O W N
¡Conéctate y ven a divertirte con nosotr@s! :)
Si no estás registrado, hazlo y forma parte de nuestra gran comunidad.
¡La administración ha modificado otra vez el foro, y los Invitados ya pueden ver todas las secciones! Aún así, para comentar y crear temas debes tener una cuenta.

Cualquier duda, queja o sugerencia que quieras darle al staff, éste es nuestro facebook: https://www.facebook.com/onlywebnovels

¡IMPORTANTE!, los Mensajes Privados de los Invitados no serán respondidos por la administración. Te esperamos en nuestro facebook (:

Atte: Staff OnlyWns.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Guerra de Sexos
Hoy a las 10:07 pm por mieczyslaw

» Seriéfilo
Hoy a las 9:49 pm por Asclepio.

» être dans la lune.
Hoy a las 9:23 pm por Ongniel

» dream maker, you heart breaker
Hoy a las 9:15 pm por moon river

» Nada es como se ve xAudicionesx
Hoy a las 9:12 pm por rarelyworld

» daydreamin'. ♡
Hoy a las 9:08 pm por bwiyomi.

» Instituto Fénix. (Muro interactivo) | N.C.
Hoy a las 8:49 pm por lovesick

» Carne nueva.
Hoy a las 8:39 pm por rarelyworld

» Instituto Fénix | Fichas
Hoy a las 8:32 pm por lovesick

novedades

00 . 01 Anuncios del mes febrero.
00 . 02 Actualización del PROTOCOLO, nueva medida obligatoria de avatares.
00 . 03 Remodelación del foro febrero del 2017.
00 . 00 Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.
administradora
Rumplestiltskin. ϟ Jenn.
miembros del staff
Beta readers
ϟ hypatia.
aka Kate.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ dépayser
aka Lea.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ youngjae
aka .
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Stark.
aka Cande.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Baneo
ϟ Ariel.
aka Dani.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ ceonella.
aka Cami.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Ayuda
ϟ Ritza.
aka Ems.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Charlie.
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Limpieza
ϟ Legendary.
aka Steph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ chihiro
aka Zoe.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Kurisu
aka Teph.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Calore
aka idk.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Eventos
ϟ ego.
aka Kalgh/Charlie.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Asclepio.
aka Gina.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ mieczyslaw
aka Alec.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Tutoriales
ϟ Kida.
aka Ally.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ Spencer.
aka Angy.
MP ϟ Ver perfil.
Equipo de Diseño
ϟ insxne.
aka Mile.
MP ϟ Ver perfil.
ϟ yoongi.
aka Valu.
MP ϟ Ver perfil.
créditos.
Skin hecho por Hardrock de Captain Knows Best. Personalización del skin por Insxne.

Gráficos por y codes hechos por Kaffei e Insxne.

'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por Invitado el Vie 23 Ene 2015, 7:55 pm

me encanta, y lo seguirá haciendo. dejen que rashan vaya a buscar a su príncipe zayn, no sean malos chicos :c yo creo que de alguna manera, terminará llendo a la cita, o si no... o si no luego se arrepentirá de haberlo dejado de lado. soy una genia ahq :c ¿cuándo la sigues? ¡lo sé, siempre las cosas se ponen difíciles con los cursos! me duele el curso >:c ahre. pero esperaré aquí ansiosa hasta  que subas, no te preocupes, bonita. me sigue encantando mucho la historia, cada vez se pone mejor. zayn es tan papasote, rashan muy pasiva, alejandro engreído y marina... marina es marina ahq. síguela cuando puedas, estaré aquí rondando, chau preciosa.
Invitado



Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por Invitado el Vie 23 Ene 2015, 7:56 pm

te pasé la página, me debes... una cita con niall ahre. okno, tú síguela jiji.
Invitado



Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por JessikaFlorydha1D! el Mar 27 Ene 2015, 10:51 pm

