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Una Profecía | Justin Bieber y tú

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Una Profecía | Justin Bieber y tú

Mensaje por Mariana Güell el Mar 27 Ene 2015, 10:04 pm

Él la sobreprotegerá hasta matarla.
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Capítulo 1 | Perseguida

Mensaje por Mariana Güell el Mar 27 Ene 2015, 10:06 pm

-Vamos, ____. Será divertido –imitó las voces de sus mejores amigas de una manera más chillona-. Estaremos juntas toda la noche.

_______ VanGlodius caminaba por las silenciosas calles un jueves minutos antes de que el reloj diera las doce. Su única compañía: la luna. O al menos eso creía. Pronto se percató de que sus pasos no eran los únicos que hacían eco entre los callejones. Antes de que ella pudiera ejecutar su pregunta, una mano le cubrió la boca y la empujó hasta el sitio más recóndito y oscuro del callejón.

-¿Qué tenemos aquí? –Preguntó sínicamente. Ella sintió el olor a sangre rozar su nariz y boca. Giró la cabeza evitando el horrible hedor.

-Déjame, te juro que no traigo nada –imploró intentando apartarlo con desesperación.

-Sabes lo que quiero, VanGlodius –susurró él de una manera seductora en su oído.

-¿Cómo sabes mi apellido? Por favor no me hagas daño –escondió esas terribles ganas que tenía de llorar.

-Digamos que voy a matarte, pero no vas a morir.

Ella se asustó al verlo dirigir la boca hacia su cuello y entró en pánico cuando sintió dos dientes puntiagudos hacer presión contra la piel.

-¡Ayuda! ¡Alguien ayúdeme, por favor! –Comenzó a gritar con todas sus fuerzas; y como si respondieran sus plegarias, una sombra apareció al inició del callejón. Corrió sobrenaturalmente hacia ellos, empujando al sujeto con tanta fuerza, que chocó contra la pared, y cayó casi inconsciente.

-Corre –le ordenó el chico tomando su mano y sacándola del callejón.

-¿Qué sucede? ¿Quién era él? ¿Quién eres tú? -____ exigía alguna respuesta de parte de él, pero el muchacho solo la ignoraba y se concentraba en buscar un sitio para esconderse.

-Te prometo explicarte todo, pero ahora debemos escondernos –fue lo único que respondió.

Ella no sabía si confiar en él, pero también pensaba que fue ese chico el que la había salvado y no parecía tener malas intensiones. Pronto la imagen del castaño corriendo hacia el que la estaba atacando invadió sus pensamientos. Jamás pensó que alguien podría a llegar a esa velocidad. Era físicamente imposible. Ese recuerdo ocasionó que ____ dudara un poco de sus intensiones.

-Maldición… -Dijo él y se detuvo en una esquina frente a la cafetería. Ambos se encontraban debajo de un poste de luz mirando a todos lados. Ella asegurándose de que nadie los estuviera persiguiendo y él tratando de crear un plan para mantenerla fuera del peligro. Después de unos segundos pensando, su mirada reposó en el taller de autos de la ciudad. Junto a éste había un depósito en donde dejaban los autos inservibles y sin reparación alguna. Podría funcionar.

Apretó la mano de ____ con razonable fuerza, y jaló de ella en dirección al establecimiento.

El único obstáculo, era la malla que dividía el estacionamiento de la calle. No sería tan difícil.

-Tendremos que saltar al otro lado. ¿Crees que puedas hacerlo? –La miró a los ojos. Ella solo asintió a su pregunta.

La tomó de la cintura e impulsó hacia arriba. Ella se sujetó y pasó al otro lado exitosamente. Después el saltó soportando el peso de su cuerpo con ambas manos, y con fuerza se elevó hasta caer junto a ella.

-Corre –de nuevo sujetó la mano de ____-, no tardarán en venir

-¿Ve-venir? –Apenas pudo tartamudear-, ¿quiénes?

 -El Clan de los Lobos.
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Capítulo 2 | Brad

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:23 pm

 -¿Clan de los Lobos? –Había pánico en su voz-, ¿Qué se supone que son? ¿El nombre de un equipo escolar de fútbol o algo parecido? –preguntó inocente.
-Te dije que respondería tus preguntas una vez que estuviéramos a salvo –le susurró.
-¿Acaso corremos peligro? ¿Por qué quieren hacernos daño?
-Por la profecía –ella abrió la boca para formular otra pregunta-, no hagas más preguntas -____ obedeció.
Caminaron hasta el centro del depósito. Era un oscuro lugar lleno de latas, autos abandonados, motores inservibles... La combinación de metales oxidados y la oscura noche no era muy agradable. Provocaba que el ambiente se viera frío y aún más desierto. La poca iluminación que tenían era un poste de luz que parpadeaba a unos cuantos metros de ellos.
-Demonios… ¿ahora qué? –Dijo el chico por lo bajo girando su cabeza a todos lados.
Un escalofriante ruido interrumpió sus pensamientos. Un aullido. De un lobo.
-¡Maldición! –Exclamó en voz alta-, Ya están aquí. No tenemos mucho tiempo. Tenemos que ocultarnos; ¡pero ya!
Ella temblaba como si estuviera cincuenta grados bajo cero. Podía apostar a que su piel estaba más pálida que la nieve. Escuchar a su salvador tan preocupado la estremecía y su piel se erizó cuando escuchó ese fuerte aullido. Miles de emociones invadían su cuerpo entero.
Levantó su mirada encontrándose con esos ojos marrones que hasta ahora apreciaba. Eran realmente cautivadores. Profundos. Pensativos. Jamás había visto algo parecido.
 
Notó que su mirada se posó sobre él. Cuando giró su cabeza, esos dos pares de ojos se conectaron. Brillaban bajo la luna llena reflejando las sensaciones que sentía en esos momentos. ¡Dios! Había pasado tanto tiempo concentrado en salvarla, que no se había dado cuenta de lo hermosa que era.
Otro aullido los sacó de sus pensamientos. Podía escuchar los pasos y los gruñidos cada vez más cerca. No tenía otra alternativa.
-____, escúchame  -le sujetó los hombros para mirarla mejor-, quiero que entres a ese auto –señaló el pedazo de chatarra sin la puerta trasera-, y no salgas de ahí hasta que yo te ordene. Y algo más: ponte mi chaqueta –se la entregó-, les será más difícil olfatearte.
Insegura, caminó rápidamente y entró con dificultad. Se ubicó bajo el asiento del conductor en donde están los pedales y tomó sus piernas rodeándolas con los brazos. No sabía lo que sucedería y le asustaba saberlo.
El tercer aullido.
Este último se escuchó como si el lobo estuviera junto a ella. Su corazón palpitaba a mil por hora. Se sentía aún más desprotegida sin la mano del castaño. Lo único que le quedaba era obedecer sus indicaciones y no salir del auto hasta que le dieran la señal.
Desde su punto de vista no podía ver muy bien la escena. Apenas lo divisaba a él dando vueltas en círculos, muy alerta.
Pronto, un enorme lobo saltó a sus espaldas creando un retumbo. Él se volteó inmediatamente, pero mantuvo la cabeza en alto. No parecía demostrar inferioridad alguna. Más lobos empezaron a aparecer de diferentes ángulos rodeándolo por completo. Era un chico indefenso contra siete bestias. Eso no traería un buen resultado. 
De un pronto a otro, ____ presenció algo que creyó que nunca en su vida vería. Un lobo empezó a perder su forma terminando como un chico. Bastante atractivo, según la percepción de la chica.
-Miren qué tenemos aquí –dijo el chico antes lobo-, es la sanguijuela de Justin Bieber… -se burló.
-¿No deberías estar persiguiendo ardillas en otro lugar, Brad? –dijo Justin en su defensa.
-Estamos buscando algo mucho más importante que una estúpida ardilla –se cruzó de brazos y empezó a caminar en círculos alrededor de Justin. 
-¿Su dignidad? –Rió cínicamente-, ¿Cómo perdieron algo que no tenían?
Brad se giró sobre sus talones inmediatamente y depositó su puño en la mejilla de Justin. Lo único que logró fue que bajara la cabeza.
-No te pases de listo, Bieber. Créeme que ya te hubiera matado si no fuera porque eres una pieza del rompecabezas para llegar a ella. Ahora… dímelo y sin rodeos  –aclaró-, ¿En dónde está la chica?
-No sé de qué hablas –se negó aún cabizbajo.
Brad dio una orden chasqueando sus dedos. Un lobo de pelaje negro se acercó peligrosamente y lo empujó haciendo que callera al suelo con mucha fuerza. Lo único que pudo hacer ____ fue cubrir su boca sofocando el grito que estaba a punto de salir de su boca. Justin estaba en el suelo apretando fuertemente los ojos.
-Te voy a repetir la pregunta. ¿En dónde está _______ VanGlodius?
____ se estremeció al escuchar su nombre. Jamás había visto a ese chico antes. ¿Cómo podía él saber su nombre?
-Ella… -su voz se apagó mientras intentaba respirar-, huyó hacia el norte…
Brad tomó el castaño cabello de Justin y tiró de él haciendo que quedara de rodillas.
 -¿Acaso crees que nacimos ayer?
-Mentalmente sí lo aparentan.
Otra señal de parte de Brad. El lobo de un color pelirrojo tomó a Justin de la camisa y aventó cerca de tres metros por los aires, dejando parte de su negra camiseta rasgada.
El cuerpo de Justin dolía, pero sabía que estaba haciendo lo correcto. Además, había recibido peores golpes que ese.
Tosió recuperando un poco de aire. 
-Ésta es la última vez que te lo repito –Brad levantó a Justin tomándolo del cuello. Comenzó a perder el poco aire que le quedaba-. ¡¿En dónde está _______ VanGlodius?!
-Si quieres mátame de una vez, porque no te lo voy a decir –apenas pudo responder.
-Si tú insistes –lo empujó hacia la pared de ladrillo del establecimiento. Sacó una navaja del bolsillo de su pantalón y presionó contra el pecho del ojimiel-. Nos veremos en el infierno –presionó con más fuerza sacando las primeras gotas de sangre.
-¡AQUÍ ESTOY! –Gritó ____, saliendo de su escondite.
Todas las miradas se dirigieron a ella. Los lobos empezaron a gruñir y Brad sonrió con malicia.
-¡NO! –exclamó Justin.
-¡Tras ella! –ordenó Brad.
Justin hizo un rápido movimiento apartando la navaja de Brad. La cuchilla cayó al suelo. Golpeó al hombre lobo en el estómago y luego en su hombro, cerca del cuello. Un nervio especial que su padre le había enseñado. Brad cayó al suelo casi sin poder moverse. Justin tomó la navaja y corrió detrás de los lobos. Tenía que mantener a ____ a salvo.
 
