O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Sigmund Freud and Harley Quinn
Hoy a las 12:07 am por Andy Freud-Belmar.

» you’re my one and only roommate
Hoy a las 12:04 am por seokjin.

» reasons. ; audiciones abiertas
Ayer a las 11:24 pm por Andy Freud-Belmar.

» we're all just kids who grew up way too fast.
Ayer a las 11:04 pm por believe.

» ♡ shanghai romance.
Ayer a las 10:00 pm por bwiyomi.

» Hola me presento, no muerdo...
Ayer a las 8:10 pm por Andy Freud-Belmar.

» Y el domingo, a la leche de la cena.
Ayer a las 6:13 pm por Hans

» to the charmingest people;
Ayer a las 5:18 pm por fosfenos.

» esta máquina mata fascistas.
Ayer a las 4:20 pm por Meteora


The Cinderella Contract [N.C]

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por lexie. el Jue 22 Sep 2016, 1:15 pm

Jake

lexie.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Andy Freud-Belmar. el Jue 22 Sep 2016, 1:33 pm



Hola Karla!

tu capitulo estuvo preciso, no creo que esté del asco, solamente dijiste lo justo y necesario para saber sobre el trabajo de acompañante de ese increíble y sexi hombre. Me pareció muy tierna la llamada de la mamá de Aline y ojalá que en el trascurso de la novela hagan cameos (o que Aline y Anthony vayan a verlos jjajajja). No te lamentes por lo corto que fue el capitulo, muchas veces la inspiracion se va por un tiempo :)

Andy Freud-Belmar.


https://www.wattpad.com/user/AndyFreud-Belmar

Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Beac el Jue 22 Sep 2016, 1:48 pm

Weah, fue cortito pero bueno (lo bueno viene en frasco pequeño)....Y yeii ya vamos empezando, quiero saber como sigue Aline usea que no le explote la mentira en la cara, pobre chica; aunque no sea un trabajo malo, pero lo padres son los padres y bueno, ellos piensan lo que quieren! No tengo como que mucho tiempo para comentar super largo esta semana, pero quería dejar algo antes de que suban el prox cap, que por cierto espero con ansias....

Beac


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Beac el Jue 22 Sep 2016, 7:24 pm

By the way, yo ya tengo mi capítulo ready. baba baba baba baba :zezycat:Can´t wait por los otros.
Perdón que hable entreverado, es que mi hermana mayor y mis sobrinas hablan en ingles y agarré la costumbre de decir las muletillas así, incluso en los foros. Sí, lo sé, soy idiota. Pero intento dejarlo de a poco.

Beac


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por flowers. el Vie 23 Sep 2016, 10:07 pm

Gracias chicas
Realmente me sentí mal por subir un capítulo tan corto y poco interesante, pero sus comentarios me hicieron sentir bien.
Ya comencé a escribir el otro para no quedarme como el anterior
Espero con ansias los demás capítulos

flowers.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por chanyeol. el Sáb 24 Sep 2016, 11:17 am

faltaba yo de comentar y, en verdad, no me pareció un "asco", karls... como las demás dijeron, estuvo genial que comentaras lo básico y, soy igual a Al xd, ahre... o sea, idk... a mi si me gustó y, aunque creo que esperábamos un poquis más, al menos sirvió la introducción que diste... ¡me encanta!  espero con ansias el siguiente...

chanyeol.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por jean luc. el Sáb 24 Sep 2016, 7:02 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Savvaanah Floy & Luther Dorian

A tempranas horas del día era tan común ver personas por las calles que pasaba completamente por alto mi presencia corriendo por ahí todos los días —a excepción en los que estaba agotada hasta los huesos gracias al trabajo o por un mal día afuera— comúnmente era fresco por la mañana lo que impedía una sensación de fatiga y me daba ánimo a continuar más allá de mis límites sólo para sentir la brisa matutina choca en mi cara. Algunas personas catalogaban la gloria como el poder, la riqueza o el placer, pero estaba segura de que aquellas personas jamás habían corrido por Rennes cuando el cielo se tornaba de colores anaranjados detrás suyo; eso era incluso mejor de lo que podía parecer tener todas las riquezas materiales del mundo.
O al menos eso me parecía a mi por falta de cosas materiales en mi vida.

Tenía que volver, de eso estaba segura, pero mis pies parecían seguir por su propia cuenta a la Plaza Santa Ana queriendo ir incluso más allá de ella. La zona residencial prodigiosa siempre había sido uno de mis lugares favoritos en toda la ciudad con sus lindas fachadas que hacían parecer a las comunes del siglo XVI una completa choza, soñaba siempre que al ser mayor de edad lograría comprar una casa ahí y llevaría a mi padre conmigo para vivir en un lugar que fuese lo suficientemente grande para poder estar ahí el resto e nuestras vidas, aunque no me quejaba por el departamento que estaba a nada de la zona sur y que me pedía una cuarta parte de mi sueldo usual mensualmente. No vivíamos en la pobreza pero tampoco en lo más lujoso.

Me detuve en el jardín de una casa grande a una manzana de la zona “opulenta”, las cintas de mis deportivos estaban flojos y me hacían tener la sensación de que en un falso movimiento de mi parte saldrían volando de mis pies ocasionando una caída de mi parte, aseguré las cintas mirando los altos techos de las casas que se alzaban sobre las demás antes de recargarme en el buzón de la morada para tratar de normalizar mi respiración. Sólo me dedicaba mirar a distancia esperando a que mi frecuencia cardíaca volviese a su estado natural para volver regresar a casa.
No me atrevía a ir más allá de donde me encontraba desde que iba a correr por ahí, jamás me pasaría con la coleta alta desordenada, el rostro rojo y perlado de sudor al igual que mi camiseta básica con el short deportivo, seguramente creerían que era una delincuente que sólo pasaba a ver que podía robar o, aún mucho peor, que huía de quién sabe qué delito. No me importaba lo que pensaran de mi, exactamente, sino más bien me encargaba de mantener mi reputación buena y bien vista por todos en la pequeña ciudad en donde parecía que cada residente conocía por lo menos de vista a todos los demás y cuando pasaba algo más allá de lo común y corriente de inmediato el rumor llegaba a los oídos de cualquiera. La maldición de vivir en un lugar con una población poco mayor de los doscientos mil, ya lo creía.

