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—I do...

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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Lun 16 Jun 2014, 2:06 am

La idea es hermosa y me encanta y quiero audicionar porque me encanta   . Well, mi libro favorito es: Orgullo y Prejuicio. Mi sueño es tener una historia de amor como la de Lizzie y el señor Darcy  .
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Lun 16 Jun 2014, 3:02 am

.
Louisa Smith & Robert Barker

Nombres de los Representantes: Louisa Hannah Smith {Kristen Stewart} | Robert George Barker {Liam Payne}.
Rol: Amor material.
Negocio familiar de ambos: La familia Smith es dueña de la empresa de comercio internacional mas importante a nivel mundial. La familia Barker de la editorial mas famosa en Europa.
Capitulo u O.S de tu autoría:
Capitulo:
El avión que trasladaba a la banda al continente americano llegaba al final de su viaje justo a las cinco de la mañana. Los chicos dormían plácidamente sobre los sillones de piel color beige de su jet privado, sin saber lo que les esperaba al bajar de su avión. Estaban tan exhaustos y concentrados en su sueño que no lograron darse cuenta cuando una de las puertas se abrió, dejando entrar una brisa helada que ni siquiera les hizo cosquillas. Por la misma puerta que segundos atrás había sido abierta entro un hombre de traje, alto y a pesar de sus cuarenta años aún mantenía todo su cabello, esté de un color cobrizo y sin ningún rastro de canas. Peter sonrió y cruzo sus brazos mientras observaba a los cinco jóvenes que desde ahora trabajarían para él y para sus seis adoradas hijas.
—Evan -se dirigió Peter al chico que se encontraba a sus espaldas-. Llama a Simon y dile que han llegado sanos y salvos.
—Sí señor.
El chico de tan solo 20 años de edad era la mano derecha de Peter. Evan conocía al señor Cartwright desde que podía recordar. Sus padres, quienes habían sido íntimos amigos de Peter, habían muerto en un terrible accidente automovilístico años atrás, y desde ese día, Peter le había dado un hogar a Evan junto a él y sus hijas. Ya que, su esposa Meredith había muerto recientemente, y Peter estaba seguro que las niñas encontrarían consuelo en aquel niño que al igual que ellas, había sentido aquel horrible dolor de perder a uno de su madre, o en ese caso, padre y madre.
Evan bajo del avión y Peter decidió que era hora de dar la bienvenida a los recién llegados. El señor comenzó a caminar por el ancho pasillo del jet con bastante confianza y en el camino les fue arrebatando los cobertores a los chicos de un jalón. Al sentir el frió que se colaba por la puerta abierta, comenzaron a despertar.
—¡Despierten inútiles, hoy tendrán mucho trabajo y si quieren comer tendrán que terminarlo antes del mediodía!
Niall fue el primero en abrir los ojos, preso por el mal humor que le provoco su sueño interrumpido. El rubio tomo su cobertor y se cubrió de nuevo dispuesto a seguir durmiendo. Sin embargo, Peter se dio cuenta y se lo arrebato por segunda vez.
—¡Quién demonios crees que eres para…!
Una mirada fría y matadora por parte de Peter le cerró la boca antes de terminar su oración. Los demás despertaron y se miraron confundidos ante la inesperada presencia de aquel desconocido que los había despertado con tanta agresividad y además les había insultado. Estaban asombrados de que un viejo cualquiera le faltara al respeto a la banda más exitosa del momento.
—¿Qué clase de recibimiento es este? -pregunto Liam, ofendido-. ¿Acaso no sabes quiénes somos? Será mejor que recompenses esto de inmediato antes de que hablemos pestes de la hospitalidad de este lugar.
—Yo los recibo como me venga en gana, y más vale que bajes el tono de voz pequeño insolente -respondió Peter.
—Te daré 60 segundos para que te disculpes, o llamare a nuestro representante para que nos saque de este lugar –amenazo Harry.
—Ignorare tu comentario –índico Peter revolviendo los rizos del chico-. Muy bien inútiles, antes de explicarles la razón de este recibimiento tan hostil, déjenme presentarme: mi nombre es Peter Cartwright y desde este momento, ustedes trabajan para mí y para mi familia.
Una fuerte carcajada por parte de los cinco hizo eco en cada rincón del avión. Peter frunció el ceño y se dispuso a reír por un momento junto a ellos, pensando que merecían un momento agradable antes de su merecida intervención.
—Mira anciano -hablo Louis sin temor-. Será mejor que te disculpes y te largues, estamos cansados por el viaje y queremos ir al hotel para descansar antes de ir a divertirnos a la playa.
Louis se levantó con toda la confianza del mundo y con su brazo dio un empujón a Peter para quitarlo del camino. Pero el anciano, como había sido llamado anteriormente, con mucha más fuerza  lo arrojo a su asiento logrando llamar la atención de todos y haciendo empalidecer a Louis.
—Louis Tomlinson, pronto te enseñare lo que significa la palabra respeto –le dijo Peter-. Ya arreglare esas personalidades tan groseras que llevan cargando por años.
El señor Cartwright arreglo su saco y dio la media vuelta para bajar del avión, pero antes de salir se giró hacia los chicos.
—En cuanto razonen y estén preparados para salir, una camioneta los estará esperando afuera, sus pertenencias ya no están a bordo si no en camino a mi casa. Les recomiendo que no tarden mucho tiempo o el transporte se ira y tendrán que caminar varios kilómetros para llegar a mi mansión. Bienvenidos a Tennessee chicos.
Horas después y unos cuantos kilómetros hacia el este, las hijas de Peter llegaban a la propiedad y las grandes puertas principales de la mansión Cartwright se abrían después de haber estado años bloqueadas por un pesado candado. Una nube de polvo se alzó hacia las seis chicas y sus acompañantes, y nadie pudo entrar hasta que la nube se dispersó.
Las primeras en ingresar fueron las gemelas Celeste y Belén, seguidas por sus cuatro hermanas: Carolina, Emily, Skylett y Heather. Ya adentro, las hermanas se quedaron en la estancia principal observando asombradas cada detalle de la casa en la que vivieron su feliz niñez y pasaron sus últimos minutos con su madre, Meredith. Mientras, sus chóferes subían a las habitaciones para dejar las pesadas maletas de las Cartwright en su lugar, y después de terminar sus cortas tareas que consistían en dejar la casa un poco más decente, retirarse.
—Habrá mucho que ordenar aquí -índico Belén, observando las blancas y polvorientas sábanas que cubrían gran parte de los muebles-. No pienso dormir en este lugar hasta que esté completamente limpio.
—La limpiadora compulsiva que llevas dentro nunca te abandona hermana -se dijo para sí misma Heather, pero al notar la mirada de Belén supo que lo había dicho en voz alta e inmediatamente agrego más dialogo-. Pero me parece correcto que quieras dormir en un lugar limpio y ordenado.
—Si me disculpan -interrumpió Emily-. Estoy cansada e iré a descansar un rato a mi antigua habitación, avísenme cuando llegue papá, necesito hablar con él.
—Cuando llegue papá o cuando lleguen los chicos -pensó en voz alta Heather. Cinco miradas se posaron en ella y la castaña se ruborizo-. Iré a mi habitación a taparme la boca con cinta adhesiva.
—Te ayudamos -dijeron Belén y Celeste al mismo tiempo.
Cuatro de las seis chicas desaparecieron de la estancia y solo quedaron Carolina y Skylett. La más pequeña se encontraba algo incomoda en la propiedad. No tenía recuerdos felices de Arkansas como sus hermanas mayores. Ni siquiera sabía cómo sería su vida en el campo después de tantos años viviendo en esa gran ciudad, y además, saber que compartiría techo con cinco desconocidos no le ayudaba a calmar sus nervios. Skylett miro a su hermana y se acercó a ella rodeándola con su brazo para dar apoyo. Aunque, el momento fraternal solo duro poco, ya que segundos después Peter y Evan aparecieron en la puerta.
—¿Ya no estas molesta conmigo? -pregunto Peter a Skylett.
A Skylett no le parecía correcta la decisión de su padre. Para ella, las personas superficiales y arrogantes jamás cambiaban.
—Esos chicos nunca cambiaran padre –contestó Skylett con frialdad-. Solo estás perdiendo tu tiempo y estás haciendo perder el mío para traerme a esta pocilga y alejarme de mis amistades.
—Con el tiempo me darás la razón hija.
La rubia mordió su lengua para no contestarle una grosería a Peter y comenzar una fuerte discusión, que era lo más común entre ellos. Así que, salió por la puerta directo a los establos donde su caballo preferido la esperaba. Carolina se acercó a su padre y lo abrazo.
—Yo no estoy molesta -dijo con una gran sonrisa-. Sé que Simon y tú quieren ayudar a esos chicos y estoy segura que lo lograran.
—Por lo menos una de las seis está a mi favor -contestó lanzándole una mirada a Evan para que se fuera.
—¿Dónde los dejaste? -pregunto Carolina, refiriéndose a los chicos-. ¿Por qué no entraron contigo, escaparon?
—Claro que no, están en la camioneta, se rehúsan a bajar.
Y Peter estaba en lo cierto. A unos diez metros del enorme portón, los chicos se encontraban al borde de la deshidratación en la camioneta. Peter, en un acto de maldad, había cerrado las puertas, subido las ventanas y dejado dos guardias para evitar que salieran hasta que ellos se disculparan y aceptaran entrar a la propiedad. Para lo cual, no faltaba mucho.
—¡No hay señal! ¿Por qué mierda no hay señal?-se desesperó Niall pateando la puerta con furia.
—¡Hey tú, no se patea la puerta! –le grito un guardia.
Niall asintió y volvió a su posición un poco intimidado por la mirada que le lanzo el guardia. Louis comenzó a burlarse de él.
—Nena –dijo el ojiazul.
—No comiencen a pelear –ordeno Zayn-. No estoy de humor para aguantarlos, aún sigo sin poder creer que Simon nos dejara a cargo de un loco que vive en medio de la nada y piensa que seremos sus sirvientas.
—Debí imaginarlo –continúo Harry-. ¡Como pudimos permitir que nos engañaran! ¿Ahora qué demonios vamos a hacer?
—Deja de quejarte José -le interrumpió Peter, abriendo la puerta de la camioneta-. Discúlpense ahora para que puedan salir, tienen que comer algo y no estoy de humor para aguantar sus aires de diva.
—Soy Harry no José -lo corrigió casi gritándole.
—Yo soy tu jefe ahora y te llamare como se me plazca, así que más te vale ir cambiando esa actitud -le amenazo.
—¿Cuánto tiempo estaremos aquí? -pregunto Niall con impaciencia.
—Eso dependerá de ustedes, de mí y de Simon. Pero, primero necesito hablarles de algo muy serio e importante para mí. Después, cuando me hayan escuchado, podrán hacer todas las preguntas que deseen.
—No escuchare nada de lo que tengas que hablar, me iré de aquí en cuanto pueda -aclaro Zayn-. Ni siquiera te darás cuenta cuando lo haga.
—Vas a escucharme, puberto, o sino comenzaras a trabajar desde ahora. Mis hijas están cansadas por el viaje y necesitan…
—¿Hijas? -pregunto Harry -. ¿No mencionaste nada de vivir con chicas?
—Mencione una familia, y justo de eso quería hablarles, de mis seis hijas –contesto Peter-. Vivirán con ellas y conmigo.
—Eso no será ningún problema -interrumpió Louis llevándose sus manos a la nuca.
—Simon me pidió que no fuera rudo con ustedes -siguió hablando, tratando de olvidar el comentario del ojiazul-. Pero no me dan confianza. Así que, les advierto, solo se acercaran a ellas cuando yo ordene, tendrán estrictamente prohibido entrar a sus habitaciones a menos que sea para limpiar, y si los veo molestándolas yo mismo me encargare de mandarlos a dormir a los establos con los caballos. ¿Entendido?
Los cinco asintieron sin decir una palabra, logrando que Peter sonriera satisfecho.
—Pueden bajar de la camioneta, los presentare con mis hijas y después Evan les dirá donde dormirán. Por ahora, a petición de Simon, descansaran y si gustan pueden salir a dar un paseo.
—¿No te da miedo que huyamos? -pregunto Zayn.
—De aquí no podrás salir hasta que yo lo ordene, tengo vigilancia por todas partes -respondió-. Y llámame señor Cartwright, insolente.
El moreno asintió bastante enojado y con ganas de golpear al hombre. El cual, justo cuando los chicos comenzaron a bajar, los detuvo.
—¿Y la disculpa?

