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I solemnly swear that I am up to no good.

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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por erhaben el Jue 18 Ago 2016, 5:12 pm

After all this time:
CLARAMENTE ESTO NO ES CULPA DE NADIE PERO MI HUMOR PARA HACER ESTE COMENTARIO VA A SER PÉSIMO, LO SIENTO MARI, VOY A INTENTARLO (?)
La parte de Jenna me gustó mucho, además de que es de mis personajes preferidos tuyos, Noah y Daario me parecen lo mejooooooor del mundo; son bastante similares a Fred y George pero tienen un toque especial, futuros bromistas prodigio, a que sí Estoy segura de que Byron y Jake estarían orgullosos si vieran eso en los niños de primer año. 

— "No creo que él sepa que existo. Es estúpido y masoquista pensar en él todo el tiempo, pero no puedo evitarlo" — sintió que su alma se caía al suelo mientras rápidamente caminaba hacia su dormitorio, y miraba a Noah y Daario con las manos en su diario, leyéndolo, cada uno con un sostén de ella puesto sobre sus camisetas.— Went! Ohh Went! — canturreaban con sonrisas en sus rostros.

JAJAJAJAJAJAJA ESTO ME MATÓ OMG. No me esperaba para nada lo de Went y Jenna. Según sus fichas, no creí que complementaran pero leerlos me pareció algo bastante tierno, yk. También me pareció tierno, no sé por qué, lo del diario de la mamá de Jenna (?), no sé si tierno es la palabra pero let me be 
— Sí, pero Malfoy es sólo un estúpido que quiere romperle el corazón. Es mi mejor amiga, se supone que debo protegerla de estúpidos como él. — Jenna no tenía nada en contra de Paige, es mas, la castaña le agradaba bastante, y cierta parte en ella quería convencerse de que la preocupación de... Mejor amiga...
Mejor amiga...
DON’T BE JEALOUS SWEETHEART En este caso voy a defender a Malfoy y decir que me parece honesto y tal (Scorpius es una debilidad, ok), así que Went, no seas así (?) SIN PREJUICIOS HONEY (perdón por el spanglish, se me pega) 

— Dime que no has vuelto a hechizar a los gemelos, Jenna.

Jenna, estoy orgullosa de vos. Porque claro, una se tiene que aguantar la irritación que nos provocan nuestros hermanos/amigos/GENTE DE LA SOCIEDAD EN GENERAL, pero está bien hechizarlos, apoyo esa decisión. Quién no lo haría si pudiera.  
Voy a la segunda parte ahora, je. Bueno, está de más decir que me morí de feels leyendo esto, sabés. Los gemelos Scamander, Neth, Luna, Willow, Bambie y Nyx en un mismo lugar es el paraíso para mí. Y QUÉ CAOS ES ESA CASA EN VACACIONES CON TODOS ESOS ANDANDO POR AHÍ.

— Willow, todo tiene una explicación muy razonable...— comenzó a decir, aunque sabía que era imposible persuadir a la rubia de traicionar a Lorcan. Después de todo, no era en vano que su hermano y la rubia fueran de un lado al otro juntos. Al no ver reacción por parte de la rubia, siguió — ¿Willow?— Sin embargo, detuvo su lengua al ver que la peculiar rubia solo permaneció en su lugar con su mirada perdida durante unos segundos, luego ladeó la cabeza hacia un lado se frotó la cabeza y dio media vuelta para volver a su habitación, cerrando la puerta tras ella.

ESTO FUE MARAVILLOSO PORQUE WILLOW ES SONÁMBULA COMO LUNA Y NETH YYYYYY NO SÉ, ME ENCANTÓ. Sabés qué, Sander, ojalá te hubieran descubierto. Ya le tomé mucho cariño a Willow bae, es un patrón que las excéntricas de Raven sean sonámbulas (?). Además, la reacción confundida de Sander fue lo mejor, JAJAJAJAJAJA. 

— ¡Voy a matarte pequeño gusano!— resonó fuertemente por toda la casa Scamander un grito de Neth desde una de las habitaciones contiguas a las de Sander, lo que causó que el rubio despertase pero que inmediatamente una gran sonrisa se le formase en el rostro. Inmediatamente, fue seguido de un quejido de su gemelo a un metro de él.

Mi niña loca. Yo nada más advierto que, como creadora y conocedora particular de Gwyneth, la venganza será dulce. Están todos advertidos, bye. 

— Lysander, enserio no sé cómo he podido soportar estar en un mismo lugar por nueve meses contigo.— se quejó Lorcan.

Lorcan podrá hacer cualquier cosa: podrá insultar, maldecir, hacer cosas malas incluyendo hasta un maleficio imperdonable, pero siempre me resultará alguien tan adorable y dulce que esa imagen no me la saca nada. Lorcan, te quiero, cuidá a tu hermano y vigilalo. 

La habitación se llenó de risas hasta que la puerta de la casa se abrió y Luna y Rolf vieron con sus bocas abiertas lo que los seis muchachos habían hecho. Lorcan tenía una cuchara llena de pudin, apuntando hacia su gemelo. Neth se hallaba lanzando rebanadas de queso a Nyx y a Lysander en forma de frisbee, parecía que yase había encargado perfectamente el problema de su blusa con magia. El cabello rubio Bambie se hallaba cubierto de cereal, y el de Willow y Nix, de avena.

Esto fue tan genial. Adoro mucho a estos personajes, en serio, y esta escena fue de mis preferidas de todo el cap, ay. Fui feliz leyéndola, I swear. Muy bonito todo. Y Luna, Luna no se enoja, pls. 

—Sabes muy bien que lo mío con ella no funcionó, por eso ahora es mi mejor amiga, además, es la única de mis ex que no ha intentado matarme hasta ahora.

Debe haber sido un sacrificio pasar las vacaciones con Bambie siendo que ella es una de las ex que intentó matarlo, what a thing. Neth ha disfrutado muchísimo el drama y la tensión, eso te lo aseguro. 
— Te extrañaré muchísimo, Tess.
— Yo también, papá, al igual que la extraño mucho a ella.
La parte de Tessa y Rhett se resume en esto. Creo que ya lo dije en el comentario del capítulo de Gina, donde escribía sobre Cordelia y su padre, pero igual: las relaciones padre-hija son mi punto emotivo, un talón de Aquiles. Sin desmerecer a las madres, siento que los papás tienen algo muy especial, en serio. Y siempre tocan en lo profundo. Me encantó esta parte, ambos son muy dulces. Y lo de su madre, cositas, me hacen sufrir.  
LOS WEASLEY, OTRO PUNTO DÉBIL DE TANTOS. Domi y Lou (reina del drama, JAJAJAJAJA), otros de mis leones preferidos, que tienen las mejores peleas de hermanos del mundo, yk. Amo mucho a ese par, en serio, y Domi es merodeadoraaaaaaaaa, amo eso demasiado, la única chica. 
Estaba a horas de volver al castillo por última vez, aquel año debía ser memorable y de eso ella, James, Zeus y Wyatt se asegurarían, Hogwarts tendría a sus merodeadores nuevamente, y los profesores no podrán librarse del dolor de cabeza que los cuatro estaban por causarle a la escuela. Más aún, que volverse animagos estaba en sus planes.
CERRAR EL CAPÍTULO CON ESTO ME HIZO MAL, PORQUE ES DE MIS TRAMAS FAV YYYYYYYYYYYY FEELS. Soy alguien sensible a los feels, se deben haber dado cuenta. Futuros animagos Los merodeadores son vida, chau. 
Bueno, esa fue mi recreación del antiguo comentario que había escrito. Intenté serle lo más fiel posible, y sé que no demostré mucho en él pero te juro Mari que me encantó tu capítulo y espero ansiooosa el de Ems.
ESE ADELANTO DE CAP EMS. ROXANNE Y CONALL, TESSA Y CONALL, ALICE Y CONALL (?). "Quita las manos de ahí", eso fue oro, Ems, oro. Ahora estoy más ansiosa que antes, thanks. Es lo que siempre me sucede con los adelantos, que no los disfruto ni agradezco como se debe.

erhaben
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http://cafe-borges.tumblr.com/

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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Supertramp. el Lun 22 Ago 2016, 12:16 pm

*cries in spanish* 

Supertramp.


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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Megara. el Jue 25 Ago 2016, 10:32 am

subo capítulo antes del domingo, chicas

LEO, NO ES MI INTENCIÓN, SOLO QUERÍA DARLES ALGO BONITO POR TARDAR

Megara.
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http://www.wattpad.com/user/EmsDepper

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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Finnellark. el Jue 25 Ago 2016, 3:00 pm

el domingo iré a casa de mi hermano entonces muack para asi leer

Finnellark.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Megara. el Dom 28 Ago 2016, 11:41 am


kateeee:
Lamento tardar tanto para comentar. Esta vez, se me juntaron más comentarios que capítulos  

Querido Fred:

El primer día del nuevo curso ha llegado sin que me diera cuenta. Siento no haberte escrito mucho durante el verano, pero no creo que hubiese nada digno de mención en él. He pasado fuera de casa casi la totalidad de los días, a expensas de muchas discusiones con papá. ¡Qué voy a decirte a ti! La abuela Molly nos repite con constancia su arraigada costumbre durante la adolescencia de encerrarse en su dormitorio, especialmente en los días más agradables. Te gustará saber que sigue siendo el mismo aburrido de siempre. Sino está encerrado en el Ministerio, está encerrado en su despacho.

No voy a citar la carta completa, pERO que sepas que la amé completa. Amé todo tu cap, pero ahora vamos por parte. La carta fue el comienzo perfecto para acabar con mi corazón. NO SÉ POR QUÉ TIENES QUE SER ASÍ, KATE. NO LO SÉ.    
NUNCA SUPERARÉ ESA MUERTE, COMO NUNCA SUPERARÉ LA DE SIRIUS. Son heridas que nunca se cerrarán. Y vienens y pones esta carta toda maravillosamente rompe-corazones, para que la daga se clave más profundo.  

Descubres la magia que mantiene el mundo a flote, muy diferente a la que nosotros estudiamos en Hogwarts, que solo sirve para labrarnos un futuro laboral.

Lucy es oro. Es un ángel que hace magia llena de purpurina, belleza y excentricidad. Lo mejor es la excentricidad. No sé, siento como que nunca sabré exactamente qué está pensando o qué hará. Y es tan...ella. Lucy me encantó.      

Los muertos sabían guardar los secretos que lo vivos divulgaban sin culpa. Por ello, desde hacía seis meses, Lucy había tomado la costumbre de escribir al muerto más especial que conocía: Fred Weasley. Su familia se había encargado de que su recuerdo fuese un miembro más de la familia.



yo no sé como Lucy puede hacer esas cosas, pero supongo que con el tiempo es más llevadero. AUNQUE YO TODAVÍA NO PUEDA HABLAR DE ESO SIN QUERER ARRANCARME LOS SENTIMIENTOS.

―Me encantaría estar en Londres ahora, escuchando música en mi habitación ―respondió Ada, caminando a su encuentro. En el centro del dormitorio.

¡Qué lástima que los aparatos electrónicos no funcionasen en Hogwarts!

―Yo puedo intentar cantarte algo Red Sean ―bromeó Lucy, enlazando el brazo con el de su mejor amiga.

Adamaris rompió a reír.

―Ed Sheeran.

Amé la amistad entre Lucy y Ada Es hermosa, en serio. Que ambas sean tan peculiares y, de alguna forma, Lucy tampoco está dispuesta a ser lo que determina su sangre.    Porque si es así, tendría que convertirse en una Percy Weasley obsesionada con el trabajo y con un mal sentido del humor  

Si Lucy recibía presión por parte de su padre, Molly recibía el triple. Por todo ello de ser la hermana mayor. Que si tenía que dar ejemplo, que cómo no iba su hermana a fracasar en los estudios si la veía a ella haciendo lo mismo. Lucy tenía un concepto distinto del fracaso (como de casi todo) y si algo había aprendido de su hermana mayor, era a ser quien era sin temor a nada.

Odio esto.   Odio que Percy no pueda estar chill por un segundo y dejar a sus hijas en paz. Son dos joyas, ¿no lo ve?  
¿Os he dicho que Lucy Weasley quería correr aventuras, no es así? Pues bien, aquel año, viviría la más terrorífica de las aventuras.

Foreshadowing. Odio el foreshadowing.  

Salvo, quizá, de Ada Lougthy. Disfrutaba con los deberes como nadie. Por muchos años que pasaran, seguiría maravillándose por la magia y por haber tenido la oportunidad de formar parte de ese mundo.

Mi primera reacción fue:    pero luego me puse a pensar. Es tarea, pero tarea de magia...lo que no cuenta como la tarea que nos dejan en el mundo muggle(?) así que probablemente yo sería así como Ada    

―De eso se trata, cariño. Tienes que coger tus rarezas y hacer algo con ellas.

Su papá es de lo mejor   Edgar, te has ganado un premio        Y detesto que la mama de Ada sea tan mente cerrada que insulte a su hija solo porque tiene magia    no entiendo por qué hay personas tan estúpidas. En serio.

Y me encantó que Ada haya tomado consejo de su padre y que además, no se deje menospreciar de nadie  muack  muack  Quiere ser la mejor bruja de la vida, qué hermoso  muack

―Soy brillante de todas las maneras existentes ―combatió éste. Ada suspiró.

―Si tú lo dices…

―Todos lo hacen ―prosiguió bromeando.

AY DIOS QUÉ LINDO          yo no sé, a penas es la segunda ronda y amo con toda mi vida las amistades de todos en esta nc. No sé si sea algo malo o bueno. pERO es inevitable  

―Vamos, prometo estar callado y no mirar ni una sola vez a tu pergamino ―prometió, poniéndose una mano en el corazón. Sus ojos azules sonreían.

No sé si sospechar de que ahí hay algo o si ya estoy pasándome de paranoica


Desde aquel día y hasta entonces, mantenían la costumbre de escaparse algunos fines de semana a tomar fotografías al bosque. Se habían convertido, de manera tácita, en las fotógrafas oficiales del colegio, junto con Greg. Allí dónde hubiera un acontecimiento importante, los tres aparecían con sus cámaras para captar los mejores momentos. En las excursiones a Hogsmeade, en el Gran Comedor, en clase…, en cualquier lugar. Lo que pesaba a muchos, pues también eran expertos en captar los momentos más embarazosos.

