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Universidad de California, Los Ángeles.

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Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Jue 11 Feb 2016, 9:52 pm

Ficha de la Novela.:

+ Título: Universidad de California, Los Ángeles.
+ Autor: Colectiva.
+ Género: Generales.
+ Advertencias: Depende cada escritora. Avisarán en cada capítulo.
+ Aclaraciones: Esta es la re-apertura de la novela.
+ Otras páginas: No.

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UCLA University

    La Universidad de California, Los Ángeles; mejor conocida como la UCLA, es una universidad pública. Se ubica en el área residencial de Westwood dentro de la ciudad de Los Ángeles. Fundada en 1919, es el tercer campus más antiguo del sistema Universidad de California. Ofrece 337 programas de licenciatura y postgrado en un amplio rango de especialidades. Con un cuerpo estudiantil de aproximadamente 29,000 estudiantes de licenciatura y 13,000 estudiantes de postgrado, UCLA es la universidad con el mayor número de estudiantes del estado de California y la universidad más popular en términos de aplicaciones en los Estados Unidos.
  
  En 2013, UCLA se convirtió por primera vez en la universidad pública más selectiva de los Estados Unidos, superando a UC Berkeley, con una tasa de aceptación de aproximadamente 2 estudiantes por cada 10 aplicantes.
  
  En esta universidad los conocimientos adquiridos son bien recompensados ¿Pero te has preguntado lo que sucede dentro de sus fraternidades?
  
  Eso es algo que tienes que vivirlo. Cómo miembro de una fraternidad jamás debes de revelarle al resto de la sociedad que es lo que hacían en sus minutos libres, en las fiestas o reuniones. Lo vivido dentro de aquellas paredes son secretos que se irán contigo hasta la tumba.
  
  La vida universitaria no es como la pintan, no siempre todo son los estudios. Estudiar en esta universidad trae muchas recompensas, creces como persona y descubres como hacer nuevas amistades pero también ofrecen una experiencia única, y esa es la de formar parte de alguna de las Sororidades de esta Alma Mater. ¿Pero cómo lidiamos con los problemas que surgen en la vida de las  fraternidades?
  
  Los nuevos estudiantes no saben cómo se manejan las cosas, y los viejos se entretienen aprovechándose de estos. Las novatadas de casi todas las sororidades rayan en la ridiculez. Y las rivalidades entre estas casas se mantienen como tradición.
  Un nuevo años ha llegado y por ende nuevos integrantes a estás fraternidades... Alpha phi, Epsilon Mu, Delta Tau y Sigma Xi.
  
    Cada fraternidad tiene su historia, cada fraternidad tiene sus reglas, si te unes eres un hermano y jamás dejarás de serlo. Pero siempre debes guardar ciertos secretos.
  
¿A cuál de estas fraternidades quieres pertenecer?
  
¿Quién dijo que la universidad era solo un recinto para estudiar?  

 
Orden de Escritoras.


  + bomb. {Didi.
  + jean luc. {Alec.
  + brick. {Fer.
  + Cam. {Camilo/Campo/Cam/Hija de Satán.
  + tommo. {Vics.
  + tango. {Dai.
   
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bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por tango. el Jue 11 Feb 2016, 10:16 pm

Primera bc yolo  
pd: hongo, can, reina de la berenjena y la lista sigue xd

tango.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Jue 11 Feb 2016, 11:02 pm

Supongo que se puede comentar so... Im here todo quedó hermoso y estoy en modo fangirl xd
Te pasas di, con mis apodos

Cam


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Vie 12 Feb 2016, 6:24 am

Ya hay nuevo tema, ay, que emoción 

jean luc.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por rosé. el Vie 12 Feb 2016, 2:12 pm

Didi!!! OMG, todo te quedó perfecto! No quería comentar hasta terminar de leer cada cosa y WOW, tu trabajo fue genial, las imágenes, toda la información, los sitios dentro y fuera del campus, ya comprendo tu estres! Pero adivina que? Valió la pena! Te quedó todo realmente hermoso ♥ Todo tan organizado, tan lindo y AAWWW me muero por retomar esto! Me encanta di, lo amé todo ♥

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por chanyeol. el Vie 12 Feb 2016, 3:49 pm

AY DIOS MIO, SIEMPRE SOY LA ÚLTIMA  NAMAMES, TODO ESTÁ TAN BELLOOOOO, shoro de emoción. UCLA is back, perraaaaaas  me emociona mucho, basta, ya... Soy feliz de nuevo  Valió la pena la espera.

chanyeol.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Vie 18 Mar 2016, 4:22 pm


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Capítulo 001


 
Katherine Roodwood»Ethan Cox||Di.

Miro atentamente por la ventana, no puedo creer que ya haya terminado todo. Tan bonito que había sido nuestra estadía aquí. Escucho un ruido y me volteo a ver a Alaska, se le ha caído un par de zapatos sobre la alfombra de la habitación de hotel, ya terminé con mi equipaje pero ella aún está con el suyo, así que me acerco a ayudarla.
— ¿Ansiosa por regresar? — le pregunto haciendo una mueca y arrugando la nariz.
— Algo. – responde riendo torpemente y soltando de par en par los zapatos en su maleta, acomodándolos. — ¿Tú no? Estoy feliz por ver a todos de nuevo. – toma las cosas que había tomado de mis manos, para después intentar cerrar la mochila. Niego quedamente.
— No realmente. — murmuro y miro hacía la ventana. — Me gusta aquí, todo es más... Tranquilo. — comento encogiéndome de hombros. —Además, me divertí aquí y tengo lindos recuerdos, pero... Por otro lado, quiero volver y ver a Luke y a mis chicas. — agrego con una media sonrisa, hablando a media verdad. Sonríe de lado, mirándome de reojo y sentándose en la cama.
— Si, extrañaré este lugar. Debemos salir más seguido, tú y yo. – se cruza de brazos, apretando sus labios. — ¿A qué hora dices que sale el vuelo? – de pronto, salta de la cama, dando un pequeño y casi silencioso aplauso, bajando sus maletas de la misma y rodándolas a la entrada de la habitación. — Mientras más rápido lleguemos, más tiempo pasaré con los chicos. – frunce el ceño, riendo bajito.
— En unas dos horas. — digo mirando mi teléfono y tomo mi equipaje también. — Sí... es solo que cuando entramos de regreso a la universidad todo se pone tan loco. — comento y hago una mueca, — O sea, dejamos de ser Kate y Al y nos toca meternos en nuestros papeles de Alaska Tomlinson y Katherine Roodwood, personajes importantes de la sociedad ucladiana. — bufo con un toque de sarcasmo exagerado, pese a que era la verdad. Suelta una pequeña carcajada, caminando a mi lado y tomándome por el brazo, enganchándolo con el suyo.
— Bueno, podemos hacer espacios para nosotras, ¿no es así? Sabes que tengo una agenda siempre libre para tí. – guiña un ojo en mi dirección, soltándome después y peinando su largo cabello.
— ¿Podrás? — bromeo — Entre tu novio, la casa, tus estudios. ¡Dios! Eres una persona ocupada Al, yo soy la vaga de las dos. — río y niego tontamente. — Siempre que quieras, enana.
— ¿Tenemos que involucrar mi estatura en esto, mamá? – enarca una de sus cejas, cruzándose de brazos una vez más y caminando después por toda la habitación, asegurándose de que no ha dejado sus pertenencias. Me mira sonriente. — Siempre tengo tiempo para ti, Roodwood, sólo llama y estaré para tí. – ladea su cabeza, sin borrar la sonrisa de su rostro.
— ¿Mamá? — pregunto en tono ofendido, y la empujo ligeramente — ¿Tenías que decirme mamá? ¿En serio? — bufo y río quedamente, salimos al pasillo y arrastramos nuestro equipaje hasta el ascensor. — Vivimos en la misma casa, ¿qué tan complicado sería hacer tiempo para nosotras?
— ¿Tú qué sabes? Este año, siento que será bastante diferente. – coloca su mano en su barbilla, esperando que algo se le viniera en mente. — Pero siempre hay espacio para tí, lo repito. — Siento que estoy olvidando algo. – añade rascando su frente con preocupación.
— De seguro no es nada. — digo y tiro de ella. — Anda vayámonos, hay que llegar al aeropuerto y hacer el chequeo y eso. — observo y suspiro. — De regreso a la realidad, nuestro último año Al.
— Te extrañaré, Milán. – dice con un torpe acento español, agitando su mano semivacía de bolsas de compra. — Bienvenida seas, realidad. – finge llorar, caminando a mi lado.

▲▼▲▼

Abordamos nuestro vuelo de regreso a California una al lado de la otra, ella me ha quitado el asiento de la ventana así que voy con mi vista fija al techo cuando recuerdo que no hemos hablado respecto a la fraternidad, ni nada por el estilo.
— Hey, Al... — la muevo un poco pues lleva su audífonos y va medio dormida. — ¿Tu ordenaste la lista con las compañeras de habitación? — pregunto en tono bajo, solo para nosotras dos. Frunce el ceño y quita también el otro auricular que llevaba y pausa la música.
— Hum... – sólo dice, rascando su nuca y despejándose un poco. — Lo hice. Le pedí a Emma que la recogiera por mí... Creo. – acomoda su postura en el asiento y voltea a ver a la ventana. — Si no, puedo ir por ella yo misma. – concluye mirándome de vuelta y sonriendo levemente. — ¿Por qué?
— Pregunto, porque yo aún tengo que ir a hacer las compras, ya sabes... Para tener algo que comer cuando lleguen las demás. — murmuro — Y se me había olvidado. — río y la miro, recostándome en mi asiento — ¿Te vendrán a buscar tus papis al aeropuerto? — curioseo.
— Espero que mamá pase por mí apenas lleguemos. – sube las piernas al asiento, sentándose en posición de indio. — E ir a comprar alimento está bien, así tenemos para al menos dos o tres días, en lo que voy a ayudar con eso, ¿no? – me mira sonriendo. — O, ¿piensas comprar para la semana entera? – ríe bajito.
— No sé, depende. — me encojo de hombros. — Si Cruela Devil me facilita el transporte compro para la semana, si no solo para los primeros días. — sonrío con una media mueca.
— ¿Quieres que vayamos juntas? – se cruza de brazos, sonriendo de lado y conectando sus auriculares una vez más, tendiéndome uno con timidez.
— No, tranquila. — me coloco el auricular y apoyo mi cabeza en su hombro. — Tus papis de seguro quieren pasar un rato contigo antes de que empecemos clases, además sé que querrás pasar un rato con Ernest. — sonrío.
— Bueno, cruzo los dedos porque "Cruela Devil" te de recursos. – suelta una leve carcajada, reposando su barbilla en mi cabeza y tomando mi mano, mientras escuchamos como Presley canta Love me tender.

▲▼▲▼

Entramos al aeropuerto por el terminal 2, con nuestro equipaje en mano y riéndonos de un mal chiste que habíamos hecho. Alaska salió corriendo tan pronto vio a su madre con su pequeño hermano, esperando por ella y yo me limite a seguirla mientras recorría con la mirada toda la terminal en busca de alguna cara conocida que hubiese recordado mi llegada, pero como me lo esperaba nadie esperaba por mí, todos probablemente muy ocupados como para recordar algo tan insignificante como mi llegada. Saludé a la familia de Al, y poco después me despedí de ellos también, diciéndole que nos veríamos mañana y con mi equipaje salí en busca de un taxi que me llevara a casa.
Recorriendo las calles de Bel-Air, a unos pocos metros de la casa de mi madre mi teléfono vibró con un mensaje de un número desconocido que yo conocía muy bien.
— «Espero que hayas tenido un lindo viaje y que hayas llegado bien». — dice el mensaje, suspiro y dudo por un instante si responderle sería una buena idea. Ya no estaba en Milán, ya había cometido suficientes estupideces estando por allá.
— «Fue un viaje ameno, gracias. Por favor, no me escribas más.» — fue mi respuesta, algo tosca y seca, con todas las intenciones de cortar con cualquier tipo de ilusión, no podía desubicarme de la realidad y la realidad era que él tenía novia y que mañana cuando pisara la universidad eso sería de las primera cosas que vería. El taxista frenó en frente del gran portón de hierro forjado que cerraba la entrada a la gran mansión Roodwood y yo busqué en mi bolso el control para abrirlo.
— ¿Es usted hija del difunto Sr. Roodwood?— pregunta de pronto el hombre y arranca por el camino de graba de la entrada.
— ¿Disculpe? — pregunto un tanto aturdida y él me sonríe. Asiento. — Sí. — afirmo y lo miró a través del retrovisor.
— Su padre fue un gran hombre. — habla y da vuelta a la fuente en frente de la entrada, estacionándose delante de esta. — Gracias a los programas de ayuda de su fundación mi hija pudo superar su enfermedad exitosamente. — comentó girándose sobre su asiento y me sonrió. — Su padre nos ayudó mucho a mi hija y a mi también un tiempo después cuando su compañía compró el edificio en el que vivíamos, que iba a ser demolido para construir un centro empresarial, y nos entregó el título de propiedad a los que vivíamos ahí. — los ojos del hombre brillan con una especie de devoción cuando habla del hombre que me dio la vida y no puedo hacer más que sonreír ante su recuerdo. — Su padre fue un gran hombre, señorita.
— Gracias, lo sé. — digo en tono amable y tomó mi bolso para apearme del auto. Él me sigue y me ayuda a bajar mi equipaje de la parte trasera. — Tome. — le tiendo su paga y tomó mi equipaje pero el no la recibe.
— No, señorita. — niega y vuelve a sonreír — No siento correcto cobrarle, no con todo lo que su familia ha hecho por la mía. — dice pero no aceptó uno por respuesta e insisto hasta que acepta el dinero. Me despido con amabilidad y una sonrisa antes de tomar mis cosas y subir los escalones del porche y caminar hasta las grandes puertas francesas de roble tallado de la entrada.
Me reciben las mucamas con su fría cortesía, y la casa vacía, como de costumbre. Ahogó un suspiro y hago mi recorrido habitual por las grandes escaleras y largos pasillos hasta mi habitación y en el proceso le pudo a una de las sirvientas que me prepare algo para comer. Las cosas en mi habitación siguen tal cual como las había dejado hacía dos meses y no era para menos, probablemente la casa ha estado vacía desde entonces.

▲▼▲▼

Entrada la media noche termino de acomodar las cosas que me faltan para mi mudanza de regreso a la fraternidad y es a esa hora que escucho la voz de mi madre en el piso de abajo de la casa, me apresuro por las escaleras hasta el gran salón y sonrío al verla parada en medio de la sala, con su cabello rubio suelto y su vestido entubado por encima de la rodilla, tacones negros, luciendo tan elegante e imponente como siempre lo ha hecho, incluso cuando no teníamos mucho, ella siempre se vio como una mujer de alta sociedad, en ese entonces no era más que la feliz esposa de un arquitecto en ascenso.
— Mamá. — sonrío, ella se gira al escucharme y en lugar de una sonrisa una mueca de disgusto se pinta en su rostro.
— ¿Qué haces aquí? — pregunta con un deje de fastidio en la voz y mi sonrisa se borra. — ¿No estabas en Milán? — bufa y se quita su abrigo para dárselo a una de las mucamas.
— Mañana empiezan las clases en la universidad. Tenía que volver. — respondo ahora dejando a un lado mi intento por querer que esto sea un recibimiento normal.
— Sigo sin entender qué haces aquí. — dice en tono seco y ordena a una de las chicas de la servidumbre a que le prepare el baño — ¿Por qué no te fuiste directo a la universidad?
— ¡Oh, no sé! Quizás creí que mi madre podría haberme extrañado y le hubiese gustado verme un rato antes de empezar el ciclo escolar. — comento con sarcasmo y me cruzo de brazos sobre el pecho, entre enojada, triste y herida por su indiferencia.
— ¡Qué ridiculez! — bufa y rueda sus ojos — Estos dos meses fueren un gran alivio en mucho tiempo. Tu presencia sólo acaba con esa paz. Debiste considerar un poco más esta absurda decisión tuya de regresar. — habla en tono frío y me pasa a un lado por la escaleras sin siquiera mirarme, hago mi mayor y mejor esfuerzo por fingir que sus palabras no me hieren pero puedo sentir el picor en mis ojos así que aparto mi mirada cuando ella se gira a mirarme.
— Asegúrate de que el servicio cierre bien después de que te vayas. Es tarde. — es lo último que dice antes de seguir su camino a su habitación, básicamente me está echando de la casa y yo no me hago del rogar tampoco.
Subo a mi cuarto y llamo a un par de mucamas para que me ayuden con mis cosas, fue estúpido de mi parte no haber previsto algo como esto, pero fue aún más estúpido haberme hecho ilusiones con una respuesta de su parte que nunca jamás he visto y que probablemente tampoco llegue a ver jamás.
— ¡Me llevaré uno de los carros de papá! — grito desde el intercomunicador de la cocina y abro la puerta al sótano de la casa, que hace un tiempo atrás fue convertido en un estacionamiento subterráneo, con las chicas del servicio siguiéndome. Hago caso omiso a la respuesta de mi madre y tomo del gavetín de cristal a un lado de la puerta el primer juego de llaves que veo, activo la alarma y corro al carro que enciende las luces, guardo mi equipaje entre los asientos traseros y el maletero, y me subo en él. Dejo mi bolso en el asiento del copiloto y arranco rumbo a la universidad, sintiendo como un gran vacío se hace en mi estómago y las lágrimas resbalan por mis mejillas.