Ella corría como nunca antes lo había hecho. La adrenalina recorría en sus venas. Sabías que esos feroces lobos no tardarían en alcanzarla. No podría correr por siempre.
 
Justin intentaba alcanzar a los lobos. Podía usar su espléndida agilidad vampírica y llegar junto a ellos en un instante; pero tenía tan poca energía, que le era imposible correr más rápido. A lo lejos pudo verla siendo acorralada por los licántropos.
 -No, no, no… -se maldijo aumentando la velocidad.
 
-Aléjense –suplicó ____ apegándose más a la pared. Ellos ignoraron sus súplicas y se acercaron más.
-Creo que ella dijo que se alejaran –un chico apareció detrás de ellos cruzado de brazos.
 Él no era un chico normal. Era alto, piel pálida, aunque bastante guapo. Pero tenía algo que de verdad asustaba.
Sus ojos.
 Al principio eran marrones, pero de un pronto a otro, se tornaron amarillentos terminando en un rojo intenso. Color sangre.
-¿Qué? –Preguntó frío y cortante-, ¿Acaso no oyeron? Lárguense de aquí.
Uno de los lobos volvió a su forma humana y reclamó: -¿En serio piensas que la entregaremos? 
-Tendrá que ser por las malas –se encogió de hombros.
Unos largos colmillos sobresalieron de su boca. ¡¿Qué está pasando?! se gritaba ____ en su mente. Era como si estuviera viviendo en un cuento ficticio.
Justin sobresalió de la espalda del vampiro. Él también tenía los ojos rojos y largos colmillos afilados. ¿También era un vampiro? Eso explicaría muchas cosas, pero era imposible.
Los dos se acercaron a los lobos y empezaron a atacar. Proporcionaban patadas, puñetazos… a todos. Era como si anteriormente hubieran estudiado defensa personal. Después de un par de minutos, los hombres lobo huyeron.
Justin respiraba agitado y colocaba la mano en su estómago haciendo una mueca de dolor. Exhaló una vez más y luego levantó la mirada a ella.
Su rostro expresaba pánico. Las palabras simplemente no salían de su boca. Miedo es poco comparado con lo que sentía en ese momento.
-U-ustedes… -apenas pudo decir antes de ver todo negro.
 
El chico junto a Justin en un rápido movimiento se acercó a ella y la atajó entre sus brazos. 
-Está traumatizada –le dijo a Justin.
-Llevémosla a la cabaña. Cuando despierte le explicaremos todo con más calma. -Su hermano asintió con la cabeza.
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Capítulo 3 | La Cabaña

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:25 pm

Aún faltaba un par de horas para que el sol saliera. Entraron a la cabaña de madera ubicada en medio del Bosque del Norte. Estando ahí se aseguraban de que los demás tardarían en encontrarlos, pero de igual manera era posible que los Vampiros del Sur o el Clan de los Lobos, llegaran hasta allá.
-Dejaré que duerma en mi habitación. Se congelará si duerme en la habitación de huéspedes.
Subió las viejas escaleras de madera que generaban un chirrido ante el peso de su peso, hasta llegar a su habitación  Abrió la puerta con y acostó a ____ sobre la cama con delicadeza. Le quitó sus zapatos y el abrigo. Luego tomó la sábana más caliente que tenían y la abrigó asegurándose que ninguna célula de su cuerpo sintiera frío. Posteriormente, acercó el sofá a la cama. Solo de esa manera sentiría que ella de verdad estaba protegida.
 
La luz del sol entró por la ventana; no había podido dormir en toda la noche. Temía que cuando abriera los ojos, ella ya no estuviera acostada junto a él. Debía dejar de ser tan sobre protector. A ella no le pasaría nada si la dejaba cinco minutos.
Salió de la habitación intentando despejarse un poco. Bajó las escaleras y se encontró a su amigo recién despierto sentado en el sofá.
-¿Ya despertó? –preguntó antes de liberar un bostezo
-Aún no… prepararé el desayuno. ¿Podrías cuidarla mientras tanto?
-Justin. No le sucederá nada estando en esta cabaña. Deberías dejar de ser tan sobre protector.
-¡No soy sobre protector!
-¿Ah, no? No pegaste ni un ojo en estas dos horas solo para asegurarte de que ella estuviera bien.
-¿Quién dice que no dormí?
-Tus ojeras te delatan –señaló el rostro de Justin.
-¡Solo te estoy pidiendo que subas y te sientes junto a ella diez minutos! ¡¿Es mucho pedir?!
-¡¿Por qué desperdiciaría mi tiempo cuidándola si ya sé que está a salvo?!
-¡DIOS! ¡JAKE! ¡Son diez malditos minutos!
Un ruido proveniente de las escaleras interrumpió su discusión. Ambos se giraron encontrándose con la indefensa chica que los miraba asustados.
-Buenos días, linda –saludó Justin-, ¿Cómo dor…?
-¿En dónde estoy? –Interrumpió sujetando el abrigo que apenas se asentaba sobre sus hombros-, ¿Qué pasó?
-Sígueme. Es hora de que te explique todo.
Los tres caminaron hacia la sala de estar. Ésta tenía un estilo bastante rústico. Una chimenea construida con piedras. Tres sofás; uno de tres piezas y dos individuales, todos de cuero color marrón oscuro. Entre ellos había una alfombra roja oscura. Una mesita de café hecha de madera. Las paredes de madera estaban decoradas con cuadros de paisajes naturales realmente hermosos.
Ella se sentó en el sofá de tres piezas y Justin junto a ella. Jake se apoyó contra el descansabrazos de uno de los sillones individuales.
-Sé que todo te resulta extraño ahora, y lo entiendo. Verás… es que Jake y yo somos… vampiros.
-Esto es una locura –negó con la cabeza-, tengo que estar soñando.
-Mira… más o menos esto en los que sucede… Hace muchos años atrás, los lobos y los vampiros se enfrentaron en una catastrófica guerra dividiendo el reino en tres. Los Vampiros del Sur, los Vampiros del Norte y el Clan de los Lobos. Desde entonces hay una profecía. Una chica será la llave que abrirá las puertas hacia el poder supremo. El reinado que se apodere de ella, dominará sobre todo el planeta haciendo de él lo que ellos quieran.
-¿Y qué tengo yo que ver en esto? Acaso… -intentó procesar toda esa información por algunos segundos.
-Esa chica eres tú –le ayudó Jake.
-No. Eso no puede ser –negó con la cabeza angustiada-, apenas tengo diecisiete años. Yo no tengo nada de especial.
-Te equivocas –corrigió Justin-, Eres tan importante que de ti depende el planeta entero. Si renuncias a tu destino, acabarás con la humanidad, seres mágicos y todo lo que conocemos.
____ palideció al escuchar esas palabras. Su estómago se revolvió a pesar de no haber comido desde la tarde anterior. Eran tantos pensamientos en su cabeza que no sabía cómo reaccionar.
Se levantó y empezó a correr buscando la salida de la casa. Llegó hasta la puerta principal y la abrió saliendo sin ni siquiera detenerse a cerrarla. No le prestaba atención a lo que se interponía ante sus ojos. Corría como si eso fuera a cambiar el curso del tiempo y así volver al pasado minutos antes de salir de aquella fiesta.
Justin y Jake gritaron su nombre a sus espaldas, pero ella ni siquiera volteó. En una milésima de segundo –o así lo sintió ella- los dos hermanos se encontraban al frente de ella.
-¡Déjenme! ¡Yo no soy la chica que están buscando!
-¿Ah, no? –Jake se cruzó de brazos y la miró directamente a los ojos-, ¿Me vas a negar que tu nombre es _______ VanGlodius?
-B-bu-bueno… yo… -se quedó sin habla.
Justin le dio un codazo a su hermano indicándole que no fuera tan grosero. Él se quejó.
-Vamos. Te llevaremos a la cabaña –Justin pasó su brazo alrededor de sus hombros.
-No iré con ustedes –se negó-, quiero ir a casa
-Te hablamos sobre la profecía. Sabes que no estás a salvo.
-¿Y cómo sé que ustedes no quieren lastimarme? Son vampiros. Igual que el chico que intentó morderme la noche anterior.
Justin la miró fijamente. Su mirada era fría y directa. Pero aunque se mostrara intimidante, solo intentaba esconder el dolor que le había causado esa frase. Después de haber pasado semanas vigilándola; de haberla salvado de aquel vampiro y del Clan de los Lobos, ella aún dudaba de sus intenciones.
-Te congelarás aquí afuera –cambió de tema-, será mejor que volvamos.
-No irán a ninguna parte –impidió un chico a las espaldas de Justin. Éste se tensó inmediatamente.
-Alex… -murmuró tensando la mandíbula.
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Capítulo 4 | La Promesa