Esto me encantó No sé, ya me los imaginé tomando fotos cuando a Conall lo rechazan o cuando alguien se enfrenta a plantas o animales mágicos que son una pesadilla, y todo muy divertido  

Que Nyx y Pea tengan esa tradición de sentarse a comer y hablar babosadas (o no hablar) frente al lago me resultó tan bello      por eso  digo, que me estoy enamorando de las amistades de esta nc, a penas comenzando pero no puedo evitarlo  

―Mi familia ―murmuró, sin poder apartar la mirada de la fotografía, como si quisiera meterse dentro de ella. Nyx pudo averiguar por el tono, la añoranza de sus ojos y la tensión que se adueñaba de su rostro, que no era buena idea proseguir con el interrogatorio.

¿Quiénes son su familia? ¿Por qué se puso así? ¿Qué les pasó, murieron todos?
OH, espera, ¿ella no es Offlyn?

Pobre Pea    Nyx, tan bella, cambiando de tema como de canal de tv    

Pero ya Pea se sentía mal y no podía parar. Es horrible. Uno quiere sacudirse de la mala racha, pero no puede :c

―Tus padres…, verás, llevamos meses sin saber nada de ellos. Primero desapareció Quthar y después Regina. Tu padre..., dejó esta carta.  

NO SABÍA QUE ESO HABÍA PASADO. O sea, ya me estaba esperando algo tipo Andy de "se murieron en un accidente super mega trágico", porque, bueno...ya me frustró (? pero no. Creo que esto es mil veces peor. Están vivos, pero se fueron sin decir nada. Es como si toda su vida antes de fue una completa farsa. ¿Y dónde está Sam?  

Orion Dankworth, se dedicaba a enseñar a un niño de Slytherin, hechizos para molestar a dos niñas de Hufflepuff, que conversaban sentadas en el césped. No era de su incumbencia, no era el único que invertía su tiempo en actividades tan míseras como aquella. Pero Katrina no podía apartar la mirada sin más. No era una broma «inocente». Incluso en la lejanía, podía ver como Orion se regodeaba en ello. El brillo lascivo en sus ojos marrones, como si estuviera degustando un hidromiel delicioso.

Orion me cae mal. Muy mal.  

―¿Por qué no vas a pedirles perdón a tus compañeras? ―habló Katrina con voz dulce. El niño, pecoso y con un tembleque constante, miró a Orion.

―Me prometió que si lo hacía, me enseñaría a volar y entraría al equipo de quidditch de mi casa ―explicó, en un aullido imperceptible incluso en la cercanía a la que se encontraba.

Cada vez más mal que antes  

―En serio, tienes un serio problema de integridad moral si tu pasatiempo preferido es torturar a niños pequeños. No me extraña que tu padre fuera seguidor de Voldemort ―escupió Katrina, antes de poder refrenarse.

pERO KATRINA NO SE DEJA. SE GANÓ MI CORAZÓN Y MI RESPETO CON ESTO. NUNCA TE HARÉ ENOJAR, CHICA. DIOS MÍO.

―No. Vuelvas. A. Mencionar. A. Mi. Padre ―susurró entre dientes. Arrastrando las palabras para crear efecto.

Yo creía que se iba a armar la pelea entre ellos dos    

―Puede irse, pero tenga por seguro que comunicaré lo ocurrido al jefe de la casa Slytherin para que tome las medidas adecuadas ―anunció.

LEO COSAS SOBRE EL PROFESOR LONGBOTTON Y NO PUEDO EVITAR RECORDAR A NEVILLE POR-SIEMPRE-BULLEABLE LONGBOTTOM DE HACE COMO 30 AÑOS Y ME PONGO MAL.      

―La próxima vez que te metas donde no te llaman, no habrá nadie para salvarte. ―Sus palabras se fundieron con el viento y nadie, salvo Katrina, las escuchó.

―Me basta conmigo, no te preocupes.

Abusón, mal educado y animal. Que te jodan, Orion y tiene un nombre tan lindo u.u

No precisó de más explicación. Red era a las chicas lo que un tonto a un lápiz. Le absorbían los sesos y el tiempo como si fuesen vampiros, en lugar de chicas.

¿Qué clase de novia impide que su novio vaya a jugar, el deporte que sea?      es de lo más ridículo, pero a cada quien lo suyo. Red, te lo pierdes    

Katrina acabó sobre Fred, que gruñía de dolor. La empujó para sacársela de encima y la chica cayó a su lado, con el rostro peligrosamente cerca del suelo de frío.

―¡¿Qué bicho te ha picado?! ―exclamó enfado, a su espalda. Katrina se incorporó. Se dio la vuelta sobre las rodillas con soltura y volvió a agarrar a Fred por los hombros.

―Tenemos una baja... ―Ahora sí, hizo una pausa para coger aire―, tenemos una baja en el equipo, como golpeador. ¡Y tú vas a entrenar como si la vida se te fuera en ello! ¡No aceptaré a otro compañero!

ME ENCANTÓ ESTO. Bueno, me encantó desde que a Katrina se le encendió el bombillo y se puso a subir las escaleras como descendiente de flash. Pero si lo cito todo, el comentario se me llena de citas y ps...no  
como seguía, LO AMÉ. Katrina me encanta, no sé si ya te lo dije. Amo que sea tan impulsiva y que salte con cosas impredecibles a cada tanto. Es genial(?
Y MORÍ DE RISA porque me imaginé la cara de Fred de "        ¿acaso te golpeaste al subir?" y no sé, amo la amistad de ellos dos    

Spoiler:
―Treena ―dijo Louis, a sabiendas de que odiaba que la llamara así. A Katrina se le tensó la mandíbula de rabia. ―Los Weasley llevamos el quidditch en la sangre. ¿Has visto todos los que somos en el equipo? Fred clavará la prueba. Solo estamos adelantando un poco los acontecimientos.

Tuvo ganas de darle una colleja. Pero había prometido no hacerlo más, porque según las palabras de Louis, a ese paso lo dejaba sin neuronas suficientes.

―Louis ―rebatió, empleando el mismo tono que él―. Me importa tres pimientos lo me digas, Fred se vendrá al campo de quidditch conmigo. Así tenga que arrastrarlo hasta allí.

Fred y James los miraban como si fuese un partido de tenis. A prudente distancia. Las peleas de Louis y Katrina muy a menudo conllevaban explosiones. Nadie entendía cómo no se habían matado el uno al otro o, como es que seguían siendo mejores amigos después de tanto tiempo. Era cierto que aquél para se peleaban como enemigos, pero al final, se querían como hermanos.  

―Te quiero ―dijo, atusándose el pelo. «Y ahí vamos otra vez con el dichoso apodo»―. Tú decides si hacemos esto por las malas o, por las buenas. Si eliges la segunda, me temo que tendré...

Antes de que tuviera la oportunidad de terminar su soliloquio, Katrina echó mano de su varita y gritó:

―¡Petrificus totallus! ―El cuerpo de Louis se quedó rígido, con la mano izquierda a escasos centímetros de su pelo. A continuación, cayó de espaldas, igual que una pieza de dominó.

James soltó una sonora carcajada. Por su parte, Fred alternaba la mirada entre Katrina y su primo desplomado. Parecía estar decidiendo si la aplaudía o se enfadaba con ella por lo que acababa de hacerle a Louis.

―Recuerda que nunca me meta contigo, Kat ―comentó James, arrodillado al lado de Louis, al que le daba toquecitos en su piel de piedra. Con una expresión divertida. Menos mal que no había ningún prefecto cerca. Sino a Kat le iba a caer una buena.

Resuelta, Katrina guardó la varita en el bolsillo de la capa. Se agachó a la altura de la cara de Louis, con una sonrisa triunfal. El chico tenía la frente arrugada de la impresión. Sus ojos se movían de un lado a otro, abiertos como platos, emulando a un reloj de cuco. Solo con mirarle sabía los pensamientos que nadaban en su mente (aparte de la rabia, claro.)

―Siempre sé lo que vas a decir antes de que lo digas. ―Se contestó ella sola. Louis soltó un gruñido de indignación. ―Luego voy a verte a la enfermería―. Para ponerlo más rabioso, se agachó para darle un beso en la frente como si un bebé de cuna se tratara y le dio unas palmaditas consoladoras en la mejilla. Louis se puso rojo de odio.

DIJE QUE NO LO IBA A CITAR TODO, PERO NO PUDE EVITARLO. ESO FUE, NO SÉ, FUE PERFECTO. ME LO IMAGINÉ TODO ASÍ COMO DE PELÍCULA Y DIOS, LO AMÉ DEMASIADO. COMO LOUIS Y KATRINA PELEABAN SIN DARSE PAUSA Y CÓMO JAMES Y FRED OBSERVABAN TODO DESEANDO NO CAER EN MEDIO DE LAS EXPLOSIONES. lo siento por las mayúsculas, tu ya sabes que me emociono y es inevitable pero améee AMÉ esa parte

No quiero shippear a Katrina y a Louis porque aun no tengo nada seguro, y tu y Andy siempre rompen mi corazón de alguna forma u otra, PERO QUIERO SHIPPEARLOS. DESDE YA. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] OMG suena como letrina, lo siento, son mala para esto mejor con sus apellidos. Algo como... [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] ...están peor

Spoiler:
Tal vez sus padres lo supieron cuando nació. Nada más mirarlo a los ojos. Tal vez su destino estaba escrito en los astros, como los centauros afirmaban. Y por eso, sus padres lo llamaron Mars; porque desde el minuto en el que llegó al mundo, adivinaron que su hijo pequeño sería distinto al resto, como venido de otro planeta.

Distinto, que no especial.

Más callado.

Menos brillante.

Más humano.

Menos mago.

Igual que El Principito, llegado a la Tierra desde el asteroide B612. Condenado a un planeta extraño incapaz de comprender. Donde los problemas eran más complicados que cuidar que no crecieran demasiados baobabs. Y los adultos no entendían que era una serpiente que se había comido un elefante y no un sombrero.

Así se sentía Mars Whitaker la mayoría del tiempo, encerrado en una vida que no le correspondía. A millones de años luz de su planeta. Presionado por los logros académicos de sus hermanos mayores, brillantes en todo lo que hacían. Insuperables, inimitables. Con la sombra de la decepción de sus padres cerniéndose para tragárselo. Las únicas cualidades que poseía Mars, eran su capacidad de leer tres páginas por minutos, volar y cambiar de aspecto a su antojo. Cualidades que ni él, ni sus padres, creían dignas de alabanzas. De hecho, ocultaba su condición de metamorfomago. Nadie más allá de su familia lo sabía. Pues si ya se sentía diferente con su aspecto habitual, imaginaros cuando a su pelo le daba por adquirir un tono rosa chicle o a su cara por ser la de un ornitorrinco.

Igual lo cité casi todo : dogefeels: ya no tengo remedio  muack  muack  muack  pero es que Mars me encanta. Me encanta. Aunque él mismo no se encante mucho. No sé, su forma de describirse a sí mismo y... Me parece uno de esos idiotas a los que yo golpearía por tener poca confianza en sí mismo. Te digo, que quiero dedicarle canciones

No comprendo cua es el afán de los padres para que los estudiantes sean como sus hermanos mayores. Que sean ellos mismos es mejor, mucho mejor.  

No sé por qué mi cerebro nunca asimiló que para este tiempo Fan ya estaría en la otra vida        era obvio, lsos perros no duran tanto. Pero dolió    


Pero si Mars demostró algo aquel día; fue que nacer con magia no te convierte en mago. Adrien lo dejó en ridículo delante de todo el curso. Cuchichearon a sus espaldas durante semanas, ávidos de vasto sensacionalismo.
Mars no volvió a tener ganas de demostrar nada.

Se limitó a la palidez.

Callado.

Ordinario.

Mars, esa es la lección para que aprendas que los impulsos a veces (gran parte de las veces) no te llevan a nada bueno(? pERO que me digan quién se burló de él, que en segundos los noqueo a todos ¿Por qué los estudiantes son tan inmaduros? (como si nunca lo fui, jojo)

Vale, era verdad que podía ponerse celoso hasta de un fantasma. Pero Pressya no se hacía una idea cuantos chicos estaban enamorados de ella. Con esas sonrisas encandiladoras y ojos vidriosos, como si quisieran… De solo recordarlo, los celos aumentaban y le desgarraban las paredes del estómago con garras afiladas.

―Como sabes, vivo en una casa en medio del campo. Los Decont son nuestros únicos vecinos ―comenzó a explicar, acercando su rostro al de James, de manera que todo lo que podía ver eran sus preciosos ojos―. Solía jugar con él en verano. Era guapo, caballeroso y su sonrisa era muy bonita…

―¡No me ayudas!

Pressya reprimió una carcajada, mirándolo con ternura.

―A los doce años era el único chico que había visto, aparte de Vlad, claro, pero él es mi hermano. Y me hacía caso, siempre quería jugar conmigo. ―Se encogió de hombros, como si así todo quedara claro. Pero James seguía mirándolo enfurruñado―. ¡Vamos, tú también te hubieras enamorado de él! ¡No te comportes como un crío!

James despegó los labios para explicarle que nunca se hubiese enamorado de ese guaperas generoso y ejemplar, por el que muchas chicas trataban de confeccionar pociones de amor para captar su atención.

Primero, no me esperé que a Press le haya gustado Brendan! pero ¿cómo no? si es tan bello pERO James celoso, no puedo con esto es lo mejor, me encanta, es muy divertido

―Vamos a dormir.

―Sí, Romeo mío ―respondió con todo de burla y llevándose una mano al pecho con aire dramatúrgico.

―¿No será ese tal Romeo otro de tus enamoramientos infantiles?

―Solo es un…, déjalo.

NO SABES LO QUE ME REÍ CON ESTO
James, tienes que aprender cultura muggle, hijo. Otro de sus enamoramientos infantiles, eso fue oro

De todos sus primos, a la que más quería James era ella. Mantenían una relación muy especial y estrecha. Quizá porque eran de la misma edad y habían crecido juntos. Rose, con su sola presencia, era capaz de tranquilizarlo en los momentos más nerviosos. Con sus palabras, vertía aplomo a sus problemas. O porque con solo mirarlo, podía decirle exactamente lo que le pasaba incluso antes que James lo supiera.

