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Ethereal

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Re: Ethereal

Mensaje por J. M. W. Turner el Sáb 20 Mayo - 0:32

¡Hola de nuevo! me pasó a contestar sus preciosos comentarios~
 
Admito que no estoy usando mi manera habitual de escribir, quise hacerlo de una manera más sencilla para que no se hiciera tan tedioso. Siempre he escrito cosas como ensayos o tesis (ese es mi trabajo en realidad). Nunca me he centrado en narrar una historia, así que esta es una nueva experiencia.  
 
Me alegra ver que les agrado Jasper. Al principio él tenía una personalidad completamente diferente, era más irrespetuoso y busca problemas. Luego me lo plantee mejor y decidí que yo no sabría como describir a alguien así correctamente. Para el resultado final me base en el personaje de Los 100, Aden. (De los libros)
 
Todos parecen pensar que Scott está muerto, eso no lo había especificado pero bueno… 
 
Por ahora me gusta el camino que está tomando la historia. 
Al igual que ustedes, estaré esperando el tercer capítulo con ansias.
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Re: Ethereal

Mensaje por yagmur. el Miér 24 Mayo - 14:30

Que suerte que no fui la única que pensó que scott era un niño hasta que leí perro cjau  opino como roman esa onda de stranger things con lo niños es tan fab.
Ya esta para mi madeline se comio al perro ahre bueno no pero yo pienso que debe estar por ahí todo traumado, pobre mascotita. 
Resalto tu manera de narrar turner, me mantuvo ahí sin ni siquiera distraerme y eso que soy de las suelen distraerse mucho bue ya quiero leer más. 
Pd: haces tesis? Omg entonces ya sé a quien pedir ayuda cuando deba hacerla en unos años 
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Re: Ethereal

Mensaje por cute. el Jue 25 Mayo - 3:01

perdón por la tardanza, la facultad me tiene mal
me gustó mucho el capítulo, coincido con las chicas, tu forma de narrar hacía que me metiera más y más en la historia. la verdad hace años estoy en el foro y de todas las nc que estuve jamás había leído un personaje como jasper, me encanta el hecho de que haya algo distinto en la nc a los personajes que son más habituales, ver la historia desde los ojos de alguien más pequeño. esta nc es MUY genial. a medida de cada capítulo me gusta mas la forma en la que se está desarrollando y el sentido que le da cada escritora, con algo especial. espero el próximo
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Re: Ethereal

Mensaje por mieczyslaw el Sáb 27 Mayo - 17:59

disculpen la demora, tuve una semana muy pesada     subo el lunes

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Re: Ethereal

Mensaje por mieczyslaw el Lun 29 Mayo - 17:42


capitulo 3
gillian odair

Restregó sus manos como por milésima vez en el corto lapso que llevaba frente a la soga que revoloteaba de izquierda a derecha enfrente de sus ojos, gotas de sudor perlaban su frente y recorrían los costados de su anguloso rostro, el aire que expulsaban sus pulmones con fuerza hacia un ruidoso sonido que parecía molestar a los presentes.

Su mirada se dirigió de abajo hacia arriba en la explanada del gimnasio, el corpulento rubio que se aferra a los nudos de la cuerda boquea como un pez cada que estira sus brazos para agarrarse del próximo agarre de la cuerda, Gillian calculó con una aproximación de 10 metros la caída del recluta novato en caso de resbalar.
Para las manos no era agradable la áspera soga que debían de trepar todos los días después del desayuno, las callosidades en las manos de todos estaban presentes por naturaleza, pero él podía apostar a que el joven que había llegado un mes atrás todavía le costaba ignorar el ardor de sus manos a diario.

—¡Sigue subiendo, Timothy, ya casi llegas! —exclamó colocando sus manos a los costados de su boca para improvisar un megáfono, que lamentablemente todos en la base estaban a la disposición de los capitanes malhumorados, dejando de lado el hecho de que aquel grito le costó aire que trataba de recuperar.
—No lo sé, Gillian, no puedo más. —En un grito un tanto desconfiado le mira desde arriba—. Y está muy alto, ¿por qué volteo siquiera?

Timothy Anderson había llegado como un musculoso chico de dieciocho el cual cumplía con su servicio militar y temía subirse a la cuerda todas las mañanas, tan asustadizo que parecía un crío con esteroides, fue una desgracia que acabara en la parte del circuito diario junto con Ian al haber trabajado solo desde un año atrás. Incluso parecía más extraño evitado a Gillian lo más que podía últimamente aunque no era algo que le tenía sin cuidado.
Por lo general era un tipo solitario el cual prefería trabajar por su cuenta, sus esfuerzos parecían siempre el doble de lo que otros hacían ya que no contaba con distracciones, pero no había tenido suerte desde que le colocaron con el adolescente.

—¡Mira arriba, rayo de sol! —La rasposa voz del teniente Bob aulló justo en la nuca del castaño, se lanzó hacia adelante de un brinco y abrió sus ojos de par en par, a los veteranos de altos rangos les gustaba asustar a todos que habían adoptado una sigilosa capacidad de aparecer por doquier con un megáfono—. La cuerda no te ayudará a terminar de trepar, ignora a Odair y prosigue, ¡vamos!

La cabellera rubia de Timothy rebotó de arriba hacia abajo y se impulsó para seguir con su trabajo. Gillian rascó su nuca antes de erguirse con respeto a su superior, una pose que le resultaba tan natural después de practicarla ocho años, su mirada seria puesta en el hombre canoso.

—¿No hay progreso en Anderson?
—No señor.
—¿Por qué?
—Es joven e inexperto, señor.
—Igual que tú cuando llegaste, Odair. —Sonrió forzado y se dio media vuelta—. ¡Sigan subiendo, vagos, deberían hacerlo hasta con los ojos cerrados!

El castaño cubrió su nariz con las manos clavando la mirada en el suelo, la actitud de los superiores le habían resultado siempre de lo más normal como un entrenador de secundaria haría pero más viejos y ágiles como ninjas, el problema con todos ellos era que terminaban mencionando cada que podían sus primeros años en la base; aquellos que tanto evitaba recordar.

