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Samariv.

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Re: Samariv.

Mensaje por Ritza. el Jue 16 Mar 2017, 9:08 am

danii :
¡Daniii! Aquí estoy, comentanto un capítulo sin que pasen como 3 meses desde que lo publicaste (?

- ¡Atrápenlas!

El hombre de la armadura volvió a gritar y los caballos chillaron con más fuerza mientras su galope se volvió más cercano, estaban tan cerca que casi escuchaba sus respiraciones junto a mi oreja.

- ¡Maldición!- escupe jadeante Leska- No iremos mas de excursión.

Estamos tan emocionadas por esta historia y amo que ya haya empezado Amé el comienzo, el sueño-visión de Kari sobre las chicas corriendo y siendo perseguidas me pone ansiosa, porque ellas no saben lo que les espera (? y luego está Valeska de "nunca más volveremos a privarnos en dora la exploradora"

El animal perro gigante que apareció frente a ellas me dio demasiada curiosidad porque no tengo idea de qué pueda ser o qué puede representar

Siendo honesta estoy aburrida de pensar en el “¿Por qué?” de eso,  desde pequeña trate de entender como funcionaban y creo que lo que más me dio ideas fue el documental de Gitanas en History Ch. Las comunidades gitanas suelen llamarles “Videntes”. La gente común simplemente envía a manicomios a las personas que dicen ver el futuro lo cual es más inquietante que la fantasía de tener un súper poder. A sí que me aferro a la idea de que soy una persona sensorial y listo.

Una persona "sensorial" Me pregunto cómo se pondrá cuando le digan que son visiones y que son del futuro que ocurrirá prontamente (????) aunque creo que ella misma se dará cuenta en el trayecto de las cosas

Ay dios, amo que las chicas vivan juntas :') y Valeska, madrugando siempre, tan activa como peleona con Vede (?

el hecho de que las chicas sepan que Kari tiene sueños raros creo que las ayudará a tomar mejor las noticias de que en realidad vienen de otro mundo y que hay una guerra y todas esas cosas o no, igual podrían sorprenderse un montón y creer que están drogadas

Kari es tan linda y detallista :') qué mal que siempre tiene que estar de mediadora entre las otras dos

Le hecho un ojo a mis araguaneis y les doy una gran sonrisa. Es impresionante lo amarillos que están en esta época cuando deberían de estar secos. El mas joven de todos ya casi alcanza a los más viejos y lo impresionante es que lo plante hace seis meses debería estar del tamaño de un Bonsái, no alcanzando a los más viejos.

Esos son tus poderes, mujer muy pronto sabrás todo

Nunca había visto Araguaneis y déjame decirte que son preciosos Que estén ayudando para el festival para recaudar fondos en el orfanato es de lo más bello son un amor estas chicas Me imagino a Kari con todo un jardín de esos que parecen de ensueño, kdajdkajdkakd

- ¿Un Zorro?  
- Creo que es bastante obvio- se ríe – No es por presumir, pero me ha quedado genial.
- Es un animal hermoso- murmuro pasando los dedos a través del arte de mi amiga y entonces sacudo la cabeza entregándole el cuaderno- Le hiciste nueve colas.

El hecho de que Kari haya tenido la visión que tuvo y ahora que venga Vedetta a dibujar una criatura que parece salida de ahí, demasiada coincidencia pero me intriga y me encanta como se complementan con eso que Kari tenga visiones per sé y que de alguna forma espiritual rara, Vede dibuje cositas de ahí

- Eso es obvio- se queja- Y tus ojos cambiaron, están amarillos.
- ¡Maldición!- rechisto levantándome del suelo.
- Es la quinta vez en el mes, Kari- menciona con un deje de preocupación en su voz- no solían cambiarte tan seguido.

AY, el hecho de que las cosas estén cambiando así de la nada A Kari no solían cambiarle los ojos con tanta frecuencia y encima, se pierde en su cabeza (o en sus visiones) cuando tiene esos deja vú's yo solo espero que no le pase eso con personas que no son sus amigas, como dice Vede eso sería super raro y lo próximo que sabrían es que la vecina vieja que cree en todos los tabúes, les mandó la policía al apartamento

(...)en realidad por algún motivo esos gruñidos y el movimiento de esas colas era un consuelo.

explícate

- Lo importante es que recojamos fondos provechosos para el orfanato, ella entiende eso.
- Por lo menos coopera con eso- masculla de mala gana.- qué raro que no ha llegado.
- Está llegando.- le digo mientras acomodo los cubiertos junto al plato de Less.
- Genial- sisea

El tintineo de unas llaves y el sonido del cerrojo de la puerta llenan el departamento produciendo una risita en Vede.
- brujita

No sabía que Kari también podría percibir las cosas, o sea, como Valeska llegando es geniaaaaal

- Por lo visto no cocino Vedetta, esto luce comestible.
- Puedes morirte- rechista Vede desde la punta de la mesa- Al menos yo no quemo el agua como otras...
- Por favor.- suplico- tuve una mala noche y ha sido un día agotador en el trabajo

AHAHAHAHAHAHA AY DIOS, AMO CUANDO DISCUTEN me da tanta risa, y luego está Kari de *suspira* "ahí le van otra vez esas dos" pobresita xd

- Te he dicho que no me prestes atención cuando actúo de forma rara.
- Entonces no deberíamos de prestarte atención en lo absoluto.- me rio del comentario de Less pero Vede le arroja su pincel desde el suelo.
- ¡Eh, estúpida!

Estallo en carcajadas cuando Valeska se levanta del sofá y comienza a limpiarse con servilletas en suéter que Vedetta acaba de mancharle de pintura. Se miran por un momento con ganas de asesinarse pero pronto rompen a reír igual que yo y la pelinegra se saca el suéter para llevarlo al cuarto de lavado y dejarnos en la sala a ambas riendo aun.

- El que no se te tirara ahorita encima no significa que va a pasarlo por alto.
- Si, sé que va a vengarse.- se mofa y vuelve a su lienzo- Estaré alerta cualquier cosa.

AJAJAJAJJAJAJAJAJAJ AY ME ENCANTAN LAS CHICAS son como hermanas pero no son hermanas y también son amigas y adhakdaldja no se llevan de maravilla en el sentido de que no son amor y paz siempre, pero amo su relación

- No, ya lo hablamos.- Val se cruza de brazos ante Vedetta.- no nos interesa saber, ¿recuerdas?
- ¡A mí sí!- chilla- estas siendo tacaña.
- No es así. ¿Porque querríamos saber algo sobre la gente que nos abandonó? Ya está, nos dejaron de lado. Que se vayan al carajo.
- ¡Estas siendo cobarde y ridícula!- Valeska se levanta y ambas están a punto de empezar a discutir en serio.
- ¡Repite eso!-gruñe la peli negra.
- ¡Ok! Basta de esto, ambas son insufribles con este tema.

¿Por qué Valeska tiene que ser tan tercaaaaaaa? ni siquiera le da un poquitín de curiosidad Estás discuten hasta por quién adivina si va a llover o no peero bueno, ¡tiene que ir a donde dice la carta! que no le hagan caso al dicho ese de "la curiosidad mató al gató", que vayan a saciar sus dudas

- ¡No quiero que me molesten!- exige de mala gana antes de subir las escaleras y tirar su puerta.

qué habrá pasado con Valeska que llegó así?

- No le dijiste de las hamburguesas.
- No, esta de malas. – me encojo de hombros
- Las hiciste por eso mismo, Kari- se cruza de brazos- para levantarle el ánimo.
- Pero no quiere estar aquí, déjala ser.

AY DIOS MIO, ¿KARI NO PUEDE SER MÁS LINDA Y DULCE? Le hizo cenaaaaaa muack y Valeska se fue, joder, pERO se la dejó ahí por si tenía hambre cuando regresaraaa :') ay dios, eso es tan lindo

Pobre niño. Si habla más de la cuenta Valeska se lo arrojara a los puercos como alimento.

AJAJAJAJAJAJA POBRE CALVIE Y POBRE VALE
me imagino eso y el año anterior cuando le tocó a Vede

ya me dieron ganas de ir a un festival


Sus ojos marrones me miraban tan profundamente que casi podía sentir como estaban dentro de mí examinando detalladamente a fondo..

LA GITANA APARECIÓ Y gitana al fin, no pudo disimular un poco la mirada hacia Kari, ¿verdad? la gente que hace eso me pone con los pelos de punta

Mi cuerpo parece congelarse cuando los rugidos llegan a mi mente de forma rápida y repentina, junto con la enorme y felpuda cola del animal rozando la cortina y el suelo logrando que el frasco de billetes caiga en el suelo quebrándose en muchos pedazos.

- ¡mierda!

   
¿qué carajos fue eso?

en serio me esperé a que el animal ese raro de patas doradas entrara a la tienda y acabara con Kari, pero, no pasó...

No entiendo nada

(...)y la figura del animal, es una cola como la que imagine hace rato.

¿El animal estaba o no estaba???? No entiendo esto es demasiado raro

- Que pasen una linda noche desatándose de eso.- les digo odiosamente mientras continuo mi camino y no pasa mucho cuando ya me están llamando de vuelta.
- ¡Kari no es gracioso!
- ¡Sácame de aquí, Akari!

AY NO PUEDE SER eso les pasa por andar de fastidiosas y discutiendo siempre, chicas me las imagino ahora super nerviosas cuando estén peleando cerca de Kari y haya un árbol a un radio de medio km, pensarán que las va a enredar en las raíces otra vez (??? sería divertido

- Oigan, voy a entrar aquí por provisiones- Vede señala la tienda de insumos para pintar- adelántense al súper.
- No te tardes mucho-gruñe la peli negra- hoy estrenan otro capítulo de mi serie.
- En ese caso, puedes volverte sola a casa- bufo y paso de ellas hacia el súper.
- Es que ustedes no aprenden.
- ¡es ella!- señalan ambas.

y dale con las peleas si a Kari le pagaran cada vez que Vede y Vale discuten, no tendrían que trabajar

- Gyula- dice simplemente y señala al final de los puesto en la tienda más grande con telas tribales en rojo, dorado y azul.
- Graci…- mis palabras quedan en el aire al ver que la chica se ha ido.

Los gitanos son tan raros no sé, ahora cada vez que vea uno en la vida real, pensaré en esta nc y en cómo parecen ser super misteriosos y saber cosas que los mortales normales no sabemos

- ¿De qué cultura proviene?- ella hace una mueca confundida y luego se vuelve a mirarlo.
- Para ustedes forma parte de la cultura japonesa.
- ¿Ustedes?
- Si, para nosotros los gitanos es solo un animal.

Por un momento pensé que le diría "para los samarivanos..." y me quedé así:    
porque ya me imaginé a Kari teniendo un dolor de cabeza tan grande que explotaría por las noticias de imprevisto xd después de las rarezas que le han pasado últimamente

- Claro que lo sabes, Kari- asiente hacia mis manos para que las estire y deja caer las perlas sobre ellas y se aleja.- sostenlas mientras hablamos,.- yo solo asiento completamente confundida mirando las perlas en mis manos- Ahora cuéntame de tus sueños.
- ¿Qué?- chillo
- Lo que te tiene así de nerviosa.
- Yo no dije nada de mis sueños.
- No necesito que me lo digas- estira su mano y levanta la manga de su franela- el me lo dice.

Mis ojos se abren al punto de querer dejar mi rostro y mi corazón comienza a latir con más fuerza de la necesaria para vivir. El tatuaje del zorro ha cambiado de lugar. Ayer la cola del zorro estaba enrollada en el dorso de su mano y ahora se encuentra enrollada alrededor del zorro mientras el parece tomar una siesta en el antebrazo de la mujer. No puedo evitar estar horrorizada.

La charla con Guyla se pone cada vez más rara No puedo creer que el zorro le haya cambiado de posición ahora quiero un tatuaje así(? pero en serio, no sé como Kari se quedó sentada y no se largó corriendo xd Y además, la gitana no es para nada sutil dicéndole que sabe que tiene sueños raros y toda la cosa

Ahora, ¿cómo le dijo el Kitsune a ella que Kari tenía sueños raros? ¿se lo dijo porque él apareció en el sueño???? no entiendo nada, todo esto es raro y cada cosa me hace pensar en una pregunta nueva

Estaba de acuerdo con Vedetta en que deberíamos buscar respuestas porque, bueno, no somos las personas más normales del planeta, pero también estaba de acuerdo con Valeska sobre no buscar a quienes nos abandonaron y que estábamos solas por algún motivo.

Kari es la personificación de una mediadora, mira que no sabe cuál lado escoger con respecto al viaje porque entiende los dos puntos de vista demasiado bien xd pero bueno, cuando se enteren de que la gitana sabe todo...bueno, quiero ver sus reacciones

- Nada, solo que nos cuidaran y bla bla, también había una fecha junto a unas coordenadas.
- ¿Algo así como una cita?
- Si, una cita el día de mi cumpleaños número 19.

TIENEN QUE IR es como de película y todo raro así, mi curiosidad estaría al 100000%

- El destino suele ser vengativo, Kari. No pelees contra él. Tómalo de la mano y camina con él tomando decisiones juntos. No puedes escapar del pasado, el presente lo sobre llevas y el futuro es un producto de este, huir no es el camino.

Ella tiene mucha pero mucha razón de todo lo que ha dicho, es lo que tiene más sentido xd AJAJAJAJAJ morí de la risa con Kari con los pelos de punta porque luego el zorro ya no estaba y la gitana tan "esto es totalmente normal"

Terminare gastándome ese frasco de sales si no llego a una conclusión rápido, solo tengo una semana antes de mi cumpleaños y planear como engañar a Less no va a ser del todo fácil.

No sé ustedes, pero yo creo que Kari ya tomó su decisión la cuestión ahora es como engañar a Valeska para ir al viaje y que no sepa que van al destino que dice la carta ayyy, eso me emociona y ya quiero verlo todo, agakdjakdhf quiero que esta nc avance

Amé mucho el capítulo y me reí un montón! Espero tener el mío antes de mayo (?
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Re: Samariv.

Mensaje por Ariel. el Jue 16 Mar 2017, 4:22 pm

AME SUS COMENTARIOSSSSS!!!
pero los habría amado mas si no los fuesen metido en los spoilers!!
la lap no me deja abrirlos T.T
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Re: Samariv.

Mensaje por Ritza. el Jue 16 Mar 2017, 8:26 pm

todo viene a un precio querida Dani(????
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CAP 2

Mensaje por Stark. el Jue 16 Mar 2017, 10:20 pm

Capítulo 02
Valeska Hae || Stark.





El tiempo pasa mucho más rápido de lo que espero. A veces me gustaría que hubiese pasado más lento y otras, como últimamente me sucedía, mucho más rápido. Y es esta fecha donde me encuentro a mí misma preguntándome como es que de un pestañeo las cosas pueden cambiar de un segundo a otro.
Hoy se cumplen cinco años desde que mi maestro falleció y pareciera que haya sido ayer cuando estuve bajo su cuidado.
Me agacho para dejar con cuidado el ramo de flores que Kari trajo para mí y levanto la mirada para leer las letras que hay en la lápida justo debajo de la fotografía de mi maestro.
"Kim Yun. Gran padre, abuelo y amigo. Descansa en paz."
—¿Está descansando en paz, sensei? —pregunto mirando atenta a la imagen del fallecido —Espero que al menos tu si estés bien donde quiera que te encuentres.
Sentada en el frio pasto, poco a poco comienzo a hablar sabiendo que tal vez no está escuchándome y simplemente estoy perdiendo el tiempo, pero es mi necesidad más grande de hablar con alguien que realmente me entienda. Él me comprendía, mi maestro era sabio y siempre sabía que decir ante cada ocasión.
Lo extraño.
Miro la hora y marcan las seis cuarenta y cinco, tardo veintisiete minutos corriendo a casa, por lo que es hora de que vuelva. Doy un último vistazo a la tumba de mi maestro prometiendo en silencio volver. No sé cuándo, pueden pasar unos días, meses o incluso el próximo aniversario de su muerte. Nunca se cuándo necesitare volver hacia él.

