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생존자 |N.C|

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:30 am



vic.

Capítulo 9: Parte 3.


Kim Ha Ri
 
Luego de meditarlo un buen rato está marcando el número del pelinegro, HaRi no se destacaba por ser impulsivo, lo había pensado demasiado, pero de repente, su mente parece quedar en blanco al escuchar la voz del menor al otro lado de la línea.
 
— ¿Aló? —Eunyoo duda unos segundos al escuchar el silencio al otro lado de la línea, separa su teléfono de su oreja asegurándose de haber contestado la llamada y cuando nota que esta va corriendo regresa el aparato a donde estaba— ¿Hari-ssi? —El mayor asiente aun sabiendo que no puede verlo.
—Sí, soy yo —inhala profundo y suelta el aire a un lado del teléfono— ¿Estás ocupado? Yo... No sé porque te estoy llamando realmente —se ríe de sí mismo dejándose caer sobre su cama.
Eunyoo mira a su alrededor, el camerino en el que está pasando sus descanso y niega—. Estoy de descanso justo ahora —responde con una media sonrisa inconscientemente—. Me sorprendió que llamara, si soy honesto. Apuesto a que solo extrañaba a quién molestar —bromea.
—No es eso realmente —no puede evitar sonreír—, ni siquiera soy de las personas que suelen llamar por teléfono, pero como mencionaste la otra noche que no respondes mensajes decidí hacerlo —hace una breve pausa observando el techo de su habitación— ¿Mucho trabajo hoy?
—No presto mucha atención a mi teléfono así que casi nunca contesto los mensajes pues no me doy cuenta cuando llegan —reafirma un tango apenado—. Tampoco es como si fuese más atento con las llamadas... De hecho, puede considerarse con suerte de que le haya atendido... Tenía el teléfono cerca —suelta una suave risita mirando su reflejo en el espejo—. He tenido días más pesados... Hoy solo cubría turno aquí en el bar, todavía me queda dos presentaciones antes de terminar mi turno —comenta y recuerda algo—. Recuerde que mañana por la noche es mi presentación especial —su voz se nota más emocionada—. La otra noche le invité y aceptó, ya no puede decir que no vendrá.
—Soy un hombre de palabra —asegura—. Al menos esta vez iré preparado y sabiendo lo que voy a ver —cierra sus ojos e imágenes del pelinegro bailando sobre el escenario llegan a su mente y traga duro abriéndolos de inmediato y sentándose de golpe—. Te notas entusiasmado por ello —dice levantándose y yendo hacia el mini bar a servirse un poco de agua.
Eunyoo suelta una dulce risita y asiente repetidas veces con la cabeza pese a que su interlocutor no puede verlo
 
—Lo estoy. No siempre me dejan cantar —explica—. De hecho, casi nunca lo hacen. Estoy feliz de haber podido convencer a mi superior de que me dejara hacer esta presentación —una emoción apabullante se hace muy notoria en su voz y ríe con entusiasmo—. Igual estoy muy nervioso, espero que salga bien. He ensayado bastante tanto la coreografía como la pieza que voy a cantar. Espero que los nervios no me traicionen, si llego a hacerlo mal juro que me lanzo por la borda del barco.
—En el poco tiempo que llevo conociéndote estoy seguro que no eres el tipo de persona que haría algo mal, te esfuerzas para que las cosas salgan bien, pones todo de ti y te apasiona lo que haces, saldrá bien —bebe un poco del contenido del vaso y empieza a caminar por la habitación—. Será una gran presentación y me gustaría, si no tienes planes, invitarte a cenar, o un trago, o una caminata luego —dice sintiendo su corazón latir un poco más rápido. Aquello no debería causarle nervios pero lo hacía.
El pelinegro puede sentir sus mejillas sonrojadas y prefirió evitar ver su reflejo en el espejo para no notar su propio rubor por las palabras del chico. Se sentía extraño, era una emoción que no podía explicar.
 
—Pone demasiada fe en mí Sr. Kim —musita vergonzoso y sonríe para sí mismo—. Gracias por el apoyo, en verdad. No creo que imagine lo mucho que lo aprecio —comenta en tono bajo y quedo—. No tengo planes a ciencia cierta, pero probablemente los chicos quieran celebrar después... Si gusta de unírsenos.
—Lo imaginé, y por supuesto, si ellos están de acuerdo por mí no habrá problema, ambos me agradan mucho y la pasé muy bien la otra noche. Me gustaría ser yo quien los invite a ustedes mañana, en forma de agradecimiento —propone aunque aquella no era la respuesta que esperaba, de alguna forma esa posibilidad había cruzado por su cabeza.
—Realmente no creo que les moleste, le ha agradado a Rae y a Sik —asegura Eunyoo suavemente— ¿Qué tiene que agradecer? No voy a dejar que nos invite, no se tome esa molestia Hari-ssi, es suficiente con que venga a la presentación y pase el rato con nosotros —dice tranquilo— ¿Sabe? Es un poco extraño... Jamás había querido mostrarle algo de lo que hago a alguien más que no sean mis amigos pero de pronto, estos últimos días... En verdad me gustaría que me viera hacer algo en lo que creo que soy buena y saber su opinión.
—Eso es algo bastante halagador... Pero me pasa algo similar, no siempre me es fácil entablar diálogo para mi fuera de lo deportivo, en tu compañía ha sido diferente, tu no entiendes nada de lo que hago, y yo no entiendo nada de lo que haces, y aun así, sin tener intereses en común me veo realmente entusiasmado por verte mañana —confiesa.
—Dicen que los opuestos se atraen —se burla con una pequeña carcajada atorándose en su garganta—. Entiendo, supongo que es así. Pese a que no tenemos mucho en común ha sido grata su compañía y a veces nos hace falta a nuestro alrededor puntos de vista opuestos a los nuestros para poder abrir nuestros horizontes... ¿No cree? Además, siendo tan diferentes todo es más divertido.
Las palabras del menor suenan extrañas ante los oídos de HaRi, aun así sabe que no lo ha dicho en el sentido en el que le gustaría escuchar.
 
—Estoy de acuerdo con lo que dices, creo que cada persona que llega a la vida de uno de manera inesperada deja algo bueno. No sé qué tan frecuentemente pueda mantener contacto cuando mis vacaciones terminen, pero por mientras me gusta pasar tiempo contigo, las charlas siempre se tornan interesantes.
— Es verdad —asiente automáticamente—. Aunque yo no me preocuparía por lo que pueda pasar después de que el viaje termine. Para su mala suerte, ya no va a librarse tan fácilmente de mí Sr. Kim —medio bromea medio habla en serio con una linda sonrisa que el mayor no puede ver—. Voy a molestarlo aún después de que se baje de este crucero, y me robaré parte de su tiempo para sacarlo de su mundo de cristal y brillos. Ya es hora de que viva un poco —ríe.
Sonríe sintiéndose emocionado por las palabras del menor, no cabía duda que quería seguir viéndole, pero que él también quisiera y que lo haya dicho de aquella forma se sentía muy bien.
 
—Veré si puedo hacerte un espacio en mi ocupada agenda —bromea—. Ya estaba necesitando de alguien que me saque de mi aburrido circulo social, has caído como un ángel del cielo —ríe aunque pensando en su sonrisa no hay mucha diferencia entre el pelinegro y uno.
Eunyoo suelta una sonora carcajada y niega parcialmente avergonzado.
 
—Dudo mucho que pueda ser considerado un ángel Hari-ssi —habla luego de que ha cesado su risa—. Y esa frase es muy cliché, si así le coquetea a los chicos déjeme decirle que debe mejorar sus tácticas y actualizar su repertorio —bromea con una suave risita—. Bah... Más le vale hacerme espacio en su ocupada agenda. Sé de una niña muy linda y dulce que va a querer que le enseñe a jugar una vez le comente que lo conocí.
— ¿Coqueteando? —agradece no estar frente al pelinegro pues siente sus mejillas arder de nueva cuenta— No lo dije con esa intención, pero realmente no soy bueno con esas cosas, no se me da fácilmente, me avergüenza mucho pasar por ese tipo de situaciones, estoy muy avergonzado en este momento y ni siquiera lo dije de forma intencional —se ríe de sí mismo—. Mi agenda tendrá un lugar para ti, dalo por hecho. Y más aun si me dices que tendré el placer de conocer a tu pequeña hermana.
— ¿Por qué tanta vergüenza? —pregunta genuinamente curioso— Es un hombre apuesto, de seguro le han coqueteado más de una vez y usted ha intentando coquetear con alguien, ¿Acaso nunca ha tenido pareja?... Una real —cuestiona con la más pura inocencia, no busca incomodarlo ni hacerlo sentir mal o incomodarlo pero se siente intrigado—. Subin será feliz de conocerlo, es una niña bastante enérgica.
Sonríe sin gracia negando aun sabiendo que el menor no podía verle.
 
—No realmente —muerde su labio sintiéndose nostálgico—. Hace ya varios años hubo alguien... Pero no fue un final feliz, ni siquiera creo que pueda decir que fue una pareja realmente, ninguno de los dos estaba dispuesto a asumir el riesgo en ese momento, todo fue bastante impulsivo e inmaduro. Tiempo después Taewon-nim me presentó a su hija... —suelta un suspiro desganado— Creo que hablar de tu hermanita es más agradable, un poco de esa energía que transmiten los niños es justo lo que necesito —una mueca similar a una sonrisa se dibuja en su rostro— ¿Y tú? ¿Si has tenido parejas? ¿Te has enamorado? —pregunta repentinamente curioso.
Eunyoo suelta una risita suave y armónica.
 
—Pero tenía curiosidad, hyungnim —se excusa vagamente—. No siempre podemos hablar de Subin, aunque yo adore hablar de ella —añade con sutileza y una media sonrisa— ¿Parejas? ¿Varias? No... Creo que el otro día fui bastante sincero respecto a mi falta de tiempo y a lo que las personas piensan de ello —musita—. No lo sé... siempre que he intentado algo no me tienen paciencia o yo no la tengo para con ellas. Creo que mi última "relación", si es que se le puede decir a algo que no pasó de un mes, fue hace unos cuantos años —explica—. No creo haberme enamorado, no lo he hecho realmente... Supongo que ya me tocará y cuando eso pase espero llegar a ser correspondido porque eso de los amores unilaterales no es lindo —dice con un deje caprichoso en su voz.
—No, no lo es... Puedo decirlo con propiedad —medio se burla de sí mismo con una risilla—. Seguro esa persona llegará, las cosas suceden cuando uno menos las espera, a veces se anhela recibir el cariño de otro pero hay que saber ser paciente y enfocarse en otras cosas —dice con intenciones de seguir hablando pero un fuerte estruendo lo interrumpe haciéndole levantar rápidamente de la cama— ¿Has oído eso o fue solo aquí?
El pelinegro se levanta de su asiento sobresaltado y puede escuchar las voces lejanas de sus demás compañeros por el pasillo.
 
—Lo he escuchado —musita apenas asomándose hacia el pasillo— ¿Qué ha sido eso? —le pregunta a uno de sus compañeros que camina apresurado hacia la parte pública del bar.
—Realmente no lo sé, pero no sonó bien —masculla el otro y antes de que pueda decirle algo de nueva cuenta a cualquiera de los dos, otro estruendo resuena por todo el lugar y el barco se sacude.
— ¿HaRi? —su voz suena bastante insegura cuando vuelve hablarle al hombre a través del teléfono. El caos comienza a expandirse a su alrededor lo suficiente como para que olvide usar los honoríficos— ¿Por qué todo el mundo ha empezado a correr? —la pregunta es casi ridícula pero el pelinegro se encuentra aturdido y quizás, solo quizás, está muy asustado por lo que pueda estar pasando.
HaRi sigue escuchando la voz del menor al otro lado del teléfono mientras calza sus zapatillas y se aproxima a la salida.
 
— ¿Correr? ¿Quién está corriendo? —cuestiona abriendo la puerta de la habitación y encontrándose con la misma escena que Eunyoo parecía estar viendo. Queda desconcertado unos segundos hasta que reacciona— Eunyoo-ssi, algo ha pasado y no parece ser bueno —sale de allí sin siquiera pensar en buscar nada mientras varias personas corren hacia la salida más cercana, otro estruendo resuena en sus oídos.
—Yo... yo... —él apenas puede forma palabra, mira a su alrededor y por inercia sigue a las pocas personas que quedan por ahí hasta la parte delantera del bar. Están evacuando a las personas, y él siente su corazón latir desordenadamente conforme pasan los minutos— Hari-ssi —musita apenas audible cuando el barco da otra sacudida y se aferra a una de las mesas del lugar—. Hari-ssi —repite esta vez con la voz un poco quebrada—. Tengo miedo... —es un susurro tan confidencial, tan bajito. Eunyoo mira todo a su alrededor, sintiendo el pánico consumirlo de apoco, aturdido y completamente desorientado.
—No... No debes tenerlo, dime... Dime dónde estás e iré por ti —su paso se apresura yendo hacia el área de empleados sin estar seguro exactamente donde. Él también estaba asustado por aquel revuelo, a cada paso que se alejaba e iba llegando a los pasillos principales, todo parecía descontrolarse aun más. El pelinegro tarda un poco en responder, pues su mente se encuentra nublada y no logra recordar en qué área específicamente del barco está.
—Yo —balbucea un tanto perdido—… Yo acabo de salir del club —musita luego de unos segundos—. Tenía una presentación —recuerda vagamente y mira la entrada del lugar donde se presenta—. Estoy justo en la entrada —su voz suena tan distante e ida.
—No hagas nada, estaré allí en breve, lo prometo —acelera su paso pues el menor suena extraño ante sus oídos y eso le preocupa. Todo parece volverse un caos en cuestión de segundos—. Debo colgar, pero quédate allí, ¿Si? No tardaré —cuelga la llamada.
 
Han Hyun Ra
 
Las palabras "tranquilidad" y "calma" no existían en esos momentos; al menos no para Namwook.
Sentía que el aire le faltaba y, aunque estaba un tanto quieto, porque el pánico lo estaba atacando, sabía que eso no duraría demasiado cuando entrara en cuenta de lo que estaba sucediendo afuera de la habitación.
Mira a su alrededor y con los labios temblorosos y sus ojos llenándose de lágrimas, finalmente suelta un leve gritito cuando sus orbes se enfocan en Myungdae y Hyunra.
 
— ¿Q-qué está pasando? Vamos... ¡¿Vamos a morir?! Estamos muriendo —exagera, recogiendo un par de cosas de su habitación, preparándose para salir de la misma—. Tenemos que salir de aquí... ¿Y si la puerta se traba? ¡No podemos morir aquí! —su respiración se agita, su rostro se sonroja y su vista de pronto está nublada a causa de las lágrimas.
Myungdae por su parte ya había pasado del shock inicial y ahora se encontraba destrozando la habitación en busca de su teléfono.
 
—No me moveré de aquí hasta no hablar con mi hyung —dice en tono serio y en voz alta para que lo escucharan por encima de Namwook. Hyunra se había mantenido quieto y en silencio tratando de asimilar lo que ocurría a su alrededor y aturdido por los gritos de sus amigos que no lo dejaban pensar.
—Tu hermano... El área vip está al otro lado del crucero, ni siquiera sabemos si allí está, deberíamos salir de aquí y ver qué demonios está pasando allá afuera. El mayor de los tres asiente, concordando con la idea de Hyunra.
— ¿Vip? Myungdae, si esperamos que él venga, de verdad vamos a morir —chilla, terminando de guardar unas cosas en su maletín y engancha su brazo en el de Hyunra—. Vámonos de aquí, por favor —alarga las vocales cual niño pequeño y un par de lágrimas más escapan de sus ojos, sintiéndose aún más asustado cuando un par de gritos se escuchan desde afuera.
—Si quieren irse tendrán que hacerlo sin mí. Yo no me iré sin mi hermano —sentencia. En ese momento el tono del celular de Myungdae resuena en la habitación— ¡Mi teléfono! —exclama el chico, buscando con más esmero, haciendo volar almohadas y cobijas en el proceso.
Hyunra bufa ante lo caprichoso que Myungdae podía llegar a ser, ya ha perdido la poca paciencia que tenía y sus ganas de huir de ahí eran cada vez mayores, comienza a rebuscar por toda la habitación en búsqueda del celular de Myungdae esperando que fuese su hermano y que pudieran salir de ahí o terminaría por llevarse a Namwook si el menor no entraba en razón.
 
— ¿Dónde has metido tu maldito celular? —Protesta algo alterado tratando de guiarse por el ruido, pero todos los que provenían de afuera no lo dejaban actuar con todos sus sentidos— Myungdae llamaras a tu hermano y nos iremos de aquí —deja la búsqueda para ir hacia la puerta de la habitación y abrirla, observando como muchas personas pasaban por allí tan asustadas y alteradas como ellos—. Todos están yendo hacia la salida, quedarse aquí no es una buena idea, encontremos a tu hermano afuera —habla aunque Myungdae estuviese totalmente compenetrado en buscar su móvil. Su mirada cruza con la de Namwook quien parece cada vez más alterado y asustado. Realmente no piensa dejar a Myungdae solo allí, pero ver a su amigo en ese estado solo empeoraba la situación para él. Una vez más se asoma a la puerta dejándola abierta ahora y notando como la cantidad de gente por allí disminuía—. Debemos de ser los únicos aquí —habla hacia Myungdae tratando de hacerlo entrar en razón, si todos se iban de allí, ser la excepción no parecía una buena idea.
 
Hwang Rae Hee
 
El castaño regresa a su habitación luego de haber dejado a la señora Park en la cena, ella misma le había dicho que podía irse, que se encargaría de llamarle cuando esta acabase y que por mientras, podría tomarse el rato libre. Es entonces que decide escribirle a Sooyoo, para preguntarle si aun estaba libre, y si podrían verser, sonríe a la pantalla y está a punto de enviar el mensaje cuando siente un fuerte estruendo y un temblor. En el momento se sienta de inmediato en su cama y pasados unos segundos todo parece descontrolarse fuera de la habitación, se acerca a la puerta para abrirla y lo que ve es gente corriendo por lo cual reacciona a salir corriendo a la habitación de Misuk, y es cuando la ve salir también.
 
—Señorita Park —la toma del brazo y la imagen de su hermano viene a su mente, por lo cual ni siquiera le da chance a decir nada cuando la está casi arrastrado con él por el pasillo hacia el área turística rápidamente, pues quedaba lejos de la vip donde se encontraban.
— ¡Raehee-Ssi! ¿Ha sentido eso? —Cuestiona Misuk, realmente se notaba que estaba asustada— ¡Tenemos que buscar a mi mamá! —exige, tratando de halarlo dirección contraria sin mucho éxito, ya que él tenía mucha más fuerza que ella.
Él la escucha, realmente lo hace pero no puede pensar en otra cosa que no sea llegar hasta donde está su hermano y asegurarse de que está bien.
Todo era un completo descontrol cuando salieron a los pasillos principales, lejos de las habitaciones, gente corriendo de aquí para allá y tripulantes tratando de ayudar a mantener la calma.
Mientras más recorrían parecía más imposible poder encontrar a alguien por lo cual raehee intenta buscar su teléfono dándose cuenta que lo había dejado sobre la cama cuando hablaba con Sooyoo.
 
— ¡Maldición! —Pasa la mano por su cabeza totalmente frustrado y mira en todas las direcciones cuando otra explosión se siente provenir desde abajo aparentemente y aprieta a la chica entre sus brazos tratando de calmarse y mantener la calma. Él debía mantener la cordura, pero ¿Cómo hacerlo si no tenía idea de donde su hermanito menor se encontraba? — Un teléfono, ¿Tienes tu móvil aquí? —Pregunta aun sosteniendo a la muchacha entre sus brazos.
—Raehee-Ssi por favor —suplica Misuk, al borde de las lágrimas, su voz se quebraba, ella temblaba y el miedo se percibía a simple vista—. Mi madre. Le daré mi teléfono si vamos por mi madre —ella odiaba chantajearlo así, pero necesitaba que él le diera caso. Sabía que también podía ordenárselo y el tendría que obedecer, pero eso le gustaba aún menos.
—Su madre está con otras personas, por favor señorita Park —casi suplica—. Mi hermano está aquí, yo... Necesito saber que está a salvo, déjame llamarlo para encontrarlo y yo mismo iré por su madre —pide apretando su agarre sin darse cuenta.
Misuk permaneció en silencio mientras pensaba. Ella no tenía hermanos, y nunca los tendría, pero suponía que de tenerlos también estaría preocupada por ellos en una situación como esa. Otra explosión sonó y eso la devolvió a la realidad.
 
—E-está bien —ella accede, y saca del bolsillo de su sudadera su teléfono para pasárselo al mayor—. Raehee-Ssi, deberás j-jurarme que luego de que te a-asegures de que el está bien iremos por m-mi mamá —exige antes de dárselo, de repente muy seria.
El asiente sin siquiera estar seguro de poder cumplir aquello pero agradece que la pelinegra le crea, y en el momento en que le da el móvil marca rápidamente el número del menor.
Todo era alboroto y gritos alrededor de ambos, Raehee sigue caminando hacia la salida con ella pues era lo que se debía hacer en esos casos.
 
—Atiende Myungdae-ah —murmura frustrado cuando luego de tres tonos no contestaba, aun así no detiene su marcha. Misuk se deja arrastrar por Raehee mientras piensa en su madre. Piensa en lo asustada que debía estar ahora y ahí es cuando rompe en llanto, primero eran pocas lágrimas cayendo pero luego estas se transforman en cascadas y sollozos—. Maldito niño no responder —ni siquiera puede pensar en medir sus palabras y de un momento a otro corta la llamada guardando el móvil y cambiando de rumbo una vez más hacia las habitaciones. Yendo en dirección contraria a  donde todos iban.
—Estamos evacuando, los botes salvavidas quedan en la otra dirección —habla un muchacho del servicio quien repartía salvavidas pidiendo a  todos que salieran y mantuvieran la calma. Raehee le ignora por completo y lo único que hace es arrebatarle un salvavidas por lo cual apenas se detiene dos segundos para pasarlos a través del cuello de Misuk y ajustarlo a su cintura y la mira fijo a los ojos lamentándose por no poder cumplir sus ordenes en ese momento, los ojos del castaño se cristalizan y toma una bocanada de aire.
—Encontraremos a mi hermano, los dejaré a salvo en un bote salvavidas e iré por tu madre ¿Si? Lo prometo —dice apretando levemente la mano de la pelinegra. Ella asiente y siguen en movimiento, cada vez que suena un explosión, Los gritos de la gente se hacen peores.
—Raehee-Ssi —musita Misuk—. T-tengo miedo —la chica llora cada vez más fuerte, estaba aterrada— ¿N-nos tendremos que q-quedar en la mitad del o-océano?
El corazón de Raehee se estruja dentro de su pecho al oír el llanto y las palabras de la menor, mientras sentía su mano temblorosa aferrada a la de él.
 
—Estarás a salvo, aun si mi vida dependiera de ello tu estarás a salvo —la abraza contra su cuerpo. Él debía cumplir esa promesa y ser fuerte para ella. En el tiempo que llevaban de conocerse no había duda del enorme cariño que le había tomado, incluso amor, ella era su protegida, su vida se basaba en cuidarla y mantenerla a salvo en toda ocasión, y es lo que haría.
Entran al pasillo del área turística donde recordaba se alojaba su hermano y comienza a gritar su nombre mientras trata de recordar el numero de puerta y abrir todas las que están a su paso.
 
— ¡Myungdae-ah! —Ruega porque esté ahí, ruega por encontrarlo sano y salvo para cumplir la promesa de Misuk.
Misuk permaneció en silencio mientras Raehee gritaba a los cuatro vientos, no quería interrumpir y además estaba segura de que su llanto ya no le permitiría hablar con coherencia.
De repente una puerta se abre violentamente.
 
— ¡Hyung! —Solo logra ver una ráfaga con cabello negro que sale disparada de allí y en segundos está envolviendo a Raehee.
—Estás bien hyung —susurra el chico contra el pecho de su hermano mayor, su voz delataba que él también lloraba. El corazón del mayor latía con fuerza pero aun así sintió un gran alivio al tener  su hermano entre sus brazos y lo toma con el que tiene libre pero sin hacer muy largo ese momento, pues era consciente que debían evacuar como todos lo estaban haciendo.
—Myungdae-ah escucha —lo aparta tomando el rostro de su hermano—. Debemos salir de aquí de inmediato, las explosiones deben estar haciendo mucho daño, debo llevarlos a un bote y asegurarme de que estén a salvo, vamos.
Hyunra queda paralizado al salir de la habitación y ver a la chica de cabellos negros y rostro de muñeca aferrada al brazo de quien ahora sabía, era hermano de Myungdae. Nada cobraba sentido en su cabeza, no podía pensar claramente cuando seguían explotando cosas a la distancia y todo era un completo caos.
 
— ¿Ya podemos irnos de aquí? —Es Namwook quien cincha su brazo acercándose a los hermanos Hwang y a Misuk, Park Misuk, recordaba haberlo visto en su identificación.
—Sí, debemos irnos ya mismo —Es Raehee quien habla—. Iremos por donde vinimos, necesitan chalecos salvavidas.
—Lo que sea, pero no me voy a separar de ti, hyung —dice Myungdae, aferrándose a su hermano como si este fuera a desaparecer.
— ¿Y-y mi mamá? —pregunta Misuk, quien aún lloraba desconsoladamente. Con esto Myungdae parece darse cuenta de la presencia de la chica en el grupo. Por ahora se limita a darle una mala mirada, pero él sabía que no podría contenerse si seguía hablando.
Raehee no contesta a ninguno de los dos de inmediato, con uno a cada lado los guía hacia la salida más cercana. No sabía cómo decirle a su hermano que sí, que debían separarse, que él debía cumplir su palabra e ir en busca de la señora Park, aunque aquello le costara la vida.
 
—No se preocupe señorita Park, cumpliré mi palabra una vez ustedes estén a salvo —aprieta el agarre de la pelinegra tratando de darle calma.
—Gracias Raehee-Ssi —musita la chica, dejándose llevar por su guardaespaldas.
— ¿Qué? ¿Qué promesa?—cuestiona Myungdae, frunciendo el ceño ante las palabras de su hermano. Un instante después parece darse cuenta de su significado— No voy a permitir que te alejes de mí, hyung. Iré contigo —sentencia como si fuera su decisión final y nadie le pudiera hacer cambiar de parecer.
—No es algo que pueda discutir contigo Myungdae, necesito que estés a salvo, yo... Volveré cuando localice a la señora Park y estaré con ustedes, no debes preocuparte —se detiene solo un instante al ver a uno de los tripulantes que entregaba chalecos salvavidas, toma tres, dos para lanzarle a los amigos de su hermano que venían tras ellos y otro para su propio hermano. Es en el primer momento que suelta a Misuk y centra su atención solo en él—. Debes confiar en mi Myungdae, si vas conmigo no podré pensar con claridad, necesito saber que estás a salvo, volveré con ustedes —pasa el salvavidas por el cuello de su hermano para luego ajustarlo en su torso—. Lo prometo.
—Hyung —se queja en respuesta y las primeras lágrimas salen de sus ojos—… Hyung, quédate conmigo —solloza, agarrándose con firmeza de la camisa de su hermano—. No me dejes de nuevo.
Misuk observa la escena en silencio, sabiendo que es mejor que intervenir. Sentía pena por el hermano menor de Raehee, pero ella también quería a su madre a salvo.
 