                                                        CAPITULO 7 {Parte2de2}

Estamos sentados en un banco del parque de la Ciutadella. Alejandro mira a los pájaros que se acercan a nosotros, buscando unas migajas de pan que no tenemos, mientras yo no les quito los ojos de encima a los niños, que juegan con una pelota unos metros más allá. Al salir de casa de los Lancaster, creía que iríamos a alguna plaza cercana, pero en lugar de eso hemos cogido el tranvía para acercarnos hasta este parque, que al parecer es el lugar favorito de Estela y Leo. No deja de extrañarme que hayamos venido en tranvía en lugar de hacerlo con el coche de los Lncaster, pero no digo nada al respecto. Alejandro ha pagado mi billete y me ha prometido que no lo restará de mi sueldo, de modo que por mí como si decide ir en barca.
–Creía que no te gustaba cuidar de tus hermanos –me atrevo a comentar. Por el rabillo del ojo, veo que el se vuelve hacia mí un segundo.
–No me gusta hacerlo cuando me obligan –responde secamente.
–Por supuesto. Tú das las órdenes, no las obedeces.
Aunque tengo la vista fija en Estela y Leo, noto su mirada clavada en mí. Por un momento temo que me reprenda por mis palabras, poco apropiadas teniendo en cuenta que soy una trabajadora de su familia. Sin embargo, Alejandro no parece molesto.
–Tampoco me gusta darlas, pero no creo que tenga elección –dice, y su comentario suena como si para él eso fuera una carga. Me vuelvo hacia él, y al cruzarme con su mirada, se pone de pie y murmura–: Nadie tiene elección. Todos tenemos que jugar en el bando en el que nos ha tocado nacer.
Lo miro, intrigada por sus palabras y por el extraño tono con el que las ha pronunciado. A pesar de que no le veo el rostro, noto por su posición inmóvil que sus pensamientos están muy lejos de aquí.
–Aunque no todos hemos tenido la misma suerte –no puedo evitar decir–. El juego no es igual en todas partes.
–En eso estoy de acuerdo. –Se da la vuelta, pero no me mira–. ¿Qué le pasó a tu hermano?
Estela y Leo se entretienen ahora persiguiendo a los pájaros, que levantan el vuelo cuando oyen sus gritos. Cerca de ellos, unos niños de unos trece años juegan a las canicas. Suspiro, embriagada por el recuerdo de Alejandro, que hoy tendría más o menos esa edad, y bajo la cabeza, escondiéndome detrás de unos espesos mechones de pelo.
–Murió.
–Lo sé. –Baja los ojos hasta que se cruzan con los míos–. Supongo que no te gusta hablar de eso.
Niego con la cabeza y él aprovecha para sentarse a mi lado.
–Y yo supongo que a ti no te importa que me guste o no.
–Mi madre estuvo muy enferma hace tres años. Al borde de la muerte. Por eso el médico le recomendó que no le diera el pecho a Cristian. –confiesa. Tiene la cabeza entre las manos y no deja de observar la gran fuente que hay delante.
En realidad, es una cascada que fluye de un templete de cuyos laterales salen dos escaleras que rodean la extensión de agua, dividida en dos niveles. Alejandro no aparta la mirada de la cuadriga dorada que culmina el templete, mientras yo intento apartar la mirada de las esculturas. Nunca me han gustado. Parecen cadáveres de piedra.
–No lo sabía –es todo cuanto soy capaz de decir.