En un pasado había sido un chico problemático, el grano en el culo de su familia el cual nadie quería cerca, fue internado en una escuela militar a los dieciocho y tiempo después trasladado a la base para ejercer como soldado. El duro entrenamiento y preparación dieron sus frutos poco tiempo después, era de los mejores en su rango que todos los generales se encontraban fascinados con él, sus padres jamás se aparecieron por ahí para compartir los únicos momentos de gloria que llevaba a su corta edad. Después de haberlo llevado a rastras con la milicia no tuvieron la molestia de pasar a saludarlo, o siquiera ver cómo la había ido en aquella nueva vida a la que le arrojaron en contra de su voluntad, una vez al año su hermana menor aparecía por ahí para compartir unas horas que añoraba durante el resto de los días; Mad era su única adoración y lo que le mantenía con la mente en el juego para no mandar todo por la borda una vez más.

Gillian llevaba un conteo en una libreta la cual cubría el plazo para que su hermana realizara la visita anual, cada que lo hacia le sorprendía al verla más grande y hermosa con el paso del tiempo, pero por aquel entonces ya tenía una semana de atraso lo que tenía a Ian bastante inquieto. Su hermana pequeña era lo único que tenía, no soportaría la idea de que, al igual que sus padres, le diera la espalda en un momento dado.

Retiró las manos de su rostro y paseó su mirada por la explanada con colchonetas para adormecer la caída de los practicantes desde el techo, descubrió que una gran parte de los presentes le miraban y apartaron su curiosa mirada cuando él los miró fijo, bufó antes de cruzarse de brazos con el ceño fruncido.

—Eh... ¿Gillian?
—¡Tim! —exclamó alarmado al ver que se encontraba con la cabeza inclinada en el techo en la meta de la escalada— ¡Lo lograste! Bien, ahora baja.
—Uh... ese es el problema, no sé cómo.
—Solamente... no, no, no. Quédate ahí.
—¿Qué? No podré bajar. Tengo que saltar.
—Es muy alto, espera, yo subo por ti.

Aferró la cuerda en sus manos y se impulsó hacia arriba, sus músculos se tensaron ante la repentina fuerza ejercida que se agarrotaron y le hicieron el trabajo más difícil, aún así siguió subiendo diciendo maldiciones por lo bajo al imaginarse cargar al rubio desde arriba sin caer. Podía ver su muerte bastante clara en caso de fallar; una motivación que siempre le bastaba para hacer las cosas bien.

—¡Eh! ¡Odair está subiendo mientras Anderson está ahí también!

Apostaba a que de nueva cuenta todas las miradas estaban puestas en él, cosa que le molestó de sobremanera dado que podían ayudar en vez de mirar únicamente, decidió ignorar todo el bullicio de abajo tomando un nudo superior al otro cada vez más rápido. El ejercicio de la cuerda era de sus favoritos y siempre disfrutaba despertar con aquel circuito en primer lugar después del desayuno, sus manos ásperas sabían a la perfección el camino hacia arriba que trabajaban por sí mismas mientras él miraba con el ceño ligeramente fruncido al rubio, Timothy parecía una estatua de carne y hueso aferrada a lo más alto de la cuerda.

—Gillian irá por Tim, woa, ¡que valor!
—No lo hará.
—Si lo hará, pero parece imposible.
—Puede caerse, ambos caerán.
—Llamen al teniente Bob, ¡alguien llame a un superior ahora!
—No, mejor a los médicos, debemos amontonar todas las colchonetas alrededor para que no caigan. ¡Ahora!

Los demás reclutas parecían una horda de mujeres chismosas en lugar de unos respetables soldados corriendo de un lado a otro y discutiendo sobre si era bueno o no avisar a los tenientes que parecían estar molestos en su mayoría, todo aquel ruido parecía tan lejano cuando Ian hacia un gran esfuerzo después de haber acabado con su rutina, el ardor que se expandía por sus brazos se agrandaba conforme subía y cuando tuvo el rostro bajo los pies de Timothy sentía en carne viva todo su cuerpo. Lenguas de fuego parecían llamear en su bronceada piel mientras que el sudor comenzaba a surgir de nueva cuenta por todo su cuerpo.

—Tim, baja, gira un poco y has como si me abrazaras.
—Eso no suena bien. —Hizo una mueca negando con la cabeza—. Oh, Dios, ¿qué he hecho? Te he condenado conmigo en este infierno.
—Sólo escúchame, Tim, si haces lo que te digo todo estará bien.
—¿Lo crees? —Cruza su mirada con la de Gillian y le mira con desesperación—. ¿Realmente lo crees? Puedes bajar sin mi y no te pasará nada, mejor date la vuelta, debería de lidiar con mis problemas yo solo.

El castaño relamió sus labios, molesto ante la actitud déspota del adolescente que tanto le molestaba, puso los ojos en blanco y con cuidado se bajó un poco de la soga para permitirle más espacio al rubio.

—Esto es algo que lleva más de un mes de práctica para lograrse —habló lo más tranquilo que pudo—, no puedes pretender que lo harás en el poco tiempo que llevas con nosotros, te harás daño únicamente y...
—¿Y qué importa si me lastimo o no? ¡A todos les importaría mucho menos de lo que tú crees! Soy una vergüenza para mis padres y en la escuela no importa el ser popular si soy un inútil bueno para nada, dime, ¿por qué te importa realmente?
—Tengo una hermana —confesó—, Madeline, está en Seanway a muchos kilómetros de aquí y lo único que puedo pensar cuando estoy acá arriba es en ella. Llevo ocho años en la base y la veo una vez al año solamente, ¿y sabes por qué?, bueno, tuve muchas oportunidades de cambiar en un pasado pero no lo hice... me convertí en la peor pesadilla de mis padres y se deshicieron de mí tan pronto como logré la mayoría de edad. Ahora, no tenía planeado contarte esto, pero ya que lo he hecho, espero que me hayas escuchado bien y te sirva de motivación, Tim, ¡porque no fue en vano!

Los ojos claros del chico se agrandaron para mirar abajo una última vez, asintió finalmente y descendió con cuidado por la soga, cuando sus pies rozaron las costillas de Ian él le indicó que se aferrara a su torso como un koala, abajo de ellos todo era gritos y movimientos que sonaban como el fondo de una escena con bastante acción.

A Gillian le costó toda su condición física lograr llegar hasta abajo cargando a una criatura de ochenta kilos pero fue recibido como un héroe. Un logro más en la vida militar de Gillian Odair que su familia jamás compartiría con él.
No hubo palmaditas en la espalda por parte de su padre y un sonoro beso en la mejilla de su madre; había aprendido que si quería en verdad a sobrevivir en aquel entorno debía dejar de lado los sentimientos familiares aunque le costaran la mitad de su alma desprenderlos.

