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the fault in our stars.

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the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Jue 19 Jun 2014, 6:43 pm

Ficha Reglamentaria:

Ficha
Nombre: The Fault In Our Stars.
Autor: Estrella, Mike y yo.
Género: Drama, romance.
Adaptaciones: Del libro de John Green.
Otros: Sólo OWN.

The Fault In Our Stars
enjoy the life, cause always ends very soon.



Escritores.

  • Estrella.
  • Mike.
  • Sophie.

Reglas.

  • No peleas.
  • Responsabilidad.
  • Ortografía.
  • Divertirse.


Última edición por Sofie. el Mar 09 Dic 2014, 2:35 pm, editado 8 veces
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por SarahHLLNZBCTJ el Vie 27 Jun 2014, 11:16 am

Oil! Yo no quede pero no importo jejejejeje ya quiero leer :) lectora aquí!l
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Vie 27 Jun 2014, 5:01 pm

SarahHLLNZBCTJ escribió:Oil! Yo no quede pero no importo jejejejeje ya quiero leer :) lectora aquí!l
Hola linda:) Gracias por querer leerla. Subiré mi capítulo ahora:)
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014, 12:32 pm

Capítulo 001





— ¿Nombre?— dijo la dama de blanco, que me sonreía alegremente a pesar del lugar en el que nos encontrábamos. Enfermera, en pocas palabras.







— Ariane Claire Daniels— logré articular. Me di cuenta de que mi madre no estaba allí.







— ¿Edad?







— En diez días, 17 años.







— Muy bien. Ya pronto, Ariane. ¿Nacionalidad?







— Italiana.







— Interesante, una joven italiana especial. ¿Parentesco?







— Solamente mi madre, Camille Daniels. No utilizo el apellido de mi padre.





— Oh. Gracias por el dato. Bueno linda, me retiro. Regresaré en la noche. Hasta luego.




— Adiós.








Bueno, parece que ya me conocen. ¿Qué hago en el Hospital? Simple.










//FLASHBACK//:









Jueves, 4 de Febrero, 2005. Me llevaron al hospital. Me encontraba muy enferma. Pero aún no sabía cuál era mi enfermedad. En eso, entró una doctora. Nos observó unos segundos y comenzó a hablar.










— Señora Daniels, jovencita. Les tenemos una noticia. Ariane, padece de cáncer. Cáncer de Tiroides. Es una chica muy especial, señora. Tiene que cuidarla mucho. Su hija es única. Ariane puede sobrevivir, pero ella no es inmortal. Es… Más vulnerable que los demás, ¿Comprende?—dijo la doctora.







Yo no entendía. Con 9 años, apenas y sabía que era la gripe. Menos que era el cáncer.










— Gracias. Si doctora, comprendo. Mi hija es más vulnerable que cualquier otro de su edad. Haré lo posible por cuidarla y ayudarla.






— Muy bien señora. Las dejaré solas para que hablen. Con permiso— salió de la habitación. Mi madre se me acercó. Sonrió.






— Hola cariño. Debemos hablar. Tienes una enfermedad que se llama cáncer. Es algo muy delicado. Pero te prometo que saldremos juntas de esta, y te cuidaré hasta que muera— una lágrima recorrió su mejilla— ¿De acuerdo Ariane?




— Si mamá. De acuerdo.












//FIN FLASHBACK//.












Cáncer de Tiroides. Mi gran problema. Lo he llevado desde que tengo nueve años. O sea, hace 8 años me detectaron el cáncer. No es muy probable que me cure. Pero seré positiva y viviré mientras pueda. 2 días después regresé a casa. Me dirigía al baño, y paré en el espejo. Me concentré en mis labios. Fríos, secos y pálidos. Y luego, dirigí mi mirada hacia mis mejillas. Habían perdido el rosa coral que años atrás poseían. Y ahora, estaban frías y no tibias, como solían estar. Y me encontré con mis ojos. Oscuros, fríos, sin vida. Mi rostro estaba sin vida. Yo estaba sin vida, técnicamente. Ya no era la misma Ariane Daniels que tenía vida y repartía felicidad, paz y amor para todos. Ahora era la diferente Ariane Daniels que no tenía vida y repartía tristeza, pena y dolor para todos. Me sentía débil. Sola. Sin alguien en el mundo que me entendiera. O al menos, eso pienso.









— ¡Ariane! ¡La cena está servida cariño!— escuché la aguda y alegre voz de mi madre. La admiraba mucho. A pesar de ser viuda, tener una hija con cáncer y estar sin padres, era una mujer fuerte.





