O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Sigmund Freud and Harley Quinn
Hoy a las 12:07 am por Andy Freud-Belmar.

» you’re my one and only roommate
Hoy a las 12:04 am por seokjin.

» reasons. ; audiciones abiertas
Ayer a las 11:24 pm por Andy Freud-Belmar.

» we're all just kids who grew up way too fast.
Ayer a las 11:04 pm por believe.

» ♡ shanghai romance.
Ayer a las 10:00 pm por bwiyomi.

» Hola me presento, no muerdo...
Ayer a las 8:10 pm por Andy Freud-Belmar.

» Y el domingo, a la leche de la cena.
Ayer a las 6:13 pm por Hans

» to the charmingest people;
Ayer a las 5:18 pm por fosfenos.

» esta máquina mata fascistas.
Ayer a las 4:20 pm por Meteora


Universidad de California, Los Ángeles.

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Invitado el Mar 05 Abr 2016, 5:01 pm

Hola. Aqui su "nueva" y super fiel lectora.  . Si no lo recuersan, soy Ana (diminutivo de Susana, pero ña, pueden decirme como quieran). Fue un completo problema volver a encotrar esta novela.  . Por lo que yo la recordaba que solo se llamaba "UCLA". Pero luego de tanta cansadera y buscadera, he aqui .
Delo primero que hablare es de los Capitulos baba. HERMOSOS. Kate era como "Apartate Carter, estas estorbando a la reina del lugar". Definitivamente en estos momnetos me gustaria entrar en las Sigma, pero ya veremos en los siguientes capitulos.
Lo segundo sera. PUSIERON MAS PERSONAJES.  . Me derreti con esos biscochos. (literalmente). Queridas chicas, sufriran por estar con uno de ellos.
Lo ultimo. QUIERO OTRO CAPITULO.    . No querran verme armar un berrinche. .
Sin mas que decir, me despido. Bye. Nos leeremos pronto.
Pd: Creo que siempre he sido una total y perfecta escandalosa.


Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Dom 08 Mayo 2016, 1:45 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 002



Marilyn Moore»Cameron Wilson||Alec.

Tomo un puñado de palomitas de maíz y con un rápido movimiento llevo mi mano, hecha un puño, a la boca evitando que se caiga alguna por haber agarrado tantas como si en mi vida las hubiera probado.
Mis mejillas se inflan de manera irregular mientras trato de masticar el alimento elaborado a base de maíz sin despegar mi mirada de la pantalla plana que se encuentra a unos metros del sofá en el cual estoy sentada con ambas piernas cruzadas.

Esa como la milésima vez que veo breakfast club y aún así no puedo evitar el emocionarme como la primera vez. 

La única luz que ilumina la sala de cine es la de la pantalla, causando que pestañeé y cierre mis ojos cada dos por tres, además de que el volumen está por encima de lo alto para tratarse de las diez por la noche.
Sonrío inconscientemente en la escena en la cual todos fuman de la marihuana oculta en el casillero de John, uno de los momentos en los cuales todos y cada uno de los chicos se identifica con los demás, estoy a punto de llevar otro puñado de palmitas que se encuentran en un gran tazón a mi izquierda cuando un golpe —nada delicado— me hace abrir mi mano y sacudirla mientras siseo de dolor.
Llevo la mano dolorida a mi pecho y con la otra la masajeo, como si de un pequeño e indefenso animal se tratara, olvidando por completo el encanto de la película en el cual me había enfrascado.

Miro hacia mi regazo y sin nada de delicadeza clavo mi codo en el estómago del chico acostado prácticamente sobre mis piernas cuya mano fue la causante del dolor por el que esta pasando mi mano derecha.
Le escucho soltar un sonido entre siseo y risa que es ahogado cuando trata de quitar las palomitas de su rostro que anteriormente estaban en mi mano, pongo los ojos en blanco y estiro mi mano izquierda a la mesa de centro para tomar el control y pausar la película.

—¿Qué necesidad tenías de tirarme ese golpe? —murmuro aún quejándome y mirando hacia mi mano enrojecida.
—Ninguna, pero estabas arrasando con la comida, yo también quiero palomitas y no quedará nada si comes como bestia, Jess. —Me llama por el apodo de mi segundo nombre el cual me ha dicho desde que tengo uso de memoria.
—Hay muchos más paquetes en la cocina, ¿sabes? —Pongo los ojos en blanco y retiro su cabeza de mi regazo para después ponerme en pie.

Peter se incorpora del sofá y me mira sonriendo de costado.
Mi primo, uno de los únicos que tengo a decir verdad, tiene esa terrible costumbre de molestar en el momento más inoportuno y terminar arreglándolo solamente porque no puedo enojarme realmente con él y porque es como un hermano para mi. Sus padres habían fallecido cuando él tenía diez, ese día mi padre había perdido a su única hermana junto con su cuñado al cual le había tomado cariño después de todo, y como muestra del amor que le tenía a la familia Rae Moore decidió hacerse cargo del niño junto con su hermano menor, aunque él estudia en Nueva York y lo vemos cada que hay vacaciones.
Desde entonces Peter vive bajo el mismo techo que yo, incluso hoy en día, a pesar de que tiene veinticinco ya y posee un buen empleo de Médico Forense.

Le doy la espalda y apago el televisor presionando el botón con el control remoto, llevo ambas manos a la parte posterior de mi cabeza y suelto un suspiro pesado, comenzando a caminar hacia la cocina después de tomar el recipiente ya sin nada más que restos de maíz en su interior. Mis pies descalzos no hacen sonido alguno mientras camino entre las sombras de la sala para después atravesar el pasillo en dirección a las escaleras.
Una de las desventajas que siempre le había encontrado al tener una casa espantosamente grande era el que las diversas habitaciones de esta se encontraban separadas y que por la noche todo parecía moverse diariamente.
En más de una ocasión me doy contra una de las paredes en mi recorrido a ciegas y mientras me quejo puedo escuchar claramente las risillas de mi primo detrás mío, el problema es que jamás me he acostumbrado a ninguna de las casa a las cuales nos mudábamos y en aquella no llevábamos más de unos cuatro años, él parece ser mucho más precavido que yo porque en ningún momento parece golpearse por girar antes de tiempo o no haber esquivado alguno de los adornos por los pasillos.

Papá y mamá se encuentran sentados en el comedor de la cocina cuando entro, después de haber bajado las escaleras, y me dirigen una mirada junto con una sonrisa antes de seguir hojeando unas cosas encima de la mesa.
Llevo el tazón al lavaplatos y vuelvo a la mesa, en donde tomo asiento al lado de mi padre quién palmea la silla a su lado bebiendo de su vaso con agua natural, Peter me imita pero al lado de mi madre, de forma que le tengo a él de frente al igual que lo están mis padres.

—Buenas noches. —saludo acomodándome en la silla mirando el centro de mesa que consiste en tres bolas irregulares sostenidas en una base con forma de cubo.
—Buenas noches cariño. —Ambos dicen al unísono poniéndome su completa atención.

Entrelazo mis dedos por debajo de la mesa y paso mi mirada por mi pequeña familia elevando la comisura de mi boca apenas.
Peter suelta una risilla por lo bajo y después carraspea para llamar la atención de los dos adultos que parecen no tener idea de lo que hacemos yo y él ahí.

—Tía Harper, ¿recuerda que día es mañana? —cuestiona el castaño-rojizo sirviendo dos vasos de agua en tono despreocupado.
—Claro, mañana tengo que ir a recoger unos papeles a San Francisco para llevarlos a Manhattan la próxima semana, además de que es esa fiesta que organiza Rose para recaudar fondos y la entrevista con los embajadores de China.
—Y no te olvides de recoger los archivos con John, tenemos que hacer el papeleo a más tardar el próximo sábado. —agrega mi padre y mi madre le asiente murmurando por lo bajo que lo había olvidado por completo.

Me encojo de hombros y fijo la mirada en mi regazo, algo decepcionada por el hecho de que mis padres hayan olvidado que mañana iniciaba mi último año en la universidad, pero era comprensible dado que sus vidas eran mucho más difíciles de tratar con todos los planes que tenían diariamente.

—¿Algo más? —insiste mi primo dejando uno de los vasos que había servido frente a mi. Lo tomo de inmediato y le doy un sorbo.
—Si, lo más importante, claro, que Marie se va a la universidad de vuelta. —contesta la ronca voz de Hunter Moore.

Alzo la mirada rápidamente y miro a mi padre, sus ojos azules me miran risueños antes de reír y abrazarme con fuerza, aún sorprendida río nerviosa pero le correspondo.

—Creía que lo habían olvidado. —hablo separándome del abrazo y mirando con ambas cejas alzadas a mi madre.
—¿Alguna vez lo hemos olvidado? —pregunta ella sonriendo y yo niego—. Exacto, nunca, solamente queríamos hacer todo más emocionante esta vez. Peter fue nuestro cómplice, él debía de molestarte para que vinieras con nosotros y cenáramos juntos.

Miro con el ceño fruncido al chico y él asiente sonriendo abiertamente.

—No había forma de sacarte del cuarto de cine a menos que te golpeara, entiéndelo. — Hace una mueca graciosa y se levanta de su asiento junto con mi madre—. Eres tan enfocada con tus películas esas.

Mi madre ríe y abraza de costado a Peter mientras que él recarga la mejilla izquierda en su cabeza, si no fuera porque ya soy demasiado mayor para actuar como niña me hubiera puesto a llorar de puro capricho como años atrás hacia, haciéndome reír también a mi. Con el paso de los años el intruso en nuestro hogar se volvió uno más de nosotros hasta el punto de ser un Moore en lugar de un Rae.

Antes de que me pueda volver reír ambos se acercan con mi padre y parecen ponerse de acuerdo con la mirada, ya que me abrazan al mismo tiempo los tres, haciéndome mirarles agradecida sin saber bien como pedirles amablemente que dejen de abrazarme de una manera asfixiante.

—Nuestra Marilyn se va a su último año de universidad mañana, ¿puedes creerlo Hunter? —habla mi madre alegre besando repetidamente la coronilla de mi cabeza.
—Claro, Harper, jamás pensé que este día llegaría tan pronto. —murmura mi padre apretando más el agarre en mis hombros pegando su mejilla izquierda aún más a mi perfil derecho.
—Eso significa que eres vieja ya, Jess, ¡casi tan viejo como yo! —exclama burlesco Peter aferrándose más a mi tórax y frotando la parte superior de su cabeza en mi mentón.

Cualquiera que pudiese ver la escena y no formara parte de nuestra vida cotidiana podría pensar que es una familia de lo más extraña, tanto cariño y demostraciones de afecto un tanto extrañas, pero era lo de menos cuando somos tan pocos los integrantes de la misma.
Mamá nunca tuvo más familia hasta que contrajo matrimonio con mi padre, el cual sólo tenía a la madre de Peter junto con sus padres y uno que otro pariente lejano, quedándonos con un total de menos de veinticinco familiares actuales.

No puedo evitar el soltar un sonido parecido al de un quejido y de inmediato los tres pares de brazos que me rodean me sueltan. Separo mis labios para decir algo pero los vuelvo a cerrar en el momento que siento mis mejillas humedecerse a causa de las lágrimas que comienzo a soltar.
Sonrío entre lágrimas y trato de reír logrando únicamente soltar un sollozo. Borrosamente veo a mis padres abrazarse juntando sus cabezas mientras me miran y a Peter acercarse a grandes zancadas con los brazos abiertos.
Segundos después estoy tirando de la parte trasera de su camiseta con mis manos hechas puños con fuerza mientras mojo de lágrimas su pecho, él me da palmaditas en la espalda con una mano mientras con la otra me abraza por la cintura, soy un cuerpo tembloroso y llorón en ese momento porque siempre me habían puesto sentimentales situaciones en las cuales mi familia se portaba de tal manera como si no tuviesen otras cosas más importantes que hacer a parte de estar siempre al pendiente de mi. Al igual que mi primo con el cual contaba hasta en las malas.

—Vamos, tranquila, el último año es el mejor de todos, ya lo verás. —habla por lo bajo el castaño-pelirrojo como si le estuviera hablando a un bebé.
—N-no lloro por eso P-peter. —Hipo entre la oración y me alejo un poco de él para poder mirarle a los ojos—. Es-s que ustedes-s siempre est-tan al pendiente mío y-y en v-verdad lo aprecio mucho. 

El muchacho con el cual crecí desde que tenía siete años entrecierra sus ojos y niega con la cabeza antes de sonreír de costado. 

—¿Qué es más importante que mi hermanita? —cuestiona alzando una de sus cejas— ¿Qué cosa en esta vida va a ser más importante que tú, Marilyn Jessica Moore? —Vuelve a preguntar ahora en un tono un poco más enfático haciendo denotar su casi ya inexistente acento escocés.

Dejo nuevamente que las lágrimas empañen mis ojos y sollozo de vuelta en su camiseta. Lo agradecida que estoy con Peter por ser como un hermano para mi es de un tamaño infinitamente grande.
No cualquier primo te llamaría hermana, soportaría ver películas de chicas, te acompañaría a todas partes y pondría su trabajo por debajo de ti; es sin duda alguna uno de los seres humanos más lindos que he conocido en mi vida.

Pasado un minuto entero de llanto incontrolable comienzo a hipar y me alejo de él, limpiando con el dorso de mi mano derecha el resto de la humedad que las lágrimas dejan en mi cara, el rojizo me mira entre divertido y serio para después apretar mis mejillas con sus manos. Mi boca queda estirada como el pico de un pato mientras Peter sacude mi cabeza de arriba hacia abajo con sus manos.

—Sabes que te queremos, Jess —murmura alzando sus cejas mirándome a los ojos completamente serio—, así que déjate de lloriqueos y vamos arriba para terminar de empacar lo que necesitarás para mañana. Apuesto a que todavía no has hecho todas las maletas.
—En verdad no. —Medio río alejándose por completo y mirando por encima del hombro de mi primo a mis padres—. Quería hacerlas por la mañana porque ya es tarde hoy.
—Entonces vamos a hacerlas, nena, te ayudamos. —habla mi padre comenzando a caminar con mi madre a su lado hacia las escaleras que llevan a la planta de arriba.

Le dedico una mirada agradecida a mi primo antes de que ambos sigamos los pasos de los dos adultos en dirección a mi cuarto.

{...}

Fuertes ronquidos provenientes del área derecha de la habitación se hacen presentes en el momento el cual abro los ojos, el despertador suena frenéticamente y tengo que estirar mi mano con algo de pereza para poder finalmente callar el molesto sonido que emite, salgo de la cama después de haber tallado mis ojos y me dirijo al baño para tomar una ducha.

Había dormido sólo cinco horas y siento mis ojos algo pesados, incluso bostezo cada dos por tres, el agua caliente de la tina me ayuda a despejarme y el vapor en el cual el cuarto se llena me hace sentirme un poco mejor después de la desvelada junto con la madrugada de hoy. Son recién las cinco de la mañana y por la gran ventana que da hacia el panorama de afuera se ve el cielo oscuro al igual que las aguas del estanque artificial en el costado derecho de la casa.
Vierto un sinfín de sales en el agua por lo cual una vez que me sumerjo en esta el perfumado olor de todas ellas se mezclan y comienzan a impregnarse en mi piel, me olvido por el momento de que tengo que despertar a Peter —quien durmió en el sofá de mi habitación por voluntad propia— en cuanto salga del baño y que debo de partir en menos de hora y media de vuelta a mi habitual hogar desde tres años atrás, después de aproximadamente media hora salgo de la bañera y prosigo a secarme al igual que alistarme con una bata de baño cubriendo mi ropa interior únicamente debajo.

La cabellera casi color zanahoria de mi primo de hace presente en la puerta después de haber tocado tres veces con anterioridad y espera a que le diga un "pasa" antes de entrar por completo al cuarto de baño. Lleva consigo las prendas que mi madre había dejado la noche anterior tendida en el escritorio y las deja en el lado izquierdo del tocador para después cruzar sus brazos frente al pecho acercándose hacia adelante, mirándome en el reflejo del espejo.

—Ya está todo listo, ¿cierto? —indaga moviéndose de lado, quedando frente al espejo izquierdo del tocador, frente a la parte en donde dejo mis prendas. Asiento con la cabeza aplicando un color rosa pálido en mis labios—. Bien, sólo iré a cambiarme y te espero abajo, tus cosas ya están en el auto, no demores.

Vuelvo a asentir y Peter sale de mi cuarto de baño, cerrando la puerta detrás suyo, dándome entonces la completa privacidad que necesito para cambiarme. Cuidadosamente adentro mis piernas en la falda con vuelo blanca con estampado floreado en diferentes tonos de verde azulado y la delgada blusa color verde menta con manga larga en el tórax. 
En otros momentos habría puesto música para animar la mañana mientras me visto, pero son poco más de las seis y no me gustaría hacer mucho alboroto tan temprano, así que me conformo con sólo tararear por mi cuenta algo de Muse.

Faltando exactamente veinte minutos para las siete de la mañana bajo las escaleras descalza, cargando con mi mano derecha un par de tacones blancos y en la izquierda el bolso a juego, apurándome hacia la cocina, en donde se encuentra el rojizo y mis padres, para despedirme afectiva demente. 
Sus brazos me vuelven a envolver igual que la noche anterior y me evito que el sentimiento me gane para no echar a perder el maquillaje de los ojos. 

—Los veo en Navidad. —digo una vez que me sueltan y me poso al lado del muchacho pecoso, sonriendo a mis padres, siendo consiente de que me espera unos duros días por delante— O antes, no lo sé, cuando pueda vendré o hablamos por Skype.

Las cabelleras castañas de mis padres se mueven de adelante hacia atrás cuando asienten y sin más les hago una seña con la mano para después seguir a Peter al garaje. 
A pesar de que mis padres poseen el dinero suficiente como para darnos el lujo de vivir en Beverly Hills todavía no aceptan el que conduzca un auto por mi misma, desean esperar hasta que mi último año de universidad concluya para ello, y a cada lugar al cual voy mi primo debe de llevarme como si mi chofer personal fuera. En cambio, él, si tiene un automóvil último modelo y aún así no lo usa mucho salvo cuando va a llevarme a algún lugar lejano. 

El deportivo negro del castaño-rojizo avanza cuando ambos estamos dentro de este dejando atrás la moderna casa la cual añoro ver en mis peores días fuera de ésta, la miro por el retrovisor y suspiro, recordando que debo dejar de ser tan sentimental por cualquier cosa.

Se hace menos de dos horas al campus por la mañana y en el transcurso del camino no dejo de hablar con el conductor del automóvil animadamente. 

—Siempre he tenido esa duda, Jess, ¿qué haces cuando ya estas allá? —murmura el muchacho dirigiendo una leve mirada a mi lado con su ceño ligeramente fruncido. En verdad me sorprende lo mucho que él parece tan fresco a estas horas de la mañana.
—Oh, bueno, después de dejar mis cosas en la casa Alpha y después salgo a vagar por ahí. —contesto recordando feliz mi extraña rutina de llegar siempre a dejar todo, con ayuda del rojizo siempre, y salir a ver el campus como si no lo conociera— Hoy tengo que buscar enseguida a las gemelas, es su primer año.

Recuerdo entonces lo que había hablado por teléfono con las rubias la tarde pasada, ambas eran recién universitarias y querían que les ayudase en su primer día, le dirijo una pequeña sonrisa a mi primo después de haberle dicho aquello.

—¿Las Skillman? —Asiento y hago un sonido de afirmación con la garganta—. ¿Annabelle y Annabeth? 
—Si, las rubias, ¿recuerdas?, esas que siempre vienen a la casa una semana en las vacaciones de verano. —contesto por lo bajo alegre— Si mal no recuerdo, una de ellas te gusta, Annabelle, así que no te hagas el sordo conmigo, Pete.
—Es mentira —añade de inmediato abriendo mucho sus ojos—, ella, uh, sólo... es linda, creo.
—Linda, claro, eso sonó como una excusa de adolescente. —Ruedo los ojos sin contener una risotada—. Solamente te recuerdo que en la universidad hay infinidad de chicos, a montones, y si uno de ellos es de su agrado...
—Tú me llamarías de inmediato porque ella no puede gustar de mocosos universitarios. —opina él en un tono sarcástico.
—No exactamente, iba a decir que le ayudaría, pero ahora me acabas de confirmar que te gusta. Gracias Peter.

Bufa y se encoge de hombros, sin decir nada más, dándome la completa razón entonces. Ya decía yo que tanta amabilidad y buen comportamiento de su parte cuando la menor de las chicas está presente no era una casualidad.


Miro fijamente un punto muerto en el parabrisas mientras muerdo mi labio inferior con fuerza, llevo haciendo aquello aproximadamente cinco minutos y no pienso parar, los quejidos que hace Adam cada vez que se mueve en la parte posterior de la camioneta de papá hacen que pierda el encanto de la tranquilidad matutina junto con las melodías bajas que emite el estéreo.

Mi ojo derecho tiembla levemente cuando el castaño vuelve a quejarse y después comienza a balbucear cosas sin sentido, miro sobre mi hombro levemente y le encuentro recostado sobre una de las maletas con su pierna derecha levantada sobre otra, parece estar incómodo pero es lo que menos importa cuando hace tanto ruido cuando uno desea paz y tranquilidad.

—¿Por qué no lo despiertas y ya? —pregunta en un susurro Trenton despegando su vista de la carretera por un momento para dirigirla a mi, su mandíbula está ligeramente apretada y apuesto a que esta igual o tal vez más estresádo que yo.
—¿Acaso insinúas que soy el tipo de persona egoísta que despertaría a uno de sus mejores amigos solo porque hace mucho ruido mientras duerme? por supuesto que no, prefiero que descanse mientras llegamos. —murmuro sonriendo de costado hacia mi hermano mayor y él chasquea su lengua en señal de desaprobación e incredulidad, claro, mis palabras no son del todo ciertas y apenas el muchacho de atarás se vuelve a quejar me giro en mi asiento y palmeo su hombro con fuerza, despertándolo al igual que exaltándolo, sus ojos azules se dirigen de Trenton a mi y se entrecierran— Oh, vamos, parecías una nena quejándote cada dos por tres; no íbamos a soportarte más así.

Talla sus ojos con ambas manos y se sienta en el asiento medio de atrás estirándose levemente como si de un gato se tratara. Le asiento con una sonrisa sin mostrar los dientes y vuelvo a sentarme bien en el asiento de copiloto.

Habíamos partido desde Anaheim hace una hora y a mitad del camino el inoportuno de mi amigo se había quedado dormido en la parte de la camioneta trasera que mi padre le había prestado al mayor de la familia, con todas las demás pertenencias nuestras, haciendo del viaje usualmente agradable un completo martirio. Era la primera vez que él viajaba con nosotros y estaba más que agradecido porque este era mi último año de universidad y no volvería a viajar con Adam así. 
Subo el volumen del estéreo y comienzo a pasar las canciones de la USB de Trenton, aburridas canciones de quién sabe que época, hasta encontrar una buena carpeta en la cual comparte al fin los mismos gustos musicales que yo.
Siento en esos momento la penetrante mirada clara del extraño hombre que se hace llamar mi hermano mayor pero me hago el tonto moviendo mi cabeza al ritmo de una canción de Twenty One Pilots, la cosa está en que él tiene algo extraño con el “no toques nada mío” y en verdad le molesta cuando siquiera adelanto canciones de su mini memoria, escucho claramente como el nuevo universitario supera atrás y sigo con lo mío hasta que comenzamos a entrar en el perímetro cuadrado que abarca el campus de UCLA.

Los brazos del chico que se encuentra atrás se cruzan entre el respaldo de mi asiento y el de Trenton, acercando su cabeza al espacio que hay entre mi hermano y yo, para mirar por el frente de la camioneta lo que va a ser el causante de los mejores momentos que recordará por el resto de su vida.

—Cierra la boca, Turner, sino se meterá una mosca. —hablo con un ademan y extiendo mis brazos hasta que abrazo a mi hermano junto con Adam con mi brazo izquierdo por sus hombros.

La gigantesca camioneta se abre paso hacia el estacionamiento y mientras buscamos con la mirada un lugar no muy lejano al hogar de los Épilson, en donde pertenezco desde mis primeros días de universidad hace tres años atrás, pues llevo como seis maletas de las grandes conmigo y los dos intentos de hombres que viajan conmigo son tan quejicas como para ayudarme de buena manera a cargar todo.
Por fortuna, tanto para ellos y para mi, encontramos muchos espacios libres de los más cercanos a la mansión y bajamos de la camioneta con dos maletas cada uno. Claro esta que dejo al viejo Trenton las más pesadas porque pongo como excusa las pocas horas de sueño que tuve anoche por jugar hasta tarde a las cartas con mi padre a lo que él me da una de sus miradas asesinas pero sin rechistar avanza por delante mío a paso apresurado.

—¿Siempre usas a Trent como tu esclavo el primer día? —cuestiona el castaño mirándome con su ceño fruncido.
—Siempre. —afirmo con un encogimiento de hombros mirando la nuca del hombre al cual le debo muchas cosas— Pero no se queja, como puedes ver, y de igual manera no puedo traer todas las cosas por mi mismo en la Harley.

Cada año papá me ofrecía a que su hijo mayor me trajese al campus en una de sus enromes camionetas para no venirme tan temprano en la motocicleta yo solo, en la parte de la carga siempre poníamos la Harley y no teníamos el problema de tener que hacer dos viajes para traer en una la motocicleta y en otro mis pertenencias, así que cada primer día de clase después de las vacaciones Trenton lidiaba con la dura tarea de traerme. Apuesto a que no es del todo fácil lidiar conmigo tan temprano pero es mi hermano y por lo tanto tiene la obligación de soportarme hasta en las malas.

No hace falta que le de indicaciones al mayor de los tres para que encuentre la mansión Épilson Mu, pues años atrás él también fue un hermano de la fraternidad y aún se ve involucrado de vez en cuando por motivos un poco desconocidos para mi, incluso parece que casi mecánicamente camina con las dos más grandes maletas mías sostenida cada una por uno de sus fornidos brazos mientras ve despreocupadamente el panorama matutino que nos rodea. 
No hay mucha gente aún pero de igual manera montones de universitarios pasean de allá para acá en grupos con grandes sonrisas y uno que otro con cara larga.

Entrecierro mis ojos en el momento en el cual doblamos en uno de los edificios y el sol da directamente en mi cara, siento entonces que fue algo estúpido de mi parte el haber venido con una camiseta blanca con manga larga y unos jeans negros, la delgada tela de mi frazada le permite claramente a los rayos solares el filtrarse en sus tejidos para dar directamente en mi piel, y justo cuando comenzamos a entrar en la sombra fuera del jardín frente a la mansión Mu siento mi piel algo quemada e irritada, en especial en la cara. Pero parece ser cosa mía porque ni Trenton o Adam parecen quejarse como yo lo hago del sol.

Apenas mi hermano mayor empuja con uno de sus hombros la puerta de mi hogar por el esto del año escolar me adentro al vestíbulo caminando directamente a las escaleras para llegar a la planta de arriba, por detrás mío los pasos apresurados de los otros dos se escuchan, dándome cuenta de que la casa está prácticamente desierta a no ser por uno que otro que vaga por ahí con sus cosas aún en mano.
Y eso que yo creía ya estar retrasado en comparación de la puntualidad de los demás. 
Sin importar mucho el que estoy siendo demasiado ruidoso y que empujo a más de uno que se cruza en mi camino voy corriendo directamente a la habitación en la cual había acordado tiempo atrás junto a Carter compartir. La habitación es probablemente una de las mejores que hay en toda la mansión, además de la exclusiva que es para Ethan, y ni loco permitiría que alguien más además de la Barbie que es mi compañero y yo habite ahí. 
Por suerte, para cualquiera al cual no le gustaría terminar discutiendo conmigo o tal vez peleando, cuando abro la puerta con el duplicado de la llave que tengo abro y las cosas de Hudson están ya ahí. Suspiro rendido acercándome a la cama de la habitación libre y abro mis brazos para tirar las maletas encima de esta.

—Hogar, dulce hogar. —murmuro dejándome caer de cara sobre el colchón de la cómoda cama y haciéndome un ovillo sobre esta. 

Siento como si apenas cierro los ojos para tomar una pequeña siesta cuando las maletas restantes son arrojadas con fuerza encima mío, aplastándome de principio al igual que sofocándome, me giro y arrojo las maletas de mi cuerpo para encarar a mi amigo junto con mi hermano mirándome con un ceño fruncido amenazantemente. En definitiva la cara de molestia espeluznante que ponen ambos es tan similar que juntos podrían incluso matar a cualquiera juntos con tan sólo verle de esa manera. 

—No seas holgazán y levántate, debes acompañar a Turner al edificio administrativo, y todavía debemos cargar con sus maletas a los dormitorios generales. —habla Trent en tono duro acercándose a la cama.
—Olvídalo, yo estoy exhausto, vayan ustedes y yo los espero aquí. —Vuelvo a cerrar mis ojos y sonrío burlón. Mentalmente comienzo a arrullarme cuando soy levantado en el aire y sacado por mi propia voluntad de la cama, mi cabeza se estrella contra algo duro y blando a la vez en menos de un segundo a su vez que siento mi cuerpo ser cargado en dirección hacia afuera de la habitación.

Cuando mis ojos se abren los azules de Adam me miran burlones y me sigue, pero algo no está bien, pues lo veo de cabeza y supongo que mi hermano me esta cargando sobre su hombro como si fuera un costal de papas.

—Vaya, gracias Trenton, necesitaba un aventón fuera de mi habitación. —hablo sarcástico palmeando su espalda con ambas manos— Tú siempre tan buen hermano, en verdad lo agradezco, pero puedo caminar por mi mismo, ahora, puedes bajar...

Antes de que termine la palabra me vuelve a levantar y me pone de pie enfrente suyo, todo en un rápido movimiento con sus brazos, me vuelve a tomar por los hombros y me gira en mi eje para comenzar a empujarme por la espalda para que baje las escaleras. 

—Te amo, hermano, en serio lo hago. —dramatizo sonriendo levemente aunque no puede verme.
—Yo también Cameron, pero deja de ser tan pesado y muévete, aún tengo muchas cosas por hacer hoy. —contesta presionando su agarre en mis hombros haciéndome cambiar mi sonrisa por una mueca.


Llevaba veinte minutos sentada en una de las bancas que se encontraban casi en el patio central de la universidad esperando a que dos rubias cabelleras se hicieran presentes en el montón que paseaban por toda la explanada, sin duda alguna encontrar a las gemelas entre tantos estudiantes sería un martirio, su retraso estaba comenzando a enfadarme y cuando veo como cada quién se dispersa a diferentes direcciones me da la sensación de que nunca llegarán. Peter se había ido minutos atrás después de haberme ayudado con las maletas y hacerme compañía sólo cinco minutos.

La décima vez que miro la hora en mi teléfono móvil lo desbloqueo a su vez indicando de inmediato el icono de las llamadas, ninguno de los recientes números que me marcaron corresponde a los de las gemelas y eso no me sorprende en lo absoluto, así que decido marcarles por mi propia cuenta. 
Llevo el móvil a mi oreja derecha y con la mano izquierda cubro la otra oreja para evitar el escuchar algo más que no provenga del otro lado de la línea. Tres pitidos espero hasta que finalmente Annabeth me contesta.

—¡Marie! —Les escucho gritar fuertemente, haciéndome retirar el aparato electrónico un poco de mi oreja, pues cuando ambas se entusiasman demasiado son de lo más gritonas.
—Hey, hola, uh, ¿en dónde están? —murmuro poniéndome de pie y alisando con la mano libre la falda que me obsequió mi madre para estrenar hoy.
—Oh, Marilyn, lo sentimos mucho en verdad, pero Annabelle quería que viniéramos a las oficinas primero para evitar el toparnos con más gente por el resto del día. —contesta la mayor y por detrás escucho claramente a su gemela murmurándole cosas— ¿Podrías venir, por favor? 

Elevo mis ojos al cielo y miro el color azulino de este sin ninguna nube a la vista, aprieto mis labios con fuerza y quiero decirles que no, que estoy demasiado cansada como para caminar hasta el edificio administrativo con mis zapatos altos, pero como no soy de esa clase de persona y suelo ayudar siempre en lo que puedo a los demás les murmuro un “claro”.

—Bien, gracias, te esperamos aquí. Adiós.

Y sin más la línea se corta; dejándome con el móvil en la mano y unos diez minutos de caminata en mis zapatos altos por el campus.


Después de terminar con la Harley y todo lo que faltaba Trenton se va, no sin antes darme el típico discurso de que tome precauciones y que no sea tan estúpido como siempre, mientras que Adam corre de inmediato al edificio administrativo.
Cuando mi hermano se va decido caminar un rato por el campus y en menos de cinco minutos me encuentro aburrido. Y es entonces cuando recuerdo que tengo aún alguien a quién quiero ver; Carter Hudson.

El pequeño aparato electrónico en mi mano izquierda emite un pitido por quinta vez desde que el número había sido marcado y mis dientes están comenzando a morder las uñas de mis manos libres, un terrible hábito el cual ya no podía dejar del todo, cuando espero a que conteste de una buena vez.

Apenas si escucho algo del otro lado de la línea me recargo en la pared más cercana y me preparo para una parecida discusión cursi de pareja.

―¿Que es eso de hacerme esperar por la línea? ―reprocho como si de una chica charlando con su novio se tratara la situación― No supe nada más de ti desde que volvimos y cuando te llamo no contestas, ¿que dices al respecto, rubia? ―Agudizo mi tono falsamente y me hago el indignado agregando un sonido de desaprobación con la garganta. Escucho un quejido proveniente desde el otro lado de la línea, seguido de una risa gutural con timidez. 
—Bien, —suelta un suspiro al microfono— creo que ya no podré continuar evitándote, ¿no? —Bromea el rubio— No te enojes, cariño. —Lloriquea falsamente con tono suplicante.
—Jamás, Hudson, no puedes evitarme a mi tan fácilmente. —bufo poniendo los ojos en blanco aunque él no puede verme, aparentando estar realmente molesto, pero al instante no pude evitar el reír por nuestras terribles actitudes falsamente homosexuales a la hora de bromear— ¿En donde demonios te has metido, Carter? —reprocho de vuelta sin actuación alguna esta vez.
—¿Seguimos en plan de juego o esta vez es enserio? —Mi silencio le deja en claro al rubio que ya había dejado la habladuría bromista— Bien, lo siento, —dice al comprender— estoy con Kim, ¿tú y Adam ya llegaron?
—Ya decía yo que no era por cualquier cosa el que me hicieras esperar tanto. —Suspiro pesadamente y cambio el peso de mi pie al otro aún recargado sobre una fresca pared debajo de la sombra de uno de los edificios—. Si, exactamente hace una hora, él esta ahora mismo en las oficinas entregando unos de sus documentos. —hablo recordando que debo de ir con el castaño porque no puede valerse por si mismo en su primer día en la universidad.
—Está bien, tranquilo, —escucho voces del otro lado y risitas juguetonas— por ti dejo lo que sea que esté haciendo. —Agrega, una vez que los ruidos en la línea cesaron— Dime donde estás, iré a verte, sí tanto me llamas ha de ser importante, ¿no?

