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Mensaje por chanyeol. el Jue 1 Sep - 1:43


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¿Amistad?, ¿amor?, ¿compañerismo?, ¿familia?... Uno nunca sabe el tipo de sentimientos que pueda desarrollar por otra persona, ni si quiera por la familia misma.

Married Roommate es un programa que lleva como finalidad la unión de distintas celebridades en lo que cabe la palabra "relación". Se desea que, nazcan amistades, amores fraternales y una que otra relación que perdure a lo largo de los años, invitando a gente "popular" de todo el mundo.
Llevando a cabo un par de audiciones, elecciones y demás, solo han elegido cinco personas de al menos cada continente, si no es que más, al momento de impresionarles su "historial", que consiste en un par de razones de sus ganas por participar en el programa, su tiempo de soledad (si es que consideraban que tenían uno), incluyendo también, otro par de razones por las cuáles quisieran convivir con más gente de otros lugares y relacionarse con los mismos durante lo que el programa llegue a ser transmitido.

Siendo grabados las veinticuatro horas del día, todos los días que transcurran, quienes integren el programa, deberán vivir como normalmente lo hacen a diario, sin la presencia de las cámaras, dejando ver sus lados imperfectos a sus fans y aceptando lo que son frente a las máquinas que les graben, mientras cumplen un par de misiones dadas por los productores del programa, que para todos, son completamente desconocidos.

No te pierdas ningún detalle, que pronto, Married Roommate llegará a tu televisora.

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○ si hay chicas fan del kpop o amantes de la cultura asiática, sabrán que esto es algo así como una adaptación de roommate y, si lo notaron, quizá también lo haya sido de we got married, así que sí, la historia será desarrollada en Corea del Sur, aunque sus personajes no necesariamente tienen que ser asiáticos y demás.
○ ojo, se aceptan parejas homosexuales, que viva la diversidad... por eso mismo, he agregado un par de fotos de chicos y chicas... hay que ser variados, ¿no?
○ obviamente si mandas tu ficha, significa que dispones del tiempo necesario para participar... se que todas tenemos una vida y necesitamos cumplir con deberes, pero al menos, hay que responsabilizarnos un poco. también va para mí porque he descuidado un par de cosas que justo ahora vuelvo a retomar más responsable que nunca.
○ no hay una ficha en específico, solo con llenar un par de cosas como: representantes, nombres, edades, a lo que se dedican, de qué país son y una compañía de donde les promocionan, en conjunto con un mínimo de dos escritos propios, y así.
○ como se menciona al inicio, son famosos, así que, si, tendrán/conservarán los mismos nombres... por ejemplo, si yo elijo a alex pettyfer, va a conservar su nombre... o sea, en la historia, llevará el nombre de alex pettyfer... ¿me explico? xd.
○ no tomar a: byun baek hyun, park chan yeol, do kyung soo, kim jong in, krystal jung, jung ho seok, jeon jung kook, im na yeon, kim tae yeon, liam payne, zayn malik, sarah hyland, park min woo y hong soo hyun.
○ hay que tener respeto las unas con las otras, a pesar de que sean solo audiciones, hay que mantener el respeto, parfabar. se los pido de rodillas.
○ justo ahora, no se me ocurre alguna otra regla que poner, pero si pasa, una vez elija a quienes me acompañarán a desarrollar la idea, daré las reglas faltantes en el muro interactivo.
○ audicionen y diviértanse, que para eso están estas ideas xd.
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si no se entiende algo de la primer narración, ésto tratará de una especie de reality show en el que las celebridades viven juntas... de distintos lugares. se relacionan y uno de los objetivos del programa, es que haya relaciones amorosas, ¿sale? en las que haya chicos, chicas o... guateber, ¿si? xd... 
también, habrá varios momentos en los que nos tendremos que poner de acuerdo para realizar viajes entre los personajes, salidas y cosas así... ¿me explico? es algo sencillo, pues solo imagínense un dance moms o... keeping un with the kardashians y así... xd.

 

pues hola, soy fernanda y... llevo tiempo queriendo sacar una idea así xd, pues me enamoré del reality roommate y pues cuando vi a mi bebé nam en we got married pues más xd. 
espero que les guste la idea muchísimo y se animen a participar que hay cosas bellas para todo(?).
cualquier duda, queja o sugerencia, no duden en mandar un mp o algún mensaje por aquí mismo y así xd.
besos :)
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Última edición por chanyeol. el Vie 7 Oct - 1:00, editado 3 veces

chanyeol.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por Invitado el Vie 2 Sep - 0:07

Hola me encanto la idea, muy pronto te dejo mi ficha

Invitado
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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por Invitado el Vie 2 Sep - 0:28

♔ Nombres: Jessy Grey || Nath Zimmerman
♔ Representantes: Jenna Dewan || Channing Tatum
♔ Edad: 20 || 25
♔ Rol: Los dos son actores y bailarines
♔ País: Estados Unidos
♔ Compañia: Company Free Association y 33andOut Productions
♔ Escritos: 
Escrito:

Capitulo 01
Jessie Burn||El hombre perfecto
»кιтту



Trece años antes…












—Preparadas o no, allá voy— 
Jessie una niña, llena de vida grito, se quitó las manos de los ojos se dio media vuelta. En aquel jardín inmenso de la casa de una de sus mejores amigas, ella claramente sintió a sus amigas cerca. Mientras se echó a correr los sonidos de pequeñas ramas y el césped crujían bajo sus zapatillas. 

Con todos sus sentidos muy atentos, ser dirigió al lugar donde comúnmente su amiga Maggie hacia su escondite, tan solo un par de hojas revelo que no había nada. Jessie agilizo el paso y cuando estaba a punto de girarse escucho una voz. 

—No estás un poco mayorcita para jugar al escondite, ¿no?Jessie  se volvió y lo fulmino con la mirada, el hermano mayor de su mejor amiga estaba burlándose de ella.
—Es divertido— Resoplo con desdén, habían estado muy unidos, hasta que un día como sino el despertó y decidió de repente que no merecía la pena perder el tiempo con ella.  Ya no entraba a su casa a molestarla o jugar ahora al parecer le gustaban las chicas mayores, tontas y con tetas. ¿A quién le importaba?, se negaba totalmente a seguirlo de un lado a otro como un perrito faldero. —Además, tú no lo entiendes. Ya no juegas con nosotras ¿Qué haces aquí afuera? 

Él se levantó del suelo y se acercó a ella. Christian Emerson tenía diecisiete años y era un incordio de lo peor. Se burlaba y reía de todo lo que ella hacia y parecía que tenía derecho a jugar a ser Dios  porque era dos años mayor.

Tenía piernas largas y fuertes. El pelo se le rizaba un poco formando un flequillo por encima de la frente, la mezcla de tonos desde el castaño al dorado. Su cara era delgada, de rasgos definidos, con un carnoso labio inferior que siempre le había intrigado. Esos ojos de color azul con una mezcla de verde que tenían un brillo inteligente y con un destello de melancolía. Jessie conocía esa tristeza. Era lo único que los dos tenían en común. 

“Christian Emerson era un niño rico que se aislaba en su mundo y parecía que no tenía amigos. Jessie se había  preguntado muchas veces como su hermana, Maggie eran tan extrovertida.”
 

—Deberías tener cuidado, mocosa. Podrías caerte. 
—Me conozco cada lugar del jardín mejor que tú.
Lo único que pudo hacer fue encogerse de hombros para quitarle la importancia al asunto.
—Seguramente. Deberías haber sido un chico.
Le hirvió la sangre al escucharlo. Apretó los puños a los costados y meneo la cabeza, haciendo que la coleta que llevaba se agitara.
—Y tú deberías haber sido una chica. Todo el mundo sabe que no te gusta mancharte las manos, niño bonito. Eso fue un golpe bajo. Que pareció tener efecto, porque se enfadó. 

Así empezó una nueva pelea entre aquellos dos muchachos. Christian empezó a burlarse y retarle con cada frase sobre la manera en la que Jessie se comportaba. Jessie era así una chica muy sencilla, odiaba los vestidos, o cosas relacionadas con maquillaje según ella no le hacía falta y malgastar dinero en esas tonterías no le agradaba,  menuda experiencia estaba tomando con lo que su ex mejor amigo le estaba diciendo. Cuando Christian se burló de su poco experiencia en besar o más bien le había dicho que jamás ella beso a alguien. Todas sus amigas a sus catorce años ya habían experimentado sus primeros besos, incluida Maggie, pero esa idea para ella le revolvía el estómago. Antes de que Christian se diera cuenta o afirmarle delante de él prefería mentirle.  

Vaya que el destino sí que estaba en contra de Jessie, su adorable amigo le estaba desafiando a que le mostrara que ella si sabía besar. Ella no sabía qué hacer y su estómago dio un vuelco, se le acelero el corazón y empezaron a sudarle las manos y puso cara de asco. Cada palabra le escocia sus pensamientos. Todas las dudas y las incertidumbre que la consumían salieron a la superficie para darse cuenta que era distinta. ¿Por qué no era como Maggie? ¿Por qué prefería pintar, leer y jugar con los animales antes que fijarse en los chicos? Y la idea tonta de que Christian tuviera razón de que en verdad fuera defectuosa, le sucumbió sabía que estaría cometiendo un error pero no le daría gusto a Christian que se burlara.  

Tomo valor y acorto la distancia. Chris adopto un poso de arrogante como si estuviera aburrido de todo eso. Jess inspiro profundo se acercó y como había visto en películas se inclinó hacia adelante  -"No voy a meter la pata. Solo relájate, ladea un poco la cabeza para evitar cualquier golpe. Besar es muy sencillo"-. Cuando siento el pequeño roce y un tibio aliento en los labios. Echo la cabeza hacia atrás y se detuvo, acto seguido, los labios de Christian  rozaron los suyos.

Esa pequeña caricia, la hizo experimentar un sinfín de emociones. El contacto de sus dedos sobre los hombros. La dulce presión de su boca. En ese breve instante él le dio  un regalo extraordinario. Abrió las alas que su corazón tenia, mientras esa extraña felicidad corría por las venas. Ese fue su primer beso de verdad ¿Cuántas veces había temido la experiencia, tan solo por dejarse llevar por el pánico de que odiaría a los chicos y los besos? En ese momento ya sabía que no era así y jamás se volvería a cuestionar esa parte. 

Christian se apartó muy despacio mientras ella abría los ojos. Sus miradas se encontraron Jessie sintió que las emociones le saltaban por todo el cuerpo, como si estuviera a punto en una montaña rusa, contuvo el aliento y espero. En cambio él tenía una expresión rara. La miraba como si no la hubiera visto en la vida. Por un glorioso momento el sintió algo en las profundidades de su corazón, esbozó una sonrisilla a la cual Jessie correspondió pensando que no se burlaría y se olvidaría de ella y como una niña recién aprendiendo a nadar se lanzó a la piscina sin salvavidas.  

—Te quiero—

Ella no dudo de su respuesta en ningún momento, segura de la amistad que tenían y después del beso. El confiara más en ella y se lanzara a la piscina con ella, lo dijo. Sin embargo él tuvo una expresión de asco y seguidamente una carcajada. Jessie parpadeo para lograr entender su reacción, pero cuando volvió a mirarlos a los ojos, el hielo se apodero de su pecho.

Christian meneo la cabeza con expresión socarrona y desdeñosa,  y con unos comentarios fuera de lo normal él se marchó riéndose.  Segundos después unas pequeñas risillas conocidas para ella supo que ahí estaba una de sus amigas escondida entre los arbustos. Ahora sí que todo el mundo se enteraría. En ese preciso momento, tomo su primera decisión adulta; jamás permitiría que Christian o que cualquier otro chico la humillaran de nuevo. Se dio media vuelta y salió corriendo del jardín, olvidando ya el juego del escondite, mientras se preguntaba que era el dolor que le invadía el pecho. 

Jessie Burn  (...)












 Miraba el reloj incesantemente, hacia horas que estaba contemplando en silencio la pequeña fogata que ardía en el centro de su salón y se preguntaba si aquello daría resultado. Sí que estaba loca no era de esas brujas o malas mujeres que hacían hechizos, pero estaba desesperada necesitaba a un hombre  y a ser posible uno que tenga y le sobre ciento cincuenta mil dólares. Aún tenía aquel trozo de papel que contenía la descripción de las cualidades de mi alma gemela. Lealtad, inteligencia, sentido del humor, fuertes vínculos familiares y amor por los animales e ingresos importantes.


La mayoría de los ingredientes ya se estaban cocinando. Tuve que arrancarle unos cuantos cabellos a mi hermano y el aún esta cabreado conmigo. Una mezcla de hierbas aromáticas (seguramente serian para que mi alma gemela tenga su lado tierno). Y un palito para…. Mejor eso ni pensar. Tomo el valor y con una bocanada de aire lance el trozo de papel a la cubeta y observe como ardía.  –Que tonta– mi conciencia, sí que me sentía una tonta por lanzar un hechizo de amor, pero eso es la única opción que tengo y no tengo mucho que perder. Ser la dueña de una librería en una moderna ciudad universitaria al norte de New York, pensaba que me permitiría ciertas cosas pero no ahora estoy aquí como una tonta haciendo hechizos para que me mandara al hombre perfecto. Sacándome todos esos pensamientos tome el extintor que estaba cerca, sabía que lo necesitaría si por algún motivo me echaría para tras, pero los recuerdos cuando queme la pizza en el horno,  sonreí, lo que ahora necesitaba era una copa de vino tinto para celebrar la maravilla.

