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The Selection.

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Re: The Selection.

Mensaje por hypatia. el Lun 25 Jul 2016, 5:57 am

No te preocupes, Alec. Gracias por avisar, disfruta de tus último días de vacaciones

Sigue Teph, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
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Re: The Selection.

Mensaje por Ritza. el Sáb 06 Ago 2016, 7:41 pm

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Re: The Selection.

Mensaje por Asclepio. el Sáb 06 Ago 2016, 7:50 pm

Y yo sigo después de Teph muack
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Re: The Selection.

Mensaje por Kurisu el Lun 08 Ago 2016, 5:38 pm

Perdón perdón perdón muack estoy escribiendo a paso de tortuga no les voy a mentir ;-; tengo una inspiración muy escurridiza y el fin de mis vacaciones esta encima de mi ;-;
Subiré en cuanto lo tenga en serio ;-; perdonen la espera

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'Cause tonight I'm feeling like an astronaut, Sending SOS from this tiny box, To the lonely people
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Re: The Selection.

Mensaje por Ritza. el Lun 08 Ago 2016, 7:51 pm


está bien *dice mientras llora por dentro*
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Re: The Selection.

Mensaje por Kurisu el Lun 15 Ago 2016, 7:45 pm

Spoiler:
Bieeeen, finalmente después de casi un mes   dejo mi capítulo   espero que me perdonen :C deje mi inspiración en otro capítulo y bueno, literalmente me estaba muriendo mientras escribía. También que me perdonen por el cap tan meh (? quería explicar los pjs que me faltaron. Espero haber utilizado bien sus pjs y si hay un error o algo me dicenC: Un beso a todassss  

Capítulo 10 Parte 1

Escrito por: Tessa || Personaje: Ripkard Shawcross, Pressia Bryant, Anton Lindbland & Uriah Belze.

Ese día en especial, odiaba a todo ser humano que se atreviera a respirar. En la mañana hicieron falta dos cerrajeros y tal vez, un escuadrón de sirvientas para lograr que se levantara de la cama, incluso una de ellas tuvo la insolencia de llamarlo amargado. ¿Desde cuándo todos sabían que lo era?
Se jalo la corbata en un intento de aflojarla y soltó un suspiro cansado, quería regresar a dormir en cuanto antes, y si fuera por él, eliminaría a todas las seleccionadas de tajo, aunque si lo hiciera, seguramente no despertaría vivo al día siguiente, o tal vez con un respirador, si es lo más probable.
Tomo asiento en la silla más alta de la sala y se dedicó a observar las notas que llevaba con él, las había ocultado perfectamente en sus bolsillos antes de que los mandaran afuera a la carnicería de ver quién se queda con el príncipe. Se recargo en el asiento y espero a que entraran las primeras. Sondra asomo su cabeza por la puerta y Ripkard se acomodó en la silla de mala manera para empezar la pesadilla.
Mientras chica tras chica iba hablando, él iba tomando notas en su cabeza, una simple palabra que se repetía una y otra vez, “descartada”, pero al final del día, sabía que no iba a ser tan sencillo, si su padre daba el visto bueno a una de ellas, no tendría de otra más que aceptar.
Muchas veces, cuando las chicas hablaban sin parar, solamente apoyaba su barbilla en la mano y asentía a cada tanto, como siempre hacía cuando una conversación no le interesaba en lo absoluto, había ocasiones en donde se le iban los ojos y los cerraba, pero al abrirlos se encontraba con la sorpresa de que la chica seguía parloteando.
A esas alturas, se sentía tan frustrado que lo único que quería, era irse a la biblioteca a pasar el rato y esconderse en el rincón con todos los libros que había reservado para su uso personal, no quería volver a saber de la selección si fuera posible.

― Ripkard – escucho el llamado de Sondra en la puerta, su voz era suave y el chico tuvo que levantar la mirada – quedan dos – anuncio para que el pésimo humor del castaño se elevara.
― Como sea – murmuro haciendo que Sondra saliera de la habitación enseguida.

La puerta apenas se había cerrado cuando se volvió a abrir lentamente dejando ver a otra seleccionada del día. La chica le sonrió de forma cálida y tomo asiento en la silla que estaba enfrente de él, pero no hizo más que darle un ligero movimiento de cabeza en forma de saludo.

― Oh, bien – hablo mientras frotaba sus ojos para eliminar el sueño – háblame de ti.
― Disculpe príncipe Ripkard, pero… ¿No es una entrevista? – ella ladeo la cabeza a modo de pregunta y Ripkard sintió que empezaban con el pie derecho.
― Bueno, si – asintió sacando sus notas para encontrarla en medio del caos que guardaba – tú eres… Ariadne ¿Me equivoco?
― No – Ariadne seguía sonriendo como si nada, pero fue Ripkard quien sintió las mejillas tensas, no ella.
― ¿Por qué estás aquí? – pregunto como lo hacía con todas, pero la joven que tenía enfrente tardo en responder.
― Por nada en particular.
― Estas mintiendo – observo a la vez que tomaba notas en sus hojas – se nota en tus ojos…
― Todos mentimos, ¿No?
― Si tienes una buena razón para hacerlo – respondió con la voz serena haciendo que los dos sonrieran.

No paso mucho tiempo hasta que comenzaron a hablar, al principio era Ariadne quien hablaba sobre diversas cosas que hacían a Ripkard dar las sonrisas torcidas que solo él estaba dispuesto a dar a cualquier persona, pero luego, los dos se enfrascaron en una conversación que parecía extenderse más de lo que planeaban.
Ripkard no había tenido una plática más larga con alguien que no fueran sus hermanos o Hunter. Era una realidad que le estaba agradando Ariadne, pero no podía relajarse del todo cuando sabía que él no tenía la elección de nada de lo que pasara en la selección.
Se había relajado tanto que estiro las piernas lo más que pudo y se recargo en la silla, estaba más que harto de la posición tiesa en la que siempre se sentaba, horas así no lo iba a poder soportar.
Y Sondra fue la que interrumpió todo abriendo la puerta, llamando la atención de Ripkard, seguramente habían pasado tanto tiempo hablando que lo más probable era que se atrasaran, esperaba que no fuera así ya que aún faltaba una seleccionada más que tenía que ver, y él supo quién era.
Ariadne se había levantado y con ella Ripkard hizo lo propio sonriendo levemente, no como se veía en un día normal: tenso y con ganas de salir corriendo, era un gran paso.

― Fue un gusto, Aria…Aria – asintió dejando el mote, consiguiendo que la rubia ladeara la cabeza.
― El gusto fue mío, príncipe…
― Oh no, solo Ripkard – detuvo negando divertido – me hago responsable de cualquier malentendido.
― Pero…
― Insisto – la detuvo con una mano viendo de reojo como Sondra asomaba la cabeza – me haces sentir aún más viejo de lo que ya me siento.

Aria asintió con la cabeza ligeramente más convencida y le dio una sonrisa que hizo a Ripkard volver a caer en la realidad. Volvió a tomar asiento en la silla y espero a que pasara la última participante, en cuanto se terminara toda esa ceremonia, estaba seguro de salir corriendo a su cuarto o a la biblioteca, una de dos.
Y finalmente, por la puerta apareció la última seleccionada del día, la chica de Rottingham. Al principio todo eso confundió a Ripkard porque desde que había ido a la entrevista, supo que a la mayoría de la gente que veía el programa, sabía que tenía un particular interés por la chica que había viajado desde Rottingham hasta su selección, aunque en lo personal, Ripkard se encontrara más escéptico al respecto.
La chica camino torpemente por la alfombra al no estar acostumbrada a usar tacones, lo que logro que Ripkard reprimiera con toda su fuerza de voluntad una risa que estaba a punto de salir. A mitad de camino a la silla, la chica se detuvo y se quedó como una estatua, él se le quedo viendo e hizo un ademan para que se sentara, pero ella sonrió educadamente y negó.

― Lo siento mi príncipe, pero hace poco me lastime una pierna y no me puedo sentar por el dolor – hablo de forma suave y tranquila.

Ripkard se quedó un momento en las nubes al oír el acento de Rottingham, nunca lo había escuchado tan claro como en esa ocasión, siempre había sido a través de programas de televisión o al otro lado de la puerta cuando su padre recibía visitas de parte del rey.  
Carraspeo un poco e intento que las ideas para tener una conversación llegaran a él, y deseo con todas sus fuerzas que Noah le hubiera dado una clase de cómo ser agradable con las personas. Sacudió la cabeza con vehemencia pensando que si su hermano menor se diera cuenta de lo que acaba de pensar, nunca iba a dejar de decirle trol.

― Bien – hablo de pronto en medio del silencio, la castaña seguía de pie, ahora con los brazos cruzados – me supongo que tú eres Brigit…la famosa extranjera de Rottingham.
― Supones bien – dijo en un tono tan informal y vio cómo se ponía pálida en un segundo – perdone mi atrevimiento.
― No hay cuidado – negó más tranquilo en su presencia – solo soy un chico común, salgo a correr por los jardines, escucho la música de moda e intento reírme de los pésimos chistes de mis hermanos.

Brigit sonrió y cambio su peso a la otra pierna para equilibrarse, aunque Ripkard pudo notar un ligero temblor en las piernas de la joven y no pudo evitar sonreír. Se levantó de la silla con tranquilidad y le tendió una mano a Brigit, quien no entendía lo que estaba pasando en ese momento, más aun así, acepto su mano con una sonrisa tímida.
Ripkard ayudo a Brigit mientras ella se apoyaba en su hombro, poco a poco llegaron a la silla y ella finalmente se sentó con una sonrisa de satisfacción. Los dos se quedaron viendo un momento sin soltar sus manos hasta que el chico recupero la compostura y volvió a tomar asiento en la silla, debía de controlar sus impulsos.

― ¿Y bien? – Pregunto con una sonrisa - ¿Por qué, usted una damisela que no anda en tacones, vino a mi selección? – los dos rieron.
― Le soy sincera – susurro poniéndose roja – me equivoque en el papeleo, termine enviándolo a Illéa sin que me diera cuenta…
― Un error que le puede salir caro – opino Ripkard tomando un trago del vaso de agua que tenía a un lado.
― Mientras mi abuelo este bien, no habrá nada de lo que me arrepienta – se defendió Brigit con fiereza y Ripkard advirtió un brillo en sus ojos, algo le decía que iba en serio.
― El amor hacia otras personas, es lo que vuelve a alguien verdaderamente fuerte – recito el castaño recordando ese libro de poemas que algunas vez encontró en la biblioteca.
― ¿Y usted a quien ama, príncipe Ripkard?

La pregunta lo había descolocado en absoluto. En su mundo tan cerrado, se había privado de emociones luego de reconocer la situación en la que estaba su familia, se negó a aceptar sus sentimientos y sobre todo, el coraje que le provocaba por lo que pasaban sus hermanos mientras él era un perrito del rey, nunca dejaría de sentir esa culpa que lo embargaba incluso en sus sueños, donde desde hace bastante tiempo, eran pesadillas horribles donde iban muriendo sus amigos y su familia.
Sin duda amaba a su madre, a Noah y a Sylvan, pero él no era fuerte en absoluto, solo trataba de ayudar en lo que se pudiera cuando tuviera la oportunidad.

― No lo sé – respondió finalmente – tengo una vaga idea de lo que quiero en la vida.
― Me recuerda a un personaje de un libro de mi abuelo – comento haciendo que Ripkard pusiera más atención a la conversación, ni con Aria le había sucedido – el personaje principal tiene una crisis existencial que le hace pensar que hacer con su vida…
― ¿Y qué pasa con él? – frunció el ceño con interés pensando en los libros que él tenía en la biblioteca, más ninguna se le asemejaba o lo recordaba.
― Encuentra un motivo por el cual vivir – sonríe – y se da cuenta de que no está solo…me pareces muy solitario.
― No por nada me dicen amargado en televisión nacional – bromeo intentando que sus pensamientos no siguieran la línea que llevaban.

Brigit y Ripkard comenzaron a hablar al cabo de terminar su “charla profunda”. Él hablaba de los libros que más le gustaban al ser un tema en común con la joven, hasta que los dos se metieron demasiado en la plática. Se podría decir que los dos tuvieron cierto clic dentro de sus cerebros, haciendo que Brigit dejara de lado tanta formalidad con la que había empezado, a pesar de seguir llamando a Ripkard príncipe. Mientras que por otro lado, Kard hablaba hasta por los codos de su tema favorito gesticulando con las manos, haciendo reír a Brigit, quien estaba segura de nunca haber visto al príncipe tan relajado.
Ripkard volteo a ver el reloj y se dio cuenta de la hora suspirando suavemente. No importaba si no terminaban de hablar, al final de cuentas, iba a tener que seleccionar a tres de ellas para tener una especie de cita, y estaba casi seguro de quienes eran.

― Creo que, esta vez seré yo quien termine una entrevista – hablo Ripkard tras unos minutos en silencio – te agradezco tu participación.
― El gusto es mío – respondió Brigit levantándose con dificultad.
― Como muestra de agradecimiento, déjame ayudarte a llegar a tu silla – Brigit sonrió con sarcasmo plantado y Ripkard no pudo evitar reír – me daría hasta vergüenza a mi si veo que te caes de bruces enfrente de las seleccionadas y de las cámaras.

Al principio los dos salieron de la sala caminando despacio mientras Brigit hacia lo posible por no mostrar que se estaba apoyando de Ripkard, algo que le hizo gracia al observar cómo se ponía como tomate al ver que las demás seleccionadas le tiraban una mirada llena de odio y veneno observando como sus manos estaban unidas en un firme agarre.
Iba pasando por la sala de su hermano mayor, cuando este salió con el rostro cansado de las entrevistas, pero de inmediato se fijó en la obra de caridad que estaba haciendo Ripkard. Vio de reojo como Sylvan se tallaba los ojos para ver si no era una ilusión y soltó un silbido al estar cien por ciento seguro de lo que pasaba era cierto, y claro que las cámaras estuvieron presentes en todo paso que dieron.
Brigit tomo asiento con cuidado en un sillón que se encontraba en la esquina del salón y Ripkard asintió, la hora de sonrisas se había acabado y en lo único que podía pensar con claridad sin marearse, era en su cama y diez horas de sueño, la biblioteca había quedado en segundo plano.

― Bien, hasta aquí llego – asintió en su dirección e hizo el ademán de irse.
― La verdad nunca pensé que su alteza hiciera algo como esto por una número siete – susurro para que solo él la escuchara.
― Soy una caja de sorpresas – hablo por encima del hombro y siguió su camino metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón.

Camino a través del salón con las miradas curiosas y sorprendidas de lo que había pasado, pegadas a su espalda; solo esperaba que el espectáculo que acaba de dar, haya sido lo suficientemente bueno para que su padre le deje dormir hasta una hora apropiada según su punto de vista, a su vez que esperaba, todo fuera de maravilla, si así era, tal vez tendría su libertad más rápido de lo que él pensaba.
Se colocó al lado de su hermano y los dos esperaron a Noah quien seguía metido con una seleccionada, tenían que estar los tres juntos para irse al fin, nunca pensó que tendría tantas ganas de entrar y sacar a su hermano menor a rastras, aunque estuviera en cámara.
Una vez más se controló y volteo a ver a Sylvan que lo seguía mirando con los ojos abiertos y una sonrisa burlona cruzaba su rostro, Ripkard rodó los ojos y se cruzó de brazos.

― ¿Qué le paso a mi hermano? – finalmente pregunto – ese que parece estatua.
― Idiota – murmuro Ripkard propinándole un golpe en el hombro – Uno ya no puede ser una buena persona porque creen que te llevaron los extraterrestres.
― Esas palabras no pueden estar junto con tu nombre – se rio Sylvan ganándose una mala mirada del menor.

Solo esperaba que Noah terminara pronto e hiciera algo que lograra que todos hablaran de eso para que lo dejaran en paz, no se imaginaba a las señoras mayores que veían ese programa, seguramente estaban apostando cual candidata era mejor para cada quien, esa idea le revolvió el estómago.
Antes de irse a dormir, recordó claramente la frase de su hermano mayor mientras los abrazaba con cariño y una sonrisa bobalicona en su rostro, puesto que habían sobrevivido al primer día de la selección y eso para ellos, ya era todo un acontecimiento, después de todo, su padre no había hecho comentarios al respecto más que darles una dura mirada de las de siempre.

