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I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
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Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Sophie! 77
Me perdi una fiesta! genial! xD
Me encanto el cap! siguelaaaa!
Bueno con respecto a arriba me llamo Romanett, pero me puedes decir Mane :D
Me perdi una fiesta! genial! xD
Me encanto el cap! siguelaaaa!
Bueno con respecto a arriba me llamo Romanett, pero me puedes decir Mane :D

RomanettMcginty!!
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Me encanto el capitulo!
jaja me perdi de una gran fiesta :s
siguela ♥
jaja me perdi de una gran fiesta :s
siguela ♥

{Eli}
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Capítulo nueve
Cuando todos llegaron a casa, _____ recién acababa de preparar la cena.
La gran mayoría fue a sus habitaciones a cambiarse ropa, pues dentro de una hora más el bus los iría a buscar para ir a los estudios. ¿Por qué? Pues porque a la señorita James le había dado la manía de hacerlo, y cuando se le metía algo en la cabeza, difícilmente podían sacárselo. Los que se quedaron, en cambio, se distribuyeron entre los que ayudaron a poner la mesa y los que se pusieron a servir los platos. Siendo cuarenta y seis los que habitaban en la casa, la ayuda siempre era bienvenida.
—Hola _____— saludaron Louis y Lauren, entrando a la cocina cogidos de la mano.
—Hola parejita— sonrió _____—. ¿Qué tal les fue?
—Excelente— exclamó Lauren, abrazándose a Louis.
—Me alegro— dijo, volviendo su atención a su tarea del día. No le convenía seguir con la conversación, pues la parejita se pondría en plan “miel por todas partes” y, siendo Louis su mejor amigo y conociéndolo como lo conocía, prontamente la relevarían a segundo plano y sería espectadora de escenas que, posiblemente, la dejarían traumada por un buen tiempo. Y lo decía por experiencia propia.
— ¡_____, amore mío, hasta que te encuentro!— se escuchó la voz de Beth desde la entrada— Ugh, asco.
_____ volteó a ver a Beth al tiempo que esta hacía una mueca mientras observaba cómo, en el centro de la cocina, Louis y Lauren estaban, literalmente, comiéndose, sin darse cuenta de que había espectadoras a punto de sufrir un colapso en ese momento.
— ¡Ay, por favor chicos!— resopló Gregory cuando entró a la cocina, sonriendo burlonamente mientras la parejita se separaba— Háganle un favor al mundo y omitan sus escenas para mayores de dieciocho cuando estén en público. ¿Sí? No lo digo por mí, pero hay personas que dudo mucho deberían estar viendo esto.
—Te apoyo Greg— concordó _____, volviendo a su labor de servir los platos.
—Yo mejor te ayudo— añadió Beth, tomando los platos ya servidos y llevándoselos al comedor. Louis y Lauren, esta última sonriendo avergonzada, emitieron sus disculpas y siguieron a Beth.
— ¿Mejor?— sonrió Greg mientras cogía una bandeja.
—Mejor— sonrió _____—. Gracias por esa, Greg. Verlo fue como tan… ugh.
—No es tan terrible— comentó Gregory, sonriendo pícaramente—. Apuesto a que cuando tengas un novio vas a andar en las mismas ¿eh, enana?
_____ le dedicó una mirada fulminante, aumentando la sonrisa de su compañero.
—Idiota.
—Así me quieres— dijo antes de salir rumbo al comedor con cuatro humeantes platos en la bandeja. En ese instante, entró Sarah con una bandeja en la mano.
—Hola ______— saludó esta, sonriendo—. Vengo por los platos faltantes.
— ¿Cuántos van ya?
—Según la señorita James, treinta y ocho— dijo, dejando la bandeja en la encimera—. Cuarenta y dos, contando los que Gregory llevaba al salir.
_____ suspiró con alivio.
—Perfecto— sonrió—. Muero de hambre.
—Pues qué esperas para venirte— dijo Sarah, llevándose otros cuatro platos.
_____ se quedó observando la puerta unos instantes, hasta que, tomando los dos últimos platos, salió de la cocina. En el comedor ya estaban casi todos los puestos ocupados, y como no cabían los cuarenta y seis, unos pocos se iban a comer a la sala de estar mientras veían televisión. _____ buscó a sus amigos con la mirada, captándolos al instante gracias a que Louis le estaba haciendo señas para que se sentase a su lado, como siempre. Además, era el único al que le faltaba servirle. Ella sonrió y se sentó a su lado, y cuando terminó de acomodarse, Daphne, levantando su copa, habló.
— ¡Bon appétit!
Y así, todos comenzaron a comer.
—_____, no entiendo— murmuró Beth.
—Lizzie, vamos ¡Es álgebra! No es tan difícil.
—Sabes que odios las matemáticas, idiota— gruñó Elizabeth, dejando su lápiz a un lado y ocultando su rostro entre sus manos, apoyada sobre la mesa. _____ negó con la cabeza, sonriendo levemente, antes de continuar. Hacía más de media hora que habían llegado al lugar y Beth ya no daba más, y no era la única. Varios de sus compañeros estaban cabeceando, y Tom, como no, estaba de lo más feliz durmiendo sobre su pupitre. Habían vuelto al set de la clase de español, donde, en ese momento, se estaba librando la clase de matemáticas. Beth y Matt no paraban de refunfuñar, diciendo repetidas veces su aversión por todo lo referente a la clase y alegando no saber nada. Los demás no decían absolutamente nada. En total, era culpa de ellos por no prestar atención.
Louis emitió un bostezo. _____, por su parte, intentó continuar con su guía, pero el sueño, que extrañamente ese día les había llegado temprano a todos, ya comenzaba a hacer mella en ella. “Quince minutos más” se dijo “Quince minutos más y estoy libre”.
La señorita James era la única que parecía despierta del todo. Se paseaba constantemente entre los pupitres, como era costumbre, observando el avance de cada uno. Lo que no dejaba de extrañar, eso sí, era que dejase dormir tan tranquilamente a Tom. ‘Hay cosas que nunca voy a entender’ murmuró Beth cuando le comentó el asunto ‘Y una de ellas, es a los profesores’.
—Sarah ¿Cuánto te falta?— preguntó _____, reprimiendo un bostezo.
—Dos ejercicios y termino. ¿Por?
—Para que después me expliques este— dijo.
Sarah asintió y volvió a su trabajo.
Poco a poco, sus compañeros se fueron retirando. La orden era que el que terminase se iría al bus a esperar a que terminasen todos pues, a esa hora, siendo ya las once de la noche, no era muy conveniente ir a vagar por el lugar. La gran mayoría del personal ya se había retirado a sus casas, y qué decir de los actores. Esa había sido una de las cosas que había lamentado cuando le dijeron que irían por la noche. Quería volver a verlos.
Sarah no demoró nada en terminar su trabajo, y de buena gana ayudó a _____ y a Lizzie. Matt y la parejita ya habían salido, por lo que solo faltaban ellas tres. Cuando Beth terminó todo, recogieron sus cosas y se levantaron al mismo tiempo, yendo directo a la profesora a entregarle las guías. Ella solo les sonrió y les dijo que esperaran en el bus.
—Lauren me va a matar pero, válgame, ya no me aguanto— comentó Beth, adelantándose unos pasos y comenzando a caminar de espaldas—. Sarah— la aludida le miró sorprendida—, necesito que respondas algo ahora que estamos solas.
— ¿Qué te pasó ahora, Beth?— preguntó Sarah sin entender.
—Dime, querida mía— Beth le dedicó una sonrisa divertida— ¿Es verdad que te gusta Matt?
Sarah, mirando a Beth con sorpresa, enrojeció. Beth y _____ se miraron cómplices.
— ¿Se te ha declarado ya?— quiso saber _____.
—A decir verdad…
— ¿Qué Sarah? ¡¿Qué?!
—Déjala terminar, burra— dijo _____, dándole un golpe en la cabeza—. Discúlpala, tú sabes que es media idiota. Continúa.
Sarah les sonrió.
—A decir verdad, él y yo… bueno…— Sarah se acomodó su bolso y las miró— somos novios.
Beth la miró sorprendida. _____, en cambio, sonrió encantada.
— ¿Cuándo te lo pidió?— preguntó _____, sonriente.
—Esta tarde, en la playa— dijo Sarah, también sonriendo.
—Así que por eso se desaparecieron cuando íbamos a jugar vóleibol…— murmuró Beth. _____ la miró sonriendo burlonamente.
—Alguien me debe veinte dólares— canturreó alegremente. Sarah se las quedó mirando unos instantes sin decir nada, pero sonrió cuando Beth, de mala gana, le entregó el dinero a una muy alegre _____—. Dios, como amo apostar contigo— sonrió. Beth le sacó la lengua.
— ¿Cómo pudieron apostar con algo como eso?— preguntó Sarah, divertida—. ¿Les parecería divertido si yo apostase con algo así cuando les guste alguien?
—Acéptalo amiga, no te importa— rió Beth—. Tú habrías hecho lo mismo en mi lugar.
—Eso es cierto— concedió Sarah.
— ¡Miren, ya salimos!— exclamó _____ cuando llegaron afuera—. Adelántense, yo voy a sentarme un rato aquí.
—Como quieras— dijeron ambas al unísono, siguiendo su camino hacia el bus.
_____ se encaminó al mismo lugar en el que había estado con Damian el día anterior. Había una planta arbustiva en un gran, por decirlo de alguna forma pues nunca recordaba el nombre, ‘macetero’ de cemento, en el que podía sentarse a libertad y donde nadie la vería desde el bus. Claro que ella podía ver a todos desde donde estaba, pero no quería ser descubierta. Quería estar sola unos momentos.