Ay, no. Estos dos me encantan. Bropt he dicho. ¿Por qué me hacen tanto daño con todos estos ships? Mi corazón va a explotar  

Sí, ellos eran el mejor ejemplo de que las relaciones a distancia funcionaban. De eso no había duda. Pero a él no le preocupaba tanto el hecho de separarse de Pressya (que también). Lo que más le preocupaba era que todos parecían saber muy bien qué harían tras Hogwarts. Mientras que él de lo único que se preocupaba era de urdir la broma más impresionante de toda la historia del colegio antes de marcharse. Le aterraba marcharse, le aterraba pensar que todo lo que consiguiese a partir de su salida no fuese por mérito propio, sino por ser el hijo del gran Harry Potter, al que había que tratar bien porque su padre los había salvado a todos de un destino desdichado. Que sus padres no se sintiesen orgullosos de él.

Y tampoco podía evitar pensar que allí fuera, en la lejana Rumania, aparecería un chico con las ideas muy claras, con un futuro labrado. Que Press se cansaría de estar con un don nadie indeciso cuyo único logro en el mundo era su árbol genealógico.

AY DIOS. Esto amargó mi corazón. Que James sienta tantas inseguridades y tantas presiones en su último año es normal, pero está como que triplicado por su familia. Como ahí dice, "cuyo único logro en el mundo era su árbol genealógico". Y detesto que se sienta así, porque la respuesta de lo que quieres ser (o de lo que no quieres), llega. Tarde o temprano.

»Es insano para ti que vivas en un futuro que todavía no ha llegado ―Rose había empezado a emplear un tono de voz más elevado, a medida que adquiría determinación― Tienes que encontrar tu camino. Ya descubrirás más adelante si también es el suyo. En caso de que no lo sea, lo superarás.

Yo espero que esto no sea foreshadowing de que van a terminar para siempre, eh   me voy a rebelar si eso pasa

―Como mande, mi señor.

―Dentro de pocos meses, realizaremos el hechizo.

―Por supuesto, mi señor.

Entonces, el hombre pasó entre ambos, dejando el frío gélido de su presencia allí donde antes solo había aire. Se internó en el pasadizo hacia la salida. Pronto…, muy pronto, se verían cumplidos sus deseos de venganza. Dominaría el mundo, sí. Y todos temerían pronunciar su nombre.

y YA ENTRAMOS CON UN MOMENTO ESENCIAL DE LA TRAMA, SEÑORAS Y SEÑORES          creo que me volví loca cuando leí eso. Porque no entendía todo y entendía el punto al mismo tiempo. PORQUE QUIERO SABER MÁS. Dios, esto se va a poner bueno y doloroso       eso sonó masoquista, pero te prometo que no es en ese sentido

Pero Katrina sostenía que se lo merecía por haberse mostrado tan pesado con el tema de Fred y él, se sentía demasiado herido porque lo había petrificado sin «razones de peso». En resumidas cuentas, ambos eran demasiado orgullosos para dejarlo pasar, como de costumbre.

¿Pero qué le pasa a estos dos, eh? Eso es de lo más estúpido, ustedes se aman, HÁBLENSE.

―No-o, mejor invertir el tiempo en preparar a Fred. Después de todo, es el quien se juega el ingreso en el equipo ―argumentó, retorciéndose un mechón de pelo.

Quiero saber por qué a Gen le da tanto miedo volar si es un trama o solo porque sí

Asintió sin abrir los ojos. Kat levantó la mano derecha y agarró a su amiga por el brazo. Con la izquierda se impulsó hacia arriba, tirando de Gen. Describió una semi circunferencia en el aire, quedando bocabajo por unos segundos y escuchando el grito de Gen entremezclado con el aire. Acabó al otro lado, unos metros más arriba, como Gen de nuevo erguida. Aunque temblando como un flan. Descendió hasta volver a ponerse debajo de ella. Agarró el palo de su escoba  y tiró de ella hasta al suelo, despacio.

Fred corrió hacia ellas y desmotó a Gen de la escoba antes de que tocara el suelo. La abrazó con tanta fuerza que parecía a punto de romperla por la mitad.

―¿Estás bien?

―¡Ha sido asombroso! ¡Y terrorífico! ¡No pienso volver a volar en mi vida! ―exclamó eufórica, riendo como una loca, seguramente por culpa de los nervios.

LAS COSAS SE COMPLICARON RÁPIDO. Me asusté, por un segundo creí que iba a caerse y a terminar con una contusión del tamaño del quaffle.  Y cuando Fred la abrazó...LOS SHIPPEO. LOS SHIPPEO DESDE HACE COMO TRES CAPÍTULOS. Solo quería mencionarlo

Katrina fue re héroe ahí. Me encanta cada vez más, ¿sabes?

Aunque los Weasley y él quedaban una vez al mes para batirse en duelo, junto con antiguos amigos del colegio, echaba de menos jugar en Hogwarts, con la incertidumbre de si ganarían la copa ese año o no.

yo quiero ver uno de esos duelos

―Freddie ha llamado, han recibido un aviso en el Departamento. Harry…, un muggle ha sido asesinado.

―Enseguida estoy allí, avisa a los chicos―respondió, al tiempo que apuntaba la dirección que le proporcionaba Ron.

Al parecer, aquella noche no podría disfrutar de una cena tranquila con su mujer. Fue a la cocina para avisar a Kreacher y minutos más tarde se desapareció. Cuando ocurrían cosas como aquella, Harry Potter no podía por más que tocarse la cicatriz de la frente y pensar en Voldemort, sin importar que hubiesen pasado veintitrés años desde su destrucción.

Solo que no se trataba de Voldemort, sino de una amenaza mucho mayor.

ENTONCES, PARA EL COLMO ACABAS CON ESO. CON ESO. No sé si es a propósito (claro que lo es). Ron, amo a Ron Un muggle ha sido asesinado, ya volvemos con la historia repitiéndose. Pero en realidad no se está repitiendo, porque no es Voldie. Yo no sé qué esperar ahora, se metieron a Hogwarts y nadie lo sabe y ahora esto. La intriga me mata

Fuera del drama por un momento, AMÉ tu capítulo. Amo esta nc con toda mi alma y tu capítulo solo hace que la ame más. Es como obtener un pedazo más de HP a pesar de que ya acabó. Y no sé, ya me puse cursi, adiós


mariiii:
Maaaari,la espera valió la pena amé muchísimo tu capítulo

Vamos Jenna, piensa... — habló para sí misma mientras inhalaba profundamente, intentando despejar su cabeza. Ya había agotado todos los posibles escondites de su madre que podían ocurrírsele, había buscado aquel diario por todos los rincones de su pequeña casa en Dartford desde el día en que a su padre se le escapó decir que el diario de su mamá aún estaba guardado en algún lado de la casa.

Leyendo sobre Jenna, lograste que se me encienda la curiosidad. O sea, ¿su madre murió? ¿qué hay en su diario?
Y si yo fuera su madre, lo habría escondido en el ático con arañas con más razón. El hecho de que a ella le dan miedo las arañas serviría para que nadie pensara que está allí, cuando sí lo está. Psicología inversa para magos(?)

Particularmente, prefiero las arañas y las ratas a las cucarachas

La casa estaba a salvo por el momento, y eso era todo un récord ya que la última vez que sus padres los habían dejado solos a los tres, la casa había quedado inundada y ellos habían salido ilesos de las reprimendas de su madre, su magia accidental siempre funcionaba como la perfecta excusa.

Noah y Daario ya me agradan(? ¿por qué no están en Hogwarts, eh? sería muy divertido

Se dedicó a abrir todos y cada uno de los libros, pero sin ningún rastro del diario, abrió cada uno de los cajones del escritorio pero no encontraba, dio vueltas por toda la habitación con la débil luz de la lámpara y solo hallaba vestidos de su madre, adornos de navidad y algunos juguetes que solían ser de Noah y Daario.

La ferviente (?) búsqueda de Jenna solo me intriga más ¿qué hay en el jodido diario?

Intentó acercar la pequeña lámpara hacia la esquina y deseó no haberlo hecho nunca, colgadas en una tela araña se hallaban dos arañas de tamaño mediano, sus muchos ojos brillaban con la luz de la lámpara y los tenían fijos en ella. Lo único que pudo hacer es apagar la linterna y volver por la trampilla a una velocidad asombrosa y con los ojos bien abiertos.

TENÍAS QUE SEGUIR REVISANDO, MUJER. cuando uno está a punto de rendirse, las cosas salen bien pero bueno, salió como alma que lleva el diablo al ver las arañas pobre arañitas, nadie las quiere

— "No creo que él sepa que existo. Es estúpido y masoquista pensar en él todo el tiempo, pero no puedo evitarlo" — sintió que su alma se caía al suelo mientras rápidamente caminaba hacia su dormitorio, y miraba a Noah y Daario con las manos en su diario, leyéndolo, cada uno con un sostén de ella puesto sobre sus camisetas.— Went! Ohh Went! — canturreaban con sonrisas en sus rostros.

AAJAJAJAAJAJJAA MORÍ LEYENDO ESTO, ME REÍ TANTO No idea de cómo abrieron su diario PERO IMAGINANDOLOS IMITANDO LA VOZ DE JENNA Y CON EL SOSTÉN Y DIOS
y por eso, yo no tengo un diario. Trust no one.


— Vlad se enojará mucho contigo si vuelves a darnos picos de pato de nuevo.

— Nosotros sólo somos pequeños niños indefensos.

"pequeños niños indefensos" hijos del diablo, tan sabiondos amo a esos dos

Tal vez era porque su relación con Went tenía menos de un año que cada vez que lo veía su estómago se encogía y mariposas volaban en su interior, aunque no eran exactamente los nervios que tenía dos primeras semanas que comenzó a hablarle, durante esos días las manos de ella sudaban terriblemente y cada vez que lo veía ir hacia ella le faltaba el aire, había escrito de él en su diario, y solo Faith había sido la única de sus amigas que la había descubierto observándolo embobadamente mientras él pasaba. La misma morena había sido la que la había convencido de dar el primer paso y hablarle, ya que Went sólo se dedicaba a observarla callado desde el otro lado de la mesa de Slytherin en el Gran Comedor, es por ello que la paciencia de Faith se agotó al ver esto e incluso consideró la posibilidad de conseguir una poción de amor de los Hufflepuff, pero desistió de la idea y terminó pateando el trasero de Jenna para que por fin se dignase a hablar con él.

— Te he extrañado, Jean.— susurró Wentworth al oído de la castaña, gracias a Merlin él cristal de la nevera donde se apoyaba estaba frío, de otra forma ya se encontraría derretida con la voz de su novio.

— Te escribí ayer y nos vimos hace dos días en el callejón Diagon.

— Sí, pero fueron Weasley y Berrycloth quienes te arrastraron con ellas a Florean Fortescue y no tenía ganas de comer helado. Además, no me apetecía escuchar a Dominique Weasley y el resto de los "merodeadores" discutiendo con Crownwell y Guthris y su club de genios de pociones. Como se nota que aman llamar la atención.

Qué lindos son ellos ninguno se hablaba hasta que Faith hizo lo imposible y empujó a Jenna al abismo del amor(?) JENNA ES TAN TIERNA. O sea, un momento está buscando un diario como loca, luego amenaza a los infantes bromistas de sus hermanos y ok. Pero después está toda tierna que mantiene un diario sobre su crush y le tiemblan las manos cuando está con Went. ¿A que no es un tesoro?

— Paige ha estado quedándose en casa de los Malfoy.— dijo el morocho.

— ¿Eso no es bueno? Quiero decir, son novios ¿verdad?

— Sí, pero Malfoy es sólo un estúpido que quiere romperle el corazón. Es mi mejor amiga, se supone que debo protegerla de estúpidos como él. — Jenna no tenía nada en contra de Paige, es mas, la castaña le agradaba bastante, y cierta parte en ella quería convencerse de que la preocupación de... Mejor amiga...

Espero que esos no sean celos no quiero drama tan rápido, al menos, no de este tipo(?

— El trato no decía eso.

— Sólo dínoslo, queremos acompañarte.— respondieron, mientras Jenna resoplaba.

— Supongo que a la casa de la abuela, Vlad querrá ver el diario también.

Entonces, Jenna es prima de Vlad y Press, ¿no? Entonces, estoy segura de que ahí hay algo que definitivamente es importante y yo no sé qué es. Bueno, yo no sé nada la mayoría del tiempo

El hecho de que los gemelos puedan hacer tanto sin controlar su magia o sin magia del todo, da indicios de un buen futuro como bromistas problemáticos próximos a estudiar en Hogwarts. Y eso es hermoso

Abrió la puerta del dormitorio de su primo y una tenue luz iluminaba la habitación, Vladimir levantó la vista de la flecha que pulía en su escritorio y vio a Jenna con una ceja levantada y una sonrisa.

— Dime que no has vuelto a hechizar a los gemelos, Jenna.

La chica levantó el diario que llevaba en la mano completamente satisfecha de sí misma.

YO QUERÍA RESPUESTA, MARI. RES-PUES-TAS

Lysander se escabullía por los pasillos de su casa a las 4 de la mañana con un pequeño frasco de vidrio con una sustancia pegajosa y absolutamente asquerosa moco de troll, el cual no habría conseguido de no haber sido sido gracias a su mejor amiga, sólo Merlín sabía que habría hecho Nix para conseguir una sustancia como esa, porque las únicas personas que podrían tener esa y cualquier otra sustancia o poción mágica como esa, eran el club de contrabando de pociones de Hufflepuff, y lo cierto era que no eran de aquellos que regalaban tan fácilmente sus productos, mucho menos Saoirse, que no era una gran fan de Lysander. Aunque bueno, Nyx hacía imposible que cualquier persona le dijese que no.

Amo a los gemelos, ya lo sabes, pero no me cansaré de decirlo MOCO DE TROLL, no lo puedo creer Lysander, no eres para nada bueno. Y es cierto lo de Saoirse, probablemente no quiera regalar nada nunca

(...)pero ahora se enorgullecía de sí mismo porque había mejorado sus habilidades creativas bastante bien.