XXXX

Miro la hora en el reloj sobre la pared de la cocina, son la una menos cuarto y yo sigo despierto, todo fuera de la luz de la cocina está apagado y nada más que mi respiración se oye en toda la casa. Doy otro trago a mi taza con un trago de whisky y releo su último mensaje. Ella fue tan seca, la sutileza nunca ha sido lo suyo, directa como siempre en una petición que no creo ser capaz de cumplir.
— ¿Insomnio, cariño? — la voz dulce de mi madre me sobresalta, alzó mi cabeza y la miro. Con su cabello castaño suelto y despeinado, llevaba su bata de seda favorita, me sonrió cálidamente, como siempre solía ser. — ¿Qué estás bebiendo? — pregunta su sonrisa cambiando por un ceño acusador, cruza sus brazos sobre su pecho.
— ¿Té? — es más una pregunta que una afirmación, ella se acerca a mí y me quita la taza de la mano, la olfatea y arruga su nariz.
— Té de whisky será. — gruñe y vacía lo que queda de mi trago en el tanque. — ¿Por qué eres tan igual a tu padre?— suspira mirando al techo como si aquello fuese algo terrible, la miro sin comprenderla del todo y ella sonríe. — Tu padre también suele tomar un trago de whisky cuando quiere despejarse. — dice y llena la tetera con agua. — Yo no sé que consiguen ustedes en el whisky que les hace fluir las ideas, pero... Cariño, acabas de regresar de vacaciones, ¿qué está rondando en esa cabecita tuya que necesitas un trago a la una de la madrugada? — pregunta con ligera preocupación y yo suspiro.
— No es nada mamá. Sólo... — callo y niego, le sonrío quedamente y me acerco para abrazarla — No es nada. — repito porque por mucho que la ame y que ella me ame a mí, sé perfectamente que mis pensamientos la enloquecerían por completo. Sus brazos se ciñen a mí alrededor y sonríe.
— Si tú dices... — suspira y se separa para verme — ¿En qué momento creciste tanto? — pregunta sus ojos poniéndose brillosos, sonrío — Mi niño ya es todo un hombre. — lloriquea y yo no puedo evitar reír.
— ¡Mamá! — me quejo y ella me sonríe con tristeza.
— Es que mírate, ya eres todo un hombre. Este es tu último año de universidad antes de que empieces a trabajar con tu padre en su "gran imperio" — hay burla en su voz y me mira con lo que yo creo que es orgullo — Estoy tan orgullosa del hombre en el que te has convertido. — dice con su voz cargada de cariño y vuelve a abrazarme, esta vez de forma asfixiante, le correspondo el abrazo y sonrío.
— Gracias mamá. — murmuro  y me separo de ella lo suficiente como para ver su rostro sonriente y humedecido. Se limpia las majillas y deja un beso en mi mejilla.
— Es tarde cariño. — dice y palmea mis brazos — Ve a dormir que mañana tienes que reincorporarte en la rutina.

XXXX

La universidad estaba desértica y como era de esperarse, cerrada. Aparqué en el estacionamiento en frente de la gran casa de las Sigmas Xi y tomé mis cosas, después terminaría de bajar todo, por el momento solo quería llegar a mi habitación y dormir o llorar... Sí, probablemente llorar era la opción más realista. Me tiré en mi cama con la vista fija en el machimbrado del techo de la habitación y suspiré con pesadez, mi mente divagando en memorias que eran mejor dejar en el pasado, demasiado dolorosas como para poder pensar con claridad. Siento la necesidad de hablar con alguien, de gritar y llorar, y que alguien me acompañe mientras lo hago pero, estoy sola y es demasiado tarde como para fastidiar a Luke, quien por más que sabía que no tendría ningún problema en escucharme y hablarme hasta que me quedase dormida, estaba cansada de molestarlo y dar lástima. Sinceramente, alguien debía darle un premio por haberme soportado durante tantos años, porque yo sabía que ser mi amigo no era una tarea sencilla y sin importar todas las estupideces que he hecho, él se ha mantenido a mi lado como una constante, probablemente la más importante después de que mi padre murió. Era ridícula la forma en la que yo dependía de él, mi primer amigo... mi mejor amigo.
La noche se pasó entre pensamientos estúpidos y recuerdos agridulces ahora el sol brillaba en lo más alto y yo aún no había salido de mi cama, debería. Aún tenía que terminar de bajar mi equipaje e ir por las compras para la semana; arrastré mi cuerpo fuera de la cama y me preparé para el primer día.

▲▼▲▼

Luna entró en la casa cargada de bolsas y parte de su equipaje, yo llevaba lo demás.
— ¡Wow, prima! — exclama mirando a su alrededor con admiración. — La casa es enorme. — sonríe con emoción y su buen ánimo eleva un poco el mío.
— Lo sé, considérate privilegiada de estar aquí — le digo y dejo las bolsas que llevo conmigo sobre la mesada de la cocina, ella me mira y enarca una ceja.
— ¡Oh, es todo un honor! — habla con un toque de sarcasmo. — Su majestad. — hace una reverencia sinuosa en frente de mí y me mira con burla.
— Arregla todo plebeya — hago una seña con mi mano a la comida y ella me mira indignada.
— ¡Pero si apenas estoy llegando! — se queja con un puchero y yo río.
— Eso te pasa por querer burlarte, novata. — le guiño un ojo con malicia y me giro en mis tacones para dejarla con su tarea — Que quede bien ordenado, ya después puedes subir y escoger tu habitación. — la miro de reojo y sonrío.
— Te odio, ¿lo sabías? — inquiere y bufa, me giro apenas para mirarla y sonreírle.
— Me amas y lo sabes. — vuelvo a guiñarle y salgo de la cocina regresando a mi habitación, no he siquiera terminado de entrar cuando mi teléfono vibra con un mensaje de Luke.
— « ¿Ya estás aquí? ¿Quieres ir a almorzar?» — Sonreí y le respondí un vago: — «Sí, nos vemos en el cafetín en diez»—, volví a tomar mis botas para calzarme, recogí mi bolso de la cama y saqué de él lo más importante, (mi dinero y mi carnet de la universidad), antes de tomar mis llaves de una repisa cerca de la puerta y salir rumbo al cafetín.
Una vez allí, busco de inmediato la cabellera rubia de mi mejor amigo, la cual no es difícil de encontrar debido a su gran altura. Él también parece verme, porque se levanta de la mesa donde estaba sentado y me hace una seña para que me acerque, eso hago. Una gran sonrisa aparece en su rostro y en cuanto estoy en frente de él me envuelve con sus brazos en un abrazo.
— ¡Kate! No sabes lo que te extrañé. —dice aún sin soltarme, la felicidad en su voz era evidente. Río y le correspondo el abrazo con igual fuerza.
—  Lo sé, lo sé.  —  hablo y me separo apenas para verlo  —  Tus vacaciones fueron terribles sin mí presencia, de seguro sufriste mucho.  —  bromeo y dejo un beso en su mejilla, pintándolo de rojo, antes de separarme completamente de él.  —  Pero, aun así, debiste hacer algo para tratar de distraerte, anda, ¿cuéntame?
—Tampoco exageres. —rueda sus ojos y lleva su mano a su mejilla para limpiarse el resto de mi labial. Se sienta de nuevo y me hace una seña para que haga lo mismo —En realidad Louis y yo no hicimos nada fuera de lo normal. Sólo nos relajamos en la playa, fuimos a una que otra fiesta, nada extraordinario. —  Asiento y sonrío.
—  Pues Milán estuvo divino.  —  comento yo con emoción.  —  Alaska y yo nos divertimos demasiado. Fue genial, en serio... Todo, las calles, los clubs, chicos lindos en cada esquina.  —  muerdo mi labio y vuelvo a sonreír  —  Lastima que tuvimos que volver.
—Se nota que me extrañaste tanto como yo a ti. —su voz se tiñe de sarcasmo, pero luego ríe levemente —Yo también me divertí, fue relajante. Ahora es devuelta al trabajo de líder y devuelta a la realidad. Pero también lo extrañaba ¿Sabes?
Me río y lo pateo por debajo de la mesa.
—  ¡Por supuesto que te extrañe rubia!  —  afirmé y le lancé un besito parsimonioso  — Pero eso no hace menos genial mi experiencia porque dime, ¿qué es mejor que irte de vacaciones a Milán con tu mejor amiga y poder hacer desastres sin preocuparte de nada y nadie?  —  expongo con una sonrisa maliciosa.  —  Nos divertimos mucho, pero sí, ahora es tiempo de regresar y poner los pies en la tierra. Es nuestro último año aquí, ¿no te asusta un poco?
—Más que asustado me siento… nostálgico. Sé que extrañaré demasiado todo esto, es decir, mi papá siempre me dijo de lo maravillosa que era esta universidad y los Tau. Siempre me preparé para estar aquí, y no tomé en cuenta que esto no duraría toda mi vida. —suspira poniendo sus codos sobre la mesa y apoyando su cabeza en sus manos.
—  Si bueno, yo no digo que no voy a extrañar a mi fraternidad ni que no me he encariñado con esta universidad y su gente pero, tú sabes...  —  hago un gesto con la mano para restarle importancia  —  Me asusta de cierta forma que pasará después de esto. —  Sinceramente aun no sé qué será el siguiente paso.  —  murmuro
—Todo saldrá bien, Kate. Estaremos en el mundo real, sí, pero estamos preparados. Para eso estamos aquí, ¿no? —sonríe cálidamente —Obvio que asusta, pero, piénsalo así. Es como cuando salimos de la preparatoria, igual nos aterrorizamos, pero ahora míranos. Estamos aquí y estamos perfectos. Nada demasiado malo puede pasar, Kate.
Ladeo mi cabeza tanteado lo que ha dicho y asiento.
—  Sí... supongo que tienes razón, pero ¡vamos, Luke! Yo sé que tú eres tipo: "y el lado positivo es"... pero, en serio no te da ni un poquitico que pánico que este sea nuestro último año.  —  inquirí y enarqué una ceja.
—No tanto, de verdad. —se encoge de hombros, restándole importancia al asunto —Prefiero pensar en lo mucho que tengo que disfrutar este año, en lugar de atormentarme con lo que vendrá después... —hace una pausa y luego suspira —Pero, en fin. ¿Quieres comer?
Ruedo mis ojos y río.
— No puedo con tu positivismo y entusiasmo. — dramatizo y echo un vistazo hacía los pequeños puestos a nuestro alrededor. — No sé... lo que tú pidas, entonces pides para dos. — respondo y me encojo de hombros restándole importancia.
Sus ojos escanean el lugar y, de manera totalmente predecible, se fijan en un puesto de pizza —Debiste haberlo anticipado, comeremos pizza entonces. —anuncia con una sonrisa mientras se levanta, dejándome sola mientras compra comida para ambos. Vuelve poco tiempo después con una aún más amplia sonrisa en su rostro —Se ven exquisitas ¿No crees?
— Todas las pizzas se ven exquisitas para ti, Lucas. — me río y le agradezco por la comida, tomo mi porción y dándole el primer mordisco.  — Es como una especie de requisito para ser Tau, el día que conozca a un Tau que le desagrade la pizza cuestionaré la autenticidad de sus palabras. — bromeo
—Eso no ha pasado y nunca pasará, —lo dice tan serio que es difícil no creerle —al menos no mientras yo sea el líder. Sí algún novato dice que no le gusta la pizza, entonces no merece ser Tau y estará fuera de la casa más rápido de lo que podría llegar a arrepentirse. —continua con su seriedad, pero luego se ríe.
Suelto una carcajada, dejando caer mi cabeza hacia atrás y niego quedamente.
— ¡Qué dramático! — me burlo, y doy otro mordisco a mi pizza. — No es un pecado capital, no amar la pizza, ¿sabes? — lo fastidio. — Si sigues alimentándote a base de pizza y cerveza terminarás rodando por el campus. Ya hasta empieza a notársete. — comento como quien no quiere la cosa y lo señalo, con sorna
—Para mí, y para cualquier Tau que le preguntes, sí es un pecado capital. —dice y su tono de voz dice que es un dato que todo el mundo debería conocer —Y… ¿Acaso me estás diciendo que estoy gordo, Katherine Roodwood? —cuestiona enarcando una ceja.
— ¡Noo! — exclamo con inocencia y sarcasmo al mismo tiempo — ¿Cómo crees que yo te voy a estar diciendo gordo? — río y doy un sorbo a mi bebida. — Yo solo digo que ahora hay más de ti para querer. — muerdo mi labio tratando de no soltar una carcajada. — Ya sabes... — hago un gesto con la mano
—No te voy a dejar querer nada de mí si sigues así. —me da una mirada "amenazante" —Y tú te haces llamar mi mejor amiga. Creo que ya no podemos ser amigos, esta es una relación tóxica para mí. —cruza sus brazos y se gira en su silla, fingiendo que está enojado.
Río bajito.
— ¡Oh, vamos Lukey! — me quejo y estiro mi brazo para empujarlo por sobre la mesa. — No te puedes enojar conmigo, soy tu mejor amiga y como tal tengo que ser sincera contigo. — me excuso con una sonrisa divertida, él sigue en su acto infantil y yo hago un puchero. Me ignora y sé que me va tocar levantarme y rodear la mesa para fastidiarlo un poco y que deje de estar "molesto" conmigo. — Eres un caprichoso. Pareces niño. — resoplo con gracia y me siento en la silla al lado de él. — Luke... — alargo su nombre y empiezo a picarlo con mis dedos por las costillas para hacerle cosquillas. — Vamos... Lukey... no estás gordito... solo llenito de amor. — lo fastidio un poco más y él me rechaza. — Anda... No te "enojes" — hablo con sarcasmo y sonrío apenas, dejo un beso en su mejilla. — Lukey... — hago un puchero exagerado, que debe dar más miedo que ternura y sigo picándolo con mis dedos, haciéndole cosquillas.
— ¡No me hagas cosquillas! —pide y toma mis dos manos para detenerme —Ya, está bien, te perdono por decirme gordo. Y no lo estoy, para que lo tengas claro. Todos los Tau han sobrevivido así, yo no seré la excepción a eso. —niega con su cabeza para darle énfasis a lo que dice.
— Pues yo sentí la grasita mientras te hacia cosquillas. — río inocentemente y me suelto de su agarre para abrazarlo. — Te extrañé mucho en las vacaciones. — agrego.
—Yo también te extrañé, Kate. —corresponde el abrazo y deja un pequeño beso en mi cabeza —Las vacaciones no estuvieron mal, de hecho estuvieron más que excelentes, pero tengo un presentimiento de que este será un buen año.
Arrugo mi nariz pero sonrío, aunque no puede verme puesto que sigo abrazada a él.
— Yo siento que será un completo desastre. — murmuro — Nuevamente, tu eres el positivo aquí. — río y me separo apenas para mirarlo a la cara — Pero, lo bueno aquí es que este fin de semana tenemos fiesta.
—Oh, y será muy buena. —dice con entusiasmo —En realidad todas nuestras fiestas son buenas, pero esta será épica. —asegura —No quiero darte detalles. Louis y yo empezaremos a planearlo todo desde hoy, saldrá estupenda. —la sonrisa en su rostro se amplía.
— ¡No puedes! — me quejo y pongo ojos de cachorro. — ¡Yo quiero saber! Eres malo. —  lloriqueo con dramatismo. — Me lastimas Lucas. — "gruño" y me separo completamente de él, cruzándome de brazos.
— ¡Ah! ¿Entonces tú si puedes enojarte conmigo pero yo no contigo? —pregunta en tono divertido —Será más emocionante todo si es una sorpresa Kate, míralo de esa manera. Además, lo sabrás pronto, no te preocupes.
Me enfurruño más en mi asiento y niego.
— No me gustan las sorpresas. — refunfuño como niña chiquita. — Y sí, yo si puedo enojarme contigo, yo soy mujer, tú eres el Tau. — excuso tontamente, con la intención de sonar infantil.
—Entonces ser Tau me convierte en alguna especie de extraterrestre. Esa no la sabía. Debieron advertírmelo antes. —pretende estar completamente sorprendido —No te diré nada, no aún. Tus pequeños intentos infantiles no funcionan conmigo.
Bufo y me levanto de mi silla, para regresar a mi puesto en frente de él.
— Me desagradas Hemmings, es más no me voy solo porque no he terminado mi pizza. — mascullo como niña caprichosa y tomo mi rebanada a medio comer para darle otra mordida. — Ojalá y pronto empieces a rodar por el campus. — le saco la lengua de manera infantil y bebo de mi refresco
—Eso dolió, Katherine. —dice y ahora él hace pucheros y de verdad parece como si estuviese a punto de llorar — ¿Cómo es que tú, mi mejor amiga en el universo, puedes herir mis sentimientos de esta forma?
Gruño, esto no era justo, ¡él era tan injusto conmigo!
— ¡Esto no es justo! — me quejo y dejo mi pizza. — ¡No me hagas pucheros ni pongas tus ojos de cachorro! — lo apunto, y frunzo mis labios. — No es justo porque a ti no te afecta en nada mis berrinches pero yo no puedo soportar los tuyos. Eres un ser frío, Hemmings. — bajo mi tono de voz y vuelvo a mi puchero. — ¿Cómo es que tú, mi mejor amigo en el universo,  te atreves a manipularme de una manera tan cruel y despiadada? — pregunto al igual que él.
—No te manipulo, sólo sé cómo conseguir lo que quiero. —guiña y sonríe de lado —Y lo que quiero es que por una vez algo en este campus sea sorpresa, por eso no le diré a absolutamente nadie de que será la fiesta. No quiero que termine en ese blog y se arruine todo. —hace una mueca de disgusto y termina su pizza.
Cambio mi cara y aparto mi mirada de él.
— Como quieras. — bufo quedamente y termino mi pizza. — Y a eso que haces, mi amigo se le conoce como vil manipulación. — agrego quedamente refiriéndome a su guiño pasado y tomo mi refresco.