 


Todo lo que estaba haciendo era por mi familia, y por mí misma. La librería ya  tenía una hipoteca y los ingresos no ayudaban mucho para pagarla. Los proyectos de remodelarla e implementar una cafetería se estaban quedando en solo ideas. Los negocios de mi padre estaban en un momento malo, estaban a punto de vender la casa, el hogar donde crecí y viví muchas cosas y eso no lo permitiría. 

Ya encontraría la solución para mi librería ahora lo más importante era ayudar a mi familia. A mis veintisiete años  con un negocio y profesión debería vivir en un bloque de pisos modernos, vestir ropa de marca y salir con hombres todas las noches. Pero no en cambio yo apto por adoptar perros, comprar cosas sencillas. Este estilo no salvara a mi familia de la ruina. 

Un sorbo de vino calmaría mis pensamientos, reconozco que nadie tiene el dinero suficiente y si existiera esa persona con tanto dinero, yo no acabaría bien, además este patético hechizo no traería al hombre perfecto. El timbro sonó después de mis pensamientos. << ¡Dios mío!>> pensé e inmediatamente me fije en mi atuendo no  me daría tiempo a cambiar, solté un suspiro y abrí. 
—Ya era hora que abrieras.  
Cuando la vi mis esperanzas cayeron. Maggie Emerson mi mejor amiga estaba de visita una vez más.
—Se suponías que deberías ser un hombre.
Maggie resoplo, entro mientras se sentaba en el sofá, me pude fijar que llevaba las uñas pintadas de color rojo.
–Sigue soñando. Asustaste al último con el que saliste, así que no pienso a concertarte otra cita en la vida ¿Qué ha pasado aquí?
— ¡Asustarle! Yo pensé que me atacaría.
—Jess, Jess, solo se inclinó para darte un beso, es un ritual después de una cita.
Me encogí de hombros, empecé a recoger loa papeles que había por medio, los metí en la bolsa de basura y después tome la cubeta.
—Si mal no recuerdo, llevas sin acostarte con nadie unos diez años, ¿no?
—Bruja
—Monja.

Con ella no podía, hice un mohín he eche a reír. Hablar con mi mejor amiga me hacía bien, olvidarme de los problemas que tenía. En este caso Maggie era muy buena escuchando pero dando consejos mejor ni hablar. La curiosidad me entro por saber que hacia ella en mi casa un sábado. La respuesta estaba clara otra cita, según ella no le gustaba pero como está demasiado bueno no dejaría escapar la oportunidad. 

—Ojala pudiera ser como tú, Maggie. ¿Por qué no soy tan desinhibida?
—Pues a mí me gustaría ser un pelín menos. —Las dos reímos, pero la risa de Maggie era de tristeza pero para no indagar en sus temas ella desvió la vista hacia el cubo—. Dime, ¿Qué pinta la cubeta?
Diablos me había atrapado, note que mi cara tomaba el color como el tomate, Maggie se burló y enarco las cejas esperando respuesta.  
—El fuego era en honor de la Madre Tierra— susurre.
— ¡Por Dios Bendito!
—Escúchame, estoy desesperada. Todavía no he encontrado al hombre de mi vida y me ha surgido otro problemita que debo solucionar. Así que no vi la mejor manera de unir las dos cosas para reducir la lista.  
Maggie me miro sorprendida y con señales que a ti se te cruzaron los cables. Me explicación fue rápida y precisa. Una de mis clientas me había contado de un  libro de hechizos de amor, y me sugirió al principio pensé que estaría mal. Me explico cada detalle del hechizo, es así como ella había conseguido al amor de su vida. Claro mi mejor amiga aún estaba intentándome comprender. Pero ella no se quedaría con las dudas y siguió con el interrogatorio.  

—Ya comprendí todo, ahora déjame ver la lista.
—La he quemado. — maldita, sonrió y con toda una triunfadora se levantó.
—Te conozco desde hace….dieciocho años, sé que tienes una copia debajo del colchón. 
Tomo la dichosa copia de la lista,  volvió a su sitio anterior, tomo la copa de vino a medio acabar y empezó la lectura. Para mí la humillación. Por cada número hacia su pequeño análisis en una cosas estaba de acuerdo conmigo en otras simplemente le parecían bobas. Alzo la vista volvió la vista al parecer llego a la numero diez. 
— "-Que tenga ciento cincuenta mil dólares en efectivo y disponibles-".—Alzo la mirada—. Necesito detalles.
—Necesito a un hombre a quien pueda querer y al que le sobren ciento cincuenta mil dólares. Y los necesito ya.
— ¿Para qué?
—Para salvar Tara— vi como Maggie se confundía más —La casa de mi madre, es el patrimonio familiar. Maggs, yo ya sabía que había problemas, ellos aun así me decían que todo iría bien ahora me entero que quieren vender y eso no lo puedo permitir. Además ellos no tienen dinero y mucho menos un lugar a donde ir. Haré cualquier cosa con tal de ayudarlos, incluso casarme. Como Escarlata.
Pasaron algunos minutos hasta que Maggs reacciono, gimió y cogió su bolso. Saco el teléfono y marco un número. 
— ¿Qué estás haciendo?
Me estaba esforzando para controlar el pánico que me estaba invadiendo, el solo pensar que mi amiga no me entendería.
—Estoy llamando a tu solución—
Maggie era una buena amiga pero que ella tuviera la solución si daba miedo, las citas que me solía hacer siempre han acabo mal. 

—Emerson— se escuchó al otro lado de la línea
—Christian, soy yo. Maggie. — Mi corazón se paró, un silencio se hizo — ¿Has encontrado ya esposa?

Escrito 2:
Capítulo 05


Elemento I || Jessie Burn || New York.


Jazmines, rosas y el olor a un hermoso jardín de pequeñas flores. Rodeaba e inundaba a una pequeña niña que con su sonrisa iluminaba el día. Dos figuras observaban a la niña, sus miradas indicaban que estaban muy felices por aquel ángel que tenían a su lado. Lentamente se acercaron, la niña corrió a sus brazos. Un hombre de brazos fuertes la levanto en brazos después de unos largos besos y cariños una guerra de cosquillas empezó.
La madre de Jessie solo miraba. En sus ojos aparecieron algunas lágrimas pero esas lágrimas eran de felicidad. Susan era una joven que como toda mujer sueña en casarse y tener muchos hijos a quine cuidar y mimar. Casarse se la había cumplido pero el tener hijos no; Jessie llego a ellos como un milagro,  ella no podía tener su propia sangre, eso a ellos no le importaba era su hija y eso nadie lo negaría. 
 
Porque tan pensativa–  su esposo, la tomó por sorpresa y ella se asustó. 
–Eres un tonto. Solo que me cuesta creer que al fin este con nosotros–  La adopción de Jessie no fue fácil. Los señores Burn tuvieron que realizar algunos viajes, para buscar el lugar y casa perfecta para poder cuidar a la niña. La noticia que la adopción fue aceptada  Susan paso un día completo llorando, siempre contando con el apoyo de su esposo Nick. 
–Lo se cariño. Ahora disfrutemos, sabes que crecerá  y ya no será más una niña. Quera salir, vivir su juventud.
– ¡Mami y Papi! – grito Jessie, saltando al divisar unas mariposas y ella iba tras ellas.
–Ten cuidado puedes caer.
 

(****)


















       Una joven de estatura media, cabellera negra el cual resplandecía por los rayos de sol que iluminaban toda su habitación. Se movía tras las sedosas sabanas que cubrían su cuerpo. Lentamente fue abriendo sus ojos que inmediatamente ella los cerros por la luz, se molestó mucho; unos minutos más tardo en levantarse, tomando el teléfono que estaba en la mesilla, la incesante canción Bad Girl anunciaba que sus padres la estaban llamando. 
 
     Susan y Nick decidieron tomarse unas vacaciones. El trabajo los mantenía ocupados  cada vez se les hacía difícil pasar más tiempo con su hija. Los regalos, viajes, entre otras cosas no parecía que estaban haciendo efecto a medida que Jessie creció; las cosas cambiaron se convirtió en una joven rebelde, un tanto fresa, y rencorosa por la poca atención que le dan sus padres. 
 
      Jessie se fijó en la hora aún era las ocho de la mañana. No entraba hasta las diez a clases. Con algunas maldiciones contesto la llamada. Al escuchar la dulce voz de su madre, ella se estremeció, la misma voz del sueño. Apretó su celular para poder entender, últimamente aquellas escenas de su niñez que no lograba recordar ahora aparecían en sueños. Era como si ella hubiera viajado en el tiempo y estaba viviendo eso –Es producto de tu imaginación– se dijo pero su ara indicaba que no se quedaría con la duda. 
 
–Mami, alguna vez tuvimos una casa con un jardín con variedad de flores– al otro lado de la línea solo se escuchó un ahogado respiro por parte de la señora Susan. 
– ¿Cómo…?– 
–Lo tuvimos o no–
–No– fue la respuesta más rápida que Susan dio. –A qué se debe su pregunta señorita–
–Te advierto que si te burlas no me vuelves a ver– le contesto Jessie a su madre antes de contarle su sueño.  –Eso es lo que paso, en fin. Tengo que colgar, o tendré que tomar la moto para llegar a tiempo.
 
El sonido que la llamada había sido terminada se escuchó. Jess solo sonrió, su madre sabía que ella era un peligro conduciendo motos. A estas alturas sabe bien que ella es mejor conduciendo autos que motos.  Jess no tardó mucho en cambiarse. Hoy iría con sus típicos vestidos, zapatos de tacón, un bolso que combinaría su conjunto. Al terminar recogió un poco su habitación, tomo su bolso. El sonido de sus tacones resonó por toda la casa. Más porque ella ahora estaba corriendo buscando sus libros y llaves. El orden no era común en ella. Cuando al fin encontró sus llaves, soltó un suspiro. 
 

(****)


















      Las notas de  Bed of roses resonaba por todo el vehículo. La joven que lo conducía al parecer no se daba cuenta de que su aceleración estaba descontrolada. La flecha que indicaba la aceleración cada vez marcaba más. A tan alta velocidad un accidente estaba a las puertas. Jessie al parecer eso era lo menos que le importaba. Al parecer esa adrenalina era el remedio más seguro que ahora tenía.  
     Otro auto le estaba pisando los talones. Al parecer igual aquella persona no se daría por vencido. Jessie lo estaba observando por el retrovisor y su ira aumentaba. Jessie sabía que sería imposible perderlo de vista era tan bueno como ella conduciendo. 
      Cuando Jessie se había mudado a una de las ciudades más pobladas. Ni por sus más remotos pensamientos imagino volverlo a ver. Ahora él todo un hombre de 24 años, claro que había desarrollado ahora tenía unos músculos que ella podía mirar. Un porte de caballero andante, esos ojos marrones que alguna vez la miraron de una manera especial. Ahora se volvieron a encontrar –Esto debe ser una pesadilla– se dijo mientras baja la velocidad de su auto. Cuando diviso una de sus cafeterías favoritas, estaciono, tomo su bolso y bajo del auto. 
    Jessie al fin pudo respirar al sentir que no la seguía. La puerta de  Café Grumpy se abrió. La persona que estaba tras el servidor sonrió al verla.  La joven se relajó, tomo el lugar que siempre estaba apartado para ella. Pidió un café bien cargado.
 
–Tus amigos han llamado muy preocupados– Maggie es una joven muy activa, risueña, a sus 23 años, es la dueña de una de las cafeterías más conocidas. Se casó cuando había cumplido la mayoría de edad. Es madre de un hermoso niño, con ojos azules, rubio como su padre. Ella siempre ha sido el apoyo de Jessie cuando sus padres no están con ella. La mujer estaba preocupada.
–Necesito estar sola– contesto Jessie, sus pensamientos eran confusos y necesitaba ordenarlos. 
–Recuerda que aquí me tienes– Maggie dejo la taza de café y se retiró, no sin antes  darle una mirada y negar con la cabeza.
 
    Tanto como ella y la otra persona del auto necesitaban su tiempo para aclararse. Solo que el joven que conducía el otro auto y tenía las cosas. Su regreso era inevitable, sabía que Jessie se sorprendería con su llegada y de la manera. Al verla supo que no se lo había tomado muy bien. No dudo ni un poco en seguirla, luego se arreglaría con las autoridades y sus nuevos alumnos.
      Jessie seguía sentada en esa cafetería. Su rostro estaba lleno de lágrimas, sus manos temblaban, la taza de café casi termina en el suelo, su respiración era muy irregular. 
   La familia de Jessie antes de establecer raíces en New York, tuvieron  que mudarse varias veces. La razón era que siempre que llegaban a algún lugar su hija sufría de dolores insoportables en la marca en forma de reloj que Jessie tenía en la parte baja de su cadera. Susan y Nick como no soportaban ver a su hija hicieron lo posible para que ella no tuviera más dolor. Los dolores terminaron cuando llegaron a New York. Así es como Susan y Nick deshicieron todas las pruebas o cosas que hicieran recordar a Jessie esas cosas de niñez. 
  Lo que no se percataron era que Zayn McBane volvió a la vida de Jessie. Zayn es el hijo menor de la familia McBane. Una familia de dinero con grandes influencia y socio de una de las empresas de los padres de Jessie. Zayn y Jessie perdieron contacto cuando dejaron California. Jessie era una niña de 10 años y Zayn un adolescente de 15 años. Eran como hermanos Zayn siempre estaba al pendiente de las cosas que hacia Jessie, la defendía cuando ella cometía errores o travesuras que a sus padres no les gustaban. Ella también ayudaba a Zayn con sus escapadas, sus citas, sus amigas, y novias. Todo era perfecto para los ojos de Jessie cuando al fin pudo hacerse la idea que estaría bien, el dolor volvió. Y nuevamente tuvieron que irse. 
  Todos esos recuerdos que muchos pensaron no sería fácil para Jessie recordar. Fueron inútiles los recuerdos uno tras otro llegaban como flash a su cabeza. Mientras los flashes se posesionaban en su cabeza, el dolor de cabeza se hizo profundo y aumentaba cada vez. La taza que tenía en sus manos se desvaneció en la mesa regando todo el líquido sobre la mantelería que cubría la mesa  y segundos después caer al suelo.  Sus ojos se fueron cerrando poco a poco.