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:28 pm

-Cielos, Bieber. Eres más ágil de lo que pensé. Encontrar a esta chica no es fácil. -Se acercó lentamente
-Aléjate, Rider –Justin se volteó dándole la espalda a ____ de manera protectora, extendiendo así sus brazos, formando un escudo.
-Claro. Lo haré. En tanto me entregues a la chica.
-Nunca –respondió él entre dientes.
-No quería hacer esto, pero… -se encogió de hombros. Luego los filosos colmillos sobresalieron de sus labios y sus ojos se tornaron rojos.
-Si la quieres tendrás que luchar con nosotros –intervino Jake
-Eso no será necesario –dijo un chico que apareció a las espaldas de ____. Con suma velocidad, la tomó de la cintura y huyó corriendo sobrenaturalmente.
-¡____! –Gritaron los hermanos al notar que había desaparecido.
-Búscala tú, Justin. Yo me encargaré de Alex –ordenó mientras se ponía en posición de pelea preparado para soltar el primer golpe hacia su contrincante. -Justin asintió y corrió con su agilidad vampírica e busca de ____.
Con ayuda de su olfato empezó a rastrearla. No estaba muy lejos. Podía sentir el dulce aroma de su sangre. No podía negar que tenía sed, pero jamás le haría daño a ella. Menos sabiendo que si la mordía estaría llevando al mundo entero a su destrucción.
Después de largos minutos buscando, decidió detenerse entre un montón de árboles. Sentía que había estado corriendo en círculos.
-¿En dónde estás, ____? –se dijo para sí mismo.
Después de aquella frase, escuchó un ruido que se acercaba. Eran pisadas. Se guío por su agudo oído hasta que dio con el chico que la tenía. El sostenía a ____ del cuello y con la otra mano le tapaba la boca.
-Aléjate. Le haré daño si das un paso más.
-No seas cobarde y pelea conmigo. Ella es una simple humana.
Posiblemente las intenciones de Justin no eran ofenderla, pero sin embargo lo hizo. Cuando ella lo escuchó decir esas palabras, se sintió como una completa inútil. Fuera o no la chica de la profecía, seguía siendo una simple e insignificante humana.
-Pelear contigo sería una pérdida de tiempo. Solo quieres impedir que la lleve al Bosque del Sur porque sabes que estarás perdido si lo hago –replicó el chico que la sujetaba
-¿Acaso tienes miedo?
-Pues, tú deberías tenerlo.
-¿De ti? ¡Por favor! No me llegas ni a los tobillos.
-¿Eso crees? Porque creo que conozco muy bien tu mayor debilidad –dicho esto, tomó a ____ del cuello y la giró para que quedaran frente a frente. Su mano empezó a ejercer presión y ella soltaba patadas al aire. Una de ellas le pegó al vampiro en la pierna haciendo que la soltara-. ¡Ah! –Se quejó-, ¡Perra! –depositó una sonora bofetada en su mejilla.
Y esa fue la gota que derramó el vaso, porque Justin corrió hacia ellos golpeando directo en el rostro a su enemigo. Nadie iba a lastimar a ____. No mientras él estuviera con vida.
La ira corría por sus venas. Soltaba fuertes golpes en la cara y pecho del otro chico mientras él intentaba cubrirse. De un pronto a otro, logró liberarse y se lanzó sobre Justin golpeándolo en el estómago. El rubio perdió todo el aire y empezó a toser. No tenía la capacidad de moverse.
-Eso es sólo una advertencia –escupió antes de limpiar la sangre que salía de su labio.
Justin observó como de la nada él se desmayaba a su lado. Cuando éste cayó, dejó ver a la persona que lo había golpeado. ____ estaba de pie sujetando una rama con ambas manos mientras intentaba controlar su respiración. Parecía estar en shock. Después de largos segundos mirando hacia el cuerpo inconsciente, volvió al planeta Tierra y soltó la vara. Sus ojos estaban abiertos y demostraban pánico.
-Yo… ¿l-lo maté? –tartamudeó sin saber qué hacer
-Descuida, no lo mataste –intentó tranquilizarla Justin mientras con mucho esfuerzo se ponía de pie.
-¿Estás bien? –preguntó ayudándolo a pararse.
-Sí. No te preocupes –terminó de erguirse. Por fin pudo observar el rostro de la chica. Recién empezaba a aparecer un moretón en su mejilla. Justin alzó su mano y con mucho cuidado acarició su rostro-. Ese imbécil te hizo daño –apretó la mandíbula.
-Descuida. No me duele –mintió-, gracias por rescatarme. Otra vez.
-Es mi deber, linda.
Y de nuevo, sin intención, logró lastimarla. Posiblemente no fueran nada –apenas amigos- pero era triste saber que él solo estaba protegiéndola por su propio bien. Qué ridícula se sentía. Por poco inventaba un romance inexistente.
-Será mejor que volvamos –ella empezó a caminar-, tenemos que buscar a tu hermano.
Justin frunció el ceño al no entender por qué había actuado de esa manera. No se había percatado de que lo que dijo había provocado su enojo.
-Muévete. Jake nos necesita –continuó ____.
 
Caminaron por quince minutos hasta que frente a ellos apareció la cabaña. El clima era frío. Una nube gris amenazaba con iniciar una nevisca.
-¿Jake? –Llamó Justin-. ¿En dónde podrá estar?
-Mira -____ señaló un camino. Por ahí los árboles tenían rasguños. Tal vez si lo seguían se encontrarían con el hermano de Justin-. Vamos –dio un paso con la intención de ir al rescate de Jake.
-No –Justin la detuvo-. Es peligroso. Ese camino lleva al Bosque de los Lobos. No dejaré que te acerques a ese lugar.
-Pero Jake…
-Yo iré por él –dijo cortante-, tú quédate en la cabaña.
-Pero…
De nuevo la interrumpió:
-¡No, ____! ¡No vendrás conmigo! -Ella guardó silencio y lo miró asustada. Justin bajó la cabeza suspirando-. No quiero que te suceda algo. Simplemente no quiero –finalizó con ternura-. Ven. Me aseguraré de que la cabaña sea un lugar seguro para ti.
Él tomó la mano de ____ y entraron en la cabaña. Empezaron a cerrar las ventanas o cualquier lugar por donde los lobos o vampiros pudieran entrar. Cerraron las cortinas y apagaron las luces. Justin encendió fuego en la chimenea para que ____ tuviera un poco de luz.
-Prométeme que no saldrás pase lo que pase –él sujeto las manos de la chica y la miró directo a los ojos-, no le abras la puerta a nadie, intenta no hacer ruido. Si algo sucede… -de su chaqueta sacó un cuchillo peculiar. El mango era de hierro cuyo diseño simulaba llamas. La cuchilla estaba perfectamente afilada-. Quiero que lo uses sin importar quién sea. Es un obsequio de mi abuelo. No confíes en nadie.
-Tengo miedo –dijo casi inaudible.
-Jamás te dejaré sola, princesa –la abrazó protectoramente.
-¿Lo prometes?
Justin lo pensó por algunos instantes. No podía prometerle nada porque ni él sabía lo sucedería al salir de esa cabaña, pero sin embargo respondió:
-Lo prometo.
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Capítulo 5 | Situación en Llamas

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:30 pm

-Cuídate, Justin –le pidió ella antes de que él saliera por la puerta y la cerrara con llave.
 
