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Work B*tch [RESULTADOS]

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Andy Freud-Belmar. el Jue 13 Oct 2016, 11:47 am

subire mi fichaaa, antes me habia encantado esta idea

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Andy Freud-Belmar. el Jue 13 Oct 2016, 11:58 am

Dueño de clubes nocturnos | Bailarina exótica

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por flowers. el Jue 13 Oct 2016, 12:09 pm

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Invitado el Jue 13 Oct 2016, 12:21 pm

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por flowers. el Jue 13 Oct 2016, 8:21 pm

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por flowers. el Jue 13 Oct 2016, 8:27 pm

Están hermoso ver que participan
Esperamos más fichas, audicionen amores

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Astryd el Jue 13 Oct 2016, 10:19 pm

Hola Karly <3
Me enamore de tu idea, en un momento subo mi fichita

Astryd


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por wang. el Vie 14 Oct 2016, 11:12 am


*waiting*

wang.


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Astryd el Vie 14 Oct 2016, 11:28 am

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por flowers. el Vie 14 Oct 2016, 12:20 pm

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Water Lily. el Vie 14 Oct 2016, 12:52 pm

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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por robbers. el Vie 14 Oct 2016, 7:44 pm

hello girls! sinceramente, hace demasiado tiempo no entro a acá pero siempre me gustó esta idea, y quiero darme una nueva oportunidad en el foro. esto me trae muy buenos recuerdos

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escrito 1:
Megan observó por quinta vez el reloj sobre la pizarra verde del salón. Aquello se estaba volviendo agobiante, la matemática perfecta sería: Megan + hamburguesa = felicidad. Y ella aún estaba en esa aula apestosa a pies, o más bien a cheetos que comían sus compañeros y ni uno había sido cortés de convidarle, aunque ella estaba más que segura que iba a rechazarlos poniendo una mueca asqueada como solía hacer cuando la profesora de recursos humanos entraba al salón. ¿A quién le interesan los demás? Pues a Megan no, en su vida eran Alec, Drew, Blue, Miranda y Owen (su móvil) y nadie más, o si, también sus padres... si es que alguna vez preguntasen por ella, si es que está bien o no. Lo que sea, nada más le importaba que salir de ese lugar y comerse una gigantesca hamburguesa con muchos aderezos.

Un golpe tosco dio contra su cabeza, desparramando aquellos dorados cabellos hacia un lado. Megan gruñó furiosa; primera hora de la mañana, matemáticas y un golpe no eran nada bueno. Se volteó molesta, y antes de que pudiese mandar al demonio a quién sea que la haya golpeado, su profesora estaba frente a ella, no muy feliz. Oh, temía decirle que Megan tampoco lo estaba.

―Anderson ―suspiró su pelirroja profesora, y bajó los lentes sobre el puente de la nariz. Una nariz que aterraba, como la de las brujas pero no tenía una verruga, de todos modos Meg ya había dicho miles de veces que esa nariz intimidaba. Y no dudo en demostrarlo cuando su profesora se acercó aún más―, he llamado más de tres veces y no ha alzado la mano ¿Quiere que le ponga ausente? ―Preguntó con un leve acento francés en él, oh, ella detestaba que se ponga en papel de francesa enojada que además de eso, coqueteaba.

―No tengo problema, un día menos o un día más no me afectan ―respondió ella, su profesora tragó algo de saliva porque sabía que comenzaría nuevamente una discusión donde Megan Anderson siempre necesitaba ganar la atención y hacer bullicio.

―Entonces deme su cuaderno de comunicaciones, creo que tampoco le harán mal un par de notas citando sus padres y quizá-

―Mala suerte ―la interrumpió, Megan estiró sus brazos y los llevó detrás de la cabeza. Algunos pudieron observar las hermosas pulseras con joyas que traía en las muñecas―, ellos estarán de viaje. Conocerán Cancún por su aniversario de casados, salen esta noche ―sonrió entrecerrando los ojos. De todas maneras, la profesora se había llevado su cuaderno, y Megan sabía que pronto tendría una larga conversación cuando su madre viera la nota.

―Bien, tendrá tiempo para comportarse como una persona civilizada y contestar de la manera correcta ―habló pausadamente la pelirroja, mientras se dirigía al escritorio para dejar el cuaderno allí, porque de todas maneras haría una nota.

― ¿Qué? ¿Decir que me importa muy poco tener una falta es contestar como persona no civilizada? ―Preguntó, la profesora se volteó masajeando sus sienes―. Creí que se dedicaba a enseñar matemáticas y no moral.

Una ola de murmullos se alzó, y más de un compañero se rió. Su profesora guardó silencio y tomó aire, como solía hacerlo siempre. Megan atesoraba molestar en hora de matemática para que el tiempo en esa asquerosa aula pase más rápido.

―Tener un poco de respeto, solo pido eso y que te comportes como una dama.

―Oh, ahora se entromete en mi vida, ¿Para usted no soy una dama? ―Preguntó molesta, alzándose de la silla para enfrentar a su profesora. Solo sería una broma para pasar el mal rato, aquello realmente le divertía.

―Tomé asiento señorita Anderson, le haré una nota para ir a detención y así baja un poco los humos que hoy los trajo bastante elevados ―gruñó sin quitar una mueca no muy amistosa, los zapatos de tacón sonaron contra el suelo mientras la profesora 'me sé algo de francés' Buttler se acercaba a Megan―, y también estudie algo para el próximo examen si es que desea aprobar mi materia ―la profesora dejó su anterior examen, y como Megan supo desde el primer momento en que se enteró que tendría evaluación; tenía una perfecta F, de color rojo pasión y un gigantesco 'Recuperatorio, te veo allí'.

Alzó una ceja divertida, todo el salón estaba atento a sus movimientos, como si ella fuese lo único que pudiesen ver de la clase. Y de hecho, también estaba Pete allí, que hacía meses no le había quitado la mirada y solo se dedicaba a observarla. Ya estaba cansada de que él no vaya a la acción. Pero sabía que él no se atrevía a acercarse por el idiota de Michael, y la incompetente de Zaraé; que se dedicaban a hablar más pestes de ella, de las que ya se hablaban. De todas formas, ella jamás volvería a cambiar por un chico y menos por uno que la conocía de pies a cabeza y desde hace años.

―Si es que lo doy y me intereso en aprobarla ―contestó un segundo antes de que el timbre del receso suene, Megan tomó sus cosas con rapidez del banco, y apartó a la profesora de su vista. Sí, lo hizo. La corrió para que no siga obstruyendo su camino y avanzó apresurada. Sin olvidar su cuaderno de comunicaciones, pasó delante del escritorio y lo tomó, e ignoró la nota que tenía para ir a detención después de su clase de educación física.

✖ ✖ ✖

―No puedo creer que nuevamente vuelvas a hacer uno de tus berrinches ―suspiró una de sus amigas a su lado, llevaba un par de libros en sus brazos, anteojos y una coleta alta, toda una niña, toda una nerd pero Megan la adoraba―. Ya hablamos sobre eso, dijiste que dejarías de hacerlos y aprobarías estos trimestres sin problemas.

―Escucha Blue, la clase estaba aburrida y no soportaba el olor a cheetos que había allí, necesitaba divertirme-

―Lo sé, pero no de esa manera ―la interrumpió. Megan rodó los ojos e intentó avanzar, pero antes de que pudiese dar un pasó, su mejor amiga estaba delante de ella impidiéndole el paso.

―Blue, muévete ―gruñó.

―No, dime que harás todo lo posible para aprobar y dejes de meterte en problemas.

―Lo haré, lo haré ¿Listo, ya puedo ir por mi hamburguesa?

― ¿Hamburguesa? ¡Oh no! ―Suspiró su amiga de cabellera castaña, y alzó su dedo amenazador, Megan rodó nuevamente sus ojos y esperó un sermón―. Son apenas las nueve de la mañana, te sentirás mal y faltaras a clases como lo has hecho varias veces, y no quiero ir sola a clases de educación física estando Zaraé allí, sin ti me hará la vida imposible.

―No digas imposible, por favor ―murmuró Megan, recordando aquella canción y nuevamente los recuerdos de alguien a quien no quería volver a recordar.

―Oh sí, lo siento, lo siento... no volveré a decir 'imposible' oh... lo siento, lo he vuelto a decir, y-yo... y-yo-

―Silencio Blue ―elevó la voz, su amiga se hizo un bollo abrazando los libros que traía y demasiado arrepentida de mencionar una palabra que su amiga detestaba―. Mira, intentaré portarme bien esta vez ¿Okey? ―Blue asintió―, perfecto, ahora quiero ir a desayunar.

Megan tiró nuevamente su mochila hacia atrás, sobre la espalda y avanzó.

― ¡Pero nada de hamburguesas! ―Su amiga chilló.

― ¡Blue!

―Lo siento.

✖ ✖ ✖

―Megan ha sido la puta ama, le ha cerrado la boca a la estúpida de Buttler, esa es mi chica ¡Choca esos cinco! ―el hermano de Blue, Alec, festejó su triunfo, por tercera vez, y alzó la mano para chocarla contra la de su amiga pero ella solo se encontraba demasiado ocupada con su hamburguesa.

―Ew, límpiate la boca Megan, por favor ―gruñó molesta Blue, la había contradicho y por lo menos esperaba que sea un poco mas femenina y cuidada con su aspecto, pero nadie podía ir contra el vestuario de Megan Anderson y su obsesión por los sweaters anchos, los beanies de hombre y los rostros sin una gota de maquillaje. Obviando su cambio después de su ruptura con 'imposible' y nadie más volvió a opinar de eso.

―Sigues quejándote Blue, y le diré a tus padres con quien has salido la semana pasada ―habló ella con la boca llena, su amiga evitó verla porque era de esas niñas refinadas y coquetas que se asqueaban por ver comida en bocas ajenas. A Megan ya no le asqueaba ver nada después de que vio a sus padres teniendo relaciones, después de eso, ya nada podría afectarle.

―Oh cállate, tú me obligaste a salir con él.

― ¿Con quién si puedo saber? ―Preguntó Alec con una sonrisa socarrona, Blue rodó los ojos por primera vez en la vida o más bien la primera vez que Megan la veía, y se cruzó de brazos enojada.

―Con Taylor, el chico del 'B' ―canturreó Megan, y Blue quiso hacerse un bollo y desaparecer.

― ¿Hablas en serio? Él es guapo ―suspiró divertido Alec, apoyando las manos en su pecho y bateando las pestañas más de una vez. Megan sonrió cuando vio acercarse al novio del hermano de su amiga, de hecho, ellos también eran sus amigos.

― ¿Podrías repetirlo una vez más? ―Preguntó, Alec asintió y volvió a batir las pestañas. Megan sonrió divertida, sabía que Drew se enojaría.

―Claro, Taylor, el chico del 'B' es gua-pí-si-mo ―deletreó moviendo su dedo índice de un lado al otro. Megan volvió a reírse y mirar como su amigo (y novio de su amigo) entrecerraba los ojos enojado; Blue se volteó y se encontró con la mirada furiosa y café del novio de su hermano, y por instinto apretó los ojos e intentó esconder su rostro apoyando la mano sobre su frente.

― ¿Así? ―Gruñó Drew molesto, las manos se encontraban en su cintura -delgada, por supuesto- y sus ojos lanzaban llamas -no literalmente-. Alec se volteó e intentó sonreír, Megan ya se estaba riendo con la boca llena de hamburguesa destrozada por sus dientes y ketchup en la comisura de sus labios.

―Drew, lo siento. ―Alec se disculpó arrepentido, se notaba en sus oscuros ojos. Drew se cruzó de brazos y fijó su mirada hacía otro lugar.

―Nada de 'lo siento', ¿Si te parece guapísimo por qué no vas con él? ―Habló sin elevar la voz. Su amigo intentó tomar la mano de su novio, pero enseguida Drew se la arrebató alejándose de él.

―Por favor, no pelean aquí ―susurró Blue, hecha un manojo de nervios―, no quiero pasar vergüenza como la última vez.

―Oh, esa vez fue muy genial ―comentó Meg, mientras soltaba el sorbete de sus labios y volvía a reír―. Volaron aderezos por todos lados y luego, pfff, lo solucionaron. ¿Quién fue abajo?

Alec y Drew pararon de discutir para mirar molestos a Megan, ella les sonrío con dientes y todo, enfocó nuevamente su mirada en Blue y volvió a tomar con sus labios el sorbete de la Coca-Cola.

―Alec. ―Respondió Blue, como si se tratase de un examen oral. Megan contuvo la risa, antes de que su refresco se le escape por la nariz. Su amiga tapó sus labios porque sabía que estaría en problemas.

― ¡Blue! ―Chillaron a coro los novios.

―Lo siento, ha preguntado y se me ha escapado. ―Susurró.

― ¡Cállate! ―Gruñó Alec.

― ¿Cómo lo supiste? ―Preguntó Megan aplaudiendo divertida por la situación, volvió a tomar un poco mas de su Coca-Cola hasta acabarla.

―A la mañana siguiente arrastraba una pierna y se quejaba de que le dolía el trasero, mi madre se rió demasiado ―su amiga habló con rapidez, que por poco Megan no logró entender. Blue estaba morado y con las manos tapándole la boca, otra vez.

―Silencio Blue ―volvieron a hablar a la vez Alec y Drew.

―Lo siento.

Los novios resolvieron el pequeño problema mientras Blue se disculpaba por hablar de más y Megan, solo era Megan; jugando con su móvil o hablando por WhatsApp con su prima Miranda, que llegaría de Florida esa misma tarde para acompañarla, mientras que sus padres estarían de viaje en México y luego irían a Canadá. El timbre para regresar a clases sonó, y los cuatro solo suspiraron agotados, aún quedaban dos horas de biología y una mas de educación física, y Megan debería quedarse por el castigo que tenía.