XXXX

La casa Mu estaba completamente desierta, Dylan a mi lado me ayuda a bajar parte de las compras que he hecho para abastecer la casa, al menos durante la primera semana.
— Es linda. — comenta mi amigo dejando las bolsas sobre uno de los mesones de la cocina y echando un vistazo a su alrededor. — Algo ostentosa, ¿no crees? — sonríe y enarca una ceja.
— ¿Te sorprende? — inquiero con un toque de burla. — Es una fraternidad de niños ricos, ¡qué esperabas? — comento como si eso fuese lo más obvio del mundo, él ríe y asiente.
— Tienes razón, tienes razón. — concuerda — Es solo que... no sé, intimida un poco. — murmura con su mirada divagando alrededor con admiración. — Yo no soy un niño rico, exactamente.
— Exactamente no necesitas ser un niño rico para entrar a la fraternidad. — digo y él me mira. —  Relájate Dyl, estarás bien, lo prometo. — le sonrío y palmeo su brazo. —  La mayoría de los chicos aquí son amables y educados, no te mentiré, también tienen grandes egos lo cual puede ser un poco pesado pero no es para menos, la mayoría venimos de grandes e importantes familias. — hago un gesto con la mano y le resto importancia. — Pero esa es la impresión más superficial de la casa, realmente es un buen ambiente en el que se vive aquí, bastante calmado y ordenado... Al menos hasta que las temporadas deportivas empiecen. — río, Dylan sonríe y asiente.
— ¿Tengo que ser ordenado para poder entrar? — pregunta medio en broma medio en serio, sabía muy bien que el orden no era lo suyo. Río.
— Sí, es un requisito. — afirmo con diversión, mi amigo hace una mueca y suspira.
— Mejor ni bajo mis cosas del auto. — comenta. — Al cabo ni tenía tantas ganas de ser un Épsilon Mu. — habla con excesivo pesar y me mira con ojos de cachorros. — Los Tau también son buena opción, aunque creo que no soy lo suficientemente desordenado para ellos, ¿sabes qué? Yo ni quería estar en una fraternidad. —  dramatiza y yo río.
— Déjate de idioteces Murrae, anda por tus cosas e instálate. — le lanzo las llaves de mi auto para que saque lo suyo. — Yo ordenaré aquí. — digo comenzando a sacar las cosas de las bolsas.
— Si es así de por las buenas. — ironiza — El papel de líder exigente e imponente no sirve conmigo, ¿sabías? — se burla apoyándose contra el marco de la puerta de la cocina y mirándome con sorna. Ruedo los ojos pero sonrío.
— Eso está por verse, hermano. Recuerda que ahora estás de novato en mi casa. — hablo con malicia divertida y él hace una mueca.
— Esto será raro. — murmura arrugando su nariz con desagrado y ríe. — Tener que  tomarte en serio será el verdadero reto para mí como novato, ¡oh, gran y sabio líder Ethan! — exclama haciendo una alabanza, reprimo mi risa tratando de parecer serio y le lanzo una mandarina a la cara, la evita. — ¡Qué salvaje! ¡Me atacas con una fruta y te haces llamar un ser refinado! — niega con indignación y yo no puedo evitar reír, le lanzo otra mandarina la cual atrapa esta vez.
— Cállate ya, y anda a desempacar. — le ordeno con diversión y él hace un gesto militar sin ocultar su diversión.
— Lo que usted ordene, ¡oh, gran y sabio líder Ethan! — ríe y sale de la cocina antes de que pueda lanzarle otra fruta a la cara.
— ¡Eres un idiota, Murrae! — grito, tener a Dylan en a casa sería divertido, quizás una completa travesía.
— ¡Gracias por las mandarinas, oh, gran y sabio líder Ethan! — responde desde donde quiera que esté y río por lo bajo.
— Idiota. — mascullo bajito y me dispongo a ordenar lo que hemos comprado para abastecernos durante estos días.
Cuando terminé de guardar todo voy al estacionamiento para sacar mis cosas de mi auto, dejo la lista con los compañeros de habitación pegada en la cartelera informativa que tenemos en la sala, —a un lado de los estante de madera y cristal con todos los trofeos y reconocimientos que la casa ha obtenido—, y subo a mi habitación, comenzando a desempacar. No hay nadie más en la casa más que Dylan y mi persona, y es cerca del mediodía que recibo el mensaje habitual de Kimberly anunciado su llegada a la universidad y como todos los años desde que estamos aquí, tomo mi chaqueta y mis llaves y me dirijo a su encuentro para ayudarla con sus cosas y luego ir a comer algo o solo "pasar el rato con mi linda novia". Arrastro mis pies por el pavimento y saludo a todo el que me saluda incluso cuando no los conozco. Veo a Kimberly a unos pocos metros luego de un tiempo caminando, se ve perfecta, como de costumbre, y está bajando sus cosas de un auto negro con vidrios polarizados semejante a una limusina pero más pequeño y menos llamativo. Me acerco sigilosamente hasta ella, está distraída con sus cosas, por lo que me da la oportunidad perfecta para sorprenderla desde atrás. Suelta un gritito muy agudo que perfora mis tímpanos y me hace querer lanzarla sin delicadeza alguna contra el pavimento porque ha sido realmente molesto, pero sonrío porque a veces puede ser un poco divertido fastidiarla.
— Hola linda. — la saludo con un tono de voz dulcemente sarcástico y me acerco a ella para dejar un corto beso en sus labios.
— Hola E, tiempo sin verte, guapo como de costumbre — sonríe de lado acomodando su bolso al hombro para luego saludar a su chofer con la mano indicándole que ya puede irse, tomo la mayoría de su equipaje para ayudarla a entrar a la casa. — ¿Cómo has estado? — Acomoda sus grandes gafas de sol para luego comenzar a caminar arrastrando la más pequeña de sus valijas.
— Estoy bien, tú también te ves muy bien. — sonrío, no miento, ella es una chica hermosa y es sabido que tiene a más de uno babeando a sus pies, pero tampoco es completamente verdadero el valor de mis palabras; me las arreglo para abrirle la puerta de la casa, aún cuando voy cargado con todas sus cosas, — Siempre te ves bien. — beso su mejilla cortamente por inercia y costumbre y vuelvo a sonreírle. — ¿Qué tal tus vacaciones? — pregunto
— Gracias. — pasa delante de mí adelantándose a las escaleras — Genial, playa, nieve, Europa, Centroamérica, no puedo quejarme — se encoje de hombros — ¿Las tuyas?
Me encojo levemente de hombros, sin borrar la sonrisa de mi rostro, aunque no sea completamente verdadera. Esto era como una especie de rutina, algo que siempre era igual y a la que ya estaba acostumbrado, aburría y realmente  no contaba con el interés de ninguno de los dos pero, necesaria e inevitable para nosotros.
— Europa es lindo. — comento. — Más cuando no pierdes el tiempo en grandes y lujosos hoteles que son todos iguales, y exploras realmente las calles... Es bastante peculiar, una gran experiencia. — hablo, ella abre la puerta de su habitación y entramos, dejo sus cosas a un lado de la cama y me siento en el borde de ella. — Se sintió bien alejarme un rato de todo esto.
— Lo mismo digo — suspira dejando sus cosas y quitándose sus gafas dejándolas sobre su cabeza haciendo su cabello hacia atrás. — Pero había que volver — dice sin ningún tipo de expresión y fija la vista en su móvil, su emoción se me contagia, nótese el sarcasmo, y ahogo un suspiro — ¿Me llevarás a almorzar? —Teclea en este ágilmente. Asiento quedamente con la cabeza.
— Seguro. ¿A dónde te gustaría ir a comer? — pregunto y vuelvo a ponerme de pie — Este es nuestro último año aquí, después de esto solo volveremos si así lo queremos. — comento con doble sentido, refiriéndome no solo a la universidad sino también a este sin sentido al que ella y yo llamamos “noviazgo”.
— Sorpréndeme, siempre has tenido la habilidad para hacerlo — levanta su mirada hacia mí, guardando su móvil —. Creo que... Me quedaré un poco más por aquí. A papá le gustaría que fuese cardióloga y bueno, me llevará un poco más de tiempo — se encoge de hombros.
— Igual no será lo mismo Kimmy. - digo y extiendo mi mano hacia a ella, la toma y caminamos hacia la salida. — Tendrás, de alguna forma, un par de responsabilidades menos, como la casa por ejemplo. Y no estarás aquí por completo. — bajamos a la planta principal — ¿Te molesta si nos quedamos? O sea, puedo cocinar algo, realmente no tengo muchas de andar por ahí. — y hablaba en serio, andar en público era tener que forzar más todo esto, siempre que salíamos se implicaban sonrisas falsas, demostraciones de afecto sin afecto en lo absoluto y diversión sin ser divertida.
— No, no hay problema, tampoco tenía muchas ganas de todos modos — dice sin más — ¿Vamos a tu casa?
— Claro. — salimos de la casa Phi y hacemos el camino de regreso a la Mu, no hay mucho para hablar a decir verdad, ella va viendo algo en su móvil y yo solo estoy perdido en la nada, ¿cómo diablos había terminado en una situación como esta? Llevando una relación más fría que el Ártico y la Antártida, juntos, y no es exactamente culpa de Kimberly o culpa mía, solo... Creo que los dos estábamos en el mismo punto, esto se había vuelto más una obligación que algo propio, por gusto. — ¿Qué te gustaría comer? — pregunto cuando entramos en mi fraternidad. Espero más que un simple "lo que tú quieras" que me ha estado dando.
— Ahmm — aclara su garganta — Lo... ¿que quieras? — Me mira con una mueca y yo ruedo los ojos — Pasta, por mi estaría bien. Supongo que no tienes una carta o algo así para mostrarme así que... No tengo muchas ideas.
— Pasta será. — la llevo hasta la cocina, ella toma asiento en uno de los bancos frente a la barra y yo me dispongo a buscar todo lo que voy a necesitar para hacer una pasta primavera. Apoya su codo sobre la mesa sosteniendo su cabeza dejando el móvil a un lado.
— ¿No ha llegado nadie a la casa aun? — Pregunta viendo hacia la puerta de la cocina. Niego.
— Dylan y yo solamente. — digo — Pero Dyl está encerrado en su habitación, probablemente durmiendo, así que por ahora estamos solos. — me encojo ligeramente de hombros y dejo los calabacines a un lado, para buscar un cuchillo y el pelador.
— Ah... ¿Con él te fuiste de vacaciones? Aun no me dices a donde. — Me sigue con la mirada, aunque no la estoy viendo puedo notarlo.
— Sí, con él. — afirmo y la miro cortamente sonriendo sin dientes. — Pues fuimos, literalmente, por casi toda Europa. Primero llagamos a Londres, luego de unos días fuimos a Italia, y ahí visitamos Roma, Milán, Venecia y Florencia, luego fuimos a Francia, nos dimos una vuelta por Grecia, Suiza y Suecia, Irlanda, Holanda y terminamos en Alemania. — sonrío y comienzo a picar los vegetales. — ¿Y tú?
— Wow, sí que recorrieron. Yo... Solo fuimos con mi prima Dinah a Paris, luego a Montecarlo, volví a los Ángeles con la familia y luego a Punta Cana antes de volver aquí. Fue lindo en verdad, no tenía ni un poco de ganas de volver — asiente — Creo que nunca había tenido tan pocas ganas de iniciar las clases como este año — hace una mueca soltando un suspiro y no puedo estar más de acuerdo con ella, nos volvemos a quedar en silencio y realmente no decimos mucho más que alguno que otro comentario trivial para llenar el vacío por la falta de interés, comimos y poco después Kim se fue.

