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Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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Capítulo 6 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun - 21:28


Mientras caminaba por los extensos senderos de Alba, aferro con más fuerza el cuaderno en su mano y el acertijo era más profundo. Había desperdiciado su mañana dibujando a aquel hombre ave, colmillos filosos, dusios… y cuando se encontró a si mismo dibujando unos ojos terriblemente familiares en una de las hojas de su cuaderno, decidió que era tiempo de tomar aire e ir a la biblioteca del palacio.
El brazalete en su bolsillo había resultado ser una pena mal gastada. El hechizo que había afectado a aquel hombre bestia, también había oscurecido los recuerdos en aquel pequeño atributo de cuentas. Para su desgracia, solo se había quedado con los buenos recuerdos. Y ahora se encontraba pensando en la pequeña Emily… la niña que ahora era una huérfana de padre.
La brisa veraniega lo saco de sus pensamientos, colándose por debajo de su camiseta sin mangas y sus pantalones  de algodón. Era un día perfecto, ni demasiado frío ni demasiado caliente. Mientras se acercaba al palacio, por un sendero diferente al que había tomado cuando Liam lo guio, Zayn escucho la suave música que provenía de los locales de ropa y comida. Se extrañó al no ver tantos niños corriendo en el camino como la última vez que visito el palacio, pero la vida en aquel lugar seguía siendo palpable. Las madres lavaban la ropa al otro lado del río, los comerciantes gritaban tentadoras ofertas y el olor a comida casera salía de los restaurantes. Él solo pudo pensar que mientras más tiempo miraba ese lugar, más deprimente le parecía la idea de volver a Londres y su dimensión lluviosa.
Unos pocos guardias pasaron de él, con sus rostros apacibles vigilando a la gente con ojo de halcón. Zayn notó las miradas que le lanzaban, con sospecha y desconfianza de que un extranjero estuviera en sus tierras. Al parecer era un sentimiento natural, y las miradas eran cada día más obvias por lo que él dejo de intentar ahuyentarlos con labios apretados y una expresión de muerte. Porque dentro de sí, admiraba tal sospecha y cuidado. Admiraba como aquel pueblo, que rodeaba al palacio real, no fuera una legión de guerreros fríos dispuestos a morir por su Rix. No, ahí era diferente.
Ellos no morían por su Rix, porque debieran. Ellos morirían por los suyos, porque estaban enlazados. Y ese lazo había sido construido por Líteno y sus antepasados, desde hace siglos. La gente vivía con libertinaje y reía sin preocupaciones.
Un pueblo de paz, y armonía. Casi un sueño.
Zayn nunca había conocido ninguno hasta ese momento. Incluso comenzó a entender porque Nira había sido tan dura con él desde un principio. Él también protegería tal belleza con dientes y garras.
Antes de adentrarse en el túnel de rosas, como él le decía, vislumbro a los pescadores dejando sus botines en grandes cajas llenas de sal, al borde del río Nhim. Esta vez el solo llevaba la daga en sus zapatillas, por lo que estaba preparado a enfrentarse a las Guardianas. Luego de subir la ancha escalera hasta estar frente a la puerta de en medio, se preguntó a donde dirigirían las otras dos. Frente a él, las Guardianas con sus habituales lanzas formando un X le hicieron la pregunta habitual. Zayn levanto sus manos mostrando su cuaderno y dos lápices.
—Estoy limpio, a menos que crean que pueda apuñalar a alguien con un lápiz. Tal vez cortar una garganta con las hojas del cuaderno.
Las estatuas con sus largos mantos, apartaron sus lanzas y fruncieron el ceño.
—Puedes entrar—dijo la de la izquierda
—No creas que somos tontas. Olemos el metal en ti, pero nuestro amo ha dejado que pasarás con esa daga tuya—dijo la de la derecha. Zayn parpadeo sorprendido.
— ¿Él lo sabía?—las Guardianas movieron sus rostros de piedra blanca, en una expresión burlona
—Nuestro amo lo sabe todo.
—Puedes entrar, antes de que cambiemos de parecer—anuncio una.
Zayn entro con un suspiro, caminando por el angosto pasillo volvió a toparse con la sala de tronos. Siguió caminando hasta toparse con los ventanales frontales, dándole la vista perfecta de todo el pueblo frente al palacio. Observo la actividad desde lejos, hasta que se topó con un pasillo dividido en dos columnas. Le sorprendió que ningún sirviente estuviera merodeando por ahí, y mientras más se cuestionaba esto más agradecía la paz que le permitía respirar.
Su paz se vio interrumpida, cuando los ventanales terminaron y estuvo frente a un pabellón exterior, que estaba en el segundo piso. Se asomó, ahora mirando directamente el rio Nhim, y los peces saltarines. Comenzó a preocuparse, se suponía que habría una escalera. Aunque los guardias le habían otorgado un mapa, se había olvidado de este y ahora Zayn forzó a su memoria a recrear las rutas entre las escaleras, pasillos y habitaciones del palacio.
Cuarto nivel, recordaba que la biblioteca estaba en el cuarto nivel. ¿Era la escalera oeste? ¿No debía cruzar el pabellón antes? Tal vez había tomado la dirección errónea. Gruñendo, se apoyó al borde de la terraza, mirando el agua azul reflejar líneas pálidas sobre su mano. El sol estaba en su punto más alto, calentando el ambiente y alumbrando la belleza del lugar. Deseo tener los colores correctos, para cincelar tal belleza. Pero retrocedió, tomando su cuaderno y dándole la espalda al sol deslumbrante.
Estuvo a punto de volver, ya sabría a quién preguntarle que lo guiara a la biblioteca, por ahora se conformaría con la librería del pueblo. Pero entonces, un silbido llamo su atención. Zayn se detuvo, y miró sobre sus ojos. Parpadeo para asegurarse que no se había equivocado, pero el silbido volvió a sonar, seguido de un canturreo alegre.
El ave de plumas brillantes se posaba en el lugar donde antes estaba apoyado, moviendo su cabecita mientras lo miraba. Sus plumas se veían de un celeste pálido bajo la luz del sol, pero él estaba seguro que era el mismo pajarito que lo ayudo cerca de ese árbol extraño. El que evito que Nira lo sacara a patadas.
— ¿Estás siguiéndome?—preguntó a la ave, este pareció reírse agitando sus alas. Zayn rodó los ojos—. Genial ahora hablo con pájaros.
El pajarito voló sobre su cabeza y se posó sobre está, sin miedo ni vergüenza. Zayn levanto una ceja, y estiro su mano. Para su deleite, el pajarito se posó en su mano, expectante.
—Bien… no recuerdo tu nombre. Carrie, diosa de la luna ¿Tal vez?—él pajarito ladeo su cabecita otra vez. A Zayn le basto—. Bien, si eres tan inteligente, supongo que puedes guiarme hasta la biblioteca.
Había perdido su último rastro de inteligencia, él pronto se sintió ridículo, mientras el pajarito volvía volar. Zayn mascullo una maldición entre dientes, cuando el pájaro volvió a silbar, llamando su atención. Al final de pabellón y en la entrada de otro largo pasillo, este sacudió su cabeza, como si lo llamara.
Él paso una mano por su cabello, miro en la dirección por la que había llegado y se preguntó si era prudente seguir a un animal que podría o no tener el cerebro del tamaño de un maní. Claro que no es prudente, ¿Pero que tienes que perder?, pensó Zayn. Encogiéndose de hombros, escucho a su conciencia y siguió al pequeño animal. A ese punto, ya no le importó.
El palacio estaba peculiarmente fresco por dentro, se dijo que esa si era una magia impresionante. Pero al tiempo que subía la tercera escalera laberíntica, con muchos escalones, el sudor comenzó a acumularse en su frente. El pajarito silbó hacia él.
—Es fácil para ti, tienes alas—dijo él, se replanto que haría entrenamiento físico cuando estuviera libre, esos días en cama lo habían ablandado demasiado para su gusto.
Suspiro cuando finalmente término de subirlas y bufó, al notar otro recorrido, adornado con pinturas el pasillo que lo guio a una sala privada.
—Yo no veo que eso sea una biblioteca—se quejó él, pero el pajarito había desaparecido de su vista.
Zayn detuvo su caminar, unos centímetros antes de adentrarse a la sala, las melodías de un instrumento que no había escuchado sonar hace mucho tiempo rompieron el silencio. Se quedó paralizado mientras las notas del pianoforte se mantenían en una perfecta sonata sin errores, quién estuviera tocando debió haber practicado durante años. Escucho bemoles y sostenidos.
Cuando su lado indagatorio venció sobre la belleza de las notas musicales, dio un paso tan ligero que no pudo escucharse. Bajo sus pies, el piso de piedra lavada estaba adornado con mosaicos y dibujos hermosos. Mientras se asomaba, fue como entrar en un sueño antiguo de melancolía. El pianoforte resonó con notas de dolor y tristeza, tanto que podría haberle roto el corazón. Pero este estaba tan desembocado de verla, que no fue posible.
Rodeada por las paredes doradas, y sentada frente al pianoforte color carbón, Nira movió sus manos sobre las teclas de marfil con la agilidad de una profesional. Sus dedos, adornados con algunos cayos tocaban con una fluidez que Zayn no se atrevió a interrumpir. Por lo que se quedó de pie, inmóvil, viéndola mientras sus hombros se balanceaban ligeramente con cada acorde. La emoción se adueñó de la música y Zayn se preguntó por qué habría tanta tristeza en las notas que se agolpaban en la punta de sus dedos.
Con un vestido gris metálico y sus sandalias presionando el pedal, Nira evitó que sus manos olvidaran como tocar. Era una pieza triste, pero para ella fue el sonido de la libertad. A su abuelo siempre le había gustado escucharla tocar, y ahora el privado de esa sala era todo lo que tenía. Dejo que las pesadillas se disolvieran con la música viva y palpitante. Esperando que en algún lugar, entre las notas, su madre se encontrara sonriéndole. Se olvidó del tiempo, expresando lo indescriptible, sus ojos ardieron mientras permitía que se abrieran viejas heridas.
Zayn contuvo el aliento, temeroso de que respirar demasiado rápido fuera a interrumpirla. A él no le hubiese importado escucharla eternamente. La nostalgia fue palpable, y de repente quiso salir de ahí, había una verdad que él no pudo descifrar escondida en aquella música. Por alguna razón, recordó al hombre sobre el Pegaso, apuntando su espada hacía él… cada vez más cerca. Dando un paso atrás, dejo salir una maldición cuando el pajarito volvió a reaparecer, con un cantico altanero que sobresalto a Nira.
Los dedos de la pelirroja se cerraron, resbalando sobre las teclas. Fue arrastrada bruscamente fuera de su paraíso para encontrarse con un par de ojos miel, bien abiertos. Sus manos se volvieron puños y todo lo que encontró fue toxico.
—Lo siento—musito Zayn, él pudo jurar que ella tenía sus ojos húmedos—. Yo no… no fue—era la segunda vez que Nira lo dejaba sin palabras.
— ¿Qué haces aquí? —Nira se alejó del pianoforte, y este quedo repentinamente solo. Inmóvil. Como si nadie hubiera tocado la música más triste que alguien haya oído, segundos atrás.
El pajarito en el hombro de Zayn silbo, y él recobro su memoria.
—Biblioteca—se sintió como un cavernícola idiota. Nira frunció el ceño y él tuvo que aclararse la garganta—. Quiero decir, que estaba buscando la biblioteca, y estoy aquí por accidente.
—No—ella lo cortó—. Me refiero a ¿Qué haces aquí, dentro del palacio? Los forasteros no son bienvenidos. —y ahí estaba la Nira que él recordaba.
—Tu Rix dijo que podría volver para investigar…—él se calló cuando Nira camino hasta quedar frente a él.
—La biblioteca está en el nivel de abajo.
Zayn fulmino al pajarito sobre su hombro. Nira comprendió entonces quién había sido la responsable.
—No eres cupido, Cerridwen. Recuerda eso—dijo Nira en gaélico, solo para que Zayn no pudiera entender. Él parpadeo cuando el pajarito silbo disgustado y tomo vuelo para alejarse.
—Bueno allá va mi guía—dijo con fingida decepción. Entonces bajo su mirada hacía Nira, el vestido gris de seda que llevaba se ajustaba en los lugares indicados, y luego caía libremente por su cintura hasta sus rodillas. Con los tatuajes siempre a la vista, y un cinturón ancho con tres dagas abrazando su cadera, Zayn seguía sin poder creer que una chica como ella fuera real.
Ella movió sus hombros y apretó sus puños, consiente de su mirada, se sonrojo. Zayn contuvo una sonrisa, orgulloso de finalmente obtener una reacción de su parte.
— ¿Así que tienes permitido entrar con armas al palacio y yo no? No sabía que las estatuas pudieran sentir favoritismo.
—Esas estatuas, saben que jamás le haría daño a mi Rix, esa es la diferencia entre tú y yo forastero.
— ¿Por qué querría dañar a tu Rix?
— ¿No es lo que ustedes hacen?—escupió ella—Después de todo, los ingleses son los Conquistadores. Desde un principio, dominaron y doblegaron a grandes clanes escoceses por avaricia—Zayn dio un paso más cerca de ella, con su expresión inelegible.
— ¿Por eso me odias chica celta? ¿Crees que a mí me placería ver la destrucción de este lugar?
—Eh oido las historias—sentenció Nira. Zayn se tensó—. Sé que tu familia tiene cierto apegó a tomar decisiones egoístas.
—Tú no sabes nada de mí—dijo con euforia—. No intentes ni por un segundo compararme con mis antepasados.
—Me alegra que se estén conociendo.
Los dos se voltearon hacía la voz áspera que resonó sobre el pasillo. El Rix Líteno sonrió divertido, en su larga túnica blanca que se confundía con su largo cabello. Nira bajo su mirada avergonzada, alejándose de Zayn que inclino la cabeza en respeto.
—Llámenme loco, pero detecto algo de tensión entre ustedes—dijo el Rix mientras caminaba hasta una de las sillas doradas que se encontraba en una de las puntas de la larga mesa. Líteno dejo que el libro reposara sobre esta y los miro—. ¿Y bien? ¿Alguno desea explicarme porque pelean cuando deberían trabajar juntos por el bien de Alba?
Nira fue quien habló, su lengua hablando un fluido gaélico escoces, pero se calló cuando el Rix levanto una mano hacía ella.
—No seas descortés Nira. Habla en un idioma que nuestro invitado pueda entender, y defenderse.
Ella respiro hondo, dirigiendo una mirada hacía Zayn y luego de vuelta al Rix. Los dos la miraron expectantes.
—Fue una leve discusión—dijo simplemente—. No volverá a ocurrir.
—Creí que estarías meditando, entrenando a tu mente, Nira.
Zayn frunció el ceño.  A su lado Nira se tensó, bajando su cabeza. No le gusto la forma en la que ella cedía y en seguida se plantó que prefería verla enfada que humillada.
—Fue mi culpa—dijo Zayn finalmente—. Yo fui quién interrumpió sus tareas. Olvide mi mapa, y estuve merodeando como un ignorante en busca de la biblioteca, cuando me topé con Nira.
Ella no dijo nada, ni le dedico una mirada mientras el Rix pasaba sus ojos de uno al otro. Zayn bajo la mirada a la mano que tenía sobre el libro, este tenía un extraño símbolo que no reconoció.
—En ese caso, supongo que Nira puede mostrarte donde queda ¿No es así?
La pelirroja levantó el mentón de inmediato, asintiendo. Zayn elevo una ceja extrañado por su incomodidad.