Eché una última bocanada de aire y retiré la mirada del panorama para dar media vuelta y regresar trotando al departamento que compartía con mi padre a sólo veinte minutos corriendo a mi paso. Era mala en los deportes, en la escuela recuerdo ser de las únicas chicas que detestaban jugar a los quemados porque prefería hacer carreras con los chicos, mis pies comúnmente eran torpes para practicar acciones que involucraran la coordinación de las extremidades al mismo tiempo. Mi único consuelo era el que mi velocidad era increíble al igual que mi resistencia por lo que sin más prefería salir a correr como ejercicio que asistir a hacer sesiones de danza, gimnasia o alguna otra disciplina que las mujeres solían preferir antes que el sudar bajo la luz del sol en la calle.
Mi padre solía decir que era una especie de Flash en dónde era chica y tenía mis características, claro que se inventó un sinfín de apodos con los que se dirigió a mi por el resto de nuestras vidas, y aunque en un principio me gustaba cuando iba en secundaria detestaba que me llamase “Speedy” o “Fasty” en frente de mis compañeros, mi reputación era de por si cero popular y con ello logró hacerme pasar el resto de mis años como la rara veloz, pero después de todo comprendí que no era culpa de mi padre; sino más bien de las cosas que veía para inventarse aquello.
De igual manera él dejó de llamarme por absurdos apodos y me convertí en una hija normal a la cual su padre le nombraba de forma común y corriente como a todo mundo. Y eso estaba bien para mi.

Llegué al departamento después de doce minutos, había corrido más rápido de lo normal para sacar ventaja al tiempo, con el cabello revuelto y pegado a mi nuca junto con el sudor que me escurría apenas a los costados de mi cara luciendo completamente agotada.
El olor del café y tostadas se impregnó en mis fosas nasales dándome la bienvenida habitual matutina del hogar, escuché a mi padre silbar en el comedor junto con las melodías que emitía por lo bajo la radio de la cocina más lejos, eran poco más de las nueve pero él solía levantarse siempre temprano y recibirme con el desayuno ya hecho después de la corrida. Era su manera de aportar algo al hogar, según me decía.
Tomé una toalla del baño y me acerqué a la habitación en la que yacía él sentado en la mesa leyendo el periódico, sequé lo más que pude mi rostro que parecía estar ardiendo en llamas por el esfuerzo, para desplomarme en un lugar enfrente suyo.

—Buenos días, papá. —Sonreí mirándole.

Alzó su vista de la lectura y me devolvió la sonrisa, una tan blanca y hermosa que solía animarme hasta en los peores momentos, antes de apartarse para servirse una taza de café.
Papá no podía caminar, él usaba una silla de ruedas debido a un accidente que tuvo hace cinco años al caer de un caballo que le dejó paralítico de la cintura hacia abajo, pero siempre le gustaba andar de un lado a otro empujando con sus propias manos las ruedas porque no le gustaba que otro le ayudase ya que decía que se sentía inútil.

—¿Algo importante ocurrió hoy? —indagó desde la otra habitación, seguramente sirviendo ya el café porque se escuchaba perfectamente el líquido chocar con su termo, tan normal como siempre que lo preguntaba sólo para tratar de hacerme pasar más tiempo con él en la mesa antes de ir a la ducha.
—No, absolutamente nada, parece que todo ha estado calmado por el momento —admití un tanto enfadada, comúnmente una vez por semana pasaba que algún turista cometía un crimen de lo más mínimo posible o por lo menos un accidente y con ello solíamos reír durante el resto de los días, pero eran casi más de una semana en la que ningún inoportuno caja en la tentación de infringir alguna ley bajo o no de su consentimiento—. Deberá de ocurrir algo muy bueno para que tengamos un récord de nueve días sin accidentes, ¿no lo crees?
—Ujum. —Apostaba a que estaba asintiendo, lo conocía tan bien que podía saber que hacia aunque no estuviese enfrente mío, segundos después escuché que la goma de las llantas de su silla se acercaban y apareció de nuevo en el comedor arrastrando su silla con una sola mano ya que llevaba un termo con café en la otra—. Según leía en el diario que llegará una celebridad, un muchacho heredero de Suecia, apuesto a que está todo mundo enloquecido y los turistas han de estar muy cuidadosos por ello también.

Fruncí mis labios mientras me levantaba de la mesa y cogía el diario de mi padre, no solía leer noticias impresas a menudo salvo las del mundo del espectáculo pero aquello me traía sin cuidado y sólo quería irme a duchar para poder estar fresca de nuevo, chasqueé la lengua para esfumarme de la sala.

—¡Tomaré una ducha porque el olor a humanidad no es mi favorito! —grité sobre mi hombro arrojando el periódico al sofá sin importancia alguna para adentrarme en el pequeño cuarto al lado de las dos habitaciones del departamento que constituían la recámara de mi padre y la mía.

No me gustaba el agua fría, la detestaba con todo mi ser aún más que el sudor (mentira), por lo que cada que usaba la regadera solía abrir la llave de agua caliente a su máxima potencia y la regulaba un poco con la fría. El diminuto cuarto de baño de llenaba rápidamente de vapor y el aroma de los jabones junto con el shampoo se mezclaba con el del aromatizante que estaba encima del inodor, dándole un olor delicado y agradable al cuarto, me relajaba apenas me despojaba de mis prendas sudadas preparándome para quince minutos dentro de un spa imaginario sólo para mi.
La sesión de terapia intensiva y canto finalmente terminó, salí envuelta con una toalla en mi cuerpo junto con una en el cabello, dejando atrás el vaporoso cuarto para proceder a cambiarme para pasar el reto del día en casa. No había tenido trabajo desde el último fin de semana y por mi estaba más que bien pasar tiempo extra con mi padre que estaba la mayor parte del día solo en el departamento por una u otra cosa.