―Hora de marcharnos, la profesora llega mucho antes de que suene el timbre ―Alec le habló a Megan, a ella realmente le daba igual si entraba tarde a clases o no. Alzó los hombros y siguió entretenida con su celular.

Drew se encontraba sobre Alec repartiendo besos sobre el rostro cuando una chica de cabello rizado se acercó dijo dos palabras y se marchó, su amigo volvió a plantar un beso en los labios de su novio y comenzó a guardar uno que otro libro que había dejado en la mesa.

― ¿Nos abandonas Drew? ―Preguntó Blue, Megan miró de reojo como su amigo le dio un beso nuevamente a su novio, y no evitó rodar los ojos. Amor, asqueroso amor.

―Oh sí, lo siento, iré al taller del baile de bienvenida... ¿Alguno quiere acompa-

―Nope. ―Megan habló con la voz elevada, interrumpiéndolo. Alec río, era raro pertenecer al grupo de amigos de Megan y ser parte del comité de bienvenida, o tener buenas notas y ni un llamado de atención.

―Nos veremos luego, amor ―Alec besó con más cariño a Drew, y el mas joven de los dos -que lo era Drew- se levantó de su regazo―, te espero en el estacionamiento, ven rápido, te tengo una sorpresa.

―Claro, te quiero.

―Yo más.

―Ew, he visto muestras de afecto hace media hora y lo único que puedo decir es que sean a puertas cerradas y en su cama, no aquí.
escrito 2:
―Es una linda muchacha, es imposible creer que tenga esa terrible enfermedad ―tapé mis oídos pensando en que no volvería a escuchar más que mis torpes pensamientos, pero mi madre y su amiga seguían allí comentando sobre mí y todo lo malo que me había tocado vivir.

―Tampoco puedo creerlo, siempre creí que sería una niña fuerte y más de una vez me postré para orar a Dios y pedirle que Skylar se salve de la muerte ―suspiró mi madre tan ostentosamente que llegué a oír, nuevamente, ¿Cuándo aquello se acabaría? ¿Mis súplicas a Dios no eran las suficientes para dejarme morir y poder dejar de ser una carga para mi madre?

―Ella sigue aquí por alguna misión, Dios no va a desampararlas, ambas saldrán juntas de esta lucha.

'¿Cuál lucha? ¿Cuál misión?' Quise gritar tan fuerte hasta que mi garganta pique. Aquella mujer no sabía cómo era la vida, cómo tenía que sobrevivirla día a día, y mi madre pensaba que lo que ella estaba diciendo que era correcto. No tenía misiones en la vida, y ya había perdido toda esperanza.

―Quiero regresar con mi hijo mayor, quizá pueda ayudarme a seguir adelante con las medicaciones de Sky o simplemente conseguir un trabajo para sobrevivir ―suspiró, y se volteó creyendo verme dormir sobre la cama de sábanas blancas de hospital.

'¿Planeas volver con mi hermano, aquel que nos ha rechazado?' Quería decirle mirándola a los ojos, y suplicándole que aquello sea una tonta broma que quería hacer. ¿Cómo podía regresar con ese bastardo? Aquel hermano mayor que tenía, que se había marchado con la familia de su esposa porque la suya era "una basura", porque tenía una madre pobretona y una hermana enferma que estaba muerta en una cama. ¿Cómo podía regresar con ese hombre que la había humillado? Quizá no tenía fuerzas para trabajar pero estaba dispuesta a hacer lo imposible por sacarla del calvario que ambas estábamos viviendo, ya sea, partiendo a otro mundo o marchándome lejos para que pudiese continuar su vida, sin una hija enferma que lo único que hacía era darle problemas.

―La única solución a esto parece ser eso, igual, sabes que puedo darte trabajo en casa y-

―Quiero regresar con mi hijo ―la interrumpió―, lo extraño.

Quise hablar, gritar y blasfemar pero lo único que tenía en la garganta era un gran nudo. Un gran nudo que me impedía hablar, que me impedía gritar y rogar que todo sea un sueño, aquellos que te llevaban a un universo alterno, un universo desconocido, en donde las cosas realmente no eran como allí se veían. Aunque, más que todo aquello, quería abrazar a mi madre y decirle que mutuamente íbamos a sostenernos, ella era el pilar donde yo podría sostenerme y jamás me caería... y yo quería también ser ese pilar donde ella pudiese apoyarse.

La realidad me golpeó de repente, me encontraba ahogada con mis propias lágrimas que salían a cántaros de mis ojos, me aferraba con fuerza a la cama y me sacudía como si estuviese atada a ella. Veía a mi madre gritar desesperada por un médico, y a su amiga orarle a Dios con su rosario entrelazado en las mano, quería decirle a mi madre que se quedara tranquila pero, ¿Cómo podía decirle eso sí apenas podía saber que estaba sucediendo? Aquello podía ser pánico, depresión, agonía, realmente no lo sabía, podía ver todo y todos podían verme a mí pero nadie podía saber que estaba sucediendo en esa habitación. Con una mujer sacudiéndose sobre la cama, y otras dos suplicándole a Dios.



Dos meses más tarde.

La enfermera que solía traerme el desayuno por las mañanas apareció vestida con su bata blanca y una gran sonrisa, dejó el desayuno sobre la mesa con un "buen día, disfruta del desayuno de hoy" y se despidió dejando entrar a Chloe (la psicóloga que me atendía dos veces a la semana), la cual había entrado con el mismo cuaderno donde solía anotar todo lo que me sucedía cuando estaba con ella en la habitación (más de una vez había logrado leerlo, y la mayoría de todas esas veces me encontraba bastante bien). Dejó el cuaderno en la mesa, y se acercó hasta la ventana, no muy lejos de la cama, y alzó la cortina para permitir entrar al sol en la habitación. Normalmente, me molestaba el sol, me sentía un vampiro entre penumbras y me acogía más la oscuridad, la cual tapaba varias cosas de la realidad y la luz devastadora.

―Tengo una noticia para ti, pero como aún no ha llegado el médico no puedo decir ni una sola palabra ―dijo sin apartar la sonrisa de sus labios, que luego tapó con su dedo índice con su típico gesto de 'silencio'.

―Espero que sea algo bueno ―rogué, después de vivir ocho meses en un hospital todo se volvía aburrido y monótono, como no.

Ese mismo día se cumplían ocho meses desde que me encontraba encerrada en ese hospital, después de mi pequeño ataque de pánico y desesperación, los médicos decidieron que lo mejor para mí sería "hospedarme" por dos meses más con cuidados más intensivos, una propia psicóloga que era muy amable conmigo, y más remedios de los que tomaba a diario. Mi cáncer al parecer se había detenido, después de los meses de quimioterapia, y todo se encontraba bien, mucho más que antes. Mi madre había encontrado trabajo en la casa de una conocida de su amiga, e iba a verme por las noches.

―Es algo muy bueno, pero, cambiando de tema ―alzó su mano vagamente dejando atrás lo mencionado―, cuéntame ¿Qué planeas hacer si todo sale bien y en días puedes dejar el hospital? ―Preguntó con un tono, al que tomé como insistente y a la vez relajado y feliz.

No planeaba hacer muchas cosas de mi aburrida vida, mi madre estaba decidida a regresar con mi hermano mayor y vivir en el rancho donde él estaba viviendo junto a la familia que había formado con la mujer que se había casado, y obviamente, la familia de su esposa allí también. No había marcha atrás, no podía suplicar o quizá sí, y lo haría de mil maneras diferentes, pero mi madre estaba lista a partir nuevo rumbo y suplicarle a mi hermano que la acepte otra vez.

Millones de preguntas pasaron por mi mente cuando una mañana lluviosa y fría, mi mamá se plantó delante de mí y dijo: "Iremos con tu hermano, si sales de aquí, iremos con él y le pediré perdón por todo lo que he cometido". Me sentí decepcionada de ella, no solo porque regresaría con él, sino porque lo había hecho sin pensar y siempre había creído que era una mujer valiente e independiente, después de la muerte de mi padre ella había dado el mejor cambio en su vida... entonces, allí atacó mi enfermedad, y ella supo mantenerse de pie, logrando que pudiese permanecer a su lado y manteniéndome fuerte con ella. Pero, ahora, toda esa valentía al parecer se había evaporado como el agua y sus decisiones estaban fijas, no había marcha atrás.

―Quiero escapar ―susurré, y luego aspiré audiblemente. Chloe me observó por menos de un segundo, y luego anotó rápidamente en su libreta―, quiero ser libre ―agregué por última vez.

Chloe se despidió luego de un largo tiempo juntas; se despidió con un fuerte abrazo y me dijo que esperaba volverme a ver, no entendía por qué decía aquello, quizá uniendo dichos: llegaba mi fin. Eso era en lo único que podía pensar, y me hacía feliz creer que pronto partiría y dejaría que mi alma nade libre entre nubes o se hunda en lo más oscuro debajo del abismo. No tenía idea de a donde acabaría mi cuerpo, pero no me importaba, solo quería que mi alma se despida con un beso y se aleje con el viento, que recorra lugares que nunca recorrí y que conozca otra alma que sea su amor furtivo.

Mi madre llegó alrededor de las tres de la tarde, para ese entonces, yo ya había almorzado y miraba televisión, o más bien hacía un zapping porque no había nada mejor que ver. Tenía una sonrisa que le iluminaba todo el rostro y tenía preguntas para esa sonrisa '¿Acaso se relacionaba a algo con mi hermano?' Me temía preguntar, ella hacía cosas a mis espaldas que desconocía completamente. Pero tenía muy seguro que anteriormente había tenido charlas con Simon y él -como siempre- usaba su tono de falsedad irremediable. No lo sabía, pero conocía a ambos.

― ¿Alguien te ha dado la noticia ya? ―Preguntó comenzando a empacar mis cosas, entonces era cierto, me estaba muriendo y todos estaban felices. También quería ser feliz con ellos, ya no viviría de pastillas y pérdida del cabello por medio.

―No, ¿Cuál noticia? ―Me mostré entusiasmada por saber, era mi fin y estaba alegre por partir. ¿Qué más podía pedir? Dejaría de ser una carga para mi madre, ella ya no estaría visitando un hospital todos los días y podría regresar con mi hermano para ser feliz.

―Volverás a casa, saldrás del hospital e iremos con Simon ―chilló con felicidad, corrió hacia mí y me abrazó con tanta fuerza que creí perder el aire. No era la noticia que esperaba, y en ese momento no podía saber si me era para bien o para mal, solo sentía las lágrimas caer por las mejillas y mi madre abrazarme mientras sollozaba sobre mi hombro de forma desgarradora.

Regresaría a casa, regresaría a mi hogar y volvería a retomar mi vida...

―Simon llamó anoche, se puso feliz al saber la noticia y vendrá a recogernos mañana por la noche para ir a su hogar, ya nada malo va a pasarnos ―sollozó pegada a mi oreja, entonces, todo el castillo de cartas que había creado en mi mente se destruyó con una simple brisa.

'¿Cómo que vendrá Simon? ¿Él lo sabe? ¿Qué más sabe? ¿Estás segura que nos quiere de nuevo en su vida?' Quería preguntar, pero mi madre lucía alegre y feliz después de la noticia. Quizá, yo también debería estar así: sonriendo de oreja a oreja y llorando de alegría. Pero, no podía, las lágrimas saladas que se resbalaban de mis ojos no eran de felicidad, siquiera podía saber de qué eran esas tontas gotas que caían y caían.

.

Cepillé mi poco cabello rubio ceniza, y me peiné con una delgada trenza que caía a la izquierda de mi cuello. Me dediqué a vestirme con un simple sweater que tape mis muñecas flageladas, parte de una historia vieja que algún día contaría, cuando tuviese algo de valentía. Mi madre llevaba mi maleta cargada de ropa (que había usado muy poco) hasta la recepción del hospital. La enfermera que me atendía me vio aparecer y ensanchó la sonrisa, además de acercarse para darme una cantidad incontable de besos y despedirse de mí.

―Puedes ir a comer algo antes de marcharnos, no he comprado nada para llevar a casa y supongo que tienes hambre ―me dijo mi madre, asentí y me dispuse a caminar hacía el comedor del hospital; aunque antes de que pudiese continuar, me tomó por los hombros y plantó un beso en mi frente y me persignó, 'Al parecer te has vuelto más religiosa' quise decir con una sonrisa.

Intentaba recordar cada parte del hospital en el cual había vivido tanto tiempo, pero solo podía recordar en único piso donde pasé la vida. Iba de la cama, al baño, quizá al patio que había en ese mismo piso pero me obligaban a entrar debido a los tantos suicidios que se habían generado allí con el paso del tiempo.

―Sky ―alcé la mirada del suelo y me encontré con Chloe, ella aún se encontraba allí. Se acercó a mí y volvió a despedirse, también entregándome un libro y un CD de música independiente que estaba de moda actualmente, a veces solía poner el canal de música y dormir con ella de fondo, o cuando las sesiones de Chloe duraban más de lo previsto, ella solía poner música para relajarme.

―Sé libre, sé brillante, sé feliz, y ante todo aquello sé tú misma ―me dijo con una gran sonrisa que me transmitió hasta el más íntimo sentimiento, había descubierto que ella me quería más que una simple paciente sino como una amiga―, cuando te sientas triste o tengas un simple problema solo llámame.

