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생존자 |N.C|

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:14 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Tres.

Woo Ryô Kai

Caminando por el pasillo Ryô Kai regresaba a su habitación luego de haber asistido a una reunión de "urgencia" con su padre. Realmente la "urgencia" no había resultado ser tan "urgente", simplemente su padre se volvía paranoico previo a las juntas importantes, como lo estaba en ese preciso momento revisando por enésima vez la propuesta que se presentaría antes los inversionistas en Singapur, cargándole de un estrés innecesario.
El joven empresario se sentía cansado y como con treinta años más encima, él solo quería llegar a su habitación y lanzarse en su cama a descansar hasta la hora del dichoso almuerzo con la señora Park y su hija. No obstante, cuando abre la puerta de su habitación lo primero que nota es uno de los carros de camarera cargado de toda clase de productos de limpieza y suspira con pesadez porque sabe que tendrá que esperar a que la mucama termine para poder echarse en su cama.
Cierra la puerta detrás de sí con cuidado pues no quiere sobresaltar a la persona en su habitación y se adentra en ella zafando el nudo de su corbata en el proceso, está dispuesto a pedirle a la mucama que le dejase un chocolate extra, de esos que ponen bajo la almohada cuando tienden su cama más cuando la ubica dentro del lugar se sorprende un poco de encontrarse con un chico y no una chica, pues por protocolo y costumbre, las mucamas solían ser mujeres en su mayoría.
Aquel chico, joven y con mechitas verdes en su castaño cabello estaba completamente inmerso en su mundo, con los ojos puestos en el adorno entre sus manos. Parecía un pequeño niño jugando con uno de los adornos de fina cristalería de su madre, de esos que te dicen y sabes sin que te lo digan que no toques porque si los rompes son costosos; que brillaban mucho y agradaban a la vista y curiosidad de cualquier niño, porque tenían una figura extraña y se movían con gracia... bueno de esos.
— Disculpa, ¿te falta mucho para terminar? — llama su atención sin intención de asustarle o regañarle.
Sooyoo sale de su mundo -en donde estaba inmerso viendo los bonitos colores de la figura entre sus manos que brillaba-, cuando siente una voz masculina decirle algo que no capta por el mini infarto que quien sea que estuviese tras de él casi le causaba. Por aquella sorpresa que se lleva, sus manos parecen perder el control de sí mismas y se abren haciendo que el peli-verde deba hacer malabares con estas para que no cayera el adorno al suelo, cosa que evita al activar sus rápidos reflejos y sujetarlo de nueva cuenta.
—No yo... Realmente —mira a su alrededor asegurándose que todo esté ordenado— ya había terminado y no quería demorar demasiado pero me distraje con esto tan bonito que brilló de repente y... —se enreda entre su absurda explicación al joven elegante parado frente a él — Lo siento mucho señor —hace una pequeña reverencia —. No quise tardar, ya mismo me retiro, sepa disculparme —otra reverencia y en su afán por querer salir ni siquiera nota el adorno que sigue en sus manos.
Kai evita que una risa se escape de su boca y en su lugar una media sonrisa se pinta en sus labios al notar que el distraído chico aún lleva el adorno entre sus manos. Más regresa a su postura seria para volver a hablarle.
— ¿Te vas a llevar eso? — señala con voz plana enarcando una de sus cejas. — Forma parte de la decoración de la habitación y bastante costoso y se "pierde" lo cargarán a mi cuenta y yo haré que lo descuenten de tu paga. — comenta con aristocrático desinterés, reprimiendo su reacción ante la cara que pone el torpe chico. Una parte de él se siente un poco cruel por jugar con aquel muchacho de esa forma pues no parece mal chico, solo muy despistado...
—Oh por dios lo siento tanto —vuelve hacia donde estaba el adorno y lo deposita de la mesa donde anteriormente se encontraba—. Por favor disculpe —vuelve a hacer una reverencia—. Está bonito pero no era mi intención llevármelo, realmente lo siento mucho señor —una  reverencia más—. ¿Hay algo que pueda hacer por usted?
Kai niega guiándolo hasta la salida de la habitación.
— No realmente. — dice y luego recuerda el chocolate y sonríe un poco. — O bueno sí, ¿puedes dejarme otro de esos chocolates que ponen debajo de las almohadas cuando tienden las camas? — pregunta  — Y no te preocupes, supuse que no era tu intención, solo estabas distraído... Aunque deberías poner más atención cuando limpies otras habitaciones, hay clientes más quisquillosos y delicados, podrían llegar a tener una impresión equivocada sobre ti y por ende, sobre la empresa para la que trabajas.
—Prometo poner más atención la próxima vez señor, gracias por no ser un cliente quisquilloso, esos no me agradan —prácticamente piensa en voz alta lo último —. Disculpe, quise decir que no volverá a suceder —se reta internamente por ser tan lengua floja y se dirige hacia el carro donde tenía sus cosas para buscar dos chocolates y llevarlos hasta el castaño.
Kai ríe por lo bajo, en un siseo casi imperceptible y acepta los chocolates que el castaño le ofrece.
— De nada, — responde quedamente sin perder su postura seria. — No te metas en problemas. — lo despide y lo ve salir de su habitación cerrando la puerta tras de sí.
Una vez que se ha ido niega con diversión y destapa uno de los chocolates que le ha dejado el muchacho.
— Estos niños de hoy en día tienen la cabeza en la luna. — murmura con una media sonrisa, todavía divertido por la situación anterior y se deja caer con pereza sobre su cama. — Ash, ese muchacho tal vez se meta en problemas si sigue así.
Su almuerzo con la sra. Park y su hija se había extendido, terminando por convertirse en una salida con una potencial amiga pues Misuk había resultado una niña simpática y carismática con la cual tratar. No obstante, su día estaba lejos de terminar, pese a que caía la tarde y el cielo comenzaba a tornarse en tonos naranjos; para Kai todavía había un tema que daba vueltas en su cabeza, algo que desde aquella vez que había hablado con Hari no podía dejar pasar.
Así que acomoda el nudo de su corbata mientras camina y alisa meticulosamente su saco antes de entrar al área de empleados, no tarda en tratar con el Hotel Manager, quien era el encargado de toda la parte de hospedaje, recepción y distribución de personal dentro del crucero. Apenas si cruza un par de palabras con él pues su real interés es hablar con los empleados disponibles en ese momento y presentarse ante ellos para luego hablar con ellos personalmente si le era posible.
— ¡Buenas tardes! — el Hotel Manager llama la atención de los empleados dispersos que iba de aquí para allá. — Señores, permítanme unos minutos de su atención, sé que algunos de ustedes están bastante ocupados con sus tareas pero hay aquí una persona importante que deben conocer. — anuncia — Este joven a mi lado es Woo Ryô Kai, cómo se les informó antes de zarpar, tanto el sr. Woo como su hijo están viajando con nosotros, el joven Woo es el actual CEO de la compañía y está aquí esta tarde para... ¿hacer una supervisión general? — duda y el muchacho asiente, nota la tensión en el aire y las miradas de dudas y hasta temor en algunos empleados. Comentarios se escuchan sin poder adjudicárselos a nadie y uno de los que más le llama la atención es cuando alguien pregunta si van a hacer una reducción de personal.
— No. — responde casi de inmediato el joven. — Que mi presencia en este momento no les altere, no estoy aquí para despedir ni amonestar a nadie. Quiero conocer a la tripulación que se encarga de mantener el nombre de la compañía en alto y saber si puedo hacer algo por ustedes. — habla en tono serio pero amable — Gracias a ustedes y su arduo trabajo nuestra línea de cruceros es una de las mejores de Asia,  sin embargo, últimamente me han llegado ciertos comentarios sobre "incidentes" que han sucedido con algunos clientes y que se han dejado pasar como si nada. Para nosotros, la seguridad y comodidad de nuestros pasajeros es tan importante como la de nuestros empleados por lo que me gustaría hablar con aquellos que tengan tiempo, para escuchar su opinión respecto al barco y a la dinámica de trabajo que se maneja, sus propuestas y sus quejas.
Sooyoo quien había salido a su descanso ingresa a la sala encontrándose con todo en completo silencio y los empleados muy ordenados escuchando atentamente quien sabe qué. Se abre paso entre la gente y cuando escucha "reducción de personal" su mente empieza a volar pensando en que tal vez lo bajen en un bote del crucero y lo hagan volver remando hasta Corea, pero para su tranquilidad, un "no" llega casi de inmediato y respira. Eso, hasta que  nota quien está hablando.
— ¿Quién es él? —murmura a uno de sus tantos compañeros que en ese momento está a su lado.
—Shh —le manda a callar —. Es el CEO de la compañía.
Sooyoo palidece recordando el incidente que había tenido en su habitación. Empieza a caminar hacia atrás a pasos grandes con intenciones de salir sin ser visto y es entonces que tropieza y cae sentado al suelo llamando toda la atención de los presentes. Lo único que hace es levantarse rápidamente y poner una sonrisa cuadrada con cara de "yo no fui" que hace que sus ojos se vean más pequeños mientras hace una reverencia.
—Lo siento —murmura bajando la mirada y poniénose más serio recordando que esa sonrisa solo funcionaba con Younggi.
A Kai no le extraña que el excéntrico muchacho se haga del notar y como ya ha terminado de dar la información global, le pide discretamente al supervisor que haga pasar a los empleados que están disponibles. Empezando por el muchacho de mechones verdes.
Se retira a paso lento del recinto hasta una pequeña habitación continua, usualmente un depósito pero que en ese momento le serviría como sala de entrevistas y espera hasta que el muchacho haga acto de presencia.
Cuando el señor Choi, jefe de área le llama para decirle que el señor Woo quiere verle el rostro del peli-verde palidece. Aun así no parece tener opción más que ir a donde le ha citado. Golpea la puerta y al escuchar un "adelante" ingresa a donde le han citado.
—Con su permiso —entra cabizbajo y le falta temblar para mostrar el pánico que está sintiendo en ese momento—. El señor Choi dijo que usted solicitaba mi presencia —medio tartamudea al hablar sin moverse de al lado de la puerta.
Kai le observa durante unos cuantos segundos, limitándose a asentir quedamente con la cabeza. Le causa un poco de gracia el nerviosismo del chico y al mismo tiempo le incomodaba un poco pero ese era otro tema.
— ¿Cuál es su nombre? — es lo primero que pregunta — ¿Eres ayudante de camarote con frecuencia o tú primera labor es otra?
—Mi nombre es Sooyoo, Han Sooyoo —hace una breve pausa y levanta la mirada apenas aun pareciendo niño asustado—. En realidad... Solo hago lo que me piden señor. Pero mayormente me dedico al servicio de habitaciones en el área vip.
— Entonces sí eres ayudante de camarote. — afirma con una media sonrisa amable. — Sooyoo-ssi, ¿alguna vez has escuchado la frase "Nuestro ayudante de camarote parece vivir debajo de nuestra cama"? — cuestiona acomodándose en su silla, — Esto es porque los ayudantes de camarote siempre están presentes pero nunca son vistos. Un ayudante de camarote es eficiente cuando hace su trabajo una vez el pasajero ha abandonado su habitación y termina antes de que este regrese a ella, ¿me explico? — hace un gesto con la mano para enfatizar su punto pero aun así lo que dice está muy lejos de ser un llamado de atención o una reprimenda. — Jamás toques nada que no deba ser tocado y evita tardar más tiempo del estrictamente necesario en las habitaciones que trabajes; es para evitar inconveniente e incomodidades a los clientes y para tu propia seguridad. Muchos huéspedes son necios y mal intencionados, puedes meterte en problemas sin necesidad alguna. Trata de no distraerte cuando estés haciendo tu trabajo, pareces ser un chico muy curioso, por todo y un poco inquieto que eso no juegue en tu contra. Se pueden crear malentendidos si te pillan curioseando en alguna habitación, ¿entiendes?
Asiente efusivamente.
—Lo sé, yo... Tuve una capacitación antes de comenzar a trabajar para su empresa. Fue un error de mi parte haber hecho lo que hice y de verdad lo siento mucho, prometo que no volverá a suceder, no volveré a mirar ningún adorno bonito y brillante para no distraerme, lo prometo —se disculpa cual niño al que están retando.
Kai no puede evitar soltar sentir un poco de ternura ante la actitud del chico y le regala una sonrisa completa, de esas que son amigables y tranquilizadoras.
— Está bien muchacho, igual no estás en problemas. Era solo una orientación. — habla en tono calmo. — ¿Qué edad tienes? — pregunta — ¿Qué otros puestos has ocupado dentro del crucero y cómo ha sido tu estadía aquí? — comienza a guiar su preguntas hacia su verdadero interés — ¿Has tenido algún inconveniente con algún cliente o miembro del personal?
—Tengo veintiún años señor —responde a la primer pregunta y se siente un poco más calmo al ver la sonrisa amable del hombre —. He sido encargado de recibir y guiar a los pasajeros el día de la inauguración —pone la mano en su mentón pensativo mientras frunce sus labios pensando en las respuestas —. Pues... No que yo recuerde, todos han sido muy amables conmigo.
— Ya veo. — asiente ligeramente pensativo — ¿Qué te gusta más del crucero? Como empleado, quiero decir. ¿Alguna sugerencia o queja quieras hacer? Siéntete en la confianza de hablar con honestidad. Me gustaría saber tu opinión, es importante como la de mis demás empleados
—Es un crucero muy lindo. Es mi primera vez viajando en uno y es una linda experiencia. Luego del horario de trabajo hay lugares donde se reúnen los empleados, e incluso he recorrido algunas áreas turísticas y... No tengo críticas realmente señor Woo. Es muy considerado de su parte estar tan al pendiente de los empleados y su bienestar. Nunca había trabajado para una  persona amable así que... Gracias, en mi caso, no tengo quejas.
— Ya veo. — una pequeña sonrisa se pinta en sus labios y asiente atentamente a lo que le dice el joven. — En todo caso, es un alivio para mí que sea de esa manera. Nos gusta que nuestros empleados se sientan cómodos y a gusto con su lugar de trabajo. De esa manera, se desempeñan mejor en su labor y tienen una mayor fidelidad hacía la compañía.
— Espero que siga de la misma forma en la que ha venido siendo para ti, y si en algún momento surge algún inconveniente ten por seguro que tu caso será escuchado.
—Espero que no suceda, pero en caso de que sí, me haré cargo de hacerle llegar la información señor Woo —hace una reverencia de noventa grados—. Es muy considerado de su parte, gracias.
El mayor asiente con una media sonrisa despidiendo al muchacho y pidiéndole que le indique a la siguiente persona que pase.


***

Yoo Hyo Rae

Hyo Rae había estado lavándose las manos cuando vio a la chica pelinegra entrar apurada en una cabina. Un tanto preocupada porque no salía se acerca al cubículo en el que ha visto entrar a la pelinegra y toca suavemente con sus nudillos.
— ¿Disculpa? — habla en tono bajo sin saber muy bien porque se a acercado a ella. — ¿Estás bien? — pregunta mordiéndose el labio, esperando no molestar a la chica.
Los ojos de Misuk se abren como platos. Ni siquiera había notado que había alguien más en el baño. ¿Qué hacer? Podría quedarse callada, pero esto probablemente haría que la persona afuera insistiera más. O podría mentir.
—Sí, ¡Todo perfecto! —exclama ella con falsa tranquilidad, que no sonaba para nada convincente. Mientras tanto, miraba frenéticamente a todos lados buscando una solución para su problema. Justamente había entrado al baño en el que se había acabado el papel higiénico. Que suerte.
Hyorae forma una mueca en sus labios y duda por un instante si insistir o dejarla estar.
— ¿Está segura? — duda y se acerca un poco más a la puerta — Yo trabajo aquí, podría serle de ayuda. — comenta no muy segura de si estaba haciendo lo correcto o solo estaba molestando a la muchacha dentro del baño.
Misuk se queda callada por un par de instantes mientras medita la situación. Tal vez pedir ayuda no sería tan malo, al fin y al cabo la persona al otro lado de la puerta también era una mujer, seguro entendería. Misuk toma aire, reteniéndolo un segundo y luego soltándolo con fuerza. Valentía.
—De hecho... —comienza, abriendo la puerta del cubículo apenas una rendija —Sí tengo... Un pequeño problemita.
Rae toma un poco de distancia cuando siente la puerta abrirse y le sonríe amablemente a la chica, o a la parte de ella que puede ver, para tratar de inspirarle confianza.
— ¿Que sucede? — pregunta — ¿Puedo ayudarla de algún modo?
—Son... Problemas de mujer, si entiende a lo que me refiero. —responde Misuk, sus mejillas coloreándose inmediatamente gracias a la vergüenza —Me ha tomado desprevenida. —ríe ligeramente, tratando de calmarse.
La pelirroja suelta una pequeña risita cómplice y asiente quedamente con la cabeza.
— Oh... ya veo. — susurra en confidencialidad. — Eso es muy molesto cuando pasa. — forma una mueca — A todas nos ha pasado alguna vez, no se preocupe. Veré que puedo conseguirle, solo... ¿me esperas un momento?
—Claro, creo que me has salvado la vida. —exagera Misuk y vuelve a cerrar la puerta del baño, para evitar que alguien más la viera mientras esperaba a que la chica regresara.
Rae camina con presura fuera de los baños y por los pasillos del crucero hasta llegar a su propia habitación y toma de la pequeña cómoda un par de toallas sanitarias y un jean, no ha visto bien a la chica pero espera que sea más o menos de su contextura, tampoco sabe si el accidente ha sido tan grave pero prefiere prevenir. Regresa sobre sus pasos y solo se detiene en el camino para comprar un paquete de toallas húmedas y regresa al trote hasta donde ha dejado a la muchacha.
— Aquí estoy. — dice tocando nuevamente la puerta del cubículo, se agacha un poco y le pasa la bolsa donde ha metido todo a la chica por el espacio entre el pie de la puerta y el suelo. — Ten, espero que te sirvan.
— ¡Gracias! —exclama Misuk con alivio al ver el contenido de la bolsa, por suerte no había escogido usar un vestido ese día, habría sido todavía más vergonzoso salir solo en jeans y sostén. Rápidamente hace lo que tiene que hacer y sale del baño para por fin ver a su salvadora —En serio te debo una. —promete y hace una pronunciada reverencia
Hyorae niega con la cabeza y la hace enderezarse con una linda sonrisa plantada en su rostro.
— No es nada, las mujeres debemos ayudarnos entre nosotras. — dice — ¿Si no somos solidarias entre nosotras entonces quién? — le guiña un ojo  amistosamente y le mira más detalladamente. — Somos casi de la misma talla. — apunta — Pareces como de mi edad, ¿qué edad tiene? — pregunta y luego recuerda que no se ha presentado a sí misma — ¡ah, pero qué tonta! Aún no me presento, soy Hyorae, estoy para servirle. — hace una reverencia y acomoda metódicamente su uniforme.
—Misuk. —dice su nombre de vuelta —Es un gusto conocerte. —asegura con una sonrisa, toda vergüenza ya ha desaparecido —Tengo veintiuno, ¿Y tú? —pregunta —Ah, y no te preocupes por los jeans, si quieres me acompañas a mi habitación y te los devolveré ahora mismo. —ofrece.
— Tenemos la misma edad. — Rae habla con emoción y niega lentamente con la cabeza — No se preocupe Misuk-ssi, puede devolvérmelo después. — tararea mirando la hora en su teléfono y sintiéndose apena con la chica. — Oh, rayos... Voy tarde, en definitiva será después que me devuelva el pantalón. — sonríe un tanto avergonzada. — Llego tarde a mi turno, un gusto conocerla señorita. — dice haciendo una reverencia.

***

Woo Ryô Kai

El restaurante en el que su padre había organizado el almuerzo con la señora presidenta y su hija estaba hecho un desastre. El flujo de personas se había reducido para evitar posibles inconvenientes y dispusieron de un ala del local, la cual su padre se había encargado de que arreglaran lo más elegante y sencilla posible. Algo minimalista, no muy forzado pero aun así a la altura de la situación.
Kai miraba a todos a su alrededor, y a su padre hablar con todos y cada uno de los empleados que los atenderían recordándoles las normas y protocolo que ameritaba un almuerzo como aquel y rodó sus ojos con un toque de fastidio porque era la tercera vez que regañaba a la camarera por la forma en la que había doblado una servilleta.
— Basta padre, ¡es suficiente! — lo interrumpe a medio regaño y ofrece una sonrisa de disculpa a la joven afectada otorgándole el permiso de retirarse. — Cálmese un poco, sr. Presidente. — le pide con una media sonrisa y pone sus manos sobre los hombros del mayor, apretándolos con afecto. — Todo está perfecto, el personal saber hacer su trabajo no debes enloquecer. Es solo otra mujer y su hija.
— "Solo otra mujer y su hija" — lo imita con ironía y le deja un golpe en la parte trasera de la cabeza antes de apartarse. — ¡Es la presidenta de nuestra nación y su hija! — corrige y su rostro palidece por un momento. — no son cualquier persona, muchacho. ¡Deberías ser más considerado!
— Padre, son solo otra mujer y su hija. Sí, ocupan caros importantes, pero al fin y al cabo son humanos, como tú y yo... No es la primera vez que te reúnes con algún presidente. ¡Deja-tu-histeria!  — dice y echa un vistazo a su alrededor. Siente su corazón acelerarse un poco y sus nervios alterarse de forma mínima cuando nota que ambas mujeres se están acercando a donde ellos esperan a un lado de la mesa en la que comerán. Su padre las nota y tan pronto como las tienen en frente ambos hacen una profunda reverencia.
— Señora Park, señorita Park. — su padre las saluda con galante sonrisa y mucho respeto. — Es un honor y un placer tenerlas aquí con nosotros está tarde.
—El gusto es nuestro, señor Woo. —responde la presidenta cordialmente, haciendo también una reverencia, la cual Misuk se limita a imitar, no se sentía capaz de hablar en ese instante. La sonrisa que estaba presente en su rostro era algo forzada pero esperaba que nadie lo notara, todo era culpa de los nervios —Es todo un honor que nos hayan hecho esta invitación.
— Por favor, tomen asiento y siéntanse cómoda de ordenar lo que gusten, nosotros le invitamos. — ofrece el hombre retirando una silla para la presidenta y Ryo Kai lo imita halando una silla para la hija de esta. Una vez que están todos sentados y dispuestos en la mesa, una de las camareras llega con copas de agua y una botella de un fino vino que Kai no se detuvo a detallar.
— Sra. Presidenta, permítame presentarle a mi hijo Woo Ryô Kai. — dijo y el aludido se levanto solo un poco de su silla en una reverencia.
— Es un honor y un placer conocerla sra. Park. — dice en tono serio el menor con una sonrisa encantadora. — Y a usted también señorita Park. — mira a la menor y le sonríe más cálidamente notando su incomodidad. — Esperamos que disfruten de su estadía en nuestro crucero y que el barco sea de su completo agrado. — aparta su mirada de ambas mujeres y toma su copa de agua para darle un trago. — Si necesitan de alguna cosa en particular o no se siente a gusto con algo, por favor, hagánoslo saber y personalmente nos encargaremos de ello.— cuando termina de hablar puede sentir la mirada y la sonrisa orgullosa de su padre en dirección suya y sonríe para sí mismo, un poco más tranquilo.
—Oh, no se preocupe Ryokai, todo ha sido maravilloso desde que pusimos pie en este barco. —le asegura Hyegeun al muchacho a quién Misuk le devuelve la sonrisa, gracias a eso ya no se sentía tan nerviosa—¿Verdad, Misuk?
—Sí eomma, todo ha sido espléndido. —aunque esa era una respuesta ensayada para cada una de las invitaciones que solían hacerle a ella y su madre, esta vez Misuk se sentía bien porque era verdad. Luego de hablar, Misuk se entretiene con la carta del restaurante, tomándose su tiempo en leer todos los platos que ofrecían.  
El tiempo pasó entre conversaciones banales y aburridas, al menos para el chico. Él conocía todo el circo de adulación y "buenos modales" que se manejaban en situaciones así pero luego de media hora sin parar de sonreír comenzaban a dolerle las mejillas y a sentir la cara un poco acartonada.
Su padre era bueno estableciendo relaciones y no necesitaba de su ayuda para encantar a la presidenta Park, sabía que la comida era en parte también para tratar de convencerla de apoyarle en un nuevo proyecto que tenía la empresa... algo sobre una construcción de una nueva escuela en un barrio necesitado en no recordaba qué ciudad exactamente. Y no era que no le interesara, de hecho esa eran la clase de proyectos que más le gustaban era solo que la información le había llegado con otros miles de papeles más y no había tenido el tiempo de leer bien toda la información...
En fin, cuando la comida terminó, y su padre tenía toda la atención de la señora presidente en lo que realmente quería, decidió interrumpir un momento.
— Ha sido un almuerzo maravilloso, su compañía y la de su hija ha sido realmente encantadora señora Park, pero si no es mucha molestia y su hija acepta, me gustaría invitarla a dar un recorrido por el crucero. — Kai habla con elegancia y una sonrisa de mil millones de wons a la que nadie podría negarse, mira por unos segundos a la muchacha sentada frente a él. — Estoy casi seguro de que habrán áreas del barco que no ha podido visitar aún, señorita Park. — comenta con amabilidad y luego mira a su padre. — Así ustedes podrán hablar más cómodamente, también.
— Por mí no hay problema, hijo. — responde tranquilamente su padre y mira a la madre de la jovencita. — ¿Sra. Park? — inquiere — Ryô Kai es un muchacho confiable, puede estar segura de que su hija no correrá ningún riesgo en su compañía. Si no es molestia para usted y obviamente si la señorita Park está de acuerdo.
El rostro de Misuk se ilumina, le encantaba la idea de salir de allí. Las conversaciones se habían hecho tediosas desde hacía ya bastante y ni siquiera estaba poniendo tanta atención al tema. Su madre parecía estar pensándolo, seguramente porque Raehee no las había acompañado al almuerzo y por tanto no podría ir con ellos. Aun así Misuk pone su mejor cara de súplica, tratando de comunicar con sus ojos lo mucho que quería ir.
—Estoy segura que sí, señor Woo, confío en su hijo y en usted, —asegura la presidenta —pero me sentiría más segura si uno de mis guardaespaldas los acompañara. —Misuk suspira, debió haberlo sabido. Su madre se da cuenta de su reacción y no se tarda en aclarar —A distancia, pero aun así cuidandolos.
Kai ahoga un bufido cansado y pinta su sonrisa de nueva cuenta.
— Oh, Sra. Presidente le aseguro que no tiene nada que preocuparse. Si mi hijo la compaña. su hija no correrá ningún riesgo más si usted se siente más cómoda de esa manera, no creo que haya problema. — su padre contesta y mira a su hijo. Kai asiente.
— Es un barco seguro, Sra. Presidenta. — dice el muchacho. — Su hija estará bien cuidada. — se levanta con gracia de su silla y hace una venia hacia ambos mayores. — Ahora si nos disculpan. — tararea y rodea la mesa para ofrecerle su mano a la señorita Park. — Encantado de conocerle Sra. Presidenta, ha sido un gran placer. — se despide con galantería
—Lo mismo digo. —responde Hyegeun sonriéndole al muchacho, luego mira a Misuk y asiente con su cabeza, dándole el visto bueno para que fuera con él.
—También me ha encantado conocerle, señor Woo. —se despide Misuk mientras se levanta de su asiento, después de haber tomado la mano de Ryokai y luego hace una reverencia.
Kai guía a la muchacha hasta la entrada del local y una vez que están fuera del alcance de la vista de los mayores suelta un pesado suspiro, suelta la mano de la chica y en lugar de eso le ofrece su brazo para escoltarla más cómodamente. Mira a sus espaldas luego de unos minutos caminando y nota a un hombre alto y de traje siguiéndoles, una mueca se pinta en su cara y recuerda aquella época en la que su madre había querido hacer aquello con él.
— Que cansado que te sigan todo el tiempo. — musita en voz alta si siquiera quererlo aun mirando a aquel hombre, cuando se da cuenta percata de ello, regresa su mirada a su acompañante y sonríe a modo de disculpa. — Disculpa, fue un comentario al azar. — dice y mira a su frente. — Dígame señorita Park. ¿Puedo saber su nombre? Recuerdo haber escuchado el nombre de su madre en el transcurso de la comida pero el suyo nunca llegó a mis oídos.
—Park Misuk, pero puede llamarme por mi nombre nada más. —responde, ya más relajada, mientras engancha su brazo con el de su mayor y le devuelve una vez más la sonrisa —Y no tiene por qué disculparse, nada más dice la verdad. A veces es agotador, y eso que durante el viaje mi madre me ha dado un poco de libertad con respecto a mi guardaespaldas. —explica mientras continúan caminando —Y debo darle las gracias Ryokai-Ssi, por sacarme de allí. No se lo tome a mal, no es que me moleste su padre, menos usted, pero esas situaciones son... Tediosas. Seguro entiende a lo que me refiero.
— Es un lindo nombre, para una linda jovencita. — halaga y asiente tranquilamente. — La entiendo completamente, no se preocupe. La comida fue amena y su compañía es cautivadora señorita Park, su madre es una mujer agradable. No obstante, con mi padre haciendo todo el trabajo realmente no tenía mucho que aportar en aquella reunión y al verla a usted algo me dijo que tenía que sacarla de ese lugar. — ríe bajito y se encoge de hombros. — ¿Qué edad tiene Misuk-ssi? Yo tengo 26, creo ser mayor que usted pero si gustas puedes tratarme con mayor informalidad y llamarme Kai. — ofrece — Las únicas personas que usan mi nombre completo son socios o personas ajenas de la compañía, me es extraño.
Misuk se sonroja un poco ante el alago, no estaba muy acostumbrada a ellos aunque siempre los recibía —Sí, de verdad tenía que salir de ahí, si no me hubieras sacado de ahí probablemente habría inventado alguna excusa. —bromea —Así que gracias Kai, de nuevo. Tú también puedes ser informal, de hecho, no me gustan mucho los honoríficos. —arruga su nariz, mostrando su disgusto.
— Con mucho gusto Misuk-ah — salen a la cubierta y comienzan a caminar cercanos a los barandales, el océano estaba tranquilo y el cielo despejado, era un lindo día. — ¿Le gustaría hacer algo en particular? ¿Qué áreas del barco a visitado? — cuestiona llevando su mirada a la chica a su lado. — ¿Qué es lo que suele hacer la hija de la presidenta en su tiempo libre para entretenerse?
—He estado en las piscinas, en los restaurantes... Y creo que eso es todo. —contesta a una de las preguntas —Y la verdad... No hago muchas cosas interesantes, se imaginará mi madre no me deja salir mucho.
— ¿En serio? ¡Pero si eres joven! — exclama casi indignado. — Aún si tienes guardaespaldas siguiéndote todo el tiempo deberías poder salir y explorar el mundo. No creo que te vayas a meter en problemas por eso, pareces una chica tranquila. — hace gestos con su mano libre para enfatizar y suelta un suspiro, sintiéndose ligeramente apenado por la chica a su lado. — Debe ser duro no poder hacer las cosas como cualquier otra persona de tu edad. — musita más para sí mismo que con la chica, la mira durante unos instantes y sonríe con empatia. — Dime que lugar del barco te gustaría visitar y te llevaré a él. Hay muchos sitios divertidos por acá, están las pistas de patinaje, hay una tirolina, hay actividades independientes, bailoterapias, está el acarde de juegos, los carritos chocones... ¿Qué te llama más la atención?
Los ojos de Misuk brillan más con cada opción que le propone Ryokai, todo se escuchaba tan divertido y diferente a lo que hacía normalmente. Pero cuando el muchacho menciona los carritos chocones, Misuk está decidida y se lo comenta al mayor.
—Nunca he estado en los carritos chocones. —confiesa algo apenada, pero desde ya emocionada ante la idea. El mayor abre sus ojos perplejo y niega ferviente con la cabeza, sin poder creer lo que la chica le decía.
— ¿Es en serio? ¿De niña nunca te llevaron a una feria? — inquiere deteniéndose y mirándola fijamente. — ¡Eso es terrible! Ser niño y nunca haber jugado a los carritos chocones... Tu infancia fue desperdiciada. — niega extremadamente serio y después le sonríe con diversión. — Yo amaba cuando mis padres me llevaban, te van a gustar son muy divertidos. Vamos. — dice y reanuda la marcha, ahora en dirección de la pista donde se encontraban los juegos. — ¿Qué te gusta hacer Misuk-ah?
—No... No fui nunca a una, no que yo recuerde. Mis padres siempre han estado en la política, y si mi madre es sobreprotectora, mi papá era peor. —explica Misuk, sin poder borrar la sonrisa de su cara —Y yo... Pues, a veces toco la guitarra. No soy la mejor ni nada pero... Es divertido. —responde a la pregunta —¿Y a tí que te gusta Kai?
Kai niega con la cabeza en desacuerdo a aquello y suspira.
— Eso no es justo. No te están haciendo un favor, te tienen en una cajita de cristal, en cualquier momento se va a romper y la más afectada vas a ser tú. — entran al acarde y él la guía entre los juegos, puestos de comida basura y la gente del lugar. — ¿Cantas? Apuesto a que eres realmente buena tocando la guitarra y eso de "no soy la mejor" es falsa modestia. — comenta animadamente y señala hacia el frente para que la chica ponga atención a la gran pista donde brillan las luces de neón y bajo ella están los carritos en movimiento. — Yo realmente no tengo mucho tiempo libre, me hago cargo de la compañía así que casi siempre estoy de traje y con gente de negocios. — hace una mueca de disgusto y se sacude como si aquello le repugnase, ríe y prosigue: — Pero cuando tengo un tiempo me gusta leer, mucho, sobre muchas cosas... También me gusta la música. De pequeño mis padres me obligaron a ir un tiempo a clases de música, canto y aprender un instrumento, ellos dijeron que ampliaría mi currículo en el futuro. — rueda sus ojos y se forman en la cola para subir — Después le agarre cariño y ahora tengo una pequeña sala de estudio en mi departamento donde improviso cualquier cosa.
Kai niega con la cabeza en desacuerdo a aquello y suspira.
— Eso no es justo. No te están haciendo un favor, te tienen en una cajita de cristal, en cualquier momento se va a romper y la más afectada vas a ser tú. — entran al acarde y él la guía entre los juegos, puestos de comida basura y la gente del lugar. — ¿Cantas? Apuesto a que eres realmente buena tocando la guitarra y eso de "no soy la mejor" es falsa modestia. — comenta animadamente y señala hacia el frente para que la chica ponga atención a la gran pista donde brillan las luces de neón y bajo ella están los carritos en movimiento. — Yo realmente no tengo mucho tiempo libre, me hago cargo de la compañía así que casi siempre estoy de traje y con gente de negocios. — hace una mueca de disgusto y se sacude como si aquello le repugnase, ríe y prosigue: — Pero cuando tengo un tiempo me gusta leer, mucho, sobre muchas cosas... También me gusta la música. De pequeño mis padres me obligaron a ir un tiempo a clases de música, canto y aprender un instrumento, ellos dijeron que ampliaría mi currículo en el futuro. — rueda sus ojos y se forman en la cola para subir — Después le agarre cariño y ahora tengo una pequeña sala de estudio en mi departamento donde improviso cualquier cosa.
—Eso suena bastante bien... —comenta Misuk, distraída por el movimiento y las luces, ni siquiera había escuchado completamente de lo que hablaba Ryokai. Ella no pretendía ser grosera, pero el nunca haber estado en un lugar así la tenía maravillada, no podía quitar sus ojos de los carritos, ni de la gente subida en ellos; todos con sonrisas enormes y riendo tan fuerte que resonaba por encima de la música del arcade.
Kai se dio cuenta de la poca atención que la chica estaba poniendo en él y lejos de molestarle le pareció adorable su actitud y el brillo de emoción en sus ojos.
— ¿Quieres manejar uno tú sola? — pregunta una vez están cerca de la entrada del juego. — Después podemos ir a cualquier otro juego que gustes y tengas curiosidad.
Misuk volvió rápidamente a la realidad gracias a la propuesta de Ryokai, su emoción ahora se había transformado en algo de temor —¿Yo sola? —pregunta con inseguridad, mirando al muchacho con los ojos muy abiertos —No creo que sea buena idea... —para Misuk el estar sola no era algo muy común, de hecho, nada común, nunca pasaba, siempre estaba acompañada ya fuera por su madre, Raehee, la prensa o las miradas curiosas de la gente. Por eso tenía miedo.
—Yo creo que sí. — dice el mayor con una media sonrisa. —Pero si quieres puedo acompañarte la primera vez y hacemos una segunda ronda en la que vayas tu sola, ¿Te parece? — propone y se detiene a obtener ambos boletos, le entrega a la chica el suyo y la guía hasta donde están los vehículos.
—Sí, creo que esa idea me gusta más. —asiente Misuk rápidamente, por lo menos tendría algo de tiempo para prepararse psicológicamente. Camina hacia uno de los carritos entonces, escogiendo uno de color verde limón y se sienta en el lugar del copiloto.
— Ah, no, yo te acompaño, pero tú conduces señorita. — Kai la hace correrse en el asiento con delicadeza, dejándola delante del volante y toma el asiento que ella antes ocupaba. — Tienes que conducir, no puedes solo presenciar, es tu primera vez haciendo esto. Lo emocionante es ir al volante. — la anima, pero el terror una vez más se apodera del las facciones de Misuk.
—¡Es por eso mismo que no debería hacerlo! —chilla, alejándose del volante lo más que la silla se lo permite, lo cual no es mucho, obviamente —¡Podría matarnos! —exagera.
Kai suelta una carcajada y niega con la cabeza.
— Aigoo... — musita con ternura — Eres una niña adorable. — ríe bajito — Misuk-ah, ni por más que quisieras tratar de matarnos podrías lograrlo en estas cosas. Son carritos chocones no de fórmula uno. Lo peor que puede pasar es que choquemos mucho y mientras más choques más divertido es todo. — explica sin borrar su sonrisa divertida. — Anda, ya va a empezar.
Una ruidosa alarma suena, indicando que el juego había comenzado. Al rededor del par, todos los carritos comenzaron a moverse con agilidad, mientras Misuk agarraba el volante con muchos nervios. Pero no sabía cómo hacer para que el carrito anduviera. Estaba por preguntarle a Ryokai, cuando otro carrito en el que iban un par de chicos, choca contra el costado del de ellos, haciendo que un chillido de sorpresa se escapara de la boca de Misuk. Los chicos sueltan carcajadas, antes de reversar y seguir jugando, parecían muy felices y emocionados, mientras que Misuk se sentía algo aterrada, estaba a punto de bajarse y salir del juego.

Kai ríe por lo bajo y la toma suavemente por el brazo.
— Cálmate, no es tan difícil. — dice y señala con su mano hacia sus pies. — Hay un solo pedal... — empieza y otro golpe pero esta vez por la parte de atrás del carro les llega — lo pisas y el auto acelera, lo suelta y se detiene, no tiene reversa ni cambios solo pisas el acelerador y ya, mueves el volante igual no te hará mucho caso. — ríe y la anima a que haga lo que le ha dicho. — La idea es chocar con todos los que puedas.
—Está bien... —musita la chica e inspira profundamente. Pisa el pedal, Kai tenía razón, era solo uno, ahora Misuk se sentía estúpida, y entonces el carrito empieza a moverse hacia adelante. Con cada segundo que pasa Misuk toma más confianza y hunde más el pedal, ganando aceleración, y pronto están chocando contra otro carro. Esta vez la reacción fue diferente, Misuk suelta unas risita que poco a poco se vuelven en risas estruendosas.
Los quinces minutos que duraba la ronda se pasaron volando entre risas y pequeños gritos agudos por parte de la chica cada vez que algún auto les golpeaba de improvisto.
Cuando la campana que indicaba el fin de la ronda suena y los carritos se detienen Kai mira a su compañera.
— ¿Te gustó? — suelta una pequeña risa — ¿Quieres ir por otra ronda tú sola?
— ¡Me encantaría! —exclama la chica aplaudiendo, la emoción era evidente en su rostro —Pero tendrás que ir a otro carrito, este es mío. —declara de una manera que en cierta manera la hacía sonar como una niña. El mayor asiente y se apresura para cambiar de vehículo. Cuando la segunda ronda comienza no puede evitar reírse y sentirse enternecido por la emoción de su acompañante. Se siente emocionado y convidado de tanta felicidad pues hacía muchísimo que no pisaba un lugar así. Se siente feliz de estar ahí y mucha más relajado que esa mañana.
— ¿Gustas de ir por un helado o algún dulce? — pregunta a la muchacha una vez han bajado de la atracción.
— ¡Sí, un helado me gustaría! —asiente ella en respuesta, la adrenalina aún estaba presente en su cuerpo, por lo que seguía bastante emocionada —En serio gracias, Kai, hace mucho tiempo que no me divertía así.
El mayor niega y le ofrece su brazo de nueva cuenta para hacer su camino hasta uno de las pequeñas heladería que rodeaba el lugar.
— No tienes que agradecer Misuk-ah. Para mí es muy grato poder hacer feliz a alguien. — comenta — Además, si soy sincero, ha sido mucho tiempo desde la última vez que estuve en un lugar así por lo que también lo estoy disfrutando. — sonríe y hacen la fila para pedir sus helados.
—Eso es bueno, ya creía que estarías pensando que soy demasiado infantil. —dice sonrojándose ligeramente —Aunque en cierta forma lo soy, pero no es mi culpa. — ríe un poco.
— Ser infantil no es malo, la infancia es la mejor época de nuestras vidas.  — dice muy seguro de sus palabras. — Cuando eres niños las personas te dejan soñar y creer que puedes ser todo lo que quieras ser desde un policía con visión láser hasta una princesa que ayuda a todos los seres vivos y les alegra la vida con su canto mágico. Nada te detiene y todo es posible, todo es nuevo y todo es absolutamente genial...Y ser grandes es lo que más queremos hacer — ríe con cierto toque de melancolía y la mira. — Cuando crecemos nos exigen más realismo. Que seamos sensatos y dejemos las niñerías de lado... Es aburrido y a veces hasta decepcionante y de pronto queremos ser niños otra vez para reír y jugar sin que nadie nos regañe porque: "estas grande para eso y tienes que madurar". — hace una mueca de desagrado arrugando su nariz y se encoge de hombros. — Entonces ser infantil de a ratos no está mal, le da sentido a nuestras vidas adultas... Un toque de color, o eso creo yo.
—Wow... Eso fue bastante... Inspirador. —comenta Misuk —Estoy de acuerdo contigo, aunque mi infancia tampoco fue tan divertida. Solitaria sería una mejor palabra para describirla —comenta y en ese momento llegan al mostrador y la chica detrás de este les pregunta qué sabor de helado quieren —Yo quiero uno de dos bolas, de chocolate y de menta por favor. —pide sonriendo.
— Para mí otro de dos porciones, chocolate y ron con pasas. — pide viendo a la muchacha por unos segundos antes de regresar su atención a su acompañante. — ¿Solitaria por qué? En ese entonces tu madre no era quien es ahora... — comenta con una pequeña mueca, alcanza ambos helados y le entrega el suyo a la pelinegra, le sonríe a la chica del puesto y se retiran para dejar el curso libre.
—Aun así... Mis padres estuvieron desde siempre en la política y cuando era más pequeña eran el doble de sobreprotectores. —explica Misuk mientras come su helado —Nunca fui a la guardería y los primeros años de escuela los hice en casa, iba un profesor a enseñarme. Creo que por eso no soy tan buena haciendo amigos. —se ríe un poco de sí misma.
Asiente comprensivo.
— Ah, ya veo... — musita con una pequeña mueca que se borra cuando come de su helado. — Bueno, en ese caso. Será un gusto poder convertirme en alguien en quien puedas confiar, a quien puedas llamar amigo. — le regala una de sus encantadoras sonrisas y camina con ella entre la multitud, apreciando los colores de las luces de neón que lucen los letreros de los demás juegos alrededor de la pista de carritos chocones. — Yo creo que es una pena que tus padres hayan sido así, no obstante todavía no es demasiado tarde para ser niña otra vez... — tararea con entusiasmo limpiando un poco del helado de su boca. — Por hoy... imagina que eres niña otra vez, quiero que pienses como si tuvieses ocho o nueve años y me digas que te gustaría hacer por el crucero... Lo que quieras, recuerda que eres pequeña y crees que todo es posible, y no quiero que descartes posibilidades solo porque puede que "no estén permitidas en el barco". Algunas reglas se pueden romper. — le guiña un ojo con complicidad y ríe. Misuk se sonroja, sus mejillas coloreándose como un par de tomates.
—Oh vamos, Kai, no puedo hacer eso ni aunque quisiera. —protesta la chica, apenada. Estaba pensando en qué diría su madre si la viera, o peor, ¿Que pasaría si alguien de la prensa estaba en el barco y la veía andando por ahí como una niña pequeña? Saldría en todas partes y su madre la asesinaría.
— ¡Vamos Misuk-ah! Tomaré la responsabilidad por lo que sea que quieras hacer... Oportunidades como estas son muy pocas, — le anima, no está dispuesto a aceptar un "no" por respuesta — Eres joven, varios años más que yo, estoy seguro. Todavía puedes hacer esta clase de cosas. Ser niña por un día, ni siquiera un día ¡por un par de horas! Yo te acompaño. — le sonríe — No creas que no pienso en lo que los demás podrían decir pero te aseguro que es un lugar seguro... Estás en un crucero en medio del mar, las personas que están aquí no te conocen o te conocen y no le dan relevancia a quien eres... ¿En qué otro momento podrías hacer algo así? — enarca una de sus cejas y se encoge de hombros. — Como tú yo también tengo una imagen que mantener y un perfil que hacer respetar, pero... ¿qué es romper las reglas solo por un rato? ¡Anímate!
—Está bien, de acuerdo, —accede la chica —supongo que tienes razón. —añade —Yo quisiera... —comienza mientras piensa pero a los pocos segundos se queja —¡No sé! ¿Qué le gusta hacer a los niños? —se pregunta más a sí misma que a su acompañante, bastante frustrada con la situación.
— No sé... depende de cada niño. — sonríe con diversión el mayor. — ¿No hay nada que te hubiese gustado, además de los carritos chocones, hacer cuando eras pequeña? — pregunta con un toque de genuina curiosidad. — Por ejemplo, de pequeño yo adoraba poder salir a correr y llenarme de lodo hasta las orejas. — ríe sin poder evitar recordar parte de su infancia. — Con mi mejor amigo jugábamos fútbol y literalmente, cuando regresaba a casa mamá casi siempre se infartaba porque llegaba horriblemente sucio. — niega con una hermosa sonrisa. — También adoraba salir a jugar bajo la lluvia, explorar... Casi todo lo que tuviese que ver con jugar afuera y ensuciarme.
—Bueno... No sé... Yo jugaba con muñecas, de esas sí que tenía muchas. —se ríe ligeramente la chica —A parte de eso... ¡Oh! También me gustaba ir al parque, no me llevaban mucho pero tal vez por eso me emocionaba tanto. Me encantaban los juegos, sobre todo los columpios.
— Bueno, lastimosamente no tenemos columpios en el crucero pero sí una tirolina. — termina por bromear y sonríe terminando su helado. — Igual, hay mucho para ver y hacer aquí, si quieres damos una vuelta en lo que se te ocurre qué quieres hacer Misuk-ah — propone sin perder su gesto animado y se levanta de su asiento para ofrecerle su acompañamiento de nueva cuenta.
—Oh... Pues ya tienes una sugerencia para tu crucero. —dice Misuk guiñándole el ojo —Y perfecto, me parece una buena idea. —sonríe, levantándose también.

***

Xiao Xian Lu

Namwook le había hecho saber que le esperaría fuera de su habitación para que salieran a cenar a eso de las siete de la tarde-noche. "No voy a permitir que me abras la puerta, sólo te haré saber que estoy afuera", le había dicho cuando llamó a su móvil y lo cumplió.
Ahí estaba el pelinegro, vestido con unos jeans de piel ajustados y una camisa blanca bien planchada. No tan formal, pero tampoco tan desaliñado. Sonríe al rubio y da un paso hacia atrás para observarle mejor.
— Mñeh, no estás tan mal. — comenta, agitando su mano con gracia mientras una risita de diversión se escapa de sus labios.
Xian Lu mira su propio aspecto, unos jeans ajustados negros y rotos en los muslos y rodillas, una camisa gris clara y encima una chaqueta más deportiva a rayas multicolor. Lucía bien, Namwook era un necio.
— No es una cena con la primera dama... — es lo que se limita a responder con tono aburrido — Solo seremos tú y yo, — se encoge de hombros y hace un gesto con la cabeza para comenzar a caminar — Anda, tengo hambre. — se queja
El pelinegro ríe más fuerte y toma a su amigo por los hombros, guiándolo por los pasillos.
— Nunca se sabe si te encontrarás con Obama..., calla. — bromea. — ¿Hace cuánto no comes? Pareces desnutrido
— Comí hace dos horas. — responde con gracia el rubio — Pero soy delgado por naturaleza y no importa cuánto coma simplemente no engordo. — sonríe tenuemente haciendo un gesto para restarle importancia mientras se deja arrastrar — ¿Dónde vamos a comer? Se me antoja algo rico.
Abre sus labios con asombro y sus ojos de la misma manera.
— ¿Dos horas? ¿Cómo tienes hambre? — cuestiona, soltándose de los hombros adversos y caminando libremente. — Iremos a comer a... En realidad no sé. — señala un salón de comidas y seguido de ese, señala uno vecino. — ¿A cuál quieres ir?—.
— Ese es mi secreto Namwookie-yah. Yo siempre tengo hambre — dice como si aquello fuese lo más obvio del mundo y pasea su mirada entre los dos lugares que ha ofrecido su amigo. — Aquel. — señala el segundo local y suspira — Creo que está menos abarrotado.
Namwook suspira satisfecho, con una extraña mirada en sus ojos y lo encamina a la entrada del lugar.
— Este lugar es muy bonito y barato, elegiste tan bien. — alarga las vocales de sus últimas palabras y se detiene repentinamente, posiciona su antebrazo en el estómago del rubio y sonríe con amplitud. — Vaya, vaya... Mira quiénes están allá. — señala una de las barras, al más alto pelinegro y al castaño bajito. Ambos platicando animadamente. — Vamos a saludar, ¿quieres?
El ceño del fotógrafo se frunce al notar a Seungjae y al chico desconocido, luego se voltea para mirar a su amigo y bufa.
— ¿Tú lo planeaste? — lo acusa — Que casualidad que salgamos a cenar y justo estén Seungjae y ese chico acá. — masculla con fastidio y vuelve su mirada a donde está el pelinegro, allí hacia donde su mejor amigo lo está arrastrando. No puede evitar resoplar cuando ve a los otros dos reír tan amenamente. — Eres tan molesto Nam.
Frena en seco, mostrándole un atisbo de sonrisa, el cual borra al instante y finge una mueca de duda.
— ¿Crees que yo planearía encontrarme a mi ex-novio aquí? — trata de sonar convincente, posicionando una de sus manos en su pecho y haciéndose el ofendido. — Además, tú elegiste el lugar, no yo. — ataca.
— Tú eres capaz de muchas cosas, corazón. — sonríe sardónicamente y suspira. — ¿Ese es el famoso Dokyeom? — pregunta y echa un vistazo al pequeño moreno que hacía compañía al alto pelinegro y lo primero que llama su atención son los ojos particularmente grandes del chico. v ¿Y después te quejas de las orejas grandes de Seokmin-ssi? Él tiene ojos de sapo. — comenta con cierta acidez
El pelinegro asiente con su cabeza y alza sus cejas constantemente.
— Ah, pero sus labios son inigualables... Cierra la boca y acerquémonos a ellos. — apresura el paso de repente, acercándose al par en la barra y sonriéndoles ampliamente, dejando ver su característica sonrisa cuadrada. — Hola, muchachos... Dokyeom-ah, qué sorpresa, Seungjae... ¿Qué hacen por aquí? No sabía que se conocían. — el más alto mantuvo su mirada en Xianlu un par de segundos. Después de balbucear un poco y dejar de mirarle, palmea uno de los hombros de Dokyeom y sonríe nervioso.
— Oh, recién conozco a Dokyeom y... Vinimos a comer algo, ¿no? — el más bajito asiente con una sonrisa. — ¿Y ustedes? — su pregunta va más bien dirigida al rubio frente a él. Sus ojos no se despegan de su rostro.
Lu enarca una de sus finas cejas, mira a su amigo y a los otros dos chicos con cierto escepticismo. Para él, toda aquella situación es demasiada casualidad. Mira al pelinegro con cierta incomodidad y aparta su mirada solo para tomar más detalle del otro chico bajito con ojo crítico.
— Igual. — se limita a responder. — Nam quería venir a cenar. — comenta y hace una pequeña reverencia ante el desconocido — En vista de que mi amigo aquí presente es un maleducado, me presentaré por mi propia cuenta Dokyeom-ssi, mi nombre es Xian Lu, un placer conocerte al fin. — dice en tono plano y con su rostro inexpresivo que se vio perturbado por el atisbo de una sonrisita maliciosa. — Nam habla mucho de ti.
Dokyeom tose un tanto nervioso. No se esperaba aquél comentario y provoca una ligera risita en el más alto.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:20 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Cuatro.

Xiao Xian Lu

Namwook golpea el hombro de su amigo y frunce el entrecejo.
— Mentira, no hablo mucho de él... — hay una pausa. — Bueno, al menos no recientemente. - se cruza de brazos, mirando a su ex-novio hacer una reverencia en forma de saludo.
— Un gusto, Xianlu-ssi, escuché hablar de usted alguna vez. - asegura.
Lu sonríe sin dientes y mira al pelinegro unos instantes. No sabe muy bien que más comentar y se siente incómodo con la presencia de todos.
— Oh, cosas buenas espero. — es lo que dice apartando su mirar del menor y más alto y mirando a su amigo esperando a que aporte algo e la conversación porque él no es muy bueno con esas cosas
Namwook engancha su brazo con el de Xianlu, sonriendo con amplitud.
— ¿Quieren que cenemos algo juntos, chicos? — Seungjae parece estar decidido a levantarse para rechazar la oferta, pero Dokyeom asiente con un poco de efusividad y toma al más alto de uno de sus antebrazos para guiarlo por donde Namwook quisiese.
— ¿Cómo es que coincidimos? Creí que estaría con Seokmin hyung? — cuestiona el más alto un tanto irritado, tomando asiento junto a Dokyeom. — Quiero decir, es bueno coincidir con ustedes, hyungs, pero... — Dokyeom ríe bajito, callando las palabras del pelinegro.
— ¿Cómo va su tobillo, Xianlu-ssi? — el de ojos grandes reposa sus brazos en la mesa, mirando expectante.
Lu no puede evitar reparar con más detalle en el moreno cuando toma el brazo del pelinegro y siente algo así como un pinchazo de incomodidad en su pecho.
— No eres buen mentiroso, mocoso. — Se está poniendo de mal humor, de pronto ya no tenía tanta hambre, quería regresar a su habitación y encerrarse.
— ¿Disculpa? — un tanto aturdido mira al de ojos grandes saliendo de su ensimismamiento, aparta la mirada del pelinegro luego rebobina en lo que le ha dicho y aunque todavía hay un ápice de confusión en su rostro se encoge de hombros y le resta importancia. — Está mejor ahora, como si nada hubiese pasado.
Seungjae frunce el entrecejo, sentándose junto a Dokyeom una vez encuentran una mesa disponible y deja que el más bajito vuelva a tomar control de la plática.
— Bueno, eso es bastante agradable de escuchar. Namwook hyung me lo ha dicho antes, tranquilo. - sonríe.
— ¿Cómo coincidieron ustedes aquí? - cuestiona Joon, cruzándose de brazos. -- Seokmin y yo no nos hemos encontrado en un par de días, he estado con Lu todo el tiempo, ¿no es así? - sonríe a su amigo, palmeando su hombro ligeramente.
— Me habló porque dijo que mis ojos eran increíbles. - Dokyeom suelta una carcajada, haciendo sonreír al más alto de los cuatro.
El rubio enarca una de sus finas cejas ante el último comentario, clavando sus ojos en el pelinegro casi como acusándole con la mirada. ¿Qué tenían sus ojos de increíbles? El chino vuelve sus ojos sobre el moreno formando una mueca con sus labios; son grandes... Demasiado grandes, parecen ojos de sapo, musita internamente. Son marrones, de un marrón muy común y poco llamativo, no tenían nada de increíbles.
Sin darse un pequeño bufido se escapa de entre sus labios, cargado de fastidio, rueda sus ojos por el hilo de sus pensamientos, no entendía porqué toda aquella situación lo estaba irritando tanto, ya ni siquiera tenía tanto apetito, tampoco tiene ganas de entablar una conversación ni sabe qué podría aportar, así que le deja el trabajo a su amigo ya que era el quien quería ser sociable.
Namwook sonríe internamente ante la reacción de su amigo y palmea su hombro.
— ¿Quieres que pidamos algo a la habitación? Te noto como si estuviera a nada de darte un derrame en la cabeza. — bromea, soltando una ligera risita mientras masajea el hombro adverso.
El otro par se queda observando la escena con muecas de preocupación en el rostro.
El rubio le dispara láseres con su mirada almendra, y niega con la cabeza.
— Estoy bien — espeta un tanto seco — Mejor, ordenemos algo. Tengo hambre. — miente en un quejido apartando su mirada de su amigo y dejándola en el moreno — Dokyeom-ssi ¿a qué te dedicas?
El aludido dirige su mirada al mayor, sonriéndole ligeramente y acomodándose en su lugar, usando una de las piernas del más alto como soporte.

