O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Extrañas criaturas [Inscripsiones Abiertas
Hoy a las 4:35 am por mai12345

» ►Poker Face◄ Luke Hemmings
Hoy a las 12:30 am por suga

» Famous in Love -One Direction
Ayer a las 10:50 pm por Keniia Joanna

» «Go back to Uk» [Harry S.]
Ayer a las 10:41 pm por Keniia Joanna

» Half-Cold Half-Hot
Ayer a las 9:49 pm por Kurisu

» Shut up!
Ayer a las 8:14 pm por Rumplestiltskin.

» dream maker, you heart breaker
Ayer a las 7:23 pm por moon river

» "ven súbete y pon esa nalga a brincar" {Privado; muro interactivo.
Ayer a las 5:29 pm por Andy Belmar.

» trust the unknown
Ayer a las 5:21 pm por chihiro

novedades

00 . 01 Anuncios del mes febrero.
00 . 02 Actualización del PROTOCOLO, nueva medida obligatoria de avatares.
00 . 03 Remodelación del foro febrero del 2017.
00 . 00 Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.
administradora
Rumplestiltskin. ϟ Jenn.
miembros del staff
Beta readers
ϟ hypatia.
aka Kate.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ dépayser
aka Lea.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ youngjae
aka .
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Stark.
aka Cande.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Baneo
ϟ Ariel.
aka Dani.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ ceonella.
aka Cami.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Ayuda
ϟ Ritza.
aka Ems.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Charlie.
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Limpieza
ϟ Legendary.
aka Steph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ chihiro
aka Zoe.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Kurisu
aka Teph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Calore
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Eventos
ϟ ego.
aka Kalgh/Charlie.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Asclepio.
aka Gina.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ mieczyslaw
aka Alec.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Tutoriales
ϟ Kida.
aka Ally.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Spencer.
aka Angy.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Diseño
ϟ insxne.
aka Mile.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ yoongi.
aka Valu.
MP ϟ Ver perfil.
créditos.
Skin hecho por Hardrock de Captain Knows Best. Personalización del skin por Insxne.

Gráficos por y codes hechos por Kaffei e Insxne.

Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Sáb 13 Mayo 2017, 10:53 am


Ficha de la serie


• Titulo: Los Objetos: Diamantes (Zayn & Nira)
• Autor: *Magali* (Yo)
• Adaptación: No.
• Género: Fantasía. Drama. Romance.
• Contenido: Escenas subidas de tono.
Advertencia: Está novela es completamente mía, si desean adaptarla tienen que pedir permiso y dar créditos, muchas gracias.
• Otras páginas: No.



Última edición por *Magali* el Mar 20 Jun 2017, 8:30 pm, editado 3 veces
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Sinopsis:

Mensaje por *Magali* el Sáb 13 Mayo 2017, 11:16 am


La magia fluye como sangre entre sus venas y poseen la fuerza del más valiente guerrero. Estás cualidades no les fueron regalados en vano, puesto que los Seekers tienen solo un trabajo que cumplir; impedir que los Objetos caigan en manos de los demoniacos Holders.
Desde tiempos remotos, fue decretó de los ya extintos Druidas, que solo los humanos serían capaces de reclamar estos Objetos repletos de poder. Un poder que sería destrucción o salvación, dependiendo de las manos en que caiga. En consecuencia, los Seekers y Holders se han vueltos peones en un juego de sangre y dolor.

Como un tira y afloja. Las batallas fueron innumerables y duraderas. Hasta ese momento, en el que una frágil paz cayó sobre las dimensiones mágicas. Aunque la amenaza permanece inminente, y la búsqueda de Objetos parece jamás acabar. Pero esta vez la historia volverá a reescribirse. Los Objetos rogarán ser reclamados, antiguos enemigo se alzarán de las cenizas y el mundo de los Seekers se verá en peligro… hasta que una antigua profecía, se volverá en lo único que podrá salvarlos.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por AngelMalfoy el Sáb 13 Mayo 2017, 1:15 pm

Holaaa nueva lectora! Parece interesante la sipnosis! ¿necesitas chicas? Si es asi dime :)
Siguelaaaaa
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por *Magali* el Sáb 13 Mayo 2017, 3:50 pm

@AngelMalfoy escribió:Holaaa nueva lectora! Parece interesante la sipnosis! ¿necesitas chicas? Si es asi dime :)
Siguelaaaaa
Bienvenidaaa   por ahora no necesito chicas, cualquier cosa avisaré, graciass por leer
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por AngelMalfoy el Sáb 13 Mayo 2017, 6:55 pm

@*Magali* escribió:
@AngelMalfoy escribió:Holaaa nueva lectora! Parece interesante la sipnosis! ¿necesitas chicas? Si es asi dime :)
Siguelaaaaa
Bienvenidaaa   por ahora no necesito chicas, cualquier cosa avisaré, graciass por leer
Okii x nada :)
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 1:

Mensaje por *Magali* el Sáb 20 Mayo 2017, 12:27 pm


Los sucios y condenados Holders. Zayn los odiaba. Y no era el único, más bien él y toda su especie los odiaba.
Viviendo ocultos en los lugares más oscuros, los Holders eran entidades asquerosas y malévolas, que protegían al menos un Objeto hasta el momento que un humano lo reclamaba. Si es que el humano no moría antes. A veces los Holders pasaban una eternidad, en su pocilga y no podían evitar devorarse a uno que otro humano que deseaba reclamar el Objeto bajo su cuidado.
Zayn se preguntó por un segundo si uno de aquellos adefesios se cenaría a esa chica, era menuda, debía rondar entre sus veinte, y tenía una larga melena oscura. Era atractiva, y su cuerpo parecía ser atlético, así que él lo dudo. Ella no dejaría que un Holder la comiera, no al menos sin dar una buena pelea.
La nieve caía a las afueras, en la ciudad de Glasgow, el tiempo era espesamente frío. Una brisa helada hizo que sus ojos lagrimearan. Se ajustó la chaqueta y considero la opción de volver al club. Aunque era un club de mortales y la música era mala, Zayn pensó que era mucho mejor que seguir a esa chica en medio de un callejón oscuro.
Ni si quiera debería estar aquí, pensó él. Había recorrido un largo camino desde Londres, no todos los días transferían a una determinada cantidad de Seekers, a una misma ciudad. Sin duda Glasgow parecía estar en problemas. Y su deber era encontrar su cuadrante y esperar sus órdenes. Pero sus poderes parpadeaban cada vez que daba un paso, diciéndole que estaba más cerca de conseguir un Objeto.
Eran las reglas del juego. Los Seekers perdían sus poderes cada vez que estaban cerca de un Objeto. Por lo que en ese momento era tan fuerte como aquella mortal.
¿Por qué crear a los Seekers, para evitar que los Objetos se junten, si nos debilitábamos cada vez que nos acercábamos a uno?, pensó Zayn mientras maldecía al Destino y su humor retorcido.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una luz se reflejó contra la nieve. Era medianoche, por lo que la artificialidad de esta era indudable. Rápidamente se movió a un costado, ocultándose entre medio de dos casas. Asomo la cabeza, lo suficiente para ver que un portal oscuro se abría en la pared del callejón delante de la chica. Quiso gritarle. Advertirle que una vez que entrara jamás volvería a salir. Al menos no con toda su cordura intacta.
Pero esa no era su decisión. Sino de ella. Y él lo supo antes de siquiera ver como la morena se lanzaba al portal y este se desvanecía.
Zayn envaino su espada y se sentó sobre la nieve. Esperar era lo único que le quedaba, eso y desear porque aquella chica no muriera bajo la prueba que el Holder le impondría para así poder darle el Objeto.
Menudo embrollo.
Se refregó las manos para reunir calor. Pero la espera era cada vez más extensa y él se quedó sin ideas. Finalmente comenzó a jugar con la perla oscura del anillo que reposaba en su meñique. Observo cada suave detalle con admiración: la forma en que la plata rodeaba la piedra negra como si desearan convertirse en uno, la brillante piedra ónix tenía algunos detalles en oro a su alrededor.
Zayn miró la belleza de la joya, y se preguntó qué tan viejo pudo haber sido. Tal vez había pasado por muchas generaciones antes que él, y ahora podría hacerse con su fortuna si lo vendía. Bajando su mano, desecho la idea. Porque venderlo, significaba perder el último regalo de su madre.
Con una tristeza tan oscura como la piedra de su anillo, Zayn recordó a su bondadosa y carismática madre. La muerte de Eliza Malik pareció haber dejado un palpable dolor en su vida. Y desgraciadamente, no solo para él. Él entonces pensó en sus hermanas mayores y en su padre, de entre todos los miembros de su familia, su padre fue el que más se vio afectado emocionalmente. Y de hecho, Zayn no recordaba la última vez que lo había visto sonreír. Bueno, no es que su padre le sonriera muy a menudo, pero luego de la muerte de su esposa, Abdel parecía encontrarla en todos sus hijos. Hundiéndose a sí mismo en una depresión que enfrío su corazón, más de lo que solía estar.
La tristeza, pronto se convirtió en amargura.
A Abdel Malik le tomo unos pocos meses decidir que quería a su único hijo varón, lo más lejos posible. En consecuencia, a los ocho años, Zayn fue alejado de su hogar y su familia, por el mismo hombre que se suponía debía protegerlo. Creyó que entendería a su padre, a medida que creciera pero jamás pudo comprender porque alguien querría alejar a su propio hijo de la forma que Abdel lo apartó. Generalmente no pensaba en ello, porque siempre lo llevaba a un callejón sin salida, que terminaba por irritarlo. Es agua pasada, se dijo. Aunque no todo fue malo, ya que luego de aquella tragedia, los cuadrantes y centros de entrenamiento donde se pasaba la gran parte del tiempo, pasaron a ser sus hogares y sus armas su familia. Tal vez por esos se había vuelto uno de los mejores Seekers en Londres.
Pero ya no estaba en Londres.
Zayn apoyo la cabeza sobre la piedra detrás de él y suspiro. Movió el anillo, sintiendo las palabras que estaba inscritas en el interior, él no necesito verlas para recordarlo.
 “Con amor naces y con amor mueres”
Escrito en un idioma antiguo, él nunca pudo entender el significado de esas palabras, incluso luego de que su madre se lo dijera. Pero lo que menos entendía era porque su madre le dejaría una posesión como esa a él, y no a su hermana mayor, Doniya, puesto que ella era quién había soñado toda su vida con su amor verdadero. Aunque ahora estaba casada y tenía dos hermosos hijos a los que Zayn adoraba, su idea del amor seguía pareciéndole absurda e injustificada. 
Mientras acariciaba el anillo, su mente cantó la antigua canción Celta que su madre solía recitarle antes de dormir. Era su preferida y siempre lo relajaba cuando estaba tenso, ese momento no era una excepción.
La lenta canción de cuna, ya iba por la mitad cuando la chica reapareció. Como si hubiera caído del cielo. Se encontraba completamente bañada en una sustancia roja, cuando el hedor llego a sus fosas nasales supo que era sangre.
La chica se abrazó a si misma mientras caía sobre sus rodillas, su cuerpo trémulo y su expresión perdida le dijeron a Zayn que había completado la prueba… y que tal vez la chica había presenciado algo que la traumaría de por vida.
Entonces lo sintió, aun en medio del invierno, el aire nunca se sintió tan frío como en el momento en que el Holder apareció frente a ella. Como un esqueleto que aún no había terminado su entera descomposición, el Holder era decrepito, delgado y su piel era de color cobre.
Zayn se puso lentamente de pie, aun oculto detrás de la pared. Estaba listo para matarlo, y tomar el Objeto que la chica ahora tenía en sus manos.
—Tienes lo que has ganado—los huesos en la mandíbula de Holder tronaron en cuanto hablo, como si estos se rompieran ante el esfuerzo. Apunto uno de sus putrefactos dedos hacía ella—Ahora, la lealtad debe sellarse. ¿Juras proteger el Objeto, hasta el día en que puedan ser reunidos?
Zayn sacó la espada de su vaina, su agarre fue firme y ansioso, deseaba acabar con ese Holder tanto como deseaba ayudar aquella chica. Pero entonces su voz cortó la intemperie del silencio.
—Lo juro—Dijo la morena mirándolo a los ojos
Supo que ya no había nada que hacer por ella. Una vez que presentaban el juramento, estaba hecho. El Holder coloco sus decrépitos dedos sobre su rostro, y la chica ahogo un gritó. Sus ojos se voltearon hacía atrás y su piel pálida presento largas y oscurecidas líneas, como si un veneno comenzara a hinchar sus venas.
Pudo notar aun en la distancia como el rostro del Holder parecía desencajarse, sus hendiduras negras, donde una vez estuvieron sus ojos parecieron enrojecer. No era la primera vez que presenciaba un proceso como ese. El Holder absorbería toda la vida de aquella chica, y se haría con el Objeto.
O al menos eso es lo que creía.
Zayn avanzó, cuando escucho el sonido silbante de un objeto cortando el aire frío. Y entonces el Holder lanzó un alarido y comenzó a convulsionar, su destartalado cuerpo pronto se volvía polvo blanco, debido a la flecha que atravesaba su corazón. Zayn parpadeo confuso, miró sobre su cabeza intentando descubrir de donde había aparecido aquella flecha. Pero ahora tenía otro problema.
La chica frágil de cabello oscuro, se paró frente a él con un metro ochenta y lo miró a los ojos.
—No es posible—murmuro sin aliento.
Se hubiera esperado ver el cadáver de aquella humana o al menos su cuerpo moribundo al borde de la muerte. Porque es lo que el Holder debía hacer, matarla. Pero mientras ella se levantaba del suelo, más se daba cuenta Zayn de que era todo menos un cadáver.
No era la misma chica mortal que había visto veinte minutos atrás, sin duda, era una versión mucho más terrorífica. Con zarpas en lugar de dedos, y ojos completamente negros, parecía un personaje recién salido de un libro de Stephen King.
Nada de eso cerraba en su cabeza, se supone que no debía ser así. El plan, como había sido durante siglos y siglos, era matar al Holder y tomar el Objeto. Pero ahora una criatura, que antes había sido una simple humana, lo miró con una chispeante furia que lo tenía a él como objetivo. Retrocedió. Y repaso sus ideas. Hasta ese momento, Zayn solo sabía que esa no era su flecha y que tampoco habían sido sus poderes los que habían matado al Holder. Poderes que estaba perdiendo poco a poco debido al Objeto que la chica sostenía entre sus zarpas con anhelo.
La morena lanzó un graznido que definitivamente no era humano y se lanzó sobre él. Zayn esquivo el primer golpe de sus zarpas y uso su espada como escudo para el segundo, pero el tercer zarpazo rompió su chaqueta de cuero. Él rumio con enojo.
—Era mi favorita.
Zayn la empujo de una patada, enviándola sobre la nieve. La chica volvió a graznar, defendiéndose con sus garras y dientes. Tuvo que ejercer sus reflejos al máximo para no recibir otro zarpazo, pero no pudo hacer nada cuando ella lo empujo por el pecho y enterró sus dientes filosos en su antebrazo derecho. Zayn maldijo y volvió a empujarla, pero todo su brazo ardió en dolor.
Hizo un esfuerzo, y levantó su espada con su brazo sano. Mirando una vez más a la mutación frente a si, ella movió el cuello a un costado con un estruendoso tronido, lista para volver a atacar. Pero en un suspiro, la morena dejo escapar un grito y coloco una mano sobre su hombro. Zayn notó la punta de una daga sobresaliendo de este. Confuso, dio un paso hacia atrás cuando un lazó plateado emergió de la oscuridad y rodeo el cuello de la mutación. En consecuencia, está cayó al suelo sobre su espalda, un segundo chasquido se escuchó por sobre los gruñidos de la pelinegra y el látigo que rodeaba su cuello se tensó hasta que un millar de cuchillas del tamaño de agujas se clavaron en su piel lo suficiente para cortar la superficie.
Lo siguiente, fue la nieve que se teñía de sangre, mientras la morena se desangraba y finalmente moría. Zayn permaneció quieto como una estatua, procesando lo que acababa de suceder. Reaccionó al ver el látigo, que antes estaba en el cuello de la chica, esconder sus cuchillas y retroceder como una serpiente en busca de su amo. El dueño de este, dio un paso fuera de la oscuridad, al tiempo que el látigo se cruzaba en su torso y terminaba de unirse en su hombro.
—Oye tú ¿Estás bien?
Él no encontró palabras. Estaba demasiado ocupado tratando de averiguar qué había sucedido. Finalmente subió su mirada, aunque ella tenía una capucha que tapaba sus ojos Zayn no dudo que fuera una Seeker. Pudo sentir su magia parpadeante aun con sus poderes debilitados. Su larga cabellera fue lo primero que notó, esta escapaba de su tapado por sobre sus hombros. Una cascada rojiza, casi naranja caía en suaves ondulaciones que contrarrestaron la oscuridad del callejón como una luz. También se percató de la curva de su barbilla, a un costado una sombra azul se asomaba. Un dibujo, o tal vez solo era su imaginación.
Cuando ella movió su cabeza a un costado, se dio cuenta de que tan tonto debía verse. Mirándola fijamente como un loco de remate y la boca medio abierta. Así que se apresuró a enderezar los hombros y obligo a su voz a sonar clara y fuerte.
—Sí, estoy bien.
—No eres de por aquí—Dijo con desconfianza.
Entonces ella retiró su capucha para mirarlo mejor, y Zayn tragó saliva. Su rostro ovalado parecía haber sido cincelado por un gran artista. Vestida con un peto negro, pantalones y botas del mismo color, lucía como un ángel de la muerte que venía a buscarlo. Sin embargo, la sospecha en sus ojos verdes fue palpable.
Pronto se dio cuenta que estaba en desventaja. Confundido y con la punta de su espada apuntado el suelo. Tomo lo mejor de sí para ignorar el dolor de su brazo y guardo su espada.
—Fui enviado desde Prydain, por el Rix Greón—Dijo finalmente con voz clara
Para su disgusto, el gesto de la pelirroja pareció torcerse aún más.
—Bienvenido a Escocia—Dijo sin una pisca de amabilidad, al parecer las cortesías habían terminado—. Si quieres un resumen, las dimensiones aquí no están en su mejor momento y lo último que necesitamos es a un inglés entrometido que casi arruina nuestra primera oportunidad en meses de conseguir un Objeto.
Zayn elevó las cejas y miro a sus costados, solo para asegurarse de que seguía hablándole a él. Pensó en el respeto que se había forjado por si solo en Londres. Incluso cuando tenía diez años, nunca dejo que nadie lo humillara, y si lo intentaban terminaba en una pelea. Pero era obvio que no se metería en una discusión de puños con una Seeker a la que acaba de conocer, no porque fuera una chica (sabía por experiencia propia que eran tan letales como sus compañeros machos) sino porque de alguna forma su ira era justificada.
Además, era la primera vez que una mujer llegaba a odiarlo antes de siquiera llevarla a la cama.
—No fue mi intensión interferir en tu… estupendo trabajo. Pero fui enviado aquí para ayudar a limpiar esta ciudad, así que podrías agradecérmelo en lugar de darme un sermón, no solicitado.
Sus ojos color peltre se oscurecieron. No le había gustado para nada. Y Zayn estaba satisfecho con su reacción.
— ¿Agradecerte?
—De nada—Él medio sonrió y ella enrojeció en furia.
Fue entonces que su pequeño enfrentamiento de mirada fue interrumpido por dos sombras que se deslizaron por la pared de callejón y aterrizaron detrás de la chica irritada. Él levanto su espada alerta e instintivamente tomo el brazo de la pelirroja, alejándola de sus dos nuevos enemigos.
Pero ella chasqueo su lengua al mismo tiempo que una de las sombras se adelantaba y retiraba su capucha.
— ¿Zayn?
La pelirroja se tensó bajo su agarre y en un momento estuvo mirándolo como si él fuera un fantasma. Pero Zayn no lo notó estaba demasiado ocupado reconociendo el rostro frente a sí. Aunque no le tomo mucho recordar la familiaridad de esa sonrisa divertida.
— ¿Liam?
Los dos hombres rieron con sorpresa y rápidamente, Zayn fue atrapado por los musculosos brazos de su viejo amigo, en consecuencia, dejó ir el brazo de la chica y esta se alejó rápidamente, aun pálida.
—No te eh visto en años
Él hombre que ahora lo apretujaba, poseía un metro ochenta con el noble físico de un poderoso guerrero. Y lo era. Zayn había sido testigo de aquello cuando lo conoció hace ya una década atrás, cuando eran solo un par de adolescentes de quince años, luchando cuerpo a cuerpo en unas barracas de entrenamiento.
Pero lo que en verdad recordaba, era que Liam había sido el primer amigo que tuvo. Siendo huérfano de ambos padres, él había comenzado su entrenamiento a la misma edad que Zayn. Aunque Liam había tenido una vida más dura que Zayn, los dos resultaron ser novatos solitarios entre un grupo donde la mayoría de los Seekers tenían sus familias y sus hogares instalado ahí. La amistad sucedió en un parpadeo y se habían cuidado uno al otro como hermanos durante cinco años. Hasta que Liam fue trasladado y Zayn volvió a valérselas por sí solo.
—Joder, hombre. Me estás asfixiando—Se quejó. Liam lo bajo con una carcajada
—Mírate, sigues siendo el insolente hijo de puta que conocí en aquella barracas—Zayn sonrió
Sin duda Liam era el que más sabía sobre qué tan mala podía ser su insolencia. Puesto que él solía ser el único que podía disuadirlo de no cometer estupideces, la mayor parte del tiempo. Su extrañada presencia se acentuó con el paso del tiempo, hasta el punto de que Zayn olvido lo que era tener a alguien que lo refrenara y fue expulsado de la mayoría de los cuadrante en los que había estado, por mala conducta.
—Y tú sigues siendo igual de sincero.
—Por los dioses, esto no es coincidencia. Justo el otro día estaba hablándole a Teiza sobre ti, y algunas de tus aventuras.
—Espero que solo las buenas—Liam dejo salir una risotada
—Nada que sale de ti es bueno, rufián
Los dos cortaron su hilo de emoción cuando a su costado alguien carraspeo. La segunda sombra tomo rostro cuando la mujer se quitó la capucha. De estatura mediana, con su rostro pintado con dos líneas rojas cruzando sus pómulos, la chica de cabello dorado se paró junto a la pelirroja que los miraba con una ceja alzada.
—Lo siento. Zayn está es Teiza, mi chica y Nira, una amiga.
Bueno hablando de situaciones incomodas, pensó Zayn notando la fría mirada que la pelirroja (ahora llamada Nira) le enviaba.
—Tu chica ¿Eh?—Dijo burlón. Liam lo miro con falsa inocencia—Me alegra que hayas dejado en Londres la mala costumbre de los cabarets y las bailarinas.
Liam palideció, y formo una sonrisa tensa. Teiza compartió una mirada cómplice con Zayn, que sonrió divertido.
— ¿Cabarets y bailarinas?—Dijo ella cruzándose de brazos. Liam rio incómodamente y coloco una mano firme sobre el hombro de Zayn, apretando más de la cuenta.
—El pasado, es el pasado amor. No hay porque volver a eso.
—Oh no, por favor, adoraría saber todo sobre esos cabarets.
—Creo que recuerdo una que otra historia—dijo burlón.
Liam bufó, mirando a su amigo con sus ojos marrones entrecerrados. Zayn decidió que Teiza le agradaba. A pesar de que parecía tener sentido de humor, fue más bien por la forma en la que Liam la miraba. Aquel brillo siempre presentes en sus ojos. Una vez más aquella extraña confusión volvió a invadirlo. ¿Qué es lo que guía a alguien a mirar a otra persona con aquel brillo de fascinación?, se preguntó Zayn. No se permitió divagar en ese momento. Ladeo su cabeza hacía las manos de Teiza, que sostenían un arco y entonces comprendió quién había disparado aquella flecha, justo sobre el corazón del Holder.
—Buen tiro—Dijo Zayn
—Gracias—Respondió inclinando su cabeza.
—Teiza, ayúdame—Inquirió Nira, hablando por primera vez desde que sus amigos llegaron.
Zayn miro con curiosidad la forma en que Teiza tomaba el Objeto, sacándolo con cuidado del cadáver de la pelinegra. Cuando lo tomó, el Objeto resulto ser un broche que centelleaba con un brillo tan rojizo como la sangre que salía del cuerpo de la humana a sus pies. La pelirroja saco una pequeña caja de su bolso. Él supo instantáneamente lo que era. Era un material derivado del cobalto azul, que con ayuda de la magia, logró transformarse en un escudo. De esta forma el dusio permitía canalizar los poderes de un Objeto y así evitar que los debilitara.
Generalmente, se le da un dusio a los Seekers cuando estos atraviesan la pubertad. Ya que sus poderes se descontrolan y los incitan a ser estrenados. Pero el poder de un Seeker, liberado sin el apropiado entrenamiento había resultado peligroso para cualquiera que estuviera cerca. Los Dusios ayudaban a contenerlos, hasta que el Seeker llegaba a una edad madura y estaba lo suficientemente entrenado para manipular sus propios poderes.
Una vez que él Objeto estuvo dentro del dusio, Nira la cerró y volvió a guardarla en su bolso. Zayn rápidamente sintió que sus poderes volvían a fortalecerse.
—No logro entender lo que paso—musitó Zayn mirando el cadáver de la joven a sus pies—. ¿Cómo es que paso de ser una atractiva morena a esto?—dijo pateando ligeramente una de sus manos revestidas con zarpas
—Créeme hermano, es la misma pregunta que nos hemos hecho durante meses—dijo Liam.
—Silencio—dijo Nira de repente, terminando de abrochar el bolso que cruzaba su torso, por sobre el látigo—. Si de verdad está aquí para ayudar, ¿Por qué no llegaste con los demás científicos e investigadores?
—No soy de andar en manada—contestó Zayn, con una mirada retadora—Afloja tu corsé muñeca, si no quieres decírmelo, está bien. Lo averiguare cuando hable con tu Rix.
Los Rixes eran los líderes masculinos con mayor experiencia entre los Seekers. Llegaban a ese puesto con ayuda de sus poderes y sus batallas ganadas, Zayn no recordaba la última vez que le había caído bien a un Rix. La mayoría lo odiaba simplemente por las manchas que existían en su apellido, gracias a la familia de su padre.
Nira dejo salir un sonido de incredulidad.
—Como si nuestro Rix fuera a hablar contigo.
Zayn la miró ofendido, y sin mucho miramiento metió la mano en el bolsillo interno de su chaqueta, sacando finalmente un trozo de papel color blanco y dorado. Sin decir nada, se lo extendió a la pelirroja con actitud arrogante. Ella lo tomo con brusquedad y leyó con cuidado la escritura en este.
Teiza se asomó en el hombro de su amiga para leer y sus ojos se expandieron.
—Tiene el sello real—dijo con sorpresa. Los ojos verdes de Nira, siguieron flameando en hostilidad cuando volvió a mirarlo.
—Bien, te llevaremos al castillo y comprobaremos… si dices la verdad—sin una pizca de amabilidad, estampo la carta contra su pecho y lo miró amenazantemente.
Zayn levantó una ceja, compartiendo una mirada con Liam que con una seña de sus manos le dijo que no hiciera ninguna estupidez. Quiso burlarse o al menos negarse, pero no quería que ella supiera que estaba saltando sobre sus nervios con mucha facilidad. Así que con una sonrisa forzada dijo:

—Será un placer.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 2:

Mensaje por *Magali* el Vie 26 Mayo 2017, 5:18 pm


Las dimensiones de una ciudad, se encontraba casi siempre en las condiciones que se encontrarían en el mundo mortal si el hombre jamás hubiera existido para crear sus ostentosos edificios y sus calles de asfalto. Sin embargo, aunque los Seekers eran más poderosos que los humanos, no significaba que fueran más inteligentes. Zayn recordaba cada dimensión que había visitado en Inglaterra. Y ninguna de ellas parecía haber guardado algo natural. De hecho, solo se había topado con antiguos edificios de piedra estilo victoriano. Fríos, hermosos y elegantes.
Esta era la primera vez que se hallaba en una dimensión como esa. El verde, que sus pies pisaban, le robo el aliento. La reconoció como una dimensión Bosque; repleto de árboles que medían más de cinco metros de altura, con lianas, hojas verdes, arbustos, matas y madera. Todo mostraba ser absolutamente natural. Exceptuando al enorme edificio pálido que parecía ser el corazón del bosque, y sin duda el hogar del Rix.
Se hallaban al tope de una ladera montañosa, y el portal detrás de ellos se cerró cuando Liam fue el último en cruzar.
—Vaya—Dijo Zayn
—Bienvenido a Alba, la capital de las dimensiones escocesas—dijo Liam—, mucho mejor que la mierda victoriana ¿Eh?—Dijo como si le hubiera leído la mente
Bajaron por la ladera hasta adentrarse en el bosque, como Glasgow estaba en pleno invierno era de esperarse que en su dimensión contraria, estuvieran en medio de un caluroso verano, que espesaba el aire. Apenas habían caminado dos metros cuando Zayn bajo el cierre de su chaqueta. Entonces lo pensó mejor, tenía una herida que sangraba bajo su manga, por lo que sería conveniente mantenerla lejos de cualquier insecto que pudiera cruzarse.
Sin embargo, la pelirroja no tuvo problema en quitarse el largo abrigo negro, quedando solo con su peto negro, por sobre su camisa blanca de mangas largas. Él la miró fijamente, debajo de la tela blanca casi transparente, notó una sombra azul casi celeste que se asomaba por sus mangas. Sus brazos no estaban lo suficientemente expuesto, pero él pudo adivinar que se trataban de tatuajes. Tal vez eran los mismos tatuajes que la mayoría de los Seekers tenían, espirales y gamas de tinta negra, que significaban buena suerte para la batalla. Él había visto distintos diseños, cuando fue a hacerse los suyos y a esas alturas sus tatuajes eran dos mangas que llegaban hasta sus codos. Pero Zayn jamás había visto tatuajes azules.
Estuvo a punto de preguntarle, cuando su amigo habló.
—Oye—Liam lo saco de su ensoñación
— ¿Si?
—Decía que aquí es bastante sencillo cazar. Tal vez podríamos hacerlo mañana—Dijo
—Claro, porque no—Dijo Zayn, pasando una mano sobre su frente para limpiar el sudor que comenzaba a acumularse. Caminaron por un sendero marcado entre la sombra de los árboles, pero aun así el calor calentaba su piel que comenzaba a afiebrarse.
—Creo que te gustará aquí. Espero que el Rix no te instale dentro de la base, de otra forma como podría enamorarte de este lugar—Dijo su amigo. El moreno ladeo su cabeza.
—No soy fácil de conquistar.
Nira caminaba con paso tranquilo junto a su amiga, frente a ellos, cuando Zayn notó que le echaba un vistazo sobre el hombro. Al hacerlo, la luz que se filtraba entre los arboles provoco que algo resplandeciera en su cuello.
—Es lo que yo pensaba al principio—Liam miro a Teiza cuando lo dijo—Pero quién sabe. Podrías solicitar quedarte aquí, creo que te gustaría más de lo que crees.
—Sabes que jamás me quedo en un lugar.
Liam hizo una mueca y no dijo nada.  Mientras caminaban a paso tranquilo, como si Nira en realidad no guardara un Objeto maligno en su bolso, reconocía lo que colgaba del cuello de la pelirroja. Eran dusios azules, transformados en cuentas y hechos collar. Había al menos veinte dusios rodeando su garganta. Instantáneamente se formuló muchas preguntas. Ni siquiera él había poseído tantos dusios durante su pubertad, y se había liberado de ellos rápidamente cuando aprendió a controlar sus poderes. Por otro lado, ella no parecía estar en su pubertad. Con un metro setenta y aquella expresión fría, parecía mayor. Y luego estaba la obvia pregunta del porque necesitaba tantos dusios, ¿A caso los coleccionaba? ¿Los mantenía cerca por si acaso? ¿Aún no había aprendido a controlar sus poderes?
—Busquemos agua—Sugirió Nira, señalando un lago que se extendía unos metros a su costado.
Zayn parpadeo, inconsciente de cuánto tiempo le había dedicado a sus pensamientos. Siguió a los demás hacía el agua clara y movió sus hombros rígidos con una mueca de dolor. Sus articulaciones comenzaban a entumecerse.
Hundió sus dedos en el agua fresca y por poco sumergió el rostro acalorado en esta. Estaba por tirar agua detrás de su nuca cuando sintió una presión en su codo y luego el sonido de su chaqueta favorita rajándose como papel.
— ¿Pero qué…?
Los ojos verdes de la pelirroja se fruncieron, tocando la herida fresca en su hombro. Zayn hizo una mueca. Ella amplio sus ojos una vez que probo la sangre, una fría furia corrió por su mirada y lanzo una palabra que Zayn no entendió, pero estaba seguro que no era nada amable.
Amadan gòrach. Fue mordido—Nira soltó su brazo con brusquedad, mientras la preocupación se teñía en la expresión de Liam— ¿Por cuánto tiempo? —exigió saber ella
—No es la primera vez que resulto herido—Dijo Zayn mirando la manga rota de su chaqueta con el ceño fruncido—Cálmate, princesa. Puedo cuidarme solo.
—Responde, Zayn—Dijo Liam con su tono serio.
—No lo sé, media hora.
—Hay que llevarlo con maman, ella sabrá que hacer—Propuso Teiza
—Está infectada, y el calor no ayuda. Hay que ponerle una presa de hierbas, tú sabes hacerlas Nira—Dijo Liam, recibiendo una sacudida de cabeza de parte de Zayn.
—Es solo una mordida.
Los tres lo miraron con los ojos perspicaces. No era la primera vez que era observado, pero difícilmente eso lo hacía sentir un idiota como en ese momento.
Zayn apenas oyó las maldiciones que Liam mascullaba mientras se ponía de pie y se arrancaba la chaqueta, decidiendo que ya no tenía caso usarla si estaba rota. Pero su piel se sintió más afiebrada contra la brisa. Intentó usar sus poderes para crear una brisa más fresca a su alrededor, pero nada bajo el incómodo picor que le subió por el brazo.
—El veneno se esparce. Tómalo—Nira, que aún estaba cerca de él lo sostuvo cuando Zayn comenzaba a ver borroso. Él se tensó bajo sus manos suaves, y el agarre firme sobre su torso. Tomo lo mejor de sí, cuando notó que ya no sentía sus dedos y estaba perdiendo la visión.
— ¿Qué sucede?—Su propia voz sonó como un susurro, aunque sus intenciones fueron las contrarias.
—Las consecuencias de meter tus narices donde no te llaman.
Fue lo último que oyó susurrar a la pelirroja, antes de desvanecerse.
 