― Caray, que mañana tendré de nuevo a los aguafiestas – sonrió en grande y los dos hermanos menores lo voltearon a ver con irritación.
― Dilo por ti – dijeron al unísono Noah y Ripkard.
― A veces me pregunto si eres mayor que nosotros – Sylvan vio con firmeza a Noah, tras sus ojos se notaba que estaba pensando en una respuesta inteligente.
― Claro que lo soy – se hizo el ofendido – yo te cambie el pañal una vez – Noah se había puesto rojo de pies a cabeza ante la mentira de Sylvan.
― Y terminaste vomitando – termino Ripkard siguiéndole lo que había dicho, ganándose un golpe de parte de sus dos hermanos.

Luego, los tres se echaron a reír en pleno pasillo. Si eso no era amor por sus hermanos, entonces Ripkard no sabía lo que era y porque significaba tanto para él.

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Cuando Pressia perdió a su padre pensó que todo había terminado. Había perdido toda la familia que le quedaba, no tenía sentido que siguiera, su madre los había abandonado desde que ella tenía uso de memoria, por lo que su padre había sido la única familia que había conocido a lo largo de los años. Hubo momentos difíciles donde se mantenía viva a base de la comida que había en la alacena, o simplemente no lo hacía.
Prefería estar encerrada en casa por las habladurías de la gente, quienes corrieron el rumor de que a su padre lo habían asesinado por ser parte de los rebeldes, Pressia estaba cien por ciento segura de que era incorrecto. Su padre le era fiel a la corona como para que haya hecho eso, pero no importaba lo que dijera, simplemente, se esparció y a partir de ese momento, Pressia pasó a ser hija de un rebelde, cosa que en su pequeño lugar de origen, veían como un mal presagio, como si la muerte la persiguiera.
Y las cosas no cambiaron gran cosa, no lo hicieron hasta que a su puerta toco un muchacho igual de menudo que ella en ese momento. El niño sonrió como si se hubiera encontrado con una vieja amiga, y en lugar de huir por la pinta de Pressia, la insto a unirse a ellos, nada más y nada menos que a los rebeldes, después de todo, él provenía de una familia de ese grupo especifico de gente, que mejor que tener a alguien como Pressia entre ellos, después de todo, tenía un increíble rencor hacia la corona.
Nunca supo él porque su padre había sido ejecutado, nunca se entero si los cargos que le implicaban eran ciertos, pero ella estaba completamente segura de que eran mentira, y por eso mismo, se obligo a ir con él, ya no tenía nada más que perder realmente.
Y tras largos años de hacerse pasar por la prima de la familia, fue que termino embarcándose a la selección por cuenta propia, ella sabía que esta era la oportunidad de oro que necesitaba para derrocar a aquellos que odiaba tanto, solo necesitaba eso para poder dormir en paz.

― Oh, mira santo cielo – chillo su estilista en cuanto la vio entrar por la puerta.
― Te juro que te cortare las manos si osas cortarme el cabello, o incluso si me lo tiñes – amenazo Pressia en cuanto vio las claras intenciones de aquel muchacho moreno.

Una hora después y Pressia se encontraba fuera de la sala con un par de mechas rubias en el pelo ondulado, que fue lo único que accedió a hacerse, se podría decir, que luego de eso, el estilista había pedido un cambio urgente y ella estaba contenta con eso, odiaba que las personas se pusieran parlanchinas con ella cuando ni si quiera los conocía.
Y así fue su primer glorioso día, evitando a todas las presentes mientras encontraba un sitio en aquellos inmensos jardines para esconderse, lo único que quería era dibujar ese inmenso lugar, no podía evitar sentirse maravillada por estar dentro del castillo, así tampoco como no podía decir que todo dentro era horrendo.
Se sentó en una esquina de los jardines haciendo a un lado la molesta falda que le habían elegido para vestir y saco su cuaderno de dibujo junto con un lápiz, lo único que decidió llevarse con ella, su libreta de dibujo por más vieja que estaba o por más hojas salidas que tenía, siempre iban con ella.

― ¿Qué dibujas? – escucho preguntar a alguien detrás de ella haciendo que apuntara el lápiz contra aquella persona.
― ¿Qué crees que haces? – siseo enfadada – nunca llegues a hablar con una desconocida por detrás.

El chico se echo a reír como si fuera la cosa más divertida del mundo y se tumbo a su lado, estirando todo su cuerpo hasta donde le permitía. Pressia sintió que su breve momento de paz se había esfumado e hizo el intento por irse, más el castaño que seguía en el suelo con los ojos cerrados, comenzó a hablar.

― Estoy cien por ciento seguro de que no eres una doncella – comento con una sonrisa – de inmediato se hubiera disculpado por haber hecho eso, y tú…bueno, me ves como si me quisieras matar.
― Estas en el camino correcto.

Que Maryus la ayude. Cuando ella había enviado los papeles a la selección, estaba segura de que le iba a tocar con su primo falso, después de todo, podía estar por las dos herederas del lugar, pero sus padres lo enviaron a Victorville, demasiado lejos de ella, estaba sola en ese lugar desconocido pero no le importaba. Siempre pensó que iba a estar sola en la competencia, pero justo tenía que llegar aquel chico a romper sus ilusiones solitarias.

― Me disculpo por venir a interrumpir tu momento de inspiración, dibujas bien – hablo haciendo que Pressia lo volteara a ver confundida.
― ¿Los viste?
― Te vi a lo lejos y decidí acercarme por atrás, no pensé que pudieras dibujar esto…
― Lo considero una ofensa – soltó con la voz fría – debes de pedir permiso cuando vas a ver algo personal.
― Perdón – susurro sonando verdaderamente apenado – no pensé en eso, supongo que mi hermana me pego las malas costumbres.
― Bien – murmuro a punto de irse.
― Espera, ¿No me vas a decir cómo te llamas? – grito levantando solo su cabeza.

Pressia rodó los ojos y acomodo las hojas salidas. El cuaderno desde hace un par de meses que estaba repleto, no le quedaban hojas en donde ella pudiera trabajar, así que por eso, comenzó a tomar pedazos de hojas sueltas para archivarlas en ese cuaderno, no estaba dispuesta a hacer a un lado el último recuerdo de su padre.

― No tengo intenciones de tener amigos, ni los quiero – dijo con el rostro inexpresivo y el chico se soltó riendo.
― Bueno, para que veas que hago algo por desconocidas – se acerco a ella y se puso en sus espaldas – te llenaste la linda falda de lodo, es una pena.
― Iré con mis doncellas y que me arreglen – fulmino con la mirada alejándose de él – no necesito que me ayudes.
― Como quieras – se encogió de hombros y se cruzo de brazos – me llamo Uriah – grito antes de que ella desapareciera por la puerta.
― Bien por ti.

Pressia camino por el castillo con cuidado de toparse con otro seleccionado, o aun peor, con los herederos o reyes, si lo llegaba a hacer, iba a perder todo el encanto que estaba dispuesta a fingir.

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Anton tenía ganas de salir corriendo, y no precisamente porque ya no quisiera estar en la selección, es decir, de que se podría quejar, recibía comida que nunca pensó llegar a probar, así también como dormía en un colchón de lo más cómodo. Sentía que estaba en una especie de paraíso.
Durante las comidas, Aoki lo seguía de cerca y Anton procuraba tirar con disimulo un poco de su comida para que el perro pudiera comer, pero estaba cien por ciento seguro de que el guardia que se ponía detrás de su asiento, había visto sus movimientos, ¿Debía de pedir un plato para Aoki?
Estaban en el jardín jugando cuando ocurrió. Anton lanzó el palo lo más lejos que pudo para que Aoki saliera en su búsqueda, por lo que se sentó en el suelo esperando su regreso, seguramente su mascota se iba a ir olfateando cada centímetro del jardín extraño hasta encontrar la rama.

― Pensé que no ibas a ingresar en esta selección, chico.
― ¿A quién le dices chico? – pregunto levantándose - Debemos de tener casi la misma edad.
― No te hagas el desentendido – sonrió y volteo a los lados - ¿Dónde está tu guardián? – Anton se cruzó de brazos y espero a que terminara para que lo dejara en paz, odiaba las confrontaciones – Ustedes no tuvieron el mejor ingreso a este lugar – comento de pronto devolviendo la atención a Anton.
― Otra persona también me advirtió eso, pero gracias por recordármelo…
― Mira, no sé qué tipo de pacifista eres, pero – el guardia se acercó a él, demasiado para su gusto – pero cuidado con la princesa Teresa…
― La princesa me cae bien – intervino encogiéndose de hombros – y yo no vengo especialmente por la selección, solo quiero comida y un lugar donde dormir…

El chico que tenía enfrente se quedó quieto un momento como pensando de donde había salido él, pero Anton solo sonrió e hizo acopio de sus fuerzas para intentar no molestar al guardia, no quería más problemas en ese lugar que le atrajeran enemigos.

― Entiendo tu preocupación, seguramente la conoces bien… - extendió una mano e intento sonreír – si es de esa manera, seré su amigo en todo caso, no planeaba algo diferente de todos modos.
― ¿Qué estas…?
― Ya, déjalo amigo – escucho decir alguien a un lado.

Los dos desviaron su mirada hasta toparse con un chico de pelo negro con una ligera sonrisa mientras sostenía a Aoki en sus brazos, su mascota tenía el palo en su hocico mientras movía la cola como si hubiera ganado un premio. El guardia tomo una fuerte respiración y comenzó a retirarse.

― Espera – llamo Anton deteniendo al guardia - ¿Cómo te llamas?

La pregunta logro descolocarlo haciendo que se quedara estático en el lugar, luego se giró lentamente hacia donde se encontraba Anton y lo vio durante un largo rato hasta que negó lentamente con la cabeza.

― ¿Piensas acusarme de acoso o algo? – sonrió de cierta forma que logro helar el ambiente de nueva cuenta.
― No, nada de eso – Anton ladeo la cabeza y se quedó viendo al chico.
― Dexter – dijo finalmente corriendo al trote para no seguir hablando.

Anton se dejó caer en el césped y de pronto sintió que Aoki llegaba a su lado exigiendo que lanzara nuevamente el palo, pero estaba seguro de que no tenía fuerza en los brazos, después de todo, la tensión con el guardia anterior lo había dejado evaporado hasta el punto de sentir el cuerpo pesado.
El otro chico se sentó a su lado y aventó la rama para comenzar a jugar con su perro mientras pensaba en la situación.

― Eh, no te he dado las gracias – dijo volteando a ver a su acompañante.
― ¿Las gracias? – sonrió de lado y ladeo la cabeza.
― Por intervenir – respondió seriamente - ¿Sabes? Odio las confrontaciones, aunque no entendí a que venía todo eso.
― Después de todo creo que si eres un pacifista – comento sonriendo por completo – mi nombre es Dominic.
― Anton – intento ser formal pero su nombre le salió con un tono cantarín que los hizo reír a los dos.

Los dos se quedaron en silencio un momento observando como Aoki iba y venía con el palo, así también, como escuchaban el ajetreo normal de la preparación para el almuerzo, Anton no sabía cómo interpretar lo que estaba pasando, o si de verdad podía confiar en Dominic.
Después del terrible inicio en ese lugar, estaba seguro de que la mitad delas personas presentes, lo odiaba o tenía algo en contra de él, los guardias en especial. Cada vez que pasaba solo por enfrente de un guardia, tenía la sensación de que se iban a tirar encima suyo.
Y luego llego Dexter a advertirle acerca de la princesa. Estaba seguro, de que no quería dañar a nadie a su paso, puesto que odiaba ese tipo de sentimientos, siendo una bola de positivismo andante.

― A veces los guardias son un poco…difíciles, ¿No? – hablo mientras acariciaba a Aoki detrás de las orejas – creo que están un poco nerviosos por aceptar gente de casta baja dentro de este lugar.

La risa que dio hizo que Anton se relajara un poco, aunque en el fondo parecía estar en completo acuerdo. A pesar de todo, sentía que Dominic se encontraba en el mismo estado que él al hablar de los guardias del palacio, como si fueran una peste que rondaba por los pasillos.

― ¿De dónde vienes?
― Hansport, casta ocho.
― ¿Ocho? – parecía sorprendido – no me había encontrado a alguien de la ocho – asintió – y más que me lo dijera de esa forma…
― ¿A qué te refieres?
― Si bueno, con orgullo.
― Es porque en realidad no me importa – se encogió de hombros y se estiro lo más que pudo – el lugar de origen no define lo que es uno.

Dominic se levantó repitiendo la acción de su ahora compañero, caminando juntos a la sala de comida donde todo mundo se estaba congregando, en cierto punto, era la hora favorita de Anton, y que si fuera por él, pediría todos los platillos del menú a todas horas para asegurarse de comer bastante. Aunque eso supusiera una verdadera molestia para los cocineros.
Esa vez, Dominic se sentó a su lado e iniciaron su comida en silencio, casi todos estaban tan tiesos como la familia real, que observaba a los presentes con ojo crítico, como si supieran quien iba a cometer un error, el mínimo. Eso ponía de nervios a Anton, puesto que no estaba acostumbrado que alguien lo observara cuando comía.
Pasó un pedazo de costilla por debajo de la mesa y Aoki la agarro para comenzar a comérsela justo en sus pies, esta vez, el movimiento paso desapercibido, o eso creía, ya que al cabo de unos minutos, Dominic comenzó a darle las sobras de la carne que quedaban en su plato.

― ¿Cómo se llama? – preguntó en voz baja – se me olvidaba preguntarte.
― Aoki – asintió dándole otro trozo – parece que le agradas.
― Pensé que era la mascota de una doncella o algo así – se encogió de hombros – y recordé que había visto a un chico con un perro.

Anton negó con la cabeza divertido y se dispuso a seguir comiendo, más Dominic le dio un codazo suave.

― Y dime, ¿Por qué estás aquí, Anton?
― Bueno, ¿Qué no ves estas delicias? – sonrió hacia su plato lleno de comida y sintió como se le hacía agua la boca - ¿Y tú?
― Por nada en especial – pero miro de soslayo hacia donde estaba la casta real – quería probar suerte en este lugar, es todo.

Estaba seguro de que no iba a entender por completo los motivos de Dominic, ya que en ese lugar, había todo tipo de personas con sus propios motivos egoístas por los cuales encontrarse en la selección, así como el perseguía lo suyo, debía de dejar a cada quien con lo que estaba persiguiendo. Aunque luego de esa pregunta, sentía un aura distinta en Dominic, devolviendo su sentimiento de precaución, incluso Aoki lo sintió y procedió a esconderse en sus piernas.
Tal vez, no debía de seguir hurgando en ese tema por más curiosidad que le diera, y quien sabe, al parecer si era una especie de pacifista extremo al que no le gusta verse involucrado en ningún tipo de percance, era feliz como estaba y así quería quedarse.

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Si el aburrimiento se midiera en una especie de escala o algo parecido, en ese caso, Uriah estaba completamente seguro de que él sería la persona más aburrida del momento.
Estaba de lo más incomodo al estar siendo observado a todas horas del día, a veces sentía como le quitaban la privacidad, incluso mucho más que cuando estaba en casa con sus hermanos entrometidos, extrañaba su hogar y en especial, su cama. Sentía que las del palacio eran demasiado esponjosas como para dormir a su gusto, por lo que terminaba paseándose por la habitación esperando hacer algo divertido, y vaya que nunca lograba encontrarlo.
Después de la entrevista con Skyler, estaba seguro de que la princesa le agradaba bastante, definitivamente no era como las chicas de su preparatoria, era en definitiva, mucho muy diferente de lo que en realidad se esperaba de la casta real. No se sorprendería si llegaran a trabar amistad después de todo, y a pesar de estar en la selección, Uriah no fue de manera específica a conquistar una princesa, en absoluto. Y para empezar, él no sabía si quiera el porqué estaba ahí.
Un increíble estruendo sonó a unos metros de donde estaba como para que lograra dar un salto del puro susto, si alguien le hubiera dicho que se trataba de los rebeldes, él les hubiera creído por completo, por eso mismo se acerco a donde se escucho dicho ruido movido por su enorme curiosidad.