Mientras seguía el camino en busca de su hermano, intentaba no pensar en ____. No soportaba saber que ella estaba sola en la cabaña corriendo peligro, pero habría sido más peligroso que ella hubiese venido con él.
____ es una chica fuerte e inteligente; no le sucederá nada, intentaba convencerse mientras caminaba.
Ahora tenía que pensar en su hermano. Ni sabía en dónde estaba, ni qué sucedía. Debía encontrarlo lo antes posible para así volver con ____.
Caminó por más de media hora, y aún no había rastro de él. Comenzaba a desesperarse. A lo lejos escuchó gruñidos.
Lobos.
Corrió buscando de dónde provenía el ruido, y fue cuando encontró a Jake. Sus ropas estaban hechas un desastre. Los lobos lo rodearon pero él no se rendía.
Justin mostró sus colmillos y llegó al rescate de su hermano. Golpeaba a los lobos e intentaba alejarlos. Jake estaba en el suelo respirando agitadamente. Se encontraba muy cansado y le faltaba energía.
Mientras Justin luchaba con un lobo gris, otro lo sorprendió por la espalda y se le lanzó encima. Trató apartarlo, pero él levantó una pata y rasguñó la cara de Justin sacando sangre en su mejilla. Con el enojo que le causo ante ese acto, logró levantarlo y lanzarlo un par de metros lejos. Todos los perros gigantes empezaron a huir.
-Jake –se arrodilló junto a él-, levántate, hermano. ¿Estás bien?
-Sí –dijo entrecortado-, solo… necesito un poco de ayuda para levantarme.
Justin pasó un brazo alrededor de su cuello y lo impulsó hacia arriba. Jake intentaba respirar.
-¿Y la chica? –dijo finalmente alarmado.
-Está en la cabaña. Era un riesgo traerla.
-¿Eres idiota o qué? ¡Apresúrate! Ella corre peligro
Con dificultad para caminar pero mucha fuerza de voluntad, se ayudaron mutuamente para caminar de regreso. A Justin le dolía todo su cuerpo, pero estaba feliz de tener a su hermano con vida. Unos cien metros antes de llegar a la casa, pudieron sentir un fuerte olor a humo.
-¿Hueles eso? –le preguntó Jake.
-Crees que… -lo miró con nerviosismo.
-¡Mierda! –exclamaron los dos intentando correr con la poca fuerza que tenían.
El humo se veía sobre los árboles y conforme se acercaban, se hacía cada vez más espeso.
-¡NO! –gritó Justin al ver de dónde provenía el fuego.
La casa se estaba incendiando. Y no veía a ____ afuera. Debía estar atrapada entre los escombros.
Empezó a correr hacia la puerta y de una patada la derribó. El humo salió y chocó directo en su rostro. Él empezó a toser y cubrió su nariz y boca.
-¡____! –gritó, entrando-. ¡_______! ¡Respóndeme, linda! -Entró a la sala que prácticamente era pura ceniza. Ya no estaba ahí. La cocina también estaba vacía al igual que el baño. Debía estar en el segundo piso-. ¡_______! ¡Soy Justin! ¡Dime en dónde estás! -Escuchó una tos de fondo. Por favor que sea ella. Corrió por el pasillo hasta que vio a alguien sentado en el suelo rodeando las piernas con sus brazos-. ¡____! –Gritó, dirigiéndose hacia ella.
-¡Justin! –Tosió después de gritar su nombre.
Él se arrodilló junto a ____. Tenía el cuerpo negro pero no parecía tener quemaduras.
-Saldremos de aquí, preciosa. -La sujetó entre sus brazos y con mucha facilidad logró alzarla. Ella tosía como loca. Debía sacarla de ahí pronto. Intentó avanzar de vuelta a la salida, pero en ese momento el suelo se cayó formando un enorme hoyo-. ¡Perfecto! –Ironizó.
Lo único que podía hacer en ese momento, era saltar. Tan solo era metro y medio. Podría hacerlo. Entonces tomó impulso y llegó al otro lado. Al caer se torció el tobillo y los dos terminaron en el suelo. En verdad le dolía el pie, pero se levantó cuando volvió a escuchar la preocupante tos de ____. La alzó nuevamente y corrió escaleras abajo. Podía ver la puerta frente a ellos estaba la salida. Lo habían logrado. Los dos estaban afuera, pero ella no dejaba de toser. Jake se acercó rápidamente y la alzó. Justin cayó de rodillas totalmente agotado.
-Tenemos que alejarla del humo. Necesita aire fresco –le dijo a Justin-. Vamos, hermano. Solo unos metros más. Por ____.
Al escuchar esas palabras se puso de pie y caminó detrás de ellos. Llegaron a la orilla de un río. Ella parecía estar casi inconsciente pero podía ver borroso y escuchar.
La acostaron en el suelo. La tos estaba cesando y eso calmó bastante a Justin. Una lágrima bajó por la mejilla de ____.
-Descuida, cariño. Yo estoy aquí –limpió la lágrima con el pulgar.
-¿Justin? Lo siento. Sé que todo esto es mi culpa –susurró.
-Nada de esto es tu culpa, ____ -dijo serio.
Ella empezó a cerrar los ojos hasta quedarse dormida.
-Estará bien –le dijo Jake-. Tú también necesitas descansar. Yo montaré guardia.
Justin asintió y se acostó junto a ____ abrazándola por la espalda.
-Gracias, Jake –dijo antes de caer en un profundo sueño.
Un ruido despertó a Justin. Parecía que alguien se acercaba. Inmediatamente se levantó y miró a todos lados listo para atacar. Notó como las hojas de un arbusto se movían y corrió hacia éste.
-¡Alto, Justin! –lo detuvo Jake retrocediendo. Traía algunos troncos entre sus brazos para hacer una fogata.
-Lo siento. Creí que eras alguien más.
Ambos empezaron a preparar la fogata.
-¿Cómo siguió ella? -Preguntó Jake-, ¿La tos continuó?
-Por suerte no. Ha pasado durmiendo todo este tiempo. Es obvio que está agotada y confundida. No entiende nada de lo que sucede.
-¿Qué haremos ahora? No podrá quedarse con nosotros para siempre
-Tenemos que llevarla al Monte Cascada. Ahí está Lavanda.
-¿Una flor? –Preguntó Jake con cierta burla-, ¿Y para qué queremos una flor?
-No, imbécil. Lavanda es el nombre del collar. Cuando _______ se lo ponga, podrá decidir si traer la paz entre los tres reinos o la guerra.
-Un Monte llamado Cascada y un collar llamado Lavanda, ¿quién invetó esos ridículos nombres? ¿Y por qué no puede hacerlo cualquier vampiro?
-Por la profecía. Sólo ella puede ponérselo alrededor del cuello. Cualquier otro que lo intente, será pulverizado. Desaparecerá en el aire.
Después de que Justin diera esa explicación, se escuchó un gemido de parte de ____.  Los hermanos se giraron hacia ella. Parecía seguir dormida, pero se movía constantemente y su frente sudaba. Lágrimas empezaron a caer por sus ojos.
-¿Qué le sucede? –preguntó Jake.
-Una pesadilla –se acercó a ella y empezó a acariciarle el cabello-, ____. ____, despierta, cariño. Es sólo una pesadilla –le susurraba al oído.
Segundos más tarde, ella comenzó a abrir los ojos pesadamente. No tenía noción del tiempo ni del lugar en donde se encontraba. Lo último que recordaba era haber caído en un profundo sueño mientras Justin la miraba con preocupación.
-¿Justin? –dijo entre sollozos.
-Fue solo una pesadilla, linda –la abrazó calmándola-, ya todo está bien.
-Fue horrible. Creí que tú… y el incendio. No te volvería a ver –habló rápidamente, alterada.
-Cálmate, nena. Yo estoy aquí.
-No me dejes. Tengo miedo.
-Prometí que no te dejaría sola. Una promesa es una promesa, ¿no? –ella asintió con la cabeza.
-Acércate, ____ -la llamó Jake-, será mejor que entres en calor antes de que sufras una hipotermia. -Justin la guío hasta la fogata. Hizo que se sentara y colocó la chaqueta sobre sus hombros-. Se acerca una tormenta de nieve –dijo mirando al cielo-, espero que podamos llegar al Monte Cascada a tiempo.
-¿Mote Cascada? –intervino ____.
-Nunca es bueno saber mucho acerca las profecía –habló Justin, sentándose junto a ella.
-Al contrario. Pienso que si uno tiene el poder de ver el futuro debería aprovecharlo y hacer el cambio para bien. Piénsalo. Tomar las riendas del destino y guiarlo en la dirección que uno quiera llevarlo.
Justin no sabía que responder. En especial porque él tenía el conocimiento de lo que sucedería. Él era el único que sabía lo que les deparaba el futuro.
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Capítulo 6 | El Espíritu Traicionero

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:35 pm

Era media noche y ____ no lograba conciliar el sueño. Estaba sumida en sus pensamientos.
¿Cómo llegó hasta ese punto? Junto a dos hermanos vampiros, en medio de un peligroso bosque sabiendo que en cualquier momento un lobo la podría devorar.
No podía negar que sentía miedo. Miedo es poco. Estaba aterrada. ¿Qué sucedería si las cosas no terminan bien por su causa? ¿Y si cometía algún error?
Lo único que quería era llegar hasta el tal “collar misterioso” y acabar con todo eso. Volver a su casa en donde estaba segura. En donde los vampiros y hombres lobo solo existen en los libros de fantasía junto a su cama.
Un ruido interrumpió sus pensamientos.
Provenía del bosque, entre los árboles. No quería despertar a Jake ni a Justin. Casi no habían descansado por su culpa. Volvió a escuchar ese misterioso sonido. Eran varias voces. Frías y susurrantes. Pero no lograba entender ni una palabra. Segundos más tarde, una luz blanca brilló en el bosque. Parecía acercarse cada vez más.
-_______ VanGlodius. Ven y acércate –llamó esa tenebrosa voz.
-¿Quién anda ahí? -____ se levantó y caminó lentamente. Las piernas le temblaban, pues no sabía con lo que se encontraría.
-Acércate, _______ VanGlodius.
Aceleró un poco el paso hasta llegar frente al resplandor. Flotaba algunos centímetros sobre el suelo y su brillo era tan potente que segaba la vista de la chica. 
-¿Qué eres? –preguntó ____ en un susurro.
-Oh, _______ VanGlodius. Tan inocente... Jamás podrás ser una mujer digna de la profecía –flotó hasta llegar a sus espaldas.
-Yo no decidí ser parte de esto –se giró quedando frente a frente.
-Claro que no. Pero ya no hay marcha atrás. Piénsalo, _______ VanGlodius. Eres débil. Jamás podrás salvar el planeta entero.
-Lucharé –se defendió, decidida. Aun que en realidad se sentía miserable. Ese espíritu, o fuera lo que fuese, tenía toda la razón. Ella era una chica común. Fracasaría en su misión si no existiera Jake o Justin.
-¿Eso crees? Mírate. No eres un vampiro como para asesinar a tu enemigo con tus colmillos o una mujer lobo para asustar a cualquiera que se interponga en tu camino.
-¿Qué es lo que quieres de mí?
-Te propongo un trato. Dame tu alma. Yo me encargaré de todo tu trabajo. Ya no tendrás que preocuparte por la profecía.
-Jamás –negó con recelo-, sería suicidio.
-No puedo creer lo egoísta que eres –empezó a girar en círculos alrededor de ella no a mucha velocidad-. ¿Acaso prefieres que miles y miles de personas mueran en lo que será la catástrofe de la historia? Si me das tu alma, solo sufrirá una persona: tú. -Si le entregaba su alma, no tendría que preocuparse por fallar en la profecía y estaría segura de que salvaría todas esas vidas-. El tiempo se agota –insistió mientras su brillo disminuía.
Miró el suelo pensando. Era una difícil decisión, pero al final su respuesta fue: -Lo haré
-Excelente respuesta, _______ VanGlodius.
El espíritu la rodeó elevándola del suelo. Algunas lágrimas empezaron a salir de sus ojos.
-Lo siento, Justin –murmuró-, pero lo hice por ti.
Poco a poco se fue sintiendo más débil. Casi no podía mantener sus ojos abiertos. Su respiración era cada vez más lenta y leve.
-¡____! –escuchó el grito de Justin a lo lejos.
 