–Ni tú ni nadie. Mi familia es perfecta, o al menos eso tiene que creer la gente. Mi madre no quiere hablar de esa época, y mi padre actúa como si nunca hubiera existido.
–Supongo que la muerte no es un buen tema de conversación. Mis padres tampoco hablan de Alejandro, ni siquiera cuando es el aniversario de su muerte.
–¿Qué pasó?
–Los dos enfermamos –le explico–. Yo pude resistirlo, pero Alejandro era demasiado pequeño, demasiado débil. Estuvo enfermo una semana y después murió. El doctor dijo que el resfriado se había agudizado y había acabado con sus pulmones.
–¿Cuántos años tenía?
–Apenas cinco meses. Yo tenía cuatro años entonces.
–Cristian  cumple seis meses en unos días –dice Alejandro, entrecerrando los ojos.
–Fue un duro golpe para tu madre, supongo.
–No lo ha superado. Aunque no hable del tema, yo sé que se acuerda cada día de él.
–Y más ahora –asiente. Me vuelvo hacia él, sin entender qué quiere decir.
–La he visto algunas veces dando el pecho a Xavier y me pareció que tenía los ojos lagrimosos. Supongo que le recuerda a tu hermano.
Me encojo de hombros, sin saber qué decir. Últimamente, aunque madre está mejor de salud, noto que está más apagada que de costumbre. A veces oigo cómo se levanta por las noches y se queda un rato en la cocina sola, sin hacer nada. Sin embargo, y aunque sé que tiene razón, digo:
–O quizás tu nombre le recuerda a él.
–Tal vez es una señal –bromea.
–¿De qué?
Alejandro se encoge de hombros.
–Tú eliges. Las señales sólo existen y tienen sentido cuando queremos que lo tengan –opina. No digo nada, así que aventura–: Quizás de que tu madre no debería trabajar en casa.
–¿Ya que no puedes echarme a mí, quieres echarla a ella para fastidiarme? –mascullo. Por alguna razón, la mayoría de nuestras conversaciones acaban derivando al trabajo de mi familia para la suya y a un posible despido.
–Yo no he dicho eso. –dijo tomando mi mano. La mire con desprecio.
–Ya. –la quite bruscamente.
–Sólo digo que si le duele recordar a su hijo cuando ve a Cristian o escucha mi nombre, no debería haber cogido este trabajo.
Me levanto de golpe, indignada. Como si madre tuviera elección, como si fuera tonta y masoquista y eligiera sufrir sin razón. Alejandro es un pretencioso incapaz de ponerse en la piel de los demás. Aprieto los puños, rabiosa, y llamo a Estela y a Leo. Ya han jugado suficiente por hoy, y yo ya he aguantado a Alejandro más de lo que debería.
–Creo que le dolería más ver cómo sus hijas pequeñas se mueren de hambre –escupo, sin mirarlo–. Y ya que has sacado el tema, yo sí creo en las señales. Tu cara de estirado es una clara señal de tu estupidez.
Madre siempre me ha dicho que debo ser educada y tengo que saber cuál es mi lugar. Para ella, al contrario que para mi padre, no es una vergüenza ser simples obreros que tienen que contar cada céntimo. Sus padres no vivieron mejor que ella, y yo tampoco voy a hacerlo, así que cree que tengo que aprender cuál es mi lugar. Puede que no fuera muchos años al colegio, pero ella se ha encargado de enseñarme buenos modales y, sobre todo, de que aprenda con qué personas es imprescindible que los ponga en práctica. No creo que estuviera muy orgullosa de mí si descubriera cómo trato a Alejandro. Desde que nos conocemos, no he hecho más que hacer exactamente lo