—Por supuesto.
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Capitulo 6 (parte 2):

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun - 21:38


—Si esperas un agradecimiento, tendrás que seguir esperando—dijo Nira finalmente, luego de dejar la sala y bajar las escaleras hacía el nivel inferior.
—No esperaba un agradecimiento, de hecho—dijo Zayn tomando su codo y frenándola—estoy pidiendo una tregua.
Ella parpadeo, bajando la mirada donde él la sostenía. Zayn entendió el mensaje y dejo caer su mano. Nira lo miro de soslayo con sus ojos entrecerrados.
— ¿Qué tipo de tregua?
—Es obvio que no me toleras, lo cual es sorprendente porque soy bastante amable—bromeo él. Nira se cruzó de brazos—. Mi punto es que no quiero desperdiciar mi tiempo peleando contigo cuando los dos podríamos ayudarnos mutuamente, y encontrar una respuesta para estos ataques.
Nira sopeso las posibilidades de lo que él prometía, le parecieron justas, pero aun así la desconfianza pinchaba en ella. Es un lector de objetos, podría ser muy útil, pensó mientras lo miraba. Las ojeras en sus ojos eran fatales, parecía no haber concebido un buen sueño desde hace tiempo y Nira había recibido la noticia de que Zayn estuvo preguntando el origen de los ataques. Podría decirse que se estaba esforzando.
— ¿Cómo sé que no estás aquí para encontrar algo que nos haga ver débiles, para luego ir corriendo a decírselo a tu Rix?—sus miradas se cruzaron y él dio un paso atrás. Si Nira no supiera tan bien su lugar, podría decirse que ella era la villana.
—No lo sabes, solo tienes mi palabras. Y te la daré; yo jamás… jamás haría algo para que tu pueblo sufriera—sus ojos eran sinceros, y hubo algo en ellos que despertó un cosquilleo en el estómago de Nira cuando la miro. Él tenía que ser el hombre más atractivo que haya visto jamás. Tenía pestañas larguísimas y la barba que crecía en su rostro le daba un toque brusco a sus facciones bien definidas.
Ella no quería entender la razón de ese cosquilleo, lo único que entendió es que no tenía más remedio. Y si Zayn Malik estaba mintiéndole, ella misma le arrancaría los ojos después. Luego de tanto meditar, finalmente cedió y estiro su mano.
—No más peleas. –aclaró él estrechando su mano, los callos de manos trabajadoras lo tomaron desprevenido e incluso notó una pequeña cicatriz que le surcaba la parte exterior de la palma.
—No más peleas constantes—dijo ella, arrancando una sonrisa de su parte. Zayn asintió y ella retiro su mano—. Bien, ahora vayamos a la biblioteca.
***
Ambos caminaron por los pasillos del palacio, vigilados solo por las pinturas antiguas con miradas vacías. Zayn las miró con atención, estás retrataban las distintas guerras que los Seekers habían sufrido. La Guerra de los Diamantes, donde los tres diamantes de la suerte que otorgaba la victoria a cualquier guerrero que las poseyera, dividió al mundo Seeker. Las pinturas mostraron la triste guerra que duro diez años, diez años donde los Seekers pelearon entre sí, masacrándose unos a otros en busca de hacerse con el poder. Él se interesó particularmente en una obra, en está la sangre corría con un color bermellón sobre la armadura plateada de un Seeker que guardaba los tres diamantes en un cofre. La siguiente pintura mostraba la nueva paz, y la alianza entre los pueblo. El cofre ya no estaba, y ahora eran solo otros objetos ocultos por los Ancianos, para evitar otra guerra.
—Espero que te hayas aprendido el camino—dijo Nira mientras se paraba frente a dos puertas de madera y con sus dos palmas, las empujo para abrirlas.
Zayn contuvo el aliento, mientras descubría lo que se escondía detrás de esas simples puertas de madera. El paraíso, fue lo primero que pensó. Un paraíso al cual desearía ir cuando muriera, pero existía y estaba frente a él. Miles y miles de libros dentro de cientos de estantes que medían al menos tres metros de altura. Su mirada subió siguiendo cada estante con asombro, ya que estos no se extendían en dos plantas, los estantes superiores eran visibles gracias a los balcones interiores.
No había ventanas donde la luz pudiera entrar pero había suficientes candelabros y arañas colgando en el techo que servirían para leer en cualquier parte. En el centro del único pasillo que se extendía entre los estantes, se encontraban largas mesas de madera con sillas de terciopelo rojo.
—Esto no es posible—musito Zayn boquiabierto, mirando la mismísima ciudad de papel que se extendía entre las dos plantas, escaleras, estante y libros… tantos libros reclamando ser leídos—. Ni siquiera sabía que era posible que existieran tantos libros de nuestro mundo.
—Los hay. Alba es reconocida por esta biblioteca, hay documentos muy antiguos. Desde manuscritos, mapas, música impresa, libros actuales e incluso algunos libros escritos por humanos.
Nira medio sonrío al ver la expresión en su rostro, parecía a punto de babear, como si estuviera muriendo por tocar aunque sea uno de esos libros. Por alguna razón eso la conmovió, ahora sabía que Zayn se portaba como un idiota solo porque deseaba hacerlo… la sabiduría que brillaba en sus ojos era innegable.
Hambriento de palabras, Zayn enfilo a paso rápido, queriendo adentrarse aún más. Pero entonces algo lo empujo hacía atrás, un resplandor rojo brillo frente a él cuando sacudió su cabeza. El resplandor vibro y se extendió rodeando a toda la biblioteca, y luego desapareció. No fue más de un segundo, pero él lo había notado.
— ¿Qué fue eso?—preguntó
—Es un campo de fuerza. No creíste que estos libros sobrevivirían sin ninguna ayuda ¿Verdad?
Zayn parpadeó.
—Fascinante, pero ¿Cómo se puede entrar?
Un sonido áspero y alarmantemente cerca advirtió a Zayn, quién retrocedió unos cuantos pasos hasta estar de vuelta bajo el marco de la puerta. Le dio un vistazo a Nira, para asegurarse que ella también oía aquel chasquido, para su sorpresa ella parecía divertida por su reacción.
—Tú preguntaste—fue lo único que dijo mientras señalaba con su dedo, un punto a sus costado. Zayn se percató de que allí se encontraba uno de los adornos a los que no había prestado importancia. Del lado interno a la biblioteca, una figura larga, se extendía majestuosamente alrededor del marco de la puerta. Como si abrazará la entrada, protegiéndola de cualquier peligro. Los chasquidos, resultaron ser la gran figura tomando vida.
Se trataba de un dragón. Sus patas, que antes se aferraban al marco de la puerta, se soltaron para apoyarse en el suelo frente a ellos. Su largo cuerpo, de escamas rojas y negras, ondeó hasta estar completamente estirado. Cuando la criatura habló, sus dientes blancos mostraron ser más que una ornamentación.
— ¿Quién desea entrar a La Biblioteca de Alba?—pregunto, con una voz tenebrosamente grave. Sus ojos eran dos círculos rojos, que brillaron con la misma intensidad con la que había brillado el campo de fuerza, luego de que Zayn chocara contra este.
Zayn parecía demasiado pasmado para hablar, por lo que Nira respondió.
—Nira de Alba y Zayn de Prydain.
El dragón mantuvo sus alas pegadas a su cuerpo, del mismo color que sus escamas oscuras estas se camuflaron fácilmente. Movió sus orejas por debajo de sus cuernos, y siempre con una expresión amenazante, los examinó con cuidado.
—Mi nombre es Aballon, guardián de esta biblioteca—dijo con sus ojos aún más brillosos.—, es mi trabajo advertirles que si intentan dañar, robar o destruir a alguien o algo dentro de esta sala, serán testigos de mi furia y mi incapacidad de ofrecer piedad.
Zayn no dudo que aquellas garras y aquellos dientes, hubieran desgarrado carne y hueso alguna vez. Los ojos rojos de la criatura llamearon.
— ¿Aceptan las condiciones y consecuencias de cruzar está línea?
—Lo aceptamos—dijo Nira con voz firme. El dragón estiró su cuello y levantó su mentón como un león que se paraba frente a una roca, orgulloso de todo lo que poseía.
—Pueden entrar.
En un parpadeo, el amenazante dragón comenzó a caminar, con su cuerpo serpenteando. Con movimientos fluidos volvió a extenderse contra la pared, alrededor del marco como un arco. Ambos presenciaron como la temible bestia de escamas, se petrificaba como una estatua, su piel se volvía de bronce puro y sus ojos se transformaban en dos diamantes rojizos.
Y como si fuera otra hermosa estatua que estaba ahí solo para decorar y asentar la belleza del lugar, el dragón permaneció sobre el marco, mirándolo todo. Majestuosamente inmóvil.
Nira enfilo a través de la biblioteca, seguido de Zayn que primero chequeo con una mano extendida de que el campo de fuerza no volviera a tomarlo por sorpresa. Solo cuando estuvieron cerca de los instante, se decidió por hablar.
—Aballon no se ve como las Guardianas—mencionó, su mirada perdiéndose en los libros que pasaban. Nira no aminoro su paso, y con un gesto le indico que no se quedara atrás.
—Las Guardianas son solo estatuas, afectadas por magia Seeker. Aballon no fue creado por nuestra magia.
— ¿Y entonces quién lo hizo?—Nira se tomó un segundo antes de conquistar.
—Es una criatura arcaica, hecho por la magia antigua de los Druidas.
Zayn se tensó, los Druidas habían sido las primeras criaturas que gobernaron sobre la tierra durante los tiempos olvidados en que los Objetos habían estado a salvo, alimentando su poder. Contrariando a los Seekers, que perdían sus poderes cada vez que estaban cerca de un Objeto, los Druidas ganaban poder y resistencia si poseían uno.
En teoría, todos los Seekers habían nacido de ellos, pero la magia de un Druida era diez veces más grande que la de cualquier Seekers. Zayn conocía las leyendas, y sin importar que religión siguieran, los Druidas se habían vuelto dioses a los ojos de un Seeker. Hasta que él ultimo Druida casi los destruye a todos, con el propósito egoísta de apoderarse del mundo.
—Creí que las criaturas arcaicas se habían extinto junto con los Druidas.
—No es tan incorrecto. Cuando las guerras terminaron, y el ultimo Druida murió, los arcadios que ya no tenían un amo al cual proteger, murieron poco tiempo después que ellos—Nira siguió hasta que llegaron al final del pasillo, y Zayn vislumbro una escalera caracol que daba a la segunda planta.
— ¿Y cómo es que Aballon sobrevivió?
—Porque su propósito sigue siendo necesario—explicó ella mientras subían la escalera—. No seriamos nada sin el conocimiento, tanto Seeker como humano, y Aballon a estado aquí por muchas Eras, protegiendo la sabiduría y el conocimiento que solo los libros guardan. Le dicen el Guardián de los Libros por una razón.
Zayn no se conformó con esa respuesta.
— ¿Cómo es que lograron toparse con una criatura tan antigua como él?—indagó. Nira bufó.
—Haces muchas preguntas.
—Bueno es la primera vez que las respondes sin ladrarme como un perro rabioso—Nira se detuvo para mirarlo sobre sus hombros, y él levanto su mano derecha con una sonrisa. —Recuerda el trato. Sin pelear.
Ella rodó los ojos y siguió subiendo, cuando estuvieron finalmente en la segunda planta Nira contestó.
—No lo hicimos, él vino a nosotros. Dicen que vino aquí durante la Guerra del Martirio, cuando el rey druida contamino nuestro mundo con magia oscura, y mando a quemar todas las bibliotecas en su búsqueda por el Grimorio.
Él se tensó, quemar todo conocimiento solo para buscar un libro que le daría más poder del que ya tenía, había sido solo una de las muchas de las atrocidades que Thanatos había hecho en su mundo. Zayn no pudo evitar pensar que si no hubiera sido por Lityan, tal vez habría hecho lo mismo con el mundo humano.
—Aquí es—dijo Nira, sacándolo de sus pensamientos. La vio adentrarse entre dos de los muchos estantes que se encontraban en la segunda planta. Él subió la mirad apara leer, la inscripción sobre el cartel que colgaba entre los dos estantes.
Mapas y Planos.
Cuando se acercó, los dedos Nira bailaron sobre el lomo de varios libros, con la misma rapidez con la que había tocado las teclas del pianoforte.
—Aquí—ella le extendió un libro. Extendió el brazo, para quitar otro—. Y este—corrió la escalera que se encontraba cerca, las ruedas chirriaron cuando subió solo dos peldaños para tomar otro libro de tapa roja—Este.
Zayn la miró divertido.
—Veo que ya has estado aquí antes—dijo burlón
—Por supuesto. También me tomo en serio mi trabajo—Zayn inclino la mirada para leer los títulos de cada libro. Mapas y coordenadas de Escocia, planos de Glasgow y Edad de Hierro: Ubicaciones geográfica y división territorial.
—No veo el propósito de este último.
—Ese es un bono extra—dijo ella tomando asiento en una de las sillas aterciopeladas, frente a una mesa de lectura colocada en medio de los dos estantes—. Habla un poco sobre los clanes celtas, pero esos mapas sirven por si quieres ir a visitar una aldea antigua que aun conservado sus tierras en las dimensiones.
Zayn suspiro, quería rechazarla y decirle que no insistiera. Pero seguramente guiaría a una pelea, así que luego de mirar a la testaruda pelirroja, dejo el libro sobre la mesa y se sentó.
—Bien, te dejaré solo. Iré a conseguir mi propio libro—anunció Nira. Zayn se reclinó en la silla, y la detuvo.
—Oye, preciosa—ella rodó los ojos, y se volteó para encararlo, recordándose a sí misma que golpearlo en la cara sería considerado como una pelea. Justo cuando pensó que diría algo para irritarla, Zayn inclino su cabeza con respeto—, gracias.