Despertó al escuchar voces a unos pocos metros. Inmediatamente se levantó y buscó a ____ con la mirada. No estaba. Solo quedaba su chaqueta en el suelo. Corrió rápidamente hacia el resplandor. ____ flotaba mientras era rodeada por el Espíritu Traicionero.
 
-¡____! –gritó corriendo hacia ella-. ¡Ut enim ad inferos, non bona creaturae! –exigió en latín, lo que significa: Vuelve al inframundo, creatura desagradable. El espíritu pareció ser consumido por el suelo hasta que desapareció del todo.
____ estaba en el suelo casi sin poder respirar. Sus ojos no estaban del todo cerrados, pero solo podía ver la silueta del chico acercándose. Justin le acarició el rostro asegurándose de que estuviera con vida. Para su buena suerte, lo estaba.
-¡Jake! –llamó Justin. Su hermano apareció segundos más tarde.
-¿Qué sucedió? –preguntó alterado.
-El Espíritu Traicionero. Intentó asesinarla.
-Mierda… ¿Por qué ella aceptaría entregar su vida?
-No lo sé. Se lo preguntaremos cuando despierte. Volvamos a la fogata –la levantó con sus fuerte brazos.
 
La luz del sol la obligó a abrir los ojos. Estaba acostada junto a los sobros de tronco quemado de la fogata. Giró su cabeza hacia el otro lado. Allí estaba Justin, sentado con los brazos cruzados mirándola fijamente.
-¿Dormiste bien? –le preguntó él en un tono serio.
-Yo… -se levantó lentamente hasta quedar sentada.
-¿Por qué lo hiciste, _______? ¿Qué ganabas con morir? ¿Echar a perder la profecía? Dime.
-Creí que si me sacrificaba… la profecía se cumpliría y ustedes ya no tendrían que encargarse de mí.
-Lo que hiciste fue estúpido, _______. ¿En qué pensabas?
-Esa cosa tiene razón, Justin. Soy débil y le temo a todo esto. ¿En serio crees que yo podré salvar a un planeta entero?
Él guardó silencio. Y bajó la mirada suspirando.
-Lo sabía –arrojó la chaqueta que cubría sus piernas y se levantó caminando hacia el río.
-____ -la detuvo sujetándola de la muñeca
-¡¿Qué?! –se giró hacia él, molesta.
-Serás capaz de cumplir la profecía y todo lo que te propongas en la vida. ¿Sabes por qué? Porque eres la chica más valiente e inteligente que he conocido en toda mi vida; y sé que nada va impedir que llegues hasta tu meta.
____ sonrió agradecida después de escuchar tan conmovedoras palabras. 
-Gracias –bajó la cabeza sonrojándose un poco.
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Capítulo 7 | Inicia la Aventura

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:40 pm

Justin estaba actuando como un verdadero sobre protector. Caminaba junto a ella posando su mano en la espalda. Cada cinco segundos miraba en todas direcciones asegurándose de que nadie los estuviera siguiendo. De vez en cuando notaba como ____ se tensaba, así que él le acariciaba la espalda para calmarla un poco. Jake caminaba un par de metros detrás de ellos cuidándoles las espaldas. En  un momento decidió adelantarse para hablar con Justin.
-Necesitaremos provisiones. Ya sabes, agua, comida, algo para abrigarnos. Si tenemos suerte, algo de ropa –paseó su mirada sobre ellos mirando aún las manchas negras que había causado el incendio.
-¿Recuerdas la casa del árbol que construimos cuando éramos niños?
-¡Claro! Ahí debe haber cosas útiles
-¿En dónde la construimos?
-En un gran árbol junto a la laguna. Tan solo espero que siga ahí.
Había pasado un par de horas. Ella pensaba que caminaban sin rumbo por el bosque, pero Justin parecía saber muy bien hacia donde se dirigía.
-Justin, ¿cómo sabes en qué dirección vamos? –preguntó en un tono bajo
-Me sé este bosque como la palma de mi mano, nena. He vivido toda mi vida aquí.
-Por cierto –bajó su miraba hacia el bolsillo de la chaqueta. De ahí sacó el cuchillo que Justin le había dado el día anterior antes de dejarla en la cabaña-. Esto es tuyo.
-Gracias –lo recibió con una sonrisa.
-El bosque está muy calmado –habló Jake detrás de ellos-, eso no es buena señal.
-Lo sé. Ahora lo único que debe importarnos es protegerla –se refirió a ____.
-Alguien está siendo muy sobre protector –Jake se burló, fingiendo inocencia.
-Cállate, ¿quieres? –su voz sonó cortante.
 
Caminaron hasta que una casa de madera sobre un gran árbol apareció ante sus ojos.
-Ahí es –dijo Jake suspirando.
-Hagamos esto rápido. Tomaremos las cosas necesarias y continuaremos nuestro camino.
-Justin, estoy agotada –se quejó ella-, ¿podríamos descansar un poco?
-No tenemos tiempo, ____. Debemos aprovechar la luz del día al máximo.
-Apenas son las nueve de la mañana. ¡Faltan horas para que oscurezca! Hemos caminado bastante, por favor.
-Bien –se rindió finalmente-, solo quince minutos. Y continuaremos nuestro camino
Subieron las escaleras hasta llegar a la casita. ____ miró muy atentamente a su alrededor. Por todos lados había juguetes para niños. En una esquina de la casa estaban las sábanas. Ella se acercó para tomarlas, pero de un pronto a otro la madera del suelo se partió atorando su pie y cayendo al suelo. Ambos hermanos se giraron. Justin reaccionó inmediatamente y se acercó para ayudarla. Con mucho cuidado la tomó de la cintura y levantó. Una vez que su pie estuvo fuera, la sentó a un lado y se puso a inspeccionarlo.
-¿Está roto? –preguntó Jake arrodillándose detrás de Justin.
-No. Pero sí está fracturado. ¿Recuerdas cuando jugábamos a los doctores con el botiquín de emergencias? Debe estar por aquí, en alguna parte.
-Lo buscaré –Jake se levantó y empezó a buscar entre las cosas.
-Descuida. No es tan grave como crees. –Intentó tranquilizarla con una tierna sonrisa, a la que ella asintió-. ¿Te duele mucho?
-S-sí –tartamudeó, aún aguantando las ganas de llorar.
-Aquí está. –Jake llegó con la caja roja en las manos. Se la entregó a Justin. Éste la abrió y sacó una venda. Empezó a cubrirle el tobillo.
-Será mucho más difícil llegar al Monte Cascada estando tú lastimada.
____ no pudo evitar sentirse culpable en ese momento.
-Yo la llevaré alzada –Jake se ofreció mirando a su hermano.
-De acuerdo –asintió-, nos turnaremos cada hora.
-¡Hey! No soy un objeto –dijo ella, molesta.
-¿Prefieres caminar con el tobillo lastimado?
-Puedo intentarlo
-A veces no logro entenderte –rió mientras se levantaba-, vamos. Debemos seguir caminando.
 
Después de horas de camino, el cielo se tornaba anaranjado. El atardecer estaba iniciando. Debían aprovechar la luz al máximo, pero por otra parte Justin y Jake se sentían agotados. Incluso ____ que sentía sus piernas dormidas.
-Chicos, mejor descansamos un poco. Deben estar agotados de tanto caminar.
-No podemos detenernos, ____ -negó Jake-, no ahora.
Ahora ella estaba siendo alzada por Justin. Se habían turnado todo el camino, como lo habían decidido anteriormente.
-Justin, creo que puedo intentar caminar.
-Descuida. No eres molestia.
-Mis piernas se están entumiendo. Me vendría bien caminar un poco.
Él la miró a los ojos decidiendo, pero finalmente asintió bajándola lentamente. Su pie sano se posó sobre el suelo, pero cuando lo hizo el pie lastimado, su cara hizo una mueca de dolor, pero no dijo nada. Justin la sujeto de la cintura.
-No lo hagas, ____. Solo te lastimarás más.
-Cállate, Justin –se libró de su agarre. Cuando intentó dar el primer paso, su pie le falló y cayó al suelo.
Justin maldijo y en un rápido movimiento la alzó de nuevo.
-Mierda, ____. Te dije que no.
-Al menos lo intenté –suspiró pesadamente.
 