― ¿Estás bien? – pregunto, más las simples dos palabras se le hicieron absurdas en sus oídos.

Estaba claro que le pobre chico la estaba pasando mal, había cajas a su alrededor y adivino que estas estaban pesadas, un rasguño estaba en su mano y podía adivinar que fue cuando se quiso apoyar en el árbol a su lado, aunque gracias al cielo, y Uriah esperaba que fuera así, no había sangre por ningún lado.
El muchacho logro asentir apenas dándole a entender a Uriah que se encontraba bien, pero en cambio, una mueca de agotamiento cruzo por su cara, haciendo que quisiera salir corriendo a pedir ayuda.

― Vaya lió que he armado – comento haciendo que Uriah volviera al presente – por quererme ahorrar un viaje – comento levantándose mientras se sacudía la tierra del pantalón.
― Oye, sé que no es mi problema ni nada parecido, pero creo que necesitas un descanso – sincero viendo como el otro comenzaba a tomar las cajas del suelo, al escucharlo hablar, volvió a verlo y sonrió.
― Estoy bien, en serio.
― Si claro, y yo seré rey – comento de forma sarcástica haciendo que el otro ladeara la cabeza.
― No tengo porque burlarme de tu sueño.

Uriah pasó una mano por su rostro en signo de frustración y vio como el muchacho comenzaba a levantar las cajas del suelo, las cuales de seguro estaban pesadas por la mueca de cansancio que daba en algunas ocasiones. Suspiro pensando que realmente era lo correcto y se imagino que estaba ayudando a una anciana o algo parecido, después de todo, no tenía nada mejor que hacer hasta esperar la comida. Después de haber ahuyentado a la chica de antes, no tenía con quien hablar.
Y qué mejor que aprovechar el tiempo ayudando a alguien.
Cuando tomo la primera caja para comenzar y luego la segunda, fue cuando su acompañante lo volteo a ver con cierta confusión. Uriah no estaba acostumbrado a no hacer algo por alguien extraño, pero con aquel chico empezó a hacerlo de forma inconsciente, tal vez se estaba convirtiendo en una buena persona.

― Oye, no tienes porque…
― Bien, pues si quieres seguir trabajando, tendrás que aguantarme un momento, que no tengo nada que hacer – dijo cargando las pesadas cajas con sumo esfuerzo – me llamo Uriah.

El otro le sonrió y asintió aunque podía notar la confusión en su mirada, más decidió ignorar eso, no iba a dejar que alguien trabajara hasta desfallecer cuando él no tenía nada que hacer.

― Me llamo Simon – hablo caminando a su lado – un extraño placer a decir verdad.
― Que quede claro, la mayoría de mis amigos no los conozco cundo se les caen las cajas encima…

Los dos rieron y apresuraron el paso por el peso de las cajas, las cuales poco a poco Uriah sentía que se le iban a desencajar los brazos, y había dos opciones, o Simon era la persona más fuerte que conocía o Uriah se había vuelto un debilucho en los años que no hizo esfuerzo alguno por no entrar a la milicia. Tal vez eran las dos opciones.

― No sé porque, pero tienes cara de que te reirías si a un amigo tuyo se le caen las cajas encima – sonrió Simon más no había atisbo de sarcasmo.
― Tienes toda la razón – asintió lentamente – creo que, primero me aseguraría de reír lo suficiente antes de asegurarme que están bien…pero gracias por tu observación.
― Supongo que cada persona es una caja de sorpresas.
― Me lo han dicho – Uriah continuo caminando con un poco más de dificultad – soy buen cocinero, me lo dice mi hermana…así que si necesitan ayuda en la cocina, me pueden llamar.
― Le diré a la encargada – Simon se echo a reír mientras negaba con la cabeza.

Seguido de eso, los dos continuaron su camino hasta el destino de las cajas, las cuales se hacían más pesadas conforme la fuerza de los dos iba disminuyendo, pero en todo el camino, ninguno de los dos dejó de hablar.
Y Uriah estaba sintiendo que en verdad, se estaba convirtiendo en una buena persona, pero si tan solo no hubiera dejado atrás a su hermana a su suerte, se lo hubiera creído por completo, mientras tanto, seguía con su sentimiento de culpabilidad.


Última edición por Tessa el Sáb 27 Ago 2016, 5:10 pm, editado 1 vez
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Re: The Selection.

Mensaje por Kurisu el Lun 15 Ago 2016, 7:45 pm

Capítulo 10 Parte 2

Escrito por: Tessa || Personaje: William O'Hare, Pressia Bryant, Charlotte Zaslavski, Gytta Poynter, Brigit Normendi & Ripkard Shawcross.

La última gota de energía que tenía en su cuerpo se había ido por completo. El día entero se la había pasado en un encargo más de Turian, lo que equivalía a una semana de mal humor para Will. Se sentía increíblemente culpable por no haber estado en el primer día de la selección, sobre todo por no poder ayudar a Gytta en caso de que un seleccionado se saliera de su papel original, ya vería cuando escaparse para ir a hablar con la rubia.
Entro empujando la puerta, y logro cerrarla de una patada para voltear a ver a las escaleras.
Normalmente, cuando él se encontraba fuera, Gytta solía esperar su regreso en la puerta, pero estaba claro que ya no eran unos niños, y ya no podía hacer nada por regresar esos tiempos. Al ver la escalera, se encontró con una oscuridad absoluta y tuvo que tallarse los ojos para estar seguro de que no iba a empezar a tener alucinaciones. Se sentó en el primer escalón, recordando aquellos años cuando era un recién llegado.
Los demás guardias le hacían burla por ser un niño, no estaba destinado a esa vida a tan corta edad, y todos se encargaban de repetírselo, excepto Gytta, quien para sorpresa de todos, lo tomo como guardia personal, algo que no supo diferenciar si lo hacía por lastima o por simple afecto, aunque eso al paso del tiempo dejo de importarle.

― Vaya cara larga que tienes, William – escucho una voz conocida y se giro para ver quién era.
― No creo que a mi hermana le guste que estés tan decaído – otra voz diferente completo la frase y en su campo de visión aparecieron las menores de los Poynter.
― Su alteza – inclino la cabeza hacia ellas.
― Que rígido – se burlo Rita sentándose a su lado derecho.
― Exacto – asintió Annelyss –¿Acaso ves a Turian aquí para que sigas con eso? – Anne se sentó a su izquierda.

Los tres se quedaron en silencio y observaron las tres sombras que aparecían en el suelo y Will pensó, que en ese momento de su vida, él parecía el menor, incluso en la oscuridad. Sacudió ligeramente la cabeza y volteo a los lados para ver que en efecto no estaba alucinando.

― ¿A que le debo este honor, princesas? – Rita le dio un golpe en el brazo y Anne suspiro.
― Nunca cambias – negó suavemente – nos preguntamos, porque no te hemos encontrado en todo el día de hoy…
― El señor Turian me encargo hacer un trabajo en el pueblo – comento sonriendo forzadamente.
― Que divertido – se burlo Rita.
― Sí, bueno, he hecho cosas mejores.
― Bueno, solo queríamos saber eso, Gytta se la ha pasado decaída todo el día porque no estabas – Will se intereso de inmediato y volteo a ver a Anne – mira que problemáticos son…
― ¿Me harían el honor de decirme….?
― Le dijimos a nuestro padre que querías participar en la selección de Gytta – hablaron las dos al unisonó logrando que el chico se quedara mudo.

Will se levanto de un salto mientras se atragantaba con su saliva en un intento por recuperar la compostura, vaya lio que estaban haciendo en ese momento. Cuando logro serenarse un poco, comenzó a caminar de un lado a otro en círculos, todo se estaba convirtiendo en un desastre.
Volteo a ver a las hermanas esperando que estuvieran bromeando con él, pero las dos estaban sonriendo como si dijeran que esta era su oportunidad fantasma. Si el rey estaba enterado de lo que estaba pasando, seguramente su empleo estaba cerca de irse por el retrete, como mínimo lo mandaría a otro país de intercambio entre guardias. Will nunca había tratado al rey, ni si quiera intercambiaba una palabra con él aparte de una reverencia y un “su alteza”, el cual siempre pasaban de largo. Después de todo, era el rey. Sabía que era el gobernante más benevolente que tuvo Victorville en mucho tiempo, pero sus hijas eran como un tesoro preciado para él. Y la reina, seguramente lo sacaba a patadas.

― Oh, cielos – dijo al fin, más seguía paseándose enfrente de las menores – aún tengo tiempo de correr lejos, puedo fingir mi muerte…
― Oye – llamo Anne riéndose – no puedes hacer eso.

Will la volteo a ver y se encontró con las sonrisas de Anne y Rita.

― El rey va a mandar la solicitud de tu presencia por la mañana antes de iniciar el día…
― Si, aún estoy a tiempo de correr – interrumpió a Rita y comenzó a subir las escaleras.
― Alarmista – Annelyss se había levantado y lo estaba siguiendo – mi padre no te va a decir nada, solo querrá aclarar un malentendido.
― Y sabes, lo peor que creo que pueda pasar – inicio diciendo Rita – es que termines de trabajar para Turian.
― Sería un milagro – sincero sonriendo.
― Entonces no se diga más.

Sonrió Rita con entusiasmo y corrió escaleras arriba, en cambio Annelyss aún se encontraba en la escalera sacudiendo su falda con gesto distraído, luego levanto la vista a Will y sonrió.

― En serio, no entiendo como Gytta y tú pueden ser tan ciegos – comento para subir de poco a poco.
― Gracias por todo – exclamo Will haciendo una pequeña reverencia.

Annelyss rodó los ojos por la formalidad con la que lo había dicho, y de pronto, se fue caminando tranquilamente a dormir sin decir una palabra más, ya era de noche para que las dos princesas estuvieran despiertas.
No entendía exactamente que le esperaba al día siguiente, pero esperaba confiar cien por ciento en la palabra de las hermanas, después de todo, la familia real de Victorville, era en su punto de vista, la más unida en ciertos aspectos. Suspiro con cansancio y decidió dejar el tema por zanjado, solo por el momento. Bajo a su habitación y se quedo profundamente dormido esperando que el día siguiente nunca llegara.

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Pressia daba vueltas por el lugar esperando que el sueño acudiera a su encuentro, necesitaba dormir pero por alguna razón no lograba hacerlo. Había estado demasiado aturdida toda la tarde pensando en su misión y el verdadero objetivo que estaba cumpliendo en ese lugar, no debía de dejar que nada de eso la deslumbrara.
Sacudió la cabeza y comenzó a caminar a su habitación, seguramente, la noche le comenzaba a afectar demasiado, a pesar de que en sí, nada lograba asustarla a menudo, estaba completamente segura de que su venganza estaba a la vuelta de la esquina.
Sonrió como pudo a la vez que seguía su camino, pero justo cuando iba llegando a su habitación, una sombra paso a su lado y los dos se detuvieron sincronizadamente, ella estaba consciente de quien era, después de todo, ellos dos fueron enviados a ese lugar, juntos.

― Pensé que nunca me iba a deleitar con tu sonrisa – comento su compañero con evidente sarcasmo.
― Y yo que no me iba a topar con tu horrendo rostro, James.
― Siempre con tus comentarios afilados, Pressie – a pesar de todo, el rubio sonreía como si fueran mejores amigos.

James Malone, por algún motivo, razón o circunstancia, término yendo a la selección con Pressia, haciendo de su vida un poco más miserable de lo que ya era. Cuando Pressia se mudó a su nuevo hogar, fue cuando conoció a James, y no, no es como si fueran amigos de la infancia porque solo el cielo sabía cuánto Pressia había estado evitando al rubio durante toda su vida, únicamente para que terminaran en el mismo lugar, con la misma meta, en verdad el infierno le estaba poniendo a prueba, eso sin duda.

― ¿Quisieras centrarte en el objetivo del porque estamos aquí? – murmuro con los dientes apretados – no te lo tomes como si estuviéramos en la playa.
― Bueno, ahora que lo mencionas…en verdad me gustaría estar en la playa – Pressia lo fulmino con la mirada logrando únicamente que su compañero se soltara en carcajadas.
― Sí que te odio.
― Espera – James tomo el brazo de Pressia y la hizo retroceder.
― ¿Qué?
― Mañana…tenemos que hablar – se quedó estática y asintió – después del almuerzo, ¿Si?
― Si no estás babeando por Skyler, cuenta conmigo – empujo suavemente su hombro y James volteo a verla confundido.
― Espera, Pressia Bryant acaba de hacerme una broma – de haber luz, estaba segura de que James estaría sonriendo como un idiota.
― Dios, ¿Porque me enviaron con alguien como tú? – pregunto a la nada.
― ¡He visto un milagro! – medio grito con una enorme sonrisa.

James se soltó riendo y Pressia tuvo que seguir caminando para evitar lanzarse a la garganta del rubio. Estaba segura de que si no fuera por su increíble voluntad, habría atacado a su compañero en pleno castillo.
Pero después de todo, si podía soportar sentarse en la misma mesa que los de la casta real, se creía capaz de hacerlo todo, estaba llegando a sus límites de fuerza de voluntad y ella estaba segura de eso más que nada.

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Charlotte Zaslavski, una chica cualquiera con un sueño como todo adolescente hormonal, pero a pesar de todo y gracias a su madre, había terminado trabajando en el palacio de Direfall. Siempre se dio cuenta de las miradas llenas de envidia que sus hermanos le lanzaban por ser la mejor en clase, o por tener el carisma necesario para ganarse a las personas y salir del hoyo donde estaban metidos.
Pero nunca en su vida, había imaginado que terminaría en ese lugar destrozando sus sueños, de eso se habían encargado cuando decidieron gastar los ahorros que la rubia guardaba debajo de la cama, quitándole todas las oportunidades que tenía.
A partir de ese momento, aceptó el empleo en el castillo donde había aprendido muchas cosas, y más valía quedarse en el empleo en el que estaba en lugar de arriesgarlo por algo que no sabía si iba a funcionar, tenía miedo de fallar y si lo hacía, estaba segura de que se iba arrepentir por dejar un empleo estable como lo era el palacio, al final de cuentas, no estaba tan mal ser ayudante de cocina.

― ¿Quién habla a esta hora? – gruño la encargada de cocina escuchando como la campana de un pedido fuera de hora tintineaba, por desgracia tenían que atender.
― ¿Qué pidieron? – Charlie intento ver por el grueso hombro de la encargada quien dificultaba su vista.
― Un plato de salchichas – respondió confundida.
― Si gusta yo las puedo hacer, solo es freírlas en el sartén, no es gran cosa – se encogió de hombros y la señora rechoncha le devolvió la mirada.
― ¿Segura?
― Completamente, solo me quedaría limpiar el plato y el sartén con el que las haga.

Charlie pensaba, de que por ser un simple antojo de medianoche, era raro pedirlo a esas horas, no podía negar que algunos seleccionados al venir de buenas castas, se les subieran los humos al tratar con los empleados, y muchas veces, cuando pedían comidas a destiempo, terminaban siendo platillos bastante excéntricos, un simple plato de salchichas no eran nada a comparación de algunas comidas que había tenido que preparar.
Cuando termino de dorarlas como correspondía, procedió a partirlas para luego dejarlas en un plato, el cual cubrió con para que no se enfriaran.
Camino por los pasillos ahora desiertos por los cuales solo pasaban los guardias nocturnos, en ocasiones se detenía para saludar a aquellos que le caían bien, había otros que simplemente no podía voltear a verlos tras tener una discusión con la mayoría de ellos.
Llego a la puerta de donde había provenido el pedido y se detuvo al ver como el guardia se ponía tieso, tanto ella como el señor estaban agotados por su trabajo, no podía negarlo.