— ¡Ya voy mamá!— bajé despacio las escaleras.











Sonreí al ver la cena. Lasaña de tres quesos. Mi favorita. Caminé y me senté en la mesa. Mi madre me sirvió la comida, y comencé a comer. Al terminar, me levanté, le di una sonrisa a mi madre, y me fui a mi habitación. Me quedé pensando. ¿Qué sería de mi vida si no tuviese cáncer? ¿Sería más feliz? ¿Sería mejor? No lo sé. Me siento tan extraña. Soy alguien que debería desaparecer. No debería existir. Debería estar muerta. Sin vida. Tal vez así no sufriría tanto. De un momento a otro, se abrió mi puerta. Era mi madre.










— Ariane, debes dejar de mantenerte tan depresiva hija. Sé más feliz, ¿Lo harías por mí?







— Haré el intento, para verte feliz. Sólo por ser tú, mamá. Aunque……. Es sólo que aquí paso aburrida todo el día. No sé que hacer.







— Eso tiene una solución. Grupo de Apoyo, Ariane. Encontré uno que se localiza cerca de aquí. Irás mañana. Ya verás que no es tan malo como crees, cariño.







— Bien, lo intentaré. Mañana. Pero si es horrible, no regresaré, mamá. Hablo en serio. Además, creo que todos allí sólo dicen estupideces.







— ¡Ariane! Por favor, inténtalo. Quiero que seas más positiva. Hija, a veces te pones muy depresiva. Eso no es bueno. Sé más positiva, y disfruta, ¿De acuerdo?







— De acuerdo. Dormiré un rato. Necesito estar bien para mañana. Buenas noches, mamá.







— Buenas noches, cariño. Descansa— besó mi frente.







Igual tú, mamá.









Sonrió y yo imité su acción. Salió de mi habitación, no sin antes apagar la luz, y cerrar la puerta. Poco a poco sentí como mis párpados me pesaban, y terminé uniéndolos para luego no recordar más que el cielo falso de mi habitación, pintado con estrellas.












AL DÍA SIGUIENTE…










Me levanté. Vi la hora. 7:39 am. Tenía exactamente 51 minutos para alistarme e irme al grupo de apoyo. Que emocionante. Muero por ir. Si, como no. Tomé un baño rápido. Cepillé mi poco cabello. Luego, me vestí con mis Converse blancos, una camiseta de cuadros y finalmente unos pantalones. Ese era mi estilo. Nada de cosas extravagantes, como vestidos, miles de joyas, faldas con arreglos, zapatillas, tacones y camisas bonitas y reveladoras. No. Esa no sería yo. Sería…. Alguien más. Odiaría vestirme así. Bajé las escaleras. Mi madre estaba sirviendo el desayuno. Cereal.










— Qué bueno que bajaste hija, estaba por ir a llamarte. Pero veo que aquí estás. ¿Cómo has amanecido?







— Muy bien. Gracias mamá. ¿Y tú?— me senté. Comencé a comer.






— Pues bien cariño. Me emociona saber que irás por fin al Grupo de Apoyo.






— Sí. Supongo que no será tan de la patada. ¿No?







— Claro que no, Ariane. Será genial. Ya verás. Sé que será divertido.







— Como digas. Pero sabes que voy por ti, mamá. No porque quiero.







— Hazlo por ti, Ari, por Dios. Conocerás personas que tienen el mismo problema que tú, y seguramente te entenderán. Además, estoy casi 100% segura de que deben haber personas allí que te entiendan porque también tienen Cáncer de Tiroides. Y seguramente, al igual que tú, sobrevivirán y…— la interrumpí. Dejé de comer en ese momento.







— Mamá no voy a sobrevivir. Moriré. ¿Comprendes? Moriré. No tengo mucho tiempo de vida, y lo que aún tengo lo intento aprovechar. Pero sea como sea, moriré. Debemos afrontar la verdad. Pero créeme, si por mi fuera, no moriría. Pero así está escrito, y lo sabes. No podemos cambiarlo, pero aprovechemos que aún estoy aquí- alcé mi voz. Casi estaba gritando. Volví a comer.







— Es cierto, Claire, pero no seas tan pesimista. Aún estás aquí, y eso es lo que me importa. ¿Me entiendes? Que estés aquí es lo que me importa. Por favor, Ariane, intenta ir por ti misma. Algún día irás por ti misma. Y así entenderás que existen personas que pueden estar peor que tú, cariño, pero son positivas y optimistas.







