha cayó de su mano en cuanto atravesó la grieta de vuelta su propio cuerpo. Se tambaleo hacía atrás y creyó que caería de no ser por dos pares de manos lo sostuvieron.
—Zayn—exclamó Nira con preocupación. Una fina capa de sudor cubría la piel de Zayn a pesar del frío, Nikolai y ella lo sentaron contra una de las paredes, para que pudiera respirar—. Debiste habernos esperado—le regaño ella, sintiendo el rápido latido de su corazón en cuanto puso la mano en su pecho.
Zayn comenzó a explicar entre respiraciones, todo lo que había visto. La copa, la mujer y como había abandonado a los Holders.
— ¿Alguna idea de quién podría ser? —pregunto Nikolai. Zayn negó.
—Ni una.
—Al menos ya sabemos que es lo que usa para crear a esas bestias—apuntó Nira.

Zayn debió haberse sentido motivado por haber encontrado una pista tan valiosa, pero todo lo que podía sentir era inquietud hacía aquella mujer de túnica roja.
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Capitulo 15 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Dom 29 Oct 2017, 6:33 pm


Nira le dio un mordisco a su sándwich mientras se deleitaba con la agilidad en las manos de Zayn. Sus dedos sucios en grafito y apretados para sostener el lápiz, se movían con rapidez y se detenían para perfeccionar cada detalle. La pareció impresionante como podía plantar una imagen atascada en su cabeza, en un retrato que pudiera apreciar. Él era un artista, no había duda de eso.
—Me gusta que me mires de esa manera—dijo Zayn levantando por un segundo su mirada hacía ella. Nira dejo masticar su sándwich y se enderezó.
—No lo hacía—mintió—. Apreciaba el dibujo, es muy diferente.
—Mhm—respondió él, realizando otros trazos y finalmente mirando su trabajo final—. Creo que ya está. ¿Puedes distinguir algo?
Nira bajo el sándwich a regañadientes, y tomo el cuaderno. Estudio con cuidado ambos dibujos, pero nada llamo su atención. La mujer no le era familiar y no parecía haber algo peculiar en la copa, hasta que notó el diamante en medio de los trazos.
Sus ojos se expandieron.
—Maldición—dijo, Zayn la miró con un asentimiento—. Es un Diamante ¿No es cierto?
—Eso me temo. Creo que es así como la mujer logra transformar a los humanos en estas… bestias. Al parecer ella tiene uno de los diamantes.
Zayn miró la hoja con el ceño fruncido, había algo en esa mujer que le resultó inquietante. Más allá de la inquisitiva necesidad de conocer el rostro que provocó todo ese caos, era una sensación enervante.
—Tenemos que decírselo al Rix—dijo Nira. Pero él negó.
—Sabes lo que hará. Es su deber enviarle una carta a Los Ancianos, pero no creo que sea prudente. Ahora sabemos que siguen mintiéndonos sobre los Diamantes y dudo que vayan a mostrarse más amigable que la última vez si les preguntamos.
—¿Entonces, deberíamos intentar comunicarnos con Ferran? Es decir, él nos ayudó la última vez.
—Y arriesgo mucho el cuello para hacerlo. Además, dudo que logremos comunicarnos con él sin que los demás Ancianos se enteren.
—Zayn, no podemos ocultar esto. Es uno de los tres Diamantes—dijo Nira con severidad.
—Lo sé, lo sé. Pero…—negó con la cabeza—ya no confió en Los Ancianos, Nira.
Ella tragó saliva, aunque estaba de acuerdo con él no podía dejar que su instinto gobernara por sobre el sentido común.
—Es contra la ley—le recordó. Zayn asintió pensativo.
—No lo mantendremos en secreto por mucho tiempo… solo unos días. Buscaremos más, tal vez descubramos quien es esta mujer y como consiguió un Diamante bajo las narices de los Ancianos.
Nira suspiro, mirando con desconfianza el dibujo de aquella mujer de rojo. Un escalofrío recorrió su espina, algo dentro de sí le dijo que buscar no era mala idea y al mirar a Zayn, solo le inspiro confianza.
—Está bien—dijo finalmente—¿Qué sugieres que hagamos?
—Tenemos que duplicar las horas de guardia, tal vez toparnos con otra de esas bestias y de esa forma encontrar un recuerdo que nos guie hacia ella otra vez.
—Suena lógico.
***
—Te ves cansada.
Nira estaba por su cuarto bostezo y Zayn ya no pudo pasar por alto su adormilada mirada, le resultó bastante sexy la forma en que sus parpados caían y sus ojos brillaban, casi como el agotamiento después del sexo. Lo lastimero fue que no habían tenido sexo, sino que desperdiciaron la noche buscando ser carnada de una bestia embravecida, esperanzados de tal vez encontrar otro recuerdo que mostrara a una mujer mínimamente parecida a la que Zayn vio en aquel recuerdo. Pero lo único que sucedía, es que ambos tenían los traseros congelados y los pies entumecidos de tanto merodear por las calles de Glasgow a altas horas de la noche.
—Tú no te ves mejor—replico ella.
Él dejo salir un suspiro, fregándose las manos para volver a sentir sus dedos congelados.
—Es cierto. Creo que fue suficiente por hoy—dijo, viendo con una sonrisa como ella colocaba sus manos sobre sus mejillas pálidas. Las pecas en su nariz y sus labios rojos resaltaron más que nunca, viéndose tan apetitosos que Zayn se sintió un muerto de hambre—. Ya casi amanece de todos modos.
—Hay un portal a unos metros de aquí—dijo ella, fregando sus brazos. Vestida con pantalones ajustados color caqui y su usual abrigo con la capucha que cubría su hermoso cabello, Nira tembló. Zayn contuvo otro suspiro.
—Sabes voy a regalarte una chaqueta para tu cumpleaños. Este abrigo tuyo no parece abrigarte mucho—dijo, recibiendo una mirada divertida de Nira.
Los dos doblaron una esquina, tomando el camino para dirigirse al portal.
—Pues aún faltan tres meses para eso.
— ¿Y hace cuantos años festeja tus cumpleaños? —pregunto. Nira rio.
— ¿Es tu forma de preguntarme mi edad?
—Viste que desapercibido fui—dijo él con un aspecto orgulloso, ganándose otra carcajada de su parte.
Cuando termino de reír, Nira aspiro el aire frío una vez más antes de hablar.
—Veintitrés años, eso llevo festejando mi cumpleaños.
Zayn levanto una ceja ante su tono vacilante.
—Pareces algo insegura ¿A caso te emborrachaste tanto la última vez que olvidaste cuanto cumpliste?
Nira negó con una sonrisa. Pero se obligó a poner una cara seria.
—Zayn Malik, tengo veintitrés años de edad y no me obligues a repetirlo—dijo usando su mejor voz de autoridad. Zayn hecho su cabeza atrás y su risa hizo eco en las calles vacías. Nira ya no pudo contenerse y rio también.
—Esa fue la mejor imitación de Nhean que eh visto.
Las risas desaparecieron lentamente, caminaron uno junto al otro con naturalidad.
— ¿Qué hay de ti? —pregunto, Zayn la miró expectante—. ¿Cuándo es tu cumpleaños?
—Oh, uh… en algunos días—dijo. Nira parpadeó.
— ¿Cuántos días? —él se encogió de hombros, evitando su mirada.
—Un par.
Y entonces ella dejo de caminar, dejándolo avanzar unos pasos antes de que él también se detuviera y se volteara para mirarla. Nira lo miró con regaño.
— ¿Mañana? —dijo incrédula. Cuando él sonrió inocentemente, supo que era verdad—. ¡Zayn!
— ¿Qué? Vamos, los cumpleaños no son tan importantes luego de los dieciocho—dijo él sonrojado, mencionando la edad en que todos los Seekers comenzaban a envejecer con más lentitud que los humanos.
—Aun así, es tu cumpleaños. Todos son importantes, es tú día, tu…
—Nira—la interrumpió, con una ceja levantada—. Lo sé, tranquila.
Ella bufó y volvió a caminar.
—Ahora es el momento que me dices que cumples treinta años y me doy cuenta que camino junto a un anciano—Zayn la miro ofendido y ella soltó una risa.
—Para tu información, rojita. Voy a tener veinticuatro en unas horas, exijo respeto.
—Qué extraño es lo que eh estado exigiendo de ti últimamente.
Él tuvo la decencia de sonrojarse.
—En mi defensa, nunca necesite esforzarme tanto con una mujer, te respeto por eso.
Fue turno de Nira para sentir que sus orejas enrojecían.
Veinte minutos después, el frío fue reemplazado por una brisa cálida y pasaron de ver el amanecer de Glasgow, a ver el atardecer de Alba. Las personas comenzaron a encender sus farolas conforme oscurecía y la magia del lugar volvía a nacer entre los arboles verdes.
— ¿Quieres que te acompañe a casa? —dijo Zayn una vez que vislumbro la casa de Corinne
—Queda demasiado lejos y ya no tengo energía. Solo me tirare en el sillón de Maman esta vez.
Zayn no desistió hasta que la vio subir las escaleras hasta la casa del árbol. Una vez dentro, todo parecía silencioso. En el tiempo que llevaba viviendo con Maman, se había percatado que ella dormía siestas en lugar de permanecer toda la noche tranquila. Se había topado con ella unas cuantas veces cuando tenía sus ataques de sed nocturna.  Y luego estaba Nikolai, que dormía en una habitación que se conectaba con la sala y roncaba como un cerdo. Recordó las veces que había caído dormido en el sofá y se había despertado al tiempo que el rubio comenzaba a roncar.
—Puedes usar mi habitación, yo me quedaré en el sofá—dijo mientras colgaba su chaqueta, se dijo que si Nikolai llegaba a despertarlo con sus ronquidos él mismo lo asfixiaría con una almohada.
—No hace falta, eh dormido varias veces en ese sofá. Tiene mi nombre escrito prácticamente—dijo ella tirándose sobre el sofá, sin su abrigo, su camiseta ajustada se levantó algunos centímetros con el movimiento. Zayn tragó saliva cuando atisbo a ver una porción de su piel bronceada.
—Insisto, ahora fuera de mi sofá—dijo tragándose su necesidad.
—Buenas noches, Zayn—Nira lo ignoro, con ambas manos bajo su mejilla ella cerró los ojos, sin dar señales de querer moverse.
—Si así lo quieres.
Ella medio sonrió, creyendo que había ganado la discusión, hasta que sintió unos fuertes bazos rodear su cuerpo y de pronto, ya no estaba en el sofá.
— ¡Zayn! —dijo ella con un grito ahogado, abriendo los ojos. Él rio mientras la cargaba sobre un hombro—Suéltame no vas a poder cruzar el puente conmigo encima.
— ¿Fue un desafío?
Ella contuvo un chillido, Zayn ahora caminaba sobre el puente de cuerdas y este se tambaleo ligeramente. Con la mitad del cuerpo colgando de la espalda del moreno, Nira vio la altura y sintió vértigo.
—Por los dioses—chilló, cerrando los ojos y hundiendo el rostro en la espalda baja de Zayn. Lo escuchó reír, pero no se atrevió a abrir los ojos.
—Puedes respirar rojita—le informo, dejándola finalmente frente a la puerta de su habitación.
—Eres un idiota—le replico ella en un susurro que bien pudo ser un grito de no ser porque Maman tenía la puerta de su habitación cerrada, posiblemente durmiendo detrás de esta.
—Dulces sueños para ti también—dijo él haciendo su camino hasta el puente, con la sonrisa divertida congelada en su rostro.
Nira contuvo un bufido y sin más remedio se adentró en la habitación. Instantáneamente aspiro el perfume de Zayn o ¿Tal vez era su aroma natural? No lo sabía. En cuanto se recostó en la cómoda cama, se encontró a si misma sonriendo contra su almohada hasta dormirse felizmente rodeada por su olor.
***
«Aquellos labios rojos le sonrieron con malicia.
“Protégela” una voz hizo eco en su cabeza. Era grave y al mismo tiempo un susurro.
Los labios rojos se rieron de él y Zayn bajo la mirada hacía la copa que sostenía entre sus manos. En seguida notó los dos diamantes que brillaban en está.
—Solo falta uno—la mujer habló en un tono convincente—Bebe.