― ¿A qué vienes? – pregunto viéndola de arriba abajo.
― Pedido del señor…Anton Lindbland – contesto viendo una hoja donde había anotado el nombre.
― ¿Comida? ¿A esta hora? – parecía incluso más sorprendido que ella y la encargada de cocina.
― Si bueno, algunos tienen sus gustos culposos a medianoche, no los juzgo.
― Por reglas, dejare la puerta abierta – suspiro cansado tocando un par de veces la puerta – no tardes mucho, en cuanto termine sales de aquí, ¿Bien?
― No tengo ganas de quedarme, mañana tengo trabajo como tú – el guardia asintió pesadamente.

La puerta se abrió de golpe y la luz que emanaba de la habitación, logro que cerrara los ojos para no deslumbrarse, ese cuarto destacaba demasiado en medio de la oscuridad que representaba el pasillo, siendo algo poco común, teniendo en cuenta que los seleccionados se levantan temprano.

― Uh, muchas gracias – sonrió en grande y tomo la bandeja con cuidado.
― ¿Anton Lindbland?
― Por supuesto – asintió caminando hasta el centro de la habitación, segurido de eso, dejo caer las salchichas al suelo, haciendo que la sangre de Charlie hirviera en ira.
― ¡¿Qué estás haciendo?! – chillo enfurecida al ver el desperdicio de sus pocas energías.
― Aoki, ven aquí muchacho.

Un pequeño perro salió de abajo de la cama con una pantufla en el hocico con cierta curiosidad, pero en cuanto vio las salchichas en el suelo, dispuestas para que fueran su comida, el animal comenzó a devorarlas mientras Anton sonreía como padre orgulloso.

― ¿Para eso…?
― Lo siento, en verdad, por hacerte trabajar horas extra – dijo sinceramente entregándole el plato – es solo que, en la tarde solo le pude dar un par de sobras con ayuda de Dominic y me sentía culpable…
― Bien – asintió abrazando el plato - ¿Por qué específicamente trajiste a tu perro a este lugar?
― No nos hemos separado en cinco años – sonaba ausente mientras calculaba el tiempo pero luego se encogió de hombros – realmente hemos estado juntos desde que recuerdo, no lo iba a dejar tirado.
― ¿Lo encontraste en…?
― En la calle, si – sonrió como si fueran buenos tiempos – piénsalo o no, es como un encuentro predestinado.
― No creo en esas cosas, lo siento.
― Da igual – Anton en absoluto parecía decepcionado – siempre habrá algo que te haga cambiar de opinión, eh…
― Charlie.
― Señorita, ya salga, reglas son reglas – llamo el guardia de la puerta ahora molesto.
― Fue un gusto, Charlie, espero que creas en el destino muy pronto…
― No es como si no te fuera a volver a ver – rodó los ojos con suma diversión, iniciando a andar hacia el pasillo – tal vez nos encontremos en el pasillo o no sé.
― ¿Ves? El destino.
― Estás loco – sonrió caminando con más prisa tras ver como el guardia la fulminaba con la mirada.

Cuando llego a la cocina, las palabras de Anton seguían rondando su cabeza mientras terminaba de limpiar. Seguramente el destino no era más que una simple ilusión de una persona, pero decidió creer que el estar en ese lugar, era por destino y no por el egoísmo de su familia.

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Gytta estaba agotada en toda la extensión de la palabra, había resistido estoicamente toda clase de jóvenes que se presentaron a su selección, y no estaba segura de a quien elegir para las citas que se veían inminentes, nadie la lograba convencer del todo.
Incluso hubo un joven que se le quedaba viendo de una manera tan desagradable en un sentido físico, que Gytta pidió a los guardias que lo sacaran, no soportaba estar bajo esa mirada durante mucho tiempo. Se sintió mal de que su primera orden como princesa, haya sido sacar a alguien de lo que se supone, era un show de televisión para divertirse.
Se dejó caer en la cama pensando en cómo les había ido a sus hermanas, ellas sin duda estaba ligeramente más entusiasmada con la selección que ella, y deseo con todas sus fuerzas sentir la misma emoción que las menores, pero había una razón por la cual no podía, y no sabía qué era eso que le impedía.
Esa pregunta no había dejado su mente desde que inicio el día, y se la hubiera preguntado a su mejor amigo, Will. Si tan solo estuviera en el palacio.
Últimamente tomaba trabajos de Turian, uno tras otro. Ni si quiera estaba en las mañanas donde se supone que se encontraban para tomarse un café a escondidas para hablar, no había ese tipo de encuentros desde que la selección toco a su puerta. Por un momento tuvo la esperanza de que fuera Will quien sacara a patadas al chico de la mañana, pero fue otro guardia quien lo hizo.

― ¿Qué estoy pensando? – grito ahogadamente colocando la almohada en su cara.

Al día siguiente, nuevamente sus doncellas la sacaron de sus sueños para prepararla para el desayuno de ese día, más estas se sorprendieron cuando observaron las enormes ojeras en los ojos de la chica, el cansancio le había hecho caer dormida en un instante, pero dos horas después, se encontraba despierta sin poder cerrar los ojos.
Dejaron que eligiera un vestido más sencillo que el de día anterior y dejo que la peinaran y maquillaran, no tenía energía suficiente para levantar una mano si quiera. Y en lo único que realmente pensaba, era en tomar el desayuno para decir quién eran sus citas, puesto que se había atrasado al propósito para tener tiempo de quien elegir.
Después de todo, había pensado en los tres chicos toda la noche.

― ¿Puedes hacerme el favor de llamar a Will? – pidió Gytta con su tono informal, estaba demasiado cansada para andar con formalidades que le quitaban energía.
― No creo que al soldado O’Hare se le haga posible venir, su alteza – comento la doncella bajando la mirada.
― Otra vez Turian – murmuro con los dientes apretados mientras se levantaba de la silla.
― En parte…
― ¿Qué? – la doncella se hizo pequeña ante la mirada de Gytta y se obligó a calmarse, la pobre muchacha no tenía la culpa de nada de lo que estaba pasando – perdona, pero dime lo que pasa.
― El soldado O’Hare ha sido convocado por el rey…al parecer discutirán algo serio, el rey pidió la charla a puertas cerradas.

Gytta trago en seco y se tuvo que volver a sentar pensando en lo que estaba pasando en el lugar donde vivía. Sus hermanas se la pasaban juntas tramando algo y ella no se podía acercarse sin que inventaran una excusa de que estaban por ir a un lugar a terminar de hacer sus planes, luego estaba el asunto de que su madre estaba vigilándola más de cerca, seguramente, esperando una actitud digna de una heredera. Y luego estaba su mejor amigo, quien estaba ausente todo el día por culpa de Turian.
La verdad, era que a Gytta nunca le alcanzó a agradar del todo Turian, sentía que había propósitos detrás de sus palabras en todo momento, con sus guardias principales vigilando todos lados, se parecía a una araña, quien sabía lo que pasaba en uno de sus hilos en cuanto se movían.

― ¿Ya van a tener la charla? – pregunto una vez que la doncella termino de arreglarla.
― Dentro de unos…diez minutos – asintió tímida.
― Tendré que ir a hablar con mi padre… - se volvió a levantar y comenzó a andar a la puerta – gracias – sonrió hacia la joven quien correspondió el gesto.
― Es un placer, su alteza.

Gytta salió de su habitación con prisa mientras iba sorteando a las personas esperando ver una mata rubia entre tanto gentío, se sentía demasiado extraño que hubiera tanta gente en su hogar, ya que nunca se había llenado de esa forma más que para los momentos donde había bailes o festividades importantes.
En su búsqueda de Will, por desgracia, se encontró con Turian, quien se quedó observándola con cierta serenidad escalofriante, cosa que no le agrado en lo más mínimo a Gytta. Turian camino a paso lento y se detuvo enfrente de ella, impidiéndole que siguiera caminando.

― Disculpa, pero necesito…
― Yo también estoy buscando al soldado O’Hare – hablo con tranquilidad – pero esperare a que su alteza termine de hablar con él – dijo suspirando – realmente no pueden durar mucho hablando, necesitan presentarse al desayuno toda la familia…
― ¿Me puedes decir para que necesitas al soldado O’Hare? – pregunto directa sin tener tiempo de pensar en sus palabras.

De pronto la estancia se había vaciado a excepción de Annelyss y Rita, quienes se habían quedado estáticas observando la escena, seguramente su madre aún estaba preparándose para salir a las afueras de su recamara. Gytta giro buscando cámaras o personas de los medios por el lugar, pero estos no se encontraban, seguramente no había nada emocionante entre una pequeña discusión entre el consejero real y la princesa.

― El soldado solo está bajo mis órdenes de hacer cualquier encargo que le dé – hablo con autoridad esperando que Gytta se echara hacia atrás, pero no lo hizo.
― ¿Sabe a qué hora llega si quiera? – hubo un silencio y los dos se quedaron viendo.

Lo que más odiaba de Turian, era su capacidad para hacer que las personas hicieran lo que él quería, siempre era así, imponiendo un ambiente tenso para que cualquiera que llegara a hacerle frente, hiciera justo lo que él quisiera. No sabía si su padre había llegado a doblegarse por igual, Turian se aprovechaba muchas veces de la amabilidad del rey.

― No permitiré que lo sigas haciendo – finalmente rompió el silencio y el aura tensa se convirtió aún más pesada.
― Lo siento mucho, su alteza – las palabras las dijo tan despectivas que Gytta tuvo que contenerse para no saltarle encima – pero necesito a gente capacitada para…
― Y yo necesito un guardia capacitado a mi lado – interrumpió firme – recuerde su posición y también el hecho de que William O’Hare, sirve exclusivamente a mis órdenes como mi guardia personal – Turian abrió los ojos con cierto deje de enfado y estaba a punto de rebatir, más Gytta no dejo que tuviera la oportunidad – recuerde su posición, he dicho, es una orden de la futura heredera de Victorville a un simple consejero…

Turian apretó los puños observando con impotencia como Gytta no se doblegaba, nunca lo había hecho ante este tipo de personas, y nunca esperaba hacerlo, no valía la pena desgastarse tanto en algo que no tenía caso, más esta vez, estaba peleando por algo justo. Después de lo que se sintieron años, Turian agacho la cabeza a modo de reverencia y se fue caminando a paso rápido por el pasillo principal, directo hacia la cocina. Gytta se sintió culpable de mandarles tal carga a los de la cocina, pero de eso ya tendría que hablar ella personalmente con el rey.

― Vaya – silbo Rita detrás de ella.

Sus hermanas se habían acercado un poco más al observar la escena que se estaba llevando a cabo y observaban a Gytta con una de sus típicas sonrisas cómplices, definitivamente algo se tramaban esas dos.

― Nunca había visto a la comadreja tan enojado – comento Rita haciendo reír a las tres.
― Espero no haber perdido el juicio – susurro Gytta intentando relajarse, vaya mañana había tenido.
― Créeme hermana, que nunca te había visto más cuerda que en ese momento – sonrió Anne haciendo que Gytta le correspondiera.
― Eso espero, eso espero – repitió mientras las tres daban vuelta y se dirigían juntas al jardín.

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Al terminar otro desayuno bastante tenso, Brigit esperaba un poco de paz en un lugar donde nadie entrara, estaba sumamente cansada de las miradas que todo mundo le daba luego de lo sucedido con Ripkard. Lo único que necesitaba era un tiempo a solas para pensar que hacer antes de la actividad que tuvieran preparada para ese día.
Camino por los pasillos y se fue a un extremo del castillo completamente segura de que esa sección de la casa no fueran las habitaciones reales, no sabría ni qué hacer si en un momento se adentrara a la habitación del rey. Que el cielo la amparara si llegaba a hacer semejante tontera.
Llego hasta la puerta del fondo y tuvo que forzar un poco la cerradura para que lograr entrar a la estancia, estaba pensando seriamente comenzar a escribir las cartas para sus abuelos y que supieran que se encontraba bien dentro de ese programa de locos, sobre todo, con un príncipe que parecía cascarrabias pero que por alguna razón, leía tantos libros para no enfocarse en la vida de los demás.
Al abrir la puerta se encontró con miles de libreros llenos de tomos viejos, aunque estos parecían más desgastados que los que ella veía en Rottingham cuando entraba a hablar con Skyler, quien un par de veces, le permitía llevarse un libro de su interés. Cerró la puerta a sus espaldas y se detuvo a escuchar que nadie la habría seguido hasta aquel lugar, después de todo, se veía polvoriento y antes estaba cerrado, por lo que podría ser una habitación abandonada, le doy tanta lástima por los libros que se encontraban en la sala.
Un ruido se escucho en la habitación y Brigit se pegó a una estantería para esperar a que algo pasara. Los pasos de una persona se escucharon y sintió como estaba a punto de desfallecer por lo que estaba pasando, sentía que no debió de entrar en un principio, seguramente un guardia estaba cuidado los libros.
Pero cuando alguien camino enfrente de ella, no era un guardia. Era Ripkard.

― Dios mío, príncipe Ripkard – chillo asustada agachando la cabeza en su presencia, no podía pedir otro problema a la lista.

Definitivamente no debió haber entrado.
Ripkard saltó en cuanto escucho el chillido de la muchacha y se alejo lo más que pudo de la fuente de la voz, encontrándose con la castaña. El príncipe soltó todo el aire que al parecer había contenido y Brigit intento no correr antes de escuchar su reprimenda, no quería salir apenas iniciando el concurso.

― ¿Cómo lograste…? – empezó a preguntar pero se detuvo a medio camino – no importa.

Ripkard se hizo a un lado y volvió a adentrarse en la habitación. Brigit al no recibir una orden de irse o algo parecido, decidió seguirle esperando poder hablar con él, no entendía el porqué lo estaba haciendo pero en ese momento ya estaba detrás de él.

― Me sorprende que hayas podido destrabar la puerta – comento colocándose un par de lentes de lectura.
― Bueno…tengo…fuerza – hablo entrecortadamente al ser distraída por la imagen de Ripkard en lentes – perdone, pero…esta…
― Es la vieja biblioteca, es como un apartado de la casa a la que nadie le pone atención – Ripkard había tomado un libro y comenzado a leer mientras contestaba.
― ¿Hay cámaras? – pregunto en tono confidente haciendo reír a Ripkard.
― La verdad, no lo sé – se encogió de hombros y sonrió – pero si las hubiera, creo que ya te hubieran sacado de aquí en el instante en el que nos encontramos…
― ¿Por qué lo dice?
― ¿No leíste la normativa de esto? – Ripkard parecía incrédulo, luego suspiro y volvió a su lectura – los seleccionados cuentan con la libertad de acceder a todas las estancias… - comenzó recitando pero vio como Brigit lo observaba con atención – en resumen, entraste a la biblioteca privada, los aposentos reales quedan a…dos o tres pasillos más allá.
― No puede ser – murmuro la castaña poniéndose pálida - ¿Está completamente seguro de…?
― Setenta por ciento seguro de que es la privada – asintió dándole vuelta  a la hoja.

Para esas alturas, Brigit se había levantado de golpe y se apego lo más que pudo a un librero, si un guardia llegaba a entrar y la veía dentro, seguramente la juzgarían como rebelde por estar en una habitación prohibida, definitivamente estaba perdida.
Ripkard la veía de reojo mientras Brigit se movía de un lado a otro. Escuchó de forma vaga suspirar al príncipe, seguido de cómo dejaba de lado su libro y los lentes de lectura también eran retirados.

― Brigit Normendi – hablo en voz alta haciendo que la chica con un inicio de ataque de pánico lo volteara a ver – eres mi primer elegida para las citas que se programaron dentro de un tiempo.
― ¿Disculpe? – pregunto ladeando la cabeza.
― Lo eres – afirmo dejándose caer en el sillón – habrá un evento en donde tenemos que…
― ¿Salir conmigo? – interrumpió el pequeño discurso y Ripkard suspiro.
― De todo lo que dije, solo pusiste atención en dos palabras.
― Es que, decirlo de esa forma…
― Lamento mi falta de tacto – dijo con sarcasmo extendiendo sus brazos.