— Sí, mamá. Siento haberte respondido así, no te lo merecías. No debía alzarte la voz. Lo lamento. No volverá a pasar— dije más calmada. Terminé de comer el último bocado de cereal.







— No te preocupes, creo que lo que dijiste era cierto. Vamos, te iré a dejar.






— Claro— me levanté y salimos de casa.




 

Subí al auto y mamá lo encendió. Estuvimos en un silencio en el camino hacia el Grupo de Apoyo. Al llegar, me bajé, y me despedí de ella agitando mi mano. Ella imitó mi acción y sonrió.






— Esto se pondrá bueno— me dije a mí misma.








Entré a la capilla. Bueno, iglesia. El Grupo de Apoyo se encontraba en una de las habitaciones de la iglesia. Llegué y me senté. Me encontraba al lado de un castaño de ojos azul-grisáceo con destellos verdes. Me sonrió. Hice lo mismo.










— Hola a todos. Veo que hay nuevos miembros. Preséntense, hermanos. Sin miedo— dijo el hombre que se encontraba en medio de nosotros— Yo soy Josh, y tengo cáncer, como todos ustedes. ¿Qué me dicen los demás? Veamos… Tú- me señaló— Dime, ¿Cómo te llamas?







— Am… Soy Ariane.







— Hola Ariane. ¿Cuál es tu problema?






— Tengo cáncer de Tiroides. Ese es mi “problema”— hice comillas con mis dedos.






— Interesante. ¿Y cómo te sientes?






— Pues… Bien, supongo.






— Eso me alegra mucho. ¿Cuál es tu mayor miedo?







— Am… Creo que es lastimar personas con mi muerte. Especialmente a las que más amo.







— Me parece muy dulce, Ariane. ¿Alguien más? Am... Tú— señaló al castaño que se encontraba a mi lado—. ¿Cómo te llamas amigo?







— Soy Louis Tomlinson, amigo. Tengo Oseosarcoma. Y pues, me siento genial.







— Dime Louis, ¿Cuál es tu mayor miedo?







— ¿Mi mayor miedo? Pues…… Tal vez sería…… No ser valorado.







— Guau Louis, que interesante.






— Gracias amigo— luego, no puse atención a nada más. Y al terminar, salí de allí. Fui a esperar a mi madre. Y entonces, sentí que me tocaron mi hombro.


Última edición por Sofie. el Mar 28 Oct 2014, 10:54 am, editado 7 veces
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por bottoms. el Sáb 28 Jun 2014, 7:35 pm

¡lo subiste!
ow<3 síganla:)
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014, 9:41 pm

Jajaja tenía que subirlo. Sip:) Hay que seguirla<3
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Dom 29 Jun 2014, 12:53 am

Como ya te dije en el muro, te salio hermoso . ¡Y ahora es mi turno!  
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Dom 29 Jun 2014, 6:55 am

Jajaja muchas gracias, weo. Ahre, me mata la ansiedad de leer tu capítulo.
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Jun 2014, 1:58 am