Vio a dos de sus compañeros abandonar los estudios y los siguió con la mirada hasta que subieron al bus. Poco más de la mitad de su curso seguía adentro, por lo que tenía gran cantidad de tiempo aún. Bostezó. Los parpados, de pronto, comenzaron a pesarle. Lo único que quería era cerrar los ojos, pero eso significaba que se quedaría dormida allí y la dejarían sola, y eso no era muy conveniente. No con el viento frío que había.
— ¿_____?— preguntó alguien detrás de ella.
_____ volteó a ver, sorprendida.
—Damian…
—El mismo— sonrió él, sentándose a su lado.
— ¿Q-qué haces aquí?— dijo, tratando de reprimir un bostezo— Según tenía entendido, hace como media hora que se habían ido.
—Así fue— asintió Damian—. Fuimos a comer a un restaurant cercano. Después a Jenna se le escapó que ustedes vendrían esta noche, y decidí venir a darme una vuelta a ver si te encontraba.
—Lindo— sonrió _____, apoyando la cabeza en su hombro—. No sé por qué no me extraña que Jenna supiese que vendríamos a esta hora.
—Y fue ella la que me propuso que viniese, a decir verdad.
— ¿Ah sí?— murmuró _____—. ¿Por qué?
—Ni idea.
Damian pasó un brazo por su hombro y la atrajo hacia sí, por lo que _____ se acurrucó en su pecho y buscó colocarse en una posición cómoda. Era tanto el sueño que tenía que sentía que se quedaría dormida allí mismo en cualquier momento. Siguieron charlando un rato más, principalmente de cómo había sido ese día. _____ le comentó lo ocurrido con Sophie y lo de la fiesta, obteniendo como resultado que Damian se burlase de ella porque le había ganado una niña. Obviamente no había salido ileso de aquello, pero solo ocasionó que él la tratase como una niña ante su actitud infantil.
—Te odio.
—Tú me amas, enana— sonrió Damian, abrazándola—. Acéptalo, te derrites tan solo verme. Soy irresistible.
—En tus sueños, McGinty. Y ni eso.
—Sabes que es verdad.
—Irresistible mis polainas— sonrió _____—. Eres un duende, cariño, y los duendes no me caen bien.
—Tú misma comentaste ayer que querías un duende de regalo, hermosa. Pues bien, aquí me tienes.
— ¿En serio? ¿Eres todo mío?
—Todo tuyo— le susurró al oído. _____ no lo admitiría nunca, pero no pudo evitar pensar que su voz, en ese instante, sonaba terriblemente sexy mientras le murmuraba esas palabras. Y deseó inconscientemente que aquello fuese verdad. Sintió un escalofrío recorrer su espalda, el que no se molestó en ocultar. “Debe ser el frío” se dijo. Y se calmó con ese pensamiento.
_____ cerró los ojos y lo abrazó más fuerte, no queriendo que aquel momento terminara.
Y de pronto, apareció en su memoria la imagen de la señorita James.
—Damian…— murmuró _____ medio adormilada— ¿Me harías el favor de avisarme cuando aparezca la profesora James? Una mujer de pelo castaño que lleva lentes y una cartera horrible. Por favor.
—_____, creo que es mejor que vuelvas al autobús.
—No, quiero quedarme aquí.
—Si te quedas dormida no pienso llevarte con tus compañeros.
—No me importa.
—_____…
Pero no recibió contestación. La separó suavemente de él para observar su rostro, y una sonrisa se le escapó involuntariamente cuando la vio.
_____ se había quedado dormida entre sus brazos.
Y algo dentro de él pensó que se veía terriblemente linda cuando estaba dormida.
Cuando todos llegaron a casa, _____ recién acababa de preparar la cena.
La gran mayoría fue a sus habitaciones a cambiarse ropa, pues dentro de una hora más el bus los iría a buscar para ir a los estudios. ¿Por qué? Pues porque a la señorita James le había dado la manía de hacerlo, y cuando se le metía algo en la cabeza, difícilmente podían sacárselo. Los que se quedaron, en cambio, se distribuyeron entre los que ayudaron a poner la mesa y los que se pusieron a servir los platos. Siendo cuarenta y seis los que habitaban en la casa, la ayuda siempre era bienvenida.
—Hola _____— saludaron Louis y Lauren, entrando a la cocina cogidos de la mano.
—Hola parejita— sonrió _____—. ¿Qué tal les fue?
—Excelente— exclamó Lauren, abrazándose a Louis.
—Me alegro— dijo, volviendo su atención a su tarea del día. No le convenía seguir con la conversación, pues la parejita se pondría en plan “miel por todas partes” y, siendo Louis su mejor amigo y conociéndolo como lo conocía, prontamente la relevarían a segundo plano y sería espectadora de escenas que, posiblemente, la dejarían traumada por un buen tiempo. Y lo decía por experiencia propia.
— ¡_____, amore mío, hasta que te encuentro!— se escuchó la voz de Beth desde la entrada— Ugh, asco.
_____ volteó a ver a Beth al tiempo que esta hacía una mueca mientras observaba cómo, en el centro de la cocina, Louis y Lauren estaban, literalmente, comiéndose, sin darse cuenta de que había espectadoras a punto de sufrir un colapso en ese momento.
— ¡Ay, por favor chicos!— resopló Gregory cuando entró a la cocina, sonriendo burlonamente mientras la parejita se separaba— Háganle un favor al mundo y omitan sus escenas para mayores de dieciocho cuando estén en público. ¿Sí? No lo digo por mí, pero hay personas que dudo mucho deberían estar viendo esto.
—Te apoyo Greg— concordó _____, volviendo a su labor de servir los platos.
—Yo mejor te ayudo— añadió Beth, tomando los platos ya servidos y llevándoselos al comedor. Louis y Lauren, esta última sonriendo avergonzada, emitieron sus disculpas y siguieron a Beth.
— ¿Mejor?— sonrió Greg mientras cogía una bandeja.
—Mejor— sonrió _____—. Gracias por esa, Greg. Verlo fue como tan… ugh.
—No es tan terrible— comentó Gregory, sonriendo pícaramente—. Apuesto a que cuando tengas un novio vas a andar en las mismas ¿eh, enana?
_____ le dedicó una mirada fulminante, aumentando la sonrisa de su compañero.
—Idiota.
—Así me quieres— dijo antes de salir rumbo al comedor con cuatro humeantes platos en la bandeja. En ese instante, entró Sarah con una bandeja en la mano.
—Hola ______— saludó esta, sonriendo—. Vengo por los platos faltantes.
— ¿Cuántos van ya?
—Según la señorita James, treinta y ocho— dijo, dejando la bandeja en la encimera—. Cuarenta y dos, contando los que Gregory llevaba al salir.
_____ suspiró con alivio.
—Perfecto— sonrió—. Muero de hambre.
—Pues qué esperas para venirte— dijo Sarah, llevándose otros cuatro platos.
_____ se quedó observando la puerta unos instantes, hasta que, tomando los dos últimos platos, salió de la cocina. En el comedor ya estaban casi todos los puestos ocupados, y como no cabían los cuarenta y seis, unos pocos se iban a comer a la sala de estar mientras veían televisión. _____ buscó a sus amigos con la mirada, captándolos al instante gracias a que Louis le estaba haciendo señas para que se sentase a su lado, como siempre. Además, era el único al que le faltaba servirle. Ella sonrió y se sentó a su lado, y cuando terminó de acomodarse, Daphne, levantando su copa, habló.
— ¡Bon appétit!
Y así, todos comenzaron a comer.
—_____, no entiendo— murmuró Beth.
—Lizzie, vamos ¡Es álgebra! No es tan difícil.
—Sabes que odios las matemáticas, idiota— gruñó Elizabeth, dejando su lápiz a un lado y ocultando su rostro entre sus manos, apoyada sobre la mesa. _____ negó con la cabeza, sonriendo levemente, antes de continuar. Hacía más de media hora que habían llegado al lugar y Beth ya no daba más, y no era la única. Varios de sus compañeros estaban cabeceando, y Tom, como no, estaba de lo más feliz durmiendo sobre su pupitre. Habían vuelto al set de la clase de español, donde, en ese momento, se estaba librando la clase de matemáticas. Beth y Matt no paraban de refunfuñar, diciendo repetidas veces su aversión por todo lo referente a la clase y alegando no saber nada. Los demás no decían absolutamente nada. En total, era culpa de ellos por no prestar atención.
Louis emitió un bostezo. _____, por su parte, intentó continuar con su guía, pero el sueño, que extrañamente ese día les había llegado temprano a todos, ya comenzaba a hacer mella en ella. “Quince minutos más” se dijo “Quince minutos más y estoy libre”.
La señorita James era la única que parecía despierta del todo. Se paseaba constantemente entre los pupitres, como era costumbre, observando el avance de cada uno. Lo que no dejaba de extrañar, eso sí, era que dejase dormir tan tranquilamente a Tom. ‘Hay cosas que nunca voy a entender’ murmuró Beth cuando le comentó el asunto ‘Y una de ellas, es a los profesores’.
—Sarah ¿Cuánto te falta?— preguntó _____, reprimiendo un bostezo.
—Dos ejercicios y termino. ¿Por?
—Para que después me expliques este— dijo.
Sarah asintió y volvió a su trabajo.
Poco a poco, sus compañeros se fueron retirando. La orden era que el que terminase se iría al bus a esperar a que terminasen todos pues, a esa hora, siendo ya las once de la noche, no era muy conveniente ir a vagar por el lugar. La gran mayoría del personal ya se había retirado a sus casas, y qué decir de los actores. Esa había sido una de las cosas que había lamentado cuando le dijeron que irían por la noche. Quería volver a verlos.
Sarah no demoró nada en terminar su trabajo, y de buena gana ayudó a _____ y a Lizzie. Matt y la parejita ya habían salido, por lo que solo faltaban ellas tres. Cuando Beth terminó todo, recogieron sus cosas y se levantaron al mismo tiempo, yendo directo a la profesora a entregarle las guías. Ella solo les sonrió y les dijo que esperaran en el bus.