Eso dijo, antes de marcharse entre los pacientes del hospital. Por primera vez desde hace mucho tiempo, había conseguido que alguien que no sea mi madre me dé algo de cariño. Oh, podía pensar en cada persona que me había rechazado y en la soledad que había vivido parte de mi adolescencia y quería llorar como una niña.

Me senté en una mesa solitaria, en una esquina pegada a la ventana, con una vista maravillosa a todo el parque del hospital, aquel que estaba adornado de todo tipo de flores, de diferentes colores y tamaños: mi favorita siempre habían sido las rosas rojas, aquellas que crecían alejadas de las demás, como si fuesen diferentes y necesitaban excluirse. Más de una vez había tomado una y la escondía debajo de mi cama para verla cada mañana antes de ir al colegio, para ese entonces, aún iba a la escuela y sólo visitaba el hospital una vez por mes. Abrí el libro y me enfoqué en la bella caligrafía que tenía mi psicóloga, había perdido tiempo dedicándome algo que suponía que era tan bueno y puro como su alma.

"Querida Sky:

Sé que la vida puede llegar a ser difícil, pero ten paciencia que pronto todo cambiará. Hoy me despido de una hermosa paciente la cual no me hizo fácil entrar en su corazón y conocer cada miedo o cada alegría que tenía, pero con el paso del tiempo, y con el cariño, ella logró abrirse para mí. Agradezco cada momento que he pasado contigo, y espero que seas libre, porque es lo que siempre has querido. No desperdicies tus horas en malos momentos, sino que veas que cada mal pensamiento o cosa que te afecte puede cambiar si tú deseas que cambie. No olvides que todo tiene un propósito, -y sé que odias esa frase- pero es verdadero. La vida es cuesta arriba, pero la vista es maravillosa.

Todo mi amor para ti, Chloe."

Sus palabras podían llegar al alma de cualquiera, lo hicieron conmigo. Quería encontrarla y abrazarla por darme ese cariño que siempre me había sido imposible, y prohibido. Sonreí con alegría, mientras mi corazón latía con fuerza, sentía que alguien me quería.

De repente escuché un silbido, no quería despegar la mirada del libro y seguir atenta a la lectura, pero nuevamente ese sonido volvió a escucharse. Alcé la mirada buscando al dueño del silbido, si quería llamar mi atención ya había fracasado, no era ningún perro para que pudiesen llamarme de esa manera... Aunque, todo el enojo se desvaneció cuando mi mirada se cruzó con la de él.

Un chico apuesto que me sonreía al estilo coqueteo, y no había bajado la mirada desde que lo había observado. Llevaba una remera blanca desaliñada debajo de una gran chaqueta de cuero negro que lo único que podía decir era "chico malo a la vista" era un auténtico chico malo que había llamado mi atención tan estúpidamente por su estereotipo que me sentía avergonzada de mi misma.

―Hola ―murmuró tan alto para poder oírlo, estábamos algo lejos el uno del otro, pero aun así podía mantener su mirada conectada a la mía. Tiró su cabello castaño oscuro hacía atrás y volvió a sonreír, tan coqueto y vacilante a la vez.

―Hola ―susurré yo, alzando la mano y moviéndola avergonzada, me sentía una colegiala enamorada y normalmente ya había duplicado la edad de una niña, mis veintisiete años tocaban puerta para que los atendiera y aunque me rehusaba a aparentar que tenía esa edad, la tenía de todas formas.

―Hey ―dijo no tan alto esta vez y se acercó hacía mi con un paso seguro y una sonrisa encantadora. Podía gritar a mil vientos que me sentía una niña cuando se enamora por primera vez. Se deslizó en la silla que estaba frente a mí, y dejó su sombrero de color negro sobre la mesa―, me llamo Beck ―se presentó.

―Un gusto, soy Skylar ―él tomó mi mano y me besó los nudillos observándome con una mirada que solo me producía misterio y oscuridad. Aquella que no podías descubrir de que se trataba realmente.

―Hermoso nombre, Skylar ―murmuró arrastrando cada palabra y poniéndole una insinuación en cada una de ellas―, aunque preferiría llamarte Sky, ya sabes porque me recuerda al cielo y a la vez a tus ojos.

Quería reír y tapar mis mejillas sonrojadas, aquello era vergonzoso pero lindo, y si tenía que visitar el hospital cada tarde para poder tener esas palabras dulces todos los días, definitivamente lo haría. Porque jamás había oído a un hombre hablarme de esa manera, y cada mujer necesitaba de halagos, sean de un hombre o una mujer, aquello realmente no importaba cuando dos personas se amaban.

Pero en ese momento, no era mi caso. Solo estaba recibiendo halagos de un chico desconocido, más bien, de un chico llamado Beck que estaba llamando mi atención de la forma más bonita.

―Y así qué tú, Sky ¿Trabajas o estudias aquí? ―Preguntó intrigado, mientras se rascaba la nuca y me miraba interesado por conseguir una respuesta. Noté entonces que sus ojos eran de color avellana, y se encontraban escondidos detrás de espesas y largas pestañas. Sus ojos eran realmente encantadores.

Aparté mi mirada de la suya por unos segundos, él se miraba atento conmigo, y yo solo podía decirle que no a ambas opciones que tenía su pregunta. No era ninguna estudiante, y apenas tenía mi título como graduada de preparatoria, y no estaba segura de conseguir un trabajo estable si es que me mantenía bajo medicamento, y mi enfermedad decidía despertarse nuevamente.

―Soy paciente ―murmuré avergonzada; avergonzada de mi propia enfermedad, y de ser una enferma más que tendría que despedirse de muchas cosas por padecer cáncer, entre ellas el amor.

Beck me observó con detenimiento, tomó mi mano y la giró de todos los modos posibles buscando algo, mi sweater se deslizó hacia abajo demostrando con pena mis cicatrices que parecían dibujar una pulsera alrededor de mi muñeca. Él lo ignoró. Sabía que las había visto, porque lo sentí, sentí cuando deslizó su pulgar con cuidado sobre aquella zona, pero no me miró ni tampoco se inmutó. También tomó con cuidado mi rostro y lo giró delicadamente hacia la izquierda y derecha, buscando algo. ¿Qué? No lo sabía.

―Pero, no lo entiendo, yo te noto saludable ―dijo confundido, sus ojos se veían divertidos, lo hacía con gracia―. Te noto como una chica fuerte, sin problemas, sin quebraduras, ni torceduras, te noto sana.

¿Sana? Eso era lo que no estaba.
escrito 3:
Llegando a las once o doce del mediodía, Gemma tenía que entrar al trabajo con Harry, quien no se dignaba a despertarse aún y ella no quería volver a ver como su jefe le descontaba su sueldo enfrente de sus ojos. Después de ponerse el mismo conjunto de siempre, que constaba de un skinny jean blanco, su remera de Nirvana y la chaqueta de cuero negra, fue en busca de su hermano.

Tocó varias veces la puerta, aunque no recibió respuesta. Obviamente, Harry aun permanecía en la cama, tapado hasta las orejas y podría apostar que estaría sin ropa. Entró, como si se tratará de su misma habitación, ellos habían compartido cuarto cuando tenían nueve y once años, y Gemma había aprendido a convivir con Harry; y por suerte cuando Harry descubrió lo que era el porno gay y masturbarse, su madre decidió mudarse a la casa de su -actual- esposo, cual tenía una casa con millones de habitaciones y Gemma había elegido la que se mantenía mas lejos de Harry y sus elocuentes gemidos de niña.

―Harry Styles, levántate, que llegaremos tarde ―tomó asiento en la cama, y sacudió varias veces las piernas de su hermano, aunque solo recibió un balbuceo como respuesta, y nuevamente escuchó a Harry respirar tranquilamente.

Rodó sus ojos, y pateó la cama logrando hacer ruido para que Harry despertara. Aunque, su hermano se volteó, dándole la espalda y se acobijó mas, con su manta rosa y blanca. Sin esperar más, sacudió la manta logrando algo de viento y conociendo a Harry, se quejaría.

―Ya ―se quejó. Y se sentó aun con los ojos cerrados, y un look bastante desaliñado.

―Ewww Harry, hueles asqueroso, ¿Acaso has vomitado? ―Gemma se quejó, tomando el puente de su nariz e intentando no respirar.

―Algo-

―Ewww, ―lo interrumpió antes de que él pudiese decir otra palabra, y saltó lejos de la putrefacta cama― levántate ya, es tarde y no quiero que vuelvan a bajarme el sueldo porque a ti se te ocurre salir a fiestas.

―Lo siento ―se disculpó, sin realmente sentirlo, amaba llegar tarde y que su hermana se ponga roja de cólera, esos eran hermanos verdaderos―, por cierto Fizzy preguntó por ti.

―Oh, le has dicho que lamento haber faltado, ¿Cierto? ―Gemma tampoco lamentaba su ausencia en la casa de los Tomlinson, de hecho, la había pasado muy bien sin Harry en el departamento, y ella sola junto con su novio, Luke.

―Sep, ¿Por qué no le dices que tienes novio y dejas de jugar con sus sentimientos? ―Preguntó Harry, como siempre, intentando mortificar a su hermana, por jugar con el corazón de la chica de dieciséis años.

― ¡No estoy jugando con ella! ―Gruñó su hermana de mala manera.

―Si lo haces, la pobre siempre pregunta por ti y Lottie me ha confirmado que le gustas. ―Las palabras no pudieron detenerse de sus labios. Cuando Harry tenía un secreto, simplemente no podía guardárselo. Él era un libro abierto, cualquiera podía leerlo, aunque muy pocos comprenderlo.

―Pero ella a mi no, y lo siento mucho.

―Díselo a ella y no a mi ―refunfuñó Harry, logrando que su hermana le llegué algo de culpa al corazón.

― ¡Levántate ya! ―Gritó―. Oye... ¿Esa no es mi remera nueva? ―Preguntó bajando el tono de voz, y señalando a la prenda que se encontraba en el suelo con alguna que otra mancha de alguna bebida alcohólica.

―Nooo, pffff, claro que no... Yo tengo una parecida.

―Ajá.

―Coincidencia ―rió Harry, con un intento de sonrisa.

Gemma rodó sus ojos, y salió de la habitación dejándolo solo para que de una buena vez lograra alistarse para salir.

 ✖✖✖  

Tenían varios minutos por la avenida principal antes de llegar al centro comercial -lugar donde trabajaban-, Gemma subió el volumen del estéreo cuando la comenzó a sonar la canción del nuevo álbum de su novio. Mientras ambos tarareaban, Harry también intentaba tener una conversación con un chico de cabello rojo ceniza que le había dado su número para que le marque después, aunque era tan pasivo como él, y Harry en ese momento no necesitaba otra persona más con la cual compartir sus vibradores y consoladores. Así que, después de un 'estoy bien' terminó bloqueando al chico en WhatsApp.

― ¿Y cómo la pasaste? ¿Algún insecto cayó en tu telaraña? ―Gemma preguntó, tratando de sacar un tema de conversación, y le bajó el volumen al estéreo cuando la canción 'Lovers' de Luke and The Band terminó.

―Ja-ja, muy chistosa... pues uno que otro. ―Harry respondió sin importancia, por lo que recordaba nada había sido bueno.

― ¿Así? ¿Y eran guapos? ―Su hermana comenzó con el interrogatorio. Y Harry pensó: 'Pues, si hubiese ido lo sabrías', aunque después de todo no lo dijo. Gemma necesitaba algo de intimidad con su novio después de que el chico terminó su gira por Europa y Oceanía.

―Uno sí, era infartante, un moreno, alto como yo, quizá menos, con unas pestañas de infarto y lleno de tatuajes ―comenzó a hablar y enumerar con el apuesto chico con el que había chocado, y sin querer había echado toda su cerveza sobre la remera del joven logrando ver sus bíceps marcados.

― ¿Y qué pasó? ―Gemma preguntó interesada, sin apartar la mirada de la carretera bastante congestionada. Era domingo, y muchas parejas disfrutaban su San Valentín en algún restaurante de mala muerte, o en algún McDonald's para terminar en un antro y después de eso follar hasta el cansancio. Y aunque lo dijera con desprecio, en ese momento la pelimorado lo necesitaba.

―Era hetero. ―Respondió aun recordando como el chico le dijo 'Eres hombre o qué, no tienes pechos' y se alejó con una puta más, de la fiesta, que ella si tenía más senos que una actriz porno operada.

―Uhg, como siempre ―Gemma movió su mano restando importancia, y arrugando su nariz―, tienen pinta de homo pero por desgracia los escuchas hablar y son asquerosos heterosexuales.

―Ewww, ni me lo recuerdes. ―Harry tapó sus oídos y arrugó su nariz con diversión.

― ¿Y algún otro?

―Pues, hubo uno que no era para nada apuesto, y quiso ligar conmigo, pero no me gusto así que me alejé de él ―le dijo, sonriendo con pena por el pobre chico― ¿Quién demonios se viste como nerd en una fiesta de San Valentín?

―Los solterones sin vida social, y demasiados estudiosos para ocuparse de su apariencia ―Gemma rió.

―Exacto.

―Ewww, hiciste bien en alejarte ―su hermana suspiró orgullosa.

―Lo sé, aprendí de la mejor ―Harry no pudo evitar reír, logrando que su hermana gruñera.

―Cierra el hocico, te digo que ya le diré y deja de molestarme con eso ―masculló con los dientes apretados, y el ceño fruncido.

―Hey, solo hablé de tú "no" relación con Ashton ―Harry rió.

―Gracias a dios y terminé con él, ¡Era horrible! ―Chilló arrugando su nariz, y recordando la relación de unos días con el baterista de la banda que tenía su actual novio.