Capitulo 002
Daphne Miranda Blake

2011
Abrí los ojos por primera vez una calurosa mañana después de que el doctor Engels abriera mi cabeza con un bisturí. Al mirar el calendario y el reloj de pared, note que eran las seis de la tarde del 19 de junio. La anestesia debió haber estado excelente como para hacerme dormir dos días seguidos. Aunque debido a todo ese asunto de haberme perforado el cráneo, comenzaba a dolerme la cabeza.
A mi alrededor solo había maquinas, sillones, plantas artificiales y un enorme y sonriente peluche de Winnie Pooh sentado sobre mis pies. Este llevaba un globo de helio atado a su brazo, el cual, con letras grandes y rojas tenía escrito: ¡Felicidades por tus gemelos! —¿Salí del quirófano o del piso de maternidad?—, pensé.
La puerta se abrió y Henry, mi hermano, entro con unas enormes ojeras bajo sus ojos en señal de no haber dormido. Henry era mayor que yo por tan solo diez años. A sus 25 ya vivía solo con su novia y un lindo bebe de un año llamado Luke.
—¿Qué te parece? —pregunto señalando el peluche y el globo.
—¿El peluche es para mis niños? Henry, dile a la enfermera que traiga a mis bebes por favor —suplique.
—El doctor Engels dijo que por lo pronto se quedarán en tu cerebro —bromeo—, y los llamo tumores, no bebes.
—Si mamá te hubiera escuchado —contesté—, probablemente tuvieras su mano marcada en tu mejilla.
—Entonces será mejor que me callé porque venía detrás de mí junto a papá y Engels—dijo sentándose a mi lado.
La puerta se abrió de nuevo y por ella entraron el sonriente doctor Dale y mis demacrados padres. Después de casi una semana sin dormir, el terrible aspecto de mamá y papá estaba más que justificado. Ella lucía agotada y parecía que en cualquier momento sufriría un desmayo, mientras papá parecía haber pasado seis meses en un reality de supervivencia del amazonas. El hombre lucía como un tarzan con la barba de Albus Dumbledore y la ropa de un hombre que fue atacado por un tigre y después revolcado en el lodo.
—¿Cómo te sientes, Daphne? —pregunto Dale.
—Incomoda —respondí señalando el globo.
—Solo había globos de maternidad —se excusó Henry—, y uno muy gracioso sobre una vasectomía.
—Hubiera preferido el de la vasectomía.
Dale y mi padre soltaron una carcajada mientras el primero se acercaba a mí con una inyección en la mano. Mire de reojo a mi madre, que no había parado de llorar desde que la resonancia magnética confirmo que había un tumor en mi cerebro hace casi una semana.
—Todo estará bien, mamá —dije estirando mi brazo para tocar su mejilla.
—No te dejaré morir —se repetía a sí misma con los ojos cerrados.
Aunque sus palabras tenían los mejores deseos, no me hacían sentir mejor. El hecho de que mi madre estuviera tan aferrada a no dejarme morir me lastimaba en lo más profundo. Simplemente, porque sabía que las probabilidades de llegar a la edad de mis padres, incluso a la de Henry, eran muy pocas o nulas. Y mi madre, aun así, tenía esa esperanza de que un milagro divino me salvara la vida.
—Dale —hablo mi padre—, ¿Cuáles fueron los resultados de la biopsia?
—Efectivamente hay un tumor —respondió—, no podemos extirparlo así que Daphne tendrá que recibir quimioterapia y radioterapia para mejores resultados.
Mamá se abalanzo sobre mi cuerpo y me abrazo con fuerza, Henry apretó mi mano y mi padre acaricio mi cabeza. O mejor dicho, los vendajes que cubrían mi cabeza.
—El tumor cerebral se formó por causa del cáncer de médula que Daphne tuvo hace unos años —prosiguió Dale—, por lo que es muy probable que este haya vuelto…
Los fuertes sollozos de mi madre no me permitieron seguir escuchando. No había soltado ni una sola lagrima durante toda mi estancia en el hospital. Sin embargo, ahora no podía evitar que unas cuantas escaparan de mis ojos. Era algo desagradable hacer sufrir de esa manera a una persona a la cual le tenía tanto cariño. Si hubiera estado en mis manos, hubiera muerto en aquel momento para no prolongar su agonía.
—Si el tratamiento funciona, desde hoy podremos alargar su vida unos cinco años más.
—¡Solo cinco! —grito mamá—. ¡Está queriendo decir que mi hija morirá a los 20 años!
—Haré todo lo posible para que llegue a los 20 años —contestó Dale.
Mamá se levantó y paró de llorar, pero la expresión en su rostro daba claras señales de un terrible sufrimiento, como si hubiera quedado en estado de shock.
—Los dejare solos.
Dale apretó mi mano y después de regalarme una sonrisa, salió. Entonces abrí la boca.
—Véanle el lado positivo, tendrán cinco años para planear una gran fiesta de despedida —bromee—, seré mayor de edad para entonces, así que pueden llevar strippers.
—Esto no es un juego, Daphne —me reprendió mi madre—, y no tendrás ninguna fiesta de despedida, porque no vas a morir.
—Claro que voy a morir mamá —dije de lo más tranquila—, y por favor que los strippers vayan vestidos de bomberos.
—No vas a morir porque yo no lo voy a permitir —defendió—, te vas a recuperar y cuando lo hagas…
Su voz se cortó y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas. La situación la estaba destrozando, así que unos segundos después de haber perdido el habla, salió de la habitación con mi padre detrás de ella, dejándonos a Henry y a mí solos.
—¿Qué se sentirá que te hagan una vasectomía? —le pregunte a mi hermano después de un largo silencio.
2014
Gire la llave en el picaporte de la puerta y esta se abrió haciendo un irritante sonido. Con mis tacones en mano para no hacer ruido, entré a casa y cerré la puerta con mucho cuidado de no hacer cualquier tipo de sonido que pudiera despertar a mamá.
A la mayoría de las chicas de mi edad les permiten llegar a casa hasta altas horas de la madrugada. Sin embargo, yo no soy como la mayoría de las chicas, así que mi hora de llegar siempre ha sido a la triste hora de las nueve de la noche. No camine más de dos metros cuando una de las luces se encendió.
—Llegas tarde —índico mi madre, sentada en un sillón con su bata de dormir.
—Son las diez —dije mirando mi reloj de mano.