— Bueno, soy escritor... O eso intento. Obtuve una beca hace tiempo y en Londres empecé con un par de tutorías para poder "ser mejor" — hace comillas con sus dedos una vez aleja su mano de la pierna del pelinegro, sin dejar de sonreír. — ¿Qué hay de usted? Quiero decir, Namwook me contó un par de cosas, pero qué mejor que escucharlo decirlo.
Xian Lu no pierde el rastro de los movimientos del moreno, cada movimiento, cada pestañeo. Todo lo estaba sobre-analizando.
— Oh, ya veo... ¿Está escribiendo algo ahora? — cuestiona, — Yo soy fotógrafo... Tengo mi propio estudio, y aunque más que todo es un tipo de fotografía artística, alternativa y a veces un poco extraña, también tengo mis trabajos comerciales. Sesiones para grandes revistas, algunos trabajos privados, algunas campañas para marcas... — se encoge de hombros restándole importancia.
— Él fotografía a Seokmin hyung a veces... — comenta Seungjae con una sonrisa correspondida por el de labios anchos.
— Oh, ya veo... Suena genial, Xianlu-nim. — su rostro muestra admiración. — Yo, en cambio, sólo tengo un par de borradores, nada serio aún. Estoy ayudando a mi tutor a salir de su bloque primero y después veré si hago algo decente. — Namwook rueda los ojos y se acerca lo suficiente para golpear uno de los brazos de Dokyeom.
— Escribes bien, cállate, torpe. — regaña, volviendo su vista al menú y ordenando por todos en la mesa. — Ordené algo para compartir, su conversación era muy interesante como para interrumpirlos.
— Oh, ya veo. — el rubio ignora el comentario del pelinegro — No es la gran cosa a decir verdad. Amo lo que hago, aunque casi siempre detesto cuando me toca trabajar con modelos. — se encoge de hombros en su lugar. — Seguramente tus borradores en el futuro se convertirán en grandes obras literarias... — un deje de burla casi imperceptible tiñe su voz, y le sonríe aun sintiéndose medio incómodo.
Dokyeom sonríe ampliamente.
— Como hace lo que ama, por eso su trabajo es más que bueno, lo he visto un par de veces, de verdad me agrada lo que hace. — asiente con sinceridad.
Ésta vez es Seungjae quién se apoya de la pierna del más bajito para acomodarse en su asiento y una vez lo hace, da una ligera palmada en la misma para posar sus brazos sobre la mesa y jugar con los cubiertos.
— Gracias por el cumplido, Xianlu-nim, yo también lo espero. — agradece Dokyeom, haciendo una reverencia como puede sin levantarse de su asiento.
— ¡Oh! ¿Lo has hecho? — se sorprende un poco, todavía es raro para él que las personas sepan de lo que hace. Que le pongan atención a su trabajo, a su arte. Y pese a que está un poco distraído por ello no pasa por alto las acciones de Seungjae, formando una mueca en sus labios casi de inmediato.
— Seungjae-ssi... estás muy callado. — comenta de pronto bebiendo de su vaso de agua, clavando su mirada almendrada en el menor
Dokyeom asiente con su cabeza.
— Es muy reconocido en las revistas y galerías de arte en Europa, de verdad. — comenta Dokyeom, dirigiendo su mirada a Namwook cuando escuchó el nombre de Seungjae en labios del rubio.
El aludido sonríe levemente, dejando el tenedor de manera vertical, paralelo a una cuchara.
— No tengo mucho de qué hablar, sólo poner atención, tienen una plática muy entretenida, hyung.
El rubio rueda sus ojos, sintiéndose un tanto irritado por la falta de interés del pelinegro en entablar una conversación.
— Sí, sumamente interesante. — musita con cierto toque de sarcasmo impreso en su voz — Nam, tu tampoco has hablado y eso sí que es extraño viniendo de ti. ¿Te comió la lengua el gato?
— Bueno, estaban hablando de sus trabajos y ya saben ambos lo que hago yo. — comenta apenado el menor de los cuatro, rascando su nuca y recargándose en su asiento.
— Sí estoy hablando, con Dokyeom, mira. — señala el espacio entre ellos sin despegar su mirada del rubio. — Tú puedes hablar con Seungjae y después intercambiamos. — sugiere en tono bromista.
— Seungjae-ssi no parece tener interés en entablar una conversación por el momento... creo — su voz es plana, su mirada es fría y hace un gesto con la mano para restarle importancia. Le gustase o no, se sentía parcialmente ignorado por el más alto de los pelinegro y eso hería un poco su ego.
La comida llega un par de minutos más tarde. Comen en silencio y un par de minutos después de haber empezado, Namwook se levanta de su asiento, con la excusa de querer ir al baño. Un par de minutos después, Dokyeom se queja de que no tiene aderezo en su plato y se levanta de su silla para ir a "reclamarlo".
Seungjae sigue comiendo con tranquilidad, buscando encontrarse con la mirada del rubio.
— ¿Es mejor esta comida que la que probamos la vez que te llevé a cenar, hyung, o soy el único que se siente incómodo con Namwook y Dokyeom hyung? — una mueca aparece en su rostro después de tragar.
El rubio deja su cubierto a un lado de su plato y limpia sus labios con la servilleta delicadamente.
— ¿Te sientes incómodo? — hay un deje sarcasmo en el tono que emplea — En lo que a mí respecta parecías bastante cómodo con Dokyeom-ssi. — espeta enarcando una de sus finas cejas, — Te he dicho que no soy bueno conociendo a nuevas personas, es extraño y me desagrada cuando la atención se centra en mí. — hace un gesto de mano restándole importancia.
El pelinegro hace un movimiento con sus manos en el rostro propio y suelta una ligera risita.
— Seguro estabas adaptándote muy bien. La atención no estaba completamente sobre ti, hyung, creo que la estaban repartiendo justamente. — opina sin dejar de mirar fijamente al mayor. — Y si me llevo bien con Dokyeom hyung, es porque tiene simpatía, es fácil conversar con él. — aclara, tomando su servilleta para limpiar su boca un par de veces, sin perder el contacto visual.
Lu rueda sus ojos de nueva cuenta, toma su tenedor otra vez y se mete un gran bocado en la boca solo para evitar decir cualquier tontería.
— Entonces, quien te incomoda es Nam... ¿O soy yo? — inquiere luego de haber tragado parcialmente. — Puedo irme, me llevo a Nam conmigo y así quedas en tu cena con Dokyem-ssi. Justo como antes de Namwook quisiese ser indiscreto e importunarlos a ambos.
Seungjae se acerca con duda al mayor, alzando sus manos con rapidez y tomándolo levemente del cuello para limpiar la comisura de sus labios. No sabía si estaba imaginando la comida o sólo era un buen pretexto para tocar su rostro, pero había logrado el contacto.
— Hyung, come bien, o te causa una indigestión, o manchas tu rostro completo de comida. — dice con semblante serio. — Y no me incomodas, me incomoda que Namwook hyung esté demasiado callado, que tú hables con Dokyeom hyung y que él te responda con esa sonrisa. Eish. — se queja, volviendo a su lugar, limpiando sus dedos con una servilleta. — No me molesta, pero preferiría que la cena hubiese sido más... Privada.
— Pudiste haberme escrito si querías cenar conmigo... — repone el rubio echándose hacia atrás en su silla, enfurruñándose parcialmente — Si hablaba con Dokyeom-ssi era porque ni tú ni Namwook estaban hablando de nada, no me quedaban más opciones. No es de mi agrado realmente. — bufa tomando su copa y dando un sorbo a su bebida.
— ¿Dokyeom hyung no es de tu agrado? — cuestiona, imitando su acción y vuelve a su comida. — No había escrito que quería que salieras conmigo porque... Bueno, uno nunca sabe sus límites de molestia. — ríe bajito en modo de broma, masticando casi al instante de haber dejado de hablar. — No es que crea que molesto, bueno... Sí, pero no quería ser fastidioso y te dejaba descansar un rato de mí, hyung. — asegura.
— Es irrelevante para mí. — dice respecto al moreno una vez a tragado su comida. Deja sus cubiertos y se recuesto en su silla tomando su copa de jugo. — No molestas Seungjae-yah... Bueno, sí. Pero yo te diré cuando se vuelva pesado, por el momento no tienes de qué preocuparte. — lo mira unos instantes con una pequeña sonrisa pintada en sus labios pese a que su tono suene un tanto vacío y desinteresado. — Tienes mi número por algo, ¿no?
Suelta una ligera carcajada, asintiendo con su cabeza.
— Gracias entonces, hyung... Seguiré llamando hasta molestar. — advierte con una media sonrisa en sus labios.
Namwook llega y Dokyeom seguido de él, tomando sus respectivos asientos y volviendo a su comida.
— ¿De qué hablaron? — pregunta Namwook con la boca semi-llena.
— Nada que sea realmente de tu incumbencia, Nammie hyung — le responde con tono meloso el rubio y una media sonrisa burlesca tomando otro bocado de su comida. — ¿Tenías indigestión o algo? Tardaste siglos en el baño, si estás indispuesto podemos retirarnos — lo molesta el rubio
Namwook suelta una fuerte carcajada, echando su cabeza hacia atrás.
— ¿Indigestión? ¿Indispuesto? No, para nada... Estoy más que bien, aunque si quieres que me vaya, puedo hacerlo. – da un par de bocados más a su comida y bebe de su refresco. — ¿Tú estás indispuesto o la estás pasando bien?
— Estoy bien. — se encoge de hombros para restarle importancia.
La cena transcurre con normalidad luego de aquello, con algún que otro comentario o chiste. Cuando termina deciden tomar caminos separados o al menos Namwook lo decide así, toma a Dokyeom de un brazo y se despide de Lu y Seungjae con una excusa vaga que es secundada por el moreno de ojos saltones, dejando al rubio a solas con el pelinegro alto.
— Nam, a veces me da dolor de cabeza. — comenta viendo como su amigo se perdía entre las personas hablando de Dios sabe qué cosa con el otro muchacho. — ¿No te pasa a veces con Seokmin-ssi ? — cuestiona distraídamente una vez han empezado a caminar sin un rumbo en particular,
Seungjae sigue su paso, logrando quedarse a su lado.
— Hm, en realidad Seokmin hyung es muy diferente a Namwook hyung. – ríe bajito, rascando su nuca con nerviosismo. — Namwook hyung es... Especial, supongo. – añade con seguridad en su voz.
— Especialmente molesto, sí. — ríe un poco encogiéndose de hombros para restarle importancia — ¿Cómo te fue en la reunión de ayer? ¿De qué era? No me dijiste —  comenta distraídamente mientras lo mira, el atisbo de una sonrisa asomándose entre sus labios.
Abre grande sus ojos, alza sus cejas y sonríe de costado.
— Oh, la reunión de ayer... – ríe bajito, nervioso. — Pues... Fue muy a-aburrida, como siempre. Sólo... – suelta un suspiro pesado. — En realidad no tuvimos una reunión.
El rubio se detiene al escuchar la confesión y lo mira enarcando una ceja.
— ¿Eh? ¿Por qué no? — cuestiona dedicándole una mirada inquisidora — ¿Me mentiste? — achica sus ojos como acusándolo con ellos y espera por una respuesta.
El más alto ladea su cabeza de un lado a otro, un par de veces.
— Bueno, fue sólo porque... Bueno, ayer pasé muy bien contigo, hyung, pero la verdad no sé, sentí que era un poco rechazado y por eso acordamos que me iría terminando de comer, pero bueno, después me dormí y... – estuvo a nada de mencionar que escuchó lo que dijo mientras fingía dormir en los últimos minutos, pero calló, dejando las palabras al aire.
— ¿Y...? — quiere terminar de oír lo que tiene que decir. Una parte de él se sentía un poco culpable pero no era su culpa. ¡El chico había llegado a su habitación sin avisar y él estaba tan impresentable! — Llegaste de la nada. — se defiende — Estaba en pijama y tenía una mascarilla que tuve que quitarme antes de tiempo para no recibirte con la cara llena de un menjunje extraño. — forma un puchero con sus labios — Estaba un poquito irritado...
— Pero hyung... No era una cita, sólo... Estabas en tu habitación, lo lamento, debí avisar antes. – se interrumpe a sí mismo, sonriendo de costado ante el ligero puchero que apreció del contrario. — Sólo creí que sabrías que iría porque te lo había dicho la otra vez y... Porque quería ser un buen... ¿amigo? – una extraña mueca se forma en su rostro mientras juega con sus dedos, nervioso.
— No era una cita pero aun así me dio un poco de vergüenza que me vieras en esas fachas... — admite arrugando la nariz — No creí que realmente fueses a aparecerte un día solo así como así. Además, cómo iba a saber yo qué día ibas a aparecer... ¿Qué soy? ¿Adivino? — suelta una pequeña risita — No importa Seungjae-yah, igual fue un lindo detalle.
El pelinegro se posiciona frente a él, alzando una de sus manos en forma de promesa.
— Juro que no pasará de nuevo, hyung... Avisaré antes de visitarte. – promete, acercándose al rubio para abrazarlo de manera fugaz y volver a su lugar anterior. — Aunque no prometo dejar de intentar ganarme tu confianza y cariño, eh... Soy un chico insistente en ese aspecto.
—  Me he dado cuenta de ello. —  musita una vez que ha salido de su aturdimiento producto del inesperado abrazo. —  Vamos, hagamos algo. Todavía no quiero volver a mi habitación. —  dice acercándose al pelinegro, engancha su brazo con el del menor y tira de él suavemente para que retornen su marcha aunque no sabe con exactitud a dónde dirigirse quizás solo a perder el tiempo por ahí.
— No sé a dónde podemos ir... Mi recorrido es de las piscinas a la habitación, de la habitación a comer y de comer a la habitación. – suelta una ligera carcajada, afianzando su agarre entre los brazos unidos. — Sólo caminemos, ¿quieres, hyung? ¿O se te ocurre algo?
— Caminar estaría bien. — sonríe de forma dulce apartando su mirada del pelinegro para mirar al cielo. — Hay muchas cosas que hacer aquí, niño. Te lo dije la primera vez que salimos. Deberías salir más y no ir solo a las piscinas.
— Bien, bien... Saldré más, sólo porque prometí que te ayudaría a socializar más, eh. — bromea, dando un ligero golpecito en uno de los hombros adversos. — Pero, hyung, en realidad ahora tengo miedo de sacarte a pasear. — ríe bajito.
— ¿Eh? — el rubio vuelve su atención sobre el muchacho — ¿Por qué? ¡Yo me porto bien! — responde casi de manera infantil arrugando su ceño suavemente — ¿Sabes? Cuando dices que me "sacas a pasear" siento que te estás refiriendo a mí como si fuese un perro o alguna mascota.
El menor suelta una ligera carcajada, echando su cabeza hacia atrás.
— Yah, luces más como un gato, pero no iba a hablar de eso... — rasca su barbilla, un tanto dudoso. — Sólo decía eso porque de verdad me da miedo que algo malo pueda pasarte... Aquella vez en la piscina y los juegos, lucías tan pequeño y frágil que de verdad tuve miedo de romperte. No quiero que nada te pase. — habla como si él fuese mayor que el rubio, hundiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.
Xian Lu se detiene en su andar y suelta su agarre del brazo del más alto sintiéndose bastante avergonzado a la vez que conmovido. Puede sentir el calor en sus mejillas y esa sensación extraña de no saber qué hacer o decir lo inunda.
No se esperaba aquella confesión, tampoco sabía cómo reaccionar. Su cerebro le decía que huyese de ahí, ¿una persona a la que acabas de conocer no te puede decir cosas así de bonitas y ser sincero verdad?
— No tienes por qué preocuparte por mí mocoso. — dice luego de haber recompuesto un poco y lo mira fijamente — Puedo cuidarme por mis propios medios, lo he hecho durante años. No soy tan frágil como me veo... — su tono es duro y parcialmente frío, se acerca de nueva cuenta hasta el pelinegro y vuelve a enganchar su brazo con el del menor, — Pero... gracias... supongo. — es apenas un susurro audible con una pequeña sonrisa, al igual que esa tarde en su dormitorio, se pone de puntitas y deja un fugaz beso sobre la mejilla del muchacho, luego tira de él para retomar su marcha
Se queda estático ante la acción del mayor, pero una sonrisa inmensa se dibuja en su rostro. Su corazón late con fuerza por aquél mismo gesto y no puede evitar balbucear antes de hablar.
— Yo... Sé que eres fuerte, hyung, pero igual puedes quebrarte cuando menos te lo esperes y a pesar del poco tiempo, no quisiera que eso pasara, ya te tomé demasiado cariño. — confiesa, buscando la mano del mayor con su mano libre.
Lu mira su mano unida a la del pelinegro y siente un revuelco en su estómago producto de una emoción que hacía mucho no llegaba a sentir... Lo deja pasar, avanzando de la mano del menor, mirando hacia el piso pues sus mejillas se han tornado rosadas se queda pensando en lo que pasaría ahora.
Era lindo sí, hacía solo unas pocas horas que le había dicho a Namwook que no le interesaba el muchacho, mentía. Lo sabía, aun así no estaba listo para encariñarse más de la cuenta de él. En primer lugar porque el crucero no duraría para siempre, él trabajaba y el menor también; él lo hacía en China y Seungjae en Corea. Él iba a tener que regresar a su país cuando el crucero terminase y probablemente Seungjae tendrían también bastante trabajo después ¿qué iban a hacer si se encariñaban de más? Él no quería ser el responsable de un corazón roto ni mucho menos tener que lidiar con su corazón herido.
— Eish... — se queja en voz alta — ¿Por qué eres así mocoso? — resopla, aunque realmente no está molesto — Te gusta complicar las cosas...
Frunce su entrecejo, tomando con más seguridad la mano adversa y acariciando ligeramente el dorso de la misma con sus dedos.
— ¿Complicarlas? Oh... No quiero eso, sólo quiero que nos llevemos bien, Lu hyung. — sus labios se fruncen en una línea recta. — Es agradable estar contigo y lo que menos quiero, es complicar las cosas.
— Tú quieres más que solo "llevarnos bien" Seungjae, — dice con tono plano, no lo mira y sus mejillas arden por lo arrogante de su afirmación. — Estás siendo demasiado insistente y detallista para un simple "quiero que nos llevemos bien". Antes no nos llevábamos mal, tampoco éramos cercanos, pero no nos llevábamos mal... Por eso digo que complicas las cosas, no quiero encariñarme con alguien que voy a tener que dejar cuando el viaje acabe y tenga que regresar a China. — admite en un susurro muy bajo, fijando su vista a través de los ventanales del crucero,  en la oscuridad externa.
El pelinegro asiente, soltando ligeramente la mano contraria.
— Está bien, no voy s negar que sí, estuve pensando en que algo más que "llevarnos bien", pero no pude evitarlo desde aquella vez que trabajó con nosotros para la sesión de Min hyung. — usa modismos, poniéndose serio en el momento. — Pero te entiendo, hyung... Me arriesgué demasiado esta vez, no podría hacer que funcionara como quisiera si estamos lejos. — agacha su cabeza, pero una media sonrisa se forma en su rostro.
Lu siente un extraño vacío cuando el muchacho termina de soltar su mano y eso le molesta. no debería ser así pero lo era, también se sentía en parte mal por... no sabía por qué, pero era así. Suspira.
— Dicen que el que no arriesga no gana, niño. — tararea volviendo a enlazar su mano con la del menor, entrelazando sus dedos esta vez — ¿Desde la sesión de fotos con Seokmin-ssi? ¿En serio? Y yo que creía que solo era un capricho que te surgió en el viaje. — se siente halagado en parte. Seungjae era un chico guapo, era joven y exitoso; el chino era ciego, tampoco tonto. El menor era un excelente partido para cualqiera y debía tener a más de uno, mujeres y hombres, babeando detrás de él, entonces sí... se sentía un tanto halagado de haber llamado la atención del menor
Una leve risita resuena en el vacío de la noche y aprieta el agarre de sus manos, sintiendo la calidez del mayor.
— Definitivamente valdrá la pena arriesgarme. — asegura, mirándole de reojo. — Seokmin hyung también creyó que era un capricho de trabajo. — comenta divertido, recordando las primeras semanas en las que dejó de ver al fotógrafo después de la sesión. — Creí también que pasaría, pero encontrarte de nuevo acá... Vaya que hizo que fuera difícil creer que sólo era "capricho de trabajo" — hace comillas con los dedos de su mano libre.
Su rostro arde y evita la mirada del menor sintiendo quedamente con la cabeza.
— Yo realmente no te puse mucha atención en ese momento. — admite el rubio, quizás sintiéndose un poco culpable. — Eres demasiado callado y serio... Profesional, lo cual es agradable y Seokmin-ssi tiende a llamar más la atención. — arruga su nariz con ligero desagrado y una media sonrisa — Tienes una imagen estoica y de amargado, poco interesante... Creo que escuchaste la primera noche cuando te llame "poste con cara de orto"
Suelta una carcajada más estruendosa, asintiendo con su cabeza.
— Sí, lo escuché. También cosas como que no iba a pasar y que Namwook hyung me miraba como su posesión. — hace una extraña mueca divertida, arrugando ligeramente su nariz.
— Le gustabas a Namwook. — explica — "Te marcó" aquella vez — medio se burla — Creo que ya no... Con él nunca se sabe. — le resta importancia con un gesto simple — Yo en cambio estaba instándole a darle una oportunidad a Seokmin-ssi. A mi parecer ellos dos hacen buena pareja. — sonríe
Concuerda con su comentario, asintiendo con su cabeza mientras lo escucha hablar.
— Seokmin hyung está muy contento con Namwook hyung... Aunque es muy torpe, dice "te quiero" demasiado rápido. — hace un chasquido con su lengua, dibujando una mueca extraña en su rostro.
— Tú no lo hagas. — lo amenaza rápidamente — Ni porque lo sientas te atrevas a decirlo, ¿entiendes? No conmigo por lo menos — lo señala con su dedo hablando en un tono serio. — Salvo que yo te lo diga primero, si es que eso algún día llega a pasar y si pasa más te vale corresponder o voy a caerte a palazos. ¿Entendido?
Ríe una vez más, echando su cabeza hacia atrás.
— Pero hyung, yo te aprecio. — alza sus cejas, deteniendo su paso y mirándolo a los ojos. — Descuida, toma tiempo querer a las personas y toma días, meses e incluso años para armarse de valor y finalmente decírselo. — asegura, cerrando sus ojos mientras confirmaba sus palabras.
El rubio rueda sus ojos negando fervientemente con la cabeza.
— Ash... tan molesto. — masculla por lo bajo — Pero tienes razón. — se encoge de hombros, acomodándose al lado del menor, desliza sus brazos alrededor del torso del muchacho, haciéndose un hueco entre sus brazos solo porque una parte de él tiene el capricho de abrazarlo y dejarse sentir ese "aprecio" del que el menor habla.
Rodea el cuerpo adverso con sus brazos, acercándolo ligeramente más a su cuerpo y sonriendo nerviosamente, tratando de calmar el latido de su corazón mientras respiraba con regularidad.
— ¿Te digo algo? — dice en voz baja. — No mucha gente me dice que tengo razón. — bromea para aligerar su ambiente, mientras una de sus manos se mueve de arriba hacia abajo en la espalda adversa.
El rubio enarca una de sus finas cejas, alzando su rostro para mirarlo a la cara, apoya su mentón en el pecho del menor y le regala una media sonrisa divertida.
— Sí, no te acostumbres. No creas que te la voy a dar seguido. — sigue su juego, ladea su cabeza y se detiene un momento para apreciar a más detalle el rostro del pelinegro. — Me gusta que me den la razón, incluso cuando no la tengo, así que internaliza eso. Te ayudará mucho en un futuro — suelta una pequeña risita — Yo siempre tengo la razón, ¿okay?
Seungjae rueda los ojos con diversión, atreviéndose a acariciar el mentón del más bajito con la misma expresión de sus ojos y retirar su mano al instante.
— Entendido, hyung... Tienes razón. — una risita escapa de sus labios mientras le devuelve la mirada.
— Así me gusta. — deja un suave golpecito en el pecho del muchacho para enfatizar su frase, bajando su mirada ahí donde su mano reposaba y después subiéndola por la línea del cuello, hacia su mandíbula hasta llegar a sus finos labios. Los observa durante unos segundos, dibujando mentalmente la forma de estos en su memoria, abstrayéndose de su alrededor durante unos instantes hasta que se da cuenta de lo que está haciendo y aparta su mirada de la boca del menor y oculta su rostro sonrojado en el hueco entre el cuello y el hombro del más alto.
Con un poco de más seriedad en el rostro, acerca una de sus manos al ajeno, tomándolo del mentón e imitando su acción, analizando cada gesto de su rostro, cada pequeña arruga ante las expresiones que hacía y sonríe de costado.
Acaricia con ternura una de las mejillas del mayor con la yema de su dedo pulgar y toma una gran bocanada de aire.
— Hyung... — busca su mirada, conectándola con la propia. — Déjame besarte, por favor.
Las palabras del chico se filtran suavemente por sus oídos, ¿quien pide permiso para besar a alguien?  ¡Seungjae, señores! El estúpido pelinegro no podía simplemente robarle beso y ya estaba, no. Él tenía que tener ese gesto adorable, considerado y pedir su permiso.
¡Complicas las cosas mocoso!, le grita en su mente. Lo duda un momento, ¿qué tan buena idea sería aquello? Pero por sobre todas las cosas, ¿quería realmente ser besado por el chico frente a él?
El tacto en su mejilla se sentía demasiado cálido, demasiado tierno, la mirada oscura del pelinegro, intensa y fija en él sentía que lo estaba despojando de cualquier armadura, ¿cómo decía que no a eso?
Da un ligero asentimiento con la cabeza y cierra sus ojos, esperando por aquel acto con el corazón latiéndole a mil por milisegundo
Acerca sus labios a los contrarios, agradeciendo que haya aceptado su propuesta y roza apenas sus labiales con los ajenos, haciendo un poco más lento el acercamiento y al cabo de unos segundos, les une finalmente en un beso completo.
No abandona la mejilla del mayor, su mano permanece en aquél lugar, brindándole calidez, moviendo sus labios lentamente, con el corazón latiendo fuertemente y una sonrisa formándose en su rostro sin alejarse.
Xian Lu siente como su corazón se salta varios latidos, casi como si fuese a dejar de funcionar y sus manos se deslizan hacia arriba por el torso del muchacho hasta enrollar sus brazos alrededor de su cuello.
El beso es dulce, lento, es suave. Muy delicado y de alguna forma termina siendo demasiado abrumador también. El chino tiene la cabeza echa un lío, pensamientos difusos, ideas que vienen y van; se siente expuesto, es como si con aquel gesto el muchacho le estuviese desnudando el alma y eso le aterra.
A diferencia de él, Seungjae puede sólo sentir aquella felicidad que hace rato no sentía. Sí, tenía miedo, pero aquél contacto y la sensación del momento era lo que más le importaba de momento.
Termina separando sus labios, uniendo sus frentes con delicadeza y atreviéndose a dejar un casto beso al final. Uno fugaz.
No dice nada, sólo deja que su mano abandone lentamente el rostro de su mayor y sonríe apenas de costado.
Por su parte Lu no lo suelta, sus brazos siguen ceñidos encima de los hombros del menor y sus ojos permanecen cerrados, está tratando de calmarse un poco, de conseguir algo de oxígeno y paz mental antes de tener que enfrentar el rostro de Seungjae.
Quería huir, pero que cruel sería de su parte solo salir corriendo luego de haberse dejado besar y haber correspondido aquel beso. Abre lentamente sus ojos, y su mirada avellana se cruza con la más oscura, nota su sonrisa y aunque a él le gustaría poder sonreír de aquella misma forma, más bien siente ganas de llorar, tan profundas y sinceras, solo llorar y ya.
No siente mucha incomodidad, pero la extraña mueca en el rostro del mayor le dice que algo anda mal.
Su ceño se frunce ligeramente y aunque trata de buscar alguna alternativa para aligerar la atmósfera, solo atina a subir sus manos hasta en donde se encontraban los brazos ajenos y los toma, bajándolos a los costados de su cuerpo.
Deja una suave caricia en el dorso de las manos del mayor y sonríe una vez más.
— Ve a dormir, hyung... Es tarde, seguro lo necesitas.
El rubio asiente quedamente con la cabeza, medio ido.
— Acompáñame. — pide en un susurro. Realmente no se siente bien, pero tampoco quiere irse a su habitación y encerrarse a pensar, porque sabía que no sería una experiencia linda, sanadora quizás pero no amena. Toma una respiración profunda, cerrando sus ojos en el proceso y suelta el aire lentamente para mantener todas sus emociones a raya. Alza su mirada y la vuelve a clavar en el rostro del menor, — Quiero que me acompañes.
Seungjae asiente con su cabeza, permitiéndole el paso primero, para comenzar a caminar a su lado.
Aprieta sus labios en una fina línea recta, manteniéndose en silencio, como en la hora de la cena.
Se dirigen en silencio por los pasillos hasta la habitación del mayor y una vez están delante de la puerta, Lu es el primero en entrar dejando la puerta abierta para que el pelinegro entre también. Se quita sus zapatos y se saca la chaqueta, dejándola desordenadamente sobre la silla del tocador, camina hasta la nevera y saca de ella una cerveza para él.
— ¿Quieres una? — le ofrece al menor alzando la botella.
Niega con su cabeza, cerrando la puerta tras de él.
— No bebo cerveza, hace que engorde y no sirva para modelar. — ríe, adentrándose un poco más a la habitación y recordando su estadía ahí.
El rubio saca una soda y se la pasa. Destapa su cerveza y le da un gran trago.
— Ponte cómodo. — dice acercándose de nueva cuenta a donde está el pelinegro. — No te vendría mal agarrar un par de kilitos más. — lo molesta con una media sonrisa en su rostro y se sienta en su cama.
Sonríe de costado, acercándose al mismo lugar en el que estaba su hyung y bebe un trago de su soda.
— Hum, bueno, pero los ganaré con comida y otros tipos de alcohol, tendré que estar muy desesperado para tomar cerveza. — seca su mano en sus jeans, mirando al rubio de reojo. — Con "ponerme cómodo" ¿te refieres a...?—.
El rubio lo mira unos instantes.
— Ash, este mocoso. ¿No te gusta la cerveza? ¡Qué niño mimado! — rueda sus ojos con fingido fastidio, — A que te pongas cómodo. — responde como si fuese lo más obvio del mundo — Y... a que quiero que me acompañes esta noche... — admite en tono bajo sin mirarlo realmente, un suave sonrojo maquilla sus mejillas — Esto... Yo... Solo quédate, ¿puedes?
Suelta una risita divertida, asiente con su cabeza y finalmente se deja caer en la cama, haciendo su torso rebotar en la misma. Cierra sus ojos y toma una bocanada de aire para hablar.
— No es que sea mimado, tengo gustos... peculiares. — dice esto último abriendo uno de sus ojos y mirando al mayor con el mismo.
Lu deja la botella casi vacía de su cerveza sobre la mesita de noche a un lado de su cama y se echa a un lado del menor, casi aplastándole.
— Mimado — dice modulando sílaba por sílaba, sonríe a medias, manteniéndose sobre sus codos, con su rostro por encima del de Seungjae. — Eres un niño mimado.
Mueve su cabeza de manera en que quede a escasos centímetros del contrario y sonríe.
— No lo soy. — asegura, haciendo pausas entre sus palabras.
Siente que sus labios pueden volver a rozar con los ajenos, más no lo hace. Vuelve a su posición anterior en la cama, colocando uno de sus brazos bajo su cabeza.
— Tienes un concepto muy extraño de mí, hyung... Conóceme bien, por favor.
El rubio arruga su nariz con gracia, dándose cuenta que quizás si deseaba volver a ser besado y sintiéndose un poco moqueado por ello.
— No... —  habla con voz aniñada y se acomoda más cerca del menor. Sin previo aviso recuesta su cabeza en el amplio pecho del pelinegro y pasa uno de sus brazos por la cintura de este, acoplándose a la anatomía del más alto. — No quiero — repite con la misma voz infantil. —  Es muy riesgoso llegar a conocerte bien. ¿Qué tal si después no puedo solo dejarte e irme a China? Tú no vas a lidiar conmigo entonces...
Frunce sus labios en una línea, quitando su brazo debajo de su cabeza y abrazando al mayor por la espalda, dejando caricias abstractas en la misma.
— Entonces te acompañaré... Quizás pueda lidiar un poco. — habla en voz baja, respirando con tranquilidad.
— No seas tonto. — lo regaña casi de inmediato alzando su cabeza y viéndole a los ojos. — Tienes tu trabajo y tu carrera en Corea, no puedes solo dejar todo. No quiero que lo hagas, así como yo tampoco podría solo abandonar mi país y ya... Mi vida, mis amigos, mi departamento, aunque es un chiquero y es una cajita de zapatos... mi estudio... —  una media sonrisa tristona se pinta en sus labios. —  Además, no puedes abandonar a Seokmin-ssi. Él sería un desastre sin ti.
— No deja de haber trabajo, hyung... En todas partes hay. Dejar un trabajo aquí, me dará oportunidades de encontrar trabajo acá y allá. — dice despreocupado, mirándolo también a los ojos. — Seokmin hyung puede valerse por sí mismo. No dejaré de ser su mánager, no me necesita cerca todo el tiempo. — hace una ligera pausa, soltando un suspiro. — El punto es que... sonará precipitado, pero... Estoy seguro de que podría hacer muchas cosas, hyung, con tal de ganármelo.
Xian Lu aparta su mirada no pudiendo verlo por mucho más rato a la cara, vuelve a acomodarse sobre su pecho y ahoga un pesado suspiro. Su corazón se apretuja en su pecho a la vez que siente como sus lágrimas se acumulan en sus ojos.
¿Cuántas veces había deseado escuchar algo similar a eso en el pasado? Pero es que él estaba ya tan acostumbrado a su vida solitaria, a salir siempre con el corazón herido y a que las personas con las que se encariñaba lo dejasen... porque siempre se iban, tarde o temprano lo dejaban. Él no quería volver a pasar por algo así, por algo era tan arisco y cortante con todo el mundo.
Sin embargo, ahí estaba. Queriendo mantener al menor lo más alejado posible pero pidiéndole que se quedara con él esa noche, ansiando por el roce de su labios, queriendo llorar hasta ahogarse en sus propias lágrimas y ser consolado y confortado por aquellos brazos que ahora le rodeaban, hablando de un futuro incierto y lejano de ambos... juntos, ¿es que acaso tenía sentido?
— ¿Por qué eres así? —  se queja con la voz quebrada poniendo todo su esfuerzo para no derrumbarse. — ¿Cómo se supone que no me encariñe contigo si dices ese tipo de cosas? — le riñe sin fuerza alguna —  Eres tan cruel, Seungjae-yah. —  su voz es apenas un hilo y las primeras lágrimas pintan sus mejillas. — ¿Por qué estamos hablando de un futuro juntos cuando ni siquiera estamos juntos ahora? — esconde su rostro contra el pecho del menor, abrazándose con más fuerza a este. Sintiendo como se entrecorta su respiración y sus sollozos se hacen más fuertes.
Esta vez, decide abrazarle con ambos brazos, apegándolo a su cuerpo un poco más y permitiéndole llorar.
Deja un tierno y casto beso en la coronilla adversa, acariciando su espalda de manera reconfortante.
No dice mucho en un par de minutos, le deja llorar.
— Quizá para ti todo esto esté siendo muy rápido, pero no para mí... Me fijé antes en ti y desde aquél momento, dije que si volvía a verte, no te dejaría en paz, porque realmente estoy interesado. Si estoy pensando en un futuro, cuando ni siquiera estamos juntos, es porque, una de dos, o soy un niño iluso, que cree que algo entre nosotros va a pasar, o porque la esperanza no está muriendo en mí, y el estar así contigo hoy sólo está logrando que te impregnes más en mí y sea más difícil sacarte de mi mente. - habla sin sentido, bajando el tono de su voz.
— No deberías decir esas cosas, mocoso. — musita apenas audible el rubio acurrucándose más íntimamente contra el cuerpo del muchacho.
Con sus ojos cerrados y las lágrimas aun bailando en sus mejillas, siente las palabras del pelinegro tan cálidas y dulces que parecen un espejismo. Desconfía de ellas, no por él sino por todo lo que la experiencia le hizo conocedor.
Las palabras se las llevaba el viento y una promesa era muy fácil de romper. Lu se había llevado tantas decepciones en su vida anteriormente que dudaba de todo incluso cuando la situación era completamente diferente a algo de lo que hubiese vivido antes.
Seungjae, en definitiva no se comparaba a sus antiguas relaciones. En primera, no era "hetero", era homosexual al igual que él, y eso marcaba una gran diferencia pero  al mismo tiempo solo le hacía dudar más con respecto a la sinceridad de las cosas. En segunda, Seungjae era... él no era un idiota, sí. Era un poco mimado e infantil pero era, (o eso le había dejado ver), un buen chico; no había que ser un genio para darse cuenta de ello. No obstante, ¿estaba listo para aceptar lo que el joven mánager le estaba ofreciendo? ¿Serviría para ello?
— Eres un niño muy iluso, ¿sabías? — vuelve a hablar luego de una extensa pausa en la que solo se escuchan sus leves sollozos y sus respiraciones acompasadas. Su voz es ronca, rota por el llanto — Ni siquiera sabes en qué te estás metiendo... — susurra incorporándose solo un poco para poder mirarlo a la cara, muerde sus labios sintiéndose malditamente culpable y niega, cerrando sus ojos vuelve a dejar caer su cabeza, ocultando su rostro entre el hueco del cuello y el hombro del más alto — Vas a irte cuando te des cuenta de que soy un desastre y una pésima pareja... O después de que tengamos sexo y ya no haya nada más por hacer. — afirma con tanta seguridad y tristeza que es realmente doloroso de oír — Siempre es así... Todo empieza de las mil maravillas, luego el trabajo es un problema, los celos, la distancia, la falta de tiempo. Ellos simplemente se cansan de mí y se van; y muchos otros solo buscaban un buen polvo y engatusaban a mi corazón para conseguirlo, ¿qué más daba? — No hay emoción alguna en lo que dice, solo suena y se siente tan vacío, tan como un objeto... — Ni siquiera mis padres se quedaron conmigo, ¿por qué debería creer en lo que tú digas?
Seungjae niega con su cabeza, sintiendo su corazón romperse al ver el rostro húmedo del más bajito y decide tomar asiento en la cama, ayudándole a sentarse junto a él y mirándolo de manera seria.
Toma una de las manos ajenas y la posiciona en su propio pecho, en el lugar en el que su corazón estaba.
— Hyung... Yo no soy ellos. — asegura en voz baja. — Quizá has pasado por malos momentos en el pasado, ¿pero no crees que era momento de que alguien llegara a remediarlo? No estoy diciendo que sea yo quién vaya a hacerlo, pero... Me gustaría intentarlo, al menos. — busca su mirada, conectándola por breves segundos. — Entiendo todo lo que dices, entiendo que tienes miedo, pero para eso estoy, para ayudarte a que sientas confianza conmigo y que estés seguro. Podré no ser el prototipo perfecto de un adulto, pero es algo que también estoy intentando. — forma una media sonrisita en su rostro, entrelazando sus dedos con los de la mano que sostenía y retirándola de su pecho.


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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:22 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Cuatro.

Xiao Xian Lu

El mayor fija su mirada en sus manos entrelazadas, sintiéndose nuevamente abrumado. Ese niño no se hacía una idea del peso que tenían sus palabras en su corazón porque pese a que él no lo quisiese, ese maldito mocoso estaba ganando terreno en su interior, mucho y muy rápido.
Su error había sido aceptar aquella noche la cena y luego de eso la salida a la piscina. Se había sentido tan bien, incluso después en la pista de patinaje, incluso cuando se encontraron con esos idiotas que le agredieron si miraba hacia atrás para él solo resaltaba el hecho de que Seungjae estuvo ahí para defenderlo, que lo cuidó, que fue amable...
Vuelve a morder sus labios destrozándolos de a poco con sus dientes y alza su mirada para trabarla con la más oscura.
— ¿Por qué querrías ser un prototipo perfecto de adulto? Eso es aburrido. — habla en un tono bajito, ignorando el hilo pesimista de sus pensamientos y dejando que solo los recuerdos lindos que había forjado con el pelinegro en esos pocos días lo llenasen, haciendo a su corazón latir con fuerza. Emocionado.
Alza su mano libre acariciando una de las mejillas del menor, se deja llevar por los sentimientos que ha contenido en su interior ese último tiempo y acerca su rostro más al del menor sin despegar sus miradas en ningún momento. Acaricia su mentón con tanta delicadeza como si creyese que todo aquello fuese una ilusión, algo que se desvanecería en un parpadear, solo un espejismo producto de su desesperado corazón que buscaba en alguien en quien confiar.
Le sonríe, le regala una sonrisa diferente a cualquier otra que le haya dado en ese momento. Es una sonrisa dulce, tierna cargada de cierta emoción y también asustada. No espera mucho más y acaba con la distancia que los separa a ambos, uniendo sus labios en un roce íntimo, cargado de sentimientos y emociones.
No es como el beso que el pelinegro le había "robado", este era un poco más rudo y necesitado, como si buscase curar con él todas las cicatrices que habían dejado sus amantes anteriores en su marchito corazón.
Se acerca a él, profundizando el contacto y ladeando ligeramente su cabeza para poder hacer más accesible su unión.
Quiere hacerle saber, con sus actos, que no miente, que está dispuesto a conseguir tantas cosas si al final él estaba a su lado. Seungjae quería de más al rubio, aunque no se lo diría; no ahora.
Hace un movimiento que le permite abrazarlo por las caderas y pegarlo de más a su cuerpo. Vuelve a dejar caricias abstractas en su espalda y sonríe a mitad del beso, porque se siente feliz y completo con lo que estaba recibiendo.
Siente que está haciendo bien el trabajo de ganarse su confianza.
— No quiero ser el prototipo de adulto perfecto... Quiero que me vean como tal y no como un niño. — corta el beso para decir aquello y une sus frentes, atreviéndose a dejar caricias ésta vez en su rostro. Tiernas y delicadas.
Xian Lu se acomoda más cerca, montándose en su regazo, se deja hacer con las caricias dulces del chico soltando un perezoso suspiro.
— Pero a mí me gusta que seas como un niño. — admite muy bajito abriendo sus ojos, lo mira profundamente — Eres dulce... — musita dejando un fugaz besito en los labios del pelinegro — Para una persona como yo, que se vio forzada a crecer demasiado rápido y se ha vuelto un adulto amargado. Ese toque infantil en ti es sumamente cálido y reconfortante.
Seungjae sonríe al sentir el beso del mayor.
No puede evitar acariciar una de sus mejillas con ternura y devuelve el beso de manera fugaz.
— Seré infantil cuando lo necesites, hyung, descuida... — hace una breve pausa, abrazándole por las caderas, sin abandonar la mejilla ajena. — Aunque creo que tu esencia infantil sigue presente, sin embargo, hay que cavar profundo para sacarla a flote. — añade, sonriéndole con amplitud.
— De mi infancia son muy pocas las cosas que me gustaría traer nuevamente a flote. No hay muchos momentos que valga la pena recordar— musita el rubio con tono pesumbroso apoyando sus codos sobre los hombros de Seungjae, deja que sus manos acaricien la tersa piel del cuello del chico y suban a su rostro proporcionándole suaves caricias. — ¿Cómo fue tu infancia Seungjae-ssi? — curiosea ladeando su cabeza — Siento que sabes más de mí que lo que yo sé de ti... Te las has arreglado para hacer que te cuente cosas de las que no había hablado en años con nadie... como lo que te conté de mi familia en la piscina, por ejemplo...
— Me gusta saber de ti, Lu hyung... — cierra sus ojos, disfrutando de las caricias que estaba recibiendo y deja que un suspiro escape de sus labios. — Mi infancia se basó en estudios que dejé en la adolescencia para poder ayudar a la familia con algo. — frunce sus labios. — Pero fueron buenos tiempos, no me quejo.
— Esa es una respuesta muy vaga Seungjae-yah — se queja el mayor deteniendo sus caricias y mirándolo fijamente a los ojos. — Quiero saber más de ti... Cuéntame — pide suavemente acercándose un poca para dejar otro beso furtivo en el rostro del muchacho, esta vez en una de sus mejillas.
Ríe bajito, acomodándose en la cama, sosteniendo al mayor por las caderas, para no incomodarlo al moverse.
— Bueno, nací en Japón, aunque parece que sólo vivimos allá un par de meses, mi padre es coreano y quiso llevar a su familia a donde él había nacido. — explica, colocando unas almohadas tras su espalda y recargándose bien. — Estudié la primaria básica y entré a la secundaria, pero tuve que dejarla para trabajar y ayudar con los gastos del hogar. Mi madre no tenía empleo y mi padre ganaba muy poco. Yo quería estudiar algo que dejara marca, sabes... Medicina, leyes... Esas cosas. — habla con ilusión en el rostro, sonriendo levemente. — Seokmin hyung, en ese entonces, ya era "trainee" de una agencia y gracias a sus influencias, pudo formar, con un par de personas, una agencia independiente y me tomó de acompañante... Eventualmente, me convertí en su mánager. — ladea su cabeza.
El rubio arruga su nariz con gracia al escuchar las palabras "medicina" y "leyes", acomodándose en su lugar. Se hace un hueco entre las piernas del menor, pasa sus piernas en diagonal por encima de las de él y se acurruca contra el pecho del menor.
— ¿Naciste en Japón? ¿En serio? — pregunta con bastante incredulidad. — Eres un buen niño, Seungjae. — murmura un poco después ahogando un suspiro de pesadez, cada vez más convencido de que aquel chico era demasiado para él como para aceptarlo pero aun así mordiendo su lengua para no echarlo porque por una vez en mucho tiempo se siente... bien. —  Todavía tienes mucho tiempo para hacer y estudiar en lo que desees desempeñarte ahora... — comenta — Aunque no creo que medicina se pueda hay muchas otras cosas... Algo comentaste sobre que tus horizontes han cambiado desde entonces, ¿no? — levanta su cabeza para mirarlo ladeándola ligeramente — Mis padres querían que estudiara medicina o leyes o "alguna carrera de provecho" — agrega luego de una pausa en la que se le ha quedado viendo, regresando a su posición anterior. — Pero yo no me veía en ninguna de esas áreas, siempre me gustó el arte, la fotografía y el diseño...  Eso para ellos no era aceptable. — Pinta una mueca en sus labios — ¿Un hijo artista? ¡Dios, ¿qué va a decir la sociedad de él?!...  — rueda sus  ojos con fastidio y pequeños vestigios de recuerdos de su adolescencia lo abruman. — En ese entonces tampoco sabían de que era gay y había mantenido en secreto el hecho de que había aplicado el examen para entrar por arte y fotografía y no por medicina o leyes como ellos habían esperado... Cuando la verdad salió a la luz, salió todo de golpe. — recuerda — Me echaron de casa tan pronto como se enteraron de que era gay y que estudiaría fotografía. — se encoge de hombros para restarle importancia y aunque en sí, su voz suena completamente vacía e inexpresiva, no lo es del todo. — Pero yo ya presentía que pasaría eso, no espera comprensión de su parte ni tolerancia, así que ya me había planificado... aunque sea para sobrevivir los primeros meses de clases... — calla y permanece así solo unos pocos segundos, vuelve a alzarse y a sentarse enfrentado al menor, (en ningún momento dejando romper el tacto con el mayor) — ¿Cómo reaccionaron tus padres sobre el que seas homosexual o que te sientas atraído hacia los chicos? — pregunta con genuina e inocente curiosidad. Él siempre había sido rechazado por casi todo el mundo por ser homosexual, así que siempre había tenido una perspectiva negativa de las demás personas con respecto a lo que él era, incluso la perspectiva que tenía de sí mismo se veía demasiado influenciada por todo ese desprecio ajeno. Por lo que no podía evitar sentirse curioso de cómo resultaban las cosas para alguien más...
Pese a todo Seungjae hablaba de su familia y de sus padres con lindos sentimientos, eso se notaba. Él por su parte cada vez que hablaba de la suya se sentía enfermo y desdichado...
El pelinegro asiente a cada palabra que escucha, sin embargo, sus expresiones se mantienen neutras.
— Nací en Japón, pero no sé mucho de eso... Soy más coreano, de verdad. - habla sonriendo apenas. — Y no, hyung, ya no hay tiempo para volver a estudiar. Tengo 22 años, debería estar al menos ya a mitad de una carrera, pero soy feliz con el trabajo que tengo, de verdad. - añade, entrelazando sus dedos en el rubio cabello del mayor un par de veces y retirando su mano de ahí cuando decide que es suficiente. — Y con lo de mis padres... Realmente no saben sobre mi sexualidad. Papá es un hombre un tanto negativo, frío y cruel, pero tiene flexibilidad con sus hijos, mi madre es más sensible y sinceramente, nunca tuve la oportunidad de comentarles que me sentía atraído por los chicos, porque... No lo sé, nunca le presté atención, aunque supongo que se lo esperan, porque de más joven, nadie podía quitarme el nombre de Seokmin hyung de la boca. Realmente lo admiraba mucho. - ríe bajito, agitando su pecho al soltar la leve carcajada. — De verdad espero que no estén decepcionados de mí, porque yo estaría devastado al saber que, hacer todo lo que ellos querían que hiciera, no valió la pena.
— No creo que se decepcionen de ti... Quizás sí les cueste como "aceptarlo" en un principio o terminar de hacerlo. — comenta suavemente inclinándose hacia adelante, entrelaza sus manos detrás del cuello del menor y deja su rostro a escasos centímetros del de él. — No los conozco pero por como hablas de ellos estoy seguro de que sabrán lidiar con ello y no será la gran cosa. — se encoge de hombros con una pequeña sonrisa pintada en sus labios y suspira.
Sonríe por completo finalmente, acercándose con rapidez a los labios ajenos, besándolo fugazmente y riendo bajito cuando concluye.
— Gracias... Espero que así pase. - su voz suena bajita, y la expresión en su rostro vuelve a ser neutra. — Ah, hyung... De verdad, permíteme decirte que me gustas. - cierra sus ojos, esperando alguna reacción del mayor.
Siente su corazón latir con fuerza por culpa de los nervios y empieza a creer que no obtendrá algo bueno que saliera de los labios ajenos.
Xian Lu queda pasmado por por un par de segundos en los cuales el silencio los aturde a ambos. Su rostro está en blanco y sus manos caen con pesadez sobre su regazo. Aparta su mirada del menor girando por completo su rostro y suspira audiblemente alborotándose el cabello luego.
¿Qué decirle? Lu entró en pánico por un instante, una parte de él todavía estaba renuente a aceptar que algo le estaba pasando con el pelinegro pero era absurdo negarlo cuando estaba con él en su habitación, acomodado entre sus piernas, abrazándole y robándose alguno que otro beso.
— Seungjae... — balbucea mordiendo sus labios, dudando de todo y de nada — Yo... Yo no... ¿Por qué eres así? — termina por quejarse como es su costumbre — ¡Solo complicas las cosas! —resopla de mal humor nuevamente y añade — Puedes decirme que te gusto pero voy a morderte si lo haces.
Suelta una risita casi inaudible, rodando los ojos casi por inercia y soltando un bufido bajito.
— No tienes que responder con lo que sientes ahora, hyung... Una sonrisa y un: "ah, no seas torpe, niño", están bien para mí. - asegura, buscando la mirada ajena con la propia, y tomándolo, con un toque de timidez, por el mentón. — Sólo que si no lo decía ahora, iba a morir de arrepentimiento, porque no habría podido decirlo después.
El rubio aparta la mano del menor de su mentón y acercándose más a él le muerde el hombro con fuerza pero no tanta como para realmente lastimarlo.
— Me estresas niño. — dice una vez se ha separado y regresa sus brazos a su lugar anterior sobre los hombros del más alto — Eres un exagerado. — rueda sus ojos — No ibas a morir, hubieses encontrado la manera de decirlo después... Siempre hayas la manera de complicar las cosas hablando de sentimientos y con frases como "pero quiero ser más cercano a ti, hyung", "solo déjame conocerte" y "me gustas" — rueda sus ojos otra vez sin dejar de rezongar y moviéndose cómicamente en su lugar.  — Eres tan molesto. De verdad. — bufa acariciando con sus manos los hombros de chico, las lleva hasta el cuello de la camisa y tira de ella un poco solo para dejar un poco de su blanquecina piel al descubierto. Se acerca y lo vuelve a morder, esta vez más cerda del cuello — Tonto. — susurra bajito
— Y-yah, hyung... ¿Tienes tendencias de caníbales? — ríe bajito, sentándolo sobre su regazo de manera cómoda, nuevamente y le toma por las caderas, buscando encontrar con sus dedos, un poco de la piel ajena, sin querer llegar muy lejos. — Aunque de verdad, voy a molestarte mucho... Perdóname, de antemano. Pienso seguir siendo un tonto, aunque quieras golpearme hasta morir. — una carcajada escapa de sus labios.
— ¡Qué exagerado! — ríe el rubio dulcemente — No voy a golpearte hasta morir pero tal vez si te muerda más veces o más seguido. — admite con un pequeño rubor pintando sus mejillas y suelta una suave risita, luego se calla unos cuantos minutos y más serio agrega — Podría acostumbrarme a tus palabras bonitas Seungjae — muerde sus labios mirándolo detenidamente, sintiendo el taco del menor contra la piel de sus caderas — Podría acostumbrarme a tu compañía... — se acerca a sus labios y lo vuelve a besar, lento y profundo. — Y podría acostumbrarme a besarte... — susurra una vez ha roto la unión entre ambas bocas, con la respiración alterada — Y creerte cuando dices que no vas dejarme y que quieres ser esa oportunidad para hacerme feliz... — lo mira directamente a los ojos ahogando un suspiro temeroso sintiendo como su corazón latía a mil por hora — Podría... tal vez lo haga... ¿Eso es suficiente para ti?
— ¿El que te acostumbres a mí? – finge pensárselo un par de segundos, pero asiente al instante, sin decir nada dentro del primer minuto. — No quiero decir cosas que puedan asustarte, sé que tienes miedo, hyung, y que apenas nos conocemos de unos días... Conocernos a fondo, quiero decir – añade con rapidez. —. Pero realmente espero que puedas, no acostumbrarte a lo que te digo, sino, creerme de verdad. – una de sus manos se dirige al rostro más pálido del rubio, acariciándolo con delicadeza y sonriéndole cuando sus miradas se conectan. — Pero de momento, sí... Es suficiente para mí.
— Ya veremos qué pasa... — musita en tono bajito apartando su mirada de la más oscura y se acurruca de nueva cuenta contra el pecho del mayor, ocultando sus rostro en la cuenca del cuello de Seungjae, toma una respiración profunda sintiéndose cómodo de aquella forma.
Agradecía la comprensión del muchacho y que no lo estuviese presionando para que sintiese o admitiese cosas que realmente le aterraban. — Y cómo se darán las cosas una vez que este viaje se termine... Cuando yo regrese a China y tú estés en Corea — musita, deja un pequeño beso en su cuello y baja una de sus manos hasta una de las manos del chico en sus caderas, entrelazándola con la suya y alzándola para dejar un beso en la piel lechosa del menor. — ¡Ah!... Te advierto, ya que estamos hablando de todas estas cursilerías... Soy bastante pegajoso y mimoso. Me gusta que me mimen mucho, mucho, mucho.
El menor sonríe, acariciando el dorso de la mano que sostenía con su pulgar.
— Cuando eso pase, me aseguraré de que no perdamos contacto y haré una visita para estar contigo, hyung... De verdad, espero seguir como ahora después del viaje. – suelta un suspiro pesado, imitando su acción y uniendo sus labios a la piel de la mano ajena. — Pareces más alguien que mima mucho, en vez de que lo mimen... – una sonrisa de medio lado se forma en sus labios. — Pero sí, no pasa nada... Estoy dispuesto a mimarte mucho, no importa.
— También... — concuerda con él. — Me gusta mimar a las personas que quiero... Muy a mí manera, pero lo hago — ríe bajito encogiéndose de hombros para restarle importancia y luego lo mira. Asintiendo con la cabeza — Quiero ser mimado por ti. — admite apenas audible con las mejillas rojas luciendo demasiado adorable y terminando su confesión volviéndose bolita contra su pecho, dejándose abrazar por el menor y escondiendo su rostro pues se sentía demasiado avergonzado por lo que acababa de confesar.
Seungjae ríe bajito una vez más, le abraza con fuerza, sin llegar a lastimarle y besa su frente de una manera fugaz.
— Yo lo haré, no te preocupes... - asegura. — ¿No tienes sueño? Es tarde, quizá deberías dormir un poco. Hagamos algo mañana. - pide, quitando un par de mechones de cabello rubio, de la frente del mismo.
— Me parece bien. — asiente se separa del menor hasta levantarse de la cama y busca ropa para cambiarse. — ¿Quieres cambiarte? — le pregunta buscando entre a ropa que ha llevado al crucero la más grande para dársela a él. — Así dormirás más cómodo.
Toma la ropa sin hesitar. Desabotona su camisa mientras aún está sentado en la cama.
La playera apenas le queda, está un tanto ajustada de los brazos, pero al menos es cómoda para dormir una noche con el mayor.
— Eh, hyung... Creo que este pantalón va a quedarme como short. - bromea respecto a la diferencia de estaturas y lo deja de lado. — Dormiré así, está bien.
— ¡Yah! — exclama acercándose a él y golpeándolo en el brazo. — Eres un desagradecido. — gruñe, termina de cambiarse y se vuelve a acomodar en su cama. — Duerme como quieras entonces. — se encoge de hombros como puede mientras está acostado y ahoga un bostezo.
— Yah, hyung, tranquilo... — se recuesta a su lado, boca arriba, mirando hacia el techo, mientras su pecho se agita al soltar pequeñas risitas. — De verdad, a la próxima tienes que avisarme que quieres que te acompañe, entonces traeré algo de ropa. — ladea su cuerpo, alcanzando con las yemas de sus dedos un poco del antebrazo del mayor, acariciándolo un poco.
— En mi defensa, yo no esperaba verte esta noche. — musita el mayor acomodándose de lado sobre el colchón para poder enfrentarlo. — Tampoco se me pasaba por la cabeza que íbamos a terminar así. — su tono es suave, se arrima más cerca de él y apoya una de sus manos en el amplio pecho de Seungjae — ¿Cómo iba a avisarte entonces? — cuestiona con una media sonrisa — Buenas noches Seungjae-ssi — su tono de voz se vuelve más dulce y se las arregla para pasar sus brazos alrededor del torso del chico y apegarse a su cuerpo, deja un pequeño beso en su mentón.
No responde, se queda callado, acariciando el cabello de la parte trasera de la cabeza adversa.
— Descansa, hyung... Te quiero. — susurra, antes de pegar sus labios a la frente ajena y cerrar los ojos para poder dormir junto a él.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:33 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Seis.