▲▼▲▼

Decido ponerme a ordenar mi habitación y desempacar mis cosas cuando se empieza a sentir la presencia de los demás chicos en la casa, me asomo al pasillo en el momento en el que escucho una voz familiar y completamente identificable. Su caminata de chico malo, despreocupada y dominante se apaciguó un poco al verme. El rubio que venía a su lado dejó de hablar cuando Carter exclamó:
— ¡Tarzán! —Sonrío por su comentario ante mi nuevo, ¿no-corte? Y salgo a su encuentro— Hermano, un poco más y el cabello te llegará al trasero, —dice divertido mientras contesto su saludo— ¿Cómo está el rey de la selva?
Ruedo los ojos con diversión.
— Pero si es la Barbie de la casa. — respondo en el mismo tono y lo empujo ligeramente después de saludarlo sin borrar mi sonrisa. — Todo bien, como puedes ver, ¿qué hay de ti? ¿Piensas dejar de oxigenarte este año, o seguiremos fingiendo que eres rubio natural? — bromeo. El rubio de su lado suelta una sonora carcajada y tapa su boca al instante, en intento por reprimirla, lo cual es en vano porque su risa me contagia. Carter finge reír y rueda sus ojos a mí dirección.
— Yo estoy muy bien, —dice— disfrutando de mi cabello virgen y natural. —Enfatiza palabra por palabra y yo sólo atino a volver a reír— Este, —dice señalando al chico de su lado— es el teñido aquí. —Bufa y el mencionado golpea el hombro de Carter.
—Si eso te consuela. —Habla el chico con voz sorprendentemente grave.
— Ajá. Otro año pretendiendo que eres rubio. — sonrío y niego con diversión — Y "este" tiene nombre, supongo yo. — inquiero mirando al chico rubio que viene a su lado, es una cara nueva en la casa. — ¿Vienes de novato o solo de escolta para la Barbie? — pregunto en tono juguetón y miro a Carter de reojo.
— ¡Ja! Ya quisiera este idiota oxigenado tenerme de esclavo. —Dice divertido, con una sonrisa ladina y estira una de sus manos— Soy Caden, tu nuevo futuro miembro, líder.
Enarco una ceja y suelto una carcajada, acepto su mano y asiento.
— Me cae bien, Carter. — comento mirando al rubio teñido con burla y vuelvo mi atención al rubio natural. — Soy Ethan, pero me doy cuenta de que ya lo sabes. Dime Ethan por favor, me agrada la seguridad en tus palabras. — sonrío. — Un gusto conocerte Caden.
Él asiente y vuelve a su lugar, cruzando ambos brazos sobre su pecho.
— Lo mismo digo, Ethan —dice y sonríe ampliamente—. Considerando con quién crecí a mí lado, —insinúa, señalando con sus ojos a Carter quien rueda los ojos, de nuevo— es necesario que lo sea para controlar a la bestia teñida.
Carter entrecierra sus ojos y suelta un bufido.
— No sé si lo notaron pero, estoy aquí. —Se queja el rubio.
— Por supuesto que nos damos cuenta, hermano. Tu ego nunca pasaría desapercibido. — lo fastidio y palmeo su brazo amistosamente, miro al otro rubio y le sonrío. — Eres el segundo novato en pisar la casa este año, los demás han de llegar en un par de días cuando se abran las inscripciones. — comento — Sus habitaciones están en la otra ala del pasillo. — le informo, señalando al lado contrario de donde estamos. — Si traes tus cosas, por el momento puedes ir y escoger la habitación que más te agrade. — le informo
— ¡Qué privilegio! —Exclama sorprendido— Pensé que debería conformarme con cualquiera, por suerte no será así. —Mueve su cabeza y suelta un leve resoplido— Un gusto haberte conocido, Ethan, finalmente, —especifica— pero ahora te dejo con la rubia. —Palmea la espalda de Carter y gira, para luego comenzar a caminar hacia el otro lado.
— ¡No necesitas dar las gracias! —Exclama Carter, mientras Caden ya va a la mitad del pasillo.
— ¡Lo sé! —Exclamó Caden y giró— ¡Nos vemos luego, rubia! —Y al girar de nuevo con su vista al frente siguió su camino hasta que lo Perdimos de vista.
— Vaya amigos que tengo, ¿eh? —Dice Carter con divertida ironía, para luego caminar hacia la puerta de mi habitación— Es bueno estar de vuelta. —Murmura con melancolía mientras mira el interior desde el marco de la puerta. Río.
— Somos los mejores amigos que puedas tener, Hudson. — digo y me adentro a mi habitación invitándolo con un gesto. — Pero eso ya lo sabes y nos amas. — afirmo con grandeza — Pero cuéntame, ¿qué hiciste en este tiempo de "ocio"?
Él ríe y pasa una mano por su cabello desordenado.
— Como digas. —Dice entre risa— Nada especial, dado a que mis padres trabajan, Nathaniel se quedó con ellos. Yo salí con Terry, Caden y un amigo. —Dice sin ganas— ¿Tu qué me dices, Tarzán? ¿Qué tal tu retorno de la jungla?
— No cuento mucho, Dylan y yo nos fuimos de mochileros por Europa el último mes y ahora que estoy de regreso, ya sabes... "Re-adaptándome" a las responsabilidades. — hago una mueca de sufrimiento y luego sonrío.
Camina hacia la ventana, mira a través del cristal y suelta un bufido. Al girar me mira con la cabeza inclinada.
— Nos quedan los últimos esfuerzos, Cox, luego... Nos vamos. —Dice, un tanto sorprendido al oír sus palabras— Seremos los profesionales que queremos, ¿no? —Ríe, toma la silla del escritorio y se sienta en ella con el respaldo por delante— Además, me tienes a mí a tu lado, idiota, todo estará bien. —Expresa, con semblante obvio y divertido.
— ¡Oh mi Dios! ¿Cómo es que no me dije eso antes? — exclamo con burla y sarcasmo. — Me siento mucho más seguro y confiado con el gran Carter Hudson a mí lado, como amigo. — ironizo con diversión y le lanzo una de mis almohadas. — Idiota. — río y me siento sobre mi cama. — Es nuestro último año, y es un alivio. Solo espero que sea un año tranquilo y sin complicaciones.
Él ríe y lanza la almohada de nuevo hacia a mí, alcanzo a tomarla en el aire.
— Ya, soy todo lo que dijiste y más. —Sonríe ladino y agrega— Pero, hablando enserio, sabes que haré lo que necesites, es mi deber. —Una de sus cejas se eleva socarrona— Claro que lo será, como siempre, —bufa— al menos que tengamos un Harry Potter en la fraternidad que todos los años sea perseguido por un alienígena sin nariz. —Ironiza.
Suelto una carcajada por su comentario y niego con diversión.
— No creo que Voldemort cuente como alienígena pero bueno. — comento como si nada y suspiro. — Es nuestro último año aquí y tiene que ser grandioso. Tengo muchas expectativas pero al mismo tiempo estoy algo nervioso. — comento y le resto importancia con la mano. Él entrecierra sus ojos, sorprendido.
— Espera, ¿nervioso? ¿El gran líder Mu está nervioso? —Resopla— Eso es nuevo, ¿se puede saber la razón de tus nervios?
— Sí, Carter nervioso. Soy humano puedo estar nervioso. — digo y ruedo los ojos. —  Y sinceramente no sé por qué, llámale instinto o sexto sentido, pero hay algo que me inquieta acerca de este año y no tengo idea de qué es. —  suspiro. Carter resopla y mira hacia otro lado. Relame sus labios y me mira con diversión.
— Cuando digo que no debes preocuparte porque estaré aquí para lo que necesites, lo digo enserio. —Hace una pausa y me mira fijo— Todos estaremos para lo que sea que necesites, Ethan, tanto Terry como yo, eso te lo puedo asegurar. —Se pone de pie y camina hacia mí— No te abrazaré, —dice divertido— aunque la situación lo amerite. —Rio a su lado y siento un golpe tenue en mi hombro, supongo que ese es su abrazo— ¿Hay alguien más aquí además de Caden y nosotros?
— Gracias, Carter, puedo sentir tu aprecio. — hay algo de sarcasmo y diversión en mi voz pero hablo enserio, y asiento. — Sí, Dylan llegó conmigo esta mañana. — comento y hago una seña hacia la puerta. — Debe estar desempacando en el área de novatos como Caden.
— ¿Entonces, qué hacemos aquí sentados como dos tías chusmas? —Dice entre risas— Quiero conocer al famoso Dylan.
Río.
— ¿Tías chusmas? — inquiero. — Eso es nuevo. — sonrío y me levanto de donde estoy. — Dylan es un gran chico pero supongo que mi opinión no es muy imparcial que digamos. — río encogiéndome ligeramente de hombros.
— Sí, tías chusmas. —Repite y salimos al pasillo para comenzar a caminar a la zona de los novatos— Claro que no, cuando hablas de nosotros no eres imparcial para nada. —Dice con obviedad y diversión mientras hace muecas extrañas.
— Bueno... Son mis hermanos, mis mejores amigos. Nadie espera que lo sea, ¿verdad? — me encojo de hombros con una media sonrisa. — Además, estoy orgulloso de mis hermanos y mi fraternidad.
El rubio sonríe.
— Raro sería que lo fueras, —suelta un resoplido— ya, no te pongas sentimental ricitos.
Ruedo los ojos y sonrío.
— Déjame ser sentimental, tú eres aquí el que tiene eso de "macho que se respeta no demuestra afecto" — lo fastidio y comienzo a ojear en las habitaciones del pasillo cuando llegamos al área de los novatos. — Aquí. — digo cuando escucho la carcajada aguda de Dylan, ni toco ni llamo a la puerta, simplemente la abro y Dylan está ahí, también lo está Caden, los dos nos miran y sonríe.
— ¡Ethan, me honras con tu presencia! — se burla y echa un vistazo hacia Carter. — Tú debes ser Carter, ¿no? — inquiere aunque es más una afirmación. — Mucho gusto, Dylan Murrae. — se presenta
Veo a Carter entrecerrar su mirada y estudiar al chico con una sonrisa ladina. Carter estira su mano y Dylan le imita.
— Igualmente, Dylan. —Habla con la voz que suele usar para imitar al policía malo. El apretón es corto y fuerte pero amistoso— He escuchado mucho de ti —hace un gesto con su ceja hacia mí y ríe— y creó que tú serás el único que podrá explicarme la razón de sus cabellos al estilo Tarzán. —Habla divertido.
— Ya, rubia, —habla Caden por detrás— deja de envidiar su cabello. Quizá sí dejarás de teñirte el tuyo crecerá.
Dylan nunca ha sido bueno para reprimir sus carcajadas y eso se nota cuando larga una y trata de callarse pero no puede, su risa me contagia y yo también termino riendo.
— Lo siento. — se disculpa cuando logra controlarse. — Y no creo poder explicar ese por qué. Quizás solo le da mucha flojera ir a que le corten el cabello. — se encoje de hombros despreocupado.
— No es flojera, me gusta mi cabello largo así como a ti te gusta el tuyo. — lo señalo y él asiente.
— Eso también es buen motivo. — sonríe y mira a Carter. — Yo también he escuchado bastante de ti, bueno de ustedes en general. — hace una seña refiriéndose a la casa, a todos
Carter no puede mantener su mal gesto y termina riendo a su lado.
— Oh, bien, eso es bueno. —Me mira con picardía— Mamá búfalo está orgulloso de nosotros. —Pellizca mi mejilla y balbucea como bebé. Hago una mueca y aparto su mano de mi cara con un manotazo.
— No te emociones Barbie. — río — Y mantén tus manos lejos de mi bello rostro. — digo con una mueca de asco, "limpiándome" la zona que tocó.
— ¿Mamá búfalo? — rió Dylan y me miró divertido, rodé los ojos. Carter hace una mueca de disgusto y limpia sus manos en su ropa.
— Eres de las pocas personas que tienen la suerte de ser tocadas por estas manos y te quejas. —Replica indignado.
— Si Ethan es mamá búfalo, —habla Caden riendo— ¿Carter es mamá pato?
— ¡Dios! Discúlpame por no apreciar ese gran honor. — ironizo y ruedo los ojos con diversión. — Tu ego crece cada día más. — suspiro con dramatismo y miro a los dos novatos. — ¿Mamá pato? No sí, un zoológico en la casa. — comento y río. — Más que una mamá yo diría que es la madrastra malvada. — sonrío con burla y miro a mi rubio amigo. Carter suelta una risita y Caden reprime una carcajada.
— ¿Sabes, Ethan? Sí hubiese un termómetro que midiera el ego de la rubia, explotaría. —Carter mira mal a Caden ante su burla.
— Cierra la boca, Rich. —Resopla— No es arrogancia o egocentrismo es... Confianza en mí mismo. —Aclara con su ceño fruncido.
— Claro, —alarga Caden con burla— y yo no debo ayudarte a teñir en la madrugada eso que llamas cabello. Dylan y yo soltamos una sonora carcajada al unisonó.
— ¡Dios mío! — ríe Dylan y niega divertido. — La confianza en sí mismos es buena... aunque en exceso es arrogancia. — tararea inocentemente y yo asiento.
— Lo que él dijo Carter. — digo y señalo a mi amigo. — Sabías palabras de nuestro sabio filósofo.
El rubio bufa y rueda sus ojos en blanco.
— Me vengaré, novatos. —Amenaza divertido mientras señala a ambos con un dedo.
— ¡Uh, la madrastra nos hará limpiar baños con la lengua! —Exclama Caden, divertido y veo a Carter lanzarle con la almohada por la cara.
—Esa sería una buena idea, aunque algo –demasiado- desagradable para nuestro estilo. — apunto y sonrío con malicia mirando a mi teñido amigo, él asiente.
— No jodas Ethan. — ríe Dylan y niega. — Se morirá alguien si lo hacen, ya verán. — predice y nosotros reímos.

bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Vie 18 Mar 2016, 4:30 pm


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Capítulo 001


 
Katherine Roodwood»Ethan Cox||Di.

