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생존자 |N.C|

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por Cam el Sáb 24 Jun 2017, 7:54 pm




cam.

Capítulo 3: Tercera parte.



❝Park Misuk❞



Misuk se dirigía a la habitación de Yoongsoo luego de que su madre le comentase que él también viajaba allí. Se conocían desde muy temprana edad, aunque luego del fallecimiento de su padre se había vuelto muy unidos, él había sido un gran apoyo para ella convirtiéndose en su mejor amigo.

Estaba a punto de golpear la puerta de la habitación indicada por su madre cuando de allí sale una bonita chica rubia acomodando su corto vestido rojo y cerrando la puerta para luego perderse por el pasillo.

Probablemente Yoongsoo podría parecer el chico perfecto, si no fuera porque era un perfecto mujeriego.


Misuk niega con su cabeza y toca la puerta, con fuerza, por si acaso Yoongsoo seguía dormido.
—¡Yoongsoo Oppa! —exclama, además, para asegurarse de que él le abriría. El moreno se pone la camisa y se acerca a la puerta para abrirla.
—¿Misuk? —Pregunta algo sorprendido al ver allí a la chica —Misuk, ¿Cómo estás? —sonríe al verla y saliendo descalzo de la habitación cierra la puerta de esta — ¡Dios mío! —exclama — Había olvidado que venían con tu madre, ¿Cómo está ella? Deberíamos almorzar juntos, siento que hace demasiado tiempo no podemos tener un momento a solas.
—Yo estoy bien y no te pregunto cómo estás tú porque acabo de ver salir a una de tus conquistas, lo que significa que estás de maravilla y sigues siendo el mismo de siempre. —se burla Misuk —Mi madre está bien también, ahora que el barco ha zarpado se apiadó de mí, como verás Raehee no está conmigo. Soy libre, un poco al menos. —ríe un poco la chica —Y me parece bien la idea, pero creo que antes deberías ponerte zapatos. —El baja la mirada a sus pies y asiente soltando una risa.
—Oh si, los zapatos, solo... Espera aquí un momento, te haría pasar, pero... Mi habitación es un desastre. —arruga su nariz un tanto avergonzado. Se adentra dejando la puerta apenas entre abierta y se sienten algunos ruidos como de cosas siendo movidas y una maldición luego de que un sonido a vidrio suena. Poco después, Yoongsoo sale cambiado con unos pantalones blancos, una simple remera negra y calzado—Andando, estoy listo.
—Nunca cambiarás.  —comenta Misuk riendo y comienza a caminar junto al él —Cuéntame, ¿Por qué has venido al crucero? Oppa, no sabes lo feliz que me puse cuando mi mamá me contó que estabas aquí.
—Solo necesitaba vacaciones, tú sabes que es muy difícil, bueno, imposible hacer una vida normal siendo hijos de personas tan importantes como lo somos, quería alejarme de eso un poco, supe lo del crucero y decidí tomarme el tiempo para esto. No sé si haré todo el viaje, tal vez baje en alguna de las paradas y me tome un avión de regreso a Corea, pero por mientras, pienso disfrutarlo al máximo intentando pasar desapercibido —hace una breve pausa mientras se adentran a uno de los restaurantes del lugar. No era el más lujoso, pero en ese momento ambos se sentían cómodos con ello —Así que Raehee las acompaña... Y como ahora no estás con él acudes a mí, seré tu guardaespaldas por mientras, cuidaré de usted señorita Park —bromea imitando al guardaespaldas.
—¡Basta! —reprocha la chica golpeándolo en el brazo sin mucha fuerza —Por supuesto que Raehee está con nosotras, sin contar todos los otros guardaespaldas, pero mi mamá también se ha apiadado de él. Creo que se ha dado cuenta de que estando en alta mar no hay muchos peligros. —explica —Suerte con eso de pasar desapercibido, debes tener cuidado Oppa, no sea que alguna de esas chicas te reconozca y te aviente a la prensa. —dice con el ceño fruncido. Yoongsoo le aparta la silla para que ella tome asiento y luego él frente a ella.
—El tipo de chicas con las que me encuentro realmente no tienen idea de política ni nada que se le parezca, realmente dudo que puedan tener idea de quien soy. Igualmente... Solo sería su palabra contra la mía, me trae sin cuidado realmente, ahora... Cuéntame, ¿Que hay de ti? Estás sola... Sin tu madre, sin Raehee, deberías aprovecharlo Misuk, eres una joven hermosa y adorable, no deberías pasar tanto tiempo sola.
—Estar solo no es tan malo una vez te acostumbras, Oppa. —responde ella —Y yo estoy más que acostumbrada. —musita —¡Pero ahora estás aquí! Tú me harás compañía a ratos, ¿Cierto? —pregunta esperanzada.
—Claro que sí, ¿Cuándo te he fallado o dejado sola si me necesitas? Nunca. —asegura—Realmente me encanta que estés aquí, siempre es bueno compartir tiempo con una vieja amiga, más tu que eres como mi cable a tierra —le sonríe tomando la mano de la chica por sobre la mesa.
—Es cierto, tú nunca me fallas. —concuerda Misuk—Por esto es que eres mi mejor amigo Oppa. —sonríe ella apretando la mano de él levemente, en eso llega un mesero preguntándoles qué pedirían, ellos ordenan y el mesero se va de nuevo después de darles una reverencia —Bueno, y además de conquistar chicas y pasártela de fiesta... ¿Qué pensabas hacer? —Él frunce sus labios, pensativo.
— ¿Que más puedo hacer? Es lo que deseo hacer siempre y en corea... Es muy difícil, ya sabes... Tengo una imagen que cuidar, aunque... De vez en vez, busco alguna manera de hacerlo —se encoge de hombros—. Creo que... Podríamos ir a disfrutar de la piscina o... Escuché que hay sitios de entretenimientos, casinos... Podríamos recorrer un poco si gustas.
—La piscina no suena mal, creo que han pasado siglos desde que voy a una. No cuenta la de la casa presidencial. —responde ella riendo.
—Créeme, tampoco yo, en realidad, me he convertido en todo un hombre de negocios y apenas si tengo vida, aprovecharé estas vacaciones como si fueran las últimas —asegura y poco después el mesero regresa a servirles —. Así que si te parece bien luego de estos podríamos pasar a cambiarnos e ir juntos.
—Me parece perfecto. —asiente ella y toma sus palillos —Provecho. —dice antes de empezar a comer —Bueno, tú al menos tienes cosas interesantes que hacer, yo solo me la paso estudiando y no digo que mi carrera no sea interesante, pero no estaría mal hacer cosas distintas de vez en cuando.
—Realmente era más interesante cuando estudiaba, ahora que ya me he recibido mi vida se basa en ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Trabajar para mi padre es más estresante y difícil de lo que creí, estoy agradecido a que me haya dado estas vacaciones o hubiese muerto de un pico de estrés o algo así —comenta exagerando para luego probar de su comida
—No quiero que mueras así que dale las gracias a tu padre de mi parte cuando hables con él. —bromea ella —Gracias por los halagos Oppa, —ríe, sonrojándose ligeramente y luego lleva un poco de comida a su boca.


❝Min Hana❞



—¡Un segundo! —exclama Hana cuando escucha el golpeteo, se levanta de su cama con sumo cuidado de no arruinar su recién terminada manicura y abre la puerta —¡Akame! —saluda la chica con una gran sonrisa, entusiasmada por ver a su mejor amiga —Entra, entra. Llegaste justo a tiempo, Yoohyeon y Eunji acaban de irse así que tenemos la habitación para nosotras solas. —informa, haciendo espacio para que la menor entre. Akame entra a la habitación de su amiga y después de echarle un vistazo alrededor, se sienta en la que supuso que era su cama y sonríe ampliamente.
—¿Qué tal te ha ido hoy, Hana? —se cruza de piernas abrazándose a sí misma por los antebrazos.
—No he hecho mucho hoy, solo me arreglé las uñas. —responde sacudiendo sus dedos —Estaba pensando en qué hacer ahora, me has salvado. —ríe ligeramente —¿A ti como te va, con el trabajo? —pregunta mientras recoge todo lo que ha usado para su manicura.
—Uhm... —mira los movimientos de su amiga. —Bien, de hecho. —aclara su garganta y toma una gran bocanada de aire, preparada para contarle —Ayer rompí un par de platos y vasos, pero después de eso, todo bien.


Akame suelta un fuerte suspiro, siente su corazón acelerarse y sus mejillas se sonrojan al instante.


—C-conocí un chico. —con esa frase la cabeza de Hana se levanta rápidamente y cruza miradas con su amiga, emoción evidente en sus ojos.
—¡¿En serio?! —exclama deteniendo sus acciones —¡Te lo dije! Tienes que contármelo todo, ¡Anda! ¿Cómo pasó, cómo se llama? ¡Vamos Akame! —suelta todo mientras sacude a la menor la cual suelta una carcajada, moviéndose ligeramente en la cama y palmeando un lugar libre para que su amiga se sentara. Cuando Hana está frente a ella, suelta el aire contenido en sus pulmones.
—Accidentalmente, tiré jugo de naranja en su ropa... - cubre su rostro. —, pero él fue tan lindo, que entré en pánico y corrí lejos de él. —suelta una risilla nerviosa. Akame se sentía reviviendo el momento. Su corazón palpitó fuerte cuando la sonrisa del pelinegro vino a su mente, provocando que ella sacudiera su cabeza, concentrándose en la conversación con su mejor amiga. —Y lo vi en la mañana, y hace un par de horas.
—¡Oh por dios! —Hana golpea su frente, sintiendo vergüenza ajena por Akame —¿Y no conseguiste su nombre? Sí me dices que no voy a matarte Akame.
—Se llama Dongmun... Hace rato paseábamos cerca de las piscinas. —mira a su amiga y suelta un gritito a continuación. —Nos tomamos de la mano todo el camino y fuimos a comer algo. —sus dientes frontales superiores atrapan su labio inferior. -- Hana, es tan... Diferente.
—¡Ay que emoción!, ¡No puedo creerlo, aunque sabía que pasaría! Exclama ella, muy feliz por la menor —Diferente en buen sentido espero. —añade. Akame hace un sonido extraño con su garganta. Algo parecido a un grito emocionado, con un gruñido.
—Él es tan lindo y... Sí, diferente en un buen sentido, de verdad. Y Shaoran casi lo arruina todo, pero fue demasiado lindo. —toma uno de los hombros de su amiga y lo agita con emoción.
—Tu hermano me frustra Akame. —responde Hana rodando los ojos —Estoy tan feliz por ti, te deseo mucha suerte. —le dice con una suave sonrisa —Y más te vale que me invites a la boda. —bromea. Los ojos de la más joven se abren grandes. Casi se ahoga con su propia saliva, pero tomó un gran respiro antes de ello.
—¿¡Boda!? Acabo de conocerlo... Tu mente está volando lejos. —se burla.
—Bueno, bueno. Pero eso sí, tendrás que presentármelo luego. Tengo que aprobarlo para ti, es mi deber de mejor amiga. —dice Hana guiñándole a Akame.


❝Park Misuk❞



Tal como habían acordado, Yoongsoo se dirigía a las piscinas para su encuentro con Misuk, finalmente como la madre de la mencionada tendría una reunión importante, Raehee los acompañaría en su rol de guardaespaldas. Si bien tenía cierta libertad de vestimenta y protocolo por ser de confianza y además estar en un crucero, al aire libre, y bajo el sol, él prefería mantenerse en su lugar como de costumbre y usar su traje de etiqueta, sin importar cuanto calor le estuviera causando aquello.


—Buenas tardes. —Yoongsoo llega al encuentro de ambos, mientras Misuk se encontraba en su reposera, el mayor parado a su lado.
—Buenas tardes Yoongsoo-Nim. —responde Raehee.
—¡Oppa! —exclama la chica —Raehee-Ssi tendrá que acompañarnos, órdenes de mi madre. —explica —Pero aun así podemos divertirnos, ¿Verdad?
—Oh, no hay problema por mí, aunque será incomodo verle todo el tiempo allí parado —dice a tono de broma y Raehee niega.
—Descuide, he estado en peores situaciones que esta, hagan de cuenta que no estoy aquí, no hay lugar más tranquilo y alejado que este, así que no notarán que estoy. —dice con su amabilidad característica.
—Perfecto. —dice el mayor dejando sus pertenencias junto a la reposera de Misuk para luego quitarse la remera —Hace mucho tiempo necesito una tarde de sol y relax, ¿Qué más puedo pedir que además compartirla con mi mejor amiga? —le da la mano a la chica pretendiendo que le acompañe al agua.
—Eres muy adorable cuando quieres, Oppa. —comenta Misuk sonrojándose ligeramente. Ambos caminan hasta la piscina y una vez en el borde la chica suelta la mano de Yoongsoo y se tira al agua haciendo un gran chapuzón. El chico solo espera a que ella salga a la superficie para hacer lo mismo salpicando bastante a su alrededor y saliendo con una gran sonrisa.
—El agua está hermosa —dice encantado con el clima a su alrededor.
—Sí, esto es espectacular. —concuerda la chica.


Había varias personas allí incluyendo a algunos chicos del equipo de beisbol y sus acompañantes porristas. Entre ellos, Hyunra, quien se distrajo por completo de la charla que tenía con su acompañante al ver a la castaña de cabellos largos arrojarse a la piscina. No pretendía ser indiscreto, pero sentía no poder sacarle los ojos de encima, hasta sentirse incomodo al ver a su acompañante.

Misuk de repente siente que la están observando, es un sentimiento que conoce muy bien, siempre que sale la gente la está mirando. Gira su cabeza en todas direcciones, en busca de la persona, y cuando lo encuentra no queda nada decepcionada. El chico era guapo, para no decir mucho. Una vez ambos hacen contacto visual, Misuk le dedica una tímida sonrisa. Hyunra se sorprende al recibir aquella sonrisa de parte de quien, para él, era la chica más linda que haya visto. Le devuelve la sonrisa sin meditarlo.


—Wow, ¿Qué fue eso? —Pregunta Yoongsoo tratando de no reír, pero fracasando en el intento y volteando de espaldas al pelinegro quien seguro no lo vería de tan entretenido que estaba observando a su amiga. Misuk deja de mirar al chico, aunque no quería, para darle su atención a Yoongsoo.
—¿Qué cosa? —pregunta ella, haciéndose la desentendida y fingiendo confusión. El mayor la observa con un gesto de "no te hagas" sin borrar su sonrisa cómplice.
—No nací ayer, y créeme, tengo un poco de experiencia en cruzar miradas con chicas, sin intención de presumir, y eso que acabo de ver, fue un claro coqueteo entre ese chico y tú. —dice sin necesidad de tener que observar a Hyunra, Misuk perfectamente sabía de quien estaba hablando.
—¡Oppa! —reclama Misuk y le da una palmada en el brazo a Yoongsoo —¿Qué cosas dices? ¡No es cierto! —insiste, pero el rubor que se esparce por sus mejillas la delata y entonces cubre su rostro con ambas manos.
—Si no es cierto... ¿Porque me pegas y te sonrojas de esa manera? —Yoongsoo estaba tan divertido que no se preocupaba de ocultar su gran sonrisa— Parece atlético y agradable. —alza ambas cejas hacia la chica y se aleja hasta el borde de la piscina.
Hyunra por su parte, notó el enrojecimiento en las mejillas de la castaña y el leve calor en las suyas propias -"que vergonzoso"- pensó, aunque no pudiera lidiar con ello, ¿Que se suponía debía hacer? Agradecía que ni Myungdae ni Namwook estuviesen con él, o ya lo habrían arrojado a la piscina para que le hablara a la chica. Y aunque él no era miedoso, por el contrario, no se atrevía a hacerlo por el acompañante de esta.
—¡Porque no haces más que decir cosas sin sentido, Oppa! —chilla Misuk después de descubrir su rostro. Aprovecha que Yoongsoo está de espaldas a ella para darle otra mirada al chico pelinegro, notando que está tan sonrojado como ella.
—Si tuviese ojos en la espalda, seguro observaría como le has vuelto a mirar. —dice aun de espaldas como si hubiese leído el pensamiento de la chica.


Hyunra mira hacia los lados, sus acompañantes estaban lo bastante dispersos como para ignorar el hecho de que no había podido dejar de hacer contacto visual con la chica, es entonces que un golpe de valentía invade su cuerpo y se levanta dispuesto a ir hacia ella, pero en cuanto piensa en entrar a la piscina, uno de los chicos del equipo llega, cruzan un par de palabras, y se ve obligado a irse de allí, aunque sin ganas de hacerlo, no sin antes dedicarle una leve sonrisa ladina a la chica, con esperanzas de volver a verle mientras le arrastran del brazo llevándoselo de allí.


—Eres insoportable Oppa. —niega la chica. Misuk no iba a mentir, se sentía algo... Triste tal vez, de que el chico se fuera justo cuando parecía que venía a hablarle, lo cual le parecía absurdo porque ni siquiera sabía su nombre. Pero a la vez estaba aliviada porque luego no se podría quitar a Yoongsoo de encima con sus burlas.
—Que pena, se ha ido. —dice fingiendo estar apenado —Es una lástima, tal vez lo haya intimidado tu guardaespaldas, si no conociera a Raehee también le temería, solo mira lo serio que está allí, con sus gafas de sol y su cara de hombre malo. —bromea señalándolo disimuladamente con la cabeza —Ahora más que nunca me alegra mucho haber venido aquí contigo, aunque tal vez si no hubieras estado en mi compañía el chico habría venido antes hacia ti.
—¡Ya basta! —exclama Misuk, pero no puede evitar reír —Y deja a Raehee-Ssi en paz, él solo hace su trabajo. —defiende la chica a su guardaespaldas.
—Él tiene que cuidar de ti, no tú de él, ya déjame, solo me divierto un rato, es que se ve chistoso e intimidante, tu madre debió dejarle el día si yo venía contigo, ¿Acaso no parezco alguien confiable? También puedo cuidar de usted señorita Park —dice haciendo una reverencia bajo el agua. Misuk suelta una gran risa ante el comportamiento de su amigo.
—Oppa, ¿Cómo haces para que tantas bobadas salgan de tu boca? —pregunta entre risas —Me parece increíble. —continúa burlándose —En realidad creo que tú eres en quien mi madre más confía de no secuestrarme, a excepción de Raehee-Ssi, claro.
—Bien, entonces hablaré con ella para que la próxima vez podamos salir solos y Raehee no sea el causante de que los chicos se te alejen, en todo caso primero pasarán por mi radar, si veo que se parecen a mí, los mantendré lejos —bromea. Misuk bien sabía que clase de chico era Yoongsoo, aunque con ella fuese diferente, por ser su única y gran amiga.
—Bueno pues gracias por cuidarme, Oppa. —se burla Misuk y después un escalofrío recorre su espalda —Creo que ya me está dando frío de estar en el agua. —comenta y se acerca a las escaleras de la piscina para salir y después envolverse en su toalla —Deberíamos volver.


Yoongsoo asiente y con eso ambos caminan a sus respectivas habitaciones para cambiarse.


❝Lee Eunsun❞



El pelinegro se adentra a la habitación que comparte con su hermana un tanto agitado y con notoria prisa. Apenas si la ve, lo que hace es arrojar la toalla mojada que cubría su desnudo torso a un rincón de la habitación y de inmediato abre el armario para buscar algo cómodo que ponerse.

Eunsun estaba distraída en su celular, pero ante el huracán en forma de Dongmun que había entrado en el cuarto frunce el ceño, no creía haber visto a su hermano moverse tan rápido en toda su vida.


—¿Qué pasa? —pregunta sin dejar de observarlo extrañada —¿Por qué tanta prisa?
—Tengo frío, y estoy mojado, solo quiero abrigarme un poco —dice sin mirarla sacando unos jeans, ropa interior y un canguro para ir a encerrarse de prisa al baño a cambiarse — ¿No saldrás de aquí verdad? —grita desde adentro pero no tarda demasiado en salir poniéndose el buzo.
—Claro... —comenta Eunsun sonando poco convencida con las razones de Dongmun —¿Piensas dejarme encerrada aquí otra vez? —pregunta, algo enojada.
—No, no... Solo no te vayas ¿Sí? Saldré un rato a... A dar una vuelta y estaré aquí ¿Está bien? Confío en ti. —se acerca a la menor agitando su rubio cabello —Si quieres usa mi computador, pero no te metas donde no te incumbe —finaliza y casi de inmediato, está corriendo fuera de la habitación.
—¡Dongmun! —exclama ella, pero ya era demasiado tarde.


El comportamiento del chico estaba completamente fuera de lo normal. Eunsun se encoge de hombros, ya averiguaría luego lo que le pasaba.


❝Hwang Myungdae❞



Myungdae no había visto a su hermano desde el primer día en el crucero, sabía muy bien que el trabajo lo tenía ocupado. Aun así, decidió enviarle un mensaje, preguntándole si tenía algo de tiempo libre para que se encontraran, a lo que, para su suerte, Raehee le había respondido que sí.

El menor de los hermanos decidió proponerle que fueran al spa del barco, porque creía que Raehee se lo merecía después de trabajar tan duro. Y ahí se encontraba Myungdae, junto a la entrada esperando a que su hermano apareciera.

Luego de saber que tendría el resto de la tarde libre, pensaba buscar a su hermano menor, pero para su suerte este se le adelantó enviándole un mensaje.
Raehee pasó por su habitación velozmente para darse una ducha rápida y salir vestido más cómodamente. Se apresuró para salir de allí y estar cuanto antes en el spa. Una gran sonrisa se dibuja en su rostro al ver a su hermano menor.


—Disculpa la tardanza, siento haberte hecho esperar —se acerca a él para darle un breve abrazo— ¿Cómo has estado?
—No es nada, Hyung. —responde Myungdae estrechándolo con fuerza —Bien, bien. Anoche salí otra vez, tengo que contarte. Y espero que tú también estés dispuesto a contarme cómo te termino de ir con ese chico. —dice y luego sube y baja las cejas sugestivamente.
—Borra ya ese gesto de tu rostro y respeta a tu hyung, mocoso —finge ofensa y pasa su brazo por los hombros del menor mientras se adentran al spa —Así que has salido... Veo que no pierdes el tiempo aquí, me gusta eso. —suelta una risilla —Empieza a hablar entonces, soy todo oídos.
—Ah, no seas impaciente, Hyung. —protesta Myungdae con su característica sonrisa, tan amplia que hace que sus ojos se vuelvan casi invisibles —Tenemos todo este rato mientras estamos aquí para que te cuente, ¿Listo para relajarte? —Raehee asiente cerrando sus ojos por breves instantes.
—No pudiste haber tenido mejor idea que esta, realmente necesito relajarme un poco ¿Sabes? Estar frente a una piscina en traje fue más difícil de lo que pensaba, y agotador. —sonríe de lado — ¿Que has hecho tú? Además de estar de fiesta, claro.
—¿Tampoco te permiten meterte a la piscina mientras cuidas de esa chica? Que crueldad. —Myungdae niega con su cabeza y arruga su nariz en disgusto —Por lo menos estoy yo para salvarte, Hyung. —añade —Yo, bueno, ayer estuve un rato en los jacuzzis y también la pasé un rato con los chicos del equipo, todos lo hemos pasado muy bien.
—No es que no me dejen, no es correcto, aunque me hubiesen invitado, no lo hubiera hecho, ¿Te imaginas? El guardaespaldas de la familia presidencial metido en la piscina con su jefa es poco serio Myungdae. —se siente ridículo de solo imaginarlo —Pero no hablemos de mi trabajo mientras puedo compartir tiempo contigo, ahora soy solo tu hermano mayor. —palmea su hombro— Suena a que estás viviendo unas vacaciones soñadas, ¿No es así?
—Me parece perfecto, no pienso permitir que la familia presidencial se entrometa en los únicos momentos que tenemos juntos, Hyung. Así que no más, a partir de ahora ni una palabra a cerca de ellas. —Myungdae asiente con su cabeza una vez, para confirmar lo que ha dicho —Y la verdad sí, estas vacaciones parecen un sueño, y más por el hecho que estás tú también aquí.


En poco tiempo las encargadas del spa les tienden a sus hermanos batas y toallas, y les indican en donde están los vestidores para que puedan cambiarse.

Una vez ambos están en batas, les hacen pasar a una pequeña sala con dos camillas donde Raehee toma asiento sobre una de ellas mientras esperan a que las chicas regresen.


—Es la primera vez en mi vida que tomaré un masaje, es nuevo para mí, pero ya el aire y la calma de este lugar se me hace reconfortante. —dice con una sonrisa genuina —Creo que tienes todo bastante claro respecto a lo que se puede hacer por aquí, hace tres días estás en el crucero y seguro has sacado provecho a más no poder.
—Podrías apostarlo, Hyung. Sé todo a cerca de las actividades, estuve investigando. —asegura el menor imitando a su hermano, sentándose en la camilla disponible —Bueno, hablando de primeras veces, cuéntame a cerca de ese chico de la otra noche. —pide sacudiendo sus pies en el aire, ya que estos no tocaban el piso debido a su altura. La sonrisa de Raehee aumenta inconscientemente, había vuelto a ver al chico en ocasiones, pero nunca este lo había vuelto a ver a él.
—No fue nada realmente, solo charlamos un rato, fue... Como si nos conociéramos de toda la vida, pero de repente noté que estaba algo pasado de copas. —suelta una risilla bajando la mirada al suelo—Tenía una sonrisa adorable, por un momento creí que al final del día dolería su rostro de tanto sonreír, pero... No he podido siquiera volver a hablarle, solo sé que trabaja aquí —dice tratando de restarle interés.
—¡Ay Hyung! Solo escúchate, te gusta. —dice Myungdae emocionado —Debes animarte a hablarle otra vez. Me siento bien de haberte presionado para que te acercaras a él.
—No lo sé... Probablemente nunca vuelva a verle después de aquí. —rasca su nuca y en ese momento entran las masajistas, quienes amablemente les piden que se quiten las batas y se recuesten boca abajo, estas diseñadas para los masajes, tenían una abertura donde apoyaban sus rostros. Raehee dejó la bata a un lado y luego de recostarse observando al piso por dicha abertura, cerró sus ojos —Si he querido hablarle, pero ambos estábamos trabajando, y además ni siquiera me vio, me gustaría conocerle un poco más, parece alguien... No lo sé, tal vez si me haya gustado un poco.
—¡Hyung! No puedo creer que lo hayas admitido. —exclama Myungdae genuinamente sorprendido, ganándose una mirada de parte de la masajista, pidiéndole que hablara más bajo —Lo siento... —se disculpa, dándole una pequeña reverencia a la mujer y recostándose en la camilla después —Tienes que hablarle, en serio.
—Lo haré. —hace una breve pausa —Si se presenta la oportunidad lo haré, aunque como te dije... Probablemente no vuelva a verle cuando el viaje termine. —suelta un pequeño suspiro, algunas piedras calientes estaban siendo colocadas en su columna y se sentía extrañamente bien—. Tu querías... —se siente bastante relajado y su tono baja un poco — contarme algo, ¿No es así?
—Sí, conocí a alguien anoche, —comienza Myungdae —pero creo que te contaré los detalles cuando estemos en el jacuzzi masajeador, quiero ver tu cara cuando te lo diga. —su propósito era hacer molestar un poco a su hermano, posponiendo el tema lo más posible. Suelta un sonido similar a una queja.
—Que malo eres, no debes dejar a tu hyung con la duda, si no hablas de algo me quedaré dormido aquí. —sonríe, aunque él no pueda verle manteniendo sus ojos cerrados —Además si estás siendo tan misterioso respecto a ello, algo bueno ha de ser.
—Bueno, para ser sincero, no es para tanto. —admite Myungdae —Solo quería hacerlo parecer más interesante de lo que en realidad es. Pero si insistes... —Ayer fui a un bar diferente al que fuimos la primera noche, ya sabes, para explorar. Y conocí a alguien, al chico que atendía en la barra.
— ¿Sigues bebiendo alcohol Myungdae? ¿Que voy a hacer contigo? —dramatiza resoplando apenas— Entonces... Dime algo más, ¿Que tenía de especial el chico de la barra?
—Oh vamos, hyung, tengo veintiuno, no diez. —se queja Myungdae y rueda los ojos, aunque sabe que su hermano no puede verle —Y... No sé, estaba bastante guapo, Hyung, tenía el pelo rubio. Y se veía mayor que yo, tal vez sea menor que tú. Pero creo que él no estaba interesado en mí, tal vez soy muy chico para él.
—Apenas si eres legal Myungdae, además siempre serás mi hermano menor y mi deber es protegerte en cuanto te tenga cerca, aunque quieras alejarme de ti por eso. Pero está bien, si puedes hacer lo que quieras, solo... Procura hacerlo con moderación, o tendrás a tu hyung molesto sobre ti. —en su tono se nota que habla enserio, aunque tomándoselo con calma —Tal vez sea un tonto, y por eso no se fijó en ti, pero... Podrías regresar en algún momento, ¿Por qué crees que no le interesaste?
—Ya Hyung, me ha quedado claro. —afirma el menor con un tono divertido en su voz —Y bueno... No sé, era un poco... ¿Seco? No sé cómo describirlo Hyung. Yo hice la mayor parte de la conversación, y no fue que él hablara mucho tampoco.
—Tu bien dijiste que estaba trabajando, tal vez sea por eso que no se sentía del todo cómodo para mantener una charla fluida, tal vez si te lo cruzas fuera de su trabajo sea diferente, o... Hay personas que no son tan abiertas como otras, hay miles de posibilidades del porqué pudo haber parecido desinteresado, de todos modos, la opción de volver a averiguarlo siempre está...
—Bueno, no sé... Puede que tengas razón Hyung. —Myungdae suspira cuando la mujer masajea un punto en su espalda que se sentía realmente bien —Tal vez tenga que ser más persistente. ¿Por qué los chicos más lindos son los más difíciles?
—Realmente no lo sé, no me considero un chico difícil. —bromea—Igualmente no olvides que debo darle mi aprobación, lindo o no debe pasar por el radar de tu hyung, debo saber que si hay algún tipo de posibilidad de algo mi hermano menor estará en manos de alguien confiable.
—¡Hyung! —reclama Myungdae, pero no puede evitar reírse —¿Debo recordarte que no eres mi guardaespaldas? —bromea y sonríe de lado, levantando su cabeza para mirar a su hermano.
—Lo sé, lo sé, pero tengo el rol de guardaespaldas muy interiorizado ya y ahora que puedo estar a tu lado por este tiempo me siento en obligación de ser el hyung protector que no pude ser durante estos años, así que no aceptaré quejas, y aunque sea de lejos deberás mostrarme a ese chico que ha llamado tanto tu atención.
—Bueno, está bien. Hagamos un trato Hyung. —propone Myungdae volviendo a recostarse en el apoyacabezas —Una vez hables con ese chico, del cual deberías decirme su nombre, por cierto, volveremos a salir y te mostraré a Younggi.
—Mira, que astuto. —suelta una risilla —Trato hecho, parece justo —sus ojos se abren y se siente mucho más relajado —Younggi... —repite su nombre— El chico del bar se llama Sooyoo, y no te burles de lo que diré, pero creo que hasta su nombre es lindo. —no contiene su risa luego de la vergonzosa confesión —Serás el primero, y el único en saber cuándo vuelva a hablarle.
—Wow, ¡Qué tierno hyung! —comenta Myungdae —En serio me alegra que te guste el chico hyung, todo es parte de mi plan porque vivas una vida normal. —sonríe ampliamente.
—Deja de planificar mi vida, y ahora me mantendré callado respecto al tema antes de mencionar algo más que pueda seguir avergonzándome —sonríe para si mismo sintiendo un leve calor en sus mejillas.


❝Lee Eunsun❞



La mañana estaba a pocas horas de pasar a ser tarde y Eunsun no había comido aún, y su estómago no estaba nada feliz con ello, se quejaba cada pocos minutos.


—¿Quieres ir a desayunar? —pregunta la chica a su hermano. Era lo más amable que le había dicho en todo el viaje, pero es que la chica moría de hambre y no quería que Dongmun la dejara encerrada de nuevo, tendría que sacrificarse y ser una "buena hermana".
—Ya desayuné, pero... Podría volver a hacerlo. —dice encogiéndose de hombros —Solo porque no te dejaré sola, o irás diciéndole Oppa a cualquiera que se te cruce por ahí. —la mira de reojo sonriendo apenas. Probablemente aquella era la manera de decir que no quería dejarla sola.


Eunsun se traga todos los comentarios que quiere hacer y camina hacia la salida.


—Como quieras, pero vamos ya. —pide mientras abre la puerta y espera a Dongmun afuera.


El camino hacia los restaurantes del crucero es silencioso, no era muy común que los hermanos estuvieran juntos, y menos que lo estuvieran sin discutir por cualquier cosa.


—No es tan malo el lugar después de todo... Y la comida es buena y... ¿Tú estás pasándola bien? —cuestiona el mayor viendo a su hermana por unos instantes.
—Sí, ha sido divertido. Aún espero un agradecimiento de tu parte, gracias a mi estás teniendo unas buenas vacaciones. —responde Eunsun con una sonrisa de satisfacción —¿Qué tal si comemos ahí? —pregunta señalando hacia una de las barras, en la cual una linda chica estaba atendiendo.
—No dije que estaba teniendo unas buenas vacaciones niña, solo que no es tan... —Dongmun hace una pausa cuando Eunsun propone el lugar donde Akame estaba atendiendo —No. —casi grita poniéndose ligeramente incómodo —Digo. —aclara su garganta —¿Porque ahí? Debe de haber lugares mejores aquí, vamos. —le agarra la muñeca queriendo alejarla de allí.
—¡Hey, no! —protesta la chica y logra soltarse de su hermano —¿Qué te picó? —pregunta frunciendo el ceño, extrañada con el cambio de actitud de Dongmun —Yo quiero comer ahí, no parece tener nada de malo. —retoma el rumbo hacia la barra sin esperar a que él la siguiera.
—¡Eunsun! —en vano le llama pues ella no detiene su paso y aunque Dongmun desearía que la tierra lo tragase en ese momento, no sucede. Toma una bocanada de aire y opta por seguirle, tampoco pensaba dejarla sola allí —¿Porque siempre me ignoras Lee Eunsun? —cuando termina de hablar, la menor ya estaba por sentarse en una de las mesas del lugar.
—¡Buenos días! —saluda Eunsun a la chica detrás de la barra con la alegría que la caracterizaba y una gran sonrisa en su rostro —¿Qué hay para desayunar? —pregunta de inmediato cuando siente que su hermano ya está a su lado. Las mejillas de la pelinegra se sonrojan con intensidad cuando ve a Dongmun y a la chica junto a él. Tiene un poco de conflicto para alejar su vista de él, pero al cabo de unos segundos, aclara su garganta y mira tras de ella, solo para tomar valor y decir el menú.
—Ah... –balbucea. —L-los menús están en la e-entrada. – señala un pequeño cajón, sonriendo avergonzada, sin mirar de nuevo a Dongmun.  Él mayor observa a la pelinegra dedicándole una media sonrisa un tanto avergonzado e incómodo por la situación.
—Ve a ver el menú Eunsun, yo creo que no volveré a comer hasta el almuerzo. —rasca su nuca tratando de no mostrarse exteriormente tan torpe como se sentía.
—¡Oh, lo siento! —se disculpa la rubia y se levanta de la silla, volviendo a los pocos segundos con un menú en sus manos —Vamos Dongmun, dijiste que podrías desayunar otra vez, ya no te puedes arrepentir. —dice mientras ojea la carta, aún sin darse cuenta de lo incómodos que estaban los otros dos —Yo quiero un Kimchi Jjigae, por favor. —pide la chica y le pasa el menú al mayor —Anda, pide.
— ¿Puedes tratarme con un poco más de respeto frente a los demás mocosa? —Murmura entre dientes pues no quiere elevar la voz y llamar la atención y baja su vista al menú, aunque ya sabía bien que había en dicho sitio —Pediré... Gimbap. —levanta la vista a la pelinegra —Por favor.


Akame se aleja a paso apurado de ahí, buscando pasar la nota de su orden rápido y llevarles el almuerzo pronto.
Concluye que la chica es Eunsun, la hermana de Dongmun y se siente torpe al admitir que quizá haya estado un poco celosa al haberlos visto.
Cuando llega con lo que ordenaron, les sonríe un poco menos tímida; con más confianza e incluso les lleva vasos desechables y una jarra grande de jugo de naranja.


—El jugo es cortesía y... pueden tirar o llevarse los vasos, si quieren. – sus mejillas vuelven a sonrojarse sin razón. —Si necesitan algo más, solo llámenme, soy Akame.
—Gracias Akame-Ssi. —responde la rubia con una sonrisa —Yo soy Eunsun y él es mi hermano, Dongmun. —ante la mención del chico, ella se da cuenta de que no se ha sentado aún —¿Qué te ocurre, piensas comer de pie? Hoy estás más raro que de costumbre. —niega con la cabeza mientras se sirve un vaso de jugo.
—No estoy raro, ¿Que dices? —Aparta la silla para tomar asiento— Gracias —dice hacia la pelinegra y no puede ocultar una leve sonrisa, sintiéndose torpe, aquella absurda presentación de Eunsun, Akame sabía bien quien era, y él sabía bien quien era ella, aunque con su hermana allí se sentía algo incómodo y rogaba que no fuera algo demasiado notorio. Akame deja su mirada en el pelinegro y le sonríe tímidamente, casi diciéndole con la mirada que no romperá más vasos y que es un buen logro para ella.
— Y-ya lo... Quiero decir, eh... M-mucho gusto. – baja la cabeza, sonrojándose hasta la frente y tropezando levemente al dar la vuelta para irse.


Ahí es cuando Eunsun se da cuenta de las sonrisas tímidas que se estaban dedicando los dos y entonces todo encaja en su cabeza como piezas de un rompecabezas. Las esquinas de su boca se levantan en una sonrisa pícara y voltea a mirar a su hermano.


—Entonces... ¿Desde hace cuánto te gusta? —los ojos del chico se abren grandes. Dongmun agradece que aún no hubiese estado comiendo o se habría atragantado con la comida.
—¿Pero qué cosas dices? Acabo de conocerla. Es una chica muy agradable pero apenas si hablamos dos o tres veces. —cuando se da cuenta lo que dice cierra su boca —Deja hacer preguntas y no me avergüences, por favor. —casi le ruega.
—Oh, entonces sí la conoces. —ignora el pedido de su hermano —¿Era ella a quien ibas a ver hace días? Ahora todo tiene sentido. Eso explica lo extraño que has estado. —continúa evidentemente divertida con la situación.
—Basta Eunsun, si, la conocí aquí y por eso no quería que entráramos aquí, te darías cuenta de que me gu... Que nos conocemos —se retracta rápidamente queriendo pasarlo por alto, pero a pesar de sus esfuerzos aun así Eunsun y se da cuenta de lo que va a decir y su rostro se ilumina —y te pondrías a hacer preguntas tontas como en este preciso momento estás haciendo.
—¡Qué emocionante! —exclama con una risita —No puedo creer que, a ti, el rey de los asociales te guste una chica. —junta sus manos aplaudiendo, sin poder contener su emoción —¡Y es una chica linda! Estás lleno de sorpresas, Dongmun.


El sonrojo en el rostro del mayor se hace presente como nunca antes en sus veinte años de vida. Ella tenía razón, él era asocial, nunca se había sentido demasiado atraído por una chica, nada como hasta ese momento, en que había empezado incluso a hablar con ella por iniciativa propia.


—Solo cállate, estás avergonzándome ¿Acaso pensabas que me gustaban los chicos o que? No soy un bicho raro, solo no había conocido a nadie lo suficientemente interesante como ella. Ya no hablemos más de esto por favor. —baja su vista a los palillos y empieza a jugar con ellos.
—Bueno, nunca habías dicho que no fueras gay. —Eunsun se encoge de hombros —En fin, ¿Por qué no quieres hablar? Este es un momento que marca la historia. —se burla la chica —Hasta te has puesto todo rojo, que adorable.


Los hermanos siguen en su conversación, mientras tanto otra persona se acerca a la barra, se veía que buscaba a alguien porque miraba hacia todas partes y su boca se curva en una sonrisa cuando parece encontrarle.


—¡Akame! —llama la chica, sin alzar mucho su voz y cuando hace contacto visual con ella, la saluda agitando su mano. La aludida dirige su mirada a Hana, camina hacia ella y con la mirada señala la mesa en donde Dongmun comía con su hermana menor.
—Hana, guarda la calma, pero... ¿Recuerdas del chico que te hablé? –sirve café en un vaso, mirando de reojo a su amiga, sonrosándose por completo. Hana de inmediato se voltea, siguiéndole la mirada a Akame de una manera muy poco disimulada.
—¿Es él? —pregunta de repente muy emocionada y vuelve la cabeza a su amiga —Es muy guapo, Akame. —comenta con una sonrisa —Se me hace familiar... ¡Creo que estudia en mí misma universidad! —La pelinegra siente su ojo izquierdo parpadear involuntariamente un par de veces, pero termina mostrándole una sonrisa a su amiga.
—S-sí, guapo. –balbucea, intentando lucir desinteresada. —¿S-sabes si...? No sé, de casualidad... ¿Alguien esté interesado en él? –nerviosa, juega con los sobres de azúcar y tiende el café a un hombre en la barra.
—Bueno, no lo conozco mucho. —informa Hana —Pero que yo sepa, no. Tienes el camino libre Akame. —bromea dándole a su amiga una sonrisa ladeada, a lo que ella abre los ojos grandes y deja caer un par de palillos para la comida.
—¿C-camino libre? –finge desinterés, saliendo de la barra a limpiar una mesa cercana que recién se desocupaba. —¿Qué cosas d-dices?
—Sabes a lo que me refiero. —guiña con gracia —Sabía que conocerías chicos lindos mientras trabajabas, ¿Te lo dije o no? —pregunta riendo levemente.
— Eish... – gruñe, dirigiéndose con temor a la mesa en donde estaba Dongmun y sonriéndoles apenada a los hermanos. — ¿Hay algo que necesiten? – juega con su delantal, mirándolos nerviosa. Dongmun realmente ya no debe ocultar que le conoce, tampoco ser indiferente con ella, aun así, Eunsun sigue estando ahí y eso es algo extraño.
—Estamos muy bien, gracias, y tú... ¿Cómo has estado? —le dedica una sonrisa sin ocultar la gratitud que sentía hacia ella. Ella asiente con torpeza.
—Bien, b-bien... —busca su mirada, sintiéndose menos incómoda por la presencia de un tercero y quizá un cuarto, si Hana la estaba observando. —L-los vasos... Ah... —juega con sus dedos. —Son desechables. —sonríe orgullosa. Quería demostrarle a alguien lo feliz que se sentía al respecto y cree, que después de haberle conocido, es una mejor noticia.
—Eso es una gran noticia, al menos ahora sabemos que el barco no estará sin vajilla cuando llegue a destino —suelta una leve risilla bajando la mirada unos segundos para luego volver a cruzarla con la de ella—. Crees que... ¿Podamos vernos cuando tu turno acabe? —Pregunta mordiendo su mejilla internamente.


Hana se había quedado en la barra, pero al ver como el chico estaba mirando a su amiga decidió acercarse. Necesitaba asegurarse de que él no era un demente.


—Hola, me llamo Hana, soy la mejor amiga de Akame. —se presenta una vez está cerca y hace una reverencia.
—¡Hola! —saluda Eunsun con entusiasmo de vuelta —Yo soy Eunsun y él Dongmun. —dice con una sonrisa, sin quitar la vista de la parejita.
—Sí... Yo creo que te conozco. ¿A caso has practicado béisbol? —le pregunta Hana a Dongmun.
—Eunsun deja de presentarme sé decir mi nombre —dice un tanto avergonzado soltando una leve risa—Estuve en el equipo el pasado año, creo conocerte también... Eres porrista, ¿Verdad?
—Sip, lo soy. —asiente, sintiéndose orgullosa —Oh, pero tú le estabas preguntando algo a Akame antes de que llegara, ¿Cierto? —pregunta Hana enganchándose al brazo de su mejor amiga —Los interrumpí, lo siento mucho. —dice, aunque sus palabras no parecen ser del todo ciertas, sí la sonrisa pícara que imitaba a la de Eunsun era algún indicio. Dongmun aclara su garganta negando mientras baja la mirada leves instantes.
—No... yo solo... No hay problema. —dice un tanto nervioso —Yo... Ehh... ¿Si nos veremos luego? —Pregunta a Akame. Realmente no debía ocultar que ella le gustaba y que deseaba pasar más tiempo a su lado, no era nada malo después de todo
Akame se integra a la conversación, recibiendo las miradas de las tres personas a su alrededor. Sus mejillas se tiñen de un color rojo intenso y asiente con su cabeza.
—C-claro, yo... ¿Te veo aquí más tarde o...? — juega con sus dedos, pegándose un poco más a Hana. Él asiente tratando de no mostrase tan entusiasmado como se sentía, aunque su sonrisa lo deje en evidencia.
—Vendré a verte cuando termine tu turno, si te parece bien.
—O... —habla Eunsun mientras se levanta de su asiento, la sonrisa pícara aún presente en su rostro —Hana-Ssi y yo los dejamos solos para que hagan sus cosas de novios. Seguro no hay ningún problema con eso, ¿Verdad Hana-Ssi?
—Claro que no. —confirma Hana, una vez imitando la expresión de Eunsun y camina hasta su lado —Y por favor, Unnie está bien. —pide la mayor y Eunsun le sonríe. Dongmun deseó que lo tragase la tierra, o mejor, que la tierra tragase a su hermana por ser tan indiscreta.
—Eunsun por favor vuelve a sentarte y termina tu desayuno, Akame ha de estar ocupada ahora mismo con el trabajo, tendremos tiempo para vernos luego —toma la mano de la pelinegra dejando una leve caricia en esta —No quiero que tu jefe se enoje contigo por mi causa de nueva cuenta. —Eunsun se sienta otra vez y prácticamente aspira el resto de su desayuno, acabando en segundos.
—Bueno, pero puedes esperar a que termine su turno aquí, así le haces compañía. —insiste la chica a su hermano y Hana no puede evitar reír ante la persistencia de la rubia.
—¿Y dejarte sola todo el día? Claro que no señorita, nos veremos cuando sea el momento y lo decidiré yo, no tú ¿Está bien? —Dongmun rueda los ojos con diversión.
—¡No estaré sola, estaré con Hana Unnie! —reprocha Eunsun.
—Sí, Dongmun, yo cuidaré bien de tu hermana. —asegura Hana —Akame seguro estará encantada de que esperes por ella. ¿Cierto Akame? —mira a su mejor amiga, con una expresión de suficiencia. Esta se encoje de hombros, ligeramente abrumada por la conversación, pero sonríe de lado.
—Ah... Yo... Si él quiere cuidar de Eunsun, yo... —sigue sonrojada ante el tacto de Dongmun. —No lo sé.
—Ella debe trabajar y yo... Debo hacer algunas cosas también. —comenta soltando la mano de la chica — Igualmente sí puedes salir con Hana. —dice hacia Eunsun siendo él quien se levanta ahora acercándose a Akame para susurrarle—Disculpa si esto fue tan incómodo para ti como para mí —deja un beso en su mejilla —Pasaré por ti cuando tu turno termine. —acaricia el dorso de su mano con su pulgar. Akame da un leve apretón a la mano del chico y sonríe, un tanto apenada.
—Descuida, podría acostumbrarme. —muestra sus dientes frontales al soltar una ligera risita. —Procuraré acabar más temprano este día. —promete, enganchando su dedo meñique con el de Dongmun y soltando su mano casi al instante.
—Está bien, está bien. Ver sus actos de amor no es algo que me entusiasme hacer así que me iré con Hana Unnie. —interrumpe Eunsun con una mueca de disgusto y vuelve a ponerse en pie —Nos vemos luego idiota, usa protección.


❝Min Hana❞



Lo que menos había pensado Hana que le pasaría aquel día era que conocería al chico de los sueños de su mejor amiga y que de paso haría una nueva, la hermana de él.

Pero era cierto, y ahora Eunsun la estaba arrastrando en un paseo por el barco. Hablando animadamente de diversos temas mientras por su parte Hana se limitaba más que todo a escuchar y a hacer uno que otro comentario de vez en cuando.


—Espero que no te hayas arrepentido de quedarte conmigo, Hana Unnie. —dice la menor de las chicas bajando su mirada —Sé que hablo mucho y eso a veces no es muy agradable así que... Lo siento.
—Oh no, para nada Eunsun-ah. —sonríe ella devuelta, posando una de sus manos en el hombro de la rubia —Yo no soy de muchas palabras, en realidad. El que hables no me parece molesto en lo absoluto, por lo contrario, es bastante entretenido.
—Está bien. —la felicidad vuelve a su rostro instantáneamente —Bueno... Dongmun y Akame... ¿Qué opinas, Unnie?
—Yo... Bueno, creo que hacen una linda pareja. Y tu hermano parece un buen chico. —asiente una vez con su cabeza para confirmar sus palabras.
—En realidad sí lo es. Es alguien decente, cuando yo no lo estoy sacando de quicio. —afirma Eunsun con una risilla —Además se ve que a él realmente le gusta Akame. Nunca lo había visto actuar así con una chica.
—¿En serio? —pregunta Hana con ligera sorpresa.
—Sí bueno, el hecho de que tan siquiera le haya hablado ya dice mucho, Dongmun tampoco es de muchas palabras. —explica la menor —Mejor dicho, no es de palabras, es como el opuesto a mí.
—Oh. Bueno, eso me alegra oírlo. Akame hace mucho que no está con nadie. Y sé que tampoco tiene muchos amigos. Ella es mil veces más tímida que yo. —declara con una risita que imitaba a la de Eunsun de hace rato —Y le vendría bien un nuevo amigo, o quien sabe, tal vez algo más por cómo se trataron allá. —añade con una sonrisa ladina, por lo que Eunsun ríe.
—Yo diría que más bien la segunda. —opina la rubia aún entre risas —En serio, por poco y a Dongmun no le salían corazones en los ojos como en un animé. —esta vez Hana es la que ríe, asintiendo, pero pronto Eunsun también está soltando una carcajada. Una vez las dos han logrado calmarse, la menor vuelve a hablar —Unnie, de verdad que me la estoy pasando muy bien contigo. Realmente espero que podamos ser buenas amigas. —admite sonriendo ampliamente.
—Yo también lo espero, Eunsun-ah.