Se hubiera esperado muchas cosas, excepto un agradecimiento. La misma extraña sensación cosquilleo en su garganta, parpadeo simultaneas veces. Se limitó a inclinar la cabeza, de la misma forma y se alejó, antes de que él pudiera notar que sus labios temblaron. Cuando estuvo fuera de su vista, Nira se permitió sonreír con deleite. 
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun - 21:40

@Ingrid B. escribió:Hola mi Maga hermosa, ¡me ha encantado tu novela, debes seguirla! 
muchas graciasss   y gracias por leer!
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun - 21:41

@AngelMalfoy escribió:Sigueeee
seguida, gracias por comentar 
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por Elena Sandoval el Sáb 8 Jul - 23:15

SIGUELA !!!!!!! POR FAVOR ......
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Capitulo 6 (parte 3):

Mensaje por *Magali* el Dom 9 Jul - 16:51


Luego de que pasaran fugaces horas en las cuales Nira se sumergió en historias de autores humanos, comenzó a sentir que sus ojos ardían de tanto leer y su estómago gruño. Se preguntó cómo le estaría yendo a Zayn, así que se puso de pie y volvió a subir la escalera caracol para buscarlo.
Frunció el ceño cuando no lo encontró en la sección donde lo había dejado. Siguió pasando los estantes y las secciones, pero no había señales de él. Comenzó a preocuparse, hasta que finalmente lo encontró, oculto detrás de dos pilas de libros en la sección de manuscritos.
Se asomó ligeramente entre los libros, y contuvo una risa. Él arrogante soldado se hallaba dormido, con la cabeza apoyada en su cuaderno y sus dedos manchados con grafito. Su respiración tranquila y su expresión relajada despertaron una ternura inexplicable en ella. Se preguntó si mientras ella se embriagaba en una novela romántica, él estaba rompiéndose la cabeza en descubrir alguna pista. De pronto se sintió culpable de haberlo dejado solo.
Su mirada pasó de su rostro a sus dedos, Zayn tenía grafito manchándolo como los dedos de un niño. Lentamente y con cuidado de no despertarlo se colocó detrás de él, tomando con cuidado el cuaderno bajo su mano. Al abrirlo encontró distintas anotaciones, junto a distintos tipo de Holders. Los dibujos eran tan acertados que ella sintió pena por él ¿A caso se había enfrentado a aquellos Holders en persona? La simple idea hizo que las manos de Nira temblaran, mientras corría las hojas lisas que presentaban horribles bestias de distintas formas y con la maldad surcando sus decrépitos rostros.
Nira no deseo seguir viendo más de esas criaturas impresas en el papel, pero se detuvo en los últimos garabatos y su rostro enrojeció incontrolablemente. En una de las últimas hojas, estaba ella, con su traje oscuro, su cabello trenzado, sus tatuajes y sus ojos brillantes. El cosquilleo paso a ser un terremoto en su interior ¿Por qué él la dibujaría? ¿Cuánto tiempo estuvo viéndola para conseguir detalles tan exactos como el lunar que tenía en su cuello? Sus labios se curvaron, aunque debería estar furiosa, la imagen de Zayn con un ceño fruncido mientras se concentraba en dibujarla despertó una vez más aquella extraña sensación. Era la segunda vez que él la tomaba con la guardia baja sin intentarlo.
Dejando cuidadosamente el cuaderno en sus manos, espero un minuto a que sus mejillas volvieran a su tono normal antes de dejar caer un pesado libro sobre la mesa. Esta vibro y el sonido del impacto fue tan grande que Zayn abrió los ojos repentinamente mientras daba un salto fuera de la silla. Alarmado, de pie y con los puños cerrados, miró a su alrededor con cautela.
—Lo siento, fue un accidente—dijo Nira sarcásticamente. Zayn entrecerró sus ojos hacía ella y bajo sus puños.
— ¿Nadie te dijo que jamás despierte a un soldado ignorante? Podría ser letal.
—Sí, sí. ¿Ya terminaste? Tengo hambre y quiero irme—ella se miró las uñas. Por alguna razón no deseo mencionarle el tema del dibujo, aunque su lengua luchaba por soltarse respecto a ello.
—Sí, eh terminado. Con gusto iré a comer contigo—dijo Zayn mientras recogía los libros de la mesa. Nira levantó una ceja.
—No era una invitación era un aviso.
—Deja de insistir, te dije que iré. Mientras que tú pagues—la miró dándole a entender que no cedería. Nira abrió la boca para decir algo, pero él habló primero— ¿Puedes guardar aquellos?—señaló los últimos libros que quedaban sobre la mesa.
Nira chasqueo la lengua, pero no dijo nada, Zayn sonrió complacido al no escuchar un segundo rechazo de su parte. Pensó que tal vez si estaba muy hambrienta, o muy en el fondo, comenzaba a caerle bien.
Caminando lejos para guardar el resto de los libros, Nira medio sonrió cuando vislumbro el libro que hablaba sobre la cultura celta, y el origen de su religión. No se explicaba porque la idea de Zayn rebuscando sobre su cultura, la alegraba. Recordó la noche  que aún no podía olvidar, algo dentro de sí le decía que Zayn no había terminado en aquel árbol por accidente. Aunque no daba crédito a las razones, si confiaba en las decisiones de sus dioses. Nira creía en el destino, y al mismo tiempo, temía conocer la verdad del suyo.
Su sonrisa se borró repentinamente, percatándose de un viejo libro con el símbolo Druida. Al parecer Zayn se había aventurado en la sección de magia y pociones, tomando el viejo libro que recitaba sobre el poder y la leyenda de los Druidas. Su sangre se congeló, nada bueno salía de alguien intentando revivir viejos poderes.
Rápidamente se dirigió al estante de donde lo había sacado. ¿Cuántas veces ella había ido a esa estantería y a esa sección? ¿Cuántas veces ella se había pasado noches enteras leyendo sobre los druidas? ¿Por cuánto tiempo había intentado entenderlos, imitar su poder? Ella había aprendido la lección, las cicatrices en sus palmas eran prueba de ellos. La magia siempre venía con un precio.
Con el corazón en la garganta, volvió a colocar el libro en su lugar y retrocedió, colocando una mano sobre su collar de dusios intento apartar la oscuridad que se hacía sobre ella junto con viejos recuerdos, voces y sangre derramada. Sangre que volvería, voces que se alzarían una vez más… y ella no sabía cómo detenerlo.
 ***
La noche se sintió fresca mientras avanzaban, bajo las estrellas que resplandecían junto a la enorme luna, en el cielo renegrido. A pesar de que Zayn estaba agotado, su mente tradicionalmente ambigua, tenía mucho y poco para distraerlo. Aunque tendría que estar pensando el origen de los ataques y la repentina evolución de los Holder, su mente divagaba en cierta pelirroja que caminaba junto a él.
Esa tarde había cedido a su deseo, la había retratado en su cuaderno como un adolecente enamorado. No le gustó aquella sensación de debilidad, pero mientras más tiempo la miraba, más débil se sentía. El olor a tofu, especias y sal del pueblo se intensifico mientras se acercaban a una sección de cabañas, donde ofrecían distintos tipos de comidas y bebidas.
— ¿Es que este lugar nunca descansa?—mencionó Zayn, esquivando a una mujer que llevaba una enorme canasta repleta de panes y dulces.
—Todo el mundo está emocionado por este viernes.
— ¿Qué hay este viernes?—ella parpadeo ante su pregunta
— ¿Es que Liam no te lo dijo?
—No me eh topado con él últimamente, culpo a Teiza—Nira medio sonrió.
—Este viernes será el solsticio de verano. Es un día sagrado para la mayoría de las religiones y un día festivo para Alba.
—Déjame adivinar, es un día importante céltico también—ella lo miró con advertencia.
—Pues sí. La diosa Cerridwen y el dios Belennos se esfuerzan mucho para armar un lindo show. Lo menos que podemos hacer es ofrecer nuestro agradecimiento.
Nira lo guio entre dos cabañas, para cruzar al otro lado y evitar el concurrente camino de personas que se hacía delante de ellos.
— ¿Te refieres a aquellos irritantes pájaros?—Nira sonrió
—Simbólicamente, si son pájaros. Técnicamente podrían hacerte cenizas con una mirada.
—Ya veo, y porque deciden ocultar todo ese temible poder entre alas que brillan en la oscuridad—Zayn se detuvo cuando ella lo hizo, ambos miraron con anhelo los pollos rostizados que se exhibían a través del cristal.
—Fácil, nadie sospecharía de un pajarito. Y los dioses adoran ver nuestras hazañas.  Aunque no somos rival para ellos, me gusta creer que nos admiran en cierta forma.
— ¿Por qué crees eso?
—Somos libres de ceder a deseos barbaros, cometer errores y volver a empezar…—Nira se cortó para tomarlo del brazo evitando que por poco choque con un hombre barbudo con distintas pieles de animales colgándole de los brazos, que cruzo sin notarlos. Nira lucho por controlar su respiración, cuando él se arrimó más a ella, su costados se rozaron cuando el hombre barbudo los empujo ligeramente. Instintivamente Zayn coloco una mano en la parte baja de su espalda, para mantener el equilibrio.
Una vez que el hombre pasó de ellos, Zayn se encontró con su mirada, y tragó saliva. Estaba tan cerca que pudo notar el anillo gris mezclándose con el verde claro en sus ojos, como una galaxia, él nunca había visto ojos tan hermosos. Nira pudo sentir su aliento cálido contra sus mejillas frías, aunque él le sacaba solo media cabeza fue suficiente para sentirse eclipsada por su aroma a cuero y almendra.
Ella fue la primera en retroceder, alejándose de su tacto y su aroma. Zayn rasco su cabeza, pasando por alto lo que acababa de suceder, apuntó hacía el local.
— ¿Entramos? Estoy famélico.
Ella acomodo su vestido antes de caminar dentro. Zayn contuvo la respiración luego de ver la forma en que sus pechos se sacudieron debido al movimiento. Ahora comprendiendo el significado de los deseos barbaros.
—Así que—comenzó él luego de que la mesera se fuera con sus pedidos—, ¿Qué se festeja en este solsticio, además de lo obvio?
—Se festeja la gracia de los dioses que crearon nuestro mundo, y se reza por un año prospero. Ya sabes, lo común… mayor pesca, buena cosecha, buenas armas para asesinar Holders.
Zayn rió.
—Mírate, ya hasta haces bromas. —Nira dio un sorbo a su vino.
—No arruines mi humor. —Él levantó sus manos en señal de rendimiento.
Los dos miraron en dirección a un grupo de borrachos que cruzo frente a local, cantando una canción escocesa que hablaba sobre una amante ideal. Los atontados Seeker, recién salidos del bar, se tambaleaban y se empujaban entre si lanzando risas.
