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Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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Capítulo 6 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun 2017, 6:28 pm


Mientras caminaba por los extensos senderos de Alba, aferro con más fuerza el cuaderno en su mano y el acertijo era más profundo. Había desperdiciado su mañana dibujando a aquel hombre ave, colmillos filosos, dusios… y cuando se encontró a si mismo dibujando unos ojos terriblemente familiares en una de las hojas de su cuaderno, decidió que era tiempo de tomar aire e ir a la biblioteca del palacio.
El brazalete en su bolsillo había resultado ser una pena mal gastada. El hechizo que había afectado a aquel hombre bestia, también había oscurecido los recuerdos en aquel pequeño atributo de cuentas. Para su desgracia, solo se había quedado con los buenos recuerdos. Y ahora se encontraba pensando en la pequeña Emily… la niña que ahora era una huérfana de padre.
La brisa veraniega lo saco de sus pensamientos, colándose por debajo de su camiseta sin mangas y sus pantalones  de algodón. Era un día perfecto, ni demasiado frío ni demasiado caliente. Mientras se acercaba al palacio, por un sendero diferente al que había tomado cuando Liam lo guio, Zayn escucho la suave música que provenía de los locales de ropa y comida. Se extrañó al no ver tantos niños corriendo en el camino como la última vez que visito el palacio, pero la vida en aquel lugar seguía siendo palpable. Las madres lavaban la ropa al otro lado del río, los comerciantes gritaban tentadoras ofertas y el olor a comida casera salía de los restaurantes. Él solo pudo pensar que mientras más tiempo miraba ese lugar, más deprimente le parecía la idea de volver a Londres y su dimensión lluviosa.
Unos pocos guardias pasaron de él, con sus rostros apacibles vigilando a la gente con ojo de halcón. Zayn notó las miradas que le lanzaban, con sospecha y desconfianza de que un extranjero estuviera en sus tierras. Al parecer era un sentimiento natural, y las miradas eran cada día más obvias por lo que él dejo de intentar ahuyentarlos con labios apretados y una expresión de muerte. Porque dentro de sí, admiraba tal sospecha y cuidado. Admiraba como aquel pueblo, que rodeaba al palacio real, no fuera una legión de guerreros fríos dispuestos a morir por su Rix. No, ahí era diferente.
Ellos no morían por su Rix, porque debieran. Ellos morirían por los suyos, porque estaban enlazados. Y ese lazo había sido construido por Líteno y sus antepasados, desde hace siglos. La gente vivía con libertinaje y reía sin preocupaciones.
Un pueblo de paz, y armonía. Casi un sueño.
Zayn nunca había conocido ninguno hasta ese momento. Incluso comenzó a entender porque Nira había sido tan dura con él desde un principio. Él también protegería tal belleza con dientes y garras.
Antes de adentrarse en el túnel de rosas, como él le decía, vislumbro a los pescadores dejando sus botines en grandes cajas llenas de sal, al borde del río Nhim. Esta vez el solo llevaba la daga en sus zapatillas, por lo que estaba preparado a enfrentarse a las Guardianas. Luego de subir la ancha escalera hasta estar frente a la puerta de en medio, se preguntó a donde dirigirían las otras dos. Frente a él, las Guardianas con sus habituales lanzas formando un X le hicieron la pregunta habitual. Zayn levanto sus manos mostrando su cuaderno y dos lápices.
—Estoy limpio, a menos que crean que pueda apuñalar a alguien con un lápiz. Tal vez cortar una garganta con las hojas del cuaderno.
Las estatuas con sus largos mantos, apartaron sus lanzas y fruncieron el ceño.
—Puedes entrar—dijo la de la izquierda
—No creas que somos tontas. Olemos el metal en ti, pero nuestro amo ha dejado que pasarás con esa daga tuya—dijo la de la derecha. Zayn parpadeo sorprendido.
— ¿Él lo sabía?—las Guardianas movieron sus rostros de piedra blanca, en una expresión burlona
—Nuestro amo lo sabe todo.
—Puedes entrar, antes de que cambiemos de parecer—anuncio una.
Zayn entro con un suspiro, caminando por el angosto pasillo volvió a toparse con la sala de tronos. Siguió caminando hasta toparse con los ventanales frontales, dándole la vista perfecta de todo el pueblo frente al palacio. Observo la actividad desde lejos, hasta que se topó con un pasillo dividido en dos columnas. Le sorprendió que ningún sirviente estuviera merodeando por ahí, y mientras más se cuestionaba esto más agradecía la paz que le permitía respirar.
Su paz se vio interrumpida, cuando los ventanales terminaron y estuvo frente a un pabellón exterior, que estaba en el segundo piso. Se asomó, ahora mirando directamente el rio Nhim, y los peces saltarines. Comenzó a preocuparse, se suponía que habría una escalera. Aunque los guardias le habían otorgado un mapa, se había olvidado de este y ahora Zayn forzó a su memoria a recrear las rutas entre las escaleras, pasillos y habitaciones del palacio.
Cuarto nivel, recordaba que la biblioteca estaba en el cuarto nivel. ¿Era la escalera oeste? ¿No debía cruzar el pabellón antes? Tal vez había tomado la dirección errónea. Gruñendo, se apoyó al borde de la terraza, mirando el agua azul reflejar líneas pálidas sobre su mano. El sol estaba en su punto más alto, calentando el ambiente y alumbrando la belleza del lugar. Deseo tener los colores correctos, para cincelar tal belleza. Pero retrocedió, tomando su cuaderno y dándole la espalda al sol deslumbrante.
Estuvo a punto de volver, ya sabría a quién preguntarle que lo guiara a la biblioteca, por ahora se conformaría con la librería del pueblo. Pero entonces, un silbido llamo su atención. Zayn se detuvo, y miró sobre sus ojos. Parpadeo para asegurarse que no se había equivocado, pero el silbido volvió a sonar, seguido de un canturreo alegre.
El ave de plumas brillantes se posaba en el lugar donde antes estaba apoyado, moviendo su cabecita mientras lo miraba. Sus plumas se veían de un celeste pálido bajo la luz del sol, pero él estaba seguro que era el mismo pajarito que lo ayudo cerca de ese árbol extraño. El que evito que Nira lo sacara a patadas.
— ¿Estás siguiéndome?—preguntó a la ave, este pareció reírse agitando sus alas. Zayn rodó los ojos—. Genial ahora hablo con pájaros.
El pajarito voló sobre su cabeza y se posó sobre está, sin miedo ni vergüenza. Zayn levanto una ceja, y estiro su mano. Para su deleite, el pajarito se posó en su mano, expectante.
—Bien… no recuerdo tu nombre. Carrie, diosa de la luna ¿Tal vez?—él pajarito ladeo su cabecita otra vez. A Zayn le basto—. Bien, si eres tan inteligente, supongo que puedes guiarme hasta la biblioteca.
Había perdido su último rastro de inteligencia, él pronto se sintió ridículo, mientras el pajarito volvía volar. Zayn mascullo una maldición entre dientes, cuando el pájaro volvió a silbar, llamando su atención. Al final de pabellón y en la entrada de otro largo pasillo, este sacudió su cabeza, como si lo llamara.
Él paso una mano por su cabello, miro en la dirección por la que había llegado y se preguntó si era prudente seguir a un animal que podría o no tener el cerebro del tamaño de un maní. Claro que no es prudente, ¿Pero que tienes que perder?, pensó Zayn. Encogiéndose de hombros, escucho a su conciencia y siguió al pequeño animal. A ese punto, ya no le importó.
El palacio estaba peculiarmente fresco por dentro, se dijo que esa si era una magia impresionante. Pero al tiempo que subía la tercera escalera laberíntica, con muchos escalones, el sudor comenzó a acumularse en su frente. El pajarito silbó hacia él.
—Es fácil para ti, tienes alas—dijo él, se replanto que haría entrenamiento físico cuando estuviera libre, esos días en cama lo habían ablandado demasiado para su gusto.
Suspiro cuando finalmente término de subirlas y bufó, al notar otro recorrido, adornado con pinturas el pasillo que lo guio a una sala privada.
—Yo no veo que eso sea una biblioteca—se quejó él, pero el pajarito había desaparecido de su vista.
Zayn detuvo su caminar, unos centímetros antes de adentrarse a la sala, las melodías de un instrumento que no había escuchado sonar hace mucho tiempo rompieron el silencio. Se quedó paralizado mientras las notas del pianoforte se mantenían en una perfecta sonata sin errores, quién estuviera tocando debió haber practicado durante años. Escucho bemoles y sostenidos.
Cuando su lado indagatorio venció sobre la belleza de las notas musicales, dio un paso tan ligero que no pudo escucharse. Bajo sus pies, el piso de piedra lavada estaba adornado con mosaicos y dibujos hermosos. Mientras se asomaba, fue como entrar en un sueño antiguo de melancolía. El pianoforte resonó con notas de dolor y tristeza, tanto que podría haberle roto el corazón. Pero este estaba tan desembocado de verla, que no fue posible.
Rodeada por las paredes doradas, y sentada frente al pianoforte color carbón, Nira movió sus manos sobre las teclas de marfil con la agilidad de una profesional. Sus dedos, adornados con algunos cayos tocaban con una fluidez que Zayn no se atrevió a interrumpir. Por lo que se quedó de pie, inmóvil, viéndola mientras sus hombros se balanceaban ligeramente con cada acorde. La emoción se adueñó de la música y Zayn se preguntó por qué habría tanta tristeza en las notas que se agolpaban en la punta de sus dedos.
Con un vestido gris metálico y sus sandalias presionando el pedal, Nira evitó que sus manos olvidaran como tocar. Era una pieza triste, pero para ella fue el sonido de la libertad. A su abuelo siempre le había gustado escucharla tocar, y ahora el privado de esa sala era todo lo que tenía. Dejo que las pesadillas se disolvieran con la música viva y palpitante. Esperando que en algún lugar, entre las notas, su madre se encontrara sonriéndole. Se olvidó del tiempo, expresando lo indescriptible, sus ojos ardieron mientras permitía que se abrieran viejas heridas.
Zayn contuvo el aliento, temeroso de que respirar demasiado rápido fuera a interrumpirla. A él no le hubiese importado escucharla eternamente. La nostalgia fue palpable, y de repente quiso salir de ahí, había una verdad que él no pudo descifrar escondida en aquella música. Por alguna razón, recordó al hombre sobre el Pegaso, apuntando su espada hacía él… cada vez más cerca. Dando un paso atrás, dejo salir una maldición cuando el pajarito volvió a reaparecer, con un cantico altanero que sobresalto a Nira.
Los dedos de la pelirroja se cerraron, resbalando sobre las teclas. Fue arrastrada bruscamente fuera de su paraíso para encontrarse con un par de ojos miel, bien abiertos. Sus manos se volvieron puños y todo lo que encontró fue toxico.
—Lo siento—musito Zayn, él pudo jurar que ella tenía sus ojos húmedos—. Yo no… no fue—era la segunda vez que Nira lo dejaba sin palabras.
— ¿Qué haces aquí? —Nira se alejó del pianoforte, y este quedo repentinamente solo. Inmóvil. Como si nadie hubiera tocado la música más triste que alguien haya oído, segundos atrás.
El pajarito en el hombro de Zayn silbo, y él recobro su memoria.
—Biblioteca—se sintió como un cavernícola idiota. Nira frunció el ceño y él tuvo que aclararse la garganta—. Quiero decir, que estaba buscando la biblioteca, y estoy aquí por accidente.
—No—ella lo cortó—. Me refiero a ¿Qué haces aquí, dentro del palacio? Los forasteros no son bienvenidos. —y ahí estaba la Nira que él recordaba.
—Tu Rix dijo que podría volver para investigar…—él se calló cuando Nira camino hasta quedar frente a él.
—La biblioteca está en el nivel de abajo.
Zayn fulmino al pajarito sobre su hombro. Nira comprendió entonces quién había sido la responsable.
—No eres cupido, Cerridwen. Recuerda eso—dijo Nira en gaélico, solo para que Zayn no pudiera entender. Él parpadeo cuando el pajarito silbo disgustado y tomo vuelo para alejarse.
—Bueno allá va mi guía—dijo con fingida decepción. Entonces bajo su mirada hacía Nira, el vestido gris de seda que llevaba se ajustaba en los lugares indicados, y luego caía libremente por su cintura hasta sus rodillas. Con los tatuajes siempre a la vista, y un cinturón ancho con tres dagas abrazando su cadera, Zayn seguía sin poder creer que una chica como ella fuera real.
Ella movió sus hombros y apretó sus puños, consiente de su mirada, se sonrojo. Zayn contuvo una sonrisa, orgulloso de finalmente obtener una reacción de su parte.
— ¿Así que tienes permitido entrar con armas al palacio y yo no? No sabía que las estatuas pudieran sentir favoritismo.
—Esas estatuas, saben que jamás le haría daño a mi Rix, esa es la diferencia entre tú y yo forastero.
— ¿Por qué querría dañar a tu Rix?
— ¿No es lo que ustedes hacen?—escupió ella—Después de todo, los ingleses son los Conquistadores. Desde un principio, dominaron y doblegaron a grandes clanes escoceses por avaricia—Zayn dio un paso más cerca de ella, con su expresión inelegible.
— ¿Por eso me odias chica celta? ¿Crees que a mí me placería ver la destrucción de este lugar?
—Eh oido las historias—sentenció Nira. Zayn se tensó—. Sé que tu familia tiene cierto apegó a tomar decisiones egoístas.
—Tú no sabes nada de mí—dijo con euforia—. No intentes ni por un segundo compararme con mis antepasados.
—Me alegra que se estén conociendo.
Los dos se voltearon hacía la voz áspera que resonó sobre el pasillo. El Rix Líteno sonrió divertido, en su larga túnica blanca que se confundía con su largo cabello. Nira bajo su mirada avergonzada, alejándose de Zayn que inclino la cabeza en respeto.
—Llámenme loco, pero detecto algo de tensión entre ustedes—dijo el Rix mientras caminaba hasta una de las sillas doradas que se encontraba en una de las puntas de la larga mesa. Líteno dejo que el libro reposara sobre esta y los miro—. ¿Y bien? ¿Alguno desea explicarme porque pelean cuando deberían trabajar juntos por el bien de Alba?
Nira fue quien habló, su lengua hablando un fluido gaélico escoces, pero se calló cuando el Rix levanto una mano hacía ella.
—No seas descortés Nira. Habla en un idioma que nuestro invitado pueda entender, y defenderse.
Ella respiro hondo, dirigiendo una mirada hacía Zayn y luego de vuelta al Rix. Los dos la miraron expectantes.
—Fue una leve discusión—dijo simplemente—. No volverá a ocurrir.
—Creí que estarías meditando, entrenando a tu mente, Nira.
Zayn frunció el ceño.  A su lado Nira se tensó, bajando su cabeza. No le gusto la forma en la que ella cedía y en seguida se plantó que prefería verla enfada que humillada.
—Fue mi culpa—dijo Zayn finalmente—. Yo fui quién interrumpió sus tareas. Olvide mi mapa, y estuve merodeando como un ignorante en busca de la biblioteca, cuando me topé con Nira.
Ella no dijo nada, ni le dedico una mirada mientras el Rix pasaba sus ojos de uno al otro. Zayn bajo la mirada a la mano que tenía sobre el libro, este tenía un extraño símbolo que no reconoció.
—En ese caso, supongo que Nira puede mostrarte donde queda ¿No es así?
La pelirroja levantó el mentón de inmediato, asintiendo. Zayn elevo una ceja extrañado por su incomodidad.

—Por supuesto.
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Capitulo 6 (parte 2):

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun 2017, 6:38 pm


—Si esperas un agradecimiento, tendrás que seguir esperando—dijo Nira finalmente, luego de dejar la sala y bajar las escaleras hacía el nivel inferior.
—No esperaba un agradecimiento, de hecho—dijo Zayn tomando su codo y frenándola—estoy pidiendo una tregua.
Ella parpadeo, bajando la mirada donde él la sostenía. Zayn entendió el mensaje y dejo caer su mano. Nira lo miro de soslayo con sus ojos entrecerrados.
— ¿Qué tipo de tregua?
—Es obvio que no me toleras, lo cual es sorprendente porque soy bastante amable—bromeo él. Nira se cruzó de brazos—. Mi punto es que no quiero desperdiciar mi tiempo peleando contigo cuando los dos podríamos ayudarnos mutuamente, y encontrar una respuesta para estos ataques.
Nira sopeso las posibilidades de lo que él prometía, le parecieron justas, pero aun así la desconfianza pinchaba en ella. Es un lector de objetos, podría ser muy útil, pensó mientras lo miraba. Las ojeras en sus ojos eran fatales, parecía no haber concebido un buen sueño desde hace tiempo y Nira había recibido la noticia de que Zayn estuvo preguntando el origen de los ataques. Podría decirse que se estaba esforzando.
— ¿Cómo sé que no estás aquí para encontrar algo que nos haga ver débiles, para luego ir corriendo a decírselo a tu Rix?—sus miradas se cruzaron y él dio un paso atrás. Si Nira no supiera tan bien su lugar, podría decirse que ella era la villana.
—No lo sabes, solo tienes mi palabras. Y te la daré; yo jamás… jamás haría algo para que tu pueblo sufriera—sus ojos eran sinceros, y hubo algo en ellos que despertó un cosquilleo en el estómago de Nira cuando la miro. Él tenía que ser el hombre más atractivo que haya visto jamás. Tenía pestañas larguísimas y la barba que crecía en su rostro le daba un toque brusco a sus facciones bien definidas.
Ella no quería entender la razón de ese cosquilleo, lo único que entendió es que no tenía más remedio. Y si Zayn Malik estaba mintiéndole, ella misma le arrancaría los ojos después. Luego de tanto meditar, finalmente cedió y estiro su mano.
—No más peleas. –aclaró él estrechando su mano, los callos de manos trabajadoras lo tomaron desprevenido e incluso notó una pequeña cicatriz que le surcaba la parte exterior de la palma.
—No más peleas constantes—dijo ella, arrancando una sonrisa de su parte. Zayn asintió y ella retiro su mano—. Bien, ahora vayamos a la biblioteca.
***
Ambos caminaron por los pasillos del palacio, vigilados solo por las pinturas antiguas con miradas vacías. Zayn las miró con atención, estás retrataban las distintas guerras que los Seekers habían sufrido. La Guerra de los Diamantes, donde los tres diamantes de la suerte que otorgaba la victoria a cualquier guerrero que las poseyera, dividió al mundo Seeker. Las pinturas mostraron la triste guerra que duro diez años, diez años donde los Seekers pelearon entre sí, masacrándose unos a otros en busca de hacerse con el poder. Él se interesó particularmente en una obra, en está la sangre corría con un color bermellón sobre la armadura plateada de un Seeker que guardaba los tres diamantes en un cofre. La siguiente pintura mostraba la nueva paz, y la alianza entre los pueblo. El cofre ya no estaba, y ahora eran solo otros objetos ocultos por los Ancianos, para evitar otra guerra.
—Espero que te hayas aprendido el camino—dijo Nira mientras se paraba frente a dos puertas de madera y con sus dos palmas, las empujo para abrirlas.
Zayn contuvo el aliento, mientras descubría lo que se escondía detrás de esas simples puertas de madera. El paraíso, fue lo primero que pensó. Un paraíso al cual desearía ir cuando muriera, pero existía y estaba frente a él. Miles y miles de libros dentro de cientos de estantes que medían al menos tres metros de altura. Su mirada subió siguiendo cada estante con asombro, ya que estos no se extendían en dos plantas, los estantes superiores eran visibles gracias a los balcones interiores.
No había ventanas donde la luz pudiera entrar pero había suficientes candelabros y arañas colgando en el techo que servirían para leer en cualquier parte. En el centro del único pasillo que se extendía entre los estantes, se encontraban largas mesas de madera con sillas de terciopelo rojo.
—Esto no es posible—musito Zayn boquiabierto, mirando la mismísima ciudad de papel que se extendía entre las dos plantas, escaleras, estante y libros… tantos libros reclamando ser leídos—. Ni siquiera sabía que era posible que existieran tantos libros de nuestro mundo.
—Los hay. Alba es reconocida por esta biblioteca, hay documentos muy antiguos. Desde manuscritos, mapas, música impresa, libros actuales e incluso algunos libros escritos por humanos.
Nira medio sonrío al ver la expresión en su rostro, parecía a punto de babear, como si estuviera muriendo por tocar aunque sea uno de esos libros. Por alguna razón eso la conmovió, ahora sabía que Zayn se portaba como un idiota solo porque deseaba hacerlo… la sabiduría que brillaba en sus ojos era innegable.
Hambriento de palabras, Zayn enfilo a paso rápido, queriendo adentrarse aún más. Pero entonces algo lo empujo hacía atrás, un resplandor rojo brillo frente a él cuando sacudió su cabeza. El resplandor vibro y se extendió rodeando a toda la biblioteca, y luego desapareció. No fue más de un segundo, pero él lo había notado.
— ¿Qué fue eso?—preguntó
—Es un campo de fuerza. No creíste que estos libros sobrevivirían sin ninguna ayuda ¿Verdad?
Zayn parpadeó.
—Fascinante, pero ¿Cómo se puede entrar?
Un sonido áspero y alarmantemente cerca advirtió a Zayn, quién retrocedió unos cuantos pasos hasta estar de vuelta bajo el marco de la puerta. Le dio un vistazo a Nira, para asegurarse que ella también oía aquel chasquido, para su sorpresa ella parecía divertida por su reacción.
—Tú preguntaste—fue lo único que dijo mientras señalaba con su dedo, un punto a sus costado. Zayn se percató de que allí se encontraba uno de los adornos a los que no había prestado importancia. Del lado interno a la biblioteca, una figura larga, se extendía majestuosamente alrededor del marco de la puerta. Como si abrazará la entrada, protegiéndola de cualquier peligro. Los chasquidos, resultaron ser la gran figura tomando vida.
Se trataba de un dragón. Sus patas, que antes se aferraban al marco de la puerta, se soltaron para apoyarse en el suelo frente a ellos. Su largo cuerpo, de escamas rojas y negras, ondeó hasta estar completamente estirado. Cuando la criatura habló, sus dientes blancos mostraron ser más que una ornamentación.
— ¿Quién desea entrar a La Biblioteca de Alba?—pregunto, con una voz tenebrosamente grave. Sus ojos eran dos círculos rojos, que brillaron con la misma intensidad con la que había brillado el campo de fuerza, luego de que Zayn chocara contra este.
Zayn parecía demasiado pasmado para hablar, por lo que Nira respondió.
—Nira de Alba y Zayn de Prydain.
El dragón mantuvo sus alas pegadas a su cuerpo, del mismo color que sus escamas oscuras estas se camuflaron fácilmente. Movió sus orejas por debajo de sus cuernos, y siempre con una expresión amenazante, los examinó con cuidado.
—Mi nombre es Aballon, guardián de esta biblioteca—dijo con sus ojos aún más brillosos.—, es mi trabajo advertirles que si intentan dañar, robar o destruir a alguien o algo dentro de esta sala, serán testigos de mi furia y mi incapacidad de ofrecer piedad.
Zayn no dudo que aquellas garras y aquellos dientes, hubieran desgarrado carne y hueso alguna vez. Los ojos rojos de la criatura llamearon.
— ¿Aceptan las condiciones y consecuencias de cruzar está línea?
—Lo aceptamos—dijo Nira con voz firme. El dragón estiró su cuello y levantó su mentón como un león que se paraba frente a una roca, orgulloso de todo lo que poseía.
—Pueden entrar.
En un parpadeo, el amenazante dragón comenzó a caminar, con su cuerpo serpenteando. Con movimientos fluidos volvió a extenderse contra la pared, alrededor del marco como un arco. Ambos presenciaron como la temible bestia de escamas, se petrificaba como una estatua, su piel se volvía de bronce puro y sus ojos se transformaban en dos diamantes rojizos.
Y como si fuera otra hermosa estatua que estaba ahí solo para decorar y asentar la belleza del lugar, el dragón permaneció sobre el marco, mirándolo todo. Majestuosamente inmóvil.
Nira enfilo a través de la biblioteca, seguido de Zayn que primero chequeo con una mano extendida de que el campo de fuerza no volviera a tomarlo por sorpresa. Solo cuando estuvieron cerca de los instante, se decidió por hablar.
—Aballon no se ve como las Guardianas—mencionó, su mirada perdiéndose en los libros que pasaban. Nira no aminoro su paso, y con un gesto le indico que no se quedara atrás.
—Las Guardianas son solo estatuas, afectadas por magia Seeker. Aballon no fue creado por nuestra magia.
— ¿Y entonces quién lo hizo?—Nira se tomó un segundo antes de conquistar.
—Es una criatura arcaica, hecho por la magia antigua de los Druidas.
Zayn se tensó, los Druidas habían sido las primeras criaturas que gobernaron sobre la tierra durante los tiempos olvidados en que los Objetos habían estado a salvo, alimentando su poder. Contrariando a los Seekers, que perdían sus poderes cada vez que estaban cerca de un Objeto, los Druidas ganaban poder y resistencia si poseían uno.
En teoría, todos los Seekers habían nacido de ellos, pero la magia de un Druida era diez veces más grande que la de cualquier Seekers. Zayn conocía las leyendas, y sin importar que religión siguieran, los Druidas se habían vuelto dioses a los ojos de un Seeker. Hasta que él ultimo Druida casi los destruye a todos, con el propósito egoísta de apoderarse del mundo.
—Creí que las criaturas arcaicas se habían extinto junto con los Druidas.
—No es tan incorrecto. Cuando las guerras terminaron, y el ultimo Druida murió, los arcadios que ya no tenían un amo al cual proteger, murieron poco tiempo después que ellos—Nira siguió hasta que llegaron al final del pasillo, y Zayn vislumbro una escalera caracol que daba a la segunda planta.
— ¿Y cómo es que Aballon sobrevivió?
—Porque su propósito sigue siendo necesario—explicó ella mientras subían la escalera—. No seriamos nada sin el conocimiento, tanto Seeker como humano, y Aballon a estado aquí por muchas Eras, protegiendo la sabiduría y el conocimiento que solo los libros guardan. Le dicen el Guardián de los Libros por una razón.
Zayn no se conformó con esa respuesta.
— ¿Cómo es que lograron toparse con una criatura tan antigua como él?—indagó. Nira bufó.
—Haces muchas preguntas.
—Bueno es la primera vez que las respondes sin ladrarme como un perro rabioso—Nira se detuvo para mirarlo sobre sus hombros, y él levanto su mano derecha con una sonrisa. —Recuerda el trato. Sin pelear.
Ella rodó los ojos y siguió subiendo, cuando estuvieron finalmente en la segunda planta Nira contestó.
—No lo hicimos, él vino a nosotros. Dicen que vino aquí durante la Guerra del Martirio, cuando el rey druida contamino nuestro mundo con magia oscura, y mando a quemar todas las bibliotecas en su búsqueda por el Grimorio.
Él se tensó, quemar todo conocimiento solo para buscar un libro que le daría más poder del que ya tenía, había sido solo una de las muchas de las atrocidades que Thanatos había hecho en su mundo. Zayn no pudo evitar pensar que si no hubiera sido por Lityan, tal vez habría hecho lo mismo con el mundo humano.
—Aquí es—dijo Nira, sacándolo de sus pensamientos. La vio adentrarse entre dos de los muchos estantes que se encontraban en la segunda planta. Él subió la mirad apara leer, la inscripción sobre el cartel que colgaba entre los dos estantes.
Mapas y Planos.
Cuando se acercó, los dedos Nira bailaron sobre el lomo de varios libros, con la misma rapidez con la que había tocado las teclas del pianoforte.
—Aquí—ella le extendió un libro. Extendió el brazo, para quitar otro—. Y este—corrió la escalera que se encontraba cerca, las ruedas chirriaron cuando subió solo dos peldaños para tomar otro libro de tapa roja—Este.
Zayn la miró divertido.
—Veo que ya has estado aquí antes—dijo burlón
—Por supuesto. También me tomo en serio mi trabajo—Zayn inclino la mirada para leer los títulos de cada libro. Mapas y coordenadas de Escocia, planos de Glasgow y Edad de Hierro: Ubicaciones geográfica y división territorial.
—No veo el propósito de este último.
—Ese es un bono extra—dijo ella tomando asiento en una de las sillas aterciopeladas, frente a una mesa de lectura colocada en medio de los dos estantes—. Habla un poco sobre los clanes celtas, pero esos mapas sirven por si quieres ir a visitar una aldea antigua que aun conservado sus tierras en las dimensiones.
Zayn suspiro, quería rechazarla y decirle que no insistiera. Pero seguramente guiaría a una pelea, así que luego de mirar a la testaruda pelirroja, dejo el libro sobre la mesa y se sentó.
—Bien, te dejaré solo. Iré a conseguir mi propio libro—anunció Nira. Zayn se reclinó en la silla, y la detuvo.
—Oye, preciosa—ella rodó los ojos, y se volteó para encararlo, recordándose a sí misma que golpearlo en la cara sería considerado como una pelea. Justo cuando pensó que diría algo para irritarla, Zayn inclino su cabeza con respeto—, gracias.