Hago una mueca de asco y finjo vomitar ruidosamente para que ambos me escuchen del otro lado de la línea. No es que odie la relación de ambos pero si que tengo varias en contra de ello y cada que puedo no dudo en bromear sobre ellos.

—Si es que estas escuchando esto Kim, lo siento, pero necesito a mi barbie de inmediato. —hablo lo más rápido que puedo— Estoy afuera del edificio norte, ¿en donde estas tú? —El rubio ríe y le escucho resoplar.
—No lo hace pero sí quieres se lo diré. —Dice amenazante y divertido— Camino a la cafetería, ¿en qué lugar estás exactamente, Ken?
—Oh, no, suficiente tengo con el hecho de que me suplantes por ella. No me gustaría terminar en una pelea con la líder Alpha por ti. —bromo alejándome de la pared y mirando hacia arriba para mirar lo que las letras decían sobre el edificio— En la facultad de humanidades, el Haines Hall, por los jardines del Franklyn Murphy. Justamente afuera del edificio. —Ríe sonoramente y resopla al micrófono mi amigo.
—Bien, estás lejos. —Se queja falsamente— Pero allí voy, ¿está bien? No te muevas porque pondré a prueba mi estado físico en este momento y sólo por ti. —Inquiere.
—Es bueno saber que haces esto por mi, barbie. —hablo llevando mi mano derecha a mi pecho dramáticamente captando la vista de una que otra persona que pasa por ahí— Aunque posiblemente llegues en un año si es que de tu condición física se trata. —Me burlo de vuelta recargado en la pared pero deslizándome por esta hasta terminar sentado en el suelo.

Muevo mis pies en el suelo de un lado a otro al igual que mi cabeza sabiendo que he dado justo en el blanco del ego Hudson. Lo escucho balbucear con indignación y decir:

—Bueno, Terry, más te vale comiences a retractarse o la pagarás. —Amenaza falsamente— Te apuesto a que no me ganas una vuelta a todo el campus norte. —Comienzo a escucharle moverse y asumo que está en camino.
—No me retracto jamás de lo que digo, Carter. —farfullo presumido— Y yo te apuesto a que puedo ganarte hasta con los ojos cerrados. —contraataco pellizcando el puente de mi nariz observando con los ojos entrecerrados el panorama enfrente mío— Pero ese no es el punto ahora, muévete más rápido, que en serio he extrañado tu horrible cara de muñeca estos días. —Finjo llorar entonces.
—¿Cara de muñeca? —Espeta con gracia— Oh, Terry, estás dulce, ¿eh? Bueno no te preocupes, Ken, en cinco minutos tendrás el honor de volver a verme. —Habla engreído, como acostumbra.
—Mi lado dulce sólo sale contigo, rubia. —comento sonriendo a la nada— ¡Al fin! Porque sabes que un Ken no es feliz, sin su Barbie, apresúrate. —canturreo antes de reír y colgar.

{...}

—¡Rubia! —exclamo con mis brazos abiertos una vez que me encuentro de pie al divisar a mi amigo entre las personas de la explanada. Alzo ambas manos sobre mi cabeza y las ahueco para formar un corazón con ellas riendo por lo bajo en lo que él camina hacia a mi.

Ya de cercas suelta una carcajada y lo veo correr hacia mí para luego saltar encima mío, despeinándome a su vez.

—¡Llegó por quien llorabas! —Le sostengo por la espalda y piernas, para luego soltarle y dejarlo caer sobre ellas. Sonrío y busco acomodar mi cabello desastroso— Te extrañé, hermano, ¿cómo van las cosas desde que me ausenté en tu vida?
—Y si que lo hacia, demonios que si yo no te extrañé también. —afirmo acercándome de nuevo a él y tomando su cuello para depositar un casto pero ruidoso beso encima de su cabellera rubia y alejarme de vuelta—. Sin emoción alguna, la pasé estos últimos días con Trenton y mi padre en casa, jugando cartas, viendo partidos en la televisión, ya sabes, conviviendo con la familia. —Me encojo de hombros—. ¿Y tú, qué fue de ti sin esta maravilla en tu vida? —Me señalo a mi de arriba abajo para darle énfasis a mi pregunta a lo que suelta una carcajada y acomoda su cabello.
—Normales, de igual manera. —Resopla— Lidiando con Nathaniel y su llegada, además de su indecisión de entrar a los Mu —hace una mueca de disgusto—, extrañando el drama fraterno y... Ya. ¡Oh! Entrenando, siempre, claro. —Una de sus cejas se eleva y luego su boca se frunce— ¿Con que tú me ganarías a mí luego de comer ravioles y jugar cartas tanto tiempo?
—Pero que lío de días —chasqueo mi lengua y rasco mi mandíbula siendo consiente de como era su familia con respecto a su hermano—, entonces, y si, aunque no lo creas, ver boxeo los viernes y fútbol los miércoles junto con los ravioles hicieron que tenga nuevas expectativas de mi vida deportiva. —Sonrío con ironía asintiendo. El rubio ríe niega levemente.
—Me gustaría que lo demostraras, Terry. —Rueda sus ojos en blanco con diversión— ¿Y la capitanía?
—Algún día, hoy no, claro, mis ánimos de correr por el campus están por los suelos en este momento. —Tallo mis ojos y bostezo, pues el viaje en la camioneta con Trenton y Adam temprano no me relajaron en lo absoluto, siento mis ojos pesados—. ¿Que hay con ello? Seré el capitán hasta el final de mis días en la universidad cueste lo que cueste, es mi juramento.

El rubio rueda los ojos y me da un golpe mentalmente, sí, fue tan fuerte que pude sentirlo.

—Eso lo sé, idiota, hablo de cómo vas con el hecho de que deberás pasarla a alguien más.

Hice una mueca y negué con la cabeza, frunciendo mi ceño a su vez al igual que mordiendo mi labio inferior.

—Como la mierda, a decir verdad —murmuro mirando al suelo—, no me veo dejando mi puesto a cualquier idiota, ¿sabes? —Le miro sonriendo levemente—. Creo que después de años en tener el poder de liderar a un equipo y hacerlos sufrir cuando sea te hace no quererlo dejar nunca. Ahora entiendo a los entrenadores. —Con un encogimiento de hombros río entre dientes—. Pero, si es que todo sale como lo planeé, Adam entrará al equipo y será tan bueno como yo que el entrenador le dejara el cargo de capitán, y si yo tengo voz y voto ahí también lo elegiré.

Carter hace una mueca y frunce sus labios, lleva una mano a su barbilla y la frota pensativo.

—Tengo hambre. —Dice con seriedad y le miro de mala manera, él ríe y golpea mi hombro suavemente— No te enojes, sí te estaba escuchando. Te entiendo completamente, fuiste el capitán por años, Terry, tu opinión y tu ojo crítico cuenta tanto como el del entrenador —Sus hombros se elevan y vuelven a bajar con rapidez—. Estamos en la misma situación así que cuando digo que te entiendo, lo hago... Y cuando digo que tengo hambre también. —Ríe apenas— ¿Qué me dices si vamos a buscar a Adam y comemos algo? Porque muero de hambre y aún debes contarme mucho, ¿eh?
—No entiendo como es que así de glotón y estupido eres mi amigo. —comento negando con la cabeza a juego— Pero si, andando, Adam sólo iba rápido a entregar unos documentos. Seguro ya se desocupó.
—Porque me amas, como cualquiera, y disfrutas mi compañía, como cualquiera. —Dice el rubio mientras sus brazos se cruzaban sobre su pecho y se para con dureza divertida y egocéntrica— Pero como sea, quiero comer, Terry. Dame alimento que el ejercicio me tiene hambriento.
—Por supuesto, rubio. —aseguré rodando los ojos pero sonriendo— Oh, si, claro, sólo dejame ir al árbol de dinero que hay por allá y vamos, ¿te parece? —Río pero después niego— Olvidalo, vamos.


Apenas entro por la puerta percibo con claridad las voces de mis amigas entre el bullicio que hay por todas partes ahí, giro mi cabeza en todas las direcciones posibles en busca de las ojiazules, pero terminó mareándome y siguiendo únicamente con ayuda de mis odios el sonido de sus fuertes voces. 
Termino llegando justo enfrente del escritorio de la señorita Richardson.

Dos castaños y un rubio parecen estar charlando con las rubias, eso parece ya que solamente veo que están de espaldas, pero una vez que me acerco me doy cuenta de que en verdad están discutiendo. Y sólo es uno de los muchachos, el castaño que se ve más alto y joven de los tres, mientras que el otro castaño se dedica únicamente a mirar la escena con el ceño fruncido de brazos cruzados al igual que el rubio.
Annabeth, la mayor de las gemelas, esta tan roja que presiento que en cualquier momento va a saltar y echársele encima al tatuado muchacho de ojos claros, que esta igual o un poco más rojo que ella, así que de inmediato sonrío con amplitud al acercarme más rápido e interponiéndome entre el duelo de miradas que hay entre los dos.

—¡Marie! —grita con emoción Annabelle, cambiando por completo su actitud anteriormente molesta como la de su hermana por una de felicidad absoluta, hace a un lado a la mayor para venir a abrazarme. No las veo desde hace dos meses atrás y casi me voy hacia atrás por el fuerte abrazo de la menor.
—Hola, chicas. —hablo entre dientes palmeando la espalda de la muchacha y mirando por su hombro a su hermana mayor con el ceño aún fruncido, separo levemente a la rubia de mi cuerpo y miro sobre mi hombro a los muchachos— ¿Que ocurre?

La rubia secretaria, quita las manos de sus orejas como anteriormente estaban y me mira, sonríe levemente para después rodear todo el enorme escritorio en su pequeña oficina. La mujer se acerca a mi y se detiene justamente a unos escasos pasos de distancia semejante que nos separaba a nosotras de los chicos con los cuales las gemelas discutían.
La señorita Richardson mira de izquierda a derecha y junta sus manos en su pecho con una mirada cansada.

—Al fin alguien que parece tener educación acaba de ilustrarnos con esa interesante pregunta. —habla en tono duro la mujer poniendo entonces una mirada dura hacia la nada— Verán, discuten sin razón alguna y por un motivo el cual no me han dejado muy en claro...
—¡Yo y mi hermana estábamos aquí desde hace veinte minutos en su espera! —exclama Annabeth apareciendo al lado mío y el de su hermana, formando entonces una línea horizontal en cuanto al paradero de la posición de la mujer de en frente— Queríamos dejar el papeleo antes de ingresar siquiera al campus para quitar ese pendiente y esos cretinos de allá llegan justo segundos antes de que usted apeteciera y como si nada se nos adelantan. ¡Eso no es justo!
—Nosotros no nos metimos como si nada, mejor cierra la boca fotocopia, únicamente vengo a entregar esto y me largo. No demoraré mucho. —habla con frialdad absoluta el más alto de ellos dedicándole una mirada cargada de veneno puro a la gemela mayor, quién no se queda atrás y le dedica una muy similar, ambos parecen estar haciendo un duelo de miradas por algo tan tonto como eso.

Suspiro y niego con la cabeza, completamente apenada de que es el primer día y ya una de ellas ha montado una escena frente a la mujer que tiene tanto poder como el mismísimo decano aquí en el campus, contando mentalmente hasta diez al igual que rogando por que sólo sea una ilusión mía que aquello en verdad esta pasando.
Pero es una realidad, eso lo noto en el momento en el cual se escucha un carraspeo algo distante, y alzo mi mirada para toparme con que todos miran hacia los otros chicos que se encuentran en la oficina. Ambos son altos, pero no tanto como lo es el de los tatuajes, y parecen un poco más amable que su amigo, en especial uno castaño por la forma en la cual sonríe mientras se encamina hacia en frente de la secretaria.

—Señorita Richardson, lamento mucho que se vea con la desdicha de soportar este malentendido. —Su voz parece genuinamente galante que puedo notar claramente a las dos rubias bajar de inmediato la guardia y prestarle suma atención—. Y, ahora, como sé lo mucho que usted tiene de trabajo por hacer le pido que atienda primero a las señoritas y después a nosotros. 

Su amigo alza ambas cejas, desconcertado, pero asiente con la cabeza baja dando unos pasos atrás y tomando asiento en uno de los sillones que se encuentran ahí para esperar. El otro rubio lo sigue murmurando por lo bajo quién sabe qué.
Annabeth y Annabelle hacen sonidos de gratitud mientras que la mujer mira con una ceja arqueada al castaño, quien aún se encuentra enfrente suyo con sus labios sellados sonriendo, para después bufar y caminar de vuelta a su lugar detrás del escritorio.

—Vaya, eso es una sorpresa, creía que no servias para nada más que dar problemas y remediarlo todo con buenas actitudes después, señor Wilson. —comenta en tono reprobatorio ella haciéndole un gesto con su delgada mano al muchacho de a mi lado.
—Ya ve que no, señorita. —contesta él posando sus brazos sobre el escritorio sin dejar de mirar a la mujer con su sonrisa que comienza a parecer de todo menos normal.

Cuando lo veo de perfil comienzo a recordar que lo he visto antes, muchísimo antes de esta ocasión, pero no puedo identificar bien del todo de donde así que le miro fijamente por quién sabe cuanto tiempo, percibo incluso vagamente que las rubias comienzan a hablar con la secretaria y a entregar los documentos que iban a darle desde un principio, pero no dejo de mirar con atención el ligeramente bronceado rostro del muchacho que parece muy concentrado en seguir los movimientos de la señora Richardson.

Sus ojos se giran de la nada hacia mi y antes de que pueda siquiera darme cuenta de que me ha pillado mirándole muerdo mis labios con fuerza y entrecierro mis ojos con pena.

—Lo siento. —murmuro, girándome hacia la secretaria también y fingiendo observar lo que hace como él hacia anteriormente, siento mis orejas arder y muerdo aún más mis labios.
—Descuida, no es nada. —Le escucho responder por lo bajo también, asiento sin mirarle aún, y entonces él ríe—. Oye, en serio, no te preocupes. No es la primera vez que me encuentro con la mirada de alguien fijamente en mi.

Bromea y yo le doy una leve mirada junto con un asentimiento, aún así no puedo evitar el reprimirme por haber hecho aquello, así que me propongo el evitarle en lo que duremos ahí por el momento. 
Lamentablemente no puedo ignorar por mucho tiempo a las personas, por más que me lo proponga, y comienzo a moverme más hacia la izquierda cuando siento el dedo del castaño picando en mi brazo derecho. Inclino incluso un poco la cabeza de modo que mi corto cabello oscuro bloquee cualquier contacto con él pero aún así él sigue insistiendo hasta el punto en el cual no puedo más y me giro en su dirección. Esta más cerca de lo que yo me lo imaginaba, que incluso puedo ver el color miel de sus orbes, su nariz casi roza con la mía y aquello me pone los pelos de punta.

—Hey, tranquila, lamento si te hice sentir mal o incómoda antes. —Yo alzo ambas cejas y hago un movimiento con mi mirada señalándonos a ambos lo que hace que se aleje rápidamente—. Yo, uh, perdón, de nuevo, sólo que no puedo evitar el hacer comentarios tan bruscos como esos de vez en cuando.
—No, lo siento yo, pero es que te me hacías muy familiar y no pude evitar el mirarte demasiado para ver de donde. —Sonrío levemente y miro sobre su hombro a sus amigos, uno está casi tendido en la longitud del asiento mientras que el otro mira su móvil como si nada—. No creo que él descanse mucho recostado en esa cosa. —Señalo detrás suyo y de inmediato se gira para mirar.
—Nah, es Adam, él tiene el don de dormir en cualquier lugar con tan sólo cerrar sus ojos. —Hace un ademan con su mano y se gira de vuelta a mi—. Lo malo es que ronca y se queja a cada rato si no es en un lugar cómodo.

Río por su comentario y él sonríe, mostrando sus dientes esta vez, entrecerrando sus ojos mirándome fijamente ahora a mi. 
Sigo riendo y miro hacia todas partes, como en busca de ayuda, para evitar sus ojos miel en mi; ahora entiendo lo que es sentirte acosada como yo hacia anteriormente. Incluso tanteo en el escritorio en busca del brazo de alguna de mis rubias amigas pero no logro ni acercarme a rozar uno de ellos con mis dedos.

—¿Qué esta mal? —pregunto con una risa nerviosa después de unos segundos y me atrevo a enfrentarle de una buena vez.
—Nada, absolutamente nada, sólo que tus ojos son en verdad muy hermosos. 

Si antes había sentido mis orejas arder por el rubor ahora siento toda mi cara, cuello e incluso nuca calentarse por su comentario. No es como si me lo hubiesen dicho por primera vez pero el tono entre curioso y amable en el cual lo dijo hacen que me sienta igual que una colegiala.
Me las arreglo para decirle un gracias y juego con mis dedos para distraerme un rato de las palabras del muchacho.

Ambos nos quedamos en un completo silencio y lo único que se escucha es el sonido de un hojeo y unas murmuraciones por parte de la secretaria al ver las carpetas que las Skillman le entregaron. Pongo mi mano derecha sobre el escritorio y dejo caer mis dedos en sincronía para aligerar el ambiente aburrido que hay en la oficina.

—No me dijiste tu nombre. —susurra el ojimiel a mi lado.

Frunzo mi ceño levemente y pienso por escasos segundos si se lo debo dar o no.

—Marilyn Moore. —respondo volviendo a mirarle, su costado derecho se encuentra recargado en el escritorio de manera que se encuentra girado completamente hacia mi, retiró los cabellos que me impiden el verle bien y espero a que me conteste ahora él.
—Lindo nombre, me gusta, y creo también ahora que sé tu nombre que te he visto de algún lado. —Se encoge de hombros—. Soy Cameron Wilson, también Terry.

Pienso por un momento de donde he escuchado aquel nombre pero antes de tener una idea siquiera él me interrumpe.

—Tal vez te parezca conocido por la fama que tengo aquí en el campus, el chico problemas de los Épilson...
—¡Terry, si! Ahora ya te recuerdo bien. —Golpeteo con mis dedos el escritorio feliz de recordar entonces de donde es el muchacho—. Tú eres ese chico del que todos hablan cuando hay líos en tu casa. Y seguro el rubio de allá es Carter Hudson, ¿no es así? —Hago un movimiento con la cabeza en dirección al sillón en donde el castaño aún desconocido para mi sigue dormido y el rubio en su teléfono.

Río y él me imita, pero entonces de la nada su semblante se vuelve serio, me mira con una de sus cejas alzadas mientras yo paro las risas poco a poco.

—Esta hecho Marie, acabamos aquí, vámonos. —habla en un murmuro Annabeth a mis espaldas y escucho a su gemela reír tontamente.
—De acuerdo. —Miro sobre mi hombro a ambas rubias con una mirada entre divertida e irritada para girarme de vuelta al chico con una pequeña sonrisa en los labios—. Hasta luego, Cameron, fue un gusto conocerte y hablar contigo.

Extiendo mi mano derecha poniendo cara sería entonces y espero a que el castaño la estreche, pero nunca siento ese apretón, sólo se queda mirándome y de un segundo a otro se encuentra haciendo un extraño movimiento con su cabeza parecido al de un asentimiento.

—Hasta luego Moore. —Me despide y poco a poco retiro mi mano frente a él con algo de desconcierto, se supone que él debía de aceptarla como hacen los demás, pero sé por la forma tan peculiar de sus movimientos al girarse y dirigirse hacia el sofá donde están sus amigos que no es exactamente alguien normal que sigue el molde de los demás.

—Andando Marilyn. —insisten a la par las rubias y sin más me encamino hacia la salida de la oficina junto a ellas.


Última edición por jean luc. el Mar 04 Oct 2016, 12:52 pm, editado 2 veces

jean luc.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Dom 08 Mayo 2016, 1:48 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 002



  
{segunda parte}. Marilyn Moore»Cameron Wilson||Alec.

El resto de la semana laboral pasa como cualquier otra como en los años anteriores, salvo que puedo contar con la presencia de las Skillman conmigo en el campus esta vez y no me siento del todo sola 24/7 como anteriormente era, parece que el comienzo del año escolar esta tomando finalmente un rumbo normal después de aquel extraño primer día con gritos y eventos inesperados de último momento.

Si algo era conocido el campus mejor que algún otro era por los rumores que se esparcían como la humedad en un santiamén, antes de siquiera ser un hecho ya se corría el rumor de que la tradicional fiesta de bienvenida Tau sería de disfraces, justamente estaba en mi habitación cuando escuche en el pasillo a muchas chicas cuchicheando sobre ello y segundos después las gemelas me llamaron para expresar de su peculiar manera lo animadas que estaban sobre aquello.

Es viernes por la mañana y me encuentro justamente saliendo de mi última clase del día, tengo la suerte de terminar con mis clases estos días antes del mediodía y el resto de la tarde suelo pasarla sin pendiente alguno como hacía en años pasados, pero sé que aún así no puedo llegar a mi habitación a dormir o leer un rato como quiero ya que la tan comentada fiesta de bienvenida es de disfraces y bien no tengo nada que usar aún. De no ser porque estoy tan entusiasmada como las demás chicas del campus no me molestaría en buscar siquiera un disfraz. 
Así que me tomo la molestia de llamar a las gemelas como mi última opción para ir a buscar un disfraz de último momento.

—¿Hum, Marie? —susurra la voz de Annabelle.
—Si, Anne, soy yo. —respondo a la bocina de mi teléfono cuando finalmente escucho la respuesta del otro lado de la línea— Sólo quería ver si tú y Annabeth podían acompañarme al centro comercial para buscar mi disfraz.
—¡¿En serio aún no tienes disfraz?! —chilla muy bajo que me da la impresión de que no quiere ser escuchada en dónde sea que se encuentra en ese momento, hago un sonido con mi garganta negativo, y ella suspira— En verdad nos hubiera gustado acompañarte, pero tenemos clase hasta la una. 

Frunzo mis labios y me cruzo de brazos en medio de mi habitación completamente frustrada por la situación.

—¿Ambas?
—Así es. Yo tengo literatura ahora y ciencias sociales después mientras que Annabeth lidiará con cálculo hasta tarde. —responde ella igual de bajo y entonces comprendo que esta hablando así porque se supone no debe hablar en clase.
—Lo entiendo, descuida, igual puedo ir sola y...
—Ni siquiera lo pienses, creo que Beth compró algo demás, igual podemos ver si ese otro disfraz te queda. ¿Qué dices?

Dudo por un momento y me miro en el espejo de tamaño completo que hay al lado del armario en la habitación, si bien no hay problema en que las tallas chicas de la rubia no me quede bien porque básicamente es un poco más robusta que yo pero somos de la misma estatura, el problema podría ser el que por detrás soy notablemente diferente a ella. Mientras que Annabeth posee una retaguardia de tamaño normal la mía sobrepasa el límite del “normal”.
Trago saliva aún mirándome en el espejo desde diferentes ángulos cuando pienso por primera vez que nada podría salir mal.

—De acuerdo. Esperaré a que salgan, dile a Annabeth que traiga consigo los dos disfraces, estoy en mi habitación en casa. —respondo con naturalidad incluso cuando llamo casa a la mansión Alpha y espero a que me responda.
—Por supuesto, hasta luego. 

Y escucho de inmediato el pitido de que la llamada ha sido cortada.
Lanzo el celular a mi cama y observo con detenimiento toda la longitud de mi habitación, hay cajas junto con maletas esparcidas aún de lo que traje desde mi casa y aún no he sacado, miro la hora en el reloj colgado frente a la cama para verificar que aún no pasa del mediodía y cuando lo hago me pongo a trabajar en acomodar lo que falta de mis pertenencias por toda la habitación antes de que las otras dos chicas con las cuales comparto habitación se hagan presentes en el día. 


Toco la madera con mis nudillos y al escuchar la contestación desde adentro tomo la perilla de la puerta y la giro para aburrirla un poco, introduzco la cabeza primero para ver si Ethan se encuentra solo y cuando lo compruebo abro de par en par la puerta, me adentro por completo y la cierro detrás de mi.

—Ethan, hey, ¿cómo estas rulitos? —inquiero caminando hacia él que se encuentra aún de espaldas a mi— Me apetecía salir un rato y decidí a charlar contigo. ¿Estas ocupado?

No había hablado del todo bien con el ojiverde desde el inicio de la semana ya que su trabajo como líder supremo de la casa Épilson fácil puede consumir sus días por completo por lo cual esperé hasta el último momento para tener una charla de amigos sin la tediosa idea de que él estaba aún con pendientes.
Él se aleja del ventanal y se gira a verme con una sonrisa.

—¿Qué hay, Terry? — me saluda con una sonrisa y se encoje de hombros. — Todo bien, ¿qué hay de ti? — dice y mete las manos en su bolsillo — Estoy libre, ¿qué tienes en mente?
—Igual, comenzando con la lata de la primera semana, ya sabes. —contesto recargándome en la pared mirándole— Únicamente quería hablar contigo, ya sabes, no supe mucho de ti durante el verano y no puedo pasar tanto tiempo en completa lejanía de ti.

Medio río pero soy consciente de que es verdad. Ríe conmigo el castaño y asiente.

—Me hago de extrañar. — bromea y sonríe — Además, no lo digas así. Tampoco fue como que yo hubiese sabido mucho de ti en las vacaciones. — comenta con gracia — Vamos por algo de comer. — propuso tomando su billetera y su celular del escritorio. — Tengo hambre y así me cuentas en qué problemas te metiste en este periodo de merecido descanso. — se burla.
—Y un demonio que si, E, estar sin saber mucho de ti por tanto tiempo no puede traer nada bueno. —Meto las manos en los bolsillos de mis jeans esperando a que él salga también y cierre la puerta de su habitación—. No muchos en verdad, únicamente salía de casa para acompañar a mi padre o Trenton a algún lado y la semana fuera del país con Carter, pero aún así nada me impidió el montar algunas escenas en esas veces. —explico orgulloso recordando todo el verano.

Ethan ríe y niega con la cabeza mientras salimos al pasillo para ir a comer algo, tal vez yo estando en su lugar también reiría, pero estando en mi lugar que parece ser que todo lugar el cual pise me meto en líos es más como algo natural que gracioso. 

 —Tu definición de "no mucho" no es exactamente la misma que la mía. — se burla con diversión — Además, no sé porque dices que no saber por un tiempo de mí no es bueno, a diferencia tuya, mi querido Terry, yo me mantengo alejado de los problemas. — sonríe y se encoje de hombros — Mi verano fue tranquilo, con Dylan solo exploramos... "el mundo", o bueno la mayor parte de Europa. Esta vez quise alejarme de todo, no supe de negocios, ni de la fraternidad, ni de Kimberly o algo relacionado con mi vida cotidiana.

Asentí a sus palabras, pellizcando el puente de mi nariz como solía hacer cada que ponía a darle vueltas a algo, y le miré de reojo sin dejar de caminar a la par del ojiverde.

—Ya suponía yo que harías algo más además de no hacer simplemente “nada” —Hice comillas con mis dedos—, porque venga, recorrer toda Europa suena genuinamente asombroso. —Chasqueo la lengua recordando la última vez que fui a aquel continente junto con Trenton y mi madre muchos años atrás—. Nunca se sabe, es por eso que lo dije, no necesariamente porque te metas en líos; quién sabe que podía pasarte estando en completa libertad sin nada de estrés.
—La vida es completamente diferente cuando no tienes el peso habitual sobre tus hombros. — tararea quedamente y suspira. — Pero no puedo quedarme en Europa y desentenderme de todo por más que quisiera, y explorar todos aquellos países fue muy divertido y enriquecedor. — comenta con una media sonrisa tonta medio perdido en sus propios recuerdos. — Pero en fin, este es nuestro último año aquí. ¿Qué planeas?

Asiento a las palabras del ojiverde y palmeo su espalda para después mirar hacia el techo, en busca de la respuesta que ya tengo más que grabada desde que papá preguntó eso antes de irme, y casi automáticamente hablo.

—No mucho, en realidad, digo, claro que haré hasta lo imposible para no quedarme por más tiempo acá y conseguir llegar a la graduación. —Elevo el dedo índice de mi mano derecha en el aire para darle a entender que es lo primero que hay en mis planes futuros—. Además, quiero, no, en verdad necesito que éste último año sea el mejor de todos; en el cual no sólo me recuerden por los prejuicios que todos tienen de mi. –Me encojo de hombros levemente—. Quiero salir triunfante y feliz de aquí para cuando esté allá afuera pueda enfrentar cualquier cosa. —Rasco mi nuca por un segundo y suspiro, porque en verdad es lo que planeo hacer de mi último año en la universalidad, pero carraspeo casi instantes después—. ¿Y tú? ¿Qué planes tienes además de tratar con los nuevos de éste año?

Asiente él ligeramente y palmea mi espalda de forma amistosa.

—¿Los de verdad o los que les dije a mis padres? — medio bromeó para después soltar un pequeño bufido. — La verdad es que... no sé. — dice pasándose una mano por su largo cabello rizado. — Supongo que lo mismo de todos los años. Estudiar, dirigir la casa, cuidar de los novatos, ir a las prácticas... planeo traer este año de regreso a la casa el trofeo del campeonato. — se encoge de hombros y hace una mueca. — Oh, y por supuesto enamorarme más de mi perfecta novia. — hay un notorio sarcasmo en su voz y una sonrisa cínica y sin humor en sus labios. — Solo quiero graduarme, Cam.

Una carcajada brota de mis labios en el momento que escucho sus planes y resoplo cuando termina, convencido y satisfecho, porque no podía esperar más de su parte.

—Seguro, campeón, ya verás que lo lograrás. —contesto dándole ánimos a mi amigo— Digo, por Dios, ¡eres Ethan Cox! No hay nada imposible para ti, hermano, salvo, claro, eso de enamorarte más de Kim. —Medio reímos finalmente y él rueda sus ojos.
—¡Por favor! — exclama y bufa entre divertido y fastidiado. — No puedo estar más enamorado. — ironiza con una media sonrisa seca, — Pero hablando de amor, ¿cuándo piensas presentar una chica en la casa? — pregunta con sorna — Ya estás viejito Terry, es hora de que vayas asentando cabeza. — habla como si fuese uno de esos viejos sabios y medio ríe. — No puedes pasar toda la vida de rompe corazones, hermano. — se burla.
—Demonios, E, es exactamente lo que quería por el resto de mi vida. —Uso el sarcasmo riendo entre dientes, una vez que estamos ya fuera de la casa, mirando por un momento hacia el cielo—. No podría decirte cuando, porque tal vez nunca llegue una fecha, y aún así estoy casi seguro de que seguiré siendo yo. Jamás sentaré cabeza del todo. —Me encojo de hombros y saco mi labio inferior hacia afuera, metiendo las manos en los bolsillos delanteros de mis jeans, para después inflar mi pecho con aire y después soltarlo—. El amor es un asco, dudo mucho el que algún día esté listo para ello, ¿sabes?

Pongo los ojos en blanco volviéndome a mi erguida posición al lado suyo a lo cual sonríe y niega quedamente con la cabeza.

—Uno nunca está listo para el amor Terry, pero te diré algo que me hubiese gustado tener más en claro hace un tiempo. — dice en su papel de mamá búfalo — Cuando aparezca la chica que logre poner tu mundo de cabeza con solo una mirada no seas idiota y no la dejes ir. Porque esa chica solo llega una vez en la vida y cuando se va... ya nada vuelve a ser lo mismo. — un suspiro se escapa de sus labios, me mira y medio sonríe. — O chico... yo ya no sé, de ti puedo esperar cualquier cosa. — medio rió quitandole seriedad a su comentario anterior y le imito primeramente negando y después asintiendo.

—Bueno, es genial saber que sigo siendo impredecible, pero que aún así estas confiado en que me llegará la hora como a todo mundo de terminar en el tema de flores y corazones. —Finjo una voz genuinamente chillona al igual que pestañeo repetidamente—. Sólo espero que no sea tan... bueno, tú sabes, una chica muy especial.

Hago una mueca en la última palabra para referirme a la clase que únicamente traen más líos que dulzura en una relación. Ethan sonríe con diversión y niega.

—Bueno Terry, eso lo dirá el tiempo. — tararea mientras nos acercamos al cafetín para comprar algo de comer. — Aunque sería divertido verte con los pelos de punta con una chica súper especial.
—No, no, no, y no, ni de broma lo digas. —Me quejó bufando a su vez—. Si no sé lidiar con chicas porque no las tengo tan cerca mío, sabes que actualmente en mi familia somos todos varones, y en verdad no sabría como tratar con una tan así. —refuto tomando mi cara ente las manos, frustrado, pero decido cambiar de toma para no espantarme más— Y, hablando de chicas, ¿cómo está May? Hace mucho que no sé de ella, ¿no ingresará a la UCLA?

Con la simple mención del nombre de su hermanita su rostro se ilumina y una gran sonrisa se planta en su rostro.

—Ella está bien. Ya sabes... siendo ella. — ríe y se encoge ligeramente de hombros — Sí, va ingresar, de hecho ya ingresó pero mi madre la tiene ocupada entonces llega como para la siguiente semana. — dice con alegría — Siendo sinceros yo también tengo un largo tiempo sin verla, estoy ansioso de volver a tenerla cerca.
—Ni que lo digas, tú hermana es un ángel caído del cielo en comparación del viejo de Trenton —exagero, tal vez un poco, asintiendo con la cabeza y bufando a su vez—, será todo un desastre tenerla por acá. —Palmeo mi frente y entrecierro mis ojos un poco ante el recuerdo de May—. Un maravilloso desastre a la tan vivaz personalidad suya.