―Te lo dije ―canturreó Harry con malicia.

―Ni me lo recuerdes. ―Gruñó dando por finalizada la conversación y estacionando su auto en el lugar que les correspondía a los empleados del centro comercial.

 ✖✖✖  

Llegando alrededor de las cinco de la tarde, ambos hermanos se encontraban en sus puestos de trabajos, con chaquetas horribles que combinaban horriblemente mal con sus vestuarios. No podían detestar más el horrendo chaleco color gris que llevaba en el frente izquierdo el nombre de ellos, y el frente derecho 'VIVE LA CONSPIRACIÓN DE LA MÚSICA', el lema del negocio cuál había sido inventado por una oficinista con aspecto de zorra que se había acostado con el dueño del lugar, un horror. Lo único bueno, era que podían comprar libros y CD's a menor precio pero todo lo demás era una bazofia.

―Gracias por comprar, vuelva pronto ―Harry se despidió educadamente de una adolescente de alrededor de dieciséis años cual lo había elegido a él para que le entregué el último CD de Ed Sheeran―. Voy treinta, ¿Y tu? Ajá, ya sé cero ―se rió con malicia sobre la buena venta que había obtenido ese día, muy pocas veces llegaba a ese número de personas. Normalmente, todos iban con Gemma, sean adultos o jóvenes.

―Ajá si, disfruta tu victoria por ahora ―Gemma farfulló y volvió a limarse las uñas tranquilamente.

―Lo dices porque pronto vendrá Fizzy y terminará tu racha perdedora ―Harry habló burlón, conociendo muy bien a la castaña chica que siempre compraba lo que sea por tener cinco segundos junto a su hermana para que le aconseje algún CD o libro, aunque Gemma siempre terminaba recomendando el nuevo álbum de su novio. Y Harry no lo decía por maldad, pero no eran tan buenos.

―Harry ―lo llamó tranquilamente, su hermano se volteó con una sonrisa en su rostro― ¡Cállate! ―Gruñó.

―Solo digo la verdad ―sonrió alzando sus manos, fingiendo inocencia y se giró para prestarle atención a un nuevo cliente, con un gran trasero y unos brazos marcados con tatuajes, seguido por dos adolescentes, una de cabello rubio y otra castaño.

La rubia se volteó hacia Harry y lo saludó efusivamente, y él la reconoció de inmediato. Lottie, la amante del café de Starbucks, los libros de John Green y sus -actuales- inexistentes rizos. Su hermana, Fizzy, también se volteó y lo saludó con una pequeña sonrisa en el rostro. Harry conocía a ambas hermanas, él las trataba como hermanas pequeñas que debería cuidar de pervertidos acosadores como lo eran Matty y Lucas, los supervisores que solamente trabajaban por las mañanas. Él había asistido a la fiesta que ambas habían organizado, pero no pudo tener una mínima conversación con ellas debido a todas las personas que habían asistido al evento Tomlinfest.

― ¿Qué hay, Haz? ―Charlotte le dio a Harry un corto beso en la mejilla cuando se subió un poco al mostrador, y luego dejó una libreta para el nuevo año que comenzaba.

―Nada interesante, acompañamos a Louis, para conocer a Gemma ―respondió fingiendo no importarle el asunto, Harry tosió un par de veces ahogándose con la malteada de fresa que Katie, la chica de los raspados le había obsequiado a él y a Gemma.

― ¿Hablas en serio? ―Preguntó nervioso.

―Más en serio imposible ―Lottie sonrió, y se acercó a Harry―, quiere invitarla a una cita ―le susurró al oído.

―No bromees ―Harry cruzó sus brazos sobre el pecho.

―Sé que fuiste tú, tontito, así que arregla esto si no quieres conocer a una Lottie y Fizzy enojada, por cierto, Fizzy no está de humor y es raro, porque su periodo viene dentro de una semana.

―Ewww, no digas eso ―Harry arrugó su nariz con asco, y se avergonzó un poco logrando que sus mejillas que coloreen de rosa.

Harry no notó cuando Fizzy se acercó al mostrador para entablar una conversación Gemma. Aunque si notó cuando Fizzy lo miró de forma asesina y movió sus labios en un 'te mataré'.

― ¿Qué hay, Gemma? ―Felicite se acercó a saludar a Gemma algo avergonzada, después de aceptar su obvio enamoramiento por ella, no tenía opción que disimularlo aunque no pudiera.

―Nada nuevo, Fiz ―Gemma no se inmutó ni un poco con su presencia, no quería ilusionar más a la joven pero después de llamarla por el apodo que le había puesto, literalmente Fizzy estaba volando alto en el cielo.

― ¿Qué sucedió qué no fuiste ayer a mi fiesta? ―Le preguntó sin rodeos.

―Nuestra ―Lottie rió, interrumpiendo a su hermana. Harry rió por el oído biónico que tenía, pero se calló cuando Gemma lo aniquiló con la mirada.

―Creí que Harry te lo había dicho, ehm, pues... estuve con un pequeño resfrío y estudié un poco para mi examen que tengo mañana, sabes que me tienen demasiado atareada ―Gemma trató de sonar convincente, después de todo no podía contarle a medio mundo que se encontraba en una relación con un cantante del momento, ya que al siguiente día se despertaría con millones de paparazzis en la puerta de su departamento y lo que menos quería era fama y ser perseguida a seguido por jóvenes hormonados y desesperados por conseguir algo de su novio, o peor aún, matarla por tener una relación con él. No, eso era lo que menos quería. Por eso, ocultaba su relación con Luke.

―Oh, lo supuse ―Fizzy murmuró e intentó sonreír. Después de intentar acercarse a Gemma una vez, y por poco sus labios se chocaron, la pelimorado la estuvo evitando un poco y ya no tenían conversaciones largas y divertidas como antes.

Durante un pequeño silencio incómodo, Louis se acercó a ambas para comenzar con sus tácticas de seducción que Zayn y Liam le habían dado, y de saber, que uno de ellos aún se mantenía soltero y compartiendo un piso en el centro de la ciudad.

―Hola ―Louis la saludó a Gemma, además de sonreír y enseñar sus relucientes dientes blancos. Gemma sonrió también, e intentó entender la situación. Suponía que era un cliente más, aunque no llevaba nada en sus manos, o mejor dicho, una se encontraba escondida detrás de él.

― ¿Necesitas algo? ―Preguntó Gemma fingiendo interés sobre el supuesto cliente. Louis sonrió todo hecho un galán, aunque la pelimorado solo se dignó a alzar una de sus cejas sin entender de qué trataba todo aquello.

Lottie y Harry se acercaron hacia ellos cuando su charla sobre la fiesta terminó, entonces la boca de Harry se secó por completo cuando pudo apreciar al mismo chico de la fiesta, pero sin todo lo nerd de la noche anterior. Era apuesto, malditamente apuesto, y él había dicho que le pareció horrible ¿En qué estaba pensando? El tal Louis, llevaba jeans ajustados de color negro que dejaban mucho a la imaginación cuando se volteaba, un buzo azul, negro y blanco, con un 'Adidas' en el centro, tenía el cabello desordenado y una barba de unos dos días.

―Wow, ¿Tus ojos cambian de color? Ayer me mataste con tus hermosos ojos verdes. ―Louis habló con timidez, y Harry literalmente gritó en su interior, aunque después de todo, esas palabras iban dedicadas a su hermana.

― ¿Verdes, dices? ―Preguntó Gemma desentendida, y volteó a ver a su hermano.

―Sep, ¿Acaso usas lentillas? ―Indagó y la pelimorada no supo qué responder, si decir la verdad o mentir―. De todas formas, tu color de ojos sea verde o canela siempre se verá hermoso.

La boca de Harry prácticamente tocó los suelos, el sintió una pizca de envidia al escuchar las palabras de Louis, y se sentía un poco arrepentido por no decir quien realmente, pero obviamente iba a ser rechazado, porque el chico era heterosexual.

―Gracias ―titubeó Gemma, aunque sonrojada hasta las orejas. Cosas así de Luke nunca escuchaba.

―Ayer te fuiste rápido y no llegué a despedirme ―dijo con una media sonrisa en su rostro. Habían tres espectadores observando la situación y cada uno con un punto de vista diferente, el único de buena intención al parecer era el de Lottie.

― ¿Despedirme? ¿De dónde? ―Gemma volvió a preguntar desentendida, con sus cejas fruncidas y un pequeño nerviosismo.

―De la fiesta, ¿Ya lo olvidaste? ―Louis rió divertido, pero a la pelimorado ninguna gracia de la daba.

― ¿Fiesta?

―H-hola ―Harry se apresuró al hablar, cruzó apenas miradas con Louis y se ahogó en esa mirada con el océano en ella, pero no podía perder mucho tiempo en esos ojos ya que temía que Louis reconociera su mirada―, ehm, Gem necesito ayuda en algo ―dijo tomando levemente el brazo de su hermana―, no te preocupes, ya te la regreso ―le habló a Louis con simpatía y empujó a su hermana dentro de la oficina de 'descanso'.

Harry intentó entablar una buena conversación con su hermana pero apenas ella oyó que él había ido a la fiesta vestido de ella comenzó a golpearlo con lo primero que encontró sobre la mesa del pequeño cuarto.

― ¿Cómo no vas a decirme? ―Preguntó exasperada, tomando sus cabellos con sus manos y respirando audiblemente.

―Lo siento ―Harry intentó hablar pero nuevamente su hermana cortó sus palabras con una mirada asesina. Y ella prometió asesinarlo apenas toque el piso del departamento.

―Nada de lo siento, iras y le dirás al pobre chico que no quiero nada con él y se acabó ―gruñó furiosa, sentía como toda la sangre subía a su rostro poniéndose rojo de enojo y molestia.

―Pero-

―Pero nada ―lo interrumpió―, yo tengo novio te lo he dicho y además de eso, te prohibí usar mi ropa millones de veces ―volvió a chillar furiosa.

―Solo quería ligar con alguien ―Harry murmuró apenado.

―Lo hubiese hecho siendo Harry Styles, y no Gemma Styles, ¿O acaso qué nombre le has dicho? ―Preguntó molesta.

―F Girl ―susurró avergonzado.

― ¿Qué? ―Gemma intentó no reír aunque le fuese imposible.

―F Girl, F por Fake y Girl obviamente, duh.

―Eres un idiota ―farfulló molesta, aun así, sentía algo de pena por el hecho de que Harry siempre tenía mala suerte con los chicos y por eso intentaba ligar con ellos siendo una bella señorita.

―Lo sé, y en serio lo siento ―se disculpó bajando su cabeza y escondiendo su rostro.

―Saldrás y toda esta bola de mierda se acabará ―Gemma sentenció.

La puerta del cuarto de descanso se abrió y Gemma salió acomodando su cabello, porque se había hecho un bollo morado cuando Harry comenzó a hablar. Ambos apenas los tres espectadores los observaron, sonrieron fingidamente.

―Sentimos tardar, Harry te dirá algo ―Gemma se paró delante de Louis y se cruzó de brazos―, oh lo siento, no sé tu nombre.

―Soy Louis, Louis Tomlinson ―se presentó nuevamente con una sonrisa coqueta en el rostro.

―Claro, Louis, mira Harry tiene que decirte algo ―Gemma soltó una risita nerviosa, y tomó con fuerza el brazo de Harry y lo atrajo a su lado. Mientras tanto, Harry se había puesto un par de lentes negros que oculten su mirada esmeralda.

―Oh, antes de eso, mi hermana Lottie te conoce y pues, le pedí que me dé una mano con ―Louis enseñó el ramo de rosas que traía escondido detrás suyo, del color favorito de Harry, rosas―, me han dicho que son tus favoritas.

Harry se mordió el labio sorprendido al ver el gigantesco ramo con sus flores favoritas, aquellas que salían más que su sueldo en una quincena. Gemma aceptó el ramo, mirando a Harry sin saber qué hacer.

―Mira Louis, yo estoy muy agradecida con esto, pero-

―Antes que digas algo, yo quería invitarte a una cita, mañana en la tarde ―la interrumpió.

― ¿Cita? ―Preguntó sorprendida.

―Sí, una cita contigo, por favor, acepta ―los ojos azules de Louis a Gemma le dieron una pizca de ternura y encanto, aunque estaba en duda, no podía aceptar, después de todo ella tenía un novio.

―Lou, yo, no-

―Ella acepta ―interrumpió Harry con rapidez saliendo de la conmoción del momento.

― ¿Acepto? ―Gemma se volteó hacia su hermano con inquietud.

―Aceptas ―sentenció Harry.

― ¿Acepta? ―Preguntaron a coro las hermanas Lottie y Fizzy.

―Acepta ―Louis ensancho su sonrisa, confirmándose a si mismo que la chica de sus sueños había aceptado tener una cita con él―. Genial, nos veremos mañana en la tarde, ten mi número, te estaré esperando en el parque, a menos que quieras que pase por ti ―el oji-azul anotó con rapidez su número en un post it y se lo entregó sin ocultar una gran sonrisa.

―No, no, iré por mi cuenta ―Gemma se animó a hablar.

―Perfecto, te veré después ―Louis se despidió, no sin antes plantarle un pequeño beso en la mejilla a la pelimorada dejándola mas que sorprendida.

Louis se despidió de Harry alzando su mano, mientras que Lottie le entregó un beso a ambos y Fizzy solo se alejó del negocio malhumorada. Gemma miró el ramo una y otra vez, ¿Acaso era un sueño?

― ¿En qué lío me has metido? ―Le dijo a su hermano, no podía creer lo que acaba de hacer.

