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Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Invitado el Mar 29 Dic 2015, 6:22 am

Hola me encnato la idea ........ en unaa rato mas te dejo mi ficha y todo lo necesario para que sepas que si he leido todo
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Montgomery el Mar 29 Dic 2015, 7:23 am

Håndledd escribió:Hola me encnato la idea ........ en unaa rato mas te dejo mi ficha y todo lo necesario para que sepas que si he leido todo

¡¡Hola!! De acuerdo preciosa, la espero :)
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Invitado el Mar 29 Dic 2015, 8:13 am




-Nombre completo: Jessie Daphne Burn Blake
-Rol: La bruja - El humano
-Escrito tuyo: 
Escrito:
Mariposa y Sol
Todo era verdad. Hasta hace poco su vida había cambiado. Ahora Jessie Grey se encontraba en medio de una encrucijada. Lo que le acababan de decir debería ser un error. Su mirada se volvió de nuevo, para encontrar algún rastro de broma. Pero, al ver los ojos angustiados del hombre que tenía delante, supo que no era un error.
Haciendo un inmenso esfuerzo, intento concentrarse en lo que estaba diciéndole. Podía ver que movía la boca y, sin embargo, le costaba trabajo entender sus palabras. Lo que significaban esas palabras para ella. 
 
—Se lo que es difícil para usted señorita Grey.  Claro estaba que él no sabía cómo se sentía Jessie. Su pasado volvía en mili-segundos. Aquello era una pesadilla, tenía que serlo. Lentamente, lo que el doctor Shorrock le estaba diciendo conseguía penetrar en su cerebro. Estaba diciéndole  que ella era la nueva propietaria de la Productora “Brooks”. El doctor Shorrock movía unos papeles, nervioso. 
—Me temo que el error tienen otras ramificaciones.  Algo en la expresión asusto a Jessie. Casi no podía respirar. Ya había destrozado su vida con esas palabras. ¿Qué más podía decirle? 
—En el momento…. Del error, usted y su ex-jefe, no midieron las consecuencias que esto atraería en un futuro.
La presión que sentía en el corazón era casi insoportable mientras esperaba el siguiente golpe.
— ¿Y?
— Deberá llevar la presidencia y control absoluto de la Productora “Brooks”, hasta que la empresa que usted conjunto con el señor Christopher, crearon para evitar la ruina de “Brooks”.
Jessie se llevó una mano a la frente, intentando controlar el dolor, que empezaba a ser como una garra de hierro. Era imposible. El pomposo doctor Shorrock, con el pelo cuidadosamente peinado para taparle las entradas, estaba hablando de errores y dirección y, sin embargo, de lo que hablaba era de su vida. De la vida que ella ha formado a partir de su salida de Brooks.
—Tiene que haber un error —murmuro—. Esto no puede estar pasando. Su abogado bajo la mirada, como si no pudiera soportar ver el dolor en sus ojos. 
—Por los análisis y juntas que hemos hecho, tengo la certeza de que no es un error y es la única solución para que sus fundadores no pierdan ese patrimonio. —Hasta que usted tome posesión. Debe saber que el señor Christopher Brooks presidente de “Brooks” ha sido relevado de su cargo.
Como si eso le importara. La que más le importaba era que  gente de la empresa era gente a la que conocía perfectamente y tenía miedo de escuchar reproches. Personas en las que no había vuelto a pensar. Pero el siguió hablando, su rostro la viva imagen de la preocupación.
—Mientras las cuestiones legales se debatan en los tribunales, usted deberá decidir si quiere regresar a “Brooks” o que el embargo se realice. 
 
(***)
 
En aquel espejo se reflejaba, a una mujer diferente.  A la mujer que solo hace unos meses, era la sombra de todas las mujeres bellas.  Jessie se miró por enésima vez en ese espejo, uno de sus dedos, ahora bien pintados de un color suave el cual le resaltaba muy bien para su color de piel. Viejo por el contorno que el espejo reflejaba. Ella intentaba encontrar algún rasgo que la hiciera ver lo que en verdad era, simplemente no lo hallo. El reflejo solo era algo superficial. Por dentro ella seguía siendo la misma, con su típica forma de vestirse; faldas largas, medias de colores oscuros, cabello recogido, unas gafas más grandes que sus ojos, breques que se los podía apreciar cuando sonreía. 
Jessie Grey, era la típica chica que todos la despreciaban por su imagen. “Patito Feo” la apodaban. Noches enteras paso llorando, ningún hombre la tomaba enserio. Sus compañeros la hacían parte continuas de sus bromas. Aun así ella, no podría ser agraciada en el físico. Pero su inteligencia la llevo a grandes logros. Mejores notas en el colegio, la mejor estudiante de la promoción de la Universidad. Títulos, masterados, cursos. La hacían sentir orgullosa. Lastimosamente eso no le duro mucho, cada vez que buscaba algún trabajo la rechazaban por no ser una modelo rubia, alta, curvas definidas. "--Eres hermosa--", su subconsciente la hizo sonreír.
 
—Eres un ángel. 
Su mejor amigo. Estaba en la entrada de su habitación sonriendo. Hoy llevaba un traje gris. Se le veía como un actor de telenovela. Adam, jamás se burló de su aspecto. La apoyaba en todo, era su héroe se secundaria. Más bien lo sigue siendo. 
—Charlatán. Recuérdeme matarte al término de esta salida.
—Venga ya. Déjate de torturarte, hoy es el gran día donde todos conocerán a la gran modelo misteriosa.
 
Adam, aun no sabía nada de la visita de su abogado. Tampoco quiera arruinarle la noche. Aun así estaba analizando las cosas. No quiera volver, sería volver a revivir el pequeño infierno. Tan solo había una cosa que ella tampoco sabía. 
Adam se temía que la actitud que ella estaba teniendo era que su abogado ya le ha informado de las nuevas disposiciones y resoluciones que había tomado la junta directiva de la Productora “Brooks”. Aquella noticia a él también le tenía preocupado. Por ahora lo que importaba era que Jessie estuviera bien y sea cual sea la decisión, él la apoyaría. 
Tomaron la avenida, estaba con suerte todos los semáforos estaban en verde. Llevaban media hora de retraso. Habían hecho tres paradas en distintas tiendas, Jessie estaba nerviosa y lo único que se le ocurría era parar comprar y continuar. Ahora ella estaba en la parte trasera del auto. Sus ojos se mantenían cerrados, pero Adam sabía perfectamente que estaba tensa. Desde que le había conocido supo que era una mujer bella, que lastimosamente nadie la podía ver. Era muy diferente a las demás, sencilla, tierna, una mujer que el dinero no lo es todos y sobre todo inteligente. Por un largo tiempo él pensó estar enamorado, luego se fue dando cuenta que solo era una gran amistad con lazos de hermandad que compartían desde su primer encuentro. 
Isabela su hermana mayor. Una autentica modelo, bella por dentro como por fuera. Le había dicho que estaba llegando la hora de dejar su carrera. "--Tengo que preocuparme más por mi matrimonio--" fueron sus palabras. Con solo mirarle y notar el brillo especial que radiaba Isabela, era que el amor había tocado su puerta. Estaba instalado al punto de que está embarazada, algo que nunca se le paso por la cabeza, pensando perdería su figura. Adam su marido hacer tres años atrás, le demostró que la figura o el físico, no le iba hacer cambiar el amor que por ella sentía. Ella había sido la razón por la que acepto el cambio, y ocuparía el puesto de su hermana. Cuando le propuso vacilo un momento. Después de analizarlo acepto.
                                                                                             
—Estas lista.
Jessie no se dio cuenta que ya habían llegado. Una parte de ella quería salir corriendo, olvidarse de todo esta farsa, la otra parte le dice que huir seria de cobardes, era hora de demostrar su belleza exterior. 
Le lanzo una sonrisa de cariño. Tomo su bolso y bajo del auto sin esperar que Adam lo hiciera. Vio cómo su cuñado le entregaba las llaves a su guarda-coches y le daba algunas instrucciones. Su hermana ya estaría esperando con la televisión encendida para verla. Estaba cansada, el embarazo le agotaba y eso que solo tenía cinco meses. 
Su mirada se tornó melancólica. Cuanto anhelaba ella tener una familia, una boda de ensueño, con un final feliz. Vaya pensamiento, ella siempre seria el Patito Feo transformado en un hermoso cisne; que tal vez con el tiempo se rompa el hechizo y vuelva a ser esa Fea a la cual le llenaran de burlas. Con esos últimos planteamientos, su máscara de frívola volvió. 
Entraron, la alfombra roja ya hacia llena de fotógrafos. Cuando la divisaron no dudaron en sacarle algunas fotografías. Tuvo que sonreír.   
 
—Me duele la cara de sonreír tanto. Murmuro tensa. Adam solo le toco los hombros en signo de que todo terminaría en menos de lo que cante un gallo. 
—Sonríe que ahí viene la promotora de esta campaña.
Jessie se dio vuelta, para mirar a la mujer que le había contratado. Su corazón dio un vuelco, tal vez en ese instante el corazón se le paro, hasta su respiración. 
Pensó que todo esto sería parte de un complot sobre ella. Para que sus pocas defensas se derrumbaran. Allí estaba  Lily Brooks. Una muchacha alta, rubia, curvas muy definidas. Su cabellera estaba un tanto cortado, pero igual se veía genial. Hoy llevaba un vestido rojo escarlata, que dejaba al descubierto gran parte de la espalda.  A su lado estaban sus padres y Christopher, aquel que le destrozo el corazón. Al que aún no estaba dispuesta a enfrentarlo. 
 
—Adam, querido pensé que no vendrías. Lily se acercó le abrazo eufóricamente, mientras le daba un beso muy cerca de los labios. Jessie se tensó. Al parecer no la reconoció, mejor así. Tenía que mantenerlo lejos de aquella pequeña demonio. Sus ojos indicaban que estaba interesada de una manera íntima en Adam. Lily retrocedió unos pasos  para mirar a la mujer que estaba a si lado. La verifico de pies a cabeza.  
—Y ella quien es.
—Ella es el nuevo reemplazo de Isabela. Como es de su…. 
— Así que tú eres, la modelucha que Isabela tenía escondida. 
Ahí estaba de nuevo  interrumpiendo. A caso no sabía que era de mala educación. Jessie se había olvidado que ella era así, una niña mimada que se salía con la suya. Hoy terminaría con ese teatrito. Tanto como Adam quisieron que su matrimonio fuera un secreto. Ella no estaba segura de eso pero los apoyos, últimamente ese estaba abarcando muchos problemas en su matrimonio. Su hermana era su mundo  así que no estaba dispuesta que una muchachita como Lily, arruinara el matrimonio de su hermana.
—Hija. Reclamo su padre.
—No se preocupe. Lily es algo diferente a las demás muchachas. Ella sonrió triunfal. Jessie hizo un esfuerzo tremendo para no abofetearla en ese momento. Incrusto sus uñas en el antebrazo de Adam.
El volvió su mirada, noto claramente que estaba en serios problemas. Le sonrió y le guiño un ojo, aquello la hizo tranquilizar pero no del todo.
—Es tu novia.
La voz de Christopher interrumpió el cambio de miradas y pensamientos.
—Buenas noches señores y señora Brooks. Quería decir que me alegro en verlos pero eso sería una mentira. Este encuentro ha sido inesperado. 
—Me disculpa mucho jovencita, no la recuerdo.
Jessie sonrió falsamente. Su acompañante supo inmediatamente que ella empezaría su venganza esa misma noche. Donde Lily y Christopher serian lo más afectados. No tenía nada contra Lily y sus padres. Pero aquella chica le estaba causando problemas. Isabela ya estaría llorando o hecha una furia. Las cámaras los rodeaban a la espera de saber que pasaba en aquella conversación.
—No lo hagas. Le susurro.
—Jessie Grey, la nueva modelo y también la nueva dueña de la Productora “Brooks”.
Las cartas estaban echadas. Jessie con aquella aclaración, tomo la decisión de volver a la dirección de aquella empresa. Dar su identidad. Ella estaba dispuesta a vengarse de todos aquellos que la humillaron y la despreciaron por su físico. Su primera víctima seria Lily Brooks, luego continuaría con la prometida y amiga de Christopher y por último el. Le seduciría, enamoraría y luego lo dejaría para que sepa el dolor que ella sufrió.
» Jessy«

-Edad: 20 años ( En realidad 150 años)
-Representante: Victoria Justice
-¿Porqué debería elegirte?: Bueno me encanta escribir, y mucho mas cuando se trata de este tipo de tramas no fallaré cuando sea mi turno. Y si tengo que ausentarme te avisare  con anticipación. 
-Gustos: La adrenalina, lectura, crear nuevas pociones y hechizos
-Disgustos: Las mentiras y la hipocresía
-Extras: Es una bruja muy enamoradiza


Rulles:

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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Andy Belmar. el Mar 29 Dic 2015, 9:20 am

Tengo tantas ideas para esta novela !! :)
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Montgomery el Mar 29 Dic 2015, 2:10 pm

Håndledd escribió:



-Nombre completo: Jessie Daphne Burn Blake
-Rol: La bruja - El humano
-Escrito tuyo: 
Escrito:
Mariposa y Sol
Todo era verdad. Hasta hace poco su vida había cambiado. Ahora Jessie Grey se encontraba en medio de una encrucijada. Lo que le acababan de decir debería ser un error. Su mirada se volvió de nuevo, para encontrar algún rastro de broma. Pero, al ver los ojos angustiados del hombre que tenía delante, supo que no era un error.
Haciendo un inmenso esfuerzo, intento concentrarse en lo que estaba diciéndole. Podía ver que movía la boca y, sin embargo, le costaba trabajo entender sus palabras. Lo que significaban esas palabras para ella. 
 