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El plan de mi vida consiste en trabajar duro este año para el próximo pagar la universidad y recibirme. Luego, quiero un trabajo donde pueda estar tranquila y vivir cómodamente. No quiero grandezas ni premios, solo paz. Hacía mucho tiempo las expectativas que tenía desde niña desaparecieron, antes mis deseos era ser alguien invencible e intocable para que jamás pudiesen volver a insultarme o golpearme. Ahora me defiendo desde otra manera y es algo que me encanta.
Con mi florete golpeo la mano de Jim, él suelta el suyo mientras se sobresalta con sus ojos bien abiertos.
—¿Que se supone que hace, profesora?
—Estas sosteniendo mal el florete, tienes que tomarlo con más firmeza.
—S-sí.
Jim vuelve a agarrarla, pero enseguida repito mi acción y deja caerlo de nuevo.
—¡Oiga! ¡¿Que cree que...?!
El mocoso de inmediato se calla cuando coloco la punta del arma sobre su cuello, se pone blanco y comienza a balbucear, no le entiendo nada.
—Nunca debes soltar tu arma. Nunca. Porque no la sostienes firmes es que la dejas caer.
—¡No estamos en una maldita guerra!
—Pues, ahora sí; mi clase es un campo de guerra.
—Bah, solo hay que moverlo y ya —el niño tira el florete al suelo y se cruza de brazos —Esto apesta.
—Si no te gusta entonces vete a otro lado, mocoso.
—¡Valeska!
Resoplo con fuerza ante el grito de mi jefe y bajo el arma hacia abajo. Jim me da una sonrisa socarrona para luego poner cara de perro y mirar hacia el jefe que está llegando a mi lado.
—Lo lamento, señor Hutch. Verá, es una niña tonta y...
—Ja, ¿"señor" este pendejo? —señalo al chico y este hace una mueca de desagrado por como lo llamo. —Solo tiene trece años.
—¡Trece años y millones más que tú! ¡Podría incluso cerrar esta maldita academia!
—¡No!
—Hazlo —cruzo mis brazos y lo miro desafiante.
—¡Estoy hablando enserio!
—¿Y crees que yo no? Atrévete, niñito. Ya veremos quién es el que perderá la cabeza de los dos.
—¡Valeska! ¡Estas despedida!
—¿Otra vez? —digo con ironía y le sonrió con desagrado —Nunca encontrara una maestra en el Esgrima como yo, es preferible perder a este mocoso bueno para nada que a sus demás estudiantes. ¿O acaso no recuerda lo inconforme que estuvieron la primera vez que me despidió?
Mark relame sus labios y se pasa una mano por su pelada antes de suspirar. No me hace sentir mal recordarle cuan importancia tengo en esta academia de pacotilla. Mis habilidades son mucho mejores que los demás maestros y nadie ha podido ganarme ni una sola vez en combate. Manejar la espada aunque sea una delgada de poco peso para mí es tan importante como la vida misma. Aquellos que no están preparados o se toman todo tan ligero como este niño idiota, que lo único que cree es que debe agitarla y ya, nunca podrán tener más que mi desprecio.

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Mark Joulling es el director de la Academia de esgrima en la ciudad y muchos de sus estudiantes han alcanzado reconocimiento nacional. Sensei me ayudo a conseguir este trabajo cuando tenía 14 años, tenía que enseñarle a los más pequeños a sostener el florete, retroceder y atacar, nada demasiado complicado y Mark me acepto cuando noto que mis habilidades eran especiales. No acepte volverme su aprendiz ni tampoco ir a torneos ni campeonatos. Yo ya tenía un maestro y con él había obtenido la más grande de las glorias.
Tengo una personalidad fuerte y no hay muchas personas que sepan manejarlo. Mark no sabe cómo hacerme bajar la cabeza cada vez que lo enfrento, pero no es mi problema que sea así. Desde siempre ha estado subestimándome y desprestigiando todo lo que hago. Toma a mis mejores alumnos y los vuelven suyos solo para seguir ganando competencias bajo su nombre. Básicamente es un maldito puerco que le gusta el dinero y hacerse sentir importante. No lo soporto.
—Estas despedida, Valeska.
Revoleo los ojos y suspiro.
—Estoy hablando enserio. Ese mocoso como lo llamaste era el hijo del ministro.
—¿Y eso que? ¿Acaso porque su padre es político tengo que tratarlo distinto?
—Lo entenderías si fueras hija de alguien importante, pero no lo eres —suelta con una sonrisa cínica en su rostro, como si creyera que ello me molestara. —Si el mocoso te quiere afuera, entonces no tengo más opción que despedirte...
—Bien.
—Y no me pidas que... ¿Eh?
El viejo estúpido me mira con los ojos bien abiertos, como si creyera que estuviese mintiendo.
—Espera, Valeska...
—Ahórrese el discurso. Envié el cheque de indemnización a mi departamento.
Salgo de la oficina de inmediato escuchando como Mark me llama desde su oficina, pronto sus pasos apresurados se escuchan a mis espaldas. Dejare que sufra por mi unos días y el lunes volveré a ver si le quedan más ganas de seguir amaneándome con despedirme.

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Salgo a correr a la misma hora de todos los días y luego de mi recorrido matutino, decido volver caminando a casa para disfrutar la mañana. Me gusta caminar a estas horas porque siento como el sol comienza a invadir con sus rayos y su calor la ciudad, sobre todo por el puente porque es donde mejor se contempla. Contemplar el sol en las mañanas es el único momento donde no estoy de malhumor. Cuando el sol se oculta hay nostalgia y tristeza, ansiedad y resignación. Hay muchas emociones abrumadoras que me atrapan.
—Buenos días, jovencita.
La voz femenina interrumpe mis pensamientos, bajo la mirada y allí esta una mujer con un paño en la cabeza, un sweater de lana y una pollera roja oscura. Es una gitana. En sus pies se encuentra un mantel con estampado blanco, rojo y negro. Está vendiendo anillos y pulseras.
—¿Le gustaría echar un vistazo?
Estoy por decirle que no y seguir mi camino, sin embargo un anillo peculiar logra llamar mi atención. Me agacho para observar mejor la joya, cuando la escucho decir que puedo tomarla no lo pienso dos veces. Sostengo el anillo en mis dedos en mis dedos y pienso que lo he visto en alguna parte antes. Es rojo y grueso en la parte de adelante, tiene pequeños diamantes blancos que forman una llama. Es bellísimo.
—Veo que te gusto —dice llamando mi atención.
Lo dejo de inmediato y me incorporo.
—No traje dinero.
—Está bien, siempre puedes pasar —dice y noto su acento escurridizo —He notado que siempre corres por aquí.
—Vendré otro día —digo sin más y sigo caminando.
—Estará aquí esperándote.
Volteo a mirarla con extrañes, pero la mujer gitana solo me sonríe. Retorno mi vuelta mientras pienso en ese anillo y me pregunto dónde lo habré visto.

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Si pensaba que el día había sido una completa mierda, pues le termino de rematar que me despidieran del restaurante por golpear al Jefe de cocina. Ese imbécil ha estado acosándome desde que entre, antes podía evitarlo y mandarlo a la mierda porque estábamos en la misma posición, pero ahora que lo han ascendido se cree con el derecho de meter mano bajo mis faldas. Para colmo, tengo una denuncia en la comisaria por agresión y va a quedar en mi expediente.
No sé qué voy a hacer sin esa paga, el restaurante era de prestigio y el sueldo lo demostraba. Además, me costó bastante entrar allí como para que me soplen de la nada. Si tuviese a ese imbécil enfrente no lo contaría.
Doy vueltas por la ciudad al mismo tiempo que trato de canalizar mi frustración en otra cosa, pero es en vano; no logro hacerlo. Así empiezo a correr hacia donde mis piernas vayan a parar sin pensarlo dos veces.
Estoy harta de trabajar y trabajar para que las cosas terminen resultando así: despedida, denunciada y encima tachada como loca. Estoy cansada que pasen encima de mí solo porque no tengo dinero ni contactos. Como si fuera la única mierda que importara.
Pasan diez, veinte y treinta minutos, pero no dejo de correr. Siento que estoy huyendo de lo que soy y de lo que me condiciona a esta forma, y es inútil porque la realidad me está alcanzando con dos o tres pasos más cuando doy uno.
Nunca serás suficiente.
Llego hasta un parque desierto y me dejo caer en el tronco de un árbol mientras respiro con agites y trato de normalizar mi respiración. Aún sigo muy enojada y molesta y no sé cómo sacarme la bronca que tengo. Sé que soy amargada y gruñona, pero últimamente lo estoy aún más y cada vez siento que la ira me consume por dentro. Tengo la necesidad de golpear y destruir sin parar hasta saciar esto que llevo dentro.
Es esa carta de mierda. Vedetta sigue nombrándola y estoy casi segura que le llenara la cabeza a Kari para asistir a la dichosa cita. No quiero ir, no me interesa encontrar nada de allí ni aunque fuesen millones de euros. Si alguna vez alguien te suelta la mano es porque es de seguro que volverá a hacerlo. Las decisiones no se toman así porque si, y abandonar a una bebe de ocho meses debió ser fácil si nunca se presentó nuevamente.
Soy resentida y orgullosa, sin embargo es lo que me ha llevado a pensar y sentir eso después de tantos años. Si Vedetta y Kari quieren ir a la cita, entonces no voy a negarles el derecho que tienen, pero tampoco pueden obligarme a aceptar una carga que no quiero. Si ellas quieren irse y marcharse, no hay razón tampoco para detenerlas. Con estar conmigo es más que suficiente.
Saco de mi bolsillo lo único que realmente tengo de valor y lo observo con tristeza y añoranza. Es el reloj de bolsillo que sensei me dejo antes que muriera. Lo único que tengo para recordar a la única persona que logro comprenderme y contenerme. Si tan solo las cosas no se hubiesen complicado, entonces mi corazón no se sentiría tan desdichado y resentido.
—¿Quieres tú? —pregunto sensei la primera vez que nos vimos.
Lo recuerdo perfectamente. Era invierno y la nieve me llegaba hasta las rodillas. Había corrido casi una milla después de que algunos de los niños de la escuela intentaran golpearme por haberle dado un puñetazo al jefe de ellos. Me interne en el bosque y fui a parar hacia una chacra cerca del orfanato. La casa era de madera y gastada, los postigos estaban colgando rozando casi el suelo y la nieve llegaba hasta el tercer escalón.
Sensei vestía con un abrigo negro hasta las rodillas, un pantalón de algodón gris y una bufanda de lana roja.
—Te pregunte quien eras, niña. ¿Qué haces en mi propiedad?
—Ya me iba —dije abrazándome a mí misma.
Solo tenía un sweater porque la campera me la habían quitado en el forcejeo. El frio en aquella época del invierno azotaba con fuerza, y aunque yo rara vez lo sentía, esta vez mis huesos sufrían más de la cuenta.
—¿A dónde?
Pero no le conteste y di la media vuelta. Sentí pronto un golpe en la cabeza y exclame de dolor. A mi lado había caído una alpargata negra.
—¿Que cree que hace, viejo estúpido?
Volví a recibir la segunda alpargata y esta vez en la frente.
—¡Mas respeto con tus mayores! Estos niños de ahora, no se les enseña modales. ¡Debería llamar a tus padres y decirle que clase de hija tiene!
Rechiste con bronca y tome ambas alpargatas para tirárselas de nuevo, pero mi brazo flojo y adolorido solo lograron dejárselas en la punta de los pies, enojándome aún más.
—¡Si ellos estuvieran conmigo, entonces ni siquiera me habría acercado aquí, viejo tonto!
Él volvió a tirarme sus alpargatas y yo me eche a llorar como la niña débil y triste que era. Camino por la nieve y me alzo entre sus brazos para llevarme adentro y darme chocolate caliente.
Esa fue la primera vez que sentí que era importante para alguien, y lo seguí sintiendo cuando volvía y tenía más chocolate caliente para mí y programas de radio donde leían capítulos de novelas. Escuche por muchos años desde esa vieja radio los mejores libros que se pueden leer y fue lo primero que rompieron esos desgraciados cuando el sensei murió.
El sentimiento de abandono volvió a atacarme cuando su cajón bajaba y la tierra comenzó a encubrirla. Nunca más pude sentirme a gusto con nadie ni dejar de sentir esta ira y tristeza que va mezclándose y cambiándose de traje una y otra vez. Nunca más volví a ser la misma Valeska, y si significara volver a sentir esa perdida, preferiría no volver a serla nunca más.

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Llego a casa aun con el corazón tibio por los recuerdos que me envuelven. Si estoy sensible es porque hace poco fue su el aniversario de la muerte de sensei, me hubiese gustado volver al cementerio y hablar con él, pero mañana Kari tiene el festival y prometí ayudar en el dichoso Zoo.
Me quito la chaqueta y la dejo en el perchero para ir a la cocina a buscar algo comestible, para mi sorpresa hay una hamburguesa. La culpa reclama y suspiro, a veces soy demasiado mala con Kari. No me pasa con Vedetta porque siempre me busca, pero con Kari es diferente porque al menos ella no trata de sacarme de las casillas.
Leo la nota a la vez que doy un mordisco a mi hamburguesa y pienso una y otra vez que es lo que está sucediendo conmigo.

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Kari se asoma por el comedor restregándose los ojos a la vez que suelta un bostezo. Carraspeo con la garganta y la castaña voltea a mirarme y regala una sonrisa. No es hasta que abre bien los ojos y se sorprende al encontrar que le he hecho el desayuno.
—Leska...
—Para la próxima quiero más queso en la hamburguesa —digo sin más y dejo las tostadas de huevo al lado de su taza y le corro la silla —Es un día largo, así que desayuna.
Kari sonríe aún más grande y se acerca a darme un abrazo fuerte. No lo respondo porque no me gustan los abrazos y estoy sintiéndome muy incómoda ahora, pero como ella ya lo sabe no tarda en soltarme.
—Eres adorable, Leska.
—Bah —aleteo la mano tratando de quitar los kilos de azúcar que mi amiga me echa encima. —Voy a despertar a Vede.
—Déjala dormir un poco más. Anoche se quedó terminando sus cuadros —dice a la vez que se sienta en la silla y agarra una tostada de huevo. —Diablos, Less, deberías hacer el desayuno más seguido.
—No te pases, ojos de rana.
Camino hacia la puerta de la cocina donde deje el balde con agua fría. Kari recién nota la existencia de este y abre los ojos aún más grandes.
—Less, por favor.
—No creas que no voy a cobrarme lo del sweater. Era mi preferido.
—Pero Less...
—Incluso le puse hielo y deje que se derritiera —la sonrisa malvada que cruza mi rostro hace que Kari menee con la cabeza.
—Valeska...
—¿Qué? ¿Quieres que te lo tire a ti? —hago un amago para tirárselo y Kari de inmediato pone sus manos hacia arriba de su cabeza.
—¡No, Less! ¡No!
Suelto una pequeña risita y voy contenta a vengarme de Vedetta. Va a aprender a no volver a manchar mi ropa con pintura.

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El lunes amanece nublado y la esperanza de encontrarme con un buen humor se desvanece cuando las nubes opacan el amanecer. Hoy no salgo a correr, en cambio ordeno un poco el desorden de mi cuarto y voy a darme una ducha con agua caliente para relajarme un poco.
Paso enfrente por la habitación y veo a ojos de rana desparramada por su cama y destapada a más no poder. Entro a su cuarto y la tapo, de paso acomodo su pierna que cae hacia el suelo y apago la lámpara de su mesita de luz. Vedetta tiene la puerta cerrada, así que supongo que debe seguir durmiendo.
La ducha me quita un poco el malhumor y voy a cambiarme. Me pongo unos jeans negros, una blusa con mangas largas color bordo y unas covers blancas. Arreglo mi cabello frente al espejo de cuerpo que tengo en el cuarto, lo cepillo y le agrego la crema de peinar para que las ondas tomen más volumen. No parezco alguien que le preocupe su apariencia, pero me gusta mimarme cada vez que tengo tiempo.
Pronto la marca de nacimiento que tengo debajo de la nuca cerca de mi oreja izquierda llama mi atención y corro todo el cabello para el otro lado y la observo con atención: es una corona. No importa cuántas veces la vea y se las muestre a los demás, todos me dicen que es una corona y yo no comprendo como una marca de nacimiento puede ser de esa forma. Es tan extraño.
Pienso en la marca de nacimiento y de inmediato en la cita del día del cumpleaños de Kari. Pienso en mis poderes, los poderes de las chicas y que nos hayan citado a las tres al mismo tiempo, al igual que nos abandonaron el mismo día.
La curiosidad y las dudas comienzan a galopear en mi pecho, rápidamente las tomo y las tiro lo más lejos que puedo. Ya hemos tomado una decisión, no es el momento de dudar.
El malhumor vuelve y decido irme de una buena vez, caminar me ayudara antes de entrar a trabajar. Bajo las escaleras y veo a Kari otra vez desparramada en la cama y con el acolchado tirado en el suelo. Volver y taparla es en vano, nunca puede dormir normal. Salgo de allí y camino con dirección a la academia. Voy a desayunar en la cafetería de allí y voy a hablar con Mark para que me dé más grupos y estudiantes individuales. Hoy me toca con los adultos, son más avanzados y las clases son más divertidas. Los lunes son los únicos días que entro temprano aquí, mañana buscare un trabajo para cubrir lo del restaurante.