El sol estaba en lo más alto a estas horas de la mañana, y una brisa fresca hacia bailar los manteles de las mesas, y volar algunos de los folletos que habían sobre ellas. El característico bullicio de expectación de lo que este día significaba estaba en el aire, con varios grupos de chicos y chicas reunidos muy cerca de donde todas las masas se estaban preparando para recibir a sus nuevos aspirantes. Miro a Alaska, que está a mi lado acomodando un par de cosas y suspiro.
— Otro año, otras caras... mismo miedo y misma emoción en el aire. — sonrío y hago una seña con la cabeza a un pequeño grupo de chicas que miran hacia nuestra mesa y cada una de nosotras con absoluta atención, parecían ansiosas.
— ¡Lo sé! – la emoción comenzaba a notarse en su rostro. Sabía que le emocionaban los regresos a clases y las inscripciones, sabía lo entusiasta que era ella en momentos como este. — Puedo sentir que este será un inicio increíble, mi amiga. – acomoda los folletos que se desacomodaban por el viento y comienza a mirar los rostros de los chicos y chicas que desfilan ante nosotras para ir directo a una mesa de alguna fraternidad. — Deberías darme un calmante, si sintieras mi corazón, parece que estoy a punto de tener un infarto. – bromea, mirándome esta vez. Río y niego con la cabeza.
— Por favor no te me infartes, dirigir una fraternidad no es lo mío. — comento con gracia y dramatismo y un par de chicas se acercan a nuestra mesa, así que les tiendo un par de folletos. — Creo que el tiempo realmente cambia las cosas, digo, ¿alguna vez te imaginaste que estaríamos aquí, así? — pregunté viéndola de reojo. — Digo, recuerdo el primer día que vine como novata y estaban Cheyenne y Stacy en estas mesas, jamás me imaginé en el lugar de ninguna. Ellas se veían tan... intimidantes y... ¡Dios, ellas eran terribles! — río
— ¡Lo recuerdo! – ríe, mientras tiende boletillas, sin importarle mucho lo lejos que las chicas vayan pasando. — Creo que esta casa necesitaba gente con... Más tranquilidad como nosotras, ¿no crees? – enarca una de sus cejas, riendo bajito. — Yo jamás me imaginé aquí, pero... Como mamá dice: "Las cosas cambian cuando menos te lo esperas." – llama a un par de chicas, dándoles un par de folletos, sonriéndoles e intentando convencerlas de que las Sigma Xi son su "mejor opción"
— Tu madre es una persona sabía. — afirmo y salgo de detrás de la mesa para ponerme al frente y poder tener mejor contacto con las chicas curiosas. — Y tienes razón, le hacía falta un poco más de amabilidad a esta casa. — le guiño. Y me acerco a un par de chicas para guiarlas hasta la mesa y que ella les entregue los folletos
— Somos la solución a la corrupción. – finge orgullo y entonces, comienza a platicar con un par de chicas con interés. Cuando termina, me mira sonríe con amplitud. — Katherine, tendremos éxito. – aplaude con emoción.
— ¡Por supuesto que sí! — exclamo y sonrío ampliamente. — ¿Qué chica no quiere ser una de nosotras? — inquiero con obviedad y le guiño un ojo con simpatía. —   Será nuestro año Al, ya lo verás. Haremos que dejen de menospreciarnos, no somos solo una fraternidad de muñecas inflables.
— ¡Yey! – se levanta de su asiento, corre a darme un abrazo con fuerza y comienza a caminar a unos metros, para empezar a repartir más boletas. La imito y observo a mí alrededor.
Grupos gigantescos de chicos y chicas, varios de ellos nuevos miembros de la universidad, caminan de un lado a otro, algo perdidos entre tanta bulla. Miran curiosos las cuatro mesas que hay a lo largo de la cafetería, indagan con su vista, temerosos de dar un paso al frente y preguntar por los motivos de tanta excitación. Por eso es que decidimos acercarnos a ellos e involucrarlos para que así todo el esfuerzo que habíamos hecho en la presentación de nuestras fraternidades no se fuera a la borda. Veo a un grupo de chicos y chicas acercándose y camino con paso firme, mis tacones resuenan en el brillante cerámico y entonces veo a un rubio desagradable irrumpir en medio de mi objetivo. Me apresuro y no dudo en imitarle, lo tengo a mi lado por lo que la atención que él poseía por parte de los chicos, ahora era mía.
— Maldición, Roodwood, apenas pasaron dos horas desde que llegué aquí, ¿tanto me extrañaste en las vacaciones que te pegas a mí tan rápido como un insecto? —Murmura con clara avidez y egocentrismo, su sonrisa ladina es burlona e irritante como el brillo de sus ojos.
— Seguro, Hudson. — resoplo con sarcasmo y lo fulmino con la mirada. — Mi vida no tiene sentido sin tu inflada cabeza a mí alrededor. — ironizo y le sonrío al grupo de chicos, con toda la intención de ignorarlo.
— ¡Hola! ¡Bienvenidos a UCLA! — exclamo con alegría y simpatía. — Mi nombre es Katherine Roodwood, miembro de las inigualables Sigma Xi, es un gusto conocerlos y servirles de guía en esta decisión tan importante como lo es elegir una fraternidad, si me siguen puedo llevarlas a la mejor fraternidad femenina, Las Sigma Xi; de paso recomendarles y darles información, chicos, acerca de la mejor fraternidad masculina de esta universidad: Los Delta Tau. — hablo y les hago señas para que me sigan. Carter suelta un bufido con sorna y siento su mano cerrarse en mi muñeca. Suelta un silbido que detiene al grupo de chicos y a quién estuviese a nuestro alrededor.
— Pero antes, mi querida Kate, me dará lugar a presentarme, claro y para su suerte, refutarla. —Su sonrisa socarrona y el brillo, ante el poderío, que sus ojos vislumbraban, le sonrío dulcemente, en mi mente le  estoy sacando los ojos con una cuchara. — Soy Carter Hudson, miembro de la legendaria y prestigiosa fraternidad masculina de nuestra querida universidad, los Épsilon Mu —su tono coqueto, su actitud segura y dispuesta parece hechizar a todas las chicas en el lugar, y yo solo no puedo evitar rodar los ojos — Si me siguen podrán informarse aún más por nuestro líder y así asegurarse de nuestra excelencia como hombres y profesionales. Mientras que, a las señoritas, —oh, no, allí iba el maldito chico oxigenado a quitar de mis manos las candidatas con sus cumplidos y “galantes” sonrisas, — también podrán formar parte de la única fraternidad femenina que vale la pena en este campus, no sólo porque forma a verdaderas mujeres, sino que también lleva en lo alto el nivel de pudor y femineidad admirado por todo hombre.
— ¡Claro! — exclamo con entusiasmo y aplaudo. — Pero si estás hablando de las dos fraternidades más arrogantes y clasistas de todo el campus. Épsilon y Phis, tal para cual. — hablo y miro al grupo. — Cortados con el mismo molde, todos y cada uno de sus miembros son la misma combinación de egolatría, "superioridad y buen prospecto". — hago comillas en las últimas dos cosas, — Se los definiré en una sola palabra: aburrido. —  no estoy molesta, y lejos de fastidiarme, estos debates siempre me han parecido entretenidos, incluso cuando mi oponente es nada más y nada menos que la Barbie teñida de los Mu. —  En las Sigma Xis, y los Delta Tau apoyamos la individualidad y originalidad. Nosotros ofrecemos un ambiente entretenido en el cual ser ustedes mismo es el mejor de los papeles. Impulsamos y fomentamos la exploración del “yo interno”. Porque, ¿qué es la vida si hay que censurarse?  — argumento con carisma y entusiasmo, y le doy una miradita burlesca al rubio. Carter asiente, sus labios se fruncen y sonríe con diversión.
— Eso es... Bueno, valorable, O a la cuatro —me llama burlón con ese apodo idiota—, pero cabe recalcar que se llevan los premios por ser problemáticos, castigados y excluidos por los mismos directivos, producto de ese “yo interno” no muy convencional. —Me dedica una mirada triunfante y continuó — Quizá puedan llamarnos egocéntricos, narcisistas y muchas cosas más sólo porque nosotros nos basamos en los ideales que forman a cada uno. Mujeres y hombres de bien, profesionistas, el ser humano ideal. Activo, inteligente, estratega y claro, de familia porque nada va por encima de un hermano. Chicos, no pierdan su tiempo arriesgándose a llevar un estilo de vida limitado en el libertinaje que nos priva de tantas cosas, como los Tau y las Xi nos demuestran día a día. — Una de sus cejas se elevó y sonrió al grupo de chicos.
— ¿Qué es de la vida sin problemas? Las experiencias nos hacen sabios, y experimentar y cometer errores es de humanos. Nos apoyamos en los momentos de austeridad y en las complicaciones, nos unimos como la familia que nuestras fraternidades representan y salimos adelante con la cabeza en alto.  — respondo con completa seriedad, pero si borrar del todo mi sonrisa.  — Es cierto, ni los Tau ni las Xis, tenemos la mejor de las reputaciones, ¿pero qué sentido tiene vivir una vida pendiente del "qué dirán"? La gente dice lo que quiere, sin importar realmente lo que es o deja de ser. El libertinaje, no es lo que nosotros apoyamos, pero tenemos un ideal de libres pensadores. Nuestras vidas son solo nuestras y podemos hacer con ellas lo que queramos, ser quienes queramos ser, amar a quienes queramos amar, y divertirnos en el proceso de exploración.  — miro a mi grupo y luego miro a Carter.  — Son opiniones e ideales diferentes, pero al fin de cuentas las casas buscan el mismo propósito y es ofrecer a la sociedad lo mejor de sus miembros. ¿No?   — le guiño con burla y diversión y luego miro al grupo que nos está dando su completa atención.  — La decisión es de ustedes, y solo de ustedes, nosotros solo estamos aquí para orientar.
Carter simula una pequeña reverencia hacia mí y luego me coloca tras de sí, obteniendo así absoluta y total atención.
— Es cierto, es su decisión, pero no deben dudar de que los errores y los riesgos siempre estarán presentes, entonces, si ya están presentes, ¿por qué razón continuar por la vía que nos hemos planteado sabiendo que al final de esta habrá un gran vacío? —Cruza sus brazos por su pecho y eleva su mandíbula, sonriendo con suavidad— El qué dirán, vaya, gran dilema, ¿eh? Aunque ellos lo nieguen cada vez que pueden, sí les preocupa y no mentiré, —agrega rápido— porque los Mu y las Phi también lo hacemos, ¿hay alguien en este mundo que no se preocupe por eso? Realmente, no lo creo, pero está en cada uno el ocuparse de eso, sí realmente vale la pena, lo harán y sino, simplemente pasará como nada. Lo importante es saber tener una mente abierta al éxito, al bien común y al personal, ser fuerte en sus convicciones y respetar las ajenas. No ser sólo palabras sino que demostrar con acciones y eso, chicos y chicas, eso es lo que hacemos. Sí la libertad fuera hacer lo que quiera cuando quiera y como quiera el mundo sería un caos, la espontaneidad es buena, pero hay un punto donde la prudencia toma parte y eso significa tener un control y una estima de lo que cada uno es capaz de soportar y sostener, incluso sí le toma la vida entera. Proyección. Eso es lo que al mundo le falta, y mucho más a la sociedad, con cualquiera de las opciones lo tendrán, sin embargo con unas no deben dudar que obtendrán el prestigio que todos buscan con sólo un par.
Protesto, y lo empujo, aprovechando que está distraído, haciéndolo a un lado, fuera de mi camino.
— Hablamos de libertad, de libre pensar y libre opinión. Hablamos del qué dirán y otros tantos temas controversiales y subjetivos. Como podrán ver, nosotros somos un vívido ejemplo de lo que cada una de nuestras fraternidades representa. De lo que apoyamos y de la forma en la que nuestras casas nos han ayudado, inspirado y propulsado para ser nosotros mismo. —  reprimo el impulso de querer matar a Carter, y vuelco toda mi atención al grupo, con mis manos en las caderas  — Se nos asocia con el libertinaje y el descontrol, pero no todo lo que se dice es verdad, de serlo así, ¿por qué seguiríamos como una opción viable para esta universidad?  — pregunto con perspicacia.  — Proyectamos para el futuro individuos tan valiosos y beneficiosos para la sociedad como las demás fraternidades, y de ser estas otras tan perfectas y legendarias, ¿por qué se vio la necesidad de crear otras dos casas, otras dos opciones?  — enarco una de mis cejas y hago un gesto con la mano.  — Está en cada uno de ustedes, en lo que quieren ser y lo que esperan lograr. Depende de lo que tengan previsto para su futuro, sus metas... en dónde se ven en un par de años, ahí es donde hallaran su decisión respecto a cuál casa va más con ustedes.  — los señalo y de cierta forma es como si estuviese siendo una oradora motivacional.  — Y por sobre todas las cosas, aunque nuestras opiniones choquen.  — señalo hacia Carter y hacia mí  — Deben estar seguros de qué desean estar ahí, porque una vez te juramentas como un hermano o hermana de la fraternidad, siempre serás un Delta, una Sigma, un Épsilon o una Alpha, sin importar qué.
Carter se coloca a mí lado nuevamente y con actitud predominante dice la última palabra.
— Y con ese motivador cierre que Roodwood nos acaba de dar. —Expresa burlón— Los invito a que cada uno tome la dirección que sienta es la correcta, no sigan a sus amigos, sino a ustedes mismos. Les aseguro que donde sea encontrarán el apoyo de hermanos y colegas. Así que, sí miran a su derecha —dice, moviendo sus brazos en dicha dirección— tienen a los Mu, los toros pioneros de la universidad —dice a viva voz, con el orgullo impregnado en todos lados—... y a su lado los monos. —Agrega sin importancia— A su izquierda, las señoritas tienen a las Alpha Phi, las primeras damas y compañeras fieles de los Mu y a su lado las Xi. —Dice sin más— Buena suerte y que se diviertan. —Finaliza y el grupo se dispersa, él gira a verme y sonríe ladino y con burla— Bravo, Katherine, sonaste muy convincente aunque ni tú creías lo que decías.
Ruedo los ojos y lo fulmino con la mirada.
— Soy fiel creyente de mis palabras, Hudson.  — afirmo  — Estoy muy orgullosa de ser una Sigma Xi, y de mis amigos Taus.  — sonrío imitando su burla.  — Pero fue entretenido, los debates entre fraternidades siempre son enriquecedores.  — hablo con un toque de sarcasmo y le sonrío con fingida simpatía. Él carcajea por lo bajo y muerde su labio inferior.
— No dudo que lo sean, Roodwood, —afirma— pero no sé qué tan... ¿Sabes qué? Olvídalo. —Dice sin más— Pero sí debo decir que me dolió tu irrupción, O a la cuatro. —Frunce sus ojos, pretendiendo sentir ofensa. Achino mis ojos y le doy una mirada matadora, dejando pasar el comentario inconcluso.
— ¿Por qué?  — pregunto con inocencia.  — No hice nada malo, además así todo es más entretenido, ¿no?  — me burlo con ironía.  — Estamos aquí con el mismo propósito Hudson, no te lo voy a hacer fácil.  — hablo secamente pero sin perder mi sonrisa hipócrita.
— ¿Sabes? En estos últimos minutos he estado de acuerdo contigo más veces de las que pensé, estaría en una vida. —Ríe falsamente— Es bueno volver a verte, Roodwood. —Dice sarcástico.
— Lo mismo digo, Hudson. — respondo con antipatía  — Ahora si me disculpas, tengo más chicas que reclutar.  — repongo y me alejo de él, acercándome a otro grupo de chicas que se acercan y parecen dudosas.

XXXX

A la luz rojiza del atardecer el jardín de estatuas tomaba una tonalidad encantadora, en la que las estatuas parecían tomar vida y los árboles bailaban al son de la brisa vespertina, en una ilusión encantadora y completamente atrayente. Divagaba entre las estatuas, distraído y con la mente en las nubes; había una única razón por la que adoraba este jardín entre todos los jardines que había en el campus, aparte de su atmosfera tranquilizadora, y estaba sentada a la sombra de uno de los árboles de cerezos del jardín. Su cabello rubio caía suavemente sobre sus hombros, cubriendo parte de su delicado rostro, tenía su guitarra acústica entre brazos y un poco inclinada sobre ella, iba anotando lo que tocaba, por instantes emocionada, por instantes frustrada e inconforme, tachaba o sonreía a su propio hacer, ajena a la hora, a mí, a todo lo que la rodeaba. Y me aprovecho de eso para acercarme a ella, rodeo el árbol en el que está apoyada, así quedo a su espalda, me siento en el césped a su lado, con mi espalda apoyada en el tronco también, en perpendicular a su posición y la vista al frente como si no supiese de ella.
— Sé que estás ahí. — dice quedamente sin dejar de rasgar las cuerdas de su guitarra. — Sé también, que vienes constantemente a espiarme. — agrega un poco más alto y yo suspiro. — Tienes que parar con esto. — espeta sin levantar más su tono, solo para nosotros dos. — Por favor... — es casi una súplica, muy débil. — Ethan, ¿no crees que ha sido suficiente? No puedes tenernos a las dos, ¿lo sabes, no? — indica con seriedad y niega con la cabeza. — Es enfermizo. — dice y vuelve su vista al frente.
— Se te acabaron las excusas, ¿no? — su risa es tenue, casi un bufido gutural. Asiento, — Deja de buscar excusas y decídete Ethan, no por mí, ni por ella, hazlo por ti. — se gira a mirarme. — Ya estás grande, Cox. Es tu ultimo año en esta universidad y cuando salgas ¿qué vas a hacer?, ¿te casarás con Kim o lo harás con alguna otra heredera, similar a ti, que tus padres escojan?, ¿formarás una familia o te concentrarás en tu carrera primero, de ser así: qué serás? — pregunta con sensatez— ¿Un abogado exitoso? ¿Un político reconocido? ¿Un altruista respetable? ¿Qué, Ethan? — son demasiadas preguntas, demasiado serias y a ninguna le tengo una respuesta concreta, ella lo sabe. Lo sabe mejor que nadie, me conoce, he hablado con ella y le he contado todo, mis miedos, mis sueños, mis aspiraciones, todo lo que alguna vez he querido ser, todo lo que no me dejaron ser y todo lo que tengo que ser.
— Ya no tienes diecinueve años, Ethan. — señala, aparto mi mirada de la de ella con la cabeza dándome vueltas y los pensamientos hechos un gran nudo, siento su mano apoyarse en mi hombro. — Es hora de que tomes tus propias decisiones, E. — susurra con suavidad y suspira. — No voy a seguir esperando por algo que no vas a ser capaz de hacer. — agrega y sus palabras activan una alarma en mi cabeza. — Me cansé de solo tener las sobras de alguien más E, lo siento, pero este mi “he tenido suficiente”. Tú sabes que te he querido como jamás he querido a nadie más, pero no estoy dispuesta a seguir siendo la segunda opción y que vengas a mí tan esporádicamente como la lluvia en el desierto. — una sonrisa triste se pinta en sus labios y yo niego.
— Katherine... — digo pero ella no me da chance de decir nada, porque une sus labios con los míos de manera fugaz, quitándome el habla.
— No volveré por aquí. — deja un beso en mi mejilla y luego se va, con sus cosas en mano y su guitarra al hombro, se aleja de mi sin mirar atrás, he visto la convicción en sus ojos pero no estoy dispuesto a aceptar su decisión y quizás sea muy egoísta de mi parte, porque aún cuando no tengo ni idea de que rumbo tomará mi vida, solo sé que la quiero a ella formando parte de todo. Todo.