—Volveré, no voy a dejarte, estaremos a salvo, juntos ¿Está bien? —sus ojos se llenan de lagrimas y quiere volver a prometerle que todo estará bien, que podrán irse juntos a su casa, que nada malo puede pasar pero lo que sucede a su alrededor lo aterra, por más fuerte que quiera mantenerse. Inhala profundo tomando las manos del menor para alejarlas— Debemos seguir ya, debo ponerlos a salvo —trata de mantener su mente fría para poder actuar como debe mientras se abre paso entre la gente hacia los botes sin soltar a su hermano, ni a Misuk.
— ¡Yo también quiero que tú estés a salvo hyung! —reclama Myungdae, enfadándose de repente. Aun llora, igual que Misuk, pero en su expresión se ve que está enojándose bastante— No puedo creer que sea más importante para ti ir a buscar a esa mujer que estar con tu hermano —las palabras salen de su boca antes de que pueda detenerlas, sin importarle que Misuk estuviera ahí a su lado. No lo dice en serio, es la voz del enfado la que habla, pero Myungdae está demasiado enfurecido como para notarlo.
—Myungdae mide tus palabras —exige tratando de mantenerse firme, realmente se encontraba en una situación demasiado difícil para él, pero no podía, ni quería irse sin encontrar a la señora Park, no solo porque era su deber, sino porque además de que se lo había prometido a Misuk, él tenía mucho cariño por aquella familia, había compartido muchos años de su vida con aquellas mujeres, y aunque se sintiera culpable por tener que dejar a Myungdae y Misuk, peor se sentiría si se fuera con ellos, sin siquiera intentar buscar a Hyegeun—. Sé que es difícil para ti, también los es para mí, pero no está bajo discusión, subirán a un bote y si este debe irse se irán, yo los buscaré, porque estaré a salvo para cuidarlos pase lo que pase —atraviesan la última fila de gente antes de llegar a los botes. Raehee mira hacia atrás asegurándose de que los amigos de su hermano también estén allí y los llama para que se acerquen, quería que se mantuvieran juntos, que contuvieran a Myungdae, por si el realmente no podía volver...
Los miembros de la tripulación empiezan su trabajo enseguida, haciéndolos subir al bote uno por uno, empezando por Misuk. Una vez la chica está sentada, voltea hacia Raehee.
 
—Raehee-Ssi, encuentre a mi mamá. Por favor —suplica, mirando a su guardaespaldas con los ojos llorosos. Myungdae en cambio suelta la mano de su hermano, cruzándose de brazos, como plantándose en su lugar y niega con la cabeza.
—No subiré ahí hasta que lo hagas tú, hyung —sentencia, con determinación en su voz.
Raehee asiente hacia la pelinegra para luego ceder el paso a Namwook y Hyunra para poder convencer luego a su hermano.
 
—Myungdae subirás a ese bote o tendré que subirte y no quiero hacerlo. Cuanto antes lo hagas antes podré irme y volver —quiere contenerse, pero las lagrimas salen de sus ojos por si solas—. Por favor, no hagas esto más difícil para mí, debo hacerlo, debo cumplir con mi deber —habla con pena y casi suplicando que comprenda.
—Déjame i-ir contigo —insiste sin moverse de su lugar, su voz quebrándose a la mitad de la frase gracias a un sollozo—. O si no esperaré hasta que vuelvas.
El mayor niega mirándole a los ojos con sus mejillas empapadas y acerca a su hermano contra su pecho para envolver sus brazos en él.
 
—Te amo Myungdae, no permitiré que te pongas en riesgo —sorbe por la nariz estrujándolo fuerte entre sus brazos—. No insistas, no cambiaré de opinión, juro que volveré, volveré lo más rápido posible y estaremos a salvo, solo déjame ir ya, no quiero tener que obligarte a subir.
—No quiero —responde como un niño pequeño haciendo una pataleta—. Yo tampoco cambiaré de opinión, hyung.
Se separa y deja un beso en la frente de su hermano.
 
—Lo siento —es lo último que dice antes de levantarlo en su hombro y subir con él al bote para dejarlo en el asiento más alejado del lado del crucero—. Por favor que no baje, habla hacia Namwook y Hyunra y luego de apretar la mano de Misuk y dedicarle una mirada apenada huye, tan rápido se desvanece entre la gente que es cuestión de segundos para que lo pierdan de vista.
 
Kim Ha Ri
 
Ha Ri insistía en el número de Chaeyoung, varias veces la contestadora fue quien atendió hasta que la vox de la menor se hizo predente al otro lado de la línea.
 
—Oppa, ¿Dónde estás? ¿Estás bien? Estaba en el restaurante y de repente todo se volvió un desastre, alguien dijo que hubo una falla en el motor, hablan de un incendio, no sé qué está pasando Ha Ri —habla con su voz casi quebrada.
—Tampoco lo sé Chae, solo dirígete a la salida más cercana, ve hacia afuera, y volveré a comunicarme contigo, ¿Está bien?
—Por favor mantente a salvo Oppa, estaré esperando por ti —es lo último que dice antes de terminar con la llamada y dirigirse entre la gente a la salida más cercana.
 
Ha Ri se queda solo un poco más calmado al saber que ella estaba bien entonces piensa en discar el numero de Kai hasta que ve al pelinegro con la mirada perdida y desorbitado mientras la gente pasa por enfrente a él corriendo y gritando en algunos casos.
 
—Eunyoo-ssi —llega frente a él y ni siquiera se detiene a pensar cuando lo está apretando entre sus brazos.
Eunyoo tarda unos cuantos segundos en procesar lo que sucede y de que su cerebro identifique que quién lo está abrazando en esos momentos es el Sr. Kim, corresponde con cierta torpeza y termina por esconder su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro del hombre. No es consciente de que ha roto en llanto sino hasta varios minutos después en los que se siente asfixiado por sus propios sollozos pero tampoco quiere separarse del mayor pues siente que si lo hace va a desmoronarse por completo debido al miedo y la incertidumbre.
 
—Tranquilízate, no voy a dejar que nada malo te pase, me quedaré a tu lado hasta asegurarme que estés a salvo —siente una repentina angustia en su pecho al sentir los sollozos del menor sobre su hombro. Eunyoo se siente un tanto avergonzado por su momento de debilidad pero no logra controlar sus emociones ni recobrar la compostura como le gustaría, a fin de cuentas el chico no tenía nervios de acero y estaba en todo su derecho de estar asustado, ¿no?
Intenta calmarse tomando una respiración profunda antes de separarse ligeramente del mayor, siente sus mejillas rojas y clava su mirada en el piso incapaz de hacer contacto visual con HaRi. Pasa sus manos por sus mejillas y seca sus lágrimas con movimientos torpes antes de armarse de valor y darle la cara a su acompañante.
 
—Lo siento —musita con la voz ronca debido al llanto—. También debes de estar alterado y el que yo actúe de esta forma seguramente no está ayudando —susurra en tono suave y triste bajando su mirada y fijándola en el piso. El mayor niega y le dedica una mirada comprensiva.
—No debes disculparte por esto, uno jamás controla lo que siente y menos en situaciones inesperadas, estoy tan confundido y asustado como tú, pero hay que mantener la calma, alterarse no servirá de nada —trata de pensar con la mente en frío—. Dime... ¿Sabes donde están tus amigos? Deberíamos ir hacia afuera cuanto antes —el alboroto se vuelve cada vez mayor a su alrededor.
El chico niega lentamente con la cabeza hecha un lío como para poder recordar en dónde les tocaba cubrir turno a sus compañeros esa noche pero sabe que tiene que despejarse porque tenía que buscarlos. Hyungsik y Hyorae, los dos debían estar preocupados, tan asustados o alterados como él, o bueno quizás no tanto pero igualmente.
 
—Justo ahora no recuerdo dónde están —susurra bajo y asiente apenas con un leve gesto—. Aunque creo que Rae ya salió de turno —divaga pintando una mueca en sus labios—. Tiene razón, deberíamos salir a la cubierta, seguramente ahí está yendo todo el mundo...
Asiente e inconscientemente toma la mano del muchacho para llevárselo de allí.
 
—Los encontraremos allá afuera, buscaremos la forma de hacerlo —dice lo último un poco más bajo y apura el paso haciendo que el menor haga lo mismo. Su mano libre la mete al bolsillo de su pantalón buscando su móvil pero este parece no estar allí, maldice internamente y se promete a si mismo ir por su mejor amigo cuando se asegure de que Eunyoo se encuentre a salvo.
Eunyoo se aferra con su mano libre al brazo del mayor, mira a su alrededor como buscando a sus amigos, quizás podría encontrarlos también tratando de huir o quién sabe.
 
—Gracias Hari-ssi —musita luego de una pausa en la que solo se movían entre empujones y los gritos de las demás personas—. No deberías estar aquí, seguramente deberías estar buscando a tu prometida o al sr. Woo —balbucea apenas audible y en contra de lo que sus palabras puedan significar sujeta mas fuerte su brazo, quizás temiendo que al haber dicho aquello el hombre le deje solo en medio de tanto desastre—… En verdad le agradezco.
—Debería hacerlo, pero no podría dejarte, solo... Quiero estar a tu lado ahora y no me quedaré tranquilo hasta que estés a salvo con tus amigos —trata de sonreírle lo más sincero posible y pone su mano sobre la suya volviendo a abrirse paso entre la gente.
Eunyoo no responde, demasiado aturdido por la sinceridad de las palabras del mayor, de pronto una pregunta se instaura en su cabeza, algo distorsionada y torpe. Una idea loca en la que al parecer, él era de importancia para aquel sujeto.
 
—Harri-ssi —dice luego de unos tantos segundos en silencio, el aire de la fría noche, mezclado con el olor a quemado y a desesperación le golpea la cara cuando salen a la cubierta exterior—. Una vez nos separemos tiene que prometer que se va a cuidar, ¿sí? —pide en tono bajo, inclinándose sobre el hombro del mayor, demasiado cerca del cuerpo del otro— Tiene que mantenerse bien en este desastre... Así podremos vernos luego de que nos rescaten y regresemos a la ciudad.
El mayor queda estático por unos instantes sintiendo un nudo en su garganta. El caos atraviesa sus pupilas mientras palmea el hombro del menor tratando de mostrarse fuerte, aunque el temor estuviese helando su sangre, repentinamente la idea de no volver a verle se instaló en sus pensamientos, y se sintió como un balde de agua helada, solo asintió, no hubo palabras que pudiesen salir de su boca, y ya ni siquiera tenía idea de que hacer o decir, de pronto se sintió devastado, ¿Que haría cuando encontrase a los amigos de Eunyoo y tuviese que separarse? Pensaba en Ryo Kai, en Chaeyoung, y en qué pasaría si no los encontraba a tiempo. Todo aquello en segundos que parecieron ser una eternidad mientras retomaba la marcha apretando la mano del menor.
A unos cuantos metros de ellos un moreno se movía rápidamente entre las personas, buscaba entre todos aquellos rostros, con cierto desespero, los de sus amigos. Entonces logró vislumbrar al pelinegro, de hecho, sólo había visto a HaRi, luego había notado al chico pegado a él. Hyungsik sintió en su pecho florecer cierto alivio y molestia al mismo tiempo, pero esta última quedaba completamente en un segundo plano porque era más la dicha de encontrar a Eunyoo sano y salvo.
 
— ¡Yoo! ¡Yoo! —Gritó por encima de todo el bullicio corriendo entre las personas para llegar hasta su amigo— ¡Yah, Rae Eun Yoo! —grita aun más fuerte dando alcance a ambos hombres y deteniendo al menor de ellos solo para tirársele encima y apretarlo fuertemente entre sus brazos.
— ¡Sik! —El mayor jadea ligeramente correspondiendo aquel abrazo, llorando en silencio— ¡Sik, estás bien! —lloriquea el muchacho.
—Estoy bien, estás bien. Estamos bien... Ya… Tranquilo —susurra suavemente acariciando los cabellos de su mejor amigo y dedica una mirada al mayor— ¿Está bien, hyung? —pregunta, Eunyoo no se suelta de él y él tampoco está dispuesto a soltarlo—. Gracias por cuidar de él, hyung.
HaRi se alegra de ver al hiperactivo muchacho en buen estado, aun más de que Eunyoo encuentre a su amigo, aun así, había algo que lo hacía sentir sumamente mal, el hecho de que ya no debía ser él quien protegiera a Eunyoo. El pelinegro al fin se encontraba con su amigo, con quien debía estar, y él ya no tenía más que hacer allí.
 
—Estoy bien, no hay nada que debas agradecer —dice echándole una mirada al pelinegro de tez pálida—. Encuentren a la chica y diríjanse a los botes salvavidas cuanto antes —ahoga un suspiro sabiendo que ha llegado el momento en que debe ir en busca de los suyos, que ya no debe estar allí—. Cuídense mucho —las palabras son para ambos pero su mirada se fija en Eunyoo, posa la mano en su hombro y trata de dedicarle una sonrisa mientras su mano viaja a la mejilla del menor—. Cuídate —susurra tragándose el resto de sus palabras y dando algunos pasos hacia atrás alejándose del menor.
Eunyoo reacciona casi por inercia, se separa de su amigo y detiene al mayor antes de que termine de alejarse por completo de ellos. Lo abraza.
 
—Gracias —susurra débil cerca del oído ajeno—. En verdad muchas gracias, Hari-ssi —se separa apenas un poco y le da lo que es una dulce sonrisa cargada de tristeza—. Por favor cuídese —pausa—.  Ya sabe... Yo tengo que poder ir a verlo jugar cuando regresemos —es casi como una promesa lo que dice—. Nos veremos en un futuro próximo Hari-ssi —afirma tratando de darle ánimos, se acerca y de forma fugaz deja un beso en su mejilla antes de tomar su distancia y regresar a paso lento con Hyungsik, agita su mano una última vez en dirección del mayor, despidiéndose por quién sabe cuánto tiempo y termina por perderse entre la multitud de la mano del moreno.
 
Lee Dong Mun
 
La cena transcurre tranquila, ambos comparten un par de comentarios que hacen reír a la menor y después tomar seria la conversación, para comer un poco más y conectar sus miradas un par de veces más, sonrojándose inevitablemente al hacerlo.
Ambos pretenden levantarse de sus lugares, con toda la intención de seguir su noche juntos, pero son interrumpidos por un lejano sonido seco, que les hace brincar del susto, a pesar de no haber presenciado lo sucedido.
Los empleados se ven con espanto entre ellos y manteniendo la calma, empiezan a pedir a los clientes que abandonaran el lugar, siempre con amabilidad. Ninguno rechista, mucho menos los jóvenes.
Akame se aferra al brazo del mayor cuando se ponen de pie y un escalofrío recorre su espina dorsal.
 
—Y-yah... ¿Qué crees que haya sido? —balbucea. Al cabo de unos segundos, cuando llegan al pasillo que conecta hacia las demás salas, ve gente corriendo y un balanceo, que creyó puro producto de su imaginación, le hace tropezar levemente— O-oppa tengo miedo.
Dongmun se detiene al ver correr gente hacia la salida del restaurante y aprieta el agarre de la menor guiándola a paso apurado junto con él hacia afuera.
 
—Algo anda mal —piensa en voz alta sintiéndose ligeramente mareado y teniendo que detenerse. Ese no era un buen momento para sentirse mal, pero no podía evitarlo, tal vez no hubiese sido un movimiento tan grande pero sintió de repente que todo dio vueltas—. Solo... No me sueltes ¿Si? —pide mientras vuelven a caminar, su mano libre se apoya en la pared del pasillo mientras respira profundo maldiciendo por su pánico. Algo no andaba bien, era obvio, la gente corriendo y es escándalo repentino lo decían todo. Un estruendo más heló la piel del menor quien palideció y apretó con fuerza la mano de Akame apresurando su paso lo más que pudo.
Ella sentía cómo su corazón comenzaba a acelerarse cada vez más, con fuerza. Sus nervios aumentaban y de un momento a otro, las ganas de llorar amenazaban con ganar.
—Mi hermano —es lo primero que viene a su mente. Sus rodillas tiemblan y como Dongmun le dijo, no le suelta. El pelinegro camina a su lado, con la vista nublada, un nudo en su garganta y las rodillas le fallan. La gente sigue corriendo alrededor, gente… Ve demasiada gente gritando y luchando en contra de la histeria—. Dongmun, tenemos que encontrar a tu hermana —dice ella, su voz quebrándose y con los ojos rojos. Toma el rostro ajeno entre sus manos y logra que hagan contacto visual por al menos unos segundos.
Él asiente pero se encuentra pálido y cierra sus ojos unos momentos para respirar profundo.
 
—Llámalo —dice apenas audible, se separa para ver hacia afuera y su pánico aumenta, todos parecen estar perdiendo el control, pasan a su lado casi pechándoles y trata de recomponerse para poder seguir pero sus piernas parecen no querer colaborar, sabe que el pánico está apoderándose de él—. Akame,  llámalo ahora —de repente se recuesta contra la pared queriendo regular su respiración mientras aprieta sus ojos con fuerza—. No te separes de mí, no lo hagas hasta que él no venga por ti —solo estira su mano tratando de sostenerla de alguna manera, pues no quiere perderla pero está perdiendo el control sobre sí mismo.
La pelinegra con manos temblorosas, encuentra su teléfono y marca el número rápido al móvil de su hermano. A causa de la desesperación, habla en chino al mayor y cuelga al cabo de unos segundos. Las lágrimas recorren sus mejillas, entrelaza sus dedos con los del pelinegro y le ayuda a separarse de la pared.
—Dongmun, no t-te voy a dejar sólo —balbucea con voz gangosa a causa de las lágrimas—. Vamos a buscar a Shao, p-por favor, a Eunsun —chilla en desesperación, señalando el pasillo de salida— Dongmun...
Niega, el aire parece no llegar a sus pulmones mientras su pulso no tarda en acelerarse de sobre manera. La suelta casi contra su voluntad por no poder controlar correctamente sus acciones.
 
—L-lo, lo —su respiración se entrecorta y los sollozos parecen ahogarlo—… Lo siento —no puede contra su ataque de ansiedad volviendo a apoyarse bruscamente contra la pared sin siquiera sentir dolor por aquello.
Ella mira a su alrededor, buscando si su hermano aparecía por algún lado. Él no tarda mucho en llegar, si acaso, un par de minutos.
—Akame, yah... Muévanse de aquí, hay que ir a los botes salvavidas —habla con fluidez. Ve la situación del más joven y lo toma de uno de sus brazos, pasándolo por sus propios hombros, aunque no le despega del todo de la pared.
—Chico, la pared no te va a salvar, venga —habla calmado, haciéndole una señal a su hermana para que se moviera más ágilmente y le ayudara a trasladar al chico hasta donde se encontraban rescatando a la gente — Dime, ¿viniste sólo? ¿Hay alguien por quién debas preocuparte ahora mismo? —cuestiona, caminando sin pánico.
Él mira Akame pero ni siquiera puede hablar y suelta un quejido llevando ambas manos a su pecho, el sudor se hace presente y solo quiere tirarse en el piso a llorar porque aunque Eunsun esté presente en sus pensamientos no tiene el control sobre su mente, está aterrado y comienza a temblar hiperventilando por demasía.
Tapa su rostro con desesperación, quiere calmarse, realmente lo quiere pero el pánico le juega una mala pasada.
El mayor de los tres, deja que se hinque en el piso, dejándolo hacer lo que tuviera qué hacer.
—Ve hasta donde está yendo la gente, Akame... Encuentra a Jaeho o a Hyungsik y únete a ellos. Puedes sola, anda —la menor niega con su cabeza, pero al cabo de unos segundos, acepta ir.
No se aleja sin haberse hincado a la altura de Dongmun. Toma el rostro del mismo entre sus manos y le mira a los ojos. Ella sigue llorando y sigue sin saber mucho qué hacer o cómo actuar, pero deja un beso en sus labios; uno fugaz, sin importarle la presencia de su hermano.
 
—Dongmun, por favor —susurra, soltando el rostro de entre sus manos y frunciendo sus labios en una mueca de tristeza—. Vamos a vernos, tranquilo —intenta ayudarle a calmarse y se levanta del suelo, con toda la intención de retirarse.
Quiere pedirle que no se vaya, quiere pedirle disculpas por su estúpido miedo, quiere abrazarla y decirle que todo va a estar bien pero no puede soltar palabra alguna, siente su pecho cerrándose y un fuerte dolor en este, solo le limita a mirarla con pena, totalmente avergonzado por no poder controlar aquellos ataques, porque le pasara justo en ese momento después de tanto tiempo, haciendo que se sintiera aun más aterrador. Su cabeza duele, y todo le da vueltas, se siente desesperado pero no puede hacer nada más que tratar de respirar, tirándose al piso y apretando las rodillas contra su pecho queriendo que el dolor pase, que el pánico desaparezca.
Shaoran palmea la espalda del chico un par de veces, mientras mira a su alrededor, un tanto asustado.
Tanta gente en el crucero y realmente esperaba que un doctor estuviese pasando por la misma catástrofe.
 
—Tranquilo, chico, llamaré a alguien —mira a su hermana a lo lejos pero no puede dejar al muchacho ahí solo— ¡Un médico por aquí! ¿Alguien puede ayudarme? —Pide incorporándose.
 
Shin Yoong Soo
 
En el interior del barco el desastre comenzaba a formarse, empleados iban y venía y prontamente uno de ellos se acercó hasta la pareja para entregarles un par de salvavidas.
 
— Por favor, úsenlos. Por su seguridad diríjanse a la cubierta exterior lo más rápido posible y mantengan la calma —dice con premura y no les da ni chance de responder o reaccionar pues ya se ha ido por otro lado con urgencia. Aimiu siente su corazón acelerarse y ya no son por las emociones que el moreno le provoca, el miedo comienza a inundar su sistema y mira con cierto pánico el chaleco entre sus manos.
—Yongsoo-ssi... ¿qué...? —pero ella realmente no puede terminar de formular una palabra pues siente como su garganta se cierra y sus ojos arden. Mira a su alrededor como buscando un poco de calma pero el que todo el mundo sólo vaya alterándose más y más no la ayuda para mantener la compostura
Yoongsoo apretaba la mano de Aimiu pues no quería perderle, pero su vista se paseaba por todo el crucero tratando de ver a la pelinegra, él necesitaba cuidar de ella, era su amiga, su hermana, él necesitaba saber que estaba a salvo.
 
—Estaremos bien, solo... No debemos separarnos —dice aun viendo entre la gente, pero era demasiado difícil encontrar a alguien entre tanto alboroto.
Aimiu está un tanto ida en ese momento, todo había empeorado muy rápido y ella no había tenido tiempo de procesar todo como era debido, se limita a asentir aunque no ha oído realmente lo que le ha dicho el moreno y de pronto su mente hace clic cuando un destello, producto de una explosión, le recordó a al flash de una cámara y tanto la imagen de Minji como la de Xian Lu vino a su cabeza. Entonces se detuvo, sus pies parecieron anclarse a la madera de la cubierta y la mano con la que sostenía la ajena perdió su fuerza y terminó rompiendo la unión.
—Minji... Lu... —balbucea cuando el moreno se gira a verla preocupado porque lo ha soltado. — ¡Yoongsoo! ¡Mis amigos! —chilla de pronto, reaccionando y volviendo a sus sentidos. La desesperación la inunda y se gira hacia todos lados tratando de ubicarlos entre todos los rostros desconocidos— No puedo dejarlos... Tengo que encontrar a Minji unnie, y a  Lu... ¡Oh dios! Ellos deben de estar desesperados... Yo... —Aimiu comienza a asfixiarse por su propia agitación, la desesperación y pánico la están consumiendo, ha perdido gran parte de la compostura y las lágrimas no tardan en hacerse presentes— Yo... yo... tengo que buscarlos... Minji... Lulu...
—Aimiu-ah, no vuelva a separarse de mí —indica en un tono tal vez más fuerte del que debió usar volviendo a tomar a la chica ahora por la muñeca—. También estoy preocupado por alguien, pero no puedes irte sola, esto es una locura, es peligroso, no voy a dejarte —dice afianzando su agarre.
—Pero... pero ellos —la platinada balbucea sin poder formular algo realmente—… Tenemos que encontrarlos —susurra—, ellos... Ellos van a necesitarme y yo... Yo los necesito, son mi familia.
—Los buscaremos, pero juntos, ¿Está bien? No vuelvas a soltarme —pide mirándole serio, él también estaba desconcertado por toda la situación, pero mantenía la calma—. Lo mejor es quedarnos aquí afuera, todos saldrán tarde o temprano —razona y quita su mirada de la chica para volver a buscar entre la gente, tanto a su amiga, como a Xian Lu. Ella asiente dejándose guiar por el mayor, tratando de contagiarse un poco de su calma y lograr tranquilizarse un poco.
—Gracias Yongsoo-ssi —musita en tono bajo, vuelve a abrazarse al brazo del moreno mientras busca con su mirada a sus amigos entre toda la multitud.
 
Choi Je Sun
 
Jesun estaba desesperado, había sentido explosiones pero desde donde estaba pese a sus gritos nadie parecía escucharlo, el guardia lo había encerrado con aquellas malditas esposas y se había ido hacía ya casi media hora antes de que todo comenzara.
El joven comenzaba a desesperarse, pero todo empeoró cuando las luces prendían y apagaban solas, y como si eso fuera poco, agua comenzaba a entrar por debajo de la puerta.
 
—Maldita sea —exclama con sus ojos bien abiertos.
 
Los minutos pasan y es como si nadie recordara que él aun estaba allí, aquella agua que entraba estaba pasando sus tobillos ya y el no dejaba de gritar por ayuda.
Analiza la pieza completa, hasta que su mirada se detiene al ver que el agua estaba por alcanzar la televisión, la cual hacía ya vario rato solo se veía en líneas grises acompañada por un molesto ruido.
 
— ¡Ayuda por favor! —Vuelve a gritar totalmente desesperado— ¡¿Alguien puede oírme?! ¡Estoy aquí abajo! —su voz era fuerte, pero no parecía que nadie fuese a escucharle, y poco a poco, perdía las esperanzas.
 
Han Soo Yoo
 
Con la primera explosión, Minji dejó su computadora en su cama y salió de la habitación en busca de sus amigos, pero principalmente de Aimiu.
Estaba en medio de una video llamada con Makki, su mayordomo en casa sostenía una computadora en frente de la gata mientras Minji le hablaba como si de un bebé se tratara.
Detestaba dejar a Makki, pero sabía que ella estaba a salvo en casa, mientras que su mejor amiga tal vez no lo estaría.
Los corredores estaban llenos de gente, todo el mundo andando -corriendo- en direcciones diferentes pero Minji logró llegar a la habitación de la menor entre empujones.
 
— ¡Aimiu-ah tenemos que... —detuvo su frase, la habitación estaba sola.
Salió de allí rápidamente y se dispuso a correr por los pasillos, sin fijarse por donde andaba ya que buscaba a la chica con la mirada.
Gracias a eso, logro tropezarse -como era de esperarse- con una mesa y caer al piso. Una estatua de mármol estaba sobre ella y ante el impacto cayó sobre una de las piernas de Minji. La estatua se quebró en mil pedazos, varios de ellos cortando la piel de Minji en diversos puntos.
— ¡Ouch! —exclama Minji pero a pesar de eso nadie para a ayudarle.
 



Última edición por taejin el Vie 05 Ene 2018, 12:28 pm, editado 2 veces
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:37 am


vic.

Capítulo 9: Parte 4.

 
Sooyoo llamaba a su mejor amigo por los pasillos pero entre el alboroto nadie escuchaba nada, todo era un completo caos, y aunque estaba asustado y su único propósito era encontrar a Younggi, estaba manteniendo la calma, no corría como un loco, evitaba que la gente lo pechara, parecía ser el único allí que no había perdido la cabeza.
Quería llegar cuanto antes al bar, deseando que Younggi lo esperase allí y fue entonces que vio a una chica tirada en el suelo, mientras el resto de las personas pasaban corriendo a su lado como si nadie le hubiese visto. Se apresuró para llegar hacia ella estirando su mano para que pudiese levantarse.
 