—Lauren me va a matar pero, válgame, ya no me aguanto— comentó Beth, adelantándose unos pasos y comenzando a caminar de espaldas—. Sarah— la aludida le miró sorprendida—, necesito que respondas algo ahora que estamos solas.
— ¿Qué te pasó ahora, Beth?— preguntó Sarah sin entender.
—Dime, querida mía— Beth le dedicó una sonrisa divertida— ¿Es verdad que te gusta Matt?
Sarah, mirando a Beth con sorpresa, enrojeció. Beth y _____ se miraron cómplices.
— ¿Se te ha declarado ya?— quiso saber _____.
—A decir verdad…
— ¿Qué Sarah? ¡¿Qué?!
—Déjala terminar, burra— dijo _____, dándole un golpe en la cabeza—. Discúlpala, tú sabes que es media idiota. Continúa.
Sarah les sonrió.
—A decir verdad, él y yo… bueno…— Sarah se acomodó su bolso y las miró— somos novios.
Beth la miró sorprendida. _____, en cambio, sonrió encantada.
— ¿Cuándo te lo pidió?— preguntó _____, sonriente.
—Esta tarde, en la playa— dijo Sarah, también sonriendo.
—Así que por eso se desaparecieron cuando íbamos a jugar vóleibol…— murmuró Beth. _____ la miró sonriendo burlonamente.
—Alguien me debe veinte dólares— canturreó alegremente. Sarah se las quedó mirando unos instantes sin decir nada, pero sonrió cuando Beth, de mala gana, le entregó el dinero a una muy alegre _____—. Dios, como amo apostar contigo— sonrió. Beth le sacó la lengua.
— ¿Cómo pudieron apostar con algo como eso?— preguntó Sarah, divertida—. ¿Les parecería divertido si yo apostase con algo así cuando les guste alguien?
—Acéptalo amiga, no te importa— rió Beth—. Tú habrías hecho lo mismo en mi lugar.
—Eso es cierto— concedió Sarah.
— ¡Miren, ya salimos!— exclamó _____ cuando llegaron afuera—. Adelántense, yo voy a sentarme un rato aquí.
—Como quieras— dijeron ambas al unísono, siguiendo su camino hacia el bus.
_____ se encaminó al mismo lugar en el que había estado con Damian el día anterior. Había una planta arbustiva en un gran, por decirlo de alguna forma pues nunca recordaba el nombre, ‘macetero’ de cemento, en el que podía sentarse a libertad y donde nadie la vería desde el bus. Claro que ella podía ver a todos desde donde estaba, pero no quería ser descubierta. Quería estar sola unos momentos.
Vio a dos de sus compañeros abandonar los estudios y los siguió con la mirada hasta que subieron al bus. Poco más de la mitad de su curso seguía adentro, por lo que tenía gran cantidad de tiempo aún. Bostezó. Los parpados, de pronto, comenzaron a pesarle. Lo único que quería era cerrar los ojos, pero eso significaba que se quedaría dormida allí y la dejarían sola, y eso no era muy conveniente. No con el viento frío que había.
— ¿_____?— preguntó alguien detrás de ella.
_____ volteó a ver, sorprendida.
—Damian…
—El mismo— sonrió él, sentándose a su lado.
— ¿Q-qué haces aquí?— dijo, tratando de reprimir un bostezo— Según tenía entendido, hace como media hora que se habían ido.
—Así fue— asintió Damian—. Fuimos a comer a un restaurant cercano. Después a Jenna se le escapó que ustedes vendrían esta noche, y decidí venir a darme una vuelta a ver si te encontraba.
—Lindo— sonrió _____, apoyando la cabeza en su hombro—. No sé por qué no me extraña que Jenna supiese que vendríamos a esta hora.
—Y fue ella la que me propuso que viniese, a decir verdad.
— ¿Ah sí?— murmuró _____—. ¿Por qué?
—Ni idea.
Damian pasó un brazo por su hombro y la atrajo hacia sí, por lo que _____ se acurrucó en su pecho y buscó colocarse en una posición cómoda. Era tanto el sueño que tenía que sentía que se quedaría dormida allí mismo en cualquier momento. Siguieron charlando un rato más, principalmente de cómo había sido ese día. _____ le comentó lo ocurrido con Sophie y lo de la fiesta, obteniendo como resultado que Damian se burlase de ella porque le había ganado una niña. Obviamente no había salido ileso de aquello, pero solo ocasionó que él la tratase como una niña ante su actitud infantil.
—Te odio.
—Tú me amas, enana— sonrió Damian, abrazándola—. Acéptalo, te derrites tan solo verme. Soy irresistible.
—En tus sueños, McGinty. Y ni eso.
—Sabes que es verdad.
—Irresistible mis polainas— sonrió _____—. Eres un duende, cariño, y los duendes no me caen bien.
—Tú misma comentaste ayer que querías un duende de regalo, hermosa. Pues bien, aquí me tienes.
— ¿En serio? ¿Eres todo mío?
—Todo tuyo— le susurró al oído. _____ no lo admitiría nunca, pero no pudo evitar pensar que su voz, en ese instante, sonaba terriblemente sexy mientras le murmuraba esas palabras. Y deseó inconscientemente que aquello fuese verdad. Sintió un escalofrío recorrer su espalda, el que no se molestó en ocultar. “Debe ser el frío” se dijo. Y se calmó con ese pensamiento.
_____ cerró los ojos y lo abrazó más fuerte, no queriendo que aquel momento terminara.
Y de pronto, apareció en su memoria la imagen de la señorita James.
—Damian…— murmuró _____ medio adormilada— ¿Me harías el favor de avisarme cuando aparezca la profesora James? Una mujer de pelo castaño que lleva lentes y una cartera horrible. Por favor.
—_____, creo que es mejor que vuelvas al autobús.
—No, quiero quedarme aquí.
—Si te quedas dormida no pienso llevarte con tus compañeros.
—No me importa.
—_____…
Pero no recibió contestación. La separó suavemente de él para observar su rostro, y una sonrisa se le escapó involuntariamente cuando la vio.
_____ se había quedado dormida entre sus brazos.
Y algo dentro de él pensó que se veía terriblemente linda cuando estaba dormida.
Última edición por IsidoraPotter el Dom 19 Feb 2012, 4:13 pm, editado 1 vez

IsidoraPotter
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Awww me quede dormida en los brazos de damian ♥
me encanta siguela!
me encanta siguela!

{Eli}
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Hola :hi: Nueva y fiel lectora :study: :D
Siguela me encanta tu novela!!! :D
Siguela me encanta tu novela!!! :D

Evelyn Piña
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Nueva FIEL Lectoraaaaaaa! :D
Que Hermosa Nove! *-* Me Encanta Damian *---*
Hola! Mi nombre es Carolina ♥ Pero Dime Caroo
y Soy Adicta a Las Noves De Damian
Todos: Hola Caroo
♫ They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no' ♫
Siguelaaa! :D :D
Que Hermosa Nove! *-* Me Encanta Damian *---*
Hola! Mi nombre es Carolina ♥ Pero Dime Caroo
Todos: Hola Caroo
♫ They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no' ♫
Siguelaaa! :D :D

Caroo!!
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Helloooo girls! Lo siento muchisísimo por ausentarme de nuevo como por dos semanas, en serio. Me dije que volvería a actualizar más seguido pero, bueno, hay cosas que simplemente no se pueden evitar xD Soooorry, pero soy una floja que a veces se olvida hasta de qué día es xD Así que aquí les dejo otro capítulo, espero que les guste. ¡Y bienvenidas, Evelyn y Caroo! :)
Capítulo diez
Murmullos.
Eso era lo único que podía oír.
No quería abrir los ojos todavía. Sentía que no había dormido nada, y se creía, por el momento, incapaz de levantarse. Además, debía sumar que el cuerpo le dolía horrores, cosa que no le extrañaba al haber estado durmiendo en una posición incómoda. No sabía en qué había estado pensando la noche anterior al llegar a la habitación y acostarse en cualquier posición; es más, ni siquiera recordaba lo sucedido una vez que salió de los estudios. Tampoco es que tuviese ganas de recordar algo, de momento.
Deseaba que los murmullos cesaran para poder seguir durmiendo. Tenía la esperanza de que así, al menos, se le fuese esa sensación de cansancio que sentía.
Lástima que Beth no pensara lo mismo
— ¡Despierta, dormilona!— saludó ella alegremente— ¡El día está precioso! ¡Levanta!
—Cinco minutos más…
—Qué cinco minutos más ni que nada ¡Arriba!— y así, antes de que _____ tuviese tiempo para hacer algo, Beth le quitó las cobijas y corrió a abrir las cortinas.
— ¡Beth, deja de joder al mundo y lárgate!— chilló Sarah, aún medio adormilada. _____ bostezó y se restregó los ojos, incorporándose en la cama. No podría seguir durmiendo. Nunca podía hacerlo cuando a Beth le tocaba hacer de despertador.
—Vamos _____ ¡Sonríe!— exclamó Beth, sentándose a su lado y pasando un brazo por su hombro— Has dormido más que nadie, no me mires así, así que no eres quien para quejarte hoy. Además, tú y yo tenemos que hablar.
—En lo que a mí respecta, mañana no volverás a ver la luz del sol— gruñó una despeinada Lauren, que pasaba por su lado arrastrando los pies en dirección al baño.
— ¡Aun así me amas, cariño!— sonrió Beth.
—Mejor lárgate, Beth. Te veo en el bus.
—Entonces apúrate— le aconsejó Beth, encaminándose hacia la salida—, mira que con media hora, apenas tienes tiempo para comer.