El hecho de que trabajara como una chica que prestaba su compañía, con fines laborales y formales únicamente, a extraños le resultaba de lo más inquietante a papá, solía darme grandes sermones seguido aunque ya no tanto como lo había hecho cuando se enteró por primera vez. No lo a estaba del todo, de eso estaba segura, solía darme mil bendiciones innecesarias cada que salía de casa para acudir a un evento por el trabajo al igual que la lista negra de las cosas que debía de hacer en caso de meterme en apuros, tenía en el monedero una tarjeta con los números de emergencias siempre por él, pero era la única manera que había encontrado en ese entonces para sacarnos adelante ya que no podía hacer más.
Mis estudios se habían quedado a medias y a mi padre no lo admitían en ningún empleo por su lamentable estado, estábamos más que quebrados y las únicas opciones eran: ponerme a trabajar como acompañante, vivir en la calle o vender nuestros órganos a un buen precio. Claro que la mejor resultó ser la primera; y fue como nos mantuve arriba por cinco años.

Mientras me cambiaba encendí la televisión en el canal de música para bailar y mover mi cabeza, fingiendo que cantaba con el peine como micrófono, disfrutando de canciones internacionales que me motivaban más que a nadie en la ciudad.
Amaba Francia, había nacido en USA pero mi hogar siempre había sido Rennes, aunque la música local no me era del todo apasionante y prefería escuchar del extranjero dándome aún más esos aires de buena Americana que era.
Hablar dos idiomas me venía de maravilla por lo que jamás me era un problema la falta de comunicación con alguno de los hombres que solían presentarse para requerir de mi “compañía” para algún evento en el cual me hacia pasar por su amiga, conocida, novia, esposa, prometida y un sinfín de cosas que jamás me pudiese alguien imaginar.

—¡Nos hemos quedado sin aceite! —exclamó la ronca voz de mi progenitor, Fletcher Clayton, en un tono casi histérico desde un lugar fuera del pasillo.
—Iré por uno. —Coloqué un gorro en mi cabeza debido a que era friolenta en cualquier situación y el clima de afuera nunca era del todo favorable–. No quiero que salgas, quédate aquí, yo me encargaré porque tengo que traer unas compras especiales también.
—¿Especiales? —indagó curioso mi padre, asomé la cabeza por la puerta y pronuncié con mis labios “el perro me mordió” para volver a mi habitación y rociarme de perfume, le escuché reír—. Oh, ya comprendo, entonces ve. Nunca sé cuales son las indicadas y no me gustaría lidiar con el titán de Savvaanah. 
—¡Papá! —chillé abriendo mucho mis ojos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Las calles eran pintorescas, hermosas para el cielo gris que se alzaba por encima de las casas, parecían pertenecer todas a un sólo condominio en lugar de a una ciudad. Las casas más grandes las habíamos dejado atrás minutos atrás y se había pintado el paisaje de diminutas casas y locales coloridos que le daban vida a todo el lugar.
No había estado en Rennes nunca, en verdad sólo había viajado a la capital de Francia y a Mónaco tiempo atrás, había creído que más allá de los lugares más famosos del país no había nada más especial que no fueran réplicas de Notre Dame y que no era de suma importancia visitarlos sin motivo alguno.

—Once y media de la mañana, señor —indicó el chofer desde el asiento de conductor, al lado mío, dándole una rápida mirada al reloj en su muñeca cuando detuvo la furgoneta en un semáforo—. Llegaremos aproximadamente en diez minutos más.
—Es una buena hora. —Fue lo único que se me ocurrió decir, mi vista seguía mirando por el parabrisas blindado, tenía unas notables ojeras y lo único que quería era tomar café para no quedarme dormido en plena junta cuando llegase al edificio.

Aborrecía viajar, lo hacía y mucho, encabezaba la inmensa listas de “cosas que me desagradaban hasta causarme migraña” debido a que no había día en la semana en el que no tomase un avión para tratar con asuntos de casa en lugar de mi padre. Ser el heredero mayor tenía más desventajas que ventajas, desde la perspectiva del mismísimo desgraciado de ambos que era ni más ni menos la mía, jamás lo hubiese imaginado años atrás cuando recién a mis dieciocho comenzaba a sentar cabeza ante la sociedad encargándome de asuntos que ningún otro heredero habría hecho a temprana edad. 
Solían catalogarme como el terrible Luther Bernadotte, aquel que fingía sonreír sólo para la prensa y que era de lo más contrario al adorable Claes, vieran como lo vieran yo era el peor de los herederos que pudiese haber al rededor del mundo. Mientras que unos querían verme metido en escándalos y fiestas solía aparecer en alguna de las universidades más prestigiosas dando conferencias de lo bueno que era someternos al hábito de la sabiduría, mis palabras resultaban siempre ser malinterpretadas y quedaba como un pelmazo de primera, además jamás hacia lo que la gente esperaba de mi causando impresiones siempre negativas.

“Luther parece tener el doble de su edad” “El heredero mayor de Suecia no es más que un joven que da falsas esperanzas a los jóvenes de hoy” “¿Luther Dorian un ejemplo a seguir o la viva imagen de el señor Darcy en época moderna?”

Odiaba la prensa, odiaba los medios, odiaba mis labores reales y odiaba que hablarán pestes sobre mi. Era optimista, procuraba serlo porque de lo contrario estaría sumido en una vida miserable en la que no tendría esperanza alguna de seguir adelante, pero a veces no bastaba con verles el lado bueno a los encabezados que se encargaban de catalogarme como algo erróneo de mi persona.

Una gota cayó, se estampó en el parabrisas y le siguieron unas cuantas más en seguida, de un segundo a otro el cristal estaba mojado por la lluvia que se avecinaba.

—No podría estar mejor —murmuré removiéndome en el asiento frunciendo el ceño, tendría que pasar al menos tres días más en la ciudad y apenas el día comenzaba cuando ya empezó a llover, lo bueno sería que posiblemente algunas de las otras reuniones se cancelarían o pospondrían para el siguiente día por la repentina llovizna matutina.