Medio río tronando mis dedos.

—Será como uno de esos males necesarios. — bromea y sin borrar su sonrisa — No me malentiendas, yo la amo pero es como un dolor en el trasero. — bufa con diversión — Sin dudas nada en UCLA será lo mismo con ella por aquí. — comenta — Esa niña... — niega con su cabeza sin completar su frase. — Eh!, estoy seguro de que estará encantada de volver a verte, en sus palabras tu eres el más "genial" de mis amigos... ¿porqué lo dirá? — pregunta con sarcasmo.
—¿Tal vez por qué en verdad lo soy? —cuestiono divertido bajando y subiendo mis hombros repetidamente al igual que mis cejas— Digo, ya sé que soy mejor que todos en cuanto a vivir una vida “guay” fuera de las responsabilidades de lo que amerita ser un universitario, pero es que en verdad ustedes son demasiado ancianos para su edad —Finjo decirle aquello con seriedad en un murmuro y posando por un momento una de mis manos en su hombro para después soltar un suspiro pesado–. Ella es especial, si que lo es, y a veces, pienso, que por alguna razón el tener a un hermano es bueno, ¿sabes?, ellos son ese hombro en el cual podemos llorar cuando estamos tristes. —Relamo mis labios mirando hacia el suelo por un momento pero la alzo casi de inmediato—. Males necesarios, tú lo has dicho, y eres de los afortunados de ser ese protector hermano mayor que toda chica necesita cuando sufren por algún idiota.

Río entre dientes y silbo ante tal idea, Ethan rueda sus ojos pero asiente quedamente.

—Solo lo dice porque eres un idiota problemático, ¡y no soy un anciano! — se queja dando un puñetazo a mi brazo sin mucha fuerza. — Tengo algo que probablemente ni tu ni ella suelen utilizar, y se llama sentido común y prudencia. — bufa con diversión, medio "indignado" — Quizás algún día sepan que es. El punto es que sí, los hermanos son lo mejor, aun con los malos ratos que nos hagan pasar, y sí. Soy ese hermano mayor sobre protector, la cuidaré incluso cuando ya esté casada y con hijos. Para mí, ella siempre será mi pequeña hermanita, de las mejores mujeres de este planeta tierra y completamente fuera del alcance de cualquier idiota de este planeta tierra. — afirma con solemnidad y luego suspira.
—Claro, sólo por eso, admite que tanto tú como Carter son unos jodidos ancianos que no saben de la buena vida. Es por eso, señor “sentido común y prudencia”, que me considera alguien cool. —Medio me burlo riendo entre dientes—. Vaya, creo que me has hecho llorar, que profundidad tus palabras. —Finjo retirar una lágrima de mi mejilla mientras hablo con una voz falsamente rota—. Ethan Cox, buen amigo, excelente líder y gran hermano mayor, ah, claro, y el hombre más prudente de la tierra. ¡Temblad ante semejante amenaza! —exclamo y le guiñó un ojo sonriendo de costado—. Creo que con eso basta para espantar a cualquiera, pero tranquilo, no todos los hombres son malos. Ella sabrá elegir, es muy lista y astuta como para caer tan fácil.
—Yo solo  espero que haya aprendido algo de su último-primer noviazgo. — murmura rodándo sus ojos y luego me mira. — Ni porque el mismisimo hijo de Dios quiera casarse con ella, sería suficiente. — amplia su sonrisa y ríe entre dientes. — En eso nadie me hará cambiar de parecer. Por otra parte, tu mismo me has "descrito", soy responsable de muchas cosas, no puedo darme el lujo de "divertirme" de la misma forma que la mayoría de los chicos, ni siquiera puedo darme el lujo de tener una relación amorosa con una persona que realmente me importe. — bufa con una media sonrisa sarcástica. — Así que sí, puede que si sea un poco un señor.
—Ya lo has dicho. —Sonrío a medias mientras lo digo ya que la situación de me resulta un tanto difícil y admiro su manera de afrontar todo de una manera que parece muy sencilla—. Pero maduro o no, eres tú, y eso es lo que importa; aunque seas mayor para tu edad eres especial, E, y eso nadie lo cambiará. —animo palmeando su espalda y riendo por su anterior comentario— Pobre de ella, Dios, en verdad siento pena por los pretendientes de tu hermana. Le diré tus planes a penas llegue, ya verás. 

Alzo una de mis cejas desafiante aunque es una completa mentira aquello.

—Gracias, sé que soy genial pero se siente bien que los demás también lo reconozcan. — se burla con una media sonrisa que se amplía con mi último comentario.  — No es nada que ella no sepa y de cierta forma, es gracioso porque dice "que no la voy a dejar vivir" y yo estoy tipo "es mi ultimo año", ya para el próximo podrás hacer desastres. — ríe entre dientes y niega — Y eso la calma un poco. Sé que será el dolor de cabeza de las Phi.
—Cristo, eres peor que yo en mi lado al fin de egoísmo total, no sé si quiera cómo he sobrevivido a ello tanto tiempo. —Me burlo rodando los ojos—. Y luego dicen que soy yo y la Barbie los del ego subido, claro.
—Son los años de prácticas, yo no sé como lídio con tu ego, el de Carter y el de todos los demás miembros de la fraternidad. — resopla con horror y después sonríe. — Además tu nos amas.
—Es porque tú eres el ejemplo a seguir, es tu deber tolerarnos. —comento obvio enarcando una de mis cejas— Es cierto, claro, los amo tanto que no puedo pasar tanto tiempo sin ustedes. —Llevo una mano a mi corazón y me echo hacia atrás en cámara lenta con dramatismo—. Pero venga, deja disfrutar a ella de su primer año y enfocarte plenamente en tus planes, ella puede cuidarse sola. Lo sabes, ¿no?

Hace una mueca y niega con gracia.

—Ya veremos. — murmura con el ceño medio fruncido pero luego vuelve a sonreír. — Y es para ti fácil decir eso porque no tienes una hermanita menor. Si la tuvieses serías igual o peor que yo, estoy seguro. — afirma. — Además, ni yo sé que planes tengo para este año, más allá de traer el trofeo del campeonato.
—El tiempo lo dirá, tal vez cambies tus planes después, quién sabe. —Me encojo de hombros levemente—. En efecto, no la tengo y dudo mucho tener ya alguna, pero de lo que estoy seguro es que la cuidaría mucho, claro, pero no le limitaría de lo que le gusta hacer, ¿sabes? Digo, le dejaría ser ella misma, que haga lo que quiera pero siempre y cuando no sobrepase los límites, ¿me explico? —Miro hacia el cielo e introduzco mis manos en los bolsillos de mis jeans—. Tu hermana es inteligente, Ethan, creo que sabrá hacerlo bien. Especialmente estando en las Phi.
—Yo no la limito de hacer lo que le gusta hacer pero, como de mí, de ella también se espera algo. — murmura y suspira con pesadez. — Yo solo no quiero que mis padres la sobrepresionen, ya me alejé una vez de ella y la dejé por su cuenta... los resultados no fueron muy buenos a ciencia cierta. — rasca su nuca y mira al piso — Yo sé que ella es inteligente y quizás si la sobreproteja mucho, pero tengo mis razones... Además yo solo quiero facilitarle las cosas, al menos con nuestros padres y en el ámbito que ella quiere desarrollar. — dice y alza su mirada al cielo. — Es... complicado, mis padres las tienen en la mira por... bueno, es la "oveja negra" de la familia, realmente no es mala chica solo que es una testaruda que no sabe como abordarlos. —Medio sonríe.

Sus palabras me sorprenden por un momento y abro la boca pero únicamente balbuceos incoherentes salen de mi boca hasta que carraspeo por un momento.

—Bueno, en dado caso, supongo que mantener un ojo en ella no sea tan malo después de todo. —confieso asintiendo con la cabeza— Aunque sé por experiencia propia lo que es ser la “diferencia” de la familia, que hagas todo de manera diferente y parezca malo en su mayoría, por lo cual es un gran peso sobre nuestros hombros cuando nos presionan para hacer algo que no queramos; o aún peor, que nos traten como si podríamos causar una tercera guerra mundial en cualquier momento. —Carraspeo y por un momento me imagino lo difícil que es la situación de la hermana pequeña de Ethan en aquellos momentos, me giro hacia el ojiverde para mirarle seriamente—. Necesitará de todo tu apoyo para sentir que después de todo hace lo correcto, ¿sabes?, debes ser ese hermano mayor del cual puede confiar y no tomar como un dictador al igual que tus padres.

Me tomo un momento para observarle, no perdiéndome de como pone sus ojos en blanco y termina asintiendo murmurando algo por lo bajó, y decido dejar pasar el tema ya que no es precisamente uno con el cual pueda estar a gusto por el resto de nuestro improvisado reencuentro en el campus. Sigo caminando a la par de mi amigo cada uno en sus propios pensamientos. 
Yo, por ejemplo, no puedo dejar de imaginar cómo es que iría disfrazada la morocha de ojos azules que conocí días atrás —si es que es del tipo que le gusta asistir a las fiestas de la universidad— de pura casualidad, no le había vuelto a ver desde aquel día y Adam se pone cada vez peor en molestarme para que le busque. El ingenuo y joven de mi amigo, el cual después de estar días en suma meditación sobre a que fraternidad se uniría terminó optando por la Épilson, no hace más que ser un grano en el culo últimamente que lo tengo más cerca y más días conmigo.
No puedo adivinar en lo que Ethan está pensando, pero puedo hacerme una idea con observar su perfil sereno para saber que no es algo del todo bueno y que está tan alarmado como yo por este último año en la universidad. Menudo lío el nuestro.


—Tengo éste, éste, éste y éste, ¿cual te gusta más? —Annabeth pone frente a mi rostro cuatro diferentes disfraces y los agita de un lado a otro mientras su hermana gemela se dedica a mirar desde el otro lado de mi cama. 

Hace menos de tres minutos que las chicas llegaron y apenas la mayor cruzó el umbral de la puerta comenzó a sacar los atuendos que compró de las bolsas que llevaba consigo. Ni siquiera puedo ver bien de que va cada uno de los disfraces por la cercanía de las telas en mi rostro.

—Beth, aleja eso de su cara, ni siquiera puede verlas bien de seguro. —Annebelle comenta indignada y se escucha una afirmación antes de retirar por completo las prendas de mi cara.
—Ayer que íbamos de vuelta a la casa de la tía Rose encontramos una tienda de disfraces de pasada y decidimos comprar de una vez lo que usaríamos en la fiesta en verdad lamentamos el no habértelo dicho antes, Marie. —habla apurada la rubia aún con los trajes en sus manos— Pero por suerte yo compré más de uno porque no me convencían del todo ninguno.

El primero que me muestra es una falda corta color negro adherida a unos tirantes del mismo color y aparté una boina oscura junto con una blusa de manga un cuarto a rayas blancas con rojo. Es el traje de un mimo.

—Es mono.
—¿Verdad que sí? —cuestiona emocionada la rubia— Ahora el segundo. —Arroja las prendas del primer disfraz a un lado mío y prosigue a mostrarme el siguiente.

Unas medias largas blancas con una falda verde opaco y detalles rosados en el borde y centro junto con un pequeño corsé blanco. Seguro es un intento de traje alemán sexy pero me parece un poco descubierto del pecho. 
Elevo mis cejas y Annabeth pone los ojos en blanco para proseguir a lanzarlo a la cama y mostrarme el tercero.

—Ese es uno de mis favoritos. —Señala Annabelle acercándose a la orilla de la cama para estar al lado mío.

Parece ser un baby doll con corset cuando recién lo veo, pero después de observarlo con detenimiento me doy cuenta de que en verdad es un mini vestido verde igual al de campanilla. Incluso veo que tiene unas varillas con tela simulando alas detrás.

—Ni siquiera soy rubia. —contesto con gracia.
—Igual podríamos teñirte o comprar rápido una peluca. —contesta la dueña de los disfraces arrojándolo a la cama y quedándose con el último disfraz en sus manos— Bien, éste es el último.

Es un traje de una sola pieza color negro brillante que parece de tela látex a simple vista, con manga hasta las muñecas y el dobladillo de abajo hasta los tobillos, tiene una abertura en cuello V que inicia en el cuello y termina un poco después del inicio del pecho. Sin duda alguna es como el de Black Widow.

—Ahora entra al baño y pruébatelos. —ordena la menor poniéndose de pie y recogiendo los otros disfraces. Me los tiende y cuando los tengo en mis brazos todos ambas me ponen de pie para empezar a empujarme al baño.

Detrás mío cierro la puerta con seguro y coloco todos los atuendos encima de la taza del inodoro cerrada y comienzo a sacarme la blusa básica blanca que traigo puesta, después de haber ordenado mi habitación por completa tuve práctica con las animadoras y tomé una ducha antes de que las Skillman llegaran, por eso es que únicamente visto ropa cómoda y fácil de sacarme. Además de que le había pedido a Alice y a Lindsay que me dieran un tiempo a sola en la habitación para poder ver el disfraz con las gemelas.

—¿Lista? ¿Cómo te queda el primero? —indaga canturrina la voz de Annabelle del otro lado de la puerta. Acomodó bien la falda y salgo con el traje de mimo.
—Creo que se ve bien. —aporto caminando hacia el espejo de tamaño completo que tengo mirándome en este. En el reflejo los rostros casi idénticos de las gemelas me miran y asienten—. Pero será mejor que me pruebe los demás.
—Si, aparte creo que eso de hacer señas nada más para comunicarte no es lo tuyo. —opina la mayor y me giro hacia ella torciendo mi boca como la de un pescado y haciendo viscos— No, ew, tal vez los demás te queden mejor.

Medio ríe mientras me devuelvo al baño de mi habitación para proseguir con los demás disfraces.
Decido usar esta vez el del hada y en el momento que me lo pongo soy consciente de que no es exactamente lo mío, pero aún así salgo del cuarto de baño y me paseo por la habitación hasta el espejo en donde me miro detenidamente.

—¡Ese me gusta! —exclama en pausas Annabelle desde mi cama.
—Te queda bien. —apoya su hermana mayor al lado suyo.
—Esto no parece en lo absoluto mío. —opino girándome y mirando por la parte de atrás, abriendo mucho mis ojos en el momento que me doy cuenta— ¡Ni siquiera me queda por detrás! Muestro mucho de mi trasero.
—Wow has dicho trasero, eso significa que en verdad no te agrada, bien, anda a probar con los demás. —Annabeth se pone de pie en mi cama y me mira mientras desfilo de vuelta al baño— Demonios, en serio que ese mini vestido te queda aún más mini por detrás, tenías razón.

Sus palabras son apagadas en el momento que cierro la puerta detrás mío y miro los últimos dos disfraces que me quedan.
El traje de dulce alemana sexy y el negro de Black Widow. 
Antes de que reaccione siquiera a lo que estoy haciendo tengo el conjunto de una pieza en mis manos y lo miro con sumo cuidado.
Si bien no es del todo tela látex, únicamente lo aparenta a gran distancia, y aún así parece ajustado pero parece ser la mejor opción por el momento. Vuelvo a sacarme el disfraz pasado y me coloco el de la mujer rojiza que acompaña a los vengadores en los cómics.

En el momento que abro la puerta y los ojos de mis amigas se posan en lo que traigo puesto puedo ver sus cejas alzarse.
Camino lentamente hacia el espejo e inclino la cabeza hacia la derecha para mirarme.

El disfraz está adherido a mi delgado cuerpo tan perfectamente que parece estar hecho a mi medida, incluso el corte del cuello no parece tan exagerado como pensaba cuando recién lo vi y me gusta, siento la tela aún así no del todo apretada como para retenerme de algunos movimientos y me giro para mirar como es que me queda desde atrás.

—¡Dios, ese es perfecto! —chilla Annabeth corriendo hacia mi.
—Oh, por los cielos, te ves increíble con ese. —aporta también emocionada Annabelle y se inca en mi cama aplaudiendo levemente con una gran sonrisa en su boca.

La mayor me toma por los hombros y me gira de perfil derecho, mirándome con sus azulados ojos, para después sonreír y darme un asentimiento con la cabeza.

—Ni siquiera se nota que no lo compraste exactamente tú. —habla ella caminando a mi alrededor— Y por detrás te queda demasiado bien también.

Giro mi cabeza un poco hacia el espejo y me miro.
Es cierto lo que dice, pues a pesar de que la parte más grande de mi cuerpo que se encuentra debajo de mi espalda se nota muchísimo en el traje no se ve mal, al contrario, y la forma en la que marca las curvas de mi pequeño cuerpo es sorprendente. 

Miro a ambas rubias y alzo mis pulgares en señal de aprobación, ambas ríen y chillan, porque encontramos el adecuado para mañana por la noche.


El día anterior había ido a buscar un disfraz junto con Adam y para cuando la noche de la fiesta llega ambos estamos más que preparados con lo que menos de media hora nos costó elegir.

Paseo por mi habitación con la máscara en la mano izquierda mientras que con la derecha sostengo el celular, tecleando un mensaje al castaño de ojos claros, porque a pesar de que ambos sabemos el lugar y la hora de la fiesta quedamos en que esperaríamos al otro para ir.

“[enviado a las 21 p.m.] ¿ya estas afuera?

Arrojó el móvil a mi cama y me adentro en el baño para cepillar mis dientes de nueva cuenta al igual que usar de la loción que papá me dio un mes atrás. No me gusta oler mal y mucho menos me gustaría transpirar apestosamente en el conjunto de una pieza que tengo puesto.

Cuando vuelvo a la recámara la pantalla de mi teléfono está encendida y muestra un mensaje reciente por parte del muchacho.

“[recibido a las 21 p.m.] si

Bloqueo mi móvil y salgo de la habitación únicamente con la máscara y el celular en la mano.
Bajo las escaleras rápida y ruidosamente pero no molesto absolutamente a nadie ya que casi todos mis hermanos de fraternidad se encuentran ya en la fiesta al igual que la gran mayoría de universitarios. 
Cuando salgo por la puerta principal me cuesta en un principio encontrar a Adam entre la explanada con árboles y mucha más naturaleza entre la oscuridad de la noche, únicamente le identificó de entre todas las cosas de afuera por el brillo que emite la pantalla de su teléfono, decido acercarme en silencio y darle un susto por lo que me coloco la máscara.
Estoy a tan sólo unos pasos de distancia a sus espaldas cuando gira y me mira con una ceja arqueada.

—¿En serio planeabas asustarme? —cuestiona burlón con algo de dificultad por los colmillos que falsos que tiene— Hombre, Deadpool da más risa que miedo, ni a un niño podrías asustar.
—¿Y tú si, Dracula? —Me burlo sacándome la máscara para ver mejor su atuendo galante pero muy formal del Conde—. Vaya, todos saldrán huyendo cuando llegues.

Se ríe falsamente y me golpea en la nuca para comenzar a caminar en dirección a la fiesta.

{...}

—Procura no cometer una estupidez, ¿si?, cualquier cosa me buscas o a Ethan y Carter. ¿De acuerdo? —ordeno severamente al ojiazul cuando entramos por el umbral. Él pone los ojos en blanco pero asiente.
—Lo que digas, Terry. —murmura y me muestra sus colmillos falsos pero que parecen reales y se va a quién sabe donde.

Suspiro con pesadez y miro el panorama, decenas de cabezas pasean por todas partes y cuesta incluso tener algo de aire fresco aquí adentro, todos los cuerpos universitarios parecen estar disfrutando de la fiesta y la música alta es la muestra de que el ambiente es bueno.

Me acerco al improvisado bar y me tomo varios shots junto con un grupo de chicos y chicas que están ahí parece desde un buen tiempo por la manera en la que balbucean por más alcohol. En el momento que estoy con ellos me saco la máscara y no hago más que competir contra el reducido grupo de estudiantes que parece les gusta beber shots hasta quedar inconscientes.
Los bocinazos púrpura vuelan apenas ponen otra ronda y en menos de media hora he tomado aproximadamente más de medio litro de alcohol en shots y comienzo a sentirme un poco mareado al igual que intoxicado.
Cuando estoy ebrio lo peor que me puede pasar es terminar abrazando a completos desconocidos mientras les digo lo mucho que los amo, soy de los borrachos afectivos y ruidosos a decir verdad, por lo cual cuando soy consciente de que estoy abrazando a uno de los chicos que se encuentra ahí conmigo me alejó por completo de la barra  y me abro camino hacia los asientos para despejar mi cabeza un rato.

Siento los tímpanos vibrando fuertemente con el sonido de la música y apenas me encuentro un sofá en mi camino me desplomo en este mientras río entre dientes. 

—Sabes controlarlo, tranquilo, sólo déjate de mover que pareces un loco, Cameron. —murmuro para mi mismo intentando quedarme quieto pero me es imposible ya que mis pies no dejan de cambiar de posición y mis hombros de sacudirse.

Cierro los ojos fuertemente y cuento mentalmente hasta diez, no necesito ayuda de nadie más porque en verdad sé como tratar con los efectos del alcohol cuando tratan de volverme loco, hasta que mi respiración se vuelve más calmada que antes y no siento el timbrazo en los odios cada que la música se incrementaba junto con los gritos de las personas ahí.

—Te lo dije, no estás del todo ebrio aún. —susurro de vuelta para mi y me incorporo del sofá con lentitud abriendo mis brazos como si estuviera equilibrando en una tabla de surf.

Sonrío victorioso cuando no siento mareo alguno y me coloco de nueva cuenta la máscara del antihéroe del cual decidí disfrazarme y me encamino a la pista de baile. A parte del basketball otra cosa que es de mi total agrado es el bailar, no soy un experto en ello pero por lo menos sé como moverme, y comienzo a sacudir mi cuerpo de un lado a otro al ritmo de un remix que se escucha por las grandes bocinas.
No me importa el bailar solo y que parezca borracho por la forma en la que vitoreo junto con los demás sin dejar de celebrar el inicio de un nuevo año escolar; mi último año como estudiante y universitario.

No sé exactamente que espacio es el que abarca la pista de baile en todo el lugar, porque a cualquier parte a la que mires puedes ver perfectamente universitarios bailando, incluso en las escaleras, pero sé que yo estoy casi en el medio de esta rodeado de decenas de personas que no parecen interesados ni en lo más mínimo en que Deadpool baile al ritmo de Skrillex de una extraña pero cómica manera. Y eso me agrada. Seguramente si alguno de mis amigos estuviese mirando la escena sus cabezas negarían de forma desaprobadora porque no estoy actuando exactamente como un Mu lo haría, pero es lo de menos ya que es una fiesta y no importa nada mientras los demás hagan lo mismo.

Llega un momento en el cual me muevo completamente de mi lugar hasta el punto de estar casi al final de lo que compone la pista de baile, la música sigue alta y yo sigo saltando de allá para acá en completa soledad, cuando dirijo levemente mi mirada hacia la entrada de la casa Tau un moderado grupo de personas nuevas recién ingresan y una de las más oscuras que hay ente ellas me llama la atención. Dejo de moverme y observo con los ojos entrecerrados aún debajo de la máscara la chica que recién entra, su cabeza está girada por completo hacia la dirección opuesta en la que me encuentro y no me permite verle el rostro, pero distingo que se encuentra con unas rubias. Estoy más que seguro de que en efecto se trata de ella y discretamente comienzo a acercarme.

—Les dije que era temprano y no tan tarde. —escuché casi inaudible mente las palabras de una de ellas.
—En verdad lo sabíamos, sólo que no queríamos llegar tan temprano. —aporta otra voz del trío de chicas que recién entraron a la fiesta.

No sé exactamente porqué estoy haciendo esto, apenas me doy cuenta de que estoy detrás de la muchacha con cabello azabache y ambas manos medio levantadas para lograr exaltarla, más sin embargo decido mentalmente culpar aún al alcohol en el momento que empujó levemente de sus hombros y grito un “booo” entre risas.
Su delgado cuerpo, vestido completamente de negro, tiembla y se hecha hacia adelante tirando manotazos hacia atrás mientras chilla al igual que sus amigas rubias. No puedo parar de reír y golpeo repetidamente mis rodillas cuando me encorvo por las enormes carcajadas que suelto.
No entiendo la necesidad que tuve al acercarme y asustarle a una muchacha que conocí días atrás con la cual no había vuelto a hablar pero en verdad estoy de lo más divertido con ello.

—Dios, casi muero de un susto, ¿qué demonios es esto? —dice una de las gemelas que iban con ella la vez que la vi, parece ser la que estaba más alterada aquella vez ya que su ceño se frunce de esa manera tan ostentosa que yo recuerdo, a lo cual río aún más fuerte.
—No lo sé, no recuerdo que hoy fuera Halloween. —contraataca la muchacha vestida de negro, la cual ya una vez se gira en mi dirección me doy cuenta de que su disfraz es en verdad tan bueno que me tomo unos segundos para apreciar a la viuda negra en versión pálida y de cabello azabache, no le va nada mal—. ¿Quién eres tú?

Me saco la máscara y les sonrío abiertamente a las tres muchachas.

—Pero si es el amigo del muchacho que no respeta el lugar de los demás. —comenta una de las rubias abriendo mucho sus azulados ojos y cruzándose de brazos. Ella va de campanilla por lo que puedo ver y recuerdo mentalmente aquella vez en la cual ambas gemelas estaban rojas de la ira por culpa de Adam.
—Así es, Cameron Terry, alías “el que molesta y se adelanta de lugar en los lugares con su amigo”. —comento con sarcasmo dándole una sonrisa burlona a la muchacha rubia y mirando a la de cabello azabache— Vaya, jamás te imaginé del tipo que va de negro, ¿sabes?

La otra rubia, vestida de gitana, que acompañan a Moore se acerca a su gemela y le murmura algo para después salir prácticamente huyendo de ahí, dejándonos sólo a ambos solos. Sus labios rojos se elevan en una sonrisa sellada y se acerca a mi.

—Y yo jamás cría que fueras del tipo que usa máscaras. —Señala mi mano derecha, en donde la sostengo, y coloca ambas manos en los costados de sus caderas con el ceño ligeramente fruncido—. De hecho... creía que ni quiera te gustaba disfrazarte.
—Si lo hago, me gusta, Halloween es por eso uno de mis días favoritos. —Una canción pegadiza del momento comienza a sonar y doy un aplauso para comenzar a bailar de nueva cuenta, ella se ríe y sólo se dedica a mirarme con diversión, a lo cual tomo de su brazo y comienzo a tirar de este hacia la improvisada pista de baile—. Anda, vamos a bailar, esta canción me gusta.

En un principio se niega, sus ojos pasan de mi a todas partes y estoy seguro de que está incomoda por la situación, pongo los ojos en blanco y le suelto para no presionarle más. Admito que mi ego de macho Casanova decae en ese momento.
Sus mejillas se inflan cuando abre la boca y después la cierra de pronto, puedo ver que hay un gran dilema en su cabeza por la forma en la que mira al suelo con el ceño fruncido, y después de varios segundos sus ojos encuentran los míos de una manera tan repentina que el color claro de sus orbes me hacen estremecer.
Toma sorpresivamente de mi muñeca y me arrastra detrás suyo entre el tumulto de estudiantes que se mueven de allá para acá en la longitud del recibidor de la casa. Tau, no entiendo primeramente cual es su punto de llevarme consigo, hasta que se detiene y se gira hacia mi comenzando a mover su cabeza de izquierda a derecha vacilante. Enarco una de mis cejas en su dirección y me coloco la máscara de nueva cuenta.

—¿Qué demonios fue eso, Marilyn? —cuestiono en tono molesto, cruzando mis brazos sobre mi pecho, completamente inmóvil en comparación suya.
—Sólo... lo siento, ¿si? Me cuesta trabajo confiar tan prontamente en alguien y en especial en chicos de tu categoría, Cam. —responde alejando su mirada por unos segundos, suspiro y des cruzo mis brazos, para acercarme a ella.
—De acuerdo, yo haré como que te creo por este momento, pero después tendrás que explicarte de una manera mucho más convencional. —Utilizo sarcasmo en mis palabras y puedo ver una mueca surgir en sus dulces facciones, lo cual me hace sentir mal de inmediato por haberle hablado de aquella manera, y trato de contradecirme de inmediato—. Lo siento, no quería decirlo de esta manera.

La muchacha de cabello azabache corto asiente, con la cabeza gacha, y me dedica una pequeña sonrisa mientras dirijo su mirada a todas partes menos a mi rostro igual que la vez en la que le conocí en la oficina de la señora Richardson. 

—No, descuida, seré yo quién me disculpe. Me tengo que ir, un gusto volver a verte, adiós. —grita por encima de la música, con un gesto de su mano en modo de despedida, y se escabulle entre el montón de gente bailando a nuestro al rededor. Con una gran incógnita encima de mi cabeza por su extraña actitud.

De inmediato cuando vuelvo en sí me escabullo por dónde ella hizo segundos antes y miro a todas partes con la vista en lo alto de todas las cabelleras moviéndose hacia distintas direcciones, incluso empujo a ciertas personas o me apoyo en sus hombros para impulsarme hacia arriba con el propósito de tener una mejor vista desde lo alto, hago aquello tres veces y en la cuarta logro distinguirle cerca de la cocina. Suelto el agarre del chico momia del cual me había apoyado y palmeo su hombro levemente antes de salir corriendo.

Más que una persecución aquello parecía un intento de fuga nada discreta por parte de ambos, no puedo evitar el notar como varias personas se giran en mi dirección en mi camino hacia la ojiazul al igual que las miradas que van dirigidas hacia ella una vez que me acerco más, y es chistoso porque no muy seguido se ve al más grande antihéroe detrás de una doble agente en las fiestas de disfraces. Seguro que no y aquello es de lo más extraño posible para tratarse de ambos pero es lo de menos en aquellos momentos en los cuales me he interesado tanto en descubrir más sobre su vida cuando es la segunda vez que le veo después de conocerle.

Tomo su brazo, un agarre fuerte pero sin ejercer fuerza alguna el cual le hace girarse en mi dirección y su boca se abre en el momento en el cual se topan sus ojos y los míos —cubiertos por la tela de la máscara aún— haciéndole ver un tanto sorprendida e irritada a la vez. Trata de sacar su brazo de mi agarre pero niego y tiro de ella hasta llegar a las escaleras, no hay mucha gente por aquí pero aún así montones de parejas esparcidas por la longitud de los escalones se encuentran divirtiéndose a su manera fuera de la música y la bebida como los demás.

Un duelo de miradas comienza en el momento que alejo mi mano de su brazo, su ceño se frunce ligeramente y se cruza de brazos con la cabeza en alto, no me quedo atrás y le imito levantando mi mentón exageradamente repetidamente.
Una sonrisa se dibuja en la comisura de sus labios y termina negando, dejando caer sus brazos pesadamente a los costados de su cuerpo, mirándome con una ceja alzada.

—¿Qué está mal? —indaga la muchacha un tanto nerviosa— ¿Cuanto has bebido?
—Absolutamente nada, en verdad, ¿sabes? —Agacho mi cabeza y niego levemente antes de aplazarla de vuelta con brusquedad, ella se sobresalta un poco pero me mira expectante, ladeo mi cabeza y me doy el lujo de mirarle de más por un momento porque en verdad el azul de sus ojos hacen contrasté con sus facciones y le hacen ver hermosa—. No sé tú, pero yo no creo que seamos simples desconocidos, creo que todo pasa por una razón y si te conocí es porque ambos debemos de ser amigos.
—No mientas, Cam, ven aquí. —Saca mi máscara de un tirón y toma de mis hombros para agacharme a su altura en el escalón que ambos compartimos de pie—. Sopla.
—¿Qué? No, ya te lo dije, no tome mucho. —Una de sus cejas se enarca y presiona con una mano de sus manos ambas mejillas mías, haciéndome estirar mis labios de manera chistosa, y cuando trato de apartarla ella clava más sus uñas en mi piel. Pongo los ojos en blanco y hago lo que ella me pidió con anterioridad, su nariz se arruga en el momento en el cual mi aliento un poco alcoholizado da en su rostro, y hace una mueca.
—Lamento decirte esto, Wilson, pero eres un mentiroso. Apestas a alcohol. —murmura con el ceño fruncido y me suelta.

Comienzo a balbucear pero ella pone una de sus manos en mi boca, cubriéndola por completo, y dirige su mirada al suelo.

—No me gusta tratar con personas ebrias pero tendré que hacer una excepción por ti. Andando. —Coloca uno de sus brazos al rededor de mi cintura y comienza a empujarme escaleras abajo, primeramente no me muevo pero cuando ella comienza a pedirme que le ayudé cedo por completo, es cierto que no estaba mareado hace rato pero aún así no puedo pasar por alto el que he bebido demasiado ya como para estar como si nada.

En un principio creo que va a buscar a alguien para que lidien conmigo pero en el momento en el cual cruzamos por el umbral de la puerta en dirección hacia la noche de afuera trato de regresar por donde venimos, la ojiazul tira de mi más fuerte y se queja, es chistoso verla quejarse cuando pone todas sus fuerzas para tratar de moverme cuando yo no ejerzo ninguna acción y aún así no puede moverme. 

—¿A dónde vamos? —pregunto distraído, agachando mi mirada para verle luchar contra mi brazo.
—Necesitas despejarte un poco, y ahí dentro no puedes, quién sabe cuanto has bebido y te puede dar algo por ello, ¿si acaso cenaste antes de venir y beber litros de alcohol? —Aprieto mis labios con fuerza—. Si, eso pensé, puedes incluso desmayarte y no hay comida alguna, de la buena, que puedas comer. Vamos a comer algo y podemos volver después.
—¿Estas segura? —Mi voz suena ronca y comienzo a creer a que me jale de vuelta cuando asiente—. Está bien, supongo, gracias.

Gira su cabeza en mi dirección y me mira espectante por unos segundos.