_____ cogió su celular para corroborar la hora y, efectivamente, era cierto. Suspiró.
Lo sabía, era imposible no saberlo. Beth lo había hecho a propósito.
—Soy un vegetal… soy un vegetal— canturreaba Louis, abrazando a _____ por detrás y apretándole los cachetes— Eres idiota… soy un vegetal.
Iban viajando en el autobús en dirección a los estudios, dispuestos, según las propias palabras de la señorita James, a pasar el día entero en el set de grabación. Matt y Louis iban de lo más entretenidos en sus asientos, cantando y bailando sin dejar de molestar a Beth y _____. Sarah, Lauren y el resto de sus compañeros en general, solo los observaban sin parar de reír.
— ¿Por qué a mí?— se lamentó Beth, viendo como Matt y Louis se abrazaban y cantaban en un idioma que definitivamente no podía catalogarse como inglés. _____, a su lado, sonreía divertida mientras los veía ponerse en ridículo.
—Esos idiotas…— rió _____, sentándose correctamente en su asiento.
—Sí que lo son— concordó Beth, mirando por sobre su hombro el espectáculo.
—Por cierto… ¿Qué querías decirme hace rato?
Beth volteó a mirarla sonriendo de medio lado.
—Ah, eso— dijo—. Me alegro que hayas tocado el punto.
— ¿Pasó algo?
—Eso deberías respondérmelo tu— dijo Beth, sonriendo pícaramente.
— ¿Ah, sí?— _____ la miró sin entender.
—Aún no puedo creer que no me hayas dicho nada.
— ¿De qué…?
—Yo, tu mejor amiga, el objeto de tus deseos, tu fiel compañera…
—Beth…
—… fui la última en enterarme ¿Por qué? Porque a la señorita de dio por…
— ¿De qué se supone que estás hablando?— preguntó _____, mirándole con el ceño fruncido.
—… ocultarme los últimos acontecimientos. ¿Por qué, me pregunto? Yo…
—Beth, déjate de dar vueltas al asunto y explícate— pidió.
—… aún no puedo creer que no me hayas presentado al chico que te gusta.
— ¡¿Qué?!
Beth la abrazó y le dedicó una amplia sonrisa.
— ¿Acaso me lo vas a negar?— contestó— Ni lo intentes, mira que sé lo que vi.
—No, definitivamente te volviste loca— sonrió _____—. Beth, cariño, a mí no me gusta nadie, y tú más que nadie lo sabes. Además ¿De dónde sacaste esa idea?
—Simple— dijo Beth—. Te vi ayer cuando hablabas con Damian McGinty.
_____ se la quedó mirando unos momentos sin saber qué decir, hasta que, de repente, se largó a reír.
—No puedes estar hablando en serio— Beth se cruzó de brazos y le miró con una ceja alzada, sin borrar su media sonrisa—. ¿Damian? ¿En serio? Oh, por dios ¡Esa sí que estuvo buena!— y _____ siguió riendo.
—Eso, ríete, pero yo sé lo que vi. Ayer estabas de lo más feliz hablando con él.
—Tú lo has dicho amiga, feliz— dijo _____—. Hemos hablado durante estos días y me agrada mucho más de lo que había pensado me llegaría a agradar, e incluso me atrevería a decir que somos algo así como amigos. ¿Pero más allá de eso? Eso es estar viendo cosas donde no las hay. Además, no llevamos ni una semana de conocernos siquiera.
—Muchas parejas no necesitan mucho tiempo para darse cuenta de que el otro les gusta— dijo Beth, sonriendo como si ella supiese algo que _____ no.
—Seamos realistas, Beth, lo único que podrían saber es que la otra persona les atrae, y en menos de un día se descubre eso— Beth negó con la cabeza, cosa que _____ decidió ignorar—. Después de un mes de conocer a ese alguien te creo que me digas que me gusta, antes no. Además, una relación no es algo que me interese en estos momentos.
A eso le siguieron un par de minutos de silencio. _____ volteó a ver por la ventana, satisfecha por haber aclarado un asunto que obviamente no tenía ni pies ni cabeza. ¿De dónde habría sacado Beth esa idea de Damian y ella? No lo sabría. ¿Y qué era eso de “sé lo que vi”? La última vez que había hablado con él había sido la noche anterior, y era casi imposible que Beth los hubiese visto. Desde el bus era imposible, pues los arbustos eran lo bastante espesos para ocultar a las personas que estuviesen del otro lado. Ella misma se había cerciorado de eso cuando habían llegado. Entonces ¿Cómo habría llegado a esa absurda conclusión?
Beth, por otro lado, observó a su amiga en silencio. Ella sabía lo que había visto, y aunque no había podido oír su conversación desde el punto en el que había estado espiando, sabía el significado de aquellas miradas que cruzaron. Tenía un punto en el que apoyarse, aunque _____ dijera una y mil veces que estaba equivocada. No era tonta, pues ya había atravesado eso antes. Y aun si eran imaginaciones pues… era divertido soñar. Además, _____ nunca había tenido novio, y eso debido a su falta de interés en las relaciones; así que el que hubiese aparecido un chico que podría interesarle a su amiga le abría la oportunidad de ver una nueva faceta de su mejor amiga. Y si podía ayudar de alguna forma, lo haría.
Eso hizo a Beth sonreír.
—Te gusta _____, lo sé. Ya te darás cuenta por ti misma de eso.
_____ iba a rebatir a eso, pero el anuncio de la señorita James de que ya habían llegado y el hecho de que Louis y Matt se hubiesen decidido a hablarles se lo impidieron.
Una vez que el autobús se estacionó, todos se apresuraron a bajar e ir directamente hacia el interior. La profesora les había dado una hora libre antes de tener que ir a la sala que habían ocupado esos días para estudiar, siempre y cuando no fuesen a merodear por los sitios donde el cast grababa ese día.
_____, por unos segundos, pensó en obedecer. Después pensó que podría mandar la orden a la punta del cerro. Quería hablar con los chicos y no veía ninguna necesidad de esperar. Así que llamó a Louis y Beth a su lado y les dijo su idea.
—Yo voy— sonrió Beth—. Es eso o tener que aguantar a las parejitas derramando miel por todas partes.
—Cuenten conmigo entonces, señoritas— dijo Louis, dedicándoles una media sonrisa y haciendo una reverencia—. Estaré encantado de arruinarles la diversión.
Beth sonrió divertida.
—Ya veremos quien se la arruina a quien.
_____, sonriendo, los dejó hablar y se acercó a Lauren, Matt y Sarah.
—Nosotros vamos a darnos una vuelta por los sets de grabación ¿Vienen?— les invitó.
—Cuenten conmigo— sonrió Matt—. Con ustedes como compañía, alguien tiene que velar por la seguridad del idiota de Louis.
— ¡Hey!— rió _____, propinándole un golpe en el hombro—. Ustedes chicas ¿Nos acompañan?
— ¿Cómo no ir?— dijeron ambas al unísono. _____ les sonrió.
—Después de usted, mademoiselle— dijo Matt, haciendo una reverencia y colocándose a un lado—. Las damas primero.
—Que caballero— dijo Sarah, risueña. Matt le guiñó un ojo en respuesta.
Louis y Beth se acercaron al grupo, y así, los seis se dirigieron hacia la sala del coro. No tenían ni idea de si el cast se encontraría allí, pero era el único punto en el que se le ocurrió empezar a buscar. Eso, sumado a que Damian había comentado algo sobre que tendrían que estar allí ese día para ensayar.
Beth y Sarah no paraban de lamentarse que ese sería su último día allí. Lauren, quien iba abrazada a Louis, conversaba animadamente con él y con Matt. _____ iba unos pasos más atrás, perdida en sus pensamientos.
No podía olvidar la conversación que había tenido en el autobús con Beth, en especial su última frase. Rió para sus adentros. Aquella idea era, simplemente, una locura. ¿Ella y Damian? Si apenas se conocían. Bueno, no apenas, pero no era mucho el tiempo. Cuatro días. Sí, él le agradaba mucho más de lo que se admitiría a sí misma, sin contar con que era bastante guapo a sus ojos. ¡Pero solo eso! Eran amigos, y estaban bastante bien así. Aunque… tampoco le molestaría salir un par de veces con él. “¡Pero solo como amigos!” se dijo a sí misma, inmediatamente después que su traicionera mente agregaba un ‘como algo más que amigos’ a la frase. Sí, solo como amigos.
Dios, debía estar loca para siquiera considerar la posibilidad que Beth había planteado.
—Miren, ya casi llegamos— comentó Beth, señalando el pasillo de la derecha. El grupo dobló y se acercaron a la entrada de la sala, asomando la cabeza para ver si había alguien allí.
La mayoría del cast no se encontraba allí, con la excepción de Jenna, Naya y Kevin. La primera, sonriendo apenas los vio.
— ¡_____, hola!— saludó— Justo estaba preguntándome por ti.
—Y yo justo tenía ganas de hablar contigo— sonrió _____.
— ¿Qué tal, _____?— saludó Kevin, quien estaba sentado frente a Jenna y Naya— No te esperábamos hasta más tarde.
—Yo también lo pensé antes de llegar aquí, pero me dije ¿Para qué esperar? Así que, aquí me tienen— _____ saludó también a Naya y miró a sus amigos, quienes los estaban observando con curiosidad—. Estos son Louis, Matt, Sarah, Lauren y Beth. Mis amigos.
Después de las respectivas presentaciones, el grupo se dispersó. Kevin se fue con Louis y Matt a buscar a los otros, y las mujeres ocuparon un asiento y se pusieron a conversar.
—Oigan chicas ¿Nos esperarían un momento? Quedamos de ir a buscar a alguien— sonrió Naya, al tiempo que Jenna se ubicaba a su lado.
Las chicas asintieron.
— ¿Nos acompañas, _____?— preguntó Jenna—. Hay alguien que quiere verte.
