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Mensaje por Andy Belmar. el Mar 14 Feb 2017, 7:59 pm




Como si fuésemos Romeo y Julieta.



Ciudad de Nueva York, Diciembre, 2016

La ciudad de Nueva York, uno de los lugares más enigmáticos de Estados Unidos. Llena de rascacielos los cuales tienen una vista maravillosa al Central Park,  los cuales son tan altos que tocan el cielo. Algunas avenidas son pequeñas, otras son largas, pero las más importantes son aquellas en las que hay tiendas de ropa y joyería de lujo.

Una ciudad en donde la diversidad social es muy grande, personas de clase alta, clase media y clase bajo o mejor dicho pobre, la cual muchas veces mendiga en las calles porque no tienen que comer y porque tampoco les dan trabajo por ser personas sin los estudios adecuados o porque no son tomadas en cuenta debido a que son ancianas. Po otro lado están los inmigrantes, aquellas personas que han llegado a los Estados Unidos para cumplir el llamado “sueño americano”.

Últimamente la ciudad ha estado en un verdadero caos desde que Donald Trump salió electo como nuevo presidente de los Estados Unidos, las calles han estado atestadas de gente protestando contra el nuevo presidente. Los inmigrantes mexicanos, los cuales en teoría son los más afectados debido a los controversiales dichos de Donald Trump sobre la deportación de los mexicanos, constantemente estaban protestando frente a la Torre Trump, la cual son las oficinas y a la vez el hogar de la familia Trump, este último hecho tenía a Valery Trump asustada porque cada vez que llegaba a su hogar, era amenazada por todos aquellos protestantes.

A Valery no le gustaba mucho ser la hija de Donald Trump, debido a que solo hace 10 años se enteró de que era hija del magnate millonario. Cuando era niña su madre le había dicho que su padre había muerto en un accidente de tráfico antes de que ella naciera, pero eso era una completa mentira.

A lo largo de sus primeros años de vida, siempre había visto a un hombre alto y rubio que las iba a visitar, el cual su madre lo presentaba como un amigo de la familia, sin embargo todo en la vida de Valery cambio cuando tenía 10 años. Su madre se enfermó de cáncer y antes de morir le dijo que aquel hombre que era amigo de la familia, era en realidad su padre, ella era una hija ilegítima de Donald Trump. Durante los años siguientes vivió la vida que muchas chicas deseaban llena de lujos y riquezas. Por un tiempo todo iba bien en su vida, Donald Trump y su esposa Melania la recibieron con los brazos abiertos, pero los hijos de Donald —sus hermanos— no la recibieron muy bien, creían que era una intrusa, sobretodo Ivanka.

Durante un tiempo ella había disfrutado su vida multimillonaria, hasta que a los 15 años (durante su adolescencia) se dio cuenta que los amigos que tenía eran fiesteros, falsos, deshonestos, fríos, calculadores y maliciosos y que ella se estaba convirtiendo en un monstruo al igual que ellos.
Dejó las fiestas salvajes, a sus amigos hipócritas y comenzó a pensar más en ayudar a las personas. Junto con su madrastra Melania, comenzó a ayudar a la caridad dando ropa y comida a los pobres y vagabundos, ayudando a los niños huérfanos y ayudando a inmigrantes a establecer su nuevo hogar. Desde que cambió el rumbo de su vida, su padre ha estado orgulloso de ella, pero últimamente las cosas no han estado muy bien entre ellos, especialmente desde que la campaña de elecciones había comenzado. Ella no estaba de acuerdo con algunas de las propuestas de campaña de su padre, entre ellas el supuesto muro que realizará en la frontera con México y la deportación de miles mexicanos. Por este motivo ha habido muchas discusiones entre ellos dos y ahora que su padre salió electo como presidente, estas discusiones han ido creciendo día a día.

Ahora Valery estaba enojada con su padre, porque ella defendía a aquellos mexicanos los cuales no le habían hecho nada a él y  también estaba asustada porque constantemente su familia estaba recibiendo amenazas. En ese momento estaba acostada en su cama, pensando en toda aquella situación hasta que tocaron la puerta de su habitación.

— ¿Quién es? —preguntó curiosamente.

— Valery ¿Puedo pasar? —le preguntó una voz la cual pertenecía a su hermano Barron.

— Pasa hermanito— dijo mientras él entraba.

Barron es su hermanito menor de 10 años. Desde que Melania había quedado embarazada (pocos meses después de que Valery llegara a vivir con su padre), Valery se juró que siempre iba a proteger a su hermano menor.

— Pensé que estabas en la escuela —ella le dijo mientras Barron se sentaba junto con ella en la cama—. ¿Sucedió algo?

Barron la miró, tenían los mismos ojos azules y el cabello rubio, salvo que el de él era corto y el de ella era largo hasta llegar a la cintura.

— Nada —él le contestó—. Sólo quiero estar con mi hermana preferida.

Barron se acurrucó al lado de ella y miró el techo.

— ¿Todavía estas enojada con papá? —él le preguntó sin mirarla—. No me gusta que estés enojada con papá, odio cuando discuten.

Valery abrazó a su hermano, algunas veces él había escuchado los gritos entre ella y su padre y sabía que a su pequeño hermano le afectaba mucho que ambos se pelearan porque constantemente Barron dice que ellos dos son sus personas favoritas.

— Tranquilo pequeño hermano —le dijo dándole un beso en la frente—. No discutiré más con papá, aunque él piense que todos los mexicanos con malvados, los cuales hay que deportar e incluso quizás exterminar.

Barron comenzó a reírse.

— Papá no piensa de esa manera, Valery—él le dijo riéndose a carcajadas—. Sabes que lo del muro y lo de los mexicanos lo dijo simplemente porque era algo de su campaña.