Se hubiera esperado muchas cosas, excepto un agradecimiento. La misma extraña sensación cosquilleo en su garganta, parpadeo simultaneas veces. Se limitó a inclinar la cabeza, de la misma forma y se alejó, antes de que él pudiera notar que sus labios temblaron. Cuando estuvo fuera de su vista, Nira se permitió sonreír con deleite. 
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun 2017, 6:40 pm

@Ingrid B. escribió:Hola mi Maga hermosa, ¡me ha encantado tu novela, debes seguirla! 
muchas graciasss   y gracias por leer!
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Vie 23 Jun 2017, 6:41 pm

@AngelMalfoy escribió:Sigueeee
seguida, gracias por comentar 
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por Elena Sandoval el Sáb 08 Jul 2017, 8:15 pm

SIGUELA !!!!!!! POR FAVOR ......
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Capitulo 6 (parte 3):

Mensaje por *Magali* el Dom 09 Jul 2017, 1:51 pm


Luego de que pasaran fugaces horas en las cuales Nira se sumergió en historias de autores humanos, comenzó a sentir que sus ojos ardían de tanto leer y su estómago gruño. Se preguntó cómo le estaría yendo a Zayn, así que se puso de pie y volvió a subir la escalera caracol para buscarlo.
Frunció el ceño cuando no lo encontró en la sección donde lo había dejado. Siguió pasando los estantes y las secciones, pero no había señales de él. Comenzó a preocuparse, hasta que finalmente lo encontró, oculto detrás de dos pilas de libros en la sección de manuscritos.
Se asomó ligeramente entre los libros, y contuvo una risa. Él arrogante soldado se hallaba dormido, con la cabeza apoyada en su cuaderno y sus dedos manchados con grafito. Su respiración tranquila y su expresión relajada despertaron una ternura inexplicable en ella. Se preguntó si mientras ella se embriagaba en una novela romántica, él estaba rompiéndose la cabeza en descubrir alguna pista. De pronto se sintió culpable de haberlo dejado solo.
Su mirada pasó de su rostro a sus dedos, Zayn tenía grafito manchándolo como los dedos de un niño. Lentamente y con cuidado de no despertarlo se colocó detrás de él, tomando con cuidado el cuaderno bajo su mano. Al abrirlo encontró distintas anotaciones, junto a distintos tipo de Holders. Los dibujos eran tan acertados que ella sintió pena por él ¿A caso se había enfrentado a aquellos Holders en persona? La simple idea hizo que las manos de Nira temblaran, mientras corría las hojas lisas que presentaban horribles bestias de distintas formas y con la maldad surcando sus decrépitos rostros.
Nira no deseo seguir viendo más de esas criaturas impresas en el papel, pero se detuvo en los últimos garabatos y su rostro enrojeció incontrolablemente. En una de las últimas hojas, estaba ella, con su traje oscuro, su cabello trenzado, sus tatuajes y sus ojos brillantes. El cosquilleo paso a ser un terremoto en su interior ¿Por qué él la dibujaría? ¿Cuánto tiempo estuvo viéndola para conseguir detalles tan exactos como el lunar que tenía en su cuello? Sus labios se curvaron, aunque debería estar furiosa, la imagen de Zayn con un ceño fruncido mientras se concentraba en dibujarla despertó una vez más aquella extraña sensación. Era la segunda vez que él la tomaba con la guardia baja sin intentarlo.
Dejando cuidadosamente el cuaderno en sus manos, espero un minuto a que sus mejillas volvieran a su tono normal antes de dejar caer un pesado libro sobre la mesa. Esta vibro y el sonido del impacto fue tan grande que Zayn abrió los ojos repentinamente mientras daba un salto fuera de la silla. Alarmado, de pie y con los puños cerrados, miró a su alrededor con cautela.
—Lo siento, fue un accidente—dijo Nira sarcásticamente. Zayn entrecerró sus ojos hacía ella y bajo sus puños.
— ¿Nadie te dijo que jamás despierte a un soldado ignorante? Podría ser letal.
—Sí, sí. ¿Ya terminaste? Tengo hambre y quiero irme—ella se miró las uñas. Por alguna razón no deseo mencionarle el tema del dibujo, aunque su lengua luchaba por soltarse respecto a ello.
—Sí, eh terminado. Con gusto iré a comer contigo—dijo Zayn mientras recogía los libros de la mesa. Nira levantó una ceja.
—No era una invitación era un aviso.
—Deja de insistir, te dije que iré. Mientras que tú pagues—la miró dándole a entender que no cedería. Nira abrió la boca para decir algo, pero él habló primero— ¿Puedes guardar aquellos?—señaló los últimos libros que quedaban sobre la mesa.
Nira chasqueo la lengua, pero no dijo nada, Zayn sonrió complacido al no escuchar un segundo rechazo de su parte. Pensó que tal vez si estaba muy hambrienta, o muy en el fondo, comenzaba a caerle bien.
Caminando lejos para guardar el resto de los libros, Nira medio sonrió cuando vislumbro el libro que hablaba sobre la cultura celta, y el origen de su religión. No se explicaba porque la idea de Zayn rebuscando sobre su cultura, la alegraba. Recordó la noche  que aún no podía olvidar, algo dentro de sí le decía que Zayn no había terminado en aquel árbol por accidente. Aunque no daba crédito a las razones, si confiaba en las decisiones de sus dioses. Nira creía en el destino, y al mismo tiempo, temía conocer la verdad del suyo.
Su sonrisa se borró repentinamente, percatándose de un viejo libro con el símbolo Druida. Al parecer Zayn se había aventurado en la sección de magia y pociones, tomando el viejo libro que recitaba sobre el poder y la leyenda de los Druidas. Su sangre se congeló, nada bueno salía de alguien intentando revivir viejos poderes.
Rápidamente se dirigió al estante de donde lo había sacado. ¿Cuántas veces ella había ido a esa estantería y a esa sección? ¿Cuántas veces ella se había pasado noches enteras leyendo sobre los druidas? ¿Por cuánto tiempo había intentado entenderlos, imitar su poder? Ella había aprendido la lección, las cicatrices en sus palmas eran prueba de ellos. La magia siempre venía con un precio.
Con el corazón en la garganta, volvió a colocar el libro en su lugar y retrocedió, colocando una mano sobre su collar de dusios intento apartar la oscuridad que se hacía sobre ella junto con viejos recuerdos, voces y sangre derramada. Sangre que volvería, voces que se alzarían una vez más… y ella no sabía cómo detenerlo.
 ***
La noche se sintió fresca mientras avanzaban, bajo las estrellas que resplandecían junto a la enorme luna, en el cielo renegrido. A pesar de que Zayn estaba agotado, su mente tradicionalmente ambigua, tenía mucho y poco para distraerlo. Aunque tendría que estar pensando el origen de los ataques y la repentina evolución de los Holder, su mente divagaba en cierta pelirroja que caminaba junto a él.
Esa tarde había cedido a su deseo, la había retratado en su cuaderno como un adolecente enamorado. No le gustó aquella sensación de debilidad, pero mientras más tiempo la miraba, más débil se sentía. El olor a tofu, especias y sal del pueblo se intensifico mientras se acercaban a una sección de cabañas, donde ofrecían distintos tipos de comidas y bebidas.
— ¿Es que este lugar nunca descansa?—mencionó Zayn, esquivando a una mujer que llevaba una enorme canasta repleta de panes y dulces.
—Todo el mundo está emocionado por este viernes.
— ¿Qué hay este viernes?—ella parpadeo ante su pregunta
— ¿Es que Liam no te lo dijo?
—No me eh topado con él últimamente, culpo a Teiza—Nira medio sonrió.
—Este viernes será el solsticio de verano. Es un día sagrado para la mayoría de las religiones y un día festivo para Alba.
—Déjame adivinar, es un día importante céltico también—ella lo miró con advertencia.
—Pues sí. La diosa Cerridwen y el dios Belennos se esfuerzan mucho para armar un lindo show. Lo menos que podemos hacer es ofrecer nuestro agradecimiento.
Nira lo guio entre dos cabañas, para cruzar al otro lado y evitar el concurrente camino de personas que se hacía delante de ellos.
— ¿Te refieres a aquellos irritantes pájaros?—Nira sonrió
—Simbólicamente, si son pájaros. Técnicamente podrían hacerte cenizas con una mirada.
—Ya veo, y porque deciden ocultar todo ese temible poder entre alas que brillan en la oscuridad—Zayn se detuvo cuando ella lo hizo, ambos miraron con anhelo los pollos rostizados que se exhibían a través del cristal.
—Fácil, nadie sospecharía de un pajarito. Y los dioses adoran ver nuestras hazañas.  Aunque no somos rival para ellos, me gusta creer que nos admiran en cierta forma.
— ¿Por qué crees eso?
—Somos libres de ceder a deseos barbaros, cometer errores y volver a empezar…—Nira se cortó para tomarlo del brazo evitando que por poco choque con un hombre barbudo con distintas pieles de animales colgándole de los brazos, que cruzo sin notarlos. Nira lucho por controlar su respiración, cuando él se arrimó más a ella, su costados se rozaron cuando el hombre barbudo los empujo ligeramente. Instintivamente Zayn coloco una mano en la parte baja de su espalda, para mantener el equilibrio.
Una vez que el hombre pasó de ellos, Zayn se encontró con su mirada, y tragó saliva. Estaba tan cerca que pudo notar el anillo gris mezclándose con el verde claro en sus ojos, como una galaxia, él nunca había visto ojos tan hermosos. Nira pudo sentir su aliento cálido contra sus mejillas frías, aunque él le sacaba solo media cabeza fue suficiente para sentirse eclipsada por su aroma a cuero y almendra.
Ella fue la primera en retroceder, alejándose de su tacto y su aroma. Zayn rasco su cabeza, pasando por alto lo que acababa de suceder, apuntó hacía el local.
— ¿Entramos? Estoy famélico.
Ella acomodo su vestido antes de caminar dentro. Zayn contuvo la respiración luego de ver la forma en que sus pechos se sacudieron debido al movimiento. Ahora comprendiendo el significado de los deseos barbaros.
—Así que—comenzó él luego de que la mesera se fuera con sus pedidos—, ¿Qué se festeja en este solsticio, además de lo obvio?
—Se festeja la gracia de los dioses que crearon nuestro mundo, y se reza por un año prospero. Ya sabes, lo común… mayor pesca, buena cosecha, buenas armas para asesinar Holders.
Zayn rió.
—Mírate, ya hasta haces bromas. —Nira dio un sorbo a su vino.
—No arruines mi humor. —Él levantó sus manos en señal de rendimiento.
Los dos miraron en dirección a un grupo de borrachos que cruzo frente a local, cantando una canción escocesa que hablaba sobre una amante ideal. Los atontados Seeker, recién salidos del bar, se tambaleaban y se empujaban entre si lanzando risas.
—Este viernes, habrá el doble de ellos—explicó Nira, reclinándose en la mesa, notó como la luz de las velas creaba sombras de las largas pestañas de Zayn, reflejándose en sus pómulos. Gruño y volvió a echarse hacia atrás—. Mucho extranjero vienen a Alba el día del solsticio, en su mayoría celtas y gitanos. Por lo que es fácil ver una que otra pelea, y al mismo tiempo un carnaval de risas.
—No puedo esperar. La revuelta y el alcohol se me dan bastante bien—dijo él inclinándose sobre el respaldo de su silla y entrelazando sus dedos detrás de la cabeza. Nira reprimió una inmensa rodada de ojos y dio otro sorbo a su vino. Zayn no pudo soportar volver al silencio incomodo por lo que preguntó: — ¿Hace cuánto sabes tocar el pianoforte?
Nira pareció pensarlo un minuto, dio otro sorbo antes de contestar.
—No sé exactamente cuánto, tuve que practicar por muchos años.
Evasivas. Ya era obvio lo bien que ella podía hacérselas para no contestar verdaderamente sus preguntas.
— ¿Quién te enseño a tocarlo?—ella se enderezó en su silla
—Mi madre—dijo a secas.
— ¿Dónde está ella?
— ¿Por qué tienes que arruinar mi humor con tus preguntas?—estalló ella, con sus mejillas sonrosadas por el vino.
—Oye, al menos yo intentó romper el hielo aquí—dijo él a la defensiva—. Ya que vamos a pasar mucho tiempo juntos, creí que lo justo era conocernos aunque sea un poco más. Pero ya veo que no te gusta socializar.
Los dos estrecharon sus ojos, con el ceño fruncido parecía que la guerra se desataría en aquel pequeño restaurante. Zayn pudo prever la discusión que se armaría, justo cuando estaba al filo de romper el pacto, algo sorprendente sucedió. Nira dejó caer sus hombros con un suspiro, rindiéndose finalmente.
—Ella murió cuando era una niña—murmuró, levantando una vez más su copa hasta sus labios—. Una misión que salió mal—explicó antes de darle el beneficio de la duda—, solo otro Seeker que muere en su deber.
Zayn sintió el peso en sus palabras, sin duda era un recuerdo que le dolía. Si no estuviera tan familiarizado con ese dolor, la hubiera compadecido. Pero él lo entendía mejor y en lugar de eso, levantó su copa también.
—Por los valientes Seekers que mueren con honor.
Ella recibió con alivio sus palabras, y chocaron sus copas. La comida vino al tiempo que terminaron de beber. Ambos se relajaron cuando el aura incomoda desapareció poco a poco, el silencio cayó como una suave capa. Nira bajo la mirada a sus brazos tatuados, presenciando la forma en que los músculos de su antebrazo se tensaban mientras cortaba la carne en su plato. Su mirada bajo hasta sus muñecas y las cicatrices que se cruzaban en sus manos, entrelazándose como cintas. Casi pudo decir que tenía su belleza, sino se estremeciera por la razón de esas líneas blancas.
Zayn siguió la dirección de su mirada cuando la notó demasiado callada, y luego se deleitó con su rostro sonrojado cuando ella se topó con sus ojos
Tomando su tenedor con actitud vacilante, ella decidió encontrar una excusa.
—Es un lindo anillo—dijo señalando el anillo plateado en su dedo meñique. La perla negra reflejo la luz de las velas que alumbraban en el candelabro de la mesa, cuando Zayn hizo girar la joya con una sonrisa de apegó.
—Sí, fue un regalo de mi madre—la pequeña curva en sus labios se ensombreció
—Parece bastante antiguo—Nira presto a atención a los detalles dorados que abrazaban la piedra. Por alguna razón, mirarla envió un escalofrió a su espalda.
—No lo sé realmente. Mi madre dijo que fue un regalo que le hizo mi padre, pero él nunca me hablo de ello—respondió encogiéndose de hombros como si el tema no fuera la gran cosa. Perturbada por aquel ojo que parecía mirarla, Nira no detuvo sus preguntas.
— ¿Y no puedes leer la historia? Dijiste que tu don te lo permitía.
—Bueno, no es que no lo haya intentado. Demasiadas veces en realidad, pero llegue a un punto en que los recuerdos son impenetrables—ella frunció el ceño confundida
— ¿A qué te refieres?
El apoyo los codos sobre la mesa, Nira se cautivó con los gestos de sus manos, mientras le explicaba.
—Piensa en los objetos como un muro, de cualquier material, solo un muro—ella asintió, concentrada en sus palabras—. Mi poder me permite atravesar estos muros, con suficiente concentración y control de mi magia, por supuesto. Pero nunca vi un objeto que tuviera el mismo tipo de muro, con el mismo grosor y material. Y a su vez, mientras más antiguo sea el objeto, más difícil es para mí encontrar entre todas sus historias—Nira inclinó su cabeza, sin entender. Zayn busco mejores palabras—Es como la barrera que divide a las dimensiones, tu misma dijiste que está puede tener brechas.
—Sí.
—Bueno, pues yo encuentro la brecha en estos muros, para poder leer y ver las historias. Pero a veces, las brechas no existen y tengo que usar todo mi poder para hacerlas yo mismo. Lo cual es muy peligroso, porque quedarme mucho tiempo en el mundo de los recuerdos, podría provocar que yo jamás pueda volver. Mi mente estaría en otro lugar, mientras mi cuerpo muere aquí.
Nira lo miro con horror.
— ¿Es eso posible?
—Claro, mi mentor conoció a muchos que sufrieron de un coma irreversible por no encontrar el camino de vuelta—Zayn suspiro—. El punto es, que una vez intente abrir una brecha en la historia de este anillo, y… bueno, se podría decir que la magia me cobro mucho para que pudiera volver a mi propia mente.
Él levanto su mano, para que Nira viera con más claridad las mismas cicatrices que antes habían despertado su curiosidad.
—Suena espantoso.
—Lo fue. Espantoso, doloroso y horrible—dijo despreocupado—. Eso te enseña a no cometer la misma estupidez dos veces.
Ella ladeó su cabeza, se imaginó a sí misma en los recuerdos de otro. Perdida, sin poder encontrar el camino hasta su propio cuerpo y por siempre encerrada en la historia de alguien más. Una bruma de desesperación y desesperanza la invadió. Entonces agradeció que aquella magia no le hubiera tocado a ella.
El pensamiento la hizo sentir egoísta e inmediatamente se retractó. Nadie se lo merecía y Zayn no lucía como una mala persona, después de todo. Claro que ese era solo un fragmento de su personalidad, Nira sabía muy bien que las personas tendían a guardar sus peores temperamentos para ellos mismos. Hasta que tuvieran un punto de quiebre.
—Entonces jamás podrás saber que historias esconde esa perla oscura—dedujo. Él titubeo.
—No exactamente—dijo luego de masticar su comida—. Uno de mis mentores solía leer solo la historia de objetos inanimados. Pero ahora, a sus ochenta años, puede leer la mente de las personas de la misma forma. Maldición, hasta puede saber cuándo su perro tiene que salir a cagar.
Nira reprimió una risa y negó con una expresión de asco. Zayn río.
—Lo que intento decir es que un don se desarrolla con el paso del tiempo. De la misma forma en que nosotros crecemos, nuestro don crece con nosotros. No siempre es lindo, pero efectivo cuando sabes controlarlo.
Nira asintió, de pronto consiente de que tanta verdad había detrás de esas palabras. En cierta forma, también era como ella había vivido toda su vida; luchando para manejar el poder que le destino le había impuesto. Por primera vez, miro a Zayn como un igual.
En cuanto lo hizo, sintió de vuelta aquel peculiar cosquilleo que sintió la primera vez que lo miró. Solo que esa vez... fue como despertar.
Entonces lo vio, de la misma forma que lo había visto dormir sobre aquello libros, tan pacifico, tan diferente al hombre que se había imaginado. Un Malik, un traidor. Eso es lo que su mejor amigo había escrito en la carta que le había llegado esa mañana, una vez que menciono aquel infame apellido. Claro ella no fue consiente al principio, pero luego de investigar, había tachado la posibilidad de trabajar con él.
Pero ahora, solo veía al mismo Seeker que la había salvado de que un Holder la tomará como su aperitivo y él que hasta ahora, no había mostrado ninguna señal aparte de ser un hombre responsable y valiente. Algo arrogante, pero aun así, no había maldad en su mirada.
Ella se quedó petrificada. Sin habla. No por algo que él hubiera dicho, sino por algo que la golpeó con fuerza en todo el cuerpo. Mientras más lo miraba más duro era el golpe, el cosquilleo en su estómago, en sus manos y en su corazón acelerado.
— ¿Nira?—Zayn frunció el ceño, presenciando la peculiar sorpresa en su mirada.
Nira no reacciono, estaba muy ocupada siendo consiente. Consiente de él. Zayn tenía unos preciosos ojos color miel. Y su piel, ella ni siquiera podía pensar en lo que se sentiría tocar esa piel. Y de hecho, no podía seguir pesando en ello. Sus emociones solo le daban rienda suelta a su poder. Últimamente, necesitaba un lugar tranquilo para meditar hasta calmar el cosquilleo que había comenzado desde que él llego a Alba.
Pero esta vez era diferente, Nira sabía perfectamente que era. Palideció notablemente al darse cuenta que ninguna meditación o tranquilidad acallarían la magia que de pronto había despertado
Zayn se removió en su silla, no entendía lo que sucedía, pero comenzaba a preocuparle su aspecto. Fue como si estuviera ida. Detrás de sus ojos verdes, él casi pudo escuchar el ruido de sus pensamientos.
— ¿Nira? ¿Qué sucede?—dijo más alto esta vez.
Para su alivio, Nira parpadeo. Pero el huracán en sus ojos fue tan visible que Zayn contuvo la respiración. Se preguntó si había sido su culpa, si había dicho algo que no debía decir. Pero mientras más pensaba, menos respuestas encontraban.
Él estuvo a punto de disculparse cuando ella lo interrumpió.
—Estoy bien. Yo… lo siento, tengo que irme.
Zayn se levantó luego que ella lo hizo.
— ¿Te sientes bien?
—Sí, solo es tarde.
—Déjame acompañarte, al menos—hizo el ademán de seguirla, pero se detuvo abruptamente.
—No—le ordeno Nira con voz tensa—. No necesito tu ayuda, dije que estoy bien.
Ella no tuvo tiempo de atestiguar el estrago en sus ojos, dándose media vuelta, salió del restaurante sin mirar atrás.