—Se lo que es difícil para usted señorita Grey.  Claro estaba que él no sabía cómo se sentía Jessie. Su pasado volvía en mili-segundos. Aquello era una pesadilla, tenía que serlo. Lentamente, lo que el doctor Shorrock le estaba diciendo conseguía penetrar en su cerebro. Estaba diciéndole  que ella era la nueva propietaria de la Productora “Brooks”. El doctor Shorrock movía unos papeles, nervioso. 
—Me temo que el error tienen otras ramificaciones.  Algo en la expresión asusto a Jessie. Casi no podía respirar. Ya había destrozado su vida con esas palabras. ¿Qué más podía decirle? 
—En el momento…. Del error, usted y su ex-jefe, no midieron las consecuencias que esto atraería en un futuro.
La presión que sentía en el corazón era casi insoportable mientras esperaba el siguiente golpe.
— ¿Y?
— Deberá llevar la presidencia y control absoluto de la Productora “Brooks”, hasta que la empresa que usted conjunto con el señor Christopher, crearon para evitar la ruina de “Brooks”.
Jessie se llevó una mano a la frente, intentando controlar el dolor, que empezaba a ser como una garra de hierro. Era imposible. El pomposo doctor Shorrock, con el pelo cuidadosamente peinado para taparle las entradas, estaba hablando de errores y dirección y, sin embargo, de lo que hablaba era de su vida. De la vida que ella ha formado a partir de su salida de Brooks.
—Tiene que haber un error —murmuro—. Esto no puede estar pasando. Su abogado bajo la mirada, como si no pudiera soportar ver el dolor en sus ojos. 
—Por los análisis y juntas que hemos hecho, tengo la certeza de que no es un error y es la única solución para que sus fundadores no pierdan ese patrimonio. —Hasta que usted tome posesión. Debe saber que el señor Christopher Brooks presidente de “Brooks” ha sido relevado de su cargo.
Como si eso le importara. La que más le importaba era que  gente de la empresa era gente a la que conocía perfectamente y tenía miedo de escuchar reproches. Personas en las que no había vuelto a pensar. Pero el siguió hablando, su rostro la viva imagen de la preocupación.
—Mientras las cuestiones legales se debatan en los tribunales, usted deberá decidir si quiere regresar a “Brooks” o que el embargo se realice. 
 
(***)
 
En aquel espejo se reflejaba, a una mujer diferente.  A la mujer que solo hace unos meses, era la sombra de todas las mujeres bellas.  Jessie se miró por enésima vez en ese espejo, uno de sus dedos, ahora bien pintados de un color suave el cual le resaltaba muy bien para su color de piel. Viejo por el contorno que el espejo reflejaba. Ella intentaba encontrar algún rasgo que la hiciera ver lo que en verdad era, simplemente no lo hallo. El reflejo solo era algo superficial. Por dentro ella seguía siendo la misma, con su típica forma de vestirse; faldas largas, medias de colores oscuros, cabello recogido, unas gafas más grandes que sus ojos, breques que se los podía apreciar cuando sonreía. 
Jessie Grey, era la típica chica que todos la despreciaban por su imagen. “Patito Feo” la apodaban. Noches enteras paso llorando, ningún hombre la tomaba enserio. Sus compañeros la hacían parte continuas de sus bromas. Aun así ella, no podría ser agraciada en el físico. Pero su inteligencia la llevo a grandes logros. Mejores notas en el colegio, la mejor estudiante de la promoción de la Universidad. Títulos, masterados, cursos. La hacían sentir orgullosa. Lastimosamente eso no le duro mucho, cada vez que buscaba algún trabajo la rechazaban por no ser una modelo rubia, alta, curvas definidas. "--Eres hermosa--", su subconsciente la hizo sonreír.
 
—Eres un ángel. 
Su mejor amigo. Estaba en la entrada de su habitación sonriendo. Hoy llevaba un traje gris. Se le veía como un actor de telenovela. Adam, jamás se burló de su aspecto. La apoyaba en todo, era su héroe se secundaria. Más bien lo sigue siendo. 
—Charlatán. Recuérdeme matarte al término de esta salida.
—Venga ya. Déjate de torturarte, hoy es el gran día donde todos conocerán a la gran modelo misteriosa.
 
Adam, aun no sabía nada de la visita de su abogado. Tampoco quiera arruinarle la noche. Aun así estaba analizando las cosas. No quiera volver, sería volver a revivir el pequeño infierno. Tan solo había una cosa que ella tampoco sabía. 
Adam se temía que la actitud que ella estaba teniendo era que su abogado ya le ha informado de las nuevas disposiciones y resoluciones que había tomado la junta directiva de la Productora “Brooks”. Aquella noticia a él también le tenía preocupado. Por ahora lo que importaba era que Jessie estuviera bien y sea cual sea la decisión, él la apoyaría. 
Tomaron la avenida, estaba con suerte todos los semáforos estaban en verde. Llevaban media hora de retraso. Habían hecho tres paradas en distintas tiendas, Jessie estaba nerviosa y lo único que se le ocurría era parar comprar y continuar. Ahora ella estaba en la parte trasera del auto. Sus ojos se mantenían cerrados, pero Adam sabía perfectamente que estaba tensa. Desde que le había conocido supo que era una mujer bella, que lastimosamente nadie la podía ver. Era muy diferente a las demás, sencilla, tierna, una mujer que el dinero no lo es todos y sobre todo inteligente. Por un largo tiempo él pensó estar enamorado, luego se fue dando cuenta que solo era una gran amistad con lazos de hermandad que compartían desde su primer encuentro. 
Isabela su hermana mayor. Una autentica modelo, bella por dentro como por fuera. Le había dicho que estaba llegando la hora de dejar su carrera. "--Tengo que preocuparme más por mi matrimonio--" fueron sus palabras. Con solo mirarle y notar el brillo especial que radiaba Isabela, era que el amor había tocado su puerta. Estaba instalado al punto de que está embarazada, algo que nunca se le paso por la cabeza, pensando perdería su figura. Adam su marido hacer tres años atrás, le demostró que la figura o el físico, no le iba hacer cambiar el amor que por ella sentía. Ella había sido la razón por la que acepto el cambio, y ocuparía el puesto de su hermana. Cuando le propuso vacilo un momento. Después de analizarlo acepto.
                                                                                             
—Estas lista.
Jessie no se dio cuenta que ya habían llegado. Una parte de ella quería salir corriendo, olvidarse de todo esta farsa, la otra parte le dice que huir seria de cobardes, era hora de demostrar su belleza exterior. 
Le lanzo una sonrisa de cariño. Tomo su bolso y bajo del auto sin esperar que Adam lo hiciera. Vio cómo su cuñado le entregaba las llaves a su guarda-coches y le daba algunas instrucciones. Su hermana ya estaría esperando con la televisión encendida para verla. Estaba cansada, el embarazo le agotaba y eso que solo tenía cinco meses. 
Su mirada se tornó melancólica. Cuanto anhelaba ella tener una familia, una boda de ensueño, con un final feliz. Vaya pensamiento, ella siempre seria el Patito Feo transformado en un hermoso cisne; que tal vez con el tiempo se rompa el hechizo y vuelva a ser esa Fea a la cual le llenaran de burlas. Con esos últimos planteamientos, su máscara de frívola volvió. 
Entraron, la alfombra roja ya hacia llena de fotógrafos. Cuando la divisaron no dudaron en sacarle algunas fotografías. Tuvo que sonreír.   
 
—Me duele la cara de sonreír tanto. Murmuro tensa. Adam solo le toco los hombros en signo de que todo terminaría en menos de lo que cante un gallo. 
—Sonríe que ahí viene la promotora de esta campaña.
Jessie se dio vuelta, para mirar a la mujer que le había contratado. Su corazón dio un vuelco, tal vez en ese instante el corazón se le paro, hasta su respiración. 
Pensó que todo esto sería parte de un complot sobre ella. Para que sus pocas defensas se derrumbaran. Allí estaba  Lily Brooks. Una muchacha alta, rubia, curvas muy definidas. Su cabellera estaba un tanto cortado, pero igual se veía genial. Hoy llevaba un vestido rojo escarlata, que dejaba al descubierto gran parte de la espalda.  A su lado estaban sus padres y Christopher, aquel que le destrozo el corazón. Al que aún no estaba dispuesta a enfrentarlo. 
 
—Adam, querido pensé que no vendrías. Lily se acercó le abrazo eufóricamente, mientras le daba un beso muy cerca de los labios. Jessie se tensó. Al parecer no la reconoció, mejor así. Tenía que mantenerlo lejos de aquella pequeña demonio. Sus ojos indicaban que estaba interesada de una manera íntima en Adam. Lily retrocedió unos pasos  para mirar a la mujer que estaba a si lado. La verifico de pies a cabeza.  
—Y ella quien es.
—Ella es el nuevo reemplazo de Isabela. Como es de su…. 
— Así que tú eres, la modelucha que Isabela tenía escondida. 
Ahí estaba de nuevo  interrumpiendo. A caso no sabía que era de mala educación. Jessie se había olvidado que ella era así, una niña mimada que se salía con la suya. Hoy terminaría con ese teatrito. Tanto como Adam quisieron que su matrimonio fuera un secreto. Ella no estaba segura de eso pero los apoyos, últimamente ese estaba abarcando muchos problemas en su matrimonio. Su hermana era su mundo  así que no estaba dispuesta que una muchachita como Lily, arruinara el matrimonio de su hermana.
—Hija. Reclamo su padre.
—No se preocupe. Lily es algo diferente a las demás muchachas. Ella sonrió triunfal. Jessie hizo un esfuerzo tremendo para no abofetearla en ese momento. Incrusto sus uñas en el antebrazo de Adam.
El volvió su mirada, noto claramente que estaba en serios problemas. Le sonrió y le guiño un ojo, aquello la hizo tranquilizar pero no del todo.
—Es tu novia.
La voz de Christopher interrumpió el cambio de miradas y pensamientos.
—Buenas noches señores y señora Brooks. Quería decir que me alegro en verlos pero eso sería una mentira. Este encuentro ha sido inesperado. 
—Me disculpa mucho jovencita, no la recuerdo.
Jessie sonrió falsamente. Su acompañante supo inmediatamente que ella empezaría su venganza esa misma noche. Donde Lily y Christopher serian lo más afectados. No tenía nada contra Lily y sus padres. Pero aquella chica le estaba causando problemas. Isabela ya estaría llorando o hecha una furia. Las cámaras los rodeaban a la espera de saber que pasaba en aquella conversación.
—No lo hagas. Le susurro.
—Jessie Grey, la nueva modelo y también la nueva dueña de la Productora “Brooks”.
Las cartas estaban echadas. Jessie con aquella aclaración, tomo la decisión de volver a la dirección de aquella empresa. Dar su identidad. Ella estaba dispuesta a vengarse de todos aquellos que la humillaron y la despreciaron por su físico. Su primera víctima seria Lily Brooks, luego continuaría con la prometida y amiga de Christopher y por último el. Le seduciría, enamoraría y luego lo dejaría para que sepa el dolor que ella sufrió.
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-Edad: 20 años ( En realidad 150 años)
-Representante: Victoria Justice
-¿Porqué debería elegirte?: Bueno me encanta escribir, y mucho mas cuando se trata de este tipo de tramas no fallaré cuando sea mi turno. Y si tengo que ausentarme te avisare  con anticipación. 
-Gustos: La adrenalina, lectura, crear nuevas pociones y hechizos
-Disgustos: Las mentiras y la hipocresía
-Extras: Es una bruja muy enamoradiza


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Ficha Aceptada


Tengo que darte las felicitaciones por el escrito que me enviaste. ¡ES TOTAL! Lo expresas todo con exactitud y claridad, pero manteniendo la brevedad necesaria. El tema es absolutamente fantástico, y el echo de que tú lo escribas lo hace mejor aún, así que, ¡¡¡Bienvenida, guapa!!!
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Invitado el Mar 29 Dic 2015, 3:30 pm

ahre, gracias :)
que emoción
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Death el Miér 30 Dic 2015, 10:16 am

Hola, audicionare... Espero aun poder participar u.u ahre
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Death el Miér 30 Dic 2015, 10:53 am




-Nombre completo: Nora Ekaterina Koslov Hertzberger 
-Rol: La angel caido - El brujo
-Escrito tuyo: 

15 Years || PDT: No llores plox ||:
El final está cerca...


Capitulo 43: Buenas noches, amor.



