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No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 12:20 pm

.


Capítulo 14



Zayn llegó al café de Pippa y la llamó al móvil, sin salir del coche.
–Estaré lista enseguida –dijo ella.
–No hay prisa, voy a dar una vuelta a la manzana.
Zayn esperó que el semáforo se pusiera en verde, tamborileando sobre el volante con los dedos... y se dio cuenta entonces de que estaba deseando volver a verla.
Era extraño. Pippa y él tenían una relación de amor odio. La quería lo más lejos posible y, sin embargo, no podía alejarse de ella. Tal vez porque Pippa lo miraba como si pudiera ver en su interior y eso lo ponía nervioso.
Cuando estaba un par de días sin verla se sentía inquieto.
Necesitaba saber que estaba bien, que tenía todo lo que necesitaba... Y si era sincero consigo mismo, la verdad era que quería volver a verla.
Tenía que olvidar el pasado, le decían. Tenía que seguir adelante.
¿Pero cómo se hacía eso? ¿En qué momento dejaba de doler algo como lo que le había ocurrido a él? ¿En qué momento dejaría de estar paralizado por el miedo de perder a alguien que le importaba? No tenía respuestas para esas preguntas y hasta que las tuviera, la relación entre Pippa y él no podría funcionar. Él no quería que funcionase.
Pero eso no explicaba por qué estaba dando vueltas a la manzana, deseando volver a verla. Debería estar en su casa, solo. Y no debería haberle pedido disculpas, aunque era cierto que se las debía.
Pero debería haber dejado que Pippa siguiera enfadada con él. Al final, sería lo mejor para los dos. Romperían de manera limpia, sin remordimientos, sin recriminaciones.
Pero quería verla. Quería... estar con ella. En sus términos, claro.
Reconocía que era muy egoísta por su parte y, sin embargo, no podía evitarlo.
Quería estar a su lado porque se sentía más vivo cada vez que Pippa entraba en una habitación.
Ella estaba en la puerta del local y cuando subió al coche con una sonrisa en los labios fue como recibir un puñetazo en el estómago.
–Ah, qué bien poder sentarme un rato.
Cam tardó varios segundos en percatarse de que varios coches tocaban la bocina porque estaba interrumpiendo el tráfico, de modo que arrancó de nuevo mientras Pippa le contaba cómo había ido la inauguración.
La deseaba, aunque no quería. Y, de repente, la idea de ir a un restaurante no le apetecía en absoluto. Pippa parecía cansada y él estaba impaciente.
Necesitaba tenerla para él solo.
–Hay un cambio de planes –le dijo.
–¿Ah, sí? ¿Vas a darme plantón? 
–No, no, al contrario –Zayn sonrió–. Lo que voy a hacer es llevarte a casa para que puedas tumbarte en el sofá mientas yo pido por teléfono el mejor filete de la ciudad. Luego voy a llevarte a la cama para darte un masaje y voy a hacerte el amor hasta que te desmayes.
Pippa lo miró, boquiabierta durante unos segundos.
–Muy bien –dijo por fin.
Zayn sonrió, satisfecho. Estaba mucho más que bien.
Cuando entraron en su apartamento, el aire estaba cargado de tensión.
–¿Por qué no te sientas y te relajas un rato? –sugirió él–. Voy a pedir la cena por teléfono. ¿Quieres beber algo?
Esa cara tan solícita de Zayn era desconcertante. Y le gustaba tanto que podría acostumbrarse.
Siempre había sido generoso, desde luego, pero esa solicitud era algo personal y no sabía si era un nuevo intento de disculpa por lo que pasó el día de la ecografía o si empezaba a sentir algo por ella.
Resultaba imposible saberlo con aquel hombre.
–Agua, por favor. Hay una botella en la nevera.
Pippa se tumbó en un sillón, poniendo los pies sobre una otomana, y dejó escapar un suspiro mientras escuchaba a Zayn hablando por teléfono con el restaurante. Un momento después volvió al cuarto de estar con un vaso de agua en la mano.
–Gracias.
–La inauguración ha sido un éxito.
–Y en parte te lo debo a ti –dijo ella–. Bueno, tal vez no solo en parte.
–Yo solo te he ayudado con el local. Eres tú quien lo ha convertido en un éxito.
–Gracias por decir eso, significa mucho para mí. Llevaba tanto tiempo esperando...
Zayn se sentó en otro sillón, a su lado.
–¿Has pensado alguna vez qué vas a hacer cuando nazca el niño? 
–¿Qué quieres decir?
–¿Seguirás trabajando tanto o contratarás a alguien para que ocupe tu puesto? Así tendrías más tiempo para estar con el niño.
Pippa recordó entonces que Zayn y ella no eran una pareja. Le preguntaba qué pensaba hacer porque no iban a estar juntos.
Y le sorprendió reconocer cuánto le gustaría que la situación fuera diferente.
–Aún no lo he decidido. Depende de cómo vaya el café y si puedo permitirme contratar a alguien más. Tengo que entrenar a mi ayudante para que pueda hacer mis recetas mientras yo esté de baja por maternidad, pero no voy a cerrar el local. Sería absurdo.
–No, claro –asintió Zayn–. Nosotros tenemos varios chefs de repostería en nuestros hoteles y seguro que a alguno de ellos no le importaría ocupar tu puesto durante unas semanas.
Ella lo miró, atónita.
–Pero vosotros tenéis hoteles de cinco estrellas. Yo no puedo pagar a un famoso chef.
–Seguirá cobrando de la empresa, no te preocupes.
Pippa suspiró.
–No puedo aceptar. Lo que has hecho por mí es maravilloso, pero no puedo seguir aceptando tu ayuda.
–¿Por qué no?
–Porque el día que no la tenga, me hundiré. Tengo que salir adelante yo sola.
Zayn frunció el ceño.
–No he dicho que vaya a dejar de ayudarte.
–Tengo que hacerlo sola, de verdad.
Él no discutió, aunque Pippa tenía la sensación de que el asunto no estaba zanjado. Pero entonces se le ocurrió algo... –No he enmarcado mi primer dólar.
Zayn parpadeó, sorprendido.
–¿Qué?
–Se supone que uno debe enmarcar el primer dólar que gana cuando abre un negocio. ¿Tú no hiciste eso?
–Siempre podrías enmarcar una tarjeta de crédito.
Pippa hizo una mueca.
–Eres un aguafiestas. ¿Tú no guardaste tu primer dólar? 
Zayn se encogió de hombros.
–Sigo teniendo mi primer millón.
Ella puso los ojos en blanco.
–¿El dinero significa algo para ti o ha perdido su valor?
–Pues claro que significa algo –respondió él, poniendo una cara de susto que casi la hizo reír–. Significa que puedo manteneros a mi hijo y a ti. Significa que puedo vivir cómodamente, que no tendrás que preocuparte por no tener seguro médico...
Pippa levantó las manos en señal de rendición.
–Muy bien, muy bien, ha sido un comentario injusto. Lo siento.
–No tiro el dinero por la ventana, si era a eso a lo que te referías.
–No, pero te había convertido en el estereotipo de un millonario y eso no es justo –admitió ella–. La gente que tiene mucho dinero no suele entender a los que no lo tienen.
Zayn enarcó una ceja.
–Espero que no quieras decir que soy un presuntuoso.
–No, no lo creo. Eres insoportable, pero no presuntuoso –bromeó Pippa.
El sonido del timbre interrumpió la conversación y Zayn se levantó para abrir.
Unos segundos después volvió con una bolsa en la mano, pero cuando Pippa iba a quitársela él no la dejó.
–No tan rápido.
–Tengo hambre.
–¿Quieres comer en la cocina o estás cómoda en la mesa de café?
–Aquí mismo. Me inclinaré hacia delante y meteré la cabeza en la bolsa.
Zayn soltó una carcajada.
–Qué imagen tan sexy.
En cuanto probó el tiernísimo filete, Pippa cerró los ojos, dejando escapar un suspiro.
–¿Está rico? –le preguntó Zayn.
–No tengo palabras. Es el mejor filete que he comido nunca.
Él asintió, satisfecho.
Comieron en silencio, roto solo por el ruido de tenedores y cuchillos.
Cuando terminaron, Zayn le levantó los pies para colocarlos sobre la otomana y darle un masaje el empeine.
Pippa dejó escapar un suspiro de placer.
–Ah, qué maravilla.
–Has estado trabajando todo el día, imagino que te dolerán los pies.
–Desde luego.
–Pues entonces relájate y deja que yo me encargue de todo.
No iba a tener que pedírselo dos veces.
–En cuanto termines te llevaré a la cama. Que duermas o no depende de ti.
Oh, cielos.
Pippa vio que Zayn la miraba como intentando averiguar si estaban pensando lo mismo. Pero claro que pensaban lo mismo. Y si no se daba prisa, se quitaría la ropa y le gritaría: ¡tómame!
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 12:29 pm