―No lo sé ―Harry alzó sus hombros, y le arrebató el ramo de rosas de la mano a su hermana―, me las quedo yo, tu odias las rosas.

―Pero no las de él.

― ¿Qué dices? ―Harry preguntó sorprendido, con sus ojos abiertos prácticamente desorbitados.

―Creo que... Estoy enamorada.

robbers.


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por rosé. el Vie 14 Oct 2016, 8:00 pm

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Ya estas participando, suerte  
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rosé.


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por rosé. el Vie 14 Oct 2016, 8:01 pm

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hello girls! sinceramente, hace demasiado tiempo no entro a acá pero siempre me gustó esta idea, y quiero darme una nueva oportunidad en el foro. esto me trae muy buenos recuerdos

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escrito 1:
Megan observó por quinta vez el reloj sobre la pizarra verde del salón. Aquello se estaba volviendo agobiante, la matemática perfecta sería: Megan + hamburguesa = felicidad. Y ella aún estaba en esa aula apestosa a pies, o más bien a cheetos que comían sus compañeros y ni uno había sido cortés de convidarle, aunque ella estaba más que segura que iba a rechazarlos poniendo una mueca asqueada como solía hacer cuando la profesora de recursos humanos entraba al salón. ¿A quién le interesan los demás? Pues a Megan no, en su vida eran Alec, Drew, Blue, Miranda y Owen (su móvil) y nadie más, o si, también sus padres... si es que alguna vez preguntasen por ella, si es que está bien o no. Lo que sea, nada más le importaba que salir de ese lugar y comerse una gigantesca hamburguesa con muchos aderezos.

Un golpe tosco dio contra su cabeza, desparramando aquellos dorados cabellos hacia un lado. Megan gruñó furiosa; primera hora de la mañana, matemáticas y un golpe no eran nada bueno. Se volteó molesta, y antes de que pudiese mandar al demonio a quién sea que la haya golpeado, su profesora estaba frente a ella, no muy feliz. Oh, temía decirle que Megan tampoco lo estaba.

―Anderson ―suspiró su pelirroja profesora, y bajó los lentes sobre el puente de la nariz. Una nariz que aterraba, como la de las brujas pero no tenía una verruga, de todos modos Meg ya había dicho miles de veces que esa nariz intimidaba. Y no dudo en demostrarlo cuando su profesora se acercó aún más―, he llamado más de tres veces y no ha alzado la mano ¿Quiere que le ponga ausente? ―Preguntó con un leve acento francés en él, oh, ella detestaba que se ponga en papel de francesa enojada que además de eso, coqueteaba.

―No tengo problema, un día menos o un día más no me afectan ―respondió ella, su profesora tragó algo de saliva porque sabía que comenzaría nuevamente una discusión donde Megan Anderson siempre necesitaba ganar la atención y hacer bullicio.

―Entonces deme su cuaderno de comunicaciones, creo que tampoco le harán mal un par de notas citando sus padres y quizá-

―Mala suerte ―la interrumpió, Megan estiró sus brazos y los llevó detrás de la cabeza. Algunos pudieron observar las hermosas pulseras con joyas que traía en las muñecas―, ellos estarán de viaje. Conocerán Cancún por su aniversario de casados, salen esta noche ―sonrió entrecerrando los ojos. De todas maneras, la profesora se había llevado su cuaderno, y Megan sabía que pronto tendría una larga conversación cuando su madre viera la nota.

―Bien, tendrá tiempo para comportarse como una persona civilizada y contestar de la manera correcta ―habló pausadamente la pelirroja, mientras se dirigía al escritorio para dejar el cuaderno allí, porque de todas maneras haría una nota.

― ¿Qué? ¿Decir que me importa muy poco tener una falta es contestar como persona no civilizada? ―Preguntó, la profesora se volteó masajeando sus sienes―. Creí que se dedicaba a enseñar matemáticas y no moral.

Una ola de murmullos se alzó, y más de un compañero se rió. Su profesora guardó silencio y tomó aire, como solía hacerlo siempre. Megan atesoraba molestar en hora de matemática para que el tiempo en esa asquerosa aula pase más rápido.

―Tener un poco de respeto, solo pido eso y que te comportes como una dama.

―Oh, ahora se entromete en mi vida, ¿Para usted no soy una dama? ―Preguntó molesta, alzándose de la silla para enfrentar a su profesora. Solo sería una broma para pasar el mal rato, aquello realmente le divertía.

―Tomé asiento señorita Anderson, le haré una nota para ir a detención y así baja un poco los humos que hoy los trajo bastante elevados ―gruñó sin quitar una mueca no muy amistosa, los zapatos de tacón sonaron contra el suelo mientras la profesora 'me sé algo de francés' Buttler se acercaba a Megan―, y también estudie algo para el próximo examen si es que desea aprobar mi materia ―la profesora dejó su anterior examen, y como Megan supo desde el primer momento en que se enteró que tendría evaluación; tenía una perfecta F, de color rojo pasión y un gigantesco 'Recuperatorio, te veo allí'.

Alzó una ceja divertida, todo el salón estaba atento a sus movimientos, como si ella fuese lo único que pudiesen ver de la clase. Y de hecho, también estaba Pete allí, que hacía meses no le había quitado la mirada y solo se dedicaba a observarla. Ya estaba cansada de que él no vaya a la acción. Pero sabía que él no se atrevía a acercarse por el idiota de Michael, y la incompetente de Zaraé; que se dedicaban a hablar más pestes de ella, de las que ya se hablaban. De todas formas, ella jamás volvería a cambiar por un chico y menos por uno que la conocía de pies a cabeza y desde hace años.

―Si es que lo doy y me intereso en aprobarla ―contestó un segundo antes de que el timbre del receso suene, Megan tomó sus cosas con rapidez del banco, y apartó a la profesora de su vista. Sí, lo hizo. La corrió para que no siga obstruyendo su camino y avanzó apresurada. Sin olvidar su cuaderno de comunicaciones, pasó delante del escritorio y lo tomó, e ignoró la nota que tenía para ir a detención después de su clase de educación física.

✖ ✖ ✖

―No puedo creer que nuevamente vuelvas a hacer uno de tus berrinches ―suspiró una de sus amigas a su lado, llevaba un par de libros en sus brazos, anteojos y una coleta alta, toda una niña, toda una nerd pero Megan la adoraba―. Ya hablamos sobre eso, dijiste que dejarías de hacerlos y aprobarías estos trimestres sin problemas.

―Escucha Blue, la clase estaba aburrida y no soportaba el olor a cheetos que había allí, necesitaba divertirme-

―Lo sé, pero no de esa manera ―la interrumpió. Megan rodó los ojos e intentó avanzar, pero antes de que pudiese dar un pasó, su mejor amiga estaba delante de ella impidiéndole el paso.

―Blue, muévete ―gruñó.

―No, dime que harás todo lo posible para aprobar y dejes de meterte en problemas.

―Lo haré, lo haré ¿Listo, ya puedo ir por mi hamburguesa?

― ¿Hamburguesa? ¡Oh no! ―Suspiró su amiga de cabellera castaña, y alzó su dedo amenazador, Megan rodó nuevamente sus ojos y esperó un sermón―. Son apenas las nueve de la mañana, te sentirás mal y faltaras a clases como lo has hecho varias veces, y no quiero ir sola a clases de educación física estando Zaraé allí, sin ti me hará la vida imposible.

―No digas imposible, por favor ―murmuró Megan, recordando aquella canción y nuevamente los recuerdos de alguien a quien no quería volver a recordar.

―Oh sí, lo siento, lo siento... no volveré a decir 'imposible' oh... lo siento, lo he vuelto a decir, y-yo... y-yo-

―Silencio Blue ―elevó la voz, su amiga se hizo un bollo abrazando los libros que traía y demasiado arrepentida de mencionar una palabra que su amiga detestaba―. Mira, intentaré portarme bien esta vez ¿Okey? ―Blue asintió―, perfecto, ahora quiero ir a desayunar.

Megan tiró nuevamente su mochila hacia atrás, sobre la espalda y avanzó.

― ¡Pero nada de hamburguesas! ―Su amiga chilló.

― ¡Blue!

―Lo siento.

✖ ✖ ✖

―Megan ha sido la puta ama, le ha cerrado la boca a la estúpida de Buttler, esa es mi chica ¡Choca esos cinco! ―el hermano de Blue, Alec, festejó su triunfo, por tercera vez, y alzó la mano para chocarla contra la de su amiga pero ella solo se encontraba demasiado ocupada con su hamburguesa.

―Ew, límpiate la boca Megan, por favor ―gruñó molesta Blue, la había contradicho y por lo menos esperaba que sea un poco mas femenina y cuidada con su aspecto, pero nadie podía ir contra el vestuario de Megan Anderson y su obsesión por los sweaters anchos, los beanies de hombre y los rostros sin una gota de maquillaje. Obviando su cambio después de su ruptura con 'imposible' y nadie más volvió a opinar de eso.

―Sigues quejándote Blue, y le diré a tus padres con quien has salido la semana pasada ―habló ella con la boca llena, su amiga evitó verla porque era de esas niñas refinadas y coquetas que se asqueaban por ver comida en bocas ajenas. A Megan ya no le asqueaba ver nada después de que vio a sus padres teniendo relaciones, después de eso, ya nada podría afectarle.

―Oh cállate, tú me obligaste a salir con él.

― ¿Con quién si puedo saber? ―Preguntó Alec con una sonrisa socarrona, Blue rodó los ojos por primera vez en la vida o más bien la primera vez que Megan la veía, y se cruzó de brazos enojada.

―Con Taylor, el chico del 'B' ―canturreó Megan, y Blue quiso hacerse un bollo y desaparecer.

― ¿Hablas en serio? Él es guapo ―suspiró divertido Alec, apoyando las manos en su pecho y bateando las pestañas más de una vez. Megan sonrió cuando vio acercarse al novio del hermano de su amiga, de hecho, ellos también eran sus amigos.

― ¿Podrías repetirlo una vez más? ―Preguntó, Alec asintió y volvió a batir las pestañas. Megan sonrió divertida, sabía que Drew se enojaría.

―Claro, Taylor, el chico del 'B' es gua-pí-si-mo ―deletreó moviendo su dedo índice de un lado al otro. Megan volvió a reírse y mirar como su amigo (y novio de su amigo) entrecerraba los ojos enojado; Blue se volteó y se encontró con la mirada furiosa y café del novio de su hermano, y por instinto apretó los ojos e intentó esconder su rostro apoyando la mano sobre su frente.

― ¿Así? ―Gruñó Drew molesto, las manos se encontraban en su cintura -delgada, por supuesto- y sus ojos lanzaban llamas -no literalmente-. Alec se volteó e intentó sonreír, Megan ya se estaba riendo con la boca llena de hamburguesa destrozada por sus dientes y ketchup en la comisura de sus labios.

―Drew, lo siento. ―Alec se disculpó arrepentido, se notaba en sus oscuros ojos. Drew se cruzó de brazos y fijó su mirada hacía otro lugar.

―Nada de 'lo siento', ¿Si te parece guapísimo por qué no vas con él? ―Habló sin elevar la voz. Su amigo intentó tomar la mano de su novio, pero enseguida Drew se la arrebató alejándose de él.

―Por favor, no pelean aquí ―susurró Blue, hecha un manojo de nervios―, no quiero pasar vergüenza como la última vez.

―Oh, esa vez fue muy genial ―comentó Meg, mientras soltaba el sorbete de sus labios y volvía a reír―. Volaron aderezos por todos lados y luego, pfff, lo solucionaron. ¿Quién fue abajo?

Alec y Drew pararon de discutir para mirar molestos a Megan, ella les sonrío con dientes y todo, enfocó nuevamente su mirada en Blue y volvió a tomar con sus labios el sorbete de la Coca-Cola.

―Alec. ―Respondió Blue, como si se tratase de un examen oral. Megan contuvo la risa, antes de que su refresco se le escape por la nariz. Su amiga tapó sus labios porque sabía que estaría en problemas.

― ¡Blue! ―Chillaron a coro los novios.

―Lo siento, ha preguntado y se me ha escapado. ―Susurró.

― ¡Cállate! ―Gruñó Alec.

― ¿Cómo lo supiste? ―Preguntó Megan aplaudiendo divertida por la situación, volvió a tomar un poco mas de su Coca-Cola hasta acabarla.

―A la mañana siguiente arrastraba una pierna y se quejaba de que le dolía el trasero, mi madre se rió demasiado ―su amiga habló con rapidez, que por poco Megan no logró entender. Blue estaba morado y con las manos tapándole la boca, otra vez.

―Silencio Blue ―volvieron a hablar a la vez Alec y Drew.

―Lo siento.

Los novios resolvieron el pequeño problema mientras Blue se disculpaba por hablar de más y Megan, solo era Megan; jugando con su móvil o hablando por WhatsApp con su prima Miranda, que llegaría de Florida esa misma tarde para acompañarla, mientras que sus padres estarían de viaje en México y luego irían a Canadá. El timbre para regresar a clases sonó, y los cuatro solo suspiraron agotados, aún quedaban dos horas de biología y una mas de educación física, y Megan debería quedarse por el castigo que tenía.

―Hora de marcharnos, la profesora llega mucho antes de que suene el timbre ―Alec le habló a Megan, a ella realmente le daba igual si entraba tarde a clases o no. Alzó los hombros y siguió entretenida con su celular.

Drew se encontraba sobre Alec repartiendo besos sobre el rostro cuando una chica de cabello rizado se acercó dijo dos palabras y se marchó, su amigo volvió a plantar un beso en los labios de su novio y comenzó a guardar uno que otro libro que había dejado en la mesa.