— ¿Se encuentra bien? —Cuestiona y al ver que no podía levantarse por cuenta propia se agacha a su lado pasando el brazo de la chica por sus propios hombros— Permítame ayudarle —habla mientras se levanta y a su vez hace que ella también.
—Gracias... Eres el único que ha venido a ayudarme, ¿qué le pasa a esta gente? —Masculla, sosteniéndose del chico— Esto dejará cicatrices bastante feas —musita para sí misma, mirando su pierna con una mueca—. Soy Minji —dice, ahora mirando a su salvador.
—Oh, la gente está muy alterada por lo que está pasando, ni siquiera sé lo que pasa pero no parece ser nada bueno —comenta comenzando a caminar con la chica—. Mi nombre es Sooyoo, y aunque no sea de la mejor manera es un placer conocerle Minji-ssi —apenas si agacha su cabeza como una pequeña reverencia—. Y no quiero ser descortés pero deberíamos tratar de salir de aquí, ¿Hacia dónde se dirige? —Pregunta.
—Busco a mi mejor amiga —explica—. También es un gusto conocerte Sooyoo-Ssi —corresponde la reverencia— ¿Donde ibas tú?
—También busco a mi mejor amigo, él... Trabaja en uno de los bares del crucero, necesito ver si sigue ahí, ¿Usted cree que pueda seguir caminando sola? Podemos ir allí y si él se ha ido ir hacia alguna de las salidas, supongo que tanto como para mi amigo como para su amiga sería la opción más lógica a donde ir.
—Sí, sí, estoy bien —le asegura Minji—.Espero y ya estén afuera. Ambos —dice esperanzada —Mi amiga... Ni sé donde podría estar.
— ¿Puede apoyar sola? —se detiene un momento pues no la dejaría si la chica realmente no estaba bien, es entonces que una nueva explosión suena exaltándolo un poco cuando el suelo parece moverse a causa del estruendo que hace que el crucero se mueva a pesar de su inmensidad, y al observar hacia atrás pega a la chica a la pared y se para frente a ella al ver que uno de los carros de servicio venía rápidamente sin control hacia ellos sin control—. Debemos ir a la salida ahora —dice cambiando de planes pues aquello sonó demasiado mal, algo le decía que no era un simple fallo y debía prepararse para lo peor, pero antes, encontrar a su amigo.
—Estoy de acuerdo —responde Minji, mirando mientras el carrito chocaba al final del pasillo—. Creo que sí puedo caminar, aunque mi tobillo duele —dice con una mueca.
—Será mejor entonces que se quede a mi lado, la gente está perdiendo la cabeza, podrían volver a hacerle daño —caminan hacia la salida más próxima y es entonces que se topan con una enorme cantidad de gente, realmente encontrar a alguien allí sería casi como encontrar una aguja en un pajar.
—Sooyoo-Ssi, estoy empezando a creer que esto será más difícil de lo que pensábamos —medita Minji, estirando su cuello para tratar de mirar por sobre la gente, buscando a Aimiu con la mirada— ¡Aimiu-ah! —grita, pero el volumen del resto de personas era mayor.
—No creo que deba gritar, no funcionará con todo este alboroto, mejor guarde sus energías para buscar a su amiga y caminar un poco entre esta gente, con cuidado —pide sin alejarse de ella por completo, no quería que le hicieran más daño. Él tenía a favor su altura, podía ver un poco más que el resto, aun así, no podía divisar aquella cabellera rubia que deseaba ver con tanto anhelo.
—Si... Si la vez, ella tiene el cabello color plata —le indica al chico, dándose cuenta de su altura. Aun así Minji no paraba de mirar en todas direcciones.
Mientras caminaban, de vez en cuando alguien rozaba las heridas en su pierna lo cual disparaba una corriente de dolor a lo largo de esta, por lo que tenía que detenerse y Sooyoo lo hacía a su lado.
 
—Le avisaré si la veo —se acerca a la chica al notar su incomodidad y vuelve a pasar el brazo de esta sobre sus hombros para que su pierna herida quede contra la de él y no la roce nada ajeno—. Minji-ssi, debemos pensar en la posibilidad de no encontrarles sino hasta que esto se desmorone, y tendremos que prepararnos para esto porque no sé usted, pero yo no subiré a ningún bote si no es con mi hyung —dice con seguridad.
—Bien, sí, tienes razón —concuerda la chica—. Necesitaremos algo en lo que subirnos, por si ya no hay balsas cuando los encontremos —dice—. Algo de madera, será más sencillo que flote.
—Estoy de acuerdo, y algo que nos sirva para remar hacia algo cercano, no podemos dejar a la suerte nuestro destino y nuestros brazos no serán suficiente, venga conmigo —pide volviendo a adentrarse a la ya vacía sala más cercana donde la suelta sabiendo que no correrán riesgo—. Iré hasta la otra sala, creí haber visto algo —dice antes de salir corriendo hacia allí.
—Tal vez... Podríamos quitarle las patas a una mesa, usar la mesa como balsa y las patas como remos... —exclama, para ser escuchada por el chico y busca con la mirada una mesa lo suficientemente grande para cuatro personas.
— ¡Ayúdeme con esto! —Llama desde la otra sala arrastrando una gran mesa que para su suerte no era tan pesada— Debemos dejarla aquí cerca e ir por chalecos salvavidas, crees que... ¿Pueda esperar aquí por mí? No voy a dejarla, volveré con dos chalecos y echaré un vistazo allá afuera.
Minji se mueve lo más rápidamente posible para ayudarle a Sooyoo.
 
—E-está bien —acepta, su voz tiembla con el ligero miedo de quedarse completamente sola, pero sabe que en su estado lo único que haría sería retrasarlos—. Yo mientras tanto trataré de desarmar esto, anda —propone, refiriéndose a la mesa.
—Tenga cuidado, no quiero que vuelva a lastimarse, no tardaré más de la cuenta —es lo último que dice antes de hacer una pequeña reverencia hacia la chica y volver hacia afuera, hacia el total caos, donde la gente va de un lado para otro y parte de la tripulación trata de calmarles. Es entonces que ve a un hombre de seguridad repartiendo salvavidas y se apresura en ir hacia él para pedirle dos a lo cual se niega—. Mi amiga está lastimada, ella... No puede venir ahora mismo por el suyo, por favor, necesito uno más para ella —pide tratando de ser amable pero el hombre vuelve a negarse— Yah~ —protesta pero finalmente opta por tomar uno solo y no perder más el tiempo para volver cuanto antes con la chica.
En el trayecto de vuelta, y entre todo el bullicio, escucha claramente como dos hombres hablan de alguien que se encuentra en la cárcel del crucero, y como ninguno de los dos está dispuesto a ir a por él.
 
—Denme las llaves, yo iré —dice metiéndose en la conversación a lo que los guardias le miran para luego mirarse entre ellos como si acabasen de escuchar la cosa más ridícula del mundo.
—Niño, dirígete a los botes, déjanos hacer nuestro trabajo —responde uno de ellos y quiere darle la espalda pero Sooyoo se para casi en medio de ambos.
—No harán su trabajo dejando a alguien allá abajo, sé cómo llegar, soy empleado del crucero, me capacité una semana antes de partir y conozco todo el lugar, no podría estar tranquilo sabiendo que pude ayudar a alguien y no hice nada, por favor.
—Es muy peligroso —se observan de nueva cuenta entre ellos y uno voltea con indiferencia no sin antes entregarle las llaves al otro—. Tenemos una familia que nos espera y no... No pondré mi vida en riesgo por un revoltoso —toma la mano de Sooyoo y deposita la llave en esta cerrándola luego. Sooyoo la aprieta con fuerza y hace una pequeña reverencia pretendiendo partir pero el oficial le detiene para quitarse el chaleco que llevaba puesto y entregárselo—. Suerte muchacho —es lo último que dice pues el menor corre de regreso a la sala donde Minji le esperaba.
 
Han Hyun Ra
 
— ¡Hyung! —grita Myungdae, con toda la fuerza que su voz le permite, también comienza a llorar con más intensidad. Intenta bajar del bote pero Hyunra y Namwook le detienen— ¡Suéltenme! —exige, pero obviamente ellos no le hacen caso. Llama un par de veces más por su hyung, pero este ya no está cerca para escucharle. Lucha un rato mas con sus amigos pero al darse cuenta que es en vano vuelve a sentarse donde lo ha dejado su hermano. El silencio los consume, pero no por mucho tiempo— Usted es realmente egoísta, ¿Se lo habían dicho antes? —Se dirige ahora a Misuk con veneno en su voz— Me ha quitado a mi hermano, no una sino dos veces. Todo por mantener su perfecta familia. Solo piensa en usted.
Myungdae no tenía ningún respeto por la chica, la detestaba con todo su ser. Misuk lo mira perpleja, sin saber que responderle.
 
—Yo...
—Myungdae basta —pide Hyunra con seriedad quien no había hecho más que mantener al menor dentro del bote—. Estás actuando como un niño caprichoso, ¿Acaso no te das cuenta que no eres el único que sufre aquí? Si tu hermano dice que volverá confía en él, no descargues tu ira con ella, tampoco tiene la culpa.
— ¡Sí la tiene! —Contrapone, elevando cada vez más el tono de su voz— ¡Tú no tienes hermanos, no entiendes nada de esto, Hyunra hyung! —exclama — ¡Y ella tampoco los tiene! Por eso no le importa lo que pase con el mío, nunca le ha importado mi familia.
—Eso no es cierto... —musita la chica, las lágrimas aun bajaban por sus mejillas.
— ¡Oh! ¿No es esto fabuloso? —El sarcasmo cubre la voz de Myungdae— Ahora decide hacerse la víctima, ¡Perfecto! —el chico se sienta muy cerca de ella, probablemente mucho más de lo que debería y la mira a los ojos— Señorita Park —comienza, su tono expresa todo el desdén que siente por Misuk—, no porque sea la hija de la presidenta significa que sea la única que importe, ni que el mundo gira a su alrededor.
—Myungdae es suficiente —Hyunra se interpone en medio de ambos y su mirada se vuelve fría—. Deja de actuar de esa forma, ya has hecho tu descargo, deja a la chica en paz, no estás pensando bien en lo que dices mejor... Solo trata de calmarte, él volverá.
 
Shin Yoong Soo
 
Habían recorrido literalmente toda la parte exterior del crucero en donde se encontraban los botes, los cuales comenzaban a llenarse y descender. Aimiu no encontraba a sus amigos, y él, no había podido divisar a Misuk ni a la señora Park y aquello realmente estaba preocupándole demasiado. Es entonces que ve a alguien pasar corriendo que de inmediato llama su atención, mientras todos se dirigían a las salidas, Raehee corría solo en dirección contraria, para adentrarse al crucero.
 
— ¡Raehee-ssi! —Grita lo más alto que su voz se lo permite y sin previo aviso arrastra a Aimiu con él quien se apresura para alcanzar al mayor quien se ha detenido y observa hacia todas partes— Raehee-ssi —repite una vez están cerca de él. El castaño le mira y de igual forma a la chica antes de volver la mirada al moreno—. Misuk, Hyegeun-nim, ¿Dónde están ellas?
—Misuk está a salvo Yoongsoo-nim, ella... Está en un bote, y estará bien, debo buscar a Hyegeun-nim, y debo hacerlo rápido, suba a los botes, manténgase a salvo yo... Debo cumplir con mi deber —es lo útlimo que dice para luego de hacer una reverencia hacia el moreno correr hacia el interior del crucero.
Yoongsoo siente un tanto de alivio al saber que Misuk está a salvo, le preocupa Hyegeun, pero sabe que Raehee hará todo por encontrarla, como él ahora debía encontrar a los amigos de Aimiu, y así poder subir a los botes.
 
Hwang Rae Hee
 
Raehee gritaba el nombre de Hyegeun con desesperación, necesitaba encontrarla y regresar con su hermano y Misuk, saber que estaban bien. Mientras toda la gente iba desesperada hacia la salida, el se adentraba mas y mas al crucero, directo al área de los restaurantes, donde sabía estaría reunida.
 
—Hyegeun-nim ¿Me escucha?
— ¿Raehee-Ssi? —se escucha la voz de la presidenta de repente. Provenía de detrás de una de las puertas de las cocinas.
—Hyegeun-nim, ¿Se encuentra bien? ¿Está herida? —Torpemente gira la manija de la puerta la cual obviamente estaba cerrada— Hyegeun-nim abriré la puerta, apártese —pide mirando a su alrededor tratando de encontrar algo para romperla.
—No, Raehee-Ssi, es peligroso. Hay —se detiene para toser un par de veces—… Hay mucho fuego y escombros —explica— ¿Dónde está Misuk, está a salvo? —pregunta en cambio.
—Ella está a salvo, está en uno de los botes, apártese de la puerta por favor, trataré de abrirla —se aleja y toma carrera antes de correr hacia ella para golpearla con todo el peso de su cuerpo sobre su brazo, en vano, esta apenas si se mueve—. Le prometí que volvería con usted Hyegeun-nim, debo cumplir mi promesa —vuelve a alejarse de la puerta y una vez más toma carrera para golpearse contra esta. Se quita el saco del traje y afloja su camisa, una vez más golpea la puerta, cada vez con más desesperación.
—Raehee... Raehee detente, no funcionará. La bloquean muchas cosas, que también están sobre mí —habla bastante calmada para la situación. Al escuchar aquellas palabras Raehee puede imaginarse la situación y quiere decir algo pero es interrumpido—. Dile... Dile a Misuk que la amo, que sea fuerte, pero más que todo que sea feliz. Prométele que su padre y yo estaremos cuidando siempre de ella, sea donde sea que vaya y lo que haga. Siempre estaremos apoyándola —habla con evidente tristeza, claramente, despidiéndose, algo que Raehee no puede terminar de procesar—. Hazle saber que no quiero que se enfade contigo. Hiciste todo lo que pudiste, como siempre lo has hecho y tu padre antes de ti. Nunca terminaré de estar agradecida por todo lo que ha hecho tu familia por la nuestra, es como si todos fuéramos una gran familia. De verdad te aprecio y te pido que tú también cuides de Misuk, tan excelentemente como lo has hecho hasta ahora —continúa después de toser otra vez.
Un nudo se forma en la garganta del joven y ya no se contiene más, al fin puede permitirse llorar y lo hace sin consuelo.
 
—Hyegeun-nim no puedo —golpea la puerta con toda sus fuerzas y con ambas manos—. No quiero dejarla aquí —vuelve a mirar a su alrededor y se aleja al pasillo mas próximo donde ve un matafuegos. Ni siquiera lo piensa, su mano se hace un puño y rompe el cristal sin importarle el daño que pueda hacerse—. Resista por favor —pide entre el llanto—, la sacaré de allí —arranca el matafuegos de donde estaba y corre nuevamente hacia la puerta ignorando la sangre que salía de su mano para empezar a golpearla con este.

—Raehee, detente de verdad —exige ella, esta vez en un tono más serio—. Esto va a explotar en cualquier momento, necesito que vayas con Misuk, y con tu hermano. No puedes dejarles, Raehee. Si te quedas por más tiempo aquí tal vez no salgas con vida.
Arroja el matafuegos a un lado y se arrodilla frente a la puerta.
 
—Hyegeun-nim —habla con su voz quebrada y siente una explosión tras aquella puerta por la cual se aleja de esta por inercia—. Hyegeun-nim ¡Hyegeun-nim responda! —comienza a golpear la puerta con desesperación hasta que siente sus manos quemarse por el calor que sale a través de la abollada puerta de metal. Y sabe que lo peor ha ocurrido. Queda totalmente mareado sin saber bien cuanto tiempo ha pasado mientras el humo sale por debajo de la puerta por lo cual comienza a caminar hacia atrás aun en shock asimilando lo que acaba de pasar hasta que se topa con la pared para luego comenzar a correr, huir lo más rápido que sus piernas se lo permiten y lo hace justo a tiempo, mientras va avanzando en total soledad, todo lo que deja atrás comienza a arder en llamas, explosiones una tras otra, estruendos mayores y menores, pero todo era un completo desastre. No podía detenerse a mirar hacia atrás.
 
Lee Dong Mun
 
Dongwoo se movía con agilidad por los pasillos entre las personas que corrían desesperadas y se detenía a ayudar a todo el que podía y se dejaba. Había salido de su habitación tan pronto como habían dado la alarma y su primer instinto fue correr hacia la enfermería del crucero y ofrecerse para ayudar a todo el que pudiese, así que lo habían dotado con un botiquín de primeros auxilios al igual que al resto del personal y los habían despachado con presura.
Está terminando de vendar la mano de un chico de unos quince años cuando echa un vistazo a su alrededor y se percata de un chico que parecía estar sufriendo un ataque de pánico, había un hombre parado a su lado solicitando ayuda por lo cual se levanta casi de inmediato de donde está incado, luego de darle las instrucciones al joven para que llegue a las balsas salvavidas, y se acerca al chico.
 
— ¿Puede hacerse cargo? Yo... Realmente debo ir con mi hermana —habla Shaoran lamentándose por dejar al joven ahí.
—Descuide, me aseguraré de que esté a salvo —Shaoran hace una reverencia hacia el hombre y ve por última vez a Dongmun antes de irse por el mismo pasillo que poco antes se había ido Akame.
El Dr Sung pone toda su atención en el joven y en tratar de ayudarle.
 
—Muchacho — dice colocando una mano en el hombro para llamar su atención, en un tono que ofrece cierta calma y seguridad. Busca su mirada—. Mírame chico. Soy el médico Sung Dongwoo —pide al notar al chico demasiado encerrado en su crisis, busca hacer contacto visual— ¡Chico! —Exclama un poco más fuerte— ¿Cómo te llamas?
Dongmun levanta la mirada pero aunque quiere hablar pasan algunos minutos para que pueda hacerlo, se siente empapado a causa del sudor y lleva las manos a su cuello queriendo aflojar su corbata pero su torpeza solo le hace cincharla sin lograrlo.
 
—D-dong —traga duro y sigue respirando con dificultad. De cierta forma se siente un tanto protegido ante la presencia del hombre al saber que este sabe cómo ayudarle—... Dongmun —habla mirándole con un gesto de dolor pues aun siente su pecho cerrado.
— Muy bien Dongmun-ssi, es un gusto conocerte —le sonríe tan amable como puede y se acerca un poco más al chico, colocando ambas manos sobre sus hombros y obligándole a enderezarse— ¿Hagamos algo, sí? Trata de imitarme —le pide quitando sus manos del chico y tomando una distancia prudente—. Quiero que me estés mirando solo a mí, no pasa más nada a nuestro alrededor, ¿está bien? Vas a hacer todo lo que yo haga —indica en tono serio. El chico asiente aun tembloroso manteniendo la vista fija en el mayor abrazando con fuerza sus rodillas.
—T-tengo... Tengo mucho miedo —dice cual niño asustado sollozando y volviendo a poner la cabeza entre sus piernas hasta notar que lo hace y vuelve a levantar la cabeza para observar al mayor aun aterrado.
—Está bien, está bien... Es comprensible. Pero esto no te ayudará a salir de aquí —habla lento, tranquilo, manteniendo su rostro calmo y serio con una pequeña sonrisa amable. Está tratando de inspirarle confianza al chico, tenía que hacer que lograra vencer ese miedo que le dominaba—. Respira conmigo —indica—, vamos a hacerlo juntos —los señala a ambos—… Inhala —toma una respiración profunda—. Cierra los ojos, y haz lo que te digo —agrega—. Inhala... Exhala, trata de de relajar un poco el cuerpo —nota lo rígido que está el chico y comienza a dar pequeños saltitos sacudiendo todos sus brazos—. Anda, hazlo conmigo.
Dongmun le observa comenzando a hacer lo que este le indica para luego cerrar sus ojos. Su respiración sigue acelerada a causa de su estado pero a medida que va haciendo lo que el mayor le indica comienza a normalizarse de a poco. Deja caer los brazos a los lados de su cuerpo sin poder dejar de temblar por completo. Siente frío a causa de la fría sudoración que sale por sus poros.
 
—Mi hermana —dice aun con ojos cerrados apretándolos con fuerza sin cesar sus sollozos pero menos tenso y con su respiración más calma.
— ¿Estás con tu hermana? —el rubio lo mira con detenimiento, todavía haciendo movimientos de brazos y piernas, indicándole que mantenga respiraciones profundas— Ella seguramente estará bien, tal vez hasta ya esté en una de las balsas o por subirse a alguna —anima suavemente—… Necesitas estás en todos tus sentidos para encontrarla.
—Eunsun —dice abriendo los ojos para observar al mayor de una manera que podría romper el corazón de cualquiera—. Ayúdeme —pide tratando de seguir con la respiración profunda aunque solo pensar en su hermanita hace que la angustia vuelva a oprimir su pecho haciéndole doler. Siente desesperación y su rostro trasmite ese dolor cuando su seño se frunce apretando con fuerza los puños a los lados de su cuerpo, estaba luchando contra sí mismo por no volver a perder el control de sus actos.
—Haré todo lo que pueda para ayudarte a encontrarla —asegura con una media sonrisa—… Solo... no dejes que el miedo te domine. Tienes que estar bien para poder hallarla, tienes que reponerte o solo vas a alterarla si te ve así —se detiene y alza sus brazos por encima de la cabeza—. Toma una respiración profunda y contenla unos segundos, cuando la sueltes ve bajando los brazos a la par y trata que con ella exhales parte de ese temor. Repítelo varias veces.
El pelinegro sabe que las palabras de aquel hombre son ciertas, quiere entrar en razón, necesita hacerlo, necesita tomar el control de su mente y cuerpo. Recuerda aquellas sesiones de terapia cuando era pequeño, por un momento su mente lo trasladó a aquel entonces, cuando no podía jugar con otros niños, cuando decidía estar solo en el salón de clases porque sentía que el resto del mundo le sofocaba. El solo podía soportar la presencia de sus padres, todo lo que fuera ajeno le daba terror. Sube sus brazos de a poco mientras la respiración parece al fin comenzar a normalizarse. Su mente está totalmente en otro sitio, en aquellos recuerdos; a su mente llega aquel momento en la secundaria, el cual había sido el último ataque de pánico que había sufrido hasta entonces, ese que le había costado incluso cambiarse de instituto y volver a empezar… El bullicio a su alrededor parece hacerse lejano, incluso la voz del doctor Sung suena a la distancia. Está pasando, si pudo superarlo antes, puede volver a hacerlo, el dolor deja su pecho, sus brazos comienzan a descender despacio a medida que el aire sale de sus pulmones de forma casi normal, una, dos, tres veces, sin siquiera tener noción del tiempo que pasa mientras lo hace.
 
Han Hyun Ra
 
Cerca de la borda el desastre incrementaba al igual que los gritos de desesperación y toda la locura. El moreno no había ni terminado de poner un pie ahí cerca cuando ya había sido empujado para que se subiera a alguna de las pequeñas naves. ¡Pero vaya panorama el que encontraba ahí!
La tensión era completamente palpable, había llanto y parecía que en cualquier momento podría llegar a haber una pelea o alguien iba a ser lanzado al mar.
Dongwoo mira a los dos chicos sobre los cuales se centra la atención de los demás presentes en la balsa y suspira con cierta pesadez, viendo a los dos muchachos. Se acerca al chico pelinegro de cachetes grandes, notando que está ligeramente herido, y lo toma como excusa para intervenir.
 
—Chico, estás herido —dice apuntando el brazo del muchacho y abordando a la par que pide a alguien más por el botiquín de primeros auxilios—. Si no la limpias y vendas se puede infectar y complicar —añade, se toma la libertad de empujar ligeramente al chico para hacerse espacio, y agradece a la mujer que le pasa el botiquín—. Soy doctor, permíteme.
— ¿Qué? —pregunta Myungdae, completamente desorientado, se sentía como si le hubiesen echado un balde de agua encima. Estaba a punto de gritarle a Hyunra hasta por donde salía el sol, pero todo se quedó en la punta de su lengua con la interrupción del recién llegado.
Observa su brazo, y allí estaba, efectivamente había un pequeño corte del cual ni siquiera se había dado cuenta, no era nada grave.
 
—Eh... Adelante —musita, extendiendo su brazo hacia el doctor.
Hyunra quita la mirada del menor agradeciendo de alguna manera a que el desconocido haya intervenido, desde hacía rato Myungdae solo actuaba como un tonto, y entendía su desesperación, pero no por ello tenía el derecho de insultar a todo el que fuese capaz de decirle algo.
 
— ¿Se encuentra bien? —habla hacia Misuk a quien ahora tenía a su lado.
—No —lloriquea Misuk, tal vez siendo demasiado sincera, pero no le importaba—. No estoy nada bien, quiero a mi mamá —dice, sonando como una niña pequeña—. Y ese chico me detesta... Ni siquiera lo conozco y me odia.
—Él no odia, es un gran chico, está dolido y enojado, tiene miedo de perder a su hermano —trata de consolarla posando una mano sobre la suya—. Pero él volverá, su madre vendrá con él, no llore, está a salvo aquí.
—Por sus palabras creo que mostro claramente que de verdad no le agrado —comenta Misuk—. No estamos a salvo, una vez Raehee-Ssi vuelva nos echarán a nuestra suerte en el océano —chilla.
—Estaremos bien, nos rescatarán, de alguna u otra forma van a enterarse lo que sucedió con el crucero y vendrán a por todos nosotros, no está sola señorita Park, puede contar conmigo mientras estemos aquí —levanta la mirada al ver que Namwook no está a su lado y al ver que está junto a Myungdae simplemente la baja.
—Gracias. Yo... Lo siento por hacer que su amigo se enojara con usted —se disculpa, mirando hacia el hermano de Raehee.
—No debe disculparse por nada, está enojado con el mundo, no me parece correcto que haya descargado su ira con usted por ello, todos aquí estamos asustados y alterados por lo que pasa, echándonos en cara cosas los unos a los otros no solucionaremos nada.
—Idiota... —gruñe Myungdae y la mirada de Hyunra se fija en él pero cuando piensa descargar su molestia, sintió movimiento bajo sus pies y un instante después se dio cuenta de que la tripulación estaba comenzando a bajar su barca hacia el agua— No, no, no. —repite una y otra vez, caminado hacia el borde del bote y sosteniéndose del barco—. Aun mi hermano no vuelve, tienen que esperar un poco más —dice, olvidando todas las formalidades ante el pánico de tener que dejar a su hermano atrás.
—También vuelve con mi madre —al hablar Misuk, Myungdae se percata de que está a su lado y le dedica una vez más una mala mirada pero esta vez no le dice nada.
—Por favor, ¿Podrían esperar un poco... —Hyunra no termina de formular la pregunta cuando una explosión suena y hace que todo se sacuda, el bote comienza a bajar más rápido y saca el brazo de Myungdae del crucero por miedo a que este se lastime.
—Suéltame —gruñe el contrario, soltándose de su agarre con brusquedad— ¡Deténganse! —exclama suplicante, tomando las cadenas que sujetaban la barca, tratando de hacerlas parar. Es evidente que no piensa en lo que hace ya que esa acción hace que sus manos se quemen con el metal gracias al movimiento, pero a Myungdae no parece importarle.
Las lágrimas vuelven a llenar sus ojos, y también los de Misuk, con la diferencia de que ella comienza a llorar inmediatamente, llamando a su mamá una y otra vez.
 
—Myungdae-ah no puedes detener esto —trata de hacerlo entrar en razón, vuelve a agarrarlo para apartarlo y que no termine aun más lastimado.
—Te vas a hacer daño —lo regaña en un tono suave Dongwoo,  poniéndose frente a él para mirarlo a la cara—. Tu hermano llegará a tiempo, ¿sí? Sólo trata de calmarte —su tono es sereno y su mirada es seria—. Respira conmigo, dejarse dominar por el pánico no va  ayudarte.
— ¡No quiero calmarme! —les grita una vez más a los dos y se suelta de Hyunra— ¡Y no quiero que me toques! —Las lágrimas bajan libres por sus mejillas a ese punto y tampoco puede evitar que unos cuantos sollozos se escapen— ¡Paren ya! —exclama otra vez, volviendo a agarrarse de la cadena sin importarle lo que de decía el doctor. La balsa se acercaba cada vez más al agua y el pánico de Myungdae aumentaba.
Misuk en cambio no paraba de llorar y gritar por su madre, con ambas manos en su rostro, totalmente desesperada por la situación.
 