Woo Ryô Kai

La reunión había terminado con éxito al final de todo, había sido difícil de obtener pero habían terminado por convencer a los socios chinos de invertir en el proyecto que tenían, Kai se sentía satisfecho consigo mismo, mira a su padre despedirse del último par de hombres con una sonrisa y un buen ademán, se acerca a él y cuando se gira para verlo lo atrapa en un afectuoso abrazo.
— ¡Ese es mi muchacho! — exclama el hombre con orgullo provocando la risa del menor —  Los dejaste encantados, quizás deba mandarte a China a que dirijas nuestra sucursal por allá. —  bromea el mayor palmeando su espalda, el castaño niega y forma una mueca de desagrado en sus labios.
— Prefiero quedarme en Corea, si no es mucha molestia. —  responde con una media sonrisa y se separa del hombre tomando su saco y su folder de su asiento. Salen de la sala de juntas en las que habían estado reunidos y comienzan a caminar por los pasillos del crucero, ya mucho más relajados los dos. —  La cena con Hari es hoy, ¿no la olvidó verdad? —  cuestiona aunque él sabe que es casi imposible que a su padre se le olvidase, con lo afectuosos que eran con su mejor amigo...
Ryô Kai jamás tuvo un hermanito, sus padres jamás tuvieron un segundo hijo, apenas si lo habían podido tener a él pero tanto su madre como su padre habían hecho del menor otro miembro más de la familia y al ser menor, lo consentían mucho más de lo que cualquiera creería.
— ¡Por supuesto que no lo he olvidado! — espeta el señor de avanzada edad con gesto indignado. — Lo que es más, ya hasta preparé el discurso que le voy a dar por ser tan ingrato como tú y no hacerse tiempo para cenar con nosotros con más frecuencia. —  reprocha y aunque parece serio sabe que no está hablando enserio, al menos no parcialmente.
— Sí, por supuesto. — burla el muchacho entrando con su padre al restaurante en el que habían quedado encontrarse con Hari. — No regañaría a Hari jamás, ni usted ni mamá. — mofa con una media sonrisa sardónica y el mayor le regala una mala mirada. Toman asiento y él se retira el saco mientras su padre afloja su corbata negando con su cabeza.
— A ti tampoco te regañamos así que no te vengas a quejar. — refuta el mayor y hace un gesto con su cabeza hacia la entrada. — Mira, ahí viene nuestro muchacho.
El menor entra al restaurante y pensaba preguntar por la reserva a nombre de los Woo hasta que les ve a la distancia y una sonrisa se forma en sus labios. Se había alistado de suma elegancia para la ocasión, no solo porque cenarían en el restaurante más lujoso del crucero, sino porque la compañía lo ameritaba.
Llega hasta la mesa justo al lado del señor Woo quien se levanta de su asiento a saludarle con un afectuoso abrazo.
—Que gusto me da verle, ha pasado tanto tiempo —dice saludando de la misma manera.
— Muchacho — el hombre mayor se separa y le sonríe dándole oportunidad de tomar un lugar en la mesa. Kai saluda a su amigo con un gesto y un choque de manos mientras escucha a su padre bufar. — no sería tanto tiempo si te dignases a pasar por la casa de vez en vez. — refuta el hombre con obviedad y mira a su hijo, nuevamente al futbolista y suspira. — Ustedes dos son un par de mocosos mal agradecidos que ahora que crecieron se olvidan del par de viejos que dejaron en Gangnam-gu. — se victimiza y su hijo se ríe.
— ¡No nos olvidamos padre! — defiende con una amplia sonrisa. — No somos de esa clase de personas, ¿verdad Hari-yah?
—Claro que no, si por mí fuera trataría de tener más tiempo libre para dedicarle a la familia como merece, pero Taewon-nim está encaprichado con dejarme sin respiro. Agradezcamos que pudiéramos viajar aquí y cruzarnos al menos. Aunque sé que están de viaje de negocios hemos podido compartir algunos momentos con mi hyung favorito —sonríe hacia su amigo—. Pero si fue más difícil coincidir con usted, no nos eche toda la culpa a nosotras, su agenda es el doble de ocupada.
Kai lo secunda y ríe bajito cuando su padre le dedica una mirada de reproche.
— ¿Para qué trabajan tanto? ¡Son jóvenes! Disfruten su vida. — exclama el hombre con una media sonrisa y le hace señas al camarero para que traiga el menú. — Te voy a decir lo mismo que le dijo Akira a Kai antes de subir a este crucero, "el trabajo no te va a cuidar cuando estés viejo y no sirvas para nada". — imita la voz de su mujer y lo señala con el dedo. — Tú, mocoso, tienes que librar un espacio para una cena en nuestra casa después de este viaje, ¿entendido? Akira va a matarte si no lo haces. — dice retomando un poco de su seriedad y su hijo le apoya con un sentimiento.
— Yo ya le dije, padre. — interviene el mayor de los chicos — Le dije que mamá andaba reclamando su presencia por la casa pero si tú le insistes entonces sí hará caso, a mí no me atiende. — bromea con una sonrisa juguetona y ordena su comida.
—Tengo muchos pendientes, pero seguro  podré hacerme tiempo para un almuerzo en familia, lo prometo, no crean que no extraño reunirnos más seguido —dirige su mirada a Kai—. Y tú deja de hacerme quedar mal, sabes que es más complicado de lo que parece.
— Yo no te hago quedar mal. — se defiende automáticamente el mayor. — Tú solito te tiras la soga al cuello. — sonríe con inocencia y mira a su padre, luego de que hacen su pedido el camarero se va.
— Kai no seas infantil, y tú... — señala al menor — Más te vale que te hagas un tiempo porque yo ya te estoy viendo pero Akira se va a poner fúrica si no vas pronto. — amenaza — Ahora dime muchacho, ¿qué has estado haciendo? ¿Cómo está el equipo?
—Iré, lo prometo, también extraño verle, ir a la casa, probar esas comidas deliciosas... Extraño sentirme como en casa, pero no lo pensaré más o me pondré nostálgico —bromea aunque en cierto punto lo dice enserio—. El equipo va bien, y aunque me quita bastante tiempo también me han metido en algunas campañas importantes, y... Se acerca el compromiso y debo ayudar a Chaeyoung con ello, aunque confío ciegamente en sus gustos y creo que todo será muy lindo —traga saliva y toma agua de una de su copa. De repente se sintió totalmente incómodo al mencionar el tema, como si de repente, no quisiera  fingir más.
— Oh, ya veo, ya veo. — dice el hombre tomando un poco de su copa de vino. — La boda es importante, Hari. No puedes dejarle todo el trabajo a tu novia. — sonríe dulcemente y Kai rueda sus ojos un poco hastiado del tema, nota la incomodidad de su amigo y se apresura a cambiar de tema.
— Bueno, eso él ya lo sabe padre. Se las arreglará por su cuenta. — desliza sus dedos por el borde de su copa y mira a su mayor. — Ahora que lo recuerdo, no me comentaste como te terminó de ir en el almuerzo con la presidenta. — realmente no tiene interés por ello pero solo busca quitar la atención del asunto de la boda. — No sé si te comenté Hari-yah, pero papá organizó un almuerzo con la Sra. Park y su hija, quería comentarle sobre un nuevo proyecto comunitario. Yo me retiré temprano porque él estaba haciendo todo el trabajo, entonces no supe sí aceptó ayudarnos.
— Y tú no me has contado cómo te fue con su hija. — contraataca el hombre. — Hari-yah, aunque sé que no me puedo quejar de los modales de mi hijo, tuviste que ver la galantería con la que invitó a la hija de la presidenta Park a salir del almuerzo. — lo acusa y el aludido rueda sus ojos negando. — "Si me permiten me gustaría retirarme y llevar a pasear a la señorita Park, digo si ella acepta y no representa un problema para usted, Sra. presidenta" — burla su padre de forma exagerada tratando de imitarle.
Sonríe alzando las cejas a su amigo soltando una risilla ante la imitación de su padre.
—No, no me habías contando nada, no he tenido el placer de conocer a la señorita Park pero la he visto en algunas revistas por los eventos a los que asiste y es una joven muy hermosa. Deberías contarnos a tu padre y a mí acerca de ello.
— Eish... son un par de chismosos ustedes dos. — bufa el mayor y niega con la cabeza. — Realmente no fue como mi padre lo pinta. La comida se estaba tornando tediosa, no tenía nada que hacer pues él hizo todo el trabajo y la señorita Park lucía incómoda también. — expone sin darle mucha importancia. — Es una joven muy bonita y es agradable, me da algo de pena porque no puede hacer muchas cosas debido al trabajo de su madre y su posición. Así que la llevé a pasear por el barco, nos divertimos un rato en los carritos chocones y estuvimos hablando un poco. — dice y mira a su padre y reconoce el tipo de sonrisa que muestra en sus labios y niega. — Y no estoy interesado en ella de esa forma. — lo apunta y el hombre mayor ríe. — No creas que no me doy cuenta como me ves, no voy a salir con ella. Es una chica adorable, será una bonita amistad lo más que puedas esperar.
— Yo no he dicho nada. — su padre alza ambas manos con una sonrisita socarrona y su hijo bufa.
— No tienes que decirlo, lo vi en tu cara. — se queja. — Mamá y tú están locos porque me consiga una novia y me case. — berrea con gracia y fastidio. El hombre asiente.
— ¡Queremos nietos Ryô Kai! No puedes culparnos, solo nos hacemos viejos, a este paso vamos a morir y primero nos dará nietos Hari que tú. — gruñe el hombre. — Y no es que no los vayamos a querer y mimar. — añade mirando al otro muchacho. — Dalo por sentado que los vamos a consentir siempre que podamos. Pero... ¡Tú eres mayor! Deberías darle el ejemplo, ¡no al revés! — pese a que su padre había alzado el tono, no estaba realmente molesto o regañándolo, solo se emocionaba con el tema de la descendencia.
Aclara su garganta bajando la mirada y conteniéndose una risa.
—Yo... Yo no creo que me le adelante a Kai hyung, estoy muy lejos de ser padre en este momento y en un futuro cercano, realmente... Me gustaría hacerlo cuando termine mi carrera y pueda dedicarle el tiempo que una criatura necesita, no quiero estar de concentracion y que mi pareja sea quien se encargue del niño, es algo que quiero disfrutar con quien esté a mi lado —suelta un suspiro—. Volvamos a hablar de Kai y la señorita Park u otra cosa por favor —dice avergonzándose al ponerse un tanto sensible.
— Moriré sin haber tenido a alguien en quién gastar mi fortuna. — dramatiza el hombre y Kai rueda sus ojos por enésima vez en la noche.
— Cómprense un perro padre, si tanto quiere un nieto. — tararea por lo bajo pero el hombre lo escucha y le suelta un golpe en la cabeza. — ¡Yah! — se queja formando un puchero y sobándose área afectada. Su padre vuelve a alzar su mano y él se encoge para evitar el golpe.
— ¿Cómo que "¡Yah!"? ¿Qué soy? ¿Eh? — le reprende con una media sonrisa. — Eish... este mocoso mal educado. — refunfuña y mira al menor. — Hari no sigas su ejemplo, es una mala influencia. — señala a su propio hijo y el muchacho ríe bajito.
— ¡No lo soy! — asevera — Y no hay nada más que comentar respecto a la señorita Park y yo. — afirma mirando a su amigo y la comida llega para ellos.
— Eres un tonto hijo, tienes tantas oportunidades... — el hombre niega probando su comida. — ¿Hace cuánto que no tienes una novia? ¿Cuatro... cinco años? — sigue y mira a su muchacho, lo señala con el tenedor. — ¿Acaso eres gay? — cuestiona con una ceja enarcada y Kai se atraganta con su propia saliva, ni siquiera se había metido el primer bocado a la boca y ya estaba por morir asfixiado.
— ¡¿Qué?! — exclama tomando un poco de su copa de agua. Yongdae se encoge de hombros y sigue comiendo.
— Qué si te gustan los hombres. — repite. — No es como si eso estuviese mal, está bien para mí si es así... yo solo digo que... igual ustedes pueden adoptar... ¿no? No sé mucho del tema pero si eso es... — Kai lo interrumpe negando numerosas veces con la cabeza y ríe.
— No soy gay padre. — afirma y el hombre lo mira durante unos instantes como midiéndole.
— No creo que a tu madre le moleste tampoco, ella dirá como que: "si eso te hace feliz..." — prosigue el hombre, Kai rueda sus ojos y niega otra vez.
— Hari, dile. Por favor. — busca ayuda en su amigo pues su padre sigue divagando sobre cómo no era un problema ser homosexual.
Hari ríe hasta que Yongdae menciona que su hijo podría ser homosexual y al igual que Ryo Kai se atraganta con el primer bocado pero pasa desapercibida cuando la atención está puesta en su hyung.
— ¿Yo? ¿Qué? —Su seño se fruncd y observa a su amigo confundido hasta que reacciona— Ah, no, él no es... A Kai hyung le gustan las chicas, solo está esperando la indicada —una sonrisa incómoda se dibuja en sus labios— ¿Me disculparían un momento? —Se levanta apartando la silla y haciendo una pequeña reverencia hacia sus mayores antes de dirigirse al baño.
— ¡Papá, ya deja ese tema! Lo escuchaste, créele a él. — chilla el mayor de los jóvenes y sigue con la mirada a su amigo. El hombre asiente y se encoge en su lugar.
— ¿Lo siento? — cuestiona. — Está bien, está bien no eres gay. Pero al menos ya no hay cavidad a duda. — comenta y aprovecha el momento a solas para hablar más seriamente con su hijo. — Sé que eso debe ser un tema delicado y tú madre y yo siempre te estamos hablando de novias... No sé, de pronto pasó por mi cabeza de que el hecho por el que no hayas llevado a nadie todavía luego de tanto tiempo podría deberse al hecho de que no sea lo que crees que nosotros esperábamos... — explica con calma y sin dejar de comer, Ryô Kai asiente y le regala una sonrisa a su padre.
— Está bien, lo entiendo. Pero no es el caso, al menos no el mío. — responde calmo y deja un par de palmaditas afectuosas en el brazo de su padre. — Me gustan las mujeres, es solo que no ha habido una chica que llame mi atención por el momento. No quiero llevar a alguien a casa y que a los meses esa persona ya no sea relevante en mi vida.
— Lo entiendo hijo, lo entiendo.  Tengo un buen muchacho. — sonríe devolviéndole el gesto a su hijo y le sonríe a Hari cuando regresa poco después. — Bueno, dos buenos muchachos. La vida me dio la oportunidad de tener un hijo propio, y otro que aunque no es sangre de mi sangre, es tan hijo mío como el mío. — el sentimentalismo venía de familia y Kai lo sabía su padre era un hombre con un muy buen corazón, le sonríe a su amigo. — Mis dos grandes muchachos... Ustedes son mi mayor orgullo.
Luego de que Yongdae se despidiese de ambos, Hari y Ryo Kai se mantuvieron en una charla y casi sin pensarlo habían pedido otro vino mientras charlaban.
—Extrañaba demasiado esto, las ocurrencias de tu padre... Aunque admito que hoy casi me atraganto con la comida un par de veces, fue divertidamente incómodo, ¿Cuándo vas a darle nietos para hacerlo feliz? —Lo fastidia en broma sin evitar reír — ¿Acaso eres homosexual? —palmea su frente — Quería que la tierra me tragase en ese instante.
Kai ríe con ganas, bastante divertido. Su padre era un caso, tan to él como su madre eran personas especiales.
— Supongo que no puedo culparlo por creer eso... O al menos dudarlo. — comenta manteniendo una linda sonrisa en su rostro. — Al menos ahora sabes que eso realmente no les molesta a ellos. Digo, por si te mortificaba cómo pudiesen reaccionar. — habla tranquilamente y da otro trago a su copa de vino. — Y eso que no estaba mamá aquí, sinceramente no sé cuál de los dos es peor. No puedo darles nietos todavía... Me gustaría casarme primero y para eso tengo que conseguir una pareja, ya sabes... lo básico. — se burla de sí mismo y suspira.
—Por supuesto, descuida, no soy yo el apurado en tener sobrinos, la indicada llegará, cuando sea el momento, mientras tanto, lidiarás con la presión de tus padres reclamándote nietos —niega divertido—. Ella lidiará con ello también, pero quien sea la afortunada, tendrá los mejores suegros del mundo, sin dudas, tal vez no el mejor esposo, lejos de ser el más guapo o mas inteligente —bromea fingiendo seriedad —, pero si los mejores suegros.
Kai forma una mueca y ríe secamente.
— Tan chistosito el mocoso. — bufa — Resulta que en lugar de futbolista saliste comediante. — rueda sus ojos con fingido fastidio. — La chica que sea mi esposa va a ser afortunada en todos los sentidos posibles. Tendrá buenos suegros, un buen esposo, un buen prospecto, no va a tener que preocuparse por nada... — le corrige y sonríe con arrogancia. — Voy a llenarla de mimos y cariños siempre que tenga la oportunidad, nunca va a faltarle nada ni a ella ni a mis futuros hijos. Voy a hacerla la mujer más feliz del mundo y será la envidia de todo el mundo, no porque vista la ropa más cara o tena el carro más lujoso sino porque tendrá al esposo más amoroso, preocupado y guapo de su círculo de amistades. — asegura con solemnidad y sonríe. — Lo único malo que puede que haya será que tendrá que lidiar con un cuñado no tan bueno y guapo como este se cree que es. — pierde la seriedad con ese último comentario y le saca la lengua en un gesto infantil que produce su propia risa
—Tan modesto hyung —no evita reír—. Me faltó mencionar lo del mejor cuñado —forma una sonrisa —. Fuera de cualquier broma, si sabemos que esa chica será muy afortunada, espero que tus padres tengan la paciencia de esperar o compren el perro. Pero si deberías tratar de quitarte un poco de peso de tus hombros y salir más, tu padre lo dijo. Nunca conocerás a nadie metido en reuniones... Y no es que salgas a buscar una esposa, pero esta tampoco golpeará a tu puerta, debes ayudar a que las cosas se den.
— ¿Cuándo te volviste el hyung aquí? — cuestiona con una sonrisa sardónica y asiente. — Está bien, está bien. Yo entiendo, lo haré... Cuando regresemos a Corea. — se encoge de hombros en su lugar, de pronto recuerda algo y sonríe con un toque de malicia. — Ahora dime, ¿has vuelto a ver o hablar al bailarín del otro día?
—Su nombre es Eun Yoo, y si lo he vuelto a ver. Pero hablábamos de ti, ¿Por qué desvías el asunto? No es divertido cuando me incomodas a mí y no a la inversa —protesta infantilmente.
— Porque mi padre ya me estuvo incomodando lo suficiente por hoy. Te toca. — amplía su sonrisa y asiente. — EunYoo, ya. Sabes que soy malo para recordar nombres. — ríe bajito. — ¿Cuándo lo viste? Dime que esta vez sí le hablaste y no solo te quedaste babeando en tu lugar, por favor. — lo molesta
—No me quedé babeando, solo... Estaba demasiado sorprendido porque no tenía idea de lo que iría a ver y... Yah~ —protesta —. No mereces explicaciones, solo disfrutas de molestarme. Y si te hace feliz, si, hablamos, lo que confirmó que realmente es un gran chico, pude conocerlo un poco más, incluso me presentó a su círculo de amigos... Todos fueron muy amables conmigo y me hicieron sentir muy bien, es alguien genial Kai, pero no es alguien para mí —dice sin borrar su sonrisa aunque sea un poco apenada.
— ¿Por qué no? Tú qué sabes. — se queja el mayor. — Aun así, me alegra de que te hayas animado a hablar más con él. Por lo que me dices parece un chico agradable. — habla animadamente y se inclina sobre la mesa poniendo un poco más de atención.  — Además, parece que llama cada vez más tu atención. Me podrás decir que no es para ti pero tus ojos brillan y pones cara de tonto cuando lo ves y hablas de él. — se burla
Suelta un bufido divertido negando.
—Tal vez podríamos ser buenos amigos y eso no estaría nada mal, es de esas personas que conoces y sientes que quieres mantener en tu vida —asegura recordando cada charla y grato momento que había tenido el placer de compartir con el pelinegro—. Sé lo suficiente, es heterosexual.
— Eish... — el mayor suspira y niega con la cabeza. — Bueno, eso es... Es terrible, realmente. — se queja con una mueca en sus labios. — ¿Qué hizo ese chico para tenerte tan embobado en tan poco tiempo? — cuestiona en un susurro, más para sí mismo que para su amigo y hace una pausa de unos pocos minutos en los que mira su copa. — ¿Sabías que la heterosexualidad no es una característica completa en un ser humano? Todos tenemos cierto grado de homosexualidad. — comenta de pronto alzando su mirada de la copa y dejándola en su amigo. — Además... ¿él te lo dijo o solo estás sacando conclusiones por lo que has visto?
Se queda repentinamente serio y su seño se frunce.
— ¿Te me estás declarando acaso? —Al finalizar la pregunta suelta una risa y niega— No estoy embobado, es una buena persona, si lo conocieras pensarías lo mismo. Si es un chico guapo, eso está a simple vista, pero además cada charla que he compartido con él, cada gesto que ha tenido hacia mí... —se da cuenta que está a punto de soltar un suspiro y lo ahoga tomando su copa y bebiendo un trago — Yo solo sé que lo es, su mejor amigo es abiertamente homosexual, si el lo fuera no tendría motivo para ocultarlo, o reprimirlo, su mejor amiga mencionó que hacía mucho tiempo no estaba con una chica... —hace una breve pausa — Yah~ no me interesa más que como un amigo, no quiero tener sentimientos hacia alguien y complicar más mi vida hyung, no estoy preparado para eso ahora, tengo demasiadas cosas en mi cabeza, no puedo permitirme hacerme ilusiones con alguien que no pueda corresponderme, solo me haría más infeliz y no quiero eso, puedo lidiar con mi vida como está ahora, pero sé que no podría lidiar con el amor o la atracción o... Lo que fuera que me pase con EunYoo —deja la copa sobre la mesa y finalmente el suspiro sale.
— Desde como yo lo veo, mi querido Hari. Hasta que Eunyoo no te diga claramente o deje completamente en evidencia el hecho de su heterosexualidad no deberías darla por sentado. — su tono es el mismo de un viejo sabio y su sonrisa todavía es amigable. — El chico, en tus propias palabras, es un gran chico. Dices no querer hacerte ilusiones o enamorarte, pero eso no es algo que puedas controlar. Y si eso pasa, y si te sientes atraído por el chico, lo cual creo que ya es así porque de lo contrario no estarías solo lanzando flores y corazones siempre que hablas de él. — medio bromea — Es algo con lo que vas a tener que lidiar y ¿por qué no? Quizás el chico resulte siendo no tan heterosexual cómo crees y acepta tus sentimientos. — Ryo Kai habla con suavidad y mira a su amigo con ternura y la más sincera de las preocupaciones. — Me gustaría que eso sucediera, ¿sabes? Así quizás te vería ser feliz.
— Sea como sea, si lo haces tu amigo o algo más surge entre ustedes, ese niño ya tiene mi aprobación. Invítalo una próxima vez que salgamos, me gustaría conocerle más.
—Suenas como todo un sensei —dice con una sonrisa divertida en sus labios—. No quiero hacerme ningún tipo de ilusión ni pensar permanentemente en ello. Pero imaginemos por un segundo que sí, que Eunyoo fuese homosexual, que nos conociéramos, nos correspondiéramos y... ¿Luego qué? No podría pedirle que mantuviera una relación clandestina como si lo que hiciéramos fuese un pecado.
— ¿Por qué habrías de pedirle mantener una relación clandestina? — Kai niega — Por favor no me hagas sentir decepcionado de ti Kim Ha-Ri. — Kai lo mira seriamente. — ¿Lo dejarías pasar? ¿Realmente dejarías pasar la oportunidad de ser feliz al lado de una persona que te acepta y te quiere por lo que realmente eres? ¿Serías tan cobarde así? Porque discúlpame si sueno un poco duro, pero... — Kai pausa sintiéndose un poco alterado. Quizás él no se estaba poniendo en los zapatos de su mejor amigo, quizás él no podía entenderlo completamente pero no quería creer que su amigo fuese así.
Él conocía a Hari de años, sabía el buen chico que fue en su adolescencia y el gran hombre en el que se ha convertido entonces, para él, ver a su amigo tan, tan... así. Realmente lo llenaba de un sentimiento de impotencia, decepción y profunda tristeza.
— Serías un completo cobarde si me dices que estás dispuesto a renunciar a una oportunidad así solo por mantener una imagen absurda que, al fin y al cabo, es un aspecto de tu vida que a nadie más que a ti debería interesarle. — su tono se vuelve un tanto duro y termina por tomar una respiración profunda para calmarse un poco y regresar a su actitud relajada, aunque sea un poco. — Hari-yah... — Kai vuelve a negar y suelta un pesado suspiro, fija sus ojos en los de sus mejor amigo — El amor no es algo que se encuentra en todos lados, en cualquier persona... Y si él es ese chico o si lo es otro, yo en serio espero que ese amor te del valor que te está faltando en este preciso momento para enfrentarte a toda esto. Porque si de verdad llegas a enamorarte y es recíproco y ese chico está dispuesto a dar lo mejor de sí por ti y estar a tu lado... Y tú solo lo dejas ir, te juro... — afila su mirada — Lo juro en serio, por mis padres y todo lo más preciado que tengo que te voy a dar una paliza, ¿comprendes no? Y quizás con eso no se vaya a solucionar nada, pero en serio voy a patear tu trasero y no me va a importar el hecho de que eres como mi hermanito, yo solo te voy partir hasta la madre.
Sabía que cada una de las palabras que su amigo decía eran acertadas y eso solo le hacía sentir aun peor. Se queda callado observando su copa y siente un ligero ardor en sus ojos del cual se quiere deshacer pasando disimuladamente sus manos por estos. Muerde su labio inferior y no se siente capaz de levantar la mirada hacia su amigo.
— ¿Podemos irnos de aquí hyung? No quiero seguir hablando en este sitio.
El mayor asiente con comprensión y se levanta de la mesa.
— Vámonos entonces. — espera a que su dongsaeng se ponga de pie y cuando van saliendo del lugar le hace una seña a la encargada del restaurante para que mande la cuenta más tarde hasta su habitación.
Caminando por el pasillo, Kai se pone a la par de su amigo y apoya una de sus manos sobre su hombro derecho, sin poder evitar sentirse afecto al ver a su amigo tan decaído.
— Hari-yah... — empieza pero realmente no sabe que más decir, entonces se detiene por completo y en el proceso detiene al menor y tira de él en un abrazo. — Sabes que te quiero aun cuando no estoy de acuerdo en cómo manejas las cosas ¿no? Eres mi mejor amigo y cote quiero como a ese hermano que la vida jamás me dejó tener... Yo solo quiero que no desperdicies tu oportunidad si la felicidad llega y  toca a tu perta solo por miedo. — murmura en medio del abrazo y aprieta sus brazos más fuertes alrededor del torso de su amigo tratando de transmitirle de esa forma todo su cariño y su apoyo.
—Hay un contrato... —es lo único que dice y se separa lentamente poniendo las manos en los hombros de su amigo y mirándole con ojos enrojecidos— Disculpa si te decepciono, es aún más decepcionante para mí pero... No pensé que llegase alguien que me hiciera arrepentir de haber firmado ese acuerdo con Taewon —respira profundo—. No quiero tener sentimientos hacia nadie y Eunyoo solo ha llegado a hacerme dudar de todo lo que tenía planificado hasta mi retiro. No estaba listo para esto, mi vida estaba planeada y ahora solo parece haberse desordenado todo por completo —suelta el aire con fuerza pasando las manos por su rostro—. No quiero decepcionarte, lo siento, pero tal vez sería incluso mejor si Eunyoo resultara ser completamente heterosexual.
Kai suspira, deja un par de palmadas en los hombros de su amigo y niega.
— No te disculpes conmigo y no digas esas cosas. — musita el mayor. — Será lo que tenga que ser Hari y quizás ahorita todo sea un desastre y realmente no sepas que hacer. No será fácil, eso es obvio más yo sé que al final vas a hacer las cosas bien. — le regala una media sonrisa tristona. — Nosotros casi nunca estamos listos para enfrentar las cosas cuando suceden pero si suceden es por una razón y si ese chico ha aparecido en medio de todo esto ha de haber una razón... Soy medio supersticioso y lo sabes, creo en el destino y al su vez no creo en las coincidencias. — el mayor se encoge ligeramente de hombros. — No te disculpes conmigo y no lo veas todo con ojos tristes, lo que suceda, sucederá para bien... Solo tienes que seguir a tu corazón y está bien si eso te asusta, si se te complica y dudas... Es completamente normal, y aún si te sientes solo y tienes un millón de dudas e inseguridades en la cabeza, puedes asegurarte de que yo siempre voy a estar a tu lado dispuesto a tenderte una mano... No importa lo que decidas.
—Debería evitar incluso verle y hacer de cuenta que nada ha pasado, pero... No tengo ganas de hacerlo, porque si hay algo en mi que quiere conocerle más... Tal vez simplemente debería dejar que las cosas sucedan como deban suceder, quizás incluso cuando termine este viaje no podamos siquiera volver a vernos y todo siga como antes —suelta un suspiro —. Realmente no quiero pensar más por hoy. Estábamos pasando demasiado bien y de repente he arruinado el buen momento.
— No seas tonto, no has arruinado nada. — reprocha el mayor y le sonríe con más ánimo. — Deja que las cosas tomen su curso y si no quieres alejarte del niño, no lo hagas. ¿Qué más da? — se encoge de hombros restándole importancia y retoma su andar pasando un brazo por los hombros de su amigo y abrazándole de costado. — Hari-yah, ha sido una noche entretenida contigo. Me alegra haber venido a este viaje, realmente no me había dado cuenta de lo apartado que estaba de ti hasta ahora... Mamá tiene razón, debo dejar de trabajar tanto y poner más atención a mis relaciones personales. — medio ríe y le guiña un ojo.
—Lo primero que haré al volver a Corea, será ir a tu casa, ¿Está bien? Iremos, a tu casa —se corrige y le dedica una media sonrisa—. No puedo descuidarlos ni alejarme de ustedes que son lo más cercano que tengo. Trataré de cambiar ciertas cosas, no pospondré más el tiempo con quienes quiero por el trabajo. No me daba cuenta de cuanto me hacía falta esto sino hasta ahora.
— Aws. Me llegas Hari-yah. — sonríe con gracia el mayor y asiente de acuerdo con él. — Yo tampoco me di cuenta sino hasta ahora, en verdad extrañaba poder pasar ratos contigo e incluso con mis padres... Mamá debió haber venido. — comenta distraídamente y se encoge de hombros ahogando un suspiro. Nota que ya están llegando a su habitación y le sonríe a su amigo. — Tómate las cosas con calma... Las cosas, eventualmente, irán mejorando. Eres una buena persona mocoso, puras cosas buenas te esperan para el futuro. — le guiña un ojo y se detienen en frente de su puerta, Kai saca a la llave del bolsillo de su chaqueta y la pasa por la cerradura para abrirla.

***

Xiao Xian Lu

La mañana estaba siendo perezosa. Hacía unos cuantos minutos que Xian Lu se había despertado pero se sentía demasiado cómodo entre los brazos de Seungjae como para querer levantarse.
En esos pocos minutos se cuestionó a sí mismo demasiadas cosas y suspiró pesadamente al llegar a la conclusión de que tal vez, sólo tal vez, debía dejar de pensar tanto y ver cómo salían las cosas. Al final, Seungjae no era ninguna de sus relaciones anteriores, y ninguna de estas había empezado tan bonitas como lo que estaba construyendo con el pelinegro.
— Buenos días, niño. — saluda con una media sonrisa acariciando el pálido rostro contrario una vez a notado que Seungjae comienza a despertar.
Balbucea un par de cosas antes de abrir sus ojos a medias y estira sus piernas, deshaciendo el abrazo brevemente, para poder estirar los músculos de sus piernas y soltar un bostezo inaudible.
— Buenos días, hyung. – su voz suena ronca, casi afónica.
Se queda mirando al rubio, con una ligera sonrisa en su rostro y deposita un fugaz beso en la frente ajena, como lo había hecho antes de dormir.
Xian Lu amplia su sonrisa con las mejillas ligeramente sonrosadas.
— ¿Dormiste bien? — pregunta tomando una de sus manos, jugando con sus dedos. — Nos estamos levantando tarde — ríe bajito — ¿Tienes hambre? ¿Te gustaría pedir algo o salimos a desayunar?
Abre y cierra sus ojos de manera perezosa. Alza sus manos unidas, de manera que pudiera verlas y sonríe ampliamente.
— Sí, dormí, bien... Aunque no tengo mucha hambre, quisiera bañarme. – cierra sus ojos por completo, como si estuviese durmiendo una vez más.
— Ahí está el baño. — dice apuntando hacia la puerta con su mano libre — Puedes usarlo con confianza. — se incorpora lentamente y alborota su cabello un poco para despabilarse — Igual pediré algo para comer.
Asiente con su cabeza, levantándose con la misma pereza y dirigiéndose al lugar señalado.
Como si fuera cosa del destino, Namwook grita desde fuera de la habitación justo en el momento en el que la regadera se abre.
— ¡Más te vale no haber entrado a la ducha sólo porque escuchaste mi voz, Xian Lu! – golpea ligeramente la madera de la puerta.
Lu se sobresalta levantándose de la cama de un salto, mira hacia la puerta e inspira profundo, ¿por qué Nam aparecía de la nada? Camina hasta la entrada de su habitación y abre más no le da chance para que entre.
— Es temprano Nam, ¿qué quieres? — es su saludo, tiene una mueca de fastidio pintada en sus labios y está parcialmente nervioso porque sabe que Seungjae está en la ducha y el sonido de la regadera es audible pese a que él está ahí afuera
Las cejas del pelinegro se arquean con duda, pero inmediatamente retira esa expresión de su rostro.
— Cierra la llave si no estás usándola, gastas agua, Lu. — señala, entrando a la habitación sin permiso de adentrarse. — ¿Qué tal tu noche, eh? ¿Qué hicieron Jae y tú después, uh? — cuestiona con una expresión pícara en el rostro.
— Nada de lo que tu cabeza pervertida está maquinando. — espeta cerrando la puerta del camarote con un poco más de fuerza de la necesaria. — Fue una noche tranquila, solo hablamos un poco. — musita rascando su barbilla, echa una mirada hacia la puerta del baño mordiendo sus labios. — ¿Tú qué hiciste?
— Mi mente pervertida no está pensando en nada. — sonríe de costado, tomando asiento en la cama. — Yo fui a mi habitación y platiqué un rato con Seokmin hace un rato... Da la casualidad, de que no lo ha visto desde... Anoche. — la regadera se cierra, y hay un silencio incómodo en la habitación. Namwook sonríe y mira hacia la puerta del baño. — Bingo...
— Eh... — Xian Lu duda un instante, no tenía ningún sentido negar las cosas ahora, Seungjae saldría en cualquier momento del baño y él quedaría en evidencia. — Se quedó anoche. Te dije que nos quedamos hablando... de nosotros. — explica sonando ligeramente indiferente más cuando la puerta del baño se abre y Seungjae sale de ahí con el cabello húmedo y recién duchado sus mejillas se tiñen con un pálido rosa.
El más alto se queda estático en el umbral de la puerta, sonrojándose levemente y balbuceando un poco.
— E-entraré de nuevo. — señala el baño. Namwook suelta una leve carcajada y niega con su cabeza.
— No, no, no... Ven acá, muchacho. ¿Qué diablos hicieron?
— ¡Nada! — responde Lu de inmediato con un bufido. — Nam, no lo molestes. — lo apunta — Seungjae, regresa al baño. — indica dedicándole una corta mirada al pelinegro antes de mirar de nuevo a su amigo. — Eres un pesado, ¿sabías? Te lo dije, se quedó a dormir y hablamos... Nada del otro mundo.
El más joven regresa al baño, riendo bajito y dedicándose a permanecer adentro del lugar indicado.
Namwook ríe de la misma manera y señala a su amigo con su dedo índice.
— No soy pesado... Sólo... Sabía que pasaría algo entre ustedes. — se cruza de brazos, con una expresión seria en el rostro.
— ¿Y qué? — pregunta el rubio a la defensiva, tomando la misma postura de brazos cruzados que su amigo. — Tenías cierta razón, ¿qué más da? Ya puedes darte palmaditas en los hombros. — se queja con notorio sarcasmo y una mueca en sus labios.
— Oye, no se trata de eso... — estira una de sus manos, para incitarlo a acercarse y sentarlo junto a él en la cama. — Podré sonar pesado a veces... O la mayoría del tiempo, pero seguimos siendo amigos y voy a apoyarte si me necesitas. — asegura, dándole palmaditas en el hombro. — Pero... Te lo dije.
Xian Lu rueda los ojos y suspira.
— Tendré mi venganza, lo sabes ¿no? — se sienta a su lado, lo mira enarcando una ceja — Cuando te vuelvas novio de Seokmin-ssi... — sonríe dulcemente — Hasta podríamos tener citas dobles. — habla con fingida emoción solo para molestar a su amigo.
Suelta una carcajada.
— Claro, y seremos vecinos de apartamento en Los Ángeles. — deja suaves caricias en la espalda del más joven. — ¿Sabes? Creo que sí podría interesarme en él algún día.
El rubio amplia su sonrisa.
— Lo harás. — afirma — Y cuando ese día llegue seré yo el que diga "te lo dije". — asiente con suficiencia y comparte una sonrisa con él. — Apadrinaré su boda y todo. — bromea desechando su poco mal humor de hacía algunos minutos
Namwook niega con diversión, levantándose de la cama.
— ¿Es buen momento para irme y dejar que él salga y se vista, o quiero dejarlo allá adentro un rato más? — cuestiona.
— P-por favor, déjeme salir... Muero de calor. — la puerta se abre, dejando ver a un Seungjae de cara húmeda y torso desnudo por un pequeño hueco.
Visto por MaFer Alemán a las 1:22
Xian Lu ríe.
— Sal ya, Seungjae. — dice el rubio mientras acompaña a su amigo hacia la puerta de su habitación. — Tú y yo nos veremos más tarde. — despide al más bajito de los pelinegros y cierra la puerta poco después que su mejor amigo desaparece por el pasillo.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:38 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Siete.

Rae Eun Yoo

Eunyoo llega junto con el resto de los empleados a cargo de ser parte del set donde se llevaría a cabo una sesión de fotos. El pelinegro cumpliría la labor de servir a los modelos y parte del staff que allí se encontrarían. Desarrolla sus funciones tal y como se lo habían pedido.  El set comenzaba a tomar forma con fotógrafos, iluminadores y demás, para su suerte, la mayoría eran personas amables.
— ¿Es usted el encargado de la comida? Por favor lleva aperitivos para los camerinos. Los modelos se encuentran en maquillaje —pide uno de los encargados de organización quien prácticamente huyó mientras continuó con una charla telefónica.
El pelinegro toma su bandeja con los distintos tentempiés aproximándose a los camerinos improvisados que se habían montado para la sesión. Trata de no llamar mucho la atención y mira al personal ir de un lado al otro, unos con prendas otros con brochas y pinceles en las manos para el maquillaje. Ofrece con sumo cuidado de la comida a todos los que le pasan por un lado, rogando no tropezar con nadie y que nadie tropiece con él para no hacer un desastre.
Va demasiado concentrado en no tirar nada de la bandeja que no se da cuenta de que la persona alrededor de la cual revolotea todo el caos es conocida para él, hasta que escucha esa voz masculina, familiar y que, de una forma u otra, hizo que su corazón se saltase un latido sin comprender por qué. Gira sobre sus pies y busca con su mirada al propietario de aquella voz, con ojos curioso y una media sonrisa diminuta en sus gruesos labios.
— Sr. Kim — musita una vez que ha llegado cerca del mayor ofreciéndole de la comida sobre la charola. Eunyoo le sonríe cuando lo mira y se percata de que el hombre está a medio vestir y que su cuerpo es envidiable por cualquier hombre. Una parte de él se sintió un poco avergonzado pues sabía que lo estaba viendo de una forma descarada y la otra máquina de una forma muy similar a la que Hyungsik solía usar, lo bien trabajado que estaba el torso del mayor.
Hari levanta su mirada hacia él dedicándole una sonrisa genuina.
—Eunyoo-ssi, que gusto verte —saluda observando al bonito chico frente a él —. Parece que el destino está empeñado en que nos crucemos por todas partes —comenta bromista y toma uno de los bocados llevándolo a su boca y haciendo una reverencia en forma de agradecimiento para luego recibir un llamado de atención por parte de su vestuarista por no estar aún vestido y toma la camisa para comenzar a abotonarla—. ¿Cómo has estado? —pregunta con interés y rogando internamente porque a nadie se le ocurra llamarle en ese momento.
— O usted realmente se esfuerza por acosarme. — bromea con una suave risilla, mirando a su alrededor como todo el mundo giraba en torno a él — Estoy bien, gracias por preguntar ¿usted qué tal? — cuestiona en tono cortés volviendo sus ojos sobre el muchacho — ¿De qué es la sesión? — curiosea
Ríe ante el comentario del menor.
—No es acoso, pero ya que lo mencionas te envíe un mensaje luego de haber salido con tus amigos para agradecerte la linda velada y no me has contestado. Supongo has estado ocupado con el trabajo o tu interés en verme no es tan grande como el mío —dice tratando de que aquello solo quede entre ellos dos, parecía ser que todos estaban interesados en sabes lo que hablaba —. Es una sesión con mi prometida, planes de Taewon-nim, mi manager —responde con una sonrisa apagada.
El pelinegro arruga su nariz con desagrado al escuchar nombrar a la chica sin siquiera darse cuenta de ello, rueda sus ojos con un toque de fastidio.
— Eish... — suspira y niega con la cabeza — Con todo respeto Sr. Kim, su manager no me agrada. — comenta el muchacho bajando el tono de voz — ¿No es demasiado pretencioso hacer tanto revuelo por un compromiso? — habla más para sí mismo que para el mayor, se encoge de hombros y rebobina en lo que le ha dicho, sintiendo sus mejillas tomar un poco de color — ¡Ah! ¿Lo hizo? ¿Me escribió? — se sorprendió un poco — No es que no tenga interés en hablar con usted, es que normalmente no presto mucha atención a los mensajes que llegan a mi teléfono. Casi todos mis allegados lo saben por lo que no gastan su tiempo escribiendo y llaman. — explica — Debí comentarlo... lo siento — se muerde el labio para ocultar un poco su incomodidad pues está llamando mucho la atención de los demás a su alrededor, ¿era tan extraño que un chico como él estuviese hablando con una persona como lo era el Sr. Kim?
—Tampoco me agrada la actitud de Taewon-nim en este último tiempo pero...  Aun soy su representado y el contrato es algo que debo respetar, muy a mi pesar pero debo hacerlo —se encoge de hombros—. Solo cumpliré con mi deber y tendré el resto del día libre. Y descuida, tendré en cuenta llamar la próxima vez —muerde su mejilla internamente y aclara su garganta — ¿Que harás tú luego? Tal vez... Podamos dar una vuelta al crucero si gustas —dice un tanto inseguro, un leve nerviosismo sacude su interior pensando en si aquello habría sido lo correcto.
Eunyoo sale de su ensimismamiento, lo mira y le sonríe de costado.
— Tengo un par de horas libres después de esto, luego tengo que entrar a trabajar en el casino. — responde, lo sigue tranquilamente cuando el mayor es llamado por la maquilladora para hacer los últimos retoques en su apariencia — Dar una vuelta no estaría mal, aunque tendrá que esperarme un poco pues tengo que quedarme hasta el final para ayudar a recoger el equipo.
Se sienta en una de las sillas y cierra sus ojos mientras la mujer hace su trabajo.
—Está bien, no tengo problema por ello, podré esperar —asegura tratando de no demostrar cuan entusiasmado estaba por ello—. Si tú me esperas luego de terminar con esto, que espero no sea demasiado, mi fuerte no es el modelaje —se levanta una vez la mujer acaba con él y suelta un suspiro sonriéndole al menor.
— ¡Lo hará bien Sr. Kim! — anima — Igual es solo pararse frente a la cámara y sonreír, la naturaleza ya le favoreció  e hizo todo lo demás. — ríe bajito, esa era su forma de decir que el hombre era guapo. — Lo veré más tarde
—Hasta luego Eunyoo-ssi —le dedica una sonrisa mientras se coloca el saco y es llamado por su asesora para comenzar la sesión de fotos.
La sesión comienza y se desarrolla con normalidad pero hay algo que incomoda a Chaeyoung, y es ese muchacho pelinegro al que Hari observa cada vez que tiene oportunidad, al que le dedica sonrisas, al que supone apenas conoce y se ve más interesado en él que en ella. Algo dentro de la castaña parece quebrarse, sabía que Hari no sentía atracción por ella, pero era doloroso caer en cuenta de que un chico tenía aquel poder de hacerle sonreír como ella jamás había podido.
— ¿Quién es él? —Posa a un lado de su prometido y este la observa frunciendo el ceño por lo cual recibe un reto frustrado del fotógrafo.
—Ha Ri -nim, sonrisas y felicidad, eso es lo que necesitamos —pide el hombre a lo que él asiente disculpándose.
— ¿De qué hablas Chae?
—Ese, que estaba en nuestra habitación, y con el que te han visto hablar de verse luego, ¿Hay algo que deba saber? —el poco ánimo que parecía tener Hari desaparece de repente.
—Lo siento, pero realmente no debo darte ningún tipo de explicación Chaeyoung —dice sin ningún tipo de expresión en su rostro.
—Kim Hari, ¿Puedes concentrarte en esto? —insiste el fotógrafo a lo que el mencionado suelta un bufido.
—No, no puedo, realmente creo que ya hemos sacado suficientes fotos y deben poder arreglarse con ello —suelta la cintura de la chica y la observa —. No te metas en donde no corresponde Chaeyoung, no discutiré esto contigo —finaliza y se retira hacia su improvisado camarín ignorando los reclamos de su asesora quien lo persigue.
El pelinegro observaba de lejos cómo todo se llevaba a cabo, sentía curiosidad por todo y como se manejaba todo. Jamás había asistido ni participado en una sesión de fotos, le parecía cómico como eran todo de estresados, ¿o era solo en ese tipo de sesión? Además, no sabía por qué pero se sentía bien ahí, estaba distraído y debía admitir que había cierta complicidad entre el mayor y él. No lo entendía, lo miraba de vez en vez mientras posaba con esa fingida felicidad con aquella mujer y no podía evitar sentir cierta empatía con el castaño, se avergonzaba de a ratos cuando era pillado mirándole por el mismo chico y sonríe como disculpa, recibiendo una sonrisa en respuesta del contrario.
Había seguido al mayor con la mirada al escuchar el escándalo que forma su asesora porque al parecer el chico había decidido terminar la sesión de fotos de una vez por toda, nota su mal ánimo y sin darse cuenta se dirige en dirección a los camerinos para hablar con él un poco, ¿qué más da si lo regañaban por ello? Pero justo en la puerta fue interceptado por un cuerpo menudo y delicado. La "prometida" del chico lo mira con malos ojos y él sonríe con cierta molestia, haciendo una reverencia en su dirección.
— ¿Puedo ayudarla? — pregunta a regañadientes solo por cumplir su rol
—Sí, si puedes —dice observándole de arriba a abajo, analizándolo por completo —. Deberías limitarte a seguir con tu trabajo y no irrumpir ahora mismo aquí, mi prometido está algo estresado luego de cumplir con la sesión. Y además, no creo que seas alguien de nuestro círculo, podrías causarle problemas por estar revoloteando a su alrededor siempre —suelta casi con rabia sin medir sus palabras.
El pelinegro enarca una de sus cejas sintiéndose parcialmente ofendido y divertido al mismo tiempo. ¿Eso era una escena de celos? ¿Ella le estaba reprochando por la atención que obtenía de Hari?
— ¿Disculpe? — su voz suena con cierto toque de incredulidad y burla, una media sonrisa sin humor se pinta en sus labios y niega — Con todo el respeto que una persona como usted pueda merecer, todo lo que he hecho hasta este momento es hacer mi trabajo. Justo en este momento tengo la labor de entrar ahí y dar mi ayuda al equipo, si eso le molesta no es mi problema señorita— habla con seguridad y cierta altanería — Además, va a disculparme pero que su prometido se estrese cuando está con usted no es mi culpa. Y tiene razón, no soy de su círculo social, ni quisiera serlo; las personas como usted solo me enferman, —remarca el "usted" y amplía su sonrisa sardónica — Pero eso no me impide "revolotear" alrededor del Sr. Kim, a diferencia suya, él es un hombre agradable con el que me gusta tratar y no tengo por qué hacerle caso a lo que usted me diga, no es nadie para mí y no tiene ningún tipo de poder sobre mí como para controlar mis decisiones; si quiero "revoloteo" tanto como se me dé la gana alrededor del Sr. Kim, porque seamos sincero, su prometido no es... — EunYoo se encoge de hombros con la sangre hirviéndole dentro de sus venas, la simple actitud prepotente y la mirada de superioridad que a chica le daba, le hacían molestar mucho. Lo que le había dicho y como le había tratado, como si él estuviese haciendo algún mal o algún crimen. Esa chica había estado viviendo demasiado tiempo en las nubes a su parecer, alguien tenía que bajarla de ahí y traerla de vuelta a la realidad. — Al menos no por voluntad propia, ¿no? Por lo que yo sé, que yo lo trate no le trae más problemas y dolores de cabeza que los que le da tener que soportarla a usted. — le guiña un ojo con cinismo y se cruza de brazos sobre el pecho mirándola con frialdad
Parece que la mandíbula de la chica se ha roto pues queda boquiabierta hasta que se da cuenta lo que está sucediendo.
— ¿Quién te crees que eres para hablar con esa libertad acerca de él? Mide tus palabras, parece que no tienes idea de cómo tratar a... —una mano se ha posado sobre su hombro y se congeló ante el tacto.
—Chaeyoung —su voz suena cansada—. ¿Sucede algo? —observa al pelinegro apenado, casi pidiéndole disculpas con la mirada.
—No —niega soltando un bufido cual niña caprichosa—. Nada sucede conmigo —voltea para observar al mayor — ¿Algo sucede entre ustedes? —Los ojos de Hari se abren con sorpresa pues la chica estaba siendo muy indiscreta.
— ¿Realmente debo repetirlo? No te debo ningún tipo de explicación, y por favor, deja de ser irrespetuosa conmigo y con Eunyoo-ssi, yo puedo soportar tus berrinches, pero él no tiene por qué hacerlo. Y si no tienes más que decir...
—Hablaremos luego —dice alejándose haciendo resonar sus tacones mientras lo hace.
Hari suelta un suspiro y observa al menor.
—No sé todo lo que haya dicho pero... No le hagas caso, es una niña caprichosa cuando quiere, espero no haya sido irrespetuosa de más. Me disculpo si lo fue.
El pelinegro observa a la chica irse con un mal sabor en la boca y muchas palabras más que quería gritarle por el enojo que sentía, no obstante, se limita a bufar audiblemente.
— ¡Qué chica más desagradable! — gruñe en voz alta, era un pensamiento que no debió haber salido de su cabeza pero tampoco se arrepintió de haberlo dicho y se gira para mirar al mayor, toma una respiración profunda y niega.
— No importa, no es como si pudiese controlar lo que ella dice o hace. — repone aun con la rabia pintando su voz — Además, sé defenderme y puedo lidiar con ella y sus berrinches absurdos y amenazas desubicadas. — vuelve a bufar sintiendo de nueva cuenta la sangre hervir, se toma un par de minutos para respirar profundamente y calmarse. Mira de nueva cuenta a su acompañante y suspira — Lo siento — se disculpa luego de unos segundos de pausa — Creo que le dije un par de cosas que no debí y eso va a traerte más dolores de cabeza... No la corregí respecto a su idea de nosotros, es más creo que solo hice que se lo creyera aún más y se pintara una película en su mente — se siente un tanto avergonzado y un tenue rubor maquilla sus mejillas
—Tú no debes disculparte, no sé cómo puede llegar a creer algo así, es... Totalmente absurdo ¿Verdad? —Sus ojos se fijan en los de él y una pequeña sonrisa desganada se pinta en sus labios —. Solo no le hagas caso, puedo lidiar con ella pero no tienes por qué hacerlo tú.
— Da igual, Hari-ssi. — responde él sin darle mucha importancia — Que crea lo que quiera, no me interesa. — continua, lo mira unos instante y le regala una pequeña sonrisa a modo de apoyo — Solo no puedo dejarla pasar por encima de mí. No dejo que nadie lo haga, no me hago responsable de lo que pueda suceder si se llega a meter conmigo de nueva cuenta — se encoge de hombros — Pero en fin... ya pasó. ¿Lo veo más tarde? — cuestiona con una brillante sonrisa mientras ladea su cabeza
Asiente dedicándole una pequeña sonrisa.
— Claro, pasaré por el casino esta noche —pensaba en agregar algo más pero una voz femenina lo interrumpe por lo cual inhala profundo—. Te veré luego —se despide con una pequeña reverencia.

***

Boo Hyung Sik

Eran las cinco de la tarde cuando Hyungsik pisó nuevamente el suelo de su camarote. A esa hora esperaba encontrarse con su mejor amigo ya en la habitación pues ambos tenían un par de horas libres antes de entrar a sus respectivas jornadas nocturnas de trabajo, no obstante, el mayor todavía no había llegado así que aprovechó su ausencia para darse una ducha y arreglarse un poco.
Hyungsik se había despertado esa mañana decidido a aprovechar ese par de horas libres y pasarlas junto con su amigo haciendo algo solo los dos juntos. Desde que el crucero había zarpado no habían tenido un momento para ambos, en primer lugar porque sus horarios pocas veces coincidían y en segundo lugar porque los pocos ratos que había tenidos libres, cada uno los había ocupado de forma diferente. Fuera de la noche pasada, en la que había compartido con Rae, el pelinegro y este chico nuevo que su amigo había llevado, no habían compartido otro momento, aun compartiendo la misma habitación.
El moreno se mira en el espejo mientras seca su cabello y sus pensamientos se desvían de sus planes con su mejor amigo a esa noche en el área de descanso para empleados y el joven con el que Eunyoo había llegado. Si bien no lo había demostrado en ese momento, y el sujeto en realidad no le había desagradado, (admitiendo que como deportista lo admiraba y era en parte fan), no le agradaba la idea de que se estuviese haciendo cercano a su Yoo.
No había tenido que ser muy listo ni muy detallista para darse cuenta que había algo “raro” en la forma en que el mayor miraba a su mejor amigo e incluso en la manera en la que Yoo se desenvolvía alrededor del sujeto. Él mejor que nadie conocía lo arisco que su amigo era con las personas que no eran él o Hyorae, por eso le sorprendía sobre manera y le ponía en alerta la llegada del futbolista a su grupo. No solo porque Yoo parecía bastante cómodo con el hombre rondándole, sino porque, aun si Yoo no tiene ningún tipo de interés en él por el momento, tenía el ligero presentimiento de que podría llegar a desarrollarlo en un futuro no muy lejano y eso le iba a doler. Le dolería mucho.
Sale de su ensimismamiento cuando escucha la puerta de la habitación, gira sobre sus pies sonriente y con el mejor ánimo dispuesto a saltar sobre su hyung, atraparlo en un abrazo y molestarlo hasta que no tenga más opción que aceptar salir con él, tal y como cada vez que quiere obtener algo del pelinegro. Pero, se queda callado y quieto en su lugar cuando al mirarlo nota la mueca de molestia con cierto toque de arrepentimiento en su mirada.
— Yoo, ¿pasó algo? — pregunta un tanto preocupado, su amigo lo mira por unos instantes, antes de pasarle por un lado y tirarse sobre su litera boca abajo ignorándole. — Eunyoo, no me ignores. ¿Qué sucede? — insiste el moreno.
— Tuve un pequeño altercado hace unos minutos con la prometida del Sr. Kim. — musita con la voz baja, gira sobre su propio cuerpo hasta quedar boca arriba sobre el pequeño colchón. Hyungsik puede notar en su mirada la frustración, la molestia y el toque de tristeza más se siente confundido, porque no entiende cómo pudo haber pasado algo como aquello.
— ¿Qué? — cuestiona — ¿La conoces? ¿Has vuelto a ver al sr. Kim? — no puede evitar la mueca de desagrado que se pinta en su rostro al mencionar el nombre del mayor. El pelinegro suspira y asiente.
— Lo he visto hoy… — le dice — La sesión de fotos en la que tenía que trabajar hoy como parte del personal era de él… de ellos — explica — Por su compromiso…
— ¿Qué no es demasiado teatro eso para un compromiso? — inquiere el moreno con un toque de fastidio — Pareciera que estuviesen tratando de convencer a alguien de que su amor  y su boda son algo real…
— Yo dije le dije lo mismo a Hari. — concuerda Eunyoo y Sik no puede dejar pasar por alto el hecho de que ya hasta tutea al futbolista. — En fin, la cosa es que estaba hablando con él… No fui molestia, no lo retrasé ni lo distraje pero aun así la chica se acercó a mí al final de la sesión cuando me dirigía a hablar con Hari, porque lo vi entrar al camerino molesto y me dio curiosidad… — se acomoda en su cama hasta quedar sentado, Hyungsik no se ha movido en ningún momento de su lugar y escucha con atención todo lo que su amigo le estaba diciendo, sacando sus propias conclusiones de por dónde iba el cuento — La cosa fue que llegó y me dijo que dejara al sr. Kim en paz, que yo no era de su misma clase social y por estar simpatizando con él podía causarle problemas, que me limitara a hacer mi trabajo y que no me metiera donde nadie me llamaba… — el pelinegro bufa con recelo y clava sus ojos en su amigo, completamente indignado — Dime, ¿quién mierda se cree ella que es para decir esas cosas? ¡No es más que yo! — espeta con fuerza y enojo — ¡Yo puedo ser cercano a él si me da la gana! ¡Más si él me lo permite! Ella no tiene ningún tipo de derecho sobre él ni potestad sobre mí como para dictaminar que es lo que debo o no hacer, que es lo que puedo o no hacer, con quien puedo o no tratar… ¡Ella es tan desagradable! — termina por medio gritar, volviendo a estirarse sobre su colchón con la respiración agitada por su exaltación. Sik se limita a mirarlo, formando una línea con sus labios y sintiendo su corazón estrujarse en su pecho, porque sus sospechas de hace un rato cada vez se le hacían más probables.
— Da igual lo que ella diga, Yoo. — finalmente habla, tragándose el nudo que se le había formado en la garganta, cuando su mente le había jugado una mala pasada y su imaginación fabricó una imagen de su mejor amigo, muy feliz al lado del futbolista. — No estás haciendo nada malo. Puedes ser amigo de quien quieras, ella no tiene porqué meterse en eso. Además al sr. Kim pareces agradarle bastante. — suelta lo último con un toque de amargura y logra una sonrisa inmediata en el rostro de su amigo al mismo tiempo.
— El Sr. Kim es un sujeto agradable. — comenta distraídamente — Es una pena que esté comprometido con una mujer como aquella. — resopla — En serio Sik, es desagradable, juro que quise escupirle en la cara en ese momento. — refunfuña el muchacho — Me trató de menos, y hasta de puto. — rueda sus ojos.
— Aun así es su prometida y no puedes hacer nada contra ello. Algo deberá tener — musita Hyungsik, reprimiendo sus ganas de querer llorar y golpearlo. Eunyoo suspira con pesadez, formando una mueca con sus labios y mira a su amigo.
— No lo tiene… Es complicado, tú mismo lo dijiste… — tararea el pelinegro dejándole un poco confundido. — Como quiera que sea, ¿vas a salir? — pregunta el mayor de ambos, por fin poniendo atención a la apariencia más arreglada del moreno, Hyungsik se mira a sí mismo y niega.
— Quería ir contigo por ahí… pero creo que no estás de humor — murmura en tono bajo. Eunyoo, que había dejado de mirarle para cambiarse de ropa, vuelve a poner sus ojos en él, dejando caer descuidadamente la camisa del uniforme sobre su cama.
— ¿Eh…? — el pelinegro enarca una ceja sin comprender muy bien, desabrochando sus pantalones. Aquello era una tortura para Hyungsik, y es que su mejor amigo tenía tan poca consideración con él, pero claro que el pelinegro no sabía de todas las emociones y sensaciones que provocaba en él cada que se cambiaba en su presencia. Era tan descarado.
— Sí… eh… casi no hemos pasado tiempo juntos — medio tartamudea y prefiere apartar su mirada de la anatomía de su mejor amigo antes de quedar más en evidencia. A veces creía que Yoo en serio era demasiado idiota como para no darse cuenta de cómo lo miraba, aún más en momentos como esos. — Digo, tenemos horarios diferentes y el otro día… estaban Hyorae y el sr. Kim… Fue agradable pero quería compartir un poco siendo solo nosotros… Quizás ir al karaoke, o a comer o solo… caminar por ahí y hablar… — explica con nerviosismo, lleva una de sus manos hasta su cabeza, rascando la parte de atrás de su cuello con inseguridad. Eunyoo sigue mirándole atentamente, entre sorprendido y burlesco.
— Aws, Hyungsik-ah… — se burla en tono meloso — Eres asquerosamente cursi, soy tu mejor amigo no tu pareja. — ríe, y aunque el moreno sonríe, siente como el puñal se clava profundamente en su pecho.
— Lo sé… yo solo… yo… — se calla cuando ya no sabe qué decir, siente que se ha dejado demasiado en evidencia, pero Yoo le sonríe antes de entrar al baño y luego de un par de minutos escucha la ducha.
— Entonces… ¿quieres ir al karaoke y a comer? — le escucha preguntarle desde el interior del pequeño baño luego de un rato, Hyungsik se sorprendió.
— Creo… creo que sería divertido… Nunca hacemos cosas así… es gratis. — musita pero no recibe una respuesta completa sino que Eunyoo termina de bañarse, regresa a la habitación con el pelo húmedo, los bóxers puestos y la toalla en la mano secando su cabello, asiente.
— Está bien. Vayamos… — el pelinegro le sonríe y Hyungsik lo mira aún pasmado
— ¿E-En serio? — cuestiona, su amigo asiente mientras saca de su armario lo que se va a poner, decantándose por un blue jean desteñido, roto y un suéter de cuello tortuga negro a rayas rojas.
— Claro, será divertido. — afirma distraído por lo que no nota el brillo en los ojos del menor ni la sonrisa boba que se pinta en sus labios porque había aceptado su invitación a salir.

***


Rae Eun Yoo

El rato en el karaoke había resultado divertido para ambos, pasaron la mayor parte riéndose de las estupideces y tonterías que el otro hacía, cantando todo tipo de canciones, unas afinadas otras siendo completamente desafinados. Había sido un rato ameno y divertido. Hyungsik estaba completamente encantado porque no recordaba haber visto a su amigo reír y tontear así con él desde hacía un buen tiempo, eso lo emocionaba.
El moreno se había encargado de aprovechar cualquier oportunidad para acercarse a su amigo, para abrazarle y besarle las mejillas, para molestarle y mendigar un poco de su cariño.
— ¡Yah! — le chilla el pelinegro luego de que le haya untado un poco de su helado en el costado de su cara. El moreno se ríe mientras que él pelinegro se limpia y para cuando se da cuenta su hyung también lo ha untado de helado y han comenzado una especie de guerra medio correteando de un lado al otro como un par de niños pequeños.
— Hyung, gracias por estar conmigo. — dice de pronto una vez han terminado su pequeña lucha y están sentados en una banca en la cubierta exterior apegándose al cuerpo del pelinegro como una lapa. Eunyoo hace una mueca mirando a su alrededor, y lo golpea parcialmente para que se aleje y respete su espacio, pero como siempre, Hyungsik no le hace caso, por lo que termina suspirando y corresponde a medias el abrazo. — Eunyoo hyung, te quiero. — susurra, es lo más sincero que puede, lo está diciendo en serio. No como un “te quiero” de amigo sino como un “te quiero” de “te quiero en serio”, pero Eunyoo no lo entiende así y simplemente bufa.
— Estás particularmente meloso hoy, Sik — es lo que le responde el muchacho, el moreno forma un puchero que produce una pequeña risa en su mayor — Aigo… ¿estás falta de cariño, verdad? — lo molesta, no es que él no lo quiera pero esa clase de declaraciones no van con él. No le salen con naturalidad como a su amigo y eso a veces le molestaba un poco porque el moreno siempre le decía cuanto lo quería y cuán importante era para él mientras que Eunyoo, simplemente se reía, le restaba importancia o cambiaba de tema porque jamás sabía cómo responder.
Obviamente, el moreno también era de importancia para el mayor, era su mejor amigo, su mayor confidente y la persona que le conocía mejor que ninguna otra, incluso mejor de lo que HyoRae lo pudiese conocer. Con él había compartido demasiados momentos cruciales de su vida, y había sido su apoyo en aquella época en la que no podía consigo mismo, incluso cuando el moreno tampoco estaba en su mejor momento.
— Hyung, a veces hasta un simple “yo también” sería bonito de escuchar. — Hyungsik se separa de él un tanto molesto y herido, estaba sensible y le había dolido que su amigo se burlase de él (aunque esa era su costumbre, sabía que Yoo no lo hacía en mal plan, le había dolido) porque él había sido lo más sincero posible, y básicamente se le había confesado sin hacerlo realmente.
— Sik… — Eunyoo forma una mueca con sus labios, sintiéndose un poco mal por lo sucedido.
— “Sik…” nada, hyung. — espeta el moreno — Puedes decir cosas como “el sr. Kim es agradable”, “el  sr. Kim es un sujeto simpático”, cuando se trata de ese sujeto solo puedes decir maravillas pero, siempre que te refieres a mí es como que “Sik es un idiota”, “él solo es un tonto al que le gusta molestar a la gente”, “Hyungsik eres una bazofia humana”, “Sik molestas, anda a joder a alguien más”… — el moreno no puede controlar el tono de tristeza que tiñe su voz, tampoco la rabia y los celos que le producen recordar las pocas referencias que ha recibido de boca de su amigo sobre aquel hombre. — Soy tu mejor amigo y nunca dices nada bueno de mí, incluso cuando me presentas ante los demás y sé que no dices las cosas en serio, solo bromeas pero… — trata de calmarse un poco, fallando en el intento —  ¡Yo siempre te digo, te dejo saber que eres importante para mí! Que te quiero, que eres mi mejor amigo, que… — Sik se calla cuando siente que el dolor en su pecho lo ahoga y pequeñas lágrimas resbalan por sus mejillas. — Yoo… a veces eres demasiado cruel. — susurra con tono lastimero y Eunyoo puede sentir la culpa inundarle, quería decir algo. Cualquier cosa.
Quería decirle que sí era importante para él, que a veces era medio idiota y aunque a veces su demostraciones de afecto le irritaban, otras tanto eran lo más confortable que tenía porque él era como un puerto seguro al que podía acudir cuando estaba en sus peores momentos; alguien con quien se divertía y con quien se sentía seguro. Que le agradecía de sobremanera que estuviese a su lado y que lo apoyase tanto siempre, aun cuando él jamás ha tenido la mejor actitud… Pero nada sale de su boca.
— Y lo peor de todo es que sé que no lo haces adrede pero igual duele… — Hyungsik, es consciente de que su llanto solo se ha hecho más fuerte y que grandes lágrimas ruedan pretenciosamente por sus  mejillas. Decide levantarse de su lugar, secando sus lágrimas con cierta rabia y dedica una última mirada a su amigo. — Porque solo soy un tonto, ¿no? — sonríe con amargura marchándose antes de que el pelinegro pudiese articular alguna cosa en su defensa…
Aunque no había mucho con lo que se pudiese defender.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:44 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Ocho.

Boo Hyung Sik

Había deambulado por el barco sin un rumbo fijo, las personas a su alrededor se le quedaban viendo conforme pasaba pero era lógico pues las lágrimas seguían maquillando su rostro y la más pura tristeza brillaba en su mirada usualmente alegre y burlesca.
Entra en el primer baño que encuentra, camina hasta el lavamanos, abre la llave y recolecta entre sus manos toda el agua que puede para lavar su rostro. Mira su reflejo en el espejo y ríe con amargura.
— Boo Hyungsik eres un tonto. Tú, en serio, eres un tonto. — se dice a sí mismo con cierta rabia. Luce tan patético ante sus propios ojos, sufriendo por un amor que hacía mucho debía de haber superado.
Mas su corazón era obstinado, caprichoso y estúpido. No dejaba que nadie más que no fuera su mejor amigo se hiciese lugar en él, no de la misma forma, ni siquiera similar, no. Él estaba empecinado con que fuese Eunyoo el único que permaneciese ahí y eso, él sabía que terminaría por romperle por completo.
Escucha la puerta del baño abrirse más no repara realmente en ello, toma una de las toallitas que están a un lado del grifo para secarse el rostro. Se sobresalta cuando siente que alguien pone su mano sobre su hombro. Alza su mirada y la fija en el hombre reflejado a su lado en el espejo sintiendo inmediatamente un malestar crecer en su estómago al reconocerlo.
— Mira, que el mundo es pequeño. — dice aquel hombre de edad media avanzada con una sonrisa cínica curvando sus labios. Alto, rubio cenizo, apuesto y vestido con ropa de marca, tenía un aura oscura que ponía la piel de gallina y una mirada filosa, despiadada.
Hyungsik se aparta casi de inmediato, tratando de poner la mayor distancia posible entre él y el sujeto. Su corazón está latiendo aceleradamente, su cerebro traza las posibles rutas que le permitiesen escapar de aquel encuentro que solo podía acabar de una manera nefasta para él.
— Aléjese de mí. — suena más como una súplica que como una amenaza pero está aterrado y el miedo comienza a causar estragos en sus acciones.
— ¿Por qué me rehúyes Jihyun? — cuestiona el hombre con fingida inocencia — ¿O debería llamarte Hyungsik? — se burla el mayor con una risita fría, su pérfida mirada castaña le recorre de pies a cabeza provocándole un escalofrío cuando esta se oscurece, la posibilidad de que salga herido incrementa.
— Déjeme en paz. — sisea frunciendo el ceño sintiéndose entre molesto y a la defensiva. — Vaya por su lado que yo estoy yendo por el mío y no volvamos a cruzarnos nunca más. — espeta sin saber de dónde ha sacado el valor para decir aquellas palabras ni para que su voz sonase tan contundente. Trata de pasarle de largo, yendo hacia la puerta pero el sujeto lo toma sin delicadeza por la muñeca tirando con fuerza de él, regresándolo sobre sus pasos y estampándolo contra el lavamanos.
— ¿O si no qué…? — reta con una media sonrisa petulante, su mirada cínica está clavada en la castaña asustadiza del moreno, y este último se tensa por completo cuando el mayor lo aprisiona contra el lavamanos, demasiado cerca para poder controlar su pánico. — No te quieras hacer el valiente Jihyun… — sisea prepotente sobre su oreja, Hyungsik intenta separarse, forcejea un poco pero el hombre solo hace más fuerte su agarre y lo reafirma en su lugar usando toda su anatomía.
— Déjame de una buena vez… — gruñe el moreno, siente como si su corazón en cualquier momento se fuese a salir de su pecho y no por un buen sentimiento. Las lágrimas vuelven a llenar sus ojos pero esta vez no por el dolor de un corazón roto sino por el viaje de recuerdos y la desesperación de volver a estar atrapado en una situación como esa luego de tanto tiempo.
— ¿Por qué lo haría? — ríe fríamente el rubio — Te me escapaste una vez Jihyun… Tan desagradecido que fuiste, nos divertíamos tanto. — sigue pegado a su oreja, Sik echa su cabeza hacia un lado, tratando de imponer distancia entre ambos.
— Era el único que se divertía. — escupe el moreno sintiendo la rabia inundarle — ¡Era mi guardián, debía cuidarme! En cambio usted solo abusó de mi tanto como quiso. — lo acusa sintiendo el nudo formándose en su garganta, atragantándose con sus palabras, sintiendo como se asfixiaba por todos esos malos sentimientos.
— Y volveré a hacerlo, precioso. — se burla, y antes de que Hyungsik pueda hacer algo más, el sujeto le está besando. No es delicado, jamás lo ha sido; el hombre zafa el agarre de sus manos y lo reafirma en la cintura del pelinegro apretándole con fuerza contra su cuerpo, lo lastima.
 Siempre ha sido así, Hyungsik se ve atrapado en un remolinos de sentimientos depresivos que lo paralizan por unos cuantos segundos, dejándole sin la capacidad para defenderse, hasta que siente una de aquellas asquerosas manos tocar una zona de su cuerpo que nadie sin su consentimiento debería de tocar alguna vez y la adrenalina lo dopa.
No sabe cómo ni de dónde sacó la fuerza suficiente como para apartar al hombre de sí con un empujón y sin pensárselo dos veces, Hyungsik le propina un fuerte puñetazo en el rostro y una patada en la ingle, dejándolo tirado ahí en el piso del baño. Sale corriendo como quien lleva el diablo por dentro, no obstante logra escuchar una última amenaza antes de salir por completo del baño:
— ¡Esto no se va a quedar así Jihyun! — había gritado el hombre con la voz contraída por el dolor — Haré que pagues bien por esto, precioso… Vas a lamentarlo, en serio.

***


Yoo Hyo Rae

Era una noche común y corriente en el crucero. Misuk se encontraba comiendo la cena en uno de los restaurantes más lujosos del crucero, junto a su madre.
No había mucha charla entre ellas, aunque Misuk consideraba que su relación era buena, en la mesa casi siempre había un silencio sepulcral.
Por eso, cuando sonó por todo el lugar una dulce melodía de una guitarra, Misuk pudo escucharla perfectamente y de inmediato busca la fuente del sonido, encontrándose con la chica que le había ayudado en el baño antes.
Hyorae toca con una pasión y amor por la música. Se abstrae completamente de su alrededor cuando cierra sus ojos y entona la letra que acompaña aquella suave melodía, perdida en su propio universo de sensaciones y sueños rotos o inconclusos.
Sonríe entre canción y canción sin mirar a nadie en específico. Sigue con su presentación, dando todo de sí pese a que es una simple presentación en un restaurante equis.
A Misuk se le pone la piel de gallina con cada canción que canta la pelirroja, es que era realmente buena. Su voz era melodiosa y su habilidad con las cuerdas de la guitarra era excepcional, Misuk deseaba poder tocar así algún día.
Así que cuando ella y su madre se dieron las buenas noches, dispuestas a irse cada una a su habitación, Misuk se dirige hacia el escenario después de que su madre hubiera abandonado el restaurante.
— ¿Hyorae-Ssi, verdad? —aprovechó que justo había terminado una canción para preguntarle.
La pelirroja voltea para mirar a quien le ha llamado y sonríe al reconocer a la chica de hacía unas horas.
— Misuk-ssi. — la saluda mientras baja el par de escalones que la separan de donde está la chica, sosteniendo con fuerza la guitarra entre sus manos — ¡Que sorpresa! ¿Disfrutando de la velada? — pregunta con amabilidad.
— Mucho, en realidad. —responde con sinceridad —Quería felicitarte, eres realmente espectacular, tanto cantando como tocando. —alaga Misuk
Las mejillas se torna rosadas y una pequeña risita nerviosa se escapa de entre sus labios, no era buena aceptando cumplido por lo que se avergonzaba mucho cada vez que los recibía.
— Gracias Misuk-ssi — hace una pequeña reverencia — Eres muy amable, aunque no creo que sea para tanto. Ya sabes... — sonríe a medias con timidez restándose importancia a sí misma.
—No, en serio eres genial. —insiste Misuk —¿Sabes? A mí también me gusta tocar la guitarra. —dice señalando el instrumento —No soy ni la mitad de buena que tú, obviamente. —añade con una risita.
— De seguro eres muy buena y solo estás pecando de falsa modestia. — Medio bromea la pelirroja con una linda sonrisa — ¿Desde hace cuánto tocas? — curiosea — Si quieres podríamos juntarnos alguna vez a tocar algo... Digo, si tienes tu guitarra aquí y quieres.
—En realidad es algo nuevo para mí, solo desde hace un año que empecé a aprender. He tratado de enseñarme a mi misma, por eso voy más lento. —explica Misuk —Desafortunadamente he dejado mi guitarra en casa, pero no me molestaría escucharte tocar. —dice con una gran sonrisa.
— Ah, bueno... Yo también aprendí autodidacta. Lo importante es tener la determinación y paciencia para seguir adelante aun cuando no nos salen los acordes. — ríe media divertida y hace un gesto con la mano para restarle importancia. — Te diría que te doy clases si quieres pero no sé si tú quieres... Podríamos ponernos de acuerdo para cuando regresemos a tierra firme, si gustas.
— ¡Eso me encantaría! —exclama Misuk, ilusionada con la idea de tal vez entablar una amistad con la chica — ¡Sí, sí, me parece perfecto! —añade sin poder ocultar su emoción.
La pelirroja vuelve a reír a y asiente con ganas.
— Bueno, está bien. Supongo que te puedo dar mi número así estamos en contacto y me escribes cuando quieras unas clases. — le guiña el ojo y extiende su mano esperando a que la pelinegra le entre su teléfono para anotarse entre sus contactos. — Eres agradable Misuk-ssi.
—Tú también me agradas Hyorae-Ssi. —dice de vuelta, sacando su teléfono del pequeño bolso que llevaba consigo para entregárselo a la pelirroja.
Hyorae toma el aparato entre sus manos y apunta su teléfono entre los contactos de la pelinegra, una vez que los ha guardado le regresa el teléfono a la muchacha y le regala una sonrisa.
— Gracias. — dice y mira hacia el escenario. — Tengo que volver para dar cierre a mi presentación. Ha sido agradable volver a verte Misuk-ssi.