contrario de lo que marcan sus normas de educación, desde tutearlo hasta llamarlo estúpido. Quedaría bien decir que lo siento, y aunque uno de los consejos de madre es que pida disculpas aunque no lo sienta, prefiero no hacerlo. Alejandro me aseguró que no haría nada para que me despidieran, y no tiene ningún interés en deshacerse de mi madre, de modo que ¿por qué no aprovecharse de ello? Es bueno para mis nervios, mis ansias de sinceridad y, por qué no, mi necesidad de diversión.
–¡Marina!
Al otro lado de la calle, una chica de pelo oscuro y rizado mueve una mano con fuerza por encima de su cabeza. Me coloco una mano sobre los ojos para evitar que me ciegue el sol. Pasados unos segundos, logro reconocer a Anna. A pesar de que vive en el edificio de al lado, hace más de tres meses que no la veo.
–Cuánto tiempo sin verte –dice mi amiga cuando llego a la acera en la que está–. ¿Dónde te has metido?
Me encojo de hombros.
–Trabajando.
–Vi a tu madre. Me dijo que estabas trabajando para vuestros nuevos vecinos. Los del principal, ¿verdad?
Asiento, no demasiado entusiasmada. Anna no deja de sonreír mientras parlotea sobre la suerte que tengo de contar con un trabajo como ese. Esta es una de las cosas por las que siempre hemos sido buenas amigas: Anna es una de esas pocas personas que realmente se alegran por la fortuna de otros, aunque ella no la comparta. Su alegría es genuina, única. Intento dejar de lado mi cansancio y pregunto por los demás amigos del barrio.
–¡Rosalía y Pere están prometidos! –me anuncia como si fuera una noticia completamente inesperada.
–Ya era hora. –Sonrío–. Me alegro por ellos.
–Pere está trabajando en la panadería de su padre y Rosalía trabaja en la fábrica conmigo, pero supongo que intentará buscar algo mejor cuando se case. A Eugenia hace tiempo que no la veo, y Teresa… ya sabes cómo es.
Sonrío. Teresa siempre ha sido diferente. Demasiado idealista. Su padre murió durante la Semana Trágica, cuando ella tenía doce años. Desde entonces ha intentado seguir los pasos de su padre, un sindicalista reconocido en el barrio. A nosotros nunca nos ha gustado su actitud; es mejor que asuma que no podemos cambiar las cosas, y menos ella, pobre y mujer como es. Mi hermano me sermonearía si oyera mis pensamientos, pero así son las cosas. No podemos aspirar a lo inalcanzable, y tanto Aspen como Teresa deberían ser conscientes de eso. Mientras escucho todas las novedades que Anna tiene que contarme, me fijo en una figura que camina tranquilamente por la acera de enfrente. Su porte es inconfundible. Se vuelve al sentirse observado y me sorprende mirándolo. Anna también lo hace, porque se vuelve hacia él y me pregunta:
–¿Quién es ese?
Alejandro mira hacia el frente y sigue andando como si no me hubiera visto.
–Nadie.
–¿Lo conoces? –insiste Anna.
Niego con la cabeza y la animo a seguir hablando. Al saber de mis amigos, me he dado cuenta de lo mucho que los echo de menos. Antes de despedirnos, le hago prometer que nos veremos pronto y que quedaremos con el resto del grupo para ponernos al día. Mientras vuelvo a casa, intento recordar la última vez que nos vimos todos y me deprime darme cuenta de que no puedo acordarme. Definitivamente, nos hemos hecho mayores.
 