Para Barron, lo que había dicho su padre era solamente producto del calor del momento de la campaña, que simplemente lo había dicho sin querer, era solamente la visión de un niño, pero Valery sabía perfectamente que los dichos de su padre eran verdaderos.

—Iré a comparar un café a Starbucks—dijo Valery poniéndose de pie—. ¿Quieres que te traiga algo?
Barron lo pensó un poco.

— Tráeme uno de esos mufins de chocolate, con crema y chispitas de colores—le contestó sonriendo.

— Te encanta esa clase de mufins —ella le respondió revolviéndole el cabello—. Llegaré lo más pronto que pueda, usaré la puerta trasera.

Entre los paparazzi y los manifestantes, la entrada principal del edificio estaba colapsada por lo que desde que su padre, Donald Trump salió electo, a familia ha estado utilizando la puerta trasera para salir del edificio.

Valery tomó sus llaves, le dio un beso en la frente a Barron, salió de su habitación, cruzó el salón, la cocina y bajo por el ascensor de servicio. Al llegar tomó su bicicleta y salió a la calle sin que la prensa ni los manifestantes la vieran. A ella le encanta Nueva York, le encanta ver los grandes edificios majestuosos, las señoras paseando a sus perros en el Central Park, los caballeros con traje elegante dirigiéndose en sus autos de lujo a Wall Street, para poder ser amos y dueños del mundo e incluso le gustaba ver a los mendigos que pedían dinero en las calles porque ella los ayudaba dándoles la dirección de un lugar en donde les podían dar comida —vale decir que algunos mendigos no piden dinero para comida, si no que para alcohol o drogas—. Lo único malo de Nueva York es que todo el mundo la conoce, al ser una de las hijas de Donald Trump algunas veces la prensa la perseguía, buscando alguna fotografía indecorosa, pero ese día no era el caso, ese día era perfecto, para ser un día de diciembre, el sol decidió alumbrar ese día, aunque el clima estaba bastante helado.

Al llegar a Starbucks, dejó la bicicleta amarrada a un costado del local y entró a él. Había una fila enorme, faltaba poco para que llegara hasta la puerta de entrada, la mayoría eran jóvenes que de seguro estaban saliendo de clases porque aún llevaban los uniformes de sus escuelas, Constance Billard las chicas y Saint Jude los chicos —las escuelas más prestigiosas de Nueva York—. Valery se colocó detrás de un chico mientras esperaba su turno, el cual iba a llegar pronto porque estaban atendiendo rápido. Espero por treinta minutos hasta que por fin llegó su turno, al llegar la caja registradora la atendió un joven moreno, de contextura delgada, cabello largo hasta los hombros y ojos de color café. En su gafete decía que su nombre era Diego Juarez.

— Buenas tardes —le dijo Diego sonriendo—. ¿Cuál es su pedido?

Ambos se miraron a los ojos, la conexión fue instantánea. Valery sintió pequeñas mariposas en su estómago, por su lado Diego sintió una gran presión en el pecho, como si su corazón en cualquier momento pudiera estallar. Las personas en la fila comenzaron a silbar debido a que se estaban demorando mucho.

— ¿Cuál es tu pedido? —Diego repitió nuevamente, esta vez un poco más cohibido.

— Quiero un café con leche y un toque de vainilla —ella le contestó también un poco cohibida—. Y dos mufins de chocolate, con crema y chispitas de colores por favor.

— Son cinco dólares —le dijo Diego mientras digitalizaba todo en la caja registradora.

Valery de su pequeño bolso, sacó billetera, de ella sacó una tarjeta de crédito y se la pasó a Diego. En el momento en el que sus dedos se tocaron, surgió una pequeña chispa eléctrica que recorrió el cuerpo de ambos, ellos se miraron a los ojos y se quedaron cohibidos, pero nuevamente las personas en la fila comenzaron a silbar. Diego miró a tarjeta, para saber cuál era el nombre de aquella chica que con solo verla le quitó la respiración y se dio cuenta que su nombre era Valery Trump. Diego odiaba todo lo que estuviera relacionado con la familia Trump con todo su corazón desde que Donald Trump lanzó su campaña en contra de los inmigrantes mexicanos porque él y toda su familia son inmigrantes mexicanos. Sintió como su corazón era estrujado como si fuera una esponja,  al saber que ella era un Traump, porque esa chica le había removido algo en su corazón, algo que por primera vez no había sentido por ninguna persona que no sea algún miembro de su familia.

—No sabía que la realeza venía personalmente a comparar su propio café —dijo mirándola con desprecio—. Creo que los plebeyos realizan un café bueno, tanto así que una Trump lo viene a comprar.

Valery al principio no entendió el mensaje, hasta que se dio cuenta que él había leído su nombre en la tarjeta.

—Doy por hecho de que tanto odio hacia mí, se debe a que eres de descendencia mexicana—ella le contestó desafiante—. ¿O no? Diego Juarez.

— De hecho soy inmigrante mexicano, pequeña Trump— él le contestó también de un modo desafiante.

— Deberías saber que no se debe juzgar a un libro por su portada —ella le dijo acercándose más a él—. Tampoco deberías juzgar a las personas sin conocerlas, no soy como mi padre. Ahora me das mi pedido para poder irme luego por favor.

Diego registró el pago y le dio su pedido a Valery, la cual se fue muy disgustada y con algunas lágrimas en sus ojos. Odiaba que las personas la compararan con su padre porque ella era muy diferente a su padre, lo cual ha ido demostrando los cinco últimos años al ayudar a las personas que lo necesitan, especialmente a los inmigrantes de cualquier país.

Al salir de Starbucks, fue a buscar su bicicleta, la cual había dejado aparcada en un callejón, estaba quitándole el seguro a la cadena de la bicicleta, cuando de la nada dos hombres la rodearon y ella al mirarlos notó que tenían malas intensiones.