***


Rae Eun Yoo

Las horas habían pasado más rápidas y pesadas de lo que al pelinegro le hubiesen gustado. Todavía seguía preocupado por su amigo, jamás había visto a Hyungsik tan enfadado y frustrado en todo lo que llevaba de conocerlo, había salido tan molesto de la habitación y se rehusaba a contestar sus mensajes y llamadas. ¡Era absurdo! La discusión había sido ridícula, a veces por más que quisiera no podía entender cómo funcionaba la mente de su amigo.
Limpia por enésima vez la barra, no hay mucha gente en el bar del casino por no decir que no había nadie, así que estaba parcialmente relajado hasta ese momento
Hari se dirige al casino cercana la medianoche, había pasado el día solo ya que Ryo Kai se encontraba ocupado y no había hecho más que ver deportes sentado en el sillón frente al televisor. Había pensado incluso en si era correcto que fuera, eso le había dicho a Eunyoo pero estar cerca de él se volvía confuso. Todo era confuso y difícil desde que aquel bonito muchacho con sonrisa de ángel se había cruzado en su camino. Inhala profundo y se adentra al lugar dirigiéndose a la barra y allí lo ve. Encargándose de limpiar el mármol brillante de esta.
—Creo que estás poniendo mucho empeño en eso, y se ve bastante limpio —dice sentándose en uno de los taburetes mientras le observa.
La voz del mayor logra sacarlo de sus cavilaciones y automáticamente una linda, amable sonrisa se pinta en sus labios, volviendo sus ojos en unas medias lunas bastante tiernas.
— Hari-ssi, ha venido. — dice el muchacho dejando a un lado su acción de limpiar la barra — ¿Qué tal terminó de ir su día?
—No voy a negar que he tenido mejores, pero peores también así que... No me quejo —se encoje de hombros con una media sonrisa—. ¿Qué tal el tuyo? Veo que ahora este lugar está bastante tranquilo, es extraño realmente —ríe apenas viendo en la barra a un joven con un trago mientras observa a una joven que canta y toca su guitarra de manera angelical.
— Ha sido pesado. Luego de la sesión de fotos el día solo pareció empeorar. — comenta el muchacho sin querer darle mucha relevancia más no puede evitar la mueca que se pinta en su rostro al recordar que no ha sabido nada de Hyungsik por horas pues este le estaba evitando con todas sus ganas. Suspira — Supongo que habrá días mejores, igual agradezco que no haya tanta gente, no tengo mucho humor para lidiar ahora con los clientes que suelen venir a este lugar...
— Lamento mucho escuchar eso —dice realmente apenado—. Al menos yo tuve la suerte y desgracia de poder pasar el día solo sin tener que tolerar a nadie más y simplemente reflexionar... En cambio tú debiste trabajar —hace una mueca con sus labios—. Pero ya está por acabar tu jornada, ¿No es así?
— En una hora más o menos. — asiente encogiéndose de hombros. — No fue por tener que trabajar que mi día se hizo pesado... De alguna forma después de regresar de su sesión de fotos terminé discutiendo con Hyungsik por algo que no tiene sentido y él se fue demasiado enojado conmigo... —  la aflicción pinta su tono al hablar y deja escapar un pesado resoplido, apoya sus codos sobre la barra y se recuesta en ellos para dejar descansar un poco de su peso — No lo había visto así de molesto nunca. Él no suele ignorar mis mensajes ni mis llamadas, ni siquiera cuando antes se ha "enojado", ahora me está ignorando y eso me frustra porque no entiendo porque se afectó tanto. — habla pausadamente y forma un puchero inconsciente con sus labios — No creo que regrese a la habitación esta noche, lo conozco y no querrá verme si está tan enojado y no quiero que se meta en problemas... Es un poco impulsivo cuando está enojado o triste, nuestras discusiones siempre lo dejan así... enojado o triste o las dos y a mí con un gran sentimiento de culpa por ello.
— Oh, eso sí ha de ser frustrante. Seguro se le pasará pronto, son muy amigos por lo que sé... Algunas discrepancias no van a acabar con eso, pero deberán cruzarse tarde o temprano, más si comparten habitación aquí —se siente mal al escuchar aquello pues no se imagina como se sentiría que le sucediera algo así con Ryo Kai, ellos jamás habían peleado, o al menos no a ese grado—. Podrán hablarlo y solucionarlo, me gustaría poder ayudar de alguna forma pero... Es algo de ustedes, pero no deberías sentir culpa. Si es una  discusión es por los dos. No es solo tu responsabilidad. Tampoco preocuparte por demás, no hay muchos sitios a donde ir en un crucero. No creo que pueda meterse en problemas.
— Sí, lo sé pero... — el pelinegro niega ahogando un suspiro — Sik es complicado, hay cosas que a veces no entiendo de él. Sí, él la mayoría del tiempo es un idiota que molesta y bromea demasiado, uno pensaría que puede no llegar a tomarse nunca nada en serio pero sí lo hace. — Yoo infla sus mejillas con aire y luego lo suelta quedamente — Es... no sé, solo no me gusta cuando las cosas se ponen así. Es mi mejor amigo, lo conozco y cuando se cierra es tan difícil lograr que vuelva a la normalidad — niega con la cabeza, pasa las manos por su cabello tratando de calmar un poco su estrés y luego mira al mayor, poniendo una media sonrisa — Pero ya, no tienes porqué escucharme , no quiero molestarle con problemas que le son ajenos. usted tiene los suyos propios no necesita más — musita un tanto avergonzado de haberse dejado llevar e involucrarlo en sus dramas personales
—Todos somos un poco complicados ¿No crees? Nadie sabe lo que está pasando por la cabeza del otro pero... imagínate que todos fuésemos iguales, que pensásemos igual... ¿No sería eso aburrido? Las discrepancias son parte de la vida, pero el cariño que se tienen ha de ser más grande, tarde o temprano todo pasará —le dedica una sonrisa sincera tratando de darle ánimos. Realmente no le gustaba ver ese estado de preocupación en el pelinegro, por algún motivo quería protegerle de todo lo malo que pudiera pasarle, de todo mal rato y de toda angustia, pero sabía que estaba muy lejos aún de eso—. Me gusta escuchar a las personas que me importan, me gusta escucharte, es bueno desahogarse, no es molestia para mí que lo hagas.
Eunyoo sonríe dándole la razón al mayor, sintiéndose un poco más calmado y hasta cierto punto agradecía la comprensión del mayor. También se sentía parcialmente cohibido por su última afirmación.
— Gracias, Hari-ssi — ladea su cabeza y lo mira con detenimiento — Puede usted hacer lo mismo... si  necesita hablar alguna vez puede buscarme, si no, tiene mi número. Úselo con sabiduría — dice con un lindo gesto risueño y un ligero rubor pintando sus mejillas, sintiéndose raro por todo.

***


Woo Ryô Kai


Había días pesados y días tranquilos, ese día había sido más que pesado para el mayor, cargado de trabajo, de reuniones de último minuto y revisiones de documentos aburridos, de lectura pesada. Kai solo quería llegar a su habitación, lanzarse a su cama y dormir hasta que estuviesen en Singapur. No obstante, decide pasar primero por una copa de vino para despejar su mente y liberar un poco de estrés.
Llega al bar con buena pinta, se deja caer en uno de los taburetes y es prontamente atendido por el bartender de turno. Decide cambiar su copa de vino por un vaso de coñac y se queda por unos minutos perdidos en el color ambarino de su bebida. Eso hasta que una presencia se hace notar a su lado.
Un chico alto, de tez morena, cabello grisaseo, ojos castaños y bastante atractivo para cualquiera con ojos y la sensatez suficiente;  se deja caer con poca delicadeza en el taburete a su lado, inclinando su cuerpo sobre la barra y pidiendo una cerveza con un medio grito. Kai realmente no había puesto mucha atención en el muchacho ni en su monologo cargado de reproche hacia su propia persona hasta sino hasta que escucha lo que el chico que atendía la barra le dice.
— Sik, ¿qué haces? — le había preguntado el muchacho a la tercera vez que el moreno había insistido por su cerveza — Tienes que trabajar en un par de minutos, ni siquiera deberías estar aquí. — le regaña el muchacho pero el moreno hace oídos sordos, se salta la barra y busca él mismo su cerveza. — ¡Hyungsik!
— Van a despedirme de todas formas, ¿qué más da? — fue la respuesta que le dio el morocho a su compañero, regresando a su lugar a un lado de Ryô Kai. El joven empresario, que se había dedicado a observar todo con disimulo mientras fingía beber de su trago y revisar un par de cosas en su teléfono, levanta su mirada y la fija durante unos segundos en el moreno. — Si van a despedirme entonces puedo hacer lo que sea, ¿no? — ríe amargamente. — Igual me van a lanzar por la borda para que regrese nadando a Corea, ¿no? — su sonrisa es sarcástica y su tono es grosero lo cual provoca el ceño fruncido tanto en su compañero como en él hombre de traje sentado a su lado.
Kai siente curiosidad, mira de forma más detallada al moreno entonces nota el rojo en sus ojos y lo hinchados que están por lo que apuesta a que ha pasado un largo rato llorando. Se pregunta, entonces, ¿qué es lo que el chico ha hecho para ser despedido? Porque ellos no despedían a las personas así como así, eran penalizadas si cometían alguna falta y por eso mismo era muy raro cuando un despido ocurría.
— ¿De qué estás hablando? ¿Por qué van a despedirte? — el bartender parece indignado — ¿Hyunsgik qué pasó?
— Da igual. — musita el muchacho empinando la botella de cerveza entre sus labios, bebiéndola casi por completa de un solo trago — Tienes personas que atender, Jun-ah — indica queriendo zafarse de la mirada preocupada de su amigo, pidiéndole otra cerveza antes de que se alejase.
El moreno tarda más de lo normal en dar el primer trago a su bebida, en lugar de eso parece perderse en sus propios pensamientos con la vista fija en la madera pulida de la barra, sus ojos se vuelven brillosos y un par de lágrimas bajan por sus mejillas; las limpia y reafirma el agarre sobre su botella, alza la cabeza y lanzando un suspiro a la nada, se gira en su silla y lo encara.
— Por usted, — dice alzando la botella en dirección del castaño. Kai se sorprende y lo mira con confusión. — Que su vida sea más sencilla que la mía. — termina con una sonrisa sin ánimo, Kai choca por inercia su vaso con el del menor y este le da un largo trago a su bebida.
— ¿Un mal día? — se atreve a preguntar el mayor, bebiendo de su vaso, sin mirar al moreno por no quererlo incomodar. Este se detiene en su beber y mira con más detalle al hombre. La misma sonrisa sardónica de hace un rato se pinta en sus labios.
— No, el mejor de todos. — responde secamente dejando su botella sobre la barra con un poco más de fuerza de la necesaria. — Fue un día estupendo, — reafirma solo que esta vez sonaba más sincero — Fue un día muy lindo, pero terminó de la peor manera posible. — suspira hundiéndose en su lugar, dejando caer su cabeza hacia abajo.
— Hmm… ya veo. — musita quedamente el mayor, duda durante unos instantes en si preguntar y pedir otro trago o terminar con el que tiene y marcharse. Hay algo en el chico que le está gritando que se quede, que el pobre necesita alguien con quien hablar o por lo menos alguien que lo escuche o pretenda hacerlo…
— ¿No le ha pasado nunca? — cuestiona de pronto, luego de un silencio en el que han estado cada uno sumido en sus propios pensamientos y el moreno ha sumado dos cervezas más en su torrente sanguíneo. Kai lo mira con confusión. — ¿Nunca ha tenido un día que pinta con ser perfecto pero que al último momento resulta siendo un terrible desastre? — específica y el mayor asiente con la cabeza, ahora entendiendo. — ¿Qué hace en esos  momentos? Dígame porque yo estoy que me lanzo por la borda antes de que venga alguien más a hacerlo, o peor… Quede atrapado en una de las suites de primera clase.
— Trato de tomarlo de la mejor manera posible. — responde luego de haberse tomado unos momentos para meditar y disipar la confusión que le había causado lo último de las frase del moreno. El chico suelta un bufido y vuelve a apoyarse sobre la barra. — A veces la vida nos juega malas pasadas pero son situaciones que nos ayudan a forjar nuestro carácter. Siempre podemos aprender algo de todas las cosas que nos pasan y como evitar que vuelvan a pasar.
— Y hay cosas que no podemos controlar porque dependen de la mano de alguien más y a veces solo somos como una pieza en su tablero con la que pueden jugar y hacer lo que quieran con uno. — musita tristemente, parece más un pensamiento en voz alta que un comentario que hubiese querido compartir con él, aun así Kai decide responderle.
— No eres el juguete de nadie, muchacho. — dice en tono serio, Hyungsik lo mira desde su lugar sonriéndole miserablemente. — Hablo en serio. Eres un ser humano, eres una persona que decide lo qué quiere hacer, cómo lo va a hacer, dónde, cuándo, con quién… No debes dejar que nadie más tome las decisiones por ti.
— Es más fácil decirlo que hacerlo, señor. — Sik lo mira con más detalle. — Aún más cuando se es una persona de su clase. — aparta su mirada del mayor y la fija en la barra nuevamente, juega con la chapa de su cerveza e inspira profundamente — Para personas como yo, el poder decidir es un lujo que no siempre podemos darnos. — se encoge de hombros en un gesto miserable. — Y nos resignamos a eso porque sí, porque la vida es una mierda y cuando crees que las cosas han mejorado todo se va nuevamente al carajo.
— Esa es una forma muy fatalista de ver las cosas para una persona tan joven. — repone Ryô Kai sintiéndose apenado de la desdicha ajena, le ha afectado su miseria y ahora su cuerpo no daba cabida a la curiosidad que sentía por el moreno.
Pero un silencio se instauró entre ambos, Hyungsik cada vez tenía más cervezas a su alrededor y él se había decido por permanecer a su lado tanto como le fuese posible pues el estado de ebriedad del chico empeoraba y ahora le preocupase que en un momento de demencia etílica se fuera a lanzar por la borda como había dicho unos cuantos minutos antes.
Hyungsik de a ratos lloraba, de a ratos maldecía pero nada coherente salía de sus labios. A veces lanzaba comentarios al aire que Kai no entendía y no sabía cómo responder, y a ratos lo insultaba con frases como “las personas de su clase son las peores, adineradas y poderosas se creen invencibles y que pueden hacer lo que quieran con personas como yo”, cosa que lo llevó a recordar su conversación con Hari y la forma en la que había conocido a Eunyoo; entonces, se cuestionó, ¿si el chico trabajaba en el barco, sería que había sido insultado u ofendido de alguna forma por algún pasajero? ¿Era esa la causa de su despido y su malestar?
— Cuando llegaste dijiste que te despedirían, ¿por qué? — pregunta llamando la atención del menor, girándose sobre su asiento para encarar de lleno al moreno y darle toda su atención. — ¿De qué trabajas aquí?
— Hyung… — el chico arrastra las palabras, producto del alcohol corriendo por sus venas. — ¿No sabe que es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas? — repone con una sonrisa burlesca pero a Kai le da exactamente lo mismo si queda como un chismoso. Hyungsik termina su decimoquinta cerveza de la noche. Kai enarca una ceja y eso parece ser presión suficiente para que el chico vuelva a hablar. — Soy bailarín… y bartender, pero sobre todo bailarín. Me presento en aquel club, ese de allá. — balbucea señalando con uno de sus dedos a través de la ventana al mismo club en el que había estado hacía solo unas noches con su mejor amigo.
— Oh, ya veo… ¿Y por qué te van a despedir? — insiste al notar que el moreno se ha vuelto a abstraer. Este le mira y niega, pintando una mueca en sus labios, aparta su mirada del mayor pero Kai logra discernir el miedo y el dolor brillar en sus pupilas.
— Es algo de lo que no quiero hablar. — dice serio, como si ya no le afectase el alcohol, luego su mirada decae y su ánimo también — Yo solo… no quiero que me despidan. — admite en un murmuro formando un puchero con sus labios. — Tenía planes en los cuales invertir mi sueldo. — se lamenta — Realmente me gusta trabajar aquí, es un buen lugar. No en todos lados te ofrecen una buena paga, un buen trato de parte de tus superiores, instalaciones cómodas y tantos beneficios, ¿sabe? — Sik pide otra cerveza, reacomodándose en su silla. — Pero no creo que pueda quedarme mucho más después de lo que ha acontecido hoy… Aún si no me despiden, él ya sabe que trabajo aquí, sabe mi nuevo nombre y cómo llegar hasta mí. — el moreno niega con la cabeza frenéticamente.
Kai nota como el semblante del muchacho cambia tan pronto como ha mencionado a ese tal “él”, sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas y el pánico inunda su mirada.
— ¿Entiende? No puedo seguir aquí. — afirma con cierta desesperación y termina su cerveza de nueva cuenta.
— ¿Quién es “él”? — pregunta — ¿Por qué no hablas con algún superior ya que dices que son tan condescendientes y comprensivos?
— No quiero. No puedo. — responde casi de inmediato. — Y aun si lo hiciese, ¿quién va a creerme? Soy solo un simple don nadie, alguien que ni familia tiene. No importa realmente, a nadie le intereso. Nadie va a apoyarme. — musita abatido — Y él… él tiene demasiado a su favor. — pausa sintiendo las lágrimas cada vez más abundantes sobre sus mejillas.— Sería mi palabra contra la suya… Y la suya vale más que la mí — Kai formula una mueca, ahora sintiendo la necesidad de descubrir de quién se trataba porque no había que ser un genio para darse cuenta de que a ese muchacho lo habían dañado.
Lo habían herido en demasía y habían destruido su autoestima hasta hacerlo sentir tan insignificante y poca cosa que ni siquiera tenía las ganas ni el valor para enfrentarse a esa persona, mucho menos de buscar ayuda porque atrapado en su mismo complejo de inferioridad sentía que a nadie iba a importarle.
— Yo voy a creer lo que me digas. — el joven Woo interrumpe sus lamentos provocando que el moreno lo mirase con escepticismo. — A mí me interesa saber lo que ha pasado. Voy a creer lo que me digas y voy a ayudarte en lo que pueda para resolverlo. — reafirma con total seguridad en sus palabras, Hyungsik frunce su ceño con desconfianza.
— ¿Por qué lo haría?
— ¿Por qué no lo haría? Dijiste que las personas de tu clase no pueden luchar contra las personas de “mi clase”. — le responde astutamente el mayor. — Hablaste de un “él”, dime ¿quién es y lo que te hizo? Y tomaremos represalias contra él. — pide.
— No… es absurdo. — balbucea renuente. El chico parecía estar teniendo una lucha interna respecto a lo que debía hacer, si hablar o quedarse callado.
Podría ser que alcohol en su sistema lo hiciese más imprudente pero no lo suficiente como para ir de indiscreto divulgando los infortunios de toda su vida. Además, hablar de aquello implicaba evocar recuerdos terribles tanto recientes como de su infancia y adolescencia que prefería sepultar en lo más profundo de su cerebro.
Ryô Kai suspira un tanto frustrado, él quería saber lo que pasaba, ya no tanto porque fuese su empleado sino más bien porque su forma de ser se lo exigía. Él simplemente no podía dejar al chico de aquella forma, se sentiría como una mala persona si simplemente se levantase y se fuese, sin importarle en absoluto la situación del moreno porque ya se había involucrado. Ahora él tenía que ver con todo aquello, pero tampoco podía obligar al desconocido-conocido a hablar de algo de lo que no quería y con lo que no se sentía cómodo.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 30 Sep 2017, 11:51 pm



Didi.

Capítulo 7: Parte Nueve.

Rae Eun Yoo


Ha Ri esperaba a EunYoo fuera del casino  pues este solo debía dar por finalizado su horario de trabajo marcado tarjeta que diera constancia de su jornada laboral.
El mayor no deja de pensar en él y en cuánto le agrada su compañía, en cuanto le agrada conocerle un poco más... Las palabras de Ryo Kai dan vueltas en su cabeza... "¿Seguro que no te gusta?" Suelta un suspiro y ve al menor saliendo por la puerta del casino sin tener idea que está causando estragos en la cabeza de Hari, "Te gusta" una vez más la voz de Kai se reproduce en su cabeza y la sacude ligeramente para quitar esos pensamientos de él. Traga duro y se encuentra con la mirada del menor sobre él tratando de dedicarle la sonrisa más sincera posible por más que se sintiese demasiado confuso por dentro.
El pelinegro le corresponde la sonrisa, acercándose a paso quedo al mayor.
— Le dije que no tenía por qué esperarme, Hari-ssi — dice no más al llegar a su lado sin borrar su sonrisa sintiéndose un poco cohibido. — ¿No es tarde como para que esté dando vueltas por ahí solo? Su prometida podría enfadarse, no quiero causarle más problemas. — musita el chico con una pequeña mueca, arrugando su nariz con desagrado en un gesto bastante adorable a los ojos de cualquiera.
—No me interesa realmente, no tengo ganas de encerrarme ahora mismo, no quiero estar allí solo —dice casi sin pensarlo y comienza a caminar —. Ya lo estuve todo el día y... Creo que es una bonita noche para apreciar desde el crucero, como cuando te vi por primera vez, ¿Recuerdas? —suelta una pequeña risilla — No creí que volvería a verte entonces y ahora... —"no quiero dejar de hacerlo" piensa para sí mismo pero calla.
El pelinegro forma una mueca con sus labios y niega.
— Esa noche estaba demasiado enfadado para reparar en el clima o el paisaje. — admite caminando a su lado. — Ahora nos vemos todo el tiempo. — completa por el mayor con una media sonrisa irónica — Lo cual es bastante irónico, considerando todo lo que le dije esa vez. — medio ríe — Estaba equivocado, no todas las personas que tienen dinero son unos idiotas... solo la gran mayoría de ellos, habrán sus excepciones, como usted. — comenta mirando el cielo estrellado quedando anonadado por tanta belleza — En la ciudad no se puede apreciar un cielo así, — musita bajito
Asiente observando el perfil del más joven.
—Soy persona de ciudad pero... Todo mundo merece ver este cielo alguna vez en la vida. Respirar este aire. Escuchar el sonido del silencio —dice en tono calmo respirando de igual manera y cerrando sus ojos unos instantes mientras sus manos se aferran al barandal—. Es bueno para relajarse, para reflexionar —vuelve a observarle mientras él parece inmerso en la profundidad del cielo oscuro y estrellado—. Tendré tiempo de estar encerrado muchas noches en Seúl, ahora debo aprovechar de esto, no es algo que pueda darme el lujo de vivir muy a menudo —comenta volviendo a caminar.
— Creo que es una de las cosas que me gustan más de este trabajo. — musita el pelinegro dándole la razón al mayor. — Estando aquí puedo darme el lujo de tener un poco de tiempo para mí; algo que normalmente no puedo hacer. Puedo pausar todo por un momento, sentarme y respirar con tranquilidad. Aunque sea solo por un momento, algo efímero. — lleva su mirada al mayor, acomodándose a su lado en el barandal. — Al regresar a Seúl no tendré tiempo para sentarme a ver el cielo, ni para respirar, ni para nada más que no sea trabajar... Así que comprendo
— Siempre hay que aprovechar el momento, uno nunca sabe lo que va a pasar mañana, se debe disfrutar cada día como si fuese el último —le dedica una sonrisa y quita la mirada del menor al sentir una extraña sensación en su pecho, algo que pensó tal vez no volver a sentir nunca, algo que ni recordaba cómo se sentía, pero ahí estaba, ese palpitar inquieto que el pelinegro había despertado en él. Ahoga un suspiro sin querer mostrarse afectado —. Disfrútalo —dice volteando y posando la mano en el hombro del menor—. Yo debería regresar, estoy... Un poco cansado de repente —dice observándole y quitando su mano luego —. Tal vez te vea por ahí mañana...
Eunyoo le sonríe ladeando la cabeza y asiente.
— Entiendo. — dice en tono bajo. — Ha sido un día cansado, supongo y es bastante tarde. — comenta mirando la hora en su teléfono. — Yo también debería volver... Todavía tengo que hablar con Sik. — recuerda en voz alta — Hasta mañana Hari-ssi — se despide el pelinegro con una última linda sonrisa, agitando su mano.

***


Boo Hyung Sik

Hyungsik miraba fijamente la superficie de la barra solo consumiendo una cerveza tras otra ¿qué más daba si se le iba parte de su sueldo en alcohol? Había dejado la mente en blanco y que las lágrimas volviesen a salir por sus ojos; podía ser que no estuviese pensando en nada pero su corazón seguía sintiendo. Se sentía miserable, se sentía sucio, se odiaba a sí mismo y al mismo tiempo estaba odiando a todos a su alrededor.
A su mente llegaron los recuerdos que tanto había querido evitar y se rió de sí mismo sin gracia alguna al darse cuenta de que su vida siempre había sido patética y miserable y que el tiempo que había creído que estaba bien solo había pasado de ser completamente insoportable y dolorosa a parcialmente soportable.
Recordó la primera vez que sintió que su vida era un infierno, entre sus recuerdos la imagen de una gran casa con pisos de mármol, muebles finos y decoración costosa refulgió entre todos los otros.
Se acordó también del pequeño niño de ocho años que tan alegremente corría por los amplios pasillos, jugando con la servidumbre del lugar mientras su madre no estaba porque era más importante su trabajo que pasar tiempo con su hijo pero por sobre todas las cosas rememoró la primera vez que sintió como el miedo se apoderaba de él.
Las personas solían decir que el infierno era un lugar horrible y que el diablo era un ser desagradable al ojo humano, despreciable, sucio y vil. Pero, para él, el infierno había tomado la forma de una mansión de millones de wons y el diablo se ocultaba tras una fachada de ser bueno vestido con un Armani y el cabello rubio cenizo al que él solía llamar padre; aun cuando este no era su padre biológico pero que le había criado y había estado más presente en su vida que su propia madre.
Amargos fueron sus días después de aquella primera vez, viviendo en una gran mentira donde de la puerta de esa casa para afuera ellos tres eran un ejemplo de familia ideal más una vez que la puerta se cerraba y los tres quedaban dentro de aquellas frías paredes todo se desmoronaba. Su madre se encerraba en su despacho dejándole solo y desprotegido antes las garras de aquel sujeto que alguna vez había llegado a querer.

***


Rae Eun Yoo

Eunyoo llega a su habitación luego de haberse despedido del señor Kim con la esperanza de encontrar a su amigo tirado en su cama, pero, al entrar a la habitación esta estaba vacía. Le envió un mensaje y esperó a ver si le respondía.
Los minutos pasaron y un mensaje se volvieron dos y hasta tres, decide ir a buscarlo al club, quizás se le había hecho tarde o se había quedado por ahí con la esperanza de no topárselo pero Eunyoo no estaba dispuesto a dejar las cosas así como así.
Había pensado bastante en todo mientras hablaba con Hari y en su camino de regreso a su cuarto, si en ese momento no había tenido nada para decir, ahora sí lo tenía. Tenía mucho que decir. Sin embargo, cuando llegó al club y preguntó por él le dijeron que no se había presentado esa noche. Eso le pareció raro.
Regresa sobre sus pasos hasta la habitación dejándole un par de llamadas y mensajes al teléfono en el camino. Mira su reloj sentado como indio en la cama del menor, ya han pasado casi dos horas y Hyungsik no le ha respondido ningún mensaje ni llamada, la desesperación comienza a pasarle factura y el número de mensajes que envía al número de su mejor amigo es ridículo.
Como a eso de las dos y cuarenta de la madruga decide ir a buscarlo. Pasea por todo el crucero, en los distintos pisos y áreas, en los lugares de los empleados y los restaurantes y cafés, en los bares pero no hay rastro de Hyungsik así que como a eso de las tres de la mañana termina parado de la puerta de Hyorae al borde de un ataque de pánico llamando a la puerta como si su vida dependiese de ello.
— ¡Oppa! ¿Qué pasa contigo? — la pequeña pelirroja le abre la puerta con el ceño fruncido y el cabello alborotado, tallando uno de sus ojos aún adormilada. — ¡Es de madrugada! ¡Despertaste a mi compañera! — le reclama, Eunyoo apenas si suelta una pequeña disculpa para con la pelinegra compañera de su mejor amiga y tira de la pelirroja fuera de la habitación.
— ¿Sabes algo de Hyungsik? — le pregunta y la mueca de confusión en el rostro de Rae le indica que ella no sabe de lo que le estaba hablando.
— ¿Debería? — cuestiona — Es tu compañero, ¿no debería estar en su habitación?
— Debería pero no está, discutimos más temprano y le he estado escribiendo desde hace más de dos horas y no me responde ¡ni siquiera lee mis mensajes! — exclama pasando una mano por sus cabellos, alborotándolos.— Rae, estoy preocupado. Discutimos y fue mi culpa, creo que esta vez en serio está molesto conmigo. — el mayor forma un puchero inconsciente en sus labios, la mira con ojos cristalizados como si estuviese a punto de llorar. Eso sorprende a Hyorae.
— Oppa… ¿Por qué discutieron? — pregunta — Cálmate, Hyungsik seguro está por ahí… Tampoco es como si pudiese irse del barco. — trata de animarlo pero Eunyoo solo bufa tallando uno de sus ojos con su puño para evitar que las lágrimas se hiciesen presentes.
— Yo solo… Nosotros fuimos a comer y al karaoke, estábamos bien. Nos estábamos riendo y fue lindo, hacía mucho tiempo que no pasábamos un rato los dos juntos. Pero luego a Sik le pegó el sentimentalismo y…
— Y se pudo cursi. — termina Rae por el pelinegro cruzándose de brazos sobre el pecho y mirándolo con un toque de pena que Eunyoo no supo describir. — Él seguramente dijo que te quería, ¿verdad? Y tú no supiste que responder así que no le dijiste nada, es más apuesto hasta que te burlaste de él. — lo acusa.
— ¡No me burle de él! — se defiende — Bueno sí, pero no… Es… ¡Sabes que no soy bueno con eso de lo sentimentalista! — chilla y luego deja salir un suspiro pesado. — Soy un idiota.
— Sí, lo eres. — afirma Hyorae. Ella podía entender por qué Hyungsik había desaparecido; o sea, es que hasta ella se ha molestado con Eunyoo las veces que no le responde cuando le dice que lo quiere, pero claro, con Hyungsik todo era más delicado. Eunyoo no era consciente pero ella sí, a él le afectaba más el rechazo de su amigo por lo mismo que él estaba enamorado. — Pero Hyungsik también sabe cómo eres… Él de seguro volverá a aparecerse por la habitación en cualquier momento, al fin y al cabo, no tiene más a dónde ir.
— Es que no es excusa Rae… — susurra el pelinegro — Yo no debería ser así, al menos no con ustedes. Ni siquiera entiendo cómo es que son mis amigos y me han soportado durante tanto tiempo cuando yo no puedo ni corresponder su cariño.
— No seas tonto. — le dice la chica con una mueca — Que no te la vivas diciéndonos que nos quieres o que seas un poco arisco no quiere decir que no correspondas nuestro cariño. Sí, a veces sería bonito que cuando decimos que te queremos tú aunque sea respondieras un “yo también” en lugar de quedarte callado y con esa mueca de incomodidad tuya… Igual nosotros sabemos que te importamos, solo que lo expresas a tu manera. — le sonríe dulcemente, extendiendo una mano hasta el brazo del contrario. — Se le va a pasar y van a hablar y serán los mismos novios falsos de siempre.
— Ojalá tengas  razón. — musita Eunyoo ignorando la última parte de la frase de la chica y Rae ríe bajito.
— Wah Debes realmente estar sintiendo mal cuando no te has quejado porque los llame novios. — comenta Hyorae, Eunyoo la mira con una mirada fastidiada dispuesto a irse, — Oppa… — Rae lo llama antes de que pueda marcharse y Eunyoo la vuelve a encarar — ¿Siempre me he preguntado porque con Hyungsik eres de una forma y con todos los demás de otra? No es que esté celosa ni nada por el estilo pero siempre me ha dado curiosidad saber cómo es que rechazas, por ejemplo, las muestras de afecto de todo el mundo; (las mías incluidas), pero con Hyungsik realmente no pones gran resistencia.
— ¿Ah? — esa pregunta lo toma desprevenido, Hyorae se encoge de hombros restándole importancia, ella no había podido controlar su curiosidad. Eunyoo suspira. — No lo sé, Hyungsik… Cuando es él, a mí eso realmente no me importa, si me abraza o dice cosas que incomodan; tampoco me importa lo que los demás puedan decir. Sólo pienso que no quiero herirlo de ninguna forma cuando él dice o hace cosas así. Él… ha pasado por demasiadas cosas, Rae. Tú llegaste tiempo después, cuando él y yo ya estábamos juntos pero cuando yo lo conocí… Él se despreciaba a sí mismo por muchas cosas y era despreciado por muchas otras personas también… No quiero que se vuelva a sentir despreciado y menos por mí. De alguna forma, la razón por la que él es así conmigo es porque yo mismo lo acostumbré a que las cosas fuesen así entre nosotros.
— Oh… ya veo.

***


Boo Hyung Sik

El vibrar de su celular en su bolsillo lo sacó de aquella terrible y espesa nube de recuerdos, retornándolo a la realidad, sentado en la barra de aquel bar siendo acompañado por un sujeto que apenas conocía y que todavía no le había abandonado por más de que estaba seguro de que él no era su mejor yo en estado de ebriedad. Saca su teléfono, ha sido la notificación de un mensaje lo que lo ha despabilado, Eunyoo le ha escrito y al parecer lo ha estado haciendo desde hace un buen rato pues tiene varias llamadas perdidas y un número ridículo de mensajes de parte de él.
«Sik, ¿dónde estás? Fui a buscarte al club y me dijeron que no llegaste a tu turno hoy… ¿Por qué no fuiste hoy? ¿Sucedió algo? » 01:20 a.m.
«Tenemos que hablar de lo que pasó más temprano. No me dejaste decir nada… tampoco tenía mucho que decir pero ahora sí. Por favor… no quiero que estemos mal…» 01:25 a.m.
« ¿Estás ignorando mis llamadas y mis mensajes? Entiendo que estés molesto pero en serio estoy preocupado, ya ha pasado más de media hora desde que tu turno se supone que debió haber terminado pero cono fuiste hoy… ¡No me hagas ir a buscarte por todo el crucero Boo Hyungsik!» 01:50 a.m.
« ¡Boo Hyungsik contéstame el maldito teléfono! ¡¿Para qué carajos tienes un estúpido teléfono si no vas a atenderlo?!» 02:15 a.m.
« Hyungsik, ¡por Dios! Van a ser las tres de la mañana hace más de una hora que tenías que estar en la habitación… ¿Te lanzaste por la borda? ¡Estúpido me estás preocupando solo por capricho!» 02:50 a.m.
« ¡Boo Hyungsik atiéndele el maldito teléfono a Eunyoo de una vez por todas! Acaba de venir a mi habitación casi tumbando la puerta y despertándonos tanto a mi compañera como a mí solo para preguntar si te había visto y algo… ¡Son las malditas tres de la mañana y yo tengo que madrugar en un par de horas! ¡Yoo está al borde de un ataque de pánico! ¡Contéstale por amor a Cristo!» “La  Fastidiosa” 03: 01 a.m.
« ¡Maldita sea Sik! Son las tres y tanto de la mañana y no te he visto por ninguna parte del crucero, ¿dónde mierda te metiste? Está bien si no quieres hablar conmigo y si no quieres verme pero si te vas a quedar por fuera si quiera mándame un mensaje diciéndome que estás vivo y que te vas quedar por fuera ¿quieres?» 03:22 a.m.

Otros tantos mensajes más con mensajes similares llenaban su bandeja de entrada. Frunce sus labios con pesar, ahora sintiéndose culpable por hacer preocupar tanto a sus amigos cuando su teléfono vibra de nueva cuenta en su mano, esta vez con una llamada de su mejor amigo.
— Yoo… — musita con voz pastoza y cansada. Puede escuchar un suspiro de alivio del otro lado de la línea.
— ¿¡Dónde carrizos estás?! ¿¡Te haces una idea de lo preocupado que me tenías?! ¡Boo Hyungsik, no puedes solo desaparecer así como así luego de una discusión y ni siquiera dignarte a aparecer en nuestra habitación después! ¡Ni ignorar mis llamadas y mensajes! — le regaña el pelinegro con tono fuerte, estaba alterado. Hyungsik podía imaginárselo caminando por toda la habitación mientras hacía gesto con las manos y su ceño se fruncía de una forma adorable para nada intimidante en lo que a él concernía. — ¡Estaba tan preocupado por ti! ¿Por qué eres así? — el pelinegro desciende el tono con el que le está hablando y el moreno suelta un suspiro. — Lo siento… — agrega Eunyoo luego de una larga pausa en la que solo se escuchan las respiraciones del otro. — Está bien si estás molesto conmigo, sé que no soy exactamente el mejor amigo del mundo y que a veces soy un tanto idiota pero eso no quiere decir que no te aprecio o que no te quiero… — murmura en tono bajo, tan lento y pausado. Hyungsik sabía lo mucho que a su mejor amigo le costaba poner sus sentimientos en palabras y expresarlos abiertamente.
Pero ese no era el momento para que lo hiciera, se sentía malditamente sensible, como una mierda y escuchar lo que Eunyoo tenía para decirle solo lo iba a hacer sentir aún más miserable…
— Yoo… — lo interrumpe no queriendo seguir escuchándole.
— No, Hyungsik por favor… Déjame terminar. — pide casi con súplica el mayor — Sé que debería estarte diciendo esto en persona pero no sé cuándo regreses a la habitación o si vas a querer hablar conmigo así que antes de que pierda el valor que he logrado recolectar déjame decirte todo lo que tengo para decir… — y Hyungsik no dijo nada más, sólo lo escuchó.
«— Yo te quiero, te aprecio demasiado aunque no lo ponga en palabras con ninguna frecuencia. Eres mi mejor amigo, te conozco desde hace años cuando los dos éramos un desastre y nos ayudamos a salir mutuamente de esas situaciones de porquería en las que estábamos. Jamás te juzgue ni tú a mí tampoco; yo creo que eres un gran chico y por supuesto que te aprecio. ¡Te aprecio demasiado! Eres una parte importante de mi pasado, presente y espero que futuro, también.
«— Realmente no puedo imaginarme sin ti a mi lado apoyándome, dándome fuerzas y siendo tan buen amigo y persona como eres siempre. Eres menor que yo, tienes tus propios problemas y no creas que no me doy cuenta cuando me mientes y me dices que estás “bien” solo para no preocuparme porque tienes esta idea de no querer ser una carga para mí…
— ¿Cómo sabes…? — Hyungsik balbucea sorprendido, con grandes lagrimones rodándole por las mejillas.
— Hablas en sueños, ¿sabías? — Eunyoo suelta una pequeña risita y Hyungsik se queda de piedra en su lugar — Sé que piensas que si me compartes tus problemas solo vas a complicarme más la vida y es algo que no quieres porque quieres ser un apoyo para mí. Sé que tratas de mantenerte fuerte y que haces más por mí de lo que deberías y yo estoy muy agradecido y me siento muy afortunado de tener una persona a mi lado que me aprecie tanto. — continúa su amigo con tono serio.
«— Eres muy transparente a veces y yo muy tonto porque no me doy cuenta de muchas cosas y detalles que haces por mí. Eres naturalmente meloso y te gustan demasiado las demostraciones de afecto. Tú sabes que eso no es lo mío, no soy chico de dar abrazos, besos o mimos a nadie que no sea Sunbi e incluso con ella… No lo sé, no me salen… No me estoy excusando o bueno sí pero… Ya no sé. — Eunyoo pausa y suspira audiblemente — Yo solo… Te quiero, ¿sí? Te quiero muchísimo, eres muy importante para mí y sé que a veces debería dejarlo en evidencia con mayor frecuencia pero que no lo haga no significa que no sea así. ¿Comprendes?
— Sí… — susurra apenas audible reprimiendo sus sollozos sintiendo como su corazón se apretujaba en su pecho y su cerebro maldecía al chico al otro lado de la línea.
— Si no quieres volver a la habitación por hoy está bien… Tienes todo el derecho, solo… Responde cuando te escribo, ¿bien? — Hyungsik apenas y responde con un mínimo sí — Oh… Y disculpa todos los mensajes y llamadas, enloquecí un poco porque no me contestabas… ¡Ah! ¿Por qué no fuiste a trabajar hoy?
— No me sentía bien Yoo… — responde apenas audible. — Descansa. — se despide y sin esperar la respuesta de su mejor amigo corta la llamada.
Pide otra cerveza, y otra, y otras dos más queriendo ahogarse en el alcohol hasta poder olvidarlo todo, porque su corazón había vuelto a latir con fuerza y una esperanza insulsa luego de oír las palabras de su mejor amigo.

***


Woo Ryô Kai

— Si sigues bebiendo de esa forma no vas a poder levantarte de esa silla cuando quieras irte. — advierte Kai girándose en su taburete para encararlo. Lo ha observado todo ese rato que no han hablado, incluso mientras el chico hablaba por teléfono y lloraba peor de lo que había llorado en todo ese rato.
Sin embargo, Hyungsik ignora su advertencia y sigue bebiendo, en su cerebro las ideas estaban todas desordenadas.
— ¿Por qué me hace esto? — pregunta como respuesta al hombre a su lado, mirándolo. — ¿Por qué es así de cruel? — sigue y Kai lo mira sin entender. — ¡¿Por qué Eun Yoo es así?! — exclama acercándose más de la cuenta al mayor. Ryô Kai frunce su ceño aún más confundido. “¿Eunyoo?... ¿Cómo el Eunyoo de Hari-yah?”, se cuestiona a sí mismo. — Explíqueme porque yo no lo entiendo. — lloriquea el moreno formando un pronunciado puchero.
— Disculpa pero no entiendo de lo que me estás hablando. — murmura el mayor con una mueca de ligera incomodidad. Hyungsik rueda sus ojos, su aspecto completamente deplorable, sus ojos rojos por el llanto y el alcohol.
— ¡Eunyoo! ¡Rae Eun Yoo! — repite el menor exaltándole — ¿No sabe? ¡Mi mejor amigo! — escupe esa frase como si aquello fuese lo más atroz para él. — Mi mejor amigo… — repite esta vez con la voz rota y Kai pudo darse una idea de por dónde iba el moreno. — Él es muy lindo… Él es tan lindo… — balbucea en tono triste y lo mira con los ojos de cachorro. — Es un chico precioso, ¿sabe? Es alto y pelinegro, es delgado y su rostro es muy delicado, la gente tiende a subestimarlo por eso pero no es un chico débil… Él es por mucho el mejor chico que he llegado a conocer en mi vida. — afirma soltando un suspiro pesado, típico de las personas enamoradas.
«— Es demasiado bueno para mí — agrega regresando a su posición inicial, dejándose caer pesadamente sobre la barra de mármol — Quizás por eso le gusta el  sr. Kim — bufa con notorio desprecio y Kai enarca ambas cejas sorprendido por la confesión del moreno.
— ¿El sr. Kim? — cuestiona como si no supiese de quien habla. El moreno apenas si le devolvió una mirada, asiente con su cabeza y resopla con fastidio.
— Sí, el sr. Kim… Hari Kim, el futbolista ¿sabe? — la sonrisa que se pinta en los labios del muchacho está tan marchita y opaca.
Él no sonríe por gusto, lo hace más por desdén; Kai comenzaba a mentalizarse para soportar todos los posibles insultos que el chico pudiese lanzar en contra de su mejor amigo debido a sus celos más estos nos llegan, contrario a todo lo que pudo imaginar, el moreno dijo:
— No lo culpo… No soy tonto y tampoco estoy ciego. — Sik gira su rostro para mirarlo y forma una mueca con sus labios. — El tipo es “agradable”, ¿se hace una idea de lo molesto que eso es para mí? — se queja arrastrando las palabras — Estos últimos dos días solo he escuchado hablar del sujeto, de alguna forma su nombre siempre logra colarse por los labios de Yoo y eso es tan molesto. ¡Es completamente irritante! — farfulla con molestia Hyungsik, toma de la cerveza que ha dejado a medio consumir y arruga el ceño cuando el líquido caliente pasa por su garganta.
— ¿Por qué no le dices que te incomoda? — tararea cautelosamente Ryô Kai, comenzando a tantear el terreno pues no sabía cuan explosivo podía llegar a ser el muchacho.
— ¿Y con qué pretexto? — repone casi de inmediato  — ¿Cómo le digo que me molesta todo lo que tiene que ver con el sr. Kim si proviene de él sin dejarme en evidencia? — cuestiona parcialmente irritado — ¡No tengo ninguna excusa para que me desagrade! Además, no tendría lógica porque cuando lo conocimos el sujeto fue amigable con nosotros y viceversa. — explica pegando su frente contra la fría superficie bajo sus brazos — ¡Es que el tipo es como buena persona y eso me estresa aún más! — medio grita enderezándose repentinamente sobre su taburete.
«— Es que usted ni siquiera vio como fueron las cosas cuando Eun Yoo nos lo presentó… ¡Nosotros somos muy cerrados con eso de llevar nueva gente al grupo! Y Yoo… él es el más cerrado de todos; o sea, usted se podrá imaginar cuál fue mi sorpresa cuando esa noche Eunyoo llegó con este tipo a presentárnoslo como un nuevo “amigo” o algo así. ¡Era ridículo! — espeta golpeando sus manos sonoramente contra la barra. — ¿De dónde se conocían? ¿Cómo? ¿Por qué? Fueron demasiadas las preguntas que pasaron por mi mente en ese momento… Estaba molesto pero al mismo tiempo estaba feliz, Yoo parecía animado y cómodo con el sr. Kim… ¿Sabe lo raro que es eso? — cuestiona y luego niega  — Obvio no, no lo sabe porque no  lo conoce pero lo es. Eunyoo no es exactamente del tipo de chico sociable que hace amigos con facilidad y logra llevarse bien con la gente, y ellos dos parecían congeniar muy bien… Y eso está bien, supongo. — admite bajando el tono y el nivel de frustración en su voz.
«— Y era algo recíproco. — murmura completamente abatido. — Tendría que haber visto la forma en la que el sr. Kim lo miraba de a ratos. Él tenía ese brillo peculiar de quien mira alguien que le gusta. — Sik forma un enorme puchero en sus labios. Kai hace una mueca.
— Pero el sr. Kim se va a casar, ¿no? O algo así leí en algún lado. — añade sin poner mucho interés en ello, pero poniendo total atención a la reacción del moreno. Este rió.
— Sí… eso se supone. — el moreno habla con sarcasmo manchando su voz — Una persona que está felizmente comprometida y completamente enamorada de su pareja no mira a un tercero de la misma forma en la que Hari-nim miraba a Eunyoo. — afirma muy seguro de lo que decía — Soy gay señor… Con el tiempo uno aprende a diferenciar a los suyos entre los chicos heterosexuales. — lo mira durante unos segundos — Usted por ejemplo, grita “heterosexual” con solo mirar la forma en la que bebe de su trago. — le da una sonrisa torcida sin gracia alguna. — En mi humilde opinión la heterosexualidad del sr. Kim es más falsa que el tono gris en mi cabello. Quizás él sigue en el closet, quizás no se atreve a salir de ahí, quizás él ni siquiera sepa lo que está sintiendo realmente en este momento o quizás sí lo sepa pero por alguna razón de la cual no soy conocedor no puede simplemente encarar su verdad y por eso se va a casar.
— Pareces muy seguro de lo que estás diciendo. Deberías tener cuidado, podrías meterte en problemas si alguien te escucha. — advierte, sintiéndose ligeramente preocupado por su amigo — Él es una figura pública, los rumores se corren rápido si su nombre está en ellos. — musita con una mueca, Hyungsik lo mira, se arrastra sobre la barra hasta que queda recostado muy cerca del mayor otra vez.
— ¿Cree que sería capaz de decirle algo así a alguien para perjudicarlo? — cuestiona y sus ojos brillan con enojo — ¡No haría eso! ¡Eso es ruin! Si el hombre no quiere que la gente sepa de su sexualidad es su problema no el mío, ¿por qué divulgaría por ahí un rumor sobre otro del cual ni siquiera estoy seguro y que podría llegar a lastimar a esa persona en serio?
— Te sorprendería lo que la gente llega a hacer solo por llamar la atención… — suspira Kai un poco más tranquilo ahora que había escuchado al muchacho decir las cosas de aquella forma.
— ¡Yo no soy de ese tipo de personas! — se defiende automáticamente — No es de mayor agrado para mí en este momento su cercanía con mi amigo pero eso no es razón suficiente  como para querer complicar su vida. Yo creo que si nadie sabe de eso es por una razón, yo sé lo aterrador que es enfrentar toda esta mierda cuando no estás listo para hacerlo y es horrible. Las personas te juzgan, te señalan con el dedo y te insultan de tantas formas… Nunca falta el idiota que te diga “maldito chupa pollas”, “¡Oh, mira! Es la marica muerde almohadas” y muchas otras vulgaridades más.
— A esas personas irrespetuosas no les hagas caso.
— No lo hago pero igual es desagradable. — Sik se encoge de hombros y vuelve a suspirar. — Como quiera que sea, su sexualidad es completamente irrelevante para mí, lo que no lo es son sus intenciones con Yoo… No lo quiero cerca de él, no. ¡No es justo! — se queja como un niño pequeño haciendo berrinche.
«— Yo lo vi primero, fue mi niño bonito primero. — berrea cruzándose de brazos sobre el pecho y las lágrimas vuelven a brillar en sus ojos — Yo lo quiero, ¿por qué él no lo nota? ¡Este tipo salió de la nada! ¡Él no puede hacerme esto! — niega fervientemente, sorbiendo por la nariz una vez a empezado a llorar otra vez.
— Oye… a veces, las cosas solo pasan. — dice Kai sin saber muy bien qué hacer, no le gustaba ver a las personas llorar — No puedes obligar a una persona a que sienta lo mismo que tú sientes… Es solo…
— Lo sé. — Sik lo interrumpe frotando su rostro con sus manos — Sé que no puedo obligarlo a nada pero tampoco puedo hacer que mi corazón deje de acelerarse cada vez que me sonríe. Es… es tan complicado mantener mis sentimientos a raya cuando compartimos habitación, lo veo todo el tiempo, paso la mayor parte de mi tiempo a su lado. Yo sólo… sólo no puedo evitar esto que siento. — admite en un susurro dolido — Y sé que va a hacerme daño, más del que ya me está haciendo porque sé que Yoo no va a estar soltero toda su vida y cuando se consiga una pareja, sea quien sea; yo sólo no voy a poder soportarlo pero voy a hacerlo de todas formas. — su mirada se pierde en un punto indefinido — Voy a sonreírle con emoción por su emoción. Sé que voy a pedirle que me cuente lo que siente, voy a ayudarlo y fingiré de la mejor manera posible que no me duele verlo ser feliz al lado de otra persona que no soy yo… Porque él merece ser feliz, él merece ser amado por alguien y amar a esa persona, aun si esa pareja no soy yo… Que no voy a ser yo. — el moreno vuelve a apoyar su cabeza sobre la barra — Yo ya tuve mi oportunidad de ser feliz con él… — murmura por su cabeza vagan los recuerdos de su adolescencia — El simple hecho de haberlo conocido y de formar parte de su vida, una parte importante para él basta para mí. Porque él fue luz cuando yo todo lo que veía era oscuridad… No se hace una idea de lo mucho que él me ayudó sin siquiera conocerme realmente. Él nunca me juzgó, me abrió las puertas de su pequeña casa y me dejó permanecer a su lado sin importarle lo que los demás dijeran. Eunyoo me dio la oportunidad de tener un nuevo comienzo al lado suyo. Me enseñó lo que era el amor, él me quiso aun cuando yo me odiaba, me llenó del cariño que yo desconocía. Yo he aprendido tanto de él y estoy tan agradecido que realmente no me importa lo mucho que pueda dolerme verlo irse con alguien más, siempre y cuando ese “alguien más” lo haga feliz.

***


Rae Eun Yoo
Yoo realmente no había pegado el ojo en esa noche, su mente insistía en mantenerse despierta solo por si Hyungsik llegaba a retornar a la habitación. Él ni siquiera estaba acotado en su cama, estaba en la cama de su amigo acurrucado como quien añora a su compañero de vida.
Está meditando sobre lo que podría hacer si Hyungsik no regresaba más tarde cuando la puerta sonó; alza su cabeza de la almohada y nota el pomo moverse casi como si la estuviesen forzando. Se levanta con presura hasta llegar frente a ella y la abre de golpe, al hacerlo la figura de un Hyungsik descompuesto, con los ojos rojos y apenas pudiéndose mantener en pie le es revelada, pero eso no es lo que lo sorprende. No, lo que lo toma completamente desprevenido es el hombre que lo acompaña, que lo está sujetando con fuerza por la cintura para que no se estampe contra el piso.
— Sr. Woo. — musita el pelinegro sorprendido y al escuchar su voz Hyungsik parece reaccionar, una gran sonrisa se pinta en su rostro y se suelta del agarre del mayor para abalanzarse sobre su amigo.
— Eunyoonnie-yah — canturrea con tono meloso enredando sus brazos alrededor del cuello del pelinegro y éste siente sus mejillas arder, mira a su jefe.
— Buenas noches, Eunyoo-ssi. — saluda cortés el mayor, Eunyoo logra medio zafarse del agarre asfixiante de su amigo haciéndolo entrar completamente a la habitación y hace un pequeño gesto, una especie de reverencia incompleta.
— ¿Él no…? — Eunyoo ni siquiera pudo completar su pregunta cuando su mejor amigo ya estaba nuevamente colgado de él, abrazándole por la espalda, deja un sonoro beso en una de las mejillas del pelinegro. — ¡Hyungsik! — exclama con el rostro rojo.
— ¡Aigooo! Eres tan lindo sonrojado, ¿no es bonito sonrojado? — balbucea apenas entendible el moreno mirando a su nuevo amigo. Yoo no puede mirar al mayor, siente demasiada vergüenza para hacerlo.
— Hyungsik, no seas molesto. ¡Anda a darte una ducha! — el pelinegro se lo saca de encima como puede, empujándolo hacia el pequeño baño. — Lamento si le causó alguna molestia, él… él no es así normalmente. — se disculpa con él hombre parado en la puerta, sintiéndose ligeramente preocupado. — Si dijo o hizo algo que e incómodo, en verdad discúlpelo. Él es un buen chico, es muy responsable, lo juro.
— Está bien, Eunyoo-ssi. — Kai le sonríe con amabilidad – Tu amigo ha dejado claro que no fue un buen día para él por muchas razones. — comenta y eso hace que el pelinegro se tense. — Yo solo quería asegurarme de que llegase seguro a su camarote. — dice, Eunyoo fue a responder pero unos brazos que lo tomaron por la cintura lo sobresaltaron.
Hyungik volvía a estar nuevamente detrás de él, halándolo hacía el interior de la habitación provocando un fuerte sonrojo en las mejillas de su amigo, otra vez.
— Gracias yo… — balbucea mientras se resiste al agarre de su amigo y Hyungsik se queja audiblemente de que no le ponía atención, como un niño malcriado.
— Buenas noches, hyung. — Sik deja de tirar de su amigo para asomarse por detrás de él y despedir al mayor. — Ya llegué a salvo. ¡Feliz noche/día! — exclama, Kai da una media sonrisa y de alguna forma encuentra un poco divertida la forma en la que el pelinegro solo se despide y se deja arrastrar por su amigo al interior del cuarto. Escuchando cuando está por marcharse y la puerta ya está cerrada la voz amortiguada de Eunyoo regañando al menor por ser tan grosero, descuidado e imprudente.

***

Eunyoo había logrado luego de un gran esfuerzo hacer que Hyungsik se diera una ducha para bajarle un poco la borrachera. Le había lavado los dientes, lo había vestido con un pijama y había logrado meterlo en la cama un poco a la fuerza.
— Yoonnie… — escucha a su amigo llamarle cuando está apunto de subir a su litera, suspira.
— ¿Sí?
— ¿Duermes conmigo? — la pregunta es apenas audible y Eunyoo se detiene para mirarlo unos instantes. Hyungsik está hecho una bola en su cama individual, demasiado pequeña para que quepan los dos cómodamente, lo mira con ojos suplicantes, dulces y tristes. Él no puede decir que no.
— Está bien. — accede, acercándose a la cama y lo empuja hacia la pared para hacerse un hueco a su lado. Una vez está recostado a su lado, Sik no tarda ni cinco segundos en adherirse a él como una sanguijuela.
Eunyoo no dice nada, no se queja como es costumbre, tampoco lo aparta, deja que lo abrace y hasta corresponde el abrazo. Sik comienza a hablarle de una gran cantidad de cosas, divaga y hace alguna que otra broma que Eunyoo le sigue pese a que está cansado y quiere dormir, como si fuesen adolescentes otra vez.
— Yoo… — Hyungsik lo llama con voz adormilada.
— Hmm… — responde vagamente el pelinegro.
— Te quiero. — escucha a su amigo decir acurrucándose contra su pecho. Yoo lo mira unos instantes y asiente. Inclina su rostro solo un poco y deja un pequeño y casto beso en la frente de su amigo, sintiéndose demasiado fraternal para el gusto de Hyungsik.
— Yo también te quiero.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Lun 02 Oct 2017, 8:37 pm

fer♥️:

soy una perra sin corazón por no haber comentado antes, una mala persona, irresponsable, ahr, weno, mas vale tarde que nunca, aquí he llegado perras. ok ma klmo, vamo a empezar...
ferchis de mai jeartu...
a mi sooyoo interior le duele el flechazo que seokmin tiene por namwook, pero ya que, c va a quedar con otro machote dsp que lo supere   
 — Hemos traído el tamaño equivocado de bloqueador para cada uno. – comenta con una sonrisa el castaño.
Namwook mira su botella de sesenta mililitros y después enfoca su mirada en la de veinte que el castaño llevaba. 
we me dio gracia, bc, si, uno es un enano y el otro es como slenderman en persona xd 
aish me encantan nam y myungdae, me hacen fangirlear mucho la verda xd 

—Pero al otro día... —deja inconcluso, esperando la reacción de Namwook.
El pelirrojo se abalanza en la cama y lo toma por los hombros, sacudiéndolo con emoción.

— ¡¿El otro día qué?! – chilla, aplaudiendo.

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—Se llama Younggi... 

pero quiere llamarlo daddy    ok m sale lo shipper m klmo, vamo a concentrarno.
A ver.. yo casi me desmayo when hyungsik le enseñó a bailar a akame, basta, lo amo a los dos, ¿Porque son tan lindos? 
— ¡Yah! Vine a aprender a bailar, no a ser s-seducida por mi mejor amigo. 

a ver negro ubikt pls, deja de derrochar sensualidad pls. klmenlo ste men se mete en todos mis ships basta ahr,ya que igual aprendí a quererlo shoro.
shit, citaria todo lo de akame y hyungsik bc fue muy lindo y tmb amo esa amista ♥️
when lei el MIN JAEHO ya me puse lok, k dcirt, shit, ese hombre....
  
No podía soportar las inmensas ganas que tenía de abrazarse a su torso por las noches, o de infiltrarse a su cama y acurrucarse en su pecho cuando se sentaba tan cómodamente en ésta, a leer algún texto sobre el liderazgo de las empresas.

PORQUE ME HACES ESTOS FERNANDA?!?! ESTUPIDA MI INSTINTO SHIPPER IDIOT, yo asi no puedo seguir, voy a tomar tecito pa klamrme y vengo, ahr, no pero si(¿? estos dos me ponen mal de verdad, no puedo mas porque mierda no se casan? amor eterno a este par 
PERO NO, tenía que querer estar solo    no tienes consideracion fernanda,   

— ¿Qué voy a hacer con ese hombre?
se me ocurren un par de cosas   ok ia m kyo.
dios santo luego me sales con todo el pedo de la empresa y que akame se va a la china y... PORQUE ERES ASI?!?!  y otra vez hyungsik ahí siendo bueno, basta chiks, yo no puedo con tanto   


— No necesitas cubetas, hay baños, ¿sabes? – el castaño de la otra vez aparece frente a él. Las ojeras en su rostro lucen críticas y la bandeja que llevaba en sus manos con cinco vasos de café negro, delatan que planea desvelarse esa noche.
alguien digale que no mame pls    ste men. basta esa parte la quiero citar toda bc dsp de lo sad aparece el taeil pa devolverme la alegria, ay mi esperanzo shoro lo amo jard   la verda yo ni en pedo tomaria del café que me da ese men, si fuera shaoran tendria miedo que me drogue o algo, sta re loko   
— Entonces… – el más joven hace una pausa un tanto incómoda. — ¿Si te gusta tu hermana? – bromea, recibiendo un delicado golpe en uno de sus brazos por parte del de tez pálida.
basta pls shoro xd
yo solo quiero decir que amo a taeil demasiado, ese pj tiene ganado mi corazon entero, y we, el pb.. ashuda, es que si, no paso por alto que es mi hobi bb y foewhfuiwof lo amo basta, we vio a su musa shoro, que wonito  io no c, pero ia siento que comienzo a shipperarlos  el primer encuentro ya me encantó bc, taeil respira y yo ya lo amo

— Ví… Chica… Escribí. – el de cejas pobladas suelta una carcajada y palmea la espalda de su mayor.

— Cuéntame más, hyung… 

— Dios, tiene la sonrisa más linda y… Ella es… Y Jesús… – la risa de Dokyeom era bastante estruendosa en la habitación. Escuchó un par de golpes de los vecinos, solo para que bajara un poco el volumen, aunque no lo hizo.

— Wow, ¿te flechó así de feo?
este ser me da vida.
o sea todas las partes de jaeho y shaoran me matan, pero me pasas de esto:
Jaeho llora en sus hombros, susurrando miles de disculpas un tanto inentendibles para el menor.

a esto:

Jaeho ríe bajito y niega con su cabeza mientras desabotona su camisa y la tira en algún lugar de la habitación. Se despoja también de su pantalón de vestir y busca un short cómodo para poder descansar.
No está consciente del problema que está empezando a causar en Shaoran al montar semejante espectáculo frente a él, pero aun así lo hace. Min, en su interior, deseando que Li no se quede callado e hiciera algo para detenerlo y que le besara en ese mismo momento.
Sin embargo, aquello no sucede y el abogado siente más ganas de llorar hasta que su cabeza duela más por culpa del llanto que por culpa del alcohol.
— B-buenas noches, Shaoran. – hipa, metiéndose entre sus propias sábanas.
Duerme sin playera, cosa que hace que a Shaoran se le dificulte un poco más la respiración. Una mano suave se desliza por la espalda de Min y unos labios rozan sus hombros. Ambos.
El aliento tibio de Shaoran le susurra un “buenas noches” y sus ojos se cierran como por arte de magia, durmiendo a su lado mientras su mano acaricia su cuerpo semi-desnudo.
Y PRETENDES QUE YO SIGA VIVA?!?!?!?!?!   me palpitó algo mas que el corazon ashuda.
Y DE REPENTE EL DONGME   *vomita arcoiris* ay we u know, yo citaría todo el dongme porque el dongme en vida, el dongme es amor, el dongme es todo   Y SE BESARON ASHUDA SU PRIMER BESO SHORO DE AMOR    no puedo, el dongme me da vida. larga vida al dongme.
y.. we, necesito citarlo pa volver a morir.
—... Akame —susurra casi contra su oído.  
                     