Muy a su pesar, los cinco tuvieron que disculparse individualmente por su actitud para poder entrar a casa. Hasta entonces Peter les permitió la entrada, sin saber, que no solo los dejaba entrar en su casa por primera vez, si no también, a su vida y a la de sus hijas.
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Re: —I do...

Mensaje por Nothing. el Lun 16 Jun 2014, 6:37 pm

Rain. escribió:.
Louisa Smith & Robert Barker

Nombres de los Representantes: Louisa Hannah Smith {Kristen Stewart} | Robert George Barker {Liam Payne}.
Rol: Amor material.
Negocio familiar de ambos: La familia Smith es dueña de la empresa de comercio internacional mas importante a nivel mundial. La familia Barker de la editorial mas famosa en Europa.
Capitulo u O.S de tu autoría:
Capitulo:
El avión que trasladaba a la banda al continente americano llegaba al final de su viaje justo a las cinco de la mañana. Los chicos dormían plácidamente sobre los sillones de piel color beige de su jet privado, sin saber lo que les esperaba al bajar de su avión. Estaban tan exhaustos y concentrados en su sueño que no lograron darse cuenta cuando una de las puertas se abrió, dejando entrar una brisa helada que ni siquiera les hizo cosquillas. Por la misma puerta que segundos atrás había sido abierta entro un hombre de traje, alto y a pesar de sus cuarenta años aún mantenía todo su cabello, esté de un color cobrizo y sin ningún rastro de canas. Peter sonrió y cruzo sus brazos mientras observaba a los cinco jóvenes que desde ahora trabajarían para él y para sus seis adoradas hijas.
—Evan -se dirigió Peter al chico que se encontraba a sus espaldas-. Llama a Simon y dile que han llegado sanos y salvos.
—Sí señor.
El chico de tan solo 20 años de edad era la mano derecha de Peter. Evan conocía al señor Cartwright desde que podía recordar. Sus padres, quienes habían sido íntimos amigos de Peter, habían muerto en un terrible accidente automovilístico años atrás, y desde ese día, Peter le había dado un hogar a Evan junto a él y sus hijas. Ya que, su esposa Meredith había muerto recientemente, y Peter estaba seguro que las niñas encontrarían consuelo en aquel niño que al igual que ellas, había sentido aquel horrible dolor de perder a uno de su madre, o en ese caso, padre y madre.
Evan bajo del avión y Peter decidió que era hora de dar la bienvenida a los recién llegados. El señor comenzó a caminar por el ancho pasillo del jet con bastante confianza y en el camino les fue arrebatando los cobertores a los chicos de un jalón. Al sentir el frió que se colaba por la puerta abierta, comenzaron a despertar.
—¡Despierten inútiles, hoy tendrán mucho trabajo y si quieren comer tendrán que terminarlo antes del mediodía!
Niall fue el primero en abrir los ojos, preso por el mal humor que le provoco su sueño interrumpido. El rubio tomo su cobertor y se cubrió de nuevo dispuesto a seguir durmiendo. Sin embargo, Peter se dio cuenta y se lo arrebato por segunda vez.
—¡Quién demonios crees que eres para…!
Una mirada fría y matadora por parte de Peter le cerró la boca antes de terminar su oración. Los demás despertaron y se miraron confundidos ante la inesperada presencia de aquel desconocido que los había despertado con tanta agresividad y además les había insultado. Estaban asombrados de que un viejo cualquiera le faltara al respeto a la banda más exitosa del momento.
—¿Qué clase de recibimiento es este? -pregunto Liam, ofendido-. ¿Acaso no sabes quiénes somos? Será mejor que recompenses esto de inmediato antes de que hablemos pestes de la hospitalidad de este lugar.
—Yo los recibo como me venga en gana, y más vale que bajes el tono de voz pequeño insolente -respondió Peter.
—Te daré 60 segundos para que te disculpes, o llamare a nuestro representante para que nos saque de este lugar –amenazo Harry.
—Ignorare tu comentario –índico Peter revolviendo los rizos del chico-. Muy bien inútiles, antes de explicarles la razón de este recibimiento tan hostil, déjenme presentarme: mi nombre es Peter Cartwright y desde este momento, ustedes trabajan para mí y para mi familia.
Una fuerte carcajada por parte de los cinco hizo eco en cada rincón del avión. Peter frunció el ceño y se dispuso a reír por un momento junto a ellos, pensando que merecían un momento agradable antes de su merecida intervención.
—Mira anciano -hablo Louis sin temor-. Será mejor que te disculpes y te largues, estamos cansados por el viaje y queremos ir al hotel para descansar antes de ir a divertirnos a la playa.
Louis se levantó con toda la confianza del mundo y con su brazo dio un empujón a Peter para quitarlo del camino. Pero el anciano, como había sido llamado anteriormente, con mucha más fuerza  lo arrojo a su asiento logrando llamar la atención de todos y haciendo empalidecer a Louis.
—Louis Tomlinson, pronto te enseñare lo que significa la palabra respeto –le dijo Peter-. Ya arreglare esas personalidades tan groseras que llevan cargando por años.
El señor Cartwright arreglo su saco y dio la media vuelta para bajar del avión, pero antes de salir se giró hacia los chicos.
—En cuanto razonen y estén preparados para salir, una camioneta los estará esperando afuera, sus pertenencias ya no están a bordo si no en camino a mi casa. Les recomiendo que no tarden mucho tiempo o el transporte se ira y tendrán que caminar varios kilómetros para llegar a mi mansión. Bienvenidos a Tennessee chicos.
Horas después y unos cuantos kilómetros hacia el este, las hijas de Peter llegaban a la propiedad y las grandes puertas principales de la mansión Cartwright se abrían después de haber estado años bloqueadas por un pesado candado. Una nube de polvo se alzó hacia las seis chicas y sus acompañantes, y nadie pudo entrar hasta que la nube se dispersó.