{#}

Cinco minutos después de haber terminado de atender a Valery, Diego Juarez había terminado su turno en Starbucks. Durante todo ese tiempo estuvo pensando en Valery, aquella chica que con solo verla le había quitado la respiración. Se sentía abatido, al ver a aquella chica, sintió mariposas en el estómago, pero al ser una Trump esas mariposas debían morir. La familia de ella estaba en contra de los mexicanos y al ser él un mexicano, primero estaba la lealtad con su familia y después con su patria, además estaba el hecho de que ambos eran de clases sociales completamente diferentes, ella de seguro una chica mimada y consentida de la elite de Manhattan y él un pobre chico de clase media cuyos padres son inmigrantes mexicanos. Pero se quedó pensando en lo que ella le había dicho, que ella no era como su padre, quizás la había juzgado son conocerla.

Al terminar su turno, se quitó su delantal y miró por una ventana para ver el clima, estaba nevando, pero por suerte ese día se había puesto una casaca con gorro la cual lo iba a abrigar en ese día nevoso. Fue hasta su casillero, dejó su delantal dentro de él, tomó su casaca, se la colocó, tomó un paraguas, se despidió de sus amigos y salió por la puerta trasera del café. Estaba cerrando la puerta del callejón cuando notó que dos hombres estaban forcejeando con una chica, estaban a punto de violarla, así que rápidamente se quitó la casaca y la voto al suelo —junto con el paraguas— y se enfrentó a los hombres.
.
— ¡SUÉLTENLA! —les gritó—. O les juro que se arrepentirán.

Uno de los hombres simplemente lo miró.

—  Somos dos contra uno —uno de los hombres le contestó—. ¿No crees que el que saldrá perdiendo eres tú?

— Vamos a verlo—le contestó Diego.

Corrió hasta uno de los hombres y le dio un gran puñetazo en el rostro. Este hombre terminó en el suelo, pero su compañero soltó a la chica, fue tras Diego e intentó pegarle en el rostro, pero Diego fue más hábil, lo esquivó y le dio un puñetazo en las costillas al sujeto. Ambos hombres se pararon y se fueron, al parecer no pudieron competir con la fuerza y la pasión de este mexicano.

Diego se acercó a la chica e intentó ayudarla a ponerse de pie —durante la pelea ella había caído al suelo—, pero ella no quiso su ayuda. Se quitó el cabello del rostro y Diego se dio cuenta que era Valery y ella se dio cuenta que su salvador era Diego. Ella en el instante en que vio a Diego, se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar.

— Tranquila —Diego le decía para tranquilizarla—. Estas a salvo.

Durante varios momentos estuvieron así, ella lloraba y Diego la consolaba. Él estaba un poco enojado, no con ella, sino con la sociedad, no soportaba la idea de que una chica no pudiera caminar sola en la calle sin que los hombres intenten hacer algo con ella, pero también no soportaba la idea de que una chica como ella, frágil e inocente tuviera que pasar por algo así. Ella se separó un poco de él, él la miró a los ojos y se dio cuenta de algo, ella era muy diferente a su padre porque cada vez que veía los ojos de Donald Trump, había visto maldad —debido a varias protestas en las que él ha estado a podido ver a Donald Trump—, pero al mirar los ojos de Valery, notó que ella es una buena chica, inocente y frágil, la había juzgado mal, no era una chica consentida de la elite de Manhattan, ella era su princesa a la cual iba a proteger.

Él fue a recoger su casaca y se la colocó en los hombros a Valery. Ella se veía tan vulnerable, pero también había fuerza en su mirada, ella se acercó hacia él y lo abrazó.

— Gracias—ella dijo abrazándolo fuertemente—. Muchas gracias.

— ¿Quieres que te lleve a tu casa? —él la separó un poco de su cuerpo—. Hace mucho frío.

Ella lo miró por un momento.

— No quiero ir a mi casa —le contestó—. Mi padre tiene una cena con el alcalde y los gobernadores de Nueva York, lo último que quiero es escuchar a gente hipócrita tratando de adular a mi padre. Me iré al Central Park y me quedaré allí un rato.

Ella estaba quitándose la casaca, pero él la detuvo.

— Hace frío, quédatela —le dijo volviéndole a colocar la casaca—. Además no debes estar sola en este momento.

Ella lo miró levantándole una ceja.

— ¿No eres tú el chico que me juzgo por ser la hija de Donald Trump? —ella le preguntó de manera desafiante—. ¿El que dijo que yo era de la realeza, el que piensa que soy igual a mi padre el que humilla a todas las personas, especialmente a las personas que no tienen la culpa de su origen?

Diego notó que ella estaba molesto con él, después de ese discurso definitivamente la había juzgado mal. Le tomó los hombros y la miró detenidamente.

— Reconozco que te jugué mal —le dijo—. Pero cabeza me dice que debo mantenerte alejada, pero mi corazón me dice que me arriesgue y te conozca.

— ¿Por qué debes mantenerte alejado de mí?—ella le preguntó confundida—. Yo no soy una amenaza, te he dicho que yo no soy igual a mi padre.

— No te conozco, pero tus ojos me dicen que no eres igual a él —Diego le contestó—. Pero siento que si entre nosotros sucede algo, siento que estaré traicionando a mi familia, tu eres la hija del que ahora es nuestro enemigo, Donald Trump nos quiere a todos los mexicanos fuera del país, para mis padres fue un gran sacrificio traernos a Estados Unidos hace unos años atrás y estos años también ha sido de sacrificios —ella había bajado el rostro, pero con un dedo, él se la levantó—. Pero por primera vez no le haré caso a mi cabeza y si a mi corazón, hay una chispa entre nosotros, la cual no puedo desperdiciar, vamos a comer algo a algún lugar, quiero conocerte, saber que te gusta, tus sueños, tus gustos, quiero conocer todo de ti.