La sangre goteó de la copa y él retrocedió con horror.
“Protégela” comando el eco en su cabeza. ¿A quién? ¿A quién debo proteger? Se preguntó Zayn, esperando que la voz respondiera, pero no lo hizo. En su lugar, sintió algo pesado entre sus manos. Con su corazón palpitando rápidamente, él notó que era una espada.
“Tú debes protegerlos, guardián”
Reconoció el mango y la hoja. Era la espada que el hombre sobre el Pegaso sostenía, la que antes apuntaba hacía él y ahora estaba entre sus manos.
—Bebe—la mujer exigió.
Zayn volvió a mirarla, pero ahora la mujer estaba reclinada sobre un cuerpo tendido en el suelo, como si acabara de verter su sangre en la copa la tendió hacía él.
—¡Bebe!
Él cayó sobre sus rodillas, el cuerpo que se desangraba a sus pies fue reconocible una vez que la mujer se movió. Era Nira. Estaba pálida, con la mirada perdida…, estaba muerta.
“Guardián.”
Él quiso gritar por la tristeza que lo agobiaba. Pero entonces se puso de pie, y como si alguien controlará sus extremidades levantó la espada, y la guio hasta que se enterró en el cuerpo de la mujer»
Zayn fue empujado fuera de sus sueños por algo que se embarro en su rostro. Al escuchar una familiar risa, abrió sus ojos.
—Buenos días, bella durmiente—dijo Liam para luego dejar salir otra carcajada.
Zayn agito la crema de afeitar fuera de su mano y se limpió el rostro con un gruñido.
—Eso fue todo Payne.
En un santiamén rodeo el cuello de su amigo con un brazo y los dos cayeron al suelo. Rodaron por el suelo en una pelea de manotazos y algún que otro puñetazo en el estómago.
—Niños—dijo una voz femenina asomándose en la entrada de la cocina.
Zayn se distrajo con aquella melena roja atada en un moño desordenado y una linda risa que hizo que las pecas en su nariz resaltaran. El vistazo le costó un codazo que le quito el aire.
—Te estas volviendo débil Malik—replicó Liam, pero su canturreo de victoria no duro mucho cuando Zayn lo volteó con ayuda de sus piernas y le aplico una llave perfecta.
—Oh lo siento ¿Es el brazo que usas para masturbarte? —dijo burlón, recibiendo un gruñido de parte de Liam cuando le retorció el brazo un poco más.
— ¡Ah, joder! ¡Me doy, me doy!
Zayn lo dejo ir, para luego sonreír con arrogancia. Los dos se sentaron en el suelo para recuperar el aliento. Mientras Liam movía su hombro adolorido, Zayn recordó sin intención la pesadilla que tuvo antes de que lo despertarán. Podía verlo, como si aún estuviera en ella. A la mujer de rojo, los diamantes, la espada y… el cuerpo sin vida de Nira.
Como si ella pudiera ver su repentino cambio de humor, Nira lo saco de sus pensamientos.
—¿Todo bien? —preguntó.
Zayn se forzó a sonreír y luego de ponerse de pie, camino hacia ella.
—Buenos días rojita—dijo depositando un sonoro beso en su mejilla que hizo que el corazón de Nira bailoteara en su caja torácica.
—Yo diría buenas tardes.
En cuanto entro a la cocina se encontró con que Teiza leía una receta con su rostro manchado en harina. Zayn parpadeó hacía la ventana.
—Vaya, nunca había dormido tanto—dijo notando el cielo que se teñía de un color naranja.
—Pues nos hubiera servido la ayuda—dijo Teiza tirando el libro sobre la mesa y soltando un insulto en escoces gaélico tan largo que Zayn temió preguntar—. Está bien me rindo, cocinar no es tan fácil. Maman y tú tenían razón, besen mi trasero.
Nira mordió una manzana y apoyo la cadera en la mesada mientras la miraba con una ceja levantada. Zayn quiso aullar como un lobo en temporada de apareamiento ante aquel movimiento.
—Pídelo con cariño, o no tendrás nada—advirtió Nira. Teiza se cruzó de brazos y gruño, al tiempo que Liam atravesaba la cocina aun masajeando su brazo.
—Oigan muero de hambre—Liam demostró sus buenos reflejos cuando se inclinó a tiempo para esquivar el pesado libro de cocina que Teiza le lanzo por la cabeza. Zayn sostuvo su estómago mientras reía.
— ¿Y dónde está Maman? —pregunto, luego de que su ataque de risa se tranquilizara. Para su sorpresa se encontró con que Nira lo miraba fijamente, hasta que se percató de que la había descubierto y entonces pareció recordar cómo se masticaba una manzana.
—Epidemia de varicela. Pasará la noche en la enfermería—respondió Teiza.
—Lo bueno, es que ya envié a Nikolai a comprar comida—dijo Nira, tirando la manzana a la basura. Pero entonces Teiza se volvió un cachorro desamparado en cuanto miró a su amiga—No me mires así.
—Heriste sus sentimientos—dijo Liam dándole una caricia consoladora a su chica en la espalda. Nira bufó.
—Teiza, te quiero con todo mi corazón—comenzó la pelirroja tomando el rostro de su amiga—. Eres la mejor arquera, guerrera y mi mejor amiga. Pero, afróntalo, la cocina no es lo tuyo. Tal vez más adelante aprendas como hacerlo, pero ese día, no es hoy.
Zayn sonrió divertido mientras que Teiza dejaba caer sus hombros.
—Tienes razón.
—No te desanimes, chica. Compáralo con la arquería, por ejemplo. La cocina es con práctica y error, también. Y no eres ni de lejos, la peor cocinera que eh conocido.
Ahí estaba otra vez, aquella sonrisa animada que hacía que cualquier corazón se sintiera alagado. Sin saberlo, ahora era Zayn quién la miraba fijamente.
Hasta que: — ¿No huele a quemado? —apuntó Liam.
Lo siguiente que paso, fue una serie de sucesos desafortunados. Teiza corrió hacía la parrilla y en cuanto abrió la puerta un humo tan negro como el carbón se dispersó por toda la cocina, al parecer, el pollo estaba prendido fuego sobre las brasas. Nira corrió hacía el lavado para llena un cuenco con agua, derramando algo en el suelo. Liam se apresuró en tomar a Teiza, quién sufría un ataque de toz mientras intentaba salvar al pollo. Nada sirvió, cuando Liam choco contra Nira, derramando el agua del cuenco y provocando que los tres resbalaran. Zayn, quién había presenciado la escena algo en shock, tomo un jarrón con flores y uso el agua para apagar el fuego.
Una vez extinto, el único enemigo fue el humo que los hizo a todos toser. Ordenando que todos salieran, Zayn ayudó a Nira a levantarse y prácticamente volvió a cargarla hacía la sala. Cerrando la puerta de la cocina, los cuatro finalmente estuvieron a salvo y haciendo el debido intercambio de oxigeno otra vez.
— ¡Tengo la pizza! —Nikolai detuvo su canturreo y se paralizo en la entrada al ver a las cuatro personas, empapadas y tiradas en el piso con la respiración agitada—. Oigan ¿Qué sucedió?
Nadie tuvo una respuesta concreta. Para sorpresa de todos, fue Nira la primera en romper en carcajadas hasta contagiar a todos.
***
Cuando la primera hora nocturna tiño el cielo de un azul oscuro y mostró las estrellas, los cinco se encontraban llenos de pizza y con las mejillas entumecidas de tantas risas.
—Bueno, ya sabemos a quién no pedirle que haga tu pastel de cumpleaños Zayn—mencionó Nira, mirando con diversión hacia Teiza.
De pronto, él tuvo tres pares de miradas sobre él con sorpresa. Liam llevó una mano a su frente y soltó una maldición.
—Tu cumpleaños, maldición lo había olvidado.
Teiza aplaudió con su rostro feliz.
—¡Yey! ¡Fiesta de cumpleaños! Oh, tenemos que ir a Robbie’s
—Teiza, es su cumpleaños. Dale la chance de elegir a dónde quiere ir—le recordó Nira con una mirada de reproche
—¿Que es Robbie’s? —preguntó Zayn.
—Es solo un bar— respondió Nikolai rodando los ojos, ganándose una mirada ofendidísima de Teiza
—Robbie’s, no es solo un bar—Teiza cayó a su hermano con un movimiento de la mano y su convincente tono se dirigió a Zayn—Robbie’s tiene bandas en vivo, y bebidas ilimitadas. ¿Necesito decir más? Créeme te encantará, además, los cumpleañeros beben gratis.
Él fingió considerarlo, cuando de hecho lo había ganado con bebidas gratis. Nira negó con su cabeza.
—Tengo una duda—dijo él, pasando una mirada discreta hacía Nira, que ella notó—Supongo que, al ser un lugar bastante genial, las mujeres usan mini faldas y vestidos ajustados ¿Verdad?
Teiza rodó los ojos.
—Típico hombre siempre pensando con el pene—ella no pudo evitar la sonrisa divertida en su rostro—Pero si, es una regla no dicha, más o menos.
—Estupendo, quiero ir.

Por qué no había ninguna posibilidad, de que él dejará ir la posibilidad de ver a Nira en un sexy vestido ajustado.
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Capítulo 15 (parte 2):

Mensaje por *Magali* el Lun 06 Nov 2017, 6:42 pm


Zayn golpeó el suelo impaciente con sus mejores botas. Las pesadillas y su frustración por los Diamantes comenzaba a agobiarlo. Sobre todo, cuando no podía concentrarse en buscar una solución cuando todo en lo que pensaba era en Nira.
—Quédate quieto o te voy a cortar—le advirtió Teiza, él contuvo un gruñido.
—Oye, llevas un rato haciendo eso. Comienza a asustarme.
Ella rodó los ojos detrás de él, mientras seguía moviendo las tijeras como una profesional.
—Tranquilízate, yo le corto el cabello a Liam.
—Lo ves, ahora estoy aterrado—bromeó, recibiendo un tirón de cabello demasiado doloroso para ser un accidente.
—Quédate quieto o te dejare con la mitad del cabello cortado y eso sí que no será lindo.
Él suspiro mientras se cruzaba de brazos, sentado sobre el taburete de la cocina le permitió seguir jugando con su cabello. El silenció fue tan ahogante que le dio tiempo de hurgar en su cabeza un rato hasta que encontró el tema perfecto que tal vez aclararía una de sus miles de dudas.
—Así que... Nira me dijo que Nikolai y tu fueron criados por su tío.
—Sí, Nik tenía diez y yo tenía ocho cuando nuestros padres murieron—respondió, aunque Zayn no podía ver su rostro su tono desganado la delato.
—Lo siento.
—Está bien, él tío Kael fue bueno con nosotros. Por supuesto en ese momento daba sus primeros pasos como Guardia Real, así que no lo veíamos mucho.
—Entiendo—dijo con sinceridad.
—¿Lo haces?
Zayn asintió, pero se detuvo cuando recibió un pequeño zape junto con una orden de que no se moviera.
—Mi padre, viajaba mucho cuando yo era pequeño y cuando no lo hizo, fui a los Institutos de entrenamiento. Así que, con suerte, lo veía dos o tres veces al año—él no necesito mirarla para saber que lo miraba con lastima, y eso lo incomodó.
—Lo lamento Zayn.
—Ya lo superé—dijo dispuesto a encogerse de hombros, pero deteniéndose antes de recibir otro regaño—Así que ustedes vivían dentro del castillo ¿No?
—Sí, tuvimos una buena infancia.
—¿Y cómo conociste a Nira?
Hubo un prolongado silencio, Zayn temió haber tocado aquel interruptor que la obligaba a cerrarse por completo justo como Nira hacía. Pero Teiza volvió a hablar luego de unos minutos.
—Ella es una chica especial ¿Sabes? —dijo dejando las tijeras en la mesa, para luego colocarse frente a él. Sus manos peinaron su cabello un poco, pero luego se detuvo para mirarlo a los ojos—Muchos chicos han estado en tu lugar Zayn o lo han intentado. Y si buscas un consejo, te diría que no te decepciones si jamás llegas a conocerla... realmente. Es solo que es difícil para Nira abrirse, y si hubieras pasado por lo que ella ha pasado, sería igual, créeme.