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Capítulo 15



En cuanto Zayn la levantó del sofá, Pippa sintió como si acabara de recibir una descarga eléctrica. Él la apretó contra su pecho, en silencio, antes de inclinar la cabeza para besarla.
Fue una caricia breve, pero la sintió hasta en la planta de los pies.
–Tu cama –dijo él.
Pippa le tomó la mano para llevarlo al dormitorio. Estaba tan excitada que le temblaban las piernas, pero cuando llegó a la cama se quedó inmóvil, sin saber qué hacer.
Afortunadamente, Zayn sí parecía saber qué hacer porque la sentó sobre el colchón y se puso de rodillas frente a ella, mirando su abdomen.
Pippa contuvo el aliento, preguntándose si iba a parar, pero de repente Zayn puso la cara sobre su abdomen y besó la tensa piel.
–Te prometí un masaje –dijo con voz ronca–. Y creo que voy a disfrutarlo más que tú.
Ella cerró los ojos, incrédula, mientras la tumbaba de lado para desnudarla suavemente. Pero los abrió para ver a Zayn desnudándose. Tenía un cuerpo muy bonito, largo y fibroso, completamente masculino.
Se puso de rodillas detrás de ella y empezó a acariciarla, pasando las manos sobre sus caderas y sus hombros hasta que empezó a relajarse. Luego la tumbó de espaldas y siguió masajeando sus muslos y pantorrillas hasta llegar a los pies.
Pippa sentía como si estuviera flotando y cuando le besó el pie pensó que iba a perder la cabeza. ¡Era la sensación más erótica que había experimentado nunca y solo le estaba besando el pie! Pero aquel hombre hacía que cualquier roce fuera sexy. Con cada caricia parecía tocarle el alma... Los ojos marrones de Zayn conectaron con los suyos y sonrió, travieso, antes de inclinarse sobre ella.
Pippa intentaba moverse, pero él sujetó con fuerza sus caderas mientras le hacía el amor con la boca. Tenía una lengua tan experta que la volvía loca...
Bajó las manos para agarrarle el pelo mientras él hundía la lengua, deslizando dos dedos en su interior.
Era más de lo que Pippa podía soportar y levantó las caderas cuando llegó a un clímax tumultuoso.
Zayn la besó con ternura, haciéndola temblar de nuevo, acariciándola y tocándola con reverencia.
Pippa quería creer que las cosas estaban cambiando, que tal vez era capaz de olvidar el pasado y dar un paso hacia el futuro, pero temía sacar el tema.
Temía su rechazo y no podía ser paciente o comprensiva. No iba a esperar para siempre a que él decidiera que quería luchar por el futuro.
–Dime si te hago daño.
Zayn se colocó entre sus muslos, sujetando su peso con una mano mientras guiaba su miembro con la otra. Luego empujó hacia delante tentativamente, sin dejar de mirarla a los ojos, y Pippa tuvo que cerrar los suyos, disfrutando de la invasión.
–¿Demasiado? –preguntó él.
–No, no es suficiente.
Sonriendo, Zayn empujó un poco más, las venas de su cuello marcadas.
–Hazme el amor –susurró ella–. No te contengas, no vas a hacerme daño.
Zayn cerró los ojos, empujando las caderas hacia delante hasta que sus cuerpos chocaron. Pero el encuentro era menos urgente esta vez y Pippa se sentía... amada.
Sabía que era una fantasía absurda, pero se dejó llevar por un momento, disfrutando de aquel instante absolutamente perfecto.
Cuando Zayn volvió a moverse, le puso las manos sobre los hombros, clavando las uñas en su carne mientras se arqueaba hacia arriba.
–Así, cariño. Me encanta cómo respondes, siempre al cien por cien.
Ah, si supiera que siempre era así con él. Pippa se mordió los labios para no decir en voz alta lo que sentía.
«Te quiero».
Estaban tan cerca que no sabía dónde empezaba uno y terminaba el otro.
Zayn susurró su nombre, sus cuerpos moviéndose al unísono, y el mundo desapareció por un momento. Después, Pippa cayó sobre el colchón, tan exhausta que no podía moverse.
No dijo nada y tampoco lo hizo él. Cualquier cosa que dijeran estropearía el momento. Sabía que cuando despertase se habría ido. Despertaría en una habitación vacía y con un corazón aún más vacío.
Le pasó un brazo por los hombros, sabiendo que era absurdo, pero incapaz de contener el deseo de retenerlo un poco más. Luego cerró los ojos y, poco a poco, se quedó dormida.
Zayn despertó cubierto de sudor, el horror de la pesadilla aún vívido en su mente. En la oscuridad, intentó llevar aire a sus pulmones... Había revivido a cámara lenta el accidente en el que habían muerto Elise y Colton,
experimentando el horror, la angustia indecible de saber que no podía hacer nada, que no podía salvarlos. Aun así, corrió hacia el coche con el corazón en la garganta, rezando para llegar a tiempo, para que esta vez los encontrase vivos... Pero cuando llegó al coche, lo que vio fue el rostro ensangrentado de Pippa.
Desesperado por borrar de su cerebro esa horrible visión, Zayn saltó de la cama.
Se vistió como pudo, tropezando en su prisa por escapar, y salió a la calle para respirar aire fresco. Se quedó inmóvil durante unos segundos, intentando recordar las facciones de Elise.
Pero no era el rostro de su querida esposa lo que veía cada vez que cerraba los ojos, sino el rostro de Pippa.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 12:37 pm

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Capítulo 16



Pippa tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para levantarse de la cama a la mañana siguiente. Debería sentirse eufórica. La inauguración de su local había sido un éxito y había pasado una noche maravillosa con Zayn pero, como sospechaba, él había desaparecido.
Entró en su local sintiéndose más triste que nunca. Las dos personas que había contratado para ayudarla por las mañanas llegaron poco después y trabajaron en silencio porque Pippa no tenía ganas de hablar con nadie.
Necesitaba tiempo para pensar. O más bien tiempo para regañarse a sí misma por haberse dejado llevar una vez más. No podía seguir así... ¿A quién quería engañar? Lo único que Zayn tenía que hacer para llevarla a la cama era sonreír y ofrecerle una simple disculpa.
Pippa nunca se había visto como de una de esas mujeres ingenuas a las que sus amigas y ella criticaban. Pero, por desgracia, era inteligente en todos los aspectos salvo en el de las relaciones.
Cuando le sonó el móvil y vio el número de Ashley en la pantalla, dejó escapar un suspiro de alivio. Hablar con Ash siempre la hacía sentir mejor.
–Te has levantado muy temprano...
–Pippa, soy Louis.
–¿Qué ocurre? ¿Ashley se ha puesto de parto? 
–Estamos en el hospital y me ha pedido que te llamase porque no encontramos a su madre y la pobre está un poco asustada. Creo que quiere tener a una mujer a su lado, yo la estoy volviendo loca.
–Voy para allá ahora mismo –dijo Pippa.
–Gracias.
Después de darle instrucciones a sus empleados, Pippa salió a la calle y paró un taxi. No tenía tiempo de llamar a John. Además, quería llegar al hospital cuanto antes para estar con Ashley en el gran día, aunque debía admitir que el parto le daba pánico.
En el mostrador de información del hospital le dieron el número de habitación y Pippa llamó a la puerta, temiendo lo que podría encontrarse.
Louis abrió, exhalando un suspiro de alivio al verla.
–¿Cómo va todo? 
–¡Pippa! –gritó Ashley–. ¡Cuánto me alegro de que hayas venido! 
–¿Aún no ha llegado el bebé? 
–Estoy deseando, pero aún no. Y podrían pasar horas –Ashley hizo una mueca–. Solo he dilatado cuatro centímetros.
–¿Y eso no es mucho?
–No es nada.
–Ah.
Pippa no quería saber qué significaba eso porque le daba miedo. Prefería saberlo todo sobre los movimientos del bebé, su desarrollo dentro del útero o lo que debía hacer después del parto.
–¿Necesitas algo? 
–No, pero quédate conmigo. Estoy muy gruñona y el pobre Lou empieza a estar desesperado.
–¿Gruñona, tú?
–Siéntate, Pippa –dijo Louis, ofreciéndole una silla.
–¿Estás emocionada? –preguntó ella, apretando la mano de su amiga.
–Emocionada y asustada. Solo quiero saber cuándo van a ponerme la epidural –respondió Ashley.
–Todo irá bien, ya verás. Vas a tener un bebé precioso.
Ashley miró a su marido con una sonrisa en los labios y Pippa tuvo que girar la cabeza. Ella quería eso, el amor que había entre Ashley y Louis, su complicidad.
Angustiada, se levantó abruptamente, con los ojos llenos de lágrimas.
–Vuelvo enseguida. Tengo que llamar por teléfono... para ver cómo va todo en el café.
Durante el día mucha gente fue al hospital, pero la primera fue Gloria Copeland, la madre de Ashley. Tabitha, Carly y Sylvia también pasaron por allí, pero no se quedaron mucho rato porque había demasiada gente y Pippa decidió ir a la sala de espera para no molestar. Ashley tenía una gran familia. Y a Pippa se le encogió el corazón porque sabía que en su caso no ocurriría lo mismo. Qué maravilloso sería tener una familia grande y cariñosa rodeándola en ocasiones especiales...
Allí, en una habitación llena de gente, nunca se había sentido más sola.
–¿Has comido algo? 
Pippa se sobresaltó al escuchar la voz de Zayn.
–No...
–Vamos a la cafetería.
–No quiero irme ahora. Ashley está a punto de dar a luz y no quiero perdérmelo.
–Bueno, entonces te subiré algo de comer.
Pippa se encogió de hombros. El gesto pareció irritarlo, pero no le preocupaba en absoluto.
Lanzando otra inquisitiva mirada en su dirección, Zayn se dio la vuelta y, dejando escapar un suspiro, Pippa volvió a sentarse. No se había mostrado precisamente simpática, pero no tenía ganas de serlo.
Quince minutos después, Zayn volvió.
–No sabía qué querías beber, así que he traído agua mineral.
–Gracias. ¿Tú no vas a comer nada? 
–He comido antes de venir.
Zayn se sentó a su lado mientras ella intentaba probar los espagueti, pero tenía el estómago encogido y que él no dejase de mirarla la ponía nerviosa.
Afortunadamente, fue salvada por el padre de Ashley, William Copeland, que entró en la sala de espera sonriendo de oreja a oreja.
–¡Es una niña! ¡Tengo una nieta!
Pippa dejó a un lado el plato para abrazarlo y poco después los demás se reunieron con ellos, repartiendo felicitaciones y parabienes.
Unos minutos después, Louis apareció con un bultito en brazos y una expresión de absoluta felicidad en el rostro.
Pippa se quedó boquiabierta cuando Zayn apartó la mantita y empezó a hacerle carantoñas a la niña... Aquello no tenía sentido. Pensaba que nada podría dolerle más que lo que le hizo el día de la ecografía, pero se quedó helada al ver al mismo hombre que se había alejado de su hijo babeando por un bebé que no era suyo.
Todo el mundo quería ver a la niña, pero Pippa solo podía mirar a Zayn  que estaba sonriendo. Zayn  que parecía feliz. Zayn, que era capaz de querer a un niño.
¿Entonces por qué no podía querer a su propio hijo?
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 1:00 pm