Los tenientes asintieron cuando le vieron pasar por el comedor en la hora de la comida y los soldados de otros circuitos se acercaron a bromear con él un rato, toda la atención estaba puesta en su persona por segunda vez desde que llegaba a la base, se divirtió un rato pero ansiaba compartir su logro con la única persona que le comprendía de verdad: su hermana.

—Eh, Gillian, me salvaste la vida hoy. Gracias.
—Me has dicho eso unas veinte veces en el día y comienzas a molestarme, Tim. —Miró de reojo al rubio tomar asiento en la misma mesa que él y otros reclutas de grandes edades—. Para de una vez.
—No, es que lo has hecho realmente, de no ser por ti yo hubiese terminado arriba por el resto de mis días a menos que el teniente Bob se hubiera animado a subir y lanzarme.
—Déjalo ya, hombre.
—Por ello yo... quería mostrarte algo.

Todos los ojos de los presentes en la mesa se clavaron en él, lo notó Gillian de inmediato, y ambos se levantaron para poder estar fuera de las curiosas miradas de los demás.

Timothy caminó hasta los dormitorios e invitó a pasar al castaño en la suya, una que estaba en uno de los edificios más decentes para los invitados, mientras buscaba entre sus cajones y evitaba contar a Gillian sobre lo que iba aquello.
El muchacho sacó un periódico en el tercer cajón de su mueble y con desconfianza lo dobló por la mitad, su mirada se posó en la marrón de Ian en una manera que jamás le había visto, bastante serio para tratarse del mismo chico que no podía bajar la soga horas atrás.

—Mis padres vinieron de visita el pasado fin de semana —comenzó él—, somos de un pueblo no muy lejos de aquí, pero se debe cruzar por Seanway para llegar a la base.

Gillian esperó, no comprendía a qué iba todo eso con él ni con lo ocurrido en la mañana, asintió con la cabeza y guardó silencio al ver que el adolescente todavía tenía más por decirle.

—Me gusta leer el periódico, en casa leo las noticias ahí todas las mañanas, y mis padres me trajeron los números de la última semana, del periódico local en nuestro pueblo natal, pero cuando pasaron por Seanway les llamó bastante la atención lo que estaba sucediendo ahí y decidieron traerme uno también. —Desvío la mirada al suelo pareciendo ausente—. Creía que era una coincidencia tu apellido, pero hoy lo has confirmado, me diste la información necesaria para atar cabos y por tu presencia aquí... creo que todavía no lo sabes.
—¿Qué todavía no sé, Tim? —Sintió su quijada tensarse al preguntar, todo su cuerpo se estremeció, pero se mantuvo firme—. ¿De qué estás hablando?
—Tu hermana, Madeline, está perdida.

Rápidamente se acercó y le tendió el periódico a un estupefacto Ian, sus dedos temblaron cuando se lo arrebató de las manos y lo extendió bruscamente para verlo, en letras rojas estaba el gran titular del día Un misterio en Seanway: Madeline Odair desapareció debajo salía una fotografía que enfocaba el frondoso bosque que estaba a los alrededores del pueblo en el cual habían sido criados ambos hermanos.

El bosque.

Un misterioso lugar el cual había sido el escenario de las pesadillas de todos los niños del pueblo, incluido él mismo, más sin embargo no podía pensar con nitidez cuando el nombre de su hermana pequeña estaba impreso en el titular del periódico a causa de una supuesta desaparición.
El extraño desequilibrio emocional que presentó se esfumó tan pronto como vino si sabía que debía de enfrentarse a algo, además de que Tim estaba ahí y fácilmente podría darse cuenta de que tan afectado estaba en aquel momento, se cerró como había aprendido en el momento que sus padres le dejaron en las puertas del reformatorio.

—¿De cuándo es esto?
—Hace una semana.
—¿Sabes algo más, entonces?
—No realmente. —Relamió sus labios y se cruzó de brazos el adolescente—. Ese fue el único número que me trajeron de Seanway, posiblemente ya la hayan encontrado, solamente quería contártelo pero suponía que ya lo sabias o al menos... estaba equivocado sobre que fuera tu hermana.

La columna era tan extensa que Gillian leyó lo que pudo tan rápido como le fue posible y al terminar el artículo se contuvo de romper por la mitad el periódico.

—¿No te avisaron antes tus padres?
—Llevo ocho años sin verlos —habló con amargura caminando hacia la salida del cuarto—, ellos me dejaron en las manos de la milicia y Madeline era la única que se tomaba la molestia de pasar por acá a escondidas, no es un secreto el que no me haya enterado.
—Yo... lo siento.

El castaño negó con la cabeza antes de darle las gracias y salir corriendo del edificio que no correspondía al suyo, afuera estaba lloviendo y se veía la explanada tan vacía que parecía ser más tarde del mediodía.
Una llovizna paraba las actividades del exterior pero no las del gimnasio, las luces del interior estaban encendidas y parpadeaban ante los ojos de Ian con las gotas de lluvia obstruyendo, se suponía que debía de estar ahí en cinco minutos para seguir con el circuito junto con Timothy.

Bajó la mirada al periódico aferrado en su mano derecha al recordar que había sido el muchacho inexperto el cual le había contado algo que se suponía correspondía a su familia, una burbujeante carcajada quiso escapar de su garganta mientras las gotas de agua empapaban sus prendas cada vez más al estar parado en la nada, la ira corría por sus venas y creía que debía de llegar a su habitación antes de que cualquier otro recluta pudiese toparse en su camino para enfrentar la furia que estaba incrementando en su ser. Desprecio, furia y tristeza regían su cabeza únicamente.

Corrió hasta su edificio, esquivando charcos y personas para llegar lo antes posible, con una clara idea en la cabeza: volver a su viejo hogar.

Con una maleta llena de ropa, algunas armas, sus documentos y dinero en efectivo partió hacia el edificio más elitista de toda la base, en donde sólo los altos rangos podían estar, era un completo riesgo él acercarse sin permiso tan siquiera pero era el lugar en el cual las llaves estaban de todos los vehículos aparcados en el lugar.
Gillian no pretendía robar un tanque o un helicóptero, sería algo absurdo cuando lo único que evitaba era llamar mucho la atención afuera de la base, el auto de cualquier teniente bastaría para lograrlo.