Él se sorprendió por sus palabras, claramente no esperándose aquella diatriba que solo logro hundir una aguja en su pecho despertando una extraña tristeza que no había sentido hace mucho tiempo. La simple idea de ver a Nira sufrir de alguna manera le dolía y lo enfurecía al mismo tiempo.
—¿Que hicieron los otros? —preguntó, pero se aclaró rápidamente—A los otros chicos en mi lugar, me refiero.
Teiza suspiro bajando su mirada.
—Nira terminaba con ellos luego de un tiempo. Lo que debes saber, es que, si la presionas, lo único que lograras será que se cierre aún más.
Zayn paso una mano su cabello recién cortado con frustración.
—Lo intento, créeme—confesó por primera vez en voz alta—Comienzo a pensar que jamás llegare a ella.
—Yo no me rendiría tan rápido­—Teiza se mordió el labio y miro de un lado a otro, como si comprobara que nadie la escuchara. Y como si fuera a decirle el secreto del universo, susurro: —Lo cierto es que ella actúa diferente.
—¿A qué te refieres? —preguntó confundido
—Me refiero, a que cuando estás presente ella parece más... alegre.
Eso fue como una caricia luego de tantos golpes, por un momento Zayn tuvo la necesidad de levantar su puño al aire. Si Teiza la notaba más feliz, gracias a él, pues debería ser así puesto a que ella la conocía mejor que nadie. En lugar de saltar y bailar como quería, se limitó a sonreír.
—Creí que la irritaba.
—Por tus antecedentes me sorprende que no entiendas los mensajes detrás de cada actitud en una mujer—dijo Teiza con el ceño fruncido, que luego se transformó en una sonrisa. Ella era rara. A Zayn le agradó aun más—Sus ojos, prácticamente todo su rostro se ilumina cuando estás cerca. Solo presta atención.
—¿Están listos? —Liam entro a la cocina, vestido con un par de jeans rasgados muy parecidos a los que Zayn llevaba y una camisa azul marino. Detrás de él se asomó Nikolai, con un saco gris y jeans oscuros­—Nena, joder, te ves increíble—alagó Liam luego de notar el ajustado vestido negro de mangas cortas que su novia llevaba. Ella sonrió y le envió un beso mientras se colocaba el abrigo.
—Rapunzel, deja caer tu cabello—canturreó Zayn al notar que el cabello rubio de Nikolai estaba atado en una cola baja, dejando a la vista su rostro libre de barba e imperfecciones. Incluso sus cejas estaban increíbles ¿A caso se las habría depilado?
Nikolai simplemente le rodó los ojos en un acto tan Nira que le dio risa.
—¡Nira si no bajas ahora juro por los dioses que te bajare, aunque estés desnuda! —gritó Teiza sobresaltando a los tres hombres detrás de ella.
Zayn tuvo que tomar lo mejor de sí para no hacer un comentario sucio al respecto. Aunque fue muy duro. Se limitó a mirar hacia la sala con más impaciencia de la que sintió mientras le cortaban el cabello. Estaba colocándose la chaqueta de cuero negra sobre la camiseta de mangas largas (https://www.polyvore.com/untitled_208/set?id=215422699) cuando escucho unos pasos en la sala seguido de unos insultos en gaélico que estaba seguro iban dirigidos hacía Teiza.
Todos sus pensamientos se nublaron de pronto en cuanto la vio. Zayn quiso arrodillarse frente a ella y agradecerles a los dioses de los tops por permitirle ver el bronceado abdomen de Nira. Su boca se secó, mientras bajaba su mirada sobre ella detenidamente, memorizando cada detalle. Su top negro dejaba poco que imaginar, con cortes a los costados, este le llegaba hasta el comienzo del ombligo y terminaba en tiras anchas sobre sus hombros. Él intento ser discreto, pero era un hombre débil y el cuello en V que sostenía los pechos de Nira como si fueran un par de manzanas rogando por ser saboreada, acabo con toda la discreción planeada. Sintió pena por, lo que estaba seguro, era un par de largas piernas ocultas bajo su larga falda negra. Pero el cuello en V compensaba cualquier cosa. (http://www.polyvore.com/untitled_207/set?id=215422471)
—Tu solo... no tienes piedad—dijo luego de tragar saliva. Nira suspiro, y fue un movimiento peligroso.
—Mis ojos están aquí, Zayn—le recordó ella. Zayn sonrió, mirando su rostro, solo para obsesionarse con la sombra en sus ojos que resaltaba el color verde en su mirada y el ligero brillo en sus labios que lo llamaba a gritos.
—Te ves hermosa, es lo que quise decir—se corrigió.
—Cortaste tu cabello—dijo ella parpadeando hacia su nuevo look que le permitía ver sus ojos sin la interferencia de ningún mechón. El nuevo corte dejaba al descubierto su rostro ovalado con tanta perfección que sus rodillas se sintieron débiles.
—Debería abrir un salón ¿No crees? Vestir a chicas testarudas y cortarle el cabello a hombres que no dejan de moverse, parece ser un talento especial—declaró Teiza recibiendo la risa de todos.
—Deberíamos irnos—dijo Nikolai. Zayn levantó una ceja, por alguna razón el rubio no parecía morir por pegarse a Nira y era extraño. Pero no se quejaba para nada. Aunque si notó que, de los cinco integrantes en el pequeño grupo, él era el único que no sonreía.
Zayn lo paso por alto y volvió su mirada hacía ella encontrándose con que Nira ya estaba mirándolo. Él deseó tomarla y besarla para demostrarle que tan encantado estaba, pero se limitó a ofrecerle su brazo
—¿Nos vamos guapa? —dijo, ladeando sus cejas coquetamente.
Nira reprimió una sonrisa, y colocó la mano sobre su bíceps, sintiendo un hormigueo al sentir la dura extremidad bajo su palma.
Zayn estuvo convencido de que esa sería una noche que no olvidaría fácilmente. Solo le resto esperar que fuera inolvidable de la mejor manera.
***
Una vez que estuvieron dentro, Zayn supo que Nikolai tenía un punto al decir que no era un bar, pero ciertamente dudaba que fuera un pub. Las luces que parpadeaban en a lo largo del techo daba la ilusión de una noche estrellada, que luego se apagaba y se volvía a encender dejando ver una cascada de luces rojas y azules que se volcaban sobre ellos al ritmo de la música.
Lo último que se había esperado cuando Teiza menciono las “bandas” en vivo, fue ver a cuatro sujetos sobre una plataforma alta en un extremo de la pista con computadoras y extraños instrumentos a los cuales no sabía nombrar. Todo el club contrariaba a lo que Alba representaba, había tanta tecnología a su alrededor que creyó haber caído en un futuro distante. La música que resonaba en los parlantes era un pegadizo ritmo entre la electrónica y el rock, no le sorprendió ver a tanta gente bailando.
Todo el lugar se sumergía en una penumbra contrarrestadas por las luces neón, exceptuando la barra, que tenía una brillante luz blanca que iluminaba las bebidas que se encontraban en estantes a lo largo de una columna que llegaba hasta el techo. Lo de bebidas ilimitadas, fue bastante obvio.
—Ustedes busquen una mesa, nosotros iremos por las bebidas—sugirió Teiza, moviéndose entre el gentío como una profesional, guiando a Liam que de por si apartaba a la gente con su voluminoso cuerpo.
—¿Sorprendido? —le preguntó Nira por sobre la música, mientras Nikolai inspeccionaba el lugar en busca de una mesa vacía.
—Bastante. Pero de una buena manera—respondió, tomando su brazo, apartándola de una chica demasiado ebria para notar que salpicaba a todos con el trago en su mano.
—Creo que veo una mesa vacía, cerca del escenario—informó Nikolai con un movimiento de la cabeza. Si Zayn no estuviera muy ocupado abriéndose paso entre la gente ahora sosteniendo a Nira por la muñeca, habría notado que la mirada de Nikolai se posaba nerviosa sobre el escenario y luego se detenía.
—Oye, camina—le ordenó Zayn al rubio.
—Creo que me equivoque, no hay una mesa vacía hay que volver.
Zayn levantó la cabeza, haciendo puntitas un poco confirmando que ahí mismo estaba la mesa sin ocupar. Levantó una ceja y le dio un empujoncito con el hombro a Nikolai pasando de él.
—¿Estás ciego? —dijo mientras seguía abriéndose paso. Nira no tuvo tiempo de comprobar la razón del nerviosismo de Nikolai, cuando al fin alcanzaron la mesa y se sentaron en los cómodos sofás rojo media luna.
Cuando uno de los miembros de la banda indicó su retirada y anunció a los siguientes que vendrían, Teiza y Liam llegaba con vasos y dos botellas.
—Hora de brindar para comenzar la fiesta chicos—anunció Teiza. Liam abrió la botella de champaña y comenzó a servirle a cada uno—Por Zayn y porque festejemos muchos cumpleaños junto a él.
Todos chocaron sus copas, pero hubo un deje de tristeza que cruzó la expresión de Nira. Porque chocó con la realidad de que el deseo de Teiza no podría hacerse realidad, Zayn se iría en cuanto el misterio de la Mujer de Rojo se resolviera, y probablemente jamás volvería.
Entre el champán y la botella de tequila, Teiza tenía en mente achisparlos a todos, por lo que fue una gran decepción cuando Nira ordeno una botella de agua.
—No puedes beber agua—dijo Teiza como si acabara de decirle que dos más dos era igual a cinco.
—Tengo que cubrir turno de centinela mañana, no hay alcohol para mí—sentenció Nira sonriendo divertida ante el puchero que su amiga le lanzaba.
Con ese pequeño delito olvidado, la siguiente media hora Nira miró con diversión como su grupo pasaba de sonrientes achispados a estar felizmente a un paso de la feliz ebriedad. Los juegos de bebidas eran el mejor truco de Teiza, pero Nira había notado que no todos estaban tan débiles de coordinación cuando miró a Zayn. No había ojos rojizos ni sonrisa idiota, él parecía estar incluso mejor que ella.
—No pareces estar ebrio—mencionó sin poder callárselo, él la miro con una ceja levantada
—Solo tome un vaso de champán.
—Mentira, te vi tomar al menos tres vasos de tequila—replico Nira con ojos entrecerrados.
—Más bien, la planta detrás de mi acaba de tomar tres vasos de tequila—dijo sonriendo divertido.
Sin terminar de creerlo, Nira se asomó por el sofá notando que sobre los paneles de la pared había algunas masetas con plantas y que efectivamente las hojas de la que estaba detrás de él, parecían húmedas.
—Increíble—dijo ella sorprendida—Por suerte son de plástico.
Los dos rieron simultáneamente. Hora y media más tarde, todos estaban lo suficientemente borrachos para hablar a gritos, reír fuertemente y bailar hasta que los pies le dolieran.
Nikolai se encontraba agotado de tanto bailar, y con su cabeza apoyada en una mano miraba distraídamente la mesa. Lo suficiente para no notar que tan cerca Zayn estaba de Nira, susurrando en su oído: —Creo que le gustas al guitarrista.
La pelirroja levantó su mirada hacía el escenario, notando al guitarrista que apartó el cabello negro de sus ojos con un movimiento de la cabeza, para luego dirigir su mirada a la mesa, todo esto sin dejar de tocar su guitarra. Nira captó algo que Zayn no podría adivinar tan fácilmente. Se limitó a negar y sonreír.
—Es lindo—dijo sugestivamente, solo para mirar con diversión como Zayn la miraba incrédulo.
—Claro, si te gustan los chicos que lucen como Justin Bieber de pequeño.
Ella inclinó su cabeza con curiosidad.
—¿Quién es Justin Bieber?
Zayn parpadeó, pero luego se rio.
—Solo un humano con un peinado feo como ese—dijo ladeando su cabeza hacía el guitarrista.
Nira entonces bajo la mirada en el reloj de su muñeca.
—Oye, ya casi es tu cumpleaños.
Zayn comprobó su reloj, notando que ella tenía razón.
—Es cierto.
—¿Quieres bailar?
Él envió su mirada hacía los cuerpos danzantes en la pisa. Se había llenado lo suficiente para que chocaran entre sí de vez en cuando. No le gustó la idea de chocar con cuerpos sudorosos.