❝Sim Minji❞



Después de su día de chicas con Chaeyoung, Minji ya sabía volver al trabajo. Pero, como siempre, eso no le molestaba nada.

Sangwon había conseguido contratar unos cuantos de los fotógrafos del crucero para que les ayudaran, y el novato había sido despedido. A Minji le dio algo de pena cuando se enteró, pero sabía que era para mejor, las fotos necesitaban ser perfectas y ese chico necesitaba más experiencia para un trabajo de tal talla.

Hoy la sesión de fotos era literalmente en la piscina, por lo que la habían rentado por el día. Rápidamente los fotógrafos alistan todo y una vez preparados alrededor de la piscina, están listos para comenzar, pero fueron interrumpidos antes de poder empezar.

Los dos jóvenes que caminaban ansiosos por llegar a la alberca frenan sus pasos en seco al ver el paso semi-obstruido; Seungjae pensó que sería por Seokmin y cuando se decidió a caminar hacia la piscina, se vio obligado a retroceder.


—¡Yah!, Seokmin-ah... Creo que no podemos pasar. —mira mal al hombre que le había retado.


El aludido sonríe con fraternalidad al ver a la chica que habían conocido en alguna sesión de fotos y alza una de sus manos, sólo para agitarla y saludar a la más bajita.


—¿Recuerdas a Minji-Ssi? —señala a la joven, causando una sonrisa en el pelinegro y se acercan a ella con paso decidido —Buen momento para cerrar la alberca y arruinar los sueños de dos hombres para relajarse, Minji-Ssi... — Seungjae se cruza de brazos, sonriéndole de costado a la chica.
—¡Oh, qué bella sorpresa! —exclama la chica y se acerca a ellos, sin importarle en lo más mínimo que solo llevaba puesto un traje de baño que apenas si la cubría —¡Y nada de Ssi, Seungjae-ah! Me haces sentir vieja y no lo soy, obvio. —dice con tono de burla —Lo siento por no dejarlos disfrutar de la piscina, pero ya verán, trabajo es trabajo. —ríe un poco mientras señala a todo el equipo que la estaba esperando para comenzar.
—Simplemente es respeto, Noona. —suelta una risita, mirando el lugar señalado por la misma.
—Yah, ¿cómo es que no sabíamos que estarías aquí? —Seokmin se cruza de brazos, imitando la acción de su mejor amigo. --De pronto extraño el trabajo. —suelta un suspiro, volviendo su mirada a la modelo. —¿Recién empiezas? ¿Para quién estás promocionando? —rasca su nuca, sonriéndole al staff cuando los miran.
—Lo sé, Seungjae-ah, pero eso no quita el hecho de que me haces sentir mayor de lo que soy. —la pelinegra niega con su cabeza —Y bueno, Seokmin Oppa, según lo que me dijo mi manager esto fue planeado con muy poca anticipación, no tuve tiempo de avisarle a nadie. Y por lo mismo tampoco sé mucho a cerca de la marca, solo sé que hacen unos vestidos de baño preciosos y que escogieron una buena modelo para hacerlos ver todavía más fantásticos. —ambos muchachos ríen bajito.
—Definitivamente, y no es broma. —sentencia Seungjae.
—En nuestra agencia la consideran así; es la mejor para ellos. —Seokmin concuerda —Deberías hablar con su mánager, Seungjae-ah... Hay ventajas si colaboramos una vez más. ¿Qué te parece, Minji-ah? —dirige sus ojos a la más bajita, sonriéndole ampliamente.
—¡Sería grandioso! —exclama ella emocionada, juntando sus manos en un aplauso —Saben lo mucho que me gusta trabajar con ustedes, son geniales chicos. —añade con una sonrisa. Los dos concuerdan. Seungjae alza su dedo pulgar en aprobación, sonriéndole a sus mayores.
—Creo que tenemos libres el siguiente mes, así que... Agenda eso, Noona. —asegura el más joven, estirando su mano para que la muchacha la tomara y le estrechara.
—¿Por qué eres tan formal, Seungjae-ah? —Minji ríe y toma la mano del chico, para luego halar de ella y abrazarlo por unos instantes —No es como si no nos conociéramos. —añade con una sonrisa y abre sus brazos hacia Seokmin para que este también le diera un abrazo.
—Yah, el mocoso es respetuoso cuando le conviene. —Seokmin golpea la cabeza del menor con afecto.
—Eish. En fin —corta a su mayor. —, pronto nos veremos, Noona... Te dejamos en paz, para que hagas tu trabajo a gusto. —y después de una reverencia, los chicos se retiran sonriéndole a su amiga.

Spoiler:
Weno.. ahí está el cap chicas xd espero y les haya gustado   ily  
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por Cam el Sáb 24 Jun 2017, 7:55 pm

pasé de página, as always
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Sáb 24 Jun 2017, 10:37 pm

BUENO, a ver... Primero que nada me disculpo de ante mano por no haber comentado antes. Debo los tres comentarios de los tres capítulos así que haré un maxicomentario para cumplir con mi responsabilidad y decirles lo mucho, mucho, mucho, mucho que amé sus caps (aunque el comentario termine siendo una kk bc soy pésima comentando)

Comienzo por el capítulo de Victoria:

¿Qué decirte? AMÉ todo el jodido capítulo y a todos tus personajes, desde el principio hasta el final. amé los momentos JeJi, plz esos dos son hermosos. Amé que hubieses empezado tu cap con ellos dos, desde el principio fangirleando me tenías baba baba baba 

Sobre Dongmun, ¿a ve qué digo de él? ¡Qué chico tan huraño! ¡alguien por favor consígale una novia! ¡AKAME! Plz, ven a bajarle lo gruñón a tu man que se pone insoportable. Si soy sincera mi primera impresión sobre la relación de los hermanos Lee fue un poco shockeante. n sé, para mí los hermanos no deberían discurtir ni pelear tanto soy más en pro al tipo de relación como la de los hermanos Hwang.

Hablando de los hermanos hwang, solo puedo decir que los amé por completo. Y plz, son o más, me causa gracia lo celoso y resentido que es Myungdae respeto a Raehee, pobre man. Pero hasta cierto punto lo entiendo, aigooo el solo quiere a su hermano. Me rompe el cora  

Yoongsoo, yo AMO a ese man aunque sea medio puto y así un mujeriego y bueno. No puedo. Yoongsoo es precioso lo amo  

Sobre Hari, ¡aiiigooo!   Hari me causa penita, pero no importa igual lo amo. Me molesta todo lo que tiene que hace solo para conservar su imagen. En serio, pero lo entiendo... hasta cierto punto. Que decirte... ¡El RyôHa! YO AMO A ESOS DOS!! Plz, son más que hermosos. Ryokai debería hacerse mñas tiempo para su bro. En verdad. Debe ordena sus prioridades y dedicarle más tiempo a su dongsaeng favorito.

Sooyoo y Younggi son muy cules, Sooyoo ya siento que lo amo es un bebito hermoso que no se puede, lo adoro. En verdad.   Sooyoo precioso. El men está en mi jart así profundo, profundo..

sobre, Hyunra... no sé el pj no me termina de absorber pero me agrada su relación con Namwook, son muy lindos también. el DONGME es precioso son taaaaan cute, aigooo no sé. Son muy lindos, basta los amo <3

Sooyoo es todo un caso, lo amo, lo amo, lo amo... bye.

AMÉ TODO

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

FERNANDA:
¿Por dónde empiezo? Todo tu cap fue amor y belleza pura.

NAMWOOK ALÉJATE DEL MAN DE XIANLU ANTES DE QUE TE CLAVE SU DELINEADOR EN EL OJO, ¡BASTA!
Ese tenía que ser el inicio de mi comentario, wey. Perdóname la vida. Yo vivo para el hunhan y el hunhan ilumina mis días <3 LOS AMO

Ahora, sí con mayor seriedad pues comento y empiezo por el inicio,   (Ese patito es raro JAJAJAJA) AKAME ES UNA COSITA TIERNA Y SÚPER ADORABLE YA SIENTO QUE LA AMO
Esa niña es demasiado dulce y tierna para su propia salud, si la haces así ¿cómo esperas que Hyungsik no la adore y la cuide como a una muñequita de cristal, eh? ¡EL MAN NO PUEDE!

AY NAMWOOK, ¿qué vaina contgo y el baeksoo? ¡ESO ES PECADO MUJER!   Pero bueno, me dio mucha enita con él. en verdad. Cosita preciosa no llores, SEOKMIN TE HABLA TU DIVA TE NECESITA!!!

Me agradan Dokyeom y Taeil, son cúl. Taeil es un caso. Se pasó con lo que e dijo a Shaoran sobre el incesto, ¡qué no mame! ¿qué escribe ese man?  
Pues desde ya shippeando super hardcore el sulay. PLZ Shaoran ya déjate coger por el abogado de la familia. ¡No me jodan! SON PRECIOSOS   CASENSE WEY!!!

NAMWOOK EN SERIO ALÉJATE DE SEUNGJAE!! LA ADVERTENCIA VA A EN SERIO. LO JURO.   ÉL NO ES TU MACHO. ES EL MACHO DE XIANLU. PUNTO.   

Weeee... todo el cap fue hermoso, reís y amé todo. TODOS LOS PERSONAJES SON HERMOSOS ALV ¿Qué hago con mi vida ahora?

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
CAM:

Bueno tu cap fue el último es el que mejor recuerdo, (jé, acabo de terminarlo si no me acuerdo tengo memoria de pez, lo que sí)

AMÉ TODO EL MALDITO CAPÍTULO. Eunsun es una opacadora, bye. LA NIÑA SALE HASTA LA SOPA, basta, la amo   Me encantó todo el cap en serio. Misuk es preciosa.
Aiiigooo... es una niña linda, pobre chica. ¡Qué cansada debe ser su vida como hija de la presidenta! Yo me mataría waey   

Minji, la amo. en serio. Esa chica es muy cúl. Ya lo vi, será tan lindo tenerla de amiga de Xianlu. y plz, las mapsis con Aimiu y ella <3 AUNQUE SON TAN DIFEENTES! Basta, son diosas. LAS AMO.

YAH!! YOONGSOOO QUIEN ES LA PERRA QUE SALE DE TU HABITACIÓN, EH?, EH?, EH? Bueno, me calmo. Él aún no sabe de la presencia de Aimiu en el barco, pero más le vale que se calme o si no correra sangre  

AME EL YOOnMIN aká Myunggi <3   Plz fue hermoso, fue como la puntita de toda la cuestón como pa picar las ganas y dejarte pidiendo más. CAM TE ODIO POR ESO. Eres un ser cruel, lo juro. 


Hana y Akame fanriling por Dongmun. En verdad que son tiernas, aigooo... La pequeña akame está in love y hana se emociona por ella.

AMO A SOOMIN, LA AMO, LA AMO, LA AMO SOO MIN PA' PRESI. ESA CHICA ES LO MÁS, BASTA.

JOOWOOO BEBITO HERMOSO TE AMO, CÁSATE CON YO PLZ!!! ES UN NENE PERFECTO YA ME LO IMAGINE EN LA ISLA Y TODO, TODO QUERIENDO SER SUPERMAN  

Bueno, amé todo lo juro, todos los caps. Ahora es mi turno y no tengo la mitad de mi cap. Perdónenme la vida por no haber comentado antes. Las amo y amo esto. SONLOMÁS 
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Dom 25 Jun 2017, 11:07 pm

Lo prometido es deuda, así que chiks, aquí ha llegado su patrona a comentar, ahr k dic.


fer mai lov
Empezaste con Akame, ya eso me puso jkdhefueife bc u know, yo amo a esa niña, y es tan preciosa y adorable ♥ pls, que nunca la saquen de corea y que nunca la separen de su hermano, amén. Me encanta Shaoran, me encanta la relación con su hermana, como la quiere, y la protege. También Jaeho, enserio, esos mens, me pudieron, se ganaron mi cora, así desde el primer momento fue; NAMAMES, LOS SHIPPEO. Y eso que u know, yo no los conozco mucho de antes ni los shippeaba ni conocia ni nada, pero ya, ya me gustan, ya se metieron en mi cora.

Namwook.. ¿Que decir de ese men? Me compra

Namwook juraba enamorarse rápido de ellos, aunque Hyunra nunca le creyera; y después fingía sentirse dolido, tres días consecutivos, cuando terminaba con quién salía.


Hyunra lo conoce, ai kent, amo esa amistad, me gusta que lo hayas mencionado aquí, Namwook y Hyunra un solo ♥
TAE IL ♥ Mi hobi bb, we, ya con su pb, o sea, yo tenía que amarlo, ya era como obligación, pero, hohwqiqw when lo empecé a leer pos, menamoré, menamora, y we, Dokyoem, ese men, u know me puede, bt, tmb, es un pj tan lindo fuwhoiufewu ¿Porque creas gente tan bella fer? enserio, me enccantan, y su amistad es tan wonita ♥

¿Y si el barco chocaba contra un iceberg y se hundía como el Titanic?

— Hyung, estamos en verano, no hay icebergs… – le había dicho el menor, rodando sus grandes ojos y cruzándose de brazos, esperando las indicaciones de las azafatas.

— Cállate, en la película, DiCaprio lucía acalorado.

— ¿Acalorado o caliente? – y Taeil se había callado.


basta, lo releo y vuelvo a llorar jhajajaj c mamó real, lo amé [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] ya se ganaron mi cora de verdá.
Ay, we lo de Seokmin y Seungjae tmb me hizo reir mucho, we, Seokmin odiando al perro, me reí bastante a cada momento que lo mencionaba xd mas mens ganandose mi cora, basta fernanda, basta de hacer pjs tan perfectos.

Incluso, le dio una patadita en la cola al perro maligno. 

Seungjae no quería admitir que su perro estaba mal. Lo mimaba cada que tenía oportunidad, e incluso, le premiaba por sus travesuras. Parecía enamorado de ese perro y Seokmin lo odiaba.

Cuando Bee le gruñe por el gesto en su cola, Seokmin entrecierra sus ojos e imita el gesto del canino, ignorándolo después, para poder realizar un par de llamadas que le permitirían buscar un buen destino.


me imaginé demasiado esa escena, esas miradas entre seok y bee, shoro, fue genial.
Me dan ganas de citar muchas cosas bc fangirlee intenso, y esto:


Seokmin tenía miedo de que sus vacaciones se arruinaran por culpa de su amigo; si odiaba al perro de Boo, ¿por qué no lo podría odiar a él también?


Seokmin me agrada tanto xd 

— ¿Y qué si muero? ¿Y qué si tengo… hidrofobia? – el menor ríe, levantando, con mucho esfuerzo, a su mayor del suelo y llevándolo consigo, aun tomado de la mano.


Taeil y Dongmun enserio tienen mucho en común xd ay es tan bb, menamora así todo miedoso, tan hobi ♥ quiero uno pa mi, ok m klmo.

La relación Shaoran/Jaeho/Akame me encanta, es como que... Shaoran quiere a su hermana dentro de una cajita de cristal que la proteja por siempre de todo y Jaeho que salga a vivir la vida haga amigos bla bla, Akame es una niña afortunada en tener a esos dos ♥ We, when mencionan -indirectamente- a Hyunra xd casi shoro we, me encantó, pobre mi men, ¿Porque no lo quieren? El fue bueno, ya que, aparecerá Dongmun, no me duele xd


A demás… Se ponía incómodo el ambiente cuando Jaeho paseaba sus manos por la espalda de su hermano y las gotas de sudor se hacían visibles en la frente de Li.


  traviesos. 

Hana y Akame bebitas lindas, justo en los twice fils, mis nenas ♥ uhfouwhfwi Hana le quiere conseguir macho a Akame, pls que se klme, y Akame tipo; nono, no es tiempo, bla bla... Claro, ya va a aparecer Dongmun y no podrás decir lo mismo doeushoewud los Dongme fils pls, ok *inhala, exhala*, ya me klme.

We, Namwook es tan dramático, me encanta xd y me encantó when salieron con Myungdae -otro bebo que amo con mi cora- salen a romper la nait juntos ♥ 
ay bastam citaría todo el momento de namwook con la chica, porque shoré real, o sea, ¿Que clase de stupida no se da cuenta que es una diva? Pls, estupida, que se ubik, ni siquiera debería repsirar cerca de él, sucia, ahr.

We, y cuando aparecio Seokmin ufhwf9hw9f bt, esta parte:

— Seokmin. – sonríe ampliamente y quizá, solo quizá, Namwook piense que tiene linda expresión cuando lo hace.


me sentí tipo: ESTUPIDO, COMO QUE QUIZÁ, IDIOTA. dsp me klmé pero, pls, es chanyeol, es un puto dios, que c ubique.

A ver.. ¿Cómo es posible que cada vez que Jaeho o Shaoran aparecen yo sienta que los shippeo mas hard? O sea, a penas empieza esto y yo ya quiero que se casen, no puedo controlar mi instinto shipper, me pueden es como que jdbiqeb cada pensamiento y acción del uno hacia el otro me hace querer gritar BESENSE YAAA, me descontrolo.
Me da un algo en el cora cada vez que mencionan que Akame podría volver a China y ser separada de su bro, me duele, really, es que, no quiero u.u pero debo admitir que me gusta mucho ese drama.

We, la charla de divas que se armó entre Namwook y Xian Lu xd me agrada ese par, fue gracioso when se supone que a Seungjae le gusta Xian Lu y a Xian Lu Seungjae pero a Namwook tambien y Seokmin... pobre xd el cara de orto me hizo acordar a Louis, na que ver pero quise decirlo, se leyó raro acá xd

Shaoran: Te amo. ya lo dije ¿No? we, es que ese men menamoró mal, es tan fjnwufw when piensa en su hermanita, basta, shoro, es muy adorable, ¿donde encuentro uno asi? 


Akame era como un bebé ciervo; un Bambi cuando recién nació. Torpe, aprendiendo a caminar; aun con dieciocho años.


me dio ternura, mucha♥

We, cuando se encuentra con Taeil xd no sé, fue tan wtf y gracioso, c mamó, ta enserio, Taeil lo amo, citaría toda esa parte, me reí fuerte, me lo re imaginé.


DONGMEEEEEE   los shippeo re hard  efuohewoufew ¿PORQUE LOS HICIMOS TAN WONITOSS? Basta, ya quiero que se casen, ai kent, los dongme fils son re juertes, los amo ♥

Ok, la parte de Namwook y Hyunra iba bien hasta que de repente...


¿Y si ambos se quieren quedar con Seungjae?


k vrga xd c mamó mal, plox, mi niño es 100% heterosexual, me hizo reir igual, namwook es un idiota por siquiera haber pensado eso xd lo amo igual ♥ me encanta el NamHyun ♥ ¿Lo dije? HyunWook(? we, esta friendship, me encanta ♥
Casi lloré when apareció mi bb Sooyoo bc... yo lo amo mucho, y memociona leerlo por todos los caps xd me puede, me va a seguir dando gracia que esten todo "enamorados" de quien no le da bola, tipo, namwook de seungjae, seokmin de namwook y sooyoo de seokmin xd kpdo, si es chistoso, no? no, bueno.

Terminar con el Dongme nuofhoqfqe ai kent, terminé el cap con los fils al 10000% me vuelvo lok, me matan de amor, me dan ganas de citar todo el puto cap porque fue fbqiebfeuqbf pero, ai kent.
Ay fer, me encantó, me encantaron tus pjs, me encanta como escribes y tus ocurrencias, idk, todo esta tan lindoo ♥ 




km de mi cora:
We, empecé amando a Joowoo, de verdad, me encantó que hayas empezado por él, bc no lo conocía y... es un men hermoso, narraste todo tan lindo al inicio, cada pensamiento y acción, me gustó demasiado como lo hiciste,    


Soomin, we, enserio, ¿Como le haces para hacer personajes tan bellos? Ella me cae taaaaaan bien, me cautivó demasiado este pj, su historia, su prsonalidad, es tan genial, es como... ruda, pero a la vez es un sol ♥ idk, ya siento que la amo.


MINJIII    we, es una diosa, ya te lo dije, este tipo de personajes me gusta demasiado, y ella fconwfhnwuie es tan perfecta. no sabía que eran amigas con Ai Miu, pls, que diosas basta, me encantaron ♥ 
es que esta girl es tan bitch,    


We, me dolió en lo más profundo del cora releer lo de los lee bros, estupido dongmun, no digo que lo odio bc no podria y es mi bb y lo amo pero... shit, fue tan cruel     pero el la ama, solo es tontito, ok? perdonenlo. weeee, menos mal que eunsun se encontró a sooyoo oppa -ahr- y la hizo sentir mejor, mi bb, tmb e gudtaria citar esa parte pero.. na, bc la escribi yo ahr, que pendejo sooyoo, lo amo sorry, fangirleo con él.
La parte en que los lee bros se reconcilian es besha, y al final tipo: ok, yastá, volvamos a ignorarnos xd que pendejos, los amo ♥


jjfjbf la parte de dokyeom y joowoo fue genial xd me gustaron mucho tmb, Joowoo es tan bb, o sea, de one: hola, vamos a jugar xd se llevaría bien con sooyoo, se parecen un poco en eso.


Yo esperaba demasiado tu cap, pero.. when leí el "Hwang Myungdae" menloquecí -necesito emojis pa mostrar mis sentimientos lpm- de verdad, me volví lok xd esperaba tanto leerlo, es como que fowbfwoufwb no sé, yo amo a ese men, me mata de fils, enserio, lo amo demasiado, y DIOS SANTO, solo fue leer el momento en que alguien llamó su atención y yo ya estaba tipo: YOUNGGI SNFDOWEHFUIOEWFOIWB Y MIS YOONMIN FILS EXPLOTARON KM, MENLOQUECI. prra, lo narraste tan perfecto, te odio pero te amo, estupida, y vos decias que no nos iba a gustar, pls, crei que me iba a dar algo when se acercó y lo saludó, dios santo, lo releo y me dan ganas de gritar de fils, ¿PORQUE SON TAN PERFECTOS? 

—Y tú nombre además de eso tampoco estaría mal. —dice en un tono que se consideraría coqueto, guiñándole al rubio. 

  


—Younggi. —dice y por un momento Myungdae está confundido, hasta que se da cuenta de que él le ha dicho su nombre —Y creo que soy mayor que usted Myungdae-Ssi, ¿No le da vergüenza hablarles así a sus mayores? 
—Pues sí mis mayores son como tú, en realidad no Younggi-Ssi. —contesta en el mismo tono de antes y luego lleva el Soju a sus gruesos labios, asegurándose de girar levemente su cabeza para que el chico viera como se presionaban contra el vidrio de la botella. Younggi niega con su cabeza y antes de que Myungdae pueda detenerlo, se ha ido a atender otro cliente. 






yo quedé volvi lok chama, yo.. -c muere-
Ok revivo porque debo seguir comentando, pero amé demasiado que se hayan conocido, lo amé lo amé lo amé, los amo VIVA EL YOONMIN PRRASSSSSSSSSSS. 


Y weno, yo creo que despues de esa parte morí lentamente de fils, porque me pusiste el youngdae seguido por youngsoo, seguido por yoongsuk, seguido por hana y akame fangirleando dongme, seguido por yoongsuk again y de repente.. HYUNSUK Y ALV YO YA ESTABA MUERTA DE FILS COMO PUEDES HACVERME ESOOO?? y diga que no sufro del corazon pòrque sino despues de tantas emociones juntas yo no estaria aqui comentando este cap, me mataste chama, me mataste. es que.. ni se hablaron y ay nos quedamos loks, imaginate lo que va a ser ese ship km, yo.. yo no voy a resistir tanto lov. y weno, el asunto es que me seguiste matando, los lee bros, los hwang bros, dongme... a ver kkmila, querias matarme verda? confiesalo.
Ay, eunsun y hana ♥ we, mas lindas, re fangirleaban shoro

—En serio, por poco y a Dongmun no le salían corazones en los ojos como en un animé.


jajaja yo amo a esa niña ♥ estos bros me dan tantos fils, enserio, no pueden mas de lo lindos que son.
obvio que fangirlee hard con todo, y eres una estupida y te amo así, ok? bc tu cap fue hermoso y fue ejbfueowfu tu creias que no ibas a colmar nuestras expectativas y pls, las superaste km! fue todo demasiado genial, lo amé de principio a fin.


Y weno chiks, esto ha sido todo xd me fui al carajo con el coment pero.. uds lo merecen, ademas me mori de fils releyendo y.. LAS AMO ♥
dale diana, jugatela y metele con el cap 
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:13 pm


bomb.

Capítulo 4: Primera parte.

Woo Ryô Kai.
 
La reunión había terminado hacía solo unos minutos y Ryô Kai podía sentir el nudo de la corbata asfixiándole. Estaba cansado, todo su día entero fue de junta en junta, lleno de papeleo y tratos con personas estiradas que agotaban su energía al cien por ciento. Así que cuando el reloj marcó las ocho de la noche y el último ejecutivo abandonó la sala de conferencias no pudo sentirse más que feliz y liberado.
Sale de su oficina despidiéndose amablemente de todos los empleados con los que se topaba en camino a su auto y una vez estuvo en él sale del estacionamiento y en lugar de ir a su casa conduce hasta la de sus padres. Solo un par de horas antes, su padre le había llamado pidiéndole que fuera a cenar pues tenía algo importante que decirle, luego de eso pasó toda la tarde un tanto perdido en aquellas palabras, ¿qué quería decirle su padre? Por un instante la loca idea de que quisiera conseguirle una esposa le pasó por la mente más la desechó inmediatamente diciéndose a sí mismo que ya había superado esa etapa.
El tema de su soltería estaba más que fuera de discusión entre él y sus padres pues tos sabían que cuando el momento llegase y la chica correcta apareciese en su camino, él iría por ella y nada le detendría. Sus padres solo esperaban que eso fuese antes de su muerte, porque su hijo estaba cerca de los 26 y ni siquiera una novia o compañera tenía, y no la había tenido en los últimos cinco años. Al menos no que ellos supiesen.
— Cariño. — lo saluda la jefa de la servidumbre de casa de sus padres, una señora mayor, dulce y muy familiar, una mujer que siempre había sido como una segunda madre para él, le sonríe. — Los señores Woo le están esperando, pase, pase. Hace frío. — le anima y se hice a un lado, el muchacho de unos veintitantos entra en aquel enorme salón luego de dejar su abrigo con la criada y le sonríe a su padre, quien estaba sentado en su poltrona con un vaso de coñac en su mano izquierda.
— Hijo mío, ¿un trago? — le ofrece el hombre haciendo ademán de levantarse, Kai lo detiene. 
— Está bien padre, me lo serviré yo mismo. — dice suavemente acercándose al mini bar, el hombre le sonríe.
— Mi muchacho, ¿cuándo creciste tato? — medio burla el mayor y el castaño sonríe llevando el vaso a sus labios para dar un trago a su whiskey. — Tan solo hace unos años seguías sin saber qué querías hacer con tu vida y mírate ahora… — suspira — Estás a cargo de la compañía familiar y lo estás haciendo bien. — mira a su padre y este le devuelve la mirada lleno de algo que quiso creer era orgullo.
— ¡Por supuesto que lo está haciendo bien Yong!— apremia su madre en tono alegre — Es nuestro hijo ¿Qué más esperabas? — su voz resuena desde las escaleras y la ve terminar de entrar al salón con esa elegancia y sutileza que tanto la caracterizaba.
— Madre —, se acerca a abrazarla y la mujer deja un sonoro beso en su mejilla. — Te ves hermosa, como siempre. — halaga.
— Mi niño es encantador. — dice la mujer con una gran sonrisa y el muchacho rió. — Todavía no entiendo cómo es que no me has traído una nuera. Me voy a volver vieja pronto y quiero nietos, Ryo Kai. — reprende la preciosa Akira provocando una risa aún más sincera de parte de su hijo.
— Lo siento, madre. — se disculpa ante su mirada acusadora tratando de reprimir su sonrisa. — Pero para eso todavía falta un poco, mi prioridad ahorita es la empresa y ustedes.
— Tu madre y yo ya hicimos nuestras vidas, ahora solo nos queda envejecer. La empresa puede mantenerse por sí misma así que no es excusa para que no nos des nietos a los cuales consentir. — lo señala su padre y él bufa. — ¿De qué sirve tener tanto dinero y privilegios si no tenemos unos pequeños mocosos a los cuales malcriar? — se queja el hombre — Pero no era para esto que te invitamos a cenar. — añade luego de una pausa a la par que una de las muchachas de la servidumbre anunciaba que la cena estaba lista.
— Tu padre solo te invita a cenar cuando se trata de negocios. — se queja su madre fulminando a su esposo con la mirada mientras tomaban sus lugares en la mesa, el menor sonrió.
— Ya decía yo que la invitación no era gratuita. — bromea mirando a su padre y el hombre resopló.
— Eso no es del todo cierto, mujer. Y tu Ryo Kai, no le des razones a tu madre. — lo regaña. — En fin, te invité a cenar porque hay una empresa en Tailandia con la que hemos estado tratando de hacer negociaciones desde hace varios años y hace unos días por fin han aceptado una reunión con nosotros para emprender un nuevo proyecto, un gran proyecto y quiero que tú estés a cargo de él — dice su padre el pecho inflándose con orgullo, el chico asiente y espera a que prosiguiera sin entender muy bien.  — Aparte de eso, dentro de dos días es la reinauguración del Nanami 22-6 y tú sabes que para nuestra familia ese barco representa mucho…
— Le estás dando muchas vueltas al asunto Yong, ya hasta yo me aburrí de todo tu cuento. — interrumpe su mujer y el hombre la fulmina con la mirada, Kai reprime su sonrisa divertida y mantiene su atención sobre su padre.
— El punto es que viajaremos en la inauguración del Nanami, y quiero que me acompañes a cerrar el trato con los socios tailandeses. — expone y el chico no entendió a que se debía esa petición especial.
— ¿Por qué hacer una cena para pedirme esto? — Curiosea sin ánimos de sonar fastidiado o desagradecido — Quiero decir, normalmente solo mandas un correo o una llamada, ¿qué tiene de especial?
— No es la gran cosa, a tu padre solo le gusta exagerar, yo por mi parte quería una cena con mi hijo, pues desde que se hace cargo de la “empresa familiar” parece que hasta tengo que solicitar cita para poder verle. — resopla suavemente su madre.
— Eso no es así madre, sabes que puedes llegar cualquier día a la oficina y yo estaré feliz de recibirte. — sonríe inocentemente.
— ¡La oficina no es lugar para recibir a tu madre, Ryô Kai! — chilla la mujer indignada y él se encoge en su sitio un tanto sobrecogido y divertido. — ¡La oficina no te dará una familia ni cuidará de ti cuando estés viejo y no sirvas para nada!— y aunque su madre sonaba realmente fastidia él sabía que ella no estaba molesta, solo se preocupaba (quizás demasiado) por su bienestar — Necesitas conseguir una mujer. Una compañera que cuide de ti como yo cuido de tu padre… ¡Y salir! ¡Salir con tus amigos! ¿Hace cuánto que no ves a Hari, eh? ¿Acaso ya no son amigos? ¡Ni siquiera tienes tiempo para tu mejor amigo! — su madre niega repetidamente con la cabeza y Kai encuentra eso gracioso, su madre volvía todo una película o uno de sus dramas favoritos.
— Cariño, ya. No regañes al niño. Él sabe lo que hace. — trata de calmarla su padre y el menor le sonríe en agradecimiento, Akira bufa rodando sus preciosos ojos mieles. — Aunque tu madre tiene razón en algo, después del viaje debería llamar a Hari e invitarlo a pasar un rato al club. Nos gustaría verlo antes de su boda.
— Sí, señor. — Ryô Kai hace un gesto militar y una juguetona sonrisa se pinta en su rostro cuando ve el ceño disgustado de su madre por su falta de seriedad en el asunto.

Rae Eun Yoo.

Eran las nueve con treinta de la noche y Eun Yoo transitaba lentamente por las calles y callejones de Gangdong-gu. La mayoría de las personas a su alrededor, que eran realmente pocas pues era tarde para estar divagando por aquella peligrosa zona, me movían con bastante prisa y nerviosismo. No era para menos, su barrio, sabía él perfectamente, era de los más peligrosos de toda Seúl por no decir que era él más peligroso de toda la ciudad; no obstante, para él el verdadero riesgo no estaba en las calles de esa zona, tampoco se encontraba escondido en las esquinas de los callejones y pequeñas callejuelas adoquinadas esperando para asaltarle… y asaltarle: ¿qué?
El pelinegro no llevaba ni un centavo consigo, había sido un día terrible en aquel mugroso café en el que trabajaba de medio tiempo, ningún cliente fue lo suficientemente agradecido como para contribuir con una propina por muy pequeña que fuese. A veces hasta unos míseros centavos eran mejor que nada, pero no. A su mente vinieron el montón de sobres que estarían adornando la entrada de la caja de fósforo en la que vivía, y también le vino la imagen de su pequeña hermanita y madre enferma, ¿cómo conseguiría el dinero para el tratamiento de ese mes a tiempo o para pagar la renta, el agua, el gas, la colegiatura de su hermanita, la comida…?
Un profundo gruñido de frustración se escapa de entre sus labios y lleva sus manos a su cabeza, alborotando su lacio cabello negro. Estaba completamente frito, frustrado y al borde de la locura. No importaba cuanto trabajara, ni cuanto se esforzase por hacer rendir lo poco que ganaba, el dinero jamás era suficiente, ¡jamás! Las deudas siempre superaban sus ingresos sin importar cuantos trabajos tuviese a la vez. Sus mejores momentos económicos eran, por milagro, cuando lo llamaban para trabajar por temporadas en aquella empresa de cruceros de lujo, pero hace un tiempo ya que no lo hacían y por momentos llegaba a su cabeza la idea de que quizás lo habían mandado al carajo después de aquel “último incidente”.
Abrió la puerta del departamento en el que solía vivir con su madre y su pequeña hermana pero que ahora solo eran su hermanita y él, —su madre encontraba internada en un hospital—, sin nada de ánimos pero fingió su mejor sonrisa para recibir a la pequeña luz de sus ojos. Sunbi, era una niña hermosa y muy lista como su madre y obstinada y orgullosa como su hermano mayor; la criatura de apenas ocho años de edad era la mejor de su clase y era la razón por la que se levantaba todas las mañanas de madrugada para ir a trabajar y mendigar por el pan, porque quería darle lo mejor y aunque su cotidianidad estaba muy alejada de ser lo “mejor”, al menos se esforzaba por darle lo necesario.
— ¡Oppa! — la pequeña niña grita al verlo, con una enorme sonrisa y los brazos en altos para ser alzada por el mayor.
— ¡Pulga! — el pelinegro imita el tono alegre y cargado de energía de su pequeña hermanita y la lleva consigo hasta la cocina. Ahí se encuentra con un muchacho moreno de radiante sonrisa.
— ¡Oppa! — grita el morocho de la misma forma que lo había hecho la niña, abalanzándose sobre él, casi haciéndole perder el equilibrio. Eunyoo rió.
— ¡Quítate de encima bazofia humana! — exclama apartando con brusquedad a su mejor amigo de sí. La pequeña Sunbi ríe.
— ¡¿Disculpa?! — completamente escandalizado e indignado por el insulto que cavaba de recibir el moreno lo golpea en el brazo. — La única “bazofia humana” dentro de este departamento eres tú, ¡respétame, idiota! — se queja con dramatismo y el pelinegro lo mira con cierto reproche y diversión. Deja a su hermanita sentada sobre la mesada y se gira a encarar a su amigo nuevamente.
— Ya, cállate. — rueda sus ojos y le sonríe. — Gracias por cuidar a Sun hoy, en verdad. — agrega y el moreno cambia su semblante a uno más serio.
— No agradezca, hyung. — se encoge de hombros y se acerca para acariciar los cabellos de la niña. — No me cuesta, sabes que siempre que lo necesites solo tienes que llamar. — le regala una radiante sonrisa y el pelinegro suspira.
— Igual, gracias. — asiente en un murmuro cansado. — Y tú, jovencita, deberías estar durmiendo. ¡Es súper tarde y mañana tienes escuela! — la reprende, la niña se encoge en lugar.
— No seas muy duro con ella, dijo que no te había visto en todo el día. Quería verte. — sale en su defensa el moreno y Eunyoo no se pudo enojar por eso, besa la frente de su hermanita y la vuelve a tomar en brazos.
— Está bien. — mira a su amigo. — La iré a dormir, ¿te vas a quedar? — pregunta caminando hacia la “habitación” de la menor.
— Si no te molesta, hay algo que me gustaría comentarte. — responde Hyungsik metiendo sus manos en sus bolsillos, el pelinegro asiente.
— Para nada, no es la primera vez que duermes aquí. — tararea sin darle mucha importancia — Ya vuelvo. — se interna en la pequeña habitación adornada en colores pastel, bastante pequeña y con solo los muebles de la cama y un gabetero de madera blanca y acuesta a su hermanita en ella.
— Oppa, ¿fuiste a ver a mamá hoy? — la pequeña Sunbi tallaba sus ojos con sueño cuando le hace aquella pregunta y el la cubre con sus mantas rosas de delfines azules, vieja y desgastada que a ella tanto le gustaba. Asiente.
— Mami está bien. Está mucho mejor que la semana pasada. — es una mentira a medias. — Pronto la tendremos otra vez aquí en casa.
— Yo quiero que mami regrese, y mejore. — balbucea entre sueños, — Cántame, oppa. — pide con un hilo de voz y Eunyoo no pudo negarse ante aquello. La arrulla hasta que cae en un sueño profundo, le besa la frente y ambas mejillas antes de dejar la habitación y salir a la sala a preparar el sofá en el que dormirían él y su mejor amigo.
— Es una niña hermosa, logrará grandes cosas. — la voz de Hyungsik lo sobresalta y el pelinegro se limita a asentir quedamente con la cabeza.
— Me gustaría poder darle más que esto. — murmura con pesadez y con ayuda del moreno  arman el viejo sofá cama, busca una manta extra para su acompañante y algo de ropa para ambos en el pequeño armario que había a un lado del diminuto televisor de la sala.
— No seas así de duro contigo mismo, Yoo. — el morocho se saca su camisa de botones y sus jeans ajustados, aceptando solo el suéter de franela que su amigo le ofrecía. — Haces lo mejor que puedes, te haces cargo de ella y de tu madre. No eres Dios, ¿sabes?
— No soy Dios, pero para ella soy lo más cercano a un príncipe o un héroe. ¿No debería ser capaz de al menos ofrecerle algo mejor que este mugriento lugar y ropa de segunda mano? — Eunyoo se queda en bóxer y toma su toalla para ir a darse una rápida ducha.
— No tienes un reino para ser príncipe ni superpoderes para ser un héroe. Eres su hermano mayor, y eres un excelente hermano mayor. Eso es más que suficiente. — dice el moreno tomando lugar en medio del sofá-cama. El pequeño departamento en el que su amigo vivía era como un gran cuarto dividido en diferentes áreas por unas pocas paredes y cortinas, como el baño o la habitación por ejemplo, que se separan de la sala por cortinas largas que iban desde el techo hasta el piso. — Además, este lugar no es feo. Es acogedor, lo tienes muy bien cuidado y no hay nada de malo en usar ropa de segunda mano. Mucha de ella es muy linda, de buena marca y mucho más económica. — agrega con una media sonrisa. Eunyoo rueda los ojos desde detrás de las cortinas que los separaban, daba igual lo que dijese su amigo siempre encontraría algo para refutar.
Corre la cortina y sale del baño ya vestido con un pantalón de chándal y una camisola grande, blanca y se dejó caer al lado del moreno en el sofá. Soltando un sonoro suspiro.
— No me pagaron. — susurra luego de unos minutos de estar acostado viendo al techo, siente a Hyungsik acomodarse a su lado para poder verlo con más atención. — Estoy atrasado con la renta de este mes y mamá necesita más medicinas. Hyungsik, ¿qué voy a hacer? — se tapa el rostro con sus manos y ahoga contra estas un sollozo. El moreno hace una mueca y se acerca más a él, lo toma de un brazo y lo hala en un abrazo, acunándolo contra su cuerpo de la misma forma sobreprotectora en que Eunyoo solía acunar a su hermanita.
— Yoo, está bien. — trata de calmarlo — Puedo prestarte lo suficiente para que compres la medicina de tu madre, después me pagas. — ofrece pero el pelinegro niega rápidamente.
— No quiero más deudas, gracias. — limpia las pocas lágrimas que se habían escapado de sus ojos por la desesperación y toda la presión que tenía que soportar. El moreno bufa. — Además, tú también sueles tener el dinero contado.
— Sí, solo soy uno al que mantener. Además mis tíos me ayudan si así lo necesito. — recuerda. — Puedo darte el dinero, de verdad, lo necesitas más que yo. — insiste pero sabía que Eunyoo no aceptaría, no importaba cuanto lo necesitase o cuanto le insistiese, era demasiado orgulloso y obstinado.
— Hyungsik, no pienso discutir esto de nuevo. Gracias pero me las arreglaré para conseguir el dinero por mi propia cuenta. En verdad eres un gran amigo pero no puedo hacerte eso. — habla seriamente el pelinegro, alzando su rostro para encontrarse con el de su compañero unos segundos, luego se vuelve a encoger, haciéndose bolita entre los brazos del morocho. El moreno rueda los ojos resignado, lo conocía. Era una lucha que no iba a ganar por lo que prefirió dejarlo estar, ya vería como haría para terminar ayudándolo.
— Como sea, entonces déjame darte las buenas nuevas. — cambia su mueca de fastidio por una sonrisa y el pelinegro enarca una de sus cejas haciendo un gesto con la mano para que siguiese y tomando distancia entre ellos. — ¿Recuerdas la empresa esa de cruceros que siempre nos llamaba para trabajar con ellos? Bien pues van a hacer la reinauguración de un barco, ya sabes… Más grande, lujoso y costoso, y necesitan personal. — su sonrisa se ensancha y se sienta sobre la cama para después ubicarse a encima de su amigo, quedando a horcajadas sobre él. — ¡Nos llamaron para trabajar en él! — exclama en tono alto y alegre, sacudiendo a su amigo por los hombros.
— ¿Qué? 
— ¿Acaso no te lavaste bien los oídos cuando te bañaste? — se burla — ¡Qué nos llamaron para volver a trabajar en uno de los cruceros! Y ya acepté por los dos así que no puedes decir que no. Tenemos que estar dentro de dos días en el puerto de Incheon que será desde donde partirá. Durará cerca de un mes o mes y medio, nos darán hospedaje, comida y podremos disfrutar de las instalaciones cuando estemos fuera de horario y sin molestar a los pasajeros, obviamente… — Eunyoo tarda un poco en procesar todo lo que su amigo le había dicho, justo esa tarde había estado pensando en ese trabajo y lo bien que le vendría volver a tenerlo en ese momento. Una sonrisa de completo alivio, cargada de esperanza comienza a curvar los carnosos labios del pelinegro.
— ¡Hyungsik, eso es genial! — básicamente chilla y abraza a su mejor amigo, se ríe. — ¡Es justo lo que necesito!, con la paga podré ponerme al día con las  deudas que tengo y comprar los medicamentos para mamá. — dice separándose del moreno y quitándoselo de encima con poca delicadeza.
— ¡Hey! — se queja Hyungsik por la brusquedad con la que lo había tratado el pelinegro. — Estaba cómodo. — hace un puchero y Eunyoo prefiere ignorar ese comentario.
— Odio cuando invades mi espacio personal de esa forma, pero te agradezco por darme la mejor noticia que he recibido en los últimos tres meses. — flexiona sus brazos detrás de su cabeza, volviendo a recostarse sobre el colchón y mira el techo. — Tendré que hablar con Jimin para que cuide a Sunbi mientras esté de viaje. 
— ¿Qué es eso del espacio personal, hyung? — el moreno se hace el desentendido y se pega a él como una garrapata, apoyando la cabeza en el pecho del pelinegro y pasando uno de sus brazos por su cintura y una de sus piernas sobre las de él. Eunyoo bufa entre fastidiado e incómodo, pero no lo aparta. A fin de cuentas mientras más lo apartase, más se pegaría a él. Así era Hyungsik, vivía para molestar. — Seguro te dice que sí. Jimin ama a Sun, y también te ama a ti. Quizás algún día deberías invitarla a salir y darte la oportunidad de tener una vida… — comenta distraídamente — Al menos que me digas que te gustan los hombres, porque en ese caso tendrías que salir conmigo. — Eunyoo suelta una carcajada y niega divertido.
— No creo que los hombres sean lo mío, Hyungsik-ah. — calma un poco su risa y lo ve con burla. — Además, sería extraño salir contigo. Sería como incesto. — dice formando una mueca graciosa y adorable con su nariz, el moreno jadea ofendido.
— ¿Disculpa? ¿Incesto? — bufa. — No sería raro, sería perfecto. Te conozco mejor que nadie. Sabría cómo manejarte y no es por alardear pero también soy muy bueno en la cama. — afirma con total confianza y una sonrisa arrogante se pinta en su agraciado rostro. Eunyoo volvió a reír, empujándolo fuera de sí nuevamente. Hyungsik vuelve a adherirse a él como un parásito a los segundos.
— Eso es algo que no me interesa corroborar, mocoso. — le sonríe divertido y niega — Eres mi mejor amigo, dejémoslo así. Hyungsik-ah — acaricia el cabello del chico y se acomoda para dormir, dándole la espalda aun con el moreno pegado a sus costillas. — Apaga la luz. — murmura ahogando un bostezo y se deja atrapar por Morfeo.

Goyô Ai Miu.


Osaka, Japón.

Osaka era una ciudad hermosa, Aimiu amaba vivir ahí pero odiaba completamente tener que trabajar ahí también. Estaba sinceramente cansada de su trabajo y de la prensa siguiéndole hasta cuando iba al baño.
Estaba cansada de los titulares maliciosos y las noticias tergiversadas de su  día a día y de sus relaciones. ¡No podía ni salir a tomar un café con un amigo porque ya decían que era su nueva conquista! Tampoco quería ni podía seguir soportando que en su agencia la tratasen como un objeto, una simple merch. Estaba harta.
— ¡No me importa! ¡Me largo! — grita a aquel hombre de rasgos tan finos y elegante. 
— ¡Goyô Ai Miu no puedes irte! ¡Estamos en medio de una sesión de fotos importante! — le responde en otro grito el hombre y eso solo la enfurece más.
— Ese no es mi problema. Te las sabrás arreglar con la marca. ¡Estoy harta! Me voy. — sentencia y sale de aquel horrible y blanquecino estudio que tanto la hacía enfermar sin prestar atención a los gritos rabioso de su agente. Se abre paso por los pasillos con su peor cara y su actitud más caprichosa, nadie se atrevía a dirigirle la palabra o a detenerla, de pronto todo el ruido cotidiano de la compañía en la que trabajaba había sido suspendido y solo se escuchaba el tic-tac de sus tacones de diseñador. 
Las personas solo la veían pasar y se apartaban de su camino con cierto temor reflejado en su mirada, recordándole el poder que tenía ella ahí. Eso, de cierta forma también le hizo recordar a su película favorita: El diablo viste a la moda, pues era como cuando Miranda, la editora (la bruja mala pero la mejor en lo que hacía), entraba al edificio de la revista y todo el mundo huía o la alababa, todos con sonrisas falsas y miradas temerosas. Así era su día a día a donde quiera que fuese…
Al llegar a su departamento empaca sus maletas más rápido de lo que alguna vez lo había hecho y pide por teléfono a su piloto que prepare todo para salir inmediatamente hacia Corea, no soportaba estar ni un minuto más en Japón. Por el momento, su prioridad era salir de su país, ya estando en Corea vería qué haría, probablemente terminaría en Incheon, en la casa de Minji, comiendo fruta picada en frente del televisor.
Su teléfono vuelve a vibrar en su bolsillo y confiando que era su chofer para informarle que la estaba esperando contesta sin mirar.
— ¡Goyô Ai Miu! — la voz aguda y potente de su madre la aturde desde el otro lado de la línea, gruñe. Seguramente su manager la había acusado. — ¡¿Qué demonios crees que estás haciendo jovencita?! ¡La sesión de fotos de hoy es muy importante! ¡No la desperdicies! — chilla la mujer logrando irritarla cada vez más, su voz de pito le chirriaba en los oídos y lastimaba sus tímpanos.
— Se lo dije a Natszuki te lo repito a ti madre: ¡NO ME INTERESA! — casi grita y escucha por el intercomunicador de su apartamento la voz de su chofer. Toma sus cosas y se adentra en el ascensor sin colgar la llamada. — Yo no quería hacer esto de todas formas, hace varios meces que estoy diciéndote que quiero retirarme del modelaje o al menos tomar un hiatus. ¡Quiero terminar mi carrera universitaria, por un demonio! — espeta contra el auricular con cierta rabia. — ¿Es eso tan difícil de entender?
— ¿Carrera universitaria? ¿Estás demente? — su madre gruñe — Cariño pero si tu cara es preciosa, no necesitas una carrera universitaria, eres muy capaz de hacer mucho dinero mediante el modelaje y conseguir un buen esposo, acaudalado, muy guapo con el que vivirás cómodamente sin mayor esfuerzo. — dice la mujer. — Eso de “estudiar” es para la gente fea y sin gracia.
— ¿Es que nunca escuchas lo que dices? — bufa completamente indignada, saliendo del ascensor y entregándole su equipaje a su chofer. — ¡No quiero ser la novia trofeo de ningún idiota millonario! Suficiente tengo con mi propia fortuna. — refuta — ¡No me interesa el dinero! Solo quiero terminar mis estudios. —repone y escucha a su madre reír.
— Cariño, es que eres muy tontita todavía. — canturrea la mujer en tono meloso y apenado, Aimiu siente su sangre hervir, odiaba en demasía cuando la trataba como a una tonta cualquiera. 
¡Ella no era una tonta cualquiera! Era una chica muy inteligente que había sabido ahorrar todo lo que había ganado como modelo y el dinero que sus padres le soltaban sin ningún tipo de miramientos, con lo que tenía en su cuenta bancaria podría vivir cómodamente donde quisiera sin trabajar más nunca en su vida y le sobraría suficiente dinero como para vivir cuatro vidas más.
No obstante, eso no era lo que ella quería. Ella simplemente estaba desesperada por demostrarle a todo el mundo que no era solo “una cara bonita”. Quería terminar sus carreras universitarias en hotelería y literatura. Su padre le había prometido, (a espaldas de su madre), que si lograba hacerlo y se graduaba con honores la dejaría hacerse cargo de su más reciente proyecto: una nueva línea de hoteles en Corea pero también le había puesto un tiempo límite, uno que sabía que era casi imposible de cumplir con su madre pisándole los talones a cada paso, pero ella no iba a renunciar. No en ese momento.
— Tú no serás la novia trofeo, él será tu novio trofeo. — la voz de su madre la saca del hilo de sus pensamientos y resopla cansada. — A nadie le importa quién es el chico sino quién es la chica… — no le permite seguir hablando y simplemente cuelga, apagando su teléfono y se sube al vehículo rumbo a la pista privada de su familia para tomar su jet a Corea, con un poco de suerte Minji tendría un tiempo libre y podría despejarse con una merecida terapia de chicas con su mejor amiga.