Cuarenta minutos después son las 7:50 y mi primera clase son a las ocho y media, lo que me da suficiente tiempo en ir y discutir con Mark y de paso ir a desayunar antes de empezar la clase. Observo dos colectivos llenos de niños que van bajando con emoción de allí. Mark me había comentado que se asociara con una escuela de ricos que le darán como materia esgrima, y como queda a una cuadra es una maldita suerte.
Para más sorpresa, Mark esta esperándome en la entrada de su oficina con una expresión llena de nervios y ansiedad.
—¿Sucede algo? —digo con el ceño fruncido.
—Tenemos que hablar.
Abre la puerta de su oficina y me deja entrar primera, lo cual es aún más extraño. Entro y voy a sentarme directamente a la silla frente a su escritorio, Mark toma su lugar y bebe un poco del agua de su vaso. Creo ya saber lo que va a decirme, seguramente que sea maestra en algunos grupos de niños, y sabe que odio a los niños. Sin embargo, en la situación que me encuentro no estoy para negarme a nada.
—Verás... eh...
—Deja de vacilar y solo dilo —cruzo los brazos y suspiro con fastidio.
—Estas despedida, Valeska.
Suelto una pequeña risa acida y lo miro incrédula.
—Mark, hemos pasado por esto demasiadas veces...
—Esta vez es enserio —el tipo se pasa un pañuelo por su cabeza calva y quita el sudor de allí —El primer ministro fue quien consiguió que la escuela se asociara con nosotros, la condición es que te quedes afuera de esto. Lo siento.
No lo puedo creer.
—¿Enserio vas a despedirme? —repito sin poder asimilarlo.
—Sí.
—Tu... ¿Estas jodiendo? ¿Enserio vas a despedir a la mejor profesora de esgrima de este maldito lugar? —me rio incrédula y meneo la cabeza a la vez que mis manos se van volviendo puños —Tienes que estar bromeando.
—Sé que le prometí al señor Kim que te cuidaría —dice tan rápido que sus palabras salen atropelladas y la respiración me falla al escuchar ese nombre —Que te daría un empleo fijo y te ayudaría...
—¿Tu? ¿Cuidarme? ¿Empleo fijo? —rio con cinismo y pronto estoy apretando los dientes para no molerlo a golpes —¿De qué mierda me estás hablando, viejo estúpido? Lo único que has hecho es aprovecharte de mí, ni siquiera la paga es igual a la paga que tienen los demás profesores. Has tratado de pisotearme demasiadas veces para contarlas y todo porque soy jodidamente buena en algo que tu no —me levanto bruscamente y tiro la silla hacia atrás. Mark se incorpora veloz mente aun sosteniendo su cara de imbécil nervioso. —Ahora me despides porque le enseñe disciplina a un mocoso impertinente que ni siquiera sabe sostener un florete ¡Un florete! —chillo histérica y ya no puedo evitarlo, estallo sin más —¡Yo aprendí a sostener un jodido florete cuando tenía 9 años!
—No todos son tan buenos como tu...
—¡No me alabes, joder! ¡Me pone más furiosa!
Mark se sienta en su silla y suspira pasando una mano por su cara.
—Escucha, hay otras academias donde puedes entrar. Te ayudare...
—¡No necesito tu ayuda! —grito aún más fuerte y siento la sangre hervir con aun más intensidad—Me estas despidiendo y todo porque hice mi trabajo. Si tú no te hubieses puesto del lado de ese maldito mocoso...
—Ya basta, Valeska. No tuve más remedio y ya. —Mark relame sus labios antes de volver a hablar —De todas formas, tú odias este lugar. Ahora tienes la oportunidad de trabajar en algo que te guste.
—Al que odiaba es a ti, no la esgrima.
—Es política, sabes cómo se mueven. No es nada personal.
—Sé que no es personal. Sé que también si hubieses podido despedirme, lo habrías echo hace mucho, solo que preferiste que me quede para ganar mas dinero, no por tu estúpida promesa.
Quito bruscamente la identificación que rodea con una cinta mi cuello y se la tiro en la cara.
—Valeska...
—Púdrete tú y tu maldita academia de mierda.
Salgo casi corriendo allí con el corazón latiendo y las lágrimas de bronca golpeando mis ojos con fuerza. No puedo controlar lo enojada que estoy, ni tampoco lo traicionada que me siento. Sí, no soportaba a Mark, pero al menos creía que tenía palabra cuando le dijo a sensei que me daría una mano antes de que muriera. Si antes creía que era un cerdo por aprovecharse de mí, ahora lo creo aún más por faltar a su promesa con mi maestro.
El rostro de sensei agonizando viene a mi mente y creo quedarme sin respiración por un momento. Me sostengo desde la pared más cercana cuando mis ojos comienzan a palpitar y tengo que cerrarlos con fuerza.
Esto no puede estar pasando. ¡Pero mierda que esta subiendo!
Un fuerte grito sale de mi garganta mientras agarro mi cabello entre mis manos y tiro de él.
Su rostro afligido y triste aparece una y otra vez como una película rayada. Y luego el imbécil de Mark despidiéndome.
La ira que tengo en este momento parece quemarme por dentro y por fuera, y la siento aún más cuando recuerdo la sonrisa socarrona de ese pendejo. Los ojos me siguen latiendo con más potencia y creo sentirlos arder.
Dejo de tironearme el pelo y comienzo a darme cabezazos hacia la pared para controlar la furia que siento en estos momentos. La sirena de la alarma suena de la nada y me distrae de mi descargue. Suspiro con malhumor. Otra vez estos pendejos tiraron de la palanca, pero ahora que lo pienso me vale mierda porque ya me despidieron.
Abro los ojos y un grito ahogado se escapa de mis labios al notar que estoy rodeada de llamas. Volteo hacia atrás y veo a Mark detrás del fuego tirado en el suelo y con los ojos como plato.
—¿Qué hiciste...? —balbucea y su respiración se agita con más fuerza —¡¿Qué hiciste?!
Mis manos bajan hacia mis manos y allí las veo con el fuego rojo casi naranja saliendo de ellas. Subo la mirada hacia el viejo nuevamente, pero este se hace hacia atrás lloriqueando, en un segundo se levanta y sale corriendo hacia una de las salidas de emergencia.
Miro hacia mis manos nuevamente y ahora delante del retrato colgado de Aleksandr Ramonkov, por el reflejo del vidrio noto las dos aspas de mis ojos y el color de estos rojos.
Mierda, lo hice de nuevo.

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Una mano posa sobre mi hombro y sin siquiera pensarlo, tomo al sujeto y le hago una maniobra para que caiga sobre el suelo. El grito de Vede llega a mis oídos y detengo el puño que se dirige hacia su rostro. Vedetta esta con los ojos bien abiertos y muy asustada.
—¡¿Qué mierda te pasa, Valeska?!
Rechisto y la suelto con brusquedad. Vede termina de caer al suelo y paso sobre ella para seguir caminando a casa. Recién ahí noto la presencia de Kari, quien se agacha a fijarse si la castaña está bien.
—¡Eres una bruta!
—Calma. Vamos, levántate —dice Kari dulcemente.
Sigo caminando con las manos puestas en los bolsillos de mi chaqueta mientras sigo pensando en lo sucedido hasta hace unas horas. Nunca fui normal, eso lo tengo seguro, también sé que mis amigas tampoco lo son. Tenemos poderes. Si, suena a X-Men y todas sus malditas trayectorias de películas con mala cronologia temporal, pero estoy hablando enserio.
Incendie la academia. Había personas allí, niños incluido. No quise hacerlo, enserio, realmente no quería incendiarla, pero el odio que sentía en ese momento pudo más que cualquier sentimiento o pensamiento. De no ser porque la estación de bomberos está a la vuelta, no sé qué habría pasado. Entre más intentaba controlar las llamas, estas aumentaban aún más sin ninguna compasión.
He estado todo este tiempo caminando de un lado a otro sin saber que hacer. No estuve en calma hasta que vi en las noticias que todo estaba bien, para eso ya el sol se estaba ocultando y había llamadas perdidas de Kari y Vedetta en el celular, solo que no tena suficiente control para contestar sin que la voz me temblara. Tengo que controlarme, no quiero lastimar a nadie de esa manera. Bueno, quizás al imbécil de Mark sí. Y hablando de él, me preocupa que pueda llegar a decir. De todas formas, nadie va a creerle, por lo que estoy un poco mas tranquila por ese lado.
—¡Valeska Hae! —Vede grita mi nombre y la escucho correr hacia a mí.
—¡Vedetta! —chilla Kari.
La esquivo en el último segundo y ella está por caer de trompa al piso, alcanzo a tomarla de la capucha del buzo y la incorporo de un tirón.
—¿Qué?
—¡Casi me matas!
—Ya te dije que no me toques cuando estoy pensando —me encojo de hombros y sigo andando.
—¡Quítate esa costumbre! —Vede sigue mis pasos aun molesta.
No sé de qué se queja, sabe que no logro controlar mis reacciones. Es instantáneo. Una vez me tomo por sorpresa, todo por hacerse la chistosa, le quebré la nariz sin querer. Vedetta me odio aproximadamente dos meses mirándome mal y echándole mas sal a mi cena.
—Oigan, basta de pelear —interviene Kari colocándose en medio de ambas y nos pasa el brazo a cada una por los hombros—Estaba pensando: ¿por qué no vamos al bar? Hace muchísimo que no salimos juntas. Mañana es feriado, significa media jornada.
—Tengo entrenamiento —replico zafándome de su brazo para caminar más rápido.
—No seas aguafiestas. Ha pasado tiempo que estamos las tres —insiste con su voz acaramelada que me hace sentir escalofríos.
—No.
—¡Vamos Val! La vez anterior también rechazaste y terminamos saliendo solo nosotras —insiste Vede y me toma del brazo izquierdo y Kari el derecho. —Prometiste que la próxima vez pagarías una ronda de tragos. ¿Recuerdas?
No, la verdad es que no lo recuerdo. Digo tantas cosas para que dejen de fastidiar.
—Si no lo haces, voy a estar sobre ti tooooodo el día y tooooda la semana —Kari pestañea dulcemente mientras pone su sonrisa de niña que no rompe un plato.
Volteo a ver del otro lado donde esta la castaña para encontrarla con la misma expresión. Largo un enorme suspiro y mis amigas festejan porque hoy pagare una ronda de tragos.

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El Sol es un bar que queda a unas cuadras de nuestro departamento y por lo tanto nuestro preferido. Cuando éramos más chicas nos gustaba escaparnos del orfanato y venir aquí, aunque inicialmente Kari y yo tuvimos que llevar a rastras a Vede porque tenía miedo de que la descubran y la azoten por escaparse. El lugar está adornado de una manera rustica, la mayoría de los marcos de las puertas o de las entradas son de madera al igual que la barra, mesas y sillas. Me gusta este lugar porque es tranquilo y tiene mesas de billar. Además la cerveza es más barata aquí que en cualquier otro.
Nos sentamos en la misma mesa de siempre que está pegada a la ventana y un poco más apartada del resto.
Vedetta le pide al mesero que traiga tres cervezas de las buenas y sé que pidió las artesanales, por ende, las más caras. En fin, la segunda la pagara ella.
—Supe lo que sucedió en tu academia, Less—dice Kari empezando un tema de conversación una vez que tenemos las cervezas en la mesa —Por eso salimos a buscarte, ¿estás bien?
Recordar sobre lo que sucedió hace unas horas hace removerme de mi asiento, aun así mi expresión seria e indiferente no cambia. Somos amigas hace muchos años, nos hemos criado juntas, y aunque no soy tan transparente como Vede o Kari, a veces logran dar a lo que estoy pensando o lo que sucedió por más que lo niegue.
—Aja —digo y le doy un trago a mi cerveza con tranquilidad.
—¿Dijeron que fue lo que causo el incendio? —inquiere Vede con curiosidad.
—Creo que fue una pérdida de gas —miento con naturalidad y desvió atención sobre la banda que toca en el pequeño escenario del bar, están haciendo un cover de The Clash.
—¿Nadie salió herido? —meneo la cabeza y Kari suspira —Menos mal, allí asisten muchos niños, ¿verdad, Leska?
—Sep.
—Vas a estar un tiempo sin trabajar ahí, ¿cierto? —pregunta Vede y le da un sorbo a su trago —Tienen que arreglar todas las instalaciones y eso.
Estoy por decirle que fui despedida antes de que el incendio empezara (el que yo provoque), no sé porque razón decido quedarme callada y asiento sin más a su teoría. Hemos hablado sobre esto antes, sobre las cosas extrañas que podemos hacer, pero jamás decidimos buscar una razón del por qué. Tampoco estoy interesada en saberlo, lo que me preocupa es no controlarlo cuando quiera y como quiera.
Pronto Vedetta y Akari hablan sobre algo que ignoro, mi atención vuelve hacia la banda que toca ahora una canción de The Cure, Lullably. La cerveza se nos termina a las tres y Vede pide rápidamente la segunda ronda. Esta vez Kari pide un ron, Vede un vodka y yo un whisky en las rocas. Decir que no soy fanática del alcohol seria mentir, que lo haga muy pocas veces es otra historia. Sale caro y prefiero guardar el dinero para el próximo año en la universidad. Además, me gustaría rentar un departamento pequeño para mi sola. No es que me moleste vivir con las chicas, solo que suelo estar más cómoda cuando estoy sola conmigo misma.
La banda termina la canción y los aplausos no tardan en llenar el ambiente, el reflector les pega a los muchachos y estos agradecen al público mientras recitan su próxima canción. Un rostro conocido llama mi completa atención, mis ojos se fijan en el muchacho corpulento y de cabello negro y ojos rasgados que esta sentado cerca del escenario. Él también me devuelve la mirada y es en un instante en que lo reconozco y él a mí. Sus facciones se vuelven duras y noto como aprieta con fuerza su mandíbula. Le echo una sonrisa cínica mientras lucho por no mostrarme molesta y le doy un sorbo a mi whisky sin quitarle la vista.
—¿Qué estas mirando, Vale? —pregunta Kari con curiosidad.
—Nada.
Ninguna vuelve a preguntar y el tipo no vuelve a mirarme. Se levanta y se marcha del bar en cuestiones de segundos. Mejor para él, de lo contrario tendría que romperle los brazos.

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Kari y Vede no pueden dar un paso en dirección recta sin balancearse de un lado a otro, lo bueno es que tiene un brazo pasando por el hombro de la otra mientras cantan a gritos una canción que no conozco y se van riendo a carcajadas. Por mi parte, yo tampoco estoy caminando en línea recta y voy riéndome por debajo cuando desafinan o exageran. Me gusta cuando somos las tres contra el mundo y aún más estando borrachas de camino a casa. Hablando de casa, quiero llegar rápido y beber la botella de vodka que Vedetta tiene guardada en su placar, es de una marca cara y muy buen licor, ella cree que no sé qué lo tiene pero se lo robare apenas se acueste.
Escucho pronto unos pasos a mi espalda, de reojo observo que son unos seis tipos que vienen hablando entre ellos y riéndose a carcajadas. Vede y Kari no parecen notarlos porque siguen cantando esta vez " I will always love you " de Whitney Houston. Sonrió como tonta cuando veo que Vede se tropieza y Kari casi cae con ella, ambas estallan a carcajadas y la sonrisa en mi rostro se ensancha más.
El instinto se apodera de mis acciones y bloqueo el ataque a mis espaldas, doy una patada en la panza al sujeto impulsándolo hacia atrás, cae encima de un tacho provocando estruendo. Escucho a mis amigas ahogar la exclamación.
—Te dije que había que irse con cuidado con ella.