La chica cierra sus ojos ante el tacto del mayor.

Su respiración es un poco irregular debido a la cercanía, pero aun así siente que todo está bien a su lado.

— Uhum... 
                      
—Si soy sincero contigo... ¿No te enojarás cierto? Sé que dije de ir despacio, de que jamás te presionaría y realmente no quiero hacerlo pero... Quiero besarte ahora, y nunca había sentido la necesidad de hacerlo —cierra sus ojos inspirando profundo el aroma dulce que el cabello de la chica irradiaba. 
                      
La más joven muerde su labio inferior con poca fuerza, importándole poco si la gente les miraba de más.

— ¿C-crees que... debería importarnos eso de ir despacio justo ahora? — agacha la mirada y comienza a jugar con sus manos bajo el agua. — Quiero decir... — su rostro adopta por completo el color que llevaban sus mejillas y mira por breves segundos al muchacho. — ¿P-puedes...? — su corazón late fuerte. Está llena de nervios.
                       
No hay respuesta por su parte. Sus ojos se mantienen cerrados y una sonrisa se dibuja en sus labios. Pega su frente a la de la chica y lleva sus manos a las mejillas de esta acariciándolas con sus pulgares.

—Me gustas tanto... —susurra sin poder contenerse más. Roza sus labios con la mayor delicadeza posible. Sus manos se deslizan suavemente apartando el pelo que caía sobre el rostro de la chica, llevándolo hacia atrás y apretando sus labios contra los de ella. Su corazón latía con fuerza, el jamás había tenido ese contacto con nadie.
                       
Contrario a las manos de él, las de ella descansan en los costados del cuerpo del más alto, aferrándose a este, sólo para evitar caerse. Sus piernas temblaban, sus rodillas comenzaban a fallar y su corazón parecía querer explotar en cualquier momento.

Cierra sus ojos delicadamente, sintiendo los labios inexpertos de Dongmun. Ella se siente de la misma manera, como si realmente ese fuera también su primer beso, por lo que va lento, sin mover mucho sus propios labiales.
Siente aquellos fuegos artificiales que solía leer en los libros y las "mariposas" en su estómago eran inevitables. Cuando se aleja del beso, no puede evitar sonreír ampliamente y depositar un fugaz beso en la comisura de los labios adversos.

We, yo amé todo fer, me volví lok, fangirlee intenso, y este ha sido mi humilde comentario (? cambio y fuera.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Lun 02 Oct 2017, 9:21 pm

didi♥️:

when empecé a leer ya me mori, namames, quiero ser como myungdae xd ese men.. lo amo tanto, we, ya me gustan estros dos♥️ youngji diosa con ese men tan precioso. los dos son re bbos, me encantaron, todo muy ksual xd
we, casi me desmayo when molestan a rae con jesun xd que beios friends, los shippean, shoro, que wonitos son ♥️ jesun los va a querer mucho♥️ 
cada vez que leo señorita park pienso en misuk y ya estaba tipo; desde cuando conoce al dr sung¿ pero ya dsp reatzioné xd, esa mujer pasa pena, pobre, we.
EL YOONGMIU    ME VUELVEN LOK, me encantan, menloquecen mesitan ahr no ia m klmé, encima el men ya se cree christian grey, no van a dejar palmera en pie en la isla los traviesos  *inserte palmeras aquí*
we, me encantó que yoongsoo se ponga celoso, porque a ese men no le importa nada más que no sea él y de repente BOOM, celos bitch, el quiere a esa mujer, aunque aun no lo sepa, aunque si, un poquis lo sospecha(? mencantan, no tngo mas que agregar.
EL EUNRI ME TIENE MAL,   los amo tanto, el destino los une siempre, shoro, estan destinados a etara juntos, a amarse, a tener hijos, a casarse, a estar juntos el resto de sus días shoro de amor cada vez que los leo. me encanta como se van conociendo, y dios mio hari lo quiere proteger y abrazar y cuidarlo por siempre aunque aun está muy confundido y tien mucho miedo   me enamora como hablan, como se van conociendo, we, ya quiero que cuiden de sunbi juntos, hari la va a amar tanto   este par m matan de fils,citaría cada rol eunri porque es todo perfecto y me encantan. when conoce a sus jriends, when lo acompaña a su habitación, when se cuentan sus problemas, when eunyoo pone a la bitch de chaeyoung en su lugar...  muack  eunyoo hace todo bien, y hari se enamora de a poco, es que... como no? ese men es perfecto  muack muack
YOUNGJI TAN BONITA, we con el dr sung   el destino los ha vuelto a juntar...

mira las manos de la chica sobre la mesa en la que se han sentado y se toma el atrevimiento de tomar una de ellas. Youngji lo mira sonrojada otra vez pero no quita su mano, al contrario acuna la suya con su otra mano también, ambos se sonríen.
— Este lugar es lindo. — susurra ella y él asiente.
— Sí, eres muy linda. — piensa en voz alta provocando una risita nerviosa en ella y que baje su mirada. — Eres tan dulce.
— Basta Dongwoo-ssi. — pide ella sintiéndose morir y su corazón acelerarse sobremanera. El chico sonríe.
— ¿Te avergüenzo? — cuestiona, ella asiente — ¿Por qué? Estoy diciendo la verdad, me pareces muy linda. Tanto físicamente como lo poco que me has dejado conocer de ti hasta ahora. Me gustaría poder conocerte más, creo que podríamos llevarnos muy bien. ¿No lo crees?
— Sí…

YO QUEDÉ LOK CHAMA  ese doc pls, when jesun se entere   k dcirt, a el le agrada el dr sung.
Dios bendiga a Woo Ryo Kai pls. como se puede ser tan perfecto? tan hermoso por fuera y por dentro? diana, casi me atrevería a decir que de tus pjs, es mi pj favorito, es que... lo amo tanto   con sooyoo es un sol basta, sooyo pendejo xd lo amo tmb, me gustó leerlo en tu cap bc yo amo a ese niño, pero.. aquí el protagonista es ryo kai, volvamos a él.. siempre tan bueno, basta, quiero dos xfabor. 
me re gustaron misuk y él we, el sr woo que se ubique, no se pueden shippera pls, alguien que klme al don, ya le dará nietos pero la misuk está ocupada, aunque aun no lo sepa   basta me desconcentré.
ok.. en que estaba? ah si, we, va a ser divertido when se hagan amiguis con misuk y sepa que es amiga de yoongsoo y.. ia tu sabe 
BLACKPINK IR YOUR AREA. ahr no, ahora que pienso no apareció eunsun, me duelen estupidas kmila y diana me parece una falta de respeto que la niña no esté aqui siendo la futura señora woo ahr m klmé
bien, encuentro ksual en el baño entre misuk y hyo rae xd justo en la bias y la wrecker, mis bbas   aish, me encanta que se empiecen a conocer, ya quiero bp bc amo a esas 4 nenas.
volvamos a la perfección de ryo kai   su papi we tan lindo con mi hari ♥️ me encantó ese encuentro de los 3, aunque hari quería que lo tragara la tierra when...

— ¿Acaso eres gay?

me reí, el hari se atragantó xd [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] pero we, la familia woo es tan bonita,   la amistad de kai y hari es tan hermosa   se aman tanto y me hacen amarlos shoro [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] 
necesito citar esto...

Eunyoo le sonríe cuando lo mira y se percata de que el hombre está a medio vestir y que su cuerpo es envidiable por cualquier hombre. Una parte de él se sintió un poco avergonzado pues sabía que lo estaba viendo de una forma descarada y la otra máquina de una forma muy similar a la que Hyungsik solía usar, lo bien trabajado que estaba el torso del mayor.

  same eunyoo, same... u know, citaría todo el eunri pero no quiero aburrir xd los amo fuerte shoro.
quiero decir que hyungsik me dolió durante todo el puto capítulo   usea.. fue bien lindo when salieron como amiguis pero... todo me duele, hasta que sea brutalmente friendzoneado por eunyoo aunque tmb me da fils encontrados bc agradezco que lo mande a la friendzone bc mi eunri es laif, es lov, es todo, pero... SHIT! porque me haces esto? tirenle un dokyeom al men pls, no quiero sufrir mas por ste men   me lloré todo when se encontró con el viejo hijo de mil pu*as ese   me rompió el corazón, pobrecito, por todo lo que ha pasado.. xqe eres así? muack muack
y weno... el final... weno un poquis antes.. when kai y kai se encuentran ahr, digo.. sik y kai se encuentran.. alv, yo.. me habías spoileado un pco pero... no estaba lista  muack muack necesito citar cosas, lo 100to.

— Quizás por eso le gusta el  sr. Kim 

*c muere* no estab lista y me sentí mal por sentirme bien pero alv mi eunri 
y kai ahi tipo;  k vrgas pasa aki¿ ashuda esa parte fue demasiado... 
yo... no voy a superar este cap, pasé por demasiadas emociones, bsta. que siga kmila con esto o voy a morir, ya quiero desmadre y a mi chino. bai.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por Cam el Mar 24 Oct 2017, 6:09 pm




cam.

Capítulo 8: Primera parte.


❝Sim Minji❞


—Tienes varias cosas que explicar, señorita. —dice Minji a Aimiu una vez están alejadas de Yoongsoo y su acompañante. Aunque había decidido salvarla de la situación, Minji no acababa de comprender que era todo lo que había pasado. La peliplateada la mira haciéndose la desentendida y con un gesto de mano le resta importancia a todo.
—¿A qué te refieres? —pregunta Aimiu sin siquiera mirarla, fingiendo que todo a su alrededor es más interesante que su amiga —¿Qué tengo que explicar?
—Oh vamos sabes de lo que hablo. ¿Qué fue eso con Yoongsoo? —cuestiona la mayor —Y si las miradas mataran esa pobre chica estaría en el fondo del océano. Yo le llamaría celos, pero... ¿Tienes algo que decir en tu defensa? —la menor rueda sus ojos y niega.
—¡No son celos! — se defiende rápidamente —No estaba celosa, solo me pareció extraño. Yoongsoo no tiene "amigas"... —afirma con una mueca de disgusto —No es su estilo. —musita eso último en tono más bajo y se encoge de hombros queriendo restarle importancia. —No fue nada, no hubo un "eso" Minji, creo que estás viendo cosas donde no las hay.
—Bueno, si no tiene amigas entonces ¿Qué eres tú con él, ah? —inquiere Minji con una sonrisa ladina —Yo sé de lo que hablo Aimiu, no te engañes a ti misma, no está bien.  
—Yo no soy su amiga. Los amigos no tienen sexo. — responde la menor con un toque amargo en su voz. — Es... complicado, justamente porque no me miento no quiero hacer gran tema de todo esto. — musita —Él no es de tener relaciones ni amigas... Y yo estoy bien con eso, somos iguales en ese aspecto... Lo sabes, te has quejado numerosas veces de mi falta de seriedad en mis relaciones, es similar... Él es peor. — sonríe medio divertida.
—¡Por eso mismo es que son tal para cual! —exclama Minji enseguida —Vamos Aimiu, si se tratara solamente de sexo no te invitaría a citas, ni te pediría que te quedes con él a desayunar después de. —dice en tono serio, a lo que la rubia rueda sus ojos y suelta un resoplido.
—¡Es complicado! —exclama Aimiu —No somos... nosotros no... ¡Ash! —revuelve su cabello cargada de frustración y mira a Minji —No lo entiendes Min, no es tan fácil como solo... Nosotros somos un desastre, ese concepto creo que no existe o no está bien definido en nuestro entorno... Pensar en un "nosotros" es solo... Es aterrador, incierto, inseguro. —la rubia niega ferviente con la cabeza —Yo solo no quiero arriesgarme y ser una tonta, me gusta cómo están las cosas entre nosotros ahorita, es sencillo y nos entendemos bien... No quiero perder eso, ni que cambie nada, pero lo está haciendo, ¡Las cosas están cambiando y no quiero! No. yo... no...
—Aimiu, calma, respira. No necesitamos que te desmayes ahora, ¿Está bien? —pide Minji deteniendo su caminar y poniendo sus manos sobre los hombros de su mejor amiga, y una vez cree que ha recuperado su compostura continúa hablando —Estás sobre analizando las cosas, y no es para tanto. Tienes una postura completamente a la defensiva, y no te culpo por ello, de verdad que no, pero no serás una tonta por arriesgarte. —le aconseja con una pequeña sonrisa —Es más, si llega a no ser lo que esperas o pasa algo que no quieres lo que obtendrás de ello es aprendizaje para tus siguientes relaciones. —añade.

Minji no solía ser así de sería en la vida cotidiana, por eso las personas la tomaban como alguien superficial, pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas y Minji haría lo que fuera por Aimiu

—Ni siquiera tienes que ponerle una etiqueta a lo que ocurra entre ustedes, lo único que creo deberías hacer es darte una oportunidad para ser feliz, Aimiu.

La rubia inspira profundamente y suelta el aire quedamente, repite ese proceso un par de veces más mirando a su amiga, tratando de calmarse.

—Yo sé, no necesito ponerle etiqueta. Eso no me importa, pero... —se muerde el labio tratando de contener su mar de inseguridades y no quebrarse ahí mismo —No soy buena para estas cosas Min — musita bajito con la voz quebrada —Le tengo cariño, ese es mi problema. —confiesa —Le tengo más cariño del que estoy dispuesta a admitir, me di cuenta estos días que se ha quedado conmigo. De pronto, no quiero que se aleje, quiero compartir con él siento esa necesidad de verle, que me cuente lo que le pasa y lo que hace, que me mire a mí... solo a mí, a ninguna otra chica. —infla sus mejillas con un toque de frustración —Y no es algo que haya surgido de la noche a la mañana... Él desde un principio ha sido como mi talón de Aquiles... cada encuentro furtivo, cada beso, cada noche... Nosotros "no repetimos", es como una ley. "Si te he visto no me acuerdo" luego de una noche es tú por tú lado yo por el mío y entre nosotros jamás pasó nada... —explica y pasa sus manos por sus mejillas cuando siente un par de lagrimillas deslizarse por ellas — Pero él... con él si fue todo más de una vez, nunca como ahora en este momento, pero si más allá de lo que debió ser desde un principio y yo era consciente del por qué lo permitía. De una forma u otra él me gustaba, lo sabía, pero lograba mantener todo eso a raya porque era lo más sensato. Los sentimientos son una mierda y siempre lo complican todo... Ahora, yo solo no puedo seguir conteniéndome del todo y tengo miedo de esperar más de lo que él puede estar dispuesto a darme. Ilusionarme y terminar con el corazón roto.
—Aimiu, linda... —le consuela la mayor con una media sonrisa y pasa una mano por su plateado cabello —Si ya han roto tantas reglas el uno con el otro, ¿Qué más da terminarlas de romper todas? —continúa tratando de animarla —Nunca sabrás qué está dispuesto a hacer por ti si no le das una oportunidad, Aimiu. —la chica suspira por enésima vez, mira a su amiga con el temor reflejado en sus ojos y dice:
—Bien, pero si rompe mi corazón le partiré la cara. —amenaza —Y tú me vas a ayudar a rompérsela. ¿Prometido? —extiende hacia a ella su meñique para cerrar su promesa —Oh, y tendrás que soportar mi llanto y mis meses depresivos, además de surtirme de tantos kilos de helado y chocolate como necesite.
—¡Aimiu ha reaccionado, gracias a todos los dioses! —exclama Minji, elevando sus manos hacia el cielo de una manera dramática —No sería tu mejor amiga si dijera que no, ¿Verdad? —responde después, enganchando su meñique con el de Aimiu —Ya te soporto así de igual manera, ni se notará la diferencia. —bromea —No es en serio linda, ya verás que todo saldrá bien.
—¡Yah! —exclama la rubia dejándole un golpe a la mayor en el brazo —¡Eres demasiado pesada! A veces en serio me desagradas unnie. —pucherea la muchacha y bufa. —Ya no hay marcha atrás, de ahora en adelante te echaré la culpa de todo si las cosas salen mal. —le saca la lengua de manera infantil
—¡Hey, no puedo tener moretones, tengo una sesión luego! —reclama Minji, examinando el lugar donde la chica la ha golpeado —Y Aimiu, linda, ya te dije que mentirte a ti misma no está bien, tú me amas, no podrías vivir sin mí.

❝Lee Eunsun❞


—Hola Eunsun.

Eunsun se sobresalta por la entrada de su hermano mayor, cerrando con fuerza el portátil y disimula que no había estado usándolo, esperaba que Dongmun no lo notara, por lo que decide poner tema de conversación cuanto antes. Además, él no se veía de muy buen humor, no enojado, pero se podía deducir que estaba triste, gracias a sus suspiros y su falta de energía al buscar entre su ropa y quitarse los zapatos.

—¿Qué tal tu cita con Akame-yah? —pregunta, su sonrisa pícara característica en sus labios, esperaba subirle el ánimo con eso.
—No salí con ella, al parecer tenía planes con alguien más. —responde desganado y luego de encontrar lo que necesitaba se dirige al baño— ¿Quieres que salgamos a cenar luego? —cuestiona dejando la puerta apenas abierta, así que Eunsun escucha cuando el agua comienza a caer.
—No me refería a hoy, idiota. —comenta la menor, rodando los ojos, aunque su hermano no la viera —Hablaba de cuando nos encontramos con ella y Hana en el almuerzo. Ese día saliste con ella, estoy segura, y quiero los detalles. —explica —Aunque... ¿Cómo que planes con alguien más, no sería su hermano? De eso también quiero saberlo todo. El que te guste una chica es algo que no se ve todos los días. —lo último lo dice con la intención de molestarle —Y sobre la cena... Sólo si tú pagas.
—¿Podrías dejar de llamarme idiota? Mocosa mal criada, hasta cuando estoy dispuesto a ser un buen hermano mayor parece que tienes ganas de pelear conmigo. —refunfuña gritando desde adentro de la ducha, lo que le da eco a sus palabras —No era su hermano, era su ex novio y no quiero hablar de eso ahora Eunsun, iremos a cenar si no haces preguntas del asunto, sino me iré solo y te dejaré aquí.
—Ya, ya. No aguantas nada. —protesta la chica, levantándose de la cama para darse una mirada en el espejo —No diré nada más a cerca de eso, tranquilízate. —promete, pero cruza los dedos tras su espalda. Una vez tuviera su plato de comida en frente suyo haría que Dongmun hablara —Ahora apúrate, muero de hambre.

Dongmun no responde nada, solo se ducha rápido, se viste y sale con su cabello algo humedo del baño unos cinco minutos después.

—¿Estás lista? Quiero saber que has hecho en estos días además de verte con Hana, ¿Sabes? Por un momento casi olvido que estoy aquí para cuidarte y es lo que debería hacer. —Eunsun asiente con su cabeza y sale de la habitación, esperando fuera a su hermano
—¿Quieres saber porque te interesa o nada más porque se supone que me vigilas y no quieres que cuando nuestros padres nos pregunten tú no sepas nada? —cuestiona la menor una vez Dongmun está a su lado y comienzan a caminar a la zona de comidas del crucero.
—Por las dos cosas, aunque no lo creas si me importas y me preocupo por ti, no soy tan desalmado como crees —dice caminando a la par.
—Ajá, claro. —ironiza Eunsun —¿Desde cuándo eso? Si realmente te importara tanto como dices no te hubieras enojado tanto al venir al crucero en primer lugar.
—Me enojé porque tengo demasiados proyectos pendientes, porque no quería vacaciones y porque nadie fue capaz de decirme sino dos dias antes de que tuvieramos que embarcar, no fue una bonita sorpresa. Además, no me gusta esto de estar en el medio de la nada. —suspira —No siempre soy el malo de la película Eunsun, me molestó demasiado que no fuesen capaces de consultarme si estaba de acuerdo o no, simplemente me presionaron a esto porque era lo que tú querías.
—Eomma y Appa sabían que dirías que no si te lo preguntaban, y que si te lo decían antes buscarías alguna manera de no hacerlo. No puedes negarlo, Dongmun. —contrapone Eunsun cruzándose de brazos —Además también pensaban que sería bueno para tí salir de tu habitación, ¡Siempre estás ahí encerrado! Y tenían razón, conociste una linda chica, eso es progreso. —una vez más, sus palabras son con intención de irritar a su hermano, no podía evitarlo, estaba en su naturaleza. Dongmun suelta un bufido y rueda los ojos.
—¡Claro que hubiera dicho que no! Ellos tendrían que haber viajado contigo, no yo estando en mi primer año de universidad, ¿Sabes todo lo que tendré que estudiar al regreso? Me atrasaré muchisimo, aunque estemos de vacaciones perderé casi una semana, en mi primer año. —recalca de nueva cuenta —No es algo personal contigo, si eres insoporable cuando quieres, y conmigo parece que siempre lo quisieras, aun así no es como si no me importara lo que haces o dejas de hacer. —culmina, evitando por completo el tema de Akame.
—Bueno, está bien. —dice Eunsun, ya cansada de la conversación —Ya no quiero hablar más de esto. Lo último que diré es que no te creeré que te importo hasta que lo demuestres. —finaliza.

El resto del camino es es silencio, llegan a un pequeño restaurante, algo de lo más simple que había en el crucero y se sientan en una de las mesas.

—¿Qué has hecho mientras no estoy? Me da curiosidad saber a qué dedicas tu tiempo, además de salir con ese tal Sooyoo y con Hana...
—¡Hey! No hables así de Sooyoo oppa, es un buen chico. —protesta, en parte para defender a su nuevo amigo y en parte para seguir fastidiando a Dongmun —No me he vuelto a ver con él, debería. —añade mientras ojea la carta, la cual ya estaba en la mesa desde antes de que se sentaran.
—¿Preferirías estar con él que conmigo ahora mismo? —pregunta indiferente viendo la carta también— Cuéntame, ¿Qué tiene de genial pasar tiempo con él? ¿Que hicieron que se divirtieron tanto? Porque... No te gusta, sino hablarías más de él y ni siquiera estarías aquí... O... ¿Acaso te gusta y a él no? —finalmente levanta su mirada hacia ella.
—¡Claro que no me gusta! —exclama Eunsun, mirando a su hermano como si la hubiera ofendido profundamente —Es solo que Sooyoo oppa es divertido, digo, no hubo un momento aburrido cuando estuve con él. —explica.
—Y si te aburres conmigo, ¿Verdad? —Dongmun le mira con seriedad — Dime, ¿Qué debo hacer para no ser ese hermano mayor aburrido que tanto te molesta? —Eunsun rueda los ojos y suspira.
—Deja de ser tan dramático, Dongmun. —pide y en ese momento llega el camarero a su mesa, ambos hermanos le dicen sus órdenes y se va de nuevo.  
—Bien, prefieres no hablar... Así nunca podré saber que es lo que tanto te aburre de mí, solo intentaba ser un buen hermano para ti, no un pésimo compañero de viaje. —se encoje de hombros y saca su móvil sel bolsillo poniéndose a teclear en este. Eunsun niega con la cabeza y decide no decir nada más a cerca del asunto.
—¿Hablas con Akame-yah? —pregunta, levantándose un poco de su silla para intentar ver la pantalla del celular de Dongmun, quien la fulmina con la mirada y acerca el móvil a su pecho.
—Creí que no querías hablar conmigo. —suspira y le muestra la pantalla donde salía un mensaje de su padre —No sé si volveré a hablar con Akame, o salir. Pero te pedí que no habláramos del tema —baja la mirada al celular respondiendo el mensaje.
—Nunca dije que no quisiera hablar contigo, sólo que dejaras el drama. —protesta Eunsun volviendo a tomar asiento —Y no entiendo tu cambio de opinión con respecto a Akame-yah, si estaba con otro seguro es un malentendido y si no pues... Tampoco deberías rendirte así. —sugiere la menor.

Ella sabía que su relación entre hermanos era extraña. Un segundo discutían y al siguiente ella estaba dándole consejos acerca de una chica. Pero Eunsun no lo cambiaría por nada, nunca.

—Si ves a la chica que te gusta con su ex limpiando su boca de manera asquerosamente cercana y además ese ex es Han Hyunra, el capitan del equipo de beisbol de la universidad, probablemente el chico más perfecto en todos los sentidos de la palabra... ¿Qué harías? De verdad Eunsun, no puedo competir con él, incluso creo que hasta se verían bien juntos, ella es... La chica mas hermosa que haya visto y pues él... —se encoge de hombros — Creo que es el tipo de chico que toda chica querría, no alguien aburrido como yo.
—Sabía que eras idiota pero no pensé que llegara a este punto. —bufa la chica cruzándose de brazos —¡No puedes dejar que te la quiten de las manos, Dongmun! —exclama de repente —Se nota a kilómetros que ella es especial para tí, y eso no es cosa de todos los días en tu caso. Y sé que te he molestado mucho con eso pero es la verdad.
—No soy idiota, soy realista, si ella no está interesada será mejor por mi propio bien saber alejarme a tiempo, y ya deja de gritarme. Puede que sea especial para mí, pero tal vez yo no sea especial para ella. Y... —baja su mirada —Dije que no quería hablar de esto contigo, Eunsun.
—¡Aish! Tú... Tú me desesperas. —no se necesitaba ser adivino para saber que Eunsun estaba frustrada, se notaba en su tono de voz —Te haré caso, nada más porque ya me has estresado. —el mesero llega con la comida de ambos y entonces Eunsun comienza a comer sin decir más palabra.

❝Moon Younggi❞


Desde que ese hombre se había acercado a Sooyoo, Younggi lo estaba vigilando como si fuera un águila. No era que no quisiera darle privacidad, pero Younggi desconfiaba, como con casi todas las personas que se acercaban a él, en especial si eran chicos. No quería que lo lastimaran, ¿Era acaso un pecado preocuparse por su mejor amigo?

Una sensación extraña hizo a Younggi distraerse de su objetivo en cuidar a Sooyoo. Alguien lo miraba, estaba seguro. Y efectivamente, cuando giró su cabeza vió a aquel chico que estaba en el bar en los primeros días del viaje. Ese chico que parecía no tener ninguna inhibición a la hora de hablar, sin embargo, cuando su mirada se encontró con la de Younggi quiso esconderse, pero era tarde ya lo había visto.

Younggi lo observó mientras buscaba un lugar en el que ocultarse y al no encontrar en donde pareció rendirse. Suspira tan fuerte que lo escucha y camina hasta donde él estaba sentado.

—Hola Younggi-Ssi. —musita el chico, viéndose muy avergonzado. Completamente opuesto a esa noche en el bar —Tal vez... Tal vez no me recuerde. Aunque eso probablemente sería bueno. —la última frase era más para él, pero aún así Younggi lo escucha.
—Te recuerdo, eres el niño que no tiene respeto por sus mayores. —confirma Younggi mirando al pelinegro sin expresión alguna.
—Sí... Prefiero Myungdae. —bromea y la risa que sale de su boca suena forzada —Bueno yo sólo... Quería disculparme por eso. —añade, rascando su nuca y agachando su cabeza.
—Adelante. —interviene Younggi.
—Yo... Este... Eh... —balbucea, la interrupción le había tomado desprevenido —Yo en serio lo siento Younggi-Ssi, no debí ser tan... Atrevido. Me dejé llevar.
—¿Te dejaste llevar por qué? —cuestiona el mayor, su ceño fruncido en confusión. Otra vez, Myungdae no está preparado, sus ojos se abren en exceso y el rojo comienza a teñir sus mejillas.
—Ya sabe... Yo... —divaga de nuevo, evitando el contacto visual con Younggi —Bueno, en realidad no importa, yo... Lo siento por lo que pasó. —finaliza rápidamente.
—Estás perdonado entonces, Myungdae-Ssi. Supongo. —dice Younggi, sin terminar de comprender, pero parecía que el chico estaba realmente afectado por eso.
—¿En serio? —pregunta el pelinegro, alegrandose de repente —¡Gracias Younggi-Ssi! —exclama, haciendo una reverencia —Ya no le molestaré más, lo prometo. —dice con una sonrisa y da un vistazo hacia el par que antes Younggi miraba. Sooyoo parecía estar despidiendose y entonces el rostro de Myungdae era de alarma otra vez —¡Debo irme Younggi-Ssi, nos veremos luego! —se despide y antes que Younggi pudiera decir algo, Myungdae estaba corriendo lejos. Ese chico era muy extraño, pero, sorprendentemente, a Younggi eso no le molestaba, por el contrario, hasta le divertía, aunque no lo hiciera evidente.

Unos segundos más tarde, Sooyoo comenzó a caminar casi a los brinquitos en la dirección de Younggi, este no tardó en ponerse de pie para encontrarse con él.

—¿Terminaste? —pregunta ahogando un bostezo, aún seguía cansado por su día de trabajo. Sooyoo asiente ante su pregunta.
—Si. —dice animado —Hice un nuevo amigo niño, era adorable, se llamaba Daehyun, y me encontré con Raehee-Ssi, él fue muy amable, resulta que también quería verme después de aquella noche que me puse como un tonto por tomar un par de tragos, es muy amable, creo que te agradaría. Y es lindo, ¿Verdad? —habla un poco rápido a causa de su entusiasmo —Tú te ves cansado hyung, ¿Quieres volver a la habitación?

En lugar de contestar, Younggi comienza a caminar con dirección a su cuarto.

—¿Eh? —pregunta Younggi confundido —¿Él fue el que te embriagó el primer día que estuvimos aquí? —cuestiona, su ceño fruncido.
—No me embriagó hyung, yo fui tonto y tomé de más. Incluso él fue quien me dijo que no debía seguir haciéndolo por más que insistí. Él ha sido muy amigable conmigo, no pongas esa cara que tienes una sonrisa muy bonita, deberías mostrarla más. —pica una de sus mejillas con su dedo índice y se aleja unos pasos velozmente con una sonrisa traviesa.
—¡Yah! —reclama el mayor, frunciendo aún más el ceño —Aun así... Permitió que salieras de ahí solo, eso no se hace, y menos en el estado en que estabas. —continua buscándole contras al hombre.
—Hyung, él quería acompañarme a la habitación para asegurarse de que llegue bien pero yo le pedí que no lo hiciera, no quería molestarle y además conociéndote eso también te habría molestado. —dice ocultando una sonrisa.
—Me molesta más que no lo haya hecho... —masculla entre dientes —Y... ¿Lo volverás a ver? —pregunta.

Younggi era consciente que Sooyoo era un adulto y que aunque no fuera uno muy responsable, tenía derecho a hacer lo que quisiera, y eso incluía salir con las personas que quisiera, pero era difícil ganarle a su sentido sobreprotector con su mejor amigo.

—Eso creo, de hecho, pedí su número, así que debería escribirle luego, tal vez más tarde, tiene un hermano guapo a quien debía buscar. —comenta con una sonrisa —Creo que... Sí podría hablar para verme con él cuando tú no estés, o incluso puedes acompañarnos, nunca me molesta tu compañía hyung.
—Hm. —a Younggi no le agradaba mucho la idea de que se vieran otra vez —No gracias, Sooyoo, no quisiera hacer mal tercio. —responde a la invitación del menor —Porque... Te gusta ¿Estoy en lo cierto o no? —trata de formar una sonrisa, de verdad que quiere estar feliz por él, en serio, pero todo lo que en realidad pensaba hace que su sonrisa probablemente se vea como una mueca.
—No hyung, es muy guapo, eso está a la vista. Solo me agrada, me gusta visualmente pero no lo conozco como para saber que tanto —se encoge de hombros.

Younggi siente alivio inmediatamente, al menos un poco, pero intenta no demostrarlo mucho.

—Oh... Bueno. Será esperar a que lo conozcas más... —dice rascando su nuca —Solo... Cuando vayas a verte con él avísame, ¿Está bien?
—Claro, lo haré. Y tiene un hermano guapo —alza ambas cejas soltando una risilla luego —Pero no hablemos de otros chicos ahora. ¿Vamos a comer? Y ya luego podemos ir a dormir ¿Sí? Mi pancita ruge. —aprieta su abdomen poniendo cara de fingido sufrimiento.
—¿Por qué tanta insistencia en que tiene un hermano? Ya lo has mencionado dos veces... Bien, no importa. No hablemos más de él. —concuerda el mayor —Y de acuerdo, vamos a comer, pero que sea rápido. —pide, apurando el paso.
—Tengo una mejor idea, tú vas a la habitación e iré a buscar la comida, ¿Te parece? —propone pasando su brazo tras los hombros de su amigo y abrazándole de lado.
—¿Seguro? —cuestiona Younggi, mirando de reojo al menor —Está tarde... —añade mientras mira la hora en su reloj de muñeca. Como siempre, no quería dejar a Sooyoo solo.
—Hyung, estamos en un crucero en medio de la nada, ¿Qué podría pasarme de malo? —cuestiona con cierta obviedad— Ni siquiera debo salir, ni acercarme a la barandilla, nada malo puede pasar. Confía en mí hyung, me gusta que cuides de mí, pero tampoco quiero que siempre te preocupes. —dice dedicándole una sonrisa —Mientras te relajas un poco en la habitación, prometo que no tardaré ni me distraeré con nada en el camino.
—Supongo que tienes razón. —suspira Younggi —Bien. Te esperaré en la habitación, no te demores. —le pide y se separa de él para ir a su cuarto.


❝Min Hana❞


Hana se sentía emocionada mientras caminaba hacia el restaurante en el que su mejor amiga estaba trabajando. Sabía que Akame otra vez había pasado tiempo con Dongmun, y esperaba que tuviera muchas cosas que contarle.

Una vez en el comedor, vio a la menor como siempre detrás de la barra, atendiendo a alguien. Cada vez se veía con más confianza en eso, Hana se sentía muy orgullosa de su amiga y agradecida con el chico, ya que él también había ayudado a que Akame saliera de su pequeña caja de cristal.

Espero a que el cliente se alejara con su comida antes de acercarse a saludar.

—¡Akame! —exclama mientras se sienta en una de las sillas en frente de la barra, igual de entusiasmada que siempre que venía a verla. La pelinegra sonríe en modo de respuesta, acercándose a ella para saludarla adecuadamente. Seca sus manos en el mantel que llevaba puesto y le mira a los ojos.
—Hey, casi termino mi turno, ¿cómo estás? —ríe bajito, mirando a su alrededor, asegurándose de que el orden en el lugar estuviese controlado.
—Yo estoy perfectamente, pero no he venido a hablar de mí. —insinua, subiendo y bajando las cejas, los pómulos de Akame se sonrojan y su sonrisa se ensancha un poco más de lo normal. Se divertiria un rato con su amiga.
—Yah, ¿Q-qué pretendes? —finge no saber aquella insinuación y se dedica a limpiar la mesa más cercana a ellas.
—¿Yo? Nada. —se hace la desentendida, siguiendo los movimientos de su amiga con la mirada —Lo que quiero saber es qué pretendes tú, ¿Por qué no estás contándome cómo te fue con Dongmun oppa? —inquiere con una sonrisa ladina. Un ligero chillido escapa de la garganta de su mejor amiga y se acerca con rapidez, abriendo una de las sillas, haciéndola que se sentara para al final, sentarse frente a ella.
—¡Hana! Dongmun es... Ih. —cubre su rostro, sacudiendo su cuerpo con emoción y ansiedad —Le gusto, Hana. —susurra. Decir que Hana está feliz es decir poco, su gran sonrisa es indicio de ello.
—¡Lo sabía! —cubre su boca unos segundos, para no dejar escapar el pequeño grito de emoción que quiere salir de su garganta —¡Cuéntamelo todo! ¿Qué te dijo? —demanda agarrando a su amiga por los brazos. Akame sonríe, mordiendo su labio inferior y respirando con tranquilidad para lograr calmarse.
—Él... Me vió con Hyunra oppa y creyó que yo no lo quería, me dijo que podíamos ser amigos y yo le dije que no podía verlo como un amigo porque me gustaba. —habla rápido, tomando una gran bocanada de aire al final —¿Puedes creerlo, Hana? Yo le dije que me gustaba.
—¿Te encontraste con Hyunra oppa? —la mayor frunce el ceño, distrayéndose un segundo del tema —Bueno, no importa, luego me cuentas de eso, lo importante ahora es que ¡Akame, Dios, estoy tan orgullosa de ti! —exclama, está vez sin poder contener un pequeño chillido de emocion —Mírate, confesándote a los chicos, mi mejor amiga está creciendo. —finge limpiar unas lágrimas falsas de sus ojos —¿Y entonces qué pasó?

Akame suelta una ligera carcajada, echando su cabeza hacia atrás.

—É-él me dijo que yo también le gustaba y platicamos un rato hasta que fuimos a las piscinas. Estuvimos juntos tanto tiempo ahí que no quería irme... ¡Y nos besamos! ¡Hana! —cubre su rostro una vez más —Me besó, incluso pidió permiso para hacerlo.
—¿Te besó? ¡Qué lindo! —comenta la mayor, claramente emocionada —Suena tan romántico, seguro que lo fue. —suspira —¿Y entonces? ¿Qué se supone que son? ¿También te pidió que fueras su novia? —cuestiona rápidamente, dejándose llevar por lo feliz que estaba por Akame. El semblante de la menor cambia rápidamente y niega con su cabeza, frunce el entrecejo en modo de duda y comienza a jugar nerviosa con sus dedos sobre la mesa.
—N-no somos novios... Íbamos a tomarlo lento, pero... Pasó lo del beso y se fue la lentitud.
—¡Bueno, bueno! No te preocupes por eso, ya llegará el momento. —la tranquiliza la mayor —Ya fue lo suficientemente valiente por besarte, seguro pronto se anima.

La pelinegra le mira con confusión en el rostro.
Apoya su barbilla en sus manos, las cuales a su vez son sostenidas por el soporte que sus codos tenían en la mesa y sonríe.

—¿Tú crees? —un suspiro sale de su boca —¿Y si debo volver a China?

La sonrisa que Hana llevaba en el rostro se desaparece completamente. Ella prefería evadir ese tema, empujarlo al fondo más profundo de su mente. No le gustaba pensar que le arrebatarían a su mejor amiga.

—No digas eso. No pasará. Tú te quedarás en Corea conmigo, así tenga que llevarte al campus y esconderte en algún salón de clase. —la más joven sonríe comprensiva, asintiendo.
—Eso sería secuestro, unnie, pero lo aceptaría. — bromea —El punto es que... La pasé muy bien con Dongmun y... ¡Hyungsik oppa me enseñó a bailar! Y después bailé lo que aprendí frente a Dongmun oppa y... Creo que lo sorprendí. —sus mejillas se sonrojan con intensidad.
—¿Ah sí? —una sonrisa ladina aparece en el rostro de la mayor, aliviándose que su amiga había cambiado de nuevo el tema —¿Qué clase de baile era, entonces? —pregunta subiendo y bajando las cejas. Akame suelta una risita por lo bajo, sacando su móvil del bolsillo de sus jeans.
—¿Conoces "Kisses down low"? —cuestiona con media sonrisa en el rostro, buscando la canción en su reproductor de música y haciendo que sonara —Hyungsik oppa quería convertirme en mujer. —bromea. Hana permanece en silencio mientras la canción suena, su cara cambiando a una de sorpresa cuando termina.
—Tendré que tener una charla seria con Hyunsik oppa. —bromea —Seguro a Dongmun oppa le encantó. —dice con aire burlón.
—Yah, al final fui yo quién aceptó el baile... Fue muy divertido, Hana. —asegura, guardando su móvil y volviendo a su posición. —Ih, la verdad... Dongmun oppa es demasiado bueno conmigo, creo que me gusta mucho. —cubre su rostro sonrojado en sus manos y vuelve a su postura al cabo de unos segundos. —Pero tú... Ya hablamos demasiado de mí, ¿Qué hay de tí?
—Eres adorable, niña. —comenta la mayor, apretándole las mejillas a su amiga —Me alegra de verdad que te estés dando una oportunidad con él, ya verás que todo saldrá bien. —anima —¿De mí? No hay nada interesante. —dice con aire divertido —Me la he pasado relajándome, haciendo uso excesivo del spa. —bromea. Akame se cruza de brazos, con fingida molestia.
— No hemos hecho muchas cosas juntas. Llámame, tienes mi número, ¿no? — un ligero puchero se forma en su rostro.
—¿Qué clase de mejor amiga sería si no tuviera tu número? —pregunta Hana incrédula —¡Tú eres la que trabaja! Deberías decirme en qué momento estás libre. —reprocha. La menor cubre su boca para reír bajito.
—Yah, ¿No sabes mis horarios? —frunce su entrecejo, rascando el mismo lugar con confusión —Creí habértelos dado antes.
—¡No lo hiciste! —chilla Hana, fingiendo dolor —Tan enamorada te tiene Dongmun oppa que se te olvidan las cosas. —la molesta.
—Eish, no se me olvidan las cosas, unnie. —aclara — S-sólo... —su balbuceo regresa y no puede evitar reír una vez más ante la mención del muchacho — Yah, hay que hacer algo juntas después, el viaje terminará y sólo hemos hablado un par de veces — una mueca triste aparece en su rostro.
—Bien, una vez tengas un día libre tienes que avisarme. —declara la mayor —Haremos planes para un día de chicas, ¿Qué tal? —Akame asiente con su cabeza de manera emocionada.
—Me agrada la idea, con que nada nos interrumpa. Con eso de que a mi hermano le encanta interrumpir mis momentos.


❝Hwang Myungdae❞

—¿Terminarán pronto? Tal vez pueda dormir una siesta mientras, estoy listo desde antes de las nueve y ustedes siguen, se ven hermoso si quieren saber, cualquier chico seguro estaría encantado de verlos. —dice Hyunra desde su cama, mientras Myungdae y Namwook seguían en el baño, "arreglándose" para salir.

Myungdae ve en el espejo que Namwook rueda los ojos, para después acercarse a enfrentar a su mejor amigo con una sonrisa.

—De hecho, acabé hace rato, sólo quería ver tu reacción. —bromea —Pero gracias por el cumplido, Hyunra. —suelta una pequeña risita, mirando de reojo a Myungdae —También estabas listo, ¿no?
—Casi. —responde Myungdae y se da un último vistazo en el espejo, pasando una mano por su cabello para despeinarlo un poco —Pero sí, Hyunra hyung, Namwook hyung y yo solo queríamos hacerte esperar. —le sigue el juego al mayor de los tres y sale del baño. Hyunra rueda los ojos y se levanta con pesadez.
—Ustedes están arrastrándome a esto, no hagan que me arrepienta, o que me quede dormido aquí y no tengan forma de levantarme. —dice acercándose a ambos, poniéndose en medio y pasando las manos por sus hombros para arrastrarlos con él hasta la puerta —Andando señoritas, me cansé ya de esperar.

El mayor de los tres detiene su paso de repente y suelta un ligero chillido de sorpresa.

—¿A quién le dices señorita, torpe? —una media sonrisa sínica aparece en su rostro y sus ojos se abren con grandeza al mismo tiempo — Podré maquillarme, pero sigo teniendo las mismas características que tú. — sentencia, señalándolo con uno de sus dedos índices — Haz cruzado una barrera muy grande. — saca el brazo de Hyunra de sus hombros, fingiendo molestia en extremo al fruncir su entrecejo y caminar hasta el lado contrario, junto a Myungdae —Vámonos ya.

Myungdae suelta una risita ante el falso enojo de su hyung y engancha su brazo con el de él, dejando a Hyunra unos pasos más atrás de ellos.

—Le hacemos un favor sacándolo de fiesta para divertirse y así nos paga. —niega con la cabeza el menor, sin borrar la sonrisa de su cara, lo que hace evidente que sus palabras son en broma —En fin... ¿A dónde iremos, hyungs? —pregunta, volteando su cabeza hacia atrás para mirar a Hyunra por un segundo y luego hacia su lado para mirar a Namwook.
—A mí ni me mires, ustedes son los de las fiestas. —Hyunra esquiva la responsabilidad rápidamente, la cual cae sobre Namwook, quien suelta un suspiro pesado, frunciendo sus labios.
—Yah, ¿cómo se les ocurre invitarme sin un plan? — ríe bajito, mostrando casi al instante una mueca seria en su rostro y empezando a caminar sin dirección alguna —Vamos a tener que regresarnos, no hay plan, no hay Namwook animado. —bromea, quedándose estático un par de segundos y volviendo a sí mismo para volver a su caminata.
—Siempre tan dramático, son unos irresponsables, se suponía que iban a llevarme a un gran lugar o algo así, incluso saqué de mis mejores prendas y ni siquiera tienen idea a donde ir. Pues... Si quieren volver y dormir... No me opongo.
—¡No hyungs! —protesta Myungdae, alargando la O del no. Agarra el brazo de Namwook antes de que pueda ir muy lejos —No sean así, yo quiero salir con ustedes. No he pasado tiempo con ninguno de los dos desde que empezó el crucero. —dice con tristeza, casi haciendo pucheros. Namwook rueda los ojos, sonriendo con amplitud.
—Sólo beberemos un par de cosas y si hay musica, saldremos a bailar un rato, ¿Les parece? —camina de nuevo y los otros dos le alcanzan rápidamente  —En realidad, no soy del tipo fiestero. —bromea — ¿Qué sugieren? ¿Qué cosas alocadas vienen a su mente?
—¿No eres del tipo fiestero? Claro, y yo soy homosexual y tú mi pareja. —ironiza Hyunra —Mi mente... Realmente no es alocada, hyung. —la sonrisa del mayor se ensancha y entrelaza su brazo con el de Hyunra a como puede.
—Estuve esperando que dijeras eso por tantos años. Myungdae, tienes la evidencia. — señala al menor con uno de sus dedos índices sin apartarse de su mejor amigo —Bien, ¿Tú qué dices, niño? — palmea la espalda del menor de los tres, acercándolo a sí mismo.
—Yo... Sólo quiero pasar un rato con ustedes, los echo de menos. —responde el menor —Pero... Eso de ir a bailar no suena nada mal, hyung. —sonríe una de sus brillantes sonrisas que hacen que sus ojos desaparezcan.
—Que sentimental Myungdae-ah. —pasa el brazo por sus hombros abrazándolo de lado y despeinando su cabello cariñosamente —Lo que tu quieras entonces, puedo adaptarme a ustedes por esta noche.
—Gracias Hyunra hyung, ya verás que será muy divertido. —asegura Myungdae —¡A bailar entonces! —exclama con una risita y aprovecha que tiene a sus dos mayores cerca para tomarlos de la mano y halarlos hasta la zona de discotecas del crucero.

Namwook los dirige a la barra y ordena tres bebidas de fruta sin mucho alcohol.

—He escuchado que las bebidas de fruta son más ligeras de beber, así que, una vez tomen tres de estas, pueden ir y bailar como locos. — sugiere, dando un sorbo a su bebida — O que alguien se les acerque o llame su atención.

Hyunra no estaba para nada acostumbrado a beber, Myungdae lo sabía, y duda un poco antes de hacerlo, pero al final lleva el pequeño vaso a sus labios.

—Espero que si encuentran a alguien que se acerque y llame su atención sean capaces de avisarme para poder irme y no quedarme aquí solo como un tonto. —da un pequeño sorbo a la copa degustando el dulzor del trago —No está mal. —bebe con un poco más de confianza.

Ante las palabras de Hyunra, Myungdae le da una mirada a su otro hyung que dice "Él será un desastre al final de la noche" y luego bebe todo su vaso de un solo trago.

—No te quedarás solo Hyunra hyung, seguro tú también llamas la atención de alguien. —habla Myungdae, con plena confianza en lo que dice.
—Por supuesto que sí. —dice tratando de ocultar la sonrisa que intenta formarse en sus labios.
—Me iría a buscar conquistas, pero ésta vez me quedaré a convivir un rato. — bromea Namwook, tomando asiento en la barra  —Saldré a bailar cuando pongan algo bueno, la música que ponen no es mi estilo. —hace una mueca divertida de disgusto y vuelve a beber de su vaso —Aunque veo un chico lindo, demonios.
—¿Estás viendome a mí? —bromea sin hacer ningún gesto. Hyunra solía estar serio por más que bromeara —Deberías quedarte a mi lado hyung, es la primer noche, fuera de una fiesta universitaria, en la que salimos juntos.

Myungdae ríe y se sienta junto al mayor de sus hyungs, luego le hace una seña al barman para que le traiga otra bebida.

—Yo me quedaré contigo, Hyunra hyung. —promete el más chico —Bailaré contigo si quieres incluso. —propone, medio en broma medio en serio.
—Estoy seguro que verás un chico lindo y te irás Myungdae-ah, te conozco, los conozco a ambos como una madre conoce a sus hijos. —achica sus ojos en una fina línea señalando a ambos para luego de mantener la seriedad por unos instantes  y sonreír mientras se relaja y encoge de hombros —En realidad... Han salido a divertirse y son vacaciones, realmente no me molestaría si se fueran con alguien, solo procuren avisar, y tú, eres pequeño aun así que como tu hyung debo darle la aprobación a cualquier chico que tengas en la mira, ¿Está bien?

El mayor de los tres palmea los hombros de los menores, riendo bajito.

—Yah, no me iré en un buen rato, serán vacaciones y vendremos a divertirnos, pero realmente no nos hemos tomado el tiempo de divertirnos entre nosotros. — hace una extraña mueca por sus palabras usadas y niega con su cabeza — Bien, eso sonó extraño, pero entendieron el punto y vamos a divertirnos juntos. —dirige su mirada al más joven y le señala con uno de sus dedos índices. — Puedes descontrolarte, niño, pero a nuestro alcance de vista, eh. — les demuestra una característica sonrisa cuadrada.
—Que buenos hyungs son, preocupándose por mí.  —comenta Myungdae, sonriendo a ambos —En serio los extrañaba, me han dejado abandonado. —dice, haciendo pucheros de repente.

Hyunra se distrae un momento al ver pasar una pelinegra delgada, a la que sigue con la mirada.

—Denme un momento. —agarra su vaso y se levanta yendo directamente hacia ella y cuando posa la mano en su hombro y esta voltea quedándose sorprendida pero dedicándole una sonrisa. El rostro de Hyunra muestra que no era quien pensaba que era y luego de intercambiar unas palabras con ella, vuelve con los chicos. Namwook mira la escena un tanto divertido, pero no comenta mucho cuando su amigo regresa.

—Hey, tigre... Diviértete, ¿Por qué no conversas con ella un rato? — alza su vaso de alcohol, como si estuviese brindando — ¿Tú que opinas, Myungdae? Era linda, ¿no?
—¡Sí, estaba bastante bonita hyung! —concuerda, asintiendo con la cabeza, olvidándose de sus pucheros, estos siendo reemplazados con una sonrisa, para después darle un trago a su bebida —¡Anda Hyunra hyung, habla con ella! —le anima, dispuesto a levantarse y empujarlo hasta la chica. Hyunra lo mira como advirtiéndole que no fuera a empujarle de nuevo.
—Si era bonita, pero la confundí con alguien más. —se encoje de hombros y bebe otro trago —Esperaré otro poco, tal vez tenga suerte y la vea.
—Yah, menos mal no fuiste, me habría puesto celoso. — bromea Namwook, pidiendo una bebida más —Ya, no lo obligues, Myungdae. —palmea la espalda del aludido, riendo bajito — Voy a pasear por ahí, quiero bailar. —frunce sus labios, levantándose de su silla —¿Vienen?
—Si por celos fuera, seguro yo tendría más posibilidades de ponerme celoso, así que vamos, no te dejaré solo. —sabía que Myungdae también iría así que los dos siguen a Namwook —Guíanos rey de la fiesta. —bromea mientras se abren paso entre la gente.
—Ustedes son demasiado celosos el uno del otro, seguro si Hyunra hyung fuera gay ya serían pareja. —comenta el menor en broma, siguiendo los a ambos hacia la pista de baile. Hyunra observa al menor como si acabara de ofenderlo.
—Niño irrespetuoso, ¡Qué cosas dices! —lo empuja sin ser demasiado brusco— No podría ser pareja de Namwook hyung, él es demasiado coqueto, no podría estar con alguien que llame tanto la atención todo el tiempo, solo... Míralo, va brillando por donde pasa. —Namwook ríe con estruendo, negando con su cabeza.
—Pero, Hyunra... Soy muy fiel estando en una relación. —su rostro muestra fingida inocencia —Si fuéramos pareja, créeme que no me importaría llamar la atención, es encanto natural. —presume, tomándose del hombro de un chico y sonriéndole para iniciar plática.

Myungdae mira como la atención de Namwook es acaparada por el otro chico, así que voltea a mirar a Hyunra.

—Bien hyung, era en serio lo de bailar, si quieres. —propone riendo un poco, no quería dejarlo solo —A no ser que quieras ir a bailar con la chica de antes. —insiste.
—Ay este hyung. —niega observando al mayor unos instantes para luego poner su atención en el menor—A no ser que tu no quieras bailar con nadie más, acepto la oferta, estoy a gusto contigo ahora.

Las horas pasaron, como también las copas por las manos de Hyunra quien a diferencia de como solía ser siempre, bailaba casi abrazado de Myungdae.

—Myungdae-ah, ¿Por qué nunca habían mencionado que esto sería tan divertido? —bebe de un sorbo lo que quedaba en su vaso y busca a Namwook con la mirada —Este hyung... ¿Dónde se ha metido? —cuestiona alejándose del menor.
—¿Saldrás más seguido con nosotros entonces, hyung? —le pregunta el menor, agarrándole con fuerza para que no se cayera. Myungdae también había tomado, pero su nivel de embriaguez no era tan alto como el de Hyunra —No sé... Vamos a buscarlo. —responde a la pregunta de su amigo, tomándolo de la mano y arrastrándolo mientras buscaban al mayor de los tres.

Namwook divisa a sus amigos no tan lejos de él. Ríe bajito al ver sus posturas y toma al muchacho con el que estaba, del antebrazo para acercarlo con los más jovenes.

—Hey, ¿qué pasó con su control de bebida? —señala a Hyunra con diversión —Él es Joonkyung, por cierto. — el aludido agita su mano en forma de saludo a ambos chicos, sonriéndoles apenas. Hyunra frunce el ceño observando como su hyung sujetaba del brazo a su acompañante y hace lo mismo con Myungdae.

—Dime Joonkyung-ssi, ¿Cuáles son sus intenciones con mi hyung? —termina la frase e hipa tapando su boca para comenzar a reir, hasta que nota que lo hace y vuelve con su postura "seria" hacia el desconocido —Solo para que sepa, este hyung que tienes a tu lado vale oro, y romperé todos los huesos de quien se atreva a hacerle daño. —suelta a Myungdae y da un paso hacia los mayores— ¿Entiendes? —le apunta con su dedo indice tocando apenas su pecho.
—Hey, hyung, calma. —pide Myungdae con una risita incómoda, poniendo su mano en el hombro de Hyunra —Lo siento Joonkyung-Ssi, Hyunra hyung no está... En un buen estado. —se disculpa por su amigo, dándole una pequeña sonrisa avergonzada al acompañante de Namwook.
— ¿Qué dices? Estoy en perfectas condiciones —dice Hyunra, tratando de parecer ofendido y moviendo su hombro exageradamente quitando la mano de su donsaeng. Namwook rueda los ojos, aún de manera divertida y palmea ligeramente el pecho de su acompañante.
—Sé que vale oro, pero solo estoy conociéndolo. — explica el muchacho. Namwook sonríe y empuja ligeramente al nuevo chico entre ellos.
—No hay explicaciones que dar, vámonos Myungdae, Hyunra. — dirige su mirada a sus amigos, riendo bajito por la expresión del más joven de todos.
—Si, vámonos —Hyunra toma a su hyung del brazo posesivamente lanzandole una mirada fría al desconocido antes de llevarse a su amigo lejos de él y Myungdae los sigue, no sin antes disculparse una vez más con el otro chico, quien se veía sumamente confundido.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por Cam el Mar 24 Oct 2017, 6:25 pm




cam.

Capítulo 8: Segunda parte.


❝Song Soomin❞


Esa noche prometía ser una tranquila. No muchas personas habían decidido pasarla en el casino, el recinto estaba bastante vacío a decir verdad y eso hacía más fácil el trabajo de Soomin.

Podía pasar las horas de su turno con los audífonos en sus oídos sin ser molestada y al mismo tiempo podía relajarse en el pequeño cuarto que era la taquilla del casino.

—Soomin-Ssi... —una de sus compañeras se le acerca, tocando ligeramente su hombro para llamar su atención.
—¿Ocurre algo Chiyong-Ssi? —pregunta al ver la expresión de la chica, se notaba que algo le acomplejaba.
—De hecho... ¿Ve a aquel muchacho? —señala discretamente a un chico que está cerca de la entrada —Tiene prohibida la entrada al casino. —añade, y como si las hubiera escuchado, él hace su ingreso.
—¿Quiere que llame a seguridad? —Soomin hace el intento de tomar el teléfono para hacer eso, pero su compañera le detiene.
—No... Es que... La última vez los de seguridad le trataron muy mal. Pensaba que... Usted podría hacer que se fuera, sin necesidad de llamarlos... —las mejillas de Chiyong toman un tono rosado mientras habla —Ya sabe, para evitar espectáculos innecesarios...

Soomin mira a la muchacha por unos instantes, logrando descifrar que tal vez a ella le resultaba atractivo él y por eso no quería llamar a seguridad.

—Ya... Está bien, lo haré. —accede, levantándose de su silla y saliendo del cuarto en dirección al chico.

Aprovechando que los guardias de la pasada noche no se encontraban, Jesun ingresa al casino con la esperanza de encontrar a la pelinaranja haciendo su show allí. Si bien sabía que no tenía autorización, no era del tipo que respetaba reglas, por lo tanto, quiso seguir desapercibido hacia la barra hasta que una chica se cruzó en su camino.

—Disculpe, debo pedirle que abandone el casino. —empieza Soomin, en tono firme y sin expresión en su rostro. Primero trataría de ser amable, si él no cooperaba ya sería otra cosa. Jesun inhala profundo y hace un puchero a la chica, aunque estaba mas que seguro que con ella no funcionaría. —Oh vamos, no eres de seguridad, haz de cuenta que no me has visto. Hay alguien importante a quien debo ver aquí.
—Debo insistir, señor. —refuta Soomin —He sido advertida de que usted tiene el ingreso prohibido, sean cuales sean sus motivos.
—Te explicaré los motivos —dice poniéndose serio, ya sabiendo que su coqueteo casual no funcionaría con ella —A tus superiores no les ha gustado mi ropa, ¿Puedes creer? Solo porque no tengo el dinero que todos por aquí tienen, ¿Crees que eso es justo?
—Yo no puedo tener opinión en ese asunto. —Soomin poco a poco estaba perdiendo la paciencia con el muchacho —Vuelvo a pedirle que se retire, o tendré que llamar a seguridad. Y probablemente no le hagan solo una advertencia al ser la segunda vez que se encuentra con ellos. —amenaza.
—No pareces ser del tipo que se preocupe por la imagen precisamente... Es una pena que trabajar en un lugar así cambie a la gente, ahora, con permiso —se hace a un lado de Soomin adentrándose al lugar.
—¡Es que no me importa! —exclama ella, completamente indignada pero rápidamente recupera su compostura cuando se da cuenta que un par de personas han volteado a mirarla y sigue al muchacho —A mí no me importa en lo más mínimo cómo se vista. —repite —Lo que me importa es que perderé mi empleo si le dejo entrar, así que no lo diré más de buena manera porque ha agotado mi paciencia; —habla entre dientes severamente —Le exijo que vuelva sobre sus pasos y salga del casino.
— ¿Acaso eres de seguridad? —se acerca a ella observando la tarjeta del nombre que llevaba en el uniforme— Yo creo que no, entonces, no tienes por qué estar haciendo esto. Deberías ser quien vuelva sobre sus pasos y haga su trabajo, porque echarme de aquí no le corresponde —no se detiene.
—No, no soy de seguridad, pero ahora no me molestaría en ir a llamarlos. —responde, cada vez más enfadada y hasta poniéndose algo roja —Me comentaron cómo le trataron la última vez así que traté de hacer esto por las buenas. —continúa —Pero al ser tan testarudo, ya mismo iré a avisar a seguridad. Hasta tal vez le encierren en el calabozo del barco. —amenaza y entonces deja de seguirlo y comienza a caminar hacia la taquilla.
—Me sentiré como Di Caprio en el titanic, solo espero este crucero no se hunda —dice ignorando la prepotencia de Soomin.

Soomin gruñe al escuchar las palabras del muchacho y ya no lo duda, apura el paso hasta la taquilla, le da una mirada de disculpa a Chiyong y levanta la bocina del teléfono.

❝Park Misuk❞


Una vez el barco llegó al puerto de Nagasaki, uno de los guías turísticos del barco comenzó a ofrecer un recorrido por el Glover Garden a los pasajeros que estuvieran interesados.

El interés de Misuk se despertó de inmediato y miró a su madre con su mejor cara de súplica.

—Eomma, ¿Puedo ir? —pregunta, haciendo que su voz sonará inocente. Hyegeun parecía estar pensándolo, cuando alguien aparece al lado de las dos mujeres.

Raehee, quien se mantenía al margen de la conversación unos pasos más atrás vio la llegada de Yoongsoo como algo bueno para Misuk, pues probablemente Hyegeun no la dejaría ir sin su presencia.

—Señora Park. —hace una reverencia hacia la mujer y se inclina ligeramente hacia Misuk también dedicándole una sonrisa —Raehee-ssi. —termina por saludar —Creo que he llegado en el momento preciso para acompañar a Misuk al recorrido por el Gloven Garden, si usted me lo permite. —habla nuevamente hacia Hyegeun con total coordialidad.

Hyegeun lo medita por un par de segundos más, antes de asentir con su cabeza.

—Supongo que si vas con los dos no pasará nada. —dice con una leve sonrisa —Adelante.
—¡Gracias Eomma! —exclama Misuk, plantando un beso en la mejilla de su madre —Me portare bien, lo prometo.
—Señora Park. —interviene Raehee —No puedo dejarle sola, no creo que sea posible, pero estoy seguro de que Yoongsoo-Nim cuidará muy bien de la señorita Park. —el mencionado asiente.
—Por supuesto, más que a mi vida, la cuidaré muy bien.
—Está bien, está bien, ve con Yoongsoo, pero tengan cuidado. —advierte la presidenta y Misuk asiente con la cabeza, enganchando su brazo con el de su amigo y prácticamente arrastrándolo hacia el grupo de pasajeros que irían en el tour.
—Creo que Raehee-Ssi es muy aburrido para ser tan joven —Yoongsoo se encoje de hombros siguiendo el paso veloz de la menor —Con calma, ya conseguiste el permiso de tu madre, ahora disfruta el paseo.
—Él solo hace muy bien su trabajo, déjalo Oppa. —defiende Misuk a su guardaespaldas —Es que estoy emocionada, y no quiero que el grupo se vaya sin nosotros. —explica y siguen caminando hasta llegar con el resto de personas que irían en el tour. Yoongsoo entrelaza sus brazos tomando así la mano de la menor cuando se unen al grupo.
—Si corres, estaré prendido a ti, seré tu guardaespaldas este rato y debo cuidarte ¿Sí? Debes comportarte —le sonríe.
—Yo siempre me porto bien, Yoongsoo Oppa. —asegura la chica, dándole una sonrisa.

En menos de media hora ya estaban en el Glover Garden, ya que el trayecto hasta allí en bus era corto. El guía les estaba contando acerca de cómo fue fundado el parque, pero Misuk no prestaba mucha atención a eso, ya que todos los colores y olores de la gran cantidad de flores la tenían maravillada.

—¿No te parece esto hermoso, Oppa? —pregunta a su amigo en voz baja.
—Realmente lo es, aunque desde pequeño tengo un problema con las flores. —arruga su nariz y se tapa para de inmediato estornudar —Por eso en casa nunca hubo flores. —se encoje de hombros. La expresión de Misuk se transforma por la sorpresa y rápidamente busca en su pequeño bolso un pañuelo para él.
—¿Eres alérgico a las flores? —pregunta, sintiéndose avergonzada —No tendrías que haberme acompañado entonces, oppa. —añade. Yoongsoo acepta el pañuelo y refriega sus ojos.
—Hay algun componente en ellas que me causa alergia, probablemente el polen, es bastante lamentable, pero no podía dejar de acompañarte, sino estarías aburriéndote con tu madre y Raehee-Ssi, además tenías muchas ganas de estar aquí, puedo so... —vuelve a tapar su nariz y boca ahora con el pañuelo— soportar algunos estornudos por ver esa sonrisa en tu rostro. —le hace un leve guiño y una seña de que sigan caminando. Misuk se sonroja un poco gracias a las palabras de Yoongsoo.
‎—Es cierto, si no fuera por ti seguro mi madre me habría hecho quedar en el barco. Así que... Gracias oppa. —dice con una pequeña sonrisa —De verdad lo aprecio. —comenta con sinceridad.
‎—No tienes... —vuelve a estornudar y sorber por la nariz— que agradecer. —siguen caminando y mientras Yoongsoo lucha contra su molesta alergia Misuk se entretiene con las flores de las cuales el mayor se mantiene lo más alejado que puede mientras platican y algún que otro estornudo los interrumpe.