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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por chanyeol. el Dom 11 Sep - 23:49

Håndledd escribió:
♔ Nombres: Jessy Grey || Nath Zimmerman
♔ Representantes: Jenna Dewan || Channing Tatum
♔ Edad: 20 || 25
♔ Rol: Los dos son actores y bailarines
♔ País: Estados Unidos
♔ Compañia: Company Free Association y 33andOut Productions
♔ Escritos: 
Escrito:

Capitulo 01
Jessie Burn||El hombre perfecto
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Trece años antes…
















—Preparadas o no, allá voy— 
Jessie una niña, llena de vida grito, se quitó las manos de los ojos se dio media vuelta. En aquel jardín inmenso de la casa de una de sus mejores amigas, ella claramente sintió a sus amigas cerca. Mientras se echó a correr los sonidos de pequeñas ramas y el césped crujían bajo sus zapatillas. 

Con todos sus sentidos muy atentos, ser dirigió al lugar donde comúnmente su amiga Maggie hacia su escondite, tan solo un par de hojas revelo que no había nada. Jessie agilizo el paso y cuando estaba a punto de girarse escucho una voz. 

—No estás un poco mayorcita para jugar al escondite, ¿no?Jessie  se volvió y lo fulmino con la mirada, el hermano mayor de su mejor amiga estaba burlándose de ella.
—Es divertido— Resoplo con desdén, habían estado muy unidos, hasta que un día como sino el despertó y decidió de repente que no merecía la pena perder el tiempo con ella.  Ya no entraba a su casa a molestarla o jugar ahora al parecer le gustaban las chicas mayores, tontas y con tetas. ¿A quién le importaba?, se negaba totalmente a seguirlo de un lado a otro como un perrito faldero. —Además, tú no lo entiendes. Ya no juegas con nosotras ¿Qué haces aquí afuera? 

Él se levantó del suelo y se acercó a ella. Christian Emerson tenía diecisiete años y era un incordio de lo peor. Se burlaba y reía de todo lo que ella hacia y parecía que tenía derecho a jugar a ser Dios  porque era dos años mayor.

Tenía piernas largas y fuertes. El pelo se le rizaba un poco formando un flequillo por encima de la frente, la mezcla de tonos desde el castaño al dorado. Su cara era delgada, de rasgos definidos, con un carnoso labio inferior que siempre le había intrigado. Esos ojos de color azul con una mezcla de verde que tenían un brillo inteligente y con un destello de melancolía. Jessie conocía esa tristeza. Era lo único que los dos tenían en común. 

“Christian Emerson era un niño rico que se aislaba en su mundo y parecía que no tenía amigos. Jessie se había  preguntado muchas veces como su hermana, Maggie eran tan extrovertida.”
 

—Deberías tener cuidado, mocosa. Podrías caerte. 
—Me conozco cada lugar del jardín mejor que tú.
Lo único que pudo hacer fue encogerse de hombros para quitarle la importancia al asunto.
—Seguramente. Deberías haber sido un chico.
Le hirvió la sangre al escucharlo. Apretó los puños a los costados y meneo la cabeza, haciendo que la coleta que llevaba se agitara.
—Y tú deberías haber sido una chica. Todo el mundo sabe que no te gusta mancharte las manos, niño bonito. Eso fue un golpe bajo. Que pareció tener efecto, porque se enfadó. 

Así empezó una nueva pelea entre aquellos dos muchachos. Christian empezó a burlarse y retarle con cada frase sobre la manera en la que Jessie se comportaba. Jessie era así una chica muy sencilla, odiaba los vestidos, o cosas relacionadas con maquillaje según ella no le hacía falta y malgastar dinero en esas tonterías no le agradaba,  menuda experiencia estaba tomando con lo que su ex mejor amigo le estaba diciendo. Cuando Christian se burló de su poco experiencia en besar o más bien le había dicho que jamás ella beso a alguien. Todas sus amigas a sus catorce años ya habían experimentado sus primeros besos, incluida Maggie, pero esa idea para ella le revolvía el estómago. Antes de que Christian se diera cuenta o afirmarle delante de él prefería mentirle.  

Vaya que el destino sí que estaba en contra de Jessie, su adorable amigo le estaba desafiando a que le mostrara que ella si sabía besar. Ella no sabía qué hacer y su estómago dio un vuelco, se le acelero el corazón y empezaron a sudarle las manos y puso cara de asco. Cada palabra le escocia sus pensamientos. Todas las dudas y las incertidumbre que la consumían salieron a la superficie para darse cuenta que era distinta. ¿Por qué no era como Maggie? ¿Por qué prefería pintar, leer y jugar con los animales antes que fijarse en los chicos? Y la idea tonta de que Christian tuviera razón de que en verdad fuera defectuosa, le sucumbió sabía que estaría cometiendo un error pero no le daría gusto a Christian que se burlara.  

Tomo valor y acorto la distancia. Chris adopto un poso de arrogante como si estuviera aburrido de todo eso. Jess inspiro profundo se acercó y como había visto en películas se inclinó hacia adelante  -"No voy a meter la pata. Solo relájate, ladea un poco la cabeza para evitar cualquier golpe. Besar es muy sencillo"-. Cuando siento el pequeño roce y un tibio aliento en los labios. Echo la cabeza hacia atrás y se detuvo, acto seguido, los labios de Christian  rozaron los suyos.

Esa pequeña caricia, la hizo experimentar un sinfín de emociones. El contacto de sus dedos sobre los hombros. La dulce presión de su boca. En ese breve instante él le dio  un regalo extraordinario. Abrió las alas que su corazón tenia, mientras esa extraña felicidad corría por las venas. Ese fue su primer beso de verdad ¿Cuántas veces había temido la experiencia, tan solo por dejarse llevar por el pánico de que odiaría a los chicos y los besos? En ese momento ya sabía que no era así y jamás se volvería a cuestionar esa parte. 

Christian se apartó muy despacio mientras ella abría los ojos. Sus miradas se encontraron Jessie sintió que las emociones le saltaban por todo el cuerpo, como si estuviera a punto en una montaña rusa, contuvo el aliento y espero. En cambio él tenía una expresión rara. La miraba como si no la hubiera visto en la vida. Por un glorioso momento el sintió algo en las profundidades de su corazón, esbozó una sonrisilla a la cual Jessie correspondió pensando que no se burlaría y se olvidaría de ella y como una niña recién aprendiendo a nadar se lanzó a la piscina sin salvavidas.  

—Te quiero—

Ella no dudo de su respuesta en ningún momento, segura de la amistad que tenían y después del beso. El confiara más en ella y se lanzara a la piscina con ella, lo dijo. Sin embargo él tuvo una expresión de asco y seguidamente una carcajada. Jessie parpadeo para lograr entender su reacción, pero cuando volvió a mirarlos a los ojos, el hielo se apodero de su pecho.

Christian meneo la cabeza con expresión socarrona y desdeñosa,  y con unos comentarios fuera de lo normal él se marchó riéndose.  Segundos después unas pequeñas risillas conocidas para ella supo que ahí estaba una de sus amigas escondida entre los arbustos. Ahora sí que todo el mundo se enteraría. En ese preciso momento, tomo su primera decisión adulta; jamás permitiría que Christian o que cualquier otro chico la humillaran de nuevo. Se dio media vuelta y salió corriendo del jardín, olvidando ya el juego del escondite, mientras se preguntaba que era el dolor que le invadía el pecho. 

Jessie Burn  (...)
















 Miraba el reloj incesantemente, hacia horas que estaba contemplando en silencio la pequeña fogata que ardía en el centro de su salón y se preguntaba si aquello daría resultado. Sí que estaba loca no era de esas brujas o malas mujeres que hacían hechizos, pero estaba desesperada necesitaba a un hombre  y a ser posible uno que tenga y le sobre ciento cincuenta mil dólares. Aún tenía aquel trozo de papel que contenía la descripción de las cualidades de mi alma gemela. Lealtad, inteligencia, sentido del humor, fuertes vínculos familiares y amor por los animales e ingresos importantes.


La mayoría de los ingredientes ya se estaban cocinando. Tuve que arrancarle unos cuantos cabellos a mi hermano y el aún esta cabreado conmigo. Una mezcla de hierbas aromáticas (seguramente serian para que mi alma gemela tenga su lado tierno). Y un palito para…. Mejor eso ni pensar. Tomo el valor y con una bocanada de aire lance el trozo de papel a la cubeta y observe como ardía.  –Que tonta– mi conciencia, sí que me sentía una tonta por lanzar un hechizo de amor, pero eso es la única opción que tengo y no tengo mucho que perder. Ser la dueña de una librería en una moderna ciudad universitaria al norte de New York, pensaba que me permitiría ciertas cosas pero no ahora estoy aquí como una tonta haciendo hechizos para que me mandara al hombre perfecto. Sacándome todos esos pensamientos tome el extintor que estaba cerca, sabía que lo necesitaría si por algún motivo me echaría para tras, pero los recuerdos cuando queme la pizza en el horno,  sonreí, lo que ahora necesitaba era una copa de vino tinto para celebrar la maravilla.

 


Todo lo que estaba haciendo era por mi familia, y por mí misma. La librería ya  tenía una hipoteca y los ingresos no ayudaban mucho para pagarla. Los proyectos de remodelarla e implementar una cafetería se estaban quedando en solo ideas. Los negocios de mi padre estaban en un momento malo, estaban a punto de vender la casa, el hogar donde crecí y viví muchas cosas y eso no lo permitiría. 

Ya encontraría la solución para mi librería ahora lo más importante era ayudar a mi familia. A mis veintisiete años  con un negocio y profesión debería vivir en un bloque de pisos modernos, vestir ropa de marca y salir con hombres todas las noches. Pero no en cambio yo apto por adoptar perros, comprar cosas sencillas. Este estilo no salvara a mi familia de la ruina. 

Un sorbo de vino calmaría mis pensamientos, reconozco que nadie tiene el dinero suficiente y si existiera esa persona con tanto dinero, yo no acabaría bien, además este patético hechizo no traería al hombre perfecto. El timbro sonó después de mis pensamientos. << ¡Dios mío!>> pensé e inmediatamente me fije en mi atuendo no  me daría tiempo a cambiar, solté un suspiro y abrí. 
—Ya era hora que abrieras.  
Cuando la vi mis esperanzas cayeron. Maggie Emerson mi mejor amiga estaba de visita una vez más.
—Se suponías que deberías ser un hombre.
Maggie resoplo, entro mientras se sentaba en el sofá, me pude fijar que llevaba las uñas pintadas de color rojo.
–Sigue soñando. Asustaste al último con el que saliste, así que no pienso a concertarte otra cita en la vida ¿Qué ha pasado aquí?
— ¡Asustarle! Yo pensé que me atacaría.
—Jess, Jess, solo se inclinó para darte un beso, es un ritual después de una cita.
Me encogí de hombros, empecé a recoger loa papeles que había por medio, los metí en la bolsa de basura y después tome la cubeta.
—Si mal no recuerdo, llevas sin acostarte con nadie unos diez años, ¿no?
—Bruja
—Monja.

Con ella no podía, hice un mohín he eche a reír. Hablar con mi mejor amiga me hacía bien, olvidarme de los problemas que tenía. En este caso Maggie era muy buena escuchando pero dando consejos mejor ni hablar. La curiosidad me entro por saber que hacia ella en mi casa un sábado. La respuesta estaba clara otra cita, según ella no le gustaba pero como está demasiado bueno no dejaría escapar la oportunidad. 

—Ojala pudiera ser como tú, Maggie. ¿Por qué no soy tan desinhibida?
—Pues a mí me gustaría ser un pelín menos. —Las dos reímos, pero la risa de Maggie era de tristeza pero para no indagar en sus temas ella desvió la vista hacia el cubo—. Dime, ¿Qué pinta la cubeta?
Diablos me había atrapado, note que mi cara tomaba el color como el tomate, Maggie se burló y enarco las cejas esperando respuesta.  
—El fuego era en honor de la Madre Tierra— susurre.
— ¡Por Dios Bendito!
—Escúchame, estoy desesperada. Todavía no he encontrado al hombre de mi vida y me ha surgido otro problemita que debo solucionar. Así que no vi la mejor manera de unir las dos cosas para reducir la lista.  
Maggie me miro sorprendida y con señales que a ti se te cruzaron los cables. Me explicación fue rápida y precisa. Una de mis clientas me había contado de un  libro de hechizos de amor, y me sugirió al principio pensé que estaría mal. Me explico cada detalle del hechizo, es así como ella había conseguido al amor de su vida. Claro mi mejor amiga aún estaba intentándome comprender. Pero ella no se quedaría con las dudas y siguió con el interrogatorio.  