Xiao Xian Lu. 


Beijing, China.

Xian Lu negaba con vehemencia a la chica sentada a un lado del set en el que estaba trabajando.
— ¡Vamos Xian-ge!, unas vacaciones no te harán mal. — vuelve a rogar su mejor amiga, el chico aparta la atención de su equipo, dedicándole una mirada de pocos amigos.
— ¡Soohee! — reprocha con fuerza. — Ya te dije que no. No quiero ir. No me emociona la idea de montarme en un pedazo de metal gigante para asistir a un evento donde de seguro, los tipos solo irán buscando sexo, sexo, sexo y más sexo. — repone con el ceño fruncido y regresa a su sesión fotográfica. La escucha rebuznar.
 — ¡Eso no es cierto! Solo lo dices porque eres un hosco. — se queja la muchacha enfurruñándose en su lugar.
— ¡Con mayor razón! — exclama — No me quieres ahí arruinando tu diversión, ve con alguien más. Alguna de esas amigas tuyas de la universidad o qué se yo.
— ¡Seria mil veces peor ir con ellas! — chilla con indignación. — Además, no me da la gana de ir con ellas. Yo quiero ir con mi mejor amigo, ¿entiendes? Con MI MEJOR AMIGO. — enfatiza la muchacha casi en un grito. El pobre muchacho chino refunfuña entre dientes al borde de un colapso nervioso. Su pequeña amiga estaba más insoportable de lo normal y él se encontraba bajo demasiada presión en ese momento con la sesión de fotos que estaba tratando de terminar.
— ¡No me grites mocosa! — la reprende pues él era un par de años mayor. — Ni siquiera sé por qué lo hiciste sin consultarme antes. No puedes disponer de mi tiempo a tu antojo Kim Soohee.
— Si te decía ibas a decir que no, ¡como ahora! — se defiende. — Ya tengo los boletos comprados, tanto para el crucero como para el viaje a Corea. Ya no puedes decir que no, Xianlu. — se jacta, se gira para mirarla y volverla a regañar pero ella simplemente salió de su estudio dejándole con la palabra en la boca, un fuerte dolor de cabeza y los boletos sobre su escritorio.

Sung Dong Woo.
El moreno llega al hospital en el que trabajaba como todas las tardes después de una mañana cargada en sus clases magistrales. Al menos para él era un alivio que el periodo de clases estuviese terminando,  amaba en lo que se estaba especializando pero entre sus clases y sus guardias en el hospital, solía terminar muy cansado al final del día que, realmente, resultaba ser el inicio del día siguiente.
Saluda a una de las recepcionista del hospital, esa que siempre se había mostrado amable con él, era una enfermera muy linda y bastante joven, aunque mayor que él, sus colegas juraban que la mujer estaba obsesionada con él. A él le gustaba pensar que ella solo era amable con él pero con los últimos sucesos comenzaba a dudarlo.
— ¡Doctor! ¡Doctor Sung! — lo llama desde su lugar, el hace una mueca con sus labios antes de detenerse en su ronda y girarse a mirarla, le sonríe incómodamente. — Buenas tardes doctor Sung. — le sonríe la mujer. — No quiero ser mucha molestia pero… ¿pensó en lo que le pregunté hace un par de días? — ella juega con su cabello y le sonríe de una forma extraña que él prefiere no detenerse a analizar.
— Buenas tardes señorita Park. — saluda cortésmente y niega quedamente con la cabeza, sintiéndose incómodo de inmediato. — Sobre ese asunto, no creo que sea… — empieza pero ella no lo deja terminar.
— ¡Oh, por favor doctor Sung! No es la gran cosa. — se apresura a decir, nuevamente tratando de convencerlo. — Solo… piense que es un regalo de mi parte por el cierre de sus actividades universitarias por este periodo. Por favor, no diga que no. Los boletos ya están. — la mujer hace un puchero que pretendía ser adorable pero que a él solo le incomodó más de lo que ya estaba. — Somos colegas, es un viaje de amigos. — insiste. Dongwoo no sabía qué hacer o qué responder, no quería ser grosero y rechazarla secamente pero tampoco podía aceptar y que todo se prestara para malinterpretaciones, menos en ese hospital donde los chismes corrían más rápido de lo que la sangre emanaba de una incisión.
— Le avisaré más tarde, por ahora, me tengo que ir. Disculpe. — aprovecha de excusarse cuando su notificador le indicó que tenía una emergencia y sale prácticamente corriendo por el pasillo lejos de la mujer.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:23 pm


bomb.

Capítulo 4: Segunda parte.

Boo Hyungsik.

Hyungsik rara mente dormía hasta tarde cuando se quedaba en el departamento de su mejor amigo, no porque este lo despertase temprano o le molestase que se quedase más tiempo del que el pelinegro podía estar en su propia casa, sino más bien porque prefería madrugar y liberar un poco de la carga que el mayor (aunque fuese solo por unos meses) llevaba sobre sus hombros.
Sonríe tontamente como nada vez que despierta al lado del pelinegro y se despereza lentamente tratando de no hacer movimientos muy bruscos para no despertar a su hyung. Lo mira dormir desde su lado de la cama y se levanta antes de que algún impulso de idiotez le haga hacer algo tonto.
Se mueve por el pequeño departamento como si fuese el suyo propio y lo primero que hace es desactivar la alarma en el teléfono de su mayor para dejarlo dormir un poco más. Hyungsik realmente se preocupada por él, el moreno sabía a la perfección lo mucho que el pelinegro sufría aunque este no se lo dijese en voz alta o a cada instante. Valían los pequeños momentos de debilidad y frustración como el de la noche pasada para que él reafirmara el hecho de que su amigo no estaba bien, en lo absoluto. Pero Eunyoo era obstinado y muy orgulloso, el jamás aceptaría que no podía hacerlo solo, de igual forma el moreno permanecía ahí a su lado, leal y constante para lo que necesitase su mayor.
Busca con que preparar el desayuno y cuando se da cuenta de que todo lo que queda en la alacena y la nevera es un paquete de fideos y un huevo le gruñe a la imagen de su amigo en el sofá.
— Este idiota. — masculla por lo bajo y camina junto al sofá para calzarse sus jeans en un abrir y cerrar de ojos, toma su teléfono, las llaves y su billetera, a la vez que se calza rápido sus zapatos en la puerta y sale rumbo a la tiendita dispensadora que está un par de cuadras del edificio.
Cuando Hyungsik regresa al departamento de su mejor amigo cargado con un par de bolsas llenas de comida para llenar su despensa, nota que el mayor ya no está en el sofá y que la cafetera está encendida, y el agua de la ducha resuena por todo el lugar. Sin darle mucha importancia, camina hasta la pequeña cocina y saca lo que va a necesitar para preparar el desayuno para los tres.
— Creí que te habías ido. — la voz de Eunyoo interrumpe su acción de picar un par de vegetales. El moreno levanta la mirada de lo que está haciendo y la fija en el cuerpo de su amigo, acuclillado en frente del pequeño armario buscando su ropa.
— Solo fui a comprar unas cosas para el desayuno. — murmura bajito, casi sin querer decirlo y aparta su mirada cuando Eunyoo se gira a verlo con el ceño fruncido. — Antes de que empieces a gruñir de mal humor porque te hice la despensa piensa que realmente no lo hice por ti sino por Sunbi. No le puedes dar solo ramen para el desayuno. — se excusa rápidamente y  un largo y hondo suspiro sale de los labios de su amigo.
— Eres un caso. — gruñe vistiéndose cómodamente y un silencio se forma entre ellos, uno que solo se ve interrumpido por el sonido del cuchillo sobre la pequeña tabla en la que está picando las zanahorias. — Gracias. — murmura el mayor suavemente luego de rato y lo siente cerca suyo, el mayor le palmea la espalda con afecto y se sirve una taza de café. — Y gracias por dejarme dormir unos minutos más de lo habitual. — añade y el moreno solo niega con una pequeña sonrisa en sus labios y un nudo formándose en su estómago.
Tan solo unos pocos minutos después de eso la pequeña Sunbi aparece en pijama y medio dormida, haciendo todo tipo de mohín para no ducharse y arreglarse para la escuela porque “oppa tengo sueño”, “oppa no me gusta pararme temprano”, “oppa esto” y “oppa aquello” que al moreno realmente le causaba mucha gracia. Una vez tuvo listo el desayuno, lo empacó para los dos hermanos que, según Eunyoo, ya iban tarde y los vio salir del departamento no sin antes recibir un “cierra bien cuando salgas” de Eunyoo como despedida.
Estando solo en el departamento del mayor el muchacho simplemente se encargó de arreglar todo el desastre que había dejado en la cocina y en arreglar lo que había comprado para él, también dobló las cobijas que habían usado la noche anterior y acomodo el sofá, algo que a Eunyoo no le había dado tiempo de hacer, y se fue.
De camino a su propio departamento, envuelto en un abrigo que había “tomado prestado” de su mayor, porque el clima de pronto se había vuelto sumamente frío para estar en una temporada cálida, el muchacho iba sopesando muchas cosas de su vida. Él ni siquiera era ordenado en su propia casa, o se levantaba antes de las siete, a veces hasta le daba flojera cocinar para sí mismo y se dejaba morir de hambre o resolvía con una sopa instantánea pero, estando con Eunyoo era diferente, siempre había sido diferente, todo. Y siempre le había achacado la culpa de aquello a las grandes responsabilidades que llevaba el mayor sobre sus hombros, porque él no quería volverse otra de ellas, él quería serle útil, ayudarlo y que pudiera apoyarse en él… estaba jodido.
— Estúpido Eunyoo. — gruñe para sí mismo abriendo la puerta de su pequeño departamento. — Estúpido, idiota.

***

El timbre resonó por su pequeño departamento horas más tarde ese día, era extraño porque él no esperaba a nadie y pese a que tenía numerosos amigos todos estos avisaban antes de llegar a su departamento, salvo que fuese… Se levantó de su sillón y de camino a la puerta pasa una mano por su cabello para arreglarlo un poco y abre la puerta.
— ¿Qué haces aquí? — medio gruñe pues no es quien se esperaba, la pelirroja parada justo frente a él lo mira con una ceja enarcada y una mirada burlona.
— Uy, qué humor. — se burla y entra detrás de él cerrando la puerta del departamento. — Lamento no ser Eunyoo, ¿estás en tu mes o qué? — lo fastidia y el moreno bufa.
 — Oh, cállate Hyorae, por favor. — masculla echándose nuevamente en su sofá dejándole un hueco a la pelirroja para que se siente a su lado.
— Siempre te deprimes después de quedarte con Yoo, Oppa. — suspira la muchacha tomando lugar a su lado. — No es una amistad sana, ¿no crees?
— Hyorae, si vas a empezar mejor córtala de una vez. No estoy de humor para tus sermones. — rezonga el muchacho con una mueca. — Yoo hyung no está bien. — agrega luego de unos minutos en lo que los dos están en silencio. — A ti si te hace caso. — sigue. — Habla con él, dile que deje de presionarse tanto, se levanta muy temprano, llega muy tarde, estoy seguro de que no está comiendo bien porque por pagar los tratamientos de su madre y consentir a Sunbi deja de preocuparse de sí mismo. — bisbisea con preocupación y ahoga un gruñido. — ¡Esta mañana ni siquiera tenía con que desayunar!
— Hyungsik-ah, cálmate. — le pide la chica en tono sereno con una mueca formándose en sus finos labios por la información obtenida del moreno. Si bien ella era la mejor amiga de Eunyoo últimamente, por cuestiones de trabajo, habían estado los dos un poco distantes. — Hablaré con él, pero no prometo nada. Sabes que Yoo oppa es bastante testarudo.
— Al menos sé que lo intentarás. — musita el muchacho recostando su cabeza en el hombro de la pelirroja. — Nos contrataron para trabajar en uno de los cruceros, por eso me quedé anoche con él, le estaba dando la noticia. Bueno, eso y que estaba cuidando de Sunbi.
— ¿En serio? ¡Eso es genial! — ella le sonríe. — ¡Ah, la pequeña Sunbi! — Hyorae suspira. — Espero que trabajen conmigo, a los dos les vendrá bien ese viaje/trabajo. Los dos necesitan despejarse y alejarse de aquí un rato. — comenta ella seriamente mirando al moreno. — Tienes que hacer algo con esos sentimientos en tu pecho, ya sea confesarte o dejarlos ir.
— ¿Qué puedo hacer? — se queja formando una fina línea con sus labios. — Siempre que hago algún comentario respecto a eso hyung cree que es broma y solo reafirma mi lugar en lo que los fieles caídos llamamos. “la zona de amigos”. — bufa sintiendo una opresión en su pecho y niega. — Ya se me pasarán. No me voy a confesar.
— Llevas diciendo eso desde hace dos años Oppa. — musita la chica con una mueca de desagrado y el moreno se encoge de hombros como puede.
— Y lo seguiré diciendo hasta que tenga la necesidad. 


Yoo Hyo Rae.


El día a día de Hyo Rae consistía en ir de aquí para allá detrás de clientes y pasajeros. Desde hace más de tres años que trabajaba de forma fija y exclusiva para aquella ostentosa línea de cruceros, mas nunca pasaba más de dos viajes seguidos en el mismo barco pues solían rotarla junto al demás personal por todas las unidades de la compañía.
En menos de tres años ya había recorrido más de la mitad del mundo, había visto y visitado tantos países y culturas. Para ella era simplemente fascinante tener esa oportunidad. Si bien no quería ser mesera toda su vida, ni pasarla encerrada en una cocina preparando los pedidos de gente pretenciosa y mal educada, tampoco podía quejarse pues cuando le tocaba formar parte del personal de entretenimiento, (que era casi siempre), podía hacer lo que más le gustaba: cantar y hacer música.
El sueldo que ganaba era bueno, justo y le alcanzaba para pagar sus estudios a distancia, mantenerse a sí misma y pagar la renta de un oneroom en un barrio no tan malo de Seúl. No se quejaba.
Pronto la línea de cruceros con la que trabaja tendría un evento especial, una reinauguración. El evento prometía ser algo grande y bastante lujoso, el “nuevo” crucero era el más grande y llamativo de todos o eso se pretendía. Se sintió bastante feliz cuando la llamaron para notificarle que sería parte del personal para la nueva nave y que, además, aumentarían la paga; hace un tiempo que estaba ahorrando para tratar de comprarse un nuevo micrófono y equipo de grabación, el dinero extra no le vendría mal.
Iba saliendo de la estación del metro cuando su teléfono vibra despabilándole de su ensoñación diurna.
— Yoo ya estoy a unas cuadras de la cafetería. — dice tan pronto como responde pero la voz al otro lado del altavoz no era la de su mejor amigo sino una voz mucho más dulce, aguda y femenina. Sonríe automáticamente. — ¡Yah, Rae Sunbi! ¿Qué haces con el teléfono de tu hermano? Sabes que a él no le gusta que lo tomes sin su consentimiento.
— Está bien Rae, estoy aquí. Ella quería hablar contigo. — escucha la voz del pelinegro un tanto lejana.
— Unnie, Yoonie se va a ir por un tiempo… — se queja la niña y Hyorae podría jurar que estaba puchereando.
— ¿Se va? ¿A dónde se va? — pregunta, aunque en parte ya sabía la respuesta. Para eso se estaba reuniendo con el mayor en aquella cafetería.
— ¡Se va! ¡Me va a abandonar! ¿Y si el barco se hunde? — lloriquea la niña y puede escuchar al otro quejarse detrás de ella, ríe entrando a la cafetería. Un pequeño huequito donde el café era bueno y bastante económico. No tarda en ubicarlos y sentarse en frente de ellos colgando la llamada.
— El barco no se va a hundir, enana. — le sonríe a la pequeña niña una vez estuvo frente a ella y esta trepa la mesa hasta quedar a su lado y abrazarla.
— ¿Por qué te llevas a mi hermano? — se queja la niña formando en su angelical rostro un mohín. — Es mi hermano, no puedes llevártelo… — sigue, ella mira a Eunyoo y el pelinegro solo negaba con diversión y poco de tristeza.
— ¡Yo no me lo estoy llevando! — se defiende sin quitar su buen ánimo y abraza a la pequeña niña. — Es solo por unos días Sunbi, piensa que después de eso te traeremos algo lindo de alguno de los lugares en los que el barco haga parada. 
— Igual, no quiero. — aquello era un berrinche, uno muy lindo y manipulador. A Hyorae le causaba mucha gracia lo consentida que su mejor amigo tenía a la pequeña mocosa. Era toda una tirana, ella solía decir que solo Dios sabría cómo actuaría la pequeña Sunbi el día que Eunyoo se consiguiera una novia y no toda su atención estuviese centrada en la menor. — ¡Oppa! — alarga la “a” con la vocecita más aguda.
— Sun ya discutimos esto. — suspira el muchacho tratando de mostrarse firme pero, Hyorae pudo darse cuenta de que comenzaba a dudar, la niña se enfurruña en su lugar y termina por irse de la mesa a una pequeña área del local donde tenían muchos cachorritos con los que podías jugar. Eunyoo suspira. — Ha estado así desde que le dije ayer en la mañana. — comenta sin apartar la vista de la pequeña niña. — Ya pedí por ambos, espero no te moleste.
— No me molesta, sé que pediste con sabiduría. — ríe — Es normal Yoo, la tienes muy malcriada. — su burla la muchacha y el pelinegro la mira de mala manera.
— Eso no es cierto. — terció automáticamente, la pelirroja no dice nada solo le dedica una mirada significativa y el muchacho resopla. — Bueno, quizás solo un poco… — acepta a regañadientes y el mesero llega con su orden, deja sus cafés sobre la mesita que los separaba y se va. — Creo que soy capaz de dejar el trabajo si no se calma de aquí a mañana cuando me vaya, últimamente ha estado muy apegada a mí y no sé… Es un viaje largo, no quiero que sienta que la estoy abandonando, suficiente tiene con qué mamá no esté presente.
— No la estás dejando y tampoco vas a dejar el trabajo solo porque ella está haciendo un berrinche Rae Eunyoo. — repone seriamente la pelirroja y mira a su amigo con detenimiento. — Tú mismo se lo dijiste a Hyungsik, necesitas el trabajo para ponerte al día con las deudas ya que eres tan idiota que no dejas que ninguno de los dos te ayude. Ella tiene que entender, además tampoco es como si te fueses para siempre, solo serán un par de semanas.
— Hablaste con Hyungsik. — el mayor bufa — Ese idiota no puede mantener su bocota cerrada. — se queja, ella niega divertida.
— Es Hyungsik, eso de “guardar un secreto” no va con él. A parte, ¿desde cuándo me ocultas cosas?  — cuestiona la muchacha con un toque de indignación. — ¡No puedes guardarme secretos a mí! ¡Soy tu mejor amiga, tu cómplice, tu fiel compañera, tu hermana de otra madre! — dramatiza provocando una risita en el pelinegro.
— Dramática. — rueda sus ojos — No te oculto la gran cosa.
— ¿Cómo está tu madre? — cambia el tema y automáticamente el ceño del pelinegro decae.
— Es complicado. — murmura clavando su mirada en su taza de café. — No está respondiendo como debería al tratamiento. — sus manos se hacen puño sobre la mesa y ella puede ver el brillo en sus ojos producto de las lágrimas acumuladas en ellos. Se mueve de su lugar, sentándose en el espacio vacío que Sunbi había dejado a su lado, lo rodea con sus delicados brazos y apoya su mentón en el hombro del muchacho.
— Yoonie-yah — canturrea con voz dulce y suave. — Tu madre es una mujer fuerte y luchadora, ella puede con esto. — trata de animarlo. El pelinegro gira su rostro para mirarla, le da una pequeña sonrisa y quiere decir algo pero la voz de su hermanita los interrumpe.
— Eunyoo y Hyorae, juntos están. Enamorados están: b-e-s-a-n-d-o-s-e… — aguda y estridente retumba por todo el local la voz de Sunbi cantando aquella típica canción de cuando las personas quieren molestar. La pequeña pelinegra se sienta frente a ellos. Su gesto serio y sus ojos clavándose en Hyorae y luego pasándose a mirar a su hermano. — Yo la apruebo, aunque ella no puede ir antes que yo. — sentencia con arrogancia la pequeña. Hyorae enarca una ceja y mira a su amigo con diversión.
— Tú no tienes que aprobar nada mocosa. — la apunta su hermano imitando el gesto serio de la menor, la pelirroja ríe cuando la niña lo mira con indignación.
— ¡Por supuesto que sí! Si no me agrada no puedes salir con la chica. — bufa la pequeña con firmeza. La pelirroja enarcó ambas cejas. ¡Una tirana!, se repitió a sí misma, mientras veía a la pequeña regresar con los cachorros dejando a su hermano con la palabra en la boca.
— Deberías tenerle miedo… Pobre de la chica con la que llegues a salir, ¡es una tirana! — exclama con diversión, el pelinegro rueda sus ojos.
— Chica, chico… la niña me cela demasiado. — ríe y se encoge de hombros. — Tendrías que verla cuando Hyungsik se queda en casa.
— Bueno, es que Hyungsik… por él yo no dudo de tu orientación sexual… al menos no todavía. — se burla ella. — Aunque siento que, si algún día te descuidas, algo va a suceder entre ustedes. — Eunyoo abre sus ojos como platos y una sonora carcajada se escapa de entre sus labios, transformándose después en una mueca de completo desagrado.
— No me jodas, Rae. — bufa, ella ríe medio divertida medio apenada por el no presente.
— Oh, no. Si yo no quiero joderte. No puedo decir lo mismo de nuestro querido amigo. — bromea aunque de cierta forma no tanto, midiendo al pelinegro. Una parte de ella quería saber, si Hyungsik podía llegar a tener alguna remota posibilidad con el mayor.
— Basta, Rae. Eso no es así. — dice serio. — Hyungsik no piensa esas cosas de mí, yo no le gusto. Somos cercanos, y el que él sea gay no quiere decir que tiene que tener segundas intenciones conmigo ni nada por el estilo. Además, no crees que de ser así ya hubiese intentado algo… Digo, él básicamente vive conmigo. Oportunidades para hacer “algo” le sobran.
— Sí, es tu amigo y todo lo que quieras pero eso no quiere decir que no… — ella niega, no era su tarea dejarle saber aquello — Olvídalo, ya sabes, en un principio cuando los conocí yo en verdad llegué a pensar que algo “raro” había entre ustedes. — admite pues sí había sido de esa manera, para años después darse cuenta de que era algo unilateral. — Obviamente, siendo ustedes una pareja en mi mente, Hyungsik no era el que recibía— tararea ella con gracia, esta vez solo por molestar al pelinegro, quien inmediatamente formó una mueca de desagrado en sus labios.
— ¿Quién no recibe? — Sunbi regresa a la mesa, y ambos mayores la miraron con la cara como un poema.
— Eh… Nadie, nada. Deberías terminar tus galletas. — cambia rápidamente el tema Eunyoo empujando sobre la mesita el platito de galletas que había pedido para la pequeña y mira a Hyorae con cierto reproche.


Sung Dongwoo.


El moreno seguía sin poder comprender del todo cómo es que había terminado aceptando la propuesta del viaje y  ahora se encontraba en un taxi rumbo a Incheon con la señorita Park a un lado, pegada a su brazo, hablando y hablando hasta por los codos sobre todo lo que la emocionaba de ese viaje.
— Dongwoo-ssi… ¡Dongwoo-sii! — lo llama, sacándole de sus cavilaciones. El moreno sonríe a media, un tanto avergonzado y dirige su mirada a la mujer. Ella traía una mueca pintada en su rostro y un suspiro se escapa de sus finos labios pintados de rojo. — Dongwoo-ssi, en verdad espero que este sentimiento de incomodidad que tiene conmigo se pase en el transcurso del viaje. — comenta la mujer soltando su brazo y dándole un poco de espacio personal que él mentalmente agradeció. — Es solo un viaje de amigos… — musita por lo bajo. — Sé lo que comentan en el hospital sobre mí respecto a usted, ¿sabe? — aparta su mirada hacia la ventana y ahora el que tiene una mueca en su cara es él. — No estoy tan desesperada ni “obsesionada” como ellos dicen Dongwoo-ssi. Yo solo… usted me llama la atención, lo hizo desde que llegó al hospital, no voy a mentir. — musita la muchacha con las mejillas sonrosadas. — Y esperaba que esta fuese una oportunidad para conocerle mejor…, a mí me gustaría ser cercana con usted. — admite con su tono de voz cada vez más bajo y las mejillas más sonrojadas.
Dongwoo jamás ha sido muy bueno manejando los sentimientos que las personas destinan para él. Por muy inteligente que pudiese llegar a ser, era demasiado torpe con las palabras cuando se trataba de expresarse a sí mismo y no algo científico. Y justo en ese momento, se siente en la cúspide de un momento de torpeza en el que es incapaz de formular palabra alguna, y un silencio incómodo se instala entre ambos.
— Es… sin presiones Dongwoo-ssi. Volvámonos amigos. — agrega ella con una sonrisa ligeramente triste y él suspira. — Pensé que vendía bien salir un rato del hospital y de las habladurías del personal. — comenta mordiéndose los labios y él termina por asentir.
— Está bien señorita Park. — inspira profundo y se detiene un momento a mirarla. — Estoy halagado de ser afecto de su atención, en verdad pero… — ella alzó una mano para detenerlo.
— No me rechace todavía, Dongwoo-ssi. Se lo pido. — dice la mujer con una media sonrisa tranquilizadora en sus labios. — Permítame disfrutar del viaje en el crucero sin una depresión post-rechazo, por favor. — bromea a medias, soltando una pequeña risita pero él puede notar un atisbo de tristeza brillar en sus ojos. — Y estamos fuera del hospital, doctor. Puede llamarme por mi nombre, no es necesario ser tan formal. — Dongwoo asiente aún con sus labios formando una fina línea y lleva una de sus manos hasta su nuca frotándola en un gesto vergonzoso.
Antes de que alguno pueda decir algo más, el taxi en el que viajaban se detiene frente al puerto, y ambos se asoman por la ventana para observar los números barcos y pequeños botes que encallan en este.
— Es aquel, Dongwoo-ssi. — señala la mujer el barco más grande y llamativo de todo el puerto en ese momento. — Disfrutemos del viaje amenamente, Dongwoo-ssi. — es lo último que dice su compañera antes de apearse del taxi para tomar su equipaje y abordar el barco.
— Disfrutemos del viaje amenamente, Yangmi noona. — murmura en tono bajo para sí mismo, ya que la chica no estaba ahí y se baja.


Rae Eunyoo.


— Vamos Yoo. — Hyungsik está a su lado con una linda sonrisa entusiasta pintada en sus labios. — Anímate, serán solo unas semanas. Cuando menos te lo esperes estaremos de regreso y podrás volver a ver a Sunbi. — dice pero el mayor solo puede pensar en el berrinche que había hecho su hermana esa mañana cuando la había dejado donde su vecina y amiga, Jimin.
El rostro empapado de lágrimas, los gritos y las súplicas para que no se fuera… Esa imagen le hizo acordarse de cuando su padre los dejó, esa noche él había estado igual a su hermana, hasta se había colgado de la pierna del hombro pese a que no era un niño… no del todo.
— Yoo… — la voz de Hyungsik lo devolvió a la realidad, y cuando miró al moreno este había perdido su sonrisa solo para mirarlo con los labios fruncidos en un gesto de preocupación. — Estará bien, no la estás dejando, ¿sí? — afirma el moreno en ese tono serio que muy escasamente usaba, y siente su mano sobre su hombro. — No la estás abandonando como dijo, solo estás tomando un trabajo. Uno que les ayudará mucho a los dos, ya se calmará. Por favor, no te atormentes más de la cuenta. — le pide en tono suave apretando el agarre en su hombro como muestra de afecto y apoyo, le sonrió. Una sonrisa sincera, y estiró su brazo hacia el menor solo para atraparlo en un abrazo un poco brusco y alborotarle el cabello como a un pequeño hermanito.
— Gracias, mocoso. — le sonríe más tranquilo cuando lo suelta, luego de múltiples quejidos y réplicas del moreno, este lo mira “molesto” pero termina por soltar una pequeña risita. — Últimamente te estoy agradeciendo más de lo normal, ¿en qué momento creciste y maduraste tanto, eh? — medio bromea.
— ¡Hyung! — bufa con una media sonrisa. — No sé, yo solo… Quiero ser un apoyo para mis amigos, Yoo. — comenta con un encogimiento de hombros para restarle importancia, y  fija su mirar en la ventana.
— ¡Qué buena fortuna la de tus amigos! — aunque hay un toque sardónico en su voz, cuando Hyungsik se gira para mirarlo, Eunyoo le está sonriendo ampliamente, esa linda sonrisa sincera y cargada de sentimientos de afecto y agradecimiento hacia su persona.
Porque para Eunyoo, lo que eran Hyorae y Hyungsik eran sus mejores amigos, su familia. Ellos le habían apoyado en tantos sentidos y tantas veces, habían soportado su humor pesado, su carácter fuerte y cansado. En muchas ocasiones, ellos dos habían sido lo único que lo mantenía sobre sus pies, cuando sentía que se caía a pedazos porque no podía soportar la carga él solo.
— ¡Yah, hyung! — Hyungsik exclama interrumpiendo el hilo de sus pensamientos, enfoca su mirada en el menor y ladea su cabeza con confusión. — Dije que ya llegamos. — repite sus palabras el moreno y hace una seña hacia la ventana y a la gran nave, blanca y enorme, adornada con globos y toda cantidad de basura festiva para celebrar su inauguración.
— Entonces, vamos. Seguramente nos están esperando.


Xiao Xian Lu.


— ¡Por Dios, Oppa! — el chillido de Soohee desde la parte superior de la pasarela de abordaje lo aturde en demasía. — ¡Apúrate, apúrate! ¡Hasta un caracol se mueve más rápido que tú! — exclama en voz demasiado alta para los escasos metros que los separaban, llamando la atención de todo el mundo.
Al final, Xian Lu había aceptado la invitación de Soohee sobre el crucero, solo por el simple hecho de que, en primer lugar, sería un viaje gratis y en segundo, así se quitaba la molestia de tener a su pequeña amiga metida en sus estudios todos los días reprochándole por no haber aceptado.
El rubio suelta un hondo suspiro, demasiado cansado por tener que arrastrar no solo su equipaje sino también el de su compañera y la sigue hasta que ambos se encuentran parados en la amplia proa del barco y la vista de todo el puerto se abre ante sus ojos.
Deja un par de bolsos en el piso, entre sus piernas, y toma la cámara que ha traído colgada del cuello todo este tiempo para sacar una foto de aquella belleza de vista y unas cuantas más del barco, de su amiga y de ellos juntos, (para las cuales Soohee le obligó a posar).



Woo Ryô Kai.


Para cuando el castaño llegó al puerto acompañado de su madre y obviamente su padre, ya había un buen número de personas esperando para abordar y otras tantas ya se encontraban dentro del crucero. Su madre, quién había insistido en acompañarlos solo para despedirlos en la punta del muelle, le sonríe a ambos con lágrimas empañándole la vista y se despide de padre e hijo como si de un alistamiento al ejército se tratase.
— Mamá, solo serán unas semanas. No llores de esa manera. — trata de calmarla el muchacho tomándola afectuosamente por los brazos.
— Sí, mujer no hagas una escena. — dice su padre, acercándose a su señora esposa y abrazándola. — No es como si no fuésemos a regresar cariño, siempre te pones muy sentimental.
— ¡Déjenme! — se queja — Es que los voy a extrañar mucho a ambos. Espero que les vaya muy bien en el viaje. — dice y con un último beso en la mejilla del veinteañero y otro en los labios de su esposo la mujer se baja del barco con una pequeña sonrisa.
— ¡Ah! Tu madre es una dramática. — rezonga su padre lejos de estar fastidiado, más bien parecía contento. — Se preocupa tanto por nosotros, no debería. Esa mujer. — caminan entre las personas, saludando a todo aquel que es “importante”, todas esas personas conocidas y de peso en la sociedad que viajaban con ellos en esa reinauguración.
El Nanami estaba por zarpar, tan pronto como su padre terminara de da su discurso de bienvenida y su agradecimiento a la prensa y todo el protocolo, arrancarían su curso hasta su primera parada en Japón. Ryô Kai se mantuvo al lado de su padre en todo momento hasta que el barco zarpó y el hombre le dejó libre, al menos por lo que restaba del día.


Xiao Xian Lu.


Era la primera noche abordo y como parte del programa del evento para solteros, esa noche se realizaría una fiesta en la cubierta exterior. Mira su atuendo en el espejo, nada muy elaborado: pantalones negros ajustados, una camisola blanca un tanto ancha y con los primeros botones desabrochados y una chaqueta por si le daba frío. Su cabello rubio desordenado, un poco de delineador y ya estaba, listo para la función. Oye los golpes en la puerta de su camarote y no necesitaba abrir para saber que era su mejor amiga, ahoga un suspiro y le abre con una media sonrisa; toma su cámara (su fiel compañera) y sin más, se deja arrastrar por los pasillos del crucero hasta el lugar de la fiesta.
Soohee lucía preciosa esa noche y él estaba seguro de que tan pronto como pusieran un pie dentro de aquella fiesta, él se quedaría solo y vaya que no se equivocaba. A los pocos minutos de estar ahí, ya con un trago cada uno en sus manos, su mejor amiga fue sacada a bailar por un chico. Pero, eso no era tan malo, así podía alejarse del tumulto de personas. El bullicio no era lo suyo, y estaba más interesado en fotografiar lo que pudiese de ese lugar y de todos los que visitasen, así que toma su cámara y comienza a enfocar todo lo que le llamase la atención hasta que se topa con la mirada castaña de un chico. Deja su cámara caer sobre su pecho sosteniéndole la mirada al muchacho durante unos segundos, antes de apartarla y medio sonreír.
El moreno con decisión camina hacia él sin prisa, con su elegancia característica, vaso en mano y sin bajarle la mirada a diferencia del rubio.
—Buenas noches —saluda educadamente al llegar a una distancia prudente para que pudiesen escucharse.
Xian Lu vuelve a mirarlo y asiente quedamente.
— Buenas noches. — responde en el mismo tono educado y vuelve sus ojos a otro punto en el barco, lejos del muchacho frente a él. No era bueno comenzando una conversación con un desconocido, menos si era guapo, socializar no era lo suyo, mucho menos ligar o coquetear. 
El moreno dedica una media sonrisa, aunque su semblante solía ser serio.
— Disculpa, te vi tomando algunas fotografías y me dio cierta curiosidad... ¿Eres paparazzi o simplemente lo haces porque te gusta? — pregunta.
— No soy paparazzi, soy fotógrafo. — responde con una media sonrisa. — Así que lo hago porque me gusta. — comenta y lo mira de pies a cabeza, su porte elegante y la ropa fina, enarca una de sus delgadas cejas. — ¿Y tú? ¿Algún heredero de alguna gran empresa o solo vistes así para impresionar?
— Eso sonó a que te he impresionado — las comisuras de sus labios se elevaron —. Si te interesa puedo invitarte a tomar algo mientras nos conocemos un poco, ¿Qué opinas? —Dice mientras bate el hielo dentro del vaso de whisky para beber un trago después.
— No bebo, pero una soda estará bien. — se encoge de hombros sin darle gran importancia. — Así como impresionar, impresionar no tanto... pero sí intimidas un poco. — habla con un toque de diversión haciendo un gesto despreocupado.
— Creo que nunca me lo habían dicho tan directamente —una sonrisa cálida se forma en sus labios —. Al menos no has rechazado mi invitación aunque te sientas intimidado, no sé realmente como tomar eso aun — le hace una seña con la cabeza de que se acerquen a la barra para pedir algo cada uno. Luego de que ambos toman asiento el uno frente al otro, el moreno estira su mano hacia el rubio en modo de presentación—. Shin Yoong Soo, y no soy heredero de ninguna empresa, soy un simple estudiante de abogacía, afortunado de venir de una buena familia.
— Supongo que sé la razón del por qué no. Apuesto a que la gente te huye, — sonríe medio burlón y lo mira — Xiao Xian Lu — responde aceptando la mano del chico frente a él, — Fotógrafo de profesión, originario de China. — dice y da un trago a su soda.
— Es un placer conocerte, me agrada la gente sincera, aún más cuando no sale corriendo —continúa el chiste dejando su vaso vacío sobre la barra —. ¿Estás viviendo en Corea o solo pasas unas vacaciones?
— Oh, tranquilo. Al menos que saques un cuchillo o me hartes la paciencia no saldré corriendo. — dice con gracia — Ninguna de las dos... Siendo sinceros, prefiero pasar mis vacaciones y mi tiempo de trabajo en mi país. Así no tengo que preocuparme por el idioma y esas cosas. — hace un gesto con la mano y resopla. — Una amiga me arrastró con ella al crucero. — bufa. — Pero... puedo obtener “buenas tomas” así que no me quejo... mucho. — sonríe. — ¿Y usted? ¿Está aquí por trabajo o de vacaciones?
— Tu sentido del humor es realmente interesante — dice sintiéndose  a gusto con la charla que comenzaba —. China es un hermoso país, y apostaba a que eras de allá apenas cruzamos palabra —muestra una sonrisa —. Corea también es muy hermoso, deberías darte unas vacaciones allí también —pide al mesero que rellene su vaso —. Vacaciones, sigo acostumbrado a decir que soy estudiante de abogacía pero ya me he graduado así que soy un abogado... Merecía mis vacaciones y aquí estoy, al retorno ya tendré mucho trabajo y más horas de estudio así que debía tomarme un tiempo para mí. ¿Es tu primera vez en Corea? 
— Ya he estado en Corea, por trabajo. — afirma — En locaciones bastante bonitas pero con modelos bastante irritantes. — reniega y bufa con fastidio. — Supongo que algún día lo visitaré por gusto. Anoté un par de lugares a los que me gustaría ir con paciencia y la calma de la soledad a hacer fotografías. — sonríe, bebiendo lo que quedaba de su soda. — ¿Qué tipo de abogado eres o serás? ¿De matrimonios? ¿De casos de fraude y difamación? ¿Qué te llama más la atención? ¿Qué crímenes o criminales? — pregunta con curiosidad.
— Claro, con tiempo y libre y paciencia todo se disfruta más —suelta una risa —. Oh ¿De verdad los modelos don tan fastidiosos como dicen y se ven? Ha de ser complejo lidiar con ello, es bueno al menos que hayas venido por trabajo, significa que eres bueno en lo que haces... Deberías dejarme ver un par de fotografías que hayas tomado por aquí — dice —. Mi padre es Shin Seok Yoo, tal vez reconozcas su nombre, es fiscal de Sur Corea, intento seguir sus pasos, aunque por mucho tiempo el seguirá en ese puesto, me he especializado para tomarlo a futuro. 
— Hmm… ya veo. — asiente quedamente con la cabeza y se distrae por un momento viendo a un punto en el que las luces son más opacas y hay un par de personas en un momento... un tanto íntimo. La toma era perfecta, hubiese sido un pecado desperdiciarla. Dispara su cámara y sonríe. Luego mira al chico. — Tengo un portafolio online. — comenta. — Puedes entrar y ver las fotos que publico ahí, es muy fácil.
—No dudes que lo haré, eres apasionado en lo que haces, se nota. Veo que todo sitio es bueno para una toma... Afuera la noche está hermosa, deberías pasar por la proa luego, la vista es increíble —comenta.
—Siempre, uno nunca sabe dónde ni cuándo puede haber una buena imagen. — sonríe y se enconge de hombros quedamente. — ¿Por qué esperar? De seguro de noche se ve mucho mejor. — piensa es voz alta y se levanta. — ¿Me acompañas o te quedas aquí? — pregunta deteniéndose a sí mismo antes de irse.
Mira hacia la barra una vez más y bebe el último sorbo de su vaso antes de posicionarlo sobre esta y levantarse, aquel acto es suficiente para que ambos se encaminen hacia la parte exterior del crucero. El aroma de mar y el viento golpeando en sus rostros causa un pequeño escalofrío en el cuerpo del moreno quien se posiciona al lado del chico. Hay un breve silencio el cual Yoong Soo decide romper.
— La vista es espectacular —asiente quedándose maravillado con el cielo despejado. No había absolutamente nada más que pudiesen ver a sus alrededores más que la inmensidad del mar y la brillante luna reflejada en este—. Podría quedarme toda la noche aquí simplemente contemplando esto —sonríe sintiendo cierta paz que la noche le inspiraba.

Xian Lu aprovechó el momento de distracción del chico y le toma una foto, de perfil y mirando al cielo: sonríe. 
— Tienes buen perfil. — comenta como si nada cuando el chico lo mira y se encoge de hombro. — Quedó bien, prometo no publicarla sin tu autorización. — ríe y extiende su cámara hacia a él para que viese la foto recién tomada, luego mira hacia el cielo. — Tienes razón, es una linda noche. Todo es tan tranquilo, da tanta paz.
Observa la fotografía, y luego lleva su mirada al Xian Lu quien se ve algo distraído observando el mar.
—Puedes hacerlo, si dices que realmente es buena, no me molesta —camina un poco cerca de la barandilla —. Deberías dejarme tomarte una a ti.
El rubio lo mira y ríe realmente divertido.
— No lo creo, Young Soo-Ssi. — dice pausando su risa — Estoy mejor detrás de la cámara, no delante de ella. — afirma y vuelve a elevar su cámara para tomar una foto a la chimenea del barco con miras del cielo. — Ya sabes... mi lugar es siendo el fotógrafo no el fotografiado.
— No entiendo el porqué, eres bueno para tomar fotografías pero también te verías bien frente a la cámara —asegura encogiéndose ligeramente de hombros —, no insistiré, aunque no tengo una cámara de esas tengo un móvil y no dudaré en usarlo —bromea sacando el teléfono de su bolsillo.
— Algunos móviles tienen cámaras muy buenas, aunque una buena foto no depende de la cámara sino de quién la toma. — dice guiñándole un ojo como si aquello fuese, además, el mayor secreto de su profesión. — Gracias, quizás en otra oportunidad.

—Tendré en cuenta el consejo, viniendo de un profesional —afirma apoyándose en la barandilla y observándole de frente— ¿Hasta dónde vas? ¿Seguirás hasta el último destino del Nanami o te quedarás en alguno de los puertos donde tenga parada? 
— Llego hasta el último destino. — respondió. — Me espera trabajo en Singapur para ese entonces, después regresaré a China, mis gatos seguramente me extrañan. — comenta con una media sonrisa — ¿Y tú?
— Estoy de vacaciones así que... Donde me apetezca, no tengo nada planeado realmente, si la paso bien me quedaré, sino, me bajaré en cualquiera de los puertos y me tomaré un avión a Corea o cualquier otra parte —dice naturalmente —. No me digas que eres soltero y vives con gatos, sería una imagen un tanto graciosa, aunque es más sencillo convivir con animales que con personas así que puedo entenderte.
— Sep —asiente—. Esa es la razón por la que estoy acá. — dijo rodando los ojos — A mí mejor amiga le pareció una excelente idea arrastrarme con ella al evento este para solteros del barco. — hace un gesto restándole importancia y luego ríe. — Yo estaba bien en mi departamento con mis gatos pero bueno... — se queja quedamente — Igual, aprovecho para fotografiar y conocer lugares que nunca antes he visitado. — le mira el lado positivo a todo ese circo.
— Consigas o no pareja te llevarás una buena experiencia, los viajes en crucero son asombrosos, al menos yo no dejo de sorprenderme con la imagen de la luna reflejada en el mar, la inmensidad de este —se pierde unos instantes sonriendo de lado —. Sentirse tan pequeño al ver alrededor... Siempre me ha gustado hacerlo, de pequeño recuerdo que mi padre solía sacarme a navegar... Luego... Fui creciendo, él fue ascendiendo en su puesto hasta llegar a donde está hoy, y todo eso se perdió de alguna forma... En otra vida fui capitán de un barco, estoy seguro —bromea volviendo la mirada al rubio —. Disculpa, no pretendía aburrirte con esto.
— Descuida, es un lindo recuerdo el que tienes. — comenta el chico mirando el horizonte. — Está bien. Eres interesante Yoongsoo-ssi.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:31 pm


bomb.

Capítulo 4: Tercera parte.

Woo Ryô Kai.


Una última mirada a su aspecto en su espejo de cuerpo entero y suelta un suspiro. Aún no logra comprender cómo fue que se dejó convencer para hacer lo que iba a hacer. Se sentía sumamente nervioso y aunque el usar ropa tan informal le era refrescante no dejaba de sentirse extraño. Fue en ese momento donde se dio cuenta de que eso no estaba bien, él estaba tan acostumbrado a su ambiente de oficina, reuniones de negocios y fiestas muy formales, contrapuesto a los momentos en los que se quedaba en su casa, en ropa cómoda y con una buena taza de café... El golpeteo en la puerta de su suite le hizo romper el hilo de sus pensamientos y fue a abrir.
— Hola. — sonríe a su amigo al momento, echándole un vistazo y agradeciendo mentalmente el que no se había equivocado de indumentaria, Ha Ri lucía bastante apuesto con ropa informal pero eso era algo que no le iba a dejar saber a su amigo, no necesitaba que le subieran más el autoestima.
Ha Ri da un vistazo al aspecto de su hyung asintiendo en forma de aprobación.
— Hey, pareces un adolescente, creerán que soy tu hyung y no al revés —bromea— ¿Estás listo? Tendremos una noche de amigos como hace años no tenemos —dice sin ocultar su entusiasmo por ello.
Kai asiente con la cabeza y ensancha su sonrisa dejándose contagiar por el entusiasmo de su amigo.
— Estoy listo. — afirma y regresa sobre sus pies para tomar su billetera y teléfono de dentro de la habitación, después sale y comienza a caminar a la par de HaRi por el pasillo. — No creo que puedan confundirme con un dongsaeng pero se siente bien dejar las formalidades por un rato. — dice — ¿Cuál es el plan para esta noche?
— ¿Plan? No hay plan Kai, debe de haber algún buen lugar para pasar el rato aquí, caminemos un poco por donde se supone están los entretenimientos y veamos a donde llegamos —dice despreocupado. Él realmente quería salir con su amigo, y además necesitaba darse un respiro olvidando un poco sus responsabilidades y el día a día que solía estresarlo por más que Ha Ri supiera como manejar la situación y estuviese acostumbrado a ello —. Creo que... Por esta noche al menos no quiero pactar ningún plan, necesito desligarme de planes y responsabilidades hyung, tú necesitas lo mismo —palmea su hombro caminando a la par.
El mayor hace una mueca y suelta un quejido lastimero inflando sus mejillas en un acto medio caprichoso e infantil.
— Eso de improvisar no es lo mío mocoso. — refunfuña y termina por distraerse con la vista que dejan los ventanales en el pasillo. — ¿Estás bien? — pregunta y regresa su mirada sobre el menor — Por lo que sé tenemos una buena área de entretenimiento, ¿te gustaría ir al casino? — pregunta y le echa una mirada completa, — Aunque creo que mejor vamos por un trago, pareces necesitar un trago... o varios. — se burló con una media sonrisa tirando de sus labios.
Rueda los ojos.
—No sé qué te hace creer eso, mi vida es perfecta —suelta con ironía —. Realmente muchos quisieran estar en mi lugar, no debería quejarme, aunque a veces me agota, a veces siento que debería ser actor y no futbolista, la mayor parte de mi vida, o al menos la parte publica es pura actuación, suele ser triste darme cuenta que estoy acostumbrado y no tengo otra opción si quiero seguir en esto —suelta un suspiro —. Un par de tragos suena bien, veremos si mejora mi ánimo o me arrojo a llorar por los rincones —bromea.