Por fin cayó la noche. Ya se habían establecido en un cómodo lugar, en dónde colocaron sus cosas.
-Necesitamos madera para la fogata –le dijo Justin a ____. Ella se encontraba sentada en el suelo. Él sacó el cuchillo de su bolsillo y se lo extendió-. Úsalo si es necesario. No tardaremos. ¿Está bien? –Asintió-, y por favor; no hables con nadie.
-No lo haré.
-Ya volvemos –y Justin y Jake se alejaron dejándola sola sin saber que otro vampiro la estaba vigilando.
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Capítulo 8 | El Rencor es un Juego de Niños

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:49 pm

Se quedó en su lugar mirando a todos lados. Podía jurar que había escuchado un ruido. Instintivamente tomó el cuchillo con fuerza en su mano derecha y se preparó para atacar; aunque no quería hacerlo. Su mirada cayó en un chico. Estaba recostado contra el tronco de un árbol. Él la miraba con una sonrisa de medio lado.
-A-aléjate –tartamudeó con nerviosismo. Por dentro se maldecía por su ridícula amenaza. Él rió por lo bajo.
-¿Por qué? Yo solo quiero estar cerca de ti –caminó lentamente y despreocupado hasta llegar a un par de metros de ella.
-Te dije que te alejaras…O si no…
-¿O si no? –Interrumpió aún burlón-, ¿llamarás a Bieber para que te proteja como lo haces siempre? ¿Llorarás para que él te consuele?
-Yo…
-Admítelo de una buena vez. Lo único que sabes hacer es acudir a él porque no sabes defenderte por tu cuenta. -____ intentó ponerse de pie. Su tobillo la estaba matando, pero era eso, o su vida-. ¡Por favor! –Exclamó soltando una cínica risa-, ¿en serio crees que puedes conmigo? –Apuntó al chico con el arma en su mano-, ¿ese juguete? ¿Es lo que tienes para defenderte? Cariño, lo que llevas en la mano no te servirá ni para limpiarte las uñas.
-Vete si  no quieres que te lastime –una extraña furia crecía en su interior.
-Adelante. Quiero verte en acción. -Ella extendió el brazo para apuñalarlo en el estómago, pero él la esquivó con suma facilidad. En cambio, ____ cayó al suelo al no poder mantenerse sobre su pie-. Muy lento… -fingió su tristeza-, ¿por qué no lo intentas de nuevo? -Respiró, frustrada. Quería llorar por el dolor, pero tenía que vencerlo. Sentía la necesidad de hacerlo. Así que se levantó y en un falso movimiento, intentó lastimarlo en la pierna-. ¿Otra vez fallaste? Vamos, nena, estoy aburriéndome de este juego, y lo que sigue a continuación no será lindo. Al menos no para ti.
____ se quedó en su lugar mirando el suelo. Tenía que haber una manera de acabar con él. Después de largos segundos, hizo lo único que se le cruzó por la mente. Elevó el cuchillo por los aires y luego se lo clavó en el pie. El vampiro se quejó de dolor. Intentó abalanzarse sobre ella para asesinarla de una vez por todas, pero alguien detuvo su acto. Un lobo. Apareció de la nada y lo derribó alejándolo de ella. ____ no supo qué le hizo, pero cuando se quitó de encima el vampiro estaba muerto.
<< Genial, pensó, me salvo del vampiro pero me enfrento con un lobo >>
La bestia se giró hacia ella y la miró fijamente. Este lobo tenía algo en sus ojos diferente a la mirada de los demás. Era más… pacífica.
Cuando ____ iba a pronunciar algo, el lobo tomó forma humana. ¿Acaso todos los vampiros y hombres lobos son atractivos? En dos días se había enfrentado a más de una docena de esas criaturas pero no encontraba imperfección en sus rostros. Era como si todos ellos estuvieran bendecidos con una incomparable belleza. Sexi y aterradora al mismo tiempo.
-Descuida. Yo no te haré daño. –Su voz era masculina y tierna. A pesar de que no confiara en él, esa voz le proporcionó calma interna. Con solo escucharla su corazón palpitó con menos rapidez y ya no sentía miedo. Poco a poco bajó la cuchilla que aún tenía en las manos-. Mi nombre es Jack.
-¿Eres parte del Clan de los Lobos?
-Lo era. Pero…
Antes de que pudiera continuar su explicación, Justin y Jake aparecieron a las espaldas de la chica.
-¡____! Aléjate de él –la sujetó del brazo con firmeza y la obligó a posicionarse detrás de él para protegerla.
-Justin. Hace meses que no te veo.
-Los mejores meses de mi vida –murmuró él con la mandíbula tensa.
 -¡Vamos! No me tendrás rencor,  ¿o sí? Eso pasó hace tiempo ¿Cuántos años tienes? ¿Cinco?
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Capítulo 9 | Y no Podrá Evitarlo

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:54 pm

____ sentía la necesidad de tranquilizar a Justin. Sabía que en cualquier momento se abalanzaría sobre Jack y lo mataría a golpes.
-Justin… -susurró juntando la mano de él con la suya-, no vayas a hacerle daño. No es como los demás.
-Escucha –dijo Jack-, yo no vengo a seguir peleando contigo. Sólo quiero ayudar.
-No necesitamos ayuda. Muchas gracias.
-Si no fuera por mí, ella estaría siendo comida por un vampiro.
-Estoy seguro que ella se las hubiera arreglado sin ti.
-No hago esto por ti. Es por mí. ¿Qué sucedería si los Vampiros del Sur la asesinan? Guerra y sufrinieto hasta que la última flor del planeta se marchite.
-Jake… -Justin se giró hacia él-. Llévate a ____. Necesito hablar con Jack.
-¿Qué? Yo no me iré a ningún lado –protestó ella-, quiero saber todo sobre la profecía.
-Jake –la ignoró dándole una orden.
-Vamos, ____ -la alzó para llevársela a toda velocidad.
 
-¿No le has dicho nada? –la voz de Jack sonaba preocupada.
-¡No podría hacerlo! La vez que le dijimos que era parte de la profecía salió huyendo.
-Esto es serio, Justin. Si no llega a enterarse, ¿cómo esperas que se cumpla la profecía?
-¡Se lo diré! Pero…no sé cuándo.
-Mira... –suspiró y se pasó la mano por el rostro, frustrado-, tú y yo sabemos la profecía mejor que nadie. Sabemos lo que sucederá con ella una vez que toda esta mierda termine.
-No quiero pensar en eso por ahora –bajó la mirada dolido.
-¡Te gusta, imbécil! Es por eso que no quieres hablarle de la profecía.
-Me guste o no, le hablaré de la profecía cuando crea que es el momento –lo miró frío e inexpresivo.
-Morirá, Justin. Sabes que inmediatamente esto termine, ella morirá y no podrás evitarlo.
-¿Quieres dejar de repetírmelo a cada instante? –Sobrenaturalmente se acercó y lo sujetó de la camisa empujándolo hasta que chocara contra un árbol-, Sé lo que sucederá. Ahora lo único que me importa es acabar con todo esto. Que se pudra en el infierno si es necesario.
Nada de lo que salió de su boca era verdad, pero pensar en que ella ya no estaría a su lado lo hacía sentir… mal. Era una mezcla entre tristeza y enojo. Tristeza por saber que la perdería como si tuviera una enfermedad terminal y enojo al no poder hacer nada al respecto.
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Capítulo 10 | Los secretos Tienen Precio

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:56 pm

-¡Suéltame, Jake! –Se quejó ____ mientras pataleaba. Él la sujetaba de la cintura con fuerza evitando su escape.
-_______, escúchame…
-¡No! –Se giró hacia él-, Jake, acabo de enterarme que hay algo más sobre mí que aún no sé. ¡No me quedaré de brazos cruzados!
Con un brusco movimiento se zafó de su agarre. Y giró sobre su talón sano para buscar a Justin. Antes de que pudiera avanzar, chocó con un fornido y fuerte torso.
-¿Vas a algún lado, preciosa? –Justin se cruzó de brazos mientras su rostro expresaba enojo.
-¿Qué es lo que no sé, Bieber? ¿Qué más me estás ocultando?
-Si te estoy ocultando algo es por un motivo –su mirada se ablandó.
-Se trata de mí. Tengo el derecho de saberlo.
Justin abrió la boca para hablar, pero se arrepintió. En vez de eso, bajó la mirada y suspiró pesadamente. Dio media vuelta y comenzó a caminar.
-Justin. ¡Justin! –Saltó con un solo pie para seguirlo-, ¡No me des la espalda! ¡Te estoy hablando! –Le sujetó el brazo.
-¡YA BASTA! –se giró soltándose de su agarre. Ella perdió el equilibrio y cayó hacia atrás-, ¡Déjame solo por un momento! ¡Dios! ¡Lo único que he hecho desde que llegaste ha sido protegerte! ¡Arriesgo mi vida por ti! Ahora lo único que pido es que me dejes sólo por un minuto.
Ella lo miraba con dolor mientras sus palabras la bombardeaban. Se apoyaba con ambas manos en el suelo mientras lo miraba directamente. Por un momento creyó que Justin se iba a disculpar, pero se giró y volvió a caminar sin dirección alguna.
-Justin. –Jake se fue detrás de él para hacerlo entrar en razón.
-¡¿Acaso no escuchaste que quiero estar solo?! –No se giró para mirarlo.
-¿Quieres dejar de actuar como un imbécil? –Justin se detuvo al escuchar esa declaración y lo miró directamente esperando a que su hermano se arrepintiera. Sin embargo no lo hizo-. Sé lo que te sucede. Tienes miedo de que ella se aleje de ti cuando sepa lo que le ocultas.
-Guarda tu sermón para otro día. Sé que me dirás lo mismo que me dijo Jack hace unos minutos.
-¿Alguien mencionó mi nombre? –Jack apareció a un costado.
-Este es el momento en el que menos te necesitamos –gruñó Justin apretando los puños.
-¿Y en dónde está la chica? –ignoró su comentario.
-Será mejor que vaya con ella –Jake caminó para reencontrarse con ella. Cuando llegó al punto en dónde la habían dejado, de dio cuenta de que no estaba ahí. Giró a todos lados tratando de ubicarla con la mirada. Su corazón empezaba a acelerarse. Sin motivo, bajó la mirada y notó palabras escritas en la nieve.
“Lamento ser un problema en tu vida, Justin. A partir de aquí iré sola. Llegaré al Monte Cascada por ti. Y gracias por todo, chicos    -____”
-Mierda… -murmuró y corrió junto a Justin-.Tienen que ver esto.
-____... –el rostro de su hermano palideció.
 