Las primeras en ingresar fueron las gemelas Celeste y Belén, seguidas por sus cuatro hermanas: Carolina, Emily, Skylett y Heather. Ya adentro, las hermanas se quedaron en la estancia principal observando asombradas cada detalle de la casa en la que vivieron su feliz niñez y pasaron sus últimos minutos con su madre, Meredith. Mientras, sus chóferes subían a las habitaciones para dejar las pesadas maletas de las Cartwright en su lugar, y después de terminar sus cortas tareas que consistían en dejar la casa un poco más decente, retirarse.
—Habrá mucho que ordenar aquí -índico Belén, observando las blancas y polvorientas sábanas que cubrían gran parte de los muebles-. No pienso dormir en este lugar hasta que esté completamente limpio.
—La limpiadora compulsiva que llevas dentro nunca te abandona hermana -se dijo para sí misma Heather, pero al notar la mirada de Belén supo que lo había dicho en voz alta e inmediatamente agrego más dialogo-. Pero me parece correcto que quieras dormir en un lugar limpio y ordenado.
—Si me disculpan -interrumpió Emily-. Estoy cansada e iré a descansar un rato a mi antigua habitación, avísenme cuando llegue papá, necesito hablar con él.
—Cuando llegue papá o cuando lleguen los chicos -pensó en voz alta Heather. Cinco miradas se posaron en ella y la castaña se ruborizo-. Iré a mi habitación a taparme la boca con cinta adhesiva.
—Te ayudamos -dijeron Belén y Celeste al mismo tiempo.
Cuatro de las seis chicas desaparecieron de la estancia y solo quedaron Carolina y Skylett. La más pequeña se encontraba algo incomoda en la propiedad. No tenía recuerdos felices de Arkansas como sus hermanas mayores. Ni siquiera sabía cómo sería su vida en el campo después de tantos años viviendo en esa gran ciudad, y además, saber que compartiría techo con cinco desconocidos no le ayudaba a calmar sus nervios. Skylett miro a su hermana y se acercó a ella rodeándola con su brazo para dar apoyo. Aunque, el momento fraternal solo duro poco, ya que segundos después Peter y Evan aparecieron en la puerta.
—¿Ya no estas molesta conmigo? -pregunto Peter a Skylett.
A Skylett no le parecía correcta la decisión de su padre. Para ella, las personas superficiales y arrogantes jamás cambiaban.
—Esos chicos nunca cambiaran padre –contestó Skylett con frialdad-. Solo estás perdiendo tu tiempo y estás haciendo perder el mío para traerme a esta pocilga y alejarme de mis amistades.
—Con el tiempo me darás la razón hija.
La rubia mordió su lengua para no contestarle una grosería a Peter y comenzar una fuerte discusión, que era lo más común entre ellos. Así que, salió por la puerta directo a los establos donde su caballo preferido la esperaba. Carolina se acercó a su padre y lo abrazo.
—Yo no estoy molesta -dijo con una gran sonrisa-. Sé que Simon y tú quieren ayudar a esos chicos y estoy segura que lo lograran.
—Por lo menos una de las seis está a mi favor -contestó lanzándole una mirada a Evan para que se fuera.
—¿Dónde los dejaste? -pregunto Carolina, refiriéndose a los chicos-. ¿Por qué no entraron contigo, escaparon?
—Claro que no, están en la camioneta, se rehúsan a bajar.
Y Peter estaba en lo cierto. A unos diez metros del enorme portón, los chicos se encontraban al borde de la deshidratación en la camioneta. Peter, en un acto de maldad, había cerrado las puertas, subido las ventanas y dejado dos guardias para evitar que salieran hasta que ellos se disculparan y aceptaran entrar a la propiedad. Para lo cual, no faltaba mucho.
—¡No hay señal! ¿Por qué mierda no hay señal?-se desesperó Niall pateando la puerta con furia.
—¡Hey tú, no se patea la puerta! –le grito un guardia.
Niall asintió y volvió a su posición un poco intimidado por la mirada que le lanzo el guardia. Louis comenzó a burlarse de él.
—Nena –dijo el ojiazul.
—No comiencen a pelear –ordeno Zayn-. No estoy de humor para aguantarlos, aún sigo sin poder creer que Simon nos dejara a cargo de un loco que vive en medio de la nada y piensa que seremos sus sirvientas.
—Debí imaginarlo –continúo Harry-. ¡Como pudimos permitir que nos engañaran! ¿Ahora qué demonios vamos a hacer?
—Deja de quejarte José -le interrumpió Peter, abriendo la puerta de la camioneta-. Discúlpense ahora para que puedan salir, tienen que comer algo y no estoy de humor para aguantar sus aires de diva.
—Soy Harry no José -lo corrigió casi gritándole.
—Yo soy tu jefe ahora y te llamare como se me plazca, así que más te vale ir cambiando esa actitud -le amenazo.
—¿Cuánto tiempo estaremos aquí? -pregunto Niall con impaciencia.
—Eso dependerá de ustedes, de mí y de Simon. Pero, primero necesito hablarles de algo muy serio e importante para mí. Después, cuando me hayan escuchado, podrán hacer todas las preguntas que deseen.
—No escuchare nada de lo que tengas que hablar, me iré de aquí en cuanto pueda -aclaro Zayn-. Ni siquiera te darás cuenta cuando lo haga.
—Vas a escucharme, puberto, o sino comenzaras a trabajar desde ahora. Mis hijas están cansadas por el viaje y necesitan…
—¿Hijas? -pregunto Harry -. ¿No mencionaste nada de vivir con chicas?
—Mencione una familia, y justo de eso quería hablarles, de mis seis hijas –contesto Peter-. Vivirán con ellas y conmigo.
—Eso no será ningún problema -interrumpió Louis llevándose sus manos a la nuca.
—Simon me pidió que no fuera rudo con ustedes -siguió hablando, tratando de olvidar el comentario del ojiazul-. Pero no me dan confianza. Así que, les advierto, solo se acercaran a ellas cuando yo ordene, tendrán estrictamente prohibido entrar a sus habitaciones a menos que sea para limpiar, y si los veo molestándolas yo mismo me encargare de mandarlos a dormir a los establos con los caballos. ¿Entendido?
Los cinco asintieron sin decir una palabra, logrando que Peter sonriera satisfecho.
—Pueden bajar de la camioneta, los presentare con mis hijas y después Evan les dirá donde dormirán. Por ahora, a petición de Simon, descansaran y si gustan pueden salir a dar un paseo.
—¿No te da miedo que huyamos? -pregunto Zayn.
—De aquí no podrás salir hasta que yo lo ordene, tengo vigilancia por todas partes -respondió-. Y llámame señor Cartwright, insolente.
El moreno asintió bastante enojado y con ganas de golpear al hombre. El cual, justo cuando los chicos comenzaron a bajar, los detuvo.
—¿Y la disculpa?