Estos chicos. Uno tratando de pasar las materias de la uni y ellos trabajando para mejorar sus habilidades creativas en bromas.

Por lo que se abstuvo a sólo agregar a Bambie a su lista de víctimas, y sólo esperó que esta broma inofensiva no incendiase más la llama de cólera que la Ravenclaw tenía contra él por el simple hecho de que era su ex.

QUÉ. CÓMO. CUÁNDO. DÓNDE. DESDE Y HASTA CUÁNDO. QUÉ. POR QUÉ.
necesito respuestas  

— Willow, todo tiene una explicación muy razonable...— comenzó a decir, aunque sabía que era imposible persuadir a la rubia de traicionar a Lorcan. Después de todo, no era en vano que su hermano y la rubia fueran de un lado al otro juntos. Al no ver reacción por parte de la rubia, siguió — ¿Willow?— Sin embargo, detuvo su lengua al ver que la peculiar rubia solo permaneció en su lugar con su mirada perdida durante unos segundos, luego ladeó la cabeza hacia un lado se frotó la cabeza y dio media vuelta para volver a su habitación, cerrando la puerta tras ella.

Yo no sé qué haría si me topara con un sonámbulo. En serio, que  me asustaría y lo creería poseído por el demonio; o lo grabaría para la posteridad. O ambas(?

(...)ella había vivido toda su vida en un horrendo orfanato muggle, y hubiese pasado el verano de igual manera en ese tétrico lugar de no ser porque la Sra. Scamander se opuso rotundamente a que volviese y la dejó quedarse en casa.

¿O SEA QUE VIVEN JUNTOS? ¿NO SOLO POR LAS VACACIONES? Dios te bendiga, Luna. Y dios, ellos juntos. Sé que Willow es la mejor amiga de Lorcan, y eso solo aumenta mis ganas de shippearlos

— No quiero que haya ningún asesinato en esta casa, pero deben admitir que una broma con moco de troll es muy talentosa. — Lysander sonrió complacido con como su madre parecía estar divirtiéndose con su broma, mientras Neth le daba una última fulminante mirada.

LUNA, MY LOVE   todavía no puedo creer que esté casada y tenga hijos grandes. Tdavía recuerdo a a Luna que andaba descalza, leyendo The Quibbler al revés y con collares super estrambóticos take me back, pls.

La habitación se llenó de risas hasta que la puerta de la casa se abrió y Luna y Rolf vieron con sus bocas abiertas lo que los seis muchachos habían hecho. Lorcan tenía una cuchara llena de pudin, apuntando hacia su gemelo. Neth se hallaba lanzando rebanadas de queso a Nyx y a Lysander en forma de frisbee, parecía que yase había encargado perfectamente el problema de su blusa con magia. El cabello rubio Bambie se hallaba cubierto de cereal, y el de Willow y Nix, de avena.

       
Amé todo eso. Las interacciones, los diálogos, la relación que tienen todos ellos, fue hermoso              ya los amo. Quiero ver eso en el desayuno de Hogwarts todos los días, ay  

— ¿Qué fue lo que dijiste?

—Nada.— respondió sin borrar su sonrisa aún. Sander le dio un ligero codazo en el brazo.

—Sabes muy bien que lo mío con ella no funcionó, por eso ahora es mi mejor amiga, además, es la única de mis ex que no ha intentado matarme hasta ahora.

¿ACASO LYSANDER HA ESTADO CON TODAS? chico, ¿qué te pasa? a penas tienes 16(???
¿y por qué todas su ex los odian? que se revise, omg


—¡Confringo!— una figura encapuchado lanzó un rayo hacia algunas de las repisas de metal que llevaban encima las profecías.

—¡Partis Temporus!— Mas el rayo nunca llego ya que chocó con la barrera de protección invocada por Rhett, lo que evitó que el cristal se derrumbase sobre la cabeza de un par de aurores que corrían por aquel pasillo.

—¡Expelliarmus! — gritaron por otra parte, Tessa volteó y vio al mismísimo gran Harry Potter, el rayo rojo de su varita cayó sobre la de uno de los encapuchados y la varita de éste salió volando hacia la mano de El Elegido.

—¡Petrificus Totalus! — exclamó Ron Weasley cerca a Potter, dejando al oponente de ambos inmovilizado mientras su petrificado cuerpo caía al suelo y la capucha negra cayó sobre sus hombros desvelando a una mujer, de piel clara y ojos verde grisáceos. Tessa creyó reconocerla de algún lugar, sin embargo no pudo rememorar con exactitud aquel rostro de la bruja, y debió apartar su mirada de aquella escena ya que su padre entró a su campo de visión, con la pierna herida y llevando consigo a otra aurora que también tenía la túnica manchada con sangre y su aspecto no era bueno.

Ambos llegaron hacia el lugar donde Potter y Weasley se encontraban repeliendo rayos que parecían llegar por varios pasillos hacia su dirección.

— Tenemos que salir de aquí ¡ya!— dijo Rhett— Son demasiados, Carly esta herida, no podremos repelerlos más por mucho tiempo.— Hablaba jadeando, al mismo tiempo que un Incendio se escuchaba cerca de ellos.— ¡Glacius!— exclamó Gallagher levantando su varita, congelando el espacio entre las repisas y creando una barrera de hielo alrededor de los cinco, la que pronto comenzó a emitir crujidos a causa de los rayos que lanzaban desde afuera. El padre de Tessa estiró su muñeca, desabrochó su reloj y le dio un toque con su varita lanzando el hechizo para convertir el objeto en traslador.— Portus.— La barrera de vidrio crujió aún con más fuerza.

Al principio, pensé que Rhett era el hermano de Theresa. Luego pensé que estaba soñando. Y después entendí que era un recuerdo. Y ME EMOCIONÉ MUCHÍSIMO No sabía que su padre era Auror, y eso lo pone todo más emocionante y no sé contra quién se estaban enfrentando y la sala de profecías del Ministerio de Magia me trae recuerdos horribles, pero eso simplemente me pone más ansiosa por saber qué rayos está pasando

Theresa tiene razón, los recuerdos de un auror son mucho mejores que cualquier película muggle

u madre, Meghan, había fallecido hace 7 años de causas desconocidas, lo que partió tanto el corazón de Theresa como el de Rhett, aquella había sido la causa por la que se habían mudado a Londres desde América, para volver a donde su papa había crecido.

Eso no me gusta nada      

—¡Dominique! ¿Qué haces aquí? ¡Sal! — exclamó avergonzado Louis. La rubia vio que estaba sin camisa, pero la reacción de su hermano le hizo imposible contener la risa que le provocó.— ¡Estoy vistiéndome, pervertida! ¡Sal!— dijo poniendo sus mejillas aún más coloradas.

— Calma hermanito, como si fuese la primera vez que te veo sin camisa — respondió riendo.— ¿Aún recuerdas esa vez que fuimos al lago, tuviste que andar en ropa interior por el resto del día?

— Eso fue hace 10 años, éramos niños. Ahora estoy experimentando cambios en mi cuerpo.— La rubia soltó una carcajada más.— No puedes aparecerte así por así en mi habitación sólo porque ya tienes tu permiso para apariciones. ¡Necesito privacidad, Dominique!

— Calma, reina del drama.

AY NO, NO PUDE CON ESTO, MARI
ME ENCANTAN LOS WEASLEY DELACOUR, DEMASIADO
"estoy experimentando cambios en mi cuerpo", pls, que nunca paren

Tocó el mango de su escoba y escuchó un aleteo detrás de ella, volteó a ver a Rhaegal, su dragón galés verde miniatura, que su madre obtuvo cuando fue una de los cuatro campeones del Torneo de los Tres Magos, cuando tenía su edad.

FLASHBACK hace un par de días estaba viendo Harry Potter y el Cáliz de Fuego, aunque empecé tarde y me perdí la parte de los dragones u.u en fin, que Fleur se lo haya regalado, es un detalle hermoso y que ella quiera estudiar dragones

— No nos vamos hasta en cinco minutos, así que tenemos tiempo más que suficiente.

yo tardo 10 minutos intentando peinarme

Estaba a horas de volver al castillo por última vez, aquel año debía ser memorable y de eso ella, James, Zeus y Wyatt se asegurarían, Hogwarts tendría a sus merodeadores nuevamente, y los profesores no podrán librarse del dolor de cabeza que los cuatro estaban por causarle a la escuela. Más aún, que volverse animagos estaba en sus planes.

MÁS FLASHBACKS. No sé que te pasa con mi corazón, mujer. PERO LO AMÉ, AY DIOS, LO AMÉ TANTO. QUIERO VER ESO DE VOLVERSE ANIMAGUS. LO DESEO CON TODA MI ALMA.

tu capítulo fue genial, lo amé mucho


Megara.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Megara. el Dom 28 Ago 2016, 11:46 am

LEER ANTES:

¡Hola!
Aquí está mi capítulo, después de...no sé, un par de meses Lamento mucho la tardanza. Espero que les guste Hubo partes en que me tranqué y bueno También espero no haber usado mal sus pjs, y los que no usé, es porque si lo hago, nunca terminaría de escribir(?)

Sigue: Grey Lady

Capítulo 009
Siri & Aílis Gresham, Hugo Weasley, Conall Fleming, Shia Robbinson, Lei Stroma, Spencer Glassford, Alice & Frank Longbottom, Malie Malette, Koanu Kapule➡ Megara.


Alice Longbottom se sentía decepcionada. Más que decepcionada. A penas había obtenido buenas calificaciones en sus O.W.L.'s. No podía creer que le haya ido tan mal. ¿A quién trataba de engañar? Sí que lo creía. Simplemente la información se le deslizaba fuera del cerebro como el ámbar brotando de los árboles. Había intentado muchos métodos diferentes. Pero ella simplemente era mejor en asuntos prácticos.

Podía recitar todos los encantamientos que le habían dado desde primer año. Para ella, eran como pequeñas canciones. También podía decir quién hizo el primer Experlliarmus. Sin embargo, a la hora de acordarse cuando tenía que aplicarlo en una evaluación…se volvía mermelada de cereza.

No era eso lo que más le entristecía. Sino que su padre siempre la alentó a que lo intentara más y aunque intentara ocultarlo, Alice se daba cuenta de que se sentía decepcionado de que ella no fuera más sobresaliente. A pesar de que él nunca se lo decía y siempre procuraba mantenerse con una sonrisa —cuando menos se percataba, aquel sentimiento cruzaba por sus ojos y Alice lo notaba.

Lo notó cuando estaban haciendo los horarios de los de sexto año, dependiendo de sus calificaciones en quinto. Y no se lo había podido sacar de la cabeza, aunque hayan pasado dos días.

—¿Y esa cara por qué? —preguntó alguien apareciendo a su lado.

Alice pegó un salto en su lugar y se movió para encontrarse de frente a Spencer Glassford. Llevaba la mitad de su uniforme puesto, porque la corbata amarilla con negro estaba suelta y la túnica colgando de uno de sus brazos.

—Uh…¿no deberías alistarte para la cena? —lo miró confundida.
—Estoy alistado, ¿no me ves? —Spencer abrió los brazos— Entonces, ¿me dirás por qué la cara?

Alicia soltó un suspiro. Se mordió el labio mientras comenzaban a caminar hacia el Gran Comedor. No quedaban muchos estudiantes fuera por los pasillos de Hogwarts. Los estudiantes estaban de camino al comedor o saliendo de él.

—Nada, es que no me fue muy bien en las pruebas…
—Pero sí pasaste, ¿o no? —la cortó Spencer.
—Sí, pero-eh, casi no podré dar todas las que quiero para este año. Mi horario se redujo a…
—¿Las que tu quieres, o las que quieren que des otros? —la interrupió de nuevo.

Alice miró a Spencer sin decir nada. Era tan directo y tenía la costumbre de dar en el clavo. Volvió a morderse el labio y sacudió la cabeza.

—El punto es que me fue del asco, ¿esta bien? Y esa es la respuesta a tu pregunta.

Volvió la mirada al frente y divisó las puertas del Gran Comedor a unos cuantos metros. Escuchó un suspiro por parte de Spencer y luego él le pasó un brazo por los hombros.

—Repasemos, Aliali —dijo—. ¿Qué te enseñé acerca de los exámenes y demás pruebas tradicionales?

Alice frunció el ceño y lo miró, pero Spencer seguía con la vista en el frente.

—¿Qué son estúpidas y sobrevaloradas?
—Ajá, ¿qué más?
—¿Qué están obsoletas? —masculló Alice.
—¡Exacto! Pero claro, como solo los mestizos o hijos de muggles saben acerca de pruebas diferentes, no puedo ir como un loco a cambiar el sistema —Spencer sacudió la cabeza—. Aunque algún día lo haré.

Alice solo lo miraba con una ceja enarcada.

—¡Mi punto era! No te sientas mal porque no tienes el mismo tipo de inteligencia que un come libros…digamos, como Siri —Se encogió de hombros—. Cada persona es diferente.

Entonces, abrió la puerta del comedor y comenzó a caminar hasta donde estaba Shia Robinson. Pero antes de dar cinco pasos, se devolvió hacia Alice.

—Por cierto —Miró hacia todos lados—, no le digas a Siri que dije eso, me mataría. ¡Nos vemos, Aliali!

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En la sala común de Gryffindor, eran alrededor de las once y media de la noche y casi no había nadie merodeando fuera de sus habitaciones. La mayoría de los cojines y los sillones ya no se encontraban ordenados, porque el grupete de estudiantes de la casa habían dejado su desastre al subir después de la cena. La única luz que brillaba de forma tenue, era el fuego de la chimenea. Solo quedaban dos grupos de jóvenes: dos chicos hablando sobre quién sabía qué y otro, con Hugo Weasley, Conall Fleming, Ailís Gresham, Alicia  Longbottom y Theresa Gemma.

Este último grupo se encontraba sentado más cerca de la chimenea: Ailís y Alicia estaban en el suelo, frente a la mesa pequeña y al otro lado de la misma, se encontraba Hugo, jugando con un set de ajedrez mágico. Conall y Teressa estaban sentados en el sillón. Habían soltado sus túnicas en sus habitaciones y luego bajaron a hablar un rato antes de irse a dormir.