La primera vez que abrió sus ojos, su brazo estaba siendo manoseado por una mujer robusta con canas en su cabello color chocolate.
—Malo, malo, malo—Dijo ella mientras le daba un golpecito en la mejilla—Ah pero es fuerte, míralo intentando quedar despierto. Incroyable.
Zayn reconoció su tonó francés antes de que ella, sin ninguna delicadeza volviera a darle palmadas en la cara.
— ¿Puedes ayudarlo Maman? —la voz de Liam sonó distante
—Pero por supuesto, mon petit. No hay nada que un brebaje de saliva de un duende escandinavo, no solucione.
La simple idea revolvió su estómago. Zayn hizo el ademán de levantarse, que resulto un acto fallido cuando volvió a caer sobre la superficie blanda de una cama. La segunda vez que recupero su conciencia, solo duro unos pocos segundos, lo suficiente para ver a un ángel de cabello casi naranja que, con diferencia de las capaces manos de la mujer francesa, ella vendaba su brazo con suavidad, como si temiera que se rompiera entre sus dedos. Zayn abrió la boca para decir un comentario sarcástico, pero volvió a desvanecerse.
La tercera fue la definitiva, aunque su cabeza daba vueltas y el aire que respiraba se sentía caliente. Miró a su alrededor percatándose que estaba solo, en una habitación con tan solo una mesita ratona y una ventana, con sus cortinas purpuras abiertas, que dejaba entrar la luz del sol. Hizo una mueca, llevándose la mano a la cabeza. Esperó a que la habitación dejara de moverse antes de sentarse y tocar suelo de madera con sus pies descalzos. Miró hacía abajo para dar un repaso a que tan mal le había ido. En ese punto, considerando la forma en que Liam lo había mirado antes de desvanecerse, espero una amputación o algo peor. Pero solo se encontró en su camiseta blanca sin mangas, shorts que le quedaban un poco sueltos en la cintura (probablemente de Liam) y su antebrazo vendado, pegado a su pecho con un cabestrillo manual.
No espero a que alguien viniera a asistirlo. Apoyándose en la mesita se puso de pie y se estabilizo, caminar fue mucho más sencillo, el verdadero dolor estaba en todas su parte superior. Desde sus hombros hasta sus brazos. Las escenas de aquella chica convertida en Holder mordiéndolo, se reprodujeron en su cabeza. Pensó en las veces que había sido mordido, arañado, escupido y casi vomitado por un Holder o más. Pero nunca se sintió peor que ese momento. Tuvo que recordarse que la abominación que lo había mordido, no fue un Holder, sino algo que una vez había sido humano. Aun sin entender aquella transición, estaba seguro de que el Rix de Alba había omitido decirle algunas cosas en su carta.
Lo averiguaría después, porque ahora se moría de sed.
Medio apoyándose en cualquier pared, salió de la habitación dándose que cuenta que se encontraba dentro de lo que parecía una cabaña redonda con techo de cúpula, con solo tres puertas en sus paredes circulares. Era pequeña y rustica. Encontrar la cocina fue más difícil de lo que pensó, se topó con un baño y una habitación ocupada por alguien a quien parecía encantarle el color turquesa. Entonces notó la fuerte luz que se asomaba en la entrada de la cabaña, se extrañó al no ver una puerta y… ¿Era eso una rama?, pensó Zayn mientras avanzaba. Notando que efectivamente, había una rama asomando por el marco.
No lo entendió hasta que se asomó, y se petrifico. El suelo de tierra estaba a severos metros de altura, y a su alrededor solo había ramas y hojas. La cabaña rustica en la que había pensado, se convirtió en una casa posicionada sobre la copa de un árbol con al menos tres metros de altura. Conectada a otro árbol, otra cabaña, por medio de un puente de cuerdas con resistencia dudosa.
Tragó saliva, el puente frente a él se extendía hasta otro árbol, a una escasa distancia. No le emocionaba el hecho de cruzar aquel dudoso puente hecho con lianas y madera. Pero para él era mil veces peor quedarse ahí, sabiendo que prácticamente se apoyaba en frágiles ramas.
Aferrando sus manos a las lianas que lo conformaban, tambaleo sobre las tablas del puente y avanzó hasta la otra parte de la casa.
Solo una vez que se apoyó en el suelo de madera, recupero la respiración y paso una mano por su cabello negro. ¿Qué clase de lunática vive sobre un árbol?, pensó con frustración. Notó que la casa se dividía en dos, y ahora estaba de pie en lo que parecía un living, con un sofá color verde y las paredes repletas de estantes con frascos de distintos colores y tamaños. Sin duda ese era el hogar de una curandera. Bastante peculiar.
Los curanderos en Londres eran menos exóticos y más anticuado, casi siempre eran hombres. No usaban brebajes, sino agujas. Permaneciendo siempre en los medicamentos tradicionales que los Seekers han usado durante siglos. Zayn pensó que de estar en Londres con una mordedura extraña como aquella, probablemente si le hubieran amputado el brazo.
Alejó ese pensamiento estremecedor y se concentró en su garganta seca. Entonces escucho un tarareo, y el movimiento de alguien escarbando en la cocina. Se acercó al tarareo cada vez más claro, hasta detenerse en el umbral de la cocina, con la vista de la espalda más atractiva que haya visto.
Con su cabello atado en una cola de caballo y una camiseta con tirantes color blanco, él ángel pelirrojo estiraba sus brazos sobre la alacena, tomando y echando condimentos en una olla. Moviéndose con una fluidez y comodidad que Zayn admiro. Era como ver a una chica diferente de quién le bramo en aquel callejón.
—Tienes agallas para venir hasta aquí con un brazo herido—Dijo ella en escocés, como era propio del idioma este era muy similar al inglés, exceptuando aquel acento pronunciado. Él parpadeo, aunque no había sido exactamente silencioso no sabía porque le sorprendía aquel tono. No estaba siendo grosera, pero tampoco parecía buscar una amistad.
—Tenía sed—respondió
Nira lo miro por sobre sus hombros. A la luz del día ella era mucho más hermosa. Zayn notó las pecas que se esparcían por su nariz, sus largas pestañas y el tono de su piel bronceada. La siguió con la mirada mientras ella tomaba un vaso, y vertía el agua de un cuenco sobre el lavado. Supuso que no había conductos de agua en medio del bosque. Ni tampoco gas. Lo cual confirmo cuando notó que la olla estaba calentándose sobre una parrilla, que debajo tenía un nido de carbón con un pequeño fuego azul que nacía en medio.
Cuando ella le tendió el vaso de agua, apoyándose sobre la mesa de madera que los separaba, Zayn tuvo que evitar lanzarse a por esta. Pero no disimulo su sed, cuando se bebió todo el contenido de un solo sorbo. Nira lo miro con sus cejas levantadas. Y le sirvió una segunda vez con el cuenco.
—Qué suerte que tengamos agua reservada—Comentó ella.
Zayn ladeo su cabeza, sintiéndose mucho mejor luego de que el agua fresca hiciera que su sistema volviera a funcionar. Cuando Nira se volteó para comprobar la olla, a él no le importó mirar su trasero, cubierto por unos pantalones sueltos de gasa, que se ajustaban a su cintura y ondulaban en sus tobillos con la brisa. Ella era digna de ser observada.
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —Dijo Zayn
—Dos días. Tienes suerte de que Maman es buena en lo que hace—Nira tomo un vaso de porcelana de la alacena y vertió dentro el agua en la olla—Ten. Bebe esto, aminorara el dolor—Dijo mientras lo dejaba sobre la mesa
Zayn se acercó, sentándose sobre la silla. Examino el líquido verdoso, con algunos grumos rojos flotando en este.
— ¿Qué es?
—Un té especial—Él levantó una ceja
— ¿Cómo sé que no está envenenado?
Para su sorpresa, ella medio sonrió y lo miro a los ojos, con una cruda sinceridad.
—Créeme. Si quisiera matarte, no sería con un té.
Él recordó la forma en su látigo había rodeado el cuello de aquella Holder, desprendiendo cuchillas que le cortaron la garganta hasta desangrarla. Le devolvió la sonrisa, más sugestivamente, pero ella ya se había volteado para lavar la olla. Zayn se limitó a beber el té. Para su sorpresa este era delicioso.
— ¿Dónde están los demás?—Preguntó luego de dar otro sorbo a su té
—Maman fue por una de sus hierbas. Liam y Teiza fueron a avisar a palacio sobre tu situación, y que estarías aquí hasta que te encontrarás mejor.
—Me imagino que su Rix estará súper contento de que llegue un día retrasado—Comentó él, recibiendo otra mirada sobre el hombro de su parte
—Debiste toparte con Rixes demasiado duros, si crees que él se enojaría por algo así—Zayn parpadeo sorprendido. Todos los Seekers tenían algo malo que decir sobre el Rix que los regían, así eran las cosas. Ellos no elegían a sus gobernantes, y frecuentemente resultaban ser unos grandes imbéciles. Pero esta era la primera vez que veía a alguien defender al rey que le era impuesto por mandato y no por elección. Decidió desviar la conversación.
—Una afición extraña. Poner una casa sobre un árbol.
— ¿Nunca tuviste una casa del árbol, de pequeño?
Zayn casi rio, si elle supiera que la mayor parte de su infancia había dormido sobre colchones viejos, si es que no entrenaba y los únicos juguetes que su padre le enviaba eran espadas de madera y soldaditos.
—No. Y de hecho siempre me gusto mantener mis pies en la tierra, muchas gracias.
—Entonces aquí no será de tu agrado ¿Más té?
El bajo su mirada, notando que se había tomado todo el contenido.
—Claro. ¿Por qué lo dices?
—Aquí todas las casas son así. Dicen que el primer Rix que domino estas tierras, se había enamorado tanto de su belleza, que creo un tratado… para impedir que los futuros reyes crearan ciudades o cosas por el estilo. Es la dimensión más intacta que encontraras en estos días.
Zayn abrió su boca y luego la cerro cuando la misma mujer regordeta que vio antes de desmayarse, subía las escaleras por la entrada, mascullando algo sobre animales salvajes y roedores que comían sus plantas.
—No culpes a la naturaleza por sentir curiosidad—Le dijo Nira. La mujer chasqueo su lengua con el ceño fruncido y hojas de color violeta en su mano.
—Voy a clavar mi bastón en su… ¡Mira eso! —su ceño se deshizo en cuanto sus ojos se clavaron en él. Una brillante sonrisa ilumino su rostro—Lograste que se levantara de la cama.
—Ah, ah. Yo no lo toque, él vino por su cuenta
Zayn extendió su mano en forma de saludo, pero la mujer lo paso por alto y comenzó a tocar su rostro. Sus ojos, sus orejas, su mandíbula.
— ¿Sientes nauseas? ¿Puede oír bien? ¿Ves algo borroso?
—Eh no—Sonó más bien como una pregunta que una afirmación
—Fascinante, funciono.
La mujer le soltó la cara y ahora si tomo su mano. Agitándola con vigor.
—Mi nombre es Corinne.
—Zayn, Zayn Malik.
Ahí es cuando la conversación se volvía seria y fría, debido a que la carga que su apellido llevaba a lo largo de los siglos no lo paso por alto. La casa Malik había estado repleta de fuertes guerreros con un lobo como escudo y la palabra “Un Malik jamás se rinde” como emblema. Solían ser respetados hasta que una Malik ensució el historial de su familia, uniéndose al bando equivocado durante la Guerra del Martirio.
Una traidora. Así es como fue tachada luego de que la guerra terminara y ella hubiera muerto junto con el resto de su bando. Y a pesar de que Aisha Malik había sido la hermana de su padre, jamás la reconocieron realmente, pero esto no evito que tanto Zayn como sus hermanas, sufrieran los estragos de la traición cometida por su tía. En Londres, él apellido Malik era un sinónimo de problema.
Pero ninguna de las dos mujeres pareció verlo como un problema. No hubo rencor, ni desconfianza (bueno no más de la desconfianza que alguien le tiene a un forastero, al menos en los ojos de Nira). Corinne siguió sonriendo mientras se apoyaba en la mesa, completamente fascinada.
—Me alegra que Líteno se dignara a llamar apoyo de los fuertes y capaces ingleses. C'est magnifique—Dijo Corinne recibiendo un gesto burlón de Nira
—Tu fuerte y capaz inglés casi murió en su primera noche.
—Ah, pero sobrevivió al antídoto que fabrique.
—Un milagro. Sin duda.
—¿Qué fabricó? —Zayn volvió a sentir nauseas—, ¿Y que tenía?
—Oh bueno muchas cosas—Comenzó Corinne, enumerando con sus dedos regordetes—Saliva de duende, hojas de regaliz, semilla de keukena, un poco de sangre de mono…
—Creo que estoy bien. Ya entendí—Pudo imaginar que su madre le daría un zape en la cabeza por ser tan bruscos. “modales” es lo que diría—. Gracias, por su ayuda.
—No hay problema. Solo necesitabas un empujoncito, tienes fortaleza chico. Cualquiera hubiera permanecido en cama por días.
Entonces recordó la mirada de Liam, y el estado de su brazo antes de desmayarse. Las preguntas lo asaltaron otra vez y el dejo las riendas sueltas.
—Nunca había visto algo como aquello. ¿Qué era aquella criatura, por cierto?
La sonrisa desapareció de los labios de Corinne. Las dos mujeres compartieron una mirada.
—Me sorprende que vinieras aquí con tan poca información entre tus manos—Dijo Nira. Zayn saltó a la defensiva:
—Se te olvida que tu Rix, prácticamente me rogó para los ayudará. Al parecer no hacen tan bien su trabajo.
—Y ustedes son tan correctos ¿Verdad? Nada les sale mal.
—Intentamos que no nos tomen por sorpresa.
—Con es venda en tu brazo, yo te veo muy sorprendido, soldado.
Ella no aparto la mirada y él tampoco. La tensión fue tan densa que Zayn temió que ella saltara sobre la mesa o le tirara esa olla de agua caliente en la cara. Ninguno de los dos parecía ceder hasta que Corinne agito sus hojas violetas entre ambos.
—Esas vibras no son aceptadas en mi casa. Guardias abajo.
—Uh, oh ¿Mal momento?
Zayn ni siquiera había escuchado a su amigo entrar con una bolsa de cuero en su mano. Teiza con las puntas de sus flechas manchadas en sangre, miró entre los dos con precaución.
—Me alegra ver que tienes las fuerzas para ponerle a mi amiga los nervios de punta—Dijo Liam burlón, cortando un poco la tensión. Zayn se obligó a sonreír, pero fue una sonrisa de labios pegados. Que se transformó en una mueca cuando su amigo, sin delicadeza, le dio una palmada en la espalda—. Yo sabía que un simple mordisco no te detendría.
—Liam. No seas bruto, aún está recuperándose—Lo regaño Teiza
—Bien, lo siento, lo siento. Lo bueno es que el Rix entendió, y te espera en su sala de conferencias cuando te recuperes.
— ¿Lo hace?—Pregunto Zayn sorprendido
—Claro, y mientras tanto, eres bienvenido a quedarte con nosotros, o con Maman, o con Nira.
Gorách—bramo Nira con el ceño fruncido. Liam dejo salir una risita.
—Bueno, tal vez Nira no—Otra mueca de parte de Zayn.
—Creo que iré a ponerme… ropa e iré con el Rix.
Cuatro pares de miradas lo observaron con sorpresa.
—No puedes salir, muchacho. Podrías agotar tus energías, contraer una infección e incluso si te transportas podrías morir de un ataque al corazón—Exclamó Corinne, negando con su cabeza—No hay discusión, descansaras. Y si te sientes mejor, eres libre de irte.
—Pero me siento bien—Las palabras no salieron tan convincente como Zayn hubiera querido.
—Hermano, acabas de sobrevivir al veneno de Holder, por un pelo. No es momento de hacerse el fuerte—Difirió Liam. Zayn bufó.