La tarde estaba en su apogeo por lo cual la mayoría de los líderes se encontraban fuera cuando él ingresó en el lugar, la vieja recepcionista se encontraba hablando por teléfono y prefirió ignorar al castaño que cruzó confiado tal cual hacían los tenientes por ahí, había estado sólo dos veces dentro del lugar con anterioridad y le costó llegar a la oficina principal. Sabía que de todos los tenientes podría sólo encontrase a uno, su menos favorito, en el camino; Bob Hayes se encontraba sentado en una silla de espaldas a la puerta lanzando dardos a un tablero en la pared.
Un nudo se hizo presente en el estómago de Ian que le impidió dar un paso más para adentrarse en el cuarto, aquel hombre había atormentado sus días desde que había pisado la base por primera vez y era la primera vez en la cual se proponía a desafiarle realmente, era viejo pero sus habilidades seguían siendo sorprendentes incluso para el mejor soldado del lugar.

Exploró con la mirada el cuarto hasta que dio con las llaves colgadas en la padre derecha, justo del lado en el cual Bob —irritante— Hayes sostiene dardos con su mano, el camino hacia ellas resultaba un tanto complicado al ser el viejo teniente con reflejos ninjas el que las cuidaba. Gillian quiso dar marcha atrás de inmediato, el respeto de hace años que le tenía al hombre comenzaba a ganar la voz de su razón, el teniente no había sido en los últimos ocho años de su vida el común entrenador americano que ofendía a gritos para que se esforzaran más; aunque a él le gustaba ofender realmente y siempre le echaba en cara lo débil que había sido cuando llegó.
Justo en el más grande orgullo de un Odair.

Se impulsó hacia adelante en cuclillas y caminó tan sigiloso como pudo por el suelo de la oficina, con cada paso que daba en falso se apoyaba con sus manos logrando ponerle mucho más nervioso de lo que ha estaba, cuando llegó a la pared estiró la mano lo más que pudo para obtenerlas con el ceño fruncido.
Era su máximo esfuerzo por hacer la peligrosa acción sin el menor ruido posible aunque no fue suficiente para mantener al teniente sin cuidado.

—Odair.
—Teniente.
—¿Quieres que me haga el tonto y te pregunte qué es lo que quieres o vamos directamente a la parte en la cual me das un motivo por el cual querías llevarte las llaves? —indagó dándose vuelta con una ceja alzada—, habla.
—Mi hermana desapareció y nadie me lo dijo, señor. Necesito ir a mi pueblo para encontrarla.
—Oh, lo siento Gillian, es una verdadera tragedia. Pero recuerda que no puedes irte de aquí a menos que estés autorizado.
—¿Lo podría hacer? Mi hermana está en peligro y no puedo quedarme aquí de brazos cruzados...
—Ella está muerta, Odair, no hace falta ser un genio para adivinarlo.
—¿Disculpe? —La boca del muchacho se sentía seca por la adrenalina, aquellas palabras le resultaron como un puñetazo en el estómago, no podía creer que el desagradable hombre seguía haciendo de las suyas cuando no era para nada graciosa la situación.
—Lo has escuchado, muchacho, lleva una semana perdida y ninguna muchacha puede sobrevivir en el bosque sola por tantos días.
—Madeline está en problemas y no pienso darla por muerta aún. —El alto tono que usó hizo al hombre arrugar su rostro más de lo normal, entreabrió sus labios pero Gillian fue más rápido al levantarse de un salto para tomar las primeras llaves que alcanzó, se estiró en toda su altura para enfrentar al teniente por primera y posiblemente última vez—. Y es mi última palabra, señor.
—¡Ven aquí ahora mismo, Odair, y tal vez consideraré no arrancarte las extremidades!

Pero él no se detuvo en ningún momento, corrió hacia la salida sin mirar atrás, los pasillos que con anterioridad había recorrido comenzaban a parecerle mucho más largos de lo que eran gracias a los gritos del hombre haciendo eco por todo el edificio. La maleta que llevaba colgada al hombro rebotaba en su espalda irregularmente hasta que fue ganando velocidad y salió al exterior con su respiración alterada.
Afuera todo seguía igual, lluvia y el sol medio oculto dándole un color grisáceo a todo, el camino al estacionamiento estaba lleno de charcos los cuales esquivó saltando en un sprint con sus botas de combate.

Cuando hizo sonar la alarma para quitar el seguir del auto con el botón de la llave una camioneta gris encendió sus farolas justo al lado de él y se frenó con rapidez, abrió la puerta de un tirón para adentrarse en el vehículo ignorando que estaba todo empapado y la tapicería quedaría arruinada de lodo, no era su especialidad conducir camionetas último modelo pero podía igualarse a los vehículos especiales para los soldados.

Salió del estacionamiento condiciendo igual que un ebrio evitando a todos los que comenzaban a salir para buscarle, seguramente el teniente Bob había lanzado la alarma para que le atrapasen por quién sabe qué motivo que debió de exagerar, maniobró con el volante asimilando las escenas de Rápidos y Furiosos aunque detestaba esa clase de películas.
Atravesando vallas de madera con alta velocidad salió volando de la base, fue el único momento en el cual miró hacia atrás por el espejo retrovisor, a lo lejos estaba la inconfundible figura de Bib Hayes y Gillian podía apostar a que el hombre estaba sonriendo.

Aferró sus manos al volante hasta que los nudillos se le pusieron blancos conduciendo con una velocidad más allá del límite enumerando los problemas que tendría que enfrentar al haber escapado de la base. Todo lo hacía por su pequeña hermano menor al negarse a creer que estuviera muerta aún, Ian creía que ella aún seguía en el bosque de Seanway, y sería él quien la encontraría independientemente de lo que estarían dando por hecho los egoístas que se hacían llamar sus padres.

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Re: Ethereal

Mensaje por roman. el Mar 30 Mayo - 22:49

 
Me pareció un capítulo muy interesante y entretenido de leer...

—Eh... ¿Gillian?
—¡Tim! —exclamó alarmado al ver que se encontraba con la cabeza inclinada en el techo en la meta de la escalada— ¡Lo lograste! Bien, ahora baja.
—Uh... ese es el problema, no sé cómo.
Lolololololol, me pude identificar muchísimo con Tim en este capítulo, me pasó lo mismo cuando subí por primera vez, sólo que no de una altura tan alta, pero sí, hubo más de uno que tuvieron que bajarlo con ayuda de una grúa.   