Confundido, perplejo y con su orgullo medio herido, Zayn observo su pelirroja cabellera desaparecer entre el gentío que se arremolinaba afuera. Se dejó caer de vuelta en la silla, repasando una vez más los acontecimientos. Pero solo llego a la conclusión de que su intención de entender a Nira un poco mejor había sido terriblemente arruinada, dejándolo con más preguntas de las que tenía antes.
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Capitulo 7 (parte 1)

Mensaje por *Magali* el Dom 16 Jul 2017, 10:20 pm

Nikolai

Zayn permaneció con un humor de perros tan grande, que ni siquiera un fuerte entrenamiento de resistencia con Liam, había logrado disipar su palpable amargura.
Alba poseía zonas de práctica, en su mayoría al aire libre, donde los guardias y Seekers pasaban sus días entrenando con espadas y escalando muros de madera. Zayn pasó los últimos tres días internado en estas zonas, junto con Liam. Su pobre amigo lo había acompañado en su agotada rutina para gastar energías y así estar en forma. Pero este día Zayn se encontraba solo, golpeando con rabia una bolsa de boxeo que colgaba de un poste, mientras todos los demás comenzaban los preparativos del solsticio.
Zayn golpeó una y otra vez el saco, hasta que sus nudillos se entumecieron. El sol daba en su nuca y su cuerpo estaba agotado.
Ni siquiera sabía porque estaba enojado.
Bueno, eso era mentira. Respiro hondo mientras recordaba los acontecimientos ocurridos del día anterior, que lo tenían tan amargado.
Flashback.
Dibujo con ímpetu la imagen fresca en su memoria, de la primera criatura que lo atacó. O al menos eso hacía diez minutos, antes de distraerse completamente y antes de darse cuenta, volvía a dibujar a Nira en su cuaderno.
Zayn suspiro, ella no había aparecido desde que fueron a cenar y eso había sido dos días atrás. Incluso Maman se hallaba preocupada de no tener sus visitas, pero luego de que Teiza mencionara algo sobre Nira pasando sus días trabajando como centinela, hizo que lo dejará pasar. Pero Zayn no pudo hacerlo, incluso había empeorado su preocupación. ¿Por qué Nira lo le informaría sobre sus patrullas? Se supone que debía acompañarla.
Cerrando su cuaderno con frustración, decidió dejar de intentar averiguar el acertijo que Nira le había impuesto—luego de prácticamente corriera de él—y le daría cara al asunto. La buscaría, la miraría a los ojos y le preguntaría que demonios había sucedido para que tuviera que huir así.
Se dijo que era un adulto, y no dejaría que ella interfiriera con su trabajo. Pero aquella convicción se disipaba mientras caminaba fuera del palacio. Por alguna razón, había permitido que ella interfiriera con su trabajo y fuera por su cuenta. Tal vez porque creía que ella deseaba o necesitaba estar sola. Arreglar sus asuntos. Pero él tenía un límite de paciencia y Nira había tocado el suyo.
Cuando estuvo seguro de que no volvería a vacilar, se dirigió a la casa de maman, con el fin de preguntarle donde estaba Nira y si ella no lo sabía se lo preguntaría a alguien más. Incluso iría ante el Rix si era malditamente necesario.
Se detuvo a medio camino, cuando una serie de caballo enfilo por la carretera de tierra entre los arboles repletos de casas. De todos los tamaños, colores y con diversas vestimentas, la mayoría de las personas que arribaban en Alba aprovechaban sus días libres de tareas para festejar el solsticio con el resto de su familia. Él no presto mucha atención realmente hasta que un nombre resonó de entre el resto que llamaba y se bajaban de sus caballos para abrazar a sus conocidos.
— ¡Nira!—fue una voz masculina, estaba seguro.
Zayn dio un medio giro, buscando aquella inconfundible cabellera entre la multitud. Y justo como si hubiera escuchado su invocación, Nira se adelantó, pasando entre las personas que se abrazaban. Él se petrifico. Sin duda se veía muy diferente a cualquiera de las veces en que la había visto.
Su rostro pareció iluminarse, mientras una jovial sonrisa decoraba sus hermosas facciones. Su cabello pelirrojo saltó sobre sus hombros mientras corría. Zayn hubiera penado que se ella veía hermosa, de no ser por el repentino sabor a arena que sintió en la boca.
— ¡Nikolai!—Nira rió, dejando de correr saltó a los brazos de un rubio musculoso armado hasta los dientes.
El rubio tenía su pelo largo atado en un rodete, y lo que vestía era un traje de combate marrón demasiado cargado para el clima de Alba. Pero aquel traje no le impedido tomar a la pelirroja por el aire y abrazarla mientras giraba sobre sus pies.
Fue el cliché romántico más desagradable que Zayn había visto. Su puño se cerró sobre el lápiz en su mano, mientras escuchaba sin entender ni una de las palabras escocesas que aquel rubio le decía a la pelirroja mientras la bajaba al suelo. Él estaba demasiado cerca como para ser algo normal. Zayn no era imbécil, por la forma en la que Nira reía y como él la miraba, no era nada casual.
Se volteó antes de que pudiera verlos besarse, el lápiz en su mano se rompió en dos para el tiempo que caminaba a paso pesado, hacía la casa de maman. La risa de Nira se grabó en sus oídos, y a pesar de que siempre deseo oírla reír, no contaba cuando era con un imbécil de rodete.
FIN DEL FLASHBACK
 
Zayn se gruño a sí mismo.
¿Qué más le daba si Nira tenía pareja? No es como si se hubiera hecho muchas ilusiones. La chica era interesante, sí. Pero también muy misteriosa, con todos sus secretos y salidas dramáticas. Se detuvo un segundo cuando una nueva pregunta surgió ¿A caso aquel rubio había sido la razón de que ella corriera del restaurante? Sonaba muy posible. Probablemente ella ahora estaría entre sus brazos, contándole sobre la cena que había tenido con el soldado imbécil y ambos estarían riéndose de él.
¿Cómo pude ser tan tonto?, pensó mientras daba otro puñetazo a la bolsa de arena. Sus nudillos vendados dispararon un dolor por su brazo. Un dolor que logro disipar un poco la furia, solo para que volviera mil veces peor.
Esa mañana no había sido mejor. Como era de esperarse, sus deseos de que Nira y aquel rubio permanecieran a una distancia considerable de su persona, fue ignorado. Esa misma mañana Teiza lo había presentado como su hermano mayor, Nikolai Arva. Un Seeker guerrero que había estado lejos, haciendo servicio de apoyo en Irlanda. Luego de analizarlo de cerca—y con ropa normal—sin duda era pariente de la rubia. Ambos tenían el mismo carisma siempre presentes en su sonrisa y los mismos ojos celestes. Pero los tatuajes de guerra que le llenaban el brazo derecho le dijo más de lo que deseaba.
Nikolai no solo era un guerrero, sino que era un miembro de los Ultors, un pelotón de élite que se extendía por toda Europa. Los Malik habían sido miembros de esta elite durante años, hasta que uno de ellos vendió información a los Holders durante la guerra de Los Naipes. Zayn era consciente de las manchas que salpicaban su legado, y él sabía de antemano lo que un idiota prejuicioso podía causar, tal vez por esto siempre se alejaba de las personas y su cuadrante. Tarde o temprano alguien escuchaba los rumores hablados por lenguas venenosas… lenguas bien entrenadas por los pretenciosos Ultors. Aun décadas más tarde, los bastardos se las arreglaban para volver la vida de los Malik, un poco más difícil de lo habitual.
Sin embargo, él no escucho rencor o una mirada estrecha de parte de Nikolai. De hecho, hasta se había mostrado amable. Pero Zayn no se dejó engañar tan fácil, había pasado por mucha mierda con su gente para saber lo bien que podían fingir. No le cabía duda que en cuanto se volteara, su lengua viperina saldría con falsas historias de su familia. Historias que Nira escucharía, y le darían más razones para odiarlo.
Pronto él dio golpes, tras golpe hasta que el sudor mancho su remera y sus músculos dolieron. Revivió con odio cada paliza que recibió en su niñez, por los hijos de Ultors que tenían la cabeza demasiado enterrada en el trasero como para entender que él no era culpable de ninguna de las faltas de su familia. Aun así, Zayn los había enfrentado, saliendo cada vez con menos moretones y volviendo con mucha más fuerza que antes. Tanto emocional, como física.
Sacándose la camiseta, Zayn dejo que él sol besara la piel de su espalda mientras proporcionaba más golpes. Los puños pasaron a ser codazos, y patadas, hasta que estuvo seguro que su cuerpo lo castigaría más tarde sin importar cuanto estirara.
Se sintió como un niño. La presencia de Nikolai lo había empeorado todo por alguna razón. Lo suficiente como para que quisiera apurarse con su proyecto y volver a Londres. Necesitaba hablar con Doniya, y volver a ser el hombre con sentimientos de hielo. Chasqueando la lengua, se dijo que no necesitaba consejos. Ya era un adulto, y a pesar de que su hermana adoptiva era la que más lo entendía, no siempre podría correr a ella con sus problemas. Y menos por sentimientos tan insultantes como el deseo que sentía hacía una chica que ya no estaba disponible.
Poco a poco, con cada patada y cada golpe, su muro levantó otra capa de hielo y volvió centrarse en su objetivo. Terminar la misión, volver a Prydain y olvidarse de Alba.
Es exactamente lo que harás, se dijo a sí mismo. Girando sobre su propio eje, golpeo la bolsa con la parte trasera de su pierna y esta vibró.
—Buen golpe.
Los músculos de su espalda se tensaron, muy consiente de quién era la que se encontraba reclinada contra uno de los dummys de madera. En lugar de mirarla, y afrontar los hechos como había deseado el día anterior, volvió a levantar sus puños y dio una serie de tres golpes antes de hablar.
— ¿Te ayudo en algo?
Nira levantó una ceja oscura. Sus ojos siguieron el rápido movimiento de sus brazos, tragó saliva cuando atestiguo la forma en que el sol parecía bañar su piel bronceada, brillante por el sudor. Sus tatuajes eran una mancha de tinta en papel antiguo. Se deleitó con los músculos que se tensaban con cada movimiento
Maman me envió—dijo cruzándose de brazos, llevando muy atrás los sucios pensamientos de esas fuertes manos tomándola por la cadera mientras se acomodaba entre sus piernas—. Quiere que asistas a las fiestas de esta noche.
—No, gracias—respondió él sin dudar, con sus ojos siempre fijos en la bolsa roja frente a él.
—Nadie debería quedarse aburrido en medio de una celebración. Además, les faltarías el respeto a los dioses.
—Estoy ocupado.
Ocupado siendo un idiota, pensó Nira con rencor. Se descruzo de brazos, cansada del tira afloja y caminó hacia él.
Zayn se detuvo inmediatamente cuando ella detuvo la bolsa de boxeo con sus manos, mirándolo a los ojos.
— ¿Ocupado golpeando una objeto que no devolverá el golpe jamás? Al menos yo podría devolvértelo.
El tragó saliva ante su apariencia. Su cabello naranja rojizo se encontraba trenzado solo de un costado de su cabeza, mientras que el resto estaba suelto sobre su hombro derecho. El peculiar aspecto que Nira había adoptado esa tarde, no se le paso por alto. Los tatuajes azules parecían brillar sobre sus brazos descubiertos, combinando con la pintura en su rostro. La respiración se atascó en sus pulmones cuando se percató que llevaba un chaleco drapeado color marrón, sostenido solo por los lazos que se ajustaba en su estrecha cintura. Pudo adivinar que no llevaba nada más debajo, debido a la piel expuesta entre sus pechos.  [http://www.polyvore.com/untitled_165/set?id=210452156]
Nira se tensó ante su hambrienta mirada, el sol de pronto se hizo más caliente y su sangre se volvió tan espesa como el aire. Zayn se percató del ligero temblor en sus hombros, sus ojos chispearon cuando encontró su propio deseo reflejado en sus ojos verdes.
No, él no caería en eso. Dando un paso atrás, se deshizo del deseo y levantó su capa de hielo.
—Estoy atrasado con mi investigación, planeo ir a Glasgow.
Ella parpadeo incrédula.
— ¿Tu solo? No hay forma de que eso suceda. Debes consultarme cuando…
— ¿Consultarte?—bramó él de repente, la bolsa que ella sostenía era lo único que se interponía entre sus cuerpos, pero aun así el fuego que se reflejaba en los ojos ámbar de Zayn hizo que su piel ardiera—No tengo que consultarte nada, no eres mi superior. Y no me interesa formar alianza. Como tú preciosa, me gusta trabajar solo.
Él espero a que ella retrocediera, que lo mirara herida. Cualquiera haría eso ante su temperamento frío. Pero al parecer, Nira no entraba en ese tipo de cualquier. No obtuvo reacción de su parte, su rostro permaneció impasible mientras lo observaba explotar.
Su serenidad lo tomo con la guardia baja y lo hizo sentir inferior en muchos sentidos. Como si él no valiera sus palabras, como él no valiera su furia. Lo manejaba como si hubiera visto muchos hombres como él… imbécil, le dijo su subconsciente.
—Supongo que nuestro pacto de no ser desagradables, se terminó—le dijo ella.
Nira no tuvo que ver dos veces para percibir su actitud hostil, pero por otro lado ¿Podía culparlo? Ella estaría igualmente de enfadada si la hubieran dejado plantada, de la forma que lo plantó a él. Todo por culpa de su miedo.
Lo mejor sería disculparse. Pero no podía hacerlo cuando él estaba tan temperamental, sabía que sus disculpas serían murmullos bajo el peso de su enojo.
—Si quieres venir con nosotros, llega antes de que anochezca. Y si te apetece rendir respetos a los dioses que has ignorado, entonces ve ahora.

Sin segundas miradas, Nira soltó la bolsa entre sus manos y paso de él, desapareciendo en la ladera que dividía el pueblo de las zonas de entrenamiento. Zayn respiraba agitadamente, y su corazón latía con rapidez. Solo, agotado y sintiéndose como un idiota, él refunfuño.
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Capítulo 7 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul 2017, 3:11 pm


Bajo la sombra de un árbol, y apoyado contra el tronco, Zayn paso una mano por su cabello mojado. El río que corría frente a él, era la única forma de tomar un baño decente en Alba, aparte de llenar una bañera con agua caliente. Agradeció haber llevado una muda de ropa en su bolso ya que no tenía intenciones de volver a la casa de maman para confrontar su propia vergüenza.
La música y la risa se escucharon en la lejanía del pueblo, diciéndole que los festejos ya habían comenzado. Sus ojos se clavaron en el gran círculo naranja que teñía el cielo, faltaba tan poco para que anocheciera y su determinación comenzaba a flaquear.
Sus músculos dieron pinchazos cuando se removió en el tronco. Se preguntó que habría sucedido si su impulso hubiera ganado por sobre su cerebro, en cuanto Nira se plantó frente a él. Probablemente hubiera hecho lo que ansió hacer desde que la vio por primera vez. La habría tomado para besarla, lenta y profundamente hasta que todos sus sentidos se nublaran. Y no hacía falta meditar mucho cuál sería su siguiente deseo.
Tiró su cabeza atrás, apoyándose en el tronco con la vista al cielo. Sus manos jugaron el anillo en su meñique, y la imagen de su madre vino a su cabeza.
Ella estaría decepcionada de él, sin duda. Eliza jamás le hubiera permitido hablarle así a una mujer, o tratarlas como Zayn lo hizo a lo largo de su vida. Como una diversión temporal, destinada al abandono. Se dijo que tal vez Nira era su castigo por todos los corazones que rompió. ¿Era así como sus amantes se habían sentido cuando él finalmente se alejaba? Aquel sentimiento de rechazo y humillación, fue nuevo para él. Y no le gustaba para nada.
Tal vez la pelirroja era el castigo que su madre había enviado para él. Zayn sonrió ante aquel pensamiento. No tenía dudas de que a Eliza le habría encantado, que él se interesara en una ascendiente celtica, que además estaba tan obsesionada con los dioses como ella.
Se detuvo ante aquel pensamiento. Interesado, era la palabra más fuerte que había usado hasta ahora. ¿Él estaba interesado en ella? su subconsciente lo insulto. Por supuesto que estaba interesado, la deseaba más que a nadie y ansiaba meterse bajo su piel de la misma forma que ella se metía bajo la suya.
Zayn se puso de pie, con el sol escondiéndose detrás de las montañas. ¿Qué está mal contigo?, se dijo a sí mismo. Él la deseaba ¿Y se escondía bajo la sombra de un árbol mientras un Ultor frustraba ese deseo? Claro que no. Zayn Malik jamás se sentiría amenazado, y mucho menos cuando se trataba de una mujer, su larga lista de amantes era prueba de ellos y consta mencionar que no todas ellas habían sido solteras. ¿Entonces que lo detenía? ¿Qué más le daba el capullo de Nikolai? Él había visto el deseo en los ojos de Nira, y lo aprovecharía.
 
***
Paso entre las bailarinas que movían sus caderas con profesionalismo y los hombres que derramaban la cerveza en sus vasos cada vez más cerca de emborracharse. Si Zayn creía que el pueblo era muy activo en esa temporada, no fue nada comparado a la hermosura de luces, fogatas y música que era ahora.
Las multitudes saltaban, bailaba, y reía. Mientras caminaban a lo largo del paseo, pensó que nunca había visto un lugar tan vivo. Los mimos, las bailarinas con pedrería y ropas de colores, la música ensordecedora que le aceleraba el corazón, las conversaciones animadas flotando en el aire. No había ningún lugar así en el mundo. No para Zayn. Sin guardias, ni toque de queda. Él respiro la libertad, como un tigre enjaulado que acababa de agitar sus orejas fuera de los barrotes.
Apresuró el paso entre los arboles con casas, el sol ya había desaparecido dando la bienvenida a un claro que se oscurecía a cada minuto.  Acomodo el bolso oscuro sobre sus hombros, mientras subía las escaleras hacía la casa de maman. Contrariando al desastre afuera, el interior de la casa se encontraba silencioso. Pero las luces encendidas le dijeron que no era tan tarde.
No tuvo que ir muy lejos, la única actividad se encontraba en la cocina y la usual amargura que se formaba en su interior cuando veía a Nikolai se intensifico al verlo entre las piernas de Nira. Literalmente, entre sus piernas.
Con la misma ropa que uso esta mañana, Nira se encontraba sentada en la mesada de la cocina, y sentado en un banquillo entre sus piernas Nikolai tenía su cabeza inclinada a un costado, permitiendo así que ella pudiera trenzar el costado derecho de su larga cabellera dorada. Los dos dejaron de hablar cuando se percataron de su presencia y cada célula en el cuerpo de Zayn quiso mirarlo con desprecio. Pero sus ojos se clavaron en los de Nira, en su lugar, calmando su temperamento.
Ella levantó una ceja, mostrando su confusión. Zayn se cruzó de brazos, apoyándose contra el marco de la entrada, adoptó un aire relajado.
—Aún faltan tres minutos para que anochezca—dijo, como si eso fuera suficiente para explicar todo lo que estaba pensando mientras hacía su camino hasta ahí. Para su sorpresa Nira lo miró con comprensión.
Sus miradas solo se cruzaron por un segundo antes de que ella volviera a mirar con un aire concentrado la cabeza de Nikolai, mientras sus dedos agiles hacían finas trenzas.
—No puedes ir de bermudas. Ponte algo más apropiado—ordenó
Zayn frunció el ceño al pecho desnudo de Nikolai quien sonrió con diversión. Este no llevaba nada más que una tela verde cuadrillada que le rodeaba el abdomen firme y caía hasta sus rodillas, casi rozando sus botas de cuero marrón. Dejando a la vista su pecho firme, y sus brazos.
— ¿Debo llevar falda también? —Nikolai no borro su sonrisa.
—Si tú lo prefieres. Pero esto no es una falda, es un kilt escocés—le respondió, la cortesía nunca dejando su tono.
Zayn entonces se percató de un detalle que las dos personas frente a él compartían. La pintura azul manchaba el torso de Nikolai, las líneas estilizadas se extendían a lo largo de su abdomen, brazos y cuello formando remolinos enlazados en su pecho. Y con un azul más oscuro que sus tatuajes, Nira tenía dos líneas horizontales cruzando el lado derecho de sus pómulos y del izquierdo, tenía otras tres líneas verticales que iban desde el mentón, pasando sobre su parpado, hasta su frente.
Ambos lucían como antiguos guerreros que se preparaban para ir a luchar.
— ¿Cuánto tiempo tardarás en prepararte?—preguntó Nira, terminando con la tercera trenza y dejándola sobre el hombro de Nikolai.
—Cinco minutos.
—Tienes tres, apresúrate gòrach.
Idiota, Zayn no pudo haber usado mejor palabra. Con una media sonrisa, cruzo el puente hasta las habitaciones e intentó imitar un poco el estilo de Nira como pudo, se colocó unos jeans oscuros, una camiseta del mismo color, sus botas militares y su cazadora marrón. No tuvo la energía de acomodar mucho su cabello, ni afeitar la barba incipiente que adornaba su mandíbula. Sin más rodeo, oculto la daga en su bota y se dirigió de vuelta a la cocina (http://www.polyvore.com/untitled_168/set?id=210938404)
Nira suspiro, al verlo nadie podría decir que él se levantó a altas horas de la madrugada y paso su día bajo el sol. No pudo evitar pensar que luego de un entrenamiento como ese, ella habría pasado su día postrada en la cama. Pero Zayn no se veía agotado para nada, su piel incluso parecía tomar un tono más broceado, resaltando sus ojos ámbar.
Su cabello negro comenzaba a rozar sus hombros, ella luchó contra la necesidad de pasar sus dedos sobre este. La boca se le hizo agua, notando como los jeans negros abrazaba su estrecha cintura y su cazadora se ajustaba en sus anchos hombros.
— ¿Dónde está Rapunzel?—ella salió de su ensoñación para fruncir el ceño. Zayn sonrió—Me refiero a tu amigo Ultor.
Nira rodó los ojos, él era hermoso pero un culo testarudo. Aun sentada sobre la mesada apuntó hacía el banquillo.
—Siéntate, ya es tarde.
Zayn lo hizo, mirando con curiosidad como ella hundía dos dedos en una sustancia azul oscura, dentro de un pequeño recipiente de madera.
— ¿Qué haces?—dijo echando su cabeza hacía atrás, apartándose de su toque.
—Si apareces en una fiesta celta, sin los dibujos que honran a los dioses… podrás decirle adiós a la fiesta y la diversión.
—Disculpa si no estoy familiarizado a tus peculiares costumbres, ¿Y qué dibujos serían esos?—Nira respiro hondo.
—Solo te dibujaré un Awen—con su dedo manchado, dibujo tres líneas paralelas coronadas con tres círculos, sobre la mesada para mostrarle. Zayn ladeó su cabeza.
—Se ve lindo, pero ¿Qué significa?
Harta de sus preguntas, Nira tomo su mentón para inclinar su rostro hacía ella. Zayn se tensó, sintiendo el suave toque de sus dedos que comenzaron a trazar el dibujo bajo sus ojos izquierdo.
—El Awen significa inspiración.  Nos permite estar en plena armonía con el cosmos, sobre todo con la naturaleza.
Con los tres círculos ya dibujados bajo su ojo, Zayn apoyo un brazo en su pierna, provocando que Nira se detuviera para mirar la mano en su muslo.
—No quisiera tambalear y arruinar tu dibujo. Es mi armonía de la que hablamos aquí—dijo con una sonrisa condescendiente. La pelirroja tragó saliva y volvió a hundir sus dedos en la pintura. Haciendo tres rápidas líneas bajo los círculos, terminando en un parpadeo.
Zayn le permitió tomar su mentón otra vez, y sin preguntar estiro el cuello, dejándola hacer otro diseño. Observo la forma en que fruncía el ceño, concentrada, y se lamía los labios. Sus pestañas estaban peinadas hacía atrás, formando un delicado arco que resalto el azul pálido a las orillas del color verde en sus ojos. Mientras más la observaba, más le gustaba lo que veía.
—El Espiral no tiene principio, ni fin—explicó ella, la pintura azul resalto sobre su piel dorada—. Representa la vida eterna, el día a día, el tiempo y el Sol.
Él dirigió su mirada al espiral tatuado bajo su oreja, preguntándose si era el mismo que ahora dibujaba en su cuello.
—Parece que respetas mucho estos símbolos y su significado.
Nira se enderezó, una vez terminado. Dejo el pequeño cuenco en el lavado y se topó con su mirada.
—Lo hago. –trató de no notar la mano que aun reposaba en su muslo, pero el calor subió a sus mejillas rápidamente. Zayn notó aquella reacción, y su propio cuerpo respondió cuando sus músculos se tensaron con necesidad.
—Lamento haberte hablado como lo hice esta mañana—comenzó él, sus ojos ardientes en deseo bajaron hasta la piel expuesta en su pecho—. Tengo el extraño don de irritar a hermosas mujeres.
Nira tiró de su propio cuerpo, para mantenerlo a raya. Se recordó a si misma que Zayn no era más que un forastero, y que tan pronto como tuviera la oportunidad, se iría. Tomando su muñeca, apartó su mano de un manotazo y se puso de pie.
—Asombroso. Aun cuando te disculpas suena como un cumplido hacia ti mismo—dijo con desinterés mientras se abrochaba un poco más la remera, de forma que ocultar la piel entre sus pechos, dejando solo las clavículas a la vista.
Zayn la miro con una sonrisa sensual.
—Y tú aun no bajas la guardia.
—Jamás—dijo de pie frente a él, con los brazos en jarra. Zayn se puso de pie, lentamente, volviéndose más alto y un enorme cuerpo que sería capaz de cubrir el suyo sin esfuerzo. Nira tragó saliva, mientras él inclinaba su cabeza de forma que sus respiraciones chocaron y casi no quedo espacio extra entre ellos.
—Aún—prometió. Solo bastaba de otra leve inclinación para capturar sus labios. Nira lo miró a los ojos, completamente perdida otra vez, estaba dispuesta a dejarlo inclinarse. Su cuerpo le gritaba que lo dejará, la magia dentro de ella era más impulsiva y le ordenaba que rodeara su cintura con las piernas, entregándose por completo.
Ella se apegó al deseo de su cuerpo, y permaneció quieta. Expectante, a que él reclamara sus labios.
Y entonces el fuego se volvió cenizas entre sus dedos. Un silbido cruzo desde la ventana, alertando a Nira y distrayendo a Zayn. Él contuvo un gruñido mientras ella se apartaba, caminando hasta la sala. Estuvo tan cerca, solo a unos centímetros. Su intensión de estrangular a quién los había interrumpido se agravó cuando se asomó por la ventana, solo para ver como Nikolai esperaba junto con tres caballos.
—Rápido, los demás ya empezaron sin nosotros—dijo Nikolai en gaélico, mientras ambos bajaban la escalera.
—No entendí nada de lo que dijiste—le informó Zayn,
Nira se acercó a los caballos, acariciando el lomo de su yegua con cariño. Permitiéndose volver a sus cinco sentidos, respiro el aire fresco de la noche.
— ¿Viniste a Escocia sin saber gaélico? Eso no suena como una decisión muy inteligente—dijo Nikolai confundido
—Claro que no, también vine con un enorme desinterés por tu opinión.
Zayn se acomodó la cazadora mientras lo miraba, la serenidad nunca dejo su postura y él pudo ver como la acartonada actitud que Nikolai, comenzaba a flaquear en su mandíbula tensa.
—Suficiente, hay que irnos—sobre su caballo, Nira les lanzó una mirada de advertencia. En un movimiento rápido, Nikolai pasó sus fuertes piernas sobre la silla del caballo color ocre, provocando que Zayn caminara hacía el ultimo.
De un pelaje oscuro, el semental le devolvió la mirada con sus ojos oscuros. Completamente cautivado por su belleza, Zayn estiro su mano para tocar su hocico, pero él prepotente animal tiro su cabeza atrás en una obvia señal de que no le permitía tocarlo. Tanto Nira como Nikolai lanzaron risitas.
—No te lo tomes personal, Tate no se deja fácilmente con los extranjeros—le informó Nikolai burlón. Zayn tuvo el vago impulso de enseñarle el dedo medio, pero se contuvo.
Ignorando sus miradas expectantes, caminó lentamente para rodear al animar ya ensillado. Tate poseía unos buenos 700 kg de puro musculo y hueso, por un momento Zayn se sintió nervioso. Había montado mucho durante su vida, pero jamás con un animal que no estuviera adiestrado para aceptar cualquier jinete. Con cuidado de no hacer ningún movimiento brusco, coloco su pie en uno de los estribos. Para su alivio Tate no se movió.
Con ayuda del fuste, se impulsó hacía arriba, pasando su pierna por el asiento hasta finalmente estar montado sobre el semental. Se tensó cuando Tate lanzó un bufido por la nariz, la idea de que lo montara no parecía gustarle mucho, pero aun así permaneció quieto hasta que Zayn tiro de sus cuerdos y golpe ligeramente su torso con los talones.
—Me impresionas, normalmente los hace caer unas cuantas veces antes de dejar que lo monten—le dijo Nira, una vez que los tres estuvieron en movimiento.
—No me ayudas—dijo Zayn aún tenso, y con sus ojos fijos en el semental, esperando a que este en cualquier momento decidiera echarlo fuera de una sacudida. Nira sonrió divertida.
—Así que, Zayn Malik—en su otro costado, Nikolai habló. Zayn notó la forma en que su apellido resalto más de la cuenta en su tono—. ¿Cómo va la investigación?
—Lenta—dijo secamente—. Demasiado para mi gusto.
—Yo no me desalentaría mucho, los ataques han disminuido su cantidad estos meses. Tal vez haya sido un frenesí de los Holders, que ya se está terminando.
—Yo no saltó a conclusiones. Llegare al fondo de esto—afirmó Zayn, interrumpiéndolo.
 —Uno de nuestros investigadores Ultors también se encuentra en este caso, él no menciono haberte visto en las reuniones—Nira lo observó de soslayo, claramente era información que ella tampoco había recibido. Zayn mantuvo su mirada al frente, con su expresión rígida.
—Trabajo solo.
— ¿Cómo esperas avanzar por ti mismo, si hay centinelas Ultors que han pasado más tiempo que tú en esta investigación?—disparó Nikolai, finalmente sacando a relucir el mal humor que Zayn buscaba ver.
Mirándolo con prepotencia, respondió con su tono inquietantemente calmo.
—Bueno, eh hablado con ellos y su información me fue tan inservible que deduje que como el resto de sus hermanos Ultors, poseían mucho músculo, pero poco cerebro.
— ¡Zayn!—bramó Nira, con regaño.
—Está bien—dijo Nikolai con una sonrisa forzada—. Espero que logres tener respuestas más rápido que mis hermanos. De otra forma, retrasaría su vuelta a casa, con su familia.
Maldito él y su falsa cortesía, pensó Zayn mientras lo veía disfrazar un insulto como un cumplido frívolo. Mientras más rápido encontrara respuestas, más rápido se iría para dejar a Nira en paz.  No tuvo que escucharlo decirlo para saber a qué se refería realmente.
—Si, por supuesto—dijo sarcástico.
La cortina espesa del silencio cayo entre ellos. Nira permaneció peculiarmente incomoda, incluso su yegua pudo notarlo que hasta tuvo que acariciar su cuello para tranquilizarla también. Entonces Zayn notó, que los arboles repletos de casas, se volvían arboles con todas sus ramas y hojas intactas. Cada vez más abundantes.
— ¿A dónde nos dirigimos exactamente?—pregunto luego de varios minutos, cuando la música que salía del pueblo se volvía distante.
—Todos los clanes se reúnen a una distancia considerable del resto de las personas—respondió Nira—. De esta forma se evitan las disputas con otros residentes de Alba que tienen… criterios diferentes a los nuestros.
Él levanto una ceja.
— ¿Qué tan malo pueden ser sus criterios?—para su conmoción, Nira medio sonrió.