—Además, cenaremos pavo.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por AngelMalfoy el Sáb 27 Mayo 2017, 6:44 am

Siguee☆
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 3 (Parte 1)

Mensaje por *Magali* el Sáb 03 Jun 2017, 5:42 pm


Zayn fue tratado como muñeco de porcelana durante toda la tarde, por su amigo y su ahora curandera. Corinne resultó ser una animada y siempre positiva especialista en pociones, que a pesar de no tener su título se dedicó a ayudar a los heridos. Atendiendo desde que tenía quince años, Corinne había vivido durante los últimos tiempos de la Guerra de los Diamantes y luego sobrevivió trabajando como enfermera durante la Guerra del Martirio. Y Zayn sintió un tremendo respeto por ella, recordando las morbosas historias que su padre le había relatado sobre la Guerra de los Diamantes que separo a los clanes Seekers y casi puso en peligro a toda su raza.
Las conversaciones, el vino de salva que Liam preparó y el olor a comida le recordó mucho a casa. Cuando su madre vivía, todas las noches solían ser entretenidas y cálidas. Ahora apenas si podía recordar noches como esas. Incluso Teiza se había soltado un poco con el vino, y ahora le contaba cómo había conocido a su amigo durante una práctica de arquería en la cual ella le había pateado el culo.
—La arquería nunca fue lo mío—se defendió Liam.
—Perder nunca fue lo tuyo—contraataco Teiza.
—Tienes razón, pero no fuiste la primera en vencerme. Zayn tomo ese placer diez años atrás
—Ya sabes lo que dicen, si no puedes vencerlos úneteles—dijo Zayn, ganándose la risa de Teiza y recibiendo un duro golpe en su brazo herido. Contuvo un jadeo de dolor, pero siguió riendo. Liam pasó un brazo sobre los hombros de su novia en un gesto afectivo y ella lo miro sonriente, plantando un beso en sus labios.
Zayn apartó la mirada inmediatamente. Por alguna razón, ver demostraciones cariñosas, no lo hacía sentir cómodo.
—A comer—dijo la voz cantarina de Maman—así le gustaba que la llamaran— resonó desde la cocina.
Los tres se sentaron en la mesa, lamiendo sus labios y babeando como lobos hambrientos cuando el pavo estuvo en medio de la mesa, acompañado de salsa y ensaladas. Al primer bocado, Zayn tuvo que evitar gemir de gusto, pero Liam no lo hizo y pronto comenzó a elogiar a Nira. Y no era exagerado, pero entonces Zayn se percató de que la pelirroja, era la única que no se había unido a la conversación de relatos de vida, ni siquiera luego de beber la mitad de su cerveza. De repente, sintió mucha curiosidad.
— ¿Dónde aprendiste a cocinar tan bien?
—Aquí y allá—Dijo vagamente. Se estiró para servirse ensalada y las luces de las velas, resaltaron el tatuaje azul bajo su oreja. Zayn en seguida supo que aquella chica tenía más de una historia que contar, peor no deseaba compartirlas. Al menos no con él. Lo entendió, era obvio que no se fiaba de él, pero por alguna razón también lo irrito. Quería demostrar que era de fiar.
—Mis respetos. Está delicioso—ella medio sonrió.
—Ustedes los ingleses son muy cordiales—él no supo si era un cumplido o un insulto.
—Liam vino a cenar cada día durante dos meses, desde que probó la comida de Nira—bromeo Maman, desviando la conversación una vez más.
Durante toda la cena, hablaron y bromearon con comodidad, excepto Nira. Ella se limitó a comer en silencio y a reír de vez en cuando. Zayn la sorprendía mirando por la ventana de la cocina, directamente a la luna que se asomaba por el cielo oscuro. Se tensó cuando ella chequeo su reloj por tercera vez, ¿Por qué parecía tan apresurada? ¿Tenía que ir algún lado? ¿A caso tenía un novio al que había prometido ver?
—Hermano, ¿Dónde estás?—dijo Liam. Zayn se disculpó, casi sonrojado. Era la segunda vez ese día que lo atrapaban pensando en ella.
—Lo siento—Nira habló por primera vez en una hora y media—. Tengo que irme.
— ¿Qué? ¿Tan pronto?—se quejó Liam
—Quédate al postre, mon petite—dijo maman
—No está noche. Lo siento maman, prometo venir mañana—se disculpó.
Maman y Liam miraron al mismo tiempo por la ventana. Zayn frunció el ceño cuando ambos pronto parecieron entender, él siguió sus miradas pero no encontró la respuesta. Mientras Nira se despedía, él se rompía la cabeza pensando en lo que podría ser tan importante. Pero entonces se regañó a sí mismo. No tenía por qué interesarse en ella en lo más mínimo. Nada de distracciones, es lo que se había prometido antes de partir de Londres, de esa forma podría volver más rápido.
Al menos ese era el plan, hasta horas después de que todos se fueran, y maman le ordenara descansar. Eran pasada medianoche, cuando él no pudo pegar ojo debido al calor y la repentina sed que volvía a tener. El sudor caía por su frente de solo pensar en volver a cruzar por esa rama, pero la sed fue la que gano y finalmente se encamino hasta las escaleras. Con cuidado de no despertar a maman, cruzó el inestable puente. Aunque ahora su brazo no tenía un cabestrillo, seguía vendado y apenas podía moverlo con rapidez.
Estaba por la mitad, forzándose a no mirar abajo, cuando algo lo detuvo. Cuando miró más allá de las ramas, sus ojos captaron el movimiento de un cuerpo. Cubierto por una espesa capa negra que se confundía con la noche, aun así, Zayn uso sus poderes para clarificar su visión. Era ella, sin duda, en cuanto acomodo su capa un mechón rojo cayó sobre su hombro. Él entrecerró sus ojos ¿Por qué se escabullía? ¿Por qué caminaba hacía el bosque sin preocupaciones? Todos a su alrededor estaban dormidos, la aldea pronto se había apagado y lo único que silbaba eran los grillos ocultos entre la maleza.
Como un imán atraído por su energía, Zayn termino de cruzar el puente y avanzo por el living hasta la salida. Se la ingenio para bajar por las escaleras con su brazo sano. Con la agilidad de un gato, cayo de pie sobre el pasto suave. Se ocultó detrás del tronco al tiempo que ella miraba sobre su hombro, asegurándose que nadie la seguía. Pero Zayn era bueno en lo que hacía y no era la primera vez que usaba sus poderes para ocultarse, conjurando un espejismo o volviéndose completamente invisible. Aunque aún se sentía débil, ella no fue la excepción de su maestría y pronto se adentró en el bosque.
Por supuesto que sus habilidades se complicaron a medida que ella seguía avanzando. Zayn era un maestro en ocultarse entre los edificios y casa en las ciudades, siguiendo rastros de humedad o pisadas en la nieve. Pero el bosque tenía rastros de todo tipo de animales y pisadas humanas, el aire se hacía más pesado con cada paso. A pesar de que solo llevaba los shorts y una camiseta, sintió la necesidad de desnudarse y quedarse ahí tendido. Fue la curiosidad y la sospecho lo que lo motivo a seguir andando entre la maleza y el calor que pegoteaba su piel bronceada.
Finalmente, la oyó detenerse y él también lo hizo. Deslizándose con cuidado de no pisar nada más que pasto y tierra, avanzo como una sombra entre el suspiro de los árboles que parecían respirar a su alrededor. Mirándolo, examinándolo. Parecía como si el bosque estuviera decidiendo si él era digno de pisar sus tierras o no.
Entonces la vislumbro. Entre la oscuridad, y el verde, un brillo inusual lo llamo más allá. Brillante como la luz de las luciérnagas que revoloteaban en el aire. El brillo plateado se hizo más claro y cegador a medida que se acercaba. Le sorprendió notar que el aire era más fresco, como si la luz le enfriara la piel y supiera lo que necesitaba. Escucho el latir de su corazón a medida que contemplaba la escena: El árbol frente a Nira, brillaba con una luz mágica que resaltaba sus tatuajes azules. No era nada que hubiera visto antes y lo dejo boquiabierto. Tronco, raíces, hojas, lianas y ramas. Todos tenían aquella luz boreal, abrazándolos como un aura natural.  Inclusos las tres pequeñas aves que volaban a sus alrededor, presentaban esa magia cegadora. Zayn no pudo sentir que clase de magia era, y no pudo imaginar que tan poderoso debía ser para que aquel árbol permaneciera brillante.
Nira camino entre las lianas que caían como una cascada de cada rama, de cada hoja. Su paso era tranquilo y lento, sus dedos acariciaban las lianas con respeto y una fuerte sabiduría parecía emanar de su mirada. Como una conexión, entre ella y aquel árbol mágico. Perdido en sus movimientos, él se reclino contra uno de los arboles envueltos en sombras. Se sintió un adolescente, y recordó aquella vez que Liam y él se había escabullido entre los telones de un cabaret experimentando por primera vez el calor de una hermosa mujer entre sus brazos. Claro que habían sido azotados en cuanto los descubrieron, pero había valido la pena. Pero ese momento parecía remotamente distante ahora, y Nira no era una mujer excéntrica vestida con lencería. Y aun así había despertado cada célula de su cuerpo cuando dejó caer la capa.
La luz se reflejó contra su piel bronceada como una cascada, resaltando cada tatuaje azul. Vestía pantalones anchos y una camisa volada que dejaba al descubierto su vientre. Su cabello naranja fue manejado por sus largos dedos, que lo peinaron en un rodete rápido. Nira se arrodillo sobre el pasto verde, entre las lianas brillantes y frente al tronco. Se inclinó hacia adelante, en un movimiento que resalto sus curvas. Zayn pasó la lengua por sus labios, sus manos cosquilleaban con el deseo de acariciar su piel suave. Explorar cada curva,  trazar cada tatuaje. Saborear.
Justo cuando creyó que se quedaría toda la noche solo observando. Un sonido detrás de él helo su sangre y lo volvió a la realidad. Al voltear se tomó con una bestia de peluda, de largos colmillos blancos y penetrantes ojos dorados. Las orejas se aplastaron en la cabeza y gruño tan alto que hasta los pajaritos dejaron de hacer ruido para mirarlos. El lobo gris, se adelantó sobre sus cuatro patas. Zayn se maldijo por no llevar su espada ¿Cómo había sido tan descuidado?
Pego la espalda al árbol. Listo para luchar, cuando una voz hablo entre las sombras:
—Nadie pasa bajo las narices de Misty—Nira apareció junto al lobo. Mirándolo con ojos entrecerrados—Por suerte para ti, no traigo armas cuando rezo. Pero Misty sería más que suficiente.
Oh Zayn no lo dudaba. El lobo volvió a gruñir.
—Una desventaja. Considerando que no tengo armas.
—Un descuido, si pensabas seguirme—Zayn se las ingenió para mostrar una media sonrisa.
—Tal vez solo soy curioso. Soy inglés ¿Recuerdas?—El lobo crispo los pelos en su melena.
—Dame una razón para no dejar que Misty te muerda los miembros.
Zayn hizo una mueca. De pronto no pudo pensar en nada más que su entrepierna siendo masticada por aquellos dientes filosos. Tomo una respiración y se enderezo, tomando toda la dignidad que podía, volvió a sonreírle.
—Juro que no tenía malas intenciones. Bueno, más allá de las malas intenciones que un hombre tiene a la vista de esos lindos tatuajes—Jugar con fuego. Era como le gustaba.
Se tomó el tiempo de examinarla, mientras ella decidía si quería dejarlo infértil o no. Le dio un buen repaso, hasta que examino cada tatuaje azul que tenía encima. Contuvo el aliento, esas figuras le eran dolorosamente familiares. Recordó el día que su madre le había contado la historia detrás de aquellas figuras, mientras las retrataba en un cuadro. Un cuadro que luego había colgado en su habitación. La familiaridad inundo su corazón, por primera vez en mucho tiempo.
En su bícep derecho ella tenía tatuado unas líneas que se entrelazaban como cuerdas y formaban tres anillos ovalados como las hojas de un árbol, Zayn lo reconoció como el Trisquel; el balance entre la mente, cuerpo y espíritu. En su antebrazo derecho se encontraban tatuadas dos serpientes entrelazadas entre sí, y en el izquierdo, un árbol en medio de un circulo hecho con las ramas y raíces entrelazadas del mismo; él no pudo recordar lo que estos representaban, pero si sabía muy bien que se encontraban en el cuadro de su antigua habitación.
Finalmente se detuvo en el último, que se encontraba bajo su oreja y cerca de su mandíbula, aquel era el Espiral que representa la vida eterna. Zayn pudo oír la voz de su madre en su cabeza, susurrándole antes de dormir: “El Espiral no tiene principio, ni fin. Como el sol que nace cada mañana, muere cada noche y renace a la mañana siguiente
Supo entonces que, como su madre y como él, Nira era celta.
La voz furiosa de la pelirroja, lo abofeteo de vuelta a la realidad:
—Tal vez me decida por quitarte los ojos.
Por desgracia había visto el interés por sus tatuajes como algo más complicado, él estaba seguro de que ordenaría al lobo a ir por sus bolas pero entonces un cantico desvió su atención.
El canto fue claro cerca de sus oídos, entonces notó al pequeño pajarito que volaba sobre su cabeza. Por el brillo blanco en sus plumas, supo que era uno de los pajaritos que cantaban sobre el árbol. No supo bien que hacer cuando este se posó en su cabeza.
Nira miraba fijamente al ave, como si fuera una revelación.
—Bueno, ahora les llevo ventaja. El pajarito y yo lo haríamos trizas—bromeo él ante la ridícula situación. Pero sus palabras parecieron surtir efecto, porque Misty dejo de gruñir y Nira suspiraba—. Oye, juro que si defecas en mi cabeza…—El pajarito volvió a canturrear, como si riera y salto a su mano. Zayn miró con una ceja levantada al extraño animal y luego levanto su mirada hacía Nira.
Ella paso una vez más la mirada del pájaro a él, y bufó irritada. El pajarito voló de su mano y Zayn estuvo a punto de bajarla, cuando Nira lo tomo por la muñeca.