—¿Por qué? —inquiere suspirando con pesadez sin dejar de mirarme.
—Preocuparte por mi, no muchos lo hacen, y en verdad lo aprecio de tu parte. —Dejo que sus dos manos sostengan mi brazo derecho por encima de su hombro cuando comenzamos a avanzar de nueva cuenta lejos de la música y las luces de colores que hay en la casa Tau. Se encoge de hombros y murmura un “no hay de qué” el cual suena burlón—. El que te preocupes por mi... ¿eso significa que somos amigos?
—Seguro, Terry. —afirma riendo y le imito, soy consciente de que en efecto el efecto del alcohol aún sigue dentro mío en ese momento, pensando que tal vez aquello es lo más lindo que una amiga ha hecho por mi.
—Bien, eso me agrada, creo.

Dejo de pensar por un momento en el último año, el equipo de Basketball y en cualquier otra cosa abrumadora que me perseguí sólo por un momento. 

me dan feels:
terminé cambiando por completo todo, inclusive los disfraces, so, espero y no me haya confundido y tomado uno ya ocupado, uh, ¿qué más?, ah si, lamento en verdad muchísimo el haberles hecho esperar demasiado, mil disculpas chicas, pero no saben lo mucho que me costó el querer hacer algo perfecto y que saliera re kk xd chau


Última edición por jean luc. el Mar 04 Oct 2016, 12:53 pm, editado 1 vez

jean luc.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Dom 08 Mayo 2016, 4:45 pm

YEEEEEEEYYYY que bello cap! Me gustó muchísimo al (aunque haya leído la segunda parte antes que la primera bc sooy una pendeja always xd). Marilyn y Terry son demasiado tiernos, los adoro xd y ya extrañaba que le dijeran Cam, mi tocay, lo amoo. Y la parte de Barbie y Ken! Dios, me morí de la risa Carter y Cameron son genialess. Y ni se te ocurra decir que el capítulo fue kk alec bc fue perfecto y hermoso y todas las cosas buenas
Y ahora sigue Fer!!!! Ya memocioné xd

Cam


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por chanyeol. el Lun 30 Mayo 2016, 8:55 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 003


 
Alaska Tomlinson » Liam Payne || Fer.

 
Milán había sido el mejor lugar que seguramente había visitado en mi vida y en verdad me entristecía dejarlo justo ahora.
Mi semana de ensueño junto a Kate se había acabado y tenía que volver a la cruel realidad de la Universidad.
 
Mi madre tuvo que tomarse la molestia de venir por mí al aeropuerto, cuando pude haber tomado un taxi y haber llegado a las seis en punto de la tarde, justo a la hora que estaba bajando del blanco Jeta de mi mamá.
 
Ernest me recibe con los brazos abiertos, un par de intentos fallidos de decir mi nombre y unos cuantos besos llenos de saliva que no me molestaban en absoluto; estoy bastante exhausta cuando entro a la sala de estar de la casa, así que dejo mis maletas en la entrada, retiro mis zapatillas de taco alto, las dejo en el alfombrado, tirándome en uno de los sofás cafés. Busco el control remoto con la mirada y hago un leve puchero cuando me doy cuenta de que me he demorado bastante en encontrarlo.
 
Siento como mis ojos se humedecen cuando lo visualizo en el mueble del televisor, a menos de dos metros lejos de mí. Echo mi cabeza hacia atrás y de pronto siento como un lugar a mi lado se hunde, dejando el control en mi regazo.
 
Le sonrío a mi padre, aguantando las lágrimas que iba a soltar un par de segundos antes, por el simple hecho de pensar que tenía que levantarme del lugar en el que ya había comenzado a acomodarme y beso su mejilla.
 
—Extrañé a mi princesa. – besa mi sien derecha y suelta una pequeña sonrisa. — ¿Qué tal el viaje, pequeña?
 
—Fue divertido, ya lo extraño. – suelto una pequeña risilla, acomodándome de manera que diera a entender que necesitaba descansar. Papá se va con una sonrisa en el rostro después de haber revuelto mi cabello y me deja sola, con el control remoto en mis manos.
 
Busco el bolso que había comprado junto con Katherine en Milán, pensando en mi hermano y mi novio, a quienes había comenzado a extrañar a penas terminamos el ciclo pasado y supimos que vacacionaríamos con nuestros mejores amigos; saco mi celular y busco en mis contactos el nombre de Louis, decidida a mandarle un mensaje después de no haber tenido señal en el hotel y no haberle podido hablar del todo cuando no contaba con crédito en mi tarjeta de llamadas.
 
“Volví a casa, ojalá llegues pronto, te extraño
 
Mando y me decido por fin a buscar algún canal o programa que me gustara. Deseé que Luke o Louis estuvieran ahí, si quiera Emma o alguien más con quien pudiera pasar el rato. Sabía que Kate no podría estar disponible justo ahora, sólo me quedaba conformarme con los dibujos animados que parecían solo divertir a mi pequeño hermano.
 
Intento entablar una conversación por chat con mi morena amiga, Emma, pero parecía estar muy ocupada con la llegada de sus primos, los Payne, a su casa, haciéndome maldecirlos en la mente, pues hacían que mi mejor amiga estuviera indisponible para mí.
No tengo demasiados amigos y tampoco los ánimos de salir a vagar por los pasillos de algún centro comercial, así que me subo a mi cuarto, junto con mis maletas y empiezo a desempacar las cosas que habíamos comprado con Kate, teniendo pequeños recuerdos del viaje.
 
Saco un pequeño llavero que había comprado para Luke y una camiseta del “hermano no. 1”, obviamente para Louis, guardándola en su clóset semi-vacío, pues la mayoría de sus pertenencias, seguro ya las había empacado par su ciclo universitario.
 
—¿No irás con Emma? – la voz de mi madre interrumpe mi camino de vuelta a mi habitación. Me sonríe desde el cuarto de baño, mientras me mira por el umbral de la puerta.
 
—No, los tíos de su hermanastro mandaron a sus hijos a casa de los Bloodking, para que pasaran los días con ellos, hasta el día de inicio de clases y… Bueno, está ocupada, no quiero interrumpir su tarde. – los ojos celestes de mi madre, me miran con ternura, se acerca a mí, acaricia mi rostro y deja un pequeño beso en mi mejilla.
 
—Entonces estás sola el día de hoy, amor. – hace una mueca con sus labios y cejas, acercándose al barandal de las escaleras y comenzando a bajar.
 
—Eso creo… – entro una vez más a mi habitación, desempacando lo que no usaría en la universidad y lo que llevaría a la misma en un par de días, que las vacaciones terminaran.



 

 
 
—¡Alaska, es tarde, arriba! – me levanto de golpe, quitándome las sábanas con rapidez y corriendo al baño con una sonrisa divertida en mi rostro, consecuencia de la adrenalina que me había llenado al levantarme sin siquiera haberme dado mi tiempo en hacerlo.
 
Después de haberme dado una ducha, haberme alistado y tomado mis maletas, salgo un poco apresurada de mi habitación, bajando las escaleras, casi tropezando con los juguetes de Ernest.
 
Papá me ayuda con mis cosas, subiéndolas al auto blanco que logré comprar con ayuda de mi padre y entonces poder irme con más tiempo a la Universidad.
 
—¿Te vas? – los ojos de mamá parecen tristes y no me queda más que asentir con mi cabeza. —¿Sin comer algo? – muerdo mi labio apenada, negando con la cabeza. Camino hacia ella, la abrazo por la cintura y recuesto mi cabeza en su pecho.
 
—Vendré a verte cuando las cosas se calmen un poco, ¿si? Juro que no será dentro de mucho… – tomo mi bolso color crema, lo cuelgo en mi hombro, deposito un beso en su mejilla y cuando me encuentro frente a la puerta, papá mi mira con melancolía. Le abrazo con fuerza, despidiéndome de Ernest con un saludo de mano, para después caminar con tranquilidad a mi automóvil, manejando con prisa a un seven eleven cercano, para comprar un sándwich de atún y comer en el camino.


BRICK

—No debiste haberla llamado Amell. – mi hermano, de dieciocho años, me mira con diversión, llenando su boca de cereales y leche. Vuelvo a rodar los ojos, cruzándome de brazos.

—¿Vamos a jugar a esto? Okay, mamá, pero no te va a gustar. – divertida, me abraza por la espalda y deja un beso en mi frente una vez se asegura que estoy mirándola a los ojos. Saca su lengua, pone su pulgar en ella con rapidez y quiero alejarme de ella, pero me abraza fuerte por la cintura. — ¡No te atrevas, Amell Williams! – grito tratando de alejarme de ella, pidiendo ayuda a Aidan, pero parece importarle más su almuerzo.
 
Mi madre por fin toca mi rostro con su pulgar, limpiando la suciedad inexistente en mi mejilla, sonríe con orgullo y comienza a acomodar mi largo cabello a los costados y detrás de mis orejas.
 
—Déjalo, mujer… Lo hostigas. – papá aparece riendo, besa los labios de mamá, choca puños conmigo y palmea el hombro de mi moreno hermano, sentándose frente a él y comenzando a luchar por el galón de leche del que Aidan se servía.

—Sólo quiero que luzca bien en su primer día en la Universidad.
 
—¿Quieres que luzca mejor de lo que ya lo hace? – Stacy, mi hermana mayor, aparece bajando las escaleras, vestida con el uniforme del trabajo temporal que había conseguido en McDonald’s y saludando a todos.

Había pasado la noche con nosotros, pues el lugar que recientemente había comprado con su esposo, aún estaba lleno de cosas de mudanza y no había espacio suficiente para ambos, así que, mientras Bryan se encargaba de cuidarlo por la noche un par de veces, Stacy lo hacía por la mañana/tarde, en lo que salía de su turno en el restaurant de comida rápida.
 
Agradezco sus palabras con una sonrisa y besa mi mejilla antes de pasar al refrigerador en busca de jugo de naranja.


—Brickstone se ve bien, no tiene nada que arreglarse… ¿Quieres que te lleve? – bebe de su jugo, mirándome.
 
No es que no quisiera que mis padres me llevaran, pero no tenía ánimos de contarles lo que haría, o que mi padre comenzara a decirme que los Delta Tau eran la mejor fraternidad del universo de UCLA y que tenía que aplicar para ellos… No era un buen día para eso; sólo quería un camino tranquilo y mi hermana podía darme eso.
 
Asiento con mi cabeza, tomo una manzana del frutero y cuando sé que  mi madre se pondrá a llorar por mi despedida, salgo son una sonrisa torcida de la casa, para subir al auto de mi padre, el que Stace conduciría.

—Entiende que mamá está triste porque su segundo hijo se va de casa. – río bajito.
 
—Yo lo sé, pero… Me contagia su sentimentalismo y no quiero llorar, ¿si? – bromeo. Ella me mira con diversión, entrando al auto y encendiéndolo, para darlo en marcha cuando me subo a éste.

—Entonces, ¿tienes sentimientos? – echo mi cabeza hacia atrás, riendo bajito por ello.
 
—Sabes que los tengo… ¡Uf! Y más por aquél chico de tu anuario. – abanico mi rostro con ambas manos, soltando el aire acumulado en mis pulmones y recibiendo un fuerte golpe de mi hermana en el brazo. — ¡Oye! Eso duele, me vas a dejar un moretón – miro la parte descubierta de mi brazo, buscando un chaquetín en la parte trasera del auto, que llevaba por emergencias como… un moretón que apenas se formaba; encontré una chaqueta de piel negra con pines metálicos que a Aidan le gustaba como lucía en mí… Suele decir que parecía un chico malísimo sobre la Harley que tenía un par de meses atrás, pero que me confiscaron por… Asuntos callejeros.
 
—Quizá ya se graduó, así que, ni lo busques… – ella frunce el ceño cuando ve una intersección de calles, dudando sobre cuál camino tomar.
 
—¿Qué, se te olvidó manejar hasta la Universidad? – rueda los ojos, girando el volante a la derecha y andando en esa dirección. — Dime… ¿Cómo se llama él? – rasco mi barbilla, mirando de soslayo a la morena. — ¡Vamos, Stacy! Dímelo, te prometo no buscarlo. – alzo mi mano derecha en forma de promesa, pero escondo la izquierda, en la que cruzo mis dedos medio e índice, haciendo falso lo que digo.

Me mira incrédula, alzando sus cejas.
 
—Te conozco Stone, no pararás de buscarlo. – ruedo los ojos, soltando un fuerte suspiro de frustración. — Venga, puedo decirte solamente que se llama Louis. – sonrío con amplitud, aplaudiendo bajito y bajando la guardia después.
 
—Oye, debe haber muchos “Louis” en el campus. – frunzo mis labios, tratando de chantajearle.
 
—Buena suerte con ello. – ríe y así, es como nuestra conversación finaliza.


El camino a UCLA es tranquilo. La música hace que el silencio no sea incómodo, pues ambos vamos cantando a todo pulmón “Can’t take my eyes off of you” y reímos cuando Sinatra comienza con el “I love you baby”, pues gritamos tan fuerte, que el aire parece irse de nuestros pulmones, dejándonos sin aliento.


Acordamos que, una vez que me instale en mi habitación, traerá consigo un par de mis maletas y entonces, podré acomodarlas en mis cajones de la habitación que me asignen y demás.

—Es oficial… Te vas a la Universidad. – me mira con nostalgia una vez hemos llegado al estacionamiento de las instalaciones, acariciando la palma de mi mano.

Algo en mi pecho se hunde y niego rápidamente con la cabeza.


—No lo hagas, Pherry. – gruño sintiendo como la sensación de mi pecho, sube hasta mi garganta, haciendo que mis ojos se llenen del característico líquido que procede a las lágrimas, el llanto y el dolor de dejar a mi familia.
 
—Te vamos a extrañar, bebito. – sonríe en vez de tirarse a llorar y le agradezco aquél gesto. — Mucha suerte, te amo. – grita cuando cierro la puerta del copiloto, le mando un beso por el aire, finge atraparlo y se va, despidiéndose con la mano.
 
Miro el lugar con asombro, sintiéndome tan pequeño, siendo observado por los demás.
Suelto un suspiro, acomodo mi chaqueta y de uno de los bolsillos de mi mochila de mezclilla, saco una goma de mascar, riendo al saber inmediatamente que estaba siendo ridículo, pero así quizá llamaría la atención de un par de chicas y… ¿quién sabe? Chicos.


LIAM

 
Pasamos unas vacaciones, los Payne, en El Cabo; una pequeña playa de México, en las que mi pequeño sobrino, dijo sus primeras palabras y me perdería la mención de mi nombre mientras estuviera en la Universidad. Eso me ponía un poco de malas.
 
Empaqué mis maletas, Marco me esperaba escaleras abajo, un tanto exasperado, pues su hermana tardaba mucho en bajar y eso le molestaba, al parecer. Río bajito, caminando hacia el baño y aseando mi rostro y boca para estar presentable. Dudo en fajar mi camiseta a cuadros dentro de mis jeans beige, o dejarlos fuera, para que el cinturón no se notara mucho.

Al final, río bobamente, pues parezco nerd y dejo la camiseta fuera, arremangando las largas mangas de mi camiseta y desabotonándola un poco, desarreglando mi cabello después y darme un par de miradas. Termino poniéndome una camiseta manga corta color blanca y dejar de batallar con mi atuendo bastante arreglado, dejándolo un tanto casual y sin mucha perfección.
 
Marco se ríe de mí cuando me ve salir y sé que me veo como un completo chico perfeccionista, de esos que arreglan sus atuendo la noche previa, lo planchan y duermen con el perfume puesto, para no apestar su ropa en la mañana, pero aún así, se dan una ducha cliente y relajante, para salir, perfumarse una vez más y, ¿por qué no? Planchar otra vez la camiseta y el pantalón y entonces lucir perfectos… Vaya rutina, eso había hecho por la noche y la mañana. Sí, soy bastante bobo por hacer cosas como esas. A veces, me doy vergüenza, pero… ¿ya qué?

Emma baja al fin, tomando un par de sus maletas y subiéndolas al auto de Marco, para después subir las mías y entonces emprender nuestro camino a la Universidad.
 
Voy reproduciendo música en mi iPod; canciones que creo que no les gusta a los más grandes, así que, la dejo para mí. Canto bajito, mientras mensajeo con un par de los amigos que dejé en la Preparatoria, en Nueva Jersey, sintiéndome un tanto triste por ello, pero feliz de comenzar mis estudios en la Universidad en la que mi padre y mi hermano, crecieron.
 
El camino no era largo y mucho menos si Marc era quién manejaba.

Emma iba de copiloto, platicando con su hermano y una vez me aburrí, decidí incluirme a la plática.
Suelto un suspiro lleno de nervios, golpeando ligeramente el asiento de Emma, desquitando mi emoción, pues el primer día, siempre me llena de ansias y unas ganas terribles de vomitar del entusiasmo. Estaba ansioso por llegar.

— ¿Las fraternidades son buenas? – pregunto a ambos. Me siento de manera en la que mi cabeza queda entre ambos y sólo escucho una pequeña risilla de la morena a mi derecha.

Se mueve en su lugar y se acomoda de lado, mirándome con diversión.

— Todas las fraternidades son buenas, Liam. — ríe de nuevo. — Tú sólo debes elegir entre dos. — se hunde de hombros, restándole un poco de importancia al tema.

— No lo digas como si fuese tan simple, — habla Marc, quien no quita su vista de la carretera, defendiendo su opinión sobre la elección de una fraternidad. — estamos hablando de algo que él elegirá ser para, prácticamente, toda su vida. Deberías pensarlo bien, — sus ojos verdes me miran por el espejo retrovisor. — y, aunque me cueste admitirlo, no te veo en los Tau, pero eso podemos arreglarlo. — Emma rueda los ojos en blanco y me mira.

— Marc, no es una cuestión de vida o muerte. — le veo fruncir sus labios y dudar. — Bien, quizá depare en parte tu futuro pero sí deberías pensarlo por ti... ¿Investigaste algo?

— Bueno, saben que decepcionaría bastante a papá si no aplico para los Mu y también a mi hermano... – digo mirando a Emma y después a Marc. —, así que, creo que crecí con  la idea de ser un Épsilon. Tampoco me veo siendo Tau. – río acomodándome en el asiento trasero y soltando un suspiro. — Igual, si cambio de opinión, quizá me prepare para un tiempo más desfraternizado, digo, creo que papá lo prefiere. – bromeo cruzándome de brazos.

— No, no, no. — ataca el moreno con rapidez. — ¿Acaso estás loco? Te estarás condenando ante los búfalos, Payne. — suelta un resoplido y Emma me mira asintiendo. — Yo no sé mucho de los prejuicios que llevan como regla pero sé muy bien que mostrarles inseguridad no hablará bien de ti, en caso que finalmente decidas entrar con ellos. — murmura lo último, lo comprendía, él era un Tau y me sorprendió que me estuviera dando consejos sobre los Mu.

— Ly, ya pasó tiempo, ¿no crees que llegó la otra de arriesgarte? Quizá los Tau sean los que mejor te comprendan. — Emma eleva sus hombros y los baja rápido y veo a Marco asentir con duda. — Aunque pertenecer a los Mu en tu familia sea una "tradición", deberías considerarlos.

— ¿Saben? – carraspeo bajito, abrochando mi cinturón de seguridad. — Creo que tampoco me veo de fiesta en fiesta... ¡Ustedes me conocen! Soy un chico bastante serio... Ser Tau no sería lo mismo. – recuesto mi cabeza en el sillón del auto, cruzando mis piernas. — Espero un buen inicio y una buena guía el día de hoy. – logro sonreír y soltar una pequeña risa.

Emma me mira curiosa y sonríe con emoción.

— Tienes razón, sí quieres te ayudo. De igual manera, me encargaré de quien quiera meterse contigo, gordito. — habla haciendo un mohín de bebé.

— Como sea, yo sólo te aconsejó que te mantengas lejos de cierta rubia que se apellida Hudson porque lo mataré. — habla el moreno al volante y pisa en primera a fondo, provocando que Emma se abrazara al asiento y, como consecuencia, golpee a su hermano en el hombro.

— Oh, basta, estas vueltas me marean. – río a carcajadas, dándole un zape a mi primo mayor, y sacudiendo los hombros de Emma. — No soy gordo, estoy lleno de amo. – frunzo el ceño con diversión.

Ambos morenos carcajean con fuerza ante mi comentario.

— Claro, Payne, y tú estás más bueno que Joel, ¿no? — ironiza el chico ante las risas de Emma.

— Mi hermano va al gimnasio para estar "bueno" para su esposa... – señalo con mi dedo índice a un punto sin especificar. —, yo no tengo a nadie por quien ir al gimnasio. Soy feliz rellenito. – palmeo mi estómago, sonriendo.

— Buen punto. — apoya Emma. — Además, así las chicas me envidian porque aunque tiene panza sus abdominales siguen allí.

— Abominables, querrás decir. — bufa Marco con diversión y Emma me mira conteniendo otra carcajada.
Levanto mi camiseta, haciendo fuerza y notando que leves líneas se marcan en mi abdomen.

— Abominables las de papá... – frunzo el labio y muerdo el interior de mi mejilla, evitando reír. — En fin, esperemos que sea un buen inicio.


ALASKA

 
Llevaba poco de haber llegado a la Universidad y una vez había dejado mis maletas, lo primero que hice fue correr a ayudarle a la rubia y hacer el trabajo de nuestra morena amiga, sin haber tenido tiempo de buscar a mi novio y hermano.


Pude ver su mesa en un lugar no tan alejado de la nuestra, alzo mis manos para que lograra verme.


— ¡Louis! – grito alargando la o en su nombres, sin importarme que los demás me vieran como rara, para que pudiera localizarme con más rapidez. Dejo la mesa, avanzando un par de pasos para comenzar a dar pequeños brinquitos entre los alumnos más altos para que me viera aún más fácilmente.
 
Veo una sonrisa en sus labios mientras niega y le hace algún tipo de seña a Luke, la cual supongo es un "ya vengo" para luego dejar su puesto mientras camina hacia mí, con esa típica actitud de chico malo, aunque yo sabía, era el ser más adorable del mundo, al menos conmigo.


—Enana. – exclama una vez está a mi lado rodeándome con sus brazos dejando un beso en mi frente. — ¿Cómo ha estado mi pitufa favorita?


Golpeo su pecho, soltando una leve carcajada. Le miro con los ojos entrecerrados y evitando cruzarme de brazos para abrazarlo con fuerza.


— Que sea más baja, no quiere decir que tengas derecho a decirme pitufa. – me alzo de puntillas para besar su mejilla, colgándome de su cuello. — He estado bien, gracias por preguntar – le sonrío. —, ¿qué hay de tí? ¿Qué tal las vacaciones de mis chicos favoritos? – rodeo su espalda con uno de mis brazos, alzando mi cabeza para poder verlo, porque, aunque ambos fuéramos de estatura baja, seguía siendo un poco más alto que yo.
 
—Demasiado buena realmente, pero Luke, por supuesto que se comportó como si no hubiera llegado vivo aquí, tu sabes. ¿La rubia y tú? ¿Qué tal pasaron?


Ruedo los ojos sin borrar la sonrisa de mi rostro.


— Katherine, se llama Katherine – le digo, soltando un suspiro después. —, la pasamos bien, ya sabes... Chicos españoles por doquier, compras, vestidos, tiendas, tarjetas de crédito vacías... Papá va a matarme si se entera. – amplío mi sonrisa, pensando qué más habíamos hecho con Kate en Milán, sin tener mucho éxito, frunzo los labios. — No mucho, todo pasó muy rápido y lo extraño, pero también extrañaba a mi hermano, a la rubia de allá que seguro iré a saludar más tarde que no esté muy ocupado y... Listo. – muevo una de mis manos, restándole importancia al tema. — ¿Has visto o hablado con Emma? No llega y dejé la mesa sola.
 
—No te preocupes, eres la nena de papi, él lo dejará pasar, aunque Alaska, ¿no deberías ahorrar plata para regalarle un auto a tu hermano en vez de seguir malgastando en ropa? – finge seriedad aunque sé que bromea. — Solo he estado con Luke, eres la segunda persona que veo aquí, ve a saludarle si quieres, ¿Crees que atraiga a las Phi si me quedo un rato en tu mesa? Se me acercarán muchas chicas lindas. – alza sus cejas con coquetería.


— ¡Oye! – golpeo sus brazos constantemente con diversión y cuando me detengo, lo miro con seriedad. — Habrá tres reglas, Tomlinson. – señalo con mi dedo índice, su pecho. — No te acerques a mis chicas, no te acerques a las Phi y no te vuelvas a acercar a mis chicas, ¿Si? – reto con diversión, pero sin dejar el toque de seriedad en mi voz.
 
—Lo que digas enana, lo que te haga feliz. – rueda los ojos con una sonrisa burlona. — Iré de caza de Mus ¿O qué? ¿A quién si puedo acercarme según tú? – habla divertido.


— De un Mu, a una Phi... – simulo una balanza con mis manos; la izquierda era un Mu y la derecha era una Phi para mí. Comienzo a mover ambas manos, dejando más arriba la izquierda. —, ve con un Mu, entonces. – bromeo de la misma manera que él, cruzándome de brazos después. — Así, me harías feliz en no sabes cuántas maneras, pero no, ahora tienes novia y deberías respetar eso, aunque sea un sesenta por ciento. – sugiero alzando mis cejas.
 
—Basta, esto se volvió incómodo. – frunce su seño ligeramente negando. — Tú eres aquí la que hace las cosas bien. – me sonríe sincero volviendo a besar mi frente.


— Soy perfecta. – bromeo sacudiendo mi cabello con superioridad, sonriendo con amplitud. — Creo que iré a saludar a mi novio ésta vez, ¿te parece? – señalo la mesa de los Tau, cuando escucho la pequeña discusión de fraternidades entre mi amiga y Carter Hudson.
 
—Yo creo que me iré antes de tener la necesidad de golpear a ese idiota y no poder contenerme. – sonríe esta vez forzosamente pasando su brazo tras mis hombros para encaminarme a la mesa Tau.


Suelto una fuerte carcajada, llamando la atención de varios a mi alrededor.


— Te extrañé, hermanote. – me detengo a abrazarle y es que, mucho tiempo separada de Louis, se sentía como tener que volver a los días en los que lo alejaron de mí y no tenía el apoyo y respaldo del único que siempre había estado a mi lado. — ¿Crees que podamos vernos después? Necesito privacidad con mi novio. – río bajito, pasando el tema antes de que me pusiera a llorar en su pecho.
 
—Ni tenía ganas de pasar tiempo con mis dos personas favoritas. – hace un fingido puchero. — Solo me iré porque... Necesito darme una vuelta por la casa Xi, así que… Avísale al rubio de allá.
 
— Lo siento, ya tendrás tiempo después. – rio bajito, tomándolo por las mejillas y sonriendo. — No te pierdas tanto, Louis, no hagas nada malo en la casa a la que vayas, ¿Si? – señalo una vez más con uno de mis dedos índices, mandándole un beso en el aire y corriendo infantilmente hacia mi novio.

Pierdo de vista a mi hermano y camino con lentitud el pequeño camino que me había hecho dejar entre Luke y yo.
 
Le veo un poco ocupado, haciéndome dudar si debería acercarme o no, pues sólo llegaría a interrumpir y que los chicos interesados en la fraternidad, no supieran más de ésta.
 
— Hey. – llego finalmente, ignorando a mi mente y viendo como su cabeza se movía de las personas a los papeles de su mesa en segundos. Estoy segura de que lo que estaba diciéndome en voz baja, era una ya bien ensayada bienvenida a la Universidad y si quería formar parte de los Delta Tau. — Pareces ocupado, déjame ayudarte. – tomo un par de papeles, mirando de reojo a mi rubio novio.
 
Parece reconocer mi voz la segunda vez que hablé puesto que detiene su trabajo y levanta su cabeza, puedo ver como su rostro se ilumina al darse cuenta de que en verdad soy yo. Inmediatamente se levanta y le da la vuelta a la mesa, pero con cuidado de no tirar ninguno de los papeles al piso. Cuando llega a mí, su blanca y característica sonrisa ya está impresa en sus labios.
 
—Creo que no me vendría mal un poco de ayuda. —bromea y luego me abraza cortamente, porque estamos en público —Te extrañe tanto, Al. Si no hubiera personas y si no estuviera tan ocupado te besaría y me iría contigo a la casa Tau. — ríe ligeramente mirándome a los ojos.
 
Suelto una pequeña risa, entregando volantes a los chicos que pasaban cerca de nosotros.
 
— Vaya, primer día y ya me quieres llevar a la casa Tau... – bromeo. — Pobre de tí, mi hermano te deja solo... ¿Y Mason? – río bajito, mirándolo de soslayo.
 
—Claro, te quiero siempre conmigo. — continúa la broma pero después ríe de nuevo. — Louis es un gran ayudante, seguro. —comenta sarcásticamente mientras vuelve al lugar donde estaba antes de que llegara. — Y Mason... La verdad no sé, no lo vimos cuando veníamos aquí. — se sienta en el pequeño banco y me mira por un segundo para luego volver si vista a los papeles. — ¿Todo bien en tu mesa?
 
Hago una extraña mueca con mis labios y cejas, riendo bajito después.
 
— En realidad, tengo que volver... Kate se metió en una discusión con Hudson y Emma aún no llega, así que... – muerdo mi labio un poco, dejando los papeles que había tomado y mirando a mi rubio novio. — ¿Nos veremos más tarde?
 
Una vez más, Luke levanta sus ojos del papeleo y me mira a mí, estira su mano y toma la mía delicadamente para darle un apretón suave. —Anda, asegúrate de que esa rubia no se meta en problemas. — me dedica una pequeña sonrisa, pero puedo ver que está algo triste porque me voy. —Yo te visitaré más tarde, lo prometo.
 
Deposito un último pequeño beso en su mejilla y me voy sonriente de ahí, sin antes decir:
 
— ¿Carter en problemas? – como broma, pues sé que en realidad, hablaba de Katherine.



LIAM


Al fin habíamos llegado; Emma parecía ansiosa de reencontrarse con Alaska Tomlinson, a quien conocí hace un par de navidades, cuando me había quedado en casa de mis primos y ella nos había invitado a cenar a su casa. 
 
No estaba seguro de querer ir aquella vez, pero Emma insistió tanto que al final acepté acompañarlos. (Mentira, vi una foto de ella, quise saber más y le rogué porque me llevara).

Se portó tan linda conmigo, con Emma, con Marco y al instante, ya estaba enamorado de ella; de sus lindos ojos y su angelical sonrisa. Obviamente, mi ilusión se fue rápido, pues Marco preguntó por su novio y eso hizo que me sintiera mal. No cené con felicidad, así como tampoco, pasé una noche completa con alegría… En Navidad. Pero aquí estaba ella, ahora.
 
Su cabello estaba más corto, más claro y se veía un poco bronceada. Ese color en su cabello resaltaba sus ojos y sus labios… Ella lucía tan bien el color rojo. Se veía más alta y ¿Cómo no?, con semejantes zapatos que usaba, hacía que sus piernas se alargaran y… Bueno, ella era perfecta, incluso viéndola desde el interior del auto.

— ¡Emma! – gritó ella, dando pequeños brinquillos con emoción, haciéndome reír. Dios santo, se veía tierna haciendo eso.
 
Sí, soy un romántico de la vieja escuela…
 
— ¡Alaska! — mi prima grita, corriendo a abrazar a la ahora rubia. — Te extrañé tanto, enana. – la mencionada por Emma, comienza a besar sus mejillas y no puedo evitar reír más ante la escena, mientras me dedico a bajar las maletas de Bloodking.


— Ugh, no sabes cuánto te extrañé yo, Emms. Déjame ayudarte, no parece que esos dos vayan a hacerlo mucho... – carraspeo un tanto fuerte, mostrando una de las maletas y poniéndome nervioso al instante.
 
— Yo, yo iba a a-ayudarle. – golpeo mi cabeza internamente, escuchando como Marco se burla de mí a mis espaldas.
 
— Anda, chico... Todas tuyas. –dice. Mira a Emma de reojo y yo no puedo dejar de mirarla a ella, pero parece no notarlo.
 
Quisiera saber si sigue su relación con el chico que Marco mencionó, quisiera saber qué piensa de mí, quisiera saber qué es lo que siente, qué es lo que pasa por su cabeza cuando el sol se atreve a tocar su delicada piel y…
 
— Sí, me recorté el cabello y lo pinté un poco... ¿Qué dices? – interrumpe mis pensamientos con su voz –claramente no dirigida hacia mí– angelical.
 
Emma juega con su cabello mientras se agacha a tomar una de las maletas que no había podido tomar. Llevaba tres pesadas maletas de Emma en brazos y que ella haya tomado la cuarta, me hace sonreír.
 
— ¡Me encanta! — exclama la morena. — Dios, te queda perfecto, tu bronceado resalta mucho más — estoy de acuerdo con su comentario y asiento sin que ellas me vean, caminando detrás de ambas, sin saber a dónde ir. — y si antes tus ojos parecían grandes ahora parece que me comerán. — dice Emma divertida. — En pocas palabras, resalta toda la mercancía.
 
— ¿¡Mercancía!? ¿De qué me viste cara?, dime, ¿Liam te llamas? – asiento con rapidez, sintiendo mi corazón acelerarse cuando me doy cuenta que ha recordado mi nombre, incluso después de hace tanto tiempo. —, ¿me veo con cara de algo que se venda?

—¿Venderse? ¿Tú? No lo creo. – trato de decir naturalmente, frunciendo mis labios con nerviosismo, sintiendo como gordas gotas de sudor, caen por mi frente.
Alaska ríe bajito, se despide de Emma y cuando llega a mí, se acerca a darme un abrazo, que no soy capaz de corresponder por culpa de las maletas de mi prima.
 
—Nos vemos después, Liam… Si quieres un recorrido por la Universidad, puedes encontrarme con Emm en la casa Xi, ya sabes. – guiña uno de sus celestes  ojos, haciendo que mis piernas flaqueen ante ello y sus encantos.
 
Vaya, me he enamorado a primera vista. Soy tan… patético.


Última edición por brick. el Lun 30 Mayo 2016, 9:12 pm, editado 1 vez

chanyeol.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por chanyeol. el Lun 30 Mayo 2016, 9:11 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 003


 
Alaska Tomlinson » Liam Payne || Fer. 
Pt2.



BRICK
 
Espero en la fila, hasta que llega mi turno, entrego papeles y demás, para que entonces, la mujer acepte todo y me diga que estoy oficialmente inscrito en la Universidad.
 