—Ya lo verás.
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Capitulo 8 (Parte 1):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul 2017, 3:45 pm


Pasaron unos cortos diez minutos de viaje antes de que Zayn volviera a escuchar música. Ya acostumbrado a los gritos y vitoreos creyó que no sería muy diferente a la multitud de en Alba. Pero mientras más se acercaba, más rápido se daba cuenta de su amor.
En un punto del paseo, los tres se desviaron del camino y se adentraron en la profunda oscuridad del bosque. La única luz presente eran las estrellas que aparecían como diamantes derramados sobre la tela oscura de la noche. Pero junto con los gritos—más parecidos a los de guerra que a los vitoreos—las luces rojas y amarillas se hicieron presentes en focos de luz mágica, colgando de las ramas y entre los arbustos, marcando así un nuevo camino de colores asombrosos.
Las gaitas, flautas irlandesas y violines desprendieron animada música festiva, Zayn no tuvo que pisar el suelo para saber que este vibraba gracias a las docenas de cuerpos que danzaban a lo lejos. Con sus cabellos claros trenzados, saltando y las risas cada vez más altas. Él sintió como su corazón se aceleraba ante tal emoción. Con cada paso este golpeaba contra su pecho, ansioso por ver lo que estaba al final de las luces.
Finalmente, la música fue tan ruidosa que sabía que al hablar no podría escucharse a si mismo. Las vibraciones se sintieron en el aire, los cuerpos danzaban cerca de la enorme fogata que se encontraba en medio de toda la conmoción, abrazando el frío con llamas azules y rojas. Ni siquiera una brisa se sintió en medio de todo ese calor. Y en cuanto se asomaron lo suficiente, los gritos revolotearon entre risas y jadeos de felicidad al percatarse de su presencia.
Una pequeña multitud se acercó con rapidez, y él presencio como Nira sonreía con sus ojos brillantes hacia ellos. Bajando de su caballo de un salto, la pelirroja respondió a las palabras gaélicas con la misma emoción mientras los abrazaba. Para su disgusto, la misma multitud reconoció a Nikolai también.
Zayn se mantuvo al margen de las cortesías amistosas, y contemplo con una pequeña sonrisa la belleza que los rodeaba. Las luces mágicas que colgaban de las ramas en los árboles, la luz del fuego y la vida; los barriles de cerveza se esparcían cerca de las largas mesas donde había diferentes tipos de bocadillos de carne, que seguramente eran de animales que ellos mismo habían cazado.
— ¡Zayn!—su propio coro de bienvenida lo arrullo, antes de que pudiera bajar completamente del caballo.
— ¡Viniste, que bendición, mon petit!
La bajita Maman lo estrujo fuertemente entre sus brazos, aunque le sacaba dos cabeza y le resultó algo incómodo, Zayn le permitió abrazarlo con fiereza, conteniendo una risa.
—Hijo de perra, gracias a Dios. Creí que volvería a ser el único no-celta aquí—Liam palmeó su espalda, con la misma delicadeza que siempre tuvo… ninguna. Con un brazo sobre los hombros de Teiza y el otro con un enorme vaso de cerveza, Zayn pudo adivinar porque lucía tan sonrojado.
—Me di cuenta que me extrañarían demasiado—respondió, reflejando la sonrisa alegre de Corinne.
Al igual que él, los tres tenían sus propios diseños pintados en el rostro. Una línea azul cruzaba los dos ojos turquesas de Teiza, mientras que Liam solo tenía un Espiral blanco trazado en su frente. Sin embargo, maman se había llenado los brazos, el cuello y la cara de símbolos similares a los de Nira.
—Por supuesto que si mon doux garçon—tomando su mano y tirando de él, hizo su camino empujando a la multitud—. Debes estar muriendo de hambre, ven, ven. Maman te dará de comer—el acento francés apenas notable, ahora resaltaba fuertemente en su tono. Zayn rio, al parecer ella también había acompañado a Liam en la bebida.
Deteniéndose frente a la larga mesa de madera, Corinne puso una bandeja en sus manos y comenzó a llenarla de comida, mientras le recitaba los nombres. Pan tostado con queso fundido, una porción de pastel de puerros, budín de carne, huevos escoceses.
—… Este lo prepare yo misma, bollos de carne de venado. Son deliciosos, tienes que probarlos.
—Maman, si sigues dándole más comida saldrá rodando de aquí—Teiza puso las manos sobre los hombres de la mujer, con una sonrisa divertida—. Deja que se termine su primer plato al menos.
—Está bien, te dejaré en paz. Pero si quieres algo más avísame—maman palmeo su mejilla con cariño y se alejó para tomar un vaso, y acercarse al barril.
—Parece que todos se apegan a las festividades—señalo Zayn, tomando un boyo de carne. Para su sorpresa este supo delicioso en su boca.
—Claro, aunque es difícil juntar clanes de diferentes lugares. Hoy nos adoramos, mañana volvemos a odiarnos—dijo Teiza. Zayn lanzó una risa cuando vislumbro a su amigo acercándose entre tropiezos con dos vasos espumosos en las manos.
— ¡Algo que te hará ver menos estreñido!—Zayn lo miró ofendido, aceptando el vaso.
— ¿Qué dices? Soy más divertido que tú—acercando su nariz al vaso, percibió un rico aroma a miel— ¿Qué esto, por cierto?
—Hidromiel. Al estilo celta—dijo Liam con un tono alegre. Zayn levantó una ceja—. Oh cierra la boca y bebe, estreñido.
El morocho rodó los ojos, pero luego de chocar su vaso con el de Liam, tomo el primer sorbo y al instante lanzó una maldición. Sus papilas gustativas se hundieron en el líquido, con el penetrante sabor dulce acaparando todos sus sentidos casi ni podía sentirse el sabor a alcohol. Era la bebida más rica que había probado. No dudo en dar otro sorbo, y otro, hasta que su vaso estuvo completamente vacío.
— ¡Eh, eh! Sabía que te gustaría—Liam lo abrazo por los hombros, felizmente borracho. Teiza negó lentamente.
—Espero no tener que llevarte medio inconsciente sobre el caballo Liam Payne—dijo con advertencia. El castaño hizo un gesto despreocupado con su mano.
—Estoy bien, solo le daré a mi amigo otra bebida. Te tomará más que un vaso alcanzarme, rufián—dijo arrastrando las palabras. Zayn sonrió con insuficiencia.
—No lo dudo.
Al tiempo que era arrastrado cerca de los barriles con hidromiel, se dio cuenta que aquella bebida había ocultado muy bien sus porcentajes alcohol. Con su estomagó vació y el aire golpeándolo en la cara, solo había bastado un vaso para que su cerebro echara chispas.
—Me alegra que Nira te convenciera de venir—balbuceo Liam, tendiéndole otro vaso.
—A mí también.
Dando otro largo sorbo, comenzó a buscar la singular cabellera pelirroja entre las chicas que estaban reunidas en pequeños grupos, riendo y gritando con la misma potencia borracha que los hombres. En lugar de los ojos verdes que buscaba, se topó con un par de ojos grisáceos que analizaron su rostro con gusto. Él inclino su cabeza hacía la chica de cabello miel, que le sonrió.
Con poca timidez, la chica dejo atrás su grupo para acercarse a ellos. Su rostro tenía una serie de puntos blancos que caían en medio de su frente y se abrían horizontalmente sobre sus cejas. La chica rebalsaba una belleza salvaje con su rostro delineando una sonrisa maliciosa mientras sus ojos rasgados lo miraron como un objetivo.
—Bueno, Liam, espero que no te acabes todo el hidromiel antes de los juegos. El año pasado no pudiste participar por ello—dijo en modo de saludo. Liam hecho su cabeza hacía atrás soltando una risa, mientras que Zayn miró con curiosidad los puntos hechos con pintura blanca, que también se extendían en su vientre expuesto.
—Ah, tampoco quería. Sin embargo, ahora es por una buena causa. Es la primera vez que mi viejo amigo prueba el dulce néctar de los dioses—dijo señalado a Zayn con su cabeza. La rubia volvió a dirigir su atención a él.
—Ya veo. Entonces bienvenido, mi nombre es Shae—dijo extendiendo su mano. Él la tomo sin pensarlo dos veces.
—Zayn—respondió, mientras daba un rápido vistazo a lo que ella llevaba puesto. Shae tenía una falda marrón suelta que le llegaba un poco más abajo de los muslos, dejando a la vista un par de largas piernas. Y está estaba sostenida por dos finos cinturones, que se unían sobre su vientre formando una X, desapareciendo detrás de su corto top. No había tatuajes, además de los dibujos, que mancharan su piel pálida.
— ¿De dónde vienes Zayn?—dijo acentuando con sensualidad su nombre.
—Prydain, más bien Londres—las chispas en su cerebro brillaron otra vez, cuando Shae le sonrió. Conocía esa sonrisa, se topaba con esta siempre que planeaba acostarse con una mujer.
—Interesante, y ¿qué te hizo asistir a la fiesta del solsticio este año?
—Fui invitado por unos amigos. No soy completamente apegado a mis raíces celtas, de hecho—era la primera vez que hablaba tanto. Culpó al hidromiel que seguía chisporroteando en su lengua mientras daba más sorbos.
—Bueno, espero que esta noche sea de tu agrado—dijo con un tono sugestivo, Zayn imito su sonrisa.
—Ya lo es—respondió guiñándole el ojo, para su deleite.
—Shae, comenzaba a creer que nos perderíamos el placer de tu compañía este solsticio—las palabras de Teiza fueron cuchillo envueltos en suave algodón. Zayn de pronto estuvo demasiado ocupado en mirar a la pelirroja junto a ella. Finalmente había encontrado aquellos lindos ojos verdes, pero estos no se veían felices de verlo a él.
Zayn sonrió. De pronto muy feliz y esperanzado de ver los posibles celos que se asomaban en la mirada de muerte que Nira le enviaba a Shae.
—Teiza, Nira. Siempre es un gusto, y para tu dicha, dulce Teiza, no me perdería una fiesta como esta. Es la noche donde todo puede ocurrir, después de todo—dijo la rubia con una sonrisa descarada.
—Entonces no tiene nada de especial para ti. Creí que todas tus noches eran así.
La tensión paso de ser tolerable, a rebalsar como una tormenta en un vaso de agua. Shae dio un paso hacía Teiza, plantándose sin miedo y con los hombros firmes, lista para una pelea.
—Lo siento, querida. No escuche bien ¿Te gustaría repetirlo?—Teiza no retrocedió, ni pareció temer ante su postura. Fue Liam quién paso un brazo tranquilizador sobre los hombros de su chica, rompiendo de esa forma el pequeño duelo de miradas.
—Amor, dejemos que sean otros los que causen la primera riña—dijo calmadamente. Shae sonrió victoriosa.
—Has lo que te dicen, Teiza. No quieres causar una escena ¿Oh si?
—Guarda tus provocaciones para los juegos, Shae—dijo Nira, hablando por primera vez. Su voz fue quietud sobre un mar embravecido. A diferencia de Teiza, quien lucía minúscula junto a la rubia, Nira significaba una digna competencia, de la misma altura que Shae e incluso la misma firmeza. Zayn no deseo apostar quién ganaría en una pelea como esa. De hecho, la provocadora imagen de Shae y Nira luchando en el lodo, medio desnudas, cruzó por su cabeza y despertó cierto interés.
— ¿Es una proposición? Tal vez quieres que te reserve un torque—dijo Shae amenazante. Zayn tuvo el impulso de intervenir, pero se dio cuenta que se perdería tal vez el más emocionante espectáculo. Además, Nira enojada con él era una cosa, pero Nira enojada con alguien más… era increíblemente caliente.
—Hecho.
—Ni de chiste—bramó Teiza—. Yo también competiré.
—Tú lo dijiste—dijo Shae complacida—Que sea doble, entonces.
Nira respiro hondo, parecía luchar por controlar sus ansias de arrancarle la cabeza a la rubia. Así que simplemente asintió.
—Las veré más tarde—mirando sobre sus hombros, Shae le dedico un guiño fugaz a Zayn antes de alejarse, contoneando sus caderas.
—No tenías que hacer eso, yo puedo con ella—gruño Teiza, empujando el brazo de Liam fuera de sus hombros.
—Claro que puedes con ella. Pero eso fue injustificado, acabas de arruinarle una conquista a Zayn. Shae comenzaba a interesarse en él—él mencionado dejo de beber de su vaso para afrontar a las dos féminas que lo observaron de reojo. Él no se asustaba fácilmente, pero había aprendido a no jugar con el temperamento de una mujer.
—Yo solo vine por una bebida—dijo levantando sus manos, fingiendo inocencia.
—Ah no hay problema. Puedes acostarte con ella, si quieres probar del mismo plato que todos los hombres en este lugar—dijo Teiza
—Teniendo en cuenta las posibles enfermedades de trasmisión sexual, también—concordó Nira. Zayn sintió que las chispas en su cerebro se expandían por todo su cuerpo.
—Ah, ¿Te preocupas por mi vida sexual?—ronroneo él
Dando un paso más cerca, supo que Nira no era consciente de su deseo hacía ella, por lo que decidió probárselo una vez más.
—Tu vida sexual, es la última de mis preocupaciones—respondió Nira, forzando a su rostro a no sonrojarse. Pero fue una misión imposible cuando él se inclinó, hablando en un susurro cerca de su oído, lo suficientemente alto para que solo ella lo escuchara por sobre la música.
—No te preocupes por eso rojita. Tú eres la única a la que me interesa ver desnuda, y gimiendo mí nombre.
Claro y directo. Ahora ella no volvería a dudar de sus verdaderos deseos, estuvo seguro.
Nira contuvo la respiración. Un fuerte aroma a miel y cuero inundo sus fosas nasales, provocando un fuerte revoloteo en su estómago. La magia volvió a despertar, impulsándola a aceptar aquella provocación. Pero una vez más, ignoro aquella necesidad.
—Estás ebrio—dijo colocando una mano en su pecho, obligándolo a retroceder. Él ladeo su cabeza.

—Aún no, pero estoy en eso.


Última edición por *Magali* el Sáb 22 Jul 2017, 3:52 pm, editado 1 vez
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Capitulo 8 (Parte 2):

Mensaje por *Magali* el Sáb 22 Jul 2017, 3:52 pm


—Oigan, par de borrachos. Vamos, ya va a comenzar.
El grupo de hombres que se encontraba formando un circulo, de risas y palabras inentendibles, detuvo su barullo para girarse a ver a la chica de pelo rojo anaranjado. Zayn tomo a Liam del brazo, soltando una risa, cuando este casi tropieza.
—En eso estamos, jefa—anuncio Liam, arrastrando sus palabras. Nira tomo su otro brazo, pasándolo sobre sus hombros.
Zayn se percató de que los guiaba a un costado de la gran fogata, que luego de dos horas, seguía vivazmente encendida, desprendiendo lenguas de fuego rojas y azules. Ayudó a Liam a tomar asiento junto a Teiza, sobre uno de los troncos que se usaban como banquillos, cuando un hombre barbudo hizo sonar un extraño cuerno medieval que impulso a todos a reunirse junto a la gran fogata.
Él se apresuró a tomar asiento junto a Nira, cuando el bajito hombre barbudo se puso de pie sobre un banquillo de madera hablándole a la multitud en gaélico, que a juzgar por su tono, parecía estar dando un discurso antes de la guerra.
— ¿Traducción?—dijo inclinándose hacía la pelirroja. Ella no despegó la mirada del hombrecito, sus ojos desprendían la misma sed que el resto de los celtas que parecían excitarse ante sus palabras.
—Está dando el comienzo a los juegos del solsticio—explicó ella inclinándose un poco contra su hombro—. Clamando que cada jugador luchara como ofrenda a los dioses, con dientes y garra. Y los vencedores, tendrán sus bendiciones.
Nira dejo de hablar al mismo tiempo que se unía al coro de “¡Aye!” que retumbo en la multitud, una vez que un hombre con una larga túnica azul oscura se acercó con una caja de roble en sus manos. Zayn no pudo evitar sentir como si hubiera dado un paso dentro de mil años de historia y costumbre antiguas. Se sentía como estar en el siglo pasado.
— ¿Quién es él?—preguntó cuándo el hombre barbudo hizo una reverencia ante el individuo con la túnica azul.
—Aikos es un vate. Los vates son sacerdotes celtas, a lo largo del tiempo se los conoces por sus profecías y su poder espiritual—dijo Nira, mientras ambos observan como Aikos recitaba unas palabras con sus manos sobre la caja—. Ahora está bendiciendo las torques para los juegos.
Ahí estaba aquellas palabras otra vez. Zayn estuvo a punto de preguntar por estos, cuando el sacerdote abrió la caja, revelando por fin a las infames torques. Estiró su cuello para ver que en el interior aterciopelado rojo, tres tonos diferentes de dorado resaltaban con una particular belleza. Lucían como cuerdas entrelazadas entre sí, con la parte anterior abierta, tomando la forma circulas de una herradura. Pero por su estructura rígida, pudo adivinar que estaban hechas completamente de oro, cobre y bronce. Las dos puntas de las gigantescas herraduras—que parecían hechas para un caballo de patas demasiado grandes para ser posible—estaban cubiertas por ornamentos circulares. Lo cual despacho la posibilidad de una herradura.
—El torque es… ¿Una herradura?—sugirió él, su vista estuvo concentrada en los torques como para notar que Nira lo miraba con una sonrisa. Divertida al ver cuánto le frustraba permanecer en la ignorancia de algo que desconocía.
La torque—corrigió ella—Es un collar, que simboliza la muerte y resurrección de nuestra sangre—su tono subió una octava, cuando los celtas vitorearon ante el brillo de las poderosas torques—. Fue una ornamenta importante para los guerreros antiguos. Según las creencias, uno podría estar desarmado, moribundo y completamente destruido… pero mientras la torque permaneciera en el cuello del guerrero, su honor jamás se quebrantaría.
—Suena como algo bastante serio—dijo él. Sus hombros aun permanecieron rozándose, cuando Zayn giró su cabeza lentamente para mirarla. De pronto el brillo de las torque, pareció un chiste comparada con el brillo en los ojos de Nira.
—Lo es, por eso es tan divertido—ella volvió a hablar por sobre las palabras gaélicas que él hombre barbudo decía mientras levantaba la caja de torques sobre su cabeza—. El punto del juego, es quitarle el torque a tu oponente. Solo con una espada de madera. Sin importar lo que suceda, una vez que un torque caiga, ya se ha definido al ganador y al perdedor.
Zayn levantó una ceja.
— ¿Y es peligroso? La dinámica del juego, quiero decir—ella ladeo su cabeza.
—Sí y no. Nunca se sabe, a veces se rompen unos huesos otras son simples moretones. Aunque una vez, la ornamenta redonda se desprendió de la torque y se le clavo en el cuello a un guerrero.
Él se tensó.
— ¿Cómo es que un juego así está permitido?—Nira medio sonrió.
—No lo está ¿Por qué crees que estamos tan apartados del resto de la civilización? Aquí no existen las reglas.
Algo en su mirada, o tal vez fue el tono que implementó, provocó que la sangre de Zayn se calentara y que algo muy poderoso burbujeara con deseo en su interior. Las chispas casi extintas provocadas por el hidromiel, volvieron a aparecer en su cabeza, empujándolo cada vez más cerca a seguir su impulso de inclinarse para besarla.
Pero el hombre barbudo exclamó algo que llamó la atención de todos. Zayn no entendió lo que dijo, pero notó como algunos se adelantaban fuera de la multitud. Hombres y mujeres, de diferentes tamaños y todos con pintura azul manchando sus rostros, comenzaron a formar una fila junto al sacerdote.
—Deséenos suerte—dijo Teiza, mientras se ponía de pie al mismo tiempo que Nira.
—No lo necesitan, patearan sus traseros—dijo Liam.
Zayn no pudo hablar mientras las veía colocarse en la extensa fila de al menos veinte cabezas. Sus ojos se pusieron en blanco cuando reconoció al rubio que se posicionaba junto a Nira y le guiñaba el ojo con confianza.
—Esperó que nadie tire del cabello de Rapunzel, o podría desmayarse—comentó con amargura. Liam lanzó una carcajada.
—Sabía que Nik y tú no se llevarían.
— ¿Y cómo podrías saberlo?
—Porque te conozco, y sé que él representa todo lo que odias. El temple de un caballero y la apariencia ataviada de un príncipe—Zayn medio sonrió.
—Querrás decir, el temple de un lame culos y la apariencia de una princesa.
Liam levantó su vaso hacía él, antes de beber. La multitud de celtas permaneció, repentinamente, en silencio. Observando y analizando con atención a los competidores, mientras el sacerdote colocaba las torques en sus cuellos, uno por uno.
—Uh oh—dijo Liam cuando este se detuvo un segundo para sobrevaluar a Nira. El desprecio en sus ojos fue tan palpable que Zayn apretó sus puños impulsivamente. Pero Nira permaneció apacible, mientras le devolvía la miraba e inclinaba la cabeza ligeramente para recibir su torque.
— ¿Qué fue todo eso?—exigió saber Zayn con el ceño fruncido.
—Aikos odia a Nira con cada fibra de su cuerpo, creí que había sido obvio—dijo Liam con su tono borracho. Zayn le lanzó una mirada, demostrándole que no le veía lo gracioso. Él bufó—. Al parecer el flamante sacerdote la odia desde que Nira logró acercarse a las lianas de ese árbol extraño. Ya sabes, el árbol que todos los celtas creen que es una diosa o algo así—Zayn asintió—. Bueno, Nira es la única que puede llegar a tocar el tronco sin ser atacada por la magia que rodea al árbol. Y eso despertó la desconfianza de Aikos, o más bien los celos. Desde entonces, habla de ella como si fuera un monstruo apocalíptico.
Zayn se tensó, repentinamente sorprendido. Volvió a dirigir la mirada hacía la pelirroja que miraba al frente con una expresión ilegible. ¿Nira es la única que podía tocar aquel tronco? Eso no tenía sentido, porque él se había acercado a aquel ancho pedazo de madera sin que la magia lo atacara. Bueno, nada más allá de las lianas detectoras de mentiras.
— ¿Qué quieres decir con que nadie puede acercarse al tronco?—preguntó temeroso, Liam se encogió de hombros.
—No se hombre, solo sé que es una magia muy antigua. Una vez intente acercarme y no logre llegar más allá de los tres metros de distancia, pero Teiza si pudo, debido a su sangre celtica. Pero cualquiera, celta o no, que intente adentrarse más allá de las lianas que cuelgan de las ramas; se topa con una pared invisible. Lo eh visto con mis propios ojos… Nira es la única que jamás se ah topado con aquella pared.
Nira… y ahora él.
El estómago de Zayn dio un vuelco de pronto, su mente revoloteo ante las palabras que ella misma le había dicho “Tú no escribes el destino, Zayn. Solo finges que lo sabes” no había entendido aquel significado, pero ahora aquellas palabras se volvían más poderosas.
¿Por qué Nira no le había comentado nada sobre su peculiar presencia cerca de ese místico lugar? ¿Eso significaba que él tenía una clase de poder sobre aquel árbol del que no estaba enterado?
Esas eran solo algunas de las preguntas que comenzaron a quebrar su cabeza. Pero Liam lo había dicho, y él nunca fue alguien supersticioso. De hecho, a veces era incluso más cabeza dura que Zayn. Por lo que no había posibilidades de que fuera una exageración.
“Tú no escribes el destino, Zayn”