—Mañana tienes que despertar temprano, recuerda que el grupo de apo…
—No iré al grupo de apoyo y no puedes obligarme a hacerlo —renegué.
—Daphne —lanzo un suspiro—, te hará bien convivir con personas que están pasando por lo mismo que tú.
—No quiero —respondí irritada—, quiero vivir los dos años que me quedan a mi manera, como una adolescente normal. ¿Por qué no puedes entender eso?
—Porque a ti no te quedan dos años de vida —aclaro—, te quedan muchos más. Y lo que más quiero, es que en todos esos años que estas por vivir, hagas cosas productivas que te dejen alguna enseñanza.
—Porque tu concepto de algo productivo es ir a sentarse en un círculo de personas a que me escuchen quejarme sobre mis dolores de cabeza —dije poniendo los ojos en blanco—. No entiendo como después de todo lo que hemos vivido estos últimos tres años, sigues terca con no aceptar la realidad.
—Irás al grupo, Daphne —ordeno— y es mi última palabra.
Cada año, mamá intentaba mejorar la situación con diferentes actividades. Para mi desgracia, durante el último mes había estado buscando en todos lados grupos de apoyo para chicos con cáncer o que tuvieron cáncer. Y cuando por fin encontró uno que le agrado, no paro de hablar de ello hasta convencerme para unirme a el. Lo cual no logro, por lo que decidió optar por la opción de obligarme a ir contra mi voluntad.
—Ahora ve a dormir, mañana hay muchas cosas que hacer —dijo levantándose del sillón.
En cuanto mi madre desapareció por las escaleras, me tire sobre el sillón y cerré los ojos un momento. Estaba agotada, mareada y sentía que alguien martilleaba mi cabeza. Pero si abría la boca para quejarme jamás me dejarían volver a salir por la noche. Para alguien como yo sería lo peor que me pudieran hacer. Cuando sabes que tienes los días contados, solo deseas divertirte y cometer todas las estupideces que nunca podrás hacer. Pero mi familia no lo entendía, y jamas podría hacerlo.
Después de diez minutos subí a mi habitación y me lance sobre la cama, sin siquiera pensar en cambiarme de ropa. Mis parpados comenzaron a pesar y en cuestión de segundos me quede dormida.
Pude descansar unas cuantas horas, hasta que a la mañana siguiente unos fuertes golpes me obligaron a abrir los ojos de mala gana.
—Te voy acusar, Luke —le amenace al pequeñuelo de ojos claros que estaba golpeándome con mi peluche de winnie pooh.
—Papá dijo que pronto te iras al cielo, y cuando le pregunte como, él dijo que te quedarías dormida y ya no podríamos despertarte —contestó—, así que ahora cada vez que te vea dormida te despertare.
—Henry, no le digas esas cosas al niño —dije al notar que mi hermano aparecía en la puerta de mi habitación—, o no lo traigas cuando estoy durmiendo.
—Vístete —ordeno—, Luke y yo te llevaremos al grupo de apoyo.
—No iré.
—Mamá dijo que si, ahora arriba dormilona.
Hice una mueca de desagrado y me di la vuelta tapándome con el edredón, pero Luke se subió a la cama y comenzó a brincar sobre mí sacándome el aire.
—¡No te duermas, no te duermas! ¡Aún no te puedes ir al cielo! —grito.
—¡Henry quítamelo de encima!
Entre risas, Henry tomo a Luke en brazos y cerró la puerta de mi habitación, no sin antes recordarme que si no estaba lista en veinte minutos, Luke volvería con un balde de agua fría para así evitar que me fuera al cielo.
Minutos después, ya que pude recuperar el aire me levante, me duche y abrí mi ropero para ver que vestiría hoy. Saque un fresco vestido con estampado floral de tirantes que llevaba un cinto color marrón en la cintura y unas sandalias bajas. Casi no me gustaba usar vestidos, pero si hoy era el día de hacer cosas que no te gustan, no veía porque no podía ponerme aquel vestido floreado que jamas había usado.
—¿Ya estas lista? —pregunto Henry asomándose por la puerta pasados los veinte minutos.
Con un movimiento de cabeza le di a entender que lo estaba y en cuestión de minutos ya estábamos en la carretera rumbo al bendito grupo que había causado tantas peleas en casa.
—Luke, ¿quieres ir a McDonald’s? —pregunte tratando de desviar a Henry.
—¡Sí! —Grito el niño entusiasmado.
—Henry, tu hijo quiere ir a McDonald’s. ¿No querrás decepcionarlo, cierto?
—De acuerdo, te dejare en el grupo y Luke y yo iremos a comer hamburguesas.
—Tía Daphne —dijo el pequeño—, promete que no te vas a dormir.
—Te lo prometo.
Luke podía ser el pequeño más tierno en el mundo cuando dejaba a un lado su faceta de niño torbellino. El sería de los pocos a los cuales extrañaría de verdad.
—Llegamos —anuncio Henry entrando al estacionamiento.
—Por lo menos tráiganme una hamburguesa con tocino —dije bajando del auto.
Henry soltó una carcajada y acelero perdiéndose en la carretera. Entonces, recordé uno de los efectos secundarios de mi padecimiento que el doctor Dale me dijo una vez que salí del hospital: "Tendrás muchos cambios de humor. A veces sentirás que odias al mundo, y después ese sentimiento de odio se convertirá en amor por la humanidad". Esperaba que fuera cierto, ya que en este momento me invadían unas fuertes ganas de ahorcar a todo el que se me cruzara en el camino.
Suspire y comencé a caminar lentamente por el estacionamiento del lugar, como si mis pies hubieran decidido ese día estar más cansados de lo normal. Iba a medio camino cuando no muy a lo lejos escuche un molesto ruido de un motor de auto el cual pedía a gritos un cambio de aceite. No me preocupe por ello y seguí caminando con mi vista hacia el frente ya que aquí cerca había una escuela y tenían que manejar con precaución.
Todo paso en una fracción de segundo, mi corazón se detuvo y ninguno de mis reflejos pudo reaccionar al ver que el auto que hacía ese horrible sonido se me venia encima. Me paralice y cerré los ojos para esperar el golpe, pero en vez de eso escuche el sonido de este frenar bruscamente. Abrí los ojos y el auto estaba a pocos centímetros de mí. Entonces, reaccione, y no de buena manera.
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por bottoms. el Lun 30 Jun 2014, 12:17 pm