Muy a su pesar, los cinco tuvieron que disculparse individualmente por su actitud para poder entrar a casa. Hasta entonces Peter les permitió la entrada, sin saber, que no solo los dejaba entrar en su casa por primera vez, si no también, a su vida y a la de sus hijas.
Al principio me dio un poquito de penita ellos, pero luego se me pasó con las actitudes que tenían xd. Me encantó, escribes bien y esta idea es buena. Sin errores y el guión largo como debe de ser.
Aceptada.
Mucha Suerte!
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Re: —I do...

Mensaje por Nothing. el Lun 16 Jun 2014, 8:17 pm

   
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Re: —I do...

Mensaje por azura. el Lun 16 Jun 2014, 9:22 pm

i want results right now?)
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Lun 16 Jun 2014, 9:39 pm

habia olvidado dejar mi ficha al rato la dejo
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Re: —I do...

Mensaje por Nothing. el Mar 17 Jun 2014, 2:33 pm

La esperaré!<3
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Mar 17 Jun 2014, 5:31 pm

Nothing. escribió:
Rain. escribió:.
Louisa Smith & Robert Barker

Nombres de los Representantes: Louisa Hannah Smith {Kristen Stewart} | Robert George Barker {Liam Payne}.
Rol: Amor material.
Negocio familiar de ambos: La familia Smith es dueña de la empresa de comercio internacional mas importante a nivel mundial. La familia Barker de la editorial mas famosa en Europa.
Capitulo u O.S de tu autoría:
Capitulo:
El avión que trasladaba a la banda al continente americano llegaba al final de su viaje justo a las cinco de la mañana. Los chicos dormían plácidamente sobre los sillones de piel color beige de su jet privado, sin saber lo que les esperaba al bajar de su avión. Estaban tan exhaustos y concentrados en su sueño que no lograron darse cuenta cuando una de las puertas se abrió, dejando entrar una brisa helada que ni siquiera les hizo cosquillas. Por la misma puerta que segundos atrás había sido abierta entro un hombre de traje, alto y a pesar de sus cuarenta años aún mantenía todo su cabello, esté de un color cobrizo y sin ningún rastro de canas. Peter sonrió y cruzo sus brazos mientras observaba a los cinco jóvenes que desde ahora trabajarían para él y para sus seis adoradas hijas.
—Evan -se dirigió Peter al chico que se encontraba a sus espaldas-. Llama a Simon y dile que han llegado sanos y salvos.
—Sí señor.
El chico de tan solo 20 años de edad era la mano derecha de Peter. Evan conocía al señor Cartwright desde que podía recordar. Sus padres, quienes habían sido íntimos amigos de Peter, habían muerto en un terrible accidente automovilístico años atrás, y desde ese día, Peter le había dado un hogar a Evan junto a él y sus hijas. Ya que, su esposa Meredith había muerto recientemente, y Peter estaba seguro que las niñas encontrarían consuelo en aquel niño que al igual que ellas, había sentido aquel horrible dolor de perder a uno de su madre, o en ese caso, padre y madre.
Evan bajo del avión y Peter decidió que era hora de dar la bienvenida a los recién llegados. El señor comenzó a caminar por el ancho pasillo del jet con bastante confianza y en el camino les fue arrebatando los cobertores a los chicos de un jalón. Al sentir el frió que se colaba por la puerta abierta, comenzaron a despertar.
—¡Despierten inútiles, hoy tendrán mucho trabajo y si quieren comer tendrán que terminarlo antes del mediodía!
Niall fue el primero en abrir los ojos, preso por el mal humor que le provoco su sueño interrumpido. El rubio tomo su cobertor y se cubrió de nuevo dispuesto a seguir durmiendo. Sin embargo, Peter se dio cuenta y se lo arrebato por segunda vez.
—¡Quién demonios crees que eres para…!
Una mirada fría y matadora por parte de Peter le cerró la boca antes de terminar su oración. Los demás despertaron y se miraron confundidos ante la inesperada presencia de aquel desconocido que los había despertado con tanta agresividad y además les había insultado. Estaban asombrados de que un viejo cualquiera le faltara al respeto a la banda más exitosa del momento.
—¿Qué clase de recibimiento es este? -pregunto Liam, ofendido-. ¿Acaso no sabes quiénes somos? Será mejor que recompenses esto de inmediato antes de que hablemos pestes de la hospitalidad de este lugar.
—Yo los recibo como me venga en gana, y más vale que bajes el tono de voz pequeño insolente -respondió Peter.
—Te daré 60 segundos para que te disculpes, o llamare a nuestro representante para que nos saque de este lugar –amenazo Harry.
—Ignorare tu comentario –índico Peter revolviendo los rizos del chico-. Muy bien inútiles, antes de explicarles la razón de este recibimiento tan hostil, déjenme presentarme: mi nombre es Peter Cartwright y desde este momento, ustedes trabajan para mí y para mi familia.
Una fuerte carcajada por parte de los cinco hizo eco en cada rincón del avión. Peter frunció el ceño y se dispuso a reír por un momento junto a ellos, pensando que merecían un momento agradable antes de su merecida intervención.
—Mira anciano -hablo Louis sin temor-. Será mejor que te disculpes y te largues, estamos cansados por el viaje y queremos ir al hotel para descansar antes de ir a divertirnos a la playa.
Louis se levantó con toda la confianza del mundo y con su brazo dio un empujón a Peter para quitarlo del camino. Pero el anciano, como había sido llamado anteriormente, con mucha más fuerza  lo arrojo a su asiento logrando llamar la atención de todos y haciendo empalidecer a Louis.
—Louis Tomlinson, pronto te enseñare lo que significa la palabra respeto –le dijo Peter-. Ya arreglare esas personalidades tan groseras que llevan cargando por años.
El señor Cartwright arreglo su saco y dio la media vuelta para bajar del avión, pero antes de salir se giró hacia los chicos.
—En cuanto razonen y estén preparados para salir, una camioneta los estará esperando afuera, sus pertenencias ya no están a bordo si no en camino a mi casa. Les recomiendo que no tarden mucho tiempo o el transporte se ira y tendrán que caminar varios kilómetros para llegar a mi mansión. Bienvenidos a Tennessee chicos.
Horas después y unos cuantos kilómetros hacia el este, las hijas de Peter llegaban a la propiedad y las grandes puertas principales de la mansión Cartwright se abrían después de haber estado años bloqueadas por un pesado candado. Una nube de polvo se alzó hacia las seis chicas y sus acompañantes, y nadie pudo entrar hasta que la nube se dispersó.