Quinta Lamentación. Narración: Erin Everly.


Los días se hacen cada vez más difíciles por aquí. Cada día que pasa veo a Dakota, aunque sonría y diga que todo está bien, cada vez peor. Y eso me destroza, día a día en mi interior. Es tan injusto que a alguien de su corta edad le tenga que pasar esto, más aún con todo lo que se le venía. 
Ella no merece esto. No merecía morir, ella no. Hay personas y personas, las buenas como ellas y las hijas de puta, que esas si se merecen el peor de los castigos. Como yo.
No le he dicho nada. En tres semanas se cumple la fecha de parto de Dakota, y como venimos esperando, de su futura muerte. He hecho algo que, si ella se entera, seguro me odiará. Así que decidí guardármelo y no decirle nada.
Eh abortado.
Eso es, aborté. La misma estúpida que se peleó con ella para que no abortara, la que la aconsejó y acompaño durante todo este tiempo, abortó. Fui una cobarde, una estúpida, me siento un fraude. No me sentía preparada y, con lo que le pasa a Dakota me agarró un profundo miedo, así que, mezquinamente, preferí mi vida antes de la que mi hijo, aún sin saber si me pasaría lo mismo que a ella. Es un cargo de conciencia que llevaré toda mi vida, pero ahora debo soportar ese maldito peso.


12 de noviembre de 1987. 


Los rayos de luz atravesaron las cortinas de aquella fría habitación de hospital y cayeron sobre nuestros rostros, despabilándonos.


-… ¿Erin? – Me llamó ella, apenas levantando su voz.


-Aquí estoy. ¿Sucede algo?


-Me duelen… Mis piernas…


-¿Qué? Haber… Déjame ver…


Corrí lentamente la sábana y me encontré con una escena horrorosa. Mi rostro se inmovilizó por completo. Su piernas, flacas y pálidas por el poco movimiento, comenzaron a lastimarse. Pero no raspones cualquieras, sino era pequeños cráteres que se formaron en su piel. Ella no podía verlas, gracias a que su vientre tapaba toda su vista desde su cadera para abajo, y era preferible que no las vea. Preguntó qué pasaba, y solo pude responder que seguro era un calambre mañanero. Salí del cuarto aguantándome las ganas de llorar. Fui en busca del doctor.


-Disculpe – Le dije – Hay un problema con Dakota Blair.


-¿Qué sucede? – Pregunto.


-Ella… No se movió en todo este mes… Pero sin embargo, sus piernas están todas lastimadas, como si hubieran cavado unas cucharas en ellas. ¿Qué paso?


-Señorita Everly… Esos lastimados que vio en la paciente Blair son escaras, lastimados que se hacen por su poco movimiento. No podemos aplicarle corticoides, así que están infectados.


-Por dios… ¿Y qué podemos hacer?


-Seré sincero con usted. En estos momentos… A ella le deberíamos amputar la pierna derecha, que es la más infectada, pero su cuerpo no resistirá. Seamos honestos… Hasta ella lo sabe, no le queda mucho por vivir. Sería algo inútil. Mejor que no se entere, su molestia pronto desaparecerá.


-¿Cuánto tiempo más aguantará? ¡Me dijo que le duele, le duele! ¿Dónde mierda se ganó su puto título? ¡Al demonio con usted! ¡Gracias por nada! 


Salí corriendo de allí, antes de que mi rabia tomara control de mi cuerpo y provocara que le rompiera la cara a el estúpido ese que se hace llamar ‘’doctor’’. Antes de volver a entrar a la habitación me tiré a un costado de la puerta a llorar. Este último tiempo se hizo muy difícil para mí. Estaba destruida, sentía que no daba más. Era horrible ver como ella se descompensaba, como sufría dolores y como vomitaba sangre, sus brazos llenos de moretones y lastimados, y al mismo tiempo, no entendía de dónde sacaba esa sonrisa al hablar de su bebé. Odiaba sentir que estaba mintiéndoles a todos: a Trevor, a Jason, y a los chicos. Porque mientras ellos disfrutaban de sus conciertos, aquí Dakota estaba muriendo.


No aguanté más. Pedía perdón al cielo y a Dakota por romper mi promesa, pero me dirigí hacia el teléfono a llamar a Trevor. En poco tiempo pudo contestar.


-¿Aló?


-Trev, habla Erin.


-Erin, antes que nada, gracias por todo lo que estás haciendo por ella. ¿Cómo se encuentra?


-Trev – sollocé – Algo terrible está pasando…


-… Dime por favor, no me asustes.


-El cuadro de Dakota empeoró Trev… Ella está muy mal… No sabemos si sobrevivirá…


Un profundo silencio se hizo por el teléfono. Trevor no contestaba por más que insistiera. Llegué a temer que se podría haber desmayado o descompensado por la dura noticia que acababa de recibir… Ni más ni menos. Por fin volvió a contestar.


-…Vamos para allí.


Trevor colgó el teléfono. Me sentía una traidora por romper mi promesa con Dakora, pero por otra parte sentía un gran alivio dentro de mí.
Fui al baño del hospital a lavarme el rostro, para tapar lo que había llorado. Me dirigí hacia la habitación y allí estaba ella, retorciéndose en la cama, nuevamente sufriendo los espantosos dolores que le hacían padecer el dolor de huesos y sus lastimados.


-Amiga… Tranquila… Aquí estoy – Le dije, acercándome para tomarle la mano. Hizo un fuerte quejido y la apretó fuertemente.


-Erin… Me duele mucho… Mi vientre…


-Q… ¿Qué pasa? – Pregunté asustada.


-La panza… Se me pone dura… Me duele el vientre… Todo… 


Levanté su sábana y parecía como si se hubiese orinado ensima, pero esto era distinto. Era como si solo fuese agua, que manchó todas las sábanas con una pequeña coloración roja. Quedé pensando, armando todo en mi cabeza, hasta que por fin descubrí la respuesta… Había roto fuentes.


-Por dios Dakota... ¡Vas a dar a luz!


Otra contracción golpeó contra su cuerpo y se quejó aún más fuerte. No pensé otra vez, me acerqué hacia la puerta y comencé a llamar desesperada a los doctores, hasta que por fin llegaron y se la llevaron en la camilla. En ningún momento dejé de seguirlos ni me aparté de ella. Pude ver por el ventanal como el cielo se cubría por un manto de nubes grises a punto de realizar, lo que parecía, una fuerte tormenta. 
Llegamos a una sala mucho más amplia, llena de monitores y aparatos.


-Háganle una ecografía y verifiquen los latidos del bebé – Dijo el doctor.


Realizaron la ecografía. Aún se veía el bebé, o una imagen borrosa de él, puesto a que el niño o niña era bastante grande. Lo que llamó la atención de los médicos eran los latidos: Eran pocos, muy bajos y casi mudos. 


-… ¿Sucede algo? – Pregunto Dakota.


-Los latidos del bebé van en descenso… Si queremos que sobreviva debemos hacer esto pronto – Contestó el obstetra.


-Por favor… Lo más rápido posible. Salven a mi bebé – Respondió ella.


Todos los doctores salieron en busca del equipo que les faltaba. En media hora harían una cesárea de urgente a Dakota. Eso me desesperó muchísimo más. Ya no quedaban dos semanas, sino dos horas. Trevor… Los demás… ¿Llegarán a tiempo? ¿Qué haré? Me quedaré sola… Estaba muy asustada.


-Erin… No quiero que te asustes, ¿Está bien? Esto es lo correcto. Esto elegí para mí.


-Dakota... Los demás… ¿Qué harás?


-Eso iba a decirte. ¿Ves el monitor? – Señaló al ecógrafo – Allí se pueden grabar Dvd’s. Tengo uno en mi bolso… Por favor, alcánzamelo, pongo en la grabadora del ecógrafo y prende la cámara.


Hice lo que ella me pidió. Con paciencia, tratando que todo quedara bien. Al terminar mi trabajo, por pedido de Dakota, salí de la habitación. Permanecí unos 20 minutos fuera hasta que escuché su llamado. Fui, apagué la máquina y le entregué el DVD. Ella me lo devolvió, asegurando que era inútil que ella se lo quedara si necesitaba a alguien vivo para que se lo diera a los demás.


Sonrió – Erin… Gracias…


-No hay que agradecer, Dakota...


-No, de verdad… Gracias por todo. Por cuidarme, por apoyarme, por aconsejarme… Por todo. No hay palabras para definirte. Eres una gran persona y una gran amiga.


-…Dakota – Respondí al borde de las lágrimas.


Me tomó de las manos – Te prometo que te cuidaré, esté donde esté. Te lo mereces. Sé que tu y Steven se aman mucho… Y sé que les espera lo mejor para ambos. Serán muy felices y tendrán una gran familia, ¿Sabes? Velaré siempre por ustedes.


-Dakota... No hagas esto…


-Necesito decirte que… He cometido muchos errores, ¿Sabes? A veces elegí las cosas equivocadas y fáciles para mí… Que terminaron arruinándose. Pero tú nunca hagas eso. Nunca tomes el camino fácil, Erin. Nunca. No dejes que el mundo te arruine. Eres una mujer fuerte, inteligente, bella y muy valiente. Estoy… Muy feliz de haberte conocido… Y te adoro Erin… gracias por todo…


-Oh Dakota... Yo a ti…


Me acerqué y le di el abrazo más fuerte que le dí a alguien alguna vez en mi vida. Ambas quebramos en llanto, dolidas y con el profundo hueco en el alma sabiendo que esta sería nuestra última vez juntas. Nunca podría olvidarla, ni lo haría. Fue quizá de las mejores personas que conocí en toda mi vida. Nunca a nadie tomé tanto aprecio ni me dolió tanto su partida. Nunca.
Nunca me olvidaré de ella.


-Llegó el momento – Dijo el doctor, entrando al cuarto. 


Todo pasó tan rápido… Llenaron de máquinas y de personal la sala. Imploré hasta que me dejaron permanecer allí, me pusieron una bata, un gorro y guantes. Prepararon su camilla, con cuidado la vistieron y se alistaron todos los demás. Estaban a punto de prepararla para anestesiarla.


-Adiós, Erin. Nunca te olvidaré – Me dijo. 


-Hasta siempre Dakota. Tampoco nunca lo haré – Dije, tomándole fuerte de las manos.