Salgo de las oficinas del edificio y empiezo a caminar por donde sea que esté caminando justo ahora, mirando a todas partes, esperando encontrarme alguna cara familiar sin tener mucho éxito.
Mi mente empieza a debatir entre cuál fraternidad debo elegir y cuando estoy harto de oír múltiples voces en mi interior, me decido en integrarme a algún grupo de orientación en la Universidad.
 
El chico se presenta como Carter Hudson, parece ser alguien agradable, además de que es muy guapo. Sí, llamó mi atención, ¿por qué negarlo?
 
Nos presenta su fraternidad; los Épsilon Mu y quedo fascinado al instante por sus logros y cada una de las cosas que han hecho en el transcurso de los tiempos. Sin duda, es uno de los lugares en los cuales puedo ver mi mejor futuro; y más, si quiero empezar con la pediatría.
 
Todo el camino iba bien, hasta que una chica, al parecer de la fraternidad “enemiga” de los Mu, interrumpe la plática y hace que el momento se vuelva tedioso para mí. No me agradó que haya interrumpido el monólogo del lindo rubio, así que me voy del grupo, un tanto decepcionado por no poder haberme quedado a escuchar de la fraternidad Delta Tau.
 
—Hey, ¿a dónde vas? – escucho a mis espaldas. Miro extrañado hacia atrás, sin saber quién era el chico que me hablaba.
 
—¿Te conozco? – digo sin ninguna emoción en mi tono de voz. Frunzo el entrecejo y miro a mi alrededor, esperando que alguien encontrara al castaño y se lo llevara lejos.

—No, disculpa… Soy Liam, solo… Me dio un poco de curiosidad el que te fueras así del grupo. – entrecierro ésta vez mis ojos y extiendo mi mano para que la tome.
 
—Soy Brickstone… Puedes llamarme Brick o…
 
—¿Stone? – río bajito, asintiendo con mi cabeza. — Emm, bueno… Iba a ver qué tal estaban los Tau… ¿Quieres acompañarme? – río ante su manera de decirlo y acepto su invitación.
 
—Asi que… ¿Vas a ver qué tal están los Tau? – parece no captar mi chiste, pero cuando lo hace, suelta una leve carcajada, y se sonroja con intensidad.
 
—No, solo… quiero ver… yo… – palmeo su hombro divertido, sin parar de reír.
 
—Descuida, Liam… – en ese momento, siento mi respiración entrecortarse y una inmensa felicidad recorrer mi cuerpo.
 
De pronto, mis recuerdos de las fotos del anuario de mi hermana, se vuelven tan reales y lo veo ahí, caminando con tanta tranquilidad, que la transmite. Liam se acerca a la mesa, en donde un rubio de ojos azules y un atractivo arito en el labio, comienza a decirle por qué los Delta Tau son la mejor opción y yo no puedo dejar de ver a Louis. Su sonrisa podría curar el cáncer en el mundo y detener las guerras mundiales y me parece bastante atractiva la manera en la que contonea su cuerpo al dar pequeños pasos por ahí; lugares que desconozco.
 
Mis manos sudan y para cuando menos me doy cuenta, ya estoy caminando con Liam a un lugar diferente al de las mesas.
 
—¿Sabes? Los Tau no son lo mío. – al fin escucho cuando pierdo de vista al chico del anuario de Stacy. Deduzco que Louis es uno de ellos, solo… Comparo al chico de la plática de los Mu, con él y… Son completamente diferentes.
Louis emana una energía bastante contagiosa, diversión y seguramente alegría nocturna corre por sus venas, y, aunque en la de Carter también lo hace, parece ser un chico bastante aplicado también. Un caballero. Característica de los Épsilon.
 
—Quizá sean lo mío. – pienso en aquél chico castaño de bellos ojos azules y me es inevitable morder mi mejilla interna, para evitar sonreír bobamente o hacer que mi labio inferior sangre si lo muerdo.
 

ALASKA

 
Acomodo un par de cosas en mi cama y guardo casi toda mi ropa en el armario, dejando solo un par de cosas acomodadas en una maleta sobrante.
Me pongo ropa cómoda para acostarme a dormir, me quito los zapatos, el maquillaje y acomodo mi cabello con una pequeña bandana elástica, que hace que los mechones rebeldes no vengan a mi frente o vuelen a mi rostro.
 
Estoy a punto de sentarme, cuando escucho que golpean repetidamente la puerta de mi habitación, suelto un suspiro y lanzo sin preocupación mi celular al colchón de mi cama y abro la puerta.
 
— ¡Hemmings! – enredo infantilmente mis piernas en su torso y mis brazos en su cuello cuando lo veo frente a mí, bajándome después de considerar que ya estaba sufriendo bastante con mi peso y deposito un pequeño y corto beso en su mejilla. — ¿Qué hay, cielo? – sonrío ampliamente.
 
—Antes, dame un beso de verdad. — pide señalando sus labios, en los cuales está dibujada una inmensa sonrisa, y sus ojos azules brillan como si estuviese viendo una escultura bañada en oro — Te extrañé demasiado, bebé, no puedo esperar. —añade riéndose levemente.
 
Hago mi cabeza hacia atrás, haciendo un leve puchero, enredando mis brazos en su torso, ya que no lograba alcanzar ni de chiste sus hombros, poniéndome de puntillas para llegar a sus labios y besarle tiernamente.
 
— También yo te extrañé mucho. – finjo llorar, recostando mi cabeza en su pecho y tomando su mano para guiarlo dentro de la casa. — Entra, no quiero que me vean en éstas fachas. – río bajito, invitándole a que tomara asiento en mí cama, mientras me siento frente a él en el colchón. — ¿Qué tal tus vacaciones, corazón? – espero su respuesta mientras le miro sonriente.
 
—Estuvieron geniales, bastante, de hecho. — responde mientras se sienta de manera que queda mirando frente a mí. —Tú hermano y yo nos divertimos mucho, la pasamos bien. — continúa, siento su mirada en mí. —Aunque también hubiera sido fantástico si hubieses estado ahí. —el turno de hacer pucheros era de él ahora, no era algo que hiciera mucho y mucho menos en público, sólo lo hacía cuando estaba a solas conmigo.
— No hagas eso. – cambio mi lugar para estar cerca de él y una vez a su lado, entrelazo mi brazo con el suyo, alcanzando su mano. — Milán estuvo divertido, pero extrañaba a mi novio. – sonrío a su dirección. Detrás de mí, estaba una de mis maletillas, busco dentro de ésta y saco una pequeña bolsa, entregándosela. — Compré algo para tu llavero. – ve cuando saco el estuche y lo abro, dejando expuesto un colguije con la inicial de su nombre y un pequeño corazón a lado con mi firma en miniatura. — Espero que no se vea afeminado en el. – bromeo.
 
—Es lindo Al, no tenías que comprarme nada, pero gracias. —me mira por un par de instantes y luego planta un beso en mi mejilla, dándole al mismo tiempo un apretón suave a mi mano. La que tiene libre se adentra en el bolsillo de sus apretados jeans negros, sacando las llaves de su convertible rojo —Yo también compré algo para ti, sólo que... Soy un idiota y lo olvidé en mi habitación. —dice mientras inserta mi regalo en sus llaves, y después me lanza una pequeña sonrisa, como pidiéndome disculpas.
 
— No idiota... – finjo pensarlo y río. —, bueno, sí, pero no. Sólo eres olvidadizo. – alargo una carcajada, echando mi cabeza hacia atrás. — Lo siento, no pude evitarlo. – cubro mi boca con mis manos y después, agito una de ellas. — No te preocupes, ya será mañana o en su gran fiesta.
 
—Nada más te perdono porque eres tú, y te quiero. — se inclina para darme otro beso, está vez en mis labios —Bien, te lo daré luego, aunque aún me siento mal por ello, soy un mal novio. — hace pucheros de nuevo, pero sólo por unos instantes  porque su brillante sonrisa vuelve a hacer aparición en su rostro —¿Quieres hacer algo? Podríamos salir... O quedarnos aquí si estás muy cansada. —propone.
 
—Quedémonos aquí… Ya tengo la pijama y bueno… ya sabes… – Luke ríe angelicalmente y no puedo evitar contagiarme de su bella sonrisa. Tomo sus manos y las sacudo levemente, tragando saliva un tanto nerviosa como las primeras veces en las que tomaba sus manos y balbuceo un poco, para seguir con la conversación: — ¿Qué más hicieron? Cuéntame... No sé en donde podrá estar mi hermano ahora. – suelto una pequeña risilla.
 
—Bueno, sabes que fuimos a Irlanda y a España entonces, nieve primero y playa después. — comienza a contarme —En Irlanda... Es bastante hermoso la verdad, parece salido de un cuento de esos que te cuentan de pequeño. — ríe, puedo notar que comienza a entusiasmarse —Eso y que la cerveza es genial. Obvio eso no podía faltar, digo, somos Tau.
 
Suelto una carcajada.
 
— Claro... Son Louis Tomlinson y Luke Hemmings, ¿qué podía esperar de ustedes? – ruedo los ojos divertida, soltando su mano para acomodarme en el respaldo de la cama y palmear el lado vacío de ésta, haciendo que se siente a mi lado y recostarme en su hombro. — Dios, no sabes cuánto extrañé esto... – suelto un suspiro un tanto sigiloso.
 
—Echaba mucho de menos estar contigo. Puedes preguntarle a Louis, creo que si hubiese mencionado una vez más lo mucho que te extrañaba me asesinaba mientras dormía. —bromea acariciando suavemente mi muslo con las puntas de sus largos dedos y con su otro brazo rodea mi cintura.
 
— Menos mal te dejó con vida, si no... Ya estaría acompañándote en el infierno. – alzo una de mis cejas, sonriendo y tomando su mano sobre mi muslo. — Sabes que soy débil ante estas caricias, Hemmings – digo bajito, apoyando mi barbilla en su hombro para alcanzar a susurrarlo en su oído. —, así que, ya sabes, bebé. – decido entrelazar nuestros dedos y depositar un beso tierno y pequeño en nuestros pulgares. — No quiero regresar a la realidad de esto, ¿sabes? Milán era tan lindo… y… Bueno, no lo sé, estoy hablando sin pensar. – frunzo el ceño, volviendo a los pucheros y riendo bajito.
 
—¿En serio? Linda, vamos, es nuestro último año. — responde él sonriendo, mientras opta por acariciar el dorso de mi mano con su pulgar, haciendo pequeños círculos en ella —Estaremos bien, y será divertido. También es el último año como líderes, ¿No te emociona eso?
 
— A decir verdad, si... Me emociona mucho, pero... No lo sé. – río soltando un suspiro, sintiendo mis vellos erizarse, para después sacudirme y sonreírle. — Espero que sea un buen año, Lucas. – palmeo su pecho, soltando su mano y recostándome después en el lugar palmeado.
 
—Lo será, créeme. — me sonríe devuelta, apretándome más hacia él con el brazo que me rodeaba —Y además estaremos juntos, tú y yo, ¿Qué puede ser mejor? —añade presionando sus labios en mi frente.
 
—Más te vale, bebé. – concluyo besando su barbilla y cortamente sus labios.

Sin saber cómo ni cuándo, me quedé dormida en su pecho y al despertar, él ya no estaba ahí, pero aun así, sonrío bobamente por su presencia de anoche.

ALASKA


La primer semana había pasado más rápido de lo común. Emma y yo habíamos pasado ratos agradables en la habitación, reviviendo los viejos tiempos y había estado visitando de vez en cuando a mi hermano, novio y un par de veces a Mason, al cual había encontrado al segundo día de nuestra estadía en la Universidad.
 
Era verdad que los Tau hacían fiestas increíbles y la de éste año, no iba a ser la excepción.
Según había escuchado, los disfraces se harían presentes en el transcurso de la noche y eso hacía emocionante todo; incluso más de lo que ya era. Mi problema era que, en realidad no tenía mucho tiempo disponible para ir a conseguir un disfraz si quería lucir bien.
 
Cuando llego a la estética, para darle pequeños retoques rubios a mi cabello, saco mi celular, abro mi agenda de contactos y busco el nombre de mi hermano, dejando en sus manos mi atuendo de por la noche y él, dejaba en las mías, el maquillaje que usaría en conjunto con su disfraz.
 
Las mujeres del lugar me reciben con alegría, llevándome inmediatamente a una de las sillas y comenzando a mezclar las pinturas y aplicarlas en mi cabello.
 
Esperé a que el proceso terminara y cuando lo hizo, me miré al espejo y por una en muchas veces, me sentí feliz con lo que vi. De más joven, sufría bastante con lo que tenía que ver frente al espejo día a día. Mis ojos se veían grandes con ojeras casi invisibles, mis labios partidos, mis mejillas delgadas y mis pómulos se marcaban de más; en mis brazos, colgaba un poco de piel, del peso que había perdido, pero no se veía mal. A decir verdad, estaba en mis mejores años y nada me gustaba más que eso, a excepción de mis antebrazos y muñecas.
 
Hay cicatrices que son difíciles de quitar y las que ahí estaban, no eran la excepción. Frunzo mis labios, dejo de pensar en aquello y camino a la caja registradora, para pagar lo que me han hecho y salir del lugar, rompiendo un récord de dos horas y media en retoques del cabello.
 
Hago una parada en auto en una tienda de comida rápida, para comprar unas papas y hamburguesa e ir comiendo en el camino, acompañado de una botella de refresco fría y empezar mi recorrido en búsqueda de algún disfraz alternativo, por si no me gustaba el que mi hermano llevaba consigo para mí.
 
“La casa encantada” es la primer tienda de disfraces que veo, entro sin dudar, hallándome con la mirada chocolate de Liam, quien estaba sentado frente a los probadores, al parecer, esperando a alguien.
 
—Hey, Liam… – saludo, haciendo un gesto con mi mano. Sus ojos se abren grandes, tira los disfraces que cargaba en sus manos y se acomoda en su asiento, sonriéndome y saludando con su mano de la misma manera.
 
—Alaska, que… sorpresa… ¿Vienes sola? – miro a mi alrededor y sonrío asintiendo con la cabeza. — Uh, vaya… ¿Vienes por tu disfraz o…?
 
—En realidad, solo vengo a ver… dejé mi atuendo en manos de Louis y… – la puerta de uno de los vestidores se abre con rapidez y un poco de brusquedad, un chico moreno sale de ahí, vestido de Jack Sparrow, con los ojos bien abiertos.
 
—Louis… digo, Liam… ¿Qué tal este? – pregunta sin dejar de verme, incomodándome un poco.
 
—Stone… acabas de salir con ese hace… – mira el reloj que llevaba en su mano, negando con su cabeza. — Treinta segundos. – el moreno niega con su cabeza riendo y mirándonos a Liam y a mí sucesivamente. — ¡Uy! Hola. – finge no haberse dado cuenta de mi presencia y estrecha su mano con la mía. — Brickstone, Brickstone Williams. – se presenta y no me queda más que reír con tono bajo. — No pude evitar escuchar su conversación, pero… ¿dejaste en manos de quién, tu disfraz?
 
—Oh… De Louis, mi hermano y…
 
—¡No, linda! No deberías haberlo hecho. – niega con su cabeza rápidamente. — Digo… A un hombre no se le deja el disfraz… de una… chica. – habla nervioso, haciendo ademanes con sus manos y carraspeando con su garganta un tanto incómodo. — Entraré a… ver que tal me va el lobo. – señala el interior del vestidor y Liam ríe con fuerza.
 
—Discúlpalo… Es un poco… Raro. – acuerdo lo que ha dicho y empiezo a caminar por los pasillos llenos de disfraces diferentes, con Liam tras de mí. — ¿Qué es lo que buscas?
 
—Quiero algo… lindo, ¿sabes? – saco un atuendo de gitana y niego con mi cabeza. — No quiero mostrar mucho, pero tampoco esconderlo todo… ¿Comprendes? – él saca un disfraz de duende, haciéndome reír por lo bobo que se ve. Él se contagia y reímos bobamente a la par. — No, gracias.
 
Después de un par de minutos de una búsqueda sin éxito y la repentina decisión de su amigo por un disfraz, salgo del lugar, despidiéndome de ambos.
 
 
 
BRICK

—¡No, Liam! Soy un hombre lobo… – gruño cuando empiezo a pegar las hilachas de pelo falso en las “patillas” de mi cabello. Ruedo los ojos por la idiotez de mi nuevo amigo, con el que había tomado confianza con rapidez. 
 
—¿Es como gatúbela? – se empeña en hacerme enojar, repitiéndome que parecía aquél personaje de Haley Berry. — Porque voy a necesitar una acompañante. – sale del baño, vestido con su traje de Batman. Me quedo boquiabierto, viendo lo bien que se le ajusta al cuerpo y lo elaborado que estaba ese traje. — Me lo mandó mi hermano… Al parecer, no le quedó cuando él iba a usarlo, así que… – se señala así mismo. — ¿tadá?
 
—Vaya, Liam… me apena no ser mujer y no poder acompañarte la noche de hoy. – vuelvo a mi sencillo maquillaje, dejando caer un poco de sangre de mis labios y sacando los pupilentes color amarillo del agua especializada, para ponerlos en mis ojos.
 
—No te preocupes, Barba Negra. – ríe a carcajadas, entrecierro mis ojos y suelto un bufido exasperado.
 
—¡Hasta aquí, Payne!


 
(...)

 
La casa Tau se ve fantástica. Está adornada con luces de colores y eso nos entusiasma a mi amigo y a mí.
 
—¿Te imaginas todas las bebidas de colores que habrá? – pregunto con emoción, adentrándome al lugar y buscando con la mirada la mesa de bebidas, pero en lugar de eso, soy arrastrado por gente desconocida al centro de baile, en donde docenas de personas, bailaban locamente, con sus bebidas alzadas, haciéndome sentir en el ambiente al instante.
 


ALASKA

Una vez tuve preparado todo en la habitación, me senté en mi cama, esperando a que mi hermano llegara para que comenzara a maquillarle para complementar su disfraz para la fiesta.
 
Escucho como golpean la puerta un par de veces y sonriente, corro a abrir, para encontrarme con mi hermano mayor.
 
— Hey, hermanote. – abro paso para que se adentrara a la habitación y beso después su mejilla.
 
—Enana —me da un breve abrazo dedicándome una sonrisa—. Te traje tu disfraz y... Estoy listo para quedar en tus manos —finge temblar.
 
Tiende una bolsa hacia mí. Ilusionada por lo que podría haber dentro, sacó el contenido, encontrándome con tela negra, con bordes blancos y una capucha larga del mismo color.
 
— ¿Y éste mantel, qué? – le miro con ojos entrecerrados, haciendo que se siente en una de las sillas que tenía cerca del escritorio. — ¿Harás que fabrique mi propio vestido en un rato? – incrédula, me cruzo de brazos un tanto confundida.
 
—Es tu disfraz Alaska —me mira con obviedad quitándomelo de las manos para mostrármelo el mismo y es entonces que noto que efectivamente, es un disfraz, de monja.
 
Suelto una carcajada, arqueando mi espalda hacia atrás y tomando la capa negra de sus manos, alejándola de los dos. Cuando veo que su semblante es tan serio, me preocupo, deteniendo mi risa.
 
— Ay, Dios mío, es verdad. – abro mi boca con molestia. — ¡Louis! – golpeo levemente su pecho, mientras sigue de pie. — No voy a usar esos... – mi mente acababa de formular un plan perfecto, así que sólo me dedico a sonreírle y tomar el disfraz de nuevo. — ¡Dios! Ya sé lo que haré. – lo pongo por sobre mi ropa, fingiendo que me encantaba y que estaba decidida en usarlo. — ¡Qué gran ingenio, hermano! – me lanzo a abrazarlo con fingida felicidad, para después dejar el traje en mi cama y usarlo cuando termine de maquillarlo.
 
Saco el móvil de una de las bolsas de mis jeans, mientras miro sonriente a mi hermano mayor, tecleo la contraseña y busco el contacto de Emma en whatsapp, para comenzar a teclearle un mensaje:
 
"3313, Emma... Necesito un disfraz, urgente..."
 
Obligo a Louis a sentarse en la silla y comienzo lavando su cara con toallitas húmedas.
 
— ¿Qué haría yo sin tí? – revuelvo su cabello, con una sonrisa amplia en el rostro.
 
—La verdad... No sé cómo sobrevivirías —dice con fingida soberbia encogiéndose de hombros mientras mantiene sus ojos cerrados—. Tampoco te entusiasmes Alaska, es solo un poco por el disfraz —dice arrugando levemente su nariz.
 
"¿No dijiste que tu hermano se encargaría? HAHAHA"

El tono burlón de la chica es legible hasta para un ciego y podía jurar que disfrutaba de mi sufrimiento y era conocedora del disfraz que mi hermano había llevado.
 
Una vez que su cara seca, comienzo poniendo un poco de polvo fijador en su rostro con una brocha.
 
— El disfraz va a ser un éxito, hermano... ¡Es más! – me detengo, mirándolo con los ojos entrecerrados. —, cierra los ojos – me interrumpo a mí misma, siguiendo después. —, dejaré que seas el primero en verme con eso puesto. – sigo con el polvo, mientras tiene su ojos cerrados. — Estás haciendo que cumpla el sueño de maquillarte. – dejo la brocha y tomo el líquido base para maquillarle. — Vas a sentir frío. – advierto, antes de comenzar a aplicarlo.
 
—Alaska, ¿Todo esto es realmente necesario? Solo quería tener mis ojos negros —frunce ligeramente su ceño viéndome para una vez más cerrar los ojos cuando se lo indico.
 
— ¿Quieres que te maquille o no? – paso esta vez una brocha por la pintura en polvo negra, para comenzar a pasarla por sus párpados. — Ponerte guapo es lo que importa.
 
—Ya soy guapo, no te excedas, no quiero provocar la muerte de ninguna chica del campus al verme —dice dibujando una sonrisa ladina en su rostro.
 
— O chico. – río. — Con eso de que tú belleza sobrepasa los niveles. – bromeo pintando su ojo faltante y soplando el exceso en ambos para tomar el lápiz delineador. — Abre tus ojos. – ordeno, sonriendo. — Pero hoy, para tú suerte, yo no provocaré la muerte de muchos, hermanito. Los bendeciré con una simple mirada. – bromeo una vez más. — Mira hacia arriba. – me obedece.
 
—No vayas a meterme eso en el ojo —dice haciendo lo que le pido—. Eso de un chico sería extraño. Digo, no me extrañaría, solo... Mírame, pero... Olvídalo. Lo bueno es que tú serás una monja adorable y podré tener mi fiesta en paz sin tener que matar a nadie.
 
Suelto una carcajada antes de delinear sus ojos y cuando termino, sólo le pongo un spray fijador sobre el maquillaje, finalizando.
 
"Lo hizo... ¿Quieres ver mi fabuloso disfraz? :D" me levanto de mi cama, entrando al baño para vestirme con la bata que Louis había llevado para mí, me veo en el espejo de cuerpo completo y tomo una foto, para enviársela a mi amiga.
 
— Terminé. A menos que quieras que te pinte los labios y las uñas.
 
"Foto adjunta. ¿Qué dices? Me veo sexy, ¿qué no? –.–" mi hermano se ve feliz cuando me ve enfundada en negro monja. Sonrío falsamente a él.
 
— Que buen trabajo hice. – sonrío orgullosa.
 
—Supongo que tendrás esmalte negro —dice viéndome y estirando sus manos hacia mí —. Los punk si se pintan las uñas, ¿No? Aprovecha esto Alaska, no se repetirá —dice en tono bromista aunque sé que habla enserio.
 
"AIRE. NECESITO AIRE. ¡Pero que bello te quedó! Hahahahaha, debes agradecerme, quería buscar uno marrón"
Ruedo mis ojos con indignación al leer el mensaje "Pero te quiero, y soy tu salvadora, c: ¿algo en mente?"
 
Abro grande mis ojos y corro a mi caja de esmaltes, para tomar uno negro y comenzar a pintar sus uñas, tomando sus manos entre las mías y cuidando de pintarlas bien.
 
— Dios, estas cumpliendo realmente mi sueño.
 
Ríe negando mientras observo lo que hago.
 
"–.–" mando solamente, pensando en algo para vestir en la fiesta. Terminando sin opciones, niego con mi cabeza, aunque ella no pueda verme y suelto un suspiro. "Trae algo sexy, no quiero ser una santa con esto que llevo puesto." Sigo fingiendo sonrisas a mi hermano mayor, pensando seriamente en que debería ser actriz, porque él parecía creer que me encantaba mi disfraz.
 
—Pues disfrútalo, porque no volverá a ocurrir —asegura—. Luke se reirá de mi por siglos, tendré que buscar algo para molestarlo también. ¿Irán juntos a la fiesta? —Pregunta llevando su mirada hacia mí.
 
— No sé, quizá ni me reconozca con un disfraz así. – río finalizando las primeras tres uñas de su mano derecha.
 
"Me estás dando mucha libertad con eso, gnomo xD pero disfrutaré de esto" Conociéndole supe que desde el momento en el que le dije que la necesitaba ella había corrido a su auto para ayudarme y ahora debía de estar manejando a la tienda de disfraces "¿Algún nivel de sexy en especial?"
 
— Le llamaré en un rato para ver si pasará por mí, nos encontraremos o algo. – río, soplando en su mano, para secar el barniz. — ¿Tú llegarás allá sólo, o...? – finalizo con esa mano y continúo con la otra.
 
—Yo ya estaré allí —dice obvio—. Asegurándome que no falte nada y que sea una gran fiesta como todas las que damos los Tau —dice con su característico ego elevado al hablar de su fraternidad—. Se llenará de degenerados como de costumbre, así que tú quédate bajo ese disfraz y si por algún motivo no te encuentras junto a Luke, puedes llamar a tu hermanote para que patee traseros por ti si alguien se te acerca.
 
— Me refería a cuando salieras de aquí, idiota. – río soplando esta vez su otra mano, finalizando con ambas. — Yo intentaré no darte problemas, hermanote... – ruedo los ojos con diversión. —, o a alguno de los chicos. Que dudo que quieran acercarse a mí. – hago una mueca falsa de tristeza. — Mueve tus manos para que se sequen. – pido.
 
—Ah, no, no he hablado con Emma pero supongo nos encontraremos —sacude sus manos de forma graciosa—. Mejor que nadie se te acerque, ya tienes novio y un hermano sobreprotector, no quiero tener que recurrir a la violencia —se sonríe apenas bromeando aunque sé que en el fondo habla enserio.
 
Rocío más fijador de maquillaje en su rostro y me acerco a besar sus mejillas.
 
— Yo lo sé, bobo. – aliño su camiseta.
 
Suelto una leve carcajada que él no escucha, pues está perdido en el resultado de su maquillaje. Alzo mis cejas y sonrío de lado. "Muy... sexy, Emma..." finalizo nuestra conversación, llevando a Louis a la puerta y mirándolo salir.
 
(...)


Seguro Louis estaría molesto conmigo por la manera en que lo eché de la habitación, pero simplemente no podía soportar un minuto más con el traje que había llevado para mí.
 
Vi a Katerine con una mueca en el rostro, cierro los ojos, alzo uno de mis dedos índices e intento callarle antes de que empiece a hablar.
 
— No, te, burles. – hago pausas entre palabra, señalando el odioso vestido de monja que mi hermano mayor hizo que vistiera. — Una risa sale de tu boca y te corto la garganta, Roodwood. – intenté sonar seria, pero una pequeña risilla me ganó y arruinó el intento. — Ya necesito que Emma llegue con mi disfraz – finjo llorar, señalándole. —, ¿qué llevarás tú?
 
Ella suelta una sonora carcajada y vacía su bolso sobre mi cama.
 
— Te queda lindo el disfraz de monja, Al. — se burla y se acerca a mí para pellizcar mis mejillas — Casi pareces una santa. — bromea y me suelta para regresarse sobre sus pasos y acostarse en mi cama. — yo iré como Harley Quinn... fue muy difícil decidirme porque habían muchos disfraces y donde tu hermano te hizo vestirte de monja, Luke quiso ponerme un vestido que parecía vomito de Alpha Phi. — bufó y se rió
 
— Eugh, – digo simplemente, quitándome la fastidiosa capa que colgaba desde mi cabeza, hasta la cintura.
 
Miro la hora, esperando a que Emma llegara temprano y después, aprovecho para mandarle un mensaje a la misma, pidiéndole que se apure.
 
Ella entra segundos después, alzando una bolsa negra y sonriendo triunfante.
 
— ¡Al fin llegas! – corro a tomar la bolsa y comienzo a quitarme la bata negra en el camino al baño. — Pensé que tendría que ir de monja a la fiesta. – grito desde dentro a las chicas de fuera.
 
Le escuchó soltar un quejido acompañado por un suspiro pesado.
 
— En lugar de descargar tu frustración conmigo deberías agradecerme. —Se queja vagamente— No fue nada fácil encontrar un disfraz en la sección de niños que se ajuste a tus curvas, Tomlinson. —Agrega burlona y cuando salgo la veo acostada al lado de Kate con la mitad de su cuerpo colgando al piso.
 
Asomo mi cabeza por el umbral de la puerta del baño, entrecerrando mis ojos, cubro mi cuerpo con mis manos y niego con la cabeza.
 
— Ya verás, Emma... – reto con diversión, entrando de nuevo al baño y sacando de la bolsa un lindo disfraz rojo de bombero y un sombrerillo de conjunto. — ¡Dinamita! Eres... – salgo sonriendo del baño, señalándole con mis manos y aplaudiendo después, sin importarme el estar en ropa interior. — ¡Dinamita, Bloodking! – entro una vez más, comenzando a vestirme. — Deberían empezar ustedes dos. – sugiero, escuchando como el movimiento comenzaba a sentirse en la habitación.
 
— Sólo tú puedes pasar de monja a un bombero sexy, ¿uh? De nada, por cierto. —Agrega divertida y la escucho moverse por la habitación— No demores, necesito una buena ducha. —Agrega en tono suplicante mientras escucho a Katherine quejarse por los pellizcos que la chica le daba por mero aburrimiento.
 
— ¡Basta con eso, Emma! — chilló la rubia dándole un manotazo por las costillas. — ¡Son una niñas las dos! ¡Dios! — bufa, pero no va en serio porque sonríe y empieza a acomodar sus cosas para comenzar a disfrazarse. — ¿Alguna puede recordar a la primera fiesta a la que fuimos juntas? Yo sé que tuve que pasar todo un año sin la pitufina, porque la niña no podía crecer rápido. — rodó los ojos con diversión y algo de melancolía.
 
— ¿A quién le dices pitufina, eh? – salgo del baño con mi traje de bombero, sentándome en una silla frente a uno de los espejos que teníamos para Emma y para mí; y comienzo a sacar un par de líquidos base, para pintar mi rostro. — Anda a bañarte, negra, que apestas. – bromeo, mirándola por el espejo.
 
— Por tú eres albina, ¿eh? —Ironiza indignada la morena mientras comienza a desprender su ropa y quitar sus zapatos— Iré porque sé que lo necesito —agrega y rueda sus ojos en blanco—, no porque tú me lo digas. —Lanzó la blusa blanca a mí cabeza y río burlona mientras caminaba al cuarto de baño.
 
Un par de minutos, que parecen horas, después, las tres salimos del lugar, no son antes, haber puesto la bata de monja sobre mi traje de bombero, para pasar desapercibida por Luke, mi hermano y cualquier otra persona que nos viera.
 
Él está fuera de la casa Xi, vestido de sheriff y se ve realmente apuesto con ello.

Hago una seña de que si llega a burlarse, cortaré metafóricamente su cabeza y no hace comentario alguno hasta que llegamos a la fiesta y nos separamos un momento, para que yo pueda perderme entre la multitud, bailando y él se encargue de su fiesta.
 

(...)
 
Continúo escondiéndome de Louis, evitándolo en cualquier momento, para que no me vea con mi traje de bombero. He recibido un par de halagos también y un par de miradas raras de Liam, a quién me había encontrado un par de veces.
 
Un Deadpool alocado, baila de manera extraña en la pista y un par de chicos y chicas se le acercan a seguirle el juego, entre ellos, el amigo de Liam, al que había logrado distinguir por la forma de sus carnosos labios.
 
Me acerco a Payne, llevándolo a bailar a con nosotros, aunque pareciera que aquél traje de Batman no le dejara moverse en absoluto.
 
—¡Vamos, Liam! Diviértete… – su aliento huele a un poco de alcohol, suelta una risilla y niega con su cabeza.
 
You’re just too good to be truth. – escuchamos el grito de Stone, quien comienza a caminar a la mesa de bebidas, en dónde había encontrado a mi hermano, quien comenzaba a mirar alrededor.
 
—Acompáñame afuera. – tomo su mano, llevándolo conmigo fuera de la casa y dejando la que luz de la luna nos alumbrara. — Baila conmigo, Liam. – su rostro parece iluminarse de confusión, pues la música sonaba bastante baja y el ritmo no era necesariamente de una balada, pero aun así, hago que posicione sus manos en mi cintura, yo en sus hombros y bailemos al ritmo de una canción de Usher un tanto movida, pero con los tiempos necesarios para que pueda bailar con el chico.
 
—Esa canción no es buena para una balada.
 
—Cierra la boca – río. —, me duele la cabeza.
 
BRICK
 
 
Louis se veía realmente bien vestido completamente de negro, con sus ojos delineados en negro y las uñas de sus dedos del mismo color.
Realmente estaba más que bueno y no entendía el por qué, Stacy no me dejaba acercarme a él. No parecía tener novia y yo estaba… un poco desesperado por saber más de él.
 
Recuerdo la canción que mi hermana y yo cantábamos cuando emprendíamos nuestro camino hasta acá y lo grito, pensando obviamente en él cuando lo vi.
 
Corro a la mesa de las bebidas, esperando alguna señal que me permita hablar con él, no la encuentro y me voy con una cerveza en mis manos, frustrado por no haber hablado con él, decidiendo que, si llegaba a preguntar mi nombre, tendría que aplicar misterio en mi voz, para que entonces, él pudiera acercarse a mí un tiempo después.
 
Todo era plan con maña y estaba dispuesto a todo, para acercarme a Louis, pasara lo que tuviera que pasar.


LIAM


Ella bebe una botella de cerveza más, sentándose en el jardín de la casa, haciendo que me siente con ella y me tiende una botella, que no puedo negar.
 
