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Coven of salem

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Re: Coven of salem

Mensaje por winchester. el Vie 26 Mayo 2017, 3:51 pm

Kaaaaandeeeee (?) up now! muack
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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Vie 26 Mayo 2017, 4:27 pm

Me duermo una siestita y lo subo jajajaja es que estoy echa mierda:( necesito descansar!!
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Re: Coven of salem

Mensaje por Ariel. el Lun 29 Mayo 2017, 8:44 pm

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Re: Coven of salem

Mensaje por chihiro el Dom 04 Jun 2017, 12:09 pm


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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Mar 06 Jun 2017, 12:52 am

PERDÓN PERDÓN POR NO SUBIR! Pero es que tengo parcial el miércoles. Esta materia me cuesta a horrores, la desaprobé el año pasado y me esta trabando con muchas mas porque es correlativa con casi todas
Voy a subir el prólogo seguramente el jueves a la noche o el viernes, mas tardar. Lo sientooooo

PD: Eso si, el cap ya lo tengo, nenas, y es largote
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Re: Coven of salem

Mensaje por Ritza. el Mar 06 Jun 2017, 4:44 am

waaaaaaaaaaaaa
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Re: Coven of salem

Mensaje por hypatia. el Miér 07 Jun 2017, 4:50 am

Suerte en tu parcial, Kande
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Re: Coven of salem

Mensaje por winchester. el Vie 09 Jun 2017, 3:38 am

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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Jue 15 Jun 2017, 9:30 pm

abreleee:

Después de un mes de subir el tema, finalmente tengo el prólogo   Quiero pedirles perdón por tardar tanto, pero el anterior era un asco y había que hacer uno nuevo para que abarcara todas las ideas de ahora. No sé hacer buenos prólogos, así que lo siento que haya tardado tanto por algo tan corto :(
¡Eso si! No crean que me quede sin nada que hacer, tengo el capitulo hecho y es muuuy largo (demasiado para ser le primero). Lo subiré entre mañana o el sábado para darle una segunda mirada.
Besitos mis niñas

prólogo
No es mas que otro cuento para niños



No fue en el mismo año, quizá tampoco en la misma época. Sus muertes no fueron todas similares y sus crímenes diferían. Pero ese poder inigualable las había convertido a las siete brujas en leyenda.

Septem Filii, así las recordaban sus descendientes. Las habilidades de estas mujeres habían sobrepasado los limites entre la vida y la muerte, la tierra y uno elementos habían adoptado a una bruja específica y se volvió parte de ella. Un anillo con un color en particular de cada bruja era la prueba de ello; un anillo que seria solo entregado a la antecesora de una Septem y podría explotar todo el vigor de el.

Sin embargo, a través de 300 años, las prendas siempre lastimaron a aquellos que pretendían usarlas. Las brujas empezaron a perder terreno al no querer reproducirse y por la caza de su especie. Algunos anillos, por una razón o por otra, desaparecieron de las manos de sus descendientes y jamás volvieron a encontrarlos. Lo curioso es que el anillo siempre vuelve a su dueño, y este caso no era la excepción.

Veinticinco años atrás, el poder de muchas brujas comenzó a resurgir entre la sociedad de la magia, y allí fue cuando se dieron cuenta del gran acontecimiento que vendría en el futuro: las Septem Fiili renacerían, esta vez al mismo tiempo. No era coincidencia que la guerra entre los seres mágicos estallara, haciéndose cada vez mas reacios los tratos y los pactos debilitándose en cada disputa.

Fiona Goode miró por primera vez después de tanto tiempo a la Academia que la había acogido desde niña y donde había nacido la gran bruja que era ahora: la Suprema. Pero los años no pasaban en vano y la juventud la abandonó tiempo atrás. Ya no era la misma mujer hermosa de la cual tanto había estado orgullosa. Sus poderes empezaban a flaquear y cada día pareciera que transcurrieran un año mas para ella.

—Así que... una de estas mocosas será la próxima Suprema —dijo mas para si misma que para su acompañante, quitándose los lentes de sol y observando con detenimiento la mansión desde el portón.
—Así es, Fiona. Espero que estés preparada para designar a tu sucesora —contesto Myrtle con cinismo disfrazado de cordialidad—Sería una desgracia que alguna muriera sin pasar las pruebas.
La sonrisa falsa que le hecho Fiona no disimulo del todo su desgrado.
—Conmigo aquí, estarán a salvo.
—Me pregunto porque me resulta irónica tu frase.
—No te esfuerces tanto en ser agradable, y gracias por acompañarme, aunque no era necesario.
—Tenia que asegurarme que el aquelarre tenga a su Suprema después de tantos años —replico Myrtle dándose la vuelta y dirigiéndose hacia dentro del auto—Mis saludos a Cordelia.
Fiona volvió a colocarse los lentes de sol una vez que escucho el motor del auto desaparecer y comenzó a caminar hacia la casa. Si había una Suprema, ella tenia que saberlo antes que el consejo, que Cordelia y de la misma sucesora. Ni la guerra misma era mas importante que recuperar todo aquello que los años le habían quitado: su juventud.
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Re: Coven of salem

Mensaje por Andy Belmar. el Vie 16 Jun 2017, 7:28 am

Kande!! El prólogo está muy bueno!!! Cuando leí las parte en la que salía Fiona, me la imaginé toda orgullosa, caminando con la cabeza bien alta y diciendo: "nadie me robará lo que es mío".

Me encantó mucho el prólogo y espero el primer capitulo con ansias. Creo que aquí tienen a una lectora fiel y con ansias de más historia.

Besos a todas.
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Re: Coven of salem

Mensaje por hypatia. el Vie 16 Jun 2017, 9:01 am


No fue en el mismo año, quizá tampoco en la misma época. Sus muertes no fueron todas similares y sus crímenes diferían. Pero ese poder inigualable las había convertido a las siete brujas en leyenda.

CANDELA KTEPAZAH CASI ME MATAS CON ESTE PRINCIPIO. Me emocioné muchísimo, era como escuchar la voz en off con la que comienzan las grandes historias  

Veinticinco años atrás, el poder de muchas brujas comenzó a resurgir entre la sociedad de la magia, y allí fue cuando se dieron cuenta del gran acontecimiento que vendría en el futuro: las Septem Fiili renacerían, esta vez al mismo tiempo. No era coincidencia que la guerra entre los seres mágicos estallara, haciéndose cada vez mas reacios los tratos y los pactos debilitándose en cada disputa.

Como fan de todas las series de temática sobrenatural, estoy demasiado emocionada (búscate un sinónimo Kate) por empezar a escribir y ver cómo se desarrolla todo con las Septem Filli   Es maravilloso formar parte de esta nc muack

El diálogo entre Myrtle y Fiona te quedó perfecto, me imaginaba todo a la perfección. Me imaginé a Fiana con la barbilla alzada y actitud desafiante como diciendo: "I'm the queen bitch"  o sea  

Ni la guerra misma era mas importante que recuperar todo aquello que los años le habían quitado: su juventud.

Mientras leía el diálogo sabía que Fiona saldría con algo como eso, con el nombre tan bonito que tiene y las malas intenciones que parece albergar. Estoy ansiosa por saber cómo se desarrollará todo y también por conocer a la próxima Suprema (creo que llevo intrigada desde las audiciones xd).

Cande dices que no sabes hacer buenos prólogos, ¿si este es malo, cómo se supone que es uno bueno?   Porque para mí te quedó genial, perfecto, sublime y demás adjetivos aduladores    Espero con muchas ganas tu capítulo
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Re: Coven of salem

Mensaje por chihiro el Vie 16 Jun 2017, 12:54 pm


gad, eso si son american horror story vibes

al igual que kate (y supongo que todas) me encantó el inicio. no se si sabes obvio no lol pero soy como mega fan de las leyendas, maleficios y cosas. so bueno básicamente si la idea la amé. lo de las septim fili esta cool,

Septem Filii, así las recordaban sus descendientes. Las habilidades de estas mujeres habían sobrepasado los limites entre la vida y la muerte, la tierra y uno elementos habían adoptado a una bruja específica y se volvió parte de ella. Un anillo con un color en particular de cada bruja era la prueba de ello; un anillo que seria solo entregado a la antecesora de una Septem y podría explotar todo el vigor de el.
*dies*

Luego me introduces a la fiona (obviamente debo imaginarme a la bella jessica lange) que entra en "escena" con todo su desparpajo comiendose la "pantalla". ay, es que la amo tanto y la reencarnaste muy bien.

she's going to catch us

bueno mi comentario fue penoso pero creo que entendiste que me gustó mucho jajaja

so ahora ya solo puedo esperar a el capítulo, el cual después de describirlo anteriormente como mega-largo, ya quiero leer

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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Vie 23 Jun 2017, 4:09 am


PERDÓN. Yo no sé como tengo cara   es que era muy largo y me dio pachacha xd Y cuando estaba terminando de editarlo el viernes pasado, se me corto la luz y la pc se me apago al instante y era como "ENSERIO OTRA VEZ TENGO QUE EDITARLO?   ". Perdón también que sea tan largo, no pensaba hacerlo de dos partes pero asi me quedo  
Por cierto, que gusto que les haya gustado el prologo Generalmente es Emilya quien los hace (y debería seguir haciendolos ella porque le salen genial ), pero lo tenía que hacer yo así que(?) Me quedo mas tranquila ahora Gracias por sus comentarios
Ahora les subooo!
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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Vie 23 Jun 2017, 4:14 am