—Por favor hagan que se suelte —pide Hyunra hacia el doctor y Namwook y vuelve al lado de Misuk tomando su mano y sin saber qué hacer para contenerla. Estaba quebrado por dentro al ver a su amigo y a la pelinegra en esas condiciones aunque no lo demostrara. También quería abrazar a Namwook y decirle que todo estaría bien pero no quería mentirle, no a él, no tenía idea de que podría suceder.
—Myungdae-ah por favor escúchale —Namwook estaba aterrado por toda la situación, no puede contener sus lagrimas y cuando siente los brazos de Hyunra a su alrededor su llanto no cesa.
—Estaremos bien, estaremos bien —habla el menor haciendo que se siente a su lado—. Estamos juntos, estaremos bien —repite tratando de convencerse a sí mismo, observando a la pelinegra a su lado que no cesaba de llorar.
Misuk aprieta la mano del pelinegro con más fuerza, escondiendo su rostro en su hombro para seguir llorando allí.
 
—Yo... Yo —balbucea Myungdae, su llanto se hace más intenso y no para de mirar hacia arriba, donde el borde del crucero se aleja cada vez más—… No quiero que Raehee hyung muera. Quiero estar con él. Quiero que él vuelva conmigo —continúa, ya sin poner mucha resistencia, el llanto no se lo permitía.
 
Hwang Rae Hee
 
—Myungdae-ah —Raehee llega gritando a la zona donde había dejado a su hermano y  Misuk encontrándose con que este no estaba. Es entonces cuando mira hacia abajo dándose cuenta de que el bote está a punto de tocar el agua y arrojarse de allí sería un suicidio, o terminar aun peor de lo que ya estaba.
— ¡Tu hermano! —grita Namwook señalando hacia arriba justo cuando el mayor desaparece de su campo visual. Debía ir más abajo. Aunque aquello fuese peligroso, peor sería arrojarse desde allí.
— ¡Hyung! —Grita Myungdae al ver a Raehee, aunque fuera nada mas un segundo— El está bien —musita hacia Dongwoo, con algo que parece una sonrisa en su rostro, pero está distorsionada por el llanto—. Pero... ¿Cómo llegará aquí? —se pregunta, una vez cae en cuenta de lo lejos que están del borde.
— ¡Raehee-Ssi! ¿Mi madre está con usted? —pregunta Misuk, ya que no la ve, ni la oye entonces comienza a preocuparse de que no esté allí.
Hyunra traga duro y aprieta el agarre en la mano de Misuk, presintiendo que algo andaba mal ya que Raehee estaba solo.
 
—Él... Él debe bajar más...
Y es lo que el mayor hace, se aleja lo menos posible de afuera pero la gente que aun estaba allí se interpone en su paso, impidiéndole que pase tan rápido como quiere.
— ¿Ha visto a mi mamá? —le pregunta Misuk al chico a su lado, estaba casi segura de que la respuesta era negativa, pero no podía no preguntar.
— ¡Hyung corre! —le alienta Myungdae, aunque sabe que su hermano tal vez no le escucharía gracias al ruido dentro del barco.
Hyunra no quiere responder al observar la mirada tan triste y desesperanzada de la chica pero mientras niega termina por hacerlo.
 
—Lo siento no... No pude verla pero tal vez... Tal vez allí esté —dice aunque no crea que eso sea posible.
Raehee desciende al segundo piso, y piensa en volver a acercarse al borde para gritarle una vez más a su hermano pero hay una nueva explosión, el crucero desciende bruscamente y sabe que está hundiéndose, y que cada segundo puede ser el último, aun tiene un piso para descender, sabe que adentrarse puede costarle la vida, pero lo mismo puede suceder si se arroja desde la altura en la que está por lo cual con toda la adrenalina que recorre su cuerpo corre, corre hacia adentro y baja aquellas escaleras lo más rápido que su cansado cuerpo se lo permite.
Misuk vuelve a comenzar a llorar con fuerza, ya que presiente que las palabras del chico no tienen mucha sinceridad en ellas. Tanto él como ella saben que las posibilidades de que ella esté con Raehee son remotas.
 
—Vamos, hyung, tu puedes... —musita Myungdae para sí mismo, sin dejar de mirar hacia arriba.
El último piso que desciende se hace casi eterno, realmente por momentos piensa que no podrá, que sus piernas lo traicionarán y no recibirán sus ordenes de correr pero recuerda a Hyegeun, recuerda sus últimas palabras, recuerda la promesa que le ha hecho, y recuerda que debe cuidar de su hermano, que no puede fallarle a nadie más y saca fuerzas de donde ya no creía tener. Apenas sale hacia afuera algo explota tras él, gritos, fuego, todo lo aturde, la distancia al agua aun es amplia, pero ya no puede más, no es el único que piensa de igual forma, observa cómo la gente se arroja y sale a la superficie y no lo piensa, se arroja al agua.
Myungdae había perdido de vista a Raehee cuando se adentró más en el barco. Pero sí pudo ver claramente cuando se tiró al agua desde un piso más bajo. Un escalofrío recorre su espalda.
 
— ¡Raehee hyung! —exclama una vez más y corre hasta el borde de la barca, con intensión de tirarse también para ir por su hermano.
Raehee siente su cuerpo congelarse en el contacto con el agua y sale a la superficie inhalando profundo mientras mira hacia todas partes tratando de divisar el bote donde se encontraban Misuk y su hermano.
 
— ¡Estás loco!, ¡Estás herido! —exclama Dongwoo reaccionando rápidamente y deteniendo al muchacho— ¡Quédate dentro! — Antes de darse cuenta se ha lanzado al agua, y nada hasta donde ha visto caer al otro muchacho.
—Raehee-ssi —el moreno llega hasta el otro, sujetándolo con fuerza, para que deje de luchar tanto—. Está bien, está bien... Vamos...
Parece que todo el dolor y el cansancio caen en ese instante sobre él pues apenas puede dominar su cuerpo y ayudar al hombre quien tira de él para acercarlo al bote.
 
—Gracias —musita con las pocas fuerzas que le quedan.
—Está bien, todo estará bien —musita Dongwoo, realmente jamás fue muy buen nadador pero en ese momento sus habilidades parecían estar aflorando—. Ya nos falta poco para llegar al bote... un poco más —lo ánima, al notar el mal estado en que se encuentra el mayor—. Un poco más y podré revisarte y atender tus heridas, Anda... —nada un poco más rápido, lucha contra el entumecimiento de sus músculos sabiendo que si pasan mucho tiempo dentro del agua helada podrían sufrir de hipotermia.
Raehee le ayuda en todo lo que puede pero realmente se siente demasiado dolorido y suelta algún que otro quejido cuando intenta mover su brazo derecho, duele como los mil demonios, algo que gracias a toda la adrenalina que había tenido hacía apenas minutos atrás no había notado.
Una vez están junto al barco ni siquiera puede hablar o decir algo, un enorme sentimiento de dolor y culpa lo inundan apenas cruza mirada con Misuk, sus ojos se llenan de lagrimas y mientras Myungdae cincha de su brazo izquierdo para ayudarle a subir solo puede murmurar un "lo siento" hacia la chica.
Misuk rompe en llanto una vez más, sabe lo que esas palabras significan. Y Raehee está solo, lo cual lo confirma del todo. Su madre no lo ha logrado.
 
— ¡No, mi mamá! —Grita ella— ¡Raehee-Ssi, lo ha prometido, lo ha jurado! —reclama, y esta vez es ella la que se suelta del agarre de Hyunra para correr hacia el agua. Hyunra reacciona rápido y suelta el agarre de Namwook para abalanzarse sobre la chica y rodearla con sus brazos por detrás antes de que pueda arrojarse al agua.
El moreno ayuda a que suban al mayor a la balsa para luego aceptar la ayuda y subir el también y una vez se encuentran todos a salvo, se acerca nuevamente al castaño para revisarlo. Impide que Myungdae se le tire encima y en lugar de eso le pide que busque un par de mantas térmicas para su hermano y para él mismo, debían secarse y también a temperar su cuerpo o estarían en graves problemas.
—Raehee-ssi, ¿le duele algo? —pregunta, mientras evalúa las heridas en las manos reventadas del mayor— ¿Alguna herida no visible que deba tener en cuenta? —insiste y es cuando va a mover su brazo derecho que produce un quejido agudo en el otro y lo mira, esperando a que le diga qué parte le duele realmente pero el mayor no puede contestar, está completamente aturdido.
— ¡Hyung! Estás vivo —exclama Myungdae, sentándose junto a su hermano, pero la sonrisa que traía se borra en un instante cuando recuerda todo lo que había pasado hasta el momento— ¡Pero no puedo creer que hayas hecho esto hyung! —Exclama enfadado, sus emociones no tenían control por el momento— ¿Dejarme aquí abandonado? En serio, ¿Cómo pudiste? —Le reclama— ¡Te fuiste sabiendo perfectamente que podrías no volver! ¿Así de poco te importo?
Raehee por su parte estaba totalmente aturdido y agotado, el llanto de Misuk y los reclamos de su hermano sumado con el dolor que sentía y el frío que calaba profundo en su cuerpo lo hicieron sentir mareado por lo cual cerró sus ojos unos instantes.
 
—Lo siento —repitió y observó al hombre que anteriormente le había ayudado—. Mi hombro... Duele mucho —mira con pena hacia Misuk sin poder hacer nada por ella, y agradece que el pelinegro esté allí para ayudarla, pues él en ese momento no sabía si sería capaz de hacerlo—. Lo intenté, lo juro —dice tratando de acercarse a ella—. Lo lamento tanto.
— ¡No te acerques a mí! —Exige la chica— ¡No quiero que me toques, ni saber nada de ti! —era el enojo el que hablaba, como antes había pasado con Myungdae, pero las palabras estaban en el aire y era muy tarde para retenerlas— ¡Has incumplido tu promesa y no me interesa nada de lo que tengas que decir! —Ella da su espalda al mayor, escondiendo su rostro en el pecho del chico que aun la sostenía por la cintura para continuar llorando desconsoladamente.
— ¿Disculpa? —Myungdae dice, mostrando que está ofendido— ¡Tienes la audacia de ignorarme, hyung! De verdad eres increíble. En serio estaba preocupado por ti, mira lo que me he hecho tratando de hacer que no bajaran la barca —le enseña sus manos, aun sangrientas— ¡Y tú llegas a ignorarme, para disculparse con ella de entre todas las personas!
Hyunra mantiene a la pelinegra entre sus brazos sin decir una palabra, totalmente abrumado por todo lo que pasa a su alrededor, no quería imaginar el dolor de la chica.
Raehee observa las manos de su hermano ya abre su boca para decir algo pero nada sale pues es interrumpido.
 
— ¡Basta! ¡Es suficiente! —por segunda vez en muy poco tiempo Dongwoo vuelve a usar ese tono imponente y autoritario  que tan poco le gusta y mira a las personas a su alrededor— ¡No están ayudando a nadie y no me puede concentrar en mi trabajo si están gritando todos al mismo tiempo! —exclama en una semi mentira. Mira a Hyunra con la chica, su ceño fruncido y una mirada seria— Apártala de aquí, llévala a aquel lado de la balsa y trata de que se calme por favor —le pide aun con tono serio pero menos alterado que antes, luego gira hacia Myungdae y su ceño vuelve a fruncirse parcialmente—. Y tú... ¡Tú hermano acaba de saltar de un crucero y tu solo puedes reclamar el hecho de que te ignora! ¡Agradece que lo tengas con vida! —lo regaña y resopla, pasa sus ojos hasta Raehee— No te muevas —le ordena—. Vas a empeorar tus heridas —regresa su atención al menor de los hermano Hwang y lo apunta—. Ahora, ¿vas a ayudarme a curar a tu hermano? Porque si no es así, te quiero, callado y sentado por allá. Ya después podrás reclamarle todo lo que quieras pero por ahora, sé útil o no empeores las cosas —y quizás el moreno estaba siendo un poco duro, y él se consideraba una persona paciente, pero la situación llegaba a ser hasta ridícula para él y eso hacía que su paciencia valiera muy poco. Sin embargo, aún mantenía su tono calmo y su actitud amigable y apacible.
Hyunra asiente al pedido del hombre pero observa a Namwook a su lado y no quiere ni puede dejarlo. Soba la espalda de la chica tratando de que esta se calme aunque sabe que tal vez falte tiempo para ello, acaba de enterarse que no volverá a ver a su madre y no quiere imaginar cuan terrible ha de ser aquello.
 
—Gracias —dice una vez más hacia el hombre—.  Usted... ¿Usted sabe lo que hace? Creo que mi hombro está fuera de lugar y me duele mucho —a simple vista es notorio que no miente, su expresión lo dice todo.
Myungdae resopla y se cruza de brazos, meditando las opciones que le ha dado Dongwoo. No podría quedarse callado si le ayudaba al doctor, así que sin una palabra se levantó y caminó un poco más lejos, no mucho para aun poder ver lo que haría Dongwoo con su hermano, pero lo suficiente para no tener la urgencia de intervenir.
Se sentó de nuevo, aun con los brazos cruzados y haciendo pucheros.
 
—No tienes que agradecerme. Para esto me juramenté —responde en tono afable y una media sonrisa agradable pintándose en sus labios—. Aunque no lo parezca soy médico —informa, revisa con cuidado el brazo herido del guardaespaldas, tanteando con sus manos la superficie y asiente murmurando algo más para sí mismo que para alguien más—. No te muevas, tu hombro no está como debería estarlo pero no estoy seguro de si es una fractura o si te lo has dislocado —indica—. Necesito retirar la tela de tu brazo y revisar bien a ver qué puedo hacer —dice y se gira hacia el botiquín de primeros auxilios que tiene no muy lejos de él, toma las tijeras con las que anterior mente había cortado la gasa para curar a Myungdae y las utiliza para cortar la tela de la camisa del mayor moviéndolo lo menos posible — Vamos a arreglar tu brazo primero y ya luego me encargaré de suturar y desinfectar las heridas de tus manos, ¿está bien? —Lo ayuda diestramente y echa un último vistazo al hombro del chico antes de asentir, tendría que reubicarlo— Va a doler. Contaré hasta tres, ¿ok? —Anuncia, posiciona sus manos de forma correcta tomando el brazo derecho de Raehee— Respira profundo. 1... 2... —no ha dicho el tres cuando ya ha hecho su movimiento y regresa el hombro del chico a su lugar a la par que el grito del herido lo ensordece por unos segundos— ¡Myungdae, ven acá y se de ayuda, por favor! —le indica al menor mientras toma un paquete de vendas para inmovilizar el brazo del mayor.
Ahora no solo lo sentimental hacia que Raehee no pudiera contener sus lagrimas, aquello realmente había dolido. Con su mano izquierda tapa sus ojos mientras respira profundo tratando de que el dolor pase.
 
—Él... Él no va a ayudar —dice sabiendo que así será pero en cambio quien se acerca es Namwook para ponerse a disposición del médico.
—Has tenido un tiempo difícil, Raehee-ssi, vas a mejorar —intenta animar el más pálido, curveando sus labios mientras toma un par de cosas que cree que pueden ser señaladas por el médico a su lado, para evitar que se movieran de más.
Namwook mira a Myungdae, desvía su vista a Hyunra y suelta un suspiro. Sus labios tiemblan ligeramente y ahoga un sollozo.
—Vamos a estar bien... ¿verdad? — susurra a Hyunra, quién parecía estar más cercano a él, volviendo su mirada al doctor y Raehee— ¿Verdad?
—Lo estaremos hyung —afirma el pelinegro y aunque la chica aun está entre sus brazos eso no impide que estire su puño cerrado hacia Namwook esperando que este le choque—. Estamos a salvo ahora y será cuestión de tiempo para que vengan por nosotros —asegura como si realmente tuviera algún tipo de certeza—. Debemos mantener la calma y estar unidos, no estés mal hyung.
 
Shin Yoong Soo
 
El tiempo parecía burlarse de ellos, a medida que los minutos pasaban todo emporaba, los botes se acababan, la desesperación aumentaba y Aimiu aún no encontraba ni a Minji ni a Xian Lu.
— ¿Dónde demonios se metieron esos dos? —refunfuña para sí misma con cierta desesperación. Sigue sujetándose a la mano del moreno pero ha recobrado su lucidez y lo único que puede hacer ahora es pensar en encontrar a sus amigos. Ella es quien guía, empuja personas y golpea a otra pocas para poder abrirse campo, grita los nombres de sus amigos y no sabe ya cuántas veces ha hecho lo mismo pero en ningún momento recibe una respuesta.
El en verdad deseaba encontrar a los amigos de la peli plata, pero el tiempo pasaba y no había señales de estos... Las balsas se llenaban, el crucero comenzaba a hundirse, y las llamas se apoderaban de todo su interior, no había más tiempo.
 
—Aimiu, debemos subir a los botes —dice cuando una gran explosión hace que los vidrios revienten y todo sea aun más caótico—. No podemos seguir esperando, ellos... Ellos ya deben haberse puesto a salvo, hay muchas balsas en el agua y quedan pocas por llenarse aquí, vamos —tira de la mano de ella llevándola a la más cercana para poder subir pero Aimiu no le hace caso, siendo como era ella tenía que encontrar primero a sus amigos.
—Sube tú —responde automáticamente—. Yo seguiré buscándolos. No los he visto, no sé donde están y no puedo irme sin encontrarlos o saber que están bien —intenta zafarse del agarre del moreno pero este no la deja.
—No te dejaré sola aquí —dice casi ignorando sus palabras, no porque no le importara, sino porque no podían permanecer más tiempo allí, sus vidas estaban en riesgo, el crucero podía explotar en cualquier momento, incluso antes de hundirse. Ella casi logra soltarse pero él la toma por la muñeca afianzando su agarre—. Vamos a subir a una de esas balsas Aimiu, no me importa lo que digas, vas a subir porque no voy a dejarte aquí.
—Y yo te dije que no voy a subir así que ya suéltame —se queja ella comenzando a forcejear en su contra— ¡Yoongsoo no voy a irme sin mis amigos! ¿Quieres irte? ¡Bien! Sube tú a una balsa, yo seguiré buscando — dice comenzando a fastidiarse. Aimiu no era chica que se dejara ordenar ni que era fácil de persuadir, era obstinada y sabía que el moreno también. Los dos estaban acostumbrados a hacer lo que se le diera la gana y a imponerse sobre los demás así que ninguno iba a dar su brazo a torcer— ¡Que no voy a hacerte caso! —Espetó ella— ¡Yo tengo que buscarlos! Tú no tienes ni idea de qué quisiesen ellos, ¿qué tal si necesitan mi ayuda? ¡Vete por tu lado! —Mueve sus manos con fuerzas, el agarre del moreno comienza a lastimarle— ¡No hay nada que nos una! Sólo vete, ¡no necesito que cuiden de mí! — grita.
—No me importa lo que digas, vas a subir conmigo a esa balsa —no quiere lastimarla, no quiero cinchar de ella pero no podrá hacerla entrar en razón y por otro lado, comprende su dolor, él... Estaría de igual forma si no fuera por haber visto a Raehee y saber que Misuk se encontraba a salvo. La distancia hacia las balsas no es mucha, es por eso que la carga a su hombro y se abre paso entre la gente para poder abordar.
— ¡Suéltame! —ella puede escuchar su propia voz resonar con fuerza por encima del bullicio. — No quiero hacerte daño para soltarme de ti, no me hagas golpearte. ¡Maldita sea, no soy una niña! ¡Puedo cuidarme por mi cuenta y si digo que no me voy a subir a una estúpida balsa no lo voy hacer! —Exclama— ¡Yo  tengo qué encontrarlos!
Le escucha con claridad pero no dice nada, podría soportar algunos golpes, pero no soportaría irse sin ella, sin asegurarse de que estuviese a salvo por lo cual, sube a la balsa y no la baja sino hasta sentarla en esta aun sujetándola para que no pueda bajarse.
 
—Quédate quieta, vas a lastimar a alguien —protesta tratando de que entre en razón.
Aimiu lo golpea, no puede creer que él se haya atrevido a llevarla a rastras hasta una balsa, o bueno, sí lo cree pero eso la frustra en demasía.
— ¡Yah! ¡Eres un imbécil! ¿Qué te crees? — la platinada se gira a verlo y golpea su pecho, un golpe tras otro y eso basta para hacer que ella desate toda la furia y la frustración que siente porque realmente no puede hacer nada por la personas que le importa. Tan impotente— Te dije que iba a quedarme, te dije que tenía que encontrarlos ¿es que nunca escuchas a nadie más que no seas tú mismo, pedazo de imbécil? —farfulla sus golpes cada vez haciéndose más débiles siendo remplazados por la tristeza— Yo tenía que encontrarlos —murmura y es casi apenas audible, su voz se quiebra y ella también, Intenta empujarlo, todavía molesta cuando el chico solo la aprieta más contra su pecho pero no surge gran efecto y al sentirse reguardada entre aquellos brazos, la culpa en su pecho aumenta y sólo puede sentir como se asfixia con su propio llanto.
 
Han Soo Yoo
 
Mientras tanto, Minji había encontrado una caja con cubiertos en la sala. Allí había un cuchillo bastante apropiado para cortar la mesa ya que parecía una sierra, ahora lo usaba, tratando de no cortarse.
Pero cuando Sooyoo regresa a la sala, logra sobresaltarse tanto que se hace una gran cortada en el dorso de su mano.
 
—Ah... —una vez más una mueca de dolor se forma en su rostro, y no puede quitar la mirada de su, ahora sangrienta, mano.
— ¡Minji-ssi! —Exclama corriendo hacia ella y arrodillándose a su lado— Oh se ha hecho mucho daño —toma la mano y observa a su alrededor tratando de encontrar algo para envolverle, divisa servilletas de tela sobre las mesas y de inmediato la suelta para correr hacia allí y volver con una de estas, la cual abre para envolver la mano de la castaña—. No se mueva, lo apretaré para que no siga sangrando, lamento si le causo dolor —se disculpa envolviéndole con el mayor cuidado posible pero apretando lo necesario.
—No... No te preocupes —le tranquiliza ella—. Esa también será una fea cicatriz —comenta, riendo ligeramente para alivianar el ambiente— ¿Encontraste los salvavidas?
—Por favor procure tener más cuidado —dice dedicándole una sonrisa sin perder su amabilidad—. Me costó un poco pero finalmente he conseguido para ambos —dice luego de terminar por hacer un nudo con la servilleta sobre la mano de la chica y agarrando el salvavidas para pasarlo por el cuello de esta—. Permítame ayudarle —pide ayudándola a levantarse y posándose tras ella para asegurar bien el nudo del salvavidas al igual que había hecho con el suyo—. Minji-ssi hay algo importante que debo decirle... Hay alguien en el calabozo, y nadie va a ir por él, no... No puedo irme con la conciencia tranquila sabiendo que pude ayudar a esa persona y no lo hice por lo cual... Voy a bajar a liberarle, usted puede esperar aquí por mí o... Si decide seguir sola en busca de su amiga puedo comprenderlo —una nueva explosión se siente exaltándolos a ambos—. Debo hacerlo ya —dice mirándole a los ojos—. No le diré que vaya conmigo, ni tampoco le pediré que me espere, no quiero dejarle sola pero tampoco puedo no hacer nada por quien sea que esté allí...
—Que buen corazón tiene, Sooyoo-Ssi —comenta ella, con una suave sonrisa en su rostro—. Se nota que eres un gran chico —añade—. Yo esperaré aquí, lo más posible. Trataré de terminar con eso sin hacerme más daño —antes de que Sooyoo llegara, Minji ya había logrado soltar dos de las patas de la mesa, aún faltaban otras dos.
 
—Ha hecho un gran trabajo con esto Minji-ssi, solo procure tener cuidado, e intentaré regresar cuanto antes, manténgase a salvo por favor —aprieta con delicadeza la mano sana de Minji dedicándole una sonrisa—. Ha sido un placer conocerle, si ve a su amiga, no dude en ponerse a salvo en alguno de los botes salvavidas por favor, cuídese mucho —un escalofrío recorre su espina dorsal, aquello era un mal presentimiento por lo cual la suelta y se aleja un poco—. Suerte —hace una pequeña reverencia antes de voltear y ahora sí, salir corriendo adentrándose al crucero, sin estar seguro de volver a salir, y solo puede pensar en Younggi, en que debe mantenerse bien por él, porque debe estar demasiado preocupado, pero también piensa en Minji, a quien acaba de conocer, pero estaba sola, débil y herida, aquella persona del calabozo, la cual sabía moriría allí abajo si él no iba... Corría lo más rápido posible, sintiendo estruendos a su alrededor, y si, finalmente podía permitirse sentir miedo, pero no se detendría.
 
Choi Je Sun
 
Jesun realmente no recordaba la última vez que había llorado, pero estaba haciéndolo desconsoladamente. Tal vez su vida no era la mejor, tal vez se había equivocado muchas veces, había sido el dolor de cabeza de sus padres y hermano, había tomado malas decisiones, pero... ¿Realmente merecía morir así?
 
Tantas cosas pasaban por su cabeza... Tantas cosas por vivir quedaban aun. Pensaba en si su madre le extrañaría, si su padre lloraría por él, si su hermano iría a visitarlo al cementerio, como algunas veces le había dicho, recordaba esas palabras claramente; "Con esa vida que llevas, terminaré yendo a visitarte al cementerio". Seguramente nadie imaginaría que moriría así, ahogado, en un calabozo. El agua ya casi pasaba sus hombros, y el frío de la misma calaba sus huesos, el reloj había dejado de funcionar al cubrirse con el agua, pero calculaba que había pasado una hora desde que aquella tortura había comenzado.
De tanto golpear los barrotes y cincharlos como si estos realmente fueran a salirse, había conseguido herir sus muñecas ya que el maldito oficial lo había metido a la celda con ellas, ardía sí, pero eso ni siquiera importaba, el dolor de morir ahogado, encerrado, y solo, era lo peor. El saber que había prometido cuidar de Youngji y que no podría cumplirlo partía su alma en dos.
No quería rendirse, pero no había nada que pudiera hacer, y eso era aun más desesperante. Estar esperando el momento en que el agua le cubriera por completo, que llenara sus pulmones y dejar de respirar.
 
— ¡¿Hay alguien ahí?! —Un grito se escuchó a la distancia, una voz algo ronca y distorsionada, pero lo había escuchado con claridad.
— ¡Sí! ¡Ayuda por favor! —Responde y es entonces que dificultosamente y luchando contra la fuerza del agua, un joven se adentra a la sala, con sus labios morados y empapado de pies a cabeza, como seguramente se vería él — ¡Oh por dios! Creí que moriría aquí —pasa las manos por su rostro con intención de secar sus lágrimas aunque solamente se mojara más.
—Vine lo mas rápido que pude, el agua está casi cubriendo este sector, yo... Creí que no llegaría —el joven comienza torpemente a probar las llaves que se encontraban en el mismo llavero, una por una con sus temblorosas manos, lo cual no era tarea fácil pues el agua distorsionaba todo. Finalmente, optó por tomar una bocanada de aire y meterse bajo el agua, tratando así de hacerlo mejor.
Cada segundo parecía una eternidad, Jesun debía sostenerse de los barrotes y sus pies ya no tocaban el piso, el agua estaba casi cubriendo hasta el techo. El joven había salido a respirar unas tres veces y a la última vez que se metió bajo el agua, ambos sintieron el ruido de la cerradura abriéndose.
El castaño de mechas verdes flotó hacia arriba tomando todo el aire que había contenido bajo agua mientras Jesun abría la celda para salir
 
—Vamos, rápido, conozco el camino de salida —indica a lo que Jesun no duda en seguirle.
Todo flotaba en aquellos pasillos, las luces tintineaban, y era preocupante saber que en cualquier momento harían corto circuito y todo podría estallar. Sus brazos y piernas los impulsaban lo más rápido que podían, hasta que al fin llegaron a unas escaleras las cuales comenzaron a subir a toda prisa, dejando así el agua atrás, o eso creía.
 