—Cuéntame de ti, Payne… – su pintalabios rojo comienza a desaparecer de sus labios, impregnándose en la botella. Suelto un suspiro y comienzo a pensar que decir de mí.
 
—¿Qué quieres saber?
 
—¿Tienes hermanos? – sonrío ante la pregunta y le miro con la misma sonrisa impregnada en mi rostro.
 
—Si, un hermano y una hermana… Soy el de en medio, Leyla es la más pequeña y Benjamin el mayor, somos… 
 
—¿Benjamin? – abre los ojos con asombro, diciendo el nombre de mi hermano con diversión. — ¿Benjamin Payne es tu hermano? – asiento con mi cabeza, sin verle la gran cosa. — ¡Dios! Era el chico senior Mu más apuesto de los siglos… Antes, los Mu senior eran tan apuestos… – vuelve a beber de su botella y cuando la termina, la sacude un poco, hace un pequeño puchero y sonríe cuando le ofrezco la mía.
 
—Bueno, si… Él fue un Mu un poco… incógnito, pero… según cuenta, fue bastante bueno en lo que hacía… Quiero ser como él a veces y…
 
—¿Está casado? ¿Tiene familia o algo?
 
—Sí, tiene una esposa y un hijo de… un par de meses; se llama Shane y me estoy perdiendo de sus primeras palabras. – Alaska ríe bajito, se levanta de su lugar, tambaleándose un poco, pero retomando el equilibrio una vez más, saca su celular y teclea un par de cosas.
 
—Tienes que dejarme llamarte después, Liam…
 
—Seguro porque quieres saber de mi hermano. – ruedo los ojos divertido, ella ríe y asiente en forma de broma.
 
—¿Y por qué no? – me da su celular, tecleo mi número de teléfono, lo guarda, bloquea su celular y lo vuelve a poner en el bolsillo de su traje, el cuál le queda perfecto en esos momentos. — Iré a… buscar a mi novio, Liam. 
 
Y es absurdo, porque es una de las conversaciones más largas que he tenido con ella, me enamoro a primera vista y me siento inútil con cada cosa que ella hace. Se me ha roto el corazón en menos de diez segundos.
 

Sólo me queda vivir con ello, acostumbrarme a ser su amigo y verla cómo se marcha, encontrándose con su novio vestido de sheriff, quien hace una mueca de asombro (supongo que por el disfraz) cuando la ve y no me quedo a ver lo que sigue, pues estoy bastante de mal humor para seguir viendo la escena, caminando así, en dirección al lugar en donde debía dormir por ahora, esperando que el día de mañana, fuera un poco menos rechazado por ella.

shoro 1:
bueh, esto está bien kk, pls, no me juzguen... Después de tres intentos de escribir povs de brick y liam, al fin salieron  y shoro bc me siento feliz, ahre... No me gustó así de "wow, lo amé", pero... me agradó. Estoy feliz con mi work, work, work, work, work, work♪♫  btw, espero que no se aburran, que les guste en dat, las amo.
pd. Alec, sorry por no comentar tu cap, te lo dije todo por mensaje, mi jack  ain so sorri. ailovyu.
pd2. agregué el pov de brix, bc es mi amor, lo amo, amorosamente, amén(?)
shoro 2:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
no pude no imaginar a Lewi así, ain sorri  

chanyeol.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por rosé. el Lun 30 Mayo 2016, 10:07 pm

El spoiler 2 era totalmente innecesario xd t mamaate fernanda xd
Ain sorri, yo tampco comentaré el cap de alec so.. Comentaré los dos juntos tomorrow.
Pd; lian pendejo lo amo basta, mañana sigo xd

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Lun 30 Mayo 2016, 10:22 pm

Empezaré por la foto del final nada más bc me sigo riendo, pls. Ahora no podré imaginarme el disfraz de lewi de otra manera que no sea así JAJAJAJA
Bueno.. ahora sigo con luska bc no me acordaba de muchas partes y se me volvió a romper el heart
Liam cursi y enamorado me agrada, me encanta pero seguro a Luks no le gustara tanto como a mi y hablando del Gordo, liam en los Tau! Ya, me morí de risa xd
Y BRICKSTONE! desde el principio enamorado del lewi, ya, muero de amor extrañaba tanto loustone, no se como sobreviví la verdad xd
Finalmente, Fer, amé todo el cap, y digo eso de verdad, no sólo por decirlo xd me encanta como escribes y bueno, si, el cap fue perfecto
Yyyyyyyyyy ahora me toca a mí xd trataré de subirles lo más rapido que pueda beshas

Cam


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Sáb 04 Jun 2016, 6:45 pm

Fercha tu cap estuvo genial! srly!! No puedo, o sea... Lo amé, ¡qué bello todo! Para Brickstone, Katherine solo fue una piedra en el zapato interrumpiendo al "lindo rubio" xD I knt... Me reí. Liam es una cosa adorable y Alaska es taaaaaaan genial!!! HAY LUSKA!!!... alguna vez les comenté que tengo sentimientos encontrados por Luska? No? Bueno sépanlo, es que o sea... No sé, son muy bellos pero es como que me duelen.. Supongo que es por Kate. Yo sufro con ella xD Por otra parte, idk.. Bricks está mal de la cabeza en serio... a penas empezando y ya se quiere poner a sufrir enamorado de Louis .-. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] <3


Al: tu cap también estuvo genial, disculpa que no haya comentado antes. Hay tantas cosas que me gustaron de él, como Carter y Cameron, juntos, y Adam y las partes Merry y TODO!!! Tu cap fue vida, linda. Fue genial y me encantó, extrañaba mucho ucla y Wilcox y ebritink AY! No puedo, las amo... El cap... ¡LAS SKILLMAN! Dios!! Son insoportables esas niñas xD, me encantan y bueno ya no sé que más decir... Lo amé <3

bomb.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Lun 13 Jun 2016, 1:19 pm

lamento mucho en verdad dejar el comentario apenas cuando lo leí a los dos días de que lo publicaste, en serio perdón, pero recién tuve este fin de semana tiempo para hacer un comentario chulo xd

feeeers, mi Gilinsky, i love you, so, no sabes lo mucho que me encantó leer de nuevo algo tuyo y más de ucla, ¡en verdad extrañaba leer un capítulo tuyo mujer!
necesitaba leer a liam y Alaska      bue.
primeramente... venga, sabía ya porque lo habías mencionado en el Messenger si no me equivoco lo del parentesco de emma y liam, ¡pero no pude volver a amocionarme en la sola mención de ello! 

mi gilinsky besho escribió:—No, los tíos de su hermanastro mandaron a sus hijos a casa de los Bloodking, para que pasaran los días con ellos, hasta el día de inicio de clases y… Bueno, está ocupada, no quiero interrumpir su tarde. – los ojos celestes de mi madre, me miran con ternura, se acerca a mí, acaricia mi rostro y deja un pequeño beso en mi mejilla.

te juro que olvidé ese pequeño detalle de que eran familia, yo re olvidadiza siempre, ah, así que mi cara en un principio fue tipo      hasta que me acordé que era cierto y ya lo habías mencionado. ahre  
amo eternamente a los Tomlinson, digo, la relación de Lewis con al es tan bella que me hace morir de lov     son re bellos. 
¡la narración de bricks! ¡omg! dios, no lo veía venir bc estoy re mensa y nunca se me pasó por la cabeza que en el primer cap ya narrara el negro, me emocioné, basta, es que es tan él y yo... amo a su familia, basta también.

mi Gilinsky besho escribió:Stacy, mi hermana mayor, aparece bajando las escaleras, vestida con el uniforme del trabajo temporal que había conseguido en McDonald’s y saludando a todos.

Me imaginé a Stacy con el uniforme y me reí, idk, es un sol y la amo pero con el traje del McDonald's se ganó mi respeto  badumtss
creo que ella es mi williams fav, sorry bricks, ahre.
me reí todavía más fuerte ya cuando la pobre de stacy tiene que llevar al latoso del negro y anda jodiendo con el nombre de el del anuari, basta, hahaha, me lo imaginé y no podía con la risa bc re latoso que es. che bricks, cosa bella xd
el gordis de liam siempre tan bello y especial como siempre, inocente, ah, le re amo, amé la parte cuando va con emma y marc hablando de las fraternidades. casual, queriéndolo pasar al lado oscuro tau cuando no pinta de ello puede tener, ggg luego es acosador, baia baia, que ya conocía a Alaska  Rolling Eyes
como que deslumbró en su primer reencuentro, ¿no? liam tartaja siempre, ah, y no es patético, más bien lindo 
y en verdad me gustaría decir que shippeo a luke con al, pero no es el caso, bc al va con el gordis y el lucas con la sky, so, me dio ternura su encuentro but... basta que no están hechos el uno para el otro.
¡el encuentro del nigga con el gordis! oh por dios... mucho para mi ;-;

mi Gilinsky besho escribió:—¿Stone? – río bajito, asintiendo con mi cabeza. — Emm, bueno… Iba a ver qué tal estaban los Tau… ¿Quieres acompañarme? – río ante su manera de decirlo y acepto su invitación.
 
—Asi que… ¿Vas a ver qué tal están los Tau? – parece no captar mi chiste, pero cuando lo hace, suelta una leve carcajada, y se sonroja con intensidad.

HAHAHAHAHAHA basta, no, Stone es la mente macabra que le encuentra doble sentido a todo, yisus, luego...

mi Gilinsky besho escribió:—En realidad, solo vengo a ver… dejé mi atuendo en manos de Louis y… – la puerta de uno de los vestidores se abre con rapidez y un poco de brusquedad, un chico moreno sale de ahí, vestido de Jack Sparrow, con los ojos bien abiertos.
 
—Louis… digo, Liam… ¿Qué tal este? – pregunta sin dejar de verme, incomodándome un poco.
 
—Stone… acabas de salir con ese hace… – mira el reloj que llevaba en su mano, negando con su cabeza. — Treinta segundos. – el moreno niega con su cabeza riendo y mirándonos a Liam y a mí sucesivamente. — ¡Uy! Hola. – finge no haberse dado cuenta de mi presencia y estrecha su mano con la mía. — Brickstone, Brickstone Williams. – se presenta y no me queda más que reír con tono bajo. — No pude evitar escuchar su conversación, pero… ¿dejaste en manos de quién, tu disfraz?

¿así o más pendejo?    no, no, no, en serio que tu cap me mató por completo, bc, venga, no paraba de reír con esto, dios, jamás en mi vida olvidaré esto, nunca, never, hahahaha.
luego los dos weyes discutiendo por los disfraces de ambos 
¡pero aguanta que Louis es el hermano más cool que he conocido! HAHAHAHAHAHA el disfraz de monja, no, ya, no pude más, yisus, me imaginé todo y no pude con la risa, Fernanda, ¿pretendías matarme de un ataque de risa?, Bravo, lo lograste. hahaha menos mal que emma le ayudo, pls, que sino queda catalogada de monja siempre xd
sacó a bailar a liam, cosa, ay, morí de amor, que bellos 
ggg a al le gusta el bro de liam (me too ahre que si me caso, lol) yo que el gordis lo desaparecía para que no me opacara en la familia :'v ahre.
en fin, fers, adoré de inicio a fin tu cap y de nueva cuenta me disculpo por la tardanza del comentario, so. ¡hahahaha la foto, basta! quiero un bro que me deje maquillarle también u.u lol chau.
pd: gracias por los comentarios, las loveo  

jean luc.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Sáb 02 Jul 2016, 9:21 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 004


 
Skylar Hunter»Luke Hemmings||Cam.


La última semana de clases en la escuela solía ser excepcionalmente emocional para cualquier estudiante. Tenía sentido, porque sí, te sientes dichoso de acabar con todas las clases y le estudio al menos por una temporada, pero a la ves te sientes decaído por dejar de ver todos los días a los que han sido tus amigos en las buenas y en las malas durante los años escolares, todos yéndose a sus respectivas universidades con promesas de contacto permanente pero que en su mayoría dejaría de pasar al cabo de unos pocos meses de no estar juntos.

Pero para mí, el hecho de graduarme tenía una perspectiva completamente distinta a la corriente. No me sentía triste, pero tampoco feliz. Era un sentimiento de alivio el que inundaba mi pecho cuando pensaba que en menos de cuatro días ya no tendría que volver a la escuela, nunca más.

Muchas personas pensarían de mi como una insensible si les dijera mis pensamientos, pero... ¿Qué se podía esperar?
¿Qué se podía esperar cuando los pasados años los he pasado casi completamente sola? Sintiéndome culpable por ello cada día, nunca sabía qué palabras debía usar en ninguna situación por lo que mantener una conversación prolongada para mi era casi imposible, lo que conllevaba al hecho de no tener muchas amistades. "Solo di lo necesario", " A nadie le importan los detalles, Sky" eran las típicas frases con las que me reprendía mi mente si alguna vez me decidía a hablar "de más".
¿Qué se podía esperar cuando los recesos los pasaba en la biblioteca en lugar de estar socializando? Sí, mis notas eran excelentes el noventa por ciento de las veces, -el diez por ciento restantes nunca bajaban de sobresalientes- pero nunca tenía a nadie con quien celebrarlo. Mis fines de semana los pasaba en casa, ya fuera en la mía o en la de algún familiar que no me agradara mucho, llenos de sonrisas falsas.
Pero no siempre fui así. En más de una ocasión me encontraba añorando mis años de primaria. Mi naturaleza ha sido tímida desde pequeña, pero no hasta el punto en que mi lengua se enredaba diciendo dos palabras, a causa de pensarlas demasiado antes de pronunciarlas.
La mayor parte de mi vida era un gigantesco silencio incómodo ahora.
Y sí, no podía asegurar que cuando entrara a la universidad no sería igual, no podía dar certeza de que no me acobardaría de mis planes de cambiar en el instante que pusiera un pie en el campus. Pero creo que era justo eso lo que más necesitaba, empezar a confiar en mi misma y esperar lo mejor.



T


Ya estaba bastante adentrada la noche cuando Louis y yo por fin nos decidimos a salir, eran aproximadamente las once y caminábamos por la calle en busca de un buen lugar para tomar unos tragos y disfrutar de una fiesta decente.
—Ese de allá parece estar bien, ¿No crees? —pregunto señalando uno de los bares, el nombre no estaba visible pero adentro había una considerable cantidad de personas.
—En todos los lugares tendré que espantar mujeres que se te acerquen, y ya tengo ganas de tomar un trago así que, vamos por favor.
—No es para tanto, Louis. —bromeo aunque sé muy bien que lo que dice es cierto, porque así ha pasado cada vez que hemos salido en nuestras vacaciones.  Caminamos hasta estar en la fila para entrar, pero no nos toma mucho tiempo para estar adentro. Sin duda el lugar era más grande de como se veía por fuera, y había mucha más gente. Vamos directamente al bar, como siempre y aunque la barra está bastante llena, conseguimos un par de lugares para pedir nuestros tragos
—Tú pide Louis, invito yo hoy. —ofrezco sonriéndole a mi mejor amigo.
—Que sean dos Cuba libre. —dice en su intento de español que se me hace muy chistoso mientras el barman comienza a hacer los tragos—Brindemos por Andrew, porque ambos sabemos que tú invitas gracias a él —ríe.
—Brindemos por mi papá entonces. — una vez nos entregan nuestros vasos, los chocamos para después tomar largos tragos de estos —Ahora... Sé que pedirte que te portes bien es inútil, pero, al menos no te metas en un problema irreparable, ¿Sí? —le pido esperando que me hiciera caso, pero ya empezaba a preguntarme cual sería la hazaña de Louis Ebrio hoy. Aunque debía admitirlo, las cosas que nos pasaban a causa de Louis eran lo que hacían de las vacaciones más entretenidas.
—No pidas peras al olmo. — ríe apenas acomodándose para ver hacia la pista de baile —Tú compórtate e intenta no ser tan atractivo para las chicas esta noche o juro que esta vez fingiré eres mi novio y no mi hermano. — bromea aunque algo me hace creer que habla enserio —Alaska debería amarme más, no hay nadie mejor que yo para alejar a las mujeres de ti —ríe bebiendo de a sorbos.
—Basta, no es mi culpa ser tan hermoso. — me burlo y río de mí mismo, siguiéndole —Y lo último que quisiera ser en esta vida es tu novio, paso, prefiero a tu hermana. —añado continuando con su broma. Una vez en la pista ya puedo ver que hay un par de chicas observándonos con supuesta "discreción".
—Descuida, no eres mi tipo, cuido lo que es de mi hermana ya que la enana no está aquí para poner autoridad, me toca. —se señala a si mismo.
—Hola chicos —saluda la rubia que se para junto a Louis mientras su mirada se mantiene en la morena que se ha posado a mi lado a quien le sonríe sin demasiada simpatía cuando la mano de la chica se posa en mi hombro con total confianza. Eso me hacía sentir incómodo, y trato de mover mi hombro para hacerle ver a la chica que no quiero que su mano esté ahí, sin ser descortés. Pero, obviamente, ella no capta el mensaje.
—Hola. —saludo de vuelta pero miro a Louis en busca de ayuda.
—¡Oh! ¿Son extranjeros? —pregunta la morena con evidente emoción en su voz.
—¡Veo que eres sumamente inteligente! ¿Como lo has notado? —Habla mi amigo con total ironía mientras le sonríe forzadamente a la chica quitando su mano de mi hombro sin ser demasiado grosero, aunque viniendo de Louis, eso era casi imposible, la clase no era lo suyo— Sí, somos americanos, y por allá no se estila andar manoseando hombros a menos que quieras llevártelo a la cama. ¿Sí quieres llevarte a mi novio a la cama? Porque si así es, tendrás problemas conmigo. —dice con tanta seriedad que apenas noto la chica que estaba a su lado a quien parecía siquiera haber registrado queda boquiabierta y apenas lo nota observa a su amiga conteniendo una risa y tapando su boca. Mis ojos también se abren con sorpresa porque no esperaba que Louis en verdad fuera a decir eso, también quería reír, las expresiones de las chicas estaban de foto, pero me contuve.
—Yo... Yo lo... Lo siento, no sabia que eran... Que eran gays. —se empieza a disculpar la chica a mi lado, alejándose de mi más con cada palabra.
—Pues ahora sabes querida, así que mejor aléjate de mi novio si no quieres que quite esas feas extensiones que te has puesto. — luego de eso, la chica pareció entre confusa y ofendida agarrando a su amiga del brazo y alejándose casi corriendo de nosotros para que de inmediato Louis me mirase —No me creías capaz, ¿Verdad? —rueda los ojos con diversión y llama al de la barra nuevamente para pedir algo mas de beber. Aprovecho que las chicas se han ido para soltar la carcajada que me estaba conteniendo y luego finalizo también mi bebida —Si te creía capaz, solo no pensé que fueras a hacerlo. — explico aún medio riendo —Eso fue, creo, lo más épico que has hecho en todas las vacaciones, Louis.
—Gracias, gracias. — finge una reverencia sonriéndose —Estoy cuidando lo que es de mi hermana.
—Eso ya lo habías dicho. — comento y lo miro —¿Apenas empezamos y ya se te subió el alcohol a la cabeza? —pregunto en tono de burla, el barman vuelve a donde estamos con dos tragos idénticos a los de antes.
—No te burles, estoy negándome a mujeres por ti, no estoy del todo bien Hemmings —bebe otro trago.
—Me burlo de ti todo lo que quiera, cállate. — lo empujo ligeramente mientras río —Además, ¿Quién dice que te tienes que quedar a mi lado todo el rato? Anda a conseguir tus "mujeres". —sigo burlándome.
—¿Y si se te vuelven a acercar? ¿Que hago? — ríe —No te dejaré solo... No hasta que estés en la habitación del hotel moribundo casi sin poder movilizarte por ti mismo.
—Está bien, está bien, no creo que se vuelvan a acercar después de eso pero bueno. Que buen hermano eres. ¿O debería decir novio? —continúo burlándome de él, y tomo un largo sorbo de mi trago.
—No te la creas por favor, no hay nadie a quien le gusten las mujeres más que a mí. — ríe —Y por aquí todas son tan hermosas. Me gustan las españolas, ligaré con una antes de irme.
—Recordarte el hecho de que tienes una novia en casa también es inútil, ¿Verdad? — pregunto aunque ya sé la respuesta —Sólo, como ya te dije, no te metas en nada demasiado grave. — no puedo evitar preocuparme por Louis, es mi hermano después de todo — Yo extraño a Al. —admito y suspiro, para llevar nuevamente el vaso a mi boca.
— ¿Te gusta hacerme ver como el malo de la película? No puedo con mi condición, además... Emma no se enterará, son unas vacaciones y... Todo volverá a ser como antes —se encoge de hombros.
—Te creeré, nada más porque eres tú. — advierto y miro a la multitud, dándome cuenta de que hay un par de ojos fijos en Louis. —Hey, esa chica te está mirando bastante fijamente. —me burlo y la señalo discretamente con un movimiento de cabeza.
—No la culpo. — hace un gesto despreocupado viendo en dirección a donde he señalado y ambos se sonríen. Ella levanta su mano hacia él en forma de saludo coqueto —No quiero dejarte aquí solo... —dice un tanto apenado
—¿Estás seguro? Se ve bastante interesada en ti, yo no perdería la oportunidad si fuera tú. —cuestiono terminando una bebida más y rápidamente levanto mi mano para llamar al barman —No te preocupes por mí, hermano, me quedaré aquí y si me pongo muy borracho le confesaré mis penas al barman. —exagero riendo al final.
—Solo porque es sumamente guapa y no me quita los ojos de encima. —sonríe levantándose—De todos modos... Confío ciegamente en ti hermano, y si venimos juntos, nos vamos juntos ¿Vale? —Cuestiona en un intento de acento español que me hace reír.
—Sí, sí, seguro. Tú solo deja de hablar así, la espantarás antes de que logre hablarte. — me burlo mientras recibo mi nueva bebida —Anda galán, diviértete hermano. —le animo dándole un par de palmadas en su hombro. Me dedica una sonrisa y termina su trago de un sorbo antes de encaminarse rumbo a la bonita morena que parecía encantada con mi mejor amigo.

Muchas canciones y muchos tragos después, en un par de horas amanecería y ni rastro de Louis. Estaba pensando que se había olvidado de lo que me había dicho y se había ido a quien sabe donde con esa chica, y me había dejado abandonado. La mirada del hombre de la barra ya decía "lárgate de mi bar" y con un suspiro decidí hacerle caso. Me levanto de mi silla, intentando no caer al piso después de hacerlo, efectos del alcohol obviamente. Cuando más o menos logro el equilibro comienzo a caminar -o mas bien tambalearme- hasta la salida. Ya me encuentro fuera cuando la aguda e irreconocible risa de Louis resuena en mis oídos.
—Hey bro. — definitivamente era él por lo cual volteo para verlo, con una chica rubia bastante diferente a la primera con la que coqueteaba a quien tenia sujetada por la cintura mientras ambos se acercaban a mi —Nosotros también ya vamos camino al hotel, andando. — dice alcanzándome. Ella sonríe y parece encantada con mi amigo —Ella es... María —dice con acento español claramente —No nos entendemos del todo pero es muy agradable. —dice palmeando mi hombro sin soltarla. Parpadeo un par de veces para asegurarme de que no lo he imaginado
—¿Acaso acabas de decir que ella vendrá con nosotros? Porque no pienso permitir que me saques de la habitación porque vayas a tener sexo con ella. — digo y aunque he arrastrado las palabras debido al estado en el que me encuentro, espero que él sepa que hablo en serio.
—Claro que no, pensaba que te quedaras a vernos. — dice tan serio que por un momento me lo creo hasta que gracias a Dios ríe afirmándome que es broma—Claro que no, iremos a la suya, no me creerás, pero si entendí que nos alojamos en el mismo hotel, y te dije que no te dejaría volver solo idiota.
—Vaya suerte la tuya, bro. — empiezo a reírme y entonces ya no puedo parar. Es que este tipo de cosas solo se le ocurrirían a Louis Tomlinson —¿Y qué pasó con la otra, también le dijiste que yo era tu novio? —me burlo, sin siquiera bajar el tono de voz.
—No me creerás, pero se llamaba Eva, me recordó a Emms y pues.. No, solo le dije con mímica que iría al baño y mientras huía encontré a María. Las rubias no son mi estilo pero... Hay que variar de vez en vez —se encoje de hombros.
—¿En serio? —vuelvo a soltar otra risa, pero paro entes de descontrolarme otra vez —Al menos aún tienes un poco de decencia en ese cuerpo de enano. O... Algo así. —me burlo de nuevo.
—Atrevido, te golpearía pero no lo haré ante la señorita. — la observa con una sonrisa, y no estoy seguro de que entienda algo pero parece estar a gusto con él—Algo he de tener —alza ambas cejas hacia mí.
—Seguro, como digas. —río una vez más y me quedo callado hasta que llegamos al hotel. Los tres entramos al vestíbulo y luego nos dirigimos al ascensor. Cuando estamos dentro marco el número de nuestro piso y me aparto para que ella pueda presionar el suyo. La chica presiona uno antes del nuestro y las puertas se abren para que ella baje.
—Te veo a la mañana, bro —me hace un guiño y sale tras la rubia—. Directo a tu habitación, chaval. —dice en un intento de acento español que me quita otra risotada antes de que las puertas, se cierren una vez más frente a mi.


AP


Mi padre recién me había dejado en la entrada de UCLA y se había disculpado unas mil veces por no ayudarme a llevar mis maletas antes de irse, pero como era de costumbre tenía una reunión de improviso y tenía que llegar a su oficina lo antes posible. Obviamente le dije que no había problema y decidí aventurarme en el gigantesco campus por mí misma. Agarré mis valijas lo mejor que pude y comencé a caminar hacia el interior, pero, me percaté luego de que no sabía donde estaban los dormitorios. Eso era un problema. Miré a mis alrededores pero ninguno de los edificios cercanos parecía el que buscaba.
Había un grupo de chicas hablando cerca de donde estaba parada, no tenía muchas ganas de preguntarles puesto que sabía muy bien lo que podía pasar, pero sería peor no encontrar mi habitación así que tomé aire y me acerqué a ellas.
—Chicas, siento interrumpir pero... ¿Alguna sabe dónde están los dormitorios? —ellas se miraron entre sí por un segundo, con si estuvieran teniendo una conversación solo por medio de sus ojos y eso no me dio mucha confianza.
Ellas vuelven a mirarme y una me regala una media sonrisa.
—Sigue por ese camino hasta el tercer edificio, luego dobla a la derecha y en el tercer edificio, uno rojo, doblas otra vez pero a la izquierda, y entras a un pasillo entre dos edificios, al final de él llegas a los dormitorios generales. — responde en tono amigable más una de sus amigas soltó una pequeña risita y eso me hizo dudar de la veracidad de sus palabras. —No es difícil de llegar, en serio. Solo sigue el camino que te dije y llegarás a... —la chica fue interrumpida por una voz masculina, calma pero fría.
—Llegarás a un lado del campus al que jamás deberías ir sola al menos que quieras meterte en problemas. — las demás chicas se habían quedado completamente en silencio e incluso habían bajado su mirada al piso, como si no fuesen dignas de ver a la persona que les estaba hablando. El chico se plantó a mi lado, justo entre el grupo de chicas y yo, sus ojos verdes miraban con reproche a las muchachas y sus postura de brazos cruzados lo hacía ligeramente intimidante.
—Algún día deberían madurar, ustedes también fueron novatas en este campus alguna vez. — les reprende el chico y luego me mira, su mirar se vuelve más cálido y una pequeña media sonrisa en sus labios rompe un poco con esa imagen imponente —Te ayudo. — no era una pregunta, fue una afirmación y antes de darme cuenta ya había tomado la mayor parte de mi equipaje —Los dormitorios generales están por acá. —dice haciendo una seña con su cabeza para que lo siga y comienza a andar.
Estaba un poco -bastante- sorprendida por sus acciones, tanto que me quedé como congelada un par de segundos. En definitiva no estaba acostumbrada aún a este tipo de tratos amables y menos por parte de las criaturas mágicas que eran los hombres. Me quedé en silencio por un tiempo mientras caminaba a su lado, mirándolo de reojo. Era muy alto y tenía el cabello largo, además de un sentido de la moda muy particular.
—Gracias. —digo después de ensayar varias veces la palabra en mi cabeza, aunque también me estaba reprendiendo mentalmente por eso —Por salvarme de ellas, digo. —explico. Me mira de reojo y niega quedamente con la cabeza.
—Tienes suerte de que iba pasando cerca. — comenta distraídamente y luego me mira — Nunca vayas al área al que ellas te indicaron. No es un sitio con buena reputación en este campus, ¿Está bien? Menos en esta primera semana, usualmente aprovechan el hecho de que hay chicos y chicas nuevos, solos y los envían ahí y bueno... Solo evítalo, ¿sí? — añade seriamente, suspira y luego me sonríe —¿Cómo te llamas?
—Lo haré, gracias. — respondo asintiendo, agradeciéndole de nuevo —Mi nombre... Skylar Hunter. —llevo mi mano a mi cabello, para ponerlo detrás de mi oreja y luego mirarle. Me estaba reprendiendo mentalmente, otra vez, por no saber que más decirle, o como iniciar una conversación, eso era algo que me molestaba muchísimo de mí. Pero aún con mi silencio él asiente y su sonrisa se ensancha marcando unos hoyuelos en sus mejillas.
—Mucho gusto Skylar. Yo soy Ethan, Ethan Cox. — se presenta con amabilidad y me mira —¿Qué te trajo hasta acá? Y por eso me refiero, a por qué quieres estudiar en esta universidad. —aclara simpático y puedo divisar a unos pocos metros nuestros un gran edificio con muchas ventanas.
—También es un gusto para mí, Ethan. — una muy pequeña sonrisa se forma en mi rostro y suspiro —Bueno, esa es una respuesta difícil de resumir. — río ligeramente sintiéndome un poco más a gusto una vez el tema de la universidad sale a flote —Este es el lugar en donde he querido estar desde los dieciséis, básicamente. Me encanta todo de aquí, el campus, las personas, todo. —explico brevemente.
—Ya veremos que dices en un par de semanas. — bromea aunque hay un trasfondo en su voz que no logro terminar e comprender, me mira y sonríe —¿Y has pensado en aplicar a alguna fraternidad o no es lo tuyo? — curiosea, empuja con su cuerpo la –no tan pesada– puerta del edificio y se adentra en él — Hace mucho que no entraba aquí. — comenta mirando a su alrededor —Sigue igual que la primera vez que puse un pie en esta universidad. —murmura
—Sí creo que sí entraré a alguna. Antes tengo que escuchar más sobre cada una, obvio, pero me gustaría pertenecer a una. — sonrío otra vez, entrando detrás de él —¿En qué año estás? —pregunto curiosa, aunque podría estar casi segura de que estaba cerca de graduarse, por su apariencia.
—Lo bueno es que no son muchas las opciones, y eso te facilita un poco la decisión. — sonríe y me guía hasta una puerta que es como una pequeña recepción donde está el puesto de información. —Estoy en mi último año. Ya te enterarás, estoy seguro de eso. — se burla con un toque de sarcasmo.
—Estoy emocionada por saber más. — respondo sonriendo —Sí, pareces de último año, me lo esperaba. — río y miro hacia la puerta —Creo... Creo que estaré bien desde aquí, no quiero molestarte más. —miro hacia el piso, sintiendo mis mejillas sonrojarse. Una suave risa se escapa de entre sus labios y deja mi equipaje en el piso por un momento para descansar.
—Ya estoy viejo. — bromea y niega con diversión —Tranquila, no me molestas, de ser así no me hubiese tomado la libertad de arrastrar tu equipaje sin siquiera preguntártelo. — me guiña un ojo y hace señas hacia la mujer que está a un lado detrás de un escritorio —Anda a pedir tu información, te ayudaré a subir esto a tu habitación.
—¿En serio? No tienes que hacerlo pero... Gracias. De nuevo. —le sonrío y camino hasta la mesa.
—¿Tu nombre? — pregunta ella sin que yo pronuncie siquiera una palabra. Le digo mi nombre y ella lo teclea en el computador —Muy bien, tu habitación es la 3005. Toma el elevador al fondo del pasillo, piso número tres y a la izquierda. —explica mientras busca entre el archivador a su lado, saca una llave y la tiende a mí.
—Gracias. — aprieto mi mano alrededor de la llave después vuelvo a donde Ethan —Es en el tercer piso... ¿Seguro que no te molesta ayudarme? —Él niega con una media sonrisa y vuelve a tomar mis cosas.
— Anda, vamos. —dice adelantándose a mí y saliendo al pasillo para tomar el ascensor. — ¿Qué vas a estudiar pequeña Sky? — pregunta tranquilamente y luego me mira. — ¿Puedo decirte pequeña, no? ¿Estás bien con eso?
—Ehh.. Sí.. —al principio me toma desprevenida el apodo ya que, bueno, no lo conozco bien, pero no me molesta —Sé que soy pequeña, puedes decirme así. — asiento. Las puertas del elevador se abren y ambos entramos —Estudiaré Idiomas. —respondo mirando fijamente los números de los pisos ascender.
—Lo eres, de cierta forma me recuerdas a mi hermana menor. Claro que sin la violencia inmediata que implica estar a su lado. — se ríe por lo bajo y vuelve a negar. —¡Ah, esa es muy buena carrera! ¿En qué te gustaría desempeñarte? —curiosea. Decido no comentar nada acerca de lo que a dicho de su hermana, no quería el riesgo de parecer grosera
—La verdad no lo he pensado demasiado pero, me gustaría ser profesora, o algo con turismo. —digo una vez salimos del ascensor. Él parecía conocer el edificio como la palma de su mano puesto que siempre se adelantaba a mí y no sería extraño considerando que estaba en su último año, se detuvo justo en frente de la puerta con el número 3005.
—Oh, en ese caso, si aún no estás muy orientada, todavía tienes cuatro años para planificarlo bien. —comenta encogiéndose ligeramente de hombros y espera a que abra la puerta.
—Sí, eso es bueno. — concuerdo. Introduzco la llave en la perilla y abro la puerta. Obviamente el interior de la habitación era bastante simple. Constaba de una cama -gracias al cielo no me había tocado compartir-, un escritorio y un pequeño armario nada más, si planeara quedarme allí probablemente la decoraría, pero como esperaba entrar a una fraternidad no me molestaría con ello —Puedes dejar las maletas donde sea. Y gracias de nuevo por ayudarme Ethan, eres muy amable. —sonrío y dejo la pequeña valija que yo traía sobre el colchón. Entra detrás de mí y deja las valijas sobre el piso, me sonríe y niega con la cabeza.
—Deja de agradecer. No fue molestia. — asegura con simpatía —Eres agradable, y si necesitas un tour por el campus, estoy a la orden. De hecho, para lo que necesites. —agrega.
—Eso sería útil, así no tendría que preguntar. —sonrío sonrojándome de nuevo por el cumplido y me siento en la cama — Pero ahora voy a desempacar un poco, creo. —suspiro mirando todo mi equipaje, no lo sacaría absolutamente todo pero aun necesitaría algunas cosas.
—Bueno, te dejo para que lo hagas. — dice y camina sobre sus pasos hasta la puerta —Ya sabes si necesitas cualquier cosa solo búscame. Usualmente no es difícil encontrarme, bienvenida a la universidad. — sonríe y hace una pequeña reverencia, se despide y sale del cuarto.