CAPÍTULO 01
Ran Oniwbanshu & Darby Cross






Mis dedos se enredan en mi cabello a la vez que aprieto con fuerza mi cabeza y trato de regular mi respiración sin ninguna chance. Otra vez despierto en mitad de la noche sudando, el corazón latiéndome tan fuerte que duele y la sensación de que hay algo que va mal. Hay fuego por todos lados, tanto que se me corta el aire al instante y las piernas se me paralizaron. Meneo la cabeza tratando de despejar las imágenes tan crudas en mi mente, pero a continuación viene otra y aún más dura: dos mujeres y una niña están adentro, inconscientes y heridas; una de ellas, la más vieja, tiene una hemorragia en el pecho, la otra chica tiene múltiples lastimaduras en todo el cuerpo y la niña está al lado de esta, llorando. Veo mi reflejo por el charco de sangre y arriba de mi hay una sombra. Me giro de inmediato y allí veo al asesino: el tipo se limpia la sangre de la boca con la manga de su chaqueta aun sosteniéndose del candelabro.
—Te encontré —susurra a mi oído.
El escalofrío recorre toda mi columna vertebral y trato con fuerza salir de ese lugar, pero es imposible: no puedo irme, lo que sea está tratando de seguir mostrándome lo que pasara a continuación.
El sujeto baja de donde esta y va hacia la muchacha joven y la alza en sus brazos. Su cabellera chocolate se desparrama en el aire y la sangre sigue goteando desde todo su cuerpo. Me pregunto si seguirlos o qué, pero aún estoy temblando por las llamas. Sé que no van a alcanzarme aunque quisieran, sin embargo mi respiración irregular no cesa y comienzo a sentirme mareada y con nauseas aunque el humo no me afecte.
El vampiro sale por una de las ventanas rotas, no sin antes darle otra mirada hacia la mujer; una mirada llena de resentimiento y odio. Se marcha con la muchacha en brazos y es cuestión de minutos cuando la casa se derrumba sobre la mujer, la niña y sobre mí.
Grito tan fuerte cuando el fuego me llega que creo que mi garganta va a desgarrarse.
¡Basta! ¡Basta!
—¡Ran, reacciona!
De inmediato, siento arder mi brazo y exclamo de dolor. La conexión se rompe en el instante y al abrir los ojos, estoy en oscuras en mi habitación aun sudando y sin poder respirar bien. Prendo la lámpara que reside en la mesa de luz con cierta torpeza en mis manos por la desesperación. Una vez iluminado el cuarto, puedo tranquilizarme y pasar una mano por mi frente sudada y la otra en mi pecho izquierdo, sintiendo mi corazón latir a toda prisa.
—¿Y ahora que fue, joder? Últimamente es imposible dormir contigo —dice Salem malhumorado moviendo su cola con impaciencia para que empiece a contarle.—¿Qué fue lo que paso?
—Fuego —murmuro sintiendo el nudo en mi garganta y tengo que tragar saliva para proseguir —Había mucho fuego...
—Siempre hay fuego —Salem revolea los ojos y me mira fijamente—Ran, ¿qué fue lo que viste?
Niego con la cabeza. No quiero pensar en eso, no ahora.
—Volvamos a dormir.
—Ya me has despertado de mi sueño de belleza, además Cordelia no va a tardar en venir sino empiezas a soltar la lengua ahora —insiste el gato y una de sus orejas se mueve ligeramente hacia la izquierda—Ahí viene.
No son más de diez segundos que escucho Cordelia golpear mi puerta.
—¿Rangiku? ¿Estás bien? ¿Puedo pasar?
Acomodo mi cabello mejor que puedo y termino de limpiar mi frente la mano antes de asentir. Cordelia entra en piyama y su cabello rubio echo una trenza que reposa de su lado izquierdo, lleva una linterna en la mano y su expresión marcada por la preocupación.
—¿Estas bien? —inquiere acercándose una vez que cierra la puerta a sus espaldas.
Le dejo lugar para que se siente conmigo en la cama y le regalo una sonrisa cuando finalmente se sienta.
—Solo era una pesadilla, no pasa nada.
Cordelia no me cree, pero es porque soy mala mentirosa y las imágenes aún son muy frescas en mi mente. Deshago la sonrisa al ver que no se lo traga y, antes de que presione, le tomo de la mano.
—Fue una visión —confieso y me pongo tan seria como ella.
—¿Que paso?
—Vi una casa en llamas casi a las afueras de alguna ciudad. Había fuego y un vampiro...
Cordelia se remueve en el lugar y le echa una mirada a Salem antes de volver a mí.
—¿Qué más?
—Creo que mataron a una mujer y a una niña y se llevaron a otra chica —mis ojos se llenan de lágrimas y quito la primera que cae por mis mejillas—Nos están matando, Cordelia. ¿Qué vamos a hacer?
—Tranquila, todo estará bien —La rubia me abraza estrechándome hacia ella y yo me dejo aun llorando.—Verás que esto acabara pronto.
—Eso dijiste cuando llegue —me separo y termino de limpiar mis lágrimas—Aun no aparecen las demás, solo estoy yo aquí. ¿Y si jamás lo hacen?
—Lo harán.
—¿Pero y si no? ¡¿O si ya las mataron?! ¿Por qué están haciendo cosas tan crueles?
—Tienes que tener esperanza de que todo estará bien, Ran —Cordelia pone una mano sobre mi brazo y lo soba con cariño—Verás que pronto van a aparecer. Encontrarte a ti fue un golpe de suerte porque tu abuela me conocía, pero hay brujas que ni siquiera saben quiénes son y tú tienes suerte de saberlo. Verás que el destino las traerá aquí con nosotras.
Asiento aun asustada por todo lo que está sucediendo mientras estoy aquí. La guerra ha empeorado hacía apenas unos meses y todo el tiempo estoy soñando con chicas siendo raptadas o asesinadas, incluso niñas. Esta estupidez ya va demasiado lejos.
Cordelia me da un corto abrazo antes de irse en dirección por la puerta.
—Salem, cuídala —le ordena al gato, el cual sigue en la misma postura desde que llego.
—Solo vete a dormir. Yo se cuidar a mi chica —replica Salem en tono ofendido.
Cordelia revolea los ojos y se despide con una pequeña sonrisa antes de cerrar la puerta. Solo cuando ella se va, quito la sonrisa falsa que he mantenido en mi rostro y paso una mano por mi cabello aun intentando despejar mi mente de todo ello.
—Viste el lugar y la fecha ¿cierto?
Asiento con la cabeza a la vez que cierro los ojos. A veces cuando tengo visiones las fechas, la hora y el lugar son exactos; no hay ningún error alguno. Solo Salem sabe esto, pese a ser un gato, en algún momento de su vida fue un gran hechicero que fue condenado a la apariencia de gato hacía ya cuatrocientos años años y aún le quedaban otros seiscientos. Salem también tenía el poder de la Adivinación como ningún otro, pero todos sus poderes fueron despojados después del castigo.
—Vas a intervenir, ¿cierto?
Lo miro angustiada y asiento otra vez. Jamás dejaría alguien morir sabiendo que es lo que le sucedería.
—Tengo que hacerlo, esta vez tengo que ayudar —murmuro por debajo temiendo que alguien me escuche.
—Olvídate de eso. Es un vampiro, Ran. Enfrentarte a ellos sin entrenamiento es suicidio.
—Pero es que...
—Más te vale que dejes esas estúpidas ideas o le diré a Cordelia.
—¡Salem!
—Ya vuelve a dormirte así puedo dormir yo también.
No tiene caso seguir discutiendo con él, así que me acomodo bajo las mantas mientras Salem viene y se tira a mi lado. Tengo suerte de que la cama es lo suficientemente grande o lo de lo contrario me haría dormir en el piso.
Apago la luz y en la oscuridad pienso una y otra vez sobre la visión que he tenido.
—Deja de pensar, Ran—susurra Salem, como si adivinara mis pensamientos—Solo duerme.
Cierro fuerte mis ojos intentando realmente dormir. Me encuentro emocionalmente agotada, por lo que el sueño me golpea a cuestiones de minutos y lo último que escucho son los ronroneos de Salem y su respiración suave.
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Llegue a Coven cuando tenía decinueve años. Mi cumpleaños, para ser exacta. Cordelia llego a mi casa el día en que Lenna y Bella estaban de turno hace tres días en el hospital, la abuela Shay había estado moviéndose de un lado al otro y Korra y Lynn Anne se habían marchado a un crucero por el Caribe. Debí haber sospechado que había algo más, pero fue demasiado tarde. El anillo me rechazo en primera instancia, Shay insistió en que volviese a tomarlo; la fuerza y el rechazo del anillo se desvaneció y quedo perfectamente en mi pulgar derecho.
—Tienes que irte, nena —dijo con sus ojos tristes, pero extrañamente brillaban de orgullo.
— ¿Qué? ¿Por qué? —mi voz se perdió y la sensación de abandono me golpeo.
—Ese anillo —señalo mi mano— es tu destino.
Comprendí cuando ambas me explicaron la historia: descendiente de Alice Kyteler, una poderosa bruja de la cual nuestra familia provenía. Yo sabía que tenía raíces coreanas, mama y la abuela eran de ahí y papa también, pero las mezclas de sangre y raza irlandesa se habían perdido. Menos el anillo.
De eso ya hacía dos años, cuando llegue a Coven estaba sola y confundida. Cordelia, pese a su personalidad distante, poco a poco comenzó a abrirse conmigo y a ser más comprensiva al ver lo asustada que estaba. Ser bruja no estaba en mis planes, nunca usaba mis poderes por más que las visiones venían a mí. Había decidido tener una vida normal y tranquila, y jamás pensé en vivir de esta manera. Pero la guerra estaba acabando con nuestra especie, negarme hubiese sido lo más egoísta que haya hecho en mi vida. El destino me reclamaba y yo no era quien para negarlo. No se puede luchar contra él, tarde o temprano me acecharía y exigiría de mí. El único consuelo fue saber que esto terminaría algún día. Además, el gato parlanchín, que al principio fue tosco y odioso conmigo, finalmente fue mi única compañía en esta gran mansión. Salem dormía en mi cama cada noche y compartíamos el desayuno y la cena juntos. También era un excelente despertador.
—¿Qué es eso? —pregunta Salem indignado observando su plato de comida en el suelo.
—Tú desayuno —conteste simplemente y le di una mordida y a mi tostada sosteniendo la taza de café en mi mano libre, apoyada sobre el desayunador.
—¿Qué piensas que soy? ¿Un animal?
Lo miro con una sonrisa, divertida por la ironía.
—Que me hayan maldito no significa que yo…
—¿Quieres atún? —interrumpo caminando hacia la alacena.
—No me jodas, Ran.
Pero cambia rápidamente de idea cuando saco la lata y el abridor.
—¡Remojadas! —exclama y me rio, son sus favoritos.
Dejo la lata en el suelo y Salem viene casi corriendo para comer.
Termino el café y dejo la taza en la pileta y la lavo. Hoy Cordelia se marchó temprano y vaya a saber dónde. El mayordomo tampoco apareció en la cocina, pero era costumbre. Aun me siento incomoda ante la presencia de Spalding, es tan callado con sus movimientos y algo siniestro, no responde a mis sonrisas ni me mira directo a los ojos, pero de todas formas no convivíamos demasiado. Prefería hacer yo misma mi comida o el de los demás. Cuando vivía con mi familia de brujas, era yo quien generalmente estaba al mando de la cocina.
—¿A qué hora sales hoy?
—A las tres —conteste. Es jueves y el día iba a ser pesado, sobre todo ahora que el semestre terminaba y los finales estaban sobre mí.
Tres semanas más y vacaciones. Como las ansiaba.
El viejo motor de la camioneta de Lenna se escucha a lo lejos y termino de ordenar rápidamente lo poco que queda en la mesada. La bocina vieja y demandante suena seguida de tres bocinazos más, lo que significa que Lenna no está de buen humor por lo que Bella tampoco.
—Ha venido tu calabaza —comenta Salem aun centrado en su lata de atún.
—No le digas así.
—Ese naranja es horrible.
Si, lo es, pero vaya uno a decirle a Lenna sobre sus gustos raros y salir vivo para contarlo. Le gusta jugar con la magia y cambiarlo de colores, de los más exóticos al más común.
—¡Recuerda traerme camarones! —chilla el gato antes de que atraviese la salida de la cocina.
Me rio en voz alta y voy casi corriendo a la puerta de la entrada. Bajo los escalones del pórtico y abro la reja para volver a trotar en dirección a la camioneta. Bella se mueve hacia el lado de Lenna e impulso mi cuerpo sosteniéndome del asiento y la manija de la puerta para subirme. Cierro de un portazo mientras la canción de The Cure parece estar fuera de ambiente. Lenna y Bella tienen la peor cara de culo que he visto hace tiempo. Bueno, quizá la última vez que la vi fue la semana pasada.
—¿Hoy no es jueves? —replico confundida apuntando el estéreo. Recuerdo que ese maldito estéreo me llevo todo un mes poder conectarlo a la vieja camioneta Ford de los 80.
—Es para ver si se me va el malhumor —gruñe Lenna arrancando el motor sin siquiera dirigirme una mirada y mueve su cabeza al sonido de "Friday Im in love".
—Buenos días —suelto divertida, esta vez ambas me miran con mala cara y contengo mis ganas de reír—¿Paso algo?
—La pregunta es que no paso.
—Bien, ¿que no paso?
—Es la abuela —responde Lenna con la peor cara—Se volvió loca.
—Dime algo nuevo.
—Quiere presentarme a un tipo hechicero. Arreglo dos citas a ciegas para Bella y para mí. Nos solto el monólogo sobre que nos estamos tardando en casarnos y que te estamos mal influenciando —Lenna revolea los ojos —Solo porque Bella es la única sin haber sido atacada por esa rara maldición que tienen las Cox. Ya tuve un hijo, ¿qué más quiere?
Trato de apartar la mirada de Lenna porque sé que me gritara por verla con tristeza. Ella odia la lastima, pero no se trata de eso. Fue muy triste cuando el doctor dijo que su bebe había nacido muerto y no pudieron hacer nada. La abuela y mamá quisieron revivirlo, pero Lenna no lo permitió. Ella creía que las cosas sucedían por algo, ya habían pasado tres años y aún se sentía triste.
—Lo que no entiendo es porque estoy siendo arrastrada por esto. Yo no soy una Cox—refuta Bella con su habitual indiferencia, ella siempre parece aburrida de absolutamente todo.
—Claro que lo eres.
—Claro que no, Ran. Soy adoptada, y esa maldición va por sangre. Yo no tengo porque conocer a un idiota.
—Quizás no es tan malo —le paso un brazo por su hombro y la atraigo hacia a mí. Bella solo revolea los ojos.
—Odio tu optimismo.
—Sí, Ran. Saca esa mierda de mi camioneta o te iras caminando.
Rio en voz alta mientras meneo la cabeza divertida. Estas dos gruñonas odian todo lo que sea saludable y bueno. Mis primas han sido mis mejores amigas durante toda mi vida, nunca nos llevamos mal y siempre nos cuidamos entre las tres. En el aquelarre, éramos las más jóvenes de todas las viejas brujas, ahora estas parecen haber desaparecido, algunas han muerto y otras han hecho sus propios aquelarres para darles refugios a jóvenes con poderes en otras ciudades. Ahora solo quedamos la abuela, Bella, Lenna y Lynn Anne, amiga de Corine. Estoy consciente que las brujas cada vez nos extinguimos más de lo que se extingue cada organización, parece ser que los cazadores, vampiros y hombres lobos por igual nos tienen en la mira. Es preocupante porque no sé si llegaran a atacar a mi apreciado aquelarre con todas mis brujas preferidas allí adentro. De solo pensar que Bella y Lenna...
La camioneta frena de golpe y me hago hacia adelante con las manos estiradas. Logro apoyarme en la gaveta y volteo a mirar a Lenna un poco molesta.
—¿Que mierda?—dice Bella enojada.
—Lo siento, era rojo —la pelinegra solo se encoge de hombros y revienta el globo de chicle—Esta la comisaria.
—Ya se me hacía, tú siempre cruzas en rojo.
—No siempre.
—Claro que sí. El otro día casi nos matas.
—Deja de ser tan exagerada, Ran.
—No lo soy.
—Claro que—
—Vaya —silva Bella de pronto, interrumpiendo nuestra pequeña discusión—Ahí está el sexy.
Apenas suelta el apodo, mis ojos se fijan en la dirección del patrullero estacionado en la comisaria. Apoyado en el capo, el sexy esta cruzado de brazos mientras habla con unos colegas y sonríe de esa manera sexy que solo él sabe. Es un policía nuevo en la zona, la comisaria queda cerca del hospital donde hago las prácticas y Bella y Lenna están como principiantes, por lo que sabemos quiénes son los que trabajan allí. Al parecer vino apenas hace un mes más o menos. Cada mañana nos deleitamos con él para darnos un gustillo.