—Ven—Dijo arrastrándolo con ella. Y antes de darse cuenta, Zayn estuvo entre las lianas del árbol. Y una vez más, tuvo la sensación de ser observado detenidamente por ojos invisibles.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 3 (Parte 2)

Mensaje por *Magali* el Sáb 03 Jun 2017, 5:45 pm


La magia cosquilleo en sus venas como agua en una violenta corriente de rio. Era atrayente, adictiva y no reconocida. El árbol desprendía un poder tan grande que él casi quiso enterrar sus manos en el tronco para sentir mejor. Para su suerte, Misty permaneció atrás, atente con una calma amenazante.
Nira miró el árbol, parecía tener tantas preguntas como él.
— ¿Qué clase de magia es esta?
—Es magia muy antigua, este árbol a estado aquí durante muchos siglos—era la primera pregunta que ella le respondía sin rodeos. Nira se volteó para mirarlo, sus ojos verdes, curiosos— ¿Quiénes son tus dioses, Zayn Malik?
Él parpadeo. Nunca le habían preguntado eso. En los entrenamientos y en las batallas, ninguna religión importaba, y el único Dios al que le temían era la muerte. Había pasado mucho tiempo desde que Zayn había pensado en ellos.
—No tengo dioses.
—No que tú sepas, soldado ignorante.
Zayn medio sonrió.
—Ilumíname, entonces—ronroneó
—Yo no puedo iluminarte, solo tú puedes hacerlo—dijo ella con el mismo tono helado de antes. Volvió a tomar su muñeca—. Cerridwen, es el espíritu de la luna. Pero ella aprecia la belleza, no la sangre.
Zayn frunció el ceño. El mismo pajarito de antes, se posó en una rama cerca de ellos. Y pudo jurar que le guiño el ojo. Se tensó, eso estaba volviéndose cada vez más extraño.
—Pero aun así, estás aquí… a los pies de la diosa más poderosa. Y esa es la única razón por la que Misty no está masticando tu pene—ella apretó su muñeca—. No confió en ti.
—Entonces ¿Por qué no le has ordenado a tu lobo que me mate?
—Si fuera por mí estarías muerto—ella hizo una pausa, las hojas friccionaron gracias a una brisa que corrió entre ambos. Nira aflojo el agarre en su muñeca, pero no lo soltó—. Pero no depende de mí.
Entonces el reconoció esa mirada. Esperanza, la sabiduría de los dioses que corría por su cerebro. Lo conocía, pero no lo entendía. Era la misma mirada que su madre tenía cuando les rezaba a sus dioses por la salud de su familia. Pero los dioses no hicieron nada cuando fue su salud la que cayó en picada.
—No me va el rezo. Tengo mejores cosas que hacer, pero te hare saber cuándo quiera tomar un curso—para su sorpresa, ella lo dejo ir luego de poner los ojos en blanco y una mirada malvada surco sus ojos.
Él no entendió a que se debía esa mirada, hasta que comenzó a cruzar las lianas y estas se movieron como serpientes sobre su cuerpo. Aprisionando sus músculos, inmovilizándolo. Zayn dejo salir un grito ahogado, e intento moverse. Pero estaban en todas partes, su torso, sus muslos, sus tobillos… lo había aprisionado. Le dirigió una mirada asesina.
—Mala idea, muñeca. Suéltame o te arrepentirás—Nira se encogió de hombro, sentándose en el suelo, le dio la espada y respiro hondo.
—Danua es la diosa Madre primordial. Y este es su templo. No es a mí a quién debes convencer.
— ¿Y esperas que crear que una antigua Diosa celta decidió tenerme prisionero?
Nira respiraba con tranquilidad, meditando. Sus dedos acariciaron el resto de las lianas, que caían junto a ella. Zayn se movió, las lianas se tensaron a su alrededor y él gruño.
— ¿Cómo lo sabes?—pregunto ella, enredando sus dedos en de las hebras de la liana.
— ¿El qué?
—Que Danua es una diosa celta.
—No lo sabía—las lianas se tensaron sobre sus brazo, y otra le rodeo el cuello.
—Ella no tolera las mentiras. No le faltes el respeto, Zayn—su voz fue calma en todo su cuerpo tenso y desesperado por soltarse. Soltó una maldición.
—Bien, bien. Mi madre… mi madre creía en los dioses de su pueblo—las lianas en su cuello, cayeron a su costado. Pronto entendió aquel juego, no sabía si era Nira o su diosa, pero estaba hartó de ser manoseado como un muñeco por desconocidos.
— ¿Y tu padre?
—También tenía sus dioses, pero jamás pidió nada más allá del rezo por la victoria de una batalla.
— ¿Y a que le rezas tú?—dijo. Mirándolo sobre sus hombros. Él logro liberar su mano, y con fuerza bruta arranco las lianas que lo aprisionaban. Para su alivio estas cedieron, inertes.
—Yo solo le rezo a mi espada, para que le de la muerte a mis enemigos—bramó, quitándose los restos de hojas y musgo. Ella negó lentamente con la cabeza.
—Entonces entiendo que te guio hasta aquí—Zayn decidió que tuvo suficiente de esa conversación extraña.
—Pues no será por mucho tiempo. Terminaré mi misión y me largo—las palabras salieron con más brusquedad de la que quería.
—Tú no escribes el destino, Zayn. Solo finges que lo sabes—Nira aun respiraba con tranquilidad, con sus ojos cerrados y su temperamento bajo control
—Puedo irme ¿O debo esperar a que tu perro me muerda el trasero?
—Misty protege el árbol, si la Diosa Madre te dejo entrar, entonces ya no eres una amenaza.
—Genial—dijo de mal humor mientras empujaba las lianas para salir
—Rezare por ti—dijo ella, antes de que él terminara de cruzar fuera del árbol—. Para que dejes de ser un soldado ignorante.
—Buena suerte con eso.
Nira lo observo de soslayo. Observándolo refunfuñar mientras se alejaba, con sus músculos tensos, alrededor de los tatuajes que surcaban sus brazos. Los tatuajes de un guerrero, con símbolos que significaba suerte y triunfo en la batalla. Ella no podía contar las veces que se había topado con guerreros, ciegos por el brillo de su propia espada, como él. Un ignorante, sin duda. Pero la calidez en esos ojos dorados, era de alguien que ansiaba mucho más. Lo notó cuando miraba a Teiza y Liam. Y también lo vio cuando estudiaba sus tatuajes.
Era un hombre ignorante, y estaba quebrado.
Nira puso su palma sobre un tallo del árbol, que surcaba fuera de la tierra y rezo en silencio.
Debu Danua. Dime lo que esto significa.

Los espíritus volaban sobre el árbol, canturreando canciones de paz. Pero todo lo que ella escucho fue silencio.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por AngelMalfoy el Lun 05 Jun 2017, 7:32 am

Siguelaaaaaaaaaaaa☆☆
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capitulo 4:

Mensaje por *Magali* el Sáb 10 Jun 2017, 9:57 pm


Cinco días después, la venda solo ocupada la zona de la mordedura. Y está ya estaba casi cerrada, sin duda dejaría una cicatriz, pero Zayn lo vio como una de muchas que podría cubrir con otro tatuaje. No volvió a ver a Nira en esos días, ni tampoco chequeo que ella volviera a escabullirse a su árbol mágico. Liam había mencionado que ella fue una busca de otro Objeto en la ciudad. Y mientras él y su amigo caminaban por largos senderos de piedra laja, Zayn se repitió que no le importaba.
Pero mientras caminaban, la pregunta salió de su boca:
—Oye, ¿Sabes algo sobre los clanes celtas que están aquí?
Debajo del radiante sol del mediodía que aclarecía su cabello castaño, Liam le dedico una mirada con cautela.
—No más de lo que es obvio. La mayoría vino aquí luego de que las guerras civiles casi eliminaran su raza—Zayn asintió pensativo—. ¿Por qué? ¿Buscas información sobre las raíces de tu madre?—él negó
—Sabes que no pienso en esas cosas.
Pasaron entre los gigantes árboles que componían la aldea de Alba, y Zayn entendió que Nira no bromeaba cuando dijo que todas las casas estaban sobre árboles. Conectadas entre sí por puentes e iluminadas por luciérnagas. Solo los comercios en el centro estaban instalados en tierra firme, donde algunos animales pastaban, los niños tenían todo el campo como su patio de juego y otros entrenaban al aire libre. La actividad era constante, pero no había nadie ladrando órdenes ni causando peleas.
No se sorprendió ver varias estatuas, pinturas y vasijas con el rostro de Lityan Odoherty. No por nada Alba era conocida como “la cuna de los héroes”, pero él más grande de ellos, había sido sin duda Lityan, él formidable e invencible guerrero Seeker que terminó con la Guerra del Martirio. Aunque esa guerra había terminado, alrededor de veinte años atrás, la gente no olvidaba.
—Aun así creo que deberías tratar. Clutterbuck podría ayudarte con eso, es una bruja vudú—Zayn levantó una ceja
—No me digas que ahora crees en esas cosas—dijo burlón
—Oye, Clutterbuck no pertenece a ninguna religión y no es una bruja barata. La clarividencia es su don y tiene su choza a unos metros de la casa de maman. Aunque si vas a visitarla, no se lo digas a maman, la odia desde que cree que hechizo su jardín de rábanos y por eso crecieron papas—Zayn no pudo evitar reír por eso.
Pensó en la proposición de su compañero. Nunca había sentido la necesidad de saber más sobre las costumbres de su madre. Aunque hubo días en que las historias de todos esos dioses eran lo único que lo ayudaba a dormir. Historias que ya no recordaba, y ahora difícilmente algo lo ayudaba a dormir fuera de esas pesadillas donde los Holders lo tomaban por los tobillos y lo arrastraban al infierno donde vivían, tomándolo como uno de los suyos. Un mounstro entre mounstros. Un asesino.
Zayn parpadeo cuando se sumió en una tenue oscuridad, interrumpida solo por los rayos de luz que lograban filtrarse entre las matas de arbusto. Ambos entraron en un túnel completamente hecho de troncos y ramas con flores rojas. Cuando cruzaron al otro lado, fue como entrar en un mundo diferente. Un ancho río fluía bajo el puente que pisaban, en él Zayn vislumbro distintos tipos de peces con escamas coloridas que saltaban en libertad.
Al final del puente, se encontraba el hogar del Rix. Como los antiguos reinos humanos este era enorme y hecho de piedra caliza, terminaba en un pico que se perdía entre las nubes y funcionaba como faro para los botes comerciantes que cruzaban por el río. A diferencia de los demás reinos, este estaba completamente aislado. No había casa a su alrededor, solo un granero distante donde criaban a los caballos del ejército. Una escalera tan ancha como para que subieran diez hombres uno junto al otro, con la peculiaridad que al final está se estrechaba y dividía en tres partes, hacía tres puertas diferentes.
—La del medio da a la sala de tronos—Le dijo su amigo, con las manos en los bolsillos. Zayn frunció el ceño.
— ¿No vas a venir?—él negó
—El Rix dijo que te esperaba a ti solo—Zayn medio sonrió.
—Gritaré violación si algo sucede—Liam rio
—Y yo acudiré al rescate damisela.
Luego de enseñarle el dedo medio, Zayn camino por el puente pensando una vez más como odiaba las alturas. Aseguro la espada detrás de su espalda y apretó el cinturón con dagas que le cruzaba el pecho sobre la pechera color ocre. Mientras terminaba de ascender las escaleras de en medio, como Liam le había indicado, dos estatuas de marfil le devolvieron la mirada. Vestidas con mantos, y con un par de alas desplegadas en su espalda, Zayn reconoció la magia que hizo que sus ojos brillaran de un color rojo. Las Guardianas, estaban en la mayoría de los castillos, juradas a proteger al Rix que habitaba en este. Así que, haciendo merito a su deber, las dos estatuas cruzaron sus lanzas frente a la puerta formando una X frente a él. Las mujeres de marfil cobraron vida con sus rostros cincelados torciéndose en una expresión dura.
—Anúnciate, forastero—Exigió una, con la voz de piedra, rasposa y grave.
—Zayn Malik de Prydain, dimensión de Inglaterra.
Las estatuas compartieron una mirada, revisando las órdenes dictadas. Luego de un largo minuto, la otra estatua extendió su mano hacía él.
—Entrega tus armas, soldado.
— ¿Razón?
—El Rix no quiere a nadie armado dentro de su hogar. Obedece, o vuelve por donde viniste
Zayn gruño, y desabrocho sus armas. De mala gana las dejo en las manos duras de las estatuas. Está las hizo desaparecer como polvo en el aire, y finalmente volvieron a su posición anterior. Petrificándose una vez más, dejándole el camino libre.
Con las manos en los bolsillos de sus jeans, Zayn entro, sacudiendo un pie solo para asegurarse que su daga seguía escondida en su bota. Y así era.
Al ingresar a la sala de torno, se encontró con un techo de cúpula, adornada con vidrios verdes y rojos. Sus pies sintieron la brillante suavidad del suelo terrazo, incluso se podía ver reflejado en él a medida que avanzaba. La luz entraba de los grandes ventanales, al otro lado se veía el bosque reverdecido y los animales pastando. Zayn siguió avanzando entre el laberinto de columnas, notando que no había ningún guardia cerca o un mayordomo. Nada más que el enorme trono que se alzaba al final de las columnas, delante de un hogar hecho con piedra caliza.
Zayn miro a sus costados, no había nada más que un tranquilo silencio, sin señales de vida. Comenzó a sentirse nervioso mientras estudiaba el alto trono de roble blanco. Era gigante y ostentoso, como todos los asientos dignos de un Rix, pero Zayn llego a la conclusión que debía ser el menos extravagante y menos costoso trono que haya visto.
—Estuvo aquí desde la edad de hierro—una voz lo sobresalto. Acercándose entre las columnas, ahí estaba el famoso Rix Líteno.
Otra característica singular de los Seekers es que la esperanza de vida era mucho mayor considerando que envejecían con lentitud. Por eso, siempre era impresionante ver a un Seeker viejo que podría rozar entre los dosciendos años, algunos incluso llegaban a los quinientos, pero los que alcanzaban esa edad dejaban de ser Rixes y pasaban a ser considerados para formar parte del consejo de Ancianos. Y el Rix frente a él parecía estar cerca de ser un candidato. Su rostro estaba acompañado de una espesa barba, tan blanca como su largo cabello canoso. Las líneas de vejez se le acentuaban bajo los ojos, y sus mejillas ya estaban caídas. Su piel era pálida y tenía unos profundos ojos grises que desprendían una sabiduría, tal vez, digna de su edad.
Y no fue lo único que Zayn sintió. El poder que los Rixes emanaban, era lo suficientemente grande para opacar los de cualquiera y Líteno no era la excepción. Era como un campo de fuerza que lo rodeaba, fuerte e impenetrable muro construido con hechizos y un enorme poder.
Con una cansada sonrisa en su rostro envejecido, el Rix, señalo el trono que Zayn contemplaba.
—Los extremos están bañados en hierro de hecho, y la base esta revestida de acero, lo cual lo hace irrompible.
Zayn le ofreció un inclinamiento de cabeza.
—No quise parecen un fisgón…
—Para nada—lo interrumpió él, levantando su mano con sus largos dedos decrépitos
Hubo un momento de silencio, él pudo sentir los ojos del anciano clavados en su rostro, como si encontrara algo peculiar en el que no podía descifrar. Sus ojos hablaban una lengua extraña para Zayn, por alguna razón su mirada lo incomodo ¿A caso había escuchado la historia de su familia? ¿Temía que Zayn cometiera el mismo error que sus ancestros?
Justo cuando creyó que el Rix le sacaría en cara los crímenes que ensombrecían su apellido, este sonrío cálidamente y le dio la bienvenida diciendo:
—Acompáñame a la sala, es mucho más cómodo que aquí. Ahí las voces no hacen ecos.
 