Nira tenía razón, él no podría saber lo que el futuro le deparaba y tampoco sabía quién lo escribía. Entonces ¿Qué debía esperar ahora que sabía que su sangre celta tenía más importancia de lo que creía? Jamás se hizo esa pregunta hasta ahora, con sus ojos clavados en aquella misteriosa pelirroja, sintió un gran peso que se apoyaba en la parte trasera de su cuello. Y supo que aquella pregunta, no tenía una respuesta sencilla.
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Capitulo 8 (Parte 3):

Mensaje por *Magali* el Lun 31 Jul 2017, 10:46 am

Shae

Su mente no dejo de divagar, hasta que la competencia comenzó. Fue entonces que su atención se centró en ella y solo en ella. La preocupación se agravo mientras notaba el collar sobre su frágil cuello. La abertura era pequeña, sin duda dejaría un raspón si era arrancado. Y no quiso ni pensar que sucedería si la ornamentación que cubría las puntas se zafaba.
Sacudió su cabeza, consciente de que si seguía pensando en lo peor, caminaría a la mitad de toda la conmoción para cargarla sobre su hombro y llevársela de ahí. Fue un pensamiento impulsivo que ignoro, y empujo muy por debajo su muro de hielo.
—Apuestas, apuestas—dos jóvenes de cabello negro y ojos azules, canturrearon entre la gente que se arremolinaba alrededor del circulo de pelea.
Liam silbo llamando la atención de los gemelos, ambos sonrieron hacia él reconociéndolo. Antes de darse cuenta, un adolescente coloco una bolsa repleta de chelines frente a su rostro, mientras el otro prepara su lápiz y un cuaderno.
—Liam, no nos sorprende—dijo quién anotaba.
—Supongo que tus chelines irán a tu dama esta noche—dijo él otro que sostenía la bolsa. Liam sacó dos chelines de color bronce, con el rostro del Rix Líteno impreso en la pequeña moneda.
—Por supuesto que sí, de otra forma patearían mi trasero—el moreno acerco la bolsa, recibiendo con gusto otra moneda en su colección.
—A ti no te conozco—dijo el chico con el lápiz y el cuaderno aportando hacía él.
—Es un viejo amigo mío. Zayn Malik. Muy popular en Londres, así que les aseguro que tiene muchos chelines que malgastar.
Zayn le lanzo una mirada de muerte a su amigo, cuando los ojos de azules de ambos gemelos brillaron como los de hienas hambrientas.
—Eso son siempre buenas noticias. Mi nombre es Eiden—el joven con la bolsa de chelines estrecho su mano—Y este es mi hermano Aidan. Los corredores de bolsa oficiales de este solsticio.
— ¿Aidan y Eiden? —dijo Zayn con una ceja levantada. Los dos voltearon los ojos al mismo tiempo, a él le pareció asombroso la extraña conexión que los hermanos parecían tener sin si quiera darse cuenta.
—Mamá tuvo la brillante idea. Todos me dicen Dan, para evitar confusiones—habló quién tenía las apuestas anotadas en su pequeño cuaderno. Zayn dudaba que así pudieran evitarse confusiones, puesto que ambos eran idénticos en todo concepto físico.
— ¿No son demasiado jóvenes para involucrarse en asuntos fuera de la ley?—preguntó, recordándose a sí mismo a los diecisiete años y el castigo que le habrían impuesto si llegaban a descubrirlo involucrarse en peleas ilegales. Claro que era muy difícil ocultarse de la ley en Prydain, puesto que siempre que estuvo envuelto en una pelea fuera de las prácticas, significaban mínimo dieciséis latigazos.
La risa que los gemelos le lanzaron le recordó lo diferente que era Alba de su antigua dimensión. Una vez más se sintió como un extranjero idiota.
—Somos honestos empresarios que trabajan en la oscuridad, Zayn—Dijo Eiden pasando un brazo por sus hombros, sin timidez
—La ley nunca nos ha tocado. Créenos, tu dinero está a salvo con nosotros—concordó Dan con el mismo tono manipulador. Zayn suspiro y metió las manos en los bolsillos de su chaqueta.
—Bien—dijo entregándose a las consecuencias.
—Estupendo, así que ¿A dónde ir a tu dinero esta noche? Puedo sugerir al invicto Rodger, que competirá con el inexperto Enell, por lo que es una victoria más que asegurada. O tal vez al corpulento Nik, que nunca ha perdido una batalla—dijo Eiden
—No, no. El que tú quieres es a Kyrian, hoy está lleno de furia y listo para arrasar con su competencia. Aunque Shae competirá en doble hazaña, junto con su amiga Ailyn—Dan suspiro dramáticamente—. Hombre esas chicas son las fieras más calientes que eh visto.
—No me molestaría tener un mano a mano con una de ellas, en mi cama—Eiden le guiño un ojo.
—Buenas sugerencias—asintió Zayn. Tomo cinco chelines de su bolsillo y los dejo caer dentro de la bolsa con decisión—. Pero mí apuesta esta con Nira y Teiza.
—Vaya, vaya. Un hombre muy seguro, esa es la actitud—Eiden cerro la bolsa rápidamente.
—Tu nombre y tus monedas están contados, no hay reembolso—informo Dan
—Fue un placer hacer negocios con ustedes—dijeron ambos gemelos al mismo tiempo, para luego darse media vuelta y volver a buscar otras víctimas.
—Si yo hubiera puesto mi brazo alrededor de los hombros de otro hombre en Prydain, de la misma forma que lo hizo Eiden, hubiera terminado con severas lesiones—Liam rio
—Prydain es un hoyo negro lleno de perros rabiosos. Aunque aquí prefieren odiar desde adentro y para eso están los juegos del solsticio, todos los rencores son desahogados en esta arena.
Zayn no dudo de eso, pero secretamente estaba ansioso de ver como se desarrollarían aquellos juegos. Todo el mundo rebalso excitación luego de que el cuerno volviera a sonar entre la multitud, lo único que los separaba de la zona de pelea era una línea de sal que formaba un enorme circulo. Los competidores ya estaban equipados con cascos y escudos y espadas de madera. Nada más.
El sacerdote, aun con su expresión seria y su largo manto azul, se colocó en medio para hablar. Zayn concluyo que estaba dando comienzo a la pelea, puesto que los dos primeros competidores se colocaron frente a frente y permanecieron inmóviles hasta que el vate retrocedió fuera del círculo de sal. Hasta que finalmente dio la señal, y los gritos rompieron el cielo con vigor.
Los dos competidores, comenzaron con espada contra espada. Moviéndose con la gracia que usaría un guerrero en el campo de batalla. Pasaron unos minutos hasta que un escudo cayo, seguido de una espada. Zayn los reconoció con los nombres que Eiden había mencionado, el invicto Rodger y el inexperto Enell. Mucho más pequeño en músculos, Enell estuvo rápidamente desarmado, y pudo vislumbrar la sonrisa victoriosa que ya se pegaba al rostro de Rodger. Pero Zayn lo adivino mucho antes que él rubio corpulento. Enell lucía como un enano comparado a él, pero eso significaba más ventaja de lo que cualquiera sospecharía. Por lo que todos se sorprendieron, incluso el mismo Rodger, cuando el castaño paso entre sus piernas esquivando el golpe de su espada, y se subió a su espalda… arrancando la torque de su cuello y dejándola caer al suelo.
Hubo un minuto de silencio, todo el mundo estuvo conmocionado. Pero el vate, apunto con uno de sus brazos hacía Enell, asumiéndole la victoria y todo el mundo se arremolino con gritos de victoria. Mientras que Rodger tenía los ojos bien abierto y su rostro ceniciento mirando su torque en el suelo.
—Mira su cara. El mastodonte no puede creerlo—se burló Liam
—Parece que el inexperto Enell tendrá un nuevo nombre—dijo Zayn mirando con respeto al chico que se limpiaba la sangre de la boca.
Los competidores cayeron uno tras otro, la noche avanzó con lentitud mientras los gritos de victorias eran más fuertes y la gente estaba más borracha. Zayn comenzó a tronar sus dedos, mientras Teiza y Nira avanzaban cada vez más en la fila de competidores, equipadas y listas para pelear.
— ¿No te pone nervioso? ¿Qué tu chica esté a punto de lanzarse a un peleas bastante violenta?—le preguntó a su amigo. Este asintió.
— ¿Por qué crees que estoy bebiendo tanto? Tengo que tomar lo mejor de mí para no intervenir, pero al mismo tiempo no quiero hacerle creer que no confió en sus capacidades. Mi chica es una fiera, solo puedo esperar a que gane.
Zayn asintió. Media hora después, él experimento el nerviosismo de Liam logro contagiarlo. Comenzó a tronar sus dedos mientras Nira y Teiza plantaba los pies dentro del círculo. Shae y su amiga de cabello moreno Ailyn, se irguieron con semblante victorioso. Una violencia salvaje se reflejaba en sus ojos, altas y atléticas, no parecían dispuestas a perder fácilmente.
—A la mierda. Necesito más hidromiel—bramó Liam pasando una mano por su cabello— ¡Patéales el trasero Teiza!—gritó entre la multitud.
Entonces, Aikos dio la señal y Zayn se tensó de pies a cabeza. El chasquido de la madera golpeando entre si se mezcló con los gritos de guerra. Zayn deseo unirse a los vitoreos pero solo podía seguir los movimientos de la pelirroja a unos metros de él. De la misma forma que su mentor lo había evaluado, comenzó a estudiar cada movimiento. Y mientras más miraba, menos errores vislumbró. Nira era una luchadora nata, no había duda de ello, pero ninguno de sus golpes igualaba la violencia con la que Ailyn embestía. No vio aquella sed de sangre en sus ojos verdes, en lugar de eso, vio un bien practicado autocontrol. Su espada reflejaba la paciencia de un golpe limpio y la gracia de una bailarina flexionaba en cada músculo, cada vez que retrocedía y esquivaba golpes.
Era una danza que lo hipnotizo por completo. Solo basto diez minutos, para que su contrincante comenzara a cansarse, dándole la ventaja a Nira. Pero Zayn deseo que Teiza hubiera imitado aquel método. Liam a su lado lanzó una maldición cuando el escudo de su novia cayó. Pero eso no implico que ella retrocediera, con sus ojos atravesando a la rubia, Teiza esquivo y devolvió cada golpe con su espada.
Pero la determinación de Teiza, no fue suficiente contra Shae, quién la golpeó en el rostro con su escudo tirándola al suelo. Liam apretó los puños. Pero su novia giro justo a tiempo, para esquivar otro golpe.
Nira, que intentaba ser consiente de todo a su alrededor, se distrajo por un segundo dándole la ventaja a Ailyn quién la golpeo con su escudo y tomo su muñeca, retorciéndola hasta que dejara caer su espada. La pelirroja retrocedió, armada solo con su escudo, mientras que la morena frente a ella se hacía con las dos espadas.
—Joder—exclamó Zayn cuando Ailyn golpeo el escudo de Nira con tanta fuerza, que casi lo partió en dos—. Esto es ridículo, están en desventajas.
—Son las reglas, ellas siguen compitiendo hasta que las torques sigan en su cuello. Y no está permitido usar magia—dijo Liam con su mandíbula apretada. Zayn dejó escapar un bufido.
Nira respiraba agitadamente, su antebrazo perdía firmeza mientras tomaba su escudo. Los golpes de Ailyn eran directos y fuertes. Estaban ganando, y ellas lo sabían. Teiza gruño a su lado, ambas esperaron a esa pequeña pausa, antes de intercambiar miradas.
—Ahora—ordenó Teiza.
Y en un parpadeo, las dos giraron en el suelo contrariamente. La sorpresa y confusión se presentó en la expresión de Shae que ahora tenía a Nira golpeándola con su escudo en el pecho. Las dos cayeron al suelo, y los gritos a su alrededor se agraviaron. La pelirroja se aseguró de que Teiza tuviera a Ailyn en sus manos antes de atacar, cuando se percató de que la morena había perdido ambas espadas, se apresuró en tomar las armas de Shae y lanzarlas fuera del círculo.
Shae le dio un firme rodillazo bajo las costillas para quitarla de encima, Nira se quedó sin aire y tambaleo hacía atrás mientras se ponía de pie. La furia se reflejaba en los ojos grises de su oponente.
—Entonces será cuerpo a cuerpo. No tiene importancia, tomare esa torque aunque tenga que arrancarlo.
Nira la imito, levantando sus puños, recupero la respiración y planto sus pies en la tierra.
—Ven por ella—bramó en gaélico antiguo.
Zayn apretó su vaso con fuerza, golpe tras golpe, las gotas de sangre que mancharon la arena fueron escarlata sobre bronce. Estuvo horrorizado y al mismo tiempo impresionado por la resistencia que Nira presentaba, devolviendo el golpe y recibiéndolo con fortaleza hasta el punto que el considero mandar a la mierda el circulo de sal e intervenir.
Y entonces, todo se detuvo. Teiza arranco la torque del cuello de Ailyn y Shae estuvo en desventaja. En tan solo un segundo, la victoria había cambiado de mano delante de su nariz. Shae gruño, girando en su lugar, tratando de enfrentarse a ambas. Nira escupió la sangre que se acumuló en su boca y se enfrentó a ella.
La calma de la pelirroja, fue intercambiada por una parpadeante fuerza que la acompaño mientras se abalanzaba contra la rubia. Zayn sonrió, fue como presenciar la deliberada transformación de un frágil cordero a un temible león. Shae no tuvo oportunidad, recibiendo un firme codazo en su mandíbula y un fuerte puñetazo en su pecho, dejándola sin aire. Se dobló sobre sí misma, dejando su cuello a la intemperie, por lo que solo bastó un tirón para que Nira quitara la torque de su cuello.

La multitud rompió en gritos, incluyendo a Zayn y Liam que vitorearon mientras el sacerdote la señalaba como campeonas. El orgullo brotó en su interior antes de que pudiera entender por qué.
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Capitulo 9:

Mensaje por *Magali* el Dom 06 Ago 2017, 6:09 pm

 