—Este viernes, habrá el doble de ellos—explicó Nira, reclinándose en la mesa, notó como la luz de las velas creaba sombras de las largas pestañas de Zayn, reflejándose en sus pómulos. Gruño y volvió a echarse hacia atrás—. Mucho extranjero vienen a Alba el día del solsticio, en su mayoría celtas y gitanos. Por lo que es fácil ver una que otra pelea, y al mismo tiempo un carnaval de risas.
—No puedo esperar. La revuelta y el alcohol se me dan bastante bien—dijo él inclinándose sobre el respaldo de su silla y entrelazando sus dedos detrás de la cabeza. Nira reprimió una inmensa rodada de ojos y dio otro sorbo a su vino. Zayn no pudo soportar volver al silencio incomodo por lo que preguntó: — ¿Hace cuánto sabes tocar el pianoforte?
Nira pareció pensarlo un minuto, dio otro sorbo antes de contestar.
—No sé exactamente cuánto, tuve que practicar por muchos años.
Evasivas. Ya era obvio lo bien que ella podía hacérselas para no contestar verdaderamente sus preguntas.
— ¿Quién te enseño a tocarlo?—ella se enderezó en su silla
—Mi madre—dijo a secas.
— ¿Dónde está ella?
— ¿Por qué tienes que arruinar mi humor con tus preguntas?—estalló ella, con sus mejillas sonrosadas por el vino.
—Oye, al menos yo intentó romper el hielo aquí—dijo él a la defensiva—. Ya que vamos a pasar mucho tiempo juntos, creí que lo justo era conocernos aunque sea un poco más. Pero ya veo que no te gusta socializar.
Los dos estrecharon sus ojos, con el ceño fruncido parecía que la guerra se desataría en aquel pequeño restaurante. Zayn pudo prever la discusión que se armaría, justo cuando estaba al filo de romper el pacto, algo sorprendente sucedió. Nira dejó caer sus hombros con un suspiro, rindiéndose finalmente.
—Ella murió cuando era una niña—murmuró, levantando una vez más su copa hasta sus labios—. Una misión que salió mal—explicó antes de darle el beneficio de la duda—, solo otro Seeker que muere en su deber.
Zayn sintió el peso en sus palabras, sin duda era un recuerdo que le dolía. Si no estuviera tan familiarizado con ese dolor, la hubiera compadecido. Pero él lo entendía mejor y en lugar de eso, levantó su copa también.
—Por los valientes Seekers que mueren con honor.
Ella recibió con alivio sus palabras, y chocaron sus copas. La comida vino al tiempo que terminaron de beber. Ambos se relajaron cuando el aura incomoda desapareció poco a poco, el silencio cayó como una suave capa. Nira bajo la mirada a sus brazos tatuados, presenciando la forma en que los músculos de su antebrazo se tensaban mientras cortaba la carne en su plato. Su mirada bajo hasta sus muñecas y las cicatrices que se cruzaban en sus manos, entrelazándose como cintas. Casi pudo decir que tenía su belleza, sino se estremeciera por la razón de esas líneas blancas.
Zayn siguió la dirección de su mirada cuando la notó demasiado callada, y luego se deleitó con su rostro sonrojado cuando ella se topó con sus ojos
Tomando su tenedor con actitud vacilante, ella decidió encontrar una excusa.
—Es un lindo anillo—dijo señalando el anillo plateado en su dedo meñique. La perla negra reflejo la luz de las velas que alumbraban en el candelabro de la mesa, cuando Zayn hizo girar la joya con una sonrisa de apegó.
—Sí, fue un regalo de mi madre—la pequeña curva en sus labios se ensombreció
—Parece bastante antiguo—Nira presto a atención a los detalles dorados que abrazaban la piedra. Por alguna razón, mirarla envió un escalofrió a su espalda.
—No lo sé realmente. Mi madre dijo que fue un regalo que le hizo mi padre, pero él nunca me hablo de ello—respondió encogiéndose de hombros como si el tema no fuera la gran cosa. Perturbada por aquel ojo que parecía mirarla, Nira no detuvo sus preguntas.
— ¿Y no puedes leer la historia? Dijiste que tu don te lo permitía.
—Bueno, no es que no lo haya intentado. Demasiadas veces en realidad, pero llegue a un punto en que los recuerdos son impenetrables—ella frunció el ceño confundida
— ¿A qué te refieres?
El apoyo los codos sobre la mesa, Nira se cautivó con los gestos de sus manos, mientras le explicaba.
—Piensa en los objetos como un muro, de cualquier material, solo un muro—ella asintió, concentrada en sus palabras—. Mi poder me permite atravesar estos muros, con suficiente concentración y control de mi magia, por supuesto. Pero nunca vi un objeto que tuviera el mismo tipo de muro, con el mismo grosor y material. Y a su vez, mientras más antiguo sea el objeto, más difícil es para mí encontrar entre todas sus historias—Nira inclinó su cabeza, sin entender. Zayn busco mejores palabras—Es como la barrera que divide a las dimensiones, tu misma dijiste que está puede tener brechas.
—Sí.
—Bueno, pues yo encuentro la brecha en estos muros, para poder leer y ver las historias. Pero a veces, las brechas no existen y tengo que usar todo mi poder para hacerlas yo mismo. Lo cual es muy peligroso, porque quedarme mucho tiempo en el mundo de los recuerdos, podría provocar que yo jamás pueda volver. Mi mente estaría en otro lugar, mientras mi cuerpo muere aquí.
Nira lo miro con horror.
— ¿Es eso posible?
—Claro, mi mentor conoció a muchos que sufrieron de un coma irreversible por no encontrar el camino de vuelta—Zayn suspiro—. El punto es, que una vez intente abrir una brecha en la historia de este anillo, y… bueno, se podría decir que la magia me cobro mucho para que pudiera volver a mi propia mente.
Él levanto su mano, para que Nira viera con más claridad las mismas cicatrices que antes habían despertado su curiosidad.
—Suena espantoso.
—Lo fue. Espantoso, doloroso y horrible—dijo despreocupado—. Eso te enseña a no cometer la misma estupidez dos veces.
Ella ladeó su cabeza, se imaginó a sí misma en los recuerdos de otro. Perdida, sin poder encontrar el camino hasta su propio cuerpo y por siempre encerrada en la historia de alguien más. Una bruma de desesperación y desesperanza la invadió. Entonces agradeció que aquella magia no le hubiera tocado a ella.
El pensamiento la hizo sentir egoísta e inmediatamente se retractó. Nadie se lo merecía y Zayn no lucía como una mala persona, después de todo. Claro que ese era solo un fragmento de su personalidad, Nira sabía muy bien que las personas tendían a guardar sus peores temperamentos para ellos mismos. Hasta que tuvieran un punto de quiebre.
—Entonces jamás podrás saber que historias esconde esa perla oscura—dedujo. Él titubeo.
—No exactamente—dijo luego de masticar su comida—. Uno de mis mentores solía leer solo la historia de objetos inanimados. Pero ahora, a sus ochenta años, puede leer la mente de las personas de la misma forma. Maldición, hasta puede saber cuándo su perro tiene que salir a cagar.
Nira reprimió una risa y negó con una expresión de asco. Zayn río.
—Lo que intento decir es que un don se desarrolla con el paso del tiempo. De la misma forma en que nosotros crecemos, nuestro don crece con nosotros. No siempre es lindo, pero efectivo cuando sabes controlarlo.
Nira asintió, de pronto consiente de que tanta verdad había detrás de esas palabras. En cierta forma, también era como ella había vivido toda su vida; luchando para manejar el poder que le destino le había impuesto. Por primera vez, miro a Zayn como un igual.
En cuanto lo hizo, sintió de vuelta aquel peculiar cosquilleo que sintió la primera vez que lo miró. Solo que esa vez... fue como despertar.
Entonces lo vio, de la misma forma que lo había visto dormir sobre aquello libros, tan pacifico, tan diferente al hombre que se había imaginado. Un Malik, un traidor. Eso es lo que su mejor amigo había escrito en la carta que le había llegado esa mañana, una vez que menciono aquel infame apellido. Claro ella no fue consiente al principio, pero luego de investigar, había tachado la posibilidad de trabajar con él.
Pero ahora, solo veía al mismo Seeker que la había salvado de que un Holder la tomará como su aperitivo y él que hasta ahora, no había mostrado ninguna señal aparte de ser un hombre responsable y valiente. Algo arrogante, pero aun así, no había maldad en su mirada.
Ella se quedó petrificada. Sin habla. No por algo que él hubiera dicho, sino por algo que la golpeó con fuerza en todo el cuerpo. Mientras más lo miraba más duro era el golpe, el cosquilleo en su estómago, en sus manos y en su corazón acelerado.
— ¿Nira?—Zayn frunció el ceño, presenciando la peculiar sorpresa en su mirada.
Nira no reacciono, estaba muy ocupada siendo consiente. Consiente de él. Zayn tenía unos preciosos ojos color miel. Y su piel, ella ni siquiera podía pensar en lo que se sentiría tocar esa piel. Y de hecho, no podía seguir pesando en ello. Sus emociones solo le daban rienda suelta a su poder. Últimamente, necesitaba un lugar tranquilo para meditar hasta calmar el cosquilleo que había comenzado desde que él llego a Alba.
Pero esta vez era diferente, Nira sabía perfectamente que era. Palideció notablemente al darse cuenta que ninguna meditación o tranquilidad acallarían la magia que de pronto había despertado
Zayn se removió en su silla, no entendía lo que sucedía, pero comenzaba a preocuparle su aspecto. Fue como si estuviera ida. Detrás de sus ojos verdes, él casi pudo escuchar el ruido de sus pensamientos.
— ¿Nira? ¿Qué sucede?—dijo más alto esta vez.
Para su alivio, Nira parpadeo. Pero el huracán en sus ojos fue tan visible que Zayn contuvo la respiración. Se preguntó si había sido su culpa, si había dicho algo que no debía decir. Pero mientras más pensaba, menos respuestas encontraban.
Él estuvo a punto de disculparse cuando ella lo interrumpió.
—Estoy bien. Yo… lo siento, tengo que irme.
Zayn se levantó luego que ella lo hizo.
— ¿Te sientes bien?
—Sí, solo es tarde.
—Déjame acompañarte, al menos—hizo el ademán de seguirla, pero se detuvo abruptamente.
—No—le ordeno Nira con voz tensa—. No necesito tu ayuda, dije que estoy bien.
Ella no tuvo tiempo de atestiguar el estrago en sus ojos, dándose media vuelta, salió del restaurante sin mirar atrás.

Confundido, perplejo y con su orgullo medio herido, Zayn observo su pelirroja cabellera desaparecer entre el gentío que se arremolinaba afuera. Se dejó caer de vuelta en la silla, repasando una vez más los acontecimientos. Pero solo llego a la conclusión de que su intención de entender a Nira un poco mejor había sido terriblemente arruinada, dejándolo con más preguntas de las que tenía antes.
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Capitulo 7 (parte 1)