Ryô Kai hace una mueca y niega ante las palabras de su amigo.
— En ese caso supongo que deberíamos sustituir las copas de torneos que ha ganado y reemplazarlas por Academy's y  Oscars, ¿no? — bromea amargamente rodando sus ojos. — Vamos, los tragos son una buena idea. — afirma — Aunque si terminas llorando juro que te dejaré morir ahogado en tus propias lágrimas o te arrojaré al mar. O ambas. — sonríe inocentemente y luego niega. — Las cosas van a mejorar mocoso — agrega después de unos cuantos minutos de silencio, pasa un brazo por los hombros de su amigo en un abrazo fraternal. — Ya veremos de qué forma encontramos una solución a tus problemas que sea menos cansada. Hoy por mientras desentendámonos de todo.
Le sonríe de lado.
—Eso es exactamente lo que necesito, no pensar en nada que no sea pasar una gran noche con el mejor hyung de todos —dice animado —. Pero ya deja de llamarme mocoso, hasta los veinte te lo permití, ya tengo veinticuatro, siento seremos ancianos y seguirás llamándome así —ríe negando con diversión.
— Eso puedes jurarlo con sangre. ¡Soy el mejor hyung que podrás conseguir en toda tu vida, mocoso!— afirmó con una sonrisita burlesca remarcando la última palabra. — Podrás tener ochenta y cuatro y seguirás siendo un mocoso para mí. — canturreó con un tono de ajhuma melosa.
— En serio Hari, no importa que tan viejos seamos, tu siempre serás como un hermano. El hermanito menor que nunca tuve — reafirmó dando una pocas palmadas afectuosas en la espalda del menor.
Finge secar lágrimas para llevar luego una mano a su pecho.
— Hyung, acabas de conmoverme —hay un toque de humor en su tono hasta que sonríe sinceramente —. Es extraño que luego de adultos nunca nos hayamos dicho este tipo de cosas, ni siquiera es necesario porque ambos lo sentimos, los hermanos no los define solo la sangre, tú eres el hermano que la vida me permitió elegir y estoy feliz y agradecido por ello —habla con sinceridad.
— Awws. — chilla el mayor con dramatismo y gracia para después reír. — Tienes razón, no necesitamos decirnos estas cursilerías para saberlo. — dice y vuelve a pasar su brazo por los hombros del castaño. — Pero ya basta... me harás llorar si sigues por ese camino. — medio bromea medio habla en serio, pues no es secreto la sensibilidad del muchacho. — Estaré ahí siempre que me necesites mocoso, y aun cuando no me quieras presente... también estaré ahí. Dándote concejos aunque no me los pidas. — sonrió ampliamente y le guiñó un ojo con diversión.
— Por favor no lo hagas, no sé qué hacer cuando alguien llora, soy una persona terrible en esos casos —trata de bromear, aunque las palabras de ambos fuesen ciertas y no sintiesen ningún tiempo de vergüenza al decirlo —. Tus consejos siempre son bien recibidos, aunque no siempre pueda ponerlos en práctica, la palabra de alguien cercano que pueda ver tu situación desde afuera nunca está de más, sé que hablar con cariño y por mi bien, por eso siempre es bueno escucharte hyung.


***


Ryô Kai sale a paso rápido de su habitación. Haber salido con Hari la noche anterior quizás no había sido muy buena idea, había olvidado casi por completo que esa mañana tenía una reunión importante y apenas si estaba decente y con unos minutos de más para llegar al gran salón. Lo que era más ¡ni siquiera había leído los documentos que debía!
Gracias a su noche de tragos con su mejor amigo, había llegado realmente tarde en la madrugada y le había costado mil veces más de lo normal despertarse pocas horas después cuando su alarma sonó. Se había duchado, se había vestido en tiempo record y ahora caminaba por los pasillos del crucero con la carpeta con el papeleo que debía manejar en una mano, abierta y leyendo a su paso; y un vaso de café negro cargado en la otra. Él realmente no estaba prestando atención por donde iba, la gente solo parecía abrirse paso cuando lo veían pasar y él agradecía eso en su interior.
El muchacho iba tan concentrado en las encuestas que estaba leyendo que no se detiene a detallar lo que ocurre a su alrededor y dobla por el pasillo a la derecha completamente ajeno a la delgada chica que viene en dirección hacia él, igual de distraída y ensimismada que él.
El choque fue inevitable para ambos, así como también el que sus papeles volaran por el aire para terminar esparciéndose por todo el piso a su alrededor, o que su café manchara su traje y arruinara parte de los documentos cuando termino en el suelo sobre estos. Así como que una maldición y un fuerte grito de desesperación brotaran de sus labios de manera inconsciente y súbita.
— ¡Oh, lo siento mucho! —exclama Eunsun y después de hacer una pronunciada reverencia a modo de disculpa, en un instante la chica está en sus rodillas recogiendo los papeles del piso — No estaba mirando, en serio perdón. —continua hablando sin mirar al hombre con quién había chocado.
Ryô Kai detiene su berrinche interno, tomando una respiración profunda para calmarse y mira a la persona con la que ha chocado por accidente y que ha causado todo ese desastre.
Un suspiro cargado de cansancio se escapa de entre sus labios al ver a la pequeña rubia arrodillada frente a él agrupando de nueva cuenta todos sus documentos y se acuclilla junto a ella para también ayudarla. Tarda un poco en hablar pues el enojo no se disipa del todo de su sistema y no era culpa completa de la joven junto a él pues, él también venía prestando poca atención a su alrededor.
— Está bien. — dice por fin con la voz un poco ronca por las emociones retenidas. — Yo tampoco venía prestando atención. — continua y termina de agrupar sus papeles, asegurándose de no juntar los que aún quedan intactos con los chorreados por el café. Una mueca se forma en su rostro y un pequeño gruñido se escapa de entre sus labios por la frustración. Regresa su mirada sobre la chica y entonces se detiene a detallarla.
Por mucho puede darse cuenta de que es una chica joven, una adolescente, probablemente una pasajera del crucero. Rubia, y de ojos grandes y expresivos que no lo miraban a él sino que procuraban acomodar todo con el mayor cuidado, sus movimientos eran torpes quizás un poco nerviosos, aun así le pareció adorable. Ryô Kai se obliga a guarda toda la frustración para sí mismo y no preocupar más a la chiquilla frente a él.
— ¿Se encuentra bien? — agrega luego de unos segundos de silencio, incorporándose con sus papeles en mano y ayudando a la chica a levantarse. Entonces se percata de que la ha salpicado también con su café al momento del choque y se apena por ello. — ¿Espero no haberle hecho mucho daño? He arruinado su camisa, por favor discúlpeme. — hace una pequeña venía y saca del bolsillo interno de su saco un pañuelo limpio y se lo tiende a la muchacha.
Eunsun baja la mirada y efectivamente su ropa está manchada de café. 
— Ni siquiera me había dado cuenta, no es nada.
Al levantar de nuevo su cabeza sus ojos chocan con un hombre que se veía mayor que ella, bastante, aunque tal vez era por el traje que llevaba, que sin dudas estaba en peores condiciones que su camisa. Luego se da cuenta del pañuelo que tiene extendido hacia ella y niega con la cabeza. 
—Yo... Gracias, pero creo que es mejor que use eso en su traje. —opina con una risita y en cambio extiende los papeles hacia él para devolverlos.
— Estoy bien por ahora. De todas formas tendré que irme a cambiar, por favor acéptelo. — Kai insiste, y la chica no tiene de otra que aceptar el pañuelo. — Gracias. — una media sonrisa amable se pinta en su rostro serio, rompiendo un poco con esa fachada de hombre de negocios, cuando acepta lo papeles que a chica ha recogido por él. — Lamento mucho el incidente señorita... — deja la frase inconclusa esperando a que la muchacha complete con su nombre o siquiera con su apellido.
—Eunsun. —responde —Y no se preocupe, nadie salió herido. —bromea —Y si me disculpa, creo que yo también debo ir a cambiarme. —añade con otra reverencia.
El mayor asiente ensanchando un poco su sonrisa.
— Eso me tranquiliza, señorita Eunsun. Por favor, discúlpeme— repite amablemente con una reverencia pequeña — Espero que disfrute de su estadía en nuestro barco. — a manera de despido y se hace a un lado para dejar a la chica pasar y seguir con su camino. 
No le da chance de detenerse a observarla con más detalle cuando escucha a su padre llamarlo desde la puerta de la sala de conferencias, un suspiro se escapa de sus labios y termina por disculparse con todos los presentes para luego regresar a su habitación por un cambio de ropa y una nueva copia de los documentos.


Sung Dongwoo.


A petición de su compañera Dongwoo había terminado metido en algunas de las actividades para los solteros que había en el crucero. Sintiéndose como pez fuera del agua, incómodo por el coqueteo intenso de parte de distintas chicas e incluso uno que otro chico, prefiere alejarse un poco de todo el tumulto, respirando profundamente.
Él era de los que prefería la calma de un café, con una taza de té y un buen libro, todo aquel circo le era tan extraño y agotador al mismo tiempo, no era para él.
— ¡Hola! 
Dongwoo no puede evitar sobresaltarse ante la presencia del muchacho junto a él, pues estaba tan metido en su propia burbuja que no se había dado cuenta de en qué momento se le había acercado.
—Me llamo Im Joowoo. —se presenta con una ligera reverencia el chico rubio. Dongwoo mira al alegre muchacho con una mueca en sus labios, corresponde la reverencia por educación y asiente.
— Buen día. — habla un tanto formal. — Mi nombre es Sung Dongwoo, un placer. — sonríe más por obligación y cortesía que porque realmente quiera hacerlo. No se siente cómodo y eso es obvio, además tampoco confía en las intenciones de las personas que había en ese lugar.
—Tranquilo Dongwoo-Ssi, no estoy interesado. —Joowoo trata de hacer sentir más cómodo al muchacho pero luego se da cuenta de lo mal que ha sonado —Yo... Quiero decir... No es que no te veas bien... Porque si lo haces... Es decir... Yo... —empieza a balbucear mientras un intenso rojo carmesí se apodera de sus mejillas —Soy heterosexual, en realidad... Es solo que te veías muy solo y quise venir a hacerte compañía. —continúa —Yo... Lo siento, ¿Podríamos fingir que no he dicho nada y empezar de nuevo? —pide con desesperación —Aunque en realidad no te culparía si no quisieras saber nada más de mí... —las palabras parecen no querer parar de salir de la boca de Joowoo.
El mayor sonríe, tratando de reprimir así su risa y asiente quedamente con la cabeza.
— Creo que comprendo. No te preocupes. — dice y le da una palmada en el hombro para que se relaje. — ¿Qué edad tienes muchacho?— pregunta dándole una mirada más detallada, no parecía muy mayor. Quizás unos 19 o 20 años se dijo a sí mismo.
Joowoo suelta el aire que no sabía que estaba reteniendo, aliviado porque Dongwoo no lo había echado a patadas. 
—Tengo veinte, Dongwoo-Ssi. —responde levantando su cabeza para poderle mirar a la cara, la diferencia de altura entre ellos era bastante marcada.
— Oh, bueno. — el mayor asiente — Yo tengo 23. — comenta recostándose a una mesa cercana. — ¿Qué estás haciendo por acá Joowoo? — pregunta — Es curioso que estés en un evento para solteros y en lugar de estar hablando con alguna chica hayas decidido venir a hacerme compañía. — comenta enarcando una de sus cejas, un tanto divertido por la situación.
—La verdad, Donwoo-Ssi... Entré solo por curiosidad, quiero tratar de participar en la mayor cantidad de las actividades del crucero. —explica con una amplia sonrisa —Ni siquiera estoy seguro de querer una novia. —añade y una risa se escapa de sus labios —Y como dije, te veías bastante apartado e incómodo. Sin ofender.
— Ya veo. — asiente quedamente con la cabeza y suspira. — No me ofendes, de hecho si estaba incómodo. No vine por voluntad propia y esto de los grandes tumultos y personas muy amigables no es lo mío. — se encoge de hombros en su lugar — ¿Estudias algo, Joowoo?
—Oh. Eso no suena bien. —comenta el menor con una mueca —Lo siento por eso, Dongwoo-Ssi. —añade —Y sí, estoy en la universidad, estudio baile. —explica con una gran sonrisa —Y tú Dongwoo-Ssi, ¿Estudias?
— ¿Baile, eh? — una media sonrisa tira de sus labios. — Yo soy un asco en eso.  No tengo gracia para esas cosas. — se bula de sí mismo y toma una copa con alguna bebida de una de las personas que se pasean por ahí con bandejas cargadas de ellas. — Yo estoy haciendo mi especialización. — dice — Ya me gradué pero ahora estoy encarrilando mi carrera a lo que realmente quiero.
— ¿Y eso es...? —pregunta Joowoo con interés —Me ofrecería a enseñarte a bailar pero no creo que sea un buen profesor. —bromea, riendo un poco.
— Y yo sería un pésimo alumno así que está bien así. — ríe el mayor — Soy médico y me estoy especializando en inmunología pediátrica. — sonríe y sin darse cuenta acomoda su postura inflando el pecho con orgullo.
—Wow. Eso suena bastante interesante. —los ojos de Joowoo se amplían con sorpresa —Y complicado... Aunque seguro para tí no lo es tanto. De verdad... Creo que te que queda esa profesión, puedo imaginarte con una bata de médico y todo. —comenta sonriendo
El mayor ríe divertido y niega.
— Sí, es complicado. Pero para eso estoy estudiando, ¿no? — hace un gesto con la mano y bebe de su cóctel — Para que deje de parecerme complicado o al menos para saber qué hacer. —  sonríe al muchacho. — ¿En serio? Creo que es la primera vez que alguien dice eso. Normalmente las personas creen que estoy bromeando cuando hablo de mi carrera. — hace una mueca  con sus labios y sacude la cabeza. — Yo te puedo imaginar siendo bailarín, tienes demasiada energía.
—A mí sí me han dicho eso antes. En varias ocasiones. —dice con una pequeña sonrisa avergonzada — ¡De verdad, Dongwoo-Ssi! Te veo con la bata, un estetoscopio en tu cuello, consultorio genial. Definitivamente, eres el doctor Sung.
Dongwoo ríe y asiente.
— Gracias, gracias. — dice animadamente — Aunque todavía no me acostumbro a eso de "Doctor Sung". — bufa rodando sus ojos con diversión. — Es raro que todo el mundo te llame así, sería como si yo te llamase "bailarín Im".
—Sí... Tienes razón, suena extraño... No lo haré más, Dongwoo-Ssi. —asegura riéndose —Bueno... Ya que ninguno de los dos está interesado en buscar pareja aquí, te propongo que vamos a otra parte... Digo, si quieres y aún no te has arrepentido de dejarme hacerte compañía.
El rubio platinado se lo piensa un momento y se encoge de hombros, al fin y al cabo no estaba haciendo nada más y ya no veía a su compañera por ningún lado. Asiente.
— Está bien, eres simpático Joowoo-yah. — habla tranquilamente y deja su copa en la mesa a su lado. — ¿A dónde te gustaría ir?
— ¡Gracias! Tú también eres bastante agradable y... Eh... La verdad no sé, Dongwoo-Ssi. —responde pasando una mano por su cabello —¿Qué te parece si paseamos hasta encontrar algo mejor que hacer?



Rae Eunyoo.


Esa noche en el casino iba bastante agitada. Había demasiada gente y constantemente las camareras llegaban con pedidos enteros de ocho a diez bebidas para que él preparara en menos de cinco minutos y así sucesivamente. Se sentía agotado y un suspiro de cansancio se escapa de entre sus labios cuando un periodo muerto llega a mitad de la noche.
Eunyoo agradece esos minutos de "descanso" y le dedica una mirada a todo el lugar solo para despejarse un poco de mezclar licores, es entonces cuando lo ve. El mismo chico con el que Rae había estado hablando hacía un par de noches estaba ahí y parecía estar buscando a algo o mejor dicho a alguien.
Eunyoo tenía el presentimiento de que el chico buscaba con la mirada a la pelirroja que le había cautivado desde la primera noche. Era la segunda vez, después de la primera noche, que lo veía entrar de esa forma. Algo resignado, el castaño se acerca a la barra y se sienta allí soltando un suspiro mientras esperaba ser atendido.
El pelinegro lo observa desde su lugar, tardando unos minutos de más en ir a atenderlo.
— Buenas noches, ¿qué le sirvo? — pregunta en el mismo tono plano y cortés de siempre, ubicándose frente al castaño.
La mirada del chico se dirige a él cuando nota que le estaba hablando.
—Un whisky doble por favor —pide amablemente dando un último vistazo al lugar antes de girar y quedar mirando hacia la barra—. Disculpa, ¿Conoces a la gente que trabaja aquí? Estoy buscando a alguien...
El pelinegro toma un vaso de la mesa y prepara el trago del castaño, lo deposita con cuidado frente a él y asiente.
— Conozco a las personas que trabajan aquí. — afirma. — ¿A quién busca? — pregunta haciéndose el desentendido.
— Hyo Rae —dice observando al chico—. Es una bonita chica pelirroja, con mejillas regordetas y sonrisa de ángel —dice sonriendo de lado divisando la imagen de la chica que guardaba en su memoria—. Cantó aquí la primera noche, tiene una hermosa y dulce voz.
Eunyoo frunce su ceño y mira con detenimiento al chico. Lo analiza seriamente con la mirada, observándole de pies a cabeza antes de decidirse a hablar.
— Sé quién es. — dice en el mismo tono plano que en principio. — ¿Por qué la buscaba? — pregunta tratando de sonar desinteresado — Ella no trabaja esta noche. — agrega luego de unos minutos sin romper contacto visual con el chico y hace un gesto de mano.
— Solo quería hablar con ella, quedamos de vernos pero no hemos podido coincidir —dice manteniendo la mirada del chico—. ¿Sabrías decirme dónde puedo encontrarla?
— Hmm… ya veo. — musita el pelinegro, aparta su mirada de la del castaño y se dispone a secar un par de vasos que están a su alcance. Pausa por unos segundos, cuestionándose internamente si ayudar al chico o no. Es ahí cuando a su mente regresa la linda sonrisa que su amiga estaba usando la noche que estuvo hablando con el chico frente a él y lo desanimada que había lucido al no volver a verlo. — Ella trabaja aquí mañana por la noche. Le diría que la busque en el restaurante en el que trabaja esta noche pero es su día más pesado así que probablemente esté muerta cuando termine. — responde finalmente y vuelve a alzar su mirada hacia el chico. — Si me deja su nombre le diré que la estuvo buscando, — ofrece con una media sonrisa.
Bebe un sorbo del whisky asintiendo.
— Mi nombre es Jesun, Choi Jesun, espero ella pueda recordarlo —aclara su garganta—. Tal vez entonces vuelva mañana por aquí, realmente no quiero molestarla.
— Jesun. — repite con una media sonrisa y asiente. — Yo le digo, no creo que lo haya olvidado. — comenta medio sarcástico, más para sí mismo que para el chico frente a él. — Regresa mañana, su presentación es a las diez por si quiere verla. — indica y nota a un par de señores a unos cuantos asientos de donde están ellos, le hacen una seña y el chico suspira. — Disculpa, tengo que seguir trabajando. — hace una mueca y se aleja un par de paso antes de volver a girarse para ver al chico. — Ella sale a las doce, por si no te da chance de llegar a la presentación. — le sonríe y con un asentimiento de cabeza termina por alejarse del muchacho para atender a los hombres de traje.


Xiao Xian Lu.


Xian Lu miraba su reflejo con detenimiento para asegurarse de que su aspecto fuese el mejor posible. Esa noche saldría, Aimiu iba a saldar su deuda por haber ayudado a su amiga la otra tarde, y la chica, Minji, la habían invitado a unirse a ellos. Le sonríe al espejo una vez ha terminado su delineado, toma su billetera, su teléfono y las llaves de su habitación y sale de ella por el pasillo rumbo al club en el que habían quedado en encontrarse con las dos modelos.
El lugar tenía música a un volumen moderado, era buena y se podía bailar pero también hablar, era más una especie de bar que un antro. Todo era mucho más calmado. Buscó a las dos chicas con la mirada y las encontró sentadas en una de la mesas del lugar ya con tres tragos sobre la mesa.
— Lamento la demora.  — se disculpa aunque realmente no había llegado tarde, o bueno quizás solo unos minutos.
— Está bien, nosotras llegamos un poco antes. Estábamos por aquí.  — le sonrió Aimiu y el muchacho tomó asiento en la mesa.
— ¿Cómo han estado?  — pregunta y acepta el trago que su amiga le ofrece.
—Todo bien, mejor. —responde Minji —Mis sesiones de fotos han ido mucho mejor desde que aceptaste a ayudarnos, Xian Lu-Ssi. —añade —Pero bueno, ustedes están de vacaciones, y aunque amo hablar de mi trabajo tendré consideración con ustedes.
— ¡Gracias! — exclama Aimiu con dramatismo y le sonríe a su mayor. — Hasta que por fin muestras algo de consideración unnie. — bromea la peliplateada tomando de su mohito.
— De hecho, yo también amo mi trabajo. Estas vacaciones fueron más bien impuestas que tomadas por decisión propia. — comenta el rubio con un gesto y una media sonrisa.
— ¡Ya decía yo! — chasqueó la menor y el rubio la mira con una ceja enarcada pidiéndole con la mirada una explicación — Es que eres un arisco... como la gata esa tuya que es naranja con beige. — apunta Aimiu con una media sonrisa burlona — Ya se me hacía raro que estuvieses tan lejos de China en un periodo tan lindo como este y por sobre todo, que hubieses dejado a tus animales solos. — lo fastidia y el rubio rueda los ojos.
— Gatos, son gatos, y son mejor que muchas personas Aimiu. — le medio gruñe pero vuelve a sonreír. — Pero en cierta forma tienes razón. Me duele un poco no estar en mi país en mi época favorita del año, pero ya qué... El crucero no está tan mal.
— ¡Oh por Dios! Por fin alguien que siente el mismo amor por los gatos que yo. —exclama Minji, sonriendo de oreja a oreja —Xian Lu-Ssi, si antes me agradabas, ahora lo haces el triple. —comenta la pelinegra
Aimiu bufa, concentrándose en su bebida, viendo como su mejor amiga y el fotógrafo parecían crear una especie de mágica conexión producto de su amor por esos animales gruñones y poco agradables que solían rasguñarla siempre o gruñirle. Quizás ella no estaba hecha para los gatos, piensa.
— Los gatos son, por mucho, una mejor compañía que los humanos. — afirma el rubio con una linda sonrisa. — Aunque eso probablemente sea mucho para la comprensión de Miu. — se burla el mayor mirando a su amiga y esta rueda los ojos.
— Já, já. — ríe secamente — No es mi culpa que sus gatos sean unos ariscos. ¡Ellos siempre me están arañando y gruñendo! ¿Cómo esperan que los quiera si solo me hacen daño? — chilla con obviedad y vuelve a bufar. — Los perros son más lindos. — gruñe bajito.
—No sé de qué hablas Aimiu, Makki es adorable. —afirma Minji —Ella es como una princesa. —añade sonriendo —Y seguro tus gatos también son adorables, Xian Lu-Ssi.
— Lo son. Es solo que Aimiu es especialmente repelente con ellos. — acusa a la otra chica con una media sonrisa y esta bufa por enésima vez en la noche.
— ¡Bueno ya! No van a hablar de gatos esta noche y si es así me avisan para dejarles mi tarjeta de crédito e irme a conseguir a alguien que si guste de mi compañía. — interrumpe la muchacha con gesto serio y Xian Lu ríe con malicia.
— Si nos quieres dejar para ir a conseguirte un nuevo amigo que te entretenga esta noche... — canturreo con un toque de picardía, buscando fastidiar a la peliplata. — Eso es decisión tuya, querida... solo tuya...
Minji ríe ante las palabras del chico y luego le dirige la mirada a su mejor amiga —Ya ya, Aimiu, está bien. —dice con burla —No te exasperes. ¿De qué quisieras hablar tú?
— ¡No sé! De cualquier cosa menos gatos o trabajo. — se queja la menor con un bufido. — ¡Sean más interesantes que eso! — masculla con fastidio y luego sonríe. — Xian Lu-ssi... ¿tienes pareja?
— Ya veo por donde vas, mocosa. — gruñe el mayor y niega. — No la tengo y no la necesito. No empieces tú también.
— Xian Lu es un amargado Minji... En serio, hace siglos que nadie lo soporta y por eso no ha tenido novio en un buen tiempo. — se burla solo para irritar al mayor, lo cual es de sus pasatiempos favoritos.
— ¡No seas mala Aimiu-ah! —Minji casi nunca usaba los honoríficos con su amiga, excepto cuando quería que de verdad tomara en serio lo que estaba diciéndole —No te preocupes Xian Lu-Ssi, —dice mirando ahora al chico —hay mucho tiempo. Ya encontrarás a la persona adecuada. Yo tampoco tengo novio, y por ahora tampoco está en mis prioridades conseguir uno.
— Me agradas, — la apunta el rubio con su dedo y mira a Aimiu de forma burlona. — Gracias por presentarnos, querida. Siento que podríamos ser buenos amigos, — le sonríe dulcemente y la peliplata suspira. — Gracias, tener novio/pareja realmente no son prioritarios.
— Eish... en lo que me he metido. — farfulla y luego sonríe medio forzada medio divertida. — Bueno, si ustedes se hacen cercanos, tú y yo... — señala a Minji. — Acabamos de conseguir a una tercer miembro para nuestras noches de películas, maquillaje y helado.
—Tú también me agradas Xian Lu-Ssi, y no es nada. —comenta Minji sonriendo — ¡Tenemos que hacer eso cuando volvamos, es un hecho! —exclama emocionada —¿Dónde vives Xian Lu-Ssi, también en Incheon? —pregunta al chico.
— No, no. — niega con una media sonrisa. — No vivo en Corea, me gusta el país pero prefiero estar en mi país natal. — explica y se encoge de hombros tranquilamente. — Soy de Beijing, ahí vivo y ahí hago mi vida como fotógrafo. — dice con entusiasmo y orgullo. — Yo encantado, solo díganme qué día y dónde, para planificarme.
— ¡Oh, genial! Ya sé a quién puedo visitar cuando tenga trabajo ahí. —bromea Minji con una risita, para después llevar su trago a sus labios —Tendrás que avisarnos tú cuando estés en Corea, Xian Lu-Ssi. Yo lo haría, pero no sé si tú estarías dispuesto a tomar un avión solo para ver una película.
— Pues... depende, sí es una buena película y no tengo trabajo sí. Lo haría. — sonríe y mira a Aimiu — Si he podido tomar aviones de improvisto hasta  Japón solo para ayudar a Miu con una crisis existencial, puedo tomar uno de vez en cuando a Corea para ver una buena película con ustedes.
— Y yo te agradezco por cada vez que has dejado hasta el trabajo de lado solo por ir a verme quejarme del mundo. — interviene rápidamente la mencionada. — Eres un gran amigo Lu. — le sonríe dulcemente y bebe de su trago el rubio niega.
— No es nada, Miu. Sabes que lo hago con gusto, aunque a veces me aturdan tus chillidos. — bromea para quitarle un poco de seriedad al ambiente
— ¡Perfecto! —exclama Minji sonriendo —Me alegra saber que no soy la única que tiene que aguantárselos. —comenta Minji con fingida molestia —Es broma, linda. —aclara antes de que su mejor amiga se enoje de nuevo.


Última edición por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 9:53 pm, editado 1 vez
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:36 pm


bomb.

Capítulo 4: Cuarta parte.

Boo Hyungsik.


La pelinegra estaba ansiosa por ver a su mejor amigo, esperaba un espectáculo de meseros saliendo y haciendo trucos entretenidos para el público. Eso explicaría la poca gente en el lugar, pero para certeza de Li Shaoran, algo seguía mal y no tardarían en confirmarlo.
— Y... ¿A qué hora sale Hyungsik? - Jaeho da un trago a su margarita y sonríe con entusiasmo, mirando de soslayo a su cliente, quien frunce el ceño ante su repentina cuestión.
— No debe tardar, estoy muriendo de ansias.
El moreno se prepara tras bambalinas para su show. No era muy adepto al maquillaje pero para fines de trabajo no le molestaba "embellecer" su rostro con sombras y delineador. Al final la idea era llamar la atención de los comensales y como eso no le molestaba en lo absoluto, se sentía bien consigo mismo.
Hyungsik adoraba la oportunidad de trabajar en ese lugar, era un tanto desvergonzado y se enorgullecía de su cuerpo, adoraba bailar y ese empleo le permitía mostrar sus mayores dotes y actividades, no se podía quejar. Termina por enfundarse en aquellos pantalones de cuero negro súper ajustados, a juego con una camisa negra vaporosa de satén, una gargantilla de cuero con una hebilla en medio y botines negros.
Se da un último vistazo frente al espejo y sonríe ante su reflejo, sale al pequeño pasillo y se acomoda detrás del telón de la pequeña tarima en la que se presentan. Se asoma por una rendija y espía a las personas que están llegando a borbollón, logra divisar en una de las mesas cercanas al escenario a su mejor amiga, con la pareja de padres sustitutos, Shaoran y Jaeho, y sonríe pese a que no puedan verlo.
Recibe su señal por parte de alguien del staff y toma su puesto en medio del escenario. Era la apertura, una presentación para uno, el primer solo de la noche y era suyo. La luces bajaron hasta quedar todo el lugar en la penumbra, el telón se abrió y la música comenzó. Lenta y suave, igual que sus movimientos bajo el reflector que le alumbraba solo a él.
Una mezcla entre contemporánea y hip-hop, tenía líneas tan delicadas y sensuales como pasos fuertes y agresivos. De a poco la canción fue cogiendo fuerza y con eso sus movimientos se fueron volviendo más sugestivos; concentrado completamente en su presentación topa su mirada con la de su mejor amiga y le regala una sonrisa cargada de segundas intenciones, (que realmente con ella no aplican), y siguió su rutina bajando del escenario de un salto. Las personas lucían emocionadas, aplausos y chiflados se escuchaban por todas partes mientras él se movía por entre las mesas realizando movimientos de caderas y body rolls, a la par que desabotonaba la camisa de satén que lucía y su torso iba quedando al descubierto .
El rostro de Akame se vuelve rojo y no puede evitar atragantarse con su agua de limón, al ver a su amigo acercándose.
Jaeho sacude los hombros de la chica y a Shaoran no le queda más que acercar a su hermana a él e impedirle que vea el espectáculo que el muchacho está creando.
— A-Akame, ¡¿por qué nos trajiste aquí?! - gruñe, sintiendo las venas de su frente sobresalir y un pequeño hilo de sangre sale por sus fosas nasales.
— Yah, Shaoran, te gusta el espectáculo, ¿no? - Jaeho limpia la sangre con una servilleta, sonriendo de lado. — ¡Hyungsik-ah! - grita emocionado, alzando sus brazos y aplaudiéndole al chico.
El pelinegro, hace que su abogado baje los brazos y lo acerca a él, de igual manera que con su hermana y de pronto, se encuentra cubriendo los ojos de ambos; aunque a medias, porque aún pueden ver lo lento en lo que el muchacho se deshace de sus prendas.
— Ah, gegee~, sácame de aquí. - susurra Akame, siendo ignorada por su estático hermano mayor.
El espectáculo termina con el de vuelta en el escenario, sin camisa y con los pantalones desabrochados. Los aplausos retumban por todos lados y los chiflidos igual. Hyungsik dirige su mirada la mesa en la que están sus amigos y no puede evitar que una carcajada se escape de entre sus labios mientras el telón baja y Shaoran lo asesina con la mirada por hacerlos presenciar algo como aquello.
Se apresura al camerino en el que se cambiaban todos los bailarines y vuelve a acomodar su ropa, sale por el pasillo hacía el bar y le sonríe a Eunyoo que está en la barra y le ofrece un trago y una bandeja con una nueva ronda para la mesa en la que estaba Akame y se acerca saltarín y muy entusiasmado.
— ¡Qué tal! — saluda alegremente mientras deja las bebidas sobre la mesa y se sienta con ellos. — ¿Qué les pareció el show? ¿Les gustó? — pregunta con una sonrisa sardónica pintando en sus labios y apoya sus codos sobre la mesa reposando su mentón sobre sus manos. — Shao-oppa pareces un poco alterado, ¿fue demasiado para ti? — pregunta con coquetería y un guiño solo por molestar al mayor.
Shaoran suelta un gruñido un tanto desesperado, pero sonríe al final, dejando a su hermana ser libre, pues Jaeho se había soltado hace un par de minutos.
— ¿Por qué? - es lo primero que sale de los labios gruesos del mayor. — Habiendo tantos trabajos, Hyungsik... ¿Por qué este? Y tú... - sentencia a la más joven, quien suelta una risita apenada. — ¿No dijiste que era algo entretenido?
— Me gusta este trabajo, Shao-oppa. — responde inocentemente — Es divertido. Bien saben que me gusta llamar la atención. — sonríe con obviedad y bebé de su trago. — Además, no es nada más allá de lo que han visto y pagan bien. No hago nada malo, solo entretener a las personas. — le resta importancia con un gesto de manos y se acerca a Akame para atraparla en un abrazo.
— ¿Y no lo fue? - Jaeho interrumpe. — No le hagas caso, Hyungsik, lo disfrutó. Tuvo derrame nasal. - susurra al moreno, sonriéndole y guiñándole un ojo al final.
— ¡Por supuesto que fue entretenido! A Jaeho oppa le gustó, él tiene buena apreciación. — coquetea descaradamente con el abogado y luego mira a su hyung — Tú eres un amargado, Shao-oppa y nunca me dices nada lindo. — se queja fingiendo tristeza y formando un puchero con sus labios
— Yah, ¿por qué le coqueteas? - Shaoran da un pequeño golpe al antebrazo del bailarín.
El moreno suelta una carcajada y se encoge de hombros, regalándole una linda sonrisa a su amiga, y un guiño al abogado. Akame se abraza al cuerpo de su amigo, evidentemente divertida por la situación.
— Yah, Shaoran dice cosas lindas de ti todo el tiempo. - dice la joven, sonriéndole a su amigo. 
— Las digo por compromiso, este niño no se merece que le diga cosas lindas ahora, después de haber causado... Después de haber hecho semejante cosa. - ríe el más pálido, jugando con el cabello mediano del mejor amigo de su hermana. — Haz algo bueno y te diré algún cumplido, muchacho. - asegura, relajándose más en el ambiente y dando un trago a su margarita de piña. 
— A Jaeho oppa le gustan los chicos como tú, Sik. - dice la menor, sólo para molestar a su hermano y como si una alarme se hubiese activado en su sistema, Shaoran envuelve a Jaeho en un medio abrazo por los hombros, alejándolo del moreno.
El moreno suelta una carcajada y niega.
— Nah. No creo, por más de que me gustaría hacerme ilusiones, tengo el ligero presentimiento de que Jaeho-oppa prefiere a los chicos así medio pálidos y amargados. — comenta con una sonrisa burlona — Algo así como Shao-oppa. — ríe y centra su mirada en el mayor. Mientras deja suaves caricias en el cabello de Akame. — Oppa, yo todo lo que hago lo hago bien. ¡Hago puras cosas buenas! Es solo que tú no lo notas. — chilla con dramatismo y bufa. — Solo por cuidar de Akame ya deberías estar amándome. Aunque eso lo hago porque esta niña es un amor y se merece todo lo bueno de la vida. — dice picando las mejillas de su compañera con ternura.
Jaeho asiente ante la veracidad en las palabras de Hyungsik y se deja abrazar por Li, quien sólo se dedica a mirar la sonrisa en el rostro de su hermana.
— Si te gustaran las mujeres, de verdad estaría un poco agradecido si salieras con ella. - señala a la pelinegra, quién se sonroja aún más.
— Yah, no digas eso. — regaña. — Hyungsik es como mi segundo hermano mayor. — dice avergonzada.  
— Sin embargo, tienes razón — Shaoran ignora las palabras de su hermana y le dedica una media sonrisa al par de mejores amigos. —. Akame merece todo lo bueno de la vida, y sólo le darías un infarto con este trabajo que tienes. — bromea, jugando de nuevo con el cabello del moreno, sólo para que supiera que en realidad le hablaba con bromas sobre aquél tema.
Y quizá también quería mostrarle lo agradecido que estaba con él por cuidar a su hermanita.
Hyungsik muestra su sonrisa más grande y hermosa, contento antes las palabras de su mayor. Quizás no lo admitía en voz alta y siempre estaba molestando e incomodando a los dos chicos, pero ellos eran, junto con Hyorae y Eunyoo, lo más cercano y precioso que tenía. Eran como su familia, su segunda familia y el sentía cierta admiración por ambos hombres.
— Yah, hyung ~ — alarga divertido. — Algún día aparecerá un chico para Akame que pateará mi trasero pero primero, antes de que deje que lo haga, me aseguraré de que sea un gran chico. No voy a dejarle mi niña a cualquier tarado. — dice mirando a la menor con cierta devoción, él la quería. La quería muchísimo, Akame era todo su mundo, su alegría. Él podría jurar que de no ser porque estaba muy seguro de su orientación sexual, ella sería algo así como su chica ideal.
— ¿Estás ocupado justo ahora? o... ¿más tarde? — dice la chica con pena, jugando con sus dedos.
— Todavía tengo que presentar un número más, después sí estaré libre y dispuesto para ti, ¿está bien? — informa alborotando el cabello de la pelinegra
— Voy a esperar a que salgas, anda, suerte. — Akame le da un par de palmaditas en el brazo, mientras espera a que su amigo siga con su trabajo, para después esperar por él.
El tiempo se le pasa rápido mientras se arregla de nueva cuenta para su siguiente presentación. Esta vez no iba a bailar él solo, tenía otros tantos acompañantes, entre ellos dos chicas, una era su pareja.
Nuevamente cuando el telón se abre y la música suena él se encuentra bailando sobre el escenario con la chica a su lado recreando una coreografía bastante atrevida y seductora. Esa era la naturaleza de su trabajo: excitar. Echa un vistazo a la mesa en la que habían estado sus amigos y se da cuenta de que ni Shaoran ni Jaeho siguen ahí, solo está Akame esperando por él.
Cuando la presentación termina corre a través de los pasillos hasta el camerino y se cambia rápidamente pues no quería dejar mucho rato a su amiga ahí afuera en ese bar sin ningún tipo de protección. Llega a la mesa con ella y le sonríe abiertamente,
— Ya estoy aquí, listo y disponible para ti. — deja un beso en su mejilla y la toma de la mano — Vamos, aquí no es buen lugar para hablar. — dice tirando de ella para que abandone la mesa
Ambos corren fuera de la sala en la que Hyungsik trabaja y la pelinegra sonríe, entrelazando su brazo con el de él y abrazándose a éste.
— Oppa, ¿cuándo será el día en el que me enseñes a bailar? — su rostro muestra un poco de aflicción.
Akame realmente admiraba a su mejor amigo por lo que hacía y una que otra vez le molestaba con que le enseñara a bailar, a sabiendas de que era mala para aquél arte que parecía sólo ser para el moreno.
— Realmente te admiro por eso, eres excelente. — comenta con orgullo.
— Cuando tú quieras, preciosa. — le sonríe con cierto sonrojo no evidente en sus mejillas. — Amaría compartir esto contigo. — dice mientras caminan, guiándole hasta uno de los cafés. — Pero, ya es suficiente. Basta de mí, aunque amo hablar de mí. Quiero saber cómo te ha estado yendo en el trabajo. — indica y le corre una silla una vez que están dentro del café para que se siente — ¿Ha ocurrido algo interesante?
Se queda pensando un momento y después de tomar asiento y que su amigo quede frente a ella, sonríe.
— El trabajo va bien, había roto un par de vasos al inicio, pero después cambiaron la mayoría de las cosas por desechables. - platica con orgullo. — También tomaba las órdenes con timidez, pero ya me acostumbré y ahora soy una persona más amable. - ríe, cubriendo su rostro cuando siente la sangre subir a sus mejillas. — Y c-conocí a un ch-chico. - balbucea, sin mirar al moreno.
El moreno asiente con atención y una sonrisa a todo lo que le está comentando hasta que escucha la palabra con "c". Su ceño se frunce y una mueca se pinta en sus labios.
— ¿Un chico? — inquiere cruzando sus brazos sobre la mesa, inclinándose cerca de ella. — ¿Qué chico Li Akame? — interroga y por un momento suena como una madre regañona. — Cuéntame, ahora quiero saber sobre este chico. Hacía mucho que no hablabas de "un chico" — dice haciendo comillas en lo último.
Las mejillas de la más pálida, se sonrojan con mayor intensidad y asiente con su cabeza.
— Tranquilo, es un chico bueno - toma su mano por sobre la mesa y deja leves caricias en su dorso, tratando de tranquilizarlo. 
Tenía esa manía con Hyungsik y Shaoran; solía ponerles menos tensos casi al instante, como si fuesen tan idénticos, que las maneras para calmarles fuesen las mismas.
—... O eso quiero creer. - sus ojos se iluminan al pensar en Dongmun y una sonrisa de costado se dibuja en sus labios. — Es tan lindo, oppa. Créeme, no había conocido a nadie igual. - susurra, pegando su frente a la mesa; en la unión de sus manos.
Lucía bastante infantil y desprotegida.
— Me llevó a cenar y caminamos un rato. No lo he visto mucho, nos saludamos en el restaurant y salimos. Nada del otro mundo... - explica, sintiendo su corazón latir con fuerza.
Hyungsik quiere sonreír porque la actitud de su amiga se le hace tan dulce y adorable, está muy feliz de verla así otra vez pero al mismo tiempo el saber que aquella alegría y actitud infantil es provocada por un chico le hace ponerse en un estado de alerta que borra su sonrisa y neutraliza cualquier expresión que no sea una completamente seria. Algo poco usual en el moreno.
— Quiero conocerlo. — exige casi de inmediato ella termina de hablar. — Quiero saber quién es. — su rostro serio y tono neutral son tan impropios para él mismo que se siente raro y por un momento siente que se está comportando como un dictador con su pequeña. — Dime su nombre, anda. — pide relajando un poco su gesto y dándole una pequeña sonrisa. — Y cuéntame más de esa salida y del chico... Así no puedo hacerme una idea del sujeto. — se queja volviendo de a poco a su gesto bromista. — ¿Es guapo? ¿Alto? ¿Rubio o Castaño?  ¡Vamos Akame! Tienes que darme la información completa, así no se puede. — niega como si aquello fuese lo más obvio. — No querrás que lo investigue por mi propia cuenta, ¿verdad? Podría terminar por espantarlo. — tararea como quien no quiere la cosa y le sonríe inocentemente.
— Yah, oppa. — golpea sus brazos sin mucha fuerza. 
Duda en dar una explicación detallada del chico, pero teme que su amigo vaya a descubrirlo por sí solo. 
— Sí, es alto, de cabello oscuro y piel blanca. Algo como Jaeho. - frunce sus labios. — Tiene los ojos más lindos del mundo y una cicatriz en una de sus mejillas - se avergüenza al dar detalles. Había pasado un rato detallando su rostro. Sólo dio un par de miradas prolongadas. —. Es fuerte, pero delgado... Tiene manos suaves y, ah, ¿es normal esto? - toca su pecho, tratando de tranquilizar su alocado corazón.
Toma un gran respiro y cierra los ojos, sonrojándose aún más.
— Hyungsik, es demasiado lindo, pero me temo que sólo será algo pasajero. — su semblante denota tristeza y aflicción. — Jaeho está haciendo lo posible, junto con mi hermano, pero lo más probable es que vuelva a China después de esto. — lloriquea.
Hyungsik se detiene en seco y el hilo de sus pensamientos se rompe cuando las palabras "volver" y "China" se encuentran en la misma oración.
— ¿Qué cosa? — pregunta de golpe sintiendo su respiración agitarse y niega. — ¿Volver a China? ¿Cuándo? ¿Por qué? — sus preguntas salen una después de la otra sin darle tiempo a la bajita de responder, sus manos se hacen puños y el enojo y la indignación son palpables en su tono y gesto — ¡Li Akame! ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¡Nadie te va a llevar a ningún lado! — espeta con fuerza, sintiéndose bastante alterado —¿Qué hay de mí? ¿De tu hermano? ¡Tu hermano! Yo sé que él a veces es medio idiota pero te adora y tú a él, ¡no te pueden separar de nosotros!
La sorpresa es evidente en el rostro de la más joven. Sus ojos pican, por culpa de las lágrimas que estaban a punto de salir y su garganta duele, pues el nudo en ésta no es evitable.
— Y-yo... — toma una gran bocanada de aire y traga saliva con fuerza. — E-es por la abuela. Q-quiere que heredemos sus e-empresas en Changhsa. Quiere que y-yo las herede. Es complicado de explicar. — balbucea. — Jaeho está tratando de resolver todo sobre la tutoría y... — no dice más, tomando las manos de su mejor amigo. — No tienes por qué preocuparte, sabes que oppa es el mejor haciendo su trabajo. - tranquiliza.
El moreno toma una respiración profunda y aparta sus manos de las de la chica con algo de brusquedad. Suelta de a poco el aire en sus pulmones y corre su silla hasta quedar al lado de ella para abrazarla.
— No pueden llevarte lejos. — le susurra atrapándola en un fuerte abrazo. — Discúlpame pero tu abuela no puede disponer de ti como si fueras otro de los objetos de su herencia. Eres una persona, deberías tener el derecho para decidir por tu propia cuenta lo que quieres hacer o no. — gruñe y calma a la pequeña a la vez que se calma él, dejando un suave beso en su coronilla. — Lo lamento, me alteré. — dice después de una pausa. — Pero no lo habías mencionado antes, me agarraste fuera de base. — murmura y la toma por los hombros solo para separarla lo justo para ver su rostro, limpia con sus pulgares las pocas lagrimas que han caído por sus mejillas y le sonríe dulcemente. — Más le vale a Jaeho-oppa hacer bien su trabajo y no distraerse mucho con tu hermano porque juro que sino Shao-oppa va a tener que buscarse a otra pareja, ¿está bien? — medio bromea medio habla en serio. — Te quiero pequeña, si te llevan de mi lado ¿qué es lo que voy a hacer? — inquiere y besa su frente. La detalla por unos instantes, minutos en los que a su mente llegan todos los lindos recuerdos que ha vivido con esa pequeña y siente un nudo en su garganta y los ojos picarle ante la horrible posibilidad de que se la lleven lejos suyo. — Oh, maldita sea. — gruñe y vuelve a abrazarla — Juro que hubiese preferido seguir hablando del chico ese antes que enterarme de esto. — se queja con pesadez  y suelta un hondo suspiro.
Akame se abraza al muchacho una vez más, con fuerza.
— Yah, tranquilo... — acaricia su espalda, dejando de llorar. —, no regresaré a China. Confío en el trabajo de Jaeho y sé qué hará bien. — se separa, para dejarse ser por su moreno amigo. — No te dejaría nunca, eres mi familia. — acaricia el rostro del mayor, acomodando su cabello un poco y separándose de nuevo de él, sólo para recostarse en su hombro. — Solo mantén la calma y dime que más quieres saber del chico que conocí. - ríe.
El chico le sonríe y suspira.
— Vale. — musita y estira su mano para llamar a una mesera y pedir algo para picotear con ella. — Confiaré yo también en ellos. — asiente y vuelve a su semblante serio y la mira. — Aun no me dices el nombre de este chico. — señala acusadoramente — ¿Es que acaso no quieres que sepa porque tienes miedo de que lo espante? — cuestiona con una sonrisa cargada de sarcasmo. — Ya no te puedo dejar sola, mira no más. Te dejé por tu cuenta y ya te salen corazones en los ojos por un chico al que no conozco. — Hyungsik niega como si aquello fuese lo más atroz que le hubiese tocado presenciar y se ríe de las mejillas rojas de su amiga.
— Yo tampoco lo conozco mucho, así que, vas a tener que esperar a que termine de conocerlo un poco más y después te diré su nombre. – dice con el semblante serio, aunque con media sonrisa. — ¡N-no me salen c-corazones de los ojos! Eish, sólo e-es lindo y p-puede que me guste un p-poco. – se cruza de brazos, señalando, poco después, que quiere un coctel de piña.
— Y-y p-por e-eso es que-e t-tartamu-udeas — se burla de ella tartamudeando a drede y después bufa. — Está bien, no me digas su nombre ya veré como consigo la información que requiero. — le sonríe con malicia y se encoge de hombros, pide por ambos y luego la mira — Pero la próxima vez que te vea tienes que presentármelo o al menos señalarme quién es. — ordena — Tengo que saber quién es el que está causando estragos en el corazón de mi Akame, a ver si es digno para que sea su Akame. — obvia — No puedo dejar que estés con cualquiera.
— No es cualquiera... – rueda los ojos, cubriendo su rostro con ambas manos. — Juro que pronto te lo presentaré, después de que pase el visto bueno en mi pequeña familia rota. – bromea, esperando con ansias a que llegara su pedido. — Pero, oppa... Dime, ¿qué tal tú? ¿Ya encontraste algo que te gustara? – mira a su alrededor, buscando a la camarera que les atendió.
— Ajá.  — el chico suspira y se encoge de hombros, le agradece a la mesera una vez su pedido esta frente a ellos y da un trago a su bebida. — ¿Te comenté que Eunyoo trabaja conmigo en las presentaciones? — tararea como si aquello no fuese la gran cosa y hace un puchero. — ¡No te haces una idea de lo que sufro! — dramatiza y luego sonríe. — Nada es muy interesante por acá.
— ¿Eunyoo? Wow... – hace una extraña mueca con sus labios, recargándose en el respaldo de su asiento y cruzándose de brazos. — Es un lugar maldito para tí. – ríe bajito. — ¿Por qué no le dices que salgan algún día? – sugiere, dando ligeros apretones a los antebrazos del moreno.
— Porque es mi mejor amigo y no es gay... o eso dice él. — comenta con obviedad. — ¡Sí, que lo es! ¿Te haces una idea de lo malditamente caliente que se ve cuando está sobre el escenario? — el pelinegro bufa. — No voy a pervertir tu mente, la mía ya está jodida y es culpa de él. — se queja y finge llorar. — Akame, consígueme un novio para que deje de comerme a mi mejor amigo con los ojos, por favor.
— Tú t-también e-eres c-ca... caliente, oppa. – dice sonrojada hasta la punta de los pies, sintiendo su espacio personal hacerse más chico y por instinto, empuja a su amigo por los hombros, riendo nerviosamente. — ¿Cómo quieres que te consiga un novio? Apenas y puedo conseguírmelo yo... Eish. – gruñe, luciendo al instante como su hermano mayor con el entrecejo fruncido.
El moreno suelta una carcajada y aprieta una de las mejillas sonrojadas de la menor.
— Aigo... Gracias. — se burla el moreno. — Lo sé, me veo genial siempre. — bromea y la mira unos instantes. — No puedes conseguirte un novio sin mi aprobación. — la señala fingiendo ser serio — Y no sé, solo has algo para que mi corazón deje de acelerarse cuando hyung me sonría, entonces estaremos bien.
— ¿Y por qué no buscas una sonrisa más linda? – sugiere, tomando un tenedor para poder tomar la fruta que recién habían llevado a su mesa. — No tienes que enamorarte a primera instancia – dice con la boca llena. —, solo... Buscar una sonrisa que sea más linda. – traga y le sonríe a su amigo, un poco más relajada que anteriormente.
El moreno suspira con dramatismo.
— ¡Cómo si fuera tan sencillo! — lloriquea con gracia haciéndose burla a sí mismo y luego, un poco más serio la mira. — Supongo que ya se me pasará, algún día... O quizás un día de estos él se dé cuenta de que es un idiota y que me ama y terminemos siendo felices. — pierde la seriedad del inicio y después ríe. — Se vale soñar, ¿no? — bromea
Ella suelta una carcajada, tomando otro pedazo de fruta. 
— Oppa, de verdad... — dice rodando los ojos. —, sólo estaba sugiriendo, mira a tu alrededor, no puede ser tan difícil encontrar a alguien lindo. — se encoge de hombros.
— Lo que digas mocosa. — tararea distraídamente ya no queriendo hablar más del tema. — Te quiero pequeña. — dice tiernamente y se inclina hacia la chica para dejar un sonoro beso en uno de sus cachetes. — No se te vaya a olvidar cuando consigas novio, ¿eh?
Niega con su cabeza, dejando de lado el tenedor y sonriendo en dirección a su amigo.
— Tranquilo, Sik... Eres mi número uno. — alza su dedo índice.