—B-bueno— _____ se levantó, no muy segura de dejar a sus amigas solas— Ya vuelvo, chicas. No les importa ¿Verdad?
—Ve, ve, no se atrasen— sonrió Lauren—. No quieren hacer esperar a nadie ¿Verdad?
Jenna y Naya, ubicadas detrás de _____, le sonrieron.
—Vamos, que la persona es cuestión no es muy paciente que digamos— y así, con Naya y Jenna cogiéndole ambos brazos, _____ salió del salón.
Capítulo diez
Murmullos.
Eso era lo único que podía oír.
No quería abrir los ojos todavía. Sentía que no había dormido nada, y se creía, por el momento, incapaz de levantarse. Además, debía sumar que el cuerpo le dolía horrores, cosa que no le extrañaba al haber estado durmiendo en una posición incómoda. No sabía en qué había estado pensando la noche anterior al llegar a la habitación y acostarse en cualquier posición; es más, ni siquiera recordaba lo sucedido una vez que salió de los estudios. Tampoco es que tuviese ganas de recordar algo, de momento.
Deseaba que los murmullos cesaran para poder seguir durmiendo. Tenía la esperanza de que así, al menos, se le fuese esa sensación de cansancio que sentía.
Lástima que Beth no pensara lo mismo
— ¡Despierta, dormilona!— saludó ella alegremente— ¡El día está precioso! ¡Levanta!
—Cinco minutos más…
—Qué cinco minutos más ni que nada ¡Arriba!— y así, antes de que _____ tuviese tiempo para hacer algo, Beth le quitó las cobijas y corrió a abrir las cortinas.
— ¡Beth, deja de joder al mundo y lárgate!— chilló Sarah, aún medio adormilada. _____ bostezó y se restregó los ojos, incorporándose en la cama. No podría seguir durmiendo. Nunca podía hacerlo cuando a Beth le tocaba hacer de despertador.
—Vamos _____ ¡Sonríe!— exclamó Beth, sentándose a su lado y pasando un brazo por su hombro— Has dormido más que nadie, no me mires así, así que no eres quien para quejarte hoy. Además, tú y yo tenemos que hablar.
—En lo que a mí respecta, mañana no volverás a ver la luz del sol— gruñó una despeinada Lauren, que pasaba por su lado arrastrando los pies en dirección al baño.
— ¡Aun así me amas, cariño!— sonrió Beth.
—Mejor lárgate, Beth. Te veo en el bus.
—Entonces apúrate— le aconsejó Beth, encaminándose hacia la salida—, mira que con media hora, apenas tienes tiempo para comer.
_____ cogió su celular para corroborar la hora y, efectivamente, era cierto. Suspiró.
Lo sabía, era imposible no saberlo. Beth lo había hecho a propósito.
—Soy un vegetal… soy un vegetal— canturreaba Louis, abrazando a _____ por detrás y apretándole los cachetes— Eres idiota… soy un vegetal.
Iban viajando en el autobús en dirección a los estudios, dispuestos, según las propias palabras de la señorita James, a pasar el día entero en el set de grabación. Matt y Louis iban de lo más entretenidos en sus asientos, cantando y bailando sin dejar de molestar a Beth y _____. Sarah, Lauren y el resto de sus compañeros en general, solo los observaban sin parar de reír.
— ¿Por qué a mí?— se lamentó Beth, viendo como Matt y Louis se abrazaban y cantaban en un idioma que definitivamente no podía catalogarse como inglés. _____, a su lado, sonreía divertida mientras los veía ponerse en ridículo.
—Esos idiotas…— rió _____, sentándose correctamente en su asiento.
—Sí que lo son— concordó Beth, mirando por sobre su hombro el espectáculo.
—Por cierto… ¿Qué querías decirme hace rato?
Beth volteó a mirarla sonriendo de medio lado.
—Ah, eso— dijo—. Me alegro que hayas tocado el punto.
— ¿Pasó algo?
—Eso deberías respondérmelo tu— dijo Beth, sonriendo pícaramente.
— ¿Ah, sí?— _____ la miró sin entender.
—Aún no puedo creer que no me hayas dicho nada.
— ¿De qué…?
—Yo, tu mejor amiga, el objeto de tus deseos, tu fiel compañera…
—Beth…
—… fui la última en enterarme ¿Por qué? Porque a la señorita de dio por…
— ¿De qué se supone que estás hablando?— preguntó _____, mirándole con el ceño fruncido.
—… ocultarme los últimos acontecimientos. ¿Por qué, me pregunto? Yo…
—Beth, déjate de dar vueltas al asunto y explícate— pidió.
—… aún no puedo creer que no me hayas presentado al chico que te gusta.
— ¡¿Qué?!
Beth la abrazó y le dedicó una amplia sonrisa.
— ¿Acaso me lo vas a negar?— contestó— Ni lo intentes, mira que sé lo que vi.
—No, definitivamente te volviste loca— sonrió _____—. Beth, cariño, a mí no me gusta nadie, y tú más que nadie lo sabes. Además ¿De dónde sacaste esa idea?
—Simple— dijo Beth—. Te vi ayer cuando hablabas con Damian McGinty.
_____ se la quedó mirando unos momentos sin saber qué decir, hasta que, de repente, se largó a reír.
—No puedes estar hablando en serio— Beth se cruzó de brazos y le miró con una ceja alzada, sin borrar su media sonrisa—. ¿Damian? ¿En serio? Oh, por dios ¡Esa sí que estuvo buena!— y _____ siguió riendo.
—Eso, ríete, pero yo sé lo que vi. Ayer estabas de lo más feliz hablando con él.
—Tú lo has dicho amiga, feliz— dijo _____—. Hemos hablado durante estos días y me agrada mucho más de lo que había pensado me llegaría a agradar, e incluso me atrevería a decir que somos algo así como amigos. ¿Pero más allá de eso? Eso es estar viendo cosas donde no las hay. Además, no llevamos ni una semana de conocernos siquiera.
—Muchas parejas no necesitan mucho tiempo para darse cuenta de que el otro les gusta— dijo Beth, sonriendo como si ella supiese algo que _____ no.
—Seamos realistas, Beth, lo único que podrían saber es que la otra persona les atrae, y en menos de un día se descubre eso— Beth negó con la cabeza, cosa que _____ decidió ignorar—. Después de un mes de conocer a ese alguien te creo que me digas que me gusta, antes no. Además, una relación no es algo que me interese en estos momentos.
A eso le siguieron un par de minutos de silencio. _____ volteó a ver por la ventana, satisfecha por haber aclarado un asunto que obviamente no tenía ni pies ni cabeza. ¿De dónde habría sacado Beth esa idea de Damian y ella? No lo sabría. ¿Y qué era eso de “sé lo que vi”? La última vez que había hablado con él había sido la noche anterior, y era casi imposible que Beth los hubiese visto. Desde el bus era imposible, pues los arbustos eran lo bastante espesos para ocultar a las personas que estuviesen del otro lado. Ella misma se había cerciorado de eso cuando habían llegado. Entonces ¿Cómo habría llegado a esa absurda conclusión?
Beth, por otro lado, observó a su amiga en silencio. Ella sabía lo que había visto, y aunque no había podido oír su conversación desde el punto en el que había estado espiando, sabía el significado de aquellas miradas que cruzaron. Tenía un punto en el que apoyarse, aunque _____ dijera una y mil veces que estaba equivocada. No era tonta, pues ya había atravesado eso antes. Y aun si eran imaginaciones pues… era divertido soñar. Además, _____ nunca había tenido novio, y eso debido a su falta de interés en las relaciones; así que el que hubiese aparecido un chico que podría interesarle a su amiga le abría la oportunidad de ver una nueva faceta de su mejor amiga. Y si podía ayudar de alguna forma, lo haría.
Eso hizo a Beth sonreír.
—Te gusta _____, lo sé. Ya te darás cuenta por ti misma de eso.
_____ iba a rebatir a eso, pero el anuncio de la señorita James de que ya habían llegado y el hecho de que Louis y Matt se hubiesen decidido a hablarles se lo impidieron.
Una vez que el autobús se estacionó, todos se apresuraron a bajar e ir directamente hacia el interior. La profesora les había dado una hora libre antes de tener que ir a la sala que habían ocupado esos días para estudiar, siempre y cuando no fuesen a merodear por los sitios donde el cast grababa ese día.
_____, por unos segundos, pensó en obedecer. Después pensó que podría mandar la orden a la punta del cerro. Quería hablar con los chicos y no veía ninguna necesidad de esperar. Así que llamó a Louis y Beth a su lado y les dijo su idea.
—Yo voy— sonrió Beth—. Es eso o tener que aguantar a las parejitas derramando miel por todas partes.
—Cuenten conmigo entonces, señoritas— dijo Louis, dedicándoles una media sonrisa y haciendo una reverencia—. Estaré encantado de arruinarles la diversión.
Beth sonrió divertida.
—Ya veremos quien se la arruina a quien.
_____, sonriendo, los dejó hablar y se acercó a Lauren, Matt y Sarah.
—Nosotros vamos a darnos una vuelta por los sets de grabación ¿Vienen?— les invitó.
—Cuenten conmigo— sonrió Matt—. Con ustedes como compañía, alguien tiene que velar por la seguridad del idiota de Louis.
— ¡Hey!— rió _____, propinándole un golpe en el hombro—. Ustedes chicas ¿Nos acompañan?
— ¿Cómo no ir?— dijeron ambas al unísono. _____ les sonrió.
—Después de usted, mademoiselle— dijo Matt, haciendo una reverencia y colocándose a un lado—. Las damas primero.
—Que caballero— dijo Sarah, risueña. Matt le guiñó un ojo en respuesta.