Los limpia-brisas comenzaron a ejercer su función y apenas las gotas caían automáticamente el auto se encargaba de limpiarlas para evitar bloquear la vista.
La gente afuera pasaba corriendo procurando no resbalar con los charcos de agua que comenzaban a formarse en las calles, las coloridas casas se veían borrosas entre el panorama dándole la apariencia más bella que había presenciado alguna vez, me recordaba mucho a Londres y aquello era sin duda alguna un cumplido de mi parte a un lugar.
Me distraía mirando afuera desde la ventana del asiento de copiloto, entretenido con las personas huyendo del agua, que no siquiera me percaté de que los limpia-brisas habían dejado de funcionar, causa dos que todo el vidrio presentase una visión abstracta de las calles; seguramente ni siquiera me hubiera inmutado de no ser porque se escuchó un fuerte grito junto con el chirrido de los neumáticos cuando nos paramos de golpe.

Mi cuerpo salió disparado hacia enfrente y mi cabeza hubiese terminado estrellándose con el parabrisas de no ser porque el cinturón de seguridad me tenía bien sujeto al asiento.
Abrí mucho mis ojos, quedándome en shock por segundos, pero comprendí que posiblemente había sido todo culpa del conductor y me giré para darle una mirada tan glacial como pude hacerlo. El hombre, un menudo hombre calvo, se encogió en su asiento y comenzó a balbucear incoherencias en francés.
Levanté mi mano, sin despegar mi mirada de la suya, hubiese comenzado a recriminar en ese momento de no ser porque se escuchó un quejido seguido de lamentos afuera.

—No puede ser cierto. —Cerré mis ojos y golpeé mi cabeza en la palma de mi mano, frustrado, enojado y alterado, seguramente habíamos arroyado a alguien.
—Yo... yo... yo me encargo de eso, señor, yo lo hago. —Se sacó el cinturón de seguridad temblando y salió rápidamente del auto.

Mantuve mi posición por lo que supuse que fueron minutos, pero en verdad fueron sólo segundos, comenzando a rezar porque no hubiese sido tan grave como lo creía para que no se armase un escándalo.
Lo pensé bien, y hubiese preferido llegar desde antes a la junta para no terminar con un susto de muerte como el que acababa de presenciar, había jurado que moriría saliendo del auto al pararnos tan deprisa.

 Rasqué mi barbilla, tenía una barba de escasos dos días y comenzaba a asomarse causando una leve picazón en mi rostro, impaciente por todo lo que contenía con el hecho de estar varado a media calle en la lluvia.
No lo pensé dos veces y salí del auto también.

Lo primero que había pasado por mi mente al ver un cuerpo tirado en el pavimento en frente de la camioneta era que estaba destrozado y cubierto de sangre, así como se veía en los accidentes de las películas, pero en escasos segundos me di cuenta de que  no era así; era una chica y estaba viva al menos.

—¡Señor Luther! Todos esta bien, se lo aseguro, regrese a la camioneta que yo me encargaré de la muchacha. —El chofer yacía al lado de una rubia encorvado cubriéndole de la lluvia, ella estaba boca arriba y unas bolsas del supermercado se encontraban esparcidas a su alrededor, primeramente parecía mirar hacia arriba pero luego comprendí que echaba la cabeza hacia atrás para intentar mirarme.
—Ah, no, creo que necesita ayuda con ello. —Corrí de nuevo a la puerta del lado copiloto y saqué mi chaqueta junto con una sombrilla que había traído conmigo del hotel por si las dudas. Me acerqué de nuevo a la parte delantera de la furgoneta y abrí el paraguas para cubrirnos a los tres de la lluvia—. Creo que será mejor llevarla a un hospital...
—¡No es necesario! —exclamó de inmediato ella.

Tanto yo como el hombre que me acompañaba a la junta nos echamos hacia atrás de la sorpresa por la alterada acción de la rubia, no esperábamos que pudiese hablar siquiera y mucho menos creíamos que se incorporase por su propia cuenta como si nada, me apresuré a acercarme y le tendí mi mano para ayudarla.
Llevaba una falda rosada con medias de seda apenas negras que estaban rotas de la parte de las rodillas en aquel momento y una blusa blanca de mangas debajo de una chaqueta rosada también. Jamás había visto a una muchacha vestir tan extraña pero elegantemente para estar en un día lluvioso cargando bolsas del super.

—¿Se encuentra bien entonces? —preguntó nervioso el calvo, dirigiendo su mirada de ella a mi, seguramente indeciso en qué era lo que debía de hacer. La muchacha asintió.
—Creo que podemos dejarla entonces, estará bien. —Me incorporé echándome sobre el hombro la chaqueta, la había traído en caso de que hubiésemos necesitado parar alguna hemorragia en caso de que estuviese peor.
—¿Seguro, señor? —En inglés se dirigió a mi, yo le había hablado anteriormente en el mismo idioma como clave para que la intrusa no pudiese entender, sabía que en Francia el inglés no era del todo un auge por lo que no muchos lo hablaban. Sin embargo pareció ser que ella entendió a la perfección nuestra plática, porque se apartó del pavimento bruscamente fulminándome con su verde mirada de la que no me había inmutado con anteriormente.
—Primero que nada... soy americana, entiendo a la perfección todo lo que digan que no sea en francés, bâtards. —Sus grandes ojos no se despegaron de los míos en ningún momento y por un momento me estremecí, jamás nadie se había atrevido a retarme con la mirada que no fuese mi propio hermano, el hecho de que una mujer vestida de rosa lo hiciese me hizo pensar que aquello era patético—. En segundo lugar, gracias, en verdad, está lloviendo, me arrollaron y ahora me quieres dejar aquí varada con mis bolsas del super esparcidas por toda la calle. ¡Eres todo un caballero!

No pude evitarlo, fruncí mi ceño, tensé la mandíbula y le tendí la enorme sombrilla que tenía aún conmigo. 

—Le ofrezco esto como muestra de mi real caballerosidad, damisela en apuros. —Me burlé alzando mi mentón y mirándole con superioridad para intimidarle, o por lo menos intentarlo, porque ella en ningún momento se echó hacia atrás como todo mundo hacía al verme erguido por completo y rozar el metro con noventa y tres—. ¿Contenta?
—No, no y no, eres despreciable —chilló indignada agachándose para recoger sus cosas sin aceptar mi obsequio, le imité con un suspiro enseguida, recogí varios productos del hogar y las introducía a la bolsa ecológica más cercana que tenía al alcance de mis manos—, vete ahora, no necesito tu ayuda.