ohhh   oh gah;-; ¡yo quiero ver ya como reacciona! jaajaxd.
daphne,ow<3 amo su nombre, se llama como la pelirroja de scooby do,ahquexd.
jajajaja cuando dijo "y vestidos de bomberos" y yo de JÁ;-;xd.
fue muy lindo todo, amo como escribes y pues..sigo yo;-; ahxd.
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Jun 2014, 3:16 pm

Ay Dios<3 Me ha encantado. Guau linda. Escribes súper lindo. Algún día veré tu nombre en un libro(?) Me gusta mucho ese nombre... Dahpne. Jaja mor´´i con lo de los strippers. Bomberos. ¿Me los va a compartir cierto? Okno .___. Bueee... Espero ansiosa que más pasa. La que sigue es mi Estrellita<3 En serio, me gustó mucho el capítulo. Bye:)
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Jun 2014, 6:55 pm

Estrella. escribió:ohhh   oh gah;-; ¡yo quiero ver ya como reacciona! jaajaxd.
daphne,ow<3 amo su nombre, se llama como la pelirroja de scooby do,ahquexd.
jajajaja cuando dijo "y vestidos de bomberos" y yo de JÁ;-;xd.
fue muy lindo todo, amo como escribes y pues..sigo yo;-; ahxd.
Gracias   . Justo pensaba en ella cuando le puse el nombre al personaje, ¿me leíste la mente?  . ah! muero por leer tu capitulo!  
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Jun 2014, 6:58 pm

Sofie. escribió:Ay Dios<3 Me ha encantado. Guau linda. Escribes súper lindo. Algún día veré tu nombre en un libro(?) Me gusta mucho ese nombre... Dahpne. Jaja mor´´i con lo de los strippers. Bomberos. ¿Me los va a compartir cierto? Okno .___. Bueee... Espero ansiosa que más pasa. La que sigue es mi Estrellita<3 En serio, me gustó mucho el capítulo. Bye:)

Gracias Sofie, tu también escribes muy lindo<3. Te compartiré los bomberos  . Besos<3
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Jun 2014, 7:22 pm

Rain. escribió:
Sofie. escribió:Ay Dios<3 Me ha encantado. Guau linda. Escribes súper lindo. Algún día veré tu nombre en un libro(?) Me gusta mucho ese nombre... Dahpne. Jaja mor´´i con lo de los strippers. Bomberos. ¿Me los va a compartir cierto? Okno .___. Bueee... Espero ansiosa que más pasa. La que sigue es mi Estrellita<3 En serio, me gustó mucho el capítulo. Bye:)

Gracias Sofie, tu también escribes muy lindo<3. Te compartiré los bomberos  . Besos<3
De nada, y gracias:3 Jajaja gracias:)
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Re: the fault in our stars.