― ¿Nos abandonas Drew? ―Preguntó Blue, Megan miró de reojo como su amigo le dio un beso nuevamente a su novio, y no evitó rodar los ojos. Amor, asqueroso amor.

―Oh sí, lo siento, iré al taller del baile de bienvenida... ¿Alguno quiere acompa-

―Nope. ―Megan habló con la voz elevada, interrumpiéndolo. Alec río, era raro pertenecer al grupo de amigos de Megan y ser parte del comité de bienvenida, o tener buenas notas y ni un llamado de atención.

―Nos veremos luego, amor ―Alec besó con más cariño a Drew, y el mas joven de los dos -que lo era Drew- se levantó de su regazo―, te espero en el estacionamiento, ven rápido, te tengo una sorpresa.

―Claro, te quiero.

―Yo más.

―Ew, he visto muestras de afecto hace media hora y lo único que puedo decir es que sean a puertas cerradas y en su cama, no aquí.
escrito 2:
―Es una linda muchacha, es imposible creer que tenga esa terrible enfermedad ―tapé mis oídos pensando en que no volvería a escuchar más que mis torpes pensamientos, pero mi madre y su amiga seguían allí comentando sobre mí y todo lo malo que me había tocado vivir.

―Tampoco puedo creerlo, siempre creí que sería una niña fuerte y más de una vez me postré para orar a Dios y pedirle que Skylar se salve de la muerte ―suspiró mi madre tan ostentosamente que llegué a oír, nuevamente, ¿Cuándo aquello se acabaría? ¿Mis súplicas a Dios no eran las suficientes para dejarme morir y poder dejar de ser una carga para mi madre?

―Ella sigue aquí por alguna misión, Dios no va a desampararlas, ambas saldrán juntas de esta lucha.

'¿Cuál lucha? ¿Cuál misión?' Quise gritar tan fuerte hasta que mi garganta pique. Aquella mujer no sabía cómo era la vida, cómo tenía que sobrevivirla día a día, y mi madre pensaba que lo que ella estaba diciendo que era correcto. No tenía misiones en la vida, y ya había perdido toda esperanza.

―Quiero regresar con mi hijo mayor, quizá pueda ayudarme a seguir adelante con las medicaciones de Sky o simplemente conseguir un trabajo para sobrevivir ―suspiró, y se volteó creyendo verme dormir sobre la cama de sábanas blancas de hospital.

'¿Planeas volver con mi hermano, aquel que nos ha rechazado?' Quería decirle mirándola a los ojos, y suplicándole que aquello sea una tonta broma que quería hacer. ¿Cómo podía regresar con ese bastardo? Aquel hermano mayor que tenía, que se había marchado con la familia de su esposa porque la suya era "una basura", porque tenía una madre pobretona y una hermana enferma que estaba muerta en una cama. ¿Cómo podía regresar con ese hombre que la había humillado? Quizá no tenía fuerzas para trabajar pero estaba dispuesta a hacer lo imposible por sacarla del calvario que ambas estábamos viviendo, ya sea, partiendo a otro mundo o marchándome lejos para que pudiese continuar su vida, sin una hija enferma que lo único que hacía era darle problemas.

―La única solución a esto parece ser eso, igual, sabes que puedo darte trabajo en casa y-

―Quiero regresar con mi hijo ―la interrumpió―, lo extraño.

Quise hablar, gritar y blasfemar pero lo único que tenía en la garganta era un gran nudo. Un gran nudo que me impedía hablar, que me impedía gritar y rogar que todo sea un sueño, aquellos que te llevaban a un universo alterno, un universo desconocido, en donde las cosas realmente no eran como allí se veían. Aunque, más que todo aquello, quería abrazar a mi madre y decirle que mutuamente íbamos a sostenernos, ella era el pilar donde yo podría sostenerme y jamás me caería... y yo quería también ser ese pilar donde ella pudiese apoyarse.

La realidad me golpeó de repente, me encontraba ahogada con mis propias lágrimas que salían a cántaros de mis ojos, me aferraba con fuerza a la cama y me sacudía como si estuviese atada a ella. Veía a mi madre gritar desesperada por un médico, y a su amiga orarle a Dios con su rosario entrelazado en las mano, quería decirle a mi madre que se quedara tranquila pero, ¿Cómo podía decirle eso sí apenas podía saber que estaba sucediendo? Aquello podía ser pánico, depresión, agonía, realmente no lo sabía, podía ver todo y todos podían verme a mí pero nadie podía saber que estaba sucediendo en esa habitación. Con una mujer sacudiéndose sobre la cama, y otras dos suplicándole a Dios.



Dos meses más tarde.

La enfermera que solía traerme el desayuno por las mañanas apareció vestida con su bata blanca y una gran sonrisa, dejó el desayuno sobre la mesa con un "buen día, disfruta del desayuno de hoy" y se despidió dejando entrar a Chloe (la psicóloga que me atendía dos veces a la semana), la cual había entrado con el mismo cuaderno donde solía anotar todo lo que me sucedía cuando estaba con ella en la habitación (más de una vez había logrado leerlo, y la mayoría de todas esas veces me encontraba bastante bien). Dejó el cuaderno en la mesa, y se acercó hasta la ventana, no muy lejos de la cama, y alzó la cortina para permitir entrar al sol en la habitación. Normalmente, me molestaba el sol, me sentía un vampiro entre penumbras y me acogía más la oscuridad, la cual tapaba varias cosas de la realidad y la luz devastadora.

―Tengo una noticia para ti, pero como aún no ha llegado el médico no puedo decir ni una sola palabra ―dijo sin apartar la sonrisa de sus labios, que luego tapó con su dedo índice con su típico gesto de 'silencio'.

―Espero que sea algo bueno ―rogué, después de vivir ocho meses en un hospital todo se volvía aburrido y monótono, como no.

Ese mismo día se cumplían ocho meses desde que me encontraba encerrada en ese hospital, después de mi pequeño ataque de pánico y desesperación, los médicos decidieron que lo mejor para mí sería "hospedarme" por dos meses más con cuidados más intensivos, una propia psicóloga que era muy amable conmigo, y más remedios de los que tomaba a diario. Mi cáncer al parecer se había detenido, después de los meses de quimioterapia, y todo se encontraba bien, mucho más que antes. Mi madre había encontrado trabajo en la casa de una conocida de su amiga, e iba a verme por las noches.

―Es algo muy bueno, pero, cambiando de tema ―alzó su mano vagamente dejando atrás lo mencionado―, cuéntame ¿Qué planeas hacer si todo sale bien y en días puedes dejar el hospital? ―Preguntó con un tono, al que tomé como insistente y a la vez relajado y feliz.

No planeaba hacer muchas cosas de mi aburrida vida, mi madre estaba decidida a regresar con mi hermano mayor y vivir en el rancho donde él estaba viviendo junto a la familia que había formado con la mujer que se había casado, y obviamente, la familia de su esposa allí también. No había marcha atrás, no podía suplicar o quizá sí, y lo haría de mil maneras diferentes, pero mi madre estaba lista a partir nuevo rumbo y suplicarle a mi hermano que la acepte otra vez.

Millones de preguntas pasaron por mi mente cuando una mañana lluviosa y fría, mi mamá se plantó delante de mí y dijo: "Iremos con tu hermano, si sales de aquí, iremos con él y le pediré perdón por todo lo que he cometido". Me sentí decepcionada de ella, no solo porque regresaría con él, sino porque lo había hecho sin pensar y siempre había creído que era una mujer valiente e independiente, después de la muerte de mi padre ella había dado el mejor cambio en su vida... entonces, allí atacó mi enfermedad, y ella supo mantenerse de pie, logrando que pudiese permanecer a su lado y manteniéndome fuerte con ella. Pero, ahora, toda esa valentía al parecer se había evaporado como el agua y sus decisiones estaban fijas, no había marcha atrás.

―Quiero escapar ―susurré, y luego aspiré audiblemente. Chloe me observó por menos de un segundo, y luego anotó rápidamente en su libreta―, quiero ser libre ―agregué por última vez.

Chloe se despidió luego de un largo tiempo juntas; se despidió con un fuerte abrazo y me dijo que esperaba volverme a ver, no entendía por qué decía aquello, quizá uniendo dichos: llegaba mi fin. Eso era en lo único que podía pensar, y me hacía feliz creer que pronto partiría y dejaría que mi alma nade libre entre nubes o se hunda en lo más oscuro debajo del abismo. No tenía idea de a donde acabaría mi cuerpo, pero no me importaba, solo quería que mi alma se despida con un beso y se aleje con el viento, que recorra lugares que nunca recorrí y que conozca otra alma que sea su amor furtivo.

Mi madre llegó alrededor de las tres de la tarde, para ese entonces, yo ya había almorzado y miraba televisión, o más bien hacía un zapping porque no había nada mejor que ver. Tenía una sonrisa que le iluminaba todo el rostro y tenía preguntas para esa sonrisa '¿Acaso se relacionaba a algo con mi hermano?' Me temía preguntar, ella hacía cosas a mis espaldas que desconocía completamente. Pero tenía muy seguro que anteriormente había tenido charlas con Simon y él -como siempre- usaba su tono de falsedad irremediable. No lo sabía, pero conocía a ambos.

― ¿Alguien te ha dado la noticia ya? ―Preguntó comenzando a empacar mis cosas, entonces era cierto, me estaba muriendo y todos estaban felices. También quería ser feliz con ellos, ya no viviría de pastillas y pérdida del cabello por medio.

―No, ¿Cuál noticia? ―Me mostré entusiasmada por saber, era mi fin y estaba alegre por partir. ¿Qué más podía pedir? Dejaría de ser una carga para mi madre, ella ya no estaría visitando un hospital todos los días y podría regresar con mi hermano para ser feliz.

―Volverás a casa, saldrás del hospital e iremos con Simon ―chilló con felicidad, corrió hacia mí y me abrazó con tanta fuerza que creí perder el aire. No era la noticia que esperaba, y en ese momento no podía saber si me era para bien o para mal, solo sentía las lágrimas caer por las mejillas y mi madre abrazarme mientras sollozaba sobre mi hombro de forma desgarradora.

Regresaría a casa, regresaría a mi hogar y volvería a retomar mi vida...

―Simon llamó anoche, se puso feliz al saber la noticia y vendrá a recogernos mañana por la noche para ir a su hogar, ya nada malo va a pasarnos ―sollozó pegada a mi oreja, entonces, todo el castillo de cartas que había creado en mi mente se destruyó con una simple brisa.

'¿Cómo que vendrá Simon? ¿Él lo sabe? ¿Qué más sabe? ¿Estás segura que nos quiere de nuevo en su vida?' Quería preguntar, pero mi madre lucía alegre y feliz después de la noticia. Quizá, yo también debería estar así: sonriendo de oreja a oreja y llorando de alegría. Pero, no podía, las lágrimas saladas que se resbalaban de mis ojos no eran de felicidad, siquiera podía saber de qué eran esas tontas gotas que caían y caían.

.

Cepillé mi poco cabello rubio ceniza, y me peiné con una delgada trenza que caía a la izquierda de mi cuello. Me dediqué a vestirme con un simple sweater que tape mis muñecas flageladas, parte de una historia vieja que algún día contaría, cuando tuviese algo de valentía. Mi madre llevaba mi maleta cargada de ropa (que había usado muy poco) hasta la recepción del hospital. La enfermera que me atendía me vio aparecer y ensanchó la sonrisa, además de acercarse para darme una cantidad incontable de besos y despedirse de mí.

―Puedes ir a comer algo antes de marcharnos, no he comprado nada para llevar a casa y supongo que tienes hambre ―me dijo mi madre, asentí y me dispuse a caminar hacía el comedor del hospital; aunque antes de que pudiese continuar, me tomó por los hombros y plantó un beso en mi frente y me persignó, 'Al parecer te has vuelto más religiosa' quise decir con una sonrisa.

Intentaba recordar cada parte del hospital en el cual había vivido tanto tiempo, pero solo podía recordar en único piso donde pasé la vida. Iba de la cama, al baño, quizá al patio que había en ese mismo piso pero me obligaban a entrar debido a los tantos suicidios que se habían generado allí con el paso del tiempo.

―Sky ―alcé la mirada del suelo y me encontré con Chloe, ella aún se encontraba allí. Se acercó a mí y volvió a despedirse, también entregándome un libro y un CD de música independiente que estaba de moda actualmente, a veces solía poner el canal de música y dormir con ella de fondo, o cuando las sesiones de Chloe duraban más de lo previsto, ella solía poner música para relajarme.

―Sé libre, sé brillante, sé feliz, y ante todo aquello sé tú misma ―me dijo con una gran sonrisa que me transmitió hasta el más íntimo sentimiento, había descubierto que ella me quería más que una simple paciente sino como una amiga―, cuando te sientas triste o tengas un simple problema solo llámame.

Eso dijo, antes de marcharse entre los pacientes del hospital. Por primera vez desde hace mucho tiempo, había conseguido que alguien que no sea mi madre me dé algo de cariño. Oh, podía pensar en cada persona que me había rechazado y en la soledad que había vivido parte de mi adolescencia y quería llorar como una niña.

Me senté en una mesa solitaria, en una esquina pegada a la ventana, con una vista maravillosa a todo el parque del hospital, aquel que estaba adornado de todo tipo de flores, de diferentes colores y tamaños: mi favorita siempre habían sido las rosas rojas, aquellas que crecían alejadas de las demás, como si fuesen diferentes y necesitaban excluirse. Más de una vez había tomado una y la escondía debajo de mi cama para verla cada mañana antes de ir al colegio, para ese entonces, aún iba a la escuela y sólo visitaba el hospital una vez por mes. Abrí el libro y me enfoqué en la bella caligrafía que tenía mi psicóloga, había perdido tiempo dedicándome algo que suponía que era tan bueno y puro como su alma.