En un momento, ella miró hacia arriba y dijo:


‘’Buenas noches, amor’’


Cerró los ojos y una sonrisa apareció en su cara. No entendí bien a quien se lo dijo eso, pero tampoco iba a preguntar. Simplemente cerré mis ojos y dejé que mis lágrimas cayeran por mi rostro.
Pusieron una máscara en su cara y para el minuto ya estaba dormida. Los médicos decidieron que era tiempo de operar.
Hicieron la primera incisión y casi me desmayo. Salió despedida una cantidad de sangre impresionante, como si una fuente estaría chorreando. El suelo, los guantes y los médicos quedaron embarrados por enteros. La sangre fluía, y fluía.
Otra máquina marcaba los latidos del corazón de ella. Cada vez eran más débiles.
Hicieron la segunda, y la más importante incisión de todas: El útero. Nuevamente otro mar de sangre salió despedido de su cuerpo.
La máquina cada vez marcaba sus latidos más débiles.


-Señores, apresuremos esto – Dijo el doctor.


Rápidamente abrieron el saco amniótico. Abrieron paso por los restos de este y comenzaron a buscar el bebé.


-Aquí veo las orejas… Estoy agarrando algo, pero no sé si son sus piernas o su cabeza…


Unos pocos minutos más y por fin el doctor sacó el bebé. Estaba pálido, manchado por sangre, y no daba señal de vida alguna.


-No siento latidos… – Dijo el doctor. Todos callaron.


El bebé estaba inmóvil. El doctor daba palmadas en su cola, y nada. Comenzó a palmar sobre su pecho, a hacer movimientos sobre este para estimular su corazón… Y nada. Todos comenzamos a alarmarnos. El doctor dio vuelta hacia la espalda del bebé, lo palmeó un poco más fuerte hasta que por fin sentimos un débil llanto, que crecía a cada respiro que daba el bebé. Una sonrisa se dibujó en el rostro de todos y exhalamos todo el aire contenido al ver al pequeño bebé llorando y pataleando por todos lados.


-Señores, tenemos aquí a una hermosa y sana niña – Dijo el doctor.


Cortaron el cordón y me pasaron al bebé. Tan indefensa, y se ve frágil para los demás… Era simplemente bellísima. Sin duda, su llanto y sus pataleos era lo que más queríamos ver y escuchar en estos momentos.


Sonreí – Es tan…


El aparato interrumpió mi palabra. Emitió unos dos últimos latidos y luego una infinita línea en la pantalla. Era el corazón de ella. Se estaba apagando.


-Por favor señorita Everly, tendrá que esperar afuera.


El doctor me llevó hacia la salida de la sala de partos sin explicación alguna. Nuevamente rompí en llanto, sabía que era el fin. Miré a la pequeña bebé, aún en mis brazos, tan indefensa… Su mirada perdida, sin saber que estaba pasando me destrozaba el alma. Apegué su pequeña cabeza y su pequeño cuerpecito sobre mi pecho y dejé que mis lágrimas mojaran su cabecita. 


Me alejé de la sala, caminando sin rumbo por los pasillos del hospital, hasta casi llegar a la salida.
Levanté mi mirada y vi a dos personas entrar, completamente mojadas por la lluvia de noviembre que se daba en la ciudad. Eran Trevor y Jason.
Apenas entraron, los tres nos miramos y quedamos quietos, sin decir nada. Lo único que escuchábamos era el llanto de la bebé. 
Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas.


-Donde… Donde está ella… – Preguntó Trevor.


-… Yo… Lo siento mucho…


Jason salió corriendo, buscándola en cada sala a ella, preguntándole a cada persona si sabía dónde se encontraba. Finalmente noté que llegó hacia donde ella se encontraba, y entró. A los pocos segundos dos hombres lo sacaron a empujones. No pudo volver a entrar. Comenzó a sollozar y se cubrió el rostro, incrédulo de lo que estaba pasando.


-Oh no… No… No… No… No... 


Gritaba Jason. Sollozaba y se tocaba el pecho, como si le estuvieran sacando el alma a los tirones. De pronto, su cuerpo cayó tendido en el piso. 


-¡No, no, no, no! – Gritaba Jason, con su voz entrecortada por su sollozos.


-Ella… ¿Ella se fue? Erin, ¿Ella se fue? – Dijo Trevor. Yo no pude contestar. No sabía qué. – No… No puede ser… No… Ella no… ¿Qué hago ahora?... Cómo haré para respirar, Erin ¿Cómo?... ¡Cómo! ¡No puede estar pasando, no mi niña, no ella! ¡No, no!


Todo era tan injusto que hasta el cielo lloró por ella. La fría lluvia de noviembre cubrió aquel día en Los Ángeles. Allí me encontraba con la pequeña hija de Dakota, llorando, buscando sentir los latidos de su mamá. Ambos, Jason e Trevor, estaban tirados en los pasillos del hospital, sin explicación alguna del vacío que sentían. Sin encontrar respuesta alguna a lo que estaba sucediendo.
Al final, la luna ganó. Y terminó llevándosela.





Dakota Blair murió el 12 de noviembre de 1987.

-Edad: 17 años.
-Representante: Chloe Moretz.
-¿Porqué debería elegirte?: Soy muy responsable y bastante dedicada, se plasmar sentimientos en un escrito, al escribir soy sencilla pero a la vez cautivante y tal vez eso es lo que buscas n.n.
-Gustos: Las tormentas, la luz de las velas, leer, escribir, fotografías, la soledad.
-Disgustos: Socializar, los espacios abiertos, que la toquen, el sol.
-Extras: Todo su cuerpo esta tatuado, tiene una perforación en el labio y el la lengua.
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Montgomery el Miér 30 Dic 2015, 1:22 pm

♀IsApocalypse♂ escribió:



-Nombre completo: Nora Ekaterina Koslov Hertzberger 
-Rol: La angel caido - El brujo
-Escrito tuyo: 

15 Years || PDT:
El final está cerca...


Capitulo 43: Buenas noches, amor.



Quinta Lamentación. Narración: Erin Everly.


Los días se hacen cada vez más difíciles por aquí. Cada día que pasa veo a Dakota, aunque sonría y diga que todo está bien, cada vez peor. Y eso me destroza, día a día en mi interior. Es tan injusto que a alguien de su corta edad le tenga que pasar esto, más aún con todo lo que se le venía. 
Ella no merece esto. No merecía morir, ella no. Hay personas y personas, las buenas como ellas y las hijas de puta, que esas si se merecen el peor de los castigos. Como yo.
No le he dicho nada. En tres semanas se cumple la fecha de parto de Dakota, y como venimos esperando, de su futura muerte. He hecho algo que, si ella se entera, seguro me odiará. Así que decidí guardármelo y no decirle nada.
Eh abortado.
Eso es, aborté. La misma estúpida que se peleó con ella para que no abortara, la que la aconsejó y acompaño durante todo este tiempo, abortó. Fui una cobarde, una estúpida, me siento un fraude. No me sentía preparada y, con lo que le pasa a Dakota me agarró un profundo miedo, así que, mezquinamente, preferí mi vida antes de la que mi hijo, aún sin saber si me pasaría lo mismo que a ella. Es un cargo de conciencia que llevaré toda mi vida, pero ahora debo soportar ese maldito peso.


12 de noviembre de 1987. 


Los rayos de luz atravesaron las cortinas de aquella fría habitación de hospital y cayeron sobre nuestros rostros, despabilándonos.


-… ¿Erin? – Me llamó ella, apenas levantando su voz.


-Aquí estoy. ¿Sucede algo?


-Me duelen… Mis piernas…


-¿Qué? Haber… Déjame ver…


Corrí lentamente la sábana y me encontré con una escena horrorosa. Mi rostro se inmovilizó por completo. Su piernas, flacas y pálidas por el poco movimiento, comenzaron a lastimarse. Pero no raspones cualquieras, sino era pequeños cráteres que se formaron en su piel. Ella no podía verlas, gracias a que su vientre tapaba toda su vista desde su cadera para abajo, y era preferible que no las vea. Preguntó qué pasaba, y solo pude responder que seguro era un calambre mañanero. Salí del cuarto aguantándome las ganas de llorar. Fui en busca del doctor.


-Disculpe – Le dije – Hay un problema con Dakota Blair.


-¿Qué sucede? – Pregunto.


-Ella… No se movió en todo este mes… Pero sin embargo, sus piernas están todas lastimadas, como si hubieran cavado unas cucharas en ellas. ¿Qué paso?


-Señorita Everly… Esos lastimados que vio en la paciente Blair son escaras, lastimados que se hacen por su poco movimiento. No podemos aplicarle corticoides, así que están infectados.


-Por dios… ¿Y qué podemos hacer?


-Seré sincero con usted. En estos momentos… A ella le deberíamos amputar la pierna derecha, que es la más infectada, pero su cuerpo no resistirá. Seamos honestos… Hasta ella lo sabe, no le queda mucho por vivir. Sería algo inútil. Mejor que no se entere, su molestia pronto desaparecerá.


-¿Cuánto tiempo más aguantará? ¡Me dijo que le duele, le duele! ¿Dónde mierda se ganó su puto título? ¡Al demonio con usted! ¡Gracias por nada! 


Salí corriendo de allí, antes de que mi rabia tomara control de mi cuerpo y provocara que le rompiera la cara a el estúpido ese que se hace llamar ‘’doctor’’. Antes de volver a entrar a la habitación me tiré a un costado de la puerta a llorar. Este último tiempo se hizo muy difícil para mí. Estaba destruida, sentía que no daba más. Era horrible ver como ella se descompensaba, como sufría dolores y como vomitaba sangre, sus brazos llenos de moretones y lastimados, y al mismo tiempo, no entendía de dónde sacaba esa sonrisa al hablar de su bebé. Odiaba sentir que estaba mintiéndoles a todos: a Trevor, a Jason, y a los chicos. Porque mientras ellos disfrutaban de sus conciertos, aquí Dakota estaba muriendo.


No aguanté más. Pedía perdón al cielo y a Dakota por romper mi promesa, pero me dirigí hacia el teléfono a llamar a Trevor. En poco tiempo pudo contestar.


-¿Aló?


-Trev, habla Erin.


-Erin, antes que nada, gracias por todo lo que estás haciendo por ella. ¿Cómo se encuentra?


-Trev – sollocé – Algo terrible está pasando…


-… Dime por favor, no me asustes.


-El cuadro de Dakota empeoró Trev… Ella está muy mal… No sabemos si sobrevivirá…


Un profundo silencio se hizo por el teléfono. Trevor no contestaba por más que insistiera. Llegué a temer que se podría haber desmayado o descompensado por la dura noticia que acababa de recibir… Ni más ni menos. Por fin volvió a contestar.


-…Vamos para allí.


Trevor colgó el teléfono. Me sentía una traidora por romper mi promesa con Dakora, pero por otra parte sentía un gran alivio dentro de mí.
Fui al baño del hospital a lavarme el rostro, para tapar lo que había llorado. Me dirigí hacia la habitación y allí estaba ella, retorciéndose en la cama, nuevamente sufriendo los espantosos dolores que le hacían padecer el dolor de huesos y sus lastimados.


-Amiga… Tranquila… Aquí estoy – Le dije, acercándome para tomarle la mano. Hizo un fuerte quejido y la apretó fuertemente.


-Erin… Me duele mucho… Mi vientre…


-Q… ¿Qué pasa? – Pregunté asustada.


-La panza… Se me pone dura… Me duele el vientre… Todo… 


Levanté su sábana y parecía como si se hubiese orinado ensima, pero esto era distinto. Era como si solo fuese agua, que manchó todas las sábanas con una pequeña coloración roja. Quedé pensando, armando todo en mi cabeza, hasta que por fin descubrí la respuesta… Había roto fuentes.


-Por dios Dakota... ¡Vas a dar a luz!


Otra contracción golpeó contra su cuerpo y se quejó aún más fuerte. No pensé otra vez, me acerqué hacia la puerta y comencé a llamar desesperada a los doctores, hasta que por fin llegaron y se la llevaron en la camilla. En ningún momento dejé de seguirlos ni me aparté de ella. Pude ver por el ventanal como el cielo se cubría por un manto de nubes grises a punto de realizar, lo que parecía, una fuerte tormenta. 
Llegamos a una sala mucho más amplia, llena de monitores y aparatos.