Los demás reclutas parecían una horda de mujeres chismosas en lugar de unos respetables soldados corriendo de un lado a otro y discutiendo sobre si era bueno o no avisar a los tenientes que parecían estar molestos en su mayoría...
Me reí  lmao

Cuando Gillian le estaba contando de que tenía una hermana y todo eso, me sentí mal, porque creí que sabía, pero no...
—Mis padres vinieron de visita el pasado fin de semana —comenzó él—, somos de un pueblo no muy lejos de aquí, pero se debe cruzar por Seanway para llegar a la base.
*tension intensifies*

—¿Qué todavía no sé, Tim? —Sintió su quijada tensarse al preguntar, todo su cuerpo se estremeció, pero se mantuvo firme—. ¿De qué estás hablando?
—Tu hermana, Madeline, está perdida.
*i'm dead*

Uy, hay que ser tremendos hijos de p,ta para ni siquiera haber visitado a su propio hijo en ocho años, que mala onda   Pero lo bueno es que, Gillian supo aprovechar que técnicamente lo llevaran a rastras y sacara algo bueno de eso, y ser quien es hoy en día.

Gillian no pretendía robar un tanque o un helicóptero, sería algo absurdo (...)
No pude evitar pensar en Ian de Shameless lol 

—¿Lo podría hacer? Mi hermana está en peligro y no puedo quedarme aquí de brazos cruzados...
—Ella está muerta, Odair, no hace falta ser un genio para adivinarlo.
—¿Disculpe? 
SAAAAAAVAAAAAAAGEEEEEE, que le pasaaa jaja, tiene apenas una semana, y ya la dio por muerta 

Ian creía que ella aún seguía en el bosque de Seanway, y sería él quien la encontraría independientemente de lo que estarían dando por hecho los egoístas que se hacían llamar sus padres.
¡Braavooooo, eso es un buen hermano!

Bueno podría pasarme la tarde citando partes del capítulo, pero mejor le paro, me gustó, y obviamente espero el capítulo cuatro.  
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Re: Ethereal

Mensaje por chihiro el Jue 1 Jun - 1:28

comentario para J. M. W. Turner aka timmy(?)

ay dios osea recién leo tu cap y estoy de piedra. creo que al igual que muchas personas no había leído nada tuyo y estoy gratamente sorprendida.

desde el inicio me gustó mucho, introdujiste un tanto tanto la situación como a la familia. me gusta la relación madre-e-hijo que describiste, me parece muy afable. Después me encantó esa reunion de amigos bc *y se pone rollo fangirl patética* es muy adorable esas situaciones que me recuerdan a las películas ochenteras en las que los niños se meten en este tipo de situaciones. Después me gustó mucho la idea del monstruo, en cierto modo es algo lógico puesto que son niños y algo que puede que no cualquiera se plantee. También eso me dió un poco de feels con un mostruo viene a verme ella sola y aun así introdujiste como algo oscuro con ese final. me encanta
en conclusión; me gustó mucho y quiero ver como va evolucionando, siento que con tus capítulos voy a transcender a mi infancia ♥

pd. me sumo al [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]


comentario para mieczyslaw aka alec

tu cap estuvo re cool como siempre
no pero enserio, me pusiste muy bien en situación y fue como muy idealista todo. Como que él pese a todo intenta en sus instrucciones ser positivo y transmitir esa energía a sus aprendices, algo que el resto de tenientes y de más no parecen estar por la labor. hello? i am anderson, de hecho he sido anderson toda mi vida solo que yo jamás he subido una cuerda y no sería capaz lol Pero dios esa escena fue mortal, me los imaginé tal que batman y robin en la serie de los 60 ahí aquel como un koala mientras el otro lo baja es que es yo y mil veces yo
luego lo de que se entera así de la desaparición de su hermana me quede tal que ok como sus padres pese a no hablarse en tantos años no son capaces de decirle que su hermana ha desaparecido PERO QUE PASA CON USTEDES! me dieron ganas de pegarles [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
y luego como que él mantiene la cordura dentro de lo que puede y trata de ignorar las noesperanzas que le da el teniente básicamente dándole a tomar por culo en busca de su hermana.

conclusión; quiero a gillian como mi hermano jep

y espero el siguiente ~

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' Til all of the tricks don't work anymore,
and then they are bored of me. "
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Re: Ethereal

Mensaje por dixon el Vie 2 Jun - 0:23

o me matan o me matan, no hay opción, primero turner y ahora vos   muack  muack  
quiero decir que escriben tan lindo y ese final de capitulo a todo o nada de gallian por encontrar a su pequeña hermana.
tengo una pregunta: ¿tan mal chico fue gallian para ser tratado así por sus padres? (bue ni los trata) pero enserio si parece un chico buenito, sin malas intenciones. Quiero abrazarlo... y a tim. Ojala que tim aparezca alguna vez mas porque ya me encariñe con él, lo describiste tan inocente y humano.
en fin me encanto el cap y como poco a poquito va tomando rumbo la historia.
esperemos ver como sigue
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Re: Ethereal

Mensaje por cute. el Lun 5 Jun - 2:18

El miércoles (o antes) subo y comento el capítulo de alec
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Re: Ethereal

Mensaje por mieczyslaw el Lun 5 Jun - 4:14

agradezco mucho sus comentarios    realmente lo aprecio  
igual el hecho de que gillian les haya resultado interesante
esperemos pronto el de anto  

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Re: Ethereal

Mensaje por cute. el Mar 6 Jun - 0:34

alecc, es la segunda vez que leo algo tuyo y no paras de sorprenderme. es increíble como logras que me meta tanto en la lectura a nivel de imaginarme toda la situación y aay, amo a gillian, me resulta tan sobreprotector con su hermana, de una buena forma ya que es lo único que tiene y ya no sabe si lo tiene que horrible enterarse de esa forma algo tan importarte, sus padres son unos monstruos y coincido con aye ¿tan malo fue como para que lo odien tanto? y también con lo de tim jajaja
en fin, su reacción fue tan impulsiva, pero realmente me encantó. todo tu capitulo (perdón mi comentario malísimo)
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Re: Ethereal

Mensaje por cute. el Mar 6 Jun - 0:37


capitulo 4
olivia & cedric.

La lluvia había cesado en las calles de New York, pero Cedric no contó con la suerte de evitarla cuando salió de su apartamento, caminando así diez cuadras bajo el cielo gris luchando por no pelearse con cada persona que chocaba. Su respiración estaba agitada y su semblante parecía molesto cuando piso el gran edificio en donde se desempeñaba como periodista. Mientras esperaba el ascensor su mente repasaba vagamente si debía hacer algo importante hoy, se encogió de hombros para sí mismo cuando no recordó nada relevante. El ruido de las puertas del ascensor abriéndose lo sacó de sus pensamientos, suspirando se adentró en él.