—Ya comprendí todo, ahora déjame ver la lista.
—La he quemado. — maldita, sonrió y con toda una triunfadora se levantó.
—Te conozco desde hace….dieciocho años, sé que tienes una copia debajo del colchón. 
Tomo la dichosa copia de la lista,  volvió a su sitio anterior, tomo la copa de vino a medio acabar y empezó la lectura. Para mí la humillación. Por cada número hacia su pequeño análisis en una cosas estaba de acuerdo conmigo en otras simplemente le parecían bobas. Alzo la vista volvió la vista al parecer llego a la numero diez. 
— "-Que tenga ciento cincuenta mil dólares en efectivo y disponibles-".—Alzo la mirada—. Necesito detalles.
—Necesito a un hombre a quien pueda querer y al que le sobren ciento cincuenta mil dólares. Y los necesito ya.
— ¿Para qué?
—Para salvar Tara— vi como Maggie se confundía más —La casa de mi madre, es el patrimonio familiar. Maggs, yo ya sabía que había problemas, ellos aun así me decían que todo iría bien ahora me entero que quieren vender y eso no lo puedo permitir. Además ellos no tienen dinero y mucho menos un lugar a donde ir. Haré cualquier cosa con tal de ayudarlos, incluso casarme. Como Escarlata.
Pasaron algunos minutos hasta que Maggs reacciono, gimió y cogió su bolso. Saco el teléfono y marco un número. 
— ¿Qué estás haciendo?
Me estaba esforzando para controlar el pánico que me estaba invadiendo, el solo pensar que mi amiga no me entendería.
—Estoy llamando a tu solución—
Maggie era una buena amiga pero que ella tuviera la solución si daba miedo, las citas que me solía hacer siempre han acabo mal. 

—Emerson— se escuchó al otro lado de la línea
—Christian, soy yo. Maggie. — Mi corazón se paró, un silencio se hizo — ¿Has encontrado ya esposa?

Escrito 2:
Capítulo 05


Elemento I || Jessie Burn || New York.


Jazmines, rosas y el olor a un hermoso jardín de pequeñas flores. Rodeaba e inundaba a una pequeña niña que con su sonrisa iluminaba el día. Dos figuras observaban a la niña, sus miradas indicaban que estaban muy felices por aquel ángel que tenían a su lado. Lentamente se acercaron, la niña corrió a sus brazos. Un hombre de brazos fuertes la levanto en brazos después de unos largos besos y cariños una guerra de cosquillas empezó.
La madre de Jessie solo miraba. En sus ojos aparecieron algunas lágrimas pero esas lágrimas eran de felicidad. Susan era una joven que como toda mujer sueña en casarse y tener muchos hijos a quine cuidar y mimar. Casarse se la había cumplido pero el tener hijos no; Jessie llego a ellos como un milagro,  ella no podía tener su propia sangre, eso a ellos no le importaba era su hija y eso nadie lo negaría. 
 
Porque tan pensativa–  su esposo, la tomó por sorpresa y ella se asustó. 
–Eres un tonto. Solo que me cuesta creer que al fin este con nosotros–  La adopción de Jessie no fue fácil. Los señores Burn tuvieron que realizar algunos viajes, para buscar el lugar y casa perfecta para poder cuidar a la niña. La noticia que la adopción fue aceptada  Susan paso un día completo llorando, siempre contando con el apoyo de su esposo Nick. 
–Lo se cariño. Ahora disfrutemos, sabes que crecerá  y ya no será más una niña. Quera salir, vivir su juventud.
– ¡Mami y Papi! – grito Jessie, saltando al divisar unas mariposas y ella iba tras ellas.
–Ten cuidado puedes caer.
 

(****)






















       Una joven de estatura media, cabellera negra el cual resplandecía por los rayos de sol que iluminaban toda su habitación. Se movía tras las sedosas sabanas que cubrían su cuerpo. Lentamente fue abriendo sus ojos que inmediatamente ella los cerros por la luz, se molestó mucho; unos minutos más tardo en levantarse, tomando el teléfono que estaba en la mesilla, la incesante canción Bad Girl anunciaba que sus padres la estaban llamando. 
 
     Susan y Nick decidieron tomarse unas vacaciones. El trabajo los mantenía ocupados  cada vez se les hacía difícil pasar más tiempo con su hija. Los regalos, viajes, entre otras cosas no parecía que estaban haciendo efecto a medida que Jessie creció; las cosas cambiaron se convirtió en una joven rebelde, un tanto fresa, y rencorosa por la poca atención que le dan sus padres. 
 
      Jessie se fijó en la hora aún era las ocho de la mañana. No entraba hasta las diez a clases. Con algunas maldiciones contesto la llamada. Al escuchar la dulce voz de su madre, ella se estremeció, la misma voz del sueño. Apretó su celular para poder entender, últimamente aquellas escenas de su niñez que no lograba recordar ahora aparecían en sueños. Era como si ella hubiera viajado en el tiempo y estaba viviendo eso –Es producto de tu imaginación– se dijo pero su ara indicaba que no se quedaría con la duda. 
 
–Mami, alguna vez tuvimos una casa con un jardín con variedad de flores– al otro lado de la línea solo se escuchó un ahogado respiro por parte de la señora Susan. 
– ¿Cómo…?– 
–Lo tuvimos o no–
–No– fue la respuesta más rápida que Susan dio. –A qué se debe su pregunta señorita–
–Te advierto que si te burlas no me vuelves a ver– le contesto Jessie a su madre antes de contarle su sueño.  –Eso es lo que paso, en fin. Tengo que colgar, o tendré que tomar la moto para llegar a tiempo.
 
El sonido que la llamada había sido terminada se escuchó. Jess solo sonrió, su madre sabía que ella era un peligro conduciendo motos. A estas alturas sabe bien que ella es mejor conduciendo autos que motos.  Jess no tardó mucho en cambiarse. Hoy iría con sus típicos vestidos, zapatos de tacón, un bolso que combinaría su conjunto. Al terminar recogió un poco su habitación, tomo su bolso. El sonido de sus tacones resonó por toda la casa. Más porque ella ahora estaba corriendo buscando sus libros y llaves. El orden no era común en ella. Cuando al fin encontró sus llaves, soltó un suspiro. 
 

(****)






















      Las notas de  Bed of roses resonaba por todo el vehículo. La joven que lo conducía al parecer no se daba cuenta de que su aceleración estaba descontrolada. La flecha que indicaba la aceleración cada vez marcaba más. A tan alta velocidad un accidente estaba a las puertas. Jessie al parecer eso era lo menos que le importaba. Al parecer esa adrenalina era el remedio más seguro que ahora tenía.  
     Otro auto le estaba pisando los talones. Al parecer igual aquella persona no se daría por vencido. Jessie lo estaba observando por el retrovisor y su ira aumentaba. Jessie sabía que sería imposible perderlo de vista era tan bueno como ella conduciendo. 
      Cuando Jessie se había mudado a una de las ciudades más pobladas. Ni por sus más remotos pensamientos imagino volverlo a ver. Ahora él todo un hombre de 24 años, claro que había desarrollado ahora tenía unos músculos que ella podía mirar. Un porte de caballero andante, esos ojos marrones que alguna vez la miraron de una manera especial. Ahora se volvieron a encontrar –Esto debe ser una pesadilla– se dijo mientras baja la velocidad de su auto. Cuando diviso una de sus cafeterías favoritas, estaciono, tomo su bolso y bajo del auto. 
    Jessie al fin pudo respirar al sentir que no la seguía. La puerta de  Café Grumpy se abrió. La persona que estaba tras el servidor sonrió al verla.  La joven se relajó, tomo el lugar que siempre estaba apartado para ella. Pidió un café bien cargado.
 
–Tus amigos han llamado muy preocupados– Maggie es una joven muy activa, risueña, a sus 23 años, es la dueña de una de las cafeterías más conocidas. Se casó cuando había cumplido la mayoría de edad. Es madre de un hermoso niño, con ojos azules, rubio como su padre. Ella siempre ha sido el apoyo de Jessie cuando sus padres no están con ella. La mujer estaba preocupada.
–Necesito estar sola– contesto Jessie, sus pensamientos eran confusos y necesitaba ordenarlos. 
–Recuerda que aquí me tienes– Maggie dejo la taza de café y se retiró, no sin antes  darle una mirada y negar con la cabeza.
 
    Tanto como ella y la otra persona del auto necesitaban su tiempo para aclararse. Solo que el joven que conducía el otro auto y tenía las cosas. Su regreso era inevitable, sabía que Jessie se sorprendería con su llegada y de la manera. Al verla supo que no se lo había tomado muy bien. No dudo ni un poco en seguirla, luego se arreglaría con las autoridades y sus nuevos alumnos.
      Jessie seguía sentada en esa cafetería. Su rostro estaba lleno de lágrimas, sus manos temblaban, la taza de café casi termina en el suelo, su respiración era muy irregular. 
   La familia de Jessie antes de establecer raíces en New York, tuvieron  que mudarse varias veces. La razón era que siempre que llegaban a algún lugar su hija sufría de dolores insoportables en la marca en forma de reloj que Jessie tenía en la parte baja de su cadera. Susan y Nick como no soportaban ver a su hija hicieron lo posible para que ella no tuviera más dolor. Los dolores terminaron cuando llegaron a New York. Así es como Susan y Nick deshicieron todas las pruebas o cosas que hicieran recordar a Jessie esas cosas de niñez. 
  Lo que no se percataron era que Zayn McBane volvió a la vida de Jessie. Zayn es el hijo menor de la familia McBane. Una familia de dinero con grandes influencia y socio de una de las empresas de los padres de Jessie. Zayn y Jessie perdieron contacto cuando dejaron California. Jessie era una niña de 10 años y Zayn un adolescente de 15 años. Eran como hermanos Zayn siempre estaba al pendiente de las cosas que hacia Jessie, la defendía cuando ella cometía errores o travesuras que a sus padres no les gustaban. Ella también ayudaba a Zayn con sus escapadas, sus citas, sus amigas, y novias. Todo era perfecto para los ojos de Jessie cuando al fin pudo hacerse la idea que estaría bien, el dolor volvió. Y nuevamente tuvieron que irse. 
  Todos esos recuerdos que muchos pensaron no sería fácil para Jessie recordar. Fueron inútiles los recuerdos uno tras otro llegaban como flash a su cabeza. Mientras los flashes se posesionaban en su cabeza, el dolor de cabeza se hizo profundo y aumentaba cada vez. La taza que tenía en sus manos se desvaneció en la mesa regando todo el líquido sobre la mantelería que cubría la mesa  y segundos después caer al suelo.  Sus ojos se fueron cerrando poco a poco.
Ficha Aceptada.

hey, linda, ya estás dentro de las audiciones, te deseo mucha suerte.


chanyeol.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por lexie. el Lun 12 Sep - 13:14

hola, fer. me ha gustado demasiado, demasiado esta idea. voy a audicionar, a más hoy en un ratico te estaré dejando mi ficha. bye, bye.

lexie.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por lexie. el Lun 12 Sep - 18:57


representantes: margot robbie; evan peters.
nombre (si es que si puedo inventarlos): aleksandra "sasha" petrov; dylen lepore
edad: 25; 29
ocupación: bailarina de ballet profesional; actor
nacionalidad: rusa; italiana-americana.
compañía: the kremkin ballet company; 20th century fox.
escritos:
uno:
Bambie me dijo que me vería temprano. Si es que Stanford no me tragaba antes, claro. Y es que estoy pérdida, ¿cómo no estarlo?
Es el primer día de clases y descubierto varias cosas:

1. Stanford es enorme.
2. La empatía no es requisito indispensable para ser profesor universitario.
3. Ni para ser alumno.
4. Que en el siglo XXI –y bien entrados ya– vas a tener que hacer colas para todos los trámites.
5. Hay mucha gente guapa en el mundo.

¡Y eso que ni siquiera han pasado 3 horas que llegue!

Con mi equipaje de mano y bolso camino con dirección hacia el elevador del edificio de residencias estudiantiles. Presiono el botón del sexto piso, sin preocuparme de la demás gente que entro conmigo y espero. En cuanto las puertas se abren, salgo inmediatamente y busco la habitación seiscientos sesenta y seis  (666).

¿Estupendo, no?

—Será como vivir en un hotel—me dijo Anissa, mi nana—, solo que sin servicio a cuarto.

La verdad es que una residencia de estudiantes lo único que tenía de parecido a un hotel es que no era mi casa. Lo admito, ya no quería estar en casa. Puede haber ido a vivir a un departamento, pero no me gusta estar sola; entonces la residencia de estudiantes era mi opción.
De haber sido por mí, yo viviría en un hotel, donde la vida es hermosa y fácil, sin embargo, mis padres querían que fuera independiente y responsable.
Dos cosas con las que yo no estoy familiarizada.




—Te das cuenta de que algo se—digo en cuanto me siento—, ¿verdad?
— ¿A qué te refieres? —me pregunta Bambie, luciendo confundida.
—A nada—replico—, es solo que quería ensayar una escena que impusiera misterio antes de mi clase de teatro de mañana. Recién me dieron mi horario, ¡y la clase es a primera hora!
Por lo general, Bambie no menciona que soy una persona que lleva todas y cada una de las situaciones a sus extremos, lo insinúa pero es lo suficientemente amable para no decírmelo directamente.

—Intenta estudiar derecho, Ivy—manifiesta Wes—. Apuesto que tengo el doble de clases de las que tú tienes.

En cambio, Wesley es una persona sin tapujos, quien me recuerda a menudo que soy una persona desmesurada. De alguna manera se lo agradezco, a pesar de ser algo molesto y/o hiriente siempre.
Siempre he creído que la relación que tienen Bambie y Wes es puramente contradictoria. Ambos son tan opuestos que me resulta chocante el saber de qué ambos están juntos. Aunque supongo que los opuestos se atraen, o algo así.