Mensaje por bottoms. el Vie 04 Jul 2014, 4:50 pm

Capítulo 003.
Alice Russell.

MESES ANTES.

Mamá apretó mi mano fuertemente, su respiración se hacia cada vez más lenta a medida que el doctor nos explicaba la enfermedad. Mi corazón iba lento, estaba tranquila, sin embargo el dolor que sentía en lo más profundo de un lugar escondido era tan fuerte que mis ojos ya estaban llenos de lágrimas. Los minutos que llevaba aquí parecían horas, y el horrible sonido del tic-tac del reloj hacia mi agonía aun más fuerte.

—Las probabilidades para que viva son pocas, señora, sin embargo las quimioterapias podrían ayudar—Tragué duro, y aún así, sentía como mi garganta aún tenía ese nudo.
—¿Está diciendo que mi única hija se va a morir?—Murmuró mamá temblorosa, mientras el doctor suspiraba asintiendo.
—Simplemente el tratamiento que le daremos podría...
—¿Ella de igual forma va a morir, no?—Mamá lo interrumpió con algo de brusquedad.
—Señora, mire nosotros podemos...
—¿Dejar que la leucemia se vaya del todo?—Preguntó con burla—Claramente usted ni nadie podría hacer eso, no se si usted ya se dió cuenta pero haga lo que haga mi hija morirá—Susurró entre dientes apretados, y el doctor le dio una mirada sorprendida.
—Solamente quisiera ayudarla—Dijo él.
—Creo que necesito meditar esto—Mamá soltó el aire contenido de sus pulmones, y al pararse de la silla se desestabilizo un poco provocando que se tambaleara.
—¿Mamá?—Le pregunté con temor, sosteniéndola del brazo.
—Estoy bien...solo...déjame salir de aquí—Ella se paró con lentitud y salió de la pequeña habitación con paredes neutrales. Yo también necesitaba salir de ahí, el aire parecía fallarme, los parpados parecían que en cualquier minuto se cerrarían, y mis rodillas que temblaban con frenesí.
Mi mente no procesaba nada más que no fueran las palabras repitiéndose constantemente en mi cabeza "Vas a morir".

AHORA.

Desde la ventana, podía ver como el viento movía los arboles fuertemente provocando que las hojas de estos volarán metros lejos de ellos. Las gotas que caían del cielo, se estrellaban contra el vidrio y luego resbalaban por él dando la ilusión de lágrimas. El cielo estaba gris, y a fuera, los niños estaban en sus casas refugiándose, y el sol se ocultaba tras las montañas. Todo parecía tan triste, tan asustado, tan quebrado; justamente como yo me sentía.

Mi vida estaba relativamente bien antes de que me diagnosticaran leucemia crónica; el doctor había dicho que las posibilidades de vivir eran escasas, tanto como el haber agua en un desierto. La noticia había causado gran tristeza a la poca familia que tengo, que en este caso solo la conforma; mi mamá. Papá había muerto en un accidente de avión hace seis años, y ahora solo tenía a mamá conmigo. Podría parecer que mi vida era triste, y podría parecer como si que tuviera leucemia me hubiera echo un gran favor; pero no era así, yo no quería morir, no quería dejar a mamá sola, no quería que ella sufriera del modo en que ahora lo hace, no quería que sufriera -aún más- de la forma en que sufrió cuando papá se fue.
El dolor que mi corazón sentía al ver como lloraba todas las noches era casi inexplicable, ese dolor en la garganta que parecía como si no me dejara respirar e hiciese que mi cabeza cada vez quisiera explotar.
La falta de fuerzas cada vez iba peor, el horrible cansancio que usualmente sentía, combinado con el dolor de huesos, las nauseas, mareos y vómitos solo era un pequeño ejemplo de todo lo que era la leucemia. Me estaba matando, poco a poco y tan dolorosamente. Parecía una agonía interminable, y me preguntaba ¿qué había echo mal para recibir todo este castigo?.