— Buenos días, Park — saludó a su amigo y compañero de trabajo cuando pasó por su pequeña oficina, recostó su cuerpo sobre la puerta cruzándose de brazos —. ¿Todo en orden?
— Buenas, Ced. Nada fuera de lo común, ¿qué hay de ti?
— Lo mismo — respondió sin emoción en su voz. Parker lo miró extrañado.
— ¿Pensaste en lo que te dije? — cuestionó el moreno dejando a un lado los papeles y caminando hacía la puerta para quedar enfrente de su amigo.
— Uhm — gruñó restregándose la cara con su mano izquierda.
— Vamos, Cedric. Dime cuándo fue la última vez que hiciste algo por ti, qué te tomaste vacaciones o qué te sentaste a escribir porque realmente querías hacerlo.

Cedric no respondió, su silencio lo hizo por él. Mordió su labio intentando recordar la última vez que había escrito por placer y no por obligación, la última vez que había hecho algo por él… ¿escapar de Texas? O de sus padres en realidad, sabiendo que las dos hamburguesas dobles de queso que había cenado no contaban como una opción. Miró a su compañero con falsa indignación.

— Mi vida no es tan patética como la haces parecer.
— Lo que digas, Ced. Sólo piensa en lo que te dije y deja de ser tan cabeza dura — habló Parker como si fuese su padre, a pesar de no ser más de cinco años mayor que él.

El rubio pasó toda la jornada pensando qué debía hacer, quizás su amigo estaba en lo correcto. Se había vuelto patético y mediocre desde que su libro falló en los mercados, llevándose con él todas sus esperanzas de triunfar, pero claro, eso no lo admitiría jamás porque a Cedric Constantine le importaba una mierda todo.

Abrió su laptop y comenzó a buscar distintos destinos a los cuales podría escapar unos días, siguiendo el consejo de Parker. Una hora y media llevaba analizando cada lugar, cada sitio, cada ciudad y nada le convencía. Suspiro rendido dejando a un lado la computadora y apoyándose sobre el respaldo de su silla. Su mirada recorrió la pequeña oficina dando con un pequeño retrato. El duro semblante de Cedric se suavizó. Se levantó para agarrar aquella foto. Un sonriente niño de unos 7 años junto a una adorable señora salían en la foto. Él y su abuela. El rubio puedo sentir como su pecho dolía y un nudo se formaba en su garganta. Volvió a sentarse llevándose la foto con él. Un año había pasado de su muerte y Cedric no la había llorado, no recordaba la última vez que había llorado a decir verdad. Simplemente reprimió todos sus sentimientos.

Recordó que hace unos cinco meses habían llamado para avisarle que todo dentro del testamento de su abuela le pertenecía. Incluso su casa, pero Cedric jamás se había presentado. De pronto, una idea cruzó por su mente. Seanway. Miró la foto y sonrió con melancolía. Tenía muy en claro qué haría.

— Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, ¿verdad, abuela?

{...}

La estaba siguiendo. Su mejor amiga había estado actuando de una forma muy extraña por lo que Olivia no dudo en partir tras ella cuando la sintió levantarse a mitad de la noche. Le sorprendió el sigilo de Madeline cuando salió de su habitación y caminó hacia la puerta. Quizás - sólo quizás - ella ya estaba acostumbrada, pensó la castaña tratando de imitarla y a la vez tratando de no ser descubierta.

En cuestión de minutos se encontraban frente al majestuoso bosque de Seanway, habían caminado dos cuadras, Madeline caminaba distraídamente. Ida. Su mejor amiga la seguía, confundida y asustada. A Olivia jamás le agradó estar cerca de aquel bosque, mucho menos el hecho de que su mejor amiga estuviese tan fascinada con aquel escalofriante lugar.  

¿Qué mierda, Mad? Pensó al ver a la blonda bailando justo en la entrada de aquel bosque, llevaba su pijama blanco y largo, sonreía abiertamente, sus ojos estaban cerrados y su cabeza hacia arriba. De pronto paró por completo. Olivia se sintió alarmada, creyó que su amiga había notado su presencia y volvió a esconderse detrás del árbol. Esperaba, con angustia, ser descubierta. Rezaba porque realmente no quería pelearse con Madeline, pero conocía su temperamento. Eran parecidas en ese aspecto. A Olivia no le hubiese importado, pero se encontraban en la entrada del bosque a las tres de la mañana. En el pueblo reinaba el silencio. La chica miró a su alrededor, sintiéndose observada. Quería tomar coraje y enfrentar a Madeline, llevarla de nuevo a su casa, a su habitación. Donde estén seguras de nuevo. Se congeló al escuchar la voz de la rubia, no era ella. Un canto espeluznante salió de la boca de la chica, logrando ponerle los pelos de punta.

“Juguemos en el bosque mientras el lobo no está” movía su cuerpo de un lado al otro “Lobo, ¿estás?” un completo silencio se hizo presente, hasta que Mad volvió a hablar; “Lobo, ¿estás?” Nada. Olivia mordió su labio inferior. No entendía que rayos estaba sucediendo, solo estaba segura de dos cosas 1) estaba muerta de miedo y 2) quería salir corriendo de allí. Justo como los últimos 5 años de vida, largarse de Seanway. Había crecido escuchando mil historias sobre ese bosque. Aterradoras. Increíbles. Morbosas. Unas chicas como ellas no debían estar ahí, ¿no? “Lobo, ¿estás?”  

La risa de su Mad la sacó de su trance y se llevó una mano a la boca para no gritar. Un bestial animal se cernía sobre ella. Estática, sintiéndose impotente y nerviosa, las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Su respiración estaba agitada y su cabeza dolía. Si gritaba, aquel animal vendría sobre ella. Si corría, la atraparía. Si no hacía nada, acabaría con la vida de su mejor amiga.

“¿Qué estás esperando?” preguntó Madeline con una sonrisa desquiciada, Olivia no podría describirla de otra forma “soy totalmente tuya”

Joder, ella no era Madeline, la chica que estaba mirando no era nada de ella. Era un ser enfermo. Llorisqueo en silencio cerrando los ojos por inercia cuando el animal saltó encima de ella. No oyó ningún grito. Solo como el animal gruñía, abrió los ojos para ver cómo su amiga era arrastrada a la completa oscuridad del bosque.
“No…” susurró, sin darse cuenta que se dirigía al lugar del crimen, su cuerpo se movía a causa de los temblores, del llanto. Siguió el camino de sangre y sus ojos se encontraron con aquella bestia. Más grande que un lobo. No pudo distinguir más que negro en su pelaje por la falta de luz, pero si distinguió unos enormes ojos de un amarillo que podría jurar jamás había visto. Sin previo aviso, la bestia saltó sobre ella.