Brigit se soltó riendo mientras asentía con la cabeza ante la mirada nerviosa de la muchacha, estaba segura de que Ripkard era el peor entre sus hermanos para las relaciones entre personas, había un rumor de que solo hablaba con sus allegados, que se reducían a menos de cinco personas, eso hacía de su vida un poco solitaria.
La castaña observo como el chico seguía estirándose y se lo imagino fuera del castillo como cualquier otra persona de casta inferior, de seguro que seguiría teniendo su carácter de piedra. Estaba sonriendo tranquilamente hasta que observo un pequeño golpe en el brazo del príncipe, y su sonrisa se vino abajo. En la comida llevaba siempre el saco del traje con el que había sido vestido y ahora que lo veía sin el saco, pudo imaginarse que era para cubrir el golpe. Más Brigit no pregunto.

― ¿La primera? – pregunto tras un silencio - ¿Cuántas…?
― Tres seleccionadas – asintió con cansancio – fui el último de entre mis hermanos de elegir a las participantes.
― Eso de seguro lo puso en un aprieto…
― Bueno, si – sonrió forzadamente y se levanto de golpe – ya lo he discutido con mi padre, de hecho. Tema pasado.

Entendió que no debía de seguir por ese camino y se abstuvo de seguir preguntando cosas que posiblemente no iba entender. Ripkard tomo otro libro de los que tenía en la pila y coloco los lentes de nuevo en su rostro.

― ¿Desde cuándo utiliza lentes, príncipe? – pregunto intentando disipar la tensión.
― Desde siempre – respondió levantando la mirada – que salga con ellos de esta habitación es diferente.
― No puedes hacer eso – hablo Brigit plantándose enfrente de su sillón.
― Eh, ¿A dónde se fue tu cortesía, Lady Brigit?
― A ningún lado, solo estoy viendo a un joven príncipe que quiere que su visión…
― Si, si – tranquilizo suspirando – solo son lentes de lectura, ¿Contenta? Ocasionalmente los utilizo – sonrió y dejo el libro de lado por segunda vez – me sorprende que me des sermones como mi madre.
― N-No quise darle un sermón – tartamudeo nerviosa, Ripkard sonrió.

La puerta dio un leve ruido y Brigit paso a colocarse al lado de Ripkard sin saber porque lo hacía, estaba segura de que era un guardia o algo parecido, y si era así, estaba perdida, este era el adiós de la selección sin duda. Por la puerta entro un guardia que tras caminar varias secciones de la biblioteca, se encontró con los dos, sonriendo de manera extraña.

― Vaya, si necesitan privacidad – comento haciendo que Brigit se extrañara, un guardia hablándole así a un príncipe.
― Mejor cállate Hunter – intervino Ripkard rodando los ojos –ella es mi cita…
― Oh, ya veo – coloco sus manos en el rostro y sonrió – mira que verlos juntos me provoca ternura.

Ripkard y Brigit se voltearon a ver simultáneamente y se separaron al instante, haciendo que el tal Hunter se soltara riendo por la escena tan sincronizada de los dos. A esas alturas, Brigit no tenía ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo, solo estaba enterada de que al parecer, Hunter no se limitaba a un simple guardia con Ripkard.

― ¿Y bien? ¿A qué vienes? – pregunto Ripkard rodando los ojos.
― Sí, me siento bien el día de hoy, gracias por preguntar – bromeo sentándose en el sillón que antes ocupo el príncipe – ya no sales a correr – observo ahora serio.
― Tú más que nadie sabes que no dejan salir, y ahora mismo estoy en números rojos – comento haciendo que Hunter se tensara.

Brigit no entendía a que se refería o de que hablaban, pero ahí se encontraban hablando como si ella no estuviera presente, y así lo prefería realmente.

― Repito, ¿Qué paso? – pregunto Ripkard sentándose en la mesa al lado del sillón.
― No mucho, solo me mandaron a buscarte…y de pasado a usted Lady Brigit – la nombrada saltó por ser nombrada de repente y Ripkard se le quedo viendo a su amigo con cierta confusión – bueno, ha desparecido de pronto, y quien diría que la iba a encontrar contigo en esta vieja biblioteca.
― Lo siento mucho – comenzó diciendo llamando la atención de los dos chicos – no sabía que esto era la biblioteca privada, no quería…
― ¿En serio le dijiste eso? Ripkard, estoy cien por ciento convencido de que si no fuera por la selección, te quedarías soltero toda tu vida.
― ¿A qué se refiere?
― Esto es una vieja biblioteca, solo Ripkard viene porque están sus libros viejos en ese estante – explico Hunter aguantando una risa.
― ¿Qué hay de ese setenta por ciento? – ahora se dirigía al príncipe quien se limito a pasear la mirada por los libros.
― ¿Hay cámaras?  - Ripkard parecía a punto de salir corriendo.
― No sé donde pusieron todos los aparatejos que trajeron – sincero Hunter encogiéndose de hombros.
― Que el cielo me perdone – murmuro Brigit – perdone su alteza – dijo de pronto haciendo que Ripkard la viera confuso.

Brigit levanto la mano y le dio un golpe suave a Ripkard en el hombro, teniendo cuidado de no darle en el morado que tenía en el brazo, y a su vez, tomándolo por completo desprevenido haciendo que la viera como si de pronto se hubiera convertido en un bestia enfrente de sus ojos, más Brigit estaba sonriendo como si nada hubiera pasado. Hunter silbó confundido por la escena.

― Con su permiso – se inclino suavemente y comenzó a caminar perdiéndose al dar vuelta en el pasillo.

Hunter y Ripkard se quedaron viendo como la muchacha se iba mientras Hunter solo atinaba a dar una de sus sonrisas sarcásticas, las cuales Ripkard conocía demasiado bien, estaba a punto de decir un comentario cuando el príncipe lo freno.

― No creo prudente que te rías de mí en este momento – hablo haciendo que Hunter solo soltara una risa grave – vamos, si alguien me busca tendré que aparecer tarde o temprano…

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Will ya había entrado a la sala al lado del rey, quien cerró las puertas justo cuando entro, haciendo imposible que pudiera escapar a esas alturas, estaba completamente seguro de que algo malo se avecinaba pero no dijo palabra, solo se quedo quieto en medio de la habitación, esperando la reprimenda.
Para él, recibir llamadas de atención no era cosa nueva, de joven William había sido todo un dolor de cabeza cuando los guardias del castillo le intentaban enseñar otra clase de movimientos de defensa, escapándose de las clases matutinas o escondiéndose cuando lo buscaban para hablar con él. Claro, hasta que fue el guardia de Gytta.

― Mis hijas – inicio hablando el rey, tomando asiento detrás de su escritorio – me contaron que quieres ingresar a la selección, ¿Es esto cierto?
― No es del todo verdad, ni del todo mentira, su alteza – contesto seriamente.
― Bien, porque si fuera “no del todo mentira”, no podrías ingresar – suspiro pesadamente y apoyo un brazo en su escritorio – las inscripciones están cerradas, ya se dio inicio…
― Eso lo tenía contemplado – asintió – lamento todos los problemas que eso le ha causado – dijo sinceramente al ver el rostro de cansancio en el mayor, el cual solo sonrió como si no fuera gran cosa.
― ¿Sabes, William O’Hare? En lo personal, no quería que mis hijas formaran parte de esto, Rita y Annelyss aún son muy jóvenes para escoger, y Gytta parece más resignada.

El silencio embargo la sala y los dos contemplaron el suelo por un momento, Will necesitaba decir algo para que el rey no sintiera la tensión del momento, pero por otro lado, Will estaba tan nervioso que no podía mover un musculo.

― Por eso quiero – volvió a hablar levantándose, imponiendo la autoridad que tenía – te doy la orden de dejar esos encargos absurdos de Turian, mis hijas menores ya me contaron – Will asintió y un peso se le quito de encima, el ir a recoger deudas al pueblo, no era en absoluto atractivo –quiero que me protejas a mis niñas, no solo a Gytta – el hombre mayor sonrió y Will asintió – lo difícil acaba de empezar.
― A sus órdenes, su alteza – agacho la cabeza intentando ocultar una sonrisa.
― Bien, creo que es momento de almorzar, mi reina se pondrá impaciente si tardamos demasiado – Will se irguió y abrió la puerta al rey para que no se molestara.

Ya en el salón donde se iba a llevar a cabo el almuerzo, todos estaban presentes e iniciaron su comida, Will estaba tan contento que no se creía capaz de comer un bocado con el estomago cerrado como lo tenía. Sentía la mirada de Turian encima pero no se vio capaz de devolvérsela como tal, y luego, escucharía bien los detalles de la “pelea” que había tenido con Gytta, se sorprendió de los problemas que ocasiono y eso lo hacía sentirse culpable, aunque por otra parte, necesitaba saber como la rubia había impuesto su voluntad a la araña de Turian, sería digno de escuchar.
Pero cuando su mirada choco con la de Gytta, guiño un ojo dando a entender que todo estaba bien, todo iba a estar bien. Se quedaron viendo un momento hasta que apartaron la mirada sincronizadamente, tenían que recordar en donde se encontraban después de todo.

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Luego de haber invitado a la tercera chica, su mente se encontraba en verdadera paz. Para su verdadera tortura, Ripkard tuvo que volvérselo a preguntar a Brigit, quien nunca dejo de sonreír como cuando se salió de la biblioteca, cosa que hacía las cosas más incomodas cuando ella se encontraba hablando con un par de seleccionadas, si no fuera por su fuerza de voluntad, hubiera invitado a una de las chicas espeluznantes que se le insinuaron en la entrevista.
Tras volver a preguntarle a Brigit, se había encaminando a donde Ariadne, a quien invito de una forma más relajada y despreocupada, aunque nada de la selección le agradara, Ariadne era una buena persona y estaba seguro de que pasaría un buen rato charlando con ella.
Y para finalizar, tuvo que pedírselo a una pelirroja de la que apenas recordaba su nombre, pero nunca olvidaría los chillidos que pego la muchacha cuando Ripkard iba por media oración, haciendo que se preguntara si no podían ser solo dos personas las que fueran a las dichosas citas con él.
Divago por el lugar buscando a Hunter para ver si podía convencerlo y poder salir a correr un rato, hacía días que no iba afuera de ese asfixiante lugar, y cada vez que los guardias no les permitían salir, sabía que la selección era como una prisión, como su pase de libertad en el futuro.
Al final después de recorrer los pasillos de arriba abajo y no encontrar a su mejor amigo, opto por irse a la biblioteca a buscar algo para llevarse a su habitación y encerrarse hasta que la cena estuviera servida, no estaba dispuesto a pasear frente a las cámaras a todas horas.
Abrió de par en par las puertas del lugar y dentro de la habitación se encontraba una muchacha a la cual no reconocía en absoluto, pero su cabello entre rojizo con tonos rubios le hicieron preguntarse seriamente ¿Había personas como ella en su reino?

― ¿A qué se refiere con eso, príncipe Ripkard? – pregunto la muchacha haciendo que Ripkard, saliera de su ensimismamiento.

Había vuelto a pensar en voz alta.

― Disculpa, no era nada – negó intentando eliminar el incomodo momento de encima suyo – no me había encontrado a alguien con tu cabello…ya sabes, el color.
― Muchos me lo dicen – sonrió forzadamente y Ripkard lo podía notar.
― De cualquier forma, perdona el comentario.
― No hay cuidado – la joven siguió su búsqueda entre los libros y Ripkard tomo asiento en los sillones del salón.
― Adivino, estas en la selección de mi hermano Sylvan.
― ¿Por qué lo dice?
― Porque ahora que lo pienso, recuerdo haber hablando con Sylvan acerca de una chica con un color de cabello poco visto… ¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Sunny?
― Me llamo Sunshine – corrigió algo tensa haciendo que Ripkard chasqueara los dedos.
― Eso – asintió – perdona, soy malísimo con los nombres de las personas a las que acabo de conocer – sincero mientras se levantaba para buscar un libro.

Con el asunto de los nombres, si que no mentía al respecto. Los nombres de sus seleccionadas había tenido que aprendérselos de memoria para no olvidar quien era quien, no eran tan bueno en el asunto como lo eran sus hermanos, en ese aspecto, su cerebro no daba más para registrar un nombre que no haya hecho un acto histórico que quedara en los libros.
Había ocasiones en donde le decía Threse a la heredera de Direfall.

― ¿Y? ¿Qué libro buscabas aquí? – pregunto en un intento de lograr formar conversación, él ya había encontrado su libro.
― Nada en especial, solo buscaba algo de interés – mintió, Ripkard sabía que mentía porque había aprendido a saber cuando una persona lo hacía, era una especie de detector de mentiras.

Se acerco a ella con el libro bajo el brazo y lo dejo en la mesa en medio de los sillones, acto seguido, se estiro lo suficiente para tomar las mejillas tensas de aquella chica y estirarlas para que se le quitara la faceta forzada que él sabía que tenía. En todo momento, guardando distancias.

― Mira, sé muy bien que estas muy tensa y que me estas mintiendo, Lady Sunshine – sonrió sin una pizca de sarcasmo y se alejo, dejando la faceta seria en Sunshine, quien lo observaba atentamente – sé muy bien que no confías en mí, eso gritas con los ojos – se encogió de hombros y volvió a tomar su libro – pero bueno, todos tenemos apariencias que esconder, cierto, Lady Sunshine.

Sunshine asintió un poco dudosa, Ripkard sabía que ella no sabía en absoluto que se refería a sí mismo, pero no dijo ni una palabra más. Ripkard estaba saliendo de la biblioteca con dirección a su cuarto antes de detenerse en la puerta, se volvió hacia la muchacha que nunca le dejo de seguir con la mirada.

― Dos cosas – dijo balanceando su peso de un lado a otro.
― Dígame, su alteza – la voz fría de Sunshine lo atravesó pero Kard no lo sintió en absoluto.
― Uno, ten cuidado con mi hermano – la mirada confusa de Sunshine hizo que continuara – puede parecer duro o muy serio, pero tiene buen corazón, no quiero que nadie se aproveche de ello.
― Lo tengo muy en cuenta – asintió Sunshine.
― Y dos, sé que no soy la mejor persona para hablar, y que me la mantengo en mis asuntos porque odio a la mayoría en general – se encogió de hombros y sonrió – pero en cualquier momento, puedes hablar conmigo, no entiendo muy bien lo que pasa pero me caes bien, tienes algo en tu mirada que me hace sentir que eres confiable.

Ripkard medio sonrió ante la cara de Sunshine, era una mezcla de desconfianza con confusión y una especie de fuerza y determinación que lo hacían sentir que ella era alguien completamente diferente en muchos ámbitos. Se despidió con la mano mientras caminaba por los pasillos de vuelta a su madriguera que se hacía llamar habitación.
Vaya personalidades que uno se encontraba en la selección.


Última edición por Tessa el Sáb 27 Ago 2016, 5:10 pm, editado 1 vez

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Re: The Selection.

Mensaje por hypatia. el Mar 16 Ago 2016, 9:48 am

Bueno, aquí el primero de los comentarios. Espero dejar los dos siguientes en estos días

Mora:
Venga que me tienes que dar un premio por llevar dos días super aplicada haciendo comentarios  creepygusta Aunque el tuyo debería haberlo hecho hace como un mes atrás, pero no me lo tengas en cuenta  :posnoveo:  :posnoveo:

A Tyson Rutherwurd nunca le había gustado la selección. Desde que sus padres les contaron a él y a sus hermanos como sucedió aquel gran evento en el reino de Illéa hace muchos años atrás le había parecido algo que además de innecesario resultaba una verdadera ridiculez. Y ahora que les daban la noticia mundial de que no solo se llevaría a cabo en Illéa, sino que se sumarian los demás reinos: Victorville, Direfall, Rottingham, Nueva Asia e Italia; pensó que el gobierno no podía estar más desesperado por calmar las aguas en cada uno de aquellos países. Porque a pesar de que no estuviera dentro de los altísimos puestos de políticos y conociese lo que realmente pasa en cada uno (principalmente en el suyo, Victorville), sabía que uno de los factores de aquella garrafal decisión de hacer una Selección de manera mundial era por el descontento de los ciudadanos.