La sala de reuniones, tenía un enorme ventanal góticos, con vidrios de distintos colores. Una larga mesa que poseía delicados detalles de madreperla se ubicaba en el centro, la luz entraba como una cascada de colores. Zayn permaneció de pie, firme como una estatua, mientras el Rix caminaba con su paso lento hacía una de las sillas. Sobre las paredes, las gamas de colores solidos se arremolinaban en una imagen. Como sacada de un sueño, las pinturas representaban a un tumulto de personas, estirando sus brazos hacía el horizonte, donde un atardecer naranja y violeta teñía las nubes. Por sobre el sol color oro, se alzaba una figura difuminada. Sobre un caballo alado y con la espada al aire, la figura parecía gritar victoria, lista para bajar y tomar las manos que clamaban por él.
Un serie de recuerdos paso por su cabeza, como el resplandor de una estrella fugaz, vio pintura verde sobre una hoja blanca, sintió un pincel de cerdas blancas sobre sus dedos y escucho la risa de su madre mientras le enseñaba a pintar.
De no ser porque Líteno habló, se hubiera resguardado en aquel recuerdo para siempre.
—Por favor, siéntate—Zayn no supo si era una sugerencia o una orden. Aun así se acercó a la silla en el extremos frente al Rix, quién ahora tenía una gafas colgando del puente de su nariz—. Tú debes ser el hijo de Abdel Malik.
Zayn se tensó. Lo último que quería es que la sombra de su padre lo siguiera hasta ahí también.
—Zayn Malik, su majestad.
—El único primogénito que Abdel concibió—concluyó el Rix, si Zayn no fuera tan volátil hubiera jurado que hubo tristeza en su tono—. Lamente escuchar sobre la muerte de tu madre, era una gran mujer.
— ¿Conoció a mi madre?—no pudo evitar preguntar. El Rix asintió
—Ella y mi hija fueron al mismo campo de entrenamiento. Fueron buenas amigas, cuidándose las espaldas.
Zayn conocía la historia de la hija de Líteno, y como había perecido bajo un brutal ataque de Holders. La heredera solo se había encontrado en el lugar y tiempo incorrecto. Frunció el ceño. Su madre jamás menciono su amistad con la princesa, y eso le pareció bastante peculiar.
Por supuesto que había escuchado las historias de su madre, en sus tiempos de juventud, Eliza había sido una gran luchadora que sobrevivió a la más larga y peor de las guerras recordadas en el mundo Seeker; La Guerra del Martirio donde los Holders casi habían cumplido con su cometido de devorar la Tierra. Aunque a su madre no le gustaba hablar de ello, Zayn nunca pensó en preguntar, siendo consciente de todo el mal que había causado aquella batalla que tuvo lugar cuarenta años atrás. Se preguntó si la princesa habría estado en aquella guerra también.
No, seguramente no. Los herederos de los Rixes, especialmente los hijos únicos, evitaban la muerte tanto como podían. Entonces sintió pena por el hombre sentado frente a él, no solo había perdido a su hija sino que también la seguridad de su pueblo. Ahora que ya no había herederos, Alba pasaría a tener un nuevo Rix seleccionado por Los Ancianos, quienes eran la orden que regía sobre toda decisión, compuesta por rixes Seekers y reyes humanos. Se estremeció, la última vez que vio a un Rix extranjero ocupar tierras desconocidas, casi había arruinado los contactos de comercio por disputas y mayormente, racismo.
—Tienes sus ojos, eso es bueno—Zayn tragó saliva
—Quería pedir disculpas, por llegar tan atrasado. Generalmente no soy descuidado, pero esta vez…
—Hay una primera vez para todo, señor Malik—lo interrumpió el anciano. Zayn comenzó a jugar con sus anillos de hierro bajo la mesa—Es exactamente porque está aquí también. Escuche que es buen rastreador, gracias al don que posees.
Zayn ladeo su cabeza, en un suave asentimiento. Aquel don había sido su peor pesadilla durante mucho tiempo, antes de que él aprendiera a controlarlo, incluso había veces en que ni siquiera podía controlarlo del todo. Pero él no tenía por qué saberlo. El Rix entrelazo sus dedos sobre la mesa y apoyo los codos en esta, mirándolo.
—Pues necesito las mejores habilidades en estos momento—dijo—Mis mejores hombres han caído bajo una nueva trampa, que usted experimento de primera mano—su mirada bajo a la venda en su brazo, examinando también los tatuajes de guerra. Fue un vistazo que duro un segundo y aun así Zayn sintió la necesidad de demostrar que no era un soldado tonto, como Nira lo había llamado. Pero se contuvo de ocultar los brazos debajo de la mesa mientras el Rix continuaba: —Durante los últimos meses de invierno, las heridas y ataques a mis Seekers han sido más constantes, más letales. Hemos perdido Objetos a causa de estas nuevas criaturas, y es una cuestión que ningún Rix puede pasar por alto.
El asintió comprensivo.
— ¿Sabe algo acerca de estos?—pregunto
—Nada más allá de que provienen de la magia oscura de los Holders y el veneno es, en su mayoría letal. Muy pocos sobreviven. Que tú lo hicieras en tu primer día, debo admitir, me da algo de esperanzas—dijo el Rix. Zayn no descongelo su expresión seria.
— ¿A recibido cuerpos de investigación?
—Claro, pero se desintegran en segundos y pierden todo rastro de magia.
Zayn quedo mudo. No todos los días los Holders se volvían capaces de transformar humanos en horribles mounstros, como aquella chica que lo mordió. Los humanos eran débiles antes los ojos de Seekers y Holders, por lo que era fácil hacerse con uno. Pero esa era la diferencia, un Seeker no tiene permitido usar su poder sobre un humano y ahora los Holders usaban a los mortales como recipiente para sus experimentos.
Y la mordida en su brazo, era el resultado de que se acercaban a un resultado ventajoso.
Eso eran malas noticias, significaba que los Holder eran lo suficiente fuertes para darles algo de su magia para modificarlos. Y solo había una forma para que un Holder incrementara su poder:
— ¿Cuántos Objetos han perdido?
El Rix suspiro lentamente. Se puso de pie y camino hasta los ventanales con una calma contraria a lo que un rey debería sentir en esos momentos.
—Tres, en total. Y desgraciadamente, no sabemos qué clase de magia o forma tienen estos tres Objetos perdidos.
Tres Objetos en manos de los Holders. Objetos que usaban para aumentar sus fuerzas, para alimentarse de su energía hasta el momento que fueran tan fuertes que pudieran reunirlos y así… llevar el caos a los mundos.
Hubo un tiempo, en el que los Objetos estuvieron a un pelo de ser juntados durante la Guerra del Martirio. Y el único que había podido detenerlo, había sido Lityan. Un guerrero que unió a las armadas, de todas las dimensiones, para pelear. Zayn conocía bien la leyenda, era la favorita de su madre. Un héroe que rompía la oscuridad con su espada de luz. “Sahi Rak” así habían llamado al antiguo guerrero, una palabra en inglés antiguo, que significaba: El que Une.
Pero durante esa guerra los Objetos habían desaparecido junto con los Holders, que al perder la guerra volvieron al infierno del que provenían. Que un mortal reclamara un objeto era la única forma en la que un Holder podía liberarse de la maldición. Y ahora había otros tres Holders sueltos, amenazando con seguir en busca de sus hermanos demonios. Zayn supo entonces lo que él Rix temía.
La repetición de la última guerra, pero ahora Lityan ya no estaba vivo para volver a salvarlos si esto ocurría.
—Aun llevamos la ventaja con la cantidad de Objetos que poseemos, aunque no se el número exacto, Los Ancianos han enviado un reporte hace cinco días informando que quedan pocos Objetos por recuperar—dijo Líteno, leyendo su expresión—. Pero ambos sabemos que los Seekers no podemos hacernos con el poder de estos de la misma forma que los Holders pueden y ahora solo quedan ocho por ser encontrados. Ambos sabemos que si los Holders los encuentran antes que nosotros, nada les impedirá cruzar las dimensiones y tomar el resto de los Objetos ocultos en los templos…—su voz fue áspera, como el sonido de un viejo libro siendo abierto luego de tanto tiempo llenándose de polvo—. No podemos arriesgarnos a que los encuentren antes que nosotros. Estoy envejeciendo. Y no soy tan fuerte como antes, para cuidar de mi pueblo. Mi Consejo, cree que es imprudente dejar entrar a Seekers extranjeros. Creen que me veré débil y desesperado. Pero ¿Por qué ocultar lo que de todas formas se sabrá?  La mayoría de los Seekers que han venido aquí, ya le están informando a sus Rixes lo débil que me veo.
Zayn ensombreció su mirada. Ofendido por sus palabras.
—Mi única alianza es con mi espada, y le sirve a usted mientras permanezca en estas tierras. Aun cuando me vaya. No soy un traidor, y mucho menos un bocaza, mi señor.
El Rix no pareció sorprendido por su arranque. Incluso podría decirse que una nueva esperanza nacía en sus ojos.
—Me alegra saberlo, muchacho
—No dude que averiguaré de que nido provienen estos Holders,
—Aunque te advierto que debes ser cuidadoso. Aun no conocemos a estas nuevas criaturas.
Líteno se puso de pie con dificultad, mirándolo con una extraña calma y una sonrisa que no era apta para alguien que se enfrentaba a un dilema tan grande y peligroso.
—Te asignaremos a alguien que sepa los caminos y pasadizo de la ciudad, mejor que cualquiera—Zayn se tensó, como explicarle al Rix que el trabajo en equipo no era algo que se le daba muy bien últimamente—Supongo que has conocido a Nira.
Que me jodan, pensó Zayn mientras contenía un bufido. Lo último que quería era a una loca religiosa diciéndole que hacer.
—Hemos cruzado palabras—El Rix sonrió como si conociera la verdad detrás de su declaración.
—Ella es una de mis mejores centinelas, si quieres un consejo, nada de lo que hace es personal… solo tienes que pelarla capa por capa.
Zayn no tenía tiempo para eso, no luego de lo que ella había dicho. “Tú no escribes el Destino, Zayn. Solo finges que lo sabes”, aquella declaración lo había incomodado hasta el punto de revolverse sobre su cama durante horas. Algo en los ojos de aquella chica le decía que era territorio peligroso. Pero luego estaba la extraña calidez que emanaba. Fuego sobre un hielo helado. Impenetrable, para alguien como él.
Zayn sacudió su cabeza, una vez más se alejó del territorio peligroso por el que su mente le gustaba tambalear y se puso de pie frente al Rix. La imagen difuminada parecía estar apuntando su espada hacía él. Presionándolo.
—Haré tanto como me sea posible, para descubrir lo que sucede. Tiene mi palabra.
El Rix asintió en agradecimiento, Zayn lo tomo como su pase de ida. Comenzaría con hablar con los comandantes, y los sobrevivientes de estos ataques, conseguiría un mapa y marcaría sus posibilidades. Se detuvo a un paso de la puerta, cuando el Rix volvió a hablar.
—Ten cuidado—dijo con advertencia—. Nira es de confianza, pero es susceptible y bastante impulsiva.
Zayn lo miro sobre su hombro.
— ¿Es su forma de pedirme que la cuide?
El Rix negó.
—Ella no necesita cuidado… solo a alguien que la ayude a confiar otra vez

Zayn frunció el ceño confundido, intento encontrar el significado de esas palabras, pero cuando volvió su vista hacía atrás el Rix había desaparecido.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 5:

Mensaje por *Magali* el Sáb 10 Jun 2017, 10:19 pm


Se dejó caer sobre la mullida cama que maman le había preparado. El agotamiento hacía que el cuerpo le pesara y los ojos le ardieran. Había pasado horas y horas, caminando por la aldea, hablando con los comandantes y los testigos de los comportamientos de los Holders o lo que sea que esas criaturas eran. Sus pies estaban entumecidos ya y sus piernas habían rogado por un descanso todo el camino. Él no era de perderse fácilmente, pero descubrió que la aldea era un laberinto de árboles, cabañas y mercados. Lo que lo frustraba más, es que no había llegado más allá de lo que el Rix Líteno le había informado.
Estas criaturas estaban inquietas, esparcidos por Glasgow a la espera de algo. Pero en cuanto un grupo de Seekers había intentado derrotar a uno, se habían encontrado con otros veinte encima. Solo un sobreviviente y este terminó con heridas tan letales que dudaba que volviera a levantar una espada en su vida.
No había rastro ni pistas del nido. Las criaturas atacaban en lugares distintos, y jamás volvían al mismo lugar dos veces. Nada parecía encajar, ningún Holder era tan astuto para armar semejante estrategia, a menos que estuvieran siendo comandados por alguien mucho más cuerdo. Pero no, eso era imposible, el único que había gobernado sobre los Holder a tal punto de formar un ejército; estaba muerto, y había sido asesinado por Lityan, el héroe que evito la extinción de los Seekers y el apocalipsis de la humanidad.
Zayn bufó, mañana volvería a preguntar, iría más lejos con ayuda de sus piernas si era necesario. Aunque sería mejor si conseguía un caballo, y de paso un mapa. Mañana.
Aún con su ropa puesta y sin taparse, finalmente se rindió al sueño y soñó con un guerrero sobre un Pegaso, que apuntaba su espada hacía él. No para matarlo, sino para señalarlo. Como el peso de una roca, él sintió que aquella espada se clavaba en lo profundo de su alma, pero cuando parpadeo, alguien tenía una mano en su hombro ofreciendo consuelo. Suspiro aliviado, al ver una sonrisa cálida que le ofrecía alivio. Estaba por ver su rostro cuando…
Se despertó sobresaltado algo frío le escurrió en el rostro como una bofetada. Antes de abrir los ojos tuvo la daga que escondía en su bota, aferrada entre sus dedos.
Y ahí estaba una preciosa pelirroja, con su expresión aburrida, sin siquiera una sonrisa de buenos días. De hecho Zayn dudaba de que alguna vez la hubiera visto sonreír.
—Levántate—le ordenó, sin miramiento.
Zayn vio la jarra vacía en sus manos y luego sacudió sus mechones empapados. No le tomo mucho atar los cabos.
— ¿Qué demonios?—gruño, bajando su daga—Sabes nena, no sé con quién te relacionas, pero preferimos que nos despierten con otra clase de estimulantes.
Nira dejo salir un gruñido de asco.
—Si querías una niñera, debiste pedir que Liam fuera tu guía—Zayn pasó una mano por su rostro, sacudiendo las gotas de agua helada.
— ¿De qué estás hablando?
Ella se reclino en la mesita junto a la cama, mirándolo con advertencia.
—Líteno me avisó que estoy a cargo de tu trasero.
—Créeme, muñeca, yo no lo pedí. Estoy tan atorado como tú.
—No me llames así.  Ahora levántate, o volveré a llenar esta jarra con orina de caballo—dijo Nira, tomando la jarra con sus hombros tensos y caminando hasta la puerta
—Creí que pasaríamos a esa estimulación de la que te hable.
Su respuesta fue un fuerte portazo que hizo las paredes rechinar. Zayn sonrió a la nada, pero comenzó a cambiarse rápidamente, si Nira era capaz de conseguir orina de caballo, él no quería averiguarlo.
Cruzo el puente de cuerdas luego de colocarse una camiseta que Liam le había prestado (que le quedaba algo holgada) y los mismos pantalones que llevaba el primer día que termino ahí. Lo malo de un viaje rápido, era que sus cosas tardaban incluso más días en llegar. Se preguntó si ya estarían ahí de haber pagado el viaje en barco.
—Tardaste demasiado—dijo Nira sentada en la mesa de la cocina. Maman le sonrió del otro lado.
— ¿Por qué? ¿Ya me extrañabas?—dijo con un tono sugerente. Maman se echó a reír.
—Que muchacho tan pícaro. Prepare fideos, con un condimento especial…
—No podemos—la cortó Nira, se levantó para besar la mejilla de la mujer, que parpadeo —El deber.
—Guárdeme algo de esos fideos—pidió Zayn, volviendo a plantar una sonrisa en el rostro de la mujer.
Cuando bajo de un salto de las escaleras tambaleantes, Zayn se percató de que lo esperaban dos caballos color cobre. Nira se acercó a quién tenía una mancha blanca con forma de diamante en la frente, y acaricio su hocico con cariño. Él volvió a sentir curiosidad por aquella mujer, que fácilmente se conectaba con los animales, pero le era tan complicado dirigirle una palabra amable.
— ¿Cuál es la razón de interrumpir mis dulces sueños?—preguntó él, acercándose al otro caballo, sonriendo cuando este inclino su cabeza por una caricia.
—Una situación—respondió Nira, montando a su yegua. Sin esperar a que él lo hiciera, comenzó a andar. Zayn bufó de una forma similar a su caballo.
El noto que ella vestía negro de pies a cabeza, era un uniforme ajustado y cómodo para una pelea. Vio el látigo que se cruzaba por su pechera y la espada que guardaba en una vaina detrás de su espalda. A pesar de que el llevaba su propia espada y su ancho cinturón donde guardaba sus cuchillas y dagas, deseo poder tener su ropa de combate encima.
—Así que ¿A dónde vamos?—pregunto, luego de montarse a su caballo, y trotar hasta estar junto a ella.
—Queen’s Park. Al sur—él se tensó
— ¿Otro ataque?
Ella lo miró de soslayo, tenía sombras oscuras bajo sus ojos, como si no hubiera dormido correctamente durante esos días. Su cuerpo estaba tenso, por su mirada supo que la desconfianza no se había esfumado, a pesar de su pequeño encuentro en aquel árbol mágico.
—No lo sé—dijo ella finalmente—Me llego un aviso de que debíamos ir.
Zayn parpadeo incrédulo.
— ¿Qué tal si es una emboscada?
—No lo es.
— ¿Cómo lo sabes?
—Porque un viejo compañero me lo dijo en persona.  Y confió en él.
Zayn levantó una ceja, esperó a que ella explicara quien era él misterioso compañero, pero siguió mirando al frente como si él no tuviera porque saberlo. Eso lo disgusto, un compañero, alguien que había peleado junto a ella en muchas ocasiones, tal vez un ex novio, el cual tenía su absoluta confianza y ni una razón para dudar de sus capacidades.
Recordó las palabras de Líteno, capa por capa.  Pero mientras más la miraba, más se daba cuenta que ella había puesto un refuerzo de años de trabajo en reconstruir cada capa y así resguardarse. Zayn podría hacer de su trabajo un ambiente menos tenso y desvolver capa por capa con cuidado, ganarse su confianza lentamente, y demostrarle que como ella, a él le importaba el bien del pueblo que habitaba. O podría tomar un cuchillo y cortar con la tensión de una vez por todas.
Se preguntó si alguien lo había intentado antes. Ganarse su confianza y pelear contra su frialdad, para encontrarse con su calidez; tal vez aquel compañero que había mencionado,  alguien que la hacía sonreír, alguien a quién se aferrara cuando estaba insegura.
Se dio cuenta que eso lo irritaba en lugar de incentivarlo. Aparto aquella idea y decidió que no lo intentaría, pero entonces el silencio pesado fue demasiado para él.
—Amadan gòrach —dijo, Nira lo miró rápidamente
— ¿Qué?
—Así fue como me llamaste cuando descubriste que aquella Holder me había mordido—ella frunció el ceño.
— ¿Y?
—Solo me preguntaba qué idioma era ese—dijo, ella tardo unos segundos en responder.
—Gaélico escocés —Zayn parpadeo sorprendido
—Creí que los pueblos de Galia estaban extintos.
—Lo ingleses conquistaron el mundo de escocía por mucho tiempo, tanto que él escocés se asemeja demasiado a su lenguaje. Pero no pudieron arrebatarnos el idioma de nuestros ancestros. El gaélico, es un idioma antiguo.
Zayn conocía la historia. Los pueblos que habían sobrevivido a los ataques, habían sido sometidos y forzados a seguir la religión inglesa. Luego de su derroca, los celtas se esparcieron por toda Europa, mezclándose entre la gente, tanto la cultura como las lenguas indoeuropeas se habían extintos. Solo unos pocos habían llegado hasta ese día, y la mayoría ni siquiera sabía de su descendencia. Incluso a su madre le había sido difícil encontrar sus raíces, le tomo quince años saber quién era y para cuando Zayn había nacido, ella aceptaba a sus dioses por completo.
—Entonces tú eres gala. —dedujo él, ella ladeo su cabeza.
—Mi madre era descendiente.
— ¿Ella te enseño el idioma?
— ¿Por qué tantas preguntas?—dijo a la defensiva, el levanto una de sus manos en señal de inocencia.
—Solo buscaba hacer este viaje menos largo—Nira congeló su ceño fruncido y volvió a mirar al frente—. ¿Y qué significa amadan gòrach?
Hubo satisfacción en su voz, cuando habló.
—Gran idiota.
Zayn soltó una risa.
—Debí haberlo sospechado.
La charla termino cuando ella tiro de las cuerdas y guio a su yegua fuera del camino. El camino era irregular, y su caballo daba trompicones con las piedras de vez en cuando, justo cuando abrió la boca para quejarse se percató los símbolos grabados a lo largo de los troncos de dos árboles. Una vez más se encontraba con una magia antigua, que podía sentir como un cosquilleo en la boca de su estómago. Entre los arboles grabados, notó las ondas invisibles que corrían desapercibidas. Como el gas saliendo de una hornalla.
—Nunca había visto un portal parecido—comentó mientras bajaban de los caballos.
—Los Tek-lam no son portales, son parches—explicó ella mientras sacaba botellas de agua y dos grandes tarros de avena para los caballos.
— ¿Parches?
—Defectos entre una dimensión y otra. La magia es fuerte pero no perfecta, a lo largo del tiempo se han formados aberturas entre el muro invisible que nos separa del mundo humano—lo dijo con tanta normalidad, que Zayn tuvo que darle crédito. Nira lo miró con curiosidad mientras acariciaba el lomo de su yegua—. ¿No tienen parches en Inglaterra?
—No que yo haya visto.
Zayn no podía pensar en lo que pasaría si los Holders se enteraran de esos parches.
—Los símbolos los vuelven invisibles para los Holders, y lo humanos—dijo Nira, adivinando lo que él pensaba—Tratamos de no usarlos muy a menudos, pero ya nos hemos retrasados, y los parches son mejores trasladores que un portal. Porque pueden enviarte a cualquier lugar, que tu magia pueda controlar.
Dicho esto, ella acomodo todas sus armas y le ofreció su mano. Zayn levantó una ceja.
—Obedece, soldado ignorante—dijo irritada. Él le ofreció la sonrisa malvada que usaba cuando quería que una mujer comenzara a pensar en quitarle la ropa.
—Mírate, tan mandona, tan… excitante—ronroneo, mientras tomaba su mano. Nira no podía creer que un gesto tan inocente como tomarse las manos pareciera un pecado sensual. Sintió su piel tan callosa como la suya, y algunas cicatrices que le decía que había estado en muchas luchas.
—No hagas que me arrepienta de no haberte hecho daño con mi látigo en cuanto pude—gruño ella, mientras lo empujaba a su lado frente al traslador. Él se inclinó cerca de su oído, provocando que se le erizaran los vellos de la nuca.
—Créeme, conozco mejores juegos con los que podrías involucrar ese látigo.
Nira bufó su desacuerdo, y tiró de él a través del portal.
***
Zayn extendió los brazos frente a su cuerpo cuando diviso el suelo de grava, pero no pudo evitar que su brazo derecho se llevara gran parte del golpe. Su herida ardió como lava y tuvo que enterrar el rostro contra la grava para no gritar. El aire a su alrededor se volvió repentinamente frío, y la lluvia se filtró rápidamente a través de la fina tela de su camiseta. Sus músculos estaban rígidos como piedras mientras tomaba lo mejor de sí y se ponía de pie.
Se topó hojas artificiales y un cielo oscuro, pintado con nubes grises. Una maceta se rompió cuando movió la pierna, y mientras asomaba el rostro entre un cactus con flores rosas, diviso a Nira a solo un metro lejos. Se limpiaba el uniforme, de pie y más estale que él.
—Debí advertirte que mantuvieras tu cuerpo erguido. Se me paso—dijo con sarcasmo. Zayn se sacudió la grava con una mueca, y se acercó con una sonrisa falsa.
—No tienes que llamar mi atención de esta manera, si me deseas solo dilo.
Ella abrió la boca para responder, pero una voz masculina la interrumpió a sus espaldas:
—Llegas tarde.
Un hombre fornido y bajito, retiro la capucha de su cabeza, enseñando un ojo color caoba y otro color plata, gracias a la cicatriz vertical que le cruzaba desde la ceja, y terminaba en la mandíbula. Zayn no pudo ni siquiera imaginar lo doloroso que debió haber sido aquella herida en su momento, incluso le había arrancado un poco del parpado. Su cabello color grisáceo y las arrugas que surcaron su rostro cuando medio sonrió, le dijeron que estaba entre sus sesenta o setenta años.
— ¿Quién es tu amigo?—le pregunto a Nira
—Solo otro inglés entrometido.
Zayn no pareció ofendido, de hecho ya comenzaba a acostumbrarse de la actitud de su compañera. Tendió la mano hacía el hombre.
—Zayn Malik.
—Abelard Rockefeller—respondió él estrechando firmemente su mano. Zayn vislumbro la espada en su cintura, esta tenía la empuñadura de oro con la forma de un águila—. Vamos, les mostraré.
Nira lo siguió sin dudar, y Zayn camino tras ella. Se detuvo un segundo, percatándose de que sus pies ya no tocaban grava y que el cemento no era el de una calle o un asfalto. Estaban sobre una azotea de un edificio. Al levantar la vista se topó con las luces de la ciudad, los autos paseaban debajo de ellos por las avenidas y hasta los postes de luz se veían pequeños. Rápidamente se inclinó en el borde para ver la gran altura en la que se encontraban.
—En serio, ustedes y sus alturas—se quejó Zayn mientras sacudía sus hombros, la lluvia se volvía torrencial y no tomo mucho para que estuviera empapado de pies a cabeza.
Zayn se detuvo junto a Nira en el otro extremo izquierdo de la azotea, que daba en un callejón. La salida había sido bloqueada por una cinta amarilla de peligro, las luces parpadeantes de los autos policiacos bloqueaban la calle y alumbraba perfectamente a los hombres uniformados que hablaban entre sí, completamente nerviosos. Sobre el suelo oscuro del callejón, las marcas blancas se encontraban preocupantemente alejadas unas de las otras.
— ¿Qué sucedió?—pregunto Nira
Zayn se colocó en cuclillas, y agudizo su mirada para poder ver entre los flashes de las cámaras y los forenses vestidos con trajes blancos de una pieza. Fue lo suficiente para poder atisbar como uno de los forenses levantaba un dedo pulgar, sucio con una sustancia parecida al linóleo. Lamentó reconocer aquella baba pegajosa.
—Holders—concluyo en voz alta.
Abelard asintió, con su rostro ceniciento.
—Fueron tres humanos. Desmembrados, las únicas partes desaparecidas fueron algunos órganos internos.
—Esto no es normal—dijo Nira con su ceño fruncido. Y tenía razón, pensó Zayn, puesto que los Holders creían que los humanos eran muy valiosos… claro que estos perderían su valor cuando todos los Objetos sean recolectados, en cuyo caso, los Holders buscarían esclavizarlos y hacerse con su mundo.
—No fue para alimentarse—habló Zayn, poniéndose de pie—No es su estilo. Si llegaran a atacar a humanos para alimentarse, hubieran quedado solo huesos.
—Yo tampoco creo que haya sido para obtener un bocadillo—Abelard tenía una expresión irritada, como si hubiera pasado horas intentando pensar en una razón por la que los Holders se comportarían así. Zayn comenzó a descabezarse por las mismas razones.
— ¿Qué hay con ellos?—preguntó Nira señalando con su barbilla al grupo de policías nerviosos.
—Hemos eliminado los rastros obvios del Holder, pero estarán investigando. Hay que ser precavidos—aconsejo Abelard—. Al parecer a los Holders ya no les importa ser cuidadosos.
Un mundo regido por Holders, era peor que la muerte. Zayn imagino aquellas hermosas luces desvanecidas, los edificios hechos escombros y la sangre volviéndose una mancha habitual en el asfalto. Esclavos, eso pasarían a ser todos si los Holders ganaban. Una diversión retorcida para los seres impuros que disfrutaban de comerse a sus víctimas lentamente, miembro por miembro. Los tres dieron un paso atrás, cuando uno de los policías inclino su cabeza haciendo el ademán de ver hacia arriba.
—Se han dividido las secciones para patrullar. Te toca el lado este—le informo Abelard. Nira asintió sin quejarse. Él le dirigió una mirada de advertencia—. Ten cuidado Nira, no dejes que jueguen con tu mente.
Zayn no entendió a lo que se refería, pero supo que no era nada nuevo para Nira quién asintió con una expresión tensa. Había una segunda noción que él no había captado, los Holders no podían jugar con la mente de los Seekers ¿A caso si podían afectar a Nira? Y si así era ¿Cómo podía ser eso posible?
Avanzaron por la extensa azotea, cuando Zayn volteó se percató de que Abelard ya no estaba ahí. Parpadeo cuando Nira se acercó a la puerta de la azotea.
—Oye, oye—la detuvo él—. ¿Planeas bajar así? Vestida como una chica recién salida del siglo dieciocho.
—Es eso o saltar—dijo apuntando el borde donde estuvieron parados. Zayn odiaba las alturas más que nadie, aunque podía soportarlas viviendo en la casa de maman, había una enorme diferencia entre vivir en las alturas que saltar desde unas. Gruño por lo bajo y no dijo nada mientras Nira abría la puerta.
Pasaron por un iluminado pasillo, los únicos que se movilizaban a esas horas eran aquellos que se partían de fiesta y las mucamas que pasaban con sus carritos de limpieza. Nira caminaba con rapidez frente a él, y en un movimiento fugaz paso junto a un perchero móvil al tiempo que la mucama entraba a la habitación para colgar la ropa. Tomó dos prendas sin mirar más de dos segundos y camino hasta el ascensor. Zayn dejo salir una risa cuando las puertas del ascensor se cerraron.
—Una ladrona religiosa. Quién lo diría—Nira le tiro una prenda a la cara.
—Póntelo, comienzas a tiritar de frío.