Había barro en las mangas de mi camiseta de vestir negra y en mis zapatos italianos anteriormente impecables, en otras circunstancias hubiese estado de lo más disgustado pero en aquellos momentos no me importaba en lo absoluto, seguí juntando las cosas e ignorando sus murmullos de desprecio; pero ya estaba acostumbrado y los pasé por alto también.

—¿Esto es... —empecé la pregunta cuando recogí un paquete con coloridas bolsitas en su interior, cabía a la perfección en una de mis grandes manos que resultaba gracioso, antes de permitirme inspeccionar aquello me lo arrebataron de las manos bruscamente—. ¡Hey! 
—Cosas personales de chica, nada importante, lo siento. —Había jurado que atropelló las palabras por lo rápido que habló, le miré curioso, bajó la mirada de inmediato y percibí un tono enrojecido en sus orejas. Pero no estaba seguro.

Todas las cosas habían vuelto a sus bolsas ecológicas enmugrecidas por el agua sucia de la calle y ella se incorporó de inmediato, hizo un extraño moviendo de cabeza para mirarme despectivamente y se giró para caminar, sus medias rotas y la ropa —anteriormente rosada pero en ese momento grisácea— desentonaban por completo en su postura firme a pera de que cojeaba levemente porque se había roto uno de sus tacones.

—¡Espera! —No se detuvo, su contoneo al andar parecía el de una diva sin duda alguna y a regañadientes me incorporé para correr detrás suyo, pasando por alto el hecho de que mi chofer me llamaba a gritos desde el asiento de conductor de nueva cuenta—. ¡Tú, supermodelo o lo que sea que seas, espera! 
—Aléjate ya. —Le escuché gritar entre el sonido de la lluvia, pero le ignoré, ella estaba toda monada y cogería un resfriado si seguía caminando debajo de la tormenta como si nada.
—Estas empapada, tal vez herida y podría ocurrirte algo. —Miró sobre su hombro con una ceja alzada sin detenerse—. De acuerdo, algo peor que ser atropellada, sólo quiero darte algo. Si no quieres que te llevemos, bien, lo entiendo.

Por milagro del cielo o algo así se detuvo, se giró y se cruzó de brazos para esperarme. 
Le tendí mi chaqueta junto con la sombrilla, completamente por mi propia voluntad, asentí para que las tomase pero sólo obtuve un bufido de su parte. 
Tenía que ser orgullosa además de diva, histérica y bilingüe, maldecía en mi cabeza por ello.

—Tómalos, no quiero que vayas por ahí sin paraguas con sólo esa horrible chaqueta rosada empapada, deja el orgullo por un momento y acepta esta ofrenda de paz sólo por esta. —Saqué mi labio inferior en un intento de lucir arrepentido por completo, aunque funcionó, pues sonrió apenas y estiró sus brazos hacia los míos con cuidado. Como si el hecho de acercarse mucho a mi le quemase por completo.
—¿Así com así? —indagó dándome una mirada desconfiada.
—Claro que si.

No dijo más, se quedó unos segundos analizándome para después colocarse mi chamarra de cuero negra, inclinó su cabeza hacia la derecha y me sonrió abiertamente.
Casi me echaba hacia atrás por ello, no creía que ella supiese sonreír siquiera porque parecía ser una piedra todo el tiempo que estuve tratando de ayudarle, me quedé quieto por un momento y después le correspondí de la misma manera. Se sentía bien sonreír de manera sincera sin tener una cámara en frente.

—Muchas gracias. —Me lanzó un beso rápidamente y se giró con la sombrilla en su mano libre, como si nada, dejándome como un completo idiota bajo la lluvia por su gesto extrañamente coqueto.

Me quedé ahí mirándola desaparecer por la calle, dejando que el agua escurriese por mi cabello azabache hasta la barbilla, no comprendiendo del todo porqué me había quedado como embrujado por su gesto. De verdad que no lo comprendía.
El claxon de la furgoneta me trajo de vuelta a la realidad y corrí de vuelta a la otra calle para cubrirme de la lluvia de una vez por todas.
baia baia:
espero no me maten por terminar apenas el cap, escribí lo más rápido que pude y vacíe básicamente todo lo que tenía en mi cabeza, espero que les guste tanto como a mí ya que de verdad me esforcé en hacerlo  
all the love y espero el siguiente 
pd: necesito tramas :)
pd2: posiblemente mande mp's bc luther tiene que tener amiguitos, ahr, y ya después también savvaanah :)

jean luc.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Beac el Sáb 24 Sep 2016, 9:18 pm


Se busca a diva, histérica y bilingüe por atacar a reconocido heredero con una caja de tampones. 
Baby youre so cool! Me encantó el capitulo, fue tan asajdaskdsj, aw ese Luther es todo un pillo, mira que atropellar a una dama para llamar su atención. Cuando sus hijos les pregunten como se conocieron va a ser tan épico
Me mataste con la expresión "el perro me mordió", nunca la había escuchado. 
Que decir sobre el cap, estuvo muy bueno, y ya quiero leerte más, porque se ve super interesante Savvaanah, siento que va a causar problemas
Y morí con contrario al adorable Claes, pobre Luther, él está atascado con las reuniones, y de seguro Claes anda de pillo enfiestándose en algún yate. Btw, creo que sería la chica más feliz porquesoyunamalditapervertida en un trío con estos dos sexys dispares hermanos. 
Yei, yo quiero que ya se conozcan las pjs, para que Arlie comience con sus destrozos  
Saludos, sigo aquí, acosándolas a todas:okk:

Beac


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Andy Freud-Belmar. el Sáb 24 Sep 2016, 9:52 pm

Alec !! Me encanto tu capitulo!!!!

Savvaanah es una chica que tiene un gran temperamento, incluso me dio un poco de pena cuando el diablillo de Luther la ayudo.

Me encanto la parte del atropello, estuvo muy graciosa, uno pensaria que el atropellado esta todo adolorido, pero Savvaanah se levanto como si nada hubiera pasado (yo me habria quedado en el suelo haciendo drama jjajajajjajajaja)

Otra cosa, la caja de tampones de una chica no se toca!!!!! Luther hizo algo imperdonable, si hubiera sido Savaanah lo habria golpeado.

Me encanto tu capitulo por ser detallista y te reitero adore tu cap.