Los tipos que venían tras nuestro están ahora frente a nosotras con sonrisas burlonas y maliciosas. No conozco a ninguno de ellos, pero si a quien parece ser su líder: Yun Chen, el nieto de sensei. Lo conocí la primera vez cuando tenía diez años y supe desde el primer momento en que lo vi que era una lacra al igual que su hermano mayor. Ambos intentaron violarme el día del entierro de sensei cuando fui a evitar que mataran a los caballos que no fuesen de raza. Él sobrevivió pese a los huesos fracturados que le deje, sin embargo no sé si su hermano estará con vida.
—Valeska, tanto tiempo —su sonrisa lasciva hace que arrugue mi cara con pura repulsión. —Hacía mucho tiempo que no te veía.
—Less, ¿lo conoces? —pregunta Vede desde atrás de mí. Ni siquiera volteo a mirarla, al enemigo jamás se le quita los ojos de encima.
—¿Que mierda quieres?
—Siempre tan directa —Chen se ríe y de sus bolsillos saca una navaja. —Simplemente vengo a cobrármelas. Por mí y por mi hermano.
En ese momento, logro notar que sus demás matones están con bates y cadenas. Mis puños se aprietan con fuerza mientras pienso en cómo combatir con ellos al mismo tiempo que evitar que se metan con las chicas. Aun así, no evito sentir la adrenalina y la emoción circular por mi sangre. Incluso mi corazón se llena de un aire cálido y la respiración se agita por el sentimiento de acción rompiendo con todo el miedo.
Hacía mucho tiempo que no tengo una pelea digna.
Mi sonrisa socarrona no le gusta para nada a Chen, su rostro se frunce.
—Genial, me quitare las ganas de romperte todos los huesos que me faltaron.
—Puta de mierda.
—Eso quisieras —chasqueo la lengua y me pongo en modo de defensa —Vede, Kari; largo.
—¡¿Qué?! ¡¿Estás loca?! —chilla Vedetta con histeria—¡No vamos a dejarte sola!
—¡Sí! ¡Son demasiados, Val! —grita Kari con miedo—¡Hay que llamar a la policía!
—Tranquila, nena. Terminaremos esto rápido y luego iremos por ustedes —dice uno adelantándose.
—No la tomes a la ligera —insiste Chen sin quitarme los ojos de encima —Fue la alumna del viejo. Sabe incluso más de artes marciales que yo.
—Ja.
La ansiedad me consume y me freno a todo momento para no ir por ellos, tengo que cuidar aun a las chicas si se niegan a irse. Si se fueran seria las cosas aún más fáciles para mí, pero son tan tercas las dos que no lo harán.
Solo son unos segundos, pero la mirada de Chen cambia al igual que la de los otros cuatro y vienen pronto hacia a mí con sus armas. Salto hacia arriba y le piso la cabeza a uno para impulsarme hacia arriba y me sujeto de una escalera de emergencia. La dejo caer y esta va directo hacia uno que tiene un bate. Ni siquiera tengo tiempo de agarrarlo porque empiezo dar puñetazos y a esquivar la navaja, las cadenas y el bate a la velocidad más rápido que puedo. Solo Chen es rápido, los demás son pura broma.
Agarro del brazo al segundo de bate y se lo tuerzo para que lo suelte. Doy una vuelta rápida y me agacho para evitar las cadenas y las agarro con una mano y tiro de ella con fuerza. El que está detrás de mí, quien es el que tiene un fierro en ambas manos, choca con el segundo. Doy una pirueta hacia atrás cuando Chen viene hacia a mí con la navaja en la mano. Siento el corte en el cuello, pero no me preocupo porque sé que no es nada superficial. Detrás me sujeta al que le quite el primero bate y trato de liberarme, pero pronto el segundo del bate viene con este en la mano y está a punto de golpearme. Con fuerza, giro mi cuerpo impulsándolo hacia abajo y el golpe se asesta a mi captor, quien me suelta y cae hacia atrás. El bate viene hacia a mí y no tengo tiempo de moverme, por lo que mi brazo va con fuerza al encuentro. El bate se rompe en dos debido al impacto y el tipo se queda con los ojos bien abiertos al ver la empuñadura solo en sus manos. Le doy dos puñetazos y se cae hacia atrás. De los dos lados vuelven los tipos con cadena y soy veloz para agarrarlas una vez más y tirar de ellas para pelear contra ambos al mismo tiempo. Los sujetos no son rápidos y los manipulo con facilidad para evitar que Chen y el otro no se me acerquen. Uno ya quedo fuera del juego.
Utilizo el largo de la cadena para golpear uno en la cara y otro en sus pelotas. Dos fuera.
Chen salta hacia a mí y freno el ataque de su navaja sosteniéndola en mi mano. Aprovecha la situación y me encesta dos patadas en el estómago y un puñetazo en la cara. Me voy hacia atrás y el de fierro aprovecha para querer golpearme, pero me tiro al suelo y ruedo rápidamente antes de ponerme de pie y girar con la mano sana hacia atrás dos veces para poner distancia.
Pese a que golpee a todos y en zonas como la cabeza, los ojos y genitales, se están recuperando y su ira va a aumentando. En cambio, yo estoy jadeando y sudando a más no poder, sobretodo mi mano está sangrando por el corte profundo.
—¡Valeska! —escucho los gritos de Kari y Vede, sus pasos vienen hacia a mí y volteo a mirarlas con los ojos bien abiertos.
—¡No vengan, joder!
—¡Cuidado, Val!
La cadena me golpea el rostro y me tiro hacia atrás poniendo una mano sobre mi nariz. El hijo de puta la rompió.
—Nunca le des la espalda a tu enemigo —dice Chen con una sonrisa satisfecha en el rostro —Fue lo primero que te enseñaron ¿Verdad, Valeska?
—Hijo de puta.
—Esos ojos —la cara de Chen se pone seria y sombría. ¿Mis ojos?—Esos ojos rojos los vi antes. ¿Es ahora cuando te pones a pelear enserio?
Pestañeo constantemente sin poder creerlo. ¿Él ya había visto estos ojos? ¿Habrá sido aquella vez que casi lo mato?
—Siguen siendo tan intimidantes como ese día.
—¿De que estas hablando? —pregunta uno.
—Joder, se le cambiaron los ojos —murmura otro impresionado.
—Es una rara. Les dije que hay que tener cuidado con ella, ahora más que nunca —advierte Chen y guarda su navaja. —Suficiente, chicos. Ahora me hare cargo yo de ella.
—¡Val, vámonos! —grita Kari sollozando.
—No.
—¡¿Como que no?! ¡Ese tipo está loco!
—Váyanse. Yo no me iré.
Chen se ríe en grande —Tan orgullosa como siempre. Me pregunto si eso también te lo enseño ese viejo de mierda.
—Cierra tu maldita boca. —incorporándome, rompo la parte inferior de mi remera hasta mi cintura, una parte la uso para limpiarme la sangre de la nariz, con la otra la ato a mi mano herida y cierro fuerte los puños.
Ahora es una batalla de uno a uno.
Soy la primera en acercarse y Chen evita mi pitada para luego darme una él, pero la bloqueo con el brazo y lanzo un puño en su dirección, pero sube la guardia y me veo imposibilitada. Doy una patada de tres partes, desde su pierna, su cintura y su cabeza; logro hacerlo ir hacia atrás. Chen viene hacia a mí y sus puños van a mi rostro, los voy esquivando con mis brazos y manos recordando las clases de jiu jitsu. Ahora puedo ver mejor sus ataques, no son tan rápidos como antes, lo que no sé si es debido a mis golpes y el cansancio o a estos ojos.
Son los ojos.
En el pasado, aquella noche, Chen y Jack vinieron hacia a mi sin ninguna piedad y me vencieron sin demasiado esfuerzo. Cuando trataron de violarme es cuando se alejaron de mí por susto a mis ojos y aproveche esa oportunidad para levantarme y seguir peleando. Sus ataques eran rápidos, pero esta vez podía adivinarlos e incluso intuir hacia donde podían llegar a venir. En esta pelea es igual: Chen es predecible y pronto aprendo su estilo de pelea. Un peleador siempre tiene un estilo del cual se aferra y jamás se separa, es muy difícil separarse de él y verse atacando y defendiéndose de distinta manera, no puede utilizar otra estrategia. Cuando el enemigo aprende tu estilo de pelea es cuando estas acabado.
Chen trata de darme un golpe certero en la caja torácica para dejarme sin respiración, pero lo intuyo incluso antes de que su puño llegue hacia a mí y le agarro el brazo para darle un buen golpe en el estómago. Cae hacia el suelo de rodillas mientras comienza a escupir sangre y se abraza la panza. Estos ojos no solo ayudan a predecir ataques o verlos con facilidad, sino parecen volverme aún más fuerte.
—Se acabó, Chen. Perdiste.
—Puta de mierda —balbucea casi sin voz y escupe aún más sangre.
—¡Levántate! ¡No dejes que esa mujer te venza! —gritan sus amigos furiosos y frustrados, pero la batalla ya termino.
—¡Eso, Val!
—¡Le pateaste el trasero, Less!
Los gritos de mis amigas también resuenan, esta vez sus voces están más aliviadas y han pasado el susto.
Pongo un pie sobre su hombro y Chen se inclina hacia atrás, sus ojos chocolates chocan con los míos y tiene el mismo sentimiento de desprecio y odio que yo tengo por él.
—Si no fueses el nieto de sensei, entonces ya te habría matado.
—Como lo hiciste con mi hermano, ¿cierto?
Levanto las cejas en alto mientras escucho un jadeo.
—¿De qué está hablando, Less? —pregunta Kari, pero no le prestó atención.
—Así que se murió —el odio se intensifica en los ojos de Chen, ni hablar cuando sonrió con cinismo —Que bien. Se lo merecía.
—¡Maldita!
Chen trata de ponerse de pie, pero mi pierna se mueve y le golpeó la cabeza y vuela prácticamente hacia los pies de sus amigos. Estos se lo quedan viendo con la boca abierta y uno lo ayuda a pararse  mientras sigue escupiendo sangre.
—Me rompiste la nariz —dice poniendo una mano sobre su rostro y la sangre comienza a bajarle.
—Te lo merecías.
Chen se limpia con un pañuelo que le pasa uno de sus amigos y se aprieta con fuerza hasta acomodarse. Todos se quedan serios al ver la expresión de dolor del castaño. Termina de limpiarse antes de mirarme con su sonrisa que me produce asco.
—No pensaba hacerlo, pero debido a las circunstancias…
—¡Quítame las manos encima!
—¡Suéltame, animal!
El grito de las chicas me hace voltear rápidamente y el golpe me llega de pronto tirándome en el suelo. Mi nariz vuelve a sangrar, pero ni siquiera me importa porque no dejo de mirar a los sujetos que sostienen detrás a Kari y Vedetta con una navaja en los cuellos de estas. El corazón me late fuerte con miedo y furia a la vez, mis manos se vuelven puños mientras siento temblar los brazos como si fuesen gelatinas.
—Val —susurra Kari con lágrimas en los ojos.
Tienen que usar sus poderes.
—¡Suéltame! —sigue gritando Vedetta.
¡¿Por qué demonios no usan sus poderes?!
—Te dije que me la ibas pagar la última vez que nos vimos, eh —volteo lentamente, los pies de Chen se van acercando hacia a mí y mi cuerpo empieza a temblar. Se agacha hasta quedar hasta mi altura, pero todavía no he levantado la mirada —Vas a tener que hacer muchas cosas para que suelte a tus amigas, pero supongo que al final van a terminar muertas como tú.
—Déjalas ir —susurro.
—¿Qué? Habla más fuerte, estúpida —Chen me da un zape en la cabeza.
—Déjalas ir.
—¡Te dije que hables más alto!
Su mano vuelve a querer golpearme en la cabeza, pero le agarro la muñeca antes que llegue a esta.
—Ey, ¿Qué haces? ¿Quieres que las mate? —Chen forcejea para que lo suelte, pero no lo hago.
—¿Esta me la puedo coger antes de matarla? —ríe uno de los captores de mis amigas y cuando veo de reojo está toqueteando las tetas de Vedetta. Esta esta inmóvil con lágrimas en los ojos mirando a Kari quien no deja de llorar.
—Haz lo que quieras.
—¡No! —chilla Kari y forcejea para liberarse.
Vedetta comienza a gritar y de inmediato vuelvo hacia Chen y lo miro a los ojos. Este trata de hacerse hacia atrás con el terror dibujado en sus ojos y aprieto más fuerte la mano. Un grito de dolor sale de su boca y pareciera que sus cuerdas vocales se desgarran. Vuelve a mirarme a los ojos y solo con mi mirada quiero hacerle saber qué es lo que pasara si llega a hacerles daño a mis chicas.
Chen se queda un momento en transe y no responde cuando sus subordinados le hablan, y de un momento a otro comienza a gritar y a retroceder hacia atrás con el rostro lleno de horror.
Volteo a mirar a los sujetos que tienen a mis amigas, estos se quedan estáticos cuando ven mis ojos y las chicas también, no es hasta que segundos más tarde Kari reacciona mordiéndole la mano al tipo que la suelta al instante y Vede le da un fuerte cabezazo al otro.
—¡Ahora te voy a moler a golpes, hijo de puta! —grita la castaña y le da una buena patada en los huevos.
Kari agarra el bate y comienza a darle al tipo mientras Vede va por la tapa de uno de los tachos y empieza a estrellarla contra la cabeza del sujeto.
Me doy media vuelta para enfrentarme a los tipos que tratan de atacarme desde atrás, Chen aún se queda detrás de ellos lloriqueando como una niña. De mis manos y de mi cuerpo comienza a salir el fuego con ardor y explosión. Todos se hacen hacia atrás y tratan de correr, pero pronto mis llamas van hacia ellos y los empujan hacia una de las paredes con fuerza. Chen se hace hacia atrás mientras camino rápidamente hacia él aun con las llamas a mí alrededor y, sin pensarlo, dos veces le lanzo el fuego sobre él mientras grita desaforadamente.
—¡Val, basta! —grita Kari.
—¡Vámonos, la policía está llegando! —chilla Vede y recién ahí escucho el sonido de las sirenas.
Dejo de lanzar el fuego y veo como el rostro quemado y sin cabello de Chen gira sobre sí mismo para apagar el fuego. Algunos siguen corriendo, otros quedaron inconscientes.
Kari me agarra del brazo y me tira fuerte de él para comenzar a correr en dirección de la casa. Justo cuando doblamos en un callejón es cuando la sirena de la policía está llegando a la calle y saltamos una cerca de madera subiendo unos tachos.