Sus ojos se abrieron de golpe y saltó de la cama, llevó su mano a su corazón el cual latía fuertemente. Estaba agitada, transpiraba y su cara estaba mojada por las lágrimas. Otra noche más. Otra pesadilla completamente distinta y a la vez igual. Ella siempre estaba ahí, pero nunca impedía que su amiga desparezca. Ella sólo la dejaba ir.

— ¿Otra vez, Oliv? — preguntó su hermana mayor, con la cual compartía habitación hasta la semana entrante, cuando Julie partiese a Londres temporalmente gracias a una beca. Su mirada estaba cargada de compasión y Olivia no pudo evitar sentirte asqueada. Odiaba que le tuviesen lástima. Suficiente tenía con ella misma y con las pesadillas.
— Estoy bien — apenas susurró, sin siquiera mirarla. Volvió a acostarse, el despertador marcaba las tres de la mañana. Tragó con dificultad. Olivia no había presenciado la desaparición de su amiga. No sabía que había pasado con ella. Rezaba todas las noches antes de dormir y por los días se dedicaba a dar vueltas por el pueblo, recibir el padecimiento de las personas que sabían cuánto quería a Madeline y escribir cada cosa que recordase de las pesadillas de la noche anterior. Habían empezado una semana después de la desaparición. Cada noche, no la dejaban en paz. El mismo escenario, pero siempre había algo distinto. La primera vez Olivia pudo escuchar como su amiga gritaba pidiéndole ayuda. Julie había restado importancia al asunto, diciéndole que sólo era la angustia de no saber el paradero de su amiga. Pero Olivia era quién las vivía, nadie iba a entenderla. Cada vez se tornaban más enfermas y retorcidas.

Esa misma mañana, la castaña se sentía cansada. Las ojeras eran una clara demostración de las malas noches que venía pasando. Su vida se había tornado monótona, se sentía aún más triste que el día anterior. Odiaba los domingos. Odiaba Seanway y odiaba a su madre. Y ahora, además, odiaba su vida. Suspirando y juntando fuerzas, logró levantarse de la cama.

— Buenos días, Olivia — saludó Julietta mientras ponía una taza de café y tostadas delante de ella. Olivia trató de regalarle una sonrisa, pero el resultado fue una extraña mueca.
— Gracias — habló con un tono de voz bajo. — ¿Sarah?
Julie soltó un suspiro cansado, dejando su taza sobre la mesa — Mamá — dijo con énfasis. La castaña sabía que a su hermana le molestaba el hecho de que no se dirija a su madre como tal, pero también sabía más que nadie que hace años Sarah no cumplía ese rol en la familia — está dormida. Anoche llegó ebria de nuevo, no quise despertarte. Apenas te habías dormido luego de la pesadilla.
Olivia asintió, de repente el hambre había desaparecido siendo reemplazado por un nudo en su estómago.
— Con respecto a eso, ¿estás bien? — la menor de la familia volvió a asentir. Su vista se perdió en el periódico que yacía en la mesada. — No hay nada nuevo, Oliv. — se adelantó su hermana adivinando sus intenciones. — Olivia, joder, me preocupas. ¿En serio estás bien?
— Si, Julietta. Estoy bien y también estaré bien cuando te vayas.
— ¿Lo juras?
— Lo juro.
— Ven aquí — dijo parándose y abriendo los brazos para recibir a su hermana. Olivia rodeó los ojos reprimiendo una sonrisa y acercándose para abrazarla. Iba a extrañarla demasiado, pero no lo admitiría. — Llamaré todos los días, lo prometo. Nolan vendrá lo más seguido que pueda. El dinero no es un problema, ¿ok? No quiero que trabajes, sólo enfocate en terminar la maldita secundaria así podrás largarte de este agujero conmigo.
— Te ayudo con esto — dijo separándose de Julie y señalando la mesada —, luego iré a dar una vuelta.  Quizás pase por la casa de la señora Ferrer.

La mayor asintió, un tanto extrañada por la respuesta de su hermana, esquiva. Olivia sabía que ella no se iría de Seanway hasta saber qué le paso a su mejor amiga. Y no le importaba si ella misma tendría que averiguarlo.

{...}

Todo había resultado más fácil de lo que esperaba. Probablemente esa sea la ventaja de que tu mejor amigo sea tu jefe. El viaje había resultado cansador, pero en cuestión de horas se encontraba en aquel pueblo. Le parecía increíble el hecho de que nada haya cambiado. Cedric no pisaba aquel pueblo desde que tenía dieciocho años, diez años después todo se encuentra tal cual lo recordaba.

Tenía todo planeado. Pasaría algunas noches en un hotel, mientras arreglaba los papeles de la herencia. Asumió que se encontraría con una casa un tanto deteriorada luego de un año sin ningún tipo de mantenimiento, así que se tomaría su tiempo para restaurar lo que sea necesario y luego decidiría si venderla o no. Aprovecharía el tiempo libre para recorrer las calles en donde pasó sus mejores veranos y visitar el majestuoso bosque de Seanway para inspirarse y así poder volver a escribir.

Lo primero que hizo fue, prácticamente, correr hacía la casa de su abuela. Estaba ansioso por saber con qué se encontraría. Tenía tiempo de sobra para buscar un hospedaje, apenas eran las once de la mañana. Caminaba a paso apurado por las calles, observando todo lo que sus ojos podían, la gente que se lo cruzaba lo miraba extrañada, Cedric ya no era un muchacho, había cambiado lo suficiente para que la gente no lo recordase.

Al llegar a la esquina de la calle de su abuela, paró. El vecindario había cambiado para mejor, las casas lucían más grandes de lo que el rubio recordaba. Inhaló y caminó a paso lento, temía encontrarse con algo que no le  gustara. Con lo que podrían haber hecho con la casa de su abuela.

Se llevó una grata sorpresa cuando su vista se posó en la vieja casa de Innes y Karl. El pasto de jardín estaba verde y abundaban las flores, la casa tenía las ventanas abiertas, parecía que alguien estaba habitándola. Cedric encarnó una ceja, confundido. Sabía que no se había equivocado de casa. Esperaba encontrarse con algo terrible y todo lo que vio fue exactamente lo que recordaba cuando pasaba los veranos con su abuela.