Corren por diferentes sectores, pasando por las áreas de servicio que Sooyoo tanto había sabido recorrer, pero todo era un desastre en aquel momento, todo se encontraba tirado y nuevamente el agua se hacía presente, cada vez más a prisa.
 
—Gracias, yo... No lo había dicho —habla Jesun sin detenerse. Era impresionante ver como el agua subía, en tan poco tiempo de cubrir sus pies pasó a cubrir hasta sus rodillas dificultándoles más la huída, pero otra escalera estaba frente a ellos, y aunque el cansancio era evidente, la subieron lo más rápido posible.
—No debe agradecer, no hubiera podido estar tranquilo sabiendo que había alguien allá abajo a quien podía ayudar —habla con sinceridad y al fin, escuchan gente y bullicio, estaban cerca, cada vez más de por fin estar afuera, a salvo, aunque fuera por un rato...
 


Última edición por taejin el Vie 05 Ene 2018, 12:29 pm, editado 2 veces
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:45 am



vic.

Capítulo 9: Parte 5.


Han Soo Yoo
 
Minji logra terminar de desarmar completamente la mesa sin hacerse más daño, pero Sooyoo no volvía aún. De verdad quería esperarle, dejarlo a su suerte no era algo que ella deseara.
La sala tenía una gran ventana, así que decide pararse en frente de ella por si veía a su amiga pasar. En cambio, ve a Sooyoo llegar, y al –para ella- desconocido detrás de él. Ambos están mojados de pies a cabeza y el otro chico tiene unas esposas en sus muñecas, eso le sorprende un poco a Minji, pero no deja que le afecte mucho.
 
—Minji-ssi, aun está aquí —por algún motivo aquello le aliviaba, la mesa estaba sin sus cuatro patas y por suerte la chica no tenía ninguna otra herida—, necesito eso, con lo que has cortado las patas de la mesa.
—No va a funcionar —habla el castaño quien tenía sus muñecas lastimadas a causa de las esposas que había intentado sacar de todas formas posibles sin medir las consencuencias—. Hay un hacha, en el pasillo que atravesamos, es la única forma —reitera a lo que Sooyoo niega, no se animaba a hacerlo, él temía lastimar al muchacho y no podría con ello.
—Te dije que esperaría —le recuerda con una pequeña sonrisa, acercándose al par—. Y creo que él tiene razón pero... Aquí tienes —dice, pasándole el cuchillo a Sooyoo.
—Solo apoye sus manos aquí —dice tomando las manos del muchacho y poniéndolas separadas sobre una pequeña mesa para tomar el cuchillo que Minji le había dado y empezar a serruchar.
—Sooyoo esto no va a funcionar —levanta la mirada hacia la chica y le observa—. Tú, ¿Tu serías capaz de hacerlo? Con el hacha... Es la única manera.
—No, ella está herida, y es muy peligroso.
—Es la única opción, si no puedo nadar y caigo al agua moriré ahogado —dice levantándose y yendo el mismo directo al pasillo en busca del hacha. Agarra una silla al pasar como puede y la levanta para romper el vidrio del hacha deshaciéndolo antes de volver con ella ante la atenta mirada de Sooyoo y Minji—. Solo hágalo, alguno de los dos, pone el hacha frente a ellos esperando que alguno la agarre.
Minji observa a Sooyoo durante unos instantes, en su expresión se nota que no está seguro de hacerlo. Pero el chico tenía razón, no lograría sobrevivir con las esposas en sus muñecas.
 
—Yo lo haré —decidida, toma el hacha con su mano sana y la mira como si de repente fuera a cobrar vida y atacarla a ella, nunca había hecho nada parecido a eso—. Yo... No sé... ¿Cómo...? —balbucea, mirando al desconocido en busca de una instrucción.
Jesun comenzaba a sudar, de repente se encuentra inhalando y exhalando con fuerza a causa de los nervios.
 
—Debes tomarla con ambas manos, golpea eso, trata de dar en el centro —dice señalando una de las mesas—. Solo concéntrate y apunta al medio, ¿Nunca has disparado un arma? —Luego de decir eso se da cuenta lo estúpido que ha sido preguntarlo al ver la cara de los dos chicos—. Olvídalo, solo... Solo fijas el objetivo, cuentas hasta tres y golpeas, hazlo, anda —la anima a que pueda romper la mesa y esperando que su puntería sea buena o estaría en problemas.
—Yo... Haré el intento —suspira y agarra el hacha como él le ha indicado. Duele un poco, gracias a la herida en su mano, pero es soportable.
Se acerca a la mesa, cuenta hasta tres en su cabeza y golpea. No da exactamente en el centro, pero si cerca y la mesa está completamente rota.
 
—Esto habría sido bastante útil hace rato...
— ¡Eres buena! Ahora solo piensa que si no tienes buena puntería yo perderé mi mano ¿Está bien? —pone sus manos lo mas separadas que las esposas se lo permiten nuevamente sobre la mesa de mármol— Estoy aterrado, solo cuenta hasta tres y golpea —vuelve a soltar el aire con fuerza y cierra sus ojos de igual forma. Sooyoo se voltea y tapa los suyos con ambas manos—. Terminemos con esto de una vez.
—E-está bien... —dice, acercándose lentamente al chico. Se posiciona y agarra bien el hacha, dando el golpe un momento después. Sin darse cuenta ha cerrado los ojos al momento del golpe, pero nadie grita como desesperado así que los abre y se da cuenta de que la cadena está rota. El chico era libre. O bueno, casi. Aun las esposas colgaban de sus manos, pero por lo menos podía moverlas libremente.
Jesun respira aliviado y se abalanza sobre la chica tirando el hacha a un lado y abrazándola haciendo que los pies de esta se despeguen del suelo. Sooyoo voltea lentamente mirando entre sus dedos aun con temor pero quita sus manos al ver que el chico está a salvo y una sonrisa se forma en sus labios, aunque fuese demasiado raro, no parecía ser alguien malo en verdad.
 
—Muchas gracias —le da una vueltita antes de de volver a dejarla en el suelo—. A los dos, gracias de verdad —se acerca a Sooyoo a quien también abraza de la misma forma lo cual lo hace reír un poco.
—No ha sido nada Jesun-ssi.
—Lo que él dijo —concuerda, riéndose gracias a la reacción del chico—. Bueno... ¿Ahora qué? Aún nos falta encontrar a Aimiu, y a tu amigo, Sooyoo-Ssi.
—Yo también tengo alguien importante a quien buscar, y aunque no haya sido de la mejor forma, fue un placer conocerles, manténganse a salvo, son dos personas geniales, ojalá pueda volver a verlos —les dedica una sonrisa—. Ahora debo irme —levanta su mano en forma de saludo dando algunos pasos hacia atrás hasta que decide voltear y salir finalmente hacia el caos.
 
Choi Je Sun
 
Jesun se abría paso entre la gente rumbo a las barcas salvavidas, con la esperanza de ver a Youngji a salvo en una de ellas sabiendo que las mujeres y los niños debían abordar primero aunque podía divisar que aquella regla ya no contaba. Lo importante era poner a salvo a la mayor parte posible de los pasajeros, siendo que algunos -como él y el chico que lo había liberado de su celda- aun buscaban a sus acompañantes en aquel viaje de ensueño que se había convertido de un momento a otro, en pesadilla.
El humo comenzaba a volverse más denso, lo que hacía la visión un tanto más complicada para encontrar una cara conocida.
A su paso escuchaba nombres a gritos, llantos, todo era aturdidor, pero él la encontraría, llegaría a Youngji y se aseguraría de que estuviese a salvo aunque fuera lo último que hiciera, lo había prometido, y él sería un patán, pero jamás dejaría de cumplir una promesa.
De pronto, en uno de los botes a donde subían gente, divisó una cabellera larga de tono anaranjado que lo hizo detener su paso y sin pensarlo se encontraba yendo hacia ella gritando su nombre.
 
— ¡Hyo Rae! —Sintió un poco de calma al verla bien, a salvo.
— ¡Jesun-ssi! —La pelirroja se separa de sus amigos, casi matándolos de un susto cuando la ven salirse de la barca para abrazar al castaño— ¡¿Dónde estabas?! Te esperé y de pronto todo se volvió un desastre... ¡No llegaste! —Termina por acusarlo dándole un pequeño empujón, pero al verlo empapado y con algunas heridas se le vuelve a lanzar encima y lo abraza, no estaba enojada realmente— ¡Estaba preocupada! ¡Tonto!
El solo puede sonreír mientras La abraza con fuerza inundándose en su aroma y realmente no quiere soltarla, quisiera poder detener ese momento para llevársela con él y mantenerla a salvo, a su lado, aunque sepa que aquello no es posible.
 
—Lo siento tanto, créeme, tuve un pequeño percance con la gente del casino cuando fui a buscarte, juro que voy a remediarlo —se separa tomando su rostro entre sus manos y mirarla fijo—. Sube a ese bote y mantente a salvo, te buscaré por todo Seúl si es necesario cuando vuelvas a Corea, lo prometo.
Ella nota las intenciones del chico de marcharse por lo que se aferra a su brazo, clavando su mirar en los ojos marrones del castaño.
—Sube conmigo —le pide— ¿Qué vas a hacer? —cuestiona mirando a su alrededor— Es un desastre todo, ven con nosotros. Por favor —pide y a medida que va hablando su voz empieza a quebrarse, su mirar se vuelve borroso debido a las lágrimas y siente una opresión en su pecho que le quita un poco el aire— Oppa... —su voz sale en un susurro casi suplicante.
Él niega y se lamenta profundamente sintiendo su corazón estrujarse al ver la actitud de la chica.
 
—Mi amiga está aquí, no sé donde, debo encontrarla, soy el responsable de que haya venido y debo mantenerla a salvo, realmente... No puedo subir a ningún bote si no es con ella —acaricia el rostro de la menor y le da un breve abrazo de nueva cuenta—. Tus amigos cuidarán de ti, yo debo cuidar de ella —se separa tomando ambas manos de la chica—. Te buscaré, por cielo y tierra si es necesario, pero volveré a verte y cumpliré con nuestra cita.
Hyorae no quiero dejarlo ir, quiere ser egoísta con él y hacer que se quede a su lado pero comprende perfectamente por lo que él está pasando porque ella no se imagina a sí misma subiendo a un bote si no hubiese encontrado a sus amigos. Así que, inspira profundamente asintiendo quedamente con la cabeza, suelta sus manos de agarre del chico y termina por enredar sus brazos alrededor del delgado torso del mismo. Ocultando su rostro en el pecho de este, abrazándolo con fuerza.
— Más te vale ser un hombre de palabra, Jesun-ssi —susurra—. Me estás haciendo una promesa y yo... Voy a esperarte, así que por tu bien que cumplas.
Disfruta de ese momento, de ese abrazo, apoyando su mejilla en el cabello naranja de la menor.
 
—Lo haré, siempre cumplo mis promesas —no quiere hacerlo pero debe separarla, el bote debe descender y él debe ir en busca de Youngji—. Cuídate mucho, ¿Si? Pensaré en ti, mantenente a salvo, por favor.
Una vez más ella detuvo las intenciones del chico de alejarse de ella. Lo sostuvo por el brazo y tiró de él más cerca. Luego en un abrir y cerrar de ojos, con sus orbes mieles cargados de lágrimas, se impulsa más cerca de él y pega sus labios en una de las mejillas del chico, muy, muy cerca de sus labios.
 
—Cuídate tu también, Jesun-ssi —susurra sin tomar gran distancia del chico, abre sus ojos y los clava en los del castaño. Una mirada intensa y significativa—. Estaré esperando a que me encuentres...
Su mirada no quería apartarse de la de ella, pero solo lo hizo para en un impulso, juntar sus labios con los de la chica. Ni siquiera lo pensó, se dejó llevar, actuó antes de procesar sus acciones, como solía hacerlo, pero estaba seguro que de eso no se arrepentiría.
Hyorae abrió hasta el tope sus ojos, un tanto aturdida por aquel acto pero terminó por corresponderle de todas formas. No fue un beso pasional, fue un roce, una presión suave, una caricia dulce que se sintió tan amarga en su pecho. Las lágrimas que no había dejado escapar antes, ahora brillaban en sus mejillas y un sollozo se quedó atorado en su garganta cuando se separó del chico para verlo a los ojos.
 
— ¿Y ahora cómo pretendes que te deje ir así como así? — se queja con el corazón saltándose más de un latido.
Él le sonríe secando las lágrimas que descendían por las tiernas mejillas de la peli naranja.
 
—Soy un hombre de palabra, solo debes confiar en mí —pasa sus manos con delicadeza hasta el cuello de la chica y deposita un beso en su frente—. Debo irme ya —se separa con pesar haciendo una mueca apenada por más que quisiese mostrarse entero. Toma la mano de la chica dejando otro beso en esta hasta apartarse por completo del bote que ya debía descender—. Volveremos a vernos, lo prometo —repite ya dentro del crucero deseando que de una vez ese bote se aleje antes de que otro impulso le haga volver con ella.
 
Han Soo Yoo
 
Sooyoo suelta un suspiro y vuelve su mirada a la chica.
 
—El crucero está hundiéndose, y hay algún tipo de falla que ha hecho que algo explote, ahora el agua está adentrándose en todos los sectores causando corto circuitos, esto es como una bomba de tiempo Minji-ssi —toma dos de las patas de la mesa—. No podemos llevar todo solos los dos —sus labios están algo morados pues el agua que los había alcanzado estaba totalmente helada—. Busquemos a Aimiu-ssi y Younggi hyung afuera.
—De acuerdo —asiente con su cabeza y comienza a caminar hacia afuera de la sala.
Aun había mucha gente, pero cada vez era menos ya que todos subían a los barcos salvavidas. Eso la hacía pensar que Aimiu tal vez ya había sido puesta a salvo, porque le gustaba pensar que no se iría sin ella a menos que no tuviera otra opción.
 
—Sooyoo-ssi, ¿Los vez?
El peli verde niega soltando un suspiro.
 
—Younggi hyung no subiría a un bote sin mí, estoy seguro —dice empezando a preocuparse aunque trataba de mantenerse positivo—. Recorramos un poco más, ven —dice manteniéndose a su lado sin soltar los palos—. ¿Estás segura que no quieres subir a un bote? Están abordando muchos y... —iba a continuar cuando una fuerte explosión se siente tras ellos por lo cual se arroja al piso junto con ella tratando de protegerle de cualquier cosa que pudiese volar. El calor se hace presente, las llamas llegan hasta afuera  y empieza a toser a causa del humo. Se para con dificultad para ayudarle a hacer lo mismo.
—No, yo tampoco me iré sin Aimiu —dice con dificultad gracias al humo. Acepta la ayuda del chico para ponerse de pie. Con las llamas tan cerca el miedo es más, y las esperanzas de encontrar a su mejor amiga se vuelven menos.
Se acercan al borde y observan los botes descender desbordados de gente, mientras otros empujan para subir a los mismos, la seguridad trata de calmar a la gente pero todo se ha vuelto caos por donde se mire.
 
 —Sígame —se mantienen en el borde solo para ver hacia los botes, incluso hacia el agua, por si sus amigos se encontraban por allí, pero tuvieron que alejarse por seguridad, por si alguien les empujaba entre tanta locura y les hacía caer. Sooyoo aun llevaba uno de los palos que planeaban usar como remos con precaución para no dañar a nadie a su paso—. Es demasiado frustrante, no puedo verle —comienza a sentirse más asustado— ¡Younggi hyung! —grita tratando de ver en todas las direcciones posibles.
—Yo tampoco veo a Aimiu —dice la chica quien siente que sus ojos arden, en parte por el humo y en parte porque tenía ganas de llorar por la situación— ¡Aimiu-ah!
El barco está cada vez más cerca del agua, no hay mas botes, no hay muchas opciones, Younggi debía estar cerca, su hyung no se subiría a un bote sin él, ponía las manos en el fuego a que no lo haría.
 
—Minji-ssi —le mira y observa cómo la gente a ya menos distancia del agua comienza a lanzarse a la misma al ver que los botes ya están repletos—. ¿Usted sabe nadar? ¿Cree poder hacerlo con su mano en esas condiciones? —Pregunta mientras mira a su alrededor, habían perdido la mesa en la que planeaban mantenerse a salvo, pero al menos contaban con dos de los improvisados remos—. Porque cuando esto se hunda, debemos alejarnos lo más posible si no queremos hundirnos con el crucero, cuando estemos un poco más cerca, debemos lanzarnos al agua.
—Yo... Me va a doler... Pero creo que puedo hacerlo —dice Minji, no muy convencida, pero quiere darle algo de seguridad a su compañero, pues se ve que está tan desesperado por encontrar a su amigo como ella lo está por Aimiu—. Pero... ¿En qué nos subiremos ahora?
—No tengo idea pero... Al menos tenemos las patas de la mesa, si no las perdemos y encontramos algo cuando estemos en el agua podremos ayudarnos con esto. Debemos tratar de conseguir algo rápido para subir, el océano está realmente helado —su temor aumentaba mientras el crucero descendía cada vez a mayor velocidad—. Es momento —habla cuando están a pocos metros de que el crucero desaparezca, aun debían saltar lo más lejos posible y alejarse de allí—. Tomaré su mano, apriéteme con fuerza, si nos separamos tal vez sea más difícil salir a la superficie —dice mirándole a los ojos y subiendo a la barandilla con cuidado ayudándole a hacer lo mismo—. Impúlsese lo más lejos que pueda ¿Está bien? —traga duro y es notable lo asustado que está entonces.
Minji asiente, incapaz de formar palabra alguna. En su garganta se había formado un nudo que se lo impedía. Entonces, agarra la mano del chico con toda su fuerza y mira hacia el agua. Aun están altos, pero no tanto y eso es más que la señal de que deben saltar y salir de allí lo antes posible.
Sooyoo arroja ambos palos antes a un lado y luego de divisar donde han quedado afirma su agarre a la mano de Minji, cuenta hasta tres y al llegar al último número ambos se impulsan saltando del crucero. Es cuestión de segundos para que estén bajo el helada agua y para su suerte, habían podido mantener sus manos unidas.
Ambos tratan de impulsarse hacia la superficie lo antes posible pero es Sooyoo el encargado de hacerlo ya que la mano libre de Minji se encontraba herida. Unos segundos más y al fin puede tomar una gran bocanada de aire mientras afianza el agarre de la chica.
 
—Minji-ssi ¿S-se encuentra b-bien? —Pregunta tartamudeando a causa del frío agarrándola ahora del brazo mientras mira a su alrededor tratando de divisar los palos y algo a donde puedan subir.
—S-sí pero arde. Mucho —contesta, luego de respirar un poco—. El agua está muy f-fría —comienza a moverse para tratar de entrar en calor. Sabe que no está siendo de mucha ayuda para Sooyoo, pero no puede creer que haya tenido que dejar a Aimiu atrás, sin saber donde estaba o si siquiera se encontraba con vida.
—Calma, si se altera solo será peor —divisa una de las patas de la mesa y se dirige hacia allí velozmente, sabe que si se queda quieto terminaría por congelarse. La distancia es corta por lo cual en cuestión de segundos está de nueva cuenta junto a Minji—. Debemos nadar y alejarnos, encontraremos algo para subir, ¿Si puede nadar? Sino... Solo aférrese a mi ¿Está bien?
—Trataré... —promete, pero no sabe si podrá lograrlo, además de su mano, las heridas de su pierna también arden y el dolor en su tobillo es realmente fuerte.
Comienzan a nadar y Minji se queda cerca de Sooyoo, por si necesita algo de apoyo.
 
—Mire, allá —divisa una superficie plana hacia la cual se dirige esperando que ella le siga, solo espera que sea lo suficientemente fuerte como para que quepan los dos. Se acercan y Sooyoo termina por ayudarle pues la ve realmente cansada y adolorida. Una vez están ambos arriba se quedan en silencio, tiritando, observando lo poco de crucero que quedaba aun en pie—. Alejémonos Minji-ssi, aun estamos demasiado cerca —le cede uno de los improvisados remos y manteniendo el equilibrio entre el peso de ambos uno a cada lado de la madera comienzan a remar en dirección opuesta al crucero.
—Sooyoo-Ssi yo... No sé si pueda seguir... —musita la chica después de un rato de remar, todo su cuerpo duele, su cabeza también y más que todo se siente terrible por haber dejado a Aimiu. Estaba completamente agotada, física y mentalmente.
Sooyoo se había compenetrado tanto en remar y solo remar que no se había detenido a pensar en nada. No sabía dónde estaban, menos hacia donde iban, el crucero terminó por desaparecer bajo el agua, el oleaje llegó pero con menos fuerza hacia ellos, no sabía por cuanto, pero estaban a salvo.
La luna era lo único que iluminaba, y los restos de fuego que se extinguirían prontamente en el océano.
Deja el remo a su lado y le observa, también cayendo en cuenta de cuan cansado estaba.
 
—Lo lamento —se disculpa—. Acerquémonos despacio, para no perder el equilibrio, caer al agua no sería bueno ahora mismo —dice comenzando a moverse al mismo tiempo que ella hacia el centro de la tabla—. Sería bueno tratar de entrar en calor, no creo que podamos hacer mucho mientras no veamos lo que hay a nuestro alrededor.
Minji asiente con su cabeza y se mueve con cuidado hacia el chico.
 
—Quiero dormir... —los párpados de Minji se sienten cada vez más pesados, está tan cansada y tiene tanto frío que lo único que desea es que el mundo y la situación en que se encuentran desaparezcan por un rato.
Le rodea con sus brazos acurrucándola contra su pecho mientras frota su espalda tratando de darle calor por medio de la fricción de sus manos y la tela, así también para mantenerse despierto el mismo. Temía que si se dormía no despertara, y aun debía encontrar a Younggi, sabía que él debía estar como él, que se las habría ingeniado para sobrevivir, y que estaría tan desesperado por verle como lo estaba Sooyoo.
 
—Descanse un poco Minji-ssi, esperemos que el amanecer nos deje ver hacia donde podemos ir…
 
Lee Dong Mun
 
En lo único que podía pensar Younggi en medio de todo el caos era, obviamente, en Sooyoo.
No había pasado tanto desde que el menor había dejado el bar después de hacerle visita cuando sonó la primera explosión. Younggi no tuvo que pensarlo mucho; rápidamente se quitó el uniforme y salió en busca de su mejor amigo.
Y por supuesto que no estaba en su habitación compartida, probablemente Sooyoo también le estaría buscando. Pero Younggi no se rendiría, no se pondría a salvo hasta que Sooyoo no lo estuviera también.
Gradualmente el barco, o lo que quedaba de él, iba vaciándose, cada vez más gente subía a los salvavidas y Younggi estaba desesperándose. Mientras más tiempo pasaba corriendo por los pasillos, evitando escombros y empujando a quien se metiera en su camino, tratando de encontrar a Sooyoo sin lograrlo, el nudo en su garganta más crecía.
— ¡Sooyoo! —grita con todas sus fuerzas, esperando que por algún milagro el chico viniera corriendo hasta él.
 
El humo aumentaba, así que Younggi decidió continuar su búsqueda en la cubierta. Allí el caos era tal vez mayor que dentro del barco. La gente corría de un lado para otro y la tripulación hacía entrar a las personas en los botes como si de muñecos de trapo se trataran. Un hombre particularmente enorme trató de hacerlo con Younggi, pero con toda la adrenalina logró escabullirse. Sin embargo, un paso en falso logró que cayera por la borda directo al helado océano.
En ese momento Younggi estaba seguro de que ese sería el fin. Pero el pensamiento de que Sooyoo estaba en alguna parte, probablemente solo, le ayudó a luchar por salir a la superficie.
La oscuridad de la noche no le permitía ver mucho, pero no muy lejos de donde estaba pudo divisar un pedazo de metal lo suficientemente grande como para poderse subir a el. Así que nadó hasta allí e hizo eso precisamente y luego de darse unos segundos para recuperar el aliento comenzó a gritar el nombre de Sooyoo como si su vida dependiera de eso.
Nadie respondía a su llamado y el pedazo de metal flotaba cada vez más lejos del barco en llamas. Younggi comenzaba a perder toda esperanza.
 
Dongmun había superado su pánico gracias a aquel doctor que había acudido a ayudarle, él mismo lo había llevado hacia un bote donde estaba a salvo, aun así, había decidido abandonarlo, por más que hubiesen intentado mantenerlo dentro de este, él mismo se había arrojado al agua, sin siquiera pensar en que la misma estaba helada. No se encontraba en sus cinco sentidos, pero lo único que pensaba era que si su hermana no estaba a salvo con él, él tampoco merecía estar a salvo. Gritó su nombre hasta perder la voz. Hasta que los botes salvavidas se alejaron y su mente comenzó a perder el control sobre su cuerpo. El frío calaba profundo, y sus pocas fuerzas se desvanecieron. Mil cosas llegaron a su mente, explosiones sonaban a lo lejos, el crucero en el que había estado se hacía pedazos a metros de él y simplemente se dio por vencido, dejándose llevar por la corriente, perdiendo el conocimiento poco tiempo después.
 
El tiempo pasó, seguramente solo habían sido unos minutos pero para Younggi se sentía una eternidad. Sentía una gran presión en su pecho, en parte por la cantidad de humo que había respirado y en otra parte porque estaba reprimiendo las ganas de llorar. No podía permitirse eso, tenía que ser fuerte. Por Sooyoo, donde estuviera.
Estaba sentado con las rodillas contra su pecho, tratando de no moverse mucho para no volver a caer al agua. Su ropa estaba empapada y tal vez pronto tendría hipotermia gracias a eso.
Ahora permanecía en silencio y con sus ojos fijos en el agua, ya que estaba seguro de que nadie lo escucharía por más que gritara, ya todos estaban demasiado lejos. Pensamientos terribles inundaban su mente; moriría solo y sin saber si Sooyoo había logrado salvarse. Que buen mejor amigo.
 
La cantidad de escombros era increíble, notó Younggi dando un vistazo a su alrededor. Su mirada se centró en un objeto que no parecía un resto del barco. Se veía como una persona.
Al darse cuenta de eso, salió del trance en el que se encontraba y se empujó como pudo hasta allí. Si no pudo asegurarse de salvar a Sooyoo, por lo menos lo haría con quien fuera este chico que estaba completamente inconsciente, esperaba que no muerto.
Younggi lo subió con un tanto de esfuerzo a su pedazo de metal, logrando milagrosamente no terminar en el agua de nuevo.
Él no sabía nada de primeros auxilios, pero había visto películas. Así que comenzó a presionar el pecho del chico con fuerza, esperando que despertara escupiendo agua como lo hacían en las caricaturas o algo así.
 
Como si de un sueño se tratara, Dongmun sintió que alguien cinchaba su cuerpo a través del agua, como lo posaban sobre una superficie plana, como ya no estaba flotando, y como alguien presionaba su pecho. Aquel dolor fue el que lo hizo moverse de un lado a otro tratando de despertar de aquella pesadilla, pero todo lo que volvió a sentir fue el agua helada lo cual lo hizo despertar repentinamente. No estaba solo, había alguien frente a él a quien jamás había visto en su vida, un chico rubio, probablemente mayor que él, y en las mismas condiciones. Comenzó a tiritar y solo se limitó a tomar la mano del chico quien lo ayudo a subir a algo que no supo reconocer que era en medio del silencio del mar y la oscuridad de la noche, apenas si podía ver a quien tenía en frente, pues las llamas del barco aun no terminaban de extinguirse. Dongmun se abrazó a sus propias piernas y metió la cabeza entre estas tratando de darse un poco de calor. Se sentía casi congelado y tan débil que siquiera intentó decir algo, probablemente las palabras no saldrían.
 