Leyó una y otra vez la nota en el suelo. Tenía la mirada fija y respiraba constantemente evitando salirse de control. Se sentía tan malditamente culpable por dentro.
-Tenemos que encontrarla –habló por lo bajo-, ya oscureció. ¡Tenemos que encontrarla!
-Yo los ayudaré –asintió Jack-, tengo mejor olfato.
-Separémonos –propuso Jake-, si alguien la encuentra, la devolverá a este punto.
Los tres asintieron y tomaron diferentes caminos. Justin y Jake con velocidad vampírica y Jack en forma de lobo.
 
Ya casi había transcurrido media hora. Jack seguía buscándola. Se preguntaba cómo logró recorrer tanto terreno con el pie lastimado.
Minutos después notó que estaba cerca. Aumentando la rapidez siguió su rastro algunos metros antes de notar que estaba al frente de una cueva. Pero no era cualquier cueva.
-Por favor que mi olfato me está fallando –se dijo para sí mismo.
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Capítulo 11 | Un Nuevo Amigo

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:57 pm

Jack volvió a su forma humana y se acercó a la cueva. Si ____ en realidad estaba ahí, debía sacarla. Y pronto.
Entró sin hacer mucho ruido. Estaba muy oscuro, pero aún se apreciaba algo con ayuda de la luz de la luna y las estrellas.
-____ -susurró-, ____, tienes que salir de aquí. Es peligroso
Escuchó una roca rodar por el suelo. Sabía que ____ se ocultaba a propósito. Jack miró hacia arriba nervioso. Cientos de estalactitas* colgando del techo de la caverna. Cualquier sonido podría hacerlas caer y asesinar a ambos.
-____. Escúchame. Este lugar no es seguro. Tenemos que salir de aquí. –Continuó susurrando.
-Vete –sollozó. Caminó lentamente guiándose con su voz. Se sentó junto a ella-. Vete. Déjame sola.
-Linda, sea lo que sea que te haya dicho Justin, no debes escucharlo. Los hombres somos unos estúpidos cuando se trata de la chica que nos gusta.
-Él tiene razón, Jack. Lo único que hago desde que llegué a su vida es traerle problemas.
Su tono fue lo suficientemente alto para hacer que las estalactitas retumbaran.
-Está preocupado por ti.
-No –se encogió abrazándose a sí misma y bajando la mirada.
-Le importas.
-Silencio –ella tapó sus oídos para no tener que escucharlo.
-Él te quiere, ____.
-¡Ya basta!
Se arrepintió de haber gritado medio segundo después de que lo hizo. La caverna empezó a temblar. Las estalactitas se estaban desprendiendo del techo.
-¡Hora de irnos! –con ambas manos la sujetó alrededor de la cintura y la juntó a su cuerpo protegiéndola. Una roca cayó junto a ellos. Estuvo muy cerca. La reacción de ____ fue abrazarlo-. ¡Corre, ____!
A pesar de que su pie dolía, corrió sin mirar atrás. Quería llorar pensando que su vida estaba a punto de terminar, pero aún tenía oportunidad. No se rendiría tan fácil.
 
Justin escuchó algo romperse. Sonaba como una construcción derrumbándose. Llegó hasta la caverna que se estaba haciendo pedazos ante sus ojos.
-¿También lo escuchaste? –preguntó Jake a su lado.
-____... –sus ojos se abrieron-. ¡Tal vez esté adentro! -Se acercó a la entrada.
 
-¡No te detengas! –Ordenó Jack mientras ambos seguían huyendo. Un pedazo del techo estaba a punto de desprenderse y caer sobre ____; pero Jack fue más rápido y la empujó haciendo que la roca aplastara su pierna izquierda.
-¡Jack!
-Sal de aquí. Yo estaré bien.
____ ignoró su comentario y empezó a empujar la piedra para apartarla hasta que lo logró. Se acercó a Jack y pasó su brazo alrededor del hombro.
-Ni loca te dejaré aquí. -La salida se veía a unos cuantos metros de ellos. ____ distinguió la silueta de alguien a lo lejos. Entrecerró los ojos para ver quién era-. ¿Justin? –Debía ser él-, ¡Justin!
-¡____!
Solo faltaban tres metros para salir, hasta que las rocas formaron un muro impidiéndoles la salida.
-¡No! –gritó Jack mientras golpeaba las rocas.
Mientras Jack luchaba buscando una salida, ____ se giró notando que pequeñas criaturas se acercaban a ellos.
-Jack… -Él se giró hacia ella-, ¿Qué son?
-Mourduos… -murmuró-. Son como hormigas gigantes. ¡Rápido! ¡Ayúdame a buscar una salida!
En vez de hacer lo que él le ordenó, tomó el cuchillo de Justin y atacó a una de esas hormigas mutantes que estaba por atacarlo a él. Así continuó por un largo minuto. Defendiendo a ambos mientras el chico buscaba una salida.
 
Justin estaba al otro lado intentando apartar las rocas con desesperación; hasta que logró mover una. Eso le facilitó deshacerse de las demás hasta que todas rodaron formando un escape. Primero salió Jack cubierto de polvo. Apenas podía caminar, así que se desplomó en el suelo agotado.
-¿Y ____? –le preguntó al chico en el suelo, alarmado.
Ella salió segundos más tarde totalmente agitada. Justin la miró y sin pensarlo dos veces la abrazó con todas sus fuerzas. Ella cerró los ojos disfrutando de la paz que le proporcionaban los brazos de Justin alrededor de ella.
-Maldición –le susurró Justin al oído-, creí que te perdería, ____.
-Fue horrible –lloró, escondiéndose en su pecho.
-Descuida, nena. Yo estoy aquí. ¡Dios! Jamás vuelvas a asustarme así.
 
*Estalactita: Roca calcárea en forma de cono irregular y con punta hacia abajo, que se forma en el techo de las cavernas por la filtración lenta de aguas con carbonato cálcico en disolución. Definición según el Diccionario de la Real Academia Española.
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Capítulo 12 | Agradecimiento

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:58 pm

Los cuatro caminaron de vuelta a dónde habían dejado todas sus pertenencias. Justin la abrazaba por los hombros mientras avanzaban.
-Necesito hablar con Jack un momento. –Notó como el brazo del castaño se tensaba ante tales palabras. Su rostro expresaba enojo. Parecía decir que haría lo imposible por no dejarla ir-. Necesito agradecerle por salvarme. Por segunda vez –agregó.
-Él sabe de la profecía igual que todas las criaturas de este bosque. Sabe que si te sucede algo antes de llegar al Monte Cascada, todo se irá a la mierda. Lo hizo por su propio bien.
-Sólo le daré las gracias, Justin. Además, ¿quién eres tú para decirme qué hacer y qué no hacer? –Con un brusco movimiento apartó su brazo y caminó hacia Jack que llevaba varios metros de distancia-. Jack –él se giró hacia ____-, yo… solo quería agradecerte por... salvarme la vida esas dos veces. Sé que no era tu responsabilidad.
-Ya sabía que querías disculparte. Te escuché a ti y a Justin hablando. Es bueno tener un agudo sentido auditivo. Creo que Justin no está muy feliz de que estés hablando conmigo.
-¿A quién le importa lo que diga Justin? Habría sido grosero de mi parte no agradecerte.
-No hay de qué.
Después de dar su insípido agradecimiento, caminaron uno junto al otro mientras un incómodo silencio se presentaba entre ellos. Ambos mirando a direcciones distintas evitando mirarse a la cara. Finalmente a ____ se le ocurrió un tema de conversación.
-¿Qué se siente ser un hombre lobo? –un par de segundos después se maldijo internamente por su inapropiada pregunta.
-Es genial todo eso del olfato, correr y mirar en la oscuridad, pero a veces extraño ser un chico normal.
Ella se detuvo en seco y lo miró con la una expresión de asombro. Sus ojos bien abiertos demostraban la confusión en su mente. Jamás le había pasado por la mente que algunas de todas esas criaturas que la rodeaban pudieron ser humanos alguna vez.
-¿Alguna vez fuiste un chico? –expresó sin pensarlo antes.
-Soy un chico, ____ -habló con tono agotado-, solo… un poco diferente.
 -Lo siento, no pensé lo que decía.
 -Descuida, no hay problema –metió ambas manos en los bolsillos a los extremos del pantalón.
-Lamento  si soy algo insistente, pero… ¿cómo fue que pasó? ¿Cómo te convertiste en un hombre lobo?
Jack guardó silencio unos instantes fingiendo que la apariencia de la tierra era verdaderamente interesante. No quería responder a esa pregunta. Recordar su pasado era algo que en verdad le aterraba. Un par de minutos mas tarde completo de silencio, giró su cabeza discretamente mirando a Jake y Justin hablando entre ellos.
-¿Ellos tienen que ver en algo de esto? –Preguntó la insistente ____ al darse cuenta de su reacción ante ellos.
-¿Quieres dejar de preguntar? –Exclamó, exasperado. Su mandíbula empezaba a tensarse.
 -Si le vuelves a hablar así te parto la cara, Jack –intervino Justin desde atrás. Lo miraba directo a los ojos intentando fulminarlo.
-Entonces dile a tu noviecita que deje de fastidiarme.
Justin avanzó a grandes zancadas extendiendo su brazo hasta alcanzar la mano de ____. Jaló de ella con fuerza hasta que quedara a su lado.
-Es un imbécil –susurró a tan solo milímetros de distancia de su oído-. No tenías por qué darle las gracias.
-Puedo oírte -advirtió Jack.
-Lo sé.
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Capítulo 13 | Egocéntrico