Ps: tengo una duda muyy grande para tod@s, en que lugar se ambienta la novela? He estado un poco perdida por el foro durante unos dias y se me olvido el lugar de ambientacion, porfis que alguien me conteste ; )

Andy Freud-Belmar.


https://www.wattpad.com/user/AndyFreud-Belmar

Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Beac el Sáb 24 Sep 2016, 9:58 pm

Ps: tengo una duda muyy grande para tod@s, en que lugar se ambienta la novela? He estado un poco perdida por el foro durante unos dias y se me olvido el lugar de ambientacion, porfis que alguien me conteste ; )
Yo había entendido que  cada chica vive en donde sea, y luego viajan a encontrarse con sus clientes.

Beac


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por lexie. el Dom 25 Sep 2016, 11:02 am

Vale, Alec solo debo decir que tu capítulo fue MAGNIFICO 
Me encanto, en serio. Me gusta muchísimo el personaje de Saavvanah y su forma de vestir margot es una granjera torpe y con muy poco estilo ahre
La verdad es que disfrute cada oración que leí; y es que creo que tienes un talento impresionante para escribir. 
Creo que Saavvanah y Luther van a ser una pareja de la que me voy a reír bastante. 
En especial, disfrute esta parte:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:y por un momento me estremecí, jamás nadie se había atrevido a retarme con la mirada que no fuese mi propio hermano, el hecho de que una mujer vestida de rosa lo hiciese me hizo pensar que aquello era patético
Esa parte fue oro puro, por Dios santo.  fffuu
Alec, mis personajes deben tener una trama con los tuyos 
Y sobre la duda de Andy, estoy enterada de que cada chica esta de momento en su país y luego unos hombres las contratan para ir a la fiesta que creo que es un baile en otro país y ahí se encuentran a los principes, pero eso es hasta más o menos la segunda ronda.
Sin más por decir, me retiro. Espero tener pronto mi capítulo 
Lex fuera  

lexie.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por chanyeol. el Dom 25 Sep 2016, 12:44 pm

¡hija de tu madre! ¿cómo te atreves a ser así de perfecta en todo? *shora mares*
te odio, ¿sabías? (mentira, te amo, pero nadie tiene que saberlo xdxd), y es que... jesús... me encanta como escribes...  y una aquí tratando de seguir viviendo día a día, ahre, nada que ver...

siempre me enamoro de todos tus personajes y luther y saavvanah no se quedan atrás, en serio...


mi jack escribió:–. No quiero que salgas, quédate aquí, yo me encargaré porque tengo que traer unas compras especiales también.
—¿Especiales? —indagó curioso mi padre, asomé la cabeza por la puerta y pronuncié con mis labios “el perro me mordió” para volver a mi habitación y rociarme de perfume, le escuché reír—. Oh, ya comprendo, entonces ve. Nunca sé cuales son las indicadas y no me gustaría lidiar con el titán de Savvaanah. 
—¡Papá! —chillé abriendo mucho mis ojos.

¡amo al papá! te lo juro xdxd, me morí... esa jamás la había escuchado o leído en alguna parte y shoré como loca y me reí como retrasada... titán de savvaanah, me encanta  incluso aún sigo riendo retrasadamete.


después llega luther, a hacer aparición de la manera más perfecta del mundo y shoro... todo su encuentro fue tan zjnasxnsu, que me murí de nuevo...


alec slaying escribió:—Primero que nada... soy americana, entiendo a la perfección todo lo que digan que no sea en francés, bâtards. —Sus grandes ojos no se despegaron de los míos en ningún momento y por un momento me estremecí, jamás nadie se había atrevido a retarme con la mirada que no fuese mi propio hermano, el hecho de que una mujer vestida de rosa lo hiciese me hizo pensar que aquello era patético—. En segundo lugar, gracias, en verdad, está lloviendo, me arrollaron y ahora me quieres dejar aquí varada con mis bolsas del super esparcidas por toda la calle. ¡Eres todo un caballero!

saavvanah me mata, ¿ya lo dije? estoy enamorada de tus personajes, como siempre... maldita, ¿cómo le haces?
y luego luther con ese toque de "puto" que me encanta


slaying again escribió:Le tendí mi chaqueta junto con la sombrilla, completamente por mi propia voluntad, asentí para que las tomase pero sólo obtuve un bufido de su parte. 
Tenía que ser orgullosa además de diva, histérica y bilingüe, maldecía en mi cabeza por ello.

—Tómalos, no quiero que vayas por ahí sin paraguas con sólo esa horrible chaqueta rosada empapada, deja el orgullo por un momento y acepta esta ofrenda de paz sólo por esta. 

para finalizar... vuelvo a decirte que me enamora... luther ya tiene mi corazón, y si en algún momento llega a hacer cosas malas, de puto, igual no lo va a perder (trollface) bc pa mi es perfecto... ya, lo amo. baits. me dueles.

espero el siguiente cap con ansias, que espero que aún no sea el mío, porque no me da la mente aún... (mentira, llevo dos páginas de word escritas bc ansío esto xdxd.)

chanyeol.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por flowers. el Dom 25 Sep 2016, 2:12 pm


Heir pretentious says escribió:Tenía que ser orgullosa además de diva, histérica y bilingüe, maldecía en mi cabeza por ello.
Esta parte la ame por completo, que te puedo decir, me cautivaste con todo el capítulo.
saavvanah es una chica maravillosa, increible, me quiero casar con ella  

Tu capítulo fue magnifico, mucho más que eso
Creo que ya me enamore de tus personajes, estoy ansiosa por saber de los demás

Espero con ansias el próximo capítulo

flowers.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por lexie. el Dom 25 Sep 2016, 9:08 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Margot Opal Maximoff & Charles del Reino Unido

La una de la tarde y estaba a punto de terminar mis deberes. El sol estaba en su máximo punto y sentía que el bloqueador no siempre era una buena protección, pero el sombrero siempre era una maravillosa ayuda en todo momento. Era de paja y picaba bastante, sin embargo, prefería un poco de molestia a dejar que el sol hiciera estragos en mi piel; pues esta era tan pálida que en vez de tornarse de un color más oscuro, lo único que lograría es que se pusiera roja y me doliera al contacto con el agua caliente y eso me causaría una vergüenza ante mis hermanos que persistiría al menos una semana en lo que mi cara volvía a un color normal, y si mamá llegaba a ponerme algo de su pomada “mágica” para las quemaduras, sus chistes serían al menos dos veces más tontos y ofensivos; pero siempre había tiempo para una venganza.