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—¡¿Qué mierda fue eso, Valeska?! —grita Vedetta una vez que llegamos a casa con la respiración agitada.
Yo me dejo caer en el suelo y Kari se arrodilla.
—Val, ¿estás bien? ¿te encuentras bien? —inquiere con desesperación.
—Creo que si —largo un enorme suspiro y dejo recostar mi cabeza a la pared.
—Hay que ir al hospital ya. —dice Vedetta y trata de levantarme, pero me aparto —¡Esa mano necesita unos puntos, Valeska! ¡Te rompieron la nariz, además!
—Si vamos van a darse cuenta que estuvimos ahí.
Vedetta y Kari se miran entre ellas antes de volver a mirarme. Ambas se abalanzan contra mí y me quejo por el dolor en mi cuerpo. Ahora que la adrenalina ha pasado es cuando siento todos los golpes que recibí.
—¡Dios, Val! ¡Estaba aterrada! —exclama Kari comenzando a llorar —¡Quería ayudarte pero no sabe cómo usar mis poderes!
—¡Yo tampoco pude hacer nada! ¡Lo siento, Val!
Me muerdo el labio inferior para no echarme a llorar allí mismo. Diablos, son tan cursis que me ponen sentimental.
—No es culpa de ustedes, yo las metí en esto.
—¿Qué fue lo que te hizo ese tipo antes? —pregunta Kari quitándose las lágrimas de los ojos cuando se separa de mí.
Estoy sin salida porque ambas se merecen una explicación. Así que empiezo desde el principio: desde los entrenamientos de sensei, de nuestro lindo lazo de alumna y maestro, desde la vez que intento adoptarme y Chen y Jack sobornaron a un psicólogo para declarar que tenía demencia y no estaba apto para adoptar a una niña o cambiar el testamento, de la muerte de sensei, de como ellos se abusaron y destruyeron todo ese mismo día de su funeral hasta que intentaron violarme y utilice mis poderes y mis ojos rojos.
Cuando termine ya era bastante tarde y Vede había desinfectado mi herida y la había cocido. Kari en cambio busco el vodka que al principio iba a robarle a Vede pero termino por cedérmelo. Así que lo bebí para no sentir el dolor de los puntos —aunque me dolió, maldición.
—¿Por qué nunca nos contaste esto? ¿Por qué ahora? —Kari me mira con sus ojos regañándome por la falta de confianza. No tengo el valor para contestarle y volteo la cara.
—No vuelvas a ocultarnos cosas así, menos si tienes un loco que te quiere matar, Val —el tono de Vede es más suave que de costumbre —Ese hijo de puta. Más le vale no volver a aparecerse jamás.
—No lo hará —digo con seguridad. —No si quiere que termine de matarlo.
—Se supone que era una bebida y luego volvíamos a casa —replica Vede quitándome la botella de la mano y dándole un trago largo. —Dios, pensé que estaba dentro de una película cuando te vi pelear.
—Ya te habíamos visto en acción, pero jamás así —comenta Kari quitándole la botella y esta vez le da un sorbo a ella. —Lo siento, Less, la próxima vez te ayudaremos.
—Bah —aleteo mi mano para restarle importancia —Tu síguele cocinando, Vede haciendo lo suyo y yo me ocupo de los chicos malos —le regalo una sonrisa para tratar de calmarlas. Ellas se vuelven a mirar aun con inseguridad —Enserio, chicas. Prometo que jamás volverá a ocurrir algo así.
Bah, que sé yo. Yo solo espero que no cuando estén ellas.
—Ahora a acomodarte la nariz —dice Vede con una sonrisa burlona —No pienses que me cobrare sobre el balde de agua fría amiga mía.
Carajo.




Última edición por Stark. el Lun 20 Mar 2017, 6:42 pm, editado 1 vez
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Re: Samariv.

Mensaje por Ritza. el Vie 17 Mar 2017, 8:32 am

kandee:
Kandeeee decidí hacer el comentario al mismo tiempo que voy leyendo (? para no atrasarme

Primero que nada, qué hermoso que hayas subido tan rápido :') las rondas pasarán super rápido con solo nosotras tres

El tiempo pasa mucho más rápido de lo que espero. A veces me gustaría que hubiese pasado más lento y otras, como últimamente me sucedía, mucho más rápido. Y es esta fecha donde me encuentro a mí misma preguntándome como es que de un pestañeo las cosas pueden cambiar de un segundo a otro.

Valeska tiene más razón de lo que se imagina xd me dio cosita que fuera a visitar al sensei y que se sienta tan mal por él, pero de todos modos nunca lo demuestre ante Kari y Vede y adhakdjad, quiero saber toda la historia con respecto al sensei y Valeska

Hacía mucho tiempo las expectativas que tenía desde niña desaparecieron, antes mis deseos era ser alguien invencible e intocable para que jamás pudiesen volver a insultarme o golpearme. Ahora me defiendo desde otra manera y es algo que me encanta.

Me pregunto cuándo cambiaron las expectativas o el plan de vida de Valeska y por qué ¿habrá sido con la muerte del sensei? porque si es así, le afectó muchísimo más de lo que parece

Tuve que buscar qué es un florete porque ni idea (? pero me emocioné una vez que entendí, no sabía que Vale daba clases de esgrima es taaan, fiera(??

El mocoso de inmediato se calla cuando coloco la punta del arma sobre su cuello, se pone blanco y comienza a balbucear, no le entiendo nada.
—Nunca debes soltar tu arma. Nunca. Porque no la sostienes firmes es que la dejas caer.
—¡No estamos en una maldita guerra!
—Pues, ahora sí; mi clase es un campo de guerra.
—Bah, solo hay que moverlo y ya —el niño tira el florete al suelo y se cruza de brazos —Esto apesta.
—Si no te gusta

AJAJAJAJAJAJAJAJ amé toda esa parte, de Vale insultando al niño por joder y ser malcriado y no querer aprender como se debe no tiene pelos en la lengua esta chica y encima, ni le importa que el jefe esté diciéndole que se calle o que el chico tenga "muchos millones más que ella". xd

—Nunca encontrara una maestra en el Esgrima como yo, es preferible perder a este mocoso bueno para nada que a sus demás estudiantes. ¿O acaso no recuerda lo inconforme que estuvieron la primera vez que me despidió?

Valeska es ese caso de personas super talentosas que enseñan y saben como nadie pero su actitud al hacerlo no es lo mejor socialmente aceptable y las personas ultra sensibles odian eso(? mi profesor de Karate era horrible, pero uno no se iba llorando (bueno, yo sí) pero no le decía al director que lo botaran (?????

Desde siempre ha estado subestimándome y desprestigiando todo lo que hago. Toma a mis mejores alumnos y los vuelven suyos solo para seguir ganando competencias bajo su nombre. Básicamente es un maldito puerco que le gusta el dinero y hacerse sentir importante. No lo soporto.

ESE SUCIO MARK ya me habría largado de esa academia si me hicieran eso prácticamente la ponía a hacer el trabajo sucio (enseñarle a pendejos) para quedarse con todo el crédito ante la comunidad   se puede ir a la gran mierda

Y encima, viene a despedirla yo creo que Mark pensó que Valeska pediría clemencia y le iba a decir que se disculparía con el dichoso hijo del ministro para recuperar su trabajo...pero no V no es de esas  

Es una gitana. En sus pies se encuentra un mantel con estampado blanco, rojo y negro. Está vendiendo anillos y pulseras.
—¿Le gustaría echar un vistazo?
Estoy por decirle que no y seguir mi camino, sin embargo un anillo peculiar logra llamar mi atención. Me agacho para observar mejor la joya, cuando la escucho decir que puedo tomarla no lo pienso dos veces. Sostengo el anillo en mis dedos en mis dedos y pienso que lo he visto en alguna parte antes. Es rojo y grueso en la parte de adelante, tiene pequeños diamantes blancos que forman una llama. Es bellísimo.
—Veo que te gusto —dice llamando mi atención.

AY DIOOOSS el hecho de que todas se encuentren con la gitana me emociona y me pone nerviosa al mismo tiempo porque puede significar muchas cosas...o nada

Pero el anillo me puso curiosa ¿qué es, qué significa?

Admiro a Valeska por levantarse tan temprano a caminar yo no podría es como mi mamá antes lo hacía...pero la universidad jodió mi reloj biológico (?

Si pensaba que el día había sido una completa mierda, pues le termino de rematar que me despidieran del restaurante por golpear al Jefe de cocina. Ese imbécil ha estado acosándome desde que entre, antes podía evitarlo y mandarlo a la mierda porque estábamos en la misma posición, pero ahora que lo han ascendido se cree con el derecho de meter mano bajo mis faldas. Para colmo, tengo una denuncia en la comisaria por agresión y va a quedar en mi expediente.

Se siente una racha de mala suerte en el aire (??????)
No pero en serio, le están pasando una cosa mala detrás de otra. Y qué onda con ese sucio del restaurante, manoseándola porque lo ascendieron y "puede hacer lo que le venga en gana" Estuvo bien merecido que V lo golpeara    aunque ahora tenga su expediente dañado (? pero valió la pena

Estoy cansada que pasen encima de mí solo porque no tengo dinero ni contactos. Como si fuera la única mierda que importara.

Lamentablemente así es como es en la mayoría de los países. ¿De quién es la culpa? el capitalismo

Tengo la necesidad de golpear y destruir sin parar hasta saciar esto que llevo dentro.
Es esa carta de mierda. Vedetta sigue nombrándola y estoy casi segura que le llenara la cabeza a Kari para asistir a la dichosa cita. No quiero ir, no me interesa encontrar nada de allí ni aunque fuesen millones de euros.

Alguien que le diga a Valeska que el orgullo mata

AJAJAJAJA AY DIOS, me la imagino corriendo a toda velocidad después de mandar al diablo a uno de esos niños. No hay un día en su vida en el que V no se haya metido en problemas porque alguien le jodió la paciencia

—¡Si ellos estuvieran conmigo, entonces ni siquiera me habría acercado aquí, viejo tonto!
Él volvió a tirarme sus alpargatas y yo me eche a llorar como la niña débil y triste que era. Camino por la nieve y me alzo entre sus brazos para llevarme adentro y darme chocolate caliente.

shdadkadka me encantó como conoció al sensei muack porque no fue de alguien super amigable ninada por el estilo; en realidad, diría que es un poco como ella. Pero de todos modos, le ayudó y le dio comida y la dejó llorar y ... fue tan lindo muack con razón está como está luego de que falleció

Nunca más volví a ser la misma Valeska, y si significara volver a sentir esa perdida, preferiría no volver a serla nunca más.

Nunca digas nunca mi querida Valeska Hae

La culpa reclama y suspiro, a veces soy demasiado mala con Kari.

Si hay culpa es porque se quieren (????

No es hasta que abre bien los ojos y se sorprende al encontrar que le he hecho el desayuno.

VES, VALESKA SABE SER UN AMOR CUANDO QUIERE. Pero luego va y no le corresponde el abrazo a Kari(? esta chica es demasiado difícil pero bueno, así la quieren y así ella quiere a las demás, aunque lo niegue

—No creas que no voy a cobrarme lo del sweater. Era mi preferido.
—Pero Less...
—Incluso le puse hielo y deje que se derritiera —la sonrisa malvada que cruza mi rostro hace que Kari menee con la cabeza.
—Valeska...

Y también sabe ser super fastidiosa Valeska y Vede nunca van a par de pelear, dios mío son como gato y perro

Paso enfrente por la habitación y veo a ojos de rana desparramada por su cama y destapada a más no poder. Entro a su cuarto y la tapo, de paso acomodo su pierna que cae hacia el suelo y apago la lámpara de su mesita de luz.

es tan tierna cuando quiere oayskfjakds  

Valeska tampoco puede negar que le da curiosidad saber qué pasó, por qué a ellas tres y sus poderes y qué significa la marca. Ay dios, me encantaría que dejara el orgullo solo UNA VEZ para ir a ver qué onda pasó con ellas y la carta y todo eso e.e

La ira que tengo en este momento parece quemarme por dentro y por fuera, y la siento aún más cuando recuerdo la sonrisa socarrona de ese pendejo. Los ojos me siguen latiendo con más potencia y creo sentirlos arder.
Dejo de tironearme el pelo y comienzo a darme cabezazos hacia la pared para controlar la furia que siento en estos momentos. La sirena de la alarma suena de la nada y me distrae de mi descargue. Suspiro con malhumor. Otra vez estos pendejos tiraron de la palanca, pero ahora que lo pienso me vale mierda porque ya me despidieron.
Abro los ojos y un grito ahogado se escapa de mis labios al notar que estoy rodeada de llamas. Volteo hacia atrás y veo a Mark detrás del fuego tirado en el suelo y con los ojos como plato.

Solo cité esta parte pero quiero que sepas QUE TODA LA PARTE DE LA ACADEMIA CUANDO LA DESPIDIÓ Y LA PROMESA Y CUANDO SALIÓ CORRIENDO, TODO TODO FUE DEMASIADO GENIAL SABES????? MORÍ DE LA EMOCIÓN Y DE LOS NERVIOSS

yo pensaba que Valeska iba a explotar. OMG, no puedo creer que Mark haya sido tan idiota para venderse políticamente. AY DIOS pasó tanto en tan poco tiempo. Y ahora, ¿si él dice a las autoridades que fue ella??? ¿le creeran que es un fenómeno y que los x-men son reales???
eso me tiene preocupada

Y ESO DE "DE NUEVO", ¿QUÉ OTRA COSA ASÍ DE GRANDE HA INCENDIADO VALESKA?????

Una mano posa sobre mi hombro y sin siquiera pensarlo, tomo al sujeto y le hago una maniobra para que caiga sobre el suelo. El grito de Vede llega a mis oídos y detengo el puño que se dirige hacia su rostro. Vedetta esta con los ojos bien abiertos y muy asustada.
—¡¿Qué mierda te pasa, Valeska?!
Rechisto y la suelto con brusquedad. Vede termina de caer al suelo y paso sobre ella para seguir caminando a casa. Recién ahí noto la presencia de Kari, quien se agacha a fijarse si la castaña está bien.
—¡Eres una bruta!
—Calma. Vamos, levántate —dice Kari dulcemente.


AJAJAJAJAJA ESTA MUJER TIENE REFLEJOS NINJA pobre Vede y Kari siempre tan  paciente, qué alguien le de un premio por aguantar a esas dos, de verdad

Una vez me tomo por sorpresa, todo por hacerse la chistosa, le quebré la nariz sin querer. Vedetta me odio aproximadamente dos meses mirándome mal y echándole mas sal a mi cena.



por suerte no pasó nada en la academia, que nadie salió gravemente herido o muerto. Eso habría sido el colmo de los colmos

—Prometiste que la próxima vez pagarías una ronda de tragos. ¿Recuerdas?
No, la verdad es que no lo recuerdo. Digo tantas cosas para que dejen de fastidiar.
—Si no lo haces, voy a estar sobre ti tooooodo el día y tooooda la semana —Kari pestañea dulcemente mientras pone su sonrisa de niña que no rompe un plato.
Volteo a ver del otro lado donde esta la castaña para encontrarla con la misma expresión. Largo un enorme suspiro y mis amigas festejan porque hoy pagare una ronda de tragos.

AHAHAHAHAHAHAHA V parece la mamá fastidiada o la hermana mayor irritada que dice que sí a todo solo para que sus hermanas menores dejen de hablar mierda me ecantan

Ayy, cuando las chicas mencionaron el incendio, por un momento juré que ya sabían que Valeska lo provocó. Pero como ella no les ha dicho que la despidieron y la idiotez que hizo Mark, entonces no tendrían forma de saber. Y V nos le dijo nada que piense lo que quiera, yo sé que fue para no preocuparlas

Aquí hay un bar como ese, donde venden cervezas de muchísimos países y es tan cool ya quiero ir otra vez (?

No es que me moleste vivir con las chicas, solo que suelo estar más cómoda cuando estoy sola conmigo misma.

Creo que el día que ella diga que se va a mudar sola, Kari y Vede hacen una revolución

Un rostro conocido llama mi completa atención, mis ojos se fijan en el muchacho corpulento y de cabello negro y ojos rasgados que esta sentado cerca del escenario. Él también me devuelve la mirada y es en un instante en que lo reconozco y él a mí.

Quién es y de dónde conoce a Valeska

Escucho pronto unos pasos a mi espalda, de reojo observo que son unos seis tipos que vienen hablando entre ellos y riéndose a carcajadas. Vede y Kari no parecen notarlos porque siguen cantando esta vez " I will always love you " de Whitney Houston. Sonrió como tonta cuando veo que Vede se tropieza y Kari casi cae con ella, ambas estallan a carcajadas y la sonrisa en mi rostro se ensancha más.

ESE MOMENTO FUE TAN LINDOOO, las tres borrachonas caminando super felices de vuelta a casa :') pERO TUVO QUE VENIR CHEN A JODER LA VIDA

Ambos intentaron violarme el día del entierro de sensei cuando fui a evitar que mataran a los caballos que no fuesen de raza. Él sobrevivió pese a los huesos fracturados que le deje, sin embargo no sé si su hermano estará con vida.

Cuando leí eso me quedé como que

No puedo creer que hayan sido tan imbéciles aunque les salió el tiro por la culata, pERO NO IMPORTA

Chen trata de darme un golpe certero en la caja torácica para dejarme sin respiración, pero lo intuyo incluso antes de que su puño llegue hacia a mí y le agarro el brazo para darle un buen golpe en el estómago. Cae hacia el suelo de rodillas mientras comienza a escupir sangre y se abraza la panza. Estos ojos no solo ayudan a predecir ataques o verlos con facilidad, sino parecen volverme aún más fuerte.
—Se acabó, Chen. Perdiste.