Más bien, Conall y Ailís habían arrastrado a Theressa hacia la sala y los demás siguieron para ver de qué iba el chisme. Y es que habían visto a la chica besarse con Peter Kavinsky, de Hufflepuff, antes de subir al séptimo piso, donde se encontraba la Sala Común de Gryffindor.

—¡No puedo creerlo! ¡Que no nos hayas dicho que eres novia de Peter! —con cada exclamación, Ailís golpeaba la pequeña mesa.

Esa particular vez, provocó que una de las piezas del juego de Ajedrez de Hugo, se cayeran. El susodicho le lanzó una mirada fulminante a Ailís, antes de estirar el brazo para poner la ficha en su lugar. La pelimarrón ni se inmutó —estaba demasiado ocupada frunciendo el ceño a Theressa para darse cuenta de otra cosa. Ella solo le devolvió la mirada confundida y divertida.

—¡Si! ¿Dónde quedó la confianza, eh? —exclamó Conall, sin quedarse atrás.

No se sabía cuál de los dos era más exagerado. Conall se puso una mano en el lado izquierdo de su pecho y sacudió la cabeza junto con sus rizos oscuros ante Theresa, como si los hubiese traicionado.

—Tú nunca me contaste tu crush por Albus —replicó la pelinegra, señalando a Ailís—. Solo lo sé porque-
—¡Eso es totalmente irrelevante a esta situación! —Ailís la cortó, su rostro estaba rojo— Porque a penas si puedo saludarlo y él ya tiene…novia.

Ella trató de decir la palabra con la menos hostilidad posible, pero uno nunca podía hacerlo todo. No es que le cayera mal, particularmente. Todo era culpa de sus incontrolables emociones. Alicia le palmeó el hombro como apoyo moral, ella sabía lo que sufría Ailís de primera mano. No solo tenían el mismo nombre (aunque en idiomas diferentes), sino que padecían de la misma mala suerte en cuanto al amor se trataba.

—Y bueno —La pequeña chica bajó la mirada un momento—, hacen linda pareja —se encogió de hombros e hizo un puchero— ¡De todos modos! Ese no es el punto —Cambió de tono y de expresión tan rápido que Conall se preocupó—. El punto es…
—Sabes que si te hace algo, no me voy a quedar tranquilo, ¿verdad? —Hugo interrumpió a Ailís para dedicarle una mirada entornada a Theressa.

Ailís se había levantado del suelo, para caminar al sillón situado en frente de la mesa. Le lanzó una mirada irritada a Hugo por haberla interrumpido.

—¿Por qué todos me…?
—Estoy con Hugo —concordó Conall, volviendo a interrumpirla.

Theressa los miró entre sorprendida y enternecida, aunque acabaran de amenazar a su novio. Ailís, frustrada, se dejó caer en el sillón poniendo su trasero donde iba la cabeza y la cabeza donde iba su trasero.

—Me rindo. No hablaré más —resopló Ailís.
—Yo todavía no puedo creer que no nos hayas contado —bufó Conall y se paró para sentarse junto a Alicia.
—Estoy segura de que ella tuvo una razón…—dijo la chica Longbottom, mientras jugueteaba con su largo cabello.
—No la defiendas —interrumpió Conall.

Desde el sillón y al revés, Ailís lo observó con una sonrisa traviesa.

—Tú solo estás enojado porque tienes una chica menos en tu lista.

Cuando Conall no lo negó, Theressa lo miró con los ojos alarmados y Alicia se dio un palmazo en la frente. Hugo solo soltó una carcajada —la reacción de Theressa era como si no hubiera compartido Casa y curso con Conall desde primer año.

—¡Conall! —chilló Tessa.
—¿Qué? —se encogió de hombros— En parte es verdad. Eres mi amiga, pero estabas en mi lista de afortunadas —suspiró decepcionado.

Entonces, le pasó un brazo a Alicia por los hombros y la atrajo hacia su costado. La chica, que era fácil de perturbar, se sonrojó tan rápido como Ailís cuando escuchaba el nombre Albus y lo miró curiosa.

—¿Tu no me vas a abandonar por un novio, verdad? —inquirió con un falso y exagerado puchero— Eres la única que no me hace bullying.

Antes de que ella pudiera responder, se escucharon pasos descendiendo por la escalera del dormitorio de los chicos. Frank Longbottom bajaba de su dormitorio con su pijama de pantalón de rayas y camiseta azul. Él y Alicia parecían más mellizos que hermanos que se llevaban un año: ambos tenían el pelo negro y piel blanca, además de pecas en el rostro. La diferencia estaba en sus ojos: los de Frank eran azules y los de Alicia pardos; además de sus totalmente opuestas personalidades.

El muchacho disparó los ojos a dónde Conall tenía abrazada a su hermana y frunció los labios.

—Quita las manos de ahí. Ahora —dijo con un tono casual pero amenazante y Conall le sacó la lengua pero le hizo caso—. Y vengan a dormir, sus griteríos no me dejan pegar el ojo.

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Ailís observó el banquete de desayuno con ojos marrones brillantes —igual que el resto de los estudiantes. Sin embargo, no perdió tiempo con carnes ni tortillas ni tocino. Sino que alargó su brazo para tomar un pedazo de pastel. Su amado y sabroso pastel de chocolate…
Hasta que el brazo de Hugo se interpuso en su camino.

—¡Oye! —chilló cuando él alejó el pastel de ella.
—Primero comes algo salado y después te puedes rebosar de azúcar.
—¡Pero yo quiero…!
—No —la interrumpió mientras se servía tortillas francesas—. Después comerás dulces hasta que te de indigestión y, ¿Quién tendrá que llevarte a la doctora? —preguntó retóricamente. Ailís solo lo observaba con el ceño fruncido y los labios formando un puchero— Yo. Así que primero proteínas y luego puedes hartarte de dulces.
—Aguafiestas —refunfuñó cruzándose de brazos.

Un momento después, Hugo observó como ella alcanzó un tortilla de mala gana. Lo miró inexpresiva y él solo tomó de su bebida, aunque no pudo evitar sonreír.

Cualquiera pensaría que, al ser los primeros días de clase, los profesores estarían bastante relajados y sólo darían una introducción de sus materias. Y todo el que pensó así, se equivocó. Era apenas la primera semana de clases y ya los profesores habían asignado un sinfín de tareas a los estudiantes de sexto.

Tomaron doble clases de Transformaciones, donde Hugo se perdió en los primeros veinte minutos y Alice transformó un libro a un pez muerto, cuando debió haber sido una ave. Después, Hugo fue a tomar Aritmancia y Conall y Ailís, Cuidado de las criaturas mágicas. Ellos dos no acababan de comprender cómo Hugo podía acertar en Aritmancia con los ojos cerrados, pero no saber cuándo se descubrió el dragón por primera vez. Pero estaban acostumbrados a que cosas incomprensibles sucedieran. Se encontraron después de almorzar en la sala común de Gryffindor.

Ailís tenía que aprenderse tantos hechizos para Encantamientos que se puso a chillar. Que el profesor fuera de lo más apuesto no era motivo suficiente para hacerlo sin quejarse. Conall, por otro lado, se encontraba ocupado tratando de convencer a Roxanne Weasley de que fuera su primera cita de ese año escolar.

—Vamos, Roxi —dijo Conall, juntando los labios en un puchero—, tú y yo estamos predestinados a estar juntos.
—Solo en tus más ridículos sueños, Conall —replicó Roxanne, sonriendo de lado.
—Ni siquiera te estoy pidiendo que salgamos formalmente —Conall exhaló con fuerza—, ¡es una cita! Y ya no te volveré a pedir otra.

Roxanne dejó de garabatear en su pergamino para subir la cabeza y escrutar con ojos entrecerrados el rostro de Conall. Enarcó una ceja y puso la pluma en un lado.

—¿Hasta cuándo? —preguntó ella.
—Hasta diciembre —Conall sonrió.

Roxanne abrió los ojos y frunció los labios, a punto de echarle la tinta encima. El resto estalló en carcajadas.

—Con soborno no vas a conseguir más citas, Connie —dijo Ailís.
—Estoy cansado de decírselo, pero es como hablar con un mural —agregó Hugo.

Conall les sacó la lengua y se recostó del suelo alfombrado, con los brazos cruzados por detrás de la cabeza. Ya casi terminada la semana y no tenía la primera cita. Tendría que apresurar su método, o no podría cumplir con su objetivo.

Mientras, el resto intentaba avanzar algo antes del otro periodo de clases. La verdad es que eran una partida de procrastinadores, sacando a Alice, tal vez. Ella les había hecho prometer a todos comenzar el año escolar bien, después de llevarse tal decepción con sus notas de quinto. Sin embargo, no estaba resultando para nada bien.

La mayoría estaba distrayéndose con pequeñeces. Ailís, Lily y Roxi jugaban con Piffy, el Pygmy Puff inquieto y violeta de Ailís. Hugo ignoraba deliberadamente su tarea de Aritmancia, y se dedicaba a trenzarle el cabello a Rose. Lo había aprendido de pequeño, porque su madre se empeñaba en enseñarle cosas a ambos que estaban vistas “para el hombre” o “para la mujer” por la mayoría de la sociedad. Y hay del que se atreviera a negarse.

—¿Segura de que no quieres dos trenzas? —preguntó Hugo a Rose.
—No, solo haz una —dijo ella.

En ese momento, entraron James, Dominique y Zeus, soltando sus bolsos y túnicas casi de inmediato encima de la mesa. Louis bajaba las escaleras del dormitorio de los chicos, y cuando vio a Hugo, sonrió con burla.

—Te ves tan tierno haciendo eso —comentó él.
—Dominique te haría menos bullying si supieras como peinarla, ¿sabes? —James despeinó el cabello de Louis— Así que deberías aprender.
—¿Acaso ellas me peinan a mí? —replicó Louis— O mejor, ¿acaso me dan masajes de pies?
—¿Para qué quieres que te masajeen los pies? —preguntó Zeus, frunciendo el ceño.
—Uno se cansa de caminar tanto, ¿sabes? —Louis alzó las cejas— ¡Ay! ¿Y eso por qué?

Dominique le dio un zape en la cabeza y le sonrió como si quisiera ponerle un hechizo que le sellara la boca.

—¿Tú qué crees?

Hugo terminó con el cabello de Rose, que le sonrió de oreja a oreja. Se movió del sillón y fue a buscar su bolso para salir a su próxima clase. Ailís dejó a Piffy con Roxanne, y se fue a sentar en el suelo delante de Hugo, que comenzó a peinarla automáticamente. Zeus se acercó a uno de los sillones y se dejó caer con desgana, cruzando los brazos.

—¿Y todavía me dicen en la cara que no son novios? —les preguntó.
—No somos novios —respondieron al unísono.

Ni se inmutaron. Ya estaban acostumbrados a que les preguntaran eso a cada tanto. James cruzó junto a ellos con una sonrisa de lado, y los ojos brillando como si supiera un secreto.

—Claro que no lo son —chasqueó la lengua—, Ailís ya tiene-
—¡James Sirius Potter! —chilló Ailís.

Sus mejillas estaban tan rojas como la bandera de Gryffindor. Chilló tan alto que Piffy se asustó y tembló, además de que todo el que estaba cerca de ella tuvo que cubrirse los oídos. Exceptuando a James, que estaba muy ocupado riéndose con fuerza.

—No sé para que la molestas cuando sabes que va a dejarnos sordos a todos —masculló Conall, levantándose del suelo—. Es definitivo, me quedé sordo.
—Llevas diciendo eso desde hace años —Hugo rodó los ojos—, y tú chillas más que ella.
—¡Claro que no!

Hugo lo señaló, sin decir nada y Conall entornó los ojos. James volvió a carcajearse. Si a Ailís le dieran un galeón por cada vez que James se reía de ellos, no tendría que volver a gastar sus ahorros en las visitas a Hogsmeade. Cuando Hugo terminó su trenza, se precipitó a recoger todas sus pertenencias para bajar a  las mazmorras, a su próxima lección de pociones.

La verdad es que ella no sabía cómo había conseguido la calificación para tomar las clases, pero cuando el profesor Longbottom anunció que con un Supera las Expectativas era necesario, saltó como Piffy por cinco minutos seguidos. Y se alegró de haber traído la vieja copia del libro, que era de su hermana. Ailís no era la mejor en pociones. Muchas veces, mezclaba los ingredientes que su instinto le decía —lo que terminó explotando en su cabeza más de lo que le gusta admitir. Pero le gustaba mezclar ingredientes.

Podría deberse a que Siri, su hermana, la había influenciado gravemente con su obsesión. Y Ailís siempre trataba de conseguirle los ingredientes que necesitaba —aunque tuviera que meterse al Bosque Prohibido.

Ailís llegó a las mazmorras antes que la mayoría de sus compañeros. Ya estaban allí algunos estudiantes, como Cyril Malfoy y Malie Mallete, quién le sonrió como si su rostro fuera un chiste. Procuró sentarse lo más lejos de ella posible. Malie no solía molestarla tanto como Koanu, pero aún así no era raro. El resto de los chicos de Gryffindor bajó minutos después, entrando justo con el profesor Merrick.

Merrick cerró la puerta con un suave tironeo de su muñeca y barita, y avanzó con cortas y rápidas zancadas hasta su escritorio. Se plantó en frente de la clase. Miró a todos los estudiantes con ese aire misterioso que le caracterizaba. Pero no misterioso negativo, sino del tipo excéntrico-caja-de-pandora.

—¿Por qué todos tienen la cara que pone uno cuando le vomitan cerveza de mantequilla? —preguntó el profesor.

La mayoría frunció el ceño y abrió los ojos; los que no, abrieron la boca. ¿Qué rayos? El profesor Merrick sonrió, con un atisbo de satisfacción. Nadie dijo nada, y entonces...

—¿Cómo lo sabe? ¿Le han vomitado encima? —preguntó nadie menos que Hugo Weasley.

Ailís lo miró con sus ojos saliéndose de los soquetes y Katrina se atragantó con su propia saliva. Unos cuantos Ravenclaw se giraron para mirarlo, como si quisieran verificar que no habían escuchado mal. Excepto Lucy, que estaba ocupada tratando de ocultar sus risas detrás de su brazo. Cyril Malfoy no disimulaba en lo absoluto, riéndose con energía.