Tenía las manos ásperas y me dolían tanto. Mi hermano Adrien continuaba enfermo de varicela y yo seguía encargándome –voluntariamente- de su trabajo. Un día que empezaba a las seis de la mañana y terminaba a las dos de la tarde se extendía un par de horas más y resultaba agotador. Aún más cuando intentaba extender mí tiempo concentrándome en acabar mi carrera de medicina que había suspendido y retomado intermitentemente al ir por el cuarto semestre.  Sin embargo, era miércoles y no había mucho que hacer, lo que significaba que mi día acabaría mucho antes que otros días, y vaya que me encontraba feliz por eso.

Desde pequeña había tenido que equilibrar mi trabajo en la granja y la escuela, y no era como que me costara mucho trabajo. Estaba acostumbrada a empezar mi día a las cinco de la mañana –cuando no iba a la escuela a las seis- y terminarlo a las diez de la noche o más tarde. En el pueblo la mayoría de los habitantes tenían un trabajo de este tipo, y era ya un hecho que todos se levantaban temprano, a excepción de esas personas que podían considerarse privilegiadas y jamás en la vida tendrían que mancharse las manos: y ese no era mi caso. Tampoco es como que me matara haciendo el trabajo de la granja, y nunca me había considerado una persona de escasos recursos o que le faltara algo, la verdad, es que así era feliz. Sin embargo, desde que tres de mis hermanos se habían mudado y mi hermana había tenido un bebé, decidí que tenía que hacer algo para ayudar.

En este caso la definición de “ayuda” para mí era posponer mis estudios –que a pesar de ser gratuitos, los materiales que ocupaba eran bastante costosos y el dinero no era algo que abundara en mi vida- y buscar algún trabajo. Era muy torpe para ser camarera y era muy olvidadiza como para ser secretaria o recepcionista. 

Un día la solución me cayó como un cubo de agua.

Holly Carter había sido amiga mía desde toda la vida, pero un día se fue a vivir a Melbourne y no la vi de nuevo hasta después de un tiempo, justo cuando estaba enfrentándome al terrible problema de buscar un empleo. Holly me recordaba ampliamente a Holly Golightly de la película Breakfast at Tiffany’s; pues además de ser una persona extravagante, dormir con antifaz y tener un gato, le pagaban grandes cantidades de dinero por solo salir con hombres adinerados de todo tipo unas cuantas horas. Y así de sencillo, me convenció. A tiempos desesperados, medidas desesperadas.

Mamá y mis hermanos aborrecían la idea de que fuera una acompañante, y debo admitir que a mí tampoco me agradaba mucho, pero cuando algo se descomponía o había un gasto importante que cubrir, agradecían profundamente el sacrificio que hacía.

No podía hacerme llamar prostituta. Porque no lo era. El término correcto para denominar mi oficio era: dama de compañía para entornos sociales. En vez del sexo, el cliente puede simplemente desear impresionar a sus compañeros al tener una cita con una mujer atractiva, o incluso pretendiendo que es su novia o esposa. Eso no podía hacerle daño a nadie, ¿verdad?

Después de todo había podido retomar mis clases en la universidad. Las cosas iban viento en popa, podía costear sin problema alguna los materiales requeridos.

Mientras limpiaba el gallinero, se podía escuchar el sonido del ruidoso tractor que operaba en el campo. El sonido siempre me había estresado, y estos últimos días mi factor de estrés estaba en su límite, al día siguiente tenía una ‘cita’ y tenía que estar perfectamente presentable, lo que significaba que mamá tendría que ayudarme con el problema que ahora mismo se presentaba en mis agrietas y encallecidas manos.

Escuche pisadas y una risa infantil.

Poppy, pensé automáticamente.

Poppy es la hija de mi hermana June. Mi hermana la tuvo cuando tenía a penas dieciséis años, justo unos meses después de la muerte de papá, eso nos alegró muchísimo.

— ¡Gogo! —grito mi pequeña sobrina llamándome por mi incomodo sobrenombre.
—Hola—le di mi mejor sonrisa— ¿necesitas algo, cariño?
—Quiero que me leas esto—puso un libro de cuentos sobre princesas de Disney en mi regazo. Lo cierto es que a mí jamás me habían gustado demasiado las princesas. Conocía sus historias, e incluso me había aprendido algunas canciones, pero siempre había preferido jugar con los niños. 

Mis hermanos poseían una amplia gama de carros de juguete, figuras de acción –los comics también se hacían presentes-, cohetes y espadas de plástico. Todo aquello, por alguna razón, me llenaba ampliamente de emoción.

— ¿No puede hacerlo Adrien? —Pregunte—él no está haciendo nada en estos momentos…
La niña negó.
—La abuela dice que no puedo acercarme a Adrien porque podría contagiarme—largue un enorme suspiro, algo frustrada.
— ¿Y no podrías leerlo tú? Ahora estoy algo ocupada.
—Yo no sé—contraataco, con una voz aún más dulce que antes. Comencé a pensar que si ponía esos ojos que hacía cuando quería algo, caería ante sus encantos naturales de niña adorable y podría comprobar nuevamente que cuando Poppy quería algo, Poppy lo conseguía a toda costa.
—Tienes cinco años, yo leía a tu edad—replique, intentando resistirme mientras me estiraba un poco.
—Por favor, Gogo, no hay nadie más que pueda.
Para tener seis hermanos, ninguno de ellos estaba disponible cuando lo necesitaba. Y en serio quería terminar rápido lo que estaba haciendo, y dormir hasta el día siguiente… o el año siguiente.
—Bien. En media hora te veo—replique—, ahora vuelve a la casa no queremos que tu lindo vestido se manche.

La niña asintió, se fue corriendo y tarareando una canción que no logre reconocer.
Cuando termine mis deberes –veinte minutos más tarde del tiempo prometido- decidí que merecía un poco de agua. 