Hace media hora que he llegado a casa de los Lancaster, y aunque estamos en la sala de juegos, muy alejados del salón, puedo oír los gritos que profiere Alejandro desde ahí. Eduardo me ha dicho que llevan discutiendo todo el día, pero o no sabe nada o no quiere contarme más. Eduardo es el único íntegro de esta casa, el único que no escucharía detrás de una puerta y que no correría a explicarlo a nadie después. Yo intento que no me importe lo que pasa entre los Lancaster, pero soy demasiado curiosa. Suspiro, diciéndome a mí misma que no es asunto mío, y me concentro en explicarles a Estela y Leo el siguiente juego. Sin embargo, no puedo evitar que mi mente vuele hasta la última conversación que tuve con Alejandro a principios de septiembre en la Ciutadella. En los más de treinta días que han pasado desde entonces, nos hemos cruzado varias veces, pero él no se ha dignado ni a mirarme. Aún no estoy segura de si se debe a mi insulto o a su personalidad voluble. Recuerdo lo que me contó en el parque acerca de la enfermedad de su madre y durante un instante me siento culpable. Desde que tengo uso de razón, he supuesto que la vida de los ricos es fácil y sencilla, pero poco a poco estoy dándome cuenta de que no lo es. Me he percatado de que Alejandro apenas habla con sus padres, aunque, si todas sus conversaciones tienen el tono de la de ahora, es mejor que no lo haga. Incluso Estela y Leo parecen buscar más mi compañía que la de sus propios padres, más preocupados por su vida social que por sus hijos.
Sacudo la cabeza, como si así pudiera olvidar todos mis prejuicios, y le digo a Estela que me traiga los muñecos.
–Marina –me llama de pronto Eduardo, que ha entrado en la habitación sin hacer ruido–. Los señores te llaman.
Miro un segundo a los niños, les pido que cuiden de Cristian, que está dormido en la cuna, y asiento al mayordomo antes de salir del cuarto. Recorro el pasillo casi de cuclillas, pero, por más que agudizo el oído, no oigo ningún grito ni ruido extraño. La puerta del salón está abierta, y al verme asomar la cabeza, el señor Lancaster me invita a pasar. Alejandro se ha ido, porque sólo veo a la señora Lancaster, sentada en una de las butacas. Observa un punto fijo con el ceño fruncido y los labios apretados con tanta fuerza que temo que se haga daño.
–Ustedes dirán –me ofrezco al ver que ninguno de los dos dice nada.
–No sé qué vamos a hacer con Alejandro –murmura la señora Lancaster, aunque no estoy segura de que se esté dirigiendo a mí–. Tiene casi veintiún años, pero se comporta como si tuviera doce.
–No te alteres. –le dice su marido con tono severo. Se vuelve hacia mí y me explica–: Como habrás podido comprobar, nuestro hijo no es precisamente silencioso.
Asiento con la cabeza, sin saber adónde quiere ir a parar.
–Es un desagradecido, eso es lo que es. Toda la vida… –masculla la señora desde su butaca. –Calla. Ya hemos avisado a Eduardo y a los otros miembros del servicio. Alejandro no puede salir de casa, así que vigila que no lo haga. Y si no puedes evitarlo, síguelo sin que se dé cuenta.
–¿Quieren… quieren que espíe a su hijo? –pregunto, completamente perpleja. Tal artimaña, tan ruin y desleal, no es digna ni siquiera de mi padre.
–Prefiero el término vigilar –matiza el señor Lacaster–. Alejandro está descentrado y olvida sus obligaciones. Sólo queremos saber adónde va y qué hace, eso es todo.
–¿Por qué? –La pregunta se me escapa, y me arrepiento en el mismo instante en que la formulo, porque el matrimonio me mira con los ojos abiertos y cierta indignación–. Perdonen, no es asunto mío. Haré lo que me piden.
 –Eso espero.
Asiento con la cabeza, sonriendo, y me retiro rápidamente. Mientras subo las escaleras para volver con Estela y Leo, no puedo dejar de pensar qué estará haciendo Alejandro para defraudar tanto a sus padres que estos exijan tenerlo vigilado las veinticuatro horas. Lo peor es que la principal perjudicada soy yo. Está demostrado que todos nuestros encuentros acaban con discusiones o malas caras; si el señorito está recluido en casa, no podremos evitar encontrarnos, y aunque me divierte ver cómo se enfada, no quiero estar con los niños pensando que su hermano mayor está afilando la artillería para cargar contra mí.
Los días siguientes bajo con algo de miedo a casa de los Lancaster. No me gusta vigilar a Alejandro, ni dentro ni fuera de la casa. No es un niño, sabe lo que hace, aunque lo que haga no sea del agrado de sus padres. He sopesado la posibilidad de no seguirlo en caso de que se vaya, escudándome en la excusa de cuidar de los niños. Si estoy con ellos, no puedo tener los ojos puestos en el hijo mayor a todas horas ni saber si se escabulle. Sin embargo, Eduardo se ha encargado de hacer volar mi plan por los aires, asegurándome que puedo estar tranquila, pues nadie entra ni sale de la casa sin que él lo sepa. Ni siquiera por la puerta de la planta baja. Así que tengo cuatro pares de ojos a mi servicio y ninguna excusa para escapar de mi nueva obligación. Por suerte, a medida que pasan los días me voy tranquilizando. Alejandro se encierra en el salón y en ningún momento intenta salir a la calle. Parece que es más obediente de lo que creen sus padres. Sea como sea, apenas nos cruzamos, y cuando lo hacemos ni siquiera me mira.
De nuevo, no existo para él.
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por JessikaFlorydha1D! el Mar 27 Ene 2015, 10:57 pm