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Capítulo 17



Pippa no podía seguir fingiendo que no pasaba nada cuando estaba muriéndose por dentro.
Había tanta gente que pudo salir de la sala de espera sin que nadie se diera cuenta y, con los ojos llenos de lágrimas, se dirigió al ascensor.
Mientras esperaba a que se cerrasen las puerta vio que Zayn la había seguido, pero no llegó a tiempo.
Pensando que seguramente iría tras ella, cruzó la calle a toda prisa con intención de tomar un taxi.
Hacía sol y había una ligera brisa, un día perfecto para el nacimiento de la hija de Ashley, pensó. Una nueva vida había llegado con la primavera, un nuevo principio después de un largo invierno.
Algo muy simbólico y, sin embargo, para ella la primavera no significaba nada.
Bueno, tal vez estaba siendo un poco dramática, pero se sentía tan triste que le costaba trabajo respirar.
Amaba a Zayn a pesar de sus defectos, de sus problemas, pero quería que le sonriese a ella y a su hijo como había sonriendo a la hija de Ashley y Louis.
Quería verlo feliz por el embarazo... Cuando lo vio sonreír a la niña había sido como ver a otra persona, alguien completamente diferente.
¿Era así como se mostraba con la gente a la que quería?, se preguntó.
De modo que la cuestión no era que fuese incapaz de querer, sencillamente no quería o no podía amarla a ella. O a su hijo.
Las lágrimas rodaban por su rostro, pero Pippa no se molestó en disimular.
¿Para qué? Empezó a sonarle el móvil cuando estaba subiendo a un taxi, pero tampoco se molestó en responder porque sabía que era Zayn.
Estaba llegando a su apartamento cuando sonó de nuevo, pero esta vez era Ashley y Pippa contestó de inmediato.
–Hola, cariño. ¿Cómo estás? 
–Soy Louis.
–Ah, ¿va todo bien? 
–Todo va perfectamente –respondió él–. Lo que me preocupa es que tú estés bien.
–Lo estoy, no te preocupes –dijo Pippa–. Espero que Ashley no se haya enfadado conmigo. Pensé que estaría muy cansada después del parto y con toda la familia alrededor no quería molestar... 
–Tú no molestas nunca –la interrumpió Louis–. Solo llamaba para saber si estabas bien. Sé que no debe
haber sido fácil para ti ver a Zayn... 
Pippa se dio cuenta entonces de que Louis era mucho más perceptivo de lo que ella hubiera podido imaginar.
–Te agradezco mucho que hayas llamado, pero estoy bien. Y lo que tienes que hacer es preocuparte por Ashley y por tu niña. Dile que iré a verla mañana.
–Lo haré.
–Pero tienes razón –dijo Pippa entonces–. No podía quedarme.
–Si quieres que me lo cargue, lo haré. De hecho, no me lo cargo porque una vez yo fui tan imbécil como él. Pero al final vi la luz, de modo que siempre hay esperanza.
Pippa sonrió mientras bajaba del taxi.
–Gracias, Lou. Dile a Ashley que iré a verla mañana.
–Muy bien. Cuídate.
–Lo haré.
Una vez en su apartamento, miró el móvil de nuevo y vio que tenía un mensaje de Zayn: Maldita sea, contesta al teléfono. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Pippa guardó el móvil en el bolso. No, no estaba bien. De hecho, no se había sentido peor en toda su vida.
Al día siguiente, estaba agotada. Se levantó temprano, después de haber dado vueltas y vueltas en la cama durante toda la noche, y se dirigió al café. Debería sentirse en la cima del mundo, pero tenía que hacer un esfuerzo para no llorar.
Lo único que hizo soportable el día fue que Zayn no apareciese por el local.
Pippa temía que apareciese en cualquier momento porque no había respondido a sus llamadas.
Después de cerrar se fue a casa para dormir una siesta. O al menos lo intentó.
Se tumbó en la cama y cerró los ojos, pero no podía dejar de ver la sonrisa de Zayn al mirar a la hija de Louis y Ashley.
Estaba desilusionada, entristecida y sabía que era hora de tomar una decisión.
No podía seguir esperando que Zayn se diera cuenta de que su vida no había terminado.
Tenía que hablar con él, pero antes iría al hospital para visitar a Ashley y a su hija; su amiga era lo primero.
Después de arreglarse un poco salió a la calle sin abrigo, esperando que el aire fresco la espabilase, y tomó un taxi para ir al hospital.
Cuando llegó, casi habían terminado las horas de visita, pero se dirigió al ascensor de todas formas. Que alguien se atreviese a echarla de allí.
Llamó a la puerta de la habitación, esperando que su amiga no estuviese dormida, y Louis abrió un segundo después.
–Hola, Pippa –dijo, abrazándola.
Ella no sabía cuánto necesitaba un gesto de cariño hasta que Louis la rodeó con sus brazos y tuvo que morderse los labios para no llorar.
Había ido allí a ver a Ashley y a la niña, no a llorar sobre el hombro de su marido.
–Gracias –murmuró, apartándose–. ¿Cómo está Ash? 
–Dímelo tú –respondió él, señalando la cama.
Pippa miró la hermosa imagen de Ashley con su hija en brazos... 
–Hola, Pip. Mira qué preciosa es mi niña.
–¿Ya le estás dando el pecho? 
–Claro.
–¿Y qué tal? 
Su amiga sonrió.
–Al principio no ha sido fácil, pero las enfermeras me han ayudado mucho.
Louis puso una silla al lado de la cama y le hizo un gesto para que se sentara.
–Lou me ha dicho que ayer saliste corriendo –dijo Ashley entonces.
–Sí, bueno... prefiero no hablar de eso. Quiero hablar de Kate Lynn.
–Vamos a ver si su papá es capaz de hacer que eructe –murmuró Ashley, poniendo a la niña en brazos de su marido–. Bueno, a ver – dijo luego, cruzándose de brazos–. Cuéntame qué te pasa.
–Estoy fatal –le confesó Pippa–. Pero es culpa mía. Me metí en esto sabiendo cómo era Zayn y tengo que hablar con él, no puedo seguir así.
Ash le apretó la mano.
–¿Qué vas a decirle? 
–Que le quiero.
Su amiga la miró, boquiabierta.
–Vaya, eres mucho más valiente que yo. Siempre lo has sido.
–Sí, pero tú eres más inteligente, así que estamos en paz.
–Eso no es verdad. Bueno, después de decirle que le quieres, ¿qué vas a hacer? 
Pippa suspiró.
–Nada. Zayn hará lo que hace siempre: darse la vuelta. Pero si lo hace esta vez será para siempre.
Creo que debo darle una última oportunidad... o tal vez soy yo quien quiere esa última oportunidad. En cualquier caso, no puedo seguir así. Ayer abrí los ojos y me di cuenta de que es feliz con otras personas, pero no conmigo. Y eso me duele.
–Ojalá pudiese ayudarte... 
–Los sueños son para los cuentos de hadas –dijo Pippa, resignada–. Zayn no es mi príncipe azul y yo no soy una princesa esperando un final feliz.
Ashley parecía a punto de llorar y lo último que ella quería era disgustar a su amiga, de modo que le apretó la mano, intentando sonreír.
–Voy a robaros a la niña un minuto y luego me marcharé y te dejaré descansar.
Louis puso a Katelynn en sus brazos y Pippa tragó saliva mientras estudiaba a aquella cosita diminuta. Tenía la piel muy suave y el pelo, donde le habían puesto un lacito rosa, como la seda.
Pasó los dedos por su naricita, fascinada, y sonrió cuando Katelynn agarró su dedo. Le había robado el corazón de inmediato. ¿Cómo no iba a ser así? Había ocurrido lo mismo al ver la ecografía de su hijo: un amor instantáneo, incondicional. Un lazo que nunca podría romperse.
No había sido igual para Zayn.
Pippa inclinó la cabeza para depositar un beso en la frente de Katelynn, respirando su delicioso aroma a bebé.
–Es perfecta. Lo has hecho muy bien, Ash.
Ashley sonrió, alargando los brazos para tomar a su hija.
–No te preocupes, cielo, todo saldrá bien.
Ella asintió con la cabeza.
–Volveré mañana.
–Llámame si necesitas algo –se ofreció Louis.
Una vez fuera de la habitación, Pippa miró su reloj y se quedó en el pasillo un momento, indecisa.
Esa noche no podría pegar ojo, de modo que lo mejor sería no retrasarlo más.
Iría a ver a Zayn y hablaría con él antes de que aquella tristeza se la comiese viva.
Sería un viaje largo y era tarde, pero estaba dispuesta a hablar con él aunque tuviese que sacarlo de la cama.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 1:10 pm