—Yo lo bañaría en chocolate —murmura Lenna aun mirándolo.
—Yo dejaría que me bañe en chocolate.
—El semáforo está en verde —anuncia Bella—Ya dejen de babear, odiosas.
—Bah.
Lenna arranca antes que los de atrás empiecen con los bocinazos. Yo sigo mirando por el vidrio a mis espaldas al policía sexy.
—Algún día de estos voy a pedirle su número.
—Ya te gustaría más.
—¿Por qué no? Es sexy.
—Muy sexy —apoyo a Lenna y chocamos los cincos a través de Bella.
—Si, como sea.
Diviso a unos metros el hospital y trato de recordar mentalmente que pacientes tendría hoy. Estoy terminando mi tercer año con prácticas, tengo la suerte que Lenna y Bella me hayan pasado sus apuntes para mantenerme equilibrada entre los finales y el hospital. A veces resulta muy duro y me pregunto porque elegí esta carrera, pero cuando viene un paciente y se va dándome las gracias, la satisfacción es enorme y no hay nada parecido a ello en el mundo.
Decidir que quería hacer medicina no fue difícil, la abuela Shay nos había enseñado lo básico para curar, hierbas medicinales y posiciones para enfermedades. Lenna y Bella se dedicaron a ella con tanta devoción como yo. Pese a no tener el poder de sanación como Bella o la genialidad de Lenna en el campo, todavía no se iban esas ganas de salvar y ayudar. Dicen que por eso soy tan sensible y empática.
—Deberíamos salir mañana —la voz de Bella me llama la atención y abro en grande mis ojos.
—Espera, ¿qué dijiste, Elric?—inquiere Lenna tan o más sorprendida que yo.
—¿Qué? Es el cumpleaños de Ran. Es obvio que hay que ir a festejarlo.
—¿Enserio, Bell? —pregunto aun sin creérmelo. Bella odia salir a los boliches o bares, en verdad odia salir a otro lugar que no sea el hospital porque dice que hay demasiadas personas y ella odia los ambientes con multitudes. Lenna y yo prácticamente tenemos que pelear para que salga una vez cada tres meses.
—Si no quieres ir...
—¡Claro que quiero!—exclamo sonriendo a mas sin poder —Quiero ir a ese bar que abrió hace poco.
—¿Ese que queda en un sótano?—Lenna entra en el estacionamiento y va buscando un lugar para aparcarlo.
—Sí, dicen que venden cerveza artesanal.
—Uy, artesanal.
—Mañana es nuestro día libre. ¿El sábado tienes prácticas?
—No, Bell. El doctor Miller quiere que nos centremos para nuestros exámenes.
—Genial, entonces iremos—sentencia Lenn aparcando finalmente la camioneta y se voltea a mirarnos con una de sus sonrisas juguetonas, esas que nunca traen nada bueno—Vamos a divertirnos como locas. ¿Entendieron?
Bella se encoge de hombros sin más, como resignada o acostumbrada  a las locuras de nuestra prima.
—Ya que.
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—¡Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz; que los cumplas, Rangiku, que los cumplas feliz! —cantan Salem y Cordelia mientras aplauden junto al callado y apartado Spalding.
Le sonrió en grande y cierro fuerte los ojos por un momento para pedir un deseo. Soplo las velas y apago el fuego, los demás vuelven a estallar en aplausos y mis mejillas se van volviendo rojas por la timidez.
—Feliz cumpleaños, Ran —Cordelia se acerca y le correspondo su abrazo.
—Gracias —contesto separándome de ella —Y gracias por encargar la torta, Spalding.
Este solo asiente con la cabeza para proceder a cortar la torta y servirla. Hoy entro más tarde al hospital, por lo que me permití una pequeña fiesta de cumpleaños. Bella y Lenna no pudieron venir porque empiezan su horario temprano, pero en la noche me llevaran a tomar unas copas. Invite a Cordelia, pero declino diciendo que eso era más para jovencitas que para ella.
—Ya tienes veintiuno años, Ran. Ahora es cuando se aplica la maldición familiar. Ten una bella familia y disfruta ser ama de casa —dice Salem en tono sarcástico —Lastima que no vivas unos seiscientos años más para salir conmigo.
—Gracias a ti también por tu regalo —tomo el gato entre mis brazos y le doy besitos por toda la cabeza. Salem se queja y se remueve, pero yo sé que le gusta cuando le hago mimos
—Ya suéltame, Ran. No soy tu peluche.
Lo dejo arriba de la mesa para darle la última caricia detrás de las orejas.
—Voy a guardar esa lata de atún con trozos de camarones muy bien.
—No deberías guardarla, sino comerla. Y de paso compartirla conmigo.
Cordelia pone los ojos en blanco y acepta el pedazo de torta que Spalding deja frente a ella.
—¿Hoy tienes practicas?—la rubia se sienta delante de mí y la imito. El mayordomo se marcha como de costumbre, dejándonos solas con Salem, quien está devorando con entusiasmo su porción de torta aun con su gorrito de cumpleaños en la cabeza.
—Sí, pero solo será por poco tiempo. El doctor Miller me recorto el horario por hoy —sonrió contenta y le doy el primer bocado.
—Ese doctor... deberías ser un poco más cuidadosa, Ran.
—¿Por qué?
—¿No crees que te da demasiados privilegios?
Abro la boca para replicar, pero las palabras mueren antes de pronunciarlas. Si pienso detenidamente, quizá si es verdad que tengo más privilegios que otros alumnos. Nunca me grita ni me castiga, tampoco baja mis notas y las observaciones que escribe son muy buenas. Cambia mis horarios si se lo pido e incluso los recorta sin que lo diga. No quiero pensar que es por otra cosa, me gustaría que fuese porque estoy esforzándome día a día.
—No te preocupes —le sonrió para tranquilizarla —Clarividente, ¿lo olvidas? Lo veré antes que quiera hacer algo, y si es que lo hace —le guiño el ojo y me lleno de torta la boca. Amo el chocolate.
—Dime si tienes problemas, lo que menos quiero es que...
—Ya te dijo que no tiene, déjala —interrumpe Salem y tengo que aguantar mis ganas de reírme por ver su rostro lleno de crema—No es como si Ran sea tonta. Tal vez un poco, pero tampoco tanto.
—Gracias por ello, amigo gatuno —rio levemente y de inmediato me sirvo otro pedazo de torta. —¿Estas segura que no quieres salir con nosotras?
—Ella ya es vieja, ¿qué te pasa? ¿Quieres arruinar tu noche?
—Me gustaría que me dejaras contestar y no fueras tan irritante —Cordelia le manda una mirada asesina. Salem la ignora —A menos que no quieras más latas remojadas.
—No serias capas —el gato la observa con los ojos entrecerrados. Él se la busca, siempre es brusco con Cordelia por más que la conoce mucho más tiempo que a mí.
—Gracias, cielo, pero es mejor que me quede en casa —ella sonríe tomando un sorbo de su té—Hank volverá hoy de viaje.
—¿Hoy vuelve? —inquiero contenta. Hank es el esposo de Cordelia, nunca interactuó demasiado con él porque casi no esta y yo vivo encerrada en la universidad o en el hospital, pero cuando está aquí Cordelia es otra.
—Sí, vamos a ir a cenar —noto el brillo de sus ojos y no evito sonreír por ella.
—Que romántico.
—Salem —le advierto dándole una corta mirada.
—¡Mas torta!
Cordelia y yo nos miramos y es suficiente para una breve conversación. Ella me culpa por darle siempre las mañas y yo me encojo de hombros sirviéndole otra porción. Alguien tiene que hacerlo o se pondrá más insoportable.
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Voy corriendo lo más rápido que mis piernas dan para llegar a tomar el autobús que me llevara a casa, y hablo de mi antiguo aquelarre. Shay dijo que había comprado un vestido lindo para mí y que quiere que lo luzca esta noche, piensa que tal vez así encontrare a alguien con quien poder cumplir la maldición familiar, aunque ella lo llama "tradición". La abuela se quedó embaraza de la tía Cam cuando tenía veintiuno, esta se embarazo de Lenna y mama tuvo a mi hermano mayor, ambas a la misma edad. Lenna tuvo a su bebe poco antes de cumplir los veintidós. Según supe, esta maldición viene poco después de lo que ocurrió en Salem. Fue para que nuestra descendencia no se negara a seguir reproduciéndose, de alguna manera las mujeres de nuestra familia tendrían hijos. Lo raro entre las Cox es que la mayoría de la descendencia son mujeres, pocos hombres y a veces nacen muertos, como en el caso del bebe de Lenna. Mamá fue la única mujer en generaciones en poder tener hijos varones.
Mi corazón se ha sentido triste este día, no porque mis cumpleaños no me gusten —me encantan porque adoro que me mimen. Pero tampoco olvido que es el cumpleaños de Ren y tendría mi misma edad. Ren es mi hermano mellizo, es el mayor de los dos y hace más de quince años que no se absolutamente nada de él. Lo he buscado en mis visiones, pero fue en vano. No logro encontrarlo, tampoco a Raito, mi hermano mayor, o a Raiden, mi padre. Mama dejo bien en claro que no quería volver a escuchar alguno de esos tres nombres cuando le pregunte una vez. Se veía tan triste y enojada, que no tuve el valor para hacerlo de nuevo. La abuela ni siquiera los conoce. Corine dejo de tener contacto con ella cuando se casó con Raiden y volvieron a hablarse después de lo que sucedió.
Quiero pensar que no solo es mi tristeza, tal vez Ren en donde quiera que este debe estar sintiendo lo mismo que yo. Somos mellizos, quizás no tengamos la misma conexión que los gemelos, pero todavía recuerdo enfermarnos al mismo tiempo y coordinar sin pensarlo nuestras palabras y oraciones. Los rostros de los tres se han ido borrando a través de los años, ni siquiera sé si los reconocería si los tuviera delante de mí.
Dejo la melancolía de lado cuando veo el autobús en la parada a una cuadra de mí y acelero mis pasos para alcanzarlo. De lo contrario, será media hora para seguir esperando y quiero llegar temprano para ver mi regalo. La bocina y el chirrido de las ruedas de un auto me hacen parar en medio de la calle y ahí me doy cuenta de mi inconsciencia. El miedo paraliza mis piernas y pongo mis manos sobre la cabeza como si pudiera amortiguar la caída. El auto apenas me toca, aun así es lo suficiente para empujarme hacia el suelo. Exclamo de dolor por el golpe en mi trasero y las heridas de mis manos. Las veo y están sangrando levemente con pequeñas piedritas incrustadas.
—Que dolor.
—¿Estas bien?
Recién doy cuenta que casi me atropella una patrulla. De ella baja un hombre con espalda ancha y músculos marcados, ojos rasgados de color marrones y cabello negro. Tengo que hacer un esfuerzo para no verme demasiado sorprendida. ¡Es el sexy! ¡Casi me atropella el sexy!
¿Debería sentirme feliz o no?
El policía se agacha hasta quedar a mi altura y me toma de la mano más lastimada. Hago una mueca de dolor.
—Creo que te enguiñaste —dice observándome con atención —¿Te duele algún otro lugar?
—No, está bien —sueno un poco atolondrada, pero es su perfume y porque de cerca es más y más sexy.
Es Adonis, dijo una vez Lenna y Bella le dijo que exageraba, pero ahora estoy de acuerdo con la primera.
—Parece que va a inflamarse —señala la mano donde termine por apoyarme en mi caída.
—Con un poco de hielo y luego agua tibia con sal estará bien —sonrió con cierta timidez. La mano no me preocupa, Bella la curara en cuanto llegue a casa.
—¿Quieres que te lleve al hospital?
Niego la cabeza como respuesta.
—Estudio medicina, así que se tratar con estas cosas. No es nada grave.
El policía al asegurarse que estoy dentro de todo bien, pone la peor cara de perro que he visto en mi vida y su rostro va subiendo de color, descolocandome por completo.
—¿Cómo puedes pasar así por la calle? ¿Acaso no eres lo suficientemente grande para saber que debes mirar a ambos lados?
—Lo siento, tienes razón, es mi cul—
—Por supuesto que tengo razón —interrumpe aun alterado y con el ceño fruncido —Deberías tener más cuidado. ¿Qué hubiese pasado si te golpeaba más fuerte? Estos adolescentes son tan inconscientes...
—Lo siento —repito de nuevo apenada, realmente es mi culpa.
—Tienes suerte que iba despacio.
—Si...
—¿Y qué es eso de andar corriendo?
—Es que mi bus... —señalo hacia donde estaba hace unos segundos el bus, pero este ya no está. Hago una mueca y suspiro —Se me fue.
El policía se cruza de brazos y me observa con los ojos entrecerrados, como si yo fuese una estúpida. Si, tal vez fui descuidada, pero él no venía tan despacio como decía y aun seguiría siendo su culpa por atropellarme.
—Vuelve a hacer algo como esto y te llevare en la parte de atrás de mi patrulla.
—¿Ah? ¿Y eso por qué?
—Obstrucción a la ley.
—¡Eso es invalido!
—Tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será usado en tu contra —suelta burlón y por un momento me olvido que esta por arrestarme.
Mierda, yo quiero que me arreste.
—Bien, mocosa, ahora vete —me despacha con la mano.
—No soy una mocosa —replico frunciendo el ceño. Tal vez no seré tan grande como él, pero ya tengo mis años.
—Di eso cuando aprendas lo básico: mirar para ambos lados antes de cruzar.
Revoleo los ojos y comienzo a caminar, será sexy pero también es un idiota.
Lo escucho maldecir cuando ya estoy del otro lado de la calle, al parecer su patrulla se ha quedado varada y no le queda otra que empujarla hacia un costado. Estoy por ir a ayudarle aunque mis brazos sean blendengues y apenas y tenga fuerza, pero me sorprende al verlo mover la patrulla por el solo casi sin ningún esfuerzo. Luego camina hacia el capo y lo abre.
—¿Necesitas ayuda? —le pregunto llegando hasta él.
El sujeto solo me sonríe burlón y con aires sarcásticos. Eso no me gusta nada.
—¿Una mocosa como tú?
—No soy una mocosa, y te apuesto que puedo arreglar tu auto.
—No, gracias.
Me cruzo de brazos esperando a que finalmente acepte mi ayuda. Tal vez sea un poco idiota, pero estoy segura que eso está en cada genética masculina y tampoco quiero dejarlo varado cuando yo si se arreglar autos.
—¿Enserio no quieres?
—Que no —gruñe molesto y suelta una maldición enseguida.
—¿Que paso?
Se incorpora y deja ver la gran mancha de aceite que hay en su camisa.
—Deberías irte, dijiste que estabas esperando tu bus.
—Ya se fue, no tengo nada mejor que hacer —encojo mis hombros.
—Tus manos están lastimadas.
—Ya me puse curitas —levanto ambas manos.
El policía solo frunce el ceño.
—Eres una chica. ¿Qué puedes saber sobre autos?
Su pregunta me ofende aún más de lo que puede llegar a ofenderme que me atropellara. Si hay algo que odio absolutamente en el mundo es a los tipos machistas como este. He tenido bastantes experiencias con locos así y sé que no hacen nada más que bajarte la autoestima o tratarte como si fueras una frágil muñeca de cristal.
—Pásame la maldita llave francesa —no evito sentirme enojada, peor es aun cuando su sonrisa socarrona aumenta y me pasa la llave, manchando apropósito mis manos con aceite.
—Solo no te rompas una uña.
Ahora si es personal.
Me ato el cabello con la mano libre en una coleta simple y me agacho para mirar el motor del auto. La bomba de agua está bien, al parecer está un poco floja y vieja; tiene que cambiarla. El motor está bien, aunque creo que la falla se debe a que la batería parece estar mal ajustada.
—Me llamo Darby —dice de pronto.
Volteo a mirarlo desde mi costado, sorprendida.
—Soy Ran.
Si, debería ser agradable si voy a arreglarle el auto para él.
—Entonces, dices que puedes arreglar la patrulla— el tal Darby se apoya a un costado del vehículo con los brazos, como si estuviera presionándome.
Le echo una mala mirada, pero él solo se encoge de hombros.
—No se puede confiar en mujeres sino es para la cocina y la limpieza.
—Y no se puede confiar en un hombre sino es para ser un cerdo—el pelinegro frunce el ceño y abre la boca para replicar, pero me adelanto—Déjame terminar o de lo contrario tendrás que llamar una grúa.