Nira se sentó sobre el tronco, recuperando el aliento y limpiando el sudor de su frente mientras su compañera se lanzaba a los brazos de su pareja. Liam la besó mientras la giraba por el aire. Ella levantó su mirada cuando un cuerpo se paró frente a ella con los brazos extendidos.
— ¿Tú también quieres uno de esos?—dijo Zayn burlón, inclinando su cabeza hacía la feliz pareja
—No a menos que quieras que vomite sobre ti—él hizo una mueca y bajo los brazos.
—Paso, ¿Qué tal si primero limpias la sangre de tu boca y vemos cómo va?—dijo extendiéndole un pequeño cuenco de agua con trapos que había robado de la zona donde los heridos estaban siendo atendidos por maman. Ella lo acepto sin decir nada y limpio la sangre que salía por su nariz y labio roto.
—Estoy orgulloso de ustedes, pelearon como las mejores—dijo Liam
—Por supuesto que lo hicimos—concordó Teiza. Nira suspiro.
—Aun no entiendo porque dejo que me pateen el trasero por ti—se quejó Nira, recibiendo un coro de risas.
—Porque eres la mejor amiga que pude pedir—respondió Teiza guiñándole el ojo.
—Fue una buena táctica la que hicieron allá—dijo Zayn, colocándose en cuclillas, le arrebato el trapo de la mano a la pelirroja—. ¿Dónde aprendiste a luchar así?
—De la misma forma que todos, con entrenamiento y mentores.
—Bueno, estuviste fantástica.
—Ven, vamos a limpiar esas heridas—dijo Liam. Consiente de quienes sobraban en aquella conversación tomo la mano de Teiza y la arrastro lejos antes de que pudiera quejarse.
Hundiendo el trapo en el cuenco, Zayn lo humedeció y lo acercó a su rostro. Nira hizo una mueca cuando limpio la tierra en su mejilla, donde un moretón comenzaba a formarse.
—Puedo limpiar mis propias heridas—dijo mientras analizaba cada detalle en su rostro. La pintura azul resaltaba en su piel bronceada, los dibujos celtas lo hacían ver como un antiguo rey guerrero. Su belleza seguía desconcertándola.
—Nunca dude de ello, pero yo puedo limpiarlas mejor—respondió él, pasando con cuidado el trapo húmedo sobre la herida en su labio. Aquello finos labios que se moría por probar, rojizos como el arándano, se preguntó si también sabrían cómo aquella dulce fruta.
Nira no era inocente como para fingir que no percibía la atracción que regía sobre ambos. El hormigueo en su estómago le decía que incluso le gustaba esa mirada. Tal vez él tenía razón, pensó, es bueno que una mujer reciba atención lujuriosa de vez en cuando. Entonces ¿Por qué estaba tan insegura? Había estado con hombres antes, no era un número grande de ellos, pero eso no la hacía inexperta. ¿Por qué no podía simplemente pedirle que dejara de mirar sus labios y la besará?
Mintió. Nira sabía perfectamente porque no debía ceder a sus necesidades. Tenía miedo. Miedo por lo que acostarse con él significaría. Se dijo que probablemente, sería una del montón para Zayn, pero para ella… sería mucho más que eso. Y la magia que cosquilleaba en su interior lo confirmaba.
Tenía que apartarse, porque mientras más lo miraba, más poder para debilitarla ganaba.
—Nikolai va a competir ¿Puedes apresurarte? Quisiera verlo—sabía que esas palabras enfriarían todo sentimiento en él. Y funciono, los ojos de Zayn parecieron afilarse, sobre ella. Sin duda aquel comentario lo había cabreado.
—Siempre tan mal agradecida. Si vas a portarte así, mejor lámete las heridas tu sola—dijo tirando el trapo en su regazo. Nira frunció el ceño, confrontándolo.
— ¿Mal agradecida? Nunca pedí tú ayuda.
Zayn se volteó, con las manos en su bolsillo y una expresión tensa.
—Sí, ya lo veo. Mejor me iré, tal vez Shae necesite de mi ayuda no requerida.
Nira enrojeció con enojo, apretó sus puños haciendo el ademán de lanzar el trapo a su cabeza. Pero se contuvo, mientras lo veía marcharse. La simple idea de verlo con Shae, de la misma forma que los había visto hablar unas horas atrás, despertó la enfermiza necesidad de golpear algo con fuerza. La rubia había coqueteado con él, y Zayn no había hecho nada para impedírselo. Con esa sonrisa suya, incluso se diría que estaba incentivándola.
Mascullando maldiciones, los mando a ambos al diablo y se concentró en las heridas que entumecían su rostro. Al menos su dolor físico calmaba un poco la rabia en su interior.
***
Dos horas y muchos vasos de hidromiel después, las chispas fueron fuegos artificiales nublando los sentidos más prácticos de Zayn. De pronto se sintió joven otra vez, vivaz y dispuesto a todo. Se volvió uno más de entre los hombres escandalosamente felices. Liam junto a él no se quedó atrás, reunidos alrededor de los barriles la multitud de hombres celtas comenzaron a cantar a todo pulmón. Los gritos de victoria y pelea habían sido reemplazados por los violines, gaitas y flautas que tocaban un compás veloz y llamativo. Impulsando a la gente para que comenzara a danzar alrededor de la enorme fogata.
Zayn observó con diversión como Teiza arrastraba a Liam entre el gentío y lo obligaba a bailar con ella. Las parejas danzaron en círculos, entrelazando sus brazos, cada vez más cerca. Parecía un coqueteo permanente, por la forma en que sus cuerpos se rozaban en la danza y jamás se perdía el contacto de sus manos.
La música provocó que su corazón vibrara, pero aun así, una risa en particular alcanzó sus oídos. Él busco entre la multitud rápidamente. Esta vez vislumbro su cabello casi tan naranja como las llamas en la hoguera. Sonrió cuando la vio reír, mientras bailaba alegremente. Pero aquella felicidad le duro poco, cuando notó que era Nikolai quién la hacía reír mientras susurraba en su oido, y una de sus manos reposaba en su cadera.
Estuvo a punto de ahogar su disgusto en otra bebida, cuando una chica de no más de diecisiete años, tiro de su mano hacía la improvisada pista de baile. Zayn entro en pánico, sin saber bien como huir mientras ella giraba en su lugar, presentándose, le dedico una reverencia. Él la imito y entonces ella dijo algo que no pudo entender.
—Lo siento, no habló escocés—gritó por sobre la música. La castaña, medito un segundo y volvió a sonreír.
—Solo… baila—le dijo, aquellas simples palabras le tomaron mucho esfuerzo. Zayn se sintió conmovido y no pudo negarse. Por lo que no la detuvo cuando coloco una de sus manos sobre su cadera, y entrelazo la otra con la suya. De pronto se encontró saltando al mismo ritmo que su acelerado corazón. La chica giró de vez en cuando, solo para volver a chocar contra él.
Siguiendo la corriente aplaudió cuando ella lo hizo, se movió cuando ella lo hizo y saltaron entre la multitud. Hasta que entre todas las parejas, aquella cabellera de fuego resaltó ante sus ojos. La hidromiel volvió a surtir efecto en su sangre, nublados sus dudas y ganando coraje, guio a su pareja de baile hacia ellos. Hasta que “accidentalmente” la espalda de la castaña chocó contra Nikolai. En un giro rápido, Zayn la guio a los brazos del rubio, y en otro movimiento fugaz alcanzó la mano de Nira.
Sin darle mucha importancia al cambio, la castaña siguió bailando. Y como Nikolai era todo un caballero, cedió a unos cuantos pasos. Pero entonces la hidromiel en el sistema de Zayn bajo de cien a cero, quitándole él valor por un segundo, mientras Nira lo miró estática entre un circulo de cuerpos que danzaban.
Por un momento creyó que se apartaría, hasta que ella relajo los hombros. Una nueva sonata alegre fue resaltada por la flauta irlandesa, acompañada de una gaita. Nira hizo una reverencia, de la misma forma que la castaña había hecho antes. Él dedujo que era una costumbre, así que se inclinó con una mano en su pecho y la miró divertido.
— ¿Sabes bailar?—le pregunto ella, aceptando la mano que le extendió.
—Para nada—dijo sincero, Nira sonrió.
—Entonces sigue mis pasos.
Él asintió, con los fuegos artificiales en su pecho estallando uno tras otro. Nira se colocó junto al cuerpo de Zayn, mirando del lado contrario al que él lo hacía, tomó su mano y la colocó sobre su cadera, de forma que su brazo tatuado—expuesto gracias a que ya no llevaba la chaqueta—cruzo su cuerpo. Realizando la misma acción, ella tocó su cadera. Su hombro derecho, choco con el izquierdo de Zayn y ambos se miraron a los ojos.
—Está es la posición en la que comienzan todos los bailes—le explico ella en el oido, para no tener que gritar por sobre la música—Y así se terminan también. Ahora, imítame.
Dicho esto movió su brazo hasta su pecho, y finalmente se detuvo en su hombro izquierdo. Zayn respiro con dificultad, intentó imitar su movimiento, pero se detuvo sobre sus costillas, por debajo de sus pechos.
—Cuidado donde tocas, soldado—le advirtió ella divertida. Zayn le enseño sus diente blancos en una sonrisa, por debajo de su palma pudo sentir la forma en que su cuerpo respiraba agitadamente. Una capa de sudor le cubría el pecho debido a la actividad y él sintió que se endurecía por debajo de sus pantalones.
Tomo lo mejor de sí para no tocarla inapropiadamente, hasta que llego a su hombro derecho. Ahora estaban tan cerca que Zayn creyó que perdería la compostura. Hasta que Nira se alejó repentinamente de su tacto, de forma que su mano pasó de su hombro a rozar todo su brazo y finalmente agarrar su mano. Ella se aferró a su mano y giro. Zayn se cautivó con cada movimiento de su esbelta figura, sus movimientos eran fluidos y sin errores. Casi se le hizo agua la boca.
Finalmente, llegaron a la mejor parte. Nira no tuvo que decirle que hacer, cuando él lo dedujo por sí mismo.
Zayn tiró de su mano hasta que sus cuerpos se encontraron, frente a frente, sus respiraciones se mezclaron. Ella chocó contra su firme pecho y él la miró desde arriba. Nira sintió que su corazón se aceleraba y su cuerpo reacciono con una fuerte vibración.
La música de pronto se volvió distante, todo lo que pudo ver fueron esos grandes ojos ámbar que le devolvían la mirada con un deseo chispeante. Se tragó un jadeo cuando una de sus grandes mano bajo por el costado de su cuerpo hasta abrazar su cintura, mientras que la otra tomaba su mano. Ninguno de los dos se movió, habían dejado de bailar y se perdieron en la maravillosa sensación que sentían al estar tan cerca.
—Creí que no sabías bailar—dijo Nira ahogadamente. Zayn la presiono más contra su cuerpo.
— ¿Me creería si te dijera que este fue el movimiento más natural que eh hecho en mi vida?
Nira lo miro un segundo y luego una sonrisa surco en su rostro.
Él se tensó, completamente en blanco. ¿A caso podía ser? ¿Acababa de pasar o era una alucinación causada por el hidromiel en su sistema? No, no lo era. Había estado ahí por un segundo, pero sucedió. Ella realmente le había sonreído.
—Hazlo otra vez—pidió él, ella lo miró confundida.
— ¿El qué?
—Sonríe otra vez Nira. Tienes una hermosa sonrisa.
Ella parpadeo, justo cuando creyó que había progresado, la reina del hielo volvió a aparecer. Zayn sintió que toda esperanza se hundía a medida que ella retrocedía.
—Nira…—trató de detenerla, pero ella se abrió paso entre los cuerpos danzantes. Alejándose de él y perdiéndose en un mar de cabezas.
Síguela, una voz sonó en su cabeza. El no supo si fue un efecto secundario de su borrachera o aquella voz era su conciencia que por una vez lo ayudaba en algo. Tal vez solo estaba volviéndose loco.
— ¿Qué le dijiste?—cuando Zayn se percató que ese tono sonaba demasiado fuerte como para estar en su cabeza, se dio media vuelta, topándose los ojos turquesa de un escocés enojado.
— ¿Disculpa?—dijo apretando sus puños
—Vi a Nira correr lejos de ti ¿Qué le hiciste?—Nikolai lo imito, plantándose frente a él con sus músculos tensos
—Escucha Rapunzel, mejor metete en tus propios asuntos—él rubio le dedico una sonrisa, que significaba todo menos divertido.
—Típico Malik, siempre causando un desastre donde sea que pisan—su acento escocés hizo que el inglés pareciera sucio e impuro en su boca. Acentuando las erres y escupiendo cada palabra.
Zayn dejo que las chispas finalmente tomaran el control, y le dio un firme empujón con los brazos. Nikolai se tambaleo y lo miro con furia.
—Púdrete—dijo Zayn, luego de escupir el suelo frente a él, en señal de desprecio.
Nikolai dio un paso hacia adelante, pero una orden lo obligo a detenerse.
— ¡Basta! ¡Deténganse!—la bajita mujer se colocó entre ambos, luciendo como un pequeño ratón entre dos leones embravecidos—Paren, fue suficiente ¡Par les dieux!
Maman apunto detrás de Nikolai.
—Tú vete por allá—le ordenó
—Maman…
—No quiero oírlo, ya hablare contigo luego. Fuera, eh dicho—dijo con voz firme. Nikolai respiro profundamente, y mientras lo hacía Zayn pensó que si las miradas matasen él sería un cadáver. Hasta que el rubio finalmente se volteó y se alejó.
Zayn se percató de que todo el mundo los miraba, la música incluso se había detenido.
—De acuerdo, no hay nada que ver aquí. Sigan—Maman le restó importancia, y no tomo mucho para que la música volviera a empezar, reviviendo el aura festiva. Zayn tragó saliva cuando la mujer lo tomo por el codo y comenzó a arrastrarlo en dirección a los caballos—Ya tuviste suficiente por hoy muchacho, has bebido demasiado. Quiero que vayas a casa. Liam y Teiza se fueron hace solo unos segundos, aun puedes alcanzarlos.
Él no protestó, sin Nira ya no había nada que le interesara en aquella fiesta. Suspiro cuando vislumbro al semental negro, que relincho malhumorado cuando lo vio.
—Pues ya somos dos—le bramó al animal. Pero este no  se movió mientras Maman palmeaba tranquilamente su cabeza, al parecer ni siquiera los animales renegados se atrevían a cuestionarla.
—Vamos, sube. Y ve a dormir—le ordenó. Zayn se subió rápidamente, el hidromiel le quitó el habitual nerviosismo que sentía cuando montó a Tate.
—Hecho, preciosa—maman golpeo la parte trasera de su cabello con una sonrisa, mientras negaba con la cabeza.
***
Lo cierto es que si estaba bastante ebrio, pero no lo suficiente para que sus pensamientos cesaran. Zayn apoyo la frente entre las orejas de Tate, mientras este galopaba en el camino que los dirigía al pueblo.
“Tú no escribes el destino, Zayn. Solo finges que lo sabes”
Su voz flotó en el aire a su alrededor. Aquellas palabras parecían ocultar un significado más grande de lo que parecía y Zayn no entendió porque de pronto un árbol parecía dar vuelta su mundo. Bueno, el árbol y la pelirroja que venía con él. Todo parecía simplemente muy extraño para que él pudiera sacarle una respuesta lógico. Deliberadamente acaricio el anillo en su dedo meñique, pero este no le otorgo consuelo, recordándole la noche que Nira había admirado su anillo y luego había corrido despavorida cuando comenzaron a hablar de dones.
Lo cual  le recordó, que aún no sabía nada sobre ella. El don que ella tenía o el porqué de su collar de dusios. Todo en Nira es un misterio, incluso su apellido. Zayn gruño frustrado, consciente de que deseaba a una chica de la que no sabía nada más allá de que era ascendiente de celtas y que era huérfana de madre.
Levantó su cabeza, sintiéndose mareado y confundido mientras Tate se adentraba a una profunda oscuridad. Al mirar a su alrededor, no encontró el camino que antes estaba trazado, en lugar de eso se topó con árboles y troncos caídos cubiertos de sotobosque. Detuvo el caballo, percatándose de que se encontraba vagando sin rumbo dentro de la profunda oscuridad del bosque.
—Maldito animal ¿A dónde me trajiste?—maldijo al semental, este relincho en respuesta.
Comenzando a preocuparse, Zayn miro a su alrededor tragando saliva. Un búho pululo a lo lejos y algunos conejos corrían para esconderse en sus madrigueras. Hundió la mano en su bota, para tomar su daga cuando el sonido de ramas rompiéndose se escuchó bastante cerca. Se maldijo por no haber ido con algo más amenazante. No tenía idea que animales habitaban en ese bosque, podría bien toparse con un oso y su pequeña daga no significaría ninguna competencia.
Tate se removió inquieto cuando una sombra se acercó frente a ellos. Zayn apretó sus puños, con la daga lista. Pero entonces, la sombra tomo su propia forma, acercándose con la lentitud de un depredador. Él suspiro aliviado, mientras que él semental relincho, no muy a gusto con la loba de pelaje gris que se sentaba frente a ellos.
—Misty—silbó Zayn, la loba levanto sus orejas reconociendo su propio nombre y lo miró con sus ojos dorados—. Me alegra verte bola de pelos.
La loba miró el cielo por un momento y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Zayn probo llamándola otra vez, pero ella lo ignoro. Por lo que no tuvo más remedio que dar un suave golpecito a Tate con sus talones, para que este galopara detrás de ella. No planeando quedarse solo a mitad del bosque.
Si había algo que Zayn odiaba aparte de los Holders, era la oscuridad, tal vez porque le recordaba mucho a sus pesadillas donde se encontraba solo, en un hoyo  donde no había nada más que oscuridad. Olvidado y sin compañía. Ese era su peor miedo.
La loba gris avanzo cada vez más rápido, hasta al punto que Tate tuvo que trotar para alcanzarla. Y entonces Zayn lo vio, el brillo de luz blanca que se encontraba a lo lejos. Guiándolo. Llamándolo para que se acercara. Antes de darse cuenta obligó al semental para que comenzara a trotar con rapidez, hasta correr en una línea recta hacía la luz.
Mientras más se acercaba, más reconocía el lugar en el que estaba. Los árboles, los arbusto y entonces tiro de las riendas del caballo, obligándolo a detenerse. Parecía una mala broma, pero no lo era. Ahí estaba la yegua de Nira, atada a uno de los muchos árboles que coronaban la tierra alrededor del místico árbol brillante. Con la misma luz pálida, el árbol le dio le bienvenida, agitando sus lianas ligeramente por la brisa.
Bajo de su caballo, atándolo junto a la yegua de color ocre. Misty se recostó en el suelo agotada, como si su misión ya estuviera cumplida y ahora tuviera un tiempo de descanso.
A Zayn no le hizo falta ver dos veces para vislumbrar aquella singular cabellera rojiza anaranjada, ondeando por la brisa, oculta entre las lianas brillantes. Aun con la ropa de la fiesta, pudo adivinar que se encontraba rezando hace un largo tiempo ya. Mientras avanzaba, notó que había varios cuencos con arroz y agua posicionados alrededor del árbol. Dedujo que debió ser el pequeño ritual de rezo que se había perdido esa mañana.
Era consciente del porque aquellos cuencos se encontraban alrededor del árbol, en lugar de estar en la base o más cerca del tronco. Mientras más se acercaba, se preguntó si tal vez había sido un error, si en el momento que quisiera tocar aquellas lianas una pared invisible le impediría entrar, como al resto. Pero jamás sucedió, sus dedos rozaron las suaves lianas brillantes sin impedimentos ni advertencias.
No hizo falta anunciarse, supo que ella era consciente de su presencia y aun así Nira permaneció inmóvil, de pie frente al árbol, con sus manos apoyadas en el tronco firme.
—Supongo que sigues rezando para que deje de ser un soldado ignorante—dijo él, rompiendo el silencio.
Vio el movimiento que hicieron sus hombros cuando suspiro. Lentamente, la pelirroja bajo sus manos.
—Comienzo a creer que soy yo la ignorante.
Zayn se adelantó entre las lianas, buscando sus ojos pero estos estaban clavados en el alto nogal que se alzaba frente a ella.
—Difícil de creer, cuando guardas tantos secretos.
Finalmente, sus ojos verdes lo miraron. Hubo un temor horrido oculto en ellos, que provocó un despertar en Zayn. El hidromiel dejo su sistema rápidamente, enfriando su sangre al verla tan preocupada.
—Liam me dijo porque el sacerdote Aikos te desprecia tanto—soltó de repente. Ero entonces sus hombros se relajaron, y el temor en sus ojos desapareció. Él frunció el ceño ¿A caso había más secretos que ella escondía y temía tanto que descubriera?—  ¿Por qué no me dijiste que la magia de este árbol solo permite que pocos se acerquen?
— ¿Por qué te sorprende? Me mirabas como si fuera una loca religiosa, no me habrías creído.
Zayn apoyo una mano en el árbol, para reclinarse hacía ella, encerrándola con su altura y hombros anchos, obligándola a mirarlo a los ojos.
—Tienes que dejar de hacer eso ¿Sabes?—le dijo con sus ojos oscurecidos. El estómago de Nira dio un vuelco, dando un paso atrás su espalda chocó contra el árbol—Darme por hecho, es malditamente molesto—con su aliento a miel chocando en su rostro, Nira sintió que sus rodillas fallaban y se apoyó aún más contra el tronco, mientras que él pareció acercarse con cada palabra—Lo cierto es que tú sabes tanto de mí como yo de ti. Jodidamente muy poco.
El ambiente se sintió pesado al alrededor de ella, como siempre ocurría cuando olía su adictivo perfume y veía directamente a ese hermoso rostro cincelado por los dioses.
—Sé que tienes una boca sucia—dijo, esforzándose para que su voz no temblara.
Zayn medio sonrió, una vez más había logrado ponerla nerviosa. Subió su otro brazo, ahora con ambas palmas apoyadas en el árbol a cada lado de la cabeza de Nira, ella ya no tenía escapatoria. La pelirroja tragó saliva.
— ¿Tienes alguna explicación del por qué solo tú y yo podemos acercarnos a este árbol místico?—preguntó
—Créeme, desearía tener la respuesta a esa pregunta.
Zayn subió su mirada entre las hojas brillantes del árbol, logro vislumbrar a los tres pajaritos que estaba sorprendentemente silenciosos, posados en una de las ramas y mirándolos con curiosidad.
—Dijiste que este era el templo de la diosa celta Primordial ¿No es así?—dijo volviendo a mirarla. Ella asintió.
—Es la Gran Madre de los Celtas. Todos los dioses son hijos de Danua, ella es el poder original, la Primera de los Dioses—él medito con cuidado sus palabras, y entrecerró sus ojos enrojecidos, acentuando más sus largas pestañas.
— ¿Cómo lo sabes? Que este es su templo, quiero decir.
Nira bajo su mirada, de pronto muy interesada en buscar su salida. Pero Zayn lo volvió imposible, con ambos de sus brazos manteniéndola contra el árbol. Él supo lo que pasaba por su mente, antes de que pudiera hablar.
—No estoy aquí para juzgarte, Nira—dijo con sinceridad, tomando su barbilla, buscando su mirada—. Realmente quiero escuchar, y entender. Solo… dame una oportunidad.
La pelirroja creyó que sus piernas terminarían de fallar y se caería ahí mismo sobre su propio culo. Su acento inglés fue tan pronunciado cuando dijo aquellas palabras, y por alguna razón eso le encanto. Pero fue la sinceridad en sus ojos ámbar lo que acabo con ella, aniquilando toda desconfianza, tomo aire.
—Porque ella me habla… o más bien, me hablaba, desde que era una niña—dijo finalmente. Nira espero por su reacción, pero la expresión de Zayn era atenta y permaneció en un silencio que la impulsó a seguir—. Tenía seis años cuando la escuche por primera vez. Fue la noche que mi madre murió, al principio… creí que era mi madre llamándome para que me reuniera con ella… así que seguí aquella voz—ella recordó aquella noche como si hubiera sido ayer. Su camisón blanco se había ensuciado con barro y sus pies habían tenido cayos por todo lo que camino, siguiendo la voz de aquella mujer que repetía su nombre, en la oscuridad—. Pero no fue mi madre, lo supe cuando termine aquí. Este árbol… tenía alma y mente propia para mí, y decía mi nombre. Por meses siguió despertándome a media noche, llamándome hasta que terminaba sentada aquí, esperando y esperando que dijera lo que quería de mí.
Hizo una pausa tan larga, que Zayn temió que se perdiera en sus propios pensamientos, por lo que dijo: — ¿Y qué sucedió?
Nira suspiro con decepción.
—Jamás volví a escucharla luego del cuarto mes. No volvió a llamarme, aunque yo seguía viniendo, cada noche. Danua dejó de hablarme… hasta el día que tu llegaste—dijo irguiéndose, sus respiraciones chocaron en el proceso.
Zayn parpadeo conmocionado.
— ¿Yo?—pregunto confundido— ¿Y qué te dijo?
—Al principio creí que era un acertijo, porque no lograba entender lo que significaba aquella palabra que se repetía una y otra vez en mi cabeza. Hasta que tú apareciste en ese callejón… y dijiste tu nombre—él sintió que su corazón golpeaba violentamente contra su pecho—Zayn. Eso era lo que su voz susurraba en mi oido, solo… tu nombre.
Él dejo caer sus brazos. Con el entrecejo fruncido dio un paso hacia atrás.
—Eso es… imposible. ¿Por qué ella te diría mi nombre?—Nira perdió todo calor, cuando él se alejó. Se abrazó a si misma contra la brisa que rompía entre las ramas.
—No lo sé. Se lo eh preguntado muchas veces, pero… no volvió a hablarme desde aquel día—la luz blanca del árbol se reflejó en sus ojos verdes cuando levanto la mirada
Zayn pensó que nunca había recibido una mirada como esa. Llena de temor y al mismo tiempo rogando por una pisca de esperanza, le costó tanto adivinar qué era lo que pensaba que casi cayó en frustración.
Bésala, la misma voz que antes había creído escuchar en su cabeza, hablo fuerte y claro en su cabeza. Zayn amplio sus ojos, y palideció.
— ¿Qué sucede?—pregunto Nira, dando un paso hacia él. Zayn miro a su alrededor, pero no había nadie además de ellos dos.
Bésala. Era la voz de una mujer, sin duda. Suave y aterciopelada, ofreciendo paz y seguridad.
—Creo que…—sus ojos siguieron vagando a su alrededor, buscando a quién podría estar jugando con su mentes. Pero Nira tomo su brazo, encontrándose con su mirada.
—Ella está hablándote ¿No es cierto?—dijo ella leyendo su expresión.
Bésala.
Zayn se quedó mudo.
—Dime que está diciendo—dijo Nira, casi con desesperación.
Él bajo la mirada hasta sus labios.
—Si te lo dijera, no me creerías.
La respiración de Nira se agitó ligeramente, algo en su vientre tiró con necesidad. Volvió a levantar la mirada hacía las hojas brillantes del nogal. Las lianas se agitaron con una pequeña brisa, cosquilleando su mano en el proceso. Lo supo sin tener que preguntar, el apretujón en su pecho le dijo lo que quería y lo que su cuerpo deseaba. Un tacto, solo un segundo de fuego abrazador antes de volver a congelarse. Ahora que su diosa lo pedía, de pronto olvido porque quería alejarse de él. Tragando saliva, su voz tembló cuando habló.
Conectando sus miradas, ella volvió a mirar con fascinación sus largas pestañas y él se impregno con su aroma dulce, cuando está dio un paso más cerca de su cuerpo.
—Bésame.
Zayn parpadeo, aquella no había sido una voz en su cabeza, aun así intentó aclarar su cabeza.
— ¿Qué?—preguntó inseguro de lo que había oido, pero Nira no despegó sus miradas, estaba tan cerca que pudo sentir el calor que su cuerpo emanaba.
Bésala.
—Bésame, Zayn.
Eso fue todo lo que necesito oír. Debido a la cercanía, solo tuvo que inclinar la cabeza lo suficiente como para que sus labios rozaran, y sin perderse su reacción, él mantuvo los ojos abiertos hasta el momento que ella los cerro… entregándose a él. Estaba seguro de que aquella imagen quedaría grabada por siempre en su memoria.
Sin esperar otro segundo más, se rindió ante sus impulsos y choco sus labios con los de ella. Las chispas que el hidromiel había provocado en él, no era nada comparado al terremoto de sensaciones que Zayn sintió en su interior al momento que probo sus labios. Su textura era suave y cálida, como besar seda. Sus manos subieron a lo largo de sus brazos, pasando por los tatuajes azules de Nira, sus hombros y cuello, hasta que finalmente se detuvo en sus mejillas.
Nira contuvo un jadeo cuando él inclinó su cabeza, para poder abrir sus labios con su lengua. Se perdió por completo en aquella sensación. La fricción de sus lenguas acariciándose en una lenta danza sacudió su mundo por completo. De pronto todo fue tan fácil, sus problemas habían desaparecido en un parpadeo y todo lo que pudo sentir fue el burbujeante deseo que atacaba cada célula en su cuerpo.
Zayn gimió sobre sus labios cuando ella tiro de su chaqueta, besándolo con más profundidad e ímpetu. Soltó una de sus mejillas para poder tomar su cintura, empujándola contra su cuerpo. Caminó hasta que la espalda de Nira estuvo contra el árbol. Su pulgar empujo la tela de su chaleco hasta que ella pudo sentir el frío anillo en su dedo meñique sobre su piel fría. Fue como un pellizco que la despertó a la realidad, hecho su cabeza hacía atrás, separándose de él. Aunque le fue casi imposible cuando sus cuerpo la presionaba lujuriosamente contra el tronco.
Su pecho subía y bajaba, recuperando el aire interrumpido. Sus respiraciones agitadas y sus labios hinchados fueron una prueba segura, aunque repentinamente ninguno de los dos pudo distinguir entre la realidad y la ilusión que aquel beso había despertado.
Hasta que Zayn lo vio en sus ojos, se topó con la misma duda que él sentía y no estaba dispuesto a enfrentar. No aún. Así que antes de que ella pudiera hablar, volvió a capturar sus labios, esta vez con más fuerza y seguridad.
Las inseguridades volvieron a derretirse ante el calor de su toque, Nira hundió las manos en su cabello. En aquella sedosa y negra cabellera que se había muerto por tocar, ahora se deslizaba por sus dedos con la misma suavidad que sentía en sus labios.

Deseoso y aturdido, Zayn acaricio la piel expuesta bajo su chaleco con su dedo pulgar. Tuvo la tentación de arrancar aquel pedazo de tela, y tocar tanta piel como pudiera. Pero se contuvo, no quería asustarla o que ella volviera a huir. Se sorprendió a si mismo deseando que Nira se quedará con él, bajo ese árbol, permitiéndole besarla hasta que sus labios se entumecieran y no sintieran nada más que sus cuerpos rozándose. Fue solo uno de los muchos pensamientos peligrosos que amenazaron atravesar su muro de hielo, mientras la besaba. 


Última edición por *Magali* el Mar 03 Oct 2017, 8:05 pm, editado 1 vez
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Capitulo 10