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Capítulo 18



Convencer a un taxista para que la llevase a Greenwich a esa hora no fue tarea fácil y, además, iba a costarle una fortuna. El viaje le pareció interminable y cuando llegaron a la puerta de la finca era más de medianoche. Tal vez Zayn ni siquiera estaría en casa, pero sospechaba que sí. Se había escondido en Greenwich con más frecuencia últimamente.
El taxista pulsó el botón del intercomunicador, pero no fue Zayn quien respondió. Estaba casi segura de que era John. Un momento después, el taxi la llevó hasta la puerta de la casa y Pippa pagó el viaje, pero no le dijo que
esperase.
John estaba en la entrada, con cara de preocupación.
–Buenas noches, señorita Laingley.
–¿Zayn está en casa? 
–Sí, pero se fue a la cama hace una hora –respondió el chófer.
–Tengo que verlo. Dile que lo espero en su estudio.
No le dio oportunidad de protestar. Sencillamente, entró en la casa y se dirigió al estudio sin molestarse en encender la luz; tal vez porque había algo consolador en la oscuridad.
De pie frente la ventana, admiró el cielo cubierto de estrellas. Un millón de deseos, pensó tontamente. Pero ella solo necesitaba uno.
La puerta se abrió poco después y Pippa cerró los ojos un momento antes de volverse.
–¿Qué ocurre? –exclamó Zayn  encendiendo una lamparita–. ¿Qué haces aquí a estas horas? 
–¿Hemos terminado? –le preguntó.
Él parpadeó sorprendido.
–No te entiendo.
–Deja que te lo explique entonces: te quiero, Zayn.
Él se puso pálido y esa reacción lo decía todo. Pero un demonio interior la animaba a persistir. Había ido hasta allí y llegaría hasta el final.
–Necesito saber dónde estoy. Un día pareces sentir algo por mí y luego te apartas, portándote como si fueras un extraño.
–He sido sincero contigo desde el principio.
–Sí, es cierto. Pero tus actos contradicen tus palabras. Y necesito saber si hay una oportunidad para nosotros.
Zayn iba a darse la vuelta y eso la puso furiosa.
–No me des la espalda. Al menos, dímelo a la cara. Dime por qué no puedes quererme. Entiendo que has querido a otras personas en tu vida, pero es hora de seguir adelante, Zayn. Tienes un hijo que te necesita.
Él se volvió, mirándola con expresión furiosa.
–¿Que siga adelante? ¿Crees que solo por soltar ese cliché yo debo decir: ah, muy bien, tienes razón, y luego podremos vivir felices para siempre? 
–Lo que creo es que es ridículo pensar que no puedes amar a nadie más.
Zayn cerró los ojos un momento.
–No es que no pueda volver a amar. No soy de los que creen que solo tienes una oportunidad en la vida, que solo hay una persona a la que puedes querer con todo tu corazón.
–¿Entonces por qué? –exclamó Pippa–. ¿Por qué no puedes quererme a mí y a nuestro hijo?
Él golpeó el escritorio con la mano, mirándola con expresión torturada.
–No es que no pueda quererte, es que no quiero hacerlo. ¿Lo entiendes? No quiero amarte.
Pippa dio un paso atrás, tan sorprendida que no podía responder.
–Si no te quiero no sufriré si te ocurre algo –siguió Zayn . Si no te quiero, no me romperás el corazón. No quiero volver a pasar por lo que pasé cuando vi a
mi mujer y a mi hijo muriendo ante mis propios ojos. Tú no puede entender eso y espero que nunca tengas que entenderlo.
Pippa se abrazó a sí misma, como si eso la consolara de tan frío rechazo.
–¿Nos dejas fuera de tu vida porque te da miedo volver a sufrir? ¿Qué clase de monstruo eres?
–No soy ningún monstruo. Pero no quiero sentir, no quiero volver a sentir nada.
–¡Eres un canalla! –exclamó Pippa entonces–. ¿Qué demonios has estado haciendo estos últimos meses? ¿Si estabas tan decidido a no sentir nada por qué has seguido acostándote conmigo? 
Zayn bajó la mirada, pero no respondió.
–¿Debo sentir pena por ti? ¿Debo compadecerme de tu dolor? Pues lo siento, pero no puedo hacerlo. La vida no es perfecta para nadie, pero la gente no se vuelve de hielo por eso. Se levantan, reúnen fuerzas, intentan seguir viviendo...
–Ya está bien –la interrumpió Zayn, con los dientes apretados.
–No voy a callarme. De hecho, acabo de empezar –siguió ella– y tú vas a escucharme quieras o no. Me debes eso al menos –Pippa respiró profundamente, intentando armarse de valor–. Un día lo lamentarás, Zayn. Lamentarás habernos dado la espalda a mí y a nuestro hijo. Algún día querrás volver a casarte y pensarás que tienes un hijo en algún sitio que nunca tuvo un padre porque fuiste un cobarde.
–No creo que a mi futura esposa le importase que tuviera un hijo con otra mujer –replicó él, desdeñoso.
Pippa dio un paso atrás como si la hubiera abofeteado.
–Lo siento, no quería decir eso... 
Ella lo interrumpió con un gesto. Apenas podía mantener la compostura y solo el orgullo evitaba que se pusiera a llorar. Aquella conversación no tenía sentido, no resolvía nada, al contrario.
–Hemos terminado –le dijo–. No quiero nada de ti, Zayn  No quiero tu dinero, no quiero tu apoyo. Y, definitivamente, no quiero volver a verte. No te quiero cerca de mi hijo. Mío, no tuyo. Tú no nos quieres y, francamente, tampoco yo te quiero a ti.
–Pippa... 
–No quiero escuchar una palabra más. Pero te digo una cosa: un día te darás cuenta del error que has cometido y ese día yo no estaré ahí –Pippa se llevó las manos al abdomen–. No estaremos ahí. Yo merezco algo más, merezco un hombre que me lo dé todo y no alguien que tira un puñado de dinero para acallar su conciencia. Mi hijo merece algo más, merece un padre que lo quiera de manera incondicional, no un hombre incapaz de amar a nadie más que a sí mismo.
Después de decir eso se dio la vuelta, pero se detuvo en la puerta para mirarlo por última vez.
–Nunca te he pedido nada y es verdad que dejaste claro desde el principio que no querías saber nada de compromisos, de modo que he sido yo quien ha cometido un error. Pero no voy a castigarme toda la vida por haber cometido un error y no voy a dejar que mi hijo sufra por mi culpa. Te diría que espero que seas feliz, pero tengo la seguridad de que no podrás serlo porque lo que te gusta es sentirte desgraciado.
Pippa cerró de un portazo y solo cuando llegó a la entrada recordó que no le había pedido al taxista que esperase. De modo que estaba en Greenwich y Ashley estaba en el hospital... –¿Puedo llevarla a su casa, señorita Laingley? – le preguntó John.
Pippa, con los ojos llenos de lágrimas, dejó que el chófer la ayudase a subir al coche.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 1:30 pm

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Capítulo 19



Zayn se dejó caer sobre un sillón tras el escritorio y enterró la cara entre las manos.
Había seguido a Pippa hasta la puerta y, al verla subir al coche, se había quedado inmóvil, sin saber qué hacer. Estaba muerto por dentro, pensó.
Seguía respirando, pero estaba muerto.
Debería ser un alivio que Pippa se hubiera marchado. Por fin, todo había terminado entre ellos.
¿Entonces por qué no se sentía aliviado? Debería volver a su existencia vacía, fría, donde no podía sentir dolor.
Pero ya no era así. Ahora le dolía. Le dolía tanto que apenas podía respirar.
Había perdido a Pippa.
Intentando protegerse del dolor, de la desesperación y la frustración de no
poder cuidar de aquellos a los que amaba, había perdido a Pippa y a su hijo. Su hijo.
Una vida inocente.
Un hijo que merecía tener el mundo a sus pies, una familia que lo quisiera, un padre que lo protegiese de todas las penas y las desilusiones de la vida... Dios santo, Pippa había dicho la verdad: era un canalla sin corazón.
Pero él sí tenía corazón y en aquel momento daría cualquier cosa por no sufrir esa agonía.
Pippa se había rebajado esa noche, sin pensar en sí misma, solo en su hijo. Y reconocer eso hizo que una parte de él quisiera morir. Había ido a buscarlo para decir que lo quería, arriesgándose a un rechazo.
Y él había rechazado por miedo.
Era un cobarde, pensó. Llevaba años siendo un cobarde.
Había tenido algo que mucha gente no tenía nunca, algo que muchas personas mataban por conseguir: una segunda oportunidad.
Otra oportunidad para hacer algo especial y maravilloso.
Pippa era un soplo de aire fresco en una vida que había dejado de tener sentido mucho tiempo atrás. Antes de conocerla se levantaba cada mañana, iba a trabajar, fingía vivir, pero en realidad estaba muerto.
Ella había cambiado todo eso.
Su risa, su valentía, su confianza, su belleza, exterior e interior... Cuando pensaba en todo lo que había tenido que soportar sola durante aquellos meses se ponía enfermo. Era joven, tenía planes.
Podría salir con quien le diese la gana. Él la había dejado embarazada por error y, sin embargo, Pippa había seguido adelante con sus planes de abrir un negocio a pesar de su difícil situación.
Había luchado fieramente, seguía haciéndolo por su hijo. Y él se sentía tan orgulloso de ella y tan avergonzado de sí mismo... No la merecía. En eso tenía razón.
Pero la deseaba, cuánto la deseaba.
Era ridículo pensar que iba a ahorrarse sufrimientos encerrándose en sí mismo, cerrando la puerta a una relación con ella.
Había estado tan preocupado de perderla que eso era lo que había conseguido.
Zayn se levantó del sillón, agitado y más decidido que nunca en toda su vida.
La amaba, maldita fuera.
Se había mentido a sí mismo y le había mentido a ella. Le había dicho que no quería amarla y era cierto. No había querido amarla, pero la amaba y eso no iba a cambiar, de modo que tendría que suplicarle de rodillas que lo perdonase y le diera otra oportunidad.
Zayn corrió al garaje y subió a su coche. Iba a buscarla y le daba igual la hora que fuese. Aquello no podía esperar, él no podía esperar.
Algunas cosas había que hacerlas inmediatamente.
Pippa había tenido que ser muy valiente para ir a su casa a decir que lo quería, abriéndole su corazón. ¿Cómo no iba a hacer lo mismo por ella? Sería lo más difícil y lo más fácil que había hecho en su vida. Y como la idea de vivir sin ella y sin su hijo era insoportable, suplicar de rodillas no le parecía tan horrible.