Ella estaba feliz, desde hace tiempo que no sentía una conexión con un chico, ni mucho menos una conexión con un chico que solamente la quisiera conocer por ser ella, no por ser la hija de Donald Trump.

— Yo también siento aquella chispa—ella le contestó—. Y tengo hambre, así que vamos a comer.

Ella comenzó a caminar hacia la salida del callejón, pero él la detuvo.

— ¿Estás bien? —él le preguntó.

— Sí —ella le contestó—. Estoy bien.

— ¿Segura que estas bien, Valery? —él volvió a preguntar—. Lo que sucedió hace unos momentos puede ser un suceso muy traumante, casi te asaltan y te violan.

— Estoy bien, Diego —ella le respondió—. En mi vida han sucedido algunas cosas malas y durante los años me he convertido en una persona muy fuerte.
Diego le tendió la mano y ella la acepto, se fueron caminando hacia la salida del callejón y tomar un taxi. Lo que ambos no sabían era que alguien los estaba siguiendo, alguien cuyas intenciones no eran precisamente buenas.

{#}

Diego y Valery tomaron un taxi, durante todo el camino ambos contaron cosas que a ellos les gustaba. Diego le dijo que su pasión durante la niñez ha sido la música ranchera, le contó a Valery que desde niño siempre ha querido ser un mariachi, de aquellos que cantan canciones de amor, pero que también le encanta cantar música que exprese no loso lo que siente, si no también lo que piensa así que por esa razón le gusta cantar tanto rancheras mexicanas y corridos mexicanos. Le confesó que para él siempre ha sido importante la cultura mexicana, sus costumbres, las comidas, las festividades y lo más importante, la unión de la familia, para él, su familia es muy importante.

En el momento en el que Diego dijo que para él su familia era muy importante, ella pensó en su familia, con los únicos miembros que se lleva bien es con su madrastra Melania y su pequeño hermano Barron, con su padre nunca se ha llevado bien —menos ahora desde que comenzó a ser un racista e hipócrita— y con sus hermanos mayores siempre se ha llevado mal, especialmente con su hermana Ivanka la cual siempre la ha odiado por el hecho de ser una hija de una aventura de su padre.

De repente el taxi se detuvo, al mirar por la ventana Valery vio que estaban en Brooklyn, específicamente al frente de un restaurant llamado “El paso de Pepe”.

— ¿El paso de Pepe? —Valery le preguntó a Diego—. Nunca he comido en este restaurant.

— Es el restaurant de mis padres—él dijo pagando el taxi.

Ambos bajaron del taxi. Ella estaba nerviosa, era el restaurant de los padres de Diego, lo que significaba que era un restaurant mexicano. Antes de entrar le preguntó a Diego si estaba bien que la hija de Donald Trump estuviera allí, de seguro la odiaban, pero él le dijo que odiaban al hombre, no a su familia. Al entrar al restaurant los recibió una mujer la cual Diego le presentó como su madre, ella estaba nerviosa, no quería decirle su nombre a la madre de Diego, pero él lo dijo por ella. La madre de Diego al principio se quedó sorprendida, pero al ver el rostro de su hijo y al darse cuenta que aquella chica era de confianza, se presentó como Maria Guadalupe, abrazó a Valery y le dijo que estaba muy delgada y que necesitaba un poco de comida, condujo tanto a Valery y a Diego a una mesa cerca de la barra en donde había un hombre el cual Maria Guadalupe le presentó como Pedro el padre de Diego. Al igual que su esposa, Pedro recibió a Valery con los brazos abiertos y dijo que odiaban solamente a  Donald Trump, que los miembros de su familia eran unas simples marionetas y que se alegraba que en su familia hubiera una oveja descarriada.

Ella y Diego se sentaron en la mesa y Pedro  inmediatamente les llevo una botella de tequila, dos pequeños vasos, algunas rodajas de limones y se fue a buscar un poco de comida. Diego sirvió los pequeños vasos y le contó que el tequila era el trago típico de México, el cual debía tomarse de manera rápida y después chupar un poco el limón. Él le dio un vaso y un limón —cabe destacar que ella nunca había tomado tequila— y lo tomó como él le había dicho. Sintió un gran escozor en la garganta, pero le gustó la manera en que había tomado el tequila. Se tomaron otro trago más y Maria Guadalupe les llevo algunos platos de comida. Valery nunca había comido ni visto comida mexicana y le resultó curioso ver toda esa gama de colores en los platillos. María Guadalupe los dejó en la mesa, les dijo que lo disfrutaran y la miró con cariño de madre, nadie la había mirado con cariño de madre desde que su propia madre había muerto.

Diego le comenzó a contar como se llamaban cada uno de los platos, entre los platillos habían frijoles con cilantro, tacos con chile y también de diferentes variedades, enchiladas verdes, chiles rellenos, guacamole, tamales, maíz, mole oaxaqueño, pozole, cabrito, pan de cazón campechano, en fin distintas exquisiteces que Valery comía con mucho agrado, le resultaba curioso no solo los colores, sino también la variedad de sabores y de texturas. Al terminar de comer ambos brindaron por conocerse y él le preguntó por su vida. Ella le dijo que como ya sabía es la hija de Donald Trump, que tiene 20 años, le contó sobre la muerte de su mamá, el drama de la historia de su padre, su alocada adolescencia y como actualmente está batallando para terminar su quinto semestre de derecho en la universidad de Columbia. Por último le contó sobre las distintas obras de caridad que había hecho, entre ellas la ayuda que brinda a los inmigrantes a obtener sus papeles de residencia, le contó además que los ayuda a establecerse ayudándoles a encontrar un trabajo y le dijo que ella no tenía ningún problema en ayudar a los mexicanos, que a diferencia de su padre ella no era prejuiciosa a pesar del historial de crímenes, violencia y narcotráfico, ella le dijo que no los juzga porque cada persona debe hacer algo para poder sobrevivir a una sociedad que actualmente es muy injusta.