Gente Tyson sabe, andaros con cuidado por el palacio de Victorville   Aunque yo estoy deseando que este allí porque Kate knows things y    

— Si tienes en cuenta que en este reino los herederos son mujeres, o sea del sexo femenino —empezó a comentar otro de sus hermanos menores, Timothy, un chico de bien parecido al suyo: de ojos igual de aceitunados y una corta melena del color de la tierra húmeda, siendo la única diferencia entre ambos la altura, rebasándole Tyson por una cabeza—. Y eso de imaginarte a ti como lesbiana o a una de las princesas no me parece muy grato.

— ¿Homofóbico acaso, hermanito? —preguntó Ty con un deje de diversión.

— Caray, no. Solo era un comentario.

— No seas idiota, Timothy —terció Trianna ahora con un cruce de brazos sobre su pecho dedicándole una mirada irritada a su hermano—. Podría postularme para otra selección. Está la de Rottingham, con el pequeño Cyrus o que tal Illéa. Noah no está nada mal igual.

Tyson se preguntó desde cuando su hermana se había vuelto como las demás chiquillas que veía por los vecindarios vecinos: en busca de la atención de un chico.

— Tú no te postularas ni para Rottingham ni para Illéa, ¿quedo claro? —supo por la desfiguración en el rostro de su hermana que había empleado un tono de voz muy autoritario. Pero realmente quería resultar autoritario en ese momento.

Pero qué posesivo este chico, no a todos les disgusta la selección. Y Tim recuerdo que la primera vez que leí el capítulo estaba como   Además aquí mi amiga Trianna sabe, claro que Noah no está mal, mi chico es todo un partidazo   No, pero ya siendo seria entiendo de Tyson. Es normal que quiera mantener alejada a su hermana de todo ese circo que han montado. Más si como él dice su actitud de me-da-igual-tu-opinión es solo una fachada. Un aplauso para el chico por se tan buen hermano mayor   (el tío del emoji da miedito)

El chico se quedó con las disculpas en la punta de su lengua mientras veía como su madre subía las escaleras a la segunda planta. Se dio cuenta de lo lento que eran sus pasos, y no pudo pasar por alto lo cansado que lucía su rostro, aunque aún conservaba algo de juventud, también se reconocía como los años habían puesto mano dura sobre ella, y en los últimos días aquello ya no pasaba desapercibido ante los ojos de Tyson.

« ¿Y si es algo más?»


Teniendo en cuenta la situación que viven y todo eso, sería un comentario lógico por parte de Tyson. Pero siendo claras, conociendo tu inclinación hacia un buen drama de los de antes (ni que tuviésemos 80 años), sé que aquí hay algo más. SEGURO QUE ES ALGO MÁS. Y NO ME GUSTA PORQUE VEO EL SUFRIMIENTO ASOMARSE CON UNA SONRISA DESPIADADA, ANDREA GEORGINA. Y. NO. ME. GUSTA.    

Suspiró mientras alcanzaba un bolígrafo y comenzaba a rellenar cada uno de los apartados de aquella solicitud, colocando que iba para estar dentro de la selección de Annelyss. Si iba a sacrificar su vida privada y la comodidad de poder comportarse como se le daba la regalada gana sería solo por su familia.

«Después de todo, quién dice que resultare elegido.»

Otro que se nos une al grupo de Los Sacrificados, welcome, deary   . Los pobres tienen el tonto pensamiento de que no saldrán. Pues chicos, al final salís, es que evocáis la mala suerte de solo pensarlo    

Por eso en aquel momento seguía practicando, porque aun trataba de digerir completamente la noticia de que la tan famosa selección no solo se llevaría a cabo con los príncipes de Illéa, sino también en los demás reinos, incluyéndose el suyo, incluyéndolo a él. Cyrus no sentía molestia alguna por todo lo que conllevaba aquel ya de por si sonado evento, pero claramente le había sorprendido el hecho de que también se realizaría en su país, y siendo sinceros no era como si sus padres, los reyes de Rottingham, les hubiesen dejado opinar a sus hijos para saber si estaban o no de acuerdo con aquello.

Querido Cyrus, así son los padres de vuestro mundo. Como que no tienen en cuenta vuestras opiniones a la hora de poneros una soga al cuello de por vida Igual, creo que no lo he dicho hasta ahora, pero los hermanos Aldridge son de mis favoritos en la nc

— Ni creas que cumpliré con mi palabra —dijo la morena con algo de reproche para darse la vuelta sin dejar que Cyrus pudiera objetar algo.

— ¡Ya veremos, Jeanne! —elevó su voz para ser escuchado y lanzó una gran risotada, llamando la atención de algunos guardias que vigilaban esa parte del patio.

Dioses, amé toda la conversación entre Cyrus y Jeanne, se nota que el chico es el típico hermano pequeño pesado (como yo en mis tiempos mozos) que sabe exactamente la manera de sacar a su hermana mayor de quicio con unas pocas palabras Y después lo de la apuesta. Jeanne, tenías que haber previsto que si Cyrus ponía tanto empeño en apostar era porque estaba seguro de que ganaría.      Ahora va a escoger para ti el candidato más horrendo de todos, me lo estoy imaginando ya

PERO BUENO, Y ESTE PADRE TAN ESTÚPIDO QUE TIENEN   A ver si el pobre chaval no va a poder ser divertido y un hermano pesado porque es príncipe    Y después que le dice que contenga a su hermana para que no los deje en vergüenza. SEÑOR REY, LA PRÓXIMA VEZ NO OBLIGUE A SUS HIJOS A PARTICIPAR EN ALGO ASÍ SINO QUIERE QUE LO "AVERGÜENZEN"    

— No pasara nada, hijo —le restó importancia, colocando un brazo sobre los hombros de Cyrus.

— Si tú lo dices…

POR QUÉ ACEPTASTE CYRUS. POR QUÉEEEEEE      Esto te va a traer problemas, hasta Louis te advierte  

Aunque habría de mencionar que él arraigo verdadera iniciativa para con los rebeldes tras perder a su padre y a su hermano durante una misión en la que se embargaron tres años atrás. Su madre se adjudicó el rol de general, siendo pasado primero por el abuelo Dante a Augustus, y él solo trataba de no estropear cada tarea que se le daba.
Y Daniel… su pérdida fue la que más le había afectado. No había mucha diferencia de edad entre ambos, por lo que siempre se identificaban con el otro. La muerte de su padre aun le ponía melancólico, pero la de su hermano, con la de él aun sentía como si le golpeasen nuevamente en el fondo del estómago cada que lo recordaba; cosa que pasaba a diario.

A ver, cómo no voy a amar a este personaje con el pasado que le pones. Mi pobre chico por todo lo que pasó, perdiendo a su padre y a su hermano Además directo al kora, con lo del hermano. No sé, fue super triste diciendo que con la muerte de Daniel todavía no podía lidiar No es justo. ¿Luego yo soy la cruel? Vale, sí, soy la cruel, pero es para darle efecto al dramatismo

Si… igualmente debía aceptar el hecho de que de cierta forma había quedado flechado por ella desde el primer insulto que le concedió, siendo el “eres un inmaduro” el inicio de su historia.

Me acordé de la conversación que tuvimos el otro día respecto a esto. Y es que me hizo tanta gracia Donny (SOlo Artyca lo llama así, todas atentas al dato xd) que lo voy a citar: "Claro, eso en su caso, porque yo no tengo ningún problema desmostrándoselo a Sophie, creo que ella es el hombre en esta relación" No sé, pero me lo imagino en su habitación escribiendo todo frustrado porque Sophie no reacciona ante sus encantos    

— Solo molestas —le hizo saber enmarcando cada silaba, como si aquello no se lo dijera cada día desde que empezaron a cruzar palabra.

— Yo también te quiero, Soph —comentó al fingir sentirse ofendido por la agresividad de su amiga.

— Piérdete, Donovan —le propuso con una sonrisa de “te odio” para alejarse del chico.

CUIDADO SOPHIE. QUE TODAVÍA VA ARTYCA Y TE ENSEÑA A TRATARLO BIEN    No, ya dejo el melodrama, me encanta esta no-relación porque Donovan es experto en sacarla de quicio e inmune a sus insultos

— ¿Todo esto? No he perdido la cabeza al menos —habló con sinceridad, porque las últimas semanas habían sido más cansadas de lo que hubiese gustado—. ¿Y… te puedo ser honesta, Will? —Recibió un asentimiento como respuesta, para que siguiese hablando— Me siento algo ilusionada, creo… bueno, no se definir muy bien cómo me siento, pero…quiero ver que resulta de todo esto, sabes —explicó en cortas palabras aun con sus dedos en las teclas del piano blanco.

Annelyss es todo un amor gente. Y la conversación con Will te quedó tan bonita, me la imaginé a la perfección, no sé. Y ella toda decidida a que la llame por su nombre y no por su título. Y este párrafo me volvió a dar directo en el kora porque Gytta y Will  :posmecallo:  :posmecallo: Volviendo a Anne, creo que junto con Sylvan, son los dos herederos que mejor se han tomado la noticia de que van a invadirlos un puñado de chicos que harán todo lo posible por conquistarlos. Son muy receptivos a las malas noticias. No sé, Anne tiene mi amor  

La atenta mirada de Casper no hacía más que tensarla, obteniendo que ahora ella se debatiera el que si ir a la misión y formar parte de la selección de su país era realmente una buena idea.

A mí que July y Casper se pusieran a discutir por bien quién se marchaba de infiltrado ha hecho que me ría mucho.Sobre todo por el hecho de que al final tuvieron que intervenir los "mayores". Creo que los chicos confundieron una excursión al parque de atracciones con la misión suicida del palacio

— Yo también lo siento, Casper —no sabía por qué el que empezaran a descender lágrimas por sus mejillas. Tal vez era porque extrañaba a su mama. Tal vez era por la enfermedad de su padre y de que en un futuro no muy lejano el también pártase. Tal vez era por el tema de la misión, y aunque sabía que daría lo mejor de sí misma para conseguir su objetivo, todo aquel alboroto de sentimientos era mucho para sostenerlo por cuenta propia.

— Hey, no llores, odio cuando haces eso porque logras que me sienta con ganas de llorar también, y si ambos lloramos, los gemelos igual lo harán porque no entienden nada y solo imitan lo que el otro hace, y eso hará que Jasmine solo revolee los ojos en señal de frustración por la loca familia que tiene.

Ay no, tanta tristeza en esta familia. POR QUÉ ERES TAN CRUEL GINA

No necesitaba que le dieran algún incentivo, ni que le dieran palabras llenas de motivación. Ya estaba todo dicho y hecho. Estaba dentro de la selección, y conseguiría aquellos documentos. Lograría terminar con la misión que su madre había seguido hasta el último respiro. Lo haría por la memoria de ésta y por su familia.


Artyca y July deberían juntarse para tomar café, solo digo

— ¿Al menos podrías dignarte para echarme una mano? Digo, si es que su alteza no está muy ocupado —podía hasta palpar el sarcasmo en las palabras de Wyatt, uno de los cocineros del palacio, y podría decirse que su amigo más cercano.

— Pero pensé que eras un maestro en el arte culinario —insinuó sarcásticamente levantándose del banquillo y dejando el bolso sobre éste.

— Deberías de ser más condescendiente conmigo sabes, si no quieres que…

— ¿Si no quiero que? —exigió saber ante la insinuación que avecinaban las palabras del rubio.

— Oh, tu sabes, podría proponerle a Violetta unas clases de cocina para ayudarle a mejorar —Vio la sonrisa de arrogancia de su amigo y su propia reacción confirmaba el disgusto que tenía cuando veía a ella pasando el tiempo con otra persona que no fuese él.

Recuerdo que cuando leí de estos dos la primera vez no podía para de reír. Es que son muy divertidos los dos juntos. Me imaginé a Wyatt ahi con su gorro de cocina y Edrich todo repatingado sin amagos de moverse. Pero ahí estaba Wyatt para amenazarlo con Violetta. Nada más les falta Shiloh que en vez de amenazarlo, le suelta a Violetta el crush que tiene su amigo por ella

De cierta forma tal vez y se debía a que la gran nostalgia que ahora sentía no le dejaba pensar tranquilamente. Pero si reconocía algo con certeza pura era la razón por la que tenía tanto de no venir: estando ahí era cuando realmente aquellas pérdidas le quitaban el aire de sus pulmones, acompañado de aquella horrible opresión en el corazón que le doblegaba las rodillas. Solo estando ahí, frente a donde enterraron a sus seres queridos era cuando dejaba salir su dolor, porque sabía que era el único momento privado que tendría para hacerlo.

Por eso odiaba tanto aquella ciudad, porque todo le recordaba a su familia, a lo que una vez fue y lo que quedaba de ella.

— Lo siento tanto —también debía aceptar que si no había articulado una palabra era que al hacerlo lo más probable es que su voz se quebraría  y las lágrimas comenzarían a hacer acto de presencia, tal y como pasaba justo ahora—. Jamás dejare de disculparme, saben —comenzó, sonriendo estúpidamente mientras las gotas saladas trazaban un camino de sus mejillas al suelo—. No sé si están decepcionados, o si he hecho algo que los haga sentirse orgullosos de mí, al menos un poco.

TE OdIO ANDREA. ME HICISTE LLORAR CON ESTA PARTE Y YO NO SOY DE LÁGRIMA FÁCIL. ES QUE NO PUEDES HACER SUFRIR TANTO A DONNY. NI HACERME A MÍ SUFRIR TANTO POR ÉL. NO ES JUSTO.

Y para culminar la matanza de mis feels vas y me haces esa conversación tan tierna entre los hermanos Aldridge. Fue tan bonito, que supieran que Cyrus no iba a pegar ojo. Y no sé, es que me tocó el kora mucho. Los amo a los tres ❤Y el estúpido del padre que diga lo que quiera  

Bueno mora, tú dices que no es uno de tus mejores capítulos, pero para mí no podía haber mejor presentación de tus personajes. Los amé a todos y como bien sabes la historias de algunos me llegron al alma. estoy deseando leer tu próximo capítulo y que me sigas destrozando los feels
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Re: The Selection.

Mensaje por Asclepio. el Miér 17 Ago 2016, 11:25 pm

Ando en casa de mi hermano para tener internet y hacer mi exposicion de mañana ;___; y omg, kate, ya te dije cuanto amé tu comentario fue HERMOSO GRACIAS POR LOS FILZ muack

Y Teph, igual ya te comente lo mucho que me encantó tu cap kajsdnajas fue besho

Espero tener internet pronto para dejar comentarios, los debo y siento la responsabilidad encima ;___;

Oh, y cierto que me toca subir que sepan que avanzo el cap, algo lento por las clases u_u pero si subire <3
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Re: The Selection.

Mensaje por Ritza. el Jue 18 Ago 2016, 6:42 am

Tephhh, ya te dije lo mucho que lo amé Tengo que comentar más lindo, pero amé tu cap y tus personajes son demasiados geniales Ya sabes que Anton tiene mi corazón y Rip es tan sarcástico y amargado y no sé, tiene ese no sé qué Estos chicos van a volverme loca. Espero poder comentarte bien pronto
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Re: The Selection.

Mensaje por hypatia. el Jue 18 Ago 2016, 10:23 am

Cómo dice Ems: voy lento pero seguro. En estos días dejo el tuyo Teph

Ems, el señor Darcy está en racha:
Segundo comentario que te hago en la semana, me siento realizada   Aunque me tardé bastante en comentar, pero como le dije a Gina, no me lo tengáis en cuenta  

A Elizabetta nadie le había dicho que iba a tener que someterse a un cambio de imagen. Pensaba que solo le iban a peinar el cabello y pintarle las uñas —porque lo aceptaba, ella no se peinaba. Pero en la sala ajustada salón de belleza, había chicas colocándose mechones y un montón de cosas que olían raro.

Leo a Lizzie y veo una chica llena de vida, natural, resuelta. Y sí, creo que también bastante optimista. Fue a parar a la Selección pero ella está ahí toda emocionada porque le van a dejar el pelo como el de una leona  

—Vamos a poner los puntos claros —dijo Elizabetta, sin sonreír— No me van a decir lady ni nada por el estilo, porque somos como de la misma edad —enumeró con los dedos y con la otra mano hizo una seña de agrupación a todas— Tampoco me van a bañar. No soy una anciana que lo necesita —hizo una pausa y miró hacia el techo— Ah, tal vez si necesite su ayuda para levantarme porque…lo admito, soy dormilona. Pero después de ahí, no quiero que me traten como alguien superior, ¿lo comprenden?