—Alice—Mamá abrió la puerta de golpe, y susurró mi nombre.
—¿Mande mamá?—Me giré para que su cansada mirada topara con mis ojos azules.
—Debes acompañarme al supermercado, no pienso dejarte sola—Murmuró con voz apagada, y suspiré. La última vez que mamá me dejó sola me desmaye en la cocina mientras sangre salía con fluidez de mi nariz, la escena simplemente al describirla sonaba terrible y no me imaginaba el susto que le cause a mamá aquella vez.
—Esta bien, deja peinarme—Susurré y ella asintió regalándome una sonrisa que muy apenas llegaba a sus labios, y luego se retiró cerrando la puerta tras sus espaldas sin hacer el mínimo ruido.

Mi vida era simplemente aburrida, desde que papá murió, mamá había tomado un extraño miedo a perderme en cualquier accidente, y cuando el cáncer llego a mí, su miedo aumento mucho más, por lo que solamente me dejaba salir en su compañía. Mamá era sobreprotectora, sin embargo la vida la había echo aún más, aparte de atemorizarla por completo. Estaba bien con no salir y no conocer a más personas para no tener que lastimarlas tras mi partida, pero eso no quitaba el echo de que si estaba todos los días encerradas era como si mi muerte se hiciera aún más dolorosa y más larga.

×××

—Ve por el queso, por favor—Mamá señalo un pasillo del supermercado, mientras tomaba pan de una repisa. Suspiré con fastidio, y me masajeé la sien.
—¿te sientes mal, cariño?—Murmuró mamá mirándome con el ceño fruncido, le regalé una sonrisa negando ligeramente.
—Estoy bien, iré por el queso—Dije señalando donde anteriormente ella lo había echo, y caminé con lentitud hasta los lácteos y otras cosas.
El olor que me inundó al llegar era simplemente repugnante, me sentía asqueada y el dolor en mi cabeza no ayudaba mucho. Sentía como todo a mi alrededor comenzaba a dar vueltas, provocando que me tambaleara.
—Oye, cuidado—Sentí como alguien me tomó por los hombros, zarandeándome un poco.
—Lo lamento, ne-necesito sen-tarme—Quise caminar, pero la persona tomó mi mano guiándome hacia afuera del supermercado.

Cuando el aire llenó mis pulmones, me sentí mejor, sin embargo el dolor y el asqueó aun seguían ahí, atormentándome. Me incliné en el suelo, y me puse de cuclillas en el pavimento, mi espalda contra una fría pared, tratando de no desvanecerme.
Después de unos minutos me comencé a calmar, y noté como la mano de aquella persona apretaba la mía con fuerza, y se sentía bien; su mano era tan cálida a comparación con la mía que se sentía fría y tenía un ligero temblor igual que todo mi cuerpo, su piel se sentía tan suave, y el gesto parecía tan tierno.

Cuando levantó la mirada, unos ojos azules como el cielo chocarón con los míos, mandándome una extraña electricidad tras saber que es dueño de aquel tacto; los nervios se apoderaron de mí y me hacen tragar fuertemente, bajando la mirada al suelo.

—Lo lamento—Volví a repetir, y él soltó una risilla.
—Lo has dicho tantas veces que he perdido la cuenta—Dijo y su voz es varonil con toques tiernos.
—Lo...—Me interrumpo—Yo...—Traté de decir pero me siento tonta y eso me provoca un sonrojo.

El vuelve a reír, y miró su linda sonrisa. Su cabello es rubio, y su piel tan blanca como la nieve, el contraste es perfecto, es como un príncipe sacado de un cuento.

—¿Estás mejor?, me asuste cuando vi que te tambaleaste—Susurra y su ceño se frunce de preocupación. 
—Si, lo...
—¿lamentas?—Termina la oración y vuelve a reír, haciéndome a mi soltar una risilla nerviosa.
—No importa, gracias—Murmuró y me levanto del suelo con su ayuda. El se me queda viendo por un largo rato, hasta que carraspeó falsamente e incómodamente.
—Soy Scott—Extiende su mano, y la tomó casi de inmediato. 
—Alice—Lo saludo.
—Bueno, Alice, ojalá y te mejores, ahora me tengo que ir, llego tarde a mi empleo—Asiento tontamente, y antes de irse me regala una tierna sonrisa mostrándome sus dientes. Siento como algo se remueve en mi interior y me hace sonreírle también. Pienso que el chico es guapo, y que es caballeroso, pienso que nunca había conocido a alguien como él, además de mi papá; y el hueco en mi corazón arde.
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