Mensaje por *Magali* el Vie 01 Sep 2017, 10:41 pm

Visualizo un par de manos pálidas que sostenían las suyas… pequeñas y vulnerables. Ella ofreció amor con ese apretón, Zayn no creyó que fuera posible expresar tal sentimiento con un simple toque, pero ella lo había hecho. Se encontró a si mismo deseando poder ofrecer salvación a cambio, pero la hermosa mujer frente a él se veía débil, su piel lucía enferma y su cabello había perdido su brillo habitual.
—Mi pequeño—había susurrado ella con uno de sus últimos alientos. Él se aferró a sus manos frías, sin poder dejar de llorar—. Estás destinado a grandes cosas, y estoy segura de que siempre tomarás la decisión correcta.
Él limpió las lágrimas de sus cachetes. Lo único que podía pensar era en lo que daría para que su madre mejorara. Lo entregaría todo, solo para verla sana y vivaz otra vez.
La mano pálida y temblorosa abandono la suya por un momento, dejando algo pequeño y duro a cambio.
—Quiero que lo conserves—dijo ella empujándolo en su manita, y cerrando su puño sobre el objeto. Los ojos color verdes de la mujer se llenaron de lágrimas—. Fue un regalo de tu padre… ahora quiero que tú lo tengas.
Él intentó levantar el mentón y enderezarse, aceptando el último regalo con orgullo. Pero cada movimiento parecía forzado, contrariando al verdadero sufrimiento que sentía mientras lloraba.
Sus pequeñas manos, se vieron aún más minúsculas mientras sostenía aquel objeto circula de color plata. La perla negra pareció aceptarlo con un ligero resplandor. Era el anillo más hermoso que vio en su vida, y no recordó que su madre poseyera algo tan valioso. Ni siquiera lo había visto en su hermana mayor, a quién le encantaba jugar con las joyas de su madre.
No logró entender porque se lo entregaría a él, pero no preguntó. Cerrando su mano alrededor del pesado anillo, se inclinó junto a su madre en la cama y encontró consuelo entre sus brazos. Atesorando el ultimó abrazo, como si aferrarse a ella lograría salvarla.
Su madre sonrió débilmente, acariciando su cabeza mientras depositaba un beso en su frente.
—Mi pequeño ángel. Mami te amará por siempre.
Zayn abrió sus ojos, la luz naranja del atardecer se presentaba al otro lado de su ventana. Pero él no pudo apreciarlo, demasiado ocupado tratando de recobrar el aliento. No pudo respirar, no mientras la puerta de su mente seguía abriéndose y cerrándose, no mientras las imágenes que tanto se había esforzado por olvidar continuasen desfilando antes sus ojos. Ansioso de paz, las ahuyento.
Deseó tener un baño privado, para poder lavar su rostro con agua fría, tal vez así sería más fácil apartar el amargo recuerdo de su madre postrada en una cama, muriendo, sin que él pudiera ayudarla. No podía engañarse a sí mismo, aquellos recuerdos jamás terminarían de atormentarlo.
Solo cuando sus pies tocaron la frialdad del suelo pudo acomodar aquellas emociones donde pertenecían, detrás de su impenetrable muro de hielo.
Pasó una mano por su cabello, apartándolo de su rostro. Aquel movimiento, despertó un recuerdo más placentero; los largos dedos de Nira acariciando su barba y su cabello. Su corazón se aceleró de tan solo pensarlo, seguido de un fuerte pinchazo en su cabeza. Se gruño a sí mismo y maldijo al hidromiel que había dejado estragos en su sistema.
Paso una hora hasta Zayn pudo finalmente salir del baño de maman, luego de vomitar toda la comida que había consumido la noche anterior y lavar vagamente la poca pintura que había logrado permanecer en su rostro.
Estaba a medio camino del puente cuando escucho una voz que no deseó escuchar para nada.
—Te dije que no me gusta que te metas en esas cosas. Mira tu rostro, esperó que te duela y aprendas tu lección—dijo Nikolai malhumorado.
—Bésame el trasero, Nik. No necesito que me cuides, además no cambiaría por nada la hermosa sensación de ver a Shae morder el polvo—replicó Teiza con orgullo.
—Es cierto, fue una actuación formidable—dijo Liam
—Si no hubieras estado tan ebrio, tal vez lo recordarías mejor—un coro de afirmación le siguió a las palabras de Teiza.
—Discúlpame, pero yo estaba muy aceptable. ¡Pero mira quien está aquí!—exclamó su mejor amigo, luego de que atravesara el umbral hacía el comedor—. Míralo. Teiza no puedes quejarte de mí, cuando Zayn estuvo mucho peor.
Sentadas alrededor de la mesa de café, los tres tenían sus manos aferradas a un plato de bocadillos y una tazada de café humeante. La tensión en la habitación fue como bruma pesada, en cuanto se topó con los ojos esquivos de Nikolai. Supo que no era el único que aun recordaba perfectamente todo lo que había sucedido anoche.
—Es cierto. Aunque te vi cuando bailabas con Nira, me sorprendes. Eres un buen bailarín—dijo Teiza inclinado su cabeza con respeto. Algo en su mirada le dijo que no era lo único que había visto.
Una sonrisa satisfecha quiso presentarse en el rostro de Zayn cuando el rubio, sentado en el sofá individual pareció tensarse ¿Cómo lo tomaría Nikolai si supiera que Nira y él habían compartido más que un pequeño baile?
—Fue divertido. Desgraciadamente, no es tan divertido ahora—dijo pellizcando su frente, apretando los dientes ante el pinchazo de dolor.
—Deberías pedirle a Nira que te prepare su té especial, hará que la jaqueca se vaya. Créeme—le aseguró Liam
— ¿Dónde está ella? —Zayn se esforzó por no parecer demasiado interesado.
—En la cocina.
Sin dirigirle una última mirada, ni siquiera una de remordimiento, paso de Nikolai con el orgullo de un pavo real y se dirigió a la cocina.
Las palabras gaélicas escocesas flotaron con la mera violencia del idioma en cuanto entro, Zayn sintió una oleada de deseo arrasar por encima de él con tan solo escuchar a Nira hablar con aquel acento pronunciado, otorgándole algo cautivante al bárbaro lenguaje.
Ambas mujeres dejaron de hablar al notar su presencia, fue consiente del ligero tono rojizo que tiño las mejillas pálidas de Nira cuando sus ojos se encontraron. Esto le confirmo que también tenía un muy fresco recuerdo de los sucesos sucedidos la noche anterior.
—Lo siento, me han comentado algo sobre un té que ayuda con la resaca—dijo a modo de explicación.
Maman palmeo el taburete junto a ella, con su otra mano sostuvo una tasa.
—Siéntate, mi muchacho. Para ti será doble dosis.
Él obedeció y se dejó caer en el asiento, recibiendo una palmada en el hombro de Maman mientras Nira le daba la espalda para preparar el té.
—No me tomes por descuidada muchacho, sé lo que hiciste anoche—declaró maman mirándolo con reproche. Tanto Nira como Zayn se vieron alarmados, él noto la forma en que su espalda se tensaba y sus dedos dejaban de tomar las hierbas color lavanda. ¿Cómo podría ella saberlo? Estaban solos, al menos eso creía—. Espero que Nikolai y tú ya se hayan reconciliado.
Él dejo salir un suspiro aliviado, sintiéndose un tonto dramático. Por supuesto que en otra circunstancia ni siquiera tomaría tantas precauciones, pero él era un hombre de palabra, y si no fuera porque la pelirroja le había pedido que lo mantuvieran en secreto, no le habría importado volver a probar sus labios, ahí mismo frente maman.
—De hecho, no se ha disculpado—dijo burlón, sin quitar los ojos de Nira mientras ella vertía las hierbas dentro de una pava con agua caliente.
La magnitud de su promesa comenzó a perder relevancia mientras la veía moverse en un par de pantalones verdes de cintura alta, sueltos y una camisa de gasa azul marino, el cuello de ojal le dio una perfecta vista de sus hombros y cuello desnudos. Se veía femenina y exótica.
Mientras veía la suave curva que conectaba el cuello con sus hombros, una rápida imagen de él mordisqueando aquella zona se vino a su cabeza.
—Deberías disculparte tú también, por lo que vi, parecían dispuesto a armar una riña antes de que llegará para detenerlos.
Finalmente, la pelirroja se giró, soplando una taza humeante. Sus ojos estaban pegados a Corinne, evitando la inquisitiva mirada que Zayn le dedicaba.
— ¿Una riña? ¿Cuándo?
—Unos segundos después de que te marcharás. Mon Dieu, por suerte llegue a tiempo para detenerlos, creí que tendría que atender el doble de heridas—se quejó maman—. Tuve suficiente contigo y Teiza, uniéndose a la pelea de torque.
Zayn frunció el ceño, recordando aquella pelea. Aunque había sentido admiración en el momento, ahora solo le pareció una idea estúpida mientras notaba con enojo el moretón violáceo presente en el pómulo de Nira.
—Algún día sus insolencias van a sacarme canas verdes, marquen mis palabras—Corinne tomo su taza de té y se marchó pisando fuertemente, dejándolos en un desconcertante silencio.
Nira se aseguró de volver a darle la espalda otra vez, agregando más hierbas a su té caliente. Ella estaba evitándolo, y eso lo enfureció.
La forma en la que Nira se había abierto a él la noche anterior, pareció un sueño distante. La conexión que habían experimentado, era inexistente ahora. Ella no parecía querer admitir lo que había sucedido y eso despertó una amargura profunda en Zayn. Su actitud esquiva solo le confirmaba que ella parecía más bien arrepentida, que avergonzada.
— ¿Por qué Nikolai y tú casi causan una pelea? —preguntó Nira, rompiendo el silencio.
—Por ti—Zayn nunca había sido de aquellos que acallaban sus pensamientos, y está no sería la excepción.
— ¿Por mí? —ella detuvo sus manos, no tuvo que mirarlo para saber que él se había levantado de su asiento, y ahora se movilizaba a sus espaldas.
—Si—dijo él, apoyando la cadera contra la mesada detrás de ella—. Nos vio bailar, luego él te vio correr y llego a sus propias conclusiones—Nira se tensó, no estaba tocándola y aun así un vibrante escalofrió recorrió su espalda, pudo sentir sus ojos color miel clavados en su nuca—. Debes gustarle demasiado.
—Lo conozco desde que era una niña, siempre fue algo protector.
Zayn levantó una ceja, mirándola con incredulidad. Pero ella aun no pudo confrontarlo, negándose a mirarlo a la cara.
— ¿Desde que eres una niña? Eso es mucho tiempo, lo suficiente como para que él ahora este perdidamente enamorado de ti—dijo con burla.
Nira finalmente se volteó, su rostro mostro una tranquilidad enervante cuando lo miró.
— ¿Qué sabes tú sobre el amor? —dijo empujando en sus manos la taza hirviendo, él hizo una pequeña mueca ante el calor que abrazo sus palmas.
—Sé que tú no sientes lo mismo que él—respondió acercando la taza a sus labios. Se tomó el tiempo para soplar y dar un sorbo a su té. Ella no respondió, demasiado absorta por el movimientos de sus labios—.  ¿Es por eso que no quieres que mencione lo que sucedió anoche? ¿Temes herir sus sentimientos? —exigió saber.
La pelirroja frunció el ceño, odiando la sequedad que de pronto él mostraba.
— ¿Qué te hace creer que no es porque en realidad no quiero darte falsas ilusiones?
Zayn casi escupió el té. Sus palabras se filtraron por debajo de la gracia en su tranquilidad y se plantó a la defensiva, solo para ocultar cuanto había odiado escucharla decir eso… y tal vez, incluso le había dolido un poco.
— ¿Ilusiones? No te ofendas muñeca, no es que no me resultes atractiva, para nada, pero mi mejor y único amor siempre será mi espada.
Su tono fue como el de una serpiente tirando veneno. Nira se cruzó de brazos para no apretar los puños. El vuelco en el estómago y el palpitante deseo habían sido reemplazados por un fuerte pinchazo en el pecho. Se sintió herida, pero no deseo admitirlo.
—Si crees que algo así me ofende, entonces tu ego es más grande de lo que pensé.
Los ojos miel de Zayn se volvieron de un avellana oscuro, eléctrico, que ensombreció su rostro. Como si ella hubiera tocado un punto al otro lado de la línea que se trazaba entre su autocontrol y la punta del iceberg, que era su temperamento. La taza termino rápidamente apoya en el lavado detrás de ella, al mismo tiempo que él reducía la pequeña distancia hasta que casi no hubo siquiera una separación entre sus cuerpos.
Su sangre corrió lento y el corazón le pálpito en los oídos, mientras Zayn se cernía sobre ella como una bestia a punto de dar el golpe de gracia. Su rostro estuvo tan cerca que sus narices rozaron y fue imposible apartar la mirada de ese par de volcanes color miel, que explotaban en una rabia controlada.
—Creí que te había dejado claro, cuanto odio tus suposiciones sobre mí—cada palabra fue lenta y agonizante, su tono fue ronco causando un temblor en las rodillas de Nira.
—No te tengo miedo—dijo, a pesar de que tomo lo mejor de sí para no tragar saliva.
— ¿Entonces porque tus rodillas tiemblan? —dijo él, chocando sus extremidades hasta que su pierna estuvo entre sus muslos. Nira contuvo un jadeo mientras su rostro enrojecía—. Tu cuerpo te delata.
Ella puso una mano en su brazo, haciendo el ademán de apartarlo, pero él no se movió. Bajo su palma sus músculos se sentían duros, contrarrestando la piel suave. Zayn poso una mano sobre sus costillas, su dedo pulgar rozando la curva bajo sus pechos endurecidos. Nira no pudo evitar dejar salir un suspiro. Sus movimientos fueron agonizantes, tocándola, pero no en los lugares que ella deseaba que lo hiciera. Sus mejillas chocaron con la superficie rasposa de su barba mientras él deslizaba el rostro contra ella, para susurrar en su oído.
—Tal vez solo te recueste sobre la mesa y te tome aquí mismo—dijo mientras jugaba con el elástico de sus pantalones, sus dedos tocaron la piel de su vientre en un movimiento tan personal que Nira tuvo que sostener su brazo con más fuerza para no caer—. Y ya que te gustan las suposiciones. Aquí está la mía; me deseas, Nira. Aunque quieres no hacerlo, lo veo, te siento.
Ella cerró sus ojos ante sus palabras, su cuerpo palpitaba mientras la pierna de Zayn se abría paso lentamente entre sus muslos. Su camisa de gasa la hizo sentir desnuda mientras se topaba con su pecho. Nunca se sintió tan vulnerable en su vida, aunque no deseaba admitirlo, él la conquisto con tan solo una mirada. Y como ahora, Nira no pudo hacer nada para contrarrestar todas esas asfixiantes sensaciones.
Zayn hundió los dedos en su cabello pelirrojo, y volvió a toparse con su rostro. Su corazón dio un vuelco ante la ardiente imagen de ella, con su boca entreabierta y sus ojos cerrados. Nunca creyó que algo lo excitaría tanto.
—Mírame—exigió, rozando su nariz. Nira los abrió lentamente, dándole la perfecta vista de sus ojos verdes—. Mírame y dime que no me deseas. Dilo y te juro que saldré de aquí, solicitare al Rix una reubicación y un cambio de centinela… y no volverás a verme.
Ella tragó saliva. Debería sentirse aliviada, era todo lo que había querido. Tenerlo lejos, a él y a toda la confusión que despertaba en ella, para poder seguir su vida con normalidad. Casi rio ante aquella declaración. Nira bien sabía que ella no era normal, su sangre y su collar eran la prueba de ellos. La única regularidad en su vida había sido aislarse de todos cuando ya no podía controlar lo que era, y no permitir que nadie alterara su control. Pero desde aquella noche en la que su Diosa Primordial había susurrado el nombre de Zayn en su cabeza, supo que algo grande se avecinaba. Algo que afectaría su control, de la misma forma en que él corrompía su paz.
Sabía que había una razón por la que él estaba ahí, y también supo, que dejarlo ir… sería un error mayor que el dejarlo entrar.

Sin decir nada, dejo que sus acciones le dieran la respuesta que buscaba. Sus labios volvieron a tocarse en un beso profundo y sin apuro. Ninguno fue consciente de que ese simple acuerdo, había despertado algo mucho más grande dentro de ellos, que ya no tendría vuelta atrás.
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Capitulo 11 (parte 1):

Mensaje por *Magali* el Jue 05 Oct 2017, 6:56 pm

Emblema de Escocia y Escocia.