Me encanta como es Me imaginaba las caras de las tres doncellas mientras Lettie se hacía la lista mental   Y el momento del despertar hizo que por casi me cayera de la silla también.  Me lo imaginé tipo dibujo animado saliendo como una catapulta de la cama al suelo Creo que todas nos sentimos identificadas con ella en esta parte. ¿A quién en su sano juicio le gusta madrugar?  

Aunque he de decir que mi cerebro de mosquito se lió no se cuántas veces en si la narración era de Lettie o de Elizabetta Luego ya comprendí que era conjunta

Y no sabes cómo entendí a Lizzie con lo de los tacones, es mi hermana perdida en esta nc Y después cuando le dicen que tiene clase de protocolo. Y ella tipo no me estoy quejando, pero sí que lo hacía  

Las chicas se callaron. No porque ella las ordenara, sino porque Alessia las estaba mirando con reproche. Antes de girarse a prestar atención de nuevo, Lizzie le sacó la lengua a Geannia. Realmente le había caído pésimo. No importaba que la chica tuviera habilidades de socializar espectaculares. Sabía reconocerlo —Geannia sabía como “presentarse” ante los demás. Y era muy linda. Sin embargo, los vistazos que tenía de su personalidad dejaban mucho que desear.

¿Tendremos en Geannina a nuestra Bonnie de Italia?     El caso es que a mí me encanta Bonnie así que me encantaría tener una "por el estilo" en esta selección


—¿Quieres dejar de preguntar eso? —bufó Brett— No lo serán. No todos son de castas altas, así que eso debe influir en algo.
—Él tiene razón —señaló Ross— Además, nos estas poniendo más nerviosos con tus tacones resonando por todo el lugar.

Me los imaginé a los tres en la sala de espera de un hospital esperando a que les dijeran si había nacido su hijo o no

Ross, por su parte, había tratado de ensayar lo que le diría a las chicas. Sin embargo, en sus primeros cinco intentos, falló colosalmente. Así que haría lo de siempre: improvisar. Su rostro sereno hacía pensar a todo el mundo que él siempre tenía todo planeado. Cuando la verdad era que casi siempre llegaba a planear el comienzo de todo, y hacer lo demás como lo sintiera en el momento. Haber nacido y crecido con cada segundo de su vida planeada, lo había dejado así. Con las inmesas ganas de no pensar en el “y si” ni en las posibilidades por el resto de su vida.

AMO A ROSS   Me imagino lo que debe ser tener toda tu vida planeada al dedillo que luego al final a la mínima oportunidad improvisas. Aunque sea para elegir lo que vas a comer ese día   Y por cierto, amo la interacción ente los hermanos

Gianluca no me gusta ni un pelo.  NI UN PELO. Me da en la nariz que va a ser quién más tratará de mangonear a los chicos o hacerles hacer cosas que no quieren por medio del chantaje y repito NO ME GUSTA UN PELO  

Emmeline le pareció una chica estupenda. En un principio no despertó algo más que un sentimiento fraternal en él, ganas de protegerla. Hablaron sobre sus acuarelas y de que le encantaría capturar el atardecer en el jardín frontal. Una de las últimas fue una chica de vestido floral. La reconoció al instante: Lettie Marchi. Cuando le sonrió, le pareció lo más dulce que había visto.

Mi Emme   Trátala bien Ross que mira que viene Archie desde Nueva Asia y te pega si haces algo a su hermana   Ay no sé pero a mí me hizo mucha ilusión que reconociera a Lettie y que le pareciera dulce.  

Lettie pareció sorprendida por eso. Pero Ross no solo se había aprendido la información básica de sus seleccionadas, sino que revisó todo el informe. Desde sus cumpleaños hasta sus talentos. También sabía que Lettie hacía duetos con otra de las chicas, Elizabetta Fallani. Sin embargo, tendría que actuar naturalmente. Suprimiendo que se aprendió todo eso en un ataque de ansiedad.

Pero luego vas tú y me matas la ilusión porque Ross la reconoció porque se había estudiado todo. ERES CRUEL Aún así yo amé la interacción entre ellos y que Lettie se sonrojase. Es muy muy tierna ahí con su precioso vestido de flores  

—¿Alguna vez haz besado una ballena?
—Esto…¿qué?

La pregunta lo dejó tan sorprendido que abrió la boca sin decir nada por varios momentos. Su reacción la hizo sonreír. Su expresión lo hizo sentir como si ella estuviera ocultando un chiste.

—Eh...¿Cuál fue la pregunta? —Ross torció el gesto, aún desconcertado.
—Nada —Elizabetta sonrió más— Solo quería ver si podía sorprender al príncipe más calmado de la historia de Italia. ¿A qué no lo vió venir.

DIOSES MÍOS EMILIANA, NO PUEDO CON TU HUMOR. UN DÍA VOY A MORIR AHOGADA DE LA RISA Me imaginé a Ross con una cara de tonto increíble y Lizzie toda calmada. Mi hermana perdida sabe causar impresión, people    No pero ahora vamos con el drama porque yo sé lo que va a pasar. Va a haber drama entre Ross/Lettie/Lizzie y no me gusta. BUENO ME GUSTA. PERO A LA VEZ NO     Igual, a lo mejor es pronto para hacer conjeturas y toda la cosa. Pero por el momento soy [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (no suena tan mal). Aunque te sigo queriendo Lettie   Dioses, esto va a ser duro

Cuando se enteraron que Ross iba a asistir, la mayoría decidió alistarse un poco más para la ocasión. Sería una salida con todas para conocerlo más.

Yo me imagino al pobre Ross pensando en su cuarto: "Puñetas, ¿en qué lío me he metido? Seguro que me lanzan a un seto"    

—Además, le gustaste mucho al príncipe Ross —la alentó— Se te quedó mirando con sus ojazos brillando cuando te fuiste a sentar.
—Eso no-
—Shh, Lettie, no tienes que decirme nada —Lizzie le palmeó el hombro— Yo lo vi todo.
—Pero no-
—¡Vete! ¿O tengo que empujarte?
—Eres un caso tremendo, ¿lo sabías?

AMO LA RELACIÓN ENTRE LAS DOS. SON COMO LA PARTE PERDIDA DE LA OTRA. LETTIE TODA TIERNA E INGENUA. LUEGO LIZZIE QUE ES UN TORBELLINO. SON GENIALES  

Cuando salieron al jardín, Geannia fue la primera en alcanzar al príncipe. A pesar de llevar los tacones más altos. Tenía un vestido rosado pálido que se ajustaba a su parte superior, con una falda más suelta que llegaba hasta la mitad del muslo. Lo saludo con un sonoro beso en la mejilla, cuidando de no mancharlo con el lapiz labial y le sonrió como si quisiera hechizarlo.

—Hay que admitir que fue una maravillosa sorpresa que se uniera a nosotras hoy —dijo, aguantándose las ganas de referirse solo a ella misma.

Geannia no necesita permiso para nada. Ahí fue como la female fatale que es y le plantó un beso en la mejilla porque le salió de las narices. Es mi Bonnie de este país, ya la amo   Y después toda "no pueden evitar sentir envidia de mí" Es que es buenísima.

DESPUÉS ROSS DECEPCIONADO PORQUE NO ESTABA LIZZIE. ME ESTÁS HACIENDO SUFRIR Y SOLO ES EL SEGUNDO CAPÍTULO. MIS FEELS NO MERECEN ESTO. NO LO MERECEN    

Al terminar el recorrido, Ross fue a dejar a cada una en su habitación. Y dejó a Lettie de último. Cuando la chica se detuvo en su puerta, para despedirse y entrar, Ross la detuvo.

—Me gustaría dar un paseo contigo por el jardín del sur mañana en la tarde —sonrió.

TE DIGO QUE YO NO MEREZCO ESTO. PORQUE ESTO ME HACE REPLANTEARME LA DECISIÓN. Y AHORA CREO QUE TAMBIÉN SOY TEAM [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] ¿[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]? (se me acabó la racha) PERO LUEGO VA A VER A LIZZIE Y ESA CONVERSACIÓN Y VUELVO A SER TEAM [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
DIOSES, TE ODIO POR HACERME SUFRIR Y CAMBIAR DE OPINIÓN ASÍ  

La selección había comenzado. Y con eso, las ganas de Jeanne de cometer un crimen aumentaron a su máximo punto. La impotencia se mezcló con la ansiedad, provocando una especie de catástrofe en sus intestinos y que no descansara por más de dos horas seguidas la noche de la llegada de los seleccionados, los tan suertudos ciudadanos. Por lo menos, ellos gozarían con este evento. A expensas de los herederos, pero si uno se ponía a meditarlo, los herederos gozaban a expensas de los ciudadanos.

Me da así como cosa cuando leo a Jeanne: me explico.  Es que no sé puedo sentir su impotencia, sus ganas de gritar, de mandarlo todo a la mierda a pesar de su actitud irónica. Porque si ya es malo que tener que gobernar un reino que no pediste, como para tener que hacerlo con alguien que no quieres. Así que de ahí mi cosa  

Ella…ella ya había aceptado lo que era y no quería cambiarlo. El problema residía en que todo el mundo quería que lo hiciera.

NADIE DEBERÍA OBLIGARLA A CAMBIARLO Odio esto, tanto con Jeanne como con todos los herederos. En esa represión constante en la que viven, sin poder decidir si el vestido es dos dedos más corto de lo reglamentario. Dioses, ni siquiera la libertad de ponerse unos pantalones. Yo no podría vivir así, me volvería loca sin lugar a dudas    

Ni cuando fue a su primera entrevista de trabajo. Tal vez sí cuando tuvo que ayudar a su madre con el parto de la vecina.

Ay Dioses, no puedo con esto Me imaginé a Simon con toda la cara descompuesta y de horror y  

Simon se fijó en que Jeanne parecía querer apresurarse a los sillones en donde se sentarían para conversar de uno en uno con los seleccionados. Durante pocos segundos, pudo jurar que vio una de sus manos encerrarse en un puño tenso. La curiosidad le picó en el cerebro.

Pues que no te pique demasiado, my dear. Porque lo mismo te lo estampa en la nariz si te pones muy pesado    

Trató de sonreírle y cuando le sonrió de vuelta, entonces asumió que no fue tan  mal. No se sabía el nombre del chico hasta que Cyrus le susurró que era Mark, un tres, mientras él se levantaba para irse. Cyrus tuvo que decirle el nombre de los demás cuando llegaban, porque en un ataque de rabia, se rehusó a aprenderse la información básica de sus seleccionados. Fue algo inmaduro, pero le daba igual.

Pobre Cyrus, yo me lo imagino pendiente de sus seleccionadas, de los de su hermana para chivarle el nombre por lo bajini. No sé, me entra la risa floja llegados a este punto del capítulo (y eso que es la segunda vez que lo leo).

—¿Cómo se llama el que viene ahí? —le susurró a Cyrus, sin voltear la cara.
—Es Greg Mallore, un dos —contestó el.
—Pssst —Skyler llamó su atención.

Cuando voltearon a verla, la chica señaló disimuladamente hacia el tal Greg, que avanzaba al sillón con un andar que le hizo pensar que estaban en medio de una pasarela y nadie se lo avisó. Skyler levantó el pulgar y asintió repetidas veces; luego, movió sus labios sin hacer ningún sonido, diciendo “está buenísimo”. Jeanne la fulminó con la mirada y Cyrus rodó los ojos.

Se lo puse a Gina en su comentario, pero te lo pongo a ti también para que lo sepas. AMO CUANDO ESTOS TRES SE PONEN A INTERACTUAR.  

—Aquel baile enmascarado, sí —un paso más cerca— Dónde tuve el placer de bailar contigo y tú…—Jeanne pasó su dedo por el hombro de su camisa— terminaste manoseándome.

Su expresión cambió radicalmente: frunció el ceño y sus ojos brillaron con furia, tomó impulso y estampó el tacón de su zapato en la punta del pie de Greg. Él aulló de dolor y casi terminó cayéndose en el suelo, pero uno de los guardias se apresuró a ayudarlo. Todos miraron la escena con ojos abiertos de par en par, Phillips incluso dejó caer su libreta de apuntes. Los camarográfos estaban filmando todo con más emoción que todos los días anteriores.

Esto es todo lo que diré al respecto:        

ME DECLARO FAN ABSOLUTA DE SIMON Y JEANNE JUNTOS. SON SUPER LINDOS. Y ÉL ES MUY NATURAL. NO SÉ TODO QUEDÓ PERFECTO AHÍ    

—¿Qué crees que pensarían de la realeza si ven eso en la televisión? —preguntó su padre.
—¿Qué me sé defender? —Jeanne chasqueó la lengua.

Burn bitch      Vamos a ver, cualquiera, tenga o no el temperamento de Jeanne le hubiese dado ese pisotón (o algo más) al estúpido de Greg.

—Bien, sí salté del balcón, princesa —contestó— Y no, no tuve ningún tipo de colapso.
—¿Entonces por qué saltaste? —preguntó con urgencia.

La mente de Jeanne iba a mil por segundo. Estaba examinándolo con los ojos, buscando alún gesto que le diera la respuesta. Simon curvó sus labios en una pequeña sonrisa ladina.

—¿La verdad? La vi ahí, disparando flechas como si quisiera pulverizar el blanco y el resto del mundo con ello —señaló hacia el campo de entrenamiento— Y pensé que estaba enojada. Y no me gusta ver a las personas enojadas —hizo un ademán de manos— Así que pensé en bajar para distraerla un poco…y este fue el camino más corto.

Me voy a quedar sin risa por tu culpa, que lo sepas, Ems Simon es super excéntrico. Es que fue tipo: pos me tiro por el balcón  

—No te preocupes, no tardaré mucho —dijo la Reina— De parte de tu padre y yo, queremos decirte que fue muy apresurado de nosotros haber juzgado tus acciones de esa manera sin escuchar tu versión primero.

Gracias a los dioses, un poco de sentido común por parte de unos padres   Y por ello, está más que justificado el recelo de Jeanne. No es que a nuestros chicos les pidan perdón a menudo y les den la oportunidad de decidir sobre algo.

“Para que no saquen al aire aquel video donde te encuentras agrediendo a un seleccionado, se ha pedido una toma de una cita con alguno de los restantes.”

Precisamente, porque no lo hacen  

—Recuerde que la dueña de la selección es usted y más nadie —murmuró Rudnt— Y el que ríe de último, ríe mejor.

ESTE HOMBRE ES DE LO MEJOR DEL MUNDO. SIGO DICIENDO QUE QUIERO UN RUDNT    

No sé pero es super bonito que Darrell y Leah estén viviendo esa experiencia juntos. Como Lettie y Lizzie. Porque tienen mucha más suerte que lo demás. Que están allí solos, sin nadie que sepa cuando están mal o cuando necesitan un abrazo. Como Leah cuando se acuerda de sus flores. Por cierto, me encantó que tenga ese amor hacia las flores. La hace una persna sencilla y diferente a la vez, porque no todos valoran la belleza de una flor (yo la primera). Y me gustó mucho   Y le habló a Jeanne de ella so...      

—¿Te molestaría dejarnos a solas por un momento? —preguntó Jeanne— …Por favor —añadió.

Y más de esto por aquí      

Qué decirte que no sepas ya, Ems. No te imaginas cómo amé el capítulo, siempre haces que me lo imagine todo como una comedia, del tipo que sea, pero de esa manera. Que con esto no quiero decir que tus capítulos sean solo cómicos, porque tienen de todo. Pero lo metes de una forma tan sutil que siempre está presente y hace las situaciones malas que suceden no tan malas y no sé. Me encantaron tus personajes, y dioses, sé que muchos de ellos me harán sufrir
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Re: The Selection.

Mensaje por Ritza. el Jue 18 Ago 2016, 2:46 pm

AY DIOS KATEEEEEEEEEEEEEEEEEEE, AMÉ TU COMENTARIO MUJER No es mi intención hacerte sufrir con los caps y los posibles ships, esta novela me saca lo dramático, tipo DR pero no tan triste ya verás, ya verás en serio, muchas gracias mujer :hearteye:
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Re: The Selection.