Mensaje por *Magali* el Lun 17 Jul - 1:20

Nikolai

Zayn permaneció con un humor de perros tan grande, que ni siquiera un fuerte entrenamiento de resistencia con Liam, había logrado disipar su palpable amargura.
Alba poseía zonas de práctica, en su mayoría al aire libre, donde los guardias y Seekers pasaban sus días entrenando con espadas y escalando muros de madera. Zayn pasó los últimos tres días internado en estas zonas, junto con Liam. Su pobre amigo lo había acompañado en su agotada rutina para gastar energías y así estar en forma. Pero este día Zayn se encontraba solo, golpeando con rabia una bolsa de boxeo que colgaba de un poste, mientras todos los demás comenzaban los preparativos del solsticio.
Zayn golpeó una y otra vez el saco, hasta que sus nudillos se entumecieron. El sol daba en su nuca y su cuerpo estaba agotado.
Ni siquiera sabía porque estaba enojado.
Bueno, eso era mentira. Respiro hondo mientras recordaba los acontecimientos ocurridos del día anterior, que lo tenían tan amargado.
Flashback.
Dibujo con ímpetu la imagen fresca en su memoria, de la primera criatura que lo atacó. O al menos eso hacía diez minutos, antes de distraerse completamente y antes de darse cuenta, volvía a dibujar a Nira en su cuaderno.
Zayn suspiro, ella no había aparecido desde que fueron a cenar y eso había sido dos días atrás. Incluso Maman se hallaba preocupada de no tener sus visitas, pero luego de que Teiza mencionara algo sobre Nira pasando sus días trabajando como centinela, hizo que lo dejará pasar. Pero Zayn no pudo hacerlo, incluso había empeorado su preocupación. ¿Por qué Nira lo le informaría sobre sus patrullas? Se supone que debía acompañarla.
Cerrando su cuaderno con frustración, decidió dejar de intentar averiguar el acertijo que Nira le había impuesto—luego de prácticamente corriera de él—y le daría cara al asunto. La buscaría, la miraría a los ojos y le preguntaría que demonios había sucedido para que tuviera que huir así.
Se dijo que era un adulto, y no dejaría que ella interfiriera con su trabajo. Pero aquella convicción se disipaba mientras caminaba fuera del palacio. Por alguna razón, había permitido que ella interfiriera con su trabajo y fuera por su cuenta. Tal vez porque creía que ella deseaba o necesitaba estar sola. Arreglar sus asuntos. Pero él tenía un límite de paciencia y Nira había tocado el suyo.
Cuando estuvo seguro de que no volvería a vacilar, se dirigió a la casa de maman, con el fin de preguntarle donde estaba Nira y si ella no lo sabía se lo preguntaría a alguien más. Incluso iría ante el Rix si era malditamente necesario.
Se detuvo a medio camino, cuando una serie de caballo enfilo por la carretera de tierra entre los arboles repletos de casas. De todos los tamaños, colores y con diversas vestimentas, la mayoría de las personas que arribaban en Alba aprovechaban sus días libres de tareas para festejar el solsticio con el resto de su familia. Él no presto mucha atención realmente hasta que un nombre resonó de entre el resto que llamaba y se bajaban de sus caballos para abrazar a sus conocidos.
— ¡Nira!—fue una voz masculina, estaba seguro.
Zayn dio un medio giro, buscando aquella inconfundible cabellera entre la multitud. Y justo como si hubiera escuchado su invocación, Nira se adelantó, pasando entre las personas que se abrazaban. Él se petrifico. Sin duda se veía muy diferente a cualquiera de las veces en que la había visto.
Su rostro pareció iluminarse, mientras una jovial sonrisa decoraba sus hermosas facciones. Su cabello pelirrojo saltó sobre sus hombros mientras corría. Zayn hubiera penado que se ella veía hermosa, de no ser por el repentino sabor a arena que sintió en la boca.
— ¡Nikolai!—Nira rió, dejando de correr saltó a los brazos de un rubio musculoso armado hasta los dientes.
El rubio tenía su pelo largo atado en un rodete, y lo que vestía era un traje de combate marrón demasiado cargado para el clima de Alba. Pero aquel traje no le impedido tomar a la pelirroja por el aire y abrazarla mientras giraba sobre sus pies.
Fue el cliché romántico más desagradable que Zayn había visto. Su puño se cerró sobre el lápiz en su mano, mientras escuchaba sin entender ni una de las palabras escocesas que aquel rubio le decía a la pelirroja mientras la bajaba al suelo. Él estaba demasiado cerca como para ser algo normal. Zayn no era imbécil, por la forma en la que Nira reía y como él la miraba, no era nada casual.
Se volteó antes de que pudiera verlos besarse, el lápiz en su mano se rompió en dos para el tiempo que caminaba a paso pesado, hacía la casa de maman. La risa de Nira se grabó en sus oídos, y a pesar de que siempre deseo oírla reír, no contaba cuando era con un imbécil de rodete.
FIN DEL FLASHBACK
 
Zayn se gruño a sí mismo.
¿Qué más le daba si Nira tenía pareja? No es como si se hubiera hecho muchas ilusiones. La chica era interesante, sí. Pero también muy misteriosa, con todos sus secretos y salidas dramáticas. Se detuvo un segundo cuando una nueva pregunta surgió ¿A caso aquel rubio había sido la razón de que ella corriera del restaurante? Sonaba muy posible. Probablemente ella ahora estaría entre sus brazos, contándole sobre la cena que había tenido con el soldado imbécil y ambos estarían riéndose de él.
¿Cómo pude ser tan tonto?, pensó mientras daba otro puñetazo a la bolsa de arena. Sus nudillos vendados dispararon un dolor por su brazo. Un dolor que logro disipar un poco la furia, solo para que volviera mil veces peor.
Esa mañana no había sido mejor. Como era de esperarse, sus deseos de que Nira y aquel rubio permanecieran a una distancia considerable de su persona, fue ignorado. Esa misma mañana Teiza lo había presentado como su hermano mayor, Nikolai Arva. Un Seeker guerrero que había estado lejos, haciendo servicio de apoyo en Irlanda. Luego de analizarlo de cerca—y con ropa normal—sin duda era pariente de la rubia. Ambos tenían el mismo carisma siempre presentes en su sonrisa y los mismos ojos celestes. Pero los tatuajes de guerra que le llenaban el brazo derecho le dijo más de lo que deseaba.
Nikolai no solo era un guerrero, sino que era un miembro de los Ultors, un pelotón de élite que se extendía por toda Europa. Los Malik habían sido miembros de esta elite durante años, hasta que uno de ellos vendió información a los Holders durante la guerra de Los Naipes. Zayn era consciente de las manchas que salpicaban su legado, y él sabía de antemano lo que un idiota prejuicioso podía causar, tal vez por esto siempre se alejaba de las personas y su cuadrante. Tarde o temprano alguien escuchaba los rumores hablados por lenguas venenosas… lenguas bien entrenadas por los pretenciosos Ultors. Aun décadas más tarde, los bastardos se las arreglaban para volver la vida de los Malik, un poco más difícil de lo habitual.
Sin embargo, él no escucho rencor o una mirada estrecha de parte de Nikolai. De hecho, hasta se había mostrado amable. Pero Zayn no se dejó engañar tan fácil, había pasado por mucha mierda con su gente para saber lo bien que podían fingir. No le cabía duda que en cuanto se volteara, su lengua viperina saldría con falsas historias de su familia. Historias que Nira escucharía, y le darían más razones para odiarlo.
Pronto él dio golpes, tras golpe hasta que el sudor mancho su remera y sus músculos dolieron. Revivió con odio cada paliza que recibió en su niñez, por los hijos de Ultors que tenían la cabeza demasiado enterrada en el trasero como para entender que él no era culpable de ninguna de las faltas de su familia. Aun así, Zayn los había enfrentado, saliendo cada vez con menos moretones y volviendo con mucha más fuerza que antes. Tanto emocional, como física.
Sacándose la camiseta, Zayn dejo que él sol besara la piel de su espalda mientras proporcionaba más golpes. Los puños pasaron a ser codazos, y patadas, hasta que estuvo seguro que su cuerpo lo castigaría más tarde sin importar cuanto estirara.
Se sintió como un niño. La presencia de Nikolai lo había empeorado todo por alguna razón. Lo suficiente como para que quisiera apurarse con su proyecto y volver a Londres. Necesitaba hablar con Doniya, y volver a ser el hombre con sentimientos de hielo. Chasqueando la lengua, se dijo que no necesitaba consejos. Ya era un adulto, y a pesar de que su hermana adoptiva era la que más lo entendía, no siempre podría correr a ella con sus problemas. Y menos por sentimientos tan insultantes como el deseo que sentía hacía una chica que ya no estaba disponible.
Poco a poco, con cada patada y cada golpe, su muro levantó otra capa de hielo y volvió centrarse en su objetivo. Terminar la misión, volver a Prydain y olvidarse de Alba.
Es exactamente lo que harás, se dijo a sí mismo. Girando sobre su propio eje, golpeo la bolsa con la parte trasera de su pierna y esta vibró.
—Buen golpe.
Los músculos de su espalda se tensaron, muy consiente de quién era la que se encontraba reclinada contra uno de los dummys de madera. En lugar de mirarla, y afrontar los hechos como había deseado el día anterior, volvió a levantar sus puños y dio una serie de tres golpes antes de hablar.
— ¿Te ayudo en algo?
Nira levantó una ceja oscura. Sus ojos siguieron el rápido movimiento de sus brazos, tragó saliva cuando atestiguo la forma en que el sol parecía bañar su piel bronceada, brillante por el sudor. Sus tatuajes eran una mancha de tinta en papel antiguo. Se deleitó con los músculos que se tensaban con cada movimiento
Maman me envió—dijo cruzándose de brazos, llevando muy atrás los sucios pensamientos de esas fuertes manos tomándola por la cadera mientras se acomodaba entre sus piernas—. Quiere que asistas a las fiestas de esta noche.
—No, gracias—respondió él sin dudar, con sus ojos siempre fijos en la bolsa roja frente a él.
—Nadie debería quedarse aburrido en medio de una celebración. Además, les faltarías el respeto a los dioses.
—Estoy ocupado.
Ocupado siendo un idiota, pensó Nira con rencor. Se descruzo de brazos, cansada del tira afloja y caminó hacia él.
Zayn se detuvo inmediatamente cuando ella detuvo la bolsa de boxeo con sus manos, mirándolo a los ojos.
— ¿Ocupado golpeando una objeto que no devolverá el golpe jamás? Al menos yo podría devolvértelo.
El tragó saliva ante su apariencia. Su cabello naranja rojizo se encontraba trenzado solo de un costado de su cabeza, mientras que el resto estaba suelto sobre su hombro derecho. El peculiar aspecto que Nira había adoptado esa tarde, no se le paso por alto. Los tatuajes azules parecían brillar sobre sus brazos descubiertos, combinando con la pintura en su rostro. La respiración se atascó en sus pulmones cuando se percató que llevaba un chaleco drapeado color marrón, sostenido solo por los lazos que se ajustaba en su estrecha cintura. Pudo adivinar que no llevaba nada más debajo, debido a la piel expuesta entre sus pechos.  [http://www.polyvore.com/untitled_165/set?id=210452156]
Nira se tensó ante su hambrienta mirada, el sol de pronto se hizo más caliente y su sangre se volvió tan espesa como el aire. Zayn se percató del ligero temblor en sus hombros, sus ojos chispearon cuando encontró su propio deseo reflejado en sus ojos verdes.
No, él no caería en eso. Dando un paso atrás, se deshizo del deseo y levantó su capa de hielo.
—Estoy atrasado con mi investigación, planeo ir a Glasgow.
Ella parpadeo incrédula.
— ¿Tu solo? No hay forma de que eso suceda. Debes consultarme cuando…
— ¿Consultarte?—bramó él de repente, la bolsa que ella sostenía era lo único que se interponía entre sus cuerpos, pero aun así el fuego que se reflejaba en los ojos ámbar de Zayn hizo que su piel ardiera—No tengo que consultarte nada, no eres mi superior. Y no me interesa formar alianza. Como tú preciosa, me gusta trabajar solo.
Él espero a que ella retrocediera, que lo mirara herida. Cualquiera haría eso ante su temperamento frío. Pero al parecer, Nira no entraba en ese tipo de cualquier. No obtuvo reacción de su parte, su rostro permaneció impasible mientras lo observaba explotar.
Su serenidad lo tomo con la guardia baja y lo hizo sentir inferior en muchos sentidos. Como si él no valiera sus palabras, como él no valiera su furia. Lo manejaba como si hubiera visto muchos hombres como él… imbécil, le dijo su subconsciente.
—Supongo que nuestro pacto de no ser desagradables, se terminó—le dijo ella.
Nira no tuvo que ver dos veces para percibir su actitud hostil, pero por otro lado ¿Podía culparlo? Ella estaría igualmente de enfadada si la hubieran dejado plantada, de la forma que lo plantó a él. Todo por culpa de su miedo.
Lo mejor sería disculparse. Pero no podía hacerlo cuando él estaba tan temperamental, sabía que sus disculpas serían murmullos bajo el peso de su enojo.
—Si quieres venir con nosotros, llega antes de que anochezca. Y si te apetece rendir respetos a los dioses que has ignorado, entonces ve ahora.

Sin segundas miradas, Nira soltó la bolsa entre sus manos y paso de él, desapareciendo en la ladera que dividía el pueblo de las zonas de entrenamiento. Zayn respiraba agitadamente, y su corazón latía con rapidez. Solo, agotado y sintiéndose como un idiota, él refunfuño.
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Capítulo 7 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul - 18:11


Bajo la sombra de un árbol, y apoyado contra el tronco, Zayn paso una mano por su cabello mojado. El río que corría frente a él, era la única forma de tomar un baño decente en Alba, aparte de llenar una bañera con agua caliente. Agradeció haber llevado una muda de ropa en su bolso ya que no tenía intenciones de volver a la casa de maman para confrontar su propia vergüenza.
La música y la risa se escucharon en la lejanía del pueblo, diciéndole que los festejos ya habían comenzado. Sus ojos se clavaron en el gran círculo naranja que teñía el cielo, faltaba tan poco para que anocheciera y su determinación comenzaba a flaquear.
Sus músculos dieron pinchazos cuando se removió en el tronco. Se preguntó que habría sucedido si su impulso hubiera ganado por sobre su cerebro, en cuanto Nira se plantó frente a él. Probablemente hubiera hecho lo que ansió hacer desde que la vio por primera vez. La habría tomado para besarla, lenta y profundamente hasta que todos sus sentidos se nublaran. Y no hacía falta meditar mucho cuál sería su siguiente deseo.
Tiró su cabeza atrás, apoyándose en el tronco con la vista al cielo. Sus manos jugaron el anillo en su meñique, y la imagen de su madre vino a su cabeza.
Ella estaría decepcionada de él, sin duda. Eliza jamás le hubiera permitido hablarle así a una mujer, o tratarlas como Zayn lo hizo a lo largo de su vida. Como una diversión temporal, destinada al abandono. Se dijo que tal vez Nira era su castigo por todos los corazones que rompió. ¿Era así como sus amantes se habían sentido cuando él finalmente se alejaba? Aquel sentimiento de rechazo y humillación, fue nuevo para él. Y no le gustaba para nada.
Tal vez la pelirroja era el castigo que su madre había enviado para él. Zayn sonrió ante aquel pensamiento. No tenía dudas de que a Eliza le habría encantado, que él se interesara en una ascendiente celtica, que además estaba tan obsesionada con los dioses como ella.
Se detuvo ante aquel pensamiento. Interesado, era la palabra más fuerte que había usado hasta ahora. ¿Él estaba interesado en ella? su subconsciente lo insulto. Por supuesto que estaba interesado, la deseaba más que a nadie y ansiaba meterse bajo su piel de la misma forma que ella se metía bajo la suya.
Zayn se puso de pie, con el sol escondiéndose detrás de las montañas. ¿Qué está mal contigo?, se dijo a sí mismo. Él la deseaba ¿Y se escondía bajo la sombra de un árbol mientras un Ultor frustraba ese deseo? Claro que no. Zayn Malik jamás se sentiría amenazado, y mucho menos cuando se trataba de una mujer, su larga lista de amantes era prueba de ellos y consta mencionar que no todas ellas habían sido solteras. ¿Entonces que lo detenía? ¿Qué más le daba el capullo de Nikolai? Él había visto el deseo en los ojos de Nira, y lo aprovecharía.
 