Las primeras en ingresar fueron las gemelas Celeste y Belén, seguidas por sus cuatro hermanas: Carolina, Emily, Skylett y Heather. Ya adentro, las hermanas se quedaron en la estancia principal observando asombradas cada detalle de la casa en la que vivieron su feliz niñez y pasaron sus últimos minutos con su madre, Meredith. Mientras, sus chóferes subían a las habitaciones para dejar las pesadas maletas de las Cartwright en su lugar, y después de terminar sus cortas tareas que consistían en dejar la casa un poco más decente, retirarse.
—Habrá mucho que ordenar aquí -índico Belén, observando las blancas y polvorientas sábanas que cubrían gran parte de los muebles-. No pienso dormir en este lugar hasta que esté completamente limpio.
—La limpiadora compulsiva que llevas dentro nunca te abandona hermana -se dijo para sí misma Heather, pero al notar la mirada de Belén supo que lo había dicho en voz alta e inmediatamente agrego más dialogo-. Pero me parece correcto que quieras dormir en un lugar limpio y ordenado.
—Si me disculpan -interrumpió Emily-. Estoy cansada e iré a descansar un rato a mi antigua habitación, avísenme cuando llegue papá, necesito hablar con él.
—Cuando llegue papá o cuando lleguen los chicos -pensó en voz alta Heather. Cinco miradas se posaron en ella y la castaña se ruborizo-. Iré a mi habitación a taparme la boca con cinta adhesiva.
—Te ayudamos -dijeron Belén y Celeste al mismo tiempo.
Cuatro de las seis chicas desaparecieron de la estancia y solo quedaron Carolina y Skylett. La más pequeña se encontraba algo incomoda en la propiedad. No tenía recuerdos felices de Arkansas como sus hermanas mayores. Ni siquiera sabía cómo sería su vida en el campo después de tantos años viviendo en esa gran ciudad, y además, saber que compartiría techo con cinco desconocidos no le ayudaba a calmar sus nervios. Skylett miro a su hermana y se acercó a ella rodeándola con su brazo para dar apoyo. Aunque, el momento fraternal solo duro poco, ya que segundos después Peter y Evan aparecieron en la puerta.
—¿Ya no estas molesta conmigo? -pregunto Peter a Skylett.
A Skylett no le parecía correcta la decisión de su padre. Para ella, las personas superficiales y arrogantes jamás cambiaban.
—Esos chicos nunca cambiaran padre –contestó Skylett con frialdad-. Solo estás perdiendo tu tiempo y estás haciendo perder el mío para traerme a esta pocilga y alejarme de mis amistades.
—Con el tiempo me darás la razón hija.
La rubia mordió su lengua para no contestarle una grosería a Peter y comenzar una fuerte discusión, que era lo más común entre ellos. Así que, salió por la puerta directo a los establos donde su caballo preferido la esperaba. Carolina se acercó a su padre y lo abrazo.
—Yo no estoy molesta -dijo con una gran sonrisa-. Sé que Simon y tú quieren ayudar a esos chicos y estoy segura que lo lograran.
—Por lo menos una de las seis está a mi favor -contestó lanzándole una mirada a Evan para que se fuera.
—¿Dónde los dejaste? -pregunto Carolina, refiriéndose a los chicos-. ¿Por qué no entraron contigo, escaparon?
—Claro que no, están en la camioneta, se rehúsan a bajar.
Y Peter estaba en lo cierto. A unos diez metros del enorme portón, los chicos se encontraban al borde de la deshidratación en la camioneta. Peter, en un acto de maldad, había cerrado las puertas, subido las ventanas y dejado dos guardias para evitar que salieran hasta que ellos se disculparan y aceptaran entrar a la propiedad. Para lo cual, no faltaba mucho.
—¡No hay señal! ¿Por qué mierda no hay señal?-se desesperó Niall pateando la puerta con furia.
—¡Hey tú, no se patea la puerta! –le grito un guardia.
Niall asintió y volvió a su posición un poco intimidado por la mirada que le lanzo el guardia. Louis comenzó a burlarse de él.
—Nena –dijo el ojiazul.
—No comiencen a pelear –ordeno Zayn-. No estoy de humor para aguantarlos, aún sigo sin poder creer que Simon nos dejara a cargo de un loco que vive en medio de la nada y piensa que seremos sus sirvientas.
—Debí imaginarlo –continúo Harry-. ¡Como pudimos permitir que nos engañaran! ¿Ahora qué demonios vamos a hacer?
—Deja de quejarte José -le interrumpió Peter, abriendo la puerta de la camioneta-. Discúlpense ahora para que puedan salir, tienen que comer algo y no estoy de humor para aguantar sus aires de diva.
—Soy Harry no José -lo corrigió casi gritándole.
—Yo soy tu jefe ahora y te llamare como se me plazca, así que más te vale ir cambiando esa actitud -le amenazo.
—¿Cuánto tiempo estaremos aquí? -pregunto Niall con impaciencia.
—Eso dependerá de ustedes, de mí y de Simon. Pero, primero necesito hablarles de algo muy serio e importante para mí. Después, cuando me hayan escuchado, podrán hacer todas las preguntas que deseen.
—No escuchare nada de lo que tengas que hablar, me iré de aquí en cuanto pueda -aclaro Zayn-. Ni siquiera te darás cuenta cuando lo haga.
—Vas a escucharme, puberto, o sino comenzaras a trabajar desde ahora. Mis hijas están cansadas por el viaje y necesitan…
—¿Hijas? -pregunto Harry -. ¿No mencionaste nada de vivir con chicas?
—Mencione una familia, y justo de eso quería hablarles, de mis seis hijas –contesto Peter-. Vivirán con ellas y conmigo.
—Eso no será ningún problema -interrumpió Louis llevándose sus manos a la nuca.
—Simon me pidió que no fuera rudo con ustedes -siguió hablando, tratando de olvidar el comentario del ojiazul-. Pero no me dan confianza. Así que, les advierto, solo se acercaran a ellas cuando yo ordene, tendrán estrictamente prohibido entrar a sus habitaciones a menos que sea para limpiar, y si los veo molestándolas yo mismo me encargare de mandarlos a dormir a los establos con los caballos. ¿Entendido?
Los cinco asintieron sin decir una palabra, logrando que Peter sonriera satisfecho.
—Pueden bajar de la camioneta, los presentare con mis hijas y después Evan les dirá donde dormirán. Por ahora, a petición de Simon, descansaran y si gustan pueden salir a dar un paseo.
—¿No te da miedo que huyamos? -pregunto Zayn.
—De aquí no podrás salir hasta que yo lo ordene, tengo vigilancia por todas partes -respondió-. Y llámame señor Cartwright, insolente.
El moreno asintió bastante enojado y con ganas de golpear al hombre. El cual, justo cuando los chicos comenzaron a bajar, los detuvo.
—¿Y la disculpa?