Para otra de mis sorpresas, el policía solo me sonríe divertido. Quito mi vista de él diciéndome a mí misma que por más sexy que sea sigue siendo un idiota machista. Todavía puedo sentir su fragancia desde esta distancia y me marea, pero me obligo a mí misma a concentrarme en el trabajo antes de darle la satisfacción de no poder hacerlo solo por mi género.
Le doy una última revisada para cerciorarme que todo esté bien.
—Ahora arranca.
Darby va hacia el asiento delantero y el motor se prende cuando gira la llave. Desde fuera del auto, veo sus ojos abrirse con impresión y no evito pasar una sonrisa de puro orgullo en mi rostro.
—Vaya —murmura saliendo de la patrulla y me pasa un trapo blanco. Lo agarro y empiezo a limpiar mis manos con aceite—Sí que lo arreglaste. ¿Dónde aprendiste?
—Mi ex novio tenía un taller de autos y me la pasaba el verano con él—me encojo de hombros fingiendo indiferencia —Lo hice bastante bien para ser una mujer, ¿cierto?
Espero a que suelte uno de sus comentarios machistas, como la mayor parte de los hombres lo hacen, pero él vuelve a sonreírme y asiente. Muerdo mi labio inferior sintiéndome de pronto nerviosa. Quizá no es tan imbécil como creía en un principio.
—Lo reconozco, estuve mal —levanta las manos al aire y menea la cabeza con un aire divertido. Pone sus manos arriba de la tapa del auto y la baja de golpe, dando un ruido sordo—Doctora y mecánica. ¿Qué más debería saber de ti? De pronto estoy interesado.
Tengo que cachetearme mentalmente para reaccionar que está coqueteándome. ¡El sexy está coqueteando conmigo! Cuando Lenna y Bella sepan va a morirse de la envidia.
Abro la boca y la cierro como tarada sin saber que decir, lo cierto es que los nervios me juegan en contra y su sonrisa sexy y ojos picaros no están siendo de gran ayuda.
—Hoy es mi cumpleaños —suelto sin más.
Santos cielos, ¿no podía decir algo más interesante? ¡Algo que él hubiese esperado!
Darby levanta las cejas con aires pensativos y coqueto. Estoy indecisa si despedirme de él o preguntarle sobre qué modelo es la patrulla o algo bien estúpido. Decido quedarme callada. El pelinegro se gira sobre él y abre la puerta del auto para adentrarse, sale con una paleta en la mano y me la tiende una vez que esta frente a mí.
—No tengo nada mejor, así que feliz cumpleaños.
—Eh, mmm... ¿gracias? —la tomo con una sonrisa pequeña y nerviosa —¿Llevas siempre paletas en tu coche para coquetear con chicas?
Darby se ríe y se apoya en la patrulla una vez más con los brazos cruzados.
—¿Yo coquetee contigo?
Mi rostro se pone rojo de golpe y la sonrisa se me borra del rostro. Soy una idiota, es obvio que él no iba a coquetear conmigo. ¿Que esperaba? Diablos, si solo Salem o Lenna estarían aquí no me escaparía de sus risas de hiena loca.
—Tengo que irme.
Trato de salir con la poca dignidad que tengo y pienso salir corriendo a penas de vuelta en la esquina, pero una mano grande y fuerte me toma del hombro, deteniéndome en instante.
—Si estaba coqueteando contigo —confiesa divertido y yo suelto un suspiro de puro alivio. Lo escucho reír e incluso su risa es sexy.
Oh mierda. ¿Por qué suspiras delante de él, eh, Ran?
—¿Que harás hoy?—inquiere alejando su mano de mí.
Levanto con cierta timidez los ojos, aún tiene esa sonrisa pícara y sus ojos juguetones. ¿Por qué es tan sexy?
—Saldré a un bar —balbuceo y carraspeo antes de seguir—Mis primas me llevaran.
—¿Y ese bar es...?
—El sótano.
—Genial—asiente levemente con la cabeza. —Si termino temprano mis rondas, entonces estará bien que pase por allí. ¿Cierto?
—¿Ah? ¡Ah! ¡Si, estará bien!
Darby vuelve a reírse y yo me siento como una idiota de nuevo.
¿Cuándo dejaras de ser tan infantil, Ran?
—Te invitare un trago por esto —señala la patrulla—Y por tu cumpleaños. Adiós, Ran.
Me quedo sin respiración cuando guiña un ojo y se sube al vehículo Estoy tentada a darme vuelta para fijarme si no hay otra persona detrás de mí, pero sería quedar aún más como estúpida. Me corro quedando en la vereda y despidiéndolo con la mano mientras se pierde a lo lejos en la carretera.
Frunzo el ceño molesta y empiezo los regaños.
—¿Por qué soy tan tonta?
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El sótano es un bar donde prácticamente se entra bajando unas escaleras de cemento. Es conocido por todo New Orleans porque, además de tener una zona de bar, también tiene otra zona donde están las pistas de baile, subiendo otras escaleras por dentro. La mayoría entra en el boliche por el otro lado de la calle, pero de ambas formas se pueden acceder. El rojo parece ser el tema del lugar junto con el negro. Nunca antes había venido, pero Lenna lo había inspeccionado apenas inauguro y ha estado gran parte de estos meses molestando con venir a disfrutar una noche aquí, y vaya que fue una gran idea hacerle caso para variar.
La abuela me regalo un vestido color azul frances largo y suelto de seda, lleva un cinturón negro rodeando la cintura para acentuarla. Bella lleva un jumper largo de color negro, sin mangas y escotado, dándole una presencia elegante y seria, tal y como ella lo es. Lenna un vestido corto y rojo con escote pronunciado y sin mangas, juraría que apenas y le cubre el trasero.
Lo primero que hacemos al llegar es buscar una mesa vacía y dejarnos caer sobre esta. Enseguida le pido al mozo que traiga tres cervezas de las buenas y no pasan cinco minutos en que cada una está degustado la suya.
—Este lugar es genial —comento volteando a ver a los costados. También tiene un ambiente rustico, las mesas son de maderas y los asientos también. La barra de tragos también es de madera tallada.
—Sí, y la verdad es que no es para nada caro —dice Lenna sonriendo socarrona—Creo que voy a tirármele al barman a ver si me hace un descuento.
—Eso significa que pagaras tú en adelante, ¿verdad?
—No te aproveches de mí, princesa—le señala a Bella, quien voltea a mirar hacia otro lado, ignorándola. Lenna gruñe—Hoy no solo es una gran noche para Ran, para ti también.
—No fastidies.
—¡Estas peor que la comadreja! —me señala y cruzo de brazos pensando en porque siempre me meten en sus peleas—Necesitas un polvo urgente, Bell.
—No a todas nos falta el polvo —le envía una mirada fulminante antes de volver a suspirar—Si hay alguien que valga la pena aquí, entonces iré tras de él.
—Esa es una jodida promesa. No puedes echarte atrás.
—Lenna—le tomo del brazo—Solo déjala.
—¿Y tú? Tu no estas mejor que ella. ¿Hace cuando terminaste con Kyle?
Hace un año, exactamente, pero tampoco es como si me deprimiera no encontrar a alguien.
Las veo y pienso en la visión de hace unos días, mi corazón se oprime y titubeo si contarles o no.
—¿Qué pasa? —Bella me lee de inmediato. Ella siempre capta demasiado rápido las cosas sin decir absolutamente nada.
Muerdo mi labio inferior y miro hacia los costados, como si temiera que alguien escuchara nuestra conversación. Les hago seña con la mano para que se acerquen y hacemos una pequeña ronda de tres.
—Verán...
—No me digas que te acostaste con el doctor Miller... —susurra Lenna con los ojos bien abiertos.
—¿Qué? ¡No! ¿Qué diablos contigo, Lenn?
—Hay rumores que alguien se está acostando con él —se encoge de hombros.
—Pero no soy yo, por Merlín.
—Págame —Bella le extiende la mano a Lenna, quien saca a regañadientes un billete y se lo pasa.
—¡No apuesten de mí!—chillo más irritada que antes.
—Yo pensé que tantos privilegios se venían por algo —se defiende la pelinegra
—Yo sabía que no serías capas, eres muy lerda—acota la castaña.
Revoleo los ojos y pienso enserio si estas chicas realmente son mi familia.
—Ya pues, déjale tanto misterio y suelta el chisme.
—Tuve otra visión...
—Alto ahí, Ran —Lenna se aleja de la pequeña ronda entre las tres y me observa con seriedad—Ya basta de esas visiones.
—Lenna.
—No, Bella. ¡Se está poniendo en peligro todo el tiempo! Estamos en guerra y ella no hace más que meterse en problemas.
—No soy una niña.
—Ese es el problema. No eres una niña y por lo tanto haces lo que quieres sin medir las consecuencias. No es la primera vez que hablas de tus visiones, y sé que viste algo malo, lo veo en tu cara—acusa con su índice hacia mí.
—No siquiera dije de que se trata—me defiendo, pero ciertamente en vano.
—¿Ah sí? ¿Y qué es?
Cruzo mis brazos y resoplo.
—Está bien, no voy a meterme.
—No puedes salvar el mundo —hablo Bella dándole un sorbo a su cerveza con ese aire desinteresado de siempre—Mas te vale quedarte tranquila.
—No voy a hacer nada, tampoco era tan grave...
—Claro que lo era. Ibas a pedirnos ayuda —refuta Lenna. Odio que me conozca tanto—Por favor, Ran. Las brujas están muriendo y no quiero asistir a tu funeral.
—Las cosas van a mejorar—repito las palabras de Cordelia, pero salen tan falsas como la vez que las escuche.
—¿Han aparecido las demás?
Meno con la cabeza en negación, Bella baja los hombros con decepción y la pelinegra gruñe.
—¿Cuándo demonios van a aparecer? Hasta ahora eres la única bruja de las Septem Filii.
—No lo sé. Estoy empezando a asustarme —me encojo a mí misma y dejo ver lo angustiada que estoy realmente—Tengo miedo de ser la única y tener que asumir como Suprema.
—¿Qué hay de malo en ello?—Lenna llena mi vaso y me apresuro a beber—Serás la bruja más poderosa, todos se inclinaran hacia ti. Obviamente, yo no voy a hacerlo....
—No quieres eso ser la Suprema, ¿verdad?
Asiento en dirección hacia la castaña, sintiéndome muy pequeña. Es demasiado para mí, nunca lograría hacer un gran trabajo y las brujas terminarían de extinguirse conmigo.
—Yo... no creo que...
—Si no crees por tu inseguridad, deberías empezar por ello —interrumpe Bella con la botella levantada en su mano y sus ojos inexpresivos sobre mí. Sé que no lo hace apropósito, pero ella intimida demasiado con sus mirada—Si eres o no la Suprema, entonces empieza a trabajar en ello. Yo no quiero a una suprema completamente cobarde como tú.
—Bella...
—Ella tiene razón, Ran —apoya la pelinegra—Seas o no la suprema, eres de las septem fillii y son quienes nos representan. La guerra no va a terminar así porque si, tienes que ser más segura y fuerte.
—Lo sé—asiento desanimada.
De por si no me gusta ser bruja, pero es lo que soy y siempre seré. El problema es ser parte de algo grande. Alguna de mis dos primas debió ser la descendiente, pero el anillo las había rechazado a ambas. Ninguna de ellas dudaría de sí misma y llegaría a luchar por ser la líder, pero ese no es mi caso. Cordelia explico que no se elige, sólo sé es. No puedo escapar de ello.
—Ya no hablemos de ese tema, es tu cumpleaños —la sonrisa juguetona de Lenna vuelve ahora—Ahora háblanos de ese policía sexy.
Muerdo mi labio inferior olvidando mis angustias y recordando lo que sucedió hace un par de horas. Puede que casi muero y al principio fue un idiota, sin embargo lo que siguió fue genial incluso cuando yo casi lo arruino. Darby dijo que vendría si terminaba sus rondas, estaba feliz cuando lo dijo pero ahora creo que tal vez no lo decía enserio.
—Ran —Lenna me agarra del brazo de repente, sobresaltándome—Creo que te has ganado la lotería, perra.
—Vaya—Bella mira en la misma dirección que la pelinegra—Ve eso de allí.
Voy con los ojos hacia donde están mirando, mi boca se abre en grande observando a Darby parado en la entrada con un chico a su lado.
—Si él es "el sexy", su amigo es "el súper sexy".
—El sexy más sexy —añade Bella para mi sorpresa.
—Y ya nos vieron.
Trato de voltear para mirarlo nuevamente, pero Bella me da un zape.
—¡Auch! ¿Qué te pasa?
—No tienes que ser tan obvia.
—No lo mires directamente a los ojos cuando vengan y luce todo menos sorprendida. Va a ser evidente que te gusta y no tienes que serlo.
Si ellas supieran, un zape no sería nada.
—Falsa alarma.
—¿Ah?
—Se desvió —Bella lo mira de reojo. Yo lo haría, pero tengo miedo que vuelvan a golpearme por no ser disimulada. Es algo que no se me da muy bien.
—¿A dónde? —pregunta Lenna fingiendo juguetear con su trago.
—A dos mesas de aquí. Un grupo de amigos, al parecer.
—¿Hay chicas?
—Solo dos. Los otros son tres chicos.
Trato de no sentirme decepcionada, no es como si me haya pedido matrimonio o jurado amor eterno, pero al menos esperaba que si me había visto, saludara. Bah, espero demasiado.
—Vamos a la pista. Vinimos a bailar.
—Yo no me encuentro con ganas —hago un puchero y me encorvo.
—¿Vas a quedarte aquí a llorar?
—No, pero....
—Andando—Bella es la primera en levantarse, justo en ese momento el camarero llega—Quiero tres bulldog* en la pista en cinco minutos.
El camarero solo asiente sin más,
Lenna me agarra la mano y a Bella también—Hoy será un desmadre, así que prepárense.
La música invade con más fuerza la pista de baile, yo llego dando mis torpes pasos mientras Lenna va bailando con Bell. El camarero no tarda en llegar con nuestros tragos y los disfrutamos a pleno. Bailamos al son de 24k mágico de Bruno Mars, Bella se suelta un poco más ahora que tiene su trago preferido en la mano. Por parte de Lenna, ella ya está arrancado con la pista y buscando a su nueva víctima. Alcanzo a seguirles el ritmo en la siguiente canción y voy sintiéndome más suelta a medida que los tragos se van multiplicando.
Unos chicos lindos se acercan y Lenna se pone en modo cazadora; les sonríe coqueta, deleitándolos con su baile. Elige al que le gusta y se acerca hacia él, el tipo cae rendido de inmediato. Bella solo se apega más a mí para que no la jodan. Veo uno muy sexy acercándose a ella con una sonrisa coqueta. Se aproxima hacia su oído para decirle algo debido a que la musca es muy fuerte. Los observo con curiosidad por saber que deben estar hablando, cuando el sujeto se separa me queda mirando por unos instantes antes de volver a marcharse con sus demás amigos.
—¿Que le dijiste?
—Que era lesbiana y eras mi novia.
Me rio en voz alta mientras ella solo sonríe con sorna. Nos movemos a una parte más alejada de la pista. Lenna mantiene a su chico y se está besando como si fueran a comerse el uno al otro. Los demás nos imitan, pero del otro lado al darse cuenta que "somos pareja" o que no tenemos ninguna intensión con ellos.
Bella me hace beber cada trago y asegura que ella los pagara, por lo que no me preocupo demasiado por los gastos. Aun así le doy lo que la abuela me dio de dinero para no dejarla con todo.
—¡Niñas! ¿Qué hacen aquí?
Volteo a mirar hacia atrás, allí esta Lynn Anne bebiendo desde una copa lo que parece ser una margarita con los ojos entrecerrados y rojos y una sonrisa escurridiza.
—¡Lynn Anne! —chillo contenta y un poco ebria.
Ella llega a nuestro encuentro y me da un fuerte abrazo de oso. Lynn Anne es la mejor amiga de mama, lo fue también de la mama de Lenna y la de Bella. Ella perdió a su familia en un incendio cuando yo era niña, ella y su bebe fueron las únicas que sobrevivieron y, desde entonces, han estado viviendo en el aquelarre con nosotras—ahora Vera está estudiando en el extranjero. Es una hermosa mujer, de pequeña nos ayudaba a escapar de los regaños, nos llevó a nuestro primer boliche y nuestra primera borrachera.
—¿Como la están pasando?
—Bien me gusta este lugar.
—¿Habías venido antes?
Meno la cabeza en respuesta.
—Hicieron una buena elección.
—Está el que le gusta —añade Bella.
—¡Bell!
—¿El sexy policía?
Me sonrojo y maldigo a las chismosas de mis primas.
—¿Te vio? —Asiento no muy segura—¿Ya te saludo?
—No sé si me ha visto, en realidad.
—¿Y qué haces aquí que no te haces ver?
Frunzo el ceño sin captarle. Finalmente, Bella me lo traduce.
—Tienes que llamar la atención, Ran. Su atención —enfatiza a lo último
—¿Y cómo hago eso?
—Primero hay que encontrarlo—Lynn le da un vistazo a todo el lugar—¿Dónde lo viste por última vez?
—En la zona del bar.
—Entonces allí vamos.
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Re: Coven of salem