—Mejor vayamos a caminar, necesito aire fresco—ofreció a lo que Nira asintió. Antes de que alguno de los dos pudiera informarle a Nikolai de su salida, el rubio se puso de pie rápidamente y se perdió detrás del escenario. Zayn dedujo que debió dirigirse a los baños para vomitar, se veía bastante pálido.
Antes de salir Nira se acercó a Teiza para hacerles saber, pero la chica parecía tan capaz de retener información como un burro de carga. Sin embargo, Liam asintió más consiente, asegurando que se ocuparía de Nikolai también.
Para suerte de ambos, la noche era cálida y las calles vacías del centro le recordaron a Zayn al cuadro que solía pintar su madre. Aunque no había un lago, la noche llena de estrellas y la grande luna llena que se alzaba en el cielo era idéntica. Él paso su mirada por la piel descubierta en los brazos y vientre de Nira, la luz pálida de la luna provocaba que sus ojos se vieran de un color peltre, como si estos buscaran hacer competencia entre cual brillaba más. Cuando lo miró, se alegró de encontrar un poco de verde esparcido alrededor de su pupila. Supo que cuando llegara a casa, lo primero que dibujaría serían esos inolvidables ojos.
—¿Qué hace tu familia cuando no estás en casa para tu cumpleaños? —preguntó Nira rompiendo el silencio. Zayn colocó las manos en los bolsillos de sus jeans en un gesto calmado.
—Generalmente envían cartas, mi hermana mayor siempre se las arregla para encontrar mi dirección actual y enviar un regalo—Nira sonrió, imaginándose la satisfacción y al mismo tiempo la tristeza de solo poder recibir cartas.
—¿Cuántos años tiene ella?
—¿Sarah? Tiene treinta.
—Debió ser difícil para tu madre criarla durante la guerra—comentó pensativa. Zayn negó lentamente.
—Sarah es adoptada—reveló él como si no fuera la gran cosa. Nira lo miró expectante por alguna reacción contrariando sus palabras, pero no encontró nada—Sus padres murieron en la guerra, y mi padre la adopto antes de conocer a mi madre.
—Vaya—dijo ella impactada.
—Sí, no suena muy a mi padre, pero si—dijo, agregándole un poco de tono burlón para que Nira dejará de sentirse incomoda por asumir demasiado pronto—Aun así, la considero mi hermana real, ya sabes, como tú quieres a Teiza y a Nikolai.
Fue una vaga estrategia, pero fue una después de todo. Zayn suspiro aliviado cuando Nira asintió comprensivamente. Esperaba no equivocarse en que Nikolai podría ya no ser una amenaza, dado que lo quería como un hermano.
Los dos caminaron otro minuto en silencio, hasta que Nira se detuvo y le sonrió.
—¿Qué sucede? —preguntó él, deteniéndose para mirarla. La había visto sonreír, pero nunca de esa manera. Ella no sonreía porque debía, realmente se veía feliz y eso lo hizo sentir extraño. Como si deseara que ella se viera tan feliz como en ese momento, todo el tiempo.
—Feliz cumpleaños, Zayn—dijo ella, acercándose para abrazarlo. Zayn sonrió, recibiéndola entre sus brazos y enterrando la sonrisa en su cuello.
—Uno de los mejores sin duda—musito contra su piel. Ella se estremeció.
—¿Cómo es el mejor? Ni si quiera te emborrachaste—dijo burlona, ninguno de los dos pareció dispuesto a soltar al otro.
—Pues… estás abrazándome, es mejor que todo el alcohol del mundo.
Nira sonrió divertida. Su corazón latió tan rápido y sus pechos estaban tan juntos que pudo sentir el suyo latir con rapidez también. Zayn levantó la cabeza para mirarla, sin dejarla ir y eso le encanto, porque ahora mismo Nira no podría controlar sus temblorosas rodillas.
—Ahora tienes que pedir un deseo—le dijo ella, extasiada por la forma en que la luna pálida enmarcaba su hermoso rostro. Él medio sonrió.
—Si fuera una situación distinta, diría que todo lo que deseo es tenerte desnuda en mi cama—Nira contuvo un grito ahogado, él no podía decir esas cosas y esperar que su corazón no saltara o más bien bailara dentro de su caja torácica. Pero él no se detuvo, torturándola mientras susurraba—Pero ahora mismo, mendigaría por un beso.
Cuando su mano lentamente voló a su mejilla, Zayn supo lo que iba a hacer, todo su cuerpo parecía leer sus movimientos y quería responder con desesperación. Cuando sus labios de rozaron, creyó que enloquecería.
Nira tenía sus ojos cerrados, esperando a que él se acercara el último centímetro. Pero no lo hizo. Y ella volvió a abrirlos, encontrándose con que Zayn tenía una mirada triste en sus ojos.
—Lo siento, Nira yo… no puedo.
Hubo un pequeño estallo, se sintió como si alguien lanzará una piedra contra su pecho. Una ola sentimental la invadió, haciéndola sonrojar.
—Oh—bajo sus brazos de sus hombros y retrocedió avergonzada, colocando un espacio entre sus cuerpos. Se sintió desnuda y vulnerable bajo su mirada—Yo… lo entiendo.
—No, no lo haces—él tenía razón, pero eso no quitaba el hecho que se sentía herida.
—Zayn, en serio…
—Nira—la interrumpió, ella se quedó callada ante su intensa mirada—Se lo que piensas y no tiene nada que ver con que no me guste. Créeme. Pero… la última vez que te bese desapareciste durante días. No quiero que eso vuelva a pasar.
De pronto ella lo entendió todo. Zayn creía que su desaparición se debía al miedo. ¿Y no lo fue? Tal vez si, en parte Nira se sintió asustada por el beso. Porque había sido perfecto y nunca antes se sintió tan bien teniendo a alguien alrededor de esa manera. Pero eso no era malo.
Él no era malo. Ahora lo veía. Zayn hacía que todo alrededor suyo pareciera perfecto, aun cuando no lo era.
—No fue por ti, Zayn. Me encanto besarte—dijo con sinceridad. Ella esperó a que él preguntará por la verdadera causa, pero no lo hizo.
—No quiero que te sientas obligada.
Nira no podía creerlo. Aquel hombre creía que ella era un acertijo, pero él tenía sus misterios también. Sin resistirlo, se acercó a él y sin pedir permiso, lo besó.
El beso derritió sus emociones, como un pequeño cubo de hielo sobre ardientes llamas rojas. Zayn no tardó en colocar las manos en la piel desnuda de su cintura, trazando pequeños círculos que hicieron que ella se presionara más cerca. Gimió contra su boca ante el movimiento y profundizo el beso, acariciando el interior de su boca sensualmente con la lengua y mordiendo su labio inferior. Nira gimió también.

Ninguno de los dos dispuesto a dejar ir el vínculo que pareció entrelazarlos.
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Capítulo 16 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Lun 20 Nov 2017, 3:29 pm


Nira lo escuchó hablar con fascinación. Había algo en su voz y en los graciosos gestos que hacía con sus manos, que le impedían apartar la mirada de él. Atendió a cada palabra sin perder el interés. Y nunca terminó de asombrarse con lo complicada y a la vez, divertida que había sido su vida.
Él le conto sobre la familia complicada que procedía de su padre, sobre sus aventuras con Liam, y Nira no pudo evitar que su corazón diera un vuelco de afecto al oírlo hablar de sus sobrinas. Sus ojos brillaban, inconscientes de que tan orgulloso se veía de su familia, especialmente de sus dos hermanas.
Como respirar por primera vez luego de estar mucho tiempo bajo el agua, Zayn se dejó ir con sus anécdotas. Demasiado entretenido con verla sonreír o reír por alguna extraña historia, se abrió como nunca antes y sucedió tan rápido como las tres horas que pasaron sentados en el suelo, bajo el Árbol de Danua.
Ella se dio cuenta que ahora lo veía, verdaderamente vio al mismo chico que casi había caído sobre sus rodillas ante la belleza de ver tantos libros situados en un mismo lugar y el que hablaba de su madre como si ella hubiera sido un ángel caído del cielo. Quién le contó todo acerca de su padre, sus tíos, su madre, y lo entretenido que había sido ser el único varón entre hermanas mujeres y primos mayores que él. A Nira le sorprendió saber que, por años, Zayn había sido el más pequeño y el más débil de su familia, puesto que sus hermanas resultaron ser excelente guerreras que no temían dañarlo a la hora de pelear. Incluso su hermana menor.
—Una vez, accidentalmente rompí el jarrón de barro que Nadia se había pasado semanas construyendo—levanto dos dedos hacía ella—Me rompió estos dos, en cuanto lo supo—Nira parpadeo con sorpresa
—Suena bastante… temperamental—el dejo salir una risa
—Sí, pero no son tan malas—dijo con una sonrisa en sus labios—Cuando era pequeño, siempre me defendían de mis primos agresivos. Hasta que finalmente aprendí a defenderme por mi mismo
—¿Y eso fue cuando? —él miro un punto muerto en la corteza del árbol brillante, pensativo.
—Pues cuando mi padre me envió a un campo de entrenamiento, cuando tenía ocho—Nira frunció el ceño
— ¿Ocho? Eso es muy poco para ser enviado a un campo de entrenamiento —Zayn se encogió de hombros
—No le gustaba ver que su único hijo varón era un debilucho, y no tenía tiempo para entrenarme. Luego de que mi madre muriera, él tuvo que encargarse del campo y mantener las cuentas. Sarah se había ido y supongo, que fue tiempo para que me fuera yo también—lo dijo con tanta simpleza, que Nira casi paso por alto la nostalgia de la situación
—Lo siento—dijo con sinceridad
—No fue tan malo, no sería lo que soy hoy de no ser por ese entrenamiento.
Distraídamente, él colocó un mechón rojizo que se había escapado de su coleta y lo colocó detrás de su oreja. Ella sonrió hacía él.
— ¿Y lo has perdonado? —Zayn la miro un momento, antes de negar lentamente
—No hay nada que perdonar. Mi padre no era el hombre más cariñoso, pero él no me odiaba. Lo hizo para hacerme fuerte y funciono.
Nira asintió. Los dos se sumergieron en un silencio que indicó que las historias se habían terminado y Nira comenzó a sentirse nerviosa, puesto que sabía que era su turno de hablar de su familia. Tragó saliva.
Pero repentinamente todo su nerviosismo se esfumo cuando Zayn colocó una mano en su mentón y la besó. Sus besos eran su adicción, pero en lugar de satisfacerla solo le daban deseos de probar más. Fácilmente pudo visualizarlo a él, completamente desnudo y presionándose contra su cuerpo, moviéndose gentilmente, mientras ella pasaba las manos por los músculos de su espalda, sus brazos, su pecho. Fue una imagen tan preciosa que quiso darle todo. Sus labios, su cuerpo y su alma. De pronto no le importo nada, las razones por las que debía alejarse de él eran invalidas cuando la besaba.
Era un juego peligroso, pero Nira estaba dispuesta a perder.
—Deja que te acompañe a casa, Nira. Por favor—dijo Zayn, con la respiración tan agitada como ella. Embriagada por la sensación que cosquilleaba en todo su cuerpo, ella sonrió.
—Está bien—cedió, antes de que pudiera arrepentirse.
***
Los caballos que habían elegido del establo eran rápidos, pero no lo suficiente. Zayn le siguió el paso sin hacer preguntas, mientras galopaban entre los arboles por el lado noreste del castillo. Fueron los quince minutos más largos de su vida, hasta que finalmente el castillo fue algo distante a sus espaldas y frente a él se encontraba una cabaña bastante oculta entre los árboles y lo suficientemente rustica para no verse abandonada. De hecho, tenía un porche y desde las ventanas de adelante se veían un par de cortinas color beige.
¿Era posible que Nira viviera sola en ese lugar? Sus dudas de si era una broma fueron desechadas cuando ella bajo del caballo y lo guio cerca de donde había un cuenco de heno y agua. Si era posible. Y le pareció insólito, que viviera sola y tan apartada cuando podría llegar cualquier idiota que sea creyera muy listo para dañarla y robarle.
—¿Vienes? —preguntó ella con una ceja levantada.