-Háganle una ecografía y verifiquen los latidos del bebé – Dijo el doctor.


Realizaron la ecografía. Aún se veía el bebé, o una imagen borrosa de él, puesto a que el niño o niña era bastante grande. Lo que llamó la atención de los médicos eran los latidos: Eran pocos, muy bajos y casi mudos. 


-… ¿Sucede algo? – Pregunto Dakota.


-Los latidos del bebé van en descenso… Si queremos que sobreviva debemos hacer esto pronto – Contestó el obstetra.


-Por favor… Lo más rápido posible. Salven a mi bebé – Respondió ella.


Todos los doctores salieron en busca del equipo que les faltaba. En media hora harían una cesárea de urgente a Dakota. Eso me desesperó muchísimo más. Ya no quedaban dos semanas, sino dos horas. Trevor… Los demás… ¿Llegarán a tiempo? ¿Qué haré? Me quedaré sola… Estaba muy asustada.


-Erin… No quiero que te asustes, ¿Está bien? Esto es lo correcto. Esto elegí para mí.


-Dakota... Los demás… ¿Qué harás?


-Eso iba a decirte. ¿Ves el monitor? – Señaló al ecógrafo – Allí se pueden grabar Dvd’s. Tengo uno en mi bolso… Por favor, alcánzamelo, pongo en la grabadora del ecógrafo y prende la cámara.


Hice lo que ella me pidió. Con paciencia, tratando que todo quedara bien. Al terminar mi trabajo, por pedido de Dakota, salí de la habitación. Permanecí unos 20 minutos fuera hasta que escuché su llamado. Fui, apagué la máquina y le entregué el DVD. Ella me lo devolvió, asegurando que era inútil que ella se lo quedara si necesitaba a alguien vivo para que se lo diera a los demás.


Sonrió – Erin… Gracias…


-No hay que agradecer, Dakota...


-No, de verdad… Gracias por todo. Por cuidarme, por apoyarme, por aconsejarme… Por todo. No hay palabras para definirte. Eres una gran persona y una gran amiga.


-…Dakota – Respondí al borde de las lágrimas.


Me tomó de las manos – Te prometo que te cuidaré, esté donde esté. Te lo mereces. Sé que tu y Steven se aman mucho… Y sé que les espera lo mejor para ambos. Serán muy felices y tendrán una gran familia, ¿Sabes? Velaré siempre por ustedes.


-Dakota... No hagas esto…


-Necesito decirte que… He cometido muchos errores, ¿Sabes? A veces elegí las cosas equivocadas y fáciles para mí… Que terminaron arruinándose. Pero tú nunca hagas eso. Nunca tomes el camino fácil, Erin. Nunca. No dejes que el mundo te arruine. Eres una mujer fuerte, inteligente, bella y muy valiente. Estoy… Muy feliz de haberte conocido… Y te adoro Erin… gracias por todo…


-Oh Dakota... Yo a ti…


Me acerqué y le di el abrazo más fuerte que le dí a alguien alguna vez en mi vida. Ambas quebramos en llanto, dolidas y con el profundo hueco en el alma sabiendo que esta sería nuestra última vez juntas. Nunca podría olvidarla, ni lo haría. Fue quizá de las mejores personas que conocí en toda mi vida. Nunca a nadie tomé tanto aprecio ni me dolió tanto su partida. Nunca.
Nunca me olvidaré de ella.


-Llegó el momento – Dijo el doctor, entrando al cuarto. 


Todo pasó tan rápido… Llenaron de máquinas y de personal la sala. Imploré hasta que me dejaron permanecer allí, me pusieron una bata, un gorro y guantes. Prepararon su camilla, con cuidado la vistieron y se alistaron todos los demás. Estaban a punto de prepararla para anestesiarla.


-Adiós, Erin. Nunca te olvidaré – Me dijo. 


-Hasta siempre Dakota. Tampoco nunca lo haré – Dije, tomándole fuerte de las manos.


En un momento, ella miró hacia arriba y dijo:


‘’Buenas noches, amor’’


Cerró los ojos y una sonrisa apareció en su cara. No entendí bien a quien se lo dijo eso, pero tampoco iba a preguntar. Simplemente cerré mis ojos y dejé que mis lágrimas cayeran por mi rostro.
Pusieron una máscara en su cara y para el minuto ya estaba dormida. Los médicos decidieron que era tiempo de operar.
Hicieron la primera incisión y casi me desmayo. Salió despedida una cantidad de sangre impresionante, como si una fuente estaría chorreando. El suelo, los guantes y los médicos quedaron embarrados por enteros. La sangre fluía, y fluía.
Otra máquina marcaba los latidos del corazón de ella. Cada vez eran más débiles.
Hicieron la segunda, y la más importante incisión de todas: El útero. Nuevamente otro mar de sangre salió despedido de su cuerpo.
La máquina cada vez marcaba sus latidos más débiles.


-Señores, apresuremos esto – Dijo el doctor.


Rápidamente abrieron el saco amniótico. Abrieron paso por los restos de este y comenzaron a buscar el bebé.


-Aquí veo las orejas… Estoy agarrando algo, pero no sé si son sus piernas o su cabeza…


Unos pocos minutos más y por fin el doctor sacó el bebé. Estaba pálido, manchado por sangre, y no daba señal de vida alguna.


-No siento latidos… – Dijo el doctor. Todos callaron.


El bebé estaba inmóvil. El doctor daba palmadas en su cola, y nada. Comenzó a palmar sobre su pecho, a hacer movimientos sobre este para estimular su corazón… Y nada. Todos comenzamos a alarmarnos. El doctor dio vuelta hacia la espalda del bebé, lo palmeó un poco más fuerte hasta que por fin sentimos un débil llanto, que crecía a cada respiro que daba el bebé. Una sonrisa se dibujó en el rostro de todos y exhalamos todo el aire contenido al ver al pequeño bebé llorando y pataleando por todos lados.


-Señores, tenemos aquí a una hermosa y sana niña – Dijo el doctor.


Cortaron el cordón y me pasaron al bebé. Tan indefensa, y se ve frágil para los demás… Era simplemente bellísima. Sin duda, su llanto y sus pataleos era lo que más queríamos ver y escuchar en estos momentos.


Sonreí – Es tan…


El aparato interrumpió mi palabra. Emitió unos dos últimos latidos y luego una infinita línea en la pantalla. Era el corazón de ella. Se estaba apagando.


-Por favor señorita Everly, tendrá que esperar afuera.


El doctor me llevó hacia la salida de la sala de partos sin explicación alguna. Nuevamente rompí en llanto, sabía que era el fin. Miré a la pequeña bebé, aún en mis brazos, tan indefensa… Su mirada perdida, sin saber que estaba pasando me destrozaba el alma. Apegué su pequeña cabeza y su pequeño cuerpecito sobre mi pecho y dejé que mis lágrimas mojaran su cabecita. 


Me alejé de la sala, caminando sin rumbo por los pasillos del hospital, hasta casi llegar a la salida.
Levanté mi mirada y vi a dos personas entrar, completamente mojadas por la lluvia de noviembre que se daba en la ciudad. Eran Trevor y Jason.
Apenas entraron, los tres nos miramos y quedamos quietos, sin decir nada. Lo único que escuchábamos era el llanto de la bebé. 
Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas.


-Donde… Donde está ella… – Preguntó Trevor.


-… Yo… Lo siento mucho…


Jason salió corriendo, buscándola en cada sala a ella, preguntándole a cada persona si sabía dónde se encontraba. Finalmente noté que llegó hacia donde ella se encontraba, y entró. A los pocos segundos dos hombres lo sacaron a empujones. No pudo volver a entrar. Comenzó a sollozar y se cubrió el rostro, incrédulo de lo que estaba pasando.


-Oh no… No… No… No… No... 


Gritaba Jason. Sollozaba y se tocaba el pecho, como si le estuvieran sacando el alma a los tirones. De pronto, su cuerpo cayó tendido en el piso. 


-¡No, no, no, no! – Gritaba Jason, con su voz entrecortada por su sollozos.


-Ella… ¿Ella se fue? Erin, ¿Ella se fue? – Dijo Trevor. Yo no pude contestar. No sabía qué. – No… No puede ser… No… Ella no… ¿Qué hago ahora?... Cómo haré para respirar, Erin ¿Cómo?... ¡Cómo! ¡No puede estar pasando, no mi niña, no ella! ¡No, no!


Todo era tan injusto que hasta el cielo lloró por ella. La fría lluvia de noviembre cubrió aquel día en Los Ángeles. Allí me encontraba con la pequeña hija de Dakota, llorando, buscando sentir los latidos de su mamá. Ambos, Jason e Trevor, estaban tirados en los pasillos del hospital, sin explicación alguna del vacío que sentían. Sin encontrar respuesta alguna a lo que estaba sucediendo.
Al final, la luna ganó. Y terminó llevándosela.





Dakota Blair murió el 12 de noviembre de 1987.

-Edad: 17 años.
-Representante: Chloe Moretz.
-¿Porqué debería elegirte?: Soy muy responsable y bastante dedicada, se plasmar sentimientos en un escrito, al escribir soy sencilla pero a la vez cautivante y tal vez eso es lo que buscas n.n.
-Gustos: Las tormentas, la luz de las velas, leer, escribir, fotografías, la soledad.
-Disgustos: Socializar, los espacios abiertos, que la toquen, el sol.
-Extras: Todo su cuerpo esta tatuado, tiene una perforación en el labio y el la lengua.
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INTENTÉ NO LLORAR, MAS NO PUDE. Dios! Pobre Dakota! Juro que te odio, pero te amo. Llegas con mucha facilidad a los sentimientos del lector, y manipulas a esto de la forma que tu quieras, cosa que es realmente envidiable. Sin dudarlo, estás dentro.
Besos!
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Última edición por Montgomery el Miér 30 Dic 2015, 1:30 pm, editado 1 vez
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Death el Miér 30 Dic 2015, 1:26 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
♀IsApocalypse♂ escribió:



-Nombre completo: Nora Ekaterina Koslov Hertzberger 
-Rol: La angel caido - El brujo
-Escrito tuyo: 

15 Years || PDT:
El final está cerca...


Capitulo 43: Buenas noches, amor.



Quinta Lamentación. Narración: Erin Everly.


Los días se hacen cada vez más difíciles por aquí. Cada día que pasa veo a Dakota, aunque sonría y diga que todo está bien, cada vez peor. Y eso me destroza, día a día en mi interior. Es tan injusto que a alguien de su corta edad le tenga que pasar esto, más aún con todo lo que se le venía. 
Ella no merece esto. No merecía morir, ella no. Hay personas y personas, las buenas como ellas y las hijas de puta, que esas si se merecen el peor de los castigos. Como yo.
No le he dicho nada. En tres semanas se cumple la fecha de parto de Dakota, y como venimos esperando, de su futura muerte. He hecho algo que, si ella se entera, seguro me odiará. Así que decidí guardármelo y no decirle nada.
Eh abortado.
Eso es, aborté. La misma estúpida que se peleó con ella para que no abortara, la que la aconsejó y acompaño durante todo este tiempo, abortó. Fui una cobarde, una estúpida, me siento un fraude. No me sentía preparada y, con lo que le pasa a Dakota me agarró un profundo miedo, así que, mezquinamente, preferí mi vida antes de la que mi hijo, aún sin saber si me pasaría lo mismo que a ella. Es un cargo de conciencia que llevaré toda mi vida, pero ahora debo soportar ese maldito peso.


12 de noviembre de 1987. 


Los rayos de luz atravesaron las cortinas de aquella fría habitación de hospital y cayeron sobre nuestros rostros, despabilándonos.


-… ¿Erin? – Me llamó ella, apenas levantando su voz.


-Aquí estoy. ¿Sucede algo?


-Me duelen… Mis piernas…


-¿Qué? Haber… Déjame ver…


Corrí lentamente la sábana y me encontré con una escena horrorosa. Mi rostro se inmovilizó por completo. Su piernas, flacas y pálidas por el poco movimiento, comenzaron a lastimarse. Pero no raspones cualquieras, sino era pequeños cráteres que se formaron en su piel. Ella no podía verlas, gracias a que su vientre tapaba toda su vista desde su cadera para abajo, y era preferible que no las vea. Preguntó qué pasaba, y solo pude responder que seguro era un calambre mañanero. Salí del cuarto aguantándome las ganas de llorar. Fui en busca del doctor.