***
Paso entre las bailarinas que movían sus caderas con profesionalismo y los hombres que derramaban la cerveza en sus vasos cada vez más cerca de emborracharse. Si Zayn creía que el pueblo era muy activo en esa temporada, no fue nada comparado a la hermosura de luces, fogatas y música que era ahora.
Las multitudes saltaban, bailaba, y reía. Mientras caminaban a lo largo del paseo, pensó que nunca había visto un lugar tan vivo. Los mimos, las bailarinas con pedrería y ropas de colores, la música ensordecedora que le aceleraba el corazón, las conversaciones animadas flotando en el aire. No había ningún lugar así en el mundo. No para Zayn. Sin guardias, ni toque de queda. Él respiro la libertad, como un tigre enjaulado que acababa de agitar sus orejas fuera de los barrotes.
Apresuró el paso entre los arboles con casas, el sol ya había desaparecido dando la bienvenida a un claro que se oscurecía a cada minuto.  Acomodo el bolso oscuro sobre sus hombros, mientras subía las escaleras hacía la casa de maman. Contrariando al desastre afuera, el interior de la casa se encontraba silencioso. Pero las luces encendidas le dijeron que no era tan tarde.
No tuvo que ir muy lejos, la única actividad se encontraba en la cocina y la usual amargura que se formaba en su interior cuando veía a Nikolai se intensifico al verlo entre las piernas de Nira. Literalmente, entre sus piernas.
Con la misma ropa que uso esta mañana, Nira se encontraba sentada en la mesada de la cocina, y sentado en un banquillo entre sus piernas Nikolai tenía su cabeza inclinada a un costado, permitiendo así que ella pudiera trenzar el costado derecho de su larga cabellera dorada. Los dos dejaron de hablar cuando se percataron de su presencia y cada célula en el cuerpo de Zayn quiso mirarlo con desprecio. Pero sus ojos se clavaron en los de Nira, en su lugar, calmando su temperamento.
Ella levantó una ceja, mostrando su confusión. Zayn se cruzó de brazos, apoyándose contra el marco de la entrada, adoptó un aire relajado.
—Aún faltan tres minutos para que anochezca—dijo, como si eso fuera suficiente para explicar todo lo que estaba pensando mientras hacía su camino hasta ahí. Para su sorpresa Nira lo miró con comprensión.
Sus miradas solo se cruzaron por un segundo antes de que ella volviera a mirar con un aire concentrado la cabeza de Nikolai, mientras sus dedos agiles hacían finas trenzas.
—No puedes ir de bermudas. Ponte algo más apropiado—ordenó
Zayn frunció el ceño al pecho desnudo de Nikolai quien sonrió con diversión. Este no llevaba nada más que una tela verde cuadrillada que le rodeaba el abdomen firme y caía hasta sus rodillas, casi rozando sus botas de cuero marrón. Dejando a la vista su pecho firme, y sus brazos.
— ¿Debo llevar falda también? —Nikolai no borro su sonrisa.
—Si tú lo prefieres. Pero esto no es una falda, es un kilt escocés—le respondió, la cortesía nunca dejando su tono.
Zayn entonces se percató de un detalle que las dos personas frente a él compartían. La pintura azul manchaba el torso de Nikolai, las líneas estilizadas se extendían a lo largo de su abdomen, brazos y cuello formando remolinos enlazados en su pecho. Y con un azul más oscuro que sus tatuajes, Nira tenía dos líneas horizontales cruzando el lado derecho de sus pómulos y del izquierdo, tenía otras tres líneas verticales que iban desde el mentón, pasando sobre su parpado, hasta su frente.
Ambos lucían como antiguos guerreros que se preparaban para ir a luchar.
— ¿Cuánto tiempo tardarás en prepararte?—preguntó Nira, terminando con la tercera trenza y dejándola sobre el hombro de Nikolai.
—Cinco minutos.
—Tienes tres, apresúrate gòrach.
Idiota, Zayn no pudo haber usado mejor palabra. Con una media sonrisa, cruzo el puente hasta las habitaciones e intentó imitar un poco el estilo de Nira como pudo, se colocó unos jeans oscuros, una camiseta del mismo color, sus botas militares y su cazadora marrón. No tuvo la energía de acomodar mucho su cabello, ni afeitar la barba incipiente que adornaba su mandíbula. Sin más rodeo, oculto la daga en su bota y se dirigió de vuelta a la cocina (http://www.polyvore.com/untitled_168/set?id=210938404)
Nira suspiro, al verlo nadie podría decir que él se levantó a altas horas de la madrugada y paso su día bajo el sol. No pudo evitar pensar que luego de un entrenamiento como ese, ella habría pasado su día postrada en la cama. Pero Zayn no se veía agotado para nada, su piel incluso parecía tomar un tono más broceado, resaltando sus ojos ámbar.
Su cabello negro comenzaba a rozar sus hombros, ella luchó contra la necesidad de pasar sus dedos sobre este. La boca se le hizo agua, notando como los jeans negros abrazaba su estrecha cintura y su cazadora se ajustaba en sus anchos hombros.
— ¿Dónde está Rapunzel?—ella salió de su ensoñación para fruncir el ceño. Zayn sonrió—Me refiero a tu amigo Ultor.
Nira rodó los ojos, él era hermoso pero un culo testarudo. Aun sentada sobre la mesada apuntó hacía el banquillo.
—Siéntate, ya es tarde.
Zayn lo hizo, mirando con curiosidad como ella hundía dos dedos en una sustancia azul oscura, dentro de un pequeño recipiente de madera.
— ¿Qué haces?—dijo echando su cabeza hacía atrás, apartándose de su toque.
—Si apareces en una fiesta celta, sin los dibujos que honran a los dioses… podrás decirle adiós a la fiesta y la diversión.
—Disculpa si no estoy familiarizado a tus peculiares costumbres, ¿Y qué dibujos serían esos?—Nira respiro hondo.
—Solo te dibujaré un Awen—con su dedo manchado, dibujo tres líneas paralelas coronadas con tres círculos, sobre la mesada para mostrarle. Zayn ladeó su cabeza.
—Se ve lindo, pero ¿Qué significa?
Harta de sus preguntas, Nira tomo su mentón para inclinar su rostro hacía ella. Zayn se tensó, sintiendo el suave toque de sus dedos que comenzaron a trazar el dibujo bajo sus ojos izquierdo.
—El Awen significa inspiración.  Nos permite estar en plena armonía con el cosmos, sobre todo con la naturaleza.
Con los tres círculos ya dibujados bajo su ojo, Zayn apoyo un brazo en su pierna, provocando que Nira se detuviera para mirar la mano en su muslo.
—No quisiera tambalear y arruinar tu dibujo. Es mi armonía de la que hablamos aquí—dijo con una sonrisa condescendiente. La pelirroja tragó saliva y volvió a hundir sus dedos en la pintura. Haciendo tres rápidas líneas bajo los círculos, terminando en un parpadeo.
Zayn le permitió tomar su mentón otra vez, y sin preguntar estiro el cuello, dejándola hacer otro diseño. Observo la forma en que fruncía el ceño, concentrada, y se lamía los labios. Sus pestañas estaban peinadas hacía atrás, formando un delicado arco que resalto el azul pálido a las orillas del color verde en sus ojos. Mientras más la observaba, más le gustaba lo que veía.
—El Espiral no tiene principio, ni fin—explicó ella, la pintura azul resalto sobre su piel dorada—. Representa la vida eterna, el día a día, el tiempo y el Sol.
Él dirigió su mirada al espiral tatuado bajo su oreja, preguntándose si era el mismo que ahora dibujaba en su cuello.
—Parece que respetas mucho estos símbolos y su significado.
Nira se enderezó, una vez terminado. Dejo el pequeño cuenco en el lavado y se topó con su mirada.
—Lo hago. –trató de no notar la mano que aun reposaba en su muslo, pero el calor subió a sus mejillas rápidamente. Zayn notó aquella reacción, y su propio cuerpo respondió cuando sus músculos se tensaron con necesidad.
—Lamento haberte hablado como lo hice esta mañana—comenzó él, sus ojos ardientes en deseo bajaron hasta la piel expuesta en su pecho—. Tengo el extraño don de irritar a hermosas mujeres.
Nira tiró de su propio cuerpo, para mantenerlo a raya. Se recordó a si misma que Zayn no era más que un forastero, y que tan pronto como tuviera la oportunidad, se iría. Tomando su muñeca, apartó su mano de un manotazo y se puso de pie.
—Asombroso. Aun cuando te disculpas suena como un cumplido hacia ti mismo—dijo con desinterés mientras se abrochaba un poco más la remera, de forma que ocultar la piel entre sus pechos, dejando solo las clavículas a la vista.
Zayn la miro con una sonrisa sensual.
—Y tú aun no bajas la guardia.
—Jamás—dijo de pie frente a él, con los brazos en jarra. Zayn se puso de pie, lentamente, volviéndose más alto y un enorme cuerpo que sería capaz de cubrir el suyo sin esfuerzo. Nira tragó saliva, mientras él inclinaba su cabeza de forma que sus respiraciones chocaron y casi no quedo espacio extra entre ellos.
—Aún—prometió. Solo bastaba de otra leve inclinación para capturar sus labios. Nira lo miró a los ojos, completamente perdida otra vez, estaba dispuesta a dejarlo inclinarse. Su cuerpo le gritaba que lo dejará, la magia dentro de ella era más impulsiva y le ordenaba que rodeara su cintura con las piernas, entregándose por completo.
Ella se apegó al deseo de su cuerpo, y permaneció quieta. Expectante, a que él reclamara sus labios.
Y entonces el fuego se volvió cenizas entre sus dedos. Un silbido cruzo desde la ventana, alertando a Nira y distrayendo a Zayn. Él contuvo un gruñido mientras ella se apartaba, caminando hasta la sala. Estuvo tan cerca, solo a unos centímetros. Su intensión de estrangular a quién los había interrumpido se agravó cuando se asomó por la ventana, solo para ver como Nikolai esperaba junto con tres caballos.
—Rápido, los demás ya empezaron sin nosotros—dijo Nikolai en gaélico, mientras ambos bajaban la escalera.
—No entendí nada de lo que dijiste—le informó Zayn,
Nira se acercó a los caballos, acariciando el lomo de su yegua con cariño. Permitiéndose volver a sus cinco sentidos, respiro el aire fresco de la noche.
— ¿Viniste a Escocia sin saber gaélico? Eso no suena como una decisión muy inteligente—dijo Nikolai confundido
—Claro que no, también vine con un enorme desinterés por tu opinión.
Zayn se acomodó la cazadora mientras lo miraba, la serenidad nunca dejo su postura y él pudo ver como la acartonada actitud que Nikolai, comenzaba a flaquear en su mandíbula tensa.
—Suficiente, hay que irnos—sobre su caballo, Nira les lanzó una mirada de advertencia. En un movimiento rápido, Nikolai pasó sus fuertes piernas sobre la silla del caballo color ocre, provocando que Zayn caminara hacía el ultimo.
De un pelaje oscuro, el semental le devolvió la mirada con sus ojos oscuros. Completamente cautivado por su belleza, Zayn estiro su mano para tocar su hocico, pero él prepotente animal tiro su cabeza atrás en una obvia señal de que no le permitía tocarlo. Tanto Nira como Nikolai lanzaron risitas.
—No te lo tomes personal, Tate no se deja fácilmente con los extranjeros—le informó Nikolai burlón. Zayn tuvo el vago impulso de enseñarle el dedo medio, pero se contuvo.
Ignorando sus miradas expectantes, caminó lentamente para rodear al animar ya ensillado. Tate poseía unos buenos 700 kg de puro musculo y hueso, por un momento Zayn se sintió nervioso. Había montado mucho durante su vida, pero jamás con un animal que no estuviera adiestrado para aceptar cualquier jinete. Con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco, coloco su pie en uno de los estribos. Para su alivio Tate no se movió.
Con ayuda del fuste, se impulsó hacía arriba, pasando su pierna por el asiento hasta finalmente estar montado sobre el semental. Se tensó cuando Tate lanzó un bufido por la nariz, la idea de que lo montara no parecía gustarle mucho, pero aun así permaneció quieto hasta que Zayn tiro de sus cuerdos y golpe ligeramente su torso con los talones.
—Me impresionas, normalmente los hace caer unas cuantas veces antes de dejar que lo monten—le dijo Nira, una vez que los tres estuvieron en movimiento.
—No me ayudas—dijo Zayn aún tenso, y con sus ojos fijos en el semental, esperando a que este en cualquier momento decidiera echarlo fuera de una sacudida. Nira sonrió divertida.
—Así que, Zayn Malik—en su otro costado, Nikolai habló. Zayn notó la forma en que su apellido resalto más de la cuenta en su tono—. ¿Cómo va la investigación?
—Lenta—dijo secamente—. Demasiado para mi gusto.
—Yo no me desalentaría mucho, los ataques han disminuido su cantidad estos meses. Tal vez haya sido un frenesí de los Holders, que ya se está terminando.
—Yo no saltó a conclusiones. Llegare al fondo de esto—afirmó Zayn, interrumpiéndolo.
 —Uno de nuestros investigadores Ultors también se encuentra en este caso, él no menciono haberte visto en las reuniones—Nira lo observó de soslayo, claramente era información que ella tampoco había recibido. Zayn mantuvo su mirada al frente, con su expresión rígida.
—Trabajo solo.
— ¿Cómo esperas avanzar por ti mismo, si hay centinelas Ultors que han pasado más tiempo que tú en esta investigación?—disparó Nikolai, finalmente sacando a relucir el mal humor que Zayn buscaba ver.
Mirándolo con prepotencia, respondió con su tono inquietantemente calmo.
—Bueno, eh hablado con ellos y su información me fue tan inservible que deduje que como el resto de sus hermanos Ultors, poseían mucho músculo, pero poco cerebro.
— ¡Zayn!—bramó Nira, con regaño.
—Está bien—dijo Nikolai con una sonrisa forzada—. Espero que logres tener respuestas más rápido que mis hermanos. De otra forma, retrasaría su vuelta a casa, con su familia.
Maldito él y su falsa cortesía, pensó Zayn mientras lo veía disfrazar un insulto como un cumplido frívolo. Mientras más rápido encontrara respuestas, más rápido se iría para dejar a Nira en paz.  No tuvo que escucharlo decirlo para saber a qué se refería realmente.
—Si, por supuesto—dijo sarcástico.
La cortina espesa del silencio cayo entre ellos. Nira permaneció peculiarmente incomoda, incluso su yegua pudo notarlo que hasta tuvo que acariciar su cuello para tranquilizarla también. Entonces Zayn notó, que los arboles repletos de casas, se volvían arboles con todas sus ramas y hojas intactas. Cada vez más abundantes.
— ¿A dónde nos dirigimos exactamente?—pregunto luego de varios minutos, cuando la música que salía del pueblo se volvía distante.
—Todos los clanes se reúnen a una distancia considerable del resto de las personas—respondió Nira—. De esta forma se evitan las disputas con otros residentes de Alba que tienen… criterios diferentes a los nuestros.
Él levanto una ceja.
— ¿Qué tan malo pueden ser sus criterios?—para su conmoción, Nira medio sonrió.