No la presiones, no la presiones. Se repitió Zayn mentalmente mientras bajaba del caballo, cubriendo la necesidad de subirla a este y pagarle un hotel en el centro de Alba. Casi se rio de su idea, en ese punto él sabía que Nira no era una chica de hotel y que probablemente lo patearía en las bolas antes de recorrer un metro.
Una vez dentro Zayn se percató de que la cabaña era más grande por dentro de lo que se veía por fuera; al otro lado de la puerta frontal se encontraba una sala de estar con un sofá color borgoña, una chimenea y una mesita llena de libros y algunas cuchillas. Él sonrió, fácilmente pudo verla sentada en sofá mientras leía o limpiaba la cuchilla de sus látigos. La imagen despertó su lado pervertido en seguida. No le gusto ver las paredes desnudas, visualizó que clase de cuadros colgaría en las paredes mientras caminaba alrededor.
Siguió vagando por la sala otro minuto por otros segundos, sintiendo su mirada en la espalda mientras cruzaba una arcada de madera que descubrió lo conducía a la cocina donde se encontraba una mesa de madera tallada, una mesada en forma de L pegada a la pared. Si no estuviera tan limpio Zayn dudaría en si alguien habitaba en aquella cabaña, por lo ordenado que estaba a su alrededor dedujo que Nira rara vez cenaba en su cocina o comía en su mesa.
No pudo culparla, la soledad no era atractiva. Pero la soledad de ellos dos en aquella cabaña fue más que una satisfacción.
Él atravesó la sala otra vez y subió los tres peldaños que lo llevaron a un angosto pasillo con cuatro puertas de color borgoña.
— ¿Qué hay aquí? —dijo apuntando la primera puerta con curiosidad.
Nira, que había visto con diversión su pequeña inspección sonrío.
—La despensa.
Él asintió, como si realmente le interesará que hubiera una despensa ahí. Ahora, su dedo apunto la puerta junto a la despensa y Nira rio.
—El baño.
Zayn medito, como si fuera una opción, pero no. No lo era.
—¿La tercera es la vencida? —preguntó finalmente. Ella negó con su cabeza, divertida. Sin decir nada, paso de él y se dirigió a la tercera puerta, finalmente descubriendo su habitación.
Mostrando finalmente lo que el resto de las habitaciones no le habían dicho, Zayn se sorprendió al ver que casi cada rincón de las paredes de su pequeño cuarto estaba revestido con flores de todas las formas y colores, disecadas y clavadas en el corcho de grandes pizarras. Él jamás había visto algo parecido, los colores de los pétalos parecían arremolinarse para tomar toda la luz de la luna que entraba por la ventana, aunque las flores estaban bien separadas y con sus respectivos nombres escritos en un papel blanco debajo. Se quedó sin aliento.
—Vaya—fue lo único que pudo decir—Es…
—Raro.
—Iba a decir asombroso—Zayn se acercó para tocar el pétalo de una flor color amarilla. Sus ojos se expandieron al leer su procedencia escrita debajo—Hülien, es la dimensión de Brasil. ¿Has ido?
Él se giró, notando finalmente que Nira se hallaba sentada en un pequeño sofá posicionado en la esquina de su cama. Ella se quitó los tacones con un suspiro y encendió la luz de su mesita.
—Nikolai—menciono mientras masajeaba ligeramente sus pies—El viajo a muchos lugares y siempre me trae una flor. Me gusta investigar de donde provienen, y saber si puede servir como una medicina o… algo así.
Si Zayn no estuviera tan interesado en lo que decía, no habría pasado por alto el hecho de que Nikolai le traía flores siempre que volvía de sus viajes.
—Así que tu pequeña obsesión por él té ¿Salió de tu pasión por la botánica? —Nira parpadeó sorprendida de que él recordará eso
—Más o menos, sí.
—Maldición, y yo que creí que había encontrado a la chica ideal para un chico inglés—dijo, Nira dejo salir una risita.
—Eres un cliché.
Zayn sonrió. Tomándose su tiempo, miró las flores con interés.
—¿Por qué te gusta?
Ella se encogió de hombros, hasta que notó que él aun no volteaba.
—Pues, para empezar el templo de mi diosa se encuentra en un árbol que brilla—él ladeó su cabeza como diciendo que era comprensible—, pero ningún científico pudo entender el origen del árbol y yo soy la única que puede tomar una muestra directa. Así que me rendí hace tiempo en entender porque el brillo está ahí, pero para cuando lo hice, ya sabía demasiado sobre botánica para querer experimentar más.
—¿Te hubiera gustado ser una científica? —Zayn no se dio cuenta de que tan personal había sido la pregunta hasta que notó la fugaz desolación que cruzó en sus ojos.
—Sí, me habría gustado.
Su tono le había dicho que ella no creía que jamás fuera a suceder ese sueño y él se moría por preguntar por qué no. “No la presiones”
No fue tan difícil ignorar su pinchante curiosidad, al acercarse y verla ahí sentada todo pensamiento que no fuera lo hermosa que se veía se esfumo.
—¿Quieres saber que pensé la primera vez que te vi, realmente, luego de que llegáramos a Alba?
Nira le envió una mirada de ya-puedo-imaginarlo.
—Dime.
—Pensé en mi madre.
Él evaluó con una silenciosa diversión como levantaba sus cejas sorprendida. La había tomado desprevenida.
—Oh…, solo espero que no sea nada perverso.
Zayn se sentó en su cama y estiro el brazo hacía ella, pidiendo su mano. Nira intentó no verse inquieta mientras ponía la mano sobra la suya, pero en cuanto termino sentada junto a él y su aroma a colonia y calor la rodeo, su corazón se agito como si estuviera en medio de una carrera de autos. Él levantó su mano, sutil y gentilmente. Como si pidiera permiso comenzó a tocar su piel. Ella contuvo un jadeo, él hacía que una caricia en su brazo se volviera la cosa más sensual del mundo.
—Mi madre pinto símbolos parecidos—su voz era baja, un susurro que acarició su hombro cuando se acercó cada vez más—Cuando vi estos tatuajes, fue como volver el tiempo. Me hiciste sentir en casa sin siquiera intentarlo.
Ella le ofreció una pequeña sonrisa. Deseaba besarlo, acariciarlo y tomarlo por completo. Pero no pudo moverse, que la condenen si se atrevía a interrumpir la hermosa sensación de sus dedos recorriendo los tatuajes en su muñeca. Sus dedos trazaron cada tatuaje azul, dejando un rastro de chispas y calor, hasta tomar su mano y girarla lentamente, mostrando así el árbol azul que cubría la cicatriz en su antebrazo. La miró a los ojos cuando habló.
—Dime lo que significa—pidió él. Ella bajo su mirada al árbol azul que ocupaba su antebrazo izquierdo y terminaba rodeando su muñeca.
—¿El árbol?
—Todos—dijo besando sus nudillos.
—El Crann Bethadh—dijo refiriéndose al árbol que él trazaba ¡con sus labios!, ella contuvo otro jadeo antes de seguir—El árbol de la vida, representa el mundo de los espíritus, el bienestar y la integridad de las aldeas.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó él, su otra mano viajo hasta la parte baja de su espalda, acariciando la piel descubierta. Nira tragó saliva, perdida.
—Tenía dieciocho, un Holder… atravesó mi brazo y dejo una cicatriz horrible.
Zayn acarició la cicatriz plateada, oculta entre lenguas azules que parecían protegerla y la besó en los labios. Se separó, tomando su otra muñeca descubrió su otro antebrazo. Sus ojos dejaron salir chispas al ver a dos serpientes enrollarse entre sí.
—¿Qué hay de este?
— Wuivre—nombró—Simbolizan la fuerza de la tierra. Lo hice porque… tenía dieciséis y leí que proporcionaba amor y fuerza. Solía ser más supersticiosa que ahora.
—No es superstición—dijo Zayn rápidamente—Son tus creencias, es bueno.
—Pensé que creías que era una tontería.
Él negó lentamente, sus ojos color avellana brillaron cuando evaluó su rostro.
—Estoy aquí contigo—dijo como si eso lo explicara todo—Obviamente estaba equivocado. Esto es una especie de milagro divino. ¿Y este? —preguntó mirando el tatuaje con tres espirales, en su bícep derecho.
—Es un Trisquel—explicó—Es el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.
Las manos de Zayn terminaron de acariciar su bícep y se movieron hasta sus hombros, terminando en sus hombros. Despegó sus labios solo para guiarlo por su mandíbula, dejando un rastro de besos húmedos hasta morder el lóbulo de su oreja.
—¿Qué me dices de este?
—¿Eh?
—El tatuaje, Nira—dijo él divertido por su reacción atontada. Ella entonces recordó el espiral tatuado bajo su oreja.
—El Espiral, es la vida eterna—en un movimiento, Zayn estuvo bajo su cuerpo. Él jadeó mientras ella subía la falda hasta sus muslos, dejando a la vista sus piernas bronceadas que se vieron mucho mejor cuando se arrodillaron a cada lado de su cuerpo. Nira entrelazo sus manos y las estampó contra el colchón—Quince años, fue mi primer tatuaje. Creía que era invencible. “Como el sol que nace cada mañana, muere cada noche y renace a la mañana siguiente”, esa es la leyenda.
Él apretó sus manos al escucharla susurrar en su oído las últimas palabras. Cuando comenzó a besar su cuello, creyó que moriría de un frenesí sexual.
Tha an cearcall gun chrìoch—musitó ella en gaélico.
Con esas simples palabras, su lado más primitivo se soltó como una bestia. Zayn liberó una mano de su agarre, para rodear su cintura con el brazo y dar vuelta en la cama. Ahora al mando y con el cuerpo de Nira bajo el suyo, el mundo se puso de cabeza.
—No tienes idea de cuanto… me excita… escucharte hablar—dijo pausando cada palabra para besar y mordisquear su clavícula, bajando cada vez más hasta sus pechos.
Nira dejo salir un gemido, y cumplió su gran meta de hundir los dedos en su cabello. Las suaves hebras se deslizaban entre sus dedos, recordándole la sensación del agua del río corriendo y a sus dedos acariciando pétalos de rosas.
Cuando las impetuosas manos de Zayn bajaron hasta sus piernas, un temblor recorrió todo su cuerpo y la cierta incomodidad de pensar lo que vendría cuando él alcanzara su propósito. Por eso, cuando sus manos estuvieron tocando sus muslos internos, ella tomó sus muñecas y lo detuvo.
—¿Qué sucede? —él se detuvo de inmediato, levantando el rostro de su pecho para mirarla. Nira sintió que todo su rostro enrojecía.
—Lo siento… no… es que—bufó al trabarse con sus propias palabras.
—Nira—dijo él con tranquilidad, sus ojos eran seguros mientras apartaba las manos de su cuerpo y se sentaba al mismo tiempo que ella—. Está bien, no voy a obligarte…
—No es eso—lo interrumpió en seguida—. No es que no quiera.
—¿Entonces? —preguntó con cautela.
—Bueno, digamos que hoy… y por otros cinco días mi cuerpo no estará acorde con mis deseos.
Zayn frunció el ceño un segundo. Detrás de su confusa mirada ella casi pudo ver los engranajes de su cabeza trabajando a todo vapor para comprender lo que decía. Y cuando el trabajo estuvo hecho, sus cejas se arquearon y su boca se entreabrió mientras dejaba salir un comprensible “oh”.
—Ya veo.
—¿Debí haberlo mencionado antes?
—Tal vez, aunque creo que hubiéramos terminado en este punto de todos modos—Zayn se dejó caer en la cama, con las manos detrás de su cabeza
—Lo siento—dijo ella rascándose la parte trasera del cuello. Aun sentada, pudo sentir su mano subiéndole por la espalda en una caricia que la hizo suspirar.
—No lo estés. Yo no lo estoy—Nira lo miro sobre sus hombros con una ceja levantada, como si no lo creyera. Él sonrió con apego—. Cuando dije que me conformaría con un beso, iba en serio.
—¿En serio?
—Claro, ven—tirando de su mano, Zayn la guio hasta que se recostara a su lado—Pero… ¿Dijiste cinco días?
Nira rio mientras recostaba la cabeza sobre su brazo. Lo examinó un momento, su cabello estaba desordenado y caía sobre su frente como un flequillo caído, su rostro recién afeitado se sentía suave cuando acaricio su mejilla. Y sus labios, dios, no había nada en ese hombre que no le encantará.