Por otro lado, Hyunra había decidido también que visitar el jardin era una buena idea, aunque la mayoría de sus compañeros lo hubiesen tratado de aburrido, no se arrepintió de haber ido solo, nada más que con su cámara y móvil, mandándole algunas imágenes del lugar a su madre, ya que era amante de las flores.

El pelinegro voltea y la lente de su cámara se detiene en ella. No era una flor, pero sin dudas era tan preciosa y delicada como una. La pelinegra caminaba a algunos metros de él, y nuevamente en compañía de aquel hombre, lo que le hizo sentir desanimado. Suelta un suspiro y le sigue con la mirada, siendo lo suficientemente discreto para que nadie lo notara. Las flores habían quedado en segundo plano, y de repente, la cabeza de Hyunra pensaba en si también olería tan rico como una.

Sin embargo, a pesar de los intentos del chico por no ser descubierto, Misuk siente su mirada. Ella ya estaba demasiado entrenada a situaciones en las que las miradas se concentraban en ella y por eso era bastante sensible a estas.

Una vez encuentra a quien la observa, lo reconoce de inmediato. Un rostro tan guapo no era fácil de olvidar. Al igual que ese día en la piscina, Misuk le regala una sonrisa y espera que esta vez el muchacho se acerque.

Ni él puede creer lo fácil que una sonrisa sale de sus labios al haber recibido una por parte de la pelinegra, y una vez más, sus miradas se mantienen. ¿Qué debía hacer? Sus pies querían moverse e ir hasta donde ella, pero estaba acompañada y eso no era correcto, pero... Ella le sonreía, ¿Quién sería ese chico? Y cuando se lo cuestiona, la seriedad vuelve a su rostro pues es con él con quien cruza su mirada, apartándola para seguir fotografiando más flores, aunque su mente no estuviese concentrada en ello.

—Ahora mismo no estoy tan seguro de que quieras que sea yo quien te haga compañía. —Yoongsoo sorbe por la nariz, divertido ante la situación —Es el mismo chico de la piscina ¿No es así?
—¿Eh? —Misuk estaba tan distraída con el chico, pero la voz de su amigo la devuelve a la realidad —¿De quién hablas Oppa? —se hace la desentendida pero sus mejillas se sonrojan, no quería que Yoongsoo la molestara, aunque sabía que de todas formas lo haría.
—Claro, haz de cuenta que no sabes de que hablo. —ironiza divertido —Puedo retirarme y vigilarte desde la entrada. Porque anda, a mí no me engañas, ese chico ha llamado tu atención, y no cabe duda de que tú la suya. Conozco esas miradas.
—No digas bobadas Oppa, debes quedarte conmigo. —y para asegurarse de que le haga caso, Misuk toma la mano del mayor en la suya —Pero... Debo admitirlo, es... Lindo. —musita, en voz muy bajita y bastante sonrojada.

El pelinegro al otro lado del jardín observa como la chica toma la mano de su acompañante y una pequeña chispa dentro de él se apaga, observándole para luego bajar la vista a su móvil al recibir un mensaje.

—No me iré, Raehee-Ssi y tu madre me asesinarían si te dejo sola. —con su mano libre tapa su nariz para estornudar una vez más —Pero si es lindo para tí... No deberías tomar mi mano en este momento, no hay problema por mí, pero el chico podría malinterpretarlo y no acercarse a ti porque piense que estamos saliendo.
—Yo no podría salir contigo, Oppa. —comenta divertida, riendo ligeramente —Eso se lo dejo a la chica que me presentaste el otro día, Aimiu se llamaba ¿Cierto? —intenta molestarle para que deje el tema del muchacho, a quien aún Misuk seguía mirando de reojo.
—Tampoco saldría contigo, aunque eres hermosa y cuando apenas nuestros padres nos presentaron quedé encantado con tu belleza, fue cuestión de conocerte para saber que no eres para mí ni yo para ti. —comenta —Me di cuenta de que eres una gran amiga, y eso es aún mejor porque... Jamás creí poder tener una amiga mujer, ya sabes, soy débil ante el sexo opuesto. —se sonríe observando la situación entre Misuk y el pelinegro, que resultaba muy malo disimulando. La chica se sonroja de nuevo por lo que decía Yoongsoo, ella de verdad no sabía lidiar con los cumplidos.
—A mí también me alegra mucho tener un amigo como tú, Oppa. —concuerda, dedicándole una sonrisa al mayor —Después de todo eres el único que tengo, a mi mamá no le agrada nadie más que tú. Y Raehee-Ssi por supuesto.
—Lo sé, incluso mi padre dijo que serías una gran candidata. —ríe inevitablemente —No puedo siquiera imaginarlo, ahora mismo eres más como una hermana menor y además, soy fóbico al compromiso, mi padre no quiere entenderlo. —niega ligeramente.

Hyunra les observa mientras charlan y se sonríen el uno al otro. Suelta un suspiro y está dispuesto a seguir su recorrido hasta que nota que algo ha caído del pequeño bolso de la chica. Al darse cuenta de que ninguno de los dos se da cuenta, se acerca a recogerlo y no puede evitar observar de que se trataba del documento de la chica. Park Mi Suk.

—Señorita, disculpe —llama su atención.

Misuk se da la vuelta y al ver de quién se trataba el aire queda en su garganta. Él de verdad se había acercado. Sus mejillas se enrojecen por milésima vez y no puede decir palabra, por lo que "disimuladamente" tira de la camisa de Yoongsoo, para que él hable por ella. Yoongsoo le observa y luego al chico.

—Se le ha caído esto. —extiende su mano hacia ella entregándole el documento y cuando estas se rozan el pelinegro baja su mirada —Lamento la interrupción. —se disculpa sintiéndose ligeramente nervioso.
—Oh... Gracias. —musita Misuk con una sonrisa pequeña, con su vista la pequeña tarjeta de plástico en lugar de mirar al muchacho no quería que él viera lo sonrojada que estaba nada más por el hecho de que sus manos se habían tocado.
—Con su permiso. —hace una reverencia, primero hacia el moreno y luego hacia ella volviendo a verle, notando un ligero rubor en sus mejillas lo que le provoca una pequeña sonrisa antes de retirarse y seguir su camino.
—No puedo creerlo. —habla el moreno —Te has vuelto un tomate, deberías ver tus mejillas, ¿Ese simple mortal ha provocado eso en ti? —se burla con notoria diversión.
—¡Basta Oppa, no me molestes! —reclama Misuk, cubriendo su rostro con sus dos manos —El... Me ha tomado desprevenida.
—También el otro día en las piscinas te tomó desprevenida, porque te vi sonreírle —una sonrisa ladina se dibuja en sus labios—. Eres joven y hermosa, es entendible que los chicos se fijen en ti, pero que tú te fijes en uno es nuevo para mí. Pero es normal que lo hagas, llevas una vida muy particular, deberías darte la oportunidad de ser libre en estas vacaciones.
‎— ¿Tú crees? —pregunta ella con cierto tono esperanzado y descubre su cara —Es que... Ser libre no parece ser un concepto que esté en mí. Nunca lo he sido, no sé cómo serlo. —suspira.
‎—No puedes vivir por siempre en una caja de cristal, sé que no es fácil, eres la hija de la presidenta de Corea del Sur, eso conlleva a que tu vida sea totalmente diferente a la del resto de las jóvenes de tu edad, aun así, debes permitirte jugar a ser una chica ordinaria, aquí no todos deben saber quién eres, sé quién tú quieras ser. ‎—le sonríe amistosamente y aprieta ligeramente su mano acercándola para depositar un beso en ella‎ —Lo digo porque te quiero, eres importante para mí, y mereces descansar de tu rutina, aprovecha este viaje para hacerlo.

Los ojos de Misuk se cristalizan un poco y una sonrisa aparece en sus labios ante las palabras de Yoongsoo.

—Oppa... Creo que es de las cosas más lindas que me has dicho. —confiesa la chica y no puede contenerse de darle un abrazo al mayor —Lo haré, o al menos trataré. —asegura, aún sin soltarle —De verdad te había extrañado mucho Oppa, me alegra que estés aquí.
La levanta apenas del suelo aun en el abrazo.
—También te extrañaba, es bueno que estés aquí y que podamos recuperar un poco de tiempo —la baja con cuidado—, el trabajo me tiene muy atareado y a veces sin quererlo descuido cosas importantes —se lamenta—. No quiero convertirme en esas personas que dejan su vida y sus afectos de lado por el trabajo.
—Sí, no seas así Oppa. Tienes que ir a visitarme más seguido. —bromea la chica, sonriéndole —Pero bueno, ahora aprovechemos el resto del tiempo aquí, ¿Te parece?

❝Lee Eunsun❞


—Antes de comenzar el camino hasta la cumbre, debemos formar parejas, para la seguridad de todos.

La cumbre de la que hablaba el guía de turismo era la del Monte Inasa, una montaña no muy alta cercana al puerto de Nagasaki, pero que prometía vistas espectaculares de la ciudad. Habían hecho una parte del trayecto en bus, pero el resto del camino hasta la cima debía hacerse a pie.

—¡Eunsun! —la rubia escucha su nombre y mira hacia todos lados buscando a quien la llama, pero esta parece encontrarla primero —Sé mi pareja.
—Hola Hana. —la saluda y asiente —Claro, con gusto.
—¡Andando, son quince minutos de camino! —anima la guía una vez todo el mundo parece estar emparejado.
—¿Ya te lo contó tu hermano? —pregunta Hana mientras comienzan a caminar, y Eunsun la mira confundida, ya que no entendía a qué se refería.
—¿Contarme qué?
—¿De verdad no te lo ha dicho? —insiste la mayor, con genuina sorpresa en su tono de voz —¡Él y Akame están juntos! O bueno, algo así. —anuncia sonriente.

Los ojos de Eunsun se abren como platos ante la noticia. Ella sabía que a Dongmun le gustaba la chica y que le gustaba mucho, pero, siendo sinceros, no creía que él fuera a confesarle sus sentimientos, y más por la conversación que habían tenido hacía días.

—¿En serio? —pregunta, mirando a su nueva amiga con cierta sospecha —¡Pero si él me dijo que la había visto con otro chico!
—¿Otro chico? —Hana hace eco a sus palabras, su ceño fruncido —¿Qué otro chico? Que yo sepa no hay otro chico. —habla rápidamente.
—¡Sí! Me contó que la había visto almorzando con otro... —confirma Eunsun —¿Cómo era su nombre? Dongmun lo dijo... Empezaba con H, creo.
—¿Hyunsik? —Eunsun niega ante la sugerencia de Hana —Con H... ¡Ah! ¿Hyunra tal vez?
—¡Sí, justo él! —asiente esta vez.
—Es su ex novio, pero son amigos, nada más que eso. Lo juro. —promete Hana.
—Si tú lo dices, te creo. —comenta Eunsun —Pero bueno, lo importante aquí es que Dongmun no me lo haya contado, tendré que reclamarle luego. —añade, a lo que Hana ríe.

❝Im Joowoo❞


La vista de Nagasaki desde el monte Inasa era, en realidad, fascinante. Ese fue el primer pensamiento de Joowoo una vez llegaron ahí.

Rápidamente saca su celular del bolsillo de sus jeans y abre la cámara para sacar una foto del paisaje. Pronto tendría que vaciarlo, ya que se había pasado todo el camino tomando fotografías de todo lo que veía; árboles, insectos, flores, de todo.

Mientras guardaba el teléfono de nuevo en su lugar, un sonido melodioso llega a los oídos de Joowoo. No era música, ni tampoco el canto de algún ave. No. Era una risa. La risa más bonita que hubiera podido escuchar.

Rápidamente busca la fuente de aquel sonido, dando con ella sin mucha dificultad, ya que la chica seguía riendo. Porque sí, había descubierto que la dueña de esa melodía era una chica. Una muy bonita, a decir verdad.

La chica reía con todo su cuerpo, inclinándose hacia atrás y adelante y poniendo su mano en el hombro de quién podría suponerse era su amiga. El negro y lacio cabello de la chica bailaba con cada movimiento, lo que lo hacía ver aún más hermoso y brillante.

Ella estaba muy distraída con su amiga, gracias al cielo, porque si no probablemente se habría asustado con la mirada que Joowoo le estaba dando. Le tenía completa y totalmente embobado.

En una situación normal, Joowoo probablemente se habría acercado a hablarle, porque él era así; un chico extrovertido y sin pena. Pero esa era la cosa; Joowoo estaba plantado al piso porque no era una situación normal ya que, para él, la belleza de esa chica era de otro mundo, en sus ojos parecía una princesa. Su rostro delicado e inocente y su preciosa sonrisa le daban esa apariencia.

Ella sigue su camino junto a su amiga, y eso devuelve a la realidad a Joowoo de manera brusca. Necesitaba saber su nombre, pero, por alguna razón, toda su espontaneidad al parecer se había quedado en el barco.

❝Sim Minji❞


Minji por su parte, decidió explorar la ciudad por su cuenta. No era muy seguido que podía salir así, sin estrés ni afán por volver a alguna sesión. Aunque amaba completamente a lo que se dedicaba, Minji también apreciaba esos momentos en los que podía hacer lo que quisiera.

Como cuando tenía tiempo para pintar.

Hacia bastante que no practicaba su segunda pasión, además de modelar. Eso le hacía sentir una especie de melancolía en su pecho y por eso optó por visitar el Chinatown que anunciaba el folleto que les habían entregado nada más llegar a Nagasaki.

Minji sabía que, la mayoría de las veces, esas pequeñas tiendas de arte escondidas en los rincones de las ciudades eran mucho mejores que las caras y abarrotadas que estaban en los centros comerciales. Además, que solían estar atendidas por viejitas amables, lo cual siempre la hacía sentir bien.

Llegar a su destino no fue difícil, siguiendo el mapa que también estaba en el folleto solo tardó aproximadamente quince minutos caminando desde el puerto. Una vez allí fue recibida por un gran arco rojo, al mejor estilo chino, con letras doradas en mandarín, por lo cual no lograba comprender qué decían. Probablemente el nombre del Chinatown, pero no podía saber con certeza.

En las horas de la mañana las pequeñas calles no estaban muy llenas de gente, lo cual a Minji no le molestaba, antes le agradaba puesto que la música china que resonaba por todo el lugar se podía escuchar claramente.

En el folleto decía que en el Chinatown habían más de cuarenta tiendas entre ellos restaurantes, tiendas de confitería y almacenes de souvenirs chinos. De seguro también habría una tienda de arte, o eso Minji esperaba.

Tan solo entrar los sentidos de Minji fueron inundados por los típicos colores y olores de un lugar así. Particularmente los olores no tardaron en llegar al estómago de Minji, causando que rápidamente se acercara a un pequeño puesto de comida callejera. El señor que atendía el puesto le dijo como pudo el nombre de lo que vendía, kakuni-manju, lo cual era carne de cerdo en un bollo -eso lo supo Minji una vez se lo llevó a la boca-.

Ya con el estómago lleno, Minji continúa su búsqueda. Era cierto que la mayoría de las tiendas eran restaurantes, sin embargo, al poco tiempo de caminar, encuentra una muy pequeña tienda de arte, al final de un callejón. Tal y como le gustaban.

No demora en entrar y cuando lo hace, queda maravillada. El concepto perfecto para describir la tienda era un ordenado caos. Había de todo en todas partes; pinceles por allí, pinturas por allá y muchas cosas más por acá. Todos los estantes estaban llenos de cosas, y a Minji le encantaba, sentía que podía quedarse ahí por horas sin aburrirse.

En su distracción por mirar todo, no se da cuenta de que alguien aparece detrás del mostrador hasta que le habla, en chino. Efectivamente era una viejita, encorvada, con el pelo completamente blanco gracias a las canas con más arrugas de las que Minji pudiera contar, aún así su rostro no demostraba más que dulzura y amabilidad.

—Yo... No hablo mandarín. —explica Minji, apenada haciéndole señas para que le entendiera. Pero tiene que negar con la cabeza una vez más cuando la señora se repite en japonés, tampoco lograba comprenderla y parecía que ella tampoco sabía más idiomas ya que con señas y una sonrisa le hace entender que puede mirar la tienda.

Minji le da una reverencia en agradecimiento y procede a mirar todo lo que vendían, sin apuro de ningún tipo. Observa cada detalle, mientras va escogiendo varias cosas que deseaba comprar. La viejita le seguía con la mirada, pero sin interrumpirla, creando un cómodo silencio en la tienda.

Cuando Minji paga y sale, lo hace con una gran sonrisa en su rostro. Y no sabe cuánto tiempo ha pasado pero lo que sí sabe es que no puede esperar a volver al barco para usar todo lo que ha comprado.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por Cam el Mar 24 Oct 2017, 6:54 pm




cam.

Capítulo 8: Tercera parte.


❝Moon Younggi❞


Un día de trabajo más en el bar había terminado y Younggi estaba por fin dirigiéndose a la habitación junto a Sooyoo, con quién se había encontrado de camino. Younggi estaba completamente preparado para dejarse caer en su cama y dormir por los siguientes tres días.  

—Hyung, te ves tan cansado, ¿Estás alimentándote bien? —pregunta Sooyoo mientras le observa detenidamente y camina a su lado soltando un suspiro —Quería salir a pasear. —hace un puchero mirando hacia el suelo —Pero... Entiendo que no tengas energías ni ganas, trabajas tan duro a diario, pero piensa en que será para nuestro próximo emprendimiento. —levanta la mirada volviendo a sentirse entusiasmado hasta que de repente ve algo -más bien alguien- y se detiene de golpe, tomando el brazo de su hyung, el cual aprieta ligeramente —No hagas preguntas, solo empieza a caminar hacia atrás y vamos antes de que Seokmin hyung nos vea —quiere caminar hacia atrás, pero Younggi se detiene sin seguirlo, debido a que la reacción de Sooyoo lo toma desprevenido, entonces el menor suelta su brazo y pretende huir.
—¡Eh! ¡Younggi! —la voz animada del más alto resuena por los pasillos. Grita, agita sus brazos y casi corre hasta en donde se encontraba el par de amigos.
—¡Oye! Que bien que te encuentro... ¿Qué lugar es aquí? Creo que estoy perdido. — ríe torpemente, extendiendo su mano, mientras esperaba que fuese estrechada por el de tez ligeramente más aperlada que la de su acompañante.
—¿Has dicho... ¿Le has llamado Younggi a él?  —pregunta el rubio sin más al recién llegado, ignorando su mano extendida, con el ceño fruncido y mirando a Sooyoo con sospecha.

El menor de los tres parece estar en estado de shock, pues se queda mudo con sus ojos bien abiertos y observa de reojo a su mejor amigo, a quien le quita la mirada para luego observar a Seokmin avergonzado y bajando la cabeza apenas.

—Yo...—aclara su garganta— ¿En qué puedo ayudarle Seokmin-Ssi? —pregunta, evidentemente tratando de cambiar el tema— ¿Qué hace usted por aquí? Esta es... El área de empleados por si no lo sabía, déjeme acompañarle hacia su habitación. —en segundos está tomando el brazo del recién llegado, queriendo alejarlo de allí y de Younggi.
—No, no, Younggi, no quiero ir a mi habitación, salí de allá. — ríe una vez más el pelinegro — Yah, espera... ¿Ese es tu amigo del autógrafo? — cuestiona en un intento fallido de susurro, señalando a Younggi.
—¿Autógrafo? —cuestiona Younggi, cada vez más confundido con la situación —¿Por qué sigue llamándote Younggi? —le pregunta a Sooyoo —¿Qué está pasando aquí?

Sooyoo le enseña una sonrisa cuadrada y radiante a su mejor amigo para aligerar el ambiente.

—Está bien, los engañé. —confiesa tapando su rostro con dramatismo —Lo siento, lo siento mucho —apenas si destapa un ojo para ver entre sus dedos. —Seokmin hyung por favor perdóneme, yo… Lo admiro tanto y cuando le vi en su habitación, en la bañera yo…  —se hace aire con su mano y vuelve a taparse, sonrojado hasta las orejas.  
—Espera, espera. —interrumpe Younggi, sonando más alterado de repente —¿En la bañera? —pregunta y luego mira al desconocido —¿Quién eres, y por qué él estaba allí mientras estabas en la bañera? —interroga, completamente serio.
—Hyung, por favor, —habla a su amigo y desea internamente que la tierra lo trague —Lee Seokmin, él es… Él es alguien realmente conocido y… Yo estaba haciendo servicio en su habitación, pero no noté que estaba allí, él tampoco me escuchó y pues… ¡No vi nada! Lo juro, no quería ver nada, yo, ni siquiera sabía que era su habitación, solo me puse nervioso y le engañé diciendo que quería un autógrafo para un amigo y como quería que lo firmara con mi nombre dije que tú eras Sooyoo por lo cual no se me ocurrió mejor idea que usar tu nombre. —se agarra del brazo de su amigo totalmente avergonzado y hace pucheros. Seokmin mira a ambos chicos bastante confundido, una media sonrisa se dibuja en su rostro, demostrándoles que había quedado perdido al menos durante las primeras cinco oraciones que fueron formadas y ríe bajito.

—Eh... Entonces, ¿Q-quién es Younggi? — comenta con bastante timidez — Digo... No quiero interrumpir, pero...
—Él es Younggi hyung. —baja la mirada avergonzado —Yo soy Sooyoo y... El autógrafo era para mí, solo me dio mucha vergüenza pedírselo, pero esto es aún más vergonzoso. Lo siento Seokmin-Ssi, no debí haberle engañado, discúlpeme. —hace una reverencia hacia el mayor luego de haber soltado a su amigo.
—¿Y qué tenía de malo pedirle un autógrafo para ti? —pregunta Younggi a Sooyoo —¿O es que es tan idiota que por eso te tenías que hacer pasar por alguien más? —continua sin medir sus palabras, sin importarle la presencia de Seokmin.
—Hyung por favor. —vuelve a pedir tocando su mano para que mida sus palabras —Seokmin-Ssi ha sido muy amable, el tonto fui yo, y lo siento mucho por la confusión.
—Está bien... —accede Younggi, sin mirar a su mejor amigo sino más bien a Seokmin, con frío en sus ojos, demostrando con ello que no se fiaba de él a pesar de los intentos de Sooyoo por convencerle —Si tú lo dices...
—Una disculpa, yo... De verdad no sabía, de haberlo hecho... Ah... —Seokmin frunce sus labios en una línea apretada. —Supongo que... Seguiré investigando hacia dónde dan estos pasillos o... Volveré por donde vine. —ríe nervioso, extendiendo su mano hacia Sooyoo —Nos vemos, Sooyoo... Y, un gusto conocerle, o algo así, Younggi-Ssi. — sonríe.
—Espero volver a verle Seokmin-Ssi, siga por este mismo pasillo y saldrá a los ascensores, que tenga buen día. —Sooyoo hace una reverencia y aunque se siente apenado por la situación le dedica una pequeña sonrisa —Que esté muy bien.


❝Lee Eunsun❞


Ahora que Dongmun estaba con Akame, Eunsun tenía más libertad ya que su hermano mayor siempre quería estar con ella. Eso hacía que Dongmun se relajara un poco y Eunsun lo estaba aprovechando.

Ya creía haber explorado todos los rincones del crucero, haciendo una lista mental de cosas para hacer, cuando se encontró en la zona de piscinas. Eso le recordó que aún tenía pendiente darse un chapuzón. Mientras contemplaba el ir a cambiarse por su traje de baño, se acerca al borde de la piscina para comprobar la temperatura del agua.  

Un chico, a un par de pasos más alejado de ella, decide a la par, que es un buen momento para salir de la piscina. Todo marchaba bien, él salió victoriosamente y cuando se decidía a caminar para alejarse e ir a secarse, un mal paso hizo que perdiera el equilibrio y tomara el hombro de la chica mientras se balanceaba de adelante hacia atrás. Cuando menos lo esperaban, él estaba de vuelta en la piscina y la chica junto a él.

—¡Ay, Dios mío! No puede ser lo idiota que soy, ¿estás bien? Lo siento tanto, perdóname... ¡Ah! Te ayudo... –intenta arreglar el cabello húmedo de la chica, retirándolo de su rostro y haciendo un inútil intento de quitar las gotas de agua en el rostro ajeno. Eunsun no podía hacer más que reírse en ese momento.
—Has leído mi mente, quería meterme, aunque hubiera preferido estar en mi traje de baño antes. —comenta divertida, mientras aparta su flequillo que bloqueaba su vista. Seokmin hace una mueca extraña en su rostro, apenado por completo.
—Lo lamento tanto... –alarga la última vocal, golpeando ligeramente su frente — De verdad, a veces tengo dos pies izquierdos. Y por "a veces", me refiero a todo el tiempo y... Ah, perdón. – sigue disculpándose, cubriendo su rostro lleno de vergüenza.
—Ya, ya, nadie ha salido herido. —le tranquiliza Eunsun con una sonrisa —Eso es lo importante, ¿No? No hay nada que disculpar. —añade riendo ligeramente.
—¿Segura que estás bien? Venga, te ayudo a salir de aquí. –hace un gesto con su cabeza, señalando la orilla de la piscina e invitándole a salir primero que él. Pero una vez el chico ha descubierto su rostro y Eunsun puede darle una buena mirada, lo reconoce inmediatamente y eso la hace quedarse plantada en su lugar.
—Oh por Dios... —musita, demasiado sorprendida —Tú eres... —cubre su boca antes de que pueda seguir. Los ojos del mayor se abren grandes y ríe nervioso, negando con su cabeza.
—¿S-Seokmin? —balbucea —S-sí, pero... No es la gran cosa, creo. — agita sus manos.
—¿Que no es la gran cosa dices? —cuestiona incrédula Eunsun —¿Cómo puedes decir eso? Yo... No puedo creerlo. —continúa mientras una gran sonrisa se abre paso en sus labios —Oh Dios... Tú me empujaste a la piscina... Es todo un honor. —sigue, ya sin siquiera pensar en lo que dice antes de que salga de su boca. Una ligera risita escapa de los labios del castaño, mientras nada hasta la orilla, que no estaba muy lejos, y tiende su mano a la chica, aun sonriéndole con nervios.
—Yah, anda, ven acá a salir. De verdad, no es la gran cosa, sólo soy un torpe más que ha perdido el equilibrio y te ha empujado sin querer. — su rostro vuelve a lucir preocupado y con su mano libre, vuelve a golpear su frente. — Ah, de verdad, perdóname.

Eunsun parece en piloto automático cuando se acerca al mayor y toma su mano.

—Esto tiene que ser un sueño. —musita.

Seokmin le ayuda a salir de la piscina y seguido, sale él, caminando con cuidado hasta su silla, en donde había dejado dos toallas y le tiende una a la chica.

—No, no lo es... Ojalá eso fuera, qué vergüenza. — admite, cubriendo su rostro con su toalla — No hay ningún novio rudo detrás de mí, listo para golpearme por tirarte a la alberca, ¿verdad? — sus ojos se abren grande, traga saliva con fuerza y sus hombros se encogen ligeramente.
—No, no, —repite Eunsun, negando rápidamente con su cabeza —nada de eso. —luego se da cuenta de lo que hace el mayor, y una vez más el aire se queda en su garganta —Oh Dios. —comenta, recibiendo la toalla y mirándola como si estuviera hecha de oro.
—Yah, no es la gran cosa... ¿Cómo puedo compensártelo, ...? – seca su cabello, mirándole a la vez con una mueca, pidiéndole con la mirada su nombre. —Es injusto que tú sepas quién soy y.… bueno.
—Eunsun, Lee Eunsun. —se presenta con una pequeña reverencia y luego se comienza a secar con la toalla —No tienes que compensar nada, el solo hecho de que sepas de mi existencia es suficiente. —añade, con una ligera sonrisa avergonzada y sus mejillas sonrojadas.
—Eunsun, de verdad, déjame compensártelo... — pide Seokmin —Eish, soy insistente, no te vas a librar de mí. — afirma, cruzándose de brazos frente a ella.

Sus actos y sus palabras hacen que las mejillas de Eunsun se enrojezcan más, él de verdad se veía adorable a los ojos de la chica. Estaba luchando por no dejar salir su fanática loca interior delante de Seokmin.

—En serio no pasa nada, estoy bien. —insiste, sonriendo con pena. El castaño hace una mueca de inconformidad, aunque asiente con su cabeza.

—Ya nos toparemos otro día, Eunsun-ssi y no aceptaré un "no" como respuesta. —asegura, acercándose a estrechar la mano de la chica. —¿Te parece bien?
—Perfecto. —contesta Eunsun, más sonrojada aún.

❝Hwang Myungdae❞


Myungdae había pensado en invitar a Namwook a su tarde de compras por las tiendas del crucero, pero no lo había encontrado en ninguna parte. Sin embargo, no iba a dejar que eso lo detuviera, tampoco le importaba ir solo. Eso era lo que pensaba hasta que vio a lo lejos la negra cabellera de Dongmun.

—¡Hey, Dongmun! —exclama mientras se acerca a él.
El menor voltea reconociendo de inmediato la voz de Myungdae y le dedica una sonrisa al verle mientras camina hacia él.
—Hyung, ¿Cómo has estado?
—No sé porque siempre tengo que gritarte para que me veas. —bromea el mayor, pasando un brazo alrededor de sus hombros, con algo de dificultad por la diferencia de altura —He estado bien y ahora estoy mejor porque tendré compañía mientras voy de compras. —sugiere, mirando a Dongmun con las cejas levantadas.
—Es que... No soy el tipo de personas que van mirando todo a su alrededor, me cuesta cruzar miradas con la gente —le resta interés con su mano—¿Compras? Bueno... Tampoco soy el tipo de personas que va de compras, pero supongo puedo hacerte compañía un rato si gustas.
—No lo supongas, irás conmigo, es un hecho. —dice mientras comienza a caminar en dirección a la zona central del barco, donde estaban todas las tiendas —¿Qué cuentas Dongmun, ¿qué de interesante te ha pasado últimamente?

Ante aquella pregunta, una sonrisa se ha dibujado en sus labios, siente que por primera vez tiene algo muy interesante que contarle a su viejo amigo.

—De hecho... Hay algo. —se pausa para captar la atención del mayor dándole cierto suspenso a lo que va a decir —Besé a una chica hyung. —su sonrisa se ensancha y aun siente mariposas en su estómago al recordarlo.

Las palabras de Dongmun hacen que Myungdae pare su caminar otra vez. Cuando mira al menor sus ojos están comicamente abiertos, la sorpresa era evidente en su rostro.

—¿Besaste a una chica? —hace eco a las palabras del menor sin poder creerlo —Tú, Lee Dongmun, ¿Besaste a una chica? —repite una vez más, pero ahora más emocionado —¡Por fin! —exclama con una gran sonrisa —¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿La conozco?
—Yah, no lo grites. —las mejillas de Dongmun se encienden y tapa su rostro con ambas manos sin poder borrar esa sonrisa tonta de enamorado que permanecía dibujada en su rostro cada vez que mencionaba a la pelinegra —Realmente yo creía que ella aun sentía algo por Hyunra-ssi, ella... Akame... Bueno, yo supe que salió con él hace un tiempo, supongo has de conocerla porque ustedes son amigos ¿No? Bueno, pero me aclaró que eso era parte del pasado... Le confesé que me gustaba, ella me confesó que sentía lo mismo por mí y... Pasamos un rato juntos, fuimos a las piscinas, nos mantuvimos en el borde porque ninguno de los dos sabe nadar y... Nos besamos. —aprieta sus labios tratando de disimular aquella alegría que recorría su cuerpo.
—Oh por dios, mírate, eres un cursi, que romántico. —se burla Myungdae, su sonrisa aumentando de tamaño —Sí la he visto, solo un par de veces. Parece una buena chica. —explica retomando el paso ya que la sorpresa inicial ha pasado —En serio no puedo creer que tú hayas conseguido novia y yo aún sigo solo, el universo no tiene lógica. —exagera —Pero me alegro mucho por ti, Dongmun. —añade dándole un par de palmadas amistosas en la espalda.
—Yah, por eso no tienes pareja hyung, eres muy grosero y egocéntrico cuando quieres. —su ceño se frunce y niega ligeramente, sabía que Myungdae no había dicho eso con mala intención—Seguro ya llegará tu persona especial hyung, pese a que eres un poco pesado a veces eres bueno, agradable, carismático... Debes saber esperar, supongo —dice lo último más bajo y se encoge de hombros —Y solo por aclarar, Akame no es mi novia, pero me gustaría proponérselo, solo... Esperaré un tiempo, realmente no quiero apresurar las cosas, todo ha sido tan rápido que tengo miedo de abrumarla.
—¡Eh! Respeto. —Myungdae frunce el ceño, pero no lo dice del todo en serio —Ya he esperado lo suficiente, Dongmun, me niego a volver a Corea sin pareja, o al menos con algo cercano. —afirma y entra a la primera tienda de ropa que ve —Aunque ser apresurado no trae tantos beneficios... Mejor sigue siendo precavido Dongmun, tal vez yo debería intentarlo.
—Tal vez estás esperando porque el destino tiene a alguien realmente increíble a quien poner en tu camino. —dice con cierta inocencia.
—Espero que tengas razón, Dongmun. —suspira el mayor mientras mira entre la ropa del almacén —Sé que se supone que no debo depender de nadie para ser feliz, pero... Tener a alguien con quien hacer cosas cursis y que me diga cosas lindas no estaría mal. —expresa —En fin... ¿Qué te parece? —pregunta enseñándole una camisa blanca de botones.
—Había olvidado lo sentimental que eres hyung, el chico que tenga la suerte de estar a tu lado será muy afortunado. —le dedica una gran sonrisa y observa la prenda —Creo que es muy simple para ti, pero se te vería bien de todos modos.
—¿A qué te refieres con "sentimental"? Yo solo quiero a alguien que me ame. —Myungdae lloriquea exageradamente mientras sigue mirando la ropa.
—A eso me refiero, a que eres alguien que necesita amor, todos lo necesitamos en algún momento, incluso yo que no sabía que lo necesitaba. —sonríe —No llores hyung, las cosas llegan cuando uno menos lo espera. —observa entre las camisas y ve una con algunas palmeras en tonos celestes y amarillos chillones —Esto... ¿Realmente alguien puede ponerse algo así? —ríe poniéndosela por encima de la ropa y tomando unos lentes de sol blancos de gruesa armazón con la etiqueta en medio para ponérselos— Este podría ser mi nuevo estilo —se burla de sí mismo parándose frente a uno de los espejos. El atuendo de Dongmun hace que la tristeza momentánea de Myungdae quede en el olvido y su carcajada resuena por todo el almacén, lo que les gana unas cuantas miradas.
—No te queda mal, deberías comprarlo. —bromea aún entre risas. El menor niega, contagiándose de la risa de su amigo y deja las prendas donde las había encontrado.
—Mira esto hyung, creo que te quedaría muy bien. —encuentra una camisa negra de tela satinada, bastante simple pero bonita.

Una vez ha parado de reír, Myungdae le echa un vistazo a la prenda que Dongmun le está mostrando y luego la toma en sus manos para observarla más de cerca.

—De hecho, me gusta bastante. —asiente —¿Crees que debería probármela? —El menor asiente y lo empuja al probador más próximo.
—Qué... ¿Qué más necesitas comprar? Podría ir a buscar algo que quede bien con eso.
—Bueno, necesitar, en teoría nada. —bromea Myungdae —Pero, Ehh... Un pantalón no estaría mal. Confío en tu gusto.
—Entonces entra a probarte eso hyung, y te alcanzaré algo pronto. —dice y Myungdae escucha sus pasos alejándose mientras se despoja de su camisa —Te gusta el color negro, ¿Verdad? —pregunta, pasándole por encima de la puerta un pantalón ajustado.
—¿A quién no le gusta el color negro, Dongmun-ah? —cuestiona con una risita mientras se pone el atuendo y una vez vestido, sale del probador —¿Qué tal me veo? —pregunta dando una vuelta, Dongmun le observa asintiendo a modo de aprobación.
—Luego te escogeré algo yo, ¿Bien?
—Te ves muy bien hyung, hasta me atrevería a decir que el negro es tu color. —asegura —Creo que... Podría ser una buena idea. Hace mucho no renuevo mi armario y... Ahí si predomina el negro —suelta una risilla.
—Todos los colores son "mi color", Dongmun. —alardea, pero no es del todo en serio —Bien, vamos a buscarte algo que no sea negro... —anuncia Myungdae caminando de nuevo hacia los estantes de ropa, aún sin cambiarse, lo que le gana un par de malas miradas de los empleados del almacén. Al final toma una camiseta blanca, junto con una chaqueta de jean y unos pantalones —Bueno, casi todo no es negro, excepto los pantalones —ríe entregándole a Dongmun la ropa —Anda, pruébatelo.

Dongmun mira las prendas antes de tomarlas y entra al probador para luego salir, esperando la aprobación de Myungdae.

— ¿Qué opinas hyung? —pregunta llamando la atención del mayor, quien se había distraído viendo otras prendas. Myungdae suelta un silbido, mirando a su amigo de arriba a abajo.
—Creo que tu chica caerá a tus pies. —comenta con una sonrisa ladina —Si no fueras heterosexual, te invitaría a salir, vestido así. —exagera, nada más para hacer avergonzar al menor.

El rostro de Dongmun se tiñe de un rojo intenso que parece encender hasta sus orejas y sus ojos se abren grandes para luego bajar la mirada avergonzado.

—Yah~ hyung. —tapa su rostro con ambas manos —No digas esas cosas —vuelve a meterse al probador —No saldré de aquí adentro nunca más por tu culpa.
—¡Vamos Dongmun-ah, era broma! —asegura Myungdae sin poder evitar reírse —No eres mi tipo de todas formas, me gustan más los rubios. —lo último lo dice bajito, con la intención de que el chico no lo escuche —Sal de ahí, debo cambiarme yo también.

Dongmun no responde por unos largos segundos y luego de tomar coraje vuelve a salir sin poder mirarle a los ojos.

—Por favor hyung no digas esas cosas, es muy... Vergonzoso. —apenas si puede verle sin volver a sonrojarse —Sé que bromeas, pero... Aish, lo haces a propósito, eres malo hyung. —sonríe sin mirarle aun ruborizado.
—Ya, lo siento Dongmun, no he podido evitarlo. —se disculpa, entrando él al vestidor —En serio te queda bien, te lo compraré. Para que veas que buen hyung soy. —anuncia una vez ya está cambiado con su ropa y comienza a caminar a la caja para pagar.
— ¿De verdad? Oh no debes hacerlo. Tengo dinero de mis ahorros, ya eres buen hyung para mí, no es necesario que gastes —le dedica una sonrisa mientras le sigue con la ropa hacia las cajas.
—No me harás cambiar de opinión, Dongmun. —le quita la ropa de las manos para ponerla sobre el mostrador y luego le extiende su tarjeta al cajero —Tómalo como un regalo, porque volvimos a vernos. —dice —Y porque tuviste valor para besar a esa chica —añade y una sonrisa burlona aparece en el rostro de Myungdae. El menor vuelve a sonrojarse por aquel gesto.
—Gracias hyung, es muy amable de tu parte, ahora volveré a besarla con ropa nueva. —rueda los ojos y no puede evitar reír —Te la presentaré, porque eres mi amigo... El único así que... Debes conocerla, cuando las cosas vayan más avanzadas porque créeme, no dejaré ir a esa chica. —dice con convicción.
—Eres todo un cursi, pero me gusta tu manera de pensar. —se ríe Myungdae mientras salen de la tienda, cada uno con su bolsa —Y no digas eso, Namwook hyung también es tu amigo. Aun así, sí me gustaría conocerla. Conocerla mejor, porque... Ya sabes.
—Namwook hyung y tú son amigos de todos, son... Chicos populares, ya sabes... De esos que caen bien con solo verlos, a quienes respetan y admiran. —sonríe —Yo soy alguien más... ¿Reservado? Tal vez por eso no pude mantenerme en el equipo, no soporto las miradas sobre mi, me gusta pasar desapercibido, es mi especialidad —bromea.
—Por más que lo que dices es cierto sobre mí y Namwook hyung, tú también le caes bien a la gente Dongmun-ah. —razona el mayor —Vas mejorando, ya no pasaste desapercibido para Akame-yah, ¿Verdad? —continúa molestándole.
—Yah~ —protesta avergonzado —Akame es un caso especial, muy especial para mí. Nunca había mirado a una chica como a ella es... Es alguien que hace que mi corazón se acelere, y cuando estoy a su lado siento que no necesito nada más para estar bien —sonríe —No quiero perderla hyung, en este viaje disfrutaré todo el tiempo que pueda a su lado y luego... Quiero que podamos seguir juntos, queremos.
—Esa chica es afortunada de haber encontrado a alguien como tú, Dongmun. —dice Myungdae, una pequeña sonrisa en sus labios —Les deseo mucha suerte, y que todo les salga bien. —añade con sinceridad en su voz —Espero llegue rápido el día en que yo tenga a alguien que me quiera como tú quieres a Akame-yah.

❝Lee Eunsun❞


Eunsun no tenía planes para ese día, el barco llegaría pronto a Okinawa así que tendría más cosas que hacer una vez estuvieran allí.

Mientras tanto, Eunsun decide pasar el tiempo en la habitación, aprovechando que Dongmun estaba bastante concentrado en algún proyecto en su computadora y no le molestaría.

Eso hasta que alguien toca la puerta y Eunsun se levanta de su cama para abrir.

—¡Sooyoo-Oppa! —exclama una vez ve de quién se trata —Hace bastante que no hablamos. —comenta, haciendo falsos pucheros.
—¿Por qué crees que estoy aquí? Acompáñame a almorzar y cuéntame tus aventuras en este barco. —le pide con cierta emoción —Si puedes dejar al gruñón de tu hermano solo un rato ¿Verdad? —susurra esto último soltando una risilla. Eunsun también ríe, y voltea a ver a Dongmun un segundo nada más, antes de volver a fijarse en su nuevo amigo y asiente con la cabeza.
—Dongmun, saldré con Sooyoo Oppa. —le informa al mayor, más fuera que dentro de la habitación.
—Está bien, pero tráeme dulces a la vuelta, por favor —pide tan amablemente que impacta a la rubia. Sooyoo la observa y le hace una seña con su cabeza de que se vayan.
—Tengo una hora libre, el tiempo vuela, vamos. —dice ansioso.
—Sí, mejor irse antes de que cambie de opinión. —bromea ella, mientras termina de salir de la habitación, y cierra la puerta tras de sí —¿A dónde iremos? —Sooyoo se encoge de hombros sintiendo un extraño ruido en su panza, lo que le hace reír.
—A donde sea que me den algo de comer, mi pancita ruge y aun me quedan unas cuantas horas de trabajo por delante, necesito reponer energías. —dice comenzando a caminar para salir del área de habitaciones y dirigirse a la de empleados donde se encontraba el comedor común de estos —Entonces... ¿Cómo han sido estos últimos días en el crucero para ti?
—Está bien, yo también tengo hambre. —concuerda ella, riendo de nuevo —Oh, han sido más tranquilos. —responde —Ahora que mi hermano tiene novia.

Eunsun recordaba muy bien que Hana le había dicho que su mejor amiga y su hermano aún no eran novios oficiales, pero a Eunsun le gustaba molestar a Dongmun, así él no estuviera presente. La boca de Sooyoo forma una gran "o" y sus ojos se abren de manera exagerada.

—¿Cómo es eso posible? Dongmun-Ssi es alguien malhumorado con cara de pocos amigos y... ¿Tiene novia? —toca su pecho como si algo en este doliera —La vida es injusta, yo también quiero un novio, es más, quiero un novio como Seokmin hyung, —dice con su mirada brillante —¡Es más! —exclama — Quiero a Seokmin hyung.
—¿Seokmin? —pregunta Eunsun, por un momento confundida. Eso hasta que recuerda su encuentro con el famoso hacía unos días —¿Te refieres a Lee Seokmin? —cuestiona, emocionándose.
—¿Quién más? Claro, es el chico más guapo sobre el planeta, después de Younggi hyung. —si Sooyoo fuese un dibujo animado hubiesen salido corazones de sus ojos en ese momento —Lo he cruzado por aquí, incluso sin saberlo hice servicio en su habitación, y... Fue tan amable, debiste haberlo visto, es tan lindo —acuna su propio rostro con sus manos cual niño enamorado.
—¡Yo también me lo he encontrado! —chilla Eunsun, con una gran sonrisa en su rostro —El otro día, en las piscinas. —añade —Seguro no adivinaras lo que pasó.
—Claro que no, cuéntame ya —dice impaciente.
—¡Él me ha empujado a la piscina! —exclama la chica, como si eso fuera estupendo —Bueno, ha sido sin querer, pero luego me ayudó a salir y... ¡Ay! De verdad que no podía creerlo. —Sooyoo pone ambas manos en sus mejillas abriendo su boca sorprendido.
—¡Es como un ángel caído del cielo! Es tan atento, créeme, si yo te empujara sin quererlo probablemente ni siquiera me daría cuenta, pero él... —suelta un suspiro— Ah, él es perfecto. Entonces... Incluso te tocó, tienes su ADN en tus manos, dámelas. —toma la mano de la chica entre las suyas riendo y soltándola luego.
—¡Hey! ¿No me ayudarías? —reclama, fingiendo estar ofendida —Solo por eso no te daré mis manos con ADN de Seokmin. —se cruza de brazos, haciendo más evidente su "enojo".
—No lo sé, lo pensaré. —pone una mueca pensativa para luego dedicarle una sonrisa cuadrada —Si lo noto te ayudaría, pero... Soy un poco distraído, ¿Sabes? ¡No te he contado! —exclama sin pausa, recordando algo de repente —Conocí a mi jefe, sin saber que era mi jefe, el jefe de jefes, dueño de este crucero, y me puse tan nervioso que sin quererlo casi me llevo un bonito adorno brillante de su habitación. —tapa su rostro con ambas manos avergonzado —Soy tan torpe a veces, pero él fue muy amable, es lindo, nunca había tenido un jefe tan lindo y bueno como él.

Eunsun ríe con fuerza gracias a la pequeña historia de Sooyoo.

—¿En serio? —pregunta aun riendo —Debes prestar más atención, Sooyoo Oppa. —sugiere —Pero me alegra que tu jefe sea una buena persona, eso no pasa siempre ¿No?
—Claro que no, eso es casi imposible de encontrar. El último que tuve me echó diciéndome cosas horribles porque tuve un pequeño descuido y se me cayó un pedido, luego de eso, Younggi hyung lo mandó al demonio y renunció también. Yo estaba triste, pero gracias a ello empezamos a buscar trabajo antes de que nos echaran a la calle por no pagar las cuentas y fue cuando me enteré de este crucero, así que... Todo tiene su lado bueno, ¿No crees? He paseado conociendo lugares hermosos, y he conocido gente aún más hermosa que los lugares por donde he paseado, como tú —le sonríe adorablemente a la rubia. Eunsun se sonroja por las palabras del mayor y golpea levemente su brazo.
—Basta Sooyoo Oppa. —pide, aunque con una sonrisa en su rostro —También me alegro de haberte conocido.

❝Hwang Myungdae❞


Myungdae suelta un gruñido cuando se da cuenta de que ya está despierto y que no sería capaz de volver a dormir. Hoy la cama en la que estaba durmiendo estaba más cómoda de lo normal, por eso no quería levantarse. Sin embargo, lo hizo. Comenzó por incorporarse, aún sin poner pie en el piso, refregó sus ojos por unos instantes para quitar la pesadez en sus párpados y por último mira hacia las camas de sus hyungs, encontrándose con la sorpresa de que Hyunra aún estaba plácidamente dormido.

—Eso no me lo esperaba... —musita para sí mismo.

Luego de unos instantes de observar a su hyung, y envidiarle un poco, decide ir al baño, a lavarse sus dientes y su rostro. Eso le ayudaría a desaperezarse. Cuando casi termina se escucha un golpe en la puerta.

—¡Un segundo! —pide, mientras termina de secar su rostro. Con eso hecho, abre la puerta, sonriéndole a quien está ahí, Hyunra —¡Buenos días hyung! —exclama, el mojar su rostro de verdad lo había despertado. Hyunra abre un ojo apenas y le dedica una adormilada sonrisa forzada.
—¿Días? Siento que aún es de madrugada. —dice con voz ronca tapándose la boca luego para bostezar y adentrarse al baño cuando Myungdae sale.
—Bueno... En realidad, creo que está más cerca de ser tarde. —ríe el menor —¿Qué tienes planeado para hacer hoy, hyung? —pregunta en voz alta, con fin de que le escuche a través de la puerta.
—Nunca tengo planes, me gusta que la vida me sorprenda —responde una vez sale, y palmea el hombro de Myungdae al pasar por su lado y volver a tirarse sobre la cama boca abajo— ¿Que harás tú? —pregunta soltando otro bostezo al finalizar.
—Bueno... La verdad no sé, ¿Tal vez ir a la piscina? —responde, volteándose para poder mirar a Hyunra.
—Primero deberíamos desayunar, o almorzar, lo que sea —propone, y luego de unos instantes se levanta para ir al armario —Pero nada suena mejor que una tarde en la piscina. —asiente mientras busca la ropa para quitarse el pijama. Myungdae sonríe de oreja a oreja, sus ojos achicándose igual que siempre, emocionado por pasar la tarde con su hyung.
—Está bien, me parece perfecto hyung. —concuerda, imitando al mayor, buscando un traje de baño que aún no hubiera usado.

No pasa demasiado tiempo cuando ambos chicos se encuentran en el bar de la piscina almorzando sentados en la barra. A Myungdae de verdad le alegraba pasar tiempo con Hyunra, él siempre había estado para él en los momentos en que más extrañaba a Raehee, por lo cual le tenía un gran cariño.

—¿Cómo va tu estadía por aquí Myungdae-ah? —cuestiona Hyunra luego de llevar los palillos con comida a su boca— Supe que te has reencontrado con tu hermano, has de estar muy feliz por ello.
—¡No sabes lo genial que fue hyung! —exclama el menor, dejando de comer por la emoción —Una muy inesperada sorpresa, seguro. ¡Él ni siquiera me dijo que venía! —añade sonriente —Hemos hecho bastantes cosas juntos, en serio me pone muy feliz pasar un tiempo con hyung, ya que bueno... No lo veo mucho. —Hyunra le dedica una sonrisa genuina, de esas que no le salían muy seguido.
—Es increíble que no te haya avisado. —dice incrédulo —Que bien que estés pudiendo recuperar un poco del tiempo perdido, aprovéchalo niño. —palmea el hombro del menor antes de volver a comer —¿Qué es lo que hace tu hermano que se ven tan poco? —cuestiona con curiosidad.
—Es guardaespaldas. —responde Myungdae vagamente —Supongo que quería darme una sorpresa. —se encoge de hombros y mete un bocado de comida a su boca. El mayor asiente un tanto sorprendido por la respuesta.
—Y vaya que te sorprendió. —comenta bebiendo un poco de agua antes de volver a comer —Y... ¿Has conocido a alguien por aquí Myungdae-ah? ¿En qué has ocupado tu tiempo además de en la piscina?

Las mejillas del chico se tornan rojas ante la pregunta, recordando a Younggi.

—Bueno... Sí, algo así. —responde —Conocí a un chico, trabaja aquí en el crucero. Pero... No hemos hablado mucho que digamos.
—Y no me lo habías dicho. —Hyunra abre los ojos con sorpresa y toca su pecho dramatizando, como si aquello fuese una puñalada al corazón —No eres del tipo tímido, ¿Por qué no han hablado?
—¡No soy yo, es él! —exclama Myungdae —Él sí parece ser del tipo tímido, eso o no está interesado, tal vez ni le gusten los chicos. —comienza a listar las posibles razones —Además, he sido demasiado vergonzoso la primera vez que hablamos, probablemente sienta pena por mí.
—No eres tú soy yo. —dice a modo de burla por lo que ha dicho al inicio y rueda los ojos —Ah por favor, si te parece tan atractivo al menos deberías averiguar de alguna forma si le gustan los chicos o no, a ver si tienes posibilidades, vuelve al lugar, puedo acompañarte si quieres, ¿Dónde trabaja?
—Él trabaja en uno de los bares. —responde Myungdae —Gracias por la oferta hyung... Pero aún estoy muy apenado, tomaré valor luego. —suelta una risilla —Mejor vamos a la piscina. —sugiere, levantándose de su asiento, esperando a que su hyung le siga.
—Sí, mejor. —se encoge de hombros bebiendo un poco de su agua mineral —Tampoco tenía ganas ahora mismo de recorrer ningún bar. —se levanta dejando propina sobre la barra antes de retirarse con su amigo hacia la piscina con su botella —Ahora que lo mencionas... ¿Qué tipo de bar era ese? Ten cuidado donde te metes solo niño.
—Basta hyung, ¿Tengo que recordarte que sólo me llevas un par de meses? —bromea el chico —Pero para tu tranquilidad, estaba bastante calmado, lo juro.
—Tengo más meses de sabiduría que tú y eso me obliga a cuidar de ti. —dice Hyunra, relajándose sobre la reposera y poniéndose sus gafas de sol para rebuscar su protector —Me gusta escuchar eso, no quiero que te metas en lugares raros.
—Nunca voy a lugares raros hyung. —Myungdae rueda los ojos, también esparciendo protector solar en sus brazos —Sé cuidar de mí.
—No me importa lo que digas, voy a cuidar de ti en medida de lo que me sea posible. —pone protector en su cuerpo hasta donde sus brazos se lo permiten para recostarse luego en la reposera observando el agua cristalina de la piscina.
—¡Qué tierno Hyung! — exclama, pero luego su ceño se frunce cuando ve lo que hace —¿No entrarás al agua hyung? —pregunta, ladeando su cabeza ligeramente.
—¿Debo hacerlo? Aish, creí que tomaríamos el sol un rato y cuando nos diera calor nos daríamos un chapuzón, es lo que acostumbro, soy alguien rutinario, pero puedo sacrificarme por mi donsaeng favorito si es lo que quieres.
—¿Soy tu favorito? —la sonrisa de Myungdae se ensancha y sus ojos parecen brillar —¿En serio? —añade, olvidándose del tema de la piscina por un momento.
—No lo diría si no lo fuera —dice con simpleza sentándose de nueva cuenta —Namwook hyung y tú son los más cercanos dentro del equipo, y fuera también, ya sabes... Estar rodeado siempre de gente no significa que todos sean amigos, él y tú lo son, sé que puedo contar con ambos si lo necesito. —la sombra de una sonrisa parece dibujarse en sus labios mientras se levanta —Andando, muéstrame que tan bueno eres en el agua. —palmea el hombro del menor. Myungdae no puede contenerse y le da un abrazo fugaz al mayor.
—Creo que es lo más lindo que me has dicho hyung. —comenta una vez se separa —Prepárate para ser sorprendido, Hyunra hyung. —dice, tomando a su amigo por la muñeca y arrastrándolo al borde de la piscina, para después lanzarse al agua con él aún agarrado.
— ¿Ves porque nunca digo cosas buenas de ti? Tus emociones se desbordan y pierdes el control, ¡Acabas de tirarme a la piscina! —exclama Hyunra cuando sale a la superficie haciendo su empapado cabello hacia atrás. Le arroja agua fingiendo enojo, aunque su sonrisa lo delata. Myungdae rie a carcajadas ante la reacción de Hyunra.
—Sí sí, yo también te quiero hyung. —dice aún entre risas —Admite que fue divertido.
—Ni en tus sueños, me cobraré esto de alguna manera, has ido demasiado lejos. —dramatiza quitando el pelo de su rostro volviéndose a sumergir —Me siento en el paraíso. —suspira respirando profundo y apoyándose en el borde cerrando sus ojos hacia el cielo —Desearía que estas vacaciones fueran eternas, ¿Tú no?
—Sí, esto parece un sueño, me encanta. —responde el menor —Es que... Parece que todo lo que pasa aquí es bueno, además de que mi hermano está aquí, y quisiera pasar más tiempo con él.
—Llámalo, acuerden para verse luego, ¿Tiene ratos libres? Tal vez puedan cenar juntos, pasear o charlar un rato...
—Sí, como te dije antes hemos hecho cosas juntos, pero no sé... —hace una pausa —Parece que nunca es suficiente para mí, ¿Sabes? Creo que al estar tanto separado de él eso me ha afectado.
—No tengo hermanos... Pero imagino que ha de ser difícil separarse por tanto tiempo siendo tan unidos... El trabajo de tu hermano suena como algo importante que no le deja tiempo libre. —hace una breve pausa —No sé exactamente como era su relación pero suena a que eran muy cercanos.
—Lo éramos, sí. —afirma Myungdae —Pero bueno, basta de estar triste. Se supone que pasaríamos un rato agradable. —dice el chico, haciendo que una sonrisa apareciera en su rostro —¿Tú que has hecho hyung?
—Además de venir aquí, leer y dormir... No mucho realmente. —dice simple —En realidad la estoy pasando muy bien, estoy disfrutando de ser irresponsable, de no tener rutina, de no hacer nada productivo. —se encoge de hombros —Me encontré con Akame la otra tarde... ¿La recuerdas? Se veía preciosa, sigue siendo tan adorable como la recordaba, fue una grata sorpresa encontrarla y poder hablar un rato. —comenta con una leve sonrisa.

Ante la mención de la chica, el interés de Myungdae se despierta, porque recuerda que Dongmun le ha hablado de ella hacía unos días. Así que decide preguntarle más, ignorando lo primero que le ha dicho.

—Oh... Sí, la recuerdo hyung. Tú ex, ¿Cierto? —ya sabía la respuesta, pero quería asegurarse de que aún la veía como tal.
—Si ella. —asiente el mayor —No la veía desde que terminamos... Todo quedó en excelentes términos entre ambos, pero como ella aun no entraba a la universidad, dejamos de tener contacto, realmente disfruté mucho la charla que pudimos darnos, hasta mencionó que hay alguien que le gusta, alguien que conoció aquí. —cuenta animado— Espero le corresponda, ella merece a alguien que pueda darle todo su tiempo y cariño, es realmente una chica adorable.
—Oh, sí que le corresponde. —musita el menor antes de que pudiera detener sus palabras. Ahora se sentía aliviado porque conocía las intenciones de Hyunra con la chica, de verdad no quería que Dongmun saliera con el corazón roto la primera vez que le gustaba una chica. Hyunra frunce su ceño.
—Acaso... ¿Sabes algo que yo no sé? —pregunta confuso ante la afirmación del menor.
—Oh... —dice cuando se da cuenta que sus palabras han sido en voz alta —¿Recuerdas a Dongmun, Lee Dongmun? Estuvo un tiempo en el equipo.
—El chico tímido, lo recuerdo... Creo que si lo escuché hablar dos veces en el corto plazo que estuvo es mucho, pero... Sé quién es, acaso... ¿Él y Akame se conocen?
—¡Justo él! —afirma el menor, una gran sonrisa en su rostro —Se conocen hyung, de hecho, él es el chico que le gusta a Akame-yah y a Dongmun le gusta ella, —explica —y mucho. Me lo he encontrado varias veces, él no deja de hablar de ella.
—Espero sea bueno con ella, y le deseo la mayor de las suertes con Shaoran hyung, es intimidante.
—Y si tú lo dices debe ser cierto... —comenta Myungdae con una risilla —Pero Dongmun es bueno, seguro le irá bien.

❝Im Jowoo❞


Okinawa parecía ser bastante hermoso.

Younggi en el fondo agradecía a Sooyoo que lo convenciera de bajar del barco, en cuanto su mejor amigo se había enterado de que a los empleados también les dejaban descender para disfrutar de las paradas y que, además, había una especie de feria en el puerto, no había dejado de insistir hasta que Younggi aceptara.

—Bien Sooyoo, no te alejes, hay mucha gente y no quiero buscarte por todo Japón. —le advierte al menor mientras ojea los puestos de la feria, buscando algo de su interés.
—Toma mi mano entonces. —Sooyoo agarra la mano del mayor y le dedica una de sus características sonrisas cuadradas —Hyung, esto es tan bonito —dice observando todo a su alrededor —¡Mira eso! —corre sin soltarle hacia un puesto donde había motivos inimaginables de atrapa sueños, mandalas, y muchas artesanías de colores. Algo con lo que Sooyoo queda embobado, viendo hasta que ojea a su derecha y vuelve a arrastrarlo a una tienda de recuerdos —Deberíamos llevar algo de Japón para nuestra casa, así, nunca olvidaremos este viaje. Debemos llevar recuerdos de todos los sitios donde bajemos, ¿Está bien? —suelta la mano de Younggi y empieza a mirar detenidamente imanes y souvenirs con motivos japoneses.
—Me agrada esa idea, haremos una repisa con todas las cosas que llevemos. —concuerda el rubio, asintiendo con su cabeza y mira junto con su amigo todo lo que ofrecían en el puesto —Escoge algo bonito.  
—Te escojo a ti. —Sooyoo rodea el cuerpo del mayor con sus brazos estrujándolo y soltando una risilla —Ah... Te referias a... —asiente volviendo a lo que estaba —Bien, quiero este. —escoje un bonito cuadro pequeño con la bandera de Japón y otros motivos. Mete unos billetes en el bolsillo del mayor —Tú paga, estaré allí. —señala un puesto en diagonal al que se encontraban.
—Sí sí, anda, idiota. —lo empuja un poco en esa dirección, pero Younggi no puede evitar la pequeña sonrisa que aparece en su rostro. Una vez Sooyoo se ha ido, voltea hacia la chica que atiende el puesto, quién le está dedicando una gran sonrisa —¿Cuánto vale? —ella le responde, haciéndole señas ya que al parecer no hablaba coreano, y Younggi saca su billetera, no queriendo usar el dinero que le ha dado Sooyoo, luego se lo devolvería.

Pero cuando Younggi terminó de pagar y se dió la vuelta para encontrarse con su amigo, Sooyoo no estaba dónde le había dicho que estaría.

—Era de esperarse... —dice Younggi a nadie en particular, suspira y comienza a buscarle.

Mientras tanto, cerca de ahí se encontraba Joowoo, caminando entre los puestos como antes lo estaban haciendo los mejores amigos. También aprovechó para tomar fotos con la cámara de su celular, ya que fotógrafo profesional no era.

En una de esas, a través de la pantalla ve a un chico agachado con sus ojos en el piso. Trabajaba en el crucero, o eso creía Joowoo, porque lo había visto un par de veces, aunque nunca se había acercado. Pero ahora sí lo haría. Guarda su teléfono en el bolsillo trasero de sus jeans y camina hacia donde está el chico.

—¿Qué haces? —le pregunta sin más, cuando no logra decifrar sus acciones. El peliverde se sorprende y da un pequeño salto, incorpórandose para ver de quien venía aquella pregunta. Lo mira y vuelve su vista al suelo.
—Veo a las hormigas... Nunca había visto tantas juntas en un camino tan largo y con tanta gente, ¿A dónde irán? —dice volviendo a caminar tras estas.

Joowoo frunce el ceño, parecía un hombre con la mente de un niño. A Joowoo le agradaba desde ya.

—Es una buena pregunta... ¿Lo averiguarás? —cuestiona mirando también a las pequeñas hormiguitas, era cierto que había bastantes —¿Puedo verlas contigo? —Joowoo nunca perdería una oportunidad de hacer nuevos amigos.
—¡Claro que si! —exclama el chico con entusiasmo y le dedica una sonrisa cuadrada a Joowoo —Seguro tienen una gran casa por ahí... Deberíamos ver donde, espero estén a salvo. —observa con más detenimiento —¿Ves eso? Llevan pequeñas hojas, seguro tienen muchas otras que alimentar —dice con suma inocencia —Cuando iba en la secundaria, en el laboratorio de biología había una pecera, pero de hormigas, donde ellas marcaban entre la tierra los caminos, era algo asombroso de ver —asegura —Recuerdo que... Me acerqué tanto un día que mi rostro se pegó al vidrio y de un momento a otro... ¡Pum! Las hormigas fueron libres —dice casi orgulloso —Me llevé un gran reto, pero... Las liberé, sin quererlo, pero lo hice.