Al escuchar esto, Diego se enamoró de ella, él sabía que era muy pronto para hablar de amor —apenas se conocían—, pero él creía en el amor a primera vista, sentía que su estómago se llenaba de mariposas cada vez que la miraba a los ojos. Se sintió inspirado por lo que se levantó, tomó uno de los sombreros de mariachi que estaban colgados en la pared y le pidió a los músicos tocar algo. Comenzó a cantar una canción de mariachi, una serenata, la letra decía que una pareja que recién se conocía estaban locamente enamorados, que eran de clases sociales distintas, pero que pese a todo igual iban a estar juntos.

Valery se emocionó al escuchar la letra, en varias ocasiones los chicos le habían dedicado canciones, pero todas se trataban de letras que decían que ella era hermosa y que iban a llevarla a la cama. Por primera vez le dedicaban una canción linda y hermosa. Ella sentía la necesidad de agradecerle de algún modo, pero en realidad lo único que quería era besarlo. Al terminar la canción, Diego se bajó del escenario sonriendo, ella se levantó de su asiento, caminó unos cuantos pasos hacia él, lo tomó de los hombros y lo besó. Al principio Diego se sorprendió, pero después la tomó en sus brazos y siguió el beso, el cual duro por unos minutos más.

—Sé que estamos llendo muy rápido—le dijo Valery mirándolo a los ojos—. Pero tenía la necesidad de hacerlo.

Ante estas palabras, él nuevamente la besó.

— Yo también tenía la necesidad de hacerlo—él le dijo—. Antes te dije que entre nosotros hay una chispa, la cual no debemos desperdiciar.

Nuevamente la besó y la chispa entre ellos creció. Estuvieron toda la tarde comiendo, hablando y besándose. Los padres de Diego la aceptaron desde el inicio y ella se sentía feliz, porque no la juzgaban por ser hija de Donald Trump, la valoraban por primera vez por ser ella misma.

Se había hecho tarde por lo que Diego insistió en llevar a Valery a su casa, ella o quería, pero él insistió diciéndole que tenía que acompañarla porque no quería que sucediera lo de antes. Tomaron un taxi y en el viaje intercambiaron números telefónicos prometiéndose llamarse y mandarse whatsapp constantemente. El taxi paró en el Starbucks en el que se conocieron, Valery compró nuevamente los muffins para su hermano y tomó nuevamente el taxi el cual los dejó dos cuadras antes de la Torre Trump. Se despidieron dentro del taxi, se besaron muchas veces hasta que ella se bajó del taxi y se despidió agitando su mano. Llegó hasta la entrada de la Torre Trump, había fotógrafos, periodistas con cámaras de video y unos cuantos manifestantes con carteles que decían “NO QUEREMOS A TRUMP DE PRESIDENTE”, “LAS VOTACIONES ESTAN ARREGLADAS”, “LOS MEXICANOS SOMOS LIBRES”, “ABAJO EL IMPERIO TRUMP”. Ella fue hasta la entrada trasera del edificio, tomó el ascensor de servicio el cual la llevó hacia el piso que consistía en su casa. Miró la hora en su reloj de muñeca y vio que era muy tarde, por lo que al llegar la cocina dejó los muffins en un plato con una nota diciendo que eran para Barron. Fue hasta su habitación, se colocó pijama y al estar acostada le mando un mensaje a Diego diciéndole que había llegado bien a su casa y además diciéndole que lo quería conocer aún más.

Lo que no sabía Valery es que alguien la estuvo siguiendo todo el día, vigilándola para algún día quitar todos sus trapos sucios a la luz.

{#}

Al pasar los días Diego y Valery trataban de juntarse la mayor parte del tiempo, faltaba poco para navidad y él la había invitado a pasar la navidad con su familia, sin embargo ella tuvo que decirle que no porque Melania había organizado una comida por orden de su padre. Ellos se mandaban whatsapp y se llamaban todos los días, Valery estaba de vacaciones por lo que todas cada vez que Diego tenía turno en Starbucks, ella iba a comprarse un café y se quedaba allí leyendo un libro, esperando a que Diego terminara su turno y cuando él salía del trabajo, ambos se iban al restaurant de los padres de Diego, comían algo y a veces iban a alguna cancha en la que Diego se juntaba con sus amigos. Algunos de los amigos de Diego la miraban feo por ser una de las hijas de Trump —ya que ellos eran mexicanos—, pero Diego les dijo que si tenían un problema con ella se las tenían que ver con él —es decir los amenazo casi a los golpes—, por lo que los amigos de Diego tuvieron que aceptarla.

Melania comenzó a sospechar que Valery estaba saliendo con alguien, un día se lo preguntó y Valery le dijo que estaba saliendo con alguien, pero no le dijo con quién, pero a pesar de eso Melania igual le felicitó y le dijo que le deseaba lo mejor  y esperaba que este nuevo chico no fuera como su antiguo novio el cual la engañó con otra chica. Valery le dijo que Diego no era así y le preguntó si es que podía estar ausente por unas horas en navidad porque quería estar con él. Melania le dijo que sí, que la iba a cubrir durante algunos omentos, pero que era importante que ella estuviera en la cena de esa noche.