Louis y Beth se acercaron al grupo, y así, los seis se dirigieron hacia la sala del coro. No tenían ni idea de si el cast se encontraría allí, pero era el único punto en el que se le ocurrió empezar a buscar. Eso, sumado a que Damian había comentado algo sobre que tendrían que estar allí ese día para ensayar.
Beth y Sarah no paraban de lamentarse que ese sería su último día allí. Lauren, quien iba abrazada a Louis, conversaba animadamente con él y con Matt. _____ iba unos pasos más atrás, perdida en sus pensamientos.
No podía olvidar la conversación que había tenido en el autobús con Beth, en especial su última frase. Rió para sus adentros. Aquella idea era, simplemente, una locura. ¿Ella y Damian? Si apenas se conocían. Bueno, no apenas, pero no era mucho el tiempo. Cuatro días. Sí, él le agradaba mucho más de lo que se admitiría a sí misma, sin contar con que era bastante guapo a sus ojos. ¡Pero solo eso! Eran amigos, y estaban bastante bien así. Aunque… tampoco le molestaría salir un par de veces con él. “¡Pero solo como amigos!” se dijo a sí misma, inmediatamente después que su traicionera mente agregaba un ‘como algo más que amigos’ a la frase. Sí, solo como amigos.
Dios, debía estar loca para siquiera considerar la posibilidad que Beth había planteado.
—Miren, ya casi llegamos— comentó Beth, señalando el pasillo de la derecha. El grupo dobló y se acercaron a la entrada de la sala, asomando la cabeza para ver si había alguien allí.
La mayoría del cast no se encontraba allí, con la excepción de Jenna, Naya y Kevin. La primera, sonriendo apenas los vio.
— ¡_____, hola!— saludó— Justo estaba preguntándome por ti.
—Y yo justo tenía ganas de hablar contigo— sonrió _____.
— ¿Qué tal, _____?— saludó Kevin, quien estaba sentado frente a Jenna y Naya— No te esperábamos hasta más tarde.
—Yo también lo pensé antes de llegar aquí, pero me dije ¿Para qué esperar? Así que, aquí me tienen— _____ saludó también a Naya y miró a sus amigos, quienes los estaban observando con curiosidad—. Estos son Louis, Matt, Sarah, Lauren y Beth. Mis amigos.
Después de las respectivas presentaciones, el grupo se dispersó. Kevin se fue con Louis y Matt a buscar a los otros, y las mujeres ocuparon un asiento y se pusieron a conversar.
—Oigan chicas ¿Nos esperarían un momento? Quedamos de ir a buscar a alguien— sonrió Naya, al tiempo que Jenna se ubicaba a su lado.
Las chicas asintieron.
— ¿Nos acompañas, _____?— preguntó Jenna—. Hay alguien que quiere verte.
—B-bueno— _____ se levantó, no muy segura de dejar a sus amigas solas— Ya vuelvo, chicas. No les importa ¿Verdad?
—Ve, ve, no se atrasen— sonrió Lauren—. No quieren hacer esperar a nadie ¿Verdad?
Jenna y Naya, ubicadas detrás de _____, le sonrieron.
—Vamos, que la persona es cuestión no es muy paciente que digamos— y así, con Naya y Jenna cogiéndole ambos brazos, _____ salió del salón.

IsidoraPotter
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Hola,nueva y fiel lectora!
En realidad venia leyendo la nove desde hace tiempo pero no comente porqe pense que la habias dejado, me llamo Paola (puedes decirme Pao)
Siguela, me encanta tu forma de escribir.
Ojala me lleven con Damian!
En realidad venia leyendo la nove desde hace tiempo pero no comente porqe pense que la habias dejado, me llamo Paola (puedes decirme Pao)
Siguela, me encanta tu forma de escribir.
Ojala me lleven con Damian!

Giarenna
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Quien me quiere ver?
Siguelaa! me encanta! :D
Siguelaa! me encanta! :D

RomanettMcginty!!
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
wauu espero que sea Damian i dios que lindo que ess :
siguela sii ? me encanto el capitulo
besoos Helii
http://onlywn.activoforo.com/t9387-vive-el-presente-olvida-el-futuro-damian-mcginty-y-tu?highlight=damian+mcginty
siguela sii ? me encanto el capitulo
besoos Helii
http://onlywn.activoforo.com/t9387-vive-el-presente-olvida-el-futuro-damian-mcginty-y-tu?highlight=damian+mcginty

hiheelii
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
:o Quien me quiere ver :D
jajaja Beth tine razon pero yo no lo quiero aceptar
Siguela me encanta tu novela..!!! :D
jajaja Beth tine razon pero yo no lo quiero aceptar
Siguela me encanta tu novela..!!! :D

Evelyn Piña
Re: I've had the time of my life (Damian McGinty y tú)
Capítulo once
Gregory tenía razón cuando decía que cada día se aprendía algo nuevo.
En la media hora que las chicas la habían retenido en la sala de maquillaje, cosa que se juró a sí misma nunca más hacer en compañía de ellas, había aprendido dos cosas muy importantes: primero, que la mujer que la había ayudado el primer día se llamaba Lucy; y segundo, nunca dejar que alguna de ellas la sentara en una silla y comenzara a arreglarla por sí misma. No la habían maquillado nada mal, lo admitía, y había quedado más bonita de lo que pensaba, pero cuando se trataba de peinados, tenía que procurar que ninguna de las dos se acercara a menos de cien metros a ella.
Menos mal que una experta había llegado antes de que ellas tuviesen tiempo de arruinarle el cabello.
— ¡Hiciste un trabajo estupendo, Lucy!— la felicitó Naya, sonriendo con satisfacción— No podías haberla dejado mejor.
—Estás preciosa _____— sonrió Jenna, abrazándola. _____ le sonrió en agradecimiento.
—Bueno chicas, será mejor que se marchen— les aconsejó Lucy—. Saben la política de trabajo que tenemos y no quiero problemas por esto.
—Descuida, aquí no ha pasado nada.
_____ apenas tuvo tiempo de despedirse de Lucy antes de que Jenna y Naya la arrastraran a la salida.
_____ no entendía cuál era la prisa que ellas tenían. Tampoco entendía del todo qué era lo que estaba sucediendo, ni cuál era la finalidad de que estuviese tan arreglada, ni quien sería la persona que se suponía la estaba esperando, pero tampoco perdía nada si seguía a las chicas hacia vaya a saberse dónde (aparte de tiempo, y no era algo que le importara mucho en esos momentos).
— ¿A dónde se supone que vamos, chicas?— preguntó ______, aun con la esperanza de que ellas se apiadaran de su curiosidad y le dieran la respuesta que estaba buscando hace más de veinte minutos.
—Ya verás _____, ya verás— dijo Naya, mirándole con esa estúpida sonrisa de “yo-sé-algo-que-tú-no” dibujada en su rostro.
_____ no insistió. Sabía que, de todas formas, sería inútil. Si no le habían dicho nada las siete veces que había preguntado antes ¿Por qué ahora sí? Aunque, claro, aún mantenía la esperanza de saber, al menos, dónde se suponía que iban a ir.
Cosa que vio imposible saber cuándo la arrastraron hasta la entrada de los estudios.
—Lo siento chicas, pero no— dijo _____, soltándose del agarre y retrocediendo unos pasos—. No puedo salir con ustedes.
— ¿Por qué no?— preguntó Naya, mirándole de brazos cruzados.
—Pues porque en— _____ sacó su celular para comprobar la hora— exactamente diez minutos tengo que ir a clases, y no puedo faltar. Por eso.
Las chicas se miraron, ambas frunciendo el ceño.
—Eso cambia todos nuestros planes— le dijo Naya a Jenna—. ¿Qué hacemos?
—No lo sé…— murmuró Jenna, cruzándose de brazos y mirando al suelo— Tenemos que hablar con Amber, eso seguro.
— ¿La llamas tú o la llamo yo?
—No tengo mi celular a mano, así que hazlo tú— su compañera le miró con una media sonrisa—. No es broma Naya, se me olvidó en el auto.
—Esto, chicas… ¿Hay algo que yo debería saber?— preguntó _____, pasando la mirada de la una a otra con evidente sospecha. Las chicas le sonrieron inocentemente en respuesta.
—_____, cariño ¿Por qué no vas a clases? No quieres llegar tarde ¿Verdad?
_____ miró a Naya fijamente por unos instantes, y asintió.
—Las veo después ¿No?— ambas asintieron— Hasta pronto, entonces.
_____ dio media vuelta y comenzó a caminar.
— ¡Estate al pendiente de tu celular!— oyó gritar a Jenna.
— ¡Hagas lo que hagas, mantente guapa lo más que puedas!— pidió Naya.
— ¡Te llamamos!
Dobló hacia la izquierda y las perdió de vista.
Durante lo que quedaba del camino, _____ se preguntó qué se traían las chicas entre manos para comportarse así. ¿Y qué tenía que ver Amber en todo el asunto? ¿Y por qué a las chicas de pronto les dio por que se fuera? Obviamente querían que viese a alguien, lo habían repetido un par de veces y ella no era idiota para no entender. Lo que no entendía era el por qué tenía que arreglarse tanto. Lucía bonita, ella misma lo sabía, pero ¿Acaso había sido necesario ser maquillada y arreglada con tanto esmero?
— ¿_____?— oyó preguntar a sus espaldas— ¿A dónde crees que vas?
_____ se volteó rápidamente, sorprendida de ver a sus amigas allí. Estas, con una amplia sonrisa burlona dibujada en el rostro.
— ¡Chicas!— chilló, su voz sonando un poco más aguda de lo normal— ¿Qué hacen aquí? Yo… yo creí que…
— ¿Te diste cuenta que acabas de pasar de largo la sala de clases?— dijo Sarah, intentando inútilmente contener la risa. Lauren y Beth, riendo como si les hubiesen contado el mejor chiste del mundo, ni se molestaron en ocultarlo.