Younggi por su parte se sentía aliviado, el chico estaba con vida, aunque se veía bastante traumatizado. Rápidamente lo envolvió con sus brazos, para que ambos pudieran conservar el poco calor que les quedaba.
Tal vez fue porque la adrenalina comenzaba a disiparse de su cuerpo o porque las emociones eran demasiadas en muy poco tiempo, fuera cual fuera la razón, las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas y los sollozos a salir sin permiso de su garganta. Estaba llorando abrazado a un desconocido pero no lograba detenerse.
 
El pelinegro ladeó sus ojos solo por el hecho de sentir a alguien abrazándole pero no hizo nada por evitarlo, incluso cuando el chico comenzó a llorar siguió inmóvil volviendo a meter la cabeza entre sus rodillas. Aun estaba demasiado perturbado y en shock como para hacer algo, su pecho dolía, el aire llegaba helado a sus pulmones casi lastimándole, pero no le preocupaba su propio estado, tal vez ni siquiera sobreviviría mucho tiempo más, estaba demasiado cansado como para seguir, era imposible que sobreviviera a la inmensidad del mar, al frío, totalmente alejado de todo y de todos, salvo por él, el chico que aun le abrazaba y sollozaba sobre su hombro.
Había pasado un tiempo, no supo cuanto, pero se movió con sumo cuidado para no volver a caer al agua helada y por unos momentos su mirada perdida topó con la del rubio quien aun no paraba de llorar y entonces las lágrimas comenzaron a salir solas de sus propios ojos, como si de a poco cayera en la realidad.
 
— ¿Vamos a morir? —La pregunta salió débil de entre sus morados y temblorosos labios. Pasó el dorso de su mano por sus ojos y un nudo se acunó en su garganta. Sus ojos se cerraron y solo rogó que su hermana estuviese a salvo, que ella si haya podido quedarse en un bote, porque se odiaba en ese momento por no haber podido encontrarla.
Younggi se separa un poco del chico para poder mirarlo. Estuvo tentado de responderle que sí, que no tenían nada de comida y ambos estaban perdiendo calor, que el hambre o el frío los mataría primero. Pero la imagen de Sooyoo no salía de su mente, con su sonrisa cuadrada, reclamándole el por qué siempre era tan negativo.
 
—No. No vamos a morir —dice con seguridad—. Si no morimos allá —señala hacia los restos del crucero—, es porque no tenemos que morir aún. Vamos a sobrevivir, de alguna manera.
El pelinegro se limita a asentir aun conteniendo sus ganas de llorar, volviendo a mirar hacia lo que quedaba del crucero.
 
—Tengo miedo —suelta sin más con sus ojos desbordados de lágrimas y sus labios formando algunos pucheros tapa su rostro con ambas manos permitiéndose llorar de forma silenciosa.
—Yo también —admite Younggi, secando sus mejillas con sus manos, ya había sido suficiente de llorar, ahora no sólo tenía que ser fuerte por Sooyoo si no también por este chico—. Estoy aterrado. Pero nos tenemos el uno al otro. Vamos a salir de esto.
—Mi hermana... —no puede continuar pues se ha quebrado por completo. Jamás se perdonaría el no haber sido capaz de buscarle, el haber tenido aquel ataque cuando toda aquella pesadilla había comenzado— Debía cuidarla y no supe hacerlo —se reprocha entre sollozos— Si ella no está a salvo no quiero estarlo tampoco, no merezco estar vivo aun si ella no lo está —se abraza con fuerza a sus piernas— No quiero salir de esto si no es con ella —habla casi con capricho, lleno de rabia y más que nada dolor, secando con rudeza sus lagrimas.
—Escúchame niño, —habla serio de repente, mirándolo con el ceño fruncido—. Tu hermana seguro está bien en un bote salvavidas, ella está tan a salvo como lo está mi mejor amigo, ¿De acuerdo? —dice, tanto para convencerlo a él como para convencerse a sí mismo— Te salvé la vida, no quiero escuchar nada de eso de no querer estar vivo.
El menor asiente bajando la mirada cual niño al que están retando sin decir una palabra más. Su llanto cesa solo de a poco, su cabeza duele y su cuerpo se encuentra entumecido. Está cansado, mucho, observa al rubio y se acerca despacio hacia él apoyando su cabeza en el hombro de este y cerrando sus ojos.
 
—Debemos darnos calor —dice y pasa sus brazos alrededor de este esperando que haga lo mismo.
Younggi se sobresalta, pero permite que el chico se recueste en él y rodea su cintura con su brazo, para acercarse más a él. Ambos se quedan en silencio…
 
Hwang Rae Hee
 
—Raehee-ssi, voy a empezar a curar sus manos —informa el médico y mira al pálido chico a su lado—. Necesito que tengas a las manos las pinzas, gasas, el agua oxigenada, hilo, aguja y una linterna, vas a tener que alumbrar mientras limpio sus heridas y suturo —indica en tono calmo, toma la pinzas que le ofrece el chico y empieza a retirar los pequeños trocitos de cristal que se han clavado en la mano del mayor quien hace muecas de dolor—. Raehee-ssi, ¿qué edad tiene? —pregunta en un intento de entablar una conversación con el mayor y que se distraiga un poco pues si le había dolido que le acomodara el brazo el que lo suturara sin anestesia sería una tortura.
Raehee baja la mirada hacia sus manos las cuales aun no había visto, aun no supera el dolor de su hombro y una gran jaqueca está apoderándose de él.
 
—Veinticuatro —dice observando cada movimiento que el hombre hace para ayudarle—. Disculpe, no me ha dicho su nombre —levanta la mirada para ver a Misuk y Myungdae aunque ninguno estuviese mirándole. Sorbe por la nariz y aclara su garganta, una vez más sus ojos están inundados en lagrimas mientras los recuerdos de hace apenas unos minutos atrás azotan su mente.
— ¡Ah, es cierto! —Dongwoo sonríe sintiéndose apenado, toma un poco de gasa humedeciéndola en el agua oxigenada para comenzar a limpiar la sangre— Con todo lo que ha sucedido no he tenido oportunidad de presentarme —su tono es tan natural y tranquilo, es como si no estuviesen en una balsa a la deriva en el mar, como si el barco no hubiese hecho explosión. El moreno parecía tener la calma de una montaña aún cuando era azotada por el mar embravecido a su base—. Me llamo Dongwoo, Sung Dongwoo. Soy médico, y tengo veintitrés años. Es un gusto —deja las pinzas y las gasas a un lado, tomando la aguja y el hilo para suturar y fija sus ojos un instante en el muchacho—. Raehee-ssi, tengo que suturar los cortes en su mano... Quizás duela un poco, así que sólo... Siga hablándome. Le ayudará a soportarlo —anuncia,  aparta sus ojos de él mientras toma su mano con delicadeza para empezar.
— ¿Cree que es realmente necesario doctor-nim? No quiero alarmarlo pero creo que voy a desmayarme si siento más dolor, estoy demasiado agotado física y psicológicamente ahora mismo y necesito... Necesito asegurarme de que la señorita Park y mi hermano se encuentren a salvo —habla en tono bajo, solo para que él le escuche.
—Es necesario, sí —afirma deteniéndose antes de siquiera haber empezado y lo mira—. Tiene cortes profundos que podrían infectarse de no ser cerrados y eso sería una complicación —explica—. Así que como yo lo veo, le puedo asegurar que es propicio tratarlo a usted primero. Estamos en una balsa Raehee-ssi, tanto su hermano como la señorita están aquí a su lado y se encuentran en muy buenas condiciones físicas por lo que pude observar anteriormente. Usted, por el contrario, necesita tratar estas heridas. Así que si me permite...
Asiente e inhala profundo mirando hacia el cielo mientras las lágrimas no cesaban.
 
—Adelante —trata de mantener su cabeza en otra cosa, pero nada bueno llegaba a esta en aquel momento—. Por favor, díganme cuando vaya a comenzar —trata de mantener su respiración profunda y su mente en blanco. El cielo estaba casi negro, la luna estaba llena, Raehee no recordaba haberla visto tan brillante jamás, incluso las estrellas se veían como pequeños faroles perdidos entre tanta inmensidad. No todo era tan malo después de todo, el Dr Sung tenía razón, su hermano estaba a salvo, Misuk también, y no estaban heridos de gravedad, él podía soportar aquello, el debía ser fuerte por ellos y cumplir su promesa con Hyegeun...
—Voy a empezar—avisa comenzando con su tarea. Poco a poco el moreno cose la piel rota del mayor quien aprieta sus ojos con fuerza soportando el dolor.  Una vez ha terminado, venda su mano para proteger los puntos que ha agarrado—. Bueno... Ya está, Raehee-ssi —dice, su otra mano no necesitaba tanta atención, estaba mallugada sí pero no necesitaba de tanto cuidado más allá de ser limpiada y vendada tal y como lo había hecho. Le regala una media sonrisa sincera al guardaespaldas—. Ha hecho un buena trabajo Raehee-ssi... Usted en serio ha hecho un buen trabajo hoy —dice y no está limitándose solo a su resistencia al dolor, sino también a todo lo demás.
El castaño observa al médico y luego a Misuk, aun entre los brazos de Hyunra, sus ojos están empañados hace rato, y ya ni siquiera lucha contra ello.
 
—Debí hacerlo mejor —vuelve a mirarlo a él soltando un suspiro—. Las manos de mi hermano... ¿Él está bien? ¿Qué fue lo que sucedió? —pregunta dejando las suyas propias inmóviles sobre sus piernas.
—Sobre su hermano, Myungdae-ssi es un chico obstinado que estaba muy preocupado por usted —comenta—. Cuando tememos perder a alguien a quien queremos no solemos tomar las mejores decisiones ni las más prudentes —indica—. Estará bien, sólo hay que limpiarlas y vendarlas, no es la gran cosa. Lo ayudaré en este instante —mira al menor de los hermanos y asiente—. Le recomiendo que descanse Raehee-ssi, ha sido una noche ajetreada para usted pero por suerte no ha resultado tan mal. Está vivo, algo golpeado y con una culpa que no debería cargar encima, pero respira y no se ha hecho gran daño; su hermano está vivo y en buen estado también; y ella —dice y señala discretamente a la chica con la cabeza—… Estará bien... eventualmente —forma una mueca con sus labios y le sonríe—. Hizo lo que pudo, y lo que pudo fue suficiente, lo intentó y eso es mucho más de lo que otros harían. Concéntrese en lo bueno, en lo que logró y no en los "y si…" o los "pude haber…" porque no había forma de poder hacer más —finaliza su discurso con una sonrisa afable y se aleja del mayor lo necesario para ir con Myungdae y ocuparse de sus manos.
Raehee agradece profundamente que aquel hombre estuviese allí en ese momento y mira a su lado donde el compañero de su hermano se encontraba, tal vez tan asustado como él, pero aun así le había sido de mucha ayuda.
 
—Gracias —le dice de la manera más amable posible—. Por haber ayudado al doctor y además, por haber mantenido a Myungdae aquí dentro cuando debí irme, él es realmente afortunado por tener amigos como ustedes —le dedica una leve sonrisa—. Estaremos bien, lo peor ha pasado —dice tratando de calmarle—. Cuidaré de ustedes…
 
Kim Ha Ri
 
Tras la última explosión, y al perder esa poca esperanza que le quedaba de poder encontrar a su mejor amigo, a su hermano, Ha Ri decide que no puede seguir allí y toma la decisión de arrojarse al agua.
Su cuerpo siente el contacto helado de aquel líquido que cala hasta lo más profundo mientras sus brazos se mueven para nadar hacia la superficie. Toma una gran bocanada de aire al salir pasados unos segundos, mirando hacia todas partes, tratando de encontrar algún bote cerca, algo para mantenerse a salvo.
 
— ¡Ayuda! —Grita con desesperación y al divisar una balsa medianamente cerca comienza a nadar velozmente hacia allí, lo cual no le cuesta demasiado gracias a su buen estado físico.
Llevaban apenas unos minutos en el océano, y Joowoo aun no comprendía lo rápido que había pasado todo. En un momento estaba en el crucero y al siguiente estaba siendo llevado hasta los botes salvavidas.
Las personas que estaban con él en el bote no parecían estar demasiado alteradas, pero tal vez todo era por el shock del momento. Lo bueno era que, gracias a eso, había logrado escuchar el grito de auxilio que se escuchó de repente.
 
— ¡Hay alguien en el agua! —exclama, señalando hacia la persona que nadaba hacia ellos, quien llegó rápidamente al bote gracias a la velocidad con que se movía.
Joowoo no dudó en ponerse en acción, inmediatamente tomando al hombre por los brazos para ayudarle a subir. Ha Ri acepta la ayuda del muchacho para subir al bote, y una vez esta dentro  de este sentado a su lado se encargan de hacerle llegar una manta al notar su estado a causa del agua helada.
 
—G-gracias —tartamudea a causa del frío haciendo una pequeña reverencia hacia el muchacho y envolviéndose en la tela. Analiza los rostros a su alrededor pero no hay ninguno conocido, Ryo Kai no está ahí. Se mantiene quieto, en silencio, totalmente incómodo por esta solo allí, pensando en si había tomado la decisión correcta al decidir salvarse.
—No es nada —responde Joowoo, imitando la reverencia— ¿Se encuentra bien? —pregunta, mientras lo observa, buscando alguna señal de una herida. El mayor asiente tratando de mostrar la sombra de una sonrisa ante la amabilidad del muchacho.
—No me hecho ningún daño físico, gracias por su preocupación, ¿Tiene frío? —Pregunta dispuesto a cederle parte de su abrigo si fuera necesario.
—No... Yo... Estoy bien por ahora —asegura, correspondiendo la sonrisa—. Usted lo necesita más que yo, no sería bueno que le sacáramos del agua solo para que sufriera de hipotermia.
—No dude en pedirme abrigo si lo necesita —ofrece con amabilidad a lo que el joven asiente.
 
Choi Je Sun
 
Le había costado demasiado alejarse de Hyo Rae, pero al menos estaba seguro de que ella estaría a salvo, sus amigos cuidarían de ella, como él debía cuidar de Youngji, a quien buscaba desesperadamente entre el alboroto.
 
— ¡Young Ji! —eleva su voz mientras busca entre las personas tratando de divisarla, tenía su altura a favor, aun así no podía verle. Deseaba que ella hubiese subido a algún bote y es por eso que se acerca a la barandilla a mirar a estos que ya estaban en el agua y otros tantos bajando— ¡Young Ji! —Vuelve a gritar con la esperanza de escuchar la voz de la menor.
Por su parte Youngji junto a Hana y Dongwoo, llevaban un buen rato dando vueltas por toda la cubierta. El hombre estaba preocupado, Youngji se había rehusado a subir a alguna de las balsas antes de encontrar a su amigo y Hana de igual manera parecía renuente de hacerlo pues todavía no habían encontrado a ninguna de sus amigas, ni siquiera las habían visto.
 
— ¡Oppa! —la morena chilla en un momento tirando del brazo del mayor para detenerlo. Ella juraría haber escuchado la voz de su mejor amigo, ¿sería demencia?— Dongwoo-ssi, ¿lo ha escuchado? —cuestiona, ya ni siquiera confiaba en sus sentidos, pero siente su corazón agitarse cuando el moreno asiente quedamente— ¡Jesun-oppa! —grita con todo lo que su voz le permite, su cabeza se mueve para todos lados y sus ojos escudriñan cada rincón y rostro— ¡Jesun-ah!
Sus sentidos se agudizan y voltea de inmediato al escuchar su nombre, no duda en pararse un poco más alto en la barandilla con cuidado para tener una mejor vista.
 
— ¡Young ji! —Es entonces que a unos cuantos metros divisa a Dongwoo, recordándolo al instante, y un poco más abajo, puede reconocer de inmediato a su mejor amiga— ¡Young Ji-ah! —Grita y mueve sus brazos al aire tratando de ser visto por ella o por el hombre.
El moreno es el primero en notarlo y hace que Youngji se gire, señalando hacía donde él se encontraba y no se sorprende cuando al verlo, ella se suelta completamente de su agarre y del de la pelinegra para ir corriendo hasta donde estaba.
— ¡Oppa! —chilla y no tarda ni dos segundos en abrirse paso a empujones entre las personas y lanzarse encima a su mejor amigo— Oppa... ¡¿por qué eres así?! ¡Estaba tan preocupada! —lo abraza con fuerza y el llanto le dificulta un poco el habla, golpea el pecho del mayor repetidas veces y gruñe— Eres tan desconsiderado. ¡¿Dónde estabas?! Creí que no volvería a verte... ¡eres malo! ¡Malo Oppa!
Jesun respira con alivio y no le importan los reclamos ni los golpes cuando al fin siente a la chica entre sus brazos.
 
—No importa, nada importa —toma el rostro de la menor y la mira dejando un beso en su frente para volver a abrazarla—. Estaba tan preocupado, nunca había sentido tanto miedo, temía que algo malo pudiera pasarte y no poder estar para ti —no quiere soltarla pero finalmente lo hace para verla de pies a cabeza— ¿Estás bien? ¿Te han hecho algo? ¿Estás herida?
Youngji ha llegado a un punto en el que no puede contener su llanto pese a que la presión en su pecho ha disminuido. No puede hablar, su cerebro no forma ninguna palabra ni frase lógica por lo que simplemente niega.
 
— Ella está bien —Dongwoo habla a las espaldas de la chica, llegando lado acompañado de la pelinegra y le regala una suave sonrisa al muchacho—. No puedo decir lo mismo de ti, Jesun-ssi —dice echándole una mirada completa, reparando en las esposas en sus manos y las marcas ensangrentadas que han dejado—. Tendrás que cuidar de eso —señala—. Aunque no se ve tan grave —y esa frase basta para Youngji tome sus manos y mire donde están las esposas.
— ¿¡Qué te ha pasado?! ¿Por qué tienes esposas? ¡Estás empapado! ¡Te vas a enfermar! —La morena no para de chillar y parlotear— ¡Jesun-ah! ¿Qué has hecho?
—No es nada, al menos las tengo —dice refiriéndose a sus manos recordando el percance con el hacha—. Realmente no es importante ahora, debemos subir a un bote ya mismo y luego sabrás la historia completa —dice hacia Youngji—. Gracias por cuidar de ella Dongwoo-ssi, venga con nosotros —propone y es entonces que ve a la chica quien parece demasiado asustada a un lado de él.
— ¿Al menos las tienes? ¿Se supone que eso debería tranquilizarme? ¡¿Es que se te metió agua al cerebro?! —Youngji chilla completamente alterada regalándole a su amigo una mirada cargada de reproche. Dongwoo se acerca un poco más a ella y poniendo una mano sobre su hombro dice:
—Youngji-ssi, por favor tranquilízate. Jesun-ssi está bien y tiene razón —le sonríe al mayor y guía a la pelinegra para que se esté con ellos—. Deben subir a una balsa y ponerse a salvo. Yo tengo que ver si puedo ayudar a alguien más, habrá heridos y gente que necesite atención médica.
—Pero Dongwoo-ssi —balbucea ella de pronto quedándose sin habla otra vez—… Usted... Venga con nosotros —le pide pero el moreno niega. Ella mira a su amiga y luego a su mejor amigo.
—No puedo, es mi deber ayudar a toda persona que necesite de mi atención... Hice mi juramento y debo cumplirlo pero no te preocupes, voy a cuidarme —promete, se acerca con cierta timidez y deja un beso mimoso en la mejilla de la morena—. No llore, Youngji-ssi... Nos veremos después —asegura.
— Cuídese mucho, Dongwoo-ssi, ¿sí? — pide con las mejillas cargadas de lágrimas— Por favor, cuídese...
—Lo haré —afirma, mira al muchacho a su lado—. Sé que no tengo que decirlo realmente, pero por favor cuida bien de ellas —dice y señala a ambas chicas—. Y cuídese usted también Jesun-ssi —el castaño asiente haciendo una reverencia en forma de saludo y respeto hacia el doctor. Luego este mira a la chica pelinegra a un lado, sintiendo cierta compasión por su situación—. Hana-ssi, tus amigas estarán bien y por ahora, estás en buenas manos ¿sí? No estás sola, ahora los tienes a ellos y eso está bien —luego de despedirse nuevamente Dongwoo se aleja de ellos y Youngji solo puede ver cómo su silueta se pierde entre las personas. Inspira profundo para tratar de calmarse y mira a su amiga, sintiéndose ligeramente culpable por haberla mandado a segundo plano por los dos chicos que estaban con ella.
—Hana-ssi, ¿estás bien? —pregunta y luego mira a Jesun— Hana-yah, él es Jesun, es mi mejor amigo... Estaremos bien con él, no tienes que preocuparte —trata de animarla y hacer que reaccione—. Jesun-ah, ella es una amiga de la universidad, me la encontré en el crucero... Sé bueno con ella, así como conmigo.
—Lo seré, y lamento no ser cortés y haberme presentado, pero deberíamos apurarnos —hace que las chicas pasen delante de él empujándolas sin prisa por la cintura para que se acerquen a la fila que dirigía a los botes.
—Pero —trata Hana de protestar, una vez se da cuenta de a donde las dirige Jesun. Todo ese tiempo mientras discutían ella había estado buscando a sus amigas con la mirada, pero no había logrado ver a ninguna. De verdad estaba preocupada por ellas—… No... No puedo irme —musita, no tenía la fuerza para hablar más alto.
—Puedes, y es lo que estás haciendo —habla el mayor y al notar que las chicas no pueden pasar hacia adelante, toma la delantera, las sostiene por las muñecas para no perderlas y comienza a abrirse paso entre la gente y es entonces que una mano lo detiene tocando su pecho cuando está al lado de la balsa para abordar.
—Señor usted no puede pasar, estamos abordando mujeres y niños —lo analiza de arriba a abajo y se da cuenta que no es nada más y nada menos que quien anteriormente lo había apresado.
—No puede ser —murmura y luego de unos segundos de silencio reacciona rápidamente haciendo que las chicas pasaran delante de él.
—Deben subir sin mi —habla hacia Youngji.
—Pero —Youngji mira al hombre delante de ellos y niega—… Señor, por favor... Nosotras no podemos subir sin él —pide con su mejor cara de cachorro—… Oppa, yo no puedo subir sin ti —se niega ella un tanto desesperada—. Señor... por favor, por favor —le pide al sujeto.
—Si no van a subir cedan el paso —y es entonces que el hombre pasa su brazo delante de Youngji para apartarla pero Jesun lo quita y le mira con su peor cara agarrando a la menor para apartarla él mismo.
—Youngji debes subir ahí, por favor, ¿Acaso crees que voy a dejarte sola? Subiré, voy a hacerlo, solo que no aquí —asegura.
La morena niega fervientemente con la cabeza y nota que siguen abordando personas, entre ellas, hombres.
 
— ¡No! —Casi grita y las lágrimas vuelven a bañar su rostro— ¡No, no! —Niega nuevamente y gira a ver el sujeto que les impide el paso— Por favor, por favor —vuelve a pedir—. Usted no entiende, yo no puedo subir sin él —afirma con tanto sentimiento y empuja a Hana hacia adelante mirándola fijamente—. Hana-ssi, sube tú. Anda —dice y vuelve a ver a Jesun—. No voy a subir sin ti, no puedo... Yo no voy a dejarte, de ninguna manera, no puedo.
—Youngji, ¿Cuando te he fallado? ¿Alguna vez te he dejado sola? Nunca lo he hecho, esta no será la excepción, por favor, suban —la abraza apretándola contra su cuerpo para hablar a su oído— Este tipo me metió en la prisión, no hay forma de que me deje subir —dice mientras en su cabeza pasan alternativas como arrojar al sujeto al agua y subir pero aquello no estaba en su naturaleza, él no sería capaz de algo así. La mira y toma su rostro suspirando— Esperaré que el bote baje y subiré en el piso de abajo, ¿Está bien? Sube, anda —trata de separarla para que lo haga.
— ¡¿Estás loco?! —chilla ella aterrada— ¡Te vas a matar! No voy a dejarte —y él sabía que ella era obstinada y cuando decía que no, era no. Youngji se gira nuevamente hacia el hombre que les impide el paso e inspira profundo, trata de calmarse y piensa en alguna forma de hacer que Jesun suba con ellas a la balsa, de pronto sus ojos brillan y el llanto vuelve sólo que esta vez lo hace con toda la intención y se vuelve a acercar al hombre.
—Ya les dije que él no puede subir, ahora apártense al menos que vayan a subir usted y su amiga —gruñe tan pronto como la ve en frente de él otra vez y ella niega con la cabeza.
—Es que usted no lo entiende —lloriquea—. Yo... Yo no puedo dejarlo, ¿comprende? No puedo, él es todo lo que me queda —ella habla con tanta desesperación y sufrimiento— ¡Nosotros nos casamos hace poco y mis padres me echaron porque no lo querían! —Su llanto se intensifica— Esta se suponía que sería nuestra luna de miel e iba a ser mágica pero ahora nos estamos hundiendo y él... ¡Oh dios! —Ella ríe tan triste y lastimeramente— Yo sé que no tiene la mejor pinta del mundo pero él me ama y yo lo amo y es todo lo que me queda... Y yo —ella dudo por un instante si añadir lo último o si sería mucho, ve a Jesun por el rabillo del ojo y algo en su cabeza le dice que tiene que hacer que suba sí o sí con ella—… Yo estoy embarazada —es apenas audible y las lágrimas pasan a ser lagrimones gigantes, toma el brazo del hombre con desesperación fingida y lo mira con suplica—. Voy a tener a su hijo... No puede dejar a un niño sin su padre... ¿Quién me dice que se salvará si subo yo sola? ¿Quién va a ayudarme? Por favor, por favor... Se lo estoy suplicando... No puede hacerme tan doblemente miserable, ¿verdad? ¿Usted no tiene un corazón tan frío, verdad? —Cuestiona ella con dramatismo— No va a dejarme viuda y a mi hijo sin su padre... ¿Usted podría vivir con ello?
Los ojos de Jesun se abren como platos, eso realmente le había tomado por sorpresa y puede tranquilizarse cuando se da cuenta que realmente no es verdad porque... No hay ningún tipo de posibilidad de que lo sea.
 — ¡No puedo creerlo! —Exclama dispuesto a seguir el juego de la chica a quien abraza haciendo que sus pies dejen de tocar el piso— ¡Cariño estas embarazada! —La baja con cautela y toma el rostro de la chica entre sus manos plantando un beso sobre sus labios, si, tal vez se había excedido y se separa cuando cae en cuenta de ello. Youngji se traga su sorpresa por el inesperado beso y mantiene la calma para seguir en su papel de esposa/madre desosegada.

—Debe dejarlo subir —es un hombre que ya estaba dentro del bote quien habla, y varias personas están de acuerdo con él.
—No puede destruir una familia de esa forma —añade otro y Jesun aprieta la mano de Youngji con una sonrisa en sus labios aun incrédulo de lo que está sucediendo.
—Por favor —vuelve a pedir la morena mirando al hombre quien siente la presión de los demás pasajeros y personas presentes. Mira a Jesun con el ceño fruncido y cierto enojo, pero luego la mira a ella y parece ablandarse.
—Suban rápido —es lo que dice y Youngji sonríe anchamente, lanzándose a los brazos de su mejor amigo y plantando un sonoro beso en su mejilla.
—Vamos amor —tira de Jesun hacia la balsa y toma a Hana con su otra mano, subiéndose los tres al pequeño bote, ella vuelve a mirar al hombre—. Gracias señor, muchas gracias. Sabía que usted no podía ser una mala persona —sonríe dulcemente, tan tierna, tan inocente—. Nuestra familia siempre estará en deuda con usted.
El cerebro de Hana hacía cortocircuito, muchas emociones e información a la vez. Eso hace que cuando la mayor la arrastre al bote, ella lo permita sin resistencia.
 