El día 24 de diciembre Valery salió temprano de su casa y fue a la casa de Diego. Al llegar se encontró con los padres de Diego y también con algunos primos, tíos y los abuelos de Diego, los cuales habían viajado desde México. Diego le contó que él, su padre y su madre viajaban a México para navidad, pero que ese año sus primos, sus tíos y sus abuelos quisieron viajar a Estados Unidos —cabe destacar que reunirse durante la navidad es una tradición en México—. Durante la tarde se reunió toda la comunidad mexicana —algunas personas al saber que era una de las hijas de Trump la miraron feo, pero la mayoría la respetó porque al igual que los padres de Diego ellos odiaban al hombre y no a su familia—, cantaron rancheras, corridos mexicanos, villancicos mexicanos, los niños rompieron piñatas, los adultos tomaron ponche  y a las ocho de la noche se celebró una misa con un padre mexicano. Durante la misa hubo una representación del nacimiento del niño Jesus. Dos adultos se vistieron de María y José, otros adultos de los reyes magos y niños vestidos de animales. Diego le contó a Valery que todo lo que habían hecho durante el día eran típicas celebraciones de México. Valery se dio cuenta que nunca en su vida había disfrutado tanto un momento como lo estaba disfrutando en ese instante, de que por primera vez no estaba rodeada de gente hipócrita que solamente buscaba el dinero de su padre. Que estaba rodeada de gente que para ellos no eran importante el dinero ni el estatus social, sino que para ellos lo más importante era su familia, sus tradiciones y toda la diversidad sociocultural que los rodeaba. Nunca había experimentado algo tan hermoso y se sentía feliz por tener aquella experiencia tan hermosa.

Ella quería quedarse un poco más de tiempo, pero Melania la llamó y le dijo que tenía que ir a la cena porque se le habían acabado las escusas para cubrirla. Valery se despidió de la familia de Diego, paró un taxi y se fue a su casa. Al llegar a su casa se vistió con un vestido y tacones de diseñador, se maquilló y salió al pasillo a recibir a los invitados a la cena de su padre.

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Después de navidad Valery notaba a su padre un molesto con ella, cuando ella salía él le preguntaba por los lugares a donde iba, las cosas que hacía, le preguntaba con las personas con las que ella pasaba el tiempo y constantemente e insistentemente le preguntaba si es que ella tenía novio, cosa que ella le decía que no. Después de año nuevo ella tuvo que entrar nuevamente a clases, por lo que no tenía mucho tiempo para visitar a Diego por las mañanas, pero aun así estuvo con la familia de Diego el día 6 de enero para la celebración del día de reyes. Disfrutó con los niños y con los amigos que había hecho y Diego le dijo que mañana tenía que hablar con ella.

Al otro día se reunió con Diego en el restaurant de sus padres. Allí, él le dijo que sus padres tenían una oferta de trabajo desde Barcelona, en España. La propuesta era poner un restaurant en Barcelona y si es que todo iba bien, colocar una cadena de restaurant de comida mexicana. Desde hace tiempo ellos tenían esa oferta, días antes habían llamado al inversor para decirle que sí y en unos pocos días sus padres se irían a España, pero él no porque se quería quedar en Estados Unidos con ella. Valery se sintió mal, sabía que Diego era muy apegado a sus padres y sus padres con él al ser hijo único, no quería que ellos se separaran ni mucho menos que se separaran por culpa de ella.  Le dijo a Diego que no podía hacer eso, él se tenía que ir con su familia porque sabía que para él era muy importante estar con su familia, pero él le dijo que era una decisión que ya había tomado y que nadie le iba a hacer cambiar de opinión, ni si quiera ella porque él la amaba y no quería separarse de ella.

Valery se fue del restaurant inmediatamente después de que Diego le dijo eso último, se sentía culpable y abatida. Caminó durante un rato por el Central Park, pensando en su vida, pensando en que desde que conoció a Diego había sido la chica más feliz del mundo y se sentía cobarde por no decirle que ella igual lo amaba. Por un momento se le ocurrió la idea de irse con él a España y olvidar toda su vida en Nueva York, pero sabía que no podía hacerlo porque su padre la buscaría y la llevaría de regreso a Nueva York.

Estaba cansada de tanto caminar, no tenía clases por lo que se fue directo a su casa. Al llegar a su casa, su padre la llamó para que fuera al salón, fue hacia el saló y vio a su padre, junto con Melania y su hermana Ivanka. Su padre tenía una carpeta en su mano y se veía molesto, su cabello rubio estaba muy desordenado, como si se hubiera pasado la mano muchas veces por él y sus ojos  azules se veían muy furiosos. Le dijo que se sentara, tiró la carpeta en la mesa y le pidió que la abriera. Valery lo hizo y vio que había muchas fotografías de ella y Diego en Starbucks, ella y Diego paseando por el Central Park besándose, comiendo en el restaurant  de los padres de Diego, la noche de navidad y más y más fotografías de ella y Diego.

Su padre dijo que Ivanka la había mandado a seguir hace unos días, porque intuía que algo iba mal con ella. Ivanka y Valery siempre se han llevado mal, esa fue la excusa que ella le dijo a su padre, pero a su padre eso no le importaba, lo que le importaba era que ella estaba saliendo con un sucio chico mexicano. Ante este comentario Valery se enojó, le dijo que Diego no era un sucio mexicano, que su familia mexicana le había mostrado más amor que él en esos diez años sabiendo que ella era su hija y lo más importante, que estaba enamorada de ese sucio mexicano. Al escuchar esto último su padre le dio una cachetada. Ella le preguntó por qué tanto odio hacia los mexicanos, pero él dijo que tenía sus motivos. Le dijo que se callara, que se avergonzaba de que ella fuera su hija, que inmediatamente cortara los lasos con ese chico o de lo contrario él renegaba de ella diciendo que no era más su hija, le cortaba todas sus tarjetas de crédito, que la desheredaba y que se olvidara de la familia.