_____ negó con la cabeza, sorprendida por el hecho de que no iba prestando atención al camino.
— ¿Dónde tienes la cabeza hoy?— preguntó Lauren sin dejar de sonreí.
—En cualquier lugar menos aquí, eso seguro— rió Beth.
—Muy graciosas— gruñó _____—. ¿Por qué mejor no vamos a clases? Se nos hace tarde.
—Sip, tienes toda la razón— sonrió Sarah, alargando intencionadamente el ‘toda’—. Venga chicas, caminen.
Y así, las cuatro se dirigieron hacia el salón de clases.
Llegaron unos minutos más tardes de lo acordado, encontrándose con la sorpresa de que todos sus compañeros ya estaban allí. La señorita James todavía no llegaba. La sala era un completo desorden, con bolas de papel yendo y viniendo de un lado a otro y todos sus compañeros enfrascados en una batalla campal.
Beth y Lauren corrieron de inmediato a sentarse atrás de Louis y Matt con el único propósito de participar. _____ y Sarah, sonriendo divertidas, se encogieron de hombros y corrieron a sentarse, cubriéndose como podían de los proyectiles que pasaban por su lado.
— ¡¿Qué significa esto?!— chilló alguien desde la entrada.
Casi inmediatamente, el salón entero quedó en completa quietud. La señorita James, de brazos cruzados y mirando severamente a sus alumnos, cerró la puerta y se posicionó frente a la clase.
Era evidente que estaba de mal humor.
—Me demoré diez minutos porque tenía que hablar con el encargado de este lugar y hace poco que me avisaron— gruñó—. Diez minutos. ¿Y qué veo al llegar, eh? ¿Quién puede responderme eso?— nadie contestó— ¡Que aquí dentro se estaba librando la tercera guerra mundial! ¿En qué estaban pensado, chicos? ¡Miren como dejaron este lugar! ¡Un desastre! ¿Acaso pensaron que solo porque no estamos en San Francisco pueden comportarse como salvajes? ¡NO!
Y así siguió la señorita James por siete eternos minutos. Después, cuando se hubo tranquilizado del todo, la clase empezó.
La clase doble de Biología y Química pasó más rápido de lo esperado. La profesora los había hecho juntarse en grupos de cuatro, donde les pasó dos guías que debían resolver en conjunto y que debían entregar al finalizar la hora. Sarah y _____, despidiéndose de sus amigos, fueron a sentarse con Gregory y Bob, quienes se encargaron de hacerlas reír gran parte de la clase. Se llevaron un par de regaños, por supuesto, y los chicos se extrañaron de que nos los hubiesen sacado del salón por su comportamiento, pero aquello no les importó. ¿Por qué no disfrutar ya que, técnicamente, estaban de vacaciones?
—Los quiero a las dos en punto en la entrada, ya que de ahí partiremos hacia el restaurant— informó la señorita James mientras todos ordenaban sus cosas—. Y, por favor, no se metan en las áreas donde la producción está grabando. ¡Nos vemos después!
Todos salieron del salón con una amplia sonrisa en el rostro. Oficialmente, las vacaciones habían empezado.
Y todos sabían lo que eso significaba.
— ¡Oh yeah, vacaciones!— exclamó Louis, tomando a _____ por la cintura y haciéndola girar por los aires— ¡Al fin libres _____, al fin!
—Bájame idiota— rió _____— ¡Bájame!
— ¿Debería?
— ¡Louis!
Este, entre risas, la depositó nuevamente en el suelo y pasó un brazo por su hombro.
— ¿Qué hacemos ahora?— preguntó Matt, abrazando a su novia por detrás y dándole un beso en la mejilla. Sarah le sonrió.
— ¿Qué les parece si nos vamos a recorrer Los Ángeles?— propuso Lauren— O al menos los alrededores— añadió al ver que Beth tenía intención de replicar—. ¿Les parece?
—Mejor a la tarde, Lauren— dijo Sarah—. En una hora no es mucho lo que vamos a ver, y además, dudo mucho que nos dejen salir.
—Y si yo voy a recorrer Los Ángeles— añadió Beth, sonriendo ampliamente mientras el grupo comenzaba a caminar hacia la entrada— con ustedes incluidos, obviamente, será para pasar toda una tarde en la ciudad. ¡Ah, ya van a ver! ¡Será tan divertido!
Los chicos se miraron entre sí, dudosos de que Beth tuviese una definición correcta de lo que era ‘divertido’. Sabían por experiencia que, cuando Beth se ponía en plan soñador, la palabra ‘descanso’ no aparecía en sus planes. Y vaya que sus pies sufrían al final del día.
Por una votación unánime en la que solo Lauren participó, todos se fueron al patio. Varias mesas estaban colocadas por todo el lugar, tal como lo mostraban en los videos musicales, así que fueron a coger una que estuviese cerca de las escaleras.
—Se me ocurrió algo— dijo Beth inmediatamente después de sentarse, levantándose como impulsada por un resorte y corriendo hacia las escaleras.
— ¿Y ahora qué?
Beth, sonriendo en medio de las escaleras de cemento, comenzó a cantar la primera estrofa de Black or White, acompañándose a sí misma con las palmas e instando a sus amigos a hacerle compañía.
I Took My Baby
On A Saturday Bang
Boy Is That Girl With You
Yes We're One And The Same
Now I Believe In Miracles
And A Miracle
Has Happened Tonight
Ellos dudaron unos instantes, hasta que _____, armándose de valor, fue con su amiga y comenzó a cantar.
But, If
You're Thinkin'
About My Baby
It Don't Matter If You're
Black Or White
Uno a uno, los chicos fueron uniéndose a ellas, improvisando en conjunto una coreografía e imaginando que, frente a ellos, un público imaginario disfrutaba de su show. Sonreían, cantaban y bailaban sin parar, sin importarles que alguien pudiera pasar por allí y podría verles armando un espectáculo.
_____ se estaba divirtiendo en grande con sus amigos en la segunda canción cuando sintió su celular sonar. Se hizo a un lado para no interrumpir la coreografía y, mientras veía la presentación de sus amigos, sacó su celular.
Tenía tres llamadas perdidas de Heather y un mensaje.
“Estamos en la entrada _____ ¡¿Dónde se supone estás?! ¿Y por qué no contestas, eh? –N”
_____ se extrañó de que los chicos estuvieran allí. Jenna le había dicho mientras la peinaban que esa tarde no tenían que presentarse en los estudios, y había creído que, cuando la llamaran, sería ella la que tendría que movilizarse hacia donde las chicas estaban.
“Estoy en el patio. Si ven a un grupo de locos haciendo el ridículo pues, bueno, ahí estoy yo.”
— ¡Apúrate _____!— la llamó Lauren—. ¡Deja eso!
_____ dejó su celular en su bolso y corrió hacia sus amigos, riendo del intento de baile que estaba haciendo Matt mientras el resto cantaba una algo desafinada versión de Sexy and I know It. Se unió nuevamente al grupo y se dejó llevar por el momento, olvidando todo, incluso su celular. Al que, por cierto, le había llegado un mensaje.
“No sé por qué no me extraña. Y aun así de loca, te quiero. –D”
Gregory tenía razón cuando decía que cada día se aprendía algo nuevo.
En la media hora que las chicas la habían retenido en la sala de maquillaje, cosa que se juró a sí misma nunca más hacer en compañía de ellas, había aprendido dos cosas muy importantes: primero, que la mujer que la había ayudado el primer día se llamaba Lucy; y segundo, nunca dejar que alguna de ellas la sentara en una silla y comenzara a arreglarla por sí misma. No la habían maquillado nada mal, lo admitía, y había quedado más bonita de lo que pensaba, pero cuando se trataba de peinados, tenía que procurar que ninguna de las dos se acercara a menos de cien metros a ella.
Menos mal que una experta había llegado antes de que ellas tuviesen tiempo de arruinarle el cabello.
— ¡Hiciste un trabajo estupendo, Lucy!— la felicitó Naya, sonriendo con satisfacción— No podías haberla dejado mejor.
—Estás preciosa _____— sonrió Jenna, abrazándola. _____ le sonrió en agradecimiento.
—Bueno chicas, será mejor que se marchen— les aconsejó Lucy—. Saben la política de trabajo que tenemos y no quiero problemas por esto.
—Descuida, aquí no ha pasado nada.
_____ apenas tuvo tiempo de despedirse de Lucy antes de que Jenna y Naya la arrastraran a la salida.
_____ no entendía cuál era la prisa que ellas tenían. Tampoco entendía del todo qué era lo que estaba sucediendo, ni cuál era la finalidad de que estuviese tan arreglada, ni quien sería la persona que se suponía la estaba esperando, pero tampoco perdía nada si seguía a las chicas hacia vaya a saberse dónde (aparte de tiempo, y no era algo que le importara mucho en esos momentos).
— ¿A dónde se supone que vamos, chicas?— preguntó ______, aun con la esperanza de que ellas se apiadaran de su curiosidad y le dieran la respuesta que estaba buscando hace más de veinte minutos.
—Ya verás _____, ya verás— dijo Naya, mirándole con esa estúpida sonrisa de “yo-sé-algo-que-tú-no” dibujada en su rostro.
_____ no insistió. Sabía que, de todas formas, sería inútil. Si no le habían dicho nada las siete veces que había preguntado antes ¿Por qué ahora sí? Aunque, claro, aún mantenía la esperanza de saber, al menos, dónde se suponía que iban a ir.
Cosa que vio imposible saber cuándo la arrastraron hasta la entrada de los estudios.
—Lo siento chicas, pero no— dijo _____, soltándose del agarre y retrocediendo unos pasos—. No puedo salir con ustedes.
— ¿Por qué no?— preguntó Naya, mirándole de brazos cruzados.