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Podía ser la primera semana de clases pero eso no implicaba que las prácticas del equipo fuesen menos duras, el inicio de la temporada estaba solo a unas semanas y el tiempo nunca era suficiente como para exigirnos demasiado, teníamos que entrar en forma rápidamente, este año estaba entre mis metas traer el trofeo del campeonato nacional devuelta a la casa y eso siempre requería de gran esfuerzo y concentración, y esta semana resultaba crucial pues al ser la primera semana del año, las clases no han iniciado del todo y los chicos pueden poner más empeño al momento de jugar pues no hay nada más que pueda importar en sus cabezas.
— ¡Hey, Cox! Ten algo de piedad hermano, la temporada ni siquiera comienza. — se queja uno de los chicos masajeándose uno de sus hombros cuando ya estamos de camino a las duchas.
— Mierda, creo que jamás me había sentido tan cansado después de una práctica. ¿Cuál es tu plan, eh? ¿Matarnos a todos? — bromea otro y yo sonrío.
— Ya, ya, no sean unos quejicas. — reprocho con diversión y hay un bufido general de todos los miembros del equipo. — Todos al centro. — los llamo golpeando mi casco unas tres veces contra los casilleros. — Como ya todos saben este es mi último año como un estudiante en esta universidad, como líder de mi fraternidad y como capitán de este equipo... — comienzo a hablar cuando todos están reunidos a mí alrededor.
— ¡Oh, vamos Cox! ¿Qué será esto? Un discurso motivacional, ya tenemos suficiente de eso en la casa. — se burló uno de mis compañeros provocando las risas del equipo, sonrío y asiento.
— Déjalo, Joe, los años lo ponen sentimental. — bromea otro y más risas se hacen presentes.
— ¡Bien, bien! ¡Se callan todos! — exclamo por encima de las risas y demás burlas, vuelvo a golpear los casilleros con mi casco para imponer el orden, sin borrar mi sonrisa divertida. — Escúchenme, ya que al parecer están de muy buen humor y disfrutan burlándose de mí, mañana los quiero a todos aquí una hora antes del entrenamiento. — amplío mi sonrisa con sorna y como es de esperarse el vestuario se llena de quejidos y bufidos por parte de todos. Golpeo los casilleros nuevamente para que se callen y no tardan ni diez segundos en guardar silencio. — Gracias, caballeros. Más como les venía diciendo antes de ser simpáticamente interrumpido, este es mi último año en la universidad, y también lo es para varios de ustedes. Después de esta temporada tendrán un nuevo capitán, nuevos compañeros de equipos y antes de irme me gustaría traer de regreso el trofeo de las nacionales. — sonrío y se escucha un furor general, todos queremos. — Por eso este año hemos empezado con tanta fuerza los entrenamientos, hemos tenido un buen desempeño en las temporadas anteriores y hemos estado muy cerca de llegar a la final four, pero “cerca” y “bueno” no es suficiente. — espeto con seriedad y veo a mis hermanos, el equipo que he visto crecer y con el que he crecido, Mus, desfraternizados e incluso un par de Taus que han logrado ganarse un puesto en el equipo y el respeto de todos. — Tenemos que esforzarnos si queremos llegar a la final, dar más de lo que hemos ofrecido hasta ahora e ir por todo. — exclamo con fuerza recibiendo una respuesta positiva y agresiva por parte de los demás.
— Estaremos una hora antes aquí mañana, Ethan. — afirma uno de los defensas del equipo.
— Daremos lo mejor y traeremos ese trofeo de vuelta a donde pertenece. — dice con veracidad James, mi relevo.
— ¡¿Quiénes somos?! — grita alguno desde el tumulto, sonrío.
— ¡UCLA Bruins!
— ¡¿Quiénes somos?! ¡No los escucho!
— ¡UCLA Bruins! ¡UCLA Bruins!

▲▼▲▼

Salgo de mi orientación en leyes internacionales directo a la casa Mu, tenía bastante trabajo por hacer y aprovecharía el hecho de tener dos horas libre antes del entrenamiento para comenzar a ordenar los formularios de las inscripciones y hacer el primer filtro de novatos. Estoy en medio de ese proceso cuando mi teléfono vibra sobre el escritorio, lo atiendo sin prestar atención al identificador.
— Ethan Cox al habla. — digo sin despegar mi vista de lo que estoy leyendo, entonces escucho una risita aguda que conozco bien.
— Demasiada formalidad para atender una simple llamada, ¿no crees? — la voz de Kimberly es tranquila y plana. Ahogo un suspiro, pero río un poco.
— Lo siento linda. No vi antes de atender, ¿qué sucede? — pregunto
— ¿Tiene que suceder algo para que te llame? — me responde con otra pregunta pero no respondo, ella bufa. — La fiesta que hacen los Deltas todos los años. — dice.
— Ajá, ¿qué con eso? Iremos juntos como de costumbre. — digo vagamente y desecho el formulario que estaba leyendo.
— Es de disfraces. Quiero que vayamos disfrazados como la pareja perfecta y envidiada que somos. — noto el toque de sarcasmo en su voz pero lo dejo pasar, no había pensado en la fiesta, ni siquiera había prestado mucha atención respecto a ella y tampoco me importaba demasiado. Profiero una especie de sonido gutural y ella resopla. — Ethan, ponle algo de interés ¿quieres? O si no escogeré yo lo disfraces a mi gusto y ya está.
— Lo siento, Kim. — me disculpo por mera costumbre y suspiro. — Realmente no me interesa mucho la fiesta. — digo — Hagamos algo, escoge tú algo de lo que en verdad quieras disfrazarte y yo me disfrazaré de su compañero. — trato de sonar lo mejor que puedo.
— ¿Cualquier cosa? — pregunta con un tanto de emoción. — ¿Así tu disfraz sea algo vergonzoso? — puedo detectar la inocencia infligida en su voz y sé que ya tiene algo en mente que probablemente me desagrade.
— Ya tienes algo en mente, ¿no es así? — la acuso y ella ríe bajito, con culpabilidad.
— Jessica Rabbit. Quiero ir de Jessica  Rabbit. — suelta y yo bufo. — ¡Por favor, Ethan, en serio quiero disfrazarme de ella! — pide y no puedo evitar gruñir.
— ¡Y yo no quiero disfrazarme de Roger Rabbit! — protesto, esta vez la que bufa es ella. — ¡Es ridículo, Kim! — me quejo.
— Entonces no digas que decida yo de lo que quiero disfrazarme y ya porque te estoy diciendo de qué quiero ir y tú no quieres. — rezonga ella con  mal humor, y no tengo el humor suficiente como para soportarla en ese estado de irritabilidad.
— Vale, vale. Solo no empieces. — exhalo a borbotones y podría jurar que ella está sonriendo aún cuando no puedo verla, porque se ha salido con la suya.
— Te verás bien disfrazado de Roger Rabbit, lo juro. Te conseguiré un lindo disfraz. — habla y la emoción es notoria en su voz, creo que enserio quería disfrazarse de Jessica Rabbit.
— Eso espero Kimberly o irás tu sola a esa fiesta. — mascullo con fastidio.
— Eres un gruñón. — rebuzna y yo ruedo los ojos. — Te dejo, hablamos después.
— Adiós. — murmuro sin darle mucha importancia y la llamada se corta, vuelvo mi atención a lo que estaba haciendo antes de que Kimberly me llamara y todo va bien hasta que de pronto asimilo que he accedido a ir disfrazado de un conejo viviente, mutante y con retraso a una fiesta Tau...
¡Maldita seas, Kimberly  Lance!