Zayn cerró sus ojos mientras ella recorría con su dedo la marcada línea de su barbilla. Las chicas siempre parecían atraídas por su aspecto, lo habían besado, lamido y saboreado. Pero ninguna de esas veces fue tan intensa como ese momento, aun no logró entender como la razón de que Nira estuviera delineando su rostro con suavidad fuera la cosa más erótica que hubiera sentido.
Cuando su dedo dejo de trazarle los labios y fueron reemplazados por los suyos, Zayn la besó pausadamente. Saboreando y admirando. La combinación de caliente, húmedo y suave se encontraban todas bajo la fricción de sus bocas. Él no recordó la última vez que alguien lo había besado con algo más que desesperación. Sus besos no duraban demasiado cuando el apuro estaba en sacarse la ropa. Pero estaba decidido de que besar a Nira era su nueva actividad favorita.

Y así pasaron horas, entre besuqueos, caricias y risas. Para cuando Nira caía dormida con la cabeza apoyada en su pecho, Zayn miraba el cielo a través de la ventana deseando que ese cumpleaños jamás terminará.
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Capitulo 16 (parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 09 Dic 2017, 7:08 pm

Nik

Fue la primera vez desde que había llegado a Alba que Zayn Malik durmió tranquilamente, sin la interrupción de alguna pesadilla confusa. Lamentablemente, el despabilarse sobresaltado no fue culpa de sus sueños, sino de la chica que había lanzado una almohada a su cara.
—Oye—gruñó. Odiaba que lo despertarán con brusquedad y tuvo muchas cosas que decirle cuando abrió los ojos, pero en cuanto la miró las palabras se secaron en su garganta como arena.
Nira saltaba en un pie mientras luchaba por colocarse las zapatillas de correr. Vestida con leggings ajustados y un top deportivo negro, lucía apresurada. Un millón de imágenes vinieron a la cabeza de Zayn al ver como sus modestos pechos rebotaban. De pronto nunca estuvo tan despierto.
—¿Estás escuchándome? —bramó Nira, él no aparto la vista de su top.
—No, si, tal vez.
Ella bufó y se colocó una camiseta de tirantes marrón con el símbolo de Escocia cosido en el hombro derecho. Zayn finalmente la miró a la cara, notando que las hebras fuera de su cola de caballo le daban un aspecto desalineado pero sexy.
—No es suficiente, ponte una bolsa en la cabeza, sigues distrayéndome.
—Estaba diciendo que tengo entrenamiento, ya llego tarde.
—Oh no, cuéntamelo todo mientras te sientas aquí—dijo él dando palmadas en su regazo. Todo lo que recibió fue un almohadazo que logró esquivar.
—Tienes cinco minutos para alistarte y salir de mi casa—dijo apuntando con su dedo en una pose que usaría una madre al regañar a su hijo.
—¿Ni un besito de bueno días? —replicó él con una sonrisita que ni ella pudo resistir.
—Solo si te apresuras—dicho esto salió de la habitación.
Con un suspiro, Zayn se puso de pie. No era el despertar que había esperado, pero era algo. Perezosamente se calzo las botas y bufó mientras se colocaba el suéter, notando que el día parecía estar demasiado lindo para vestir completamente de negro y completamente cubierto. Antes de que se retrasará más tiempo paso rápidamente al baño y uso el cepillo de Nira. Se habían besado hasta el cansancio anoche, supuso que no era una inconveniencia. Finalmente salió del baño arrastrando los pies aun con la expresión adormilada y sosteniendo su chaqueta con una mano.
Nira ya estaba en la puerta, con una botella de agua en su mano y con todas las hebras de su cabello pelirrojo en su lugar.
—El sol apenas salió ¿Qué clase de lunático te apunta a entrenar a esta hora? —ella sonrió divertida mientras el refunfuñaba y se acercaba. Lucía tierno con el ceño fruncido y el cabello despeinado.
—Abelard es bastante puntual. Además, no es…
Nira no terminó su frase cuando Zayn colocó una mano en su mejilla y junto sus labios. Ella no tardo en recibirlo gustosamente. Sus lenguas entraron en contacto al tiempo que él la hizo retroceder hasta que su espalda dio contra la madera. Él sabía tan bien, tan fresco y a menta. ¿A caso había usado su pasta de dientes? Si fue así no le importo en lo absoluto, él beso compensaba todo.
Finalmente se separaron para recuperar aire, sus narices rozaban cuando él la miro a los ojos completamente satisfecho.
—Está es la clase de “buenos días” que me gustan—dijo con una sonrisa descarada.
—Tomaré nota.
—Ya que lo haces, también hay una asombrosa forma de despertar que involucra tu boca en otro lugar.
Nira lo aparto, fingiendo estar disgustada pero una sonrisa brillaba en su rostro.
—En serio tengo que irme—dicho esto comenzó a empujarlo hacia afuera y cerró la puerta detrás de sí.
—¿Cuando sales de tu entrenamiento?
Ella negó.
—Cuando salga estaré en la biblioteca y tú también. Recuerda que ocultamos información vital de uno de los diamantes a la orden de los Ancianos. Comienza a inquietarme ocultar esta clase de secreto.
Zayn dejó caer sus hombros mientras se acercaban a los caballos. Se sintió tentado de mencionar irónicamente, que él también estaba harto de los secretos, especialmente lo que ella guardaba. Pero se contuvo.
—No suena como el día divertido que yo tenía planeado.
—Seguimos trabajando juntos en la investigación—le recordó, con una mirada que le dijo que no desistiría—. El Rix cuenta con nosotros, no puedes distraerte ahora.
—Lo sé, lo sé—Zayn se subió al caballo con un pequeño esfuerzo y la miró—Solo no desaparezcas ¿Bien? —pidió.
Un calor abrazador envolvió el corazón de Nira. No dudo en acercarse a su caballo y ponerse de puntillas, Zayn se inclinó para besarla.
—No lo haré.
Él sonrió, miró con descaro como ella subía a su caballo y la forma en que sus muslos se apretaban alrededor de este. Estuvo celoso de no ser ese animal en aquel preciso instante, y luego se sintió un idiota.
***
Una hora después, y Zayn no podía dejar de pensar en ella. En su dulce boca, sus labios suaves, las agiles manos que habían despeinado su cabello mientras sus cuerpos se frotaban.
El lápiz se movía, pero no hubo un retrato que pudiera hacerle justicia a la forma en que la veía. Se sintió ahogado por un momento. ¿Tenía algún significado importante? Lo tenía, pero aún no estaba listo para admitirlo.
Cuando la tercera hora comenzó, se rindió completamente. No podría pensar con claridad, eso era seguro. Así que tomando su cuaderno y su lápiz salió de la biblioteca, dispuesto a caminar todo el largo camino hasta la casa de Nira. Si tenía suerte se la encontraría de pasada.
El sol resulto abrazador y llegar hasta la cabaña le tomo otra media hora. Por suerte llevaba bermudas y una camiseta de mangas cortas color rojo. Limpiándose el sudor de la frente probó a ver si la puerta estaba abierta. Para su sorpresa, está se abrió y solo pudo pensar que tal vez estaba en casa.
Una sonrisa se formó en su rostro cuando escucho platos moverse en la cocina.
—Creo que no pude resistir…—Zayn se quedó callado. Su sonrisa se desvaneció en cuestión de segundos y fue reemplazado por un ceño fruncido.
La persona frente a él definitivamente no era Nira. Era un chico que lucía de su edad y tenía el cabello oscuro alborotado, este enmarcaba un rostro de mandíbula cuadrada, una nariz pecosa y grande ojos azules. Pero estas características fueron pasadas de largo, mientras Zayn comenzaba a ver rojo. El desconocido se encontraba en la cocina de Nira, con tan solo un par de boxers.
Fue entonces cuando la puerta del baño se abrió y Nira caminó vestida con jeans azules y una remera sin mangas del mismo color que el cabello húmedo que secaba con una toalla.
—¿Zayn? —ella se detuvo al notarlo, de pie en la entrada de la cocina donde el chico lo miraba con los ojos azules bien abiertos y con el sándwich medio mordido aun en su mano.
Así, hubo tres personas petrificadas, pasando sus miradas de uno al otro.
Y justo cuando creyó que no podía ser peor, Zayn lo reconoció, a esos brazos largos y a ese peinado de Justin Bieber. Aquel que se encontraba medio desnudo en la cocina luego de haber disfrutado, posiblemente, una ducha con Nira… era el guitarrista que estaba en Robbie’s. Si alguna vez Zayn recibía una patada en sus partes bajas, probablemente se hubiera sentido igual que en ese momento. Pero antes de dejar que el dolor lo invadiera como una plaga, se aferró a la furia que sentía.
—Tú no pierdes el tiempo ¿Verdad? Pero ya en serio, ¿El guitarrista? Al menos te hubieras ligado al cantante principal—le espetó con enojo. Nira dio un paso atrás, con una expresión shockeada.
—Puedo explicarlo—musitó como una tonta. Quiso soltarlo todo, pero entonces se encontró entre la espada y la pared. No podía decirlo sin perjudicar a su mejor amigo.
—No es necesario. Si querías pasar tiempo con Justin Bieber lo hubieras dicho, en lugar de hacerme perder el tiempo.
Nira comenzó a desesperarse al verlo caminar hacía la puerta. Dejando caer la toalla en sus manos, corrió y fue lo suficientemente rápida para postrarse contra la puerta y bloquearle la única salida. Pero titubeo unos segundos al ver sus salvajes ojos color miel, oscurecidos en ira.
—Muévete—le ordenó con su voz grave y rasposa, lo único que le faltaba era que le saliera vapor por los oídos. Ella se sintió minúscula, pero no se apartó.
—Espera, puedo explicarlo… no en este momento… pero te juro que no es lo que parece.
—¿Me tomas por imbécil? Sé exactamente…
—No, no, no—ella colocó una mano en su pecho para hacerlo retroceder, solo para toparse con que él respiraba como una bestia embravecida—Solo, yo nunca me acostaría con Daniel…
—Daniel—pronunció él como si fuera una blasfemia.
—Probablemente debería…—Daniel balbuceó, caminando cerca de la pared como si temiera dar un paso en falso. Al oírlo hablar Zayn recordó su presencia y eso no lo ayudo en nada.
—Probablemente deberías irte a la mierda, Daniel, antes de que rompa tu cara de niña remilgada.
El desconocido, o más bien Daniel, el guitarrista, amplió sus ojos con terror y chocó contra la pared mientras retrocedía, mostrando sus manos en señal de rendición. Por alguna razón, esto solo logro que Zayn quisiera aprovechar su cobardía para ir por ese ansiado puñetazo que buscaba darle, pero entonces Nira volvió a ponerse frente a él.
—Oye, tranquilo hermano—dijo Daniel
Su rostro se tornó rojo.
—¿Acabas de decirme hermano?
Aun cuando Nira intentó hablar calmadamente y mantuvo las manos en su pecho, él avanzó con los puños apretados. Ella jamás creyó que él pudiera tener tanta fuerza, sus pies se deslizaron por el suelo con una facilidad preocupante.
Por supuesto que nadie le presto realmente atención al chasquido que provocó una puerta al cerrarse. Menos Zayn, que prácticamente estaba sobre Daniel el guitarrista, hasta que una fuerte y demandante voz lo obligo a detenerse.
—¡Es suficiente! —grito alguien al otro lado de la habitación. Nira suspiro aliviada.
Nikolai, vestido con un par de jeans, el cabello rubio despeinado y sin camiseta, se encontraba de pie sobre uno de los escalones que se dirigían al pasillo.
—Gracias a los dioses…—susurro Nira
Ella esperó ver el entendimiento en el rostro de Zayn, pero se encontró con un ceño fruncido y una mirada incrédula.
—¿Tú también? —bramó Zayn exasperado
Nira quiso estampar la cabeza contra la pared. Pero si se movía un centímetro, la barrera que protegía a Daniel de sufrir una dura golpiza caería.
—¡Por los dioses Zayn! —se limitó a decir ofendida.
—No es lo que crees—dijo Nikolai con sus manos extendidas hacia él, tal y como se vería un domador tratando de calmar a su tigre embravecido.