"Querida Sky:

Sé que la vida puede llegar a ser difícil, pero ten paciencia que pronto todo cambiará. Hoy me despido de una hermosa paciente la cual no me hizo fácil entrar en su corazón y conocer cada miedo o cada alegría que tenía, pero con el paso del tiempo, y con el cariño, ella logró abrirse para mí. Agradezco cada momento que he pasado contigo, y espero que seas libre, porque es lo que siempre has querido. No desperdicies tus horas en malos momentos, sino que veas que cada mal pensamiento o cosa que te afecte puede cambiar si tú deseas que cambie. No olvides que todo tiene un propósito, -y sé que odias esa frase- pero es verdadero. La vida es cuesta arriba, pero la vista es maravillosa.

Todo mi amor para ti, Chloe."

Sus palabras podían llegar al alma de cualquiera, lo hicieron conmigo. Quería encontrarla y abrazarla por darme ese cariño que siempre me había sido imposible, y prohibido. Sonreí con alegría, mientras mi corazón latía con fuerza, sentía que alguien me quería.

De repente escuché un silbido, no quería despegar la mirada del libro y seguir atenta a la lectura, pero nuevamente ese sonido volvió a escucharse. Alcé la mirada buscando al dueño del silbido, si quería llamar mi atención ya había fracasado, no era ningún perro para que pudiesen llamarme de esa manera... Aunque, todo el enojo se desvaneció cuando mi mirada se cruzó con la de él.

Un chico apuesto que me sonreía al estilo coqueteo, y no había bajado la mirada desde que lo había observado. Llevaba una remera blanca desaliñada debajo de una gran chaqueta de cuero negro que lo único que podía decir era "chico malo a la vista" era un auténtico chico malo que había llamado mi atención tan estúpidamente por su estereotipo que me sentía avergonzada de mi misma.

―Hola ―murmuró tan alto para poder oírlo, estábamos algo lejos el uno del otro, pero aun así podía mantener su mirada conectada a la mía. Tiró su cabello castaño oscuro hacía atrás y volvió a sonreír, tan coqueto y vacilante a la vez.

―Hola ―susurré yo, alzando la mano y moviéndola avergonzada, me sentía una colegiala enamorada y normalmente ya había duplicado la edad de una niña, mis veintisiete años tocaban puerta para que los atendiera y aunque me rehusaba a aparentar que tenía esa edad, la tenía de todas formas.

―Hey ―dijo no tan alto esta vez y se acercó hacía mi con un paso seguro y una sonrisa encantadora. Podía gritar a mil vientos que me sentía una niña cuando se enamora por primera vez. Se deslizó en la silla que estaba frente a mí, y dejó su sombrero de color negro sobre la mesa―, me llamo Beck ―se presentó.

―Un gusto, soy Skylar ―él tomó mi mano y me besó los nudillos observándome con una mirada que solo me producía misterio y oscuridad. Aquella que no podías descubrir de que se trataba realmente.

―Hermoso nombre, Skylar ―murmuró arrastrando cada palabra y poniéndole una insinuación en cada una de ellas―, aunque preferiría llamarte Sky, ya sabes porque me recuerda al cielo y a la vez a tus ojos.

Quería reír y tapar mis mejillas sonrojadas, aquello era vergonzoso pero lindo, y si tenía que visitar el hospital cada tarde para poder tener esas palabras dulces todos los días, definitivamente lo haría. Porque jamás había oído a un hombre hablarme de esa manera, y cada mujer necesitaba de halagos, sean de un hombre o una mujer, aquello realmente no importaba cuando dos personas se amaban.

Pero en ese momento, no era mi caso. Solo estaba recibiendo halagos de un chico desconocido, más bien, de un chico llamado Beck que estaba llamando mi atención de la forma más bonita.

―Y así qué tú, Sky ¿Trabajas o estudias aquí? ―Preguntó intrigado, mientras se rascaba la nuca y me miraba interesado por conseguir una respuesta. Noté entonces que sus ojos eran de color avellana, y se encontraban escondidos detrás de espesas y largas pestañas. Sus ojos eran realmente encantadores.

Aparté mi mirada de la suya por unos segundos, él se miraba atento conmigo, y yo solo podía decirle que no a ambas opciones que tenía su pregunta. No era ninguna estudiante, y apenas tenía mi título como graduada de preparatoria, y no estaba segura de conseguir un trabajo estable si es que me mantenía bajo medicamento, y mi enfermedad decidía despertarse nuevamente.

―Soy paciente ―murmuré avergonzada; avergonzada de mi propia enfermedad, y de ser una enferma más que tendría que despedirse de muchas cosas por padecer cáncer, entre ellas el amor.

Beck me observó con detenimiento, tomó mi mano y la giró de todos los modos posibles buscando algo, mi sweater se deslizó hacia abajo demostrando con pena mis cicatrices que parecían dibujar una pulsera alrededor de mi muñeca. Él lo ignoró. Sabía que las había visto, porque lo sentí, sentí cuando deslizó su pulgar con cuidado sobre aquella zona, pero no me miró ni tampoco se inmutó. También tomó con cuidado mi rostro y lo giró delicadamente hacia la izquierda y derecha, buscando algo. ¿Qué? No lo sabía.

―Pero, no lo entiendo, yo te noto saludable ―dijo confundido, sus ojos se veían divertidos, lo hacía con gracia―. Te noto como una chica fuerte, sin problemas, sin quebraduras, ni torceduras, te noto sana.

¿Sana? Eso era lo que no estaba.
escrito 3:
Llegando a las once o doce del mediodía, Gemma tenía que entrar al trabajo con Harry, quien no se dignaba a despertarse aún y ella no quería volver a ver como su jefe le descontaba su sueldo enfrente de sus ojos. Después de ponerse el mismo conjunto de siempre, que constaba de un skinny jean blanco, su remera de Nirvana y la chaqueta de cuero negra, fue en busca de su hermano.

Tocó varias veces la puerta, aunque no recibió respuesta. Obviamente, Harry aun permanecía en la cama, tapado hasta las orejas y podría apostar que estaría sin ropa. Entró, como si se tratará de su misma habitación, ellos habían compartido cuarto cuando tenían nueve y once años, y Gemma había aprendido a convivir con Harry; y por suerte cuando Harry descubrió lo que era el porno gay y masturbarse, su madre decidió mudarse a la casa de su -actual- esposo, cual tenía una casa con millones de habitaciones y Gemma había elegido la que se mantenía mas lejos de Harry y sus elocuentes gemidos de niña.

―Harry Styles, levántate, que llegaremos tarde ―tomó asiento en la cama, y sacudió varias veces las piernas de su hermano, aunque solo recibió un balbuceo como respuesta, y nuevamente escuchó a Harry respirar tranquilamente.

Rodó sus ojos, y pateó la cama logrando hacer ruido para que Harry despertara. Aunque, su hermano se volteó, dándole la espalda y se acobijó mas, con su manta rosa y blanca. Sin esperar más, sacudió la manta logrando algo de viento y conociendo a Harry, se quejaría.

―Ya ―se quejó. Y se sentó aun con los ojos cerrados, y un look bastante desaliñado.

―Ewww Harry, hueles asqueroso, ¿Acaso has vomitado? ―Gemma se quejó, tomando el puente de su nariz e intentando no respirar.

―Algo-

―Ewww, ―lo interrumpió antes de que él pudiese decir otra palabra, y saltó lejos de la putrefacta cama― levántate ya, es tarde y no quiero que vuelvan a bajarme el sueldo porque a ti se te ocurre salir a fiestas.

―Lo siento ―se disculpó, sin realmente sentirlo, amaba llegar tarde y que su hermana se ponga roja de cólera, esos eran hermanos verdaderos―, por cierto Fizzy preguntó por ti.

―Oh, le has dicho que lamento haber faltado, ¿Cierto? ―Gemma tampoco lamentaba su ausencia en la casa de los Tomlinson, de hecho, la había pasado muy bien sin Harry en el departamento, y ella sola junto con su novio, Luke.

―Sep, ¿Por qué no le dices que tienes novio y dejas de jugar con sus sentimientos? ―Preguntó Harry, como siempre, intentando mortificar a su hermana, por jugar con el corazón de la chica de dieciséis años.

― ¡No estoy jugando con ella! ―Gruñó su hermana de mala manera.

―Si lo haces, la pobre siempre pregunta por ti y Lottie me ha confirmado que le gustas. ―Las palabras no pudieron detenerse de sus labios. Cuando Harry tenía un secreto, simplemente no podía guardárselo. Él era un libro abierto, cualquiera podía leerlo, aunque muy pocos comprenderlo.

―Pero ella a mi no, y lo siento mucho.

―Díselo a ella y no a mi ―refunfuñó Harry, logrando que su hermana le llegué algo de culpa al corazón.

― ¡Levántate ya! ―Gritó―. Oye... ¿Esa no es mi remera nueva? ―Preguntó bajando el tono de voz, y señalando a la prenda que se encontraba en el suelo con alguna que otra mancha de alguna bebida alcohólica.

―Nooo, pffff, claro que no... Yo tengo una parecida.

―Ajá.

―Coincidencia ―rió Harry, con un intento de sonrisa.

Gemma rodó sus ojos, y salió de la habitación dejándolo solo para que de una buena vez lograra alistarse para salir.

 ✖✖✖  

Tenían varios minutos por la avenida principal antes de llegar al centro comercial -lugar donde trabajaban-, Gemma subió el volumen del estéreo cuando la comenzó a sonar la canción del nuevo álbum de su novio. Mientras ambos tarareaban, Harry también intentaba tener una conversación con un chico de cabello rojo ceniza que le había dado su número para que le marque después, aunque era tan pasivo como él, y Harry en ese momento no necesitaba otra persona más con la cual compartir sus vibradores y consoladores. Así que, después de un 'estoy bien' terminó bloqueando al chico en WhatsApp.

― ¿Y cómo la pasaste? ¿Algún insecto cayó en tu telaraña? ―Gemma preguntó, tratando de sacar un tema de conversación, y le bajó el volumen al estéreo cuando la canción 'Lovers' de Luke and The Band terminó.

―Ja-ja, muy chistosa... pues uno que otro. ―Harry respondió sin importancia, por lo que recordaba nada había sido bueno.

― ¿Así? ¿Y eran guapos? ―Su hermana comenzó con el interrogatorio. Y Harry pensó: 'Pues, si hubiese ido lo sabrías', aunque después de todo no lo dijo. Gemma necesitaba algo de intimidad con su novio después de que el chico terminó su gira por Europa y Oceanía.

―Uno sí, era infartante, un moreno, alto como yo, quizá menos, con unas pestañas de infarto y lleno de tatuajes ―comenzó a hablar y enumerar con el apuesto chico con el que había chocado, y sin querer había echado toda su cerveza sobre la remera del joven logrando ver sus bíceps marcados.

― ¿Y qué pasó? ―Gemma preguntó interesada, sin apartar la mirada de la carretera bastante congestionada. Era domingo, y muchas parejas disfrutaban su San Valentín en algún restaurante de mala muerte, o en algún McDonald's para terminar en un antro y después de eso follar hasta el cansancio. Y aunque lo dijera con desprecio, en ese momento la pelimorado lo necesitaba.

―Era hetero. ―Respondió aun recordando como el chico le dijo 'Eres hombre o qué, no tienes pechos' y se alejó con una puta más, de la fiesta, que ella si tenía más senos que una actriz porno operada.

―Uhg, como siempre ―Gemma movió su mano restando importancia, y arrugando su nariz―, tienen pinta de homo pero por desgracia los escuchas hablar y son asquerosos heterosexuales.

―Ewww, ni me lo recuerdes. ―Harry tapó sus oídos y arrugó su nariz con diversión.

― ¿Y algún otro?

―Pues, hubo uno que no era para nada apuesto, y quiso ligar conmigo, pero no me gusto así que me alejé de él ―le dijo, sonriendo con pena por el pobre chico― ¿Quién demonios se viste como nerd en una fiesta de San Valentín?

―Los solterones sin vida social, y demasiados estudiosos para ocuparse de su apariencia ―Gemma rió.

―Exacto.

―Ewww, hiciste bien en alejarte ―su hermana suspiró orgullosa.

―Lo sé, aprendí de la mejor ―Harry no pudo evitar reír, logrando que su hermana gruñera.

―Cierra el hocico, te digo que ya le diré y deja de molestarme con eso ―masculló con los dientes apretados, y el ceño fruncido.

―Hey, solo hablé de tú "no" relación con Ashton ―Harry rió.

―Gracias a dios y terminé con él, ¡Era horrible! ―Chilló arrugando su nariz, y recordando la relación de unos días con el baterista de la banda que tenía su actual novio.

―Te lo dije ―canturreó Harry con malicia.

―Ni me lo recuerdes. ―Gruñó dando por finalizada la conversación y estacionando su auto en el lugar que les correspondía a los empleados del centro comercial.

 ✖✖✖  

Llegando alrededor de las cinco de la tarde, ambos hermanos se encontraban en sus puestos de trabajos, con chaquetas horribles que combinaban horriblemente mal con sus vestuarios. No podían detestar más el horrendo chaleco color gris que llevaba en el frente izquierdo el nombre de ellos, y el frente derecho 'VIVE LA CONSPIRACIÓN DE LA MÚSICA', el lema del negocio cuál había sido inventado por una oficinista con aspecto de zorra que se había acostado con el dueño del lugar, un horror. Lo único bueno, era que podían comprar libros y CD's a menor precio pero todo lo demás era una bazofia.