XXXX

Tomo mi bolso y mi teléfono antes de salir de la casa y tomar mi camino a la casa Tau para ver a mi rubia favorita.
— ¡Roberto, ya estoy acá! — grito hacia las escaleras cuando llego y estoy dentro de la casa, como si fuera la mía, pues me da una gran flojera subir para después volver a bajar y saludo a un par de chicos que están por ahí. Unos instantes pasan y escucho como sale de su habitación y después baja las escaleras.
—Ya te dije que no me llames Roberto. —es lo primero que dice, y los otros chicos ríen un poco —Está bien, vamos. Tenemos que ir al centro comercial. —agarra mi mano y prácticamente me arrastra fuera de la casa.
— ¿Tanto te desagrada mi presencia en tu casa que me sacas a tirones de ahí? — le pregunto con un puchero y él me guía hasta su lindo auto rojo. — Te digo Roberto todo lo que quiera, está estipulado en nuestro contrato de amistad. — bromeo y subo al asiento de copiloto
— ¿Tenemos un contrato de amistad? No tenía ni idea —ríe, sube al auto y enciende el motor  —Por favor Kate, no me molesta que estés en mi casa, lo sabes. Sólo quiero que tengamos suficiente tiempo para lo que tenemos que hacer. —explica mientras nos conduce fuera de la universidad.
— ¡Por supuesto que lo tenemos! — exclamo ofendida. — Y como los contratos con el diablo, no tiene fecha de caducidad. Así que estarás atado a mí de por vida, rubia. — suelto una risa macabra, y después río normal. — ¿Qué vamos a hacer, por cierto? Todavía no me has dicho nada. — me quejo
—No pretendo deshacerme de ti, por suerte. —sonríe mirándome un par de segundos, y después devuelve su vista a la calle —Con respecto a eso, pues... Aún sigue siendo sorpresa, pero tiene que ver con la fiesta del fin de semana.
—  Si no me dices de qué demonios es la fiesta, ¿cómo pretendes que vaya? —   resoplo, y me cruzo de brazos sobre el pecho, porque estamos a jueves y la fiesta es el sábado por la noche, ¡ya ni tenía tiempo para nada! —   O sea, tengo que preparar lo que me voy a poner y el maquillaje, y todas esas “cosas de chica”. No es algo que pueda dejar para el día antes de la fiesta, idiota. — resoplo y ruedo mis ojos, un poco irritada, él sabe perfectamente que las sorpresas no son lo mío, me desesperan.
—Ya lo sé, lo sé pero paciencia Kate, ya lo sabrás. —dice divertido —Por algo vamos al centro comercial. —en poco tiempo ya hemos llegado, y es que no quedaba muy lejos de la universidad además de que Luke suele conducir un poco por encima del límite de velocidad, solo un poco. —Muy bien, te mostraré donde puedes comprar tus "cosas de chica". —se burla y después baja del coche. Bajo a la par con él y llego a su lado dándole un zape en la nuca, luego engancho mi brazo con el suyo, abrazándome a él.
— Detesto cuando me haces esto rubio. —   bufo y hago un puchero. — Entretente burlándote de mí ahora que ya me las cobraré, ya verás, el karma es una perra, y en tu caso tiene nombre y apellido. — le guiño y echo mi cabello hacia atrás con aires de grandeza.
— ¡Pero si no he hecho nada malo! No es justo. —exclama con su ceño fruncido — Mejor entremos, no sea que empieces a golpearme o algo por el estilo. —dice y comienza a caminar al interior, lo fulmino con la mirada y lucho contra el impulso de estrellar mi puño contra su estómago. Pasamos por varias tiendas hasta que al final se detiene en frente de una de disfraces — Hemos llegado. —anuncia con una sonrisa en su rostro. Río y miro la tienda.
— ¿Me estás jodiendo? ¡Es una fiesta de disfraces! — exclamo dejando mi "mal humor" anterior en el olvido y girándome para mirarlo. — ¡Estás loco esto será un sufrimiento para ti! — suelto una carcajada y aplaudo porque la vida es bella. — Te dije que el karma es una perra. — celebro porque sé que no es su fuerte comprar y yo amo comprar, más si tengo una ocasión. —Espero que vengas armado de paciencia Lukey... — pellizco una de sus mejillas y luego la beso, tomo su mano y tiro de él dentro de la tienda para empezar a ver el sin fin de opciones que esta me ofrece.
— Sé a lo que me enfrento Kate, ni que no fueras mi mejor amiga desde los doce. —pone sus ojos en blanco y una pequeña sonrisa se forma en sus labios mientras se recuesta en una pared —Nada más doy gracias porque ya tengo mi disfraz y sólo tenemos que escoger uno para ti.
Tarareo una vaga afirmación en respuesta y busco entre los disfraces de la tienda, entonces veo uno que se asemeja a una diablilla, que es... Bueno, parece más uno de esos locos disfraces de lencería que un disfraz respetable, y solo por eso se lo muestro.
— ¿Qué dices? —  pregunto con inocencia maliciosa.
—No. — es rotundo, y niega con su cabeza para darle énfasis, reprimo mis ganas de reír —No vas a ir a una fiesta medio desnuda, y menos a una Tau. No es una buena idea, lo sabes, muchas personas con las hormonas disparadas. —argumenta con una mueca.
Suelto una carcajada y tomo la contra parte de ese disfraz que está en el mismo lugar, solo que en lugar de diabla es un ángel, y se le agregan las alas.
— ¿Qué hay de angelito sexy? — lo muestro, es básicamente lo mismo, igual de revelador y "atrevido", pero es divertido y se siente lindo sacar a relucir el Luke sobreprotector.
— ¿Acaso no escuchaste lo que acabo de decirte? —pregunta, y puedo notar en su tono de voz que está frustrado, pero nada más un poco —No permitiré que compres eso, ni nada parecido. —sentencia. Hago un puchero.
— ¡Pero Lukeeeey...! — me quejo alargando la última letra de su nombre, — No soy una bebé, déjame vestirme... o en este caso no vestirme, como quiero. — repongo y me cruzo de brazos fingiendo molestia.
—Estoy más que seguro que no eres una bebé, con más razón debes usar algo más cubierto, digo, no que vayas de monja, pero... Entiendes a lo que me refiero. —una mueca vuelve a aparecer en su cara, esta vez de asco y es muy adorable. —Sólo te diré, que sí usas algo como eso no te dejaré entrar a la fiesta.
Reprimo mi risa, y mi sonrisa, sustituyéndola con un suspiro frustrado.
— Bien, pues ya que quieres cumplir el rol de padre. Adelante — señalo la tienda en general. — Escoge un disfraz para mí.
—No exageres, Kate. —rueda sus ojos y suspira también —No escogeré un disfraz para ti, ¡Por eso te traje! —exclama, y no veo en él intensiones de moverse de su lugar en la pared.
— Entonces no me jodas. — resoplo y le saco la lengua, dejando los dos disfraces anteriores en su lugar, me giro hacia a él y me acerco a él. — Ayúdame a escoger algo, anda... Ni siquiera sé de qué me puedo disfrazar, hay muchas opciones. Dame ideas, ¡sé útil!
—No soy inútil pero ya qué, te ayudo. Ya me estaba aburriendo de todos modos de no hacer nada. —camina hacia otro lado de la tienda por lo que dejo de mirarlo, hasta que lo escucho explotar en una carcajada —¿Qué tal este? —me pregunta aun riendo un poco, me está enseñando un vestido de bailarina, era bastante rosa y con muchos brillantes, demasiados; como si un unicornio hubiese vomitado en él. —Louis me lo mostró cuando vinimos por nuestros disfraces. —continúa riendo.
— Te quedaría bello. — le respondo con una media sonrisa burlesca. — Combina con tu personalidad, ¿por qué no te lo compraste? Louis es sabio. — digo y niego con diversión. — Ahora, volviendo a lo importante, tú ya tienes disfraz yo no, así que por favor concéntrate.
—Eres mala conmigo Kate, yo vengo a ayudarte y me insultas de  esa manera. —dice, fingiendo estar ofendido. Otros minutos de silencio pasan hasta que lo vuelvo a escuchar hablar — ¿Por qué todos los disfraces de chica son tan reveladores? No lo entiendo. —suena un poco decepcionado, pero sigue buscando opciones.
— Qué sé yo... ¿Porque a las chicas les gusta mostrar sus atributos? — ruedo los ojos y hago una mueca. — O sea, hablo en tercera persona porque yo no tengo atributos que mostrar. — río de mí misma y él niega — No me gustan estos disfraces. — me quejo. — O sea, no pienso ir a la fiesta mostrando con lo que Dios no me trajo al mundo, para eso me voy en ropa interior y ya está. — bufo y echo un vistazo en general hacia la tienda.
—Vamos, no te rindas, ya encontraremos algo. —vuelve a mi lado y acaricia mi brazo, como para darme ánimos. Luego se separa de mí otra vez para ir a otra sección de la tienda —Podrías hacerte algo con maquillaje y pintura... —propone.
Suspiro y lo sigo, miro nuevamente a mi alrededor buscando algo que me dé una idea para un disfraz decente y genial, entonces veo un traje de Batman colgado en una de las paredes y siento que la energía viene a mí de nuevo.
— ¡Lucas mira! — lo golpeo suavemente en el brazo para llamar su atención y señalo el traje — ¡Eso es! — sonrío ampliamente
— ¿Te vas a disfrazar de Batman? —pregunta enarcando una ceja —Está bien, aunque la versión de chica de ese disfraz es seguro igual de terrible que los otros... —dice sin sonar demasiado seguro.
— ¡No, idiota! — ruedo los ojos y río. — De Batman no, y menos de batichica, son demasiado cliché. Prefiero irme al lado de las villanas de Batman. — afirmo y me acerco hacia donde está el disfraz, pues abajo están los disfraces relacionados con él. Como una sección especial de disfraces de Batman. — Como Harley Quinn. ¡Dios, yo amo a esa mujer! — sonrío y tomo uno de los disfraces para mostrárselo, pero me doy cuenta de que hay más de una versión y suspiro. — ¡Tiene que ser una broma! — rezongo y los saco todos.
— Es una buena idea, aunque hay muchos disfraces... ¿Llegó el momento de probárselos verdad? —suspira dramáticamente —Te espero en el vestidor. —anuncia dirigiéndose a la parte trasera de la tienda, donde están los probadores.Tomo todos los disfraces y lo sigo a paso rápido.
— No será tan malo. Al menos ya sé de qué me quiero disfrazar, y no me estoy probando cosas al azar. — lo animo y me adentro en uno de los cubículos. Tomo la primera de las opciones, es un enterizo, con un gorrito de joker y una capa, en rojo y negro, es sensual y bueno, cubre bastante saco de mi bolso un par de ligas y me divido el cabello de forma vaga y rápida en dos coletas de cabello alto y con algo de dificultad subo la cremallera y después salgo.
— Es lindo, pero no siento que cause mucho impacto. — comento y giro en mi lugar
—Eh... —dice y una mueca se forma en su rostro —Al menos es más cubierto que el resto pero... No sé, no me gusta. Es extraño. —su ceño se frunce mientras examina el disfraz —Pruébate otro.
Me río y asiento. Vuelvo dentro del cubículo y me quito ese disfraz y tomo la segunda opción, este es un enterizo también pero es un short, en negro y rojo también, estraple y tiene un accesorio blanco en el cuello como una especie de... no sé, es raro como algo de joker supongo, me encanta el hecho de que tenga un antifaz y también las medias, una roja y otra negra, y el martillo. Salgo y lo miro.
— Este es lindo. — digo y juego con el martillo. — Me gusta el martillo, es más rudo. — comento y lo alzo como si lo fuese a golpear.
— ¡Hey, cuidado! —exclama riéndose —Ese está mucho mejor. —asiente un par de veces —Es el que más me gusta hasta ahora. ¡El siguiente! —dice divertido.
— Empiezo a dudar sobre lo prudente que sería llevar un martillo o un bate a la casa Tau en una fiesta. — comento divertida y apoyo el mazo contra el piso y lo miro. — A mí me gusta, voy por el tercero. — digo y me giro para regresar al probador. Entro y tomo el tercer disfraz, una falda con una especie de forro blanco y abultado por abajo, corta, una blusa de mangas cortas y abombadas blanca, con una especie de corsé o armadura encima que me cuesta poner así que la dejo a un lado, me pongo las medias, una roja y otra negra como los otros y tomo el bate y la otra parte que he dejado por fuera y salgo. — Ayúdame con esto. — digo poniéndome el corsé y dándole la espalda para que lo abroche.
—Se dice por favor ¿Dónde quedaron tus modales, Kate? —se burla pero aun así se levanta de la silla donde había estado sentado y se acerca a mí —Este está genial, se ve más... Punk o algo así, en mi opinión. Listo —vuelve a sentarse cuando termina de abrocharme.Me miro en el espejo que hay a un lado y me río.
— Este me gusta. — comento y paso mis manos sobre la especie de cuero que forma el corsé. — ¡Casi parece que tengo pechos! — comento y me giro hacia él para luego soltar una carcajada
Él también suelta una gran risa —Ya, está bien. Ese y el anterior me gustan, y los apruebo. —asiente mirando detalladamente el vestido —Son mil veces mejores que los anteriores que vimos. Anda, queda uno más, ¿Verdad?
Asiento y me acerco de vuelta a él, para que me suelte el corsé y luego regreso al probador.
— ¡El último es el de Harley Quinn en Suicide Squad! — exclamo desde adentro y me cambio. — No creo que te guste mucho. — me río, y acomodo la chaqueta roja y azul, tomo el bate y salgo. — Este también me gusta. — sonrío. — Creo que mis piernas son mi mejor atributo, por no decir el único. — tarareo y juego con el bate entre mis manos.
— Para ser sinceros, se ve demasiado genial... —parece frustrado una vez más —En realidad me gusta bastante, pero está el hecho de que es bastante descubierto... Otra vez. —posa su cabeza en sus manos,  sus brazos están puestos en sus piernas —Creo que te va a tocar decidir esto a ti.
Suelto una carcajada y me siento a su lado.
— No, así no se vale. — me quejo y comienzo a picar sus costillas con mis dedos. — Anda, dime cual te gusta más. Cualquiera de los últimos tres está genial, yo solo quiero que ambos estemos feliz y de acuerdo, no que te frustres. — río y lo sigo molestando.
—Basta Kate. —pide entre risas agarrando mis antebrazos —No me hagas cosquillas. —Ríe un poco más —Bueno, el primero está fuera. Y supongo que este último también, porque... Ya sabes porque, aunque me gusta mucho. Está entre el segundo y el tercero... ¿A ti cual te gusta más?
Lo pienso por un momento y  termino por suspirar.
— Vale el tercero es genial, y casi parece que tengo senos pero es un fastidio para ponerse el bendito corsé si estoy sola. — comento y asiento. — El segundo me gusta que tenga antifaz y el detalle en el cuello es genial — aplaudo. — Me gusta el segundo. — le digo. — Y sabes que es lo bueno, que tengo las botas perfectas para el disfraz. — sonrío ampliamente.
—Estoy de acuerdo con eso, entonces, el segundo será. —sonríe y se pone de nuevo de pie —Ambos quedamos felices. Ve y vístete, para que vamos a pagar.
Asiento y me levanto para ir al probador, pero antes de entrar me giro hacia a él y corro a abrazarlo, sin realmente un motivo alguno, solo abrazarlo porque quiero y puedo y me gustan sus abrazos.
— Voy a vestirme. — río y corro de vuelta al probador, me saco el disfraz y ordeno los demás, me pongo mi ropa y un rato después vuelvo a salir, — ¿Vamos? — digo haciendo un gesto con la cabeza hacía donde está la caja para pagar y él asiente. Después de que salimos de la tienda de disfraces aproveché el hecho de que estábamos en el centro comercial y arrastré a Luke conmigo en una sesión de compras improvisadas que terminó en yo teniendo que brindarle una pizza por sus servicios, porque sí. El idiota me cobró por acompañarme y hacer de asesor de modas, estos amigos de ahora.

▲▼▲▼

Sábado por la tarde, a cinco horas de la fiesta Tau tomé todas mis cosas y me dirigí a la habitación de Emms y Al para comenzar a arreglarnos. Un poco temprano pero el tiempo siempre se nos iba entre malos chistes y tonteras, podíamos a llegar a ser bastante infantiles e inmaduras cuando estábamos las tres juntas y más si contábamos con disfraces en nuestro poderío. Era como si juntases a tres niñas de entre siete y diez años, demasiado desastrosas.
— ¡Vamos Katherine, apúrate! — chilló Emma desde las escaleras, ella y Al ya estaban listas, solo faltaba yo que estaba terminando con mi delineado negro.
— ¡Ya estoy! — exclamo cuando es Alaska la que me llama esta vez, tomo mi bolso y salgo, bajo las escaleras de dos en dos y veo a mis dos amigas esperándome en la sala, cada una con su disfraz, Alaska iba de bombera, una muy sexy bombera y Emma de caperucita roja, infantil, inocente, pero al mismo tiempo era bastante sensual. Les sonrío cuando llego con ellas y echo un vistazo a mi alrededor.
— ¿Y mi prima? — les pregunto porque he quedado con Luna para llegar juntas, ellas se encojen de hombros, miro hacia las escaleras. — ¡Luna! — la llamo, y recibo la respuesta desde la cocina, ella sale disfrazada de pies a cabeza como Emily del cadáver de la novia, y todo es en su traje es tan bello y delicado que me deja sin habla.
— Wow. — es lo que logro decir. — ¿Cómo...? — balbuceo y ella sonríe encogiéndose de hombros.
— Soy buena con los pinceles. — dice suavemente, asiento.
— Bueno, ya me di cuenta. — digo y miro a mis amigas. — ¡Vámonos! — exclamo y engancho mi brazo con el de Alaska y el otro con el de mi prima, de camino a la casa Tau aprovecho para presentar a Luna con las chicas y que se vaya familiarizando con ellas, parecen agradarse mutuamente y eso es todo lo que me interesa.
Al entrar a la fiesta nuestro pequeño grupo se dispersa, y me quedo por mi cuenta, con Luna. La guío por la casa hasta la barra que han puesto y pido un trago para mí y un vaso con Coca-cola para ella pues la niña me salió buena y sana, y no bebe.
— Es... enorme. — dice mirando a su alrededor, — Está genial. — sonríe ampliamente con emoción y yo asiento con diversión.
— Claro, cariño. Es una fiesta Tau. — le guiño y ella ríe. Echo un vistazo a nuestro alrededor y noto la mirada de un chico maquillado de esqueleto y con el pelo azul sobre nosotras, o mejor dicho sobre mi pequeña, dulce e inocente prima. Sonrío y la codeo para llamar su atención y hacerle una seña hacia el chico.
— ¿Qué? — me pregunta sin entender y yo ruedo los ojos.
— Aquel chico. — le susurro haciendo una seña hacia el chico. — Te está mirando. — sonrío y muevo mis cejas de arriba abajo, ella lo mira pero aparta su mirada rápido, porque el chico también la estaba mirando y niega.
— No, no es a mí. — niega y yo bufo. — De seguro te está viendo a ti, tu traje es genial y eres más bonita y... — habla con nerviosismo y  yo la callo.
— A ver mi preciosa Luna, huesitos no me está viendo a mí, eso te lo puedo asegurar. — espeto con seguridad — Además tu disfraz le gana por mucho al mío y al de cualquier otro aquí. ¡Es jodidamente genial! El maquillaje, el vestido, la peluca, todo. ¡Estás malditamente hermosa! y ¡oh!, el chico viene para acá. — comento cuando lo veo acercarse en nuestra dirección, ella se voltea también y se congela, me mira y parece un cachorrito asustado, es tan divertido.
— Buenas noches, señoritas. — saluda el chico tan pronto como está en frente nuestro, le sonrío.
— Hola. — respondo en vista de que Luna ni siquiera se digna en mirarlo.
— Sus disfraces son  muy buenos. — alaga, codeo a Luna con sutileza para que aunque sea le dé una sonrisa al chico.
— Gracias. — respondemos ambas y miro a mi alrededor.
— ¡Oh! — digo de pronto como si hubiese visto a alguien. — Me buscan, nos vemos al rato. — sonrío y Luna alza su cabeza como un resorte, sus ojos se abren más de la cuenta y gracias al maquillaje luce un poco aterrador. — Un gusto chico. — le sonrío y me despido de Luna sin siquiera dejarla protestar, dejándola a su suerte con el lindo chico.

XXXX

Me termino de colocar mi disfraz y me miro al espejo, bufo y me digo a mi mismo que podría estar diez veces peor y más ridículo este disfraz. Empujo el cintillo con las orejas de conejo hacia atrás sobre mi cabeza y hago una mueca. Guantes blancos, una braga roja, zapatos de payaso, orejas de conejo, mi única ventaja para hacer del disfraz menos patético es el hecho de que no llevo una estúpida nariz de conejo o un disfraz de mascota. Suspiro y me preparo mentalmente para soportar las burlas que sé que recibiré tan pronto ponga un pie fuera de mi habitación, tomo mi teléfono y salgo en busca de Kimberly.
Ella está preciosa, para que mentir, el vestido de lentejuelas rojas le quedaba de maravilla, la peluca y el maquillaje, era una linda y sexy Jessica Rabbit, cualquier hombre en el mundo debía admitirlo. Llegamos a la fiesta y esta ya estaba en su gran apogeo. La música a todo volumen, las luces estrambóticas, el humo que te quemaba las fosas nasales y vasos rojos que empezaban a aglomerarse por las esquinas de la casa, sí. Una digna fiesta Tau.
Kimberly y yo saludamos a todos los que nos saludan a medida que trazamos nuestro camino hacia la barra para pedir un par de tragos y la noche avanza con rapidez, por momentos bailando con mi novia, por momentos solo sentados con un grupo de “amigos” y conocidos hablando de trivialidades. Doy un vistazo a mí alrededor, no sé qué estoy buscando o quizás sí pero no quiero admitírmelo a mí mismo. Aprovecho un instante en el que Kimberly ha ido al baño para separarme dl grupo con el que estábamos e ir por algo de beber y quizás por un poco de aire fresco. Es en medio de la pista de baile que una chica logra llamar mi atención, obviamente no es cualquier chica y a pesar del disfraz y el antifaz, estoy seguro de que es ella y lo certifico en el instante en el que nuestras miradas se conectan.
Ella se mueve al ritmo de la música y deja de mirarme casi al instante que se ha dado cuenta de que la he “descubierto”, me ignora más no estoy dispuesto a aceptarlo entonces me abro paso entre la muchedumbre.
— Lindo disfraz. — susurro a su oído una vez estoy en frente de ella, no me mira.
— Gracias. — dice secamente tomando algo de distancia y me dedica una mirada de pies a cabeza. — ¿Roger Rabbit?, ¿en serio? — hay burla en su tono de voz y no me sorprende en lo absoluto, sonrío a medias y me encojo de hombros. Ella ríe. — Te ves ridículo, ¿lo sabías?
— Gracias, gracias. Me dije eso mismo antes de salir de casa. — comento con gracia y ella niega con diversión. — Son ajes del oficio. — hago un gesto con la mano para restarle importancia.
— Déjame adivinar, la abeja reina quiso venir de Jessica Rabbit y a ti te tocó la peor parte del disfraz. — apunta rodando sus ojos, asiento. — ¡Dios mío! Eres un tonto.
— Gracias, nuevamente, me dije eso antes de salir de casa. — repito y ella sonríe. La hago girar sin importar que desentonamos con la música, porque ninguna está llevando el ritmo solo estamos haciendo el tonto y por mi está bien.
— ¿Qué haces? — se ríe cuando la tomo por la cintura y la alzo dando una vuelta. — No es un vals ni nada así, ¡bájame! — pide alegremente, y golpea mi hombro para enfatizar su petición, río con ella y dejo que sus pies toquen nuevamente el piso más no la suelto, al contrario solo ciño mis brazos más a su cintura apegándola más a mí. Nuestros ojos se conectan y por un momento siento una felicidad enorme inundarme, suspira.
— Tú no entiendes cuando las personas te hablan, ¿verdad? — habla bajito y aparta su mirada de mí, empujándose a si misma lejos de mí.
— Katherine... — digo pero ella niega y logra separarse de mí.
— Las personas nos están viendo. — murmura y me mira por un instante. — Fue divertido, lástima que no sea real y duradero. — sonríe a medias y se aleja de a poco mezclándose entre las demás personas. Miro a mí alrededor y ella tiene razón, hay más de un par de ojos mirando en mi dirección y yo bufo, regresándome con el grupo con el que estaba antes.