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 1:59 pm

La luz del sol la obligó a abrir los ojos. Su estómago gruñía y se sentía ligeramente mareada. Era obvio. Ni una migaja de pan caía en su estómago desde hace tres noches. Apostaría a que tenía un aspecto terrible. Tomó el cuchillo de Justin ubicado en el suelo. Miró su reflejo en la hoja: las ojeras bajo sus ojos la hacían ver enferma y la palidez en su rostro no ayudaba mucho. Su pelo era un desastre. No culparía a las aves si la confundían con un árbol. El moretón que había formado el vampiro aquella vez que la golpeó en la mejilla no había desaparecido por completo. Bajó la mirada observando su vestimenta. Partes de su camisa y pantalón estaban quemadas. Sus brazos estaban también sucios desde el incendio.
Había pasado por tanto en tan poco tiempo. Se sentía agotada. Quería volver a su casa. Se preguntaba si sus amigas o la policía la estaban buscando. Era como si estuviera secuestrada.
Ahora tenía que convivir con dos vampiros y un hombre lobo. Justin, que era un sobre protector, Jack, extrañamente bipolar y Jake, que sinceramente no sabía lo que tenía en la cabeza. Los tres eran personalidades muy distintas.
Paseó su vista por los tres chicos dormidos. No quería despertarlos. Tenía pensado caminar hacia el río a unos cuantos metros. Habían caminado paralelo a éste durante horas. Se preguntaba si tenía una desembocadura o algo parecido.
Con mucha dificultad se puso de pie. Un fuerte mareo la invadió. Si no comía pronto se desmayaría. Su tobillo aún era un incómodo dolor. Podía apoyarlo en el suelo, pero le era inevitable no renquear cuando caminaba. Se ayudó con los árboles junto a ella para apoyarse en ellos. Se sentía demasiado débil.
Por fin llegó a la orilla del río. Se sentó en el suelo y se miró en la cristalina agua. Entre sus manos tomó una cantidad y se la llevó a la cara intentando avivar un poco su aspecto. Después ató todo su cabello en una trenza de medio lado con la ayuda de la goma (cola, liga…) que rodeaba su muñeca. Logró refrescarse un poco. Luego tomó grandes cantidades de agua para intentar engañar al estómago.
-¿____? –Escuchó la voz de Justin a sus espaldas. Ella se giró para mirarlo mientras él soltaba un suspiro-. Me asustaste. Creí que te habían secuestrado
-Lo siento –murmuró y volvió su mirada al río dispuesta a limpiar la suciedad en sus brazos.
-¿Qué haces? –se sentó junto a ella.
-No me habías dicho que era un desastre. Hasta me asusté a mí misma en cuanto vi mi reflejo –Justin largó una carcajada-. En fin… -suspiró-, Oye; tengo una pregunta.
-¿Cuál? –miró el césped, despreocupado.
-¿Qué intentas ocultarme?
Justin se tensó inmediatamente. No tenía ganas de hablar respecto al tema.
-Eso no te incumbe… -giró la cabeza al lado contrario, evadiendo su mirada.
-Se trata sobre mí. Me incumbe más que  a nadie. Más que a ti –finalizo en un tono serio-. Desde que te conocí me escondes cosas. Cosas que tal vez serían importantes que supiera. Cosas que me ayuden a entender por qué soy la chica de la profecía.
-Sé que eres la chica de la profecía –su respuesta fue cortante.
-¿Y por eso eres tan sobre protector conmigo? ¿Me cuidas solo porque si muero a ti también te afectará?
-Te sobre protejo porque me importas –la miró directo a los ojos.
-Si te importara, no me ocultarías nada –elevó el tono de su voz.
-Te diré cuando sea el momento
-¿Y ahora no es el momento? Cada segundo que paso desde aquella noche es un milagro para mí. No sé si moriré dentro de cinco minutos devorada por un lobo.
-Los lobos te quieren para la profecía –corrigió-, no tendría sentido si te asesinaran
-¡¿Y eso qué importa?! ¡Hablo de que en cualquier momento llegará algo e intentará dañarme!
-¡Para eso estoy yo!
-¿Y qué te hace diferente a los demás vampiros, Justin? ¡Prácticamente me obligaste a llegar hasta el Monte Cascada!
-¡Yo no te obligué a nada! –su mirada se volvió oscura-. ¡Y nunca vuelvas a compararme con el resto de los vampiros!
____ se puso de pie y se cruzó de brazos, molesta.
-¡Te crees superior a los demás, Justin! ¡¿En serio crees que eres mejor que el resto de los vampiros e incluso un lobo?! ¡Dios! ¡Eres tan egocéntrico!
Justin también se puso de pié y se acercó.
-Tienes razón, tal vez no sea mejor que ellos. Pero lo que sí agradezco ¡es no ser un inútil humano COMO TÚ!
Los ojos de ____ se cristalizaron, pero el coraje era mayor. Sentía tanto odio hacia él. La mezcla de extraños sentimientos se formaban en su pecho sintiendo su corazón encogerse. Retrocedió poco a poco acercándose a un arbusto.
-¡Prefiero ser una humana antes de la criatura desagradable que tú eres!
De un pronto a otro, los colmillos de Justin sobresalieron de sus labios. ____ sentía miedo de lo que pudiera llegar a hacer.
-¿Tienes miedo, cierto? Sabes que en cualquier momento puedo incrustar mis colmillos en tu cuello y matarte –una sonrisa arrogante apareció en su rostro.
-Eres igual al vampiro que intentó hacerme daño esa noche –murmuró.
Con ayuda de sus poderes vampíricos, corrió hacia ella y la estampó contra un árbol.
-No, bebé... Soy mucho más peligroso que él –susurró.
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Capítulo 14 | Pasado Desconocido

Mensaje por Mariana Güell el Miér 28 Ene 2015, 2:00 pm

____ tenía miedo de lo que él pudiera llegar a hacer. Justin había perdido el control por completo. La idea de que nunca le haría daño se desvaneció en segundos.
-No vuelvas a retarme, ____ -susurró-, soy un vampiro. Me dejo llevar por la situación. No quiero hacerte daño. –Justin se disculpó una vez que se dio cuenta de su error. Sus ojos se tornaron nuevamente con ese dulce color miel. Sus colmillos desaparecieron.
-Muy tarde –murmuró ella bajando la mirada; pero fue una mala idea porque de nuevo sintió mareos por la falta de comida en su organismo. Se sujetó de los brazos de Justin.
-Nena, ¿qué tienes? –Justin posó sus manos sobre las mejillas ____. Su rostro estaba pálido.
-Nada… solo es un mareo. No he comido nada desde la noche en que nos conocimos.
-Vamos –la abrazó por los hombros-, te llevaremos a casa y ahí podrás comer.
Despertaron al resto. En cinco minutos estaban de camina a unos pocos kilómetros de su destino. Jack se ofreció a llevar a ____ en su lomo. Jake y Justin caminaban detrás de ellos.
-¿Cómo está tú pie? Bueno… ¿pata?
-Puedo caminar –respondió desinteresado.
-Es raro ir sobre el lomo de un lobo–rió, levemente.
-¿Y no te parece más raro ver a un lobo hablando?
-Ya me acostumbré a la idea –se encogió de hombros.
-Oye… lamento haberte tratado de ese modo cuando intentaste darme las gracias. Es solo… que me afecta recordar mi pasado.
-Lo siento. No lo sabía.
-Descuida.
-Tengo una pregunta –Jack hizo un movimiento de cabeza indicándole que continuara-. ¿Desde hace cuánto Justin, Jake y tú son amigos?
-No lo fuimos, somos ni seremos.
-¿Qué sucedió? ¿Cuándo los conociste?
-Los conozco desde que nací, ____.
-¿Ah, sí? –preguntó ella, aumentando su curiosidad.
 -Princesa; Justin, Jake y yo somos hermanos.
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Re: Una Profecía | Justin Bieber y tú

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