—Pues porque en— _____ sacó su celular para comprobar la hora— exactamente diez minutos tengo que ir a clases, y no puedo faltar. Por eso.
Las chicas se miraron, ambas frunciendo el ceño.
—Eso cambia todos nuestros planes— le dijo Naya a Jenna—. ¿Qué hacemos?
—No lo sé…— murmuró Jenna, cruzándose de brazos y mirando al suelo— Tenemos que hablar con Amber, eso seguro.
— ¿La llamas tú o la llamo yo?
—No tengo mi celular a mano, así que hazlo tú— su compañera le miró con una media sonrisa—. No es broma Naya, se me olvidó en el auto.
—Esto, chicas… ¿Hay algo que yo debería saber?— preguntó _____, pasando la mirada de la una a otra con evidente sospecha. Las chicas le sonrieron inocentemente en respuesta.
—_____, cariño ¿Por qué no vas a clases? No quieres llegar tarde ¿Verdad?
_____ miró a Naya fijamente por unos instantes, y asintió.
—Las veo después ¿No?— ambas asintieron— Hasta pronto, entonces.
_____ dio media vuelta y comenzó a caminar.
— ¡Estate al pendiente de tu celular!— oyó gritar a Jenna.
— ¡Hagas lo que hagas, mantente guapa lo más que puedas!— pidió Naya.
— ¡Te llamamos!
Dobló hacia la izquierda y las perdió de vista.
Durante lo que quedaba del camino, _____ se preguntó qué se traían las chicas entre manos para comportarse así. ¿Y qué tenía que ver Amber en todo el asunto? ¿Y por qué a las chicas de pronto les dio por que se fuera? Obviamente querían que viese a alguien, lo habían repetido un par de veces y ella no era idiota para no entender. Lo que no entendía era el por qué tenía que arreglarse tanto. Lucía bonita, ella misma lo sabía, pero ¿Acaso había sido necesario ser maquillada y arreglada con tanto esmero?
— ¿_____?— oyó preguntar a sus espaldas— ¿A dónde crees que vas?
_____ se volteó rápidamente, sorprendida de ver a sus amigas allí. Estas, con una amplia sonrisa burlona dibujada en el rostro.
— ¡Chicas!— chilló, su voz sonando un poco más aguda de lo normal— ¿Qué hacen aquí? Yo… yo creí que…
— ¿Te diste cuenta que acabas de pasar de largo la sala de clases?— dijo Sarah, intentando inútilmente contener la risa. Lauren y Beth, riendo como si les hubiesen contado el mejor chiste del mundo, ni se molestaron en ocultarlo.
_____ negó con la cabeza, sorprendida por el hecho de que no iba prestando atención al camino.
— ¿Dónde tienes la cabeza hoy?— preguntó Lauren sin dejar de sonreí.
—En cualquier lugar menos aquí, eso seguro— rió Beth.
—Muy graciosas— gruñó _____—. ¿Por qué mejor no vamos a clases? Se nos hace tarde.
—Sip, tienes toda la razón— sonrió Sarah, alargando intencionadamente el ‘toda’—. Venga chicas, caminen.
Y así, las cuatro se dirigieron hacia el salón de clases.
Llegaron unos minutos más tardes de lo acordado, encontrándose con la sorpresa de que todos sus compañeros ya estaban allí. La señorita James todavía no llegaba. La sala era un completo desorden, con bolas de papel yendo y viniendo de un lado a otro y todos sus compañeros enfrascados en una batalla campal.
Beth y Lauren corrieron de inmediato a sentarse atrás de Louis y Matt con el único propósito de participar. _____ y Sarah, sonriendo divertidas, se encogieron de hombros y corrieron a sentarse, cubriéndose como podían de los proyectiles que pasaban por su lado.
— ¡¿Qué significa esto?!— chilló alguien desde la entrada.
Casi inmediatamente, el salón entero quedó en completa quietud. La señorita James, de brazos cruzados y mirando severamente a sus alumnos, cerró la puerta y se posicionó frente a la clase.
Era evidente que estaba de mal humor.
—Me demoré diez minutos porque tenía que hablar con el encargado de este lugar y hace poco que me avisaron— gruñó—. Diez minutos. ¿Y qué veo al llegar, eh? ¿Quién puede responderme eso?— nadie contestó— ¡Que aquí dentro se estaba librando la tercera guerra mundial! ¿En qué estaban pensado, chicos? ¡Miren como dejaron este lugar! ¡Un desastre! ¿Acaso pensaron que solo porque no estamos en San Francisco pueden comportarse como salvajes? ¡NO!
Y así siguió la señorita James por siete eternos minutos. Después, cuando se hubo tranquilizado del todo, la clase empezó.
La clase doble de Biología y Química pasó más rápido de lo esperado. La profesora los había hecho juntarse en grupos de cuatro, donde les pasó dos guías que debían resolver en conjunto y que debían entregar al finalizar la hora. Sarah y _____, despidiéndose de sus amigos, fueron a sentarse con Gregory y Bob, quienes se encargaron de hacerlas reír gran parte de la clase. Se llevaron un par de regaños, por supuesto, y los chicos se extrañaron de que nos los hubiesen sacado del salón por su comportamiento, pero aquello no les importó. ¿Por qué no disfrutar ya que, técnicamente, estaban de vacaciones?
—Los quiero a las dos en punto en la entrada, ya que de ahí partiremos hacia el restaurant— informó la señorita James mientras todos ordenaban sus cosas—. Y, por favor, no se metan en las áreas donde la producción está grabando. ¡Nos vemos después!
Todos salieron del salón con una amplia sonrisa en el rostro. Oficialmente, las vacaciones habían empezado.
Y todos sabían lo que eso significaba.
— ¡Oh yeah, vacaciones!— exclamó Louis, tomando a _____ por la cintura y haciéndola girar por los aires— ¡Al fin libres _____, al fin!
—Bájame idiota— rió _____— ¡Bájame!
— ¿Debería?
— ¡Louis!
Este, entre risas, la depositó nuevamente en el suelo y pasó un brazo por su hombro.
— ¿Qué hacemos ahora?— preguntó Matt, abrazando a su novia por detrás y dándole un beso en la mejilla. Sarah le sonrió.
— ¿Qué les parece si nos vamos a recorrer Los Ángeles?— propuso Lauren— O al menos los alrededores— añadió al ver que Beth tenía intención de replicar—. ¿Les parece?
—Mejor a la tarde, Lauren— dijo Sarah—. En una hora no es mucho lo que vamos a ver, y además, dudo mucho que nos dejen salir.
—Y si yo voy a recorrer Los Ángeles— añadió Beth, sonriendo ampliamente mientras el grupo comenzaba a caminar hacia la entrada— con ustedes incluidos, obviamente, será para pasar toda una tarde en la ciudad. ¡Ah, ya van a ver! ¡Será tan divertido!
Los chicos se miraron entre sí, dudosos de que Beth tuviese una definición correcta de lo que era ‘divertido’. Sabían por experiencia que, cuando Beth se ponía en plan soñador, la palabra ‘descanso’ no aparecía en sus planes. Y vaya que sus pies sufrían al final del día.
Por una votación unánime en la que solo Lauren participó, todos se fueron al patio. Varias mesas estaban colocadas por todo el lugar, tal como lo mostraban en los videos musicales, así que fueron a coger una que estuviese cerca de las escaleras.
—Se me ocurrió algo— dijo Beth inmediatamente después de sentarse, levantándose como impulsada por un resorte y corriendo hacia las escaleras.
— ¿Y ahora qué?
Beth, sonriendo en medio de las escaleras de cemento, comenzó a cantar la primera estrofa de Black or White, acompañándose a sí misma con las palmas e instando a sus amigos a hacerle compañía.
I Took My Baby
On A Saturday Bang
Boy Is That Girl With You
Yes We're One And The Same
Now I Believe In Miracles
And A Miracle
Has Happened Tonight
Ellos dudaron unos instantes, hasta que _____, armándose de valor, fue con su amiga y comenzó a cantar.
But, If
You're Thinkin'
About My Baby
It Don't Matter If You're
Black Or White
Uno a uno, los chicos fueron uniéndose a ellas, improvisando en conjunto una coreografía e imaginando que, frente a ellos, un público imaginario disfrutaba de su show. Sonreían, cantaban y bailaban sin parar, sin importarles que alguien pudiera pasar por allí y podría verles armando un espectáculo.
_____ se estaba divirtiendo en grande con sus amigos en la segunda canción cuando sintió su celular sonar. Se hizo a un lado para no interrumpir la coreografía y, mientras veía la presentación de sus amigos, sacó su celular.
Tenía tres llamadas perdidas de Heather y un mensaje.
“Estamos en la entrada _____ ¡¿Dónde se supone estás?! ¿Y por qué no contestas, eh? –N”
_____ se extrañó de que los chicos estuvieran allí. Jenna le había dicho mientras la peinaban que esa tarde no tenían que presentarse en los estudios, y había creído que, cuando la llamaran, sería ella la que tendría que movilizarse hacia donde las chicas estaban.
“Estoy en el patio. Si ven a un grupo de locos haciendo el ridículo pues, bueno, ahí estoy yo.”
— ¡Apúrate _____!— la llamó Lauren—. ¡Deja eso!
_____ dejó su celular en su bolso y corrió hacia sus amigos, riendo del intento de baile que estaba haciendo Matt mientras el resto cantaba una algo desafinada versión de Sexy and I know It. Se unió nuevamente al grupo y se dejó llevar por el momento, olvidando todo, incluso su celular. Al que, por cierto, le había llegado un mensaje.
“No sé por qué no me extraña. Y aun así de loca, te quiero. –D”
Última edición por IsidoraPotter el Sáb 28 Abr 2012, 7:24 pm, editado 1 vez

IsidoraPotter
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