AY DIOS, LA PELEA FUE TAN INTENSA. VALESKA ES UN JODIDO NINJA, ACABÓ CON TODOS SIN SIQUIERA USAR SUS OJOS Y LUEGO A CHEN PARA QUE DEJARA DE JODEEERR AY AYAYAYAY
esto es sin ser "entrenada" propiamente en sus poderes me imagino cuando empiece a entrenar

y luego, cuando los hijos de puta tomaron a las chicas, me asusté un monton hasta que vieron los ojos de Valeska y luego empezaron a batearlos y darles con una tapa me encantó

La escena de la pelea fue demasiado genial, DEMASIADO GENIAL TE DIGO

—¿Por qué nunca nos contaste esto? ¿Por qué ahora? —Kari me mira con sus ojos regañándome por la falta de confianza. No tengo el valor para contestarle y volteo la cara.
—No vuelvas a ocultarnos cosas así, menos si tienes un loco que te quiere matar, Val —el tono de Vede es más suave que de costumbre —Ese hijo de puta. Más le vale no volver a aparecerse jamás.
—No lo hará —digo con seguridad. —No si quiere que termine de matarlo.
—Se supone que era una bebida y luego volvíamos a casa —replica Vede quitándome la botella de la mano y dándole un trago largo. —Dios, pensé que estaba dentro de una película cuando te vi pelear.
—Ya te habíamos visto en acción, pero jamás así —comenta Kari quitándole la botella y esta vez le da un sorbo a ella. —Lo siento, Less, la próxima vez te ayudaremos.
—Bah —aleteo mi mano para restarle importancia —Tu síguele cocinando, Vede haciendo lo suyo y yo me ocupo de los chicos malos —le regalo una sonrisa para tratar de calmarlas. Ellas se vuelven a mirar aun con inseguridad —Enserio, chicas. Prometo que jamás volverá a ocurrir algo así.
Bah, que sé yo. Yo solo espero que no cuando estén ellas.
—Ahora a acomodarte la nariz —dice Vede con una sonrisa burlona —No pienses que me cobrare sobre el balde de agua fría amiga mía.
Carajo.

Tuve que citarlo casi todo porque...es que...no lo pude evitar (?
pero el hecho de que Valeska ni siquiera les haya contado sobre el sensei me sorprendió o sea, yo pensaba que sabían de él, pero bueno. Y sobre sus nietos malagradecidos, son unos hijos de puta. Valeska no quiso matar al hermano de Chen pero bueno, pasó porque se lo merecía. Y adfkakdhakdkakdkd no puedo creer, fue demasiado intenso y no podían ir al hospital porque se sabría de una vez que ellas habían estado en la escena de los tipos que encontraron casi muertos en la calle

"Prometo que jamás sucederá algo así"...con la actitud de Valeska, yo no creo en esa promesa pero espero que Kari y Vede salgan del bloqueo de poderes para la próxima (?

AJAJAJAJAJAA LO ÚLTIMO, con Vede aprovechando la oportunidad perfecta para vengarse del balde de agua al final siempre encuentran como joderse aunque esten en una situación que no lo amertie

amé tu capítulo, mujer fue demasiado genial
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Re: Samariv.

Mensaje por Stark. el Sáb 01 Abr 2017, 9:48 pm

Ayyy gracias Emilyaaaa! Es un placer que te gustara *-* Y si, Vede y Val no pueden estar sin pelear, presiento que se van a joder bastante xD


DANIIIIIIII quiero mi comentario
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Re: Samariv.

Mensaje por Ritza. el Miér 16 Ago 2017, 7:43 pm

Capítulo 03
vedetta zinia || ritza.


Me he sentido aterrorizada muchas veces en mi corta vida. Cuando me dio un ataque de pánico en el orfanato: sentí que los pulmones se me sellaron con silicona de la que usaba para pegar mis manualidades, porque no tenía familia y siempre estaría sola. Cuando por primera vez, me sentí tan enojada con unos niños que una ráfaga de viento que salió de mí los mandó a volar. Cuando vi los ojos de Akari cambiar de color y cuando fastidié tanto a Valeska que casi me parte en dos sin cambiar de su habitual expresión facial, la infinita irritación.

Sin embargo, nunca nada como esto. Lo que siento ahora. Son un millón de cuchilladas gélidas, estalactitas que parecen clavarse en mi espalda y en mi pecho y rasgarme el alma. Más frío que el filo del cuchillo que está presionado contra mi cuello. La respiración apenas me sale por la nariz. De reojo, observo a Akari, que está tan pálida como un canvas nuevo.

Mierda y más mierda.

Toda la cerveza que tomé se me salió por los poros. Eso parece, porque me encuentro lúcida en poco tiempo. E indefensa. No sé cómo defenderme contra este tipo si el cuchillo está casi moldeando mi piel y la vida no es una película. Las cuchilladas frías aumentan. Creo que el corazón se me va a salir del pecho.

Deseo con todas mis ganas, poder desatar lo que sea que sale de mí cuando me pasan cosas raras. Esos poderes. Cómo Valeska con su fuego o Akari con la tierra. Pero nada sucede. Salvo que los tipos empiezan a toquetearnos. Se me cae el corazón a la boca del estómago y me dan arcadas. Creo que vomitaré todo el alcohol en este instante. El chillido de horror sale de mi garganta, pero ni siquiera parece que fuera yo.

En un instante, Valeska comienza a lucir como un verdadero mutante salido de una película de los X-men ―aunque ya lo parece desde antes, peleando como un ninja―, y el tipo de ojos rasgados que la atacó, parece perder todo sentido de consciencia.

Cuando eso sucede, los otros se distraen. Y Akari y yo aprovechamos para tomar lo que sea para defendernos. Con la cabeza palpitando, la respiración demasiado desequilibrada y las arcadas aún presentes en mi estómago.  Todo sucede demasiado rápido, demasiado intenso.

Salimos corriendo cuando Chen está dando vueltas en el suelo, para apagar el fuego que le lanzó Valeska. Todavía me parece una locura, aún cuando considero que creo en ese tipo de cosas y lo he visto antes.

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No duermo esa noche. No creo ser la única, porque a la mañana del día siguiente, todas tenemos prominentes ojeras debajo de los ojos. Vale, no es que suela dormir bien ―siempre me quedo dibujando hasta altas horas de la noche. Akari parece tener un suministro casi infinito de pesadillas. Y Valeska es como un solado, casi siempre, así que su hora de dormir es ofensivamente corta.

No obstante, esa noche ninguna pegó un ojo, y todas sabemos por qué. Comemos las tortillas de huevo de Akari en silencio, con el sonido de los cubiertos y respiraciones como música de fondo. Intento no tener flashbacks de todo. Ni siquiera pintar ha conseguido distraerme.

―¿Saben una cosa?

Observo a Valeska con una ceja enarcada. Trato de no sonreír al fijarme en la banda blanca que cubre el puente de su nariz, o al escuchar su voz patosa y ahogada a causa de eso. Suelta los cubiertos encima del plato vacío, y se endereza en la silla.

―Tengo que enseñarles cómo pelear ―sentencia, cruzándose de brazos―. No pueden andar por ahí sin saber cómo patear unos cuantos culos.
―Pero pensé que habías dicho que tu te encargarías de golpear a las personas, no nosotras ―comentar Kari, señalando de Valeska a nosotras.
―Sé lo que dije, pero no siempre estamos juntas ―Valeska entrecierra sus oscuros ojos.

Ruedo los ojos y vuelvo la atención a mi desayuno por un momento.

―¿Qué pretendes, entonces? ―inquiere Akari.
―Que de ahora en adelante, entrenaremos todas las mañanas.

Mi cabeza se dispara hacia ella como un corrientazo eléctrico. Trago un pedazo de tortilla y la señalo con el tenedor, girando mi muñeca.

―Espera, ¿a qué te refieres con “mañanas”? ―hago las comillas con mis dedos libres― Porque tu sentido de la mañana está un poquito trastornado. Además, ¿por qué todos los días?
―¡Siempre te quejas! ―Valeska frunce los labios― A las cinco de la mañana, holgazana. Todos los días para que aprendan más rápido ―se encoge de hombros.
―¡¿Qué?! ―me quedo boquiabierta― ¡Estás demente si crees que me levantaré todos los días a las 5!
―¿Por qué no? No es tan difícil…
―Sí, porque tú estás loca ―enfatizo, apuntándole otra vez―, yo no. Kari, dile que está loca si piensa levantarnos a esa hora siempre.

Akari da una rápida mirada de Valeska hacia mí y se muerde el labio. En sus ojos marrones veo la duda. No por lo que ella quiera, sino porque de seguro tratará de buscar algo que nos conforme a todas. Suspiro y estoy por golpearme la frente con la superficie de la mesa. ¡Esto es el colmo!

―¿No puedes programarte para levantarte a las 5? ―Valeska se recuesta de la silla y sonríe― Pues no vas a aprender nada.
―¡Bien! Mi sueño lo vale ―saco la lengua y continúo con mi desayuno.

Escucho a Akari soltar un suspiro y moverse en la silla. Por el rabillo del ojo, mientras mastico, veo como se pasa una mano por el cabello marrón chocolate. Fija la mirada en la superficie de la mesa de madera clara y luego vuelve a mirar a Valeska.

―¿No puedes reducir los días a tres veces por semana? ―ladea la cabeza― Y que sean cuatro con los domingos, pero un poco más tarde ―agrega.

Envuelve su cabello en sus manos, para retorcerlo y peinarlo, mientras espera la respuesta de Valeska. Los ojos pequeños y rasgados de Valeska parecen que burbujean irritación, y suelta un resoplido.

―Si te durmieras a horas dignas ―Leska me señala con el dedo―, podrías levantarte a las cinco sin problemas.
―Pues mira que mi ciclo del sueño no es así ―sacudo la cabeza, agitando mi coleta de caballo―. No voy a madrugar. Estás loca.
―Eres una holgazana.
―Y tú adicta al trabajo. Pero yo te dejo ser, ¿o no?
―¿No podemos tener un desayuno en paz? ¿Un día? ―Akari lanza los ojos al techo naranja pálido de la cocina-comedor y después nos mira con reproche―. Anoche lo tuvimos pesado.

Abro la boca, para echarle la culpa a Valeska, pero me detiene una imagen fugaz de ella peleando anoche y defendiéndonos. Sello los labios con aspereza y siento el pecho pesado. Bajo los ojos a la comida y termino de comer en silencio. Casi sintiendo el frígido puñal del miedo otra vez, como si estuviera en la escena otra vez. Tuve que apretar el mango del tenedor para detener los temblores de mi mano.

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Lo bueno de trabajar en un instituto es que tengo vacaciones cuando los niños tienen vacaciones de verano. Algunos años hago campamentos de clases de pintura, pero este año he decidido tomarme los largos meses de vacaciones y pintando cuadros para venderlos de forma freelance. Con el objetivo de irnos de excursión sin ninguna preocupación por el cumpleaños de Akari.

Y claro, también con la meta de ir a la ubicación que dice la carta y averiguar un poco de quiénes somos. Aunque Akari y Valeska se nieguen, no puedo simplemente quedarme sin saber. Porque sí. Ninguna tiene una razón lo suficientemente lógica para mí. Está bien que Valeska esté enojada porque, bueno, nos abandonaron. Pero nadie sabe los porqués ni ningún otro tipo de variable acerca de nuestro origen y por qué terminamos como terminamos.

Y yo estoy dispuesta a hacerlo todo por saber la verdad.

Por eso es que ahora mismo, aprovechando que las otras dos trabajan y estoy sola la mayor parte del día, reservé una cita para el Archivo General del país. Allí tendrá que haber algún tipo de información, aunque sea de nuestros apellidos. El de Valeska y el mío, por lo menos; ya  que, en la carta no dice el de Akari.

Esa es otra pregunta que me carcome la cabeza a cada tanto. ¿Por qué solo nuestros dos apellidos, por qué solo dos piedras en forma de pirámide pequeña?

Suelto un bufido cuando recuerdo el último sermón que me dieron las chicas por insistir con ir hacia la ubicación. No puedo creer que tengan tan poca curiosidad. ¿Y si nuestros padres estaban muertos y nos iban a dar una fortuna de herencia?

De acuerdo, eso es tan probable como que me crecería otra cabeza del brazo. Pero uno nunca sabe, es incorrecto asumir. Es más factible saber todos los factores sobre cualquier cosa. Pero para que Valeska entendiera eso y dejara su terquedad de lado, tendría que golpearla con un bate. Y estoy segurísima de que ella me dejaría echa mierda antes de poder proporcionarle un golpe.

El paisaje en el autobús pasa a una velocidad media, donde puedo vagamente distinguir casas, edificios hechos con roca de la época antigua, árboles, parques pequeños, vehículos de diferentes tamaños y colores. Trato de observar todo, y de enfocar los detalles que puedo a la velocidad que vamos. Una especie de reto y costumbre que adquirí con el tiempo, para ver si luego puedo recordar lo suficiente para bocetar algo de lo que observé. Y los paisajes de la ciudad de Edimburgo siempre me han parecido super interesantes.

Una parte es porque a pesar de haber nacido y crecido aquí, no lograba sentirme parte de nada. Como si mi existencia fuera algo superficial, ligada a la identidad que tienen los demás ciudadanos. Los compañeros de instituto que se vuelven locos con temas culturales. Cuando yo me sentía más a gusto con la mitología y leyendas que el público general siempre ha catalogado como absurdas.

Llevo la carta perfectamente guardada en el satchel. Junto con un pequeño cuaderno de bocetos y varios lápices, además de mi celular y auriculares. El dinero lo tengo en el bolsillo de los pantalones, porque prefiero no usar monedero.

El viaje dura aproximadamente media hora, por el tráfico. El bus me deja en la parada más cercana al archivo, que queda bajando la calle en alrededor de diez minutos. Al menos, así lo dicen las estadísticas de Google Maps.

Guardo el celular y comienzo caminar por la acera que memoricé a través de la pantalla de mi laptop, tratando de no chocar con ninguna de las personas que avanzan en dirección contraria por el mismo lado. Comienzo a tararear una canción distraída, del soundtrack de la película Las Crónicas de Narnia. La he tenido atascada en mi cabeza desde que volví a ver la trilogía el fin de semana pasado.

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El Archivo Nacional parece más una mansión del siglo 17 que una biblioteca de registros. Con las paredes externas de ladrillos de un color gris y crema sucio, con un montón de ventanas rectangulares rodeando la edificación. Desde donde me encuentro, puedo ver una cúpula en el centro del techo, que termina con una especie de antena.

No pierdo tiempo y me adentro en el lugar, pasando por las verjas negras, a través del camino hecho de piedras rodeado de césped, hasta llegar a la inmensa puerta por la cual cabrían 5 personas al mismo tiempo. El suelo es de mármol de diferentes tonos de crema, y las paredes están pintadas de un relajante color pastel.

Avanzo por el desierto pasillo mientras miro todos los cuadros que adornan las paredes. De eventos históricos como la guerra mundial, la regencia inglesa, hasta del equipo de fútbol en un campeonato. Encuentro la recepción en pocos minutos, un escritorio alto de madera oscura con un grabado en dorado de la palabra“Servicios”. Frente al escritorio, en la otra pared, hay una fila de cuatro asientos negros donde se hace línea de espera.

Llego hasta el escritorio, donde se encuentra una mujer de mediana edad con la piel oscura y cabello trenzado. En su placa de metal se lee “Josie”.

―¿Josie Genet? ―inquiero, después de saludar― Habló conmigo por teléfono, ¿lo recuerda? Soy Vedetta.
―Oh, claro ―Josie sonríe, mostrando un hoyuelo― Pediste los certificados de nacimiento con aquellos apellidos, ¿no es así?

Asiento varias veces con la cabeza, y entrelazo los dedos mientras siento un remolino en el estómago. Sus ojos son redondos y con pestañas largas, como los de un gato; me dan ganas de dibujarlo.

―Dame un momento y los busco, de seguro están allá atrás.