Mensaje por Stark. el Vie 23 Jun 2017, 4:16 am


Capitulo 1.2
Ran Oniwabanshu y Darby Cross
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Trato de negarme porque no estoy preparada ni segura de querer hacerlo. Como si ambas supieran que pienso huir, me agarran cada una de cada muñeca y me arrastran fuera de la pista de baile. Llegamos a la sección del bar donde el ambiente es más tranquilo y no es necesario gritar para escucharnos.
—Ahí está.
Volteo a mirar hacia donde señalo Bella y tiene razón, está en la mesa con tres amigos y dos chicas. Una de ellas se pega hacia él, pero este no parece siquiera notarlo porque sigue conversando con el chico de al lado.
—Bien, no está interesado en la zorra —comenta Lynn Anne y me hace gracia porque parece todo un operativo—Ahora escucha atentamente, Ran: camina hacia la mesa que está detrás de él sin siquiera darle una sola mirada.
—Pero ¿no sería como ignorarlo?
—Yo no entiendo el funcionamiento de los hombres —levanta las manos en su defensa—pero todos mis años con esos idiotas me ha enseñado dos cosas: no cambian absolutamente por nada y les encanta lo inalcanzable. Tú, chica, con los chicos eres demasiado flexible y tonta...
—Ya lo sé—le interrumpo. No es necesario que lo diga para que ya lo sepa.
—Pero tienes buen cuerpo y sobre todo tu culo —me da una sonora palma en una nalga y salto.
—¡Lynn Anne!
—Corine estará orgullosa cuando le diga que atrapaste a ese Adonis—me rio como idiota, mamá odiaría que fuese policía en primera instancia, los odia luego que salió con uno de ellos—Ve y demuéstrale a ese lame bolas que no es él quien decide, sino tú.
Resoplo y le echo una mirada hacia donde está.
—Tengo un problema...
—¿Y ahora qué?
—Es que... estoy un poco borracha —suelto una risita como tonta con las manos en sobre mi boca—Y a veces me dan ataques de risa, y definitivamente voy a reírme cuando pase a su lado.
Lynn Anne y mi prima se miran entre ellas, yo solo me encojo de hombros porque es cosa de borracha que me agarran. La seriedad nunca está de mi lado y tampoco la tristeza, me gusta beber porque me siento más suelta y carcajeo de absolutamente todo.
—Bella ira contigo.
—¿Y yo por qué? —la castaña se cruza de brazos con mala cara.
—Porque si Ran se ríe como desquiciada, habrá una excusa de que le contaste un buen chiste.
—¿Tú me ves cómo alguien que cuenta chistes?—Bell levanta una ceja. Vuelvo a reírme como tonta—Ya entendí. Ven aquí, loca.
Enriada su brazo con el mío y me hace caminar hacia adelante, yo sigo riéndome porque he tropezado al segundo paso y casi nos caemos las dos. Acomodo mi cabello con los mechones hacia atrás aun dándome gracia de solo pensar en Bella contando un chiste. No sé, es demasiado raro.
Levanto la mirada y enseguida conecto con unos ojos cafés mirándome directamente. Los nervios me hacen temblar las piernas y casi estoy segura que voy a tropezarme de nuevo, pero el agarre firme de la castaña me obliga a seguir recta. Carcajeo por los nervios y bajo la cabeza.
—Levanta la mirada—susurra Bell en mi oído y le hago caso.
Dejo salir otras risas mirando solo hacia adelante y me dejo caer a una mesa a distancia.
—Quiero más alcohol.
Mi prima solo sonríe divertida.
—Creo que es suficiente para ti.
La ignoro mientras busco al camarero con la vista. Necesito otro trago.
—Tranquila. Creo que lo hiciste bien.
—¿Qué cosa?
—Tu sexy.
—¿Me está mirando? —exclamo de dolor al sentir la patada debajo de la mesa de la castaña—No iba a voltearme, joder.
—Nunca se puede estar segura contigo.
—Buuuu —abucheo y vuelvo a reírme como idiota.
—Ran, ahí...
—¿Dónde está el camarero?—le interrumpo volviendo a la tarea de buscar al tipo—Creo que voy a deshidratarme.
—Ran —la escucho pronunciar mi nombre con los dientes apretados, pero vuelvo a ignorarla.
—Quiero una buena cerveza, de miel si es preferible. ¿Venden aquí de esas?
—Sí, las venden.
Una cerveza de miel queda justo frente de mí y de inmediato volteo al costado. El corazón se me paraliza de solo verlo tan de cerca, mucho más de lo que lo vi hoy en la tarde. Una sonrisa se curva en mi rostro sin evitarlo al mismo tiempo que se dibuja en el suyo. La risita tonta sale de mí aunque intento reprimirla. Darby frunce el ceño, aun divertido.
—No pensé que mi cara fuese tan graciosa.
—N-no es eso —balbuceo aun riéndome.
—Solo está un poco ebria —comenta Bella dándome una mirada de advertencia para que me calle o voy a arruinarlo todo.
—¿Solo un poco?
Agarro la botella de cerveza de miel y la doy un trago antes de volverme a Darby y encogerme de hombros. Esto parece divertirlo porque no quita sus ojos de mí aun con su sonrisa sexy. Quiero besarlo.
—Es ella por quien viniste, ¿cierto, Darby? —dice una voz masculina a mis espaldas y siento a alguien moverse para la silla entre medio de Bella y yo.
Enseguida busco con mis ojos a la persona, es un hombre de quizá la misma edad que Darby, puede que un poco más grande; de ojos cafés rasgados, cabello corto y negro y sonrisa juguetona en el rostro. Pero apenas él ve mi cara, su sonrisa empieza a flaquear hasta volverse una mueca seria. Yo lo veo sin poder quitar la mirada sobre él, incluso creo que se me ha ido un poco la borrachera.
—¿Te conozco de algún lado?—pregunto sin evitarlo, tan rápido como lo pienso.
Solo toma un segundo, en su mirada pasa el reconocimiento. Sonríe nuevamente como si nada hubiese ocurrido y se encoge de hombros.
—No, creo que no.
—Pues yo creo que si —replico sintiéndome de pronto ansiosa.
—¿Ran?—me llama Bella, pero la ignoro.
—¿Te llamas Ran?
Asiento levemente, aún más curiosa.
—¿Y tú cómo te llamas?
—Dan.
—¿Está todo bien?—Darby interviene.
Solo en ese entonces me doy cuenta que fui un poco extraña. Bella me echa una mirada preguntándome sobre qué diablos estaba pensando, solo que yo tampoco lo sé en realidad. No sé qué fue, lo único que estoy segura es que he visto a este tal Dan en algún lugar, y no es en mis visiones.
—¿Esta bien si nos sentamos aquí?—Dan de pronto se acerca al lado de mi prima y toma asiento cerca de ella. Darby lo imita sentándose en la silla a mi lado.
—Estaría bien —respondo sin dejar de mirarlo. Él parece notarlo, y lo ignora por completo.
—¿Cómo te llamas?
—Bella —contesta sin más y se cruza de brazos para mirar hacia otro lado.
—¿Te gustaría...?
—Irme —le interrumpe brusca. Abro los ojos en grande y estoy a punto de preguntarle porque se va, no es hasta que sus ojos fulminantes recaen en mi—Estoy cansada. ¿Tienes auto?
Daniel asiente un poco extrañado.
—¿Puedes llevarme?
La sonrisa juguetona vuelve a cruzarse en su rostro y acepta de inmediato. Me entran las ganas de reírme porque él debe creer que Bella está interesada, pero es todo lo contrario: ella solo quiere un aventón ahora que vaya a saber dónde Lenna se metió.
—¿Puedes llevarla a su casa?—Bella le pregunta a Darby directamente, señalándome.
—Yo puedo ir sola —replico divertida y volviendo a tomar de la cerveza.
—Yo la llevo —responde el pelinegro guiñándome un ojo.
Me sonrojo y por los nervios y la borrachera vuelvo a reírme. Bella se despide rápido de mí y se lleva a Daniel consigo, no sin antes echarme una mirada divertida. No les quito la vista de encima hasta que veo que se van perdiendo entre la gente.
De pronto, el vértigo viene y con él la visión: Daniel le sonríe con verdadero cariño a Bella mientras ella trata de no mostrar lo avergonzada que esta, pero es comprensible cuando ninguno otro chico había logrado lo que él sí. Solo bastan miradas entre ellos para entenderse, para hablarse.
—¿Ran?—el toque de Darby me regresa de la pequeña visión.
Le sonrió tratando de despreocuparlo.
—¿Estas bien?
—Creo que me maree un poco —miento y suelto la cerveza.
—Sí, es mejor que no bebas más. ¿Te sientes bien? ¿Quieres irte?
—No, está bien—le sonrió para tranquilizarlo.
Abre la boca para decir algo, pero la llegada brusca de sus amigos nos interrumpe. Son dos chicos, uno rubio de ojos azules y un pelirrojo de ojos chocolate, dos chicas también le siguen, una rubia y menudita muy linda y otra alta de cabello rojizo y corto, con rasgos finos. Esta última es quien se le pega encima al instante y mira diciendome que estoy acercándome demasiado a lo que es suyo. Me muerdo el labio inferior para no reírme, pero al instante la chica sabe que estoy conteniendo la carcajada.
—¿Qué pasa?
—¿Vas a quedarte todo la noche allí? —pregunta el pelirrojo con fastidio.
—Estoy ocupado —refuta Darby dándole una mala mirada.
—Así que tú eres la nueva presa de nuestro chico —el rubio pasa un brazo por mis hombros y me atrae hacia él. Suelto una risita cuando me guiña el ojo y suelta un silbido—Sigues teniendo buenos gustos, Darb.
—León…
—No seas aguafiestas, Darb. Es mi cumpleaños —dice la rubia dándole una mirada de cachorro triste.
—¡También es mi cumpleaños! —exclamo sorprendida. Jamás conocí a alguien que cumpliese el mismo día que yo.
—¡Feliz cumpleaños! —exclamamos ambas y enseguida nos echamos a reír por la coincidencia.
—Linda y simpática. Como te gustan, eh —vuelve a molestarlo el tal León.
—Ya deja de molestarlo—interviene la chica de cabello corto de mala gana.
—¡Vamos a bailar! —chilla la rubia—Vamos, te invito un trago —me extiende la mano y la tomo, saltando de mi asiento.
La sigo muy contenta en direccion a la barra de tragos, pero de un momento a otro Darby interviene en el medio y pasa su mano por mi cintura, estrechándome hacia él. Si antes estaba nerviosa, ahora lo estoy el doble.
—Ella no es de ese tipo, Sia.
Una breve batalla de miradas hay entre ellos hasta que Sia se encoge de hombros y sigue a sus amigos, no sin antes guiñarme un ojo. Volteo a mirar a Darby para preguntarle si es lo que estoy pensando, él solo asiente como si adivinara mis pensamientos.
—Vaya —digo sorprendida, porque realmente lo estoy.
—Sia es un poco impulsiva —murmura apenado.
—Está bien, no es la primera vez que me pasa.
Darby levanta las cejas en alto, entre divertido y curioso.
—Ósea que a ti también…
—¡No! —carcajeo meneando la cabeza—Digo, ha habido chicas lesbianas que han intentado ir por mí, sobre todo si estoy ebria.
—¿Solo las chicas? —el pelinegro termina de rodear mi cintura con sus ambos brazos, atrayéndome aún más hacia él.
Sus ojos me atrapan y no soy capaz de desviarme de ellos, estamos tan cerca que nuestras respiraciones chocan. Intento calmar los latidos de mi corazón temiendo que los sienta o los escuche. Debería intentar alejarme de él, realmente debería, pero…
Siento de pronto mi vestido mojado y parte de mi pierna también. Me separo de Darby al instante por el frio y veo mi precioso vestido manchado.
—Lo siento —volteo a mirar hacia la chica de cabello corto, quien me mira con pena por el accidente, aunque yo no creo que sea tan accidente.
—Por Dios, Gala —le regaña Darby, enseguida me pasa un pañuelo—Ten, Ran.
—Está bien, no te preocupes —insisto dándole una sonrisa y estoy por tomar el pañuelo hasta que un olor característico entra en mis fosas nasales. Cierro los ojos y contengo las arcadas.
—¿Qué pasa? —inquiere el rubio de inmediato, acercándose.
—¿Esto es… licor de melón? —me cuesta pronunciar las palabras, la acidez es terrible y casi no aguanto.
—Eh, pues, creo que si —responde Darby, el cual no parece entender absolutamente nada—¿Por qué?
No le respondo, no tengo ninguna chance porque enseguida me encorvo y empiezo a vomitar todos los tragos que tome sin más en el suelo. Justo en sus zapatos.
—¡Santa mierda! —grita León mientras Sia y Gala dan un grito ahogado.
—¿Ran? —escucho la voz de Lenna y la veo de reojo hacia un costado. Esta con un chico besándole el cuello pero lo tira hacia un lado y viene corriendo hacia a mí—Maldita sea. ¿Qué mierda te pasa? ¿Acaso eres estúpida? ¡Se vomita en el baño!
Como si no lo supiera, joder.