Yoo Hyorae.


Era su cuarta noche en el casino, una parte de ella esperaba volver a encontrarse con el lindo chico de la primera noche pero para su mala fortuna, el chico nunca apareció. Baja del escenario luego de haber terminado su presentación y como de costumbre no había nadie prestándole atención, se acerca a la barra distraída como rastreando con la mirada algo o alguien.
— No vino hoy, Rae. — escucha a Eunyoo decirle, el chico en la barra tiene una mirada seria y acusadora. Ella suspira. 
— No sé a lo que te refieres. — se hace la desentendida y toma asiento en uno de los taburetes, acepta la bebida que el mayor pone delante de ella y este bufa.
— Ajá, claro. — niega con gesto burlón — Tengo que ir a atender a otras personas pero ni creas que te librarás de hablar de eso conmigo. — le advierte, ella rueda sus ojos y lo ve alejarse hacia la otra punta de la barra a la par que ve a Soomin acercarse en su dirección. Le sonríe. — Hola unnie, ¿qué tal tu noche?
— ¡Hola Hyorae-ah! —saluda la mayor con entusiasmo —Todo bien, hace rato alguien estaba llorando porque apostó todo lo que había traído al barco y perdió, fue entretenido. —bromea y pasa una mano por su cabello para acomodarlo —Aunque no tan entretenido como tú presentación, seguro. De verdad cantas muy bien Hyorae-ah. —alaga.
La pelirroja suelta una risita y la mira como si estuviese horrorizada por lo que acaba de decir.
— ¡Esa pobre persona! — exclama con dramatismo sin alzar realmente la voz — ¡Unnie qué cruel eres! — le sigue el juego y niega divertida, con un ligero sonrojo pintando sus mejillas. — Wow, gracias. Aunque creo que exageras, no soy tan buena pero gracias. — sonríe.
—Yo no soy cruel, esa persona fue idiota. —protesta Soomin con una ligera risa —Pero en fin, en serio no exagero. Realmente creo que podrías audicionar a alguna compañía y convertirte en Idol, Hyorae-ah. Tienes talento.
— Está bien, está bien. — ríe la muchacha y niega con la cabeza. — No creo que eso sea lo mío. No me imagino en la vida como un idol. No sé, sería extraño. Demasiada responsabilidad y estrés sobre mis hombros. — responde haciendo un gesto con su mano para restarle importancia y bebé de su refresco. — Unnie, ¿quieres algo de beber? — pregunta al darse cuenta de que la mayor no está tomando nada — Anda, es gratis. — bromea — Corre por mi cuenta.
—Tienes razón, ha de ser difícil. Pero seguro tienes el talento. —asegura Soomin —Hyorae-ah, hay algo que debes saber de mí, nunca rechazaría comida o bebida gratis. —bromea riéndose.
— ¡Enhorabuena! — celebra la menor con una carcajada. — Así te presento Yoo de una vez, es el que atiende la barra. — señala a su amigo a unos pocos metros de donde están ellas, preparando un par de tragos a unas señoras con vestidos brillosos y mucho maquillaje. Hyorae le hace una seña para que se acerque y una vez que termina de atender a aquellas personas Eunyoo va hasta donde están ellas.
— ¿Qué sucede, Rae? — pregunta y mira a la chica que está con ella, es la chica "nueva", la chica de la caja. Le regala una pequeña sonrisa. 
— Yoo-oppa, te quería presentar a mi nueva amiga y compañera de camorote: Soomin unnie. — dice la pelirroja señalando a la chica a su lado. — Y pedir una bebida para ella.  — Eunyoo vuelve a mirar a la chica y asiente, extendiendo su mano para saludarla correctamente y presentarse ya que su amiga no lo ha hecho.
— Mucho gusto, Soomin-ssi. — le sonríe amigablemente — Mi nombre es Eunyoo, encantado de conocerte. Dime, ¿qué te sirvo? — pregunta soltando la mano de la castaña y apoyándose sobre la barra.
—El gusto es mío, Eunyoo-Ssi. —responde Soomin imitando la sonrisa del chico y estrecha su mano, haciendo una reverencia con su cabeza a la vez —Por más que quisiera una buena cerveza, aún estoy de turno. De hecho ni siquiera creo que debería estar aquí, pero tenía que felicitar a Hyorae-ah. —explica dirigiendo su sonrisa esta vez a su nueva amiga —Así que agua está bien por ahora, gracias Eunyoo-Ssi.
El pelinegro asiente y sirve un vaso de agua para la pelinegra. —Comprendo. — pone el vaso con agua frente a ella.
— ¡Ay, qué linda unnie tengo! — chilla Hyorae atrapando a la otra en un abrazo y suelta una risita.
— Rae, la vas a asfixiar. — se burla el pelinegro de su amiga y la pelirroja suelta a Soomin, sacándole la lengua de forma infantil a su amigo.
— Cállate, no es cierto. — rebuzna con un puchero. — Soomin unnie no es una amargada como tú, a ella no le molesta que le de cariño. ¿Verdad, unnie? — pregunta en tono infantil y el pelinegro ríe.
— Aigo. — dice y estira una de sus manos para apretar una de las mejillas de su mejor amiga — Pero que niñita eres. — la molesta.
— En serio eres adorable, Hyorae-ah. —ríe la mayor pasando su brazo por los hombros de la pelirroja — No me molesta para nada, por algo somos amigas, ¿No?
— ¡Viste! — espeta la pelirroja a su amigo con una sonrista burlesca e infantil. El pelinegro ríe. — Unnie es genial.
— Eish... — niega con diversión y suspira. — Dime, Soomin-ssi ¿qué edad tienes?
—Tengo veintidós. ¿Y tú, Eunyoo-Ssi? —responde aún sin retirar su brazo de alrededor de Hyorae —Y sí, lo sé, soy genial. —bromea con una sonrisa ladeada.
— Tengo veintitrés, Soomin. — le sonríe y las mira a ambas. — Me alegra bastante saber que se llevan bien, ¿sabes Soomin? Rae no tiende a ser una chica muy sociable, aunque últimamente se ha soltado más. — comenta y la pelirroja se sonroja.
— ¡Oppa! — se queja pero sonríe avergonzada. — Supongo que pasar tanto tiempo contigo y Hyungsik-oppa me ha hecho más sociable. — gira a ver a la pelinegra — Siempre que salgo con ellos se consiguen a algún conocido o así. ¡La gente siempre los saluda por la calle! — exclama con fingido fastidio y el pelinegro ríe.
— Bueno, también se te va a contagiar de mí, Hyorae-ah. Me gusta hacer amigos. —asegura — A mí me alegra que ella sea mi compañera, es una buena persona además de que como ya dije, es adorable. —le habla al mayor y después termina su caso de agua —Ahora, debo volver a la caja, no quiero que me despidan tan pronto. Ha sido un gusto conocerte Eunyoo-Ssi, y tú y yo nos vemos más tarde Hyorae-ah. —se despide con una reverencia y luego camina devuelta a su puesto.
Ambos chicos ven a la pelinegra regresar a su puesto de trabajo en la caja del casino y Eunyoo decide aprovechar el hecho de que no hay mucha gente en la barra para volver a fastidiar a su amiga.
— ¿Entonces…? — pregunta con cierto toque de burla. — ¿No estabas buscando al chico de la otra noche? — tenía una ceja enarcada y la miraba con seriedad, apoyando sus brazos sobre la barra e inclinándose hacia delante para estar más cerca de ella.
— Nada. — responde con las mejillas infladas. — No molestes, Oppa. Solo hablamos esa noche, me pidió mi número pero no se lo di, no me pareció apropiado porque era la primera vez que nos hablábamos y conocíamos. — comenta y baja la mirada a su a su bebida.
— Ya veo. — Eunyoo asiente quedamente y la mira. — ¿Te gusta? — le pregunta y ella alza su cabeza solo para mirarlo con horror y las mejillas rojas, niega fervientemente pero el pelinegro sabe que le está mintiendo.
— ¡No! —, chilla — ¡Lo acababa de conocer! No puede gustarme, Yoo. No seas pesado. — bufa la chica apoyando sus brazos sobre la barra.
— ¿Y? — Eunyoo hace una seña para que le espere unos segundos y va a atender a una mujer que acaba de llegar a pedir su bebida. — Por esa misma razón sé que llamó tu atención. — repone una vez está de regreso en frente de la pelirroja. — No eres de hablar mucho con desconocidos, menos si son chicos y parecías muy cómoda esa noche hablando con él. — dice con obviedad y le da una mirada cargada de suficiencia. — Vamos, Rae. No quieras mentirme, te he visto estas últimas noches buscarlo con la mirada. Y por lo que me dijiste hace unos minutos te estás arrepintiendo de no haberle dado tu número.
— Bueno, bueno… ¿por qué eres así? — se queja sin perder el color en su rostro y apoya su cara en sus manos. — ¡Qué odioso! — resopla alzando su rostro de nueva cuenta y mirando a su amigo. — Es que fue muy lindo conmigo y es bonito. — tararea vergonzosamente. — Yoo, tú lo viste. Sé que nos estabas espiando aunque no estuvieses encima nuestro. — lo acusa y después sonríe.
— En mi defensa, me pareció raro toda la situación. Creí que te estaba molestando. Estaba dispuesto a patearle el trasero y sacarle del casino si era necesario. — asevera y luego le sonríe. — Después te vi sonreír y coquetearle y solo puse atención para asegurarme de que el sujeto no fuese a pasarse de listo. — explica y estira una de sus manos para alborotar el cabello de la chica. — Solo te estoy cuidando, no quiero que te hagan daño. — le sonríe tiernamente y ella lo imita.
— Puedo cuidarme yo sola Oppa, pero gracias. — responde ella acomodando su cabello, luego se estira sobre la barra y abraza al mayor. — Eres un gran amigo.
— Eres tan cursi. — la molesta correspondiendo el abrazo. — Eres mi mejor amiga, solo no quiero que te rompan el corazón. Aunque si te hace sentir mejor el chico viene con frecuencia, creo que también te anda buscando es solo que parecen no ponerse de acuerdo. — se burla.
— ¡Yah! — exclama fingiendo enojo pero termina por soltar una risita. — a veces en serio te odio, ¿por qué no me avisas cuando aparece? — lo regaña pero no está molesta y el chico ríe.
— Porque así tengo oportunidad de estudiar al chico un poco más antes de que inevitablemente se acerque a causar estragos contigo. — dice como si aquello fuese lo más lógico. — Todavía estoy juzgando si es buena idea o no dejarle acercarse a ti. No quiero que te rompan el corazón. — aunque suena como una broma, realmente era por eso que no le había dicho nada a su amiga todavía. Se estaba creando su propio juicio del chico con lo que veía en el casino, porque ¿qué mejor forma de conocer a una persona sino conociendo sus hábitos de juego?
— Mi corazón está sano y salvo. — asegura — Yo solo… él me llama la atención, nada más. — musita suavemente y con una pequeña sonrisa tonta al recordar la sonrisa del muchacho castaño.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:44 pm


bomb.

Capítulo 4: Quinta parte.

Xiao Xian Lu.


Ese día el cielo estaba despejado y comenzaba a pintarse de preciosos tonos magentas, rosas y naranjas. El sol empezaba a ponerse en el horizonte y la brisa marina le acariciaba el rostro mientras disfrutaba de la calma del ambiente y se maravillaba con la amplitud de agua enfrente de sus ojos. La majestuosidad de la naturaleza abriéndose paso frente a sus ojos. Xian Lu estaba empezando a adorar estar en ese barco, y apostaba a que ese lugar, (la proa), se volvería su lugar favorito para estar en lo que durara el viaje.
Era un espacio abierto, era la punta del barco y no podía tener mejor vista de todo el resto del barco y el mar. Fotografió el cielo, fotografió el horizonte y algunas que otras personas. Y volvió a repetirlo un par de veces más con cada técnica de la que era conocedor. Desenfocó, enfocó, dejó que la luz se filtrara por el lente y luego la redujo a lo más mínimo. Él solo se estaba dejando llevar, estaba jugando con lo que amaba hacer, sin presiones, sin carreras contra reloj, sin estándares que cumplir. Solo... lo que le gustara, como le gustara.
Él se sentía en paz, absorto en su propio mundo, completamente ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor. Alejado de todo el mundo, fotografiando cada mínima cosa que se cruzaba frente a su lente.
Tan absorto y ensimismado estaba que no se había dado cuenta de que Seungjae lleva rato mirándolo. Sus ojos enfocaban al rubio de la misma manera en la que su lente hacía con los objetos más cercanos. Estaba maravillado con la belleza de Xianlu; tanto, que merecía ser apreciada con detalle. Involuntariamente, se está acercando a él, al punto en el que interrumpe su campo de vista en la cámara fotográfica.
Nota una mueca en el rostro del más bajito y sonríe de lado, saludándole con su mano derecha.
— Hola, Lu-ah. — dice con confianza de más, mostrando sus blanquecinos dientes, aquellos que raramente mostraba al sonreír.
El rubio gruñe por lo bajo, el muchacho  ha arruinado una buena toma y lo mira con una mueca en sus labios. Un tanto irritado por la informalidad, hace un asentimiento que pasa por reverencia de saludo.
— Seungjae-ssi — masculla en un tono plano y desinteresado, más por inercia y educación que por ganas de entablar una conversación y enfoca su atención de regreso a su cámara, buscando algo más que fotografiar. Espera que su poco interés en la presencia del muchacho sea suficiente para hacerle saber que no apetecía de su compañía.
Un suspiro escapa de entre los labios del pelinegro y sonríe con suficiencia. Mete sus manos en los bolsillos de su bermuda azul floreada, después de haber acomodado sus lentes de sol en su rostro y suelta una ligera risita.
— Es un lindo día para caminar y disfrutar del crucero, ¿por qué fotografiar cuando podrías estar jugando en el casino, o...? No sé. — comenta, esperando una respuesta extensa de parte del más delgado.
El mayor rueda los ojos sin ocultar su fastidio y deja su cámara por un momento solo para ver al muchacho con el ceño fruncido.
— Porque es un lindo día mocoso. — gruñe y vuelve a ver hacía su cámara. — No te he dado la confianza para que me hables de manera tan informal, Boo Seungjae. — refunfuña en tono bajo y enfoca un pájaro que cruza el cielo a raudales
— Háblame correctamente, niño. — hay una advertencia en sus palabras y un suspiro cansado se escapa de sus labios cuando la toma no queda como le hubiese gustado. — ¿Por qué desperdiciaría mi día dentro si el cielo está hermoso y puedo estar fotografiando todo a mi paso? Es ridículo. — añade de mala gana sin saber muy bien porque le responde.
— Yah, hyung~ — alarga las vocales en su oración, con el fin de molestar al mayor y sonríe ampliamente cuando lo consigue. —. Está bien, le hablaré correctamente, porque soy un hombre correcto y mantengo las relaciones de trabajo fuera y dentro de éste. — acomoda su camiseta de tirantes blanca y vuelve a posicionarse en el campo de vista de su mayor.
— Hay cosas divertidas que puedes hacer adentro. — sugiere. — Además, el cielo puede ser lindo hoy, pero nadie te asegura que la memoria de esa cosa — señala la cámara con su dedo índice. — siga con vida mañana y entonces te arrepentirás, porque el día de mañana, el cielo puede ser aún más lindo que el de hoy. — habla casi en un tono poético, cruzándose de brazos e importándole poco que el viento moviese un poco su cabello.
El rubio alza su mirada, los tenues rayos del sol acarician el rostro del menor en un ángulo que crea sombras en las finas y bien definidas facciones del muchacho. La brisa mueve su cabello de una forma tan sutil y delicada que hace que el fotógrafo ceda ante la belleza de la toma que puede lograr.
Da un paso hacia atrás, tomando una distancia más o menos corta del menor, y se corre solo un poco hacia un lado en contra del sol, logrando que el muchacho gire el rostro ligeramente para mirarlo, no duda y alza su cámara, enfoca al chico y toma la foto de una vez por todas, sin importarle en lo más mínimo lo que el chico pudiese llegar a decir. Sonríe satisfecho al ver en la pequeña pantalla del aparato el efecto que ha conseguido gracias a la luz y el ángulo, también al modelo, pero claro, eso no lo admitiría.
Seungjae suelta una carcajada, echando su cabeza ligeramente hacia atrás.
— ¿Acaso acaba de tomarme una foto, hyung? — se burla, intentando entrometerse en el espacio de Xianlu y ver cómo había salido. — ¿Al menos me dará un buen trabajo? Recuerde que también soy modelo y necesito “buenas tomas” para promocionarme. — molesta, haciendo su cabello hacia atrás.
— No molestes a tu mayor, Seungjae. — tararea y hace un gesto como si no acabase de tomarle una foto, retomando su conversación, la cual había quedado suspendida durante los minutos que el rubio se abstrajo en la belleza de la toma que tenía frente a sus ojos. — En primer lugar, sí te tomé una foto, no se me olvida que eres modelo y ya que estás aquí molestando que tu perfil me sirva de algo. — dice secamente haciendo un gesto de mano restándole importancia — En segundo, esta cámara es fiel, nada le pasará. No seas pavoso, por favor.
— Yah, hyung... Quiero tener una relación amplia con usted. — confiesa, mirando de soslayo el perfil del rubio. — De verdad quiero conocerlo y usted no se deja, ¿tiene que ser tan malo conmigo? — hace su mejor mueca de cachorrito.
Xian Lu casi deja caer su cámara producto de la impresión que le ha provocado la confesión del menor. Con honestidad, el rubio no se esperaba aquello, él simplemente creía que el muchacho buscaba molestarle, nada más.
— ¿Disculpa? — enarca una de sus finas cejas y toma una inspiración profunda. Hace una mueca, sintiéndose un poco torpe y reafirma el agarre de su cámara volviendo sus labios en una fina línea. — No soy malo contigo Seungjae-ssi. Solo... — duda un momento y niega, apartando su mirada del menor y clavándola en el horizonte. — Solo... no sé, ¿para qué quieres conocerme? Una relación profesional es mucho más fácil de llevar que una personal, mocoso.
— Mire, hyungnim - toma una gran bocanada de aire. —. De verdad tengo curiosidad en usted. No creo que sea del tipo serio y amargado con la gente, como da a entender. — su entrecejo se frunce ligeramente, pero se relaja al mirar a su alrededor. — No creo en los rumores. Esa es mi razón para querer ampliar nuestra casi inexistente relación. — explica, quitándose los lentes de sol. Sonríe de lado, soltando el aire que había mantenido un rato en sus pulmones.
— Cuando requiera de un buen modelo, estoy para servirle.
Xianlu lo observa por unos minutos, sus ojos marrones escudriñando el rostro ajeno buscando algo que lo hiciese desconfiar, solo buscaba un error, un desliz en las palabras que el muchacho acaba de decir, alguna fisura en la firmeza y seguridad de estas.
— Supongo que lo tendré en cuenta. — masculla y frunce sus labios todavía dudando y rompe el contacto visual  con el menor, mirando su cámara pero sin prestarle atención realmente.
El rubio sopesa en su cabeza la idea de darle una oportunidad o no al chico para conocerse, de bajar un poco la guardia a ver cómo surgían las cosas. O sea, es que él no tenía problemas en entablar amistades pero no se fiaba de las personas con tan facilidad, llamémoslo experiencia.
Toma una respiración profunda, y se gira de nueva cuenta al muchacho, suelta el aire en sus pulmones y asiente.
— Bien. — dice, cuelga la cámara a su cuello y la deja ahí. — Si...— duda —,  estuviese dispuesto a darte una oportunidad... ¿qué propones para conocernos? — cuestiona un poco incómodo, rascando una de sus cejas con su mano derecha.
— ¿A qué se refiere? — alza sus cejas, ocultando la repentina emoción. — Lleva tiempo, obviamente lo invitaría a salir algún día para hablar más sobre usted y contarle sobre mí. — asegura, mostrándose emocionado ante su idea. Siente su sangre bombear con rapidez y sus manos sudar. — Tenga en cuenta que no me estoy burlando de usted y le soy ciento diez por ciento sincero con mi confesión.
— Está bien. — asiente el muchacho encogiéndose de hombros. — Tengo tiempo ahora. — dice y lo mira con una ceja enarcada cruzándose de brazos sobre el pecho. — Estoy dispuesto a darte esa oportunidad, quizás deberías aprovecharla antes de que me arrepienta. Podría tener fecha de  caducidad — anuncia con una media sonrisa sardónica.

El mayor no puede explicarse con exactitud porque está cediendo ante el pelinegro, pero por alguna razón la idea de conocer un poco más al muchacho no le causa una completa sensación de repulsión. Hasta cierto punto, algo en él le decía que estaba bien, sabía que no era mal chico más aun así, otra parte de él. Esa que se mostraba arisca ante todo el mundo, que le recordaba las profundidad de sus heridas todavía no al cien por cierto cicatrizadas le hacían dudar cada que una persona nueva pisaba el dentro de su radar.
— Mire, hyung... — habla el pelinegro, sonriendo ante la aceptación del contrario y la manera en la que respondió a su petición, hizo que su corazón latiera irregularmente. —. No seré duro con usted y empezaré preguntándole si vino a trabajar a este lugar. — cuestiona, aclarando su garganta cuando ha recorrido la borda con su mirada.— Sé que es un lindo lugar para pasar unas increíbles vacaciones, pero con esa cámara aquí afuera - hace una pausa. —, parece que usted vino a todo, menos a distraerse.
El rubio suspira y niega quedamente con la cabeza.
— No vine por trabajo, tampoco vine por voluntad propia. Mi mejor amiga anda de casamentera... o eso intenta. — responde formando un mohín con sus labios. — Mi cámara no es solo trabajo, Seungjae. Yo amo lo que hago, amo tomar fotografías y plasmar momentos y sensaciones en imágenes duraderas. Me gano la vida con ello sí, pero antes que el dinero o hago porque es lo que más me gusta en la vida. — habla con sinceridad y aparta la mirada del menor para clavarla en el horizonte. — Es como una especie de combo, si me pides a mí mi cámara viene conmigo. — medio bromea relajando un poco los hombros y soltando un leve suspiro.
Seungjae suelta una pequeña risita ante las palabras del mayor.
— Wow, es admirable alguien que ama su trabajo... De verdad, ¿nunca dudó un poco sobre lo que quería hacer? — se cuestiona, mirando fijamente el perfil del fotógrafo. 
— Llegue a dudar, mucho. Durante mucho tiempo. El estar tan seguro ahora es producto de haber pasado años enteros en el limbo sin saber muy bien qué hacer. — admite tranquilamente y hace un gesto de mano para restarle importancia, se acerca más al barandal y termina por apoyar sus codos en él. 
Seungjae sonríe involuntariamente y decide bromear un poco, levantando su mano derecha, dejando al aire sus dedos meñique y pulgar, simulando un teléfono y colocándolo en su oreja.
— Hola, quisiera un combo Xiao hyung Xian Lu, por favor... Sí, con todo y confianza al hablarme, por favor. – hace una pausa más, esperando una reacción. — ¡Si es tan amable!, quisiera un poco de afecto futuro. Ajá, ajá... Espero el envío, gracias. – y "corta", sonriéndole expectante al mayor.
Trata de evitar dejar escapar la risa por la última tontería que había salido de la boca del muchacho más una pequeña sonrisa curva las comisuras de su boca.
— Deja que las cosas fluyan, mocoso. — tararea con un toque de diversión tiñendo su voz sin borrar la pequeña sonrisa de su rostro
Por unos cuantos minutos, Xianlu se queda en un profundo silencio con la mirada perdida en el horizonte y los pensamientos revueltos, rememorando recuerdos que realmente prefería olvidad o a lo mínimo mantener enterrados en el fondo de su memoria. Toma una profunda respiración y sacude su cabeza como si haciendo eso desaparecerían los recuerdos.
— ¿Qué hay de ti Seungjae-ssi? — pregunta más para distraerse del hilo de sus pensamientos que por interés propio. — ¿Por qué un representante? ¿Por qué modelar?
Parece meditar un poco su respuesta, pero deja que un pequeño suspiro salga de entre sus labios.

— Fue cosa de niños, hyung... Seokmin y yo éramos inseparables, hasta la fecha. Él soñaba en grande y yo quería hacerle segundas en su vida. – comenta, con una sonrisa nostálgica. — Quería ser doctor, hyung... – recuerda con emoción.  Los vellos de su piel se erizan y un escalofrío recorre su espina dorsal.
»— Siempre me dijeron: "Sueña en chico, Seungjae-yah". No tenía oportunidades para estudiar, estaba solo. Mi familia no me apoyaría. – se encoge de hombros, sin mostrar una pizca de tristeza. — Seokmin hyung siempre lo tuvo todo y yo de verdad sentía un poco de admiración a él. Le seguía a la agencia en la que practicaba para finalmente debutar y cuando él lo logró y yo no, decidimos salir por nuestra cuenta. – aclara su garganta, sintiéndose un tanto abrumado por su conversación. — Hablo demasiado, lo siento. – hace una pequeña reverencia, avergonzándose. Rasca su cuello un tanto apenado y ríe bajito. — El punto es... que soy representante porque hyung es lo único que me queda y quiero pagarle lo que ha hecho por mí, cuidándole y haciendo su vida más fácil.
El rubio frunce el ceño por un momento y niega un tanto indignado.
— Eso no fue justo, ¿por qué tenías que soñar en pequeño? — bufa y ahoga un suspiro. — Entiendo que Seokmin-ssi y tú sean tan unidos, y parece que te gusta lo que estás haciendo ahora pero de todas formas tenías derecho a soñar y querer hacer lo que te hiciese feliz. — masculla arrugando su nariz con disgusto y mira al muchacho durante unos largos segundos. — Uno debe luchar por las cosas que le gustan y que le harán feliz, no importa que tan complicadas sean de conseguir Seungjae-yah. Que no se te olvide eso. — asevera con su voz suave pero firme.
El rubio vuelve su mirada hacia el horizonte, y sopesa lo que está a punto de decir. El chico le había contado parte de su vida, ¿no debería él al menos tratar de abrirse un poco más con él? Se muerde los labios con duda y lleva una de sus delicadas manos a ellos para pellizcarlos en un acto nervioso, toma una respiración profunda y con ella una decisión.
— Mis padres tampoco mostraron gran entusiasmo cuando decidí que estudiaría fotografía y no ninguna otra carrera a fin. — ni siquiera había comenzado a hablar seriamente cuando ya se ve obligado a parar porque ese tema lo ponía demasiado sensible, aun cuando no quería. — Yo... dudé en decirles lo que quería hacer y mientras dudaba de si estaba bien o no, me presionaba para ser los que ellos querían modificando mis metas, mis gustos y... mi orientación sexual también. — suelta un pequeño chasquido gutural y resopla. — Me echaron de casa tan pronto como lo hice público, no los veo desde entonces... tenía dieciocho y estaba por comenzar la universidad. — se encoge de hombros no queriendo mostrar gran importancia a los sucesos relatados. — Las personas a mí alrededor siempre estuvieron menos-preciándome y burlándose de mí... Quizás por eso estoy tan acostumbrado a ser tan hosco con todo el mundo. — termina y se gira a mirarlo con una media sonrisa no muy sincera. — No es solo contigo lo de ser gruñón, es con todo el mundo. No te sientas especial por ello. — medio bromea, tratando de quitarle el aire tenso a la situación.
El más joven posa una de sus manos en el hombro de su hyung y da unas pequeñas palmaditas, sonriéndole.
— Y yo que pensaba usar algo como: "Del odio al amor" con usted, hyung. – vuelve a bromear, carraspeando con su garganta al retirar la mano del más delgado. — Tenemos algo en común, hyung... Nuestras familias no nos apoyaron, pero encontramos gente que después se hizo más como nuestra familia, ¿no cree? – se muestra un tanto comprensivo y olvida su faceta seria y calmada al sonreírle con un brillo especial.
Seungjae no era del tipo que se la pasaba dándole apoyo moral o cariño, a quienes no fueran Seokmin o su pequeño Bee, pero ahí estaba, rompiendo sus estereotipos con aquél rubio que había captado su atención desde el primer momento en el que le vio fotografiando a su mejor amigo para una revista.

»— Sabe que si necesita ayuda alguna vez y no tiene con quién desahogarse o... Simplemente un amigo para hablar, estaré con usted, hyung, aunque no me considere del todo su amigo. – una ligera carcajada llena el ambiente.
El mayor le regala una primera sonrisa completa en todo de lo que llevan de conocerse, rodando a la par sus ojos castaños. Seungjae no era ni estaba cerca de ser como él se lo esperaba, tampoco era como si le hubiese dado muchas oportunidades para mostrar una faceta más allá de la formal que exigía el trabajo pero aun así, su primera impresión del muchacho era tosca a comparación.
— Está bien, Seungjae. — asiente y mira el cielo oscuro. — Vamos adentro, — indica. — Se hizo tarde y tengo hambre, además tu vestimenta ya no es apta para estar al aire libre. Podrías resfriarte niño. —  dice y no espera una respuesta sino que empieza a caminar hacia el interior del crucero a sabiendas de que el muchacho lo seguiría.
— No me trate como a un bebé, hyung... Soy solo un año menor que usted. – presume, alzando su barbilla y persiguiendo al de apariencia más joven. Va a paso despreocupado, siguiéndole la par.
»— ¿Quiere que lo invite a cenar más tarde?, ¿O tiene cosas que hacer? Quiero decir... Para vestirme adecuadamente para entrar a un restaurant nocturno. – muestra la hilera de sus dientes perfectamente alineados, rascando sus sienes.
— No tengo planes, no me molestaría ir a cenar. — musita quedamente mirando por el pasillo a su alrededor. — Un año, dos o cinco, no importa la diferencia sigues siendo menor Seungjae. — sonríe con un toque de burla — Por favor, no escojas nada lujoso. Una cena sencilla estará bien. — pide con una media mueca y mira al chico. Asiente con su cabeza y le sonríe.
— Lo veo en ese de allá. — señala el lugar con su cabeza. — ¿Le parece en... cuarenta minutos? — mira su reloj de mano, volviendo su mirada al rubio, expectante. — Es lo menos lujoso que me puedo permitir. — sonríe viendo a través de los cristales.
El mayor rueda los ojos con un toque de diversión y asiente perezosamente con la cabeza.
— Está bien Seungjae-ssi, nos vemos ahí en cuarenta minutos. — dice y comienza a alejarse lentamente de él, entonces se detiene y se gira para volver a verlo. — Seungjae. — llama su atención. — Puedes ser un poco más informal si gustas... Solo un poco. — advierte con una media sonrisa y vuelve su cuerpo para seguir su camino hasta su camarote


Goyô Ai Miu.


Ai Miu llevaba ya un rato hablando con aquel lindo chico de ojos pardos y cabello cenizo. Era bastante simpático y guapo también, alto y de porte elegante e imponente, tal y como a ella le gustaban. Gracioso y sí, en definitiva era totalmente su tipo. Con suerte saldría esa noche victoriosa con un poco de diversión y un número nuevo en sus contactos.
— Entonces, ¿cómo resultó el caso? — pregunta, dándole pie al muchacho para seguir con su anécdota de cómo él había logrado, gracias a sus buenas habilidades y conocimientos en leyes, liberar a un pobre miserable de una ida a prisión segura. Le gustaba la voz del chico aunque no estuviese prestando mucha atención a los tecnicismos que usaba, pues no sabía mucho de leyes, pero debería. Porque por alguna razón la mayoría de sus citas terminaban siendo o abogados o algo que tenía que ver con ello, ya fuesen políticos, etc. Era como una especie de ley, quizás le atraía la autoridad, quizás solo era mera coincidencia, o quizás era el hecho de que tanto abogados como políticos solían ser buenos mentirosos, sabían manejarse en el discurso y la retórica, pues estos eran su principal herramienta y, obviamente, sabían qué decir para engatusar a una linda muchacha como ella. Y no es como si ella fuese crédula e inocente y creyese en todo lo que estos chicos le decían, pero siempre solía detenerse a apreciar la elocuencia con la que hablaban y el ingenio, además del empeño que ponían para "conquistarla".
La noche de Yoongsoo se estaba tornando no tan entretenida como la anterior, aunque si se ponía a pensarlo aun recordaba en su mejilla la palma abierta de la chica.
Una bonita rubia con lentillas grises bebía junto a él hablándole acerca de algunas campañas que había hecho para países extranjeros. No era un tema que lo tuviese fascinado, por el contrario, esta chica parecía ser la más aburrida que podría haber cruzado, vaya suerte la de él.
La muchacha se distrae un momento y alza su brazo saludando a alguien a sus espaldas, bastante entusiasta lo que le hace voltear viendo un chico acompañado por una joven a la cual no podía verle el rostro ya que estaba de espaldas.
—Disculpa, ¿Podríamos ir a saludarlo? —Yoongsoo se encoje ligeramente de hombros con un asentimiento y sigue los pasos de la rubia quien agarra su mano casi arrastrándole hacia el contrario. El moreno termina su trago de un sorbo dejando el vaso sobre la barra al pasar. 
Sunhee -como se había presentado ella- no lo suelta sino hasta llegar al joven a quien abraza entusiasta mientras él se queda observando hasta que su mirada se topa con la chica que le acompañaba a quien analiza, tal vez su suerte estuviese cambiando, no la había olvidado.
— ¿Ai Miu? —Una ladina sonrisa se dibuja en sus labios enseñando su blanca y perfecta dentadura — No puedo creer encontrarte aquí, ¿Cómo has estado?
La chica de cabellos platinados se gira el escuchar su nombre, apartando la mirada de la chica que le había robado la atención de su chico. Sus ojos se clavan en el moreno que acompañaba a la extraña y una media sonrisa se pinta en sus labios.
— Yoongsoo-ssi, — saluda cortésmente haciendo una pequeña venia sin levantarse de su silla. — Lo mismo digo, al parecer Corea es pequeño. — me dio bromea y se encoge de hombros. — He estado bien, gracias. ¿Y usted?
—Muy bien, tomándome unas merecidas vacaciones, ¿qué hay de usted? Realmente ha sido un largo tiempo desde la última vez que la vi —menciona recordando alguno de sus encuentros —. Siempre es bueno volver a verla, ¿Ha venido sola de viaje?
Ai Miu está lista para responder cuando un ligero carraspeo les interrumpe. La muchacha mira al chico con el que anteriormente estaba hablando y este le sonríe a medias.
— ¿Se conocen? — pregunta mirando a Yoongsoo y Ai Miu asiente.
— Sí, claro. — sonríe. — Es un viejo... eh... amigo. — duda un poco lo último y se encoge de hombros. — Yoongsoo-ssi, él es Donghyun-ssi, abogado. Donghyung-ssi, Yoongsoo-ssi, también abogado. — los presenta y mira nuevamente al moreno. — Estoy de vacaciones, merecía un descanso. Y no, vine con mi mejor amiga aunque ella está aquí trabajando.
— Un gusto. — sonríe incómodamente el otro chico.
— Lo mismo digo —saluda cortésmente analizando con disimulo a su "oponente", no tenía nada que envidiarle realmente. Y debía admitir que Ai Miu era mucho más interesante y bonita que la chica con quien hablaba—. Y veo que ustedes también se conocen, que pequeño es el mundo...
— Sí, ya lo creo. — comenta el muchacho sin dejarse intimidar por la mirada del otro. 
— Bueno, como sea. Pequeño o no, da igual. — comenta Aimiu con un gesto de mano y centra su atención en Yoongsoo, — ¿Yoongsoo-ssi has venido con tu familia? — curiosea la muchacha.
—No, en realidad he venido solo. Un amigo me canceló a último momento pero... No podía perderme unas vacaciones así que —se encoje de hombros— Aquí estoy… ¿Gustas beber algo? Yo invito —no le importó demasiado la presencia del otro hombre y la chica.
Aimiu miró a su acompañante y se encogió de hombros. Más valía malo conocido que bueno por conocer, ¿no? Pensó, de igual forma le parecía grosero rechazarlo cuando era que a él sí lo conocía y se podía decir que hasta amigos eran.
— Sí, claro. — acepta y se disculpa apenas con un gesto de cabeza con su acompañante. — Necesito otro whiskey. — sonríe tomando el brazo del moreno arrastrándole lejos de los otros dos, A fin y al cabo, ¿qué más daba? — Así que no está el señor fiscal por acá, ¿eh? ¡Qué provechoso! — bromea.
—El señor fiscal está muy ocupado y su hijo necesitaba un tiempo a solas, lejos de la familia y las cámaras para sentirse libre, ahora solo soy... Un coreano más que busca un poco de diversión en este genial crucero —asiente y luego de que les entregan las bebidas alza su vaso hacia ella para hacer un pequeño brindis—. Por unas inolvidables vacaciones.
— Por unas increíbles vacaciones. — concuerda ella chocando delicadamente su vaso con el del moreno. — Es bueno saber eso, a veces está bien escaparse del bululú del día a día... común de nuestras vidas. — comenta y le da un trago a su whiskey. — Me alegro de encontrarte por acá Yoongsoo-ssi, así quizás las vacaciones se tornen un poco más interesante. — tararea de forma que pretende sonar desinteresada pero hay un deje de coquetería y doble sentido en esa frase.
— Lo mismo digo —sigue los movimientos de la rubia con su mirada, realmente ya no importaba que pasara a su alrededor—. Cuéntame... ¿Tú que haces por aquí? —bebe un trago.
— Lo mismo que tú, me doy unas merecidas vacaciones. — sonríe y se acomoda en uno de los bancos frente a la barra. — Yo solo necesitaba un tiempo para alejarme de las cámaras, los tabloides y las lenguas maliciosas. ¿Qué mejor forma que en un crucero? — dice alegremente y con una mano abanica su cabello hacia atrás de su hombro. — Hay sol, diversión, el mar y destinos preciosos. No sesiones, no paparazis molestos, no presión... solo un momento de relajación. ¿No crees que todos necesitamos algo de eso en ocasiones?
— Por supuesto, más para gente como nosotros con rutinas agitadas y personas maliciosas con intenciones de buscar que cometamos el mínimo error para aprovecharse de eso durante semanas —suelta un bufido con diversión—. Un crucero es lo ideal para olvidarse de todo y poder hacer lo que queramos —asiente con una sonrisa ladina.
— ¡Exacto! — exclama con una sonrisa completa y apoya uno de sus brazos sobre la barra para luego apoyar su mentón en su palma abierta. — A eso es a lo que me refiero, tú sí me entiendes Yoongsoo-ssi. — ella canturrea dulcemente y luego le da otro trago a su vaso — ¿Cuáles son tus planes Yoongsoo-ssi? Al menos para esta noche, ¿estás muy ocupado o te gustaría acompañarme a bailar un rato?
—Bien sabes que el baile no es lo mío pero... Siempre la pasamos bien así que... No quiero encontrar un plan mejor que este —toma la mano libre de la rubia para que se levante y guiarla con él hacia la pista de baile sin quitar los ojos de ella.
Ella lo sigue sin rechistar y sin poder evitar que su sonrisa se agrande.
— Simpático. — dice — Eres muy modesto Yoongsoo-ssi. — susurra cerca de su rostro para que pueda escucharla, y le sigue el paso al ritmo de la canción que está sonando. — Dices no ser buen bailarín pero para mí no eres tan malo. — ríe suavemente y sube sus brazos hasta los hombros del joven. — Yo creo que son solo excusas de medio tiempo.
— Me ofendes, no soy hombre de excusas —comenta fingiendo ofensa y llevando sus manos a la cintura de la chica —. Solo soy mejor en otras cosas que en esto, pero nunca me he dado por vencido, no lo haré esta noche —le sonríe hablando cerca de su oído a causa de la fuerte música de fondo.
La muchacha ríe y rueda sus ojos ligeramente divertida.
— Pues supongo que es una ventaja para mí, el hecho de que no seas de los que se dan por vencido porque yo creo que justo ahora, bailas mucho mejor que la primera vez que nos vimos. — halaga sin apartarse ni un poco, es más la distancia entre ambos se hacía más escasa mientras bailaban, ella le sonrió.
Una sonrisa se hace presente en su rostro.
—No sé si sentirme halagado o qué, pero... Me gusta la idea de que no lo hayas olvidado, después de tanto tiempo. Tampoco me olvido, siempre es bueno encontrarte, como si el destino quisiera juntarnos justo cuando la noche parece ser la más aburrida de todas, tú apareces.
— ¿Te aburrías con tu antigua acompañante? — pregunta ella media divertida. — ¿El destino dices? Las casualidades de la vida no existen para mí... Todo sucede por una razón. — ella sonríe con coquetería y se deja llevar por el ritmo lento y sensual. — Tal vez por eso sigo encontrándome con abogados en cada esquina... aunque ninguno te hace competencia.
— Pensamos igual entonces, pues ninguna se te compara a decir verdad, apenas nos estábamos conociendo y realmente ya no sabía que decir o hacer... Me has salvado la noche, destino o no, me alegra haberte cruzado esta noche. Supongo que... Podremos seguir viéndonos mientras estemos aquí y rememorar viejos tiempos, ¿Que dices? —No quita sus ojos de la chica frente a él.
La peliplateada enarca sus cejas con un toque de impresión y vuelve a sonreír.
— Me alegra haber sido de ayuda en ese caso. — comenta — No soy de las que les gusta rememorar los "viejos tiempos" pero contigo puedo hacer una excepción, Yoongsoo-ssi. — le guiña uno de sus ojos y cruza sus brazos detrás del cuello del moreno, haciendo aún más corta la distancia entre ellos.
Él le sonríe paseando delicadamente sus grandes manos de la cintura de la chica hacia su espalda apegándola a su cuerpo.
— ¿Entonces qué dices si empezamos por recordar que tan bien besas? Tengo grandes recuerdos de ello, pero nada se compararía a volver a vivirlo —roza sus labios sin prisa, aunque deseoso por probarlos.
La chica sonríe sobre los labios del muchacho y no se hace mucho del rogar. Ella también tenía buenos recuerdos sobre los besos del moreno, revivirlos no le vendría mal a ninguno de los dos por lo que terminó de cerrar la distancia entre sus labios y comenzó a besarle.
Empieza como un beso lento, íntimo. No era exactamente la cosa más grotesca de ver, a ninguno de los dos se les olvidaba que estaban en público, pero eso tampoco los inhibió para cortar el beso. Ella sentía que sus pulmones le exigían oxígeno pero poco le importaba. Siempre había habido algo en los besos de Yoongsoo que la volvían adicta y una vez que comenzaban no quería separarse, pero como dicen por ahí "de lo bueno poco".  Aimiu rompe el beso lentamente y antes de separarse completamente de él le mordió el labio inferior juguetonamente.
— Nunca decepcionas. — sonríe.
Él le sonríe de vuelta acercándose a su oído para hablar.
— Es un honor oír eso, fue mejor de lo que recordaba para serte sincero —deja un suave beso en su cuello para luego volver a mirarle pasando su pulgar por la regordeta mejilla de la rubia, besando cortamente sus labios.


Xiao Xian Lu.


El rubio mira la hora en el reloj y suspira sin entender por completo porqué se estaba demorando tanto en escoger con qué combinar sus jeans oscuros. Al final opta por un suéter tejido a rayas gruesas rojo y azul marino, arregla su cabello rubio y delinea sutilmente sus ojos.
Cuando sale de su habitación le quedan solo dos minutos para llegar puntual a su cena con el menor más no se apresura por ello. En cambio, se toma su tiempo para pensar y llegar a paso relajado al restaurante.
— Lamento la demora. — dice una vez que le han guiado a la mesa en la que el pelinegro le esperaba, tenía casi diez minutos de retardo. — Me distraje un poco al venir para acá.
El modelo niega con su cabeza y le invita a tomar asiento.
— No te preocupes, hyung... - comprende. —, yah, luces mejor sin esa cosa en los ojos. - señala el maquillaje. — Tienes un aspecto más natural. - confiesa, sintiéndose más calmado desde que el mayor permitió que hubiese más confianza entre ambos.
El mayor hace una mueca, llevando inconscientemente una mano a su rostro, y se sienta en la silla disponible frente a él.
— ¿Eh? — balbucea un tanto aturdido y se encoge de hombros. — ¿Mi delineado? A mí me gusta así. — murmura quedamente y fija la mirada en su copa de agua. — Luce bien, cállate. — termina por quejarse alzando la vista y enfrentando al muchacho. — Quizás tú deberías usar un poco, estás bastante feo al natural. — bromea con una pequeña sonrisa pintada en sus finos labios.
El pelinegro rueda sus ojos, divertido.
— Sí - finge tristeza. —, mi fealdad me ha llevado a las portadas de revistas famosas. W Corea debe estar bastante triste porque no consigue el rostro de un modelo más guapo. - se encoge de hombros, mirando la carta de comidas, sin antes haber echado un vistazo al rostro de porcelana del fotógrafo.
— ¡Dios! Pero cuanto ego en una sola persona. — el rubio rueda sus ojos exageradamente y lo mira divertido. — W Corea debería buscar mejor entre las compañías. — añade apartando su vista de él y clavándola en el menú. — Al menos seguridad en ti mismo no te falta. ¡Pero qué mocoso!
Suelta una carcajada, echando su cabeza hacia atrás.
— Yah, hyung... No me considero feo. - cierra sus ojos, hablando un tanto altanero. — ¿Qué dice?, ¿Verdaderamente soy feo?, ¿O me tomó una foto sólo porque el cielo tras de mí lucía lindo? - alza sus cejas.
El rubio alza su mirada y la enfoca en el muchacho con una ceja enarcada.
— Eish... — gruñe como un reproche. — Pero qué insolente dongsaeng me salió. — farfulla en tono plano y vuelve su vista a la carta. — La foto era una toma perfecta por la luz y el ambiente, tu solo estabas ahí como extra. — repone con una media sonrisa sardónica en sus labios. — Lo siento, Seungjae-ssi pero alguien tiene que bajarte de tu nube. — afirma riendo quedamente.
— Mi nube es muy alta, hyung... Dudo que la baje rápido. - hace una señal con su mano derecha, para que una de las meseras se acerque a ellos y tome su orden. — Hyung, ¿te molesta si... pido algo para ambos?, ¿o prefieres... ordenar tú? ¿Es muy atrevido de mi parte?
— Está bien Seungjae. Ordena lo que desees, por mí no hay problema. — le da una pequeña sonrisa tranquilizadora y deja la carta a un lado donde la mesera pueda recogerla sin gran molestia.
El pelinegro hace una orden de Jjajangmyeon y tteokbokki, para después ordenar las bebidas; una jarra de agua fresca de temporada y vuelve su mirada a su mayor una vez concluye con el pedido y le aseguran que pronto estarán servidos en la mesa.
— Y... hyung, ¿qué ha estado haciendo? - cuestiona un tanto intrigado. — Éste lugar puede ser aburrido al cabo de veinticuatro horas. Se lo digo porque no he encontrado nada más qué hacer, que salir a sentarme frente a las piscinas. - ríe bajito, mirándole por el rabillo del ojo, bebiendo de la copa de agua que le han dado como cortesía.
— Realmente no he hecho mucho. — comenta distraídamente mientras apoya ambos brazos sobre la mesa. — Me he encontrado con un par de viejas amistades. Así que he tratado de ponerme al día con ellas. — habla — Si supieras que casi ni me he detenido a estar en las piscinas, por el contrario. La única vez que me he detenido por ahí fue para una sesión de fotos que salió de imprevisto. Un favor para la amiga de una amiga que está aquí en el crucero. Del resto, prefiero mantener mis ojos en mi cámara y en lo que pueda tomar con ella.
Seungjae suelta un suspiro pesado.
— Hyung, ¿hace cuánto no toma unas verdaderas vacaciones? - se cruza de brazos, expectante. — De verdad, tiene que pasar al menos un día un poco alejado de su cámara. — sugiere. — Al menos prométame que saldrá a divertirse en las piscinas estos días. — recarga sus brazos en la mesa y apoya la mitad de su peso en ésta. — Y créame que sabré si fue o no, paso mucho tiempo ahí.
El rubio suelta una suave risa y asiente.
— Comienzas a sonar como Soohee, Seungjae-ssi. — sonríe y asiente — Pero está bien, está bien. Me pasaré un día de estos por ahí, por alguna de ellas a ver qué tal. — promete y sonríe a la camarera cuando unos minutos después la comida le es servida. — Es inevitable para mí no estar con mi cámara a la mano, no sabes cuantas veces he perdido una buena toma por no tenerla cerca y eso siempre es muy lamentable. — se lleva un bocado del tteokbokki a la boca. — Tú quizás deberías salir de las piscinas y explorar las demás áreas del crucero.
— Saldré de las piscinas cuando mi relajación llegue al tope. - toma un trozo del pastel de arroz agridulce y lo lleva a su boca, masticando. — Pero hagamos un trato, hyung... - sugiere, con la boca medio llena. —, si yo lo llevo a relajarse un poco, usted me lleva a salir de la rutina acuática aquí adentro. - bebe de su vaso de cristal, sonriéndole al rubio. — ¿Qué dice?
El rubio se lo pensó mientras tomaba con sus palillos un poco de los fideos. Trago lo que tenía en la boca y asintió.
— ¿Estás tratando de conseguir tantas salidas conmigo como puedas hacerme prometer en una noche, eh? — sonríe en tono divertido y burlón, llenando su boca nuevamente de comida, inflando sus mejillas porque todo sabía delicioso, y aunque no lo dijese explícitamente estaba pasando un buen rato, — Pero, está bien.
— Lo hago porque uno nunca sabe qué tan ocupado esté terminando estas vacaciones. - se recarga en su asiento, acomodando su cabello negro y arremangando los brazos de su camiseta blanca con rayas celestes. — Estoy previniendo, conociéndolo y llevándome buenos recuerdos de éste lugar justo ahora. - confiesa un tanto emocionado porque Xianlu había aceptado su propuesta. — Sólo diga que día quiere que nos veamos  y yo estaré disponible para ti, hyung.
— Ajá, mocoso. — termina de tragar su comida y toma un sorbo de la copa de agua enfrente de él. — Mañana no tengo nada que hacer, si quieres. — comenta distraído — Así no me da mucho tiempo para retractarme y buscar excusas. — sonríe con inocencia fingida y se encoge ligeramente de hombros.
El pelinegro suelta una carcajada y asiente con su cabeza.
— No te vas a arrepentir, Lu hyung. - excede la confianza, pero lo deja pasar al seguir comiendo. — Mañana nos encontraremos en el mismo lugar de más temprano, entonces. - guiña uno de sus ojos y vuelve su atención a la comida.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:51 pm


bomb.