—Ya lo verás.
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Capitulo 8 (Parte 1):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul - 18:45


Pasaron unos cortos diez minutos de viaje antes de que Zayn volviera a escuchar música. Ya acostumbrado a los gritos y vitoreos creyó que no sería muy diferente a la multitud de en Alba. Pero mientras más se acercaba, más rápido se daba cuenta de su amor.
En un punto del paseo, los tres se desviaron del camino y se adentraron en la profunda oscuridad del bosque. La única luz presente eran las estrellas que aparecían como diamantes derramados sobre la tela oscura de la noche. Pero junto con los gritos—más parecidos a los de guerra que a los vitoreos—las luces rojas y amarillas se hicieron presentes en focos de luz mágica, colgando de las ramas y entre los arbustos, marcando así un nuevo camino de colores asombrosos.
Las gaitas, flautas irlandesas y violines desprendieron animada música festiva, Zayn no tuvo que pisar el suelo para saber que este vibraba gracias a las docenas de cuerpos que danzaban a lo lejos. Con sus cabellos claros trenzados, saltando y las risas cada vez más altas. Él sintió como su corazón se aceleraba ante tal emoción. Con cada paso este golpeaba contra su pecho, ansioso por ver lo que estaba al final de las luces.
Finalmente, la música fue tan ruidosa que sabía que al hablar no podría escucharse a si mismo. Las vibraciones se sintieron en el aire, los cuerpos danzaban cerca de la enorme fogata que se encontraba en medio de toda la conmoción, abrazando el frío con llamas azules y rojas. Ni siquiera una brisa se sintió en medio de todo ese calor. Y en cuanto se asomaron lo suficiente, los gritos revolotearon entre risas y jadeos de felicidad al percatarse de su presencia.
Una pequeña multitud se acercó con rapidez, y él presencio como Nira sonreía con sus ojos brillantes hacia ellos. Bajando de su caballo de un salto, la pelirroja respondió a las palabras gaélicas con la misma emoción mientras los abrazaba. Para su disgusto, la misma multitud reconoció a Nikolai también.
Zayn se mantuvo al margen de las cortesías amistosas, y contemplo con una pequeña sonrisa la belleza que los rodeaba. Las luces mágicas que colgaban de las ramas en los árboles, la luz del fuego y la vida; los barriles de cerveza se esparcían cerca de las largas mesas donde había diferentes tipos de bocadillos de carne, que seguramente eran de animales que ellos mismo habían cazado.
— ¡Zayn!—su propio coro de bienvenida lo arrullo, antes de que pudiera bajar completamente del caballo.
— ¡Viniste, que bendición, mon petit!
La bajita Maman lo estrujo fuertemente entre sus brazos, aunque le sacaba dos cabeza y le resultó algo incómodo, Zayn le permitió abrazarlo con fiereza, conteniendo una risa.
—Hijo de perra, gracias a Dios. Creí que volvería a ser el único no-celta aquí—Liam palmeó su espalda, con la misma delicadeza que siempre tuvo… ninguna. Con un brazo sobre los hombros de Teiza y el otro con un enorme vaso de cerveza, Zayn pudo adivinar porque lucía tan sonrojado.
—Me di cuenta que me extrañarían demasiado—respondió, reflejando la sonrisa alegre de Corinne.
Al igual que él, los tres tenían sus propios diseños pintados en el rostro. Una línea azul cruzaba los dos ojos turquesas de Teiza, mientras que Liam solo tenía un Espiral blanco trazado en su frente. Sin embargo, maman se había llenado los brazos, el cuello y la cara de símbolos similares a los de Nira.
—Por supuesto que si mon doux garçon—tomando su mano y tirando de él, hizo su camino empujando a la multitud—. Debes estar muriendo de hambre, ven, ven. Maman te dará de comer—el acento francés apenas notable, ahora resaltaba fuertemente en su tono. Zayn rio, al parecer ella también había acompañado a Liam en la bebida.
Deteniéndose frente a la larga mesa de madera, Corinne puso una bandeja en sus manos y comenzó a llenarla de comida, mientras le recitaba los nombres. Pan tostado con queso fundido, una porción de pastel de puerros, budín de carne, huevos escoceses.
—… Este lo prepare yo misma, bollos de carne de venado. Son deliciosos, tienes que probarlos.
—Maman, si sigues dándole más comida saldrá rodando de aquí—Teiza puso las manos sobre los hombres de la mujer, con una sonrisa divertida—. Deja que se termine su primer plato al menos.
—Está bien, te dejaré en paz. Pero si quieres algo más avísame—maman palmeo su mejilla con cariño y se alejó para tomar un vaso, y acercarse al barril.
—Parece que todos se apegan a las festividades—señalo Zayn, tomando un boyo de carne. Para su sorpresa este supo delicioso en su boca.
—Claro, aunque es difícil juntar clanes de diferentes lugares. Hoy nos adoramos, mañana volvemos a odiarnos—dijo Teiza. Zayn lanzó una risa cuando vislumbro a su amigo acercándose entre tropiezos con dos vasos espumosos en las manos.
— ¡Algo que te hará ver menos estreñido!—Zayn lo miró ofendido, aceptando el vaso.
— ¿Qué dices? Soy más divertido que tú—acercando su nariz al vaso, percibió un rico aroma a miel— ¿Qué esto, por cierto?
—Hidromiel. Al estilo celta—dijo Liam con un tono alegre. Zayn levantó una ceja—. Oh cierra la boca y bebe, estreñido.
El morocho rodó los ojos, pero luego de chocar su vaso con el de Liam, tomo el primer sorbo y al instante lanzó una maldición. Sus papilas gustativas se hundieron en el líquido, con el penetrante sabor dulce acaparando todos sus sentidos casi ni podía sentirse el sabor a alcohol. Era la bebida más rica que había probado. No dudo en dar otro sorbo, y otro, hasta que su vaso estuvo completamente vacío.
— ¡Eh, eh! Sabía que te gustaría—Liam lo abrazo por los hombros, felizmente borracho. Teiza negó lentamente.
—Espero no tener que llevarte medio inconsciente sobre el caballo Liam Payne—dijo con advertencia. El castaño hizo un gesto despreocupado con su mano.
—Estoy bien, solo le daré a mi amigo otra bebida. Te tomará más que un vaso alcanzarme, rufián—dijo arrastrando las palabras. Zayn sonrió con insuficiencia.
—No lo dudo.
Al tiempo que era arrastrado cerca de los barriles con hidromiel, se dio cuenta que aquella bebida había ocultado muy bien sus porcentajes alcohol. Con su estomagó vació y el aire golpeándolo en la cara, solo había bastado un vaso para que su cerebro echara chispas.
—Me alegra que Nira te convenciera de venir—balbuceo Liam, tendiéndole otro vaso.
—A mí también.
Dando otro largo sorbo, comenzó a buscar la singular cabellera pelirroja entre las chicas que estaban reunidas en pequeños grupos, riendo y gritando con la misma potencia borracha que los hombres. En lugar de los ojos verdes que buscaba, se topó con un par de ojos grisáceos que analizaron su rostro con gusto. Él inclino su cabeza hacía la chica de cabello miel, que le sonrió.
Con poca timidez, la chica dejo atrás su grupo para acercarse a ellos. Su rostro tenía una serie de puntos blancos que caían en medio de su frente y se abrían horizontalmente sobre sus cejas. La chica rebalsaba una belleza salvaje con su rostro delineando una sonrisa maliciosa mientras sus ojos rasgados lo miraron como un objetivo.
—Bueno, Liam, espero que no te acabes todo el hidromiel antes de los juegos. El año pasado no pudiste participar por ello—dijo en modo de saludo. Liam hecho su cabeza hacía atrás soltando una risa, mientras que Zayn miró con curiosidad los puntos hechos con pintura blanca, que también se extendían en su vientre expuesto.
—Ah, tampoco quería. Sin embargo, ahora es por una buena causa. Es la primera vez que mi viejo amigo prueba el dulce néctar de los dioses—dijo señalado a Zayn con su cabeza. La rubia volvió a dirigir su atención a él.
—Ya veo. Entonces bienvenido, mi nombre es Shae—dijo extendiendo su mano. Él la tomo sin pensarlo dos veces.
—Zayn—respondió, mientras daba un rápido vistazo a lo que ella llevaba puesto. Shae tenía una falda marrón suelta que le llegaba un poco más abajo de los muslos, dejando a la vista un par de largas piernas. Y está estaba sostenida por dos finos cinturones, que se unían sobre su vientre formando una X, desapareciendo detrás de su corto top. No había tatuajes, además de los dibujos, que mancharan su piel pálida.
— ¿De dónde vienes Zayn?—dijo acentuando con sensualidad su nombre.
—Prydain, más bien Londres—las chispas en su cerebro brillaron otra vez, cuando Shae le sonrió. Conocía esa sonrisa, se topaba con esta siempre que planeaba acostarse con una mujer.
—Interesante, y ¿qué te hizo asistir a la fiesta del solsticio este año?
—Fui invitado por unos amigos. No soy completamente apegado a mis raíces celtas, de hecho—era la primera vez que hablaba tanto. Culpó al hidromiel que seguía chisporroteando en su lengua mientras daba más sorbos.
—Bueno, espero que esta noche sea de tu agrado—dijo con un tono sugestivo, Zayn imito su sonrisa.
—Ya lo es—respondió guiñándole el ojo, para su deleite.
—Shae, comenzaba a creer que nos perderíamos el placer de tu compañía este solsticio—las palabras de Teiza fueron cuchillo envueltos en suave algodón. Zayn de pronto estuvo demasiado ocupado en mirar a la pelirroja junto a ella. Finalmente había encontrado aquellos lindos ojos verdes, pero estos no se veían felices de verlo a él.
Zayn sonrió. De pronto muy feliz y esperanzado de ver los posibles celos que se asomaban en la mirada de muerte que Nira le enviaba a Shae.
—Teiza, Nira. Siempre es un gusto, y para tu dicha, dulce Teiza, no me perdería una fiesta como esta. Es la noche donde todo puede ocurrir, después de todo—dijo la rubia con una sonrisa descarada.
—Entonces no tiene nada de especial para ti. Creí que todas tus noches eran así.
La tensión paso de ser tolerable, a rebalsar como una tormenta en un vaso de agua. Shae dio un paso hacía Teiza, plantándose sin miedo y con los hombros firmes, lista para una pelea.
—Lo siento, querida. No escuche bien ¿Te gustaría repetirlo?—Teiza no retrocedió, ni pareció temer ante su postura. Fue Liam quién paso un brazo tranquilizador sobre los hombros de su chica, rompiendo de esa forma el pequeño duelo de miradas.
—Amor, dejemos que sean otros los que causen la primera riña—dijo calmadamente. Shae sonrió victoriosa.
—Has lo que te dicen, Teiza. No quieres causar una escena ¿Oh si?
—Guarda tus provocaciones para los juegos, Shae—dijo Nira, hablando por primera vez. Su voz fue quietud sobre un mar embravecido. A diferencia de Teiza, quien lucía minúscula junto a la rubia, Nira significaba una digna competencia, de la misma altura que Shae e incluso la misma firmeza. Zayn no deseo apostar quién ganaría en una pelea como esa. De hecho, la provocadora imagen de Shae y Nira luchando en el lodo, medio desnudas, cruzó por su cabeza y despertó cierto interés.
— ¿Es una proposición? Tal vez quieres que te reserve un torque—dijo Shae amenazante. Zayn tuvo el impulso de intervenir, pero se dio cuenta que se perdería tal vez el más emocionante espectáculo. Además, Nira enojada con él era una cosa, pero Nira enojada con alguien más… era increíblemente caliente.
—Hecho.
—Ni de chiste—bramó Teiza—. Yo también competiré.
—Tú lo dijiste—dijo Shae complacida—Que sea doble, entonces.
Nira respiro hondo, parecía luchar por controlar sus ansias de arrancarle la cabeza a la rubia. Así que simplemente asintió.
—Las veré más tarde—mirando sobre sus hombros, Shae le dedico un guiño fugaz a Zayn antes de alejarse, contoneando sus caderas.
—No tenías que hacer eso, yo puedo con ella—gruño Teiza, empujando el brazo de Liam fuera de sus hombros.
—Claro que puedes con ella. Pero eso fue injustificado, acabas de arruinarle una conquista a Zayn. Shae comenzaba a interesarse en él—él mencionado dejo de beber de su vaso para afrontar a las dos féminas que lo observaron de reojo. Él no se asustaba fácilmente, pero había aprendido a no jugar con el temperamento de una mujer.
—Yo solo vine por una bebida—dijo levantando sus manos, fingiendo inocencia.
—Ah no hay problema. Puedes acostarte con ella, si quieres probar del mismo plato que todos los hombres en este lugar—dijo Teiza
—Teniendo en cuenta las posibles enfermedades de trasmisión sexual, también—concordó Nira. Zayn sintió que las chispas en su cerebro se expandían por todo su cuerpo.
—Ah, ¿Te preocupas por mi vida sexual?—ronroneo él
Dando un paso más cerca, supo que Nira no era consciente de su deseo hacía ella, por lo que decidió probárselo una vez más.
—Tu vida sexual, es la última de mis preocupaciones—respondió Nira, forzando a su rostro a no sonrojarse. Pero fue una misión imposible cuando él se inclinó, hablando en un susurro cerca de su oído, lo suficientemente alto para que solo ella lo escuchara por sobre la música.
—No te preocupes por eso rojita. Tú eres la única a la que me interesa ver desnuda, y gimiendo mí nombre.
Claro y directo. Ahora ella no volvería a dudar de sus verdaderos deseos, estuvo seguro.
Nira contuvo la respiración. Un fuerte aroma a miel y cuero inundo sus fosas nasales, provocando un fuerte revoloteo en su estómago. La magia volvió a despertar, impulsándola a aceptar aquella provocación. Pero una vez más, ignoro aquella necesidad.
—Estás ebrio—dijo colocando una mano en su pecho, obligándolo a retroceder. Él ladeo su cabeza.