—Eso ya lo eh escuchado Rapunzel ¿Por qué no me lo aclaras y terminamos con esto? —él se separó de Nira y dejo ir a Daniel con una sacudida. Estaba demasiado enojado para atender la expresión herida que ella le dirigió, y odio a la parte de él que deseaba consolarla.
—Nira no durmió con Daniel—le aseguró Nikolai. Zayn resoplo por la nariz.
—Entonces durmió contigo
—¿Qué? ¡No!
—Pues los puntos no van a su favor, no necesitas dar la cara por ella…
—¡Yo lo hice! —lo interrumpió Nikolai en un arranque de histeria—Nira no durmió con Daniel. Yo lo hice.
El tiempo pareció congelarse en ese momento. Zayn paso de estar enfadado a estar muy confundido. Sus ojos viajaron rápidamente entre Nikolai y Daniel, como si no lo creyera hasta que no los viera a ambos a los ojos. Y entonces… lo comprendió. Nira asintió hacía él, confirmando y agregando credibilidad a las palabras de Nik.
—Maldición—fue la primera reacción que pudo expresar. Ya no estaba enfadado, por supuesto. Pero nunca se había sentido tan idiota como en ese momento.
—Iré a hacer té—anunció Nira con un suspiro derrotado.
***
Sentado en uno de los sofás en la sala, Zayn dio el tercer sorbo a su té. Frente a él, Daniel y Nikolai se encontraban completamente vestidos y avergonzados. A su lado, Nira permaneció de pie y expectante. Lo único que se escuchó por severos minutos fueron las agujas del reloj, hasta que finalmente Zayn dejo de observarlos como si ellos fueran el más grande enigma del mundo y sostuvo la taza de té entre sus manos.
—Entonces… eres gay—soltó sin más, mirando a Nikolai. El rubio rodó sus ojos.
—No, ¿Qué te hace creer…? ¡Por supuesto que sí, idiota!
—Solo intento asimilar esta idea—le espetó una vez más con el ceño fruncido.
—¿Es tan difícil de creer? —preguntó Nikolai desconcertado.
—Por supuesto que sí. Creí que quería tirarte a Nira.
—¿Qué? Eso es una locura—dijo con los labios fruncido, como si la idea le revolviera el estómago—Sin ofender—se disculpó Nikolai.
—Tranquilo—dijo Nira, acompañándolo en el sentimiento.
—Jamás pensé en… tirarme a Nira, aunque no fuera gay, es como mi hermana—admitió él. Zayn lo miró incrédulo.
—¿Entonces porque me odiabas tanto y me lanzabas esa mirada de muerte cuando me acercaba a ella?
—Porque eres un idiota—dijo Nikolai como si fuera obvio—Además tú me atacaste primero ¿Qué se supone que iba a hacer? Por supuesto ella ignoro todas mis sugerencias de que se mantuviera lejos de ti, así que…
—Bueno, eso me ahorra mucho y explica algunas cosas—dijo rascándose la parte trasera de la cabeza. No tuvo que ver hacía Nira para saber que ella lo miraba mordazmente—. Entonces ¿Daniel y tú? ¿Cuándo paso? Quiero decir, ¿Por eso actuabas tan raro en el club? —preguntó, desviando el tema.
—Bueno, supongo… que sí—junto a Nikolai, Daniel paso una mano por su ya alborotado cabello y suspiro.
—Nos vimos durante un tiempo, pero cuando se fue con los Ultors perdimos contacto y pues… no me esperaba verlo en Robbie’s—dijo Daniel, hablando por primera vez luego de que casi fuera golpeado.
—Ya veo—respondió Zayn algo incomodó—Por cierto, lamento… ya sabes…,
—¿Casi partir mi cara de niña remilgada? Está bien—el aire pareció aligerarse solo un poquito cuando él sonrió. Zayn le devolvió la sonrisa con alivió.
—Sí, lo siento. Puedo ser algo…
—¿Idiota? ¿Irracional? ¿Un soldado cabeza hueca que piensa con sus músculos antes que con su cerebro? —ahí estaba la diatriba furiosa que Zayn había buscado esquivar, pero obviamente Nira no era tan compasiva.
—Iba a decir temperamental, pero sirve también—ni siquiera su mejor sonrisa pudo borrar la tensión en el rostro de Nira. Le costaría caro, eso estaba claro.
—Bueno, ya que todo está aclarado…—comenzó Nikolai
—Aguarda—Zayn lo detuvo, para luego mirar a Nira con una ceja levantada—Aun no responden la pregunta obvia de… ¿Por qué dejas que Nikolai traiga sus conquistas a tu cama?
Ella se cruzó de brazos.
—Porque es lo que los amigos hacen. ¿De verdad crees que Maman no haría un drama sobre Nikolai durmiendo con chicos en la habitación de invitados?
—Y además es el lugar más discreto—secundo Nikolai.
—Esperen, ¿Maman no sabe que eres gay?
—No puedo permitirme gritarlo a los cuatro vientos. Maman es buena, pero cuando se junta a beber con sus compañeras en la enfermería… no hay secreto que medio Alba no sepa al día siguiente.
—Pues no es tan malo—Zayn se sorprendió a si mismo tratando de consolar a alguien que antes juraba odiar—Quiero decir, es una nueva era y ya no es tan inusual ver a parejas homosexuales. No deberías preocuparte por eso.
Nira tuvo que recordarse que tan enfada estaba para no sentirse conmovida por su débil intento de hacer que Nikolai olvidara su paranoia.
—No es una nueva era para los Ultors—Daniel hablo por lo bajo, pero aun así todos pudieron oírlo. Por la forma en la que Nikolai bajo su mirada, Zayn adivinó rápidamente cuál pudo haber sido la causa de su separación.
—Entonces vete—dijo Zayn encogiéndose de hombros—. Los Ultors son una mierda de todas formas.
—No puedo hacerlo. Le prometí a mi tío que…—Nik se detuvo y suspiro. De repente, cuando Zayn finalmente lo veía actuar como una persona normal con sentimientos, él rubio encuadro sus hombros y su expresión se endureció—Son asuntos que no te incumben, Malik. Y ya que, inevitablemente, sabes la verdad me consta advertirte que si llegas a decirle algo a…
—¿A quién? —respondió Zayn con seriedad. Gay o no, él no aceptaría su mierda—Tu mismo lo dijiste, son tus asuntos y no soy de andar cuchicheando sobre la vida de otros por ahí. Así que… apártate el pelo de la cara, Rapunzel y relájate.
El ambiente se rompió con una carcajada. Todos miraron al dueño de la contagiosa risa que arruino toda la seriedad. Las mejillas de Daniel enrojecieron mientras intentaba controlar su risa.
—Lo siento—dijo en un intento en vano de detenerse—Es que… Rapunzel…, nunca nadie lo había llamado así.
—No en su cara—concordó Zayn. Ahora incluso Nira sonreía.
—Bien, bien, déjenlo ahí—intervino Nikolai reprimiendo su sonrisa.
—Es que si necesitas un corte—dijo Daniel
—Sí, siempre dices eso…
Zayn parpadeó ¿A caso estaba presenciando a Nikolai Arva coquetear? Se sintió conmocionado, y al notar la forma en que ambos se miraban, despertó una familiar sensación dentro de sí que le recordó la verdadera razón por la que estaba ahí desde el primer lugar.
—Muy bien, detesto ser yo quién lo diga… pero lárguense de aquí—dijo Zayn cortando el momento antes de que ellos pudieran besarse. Era una imagen que aun necesitaba asimilar. Principalmente porque no quería ver a Nikolai besarse con nadie, hombre o mujer.
—Sí, creo que fue suficiente por hoy—concordó Nikolai, poniéndose de pie y tomando el mismo abrigo que tenía puesta la noche anterior. Zayn lo dejó pasar, y guiándolos a la puerta, se despidió de ellos no sin antes decirle a Daniel cuanto lo sentía, una vez más.
Una vez que la puerta estuvo cerrada, él se preparó para lo que venía. En cuanto vio a Nira de pie, con los brazos cruzados y una expresión ceñuda pudo adivinar lo que vendría.
—Qué loco ¿No? —dijo Zayn con una sonrisa inocente y refregando sus manos. La mirada que Nira le lanzaba lo ponía nervioso—. Y… ¿Cómo fue tu día?
—Realmente creíste que tuve un trío con Nikolai y Daniel—espetó ella, marcando el punto. Él se rascó la nuca.
—Cruzo por mi mente, si… pero ¿Qué debía pensar? Jamás creí que fueran una pareja gay y mucho menos que lo harían en tu casa.
—Pues debiste escucharme desde un principio—espetó Nira, apretando sus puños y mascullando insultos en gaélico. Zayn sonrió—¿De qué te ríes?
—Nada—se encogió de hombros—, pero te ves sexy cuando estás enojada.
—Púdrete. Eso no funcionará.
—Oh vamos, Nira. Lo lamento, en serio lamento haber dudado de ti—ella apartó la mano que él quiso posar en su mejilla, en respuesta.
—Si usarás la cabeza para investigar sobre los Diamantes con la misma audacia para creer estupideces, probablemente hubiéramos evitado mucho tiempo perdido—tomando su sudadera con furia, Nira dio pisotones hasta abrir la puerta.
—Auch, ese comentario no fue necesario.
—No hay tiempo, iremos a la biblioteca y pegarás tu nariz en los libros y te limitarás a resolver el problema o te juro por Danua que yo misma te cortaré el pene si eso hace que te concentres—Zayn parpadeó, por un momento había creído que Maman era la única que podía darle esa mirada severa y hacerlo temblar, ahora resultaba que Nira poseía ese macabro don también.

Sin decir nada, caminó por la puerta. Involuntariamente se llevó la mano a la entrepierna y se sacudió antes de imaginarse como sería si Nira cumpliera sus palabras. No quería averiguarlo, eso era seguro.
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Capitulo 16 (parte 3):

Mensaje por *Magali* el Sáb 09 Dic 2017, 7:14 pm


—Por tu ceño fruncido asumo que no encontraste respuestas.
Sobresaltada por la repentina aparición de Zayn, Nira gruño por lo bajo y negó secamente con la cabeza.
—Sigues enfadada conmigo—se quejó él.
—No es eso, es este maldito libro—dijo apuntando a las hojas con frustración—Lo encontré revisando algunos libros deliberadamente, y vi esta imagen de los Diamantes, pero todo lo demás está en ruso—Zayn apoyo el mentón en su hombro para ver la hoja y comprobó que ella tenía razón, logró atisbar algunos dibujos de los diamantes, pero estos no estaban en una copa, sino en un enorme caldero—¿Supongo que tú no sabes ruso?
—Sé que “vvernut' menya” significa “jodeme” en ruso, si te sirve de algo—dijo con una sonrisa divertida. Nira lo miró con una ceja levantada.
—Ni siquiera preguntare como sabes decir “jodeme” en ruso.
Él recordó la noche en que descubrió la palabra, ¿Cómo explicarle que era la palabra que una despampanante rusa le había dicho varias veces mientras tenían sexo? Zayn rascó la parte trasera de su cabeza.
—Si… mejor no preguntes.
Nira rodó los ojos y él quiso golpearse a sí mismo, para no embarrar un poco más su situación se quedó en silencio. Por un momento creyó que ella estaba molesta, pero al notar la forma en que su rostro pensativo se iluminó, se sintió aliviado.
—¿Qué?
—Creo… que hay alguien que si podría ayudar—dijo Nira más para sí misma.
Zayn estuvo a punto de preguntar cuando la pelirroja paso de él y no tuvo más remedio que seguir el paso hasta que estuvieron frente a la gran puerta de la biblioteca. Aballon, como siempre, mantenía su figura abrazaba el marco, pero sus ojos parecían flotar hacía ellos para mirarlos.
—Aballon, yo te invoco—clamó Nira.
En cuestión de segundos, la estatua se transformó poco a poco en un dragón de cuatro patas con sus escamas frescas y sus cuernos filosos.
— ¿Qué necesita Nira de Alba? —pregunto con su muy, muy grave voz.
—Necesitamos que traduzcas algo para nosotros.