Capítulo 4: Sexta parte.

Sung Dongwoo.


Jesun se encontraba frente a los slots, hacía poco rato se encontraba allí y apenas había jugado unas fichas cuando ya quería irse, no había ganado lo suficiente y eso no era bueno para él, sabía hasta qué punto llegar y esa noche el azar no estaba de su lado. Se dirigió a la caja a retirar el poco dinero que había ganado cuando le interceptan y piensa en moverse pero uno de los hombres encargados de seguridad se para frente a él impidiéndole el paso.
—Disculpe, quisiera pasar —dice tratando de seguir su camino pero el hombre toma su brazo a lo que él le mira entre confuso y enojado.
—Sepa disculparnos usted, la casa se reserva el derecho de admisión y su vestimenta no es la adecuada para estar en el salón, por lo cual le pediremos que se retire —la cara de Jesun se transforma por completo, realmente estaba ofendido ante aquellas palabras.
—Disculpe, mi ropa no cambia que esté dejando el mismo dinero que todos lo demás ricachones bien vestidos de aquí, así que retiraré mi dinero y me largaré de este asqueroso lugar clasista —se suelta fuertemente del agarre del guardia y se dirige a la caja, siente murmullos detrás de él y esta vez, son los dos que están sujetándolo, uno de cada brazo llevándolo a la salida por la fuerza —. Sé cómo salir de este lugar, ya suéltenme —trata de soltarse pero los sujetos ni siquiera le prestan atención cuando lo dejan afuera y se paran frente a la puerta —. Tengo dinero que retirar, y si no me dejan hacerlo por las buenas lo haré por las malas —dice ya perdiendo hasta la última gota de paciencia, habían sido demasiado groseros e irrespetuosos con él.
Dongwoo observa desde adentro con una mueca de inconformidad en la cara. Se cuestiona internamente si debería ir a ayudar al chico o si debería evitarse problemas y hacer oídos sordos como al parecer hacían todos los demás.
Se levantó de su asiento con pesadez, dejando su vaso de ron sobre la mesada y se acercó a la entrada donde los hombres y el chico seguían discutiendo.
— Buenas noches caballeros. — saluda cortés a los grandulones, llamando su atención, hace una venia y ambos le corresponden. — No quisiera molestar pero, no les parece grosero tratar de esa forma a un cliente. — comentó con el mismo tono amable y cortés, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón de vestir. — El muchacho procedía a retirarse del local, si ha incumplido con alguna normativa, al menos deberían dejarle retirar su dinero y tratarlo de forma más amable. Bien vestido o no, clase V.I.P o turista, sigues siendo un pasajero de este crucero por tanto un cliente, y así no se trata a uno. ¿Qué clase de servicio estarían ofreciendo sino?
—Son ordenes de nuestros superiores, solo cumplimos con nuestro trabajo —dice uno de ellos siguiendo en su postura fría y seria.
Jesun observa a quien se había acercado, había tanta gente allí que solo le había visto pasar como si él fuese un delincuente que se sentía un poco bien que alguien se interesara aunque sea un poco.
—Ordenes de quien sea quiero mi dinero y largarme de aquí —suelta el aire con fuerza.
Uno de ellos voltea a hablar con alguien a través de un pequeño aparato y seguido de eso, se corre de la entrada permitiéndole el paso a Jesun quien sin siquiera mirarle, entra nuevamente al casino directo a la caja.
— Ordenes o no de su superior, no hubiesen tenido que usar la fuerza bruta si no le hubiesen impedido al joven retirar su dinero antes de irse. — razona mirando al chico que viene saliendo de nueva cuenta del casino. — Yo entiendo que su trabajo es hacer cumplir las normas de etiqueta y seguridad del crucero pero, en todo caso, fue su error haberlo dejado entrar en primera instancia sin hacerle saber con antelación las normas de vestimenta para entrar al lugar. A lo que quiero llegar, y con esto termino mi sermón, llamado de atención o como quieran llamarle es que no pueden tratar a un cliente de forma tan grosera, jamás. No importa de la clase que sea. Además las apariencias engañan, quien les asegura que el chico realmente no es el hijo de algún magnate o algo así. — supone y los gigantones miran al muchacho de nueva cuenta, luego a él. Les sonríe amablemente y hace una reverencia. — Buena noche caballeros.— se despide, incluido del chico a quien le brinda un pequeño asentimiento y se dispone a retirarse, ya no tenía nada más que hacer ahí.
Jesun ni siquiera mira a los hombres de seguridad, en cambio, llama la atención del de hasta hace instantes, desconocido, sintiéndose agradecido con él por haber intervenido de cierta forma.
—Disculpa, gracias por el gesto, fue muy humano de tu parte, lo que falta por aquí, un poco de cortesía y humanidad —rueda los ojos.
Dongwoo se detiene y mira al muchacho con una media sonrisa y niega.
— No es nada. — dice — Yo sé lo molesto que puede llegar a ser que te traten de esa forma. Me pasa bastante seguido. — se encoje de hombros y mira a su alrededor. — Soy Dongwoo, por cierto. Sung Dongwoo, mucho gusto. — extiende su mano hacia el chico a modo de saludo.
Toma la mano del muchacho estrechándola con la suya.
—Choi Je Sun —se presenta—. Si no vas a volver a entrar ahí... Pensaba tomar un trago en un lugar más relajado, tal vez quisieras acompañarme.
— Me parece una buena idea, deje mi trago a medio acabar por venir a hablar con esos hombres. — comenta distraídamente y le sigue el paso al castaño. — ¿Qué edad tienes Jesun-ssi? ¿Qué estás haciendo en el crucero?
—Tengo veintitrés, vine aquí por... ¿Suerte? —Frunce sus labios dubitativo— Básicamente fue eso, mucha suerte, el mundo conspiraba a mi favor y terminé en un crucero de lujo con mi mejor amiga —se encoge de hombros — ¿Qué hay de ti? —Cuestiona mientras se adentran a uno de los bares del crucero donde el ambiente era mucho más relajado.
— Somos de la misma edad por lo que veo. — sonríe el moreno y toma asiento a su lado en la barra. Ordena un vaso de ron seco. — De alguna manera, que aún no logro entender, terminé en este crucero a causa de una compañera de trabajo. Es una de las enfermeras del hospital en el que trabajo, ella ha estado como insistiendo demasiado por obtener mi atención y de un día para otro llegó con un boleto extra para el crucero. — hizo un gesto con la mano para restarle importancia y tomó de su vaso recién traído. — ¿Estudias?
—Que afortunado, que una chica te invite a un crucero... Son cosas que no me ocurren ni ocurrirán jamás —dice a modo de broma —. No, no estudio desde que terminé la secundaria, me dediqué a trabajos de medio tiempo y... Vivir de lo que me sea posible —le traen su vaso de whisky que pidió anteriormente y bebe un sorbo de este —. Trabajas en un hospital... ¿Qué haces ahí?
— Oh, ya veo. ¿Y no te gustaría estudiar algo? — pregunta — Soy médico. Justo en estos momentos estoy haciendo mi especialización en inmunología pediátrica. Mientras trabajo por guardias en el hospital Gwangjong, y de voluntario en distintos centros de salud de la ciudad. — explica con una media sonrisa cargada de orgullo, amaba lo que hacía. — No es tan genial, es incómodo porque lastimosamente para ella, no puedo devolverle el mismo tipo de atención que ella pone en mí, ¿comprendes?
—Me hubiese gustado en su momento, quería seguir producción musical pero mi familia nunca estuvo de acuerdo y al irme de mi casa tuve que sobrevivir un poco en una ciudad nueva para mí... Fue todo algo repentino, luego, no se me ha presentado oportunidad, es una carrera un poco costosa y me he dedicado a otras cosas —se encoje ligeramente de hombros—. Al menos no he dejado la música de lado, aunque no sea de manera profesional gano un poco de dinero con ello de vez en cuando —hace una pausa sintiendo que ha dicho demasiado, aunque su acompañante parecía alguien abierto y agradable, Jesun no era de sentirse cómodo en presencia de cualquiera, Dongwoo inspiraba cierta confianza y había tenido un buen gesto para con él rato atrás, le bastaba para sentirse a gusto en su compañía —. Con que eres medico... Wow, eres joven y ya te estas especializando en algo que suena tan complejo... Qué bien, se te ha notado al decirlo que realmente te gusta lo que haces —sonríe de manera amigable.
—Qué pena que no puedas corresponderle a la chica... Pero, entonces, ¿Porque has aceptado?
— Entiendo. — asiente tres veces con la cabeza y da otro trago a su ron. — Mi familia tampoco me apoyó con lo que quería hacer, lo creas o no. Ellos subestimaban mis capacidades intelectuales sin ninguna razón , por apariencia y estilo nada más, tal vez. — se encoje de hombros y lo mira — Todavía eres joven, somos jóvenes. Puedes estudiar si te lo propones, hay buenas escuelas que ofrecen becas parciales o completas, podría buscar alguna. Jamás es tarde para hacer y especializarte en lo que te gusta. — señala — De la misma forma, no necesitas un título universitario para ser bueno en lo que haces. — añade y sonríe. — Me gusta, lo hago porque amo poder ser de ayuda para alguien más y no soporto cuando una vida se pierde. Creo que es lo único que no me agrada de mi trabajo, cuando estoy en la sala de emergencias con un paciente y no importa lo que haga, este igual fallece. Se siente un desasosiego terrible porque he fallado. — niega y suelta un suspiro. Bebe un poco más de su vaso, hasta acabar su trago y lo deja sobre la barra. — Yo me estoy haciendo esa misma pregunta desde que subí al barco. — medio ríe apenado. — No lo sé, el momento en el que le dije que sí, estaba realmente desesperado porque me dejara en paz. Llevaba meses insistiendo e insistiendo, por mi mente pasó la idea de venir como "amigos", que es lo que somos, y tratar de hacer que se fijara en alguien más.
—Sí, sé que nunca es tarde, pierdo mucho el tiempo en cosas que tal vez no debería pero... Es de lo que vivo y tampoco puedo darme el lujo de quedarme sin nada. La única persona que confía en mí y me apoya es mi amiga, pero ella vive con sus padres y es una relación complicada, ellos me odian, piensan que soy la peor persona sobre la tierra prácticamente y a veces no puedo estar el tiempo que quisiera a su lado, por eso esta ha sido una gran oportunidad de pasar más tiempo juntos, aunque eso suene raro porque ahora no está acompañándome —suelta una risilla —. Ella estudia enfermería, es una chica tan linda e inteligente, es... Todo lo que tengo realmente —dice con un toque de orgullo y hasta cierta nostalgia—. Lo que haces en tu trabajo es realmente admirable, hay que tener mucha vocación, sin dudas no es para cualquiera, no entiendo como no querrían apoyarte en algo así, ya ves... Tenemos algo en común, nos han subestimado en nuestras familias, aunque tu al menos has llegado lejos en tu sueño, yo aún estoy a tiempo —bebe un sorbo sin prisa—. Tal vez... Tu acompañante ya está fijándose en alguien más si no está ahora mismo contigo...
— Tú también puedes lograr algo, aún si no estudias. No se necesita un título universitario para amor lo que se hace y ser bueno en ello, eso es algo que está dentro de cada persona.  —  le sonríe y pide otro trago.  — Realmente espero que tengas razón, es una buena chica pero yo no soy ni puedo ser "su chico". Ojalá y consiga un buen sujeto.  — comenta distraídamente y da un trago a su nuevo trago. Está por agregar algo más cuando una voz femenina los interrumpe.
— ¡Choi Je Sun!  — la morena aparece a un lado de ellos, con su cabello castaño suelto y ropa sencilla, parecía molesta, miraba al chico a su lado como si lo fuese a asesinar pero era linda. Muy linda.  — ¿Cómo es que te metes en problemas incluso dentro de un crucero?  — le reprochó y se cruzó de brazos sobre el pecho.  — Ni siquiera sé lo que hiciste realmente pero tenía esta sensación de siempre que te metes en problemas. Es como mi sexto sentido, ¡dios! Eres como un niño tremendo.  — se quejó la muchacha dejando un golpe no muy fuerte en el brazo del mayor y después lo miró.
Dongwoo se había mantenido callado hasta el momento, tratando de no llamar la atención de la chica, era un poco incómodo, pero ella le parecía realmente adorable. No le llevó mucho tiempo adivinar de que se trataba de la amiga que Jesun le había estado hablando, la chica no parecía rebasar los veinte años y si estaba estudiando medicina probablemente estaba en los primeros años, eso se dijo. Y de pronto se descubrió a sí mismo mirándola fijamente, graban en su mente cada detalle de su rostro aniñado y de los gestos que la chica hacía que cuando lo miró se sintió completamente avergonzado.
Youngji antes de encontrar a Jesun en aquel bar había estado en una de las áreas descubiertas, admirando la grandeza del mar y la noche, porque era algo que amaba, escuchando música y tratando de repasar en su cabeza lo último que había visto en anatomía para no perder la costumbre. Entonces, tuvo esa sensación en su pecho de cuando Jesun la nombraba o hacía algo malo, era como una preocupación que nacía y no se calmaba hasta que no lo veía en persona y lo regañaba, incluso sin que hiciera algo malo, que quizás era producto de no haberlo visto en un buen tiempo porque se despertaba y él ya no estaba en la habitación y cuando se iba a acostar todavía no había regresado. Sabía que Jesun tenía su carácter, y que había muchas probables situaciones que podrían hacerlo detonar, confiaba en él y sabía que no era un mal chico pero sí era impulsivo. No se esperó que su amigo estuviese acompañado, menos por un chico como el que estaba sentado a su lado en la barra.
Ver a Jesun y al chico desconocido era como ver blanco y negro, al menos en estilo y apariencia. El chico tenía una aura calmada y un porte elegante que contrastaba con la rudeza y volatilidad de la personalidad de su amigo.
— Oh, hola.  — murmura un tanto avergonzada y tímida con una pequeña reverencia.  — No sabía que estabas acompañado.  — se dirige a su amigo y luego vuelve a mirar al rubio.  — Lamento la interrupción.
Jesun le dedica una gran sonrisa y niega levemente.
—Saluda mal educada —la reta en modo de broma—. Y agradece a mi acompañante que no me metí en problemas, aunque si sucedía no hubiese sido mi culpa, para que sepas —cambia la mirada hacia el chico a su lado —. Discúlpala, aveces se cree mi madre, aun así es adorable —aprieta las mejillas de su amiga arrugando su nariz con ternura.
La chica aparta las manos del muchacho de un manotazo y sus mejillas se tornan rosadas.
— No hagas eso, lo odio.  — se queja  — Según tú, jamás es tu culpa cuando te metes en problemas  — espetó y alterna la mirada entre el desconocido y su mejor amigo.  — Byun Youngji, mucho gusto. Espero que este... chico  — dice haciendo una pequeña venía y señala a su amigo con una mueca — no le haya causado muchos dolores de cabeza.
Dongwoo sonríe enternecido por la actitud de la muchacha y niega amablemente. Le corresponde el saludo.
— Para nada, realmente no sé cómo han sido las veces anteriores que se haya metido en problemas, pero puedo asegurar que esta vez no serían, exactamente a causa suya.  — comenta con un deje divertido.  — Sung Dongwoo, el placer es todo mío, señorita Byun.  — dice y mira al castaño.  — Justo Jesun estaba hablando de usted poco antes de que llegara.
— Con que sí, ¿eh?  — ella mira a su amigo con los ojos entrecerrados.  — Cosas buenas espero.  — habla como acusándole y Dongwoo ríe por lo bajo.
— Por supuesto, solo dijo maravillas de usted.  — afirma mirando a su nuevo amigo, si es que se podría decir. Youngji aleja su mirada
— ¿Por quién me tomas? Siempre hablo bien de ti, eres lo mejor de mi vida —le sonríe de forma adorable y bebe un sorbo de su trago—. Lo que sucedió fue que no me quieren dentro del casino porque podría llevarme todo el dinero que hay ahí dentro con una pequeña racha de suerte —se encoje ligeramente de hombros— ¡Ah! —Exclama— Y que resulta no tengo la ropa adecuada para ir allí adentro con gente... Diferente a mí —frunce sus labios—. Y gracias a Dongwoo-ssi no terminé en la cárcel del crucero o algo así, tu sabes... Pierdo la paciencia rápido.
La chica mira a su amigo con gran cariño y lo abraza efusivamente.
— Eres un cursi. — murmura con las mejillas encendidas y le sonríe ampliamente, luego mira al rubio. — Muchas gracias Dongwoo-ssi por evitar que este tonto terminara encerrado en alguna parte del crucero por su poca paciencia. No sé qué haría de ser así. — dice y le regala un pequeño asentimiento. — Es un tonto pero es mi mejor amigo, fuera de mi familia, él es lo siguiente más importante en mi vida.
— No fue nada, realmente. — el rubio se siente enternecido por la escena. Se notaba mucho el gran cariño que ambos tenían, e incluso debía admitir que estaba un poco celoso de Jesun, Youngji se le hacía una chica muy dulce. Era linda y parecía agradable, preocupada y...
¡Ay Dios! ¿Por qué se estaba deteniendo a analizarla de aquella manera? Apenas la estaba conociendo y ya se había empezado a imaginar un montón de cosas respecto a la chica. Se sintió avergonzado de ello.
— ¿Te gustaría acompañarnos? — la invita de todas formas amablemente. — ¿Puedo ofrecerte un trago?
— No sé, ¿te moleste que me quede? — le pregunta ella a su amigo. — Podría ser algo así como que se yo, una noche de chicos. — bromea y niega en dirección al rubio nuevamente. — No bebo, gracias.
—Por supuesto que no YoungJi, jamás me molestarías —dice con obviedad —. Podemos sentarnos en una mesa si quieren, ¿No tienes hambre? Podemos pedir algo para ti, te pides un refresco... Lo que gustes —ofrece —. No creo que sea molestia para Dongwoo-ssi, ¿No es así? —Cuestiona hacia él ahora.
La morena se sonroja y golpea a su amigo suavemente, regalándole una mirada de reproche.
— ¡Jesun! — chilla avergonzada y le da una mirada de disculpa a rubio. — Estoy bien así, no es necesario. No quiero incomodar. — sisea mirando a su amigo con cierto enojo.
— Oh, no es ninguna molestia. Vamos. — responde rápidamente Dongwoo y le da una sonrisa tranquila a la muchacha, se levanta de su banco, seguido del castaño y se traspasan a una mesa para estar más cómodos los tres. — Puedes ordenar lo que gustes, si tienes hambre o quieres algo de beber, está bien. — le indicó a la chica e hizo una seña a una de las meseras del bar.
— Gracias. — murmura y mira a la chica que ha llegado.
— ¿Qué les sirvo? — pregunta, ambos chicos miran a la castaña y ella duda un momento.
— Una soda estaría bien, gracias. — la muchacha se retira y los tres se quedan en silencio durante unos cuantos segundos, hasta que ella no lo soporta y decide romperlo.
— ¿Cómo es que terminaron aquí? — pregunta y mira a su amigo. — O sea, sí. Dijiste que tuviste unos inconvenientes pero en qué lo involucraba a él. — cuestiona señalando al rubio y con sus ojos fijos en Jesun.
—Él fue la única persona que se mostró indignada ante tal acto de clasicismo e intervino dando su opinión sobre los hechos, por eso pude ingresar a retirar el dinero que me correspondía —hace una breve pausa —. Y como estaba solo, decidí invitarle a beber algo como modo de agradecimiento, estábamos teniendo una charla amena, ¿No es así? —Cuestiona hacia el rubio — Me comentaba que es médico y está especializándose, por eso hablé de ti, de que estudias enfermería...
— Oh, completamente. — concuerda el rubio con una pequeña sonrisa. — No fue justo, fueron muy groseros. Así no se trata a un cliente o a una persona, en general. — afirma y Youngji se dedica a mirarlo unos instante con mayor detenimiento.
El chico era guapo, eso no lo podían negar, tenía un aire de elegancia y ahora sabía que era médico. Un médico que ya se estaba especializando y en su mente solo pasaba la idea de que se veía muy joven para ello.
— ¿Qué edad tiene Dongwoo-ssi? — pregunta sin siquiera detenerse a pensarlo. — Quiero decir, es que se ve muy joven para estar ya especializándose. ¿En qué se especializa?
— Tengo 23 años y me estoy especializando en inmunología pediátrica. Estoy empezando, es mi primer año de especialización pero, supongo que sí. En efecto, me gradué "rápido" de la escuela de medicina. — se encoge ligeramente de hombros y asiente. — ¿Y usted?
— Tengo 21 años, voy por mi tercer año de facultad. — sonríe con cierto orgullo haciendo un gesto de mano y luego mira a su amigo. — Deja de decirle a las personas eso. Siempre es igual, en eso te pareces a mis padres, presumen algo que no es la gran cosa. — medio se queja medio bromea, en realidad le causaba mucha vergüenza que hablasen de ella. En especial porque conocía a Jesun y sabía que a veces podía llegar a pintarla casi como u personaje mítico.
—Nos ponemos en algo de acuerdo con tus padres y no pareces feliz, ¿Quién te entiende? —bromea— Eres nuestro orgullo, siempre lo serás, además, me gusta ver cómo te sonrojas cuando digo cumplidos hacia ti —la fastidia un poco sin borrar su sonrisa—. ¿De dónde vienes Dongwoo-ssi? Tal vez hasta se crucen en algún empleo a futuro...Youngji rueda sus ojos con las mejillas rosas otra vez y bufa.
— ¡Basta! — chilla llevando sus manos a su rostro para cubrir sus cachetes y mira la soda que dejan frente de ella.
— Actualmente me residencio en Seúl. — responde el muchacho finalizando su segundo trago y vuelve a llamar a la mesera para ordenar una ronda de entremeses — Y trabajo en el hospital Gwongjong. Sería un placer recibirte ahí cuando empieces tus pasantías como enfermera. — habla con amabilidad. — Aprovecho de ponerme a la orden si llegas a necesitar ayuda en algo de la carrera. — añade y agradece a la camarera cuando deja el platillo de pequeños aperitivos sobre la mesa, toma uno y le ofrece a sus acompañantes.
— Oh, bueno. Gracias Dongwoo-nim, en verdad. — murmura con pena y se muerde el labio, ya no sabe qué decir y se forma un silencio en la mesa, mira a su amigo como en busca de ayuda, espera que saque otro tema y llame la atención del rubio que se ha quedado viéndole fijamente, poniéndola nerviosa.
—También somos de Seúl, bueno... Yo soy norteamericano, pero vivo en Seúl desde que llegué aquí, no conozco ese hospital por suerte, y... Espero no conocerlo nunca —bromea agradeciendo la invitación con una reverencia y probando un bocado—. Supongo que no tienes mucho tiempo libre entre el trabajo y el estudio, pero si en algún momento llegas a tenerlo sería bueno verte por Seúl, mientras tanto, si te encuentras solo por aquí estamos en el área turística.
— Gracias, lo tendré en consideración. — le sonríe al castaño y asiente con alegría. — Y aceptaré para después de haber comenzado mi nuevo año, porque el inicio siempre es un desastre acoplando las guardias a las horas de estudio. Y si sobrevivo a los periodos de exámenes — comenta distraídamente.
— Puedo imaginármelo. — murmura Youngji con una pequeña mueca. — Yo a veces quiero lanzarme frente a un camión cuando estoy en exámenes y no me da chance de estudiar para todo como debería. — ella rueda sus ojos — ¡Y yo no tengo guardias que cumplir!... todavía.
Dongwoo sonríe con ternura y asiente.
— Sí, es un poco cansado pero se puede llevar. — dice con simpleza y vuelve a mirar al castaño. — Tal vez podamos ir a jugar póquer algún día. — ofrece.
—A mí solo me cansa el escucharlos hablar de todo lo que hacen, pero pueden seguir haciéndolo sin problemas —dice terminando su vaso de un solo trago—. Realmente no quisiera dejar esto aquí mismo, pero... Hay algo que tengo que hacer antes de que sea más tarde —dice levantándose de la silla—. Podríamos vernos en otro momento, aunque claro, puedes quedarte Youngji —besa los cabellos de la chica antes de hacer una pequeña reverencia hacia Dongwoo.
El rubio se levanta de su silla para despedirse como es debido del castaño, estrechando su mano en una promesa no dicha de volver a encontrarse y tal vez poder llegar a entablar una bonita amistad. Youngji mira a su amigo irse sin siquiera poder decir algo para hacerlo quedar y antes de darse cuenta ya se encuentra a solas con el lindo doctor de cabellos rubios y piel morena.
— Dígame señorita Byun, ¿ha cenado? — pregunta el rubio sacando a la chica de su ensimismamiento y le sonríe simpáticamente. Ella niega. — Ah, bueno. En ese caso, ¿le gustaría ir a cenar conmigo? — Youngji siente los colores en su cara pero termina por aceptar la invitación completamente encantada.


Rae Eunyoo.


Eun Yoo no estaba de humor para toparse con ningún pasajero del crucero en ese justo momento. Si se había largado del bar hasta ese lugar era porque necesitaba aire fresco y estaba cansado de toda esa gente que se creía que por él ser un bailarín y parte del personal de entretenimiento tenían algún tipo de derecho sobre su persona y siempre le faltaban el respeto. Él amaba su trabajo, en verdad lo hacía; de todos los trabajos que había tenido en su vida, ese como bailarín era el que más le había representado como individuo. 
Él vivía por la sensación de estar sobre un escenario, (aunque fuese pequeño), con el reflector iluminándolo solo a él, mientras seguía el beat de la música y dejaba fluir todas sus emociones y las expresaba a través de sus movimientos corporales. Sí, no le agradaba mucho la idea de tener que exponerse y quitarse la ropa delante de todas aquellas personas porque las personas solo lo veían como un objeto, como el idiota que acababa de hacerle una propuesta indecente luego de su presentación, creyéndose que solo porque tenía dinero iba a obtener algo más de él. "Maldito iluso" pensó para sí mismo cargado de sarcasmo y frustración; entonces notó al muchacho parado un lado, cercano al barandal y sintió todo el enojo y la amargura inundarlo.
— ¡¿Es que tengo cara de prostituto?! — pregunta exteriorizando el hilo de sus pensamientos. — ¡¿Tienes una idea de cuantas veces por noche se acerca algún idiota hacía a mí buscando algo que obviamente no van a obtener?! — espeta con indignación y aparta su mirada del castaño para mirar al horizonte. — ¡Es sumamente cansado! Los idiotas de clase V.I.P siempre se creen dizque la gran cosa y creen que con un cheque con muchos ceros pueden conseguir lo que sea. — ya para ese punto no podía parar su vómito verbal, había estado tanto tiempo guardándose toda esa frustración en su interior que ahora, sencillamente, no podía sostenerlo más. Ni siquiera le importaba quién era la otra persona, no lo conocía y probablemente no lo iba a volver a ver más nunca en la vida después de ese crucero, y probablemente a ese otro tampoco le interesase las miserias de un simple empleado.
— ¡No hay nada más humillante que eso! Me da tanta rabia... tanto coraje y es que, ¡ni siquiera puedo defenderme como me gustaría porque yo tengo todas las de perder! Podría perder mi trabajo, y sin trabajo no hay dinero y casi todo en esta puta vida es dinero. — gruñe apretando su mandíbula, se acerca al barandal y apoya sus codos en él, resopla con pesadez quedándose callado durante unos cuantos minutos. — Bah... da igual, — bufa y lo mira de pies a cabeza sin ningún tipo de disimulo y sonríe con ironía. — Para los que tienen dinero es muy fácil aprovecharse de las necesidades de los que no, y jugar con ello. Nos manipulan a su antojo solo porque no se ven en la necesidad de contar cada mísero centavo para asegurar un techo y comida para sus familias... — sisea y vuelve su mirada al mar. — Malditos hijos de puta.
Ha Ri no mantiene su mirada sobre el chico todo el tiempo pero escucha cada una de sus palabras sin estar seguro de si él quería una respuesta o no.
— No todos los que tenemos dinero somos iguales —suelta un pequeño suspiro—. Deberías hablar eso con tu jefe, porque alguien tenga dinero no tiene derecho a faltarte el respeto de esa manera, no tienes porqué soportarlo, seguramente esa gente es pobre, y no me refiero a lo monetario, ha de ser muy triste recurrir a algo así, tú tienes tu dignidad, eso también es muy valorable —hace una breve pausa —. De todos modos... Es bueno que exteriorices todo eso. 
El pelinegro lo mira entre sorprendido y aturdido, incluso un poco fastidiado.
— No me digas, ¡tú eres diferente! — se burla y rueda sus ojos. — ¿Exteriorizar? Supongo que debe ser divertido para ti de escuchar, así tienes algo interesante que contar a la hora del té, ¿no? — ironiza — A los jefes solo les interesa mantener a sus clientes satisfechos. Lo que los empleados opinen o les moleste no es realmente tomado en cuenta. O al menos así es mi jefe directo — afirma con amargura. — Ahora, si puedes conseguirme una cita con el dueño de toda esta porquería yo con gusto voy y me quejo con toda libertad en sus narices de lo que está pasando con nosotros, aunque dudo mucho que realmente le interese. — habla con la voz cargada de sarcasmo.
Hari sonríe apenas, no pensaba discutir con un desconocido, además estaba enojado con razón, ni iba a molestarle más.
— No me interesa para nada contarle los problemas de los demás a nadie, menos de alguien que acabo de conocer, no me burlo de ti si es lo que piensas, aunque no me conoces así que puedes creer lo que te parezca —se encoge ligeramente de hombros —. Realmente no estoy seguro de quien es el dueño... Aun así, podría tomarme la molestia de averiguarlo. Lo creas o no que hagan eso por tener un poder adquisitivo mayor que el tuyo me parece indignante.
Eun Yoo rueda los ojos con molestia igual, pero un poco menos irritado que en un principio.
— Es denigrante. — lo corrige. — A ti te indigna, a mí me denigra. — lo mira por unos cortos segundos y niega. — Nos tratan como objetos, nos faltan el respeto y las personas que se suponen deben garantizar nuestra seguridad e integridad física solo lo dejan pasar porque ellos también tienen un jefe, y ese jefe un jefe y así sucesivamente. "El cliente siempre tiene la razón", ¿no? ¿Qué puede hacer un simple empleado? Soy un peón en este juego, soy sacrificable. — medio sonríe, una sonrisa cansina y triste. Alza su mirada al cielo y ahoga un pesado suspiro, deja que la brisa helada le golpee el rostro y cierra los ojos tratando de dejarlo estar, aunque sea un poco. Estaba siendo grosero con alguien que no tenía la culpa de nada de lo que le pasaba, más no podía evitar tener la guardia alta. — Además, si no le interesa a mi jefe directo, ni a su jefe, ni al jefe de este, ¿por qué habría de interesarle al jefe de los jefes? — inquiere con obviedad — De seguro tiene muchas otras cosas más importantes que hacer, otros negocioso, otros problemas... otras prioridades. Ni que este fuese su único barco, o nosotros sus únicos empleados.
— El problema es que cuando el dinero está de por medio a la mayoría de la gente de negocios no les importa lo que tengan que sacrificar, menos aun si eres su empleado, contratado o representado... Primero es el dinero y lo que les convenga, al menos puedes rechazarlo, lamento que tengas que convivir con ello —dice pensativo observando nada en particular.
— No lo hagas. — lo corta. — No sirve de nada si lo lamentas o no. Eso no va a cambiar nada, así que no lo hagas. — dice en un tono bajo y más tranquilo. — No te disculpes por algo ajeno. No es como si fuese tu culpa. — murmura y lo mira de reojo. — Yo... creo que le debo una disculpa. Por haber sido tan grosero y haber descargado toda mi rabia en contra suya, me disculpo señor. — agrega volteándose perezosamente hacia a él y haciendo una corta reverencia.
—Tampoco tienes que hacerlo, cuando uno está enojado o frustrado suele decir cosas sin pensarlo, solo no debes tener ese concepto de que todos somos iguales porque has tenido mala experiencia con ciertas personas —aclara su garganta y abrocha el último botón de su saco largo tapando más su cuello, el frío parecía ponerse más intenso —. Te vi bailar y creo que lo haces con mucho sentimiento, que realmente lo disfrutas, si realmente eres bueno en ello tendrás mejores oportunidades en sitios donde sepan valorar tu trabajo, y no tengas que lidiar con impertinencias de desconocidos.
El pelinegro lo mira y medio sonríe, sintiendo sus mejillas ligeramente encendidas por el cumplido y suspira volviendo sus ojos al horizonte.
— Realmente no me interesa si hay algo mejor o no, prefiero no hacerme muchas ilusiones. — comenta. — Los sueños no pagan las cuentas. — se encoge ligeramente de hombros. — Siempre y cuando pueda bailar, estoy bien. — afirmó e hizo un gesto con la mano. — ¿Usted qué hace?
— Soy futbolista, Kim Ha Ri, por cierto —se presenta haciendo una pequeña reverencia ante el más joven —. Disculpa el atrevimiento, siento que estás algo resignado, eres joven, seguro tendrás mejores oportunidades, incluso... Conozco gente del medio, podría darte el contacto de un conocido que se dedica a preparar chicos y chicas para convertirlos en idols, no sé si es lo que quieres y aunque es algo sacrificado, puede aprender mucho allí.
— Me gusta muy poco el fútbol. — comenta encogiéndose de hombros para restarle importancia, en un comentario casual. — Gracias por la oferta, quizás lo medite en lo que queda del crucero. — habla con un toque de sarcasmo y niega. — Mi nombre es Eun Yoo, Rae Eun Yoo, bailarín tiempo completo, courpier y bartender medio tiempo. — sonríe un poco, solo un poco. — Un gusto conocerlo, sr. Kim. — hace una reverencia parsimoniosa.


Byun YoungJi.


La morena caminaba por los pasillos del crucero, aquellos que dirigían a las habitaciones de la zona turista donde quedaba su habitación. Era bastante tarde o mejor dicho bastante temprano, el tiempo se le había pasado volando en compañía del rubio que ahorita la escoltaba hasta su habitación en un cómo silencio.
— Muchas gracias por la velada Dongwoo-ssi. — comienza a despedirse una vez que se encuentran en frente de la puerta de la habitación que comparte con Jesun. — Me divertí mucho. — admite con un ligero sonroja bajando la mirada a sus manos.
— No agradezca, señorita Byun. Para mí fue un completo placer compartir con usted este rato. Es una joven muy interesante. — el moreno le sonríe, sintiéndose embobado por la adorabilidad de la chica. — Espero que nos encontremos de nuevo en lo que queda del viaje, si no es muy atrevido de mi parte y usted desea, tal vez podría facilitarme su número para quedar de nueva cuenta. — Youngji se muerde el labio reprimiendo de esa forma la emoción y asiente suavemente con la cabeza. Se despide nuevamente del muchacho con una sonrisa y luego de haberle dado su número se adentra a la habitación en silencio.
Deja que su espalda se apoye contra la madera de la entrada, con el corazón palpitándole fuertemente en el pecho y las mejillas sonrojadas. Se lleva ambas manos al rostro para cubrirlo y da pequeños saltitos de alegría, está tan ensimismada que no se da cuenta de que las luces no están apagadas del todo y que Jesun tampoco está dormido como esperaba.
El ceño de Jesun se frunce y una media sonrisa se dibuja en sus labios al ver la sonrisa tonta de su amiga. A propósito, hace ruido con el paquete de frituras que comía para alertar su presencia y se queda analizando cada gesto de la chica.
—Al verte, puedo notar que... Te fue mejor que a mí en este rato —su sonrisa aumenta.
Youngji siente todo sus rostro arder y se muerde los labios con fuerza para no chillar. Se siente emocionada y un poco avergonzada, pero daba igual, la emoción le ganaba a la vergüenza de haber sido pillada en medio de su ataque infantil. Le sonríe ampliamente a su amigo y corre hasta su cama, para lanzarsele encima y atraparlo.
— Gracias, gracias, gracias. — chilla alegremente ocultando su rostro en el pecho del mayor y suelta una risita tonta. — Fue muy linda noche, en verdad. ¡Eres el mejor! — ella no puede ocultar su emoción, jamás a sabido hacerlo, mucho menos con Jesun, al fin de cuentas tampoco tenía mucho sentido, ella siempre terminaba contándole todo al mayor, sin importar qué.
Jesun siente una inmensa alegría al ver la felicidad de su amiga, eso era lo que él siempre quería, verla feliz, radiante, por y para eso estaba allí con ella, que lo disfrutara era lo mejor.
—No tienes nada que agradecer —la rodea con sus brazos dejando un beso sobre sus oscuros cabellos—. No fue muy difícil darme cuenta que debía irme cuando Dongwoo-ssi y tú comenzaron a cruzar miradas —con su dedo indice pica las costillas de la menor causándole cosquillas.
Sus mejillas ardieron el doble, y el rubor fue tanto que sintió también como sus orejas se encendían.
— ¡Yah! — se queja sumamente avergonzada y calla por unos instantes todo lo que a su mente venía con la mención del nombre del doctor. Vuelve a ocultar su rostro en el pecho de su amigo y patalea de felicidad — Jesun, es muy lindo. — su voz se oye amortiguada pues no ha salido de su escondite. — Es atento y amable, es muy inteligente... sabe mucho de medicina y se nota que le gusta lo que hace. Es respetuoso y considerado, no juzga a las personas y, y, y... — su voz se vuelve un agudo chillido de nuevo y ríe, ríe muy feliz y emocionada. Ríe por las ilusiones que se están formando en su interior, que hacía tanto tiempo había abandonado y dejado de sentir.
— ¿Crees que no me di cuenta que era alguien bueno? Si no, no te hubiese dejado a solas con él, ni loco —dice con obviedad apretando levemente a la chica contagiándose de su alegría, sintiéndola como suya propia—. Entonces... ¿Cuándo volverán a verse?
Ella sonríe y niega.
— No los sé. — se ríe. — Me acompañó hasta acá y pidió mi número. Dijo que escribiría para quedar otra vez. Más no lo sé. — se apoya sobre sus codos sobre el pecho del chico, y eleva su rostro. — Casi puedo agradecer que estuvieses a punto de meterte en problemas esta noche. — bromea sin perder del todo la sonrisa tonta de su rostro y deja escapar un largo suspiro. — Te quiero, oppa. — sonríe y lo vuelve a abrazar. — Me doy cuenta que casi no hemos estados juntos desde que subimos al crucero. — agrega luego de unos minutos en silencio solo abrazándolo y calmando su desbocado corazón. — Hagamos planes para mañana, así me cuentas que has estado haciendo estos días.
—Me gusta esa idea, aunque realmente no hay mucho que contar, podríamos ir mañana a las piscinas, los toboganes y eso, he pasado por allí y se ve entretenido. Eso si no tienes una cita.
— No la tengo. Mañana iremos a eso. — afirma y se levanta de la cama del mayor para darse una ducha y cambiarse su pijama. — Nos divertiremos mucho, Jesun. Será un buen día. — tararea dulcemente y se pierde en el baño por minutos enteros. Cuando sale lleva su pijama ya puesto, (unos pantalones de chándal y una camiseta vieja y grande del chico). — Que descanses, Jesun. — le sonríe desde su cama y se mete en ella tapándose con sus cobijas hasta la nariz. — Gracias por presentarme a Dongwoo-ssi
—Gracias a ti, por estar aquí conmigo —sonríe aunque ella no le ve y opta por apagar la tv luego de haber ido al baño a lavar sus dientes—. Entonces... Mañana será un gran día, todo para nosotros —vuelve a meterse en su cama soltando un bostezo—. Buenas noches Youngji.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 6:58 pm


bomb.

Capítulo 4: Séptima parte.

Goyô Ai Miu.


El sol había despuntado en el horizonte y pese a que la habitación seguía ligeramente oscura Aimiu ya se removía entre las finas sábanas de aquella habitación lujosa e inmensa que no era la suya.
Se despereza como un gato teniendo cuidado de al estirarse no desertar a su acompañante y se acomoda de lado, elevando su cabeza y apoyándose sobre uno de sus codos para poder tener una mejor visión de su acompañante. Se muerde el labio con fuerza para evitar una sonrisita tonta y aprecia aquella majestuosa espalda de piel morena y tersa; se siente tentada a deslizar sus dedos por sobre la piel y no lo controla así que lo hace y desliza sus dedos con delicadeza delineando los músculos tonificados del muchacho dormido, sintiendo como algo es su estómago se remueve.
Poco después decide que es momento de levantarse, sabe que tiene que irse y comienza a buscar sus cosas para luego entrar en el fino baño y asearse un poco. Se toma el atrevimiento y la confianza de darse una corta ducha para terminar de despertarse y dejar que el agua se llevase esos pensamientos engorrosos de cuando había despertado, robando un poco del jabón y el shampoo del chico. Una vez que  termina regresa a la habitación en vuelta en una toalla y empieza a buscar sus cosas por la habitación sin siquiera darse cuenta de que el chico ya estaba despierto y la miraba desde la cama.
Estaba despierto desde el momento en que sintió los finos dedos de su amante recorriéndole la espalda, y aunque pensó en sorprenderla, tal vez ella no tenía las mismas intenciones que él por lo cual se mantuvo en su cama. Se sienta con cuidado sin perder movimiento de la rubia analizando cada paso que daba.
—Te ves muy linda por las mañanas —suelta de repente en medio del silencio y corre el cabello desordenado que caia sobre su rostro.
Aimiu se sobresalta y casi pierde el equilibrio y cae, pues se encontraba en un solo pie tratando de calzar los ajustados jeans que había usado la noche anterior. Gira sobre sus talones para mirar al chico en la cama y no puede evitar pensar que se ve malditamente bien así recién levantado y con el cabello revuelto. Su corazón se salta un latido y por su mente pasan un montón de pensamientos pecaminosos producto de la hermosa vista que tenía, al mismo tiempo también, a causa de su frase, vienen a su mente un montón de imágenes cursis de ambos que le revuelven el estómago y hace que su pecho duela. Ella sabía muy bien que no debía tener ese tipo de pensamientos con él.
Le sonríe a medias, con las mejillas rojas y termina de calzar sus jeans, abrochándolos. Se acerca de forma involuntaria a la cama donde está el chico y gatea desde el borde hasta quedar sentada a horcajadas sobre él, lo observa durante unos cortos segundos, detallando su rostro bien parecido y termina por enfocarse en sus labios, relame los suyos propios y lo mira a los ojos un momento antes de cerrar la distancia entre ambos y dejar un corto beso en los del muchacho. Con sus manos apoyándose en sus amplios hombros se separa y le vuelve a sonreír un tanto avergonzada.
— Gracias. — murmura — ¿Cuánto rato llevas observando? — pregunta y sus manos acarician sus hombros suavemente.
Posa las manos en la cintura de la chica subiendo suavemente por su espalda.
—Desde que saliste del baño, no quería interrumpirte, te veas bonita concentrada buscando tus ropas, creo que... Fuimos un poco desordenados anoche al deshacernos de ellas —una sonrisa ladina se dibuja en su rostro para luego dejar otro corto beso en los labios de su acompañante—. Me hubiese gustado que te quedaras otro poco aquí a mi lado, ¿Ya debes irte? —Pregunta acariciando el largo cabello de la chica.
Ella se muerde los labios con fuerza de pronto reprimiendo esas ganas de chillar de emoción y su corazón se acelera en contra de su voluntad. Una pequeña risita escapa de entre sus labios.
— Yo solo no quería molestar... — murmura bajando su mirada y cerrando sus ojos, dejándose hacer con las caricias que el chico dejaba en su cabello, suelta un pequeño suspiro, — No tengo prisa de irme, realmente. Me gusta... pasar tiempo contigo.. — admite bajito y siente el calor subir a sus mejillas. Lo mira y cierra sus brazos alrededor de su cuello, sonriéndole tiernamente, incluso un poco infantil. — Me dejas una de tus camisas, no quiero usar la misma de ayer... De seguro huele alcohol y esas cosas.
Fija su mirada en el rostro de la chica guardando cada detalle de este en su memoria.
—No es molestia —con su pulgar acaricia la suave y ruborizada mejilla de ella para luego deslizarlo y acomodar un mechón de cabello tras su oreja. Sus labios se acercan a su cuello dejando un suave beso en este—. También me gusta tu compañía, por eso esperaba tenerte a mi lado al despertar —dice y de repente una sonrisa traviesa se deja ver. De un momento a otro, cambia la situación haciendo que ella quede recostada en la cama abrazándole—. Y aun no quiero levantarme —sus músculos se estiran junto con su brazo libre mientras se despereza y suelta un suspiro al terminar de hacerlo—. Quédate un poco más y podremos ir luego a desayunar o incluso pedir servicio aquí —le mira de lado ahora rodeándola con ambos brazos sujetándola contra su torso desnudo — ¿Que dices?
Ella ríe y suelta un pequeño jadeo de sorpresa pero no opone resistencia ante las acciones del moreno. Todo lo contrario, se acurruca más contra su pecho y sonríe para sí misma. No puede evitar ese nudo de emociones en su estómago, nudo que realmente, si era sincera con ella misma, no era nuevo ni desconocido, al menos no con él.
— ¿Qué eso no va contra las reglas? — cuestiona con una media sonrisa traviesa y se gira para enfrentarlo. Sube una de sus delicadas manos hasta el mentón del chico y lo acaricia, se acerca un poco más a él y le roba otro corto beso de sus labios.
Para Aimiu existían unas pocas reglas de oro sobre sus noches de diversión: no sentimientos, no quedarse más de lo estrictamente necesario y por sobre todas las cosas no repetir. Pero obviamente con él, ya había mandado al carajo hacía mucha todas ellas. En especial la de no repetir pero ¿quién podía culparla?
— Si quiero. — termina aceptando con un asentimiento. Baja sus manos al pecho del moreno y deja su vista ahí. — Me gustaría desayunar contigo, Yoongsoo oppa. — murmura y se esconde contra su pecho, acallando en su interior todas esas emociones que la hacen querer gritar como colegiala.
Sonríe satisfecho con la respuesta.
—Las reglas han sido hechas para romperse, y me gusta romperlas de esta forma, solo contigo —confiesa casi sin quererlo, pues era una realidad, él no repetía, ni tampoco pasaba tiempo más del necesario luego de que sus amantes despertasen, todo terminaba allí, aveces siquiera sin un saludo de despedida. Él era consciente de que podía ser algo cruel en ello, pero no involucrarse con nadie para mantenerse lo más desapercibido posible era lo mejor. No debían indagar de su vida, a él tampoco le importaba de donde salieran las chicas con quien pasaba el rato, pero con Aimiu siempre había sido diferente. Podía sentir hasta cierta confianza, por más que aquella fuera la primera vez que le invitaba a quedarse, si le interesaba lo que ella tuviera que decirle.
La peliplata alza su vista y se muerde los labios ocultando una pequeña sonrisa de suficiencia ante la frase dicha por el muchacho y deja escapar un pequeño suspiro antes de acurrucarse contra el confortable pecho del muchacho, permaneciendo ahí durante unos pocos minutos.
— Entonces, rompámoslas todas. Ya qué más da. — se encoge de hombros sin apartarse del chico en el momento. — ¿A dónde te gustaría ir a desayunar o pedimos servicio a la habitación? — inquiere alzando su cabeza y apoyando uno de sus codos sobre los amplios hombros del moreno, se apoya en una de su mano, con su rostro demasiado cerca al ajeno y con la otra trazando figuras irregulares sobre los pectorales del mismo.
—Lo que prefieras —dice sosteniendo su mirada—. Solo que... Deberías saber que si vas a quedarte aquí hay riesgo de seguir rompiendo reglas porque... Soy débil a tus encantos —posa una mano en la delgada cintura de la rubia acariciando allí con su pulgar y levantándose apenas para alcanzar los labios de esta con los suyos.
Ella corresponde el beso sin miramientos. y una vez se separan le sonríe pícara.
— Tentador. — ronronea en tono bajo y dulce. — No me molestaría seguir rompiendo reglas... contigo. — musita e inclina su rostro para dejar un beso en el mentón del chico, descendiendo por su cuello lentamente. — Creo que quiero servicio a la habitación, en todo caso.