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Despertar en mi antigua habitación es una de las cosas por las que trato de buscar cualquier excusa para venir a mi viejo aquelarre. Cuando me marche, no creí que sería por tanto tiempo y por ello jamás me lleve demasiadas cosas, y sin darme cuenta ya habían transcurrido dos años completos sin ver las paredes pintadas violeta, los estantes con mis libros preferidos, los viejas fotografías de mi infancia y adolescencia pegados en la pared; los cuadros que pinte, los de mis bandas preferidas; la colección de cd de Johnny Cash, No Doubt y Janis Joplin. Todo está aquí y nada ha sido movido de su lugar.  Lo hice porque si llegaba a trasladar todo esto en mi cuarto en Coven, entonces no sería capaz de volver alguna vez aquí, donde la familia era familia y no una casa vacía y fría. Quiero volver desesperadamente, pero sé que si digo una sola bastara para que Shay me grite y me prohíba la entrada del aquelarre.
Tengo una ligera resaca después de todos los tragos que tomamos ayer en el bar/boliche. Aún recuerdo las imágenes y la terrible vergüenza que pase vomitándole los zapatos a Darby. Ni siquiera me despedí, Lenna me arrastro hacia afuera y me metió dentro del coche antes que me suicidara o algo por el estilo. Ojala nunca vuelva a verlo, no porque no me guste, sino porque la vergüenza es más grande.
Camino perezosamente hacía en dirección del baño. Al parecer nadie ha despertado todavía porque no se están peleando por quien va primero como siempre suelen hacer, especialmente Lenna y Lynn Anne. No sé cuál de las dos tarda más tiempo metidas ahí. Aprovecho esto y entro al cuarto, cerrando con el patillo antes que entren a la fuerza y me obliguen a salir como tantas veces han hecho. Me desnudo y entro a la ducha para quitarme todo rastro de sueño que queda todavía revoloteando en mí. Estoy segura que la abuela estará haciendo el desayuno, lo bueno de venir de vez en cuando es que Shay cocina mis platos preferidos y anda de buen humor.
El vértigo golpea con fuerza de repente y tengo que sostenerme de las paredes para no caerme. La habitación empieza a dar vueltas mientras que las gotas de agua de la regadera parecen pesar un millón de veces más a la vez que van cayendo en mi cabeza, ejerciendole mas presión que antes. Una vez que el eco comienza a zumbar en mi oído, y sé que la visión ya está iniciando: es la casa que vi en la otra noche, queda a cinco horas en auto, ubicada en las afueras de la ciudad de Jackson. Allí viven dos mujeres y una niña: veo a la muchacha sonreírle con cariño a la niña, quien es... no sé quién es, pero no tiene relación con ella, solo con la mujer mas grande, ella es su abuela.
Me asusto al ver al vampiro acercarse entre la oscuridad, casi alrededor de las diez de la noche es cuando aparece para interrumpir en la casa. Batallan al menos de veinte minutos, la mujer es la primera en quedar inconsciente por el letal golpe del vampiro, la niña solo se queda en el suelo con las piernas paralizadas del miedo y llorando. La última es la muchacha, y a ella la busca porque...
El aliento se me escapa por un momento, y tanto es que interrumpe mi conexión de inmediato. El eco se va dispersando al igual que los zumbidos, pronto el ruido del agua y las gotas se vuelven más ligeras y ya no siento ese nudo en la garganta. Doy profundas respiraciones a la vez que trato de sentarme en el suelo sin tener que darme un buen golpe. Froto mi cara con las manos tratando de dispersar las imágenes en mi mente, pero estas parecen reproducirse una y otra vez como si fuese una película. No, no tengo que intervenir. Lenna y Bella van a matarme si saben que lo hice. Y si no intervengo, tres personas van a morir y una de ellas es una niña.
La angustia y la indecisión me dejan allí bajo el agua con el sentimiento de culpa y la rabia por ser tan cobarde, solo que no sé qué hacer realmente.
—¿Ran? ¿Estás ahí adentro?—escucho la voz de la abuela desde el otro lado de la puerta.
Me cuestan unos segundos antes de hallar mi voz.
—Sí, abuela —balbuceo con torpeza y aclaro mi garganta—Buenos días.
—Apúrale que ya está el desayuno.
Sus tacones resuenan en la alfombra del pasillo, solo cuando dejo de escucharlos largo un suspiro y vuelvo a fregar mi rostro con mis manos. Sí, es mejor que me apure.
Salgo luego de lavarme rápidamente el cabello y rodeo mi cuerpo con la toalla, voy hasta la habitación y elijo un conjunto cómodo para hoy. Shay decía que debía llevarme todas mis cosas, pero me negué porque sabía que necesitaría mudas de ropas para ocasiones como estas y no me equivoque.
Bajo las escaleras en dos al sentir el rico olor de los panckes, los panckes de la abuela siempre fue la debilidad de cualquier mortal y sobre todo la mía. Antes de entrar, respiro profundamente una vez más para tratar de actuar como si nada hubiese pasado, como si en horas no fuesen a morir personas y yo lo supiera.
—¡Buenos días! —exclamo contenta entrando a la cocina.
Bella, Lenna y Lynn Anne me reciben fulminándome con la mirada y sus rostros demacrados, sentadas en el desayunador con su café y el mesón cubierto de variedades para tragar. Trato de reprimir la risita, casi en vano.
—Odio tu optimismo—rechista Lenna volviendo a su café de mala gana —Y odio este café.
—No lo tomes sino te gusta —la abuela aparece por detrás y le da un zape.
—¡En la cabeza no!—chilla Lenna poniendo una mano sobre ella.
—No grites, joder —murmura Bella con los dientes apretado—No eres la única con resaca.
—Eso les pasa por pasarse con el alcohol.
—No seas así, Shay. Son jóvenes —interviene Lynn Ann.
—Tú no hables, eres el peor ejemplo.
—Fue tu hija la que me llevo por el camino del mal.
—Ni me lo recuerdes —Shay revolea los ojos y deja el café en la silla al lado de Bella—Siéntate, Ran. Desayuna bien antes de irte.
Lo hago sin rechistar, aun divertida por la cara de culo que tienen todas, sobre todo Lenna que se toma dos aspirinitas juntas para pasar el dolor.
—¿Qué tal te fue anoche?
Me encojo de hombros ante la pregunta de la abuela, consciente que tres pares de ojos están sobre mí.
—Bien, supongo.
—¿Acaso el policía sexy es tan malo?—bromea Lynn Anne.
Vuelvo a encogerme de hombros. Lenna se ríe, pero no dice nada cuando le doy una mirada de advertencia.
—No dejaste que te metiera mano encima antes de cagarla, ¿cierto?
—¡Lenna! —chillo con la cara roja.
—Ni que fueras vir— ¡Auch!
Shay solo la mira con los ojos entrecerrados mientras menea la cabeza.
—Gracias abue.
—No griten, por Dios —suspira Bella tomándose de la cabeza.
Si, a mí también me está dando migraña.
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—Abuela, ¿dónde pongo esto?
—Soy Shay, y ponlo al lado de la maseta verde.
Le sonrió divertida. A veces no soporta que la llame como tal, prefiere que le hable por su nombre porque la hace sentir vieja. Lo cierto es que la abuela no parece estar por cumplir setenta años. No sé qué le dio mamá, pero la abuela ha estado envejeciendo casi nada en todos estos años que llevo conociéndola. Su cabello negro no sostiene ninguna cana en él y las arrugas incluso parecen haberse borrado. La magia es peligrosa, pero también una gran fuente de juventud y más si se trata de las pasiones de Corine.
Shay se mantiene en el pequeño invernadero que tiene en el patio, este lugar me trae nostalgia porque he pasado grandes tardes y noches aquí aprendiendo y experimentando. Me gustan las posiciones, son lo mejor que me dan. Tengo suerte que en Coven haya uno igual para sentirme como en casa.
Le lanzo agua en roció a las plantas mientras lanzo un suspiro retenido. Aun no puedo dejar de pensar en Darby y como le vomite encima.
Dejo salir otro suspiro, solo en ese entonces la abuela me mira con curiosidad.
—¿Pasa algo, Ran?
Hago un puchero.
—Creo que soy una idiota.
—Un chico—adivina sonriendo divertida—Eres demasiado inocente.
—No lo soy.
—Claro que sí. Todavía crees en los cuentos de hadas y los príncipes —pasa una plata de una meseta a otra—Tu mama era igual, y por eso hizo tantas locuras por amor.
—¿Mama era como yo?—repito incrédula. Eso si hay que verlo.
—Sí, así de dulce y optimista.
—¿Y qué le paso?
De inmediato soy consciente de lo que pregunte fue una estupidez. Es claro lo que le paso, la abuela lo dice todo en su mirada: fue papa quien la cambio.
—Aun así —Shay se aclara la garganta y vuelve su vista a sus preciosas plantas— Sea lo que haya pasado, cariño, no tienes que olvidarte de una sola cosa.
—¿Qué cosa?
—Todos los hombres son iguales —sentencia y se sacude las manos—Tu abuelo era un imbécil, tu padre es un imbécil hasta Levi lo es.
—¡Abue! Levi es amor.
—Sí, claro. Ese renacuajo...
—Es bueno escuchar a alguien decir algo lindo de mí.
Volteo de inmediato al escuchar la voz masculina tan conocida. Alto, cabello castaño y ojos chocolate; Levi me sonríe con esa sonrisa suya tan encantadora y los brazos abiertos. Enseguida corro hacia él y le salto literalmente encima, rodeando su cuerpo con mis piernas y abrazándolo con fuerza por el cuello.
—¡Levi, volviste!—chillo con emoción mientras él solo se ríe tratando de mantener el equilibrio.
—Yo también te extrañe, Ran.
—Ya bájate, niña. Vas a partirlo en dos.
Levi me baja, pero aun así no me suelta de su lado.
—No soy tan delgado, Shay. Tengo músculos —presume levantando su brazo, y vaya, tiene razón.
—Esas cosas no me engañan.
Levi se ríe tan encantador como siempre y me suelta para ir a darle un fuerte abrazo, el cual Shay no tarda en responder. Levi Elric es el hermano de mayor de Bella y ha sido mi amor platónico desde que tengo memoria. Siempre fue encantador, dulce y simpático con todo el mundo; en la preparatoria era popular, en la universidad también y se graduó con honores. Cualquiera que conociera a Levi se daría cuenta que es el hombre que toda mujer espera: caballero, atento, comprensivo y profundo. Levi se marchó hace casi cuatro años a especializarse en el extranjero como neurocirujano, y ahora había vuelto.
—¿Vas a quedarte aquí?—pregunto entusiasmada.
—Sí, voy a estar trabajando en tu mismo hospital—despeina mi cabello antes de volver a mirar a la abuela—Decidí mudarme a la casa que mi padre dejo para nosotros.
Los ojos de Shay se entrecierran.
—¿Por qué...?
—No es como si esa casa les perteneciera a ellos.
—¿A quiénes?—inquiero curiosa.
—A los cazadores.
Siento un escalofríos pasar por mi espina dorsal de solo escuchar su mension. Nunca viene nada bueno con ellos, sobre todo si se especializan en caza de brujas.
—Recuerda que mi padre era cazador. Cuando murió mi mamá y vinimos a vivir aquí, esa casa estuvo bajo el mando de ellos.
—¿Cómo es que la recuperaste?—insiste Shay con el rostro serio y los ojos preocupados.
—No fue complicado. Él no es tan complicado como todos creíamos.
—¿Quién es él?
¿Por qué siento que me están dejando de lado?
—Pero que chiste —Shay me da un zape y exclamo de dolor, divirtiendo aún más a Levi —Ya deja de joder y acompaña a Levi a su casa. ¿No ves que sigues con las maletas?
Recién ahí reparo las dos maletas que están en el suelo.
—Vamos, Ran. De paso voy a invitarte a comer algo —me guiña un ojo. Camina hacia la abuela para volver a estrecharla entre sus brazos con fuerza—Te extrañe, abue.
—Soy Shay —dice fingiendo estar molesta, pero todos sabemos que a ella le encanta cuando Levi se pone mimoso.
—Está bien —se ríe un poco y le da un sonoro beso en el cachete —Vendré mañana después de que termine la mudanza.
Shay asiente y saca de sus bolsillos las llaves de su auto. Levi le extiende las manos para que se las de, pero la sonrisa socarrona de la abuela me dice que no tiene ninguna intención de hacerlo.
—Tres autos...
—Era joven —replica el castaño tras suspirar—Fue hace mucho, Shay...
—¿Y qué? Todos sabemos que eres pésimo para los autos —me lanza las llaves y las tomo en el aire—El lunes dáselo a Bella, no te preocupes.
—¡Gracias! —exclamo contenta y corro a darle un beso en la otra mejilla.—Adiós, abue, y gracias por el vestido.
—Solo vayan con cuidado.