La majestuosa bestia inclino su cabeza en un asentimiento, provocando que la luz del candelabro se reflejara contra las escamas de su cuerpo, casi dándole un aura de fuego a su alrededor.
—Conozco 125 idiomas ¿Qué necesitas que traduzca?
—ruso.
Sin esperar respuesta, Nira abrió el libro en la página correcta y lo abrió frente a él. Zayn tragó saliva, disimuladamente se acercó a ella, algo le decía que Aballon parecía algo negativo en cuanto miró las páginas. Lo último que deseaba ver, es que se descargara contra ella.
—Es un libro muy antiguo—dijo pasando su rojiza mirada sobre las palabras.
— ¿Puedes decirnos que dice sobre los Diamantes? —pregunto Zayn.
Aballon permaneció en silencio por unos cuantos segundos que se les hicieron eternos hasta que finalmente habló.
—Los Diamantes de Resurrección—contestó él con cautela, irguiéndose para mirarlos—. No necesito leerlo para contarles sobre ellos.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Nira. Aballon se removió, con sus garras tintineando contra el suelo de madera.
—Yo mismo presencie la creación de los diamantes.
El silencio se prolongó por un minuto mientras ambos miraban a Aballon con sorpresa y consternación.
—¿Cómo es posible? —preguntó Nira
—Porque fue mi primer amo, quién los creo.
Zayn parpadeó, la realización lo golpeó y de pronto estuvo frunciendo el ceño hacía una temible bestia que podría arrancarle la cabeza de un manotazo.
—Nos viste perseguir este caso durante semanas ¿Y ahora nos dices esto?
Para su suerte, Aballon lo miro con tranquilidad.
—Los problemas fuera de esta biblioteca no son mis problemas. Pero si ustedes preguntan, yo responderé.
—Tiene que ser una jodida broma…—Nira dio un fuerte codazo a sus costillas, obligándolo a callar. Zayn dejo salir un gruñido, sello sus labios, pero torció el gesto hacía el dragón.
—Aballon ¿Puedes decirnos todo lo que sabes sobre estos Objetos? —pregunto Nira, siempre con una amabilidad contraria a la de él.
El dragón suspiro y habló pausadamente.
—Los diamantes, fueron uno de los últimos Objetos creados por los Druidas en el mundo de las dimensiones. El libro habla sobre la capacidad de devolver la vida a un muerto, que poseen.
Ambos entrecerraron sus ojos pensativos. Zayn dejo de sentir enojo, y abrió su cuaderno de dibujos rápidamente en la imagen de la copa y se lo enseñó.
—¿Puedes decirnos si la copa tiene algo que ver con ellos? —preguntó. Aballon analizó el dibujo por otros largos segundos.
—Solo es un conductor. La copa es solo una copa que canaliza la magia, pero el diamante tiene la capacidad de implementarse a cualquier objeto con tal de cumplir su fin.
—Supongo que su fin es crear monstruos aterradores y maniacos. No te ofendas Aballon, pero tu amo fue un idiota—señaló Zayn, recibiendo otro codazo de Nira.
Aballon no pareció molestarse.
—Mi antiguo amo no creo los diamantes para ser usados con ese fin. Sus propósitos fueron buenos.
—¿Cómo cuáles? —preguntó Nira
—Sanar heridas letales, de forma que, si un Druida terminaba muerto, pudiera ir a un Templo de Sanación y volver a la vida.
—Entonces es cierto, si existen los templos de Sanación—dijo Nira con los ojos brillantes.
—Existieron, más bien. Thanatos borró todo lo que pudiera ayudar a sus enemigos—dijo con algo de melancolía.
—¿Templo de Sanación? ¿Qué es eso? —preguntó Zayn
—Creí que solo era una leyenda, ya sabes, para idealizar a los Druidas—Nira respondió esta vez—Decían que, si uno de ellos se encontraba mal herido, debía refugiarse en el Templo de Sanación donde dormían hasta que toda su energía volvía—explicó.
—Pero para los líderes de los Druidas esto no era suficiente—agregó Aballon, con sus ojos de un color carmín encendido—. Tomaba demasiado tiempo para que los Druidas sanarán dentro del Templo, a veces eran meses y otras veces, décadas. Por eso les ordenaron a los científicos que crearan otro Objeto que pudiera, no solo sanarlos, sino revivirlos. Pero todos resultaron un fracasó, hasta que mi amo lo logro.
Aballon negó con su cabeza, provocando que sus orejas vibraran y sus cuernos de punta filosa resplandecieran.
—¿Cómo? —dijo Zayn
—Tomando tres diamantes de sanación incrustados en un templo y modificándolos. Luego de combinar sustancias, magia e incluso sangre logro hacer que los tres diamantes se volvieran la clave de la Resurrección. Cada uno con un poder especifico.
Aballon hizo una breve pausa, su mirada había perdido un poco de su brillo. Fue un momento fugaz, pero Zayn lo reconoció como pena.
—El diamante azul que has dibujado en la copa—dijo tocando la hoja con una de sus garras—Es bradon, que significa sangre. Los otros dos son rhan, huesos y kerah, alma.
— ¿Has oído que sirvan para transformar a seres humanos en monstruos? —añadió Nira
—Por supuesto. A quién buscan, debe poseer a bradon o rhan. Separados, pueden modificar seres vivientes y convertirlos en lo que sea. Es por ello que yo existo.
Los dos parpadearon sorprendidos.
—¿Los Diamantes te crearon?
—Está clase de Objetos no se hacen de un día para él otro. Sino con error y ensayo. Fui uno de los muchos conejillos de indias que tuvo mi amo; los Diamantes, polvo del fósil de un dragón, sangre de cocodrilo y sangre Druida, lograron convertirme en lo que soy hoy—Aballon inclinó su cabeza con modestia.
Era una vista asombrosa, ver como aquella magnifica criatura pudiera poseer valores.
—Tomo tiempo hasta que pudo ser usada en personas—prosiguió—Para entonces ya éramos más de cien Guardianes, y la cadena reproductiva nos volvió lo suficientes para que cada Druida tuviera un Guardián.
“Protégelos, Guardián” Las palabras azotaron a Zayn, era como la voz de su sueño lo había llamado ¿A caso tenía algo que ver con la raza extinguida de Aballon?
—Entonces sí lograron revivirlos con los tres Diamantes ¿Cómo es que no siguieron haciéndolo? —apuntó Nira, sacándolo de sus pensamientos. Zayn ignoró el nudo que se había formado en su estómago.
Los ojos de Aballon se oscurecieron, como si los recuerdos pasaran por su cabeza a tal velocidad que le doliera.
—No les tomo mucho encontrar la falla en traer a alguien que ha visto la oscuridad de la muerte. Y fue mi amo Shebón, el primero que lo descubrió—inclinó su cabeza con tristeza. Era la primera vez que Nira lo veía mostrar una reacción tan real.
—¿Él revivió a alguien? —se atrevió a preguntar.
—A su hijo—su voz se escuchó más grave, rencorosa—Le dije que había algo malo en él, incluso cuando estaba vivo podía verlo. Siempre tuvo esa oscuridad en su mirada, pero cuando volvió de la muerte… su ambición y su sed de poder fueron suficiente para oscurecer su corazón.
—El mato a tu amo ¿Verdad? —concluyó Zayn. Aballon asintió, sus colmillos se asomaron unos segundos como si hubiera deseado gruñir, pero rápidamente volvió a esconderlos.
—Lo mato a sangre fría y robó los Diamantes. Luego de eso, desapareció y no volvió hasta siglos más tarde, luego de que logrará robar el libro.
—Oh no—Nira se lamentó, la realización la golpeo con fuerza. Negando con su cabeza, le rogó: —Por favor Aballon, dime que no estás hablando del Grimorio.
Cuando esté no respondió, ella rio sarcásticamente.
—No es posible Aballon—las amabilidades se fundieron en un enfado palpable—¿Cuándo ibas a mencionar que el hijo de Shebón era Thanatos?
Zayn dejo salir una maldición. El Grimorio, era la mejor reliquia que poderosos Druidas habían guardado celosamente en secreto durante Eras. Las historias de ese Objeto eran interminables, desde que contenía los hechizos más poderosos del mundo, hasta que también poseía escrito el secreto de la vida eterna.
Y fue todo ese poder que logró que Thanatos El Asesino, conquistará y destruyera todo a su paso.
—Con el Libro y los Diamantes, Thanatos logró tener el ejercito de Holders—dijo Aballon—El Grimorio y los Diamantes, tienen un poder que nadie podría ser capaz de controlar. Ni siquiera él pudo.
—¿Por qué no lo dijiste antes? ¿Sé que tu política dice que debe proteger a tus amos, pero…?
—Thanatos no fue mi amo—la interrumpió. Zayn tomo la muñeca de Nira y ambos retrocedieron cuando Aballon gruño. Como un felino enojado, el ruido fue rasposo y grave—Yo luche contra su ejército cuando pude hacerlo, y jamás los hubiera mencionado de ser posible. Él fue la razón de que mi raza desapareciera, de que los amos se extinguieran y que la tierra que solía ser mi hogar, se convirtiera en cenizas. Thanatos jamás será para mí un amo y si hubiera tenido la oportunidad habría arrancado su corazón con mis propias garras.
El torso musculoso de Aballon se agitaba con cada respiración, sus narinas se agitaban y no hubo rastro de su habitual temple calmado. Parecía que su lado más primitivo había saltado ante la mención de Thanatos y le tomo bastante tiempo notar la mirada de miedo que Nira tenía y el semblante protector listo para luchar, en Zayn.
Retrocedió, aplastando sus orejas y notando que sus garras se habían clavado ligeramente en el suelo. Bajo su cabeza y se alejó arrepentido.
—Mis disculpas—dijo en un susurro tan diferente a su gruñido de antes—. Perdí el control de mí mismo.
Nira lo miró con pena e hizo el ademán de acercarse, pero Zayn la sostuvo más fuerte de la muñeca y negó. Ella suspiro.
—Está bien Aballon, lamento haber dudado de ti. Sé que jamás estarías con alguien como él.
La bestia inclinó su cabeza en agradecimiento. Era obvio que Aballon había visto muchas cosas durante su larga vida, cosas que Zayn no deseaba seguir recordándole.
—Cuando vi el recuerdo de aquel chico—dijo cortando la tensión en el aire y llamando la atención—La mujer de túnica roja, pareció sorprendida al ver a la bestia que había creado. Dijo algo de que no había calculado bien la dosis, y ¿recuerdas ese ataque a los humanos el Glasgow? —le preguntó a Nira, ella asintió—. Creo que esta mujer está ensayando con ellos, y ha cometido varios errores. Pero su fin es hacerse con los Diamantes.
Nira parpadeó, perdiéndose en el hilo de sus pensamientos, hasta que finalmente llegó a la misma conclusión que él.
—Pero, si busca juntar a los Diamantes. ¿A quién quiere revivir?
Zayn corrió una página de su cuaderno, al dibujo de la infame mujer de cabello negro y túnica roja. Una vez más colocó el dibujo frente a Aballon, rogando porque él tuviera la respuesta que buscaba.
—¿Sabes quién podría ser?
Para su sorpresa, Aballon clavó las uñas en el suelo y sus ojos se expandieron conmocionado. Parecía imposible, pero el dragón que siempre mostró sabiduría, perdió toda su afinidad en unos segundos.
—Sé quién es—dijo resoplando por la nariz—. Esa sonrisa, el cabello… es Aisha.
Zayn palideció y el cuaderno resbalo de sus manos. Nira lo miró con preocupación, ahora los dos estaban igual de atónitos.
—¿Quién es Aisha? —se apresuró a preguntar. Zayn negó con su cabeza, sin poder hablar.
—Fue la confidente de Thanatos—respondió Aballon con un tono sombrío de furia contenida—, ella le daba información sobre los planes de ataque que los Seekers tenían durante la guerra del Martirio. Fue su espía y su mano derecha.
—Y es mi tía—dijo Zayn, sintiendo como su estómago se revolvía y un fuerte dolor de cabeza lo asaltaba.
Nira y él compartieron una mirada de desasosiego, la inevitable verdad los golpeó al mismo tiempo y les helo la sangre. Aisha Malik estaba viva, y si ella buscaba los Diamantes solo significaba una cosa.

Buscaba revivir a Thanatos.
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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