— ¿Hola? — habló dudoso, entrando al porche de la casa. Ajustó la correa de su bolso en el hombro, expectante.
— Hola, lo siento, no traigo nada de dinero para comprarte algo — respondieron, abriendo apenas la puerta. El hombre pudo observar una chica castaña del otro lado.
— ¿Perdón? Y-yo no estoy vendiendo nada — explicó —. ¿Quién eres?
— No — respondió la chica a la defensiva —, ¿tu quién eres?
El rubio rodeó los ojos, cansado de aquella estúpida situación. ¿Quién era él? El jodido dueño de aquella casa. — Cedric Constantine, el nieto de Innes Ferrer. ¿Por qué estás en la casa de mi abuela?
La castaña abrió un poco más la puerta para ver que, efectivamente, se encontraba ante el nuevo dueño de la casa. El hombre parecía molesto, abrió la puerta para dejarlo pasar.
— Uhm, lo siento, mi nombre es Olivia — se presentó tímidamente extendiendo su mano hacía el cuerpo de Cedric, quien tomó la mano, desinteresadamente —. Prometí a Innes cuidar su casa hasta que tú te presentes. Fue un año largo.
— Ajá — coincidió él mirando a su alrededor, sintiendo nostalgia. Todo estaba en su lugar. Limpio. Como siempre había estado —, ¿por qué mi abuela te pidió eso?
— La conocí hace tres años, pasaba mis tardes con ella. Me enseñó mucho de jardinería y hablaba muy bien sobre ti. Te echaba de menos — mencionó acordándose de las veces que Innes se lo había dicho. Si bien sabía, Cedric era su único nieto y había desaparecido de la faz de la Tierra, sin embargo, su abuela nunca dejó de recordarlo y amarlo.
— ¿Pasabas las tardes con Innes y lo sigues haciendo aunque este muerta? ¿Qué no tienes amigos? — preguntó toscamente. Y eso hirió a Olivia porque, en este momento, su mejor amiga estaba desaparecida y ya no tenía a nadie. Su expresión cambió, rápidamente tomó su mochila y su abrigo y salió de la casa. Cedric se restregó las manos en la cara, agobiado. Si algo en él no había cambiado era que Cedric Constantine iba a ser toda su mundana vida un maldito imbécil.


Spoiler:
Bueno, ahí está (? No sé como habrá quedado, pero quería presentarles mas que nada a Cedric que va a ser nuevo en el pueblo y contar de qué iba su llegada y relación con Olivia (y obvio dar un adelanto de su vida y las pesadillas que la frecuentan) Pido perdón si hay alguna falta de ortografía o palabra mal escrita, no tuve tiempo de corregirlo y si no lo subo ahora, después no voy a llegar
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Re: Ethereal

Mensaje por hemmo. el Mar 6 Jun - 18:09

hola! pido perdón por no estar al día es la primera vez en un tiempo que puedo usar la compu (y es nueva woohoo pero no sé manejarla que mal)
ho yvoy a leer e intentar escribir, seguro que el fin de semana publico mi capítulo!
prometo comentrar y disculpen por no estar activa estoy llorando :(
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Re: Ethereal

Mensaje por mieczyslaw el Mar 6 Jun - 19:58

No tengo palabras para describir en una sola el capítulo    por diooooos, anto, simplemente quedé sin palabras para expresarme del todo bien de tal manera que me disculpo si no me doy a entender bien y aparento algo borde pero es que NO SÉ CÓMO VOY A SUPERAR A ESOS DOS. Alto. Adoro con todo lo que mi corazón me permite a Olivia y Cedric, tus pj's son vida y always in my heart, we, bueno, pero me apegué tanto a ellos que no me fue difícil adentrarme en sus situaciones y ya no sé si llorar o reír al respecto   
O sea, está el pobre de Cedric que es nuevo en el pueblo porque necesitaba unas vacaciones después de tanta agonía, si se las merecía, que buena onda el jefecito con él xd pero llegó al pueblo tratando de encontrar amor y paz cuando no la hay por todo el caso Mad    y... y... los recuerdos de su abuela, ay, MI CORAZÓN, también la conoció Olivia antes de que muriera, ay, ¿cómo sobrevivir a ello?  ;-;  Pero ella cuida de su casa ahora    y parece no llevarse bien con él, mamón tenía que ser desde un principio, ahr, me gusta esa relación del par  baba
Y la situación de Oliva me resulta también bastante lastimosa, ganándose completamente mi compasión, aparte de que está cargando sobre sus hombros con esas pesadillas que sólo traerían malestar a cualquiera but es la única que interpreta la desaparición de su mejor amiga con algo sobrenatural    ¡ME EMOCIONÉ MUCHO!
Ya. Realmente me gustó bastante tu capítulo, anto, y no puedo esperar por la próxima ronda para continuar descubriendo más sobre tus increíbles personajes.
Espero el cap de lali con ansias    estoy bastante metida en la trama de la nc que me emociono mucho, xd

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Re: Ethereal

Mensaje por roman. el Jue 8 Jun - 2:23


Yo también quiero un jefe así ahxd
Este cuarto capítulo me ha agradado muchísimo, disfruté cada momento al leerlo. Aunque que triste lo de la abuelita   Se merecía vivir (? Las relación de los personajes (Olivia y Cedric) me parece muy pero muy interesante, espero que sean como padre e hija, luego o algo parecido (?    No hay nada peor que cuando tratas de descansar, y te sale muchísimo más trabajo que el que ya tenias jajajajaja pobre de Ced. Y que angustiada se ha de sentir la pobre de Olivia, para que sueñe siempre el mismo sueño aunque con variaciones y no saber con exactitud lo que le pasó a su mejor amiga, que triste 

“Juguemos en el bosque mientras el lobo no está” movía su cuerpo de un lado al otro “Lobo, ¿estás?” un completo silencio se hizo presente, hasta que Mad volvió a hablar; “Lobo, ¿estás?” Nada. Olivia mordió su labio inferior. No entendía que rayos estaba sucediendo, solo estaba segura de dos cosas 1) estaba muerta de miedo y 2) quería salir corriendo de allí. Justo como los últimos 5 años de vida, largarse de Seanway. Había crecido escuchando mil historias sobre ese bosque. Aterradoras. Increíbles. Morbosas. Unas chicas como ellas no debían estar ahí, ¿no? “Lobo, ¿estás?”  
Oro puro tbh, me dio mala vibra imaginarme la tonada de la cancioncita en la mente, me gustó  baba
Y que tomara ese rumbo medio tenebroso/misterioso, me dejó muy enganchado con Olivia, no puedo esperar para la siguiente ronda, así como el capítulo 5 de esta. he igual que Alec me emociona mucho esta NC,  se ve que promete muchísimo 
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