—Muy gracioso, Weasley. ¿Quieres puntos menos para tu casa en la primera semana? —replicó Merrick, enarcando una ceja y sin dejar de sonreír.
—Pero si usted…¡Ay!

Ailís lo había pateado por debajo de la mesa. Ella realmente quiso mandarle el libro atrás, pero eso sería muy obvio. Intercambiaron miradas por pocos segundos, la de ella con una autoridad que le recordó a un comandante y la de él con irritación punzante.

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El dormitorio de un grupo de chicos de Hufflepuff y séptimo año, se encontraba parcialmente abarrotado. Esparcidos por las camas, se encontraban Finn Crownwell, Dyer Rothesay, Austin Guthris y Peter Kavinsky. Saoirse “Siri” Gresham se encontraba de pie, en el centro de la habitación, explicando a todos la idea que le tenía sin dormir bien por la mitad del verano pasado.

—¡Solo piénsenlo! —chilló, con ojos brillantes— Si hacemos que funcione, podríamos tener un avance enorme en la magia de las pociones.
—¿Y si no funciona? —inquirió Dyer y se cruzó de brazos.

Siri frunció los labios y lo miró como si quisiera echarle una maldición.

—No lo sabremos si no lo intentamos —insistió ella.
—Estás siendo ilógica, Gresham —replicó él.

Lo que probablemente haría si él seguía buscándole la negativa a todo lo que ella decía.

—Además, un fallo podría conllevar a que nos descubran —continuó Dyer—, y adiós al negocio.
—¿Solo piensas en eso? —exclamó Siri, extendiendo los brazos— ¿No puedes ser más…?
—¡Chicos! —interrumpió Finn, alzando lo brazos— Discutiendo no llegaremos a ningún lado.

Hubo una pausa en el dormitorio. Solo se escuchaba el viento soplar contra el césped, que se observaba desde las ventanas de toda la estancia.

—¿Entonces? —inquirió Austin, cruzando los brazos por detrás de la espalda— Creo que ambos tienen un punto. Igual, no sabemos si las especulaciones de Siri sean verdad.

Siri lo miró con tanta rabia que el cabello de Austin pasó de rubio normal a rubio platinado. Todos se habían acostumbrado a su manía de cambiarlo desde hacía años. Él alzó ambos brazos y sonrió encantadoramente.

—Tranquila, Siri, solo estoy poniendo pros y contras de forma neutral —dijo y ladeó la cabeza—. No tienes que mirarme así.

Siri suspiró con fuerza y se giró para mirar a Finn, que observaba un punto fijo con la mano en el mentón.

—De todos modos, piénsalo, Finn —dijo y él subió la mirada—. Ya me voy, tengo cosas que hacer. Tan pronto tenga más muestras de la poción, te las mostraré.

Se despidió del resto con un movimiento de manos y salió por el agujero que daba paso a la sala. Se ajustó los lentes y la coleta del cabello, entonces caminó hasta uno de los puffs marrón claro y de tela suave. Había un montón distribuidos por toda la sala, que servían de asiento para los estudiantes. Shia Robinson estaba tirado en uno, con el bolso encima de los ojos y la boca abierta. No podía creer que se había dormido.

—¡Shia!

Se levantó como un resorte. Sin embargo, el movimiento fue tan brusco que terminó enredándose con sus propias piernas y cayó de lleno en el suelo. Del bolso salieron libros y pergaminos volando. Siri comenzó a reírse y aplaudir con energía.

—¿Por qué, por qué me levantaste así? —preguntó Shia, sin aliento— Deberías ser más gentil, me provocarás un ataque al corazón.
—Me tenté.
—Luego no te quejes cuando me vengue —dijo y suspiró—. No sé para que me sigo juntando contigo.
—¡Solo fue un sustito! —espetó Siri y le ayudó a recoger sus cosas— Vámonos, tenemos clase.
—Sí, sí. Cuando no son las pociones, es un “sustito” —hizo énfasis en la última palabra y la señaló—, el karma te hará pagar, Siri.

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Las mazmorras de Slytherin estaban medio vacías en quinto período. Probablemente muchos estaban en mitad de clases, pero un trío en específico tenía aquellas horas libres. Se acercaron a los sillones de una de las paredes que tenía ventanas con vista a las profundidades de Lago. Muchas veces, criaturas marinas paseaban por el frente, saludando o ignorando deliberadamente a los estudiantes que trataban de llamar su atención.

—Creo que haré huelga por todas las tareas que nos han dejado —dijo Koanu con pesadez.

Se dejó caer sin ganas en uno de los sillones de la sala común, alzando las piernas en el brazo y cubriéndose los ojos con una mano.

—Tú eres un holgazán —reprochó Malie—. ¡Ni siquiera tendrás prácticas de Quidditch! —rodó los ojos.
—Ni siquiera sabes si seguirás en el equipo o tendrás que hacer otras pruebas —bufó Koanu—. ¿Qué tal si aparece una mejor cazadora que tú, y Scorpius la elige?

La expresión de Malie cambió drásticamente. Se inclinó sobre Koanu y lo miró sin parpadear y con el cuello tenso.

—¿Cuánto quieres apostar a que no?

Malie lo miró con ojos oscuros llameando, retándole a desafiarla. No era un secreto que le encantaba probar mal a la gente. Mucho más a los que dudaban de ella. Y algo que Koanu había aprendido durante todo el tiempo conociéndola, era que lograría todo aquello que se propusiera.
Era algo que tenían en común, hasta cierto punto. Ella era mil veces más intensa que él. Koanu era más improvisación que planificación metódica.

—Por el bien de ambos: no quiero —respondió, tan relajado a pesar del semblante de Malie.
—Sabia decisión —intervino Cyril—. Aunque yo ya estaba preparándome para ver el espectáculo, con comida y todo —se encogió de hombros.

Malie se irguió y le dio un zape en el hombro.

—Eres un idiota.
—Aun así no puedes vivir sin mí —Cyril sonrió.

Malie estaba a punto de soltar otro zape, pero Koanu la jaló. Acabó sentada de golpe en el sillón y Cyril soltó una carcajada. Cuando se calló, Koanu sonrió lentamente y sus ojos oscuros destellaron con emoción.

—¿Qué les parece si empezamos con las bromas de este año? —preguntó, mirando a sus amigos.

Malie sonrió. No con una sonrisa de joven con buenas intenciones, no. Era una sonrisa de lado, peligrosa, que prometía grandes cosas —no necesariamente positivas de acuerdo a las reglas comunes. Cyril cruzó las piernas y las colocó encima de la mesa en frente suyo.

—Te escucho —dijo.
—Por esto es que a veces me caes bien —dijo Malie—, ¿tienes el inventario?

Koanu agitó la varita y el inventario salió de su bolso, tirado en el suelo y flotó hasta quedarse en su regazo. El pelinegro volvió a sonreír y se acomodó para elegir qué usarían primero.


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El domingo por la mañana de la primera semana, un grupete se reunió en las orillas del Lago Negro, con un montón de mantas y lo que quedaba de sus dulces y cervezas de mantequilla. Era muy rápido para reunirse todos, en comparación con años anteriores. Pero el estrés de sexto curso les iba a ganar si no lo hacían.

—A penas es la primera semana y ya siento que voy a morir —dijo Katrina Berrycloth, tirándose al suelo y sacudiendo la cabeza.

Alice Longbottom se sentó junto a ella y le palmeó el hombro, además de ofrecerle un vaso de cerveza.

—¡Ya estoy muerta! —chilló Ailís, caminando hacia la otra manta— ¡Soy un cuerpo sin vida!

Movió su cabeza, con ello sus abundantes rizos, para dar efectos especiales.

—No sabía que los cuerpos sin vida eran tan chillones.
—Eres una horrible persona, James —Ailís hizo un puchero—, ¿te lo han dicho?

James le sonrió, como siempre y ella bufó y bajó la cabeza.

—No lo dejes fastidiarte.

Ailís se puso tan tiesa como una piedra al escuchar esa voz. La mano de alguien le revolvió el cabello en un gesto cariñoso. Y cuando vio a Albus pasando por su lado para sentarse junto a los demás, sintió que su corazón cayó a sus pies. No se dio cuenta de que tenía la boca abierta hasta que James se la cerró.

¿Por qué a ella?

—No soy yo que la fastidia —dijo James.

Subió y bajó las cejas con velocidad y repetidas veces. Ailís quiso hacer su cabeza invisible o tirarse al lago.

—¿Qué? —preguntó Pressya Havenwatcher, acabando de llegar.
—¡Nada! —Alice intervino— Es solo James bromeando, como siempre.

Ailís le lanzó una mirada cargada de agradecimiento y soltó aire de golpe. La próxima vez, lo pensaría mejor antes de salir a pasarse el rato frente a todos en el Lago. Hasta que pudiera controlar bien sus reacciones. O hasta que Pressya llegase, porque James se centraba en ella y se olvidaba momentáneamente de torturarla.

—¡Traje más cerveza! —chilló Louis Weasley.

Venía seguido de Conall y Fred, que sonreían como bobos. Seguramente hayan tomado mucha más cerveza de lo necesario.

—¿Dónde las conseguiste? —preguntó Frank, entrecerrando los ojos.
—Pues en la cocina, ¿dónde más? —rodó los ojos— Los elfos estaban más que estáticos por complacernos.
—¿Y les agradeciste como es debido? —Molly enarcó una ceja, tomando una cerveza de Fred.
—¡Pues claro! ¿Quién te crees que soy?
—Un bebé —masculló Hugo.

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El lunes por la mañana de la segunda semana, Siri se encontraba tirada en uno de los cómodos y acolchados sillones de la sala común de Hufflepuff. La luz que provenía de las ventanas era suficiente para iluminar todo. Las plantas esparcidas por todas las paredes volvía el ambiente más fresco, a pesar de estar debajo de todo el castillo.

Tenía un cuaderno desgastado, pequeño y con hojas sobresaliendo a cada tanto: su tesoro de pociones. Allí había garabatos, un sinfín de teorías y dibujos que explicaban su mundo de mezcla de ingredientes. Sus piernas estaban cruzadas y movía sus pies en un tempo invisible hasta que pasos provenientes del agujero de los chicos la interrumpieron. Shia Robinson salió del agujero apresurado, con la corbata sin sujetar y la túnica en el antebrazo. Siri cerró el cuaderno y lo metió en su bolso.

—Por fin te dignaste a bajar —suspiró ella, levantándose.
—Me quedé dormido —Shia bostezó y se frotó los ojos—, ¿ya es tarde? ¿Me perdí el desayuno?
—El día que no te quedes dormido, voy a empezar a preocuparme.

Shia entrecerró los ojos y Siri sonrió con diversión. Se le acercó y Shia dejó que le arreglara la corbata amarilla y negra, haciéndole el nudo que él nunca podía lograr y ajustándole bien el cuello de la camisa. No importaba cuántas veces observara a Caden, Spencer o algún otro hacerlo, siempre se le olvidaba. Su nudo terminaba siendo un desastre y casi ahorcándolo.

Siri terminó y se aseguró de que la corbata estuviera justo en el centro de la camisa.

—Ahora vámonos o no podremos desayunar a gusto —ordenó.

Shia avanzó detrás de ella hasta el agujero de entrada y salida, con el bolso cruzado y la túnica encima del mismo.

—Siempre podemos quedarnos aquí y pedirle a los elfos que nos den algo de comer —dijo y se encogió de hombros.
—¡Eso no se debe!
—No está en contra de las reglas, ¿verdad? —Shia chasqueó la lengua— Así que…
—Vamos a desayunar y punto, que luego tenemos Herbología.

En el comedor, se sentaron frente a Spencer Glassford y Caden Scato. Spencer les sonrió con su característica simpatía, aunque con un pedazo de pancake en la boca. Siri hizo una mueca de asco y sacudió la cabeza.

—Te estoy saludando y me miras así, ¿qué te sucede? —bufó Spencer, con la boca repleta de comida— Dejaré de ser tan buena persona.
—No hables con la boca llena, es asqueroso —dijo Siri.
—¡Mi boca no está llena!
—¿Y cómo le llamas a eso? —intervino Amos Woldin, cruzando por detrás de Siri— Muy educado de tu parte.

Spencer le hizo una seña con el dedo que provocó que Amos se riera y Siri rodara los ojos. Amos siguió caminando para sentarse a unos cuantos metros de ellos, junto a Lei Stroma y Helena Wood. Mientras Helena comía tortillas y tomaba jugo, Lei se encontraba garabateando en las servilletas bocetos rápidos.

Esa mañana había bajado sin su cuaderno de bocetos. Siempre lo llevaba con ella, pero se levantó a toda prisa porque pensó que era tarde. Cuando bajó al comedor y vio a todo el mundo allí, se percató que estaba equivocada. Y la vagancia era tan enorme que no subiría a la torre de Ravenclaw hasta que se acabaran sus clases.

Terminó de bocetar el perfil de Leander, que se acercaba para sentarse entre Helena y Spencer, cuando Amos se sentó junto a ella. Soltó la pluma y subió la cabeza, metiéndose un mechón marrón por detrás de la oreja.

—¿Tienes un par de pergaminos que no vayas a usar? —le preguntó a Amos— Te los devolveré en cuanto-
—Sabes que no me importa prestarte pergaminos, Lei Lei —la interrumipo Amos y sonrió—. Es más, si quieres te doy uno de mis cuadernos.
—No, solo pergaminos —Lei sacudió la cabeza—, así puedo pegarlos en el cuaderno.
—¿Nunca paras de dibujar? —Amos enarcó una ceja.
—Si sabes que no, ¿para qué le preguntas? —intervino Helena, frunciendo el ceño.
—Todavía estoy enojado contigo por lo del tren —Amos la señaló con su cubierto—, eso fue horrible.
—¡Fue tu culpa! Estabas fastidiándome.
—El problema es que yo tengo sentido del humor, Lena —Amos picó su tortilla en varios trozos—, mientras que tú...eres más como una anciana en cuerpo de joven.

Helena dejó de comer para fulminar con la mirada a Amos. Casi parecía lanzar piedras con los ojos. Él, en cambio, sonrió y las esquinas de sus ojos se arrugaron. Vivía para eso.