Byun YoungJi.


La mañana siguiente se despierta no tan temprano y aprovechando que Jesun sigue dormido se apodera del baño para asearse y alistarse para su día de piscina con su mejor amigo. Se pone su lindo traje de baño negro con fucsia, se viste con unos shorts de jean y una blusa suelta y sale del baño ya lista para despertar a su amigo.
— Jesun. — lo remueve un poco — Jesun, despierta. Ya amaneció, anda, flojo. Tenemos todo un día por delante. — sonríe cuando su amigo abre un ojo y le da una última sacudida antes de alejarse de la cama del castaño y comenzar a arreglarse frente al espejo.
Aun adormilado, sigue los movimientos de la chica hasta que sus ojos vuelven a cerrarse por si solos. Jesun era de las personas que odiaban despegarse de su cama, si, como su amiga había dicho, era un flojo.
—No era necesario madrugar Youngji —protesta soltando un sonoro bostezo y removiéndose en su cama con pereza.
— ¿Madrugar? — bufa peinando su cabello húmedo frente al espejo. — ¡Son las once de la mañana! No estamos madrugando — espeta alegremente y deja el cepillo a un lado para preparar su bolso con todo lo que necesita. — Eres un vago, anda. Párate. Desperdiciamos luz del sol.
Suelta un quejido y con pesar se sienta sobre su cama viendo hacia la nada. Refriega sus ojos pasando luego las manos por su revuelto cabello y vuelve a bostezar.
— ¿Como es posible que tengas tanta energía? Para mi es casi de madrugada, y eso que anoche dormí temprano —baja sus pies de la cama para de un impulso levantarse y caminar hacia el baño pareciendo que un pie le pedía permiso al otro al caminar.
La morena se ríe y niega con la cabeza.
— Eres un vago, Oppa. — repite y mete en su bolso un par de toalla, bloqueador, comida, de todo un poco. — Sí ya es tardísimo. — exagera y lo mira — Anda, vamos. Será un día divertido.
Sale del baño pasados unos minutos ya un poco más despierto y cambiado, con una simple bermudas negra, una remera holgada color gris y ojotas.
— ¿Comemos algo de camino? Mi estómago ruge —dice colocándose una gorra y sus gafas de sol — ¿Debo llevar algo? —Pregunta, no era sorpresa para Youngji saber que su amigo era muy despistado.
— Dame un cambio de ropa por si acaso, del resto ya guardé todo para ambos. — anuncia esperando a que el chico haga lo que ella pide. — Sí, claro. Yo también tengo hambre. — le sonríe y termina por guardar en su bolso la muda que le ha pedido a su amigo.— Ya está, vamos.
Salen de la habitación directo a las piscinas, Jesun roba un paquete de galletas del bolso de su amiga y va comiendo de camino.
— ¿Sabes? Estoy muy feliz de que estes aqui conmigo —confiesa con la boca llena—. Pensar que no estabas segura y mira... No hay nada mejor que esto Youngji, son mis primeras buenas vacaciones, y agregando que estoy a tu lado, es perfecto —la abraza con su mano libre apegándola de lado a su cuerpo.
Ella asiente efusivamente y engancha su brazo con el del castaño, quitándole la galleta que tiene en la mano.
— Lo sé, yo también estoy muy feliz de haber venido. — dice ella y le regala una dulce sonrisa. — Eres el mejor amigo del mundo, ¿sabes? Aunque a veces me saques canas verdes. — se burla — Gracias por esta oportunidad, Oppa... Aunque todavía dudo de la procedencia de estos boletos. — bromea y ríe por lo bajo.
—Lo sé, soy el mejor, solo escuché hasta esa parte, el resto no es importante —bromea—. Los boletos los gané en buena leí así que no debes preocuparte, no tengo idea a quien pertenecían ni para que serían, pero son míos ahora y los estoy disfrutando contigo, y no me agradezcas, no hay otra persona con la que quiera estar aquí que no seas tú, el beneficio es mutuo —llegan al área de las piscinas y Jesun inhala profundo soltando el aire en un suspiro—. No recuerdo haberme sentido tan feliz nunca —un toque de emoción se cuela en su cuerpo.
— Aws, eres un cursi Oppa. — ella se burla y lo abraza. — Confío en ti Jesun, aunque te moleste de vez en cuando y me crea tu madre. Sé que eres buen chico, uno muy bueno que cuida de mí y me tiene mucho cariño. — amplia su sonrisa y se pone de puntitas para dejar un beso en la mejilla del mayor. — Te quiero Je. — afirma. — Lo dio en serio cuando digo que eres el mejor amigo de este mundo, y de todos los demás. — bromea — Gracias por permitirme estar aquí contigo. Yo también tenía mucho tiempo sin sentirme así de alegre.
—Siempre cuidaré de ti, y también te quiero enana dice con cariño besando la cabeza de la chica—. Necesito ya mismo un chapuzón, y me cansé de decir cursilerias, ¿Me acompañas o te quedarás parada aquí? —deja la toalla que llevaba sobre los hombros en una de las reposeras y se quita la musculosa tirándola allí también.


Xiao Xian Lu.


Esa mañana le cuesta más de lo normal salir de su cama. Mira la hora en su reloj y todavía tiene tiempo para arreglarse tranquilamente y desayunar. Se despereza como un gato entre sus mantas y se arrastra al baño para darse una ducha y comenzar a prepararse.
Se ha tomado menos tiempo de lo normal y ha puesto más atención de la que debería a su aspecto esa mañana. Mientras camina por los pasillos del crucero hacia la proa, no puede evitar sentirse nervioso por lo que le esperará ese día.
Es extraño, una experiencia relativamente nueva y revoloteo en su estómago que quiere creer que ha sido la fruta que comió en el desayuno lo ponen nervioso, mientras espera apoyado contra el barandal a que el chico de cabellos negros aparezca.
Cuando el pelinegro reposa sus antebrazos en el barandal y suelta un ligero suspiro, hace que el mayor pierda concentración, pero no le dirige la palabra de momento.
— Estoy arrepintiéndome de que no hayas traído tu cámara hoy, hyung. - bromea, sonriendo ladinamente.
Xianlu rueda los ojos con un toque de fastidio. Más tranquilo ahora que el muchacho ha llegado pues siempre se había sentido ansioso cuando lo hacían esperar.
— No me cuesta nada ir a buscarla si quieres, Seungjae-ssi. — responde en tono vago elevando mínimamente una de las comisuras de su boca, en una media sonrisa apenas perceptible. — Por un momento creí que me dejarías plantado, ya hasta comenzaba a buscar un plan B para hacer en el día. — bromea.
Esa mañana, el fotógrafo se sentía de buen humor. Bastante tranquilo y relajado, un tanto extraño por la ausencia de su cámara, sentía el vacío en su cuello y pecho, pero no era tan malo como de costumbre. De todas formas, no era prudente llevarla en ese momento, se suponía que irían a las piscinas del crucero, estarían dentro del agua y bueno... su cámara no es a prueba de esta.
El pelinegro suelta una risita, mirando el perfil del más bajito.
— No, hicimos un trato. No puedes ir por ella. - alza su rostro con suficiencia. — Ahora, ven conmigo, hyung... Hay una sección de piscinas que está un poco más liberada, lo llevaré. - mete sus manos a los bolsillos de su bermuda-traje de baño, hace un gesto con su cabeza para que el rubio le siguiera y emprenden el camino. — ¿Quieres ir a la zona profunda o al chapoteadero? - bromea, señalando una alberca que medía menos de un metro con ochenta centímetros. — Es divertido allá, hyung.
— Para ti que mides dos metros de altura.  — bufa el más bajo y mira la zona de la piscina que no es tan profunda. — No soy buen nadador, así que llego hasta donde mis pies toquen el fondo. — advierte formando una mueca chistosa con sus labios y echa un vistazo a toda el área.
Amplia y despejada es el área de la piscina, hay poltronas en las cuales recostarse por todo el rededor, también hay un tobogán de agua gigante, enroscado, que se veía bastante imponente pero que al mismo tiempo le llamaba demasiado la atención.
— No mido dos metros. - ríe con fuerza, eligiendo un par de sillas que lucieran cómodas y se para frente a una de éstas, quitándose sus sandalias. — ¿Para qué estoy yo, entonces? Voy a ayudarte si necesitas de mí, hyung. - asegura, quitándose la playera y dejándola perfectamente doblada sobre la silla. — ¿Viene? - cuestiona, acercándose a la orilla de la alberca y extendiendo su mano hacia el mayor.
— No, tienes razón. Mides como dos metros y medio. — exagera a la par que imita las acciones del menor y se acerca a la orilla de la piscina. Mira la mano que le ofrece el muchacho y duda unos segundos antes de tomarla. — Más te vale, hablo en serio cuando digo que no soy buen nadador. — reafirma un tanto avergonzado, entrando al agua poco después que el muchacho sin soltar su mano.
No está tan profundo, de hecho el agua solo le llega a la mitad del pecho y sus pies tocan el fondo, eso está bien para él.
— Llego hasta donde mis pies toquen el suelo y es en serio Seungjae-ssi. — repite con algo de nerviosismo mirando al chico atentamente. Luego o salpica, con una risita inocente e infantil.
El pelinegro asiente divertido, pasando su mano por su cara, en donde el mayor había salpicado.
— Hyung, la gente no se salpica en la cara. Puedo morir. - exagera, sumergiendo su rostro y cabello, sólo para sentirse cómodo dentro del agua.
Seungjae nada un poco lejos del rubio, hundiéndose y saliendo a tomar aire casi al instante. 
— Xian hyung, muéstrame que tan bueno eres nadando. - extiende sus brazos, llamando al rubio como si fuese un pequeño que recién aprendía.
El rubio rueda sus ojos y le salpica nuevamente pero esta vez con las dos manos y con mucha más agua.
— Eres tan molesto. — se queja y mide con su vista la distancia entre él y el pelinegro, meditando si era prudente o no acercarse a él.
Lo mira nuevamente y mira el agua que los separa luego son algo -bastante- de torpeza comienza a desplazarse por el agua medio flotando medio chapoteando, porque no mentía ni pecaba de falsa molestia cuando decía que no era buen nadador. Llegó hasta el pelinegro y aferra a uno de sus brazos porque sus pies apenas tocan el fondo de la piscina.
— Seungjae-ssi regresemos. No me siento seguro. — pide con una mueca y aprieta el agarre de su mano en el brazo del mayor cuando siente sus pies falsear en el agua.
El contrario niega con su cabeza, haciendo que Xianlu vaya más hacia el fondo.
— Te enseñaré a flotar, hyung. -  toma al delgado entre sus brazos y lo ayuda a sostenerse, aunque su brazo siga aprisionado por los del mayor. — Puedes soltarme, hyung... Aquí estoy. - ríe bajito.
— ¡Yah! — el rubio grita y se aferra con mayor fuerza al muchacho por instinto cuando sus pies dejan de sentir el piso de la piscina y lo fulmina con la mirada. — ¡Boo Seungjae! — exclama con fuerza abrazándose al brazo del más alto y apoyando su rostro contra el hombro de este, mirando el agua con cierto temor. — Llévame a la orilla, mocoso. — le ordena con un toque de irritación y chapotea con una de sus manos para enfatizar la orden. Sus piernas se mueven un tanto desesperadas bajo el agua y bufa. — Seungaje, es en serio.
— Hyung~ - berrea, riendo. — Está bien, está bien... - alza su brazo libre con inocencia. —, pero te llevaré a aquella orilla. - señala el asfalto del otro lado de la piscina y sonríe. — Nos queda más cerca y, ¿adivina? - hace una pausa, sonriéndole. — Sólo necesitas sujetarte muy muy fuerte de mí. - alza sus cejas y sus labios se curvean en una sonrisa bastante llena de confianza. — Confía en mí, Lu hyung.
El rubio chilla cuando siente que el pelinegro avanza en dirección contraria a la parte menos honda de la piscina y pasa el agarre del brazo del chico a sus hombros, sujetándose con fuerza y cerrando sus piernas alrededor de la cintura del más alto.
— ¿Confiar en ti? ¿Es chiste? — el mayor bufa y lo golpea en el pecho. — ¡Te dije que hasta donde mis pies tocaran el suelo y tu me arrastras a lo más profundo! — medio grita exasperado y solo hace más fuerte su agarre en el cuerpo del chico, reafirmando sus piernas en su cintura y sus brazos alrededor de su cuello como un koala. — Eres un mentiroso, esto es jugar sucio.
El menor ríe, tomando a su hyung por la espalda y llevándoselo hasta la orilla, inclinándose un poco hacia atrás y nadando de espaldas con demasiada facilidad.
— No juego sucio, sólo quiero ayudarlo.
Al rubio no le da ni chance protestar por las palabras del chico cuando una sombra les cubre y escucha una tercera voz.  Alza su cabeza solo para encontrase con los ojos acusadores del pelirrojo y su fina figura parada a unos escasos pasos de la orilla a la que están cercanos, no se ve feliz, pero tampoco molesto. Media sonrisa adorna su rostro y sus brazos están cruzados.
— ¡Lu!, mira, pensé que no nadabas. - Namwook sonríe un tanto falso, golpeando graciosamente la punta de su pie contra el piso.
Xianlu no sabe realmente cómo reaccionar, su mirada viaja de entre el pelirrojo y el pelinegro al que sigue aferrado cual garrapata pues sus pies siguen sin poder alcanzar el piso de la piscina y balbucea.
— ¿Eh? — un tanto aturdido, — Yo... ah... eh... mmm... ¿No lo hago? — es más como una pregunta que una afirmación y alza nuevamente su vista para ver al pelirrojo, entonces nota a Seokmin a su lado, y una pequeña sonrisa se le escapa casi de inmediato. — ¿De paseo Nam? — aparta sus ojos del  orejón para volver a clavarlos en su amigo esta vez con un gesto más seguro y toque de arrogancia en su voz, emparejando la situación.
Namwook aligera las expresiones en su rostro y mira a Seokmin de soslayo.
— Eh... ¿No? - imita la respuesta de su amigo.
— En realidad sí. - comenta Seungjae de la nada al rubio, en voz baja. — Hyung invitó anoche a Namwook-ssi a una salida. - confiesa, soltando una pequeña risita. — ¿Todo bien, hyung? - el pelinegro alza uno de sus dedos al castaño, sonriendo con orgullo.
Las mejillas de Namwook se colorean de rojo y frunce el entrecejo.
— ¡Y-yah! - balbucea. — Nada hasta acá, Xiao Xian Lu. Vas a oírme de cerca, mocoso. - gruñe, haciendo una escena divertida y adorable para el castaño.
El rubio suelta un pequeño bufido pero también una risita.
— En este preciso momento no creo poder. — responde tranquilamente con una media sonrisa burlesca y mira al pelinegro. — El salvavidas al que me sujeto mantiene su distancia de la orilla. Habla con él. — repone volviendo a mirar a su amigo y se encoge de hombros ligeramente. — Aunque quizás deberías meterte, pareces algo acalorado. Hasta tienes las mejillas rosa y todo. — añade con una sonrisa maliciosa pintando en sus labios.
Seungjae sonríe, negando con su cabeza.
— Me temo que Namwook-ssi tendrá que entrar. Este hyung se pegó a mí como sangijuela. - se burla del rubio, tomándolo de nuevo por la cintura y nadando de espaldas se nueva cuenta.
Namwook gruñe.
— ¿En dónde están sus cosas? - y después de que el pelinegro señala el lugar, el pelirrojo toma a Seokmin de la mano y lo lleva al lugar indicado, sólo para dejar sus sandalias, quitarse la playera e invitar a Seokmin a que hiciera lo mismo.
— Ven acá, Seungjae-ah, así Namwook puede hablar bien con Xianlu. - indica el mayor de los cuatro, a lo que el menor de todos desobedece.
— Lo siento, hyung, él me controla.
Xianlu le regala una pequeña sonrisa cómplice al pelinegro y observa como su amigo se adentra a la piscina seguido del castaño. Le regala al pelirrojo la más linda e "inocente" de todas sus sonrisas, una jovial y bastante burlesca.
— Vamos Seungjae-ssi. — le indica al pelinegro, ha decidido pasar por alto su comentario respecto a él, ya después le reclamará por burlarse de algo que él mismo había provocado. — Namwook-ah hará un berrinche si no nos acercamos. — baja el tono volviéndolo un susurro que deja muy cerca del oído del menor y le sonríe. — ¿No está rica el agua Nam? Es un lindo día para pasar un buen rato en la piscina, ¿no lo crees así Seokmin-ssi?
El pelirrojo salpica agua al rubio, un tanto divertido. Sus mejillas siguen sonrojadas y provoca una leve carcajada en Seokmin, quien susurra algo como: "qué adorable" y causa un pequeño tropiezo en el flotar de Namwook.
Seungjae se acerca lo suficiente como para que el rubio logre tocar fondo con sus pies por lo que el mayor desenreda sus piernas de la anatomía del pelinegro y lo suelta a medias. Pero pese a que se ha bajado de encima de él, toma una de sus manos y entre laza sus dedos.
— Yah, ven acá, Xianlu. - le lleva un poco alejado de los de cabello oscuro y se cruza de brazos, tratando de no sumergir demasiado su rostro, para no desmaquillarse. — No estás respetando espacios. Ese chico es mío. - berrea, frunciendo sus labios.
— ¿Está marcado? — se hace el desentendido para molestar al pelirrojo y le dedica una mirada de soslayo a su acompañante- — Pero si pareces estarte divirtiendo con Seokmin-ssi. — habla bajito y con fingida inocencia, tampoco era como si le interesase que todo el barco, o los chicos que estaban a escaso espacio de ellos, escuchasen del todo sus conversación.
Su teñido amigo, suelta un gruñido más y lanza un par de gotas de agua al rostro del fotógrafo.
— No está marcado ahora, pero pronto lo estará. - cierra sus ojos y alza su rostro con orgullo, sonriendo levemente. — Y salí con Seokmin sólo para... Acercarme a Seungjae. - miente, mirando sus manos bajo el agua. — No te importa, cállate.
El rubio ríe y niega, — Ajá, claro. — se encoge de hombros y con su mano libre le da un suave golpecito en la frente al pelirrojo. — Te saldrán arrugas. — lo molesta hundiendo con suavidad uno de sus dedos en el entrecejo fruncido del muchacho — Ya que no está marcado, y probablemente tampoco lo esté después. Pasemos un buen rato, Nammie. — le sonríe ampliamente.
— No me salen arrugas, pero quizá me saldrán un par de canas. - vuelve a fruncir el ceño. — Arruinas mi BB Cream, aleja tus sucias manos de mí. - berrea, quitando el dedo del rubio y nadando hasta Seokmin, olvidándose por completo de Seungjae.
— ¿Les gustaría unírsenos? Íbamos a estar por las piscinas un rato y quizás subirnos a algunos juegos. — ofrece para ambos, Seokmin y Namwook, Xian Lu, tomando su lugar al lado del pelinegro. — ¿Te molestaría Seungaje-yah?
— A mí no me molesta. Pasar el rato con buenos hyungs es... Agradable. - se encoge de hombros el aludido. — ¿De verdad ibas a subir a los juegos, hyung? - abre sus ojos con asombro.
El rubio lo mira y se encoge de hombros.
— Tal vez. — responde — Me llama la atención el tobogán, pero depende. Si prometes que me vas a atrapar cuando me lance y que no moriré ahogado entonces sí, si no siempre puedo verlos sentado desde la orilla. — medio bromea medio habla en serio. — Igual ya me arrastraste por toda la piscina. — dice riendo suavemente y mira nuevamente a sus dos acompañantes. — Entonces, ¿si se unen o van a pasear por su cuenta? Tampoco queremos interrumpir el que se hagan cercanos. — tararea dulcemente el rubio pasando su mirada de entre Namwook y yoda.
Seokmin está por acceder a acompañar a sus amigos, cuando Namwook sale del agua, sin expresión alguna en su rostro.
— Seokmin-ssi, necesito ayuda para encontrar a alguien, ¿quieres ayudarme? - cuestiona el pelirrojo, buscando una toalla en un cajón cercano.
Después de que Seungjae alza sus pulgares en aceptación, el castaño sale del agua y toma una de las toallas que Namwook le había tendido.
— ¿Qué opinas, hyung? - Seungjae se dirige al rubio, sonriendo. — Creo que a hyung le gusta mucho el enojón. - ríe.
— Y yo creo que, tal vez, me acabo de meter en problemas. — comenta distraídamente mientras ve a ambos chicos alejarse sin realmente darle mucha importancia al asunto. Se encoge de hombros en su lugar. — Ya después hablaré con él. — dice más para sí mismo que para el menor y quita sus ojos de Namwook para regresarlos al pelinegro. — Más le vale a Seokmin-ssi tener buenas intenciones con Nammie o lo haré llorar, y a ti por consentirlo. — lo apunta y en su tono hay un deje de amenaza, después sonríe y suaviza su expresión un poco. — Namwook no es enojón... por lo general. Creo que está en la etapa de negación. — se burla
Seungjae rasca su nuca, un tanto confundido.
— ¿En negación de que no está enamorado de mi hyung? - cuestiona, ayudando al mayor a nadar hasta el espacio de juegos. — Creo que se le nota bastante que le gusta Min hyung. - frunce sus gruesas cejas.
Lu vuelve a cerrar sus brazos sobre los amplios hombros del menor y enreda sus piernas nuevamente en la cintura de este, solo que ya no está de frente a él sino que está sobre su espalda para hacer más cómodo el traslado del menor.
— Algo así... Nam es bastante caprichoso cuando quiere. Seokmin tendrá que tenerle mucha paciencia. — musita y apoya su mentón sobre uno de los hombros del menor. — Me siento como un niño en estos precisos momentos. — cambia de tema y una media sonrisa nostálgica se pinta en su rostro. — De pequeño, en las vacaciones de veranos mis padres siempre organizaban un viaje a alguna playa o isla para descansar un rato de la ciudad. Yo jamás he sabido nadar realmente y no importa cuanto lo intentaran nunca lograron enseñarme a hacerlo correctamente. Soy lo suficientemente torpe como para no pode coordinar mis movimientos. Entonces, como a ellos siempre le gustaba nadar en lo profundo, papá me llevaba en su espalda y luego mamá se encargada de cargarme todo el rato que estábamos ahí, jugando y tonteando con el agua. — un pequeño suspiro cargado de sentimientos se escapa de entre sus labios y regresa a la realidad  unos pocos segundos después. — Nada que ver con lo que hablábamos y no tienen mucha relevancia ahora, pero me vino el recuerdo. Perdón por aburrirte.
El menor niega con su cabeza.
— No me aburre, al contrario... Me alegra que estés confiándome eso, hyung. De verdad. - dice con una sonrisa satisfecha. Sujeta bien al rubio de las piernas y una vez llegan al área de juegos, le suelta. — Puede estar parado aquí, el agua no cubre mucho porque es un área de más movimiento. - los niños corren a su alrededor y los jóvenes se lanzan desde el tobogán más curveado.
El rubio cae sobre sus pies y echa un vistazo a su alrededor, tomando un poco de distancia entre ambos. 
— Quiero lanzarme desde aquel. — señala el tobogán más alto y enroscado que está a un lado y que desemboca en una de las partes más hondas de la piscina. — ¿Me esperarías ahí abajo? — pregunta sintiéndose un tanto avergonzado señalando al área de la piscina en el que cae la gente cuando sale expedida del tubo azul. — Tú te lanzarías primero si gustas, luego solo me esperas... y me atrapas o moriré ahogado y pesará en tu consciencia. — exagera con un toque de gracia queriendo ignorar el hecho de que siente sus mejillas más calientes.
Ríe bajito, tomando al mayor de la mano y llevándolo hasta las escaleras que le guiaban al tobogán.
— Anda, hyung... Sube y yo te esperaré acá abajo, no importa. - anima, dándole un par de palmaditas en el hombro y ayudándole a subir al primer escalón.
Xian Lu mira la extensión delas escaleras y luego al pelinegro. Toma una respiración profunda y comienza a subir hasta la cima de aquella construcción.
El rubio le tiene cierto pánico a las alturas y está confiando en el menor para no pasar un mal rato cuando caiga a la piscina. Se muerde los labios con fuerza y espera pacientemente en la plataforma a que llegue su turno para lanzarse. Mira por un costado y decide no volver a hacerlo cuando se percata que está más alto de lo que creía y la vista le produce vértigo. 
Cuando llega su turno de deslizarse por el tubo, se toma un minuto para respirar profundamente, contar mentalmente hasta diez y se lanza. Un grito sale de su garganta, seguido de una gran risotada en cada giro y curvatura que da. Siente la adrenalina dispersándose por su torrente sanguíneo y antes de darse cuenta está cayendo dentro del agua como un peso muerto hundiéndose hasta el fondo.
Seungjae nada hasta donde el rubio ha ido y lo toma por los brazos, sacándolo con tiempo, antes de que entrara en pánico y creyera que estaba ahogándose.
— Eh, hyung... - lo toma del rostro, haciendo que sus miradas se conecten y al final le regala una sonrisa. —, lo has hecho muy bien. - anima, acomodando los mechones del cabello en la frente del mayor.
El rubio sonríe ampliamente sintiendo el aire ingresar a sus pulmones y pasa sus brazos por los hombros del pelinegro.
— ¡¿Viste?! ¡¿Viste?! — exclama sin ocultar su emoción y gira su cabeza para mirar hacia el tobogán, afianzando sus piernas con más fuerza en la anatomía del chico para no hundirse.  — ¡Fue genial! ¡Es muy divertido! ¿Puedo ir otra vez? ¡Quiero ir otra vez! — exclama y vuelve sus ojos al menor con una enorme sonrisa. — ¿Puedo?  ¡Ven conmigo! ¡Anda! ¿Quieres?— pregunta e inconscientemente una mueca adorable se pinta en sus labios.
El pelinegro suelta una sonora carcajada, guiando a su hyung hasta las escaleras y ayudándolo a subir, para después apoyarse en el piso e impulsarse hacia arriba, para acompañarlo hasta la fila que se formaba para subir al tobogán.
— ¿Quieres que yo vaya primero, te dejo pasar o vamos juntos? - sugiere, levantando tres de sus dedos y sube las escaleras de dos en dos, cuidadosamente.
— Juntos. — responde sin detenerse a pensarlo y comienza a subir las escaleras de vuelta a la cima de la estructura del tobogán. — Es muy divertido. — ríe — La velocidad y la adrenalina que esta dispara por todo tu sistema. — habla animadamente sin detenerse a ver al muchacho, sino hasta que están en lo más alto, otra vez. — Anda, muévete. — dice tirando de él para apurarlo.
Xianlu tenía este sentimiento que hacía mucho no tenía, ese de ser un niño. Esa sensación de genuina alegría, por primera vez se sentía muy emocionado y feliz. Quizás era un poco tonto, pero jamás en su vida había hecho algo como aquello por su temor a ahogarse y esa satisfacción de estar viviendo algo nuevo le tenía muy a gusto.
Los dos chicos tenían sentimientos que hace tiempo no ocupaban su ser; Seungjae, reencontraba también aquél pedazo de infancia que siempre estuvo escondido. El pequeño había tenido que madurar rápido y, ¿a quién le gustaba un adolescente aniñado; un mánager infantil y modelo mimado? 
— Hyung, voy a confesarle que es la primera vez que subo a uno de estos. Tengo ligero vértigo justo ahora. - ríe, mirando a su alrededor.
— Bueno, no te sientas mal. — le dice enganchando su brazo con el del menor, mientras esperan su turno para poder lanzarse. — Esta es mi segunda vez en una de estas cosas y la primera fue la vez anterior. — señala con gracia y se encoge de hombros. — Solo no mires hacia abajo, si se te complica mírame a mí. — le sonríe. — Tu evitas que yo me ahogue y yo que te de un ataque de pánico por la altura. — bromea
El más joven suelta un suspiro, sin dejar de ver el rostro del de cabello claro y sonríe de costado.
— No me va a dar un ataque de pánico - ríe. —, sólo me ponen nervioso las alturas y... Seguimos nosotros. - chilla con voz grave y hace que el más bajito entre al tubo de plástico primero, para después posicionarse tras de él y abrazarle por la espalda. 
— Sujétate de mis brazos, hyung. - dice con emoción, sintiendo su corazón latir con fuerza y preparándose para lanzarse.
El rubio no duda en aferrarse al menor y el descenso comienza primero lento y luego va tomando más velocidad a medida que van bajando. Nuevamente grita y se ríe, el nivel de emoción no es el mismo pero igual le sigue pareciendo asombroso y muy divertido.
De los dos, él es el primero en golpear el agua y hundirse hasta la profundidad, todavía siente los brazos del menor alrededor de su cintura así que no se preocupa por ello. Siente como el pelinegro los impulsa ambos hasta la superficie y toma una respiración profunda una vez están fuera. 
Pasa sus manos por su rostro para quitarse el exceso de agua y peinar su cabello, antes de girarse y encarar al pelinegro con una risita escapándosele de entre los labios. Apoya sus brazos de nueva cuenta sobre los hombros del menos y aparta los mechones negros de cabello de su rostro con sus manos, en un gesto bastante delicado.
— ¿Qué tal? ¿Qué te pareció? — pregunta sin borrar su sonrisa, una de sus manos baja al cuello del chico y la otra se queda apoyada contra su mejilla.
Sus ojos siguen abiertos de la impresión al presenciar tanta velocidad sobre el agua y sigue carcajeándose ante la adrenalina que sintió recorrer su torrente sanguíneo.
— ¡Ah! ¿Así se sienten las vacaciones? - ríe, echando ligeramente su cabeza hacia atrás y encontrándose con la mirada de Xianlu al volver a su posición actual. — De pronto me siento tan... No sé, ¿vivo? - suelta un suspiro emocionado. -- ¿Tú, hyung?
El rubio asiente con emoción y cruza sus brazos detrás de la nuca del muchacho.
— Sí, justo así se siente. — ríe el mayor ladeando su cabeza entretenido. — ¿Quieres intentarlo de nuevo o probamos algún otro juego? — pregunta sin perder su energía y buen ánimo.
— Guíame, hyung. - propone de brazos abiertos, tomándolo entre estos y nadando hasta donde el contrario le dijera. — Estoy a su entera disposición.
El rubio suelta una carcajada y niega.
— No vuelvas a decir eso. —´continua riendo y niega. — Se presta para malinterpretaciones. — calma un poco su risa y señala la orilla de la piscina. — Sé que hay un área de recreación techada y leí algo de patinaje... ¿qué tan bueno eres sobre ocho ruedas? — pregunta divertido.
— ¿Malinterpretaciones? ¿De quién? ¿Tuyas, hyung? - alza sus cejas un tanto asombrado por el pensamiento de su mayor y ríe bajito. — Y, no es por presumir - su barbilla se alza y su pecho se infla. —, pero soy bueno en cualquier deporte que se me ponga enfrente.
El rubio rueda los ojos y prefiere ignorar las primeras preguntas.
— Cuanta confianza. Repito, no necesitas que nadie te suba más el ego. — se burla y una vez está fuera de la piscina camina hasta la poltrona en la que están sus cosas y comienza a secarse. — Pero eso me sirve porque yo soy un asco. — hace gracia de sí mismo y le resta importancia con un gesto de manos. — Pero quiero intentarlo, ¿me enseñas?
Asiente con su cabeza, tomando una toalla más pequeña y moviéndola en su cabeza, para secar su cabello.
— Bien, yo le ayudaré, con que no se me pegue al cuerpo como hace rato, que no avanzamos ninguno de los dos. - bromea, colgando una toalla más larga en sus hombros.
— ¡Bah! ¡Qué aburrido! — se queja el muchacho imitando a su menor y cambiando de toalla para secar su rubio cabello. — Por lo que yo sé no tuviste ninguna dificultad para desplazarte por el agua conmigo encima. — afirma y se voltea para tomar su camisa y ponérsela. — Además, no parecía ni molesto ni incómodo con ese pequeño hecho... — tararea inocentemente y le da una mirada cargada de ironía.
Asiente, aceptándolo.
— Bueno, porque era bajo el agua y ambos flotábamos. - dice con lógica. — Si te pegas a mi cuerpo en la pista de patinaje, mis piernas no podrán avanzar y terminaremos cayendo. - explica, secan su torso e imita la acción del mayor, poniéndose su camiseta y dejándola un poco húmeda ante el contacto con su piel. — Admitiré que me gustó tenerte cerca, hyung, pero no es momento para declaraciones de ese tipo. - guiña un ojo y empieza a caminar con dirección a las habitaciones, sólo para cambiar su bermuda. — ¿Irás así, Lu hyung? - mira el húmedo atuendo del aludido.
— ¡Yah! — chilla con las mejillas rojas y bufa. Deja un golpe en el brazo de su menor y niega. — Pero qué mocoso... — gruñe por lo bajo — Lo único a lo que le daré relevancia es al hecho de que acabas de admitir que eres tan debilucho que no podrías cargarme estando fuera del agua. — comenta con una pequeña sonrisa burlona. — No, así no. Estoy todo mojado. — se queja. — ¿Te parece si nos vemos en la entrada en unos veinte minutos? — cuestiona.
Seungjae rueda sus ojos con diversión.
— No soy débil, sólo no quiero lastimarme... - cierra sus ojos al hablar. — Pero bien, te veo en veinte, hyungnim. Sin cámaras. - sentencia.
Una vez en su habitación Xian Lu corre al baño para darse una rápida ducha y sacarse el agua con cloro de la piscina que nada bien le hacía a su pobre cabello rubio teñido, y se prepara mentalmente para hacer su rutina habitual de belleza en un tercio del tiempo habitual.
Fuera de la ducha, toma de su armario unos skinny jeans negros rotos en la rodilla, una camiseta negra básica y anuda a sus caderas una camisa a cuadros blanca, negra y roja; algo bastante casual y corre frente al espejo del baño para arreglar su cabello rápidamente y aplicar un poco de maquillaje en su rostro. Toma su teléfono, su billetera y un reloj antes de salir de la habitación y trota hasta el lugar donde había quedado encontrarse un par de minutos tarde, otra vez.
Sonríe cuando a unos pocos metros de la entrada ve al pelinegro y disminuye su paso, calmando su respiración.
— Hola, de nuevo. — dice para llamar su atención pues el pelinegro tenía su vista fija en su teléfono. — Ya estoy, no cámaras. — bromea y alza sus manos a cada lado de su cabeza con las palmas abiertas como si se estuviese frente a un policía que fuese a revisarlo.
El pelinegro guarda el móvil en los bolsillos de sus jeans y sonríe.
— Excelente, hyung, cumplir promesas es lo suyo. - guiña un ojo y comienza a caminar a la par del rubio hasta donde se encontraba el área de patinaje.
No le sorprendía que fuese amplio el lugar; quiere decir, el barco era bastante grande, tenía piscinas y toboganes. Una pista de patinaje amplia no era problema. Se habían lucido con el lugar. Semi-oscuro, iluminado apenas por un par de focos fluorescentes y lámparas colgadas en el centro de la pista, porque era el área que debía estar más iluminada... Para evitar accidentes.
— Hum... Déjeme pedir un par de zapatos, supongo que debe ser un par de tallas menos que yo. - compara los tamaños de sus pies y camina a la barra, para solicitar dos pares de patines. Cuando regresa, se detiene un momento a apreciar al rubio.
Hace entrega de los zapatos al mayor y ríe por lo bajo cuando está atando las cuerdas de los patines.
— Espero que te queden, ni siquiera me detuve a preguntar tu talla. - termina de ajustar sus zapatos y patina hasta la entrada de la pista, tendiendo una mano al mayor, esperando a que patinara hasta él.
El rubio mira los patines squad que el chico le ha entregado y sonríe.
— Están bien, tienes buen ojo. — comenta y ata los cordones de ambos patines, cuando alza la cabeza de que el menor se ha alejado un par de metros y bufa. — ¡Yah! Seungjae-ssi acércate. Soy como bambi con estas cosas. — se queja medio divertido haciendo burla de sí mismo y se levanta con torpeza de donde está sentado, dando un par de pasos hacia adelante con un muy mal equilibrio y casi cayendo en el proceso. Ríe.
El mencionado patina divertido hasta el mayor y lo toma de las manos, ayudándolo a arrastrarse hasta la pista.
— Sólo debes mover las piernas de atrás hacia adelante, mírame. - lo suelta un poco y cuando se asegura de ha equilibrado su peso, empieza a patinar lejos de él, riendo ante la expresión asustada del mayor. 
Regresa frente a él, volviendo a tomar sus manos. — ¿Viste, hyung? - cuestiona, arrastrándolo un poco y haciendo que moviera sus piernas.
El rubio se mueve con torpeza soltando algunos chillidos y quejas a la par que unas risitas.
— Lo haces parecer tan fácil. — bufa con un toque de fastidio divertido. — ¡No es tan sencillo mantener el equilibrio! — dramatiza pero se suelta del menor una vez están en medio de la pista, no hay muchas personas a su alrededor, y trata de avanzar un poco, poniendo en práctica lo que le ha dicho el muchacho.
Pero sus pies no coordinan y sus brazos se mueven al aire como buscando algo de lo que aferrarse más no consigue nada y solo cae de trasero sobre la madera lustrada. Un quejido ligado con una carcajada se escapan de entre sus labios y trata de ponerse de pie por su cuenta un par de veces antes de volver a caer y mirar al menor riéndose de él.
— ¡Yah! — grita con fingido enojo — ¡Deja de burlarte de tu hyung y más bien ven a ayudarme! — lo regaña frunciendo el ceño pero con una mirada divertida.
Después de tomar su estómago con ambas manos y poder controlar sus carcajadas, tiende su mano al mayor, ayudándolo a levantarse, y vuelve a reír cuando los patines casi lo hacen resbalar nuevamemte.
— ¡Yah, hyung! - ríe con fuerza. —, no creí que de verdad fuera tan malo. Dedíquese a sacar fotografías. - dice ya más tranquilo, cuando el bajito está de pie frente a él y puede ayudarle a acomodar su cabello rebelde, tomando aquello como excusa para rozar la piel de su frente con sus dedos.
Xian Lu se queda de piedra ante el tacto suave de los dedos del mayor contra la piel de su rostro y lo mira sintiéndose repentinamente avergonzado, con un ligero rosa pintando sus mejillas.
— Eish... — se queja, toma la mano del muchacho y la aparta de su rostro, más no la suelta, en cambio entrelaza los dedos de ambas manos y le sonríe. — Cállate y demos una vuelta. — dice balanceando en el aire sus manos en un gesto aniñado. — Esto es divertido, aunque justo ahorita me duele el trasero. — forma un puchero con sus labios sin darse cuenta. — Seungjae-yah fuiste malo con tu hyung. No me cuidaste. — dice en tono mimado y mirándole con ojos de cachorro herido.
—  ¿De pronto puedes patinar, hyung? - bromea, afianzando el agarre de sus manos, por si el más bajito tropezaba. — No fui malo, sólo me divertí un rato. - se encoge de hombros, riendo bajito.
Siente la calidez de sus manos entrelazadas y no puede evitar soltar un suspiro. 
— Hyung, ¿esto cuenta como su ayuda a que yo pase tiempo lejos de las piscinas o... aún quiere que salga con usted mañana? - molesta, dando un ligero golpecito en el brazo del rubio.
El rubio se deja arrastrar por el pelinegro a lo largo de toda la pista de patinaje, mirando a su alrededor los colores y el juego de luces.
— No. — responde vagamente y suelta una de las manos del menor para afianzarse en su brazo cuando siente que en un giro va a volver a terminar en el piso.  Termina por enganchar su brazo con el del menor, apegándose más a su cuerpo y suelta lo otra mano extendiendo su brazo por el aire, siguiendo con torpeza el deslizar del menor. Ríe — De hecho, no lo había pensado. Tú fuiste el que me hizo prometer pasar dos días enteros contigo, si ya no me soportas no es mi culpa. — se burla y lo mira con una media sonrisa un tanto más apagada. — Pero ahora no te vas a escapar, tú querías conocerme mejor. — recuerda y aparta su mirada de él fijándola en la madera lustrada de la pista y en sus pies.
— No es que no te soporte, hyung, sólo que hicimos lo que dijimos en un sólo día y creí que estaba cobrándose ambos días en uno. - rasca su nuca como puede y sonríe un tanto avergonzado. — Además, no hice que prometieras nada, no te obligué - se defiende, con la misma expresión divertida en su rostro. —, aceptaste por propia voluntad. - dice con satisfacción, soltando poco a poco el agarre de su brazo con el del mayor y posicionándose frente a él.
Lo toma de ambas manos y se estira, halándolo consigo y dejando que el mayor pudiera patinar con más libertad.
— Aprendes rápido, Lu hyung.
El rubio bufa y se las arregla para coordinar sus pasos y deslizarse con mayor soltura y sonríe
— Ajá, como digas. — le resta importancia y se suelta de una de las manos del chico, ya con más confianza en sus movimientos, sintiéndose más cómodo sobre las ruedas de los patines. — Quiero hacerlo solo, pero mantente cerca... —  pide y tarda un poco en soltar la otra mano del chico — Si me dejas caer te mato, Seungjae — advierte el mayor moviéndose con torpeza pero por su propia cuenta. 
Era chistoso de ver, era como un pequeño ciervo que aprendía a caminar. Era demasiado torpe y con frecuencia aleteaba en el aire para no perder el equilibrio pero se estaba deslizando él solo, sin ayuda y eso se sentía bien.
Pero su alegría no dura mucho y su festejo personal se acaba cuando un chico, unos cuantos centímetros más alto que él, con mayor masa muscular y rasgos occidentales, decide taclearlo abruptamente sin ninguna excusa y un decir que, sinceramente, hacía mucho no escuchaba pero que le hizo recordar tantos malos ratos: "fuera de mi camino marica". 
El rubio emite un pequeño quejido cuando su cuerpo golpea contra la superficie de madera y aparta las manos de Seungjae de un manotazo cuando este intenta ayudarle a levantarse.
Xian Lu intenta ponerse de pie por su propia cuenta pero se da cuenta que su orgullo y dignidad no ha sido lo único que ha salido herido y suelta un suave quejido cuando siente un aguijonazo en su tobillo derecho que le impide ponerse de pie por su propia cuenta.
— ¡Ay, la marica no puede levantarse sin la ayuda de su novio! — chilla el mismo cerdo que lo ha tacleado desde donde están y Xian Lu gruñe por su propia cuenta, nuevamente apartando al menor que intentaba ayudarle. — ¡Oye, mariquita! ¡Mariquita!
— ¡Yah!, deja de apartarme. - el entrecejo de Seungjae se frunce, su rostro se tiñe de un color rojo intenso e intenta ignorar los insultos del chico.
Está cabreado, preocupado por que sigan insultando a su hyung, pero sabe que no valdrá la pena hacer algún acto estúpido en su contra. Hasta que el muchacho lo empuja a él también.
No puede controlarse y sin querer, deja caer de nuevo al rubio, sólo para darse la media vuelta y soltar un puñetazo en el rostro del que los insultaba.
— ¡Ya! Largo de aquí. - gruñe, tronando sus nudillos y volviéndose al mayor, para ayudarle a levantarse. — Hyung, vámonos de aquí, podemos volver luego. - nota torpeza en sus piernas y traga saliva con fuerza. — ¿Estás lastimado?
El rubio ve en el momento en el que el chico que ha recibido el puñetazo le gruñe a su dongsaeng más antes de que cualquier pelea seria pueda entablarse, los otros dos idiotas que iban con él prefieren llevárselo.
Xian Lu se los queda viendo hasta que desaparecen y no se da cuenta de en qué momento ha dejado que su acompañante lo levante ni mucho menos cuando se puso a llorar, hasta que se sintió hipar. Frunce su ceño, enojado consigo mismo por haber permitido que algo tan estúpido como eso le afectase tanto, baja su cabeza para evitar que el pelinegro vea sus lágrimas y simplemente suelta un bufido frustrado.
¿Hacia cuánto que no lo insultaban de esa forma? ¿Cuántas veces no le habían dicho eso o cosas peores? "Chupapollas", "marica", "maricón", "nenaza", "muerde-almohadas" y un sin fin más de insultos y golpes que había recibido de joven lo golpearon de nueva cuenta. Provocándole unas fuertes ganas de llorar y romper todo, de formar un gran berrinche y quejarse del mundo.
— Quiero regresar a mi habitación. — murmura por lo bajo soltando sus manos de las de Seungjae para limpiar las necias lágrimas que no dejaban de rodar por sus mejillas. Se sentía humillado, dolido y por sobre todo, se sentía como un adolescente de nuevo. Y el odia eso, odiaba su adolescencia porque nada bueno salió de ella.
Con ambas manos, acuna el rostro del mayor, limpiando las lágrimas restantes de sus mejillas y suelta un suspiro un tanto cansado.
— Hyung... - las palabras no salen de su boca. Simplemente deposita un casto beso en la frente del más bajito, sintiéndose rápidamente en confianza y lo carga en brazos para llevarlo a donde le guiara.
— Hyung, intenta no hacer caso a ello, ¿sí? - dice en voz baja, sintiéndose mal por su poco ánimo al decirlo.
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por bomb. el Dom 02 Jul 2017, 8:08 pm


bomb.

Capítulo 4: Octava parte.

Xiao Xian Lu.