Dejo escapar un suspiro y me pongo mis lentes de sol para posteriormente echar la cabeza para atrás.
Mientras el sol me empapé todo es posible, en este instante, el cielo de media mañana ofrece un estupendo color azulino que hace pensar en una sola cosa: María la del Barrio (un tele drama mexicano que compre en Amazon por sesenta y dos dólares).
Sé que es algo ridículo, pero como una estudiante de teatro y performance estudio, analizar actuaciones y ver como otros actores se desarrollan con respecto a su papel.
Está bien. Todo eso no es del todo cierto, debo admitir que me fascinan este tipo de cosas ya que incluyen todos los elementos para mantenerte adherido a la historia de principio a fin: venganza, incesto, hijos bastardos, muertes fingidas, desamor y mucho drama.
A parte de las telenovelas, puedo decir que me atrevería a contar los días que faltan para que se acabe el verano y el otoño se filtre entre las hojas, pintándolas de amarillo y rojo. No es que me emocione mucho el otoño, pero al menos me ahorraría el sufrir a causa del insoportable calor sin preocuparme aún por la ausencia del sol así como sucede en invierno. La verdad es que me gusta el sol. Pero prefiero los climas fríos.

Al caer el medio día me dirigí al Stanford Faculty Club donde se encontraba la diabólica trinidad y Aleena.

La diabólica trinidad está conformada por Alexander D’Angelo, mi mejor amigo; Wesley Beckham, mi otro mejor amigo y Kyle Speechley, el amor de mi vida y futuro padre de mis hijos.
Sí, soy bastante exagerada: Kyle y yo no somos nada. Nada. Nada de nada. Si estoy un poco enamorada de él, pero no me atrevería decírselo. Nunca, ni en mis más salvajes sueños.
Nada no es un término correcto: él es mi amigo. Mi amigo con derecho a roce.
Porque decirle a alguien o al mismísimo Kyle que tengo sentimientos hacia el sería una condena a sufrir muchísima vergüenza y por consecuente, una secuencia de eventos desafortunados que nadie quiere ver.
Pensándolo mejor, lo mío con Kyle es más bien un crush. Un total y absoluto crush.

—Hola—saludo a todos los presentes con un beso en la mejilla y acto seguido me siento a esperar a los que faltan.

En cuanto Lizzie llega, planta un beso en la mejilla de Ky y articula la frase:

— ¿Cuándo vas a aceptar ser mi novio?

Una emoción oscura y enorme que amenaza con tragarse mi autocontrol y explotar se manifiesta en mí. Luego de que Lizzie estalla en risas y confiesa que es algo así como un chiste. Me calmo un poco, aunque no del todo.
El tema de inmediato cambio a la fiesta de disfraces que organizaría Alexander en los yates de su padre.

—Propongo que nos vistamos de las chicas de la película Austin Powers. Ya saben cómo de los sesentas. Peinados enormes y lindos vestidos.




Al final del día llego a mi habitación y me decido a desempacar. En cuanto abro mi maleta me percato de algo muy importante: no traje mi cepillo de dientes.
¡Mierda!
Lo único que esperaba evitarme en el primer día de clases era olvidar algo en casa o caerme enfrente de la gente, pero eso no importa.
Al menos no me caí enfrente de nadie.
Mi única opción de momento es ir a comprar un cepillo de dientes. Es de noche y hace mucho calor.
¿Qué es lo peor que podría pasar?

Ya había cambiado mi vestido por un pijama, así que lo único que hago es reemplazar mis cómodas pantuflas de unicornio por unas crocs color rosa y ponerme una sudadera que es dos veces más grande que yo.
Salgo a del campus y cruzo la calle para entrar a un 7-eleven.
Me dirijo a los congeladores, lista para tomar un agua voss cuando alguien me toma de la cintura y me tapa la boca.

¡Ayuda!, atino a gritar mentalmente.

Esta persona me levanta del suelo y empiezo a mover los pies frenéticamente. Escucho una pequeña risa y la persona me suelta. Doy la vuelta y descubró a Ky con una sonrisa burlona.

— ¡Kyle! —exclamó, furiosa— ¡casi me matas del susto, idiota! ¿en que estabas pensando?
— ¡Hey! —levanta la mano izquierda y pone la derecha en su estómago—la oportunidad se presentó y yo la tome, no te pongas tan histérica, Ivy.
—Bien. Pero para ser sincera tengo muchas ganas de darte una patada en el centro del culo, hijo de puta—le digo—. Cuando madures, búscame, estaré en los columpios.

Tomo mi agua y le dirijo una última mirada dramática y me dirijo al pasillo de productos para la higiene personal.

— ¿Qué buscas?
—La respuesta de la vida, el universo y todo lo demás.
—Oh, eso es fácil—alardea—. Es 42.
—Yo creo que es Ryan Reynolds—lo contradigo.
Ky rueda los ojos y me dedica una sonrisa.
—Busco un cepillo de dientes. Olvide el mío en casa.
—Y viniste a comprar uno a las diez de la noche, hora donde los violadores afloran los alrededores de las universidades.
—Hace cinco minutos cuando alguien tomo mi cintura y cubrió mi boca con su mano pudo haber sido un violador.
—Ya te he dicho que fue una broma, Ivy, además….
—Y para compensar tu broma me compraras una pizza—digo, interrumpiendo una disculpa que no hacía falta—. Es una orden, Speechley.

Compré mi cepillo —uno negro de cerdas ultra suaves—, y me dirigí junto a Ky a La Casa del Arbol, un restaurante del campus.

En el lugar había varios chicos —ninguno que reconozca— y lo que me pareció ser buena música de fondo. Bohemian Rhapsody de Queen ambienta el lugar haciendo que me emocione más de lo que debo.

—Put a gun against his head, pulled my trigger, now he's dead. Mamaaa, life had just begun, but now I've gone and thrown it all away—canto con emoción, haciendo reír a Kyle.

Pedimos una pizza margarita para los dos; mientras esperamos muevo mi cabeza al ritmo de la música y Ky se pone a hacer bolitas de papel con una servilleta. Me quedo mirándolo un rato, analizando su acción.
Unos momentos después, se pone una bolita de papel en la boca, toma una pajilla y antes de que pueda parpadear, sopló por la pajilla hasta que la bolita llena de saliva se estrella contra mi cara.

—Eres un asco—le digo, riendo mientras me quito la baba de la mejilla.

Pero el no para. Sigue tirándome con todas sus municiones y como no planeo quedarme de brazos, decido imitarlo. Me pongo a elaborar bolitas con mi servilleta y comienzo a escupírselas igual sin poder parar de reír. Tenemos que parar el bombardeo solo porque llega la pizza.
Creo que tengo bolitas de papel babeadas por Kyle por todo el cabello. Un asco, pero fue divertido.

—Entonces… ¿qué tal tu primer día?
—Pudo haber sido peor.

Texto de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
dos:
23 de Septiembre, 1991.
Novalee Clementine.

Normalmente a la gente se le olvida el otoño. Cuando preguntan por su estación favorita suelen responder que el verano, o la primavera, incluso el invierno, aquellos a los que les gusta la nieve. Pero casi nadie suele decir que el otoño es su estación preferida.
Otoño es mi estación favorita. El viento sopla con gran intensidad, las hojas de los árboles se secan, y se vuelven amarillas, ocres, anaranjadas, o rojas; llenando todo de color.
Suelo ir con mi hermana pequeña, Harper, a cazar saltamontes en las mañanas de domingo y, al contrario de mi hermanastra Audrey, disfruto limpiar las hojas que se caen de los árboles.
Una de mis actividades favoritas del otoño es pasear en bicicleta a través del parque Heckscher, que ofrece vistas maravillosas en esta época del año. Incluso tomar el sol sentada en un banco de este parque, se convierte en una actividad placentera lejos de temer por abrasión solar o el calor sofocante.
Lo que más disfruto es dar paseos con mi perro, un enorme San Bernardo llamado Marshall.
Mi mamá hornea pay de calabaza, que al menos para mí, es la cosa más exquisita que puede haber en este mundo. También llega el día de gracias, ¿a quién no le gusta esta celebración?
Cuando la gente me dice que no les gusta el otoño, no sé de qué rayos están hablando. Otoño es la época más maravillosa del año.
— ¿Por qué la sonrisa? —me pregunta Audrey, al ver que me he quedado pensativa y con una sonrisa muy grande —tan grande, que es posible que tal vez asusta— mirando hacia el ventanal que ofrece vista al patio trasero.
—No lo sé. Solamente sé que desperté feliz. Y que hoy es un día maravilloso.
— ¿Maravilloso? —asiento con la cabeza, sin dejar de lado mi sonrisa psicótica— ¡Hoy es el primer día de clases! ¡Nada es maravilloso este horrible día! Hasta creo que sería mejor ahogarme en mi plato de cereal…
El otoño representa la época del cambio, de las transformaciones cuando los árboles se despojan de lo superfluo para descansar en invierno y volver a renacer en un nuevo ciclo. Aunque, esto solo aplica para algunos.
Otros siguen siendo ellos mismos: como Audrey. Que comienzo a sospechar que nunca dejara de tener una mala opinión sobre ir a la escuela.
Audrey y la escuela es un tema que sale a colación frecuentemente en mi casa. La chica tiene pésimas calificaciones. PESIMAS. En realidad a Audrey le interesan otras cosas, como los chicos o tener una carrera de modelaje. Ni su padre ni mi madre están de acuerdo.

Cuando llegamos al colegio, no tarde mucho en reunirme con mis dos mejores amigas Ellie Castleberry y Heather Smith.
— ¿De verdad? ¿Quieres que repasemos tu nueva lista?—Pregunto Heather— ¡Creí que ya te habías olvidado de eso!
Otros no saben lo que quieren, pero siguen siendo quienes son: como Ellie. El año pasado ella elaboro un listado de los chicos con los que le gustaría salir. Se la pasó gran parte del  verano ponderando sus alternativas antes de hacer la lista para el año escolar.
Heather y yo, sabemos que aquella lista le causo más sufrimiento del que se merece. Porque —como era de esperarse— Ellie no salió con ninguno de los candidatos.
—No sé de qué me hablas —respondió.
—Bien. ¿Estas intentando negar que el año pasado, después de tu rotundo fracaso con esa condenada lista, dijiste que nunca jamás, ni en un millón de años, ni estando completamente loca volverías a armar esa lista? —contraataque.
—Está bien, lo admito. Entre en pánico.
—Yo creo que deberíamos quemar esa cosa, Ellie—dice Heather—. No está haciéndote ningún tipo de bien. Eso solo es señal de que no tienes idea de lo que quieres.
— ¡Ahh! Ya vas a empezar con tu rollo de psicología.
Rio ante la respuesta de Ellie. Desde los 12 años, Heather tiene muy metida la idea de querer estudiar psicología. Lee libros, hace investigaciones exhaustivas, ve películas, asiste a conferencias… Heather tiene completamente claro lo que quiere.
Mientras, hay otros que no están a gusto consigo mismos: como yo.
Siento la agradable brisa chocar contra mi rostro, haciendo que se muevan algunos mechones de mi cabello. Cierro los ojos y aspiro suavemente el maravilloso olor de la brisa de otoño: tierra y lluvia, mezclada con hojas secas.
—Este curso va a ser distinto, mejor —jura—. No lo sé, tengo presentimiento. En serio me gustaría tener un novio. Otoño es temporada de amores.
—Todos dicen que la primavera esa la estación del amor…—comienza a decir Heather.
—Pero está claro que en otoño se forman más parejas—interrumpo.
Oh, Novalee, siempre defendiendo al otoño.

Tan pronto como sonó el timbre, que usualmente anuncia que debemos entrar a clases todos nos dirigimos al gimnasio.
Siendo el primer día de clases, el director Allen daría su discurso para empezar el año. Todo el mundo habla entre sí en voz baja, a ningún alumno le agradan los discursos que da este hombre. Siento decir que no me incluyo en ese grupo.
Siempre me han gustado los discursos. No sé porque. Supongo que es porque soy una persona aburrida. Y lo admito, no me gusta ser aburrida. Sin embargo, yo sigo escuchando.
— Por más que lo desees, es imposible detener el tiempo: pasa y lo cambia todo.
Esa es la frase que más me ha llamado la atención en los 10 minutos que el hombre de lustrosa cabeza clava ha estado hablando.
Esa frase me hace tener un pensamiento fugaz: Lo malo es que te arrastra consigo.
Y si, el paso del tiempo es inevitable. Y con el paso del tiempo viene el cambio —lo que también es inevitable—, lamento decirlo.

Mi primera clase del día es literatura, luego biología, matemáticas y luego debate.
La señora Mitchell imparte esta última. Esta mujer es denominada comúnmente como abstracta. Usa medias de nailon, que por alguna razón siempre están rasgadas, los zapatos imperecederamente le quedan grandes, sus trajes están pasados de moda, usa el cabello corto y sin peinar, además de grandes lentes redondos y más labial en los dientes que en los labios. La mujer no es muy amable, tampoco agradable; y me parece que después de más de 30 años de enseñanza, puede ser que esté justificada.
—Como cada año—anunció la señora Mitchell—, yo formo equipos de tres personas que deberán trabajar juntas el resto del año.
La mayoría de los presentes en la sala comienzan a murmurar cosas casi imperceptibles para mí. Mitchell no le toma importancia y continúa hablando.
Suspiró.
No tengo esperanzas.
Nunca he entablado una conversación con el 98% de las personas del aula. Heather y Ellie no están en esta clase. Me resignare.
—No se preocupen en escoger pareja. Ya lo he hecho por ustedes.
Bien. Esto no le agrado a mis compañeros, pero es bueno para mí. Significa no tendré que preocuparme por ser la última a la que integren a un equipo.
—Lawson, Murphy y Parker. James, Hughes y Powell. Torres, Ward y Henderson—espero ansiosa que nombrara mi apellido—. Russell, Young y Evans. Mays, Olsen y Clementine. Bell, Clark y Harris.
¿Qué?
¿Mi equipo son Nate Mays y Katherina Olsen, la pareja más popular de todo el colegio?
¿Acaso la vida está intentando hacerme pagar una retribución kármica por algo malo que he hecho?
Mi año en debate se ha arruinado.