-Disculpe – Le dije – Hay un problema con Dakota Blair.


-¿Qué sucede? – Pregunto.


-Ella… No se movió en todo este mes… Pero sin embargo, sus piernas están todas lastimadas, como si hubieran cavado unas cucharas en ellas. ¿Qué paso?


-Señorita Everly… Esos lastimados que vio en la paciente Blair son escaras, lastimados que se hacen por su poco movimiento. No podemos aplicarle corticoides, así que están infectados.


-Por dios… ¿Y qué podemos hacer?


-Seré sincero con usted. En estos momentos… A ella le deberíamos amputar la pierna derecha, que es la más infectada, pero su cuerpo no resistirá. Seamos honestos… Hasta ella lo sabe, no le queda mucho por vivir. Sería algo inútil. Mejor que no se entere, su molestia pronto desaparecerá.


-¿Cuánto tiempo más aguantará? ¡Me dijo que le duele, le duele! ¿Dónde mierda se ganó su puto título? ¡Al demonio con usted! ¡Gracias por nada! 


Salí corriendo de allí, antes de que mi rabia tomara control de mi cuerpo y provocara que le rompiera la cara a el estúpido ese que se hace llamar ‘’doctor’’. Antes de volver a entrar a la habitación me tiré a un costado de la puerta a llorar. Este último tiempo se hizo muy difícil para mí. Estaba destruida, sentía que no daba más. Era horrible ver como ella se descompensaba, como sufría dolores y como vomitaba sangre, sus brazos llenos de moretones y lastimados, y al mismo tiempo, no entendía de dónde sacaba esa sonrisa al hablar de su bebé. Odiaba sentir que estaba mintiéndoles a todos: a Trevor, a Jason, y a los chicos. Porque mientras ellos disfrutaban de sus conciertos, aquí Dakota estaba muriendo.


No aguanté más. Pedía perdón al cielo y a Dakota por romper mi promesa, pero me dirigí hacia el teléfono a llamar a Trevor. En poco tiempo pudo contestar.


-¿Aló?


-Trev, habla Erin.


-Erin, antes que nada, gracias por todo lo que estás haciendo por ella. ¿Cómo se encuentra?


-Trev – sollocé – Algo terrible está pasando…


-… Dime por favor, no me asustes.


-El cuadro de Dakota empeoró Trev… Ella está muy mal… No sabemos si sobrevivirá…


Un profundo silencio se hizo por el teléfono. Trevor no contestaba por más que insistiera. Llegué a temer que se podría haber desmayado o descompensado por la dura noticia que acababa de recibir… Ni más ni menos. Por fin volvió a contestar.


-…Vamos para allí.


Trevor colgó el teléfono. Me sentía una traidora por romper mi promesa con Dakora, pero por otra parte sentía un gran alivio dentro de mí.
Fui al baño del hospital a lavarme el rostro, para tapar lo que había llorado. Me dirigí hacia la habitación y allí estaba ella, retorciéndose en la cama, nuevamente sufriendo los espantosos dolores que le hacían padecer el dolor de huesos y sus lastimados.


-Amiga… Tranquila… Aquí estoy – Le dije, acercándome para tomarle la mano. Hizo un fuerte quejido y la apretó fuertemente.


-Erin… Me duele mucho… Mi vientre…


-Q… ¿Qué pasa? – Pregunté asustada.


-La panza… Se me pone dura… Me duele el vientre… Todo… 


Levanté su sábana y parecía como si se hubiese orinado ensima, pero esto era distinto. Era como si solo fuese agua, que manchó todas las sábanas con una pequeña coloración roja. Quedé pensando, armando todo en mi cabeza, hasta que por fin descubrí la respuesta… Había roto fuentes.


-Por dios Dakota... ¡Vas a dar a luz!


Otra contracción golpeó contra su cuerpo y se quejó aún más fuerte. No pensé otra vez, me acerqué hacia la puerta y comencé a llamar desesperada a los doctores, hasta que por fin llegaron y se la llevaron en la camilla. En ningún momento dejé de seguirlos ni me aparté de ella. Pude ver por el ventanal como el cielo se cubría por un manto de nubes grises a punto de realizar, lo que parecía, una fuerte tormenta. 
Llegamos a una sala mucho más amplia, llena de monitores y aparatos.


-Háganle una ecografía y verifiquen los latidos del bebé – Dijo el doctor.


Realizaron la ecografía. Aún se veía el bebé, o una imagen borrosa de él, puesto a que el niño o niña era bastante grande. Lo que llamó la atención de los médicos eran los latidos: Eran pocos, muy bajos y casi mudos. 


-… ¿Sucede algo? – Pregunto Dakota.


-Los latidos del bebé van en descenso… Si queremos que sobreviva debemos hacer esto pronto – Contestó el obstetra.


-Por favor… Lo más rápido posible. Salven a mi bebé – Respondió ella.


Todos los doctores salieron en busca del equipo que les faltaba. En media hora harían una cesárea de urgente a Dakota. Eso me desesperó muchísimo más. Ya no quedaban dos semanas, sino dos horas. Trevor… Los demás… ¿Llegarán a tiempo? ¿Qué haré? Me quedaré sola… Estaba muy asustada.


-Erin… No quiero que te asustes, ¿Está bien? Esto es lo correcto. Esto elegí para mí.


-Dakota... Los demás… ¿Qué harás?


-Eso iba a decirte. ¿Ves el monitor? – Señaló al ecógrafo – Allí se pueden grabar Dvd’s. Tengo uno en mi bolso… Por favor, alcánzamelo, pongo en la grabadora del ecógrafo y prende la cámara.


Hice lo que ella me pidió. Con paciencia, tratando que todo quedara bien. Al terminar mi trabajo, por pedido de Dakota, salí de la habitación. Permanecí unos 20 minutos fuera hasta que escuché su llamado. Fui, apagué la máquina y le entregué el DVD. Ella me lo devolvió, asegurando que era inútil que ella se lo quedara si necesitaba a alguien vivo para que se lo diera a los demás.


Sonrió – Erin… Gracias…


-No hay que agradecer, Dakota...


-No, de verdad… Gracias por todo. Por cuidarme, por apoyarme, por aconsejarme… Por todo. No hay palabras para definirte. Eres una gran persona y una gran amiga.


-…Dakota – Respondí al borde de las lágrimas.


Me tomó de las manos – Te prometo que te cuidaré, esté donde esté. Te lo mereces. Sé que tu y Steven se aman mucho… Y sé que les espera lo mejor para ambos. Serán muy felices y tendrán una gran familia, ¿Sabes? Velaré siempre por ustedes.


-Dakota... No hagas esto…


-Necesito decirte que… He cometido muchos errores, ¿Sabes? A veces elegí las cosas equivocadas y fáciles para mí… Que terminaron arruinándose. Pero tú nunca hagas eso. Nunca tomes el camino fácil, Erin. Nunca. No dejes que el mundo te arruine. Eres una mujer fuerte, inteligente, bella y muy valiente. Estoy… Muy feliz de haberte conocido… Y te adoro Erin… gracias por todo…


-Oh Dakota... Yo a ti…


Me acerqué y le di el abrazo más fuerte que le dí a alguien alguna vez en mi vida. Ambas quebramos en llanto, dolidas y con el profundo hueco en el alma sabiendo que esta sería nuestra última vez juntas. Nunca podría olvidarla, ni lo haría. Fue quizá de las mejores personas que conocí en toda mi vida. Nunca a nadie tomé tanto aprecio ni me dolió tanto su partida. Nunca.
Nunca me olvidaré de ella.


-Llegó el momento – Dijo el doctor, entrando al cuarto. 


Todo pasó tan rápido… Llenaron de máquinas y de personal la sala. Imploré hasta que me dejaron permanecer allí, me pusieron una bata, un gorro y guantes. Prepararon su camilla, con cuidado la vistieron y se alistaron todos los demás. Estaban a punto de prepararla para anestesiarla.


-Adiós, Erin. Nunca te olvidaré – Me dijo. 


-Hasta siempre Dakota. Tampoco nunca lo haré – Dije, tomándole fuerte de las manos.


En un momento, ella miró hacia arriba y dijo:


‘’Buenas noches, amor’’


Cerró los ojos y una sonrisa apareció en su cara. No entendí bien a quien se lo dijo eso, pero tampoco iba a preguntar. Simplemente cerré mis ojos y dejé que mis lágrimas cayeran por mi rostro.
Pusieron una máscara en su cara y para el minuto ya estaba dormida. Los médicos decidieron que era tiempo de operar.
Hicieron la primera incisión y casi me desmayo. Salió despedida una cantidad de sangre impresionante, como si una fuente estaría chorreando. El suelo, los guantes y los médicos quedaron embarrados por enteros. La sangre fluía, y fluía.
Otra máquina marcaba los latidos del corazón de ella. Cada vez eran más débiles.
Hicieron la segunda, y la más importante incisión de todas: El útero. Nuevamente otro mar de sangre salió despedido de su cuerpo.
La máquina cada vez marcaba sus latidos más débiles.


-Señores, apresuremos esto – Dijo el doctor.


Rápidamente abrieron el saco amniótico. Abrieron paso por los restos de este y comenzaron a buscar el bebé.


-Aquí veo las orejas… Estoy agarrando algo, pero no sé si son sus piernas o su cabeza…


Unos pocos minutos más y por fin el doctor sacó el bebé. Estaba pálido, manchado por sangre, y no daba señal de vida alguna.


-No siento latidos… – Dijo el doctor. Todos callaron.


El bebé estaba inmóvil. El doctor daba palmadas en su cola, y nada. Comenzó a palmar sobre su pecho, a hacer movimientos sobre este para estimular su corazón… Y nada. Todos comenzamos a alarmarnos. El doctor dio vuelta hacia la espalda del bebé, lo palmeó un poco más fuerte hasta que por fin sentimos un débil llanto, que crecía a cada respiro que daba el bebé. Una sonrisa se dibujó en el rostro de todos y exhalamos todo el aire contenido al ver al pequeño bebé llorando y pataleando por todos lados.


-Señores, tenemos aquí a una hermosa y sana niña – Dijo el doctor.


Cortaron el cordón y me pasaron al bebé. Tan indefensa, y se ve frágil para los demás… Era simplemente bellísima. Sin duda, su llanto y sus pataleos era lo que más queríamos ver y escuchar en estos momentos.


Sonreí – Es tan…


El aparato interrumpió mi palabra. Emitió unos dos últimos latidos y luego una infinita línea en la pantalla. Era el corazón de ella. Se estaba apagando.


-Por favor señorita Everly, tendrá que esperar afuera.


El doctor me llevó hacia la salida de la sala de partos sin explicación alguna. Nuevamente rompí en llanto, sabía que era el fin. Miré a la pequeña bebé, aún en mis brazos, tan indefensa… Su mirada perdida, sin saber que estaba pasando me destrozaba el alma. Apegué su pequeña cabeza y su pequeño cuerpecito sobre mi pecho y dejé que mis lágrimas mojaran su cabecita. 


Me alejé de la sala, caminando sin rumbo por los pasillos del hospital, hasta casi llegar a la salida.
Levanté mi mirada y vi a dos personas entrar, completamente mojadas por la lluvia de noviembre que se daba en la ciudad. Eran Trevor y Jason.
Apenas entraron, los tres nos miramos y quedamos quietos, sin decir nada. Lo único que escuchábamos era el llanto de la bebé. 
Los ojos de ambos se llenaron de lágrimas.


-Donde… Donde está ella… – Preguntó Trevor.


-… Yo… Lo siento mucho…


Jason salió corriendo, buscándola en cada sala a ella, preguntándole a cada persona si sabía dónde se encontraba. Finalmente noté que llegó hacia donde ella se encontraba, y entró. A los pocos segundos dos hombres lo sacaron a empujones. No pudo volver a entrar. Comenzó a sollozar y se cubrió el rostro, incrédulo de lo que estaba pasando.


-Oh no… No… No… No… No... 


Gritaba Jason. Sollozaba y se tocaba el pecho, como si le estuvieran sacando el alma a los tirones. De pronto, su cuerpo cayó tendido en el piso. 