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Levi no me deja llevarlo a su casa de inmediato, sino a un bonito café que queda cerca del vecindario donde vivo. Me llevo una sorpresa cuando descubro que vive a solo tres cuadras de mí, a lo que él se encoje los hombros y sonríe. Ahora que lo miro detenidamente mientras esperamos nuestras ordenes, me doy cuenta que Levi ha cambiado más de lo que creía. Tal vez sean sus facciones más serias de lo que recuerdo hace cuatro años atrás, o tal vez sea porque ya no desprende tanto como antes esa sencillez y tranquilidad. Hay algo raro en él, solo que no puedo descifrar como.
Me cacha mirándolo sin ningún disimulo y tengo que agachar la cabeza por la vergüenza de haberlo estado viendo sin más.
—¿Tienes que decirme algo? —inquiere con una sonrisa leve en su rostro y un aire tranquilo.
Quiero preguntarle si le sucede algo, solo que no me atrevo.
—No es nada —meneo la cabeza y dibujo una sonrisa—¿Vas a instalarte aquí?
—Por ahora solo tomare el puesto. Luego veré que más hare.
—Ósea, que no vas a quedarte—bajo mis hombros con desanimo.
Levi me sonríe torcidamente.
—No puedo quedarme aquí, Ran.
—¿Por qué no? Aquí está tu familia.
—Lo sé, pero no me agrada New Orleans. Aquí está infectado de... ya sabes.
Asiento sin más. Es verdad, New Orleans es el centro de la guerra en este momento y es lógico que quisiera permanecer lejos, pero no puede culparme por sentirme tan triste porque se marcha.
El mesero viene con nuestro pedido y deja una pequeña torta arriba de la mesa, justo frente a mí. Levanto la mirada sorprendida, Levi solo me sonríe con cariño y prende la vela que hay en el medio.
—Feliz cumpleaños, Ran. La idea era que llegara ayer pero mi vuelo se retrasó. Lo siento.
—Está bien —digo contenta y vuelvo a observar la torta—Gracias, Levi.
—No te olvides de los deseos.
Lo miro por un breve momento antes de soplar las velas. No necesitaría pedir ningún deseo si él solo se quedara aquí, me conformaría con verlo de vez en cuando y pasar tiempo con él aunque sea solo unos minutos. Puede que solo haya pasado menos de dos horas desde que volvió, aun así mi corazón no evita volver a remover los sentimientos viejos que sigo teniendo desde hace tiempo. Que este enamorada de Levi no es ningún misterio ni tampoco un secreto en el aquelarre; todos lo saben e incluso él. Sin embargo, lo veo y me pregunto si sabe que tan profundos son mis sentimientos.
Aparto la vista de él y finjo la mejor sonrisa para que no se dé cuenta de mi tristeza. Corto un pedazo de la pequeña torta y le dejo en un plato que el mozo trajo para nosotros. Levi es como yo: adora el chocolate y la torta justamente es de chocolate puro.
—¿Qué tal las practicas?—pregunta cortando un pedazo de su porción y llevándoselo a la boca.
—Van perfectas. La verdad es que soy de las mejores, sin presumir.
—¿Tu, Ran, presumir?—se ríe de mí y no evito seguirlo.
—Enserio, tengo buenas notas.
—No me extrañaría de ti. ¿Ya has pensado en que especializarte?
—Creo que iré al área de cirugía o a psiquiatría.
—¿Que no hay un gran paso de la una y la otra?
—Estoy indecisa —muerdo mi labio inferior y rasco la parte superior de mi cabeza—Todavía tengo tiempo de pensarlo.
—Solo piénsalo bien. Estoy seguro que te causara menos dolor de cabeza que en ese chico que te gusta.
Me quedo paralizada por un momento pensando si debe estar hablando de él mismo, y me produce más pánico que cualquier cosa. Si, él sabe que me gusta, pero decirlo así de frente... no sé, nunca había escuchado una respuesta por parte de Levi porque nunca la espere. Siempre creí que era un amor uniteral y creía que sería así por siempre, sin ninguna respuesta y por ende ningún rechazo.
Trago fuerte saliva mientras lo observo comer con tranquilidad su porción.
—Yo...
—¿Paso algo malo con él? —levanta su mirada hacia a mí con preocupación—Ran, ¿intentaron hacerte algo de nuevo?
Meneo la cabeza rápidamente a la vez que las asquerosas imágenes van reproduciéndose en mi cabeza. No tenía que mencionar ello, realmente que no, pero tampoco puedo culparlo después de lo que paso.
—Estoy bien —digo aunque mi garganta está muy seca, bebo un trago de mi te antes de proseguir—Es solo que... —¿debería contarle de Darby?—Conocí a alguien y eso...
—¿Te trato bien? —su lado sobreprotector sale a la luz. Levi siempre fue así con las tres.
—Sí, pero... no sé —me encojo de hombros. Es un poco incómodo hablar de esto con él.
—Ran, ¿puedes decirme claramente que paso?—demanda con seriedad y frunciendo levemente el ceño.
Vuelvo a morder mis labios sin saber por dónde empezar. Mis ojos van a cualquier lado para no verlo directamente y recaen en el reloj de la cafetería. Son las cuatro y media de la tarde, por lo que llegar a la ciudad de Jackson  me llevaría cinco horas y llegaría a eso de las nueve. A las nueve y media pasaría el incidente y...
Paso una mano por mi cabello y suspiro. No, no tengo que intervenir. ¿Por qué estoy pensando en eso cuando Levi me pregunta sobre Darby?
—Ran —me llama Levi con brusquedad, sobresaltándome. Lo miro directo a los ojos y recién ahí me doy cuenta que cometí un error, Levi puede ver completamente mi alma—Habla ahora.
—Tuve una visión —susurro y el miedo se infiltra en mi voz —Sé que no tengo que intervenir, pero el vampiro va a matarlas. Hay una niña ahí, Levi. Yo...
—Entiendo —interrumpe y su mano atraviesa por encima de la mesa para sostener la mía. Mi corazón se brinca al solo sentir su tacto—Quieres ir, ¿cierto?
Asiento con la cabeza aun sintiéndome pequeña y nerviosa ante él.
—Entonces, vamos.
—¿Ah?
Levi sonríe levemente.
—Vamos ahora mismo.
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En el camino hacia la ciudad de Jackson, Levi me deja dormir un poco más porque todavía tengo resaca mientras él promete no provocar ningún accidente en el camino. Aún estoy sorprendida que decida acompañarme, pero no debería estarlo del todo. Desde niña, Levi siempre fue comprensivo conmigo sobre mis visiones y la angustia que me provocaban. Sufrí ataques de pánico por tenerlas, me sentía acorralada y frustrada por las cosas que veía sin poder hacer nada. Después de mama y Shay, fue a la primera persona que le conté abiertamente sobre mis visiones. A veces pasa sin más, solo lo veo al mirar a una persona, otras cuando hay contacto entre nosotros o simple vienen y ya, como si estuvieran diciéndome algo.
Ya es de noche cuando llegamos, casi a la hora justa. La suerte y desgracia que es una rancho en las afueras de la ciudad, alejados para evitar más víctimas, pero demasiado peligroso por si quedamos desamparados.
Levi apaga el motor y deja el auto de Shay estacionado con las luces apagadas detrás de unos árboles. Nos quedamos un momento callados mirando la casa desde lejos hasta que finalmente habla.
—Será mejor que te quedes aquí.
—No me dejes fuera de esto —protesto molesta y angustiada al mismo tiempo—No puedo dejar que vayas solo...
—Yo no puedo dejar que vayas —me toma de la mano y me mira directamente a los ojos—Los vampiros no son una broma, Ran.
—Por los cielos, Levi, ¡te puede lastimar!
—No es la primera vez que peleo contra uno, tranquila —me sonríe, pero no me quedo tranquila en ningún momento.
—Levi...
—Confía en mí.
Sale del auto y no me atrevo a moverme. Confió plenamente en él, pero...
Unos gritos provienen desde la casa y pronto esta empieza a arder en llamas. Llegamos muy tarde.
Levi empieza a correr en dirección de la casa y llega en pocos segundos hacia la puerta y entra derribándola de una patada. Casi había olvidado que él heredo los poderes de super fuerza y agilidad de su padre.
No sé cuánto tiempo espero, solo que la ansiedad me carcome al igual que la culpa y decido que no puedo estar sin hacer nada cuando yo provoque esto. Si no fuese por mí, Levi nunca hubiese venido y seguramente estaría cenando con Bella, Lenna y conmigo, festejando su regreso. Salgo del auto y corro hacia la casa en llamas. La niña sale corriendo desde adentro y alcanzo agarrarla, ella grita asustada.
—¡Calma! —la tomo de los hombros agachándome para quedar a su altura y hacer que me vea la cara.
Su rostro está lleno de manchas negras producidas por el fuego y su brazo parte de su brazo esta quemado, son quemaduras de tercer grado y le quedaran por el resto de su vida recordando el horrible evento que ha sucedido esta noche.
—¡Mi abuela y Wendy están adentro!—chilla asustada—¡Ayúdalas, por favor, ayúdalas!
Me quedo sin habla y vuelvo a mirar la casa, sintiéndome presa del pánico al ver las llamas llegando hacia el techo y consumiéndola. Se me cierra la garganta y lo único que puedo hacer es abrazar a la niña y esperar a que Levi salga.
—Genial, más problemas —escucho la voz de un hombre a mis espaldas.
Volteo y allí está un chico moreno y ojos rojos mirándome con una sonrisa socarrona. Este es otro vampiro. El sujeto no estaba solo.
La niña grita asustada pero no dejo de abrazarla, ni siquiera permito que levante la cabeza.
—¿Qué es lo que quieres?—me atrevo a preguntar. Pongo una mano sobre el suelo y con la otra aferro mi agarre a la pequeña.
—¿También eres una bruja?
—¿Qué es lo que quieres? —repito.
—Bien, el jefe se pondrá feliz por llevar a dos de ellas.
Se acerca ágilmente hacia a mí, y en un segundo a otro lo tengo parado frente en donde estoy. El agua sale como un chorro fuerte para arriba, haciéndolo dar unos pasos hacia atrás y me concentro para que este nos proteja alrededor, como un remolino de agua.
—Eso no va a vencerme.
Corta mi agua control de un solo golpe y el miedo me atrapa que no soy capaz de hacer algún movimiento rápido. Su puño se dirige hacia a mí y abrazo fuerte a la niña para que no la toque. Pero antes que siquiera me golpeara, el vampiro sale volando hacia la otra dirección con fuerza. Me quedo pasmada viéndolo arrastrarse en la tierra para ponerse de pie de nuevo a unos metros de nosotras. Busco a mi salvador con la mirada y ahí lo veo, con su máscara azul en forma de calavera, los dientes de la máscara son delgados y blancos, mientras que en el costado izquierdo en la parte superior hay tres puntas sobresaliendo, delgadas, de la parte derecha son más gruesas y cortas.
La insignia atada en su brazo derecho, su remera negra con una pequeña estampa de dragón en el pecho izquierdo y sus pantalones verde militar me hacen reconocerlo al instante y llenarme aún más de miedo: es un cazador. El sujeto solo me da una breve mirada, pero no tiene más tiempo para salir corriendo en dirección del vampiro y empezar una batalla.
Obligo a mis piernas moverme y tomo a la niña entre mis brazos para salir corriendo en dirección del auto. Pero enseguida recuerdo a Levi y no puedo dejarlo solo.
Siento algo presionar contra mi cabeza desde la parte de atrás y me quedo dura como una piedra, casi temblando.
—Suéltala.
No lo hago porque la niña grita aún más y tengo miedo de lo que puedan hacer. No confió en los cazadores, no desde que Raiden trato de matar a Corine. Ni siquiera me importa que este por darme un tiro en la cabeza, simplemente no puedo dejar que corra algún peligro.
—No soy tu enemigo.
—Eres una bruja, claro que lo eres—escucho el pestillo bajar y me lleno de terror.
Inspiro profundamente pensando en que hacer, puedo escuchar el combate de Levi contra el vampiro dentro de la casa, las llamas consumir la madera y los otros dos peleadores en la otra parte del lugar. La niña rodea sus brazos hacia a mí y su llanto se vuelve más fuerte.
—Solo quiero salvarla. No soy mala —musito con las lágrimas queriendo salir, pero me mantengo fuerte para no hacerlo.
—Lo mismo le dijo la vieja a Hansel y Gretel.
Odio ese cuento. Mama solía decirnos así a Ren y a mí, Hansel y Gretel, y a ninguno de los dos nos gustaba.
—Voy a darte tres segundos para hacerlo.
—Uno...
—Vas a matarme de todas maneras —replico queriendo voltear a verlo, pero ejerce presión sobre mi cabeza con su pistola.
—Dos...
—¡Mama! ¡Mama! —grita la pequeña.
—Tr...
Antes de terminar la cuenta, una explosión fuerte se produce dentro de la casa y salimos casi volando de donde estamos. Aprieto fuerte a la niña en mis brazos y caigo de espaldas en el suelo, sintiendo un gran dolor y el ardor. Le echo un vistazo a la niña y la encuentro inconsciente, luego veo la casa derrumbarse de un momento a otro.