El pelirrojo intenta no dejar caer a su amigo cuando se decide a abrir la puerta de su habitación compartida.
Da un vistazo antes de entrar, asegurándose de que el lugar esté solo y enciende las luces cuando lo confirma. Xianlu apenas se mueve con rapidez y lo deja caer sentado sobre su cama.
— Yah, tuve que cancelar mi cita en el spa. — frunce el entrecejo y se agacha a la altura de su amigo, dedicándose a examinar su tobillo lastimado. — Ah, se ve mal, ¿cómo lo hiciste, rubio torpe? — se pone de pie una vez más y camina hasta su cuarto de baño, buscando una de las almohadillas que usó en su cuello el tiempo que duró su viaje hasta el puerto y la coloca con cuidado bajo el tobillo del menor.
— Ah, debería estar caliente, pero te conformas. — regaña, cruzándose de brazos y esperando una explicación de su amigo de la infancia.
Xian Lu rueda sus ojos entre fastidiado y enternecido por la actitud de su amigo y suspira. El tobillo se le había hinchado un poco y estaba pintado en tonos purpuras y verdes, el golpe al final sí había sido un poco grave pero no demasiado.
— ¡No me fue mi culpa! — se defiende del ataque y resopla. — Estábamos en la pista de patinaje, iba por mi propia cuenta y lo estaba haciendo bien... — el rubio frunce su ceño cuando recuerda la escena y gruñe — Un idiota pasó por mi lado y me mandó directo contra el piso, iba con otros dos chicos... me lastimé en la caída. — explicaba mientras se cruzaba de brazos sobre el pecho, enfurruñándose en su lugar. — ¡Idiota! Comenzaron a insultarnos lo muy imbéciles. ¡Agh! ¿En qué siglo estamos? — refunfuña de mal humor — ¡Hijos de puta! — blasfemia con rabia y luego se detiene a mirar a su amigo. — Gracias, por cierto.
Namwook rueda los ojos y de la nada, alza sus brazos, como si estuviera recordando algo. Camina a sus cajones y los abre como loco, hasta sacar un par de pomadas. Se sienta a un lado de donde su amigo descansaba si pie y con delicadeza aplica las cremas.
— ¿Lloraste? — ladea su cabeza, alcanzando el rostro de su amigo con su mano limpia y da un par de palmaditas en su mejilla. — Lu, podemos avanzar en años, pero la gente sigue siendo idiota. — se encoge de hombros, volviendo al pie del menor. — Excepto yo, eso lo sabes. - guiña uno de sus ojos, intentando aligerar el ambiente.
Ríe un poco y suspira.
— No sé, ya me había desacostumbrado a toda esta porquería Nam. — murmura y le sonríe a su amigo sintiendo como la crema le refrescaba el rostro. — Me dio mucha rabia y coraje. Me sentía humillado, mi orgullo y mi dignidad todavía siente el resquemor de lo que sucedió. — dice formando una mueca de disgusto en sus labios.— De pronto me vi atrapado en una nube de recuerdos que hacía mucho no revivía y que hubiese preferido no recordar nunca más. — musita bajando su voz a la par que con su mirada. — ¿Recuerdas a los idiotas que nos molestaban en el campamento? Luego de ese año que no volviste a ir, mis padres me obligaron a ir otro par de años más. Cuando estábamos juntos, lográbamos controlarlos y manejarnos con ellos porque éramos dos y nos cuidábamos la espalda el uno al otro... Los años que fui sin que tú también fueras toda la basura que ellos solían decirnos y hacernos se magnificó. — pausa y cierra sus ojos con fuerza, luchando contra aquellos recuerdos tan desagradables y dolorosos. — Era yo solo contra todos esos imbéciles... — el rubio toma una profunda inspiración y se encoge de hombros. — Estos idiotas me agarraron con la guardia completamente baja. — prosigue regresando al presente y mira a su amigo.— Yo en lo menos que pensaba en ese momento era que e iba a topar con unos trogloditas como esos. Estaba en mi pequeña burbuja, me sentía bien, estaba como un niño. Me jodió, me jodió mucho lo que pasó.
Namwook limpia la crema restante de sus dedos en su ropa, sintiendo su corazón hacerse pequeño y su pecho comprimirse.
Recuerda los pesados insultos de los niños del campamento y siente ganas de llorar, porque a su mente llegan cada uno de los insultos que recibían cuando niños y adolescentes. Namwook no podía soportarlos cuando eran dos; Xianlu y él. No quería imaginarse el mal momento que pasó su amigo cuando él no volvió más.
— Lu, lo lamento tanto. — murmura, abrazando a su amigo y acariciando su espalda, dándole paso a que derramara un par de lágrimas en sus hombros.
Los ojos del mayor estaban rojos, amenazaban con soltar un par de lágrimas, pero no lo hizo. Se mantuvo firme frente al contrario.
— Yah, la gente no piensa lo que hace. Olvídate de los malos momentos y piensa en lo feliz que estabas hace un rato. - sugiere, acomodando un par de mechones del cabello más claro. — Estabas divirtiéndote, ¿no? Regresa a tu burbuja. Toma esto como un accidente, ¿bien? - se separa de su amigo, quedándose aun sentado frente a él.
El rubio le sonríe agradecido y asiente quedamente con la cabeza.
— No fue tu culpa Nam, — lo tranquiliza. — La gente es idiota, tú y yo lo sabemos mejor que nadie. — ahoga un suspiro y vuelve a sonreír para calmar las cosas un poco. — Sí, me estaba divirtiendo... pero bueno, ¿tú que hacías? ¿Te la estabas pasando bien? — pregunta cambiando de tema y desviando la atención al pelirrojo. — Lamento haber interrumpido tu día con Seokmin-ssi. — finge un puchero solo por molestar.
Rueda los ojos y da un pequeño golpe en el pecho del más joven.
— Yo lamento que hayas arruinado mi oportunidad con Seungjae. - dice con molestia fingida. — ¿Viste cómo te mir...? No, nunca notas nada, niño torpe. - saca una caja de cartón de alguna de las maletillas que guardaba bajo su cama y se dirige al baño.
Sale gruñendo y haciendo un puchero bastante gracioso, pero adorable.
— Quiero quemarme la cabeza con tinte. — lloriquea, mostrándole el dibujo de una chica pelinegra en la caja. — Estoy deprimido. — suelta un pesado suspiro, dejándose caer en la cama de su mejor amigo.
— ¿Darme cuenta de qué exactamente según tú? — pregunta el rubio frunciendo el ceño. — Yo no arruiné ninguna oportunidad con nadie, solo estamos tratando de ser amigos. Nada más. — afirma y mira la caja de tinte con una media sonrisa. — Yo te tiño si quieres, pero tienes que buscar las cosas. Estoy medio torpe ahorita. — se burla de su propia condición y agrega. — Además, ni tan enojado o decepcionado pareces, teniendo a Seokmin de perrito faldero. Al chico se nota que le gustas.
— Darte cuenta de cómo te mira ese niño. — suelta un gruñido. — Nunca notas nada cuando le gustas a alguien. — se endereza en la cama y mira su cajita de tinte y después a su amigo. Frunce el entrecejo y cuando se relaja, puede sonreír de lado.
— No le gusto a Seokmin, sólo es un capricho, ya se le pasará. — agita una de sus manos, restándole importancia al tema. — No, no quiero que tú me pintes. Necesito a Hyunra ahora, tu aura me deprime. Esperaré a que llegue. - y vuelve a tirarse en la cama del mencionado. — Sirve que los presento, se conocen y tiñen mi cabello. - juega con los mechones rojizos y sonríe. — ¿Le gustaré más a Dokyeom si me pinto el cabello de negro?, ¿tú qué opinas?
— Si tanto te deprimo, entonces debería irme. — bufa el rubio un tanto ofendido. — No le gusto a Seungjae... o tal vez sí, eso explicaría un par de cosas. — comenta más para sí mismo que para el mayor. — Igual, él a mí no me gusta. Y sí, le gustas a Seokmin, no creo que sea un capricho. — repone. — ¿Dokyeom? ¿Y él que tiene que ver? — pregunta y lo mira  — ¿Algo no me has contado? — se queja — Además, no necesitas cambiarte el color del cabello, el estilo de ropa, tu aspecto físico ni nada de ti para gustarle a alguien, si le gusta que le gustes por cómo eres y ya. Déjalo estar Nam, no te hace bien. — habla en tono calmo pero con seriedad — Estás bien cómo estás ahorita, si te quieres cambiar el color de cabello que sea por ti no para buscar gustarle más y menos a algún tarado. No lo vale.
— Anda, vete a cojear por todo el crucero. - finge llorar, cubriendo su rostro con su antebrazo de manera dramática. — Oh, ¿no te había dicho que Kyeom está en el barco? ¡Con otro chico! - gruñe. — Eish, ¿cómo se olvida fácil a tu primer amor? - lloriquea, abrazándose a sí mismo.
Creía que ya lo había superado, pero como siempre, Namwook se contradecía bastante rápido.
— Obvio voy a cambiar mi color de cabello por mí, sólo... tenía esa duda. - rasca su frente. — Yah, quisiera que alguien me mirara como Seungjae-ssi te mira, eres un bobo. - hace un ligero puchero con sus labios. — Cuida al amor de mi vida por mí, por favor...
La puerta de la habitación se abre llamando la atención de los presentes quienes son observados por el pelinegro aun mojado y con una toalla sobre los hombros por el chapuzón que se había dado en la piscina.
— Buenas tardes —dice hacia su hyung y observando al -hasta ahora- desconocido rubio—. Namwook hyung, estaba buscándole, pero veo que no se aflige sin mi compañía —sonríe haciendo una pequeña reverencia hacia el rubio — ¿Debería regresar más tarde? —Cuestiona no muy seguro.
El pelirrojo suelta una carcajada y se acerca a su mejor amigo, dándole un ligero golpe en uno de sus brazos.
— ¿Namwook hyung?, ¿"buscándole"? Yah, ¿desde cuándo los honoríficos y formalidades se usan en nuestra amistad? — ríe, mirando a Xianlu y llevando a Hyunra de la muñeca hacia el rubio.
— Hyunra, él es Xianlu, mi mejor amigo de la infancia; Xian, Hyunra, mi mejor amigo. — los presenta y, antes de que el pelinegro pueda estrechar la mano del de cabello más claro, lo voltea hacia sí mismo. — Qué bueno que estás aquí, necesito que pintes mi cabello. - muestra la cajita, dando un pequeño salto de emoción.
— Intentaba ser respetuoso, no sabía que estaba frente a Xian Lu, a quien no me has dejado saludar por cierto —se queda mirando la caja y su seño se frunce — ¿Que se supone que tengo que ver yo con eso? ¿Tengo cara de estilista acaso? ¿Y porque tienes un tinte si estamos de vacaciones Namwook? El rojo es tu color, no pienso ensuciar mis manos con eso.
La vista del mayor se dirige a Xianlu y rueda los ojos. El rubio suelta una pequeña risita ante la discusión de ambos muchachos, mientras que discretamente evalúa al pelinegro a su lado. Parecía buen sujeto a simple vista.
— ¿Quién los entiende? - suelta un suspiro. — Quiero que pintes mi cabello porque tengo miedo de que Xianlu me haga algo malo. — señala, a quien se encontraba sentado en la cama. — Además, está lastimado. - apunta el tobillo lastimado con uno de sus delgados dedos.
— ¡Yah! — se queja indignado el rubio — ¡No voy a hacerte nada malo, pedazo de idiota! Sabes perfectamente que me tomo muy enserio los cambio de imagen. No jugaría a arruinar tu cabello. — le chilla agudamente al pelirrojo haciendo un berrinche. — Suena más a algo que tú harías por venganza. — le saca la lengua de manera infantil y bufa.
— Pero anda, salúdalo, conózcanse, sean amigos... Pasaremos un buen rato aquí sentados los tres. — Namwook sigue, ignorándole por completo, va al baño, en busca de un par de toallas para su cuello, dejándolos solos, porque quería que sus amigos fuesen amigos.
— Mucho gusto, Hyunra-ssi. — decide saludar al pelinegro. — Estoy encantado de conocer a la otra persona que tiene que vivir en carne propia el calvario que es ser amigo de Namwook. — bromea alegremente, con la voz cargada de ironía y luego la caja de tinte en su mano. — Cambiarle el color de cabello a una persona no es tan difícil. Puedo ayudarte, lo haría yo, pero tal y como dijo, estoy lastimado y no puedo estar mucho rato de pie. — agrega con una sonrisa amable — Además, ahora que ha dicho eso ya no quiero hacerle nada porque probablemente si quiera arruinar su cabello solo por desconfiar de mí. — fulmina al pelirrojo con la mirada fingiendo enojo.
Hyunra saluda con amabilidad al mayor sintiéndose en confianza rápidamente, había oído hablar tanto de él que sentía conocerlo aunque fuese la primera vez que lo veía en persona.
— Por lo que más quieras, no arruines su cabello, soy yo quien pasa la noche con él luego —bromea —. En serio, al fin conozco a alguien que comprende lo que es ser amigo se Namwook, mi vida no es fácil, a veces me confunde con su sirviente o algo así, de verdad, si no quisiera a este hyung como le quiero no toleraría la mitad de sus caprichos, pero... —mantiene la boca cerrada cuando el mencionado sale del baño.
— Yah, ustedes dos. — sentencia, entrecerrando sus ojos. — Ni que fuera tan mala persona. ¡Deberían estar agradecidos de tener una persona como yo en sus vidas! - acomoda la toalla en sus hombros y tiende una botella de tinte negro ya preparado a su amigo. — No sé qué sería de ustedes sin mí. - ríe. — Venga, Lu, enséñale a este novato a pintar mi cabello, que pronto estará pintándolo sin ayuda. — da un aplauso con emoción y se sienta con comodidad en su cama, esperando a que sus amigos comenzaran.
Cierra los ojos y sonríe con amplitud. — ¿Qué dices, Hyunra, el color negro me hará más lindo?
— No hay chico más lindo que tú hyung, lo que sea te queda —dice sabiendo lo que su amigo quiere oír y rebusca unos guantes en la caja del tinte para colocárselos—. Realmente... No puedo creer que vaya a hacer esto, ahora Xian Lu hyung, ¿Qué debo hacer? —pregunta llevando su mirada al rubio.
El rubio se ayuda con sus manos para empujarse más cerca de donde estaban Namwook y Hyunra para poder darle las indicaciones.
— ¡Dios! Pero como te gusta que te adulen. — molesta al pelirrojo son una sonrisita pintada en sus labios. — Bien, Hyunra, pintarle el cabello a una persona es muy fácil. En especial porque en esta ocasión solo vas a tener que aplicar un tinte sin tener que hacer una decoloración previa. — comenta y señala la caja del tinte para que se la pase. — Lo primero que tienes que hacer es preparar el tinte. — dice y saca de la caja el tubo de pintura y el bote de agua oxigenada. Le señala al pelinegro el pequeño recipiente que Nam había buscado con la brocha y el peine. — Mezcla el tubo con el agua oxigenada en partes iguales, hasta que queden completamente unidos. — explica mientras él mismo va haciendo lo que dice, — Una vez que lo tienes mezclado y preparado, solo empiezas a aplicarlo con esta brocha desde la raíz hasta las puntas, asegurándote de cubrir todos los mechones muy bien. Puedes ayudarte con las manos para cerciorarte de que el tinte lo está cubriendo todo y para que se te haga más fácil vas separado el cabello por mechones con el peine. — toma el peine y lo señala, le pasa las cosas al pelinegro y le hace señas para que empiece. — No es más que eso. — le sonríe.
Hyunra sigue las instrucciones del rubio cubriendo de tinte negro el cabello de su mejor amigo realmente concentrándose en ello, sabiendo lo importante que era para Namwook su imagen, eso incluía su perfecta y sedosa cabellera.
— ¿Lo hago bien? —Cuestiona sin dejar de prestar atención a lo que hacía — De verdad hyung, esto no estaba en la lista  de cosas que planeaba hacer jamás.
El aún pelirrojo suelta una risita.
— Sólo no vayas a quemar mi piel, saldré a cenar más tarde. — dice, jugando con la toalla en sus hombros y sonriendo ampliamente. — ¿Qué fuiste a hacer, Hyunra? ¿Cómo no nos encontramos en las piscinas? De allá venimos, ¿o no, Lu? - palmea la pierna de su amigo, para que siguiera su plática.
—Yo estaba —aclara su garganta—... Recién fui a las piscinas porque necesitaba un chapuzón, moría de calor —une sus labios en una fina línea quedándose callado por un momento y cambiando el tema ágilmente— A donde saldrás luego? —curiosea. —¿Saldrán juntos?
El rubio niega.
— Tampoco estuvimos tanto rato en las piscinas, tú menos. — comenta distraídamente el chino — No, conmigo no es con quien va a salir. — responde y le hace un par de señas al pelinegro para que detalle con más cuidado el mechón que estaba tratando y sonríe. — Aprendes rápido Hyunra-ssi. — le anima y luego le brinda su atención a su amigo. — ¿Con quién irás a cenar, eh? — pregunta con una ceja enarcada y una pequeña sonrisa curiosa.
Sus pómulos se sonrojan con intensidad y niega con su cabeza, haciendo que el mechón que su amigo estaba pintando, resbale de sus manos.
— Yah, son como chicas chismosas. - frunce el entrecejo, un tanto divertido. — Iré a cenar solo, necesito tiempo para mí. — miente, sonriendo satisfecho con su respuesta. — Estábamos hablando de Hyunra. - aclara su garganta. — ¿Has hecho amigos, Ra~? - sonríe, sin poder mirar a su mejor amigo.
— No irás a cenar solo, no eres del tipo de persona que cena solo hyung, no me mientas —dice con su seño algo fruncido y arruga su nariz ya que su amigo parece no poder quedarse quieto.
— Lo que él dijo. — señala el rubio y lo mira con una ceja enarcada. — No nos quieras creer tontos, y ¡no somos unas chicas chismosas! Somos tus mejores amigos. — replica el rubio cruzándose de brazos sobre el pecho. — Ya, déjate de hacer del rogar y escupe la sopa. — lo señala en tono serio — ¿Con quién vas a cenar?
Namwook mantiene sus ojos cerrados y la sonrisa en su rostro no se borra por nada del mundo.
— Cenaré con mi nuevo amigo, eish. — gruñe divertido. — Xianlu va a hacerme burla de por vida. — rueda los ojos, mirando de soslayo al rubio. — No hay nada, sólo es una cena normal y tranquila. — explica con relajación. — Además, no tenía mucho qué hacer más tarde, así que por eso acepté, pero como Lu está lastimado y tú acabas de llegar — señala al pelinegro. —, quizá cancele todo y me quede con ustedes. — se cruza de brazos, volviendo a cerrar sus ojos.
— ¿Nuevo amigo? — Cuestiona confuso— Te pierdo un rato y ya saldrás a cenar con un nuevo amigo —dice un tanto irónico pero sin molestia—. Merezco saber de quién se trata y que tan "amigo" se supone que pretendes que sea.
— No me gusta, sólo es mi amigo. Normal. — explica antes de tomar una gran bocanada de aire. — Se llama Seokmin — hace una pausa, retirando con rapidez las manos de su amigo en su cabeza y mira al rubio. —. ¡Pobre de ti que hagas algún comentario, que te corto la cabeza! — amenaza, con el rostro hirviendo en vergüenza.
—Pues yo estoy esperando el comentario de Xian Lu hyung porque te conozco tanto que sé que hay algo más en eso y no tengo idea de porque no me lo estás diciendo —la cabeza ya estaba completamente cubierta por el tinte y Hyunra se sintió bastante menos incomodo de lo que creyó por lo cual no fue tan malo—. Quédate ahí quieto que tienes un manchón negro en el cuello —dice y se retira al baño arrojando los sucios y manchados guantes a la basura volviendo con una crema, la primera que encontró de las tantas que su amigo usaba para ver si podía quitar el tinte de su rostro con ello y un pedacillo de algodón.
El rubio suelta una carcajada y lo mira divertido.
— Como le canceles la cita a Seokmin-ssi yo te corto en trocitos, ¿entendido? — señala al pelirrojo, ahora pelinegro, con un deje de amenaza sin ocultar la burla en su voz. — ¡Pero qué rápido avanzamos! — lo molesta un poco más y pasa a mirar a Hyunra. — Hyunra-ssi, Seokmin-ssi es un viejo amigo mío. Es un modelo con quien trabajé hace un tiempo, es buen sujeto y no los encontramos hace unas noches aquí en el crucero. — cuenta alegremente — Seokmin-ssi desde un principio se le notó que Namwok le llamó la atención y, al parecer es recíproco... — tararea pasando sus ojos del pelinegro natural al teñido. — Solo que Namwookkie sigue en la etapa de negación. — canturrea con tono aniñado para irritar a su mejor amigo. — ¿De qué te sirve negarlo, Nam? — pregunta con inocencia y una dulzura necia en su tono.
— ¡Yah! Y yo soy el último en enterarme de todo —casi que forma un puchero hasta que se da cuenta y niega volviendo al baño a arrojar el algodón manchado—. No sé cómo sentirme al respecto hyung, ¿Acaso solo sirvo para cuando las cosas se ponen malas? Porque... Ahí si rápidamente acudes a mí —trata de no sonar tan mal como por un momento se sintió—. Ya cuando puedas me contarás de ese tal Seokmin —busca algunas de sus pertenencias y se adentra al cuarto de baño cerrando tras él.
Sus mejillas se sonrojan intensamente y gruñe, levantándose de la silla.
— ¡Yah!, no le den demasiada importancia. — agita sus manos, acercándose a Xianlu para golpear su espalda. — Él no me gusta, no pasará nada, no hay nada. No, es, mi, tipo. —hace pausas y se cruza de brazos.  Camina hasta la puerta del baño y toca un par de veces.
— Hyunra~ No lo vi necesario porque... No es importante. Apenas hace unos días estaba llorando por Dokyeom, no lo tomes mal. - habla, frunciendo sus labios en una mueca de querer llorar; fingida. — Está bien que me la pase buscando chicos... - dice ya, más para ambos amigos. —, pero Seokmin no es uno de ellos, ¿entendido? — cuestiona, esperando que Xianlu comprendiera sus palabras. — Sus orejas siguen sin convencerme.
—Lo que sea hyung, diviértete en tu cena —la canilla de la ducha se abre y Hyunra se adentra bajo esta para quitarse todo el cloro que tenía por haber pasado rato en la piscina.
Namwook mira al rubio, con la misma mueca de tristeza y señala la puerta.
— Ahora está molesto. — camina hasta su cama y se sienta junto a su amigo, entrelazando su brazo con el de él. — Yah, te dije que no comentaras nada sobre Dumbo. - regaña, empujando levemente al menor.
El rubio rueda sus ojos y bufa.
— Eso no es mi culpa. — dice y toma la mano de su amigo — Si es tu mejor amigo debiste haberle comentado antes- — le regaña — Así como a mí no me comentaste que habías llorado por el tal Dokyeom, ¿eh? — lo señala con el ceño fruncido y una mueca acusadora. — Pero no voy a enojarme, creo que es suficiente con que ya uno esté medio enojado, porque tampoco creo que este muy enojado contigo. — comenta y suelta un ligero suspiro. — Nam... — lo llama y su tono suena más serio. — Si de verdad no te gusta o llama la atención ni un poquito Seokmin-ssi, no deberías de darle alas y dejar que se haga ilusiones. — dice lejos de querer sonar como un sermón, su tono es suave y dulce. — Tu corazón sigue herido por todo lo que pasó con Dokyeom pero a Yoda realmente se le nota lo mucho que le gustas... Es un buen sujeto no me gustaría verlo triste, ni a ti por no aclarar las cosas a tiempo. — murmura y deja de mirar al pelinegro teñido para mirar al techo. v Si no lo admites delante mío porque sientes que me voy a burlar de ti, que es lo más probable. — ríe — Al menos sé sincero contigo mismo y con él. — indica — No quiero sonar como un amargado, ni mucho menos, pero... solo eso, ¿bien? — le sonríe con ternura a su amigo y le pica las mejillas para hacerlo sonreír. — Hyunra-ssi te quiere, se le pasará el enojo, ya verás. — lo calma — Solo habla con él y ya.
El pelinegro, mejor amigo de Namwook, sale del cuarto de baño, bien cambiado y sale del lugar, no sin antes escuchar un: "Hablaremos más tarde", de su amigo antes pelirrojo.
Namwook suelta un suspiro y aprieta su agarre de manos con Xianlu.
— Aclararé la situación con él, Lu. Seokmin es buen tipo, pero no el mío, ¿sabes? - un suspiro más. — Es agradable su compañía y... Ya pasará su encanto. No soy su tipo, tampoco. — sonríe casi con dificultad y se levanta de la cama. — Me daré una ducha y... ¿Quieres quedarte aquí o prefieres que de paso te deje en tu habitación? - cuestiona, rascando su cabeza con un cepillo.
El rubio suspira, prefiere no seguir insistiendo, ya llegaría el momento en el que su amigo se daría cuenta de las cosas por su propia cuenta.
— ¿No tienes tu cena con Seokmin-ssi? — cuestiona y niega — Está bien, puedo estar solo. Regresaré a mi habitación, ya después podremos tener una noche para nosotros, ver películas, hablar un rato de todo y comer mucha basura. — le sonríe. — Puedes invitar a Hyunra para esa noche, me agradó bastante el chico.


***


Xian Lu regresa a su habitación y se despide de su amigo ahora pelinegro antes de despojarse de toda su ropa y preparar la bañera para darse un relajante baño. Metido completamente en la relajación de su baño, cubierto de espuma hasta la barbilla, escucha su teléfono sonar y vibrar a un lado de las sales de baño.
Saca una de sus manos y la seca, toma su teléfono y desbloquea la pantalla, frunce un poco su ceño al no reconocer el número del mensaje pero aun así lo abre.

"Hyung, ¿se siente mejor?, ¿necesita algo?, ¿qué tal su pie?
- Seungjae."


El rubio sonríe ante el mensaje sin saber muy bien por qué y le responde al menor:

"Estoy bien, lamento lo de más temprano. Yo... no sé, solo me agarraron con la guardia baja xd No necesito nada pero quiero helado".
"Mi pie está bien, mi tobillo no tanto, se ha hinchado T-T Gracias por preocuparte Seungjae-ssi"

"No te preocupes, hyung, con que estés mejor ahora :)"
"No tienes nada qué agradecer, ¿qué sabores te gustan?"


"Me gustan el chocobrownie, cookies n' cream y el de menta. En especial si mezcla el de chocobrwonie con el de menta. ¡Es muy rico!" - responde el rubio y decide que ya ha pasado suficiente tiempo bajo el agua, así que se pone de pie como puede, se juaga y sale de la ducha en su bata de baño hasta su cama y se acuesta ahí.

"¿Tú estás bien Seungjae-ssi?"

"Estoy atendiendo a una junta en línea justo ahora, pero ¿adivine?"
"Bueno, no adivine, abra su puerta... No había menta, pero le conseguí rocas amentoladas con chocolate, sepa disculparme"
"Incluso te compré conos, hyung (!!!)"


El rubio abre sus ojos como platos ante los últimos mensajes y niega.

"No estás ahí afuera, ¿verdad? ¡Seungjae-ssi! No tenías que traerme nada". - teclea rápidamente y se queda estático en su lugar.

"No estoy afuera, hyung, ¿cómo se te ocurre?:p"
"Estoy en una junta en línea, ¿no te dije hace... dos o tres mensajes?"


Una mezcla de alivio y decepción se instalan en su pecho, porque ¡vamos! ¿A quién no le gustaría un detalle así? Suspira con pesadez, desechando la idea de Seungjae apareciendo de la nada con helado para él y un puchero inconsciente se forma en sus labios.

"Eres un idiota Seungjae" - envía.

"Por un momento creí que... iba a matarte. ¡Jesús! Ni siquiera estoy presentable como para recibir a alguien, ni siquiera a ti xd"
"¿Junta en línea con quién? ¿Por qué hablas conmigo si estás en medio de una junta?"

"Juro estar contigo a la próxima, hyung... Y comeremos helado juntos. ¿Ya abrió? Se van a derretir si no."
"Oh, bueno, estas noonas son aburridas... /rodar los ojos."


"¿Noonas?"
"No abrí nada, estoy tirado en mi cama recién salido del baño con mucha pereza de vestirme o moverme siquiera xd"
"Yo espero que no haya una próxima vez, sinceramente no me gustaría revivir lo que pasó hoy. Al menos no el incidente".

"Sí, de la agencia en Seúl..."
"Momento... ¿Eso significa que no saldría de nuevo conmigo si se lo pido? ;-;"
"Duerma y cúbrase hasta la cabeza para que no se resfríe"


"Ah... ya."
"Yo no dije eso, solo dije que no me gustaría revivir el incidente. Estoy harto de ese tipo de 'encuentros'".
"Me divertí hoy Seungjae, gracias ;) ".

"Oh... No te preocupes, hyung. Te defenderé si es necesario. Casi me llevo un moretón hoy por tí:p"
"Cuando quiera divertirse, sólo llámeme. Tiene mi número ;) "


"No te lastimes a causa mía, no podría después con la carga de conciencia. No puedo dejar a W Corea sin su mejor cara xd"
"Lo tendré en cuenta, quizás después te escriba cuando me cure del tobillo. O mientras esté aquí, así tengo a alguien a quien molestar jajaja"

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Dom 02 Jul 2017, 9:30 pm


bomb.

Capítulo 4: Novena parte.


"Descuida, hyung... No saldré lastimado, soy bueno en las peleas"
"Adelante, molésteme lo necesario... Mientras estas mujeres hablan, necesito distracción para evitar el dolor de cabeza".
"W Corea se enojaría por usted si le quitan a su mejor rostro del año"


"No seas irrespetuoso con tus noonas. Deberías prestarle atención, si es algo del trabajo ¿acaso no es importante?"
"Bueno en peleas o no, no te metas en ninguna. Después no quiero andar curando heridas xd Además, el look de chico malo no va contigo"


"Bah, hyung está poniéndoles atención... creo."
"¿No va conmigo? Hyung, soy un chico malo, ¿no me ve? /presumir."


"JAJAJAJA... Sí, Seungjae-ssi, muy malo xD"
"Tú no eres un 'chico malo' lamento romper tus ilusiones. Eres muy lindo a decir verdad"
"Okay, no. Obvia eso último."

"También eres un chico atractivo, hyungnim "
"Le dejo, acaban de decir mi nombre"
"Descansa y cuídate, hyung. Te visitaré después."


"Presta atención a lo que estás haciendo".
"Buenas noches, niño. Duerme bien"

"Igual tú, hyung  "


El rubio lee el último mensaje y deja caer su teléfono entre las mantas, cuestionándose todavía porqué le había enviado al menor ese “eres lindo”. Gruñe a la nada y suspira, envolviéndose en sus cobijas y abrazando una almohada dispuesto a dormir para no darle más vueltas al asunto del mocoso pelinegro.

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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por taejin el Lun 03 Jul 2017, 5:18 pm

Weeee aquí he llegado a comentar este mega capítulo que te mandaste, y que te amé por ello, amo los caps largos, de verdad, son como una bendición, y más porque we, las amo y amo esta novela y todo lo que hagamos juntas bc somos el mejor team *lluvia de corazones* we, me concentro y aquí voy..

Ryo Kai baba baba ese men es fnfuiouf ya lo amaba, solo lo amo más y lo amaré más cada vez. Ay, la relación con sus papis es tan besha, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] amé a esa pipol, we pero que se klmen un pqis con el tema nietos que Eunsun es bb aun, pls, xfabor, igual me reí bc seguramente todas pensamos en Eunsun when la omma de Kai le dice lo de la nuera y los nietos xd ya los shippeo we.
Ya desde el primer momento me agarra el impulso de citar todo porqe fjwbfiweu los survivors fils son juertes.
Aissshduodquwd la parte que la mami los despide...  muack  muack  muack
— Sí, mujer no hagas una escena. — dice su padre, acercándose a su señora esposa y abrazándola. — No es como si no fuésemos a regresar cariño, siempre te pones muy sentimental.
SOS UNA PERRA SIN CORAZONNNNN        

¿Qúe decirte de EunYoo? PORQUE ERES ASI? PORQUEEEEE?!!?! Ay dios, nosotras y esta manía de hacer personajes sufridos, xq somos asi? no entiedno, we pero ese men, dios santo, yo amo a Rae Eun Yoo, es tan qjofbeuqofbe se sacrifica por su familia basta, es un sol de persona queiro dos pa llevar pls, su hermanita es tan linda ♥ me duele lo de su mami y todo el pso que tiene sobre sus hombros, y el Hyungsik encela a mi Ha Ri interior, no puedo controlarlo, a diferencia de todas no puedo shippearlos xd igual me agrada, y we esa amistad es besha, amigos como esos valen la pena ♥

AI MIU weee esa mujerrrrr        [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] me encanta, se pasó, pls, la amo, esa personalidad, bitches quitense llegó la patrona ghbgdh ay su madre, la odié, de verda, pls, que clase de madre quiere una vida de mantenida pa su hija? Que el Yoongsoo con gusto la mantiene pero no, a la suegra no la quiere, el quiere una mujer poderosa e independiente a su lado pls, la suegra no va a la boda ok? ia me kyo mal ahr

DR SUNG  CHAMA YO QUEDÉ LOK we, esa imagen mental del negro con bata de médico, fwoijfiojf jesú, ¿Porqe me haces esto? ai kent, yo no culpo a la pobre acosadora que tiene, we, igual me da penita ella, se ve que es buena, pero we, no corresponde, que se aleje pls, que se de cuenta, sean amigos y buscate otro si? gracias. El Dr Sung menloquecio d verda.

Weno desde que empecé a leer when apareció Hyungsik ya decia yo que no solo lo veia como amigo a Eunyoo, y si, tremendo crush con su bff, la dolorosa friendzone, admito que soy mala pero no me duele que lo mantenga ahi xd [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] igual we, me cae muy bien ese men, no me lo imaginaba tan diva, pero es la amistad mas homosexual qe lei en mi vida, es como que.. no es necesario que pase a mas pls, igual se lo re sabrosea, klmenlo alguien

HYO RAE TAN BONITAAA awww la bias, yo me la imagino toda asi tiernita, y encima es un pj adorable, basta me encanta, ya me compró, ya la amé, ya quiero que se case con Jesun, ok vamo dspacio.

Weno Xian Lu es besho, su amiga esta lok y se llama como mi ship, suerte que se muere asi no opak, okno sorry, soy malda pura basta. Enserio, when conoce a Youngsoo... Es lo más gay que lei en mi vida, yo simplemente no puedo, u know, en esos tiempos no era el macho azotador en que lo convertí, esa no es la imagen que quiero de mi hombre pls shoroxdxd

jdofwforwo RyoRi son friendship goals, los amo, me encantan, citaría toda esa parte we porque los amo mucho mucho, Hari ama a su hyung bc puede ser el mismo con él, le aconseja, le dice las cosas que aveces no quisiera escuchar pero sabe que todo es por su bien  que besha amistá basta
Y lo que vino después  weeeee que cosa con los lee bros que conocen a los lovs de sus laifs de maneras accidentadas y terminando manchados por algo xdxd rohgirowh ya los shippeo, pueden tener 20 hijos cuando quieran, sooyoo se los cuida, tengan los que quieran bc son hermososss  yaaa necesito mas d este par nfnfonfvd

Awww Joowoo es tan besho y directo, ahr yo se que no es tuyo bt, se merece una manecion honorifica por bebo lindo xd y el Dongwoo es fnwefewio me encantó esa parte xd fue rara pero me gustó la vdd a este tampco lo debo nombrar pero si joowoo y sooyoo se encuentran sería explosivo xd bai, seguire comentando.
Me da fils leer a mis pjs en los caps ajenos, y el Jesun we, ese men unfcweonfw mas lindo como EunYoo lo analiza a ver si es lo suficentemente weno pa su amiga, basta, eunyoo tenes mi corazon ganado, te amo ♥

¡Que trio! Xian Lu, Ai Miu y Minji, we los amo a los tres, traigan al namwook y al hyungsik y se juntaron las queens xd hablaron tanto de gatos que tuve que dejar de leer pa abrazar al mio xd mencorazonan los tres ♥

Lo que le sigue... KEZTAPAZANDO AKI alto lok, como se les ocurre llevar a una niña a ver un negro hot desnudarse? Donde quedaron los valores? de verda, tu y fernanda no tiene remedio. Ay,nah, pero si shoré xd me hice toda esa escena de Shaoran tapandole los ojos a Akame y JaeHo bnonoinwrfw los padres bai, porqu no se casan y la adoptan y ya? we, ese negro desvergonzado, sta bien, sabe qe esta bien juerte y lo aprovecha, a mi Dongmun interior no le gustó esto pero a mi si, solo no le cuenten pls o nos peleamos(? ahr k dic. me re gusta esa amista♥ como cuida a la niña, basta Hyunsik es un sol
— Tú t-también e-eres c-ca... caliente, oppa.
fingiré que no lei eso  

Era su cuarta noche en el casino, una parte de ella esperaba volver a encontrarse con el lindo chico de la primera noche pero para su mala fortuna, el chico nunca apareció.
BASTA YO TAMBIEN QUIERO QUE SE VUELVAN A VERR fbfuwf y Eunyoo otra vez ahi bfueow ese men me hace vomitar corazones, wee Soomin me cae tan bien xd me gustan ellas dos de amiguis ♥ ok, aqui hay varias cosas que necesito citar...

hay algo que debes saber de mí, nunca rechazaría comida o bebida gratis.
Soomin me representa xdxd ok debía citar eso o no dormiria en paz

— ¿Entonces…? — pregunta con cierto toque de burla. — ¿No estabas buscando al chico de la otra noche?
— ¿Te gusta?
por lo que me dijiste hace unos minutos te estás arrepintiendo de no haberle dado tu número.
Ese men sabe pls, ya tenía ganado mi lov y mis respetos xd

— Es que fue muy lindo conmigo y es bonito.
BONITO? ES UN PUTO DIOS GRIEGO COJFCBWUOFBW *respira pa klmarse* ah si, el efecto Jesun nenass  o sea

We, Seungjae está re in lov, y we, es que Xian Lu es precioso, no lo culpo,  pero namames, porque el Xian lu es tan grosero? pls, me dolió hasta a mi como lo trató, fue tipo; ay tu dnuevo    no si.
menos mal dsp se relajó un poqis, sino le iba a pegar bc el seungjae me cae bien y son lindos ♥ la hisotria de Xian Lu    me dio muchos fils pero solo citaré una partecita bc me morí d lov

— No es solo contigo lo de ser gruñón, es con todo el mundo. No te sientas especial por ello. — medio bromea, tratando de quitarle el aire tenso a la situación.
El más joven posa una de sus manos en el hombro de su hyung y da unas pequeñas palmaditas, sonriéndole.
— Y yo que pensaba usar algo como: "Del odio al amor" con usted, hyung. – vuelve a bromear, carraspeando con su garganta al retirar la mano del más delgado. — Tenemos algo en común, hyung... Nuestras familias no nos apoyaron, pero encontramos gente que después se hizo más como nuestra familia, ¿no cree? – se muestra un tanto comprensivo y olvida su faceta seria y calmada al sonreírle con un brillo especial.
fue como un awwwsss pal seungjae por ser asi de besho.
We terminaré con todo el seunglu asi lo comento todo junto, es que lu x mama aveces, pls, en la cita, el men esta loco por é y ste le dice cosas como:
— Quizás tú deberías usar un poco, estás bastante feo al natural.
rlly ? c pasó chama.
Pero lo que más me gustó fue su respuesta:
— Sí - finge tristeza. —, mi fealdad me ha llevado a las portadas de revistas famosas. W Corea debe estar bastante triste porque no consigue el rostro de un modelo más guapo.
BOOM BITCH, IN YOUR FAKIN FACE   jajajaja we, me reí en esa parte, el otro men se hace el desinteresado y lo va a terminar amando, we, mi instinto shipper lo sabe. admito que fangirlee mucho con este par. La parte de la piscina, we, se lo sabrosea, quiera o no lo hace  
y me gusta mucho su amista con nam♥ divas unidas jamás serán vencidas. aigooo me gusta todo de xian lu, aunque sea medio gata arisca :posmecallo:

EL YOONGMIUUUUU  WEWEWEWEWE ese par dios santtooo estan infaierssss y me encanta  u know, yo necesito d esto pa vivir, necesito porno y parejas calenturientas pa q mi vida tnga sentido, gracias por el YoongMiu, amén.
— ¿Entonces qué dices si empezamos por recordar que tan bien besas? Tengo grandes recuerdos de ello, pero nada se compararía a volver a vivirlo —roza sus labios sin prisa, aunque deseoso por probarlos.
La chica sonríe sobre los labios del muchacho y no se hace mucho del rogar. Ella también tenía buenos recuerdos sobre los besos del moreno, revivirlos no le vendría mal a ninguno de los dos por lo que terminó de cerrar la distancia entre sus labios y comenzó a besarle.
ao kent, me encantan onfoewufef
Basta los shippeo hard, y luego todo lo que pasó en su habitacion ebfuqbfoef amé todo eso, son muy lindos ♥ y en el fondo ambos saben que hay ams que una simple atraccion, es una atraccion especial, y aunque no quieran involucrarse, pls, se van a amar

Ay me encantó el DongSun(? we, es que esos mens estan infaiers y el pj de dongwoo tiene mi cora ganado, el Dr Sung es tan bueno we, o sea, ya se ganó el respeto de Jesun, es que sino, no lo hubiese dejado solo con su niña, pls, el sabe que ese negro es buen candidato pa la beba, van a ser buenos cuñados ♥ djwbdhewfou tmb citaria todo esto bc EL NAMJENNIE  son taaaaaaaaan shippeables, los negros basta
como se miraban, fue BOOM flechazo  baba y el Jesun bien astuto se va bc pls, el no iba a estar de mal tercio, no agradezcas.
me quedé con mas ganas de Youngji bc esa nena es preciosa ♥ amo la amistad con mi jesun, son tan preciosos     él es como su hermano mayor pero a la vez ella es como su mamá xd es chistoso basta, son goals♥

Voy a terminar este comentario de dos horas practicamente diciendo que aunque nadie shipee (aun prras porque si nos los shippean las golpearé) el EunRi, a mi me matan de fils, bc, ellos tienen vidas tan diferentes pero a la vez tienen tantos problemas con los que cargan   no sé, yo los amo y los shippeo intenso, aunque no hayan tenido el mejor comienzo, aunque ni siquiera se imaginen que se van a amar juerte y aunque eunyoo sea aparentemente heterosexual, yo los re shippeo y me dan muchisisisisisiissimo fils

y... creo que pa todo lo que demoré en comentar mientras releia todo lo besho de este cap no fue un comentario tan largo xd pero espero que t guste bc tu cap merece mucho lov como tu, este fic y las 3 que las amo ♥ bai
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Re: 생존자 |N.C|

Mensaje por chanyeol. el Lun 03 Jul 2017, 7:44 pm

tENGO MUCHO QUE COMENTAR NAMAMEN ME MAMÉ SOY UNA IRRESPONSABLE /LLORAR.

CAM OMG:
Mujer, es que tu no sabes lo que se sintió leer tu capítulo... Para empezar, te dije como mil veces que amo demasiado a Joowoo, pero al final, terminé amando a todos tus personajes.

Pero empezaré con Joowoo porque el nene es re bonito y pueh tu empezaste con él.

Tipo... Es que no sé por dónde empezar, porque todo el inicio fue demasiado bello; desde que iniciaste hasta que terminaste el pov de JW y we, namames, solo terminé amándolo más. Me encanta que el nene sea re hiperactivo y me encanta (no en burla o que lo disfrute xdxd) cómo se pone de ansioso y luego Minhak todo asustado tipo: "Oie, cómete un snicker" o no c. Me lo imaginé todo ansioso y me dio tanta ternura qUE QUISE APRETARLE LAS MEJILLAS Y MORDE... Digo... Nada.

Lo amé.

Después, la Soomin que we, no, la amo. Pa' empezar, mi bias de f(x), después, maldita mujer tan hermosa. La Hyeri abriendo la puerta tipo: "no, we, no me gua dormir co... Ah, Soomin, hola". Me reí, sorry.

Y luego, Sunbin (la hermanita de Eunyoo) no fue la primera en ver el futuroooo, omggggg. Fue la Soomin...

—Y... ¿Volverás? —musita apenas audible.
—No lo sé, Hyeri. Creo que no.
ah, namames, memorí.

Tipo, kpaz ni se refería a eso, pero we, se entendió para mí. Ahr.

luego otra vez JOOWOOOOO, OMG, ME EMOCIONÉEEEEE.

Juro que me identifiqué demasiado con esta parte:

No le importó lo que su mente le reprochara y estiró su mano para agarrar el aparato de su mesa de noche. 

Luego de haber quedado ciego por un instante gracias al elevado brillo de la pantalla, hacer una mueca y bajarlo, comenzó su recorrido por sus redes sociales. 

Nada captaba su atención por más de un par de minutos, hasta que dio con una de esas publicidades en su Instagram. 
pORQUE YO HAGO LO MISMO EN LA NOCHE CUANDO NO PUEDO DORMIR  El punto es que... No c. No c si hay un punto.

Y luego Minji es tan... No sé, al inicio la re imaginé toda diva y mimada, pero la leí más y me gustó mucho porque... Tiene ese toque de alma infantil que AHHH *-*. Me encanta.

Su amistad con Aimiu es tan goals, todos los amigos de esta historia tienen relaciones tan goals.


—¿Verdad que no, Makki? 
—¡Hul~! Si sabes que ella no te va a responder, ¿verdad?
Bueno, uno nunca sabe cuándo sus mascotas van a decidir mutar... Ya ves, yo tenía una rata y de repente empecé a llamarla "hermano"


En primera instancia cuando vio a la morena entrar realmente dudó sino se había equivocado de cuarto porque chicas y chicos no compartían habitaciones
Aquí casual, Hyorae confundiendo a su unnie con un chico. No, sí. Lo normal.

Y luego me identifiqué demasiado con la Soomin... No por una historia, si no, por lo que dijo; que se que en el fondo lo dijiste tú, ahr, porque nos amas demasiado, we, no mames.


—Yo siempre he dicho que los amigos son la familia que escogemos, te entiendo en ese sentido. 
Ahuevo, we, somos nosotras. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] es trending topic en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].

aH LOS LEE BROOOOOSSSSSSS.

No sé, pero de repente llegó un momento de iluminación a mi mente y... Akame y los bros se apellidan CASI igual. Lee Dongmun y Li Akame, unidos en santo matr... Ah, no, aún no. Disculpa, se me sale lo shipper.

Tipo, esa pelea que tuvieron fue demasiado intensa. Me dieron ganas de tirar todo, llorar e ir a consolar a Eunsun y luego a Dongmun y luego otra vez a Eunsun ;-;


—Así es como de verdad te sientes Dongmun, no son estupideces. —dice con una calma que asustaba —No soy tan tonta como tú crees que soy.
mE MATÓ. AH. NO. MAMES. CA. MI. LA.
sE MAMARON, TU Y VICTORIA SE MAMARON.

De Misuk... ¿Qué puedo decir? Aún me falta tomarle cariño (aunque sea mi biasss ;-;). Mi Namwook interior está celoso. Ahr.
Es una niña muy linda, me encantó su manera de ser y la manera en la que trata a Raehee, como hermano. Ah, no puedo. Aquí se viene el Myungdae a arrancarme las greñas.

No, pls.

Luego Eunsun again con el Sooyoo oppa  we, es que cada que leo algo así, no puedo evitar imaginarme al Dongmun con un tic en algún ojo. Idk. Mi mente vaga demasiado.

Minji again con Xianlu y Aimiu, omg... We, a veces leo a Xianlu siendo de una manera con las demás personas y luego lo leo con mi Seungjae y Seokmin y we... Namames, son dos personas. ¿Odiará acaso a esos dos? sad  recen por mi alma, porque me duele.


— Eso fue un, voy a tener que posponer mi tratamiento de algas a causa tuya. 
Me reí.

We, estoy muy tentada a que alguna chica le diga "unnie" a Xianlu... Alguien cumpla mi sueño, por favor. Amén.


—En verdad Eunsun, eres mi hermanita, te quiero muchísimo, y sí, muchas veces sentí celos porque nuestros padres creen que eres una niña perfecta y yo soy el hijo raro pero no puedo imaginar mi vida sin ti, eres la más insoportable y fastidiosa hermana que pueda existir, pero eres mi insoportable y fastidiosa hermana, y no te cambiaría por nada de este mundo
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—No te odio Dongmun... Eres mi hermano, no puedo odiarte por más que me fastidies.
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Ah, esos dos me causan demasiados feels. Te juro que estoy intentando no citar demasiadas cosas, pero ahhh, es que... ahhh. Los Lee bros son demasiado para mí.

y LUEGO JOOWOO AGAIN CON MI BEBÉEEE MI DOKYEOM HERMOSO COMPORTÁNDOSE FUERA DE LO HABITUAL, SIENDO COMPLETAMENTE HERMOSO AHHH. LOS AMOOOO.

WEY, ES QUE No puedo dejar de fangirleaaaar, porque... No sé. Amo a Joowoo y mi Dokyeom ahí todo nerd, contestando crucigramas. Marca historia, ahveda.
También llevaba pantalones color caqui y suéter de rombos, ahr.

We, estoy echándole mucha paja a estooo, aiuda.

MYUNGDAE. OMG. EL YOUNGDAE. AH. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].


Era un buen chico y habían pasado un rato agradable, antes de que él se fuera a compartir con su novia porrista. 

Eso le recordó a Myungdae cuan soltero estaba.
AQUI SE VIENE LO WENOOO.


—¿Qué desea ordenar? 
—Una botella de Soju. Por favor. Y tú nombre además de eso tampoco estaría mal. —dice en un tono que se consideraría coqueto, guiñándole al rubio. 
oMG SANTÍSIMO LOS DIOSES BENDITOS DEL OLIMPO. SALVENME DE ESTE GRAN PECADO, PERO NO ME DEJES CAER EN... NO SÉ. AYUDAAAAAAAAAAA.


—Y creo que soy mayor que usted Myungdae-Ssi, ¿No le da vergüenza hablarles así a sus mayores? 
—Pues sí mis mayores son como tú, en realidad no Younggi-Ssi.
AHHHHHHHHHHH, C MAMUT, C MAMO, C MARNAT OMG, TODO LO QUE TENGA QUE VER CON QUE SE MAMÓOOOO HHSOUANWCXSND, LOS SHIPPEO INTENSO, Namwook llora y le da un abrazo al polluelo♥, omg, que intenso es esto. /se limpia las lágrimas. Uff.

We, Younggi es exactamente como... No sé. Es todo un malhumorado hermoso que,. ughh.
We, de verdad estoy dudando ahora del Sope... Es como que... Pensaba hacer a Taeil todo alegre como Hope y bello, pero ahora es más... No sé, todo lo contrario. Casi casi como Younggi, pero... hetero. Ahr, no.

We, na'a que ver, me re salí de tema.

Estaba hablando de Younggi e iba a hablar de Sooyoo, porque son tan lindos, tipo... No sé, son como que demasiado hermosos y bien friendship goals, de esas en las que Younggi siempre cuida de Sooyoo porque es como un bebito desorientado que ne... Me callo.


— Anda, te cantaré una canción de cuna cuando lleguemos a la habitación.
aWWW, WEEEE. LLORO.


—C-conocí un chico. —con esa frase la cabeza de Hana se levanta rápidamente y cruza miradas con su amiga, emoción evidente en sus ojos.
¿Por qué todos se sorprenden con esa frase? ¿Por qué? Ni que la niña fuese tímida, retrovertida y no hablara con mucha gen... Oh.


El chico era guapo, para no decir mucho. Una vez ambos hacen contacto visual, Misuk le dedica una tímida sonrisa. Hyunra se sorprende al recibir aquella sonrisa de parte de quien, para él, era la chica más linda que haya visto. Le devuelve la sonrisa sin meditarlo.


—Wow, ¿Qué fue eso?
fUE AMOR EN SU PURA ESCENCIAAAAAAAAAA, OMGGGGGGG. MI NAMWOOK INTERIOR LLORA DE NUEVO. Wey, se va a casar con los dos, we.

No va a dejar que Hyunra se vaya de su lado.

"¿Quién me va a bajar de mi nube del drama, estúpidoooooo? Xianlu nomás me va a subir máaas". We, de verdad. No se puede.


es entonces que un golpe de valentía invade su cuerpo y se levanta dispuesto a ir hacia ella, pero en cuanto piensa en entrar a la piscina, uno de los chicos del equipo llega, cruzan un par de palabras, y se ve obligado a irse de allí, aunque sin ganas de hacerlo, no sin antes dedicarle una leve sonrisa ladina a la chica, con esperanzas de volver a verle mientras le arrastran del brazo llevándoselo de allí.
pINCHE YOONGSOO HIJOEPUUUUTAAAAA.

El gordito ya se iba a declarar y la madre (exageración al mil) y llega, namames. Me frustré.


—¿Qué pasa? —pregunta sin dejar de observarlo extrañada —¿Por qué tanta prisa? 
—Tengo frío, y estoy mojado, solo quiero abrigarme un poco
Lo que quiso decir: "tENGOUNACITACONUNANIÑAYNOQUIEROLLEGARTARDE" — LDM, 2017, Survivors.

Y con los Hwang bros... We, me gustó toda su interacción, pero una frase marcó mi vida y alma y sentimientos y pensamientos:

— El chico del bar se llama Sooyoo, y no te burles de lo que diré, pero creo que hasta su nombre es lindo. 
NA. MA. MES. OTRO SHIP.

Dongme again, dándome vida, dándoles vida, haciendo que todas vivamos. Amén. De nada... No tienen nada qué agradecer, lo hacemos con mucho gusto.

Fin.

We, todo el capítulo fue buenísimo y ese cierre del SeokJae + Minji y we... Hana haciéndose amiga de Eunsun y we.. No sé, todo me encantó.
Sabes que amo como escribes y amo todos tus personajes y amo todo lo que está en esta historia y el cariño y empeño que le dedican a sus escritos y yo... We, las admiro con todo mi ser, las amo desde lo más profundo de mi cora y espero grandes cosas para esta historia...

Sigue comentar el capítulo de Diana, yayyy.
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