—Unnie —comienza, aún hablando en voz muy baja— ¿Estás embarazada de verdad? —mira con sorpresa a Youngji y a Jesun, aun un poco aturdida por la escena que acaba de presenciar. La morena se gira ante su amiga recordando que hasta ese momento ninguna de las dos sabía de la presencia de la otra en el barco y sus mejillas se tiñen de un fuerte rojo.
—Para todos los presentes aquí en el barco, es así Hana-yah — le responde en el mismo tono bajo, sólo para que ella la escuche y le guiña un ojo con cierto deje de culpabilidad y complicidad.
 
Jesun aun no puede creer que está sobre el bote, aun menos la escena que su mejor amiga ha plantado, y su impulso de haberla besado, no suelta la mano de Youngji en ningún momento, él no iba a dejarla.
 
—Lo siento —se lamenta en voz baja y aunque la vergüenza no era algo común en él se siente un poco avergonzado por lo que ha hecho. Youngji prefiere ignorarlo y niega con la cabeza.
—Déjalo así —niega con las mejillas sonrojadas—. Quedó bien... Estás aquí. Eso es lo importante —le sonríe sin verlo realmente y recuesta su cabeza en el hombro del muchacho.
—Te quiero —murmura y deja un beso en los cabellos de la menor entrelazando sus dedos con los de ella mientras el bote ya repleto, comienza a descender.
 


Última edición por taejin el Vie 05 Ene 2018, 12:30 pm, editado 2 veces
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:48 am



vic.

Capítulo 9: Parte 6.


Kim Ha Ri
 
Los minutos pasaron. Nadie hablaba allí, algunos lloraban, otros se abrazaban, Ha Ri por el contrario solo miraba los restos de lo que había sido un gran crucero, y sentía un enorme dolor por la familia Woo, la cual sentía propia, que tanto esfuerzo había puesto en ello, pero aun más, por no saber del paradero de estos.
Sus ojos se cristalizaron y se mantuvo abrazado a la tela de la manta, aun estaba empapado y el frio no se iba, pero estaba bien, estaba vivo.
 
El barco ardía, ya para ese punto no debía ver lugar del barco que no estuviese siendo abrazado por las llamas. El humo era denso, tanto que Ryô Kai ya no podía respirar en absoluto; a paso torpe y con la poca energía que le quedaba el joven empresario se dejó deslizar por aquella pequeña superficie que aún no ardía por el fuego. Era irónico para él como agua y fuego se fundían en ese escenario, más de tres cuartas partes del barco estaban bajo el agua ahora, y el cuarto que estaba fuera de este se consumía por el fuego y él sólo estaba esperando su momento para arder con ella o que el agua inundara sus pulmones.
Comenzaba a cuestionarse que lo mataría primero. Quizás sería la pérdida de sangre, otra opción podía ser morir asfixiado por el humo, ¿no? Era fatídico pero se sentía en cierta paz, su consciencia estaba un poco sosegada. Había ayudado a tantas personas como había podido. Se había herido en el proceso sí y ahora iba a morir, pero al menos todas las balsas habían sido lanzadas al agua a tiempo con tantos pasajeros como era posible y las coordenadas de rescate había sido enviadas a distintos barcos que se habían considerado cercanos a su ubicación.
"Sobrevivirán", se dijo a sí mismo. Lo único que quizás lo mortificaba en ese momento era el hecho de que no había visto ni a su padre ni a su mejor amigo en ninguna de las balsas que ayudó a descender o en la que dejó gente. Ellos, simplemente parecían haberse perdido entre todo el desastre y él estaba rezando sólo porque hayan logrado llegar a alguna balsa y salvado su vida.
Su vista se torna borrosa, más borrosa de lo que ya estaba, los oídos comienzan a pitarle y cada vez es más difícil para él meter aire a sus pulmones. La mano con la que aprieta su lateral para tratar de detener el sangrado se afloja y cuando la imagen de su madre se pinta frente a sus parpados llorando por él y por su padre, un último halo de fuerza a traviesa su cuerpo y se dice a sí mismo que no puede morir como él quiere porque si su padre no se había salvado, ¿quién daría sosiego a su madre? ¿Él podía ser tan egoísta? ¿Morir y tener paz sabiendo el sufrimiento que eso implicaría para la mujer a la que más amaba?
Con lo último de su fuerza se arrastró por donde estaba, sufriendo algunas quemaduras en el proceso, todo ardía, no veía bien y ya no tenía energías. Él literalmente se lanzó por un costado del barco, al parecer justo a tiempo para la última explosión. La que había convertido al Nanami, en restos y escombros.
No supo si el estruendo que lo ensordeció fue el de la explosión o el de su cuerpo impactando contra el agua helada del océano o si fueron ambos. Tampoco supo cómo emergió a la superficie, ni mucho menos cómo se mantuvo a flote, no tenía fuerzas para nadar, ni mucho menos para gritar, él sólo esperaba porque un milagro ocurriese, o que la sangre llamase la atención de algún tiburón y lo devorase vivo.
 
Al contrario de como se esperaría, Eunsun aún no había derramado ni una sola lágrima. No sentía emoción alguna, solo un profundo vacío en su interior.
Estaba pensando en todas las personas que había llegado a conocer durante la corta estadía en el barco. Desde Hana y Akame, hasta Myungdae, el amigo de Dongmun. Estaba tratando de no pensar mucho en su hermano, por el contrario. No sabía si estaba bien o no, si por lo menos estaba con vida, la incertidumbre no le gustaba para nada.
Miraba el Nanami con cierta nostalgia, las que serían las vacaciones de su vida pronto habían acabado en pesadilla.
Ya había pasado algún tiempo y probablemente toda la gente con vida había sido evacuada del barco. Todo lo que quedaba allí eran escombros que, si no estaban ardiendo, se estaban hundiendo en la profundidad del océano.
Por estar mirando hacia el crucero y gracias a su buena vista logró divisar a alguien. Una sola persona. Y pudo ver claramente como esta se tiraba al agua.
 
—Hay... ¡Hay alguien más! —Exclama, sus primeras palabras desde que todo había comenzado— ¡Alguien acaba de saltar del barco! —continua gritando y comienza a moverse, toma unos remos y comienza a dirigirlos allí, muchas personas protestan, pero a Eunsun no le importó.
Joowoo se alertó ante la exclamación de la chica levantándose de su sitio para ir a ayudarle, seguro entre los dos podrían remar a mayor velocidad, si aquella persona recién había saltado, probablemente había soportado mucho dentro del crucero, podría estar herido y Joowoo estaba dispuesto a ayudarle.
Mientras tanto Ha Ri se mantenía con su cabeza gacha, no quería cruzar mirada con nadie, sentía que su fortaleza se había desvanecido, pero al darse cuenta que el recorrido del bote cambiaba por instinto llevo su vista hacia quienes remaban dándose cuenta de que iban nuevamente hacia el crucero, o más bien lo poco que quedaba de él. Se levanta con cuidado aun envuelto en aquella gruesa manta y al ver al chico que anteriormente le había ayudado.
 
— ¿Que sucede? ¿Por qué regresamos? —Pregunta aproximándose a ellos.
—Ella ha visto a alguien saltar —informa Joowoo sin detenerse, él y la chica remaban a la mayor velocidad posible, por lo que no tardan en llegar a donde ella les había indicado.
— ¡Allá! —señala Eunsun, en efecto, en el lugar estaba un hombre tratando de no hundirse.
Ha Ri observa en dirección a donde la chica ha señalado, ambos reman a gran velocidad y el mayor de los tres quiere ofrecerse a ser de ayuda pero en el momento que divisa a la persona en el agua sus ojos se abren más grandes de lo que usualmente son al darse cuenta que se trata de su mejor amigo.
 
— ¡Hyung! —grita y deshace de la manta que lo cubría sin dudarlo siquiera un solo segundo para lanzarse al agua y nadar rápidamente hacia donde se encontraba su amigo— ¡Hyung estás vivo! —Al llegar a su lado, nota lo débil que su amigo se encuentra, hace que pase su brazo por los hombros de él para nadar de vuelta a la balsa que se encontraba ya cerca gracias al esfuerzo de los chicos— Estarás a salvo hyung, estarás bien —dice y una vez estan al borde de la balsa con la ayuda de la rubia y el castaño desde abajo, hace la fuerza para que su amigo pueda subir.
Ryô Kai apenas si es consciente de lo que ocurre a su alrededor pero una media sonrisa se pinta a sus labios porque su cerebro le dice que ha escuchado la voz de su amigo. Quizás estaba alucinando, pero el agua ya no se sentían tan fría y había rostros en frente suyo que no reconocía. Cierra sus ojos con fuerza y balbucea sin poder formar una frase concreta.
— Ha.. yah... — musita débilmente — Har... ih... ah...
 
Luego de que terminan de subir al mayor Ha Ri sube nuevamente esta vez con la ayuda de un chico moreno que tiende su mano hacia él. Una vez arriba puede detenerse a ver el estado de su amigo, el no estaba bien, incluso peor de lo que podría haber imaginado.
 
—Hyung, si soy yo, Ha Ri —aparta el cabello del rostro de su mayor y un par de lágrimas salen de sus ojos—. Estarás bien, no te esfuerces, estás a salvo.
—Tome —le habla el mismo joven que le ha ayudado a subir y en su rostro algo le resulta familiar pero eso no es realmente importante. Vuelve la vista a su mejor amigo y pasa la manta que le dan por los hombros de este.
Yoongsoo se da la vuelta luego de reconocer a Ryo Kai, algo similar a la culpa le invade, removiendo su historia del pasado.
Joowoo no demora en acercarse al recién rescatado, era tiempo de usar lo poco que sabía de primeros auxilios.
— ¿Hay un botiquín? —pregunta a nadie en particular, alguien responde afirmativamente y se lo pasan con rapidez. Joowoo puede ver que una gran cantidad de sangre empapa la camisa del hombre, así que lo primero que hace es cortarla.
 
Tiene una gran herida en las costillas, inmediatamente se pone a trabajar en ella, limpiándola con cuidad para luego poder taparla al menos.
 
Lee Dong Mun
 
El tiempo pasa, ambos muchachos siguen abrazados tratando de no morir de frío aunque sus cuerpos se encuentren cada vez más entumecidos, Dongmun no paraba de temblar y apenas si podían moverse en aquella pequeña superficie en la que estaban. Younggi no era de las personas que comenzaban una conversación, pero necesitaba saber que el chico al menos podía hablar, no quería que este muriera de frío en sus brazos.
 
— ¿Cómo te llamas? —pregunta.
—Dongmun... Lee Dongmun —los ojos del menor se mantienen cerrados acurrucándose junto al cuerpo del contrario sin soltarle, tratando de entrar en calor, algo que realmente necesitaba, por momentos parecía no sentir partes de su cuerpo y los temblores se volvían constantes— ¿Usted?
—Moon Younggi —responde, mirando a la distancia. Una vez más el silencio los envuelve, Younggi nunca había sido bueno manteniendo conversaciones, ese era el trabajo de Sooyoo— ¿Estabas de vacaciones? Digo, en el crucero... Antes de todo esto... —intenta, solo para distraer un poco sus mentes.
—Mi hermana, Eunsun cumplió dieciocho años y este fue su regalo de cumpleaños —suelta una risa sin gracia—. Yo ni siquiera quería venir, no me gustan los barcos, el agua me da miedo, pero debía cuidarla, para eso vine —sorbe por la nariz volviendo a invadirse de culpa.
—Yo tampoco estaba ahí porque quisiera, mi mejor amigo nos encontró trabajo a bordo y bueno... Lo necesitábamos —explica Younggi—. No era lo mejor pero hemos estado en peores trabajos, este era decente —suspira—. Pero ahora eso no importa.
—Es extraño, ¿No cree? Ninguno de los dos quería realmente estar aquí —comenta dejando un largo suspenso hasta que le mira e inclina ligeramente su cabeza en forma de reverencia—. Gracias por salvar mi vida, yo... No hubiera sobrevivido mucho más si no fuera por usted —sus ojos vuelven a humedecerse a causa de las lagrimas, realmente el no pensaba luchar, simplemente se dejaría morir y no fue hasta ese momento que cayó en cuenta de ello.
—Era lo menos que podía hacer, no me lo perdonaría si te hubiera dejado morir a la deriva —contesta sin mirarle—. Espero amanezca pronto, una vez salga el sol salga tendremos menos probabilidad de morir de frío —comenta para evitar que el silencio vuelva.

—Tal vez... Hay muchos otros motivos por los que podemos morir de todos modos, solo espero que Eunsun si haya subido a un bote y esté a salvo —un intenso escalofrío lo recorre de pies a cabeza haciendo que apriete entre sus brazos al mayor—. Tal vez... Los botes vuelvan por nosotros, o algún otro barco pueda encontrarnos —observa a su alrededor donde solo hay escombros... Las llamas que había dejado el barco estaban casi extintas mezclándose con el agua, era realmente extraño ver aquella fusión.
—Esperemos que así sea —concuerda el mayor, acercándose un poco más a Dongmun cuando una corriente de viento particularmente frío los pasa—. Detesto el frío —comenta, frunciendo el ceño.
—Me encanta el frío —suelta un suspiro—… Cuando estoy en el calor de mi hogar, o metido en mi cama —hay un silencio entre ellos—. El sol... Deben faltar unas siete horas para el amanecer, y estoy demasiado cansado para mantenerme despierto tanto tiempo. Tal vez... Debamos turnarnos si es que necesita descansar un poco Younggi-ssi —propone observando la luz de la luna, lo único que daba luz en ese momento.
—Yo no quiero dormir por ahora, puedes hacerlo tú si quieres Dongmun-ah —sugiere—.Puedes... Puedes recostarte, solo trata de no tirarnos al agua.
—No quiero recostarme, tengo mucho frío —dice aun tembloroso entre los brazos del mayor cerrando sus ojos—. Puedo... ¿Puedo quedarme así? —Pregunta casi infantilmente.
—Bueno pues...
Younggi nunca había permitido que alguien le abrazara mientras dormía, a excepción de Sooyoo claro. Se sentía extraño, pero, a diferencia de muchas personas, este chico había logrado no ganarse su odio instantáneo. Hasta podía decirse que no le disgustaba su presencia.
 
—Si así lo quieres... Pero terminarás con dolor en el cuello, probablemente —termina su frase, en su mismo tono serio de siempre. Younggi supone que, donde quiera que esté, Sooyoo estaría orgulloso de él, por el simple hecho de que estaba siendo amable con el muchacho.
—No me importa —susurra sin soltarle, el frío no era tan grande como al principio pero aun lo sentía, si se alejaba de Younggi probablemente ambos terminarían congelados, y no era que se sintiera del todo cómodo pero ya estaba allí, no se dejaría vencer ahora, él esperaba que su hermana estuviera bien en alguna balsa, y quería volver a verla, saber que estaba a salvo, abrazarla, y decirle que pese a todas sus diferencias, él la amaba. Para eso debía mantenerse bien, y esperar... Esperar que en algún momento, alguien los encontrase.
—Bien... Ponte cómodo entonces... —le dice Younggi, estrechando su agarre por la cintura del chico.
Agradece aquel gesto aunque no lo hace con palabras, sus ojos se mantienen cerrados y su respiración en calma. Dongmun está agotado y se deja vencer por ese cansancio, sintiéndose seguro y protegido gracias al mayor, sabiendo que si no fuera por él, no estaría siquiera vivo.
 
Han Soo Yoo
 
Cuando Minji abre los ojos de nuevo, el sol brilla sobre sus cabezas y el mar está tan calmado que parece que toda la noche anterior hubiera sido un sueño. Pero desafortunadamente no lo era, si lo fuera no estaría recostada en un pedazo de madera sino en su cama.
Minji se sienta delicadamente y mira hacia los lados. De repente la sorpresa la invade por lo que ve.
 
— ¡Sooyoo-Ssi! —Comienza a sacudir a su compañero con fuerza para lograr despertarle— ¡Tierra, veo tierra! —exclama emocionada.
El peli verde abre sus ojos totalmente desorientado y se incorpora hasta quedar sentado sobre el trozo de madera. No recordaba siquiera haberse quedado dormido, pero seguramente el agotamiento le había vencido.
—Donde... ¿Dónde estamos? —Balbuceó y miró a la chica pasando las manos por sus ojos— Parece una isla —dice observando el lugar con sus ojos entrecerrados a causa del resplandor del sol—. ¿Te encuentras bien? —Observa a los lados y para su suerte los palos seguían allí así que toma uno poniéndose delante de la chica y comenzando a remar primero de un lado y luego de otro. Para que ella no tuviera que esforzarse más.
—Sí... Bueno, tan bien como se puede estar —contesta Minji, sin despegar sus ojos de la playa que tenían a unos cuantos metros de ellos—. Tenemos que llegar ahí rápido Sooyoo-ssi, pásame el otro remo —pide con la intensión de ser de ayuda.
—No quiero que siga esforzándose, puedo llegar, estamos cerca, luego de toda una noche varados en el océano es lo más cerca que hemos estado de encontrarnos a salvo —prefiere esforzarse el solo un poco más ya que al menos no estaba herido físicamente como ella—. ¿Cree que... Los botes hayan ido en otra dirección? —Pregunta mientras se acercan ya que no se ve nada en lo absoluto más que algunos escombros del barco, incluyendo valijas— ¡Mire! Tal vez haya cosas útiles allí —dice y baja la mirada hacia el agua transparente viendo el fondo con claridad, dándose cuenta que ya casi da pie—. Manténgase en el centro Minji-ssi, voy a bajarme.
—No Sooyoo-Ssi esto no es —comienza a hablar, pero cuando el menor se baja toda la tabla pierde el balance y Minji termina en el agua también—. Estable… —termina la frase mientras aparta el cabello de su rostro y se pone de pie. Sus heridas aun duelen al contacto con la sal del océano pero no tanto como anteriormente.
Sooyoo tapa su boca pues no puede evitar que aquella caída le cause gracia.
 
—Lo siento —se disculpa avergonzado haciendo una reverencia hacia la chica para luego agarrar la madera que los había llevado hasta allí y comenzar a caminar hacia la orilla apurando su paso y cuando el agua está cada vez más baja cincha la madera con más fuerza hasta dejarla en la arena—. Minji-ssi vayamos a buscar eso —dice señalando las valijas a unos pocos metros.
Minji le sigue hasta que el agua le llega hasta las rodillas, es más fácil caminar cuando esta está más baja. Las valijas que habían llegado hasta allí no eran muchas, pero su contenido podría ser vital para su supervivencia. Logra rescatar dos, toma una en cada mano y las lleva hasta la orilla, donde inmediatamente las abre para mirar dentro. Mientras tanto el peli verde rescata la otra valija y se acerca a la chica para ambos alejarse de la orilla. Se sienta y abre esta encontrando nada más que ropa en su interior, empapada claro, pero el sol era tan fuerte que probablemente se secaría en poco tiempo.
 
—Deberíamos buscar sombra o nos insolaremos, y no quiero sumar más dolores a su lista Minji-ssi —dice volviendo a cerrar la valija y levantándose— ¿Seremos los únicos aquí? —se pregunta más para sí mismo pero habla en voz alta.
En las valijas Minji encuentra más que todo ropa, pero también hay en una de ellas una pequeña bolsita con cosméticos y herramientas para arreglar uñas. Minji agradece a todos los dioses por eso.
 
—Probablemente, Sooyoo-ssi. No parece estar habitado, o si lo está será lejos. Aunque tenías razón antes, parece una isla —responde, caminando hacia una palmera particularmente grande que daba mucha sombra y se recuesta contra el tronco—. Has estado tan pendiente de mí… Y yo ni siquiera te he preguntado si estás bien... Así que... ¿Lo estás? ¿Algo te duele? —pregunta, algo apenada.
Él le sonríe mientras acerca las pocas cosas que tenían hacia donde ella estaba para dejarlas a su alcance y luego recostarse en la arena a poca distancia.
 
—Estoy cansado, pero nada me duele, me preocupa Younggi hyung, pero él está bien, yo... Estoy tranquilo, y eso me hace saber que está bien, a salvo, así que debo mantenerme a salvo también para cuando vuelva a verle —suspira y cierra sus ojos, posando sus brazos tras su cuello usándolos de almohada—. Ahora... No tengo la menor idea de que hacer, ¿Sabe? Deberíamos pensar en buscar algo de comer o... No lo sé —dice algo cansado, había dormido sí, pero aun su cuerpo se sentía agotado.
—A mí también me preocupa Aimiu, de verdad espero que ella esté bien —suspira—. Tal vez... Luego podamos usar la ropa de las valijas para hacer algo como una red, para pescar. ¿Sabes hacer fuego?
—No quiero desilusionarle pero... Apenas puedo prender un encendedor sin que ocurra una catástrofe —suspira—. No tengo idea de cómo podría hacer fuego —se incorpora volviendo a sentarse y tan solo escuchando el sonido de las olas rompiendo en la orilla, todo era paz y tranquilidad a sus alrededores—. Pero debemos intentarlo, ¿No cree? Debemos ver en la noche y además mantenernos calientes —se estira lo necesario para alcanzar dos pequeñas piedras y comenzar a frotarlas, como en tantas películas había visto a lo largo de su vida.
—No te preocupes, yo tampoco sé hacer mucho —confiesa ella, para hacer sentir mejor al chico—. Pero creo... Creo que antes de intentar hacer fuego deberíamos armar una hoguera, ¿No? —Medita, levantándose de nuevo a pesar del cansancio y del dolor en su tobillo, el cual tenía un gigantesco moretón—. Iré a buscar algunas ramas o algo así, tú... Sigue intentando.
—Está bien, buscaré en las valijas alguna prenda que tal vez pueda ayudarnos a que el fuego se mantenga... No se aleje demasiado Minji-ssi, tenga cuidado —dice volviendo su vista a las pequeñas rocas con las que hacía fricción.
—Lo haré.
Y con eso, Minji se adentra un poco más entre los árboles, buscando en el suelo ramas y hojas que estuvieran secas. También decidió llevar algunas piedras, para darle estabilidad a la hoguera.
Un ruido se escuchó, cercano a donde Minji estaba parada. Por un momento pensó que se trataría de un animal, tal vez un pájaro. Pero luego se repitió y definitivamente no sonaba como un animal.
 
— ¿Sooyoo-ssi...?
 
Whu Jian Qiu
 
Jian Qiu no daba crédito a lo que veía. Varias veces en tantos años de soledad, había creído oír voces, pero solo era producto de su imaginación, de la necesidad que tenía como hombre, de sociabilizar, pero esta vez no era su imaginación, no solo había oído voces, aunque se mantenía oculto tras unos arbustos, veía con claridad a la chica que estaba a metros de él.
Divisó el vendaje en su mano, y una herida en su pierna... El quería ayudarla, él sabía cómo hacerlo, temía asustarle si se acercaba, pero debía intentarlo por lo cual de a poco, fue abriéndose paso entre aquellas hojas con sus curtidas manos hasta dejarse ver ante la chica.
 
—No... No le haré daño —habla en su lengua materna, aunque por lo que había podido escuchar de quienes estaban allí, no hablaban el mismo idioma.
El grito de Minji probablemente se escuchó por toda la isla. Lo que menos esperaba era que encontrarían a alguien más allí.
El hombre realmente parecía un salvaje, su pelo era un desastre y lo único que lo cubría era un roto pantalón corto. Y para terminar de aterrorizar a Minji, no le entendía nada de lo que había dicho. Caminó rápidamente hacia atrás, alejándose de él, hasta que su espalda chocó con un árbol.
 
—No le haré daño —repite, pero solo sabe hablar chino por lo cual siguen sin entenderse y es entonces que su vista se va de la chica hacia el chico que viene corriendo, seguramente por el grito que esta había dado—. Jian Qiu levanta las manos tratando de darles tranquilidad, de decirles de alguna manera que no es una amenaza. Sooyoo llega al lado de Minji y la corre un poco del árbol para ponerse tras ella mirando a aquel desconocido con sus ojos bien abiertos.
—Sooyoo-ssi, ¿Qué hacemos? —pregunta la chica en voz baja, solo para que Sooyoo la escuche. Su vista estaba fija en aquel hombre, para poder reaccionar en caso de que tratara de acercarse más.
—No lo sé —responde tras el cuerpo de la chica hasta que se da cuenta que lo está haciendo y se separa para pararse adelante, no demasiado— ¿Where are you from? —ni siquiera estaba muy seguro si estaba preguntando su nombre, de donde venía, o tal vez dándole los buenos días, pero debía encontrar alguna manera de saber quién era y que quería esa persona.
—China —responde y da un paso atrás—. Mi nombre es Jian Qiu, Whu Jian Qiu —se presenta señalándose a sí mismo, dándose cuenta que evidentemente esas dos personas no hablaban chino.
—Creo que nos dijo su nombre —susurra Sooyoo hacia la chica—. No speaking chino —habla en una mezcla de coreano e inglés aunque ni siquiera está seguro de porque lo hace.
En otra situación, Minji tal vez hubiera reído con el intento de conversación de Sooyoo, pero estaba demasiado aterrada para hacerlo.
Hacía tiempo su mánager le había hecho tomar unas clases de mandarín, supuestamente eso le "abriría más puertas", pero Minji no había logrado aprender mucho. Rebuscó en su cabeza, algo que les fuera útil, pero nada.
 
— ¿Ni hao...? —dice, estaba casi segura de que eso significaba hola. Pero más que eso no sabría decir, Jian Qiu sonríe y hace una reverencia hacia la chica.
—Ni hao —responde en forma de saludo. Sooyoo observa de reojo a la chica y luego al desconocido y da un paso adelante.
—Mucho gusto Ni hao mi... Nombre es... Soo... Yoo —se señala a si mismo golpeando apenas su pecho— Yo... Sooyoo —hace una reverencia hacia el chico y luego voltea señalando a su nueva amiga—. Ella... Min... Ji —habla lento como si el chico tuviera problemas de entendimiento, y si no se entendían, y Jian Qiu seguía sin comprender más que los nombres—. Nosotros —se señala a él y a Minji consecutivamente—, crucero, ¡Boom! —hace ademanes con sus manos simulando una fuerte explosión, o eso cree él.
El seño de Jian Qiu se frunce ligeramente a causa de la confusión y cree comprender algo de lo que ha sucedido, y porque ellos se encuentran allí.
Minji mira de Sooyoo a Jian Qiu un par de veces. Ya no se sentía tan asustada, pero aun no se atrevía a salir de detrás del chico.
 
— ¿Crees que ha entendido? —le pregunta a Sooyoo.
—No tengo idea —suelta un suspiro y mantiene su vista en el chico—. No parece querer hacernos daño o ya lo hubiera hecho —razona—. Jian Qiu-ssi, Ni hao-ssi como sea —dice agitando su cabeza ya confundido y le hace seña de que los siga hacia donde habían dejado las valijas—. El puede conocer la isla, y ayudarnos, tal vez hasta sepa hacer fuego —piensa y voltea de repente hacia el chico—. Fire —frota sus manos tratando de indicarle algo similar a calor o al menos eso pasa por su mente que el contrario puede entender—, bultaoreune, fuego, ¿Puede hacer fuego?
—No... No entiendo —responde él a lo que Sooyoo tampoco entiende por lo cual se encoge de hombros y sigue caminando.
Minji los sigue a ambos, aun sin quitarle la vista a Jian Quiu, sentía que debía vigilarlo.
 