Me serví un enorme vaso y saque las uvas de la nevera, me metí un par a la boca y sonreí, seguí comiendo, muy alegremente hasta que me detuve por un par de ojos verdes mirándome acusadoramente.

—Está bien—resople.
— ¡Si! —grito Poppy en un tonto que casi me asusto. Me tomo de la mano y me hizo correr para seguirle el paso. Me empujo para sentarme en un sillón y me entrego el libro viejo color rosa que mostraba a Blanca Nieves en el medio, también podían apreciarse Jazmín, Aurora, Pocahontas, Mulan, La Bella, Ariel y Cenicienta a su alrededor. En la parte superior podía leerse “Disney Princesa” en letras blancas y justo debajo de eso, “El tesoro de las princesas” en letra cursiva dorada. El libro tenia las esquinas maltratadas y parecía que estaba cayéndosele la cubierta, pues en el lomo había bastante cinta adhesiva.

Poppy se sentó en el piso frente a mí, en la posición que usualmente se usa para meditar. En cuanto abrí el libro pude notar que efectivamente era cuestión de tiempo para que este se despedazara, y eso pasaría más rápido si la pequeña iba de aquí para allá con él. Pase una página, aun con la mirada expectante de mi sobrina en mí; en aquella página pude observar que estaba predispuesta para una dedicatoria que ponía: “Para mis princesas Heather y Harmony, 24 de Mayo de 1994. De sus padres que las aman mucho, August y Bonnie”. 

Me dieron ganas de llorar. Lo admito.

Poppy me pidió que le leyera el cuento de la Cenicienta.

—Había una vez una joven llamada Cenicienta. Su madrastra y sus hermanastras, Drizella y Anastasia, eran muy crueles y la obligaban a ser su sirvienta pero la jovencita deseaba encontrar la felicidad algún día…
— ¡Espera! —Me interrumpió gritando— ¡olvide mi tiara!

Poppy corrió escaleras arriba al cuarto que compartíamos ella, su madre y yo.
Cuando la pequeña de ojos verdes volvió con su tiara bien puesta y perfectamente combinada con su vestido. Termine de leer el cuento –que no me agradaba mucho- y me acosté en el sillón.

— ¿Gogo, tú crees que yo podría llegar a ser una princesa? —pregunto Poppy con una emoción que no pude reconocer.
—Por supuesto. Solo tendrías que casarte con un príncipe… o princesa…—reí un poco.

No comprendía porque a la gente le emocionaba la monarquía. A mí me parecía algo de lo más ridículo, no le veía el caso a tener que arrodillarme ante un ser humano cualquiera solo por la sangre que portaba.
Muchos reyes habían sido tildados de ser personas despreciables, dementes y sanguinarias.

Como el rey Ludwig II de Baviera, un hombre al que le encantaba hablar solo, sumergiéndose en intensos debates con el mismo o en otros casos, entes que solo él podía ver; también le gustaba organizar picnics durante la madrugada y más que todo aquello tenía una grande pasión por los castillos. A tal punto que mando a construir varios, lo que causo que la riqueza de su familia se agotara.

También podría hablar sobre Jorge III del Reino Unido que es considerado el rey más loco que ha existido. Se dice que este peculiar hombre despertaba gritando a todo el palacio por las noches con la excusa de que Inglaterra se inundaba, cosa que, obviamente, nunca era cierta. También se dedicaba a convocar en las cortes a generales que habían muerto varios años atrás; aunque se considera que su mayor locura fue convocar a todo el parlamento alegando una reunión importantísima solo para que al final el demente les comunicara que había decidido nombrar a su almohada príncipe de Inglaterra, incluso la llamó "Octavio". Al final, ni siquiera lo destituyeron de su cargo, sino que el parlamento controlaba el país sin que él se diera cuenta.

—Yo me casare con el príncipe Charles, es tan guapo.
— ¿El príncipe Charles? —pregunte carcajeando.
— ¡El príncipe de Inglaterra! —replico.
— ¿Cuántos años tiene?
—Veinticinco…
— ¿No es muy mayor para ti? —me burle.
—No. La tía Heather me dijo que el amor es ciego, entonces si el no ve que soy chica, seguro se enamora de mí; pero siempre está el príncipe Griffin o los príncipes de Suecia, Claes y Luther. No hay que olvidar a Anthony de Mónaco; supongo que Nathaniel no es una opción porque es cardenal y mamá me dijo que con el no—eso me hizo reír aún más— ¿y a ti no te gustaría ser una princesa, Gogo?
—No, eso sería tan trágico como cuando Grayson se rompió la pierna intentando subir al tejado.
—Adrien tiene razón, eres una pesimista—dijo cruzándose de brazos.
—Claro que no, Poppy, yo no soy una pesimista, soy una optimista bien informada—dije y me volví a reír. Mi sobrina no pareció entender.

La niña suspiro con frustración y me dijo:

— ¿Has visto una foto de alguno de ellos?
—No, tampoco es mi prioridad.
— ¡Pues deberías! ¡Todos ellos son hermosos!

la optimista bien informada:
¡Hola! Espero que les haya gusto porque en serio les juro que puse todo mi esfuerzo ahí.
Me atrajo la idea de mostrarles algo sobre la vida de Margot, Charles puede esperar hasta mi próximo capítulo.
Las amo. Espero el siguiente capítulo ansiosa.

lexie.


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Beac el Lun 26 Sep 2016, 5:19 pm

—Veinticinco…
— ¿No es muy mayor para ti? —me burle.
—No. La tía Heather me dijo que el amor es ciego, entonces si el no ve que soy chica, seguro se enamora de mí;


This girl is going places.... Seriusly, amé este cap, la relación de Gogo(nunca superaré este apodo, lo admito) con su familia y su forma de ser tan sacrificada....
Todas estas chicas que van de acompañantes por necesidad... Y después está Arlie, mi pj, que bueno, en realidad dinero no le falta... 
Margot me parece super tierna, siento que parece a simple vista una chica dura, pero es todo un algodón de azúcar por dentro.
Es cómo qeu adsjdhsajhd, quiero más capitulos !!!

Beac


Volver arriba Ir abajo

Re: The Cinderella Contract [N.C]

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:36 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.