Me quedo mirando fijamente la puerta por un par de minutos preguntándome qué había sido eso. No se sentía normal que un chico fuera tan amable conmigo, no después de… De toda mi vida, en realidad. Pero para el resto de la gente era algo común y corriente, ¿No? Por eso tenía que hacer un cambio y tendría que dejar de sentirme tan incómoda con las personas, siendo tímida no llegaría a nada bueno, lo sabía por experiencia, obvio. Tendría que empezar a aplicar más en serio aquel dicho de "Fíngelo hasta que lo consigas", pretender que tengo confianza en mi misma hasta que esté tan acostumbrada a ello que me salga natural. Con ese pensamiento en mente, suspiro y abro la primera de mis maletas para empezar a ordenar mis pertenencias.


T


Conducir mi auto de nuevo se sentía bien. Más que bien, excelente. Lo había extrañado, pero el no hacerlo valió la pena, mi convertible rojo no se compara en ningún sentido en compartir las vacaciones con mi mejor amigo y hermano, Louis. Desafortunadamente ahora eso había terminado, para dejarnos empezar nuestro último año en la universidad y nuestra última oportunidad de disfrutar de los privilegios de ser líderes de los Delta Tau. Justo ahora nos dirigimos allí, a UCLA, con el techo del auto abajo, disfrutando de la brisa y el cálido sol de Los Ángeles. Estaba realmente ansioso por ver a todo el mundo otra vez, a mi preciosa novia Alaska, a Kate, de verdad extrañaba la Universidad, era mi segunda casa después de todo. No nos tarda mucho tiempo llegar a nuestro destino y una vez entramos, aparco el auto en el lugar exclusivo de los Tau.
—Bienvenido a casa, Louis. —anuncio con una sonrisa, mirándolo a través de mis lentes de sol y le doy un par de palmadas en su hombro.
—No quería volver —hace una mueca de desagrado para luego reír—. Pero ya que... Aquí estamos, y vamos a dejar nuestra huella como desde el inicio en nuestro gran imperio, Hemmo —dice bajando finalmente del auto—. Admito que la casa si se echaba de menos.
—No podemos quedarnos de vacaciones para siempre, Tommo. —digo encogiéndome de hombros y salgo también del vehículo. Presiono el botón en las llaves para que el techo suba y las puertas se aseguren y después empiezo a caminar con las manos en los bolsillos —Además, ya vendrán los novatos, y molestarlos libremente es la mejor parte de ser líder, lo sabes.
—Si, ¡Tengo muchas ganas de molestar gente este año! —exclama entusiasmado frotando sus manos— Es bueno volver después de todo —asiente con una sonrisa viendo a nuestros alrededores.
—¡Lo ves! —lo empujo ligeramente mientras río —Y es mucho mejor si entre esa gente están incluidos los Mu, no puedo esperar para hacerles bromas a esos idiotas.
— ¡Eso será bueno! Debemos lucirnos Luke, tenemos que inspirarnos y ver como joderemos a los búfalos este año —sonríe asintiendo y finalmente, llegamos al gran imperio tau.
—Por ahora, tenemos que dejar nuestras cosas aquí y luego ir a recibir a los nuevos. —empiezo a subir las escaleras hacia nuestra habitación compartida. No muchos de nuestros hermanos habían llegado, los pocos que estaban nos saludaban a ambos con un asentimiento con la cabeza o una palmada en el hombro —Y luego tenemos que empezar a planear la fiesta de bienvenida, tiene que ser épica.
—Fiesta de disfraces. —acota de inmediato, Louis siempre era un genio para los temas de nuestras fiestas —Sería bueno empezar el año con una fiesta de disfraces, la voz se correrá rápido, y será genial, como todas nuestras fiestas. —dice con obviedad dejando sus valijas a un lado de su cama—Extrañé este santuario. —asiente viendo a su alrededor y abre las ventanas viendo hacia afuera—Nuestro último año en esta casa Luke, y seremos... ¿Adultos? —me mira con una mueca confusa para luego reír.
—Te recuerdo que se supone que ya somos adultos, Louis. —niego con mi cabeza mientras pongo mis maletas en mi cama y el estuche de mi guitarra en la esquina en la que siempre estaba, desde que me convertí en el líder de la fraternidad  —Me gusta como piensas hermano, está hecho, será de disfraces. —asiento mirándolo —Yo también lo extrañaba; y sé que extrañaré estar al mando de todo esto, el tiempo pasó bastante rápido desde que éramos novatos.
—No me recuerdes que fui novato, por favor. —niega riendo—Fue bastante terrible, soy un hombre renovado desde entonces. No te pongas nostálgico, aun tenemos por delante un gran año —palmea mi hombro soltando un suspiro—. Ahora, deberíamos ir a recibir novatos, veremos cuantos jóvenes inteligentes quieren ser parte de la mejor fraternidad este año. —guiña en mi dirección y sale de la habitación.

Rato después, tenemos armada la mesa, toda decorada con banderines verdes y azules y por supuesto las letras Delta y Tau pegadas en la mesa, donde repartimos formularios a los nuevos alumnos mientras que algún que otro curioso solo se acerca a husmear.
—Quisiera estar en nuestras vacaciones justo ahora. —suspiro y tomo agua de una botella que traía conmigo, el día estaba bastante cálido, pero eso era obvio, Los Ángeles siempre era cálido —Estaríamos refrescándonos en la mar, o en la piscina, no muriendo cocinados como ahora.
—También yo, créeme, este sol está asándome, ya tenía un bronceado perfecto de nuestra última semana en la playa —bromea y un chico de cabello azul se acerca a nosotros y sin esperar a que le hablemos sobre la fraternidad, ya se está presentando.
—Hola me llamo Michael y quisiera un formulario por favor. —pide y al contrario de la mayoría de los que se nos han acercado, el parecía bastante confiado y seguro de si mismo.
—Claro. —responde Louis extendiéndole uno—Bonito cabello, eh. Me gusta tu estilo —le sonríe para luego estirar su mano hacia la botella de la cual había tomado anteriormente. Michael también sonríe y acepta el papel en sus manos —Gracias, pero, ¿Quién sabe? Pronto tal vez lo cambie. —se encoge de hombros con sus ojos fijos en el formulario.
—Pareces bastante seguro de querer ser Tau. —comento y lo observo, estudiando sus reacciones. En definitiva el chico no parecía en lo más mínimo intimidado por nosotros y eso podría terminar siendo muy bueno, o, por el contrario, un completo desastre.
—Bastante, sí, quiero estar en una fraternidad, y los chicos de allá; —hace una pausa para señalar la mesa de los Mu —No parecen ser... Mi tipo.
—Ah, aquí recibimos con los brazos abiertos a todos los que deseen divertirse y estén dispuestos a todo con tal de ser parte de los nuestros, y luego de que pasas los retos, créeme chico, estarás agradecido de ser parte de los Delta Tau, porque todo lo que hagas, habrá valido la pena —dice Louis, como siempre orgulloso de nuestra fraternidad.
—Me gusta como suena eso, de verdad. —asiente y luego nos mira a ambos —Creo que iré a llenar esto y luego se los devuelvo, ¿Verdad?
—Así es. —confirmo y entonces el sonríe y se aleja —Tenía pinta de ser Tau, ¿No lo crees? —me dirijo ahora a Louis.
—Pues si, pero ya sabemos que aquí va en agallas, no en pinta. —asiente y ve al chico alejarse—Su cabello es genial, ¿Como crees que se me vería de otro color? —dice con tanta seriedad que creo habla enserio.
—Ni se te ocurra Louis, se te vería fatal. —bromeo para reír luego —Y lo sé, hermano, no tienes que decírmelo. Pero sabes que me emocionan los novatos entusiasmados, yo era uno después de todo.
—Lo dices de envidia porque a ti si que no se te vería bien —golpea sin fuerza mi pierna con la botella la cual devuelve a su lugar—. Ese es el hermano de...
—Hola, ¿Me entregarían un formulario? —Habla el castaño hacia nosotros y Louis se lo extiende, al parecer nadie necesitaba confirmación sobre lo geniales que somos los Delta Tau, mejor para mí.
—Tu eres...
—Nathaniel, Nathaniel Hudson, Louis, ¿No? —pregunta hacia mi amigo quien asiente, de inmediato mi atención por la conversación aumenta —Tiempo sin verte, Tomlinson, siempre me agradaste, nunca entendí como te juntabas con mi hermano. —dice en tono bromista y rueda los ojos—Y... Me voy antes que me vea aquí aunque... Lo sabrá tarde o temprano .—se encoje de hombros riendo apenas—Los veo luego. —levanta su mano en forma de saludo y se aleja de la mesa. Cambio mi mirada de Louis al chico alejándose y viceversa  y luego frunzo el ceño mirando a mi amigo.
—¿Qué fue eso, Louis? —pregunto genuinamente sorprendido.
—El hermano de Carter quiere ser un Tau y... No lo culpo. —se encoje de hombros con una sonrisa llena de satisfacción que no se molesta en ocultar—Será una patada en el ego de los Hudson —asiente volviendo su mirada hacia mi.
—Sí, lo será, sin dudas. —digo aún mirando en la dirección en que Hudson se había ido.

Pasan algunos minutos sin que nadie se acerque a nuestra mesa, y en ese tiempo me distraigo mirando hacia otro de los puestos, el de las Xi más específicamente. Allí estaba Alaska, tan bella como siempre, una sonrisa aparece en mi rostro mientras la miro sin que ella se de cuenta. Pero mis pensamientos son interrumpidos puesto que otro chico se acerca a nosotros.

—Hola. —saluda entusiasta con una sonrisa—Soy Parker y... Quería un formulario.
—Hola Parker, —habla Louis—aquí tienes. —le extiende uno el cual el chico se queda leyendo frente a nosotros.
—Lo llenaré y... Se los devuelvo en unos momentos —sonríe para luego alejarse una vez más.
—Que chico raro. —ríe Louis viéndome de lado.
—¿Raro? —pregunto enarcando una ceja —¿Raro por qué?
—No lo sé, ignórame, tengo calor. —dice restándole interés con su mano—Te he visto viendo a mi hermana, ¿Que esperas para ir a saludarla? Anda, te cubro. —sonríe dándome un empujón.
—No, idiota, estamos en esto. Concentrémonos. —suelto una risita y le devuelvo el empujón —Mejor después la saludo. En privado. —un ligero rubor tiñe mis mejillas, puedo sentirlo, y en mi mente imploro que él no se de cuenta, porque sé que se burlará de mí.
—No entiendo como aun te pones rojo al hablar de Alaska conmigo. —rueda los ojos y sí, a Louis no se le pasa ningún detalle —Ya, es mi hermana si. Pero... Anda, ya me he acostumbrado a la idea del casamiento y los hijos, no deberías intimidarte —dice en tono de burla llevando su vista a la mesa Xi, donde también se encontraba Katherine. Pero no veía por ninguna parte a su novia, Emma.
—No me intimida, es sólo que… —hago una pequeña pausa para pensar mis siguientes palabras —Mejor olvídalo. —niego y vuelvo a mirar en esa dirección —¿Y tú por qué no vas a saludarla? Tampoco lo has hecho. —lo empujo ligeramente con mi codo.  
—Si iré porque... Tú me aburres. —bromea antes de levantarse y dirigirse a la mesa Xi, dejándome sólo con el puesto. Y obviamente justo cuando el se aleja un montón de chicos se acercan a la mesa y estos sí quieren que les hable sobre la fraternidad. Gracias Louis.


AP


Mi espalda baja ya estaba empezando a doler a causa de estar inclinándome para sacar mis cosas de las maletas. También ya me estaba sintiendo algo claustrofóbica y estresada de estar tanto tiempo encerrada en el dormitorio, según el reloj en mi celular ya habían pasado unas cuantas horas desde que había llegado. Eran cerca de las cuatro de la tarde, hora de un descanso.

Una vez afuera me doy cuenta de que no muy lejos del edificio de los dormitorios había un gran alboroto, muchos estudiantes estaban reunidos así que decidí ir a investigar.

Resultó ser que eran las cuatro fraternidades haciendo sus presentaciones. Agradecí a lo que fuera que hizo que saliera, porque si no lo hubiera hecho probablemente me lo hubiera perdido y eso no hubiera sido agradable. Sólo habían cuatro mesas; Alpha Phi, Sigma Xi, Delta Tau y, finalmente, Épsilon Mu. Ethan tenia razón, no había muchas opciones para escoger. Y como si lo hubiera invocado con mi mente, el castaño apareció para sentarse en la mesa de los Mu. Oh. Eso explicaba todas las miradas que los demás estudiantes le daban mientras me acompañaba, seguro él era el líder. Por alguna razón me sentí terriblemente avergonzada así que caminé lo mas lejos posible de la mesa decorada con rojo y plateado y en cambio me dirigí a la mesa de las Phi.

Las Phis habían sonado muy interesantes, estaba decidida a postularme para ser novata. Sería el primer paso para mi nueva yo. Decidí caminar por ahí, aún no quería volver a mi dormitorio realmente, deseaba observar los alrededores y las personas.
Escucho que alguien me llama por mi nombre, extraño, ya que nadie me conoce aquí. Giro en dirección al grito, sin embrago entre la marea de cabezas que me rodea, y mi altura no muy favorable, no alcanzó a ver nada.
—¡Skylar! — gritan de nuevo y veo cómo entre el amontonamiento las personas se abren en un camino y una cabellera corta y rubia se acerca hasta mí —¡Hunter! ¿Me extrañaste? —dice una vez que lo veo parada delante de mí con sus brazos abiertos.
—¡Carter! —exclamo su nombre con sorpresa y me acerco para abrazarlo. Lo había conocido en una situación bastante... peculiar y siendo sincera no esperaba verlo otra vez después del verano. Pero eso sí, seguía igual de guapo. Aparte de atractivo también era oportuno el muchacho, habérmelo encontrado me venía como anillo al dedo —No sabía que venías a esta universidad. —comento una vez nos separamos.
—Ahora lo sabes. — sonríe ladino —Nunca se me cruzó comentarlo, ya sabes que estaba enfocado en otra cosa cuando... Eso. —sus ojos me miran con cierta picardía y mis mejillas enrojecen al instante bajo su mirada celestina — Pero tú tampoco me comentaste dónde pensabas estudiar, ¿A caso querías deshacerte de mi? —inquiere divertido, sus brazos se cruzan sobre su pecho y su mentón se eleva ante mí.
—¡Claro que no! ¿Cómo puedes pensar eso, Hudson? — niego de inmediato y le doy una leve palmada en su brazo —Bueno, a mí tampoco se me ocurrió decirte. — imito su respuesta de antes con una sonrisa ladina —Y no esperaba verte aquí, es una muy agradable sorpresa. —añado acercándome solo un poco más a él.
—Uhm, creo que puedo imaginarme las razones. — hace lo mismo que yo y da unos pasos más adelante, acrecentando la cercanía con peligrosas intensiones —Me extrañaste, tus ojos lo delatan, pequeña. — ríe burlesco y besa la coronilla de mi cabeza —No te culpo, de hecho, también te extrañé. —dice, mientras hace un gesto sin importancia y uno de sus brazos rodea mis hombros.
—De hecho no estaba tratando de ocultarlo, sí te extrañé Carter, de verdad pensé que no volvería a verte. —levanto mi cabeza para poder verle bien la cara y sonrío —Bueno, cuéntame, ¿Estás en alguna fraternidad o algo? Porque para mi tienes todo el porte para pertenecer a una. —me mira con sorpresa y finge estar ofendido.
—¿Acaso no ves el gran tatuaje de mi frente que reza "Épsilon Mu"?
—¡Hey! Disculpa si te he insultado gran rey de los Mu. —replico sarcásticamente —Por si no es muy aparente, soy nueva aquí y no lo sé todo acerca de las fraternidades. —pretendo estar enojada y me cruzo de brazos.
— ¡Ey! Disculpada pequeña novata Phi, porque... ¿Calificarás para las Phi, no? —me mira con duda mientras me abraza a la fuerza
—Este... Sí, creo que sí... —otra vez actúo como si estuviera dudosa por un par de segundos —¡Claro que sí! Por favor, suenan geniales. Me gusta su manera de pensar. —confirmo riendo ligeramente al final.
—Si me dejas ser honesto, porque te conozco, — insinúa, mientras una de sus cejas se eleva y sus labios dibujan una sonrisa ladina y socarrona — encajarías bien con ellas y... Tal vez, encuentras un Mu, — se acerca todavía más a mí de forma lenta —que pueda satisfacer todos tus deseos. —murmura y deja un rápido beso en la comisura de mis labios —Eso si ya no lo encontraste. —se hunde de hombros y vuelve a su lugar, dejándome un tanto impactada mientras siento mis mejillas arder y mi cuerpo hormiguea. En mi mente hay una pequeña vocecilla recordándome que estamos en público y que no deberíamos estar haciendo esto en la mitad del campus, pero decidí no hacerle caso, necesitaba hacer esto. Era un paso adelante en la dirección de mi nueva yo.
—Bueno, no sé, tal vez ya lo encontré, de hecho, creo que lo conoces. — imito su sonrisa pícara y me muevo un centímetro más cerca de él. Él muerde su labio inferior intentando evitar que una sonrisa aparezca, pero falla. Su brazo baja por mi espalda y se posa sobre mi cintura. Relame sus labios mientras vuelve su vista al frente con una sonrisa divertida.
—No lo sé, tal vez lo haga, ¿Tendré que matarlo por haber osado meterse contigo? —inquiere con gracia.
—No lo creo, no a menos de que tu deseo sea morir. —respondo directamente pero con un tono divertido y río un poco —Pero yo no quisiera eso, Carter. —al llegar a su nombre bajo el volumen de mi voz y lo miro directamente a sus ojos azules. Estos me encuentran con rapidez y juguetean un poco al sostener mi mirada.
—Créeme que no lo quiero... ¿Aún recuerdas las vacaciones? —pregunta, mientras se mueve frente a mí y su cuerpo gigante, comparado con el mío, logra esconderme de lo que me rodea.
—¿Qué clase de pregunta es esa? —digo un tanto "ofendida", aún sigo viéndole fijamente sin apartar mi mirada de la suya ni un segundo —¿Cómo podría olvidar uno de los mejores veranos de mi vida? —sus labios se fruncen en una sonrisa, una de sus manos se eleva y pellizca el puente de mi nariz.
—Era todo lo que quería escuchar, — dice con sigilo —sólo que... Lo que vivimos allá, quedó allá, ¿no?
—Eso depende de ti mi querido Carter. — respondo en tono bajo —El verano no tiene que quedar sólo en el verano, si quieres. —ofrezco.
—Sabes que yo puedo sucumbir ante ti, Skylar, lo disfrutas, ¿no? — él muerde su labio inferior y aclara su garganta —El problema es que no quiero crearte enemigas.
—La pregunta es, ¿Quién no lo disfrutaría? —cuestiono con picardía —Pero... ¿Enemigas? ¿Tan importante eres como para causarme enemistades por estar contigo? —digo en el mismo tono. Carter sonríe ladino, sorprendido por mi manera de hablarle.
—Así es... Pero veo que poco de te importa, ¿Eh? ¿Qué le pasó a la dulce chica que rescaté hace unos meses atrás?
—Aquí está, justo aquí. Puedo tener muchas facetas Carter. —admito imitando su sonrisa —Y no es que no me importe, solo... No es mi mayor prioridad.
—No sé si está bien que me hayas hecho saber eso, Skykar. — su voz sale como una amenaza divertida pero el timbre grave y gutural de la misma me descolocaba por completo —Aquí tengo ciertos... ¿Compromisos?
—¿Qué clase de compromisos? —pregunto ahora confundida, frunzo el ceño y inclino mi cabeza literalmente hacia la derecha, olvidando por un momento la coquetería. Una de sus cejas se eleva mientras sus ojos se entrecierran.
—Bueno, realmente... Realmente no sé si lo es o no... — su lengua chasquea y sus hombros se elevan levemente —No importa, — dice —puedo decir que aún no hay nada claro y que el verano puede regresar cuantas veces quieras. —su semblante coqueto regresa de forma avasallante y su sonrisa ladina intenta descolocarme una vez más
—Hmm... Está bien. Pero si empiezas a estar con alguien más me lo tienes que decir porque no pienso hacer el papel de "la otra". — exijo más no en un tono duro, tenía que dejarle eso en claro —¿De acuerdo? —pregunto otra vez de manera coqueta, pestañeando un par de veces. Él sonríe y me mira con ternura, asiente.
—No lo dudes. Jamás permitiría que pases por algo así. —su semblante se deforma por segundos que parecen haber soplado un mal recuerdo —Sé cuánto duele esconderse.
—¿Sí? —pregunto preocupada y pongo una de mis manos en su brazo —Debe ser bastante malo, tu expresión ha cambiado por completo. —añado con una pequeña sonrisa nerviosa —¿Estás bien? —su ceño se frunce y luego su semblante cambia, de nuevo, a la normalidad. Como si nada hubiese pasado.
—Ahora que estás aquí, mejor que nunca. —Sonríe coqueto.
—¿Ah sí? — pregunto en tono divertido, olvidando la preocupación —Más te vale que estés hablando con la verdad Carter Hudson. —sonrío de lado inclinándome hacia él.
—Jamás fui más sincero. —dice y deposita un beso rápido en la comisura de mi labio para luego mirarme fijamente.
—Te creeré, nada más porque eres tú. —digo mirándolo también a los ojos —Pero ahora creo que ya me he distraído lo suficiente y tengo que seguir desempacando así que… Te veré por ahí, Carter. —me despido y me empino en las puntas de mis dedos para posar mis labios en su mejilla por un par de segundos, efectivamente dejando una marca allí con mi labial. Luego me giro y camino de nuevo hasta los dormitorios sin mirar hacia atrás.


Cam


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Sáb 02 Jul 2016, 9:25 pm


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

 
Capítulo 004


 
Skylar Hunter»Luke Hemmings||Cam.


La gran fiesta Tau estaba acercándose, tan solo faltaba una día por lo cual, con Louis íbamos en busca de las últimas cosas que habíamos encargado al centro comercial. Obviamente estaba muy emocionado por la fiesta, las fiestas Tau siempre eran divertidas de planear, y mucho más divertidas de vivir, por su puesto. El camino a nuestro destino no fue largo, pronto nos encontrábamos allí. Estacioné el vehículo y ambos bajamos para adentrarnos al gran lugar.
—Oye... Aún no decido de que demonios voy a disfrazarme Hemmo. —me mira de lado como si no hubiese notado eso sino hasta ese momento— Qué... ¿Qué usarás tú?
—¿No sabes qué usar? — cuestiono mirándolo con el ceño fruncido —Tú fuiste el de la idea, pensé que tendrías algo en mente. —me encojo de hombros y meto mis manos en mis bolsillos —Bueno, la verdad es que yo tampoco lo sé. Tendré que ver qué tengo en mi ropa, no quisiera tener que comprar un disfraz.
—No puedo creer que justo tú estés llorando por gastar un poco de dinero en un disfraz. — rueda los ojos —Anda, aquí debe haber una tienda de disfraces. Pasemos por allí antes de recoger las cosas. — dice sin darme tiempo siquiera a decir que no —Estaba pensando para mi en algo como... Peter pan, o... Llenarme de tatuajes y perforaciones falsas y ser todo un punk. — ríe —Sería divertido, Alaska cumpliría su sueño de pintar mis uñas y delinear mis ojos de negro.
—No es el dinero, idiota, lo sabes. Los disfraces son incómodos, en su mayoría. — resoplo pero aún así lo sigo —¿En serio pensaste en disfrazarse de Peter Pan? — no puedo evitar la carcajada que sale de mí, hasta tengo que parar de caminar un segundo por lo fuerte que me río —Más te vale que escojas la segunda opción o me verás burlándome y riéndome de ti toda la noche.
—Me identifica, maldito idiota. —bufa fingiendo ofensa dándome un empujón luego y seguimos caminando, pero me detengo cuando noto que Louis no lo sigue haciendo por lo cual volteo a verle, encontrándolo frente a una tienda de mascotas.
—¿Qué miras? — regreso sobre mis pasos hasta volver a estar a su lado. En la vitrina de la tienda habían varias jaulas con cachorros, perros y gatos más que nada —¿Ahora quieres disfrazarte de gato? —pregunto en tono de burla.
—Me gustan los animales, y sería genial que tuviésemos una mascota en la casa Tau, ¿No crees? Aunque... No me gusta verlos encerrados ahí, ¿Por qué no...?—levanté mi mano en señal que no dijese más, pues ya me veía venir una propuesta alocada al mejor estilo Louis.
—Basta, Louis. No pasará. — lo agarro por su antebrazo y lo llevo conmigo haciéndolo caminar lejos de la tienda —No es que tenga nada en contra de los animales pero, no tendremos una mascota en la casa Tau. — niego con mi cabeza —Ya es suficiente con los nuestros para hacer desastre. Mejor concentrémonos en la fiesta.
—Aburrido. — murmura pero puedo escucharlo bien —Vayamos a buscar las cosas y piensa que te pondrás porque no saldré contigo otra vez, nunca me compras nada.
—¿Recuerdas que me dijiste que seríamos adultos después de este año? Ahora pareces un niño de cinco años. — intento decirlo seriamente, de verdad que lo hago, pero una pequeña risa se me escapa. En ese momento llegamos a la tienda, ver tantos disfraces diferentes era un poco abrumador —Muy bien, encontremos el tuyo primero, luego me ayudarás a decidir.
—Solo necesito algunos tatuajes falsos y… —empieza a vagar por el local encontrando de todo lo que se pueda ocurrir para un disfraz— ¡Oye! Esto se te vería bien. — suelta la carcajada señalando un traje de bailarina de ballet— No pasarías desapercibido —se burla estallando en risas.
—Imbécil. — aunque lo insulto, río junto con él —Como no quiero que los novatos me tomen en serio ni nada por el estilo. —comento con sarcasmo y también comienzo a buscar algo.
—Solo por eso te ayudaré a buscar algo en serio — dice calmándose mientras caminamos entre varias estanterías con variedad de disfraces pero ninguno de los que veía parecía convencerme hasta que Louis vuelve a llamar mi atención— ¿Que hay de este? —Saca de la percha un traje de sheriff— Creo que esto si impone respeto hermano, podría ser lo que estamos buscando —dice pasándomelo. Tomo el disfraz y lo examino un poco, asiento al encontrarlo bien.
—¿Sabes qué? Creo que no está tan mal. — miro a mi amigo y le regalo una amplia sonrisa —¿Debería probármelo?
—Si, hazlo mientras yo busco lo que necesito, me da fobia estar tanto tiempo en un centro comercial. —finge temblar y se aleja para seguir buscando. Yo me dirijo hacia los vestidores, ubicados en la parte de atrás de la tienda. Una vez allí y con la cortina cerrada, me despojo de mis ropas y empiezo a ponerme el disfraz.
—¿Qué tal? — le preguntó a Louis cuando salgo, ya vestido —Creo que me queda algo ajustado pero… ¿Qué piensas?
—Creo que está bien, sino tienes la opción del de bailarina —se burla una vez más por lo que ruedo los ojos y vuelvo a entrar al probador para ponerme mi ropa. Cuando salgo de nuevo, Louis ya tiene todas las cosas que necesita entre sus brazos y me hace una seña con la cabeza apuntando hacia la caja, asiento y vamos a pagar para luego ir por el resto de las cosas indispensables para la fiesta.


AP


Los Delta Tau siempre hacían una fiesta de bienvenida, cada año, sin falta. Siempre eran fantásticas y daban de qué hablar por varias semanas. Memorable era el adjetivo que mas encajaba para describirlas.
O al menos eso era lo que decía la chica que se sentaba a mi lado en mi clase de Francés.
Sin duda, una vez la fiesta estaba en mi cabeza, empecé a verla en todas partes. Todo el mundo que pasaba en los corredores hablaba de ella y… ¿Cómo era posible que no hubiera dado cuenta de los avisos acerca de la "Épica Fiesta de Disfraces" que tendría lugar el viernes?
El caso, ahora tendría que conseguir un disfraz porque no era pregunta si asistiría, obvio que sí iría. Era una oportunidad perfecta, además que las fiestas son entretenidas y no haría daño ver qué tan fantásticas son las fiestas de la fraternidad masculina.


T


Cuando salgo de la cocina con mi bebida en mano escaneo el lugar en busca de algún rostro conocido para pasar el rato, ya que me he quedado solo después de que Katherine se fuera. Al darme cuenta de que nadie con quien me interese pasar el rato esta adentro, salgo de la casa entre cumplidos acerca de la fiesta por parte de extraños. Una vez en el jardín doy otro rápido vistazo. Obviamente hay gente en la piscina -con y sin ropa- pero aparto mi vista de ahí. No veía a Louis desde que había empezado la fiesta y seguía sin verle. Estaba considerando volver adentro cuando mis ojos se posan en una pequeña chica vestida en un corto traje rojo de bombera. La chica se voltea y... ¿Es Alaska? ¿Cómo es eso posible? Ella venía de monja. Para asegurarme que lo que veo no es una alucinación causada del alcohol en mi sistema decido acercarme y una vez estoy lo suficientemente cerca compruebo que, efectivamente, no es mi imaginación. Sonrío de lado y tomo un trago de mi bebida antes de dejarla en una mesa e ir a hablar con mi novia.
—Vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí? —susurro en su oído pretendiendo sobresaltarla. Ella voltea e, inconscientemente, golpea mis brazos y abdomen. Una vez se da cuenta de a quien ha golpeado, ríe con nervios y me abraza con fuerza.
—¡Hemmings, idiota! Pensé que eras un depravado sexual que tenía malas intenciones. — bromea reposando su frente en mi pecho, golpeándolo levemente ésta vez. —O bien, mi hermano sobre protector que venía a regañarme y enviarme al verdadero convento de monjas. —rueda los ojos, riendo tímidamente.
—Que bueno que no soy Louis entonces. — comento y río al mismo tiempo que rodeo su pequeña cintura con mi brazo —Y lo que menos tengo contigo son malas intenciones, princesa. — vuelvo a susurrar en su oreja —No es que me esté quejando, porque te ves realmente sexy en ese disfraz pero, ¿Quién fue el responsable de esto? Porque sé que yo no fui y tú hermano tampoco. —me río de nuevo y le doy un apretón a su cadera. Sus manos toman mis antebrazos y ríe bajito.
—Bueno, no quería ser monja toda la noche, así que... Le pedí a Emma que comprara éste por mí. — sus ojos celestes se encuentran con los míos, muerde su labio riendo y parpadea coquetamente, mientras se separa ligeramente de mí, para modelar el traje de látex rojo, con dos franjas amarillas. —A parte, quería venir a juego con mi sheriff. —bromea dando pequeños golpecitos a mi pecho con su dedo índice.
—Supongo que deberé agradecerle a Emma luego. — comento sin despegar los ojos de mi chica —Ven aquí. —en un movimiento rápido presiono mis manos en la parte baja de su espalda para luego acercarla a mi completamente y finalmente juntar mis labios con los suyos. Siento una pequeña risa en sus labios cuando aún estamos juntos. Rompe el beso un poco después, demasiado poco para mi gusto, sólo para negar con su cabeza divertida.
— ¿Qué pasa contigo? ¿El alcohol se te subió a la cabeza? — siento los restos de su pintalabios rojo en mi boca —¿Qué hace el alcohol con mi novio? —bromea, rodeando mi cuello con sus brazos, poniéndose de puntillas para alcanzar mis hombros.
—Esto no es el alcohol, preciosa. — niego también mientras limpio mis labios con el dorso de mi mano, para después devolverla a su lugar en la pequeña cintura de Alaska —Es que yo simplemente estoy loco por ti. —sonrío por unos instantes y luego me vuelvo a acercar a ella, está vez para darle un beso en la mejilla.
— Debes estarlo... — advierte —Yo también estoy solo un poco loca por ti. — ríe con diversión, abrazándome por el torso, pegando su rostro a mi pecho —Es mentira, sólo eres mío. — vuelve a su gesto inicial, separándose de mí. —Emma compró estoy muy ajustado para mí, ¿No crees que es mucho? — frunce sus labios, haciendo un pequeño gesto de incomodidad, hasta que comienza a acomodarlo en su cuerpo  —¿Dices que no hay alcohol en tus venas? —parece apenas reaccionar a lo que he dicho, abriendo grande sus ojos.
—Me alegra escuchar eso. Y creo que te queda más que perfecto el traje. Aunque preferiría que fuera yo el único que pudiera verte con él. — guiño mi ojo y tomo su mano —Nunca dije que no hubiera tomado nada, sólo mis acciones no están influenciadas por eso. —le digo como si fuera lo más lógico, pero luego lo arruino todo riéndome una vez más. Esta vez, llama la atención de un par de personas a nuestro alrededor al reírse, aprieta un poco mi mano y la hala dentro de la casa.
—Vayamos por un par de bebidas...— la música empieza a impedir que escuchemos lo que las demás personas dicen, le veo mover sus hombros al ritmo de la música y girar su cabeza a ambos lados, esperando no encontrarse con Louis y cuando se asegura que el lugar está despejado, llegamos a la mesa de las bebidas. Toma un par de cervezas y las abre con facilidad, tendiéndome una a mí y ella quedándose con otra. —Salud, sheriff. —grita para que le escuche, alzando su botella para chocarla con la mía.
—Salud, señorita bombera. — la imito y luego de chocar las botellas llevo la mía a mi boca para tomar un buen trago de esta —Te amo tanto. —digo de repente tomando su mano y dándole un apretón, espero que me haya oído por sobre el ruido de la música.
—Yo a ti, bebé. — le escucho gritar. Una canción, bastante conocida por ella, empieza a sonar, comenzando a bailar en su lugar. —Quisiera bailar, pero Louis puede entrar en cualquier momento y... eso es peligroso. — ríe bajito, intentando esconderse tras de mí. —¿Durará más esto? La noche es joven, pero mis oídos retumban demasiado... — mira a la gente que pasa frente a nosotras.
—Sí, por más que yo también quiera bailar, no queremos ver a tu hermano enojado. — río también y ahora pongo mis manos en su cintura —Las fiestas nuestras siempre duran hasta la madrugada, lo sabes princesa. —digo suavemente cerca de su cabeza para que no tener que gritar —Pero si estás cansada sabes que mi habitación está libre, no puedo acompañarte porque tengo que vigilar todo pero... Puedo alcanzarte después. —sonrío de lado y planto un beso en la comisura de sus labios. Ella cruza los dedos, cierra sus ojos y ríe.
—Por favor, que nadie haya metido a nadie a tu habitación. — planta un rápido y corto beso en mis labios, me señala con su dedo índice y su cara se relaja, poniendo serias muecas en su rostro. —Pórtate bien. —sentencia, caminando precavidamente por el pasillo que le llevaría a mi habitación.
—¡Siempre! —grito viéndola mientras se va y cuando la pierdo de vista vuelvo a la cocina por más bebidas, unas algo más fuertes que la cerveza que llevaba en la mano.