Al salir de clase me dirigí a mi nuevo casillero, mientras intento ponerle la combinación para poder abrirlo alguien toca mi hombro con delicadeza.
— ¿Si? —pregunto sin apartar la vista del candado.
—Hola. ¿Novalee, verdad?
Inmediatamente giro mi cabeza para ver a Katherina y Nate con una gran sonrisa parados a un lado de mí.
Nathaniel Mays es uno de esos chicos con una melosa novia cuya vida giraba en torno a él. Un atleta guapísimo de constitución delgada, que supera el metro ochenta de estatura; ah, y también saca excelentes calificaciones, según los rumores.
Nate y Kate llevan un noviazgo algo extenso. Kate es la clásica novia para un triunfador del estilo de Nate: largo cabello rubio y brillante, ojos azul translúcido, cuerpo esbelto y siempre, absolutamente siempre, impecable. También es animadora.
—Ehh. Si…
—Lindo nombre—dice Katherina, para después agregar—. Bueno, Novalee, como ya sabes, estamos todos juntos en el equipo de la clase de debate. Tal vez pienses, como los demás en el instituto, que Nate y yo, por ser populares somos inútiles—en realidad sí. Si lo creo y creo que yo haré todo el trabajo, pero si, los dejare poner sus nombres porque yo no soy mala persona—, pero, quiero sacarte de tu error. Nate y yo estamos de acuerdo en que colaboraremos para que todo sea justo.
Mi cara de estupefacción debe hacer sido épica. ¿Estaba hablando en serio?
—No es una broma, Novalee—asegura Nate—. Kate y yo hemos decidido que no te dejaremos sola en esto.
—Oh. No sé qué decir.
—No digas nada—Dice Nate—. Somos un equipo después de todo…
—Tenemos que irnos. ¡Feliz primer día de clases, Novalee! —Exclama Kate— ¡Nos vemos en clase!
Y es oficial. Estoy total y completamente sorprendida.

—Dime que estoy soñando y que lo que acabo de ver era mentira.
Justo a tiempo para la aparición de Ellie.
Cuando estoy a punto de abrir la boca para contestar, Ellie dice:
—No. No digas nada. Tengo la más grande noticia del mundo.
— ¿Qué?
—Damian Newell acaba de terminar con Naomi Cook.
—No le veo lo…
— ¡Y Damian ha hablado conmigo en historia universal!

El otoño ha comenzado.
Otoño: una estación de historias que empiezan y de otras que terminan.

Texto de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
tres:
26 de Febrero. 1992

Miro por el espejo retrovisor, esperando a que Audrey se meta al auto.
Aprieto el volante con fuerza y toco el claxon 3 veces.
Conforme ella se va acercando, mi furia aumenta poco a poco. La puerta del auto se abre, obligándome a quitar mi bolso del asiento del copiloto. No me molesto en esperar que Audrey cierre la puerta para arrancar.
— ¡Novalee! —Exclama— ¡Tranquilízate!
Me quedo callada y freno el auto de golpe.
Le doy tiempo a Audrey para que cierre la puerta, y arregle algo su cabello.
Imbécil.
Me enfurezco más y vuelvo a pisar el pedal. La cara de Audrey delata miedo, y por alguna razón, eso me satisface.
—Por favor, Novalee, perdóname—Dice, con un hilo de voz—. Enserio no se en que estaba pensando, jamás lo volveré a hacer, nunca, nunca, nunca.
Vuelvo a quedarme callada. En un intento de controlar mis impulsos por golpearla, aprieto el volante con más fuerza, provocando que mis nudillos se vuelvan blancos.
— ¡Novalee, dime algo! ¡Carajo!
Ese fue el fin de mi paciencia.
— ¿No crees que tengo derecho a guardar silencio? —Grito, con furia— ¿Cómo diablos crees que voy a perdonarte después de algo así? ¡Yo puse mi confianza en ti!
—Novalee…
—Cállate—interrumpí— ¡Yo tengo todo el derecho del mundo a estar enojada!
—Yo… yo…
— ¡Dije que cerraras el hocico! ¿O puedes darme una explicación lógica para lo que sucedió? ¿puedes hacer eso?—grite.
Audrey se queda callada.
— ¡Ni eso puedes hacer!
Audrey comenzó a llorar y al instante comencé a sentirme mal.
—Perdón, no quise decir eso…
—Déjalo, está bien…
Cierra los ojos y mira la oscuridad.
Ése era el consejo que solía darme mi padre cuando las cosas iban mal. Decidí seguirlo.
Oh- oh. Mala idea.
¿Por qué todo salía mal en mi vida?
Cierra los ojos y mira la oscuridad.
Vuelvo a hacerlo.
Miro fijamente la intensa oscuridad que ahora se mantiene en mis parpados cerrados. Aunque estoy tumbada y quieta en el suelo, me siento como si estuviera en la luna, flotando. Tal vez viendo como varias estrellas chocan entre sí, colisionando, destruyéndose: como yo.
Tendida en el cofre del auto, Audrey se niega a rendirse, intentando moverse, aunque esto resulte algo inútil.
Vuelvo a abrir los ojos y veo las estrellas de nuevo. Tan lejos de mi alcance ahora, estiro las manos, intentando tocar alguna. Pero eso no ocurre. 
Dejo caer mis manos a los lados, dejando que hagan contacto con la nieve.
Me digo a mi misma que debo mantenerme despierta, pero la luz moteada de los destellos azules, rojos, blancos y amarillos atacan mi perfecta visión de las estrellas invitándome a volver a cerrar mis ojos con fuerza.
Me niego a volver a abrirlos, aprieto aún más los parpados logrando mi cometido de bloquear los puntitos de luz.
No siento nada. No hay vida en mí. El corazón me late deprisa, luchando por mantenerme con vida. Me relamo los labios, y cuando me doy cuenta, el sabor a sangre inunda mi boca.
Mi corazón bombea. Intentando reemplazar la sangre que estoy perdiendo. Pero esta abandona mi cuerpo tan rápido como llega.
Estoy completamente segura de que me rodea un enorme charco de sangre, que cada vez aumenta más su tamaño.
Pero no siento nada.
¿A quién le importaría si yo…?
¿Qué pasaría si yo…?
¿Me extrañarían si yo…?
¿Vería de nuevo a papá si yo…?
¿… si yo me dejara ir?

Me dejare ir.
Cierra los ojos y mira a la oscuridad.
Y aun así mi corazón palpita.
E incluso roto, este todavía funciona.

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lexie.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por chanyeol. el Mar 13 Sep - 1:33

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:

representantes: margot robbie; evan peters.
nombre (si es que si puedo inventarlos): aleksandra "sasha" petrov; dylen lepore
edad: 25; 29
ocupación: bailarina de ballet profesional; actor
nacionalidad: rusa; italiana-americana.
compañía: the kremkin ballet company; 20th century fox.
escritos:
uno:
Bambie me dijo que me vería temprano. Si es que Stanford no me tragaba antes, claro. Y es que estoy pérdida, ¿cómo no estarlo?
Es el primer día de clases y descubierto varias cosas:

1. Stanford es enorme.
2. La empatía no es requisito indispensable para ser profesor universitario.
3. Ni para ser alumno.
4. Que en el siglo XXI –y bien entrados ya– vas a tener que hacer colas para todos los trámites.
5. Hay mucha gente guapa en el mundo.

¡Y eso que ni siquiera han pasado 3 horas que llegue!

Con mi equipaje de mano y bolso camino con dirección hacia el elevador del edificio de residencias estudiantiles. Presiono el botón del sexto piso, sin preocuparme de la demás gente que entro conmigo y espero. En cuanto las puertas se abren, salgo inmediatamente y busco la habitación seiscientos sesenta y seis  (666).

¿Estupendo, no?

—Será como vivir en un hotel—me dijo Anissa, mi nana—, solo que sin servicio a cuarto.

La verdad es que una residencia de estudiantes lo único que tenía de parecido a un hotel es que no era mi casa. Lo admito, ya no quería estar en casa. Puede haber ido a vivir a un departamento, pero no me gusta estar sola; entonces la residencia de estudiantes era mi opción.
De haber sido por mí, yo viviría en un hotel, donde la vida es hermosa y fácil, sin embargo, mis padres querían que fuera independiente y responsable.
Dos cosas con las que yo no estoy familiarizada.




—Te das cuenta de que algo se—digo en cuanto me siento—, ¿verdad?
— ¿A qué te refieres? —me pregunta Bambie, luciendo confundida.
—A nada—replico—, es solo que quería ensayar una escena que impusiera misterio antes de mi clase de teatro de mañana. Recién me dieron mi horario, ¡y la clase es a primera hora!
Por lo general, Bambie no menciona que soy una persona que lleva todas y cada una de las situaciones a sus extremos, lo insinúa pero es lo suficientemente amable para no decírmelo directamente.

—Intenta estudiar derecho, Ivy—manifiesta Wes—. Apuesto que tengo el doble de clases de las que tú tienes.

En cambio, Wesley es una persona sin tapujos, quien me recuerda a menudo que soy una persona desmesurada. De alguna manera se lo agradezco, a pesar de ser algo molesto y/o hiriente siempre.
Siempre he creído que la relación que tienen Bambie y Wes es puramente contradictoria. Ambos son tan opuestos que me resulta chocante el saber de qué ambos están juntos. Aunque supongo que los opuestos se atraen, o algo así.

Dejo escapar un suspiro y me pongo mis lentes de sol para posteriormente echar la cabeza para atrás.
Mientras el sol me empapé todo es posible, en este instante, el cielo de media mañana ofrece un estupendo color azulino que hace pensar en una sola cosa: María la del Barrio (un tele drama mexicano que compre en Amazon por sesenta y dos dólares).
Sé que es algo ridículo, pero como una estudiante de teatro y performance estudio, analizar actuaciones y ver como otros actores se desarrollan con respecto a su papel.
Está bien. Todo eso no es del todo cierto, debo admitir que me fascinan este tipo de cosas ya que incluyen todos los elementos para mantenerte adherido a la historia de principio a fin: venganza, incesto, hijos bastardos, muertes fingidas, desamor y mucho drama.
A parte de las telenovelas, puedo decir que me atrevería a contar los días que faltan para que se acabe el verano y el otoño se filtre entre las hojas, pintándolas de amarillo y rojo. No es que me emocione mucho el otoño, pero al menos me ahorraría el sufrir a causa del insoportable calor sin preocuparme aún por la ausencia del sol así como sucede en invierno. La verdad es que me gusta el sol. Pero prefiero los climas fríos.

Al caer el medio día me dirigí al Stanford Faculty Club donde se encontraba la diabólica trinidad y Aleena.

La diabólica trinidad está conformada por Alexander D’Angelo, mi mejor amigo; Wesley Beckham, mi otro mejor amigo y Kyle Speechley, el amor de mi vida y futuro padre de mis hijos.
Sí, soy bastante exagerada: Kyle y yo no somos nada. Nada. Nada de nada. Si estoy un poco enamorada de él, pero no me atrevería decírselo. Nunca, ni en mis más salvajes sueños.
Nada no es un término correcto: él es mi amigo. Mi amigo con derecho a roce.
Porque decirle a alguien o al mismísimo Kyle que tengo sentimientos hacia el sería una condena a sufrir muchísima vergüenza y por consecuente, una secuencia de eventos desafortunados que nadie quiere ver.
Pensándolo mejor, lo mío con Kyle es más bien un crush. Un total y absoluto crush.

—Hola—saludo a todos los presentes con un beso en la mejilla y acto seguido me siento a esperar a los que faltan.

En cuanto Lizzie llega, planta un beso en la mejilla de Ky y articula la frase:

— ¿Cuándo vas a aceptar ser mi novio?

Una emoción oscura y enorme que amenaza con tragarse mi autocontrol y explotar se manifiesta en mí. Luego de que Lizzie estalla en risas y confiesa que es algo así como un chiste. Me calmo un poco, aunque no del todo.
El tema de inmediato cambio a la fiesta de disfraces que organizaría Alexander en los yates de su padre.

—Propongo que nos vistamos de las chicas de la película Austin Powers. Ya saben cómo de los sesentas. Peinados enormes y lindos vestidos.




Al final del día llego a mi habitación y me decido a desempacar. En cuanto abro mi maleta me percato de algo muy importante: no traje mi cepillo de dientes.
¡Mierda!
Lo único que esperaba evitarme en el primer día de clases era olvidar algo en casa o caerme enfrente de la gente, pero eso no importa.
Al menos no me caí enfrente de nadie.
Mi única opción de momento es ir a comprar un cepillo de dientes. Es de noche y hace mucho calor.
¿Qué es lo peor que podría pasar?

Ya había cambiado mi vestido por un pijama, así que lo único que hago es reemplazar mis cómodas pantuflas de unicornio por unas crocs color rosa y ponerme una sudadera que es dos veces más grande que yo.
Salgo a del campus y cruzo la calle para entrar a un 7-eleven.
Me dirijo a los congeladores, lista para tomar un agua voss cuando alguien me toma de la cintura y me tapa la boca.

¡Ayuda!, atino a gritar mentalmente.

Esta persona me levanta del suelo y empiezo a mover los pies frenéticamente. Escucho una pequeña risa y la persona me suelta. Doy la vuelta y descubró a Ky con una sonrisa burlona.

— ¡Kyle! —exclamó, furiosa— ¡casi me matas del susto, idiota! ¿en que estabas pensando?
— ¡Hey! —levanta la mano izquierda y pone la derecha en su estómago—la oportunidad se presentó y yo la tome, no te pongas tan histérica, Ivy.
—Bien. Pero para ser sincera tengo muchas ganas de darte una patada en el centro del culo, hijo de puta—le digo—. Cuando madures, búscame, estaré en los columpios.