Muy a su pesar, los cinco tuvieron que disculparse individualmente por su actitud para poder entrar a casa. Hasta entonces Peter les permitió la entrada, sin saber, que no solo los dejaba entrar en su casa por primera vez, si no también, a su vida y a la de sus hijas.
Al principio me dio un poquito de penita ellos, pero luego se me pasó con las actitudes que tenían xd. Me encantó, escribes bien y esta idea es buena. Sin errores y el guión largo como debe de ser.
Aceptada.
Mucha Suerte!
Gracias por aceptarla, espero resultados  
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Mar 17 Jun 2014, 6:19 pm


Jenny & Edward



Nombres de los Representantes: Harry Styles| Kylie Jenner
Rol: Amor Material
Negocio familiar de ambos: edito
Capitulo u O.S de tu autoría:
escrito uno:
El cielo llora conmigo. Me llega el olor a tierra mojada y sin previo aviso caigo al suelo. Mi desdicha aumenta conforme el tiempo pasa. Fui engañada por mi supuesto “novio/mejor amigo”. Le entregué toda mi confianza y la rechazo como si no valiera nada. Me levanto y corro hacia mi casa con rapidez deseando que todo mi alrededor desapareciera, pero nada ocurre. ¿Por qué me tuve que enamorar del más canalla del mundo? No debí conocerlo, el solo hizo mi vida miserable y me ilusionó. Solo fui un juego para él, uno con el que se divirtió mucho.


— ¿Qué pasa niña? — Pregunta mi madre — ¿Qué es lo que ha ocurrido? — no respondo, no quiero hacerlo. Nota mis ojos rojos e hinchados y se preocupa. Mi pecho sube y baja con respiraciones rápidas y alteradas, estoy furiosa y triste… muy triste.


— Nada madre, simplemente fue un mal día en el instituto — mentirosa, ese no es el motivo. Pero no se lo puedo decir, ella aprecia mucho a Matt y se decepcionaría si se enterara.


— No te creo Jacy, pero si no me quieres decir no puedo hacer nada. — Me mira con decepción.
*No madre, no me mires así… si te digo lo que me pasa romperé tu corazón.*
Se voltea y se va. Quiero correr hacia ella y decirle cuanto la quiero, pero no debo. Subo hacia mi habitación y corro hacia mi cama. Necesito desahogarme. Tomo mi diario y comienzo a escribir con fluidez.


“La chica es arrojada como trapo sucio. En su mejilla está plasmada  una marca roja en forma de mano. Llora como si no hubiera mañana. Una vez más sufre a causa de su madre y sus arranques de violencia mientras está sumida en las drogas. Quiere enfrentarla, pero si lo hace seguro ella la echa de casa y no la dejara regresar jamás. Ella está enferma y solo puede ser ayudada ingresando a un centro de rehabilitación.”