AP


La fiesta estaba en su punto máximo, el bajo de la música sacudía el piso y en este momento de la noche la mayoría de los presentes ya se había tomado por lo menos una bebida, incluyéndome. Aunque yo ya me había tomado varias más que una, estaba regresando una vez más a la cocina para buscar algo para tomar.
La habitación estaba vacía salvo por la típica pareja devorándose el uno al otro en un rincón. Traté de no prestarles mucha atención -era difícil con todo el ruido que estaban haciendo, por favor, ¿No pueden conseguirse un cuarto al menos?- mientras buscaba los vasos desechables para servirme un trago. Y, claro, a algún idiota se le había ocurrido la brillante idea de ponerlos en una alacena, la cual estaba lo suficientemente alta como para que yo no la alcanzara, inclusive con mis tacones. Malditos desconsiderados. El suspiro que di seguro fue un tanto dramático, pero podía culpar al alcohol por eso. Otra cosa de la que podía culparlo era de que estuviera subiéndome al mesón, estando más cerca de estar ebria que de estar sobria, aún con mis zapatos de ocho centímetros de tacón puestos y mi mini falda negra subiendo progresivamente -y peligrosamente- por mis muslos. Ya estaba cerca, sólo tenía que estirar mi brazo y…
—¡Hey! —el grito me sorprendió tanto que perdí el equilibrio y de no ser porque alguien, presumiblemente el dueño de aquella grave voz, me sostuvo por la cintura, probablemente mi pequeña aventura de escalar no hubiera tenido un final muy bonito —¿Qué crees que estabas haciendo? —pregunta el chico depositándome a salvo en el piso. Estaba preparada para gritarle por haberme asustado de esa manera pero cuando me giré a verlo todas las palabras quedaron atoradas en mi garganta.
El chico era alto, MUY alto. Esa era la primera impresión. Luego estaban sus ojos azules, los cuales me miraban con algo de preocupación en ellos. Una podría perderse muy fácilmente en esos iris. Después estaba su cabello, rubio, probablemente al inicio de la fiesta estaba peinado pero ahora estaba hecho un desastre, aplastado en su mayor parte contra su frente. Y por ultimo, pero obviamente no menos importante estaban sus amplios hombros, -la distancia entre ellos era probablemente el doble que la distancia que había entre los míos- estaban cubiertos por tela negra, un ajustado disfraz de sheriff adornaba su figura. Al final logré reconocerlo como el líder de la fraternidad Tau. Probablemente estaba mirándolo fijamente con mucha intensidad puesto que cuando volvió a hablar me sobresalte de nuevo.
—Entonces… ¿Vas a contestar mi pregunta o vas a quedarte viéndome? —pregunta sonriendo de lado. Él seguro estaba más que acostumbrado a este tipo de situaciones, ¿Cómo no si pareces un ángel bajado directamente desde el cielo?
—Yo… Yo… —balbuceo pero luego respiro profundamente y logro serenarme, al menos un poco, el me observa con una ceja levantada y una mirada divertida —No alcanzo los vasos. —una vez las palabras salen de mi boca me arrepiento de ellas porque eso no fue nada suave, Skylar.
—Ah… ¿Y por eso estabas tratando de morir subiéndote ahí? Sin mencionar el hecho de que con esos zapatos podrías dañar los muy costosos mesones de mi casa… —dice con el mismo tono que ha usado en toda la conversación, confirmando que era el líder Tau quien tenía en frente. Siento mis mejillas sonrojarse y maldigo internamente todas las hormonas necesarias para que eso pase, y mientras estoy ocupada haciendo eso, él, con el mínimo esfuerzo alcanza el paquete de vasos —Estoy bromeando. —explica al ver que no consigo decir nada.
—Eh... Sí, gracias por ayudarme. —musito e intento agarrar los vasos pero él en un movimiento rápido los alza por encima de su cabeza, dejándolos una vez más fuera de mi alcance.
—Espera, espera. Tengo una propuesta para ti.
—¿Propuesta? —pregunto confundida, ¿Qué clase de propuesta podría hacerme el guapo líder Tau?… Probablemente pensarlo demasiado no era una buena idea.
—Sí. Verás, mi novia acaba de irse a mi habitación, mi mejor amiga se fue hace rato a su casa y a mi mejor amigo no lo veo desde hace horas. —comienza, y aun no entiendo a lo que se refiere. Tampoco puedo evitar la pequeña decepción que siento cuando menciona que tiene novia, pero al fin y al cabo, es prácticamente imposible que alguien como el esté soltero. —A lo que voy es que no tengo mucha compañía y, perdóname si estoy mal, pero parece que tú tampoco. Y a mí me gusta conocer personas, ¿Qué te parece si charlas conmigo un rato? Ya sabes, para compensarme por haberte salvado la vida hace un rato. —su blanca sonrisa vuelve a aparecer y ante semejante oferta lo único que puedo hacer es asentir, ¿Nada malo podría pasar verdad? —Muy bien señorita, un gusto conocerte, me llamo Luke Hemmings.

T

Fue pasadas las dos y media de la tarde que la puerta de mi habitación se abrió y creo que después de unos minutos sentí un peso aplastarme parcialmente, pues realmente no era muy pesado.
—Luke. — un susurro en mi oído, algo muy lejano y delicado. —Lukey... despierta, rubia. — la misma voz femenina repitió con suavidad, no era mi novia —Vamos rubio... despierta. —me removieron con suavidad y parte del peso se retiro de encima mío. Empiezo a tomar conciencia sobre lo que está pasando y es ahí cuando me doy cuenta de mi palpitante migraña, acompañado de un estómago bastante revuelto que de repente empieza a dolerme entonces hago una mueca y cubro mi cabeza con las cobijas. Muevo mi mano alrededor y siento que Alaska ya no está a mi lado, dándome la seguridad de que ella no era la que me estaba hablando.
—Ahora no. —mascullo con la cara enterrada en mi almohada. Siento el colchón hundirse a mi lado y un suspiro.
—Vamos, Lukey. — Kate me remueve nuevamente, sin ser muy brusca, aunque su tono fue un poco más alto que en un principio. —Te traje una aspirina y comida, y café para ayudarte con la resaca... Incluso traje para Louis. — la escucho gimotear y vuelve a moverme. —Párate... anda, Lukey. —un gruñido sale de mi boca y me quedo quieto por un tiempo más antes de decidir que era hora de moverme. Me enderezo lentamente hasta quedar sentado y abro mis ojos un par de segundos pero todo da vueltas por lo que los vuelvo  a cerrar.
—Esto no es bueno. —me quejo en tono de voz bajo, ya que el hablar alto empeoraría mi dolor de cabeza.
—Toma. — ella me extiende una aspirina y una taza de café, entonces me doy cuenta de que enserio ha traído dos bandejas con comida y otra taza de café aparte de la que me está dando. —Te ayudará a pasar un poco la resaca y luego puedes comer. — sonríe. — Buenas tardes, por cierto.
—Gracias. Por esto es que eres mi mejor amiga. — susurro mientras abro mis ojos despacio, el mundo aún gira pero no tanto como antes. Tomo la taza en mis manos y bebo un sorbo. Mientras el café baja por mi garganta se siente como si no hubiese tomado nada en siglos.
—Para eso estoy aquí. — dice y se encoje de hombros —Aunque huelas a vómito y tu habitación apeste a los mil demonios. — masculla arrugando la nariz con asco, niega y toma una de las bandejas y la pone sobre su regazo, hay una especie de sopa y unos cupcakes, también hay un vaso de jugo de naranja. —Sé que te alimentas a base de pizza pero esta sopa te ayudará a pasar la resaca. — me sonríe y extiende la bandeja de comida hacía mí.
—Si huelo a vómito no es mío, no he vomitado. — aclaro con disgusto mientras restriego mis ojos para que se ajusten a la cantidad de luz. Cuando retiro las manos de mis ojos y veo la comida mi estómago vuelve a revolverse —No tengo muchas ganas de comer. —digo sinceramente, aunque me da algo de lástima por Kate. Ella rueda los ojos y vuelve la bandeja a su regazo.
—Tienes que comer Lucas. — dice y aunque no está hablando muy alto y su tono es suave, hay seriedad en lo que dice. —Te ayudará, si solo te tomas el café y la aspirina le harás daño a tu cuerpo. No tienes nada en estómago más que eso y lo último que consumiste fue alcohol. — comienza a reprenderme como a un niño pequeño. —¿Hagamos algo? Primero vas y te duchas y cuando salgas comes... aunque sea la mitad, ¿sí? Es por tu bien. —ella agrega en un tono dulce y pone sus ojos de cachorro lastimado.
—Me estás tratando como si fuera un bebé, no me gusta. — digo algo fastidiado volviendo a recostarme en mi cama, luego me doy cuenta de que ha sonado algo duro —Lo siento, es sólo… Lo único que quiero hacer es quedarme aquí todo el día. —me disculpo y cierro mis párpados de nuevo. Ella bufa y vuelve a moverme.
—Lo sé, lo sé. — resopla y lleva una de sus manos a mi cabello acariciándolo con suavidad —No tenía pensado hacerte salir hoy, pero sí que te levantes de la cama y comas. Anda, hazme caso. — dice —No me importa si te pones grosero pero no te voy a dejar en paz hasta que no estés duchado, cambiado y comido. Anda.
—¿Desde cuando te convertiste en mi madre? — le pregunto sarcástico y paso mis manos por mi rostro y suspiro —No quiero levantarme, y no puedes obligarme a hacerlo. —reprocho cubriéndome con las cobijas y acomodándome en la cama.
—¡Luke! — exclama un poco más alto de lo que ha estado hablando. —¡No seas caprichoso! No quiero tener que ser mala contigo. — repone y luego la siento levantarse de la cama, lo siguiente que sé es que me ha quitado las cobijas de encima y las ha lanzado al suelo. —
Ahora, no seas necio y ve a ducharte. — espeta con autoridad y señala hacia la puerta del baño. —¡Ah, y sí! siempre me convierto en tu madre después de una fiesta, no te hagas. Sabes como funciona esto. Anda.
—¡Shhh! —llevo un dedo a mis labios y frunzo mi ceño, vuelvo a enderezarme y miro en dirección de mi mejor amigo, el alivio me invade al ver que aún sigue completamente dormido, despertar a Louis así nunca es buena idea —Tienes suerte de que te quiero, Roodwood. —bufo y me levanto de la cama. Una vez estoy de pie el mundo vuelve a dar vueltas entonces me sostengo en la pared hasta que pasa y luego camino hacia el baño, no sin antes sacar otra pijama del armario. La verdad es que el agua que sale de la ducha relaja mis músculos y se siente bien, pero eso no se lo diría a Kate. Unos minutos más tarde ya estoy cambiado y listo.
—¿Contenta? —le pregunto a la rubia quien sigue sentada en mi cama. Toma de vuelta la bandeja con comida y la tiende hacía a mí.
—Mejor, ¿No? — se burla y sonríe. —Ahora tienes que comer. — ordena con suavidad —Y mientras tu comes yo voy a cambiar estas sábanas que apestan incluso más que tú. — dice y me entrega la bandeja con una mueca levantándose de la cama. —En serio Luke, es como si alguien hubiese muerto aquí. — arruga la nariz entre divertida y asqueada.
—Creo que estaría mejor si me hubieras dejado seguir durmiendo. — bromeo y tomo el vaso de jugo de naranja y lo llevo a mis labios para beber un sorbo —No te puedo asegurar que alguien no haya muerto, pero yo no apesto, me acabo de duchar. —río con suavidad, ya sintiéndome un poco mejor de ánimo. Ella bufa con suavidad.
—Eres un tonto. — tararea mientras termina de cambiar las sábanas y hace una bola con las sucias y las lanza a una esquina de la habitación. —Y no te dejo seguir durmiendo porque son como las tres y media de la tarde. ¡Más bien te dejé dormir mucho! — exclama sin alzar realmente la voz y se ríe bajito. —Tenías que revivir Lucas.
—Hubiera podido despertarme mucho más tarde y lo sabes. — camino despacio otra vez a mi cama y me siento en ella para comenzar a tomar la sopa —Pero de todas maneras, aprecio todo esto así que gracias. —el dolor en mi cerebro aún no bajaba pero una así me las arreglo para darle una sonrisa agradecida a Kate quien se sienta a mi lado y se tumba de espaldas en la cama.
—Sabes que no tienes que agradecerme nada. — dice mirando al techo. —Soy tu mejor amiga, es mi deber cuidarte cuando no estás en tus mejores condiciones. — me mira y me guiña un ojo con gracia. —Además, no sé si lo recuerdes pero íbamos a hablar hoy porque anoche estabas ebrio.
Lo medito por unos segundos buscando entre los vagos recuerdos de la anterior noche, no había sido perdida total de memoria como muchas veces, pero aún así habían vacíos. El inicio de la fiesta, hablando con Al, pasando el rato con aquella chica disfrazada de reina de corazones, encontrando a Louis después de siglos… PAUSA. De repente siento mis músculos tensarse y espero que mi rostro no haya cambiado mucho al recordar el penúltimo de los hechos no, de eso no debía hablar, no ahora ni nunca.
—Creo que si lo recuerdo… —digo aún "concentrado", pero vuelvo a la realidad antes de que el dolor empeore y antes de poder enfocarme demasiado en rememorar mi baile con la castaña —Sí, te fuiste antes de la fiesta. Escúpelo.  
—¡Qué delicado! — tararea con sarcasmo pero sonríe a medias. No se había dado cuenta de —Pero sí, eso. Me fui temprano. — murmura y aparta su mirada de mí. Calla por un momento como dudando y luego suspira. —Vale, lo escupiré pero no me regañes... mucho. Soy tonta, lo siento. — ella habla y hace una mueca. —Le dije que me dejara tranquila pero es como qué no tengo fuerza de voluntad y estando en Milán fue como qué... o sea, fue otra cosa y ayer él me interceptó en la fiesta y por un momento fue como regresar a esa pequeña burbuja y después... ¡Poof! De vuelta a la realidad y me topé con la estúpida de Kimberly y discutimos y ya después no tenía más ganas de estar en la fiesta y me fui. — habla con mucha rapidez, sus palabras se atropellaban una tras otras, con frustración en su tono. Bufa y me mira por unos segundos. Sabía perfectamente que hablaba del líder Mu, no se necesitaba ser un genio para comprenderlo — Yo no aprendo. — gimotea y se gira sobre su propio eje para enterrar su cara contra el colchón.
—Definitivamente no aprendes. — ruedo mis ojos y suspiro —¿Cuantas veces te he dicho ya Kate? Cox no vale la pena, es un completo idiota. Y está con Kimberly, aunque sea completamente obvio que ellos no están juntos porque se quieren eso no quita el hecho de que sean pareja. Y meterte en eso no es sano ni correcto. —opino mientras sigo comiendo, no era secreto que él no me agradaba para nada y cada vez que le hacía algo a Kate lo despreciaba más, no era la primera vez que le decía estas palabras a mi mejor amiga, tampoco —Déjalo ir Kate, el sufrimiento no lo vale.
—¿Cómo dejas ir a una persona que no está dispuesto a dejarte ir? — pregunta ella, alzando su cabeza y mirándome con sus ojos azules cristalizados. —Yo en serio lo estoy intentando, Luke. — murmuró y talló sus ojos con fuerza. —Incluso hablé con él, le dije que estaba cansada de todo "esto", lo que quiera que sea "esto". — bufa con sarcasmo y se vuelve a sentar en la cama, mirando sus manos. —Pero... ¿Qué se supone que hago si cuando me dispongo a ignorarlo entonces él me busca y no me deja tranquila? ¡Soy una jodida persona, no soy de piedra! Y por más que quiero con él no puedo decir que no... no cuando el idiota mueve tierra, cielo y aire por cambiar mi decisión.
—Si me permitieras ir y ponerlo en su sitio tal vez esto dejaría de pasar, se nota que las cosas no le quedan claras por las buenas. — bufo pero trato de no exasperarme mucho por mi bien —No sé, Kate. Pero creo que si él de verdad quisiera estar contigo ya habría terminado con la Phi esa. Lo que hace contigo no es correcto.
— No quiero que vayas. — susurra. Un puchero se forma en sus labios y baja su cabeza como un cachorrito herido. —No quiero que te pelees con él. — apenas me mira —En serio, no lo hagas... — pide y vuelve a mirar sus manos —Yo solo quiero que... sea sincero y que me deje en paz. — su voz se quiebra y alza la mirada al techo. — Prefiero que termine con todo esto a seguir en este estúpido juego de sí y no.  — bufa y una lágrima resbala por su  mejilla y la limpia rápidamente. —No sabes cuanto estoy deseando poder graduarme e irme muy lejos, muy, muy lejos y no verlo nunca más, al menos hasta que no esté segura de que ya no me importa en lo absoluto.
—Oh, vamos. Eso si que no, Ethan Cox no merece que derrames ni una sola lágrima por él.  —niego mientras pongo la bandeja en mi mesa de noche y agarro uno de los cupcakes —Está bien que quieras alejarte, obvio, pero no puedes permitir que ese imbécil arruine tu último año, Kate. — me acerco un poco más a ella con una media sonrisa en mi rostro y extiendo el pastelito hacia ella —Anda, te lo regalo si sonríes y dejas de llorar. Ella me mira y sonríe o eso intenta y toma el ponqué.
—Gracias. — murmura e inspira profundamente. —Es solo que... ¿Recuerdas que no estaba muy animada a empezar clases? — inquiera ella y hace una mueca —Bueno... yo, era porque lo vi mientras estuve con Alaska en Milán. — admite muy bajito y mira a sus pies — Y fue... fue como el primer año en la universidad. — susurra —Me agarró con la guardia baja y lo acompañé durante la semana que se quedó ahí. — comenta —Y todo fue tan lindo... — ella suspira y vuelve a tumbarse sobre la cama y echa sus brazos sobre su rostro. Resopla a borbotones —¿Por qué no puedo simplemente volver a ese instante y detener el tiempo y que sea así todo el tiempo? —gruñe y baja sus brazos.
— Porque la vida no es así de fácil, lastimosamente. — digo con sinceridad —¿Vez lo que te digo? tienes que dejarlo ir Kate. Parar de intentarlo, aunque parezca que el te quiera o lo que sea, no lo hace, o si de verdad siente algo por ti no es lo suficientemente fuerte como para hacer que él luche por ti. Lo siento si no es lo que quieres oír pero… Es mi trabajo ser sincero contigo. —Ella rueda sus ojos azules y se lanza encima de mí y me abraza con fuerza.
—Cállate y abrázame. Tonto. — dice y oculta su rostro en mi pecho. —Tienes que ser sincero pero balancearlo con dulzura, idiota. — me reprende y golpea mi pecho sin mucha fuerza. Tonto.
—Yo no soy el tonto ni el idiota en esta situación, Kate. — bromeo y pongo mi brazo a su alrededor —La verdad duele, pero es mejor eso a que te mienta y te diga que Cox es todo flores y corazones y está tan enamorado de ti como tu de él, ¿No crees?
—Luke, tú no tienes ni idea de lo que es el tacto y la delicadeza, eso es lo que te hace un idiota. —suspira y vuelve a abrazarme más fuerte, quedándose unos minutos en silencio.
—La idea es que estoy siendo honesto y trato de hacerte ver la verdad. Es por tu bien, Kate. — digo acariciando un poco su cabello —Te mereces a alguien mejor que él, una persona que te quiera y no tenga miedo de mostrárselo al mundo.
—Pfff... Como si esa persona fuese a caer del cielo. — bufa y suspira. —Ya... no importa, haré todo mi esfuerzo por mantener mi distancia. — balbaucea y un bostezo se escapa de sus labios. —Como quiera que sea, me concentraré en terminar mis estudios y abstenerme de problemas.
—Así se habla.
Spoiler:
Un milenio y 38 siglos después, aquí está mi cap *monito de wpp* unas partes me gustaron mas que otras pero ya me estaba demorando lo suficiente así que.. Bueno, espero que a ustedes al menos les parezca decente xd again, sorry por tardar tanto y… las amo

Cam


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Dom 03 Jul 2016, 11:24 am

después de ochenta mil siglos de espera a un cap de la cam cam —noten la exageración acá, ahre— llegó y me mató, yisus.
o sea, con la introducción esa de sky, que obvio también salió de lo más recóndito del cora de mi bella camila bc ya estás en la uni.     , ah, weno.... me sentí previamente identificada con esas palabras aunque eso me pasará a penas a mi este año     simplemente me encantó eso, y luego, si luego, la parte de luke con el lou en el bar    más pendejos no puede ser el par de líderes tau bc es imposible, simple, ¡casi me parto de la risa cuando el lewis se hace pasar por el novio de la jirafa! hahahahaha ay madre mía que en verdad amo a los dos     creepygusta    los loveo y punto.

la cam cam escribió:—Chicas, siento interrumpir pero... ¿Alguna sabe dónde están los dormitorios? —ellas se miraron entre sí por un segundo, con si estuvieran teniendo una conversación solo por medio de sus ojos y eso no me dio mucha confianza.
Ellas vuelven a mirarme y una me regala una media sonrisa.

juro que pude ver a la pobre y bella de sky metida en aprietos porque todo mundo sabe que no hay que pedir explicaciones nunca a desconocidos en tu primer día en las unis gringas si no quieres terminar en una jugarreta     ¿que le vamos a hacer a la niña tan inocente y confianzuda? menos mal que ethan estaba ahí para salvarla a tiempo, que belleza, que suerte la de sky, really, ojalá tuviera su suerte, pfff  
idk, las demás no sé si concuerdan conmigo, pero simplemente amo así cuando voy leyendo las partes del lucas y espero leer que ahí está con el lou y cuando lo está festejo bc los amo, ¿no? ahre pues soy la única pero poco importa, porque en serio que disfruto de sus momentos estúpidos juntos al 100 xd

la cam cam escribió:—Si, ¡Tengo muchas ganas de molestar gente este año! —exclama entusiasmado frotando sus manos— Es bueno volver después de todo —asiente con una sonrisa viendo a nuestros alrededores.
—¡Lo ves! —lo empujo ligeramente mientras río —Y es mucho mejor si entre esa gente están incluidos los Mu, no puedo esperar para hacerles bromas a esos idiotas.

y ahí van, pendejos 100pre, ggg, luego luego la mentalidad a joder gente desde tiempos inmemorables en las charlas de los dos hahahaha ¡simplemente son adorables a su extraña manera simia de ser!(?) 
baia baia que ya tenían bien en mente su fiesta de bienvenida, eses espíritu es el que los hace tan especiales, de seguro 

la cam cam escribió:—Hola me llamo Michael y quisiera un formulario por favor. —pide y al contrario de la mayoría de los que se nos han acercado, el parecía bastante confiado y seguro de si mismo.

¡mickeeeeyyyyyyyyyyy! ay dios mío, no pude con esto, primero me imaginé a los dos weyes ahí en sus mesas repartiendo sus folletos de la fraternidad y luego el bello mickey ahí acercándose con su besho cabello multifacético, yisus, me re emocioné y no sé exactamente por qué, de seguro que es el efecto que causa en mi la falta de cap de cam, ¿lo vez mujer? ahre. después cuando llega el nathaniel yo estaba re tipo     bc amo a nath y se arma buena la cosa bc el nene quiere ser tau, que belleza, aws       y ya por último llega el parker, ay, ¡fangirleo a más no poder con esa parte una y otra y otra vez!, es así como el inicio de todo, ¿me explico? no, bue.
¡madre mía houston, tenemos un problema! no sé exactamente cómo describir por todo lo que pasé al leer el reencuentro de sky y cárter, ay, sinceramente está rara la cosa porque estaba re “oh, si, si” y luego “no, aguanten, no” ¿por qué a la chica le gustan los rubios medios tontos con complejo de rompe corazones? ahre, que ah, no la culpo bc menuda lotería se lleva      ¿dónde quedó esa skylar inocente? pinshi sky, anda con todo  

la cam cam escribió:—No es el dinero, idiota, lo sabes. Los disfraces son incómodos, en su mayoría. — resoplo pero aún así lo sigo —¿En serio pensaste en disfrazarse de Peter Pan? — no puedo evitar la carcajada que sale de mí, hasta tengo que parar de caminar un segundo por lo fuerte que me río —Más te vale que escojas la segunda opción o me verás burlándome y riéndome de ti toda la noche.

¿y qué tenía de malo el que se disfrazara de peter pan?      che lucas culero, por eso está todo pendejo, no deja ser un niño que vuela a su bff cuando él se cree el sheriff del pueblo (o la uni en este caso)  Rolling Eyes
y luego ahí anda de amargado prohibiendo mascotas en la casa, no, lucas, así no se puede, mijo, mejor ya prohíbe de una vez los videojuegos, ¿qué sigue?   
hahaha okno. seguro sólo era su faceta simio alfa de un rato xd
luego, ay, no, ggg, que pendejo, ¿en serio creía que al usaría el traje de monja toda la noche? que no joda xd 
¡y la parte en la que se conocen! ¡ay madre mía que re fangirlee un chingo! Camila, me morí bien muerta con tu capítulo, mujer.


Última edición por jean luc. el Miér 10 Ago 2016, 7:57 pm, editado 1 vez

jean luc.


Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por rosé. el Mar 05 Jul 2016, 12:05 pm

Alec:
Desde el inicio con Marie comiendo palomitas, pasando por todo el diálogo con su familia, ¡Fue genial! Pls, adoro a Peter, a sus padres, a todos, me encantan. Y se puso tan sentimental.. Awws, esa nena es un amor, yo la adoro <3
¿Que decir del inicio de Terry? ¡Dios santo! ¿Como se puede hacer para amar tanto a un personaje como yo amo a Terry? Es que... Es Terry, simplemente, no puedo amarlo mas xd o sea, desde que empieza a narrar él yo simplemente es como estar ahí. Bc tu eres una genia escribiendo y él es... Terry *alabanzas al gran Terry*. Me morí con Adam durmiendo ahí atrás todo incómodo, y el malote de Trenton que resulta no ser tan malote pero me mató cuando agarró a su hermanito y lo sacó de la cama, y las ironías del gran Terry, pls. ¿Ya dije que lo amo? Pues si.
La charla telefónica entre Barbie y Ken fue probablemente lo mas gay que leí en mi vida, shoro xd weno, no lo más pero.. Fue divertido xd me agradan ese par juntos.
¡Y Adam peleando con las Skillman! Es que no pude con eso xd "mejor cierra la boca fotocopia" ese chico si que es rudo xd
Igual lo mejor se todo eso fue Terry con Marie, aai si, que bellos son, yo.. No me resisto ante Merry <3 y Terry siendo educado con la secretaria que creí que no servía para nada, pls se desubicó la señora xd
¡Terry soy tu fan! Pls basta lo amo, no puedo con el filin. La charla con E tambien fue muy cool, él quería seguir de rompe corazones toda su vida, no sé, lo amo xd ya lo dije, intentaré no decirlo mas xd y Ethan ahi diciendole cosas como; "uno nunca está listo para el amor". Que bellos estos dos <3 incluso hasta cuando Ethan habla indirectamente mal de Louis me gustan xd
¡Terry usando la luna Brix! Shoré xd no sé memocione xd ignorame.
Y lo de;
"—¿En serio planeabas asustarme? —cuestiona burlón con algo de dificultad por los colmillos que falsos que tiene— Hombre, Deadpool da más risa que miedo, ni a un niño podrías asustar.
—¿Y tú si, Dracula? —Me burlo sacándome la máscara para ver mejor su atuendo galante pero muy formal del Conde—. Vaya, todos saldrán huyendo cuando llegues."
Xfaborrrr, larga vida a estos dos xd
¡Y el final con mucho Merry! Basta, casi me muero de feels. Es que Terry está hechizado ya por ella, ¿Y como no? En ese disfraz y con lo lind que es <3 o sea ella un amor cuidandolo, aii jesú, ya quiero ver como sigue la trama de este par que me enamora.
Lo amé Alec. Lo amé, de principio a fin.

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por rosé. el Mar 05 Jul 2016, 12:06 pm

Fer:

La enana me da demasiados feels, siempre, o sea, es la hermanita de Louis y ya eso me hace amarla un 1000%. Ya imaginarla ahí con Ernie y la bella familia que tenemos.. Pls, es tan hermosa <3 y le manda msj a su hermanito, ai kent, mis fils están en el cielo ya solo con eso, le compró una remera del hermano n1, o sea.. Ya estaba muerta y me remataste con eso xd
¡La familia Williams! Aii esos negros se roban mi corazón, basta. Su mami tan pegajosa y el negro chico y Stace y.. Yo no puedo Fernanda, me emocioné real y fangirlee intenso con ellos. Stace xfabor, esa negra merece el cielo y más. Y pls, Brickstone, es tan bebé de mami. Lo amo demasiado, pinche negro roba corazones. Y CUANDO HABLAN DE LOUIS DIOS MIO AI KENT SHORO MI FAN GIRL GRITÓ EN ESE MOMENTO, MIS LOUSTONE FILS TODO. No podía calmarme xd lo juro. EL NEGRO CANTANDO I LOVE YOU BABE ¿Acaso querias que yo muriera? Porque casi me ataco de asma de tanto reirme (literal xd) es que.. Solo imaginar la situeishon, o sea. Fue too much xd
El gordo... Awww tambien amo a los Payne, shoré de imaginarme a Shane diciendo sus primeras palabras, estaba tipo; estupida, mis sentimientos, idiota (con amor, bc te amo) pero diosss es que.. Me tocaste el corazon xd
Marc no me agrada, ahr a nadie le importa pero.. Es poco tau pls, no le simpatiza, kelepaza? Weno igual lian tenia que ser mu, ya que xd
El gordo besho siempre recordando que no es gordo sino relleno de amor <3 pinche gordo no admite su obesidad, ahr no asi lo amo xd
Despues los tommo y Luska, pls, fue un momento de fangirleo intenso bc.. Me pueden, mis Luska fils renacen, mi Louis interior shora xd pero después conoce al gordo y LIAM SE ENAMORA A PRIMERA VISTA <3 ai kent ese gordo es tan hermoso y la enana tan Tomlinson xd basta eso fue demasiado perfecto, todo lo fue, me enamoré de tu cap Fernanda. Y osea, apenas iba la primera parte y despues aparece el pinche negro que resulta le gusta Carter, negro maldito, que louis ni lo sospeche never xd
El encuentro con Liam, pls, ese gordo es tan... No sé los amo xd briam me encanta (solo como jriens, obvio *luna lewi*) y AIIII CITARIA TODA LA PARTE EN QUE PIENSA EN LOUIS BC MIS LOUSTONE FILS ESTALLARON ESTOY ENAMORADA DE LOUSTONE AI KENT. No pasó desapercibio el; "—Asi que… ¿Vas a ver qué tal están los Tau?" Pinche negro xd el gordo casi muere ahi xd pero cuando Brix ve a Louis.. Me morí. Fue un momento que describiste demasiado hermoso.
Y despues mas Luska fils, y mi corazón estallando nuevamente bc.. Son tan beshos, quiero shorar porque los shippeo intenso y me duele todo pero dsp me acuerdo que van a tener hijos beshos laska y skuke y se me pasa (un poqis al menos xd)
Me rompió el heart recordar por lo que había pasado Al... Pero me puso happy luego que se sintiera felix y se viera bien <3 fue un besho momento que como todo, me dio muchos filins. Y que encima luego se encuentre con Briam y el negro diga Louis en vez de Liam... Dios, me matas de verdad xs Briam son tan geniales, me encantan, pinche negro, lo odio con tanto amor xd tu me entiendes, es putamente hermoso.
No voy a superar jamás el rol del disfraz de Al xd y que Louis pensaba qu enserio se lo pondría, pinche Emma, ya va a ver por ayudar a la enana a verse hot xd su hermanita debía ser monja.
Pinche Alaska me rompió el corazón, bueno a Liam, pero fue un momento de #todossomosLiam y tenía ganas de ir a shorar con él bc la enana le dice que el hermano está re bueno xd y si pls, todos sabemos que Benjamin es hermoso pero... Pinche Al, no sabe que el gordo ya se enamoró así perdidamente de ella. ¿Que decir? Los Tommo son irresistibles xd
Y bueno.. Amé todo pero quería comentar todo bien besho aunque ya te habia dicho lo mucho que me habia gustado.

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:32 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.