Tomo mi agua y le dirijo una última mirada dramática y me dirijo al pasillo de productos para la higiene personal.

— ¿Qué buscas?
—La respuesta de la vida, el universo y todo lo demás.
—Oh, eso es fácil—alardea—. Es 42.
—Yo creo que es Ryan Reynolds—lo contradigo.
Ky rueda los ojos y me dedica una sonrisa.
—Busco un cepillo de dientes. Olvide el mío en casa.
—Y viniste a comprar uno a las diez de la noche, hora donde los violadores afloran los alrededores de las universidades.
—Hace cinco minutos cuando alguien tomo mi cintura y cubrió mi boca con su mano pudo haber sido un violador.
—Ya te he dicho que fue una broma, Ivy, además….
—Y para compensar tu broma me compraras una pizza—digo, interrumpiendo una disculpa que no hacía falta—. Es una orden, Speechley.

Compré mi cepillo —uno negro de cerdas ultra suaves—, y me dirigí junto a Ky a La Casa del Arbol, un restaurante del campus.

En el lugar había varios chicos —ninguno que reconozca— y lo que me pareció ser buena música de fondo. Bohemian Rhapsody de Queen ambienta el lugar haciendo que me emocione más de lo que debo.

—Put a gun against his head, pulled my trigger, now he's dead. Mamaaa, life had just begun, but now I've gone and thrown it all away—canto con emoción, haciendo reír a Kyle.

Pedimos una pizza margarita para los dos; mientras esperamos muevo mi cabeza al ritmo de la música y Ky se pone a hacer bolitas de papel con una servilleta. Me quedo mirándolo un rato, analizando su acción.
Unos momentos después, se pone una bolita de papel en la boca, toma una pajilla y antes de que pueda parpadear, sopló por la pajilla hasta que la bolita llena de saliva se estrella contra mi cara.

—Eres un asco—le digo, riendo mientras me quito la baba de la mejilla.

Pero el no para. Sigue tirándome con todas sus municiones y como no planeo quedarme de brazos, decido imitarlo. Me pongo a elaborar bolitas con mi servilleta y comienzo a escupírselas igual sin poder parar de reír. Tenemos que parar el bombardeo solo porque llega la pizza.
Creo que tengo bolitas de papel babeadas por Kyle por todo el cabello. Un asco, pero fue divertido.

—Entonces… ¿qué tal tu primer día?
—Pudo haber sido peor.

Texto de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
dos:
23 de Septiembre, 1991.
Novalee Clementine.

Normalmente a la gente se le olvida el otoño. Cuando preguntan por su estación favorita suelen responder que el verano, o la primavera, incluso el invierno, aquellos a los que les gusta la nieve. Pero casi nadie suele decir que el otoño es su estación preferida.
Otoño es mi estación favorita. El viento sopla con gran intensidad, las hojas de los árboles se secan, y se vuelven amarillas, ocres, anaranjadas, o rojas; llenando todo de color.
Suelo ir con mi hermana pequeña, Harper, a cazar saltamontes en las mañanas de domingo y, al contrario de mi hermanastra Audrey, disfruto limpiar las hojas que se caen de los árboles.
Una de mis actividades favoritas del otoño es pasear en bicicleta a través del parque Heckscher, que ofrece vistas maravillosas en esta época del año. Incluso tomar el sol sentada en un banco de este parque, se convierte en una actividad placentera lejos de temer por abrasión solar o el calor sofocante.
Lo que más disfruto es dar paseos con mi perro, un enorme San Bernardo llamado Marshall.
Mi mamá hornea pay de calabaza, que al menos para mí, es la cosa más exquisita que puede haber en este mundo. También llega el día de gracias, ¿a quién no le gusta esta celebración?
Cuando la gente me dice que no les gusta el otoño, no sé de qué rayos están hablando. Otoño es la época más maravillosa del año.
— ¿Por qué la sonrisa? —me pregunta Audrey, al ver que me he quedado pensativa y con una sonrisa muy grande —tan grande, que es posible que tal vez asusta— mirando hacia el ventanal que ofrece vista al patio trasero.
—No lo sé. Solamente sé que desperté feliz. Y que hoy es un día maravilloso.
— ¿Maravilloso? —asiento con la cabeza, sin dejar de lado mi sonrisa psicótica— ¡Hoy es el primer día de clases! ¡Nada es maravilloso este horrible día! Hasta creo que sería mejor ahogarme en mi plato de cereal…
El otoño representa la época del cambio, de las transformaciones cuando los árboles se despojan de lo superfluo para descansar en invierno y volver a renacer en un nuevo ciclo. Aunque, esto solo aplica para algunos.
Otros siguen siendo ellos mismos: como Audrey. Que comienzo a sospechar que nunca dejara de tener una mala opinión sobre ir a la escuela.
Audrey y la escuela es un tema que sale a colación frecuentemente en mi casa. La chica tiene pésimas calificaciones. PESIMAS. En realidad a Audrey le interesan otras cosas, como los chicos o tener una carrera de modelaje. Ni su padre ni mi madre están de acuerdo.

Cuando llegamos al colegio, no tarde mucho en reunirme con mis dos mejores amigas Ellie Castleberry y Heather Smith.
— ¿De verdad? ¿Quieres que repasemos tu nueva lista?—Pregunto Heather— ¡Creí que ya te habías olvidado de eso!
Otros no saben lo que quieren, pero siguen siendo quienes son: como Ellie. El año pasado ella elaboro un listado de los chicos con los que le gustaría salir. Se la pasó gran parte del  verano ponderando sus alternativas antes de hacer la lista para el año escolar.
Heather y yo, sabemos que aquella lista le causo más sufrimiento del que se merece. Porque —como era de esperarse— Ellie no salió con ninguno de los candidatos.
—No sé de qué me hablas —respondió.
—Bien. ¿Estas intentando negar que el año pasado, después de tu rotundo fracaso con esa condenada lista, dijiste que nunca jamás, ni en un millón de años, ni estando completamente loca volverías a armar esa lista? —contraataque.
—Está bien, lo admito. Entre en pánico.
—Yo creo que deberíamos quemar esa cosa, Ellie—dice Heather—. No está haciéndote ningún tipo de bien. Eso solo es señal de que no tienes idea de lo que quieres.
— ¡Ahh! Ya vas a empezar con tu rollo de psicología.
Rio ante la respuesta de Ellie. Desde los 12 años, Heather tiene muy metida la idea de querer estudiar psicología. Lee libros, hace investigaciones exhaustivas, ve películas, asiste a conferencias… Heather tiene completamente claro lo que quiere.
Mientras, hay otros que no están a gusto consigo mismos: como yo.
Siento la agradable brisa chocar contra mi rostro, haciendo que se muevan algunos mechones de mi cabello. Cierro los ojos y aspiro suavemente el maravilloso olor de la brisa de otoño: tierra y lluvia, mezclada con hojas secas.
—Este curso va a ser distinto, mejor —jura—. No lo sé, tengo presentimiento. En serio me gustaría tener un novio. Otoño es temporada de amores.
—Todos dicen que la primavera esa la estación del amor…—comienza a decir Heather.
—Pero está claro que en otoño se forman más parejas—interrumpo.
Oh, Novalee, siempre defendiendo al otoño.

Tan pronto como sonó el timbre, que usualmente anuncia que debemos entrar a clases todos nos dirigimos al gimnasio.
Siendo el primer día de clases, el director Allen daría su discurso para empezar el año. Todo el mundo habla entre sí en voz baja, a ningún alumno le agradan los discursos que da este hombre. Siento decir que no me incluyo en ese grupo.
Siempre me han gustado los discursos. No sé porque. Supongo que es porque soy una persona aburrida. Y lo admito, no me gusta ser aburrida. Sin embargo, yo sigo escuchando.
— Por más que lo desees, es imposible detener el tiempo: pasa y lo cambia todo.
Esa es la frase que más me ha llamado la atención en los 10 minutos que el hombre de lustrosa cabeza clava ha estado hablando.
Esa frase me hace tener un pensamiento fugaz: Lo malo es que te arrastra consigo.
Y si, el paso del tiempo es inevitable. Y con el paso del tiempo viene el cambio —lo que también es inevitable—, lamento decirlo.

Mi primera clase del día es literatura, luego biología, matemáticas y luego debate.
La señora Mitchell imparte esta última. Esta mujer es denominada comúnmente como abstracta. Usa medias de nailon, que por alguna razón siempre están rasgadas, los zapatos imperecederamente le quedan grandes, sus trajes están pasados de moda, usa el cabello corto y sin peinar, además de grandes lentes redondos y más labial en los dientes que en los labios. La mujer no es muy amable, tampoco agradable; y me parece que después de más de 30 años de enseñanza, puede ser que esté justificada.
—Como cada año—anunció la señora Mitchell—, yo formo equipos de tres personas que deberán trabajar juntas el resto del año.
La mayoría de los presentes en la sala comienzan a murmurar cosas casi imperceptibles para mí. Mitchell no le toma importancia y continúa hablando.
Suspiró.
No tengo esperanzas.
Nunca he entablado una conversación con el 98% de las personas del aula. Heather y Ellie no están en esta clase. Me resignare.
—No se preocupen en escoger pareja. Ya lo he hecho por ustedes.
Bien. Esto no le agrado a mis compañeros, pero es bueno para mí. Significa no tendré que preocuparme por ser la última a la que integren a un equipo.
—Lawson, Murphy y Parker. James, Hughes y Powell. Torres, Ward y Henderson—espero ansiosa que nombrara mi apellido—. Russell, Young y Evans. Mays, Olsen y Clementine. Bell, Clark y Harris.
¿Qué?
¿Mi equipo son Nate Mays y Katherina Olsen, la pareja más popular de todo el colegio?
¿Acaso la vida está intentando hacerme pagar una retribución kármica por algo malo que he hecho?
Mi año en debate se ha arruinado.

Al salir de clase me dirigí a mi nuevo casillero, mientras intento ponerle la combinación para poder abrirlo alguien toca mi hombro con delicadeza.
— ¿Si? —pregunto sin apartar la vista del candado.
—Hola. ¿Novalee, verdad?
Inmediatamente giro mi cabeza para ver a Katherina y Nate con una gran sonrisa parados a un lado de mí.
Nathaniel Mays es uno de esos chicos con una melosa novia cuya vida giraba en torno a él. Un atleta guapísimo de constitución delgada, que supera el metro ochenta de estatura; ah, y también saca excelentes calificaciones, según los rumores.
Nate y Kate llevan un noviazgo algo extenso. Kate es la clásica novia para un triunfador del estilo de Nate: largo cabello rubio y brillante, ojos azul translúcido, cuerpo esbelto y siempre, absolutamente siempre, impecable. También es animadora.
—Ehh. Si…
—Lindo nombre—dice Katherina, para después agregar—. Bueno, Novalee, como ya sabes, estamos todos juntos en el equipo de la clase de debate. Tal vez pienses, como los demás en el instituto, que Nate y yo, por ser populares somos inútiles—en realidad sí. Si lo creo y creo que yo haré todo el trabajo, pero si, los dejare poner sus nombres porque yo no soy mala persona—, pero, quiero sacarte de tu error. Nate y yo estamos de acuerdo en que colaboraremos para que todo sea justo.
Mi cara de estupefacción debe hacer sido épica. ¿Estaba hablando en serio?
—No es una broma, Novalee—asegura Nate—. Kate y yo hemos decidido que no te dejaremos sola en esto.
—Oh. No sé qué decir.
—No digas nada—Dice Nate—. Somos un equipo después de todo…
—Tenemos que irnos. ¡Feliz primer día de clases, Novalee! —Exclama Kate— ¡Nos vemos en clase!
Y es oficial. Estoy total y completamente sorprendida.

—Dime que estoy soñando y que lo que acabo de ver era mentira.
Justo a tiempo para la aparición de Ellie.
Cuando estoy a punto de abrir la boca para contestar, Ellie dice:
—No. No digas nada. Tengo la más grande noticia del mundo.
— ¿Qué?
—Damian Newell acaba de terminar con Naomi Cook.
—No le veo lo…
— ¡Y Damian ha hablado conmigo en historia universal!

El otoño ha comenzado.
Otoño: una estación de historias que empiezan y de otras que terminan.