Lei suspiró y rodó los ojos y continuó garabateando. Estaba más que acostumbrada a vivir rodeada de caos. Tal vez por eso era inmune a muchas cosas. No le sobresaltaron las lechuzas llegando con el correo, ni el bullicio que siempre había en el comedor. Sus dedos se movían con agilidad y en otra servilleta se comenzó a visualizar la silueta de Siri y Spencer discutiendo.

—¿Acaso quieres repetir lo del tren? Aunque será mucho peor lo que te haré —Helena ya tenía su varita fuera—. No sé para qué sigues metiéndote conmigo.
—¡Ves! No puedo hacer un solo chiste sin que te amargues la vida e intentes matarme —Amos sonreía y alzaba las cejas, como si estuviera jugando— ¿Qué harás esta vez, eh?

Lei continuaba dibujando. Estaba empeñada en perfeccionar los perfiles realistas desde el comienzo del verano. Los trazos todavía le salían poco realistas, más caricatura que humano.

—¿Podrían parar? Es demasiado temprano —intervino Leander—, ya podrán demostrarse amor en Defensa contra las Artes Oscuras.

El profesor tenía la costumbre de ponerlos a combatir por lo menos una clase por semana. No era un secreto que tanto Amos como Helena disfrutaban de combatir con el otro más de lo que deberían.

—Espero que no me mande a subir de nuevo —musitó Spencer—, realmente odio pelear.
—Pero siempre estás discutiendo —dijo Leander.
—Discutir y pelear no son la misma cosa, amigo —Spencer alzó un dedo—, en lo absoluto.

La conversación sirvió de distracción para Helena y Amos. Aunque cuando acabaron de desayunar y partieron para el primer periodo, chocaron miradas por varios segundos. Segundos que prometían venganza en clase o en cualquier otro momento. Lei estaba muy ocupada recogiendo sus bocetos en servilletas y metiéndolas en su bolso para darse cuenta.

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Los invernaderos de Herbología, el área libre donde impartían Cuidado de las Criaturas Mágias y, por supuesto, las mazmorras de Pociones, eran los lugares favoritos de Siri Gresham. Eran como habitaciones de su casa, de su corazón. Se sentía tan cómoda y emocionada estando allí como la primera vez que entró a Hogwarts y descubrió el cielo que eran las pociones y todas las posibilidades que le permitían.

Por eso estaba sonriendo mientras sujetaba a la Tentácula venenosa. Aunque la mayoría de los estudiantes estuvieran maldiciendo, frunciendo la cara y deseando matar la planta. Porque a pesar de estar en último año, las espinas verdes de la planta era un jodido grano en el culo. Además de que siempre estaba moviéndose, tratando de atraparlos en sus ramas. Pero a Siri no le importaba. Estaba decidida a obtener su propia muestra para pociones ese año.

Con aquella y un sinfín de plantas más. Antes de irse de Hogwarts a explorar el mundo para hacer lo mismo, solo que con más libertades.

—¡Maldición! Odio esta clase —chilló Spencer—, ¿por qué Tentácula venenosa de nuevo? ¿No podemos, no sé, buscar plantas que no traten de comerme?

Ya tenía manchas de tierra en el rostro y en parte del desarreglado uniforme. Era particularmente bueno en esa clase, pero prefería lidiar con las plantas peligrosas de lejos.

—Soy fiel creyente de que primero se empieza con lo más difícil, señorito Glassford —comentó el profesor Longbottom—. Así después todo le resulta más fácil.
—Ajá, qué lindo —masculló Spencer.

El profesor Longbottom continuó pasando por detrás de los estudiantes, pero una sonrisa se asomó por sus labios. Siri lo observó por un momento. Tenía que encontrar la forma de ponerse en su lista blanca para que la dejara obtener acceso a las plantas fuera de clases.

—Tienes que ser más hombre, Spence —Leander sonrió de lado—, ya has lidiado con esto antes.
—Atiende a tu planta, Leander.

Siri recogió las semillas de la planta, que repiqueteaban levemente, para ponerlas en una maceta llena de tierra. Se rascó la ceja con la mano libre. Estaba en la lista negra del profesor Longbottom por tratar de robarse un par de arbustos auto-fertilzantes en su quinto año. La descubrió con las manos en la masa y ella no pudo terminar su experimento como quería.

Ahora iba a intentar tener acceso a las plantas por las buenas. O tendría que tomar medidas drásticas más avanzadas.

—¿Qué piensas hacer? —susurró Shia en su oído.

Siri se sobresaltó y dejó caer varias semillas al suelo.

—¿De qué estás hablando? —Se agachó a recogerlas.
—Te rascas cuando estás tramando algo —Shia la miró con seriedad—, ¿qué harás?

Siri abrió los ojos y no dijo nada por un momento. Se removió en su lugar y rascó su oreja esta vez.

—¿Qué tal si tenía picazón en la ceja, eh? —murmuró de vuelta.
—Estabas mirando al profesor como cuando miras tu lista de ingredientes —agregó Shia y recogió un paquete de semillas.
—¿Y cómo es eso? —Siri se cruzó de brazos.
—Decidiendo cómo vas a conseguirlos.

Shia imitó su posición y Siri se quedó estática. Trató de suprimir sus ganas de abrir la boca y solo se limitó a parpadear. ¿Qué se supone que le respondería a eso? Llevaba años arrastrando a Shia a todos sus experimentos.

—La clase aún no ha terminado, jóvenes.

La voz del profesor Longbottom los puso en acción. Siri continuó con las semillas y Shia se llevó a la Tentácula a su lugar fuera de las mesas de trabajo, para traer otra. Cuando volvió, alcanzó a ver como Siri anotaba algo con rapidez en su cuaderno de inventos. Quiso alzar el cuello para leer, pero ella lo cerró tan rápido como un suspiro cuando lo vio de reojo.

Shia clavó sus ojos en ella, al mismo tiempo que dejaba un ejemplar de Snargaluff encima de la mesa. Realmente, deseaba que su último año en Hogwarts fuera libre de detenciones o peor, sustos de muerte, por romper las reglas en busca de ingredientes ilegales. Pero algo de le decía que ese año, Siri estaba más decidida y peligrosa que todos los anteriores.

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En la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, el profesor Hurican no tardó en ponerlos a combatir. Y tampoco tardó en escoger a Spencer, a pesar de que se negó rotundamente. Albus Potter le dio una paliza tan rápido como gritar “¡Accio!”. Spencer odiaba pelear, a menos que fuera una causa relevante. Para él, pelear en clase porque sí...era cualquier cosa, excepto algo relevante.

Pero el profesor Hurican no se interesaba o se hacía el sordo ante sus quejas. Muchos sospechaban que le encantaría ser jefe del club de duelo además de impartir esa clase.

—Wood y Woldin, al frente, por favor —ordenó el profesor, moviéndose de la silla.

Se levantó para rodear el escritorio y sentarse encima del mismo. Helena y Amos no perdieron el tiempo en pasar al frente, con varitas alzadas y rostros que asemejaban a los de los niños en espera por Navidad.

Con un gesto de la cabeza, el profesor dio inicio al combate. Amos ni siquiera tuvo tiempo de agitar su varita cuando Helena movió la muñeca con agilidad y flexibilidad, gritando:

—¡Levicorpus!

El cuerpo de Amos se alzó por los aires. Un coro de carcajadas invadió el salón, de esquina a esquina. El profesor Hurican curvó los labios en una sonrisa ladina. Amos la miró alrevés y desde lo aires, como si quisiera evaporarla. Se quedó quieto y sin hablar por un momento…

Amos cayó al suelo al mismo tiempo que la varita de Helena sale disparada por los aires. Solo tuvo tiempo de ver el movimiento de la muñeca de Amos, así que no pudo reaccionar. Lo miró con la boca abierta. ¿Desde cuándo manejaba hechizos no verbales?

—Un mago nunca revela sus trucos —Amos se rió, ya de pie.
—¡10 puntos para Ravenclaw! —anunció el profesor Hurican.

Después de eso, los mandó a sentar. Amos hizo una reverencia torpe, con ironía y fue a sentarse junto a Lei. Esta vez, ella solo había dejado de garabatear en los pergaminos prestados para atender al combate. Cuando el profesor Hurican comenzó a dar su lección, volvió a lo suyo. Esta vez, dibujando su perspectiva de la clase en ese momento.

Poco le importaba no escuchar algo importante. Había leído el libro en las vacaciones y tenía una grabadora mágica consigo, grabando todas las clases desde el primer día. Las escucharía después. Y Hurican le tenía cierto aprecio desde que le regaló un retrato de él hacía un par de años.

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A final de la segunda semana, Koanu la vio sentada desde la entrada del castillo. Bajo la copa de un árbol, con el cabello trenzado y mechones sueltos de aquí para allá. Tenía un libro y un pergamino en el regazo, además del ceño fruncido. Comenzó a caminar en su dirección, con zancadas largas y seguras y haciendo un esfuerzo por no sonreír. Sin invitación, se sentó a su lado.

—¿En serio estás haciendo tarea, bicho? —preguntó sorprendido.

Ailís apretó la pluma por inercia, pero no levantó la mirada. Tensó la quijada y continuó escribiendo.

—¿Qué quieres, Koanu?
—Eh, que vengo en son de paz —Koanu chocó con su hombro con concordia inexistente—, solo te hice una pregunta.

Ailís decidió subir la mirada.

—Y yo te hice otra. ¿Qué quieres?
—Sabes, no eres nada simpática.
—Si viene a molestarme, puedes largarte ya mismo.

En vez de largarse, Koanu se acomodó a su lado. Cualquiera se preguntaría si tenía problemas de comprensión o sordera. Ailís contempló irse ella. Pero luego le invadió la impotencia, como chocar contra una pared. No podía huir siempre. Ella había llegado primero.

—Tu cara parece consternada, bicho —dijo Koanu—, ¿te estás sintiendo mal?
—Es que tu presencia me hace esto.
—¡Vaya! Tus insultos mejoran con los años, ¿quién te está enseñando?

Ailís apretó los labios con tanta fuerza que le dolió. Conocía a Koanu y sabía que no la dejaría en paz hasta que la perdiera de vista. No entendía por qué la fastidiaba tanto.

Sin decir nada, comenzó a guardar sus cosas en el bolso y se lo colgó del hombro. Se puso de pie con rapidez y Koanu soltó un bufido.

—No aguantas nada, bicho.

Tuvo que morderse la lengua para no replicar. Entró a Hogwarts pisando fuerte y de brazos cruzados. Ahora tendría que encontrar otro lugar para terminar su tarea en paz antes de su próxima clase. No podía estudiar junto a los demás porque Conall siempre estaba chillando y Hugo se distraía más que ella. Buscó un salón vacío de clases, tarareando para sí.

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El salón se mantuvo vacío por media hora. Cuando estaba tratando de descifrar la quinta parte de las runas que llevaba de tarea, la puerta crujió al abrirse. Ailís terminó de masticar los caramelos para preguntarle al susodicho si darían clase allí para irse, pero cuando subió la cabeza, se le quedó la saliva atascada.

Albus Potter entró al salón con un montón de chicos de Slytherin y unos cuantos de Gryffindor. Pero no le importaron ellos, solo él. Y recordó que tenía las trenzas desarregladas. ¿Por qué no podía aparecer cuando ella estuviera decente?

—¡Hola, Ailís! —Le sonrió simpáticamente.

Ella suprimió un suspiro y le devolvió el saludo. Su corazón dio un vuelco brusco cuando él soltó su bolso en una mesa y se le acercó.

—¿Tienes clases aquí? —Albus asintió— Está bien, recogeré este desastre, entonces.

Había esparcido todos sus libros y pergaminos en toda una mesa. Cuadernos con hojas sueltas y había varias manchas de tinta en la superficie de madera. A veces se exaltaba cuando encontraba la respuesta a una pregunta y aquello ocurría. Albus comenzó a ayudarla a recoger. Ailís agradeció que James no estaba por allí.

—¿Runas antiguas? —comentó el pelinegro, tomando su libro— Vaya, no sabía que la tomabas.
—Sí, pero no soy de lejos tan buena como tu en Defensa contra las Artes Oscuras.

Ailís se quedó quieta. ¿Por qué había dicho eso? Pero Albus solo le sonrió más.

—¿Cómo lo sabes? No has ido a clases conmigo —Sacudió la cabeza.
—No, pero Spencer siempre habla de las palizas que les das a él y a la mayoría —Ailís se rió—, y yo le creo.

Albus la miró con una ceja enarcada y un brillo que le recordó a James.

—Con que Spencer, ¿eh? —Le pasó el libro.

Ailís levantó el brazo automáticamente.

—¡No pienses mal! No es él quién me gusta.

Otra vez con la honestidad directa. Está bien, ella no era mentirosa. Pero nunca hablaba con tanta fluidez con Albus. ¿Por fin estaba actuando normal con él? ¿Eso era buena señal? Aunque todavía sentía su rostro calentarse con cualquier cosa.

Albus volteó a mirarla con más curiosidad que antes. No hablaban mucho, pero se encontraban desde siempre. Como con la mayoría de la familia de Hugo.

—No he insinuado nada —Albus se rió—, pero si quieres hablar, puedo escucharte.
—¿Por qué tienes que ser tan lindo? —Abrió los brazos, exasperada.

Segundos después, ahogó una exclamación y se tapó la boca. No podía creer que dijo eso en voz alta. Albus tampoco. ¿Qué demonios le pasaba? Miró los ojos claros de Albus Potter y una fuerza invisible la empujó a decir más.

—No puedes escucharme. No realmente. Porque si te digo quién me gusta, sería un desastre titánico —Terminó de guardar sus libros y cerró el bolso—. Aunque quisieras escuchar. ¿Sabes por qué?

Ailís quiso callarse. Albus no decía nada, pero no parecía del todo cómodo. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba vomitando verbalmente?
La respuesta la golpeó como un martillazo. Abrió los ojos y recordó los caramelos que se había comido. Uno, en particular. Que probablemente habían puesto en su bolso a propósito.

Y aunque quiso correr antes de seguir hablando, no pudo.

—Porque me gustas tú, Albus. ¡Desde siempre!