—Sooyoo-ssi, tal vez... Tal vez nos entienda si comenzamos a armar la hoguera. Tal vez vea lo que tratamos de hacer... —sugiere una vez vuelven a la playa.
— ¡Es una gran idea! —Exclama y apura su paso casi tropezándose con una roca que no vio pero estabilizándose rápidamente hasta que siente una risa y voltea a ver dándose cuenta que es el chico quien ríe—. Bueno, soy torpe internacionalmente —dice burlándose de sí mismo y como había sugerido Minji, comienza a armar con ayuda de la mencionada la fogata.
Jian Qiu observa lo que hacen y con cautela, no queriendo asustarlos o algo así se acerca a ellos asintiendo, entendiendo lo que querían hacer por lo cual se aleja solo un poco para colaborar en traer ramas.
 
— ¡Creo que nos entendió Sooyoo-ssi! —exclama Minji, con una sonrisa en su rostro cuando ve lo que está haciendo Jian Qiu.
—Lo logramos —dice tal vez entusiasmado por demás y alza la mano hacia la chica dedicándole una sonrisa y esperando que esta le choque, lo cual hace. Sooyoo observa que sus ojos casi desaparecen cuando sonríe, y desea verla sonreír más seguido.
—Rocas —pide sin saber si pueden entenderle, entonces señala y la vista de Sooyoo llega hasta donde ha indicado, se levanta de un brinquito luego de asentir e ir por las rocas.
Minji también se levanta para ayudarle a Jian Qiu con las ramas y llevarlas hasta donde Sooyoo y ella han comenzado su intento de hoguera.
 
—Yo... Eh... —quiere preguntarle cómo puede ayudar, pero no sabe de qué manera expresarlo para que él la entienda.
Sooyoo se ha alejado y vuelto varias veces con las rocas y ramas mientras Jian Qiu trataba de encender el fuego con una pequeña rama la cual frotaba entre medio de dos piedras. Quería pedirles algo pero no sabía cómo comunicarse para hacerse entender. Levanta su mirada notando que la de la chica estaba sobre él, quería preguntarle algo, cualquier cosa, simplemente poder entablar una conversación como hacía años no lo hacía. Pero simplemente suelta un suspiro sabiendo que no le entendería por más que se esforzase, y es entonces que vuelve a ver su mano vendada y con cautela se acerca a ella, no quiere volver a espantarla. Estira su propia mano hacia la chica esperando que ceda la suya. Minji mira unos instantes la mano extendida de Jian Qiu, no entendiendo del todo qué quería.
 
— ¿Necesita algo? —pregunta, mas por impulso puesto que sabe que no le va a entender nada de lo que le diga.
—Estás herida —dice aunque seguramente ella no comprenda y se toma el atrevimiento de tomarla con cautela y de la misma manera desatar el nudo que había en ella.
—Oh... —dice la chica mientras Jian Qiu mira su mano. La trataba con suma delicadeza, como si tuviera miedo de romperla. De repente Minji se sentía algo mal por haber reaccionado como lo había hecho antes.
Sooyoo mira la situación pero sigue trayendo cosas como si fueran a armar unas veinte fogatas pues no puede quedarse quieto y no sabe que mas hacer.
 
—Ya regreso —él se levanta y una vez más se aleja, debía limpiar aquella herida o podría infestarse, después de tanto tiempo en la isla, sabía de algunas plantas que le ayudarían con eso, el mismo había limpiado sus propias heridas, recordando algunas recetas chinas que había sabido escuchar de sus mayores años atrás.
Sooyoo mientras tanto, cuando cree que hay suficientes ramas y rocas se sienta en la arena mirando el mar.
 
—Creo que sabe lo que hace  —comenta.
Poco después el chico regresa con un par de hojas de diferentes tipos. Se sienta de nueva cuenta junto a Minji, apoya lo que trae sobre sus piernas cruzadas y vuelve a tomar la mano de la chica observándola. Una de las hojas era de aloe, algo que sabía serviría para cicatrizar aquella herida. El líquido que sale de esta no es muy agradable pero lo pasa con suma delicadeza tratando de que no duela.
 
—Yo también lo creo —concuerda Minji, observando como Jian Qiu trabaja en su mano. Le dedica una pequeña sonrisa, tratando de mostrarse agradecida—… Hemos corrido con mucha suerte.
El menor asiente observando lo que el otro hacía, realmente eran afortunados, esperaba que Younggi corriera con la misma suerte. 

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por chanyeol. el Vie 05 Ene 2018, 11:04 pm

wa comentar capítulos desde la era del caldo, ahr... así que agárrense, porque este mensaje es como un capítulo más, ahre.

di :
Primero, con la carrera de Myungdae y Youngji... Ayyy, no pude evitar sonreír de lo lindos que me los imaginé, de verdad. Es la segunda vez que leo este capítulo e intentaré ser lo más explícita posible xd, ahr, para no defraudar(?). Que se cayeron los weyes, ah k cosas, qué hermosos... Ya regañé a mi corazón shipper, porque el Myungdae es re gay y Younggi se enoja, ahr.
Luego están Rae, Yoo y Sik... Los tres mosqueteros, ahr. We, esos me duelen, pq están Sik y Eunyoo y te odio por hacerme shippearlos, te odio, te odio... Wno, no te odio, pq el taekai me da vida y luego me vas a dar kaisoo y weno, ya me calmé.
Dongwoo es hermoso, lo amo, dr. sung, toi enamoraa de uteh, haga algo, xfa, ahr.

Ahora sí, se viene lo weno... Yoongsoo y Aimiu, alv... Me re encantan, no puedo, los re shippeo.

—Puedo enviarte a la cárcel si pongo cargos de secuestro sobre ti, ¿Eres consciente que hablas con el hijo del fiscal más importante de corea?
Ay, sí, ay sí, se cree mucho, ahr. Qué miedo.


— No quiero que te vayas, prefiero que te quedes a pecar, en tierra firme se las pueden arreglar sin ti.
 

Son tan goals haciendo lo que hacen, ahr... Me dan ternura, feels de shippearlos y risa, idkw, me dan risita, jiji.

— Anda, ve a hacer lo que tengas que hacer si me das mucho tiempo, en serio voy a secuestrarte y atarte a la cama. — ríe
El moreno se levanta con una sonrisa triunfal y busca su ropa que se encontraría esparcida en alguna parte de la habitación.
—No sabía que te gustaban ese tipo de cosas, estoy dispuesto a probarlas cuando quieras
JAJAJAJA, we, that's a kink

Y luego, we, Xianlu entrando a su habitación y Yoongsoo poniéndose jealous nxjnsojsnnx, omg, mi ship is sailing, JAJAJAJA.
Y luego, we... Mi Seungjae interno tuvo celos, ahr.

— ¡Ah, tenía potencial!
— ¡Yah! Deja de coquetearle.
— ¡No le coqueteo!  Estaba siendo sincero y sí le coquetee en primera instancia, aunque creo que no lo captó. — forma un puchero. — No obstante, es tu chico... ¡Obvio no le coqueteo ahora! — se siente casi herido por la acusación de la rubia y luego mira al moreno.
"OBVIO NO LE COQUETEO AHORA! QUÉ. PQ NO LE ESTÁ COQUETEANDO A JAE, UH? UH? K ALGUIEN ME ECSPLIQUE  QUE ME ENCELO, AH WAEEEEE (con gritito de jongdae)

Y luego más celos para mi corazón de personajes(?). Pq a Taeil le re duele la Soomin con Hyorae... Mi bebé va a creer que no tiene oportunidades, se rinde alv y se enamora del Dodo, ahr. Así va a terminar survivors, alerta spoiler.

— La unnie más bonita que he conocido — le sonríe con dulzura pasando ambas manos por su cabello pelirrojo para acomodarlo. — No lo dudes, unnie. Eres muy linda, en serio
— Basta. —trata de reír para disimular el tono rosa que ha tomado sus mejillas. Soomin definitivamente no era buena aceptando cumplidos —Tu también eres linda, Hyorae-ah.
Este dolor que siente mi parte Taeil e real... Alguien aviéntele un Jesun, xfa.


— Realmente no suelo tener mucho tiempo libre. — responde. — Casi siempre estoy trabajando, ya sea de cajero, mesero, ayudante de cocina, recursos humanos, técnico, mecánica... creo que he trabajado en todo lo que se puede trabajar. 
Eunyoo es como barbie o k? por eso le gusta a Hyungsik, basta, estoy que no lo supero.


— ¿Le gustó la presentación?
— A decir verdad... No tenía idea que te presentarías esa noche, y —suelta una pequeña risa bajando la mirada, rogaba que sus mejillas no volvieran a enrojecerse al hablar del tema—... Realmente no tenía idea que estaba haciendo allí, fue algo extraño, creía que bailarías danza clásica o algo así —dice avergonzado—
Traducción: mE ENCANTÓ. BABEÉ MUCHO, AIUDA.
Yo: "¿a QUÉ HORA SE BESAN? CÁSENSEEEE YA. 

Es que, de verdad shippeo demasiado a esos dos, me re gustan. Hari es demasiado lindo con él, demasiado precioso, yo no puedo con tanto amor que le debe tener. Quiero uno ;-; 


— Saluden, yo no los eduqué así. 
— Un gusto conocerle, Sr. Kim — cantan los dos al unísono y luego miran al pelinegro. — Lo sentimos, Eunyoo-Oppa — repiten de la misma manera monótona y automática y Yoo bufa, rodando sus ojos.
We, me encanta que en amistades de tres o cuatro siempre esté como la mamá del grupo, JAJAJA, we y ellos son re así. Sik y Hyorae llenos de infantilidad y belleza, ahr y luego Yoo, comportándose todo maduro y no sé, me encantan esos tres, pero... ya lo dije, ¿no? Iwal, una vez más no hace daño.
Y luego los otros dos respondiéndole como chiquitos. Lloro, cuánta hermosura de personajes


— Es jugador de la selección nacional. — responde Hyungsik tomando la botella de soju y batiéndola. — Es bueno. — comenta y sus dos amigos lo miran como si de pronto le hubiese salido un tercer ojo en la frente y el moreno los mira. — ¿Qué?
— ¿Desde cuándo sabes de fútbol? — replica con una mueca Hyorae, Hyungsik bufa.
— ¡Me gusta el fútbol! Es solo que ustedes son un asco en ello y nunca me prestan atención cuando les comento sobre algo de eso y si estamos los tres juntos y hay partido ustedes solo le cambian al canal y ya... Además de que ha salido en varias revistas y... ¡ustedes nunca saben nada del mundo! Viven en su propia burbuja.  — se cruza de brazos fingiendo enojo.
Esta parte... We, hasta yo me asombré... JAJAJA, todos creen al Sik re diva sin tiempo para deportes pq le falta un macho, pero ¡zaz! que le encanta el fútbol, ira nomás. K sorpresa.
En esa parte, Hyungsik al último se comporta re macho... No leí el "oppa" viniendo de él y we, pa' mi que le traía algo al Hari y después leí más adelante y a mi Dokyeom le dolió  así va a quedar. Chingado, estos feels que no y no.

Y luego Dongwoo todo reflexivo como el Namjoon con la Youngji, jelp... Me re encantan.

— Esta clase de vista te hace reflexionar sobre lo mucho que subestimamos a la naturaleza. — comenta — ¿Sabes? Los humanos nos creemos dueños de todo, creemos que podemos controlar lo que nos rodea pero no es así… Cuando estás en un barco, apreciando la amplitud del mar con el cielo abriéndose paso en lo alto, sin nada más que esas dos grandes extensiones… Es como que… ¿realmente lo controlamos todo? Yo no lo creo.
me puso a pensar, jelp... ¿estamos solos en este universo? ahr.

Y LUEGO YOUNGJI Y JESUN

— No sabes lo agradecida que estoy de no verte como te ven las demás chicas. — dice ella arrugando su nariz en señal de desagrado — No sé ni que te ven... Tan flacucho y vestido como andrajoso... ¿Dónde tienen los ojos? — se burla con tono inocente y una sonrisa dulce.
—Que molesta eres, ni sabes apreciar lo que tienes frente a ti, porque claro, te gustan los medicos, ¿No? Estás a otro nivel, ¿Ah? —alza ambas cejas fastidiándola.
JAJAJAJAJAJAJAJAJA, AYUDAAAAAA, EL JESUN SE LAS RE COBRÓ JAJAJAJAJA, WE AYUDA, de verdad, puedo leerlo tres veces y las tres veces me río. Prdon, no +


— Eso de los chicos malos ya pasó de moda. Los médicos son más geniales. — tararea inocentemente con una risita atragantada — Doctor, por favor cúreme... 
wE FEEL U, RLLYYYYYY, OMGGGGGG. Dr. Sung, cúreme, xfis.

Y lego Kai con Eunsun, lloro... Quiero más de ellos, como que no quedé satisfecha  
Y luego como llega con el Sooyoo, tan hermoso, que estaba asustado ycgdbcisd lloro.
La Misuk tratando toda bella al Kai y llevándola a los carritos chocones... We, de verdad me da mucho feel tu capítulo... No puedo. Es que todo es tan hermoso.


— Misuk-ah, ni por más que quisieras tratar de matarnos podrías lograrlo en estas cosas. Son carritos chocones no de fórmula uno.
Lloro... denme un Kai, xfa. Quiero a todos tus mans, ahr.

Y, we... Nam y Lu, Seunglu, todo, we, aiuda, no puedo, qué preciosidad.

— Ese es mi secreto Namwookie-yah. Yo siempre tengo hambre
"Ese es mi secreto, cap... Yo siempre estoy enojao" /c hace hulk. Ahre.

— ¿Crees que yo planearía encontrarme a mi ex-novio aquí? — trata de sonar convincente, posicionando una de sus manos en su pecho y haciéndose el ofendido. — Además, tú elegiste el lugar, no yo. — ataca.
— Tú eres capaz de muchas cosas, corazón.
kmo lo supo? omg, we... que Lu no se queje, él eligió el lugar... además, le va a gustar encontrarse con Jae  
Yo no entiendos cómo Lu odia al Dodo, si es re hermoso, ya va a ver, le va a caer bien si se hacen amigos, ahr.


— Namwook hyung es... Especial, supongo. – añade con seguridad en su voz.
— Especialmente molesto, sí.
¿pq Lu lo odia tanto? Ahr... Si Hyunra lo ama, ¿pq Lu lo odia?


— Seokmin hyung está muy contento con Namwook hyung... Aunque es muy torpe, dice "te quiero" demasiado rápido. — hace un chasquido con su lengua, dibujando una mueca extraña en su rostro.
— Tú no lo hagas. — lo amenaza rápidamente — Ni porque lo sientas te atrevas a decirlo, ¿entiendes? No conmigo por lo menos — lo señala con su dedo hablando en un tono serio. — Salvo que yo te lo diga primero, si es que eso algún día llega a pasar y si pasa más te vale corresponder o voy a caerte a palazos. ¿Entendido?
Has de cuenta que le dijo a un alcohólico que ya no hay de tomar... kjdsncajsdnc, mi bebé.


¿quien pide permiso para besar a alguien?  ¡Seungjae, señores! El estúpido pelinegro no podía simplemente robarle beso y ya estaba, no. Él tenía que tener ese gesto adorable, considerado y pedir su permiso. 
kdcirt? mi man es un amor... De verdad, debía preguntar pq... We, ya estpa in love, aiúdenlo.
Me re entretuve con esos dos, es que we... Definitivamente ese rol ha sido mi favorito. No recordaba lo mucho que amaba a Seungjae cuando está con Lu y lo insignificante que se vuelve cuando está sin él y we... No sé, los amo demasiado.


— Podría acostumbrarme a tus palabras bonitas Seungjae
Menos mal, pq Seungjae sólo tiene palabras bonitas pa' Lu, ahr.

Me encanta como los padres de Kai aman tanto a Hari como su propio hijo, we...

— ¡Queremos nietos Ryô Kai! No puedes culparnos, solo nos hacemos viejos, a este paso vamos a morir y primero nos dará nietos Hari que tú. — gruñe el hombre. — Y no es que no los vayamos a querer y mimar. — añade mirando al otro muchacho. — Dalo por sentado que los vamos a consentir siempre que podamos. Pero... ¡Tú eres mayor! Deberías darle el ejemplo, ¡no al revés!
Hasta los nenes que tenga el Hari van a ser los nietos, ahr... ocjncjdn, me encantan esos dos. Friendship goals


— ¿Acaso eres gay? 
— ¡¿Qué?! 
— Qué si te gustan los hombres. — repite. — No es como si eso estuviese mal, está bien para mí si es así... yo solo digo que... igual ustedes pueden adoptar... ¿no? No sé mucho del tema pero si eso es... — Kai lo interrumpe negando numerosas veces con la cabeza y ríe.
— No soy gay padre. — afirma y el hombre lo mira durante unos instantes como midiéndole.
— No creo que a tu madre le moleste tampoco, ella dirá como que: "si eso te hace feliz..." 
¿Se podía citar todo el cap? Ahr... JAJAJA, WE, AQUÍ LARGUÉ LA CARCAJADA, es que hay tantas cosas qué mencionar que me encantaron, lloro JAJAJAJA. Incluso me imaginé al papá diciendo lo de la mamá (?) We, es que me reí, sorry ya.


—. Ella lidiará con ello también, pero quien sea la afortunada, tendrá los mejores suegros del mundo, sin dudas, tal vez no el mejor esposo, lejos de ser el más guapo o mas inteligente —bromea fingiendo seriedad —, pero si los mejores suegros.
JAJAJAJA PINCHE HARI HIJOESUMADRE JAJAJAJA, we, los amo, ¿ya lo dije? this bitch is crying.


— Aws, Hyungsik-ah… — se burla en tono meloso — Eres asquerosamente cursi, soy tu mejor amigo no tu pareja.
Ouch, ouch, ouch, ouuuuch.

Y LUEGO El perro que se le atravesó a Sik, uggggh, me llenó de rabia, lo odio, lo re odio, me molesta al mil cjndsjcnunc no puedo. 
Todo en delante, fue como... No sé, se sentía el dolor de Sik y la desesperación de Yoo... We, es que no puedo, porque Sik está tan enamorado de Yoo y él todo encantado con Hari... No puedo, estoy enferma de amor, de dolor, de todo, porque we... No sé, me encantan tus personajes, pero ya le tomé así cariño de más a Sik y a Yoo... Amén.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por chanyeol. el Sáb 06 Ene 2018, 12:30 am

km
Pa' empezar, ya me disculpé con Di por comentar hasta ahora, pos sigues tú, ahr... De verdad, batallé demasiado para acabar este comentario porque me distraje mil años con cada dos o tres palabras que escribía xdxd, ai kent.

Depuéh, Minji me gusta mucho, no sé... Es re cute, es una chiquita bonita ñakañaka, le tomé cariño.


—Si ya han roto tantas reglas el uno con el otro, ¿Qué más da terminarlas de romper todas?
E que yo no puedo con tanta sabiduría, we omg.
Me encanta su amistad con Aimiu y de verdad, esa conversación como que hizo corto en el cerebro de Aimiu... Tipo: "pONTE AL TIROOOO" y fin. Ahr.


—Bien, pero si rompe mi corazón le partiré la cara. —amenaza —Y tú me vas a ayudar a rompérsela. ¿Prometido?
Aquí imaginé la pinky promise, sorry, bai.

oMG, LOS LEE BROSSSSS. Escrito en tiempo real, eh. La emoción no es falsa.

—¿Podrías dejar de llamarme idiota? Mocosa mal criada, hasta cuando estoy dispuesto a ser un buen hermano mayor parece que tienes ganas de pelear conmigo.
Y sale Eunsun con sus lentes de Thug Life, ahr... Tarararará is the mdfckin di ou doubll yi, snup dooog, ahr.


—Y no entiendo tu cambio de opinión con respecto a Akame-yah, si estaba con otro seguro es un malentendido y si no pues... Tampoco deberías rendirte así.
eSCÚCHALA, DONGMUN. PALABRAS SABIAS SALEN DE SU BOCA, ahr


—Si ves a la chica que te gusta con su ex limpiando su boca de manera asquerosamente cercana y además ese ex es Han Hyunra, el capitan del equipo de beisbol de la universidad, probablemente el chico más perfecto en todos los sentidos de la palabra... ¿Qué harías? De verdad Eunsun, no puedo competir con él, incluso creo que hasta se verían bien juntos, ella es... La chica mas hermosa que haya visto y pues él... —se encoge de hombros — Creo que es el tipo de chico que toda chica querría, no alguien aburrido como yo.
Esa parte me dolió, pero después me hice eunsun tipo:
—Sabía que eras idiota pero no pensé que llegara a este punto.
Ahre, me identifiqué. Soy yo, ajre.

fANGIRLEO

—Hola Younggi-Ssi. Tal vez... Tal vez no me recuerde. Aunque eso probablemente sería bueno. 
—Te recuerdo, eres el niño que no tiene respeto por sus mayores. 
—Sí... Prefiero Myungdae. 
LOS AMOOO, AHHHHH, LA OTP DEL MUNDO, OMGGGGG, JELP. Myungdae es re atrevido, me encanta, maldito niño dramático, chiflado... Mi lado Namwook quiere adoptarlo, ahr. JAJAJA, basta, ya.


—¿Él fue el que te embriagó el primer día que estuvimos aquí? 
Younggi todo enojao con Sooyoo y Raehee, we, me encanta... Los celos, se huelen, ahr. Estos dos deben tener otro alternativo y que se besen  Ahr, xfa, se los pido. Aquí si, mi instinto shipper no pudo y se dejó llevar, sorry.

Y HANA CON AKAME, ¿por qué no tenemos tanto de ellas? Re bonitas las chiquitas, lloro ;-;

—¡Hana! Dongmun es... Ih.
Puse el corazón para describirlo, ahr... Akame y yo somos uno mismoooo, woooo♪♫, ya, stabit


—No digas eso. No pasará. Tú te quedarás en Corea conmigo, así tenga que llevarte al campus y esconderte en algún salón de clase. —la más joven sonríe comprensiva, asintiendo. 
Me re gusta Hana, de vdd, es que es tan cute y sdcjsndc, ya bastaaaa, todos sus pjs son mis bias, ahr.


—Andando señoritas, me cansé ya de esperar.
—¿A quién le dices señorita, torpe? Haz cruzado una barrera muy grande. 

Myungdae suelta una risita ante el falso enojo de su hyung y engancha su brazo con el de él, dejando a Hyunra unos pasos más atrás de ellos. 

—Le hacemos un favor sacándolo de fiesta para divertirse y así nos paga.
No sabes lo mucho que Wook le agradece a Myungdae por ponerse de su lado JNXSUNX, le hace altarcito y todo pq se ponen en contra de Hyunra, ahr.


—Que buenos hyungs son, preocupándose por mí. 
Bueeeeeno, así como que preocupados bien preocupados, pues... No del todo, pq se re ocuparon después y xcldsincsi, a one ta myungdaeee? aquí taaaaa. Ahr.

Soomin odiando a Jesun, baia baia... Saliéndose de sus casillas, omgggg, ¿qué clase de relación va a ser eta? hmlllldncodn


El pelinegro voltea y la lente de su cámara se detiene en ella. No era una flor, pero sin dudas era tan preciosa y delicada como una. La pelinegra caminaba a algunos metros de él, y nuevamente en compañía de aquel hombre, lo que le hizo sentir desanimado. Suelta un suspiro y le sigue con la mirada, siendo lo suficientemente discreto para que nadie lo notara. Las flores habían quedado en segundo plano, y de repente, la cabeza de Hyunra pensaba en si también olería tan rico como una.
Esto fue asquerosamente cursiiiii, weeeeeee, mi corazóoooooon. Este Hyunra, omgggg, Namwook lo va a querer tirar de la balsa, ahr, no... Pero de verdad, qué cosas.


En una situación normal, Joowoo probablemente se habría acercado a hablarle, porque él era así; un chico extrovertido y sin pena. Pero esa era la cosa; Joowoo estaba plantado al piso porque no era una situación normal ya que, para él, la belleza de esa chica era de otro mundo, en sus ojos parecía una princesa. Su rostro delicado e inocente y su preciosa sonrisa le daban esa apariencia. 
TODOS ENAMORADOS, OMGGGG, we Joowoo hermoso, precioso, chiquito, me encantaaa cdsncdubsc, lo re amo, ¿ya lo había dicho antes? Es que de verdad, imagino su pb y lo veo y lo proyecto y we, me encanta muack  Tan precioso, no puedo, lo amo.

Y luego el estúpido de Seokmin arruinando todo... JAJAJAJAJA, we, lo amo y que le dice Younggi a Sooyoo... Al gigante le dio miedo el Younggi de verdad, estaba tipo: "pERDÓN  " Así y de rodillas, ahr...
Y luego otra vez el estúpido de Seokmin no puede con tanto y tira a Eunsun con él a la alberca, JAJAJA, ay, no puedo... siempre debo tener un personaje re pendejo y ahí está, en Seokmin  
Y la Eunsun tipo:   


—¿A qué te refieres con "sentimental"? Yo solo quiero a alguien que me ame.
Yoooo nooo nACÍ PARA AMAAAR, NADIE NACIÓ PARA MIIIII ICJNISCNC


—Todos los colores son "mi color", Dongmun.
oMG, NAMWOOK LO AMA, ESE ES SU HIJO, ahr, no, ya me controlé, perdón... Estos dos, lloro, justo en el jikook, ahr.


—La vida es injusta, yo también quiero un novio, es más, quiero un novio como Seokmin hyung. ¡Es más! Quiero a Seokmin hyung.
—¿Seokmin? ¿Te refieres a Lee Seokmin? 
—¿Quién más? Claro, es el chico más guapo sobre el planeta, después de Younggi hyung. Lo he cruzado por aquí, incluso sin saberlo hice servicio en su habitación, y... Fue tan amable, debiste haberlo visto, es tan lindo —acuna su propio rostro con sus manos cual niño enamorado.
—¡Yo también me lo he encontrado! El otro día, en las piscinas. Seguro no adivinaras lo que pasó. 
—Claro que no, cuéntame ya.
—¡Él me ha empujado a la piscina! Bueno, ha sido sin querer, pero luego me ayudó a salir y... ¡Ay! De verdad que no podía creerlo. 
—¡Es como un ángel caído del cielo! Es tan atento, créeme, si yo te empujara sin quererlo probablemente ni siquiera me daría cuenta, pero él... Ah, él es perfecto. Entonces... Incluso te tocó, tienes su ADN en tus manos, dámelas. 
—¡Hey! ¿No me ayudarías? Solo por eso no te daré mis manos con ADN de Seokmin. 
¿y etas fangirls k? Weee JAJAJAJA, NO PUEDO, Seokmin todo idiota y ahí estos dos con corazones en los ojos... No compartan su ADN, pueden duplicarlo, ahr nocieeeertoooo, se la creyeron, ahveda. No se puede duplicar en una islaaaaa, ahr


Okinawa
Pensé en el season greetings de bts y me recordó a hope con su "ok ok okinawa", cosita hermosa, lloro, me encanta, bai.


—Veo a las hormigas... Nunca había visto tantas juntas en un camino tan largo y con tanta gente, ¿A dónde irán? —dice volviendo a caminar tras estas.
—Es una buena pregunta... ¿Lo averiguarás? —cuestiona mirando también a las pequeñas hormiguitas, era cierto que había bastantes —¿Puedo verlas contigo?
Y aquí, damas y caballeros, podemos apreciar a dos bebés de cinco años en su naturaleza... Acérquense, sólo no mueran de ternura.


—Lo verás esta noche. —alza ambas cejas repetidas veces —Y te diré gatito más seguido para que te molestes.
ok... that's not a kink, bt...
Cada vez me gusta más esta historia, cada vez amo más a los personajes de todas y cada vez me ponen a llorar más de amor xjsnndcs, amén.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por chanyeol. el Sáb 06 Ene 2018, 12:32 am

aquí wa editar, permítanme un día más. que nadie lo abra pq no hay nada, ahre.
Vic :heart:
ahveda, lo abriste, ahre.
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Re: 생존자 |N.C|

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