Valery se fue corriendo a su cuarto, se encerró, fue hasta la cama, se sentó y comenzó a llorar. Nunca había odiado tanto a su padre como en ese momento. Quería irse con Diego, pero corría el riesgo de no volver a ver nunca más a su hermano Barron. Sabía que cuando su padre se enterara de su relación con Diego, él iba a estar molesto con ella, pero no hasta el punto de prácticamente echarla de la familia.

Le mandó un whatsapp a Diego contándole lo ocurrido, él le contestó que quería ir a verla a su casa, pero ella le dijo que no, tenía suficientes problemas en ese momento. También Diego le dijo que si lo amaba en la forma en que él la amaba, la mejor opción para estar juntos era irse a España. Ella no le contestó, su familia era un grupo de déspotas sin escrúpulos, deshonestos y traidores, pero ella no quería alejarse de Melania, ni mucho menos de su hermanito Barron. Lloró por mucho tiempo, pensó en todas las posibilidades, pero solo tenía dos opciones quedarse con su familia y abandonar a Diego, o quedase con Diego y abandonar a su familia. Estaba destrozada, no sabía qué hacer, estaba enamorada de Diego, pero no quería dejar a su hermano.

Tocaron la puerta de su habitación, ella no dijo nada, pero sintió que la puerta se abría y al incorporarse vio que la persona que había entrado a su habitación era Melania. Valery se paró de la cama y abrazó a Melania, era como una madre para ella. Se abrazaron por mucho tiempo, se sentaron en la cama y Valery le contó toda su historia con Diego. Le contó que  la había salvado de unos asaltantes, que la llevó a comer al restaurant de su familia, que era el hombre más increíble que había conocido y que lo amaba con todo su corazón, pero que tenía que dejarlo ir, era un amor prohibido y había tomado la decisión de quedarse con su familia.

Melania le dijo que no podía hacer eso, le dijo que era la primera vez que la veía así de feliz y que si el destino le mandó a Diego, ella tenía que quedarse con él. Valery le dijo que quería quedarse con Diego, pero no quería perder el contacto con ella ni mucho menos con Barron. Se quedaron pensando un poco, Donald Trump jamás aceptaría un yerno y unos consuegros mexicanos, pero a Melania se le ocurrió una idea. Le dijo que Valery y Diego se fueran a España, pero que ella siempre iba a estar en contacto con Barron. Valery le podía escribir cartas, ella se las entregaría a Barron y también podían estar conectados por redes sociales. Melania le dijo que se encargaría de que eso sucediera y que además esperaba la invitación para la boda. Valery sintió una luz de esperanza, le preguntó a Melania si era verdad todo lo que iba a hacer y ella dijo que sí, que ella iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que no perdiera el contacto con su hermano.

Valery la abrazó, desde que murió su madre, Melania se había convertido en una segunda madre para ella. Se separaron y Melania le dijo que preparara sus maletas porque esa misma noche se iba a ir a Barcelona y que llamara a Diego porque él se iría con ella. Además le dijo que iba a buscar dinero para darle para que cuando llegaran se establecieran mientras la familia de Diego llegaba. Melania se a buscar el dinero y los pasajes mientras Valery me mandaba un mensaje a Diego diciéndole el plan. Él estaba conectado por lo que inmediatamente le dijo que sí, ambos se iban a ir  a Barcelona a establecer una nueva vida, le dijo que su amor no era un amor prohibido como el amor de Romeo y Julieta. Al hacer ese comentario Valery se acordó de una conversación que ellos habían tenido cuando estaban en el café, ella había estado leyendo Romeo y Julieta y él le había dicho que ellos eran como aquella pareja, su amor era prohibido, pero que a diferencia de Romeo y Julieta, ellos iban a ser capaces de salir adelante con su relación.

Diego la llamó y le dijo que la estaría esperando en el aeropuerto y además que le había dicho todo a sus padres y ellos estaban de acuerdo con el plan, lo más importante es que ellos estuvieran juntos. Valery hizo sus maletas —la suerte que tuvo fue que su padre estaba en una reunión de negocios por lo que iba a llegar tarde—, espero a Melania la cual iba acompañada Barron, el cual no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Los tres bajaron el ascensor, los tres tomaron un taxi y en el camino Valery le contó a Barron que ella tenía que irse de viaje, el cual era sin retorno durante por lo menos un tiempo. Barron comenzó a llorar, no quería alejarse de su hermana, pero ella le dijo que siempre iban a estar en contacto por redes sociales y por cartas que ella le iba a enviar las cuales Melania se las iba a entregar. Al llegar al aeropuerto en la entrada la estaba esperando Diego, el cual la abrazó inmediatamente después de que ella se bajó del taxi. Ella le presentó a Malenia y a su hermano Barron el cual todavía lloraba un poco. Diego se inclinó y miró los ojos de Barron y le dijo que iba a cuidar a Valery y principalmente que la haría feliz, Barron en respuesta lo abrazó, el niño no conocía toda la historia, pero sabía que aquel joven amaba a su hermana y que la haría feliz.

Valery y Diego tomaron las maletas, el vuelo salía en diez minutos por lo que se apresuraron. Al despedirse Melania le dio un sobre con dinero a Valery y le dijo que le iba a enviar un poco más hasta enviarle todo el fondo fiduciario que le correspondía por ser la hija de Donald Trump —Valery sabía que tenía ese fondo, pero no se preocupó por e dinero porque tenía la herencia de su madre—. Valery se despidió por última vez de Melania y Barron y les prometió que en cuanto se estableciera, los iba a contactar y Melania le hizo la promesa que ellos la iban a visitar. Fueron a registrar su equipaje, fueron hacia la entrada del túnel que los conduciría al avión, antes de seguir el túnel, Valery volteó y se despidió con la mano de su hermano.  