Joowoo ríe por la historia del chico, de verdad sonaba como si fuera un niño aún en la escuela. Hablaba mucho, y eso le parecía genial, su personalidad era algo parecida a la de él. Joowoo sabía que se llevarían bien.

—Eso suena estupendo. —dice una vez ha dejado de reír —Por cierto, me llamo Joowoo, Im Joowoo. —se presenta sonriéndole y se arrodilla para sacar su teléfono y tomarles una foto a las hormigas. Quería tener un recuerdo de este momento.
—Que torpe soy, disculpa, mi nombre es Sooyoo, Han Sooyoo. —hace una pequeña reverencia —Mi celular quedó en el crucero, que pena, me hubiese gustado sacar fotos también —un pequeño puchero se forma en sus labios —Podría... Pasarte mi número y me las envías ¿Qué dices? —la sonrisa vuelve a su rostro — Por cierto... No te ves como japonés. —dice pensativo analizando los rasgos de Joowoo — ¿De dónde vienes? —curiosea.
—Es un gusto conocerte, Sooyoo-Ssi. —dice Joowoo, devolviendo la reverencia —Claro, te pasaré las fotos, tú sólo... Anota tu número. —sonríe amplio mientras le extiende su celular —Y no, definitivamente no soy japonés. —ríe —Soy coreano, también voy en el crucero. —explica.

Sooyoo toma el móvil y agenda su número, para después sacarse una selca, posando con sus dedos en forma de V.

—¿También? ¿De verdad? —exclama repentinamente emocionado devolviéndole el aparato —Pero... ¿Cómo sabes que voy ahí? ¿Acaso ordené tu habitación y no me enteré? Oh lo siento tanto por no reconocerte, —se disculpa —es que aveces tengo la cabeza en las nubes, más veces de las que te imaginas —dice esto último con un toque de gracia.
—No, no, tranquilo. —le calma riendo —Has dicho que se te ha quedado el teléfono en el barco, por eso lo deduje. —le recuerda Joowoo —¿Así que trabajas en el crucero? Eso parece bastante genial.
—Oh claro, una vez más estoy siendo despistado. —rueda los ojos con diversión —¿Tú que haces en el crucero? ¿Vacaciones? ¿Trabajo? ¿Con quién vienes? —cuestiona volviendo a mirar al suelo — Sigamos caminando mientras me cuentas... —propone totalmente a gusto con la charla.
—¡Claro! —exclama Joowoo sonriendo y caminando junto al muchacho —Yo... Me tomé unas vacaciones imprevistas. —rie un poco —Así que vengo solo.
—¿Solo? —pregunta sorprendido — ¿Cómo puedes estar solo? Llámame cuando quieras y pasearemos por ahí. Eres alguien agradable Joowoo-Ssi. Seguro puedes encontrar compañía fácilmente, pero, de todos modos, ya sabes cómo localizarme. —le dedica una bonita sonrisa rectangular.

Antes de que pueda responder, Joowoo es interrumpido por un grito, proveniente de cierto rubio que se acercaba al par.

—¡Han Sooyoo! —exclama, por su ceño fruncido se puede adivinar que no está muy contento. Una vez a su lado, empieza a reclamarle al recién conocido de Joowoo —Te dije que no te alejaras, ¿No es así? ¿Por qué nunca me haces caso? —Sooyoo lo mira de reojo y asiente bajando la mirada cual niño al que están retando.
—Lo siento hyung es que... —cuando observa al suelo detenidamente cae en cuenta de que se había distraído tanto que las hormigas ya no estaban — ¡No puede ser! No vimos a donde iban. —dice hacia Joowoo y palmea su propia frente —Esto me pasa por distraerme. —se lamenta frunciendo sus labios y observando a su mejor amigo—Yo estaba donde te dije hyung, pero de repente vi algo que llamó mi atención y... —observó el semblante serio de su amigo —De verdad lo siento, no volverá a pasar.

En ese momento el rubio parece darse cuenta de la presencia de Joowoo, mirándole por un par de instantes sin expresión alguna más que sus cejas juntas.

—¿Quién eres? —pregunta, totalmente serio.
—Y-yo... Im Joowoo. —se presenta con nerviosismo, haciendo una pronunciada reverencia ante el recién llegado.
—Im Joowoo... ¿Tratabas de hacerle algo? —cuestiona, señalando a Sooyoo.
—N-no ¡Qué va! Yo... Yo sólo... —ese chico era bastante intimidante —Estaba acompañándole. P-pero ya que está aquí creo que es hora de que me vaya. —habla rápidamente, queriendo salir de la situación —Adiós Sooyoo-Ssi. —se despide. Quiere decirle que se volverían a ver, pero probablemente no era lo mejor en ese momento así que decide marcharse sin más, sintiendo la mirada penetrante del rubio en su espalda.

Sooyoo se despide agitando la mano hacia su nuevo amigo y luego voltea a Younggi para mirarlo con su ceño fruncido en una exagerada mueca de enojo.

—Lo asustaste —se cruza de brazos haciendo un puchero —Él no quería hacerme daño, Joowoo-Ssi fue muy agradable y ahora no querrá volver a acercarse a mí por tu culpa hyung.
—Si no habla más contigo solo por eso entonces es un idiota y no merece tu tiempo. —responde Younggi, sonando igual de serio que antes.
—¡Hyung! —lo reta poniendo ambos brazos en su cintura tratando de verse muy enojado — Por eso no tienes más amigos, debes ser más amable y sonreír más, tienes una hermosa sonrisa de gatito. —arruga si nariz y pica las mejillas del mayor estirándolas un poco para forzarlo a sonreír —Pero actúas como un tigre enojado.
—¿Y quién dice que quiero más amigos? —responde Younggi, apartando su rostro del menor —Y no me compares con felinos, por favor. —pide, suspira y ya está un poco más calmado —Bien... ¿Quieres seguir viendo la feria? —pregunta, señalando los puestos, de los que estaban algo apartados. Sooyoo se encoje de hombros.
—Lo que sea señor amargado. Nunca puedo decirte cosas bonitas. —suspira dramáticamente —Siempre dices que estarás a mi lado, que estaremos juntos... ¿Pero qué pasa si un día no podemos mantener esa promesa? —mete las manos en los bolsillos— No me gustaría que estuvieras sólo, hyung.
—¿Por qué dices eso de repente? —inquiere el mayor, volviendo a fruncir el ceño —Y si alguien no debe estar solo eres tú, ¿No ves lo que acaba de pasar? No te puedo dejar sin supervisión ni un segundo.
—Sé que eres un buen hyung, que quieres cuidar de mí, pero soy un adulto Younggi —dice serio —, no iba a perderme, y si lo hacía, volvería al crucero y nos veríamos en un rato, no debes de preocuparte tanto. —suspira dándole un abrazo de repente —No sé porque lo digo, igual... Mejor que me tengas solo a mi o me pondría celoso de que alguien más tenga la atención de mi hyung favorito.

Lo que dice Sooyoo toma desprevenido a Younggi, él sabe que es cierto, pero no puede no sobreprotegerlo.

—Yo... Sí, tienes razón Sooyoo. Eres un adulto, tanto como yo. —suspira el mayor —Es que... No puedo evitarlo, eres todo lo que tengo. —confiesa, evitando el contacto visual con su mejor amigo.
—Sabes que también eres todo lo que tengo, eres la única persona que ha estado siempre para mí y en quien realmente puedo confiar. No hay nadie a quien quiera más que a ti, hyung. —posa la mano en su hombro observándole —Lo siento, no quería preocuparte, es que... Me distraje viendo un camino de hormigas —confiesa avergonzado—, cosas que hacemos las personas adultas, distraernos con hormigas. —ironiza —Tienes toda la razón al decir que soy yo quien te necesita más que a nada.
—¿Hormigas, en serio? —pregunta, ahora con tono divertido, hasta soltando una pequeña risa, que se transforma en una suave sonrisa —Y yo también te quiero Sooyoo, y no te alcanzas a imaginar lo mucho que te necesito yo a ti.

Sooyoo se abalanza sobre el mayor abrazándolo con fuerza.

—Necesito de ti tanto o más que al aire que respiro —dice estrujándolo un poco y alejándose antes de hablar — ¡Es que eran muchas! Tenían un camino entre la gente, era algo extraño de ver y llamó mi atención, no pude evitarlo, se veía fascinante, pero las perdí por ponerme a hablar con Joowoo-Ssi, y luego... Llegaste y lo espantaste, pobre niño, tú y tu costumbre de ser gruñón y asustar gente. No te conocen como yo, sino querrían abrazarte fuerte también —se sostiene de su brazo, comenzando a caminar.
—¿Cómo haces tú para entablar una conversación con todas las personas que ves? —pregunta Younggi, caminando a la par de su amigo —De verdad que no lo entiendo.
—Me nace natural, como a ti ser poco amable
—bromea —Pero... Esta vez fue Joowoo-Ssi quien me habló primero, y pues bueno... Comenzamos a hablar de la vida. —dice con simpleza —Fotografió a las hormigas, cuando me pase la foto te mostraré, para que veas que era algo realmente extraño y curioso. —hace una breve pausa —No hablo con todos los que veo, solo con quienes resultan agradables o llaman mi atención.
—Entonces él... ¿Les tomó fotos a las hormigas? —pregunta, otra vez divertido por la situación —Tal vez no debí espantarlo, creo que ustedes son tal para cual. Los dos son igual de raros. —bromea.
—¡No soy raro! —lloriquea dramatizando —Eres cruel, y realmente no debiste espantarlo, espero que se atreva a escribirme o ya verás hyung. —lo amenaza en broma soltando una especie de gruñido para luego reír.
—¿Qué piensas hacerme, ¿eh?  —le reta, convencido de que Sooyoo no le haría ningún daño.
—Lo verás esta noche. —alza ambas cejas repetidas veces —Y te diré gatito más seguido para que te molestes.

Spoiler:
weno.. ahí ta, cien siglos después xd Aunque sé que no está muy bueno, ni muy largo, espero que alguna parte por lo menos les guste xd

acabo de darme cuenta que nunca comenté el cap de di me siento terrible

Se viene el kbum

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Miér 13 Dic 2017, 2:29 pm

km♥️:

Han pasado 84 años...
Hola! Vengo a comentar tu awesome cap el cual tuve que releer bc me había olvidado practicamente de todo y we, lo bueno es que volví a fangirlear y ahora puedo terminar mejor con el mio yaasss.
weno aqui voy(?
voy a reiterar lo mucho que me gusta la amistad entre minji y aimiu, pls, divas unidas jamas serán vencidas, las amo re hard siempre pienso en como el chino salvaje va a enamorar a minji y me da gracia xdxd el será su tarzan y ella su jane, que beio pls, ya quiero que suceda, lol. we ya me desvié, como 100pre. me encanta leer a aimiu toda celosa aunque diga que no está celosa yo sé que esta celosa  :zezycat:we, el yoongmiu, me re hacen fangirlear 

—Yo no soy su amiga. Los amigos no tienen sexo.

No, si.

ah... los lee bros, este par son un caso xd los amo aunque me da ganas de pegarle a ambos, sobre todo a eunsun bc hace sufrir a mi bb xdxd porque es tan irrespetuosa y le dice idiota todo el tiempo? si ya sabemos que el pendejo es idiota no tenemos que recordárselo a cada dos frases [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] haré una campaña en tw, ahq ya me fui por las ramas otra vez, re tau ahr stab it.
ay me re dolió pobre mi dongmun bb pensando que no tiene posibilidades contra hyunra, shoro k sad.

weeee el youngsoo me da tanta vida, ya nomas el younggi protector cuidando a lo lejos de su bb shoro, me da el fil. y we dsp el myungdae ahi mirando a su men que todavia no es su men pero todos sabremos que será su men  baba justo en el yoonmin   pero when todo va bien de repente...

—Te recuerdo, eres el niño que no tiene respeto por sus mayores.

xqe eres azhi? jajajjaa lo amo hard, cagando momentos 100pre, tan amor ♥️

—Sí... Prefiero Myungdae

JAJAJAJA c batimamó, tan bb ♥️
ta enserio citaría toda esa parte bc me imaginé a myungdae asi todo bb timido fangirleando por dentro por estar al chico mas hermoso que jamas haya visto en su vida y al yoongi re poker face, tan puto xd 
y esto we:

Ese chico era muy extraño, pero, sorprendentemente, a Younggi eso no le molestaba, por el contrario, hasta le divertía,

pos muestraselo a tu cara men xd

y we todo lo youngsoo me encanta, ese instinto sobreprotector de younggi, los amo tanto [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

we dsp seguí fangirleando con las bebas de hana y akame, justo en lo once ♥️ tan preciosas, fangirleando el dongme, ellas si le dirán oppa a dongmun, no como otras cof cof eunsun cof cof ahr gracias akame y hana por tanto, mi dongmun interior les agradece. y we fangirlee con ellas todo el rato hasta que de repente...

—¿Y si debo volver a China?
xqe eres asi fernanda? porque si, esto es todo culpa de fernanda que le encanta hacerme sufrir, t pasas  

gqdfuiqgweirqgue salió el trio dinámico a rompero la nait    el ultimo emoji no aplica para hyunra ahr we, citaría todo porque esperé mucho ese momento en qu al fin salieran los tres, como desde la primera ronda estabamos planeandolo xd xd 


—¿No eres del tipo fiestero? Claro, y yo soy homosexual y tú mi pareja. —ironiza Hyunra —Mi mente... Realmente no es alocada, hyung. —la sonrisa del mayor se ensancha y entrelaza su brazo con el de Hyunra a como puede.
—Estuve esperando que dijeras eso por tantos años. Myungdae, tienes la evidencia. — señala al menor con uno de sus dedos índices sin apartarse de su mejor amigo 
perdon tenía que citarlo, instinto shipper aléjate de mi xfabor  

we encima hyunra nunca tomó en su vida y el otro pendejo le da bebidas dulces, k vrga, asi se mama mas xd pobre, ya sabrá lo que es la resaca, en el proximo capítulo 


—Me iría a buscar conquistas, pero ésta vez me quedaré a convivir un rato. — bromea Namwook, tomando asiento en la barra  —Saldré a bailar cuando pongan algo bueno, la música que ponen no es mi estilo. —hace una mueca divertida de disgusto y vuelve a beber de su vaso —Aunque veo un chico lindo, demonios.
—¿Estás viendome a mí? —bromea sin hacer ningún gesto. Hyunra solía estar serio por más que bromeara —Deberías quedarte a mi lado hyung, es la primer noche, fuera de una fiesta universitaria, en la que salimos juntos. 

instinto shipper alejate de mi x2, stab it.

myungdae tan besho que no abandona a su hyung incluso cuando se pone borracho e insoportable xd myungdae merece todo el amor del mundo, lluvia de corazones para él.
bueno citaría toda la escena de celos mutua entre en namhyun pero me contendré y solo citaré esto:

—Ustedes son demasiado celosos el uno del otro, seguro si Hyunra hyung fuera gay ya serían pareja.
pa que digo que no si si.

y we dsp me imaginé a hyunra y myungdae bailando toda la noche en pedo y fue muy divertido xd 
nuevamente las escenas de celos de celos. we tan besho estos 3, los amo hard♥️

Weeeeee, soomin y jesun, los chicos problema tuvieron problemas entre ellos, k loko todo. no sé porque necesitaba mucho de este rol xd, es como que... son re iguales y  no lo saben, aunque fue cortito, es el comienzo de algo grande  creepygusta 


—Me sentiré como Di Caprio en el titanic, solo espero este crucero no se hunda

alerta spoiler xdxd

Ay me da algo bc lei el park misuk y ya sabia que se venía lo bueno 
la amistad entre yoongsoo y misuk es tan linda ♥️ bc.. la palabra amiga no existe en la vida de yoongsoo pero ella es si excepcion ♥️ el la ama como si fuera su hermanita y la quiere proteger por siempre, ella despierta su lado humano y no su instinto sexual ahr we creo que se entendio, ya me estoy desviando.
we me haba olvidado que yoongsoo era alergico xd casi shoro again, pobre, pa q veas que si la ama, sino ni iba xd y de lo que si me acordaba era de que hyunra andaba por ahi   huele a encuentro hyunsuk y me encanta   DIOS MIO ESAS MIRADAS, ESAS SONRISAS CBFUWBF YO ME VUELVO LOCAAA,
SE HABLARON CRUZARON PALABRAS, DIOS SANTO CONOCEN SUS VOCES *c muere pero revive pa seguir comentando*
dios fueron dos segundos tan intensos que no entiendo porque no le pidió matrimonio, ahr ay no me muero los shippeo re hard, como pueden ser tan hermosos? ai kent.

ahnuma que bocona la hana, como se ve que no sabe la relación de los lee bros xd pls, dongmun jamás le contaría nada a su hermana, aunque si le dijera oppa todo sería diferente ahr no.
Weeee joowoo vio a hana y fue amor a primera vista, shoro, que wonitos esos bbs ♥️ ay ya los voy a shippear   porqe no se acercó el pendejo? justo ahora se pone timido, que no mame, buscaron hormigas con sooyoo pls.

ahhh... minji tan linda ♥️ we, hay algo que necesito citar:

—Yo... No hablo mandarín.

we, me dio gracias bc, ya me imaginé a ella y jian qiu hablando en lenguaje de señas xd los estoy shippeando de antes de empezar xd

ay dios santo el momento sooyoo-seokmin-younggi fue tan... extraño(? bc sooyoo estaba entre las dos personas que mas ama en el mundo y casi muere xd encima seokmin tan lindo y younggi siempre siendo tan amable *notese el sarcasmo* sooyoo cais shora enserio xd fue todo muy... o se kpdo keztapazandoaki
citaría todo lo juro, fue tan confuso y divertido xd y sooyo es tan pendejo que ni siquiera podia explicar sin seguirla cagando, stab it

we el seokmin re popu en este cap, to2 fangirlean por el jajaja we, sooyoo y eunsun están en su club de fans, me encanta when se juntan a fangirlear♥️ tan beshos ese par, amo esta amistad que esta naciendo, soosun rls(?

ay basta myungdae y dongmun me dan fils, stab it todo me da fils, survivors me da fils ok? los amo a todos, larga vida a esto, a todas las friendships y todas las couples hermosas 

—En serio no puedo creer que tú hayas conseguido novia y yo aún sigo solo, el universo no tiene lógica.

yo creo que myungdae se mamó xd aunque ne verda nadie puede creerlo, ni dongmun se la cree we xd 
me encanta que hayas salido re amigos a comprar ropa y esas cosas♥️ justo en el jikook, tan beios friends stos bbs

—Si no fueras heterosexual, te invitaría a salir, vestido así. 

yo creo que myungdae se mamó x2 jajajaja dongmun casi sale corriendo, pls es un bb le da verguenza jajaaj los amo jard♥️


y weno, ay kms como siempre amé todo, amo a cada uno de tus pjs, me mató el final, pls sooyoo y joowoo van a ser tan friendship goals, se juntaron los anormale' jaajaj tan bbos los dos, o sea aun no em creo como fue su encuentro xd son tan adorables y we el youngsoo matandome desde 100pre

—Escoge algo bonito.  
—Te escojo a ti. —Sooyoo rodea el cuerpo del mayor con sus brazos estrujándolo y soltando una risilla

este instinto shipper, no puedo controlarlo 

y esto we:

Pero cuando Younggi terminó de pagar y se dió la vuelta para encontrarse con su amigo, Sooyoo no estaba dónde le había dicho que estaría. 

—Era de esperarse... —dice Younggi a nadie en particular, suspira y comienza a buscarle.

sooyoo estaría tipo: pa k m djas ir si sabes q me pierdo xdxd


—¿Qué haces? —le pregunta sin más, cuando no logra decifrar sus acciones. El peliverde se sorprende y da un pequeño salto, incorpórandose para ver de quien venía aquella pregunta. Lo mira y vuelve su vista al suelo.
—Veo a las hormigas... Nunca había visto tantas juntas en un camino tan largo y con tanta gente, ¿A dónde irán? —dice volviendo a caminar tras estas.

y así es como nacen las amistades, ksual   we se pasan sus numeros y todo, ay porqe son tan bonitos? ya estoy amandolos juntos ♥️ y todo iba precioso hasta que younggi daddy apareció a retar a su retoño xd ya pensaba que se lo iba a llevar de la oreja    


—Im Joowoo... ¿Tratabas de hacerle algo?

younggi xqe eres asi? xd siempre le espanta a todo ser que se le acerca, ay pero sooyoo lo ama y ama que lo cuide tanto, aunque ya desea que consiga un myungdae pa que lo klme un poco 

— Por eso no tienes más amigos, debes ser más amable y sonreír más, tienes una hermosa sonrisa de gatito. —arruga si nariz y pica las mejillas del mayor estirándolas un poco para forzarlo a sonreír —Pero actúas como un tigre enojado.
—¿Y quién dice que quiero más amigos? —responde Younggi, apartando su rostro del menor —Y no me compares con felinos, por favor. 
porque son tan lindos, ashudaaaa 
 ta basta quiero citar todo el youngsoo porque no puede ser tan hermosos


—Lo siento, no quería preocuparte, es que... Me distraje viendo un camino de hormigas —confiesa avergonzado—, cosas que hacemos las personas adultas, distraernos con hormigas. —ironiza —Tienes toda la razón al decir que soy yo quien te necesita más que a nada.
—¿Hormigas, en serio? —pregunta, ahora con tono divertido, hasta soltando una pequeña risa, que se transforma en una suave sonrisa —Y yo también te quiero Sooyoo, y no te alcanzas a imaginar lo mucho que te necesito yo a ti. 

Sooyoo se abalanza sobre el mayor abrazándolo con fuerza.

—Necesito de ti tanto o más que al aire que respiro

porque siempre nos ponemos asi de cursis cn nuestras friendships? xd


—¿Cómo haces tú para entablar una conversación con todas las personas que ves? 
—Me nace natural, como a ti ser poco amable


—Entonces él... ¿Les tomó fotos a las hormigas? —pregunta, otra vez divertido por la situación —Tal vez no debí espantarlo, creo que ustedes son tal para cual. Los dos son igual de raros. —bromea. 
—¡No soy raro! —lloriquea dramatizando —Eres cruel, y realmente no debiste espantarlo, espero que se atreva a escribirme o ya verás hyung. —lo amenaza en broma soltando una especie de gruñido para luego reír.
—¿Qué piensas hacerme, ¿eh?  —le reta, convencido de que Sooyoo no le haría ningún daño. 
—Lo verás esta noche. —alza ambas cejas repetidas veces —Y te diré gatito más seguido para que te molestes.

  okno instinto shipper alejate de mi, necesito un exorcismo pa dejar de shippear gays xd  

bdsuvbsduofs sigo yo, estoy intentando subir asi que colaboren y respondan rolea prras, las amo a todas, vic se despide cambio y fuera

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:18 am



vic.

Capítulo 9: Parte 1.

 
Hwang Rae Hee
 
Raehee agradecía profundamente el tener aquella noche libre desde temprano, pues había aprovechado para preparar todo para cuando llegase su hermano.
Se había encargado de pedir la cena, había rentado un par de películas que sabía Myungdae adoraba, incluso había tenido tiempo de descansar un rato cuando la puerta de su habitación es golpeada a pocos minutos de las ocho de la noche. El mayor de los Hwang se encontraba de bermuda, ojotas, y una simple remera, como pocas veces se lo podía ver.
 
—Buenas noches —saluda al menor con una gran sonrisa cediéndole el paso para que pueda adentrarse a su habitación.
— ¿Por qué eres tan formal siempre hyung? —pregunta el menor, entrando mientras reía. El chico traía una pequeña mochila, en la que traía su pijama y algo de comida chatarra— Vamos a pasarlo excelente hyung, ¿Verdad? —Myungdae se acomoda en la cama del mayor como si fuera la suya, se notaba la emoción en él.
—Antes de siquiera saludar has entrado a mi habitación a decirme porque soy tan formal... Ah... ¿Qué haré contigo Myungdae-ah? Debes tomar clases de buenos modales —bromea sin ocultar su sonrisa—. Tengo comida, películas, un baño con jacuzzi… ¿Dudas que la pasaremos excelente? —se sienta a su lado alborotando la oscura cabellera del menor.
—Tú debes tomar clases de cómo relajarte un poco hyung, y para eso estoy yo —bromea Myungdae, enseñando una de sus brillantes sonrisas a su hermano— ¡Entonces empecemos con la diversión! Anda hyung, pon una película, he traído dulces —dice mientras saca varios paquetes de golosinas de la mochila.
Toma el control remoto para poner la película. Mientras los avisos pasan aprovecha el tiempo de abrir el mini bar para sacar cervezas pequeñas para ambos.
 
—Olvidé cuando fue la última vez que bebí de esto —comenta risueño acomodando una pequeña mesa para poner sobre la cama—. Incluso olvidé cuando fue la última vez que comí en la cama de esta forma, creo que me sentiré culpable luego. ¿Recuerdas que solíamos hacerlo cuando éramos más jóvenes? No se volvía culposo sino hasta que mamá nos retaba por dejar migajas en su cama —suelta una risa ante el recuerdo.
—Claro que lo recuerdo hyung —dice riendo junto al mayor y lleva la cerveza a su boca luego de abrirla—. Creo que esta noche vamos a recordar muchas cosas que hacíamos antes, será genial —se acomoda en la cama junto a su hermano estirando sus piernas poniéndose cómodo.
—En aquella época, por ejemplo, no bebías, todavía me cuesta creer que eres un adulto y puedes hacer lo que se te dé la gana, ¿Sabes? Me fui de casa cuando estabas por cumplir tus dieciocho, aun me quedo con esa imagen de ti —alborota el cabello del menor—. Hubiese deseado que las cosas fueran diferentes... Pero... Me calma saber que estás bien, que has hecho lo que has querido, que estudias lo que te gusta, que estás en el equipo de la universidad, tienes amigos, sales, te diviertes... Eso realmente siempre me ha hecho sentir feliz, estoy orgulloso de ti Myungdae-ah —le dedica una sonrisa.
—Seguro soy más atractivo ahora que cuando tenía diecisiete —bromea y se acerca un poco más a Raehee—. Yo también estoy orgulloso de ti hyung, no es un trabajo fácil el que tienes y obviamente preferiría que estuvieras conmigo pero te admiro mucho por lo que haces —habla con sinceridad.
—Sigues siendo igual de adorable, solo que más grande, musculoso, y sin tantos cachetes —se burla y aprieta una de las mejillas del menor—. Aun hay de donde agarrar —lo fastidia un poco soltándolo luego—. Ah... También yo hubiese preferido otra cosa, pero no es tan malo, con el tiempo incluso no me hacen sentir como un empleado, creo que si no hubiese podido crear ese tipo de confianza sería más difícil.
— ¡Yah, hyung! —Protesta Myungdae pero ríe al mismo tiempo— Bueno, lo importante es que ahora estamos juntos, y disfrutaremos al máximo —en ese momento comienza la película —. Ahora veamos la película, ya tendremos tiempo de seguir hablando mientras comemos luego. —se acomoda todavía más cerca de Raehee, casi pidiéndole que le abrazara sin palabras.
Pasa el brazo tras los hombros de su hermano acomodándose para ver la película.
Ríen y hacen algún que otro comentario mientras la cinta se reproduce, hasta que poco después de una hora, la película acaba. Raehee no había dejado de abrazar a su hermano en ningún momento, aunque su brazo estuviese un poco incómodo después de un rato en aquella posición.
 
—Hacía demasiado no veía esta película, o... Alguna película completa —ríe—. Sigue siendo igual de graciosa que la primera vez —comenta finalmente sacando el brazo de los hombros de su hermano para ocuparse de servir la comida—. Espero ahora estés tan hambriento como yo, podemos poner otra mientras comemos si quieres —le pasa el control al menor—. Te toca escoger.
—Como quieras hyung, aunque quisiera conversar mientras comemos —opina el menor y se incorpora para observar a Raehee— ¿Qué es la cena? —pregunta curioso.
—La película puede esperar —le dedica una sonrisa y destapa el lugar donde se encontraban los platos para ponerlos frente a ellos—. Dak galbi, recordé que te gustaba y llevaba tiempo sin comerlo, realmente me hubiese gustado cocinarlo para ti pero no tengo acceso a las cocinas de aquí —se encoge ligeramente de hombros.
—Hyung —lleva una mano a su pecho con dramatismo—… De verdad, eres el mejor —sonriendo de oreja a oreja, no espera ni un segundo y empieza a comer—. Hmmm está delicioso, tú de verdad me consientes hyung —exclama aún con la boca llena.
—Siempre serás mi consentido Myungdae, ya podremos tomarnos otras vacaciones juntos donde pueda cocinar para ti —toma sus palillos para también comenzar a comer sin preocuparse por hablar con la boca llena y emitir algunos sonidos de exclamación por lo delicioso que sabía la comida—. Si lo pruebas hecho por mí, será aun mejor.
—Seguro que sí hyung —concuerda sin dejar de comer—. Y espero que eso de las vacaciones juntos sea una promesa porque ya me has ilusionado. Sería como un sueño —añade y una vez ha tragado le sonríe a Raehee.
—Lo prometo, necesitaba un poco de esto tanto como tú, y aunque estas no son unas vacaciones completas, haber podido pasar este tiempo contigo sin dudas me ha hecho mucho bien, pero podremos planificar en unos meses para ir a donde quieras, solo piénsalo y me encargaré de llevarte —dice animado.
— ¿A donde quiera? —Pregunta Myungdae, visiblemente emocionado con la idea— A mí también me ha hecho bien pasar tiempo contigo, hyung, no hablaré mucho de eso porque empezaré a llorar pero en serio te extrañaba —suelta una pequeña risita, burlándose de sí mismo—, debemos estar en contacto más.
Se siente enternecido ante la actitud de su hermano y aun terminando de masticar lo abraza.
 
—Ah... Eres tan adorable —sonríe ligeramente emocionado, era tan lindo poder compartir esos simples momentos con el menor—. Empieza a pensar a donde quieres ir, y prometo que te llevaré.
—Deja de decir eso, hyung, soy atractivo no adorable —protesta el menor, fingiendo enojo.
—Como tu hermano mayor, siempre serás para mi más adorable que atractivo, pero descuida, por más que a veces me den ganas, no apretaré tus mejillas en público, o cosas que puedan avergonzarte —bromea.
—Oh gracias por eso hyung —dice Myungdae en tono divertido—. Hablando de cosas atractivas... ¿Te has vuelto a ver con tu chico? —pregunta, una sonrisa ladina instantáneamente aparece en su rostro.
—Yah~ nunca cambiarás —protesta aunque no está realmente molesto—. Siempre cambias la situación incómoda para otro lugar, ¿Ah? Que hábil eres —lo empuja sin ser grosero—. Si he hablado con él, nos escribimos alguna vez al día, pero no lo he visto, los dos estamos trabajando aquí y a veces no es fácil coincidir, además también quiero pasar tiempo contigo —dice tratando de restarle interés esperando que aquella respuesta lo haya conformado.
—No sé de que hablas hyung —responde, fingiendo inocencia—. Pero me alegra que hables con él, ¿Quién sabe? Tal vez hasta te consigas un "amor de verano" —dice, una vez más con diversión en su voz.
—Myungdae-ah que cosas dices —exclama negando con sus mejillas un tanto ruborizadas, Raehee era realmente muy reservado respecto a su vida y temas amorosos, y aunque confiara en su hermano menor más que en nadie no dejaba de ser un tema incómodo para él—. No quiero un amor de verano, no quiero tener sentimientos por una persona que difícilmente pueda seguir viendo, ¿Entiendes? El pidió mi número y... No iba a negárselo, pero no somos más que conocidos que... Se llevan bien, no pienses en nada más que no sucederá.
—Ah, hyung, deberías divertirte un poco —suspira Myungdae—. Piénsalo, ¿Cuándo tendrás la oportunidad de vivir esto de nuevo? Probablemente no en mucho tiempo. O peor, nunca —reflexiona—. Nadie dice que tiene que ser algo permanente. Creo que te lo mereces, hyung.
—Es que... Eso es lo que no quiero, que no sea permanente, querer estar cerca de una persona y tener que alejarme simplemente porque no tengo otra opción —recuesta su cabeza en el respaldo—. No necesito algo pasajero, o divertirme, necesito alguien que pueda llegar a mi vida a quedarse, y este no es el momento en el que puedo darme ese lujo. No dejaré de responder los mensajes de Sooyoo, ni seré desinteresado con él porque me parece alguien genial, pero no quiero involucrarme más de la cuenta porque no puedo hacerlo —confiesa algo apenado.
—Yo —comienza Myungdae, de repente quedándose sin palabras—… En serio lo siento hyung. ¿Sabes? A veces me arrepiento de no haber tomado yo el lugar de papá, así tú podrías tener una vida mejor —dice en voz baja, sintiéndose culpable.
— ¿Pero qué cosas dices? —Niega y le sonríe a su hermano palmeando su pierna— Jamás lo hubiera permitido, además ni siquiera eras un adulto, eso... Eso nunca pasó por mi cabeza o por la de papá, y no debería siquiera pasar por la tuya, no debes sentirte mal por ello.
—Es que hyung, tú mereces ser feliz. Te mereces poder estar con ese chico si así lo quisieras —suelta, y unas pocas lágrimas de frustración se acumulan en sus ojos—. No es justo.
—Hey —observa a los ojos de su hermano y pasa los pulgares por sus mejillas para luego atraerlo hacia él entre sus brazos—. Puedo lidiar con esto, estoy bien, podré... Podré dejar este empleo a futuro, podré tener una vida más normal, una pareja, una familia... Eso sucederá Myungdae-ah, a su momento... Ocurrirá —trata de calmarle sabiendo que tal vez aun falte mucho tiempo para ello.
—Lo sé, hyung. Pero luego en el futuro vas a pensar en todas las cosas que no hiciste y... No sé ni siquiera porque me siento así de repente —suspira, rodeando a Raehee con los brazos—. Estábamos pasando un buen rato, lo siento por arruinarlo.
Soba la espalda del menor sintiéndose un tanto enternecido por la sensibilidad de su hermano.
 
—No ha sido fácil, ni para ti, ni para mí, pero estamos bien, estoy bien con esto, no podría estarlo si fueras tú quien cargara con esta responsabilidad —habla en tono suave—. Deja de preocuparte, soy yo quien debe preocuparse por ti —se aleja despacio para dedicarle una sonrisa—. Soy lo suficientemente fuerte para afrontar esto y cualquier otra cosa, estoy disfrutando de estas vacaciones como si fueran las últimas, cada momento libre me encargo de pasarla bien, estamos juntos... Ya ves, no debes sentirte mal.
—No puedo evitarlo hyung —responde mirando a su hermano con una triste sonrisa—. Pero creo que ya fue suficiente por hoy. Algún día todo estará mejor, por ahora volvamos a nuestro plan de ver películas y rellenarnos con comida chatarra, ¿Está bien?
—Chatarra es justo lo que necesito, y tu compañía, claro. Nada más es importante ahora —le dedica una sonrisa alcanzándole el paquete de papas para luego tomar el control de la tv—. Creo que esta va a gustarte —pone play en la película.
 
Han Soo Yoo
 
Era tarde en la noche, o tal vez muy temprano en la mañana. Todo dependía de la manera en que se viera. Younggi estaba teniendo una de esas situaciones en las que por más cansado que se sintiera -y lo estaba, bastante- no lograba conseguir dormirse. Había estado dando vueltas desde que se había acostado, tratando de no moverse con brusquedad para no despertar a Sooyoo. El menor sí dormía plácidamente, o eso creía Younggi hasta que escuchó leves quejidos que provenían de la cama de abajo y que probablemente no los podría oír de no ser por el silencio en el que se encontraba la habitación.
 
— ¿Sooyoo? —llama Younggi en voz baja pero al no obtener más respuesta que más quejidos, decide bajar de su cama. Lo que le esperaba era un Sooyoo con el ceño fruncido y temblando ligeramente, el chico estaba teniendo una pesadilla—. Sooyoo, vamos, despierta —intenta, sacudiéndolo un poco.
Sooyoo se siente totalmente empapado y su aire falta hasta el momento en que la voz de Younggi llega a sus oídos, toma una gran bocanada de aire y de repente toda el agua a su alrededor desaparece cuando se despierta exaltado sintiendo su corazón casi saliéndose de su pecho.
Observa al mayor con ojos vidriosos y agradece que sea él quien está ahí, como siempre, como cada vez que él le necesitaba.
Trata de regular su respiración llevando la mano a su acelerado corazón.
 
—Creí... Creí que iba a ahogarme hyung —dice con voz más gruesa de lo normal a causa de la reciente pesadilla. El sudor corre por su frente, y lo siente presente en todo su cuerpo.
—Ya, Sooyoo, estaba en tu cabeza. Todo está bien ahora —le asegura Younggi mientras mueve el pelo de su frente para que no entrara en sus ojos—. Estás a salvo —añade, ahora acariciando su espalda para calmarlo.
Asiente observando los ojos del mayor encontrándose en ellos, Younggi era el único capaz de calmarlo, de hacerlo volver en sí, al único que podía creerle, porque cuando no había nadie más allí para él, Younggi había estado.
 
—Creo que... Necesito una ducha, realmente yo... lo necesito —cierra sus ojos unos instantes sintiéndose realmente agotado, pero aun así sentía la necesidad de sacar la sudoración de su cuerpo—. Tú... ¿Te quedarías en mi cama? Solo será una ducha rápida, no quiero dormir solo —pide con un gesto cansado.
Younggi asiente.
 
—Claro, anda —sube a la cama del menor, sentándose en la esquina y recostandose en la pared—. Llámame si necesitas algo, pero aquí te espero.
El menor se levanta casi arrastrando sus pies para dirigirse al baño aquella pesadilla le hace sentir escalofríos por lo cual calienta un poco de más el agua metiéndose debajo de ella. Cierra sus ojos y deja que el agua recorra su cuerpo hasta que siente que esta está quemándolo y opta por enfriarla. Abre sus ojos cuando lo azotan aquellas imágenes de si mismo perdido en la inmensidad del mar, viendo muy a la distancia, algo que parecía ser una isla, solo nadaba y nada hacia allí, hasta que su cuerpo no daba más y terminaba por rendirse ante el cansancio, su cuerpo flotaba inerte en el agua pero ni siquiera se sentía capaz de hacer nada contra ello, la corriente lo llevaba, y él se dejaba arrastrar por ella sin saber a dónde llegaría, si Younggi no estaba allí, él no sería capaz de seguir, pero fue entonces, que su voz lo despertó, haciéndole saber que solo había sido una pesadilla.
No pasaron más de diez minutos cuando sale del cuarto de baño con su cabello húmedo por la reciente ducha, observa su cama y ahí encuentra a Younggi sentado, adormilado en esta y una media sonrisa se dibuja en sus labios.
 
—Lo siento hyung, no quería interrumpir tu sueño —dice apenado sobando sus ojos—. Ya podemos volver a dormir —se acomoda en su cama dejando suficiente espacio para que el mayor pudiera hacer lo mismo a su lado.
— ¿Hmm? —Mientras Sooyoo estaba en el baño, el sueño por fin había llegado a Younggi —No es nada, no estaba dormido —explica, tapándose con las cobijas—. Pero ahora sí tengo sueño, a dormir. Aunque... No dudes en despertarme si necesitas algo, ¿De acuerdo? —Habla con los ojos ya cerrados.
—No necesito nada más que a ti, aquí —habla con suavidad acurrucándose junto a su amigo—. Descansa hyung —tal vez se excediera un poco de cariño pero no pudo evitar abrazarlo y soltar un suspiro sintiéndose al fin seguro con la respiración calma de Younggi a su lado.

Han Hyun Ra
 
El retorno a la habitación se hacía eterno para Hyunra, quien veía todo doble a su paso, el cual era bastante lento mientras trataba de no enredarse con sus propios pies mientras se sostenía del brazo de Namwook tironeándole un poco sin intención.
 
—Te descuidé —hipa y se separa acusándolo con su dedo y seño fruncido—... Tan solo un minuto y —vuelve a hipar y agarrarse de su amigo cuando siente que sus pies van a fallar—... Te... Tú... Estabas con otro chico hyung —termina la frase como puede sin saber muy bien si las palabras han ido en el orden correcto por lo cual acaba riéndose de sí mismo.
Namwook ríe bajito, deteniéndose cada que Hyunra daba un mal paso para sostenerle mejor, y avanzando de nuevo cuando el pelinegro se preparaba para hacerlo.
 
—Oye, dijiste que podía ir a divertirme, así que lo hice —se hunde de hombros, acomodando bien el brazo de su amigo sobre sus hombros pero Hyunra solo lo mira ofendido.
— ¿Yo dije eso? Pues... Me equivoqué, tenías que divertirte con nosotros, tus amigos, mira, mira como me puse por tu culpa, tenías que cuidarme hyung —lo golpea sin fuerza pero con reclamo—. Todo da demasiadas vueltas, no sé si pueda seguir —habla con dramatismo y se detiene casi dejando caer el peso de su cuerpo sobre el de su amigo y apoyándose en su pecho mientras sus brazos repentinamente rodean su cuello.
El mayor le mira un tanto incrédulo, aunque con evidente diversión en el rostro, sosteniéndolo con fuerza.
 
—Eish, Hyunra... Soy débil —dice casi en un susurro, abrazándole para sostenerle mejor y comenzar a alzarlo como podía, para volver su camino—. Yah, ¿Y de qué te quejas? También te divertiste con Myungdae y bailaste con él. ¡Incluso llevé al tipo y estuve con ustedes! —alza ligeramente su voz, a la vez que se rinde y deja que su amigo se sostenga de su cuerpo como pueda.
—Pero no bailé contigo, preferiste bailar con él —hace un puchero y se detiene de nueva cuenta—. No quería que lo trajeras, no me agradaba para ti, eres muy guapo para él, espero no vuelvas a verlo —pasa el brazo por los hombros del mayor mientras lo observa distrayéndose del camino tambaleándose mas de una vez—. Tu piel está más suave —acaricia su mejilla para luego apretarla y sonreír como tonto, en respuesta, Namwook rueda sus ojos, soltando una leve risita.
—Podemos bailar cuando sea, no sólo en el tonto bar —agita una de sus manos, como si estuviera restándole importancia al tema y balbucea un poco cuando Hyunra acaricia su mejilla—. Eish, mi piel siempre es suave, ¿por qué no lo notas nunca? —regaña.
— ¿Podemos bailar ahora? —Su sonrisa se vuelve grande hasta que sus ojos desaparecen— Sería muy gracioso, sobre todo si alguien pasara por aquí y nos viera ¿No crees? —suelta una risilla manteniéndose firme al agarre de su amigo.
— ¿Ahora? ¿Sin música? —se queja, sonriéndole de la misma manera— No dejaré que bebas de nuevo, te vuelves loquísimo.
— ¿Loquísimo ya no te gusto? ¿Ya no me quieres más? —Se lamenta puchereando y aferrándose al agarre del mayor— Creí que nuestra amistad sobrepasaba esos límites, hyung, no dejes de quererme, nunca más volveré a beber, lo prometo —habla cual niño pequeño al que están retando, aunque no fuese así.
—Hey, hey, hey —le mira a los ojos, sonriéndole con amplitud—. Claro que te quiero aún loquísimo, pero no te dejaré beber así de nuevo... ¿Entendido? —acomoda el negro cabello del menor, dando leves palmaditas en una de sus mejillas y pellizcándola suavemente, para seguir su camino.
—Gracias hyung, en realidad, me he dado cuenta que... Me pasé de la línea, ¿Ves lo que pasa cuando no estoy a tu lado? Me descontrolo, siempre te necesito cerca, se supone que debía cuidar de Myungdae-ah y... —hace una pausa deteniéndose y mirando hacia los lados alterado con sus ojos bien abiertos— ¿Donde está Myungdae?
Namwook también se detiene brevemente, mirando a su alrededor y rascando su nuca con una mueca de confusión en el rostro.
 
—Bueno, espero que haya vuelto antes a la habitación, porque si no... Somos los peores hyungs del mundo —dice, bajando la mirada y volviendo a caminar en dirección a su lugar—. Hyunra, sabes que te quiero mucho, ¿no? —habla, un tanto sentimental por las palabras que ha dicho el más joven antes de que empezara a preocuparse por el menor de ellos a lo que Hyunra observa y asiente.
—Y yo a ti hyung, no importa lo que pase, siempre estaré a tu lado, como ahora, aunque esté sintiéndome peor que nunca y haya actuado como un completo idiota hace un rato, estamos juntos, y eso es lo que imp... —vuelve a hipar y reír por eso— Lo siento, ni siquiera puedo terminar una frase, mi cabeza va a explotar —cierra los ojos sintiéndose aun más mareado por ello.
Le mira un tanto enternecido, acomodando su cabello por segunda vez y apresurándose en llegar más rápido a su habitación.
 
—Actuar como un completo idiota no te queda, Ra. Vayamos rápido, así te doy un poco de té y vas a dormir —le sonríe de una manera un tanto inusual; con un brillo sincero—. De verdad eres el bobote que más quiero.
— ¿Bobote? —suelta una risilla aunque aquello haga que su cabeza duela aun más, pues no controla totalmente sus propias acciones— Probablemente sea lo más cursi que me hayas dicho en todos estos años de amistad, eres tan gracioso hyung, y tan adorable... ¿Prepararás te para mi aunque sea un bobote? —arruga su nariz y se abraza de la cintura de su mejor amigo aunque aquello solo hiciera que avanzaran con mayor dificultad.
—Eish, nadie sabe que soy adorable... Cállate —a duras penas, se acerca a la puerta de su habitación y la abre difícilmente, dejando que Hyunra entrase primero y lo deja con rapidez sobre la cama del mismo. Shushea, mirando el bulto en la cama de Myungdae y sonríe aliviado— ¡Mira a quién encontré! —Alza un poco la voz, buscando un par de botellas de agua y tomando la pequeña cafetera prestada que tenían en una de sus mesas de noche, decidido a preparar un poco de té para el más joven— De verdad, Ra-ssi... Estoy feliz de que seas mi amigo — sonríe de costado, tendiéndole el vaso con té tibio y yendo a buscar un par de prendas cómodas para él.
Se deja caer sobre la cama dándose cuenta al instante lo mal que ha hecho pues todo da vueltas al punto de provocarle náuseas por lo cual vuelve a sentarse apoyándose contra el respaldo de la cama y cerrando sus ojos.
 
—También yo hyung, realmente no sé cómo hubiera llegado aquí si no fuera por ti, quitando eso, siempre tu amistad es gratificante —sus ojos parecen volverse más pequeños y un bostezo se escapa de su boca por lo cual la tapa.
—Hey, ¿quieres que acerque un bote por si acaso? —Ríe, llevándole una camiseta holgada, al igual que un pantalón cómodo— Soy un buen amigo, ¿qué decirte? Sin mí, tu vida sería muy muy aburrida —bromea, sentándose en la orilla de la cama ajena.
Niega lentamente y suelta el aire con fuerza para luego tratar de quitarse la remera que llevaba puesta, la cual queda atorada a la altura de los hombros y empieza a reír dentro de esta por lo torpe que se siente.
 
—Ayúdame hyung, estoy atorado aquí —entre su risa siente los quejidos de Myungdae a quien hasta entonces había vuelto a olvidar.
Una carcajada apenas audible escapa de sus labios, shushea una vez más y acerca sus manos al más joven para ayudarle con su ropa.
Le acerca la camiseta limpia y de igual manera, le ayuda a colocársela.
 
—Eres como un bebé, ¿qué tanto te dieron?
Le mira de mala manera pero es más divertido que serio.
 
—No lo sé, esos tragos dulces sabían demasiado bien, de repente perdí la cuenta de lo que había bebido —se quita los zapatos con sus propios pies para luego desabrochar sus jeans—. Ha de ser una señal, no volveré a salir en la noche nunca, las noches en mi vida han sido hechas para dormir, no soy como ustedes.
—Quizá eres más del tipo: "debo esperar a que Namwook hyung llegue para darle una aspirina y mandarlo a dormir" —bromea, tomando la camiseta sucia de su amigo y lanzándola hacia alguna parte de la habitación, tomando su posición de "pitcher" y fingiendo que la camiseta era una bola de béisbol—.  A que soy bueno en esto —sonríe emocionado cuando ha caído en una de sus maletas y aplaude infantilmente.
—Jamás pierdes tus habilidades hyung, yo creo que hasta mañana no podré siquiera volver a pararme de esta cama —dice rendido y luego de quitar sus pantalones y dejarlos a un lado en el suelo -cosa que jamás hacía pues es demasiado ordenado-, se mete bajo las cobijas recostándose al fin—. Todo da vueltas, no volveré a beber nunca en mi vida hyung.
— Claro que podrás salir de esta cama... Tenemos muchas cosas qué hacer, no puedes quedarte aquí —niega con su cabeza, tomando el pantalón de su amigo para llevarlo a un cesto de ropa sucia, mientras lo va doblando en el camino; cosa que también era extraña en él, pues era todo lo opuesto a Hyunra.
—Duerme un poco, te sentirás mejor y en la mañana tomarás algo también, ¿sale? —añade mientras se despoja de su camiseta, para vestir su pijama y toma un par de algodones y des maquillante para limpiar su rostro.
—Está bien, creo que sí, lo mejor será descansar hasta que mi cuerpo lo pida, me gustaría ducharme ahora mismo pero no me siento con las energías necesarias para hacerlo —vuelve a bostezar—. Gracias por cuidar de mi —se acomoda en su cama acurrucándose bajo sus cobijas—. Hyung, podrías... ¿Podrías quedarte un poco aquí? Tengo... Tengo miedo de caerme de la cama, la siento tan pequeña.
El mayor ríe bajito, carraspeando su garganta y quitando todo lo que se encontraba entre ambas camas, para empezar a juntar la suya con la del más joven, sin siquiera haberlo pensado antes.
 
—Yah hyungs, están siendo demasiado ruidosos —Myungdae sale de debajo de las sabanas quedando sentado en la cama aun con la ropa que llevaba puesta cuando habían salido—. Iré a dormir donde Raehee hyung, ustedes se han puesto muy molestos —casi que ni deja tiempo a responder cuando se ha dirigido a la puerta de la habitación, saliendo sin más.
Hyunra y Namwook han quedado en silencio unos segundos hasta que se miran entre ellos y comienzan a reír por lo que acaba de suceder.
 
— ¿Acaba de suceder lo que creo que acaba de suceder o… Realmente el alcohol ha hecho estragos en mi?
—El alcohol ha hecho estragos en ti, pero si, Myungdae acaba de salir por esa puerta —dice y
Termina de quitar su maquillaje, viste su conjunto de pijama completo y se recuesta en su cama bajo las cobijas, asegurándose de que el más joven estuviese bien cubierto de igual manera y sonriéndole un tanto divertido.
 
— Estás comportándote como el verdadero dongsaeng, ¿qué pasa contigo? — intenta burlarse una vez más en la noche, volteando su cuerpo para quedar frente a Hyunra.
 
Sus ojos se abren lo justo y necesario para observarle.
 
—Es que... Me siento terrible hyung, necesito que cuides de mí esta noche, no volverá a pasar, lo prometo —suelta un suspiro—. Te lo agradeceré por siempre —se acerca un poco más al centro de las dos camas hasta ya no sentir el borde de la suya tras él y sintiéndose más seguro.
—Me vas a agradecer muchas cosas por siempre, Ra-ssi —bromea, tomando la misma cercanía del ajeno, cubriéndose un poco más y tallando sus ojos— ¿Quieres que haga algo para intentar hacerte sentir mejor? ¿Una pastilla? ¿Agua? —cuestiona un tanto apresurado, decidido a levantarse una vez más de la cama.
—Ya estás haciendo suficiente, solo quédate aquí a mi lado, no necesito más que eso —dice en un tono suave dedicándole una somnolienta sonrisa.
Namwook se limita a soltar un "eish" muy por lo bajo, concluyendo con una sonrisa y palmeando uno de los brazos del pelinegro, distrayéndose del arrítmico latido de su corazón.
 
— Seguro que sí... Ya  duerme, bobo.
—Te quiero hyung —sus ojos se cierran y su respiración se vuelve calma—. Descansa —y es lo último que sale de su boca, pues el cansancio le ha ganado y se deja vencer por el sueño.
 
Hwang Rae Hee
 
Luego de escapar de su habitación, Myungdae solo piensa en un lugar para ir a pasar la noche, y ese lugar era la habitación de Raehee.
Él no estaba ni cerca de estar tan ebrio como lo estaba Hyunra, pero aún así tenía que detenerse de vez en cuando para encontrar su balance al caminar. No dejaba de pensar en lo cómoda que estaría la cama de su hyung.
Una vez en la zona VIP Myungdae intenta caminar más derecho, por si llegaba a encontrarse con alguien importante. El trayecto hasta la habitación que buscaba no fue largo, o tal vez así le pareció gracias al alcohol. En fin, cuando llegó a su destino, no demoró en tocar la puerta y llamar a Raehee.
 
— ¡Hyung! —Exclama, alargando la “u”.
Raehee no había concebido el sueño aun, perdido en sus pensamientos, por ello, al instante de escuchar la puerta y la voz de su hermano casi que saltó de la cama. ¿Que se suponía hacia el menor allí en la madrugada? Caminó hacia la puerta y al abrirla se encontró al menor apoyado al marco de la puerta.
 
—Pero... ¿Qué...? —La boca del mayor se abre y toma el rostro del menor analizando su estado— Estuviste bebiendo, y más de la cuenta Myungdae —le pega en el hombro sin demasiada fuerza pero tampoco siendo sutil— ¿Qué haces aquí en ese estado? Entra ya —lo cincha del brazo metiéndolo a la habitación y cerrando la puerta tras él.
—Mis compañeros hacían mucho ruido, hyung —explica el menor, llevando su mano al lugar donde Raehee lo había golpeado y dejándose arrastrar por él—. No estoy tan mal —protesta y ríe levemente.
—Por dios si estas ebrio —toca la frente del menor apartando el cabello que caía sobre su rostro—. Tus ojos están rojos y vidriosos, ¿Con quién saliste? ¿Como esos chicos fueron capaces de dejarte solo en este estado? ¿Quieres vomitar? ¿Te sientes mal? Estás intoxicado Myungdae —dice cual madre sobre protectora y lo sienta al borde de la cama.
—Eres gracioso, hyung —comenta el menor, esta vez riendo con un poco más de fuerza—. Estoy bien, en serio, hyung —insiste—. Salí con mis hyungs, Namwook y Hyunra —se detiene un segundo, pensando en lo que acababa de decir—. Ellos no son hyungs como tú, son mis hyungs del equipo —explica como si realmente fuera necesario—. Y ellos no me dejaron sólo, estábamos los tres en nuestra habitación y empezaron a hacer ruido así que me fui, yo solito. No son malos, hyung.
Lo analiza con la mirada negando aun incrédulo.
 
—Dejé un niño y ahora... Mírate, ya haces cosas de adulto —dice con cierta nostalgia y se agacha frente a su hermano quitándole los zapatos—. Siempre vas a ser mi hermanito, ¿Entiendes? No pretendas que no me altere si te veo llegar en la madrugada evidentemente pasado de copas —suspira y se sienta junto a él acariciando su cabello—. Será mejor que descanses, supongo. Nunca me embriagué, no se que se hace en estos casos.
—Me harás llorar —reclama Myungdae, apoyando su cabeza en el hombro de su hermano—. Gracias por siempre cuidarme, hyung, eres el mejor —dice con la voz un poco temblorosa, pero las lágrimas se quedan en sus ojos ya que empieza a parpadear rápidamente para evitar que resbalen por sus mejillas—. Tú... Te quedarás conmigo, ¿Cierto? —Raehee sonríe de lado sin dejar las caricias sobre el cabello del azabache.
—Claro, siempre que pueda estaré contigo, eres y serás mi prioridad —apoya la cabeza sobre la suya—. Vamos, recuéstate, ¿Estás mareado? ¿Quieres beber agua? —Myungdae niega con la cabeza y se sube completamente a la cama, acomodándose entre las almohadas de su hermano.
—Quiero dormir. Acuéstate conmigo, hyung. —pide en voz baja.
—Está bien —dice sin ningún tipo de reproche y se acomoda junto a su hermano tomando las suaves mantas para taparlo observándolo con cautela y siendo azotado por miles de recuerdos de ese pequeño que se encontraba a su lado. Risas, llantos, juegos, peleas inocentes... Todo lo que habían vivido juntos, y la pena de haberse tenido que marchar sin poder guardar más de esos momentos—. Descansa —habla suave poniéndose de lado mientras le observa en silencio.
—También tú, hyung —responde Myungdae, conectando su mirada con la de Raehee por unos instantes antes de cerrar sus ojos—. Te quiero —añade, y es evidente que ya está más dormido que despierto en ese momento.
De a poco el cansancio lo va venciendo y sus ojos se cierran contra su voluntad, pero sintiéndose tranquilo y feliz de poder estar compartiendo ese momento con su hermano menor.
 
Han Soo Yoo
 
Sooyoo siente como es delicadamente movido entre sueños y de repente el vacío a su lado se hace presente. Suelta algunos quejidos en modo de protesta y sus ojos se abren apenas soltando un suspiro.
 
— ¿Ya debes irte hyung? —Cuestiona observando los movimientos del mayor dentro de la habitación.
—Debo darme una ducha primero, pero sí —responde Younggi, buscando en el armario su uniforme—.Tú te vas más tarde, ¿Verdad? Deberías volver a dormir —dice entrando al pequeño baño de la habitación, pero dejando la puerta semi abierta para poder seguir hablando con su mejor amigo.
—Siento mi cama fría y vacía ahora —hace un puchero aunque no le pueda ver y se enreda entre las mantas tratando de mantener el calor—. Puedo... Puedo acompañarte hasta que tenga que empezar mi turno, no quiero estar solo —se sienta en la cama haciéndose una bolita dejando apenas su rostro por fuera de las cobijas.
—Sigo creyendo que deberías dormir un poco más, Sooyoo, después de lo de anoche —insiste Younggi ya desde dentro de la ducha—. Además el bar no sería agradable para ti, créeme —añade.
— ¿Porque no? —Cuestiona en tono inocente, casi infantil— Ahora incluso acaban de darme más ganas de ir.
—Las personas que van a esta hora no son... Muy agradables. Todavía menos agradables que las que van en la noche —explica Younggi—. Pero si tanto quieres ir... No te lo voy a impedir.
Sooyoo asiente haciendo una mueca apenada.
 
—Está bien, si tu lo dices por algo ha de ser, no iré ahora, pero... Tal vez pueda hacerlo en la tarde, ¿La gente de la tarde si es agradable? Hoy no tengo tanto trabajo y no quiero estar solo mucho rato, podría pasar y hacerte un poco de compañía.
 
—Sabes que en general la gente no suele parecerme agradable. —recuerda Younggi, saliendo de la ducha y unos instantes después sale del baño ya vestido —Pero... Supongo que no está tan mal. Y me vendría bien que estuvieras ahí un rato. —lo último lo dice en un tono de voz ligeramente más bajo.
 
—Entonces pasaré a verte cuando mi turno acabe —dice mostrando una sincera sonrisa sin perder rastro a los pasos de su amigo—. Me gusta ser de la poca gente que te parece agradable —se recuesta de lado mirando a su amigo.
—Más bien el único —aclara el mayor con una leve risa mientras empaca sus pocas pertenencias en una pequeña mochila—. Bien... Estoy listo. Nos veremos más tarde entonces, no te metas en problemas. —dice mientas camina hacia la puerta de la habitación.
—Te agradarán más personas en el futuro, solo debes darte la oportunidad de dejarlas entrar a tu vida, gruñón —ríe apenas—. Que tengas buena jornada hyung, nos veremos en la tarde.
 
Han Hyun Ra
 
El pelinegro más delgado, aspira un aroma peculiar, abrazándose de lo que creía, era su almohada, acurrucándose y estirando sus piernas, mientras le rodea con uno de sus brazos y mantiene sus ojos cerrados para seguir durmiendo.
 
Los ojos de Hyunra se abren apenas aun adormilado y se siente acalorado de repente dándose cuenta entonces que tiene el cuerpo de su mejor amigo atrapando su torso. Es una situación un tanto extraña pero al verlo tan dormido no quiere despertarlo y se mantiene quieto volviendo a cerrar sus ojos. Su cabeza aun duele, aquello debe ser lo que llaman resaca.
Namwook suelta un suspiro, volviendo a acomodarse sobre su almohada, bosteza bajito y estira sus brazos, para poder "despertar" sus músculos y demás, mientras talla sus ojos nuevamente, sin abrirlos del todo.
 
— ¿Cómo te sientes? —su voz suena un tanto afónica. No quiere abrir los ojos, porque la luz aún le molesta, haciendo que cubra su rostro con una almohada.
—Terrible —ríe apenas y le observa de lado—. Eres caliente hyung —dice sin pensarlo y quita las mantas de encima.
Suelta una carcajada, destapa su rostro de la almohada y se hinca en la cama, aún riendo.
 
—Bueno, me lo han dicho, pero escucharlo de ti es nuevo —bromea, mirándole a los ojos.
Sus mejillas se tornan rojas de inmediato y tapa su rostro totalmente avergonzado.
 
—Oh por dios no fue lo que... Irradias mucho calor y estabas abrazándome cuando desperté. No quiero decir que no seas... —se detiene nervioso por sus palabras— Por favor ignora eso —pide totalmente avergonzado.
—Pff, sé lo que quisiste decir, bobo—intenta calmarle, acercándose a dejar un par de palmaditas en su pecho y regresar a su cama, para empezar a despegarla de la ajena—. Aunque, bueno, nada... ¿Quieres una pastilla? Puedo ir a conseguir un par —sugiere, señalando la puerta y decidido a caminar al clóset para cambiarse e ir a buscar algo para el menor.
Asiente volviendo a cerrar sus ojos.
 
—Lo que sea que me quite este mal estar —se sienta en su cama sin ganas—. Creo que me daré una ducha, o no podré levantarme de esta cama en todo el día.
—Anda, regresaré en unos minutos —se dirige a la puerta y se detiene en seco, regresando al armario—. No iré desarreglado... El amor de mi vida puede chocar conmigo en el pasillo y luciré fachoso. No, no —ríe, tomando una camiseta limpia, maquillaje y sentándose en su cama para arreglarse—. Te daré algo apenas salgas de bañarte —ríe bajito, comenzando a delinear sus ojos con tranquilidad.
—Hyung, siempre luces bien, eso... no es realmente necesario —se levanta con pesar y observa lo que hace—. Tú debes saber eso, y quien tenga la suerte de ganarse tu corazón también —le dedica una media sonrisa y va hacia el armario en busca de alguna bermuda y remera.
—Hyunra... Encontrar un chico no es fácil, eres un hombre, además, heterosexual; deberías saber que a uno de diez tipos en un mismo lugar, le gustan los hombres y... ¡yo soy ese tipo! Así que, el maquillaje es mi forma de conquista, creo —medio ojo maquillado y una leve mueca de tristeza estaba presente en el rostro del pelinegro mayor—. Si no consigo una conquista, al menos conseguiré comentarios bonitos sobre lo lindo que soy y lo bien que hago mi delineado —ríe bajito, concluyendo el maquillaje de su ojo y prosiguiendo con el otro.
—Ese es tu error hyung, no debes estar pensando en encontrar un chico, cuando el indicado se tope en tu camino, el destino se ocupará de unirlos, te hayas maquillado o no —con la ropa ya colgada de su brazo palmea el hombro de su amigo antes de dirigirse al baño.
—Bah, no sabes de esto — un pequeño puchero adorna sus labios, frunce su entrecejo levemente y sigue maquillando su rostro—. Debería entrar en lo hetero, conseguiré una chica más fácil, que un chico. Odio esto —ríe mientras concluye su maquillaje y grita con volumen regular para que Hyunra le escuchara—. Más te vale haber terminado para cuando regrese con tu pastilla, Han-ssi, porque no cargaré con llave —amenaza con tono divertido y sale de la habitación.
—Conseguirás al chico perfecto hyung, solo debes dejar de estar pendiente de hacerlo —deja la puerta del baño apenas abierta para poder hablar y luego de despojarse de sus ropas, se mete bajo el agua templada—. Anda, no creo demorar —cierra sus ojos dejando que el agua corra por su cuerpo tratando de relajarse.
 