niall. escribió:
me encanta, y lo seguirá haciendo. dejen que rashan vaya a buscar a su príncipe zayn, no sean malos chicos :c yo creo que de alguna manera, terminará llendo a la cita, o si no... o si no luego se arrepentirá de haberlo dejado de lado. soy una genia ahq :c ¿cuándo la sigues? ¡lo sé, siempre las cosas se ponen difíciles con los cursos! me duele el curso >:c ahre. pero esperaré aquí ansiosa hasta  que subas, no te preocupes, bonita. me sigue encantando mucho la historia, cada vez se pone mejor. zayn es tan papasote, rashan muy pasiva, alejandro engreído y marina... marina es marina ahq. síguela cuando puedas, estaré aquí rondando, chau preciosa.


Hola linda!
Me encantan tus comentarios! la verdad es que me motivan y me alegran :3
La verdad es que yo opino lo mismo, tal vez Zayn sorprenda a la rayota :3
Quizas lo haga... o quizás no... ya se, soy una malota por no decirte baba Ya la segui! Y espero seguirla pronto, tal vez mañana o el jueves, pero será pronto :3 Los cursos son horribles, la verdad es que aunque llevo materias fáciles, son demaciadas tareas y todas largas :( En fin, espero que te este yendo bien!
Jajaja Ame lo de "Marina es... Marina" xD
Adios xx
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por JessikaFlorydha1D! el Mar 27 Ene 2015, 10:57 pm

niall. escribió:
me encanta, y lo seguirá haciendo. dejen que rashan vaya a buscar a su príncipe zayn, no sean malos chicos :c yo creo que de alguna manera, terminará llendo a la cita, o si no... o si no luego se arrepentirá de haberlo dejado de lado. soy una genia ahq :c ¿cuándo la sigues? ¡lo sé, siempre las cosas se ponen difíciles con los cursos! me duele el curso >:c ahre. pero esperaré aquí ansiosa hasta  que subas, no te preocupes, bonita. me sigue encantando mucho la historia, cada vez se pone mejor. zayn es tan papasote, rashan muy pasiva, alejandro engreído y marina... marina es marina ahq. síguela cuando puedas, estaré aquí rondando, chau preciosa.


Hola linda!
Me encantan tus comentarios! la verdad es que me motivan y me alegran :3
La verdad es que yo opino lo mismo, tal vez Zayn sorprenda a la rayota :3
Quizas lo haga... o quizás no... ya se, soy una malota por no decirte baba Ya la segui! Y espero seguirla pronto, tal vez mañana o el jueves, pero será pronto :3 Los cursos son horribles, la verdad es que aunque llevo materias fáciles, son demaciadas tareas y todas largas :( En fin, espero que te este yendo bien!
Jajaja Ame lo de "Marina es... Marina" xD
Adios xx
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por Invitado el Miér 28 Ene 2015, 9:44 pm

jiji tan lindaaaa c: es que marina es marina ahre. oye, me salió una lágrima con lo de que te motivan mis coments ;-; ¿vigilar a alejandro?a rashan le gustan, a rashan le gusta. me encanta la historia, sinceramente es hermosa, y cada encuentro más sentido en ella, y cada vez la amo más, ahre. me gusta, me encanta, la amo, la adoro. síguela pronto, bebé, besos para ti en la pompi, chauuuu.
soph, out with love.
Invitado



Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por Yess-JaramishanaDirection el Jue 05 Feb 2015, 3:59 pm

Holaa!Cro que ya te habia mencionado de que no iba a coment mucho pero LLEGUE xDD & Lo primero que dire es *si antes o haces  MUY BIEN, Ahoralo haces excelente* ME ENCANTA!
& pues ya se que no estoy para pedir pero si me puedes hacer "mala" osea no de matar o robar o algo asi, cosas como infiel (para no deir p*ta) es que me encanta ser "diferente" Cx & pues por eso & si no se puede no importa pero ojala & si & recuerda SIEMPRE te leeo!

Att: Tu fiel lectora
avatar


Ver perfil de usuario http://yessdirection1.polyvore.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por JessikaFlorydha1D! el Jue 19 Feb 2015, 9:03 pm

Hola!
Bueno, solo vine a darles un peque;o aviso. Probablemente, tenga que cancelar la nove. No esta teniendo demaciadas lectoras, y estoy llena de tareas :( Hare lo posible por subir pronto, pero no quiero ilusionarlas o algo asi. Pronto regreso :3
Las Quiero!
Besos xx
avatar


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: 'Los Dias, nuestra distancia' |ZaynMalik&Tu| {Se necesitan lectoras}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado



Volver arriba Ir abajo

Página 5 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.