-¡No, no, no, no! – Gritaba Jason, con su voz entrecortada por su sollozos.


-Ella… ¿Ella se fue? Erin, ¿Ella se fue? – Dijo Trevor. Yo no pude contestar. No sabía qué. – No… No puede ser… No… Ella no… ¿Qué hago ahora?... Cómo haré para respirar, Erin ¿Cómo?... ¡Cómo! ¡No puede estar pasando, no mi niña, no ella! ¡No, no!


Todo era tan injusto que hasta el cielo lloró por ella. La fría lluvia de noviembre cubrió aquel día en Los Ángeles. Allí me encontraba con la pequeña hija de Dakota, llorando, buscando sentir los latidos de su mamá. Ambos, Jason e Trevor, estaban tirados en los pasillos del hospital, sin explicación alguna del vacío que sentían. Sin encontrar respuesta alguna a lo que estaba sucediendo.
Al final, la luna ganó. Y terminó llevándosela.





Dakota Blair murió el 12 de noviembre de 1987.

-Edad: 17 años.
-Representante: Chloe Moretz.
-¿Porqué debería elegirte?: Soy muy responsable y bastante dedicada, se plasmar sentimientos en un escrito, al escribir soy sencilla pero a la vez cautivante y tal vez eso es lo que buscas n.n.
-Gustos: Las tormentas, la luz de las velas, leer, escribir, fotografías, la soledad.
-Disgustos: Socializar, los espacios abiertos, que la toquen, el sol.
-Extras: Todo su cuerpo esta tatuado, tiene una perforación en el labio y el la lengua.
Gif:
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Ficha Aceptada


[font=Courier New]INTENTÉ NO LLORAR, MAS NO PUDE. Dios! Pobre Dakota! Juro que te odio, pero te amo. Llegas con mucha facilidad a los sentimientos del lector, y manipulas a esto de la forma que tu quieras, cosa que es realmente envidiable. Sin dudarlo, estás dentro.
Besos!/font]
[/quote]

Yeiii n.n
Muchas gracias, n.n te juro que seré super responsable n.n
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Invitado el Jue 31 Dic 2015, 6:05 am

@Montgomery escribió:
Håndledd escribió:



-Nombre completo: Jessie Daphne Burn Blake
-Rol: La bruja - El humano
-Escrito tuyo: 
Escrito:
Mariposa y Sol
Todo era verdad. Hasta hace poco su vida había cambiado. Ahora Jessie Grey se encontraba en medio de una encrucijada. Lo que le acababan de decir debería ser un error. Su mirada se volvió de nuevo, para encontrar algún rastro de broma. Pero, al ver los ojos angustiados del hombre que tenía delante, supo que no era un error.
Haciendo un inmenso esfuerzo, intento concentrarse en lo que estaba diciéndole. Podía ver que movía la boca y, sin embargo, le costaba trabajo entender sus palabras. Lo que significaban esas palabras para ella. 
 
—Se lo que es difícil para usted señorita Grey.  Claro estaba que él no sabía cómo se sentía Jessie. Su pasado volvía en mili-segundos. Aquello era una pesadilla, tenía que serlo. Lentamente, lo que el doctor Shorrock le estaba diciendo conseguía penetrar en su cerebro. Estaba diciéndole  que ella era la nueva propietaria de la Productora “Brooks”. El doctor Shorrock movía unos papeles, nervioso. 
—Me temo que el error tienen otras ramificaciones.  Algo en la expresión asusto a Jessie. Casi no podía respirar. Ya había destrozado su vida con esas palabras. ¿Qué más podía decirle? 
—En el momento…. Del error, usted y su ex-jefe, no midieron las consecuencias que esto atraería en un futuro.
La presión que sentía en el corazón era casi insoportable mientras esperaba el siguiente golpe.
— ¿Y?
— Deberá llevar la presidencia y control absoluto de la Productora “Brooks”, hasta que la empresa que usted conjunto con el señor Christopher, crearon para evitar la ruina de “Brooks”.
Jessie se llevó una mano a la frente, intentando controlar el dolor, que empezaba a ser como una garra de hierro. Era imposible. El pomposo doctor Shorrock, con el pelo cuidadosamente peinado para taparle las entradas, estaba hablando de errores y dirección y, sin embargo, de lo que hablaba era de su vida. De la vida que ella ha formado a partir de su salida de Brooks.
—Tiene que haber un error —murmuro—. Esto no puede estar pasando. Su abogado bajo la mirada, como si no pudiera soportar ver el dolor en sus ojos. 
—Por los análisis y juntas que hemos hecho, tengo la certeza de que no es un error y es la única solución para que sus fundadores no pierdan ese patrimonio. —Hasta que usted tome posesión. Debe saber que el señor Christopher Brooks presidente de “Brooks” ha sido relevado de su cargo.
Como si eso le importara. La que más le importaba era que  gente de la empresa era gente a la que conocía perfectamente y tenía miedo de escuchar reproches. Personas en las que no había vuelto a pensar. Pero el siguió hablando, su rostro la viva imagen de la preocupación.
—Mientras las cuestiones legales se debatan en los tribunales, usted deberá decidir si quiere regresar a “Brooks” o que el embargo se realice. 
 
(***)
 
En aquel espejo se reflejaba, a una mujer diferente.  A la mujer que solo hace unos meses, era la sombra de todas las mujeres bellas.  Jessie se miró por enésima vez en ese espejo, uno de sus dedos, ahora bien pintados de un color suave el cual le resaltaba muy bien para su color de piel. Viejo por el contorno que el espejo reflejaba. Ella intentaba encontrar algún rasgo que la hiciera ver lo que en verdad era, simplemente no lo hallo. El reflejo solo era algo superficial. Por dentro ella seguía siendo la misma, con su típica forma de vestirse; faldas largas, medias de colores oscuros, cabello recogido, unas gafas más grandes que sus ojos, breques que se los podía apreciar cuando sonreía. 
Jessie Grey, era la típica chica que todos la despreciaban por su imagen. “Patito Feo” la apodaban. Noches enteras paso llorando, ningún hombre la tomaba enserio. Sus compañeros la hacían parte continuas de sus bromas. Aun así ella, no podría ser agraciada en el físico. Pero su inteligencia la llevo a grandes logros. Mejores notas en el colegio, la mejor estudiante de la promoción de la Universidad. Títulos, masterados, cursos. La hacían sentir orgullosa. Lastimosamente eso no le duro mucho, cada vez que buscaba algún trabajo la rechazaban por no ser una modelo rubia, alta, curvas definidas. "--Eres hermosa--", su subconsciente la hizo sonreír.
 
—Eres un ángel. 
Su mejor amigo. Estaba en la entrada de su habitación sonriendo. Hoy llevaba un traje gris. Se le veía como un actor de telenovela. Adam, jamás se burló de su aspecto. La apoyaba en todo, era su héroe se secundaria. Más bien lo sigue siendo. 
—Charlatán. Recuérdeme matarte al término de esta salida.
—Venga ya. Déjate de torturarte, hoy es el gran día donde todos conocerán a la gran modelo misteriosa.
 
Adam, aun no sabía nada de la visita de su abogado. Tampoco quiera arruinarle la noche. Aun así estaba analizando las cosas. No quiera volver, sería volver a revivir el pequeño infierno. Tan solo había una cosa que ella tampoco sabía. 
Adam se temía que la actitud que ella estaba teniendo era que su abogado ya le ha informado de las nuevas disposiciones y resoluciones que había tomado la junta directiva de la Productora “Brooks”. Aquella noticia a él también le tenía preocupado. Por ahora lo que importaba era que Jessie estuviera bien y sea cual sea la decisión, él la apoyaría. 
Tomaron la avenida, estaba con suerte todos los semáforos estaban en verde. Llevaban media hora de retraso. Habían hecho tres paradas en distintas tiendas, Jessie estaba nerviosa y lo único que se le ocurría era parar comprar y continuar. Ahora ella estaba en la parte trasera del auto. Sus ojos se mantenían cerrados, pero Adam sabía perfectamente que estaba tensa. Desde que le había conocido supo que era una mujer bella, que lastimosamente nadie la podía ver. Era muy diferente a las demás, sencilla, tierna, una mujer que el dinero no lo es todos y sobre todo inteligente. Por un largo tiempo él pensó estar enamorado, luego se fue dando cuenta que solo era una gran amistad con lazos de hermandad que compartían desde su primer encuentro. 
Isabela su hermana mayor. Una autentica modelo, bella por dentro como por fuera. Le había dicho que estaba llegando la hora de dejar su carrera. "--Tengo que preocuparme más por mi matrimonio--" fueron sus palabras. Con solo mirarle y notar el brillo especial que radiaba Isabela, era que el amor había tocado su puerta. Estaba instalado al punto de que está embarazada, algo que nunca se le paso por la cabeza, pensando perdería su figura. Adam su marido hacer tres años atrás, le demostró que la figura o el físico, no le iba hacer cambiar el amor que por ella sentía. Ella había sido la razón por la que acepto el cambio, y ocuparía el puesto de su hermana. Cuando le propuso vacilo un momento. Después de analizarlo acepto.
                                                                                             
—Estas lista.
Jessie no se dio cuenta que ya habían llegado. Una parte de ella quería salir corriendo, olvidarse de todo esta farsa, la otra parte le dice que huir seria de cobardes, era hora de demostrar su belleza exterior. 
Le lanzo una sonrisa de cariño. Tomo su bolso y bajo del auto sin esperar que Adam lo hiciera. Vio cómo su cuñado le entregaba las llaves a su guarda-coches y le daba algunas instrucciones. Su hermana ya estaría esperando con la televisión encendida para verla. Estaba cansada, el embarazo le agotaba y eso que solo tenía cinco meses. 
Su mirada se tornó melancólica. Cuanto anhelaba ella tener una familia, una boda de ensueño, con un final feliz. Vaya pensamiento, ella siempre seria el Patito Feo transformado en un hermoso cisne; que tal vez con el tiempo se rompa el hechizo y vuelva a ser esa Fea a la cual le llenaran de burlas. Con esos últimos planteamientos, su máscara de frívola volvió. 
Entraron, la alfombra roja ya hacia llena de fotógrafos. Cuando la divisaron no dudaron en sacarle algunas fotografías. Tuvo que sonreír.   
 
—Me duele la cara de sonreír tanto. Murmuro tensa. Adam solo le toco los hombros en signo de que todo terminaría en menos de lo que cante un gallo. 
—Sonríe que ahí viene la promotora de esta campaña.
Jessie se dio vuelta, para mirar a la mujer que le había contratado. Su corazón dio un vuelco, tal vez en ese instante el corazón se le paro, hasta su respiración. 
Pensó que todo esto sería parte de un complot sobre ella. Para que sus pocas defensas se derrumbaran. Allí estaba  Lily Brooks. Una muchacha alta, rubia, curvas muy definidas. Su cabellera estaba un tanto cortado, pero igual se veía genial. Hoy llevaba un vestido rojo escarlata, que dejaba al descubierto gran parte de la espalda.  A su lado estaban sus padres y Christopher, aquel que le destrozo el corazón. Al que aún no estaba dispuesta a enfrentarlo. 
 