—Ah, te preocupas por mí—dijo con un tono dulzón. Ella respiro hondo mientras se colocaba el saco color azul oscuro. Zayn miró la prenda que le había extendido con las cejas levantadas—. Un abrigo de piel, de seguro pasare desapercibido con esto.
—Créeme, en Glasgow, te mirarían más si no llevaras algo costoso encima.
Él se encogió de hombros y se colocó el abrigo color plata, {http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=209010178} este le llegaba hasta las rodillas y por suerte era lo suficientemente voluminoso para ocultar su cinturón y su espada. Mirando a Nira, se percató de que su saco no ocultaba la espada en su espalda y tampoco parecía muy preocupada de que fuera así. Estuvo a punto de decir algo, cuando un grupo de adolescente entro al ascensor entre risas que cedieron poco a poco al verlos.
Zayn se pegó a Nira a medida que el ascensor se llenaba y los espacios eran estrechos. Por suerte ninguno de los adolescentes pareció sorprendido de ver la espada de la pelirroja, o el hecho de que los dos tenían el cabello mojado. Él medio sonrió hacía las tres chicas con vestidos cortos, que lo miraron de soslayo y se sonrojaron lanzando risitas.
Por otro lado, Nira no prestó ni la más mínima a los dos jóvenes que parecían rogar una miradita. Zayn levantó una ceja, y no pudo evitar la tentación de un momento divertido que la irritaría. Paso el brazo envuelto en aquel abrigo de piel, sobre los hombros de la pelirroja y lo acerco a él. Ella se tensó, y apretó los puños bajo su abrigo, como si estuviera tomando lo mejor de sí para no apartarlo de un puñetazo.
Los jóvenes corrieron la mirada, y las chicas también, pero sus miradas seguían presentes a través del espejo. Él pasó sus dedos por uno de los mechones naranjas de Nira y lentamente acaricio su cuello. Ella siguió quieta, apretando los labios, para deleite de Zayn.
—Cariño estás un poco tensa—ronroneo él cerca de su oído—. No me digas que ahora te pongo nerviosa.
Nira quiso apretar su corazón acelerado en un puño y gritarle que se callara. Su cuerpo la traicionaba bajo la caricia relajante que los dedos de Zayn proporcionaban en su cuello. No se permitió un minuto más de aquella humillación, con humanos o no, ella uso sus poderes para que los dusios se calentaran. Zayn silbó y apartó la mano rápidamente, miró sus dedos rojos sintiendo el ardor y se lo llevo a los labios.
—Sé que eres caliente, pero esto es demasiado—susurro para que solo ella pudiera oír esta vez. Nira rodó sus ojos y permaneció en silencio hasta que los adolescentes salieron delante de ellos, susurrando cosas sobre lo guapo que él era y la suerte que ella tenía.
—Sí que eres consciente de ti mismo—le dijo Nira una vez que salieron del hotel, dejando atrás a las chicas risueñas.
—No sé de qué hablas—mintió descaradamente. Pero sus dedos siguieron ardiendo, por lo que dejo que la lluvia los mojara.
— ¿Realmente hay chicas que caen con esas tácticas?—dijo burlona.
—Claro, todas las mujeres aman tener atención masculina de vez en cuando. Y procuro que la atención que obtienen de mí, las satisfaga en todas las maneras posibles—Nira no tuvo palabras para responder a eso, así que simplemente caminaron en silencio entre las calles jamás completamente desiertas.
— ¿Qué hay de ti?—preguntó él de repente, mientras cruzaban una esquina y entraban Finnieston—. ¿A caso vas a decirme que nunca te gusto la atención de un hombre sobre ti? Al menos claro, que no le vayas a eso y prefiera la compañía femenina. Lo cual está bien, mientras me invites a ver.
Nira torció el gesto. En uno de los locales se escuchaba una animada canción con gaita, las pocas personas que se cruzaron hablaban con ebrias carcajadas.
Los hombres con los que ella había compartido algo pasaron por su mente. No eran demasiados, y cada uno había tenido su encanto. Pero al final, era ella quién daba un paso aparte. A sabiendas de que alguien con su pasado y su posible futuro jamás podría estar con una pareja por mucho tiempo. No por amor, al menos.
—No soy lesbiana—declaró Nira antes de cruzar una calle y apartó un mechón rojo de su frente—. Pero soy muy selectiva.
Nada más. Nada como, “me gustan morenos, altos, con un cuerpo de infarto y ojos dorados.”  Aunque eso hubiera sido lo ideal, Zayn no espero que le soltara mucho, aunque seguiría intentando.
—Déjame adivinar—se aventuró él—. Te gustan los tipos de corazón abierto, a los que les gusta escribir poemas en su tiempo libre y saben tocar la guitarra.
Ella lo miro ofendida.
—No soy esa clase de personas. Y aunque lo fuera, no compartiría mis ideales contigo—Zayn sonrió inocentemente.
—Solo somos dos Seekers hablando, en plena caza. No hay nada de malo en eso.
—Bien, dime. ¿Por qué te aterra el compromiso?—él frunció el ceño.
—No me aterra el compromiso, solo no lo busco desesperadamente como otros.
Porque era como Zayn había crecido. Sin compromisos, nada podía romperse con el paso del tiempo. Solo una vez, casi había roto esa regla por una hermosa morena de radiante sonrisa. Y solo sirvió para que confirmara sus sospechas de que todo tipo de conexión, termina despichándose y finalmente se rompe.
La lluvia dejo de chocar contra sus cabezas cuando pasaron por debajo de un túnel hecho con barandillas y tablones, como protección, debido a la construcción que se realizaba junto a ellos; otro gran edificio que taparía las luces del cielo.
—Parece la decisión más sabía—dijo Nira, sorprendiéndolo. La miro esperando una explicación. Ella se encogió de hombros—. Nuestras vidas son relativamente cortas, enfermedades, batallas, algunos incluso mueren durante su entrenamiento. Estamos hechos para ser cazadores, héroes si te gusta alardear, y los héroes nunca tienen finales felices. Mientras menos gente te extrañe, menos dolor.
Zayn parpadeo, jamás había pensado en su vida como un préstamo de corto plazo, pero Nira parecía tenerlo muy claro y lo peor de todo, es que lo aceptaba. Fue una declaración pesimista, pero con algunas verdades que lo golpearon justo en el estómago.
Abrió la boca para decir algo, cuando sintió que el aire a su alrededor se tensaba y se volvía frío. Todas sus alertas saltaron a la defensiva, y se detuvo, mirando a su alrededor, intentando oler algo más allá del aire húmedo.
—Hay un Holder cerca—advirtió él, tomando su espada. Nira lo imitó sin dudar y observó con preocupación a los civiles que cruzaban la calle a unos cuantos metros lejos—. Mantente cerca—le ordenó, pero ella pareció distraída.
En un parpadeo, Nira amplió sus ojos con sorpresa, su vista fija al final del túnel.
—No es un Holder—dijo ahogadamente.
Zayn siguió la dirección de su mirada y soltó una maldición, testigo de su razón.
Definitivamente no lo era, un Holder tenía la apariencia lúgubre de un asombra, con túnicas negras sobre extremidades de huesos y piel que parecía querer salir de sus cuerpos. Pero frente a ellos, se paraba un hombre delgado, y alto… un humano. O al menos lo había sido alguna vez, ahora sus dos piernas deformadas como las patas de un gallo, contrariaban las expectativas. Su baba color brea goteaba desde su mandíbula hasta el suelo, y sus ojos eran negros en su complicidad. El hombre ave movió los espolones que tenía en lugar de dedos, y les enseño sus dientes puntiagudos.
El brazo de Zayn ardió con la familiaridad de esos dientes sobre su carne.
El hombre dio un paso hacia ellos con sus patas de ganso, sus garras tintinearon sobre el asfalto como metal pesado. Zayn retrocedió lentamente, aferrándose a su espada con tanta fuerza que creyó que estás se partiría.
—Es humano—mascullo Nira
La bestia dio otro paso.
—Ya no más—replicó Zayn.
Otro pasó, ya estaban a un rango de poca distancia. Esas fuertes patas podrían dar un salto, y atraparlos. No tenía sentido, aquello había sido una transformación completa. Por supuesto que los humanos perdían su alma y su cordura luego de que reclamaban un Objeto, a veces le salían garras y colmillos… pero aquello era diferente. Parecía que alguien había experimentado con ese hombre de pies a cabeza.
—Bueno, ¿Cuál es el plan?—Nira negó
—Mantenerse con vida.
La bestia lanzó un graznido cuando ella corrió, Zayn volteó con la agilidad de un gato y dejando caer su abrigo, corrió como alma que persigue el diablo. Aunque esa era su situación, más o menos.
La lluvia no alcanzo a rozarlos cuando la bestia tiro de sus prenda, internándolos dentro del túnel otra vez. Zayn no entendió como pudo alcanzarlo sin hacer sonido con aquellas pesadas garras, hasta que lo vio doblarse en el suelo como un animal sobre sus cuatro patas. Contuvo el aliento, consiente de las dos enormes membranas negras que se extendían en su espalda, con al menos un metro y medio de envergadura.
La bestia alada pululo, y las palabras “sangre” silbaban en su boca. Zayn sintió un pinchazo de advertencia, algo parecido al miedo mientras se recordaba que los Holders no poseían alas, y que a juzgar por el veneno negro que le escurría por la barbilla, no era menos peligroso que ellos.
Nira y él se movieron al mismo tiempo que la bestia, atacando con sus espadas. Pero los largos espolones de la bestia se estiraban como dagas y bloqueo su ataque. Con un movimiento duro de sus alas, los dos fueron empujados hacía atrás, con las espadas fuera de sus manos.
Los dos observaron como la bestia mordía el filo y se lo comía como un aperitivo. Zayn soltó varias maldiciones y tomo sus dagas, Nira a su lado soltó su látigo, las cuchillas estaban visibles a lo largo de este. La bestia volvió a atacar, pero Zayn lanzó su mejor daga y esta se enterró su hombro. Nira chasqueó el látigo contra sus patas, y se envolvió a su alrededor haciéndolo caer.
Zayn tomo otra daga, dispuesto a acercarse pero la bestia extendió sus alas de murciélago y con un empujón, lanzó su cuerpo contra una de las tablas. Todo lo que pudo oír mientras las tablas se rompían, fue la hambrienta petición de sangre. Pateó las tablas con furia, justo a tiempo de ver como la bestia se cernía sobre Nira. Tomando todo el poder que podía conjurar con la adrenalina corriendo por sus venas, Zayn sintió el sabor metálico de la magia en su boca y agradeció que la madera fuera el elemento más sencillo de usar. Sus manos formaron una curva en el aire y las tablas cayeron sobre la bestia, de pique sobre su cabeza.
Está bramó y se sacudió, lo suficiente para que Nira lo pateara por el pecho y usará la daga clavada en su hombro, para enterrarla en su cuello. Ella contuvo una arcada, mientras el olor a salitre le inundaba la nariz al mismo tiempo que un líquido espeso y caliente le empapaba el cuello y salpicaba en su rostro.
Zayn tiro del cuerpo de la bestia tan rápido como pudo y se inclinó hacia ella.
— ¿Todo bien?—preguntó con preocupación. Ella no quiso abrir la boca con temor de que aquella sustancia pudiera entrar por esta, pero acepto la mano que le extendió y se puso de pie.
Zayn hizo una mueca, mientras Nira se sacudió con asco la sangre del cuello y dejaba caer su abrigo. Él caminó hasta la bestia que se desangraba sobre el pavimento, levantando su espada dio un golpe seco cortando su cuello. La cabeza de la bestia se desprendió de su cuerpo, y finalmente dejo de moverse.
—No sé tú—dijo Zayn limpiando la sangre de su espada—Pero yo no sabía que los Holders podían agregar alas a la cajita feliz—dijo mirando las sombras negras dobladas bajo el cuerpo del que una vez había sido un humano.
—Por supuesto que no pueden—bramó Nira, levantando su látigo del suelo y con otro chasquido envolviéndolo en su torso
Zayn suspiro. Luego frunció el ceño, examinándolo detenidamente se percató de algo importante.
—No tiene un Objeto.
— ¿Qué?—Nira se acercó para comprobar sus palabras. Pareció congelarse—. Ningún humano puede adoptar tal forma… sin ayuda de un Objeto.
Mirándolo más detenidamente, se dio cuenta que no había nada en la criatura que no estuviera hecho para matar, parecía haber sido diseñado meticulosamente para eliminar Seeker. Con sus garras de agila, su piel carbonizada y su rostro casi sin rastro humano. Zayn toco la sangre oscura, esta se sintió caliente y espesa sobre sus dedos. Dejo de limpiar la espada y la guardo.
Entonces los dos dieron un salto. El cuero de la bestia volvió a moverse, Nira desenrollo su látigo con un movimiento y Zayn desenvaino su espada alarmado. Pero la bestia sin cabeza, no se movía con vida propia. Sus músculos temblaron, y su cuerpo convulsiono frente a ellos, hasta que finalmente se convirtió en ceniza sobre el pavimento. Y como un Holder, aquel hombre ave había desaparecido. Incluso la cabeza se había desintegrado, la sangre ya no era tan espesa y lucía más bien como una mancha de pintura.
Zayn bufó. Ninguno de los dos parecía comprender nada de la situación.
—Al parecer los Holders aprendieron a modificar cuerpos—dijo Zayn, mientras volvían a guardar sus armas.
Nira palideció aún más, resaltando su piel bajo la sangre que escurría por su pecho y cuello.
—No pueden hacer eso. ¿O sí?
Él no apartó la mirada del cuerpo, pensativo.
—No, se supone que no—dijo—Pero lo hicieron.
Con ojos entrecerrados, Zayn se acercó al charco de sangre oscura y ceniza.
Justo cuando creyó que nada se había salvado, bajo el brillo de la luna, algo resplandeció hacía sus ojos. Zayn se colocó sobre sus cuclillas y tomo el pequeño accesorio. Con sus manos limpio la sustancia descubriendo que se trataba de un brazalete de cuentas, las palabras “Mary’s angel” se leyeron claramente mientras iba limpiando.
Sin dudarlo, uso su poder hasta ser absorbido por un rayo de luz violeta.
Las imágenes se distorsionaron y el escucho alegres susurros y la risa de un niña. Al principio fue lejano, como un eco dentro de una cueva desolada. Pero luego los colores se aclararon y los susurros fueron una conversación. Zayn se volvió el dueño de un recuerdo… un recuerdo que no le pertenecía, ni tampoco al hombre, o a la niñita de cabello rubio que sonreía con sus mejillas sonrosada. El recuerdo estaba resguardado en el pequeño brazalete que la niña le extendía al hombre que una vez había sido su padre. El hombre la abrazó con amor y no dudo dos veces en colocárselo, provocando que su pequeña niña riera de felicidad.
Con la misma rapidez en que una gota de lluvia toca el suelo, Zayn volvió a la realidad.
—Oye—Nira lo sacudió, mirándolo alarmada— ¿Qué sucede?
La melancolía fue fuerte sobre él mientras sostenía el brazalete sobre su mano. La imagen de aquella niña no encajaba en ningún lugar de la bestia que los había atacado minutos atrás, pero sin duda había existido en el hombre que había sido antes de aquel mounstro. Y ahora había una niña sin padre en algún lugar de la ciudad de Nueva York.
—Estoy bien—aseguro Zayn—. Es difícil controlarlo, a veces.
Zayn guardo el brazalete en su bolsillo, no deseando ver más imágenes de otra vida, por ahora. Se puso de pie, aun con las manos en sus bolsillos para esconder su temblor.
— ¿Controlarlo? ¿Te refieres a tu magia?
Él hizo bailar sus dedos.
—Más bien un don… y una maldición—ella lo miró esperando una explicación. Él suspiro— ¿Has escuchado hablar de la Psicometría?
Ella levantó una ceja, él sonrió burlón.
—Y yo que creí que lo sabías todo. ¿Quién es el soldado ignorante ahora?
Nira no descongelo su expresión, esperando a que continuara.
—Es la habilidad de obtener información relevante de un objeto, el dueño de un objeto, o la historia relacionada con un objeto haciendo contacto físico con dicho objeto—dijo con voz vaga, intentando no darle mucha importancia a lo que decía—. Vaya dije objeto muchas veces. Oye te urge un baño, apestas a sangre de mounstro.
Pero Nira no prestó atención a su evasiva. Tenía sus ojos bien abiertos, mirándolo pasmadamente.
—Tú…—era la primera vez que se quedaba sin palabras. Nira intento recomponerse— ¿Puedes ver las memorias de un objeto?
—Técnicamente un objeto no tiene memorias, pero si una historia o un dueño con una memoria—dijo incomodo, la mirada que ella le lanzaba era tan familiar que lo enfurecía—. Pareces sorprendida, no me mires como si tuviera un tercer ojo. Muchos otros Seekers tienen dones.
—No como el tuyo, no que yo haya oido—Nira paso de sorprendida, a reflejar una mirada de comprensión—. Debió ser difícil de controlar.
—No fui el niño más querido de la guardería, da igual. ¿Esperamos a que otro mounstro venga y nos cace o prefieres informárselo a Abelard?
Nira notó que tan rápido había pasado de un chico que sonreía a chicas en ascensores a alguien reservado y brusco. Si él supiera cuanto lo entendía tal vez no estaría tan enfadado, pero ella no se lo diría… no dejaría que aquel extraño se metiera bajo su piel, sin importar que, Nira mantendría su muro tan rígido como el de Zayn, si era posible.
Como si él pudiera leer su mente, bajo la mirada hacía los dusios en su cuerpo y Nira retrocedió instintivamente.
—Daremos el reporte a Abelard, antes de que alguien lo note.
Zayn dejo que las preguntas se atascaran en su garganta, pero esos dusios llamaban toda su atención y la curiosidad pinchaba por comprender a aquella pelirroja.

El ambiente se sintió más frío y tenso, aunque la lluvia había cesado. No dijeron nada más sobre tema mientras volvían sobre sus pasos, y aun luego de volver a Alba montando sus caballos, ambos se despidieron con sequedad. Pero al caer la noche… ninguno de los dos pudo pensar en otra cosa, intentando averiguar en vano, los secretos que el otro escondía.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por Ingrid B. el Lun 19 Jun 2017, 3:56 pm

Hola mi Maga hermosa, ¡me ha encantado tu novela, debes seguirla! 
avatar


Ver perfil de usuario http://fuckinjavwavves.tumblr.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por AngelMalfoy el Mar 20 Jun 2017, 10:45 am

Sigueeee
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Objetos: Diamantes (Zayn)

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado



Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.