Pippa entró en su apartamento con los ojos hinchados. Le dolía la garganta, el corazón. Se sentía... perdida, sin saber qué hacer tras despedirse de Zayn.
Necesitaba dormir, pensó, tumbándose sobre el sofá. Al menos de ese modo podría escapar un rato de la realidad.
Colocó los almohadones sobre el brazo del sofá y apoyó la cabeza, suspirando.
El agotamiento la hizo recordar que entre la inauguración del local, el parto de Ashley y su angustia por Zayn no había dormido ocho horas seguidas en muchos días... pero cuando miró el reloj comprobó que tenía que levantarse en un par de horas.
Exasperada, sacó el móvil del bolso para programar el despertador y cerró los ojos, tapándose con una manta.
El olor a humo la despertó bruscamente de un profundo sueño.
Pippa abrió los ojos, desconcertada por la oscuridad, y parpadeó varias veces
mientras se incorporaba en el sofá para mirar alrededor.
Y lo que vio la dejó horrorizada.
Había fuego en su apartamento y el humo era tan denso que no sabía dónde estaba la puerta.
Intentó respirar, pero el denso humo le entró en los pulmones haciéndola toser... Asustada, se dio cuenta de que estaba en peligro mortal y saltó del sofá, intentando ver entre las llamas y el humo para llegar a la puerta.
Entonces recordó que en un incendio lo más seguro era tirarse al suelo y se tumbó como pudo, tapándose la nariz con la blusa.
El teléfono... ¿dónde estaba el móvil? Estaba desorientada y si no hacía algo rápido iba a morir. Pero tenía que salvar a su hijo. Tenía que salvarse a sí misma.
Sujetando la blusa sobre su cara, empezó a arrastrarse en dirección a la puerta, sin darse cuenta de que había cristales en el suelo. Las llamas llegaban al techo y cada vez resultaba más difícil respirar, pero pensar en su hijo le dio fuerzas y consiguió llegar a la entrada... un metro más y podría salir a la calle.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe y sintió que alguien la agarraba por la blusa para sacarla de aquel infierno.
–¿Hay alguien más en el apartamento? –le gritó el bombero cuando llegaron a la calle.
–No, no –respondió Pippa, casi sin voz.
Había ambulancias y coches de policía por todas partes... –El niño –murmuró–. Estoy embarazada.
–Tranquila, no va a pasar nada.
Un sanitario le puso una mascarilla de oxígeno y la ayudó a tumbarse en una camilla mientras le gritaba que debía permanecer despierta.
–Estoy bien... Pippa parpadeó un par de veces más y luego todo se volvió negro a su alrededor.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 1:45 pm

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Capítulo 20



Zayn vio que el edificio de Pippa estaba en llamas y tuvo que agarrarse al volante con las dos manos, sintiendo que se le paraba el corazón.
Había coches de policía, ambulancias, bomberos... el olor a humo era insoportable y las llamas hacían que el cielo pareciese de color naranja.
Aterrado, bajó del coche y saltó la cinta policial.
–¡Oiga, no puede pasar! –le gritó un policía.
Pero Zayn no le hizo caso. Solo podía pensar en Pippa... «No, otra vez no». «Cualquier cosa menos esto». No podía perderla, pensaba, intentando controlar un sollozo.
Estaba a punto de llegar a la puerta cuando alguien se lanzó sobre él, tirándolo al suelo.
–¿Está loco? 
–¡Apártese! –gritó Zayn–. ¡Tengo que salvarla, tengo que sacarla de ahí! 
–El edificio está en llamas. ¿Es que no se da cuenta? 
–Pero tengo que sacarla de ahí... 
–Los bomberos están intentando sacar a todo el mundo. Deje que hagan su trabajo –dijo el policía–. Lo último que necesitan es tener que salvar a un idiota que decide meterse entre las llamas.
–Suélteme –insistió Zayn . Tengo que saber si está bien. ¿Ha salido todo el mundo? El policía se apartó, sujetándolo del brazo.
–No se mueva o tendré que esposarlo. ¿A quien está buscando? 
Zayn levantó las manos en señal de rendición, pero tenía el corazón acelerado. El destino estaba dándole un nuevo golpe, uno del que tal vez no se recuperaría nunca.
Pero no, aquello no era cosa del destino. Él podría haberlo evitado... si hubiera escuchado a Pippa unas horas antes, si hubiera estado dispuesto a aprovechar la oportunidad que ella le ofrecía.
–Pippa... Pippa Laingley –respondió por fin, señalando el apartamento con manos temblorosas–. Está embarazada. Por favor, ¿puede preguntar si la han encontrado? 
–Quédese aquí, vuelvo enseguida –dijo el policía.
Zayn lo vio acercarse a un grupo de bomberos y tuvo que esperar con el corazón encogido, sintiendo que le fallaban las fuerzas.
El sanitario que estaba a su lado pareció apiadarse de él.
–Seguramente ya la habrán llevado al hospital –le dijo–. Si estaba en casa, seguro que la han sacado.
El policía volvió en ese momento.
–Se la han llevado al hospital hace media hora. Fue una de las primeras en salir y dicen que estaba consciente y no había sufrido quemaduras. No sé nada más.
El alivio fue tal que se le doblaron las rodillas.
–Tranquilo, amigo. ¿Quiere sentarse? 
–No, no, tengo que irme... ¿a qué hospital la han llevado? 
El policía se lo dijo y Zayn volvió a su coche, respirando profundamente antes de arrancar con manos temblorosas. Tenía que calmarse, pensó, mientras conducía a toda velocidad. Tenía que ver a Pippa. Tenía que saber que estaba bien. Tenía que abrazarla una vez más y decirle todo lo que guardaba en su corazón. Todo lo que había sido tan tonto y tan cabezota como para no decirle antes.
Solo esperaba que ella quisiera escucharlo.


Pippa estaba en el hospital, con enfermeras entrando y saliendo continuamente de la habitación. El médico le dijo que su bebé estaba bien. Había respirado un poco de humo, pero no el suficiente como para dañar al niño.
Sin embargo, no podía dejar de imaginar lo que podría haber pasado si no hubiera despertado a tiempo... Angustiada, se pasó una mano por el abdomen, como para tranquilizar al niño. Durante la última hora le habían hecho multitud de pruebas y ecografías y el médico le había asegurado que no había nada de qué preocuparse.
Apestaba a humo y debía tener un aspecto horrible, pero le daba igual. Lo único que importaba era que su niño y ella estaban bien.
La puerta se abrió en ese momento y, para su sorpresa, Louis asomó la cabeza, con Ashley detrás de él.
–¡Pippa, qué susto nos has dado! –exclamó su amiga, abrazándola.
–¿Cómo os habéis enterado? ¿Y qué haces aquí, Ashley? Acabas de tener un bebé, deberías estar en la cama.
–Estábamos tan preocupados... nos enteramos del incendio y tuvimos que venir de inmediato.
–¿Dónde está Katelynn? 
–La niña esta perfectamente –respondió Louis–. No te preocupes por ella.
–La cuestión es cómo estás tú. Dime qué ha pasado.
–No lo sé –Pippa negó con la cabeza–. Estaba durmiendo y, de repente, desperté y todo estaba lleno de humo... menos mal que un bombero me sacó a tiempo del apartamento. Ya casi no podía respirar.
Ashley la abrazó, intentando contener las lágrimas.
–Gracias a Dios.
–Ha sido una noche horrible... pero el médico dice que el niño y yo estamos bien.
–Seguro que se ha vuelto más fuerte –intentó animarla Ashley–. Mañana vendrá mi madre, ya sabes que eres como una hija para ella. Y está haciendo planes para alojarte en su casa.
Pippa esbozó una temblorosa sonrisa.
–No sabes cuánto la necesito en este momento.
–Lo sé, cielo.
Cuando el médico entró para decirles que la paciente debía descansar, Ashley y Louis la abrazaron, prometiendo volver al día siguiente.
De nuevo sola, Pippa no pudo contener las lágrimas. Estaba física y emocionalmente deshecha. No quedaba nada más que un vacío en su corazón.