—Adam, querido pensé que no vendrías. Lily se acercó le abrazo eufóricamente, mientras le daba un beso muy cerca de los labios. Jessie se tensó. Al parecer no la reconoció, mejor así. Tenía que mantenerlo lejos de aquella pequeña demonio. Sus ojos indicaban que estaba interesada de una manera íntima en Adam. Lily retrocedió unos pasos  para mirar a la mujer que estaba a si lado. La verifico de pies a cabeza.  
—Y ella quien es.
—Ella es el nuevo reemplazo de Isabela. Como es de su…. 
— Así que tú eres, la modelucha que Isabela tenía escondida. 
Ahí estaba de nuevo  interrumpiendo. A caso no sabía que era de mala educación. Jessie se había olvidado que ella era así, una niña mimada que se salía con la suya. Hoy terminaría con ese teatrito. Tanto como Adam quisieron que su matrimonio fuera un secreto. Ella no estaba segura de eso pero los apoyos, últimamente ese estaba abarcando muchos problemas en su matrimonio. Su hermana era su mundo  así que no estaba dispuesta que una muchachita como Lily, arruinara el matrimonio de su hermana.
—Hija. Reclamo su padre.
—No se preocupe. Lily es algo diferente a las demás muchachas. Ella sonrió triunfal. Jessie hizo un esfuerzo tremendo para no abofetearla en ese momento. Incrusto sus uñas en el antebrazo de Adam.
El volvió su mirada, noto claramente que estaba en serios problemas. Le sonrió y le guiño un ojo, aquello la hizo tranquilizar pero no del todo.
—Es tu novia.
La voz de Christopher interrumpió el cambio de miradas y pensamientos.
—Buenas noches señores y señora Brooks. Quería decir que me alegro en verlos pero eso sería una mentira. Este encuentro ha sido inesperado. 
—Me disculpa mucho jovencita, no la recuerdo.
Jessie sonrió falsamente. Su acompañante supo inmediatamente que ella empezaría su venganza esa misma noche. Donde Lily y Christopher serian lo más afectados. No tenía nada contra Lily y sus padres. Pero aquella chica le estaba causando problemas. Isabela ya estaría llorando o hecha una furia. Las cámaras los rodeaban a la espera de saber que pasaba en aquella conversación.
—No lo hagas. Le susurro.
—Jessie Grey, la nueva modelo y también la nueva dueña de la Productora “Brooks”.
Las cartas estaban echadas. Jessie con aquella aclaración, tomo la decisión de volver a la dirección de aquella empresa. Dar su identidad. Ella estaba dispuesta a vengarse de todos aquellos que la humillaron y la despreciaron por su físico. Su primera víctima seria Lily Brooks, luego continuaría con la prometida y amiga de Christopher y por último el. Le seduciría, enamoraría y luego lo dejaría para que sepa el dolor que ella sufrió.
» Jessy«

-Edad: 20 años ( En realidad 150 años)
-Representante: Victoria Justice
-¿Porqué debería elegirte?: Bueno me encanta escribir, y mucho mas cuando se trata de este tipo de tramas no fallaré cuando sea mi turno. Y si tengo que ausentarme te avisare  con anticipación. 
-Gustos: La adrenalina, lectura, crear nuevas pociones y hechizos
-Disgustos: Las mentiras y la hipocresía
-Extras: Es una bruja muy enamoradiza


Rulles:

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Ficha Aceptada


Tengo que darte las felicitaciones por el escrito que me enviaste. ¡ES TOTAL! Lo expresas todo con exactitud y claridad, pero manteniendo la brevedad necesaria. El tema es absolutamente fantástico, y el echo de que tú lo escribas lo hace mejor aún, así que, ¡¡¡Bienvenida, guapa!!!


Ohhh muchas gracias..... estare muy pendiente para empezar.
Es una idea genial 
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Asylum el Dom 03 Ene 2016, 9:24 am

Hola, soy Darkness, tuve un problema con mi cuenta que ya estoy solucionando asi que mientras tanto estaré por aqui n.n
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Jules el Dom 03 Ene 2016, 10:38 pm

Bueno, no puedo decir mas que despues de pensarlo bien. No podia perder la oportunidad de audicionar para esta grandiosa idea.




-Nombre completo: Alexandra "Alexia" Praven
-Rol: La Mujer Lobo; El Cazador
-Escrito tuyo:
Escrito:

Acaso, ¿no te apetece jugar conmigo?

El reconoció de nuevo aquella voz, esa voz maliciosa que estaba presente cada noche en sus sueños. Llevo sus manos hacia sus oídos tratando de evitar escuchar su dulce voz, pero era en vano. Sintió unos delgados, suaves y fríos dedos escabullirse por debajo de su camisa, abrió los ojos con brusquedad y tomo aquellas manos juguetonas para detenerlo.

— déjame en paz — dijo firme viendo fijamente aquellos ojos de gato color verdoso. No comprendía como podía haber caído por aquel demonio. Solo había pedido tener a una persona que lo comprendiera. Un amigo, o tal vez algo mas...

— Evan...— el demonio desapareció en de enfrente de sus ojos para luego aparecer a un lado de el tomando sus hombros — tu fuiste quien me llamo. Querías un amigo, alguien estuviera ahí y no te juzgara por lo que eres — con su mano izquierda apretó sus mejillas para hacer girar su rostro un poco – Hicimos un trato — el demonio acerco su rostro con lentitud. El miedo empezó a presenciarse en el cuerpo de Evan, algunas gotas de sudor bajaron por su sien.

— quiero que te vayas Juvart. Prometiste ser mi amigo, pero lo único que haz hecho es arruinar mi vida — la sonrisa de Juvart se frunció de inmediato al escuchar las palabras de Evan. Apretó su rostro con fuerza enterrando sus uñas en las mejillas de Evan.

— esta bien mi pequeño Evan — volvió a sonreír, y dejo de apretar su rostro para luego pasar su lenta por la mejilla izquierda de Evan — no volveré a meterme en tu vida, con una pequeña condición —  exclamo lo ultimo con gran excitación — quiero que me des el color de tus ojos a cambio de irme de tu vida — susurro en su oído para a continuación depositar un beso en la comisura de sus labios. Evan miro el rostro de Juvart, sabia que era una trampa. Siempre lo era con Juvart, aunque se cuestionaba: ¿para que podría querer tal cosa tan estúpida? ¿de que le serviría? Evan solo asintió esperando que las cosas salieran bien, y que Juvart desapareciera de su vida. El demonio hizo un guiño, y sin previo aviso Juvart atravesó su rostro con sus heladas manos, todos los recuerdo en donde aparecía Juvart iban desapareciendo, y al finalizar Juvart también habia hecho lo mismo.  

Evan abrió los ojos de forma brusca con el corazón que no paraba de palpitar con rapidez, mirando paranoico cada rincón de la habitación. No recordaba nada, y no se explicaba el porque. Un olor a hierro en el ambiente despertó su curiosidad y miro sus manos cubiertas de sangre, corrió hasta el baño asustado. Su reflejo en el espejo era horrible, todo cubierto de sangre  y moretones, lagrimas se deslizaron por sus mejillas. Evan oculto su rostro entre sus manos y desahogándose de lo que no entendía que sucedía. Los sollozos empezaron a convertirse en una carcajada exagerada y diabólica. Alzo su rostro  mirando de nuevo al espejo para descubrir que sus ojos color miel habían cambiado por los unos verdoso con la pupila delgada como de un gato.

Hora de salir a jugar...

-Edad: 18
-Representante: Crystal Marie Reed
-¿Porqué debería elegirte?: Para ser sincera me encantaria que me eligas porque llevo tiempo tratando de empezar en una N.C. la cual no se estanque, y poder desarrollar una maravillosa N.C. con buenas escritoras. Otra cosa seria, es que soy responsable, y si tengo algun imprevisto moveria cielo y tierra por comunicarme para hacertelo saber. También, quiero fortalecer mi escritura, y poder trabajar con chicas que tal vez lleven mas tiempo que yo en este foro puedan ser una gran guia para mejorar en cada capitulo. y por ultimo, seria grandioso trabajar en esta idea por que son uno de mis generos favoritos.
-Gustos: Desde que tiene memoria ama ver la lluvia caer; es para ella es muy buen calmante cuando esta estresada, o enojada por alguna situación. Viajar es una de sus mas grandes pasiones, es como ese incontrolable deseo de siempre salir a conocer y aprende por si solo el mundo que la rodea. Ademas, que le encanta hacer deporte, no importa si es buena o no. Ella siempre tratara de involucrase en algun deporte solo por diversion.
-Disgustos: Alexia siempre trata de ver el lado positivo de cualquier problema que se le presente, por eso no la veras disgustarse muy a menudo. Aunque, huye cuando la ignoras, o le mientes porque despertara lo peor de ella misma.
-Extras: Adicta a morir de los tatuajes.




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Última edición por Rebel el Lun 04 Ene 2016, 3:45 pm, editado 3 veces
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Montgomery el Lun 04 Ene 2016, 4:07 am

Rebel escribió:
Bueno, no puedo decir mas que despues de pensarlo bien. No podia perder la oportunidad de audicionar para esta grandiosa idea.




-Nombre completo: Alexandra "Alexia" Praven
-Rol: La Mujer Lobo; El Cazador
-Escrito tuyo: {Bueno, es que no tengo ningun escrito en el foro en este momento. Si quieres, podria escribir algo rapido para llenar este requisito}
-Edad: 18
-Representante: Crystal Marie Reed
-¿Porqué debería elegirte?: Para ser sincera me encantaria que me eligas porque llevo tiempo tratando de empezar en una N.C. la cual no se estanque, y poder desarrollar una maravillosa N.C. con buenas escritoras. Otra cosa seria, es que soy responsable, y si tengo algun imprevisto moveria cielo y tierra por comunicarme para hacertelo saber. También, quiero fortalecer mi escritura, y poder trabajar con chicas que tal vez lleven mas tiempo que yo en este foro puedan ser una gran guia para mejorar en cada capitulo. y por ultimo, seria grandioso trabajar en esta idea por que son uno de mis generos favoritos.
-Gustos: Desde que tiene memoria ama ver la lluvia caer; es para ella es muy buen calmante cuando esta estresada, o enojada por alguna situación. Viajar es una de sus mas grandes pasiones, es como ese incontrolable deseo de siempre salir a conocer y aprende por si solo el mundo que la rodea. Ademas, que le encanta hacer deporte, no importa si es buena o no. Ella siempre tratara de involucrase en algun deporte solo por diversion.
-Disgustos: Alexia siempre trata de ver el lado positivo de cualquier problema que se le presente, por eso no la veras disgustarse muy a menudo. Aunque, huye cuando la ignoras, o le mientes porque despertara lo peor de ella misma.
-Extras: Adicta a morir de los tatuajes.




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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

Mensaje por Montgomery el Lun 04 Ene 2016, 4:37 am



-Nombre completo: Marie Katherine Montgomery.
-Rol: La humana con poderes psíquicos | El ángel caído.
-Escrito tuyo:
Este..:
La puerta se cerró detrás de mi cuerpo, y éste se arrojó a la cama mientras sentía humedad en las mejillas. Mi subconsciente repetía una, y otra y otra vez la pregunta la respuesta de la cual todo el mundo quería saber: ¿porqué a mi? Un par de sollozos se escapaban de mi garganta al mismo tiempo que yo intentaba parar el llanto. Volví a sentir el ruido de la puerta, y como si se tratara del efecto acción reacción, me levanto con la botella que anteriormente había escondido en la mesita de noche y me encierro en el baño inmediatamente. Era el fin. Varios golpes y gritos se escucharon tras la pared del baño, cuando yo me sentaba en el váter y abría la botella de JB -mi jarabe desde que tengo conocimiento de él-. Saqué del cajón del espejo un pote de pastillas amarillo, lo abrí y saqué todas y cada una de ellas. Tomé una, y la hice pasar con el Wishky, agarré una más, por si no funcionaba la anterior e hice el mismo procedimiento que con la primera. La tercera me la tomé por el simple placer de tomarla, y la cuarta... la cuarta a su salud, pero colocando el borde de la botella en mis labios, levantándola para que todo aquel alcohol hiciese efecto en mi. Sentí felicidad, por primera vez en tres años sentí las puntas de mis dedos dormidos, y los parpados pesados. Me metí en la bañera, y abrí el agua fría, y mientras me dormía escuché el estruendo de la puerta romperse y voces gritando que me quedara a mi alrededor.
-Edad: Ella 18, a punto de cumplir 19. Él 21, 429 en realidad.
-Representante: Kaya Scodelario | Dylan O'Brien
-¿Porqué debería elegirte?: Porque YOLO.
-Gustos: Le gusta mucho escuchar la lluvia caer, y sentirla en la cara, también dormir, que le presten atención pese a que ella no quiera -a veces- y comer.
-Disgustos: Cuando le mienten, se pone como una fiera. No soporta a la gente falsa e hipócrita, y odia pensar.
-Extras: Tiene 4 tatuajes, pero quiere hacerse más. No se calla lo que piensa y lo dice. Nunca se ha peleado chica vs. chica, y vs. chico tampoco.
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Re: Eternidad} AUDICIONES ABIERTAS

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