Mensaje por Kurisu el Vie 19 Ago 2016, 10:25 pm

ASJBCIUEF me alegra que les haya gustado mujeres con eso me basta

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'Cause tonight I'm feeling like an astronaut, Sending SOS from this tiny box, To the lonely people
that the world forgot, Are you out there?, 'Cause you're all I've got?
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Re: The Selection.

Mensaje por hypatia. el Sáb 27 Ago 2016, 12:51 pm

Me puse al día aquí y no puedo estar más feliz  
Pd: Teph, cuando puedas cambia el número del capítulo que es el 10 no el 9
Teph :
Sienta bien no tener que pedir perdón porque tardé tres años en comentar el capítulo

Ese día en especial, odiaba a todo ser humano que se atreviera a respirar. En la mañana hicieron falta dos cerrajeros y tal vez, un escuadrón de sirvientas para lograr que se levantara de la cama, incluso una de ellas tuvo la insolencia de llamarlo amargado. ¿Desde cuándo todos sabían que lo era?

Qué coincidencia que Ripcard está del mismo humor que yo hoy je je. No pero, ¿sabes que esta amargura que se trae como que me atrae un poco? No sé, es raro.  Pero al mismo tiempo se me encoge el corazón porque yo sé los motivos por los que se siente así y  

Se jalo la corbata en un intento de aflojarla y soltó un suspiro cansado, quería regresar a dormir en cuanto antes, y si fuera por él, eliminaría a todas las seleccionadas de tajo, aunque si lo hiciera, seguramente no despertaría vivo al día siguiente, o tal vez con un respirador, si es lo más probable.

Las últimas frases fueron directas a mi corazón. Qué injusticia Después de imaginarlo con las seleccionadas con cara de   casi me muero de la risa, porque me imagino muy bien a Daniel con ésa cara. Aunque también compadezco a las pobre chicas.  Debió ser frustrante mantener una conversación con él Un poco de asertividad, Rip  

― Disculpe príncipe Ripkard, pero… ¿No es una entrevista? – ella ladeo la cabeza a modo de pregunta y Ripkard sintió que empezaban con el pie derecho.
― Bueno, si – asintió sacando sus notas para encontrarla en medio del caos que guardaba – tú eres… Ariadne ¿Me equivoco?
― No – Ariadne seguía sonriendo como si nada, pero fue Ripkard quien sintió las mejillas tensas, no ella.
― ¿Por qué estás aquí? – pregunto como lo hacía con todas, pero la joven que tenía enfrente tardo en responder.
― Por nada en particular.
― Estas mintiendo – observo a la vez que tomaba notas en sus hojas – se nota en tus ojos…
― Todos mentimos, ¿No?
― Si tienes una buena razón para hacerlo – respondió con la voz serena haciendo que los dos sonrieran.

Mi intuición me dice que por dentro, Ripcard pensaba: "por fin una chica con sangre en las venas" Y me encantó Ariadne, porque hizo que él se relajara y no sé, yo quiero shipearlos pero al mismo tiempo también sé que no acabarán juntos y    

Y no sé, pero después de leer todos vuestros capítulos, que ningún hereder@ asume su título. Todos son tipo: "dime por mi nombre, por los dioses"  

[...] y deseo con todas sus fuerzas que Noah le hubiera dado una clase de cómo ser agradable con las personas.

Sí, bueno, que tampoco se fíe mucho de Noah en estos temas porque igual acaban los dos encerrados en una mazmorra Pero me encantó que Brigit le hiciera pensar en haber aprendido a ser amable con las personas  

― ¿Y bien? – Pregunto con una sonrisa - ¿Por qué, usted una damisela que no anda en tacones, vino a mi selección? – los dos rieron.
― Le soy sincera – susurro poniéndose roja – me equivoque en el papeleo, termine enviándolo a Illéa sin que me diera cuenta…
― Un error que le puede salir caro – opino Ripkard tomando un trago del vaso de agua que tenía a un lado.
― Mientras mi abuelo este bien, no habrá nada de lo que me arrepienta – se defendió Brigit con fiereza y Ripkard advirtió un brillo en sus ojos, algo le decía que iba en serio.
― El amor hacia otras personas, es lo que vuelve a alguien verdaderamente fuerte – recito el castaño recordando ese libro de poemas que algunas vez encontró en la biblioteca.
― ¿Y usted a quien ama, príncipe Ripkard?

LO AMÉ.  AMÉ TANTO ESTA PARTE QUE AHORA QUE LA LEO POR SEGUNDA VEZ ME DOY CUENTA DE QUE LA AMÉ MÁS DE LO QUE PENSABA *no sabía ni lo que decía* Ay no sé, pero fue precioso y divertido a la vez. Y casi me muero cuando Rip citó el verso del poema Y después Brigit que le dice que le recuerda al personaje del libro y que él encuentra un motivo para vivir y después la acompaña fuera A ellos sí que voy a shippearlos porque es inevitable. Los bautizo oficialmente como: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]? [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]? *pero qué mala soy con los nombres*

Se colocó al lado de su hermano y los dos esperaron a Noah quien seguía metido con una seleccionada, tenían que estar los tres juntos para irse al fin, nunca pensó que tendría tantas ganas de entrar y sacar a su hermano menor a rastras, aunque estuviera en cámara.

Ay que me lo imaginé llevándoselo de la oreja mientras todos se quedaban boquiabiertos y después Sylvan detrás negando con la cabeza y diciéndole a los de las cámaras "A veces son normales"

Amo la relación que tienen los tres

Cuando Pressia perdió a su padre pensó que todo había terminado. Había perdido toda la familia que le quedaba, no tenía sentido que siguiera, su madre los había abandonado desde que ella tenía uso de memoria, por lo que su padre había sido la única familia que había conocido a lo largo de los años. Hubo momentos difíciles donde se mantenía viva a base de la comida que había en la alacena, o simplemente no lo hacía.

¿POR QUÉ LE HACES ESTO A MIS FEELS, TEPH? ¿QUE TE HAN HECHO?     Dioses la historia de Pressia es descorazonadora. La madre que los abandona y después que matan al padre y ella decide que no quiere nada más con el mundo.  Pero claro que el mundo no terminó con ella y llegó Maryus para que se uniese a los rebeldes. Me imaginé a Pressia así: "Ahora van a hablar de mí con razón"   Se nota que quiere devolvérsela a la Corona y creo que aquí va a haber drama y estoy así  

― Me disculpo por venir a interrumpir tu momento de inspiración, dibujas bien – hablo haciendo que Pressia lo volteara a ver confundida.
― ¿Los viste?
― Te vi a lo lejos y decidí acercarme por atrás, no pensé que pudieras dibujar esto…
― Lo considero una ofensa – soltó con la voz fría – debes de pedir permiso cuando vas a ver algo personal.
― Perdón – susurro sonando verdaderamente apenado – no pensé en eso, supongo que mi hermana me pego las malas costumbres.
― Bien – murmuro a punto de irse.
― Espera, ¿No me vas a decir cómo te llamas? – grito levantando solo su cabeza.
― No tengo intenciones de tener amigos, ni los quiero – dijo con el rostro inexpresivo y el chico se soltó riendo.
― Bueno, para que veas que hago algo por desconocidas – se acerco a ella y se puso en sus espaldas – te llenaste la linda falda de lodo, es una pena.
― Iré con mis doncellas y que me arreglen – fulmino con la mirada alejándose de él – no necesito que me ayudes.
― Como quieras – se encogió de hombros y se cruzo de brazos – me llamo Uriah – grito antes de que ella desapareciera por la puerta.
― Bien por ti.

Tuve que citarlo todo porque fue demasiado. No pude resistirme a la emoción   Pressia ahí tratando de espantarlo y Uriah que es inmune a todo lo que le dice. Todo divertido y replicando todo como si nada   Sé que voy a amarlos, ahora mi duda es: ¿puedo amarlos sin que luego se me parta el corazón?   muack  *Esta nc va a destrozarme*.

Después me vienes con bby Anton que es uno de los personajes que más amo y mis feels explotan     Él ahí en La Selección que lo único que quiere es comida y jugar con Aoki muack

― Pensé que no ibas a ingresar en esta selección, chico.
― ¿A quién le dices chico? – pregunto levantándose - Debemos de tener casi la misma edad.
― No te hagas el desentendido – sonrió y volteo a los lados - ¿Dónde está tu guardián? – Anton se cruzó de brazos y espero a que terminara para que lo dejara en paz, odiaba las confrontaciones – Ustedes no tuvieron el mejor ingreso a este lugar – comento de pronto devolviendo la atención a Anton.
― Otra persona también me advirtió eso, pero gracias por recordármelo…
― Mira, no sé qué tipo de pacifista eres, pero – el guardia se acercó a él, demasiado para su gusto – pero cuidado con la princesa Teresa…
― La princesa me cae bien – intervino encogiéndose de hombros – y yo no vengo especialmente por la selección, solo quiero comida y un lugar donde dormir…

Esto me desconcertó porque yo todo lo que podía pensar era: ANTON ESTÁ EN PROBLEMAS, HAY QUE SALVARLO. Pero luego vi que eta Dexter e "intuí" sus motivos y la cosa no terminó mal así que   Por otro lado, tengo que decirte que admiro la forma de ser de Anton, porque es muy tranquilo. Y como que todo lo que le dicen lo acepta así con calma y de una respuesta correcta  

― ¿De dónde vienes?
― Hansport, casta ocho.
― ¿Ocho? – parecía sorprendido – no me había encontrado a alguien de la ocho – asintió – y más que me lo dijera de esa forma…
― ¿A qué te refieres?
― Si bueno, con orgullo.
― Es porque en realidad no me importa – se encogió de hombros y se estiro lo más que pudo – el lugar de origen no define lo que es uno.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] Huelo la amistad con Dominic y me emocionan las amistades y me je quedado con ganas de más escenas entre los dos  

Si el aburrimiento se midiera en una especie de escala o algo parecido, en ese caso, Uriah estaba completamente seguro de que él sería la persona más aburrida del momento.
Estaba de lo más incomodo al estar siendo observado a todas horas del día, a veces sentía como le quitaban la privacidad, incluso mucho más que cuando estaba en casa con sus hermanos entrometidos, extrañaba su hogar y en especial, su cama. Sentía que las del palacio eran demasiado esponjosas como para dormir a su gusto, por lo que terminaba paseándose por la habitación esperando hacer algo divertido, y vaya que nunca lograba encontrarlo.


La tía Kate ya te había advertido que no mandaras la solicitud, que tenías mala suerte... Bueno, ahora ahí estás aburrido y sin privacidad  

― Vaya lió que he armado – comento haciendo que Uriah volviera al presente – por quererme ahorrar un viaje – comento levantándose mientras se sacudía la tierra del pantalón.
― Oye, sé que no es mi problema ni nada parecido, pero creo que necesitas un descanso – sincero viendo como el otro comenzaba a tomar las cajas del suelo, al escucharlo hablar, volvió a verlo y sonrió.
― Estoy bien, en serio.
― Si claro, y yo seré rey – comento de forma sarcástica haciendo que el otro ladeara la cabeza.
― No tengo porque burlarme de tu sueño.

Amo la sinceridad de Uriah, le da igual con quién esté hablando o si está incordiando, pero las suelta como si nada  

― Me llamo Simon – hablo caminando a su lado – un extraño placer a decir verdad.
― Que quede claro, la mayoría de mis amigos no los conozco cundo se les caen las cajas encima…

ES SIMON     No, ya me imagino momentos entre estos dos tipo "pos me tiro por el balcón" y "voy a molestar a esa chica de allí con cara de pocos amigos" y I CAN'T

Normalmente, cuando él se encontraba fuera, Gytta solía esperar su regreso en la puerta, pero estaba claro que ya no eran unos niños, y ya no podía hacer nada por regresar esos tiempos. Al ver la escalera, se encontró con una oscuridad absoluta y tuvo que tallarse los ojos para estar seguro de que no iba a empezar a tener alucinaciones. Se sentó en el primer escalón, recordando aquellos años cuando era un recién llegado.

¿Escuchas eso? Es mi corazón haciendo CRACK La historia de Gytta y Will, desde el minuto uno, me vino a la cabeza como una de estas historias de amor imposibles. Donde sufren como condenados a los Campos Asfódelos y donde yo sufriré mucho con ellos  

Y amo que Rita y Anne lo molesten tanto, pero en el fondo se nota que le tienen mucho cariño y es precioso (Por cierto, exijo tramas con Will y Gytta porque no tengo )

― Le dijimos a nuestro padre que querías participar en la selección de Gytta – hablaron las dos al unisonó logrando que el chico se quedara mudo.

VA A ENTRAR EN LA SELECCIÓN.  QUÉ MIERDA. NO ME ESPERABA ESTO. QUÉ FUERTE. YA NO VA A SER TAN IMPOSIBLE SU AMOR CON GYTTA  

James Malone, por algún motivo, razón o circunstancia, término yendo a la selección con Pressia, haciendo de su vida un poco más miserable de lo que ya era. Cuando Pressia se mudó a su nuevo hogar, fue cuando conoció a James, y no, no es como si fueran amigos de la infancia porque solo el cielo sabía cuánto Pressia había estado evitando al rubio durante toda su vida, únicamente para que terminaran en el mismo lugar, con la misma meta, en verdad el infierno le estaba poniendo a prueba, eso sin duda.

Entiendo los pensamientos de Pressia. Una que está ahí para clamar venganza y te mandan con persona con la que menos quieres estar. Thanks, Hades  

Incluso hubo un joven que se le quedaba viendo de una manera tan desagradable en un sentido físico, que Gytta pidió a los guardias que lo sacaran, no soportaba estar bajo esa mirada durante mucho tiempo. Se sintió mal de que su primera orden como princesa, haya sido sacar a alguien de lo que se supone, era un show de televisión para divertirse.

Digo yo que ya que el proceso de selección esta amañado, podrían hacer un test psicológico a los participantes. Porque entre el de Jeanne y este, vamos de culo

― ¿Qué estoy pensando? – grito ahogadamente colocando la almohada en su cara.

Pues que después de un día de mierda lo único que quieres es ver a Will. Si yo tuviese un Will también querría eso

― Y yo necesito un guardia capacitado a mi lado – interrumpió firme – recuerde su posición y también el hecho de que William O’Hare, sirve exclusivamente a mis órdenes como mi guardia personal – Turian abrió los ojos con cierto deje de enfado y estaba a punto de rebatir, más Gytta no dejo que tuviera la oportunidad – recuerde su posición, he dicho, es una orden de la futura heredera de Victorville a un simple consejero…

VAMOS GYTTA. ASÍ SE HABLA  

― ¿No leíste la normativa de esto? – Ripkard parecía incrédulo, luego suspiro y volvió a su lectura – los seleccionados cuentan con la libertad de acceder a todas las estancias… - comenzó recitando pero vio como Brigit lo observaba con atención – en resumen, entraste a la biblioteca privada, los aposentos reales quedan a…dos o tres pasillos más allá.
― No puede ser – murmuro la castaña poniéndose pálida - ¿Está completamente seguro de…?
― Setenta por ciento seguro de que es la privada – asintió dándole vuelta  a la hoja.

Me imaginé la cara de Brigit al darse cuenta dónde estaba y casi me muero de la risa

Y bueno tengo que ir dejando el comentario ya porque todavía me quedan muchos. Pero amé todo, Teph. La conversación entre el rey y Will. Ripkard con Sun y todo todo muack muack
 
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Re: The Selection.

Mensaje por Kurisu el Sáb 27 Ago 2016, 5:09 pm

odfibnfcd Ay Kate!!! muack me entraron muchos filz por tu comentario mujer muack arriba [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (? idk me gusto mucho gracias gracias gracias enormes




Valgame ya corrijo el número del cap

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'Cause tonight I'm feeling like an astronaut, Sending SOS from this tiny box, To the lonely people
that the world forgot, Are you out there?, 'Cause you're all I've got?
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Re: The Selection.

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