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Ailís Gresham no fue a su última clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas esa tarde. Se encerró en el baño de mujeres del segundo piso hasta que dio pasada la cena. Ya había pasado la hora del efecto del caramelo, pero no se atrevió a salir. La vergüenza mezclada con la impotencia la tenían inmovilizada. Muchas veces se le ocurrió meterse en el inodoro y largarse por el acueducto hacia otra dimensión.

Solo salió cuando Conall, Hugo y Alice fueron a buscarla. No porque quiso, sino porque le tumbaron la puerta. Los baños ubicados encima del comedor ya eran bi-género, de tantos estudiantes masculinos que se metían allí sin reparos.

Solo bastó con una mirada a sus ojos redondos rojos, hinchados y con las mejillas todavía mojadas por las lágrimas para que Hugo y Conall la azotaran con preguntas. Les contó todo entre hipidos y sollozos.

—¿Y ahora qué voy a hacer? Me volveré una renegada social por toda la eternidad.

Se sentó en el suelo, apoyada contra la pared del baño y Alice se sentó junto a ella. Conall y Hugo se miraron en silencio, con expresiones similares.

—No te vas a volver nada, Lís —reprochó Conall—, yo le pido citas a todo el mundo constantemente y, ¡mírame! Soy popular.
—Hay una diferencia. A ti te gusta decirlo en voz alta —Ailís sacudió la cabeza—, ¡fue horrible! Como si no tuviera control de mi lengua.
—Vamos a cenar y sigues lamentándote en la habitación —dijo Conall, tendiéndole el brazo.
—¡No quiero!
—Ailís, necesitas comer —dijo Alice—. Nadie te verá, la mayoría ya se fue.
—¿Y si él está ahí…? ¿No pueden traerme comida aquí? —Hizo un puchero— Además, no solo no quiero ver a Albus. Si Koanu me ve, sabrá que me comí el caramelo y…-
—¿Fue Koanu quién te lo dio? —Hugo volteó el cuello tan rápido como un rayo.

Apretó los puños y sacó su varita de su túnica. Frunció los labios y juntó las cejas. Ailís maldijo para sus adentros.

—El que calla, otorga —masculló Conall.

El rostro de Hugo se puso rojo y se dio la vuelta maldiciendo por lo bajo. Conall removió el cabello de Ailís y se fue detrás de él.

—No creo que debiste haberles contado eso —murmuró Alice, mirando la salida del baño con una mueca.


Hugo y Conall no tardaron mucho tiempo buscando a Koanu Kapule. Cuando bajaron al primer piso, él salía del Gran Comedor, terminando de comerse un muffin. Hugo arremetió contra él como si fueran enemigos mortales. Conall se quedó atrás, alerta por si alguien más venía.

—¡Qué demonios…! —gritó Koanu.

Hugo ignoró sus quejidos y lo estampó contra la pared del castillo.

—¿¡Por qué diablos hiciste eso!? —siseó él.

Hugo lo tenía agarrado del cuello de la camisa y la varita alzada, apuntando a su rostro. Pegó su rostro al de Koanu. Ambos eran altísimos, así que el pelinegro no se dejó intimidar.

—¿Hacer qué?

Por un momento, Koanu no comprendió lo que Hugo decía. Pero luego, volvió a mirar el rostro de él y de Conall. Sonrió de oreja a oreja y en silencio, buscó su varita.

—¿Así que es cierto? ¿El bicho de le declaró a Potter? —Koanu rió con ganas— De haber sabido que el caramelo funcionaría tan bien, la hubiese seguido.

Hugo por poco le clava la varita en el ojo. Su rostro se tornó rojo y sus ojos azules chispoteaban de ira.

—Deberías pensarlo dos veces antes de usar tu varita contra mí —Koanu alzó ambas cejas.
—¿Qué vas a hacer, marica?
—¡Hey, detente! —adivirtió alguien.

Hugo no se inmutó.

—¡Weasley, detente! —Esa voz sí la reconoció: el profesor Longbottom.

Sin embargo, no iba a quedarse tranquilo. Se alejó un poco y se preparó para lanzar el hechizo. No le dio tiempo a Koanu de sacar la varita moverse o al profesor de separarlos.

—¡Stupefy!

El destello rojo salió disparado de la punta de su varita, aterrizando justo en el pecho de Koanu. Él chocó otra vez contra la pared y cayó con brusquedad en el suelo, inconsciente. Y Conall Fleming y Hugo Weasley obtuvieron su primera detención del año escolar.

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Después de dejar a Koanu Kapule en el Ala del Hospital, se dirigieron al Despacho del profesor. El profesor Longbottom los miraba con los labios formando una línea uniforme, los brazos cruzados por detrás del cuerpo, sin decir palabra alguna. Eso era peor que gritarles. Hugo prefería cuando su mamá le gritaba y no cuando se quedaba examinándole en silencio. Era más aterrador.

Él sabía que estaba castigado, solo faltaba saber por cuánto tiempo y qué tendrían que hacer. Se lo merecía. Así como el cabrón de Kapule se mereció quedar inconsciente. Le habría gustado golpearlo, además. Pero el profesor Longbottom lo había jalado hacia detrás con brusquedad.
Llevaban más de cinco minutos en la oficina, y Conall se estaba poniendo nervioso. De súbito, se puso de pie y comenzó a gesticular con la manos.

—Técnicamente, yo no debería estar aquí, profesor —dijo y pasó una mano por sus rizos—. No le hice nada a Kapule. Quería hacerlo, sí...—suspiró con fuerza—, pero este idiota lo tuvo que noquear desde el principio. Demasiado fácil, diría yo.

Hugo no sabía cuál era el punto de Conall al abrir la boca, pero no estaba ayudando en nada. A juzgar por la expresión facial del profesor, también pensaba aquello. Así que lo jaló por el codo de la camisa arrugada y lo hizo sentarse otra vez.

—Entonces…¡oye! ¿Por qué tan brusco? —Conall lo miró con el ceño fruncido.
—Estas hablando mierda —murmuró Hugo—, sin ofender.
—Gracias, Weasley —dijo el profesor—. ¿Saben que serán castigados, verdad?
—Sí.
—¡Pero acabo de decir…!
—Señor Fleming, los conozco desde que iniciaron en Hogwarts. Creo que tengo derecho a decir que sé que usted estaba ahí como apoyo a Weasley, no apoyo a Kapule. ¿Estoy equivocado?

Conall balbuceó. Luego, se calló abruptamente y se cruzó de brazos.

—Usted gana —refunfuña—. ¿El castigo?
—Dos semanas limpiando el salón de pociones de los del primer año los viernes por la tarde.

Hugo y Conall gritaron al mismo tiempo.

—¡Está loco! —chilló Conall.
—¿Quieres subir el castigo a 3 semanas?
—¡Mejor no hables más! —ordenó Hugo—. ¿Algo más?

Conall lo miró tan mal que si se esforzaba un poco, podría leer la maldición en sus ojos.

—Arwel probablemente me sermonee por su comportamiento y quite puntos de la casa, cuando apenas estamos comenzando el año —prosiguió el profesor y se sentó en el escritorio—. No quiero tener que lidiar con estos tipos de conflictos cuando ni siquiera ha terminado el primer mes de clases. ¿Por qué lo hicieron? —se masajeó un lado de la cabeza.

Hugo recordó el rostro de Ailís y volvió a enojarse. Le invadieron ganas de ponerse de pie y volver hasta donde estaba Koanu. Ya de seguro estaba despierto. Si no, él lo despertaría sin problemas.

—Pues porque se lo merecía —Conall descruzó los brazos—. Aquel imbécil metió a Ailís en una situación asquerosamente vergonzosa.
—¿Qué situación?

A pesar de haber explicado todo, el profesor Longbottom no levantó el castigo de las dos semanas. Según él, nada se resolvía con la violencia. Sin embargo, prometió hablar con el profesor Hurican, jefe de Slytherin, para ver las consecuencias de lo que hizo Koanu. Ninguno de los dos quedó satisfecho. Ya conocían demasiado a Koanu Kapule, junto con Malie Mallete y Cyril Malfoy. Pasaban todo el año escolar jugando bromas de mal gusto a todo aquel en quién posaran sus ojos.

Cuando salieron del Despacho y subieron a la Sala Común, ya todos sabían lo que habían pasado. Desde el vergonzoso momento tras comer el caramelo de la verdad y por qué había un chico de Slytherin de sexto año en el Ala del Hospital. Los rumores (o las verdades) viajaban tan rápido por los pisos de Hogwarts como las escaleras cambiaban de lugar.

—¿Dónde estaban ustedes?

Roxanne se les abalanzó encima desde que entraron por el retrato de la Dama Gorda. Theresa no tardó en hacer lo mismo.

—En el Despacho del profesor —contestó Conall—, como si ya no lo supieran.
—Queríamos confirmar —Katrina se unió a ellos—. No tienes por qué contestarle así.
—¡Amor mío! A ti no te contesté de ninguna manera —Las facciones de Conall dieron un giro brusco—, por ti me voy…
—¿Lo que pasó es cierto? —Lily lo interrumpió, rodando los ojos.

Conall refunfuñó por la interrupción, pero no dijo nada. ¿Cómo iba a negarse ante la pregunta de semejantes bellezas? Cuando iba a contestar, Hugo le cruzó por el lado y chocó su hombro, con el mentón tenso. Y recordó que Ailís probablemente no querría que se supieran todos los detalles.

—Por mucho que me gustaría contarlo —dijo Conall—, no tengo potestad para hacerlo. Ergo, me dejarían como comida chamuscada de Troll. Así que lo lamento.
—Pero nosotras...—comenzó Katrina.
—¿Dónde está Ailís? —interrumpió Hugo.

Había lanzado una mirada por toda la sala y con eso fue suficiente para verificar que no se encontraba allí. Ni siquiera iba a intentar subir al dormitorio de las chicas: la primera y última vez que lo hizo, las escaleras se transformaron en rampas y cayó de culo en el suelo. Pero de solo pensar que estaba todavía en el baño del segundo piso, lo hizo apretar sus manos y tensar el cuerpo.

—En la habitación. No quiere ver a nadie —Roxanne suspiró.
—Deja que me tope con ése animal otra vez...—Hugo caminaba de un lado a otro—...Lo dejaré tan feo que lo confundirán con un Doxy…

Rose lo observó desde el sillón y suspiró. Dejó su libro a un lado y se levantó.

—¿Quieres que te castiguen otra vez? —Rose se acercó a él— Mamá no va a estar nada feliz cuando se entere.

Hugo detuvo su caminata y abrió los ojos, soltando un respingo. ¡Su mamá! Se había olvidado totalmente de que el profesor Longbottom probablemente le enviaría una carta. Y su madre le respondería con una verbalmente vasta carta vociferadora. De solo imaginar la escena, sentía un ácido en el estómago. Miró a Rose con las cejas fruncidas y los labios hacia abajo.

—¿Cuáles son los chances de que papá le oculte la carta?

A veces, él era así de bueno y la ocultaba para calmar las aguas antes de desatar al demonio. Otras veces, eso no funcionaba. Cuando su mamá se enojaba, le daba casi tanto miedo como los gusanos. Y eso era demasiado.

—Mamá se entera de todo, Hugo, lo sabes —dijo Rose y le dio palmadas en el hombro—. Solo reza porque ella no insista para que aumenten tu castigo.

Hugo soltó un quejido y se dejó caer en el sillón que antes ocupaba Rose. Estaba jodido.

Megara.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por wanheda. el Lun 29 Ago 2016, 9:21 am

EMILIANA LA ESPERA VALIÓ LA PENA, NO SABES CÓMO AMÉ EL CAPÍTULO. Tus personajes son geniales (menos Koanu y Malie) todo lo que pasó  en el capítulo, sigo así Mi pobre Aílis con sus sentimientos desafortunados y James que la molesta siempre.  Y Hugo Después Conall que no le sale bien una Shia y Siri y la pasión de esta con las pociones.  TODO, EMS Dejaré pronto el comentario (aunque deba más antes de este, sé que no resistiré)

Y gracias por tu comentario Nunca es mi intención hacerte sufrir :posnoveo: Puede shippear a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] o como quieres llamarlos, aunque su relación no sea como tú crees

wanheda.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Megara. el Mar 30 Ago 2016, 9:55 am

GRACIAS, KATE, GRACIAS En serio, me alegra que te gustara

Si te gusta hacerme sufrir (y yo soy muy sensible), acéptalo

Megara.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Finnellark. el Jue 01 Sep 2016, 1:08 pm

EMILIAAAAAAAAAAAAA

Ya te dije por whats lo mucho que ame tu capitulo porque fue bello haces que quiera aun mas a tus pjs y debo comentar mejor, lo se ;___; cuando tenga internet lo hare, que ahorita me ando colgando del de la uni, y es un milagro porque siempre anda reeeeeee lento

Y eso, me encanto, Hugo y Ailis son otp para mi opino como Zeus

Finnellark.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por wanheda. el Dom 02 Oct 2016, 8:34 am

Bueno, como ya ha pasado un mes desde que subió Ems y Milu está teniendo problemas de inspiración. Voy a pasar el turno para que no nos quedemos estancadas :posnoveo: Así que es el turno de Leo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

wanheda.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por erhaben el Dom 02 Oct 2016, 12:12 pm

Sé que ando muy ausente en el foro y en las nc's, pero ésta siempre es mi prioridad así que estoy segura de que para estos días estará terminado. Perdón por deber comentarios (debo tres o dos, no recuerdo ya), pero estoy muy ocupada últimamente. 
((AMÉ TU CAPÍTULO EMS, HUGO Y AILÍS ALÑSKFJ I CAN'T)) 
No me odien, ah

erhaben
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Finnellark. el Dom 02 Oct 2016, 1:03 pm

Cap muack muack muack

Finnellark.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Megara. el Dom 02 Oct 2016, 8:42 pm

Graciaaaas Espero tu cap paciente Leo

Megara.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por wanheda. el Lun 03 Oct 2016, 5:47 am

Ems, voy a ver si esta noche puedo dejarte el comentario

wanheda.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Finnellark. el Lun 03 Oct 2016, 1:22 pm

Yo debo comentarios para Mora, Mari y Ems

Finnellark.
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Re: I solemnly swear that I am up to no good.

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:37 am


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