Señala hacia detrás de ella, donde hay una puerta de madera caoba que parece llevar a la oficina privada de la recepción. Cuando cierra la puerta a sus espaldas, suelto un suspiro y aprieto los dedos. El corazón me late al ritmo de una desenfrenada melodía, incontrolable y ansiosa. Rebotando por todas partes.

Las ganas de saber me carcomen todo. Cambio de peso constantemente, y estoy segura de que no han pasado más de cinco minutos cuando Josie sale otra vez, un folder en mano. Aunque sienta que pasó más tiempo.

―Aquí está todo lo que se pudo encontrar ―comenta Josie, levantando la mirada―. La verdad no creo que sea mucho, pero revisa por ti misma.

Ciño los labios, solo por un momento. Tomo el folder entre mis manos y le doy las gracias. Mientras Josie vuelve a teclear su computadora, me alejo un poco para sentarme en las sillas plásticas de espera.

Siento mi corazón caer en la boca del estómago. Con el peso terrible de la decepción y la frustración. Las esquinas de mis ojos se llenan de agua y parpadeo con furia, tratando con todas las ganas de no llorar. Pero también, con deseos de romper todo.

En la página, no hay nada. Ningún registro de mi apellido real, ni el de Valeska. Como si no existiera.  Como si todo fuera un chiste. Me azota el pensamiento de que tal vez la carta sea una farsa y no sea nada más que una broma.

Cierro el folder y lo dejo a un lado, sin ganas. Aprieto y flojo la quijada varias veces y miro al techo del edificio. Tan alto e inmenso como un edificio de cuatro plantas. Con decoraciones de madera oscura que van de esquina a esquina, tantas que no se pueden enfocar sin marearte por la posición.

Distraída, una de mis manos sujeta la piedra de la cadena que rodea mi cuello. Tanteo la pirámide en miniatura con mis dedos, girándola, aún con la vista fija en el techo. La superficie no es lisa, es inestable, con pequeños bultos en un lado y no de otro. Como si la hubiesen lijado para que quedara así, pero no quedó perfecto. Porque es...real.

Me siento derecha en un instante. Siento como el corazón salta a su lugar y luego hacia un precipicio con toda la emoción del mundo.

―¡Es real!

Josie levanta la cabeza y me mira con sus ojazos bien abiertos, como si considerada mi salud mental. Le sonrío sin mostrar los dientes, pero me olvido de ella. Con manos temblorosas, me quito la cadena y examino la piedra entre mis manos. Es como si fuera transparente, refleja la luz, por lo que tiene varios colores en distintas partes. Se siente suave, firme, parecido al ámbar cuando acaban de lijarlo. Pero que yo sepa, no existe ámbar de ese color. Así que debe ser otro tipo de piedra preciosa.

Si eso es real, significa que la carta es real. Y que hay alguna otra explicación de por qué nuestros apellidos parecen no “existir”. Sonrío, esperanzada otra vez.

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Antes de llegar al departamento, tomo un desvío para ir por la tienda de materiales de Arte. Las calles están más pobladas que en la mañana, porque las personas salen de sus trabajos a comer por esta zona. Hay un montón de restaurantes de comida rápida y alta cocina en ambos extremos de la calle, todos con un ambiente diferente desde sus letreros hasta la música de fondo.

Paso por un local de comida china antes de detenerme en la puerta de cristal. Al atravesar la puerta, escucho el familiar tintineo rápido y agudo de la campanilla colgada encima. El olor a óleo mezclado con hojas de té de naranja me invade las fosas nasales, y suspiro con lentitud. Sonrío lentamente, pasando los ojos por todo el lugar, aunque podría imaginarlo tal y como es sin necesidad de verlo.

Es un local mediano donde hay varias secciones: los pasillos con carpetas, cartulinas y diferentes papeles; y luego está la sección de lápices, borras, borras de carbón, carboncillo, felpas y colores de grafito. La última sección, al fondo del lado izquierdo, es de las pinturas: acuarelas, óleo, témperas, gouache, pasteles.  Cada sección abarrotada en dos pasillos de estanterías de todos el largo del local, blancos y de 8 filas horizontales.

En el lado derecho está la caja registradora y detrás, como siempre desde que visito este lugar, se encuentra Madame Abella. Una señora delgada, como si hubiera hecho atletismo todos sus años y la condición fisiológica le haya perdurado aunque tenga más de 50 años. El cabello marrón, canoso y liso que siempre lleva en una trenza que le llega hasta la cintura. Un par de ojos redondos y grandes, del color de la miel, y una sonrisa de oreja a oreja que siempre dedica a todos sus clientes. Como justo ahora, sonriéndome.

―Bonjour, Madame Abella ―sonrío y camino hacia ella―, ¿cómo está?
―¡Vedetta, ma fille! Ya me preguntaba por qué no habías pasado ―rodea la caja para venir a darme dos besos en las mejillas―, tus pasteles llegaron esta misma mañana.

Con el paso de los años, el acento de Madame Abella ha disminuido. Pero siempre se escucha ese gagueo y esa r prominente pero suave cuando pronuncia algunas palabras.

―Me distraje viendo el paisaje ―subo un hombro―, ¿cuánto me hacen los pasteles en total, llegaron todos los colores?
―Todos los colores, sí, maîtresse ―asiente y aplaude con emoción―. No puedo esperar para ver qué obras haces con esos colores.

Sonrío hasta que las mejillas me duelen, es inevitable. Y también siento un calentón leve en el rostro. Madame Abella me ha animado a seguir dibujando y pintando desde que me topé con esta tienda, hace más de 5 años ya. Ha sido mi primera mentora, y la que más aprecio de todas. Tal vez por eso siempre le regalo pinturas.

―Voy a traerte una de las primeras que haga, no lo dudes ―la abrazo con rapidez―, pero ahora tengo que irme porque prometí ocuparme de la comida de la casa hoy.

Madame Abelle se ríe con fuerza, aunque proviniendo de ella, no es irritante. Como si fuera parte de su elegancia natural.

―¿Tú, cocinar? Ma fille, pero si apenas sabes cómo tostar el pan ―enarca una ceja y vuelve hacia detrás del mostrador de cristal―. ¿Cómo vas a cocinar?
―¡Exacto! Pero Valeska y Akari están trabajando, así que no puedo ser tan injusta ―sacudo la cabeza―. Ya veré que me invento.
―De acuerdo, de acuerdo. Dame un momento.

Se agacha detrás del mostrador, para buscar un paquete entre las cajas de cartón que están desparramadas a sus pies. Desde doy estoy, puedo ver paquetes de acrílicos y óleo apilados ordenadamente. Pinceles dañados en el suelo. Manchas de pintura en un lienzo sin terminar, como si Madame Abelle estuviera pintando aquí antes de abrir la tienda.

―Aquí tienes, mon amour ―se incorpora con un paquete delgado en las manos―. Espero que les des un magnífico uso.

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Me encuentro de pie en la cocina, a una distancia prudente de la estufa. El olor a incinerado me abruma y mis ojos pican, así que parpadeo más rápido de lo normal. Hay un humo gris oscuro saliendo a toda prisa y un pitido agudo saliendo de una de las ollas.

Un total y perfecto desastre.

Mis hombros se aflojan y siento unas terribles ganas de inundar toda la cocina. Tomo el cuello de mi camiseta verde pálida y la uso para cubrir desde mi nariz hasta mi boca, intentando disminuir la cantidad de humo que pasa a mis pulmones. Ya he apago la estufa, pero el pitido persiste y el humo aun no termina de salir por las ventanas del departamento. Al menos, he logrado evitar que se encienda la lámpara de incendios…

Hablo demasiado rápido. En el momento que fijo mis ojos al techo, el humo hace contacto con los regadores. Automáticamente, se escucha un chasquido metálico y gotas de agua comienzan a caer por toda la cocina. Desde el marco de la puerta de roble hasta la esquina del armario de condimentos. Y por supuesto, me mojo toda.

―¡Genial!

Resoplo y pisoteo el suelo. Al menos, las chicas no están aquí para burlarse de mí. No podría soportar un comentario divertido de Valeska con su voz pastosa a  causa de la nariz rota, aunque sonara gracioso.

Tengo que esperar que el humo se disperse y las regaderas contra incendios se apaguen automáticamente para poder recoger el desastre y ordenar sushi. Así no tendría que dar explicaciones junto con la limpieza ―solo les diría que hubo un fallo y mejor pedí comida. Sin embargo, el humo ahora parece aumentar y el agua no para de caer.

―Vamos, vamos, ¡apresúrate!

Si alguien me viera, pensaría que estoy loca. Suerte que estoy sola.

Cada segundo que pasa, me desespero más. El suelo se moja cada vez más y secarlo me va a llevar más de diez minutos, sin contar el resto del desastre. Tamborileo los dedos sobre mi muslo y cambio de peso en las piernas varias veces.

Cada vez más mojada, la paciencia disminuye. Fijo la mirada en el humo saliendo de la olla, entrecierro los ojos y frunzo los labios. Deseando con todas mis fuerzas que se extinga.

Entonces, de súbito, siento un calor suave expandirse desde mi pecho hasta las puntas de mis dedos inquietos. Como si hubieran encendido un ventilador jumbo, una ráfaga de viento furioso atraviesa toda la estancia desde mi dirección.  Me quedo estática, mientras observo el viento danzar de una pared a otra, con velocidad y fuerza. Las puntas de mis dedos parecen arder, aunque no duele. Y luego se enfrían, al mismo tiempo que el viento parece ser succionado por la dirección que vino, pasando a través de mí. Cierro los ojos y siento como si el viento me envolviera, para después irse. Desapareciendo por completo.

Abro los ojos de golpe y mis músculos se vuelven hielo. Doy un vistazo por el lugar y, contemplo cómo todo está seco. Abro la boca y parpadeo, creyendo que tengo algo en los ojos. Pero no, ¡todo está seco! La olla no hace sonidos, la estufa está apagada y sin humo; las regaderas contra incendios están apagadas y toda la superficie donde cayó agua está absolutamente reluciente. Como si no hubiera caído una sola gota en semanas.

Trago saliva audiblemente y aprieto las manos sobre las telas de mis pantalones. Solo en ese momento también me doy cuenta de que estoy seca. Ahogo un grito y trastabillo, mirándome de pies a cabeza y pasando las manos velozmente por todo mi cuerpo. No hay humedad, ni un solo rastro de agua. Los latidos de mi corazón golpean con ímpetu mi caja torácica

Aún estoy mirando mis manos, las puntas de mis dedos y recordando la brisa cuando escucho un tintineo de llaves y la puerta abrirse. Tampoco me muevo cuando las voces de las chicas me llaman desde la sala.

―¿Vedetta?

La voz de Akari me saca del estupor. Un poco. Giro mi cabeza hacia ella y trato, con todo lo que tengo, de no dejarle ver que casi tengo un ataque de pánico. Inspiro profundamente lo más disimulado posible y le sonrío sin mostrar los dientes.

―Vamos a comer sushi hoy, yo invito ―carraspeo cuando mi voz tiembla―, tuve un pequeño accidente con la cocina.

No puedo evitar agudizar la voz al decir lo último. No es una mentira completa, porque sí hubo un accidente. Pero no creo necesario añadir que tuve un tipo de episodio psicótico al estilo x-men. Por suerte, las quemaduras negras en los bordes inferiores de la olla corroboran mi historia.

Akari me mira con sus ojazos perspicaces. Me atraviesa con la mirada, pero no dice nada. A veces detesto que tenga esa especie de intuición de señora alfa desarrollada tanto como un ciego tiene el oído desarrollado. Es frustrante.

―¿No pasó nada más?
―Sí, se encendieron las regaderas. Pero logré secar todo a tiempo ―mi corazón da un vuelco, si tan solo supiera cómo lo sequé.

En ese momento, la puerta de la cocina se abre con un estruendo. Valeska entra con largas zancadas.

―¿Dónde está la comida? Me estoy muriendo ―frunce el ceño y chasquea la lengua cuando mira la olla― ¡Vedetta! ¡Quemaste otra olla!
―Fue totalmente no planeado, ¡lo juro! ―extiendo los brazos― La cocina me odia, se los dije.
―¿Entonces para qué sigues intentándolo? ―Valeska me señala con un dedo― Vas a quemar todo esto algún día.
―¿Disculpa? No te entiendo con esa voz de pato, gruñona ―inclino mi cabeza, pretendiendo no entender.
―¡Arg!

Valeska chilla y casi se me va encima, mientras Akari tuerce los labios en un intento por no reírse. Pero yo no me cohibo, me río a carcajadas. Tratando con todas mis ganas de olvidarme de lo que acaba de pasar. Antes de que Valeska me vuele encima, doy un salto por encima del desayunador y subo las escaleras espiral de dos en dos para pedir la comida. Escucho las maldiciones de Valeska en la cocina, y me río todo el camino.

No soy fuerte como ella, pero las clases de jazz me ayudaron a ser veloz y flexible para cosas como saltar o escapar. Lo que siempre es útil cuando se vive con alguien con Valeska ―aunque no casi siempre me resulte.

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Al principio, cuando escucho alguien abrir y cerrar mi puerta entre sueños, juro que solo es Akari buscando alguna de mis pinturas o la laptop. Así que solo me giro y me acomodo más  en la cama, pretendiendo dormir varias horas más.

Cuando estoy cayendo en los brazos de Morfeo nuevamente, un chillido del infierno retumba justo en mi oído izquierdo. Salgo disparada de la cama, con el corazón en la boca y rodando hasta el suelo con un golpe sordo. Abro los ojos desorientada, mirando a todos lados y poniéndome de pie con torpeza lo más rápido que puedo.

Entonces, observo a Valeska doblarse hacia delante, sujetándose el estómago y casi llorando de la risa. Akari está en la puerta, sujetándose del marco para no caer de tanto sacudirse por las carcajadas. Me estrujo los ojos, los cuales se sienten como si no hubiera dormido nada y las fulmino con la mirada.

―¿Qué diablos quieren? ―gruño― Interrumpen mi recarga de energía.
―Vamos a ―Valeska lo intenta, pero la risa no la deja.

Como me doy cuenta de que no van a hablar en un buen rato, avanzo hacia la cama otra vez. Abrazo una de mis almohadas y me dejo caer abruptamente en mi cómodo, hermoso y acogedor colchón. Estoy conformándome con la posición cuando las risas disminuyen, y pasos se acercan al pie de la cama.

―Vamos a entrenar, Vedetta. Levanta ese culo holgazán de la cama ―Valeska me da varios zapes en el pie.

La ignoro, pero de todas formas, abro un ojo.  A la izquierda, observo la ventana de la pared del fondo de la habitación, y cómo aún está oscuro afuera. Ni siquiera puedo ver los primeros rayos rosados en el horizonte. Cierro el ojo otra vez.

―Ni siquiera es de día.
―Son las cinco de la mañana, ya es otro día ―reprocha Valeska.

Levanto la cabeza con presteza, con las cejas hasta el final de la frente. Tiene que tener algún problema con su vida.

―¿Me estás levantando a las cinco de la mañana? ―chillo, no lo puedo creer― Estás demente, déjenme dormir.

Tiro la cabeza en la cama y me cubro con la almohada, como si fuera una barra protectora. Las cinco de la mañana, no lo puedo creer. Solo dormí cuatro horas…

―Vamos, Vede, dijimos que entrenaremos con ella ―interviene Akari, con un tono más gentil.

Levanto la cabeza, solo para poder mirarla y verificar si está hablando en serio.

―¡Yo no dije nada! No hables por mí ―sacudo la cabeza―. ¡Váyanse ustedes! Yo prefiero mis horas de sueños.
―Vas a venir ―ordena Valeska.
―¡No! Tu no quieres ir a donde dice la carta, y me dices que no te obligue. ¿Por qué tengo que ir a esto obligado?
―Ahí vas tú con la jodida carta otra vez ―Valeska arruga la nariz como puede―. Esto es necesario.
―Eso también lo es ―junto las cejas―. Ya déjenme dormir, ¿quieren?

Anoche no dormí nada por estar pensando en lo que hice. En el archivo. En la carta. En la piedra. Lo que nos pasó con los tipos. Los ojos de Akari y su cosa con las plantas. El fuego de Valeska. Nunca dije que quería entrenar. Todo esto me está comiendo la cabeza y tal vez no lo noten porque siempre tengo ojeras del tamaño de mis orejas, ¡pero esto es el colmo! ¡A las cinco de la mañana!