Texto de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
tres:
26 de Febrero. 1992

Miro por el espejo retrovisor, esperando a que Audrey se meta al auto.
Aprieto el volante con fuerza y toco el claxon 3 veces.
Conforme ella se va acercando, mi furia aumenta poco a poco. La puerta del auto se abre, obligándome a quitar mi bolso del asiento del copiloto. No me molesto en esperar que Audrey cierre la puerta para arrancar.
— ¡Novalee! —Exclama— ¡Tranquilízate!
Me quedo callada y freno el auto de golpe.
Le doy tiempo a Audrey para que cierre la puerta, y arregle algo su cabello.
Imbécil.
Me enfurezco más y vuelvo a pisar el pedal. La cara de Audrey delata miedo, y por alguna razón, eso me satisface.
—Por favor, Novalee, perdóname—Dice, con un hilo de voz—. Enserio no se en que estaba pensando, jamás lo volveré a hacer, nunca, nunca, nunca.
Vuelvo a quedarme callada. En un intento de controlar mis impulsos por golpearla, aprieto el volante con más fuerza, provocando que mis nudillos se vuelvan blancos.
— ¡Novalee, dime algo! ¡Carajo!
Ese fue el fin de mi paciencia.
— ¿No crees que tengo derecho a guardar silencio? —Grito, con furia— ¿Cómo diablos crees que voy a perdonarte después de algo así? ¡Yo puse mi confianza en ti!
—Novalee…
—Cállate—interrumpí— ¡Yo tengo todo el derecho del mundo a estar enojada!
—Yo… yo…
— ¡Dije que cerraras el hocico! ¿O puedes darme una explicación lógica para lo que sucedió? ¿puedes hacer eso?—grite.
Audrey se queda callada.
— ¡Ni eso puedes hacer!
Audrey comenzó a llorar y al instante comencé a sentirme mal.
—Perdón, no quise decir eso…
—Déjalo, está bien…
Cierra los ojos y mira la oscuridad.
Ése era el consejo que solía darme mi padre cuando las cosas iban mal. Decidí seguirlo.
Oh- oh. Mala idea.
¿Por qué todo salía mal en mi vida?
Cierra los ojos y mira la oscuridad.
Vuelvo a hacerlo.
Miro fijamente la intensa oscuridad que ahora se mantiene en mis parpados cerrados. Aunque estoy tumbada y quieta en el suelo, me siento como si estuviera en la luna, flotando. Tal vez viendo como varias estrellas chocan entre sí, colisionando, destruyéndose: como yo.
Tendida en el cofre del auto, Audrey se niega a rendirse, intentando moverse, aunque esto resulte algo inútil.
Vuelvo a abrir los ojos y veo las estrellas de nuevo. Tan lejos de mi alcance ahora, estiro las manos, intentando tocar alguna. Pero eso no ocurre. 
Dejo caer mis manos a los lados, dejando que hagan contacto con la nieve.
Me digo a mi misma que debo mantenerme despierta, pero la luz moteada de los destellos azules, rojos, blancos y amarillos atacan mi perfecta visión de las estrellas invitándome a volver a cerrar mis ojos con fuerza.
Me niego a volver a abrirlos, aprieto aún más los parpados logrando mi cometido de bloquear los puntitos de luz.
No siento nada. No hay vida en mí. El corazón me late deprisa, luchando por mantenerme con vida. Me relamo los labios, y cuando me doy cuenta, el sabor a sangre inunda mi boca.
Mi corazón bombea. Intentando reemplazar la sangre que estoy perdiendo. Pero esta abandona mi cuerpo tan rápido como llega.
Estoy completamente segura de que me rodea un enorme charco de sangre, que cada vez aumenta más su tamaño.
Pero no siento nada.
¿A quién le importaría si yo…?
¿Qué pasaría si yo…?
¿Me extrañarían si yo…?
¿Vería de nuevo a papá si yo…?
¿… si yo me dejara ir?

Me dejare ir.
Cierra los ojos y mira a la oscuridad.
Y aun así mi corazón palpita.
E incluso roto, este todavía funciona.

Texto de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Ficha Aceptada.
¡bienvenida, lexie! gracias por pasarte, mucha suerte :)

chanyeol.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por rosé. el Mar 20 Sep - 2:55

Nombres & pbs: Louis Tomlinson; Harry Styles; Kim Hyun-a; Kim Yu Bin; Mark Tuan; Kendall Jenner.
Edades: 24; 22; 24; 27; 23; 20.
Nacionalidades: Reino Unido; Reino Unido; Corea del sur; Corea del sur; Estados Unidos; Estados Unidos.
Compañías: Modest mgm; Azoff; Cube mgm; Jyp entertaiment; Jyp entertaiment; The society mgm.
Escrito: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
no necesito presentación(? emm, te dejé un solo escrito bc sabes muy bien como escribo.
Agregaria mas gente pero no se quien los representa xd

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por chanyeol. el Sáb 24 Sep - 14:18

tommo. escribió:
Nombres & pbs: Louis Tomlinson; Harry Styles; Kim Hyun-a; Kim Yu Bin; Mark Tuan; Kendall Jenner.
Edades: 24; 22; 24; 27; 23; 20.
Nacionalidades: Reino Unido; Reino Unido; Corea del sur; Corea del sur; Estados Unidos; Estados Unidos.
Compañías: Modest mgm; Azoff; Cube mgm; Jyp entertaiment; Jyp entertaiment; The society mgm.
Escrito: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
no necesito presentación(? emm, te dejé un solo escrito bc sabes muy bien como escribo.
Agregaria mas gente pero no se quien los representa xd
Ficha Aceptada.
me sorprendiste, we, markiepooh, we... estoy shockeada, we, since wheeeeeen? we, ahre... ya te acepté, de... ¡mucha suerte!

chanyeol.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por flowers. el Lun 26 Sep - 1:07

Fer de mi cora Yo quiero participar en tu maravillosa idea,
dejo mi ficha después

flowers.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por chanyeol. el Mar 27 Sep - 1:34

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
Fer de mi cora Yo quiero participar en tu maravillosa idea,
dejo mi ficha después
Karls de mi bidaza, ahre... espero con ansias tu ficha  

chanyeol.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por Astryd el Mar 27 Sep - 13:59

Hola fer, me llamo Pau pero dime Astryd
Leí tu idea y me encanto así que en un rato más te dejo mi ficha

Astryd


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por jongkey. el Mar 27 Sep - 20:28

HOLAAAAA. Definitivamente quiero audicionar aquí, me encanta roommate:(
Me llamo Wendy, y gracias por esta idea, fue cosa que se me vinieron muchas ideas con mis chinitos *____* ¿Si se puede usar a dos de un mismo grupo? ajdklsjkdñ. Enseguida mando todo, espera que busque algunos escritos que tengo guardados y que no he subido aquí:(

jongkey.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por Astryd el Mar 27 Sep - 21:31

Susan Smicth || Yuko Ootake
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Representantes: Nicole Jung & Taehyung
Edades: 21 años || 24 años
Nacionalidades: ángeles , Corea del Sur
Compañías: bailarina, actor/cantante
Escritos: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
escrito 3:

Era una noche deprimente, no podía controlar las cosas como quería, ya que mis hermanas piensan que soy mala persona después que le conté que por las noches la hacía para protegerlas pero no pensaban lo mismo, tal vez Omelia piense lo mismo que yo pero en cambio Katherine no le gusta que le haga daño a nadie, desde que mi padre murió fui la encargada sobre la empresa Yankelevich y sobre mis hermanas. Aunque estuviera en la Purga me había ganado muchos enemigos u otros aliados pero mandaba al diablo con ellos, lo que me importaba realmente era que yo podía hacer las cosas yo sola para sobrevivir en un mundo donde valía la pena.

Mientras caminaba por las calles de washington yo estaba vigilando cerca donde estaba en el teatro ford, era mi derecho de proteger a los míos y tratar de hacer todo lo posible para protegerlos, estaba con mi pistola de 9mm y unas dagas que estaba en unas de mis botas negras, cuando de pronto sentí un dolor e irritable por parte de mi entrepierna; ¡rayos! me habían disparado, que m*erda para aquí. Estaba viendo ¿Quién me había disparado? cuando de pronto vi a una mujer con ganas de matarla iba yendo hacía ella pero mi entre pierna que estaba lastimada me salía mucha sangre para caminar entre las calles.

¿Ahora que haría? no sabía que hacer cuando vi el teatro ford, no tuve otra opción más que entrar era una patética idea, ¿Qué haría si alguien hubiera estado ahí o seguía? pero no tenía otra opción, o me mataban, o sobrevivía con un horrible dolor.


{*****************}


Ya había entrado por unas horas, estaba completamente vacío y los sillones estaban rotos con polillas, no era necesario gritar pero mientras me curaba la herida con una tela rota de mi camiseta y agua. Me dolía hasta el demonio, pero tenía que curarla si no quería que se infectara, pero que rayos hacía, sólo podía desesperar como una situación como está.

Había estado sentada por horas, cosa que tenía que pararme si no, me dormiría aquí me paré con cuidado con la herida tapada de la tela que había cortado, caminaba con cuidado sin hacer ruido, no quería que descubrieran que estuviera aquí. No era necesario que me defendiera pero no quería tener más disparos, ya me dolía la cabeza hasta al colmo, estaba caminando a oscuras cuando me caí al suelo, ¡demonios!, oí a alguien que caminaba hacía mí, entonces corrí lo más rápido que pude pero sentí que la persona estaba enfrente de mí.

Entonces me giré lo más rápido que pude, pero estaba enfrente de mí igual que yo, apuntándonos del uno al otro con ambos pistolas y miradas serias.


Astryd


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

Mensaje por flowers. el Mar 27 Sep - 21:53


→ Pb's & Nombres: maggie lindemann || jeremy irvine || selena gomez
→ Edades: 21 || 22 || 21
→ País: Estados Unidos (los tres)
→ Compañía: Youtube | Paramount | NBCUniversal
→ Escritos:
Guerra de Sexos - Capítulo 01:
La mejor manera de comenzar un verano es iniciar en un campamento, algunas chicas estuvimos esperando por esto hace mucho tiempo y por fin se ha hecho realidad nuestro sueño. Logramos entrar al campamento «Sangre de Campeón» que era mejor conocido por ser exclusivamente para varones, pero este verano todo iba a cambiar.

El auto se movía a una velocidad considerable pero sentía que iba demasiado lento.

—¿Podrías ir un poco más rápido, papá? —lo mire por el retrovisor.

—Aline —me recrimino mi padre, a él no le gustaba que yo fuera muy ansiosa.

—Lo siento, maneja como más te guste—lo mire por última vez.

Cada minuto que pasaba sentía que era una hora. Cuando los arboles fueron desapareciendo logre notar la enorme entrada del campamento con una grandes letras destacando el nombre del campamento; conforme avanzábamos podía mirar a chicas y chicos bajando de sus autos, y del autobús del campamento con enormes maletas. Mi padre se estacionó junto al autobús, no perdí más mí tiempo y salte del auto cuando ya estaba aparcado.

El aire fresco era extremadamente liberador, no tenía mucho problema con estar en un campamento y llegar a ensuciarme hasta más no poder. Mis padres entraron a la oficina del señor James para poder terminar mi inscripción en el campamento y así poder retirarse. Mire a los alrededores mientras mis padres no estaban conmigo, intente hablar con algún chico pero todos me ignoraban por algún extraño motivo —quizás solo estén de mal humor— me gire a una chica que tenía problemas con su enorme maleta e intente ser amable y ayudarla.

—Hola, ¿Necesitas ayuda? —la chica giro su rostro para poder mirarme mientras continuaba halando de su maleta.

—Hola, creo que mi maleta no quiere salir del auto—me dio una sonrisa—. Así que si, necesito ayuda de alguien.

Ayude a la chica a sacar la maleta del auto, no era bastante pesada pero si muy ancha por eso no salía. Cuando logramos sacarla festejamos por todo el esfuerzo que habíamos invertido en esa maleta.

—Muchísimas gracias—estiro su mano hacia mí—. Soy Elisa.

—No hay de que—estreche su mano—. Aline.

Después de platicar con Elisa, volví al auto para esperar a mis padres. Ellos se despidieron de mi y se marcharon del campamento, las chicas estábamos platicando de lo emocionadas que estábamos de poder ingresar por fin al campamento, los chicos no estaban por ningún lado —claro ya saben qué hacer cuando llegan— nosotras esperábamos a que James nos guiara por el campamento y nos mostrara nuestras habitaciones, las cuales estaban cerca del lago.

Mientras esperábamos fuimos sorprendidas por los chicos, nunca pensé que nuestra bienvenida fuera así. Los chicos nos habían lanzado baldes de agua completamente fría, algunos se reían, otros solo nos gritaban «fuera de aquí». Realmente no pensé en una bienvenida tan... espontánea.

Algunas chicas reían, otras gritaban por su ropa, algunas estaban molestas con la tonta broma de los hombres, yo solo estaba impactada por la broma —no vine a hacer bromas tontas, solo a divertirme— repetía una y otra vez en mi cabeza. James se acercó a nosotros cuando vio a todas las chicas mojadas, el parecía querer reír y estar molesto con los chicos.

—¿Qué paso aquí? —miro a los chicos divertido.

—Solo queríamos darles una bienvenida inolvidable —hablo un chico de cabello oscuro.

—No es la mejor bienvenida, así que saltaremos el protocolo y las llevare directo a sus habitaciones para que puedan ponerse ropa seca —James miro mal a los chicos y después nos hizo señas para que lo siguiéramos.

Esa había sido una bienvenida extraña. Cuando James nos dejó en nuestras cabañas comenzamos a desempacar y a cambiarnos la ropa, había sobre nuestras camas un folleto con las actividades que se realizarían las primeras semanas.

El campamento está entusiasmado por recibir a las primeras chicas. Tenemos un verano lleno de diversión, no olviden la fogata de inicio.

Esperamos contar con la presencia de todos y todas.

Las primeras semanas tendremos una excursión por las montañas, acamparemos y trataremos de sobrevivir en la naturaleza.

Después tendremos variación de actividades, estén pendientes en la cartelera que se encuentra en la oficina del instructor James, la cafetería y el lago.

Había demasiadas cosas por hacer, busque a Elisa para ir juntas a la fogata. Mientras caminaba mire que los chicos estaban sentados de un lado y que las chicas de otro, ellos realmente no nos querían allí pero tendrían que aceptarlo y dejar de comportarse como niños pequeños.

Cuando la encontré camine hacia ella pero un grupo de chicos me rodeo, trataban de hacerme sentir incomoda, comenzaba a susurrar cosas obscenas y uno me dio un golpe en el trasero. Mi reacción fue instantánea, mi mano se dirigió a su mejilla izquierda, podían decir y hacer cosas que me molestaran pero jamás tocarme.

—Si vuelves a tocarme, te prometo que la siguiente vez no seré tan amable.

Lo empuje para pasar, todos nos miraban y más a mí por haber reaccionado así.

flowers.


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Re: married roommate. {a.c. resultados.

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