Zayn entró en urgencias y fue directamente al mostrador de información para preguntar por Pippa, diciendo que era su marido. Y, afortunadamente, una de las enfermeras lo llevó por un pasillo y señaló una habitación al fondo, de la que salían en ese momento Louis y Ashley.
–¡Zayn! 
–¿Cómo está? –preguntó él.
–El médico acaba de decirnos que debe descansar.
–Pero tengo que verla, aunque solo sea un momento. No podéis imaginar la angustia que he sentido al ver su apartamento en llamas... 
–Gracias por avisarnos, pero está agotada –dijo Ashley–. Déjala descansar. Lo ha pasado muy mal... Pippa no sabe que tú nos llamaste, ni siquiera ha preguntado quién nos dijo que estaba aquí.
–Seguramente me odia en este momento –dijo Zayn entonces.
–No, te quiere. Y ese es el problema. Déjala dormir unas horas y mañana podrás verla.
–Ashley tiene razón –asintió Louis–. Ahora mismo lo único que necesita es descansar. Por una vez, piensa en alguien además de en ti mismo.
La censura en el tono de su amigo detuvo a Zayn.
–Estoy enamorado de ella –le confesó–. Y tengo que decírselo.
–Si la quieres, puede esperar. No la presiones ahora mismo. Te aseguro que el resultado no sería bueno.
–No pienso irme de aquí –insistió él.
–Nadie dice que tengas que irte. Puedes quedarte aquí hasta mañana.
Ashley le puso una mano en el brazo.
–Pero no vuelvas a hacerle daño, Zayn –le dijo, con tono de advertencia.
–Pasaré el resto de mi vida protegiéndola, te lo juro. Si ella me quiere... 
–Esa es la cuestión, amigo –lo interrumpió Louis–. Y esta vez no lo vas a tener tan fácil.
Zayn miró la puerta de la habitación, deseando poder verla aunque solo fuese un segundo. Pero Louis tenía razón, de modo que se sentó en una silla en el pasillo, decidido a esperar.
–Nosotros nos vamos, pero volveremos a primera hora.
–Muy bien. Hasta mañana.
Una enfermera entró poco después y cuando salió, Zayn se levantó para preguntar cómo estaba.
–Lo siento, pero no estoy autorizada para dar esa información.
–Soy su marido –volvió a mentir él, pensando en lo extraño que debía parecer que estuviese en el pasillo–. Quería dejarla descansar, pero necesito saber si está bien.
–Está durmiendo profundamente. Ni siquiera se ha movido cuando he entrado en la habitación.
Cuando la enfermera se alejó, Zayn abrió la puerta sin hacer ruido.
Si Pippa estaba dormida, al menos podría verla... Y allí estaba, en la cama, con los ojos cerrados.
Zayn se quedó sin respiración. Parecía tan frágil, tan pequeña.
Estaba muy pálida y tenía las manos vendadas... Incapaz de resistirse, le apartó el pelo de la cara con inmensa ternura y se inclinó para darle un beso en la frente.
–Te quiero –susurró.


Pippa despertó con la sensación de que le faltaba algo. Había tenido unos sueños muy raros. Había visto el rostro de Zayn y el incendio... Se pasó una mano por el abdomen y sonrió al sentir que el niño daba una patadita. Su hijo y ella estaban bien.
La puerta se abrió en ese momento y Gloria Copeland entró en la habitación, con gesto decidido.
–¡Pippa! Pobrecita mía –murmuró, abrazándola–. ¿Estás bien? Me he llevado un susto enorme.
Pippa empezó a llorar.
–Sí, estoy bien.
–Cariño, no llores. Tengo una habitación preparada para ti, al lado de la antigua habitación de Ashley. No te preocupes por nada, yo cuidaré de ti.
–Te quiero mucho, Gloria.
–Y yo a ti, cielo. Todo va a salir bien, te lo prometo. Sé que ahora no tiene buena pinta, pero pronto estarás recuperada del todo.
–Qué afortunada soy de teneros. Vosotros sois mi única familia.
–En cuanto estés un poco recuperada, iremos a un spa. Las tres, Ashley, tú y
yo –anunció Gloria–. Si eso no te anima, no sé qué podría animarte.
Pippa sonrió. Pasar un día en un spa con Gloria y Ashley sonaba maravilloso.
–¿Lo ves? Ya estás sonriendo otra vez.
–Gracias por todo.
–Te quedarás en mi casa hasta que nazca el niño. No tiene sentido estresarte buscando un apartamento cuando deberías estar concentrada en el bebé. Además, lo pasaremos muy bien.
Pippa no podía rechazar su hospitalidad. Además, era imposible discutir con Gloria, que era una fuerza de la naturaleza.
–¿Y mi negocio? –exclamó entonces–. No puedo cerrar el local.
–Tienes empleados que pueden encargarse de todo durante unos días, ¿no? 
–Sí, pero... 
–Nada de peros. Ahora mismo lo único que debes hacer es descansar. Dentro de unos días, cuando vuelvas a trabajar, William pondrá un coche a tu disposición.
Pippa sonrió de nuevo.
–No sé qué haría sin vosotros.
–Ya sabes que mi marido te quiere mucho –dijo Gloria, apretando su mano–. Bueno, voy a preguntar cuándo te darán el alta. Cuanto antes vengas a casa, mejor. Mi médico te hará un chequeo completo.
Pippa suspiró, más animada, cuando la madre de Ashley salió de la habitación.
Pero cuando volvió unos minutos después tenía el ceño fruncido.
–¿Qué ha dicho el médico? 
–No he hablado con él. He hablado con la enfermera y dice que podrás irte a casa en unas horas.
–¿Ocurre algo? Estás muy seria.
–En fin... te enterarás tarde o temprano y será mejor que lo diga: Zayn está en la puerta. Y parece que lleva ahí toda la noche. Quería entrar, pero le he dicho que no lo hiciera. No quiero que te disguste.
A Pippa el corazón le dio un vuelco.
–No quiero verlo –murmuró.
–No tienes por qué hacerlo, cariño. Te lo he dicho porque no quería que te llevaras una sorpresa al salir de la habitación.
–Zayn y yo... no tenemos nada que decirnos.
Gloria le dio un beso en la frente.
–Ashley saldrá hoy del hospital y va a llevar a Katelynn a casa, así que estaremos juntas esta tarde.
Pippa asintió con la cabeza, sin dejar de pensar en Zayn  Ella no era una cobarde, pero lo último que necesitaba en aquel momento era otra confrontación. Sus palabras le habían hecho mucho daño y era una herida que no curaría fácilmente.
Tenía que ir paso a paso, decidió, y las cosas mejorarían. Tenía que creer eso.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 2:09 pm

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Capítulo 21



Zayn estaba en el pasillo del hospital, preguntándose por qué no entraba en la habitación de una vez. Pero no era el momento. Louis y Ashley tenían razón: Pippa estaba muy débil.
Louis apareció entonces al final del pasillo.
–¿Has entrado a verla? 
–No, aún no. La madre de Ashley me ha prohibido que entrase. Y lo entiendo, francamente. ¿Cómo están Ashley y Katelynn? 
–Bien –respondió Lou–. Están abajo, esperando en el coche con el padre de Ashley. Van a llevarse a Pippa a su casa.
Zayn hizo una mueca. Pippa no tenía casa a la que volver, pero debería tenerla. Debería ir a su casa con él. En realidad, no debería haber estado en ningún otro sitio durante esos meses.
No sabía qué hacer y era una sensación a la que no estaba acostumbrado...
En ese momento se abrió la puerta y Pippa salió de la habitación, con Gloria tras ella. Estaba pálida, el pelo sujeto en una coleta y los pómulos más pronunciados que nunca, como si hubiera adelgazado de repente. La única parte de ella que tenía un aspecto normal era su abdomen.
–Pippa... gracias a Dios que estás bien.
Alargó una mano para tocarla, para confirmar que estaba allí, pero Pippa se apartó y Zayn bajó la mano, intentando disimular su angustia.
–¿Os importaría esperar fuera un momento? –preguntó ella, mirando a Gloria y Louis–. Saldré enseguida, pero tengo que hablar con Zayn.
Gloria no parecía dispuesta a obedecer, pero Louis la tomó del brazo.
–Te esperaré en la puerta para acompañarte al coche.
–Muy bien.
Cuando se quedaron solos, Zayn alargó una mano para tomar la de ella.
–Pippa, no sabes cómo siento lo que ha pasado. Pero puedes venir a mi casa, yo cuidaré de ti. Tenemos muchas cosas que decirnos... bueno, yo tengo muchas cosas que decirte y... 
–No.
Zayn había esperado que discutiese, pero esa firme negativa lo asustó. Era mucho peor de lo que había imaginado y toda la emoción que había intentado contener desde que supo que estaba en peligro salió a la superficie, amenazando con ahogarlo.
–Pensé que te había perdido en el incendio y... creí morir. Temía que algo así pudiera pasar, temía perderos a los dos y el miedo me atenazó. Me hizo decir cosas que no siento.
–Ya me has perdido. Nos perdiste a los dos antes del incendio, Zayn. Llevas tanto tiempo intentando evitar el sufrimiento que te da igual a quién hagas daño en el proceso. Pues lo siento, pero tengo que irme –Pippa se alejó por el pasillo y Zayn se quedó mirándola, incapaz de moverse.
Tuvo que parpadear para contener las lágrimas. No podía seguir mintiéndose a sí mismo.
La amaba, la había amado desde el principio. Nunca había creído en el amor a primera vista, pero eso era lo que le había ocurrido con Pippa. Y por eso la había visto como una amenaza.
Había hecho lo imposible para convencerse a sí mismo de que no la amaba... Sin embargo, así era. Y deseaba estar con ella más que ninguna otra cosa en el mundo.
Pero ya era demasiado tarde.
Sintió que alguien le ponía una mano en el hombro y cuando volvió la cabeza vio que era Louis.
–Creo que es hora de que tú y yo tengamos la misma charla que tuve con Harry después de meter la pata con Ashley.
Zayn se metió las manos en los bolsillos del pantalón, desesperado.
–No sé qué hacer.
–Tienes que arriesgarte. Te estás jugando tu futuro y el futuro de tu hijo. Es hora de empezar a vivir otra vez. Tendrás que suplicarle a Pippa que te perdone... y de rodillas si hace falta.
–Le dije cosas imperdonables... 
–Solo es imperdonable si ella no te perdona. Y no sabes si lo hará porque aún no le has suplicado.
–Entendería que no quisiera volver a dirigirme la palabra.
–¿Estás dispuesto a tirar la toalla tan pronto? Todos hemos metido la pata alguna vez. Harry, Niall, yo... y ahora tú. Parece que todos somos un poco idiotas cuando se trata de las mujeres. ¿Pero sabes una cosa? Rachel perdonó a Harry, Kelly perdonó a Niall, Ashley me perdonó a mí y creo que Pippa podría perdonarte también. Pero tienes que darle un motivo para que lo haga.
–Estoy enamorado de ella.
–Ya lo sé. Creo que tú eres el único que no lo sabía.
–Intenté negar ese amor, intenté negarme a mi propio hijo. ¿Cómo se puede perdonar algo así? 
–Dile que has sido idiota y luego júrale que nunca volverás a serlo.
Zayn suspiró.
–Espero que Pippa quiera escucharme.
–Tienes que hacer que te escuche. Si la quieres de verdad, no te rendirás tan fácilmente.
La quería de verdad. A ella y a su hijo. Era su última oportunidad y podría terminar mal. Podría perder a Pippa y a su hijo como había perdido a Elise y a Colton.
Pero también podría terminar bien y entonces tendría una vida llena de amor.
El amor de Pippa, su sonrisa, la sonrisa de su hijo.
¿No merecía la pena arriesgarse? 