Diego le tomó la mano y ambos se fueron al avión. Encontraron sus asientos, dejaron sus mochilas en el guarda equipaje, se sentaron y se besaron intensamente. Diego le prometió que todo iba a estar bien, que la amaba y que iban a ser felices. Valery le dijo por primera vez que lo amaba y que sí, todo iba a estar bien. Ambos miraron por la ventana mientras el avión despegaba, Diego rezó a la virgen de Guadalupe para que los cuidara en su viaje y Valery por primera vez también le rezó a la virgen, pidiéndole que los cuidara, que cuidara a Melania y Barron y que su padre recapacitara algún día.


Un año después
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Valery chateaba con Barron por facebook mientras esperaba a que Diego terminara su turno en el restaurant de sus padres. El negocio de Maria Guadalupe y Pedro era un éxito desde que lo instalaron hace 9 meses. A los habitantes de Barcelona les encantaba la comida de mexicana de Maria Guadalupe, por lo que rápidamente el negocio comenzó a crecer y pronto tendrían otra sucursal en Barcelona.

Por su lado Valery estaba feliz. Al llegar a Barcelona Diego y ella se instalaron en un pequeño departamento y planearon lo que iban a hacer. Ella quería terminar su carrera de derecho, por lo que Diego le dijo que se matriculara en una de las universidades de Barcelona, mientras él contactaba con el socio de sus padres para ver el negocio. Ella logró hacer el papeleo y la aceptaron en la universidad, se sintió feliz porque por primera vez era aceptada en algún lugar por sus propios méritos y no por ser la hija de Donald Trump. Nadie en Barcelona sabía que ella era la hija de Donald Trump, ella decía que solamente era alcance de apellido cuando las personas preguntaban si es que era familiar del presidente.

Su relación con Diego iba bien. Cada día se amaban más, algunas veces se peleaban por algunas cosas, pero casi inmediatamente  hablaban y se reconciliaban. Él casi siempre llegaba con detalles, desde algo para comer hasta pequeños viajes para recorrer Barcelona, ellos se amaban con locura y cada día se amaban aún más.

Terminó sus estudios en la universidad de Barcelona y se graduó con honores. Incluso una firma de abogados la contrató para que formara parte de su buffete.

Valery y Barron hablaban la mayor parte del tiempo, chats de facebook, Whatsapp, Skype y cartas escritas a mano, por lo que estar separados no era un obstáculo para tener una relación estable entre hermano-hermana. Incluso Melania y Barron estuvieron en su boda. Diego le propuso matrimonio durante las vacaciones de verano y habían fijado la fecha para el aniversario del día que se conocieron. Fue una boda increíble, fue una combinación entre una boda mexicana y una estadounidense. Los amigos de Diego habían viajado desde Estados Unidos y su familia desde México y ella había invitado a algunos de sus amigos los cuales todavía le hablaban después de que su padre la desheredara. En cuanto a su padre, ella no había hablado con él desde que se fue a Barcelona. Melania le dijo que cuando su padre se dio cuenta de que se había ido, la renegó como hija es más dijo que para él, Valery estaba muerta. Valery sintió pena ante el rechazo de su padre, pero por lo menos ahora tenía una familia que le demostraba su amor y cariño, los padres de Diego eran sus padres también y le encantaba ser parte de aquella familia mexicana la cual cada día le enseñaba más de su cultura.

Faltaba poco para que Diego saliera de su turno, Valery tenía planeada una cena en el departamento que ambos compartían el cual era su hogar. Por el chat le contaba a Barron que le tenía una gran sorpresa a Diego, algo que la tenía muy contenta y que los iba a cambiar para siempre. Estaba embarazada y esa noche le contaría a Diego que va a ser padre por primera vez.


Ficha:

+ Titulo: Como si fuésemos Romeo y Julieta.
+ Autor: Andy Belmar. (aka Andrea Concha Belmar)
+ Adaptación: No 100% original, aunque la idea fue inspirada en Romeo y Julieta.
+ Género: Romance y drama.
+ Contenido: Una historia de amor entre la hija de Donald Trump y un mexicano.
+ Advertencias: El contenido del escrito no tiene nada que ver con lo que yo pienso acerca de los mexicanos.
+ Otras páginas: No, pero el escrito en versión papel lo tiene uno de los profesores del electivo.

Hola:
Hola mi nombre es Andrea, tengo 22 años, soy de Chile y estudio mi tercer año de psicología. Este cuento o escrito lo escribí hace casi dos meses para un ramo electivo el cual se llama “Diversidad sociocultural y creación literaria”. El ramo básicamente consistía en la diversidad cultural mesclando la escritura. El contenido de este escrito no tiene nada que ver con lo que yo pienso acerca de los mexicanos (de hecho soy anti Trump en ese sentido). Me pidieron hacer un escrito que mezclara la diversidad sociocultural y se me ocurrió hacer un escrito sobre una hija de Trump que se enamora de un mexicano y comienza a incursionar en la cultura mexicana. Espero que les guste.
Andy Belmar.
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Mensaje por Andy Belmar. el Mar 14 Feb 2017, 8:32 pm

Lean :)
Andy Belmar.
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Mensaje por Andy Belmar. el Jue 23 Feb 2017, 10:31 pm

Aviso que esta obra está registrada en el registro de propiedad intelectual, si tratas de plagiar este escrito ten por seguro que te voy a rastrear y hacer tu vida miserable. Coloco este aviso debido a que en el pasado ya me plagiaron una vez y no quiero que vuelva a pasar y ademas la persona que me plagio la pasó muy mal.
Andy Belmar.
Andy Belmar.


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