—Nira es muy cuidadosa con su vida personal, y yo lo respeto. Lo siento.
Zayn recordó con enojo las palabras de su amigo, reviviendo la necesidad de tomar su brazo y torcerlo hasta que escupiera la información. No pudo creer aquella traición, Liam, a quién conocía desde hace años elegía proteger ese secreto de la misma forma en la que Teiza y Corinne lo hacían. Bufó, rindiéndose ante cualquier esperanza de averiguar el paradero de Nira.
Ni si quiera había visto su sombra luego de aquel momento en la cocina. Y la duda comenzaba a llenarlo, aplastándolo con posibilidades desastrosas de que tal vez ella hubiera cambiado de opinión respecto a él. No, se rehusó a creerlo. No por la forma en la que lo había besado tres días atrás, aunque fue solo un instante antes de que maman entrara a la cocina nuevamente, rompiendo todo contacto. Ambos fueron buenos disimulándolo, pero él lo sabía mejor, lo había sentido… Nira lo aceptó.
Pero ahora se encontraba como un hambriento rogando por una migaja de pan. Preguntando discretamente por ella, merodeando de vez en cuando cerca del árbol esperando a verla rezando, y ahora se había avergonzado a sí mismo una vez más, tratando de sacar la ubicación de su casa. ¿Qué me sucede?, pensó, porque Zayn Malik no era así. Jamás perseguía a las mujeres, generalmente, no le tomaba tanto trabajo acercarse a ellas e incluso algunas se dedicaban a perseguirlo. Y mientras más pensaba en ellos, menos logro entender el poder que Nira había ejercido sobre él, para atontarlo de esa manera.
Eso era todo en lo que se planteaba mientras salía del palacio, y de la biblioteca específicamente. Aunque su investigación seguía siendo esencial, no había forma de dejar ese callejón sin salida, parecía que mientras avanzaba dos pasos los Holders ya habían dado cincuenta. Con los ataques, los extraños sucesos y con tan poca información biológica, no hubo mucho que podría hacer. Pero cuanto más investigaba, más comenzaba a creer que el Rix Líteno podría tener razón al suponer que estos ataques eran cuidadosamente planificados por una mente más audaz que la de cualquier Holder.
Visualizo rápidamente la casa de Corinne a unos metros, pero se detuvo cuando se topó con Teiza tirando un bolso negro desde el puente que conectaba ambas plantas y este era atrapado ágilmente por Liam. Se percató de que ambos vestían completamente de negro, con el mismo tapado oscuro con capucha que llevaban la primera vez que se los topo en aquel callejón.
Lo único que los diferenciaba era el emblema de sus casas bordados en el pecho de su traje. Paso su mirada por la imagen que Teiza llevaba gravada en su pecho, esta resulto ser un caballo sobre sus dos patas. Como era de suponer, Liam solo llevaba el escudo de Escocia bordado en su traje, debido a que no había una casa que lo representara, solo un apellido otorgado al azar.
En seguida supo que algo no estaba bien, lo leyó en la expresión seria de Liam mientras acomodaba el bolso sobre su caballo y por la forma en que estaba armado hasta los dientes.
—Genial, esto nos ahorra tiempo—una voz masculina habló a su costado.
Zayn se volteó hacía la voz, mirando a un muy serio Nikolai, con el mismo escudo que Teiza llevaba en su pecho, agregando un par de espadas gemelas enfundadas detrás de su espalda y su largo cabello atado en un rodete.
— ¡Encontré a tu amigo!—gritó Nik, llamando la atención de Liam. Zayn levantó una ceja, mirando entre ellos dos con confusión.
Liam se acercó rápidamente a ellos.
— ¿Qué sucede?—pregunto Zayn inmediatamente.
Liam ignoró su pregunta y miró a Nikolai.
—Nos hará falta un caballo, ¿Puedes buscar uno en menos de cinco minutos?
—Claro—accedió el rubio.
—Sígueme—sin otra mirada, Liam le dedicó un movimiento de cabeza antes de caminar a paso firme hacía la casa de maman.
— ¿Me dirás que demonios sucede?—exigió Zayn mientras subían las escaleras.
—Otro Objeto detectado, algo muy grande al parecer. De nivel 3.
Explicó su amigo, al tiempo que Corinne cruzaba el puente con rapidez, hasta ellos. Zayn nunca la había visto tan nerviosa, la preocupación se teñía en su mirada y no había una sonrisa amable que moldeara sus mejillas regordetas.
Y no era para menos. Un Objeto de Nivel 3 significaba el triple de problemas. Los niveles habían sido decretado a los largo de esos últimos diez años en el que se fueron recolectando, calificándolos según su poder. Zayn recordó las veces que se había topado con Objetos de Nivel 2, siendo  capaces de absorber sus poderes a un metro de distancia estos habían sido un desafío, no solo para obtenerlos sino para rastrearlos. Incluso luego de ser recuperados, le había tomado más de tres días recuperar sus poderes por completo. No podía imaginar cuanto le tomaría hacerlo con un Objeto de Nivel 3.
La seriedad del asunto logró reflejarse en él al tiempo que Corinne plantaba, casi con brusquedad, un traje oscuro en sus manos.
—Esto debería servir—le aseguro
—Apresúrate, te esperaremos—le dijo Liam.
Zayn asintió y se movilizo rápidamente hasta su habitación.
Como maman había predicho, el traje negro se acoplo a cada extremidad como un guantes. Abrazando cada musculo y protegiéndolo, aunque el traje no era impenetrable, estaba diseñado para que fuera difícil hacerlo. Hizo una mueca al ver el bordado faltante en su pecho, aunque el símbolo del lobo Malik había perdido respeto no significaba que le daba vergüenza usarlo. Estaba agradecido de tener una casa que lo acobijara, los dioses sabían que aquel Seeker que había nacido como un bastardo, sin un emblema que poner en su traje… era la peor de las deshonras en su mundo.
Tendría que conformarse con el escudo grabado en los hombros del traje. Un sol alzándose detrás de las laderas. Por supuesto, era un símbolo que representaba a todos los habitantes de Escocia. Lo había visto en banderas, paredes, remera y en el traje de sus compañeros.
Ya vestido, oculto tantas armas como pudo dentro de aquel ceñido material. Para su sorpresa, el color y la forma de este estaba hecho para esconder con facilidad la daga en su cintura, el cuchillo en su pantorrilla y las estrellas en su antebrazo.
Con su mejor espada envainada detrás de su espalda, Zayn bajo encontrándose con unos familiares ojos negros que se estrecharon al verlo.
— ¿Es en serio?—dijo con la mandíbula apretada mirando hacía Nikolai, montado en un magnifico caballo albino.
—Él estaba en los establos más cercanos. Al parecer el destino los quieres juntos
Zayn ignoró su comentario, si no estuvieran en medio de una situación seria, probablemente estaría golpeando su rostro en ese instante.
—Tenemos que irnos, los demás están esperándonos cerca del Portal—anunció Liam, tomando las riendas de su caballo color ocre y montándose al mismo tiempo que Teiza.
Zayn camino con paso seguro hacía el despampanante semental. El animal relincho cunado se acercó con rapidez, pero él tiro de sus riendas, obligándolo a estarse quieto.
—Escúchame bestia, créeme estoy tan disgustado como tú. Será mejor para ti si cooperas y dejas de desperdiciar mi tiempo—gruño Zayn. Para su sorpresa, el caballo siguió bufando pero dejo de sacudirse bajo su agarre. Se apresuró a montar antes de que el animal cambiara de opinión respecto a ese pequeño pacto.
Volviendo a sentir su ausencia, Zayn no pudo evitar hablar.
— ¿Dónde está Nira?
Hubo una tensión palpable en cuanto la menciono, incluso Teiza había evitado su mirada.
—Ella ya está ahí. Vámonos—respondió Liam.
No volvió a mencionarla mientras mantenía la calma. Los caballos galoparon con rapidez y determinación, guiados por los cuatro jinetes que atravesaron el bosque y vegetación hasta llegar al pie de la ladera.  Zayn vislumbro a grupo de diez Seekers—armados de pies a cabeza y con el mismo traje y distintos escudos bordados, algunos incluso tenían el rostro pintado con símbolos celtas—esperando cerca del portal, este era un brillo apenas visible bajo la luz del sol. Se dijo que de no ser consciente que existía un portal ahí, Zayn probablemente lo habría pasado por alto.
Su mirada viajo entre los rostro desconocidos en una corrida rápida, pero ninguno de ellos era a quién buscaba. Frunció el ceño confundido, pensando en donde estaría ella. Tal vez se había retrasado o había decidido cruzar por la brecha que una vez le enseñó. Pero nada de eso tenía sentido. Las posibilidades lo alarmaron fácilmente, hasta que un hombre se acercó a ellos. Lo reconoció de inmediato como el antiguo mentor de Nira, que tenía una preocupante cicatriz cruzando su rostro.
—Abelard, ¿Qué sucede?—preguntó Nikolai.
—Avanzaremos en grupos pequeños, el Objeto está en un campo abierto y no queremos llamar la atención de los Holders antes de tiempo—informó el hombre.
— ¿Cuándo cruzaremos nosotros?—habló Liam.
—Ahora mismo, Nira espera por ustedes al otro lado.
Zayn intento no verse desesperado por cruzar mientras bajaba del caballo. Abelard le hecho una mirada evaluativa. Una vez más se sintió juzgado, antes de darse cuenta un momento estaba confrontando su mirada y al otro, los ojos del hombre se suavizaron con respeto.
—Por aquí—dijo Abelard, antes de darse media vuelta y hacer su camino entre los cuerpos. Zayn frunció el ceño confundido, pero permaneció en silencio mientras lo seguía.
***
La nieve crujió bajo sus botas negras. Apenas había atravesado el portal, la luz fue remplazada por una noche fría y estrellada, la brisa helada seco sus labios. Zayn parpadeó varias veces para enfocar su mirada, pero no pudo vislumbrar mucho en esa densa oscuridad hasta que el brillo de una antorcha se acercó a ellos, dando la suficiente luz para confirmar sus sospechas. Los cuatro se hallaban en medio de un bosque de álamos, desprovistos de hojas y color, pisando nieve blanca y gruesa.
—Llegan tarde—dijo una chica de cabello rubio, sosteniendo la antorcha hacía ellos. Sin decir más, retomo su caminar. No tuvieron más opción que seguirla.
Fue una larga caminata, que comenzó a hacerse eterna hasta que Zayn sintió una presión inconfundible en sus palmas. Había un Objeto cerca, o al menos es lo que sus poderes le advertían mientras avanzaba detrás de la chica. Dando un vistazo a sus compañeros, notó que estos igual lo sentían, parpadeando y la magia dentro de ellos luchaba por mantenerse en sus cuerpos.
Él vislumbro aliviado, otras dos antorchas que brillaban entre los árboles. Con pasos de plomo, los cuatro se acercaron a lo que parecía ser una reunión de tácticas. Cuatro Seekers masculinos discutían entre sí, sin necesidad de murmurar.
—No sé qué esperamos. Deberíamos estar con el resto de los centinelas, vigilando por si algo ocurre—dijo uno
—Es lo que sucede cuando pones a una niña a cargo—concordó otro.
En cuanto se acercaron lo suficiente, los hombres guardaron silencio y Zayn pudo reconocer sus rostros aun con la tenue luz.  Roger y Carter, si no recordaba mal, eran los dos investigadores Ultors que Nikolai había mencionado antes. Reconocía sus rostros gracias a la única reunión de estrategia a la que había asistido. Estás “reuniones” habían sido organizada por ellos, obviamente, con el fin de comparar pistas y así encontrar al rostro detrás de los ataques. Pero por supuesto que Zayn no volvió luego de que ellos intentaron sacarle información, no sobre  los ataques, sino sobre su peculiar reunión con el Rix Líteno. Tampoco tomo mucho tiempo para que ellos le ganaran rencor, después de todo el Rix Líteno había decidido hablar con él en persona, mientras que ellos debieron conformarse con un heraldo.
A pesar de la hostilidad en sus ojos al verlos, lo que en realidad helo su sangre fue el tercer rostro que lo confronto. Llevaba su cabello negro cuidadosamente peinado, y su rostro bien afeitado no presentaba imperfección. La vejez tardía de los Seekers lo hacía ver alrededor de sus treinta años, pero Zayn sabía perfectamente que él debía tener unos sesenta años. Su espalda se tensó en el recuerdo, y por la forma en que Liam apretaba sus puños junto a él, supo que también lo recordaba. Ayrton Haggard era uno de los fantasmas de su pasado, y casi era extraño verlo sin un látigo o una vara en la mano.
—Zayn Malik y Liam Payne—dijo él, la fría satisfacción cruzaba su mirada azulada, resaltando el hecho de que él también recordaba esas largas noches en que la sangre de sus espaldas había salpicado varias de sus camisas—. Cuanto tiempo sin vernos.
Zayn no pudo evitar volver a la imagen de sus muñecas siendo atadas a un poste, en la intemperie, mientras su espalda era rasguñada y dañada por el doloroso beso de un látigo. A veces la sensación del frío rozando sus heridas abiertas seguía ahí, aunque deseaba olvidar su rencor, las cicatrices eran una firma que aquel hombre había dejado por siempre sobre él.
—Sí, bastante—respondió Liam. Teiza tomo su brazo, medio abrazándolo para calmar su furia.
—Vaya, que coincidencia. Casi me quita el aliento verlos ahora, siendo adultos y… con vida—un par de hoyuelos se marcaron, cuando sonrió macabramente—. Me sorprende, debo decir, creía que sus impertinencias los llevarían a su tumba algún día. Qué bueno que eso no ha pasado aún.
Aún. Zayn dejo que él aire frío entrara en sus pulmones, el entumecimiento le recordó la frialdad de su preciado muro. Él ya no era un niño, había pasado años entrenando, luchando y enfrentándose a suficiente Holders para perder el miedo a cualquier amenaza.
Con una calma mortal, lo miró a los ojos.
— ¿Ahora eres Ultor, Ayrton? ¿Se cansaron de tu abuso en los Institutos o es que estás demasiado viejo para tanto estrés?
El hombre apretó su mandíbula, y esa fue toda la reacción que Zayn necesito para relajarse. Ya no brillaba ese aura de superioridad en él, en ese instante Ayrton pareció verlo realmente, no como al niño que solía castigar sino como al hombre que era ahora.
—Abuso, lo dices como si mis lecciones no te hubieran enseñado nada. No es un castigo si agradeces por ello ahora.
Zayn quiso saltar sobre él y hacer que se coma sus palabras. No pudo evitar hacer tronar sus dedos para liberar tensión, sin embargo, Ayrton lo miró como una posible amenaza mientras apoyaba la mano en su espada.
—Ya veo que se conocen—interrumpió Nikolai.
—Mi primer mentor, pero ni de cerca el mejor que tuve—explicó Zayn con arrogancia.
—Tan insolente como siempre, ya veo que los años no te otorgaron la sabiduría que le hizo falta a tu cabeza.
—Sin embargo, yo esperó que el tiempo te haya dado las agallas que siempre te hicieron falta para enfrentar a alguien de tu tamaño.
La furia se reflejó en los ojos de Ayrton, apretando él mango de su espada dio un paso cerca de Zayn.
—Eres de mi tamaño ahora ¿No es cierto? Te demostraré cuantos huevos tengo, sanguijuela.
Zayn no se inmuto, mirándolo con aburrimiento mientras este comenzaba a desenfundar su espada.
— ¡Suficiente! —ordenó una voz firme, en un tono lo suficientemente autoritario para que los dos cortarán la tensión finalmente y voltearan sus cabezas.
Zayn sintió que su cuerpo se relajaba a medida que Nira avanzaba hacía ellos, tirando de su capucha hacía atrás revelando su cabello pelirrojo atado en una coleta. De pronto, Ayrton fue la última de sus preocupaciones al percatarse del aspecto que ella tenía. Con dos oscuras ojeras bajo sus ojos y una destacable piel pálida que podía comprarse a la nieve bajo sus pies, Nira parecía no haber dormido bien en semanas. Sus ojos habían perdido su brillo habitual e incluso parecía más delgada en su traje oscuro.
— ¿Qué está pasando?—dijo Nira en gaélico, sin dirigirles otra mirada a los dos hombres que estaban a punto de saltar a una pelea.
—Al parecer Ayrton es el viejo mentor de Zayn—explico Nikolai imitando el idioma—, y no se tienen precisamente cariño.
Zayn se dijo que tendría que aprender aquel idioma cuanto antes, luego de que Nira posara sus ojos entre él y Ayrton, lo irritó pensar en lo que podría haberle dicho Nikolai.
—Alice—llamó Nira, la chica rubia que antes los había guiado, se acercó—. Vuelve al portal y dile a Abelard que quiero a las tres tropas alrededor del campo. De inmediato.
La rubia asintió, tomando una de las antorchas desapareció entre los árboles.
— ¿Qué hay de nosotros?—dijo el hombre de cabello negro, Roger.
—Permanezcan aquí, y estén atentos por si algo sucede. Ustedes cuatro vengan conmigo—en cuanto dijo esto apuntando hacía Liam, Teiza, Zayn y Nikolai, él rostro del morocho se encendió.
—Con todo respeto—Ayrton, dio un paso hacía Nira obteniendo su atención—no me parece una buena idea. Tenemos un trabajo que cumplir ordenado por su Rix. Por lo tanto, es nuestro deber participar…
—Es su deber seguir mis órdenes—lo interrumpió ella—Y digo que ustedes, al igual que el resto de los Seekers bajo mi comando, se quedarán aquí a esperar mi señal.
Zayn no podía contar las veces que había visto a Nira enfadada, pero verla enfadada y autoritaria era otro tema muy distinto. Sobre todo, cuando su prepotencia no iba contra él esta vez.
—Esto será reportado como obstrucción de nuestro trabajo—cualquier tonto podía saber que decir aquello fue mala idea y Zayn sintió pena por el idiota de Ayrton, cuando Nira se giró hacía él, con esa expresión filosa que había visto muchas veces.
—Hazlo, y me aseguraré de la única misión que obtengas sea contar las estrellas que hay desde aquí hasta tu camino a casa.
Ayrton frunció el ceño con el rostro enrojecido en furia.
—No puedes hacer eso.
—Puedo hacer eso y más. Tú solo metete en mi camino y verás—sin decir más y sin ninguna pisca de remordimiento, Nira paso de él—. Muévanse—ordenó con su enojo palpable. Aunque a Zayn le gustaba desafiarla un poco, una parte sabia le dijo que ese no era el momento.
Avanzaron a través de los árboles, todo el camino tenía rastros de pisadas en la nieve, como si varios se hubieran perdido en el corto viaje de cinco minutos que era dejar atrás el bosque y toparse con un descampado amplio y llano, recubierto por una gruesa capa de nieve.
En todo el camino, Zayn solo pudo pensar en lo que estaría mal con Nira. Algo dentro de él decía que era mucho más allá de lo que dejaba ver. Su curiosidad creció cuando notó que jamás la había visto sin aquel tapado con capucha que cubría su traje hasta los muslos. ¿A caso se avergonzaba de su escudo familiar? Supo que un solo vistazo le daría la pista que necesitaba para descubrir quién era ella.
Finalmente se detuvieron a la sombra de los árboles que rodeaban el descampado, inclinados en el suelo con discreción.
Liam llevo una mano a su cabello, comenzando a sudar como el resto.
—Será más fácil si no luchas contra ellos—dijo Nira con sus ojos fijos en la zona desprovista de vegetación, rodeada por el bosque—A este punto el Objeto drenara todos sus poderes en dos minutos.
— ¿Y dónde está?
—Dentro de un búnker abandonado bajo tierra, construido por humanos.
—Si es un Objeto de esta magnitud, debe haber más de un Holder defendiéndolo—Teiza dio voz a lo que todos temían.
Los comportamientos de un Holder, era lo primero que enseñaban en los Centros de Entrenamiento Seeker. Como los murciélagos, los Holders se ocultaban en nidos; lugares oscuros y generalmente bajo tierra. Eran astutos, silenciosos y cuando había un Objeto que debían resguardar, su maldición era que no podrían ser libres hasta que un humano lo reclamara. Por lo que se había hecho más fácil rastrear Objetos antes que Holders.
—No me sorprendería si fuera un nido—comentó Zayn, hablando por primera vez desde que llegaron.
—Es por eso que tengo a varias unidades de Seekers guerreros plantadas alrededor de la zona. Los centinelas están ocultos en las copas de los árboles, esperando a dar la señal cuando el humano aparezca—a Zayn le sorprendió como todo parecía estar fríamente calculado. Se preguntó si ese plan había sido la razón de la desaparición de Nira, aun así, no lo tomo excusa. Se supone que eran compañeros, y ella volvía a apartarlo.
— ¿Cómo sabemos que un humano está por venir? Podría tardar días—apunto Zayn, con cierto desagrado.
—En ese caso debiste traerte algo más abrigado—Nira no le dedico una mirada mientras hablaba. Él se cruzó de brazos, sintiéndose como un niño regañado.
— ¿Hace cuánto sabes que este Objeto existe?—se quejó otra vez, culpo de su irritación al Objeto que drenaba sus poderes.
—Eso que importa—contestó Nikolai.
—No hablaba contigo Rapunzel.
—Ya estoy harto de…
—Oigan, miren—interrumpió Liam, acallándolos. Ambos desviaron su mirada de vuelta al descampado frente a ellos, y quedaron mudos observando la escena con atención.
Un chico, con su cabello teñido de azul y algunos piercings en el rostro, avanzaba por la nieve, poco consiente de que su camiseta negra y sus pantalones del mismo color—que tenía una cadena tintineante a un costado—no suponían protección para el frío que soplaba en su pálida piel. Parecía ser un adolescente, pero no se esperaba menos, los humanos más jóvenes eran los que fácilmente escuchaban el llamado porque era sencillo entrar en su cabeza. Zayn sabía eso de primera mano, no necesito tocarlo para saber que su mente estaba atrapada en la telaraña de tentaciones que el Objeto susurraba en su cabeza.
Sus ojos, tan azules como su cabello, estaban perdidos mirando a ningún punto aparente mientras avanzaba tropezando de vez en cuando.
Zayn entonces despegó su mirada del muchacho, y la dirigió hacía la pelirroja que apretaba sus ojos como si algo le doliera, junto a él.
— ¿Todo bien? —susurro él. Nira parpadeo, pasando una mano por su frente asintió—Sigue tu consejo, preciosa, no pelees contra ello. Cuando el Objeto este dentro del dusio tus poderes volverán.
Ella tragó saliva, si tan solo él supiera que no era lo que parecía. Que, si por un segundo dejaba de luchar, ni siquiera los dusios en su cuello impedirían la catástrofe. Comenzó a creer que fue mala idea permitirse estar tan cerca de un Objeto tan poderoso, pero entonces el adolescente, a pesar de sus brazos flacuchentos, abrió con facilidad la puerta del bunker y se adentró, siguiendo el llamado.
El humano estaba reclamando el Objeto y esa, era la peor parte.
Nira recostó su rostro acalorado sobre la nieve en el suelo, y esta se derritió poco a poco sin contrarrestar mucho el calor. Cerró los ojos con fuerza mientras su mano jugaba con un dusio en su cuello.
—No te ves bien—volvió a susurra Zayn. Ella tuvo el arrebato de decirle que no había nada que él pudiera hacer, que nadie podría aliviar el dolor que su cabeza presentaba ni acallar los gritos que solo sus oídos captaban.
Abrió los ojos para mirarlo, a él, lucho por solo concentrarse en él. Bajo la mirada por sus grandes ojos dorados, luego por su nariz respingada y su cutis perfecta. Su piel bronceada resaltó sobre la nieve blanca, con todo su cuerpo estirado sobre el suelo y dentro de esa chaqueta y esos pantalones ajustados. Nira pensó que él lucía como un modelo en plena sesión de fotos. No había ninguna falla en su piel lisa y sin su barba, ella se deleitó con la línea de su mandíbula. Y ahí estaban esos labios, rojizos y apetitosos. Aun no podía olvidar su sabor, y aun anhelaba más de esa dulce fricción.
Zayn paso la lengua por sus labios, consientes de a donde se dirigían sus ojos. Era increíble como ella podía controlar sus emociones con tan solo una mirada. De pronto olvido que Nira había desaparecido durante tres días sin dedicarle ni un susurro, y se encontró tentándola a inclinarse más cerca, para poder besarla otra vez.
Pero todo intento se vio interrumpido por un grito desgarrador que cortó el aire con un filo mortífero. La sangre de Nira se helo y Zayn palideció ante aquel sonido horrible que despertó cada recuerdo al que había jurado jamás volver. La sangre, las mutilaciones, los gritos, las muertes y los mounstros que invadían sus pesadillas volvieron para torturarlo.
Él no supo que se estaba moviendo hasta que Nira puso una mano en su hombro, impidiéndole ponerse de pie.
—Alto—le dijo con firmeza, Zayn tenía el aliento atascado en los pulmones.
—Debe haber algo que podamos hacer…
Nira sintió que su corazón se estrujaba ante su valor. Pero se obligó a ser firme, y tomo su mandíbula, para toparse con sus desesperados ojos miel.
—No hay nada que puedas hacer, Zayn. No vayas a romperte ahora… te necesito—las palabras salieron de su boca antes de que Nira pudiera pensarlas claramente. Para cuando él sintió el impacto de estas, ya no hubo tiempo para asimilarlo.
El grito del humano había sido remplazado, por el gorgoteo de una bestia… que ahora golpeaba la puerta del bunker, luchando por salir.
—A tu señal—le recordó Liam a Nira, mientras sacaban sus espadas.
—Teiza cúbrenos desde aquí, es una orden—aclaró la pelirroja antes de que su amiga pudiera quejarse.
Sacando su espada como sus compañeros, ella escucho como los golpes se volvían más firmes y exigentes. El suelo vibro bajo sus pies.
—Cuando quieras—dijo Nikolai.
—Aun no—exclamó ella.
Y entonces… silencio. Un acallado momento de expectación que puso sus nervios de punta. Lo único que se escucho fue el sonido de su propio corazón latiendo fuerte en sus oídos. Nira cerró sus ojos, tomando lo mejor de sí para sentir la presencia de esa bestia. Y finalmente, solo un segundo antes de que la puerta del bunker fuera lanzada por los cielos, ella colocó dos dedos en su boca y silbó… dando la señal.
La nieve blanca atestiguó el movimiento de cientos de pies, que corrieron ágilmente sobre esta, abriéndose camino entre los arboles con sus lanzas y espadas reflejando su palidez en la noche oscura. El silencio fue olvidado mientras los gritos de guerra y el gruñido visceral de los Holders atravesaban la intemperie.
Como sobras, los Holders se confundieron con la noche, pero el sonido de sus huesos tronando y sus dientes gruñendo, eran inconfundibles para Zayn. No le tomo mucho tiempo, prever el golpe de dos de ellos y clavar su espada en sus oscuros corazones. Al tiempo, que una lluvia de flechas eliminó a una gran cantidad, que salía del bunker.
Como en cada batalla, la adrenalina le era muy efectiva cuando no tenía sus poderes. Y la utilizo a su favor más de una vez. Pero algo lo refrenaba, más bien alguien. Sus ojos no dejaban de chequear a Nira, antes de atacar nuevamente. Solo cuando vislumbro su espada clavada en un Holder y su látigo rebanando el cuello de otro se dijo que estaba bien.
Su chaqueta se vio salpicada de sangre, y había solo unos pocos metros entre él y el bunker. Pero entonces se frenó, y maldijo, mirando con conmoción al adolescente o más bien a la bestia que ahora era, saltar fuera del bunker.
La criatura clavo sus garras en la nieve, provocando que el suelo vibrara bajo su peso. Ascendió con dificultad rompiendo parte de la entrada del bunker. Sus manos y piernas habían sido reemplazadas por extremidades musculosas revestidas con garras filosas. El cuerpo solo era una masa de pelo y algunos huesos descubiertos, como si se hubieran olvidado de agregar piel en algunas zonas de su lomo. La longitud de su hocico representaba la cantidad de dientes trituradores en su boca y sus puntiagudas orejas lo hicieron lucir como un perro gigante, recién salido del infierno.
Lo único humano que resto de aquel pobre muchacho, fueron los azulados ojos, que ahora brillaban en la oscuridad… evaluando a cada enemigo con una sed insaciable.
Los Holders, de pronto retrocedieron, dejando a los Seekers mudos y petrificados bajo la mirada de la potente bestia. Todos lucieron confundidos, nunca habían visto algo igual, ningún entrenamiento los había preparado para eso y fueron conscientes de ellos. El miedo fue inevitable.
La bestia crispo los bellos de su lomo, desenroscando su cola mostro la punta de esta como una flecha filosa. Zayn tragó saliva, pensando que aquella criatura hacía parecer a las otras dos que antes había enfrentado, como un mal chiste.
— ¿Qué hacemos? —bramó un Seeker hacia Nira. Está tenía sus ojos verdes bien abiertos.
La bestia entonces se topó con sus ojos, y lanzó un potente rugido que helo la sangre de todos. Nira reacciono al mismo tiempo que aquella abominación estiraba sus alas.
—Corre a base, dile que necesitaremos apoyo… de todos. ¡Ahora!
El hombre no dudo en correr, siendo el primero en romper con la quietud. La criatura rugió al ver el movimiento, y pronto todos reaccionaron. Una segunda lluvia de flechas atravesó el aire, pero la bestia uso sus alas como escudo y ninguna de estas logro herirlo.
—Comandante—Zayn se posiciono contra ella— ¿Puedo sugerir una nueva estrategia?
—Soy toda oídos, soldado.
—Que dos unidades ataquen por el frente, mientras nos acercamos por detrás. Estará lo suficientemente distraído y vulnerable—Nira respiro agitadamente.
—Bien pensado. ¡Delta y Omega, movilícense a la izquierda, ataque frontal!—gritó. Zayn no supo cómo logro que su voz se oyera por sobre el rugido de la bestia, pero lo hizo y las tropas de Seeker se movieron como una sola. En otras circunstancias, le hubiera parecido conmovedor—Alfa, conmigo.
Para su suerte la bestia se distrajo fácilmente con los Seekers que comenzaron a atacarlo, pero no contaron con la presencia de los pocos Holders que habían sobrevivido. Estos se movilizaron sigilosos, hasta que cuatro sombras rodearon el pequeño grupo de veinte Seekers en el que se encontraban.
—Nikolai—llamó ella, él rubio le indico un asentimiento indicando que la oía, con sus ojos fijos en los Holders que esperaban para atacar—. ¿Recuerdas Inverness hace cuatro años?
—Oh, como si fuera ayer—respondió Nikolai con una pequeña sonrisa. Zayn ignoro la mirada que él y Nira compartieron, aun así no pudo ignorar el firme vinculo que parecían compartir… leyendo la mirada del otro sin tener que decir palabras—A la cuenta de tres.
Nira medio sonrió.
—Tres.
Los Holders gorgotearon cuando le látigo de Nira chasqueó hacía ellos, obligándolos a retroceder y topándose con que Nikolai aprovechaba su distracción para destrozarlos con ayuda de su espada.
Zayn tuvo que rodar sobre el suelo, escapando del pequeño incendio que un Holder había creado con magia, para aprisionarlo. Usando una de sus estrellas, el fuego se extinguió cuando esta se clavó en su frente. Pero aquel brillo había llamado la atención de otro, que lo tomo por detrás y lo enterró en la nieve.
Sus vías respiratorias se cortaron de inmediato, mientras las huesudas manos del segundo Holder presionaban su garganta y al mismo tiempo quemaban su piel. Estiro su brazo en busca de su fiel espada, pero no dio con nada más que fría nieve. Pero en un instante, el ardor y la presión se detuvieron. El tosió tan fuerte que creyó que sus pulmones saldrían de su cuerpo y el aire raspó su garganta mientras entraba. Rápidamente, vio una mano extendida frente a él.
—Una vez más salvando tu trasero, Malik. Como en los viejos tiempos—Liam bromeo, y Zayn solo atino a dedicarle una media sonrisa mientras aceptada su mano.
A su alrededor, los veinte Holders se había reducido a cuatro que estaban al borde de ser aniquilado. Pero la bestia, fue un caso distinto. No atino a contar los cuerpos de los Seekers en el suelo, cuando sus ojos captaron al látigo de Nira clavarse en la espalda de la criatura como una lanza. Provocando que la temible figura bramara con dolor y se volteara con una rapidez casi imposible para su tamaño, centrándose… en ella.
— ¡Nira! —varias voces gritaron al mismo tiempo, incluyendo la de Zayn, pero ninguna fue lo suficientemente rápida para impedir que la bestia usara sus garras para estamparla contra el suelo.
Nada fue suficiente para Zayn en el preciso instante que la bestia se cernía sobre ella. Sus pies no fueron lo suficientemente rápidos, sus dagas no fueron lo suficientemente certeras.
—Sangre, sangre, sangre.

Era las únicas palabras que salían de la criatura y fue todo lo que él vio cuando se acercó lo suficiente; la sangre de Nira… mezclándose con la nieve.


Última edición por *Magali* el Sáb 28 Oct 2017, 9:52 pm, editado 1 vez
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Capitulo 11 (parte 2):

Mensaje por *Magali* el Jue 05 Oct 2017, 7:35 pm


Zayn compartió la desesperación que ella sentía, mientras la veía clavar sus uñas y dedos en el suelo, tratando de luchar en vano contra el tirón que la bestia daba desde sus tobillos. El forcejeo fue rápido, y en un instante, el gritó de Nira quedó flotando en el aire mientras desaparecía dentro del bunker, junto con la bestia.
— ¡Zayn no!
La voz de Liam fue distante, mientras él derrapaba sobre el suelo hasta caer por las escaleras, al interior del bunker. Siendo tragado por la oscuridad… y el silencio. Giró sobre sí mismo varias veces, apenas consiente de las paredes de concreto y los dos pasadizos que se extendían a sus costados. No podía ver nada, y trato de usar sus poderes para localizarla, pero era imposible, el Objeto los había drenado por completo.
Y entonces un gemido de dolor llego a su oído derecho. Sin dudarlo, sus piernas corrieron por el pasillo con rapidez. Deseo haber llevado aunque sea una luz artificial, cuando se topó con más oscuridad y más silencio. Su corazón retumbaba por el temor de haber llegado muy tarde, gruñó con frustración sin poder entender como una criatura tan enorme podía moverse sin hacer ruido. Tal vez estaba usando magia para silenciar sus pasos, era lo más lógico.
Zayn se inclinó en el suelo, calmando su corazón y centrando a su mente. Había entrenado y sabía lo que debía hacer cuando no tenía poderes que lo ayudaran. Con ambas palmas en el suelo, cerró los ojos y sintió todo a su alrededor. No supo cómo lo logró, pero rápidamente fue consiente de donde estaba y el siguiente pasillo que estaba frente a él… fue el pasillo que lo guiaría a Nira.
Sin detenerse a meditar como es que sus poderes habían logrado parpadear por unos segundos, volvió a correr aprovechando toda ventaja. A mitad de camino una leve luz alumbró tenuemente a su alrededor. Tuvo que esquivar fragmentos de techo caído, pero finalmente logro llegar hasta el núcleo de aquella luz. Su corazón se detuvo en cuanto logro ajustar su visión.
Sentada contra una de las paredes, y con una mano en su cuello, Nira respiraba con dificultad. Su cabello se pegaba en su frente por el sudor, y la mano que presionaba su cuello estaba teñida de rojo. Sangre.
—Maldición Nira—mascullo Zayn inclinándose hacía ella. Apartó su mano con cuidado, para analizar la herida y ella gimió ante el movimiento. Él evito hacer una mueca, mientras observaba las tres profundas líneas que se extendían a un costado de su cuello hasta su hombro—Está bien, presiónala ahí—ella obedeció, con su rostro pálido y sus ojos entreabiertos—Vamos preciosa, voy a sacarte de aquí.
—Zayn cuidado…—la voz de Nira salió como un susurro en lugar del gritó que planeaba usar.
Antes de darse cuenta, Zayn sintió que su cuerpo era empujado por potente patas y su espalda dio contra el concreto, causándole más dolor de lo que admitiría. Con un gruñido de dolor, se apresuró a sacar dos cuchillas de su traje y clavarlas contra la bestia que se inclinaba hacía él.
Cuando los dos filos se enterraron en sus ojos, la bestia retrocedió con un bramido de dolor. Zayn ignoro el dolor en su hombro cuando se levantó y se apresuró en tomar a Nira. Cargándola entre sus brazos, sus piernas no le fallaron mientras saltaba los trozos de concreto caído y corría por el pasillo.
No tomo mucho tiempo para que la bestia lanzara un gruñido y sus fuertes patas hicieran vibrar el suelo mientras los perseguía.
—Sangre, sangre, sangre…
Zayn no se detuvo, doblando en la esquina correcta hasta que vislumbro el brillo de la luna que se asomaba desde la entrada. Pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente, un enorme peso tomo sus piernas provocando que ambos cayeras. Lanzó un grito entre dientes, sintiendo como algo filoso se enterraba a un costado de su cuerpo.
—Sangre, sangre.
La bestia clamó con placer, usando sus patas para voltearlo fácilmente. Zayn respiró agitadamente, mientras la abominable criatura levantaba su pata, dispuesto a dar el golpe final.
Denvri harda munia, forto deser—Nira escupió las palabras con furia y en silencio rezando porque funcionara. Para el alivio de su corazón, la bestia se detuvo a mitad del golpe y retrocedió rápidamente.
Zayn observó conmocionado como la temible bestia parecía ceder a sus palabras, inclinando la cabeza como un animal domado y servicial. Sin mover ni un músculos y sin decir ni una palabra.
—Zayn, tenemos que irnos—Nira tiró de él, ayudándolo a ponerse de pie. Él se esforzó por ponerse de pie, pero entonces la criatura lanzo un gemido con el cuerpo tembloroso… lo que sea que ella había hecho, la criatura parecía estar recobrando sus sentidos.
Antes de que pudiera dar otro tembloroso movimiento, Zayn uso el resto de su fuerza para tomar un largo fierro tirado en el suelo. Apartándose de Nira, con la mitad de su cuerpo adolorido, levantó el fierro sobre su cabeza y con toda la fuerza que le quedaba lo enterró en el pecho de la bestia. Con la segunda estocada este perforo su corazón y la bestia lanzó un alarido.
Zayn no pudo ver como caía muerto, cuando sus sentidos comenzaron a nublarse. Se sintió familiarizado con el entumecimiento de su cuerpo, era el mismo dolor que había sufrido cuando la humana con zarpas en lugar de dedos lo atacó en aquel callejón. Eso solo indicaba que el veneno se esparcía.
Lo único que lo mantuvo lejos del suelo, fue su brazo envolviendo los hombros de Nira.
—Por favor Zayn.
Su voz lo arrastro de vuelta a la realidad, y parpadeando, él intentó dar pasos para ayudarla. Pero volvió a perderse una vez que estuvo sobre la nieve. Los dos cayeron sobre esta, uno junto al otro, mirando a la luna como si fuera el ángel que los había salvado.
—Llévenlos a la enfermería, rápido—la voz de Abelard cortó con toda la paz.
Zayn sintió que su cuerpo era tirado hacía atrás. Luchó por respirar, pero las voces eran distantes y todo lo que su boca repetía era el nombre de Nira.
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Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

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