―Gracias por comprar, vuelva pronto ―Harry se despidió educadamente de una adolescente de alrededor de dieciséis años cual lo había elegido a él para que le entregué el último CD de Ed Sheeran―. Voy treinta, ¿Y tu? Ajá, ya sé cero ―se rió con malicia sobre la buena venta que había obtenido ese día, muy pocas veces llegaba a ese número de personas. Normalmente, todos iban con Gemma, sean adultos o jóvenes.

―Ajá si, disfruta tu victoria por ahora ―Gemma farfulló y volvió a limarse las uñas tranquilamente.

―Lo dices porque pronto vendrá Fizzy y terminará tu racha perdedora ―Harry habló burlón, conociendo muy bien a la castaña chica que siempre compraba lo que sea por tener cinco segundos junto a su hermana para que le aconseje algún CD o libro, aunque Gemma siempre terminaba recomendando el nuevo álbum de su novio. Y Harry no lo decía por maldad, pero no eran tan buenos.

―Harry ―lo llamó tranquilamente, su hermano se volteó con una sonrisa en su rostro― ¡Cállate! ―Gruñó.

―Solo digo la verdad ―sonrió alzando sus manos, fingiendo inocencia y se giró para prestarle atención a un nuevo cliente, con un gran trasero y unos brazos marcados con tatuajes, seguido por dos adolescentes, una de cabello rubio y otra castaño.

La rubia se volteó hacia Harry y lo saludó efusivamente, y él la reconoció de inmediato. Lottie, la amante del café de Starbucks, los libros de John Green y sus -actuales- inexistentes rizos. Su hermana, Fizzy, también se volteó y lo saludó con una pequeña sonrisa en el rostro. Harry conocía a ambas hermanas, él las trataba como hermanas pequeñas que debería cuidar de pervertidos acosadores como lo eran Matty y Lucas, los supervisores que solamente trabajaban por las mañanas. Él había asistido a la fiesta que ambas habían organizado, pero no pudo tener una mínima conversación con ellas debido a todas las personas que habían asistido al evento Tomlinfest.

― ¿Qué hay, Haz? ―Charlotte le dio a Harry un corto beso en la mejilla cuando se subió un poco al mostrador, y luego dejó una libreta para el nuevo año que comenzaba.

―Nada interesante, acompañamos a Louis, para conocer a Gemma ―respondió fingiendo no importarle el asunto, Harry tosió un par de veces ahogándose con la malteada de fresa que Katie, la chica de los raspados le había obsequiado a él y a Gemma.

― ¿Hablas en serio? ―Preguntó nervioso.

―Más en serio imposible ―Lottie sonrió, y se acercó a Harry―, quiere invitarla a una cita ―le susurró al oído.

―No bromees ―Harry cruzó sus brazos sobre el pecho.

―Sé que fuiste tú, tontito, así que arregla esto si no quieres conocer a una Lottie y Fizzy enojada, por cierto, Fizzy no está de humor y es raro, porque su periodo viene dentro de una semana.

―Ewww, no digas eso ―Harry arrugó su nariz con asco, y se avergonzó un poco logrando que sus mejillas que coloreen de rosa.

Harry no notó cuando Fizzy se acercó al mostrador para entablar una conversación Gemma. Aunque si notó cuando Fizzy lo miró de forma asesina y movió sus labios en un 'te mataré'.

― ¿Qué hay, Gemma? ―Felicite se acercó a saludar a Gemma algo avergonzada, después de aceptar su obvio enamoramiento por ella, no tenía opción que disimularlo aunque no pudiera.

―Nada nuevo, Fiz ―Gemma no se inmutó ni un poco con su presencia, no quería ilusionar más a la joven pero después de llamarla por el apodo que le había puesto, literalmente Fizzy estaba volando alto en el cielo.

― ¿Qué sucedió qué no fuiste ayer a mi fiesta? ―Le preguntó sin rodeos.

―Nuestra ―Lottie rió, interrumpiendo a su hermana. Harry rió por el oído biónico que tenía, pero se calló cuando Gemma lo aniquiló con la mirada.

―Creí que Harry te lo había dicho, ehm, pues... estuve con un pequeño resfrío y estudié un poco para mi examen que tengo mañana, sabes que me tienen demasiado atareada ―Gemma trató de sonar convincente, después de todo no podía contarle a medio mundo que se encontraba en una relación con un cantante del momento, ya que al siguiente día se despertaría con millones de paparazzis en la puerta de su departamento y lo que menos quería era fama y ser perseguida a seguido por jóvenes hormonados y desesperados por conseguir algo de su novio, o peor aún, matarla por tener una relación con él. No, eso era lo que menos quería. Por eso, ocultaba su relación con Luke.

―Oh, lo supuse ―Fizzy murmuró e intentó sonreír. Después de intentar acercarse a Gemma una vez, y por poco sus labios se chocaron, la pelimorado la estuvo evitando un poco y ya no tenían conversaciones largas y divertidas como antes.

Durante un pequeño silencio incómodo, Louis se acercó a ambas para comenzar con sus tácticas de seducción que Zayn y Liam le habían dado, y de saber, que uno de ellos aún se mantenía soltero y compartiendo un piso en el centro de la ciudad.

―Hola ―Louis la saludó a Gemma, además de sonreír y enseñar sus relucientes dientes blancos. Gemma sonrió también, e intentó entender la situación. Suponía que era un cliente más, aunque no llevaba nada en sus manos, o mejor dicho, una se encontraba escondida detrás de él.

― ¿Necesitas algo? ―Preguntó Gemma fingiendo interés sobre el supuesto cliente. Louis sonrió todo hecho un galán, aunque la pelimorado solo se dignó a alzar una de sus cejas sin entender de qué trataba todo aquello.

Lottie y Harry se acercaron hacia ellos cuando su charla sobre la fiesta terminó, entonces la boca de Harry se secó por completo cuando pudo apreciar al mismo chico de la fiesta, pero sin todo lo nerd de la noche anterior. Era apuesto, malditamente apuesto, y él había dicho que le pareció horrible ¿En qué estaba pensando? El tal Louis, llevaba jeans ajustados de color negro que dejaban mucho a la imaginación cuando se volteaba, un buzo azul, negro y blanco, con un 'Adidas' en el centro, tenía el cabello desordenado y una barba de unos dos días.

―Wow, ¿Tus ojos cambian de color? Ayer me mataste con tus hermosos ojos verdes. ―Louis habló con timidez, y Harry literalmente gritó en su interior, aunque después de todo, esas palabras iban dedicadas a su hermana.

― ¿Verdes, dices? ―Preguntó Gemma desentendida, y volteó a ver a su hermano.

―Sep, ¿Acaso usas lentillas? ―Indagó y la pelimorada no supo qué responder, si decir la verdad o mentir―. De todas formas, tu color de ojos sea verde o canela siempre se verá hermoso.

La boca de Harry prácticamente tocó los suelos, el sintió una pizca de envidia al escuchar las palabras de Louis, y se sentía un poco arrepentido por no decir quien realmente, pero obviamente iba a ser rechazado, porque el chico era heterosexual.

―Gracias ―titubeó Gemma, aunque sonrojada hasta las orejas. Cosas así de Luke nunca escuchaba.

―Ayer te fuiste rápido y no llegué a despedirme ―dijo con una media sonrisa en su rostro. Habían tres espectadores observando la situación y cada uno con un punto de vista diferente, el único de buena intención al parecer era el de Lottie.

― ¿Despedirme? ¿De dónde? ―Gemma volvió a preguntar desentendida, con sus cejas fruncidas y un pequeño nerviosismo.

―De la fiesta, ¿Ya lo olvidaste? ―Louis rió divertido, pero a la pelimorado ninguna gracia de la daba.

― ¿Fiesta?

―H-hola ―Harry se apresuró al hablar, cruzó apenas miradas con Louis y se ahogó en esa mirada con el océano en ella, pero no podía perder mucho tiempo en esos ojos ya que temía que Louis reconociera su mirada―, ehm, Gem necesito ayuda en algo ―dijo tomando levemente el brazo de su hermana―, no te preocupes, ya te la regreso ―le habló a Louis con simpatía y empujó a su hermana dentro de la oficina de 'descanso'.

Harry intentó entablar una buena conversación con su hermana pero apenas ella oyó que él había ido a la fiesta vestido de ella comenzó a golpearlo con lo primero que encontró sobre la mesa del pequeño cuarto.

― ¿Cómo no vas a decirme? ―Preguntó exasperada, tomando sus cabellos con sus manos y respirando audiblemente.

―Lo siento ―Harry intentó hablar pero nuevamente su hermana cortó sus palabras con una mirada asesina. Y ella prometió asesinarlo apenas toque el piso del departamento.

―Nada de lo siento, iras y le dirás al pobre chico que no quiero nada con él y se acabó ―gruñó furiosa, sentía como toda la sangre subía a su rostro poniéndose rojo de enojo y molestia.

―Pero-

―Pero nada ―lo interrumpió―, yo tengo novio te lo he dicho y además de eso, te prohibí usar mi ropa millones de veces ―volvió a chillar furiosa.

―Solo quería ligar con alguien ―Harry murmuró apenado.

―Lo hubiese hecho siendo Harry Styles, y no Gemma Styles, ¿O acaso qué nombre le has dicho? ―Preguntó molesta.

―F Girl ―susurró avergonzado.

― ¿Qué? ―Gemma intentó no reír aunque le fuese imposible.

―F Girl, F por Fake y Girl obviamente, duh.

―Eres un idiota ―farfulló molesta, aun así, sentía algo de pena por el hecho de que Harry siempre tenía mala suerte con los chicos y por eso intentaba ligar con ellos siendo una bella señorita.

―Lo sé, y en serio lo siento ―se disculpó bajando su cabeza y escondiendo su rostro.

―Saldrás y toda esta bola de mierda se acabará ―Gemma sentenció.

La puerta del cuarto de descanso se abrió y Gemma salió acomodando su cabello, porque se había hecho un bollo morado cuando Harry comenzó a hablar. Ambos apenas los tres espectadores los observaron, sonrieron fingidamente.

―Sentimos tardar, Harry te dirá algo ―Gemma se paró delante de Louis y se cruzó de brazos―, oh lo siento, no sé tu nombre.

―Soy Louis, Louis Tomlinson ―se presentó nuevamente con una sonrisa coqueta en el rostro.

―Claro, Louis, mira Harry tiene que decirte algo ―Gemma soltó una risita nerviosa, y tomó con fuerza el brazo de Harry y lo atrajo a su lado. Mientras tanto, Harry se había puesto un par de lentes negros que oculten su mirada esmeralda.

―Oh, antes de eso, mi hermana Lottie te conoce y pues, le pedí que me dé una mano con ―Louis enseñó el ramo de rosas que traía escondido detrás suyo, del color favorito de Harry, rosas―, me han dicho que son tus favoritas.

Harry se mordió el labio sorprendido al ver el gigantesco ramo con sus flores favoritas, aquellas que salían más que su sueldo en una quincena. Gemma aceptó el ramo, mirando a Harry sin saber qué hacer.

―Mira Louis, yo estoy muy agradecida con esto, pero-

―Antes que digas algo, yo quería invitarte a una cita, mañana en la tarde ―la interrumpió.

― ¿Cita? ―Preguntó sorprendida.

―Sí, una cita contigo, por favor, acepta ―los ojos azules de Louis a Gemma le dieron una pizca de ternura y encanto, aunque estaba en duda, no podía aceptar, después de todo ella tenía un novio.

―Lou, yo, no-

―Ella acepta ―interrumpió Harry con rapidez saliendo de la conmoción del momento.

― ¿Acepto? ―Gemma se volteó hacia su hermano con inquietud.

―Aceptas ―sentenció Harry.

― ¿Acepta? ―Preguntaron a coro las hermanas Lottie y Fizzy.

―Acepta ―Louis ensancho su sonrisa, confirmándose a si mismo que la chica de sus sueños había aceptado tener una cita con él―. Genial, nos veremos mañana en la tarde, ten mi número, te estaré esperando en el parque, a menos que quieras que pase por ti ―el oji-azul anotó con rapidez su número en un post it y se lo entregó sin ocultar una gran sonrisa.

―No, no, iré por mi cuenta ―Gemma se animó a hablar.

―Perfecto, te veré después ―Louis se despidió, no sin antes plantarle un pequeño beso en la mejilla a la pelimorada dejándola mas que sorprendida.

Louis se despidió de Harry alzando su mano, mientras que Lottie le entregó un beso a ambos y Fizzy solo se alejó del negocio malhumorada. Gemma miró el ramo una y otra vez, ¿Acaso era un sueño?

― ¿En qué lío me has metido? ―Le dijo a su hermano, no podía creer lo que acaba de hacer.

―No lo sé ―Harry alzó sus hombros, y le arrebató el ramo de rosas de la mano a su hermana―, me las quedo yo, tu odias las rosas.

―Pero no las de él.

― ¿Qué dices? ―Harry preguntó sorprendido, con sus ojos abiertos prácticamente desorbitados.

―Creo que... Estoy enamorada.

[ FICHA ACEPTADA ]
Ya estas participando, suerte  

rosé.


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por rosé. el Vie 14 Oct 2016, 8:03 pm

[ AUDICIONES CERRADAS ]
Gracias a todas las que participaron, y suerte.

rosé.


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Re: Work B*tch [RESULTADOS]

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 2:44 pm


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