De impulso, suelto a la niña y corro hacia las llamas con temor mientras grito el nombre de Levi sin hallar respuesta. No puedo dar otro paso más cuando siento el calor llegarme de las llamas. Las arcadas me vienen de inmediato al igual que el mareo y la respiración se me acorta. No puedo acércame y Levi está adentro. ¡Levi está adentro y yo...!
—¡Levi! —grito desesperada mientras las lágrimas salen sin control alguno —¡Levi! ¡Levi!
—Te dije que confiaras en mí.
Volteo a mi costado y ahí lo veo, lastimado y con sangre en la ropa, lleva a las mujeres en ambos brazos. El cazador se pone a su lado apuntándolo con el arma. Levi deja a las mujeres en el suelo con delicadeza sin quitarle la vista de encima.
—No soy yo tu enemigo.
—Todos los hechiceros dicen lo mismo —se burla el otro.
—No soy un hechicero—le corrige —Soy algo así como tú. Y no deberías preocuparte por mí. Según supe del tipo de ahí adentro, vienen más vampiros en caminos.
—¡Levi! —exclamo entre aliviada y aun asustada, corriendo hacia donde esta y lo abrazo con fuerza.
Casi se cae, pero se afirma hacia a mí. El cazador no deja de apuntarnos y mirarnos con los ojos entrecerrados.
—Estoy bien, Ran. No te preocupes por mí —me medio sonríe y se separa de mí. Vuelve a mirar al sujeto con una mirada fulminadora—Tienes que revisarlas...
—No te muevas —gira su pistola hacia mi dirección.
—Ella sabe sobre medicina, han ingerido demasiado humo y han sido golpeadas. Deberías preocuparte por ellas antes de nosotros —refuta Levi aun sin dejar de mirarlo. Da un paso adelante, le agarró del brazo para que no siga provocándolo.
—Descuida. Ellos no pueden matar a uno de los suyos. Es un castigo muy alto.
—¿Uno de los nuestros?—murmura el cazador incrédulo.
Levi rompe parte de su remera y deba ver la marca de nacimiento que tiene sobre su pecho izquierdo. Allí, tan latente, está la marca de nacimiento de los cazadores: un dragón rojo.
El cazador baja finalmente el arma.
—Ya veo. Eres un mestizo. ¿Cuál es tu clan?
Levi vacila en contestar, pero lo hace.
—Elric.
El sujeto guarda el arma en su bolsillo y camina hacia en dirección de la niña, tomándola en sus brazos.
—Nosotros nos terminaremos de ocupar de esto.
—Antes tienen que revisar sus heridas.
—La curaremos nosotros mismo —replica molesto.
Esta vez, Levi suaviza su mirada y su tono de voz.
—Entiendo la desconfianza en épocas de guerra, pero van a morir sino hacen algo ahora. Soy médico también y definitivamente hay que ayudarlas.
El hombre titubea, pero finalmente viene hacia nosotros aun precavido y deja a la niña al lado de su abuela. El castaño me da una mirada de aprobación.
—Apaga las llamas, Ran, o se llamara más la atención.
—De acuerdo.
Avanzo los pocos pasos que puedo hacia la casa en llamas, sintiendo la mirada del cazador sobre mí. Junto mis manos las choco contra el suelo, produciendo una gran ola para terminar con el fuego. Una vez apagado, Levi me da instrucciones sobre usar mi agua control para quitarles el humo de los pulmones.
—¿Y cómo hago eso?—inquiero insegura.
—Utiliza tu control sobre el agua para meterla dentro del cuerpo y quitar el humo. Sera fácil porque tu poder lo absorberá.—explica sin más, tan serio como jamás lo había visto —Voy a buscar mi valija, ya vengo.
No se va antes de darle una mirada de advertencia al cazador, pero este no parece tener intención alguna de atacarnos, eso sí se queda muy cerca de donde estamos, como si temiera que salgamos con otro cuento.
Levi va corriendo hacia el auto, son pocos segundos en los que me quedo con el individuo, pero sigo sintiéndome observada por él. A diferencia del otro, su máscara es roja.
Sigo las instrucciones del castaño y con cierta dificultad al principio, logro sacar el humo con el agua, se tiñe de marrón al hacerlo, como si estuviese sucia. La dejo caer en el suelo e invoco más, tirando el agua sucia y reponiendo por limpia.
El segundo cazador llega casi al mismo tiempo que Levi, quien solo le da una mirada de que no se le ocurra hacer nada. El sujeto parece no tomarle importancia, está herido y lastimado.
—Habían dos vampiros más ocultos. Eran cuatro en total —le dice a su compañero.
—¿Peleaste contra tres?—murmuro sorprendida desviando mis ojos de Levi, quien empieza a revisar a la niña primero.
Ninguno de los cazadores me presta atención. Tampoco es como si fuera el momento de socializar. Saco de mi bolso el ungüento que traje y unas pociones en pequeños frascos. Al verlo, los dos se ponen en guardia y sacan sus pistolas para apuntarnos.
—¿Qué es eso?
—Es una poción regenerativa y un ungüento para las heridas —explico levantando la vista hacia ellos.
—Solo va a curarlos.
—No podemos fiarnos de ellos —le murmura el de mascara roja al azul, pero este ni se inmuta.
—Está bien.
—¿Qué?
—Está bien, Cross. Ella no es peligrosa.
El sujeto duda en la palabra de su camarada, pero guarda el arma al igual que él. Miro al de la máscara azul sin quitarle la vista de encima en ningún segundo. He visto esa mascara antes, solo que ¿dónde? ¿En las visiones? ¿En el aquelarre? ¿En...?
El azul y el mar son la representación de los Oniwabanshu, el clan más fuerte de los cazadores.
La respiración se me corta y los ojos se me llenan de lágrimas.
—¿Raito?
Nos quedamos todos callados en silencio, incluso Levi ha dejado de revisar a los pacientes.
El tenso ambiente nos devora y aún más a mí el silencio al no hallar respuesta. Me levanto para intentar correr hacia él, pero levanta su arma contra mí.
—No vengas a mí, Ran. No te atrevas.
—¡Raito, eres tú!—exclamo entre aliviada, extasiada y contenta. Avanzo sin más, sin importarme que este apuntándome.
—¡No vengas! —grita más fuerte, mis piernas se quedan sobre el suelo, lo escucho respirar con agites—Eres una bruja y yo un cazador. Eso nunca va a cambiar pase lo que pase, Ran.
—Tampoco va a cambiar el hecho de que ella es tu hermana —replica Levi parándose y dándole una mala mirada—Han pasado quince años, Raito.
—Dieciséis para ser exactos.
—Hay que matarlos. Ya saben tu identidad —dice el otro cazador levantando su pistola—No es tiempo de sentimentalismos.
—Raito —balbuceo entre lágrimas y la respiración entre cortada.
Quiero ir hacia él y abrazarlo y no despegarme nunca más de su lado. Ha pasado tanto tiempo desde que lo tengo cerca. La última vez que lo vi fue cuando solté su mano y corrí hacía en dirección de la casa en llamas. Nunca más supe de Ren y de él, tampoco de nuestro padre. Y tenerlo tan cerca sin poder tocarlo me hace querer llorar aún más.
—Estamos en guerra —dice lentamente bajando su arma. Luego hace que su compañero baje la suya con una sola mirada—Este es mi bando y ese es el tuyo. Es mejor que no sepas mi rostro.
—¡Raito!
—Rangiku, basta —Levi me detiene cuando intento ir hacia él—Raito tiene razón.
—¡Pero...!
Una pared de tierra se levanta en medio de nosotros y caigo hacia atrás junto con Levi de puro impulso. Los cazadores se alejan ágilmente, tomando distancia de nosotros.
—¡Aléjense, cazadores hijos de puta!—escucho gritar a Lenna a la vez que se acerca corriendo junto con Bella, ambas vestidas con sus batas del hospital.
—¡Te dije que no vinieras aquí!—grita Bella furiosa y le echa una mirada fulminante a los cazadores—¡Largo! Nosotras nos ocuparemos de estas mujeres.
—No pensábamos quedarnos más tiempo —dice Raito serenamente.—Rangiku, solo ten en cuenta esto: la guerra es guerra, y es más fuerte que la sangre.
—¡Solo lárgate, Raito! —grita Lenna, dejándome sorprendida—Alcance a escuchar quien eras. Me importa un bledo si eres mi primo, te voy a matar si tú o algunos de tus perros vuelven a estar cerca de Ran.
—Hacía muchos años no te veía, Lenn. Sigues siendo igual de dulce. —luego voltea a mirar en dirección de la castaña—Tú debes ser Bella Elric.
—Me sorprende que te acuerdes de mi —dice Bell dándole una mirada fulminante—Aun recuerdo escucharte lloriquear cuando te golpeaba.
—Veremos quien llora ahora —Raito le da una corta mirada a su compañero, quien asiente—Evitemos nuestros caminos cruzarse.
—¡Espera, Raito!
Pero él desaparece sin más y yo me quedo ahí en el suelo, llorando porque ha desaparecido la única oportunidad que tenía para verlo. Me dejan llorar tranquila con mi dolor y mis penas mientras Bella los va curando con su poder. Es Levi quien me toma del brazo y me ayuda a levantarme, aun sollozando por cómo han terminado las cosas. Bella y Lenna ni siquiera me miran o se despiden, están furiosas conmigo por haberlas desobedecido. Solo se llevan a las dos mujeres consigo y yo agarro a la niña en mis brazos para ir hacia el auto.
En el camino, Levi me explica que le había avisado a Lenna y Bella sobre esto y me pide perdón, pero no tengo que perdonarlo de nada. Tampoco estoy enojada con él. Solo estoy triste, muy triste. Encontrarme con Raito quizá había sido la última oportunidad para llegar hacia Raiden y hacia Ren. Quizá si no recordaba la máscara de papá cuando vivíamos todos juntos, entonces ni siquiera habría podido reconocerlo. Los cazadores utilizan una máscara de calavera de distintas formas y llevan un color particular, cada clan tiene su color. El de los Oniwabanshu es el azul, y solo por ello lo reconocí.
Cierro los ojos y aprieto con fuerza y cariño a la niña que descansa en mis brazos. Me duermo en un instante sintiéndome cansada emocionalmente y sueño otra vez con el pasado, recordando la leve sonrisa en el rostro de Raiden y sus ojos brillantes.
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El miércoles es feriado y aprovecho a pleno a estudiar para el final que tengo el viernes. Salem me ayuda haciendo de oyente y revisando mis apuntes cuando empiezo a explicarle lo que sé, pero cuando lo hago mal se burla de mí. Ha sido mi único compañero que he tenido estas semanas, pues Bella y Lenna están tan enojadas conmigo que ya no me hablan y no me pasan a buscar a las mañanas. Se les pasara en unos días o en lo mucho unas semanas, pero cuando me hablen estarán tan encabronadas que van a turnarse para darme una tunda.
Salem me rasguñe y chillo de dolor y del susto. Me levanto de golpe de la silla y observo mi brazo nuevamente con rasguños de su parte.
—¿Y ahora?
—No prestas atención —dice sin más y pasa la lengua por sus garras—Tu sangre tiene rico sabor.
—Aparte de hechicero, gato y malo, eres un vampiro —le suelto burlona y soplo mi herida—No debiste ser tan bruto.
—Deja ese puchero, te lo merecías —repone todo gruñón moviendo su cola.
Estoy por replicarle, pero de pronto el sonido del eco entra por mis oídos y la cabeza comienza a sentirse pesada al igual que mis ojos. Bajo con fuerza mis parpados mientras las imágenes van apareciéndose con más impulso que antes. Todo se ve con claridad, la fecha e incluso la hora: veo a una morena de cabello corto y negro, ojos cafés y una sonrisa juguetona en el rostro. Se llama Catha y... no sé de donde viene, solo que esta abrazándome mientras estoy llorando, luego la veo a mi lado cocinando algo que parece ser un pavo y después jugando con los palos de golf, pero el suyo se escapa y da en la ventana de la habitación de Spalding y salimos corriendo.
La punzada en mi estómago se hace más fuerte y esta vez veo a Ava, lo que me deja sorprendida. En su dedo anular reluce su anillo plateado con la piedra marrón. Catha y ella están discutiendo y lo único que hago es mirarlas, se siente normal y rutinario. En otra, Ava está sonriéndome perezosa mientras me pasa otra cerveza y entiendo que estamos ebrias porque de mi brota una risotada en grande.
La cabeza empieza a estar más liviana y el ruido sordo se está marchando, la última visión que veo es a mí misma con el cabello corto parada frente a un espejo con un hermoso vestido blanco de novia y ambas a mi costado.
—Te ves toda una pura, Ran —suelta Ava con sarcasmo juguetón y señala mi vientre —aunque allí adentro diga lo contrario.
Catha me pone una mano en el vientre y sonríe con sinceridad.
—Estoy muy contenta por ti, Ran.
La visión termina tan de golpe como llego. Enseguida siento la presencia de alguien más acercarse afuera de aquí, y corro para abrir la puerta. Allí, parada en el portón, esta Catha observando la mansión con mucha atención.
—No puedo creerlo.
—¿Qué paso?—pregunta Salem caminando entre mis pies—¿Qué viste?
Le sonrió en grande y vuelvo hacia la morena, quien esta vez mira en mi dirección.
—A mis damas de honor.
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