―Vedetta ―comienza Akari, acercándose a la cama―, no sabemos cuando nos vuelva a tocar un-
―¡QUIERO DORMIR! ―protesto tan alto que me raspo la garganta.

En ese momento, las bisagras de la ventana chirrean con furia y los dos paneles de cristal se abren con tanta fuerza que chocan con la pared, provocando un estruendo. Una borrasca de aire gélido invade la habitación como si le estuvieran dando porrazos con un periódico gigante invisible. Papeles salen volando por todo el lugar y las chicas son lanzadas varios pasos hacia atrás, hasta caer de culo.

Sus rostros están tan pálidos y sorprendidos como el mío. Siento que se me cae el alma hasta los pies y así de insospechado como apareció, la ráfaga se extingue como si apagaran un botón. ¿Qué diablos…?

―No he sido yo ―se apresura a decir Valeska, poniéndose de pie―. Estoy segura como el demonio que no fui yo.
―Ya lo sé ―dice Akari.

Valeska la ayuda a ponerse de pie y justo cuando ambas me miran, dejo caer la cabeza en las sábanas. Escondo el rostro debajo de la almohada otra vez. Solo quiero que me dejen dormir un poco…

Un silencio invade la habitación y estoy segura de que ya se han ido. Así que suspiro y me enfoco en tratar de calmar los latidos de mi corazón. Es la primera vez que me pasan esas cosas tan seguido. En serio necesito despejar la mente.

―¿Vedetta?

Akari se acerca al costado de la cama y siento una de sus manos acariciarme el pelo. Pero no tengo ganas de hablar con nadie ahora mismo. A penas si puedo hablar conmigo misma. Cuando no respondo, ella suspira y Valeska suelta un bufido.

―¿Ahora no quieres hablar, estúpida? ―dice desde el pie de la cama.
―Déjala, Leska ―murmura Akari―. Vámonos, cuando volvamos, ella sabrá que decirnos.
―Eres tan apoyadora ―sisea Valeska.

Por fin, escucho los pasos dirigirse a la puerta. Suspiro quedamente y siento agua en las esquinas de mis ojos. ¿Acaso estoy llorando? ¿Qué clase de inestabilidad es esta, me va a llegar el periodo?

―También lo soy contigo.

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Intento ignorar a las chicas por el resto del día. Ignorar es la palabra clave aquí, porque no lo logro. No es fácil hacer de la vista gorda cuando vives con dos personas, mucho menos si son personas como Akari y Valeska. Cuando vuelven de entrenar, no me dicen nada. Pero a la hora del almuerzo, me atosigan con preguntas que no quiero responder.

Me dejan en paz después de un rato, cuando respondo por décima vez con un monosílabo. Ni siquiera yo misma entiendo muy bien qué me sucede, ¿cómo esperan que les responda?

En la tarde, estoy dibujando en el jardín de Akari. Una sesión de dibujo real es lo que me hace falta para desestresarme. Dejo la carpeta del tamaño de una carta en mis piernas e intento replicar con mi percepción las diferentes plantas que Akari tiene colgadas de una de las paredes. Concentrarme en observar, analizar y en los trazos que plasmo es suficiente para sacarme la mente de todos los pensamientos que me atacan constantemente.

Hasta que, alrededor de una hora después, Akari llega y se sienta a mi lado. Casi de inmediato, ruedo el lápiz de grafito entre mis dedos y le dedico una mirada de soslayo. No puede ser que…

―No vengo a atosigar otra vez ―Akari levanta los brazos con rapidez―, así que tranquila.
―Eh...―chasqueo la lengua y entrecierro los ojos―, ¿A qué, entonces?

Continúo dándole vueltas al lápiz mientras la observo. Akari mira de mi carpeta hacia mis ojos y se relame los labios.

―¿Podrías mostrarme el dibujo del Zorro otra vez? ―cruza las manos por encima de sus piernas.
―¿Qué? ―junto las cejas― ¿Qué es lo que tienes con el Zorro, te gustó tanto? ¿O lo odias?

Sacudo la cabeza, sin entender. Es la primera vez que me pregunta tanto por algún dibujo que hago. Akari se pasa una mano por el cabello y se gira más de frente hacia mí.
―Lo que pasa es que no es la primera vez que sueño con ese animal ―mueve sus manos mientras habla―, recordé que soñé con un zorro hace años.
―¿Con el mismo Zorro? ―alzo las cejas.
―O sea, era un Zorro, pero eran diferentes ―se encoge de hombros.
―¿Diferente cómo?
―Pues, el de esa vez tenía las patas negras que subían como flamas hasta la mitad de sus piernas ―ella junta las cejas y mira hacia arriba; en cambio, mi corazón da un vuelco―. En el pecho tenía una franja negra igual que el ángulo de sus orejas y... sus ojos color ámbar.

En ese momento, subo la mirada de mi carpeta hacia ella y la miro con la boca abierta. Pero Kari sigue mirando hacia arriba, así que no se percata. Sigue escudriñando algo invisible arriba de nosotras mientras habla de su sueño.

―¿Qué más? ―pregunto, en un débil murmullo.
―Pues, eh, también tenía pelaje dorado y ―arruga la nariz―. Lo más raro de todo es que había nueve colas detrás de él.

Entonces, es cuando Akari me mira y frunce el ceño al ver mi expresión. Pero no puede ser…

―¿Qué pasa…? Vede, ¿estás…?
―¡Es que esto no es simple coincidencia!

Suelto el lápiz en el suelo y comienzo a pasar páginas hacia atrás de mi carpeta, lo más rápido que puedo sin dañar las hojas.

―¿De qué estás hablando, Ve-?
―¡Espera!

Continúo pasando hojas hasta llegar un dibujo de hace más o menos un mes y medio. Lo sujeto contra mi pecho, ocultándolo de Akari por un momento. El corazón me late un poco más rápido de lo normal.

―En serio, me estás asustando.

Tomo aire y volteo la carpeta hacia ella.

―Mira.

Su primera reacción es echarse hacia atrás un poco y abrir la boca. Alza la mano pero no llega a tocar el dibujo. El dibujo de un Zorro justo como ella lo describió. Imponente, sobre una roca enorme en el medio del bosque. Lo había dibujado con acuarelas y chinografo después de escuchar un soundtrack de música celta. Había salido sin más…

―Es justo como describiste ―sujeto la carpeta con más firmeza―. ¿No es verdad?
―Sí, sí, pero… ―se aclara la garganta―, ¿no te había contado de eso antes, o sí?
―No ―me muerdo el labio―. No es la primera vez que esto pasa, Akari. ¿Qué significa?
―No tengo idea ―se dejó caer hacia atrás, suspirando―. De verdad que no.

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Ese día no me toca hacer la cena así que no hay ninguna amenaza de muerte. En poco tiempo, estamos comiendo puré de papas con revoltillo de huevos con vegetales, cortesía de Akari. Con la cual no he vuelto a hablar sobre el hecho de que he dibujado cosas que ella ha soñado ―sin contarme que lo ha soñado.

Tampoco de mi ataque de esta mañana, aunque Valeska no ha perdido oportunidad para reprocharme en la cara lo mal que las traté cada cinco minutos.

―Estoy haciendo algo bueno en-
―Valeska, no me jodas ―doy un palmazo en la mesa―. Siempre tratas a Akari como una mierda así que no tienes derecho a venir a joderme ―frunzo el ceño.
―¡Claro que-!
―¡Ni te atrevas! ―la señaló y casi me levanto de la silla― No te atrevas a-
―¡Estamos cenando! ―la voz de Kari se escucha por encima de nuestros gritos― Por el amor a todo lo bueno, ¿podemos cenar en paz? ―nos mira con reproche― Se supone que la comida es un momento de relajación.
―Es culpa de ella ―me encojo de hombros y vuelvo a tomar otro bocado.
―Sí, siempre lo es ―Valeska resopla y rueda los ojos―. Cambiando de tema, para que mamá Kari no nos pegue, ¿cómo van esos boletos para el viaje de tu cumpleaños?

Ruedo los ojos y me concentro en la comida. El viaje que se supone que debería ser para ir a descifrar la verdad de la carta y las piedras ―pero no, aquellas dos estaban cerradas en su cobardía. Tal vez Valeska pensara que era otra cosa, pero para mí era puro miedo de no querer saber la verdad. Y Akari...ni siquiera tengo idea. Probablemente lo mismo. También me daba miedo, pero la curiosidad era mayor.

―¡Oh, eso! Está todo resuelto ya ―de soslayo, la veo sonreír sin mostrar los dientes―. No se preocupen por nada.
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Re: Samariv.

Mensaje por Ritza. el Miér 16 Ago 2017, 7:54 pm

Ahi esta mi capítulo! Perdón la tardanza
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Re: Samariv.

Mensaje por Ariel. el Dom 27 Ago 2017, 11:18 pm

dios tengo que leer aqui tambiennnn t.t y comentar t.t
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Re: Samariv.

Mensaje por Stark. el Jue 07 Sep 2017, 12:16 am

comentooooooo
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Re: Samariv.

Mensaje por Stark. el Mar 26 Sep 2017, 9:23 pm

NANANANANA :3:
Emilya de my heart   tardé, lo sé, pero sabes que tarde o temprano te dejare un comentario. No sé que saldrá de esto, pero espero que pueda expresar lo lindo que fue pa mi leer tu capitulo! lo llevaba ansiando desde que empezamos la nc  

Ahí le vaaa:

El capitulo empezó con una breve introducción desde el punto de vista de Vede sobre lo que paso con el puto de Chen y sus monos :posmecallo:  Las chicas tuvieron suerte de salir de esa y ninguna de las tres la pudo pasar bien la noche por culpa de esos malnacidos  

―Espera, ¿a qué te refieres con “mañanas”? ―hago las comillas con mis dedos libres― Porque tu sentido de la mañana está un poquito trastornado. Además, ¿por qué todos los días?
―¡Siempre te quejas! ―Valeska frunce los labios― A las cinco de la mañana, holgazana. Todos los días para que aprendan más rápido ―se encoge de hombros.

Cuando leí que Valeska quería enseñarles a pelear, me imagine que la loca iba a querer levantarlas temprano, pero no imagine que tan temprano   Vede es demasiado perezosa y Valeska muy exigente, es obvio que se la pasen peleando. La pobre de Kari siempre esta metida en el medio, tratando de hacer de medidora entre las dos y acordar horarios que satisfagan ambas partes, aunque Val no se quedo muy contenta y siguio regañandola.
Im sorry not sorry pero yo estoy de acuerdo con Vede: Valeska esta loca

Una parte es porque a pesar de haber nacido y crecido aquí, no lograba sentirme parte de nada. Como si mi existencia fuera algo superficial, ligada a la identidad que tienen los demás ciudadanos. Los compañeros de instituto que se vuelven locos con temas culturales. Cuando yo me sentía más a gusto con la mitología y leyendas que el público general siempre ha catalogado como absurdas.

Creo que Vedetta intuia de alguna manera que no era de ese mundo. Ella sabia que era algo mas, no parte de la sociedad en la que habia tenido que ser integrada de alguna forma u otra. En verdad, creo que las tres desde que saben los poderes de una y la otra saben que no son normales. Yo no me sentiría normal si sacara fuego de mis manos, osea  
Y con los apellidos que no hay registros, la piedra y la nueva esperanza de Vedetta, quien se iba a imaginar que ellas eran de otro mundo? Me gustaria ver como Vedetta se burla de Val porque al final ella tenia razon con ir al lugar de encuentro  Peter

―¿Tú, cocinar? Ma fille, pero si apenas sabes cómo tostar el pan ―enarca una ceja y vuelve hacia detrás del mostrador de cristal―. ¿Cómo vas a cocinar?

Me reí con esto, hasta Madame sabe que Vede es un asco en la cocina   Lo que no entiendo es por qué las otras dos no le enseñan, aunque estoy segura que Vede se escaparia antes que eso sucediera  

―Vamos, vamos, ¡apresúrate!

Si alguien me viera, pensaría que estoy loca. Suerte que estoy sola.

Cada segundo que pasa, me desespero más. El suelo se moja cada vez más y secarlo me va a llevar más de diez minutos, sin contar el resto del desastre. Tamborileo los dedos sobre mi muslo y cambio de peso en las piernas varias veces.

Yo te juro que me río, pero es mas que por su desgracia es que me imagino a ti, Emilya, cocinando y haciendo todo un desastre    y mas con ese VAMOS, VAMOS, APRESURATE! es como yo cuando cocino: CALIENTATE RÁPIDO, RÁPIDO POR FAVOR NECESITO RESPIRAR, MUCHA ANSIEDAD      

Cierro los ojos y siento como si el viento me envolviera, para después irse. Desapareciendo por completo.

Me encanto como explicaste a Vede usando sus poderes!! Creo que ni ella sabe como lo hace, pero prontito aprendera a usarlos ESTOY EMOCIONADA PORQUE YA QUIERO VERLA ENTRENAR! Estoy segura que va a lloriquear mas de lo que hara cuando Valeska la entrene, pero amo cuando los personajes evolucionan. Estoy segura que sera una gran guerrera

―Vamos a comer sushi hoy, yo invito ―carraspeo cuando mi voz tiembla―, tuve un pequeño accidente con la cocina.

Cuando casi quemas la cocina y te toca pedir sushi para recompensarlo  

―¡QUIERO DORMIR! ―protesto tan alto que me raspo la garganta.

En ese momento, las bisagras de la ventana chirrean con furia y los dos paneles de cristal se abren con tanta fuerza que chocan con la pared, provocando un estruendo. Una borrasca de aire gélido invade la habitación como si le estuvieran dando porrazos con un periódico gigante invisible. Papeles salen volando por todo el lugar y las chicas son lanzadas varios pasos hacia atrás, hasta caer de culo.

La verdad es que simpatizo con Vedetta, ojala yo pudiera tener sus ataques de x-men para hacerles entender que estoy de malas y que quiero dormir, aunque a ella la dejo bastante sorprendida y asustada. Creo que aunque tengan ciertos momentos, las chicas no llegan a comprender del todo los poderes que tienen y por eso se quedan tan sorprendidas cuando suceden. Pero al menos entendieron que no deben joder a alguien tan temprano y mas si se acosto tarde.
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VIVA DORMIR  

―¿Qué pasa…? Vede, ¿estás…?
―¡Es que esto no es simple coincidencia!

Nada es coincidencia, mis niñas  
Sigo pensando que Vede y Kari tienen como una conexión especial. Ósea, ambas estan viendo lo mismo -de maneras distintas- y tiene que haber algo alli, aunque dejen de lado a mi beba   pero mi beba es mas de la intuición que del futuro  
De todas formas, sinos ponemos a pensar que nos puede pasar a uno es algo que sorprende bastante. Ahora es cuando resalta mas el hecho de que nada es normal entre ellas y que hay que hacer algo: no pueden quedarse sentadas y dejar pasar la oportunidad. YO QUIERO QUE VAYAN A SAMARIV POR FAVOOOOOOOOOOOOOOOOOR!!

―¡Oh, eso! Está todo resuelto ya ―de soslayo, la veo sonreír sin mostrar los dientes―. No se preocupen por nada.
Me la imagino con su cara de "yo no rompo un plato" planeando todo para irse a samariv engañando hasta la misma Vedetta. Lo que les espera a las chicas

Emilyaaaaaa, volví a leer el cap y sabes que me encanto mas que nada porque aquí se presenta bien a Vedetta desde el principio y presiento que sera uno de tus personajes que mas amaré


YA QUIERO QUE DANI SUBAAAAAAAAAAAAAAAAA
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Re: Samariv.

Mensaje por Ariel. el Mar 26 Sep 2017, 9:58 pm

Leeré y dejare comentario pronto!!! 
Y subiré en cuanto termine para more than. Aun me faltan cinco tramos
Pero estoy llena de trabajo!!! Tortas de bodas, mesas de dulces... Fin de semana complicado, hago lo que puedo. 
Pido perdón y paciencia. :( 
Si no fuese por maduro no tuviera que trabajar
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Re: Samariv.

Mensaje por Stark. el Miér 27 Sep 2017, 6:56 pm

Esta bien, Danii, aqui te esperamoooooooos
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Re: Samariv.

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