XXXX

Deambulaba sola por entre las personas bebidas y sudorosas con la mente en el estúpido chico disfrazado de Roger Rabbit, y nuestro pequeño encuentro fortuito, era una idiota; ¿qué tan poca fuerza de voluntad podía tener? Llego a la cocina, y tomo de la barra una de las botellas de vodka para rellenar mi trago, necesito un trago... Bueno, no. No lo necesito pero lo quiero, necesito despejarme y dejar de pensar en tontería; no soy la única ahí, pero no le doy gran atención a los demás, hasta que siento una presencia hostil y reconocible tomar lugar a mi lado. Ya se me había hecho extraño no haberla visto por el campus en toda una semana pero la vida no puede ser perfecta, ¿verdad?
— Debí suponer que la ridícula que le coqueteaba a mi novio con ese patético disfraz eras tú —su seño está levemente fruncido viéndome de arriba abajo con desprecio — ¿Aun no entiendes que no estás a la altura de Ethan Cox? A diferencia de mí, claro — se aleja unos pasos sin dejar de observarme, ella lleva un vestido de zorra... ¿y yo soy la regalada? ¡Claro, tiene toda la lógica! —. No quiero volver a perder el tiempo contigo Katherine, ahórrame la molestia de tener que advertirte esto una vez más  — habla con fingida pena, ruedo mis ojos.
— Pues algo debo de tener si sigo llamando su atención sin siquiera intentarlo, ¿no crees? — inquiero tono seco y desinteresado, y enarco una de mis cejas. — Yo no le coqueteo, cariño. Y tus amenazas me traen sin cuidado. El que no tengas las facultades para mantener los ojos de tu novio solo en ti, no es exactamente, mi culpa. Yo solo estoy disfrutando de la fiesta. — sonrío falsamente y doy un trago a mi vaso. Rueda sus ojos notoriamente fastidiada.
—No sé qué demonios tendrás y no me importa saberlo. Solo ve a mover tu trasero delante de otro chico que no tenga novia y no actúes como zorra con el mío —finaliza sin darme chance a responder cuando se va pareciendo aún más enojada de cómo ha llegado hacia mí. sonrío para mi propia cuenta, he ganado esta pequeña batalla y ver a Kimberly tan enojada y sin argumentos es algo que no tiene precio:

Katherine: 1; Kimberly: 0.

bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por Cam el Vie 18 Mar 2016, 7:41 pm

Creo que por primera vez en todo lo que lleva ucla soy la primera en comentar un cap xd el caso...
El cap estuvo más que perfecto y totalmente valió la pena la espera por él, porque me encantó
Empezando por el principio (duhh) tengo que decir que la mamá de Kate es... La odio, maldita, su se pudiera lukas le pegaba xd eso me lleva a Hemmingswood los dos que había en el cap estaba beshos, obvio las partes de Ethan y Kate me dolieron en el jart y las partes de Ethan y kim me dejaron como... Eugh xd pero ya se lo que pasa después entonces no me quejo mucho xd
También shore... Y shore.. Y shore muchas veces, de risa obvio xd en las partes de carter con Ethan y en las de carter con Kate, pinche rubia teñida xd también shore al imaginarme a Ethan vestido de conejo, pls.
Me encantó todo el cap, lo repito, lo amé de principio a fin
Y... Espero el siguiente

Cam


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por rosé. el Sáb 19 Mar 2016, 4:47 pm

Hola, empiezo por decir que odio a la mamá de Kate, kelepaza? que la pise un tren, ahre.
El té de whisky, Ethan, no jodas xd
jajaja dylan pretendía una casita y se encontró con la mansión mu xd ese chico no calza ahí, es un bebé. lo amo ♥ pero será divertido de leerlo en su estadía xd pls, me hizo reír, ni ordenado es, pinche Ethan, como hizo pa convencerlo de estar en la casa? yo pensé que iba a salir corriendo *luna lewi*
ta dsp, volví a odiar a ethan con kim *luna lewi* aunque al menos ahora es feeling es mutuo, tipo, no se bancan xd como dijo cam son como bastante: eugh.
Tarzán y barbie k loko xd 
Lo de Kate y Carter fue más loco todavía, pero me gustó mucho esa "guerra" de fraternidades y buscándoles pro y contras y .. bueno eso, me gustó mucho esa parte estuvo bien cool, a Carter le quise pegar muchas veces pero al final lo quiero, pa que negarlo *luna lewi*
"huesitos no me está viendo a  mí" shoré xd el comienzo de muna, no pasó desapercibido para mi :)
sigo sin superar a ethan de roger rabbit xd es que me lo imagino y shoro, really.
pos pa mi el primer encuentro kimtherine fue un empate *luna lewi* de todos modos, no me agradan xd las cachetearía a las dos en esa stuación xd

rosé.


http://neverunderestimateagirlbitch.tumblr.com

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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por chanyeol. el Dom 20 Mar 2016, 3:13 pm

Bueno, tengo que decir que el capítulo fue lo más... Me encantó como comenzó y shoré porque hace mucho no leía o hacía algo Roodminson y me gustan mucho, k dcirt?
En segunda, no sé, odio a Cruela y amo a la mami de E  por favor, la mamá de Ethan me pareció bastante bella desde el inicio xd  ahre.
No se, Dylan es un amor e Ethan  La barbie y el tarzán  lloré de risa con esas conversaciones. Se aman el ethan y carter xd ahre. son bellos. Mamá pato y mamá búfalo ggg. Después Carter y Kate "peleando" por las fraternidades xd Xis rules.
Kim e Ethan... Bueno, no tengo comentarios pa ellos, porque idk  Y... ¿qué más? ¡Muna! Dios, su inicio♥ los shippeo re intenso♥ Luna bella y Mike... bueno, Mike xd. Fin. Me gustó el cap...♥

chanyeol.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por jean luc. el Dom 20 Mar 2016, 3:24 pm

ESTOY MURIENDO DE EMCIÓN Y FEELS, REALLY, o sea, me hacia falta un montón ucla, ansiaba leer de vuelta un cap tuyo de nuevo DiDi, también, y por eso mismo estoy como que re feliz asjasjasj 
Haber, empecemos, de por sí ya odiaba a la madre de Kate con el inicio de como la trató me cayó aún peor, Dios, ¿qué clase de madre trata así a la criatura la cual engendró? ¡¿QUIEN CARAJOS TRATARÍA ASÍ A SU PROPIA SANGRE?! Me decepciona esa mujer, en serio 
Luego, E, pls, hahaha juro por el ángel que no creía que amar a Ethan aún más fuera posible y con eso del whisky pareció lograrlo     Tan pendejo el we 
Dylan, pls, otro we que me mata por ser tan torpe, o sea, es la casa Mu, ¿que se esperaba?, que se ubique xd weno.
Justo en el cora me llegó la actitud de Ethan y Kim, sé que no sienten mucho el uno por el otro pero aún así me duele su indiferencia, ay, que triste, al menos podrían no ser tan quejones para que no me hagan sentir tan mal 
Kate tiene buenos gustos, Harley Quinn gad, me la imaginé y me emocioné más bc pues al igual que Kate amo a esa mujer, ahre Rolling Eyes
Luego, la pelea verbal por las fraternidades con Carter, pls, fue una de las mejores partes porque me imaginaba ahí a esos dos y... no sé, me causaba mucha gracia 

Didi besha escribió:Echo un vistazo a nuestro alrededor y noto la mirada de un chico maquillado de esqueleto y con el pelo azul sobre nosotras, o mejor dicho sobre mi pequeña, dulce e inocente prima. Sonrío y la codeo para llamar su atención y hacerle una seña hacia el chico.

¡CRISTO SANTO REDENTOR! Morí de amor en esta parte, bc bien sabía que era Mike y... y... estaba viendo a Luna, awww, tan monos los dos ;-; Amo Muna, so.
Yo también soy del team que se imaginó a E con traje del Roger renegando y así todo quejón, hahaha,  vida mía, baia baia
Uh, y el enfrentamiento de Kate con Kim al final, estaba tipo    but... ya deberían de saber que pelear por el we no está bien bc él ama a Kate y Kim ama con todo su kokoro a Dylan ahque todavía no lo conoce(?)
Okay.
Bueno, no sabes en serio lo mucho que me agradó el leer tu cap Diana, lo amé de principio a fin y estaba que no podía con el montón de emociones que tenía en mi interior. So, sigo yo, que emoción ya, ya me pongo a escribir para no hacerlas espera mucho   Eso, chau.

jean luc.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Miér 30 Mar 2016, 5:17 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Creo que por primera vez en todo lo que lleva ucla soy la primera en comentar un cap xd el caso...
El cap estuvo más que perfecto y totalmente valió la pena la espera por él, porque me encantó
Empezando por el principio (duhh) tengo que decir que la mamá de Kate es... La odio, maldita, su se pudiera lukas le pegaba xd eso me lleva a Hemmingswood los dos que había en el cap estaba beshos, obvio las partes de Ethan y Kate me dolieron en el jart y las partes de Ethan y kim me dejaron como... Eugh xd pero ya se lo que pasa después entonces no me quejo mucho xd
También shore... Y shore..  Y shore muchas veces, de risa obvio xd en las partes de carter con Ethan y en las de carter con Kate, pinche rubia teñida xd también shore al imaginarme a Ethan vestido de conejo, pls.
Me encantó todo el cap, lo repito, lo amé de principio a fin
Y... Espero el siguiente
No, empieza por el final. Tonta camila, tonta. Jajajajajaja, esteh... la mamá de Kate es un caso especial    Hemmingswood es vida, larga vida a Hemmingswood. Hemmingswood es amor, es paz, es inteligencia y seguridad. Hemmingswood es ley, punto.  o sea o sea  Ethan y Kate le duele a todos (? No sé, yo los amo pero son sufridos, kc ac    Lox es... es Lox que t6e puedo decir? Es especial pero en un especial similar pero diferente a la mamá de Kate (? 
Plz, ellos son lo más. Ethan y Carter la rulean, y no sé tú pero yo amé a Caden <3 Caden rules, también. Si... eso deberia ser motivo de burlas con... todo el mundo. Literal hasta sus hermanos lo fastidiarán. ¡Qué se tope con Luke en la fiesta! JAJAJAJAJAJAJJA Se suicida xd.
Yo también espero el siguiente. (AAAAAALLLL SIENTES LA INDIRECTA? 

bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Miér 30 Mar 2016, 5:26 pm

tommo. escribió:Hola, empiezo por decir que odio a la mamá de Kate, kelepaza? que la pise un tren, ahre.
El té de whisky, Ethan, no jodas xd
jajaja dylan pretendía una casita y se encontró con la mansión mu xd ese chico no calza ahí, es un bebé. lo amo ♥ pero será divertido de leerlo en su estadía xd pls, me hizo reír, ni ordenado es, pinche Ethan, como hizo pa convencerlo de estar en la casa? yo pensé que iba a salir corriendo *luna lewi*
ta dsp, volví a odiar a ethan con kim *luna lewi* aunque al menos ahora es feeling es mutuo, tipo, no se bancan xd como dijo cam son como bastante: eugh.
Tarzán y barbie k loko xd 
Lo de Kate y Carter fue más loco todavía, pero me gustó mucho esa "guerra" de fraternidades y buscándoles pro y contras y .. bueno eso, me gustó mucho esa parte estuvo bien cool, a Carter le quise pegar muchas veces pero al final lo quiero, pa que negarlo *luna lewi*
"huesitos no me está viendo a  mí" shoré xd el comienzo de muna, no pasó desapercibido para mi :)
sigo sin superar a ethan de roger rabbit xd es que me lo imagino y shoro, really.
pos pa mi el primer encuentro kimtherine fue un empate *luna lewi* de todos modos, no me agradan xd las cachetearía a las dos en esa stuación xd
Ese es el sentimiento que mueve al mundo: TODOS ODIAN a la mamá de Kate xD. Sí, que la pise ¿verdad? Es una mala mujer. Katherine es un amor <3 Es que era whisky pero la mamá es sobreprotectora y bueno, "mami yo no bebo, es solo té"  badumtss   Dylan re desubicado, o sea es la casa Mu, Ethan estaba como qué: "Bitch plz, somos ricos y poderosos, nuestra casa debe ser igual de genial"  o sea  Ethan tiene un gran poder de convencimiento y Dylan es un amor y mejor amigo y es vida. Dylan pov coming soon... Espérenlo y un posible Jo pov también. Es que Lox no compaten, o sea... No, no son pa' estar juntos. Cada uno por su lado están mejor.   
Plz, Tarzán y Barbie la rulean, mamá búfalo y mamá pato. Ellos son lo más, son bellos y bueno luego está Terry que es... Terry, no sé. Lov a Terry, o sea Terrylisa <3 
Plz, Hudwood es itelectual, ni se soportan pero son civilizados. La guerra de fraternidades fue lo más, en medio de esos dos yo quedaría loca, srsly xD
Re pendejas las dos pero bueno. Hay que ponerse en su lugar. Yo creo que KAtherine quedó mejor... un pelo, no mucho, pero mejor... da iguial.

bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

Mensaje por bomb. el Miér 30 Mar 2016, 5:30 pm

brick. escribió:Bueno, tengo que decir que el capítulo fue lo más... Me encantó como comenzó y shoré porque hace mucho no leía o hacía algo Roodminson y me gustan mucho, k dcirt?
En segunda, no sé, odio a Cruela y amo a la mami de E  por favor, la mamá de Ethan me pareció bastante bella desde el inicio xd  ahre.
No se, Dylan es un amor e Ethan  La barbie y el tarzán  lloré de risa con esas conversaciones. Se aman el ethan y carter xd ahre. son bellos. Mamá pato y mamá búfalo ggg. Después Carter y Kate "peleando" por las fraternidades xd Xis rules.
Kim e Ethan... Bueno, no tengo comentarios pa ellos, porque idk  Y... ¿qué más? ¡Muna! Dios, su inicio♥ los shippeo re intenso♥ Luna bella y Mike... bueno, Mike xd. Fin. Me gustó el cap...♥
Cruela de Vil, plz, es el apodo perfecto para la mami de Kate y plz, la mamá de E es fav   Es un amor, es bella, es preciosa. La mamá de E para presidenta     Plz, los Mus son fav. Todos, son bellos. Ethan y Carter son vida juntos, y Dylan... creo que todas le hacemos un altar xD

bomb.


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Re: Universidad de California, Los Ángeles.

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