–Zayn ha venido a verte. Y ha jurado dormir en la puerta si no quieres verlo.
Pippa miró a Gloria Copeland, atónita.
–¿Lo dices en serio? 
La mujer asintió con la cabeza.
–Me temo que sí. Y parece muy decidido, ha venido con un saco de dormir.
–No se rinde.
En los últimos días, Zayn la había llamado por teléfono, había ido a casa de los Copeland, había pasado por el local... había aparecido en cualquier sitio donde pudieran encontrarse.
Cuando nada parecía funcionar, había decidido enviarle mensajes y flores, toneladas de flores, con montones de tarjetas en las que decía «te quiero». Las pocas veces que se habían encontrado cara a cara parecía tan cansado, tan triste, que casi le había dado pena.
Se sentía perseguida, pero no amenazada. Le sorprendía su insistencia y sus mensajes la desconcertaban... Después de haber tomado la dolorosa decisión de cortar con él, Zayn aparecía de nuevo en su vida, queriendo cosas que había jurado no querer de ella... No tenía sentido y empezaba a estar harta.
Pippa miró hacia la puerta. No tenía la menor duda de que no iba a rendirse; los últimos días habían dejado eso bien claro.
–¿Qué debo hacer, Gloria? 
–Haz lo que creas que debes hacer –respondió ella–. Si quieres hablar con él, le diré que pase y os dejaré solos. O me quedaré, haciendo guardia como una leona. Si prefieres no verlo, le diré que puede acampar en la puerta durante el tiempo que quiera... 
Pippa exhaló un suspiro.
–Ojalá mi madre fuese como tú.
Gloria sonrió, abrazándola.
–Tú sabes que eres como una hija para mí.
–Sí, lo sé.
–Bueno, ¿qué hacemos con Zayn? 
–Hablaré con Zayn cuando yo lo decida, no cuando lo decida él.
–Esa es mi chica –la felicitó Gloria–. Voy a decírselo y si no quiere marcharse, llamaré a los de seguridad... no pongas esa cara, lo echarán de aquí de manera discreta.
Pippa tenía la impresión de que Zayn no se alejaría como había hecho tantas veces.



Tenía que arriesgarse.
Los últimos días habían sido los más frustrantes de su vida. Lo había intentando todo para hablar con Pippa, pero que lo echasen del apartamento de los Copeland había arruinado un día ya de por sí espantoso. Y, además, había conseguido que Louis lo regañase.
Pippa se negaba a verlo, pero no iba a rendirse. Aunque tuviese que montar guardia en la puerta del apartamento hasta que saliera de allí. Aunque tuviera que seguirla como un sabueso.
Y, por esa razón, se encontró en la recepción de un exclusivo spa lleno de mujeres. En alguna parte estaba ella y, pasara lo que pasara, aquel día iba a escucharlo. Si tenía que desnudarle su alma delante de un montón de
extrañas, que así fuera, pero aquella vez iba a escucharlo.
Claro que antes tenía que conseguir que la mujer con aspecto de guardiana del infierno lo dejase entrar.
Sencillamente, sería sincero, pensó. Las mujeres adoraban los gestos románticos y si eso no funcionaba, se pondría de rodillas. Ninguna mujer perdería la oportunidad de ver a un hombre humillándose.
Zayn se dirigió hacia la guardiana del infierno y vio que cruzaba los brazos sobre el pecho en un gesto defensivo. No, aquello no iba a ser fácil.



Pippa estaba cubierta de una especie de barro marrón, pero no podía quejarse.
Además, el masaje era agradable, relajante.
Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro de satisfacción cuando alguien le puso dos rodajas de pepino sobre los párpados.
Pero entonces notó que un par de manos más grandes y más firmes que las anteriores empezaban a darle un masaje en los pies... Le gustaban más esas manos. No eran tan suaves como las de la anterior masajista, pero estaba claro que sabía lo que hacía.
Las manos subieron por su pierna, presionando un poco, apretando antes de seguir hacia arriba... Pippa estuvo a punto de abrir los ojos. Aquel masaje le parecía un poquito alarmante... en fin, debía ser cosa de su imaginación.
Pero al sentir unos labios rozando su abdomen se quitó las rodajas de pepino de los párpados y, atónita, descubrió que la masajista era Zayn.
Intentó incorporarse, pero él puso las manos sobre sus hombros, empujándola hacia la camilla.
–¿Se puede saber qué haces? ¿Y dónde está la masajista? 
–Yo soy la masajista –respondió él–. Soy tuyo, estoy a tu servicio para cumplir todos tus deseos.
Ella lo miró, boquiabierta. Parecía tan... lleno de esperanza y tan desesperanzado al mismo tiempo. Pero sobre todo parecía decidido. Había un brillo en sus ojos que le decía que esta vez no iba a rendirse.
–No pienso mantener esta conversación con la cara llena de barro –protestó–. Y llevando un biquini.
Zayn se inclinó para tomar su cara entre las manos y la besó hasta dejarla sin oxígeno. Cuando por fin la soltó, su cara estaba manchada de barro. Tenía un aspecto tan ridículo como ella y Pippa tuvo que esbozar una sonrisa.
–Me da igual el aspecto que tengas –dijo Zayn, con voz ronca–. Sigues siendo la mujer más bella que he visto nunca.
Ella suspiró, intentando contener un extraño aleteo dentro del pecho.
–¿Qué haces aquí, Zayn? ¿Qué es lo que quieres? Ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir.
–No, eso no es verdad. Yo tengo mucho que decir y quiero que me escuches.
–Muy bien, de acuerdo –asintió ella–. Pero ayúdame a levantarme, no voy a hablar mientras estoy tumbada en una camilla.
Envuelta en un albornoz, se acercó al lavabo para quitarse el barro de la cara y luego se volvió con una toalla en la mano para limpiar la de Zayn.
Pero cuando terminó, como si no pudiera soportarlo un segundo más, él la tomó entre sus brazos y la besó como un hombre hambriento, desesperado.
Cuando por fin se apartó, Pippa se quedó sorprendida por la emoción que vio en sus ojos.
–No puedo vivir sin ti –dijo Zayn, en voz baja–. No me hagas vivir sin ti y sin nuestro hijo. Os quiero a los dos, os quiero tanto. Me despierto recordando tu cara, me voy a la cama pensando en ti y en el niño. Lo eres todo para mí, Pippa. Todo.
Ella tragó saliva, intentando calmarse.
–Te has dado cuenta de que no podías vivir sin mí cuando temías perderme.
–Te equivocas, iba a tu casa cuando vi que el edificio estaba en llamas. Porque te quiero, Pippa. Nunca he dicho que no te quisiera, solo que no quería amarte. Pero cuando te fuiste de mi casa me di cuenta de que era un imbécil. Iba a buscarte cuando tu apartamento se incendió... Intenté entrar en el apartamento. De hecho, un policía tuvo que lanzarse sobre mí para impedírmelo. Al ver las llamas pensé que había vuelto a ocurrir. Te amo y no quiero separarme nunca de ti.
Pippa abrió la boca para decir algo, sorprendida por su vehemencia.
–Sí, me daba pánico perderte, pero no es por eso por lo que estoy aquí. No es por eso por lo que estoy dispuesto a ponerme a tus pies y suplicar que me perdones. Te quiero, Pippa. He luchado contra ese sentimiento, pero no ha servido de nada. Hay cosas contra las que no se puede luchar y una de esas cosas es mi amor por ti y por nuestro hijo –Zayn tomó su cara entre las manos–. Estoy harto de tener miedo, harto de revivir continuamente la agonía que sufrí al perder a mi familia.
Esas palabras tan poderosas rompieron la barrera de hielo que Pippa había colocado en su corazón. Sabía que era sincero; la verdad estaba allí, en sus ojos.
–He sido un canalla contigo... y un cobarde, pero no pienso seguir siéndolo. Sé que no merezco otra oportunidad, pero te ruego que me la des, te lo suplico. Me pondré de rodillas si quieres. Haré lo que tenga que hacer para convencerte de que ya no soy un cobarde. Durante el tiempo que estemos juntos te demostraré que puedes contar conmigo para todo.
–Lo que debes hacer es dejar de esperar siempre lo peor. Nunca te dejaré, Zayn  quiero estar contigo. Contigo y con nuestro hijo – murmuró, acariciando su cara–. Siento mucho lo que ha pasado, pero ahora tienes otra oportunidad de ser feliz y lo que hagas con ese regalo depende de ti.
–Tú eres el regalo, Pippa. Jamás imaginé que conocería a alguien como tú y ahora vamos a tener un hijo... –emocionado, Zayn no pudo terminar la frase–. Por favor, perdóname.
–Claro que te perdono. Te quiero tanto...
Estaban besándose cuando escucharon un aplauso.
Gloria, Ashley y varias empleadas del spa aplaudían en la puerta, mirándolos como si estuvieran viendo una película.
–Bien hecho, chico –lo felicitó Gloria.
Zayn asintió con la cabeza antes de volverse hacia Pippa.
–Cásate conmigo y quiéreme para siempre. Pasa el resto de tu vida conmigo y juro que te haré feliz.
–Sí, sí... no quiero pasar una hora más sin ti.
–¿Te casarás conmigo? Sé que no es la proposición más romántica del mundo, pero lo haré mejor, te lo prometo. Compraré un anillo y te lo pediré de rodillas. Haré lo que te haga feliz.
Ella le tocó la frente, suavizando las arruguitas con la yema de los dedos.
–Lo que me hace feliz es que me quieras.
–Entonces vas a ser una mujer muy feliz –dijo Zayn . Porque voy a quererte con toda mi alma durante el resto de nuestras vidas.