—Aún no, pero estoy en eso.


Última edición por *Magali* el Sáb 22 Jul - 18:52, editado 1 vez
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Capitulo 8 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul - 18:52


—Oigan, par de borrachos. Vamos, ya va a comenzar.
El grupo de hombres que se encontraba formando un circulo, de risas y palabras inentendibles, detuvo su barullo para girarse a ver a la chica de pelo rojo anaranjado. Zayn tomo a Liam del brazo, soltando una risa, cuando este casi tropieza.
—En eso estamos, jefa—anuncio Liam, arrastrando sus palabras. Nira tomo su otro brazo, pasándolo sobre sus hombros.
Zayn se percató de que los guiaba a un costado de la gran fogata, que luego de dos horas, seguía vivazmente encendida, desprendiendo lenguas de fuego rojas y azules. Ayudó a Liam a tomar asiento junto a Teiza, sobre uno de los troncos que se usaban como banquillos, cuando un hombre barbudo hizo sonar un extraño cuerno medieval que impulso a todos a reunirse junto a la gran fogata.
Él se apresuró a tomar asiento junto a Nira, cuando el bajito hombre barbudo se puso de pie sobre un banquillo de madera hablándole a la multitud en gaélico, que a juzgar por su tono, parecía estar dando un discurso antes de la guerra.
— ¿Traducción?—dijo inclinándose hacía la pelirroja. Ella no despegó la mirada del hombrecito, sus ojos desprendían la misma sed que el resto de los celtas que parecían excitarse ante sus palabras.
—Está dando el comienzo a los juegos del solsticio—explicó ella inclinándose un poco contra su hombro—. Clamando que cada jugador luchara como ofrenda a los dioses, con dientes y garra. Y los vencedores, tendrán sus bendiciones.
Nira dejo de hablar al mismo tiempo que se unía al coro de “¡Aye!” que retumbo en la multitud, una vez que un hombre con una larga túnica azul oscura se acercó con una caja de roble en sus manos. Zayn no pudo evitar sentir como si hubiera dado un paso dentro de mil años de historia y costumbre antiguas. Se sentía como estar en el siglo pasado.
— ¿Quién es él?—preguntó cuándo el hombre barbudo hizo una reverencia ante el individuo con la túnica azul.
—Aikos es un vate. Los vates son sacerdotes celtas, a lo largo del tiempo se los conoces por sus profecías y su poder espiritual—dijo Nira, mientras ambos observan como Aikos recitaba unas palabras con sus manos sobre la caja—. Ahora está bendiciendo las torques para los juegos.
Ahí estaba aquellas palabras otra vez. Zayn estuvo a punto de preguntar por estos, cuando el sacerdote abrió la caja, revelando por fin a las infames torques. Estiró su cuello para ver que en el interior aterciopelado rojo, tres tonos diferentes de dorado resaltaban con una particular belleza. Lucían como cuerdas entrelazadas entre sí, con la parte anterior abierta, tomando la forma circulas de una herradura. Pero por su estructura rígida, pudo adivinar que estaban hechas completamente de oro, cobre y bronce. Las dos puntas de las gigantescas herraduras—que parecían hechas para un caballo de patas demasiado grandes para ser posible—estaban cubiertas por ornamentos circulares. Lo cual despacho la posibilidad de una herradura.
—El torque es… ¿Una herradura?—sugirió él, su vista estuvo concentrada en los torques como para notar que Nira lo miraba con una sonrisa. Divertida al ver cuánto le frustraba permanecer en la ignorancia de algo que desconocía.
La torque—corrigió ella—Es un collar, que simboliza la muerte y resurrección de nuestra sangre—su tono subió una octava, cuando los celtas vitorearon ante el brillo de las poderosas torques—. Fue una ornamenta importante para los guerreros antiguos. Según las creencias, uno podría estar desarmado, moribundo y completamente destruido… pero mientras la torque permaneciera en el cuello del guerrero, su honor jamás se quebrantaría.
—Suena como algo bastante serio—dijo él. Sus hombros aun permanecieron rozándose, cuando Zayn giró su cabeza lentamente para mirarla. De pronto el brillo de las torque, pareció un chiste comparada con el brillo en los ojos de Nira.
—Lo es, por eso es tan divertido—ella volvió a hablar por sobre las palabras gaélicas que él hombre barbudo decía mientras levantaba la caja de torques sobre su cabeza—. El punto del juego, es quitarle el torque a tu oponente. Solo con una espada de madera. Sin importar lo que suceda, una vez que un torque caiga, ya se ha definido al ganador y al perdedor.
Zayn levantó una ceja.
— ¿Y es peligroso? La dinámica del juego, quiero decir—ella ladeo su cabeza.
—Sí y no. Nunca se sabe, a veces se rompen unos huesos otras son simples moretones. Aunque una vez, la ornamenta redonda se desprendió de la torque y se le clavo en el cuello a un guerrero.
Él se tensó.
— ¿Cómo es que un juego así está permitido?—Nira medio sonrió.
—No lo está ¿Por qué crees que estamos tan apartados del resto de la civilización? Aquí no existen las reglas.
Algo en su mirada, o tal vez fue el tono que implementó, provocó que la sangre de Zayn se calentara y que algo muy poderoso burbujeara con deseo en su interior. Las chispas casi extintas provocadas por el hidromiel, volvieron a aparecer en su cabeza, empujándolo cada vez más cerca a seguir su impulso de inclinarse para besarla.
Pero el hombre barbudo exclamó algo que llamó la atención de todos. Zayn no entendió lo que dijo, pero notó como algunos se adelantaban fuera de la multitud. Hombres y mujeres, de diferentes tamaños y todos con pintura azul manchando sus rostros, comenzaron a formar una fila junto al sacerdote.
—Deséenos suerte—dijo Teiza, mientras se ponía de pie al mismo tiempo que Nira.
—No lo necesitan, patearan sus traseros—dijo Liam.
Zayn no pudo hablar mientras las veía colocarse en la extensa fila de al menos veinte cabezas. Sus ojos se pusieron en blanco cuando reconoció al rubio que se posicionaba junto a Nira y le guiñaba el ojo con confianza.
—Esperó que nadie tire del cabello de Rapunzel, o podría desmayarse—comentó con amargura. Liam lanzó una carcajada.
—Sabía que Nik y tú no se llevarían.
— ¿Y cómo podrías saberlo?
—Porque te conozco, y sé que él representa todo lo que odias. El temple de un caballero y la apariencia ataviada de un príncipe—Zayn medio sonrió.
—Querrás decir, el temple de un lame culos y la apariencia de una princesa.
Liam levantó su vaso hacía él, antes de beber. La multitud de celtas permaneció, repentinamente, en silencio. Observando y analizando con atención a los competidores, mientras el sacerdote colocaba las torques en sus cuellos, uno por uno.
—Uh oh—dijo Liam cuando este se detuvo un segundo para sobrevaluar a Nira. El desprecio en sus ojos fue tan palpable que Zayn apretó sus puños impulsivamente. Pero Nira permaneció apacible, mientras le devolvía la miraba e inclinaba la cabeza ligeramente para recibir su torque.
— ¿Qué fue todo eso?—exigió saber Zayn con el ceño fruncido.
—Aikos odia a Nira con cada fibra de su cuerpo, creí que había sido obvio—dijo Liam con su tono borracho. Zayn le lanzó una mirada, demostrándole que no le veía lo gracioso. Él bufó—. Al parecer el flamante sacerdote la odia desde que Nira logró acercarse a las lianas de ese árbol extraño. Ya sabes, el árbol que todos los celtas creen que es una diosa o algo así—Zayn asintió—. Bueno, Nira es la única que puede llegar a tocar el tronco sin ser atacada por la magia que rodea al árbol. Y eso despertó la desconfianza de Aikos, o más bien los celos. Desde entonces, habla de ella como si fuera un monstruo apocalíptico.
Zayn se tensó, repentinamente sorprendido. Volvió a dirigir la mirada hacía la pelirroja que miraba al frente con una expresión ilegible. ¿Nira es la única que podía tocar aquel tronco? Eso no tenía sentido, porque él se había acercado a aquel ancho pedazo de madera sin que la magia lo atacara. Bueno, nada más allá de las lianas detectoras de mentiras.
— ¿Qué quieres decir con que nadie puede acercarse al tronco?—preguntó temeroso, Liam se encogió de hombros.
—No se hombre, solo sé que es una magia muy antigua. Una vez intente acercarme y no logre llegar más allá de los tres metros de distancia, pero Teiza si pudo, debido a su sangre celtica. Pero cualquiera, celta o no, que intente adentrarse más allá de las lianas que cuelgan de las ramas; se topa con una pared invisible. Lo eh visto con mis propios ojos… Nira es la única que jamás se ah topado con aquella pared.
Nira… y ahora él.
El estómago de Zayn dio un vuelco de pronto, su mente revoloteo ante las palabras que ella misma le había dicho “Tú no escribes el destino, Zayn. Solo finges que lo sabes” no había entendido aquel significado, pero ahora aquellas palabras se volvían más poderosas.
¿Por qué Nira no le había comentado nada sobre su peculiar presencia cerca de ese místico lugar? ¿Eso significaba que él tenía una clase de poder sobre aquel árbol del que no estaba enterado?
Esas eran solo algunas de las preguntas que comenzaron a quebrar su cabeza. Pero Liam lo había dicho, y él nunca fue alguien supersticioso. De hecho, a veces era incluso más cabeza dura que Zayn. Por lo que no había posibilidades de que fuera una exageración.
“Tú no escribes el destino, Zayn”

Nira tenía razón, él no podría saber lo que el futuro le deparaba y tampoco sabía quién lo escribía. Entonces ¿Qué debía esperar ahora que sabía que su sangre celta tenía más importancia de lo que creía? Jamás se hizo esa pregunta hasta ahora, con sus ojos clavados en aquella misteriosa pelirroja, sintió un gran peso que se apoyaba en la parte trasera de su cuello. Y supo que aquella pregunta, no tenía una respuesta sencilla.
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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