Lee Dong Mun
 
Luego de levantarse, ducharse, y "arreglarse" un poco, Dongmun sale de su habitación directo al restaurante donde Akame trabajaba. Estaba dispuesto a invitarla a una cita, pero diferente a todas las anteriores. No negaría que se encontraba algo nervioso, y eso solo aumentó al igual que el ritmo de los latidos de su corazón cuando vio a la pelinegra de espaldas a la entrada limpiando algunas mesas vacías.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, y asegurándose que no hubiera nadie allí se acercó con sigilo a ella por detrás abrazándola por la cintura.
 
—Buenos días hermosa —susurra cerca de su oído dejando un pequeño beso sobre el hombro de la chica. La pelinegra da un pequeño saltito a causa de la impresión, sonrojándose al instante en el que sintió el beso ajeno. Cuando lo encara, sonríe ampliamente, rodeando los hombros contrarios con sus brazos y besando fugazmente los labios del mayor, emocionada, apenas uniéndolos en un pico.
—Buenos días, Dongmun-ie – mantiene la sonrisa en su rostro mientras con una de sus manos, acomoda el cuello de su camiseta, sonrojándose una vez más y tomando un poco de distancia, pues creía que si se mantenía así de cerca de Dongmun, respirando su adictivo aroma, su corazón saldría en cualquier momento de su pecho—, ¿Has venido a desayunar?
Él niega sin quitar los ojos de la chica aun con la sonrisa dibujada en sus labios.
 
—He venido a preguntarte si tienes planes para esta noche —cuestiona poniendo las manos en la cintura de la menor.
—Oh —hace una mueca, como si estuviese pensando demasiado y sonríe de nuevo al negar con su cabeza—. Nop, en realidad no tengo planes, ¿tú los tienes?
—Pues ahora que no los tienes, si los tengo —ríe torpemente y baja su mirada sintiéndose avergonzado—. Venía totalmente decidido a no actuar como un tonto pero... Lo haces muy difícil, me vuelvo un completo idiota en tu presencia —trata de concentrarse nuevamente y volver a su seriedad, para eso, toma una bocanada de aire—. Entonces... pasaré por ti a la ocho, e iremos a cenar, si estás de acuerdo —finaliza. Akame asiente, sus pómulos se sonrojan aún más y se toma el atrevimiento de dejar un beso en una de las mejillas del más alto.
— Te espero a las ocho, oppa... ¿debo vestir casual o...? – pregunta antes de que el mayor decida retirarse del lugar
—Ah, que ansiosa eres, ni siquiera me dejas llegar a esa parte —sonríe picando una de las mejillas de la chica—. Bien, te llevaré a un lugar bonito y lujoso, así que ponte un vestido bonito, algo formal, seguro te verás preciosa —dice entusiasmado por demás.
—Yah —ríe bajito, tocando su mejilla y ocultando un poco lo rosado de la misma—. V-vestido será... Espero tener uno —muerde su labio inferior.
Siente una mirada sobre sí, poniéndola aún más nerviosa.
 
—Creo que el jefe de mesas está viéndonos —bromea, mirando de reojo al aludido y separándose considerablemente de Dongmun— ¿T-te espero a las ocho? —vuelve a preguntar, acomodando un mechón de su cabello tras su oreja. Las mejillas de Dongmun se colorean un poco y oculta una sonrisa apretando un poco sus labios.
—Seré puntual, lo prometo —dice caminando hacia atrás y casi topándose con una mesa por lo cual se detiene y hace una reverencia hacia el hombre que los observaba para luego guiñar en dirección a la chica. Alza su mano en forma de saludo y termina por voltearse para no toparse con nada más en su salida del lugar.
 
Han Soo Yoo
 
Sooyoo terminó su jornada laboral y luego de pasar por su habitación a darse una rápida ducha y cambiar su uniforme por su ropa informal, decidió -tal como le había dicho a su amigo- ir al bar donde este trabajaba.
Le extrañaba mucho durante el día, habían pasado de estar todo el tiempo juntos a apenas verse durante la noche, y Sooyoo no era de las personas que disfrutaban la soledad, a él le gustaba compartir aunque fuese silencios, pero siempre con la compañía de alguien, y más aun si ese alguien era Younggi.
Se adentró al lugar analizando a las personas que se encontraban por allí y no tardó demasiado en localizar con la mirada al rubio quien se encontraba preparando quien sabe que para uno de los clientes.
 
—Un whisky doble por favor —dice usando una voz gruesa diferente a la suya para acaparar la atención del mayor, y dedicándole una gran sonrisa cuando este le mira.
Una vez Younggi se percata de que quién le habla es su mejor amigo, endurece su mirada ante sus palabras.
 
—Ya quisieras —dice terminando de servir el pedido y dándoselo al otro hombre que estaba en la barra, quién se retiró hacia una de las mesas con su trago en mano—. Lo máximo que te daré es agua, o tal vez jugo de naranja, si te portas bien —bromea.
Frunce su seño haciendo un puchero y cruzándose de brazos.
 
—Soy un adulto y tengo dinero, ¿Por qué no podría beber un poco? Ya ni siquiera estoy en horario laboral —su actitud no decía lo mismo que sus palabras, aun así trató de mantener la seriedad.
—Porque en serio no quiero que se repita lo de la primera noche —explica Younggi, mientras seca unos vasos que parecían recién lavados—. Yo no te daré alcohol, si lo quieres tendrás que buscar a tu amigo para que te lo de —bromea, aunque con cierto grado de disgusto.
—No es mi amigo, aun, y además el no me dio alcohol, lo bebí yo solito por mi cuenta —se sienta al otro lado de la barra observando a su amigo—. De todos modos no quiero beber, pero si aceptaré un jugo de naranja, ¿Crees que sería raro beberlo aquí?
—En un bar pasan cosas más raras que beber jugo de naranja, Sooyoo —se ríe ligeramente, dejando de lado el otro tema—. Espera un segundo, te buscaré un poco —dice y camina hacia una pequeña nevera, para después abrirla y sacar una gran jarra de jugo de naranja. Vuelve frente a Sooyoo y toma uno de los vasos que había estado secando para servirle— Listo —le pasa el vaso una vez está lleno de jugo a lo que el menor bebe un poco y agradece.
—Oye, ¿No ha vuelto el chico descarado que te dijo que eras guapo o algo así? —dice mirando a su alrededor y esperaba que la respuesta fuera un no, pues en ese momento, al parecer solo había gente mayor.
—No lo he visto por aquí, no —responde, ocupándose otra vez con lo que estaba haciendo antes—. Y no me dijo que era guapo, no inventes —bufa, rodando los ojos— ¿Qué tal el trabajo hoy? —pregunta, tratando de cambiar el tema.
— ¿No lo dijo? Ah... Algo te había dado a entender eso ¿No? Es que... No recuerdo las palabras exactas, aunque no es necesario que te lo diga, está a la vista de todos modos —dice con obviedad—. El trabajo... Bien, cada día un poco más aburrido, pero al menos no he tenido percance con nadie ni he hecho nada tonto.
—Basta —pide y se da la vuelta rápidamente para acomodar los vasos, pero sobre todo para ocultar el pequeño rubor que había tomado sus mejillas—. Te has ganado ese jugo de naranja, entonces. Yo tampoco he tenido un día tan malo, la verdad.
—Oh que bien, ahora me das premios por portarme bien, ¿Que sigue? ¿Regalarme juguetes? ¿Sacarme a pasear? ¿Una correa nueva? —Bromea—  Bueno, soy tu amigo fiel, como sea —ríe encogiéndose de hombros.
—Bueno, si eres como un perro; siempre hay que estar vigilándote para que no te metas en problemas y siempre te emocionas cuando vuelvo de trabajar —bromea Younggi divertido.
— ¡Oye! —Protesta pero no puede evitar soltar una carcajada— ¿De verdad lo crees? La próxima vez que llegues no solo me emocionaré, lameré tu rostro y saltaré sobre ti.
—Si tuvieras cola probablemente siempre estarías moviéndola —asegura, dándose la vuelta para por fin ver a Sooyoo—. Y por favor, no hagas eso —pide, sonando serio.
—Puedo hacerlo así —mueve sus caderas en su asiento sin dejar de sonreír—. Prepárate hyung, la próxima bienvenida a la habitación que te dé será un antes y un después en nuestra relación —bromea y los dos comienzan a reír ante lo absurda que resultaba aquella charla.
 
✽✽✽

 
Sooyoo se encontraba solo en su habitación, había recorrido un poco el crucero luego de pasar el rato con su mejor amigo pero ya no tenía más ganas de caminar. Estaba aburrido, él realmente no era el tipo de persona que podía quedarse encerrado sin hacer nada, no tenía sueño, su estómago estaba satisfecho… Tenía demasiada energía como para simplemente dormir y fue entonces que por simple impulso, envió un mensaje…
 
—Buenas tardes Raehee-ssi, espero no importunarle, pero como su mensaje no ha llegado, he decidido dar la iniciativa.
 
Luego de enviarlo, y al sentirse repentinamente acalorado, se levantó para cambiar la temperatura del aire, encontrándose con que el control para manejarlo estaba totalmente en inglés. Soltó un pequeño bufido y simplemente comenzó a tocar botones, para su suerte, una brisa fresca salió del aparato y estaba a punto de dejarlo nuevamente cuando el tono de su celular lo asustó y este resbaló de sus manos desarmándose por completo.
 
—Yah, que torpe eres Sooyoo —se dice a si mismo pero en vez de dedicarse a juntar el artefacto vuelve a tirarse en su cama para ver el móvil.
 
—Buenas tardes Sooyoo-ssi, disculpe que no le escribí, he estado ocupado, pero ahora tengo un rato libre, ¿Cómo ha estado?
 
Una sonrisa genuina se forma en sus labios y sus dedos se mueven solos tecleando en la pantalla para contestar rápidamente.
 
—He estado bien, gracias. Ahora estoy solo, aburrido, y repentinamente con frío.
 
Envía el mensaje y se levanta para rearmar el control del aire acondicionado pero cuando apunta al aparato este no responde, al parecer lo había roto, y la temperatura había quedado en apenas diez grados.
 
 — ¿Frío? Es un día hermoso, tal vez debería salir a verlo, me gustaría hacerlo también pero estoy algo cansado, además, tengo que acompañar a mi jefa a una cena más tarde, y he decidido descansar un poco, ya que mi hermano no ha escrito para vernos hoy.
 
El de mechas verdes rebusca una manta en el armario la cual se pone sobre los hombros y sentado en la litera de arriba, donde Younggi no lo dejaría pasar el rato si estuviera allí, se dispone a seguir la charla con Raehee.
 
—Es que… He tenido un percance con el aire acondicionado de mi habitación, estoy a temperaturas invernales aquí dentro! Tengo problemas con las cosas, se me caen de las manos, soy algo torpe.
 
—No creo que sea torpe Sooyoo-ssi, más bien algo despistado, pero parece alguien agradable, realmente me gustaría poder vernos de nueva cuenta, cenar, beber algo sin alcohol.
 
Aunque Sooyoo no le viera, Raehee sonreía desde que el primer mensaje había llegado a su móvil.
 
— JAJAJA no volveré a beber de esa manera, qué vergüenza!
—  Lo haremos! Tiene planes mañana a la noche?
 
Las mejillas del menor se han vuelto rojas al recordar aquel percance, aun así Raehee había sido tan amable…

Pasan unos minutos y la respuesta no llega, Sooyoo hace algunos pucheros en la espera pero se dice a si mismo que Raehee ha de estar ocupado, por lo cual decide entender el televisor para pasar el rato.



Última edición por taejin el Vie 05 Ene 2018, 12:27 pm, editado 2 veces
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Vie 05 Ene 2018, 10:26 am



vic.

Capítulo 9: Parte 2.

 
Lee Dong Mun
 
Dongmun regresaba a su habitación luego de haber ido a invitar a Akame a cenar esa noche. Se encontraba ansioso desde el momento en que la chica dijo que si, y fue entonces que se dio cuenta que era un idiota por no tener nada preparado más que el lugar, donde se gastaría un tanto de sus ahorros.
 
—Eunsun —es lo primero que dice al entrar a la habitación y no ver a su hermana—. Justo cuando la necesito —suelta un suspiro antes de sacar su móvil del bolsillo y enviarle un mensaje de auxilio a Myungdae.
 
—Hyung, necesito de su ayuda. Tengo una cita esta noche y no tengo ropa para la ocasión.
 
Myungdae lee el mensaje de su amigo con una sonrisa, le alegraba que recurriera a él en esas ocasiones, le hacía sentir bien.
Por eso no dudó en responderle con la promesa de que le ayudaría y preguntándole el número de su habitación. Mientras le respondía, se dispuso a buscar en sus maletas el traje elegante que había decidido empacar, por suerte.
El pelinegro le indica cómo debe llegar a su habitación y luego de enviar el mensaje comienza a dar vueltas por la misma, de repente una gran ansiedad esta invadiéndolo por completo. Abre el pequeño refrigerador de la habitación para servirse un poco de agua mientras los minutos pasan.
 
Después de haber golpeado un par de veces, el menor abre la puerta y Myungdae instantáneamente se da cuenta de lo nervioso que está.
 
—Myungdae al rescate —bromea, enseñándole el traje. El pelinegro le agarra del brazo y lo mete hacia la habitación cerrando luego.
—Estoy teniendo un crisis —inhala profundo— ¿Cómo puedo ser tan idiota de invitar a Akame a un restaurante sin tener un traje? No sé qué haría sin ti —se quita los zapatos y la remera que llevaba puesta cambiándola por una camisa para probarse el traje—. Te debo una.
—Ya, ya cálmate. Llegué a salvarte la vida, lo sé —se burla Myungdae y se sienta en una de las camas—. Ya pensaré en como quiero que me lo compenses, ahora veamos cómo te queda —le apura.
Se quita los pantalones que llevaba puestos para sustituirlos por los de vestir que su amigo había llevado, se coloca el saco sobre la camisa y se para frente al espejo.
—No puede ser —se mira al espejo— ¿Como no había pensado que eres de menor estatura que yo? —golpea su frente.
Myungdae cubre su boca con su mano para evitar que su risa salga a flote, sin mucho éxito.
 
—Seguro a Akame-yah le gustarán tus tobillos, son lindos Dongmun-ah —se burla y por fin su carcajada resuena en la habitación.
Baja la mirada a sus tobillos y da unos pasos hacia atrás dejándose caer sobre la cama tapando su rostro con ambas manos.
 
—Trágame tierra —se sienta de repente y mira al mayor luego de haber tomado una de las almohadas de su cama para lanzársela—. No puedes reírte en un momento así —levanta apenas sus brazos sintiéndose apretado dentro del saco el cual se quita dejándolo a un lado— ¿Que haré ahora? Eres la única persona a quien podía pedirle algo así, no tengo dinero para un traje.
—Ya, no llores Dongmun, pensaré en algo —la habitación es apoderada por el silencio un par de minutos mientras Myungdae escanea su cabeza en busca de una solución para el menor — ¡Lo tengo! ¿Y si le pedimos uno a mi hermano? Estoy más que seguro que él tiene trajes, de hecho, es prácticamente todo lo que usa. ¿Qué te parece?
El rostro de Dongmun vuelve a iluminarse.
 
— ¿Crees que acceda a prestármelo? Y aun más importante... ¿Crees que compartamos talla? Dime que al menos es un poco más alto que tú para no perder las esperanzas.
—Idiota —bufa Myungdae, con una sonrisa en su rostro—. Pero sí, es más alto que yo, bastante. Te quedará bien lo que te preste, creo —continúa y se levanta, tomando a Dongmun del brazo y haciendo que se levantara también—. Vamos, le escribiré en el camino —anuncia, dirigiéndose a la salida del cuarto.
—Espera, déjame sacarme esto —dice refiriéndose al pantalón -corto en él-, se lo quita suplantándolo por el que llevaba puesto antes dirigiéndose a la puerta tras su amigo— ¿No crees que a tu hermano le moleste? No quiero ponerlo en compromiso de prestármelo solo por acompañarte a buscarlo —dice una vez fuera comenzando a caminar tras el mayor.
—Hyung hará lo que le pida, no te preocupes —asegura Myungdae, tecleando un mensaje a Raehee mientras camina—. Además, ya te dije que tiene algo así como mil trajes, usa uno todos los días —explica, dándole una sonrisa a Dongmun a la vez que guarda su celular en sus jeans.
—Aun así me da mucha vergüenza ir a pedírselo, me escondería tras de ti si no fueras tan pequeño —se burla y no oculta su risa.
—Si no me agradaras tanto me daría la vuelta y te dejaría solo —amenaza Myungdae con un intento de expresión seria.
Luego de eso no tardan en llegar a la puerta de la que era la habitación de Raehee, la cual, obviamente estaba en el área VIP del crucero y toda esa zona era bastante elegante y llena de lujos. Aunque Myungdae ya había visitado la habitación de su hermano varias veces aún no se acostumbraba y siempre miraba todo con curiosidad.
 
—Esto parece sacado de una película —dice olvidándose de la falsa amenaza de su hyung mientras observa de igual manera—. Creo que si hubiese podido hospedarme en esta área no me moverían de mi habitación, tu hermano es casi de la realeza —se acerca unos pasos más a Myungdae siguiéndole de cerca al sentirse cohibido por unas chicas que pasaban.
—Bueno... De la realeza no exactamente pero, cerca —bromea el mayor y golpea un par de veces la puerta, para después esperar a que su hermano la abriese.
Dongmun no mintió cuando dijo que se escondería tras Myungdae, pues si, era bastante vergonzoso. El mayor de los tres abre la puerta y una sonrisa se forma en sus labios al ver a su hermano.
 
—Esperaba que tardaran un poco más, ni siquiera he sacado el traje del armario, pasen —invita cediéndole el paso a ambos.
—Lo siento Hyung, Dongmun-ah aquí está algo desesperado, tiene una cita con una chica —explica Myungdae, agarrando a su amigo por el brazo y arrastrándolo al interior, ya que sabía que él no lo haría por sí mismo. Las mejillas de Dongmun se tiñen de un rosa intenso— ¡Cierto! Hyung, el es Lee Dongmun, Dongmun-ah, el es mi Raehee hyung —los presenta con una sonrisa, para después sentarse en la cama de su hermano.
—Es un gusto conocerte Dongmun-ssi, los amigos de mi hermano son también mis amigos, siéntete en confianza —dice amablemente.
—Lo mismo digo —hace una reverencia hacia el mayor quien voltea hacia su armario en busca de un traje adecuado, aunque todo dentro de este pareciera igual ante los ojos del menor.
Dongmun por mientras se queda estático jugando con sus dedos cual niño pequeño.
—Creo que este podría estar bien —dice girándose hacia los menores con una percha en mano que dejaba ver un traje color negro satinado con un corte bastante elegante por lo que Dongmun podría apreciar—. Puedes pasar y probártelo —señala el baño mientras le tiende la percha.
—Eso haré —otra reverencia y toma el traje—. Es muy amable Raehee-ssi, yo... Disculpe la molestia —se lamenta aun ruborizado a lo que el mayor sonríe con cierta ternura negando.
—No es nada, no puedo negarme a nada que Myungdae-ah me pida —ahora dirige la mirada hacia su hermano menor.
—Iré a probármelo, con su permiso —se dirige al baño y al entrar cierra la puerta dejando a los hermanos unos minutos.
—Gracias por esto, Hyung. —habla Myungdae una vez Dongmun está fuera de vista —El de verdad parecía estar al borde de una crisis por no tener un vestuario apropiado para su cita. Y cuando el traje que le iba a prestar yo le quedó pequeño juré que lloraría —suelta una pequeña risita.
—No es nada, realmente tengo un guardarropas lleno de esos —se encoge de hombros con un sonrisa y se sienta a su lado—. Me alegra ser de ayuda y que hayas decidido recurrir a mí, ¿Tú no tienes ninguna cita? ¿No necesitas un traje? —bromea.
—Gracias por recordarme lo soltero que estoy, Hyung —reclama el menor—. Aunque tú tampoco tienes citas, ¿Verdad? A no ser que tengas planes con ese chico... Sooyoo me dijiste que se llamaba ¿Cierto? —le molesta de vuelta, empujándolo ligeramente.
—Eres un irrespetuoso niño —lo empuja de igual manera levantándose de la cama y tiene la suerte de que Dongmun sale del baño por lo cual evita dar respuesta fijando su tención en el menor de los tres.
—Eh... Te queda mejor que el mío, seguro —comenta Myungdae, mirando a Dongmun de pies a cabeza—. Pero creo que es... Algo grande ahora —continua—. Hyung, ¿No tendrás uno más pequeño? —pregunta, volteando su vista a Raehee.
—Es mi talla —dice el mayor analizando a Dongmun—. Realmente se podría ajustar un poco a la medida pero... No tenemos tiempo, herramientas, ni destreza necesaria para hacerlo —dice apenado—. No... ¿No hay alguien más a quien puedan pedirle prestado?
—Creo que... Cancelaré la reserva y tal vez podamos ir a otro sitio no tan formal —dice bajando la mirada.
— ¡No! —Exclama Myungdae, levantándose en un instante, caminando hacia Dongmun y pone sus manos en los hombros del menor—. Escúchame bien, Dongmun-ah, tú iras a esa cita en ese restaurante así sea lo último que haga. No pienso permitir que lo canceles —habla con toda la seriedad que disponía.
—Pero —suelta un suspiro—… Solo tengo algunas horas para conseguir un traje y tu eres la única persona que conozco aquí que pueda prestarme —hace una mueca de pena—. Y gracias Raehee-ssi por haber querido ayudarme —pone sus manos sobre las de Myungdae y las quita sin ser grosero—. Iré a cambiarme —dice volviendo sobre sus pasos hacia el baño.
— ¡Pensaré en algo Dongmun! —Promete y una vez el menor está de vuelta en el baño, mira a Raehee con desesperación evidente en su rostro —Hyung, ayúdame a pensar —suplica—. Para él esa chica es de verdad especial, de verdad no quiero que cancele sus planes —dice haciendo pucheros.
—Realmente tampoco conozco a nadie aquí, me encantaría ayudar pero no sé cómo —muerde su labio pensativo tratando de que alguna brillante idea ilumine su mente pero nada llega— ¿Qué hay de tus compañeros de equipo? Alguien puede acercarse a su talla.
El menor sale del baño ya cambiado con el traje en las mismas condiciones que como se lo habían dado.
 
—Gracias por la intención Raehee-ssi, realmente ha sido muy amable —el menor trata de mostrar una sonrisa la cual el castaño devuelve.
— ¡Oh! —Myungdae dice de repente —Sé que no es la mejor idea pero... ¿Qué tan horrible te parecería si le preguntamos a Hyunra hyung?  Estoy seguro que comparten talla—cuestiona al menor pero este le mira como si le hubiese salido un tercer ojo y niega rotundamente.
—No hay ningún tipo de posibilidad de que salga con Akame con un traje que me ha prestado su ex novio —dice totalmente convencido de que eso no era una opción.
—Ya, ya, lo siento, solo fue una idea —Myungdae levanta sus manos en señal de rendición —En ese caso, Hyung... Creo que te dejamos, tenemos que solucionar esto. Te veré después, ¿Sí? —promete a su hermano, para después darle un corto abrazo.
El mayor corresponde y asiente separándose para palmear el hombro de su hermano y luego dirigir la mirada al menor de los tres.
 
—La mayor de las suertes Dongmun-ah, espero puedas conseguir el traje y tengas una gran cita con esa chica —le sonríe.
—Muchas gracias, espero lo mismo —dice tratando de no sonar tan desanimado como se siente y deja la habitación esperando que su amigo le siga.
Myungdae hace justo eso y una vez fuera, pasa su brazo por los hombros de su amigo sin importarle que tuviera que caminar ligeramente de puntillas gracias a eso.
 
—Dongmun-ah, tranquilo, encontraremos una solución.
—Un milagro sería la única solución posible en este momento…
 
✽✽✽

 
Myungdae y Dongmun regresan a la habitación de este encontrándose con la menor de los Lee.
 
—Hola —saluda Dongmun y gira a ver a su acompañante—. Eunsun, él es Myungdae hyung, Myungdae hyung, ella es mi hermana menor, Eunsun —los presenta y observa el traje que aun yacía sobre la cama y se apresura a tratar de esconderlo para que su hermana no haga preguntas las cuales no quiere responder.
—Es un gusto, Myungdae-Ssi —responde la chica, inclinando su cabeza hacia él, ya que estaba sentada en su cama—.No te molestes Dongmun, ya lo he visto. ¿Para qué el traje? ¿Tendrás una cita con Akame-yah? —se burla, acercándose al par de amigos sin levantarse.
Dongmun rueda los ojos y aunque este dándole la espalda sabe que la menor esta sonriendo.
 
—Era el plan, pero no conseguí un traje de mi talla y no sé qué haré ahora —se sienta dejándose caer sobre la cama soltando un bufido—. Tendré que cancelar la reserva y llevarla a otro lugar —habla resignada.
—Yah, tú me desesperas —se queja Eunsun y se pone de pie— ¿Por qué siempre te rindes tan fácil? —Continua mientras se pone sus zapatos— Vengo en un segundo, y ni se te ocurra cancelar esa reservación —amenaza y con eso sale de la habitación.
El seño de su hermano se frunce mientras sigue los pasos de la menor hasta que la puerta de la habitación vuelve a cerrarse dejando a los dos chicos solos una vez más.
 
—Está loca —se encoge de hombros observando a su amigo—. Pero presiento que algo tiene en mente, lo único que no sé es que tan bueno o malo pueda ser para mí.
 
Han Soo Yoo
 
La puerta suena en la habitación de Sooyoo. El peli verde se levanta de la cama de Younggi saltando de esta y caminó hacia la puerta, tuvo que sostenerse de esta al enredarse con la larga manta que se posaba sobre sus hombros soltando una pequeña risilla al hacerlo.
Entreabre la puerta y su sonrisa se ensancha al ver a la bonita rubia parada frente a esta.
 
—Eunsun-ssi, ¿A qué debo el honor? Pasa —pregunta haciéndose a un lado para dejarle lugar.
—Vaya... ¿Por qué hace tanto frío aquí Sooyoo oppa? —pregunta la chica, abrazándose a sí misma mientras entra a la habitación. Luego de que la menor entra, el peli verde le extiende otra cobija la cual pone sobre los hombros de la chica.
—El clima estaba agradable cuando Younggi hyung activó el aire, pero quise bajarlo y... No entiendo el control, está en inglés —hace un puchero y observa su celular sonando una vez más a lo que sonríe pero vuelve su tención a la chica— ¿A qué debo esta grata sorpresa? Aun  no respondes…
Eunsun quiso preguntarle el porqué de esa sonrisa, pero decidió por lo contrario. Tenía una misión.
 
—Oh... Bueno... Oppa... Verás... —divaga, con algo de timidez, debido al poco tiempo que llevaban conociéndose. Sooyoo ladea su cabeza observándole con cierta dulzura.
—Puedes decirme, lo que sea, anda, ¿Que sucede? —Cuestiona en tono suave y amigable.
—Es que... Necesito un favor —dice finalmente— ¿Recuerdas a Dongmun, mi hermano?
—Tu agradable y simpático hermano, claro, no podría olvidarlo —ironiza en tono bromista— ¿Que sucede con él?
—Sí... Él... Tiene una cita con su novia. Y fue un idiota como siempre porque decidió hacer reservas en uno de los restaurantes elegantes y no tiene un traje para usar —suelta rápidamente—. Y yo... Quería saber si tenías uno que le pudieras prestar... Oppa, eres su última salvación en realidad.
— ¿Un traje? ¡Claro! —asiente y se acerca a su armario abriendo ambas puertas de este— Este es el más adecuado, fue el que usé el día que les di la bienvenida al crucero, y luego de llevarlo a la tintorería no he tenido que volver a usarlo —dice sacando la percha con el traje cubierto por una gran bolsa transparente—. Solo debe cuidarlo porque... No es mío en verdad, sino es un préstamo de la empresa.
— ¡Claro, claro, le diré que lo cuide con su vida! —exclama Eunsun, con la más grande de las sonrisas en su rostro. Se acerca a Sooyoo y examina el traje— Es perfecto, creo que este sí le quedará bien —comenta y luego mira al chico—. De verdad que eres genial Sooyoo oppa, gracias —le sonríe de nuevo y entonces lo envuelve en un abrazo, teniendo cuidado con el traje.
—No agradezcas, y si, ha de quedarle bien, por lo que pude ver seremos la misma talla, no hay cuidado —le sonríe de igual manera correspondiendo al abrazo—. Lo que sea por mi nueva amiga.
Eunsun se separa del abrazo y le sonríe una vez más.
 
—Bueno, creo que iré a llevárselo, antes de que Dongmun decida cancelar la reserva —explica, tomando el traje y caminando hacia la puerta — ¿Nos vemos luego?
—Claro, corre, ve rápido, y deséale suerte de mi parte —se acerca a abrirle la puerta a la chica quien le sonríe y luego de agitar su mano se va por el mismo pasillo que ha venido.
 
Lee Dong Mun
 
Dongmun se encontraba tirado boca arriba en su cama tapando su rostro, lleno de frustración.
 
—No puedo creer que no haya pensado en la vestimenta antes, no... No puedo ir con el traje de tu hermano, es como estar dentro de una carpa, y dentro del tuyo me siento tan apretado que no puedo respirar —suspira pesadamente volviendo a sentarse—. No puedo cancelar la cita pero... No tengo nada adecuado para la ocasión, ¡Es terrible hyung! ¿Ahora qué haré? —se deja caer de nueva cuenta sobre la cama.
—Yo... En serio lo siento Dongmun-ah —se disculpa Myungdae, con tristeza evidente en su expresión y tono de voz—. De verdad hice todo lo que se me ocurrió —añade—. Esperemos a que tu hermana vuelva, tal vez ella tenga algo en mente.
—No... No es tu culpa, has hecho tanto por mí, no sé como agradecerte, realmente eres el mejor amigo que pueda tener —se levanta y se acerca a darle un abrazo—. Eres el mejor hyung que pueda tener —palmea su espalda y se separa dedicándole una sincera sonrisa—. Iré a cancelar la reserva y... La llevaré a otra parte, algo se me ocurrirá.
—Si fuera el mejor hyung te habría podido conseguir un traje, uno que de verdad pudieras usar —se lamenta el mayor—. No Dongmun-ah, aún hay tiempo —protesta, agarrando al chico por la muñeca. En ese momento la puerta de la habitación se abre y entra Eunsun con algo en sus manos.
—Espero me hayas hecho caso y no hayas cancelado la reserva Dongmun.
El mencionado levanta la mirada hacia su hermana.
 
—No, no lo he hecho porque no me han dejado salir de aquí aun, pero no tengo otra opción, no puedo ir con ropa informal a una cita en ese restaurante Eunsun —lleva la mirada hacia lo que su hermana llevaba en sus manos—. Que... ¿Qué es eso?
— ¿Por qué no lo averiguas? —pregunta la chica extendiendo la bolsa que traía hacia su hermano. Una sonrisa ladina decoraba sus labios.
Le observa con cierta desconfianza y se acerca a ella tomando la bolsa dándose cuenta al instante de lo que se trata.
 
— ¿De dónde sacaste esto? —Pregunta gratamente sorprendido mientras saca el traje de la bolsa— ¡Es perfecto! —lo observa dejándolo luego sobre la cama y yendo hacia su hermana para abrazarla con fuerza incluso levantándola un poco del piso y girando con ella.
— ¡Eh, suéltame! —reclama la chica, luchando contra el agarre de su hermano— No es importante de dónde lo saqué, anda y pruébatelo.
La baja con cuidado y deja un sonoro beso en su frente apretando sus mejillas sin dejar de sonreír.
 
—Gracias, muchas muchas gracias Eunsun —alborota la rubia cabellera de la menor para luego tomar el traje y prácticamente correr al baño a probárselo.
—Idiota —protesta Eunsun mientras pasa sus manos por su pelo, tratando de arreglar el desastre que había hecho Dongmun.
— ¿De dónde sacaste eso, Eunsun-Ssi? —cuestiona Myungdae, quien había permanecido en silencio hasta el momento, observando la escena con sorpresa.
—Tengo mis contactos —responde la chica, con la misma sonrisa ladina de antes, para después ir hasta su cama y sentarse en ella.
— ¡Es perfecto! —Se siente un grito desde adentro del baño y luego la puerta de este se abre dejando ver a un Dongmun dentro de aquel traje que le quedaba realmente como si fuera propio— ¿Cómo sabias mi talla? ¿De dónde lo sacaste Eunsun? —cuestiona parándose frente al espejo para ver su atuendo completo y sintiéndose al fin a gusto con lo que veía.
— ¡Te ves muy bien Dongmun-ah! —exclama Myungdae, levantándose y caminando hasta quedar al lado de su amigo.
—Tengo poderes mágicos, Dongmun. Y contactos, como le dije a Myungdae-Ssi —repite Eunsun, mirando su celular en lugar que al par de chicos.
—Gracias hyung —le sonríe a su mejor amigo a través del espejo y desvía su vista hacia la menor de la habitación—. Anda, ¿Que contactos? No sé nada de ropa pero incluso esto parece ser algo costoso, ¿Con quién lo conseguiste? Y no me digas que lo has alquilado porque averigüé los costos y no traemos la mitad del dinero para hacerlo.
— ¿De verdad crees que alquilaría un traje para ti? Soy buena, pero no tanto —dice aún sin mirarlos— ¿Por qué es tan importante de dónde lo saqué? Vas a llegar tarde a tu cita por estar interrogándome —continua—. Y ya que lo dices, probablemente sí sea costoso así que no lo arruines con tu idiotez porque no dudaré en lanzarte por la borda, ¿Entendido?
Dongmun rueda los ojos soltando un suspiro luego de encogerse de hombros.
 
—Tal vez sea mejor no saberlo, de todas formas, mocosa irrespetuosa, para que veas que no soy un idiota y mal agradecido como sueles decir, gracias —se acerca a ella y posa la mano en su hombro—. No tenías porqué hacerlo, pero conseguiste esto para mí y realmente estoy muy agradecido, me gusta tu forma de decirme que te importo, que me quieres, y que soy el mejor oppa del mundo, aunque no sea con palabras —le dedica una sonrisa y finge secar lagrimas antes de separarse y echarse a reír.
— ¿Hablas de Sooyoo oppa? Porque él es el mejor oppa del mundo —dice Eunsun con tono de burla, nada más porque sabía que a Dongmun le molestaría—. Y no lo hice por ti, lo hice por Akame-yah, me daba pena que le cambiaras el plan después de haberla ilusionado.
Myungdae todo ese tiempo había estado tratando de contener su risa, pero ante las palabras de la chica le fue imposible aguantar más y soltó una gran carcajada.
 
—Ni siquiera sé porque trato de ser bueno contigo, de veras, eres tan insoportable —suelta un suspiro y se encoge de hombros—. No perderé mas mí tiempo aquí, espera que me cambie vámonos hyung, esta niña debe pensar en lo que dice y hace a solas —a Myungdae le divierte bastante la situación pero solo asiente esperando a su amigo. El menor no tarda demasiado en cambiarse, pasa por al lado de su hermana y la empuja sin demasiada fuerza—. Mocosa malcriada, algún día necesitarás de mi, y tendrás que recurrir a Sooyoo oppa —la burla ya con su mano sobre el pomo de la puerta—. Igual... Te quiero tonta —dice antes de abrir.
—Da igual —bufa la chica—. Yo... También te quiero idiota —corresponde en voz baja, solo mirándole por un breve instante antes de volver su vista a su teléfono.
—Adiós —es lo último que dice y luego de que Myungdae sale, cierra la puerta.
 
Choi Je Sun
 
Jesun caminaba de un lado a otro como león enjaulado, y sí, era más o menos la misma situación. Aun no podía creer que terminara en la prisión del crucero solamente por entrar al casino, está bien, ya le habían advertido dos veces que tenía el acceso negado, pero… ¿Era necesario tanto? Malditos todos, pensó.
 
—Oiga, ¿Cree que tenga para mucho más aquí? Tengo una cita —observa el reloj fuera de la celda justo sobre el guardia que estaba sentado con la vista fija en el celular. Al notar que casi eran las ocho treinta, maldijo en inglés.
—Mantén la boca cerrada, te liberaré cuando me llegue la orden, revoltoso —dice lo último en voz baja, aun así el castaño le escucha.
— ¡Demonios! —Exclama— La chica más hermosa de este crucero está esperando por mi y por culpa suya, de la buchona y todos los idiotas encargados de la seguridad de este crucero estoy encerrado en una maldita celda —gruñe—. Esto es ridículo, no porto armas, o drogas, ni he hecho apuestas ilegales desde que subí aquí —se agarra de los barrotes y lo mira de mala gana al sentirse ignorado— ¡¿Al menos está escuchándome?! —Alza la voz pero sigue siendo ignorado— ¡Necesito ir al baño! —miente y es entonces que el oficial se levanta dirigiéndose hacia él.
—Lo que no quiero es escucharlo más —dice y toma el manojo de llaves para abrir la celda. Jesun queda parado algo sorprendido y el oficial solo lo pega contra los barrotes de espaldas poniendo sus manos unidas y pasando unas esposas por estas.
— ¿Pero que… —el chico se mira las manos y luego al hombre, quien le empuja fuera de la celda.
—Ahí está —señala una pequeña puerta blanca—. El baño, vaya.
— ¿En enserio? ¿Esposado?
— ¿Quiere ir o no? —El castaño bufa y finalmente opta por si entrar.
 
Lee Dong Mun
 
Su reloj de muñeca indica que está a solo minutos de la hora pactada y teme comenzar a sudar por los repentinos nervios que siente. Realmente le gustaba tanto Akame que había pensado esa cena tanto... Necesitaba que todo fuera perfecto.
Toma una gran bocanada de aire y pone el ramo de rosas frente a la puerta la cual golpea un par de veces.
 
— ¡Espera un segundo! —dice acercándose a la puerta. Habla un par de cosas en chino, ríe segundos después y abre la puerta, finalmente, mirando con asombro al mayor, admirando lo guapo que lucía en traje.
Ella usa un vestido a la mitad de sus muslos en color negro, con mangas de encaje y un pliegue de falda más largo. Lo acomoda, haciéndolo un poco más hacia abajo y abre la puerta por completo, sonrojándose intensamente al ver el ramo de flores frente a ella.
—O-oppa —dice nerviosa, permitiéndole pasar a su habitación en lo que ella acomodaba el ramo de flores en alguna parte—. De verdad eres puntual, o soy muy lenta —ríe bajito, apenada. Aún le faltaba calzarse los zapatos.
Él avergüenza quedándose parado a un lado de la puerta.
 
—En realidad —se fija su reloj de pulsera—... Aun faltan tres minutos pero... Estaba demasiado ansioso por verte —la observa sin poder evitar sonreír—. Ese vestido se ve hermoso en ti, todo... Todo se ve hermoso en ti —tartamudea apenas cuando los ojos de Akame chocan con los suyos.
Las mejillas de la menor se sonrojan aún más. Camina con prisa, para poder salir pronto con el chico y una vez termina de acomodar lo que le faltaba, se posiciona frente a él, saludándole propiamente con un beso en la mejilla.
 
—Gracias, pero... Ah, también te ves muy bien, oppa. M-muy guapo —balbucea, posicionando una mano alrededor del nudo de su corbata y ajustándolo con la otra, para después alisar lo que pudo haber arrugado— ¿Nos vamos? —Observa como acomoda sus ropas y levanta la mirada sonriéndole mientras toma su mano con delicadeza.
—Andando —caminan fuera de la habitación y así por los pasillos alejándose del área de habitaciones—. Tengo una reserva, en un restaurante bastante lujoso donde solo sirven comida china —dice—. Supuse que te gustaría, y que podrías enseñarme alguno de tus platos favoritos.
Sus ojos se iluminan, entrelaza sus dedos con los del mayor y sonríe con amplitud.
 
— ¿Chino? Ah, ya verás, te va a encantar si encontramos lo que me gusta —suelta un ligero chillido de emoción, balanceando sus manos—. No te hubieras molestado, quiero decir... Cualquier cosa está bien, oppa, soy más una chica sencilla —asegura, abrazándose a su brazo con confianza.
—Lo sé, pero quería conocer un poco de tu cultura gastronómica, además el lugar te encantará, y... No voy a mentir, también me hacía ilusión verte con un bonito vestido formal —le sonríe dejando un beso en sus cabellos justo cuando paran frente a la puerta del restaurante.
—Buenas noches, ¿Tienen reserva?
—A nombre de Lee Dongmun, una mesa para dos —habla cordialmente y la muchacha los guía hacia una que se encontraba con vista al exterior.
—Tengan una grata velada —se despide con una reverencia y Dongmun corre la silla para que ella tome asiento.
Está frente a él, apoya sus manos en la mesa y le sonríe.
 
—En China todo es muy colorido y bonito, me alegra que quieras conocer sobre ello —comenta emocionada y aún sonrojada por los gestos del mayor— ¿Tú lista de deseos está completa después de verme formal? —Bromea— Porque la mía fue cumplida cuando llegaste con ese ramo de rosas.
—Creo que podría seguir agregando cosas a medida que pase el tiempo pero estoy realmente satisfecho por ahora, también espero poder seguir sorprendiéndote —le pasa la carta por sobre la mesa dedicándole una sonrisa—. Ahora sorpréndeme tú a mí, dime que no puedo dejar de probar de aquí.
Ella asiente con su cabeza, mirando el menú distraídamente y riendo bajito.
—D-déjame ordenar por ti, oppa, no te vas a arrepentir —asegura, dibujando una sonrisa amplia en su rostro.
Sin dudarlo deja que ella pida y luego de que la camarera toma la orden se quedan a la espera de la comida.
—Entonces... Cuéntame cómo has estado, como ha ido el trabajo. Y... Si has tenido novedades respecto a tu viaje a China —pregunta mordiendo su mejilla internamente.
Ella sonríe un tanto nerviosa. Comienza a jugar con sus dedos y la plática que tuvo con su hermano y el abogado más temprano, vino a su mente.
Frunce sus labios en una ligera línea recta y asiente con su cabeza.
 
—Uh... Sólo puse atención a algo sobre viajar un tiempo y regresar cuando me asegurara de que todo esté bien —su voz es baja y el brillo de sus ojos ha desaparecido, aunque no del todo—. No estoy segura de si será corto el tiempo que tenga que ir, pero la última vez que comentaron periodos de tiempo, lo establecido eran dos años y un par de meses más.
— ¿Años? —De repente todo parece volverse oscuro para el pelinegro. Su sonrisa se desdibuja y siente como si un balde de agua fría cayera sobre él, esa cruel realidad lo golpea, tomándolo totalmente desprevenido. La comida llega y ni siquiera puede reaccionar o agradecer cuando la camarera se retira de nueva cuenta. Fue como si en ese lapso de tiempo todo se hubiese detenido— Yo... —traga duro y mira su plato sin saber qué decir de realmente.
Akame intenta sonreír, pero sólo atina a buscar una de las manos ajenas y acariciarla levemente.
 
—A-aún no está bien decidido... Sé que Jaeho oppa hará algo al respecto —dice sin muchas esperanzas, pero intentado sonar optimista. Toma un par de palillos chinos y acerca la comida a sí misma—. Ordené Kung Pao, te va a gustar, de verdad —intenta desviar el tema, pero un nudo en su garganta sigue formándose y creciendo un poquito más con cada palabra.
Asiente y suelta la mano de la chica dedicándole una sonrisa apenada para tomar sus palillos. Su apetito se había ido de repente, pero no quería arruinar aquella noche, él había planeado todo para que fuese única, perfecta, digna de recordar para ambos, y aquello aun seguía en sus planes. Suelta un suspiro antes de hablar.
 
—Disfrutemos de esto, ¿Si? No quiero que nada opaque nuestra noche —con su mano libre toca la punta de la nariz de la chica sonriéndole queriendo provocar lo mismo en ella—. Veremos con este plato si merece la pena gastar mis ahorros en unas vacaciones a China —suelta bromista queriendo pasar un poco la mala noticia que acaba de recibir.
Antes de que llevara un trozo de comida a su boca, Akame toma el rostro del muchacho entre sus manos y planta un fugaz beso en sus labios, para después pretender que nada había pasado y tomar los palillos entre sus dedos para comer.
 
—Créeme, la comida preparada aquí, no será igual de rica que la original, así que te darán más ansias de viajar a probar una receta cien por ciento china —sonríe, masticando con entusiasmo su comida.
El gesto de la chica lo hace sonreír bobamente y siente un ligero calor en sus mejillas justo donde ella había tocado. Lleva un poco de comida a su boca y saborea aquel nuevo gusto para su paladar sorprendiéndose gratamente. Suelta un pequeño sonido de aprobación dando a entender que realmente le había gustado.
 
—Si esto sabe mejor en China no cabe duda que debo ir, y ya tengo dos excusas —dice una vez termina de tragar para volver a llevar los palillos con comida hacia su boca. Las mejillas de la más joven se sonrojan con intensidad y sonríe ampliamente ante aquellas palabras.
— ¿Sabes? Eso mismo dijo Jaeho oppa cuando conoció a mi hermano —suelta una risita por lo bajo, comiendo otro poco y volviendo su mirada al pelinegro—. Ojalá no tuviera que ir, pero... Oppa, ¿cuál es tu concepto de mí? —se recarga en su asiento, acercándolo inevitablemente al contrario y buscando entrelazar sus manos infantilmente.
Toma la mano contraria con la suya libre ladeando la cabeza ligeramente con una bonita sonrisa.
 
—Creo que eres una chica muy lista, que aun puedes ser pequeña para algunas cosas pero grande para otras, no dudo que puedas lograr lo que te propongas, pero más allá de lo que yo vea o deje de ver, está en ti saber hasta dónde eres capaz de llegar. No sé exactamente qué es lo que tendrás que hacer respecto a la empresa familiar pero... Si tienes el apoyo de tu hermano, podrás con ello.
Asiente con su cabeza, apretando el agarre de sus manos y volviendo a su comida.
 
—Ah, cada vez me gustas más —dice casi en un susurro, limpiando sus labios con una servilleta—. Te gusta lo que ordené, ¿verdad? Porque hay un sinfín de platillos más que debes probar algún día conmigo, oppa, de verdad —la ilusión vuelve a sus ojos—. A-algún día cocinaré para ti —sus pómulos se sonrojan, olvidándose por completo del tema inicial. Él sonríe sintiéndose completamente feliz por lo que ha dicho y besa la mano de la pelinegra.
—Y tu a mi —muerde su labio apenas sin poder quitar esa boba sonrisa de sus rostro—. Nunca creí que se pudiera querer a una persona en tan poco tiempo ¿Sabes? Pero te quiero, te quiero tanto que a veces pienso que estoy teniendo un sueño hermoso y despertaré en algún momento —admite ligeramente avergonzado—. Quiero estar a tu lado todo el día, te pienso cuando despierto, y eres mi último pensamiento antes de dormir a la noche —confiesa—. No permitiré que la distancia ni nada pueda acabar con esto tan bonito que estamos sintiendo, lo prometo, y aun menos si acabas de decir que cocinarás para mí —suelta una risilla.
No puede evitar mirarle de manera tierna, llena de cariño y demostrarle una sonrisa tímida ante sus palabras.
Cada conversación que tenía con el mayor, le llenaba de felicidad instantánea y con cada palabra, se daba cuenta de lo verdaderamente enamorada que estaba.
 
—Ah, oppa... De verdad espero cruzar caminos contigo cuando regresemos —una media sonrisa aparece en su rostro y aquél beso que el muchacho depositó en su mano, quema, aunque de una manera buena—. También quiero estar contigo en todo momento, porque me siento más que feliz. Estoy segura de que esto que siento, jamás se había presentado tan fuerte en mí —toca su pecho con su mano libre, riendo bajito al sentir su corazón yendo con fuerza.
—Deberías sentir el mío, late tan fuerte y acelerado ahora mismo que siento que se saldrá de mi pecho en cualquier momento —dramatiza aunque sus palabras fueran ciertas—, no tenía idea de que así sería, cuando alguien te gusta de verdad. Es... Lindo y algo vergonzoso, pero al menos sé que también te pasa, me he vuelto todo un chico cursi estos últimos días a tu lado —arruga su nariz cerrando sus ojos en un gesto aniñado.
Ella ríe en una leve carcajada y asiente con su cabeza.
 
—Créeme, oppa... Jamás me había sonrojado tanto en toda mi vida y ahora, parece que lo hago cada cinco segundos —confiesa, acercando su mano al entrecejo semi-fruncido del mayor y acariciando aquél lugar con su pulgar, riendo bajito al alejarse—. Es bonito lo que tenemos... Me gusta de más, ¿es peligroso sentirse así?
—No me importa si lo es realmente, se siente demasiado bien como para preocuparnos por ello —siente un cosquilleo al sentir el tacto de la menor y aprieta sus ojos unos instantes tomando la mano de la chica antes de que pueda alejarla por completo para dejar un beso en ella.
 
Shin Yoong Soo
 
Salieron del restaurante luego de una grata cena, era extraño estar todo el tiempo al lado de Aimiu, pero se sentía bien y no quería cuestionarse demasiado por ello. Aunque fuera en contra de todo lo que había hecho siempre con las chicas, ella estaba lejos de ser una más, prácticamente convivían desde el momento en que se habían reencontrado en el crucero. Tomó la mano de la peli plateada mientras caminaban junto a los ventanales. La noche se veía hermosa, pensó que Aimiu también pero prefirió guardárselo para sí mismo.
 
—Aun es temprano... ¿Qué opinas de dar un paseo por allá afuera? —Pregunta viéndola de lado.
La chica de cabellos platinados asintió escuetamente con la cabeza regalándole una sonrisa brillante, casi dulce y entrañable; algo muy extraño en ella pero ahí estaba. El clima en el crucero era ameno y ella suspiró suavemente al sentirse demasiado cómoda al lado del moreno.
 
— Ha sido una velada maravillosa —musita de pronto por lo bajo, lleva su mano libre al brazo del chico y se apoya contra este ligeramente mientras siguen caminando en un gesto que quizás es demasiado cariñoso pero que a Yoongsoo no parece molestarle—. La comida estuvo deliciosa y la compañía... No me puedo quejar —medio bromea con una sonrisita burlesca.
Él ríe mientras sus pasos se dirigen a la salida más cercana, la brisa es un tanto fresca, pero lleva su abrigo y si fuera necesario no dudaría en entregárselo a su acompañante.
 
—Si te quejaras de la compañía probablemente me tiraría por la borda de la pena —dramatiza—. Ah... Ese sentido del humor que tienes me agrada mucho.
— Sé que te gusta, ¿hay algo de mí que no lo haga? —Pregunta con aires de grandeza, ensanchando su sonrisa y lo mira de reojo— No diré nada malo porque no quiero cargar con la muerte de una persona en mi conciencia. ¿Qué te tires por la borda? ¡Oh Dios! No volvería a conciliar sueño nunca por la culpa... Así que si es tu intención robar mis horas de descanso que sea de otra forma —dice y guiña uno de sus ojos con coquetería.
—Y no me quejo de eso. La habitación era un tanto grande para mí sola —ríe apegándose un poco más al moreno cuando una brisa fría sopla y cala a través de su fino abrigo—. Me divierto con tu compañía, se siente bien tenerte a mi lado —admite más para sí misma que para él— ¿En serio no te disgusta nada de mí? —Cuestiona un tanto sorprendida— De ti hay cosas que si bien no me disgustan me dejan un tanto insegura —quiso restarle importancia a eso pero realmente no pudo—. Todo tú me hace sentir insegura pero cómoda... Es extraño —quizás estaba siendo demasiado sincera en ese momento, quizás se estaba dejando demasiado en evidencia y a sus sentimientos pero ella quería ver su reacción. Necesitaba, realmente, necesitaba tener aunque sea un indicio de que no era la única cuyos sentimientos se estaban haciendo confusos y difusos, que no era la única con sentimientos de por medio porque de ser... Ella prefería salir del juego antes de tener el corazón más que herido porque era verdad cuando decía que a su lado: Al lado de Yoongsoo de pronto todos sus miedos en inseguridades florecían y se dejaban ver en su máximo exponente y ella podría lidiar con ello, ella podría hacerlos a un lado pero primero quería asegurarse -aunque fuese parcialmente- de que su corazón no saldría completamente herido si ella hacía eso.
—No tengo porqué mentirte... No ay nada que me haya molestado o hecho sentir incómodo de ti, me gusta tu forma de ser, tu sentido del humor, la manera en que nos entendemos... Es poco tiempo, pero aun así todo me agrada —confiesa calmo— ¿Que es lo que te ha hecho sentir insegura?
Ella puede sentir sus mejillas tomando un poco de color aún en contra de su voluntad y una risita tonta escapando de entre sus labios seguida de un resoplido burlesco.
 
—Ya veremos si se mantiene así —se burla y luego vuelve su semblante serio y lo mira directamente a los ojos para responder la última pregunta—. Tú —aunque su tono es suave y tranquilo, su mirada está cargada de emociones y aparta sus ojos de los del mayor para continuar—. Tú me haces sentir insegura pero no es como si eso fuese algo realmente malo —dice sintiendo como su corazón se acelera a medida que habla—. Me gusta cómo eres, tu sentido del humor y la manera en que nos entendemos... Me gusta cómo me siento cuando estoy a tu lado y comienza a encantarme el hecho de que no te has separado de mí desde que nos encontramos en el crucero... Me gusta que tus cosas estén en mi habitación y comer contigo, hablar contigo... Me gustan como son las cosas entre nosotros y los giros que están dando... Me gustas y ese es el problema —pausa, armándose de valor para decir algo en voz alta que no es secreto para ninguno de los dos—. Ya no somos solo esa especie de amigos con beneficios que éramos, ambos lo sabes... Cruzamos esa línea el día que me pediste que me quedara a desayunar... No sé qué somos y eso no es lo que realmente importe o me haga sentir insegura, no necesito ponernos una etiqueta, tampoco quiero asustarte o que me malentiendas. Sabes que me gusta ser sincera... Yo sólo... Creo que quizás me está gustando más de la cuenta estar contigo y estar a tu alrededor y no sé, realmente no tengo ni idea de hasta qué punto seguiremos en la misma página... Y eso me hace sentir insegura porque quizás... Sólo quizás... me estás comenzando a gustar más de la cuenta... Y al mismo tiempo podría a acostumbrarme a esto... A tenerte a mi lado, a despertar juntos, a comer juntos, pasear por ahí, pasar el rato y... sólo... saber de ti... — se encoge de hombros en su lugar, deteniendo su caminata y suspirando pesadamente aunque sintiéndose mucho más liviana luego de sacar todo aquello de su pecho. Entonces ríe un poco y se da cuenta de todo lo que ha dicho— ¡Oh, dios! ¿Ves? —Lo señala rompiendo un poco con el aura seria y emocional— ¡Haces que me ponga sentimental de pronto! —lo acusa con cierta gracia y nerviosismo disfrazados de ironía— Pero estoy siendo sincera contigo Yoongsoo-ssi porque te respeto y confío en ti, así que ten cuidado con lo que vayas a decir ahora que sabes todo lo que está pasando en mí por tu culpa, porque te juro que cómo sea un idiota no voy a sentir remordimiento en lanzarte por la borda.
Mientras ella habla él simplemente trata de contener su sonrisa la cual se hace evidente cuando acaba.
 
— ¿Sabes? Creo que... No hay nada que hayas dicho que ya no supiera —siente la brisa fresca y decide apartarse un poco para quitarse su abrigo y ponerlo sobre los hombros de la chica volviendo a abrazarla por la cintura luego—. No quiero que seamos nada, no me malinterpretes, me gusta como estamos, y no me interesa estar con nadie más que no seas tú, pero no me sentiría cómodo con una etiqueta que nos diga lo que debemos ser. Supongo que... Será lo que deba ser, y nos daremos cuenta de ello cuando nuestras vidas vuelvan a la normalidad. Por mientras, podemos seguir en esta especie de luna de miel sin remordimientos —deja un beso en los suaves cabellos de la chica.
Ella cierra los ojos, dejándose envolver por el momento. Inspira profundo acomodándose en su lugar, toma con sus manos los brazos del chico y hace que la abrace por la espalda así ella puede apoyarse contra su pecho.
 
— No necesitamos una etiqueta Oppa —afirma ella con una media sonrisa—. Ni ahora ni aunque cuando regresemos a nuestras vidas siguiésemos en esto —musita, muerde su labio para acallar algo quizás imprudente de decir, y alza su mirada solo para sonreírle un poco. Mira a su alrededor, la situación en la que están, todo es tan... cliché. Ríe por lo bajo— Yoongsoo... ¿Qué parecemos? — le pregunta con notoria diversión y hace un gesto a su alrededor— Se gira en su lugar entre los brazos del moreno para enfrentarlo— Sólo nos falta la banda sonora y podemos recrear una escena cursi de una película tipo Titanic —se burla sin poder retener realmente su risita alegre la cual contagia al moreno, ella tenía toda la razón.
—Si hace tan solo un par de días me hubiesen dicho que estaría en esta situación no lo creía, es demasiado... Extraño para mí, pero no se siente mal, solo por el hecho de que eres tú, supongo —dice plantando un corto beso en los labios de la chica—. No hables de Titanic cuando estamos en un crucero, es... Aterrador pensar en ello —dice fingiendo escalofríos—. Ahora que pienso... Ni siquiera se me ocurre una película en un barco donde haya final feliz, ¿Porqué mejor no viajé en avión? —Bromea.
Ella suelta una carcajada enredando sus brazos alrededor del torso del moreno y niega con diversión.
 
—Oh, bueno... En ese caso me siento halagada de ser quién te haga romper tu molde y salir de tu zona de confort —medio bromea para luego formar una mueca con sus labios y negar nuevamente—. También hay muchas películas de aviones que no terminan con un final feliz. —apunta—. Pero no es nuestro caso... Tranquilo —sonríe con cierto toque de dulzura.
—Solo puedo pensar en cosas horribles, mejor te miraré a ti y seguiré siendo cursi, pero que quede entre nosotros, arruinaría mi imagen —dice en tono chistoso—. Probablemente si mi padre supiera de esto ya estaría programando el compromiso y la boda, es insoportable con eso —niega y vuelve a abrazarla.
—Ahora que lo pones así, ¡quiero conocer a tu padre! —Exclama ella con obvias ganas de molestarle— Ya me imaginé vestida de blanco. Pero no te preocupes, campeón, que no le digo a nadie de la existencia de tu corazoncito y sentimientos — dramatiza—. A ver si logro echarle el lazo al misterioso y frío hijo del fiscal general de la nación —no puede evitar reír al final pese a que trataba de sonar seria.
—Estoy sintiendo alergia de repente —dramatiza fingiendo que va a alejarse pero luego solo ríe volviendo a envolver  sus brazos en ella—. Realmente... No me importa lo que puedan pensar, pero la prensa suele inventar cosas o poner esos tontos titulares innecesarios. Ya has sido portada de revista, pero... ¿Te imaginas un titular juntos? Es algo para lo que no estoy preparado, prefiero esto, sin que nadie diga nada ni nos señale, ¿No crees?
—Estoy acostumbrada a leer mi nombre en los tabloides. Sin ánimos de sonar pretenciosa —comenta ella sin darle mucha importancia—. Podría lidiar con ello... A lo que me refiero es que, para mí, ya es normal la atención mediática y sentir esa "presión"... Pero ¿sabes realmente con qué no podría lidiar? —Apunta ella hasta cierto punto con gran grado de seriedad— Con mi madre —admite y se detiene unos momentos para mirarlo—. Si una noticia como la que tú y yo estamos en algún tipo de relación sentimental se hiciese pública... ¡Oh Dios! Creo que mi madre sería la primera en echarnos de cabeza con la prensa y todo el mundo. Serías una especie de yerno trofeo para ella y te presumiría tanto con todo el mundo... A los dos, tipo: "El novio de mi hija... sí, ya sabes el hijo del fiscal de la nación... tal cosas",  esto y aquello —suspira con pesadez y una mueca de disconformidad pintada en su rostro—… Eso sería tan molesto... Digo, he pasado toda mi vida yendo en contra de lo que ella cree, tratando de sacar mi carrera universitaria, y siendo no sólo una "cara bonita", de demostrar que hay cerebro detrás de la chica de las grandes portadas, que soy independiente... Que no necesito de nadie, puedo valerme por mi misma... Ella sólo, mandaría todo mis esfuerzos por la borda porque "Viste... te dije que no necesitabas una carrera o mucho esfuerzo, una cara bonita es más que suficiente para atrapar un 'buen partido'" o algo así —suspira—. No me malentiendas... Si algo se llegase a dar entre nosotros creo que no me molestaría en lo absoluto pero, me rehúso completamente a ser reducida y señalada sólo como "la novia supermodelo de..." y que se diga de mí que tengo lo que tengo y estoy con las personas que estoy solo porque la naturaleza fue piadosa conmigo y mi aspecto físico. Que estoy hueca y todo ese estereotipo absurdo y vacío que se tiene sobre las modelos... Porque no soy sólo una modelo, estoy muy lejos de ello... De ser por mí, ni siquiera lo hubiese intentado y entonces quizás ya me hubiese podido graduar de la universidad —Aimiu aparta su mirada de él y la fija en el mar.
—No tienes el control sobre lo que puedan decir o hacer los demás —comienza atrapando a la chica entre sus brazos y haciendo su cabello hacia atrás para dejar su cuello al descubierto y poder depositar un beso en él—. Doy fe de que eres mucho más que una cara bonita, eres astuta, audaz, inteligente, tienes una gran personalidad y una actitud avasallante —asegura—. Si tu madre cree eso de tu está totalmente equivocada, tal vez fue lo que ella quiso para su vida, pero claramente no es lo que tú quieres para la tuya, tampoco podría estar con una chica así, si tú me atraes es por cómo eres, si solo fueses bonita y notara que estás aquí por mi bolsillo hubiese desaparecido de la habitación y no hubiésemos vuelto a cruzarnos. Sé que no necesitas de mi para ser una mujer completa y exitosa, ni de mi ni de nadie, eres alguien independiente que sabe lo que quiere, no debes preocuparte por lo que tu madre diga, solo hacerle saber que está equivocada.
Y quizás Aimiu había estado esperando demasiado tiempo por una persona que le dijese esas palabras. Y quizás la chica de cabellos platinados había aguardado en lo más profundo de su corazón oír esa respuesta por parte del moreno y sólo esas palabras.
 
—Gracias — musita, su corazón gritándole que había hecho la elección correcta, que él era el chico hecho para ella. La ora a su zapato, y su cerebro tal vez cediendo ante la insistencia de su músculo cardíaco. Se puso de puntillas, pasando sus finos brazos por sobre los hombros del chico y lo besa.
Las manos del moreno descienden hacia la fina cintura de la chica posándose en ella. Una sonrisa se dibuja en sus labios correspondiendo aquel beso calmo pero sentido. Se separa apenas unos centímetros de ella para fijar la vista en sus ojos.
 
—Deberías graduarte —dice de repente —. Deberías hacer todo lo que quieras y necesites hacer para sentirte completa —uno de sus pulgares acaricia su suave mejilla.
—Y ten por seguro que lo voy a hacer —asiente ella—. Se me han complicado un poco las cosas hasta ahora pero estoy tan cerca de lograr lo que quiero que no pienso rendirme hasta obtenerlo —afirma con completa seriedad, luego sonríe—. Ya sabes... no soy una chica que sepa aceptar un no por respuesta —le guiña uno de sus ojos, soltando una suave risita.
—Eres justo el tipo de chica que me gusta, o más bien... Eres la única que tiene todo lo que me gusta, tal vez hasta eres la indicada, aun tenemos tiempo para descifrarlo —sus brazos se enroscan en su cintura apretándola ligeramente hacia él y justo en el instante en que sus labios se unen un fuerte estruendo hace que quede inmóvil por un instante y se aleje aun sin soltarla.
Aimiu levanta su cabeza hacía la parte superior del barco. Hay humo y las alarmas se han disparado, el crucero se detiene y ella siente su corazón acelerarse.
 
— ¿Qué sucede?
—No lo sé —dice aun sorprendido por lo que acaba de pasar y toma la mano de la chica para que ambos se levanten
—. Pero deberíamos averiguarlo, tranquila —mantiene su agarre mientras se alejan de la proa y se dirigen hacia alguna de las entradas tratando de averiguar qué es lo que sucede.




Última edición por taejin el Vie 05 Ene 2018, 12:28 pm, editado 2 veces
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