Fin
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Última edición por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 3:01 pm, editado 1 vez
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 2:22 pm

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Epílogo



El salón estaba lleno de gente, de risas y de conversaciones. La casa de Zayn ya no parecía una sombría cueva, al contrario; era un sitio alegre y lleno de luz. Era una casa llena de felicidad.
Pippa se dejó caer sobre el sofá y puso los pies sobre la otomana, observando a Zayn mientras charlaba con sus amigos.
Harry Styles y su mujer, Rachel, habían llegado dos días antes con su hija, Amy. Niall Horan y su esposa, Kelly, habían sido los últimos en llegar desde Saint Angelo, donde residían de manera permanente. Su hija, Emma, tenía casi la misma edad que Amy, habían nacido con pocos meses de diferencia.
Zayn había decidido invitar a sus amigos precisamente ese fin de semana porque se acercaba el momento y quería que estuviese rodeada de gente después del parto, como ella siempre había querido.
Además de su cariño y sus continuas atenciones, había contratado personal para que llevase el café durante su último mes de embarazo y estaba pendiente de ella a todas horas.
Por fin estaba viviendo un cuento de hadas, pensó Pippa. Uno con el que jamás se había atrevido a soñar... De repente, sintió un dolor agudo en el abdomen que la hizo doblarse sobre sí misma. Ashley, que estaba mirándola en ese momento, se acercó.
–¿Qué ocurre? ¿Estás bien? 
–Calla, que no se entere Zayn o se pondrá histérico. Ha empezado a dolerme hace rato... 
–¿Estás teniendo contracciones?
–Creo que sí... –Pippa hizo un gesto de dolor.
–¿Cada cuánto tiempo? 
–Cada cinco minutos. Pero he leído en algún sitio que no debo ir al hospital hasta que sean cada dos minutos.
Ashley la miró, exasperada.
–¿Dónde has leído eso? 
Rachel se acercó en ese momento y, al ver su expresión, ni siquiera tuvo que preguntar.
–¡Zayn, tienes que llevar a Pippa al hospital! 
Los cuatro hombres se volvieron a la vez y Zayn se acercó de inmediato, pálido.
–Cariño, ¿ha llegado el momento? 
–Creo que sí –respondió ella.
Zayn la tomó en brazos y se dirigió al garaje, dejando tras ellos un caos de gente pasándose bebés y bolsas de pañales.
–Todo va a salir bien, ya verás –murmuró–. Vamos al hospital para conocer a nuestro hijo.



–¡Empuja, Pippa, empuja! Ahora respira... respira profundamente, empuja de nuevo y cuenta hasta diez.
Aquello era más difícil de lo que había imaginado. Pippa respiró profundamente y luego empujó con todas sus fuerzas. Intentó contener el aliento mientras contaba hasta diez, como le pedía la enfermera, pero se le escapó cuando llegó a cinco.
–Lo estás haciendo muy bien, cariño.
La voz de Zayn, aparentemente calmada, le dio fuerzas para seguir.
–¿Cuándo va a venir este niño? –protestó Pippa.
La enfermera sonrió.
–Un empujón más y sacará la cabeza. Concéntrate y empuja con fuerza durante la próxima contracción.
–Empuja, cariño, empuja –la animó Zayn–. Puedes hacerlo, ya casi has terminado.
–Ya veo la cabeza –dijo el ginecólogo–. Muy bien, Pippa, relájate un momento... vamos a sacarlo en la siguiente contracción.
Afortunadamente, unos segundos después empujó de nuevo y fue como si su abdomen se hundiese. La enorme presión desapareció y el bebé llegó al mundo.
Pippa exhaló un enorme suspiro, abrumada de emoción, y enseguida escuchó el llanto de un bebé.
–Dios mío... 
–¿Lista para conocer a tu hijo? –le preguntó el ginecólogo.
Cuando puso al bebé sobre su pecho, Pippa rompió a llorar, emocionada, mientras miraba la carita roja de su bebé.
–Qué guapo es... 
Zayn tomó al niño en brazos, emocionado. Y sonrió.
Y era la sonrisa más hermosa que Pippa había visto en toda su vida.
–Es precioso, sí.
Entonces, sorprendida, vio que una lágrima rodaba por su rostro seguida de otra y otra... 
–Te quiero, Pippa –murmuró–. Gracias por este hijo. Se parece a ti... es perfecto.
Ella cerró los ojos, dejando que las lágrimas rodasen por sus mejillas. No olvidaría aquel momento durante el resto de su vida.
–¿Cómo vamos a llamarlo? 
Zayn le devolvió al bebé, acariciando su cabecita.
–¿Qué tal Maverick? Maverick Hollingsworth.
–Nuestro pequeño Mav. Me gusta.
Zayn la besó en los labios.
–Voy a quereros con todo mi corazón durante el resto de mi vida.
A pesar de la fatiga, Pippa sonrió.
–Lo sé, Zayn  Y también yo voy a quererte a ti y al pequeño Maverick cada día de mi vida. Y pienso vivir durante mucho tiempo.
Unos minutos después, Zayn salía del paritorio con su hijo en brazos para reunirse con Ashley, Louis, Gloria y todos los demás en la sala de espera. Se detuvo en la puerta, mirándolos con una sonrisa en los labios. Una sonrisa que era como ver el sol después de vivir una vida entera en la oscuridad.
–Quiero presentarles a mi hijo.
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por ᴍᴀʀ. el Sáb 14 Mar 2015, 2:38 pm

Hola chicas!
Un millón de disculpas por todo lo que he tardado en subir nuevamente capítulos.
Les dejé todos los capítulos que faltaban para el final por que tal vez no pueda volver, ya casi no tengo tiempo para nada así que no quería dejarlas esperando de nuevo, espero que les guste.
Gracias por TODA la paciencia que me han tenido, y espero que les haya gustado muchísimo esta novela.
No voy a volver a subir adaptaciones, como ya dije anteriormente casi no tengo tiempo libre, estoy cursando en doble horario y eso no me deja mucho tiempo libre, así que me despido de todas ahora, muchas gracias a todas las que he conocido en este tiempo que estuve en el foro, me alegro muchísimo de haberlas conocido.
Les dejo mi cuenta de twiter por si quieren contactarme @cutexxzayn.
Gracias nuevamente y adiós. :)
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

Mensaje por Celiita Malik2 el Sáb 14 Mar 2015, 2:41 pm

Dios...no me puedo creer que haya terminado,pero entiendo que hayas subido todos por el poco tiempo que tienes..primero esta lo que esta..
Debo admitir que he echado mucho de menos la novela..y que voy a echar de menos el leer tus adaptaciones,porque eres muy buena..pero bueno,espero que todo te vaya genial y espero que algun dia vuelvas a subir...
Un beso :)
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Re: No Quiero Quererte {Zayn Malik} TERMINADA

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