Dejo mi diario de lado y suspiro, mi mente vaga por los momentos en los cuales fui de verdad feliz, son como unos cuatro o cinco… no más.


El primero fue mi cumpleaños número seis, recuerdo haber estado jugando todo el día con mis muñecas imaginando como seria cuando encontrara a mi príncipe azul. Aunque en ese momento no me daba cuenta que los príncipes solo existen en los cuentos de hadas. Entonces llegó Matt, sus ojos azules me veían con ternura y me sonreía con gracia.  Me entregó una cajita con chocolates en forma de conejo, ese fue mi primer momento de felicidad… y todo gracias a Matt.


El segundo fue el mi primer día de secundaria a la edad de doce años. Caminaba por los pasillos de la escuela con temor, no tenía ningún amigo más que “Matty”,  pero en ese momento me había distanciado de el por una pelea y no le había hablado por una semana. En ese momento me arrepentía de haberme peleado a causa de su novia, ella no me dejaba estar con él y se notaba desde luego que el la prefería mil veces (cosa que en ningún momento negó), y como toda niña me puse celosa y le replique de cosas que no valen la pena recordar. En fin pasaban los minutos y mi soledad incrementaba. Sentí una mano en mi hombro, miré hacia atrás y ahí estaba el. Me tendió un papelito el cual decía. “Perdoname, yo te quiero más a ti que a ella.” Me sentí tan conmovida que lo abrace fuertemente y le besé las dos mejillas.


El tercero fue más común y sencillamente mi favorito de los tres. Estaba vestida con un tutú a la edad de quince años, iba a bailar el lago de los cisnes. Salí a escena y baile con gracia y destreza. Amaba y amo bailar. Mis pasos eran ligeros y hermosos. Mientras bailaba sentía una mirada sobre mí, la busque por el gran auditorio y ahí estaba Matt quien me sonreía. Esa fue la primera vez que sentí las llamadas, mariposas en el estómago.


La cuarta vez fue la única que no me ocurrió con él a la edad de dieciocho, jugaba con mi celular a “temple run”, cuando sonó la puerta. En ese entonces la flojera me superaba y no tenía fuerzas para levantarme siquiera un poco. Grité lo más fuerte que pude un gran pase y los golpes cesaron. Me entró la curiosidad y a duras penas me levanté de la cama. En el marco de la puerta estaba mi hermano Jamie el cual no veía desde mis nueve años. Corrí hacia el con emoción. Mi hermanito había vuelto.


Recuerdo mis momentos felices y me entra la melancolía. Casi todos fueron gracias a él y ahora no lo tengo junto a mí. Lo mejor es olvidarlo y seguir mi vida como si nada, pero aunque trato no puedo. Lo amo y nada puedo hacer contra éste sentimiento. Tal vez no debí enamorarme y seguir siendo su amiga como en un principio, pero su belleza me gano. Y como siempre el triunfo dejándome un corazón roto. Dándome falsas ilusiones.
escrito dos:
No veo nada, volteo hacia los lados y lo único que me rodea es obscuridad pura, no hay principio ni fin. El frio se impregna bajo las delgadas telas de mi ropa haciéndome querer agarrar una manta y arroparme con ella. Estoy atada de pies a cabeza y sentada en una silla. Se escuchan susurros, susurros que conforme el tiempo pasa se vuelven más fuertes y roncos. Hay una persona cerca, pero no la puedo ver. Se me acerca y acaricia mi cara… de la nada me da una cachetada y me besa. Trato de luchar pero él es mucho más fuerte que yo. Sus manos me rodean y me aprietan a él. Entonces me doy cuenta de que solo soy una humana, no puedo hacer nada contra él. Me suelta de golpe y da media vuelta dejándome sola de nuevo. Se escucha mi respiración agitada y mis tripas suenan por el hambre. No sé cuánto tiempo he estado aquí, y la verdad no me importa mucho. Solo quiero salir ya…


Todas las historias que me contaron de niña eran ciertas. Los monstruos existen, y no son buenos. Alguien me tiene atrapada, mi último recuerdo son las campanas de mi boda sonando fuertemente, junto con el sonido de un disparo y gritos desgarradores, de ahí todo es negro. Quiero irme ya, quiero ver a mi esposo sonreír y decirle cuanto lo amo. Pero aunque eso sea lo que más quiero no creo que sea posible. Cierro los ojos fuertemente deseando que todo desaparezca y los abro,  estoy con mi ex-novio “muerto”, en la pradera a la que siempre íbamos, pasto verde, cielo azul, y un radiante sol que nos da calor. Él está en la colina del gran árbol viejo. Sus mejillas son rojizas y redondas, me encanta acariciarlas. Me ve y sonríe de forma maliciosa, eso me desconcierta. Se acerca a mí de forma lenta y sus ojos se tiñen de negro sin darme la oportunidad de distinguir el iris de la pupila.


Trato de escapar corriendo hacia abajo pero en un segundo esta frente a mí con unos puntiagudos colmillos. Me susurra en voz baja “esto solo dolerá un poco” y me muerde directamente en el cuello. Regreso a la realidad y él está aquí viéndome fijamente. Se percata de mi temor. Sonríe como hace unos momentos causándome más miedo del que pude haber imaginado alguna vez. ¿Por qué lo hace? ¿Qué hice para merecer esto? Al rato lo veo enseguida de mí, después atrás. Es rápido, casi como si pudiera tele-transportarse. Entonces me despierto, estoy en mi cuarto. Mi madre grita que me levante que hoy es el día de mi boda, recuerdo mi sueño y me estremezco, entonces todo encaja…


Era solo un sueño, pero también lo era una advertencia. Él no es quien dice ser, él es quien me tenía atrapada y su muerte fue toda una mentira. Mi mente me advierte de lo que puede ocurrir, no sé cómo voy a evitarlo para que no pase, pero lo hare a como dé lugar. Así lo tenga que hacer yo misma.
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Mar 17 Jun 2014, 6:19 pm

arriba está mi ficha espero este bien
pd: mi canción favorita es good girls
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Mar 17 Jun 2014, 9:07 pm


Danielle Burns&Ethan Crawford


Nombres de los Representantes: (Danielle Burns) Gabriella Wilde | (Ethan Crawford) Alex Pettyfer
Rol: ¿El primer amor nunca se olvida?
Negocio familiar de ambos: La familia Burns desde hace varios años atrás han sido de un gran prestigio mundial, gracias a su negocio en aparatos electrónicos, la familia Crawford es bien reconocida gracias a aquella empresa de telecomunicaciones, reconocida a nivel nacional.
Capitulo u O.S de tu autoría: here.
Otro escrito.:
—Te ves hermosa. —comenta mi madre detrás de mí, acompañada de una radiante sonrisa. Me miro en el espejo por enésima vez y lo único que logra salir de mí es una mueca; mis ojos están hinchados, pero gracias al maquillaje, parece como si fuera una futura novia feliz, solamente falta ponerme el vestido y en menos de una hora, sería la "Señora de Wheeler"
—Vamos, quita esa cara Delilah, que tu futuro esposo, te verá mal y no sé qué otra cosa le puedes inventar.
—Pero, ver a la novia antes de la boda, es de mala suerte así que cuando él me vea, yo seré la mujer que sueña tener y la esperanza de todos ustedes. —respondo con cierta ironía.
—Ya vas a empezar, al final me lo vas a agradecer. —pone los ojos en blanco. —Te dejo, tienes media hora para bajar o iré a rastras por ti. —asiento y por fin, decide dejarme en paz. ¡Pensé que nunca se iría! doy una voltereta de la felicidad imaginaría, después de tres insoportables horas, me siento tranquila.
Sé que esto, es lo más importante que le puede pasar a mi papá en toda su vida, si no me casara con Patrick, mi familia estaría prácticamente en la calle, soy la única esperanza para ellos. Pero, por una obvia razón no puedo evitar sentirme tan mal, siento un enorme nudo en mi garganta. Me paro de aquella silla y decido buscar algo, que hace años no veía; debajo de mi cama saco una enorme caja de madera, llena de polvo… sé que si la veo, varios recuerdos aparecerán y me será inútil olvidarme de él, pero una parte de mí, ansiaba volver a sentirse viva, aunque fuera con solo recuerdos.
Doy un largo suspiro y por fin decido rebuscar todo lo que se encuentra ahí, varías lágrimas comenzaron a descender de mí. Había una foto, en dónde salíamos él y yo haciendo caras graciosas, otra en donde nos besábamos, la primera vez que me enseñó a andar en bicicleta… me sentía un asco de persona.
—Como te extraño. —susurro. —Perdóname, en serio… espero que algún día me perdones, nunca te podré olvidar, te lo prometo. —percibo que alguien se asoma detrás de la puerta y logro distinguir aquellos ojos verdes de Lucy, rápidamente, borro las pequeñas lágrimas que tenía en mi rostro.
— ¿Puedo pasar? —murmura.
—Claro.
— ¿Estás bien? —indaga, con cierto tono de preocupación. Ella era mi hermana menor, la que más quería de todos, así que no podía ocultarle nada.
— ¿La verdad? Me siento fatal.
—Lo extrañas ¿cierto?
—Demasiado.
— ¿Y qué pasaría si él regresara, aún te casarías con Patrick? —aquella pregunta, me había dejado perpleja, y siendo sincera, no sabía que contestar, porque por una parte, estaba mi familia y por otra, mi felicidad.
—No… no lo sé. —confieso, mordiéndome el labio inferior.
—Si yo estuviera en tu lugar, lucharía por mi felicidad, sin importar lo que pasara, desde que él se fue, tu sonrisa cambió, ya no eres la misma persona de antes.
—Pero él ya no está aquí, me dejó sin importarle mis sentimientos; a veces es mejor estar con una persona a la que no quieres para nunca salir lastimada.
— ¿Por eso te casarás con Patrick? —Lucy cruza los brazos, sabía que estaba molesta.
—Exacto.
—Pues, déjame decirte que estás muy mal. ¿Acaso vas a ser infeliz siempre? ¿No piensas tener hijos y extasiarte de las cosas grandiosas que te da la vida?
—La vida no es un cuento de hadas, Lucy, no va a llegar mi príncipe azul en un caballo blanco, para rescatarme. —acoté sarcásticamente. —Y si me perdonas, tengo que terminar de arreglarme para mi boda.
—Tú no eres así. —me mira con decepción y a los pocos segundos desaparece. Siento una pequeña carga de conciencia y es bochornoso sentirme así, tal vez me porté muy grosera con ella, porque sabía que en el fondo tenía razón.
Doy un largo suspiro y decido seguir hurgando  aquella cajita de hace unos instantes; habían algunos cd’s, las canciones que más nos gustaban a él y a mí, en realidad él y yo éramos tan iguales, que algunas veces eso me asustaba. Sutilmente mi mente viaja al pasado, reviviendo algunos de los mejores momentos con él:

— ¡Plain White T’s! Hey there Delilah. —comento fascinada, escuchando plácidamente el disco que había puesto él, hace unos segundos. Me encuentro acostada en el cómodo suelo de su cuarto, jugando a tratar de adivinar canciones; él me regala una sonrisa y se recuesta a mi lado, cierro mis ojos, dejándome llevar por la canción.
—Hey there Delilah I’ve got so much left to stay, if every simple song I wrote to you would take your breath away. I’d write it all. Even more in love with me you’d fall. —susurra esa estrofa, abro mis ojos como plato, y lo encuentro mirándome tiernamente, me acerco aún más a él, chocando nuestras respiraciones y deseando probar sus labios, hace unas semanas mis sentimientos estaban confundidos, por un momento había llegado a pensar que él me gustaba, pero ahora… estaba más que segura.
—Estoy enamorada de ti. —musito, él me regala una sonrisa de oreja a oreja, me acerco aún más a él y por fin, pasa lo que había añorado hace meses, nos besamos.


Aún sigo recordando cada momento en el que habíamos pasado juntos, y jamás se me habría pasado por la cabeza, que me llegaría a enamorar de mi mejor amigo y aún peor, que lo extrañaría, como lo extraño ahora.
Tomo mi celular, busco en mis contactos su número, y me quedo pensando unos segundos en llamarlo, sé que la última vez en la que él y yo hablamos, terminamos mal, pero ahora, si tan solo escuchara su voz… tal vez me llegaría a sentir feliz, como antes. Estoy a punto de llamarlo, pero varias ideas se me cruzan por la cabeza, ¿y si él ya conoció a otra persona? ¿Y si ya no quiere saber más de mí?
¿En qué demonios estás pensando Delilah? Tú estás a pocas horas de casarte, y en lugar de pensar en tu futuro esposo, piensas en un amor de tu juventud; mi conciencia me regaña y yo agacho la cabeza avergonzada, tenía razón, hacer eso, era una locura.


Faltaba media hora para por fin casarme, el vestido era muy bonito, pero por más que intentara en convencerme a mí misma en que todo esto era una buena idea, no lograba conseguirlo. Tocan la puerta con brusquedad y sé que solamente se trata de una persona.  
— ¿Ya estás lista? Delilah, ya tienes que bajar, todos te estamos esperando. —chilla mi madre, del otro lado de la puerta, pongo los ojos en blanco fastidiada.
— ¡En un rato bajo! Además, falta media hora mamá, llegaremos a tiempo.
—Más te vale. —noto que baja las escaleras, por la resonancia de sus tacones.
Decido que antes de irme, debía poner Plain White T’s y escuchar aquella canción, que significaba un millón de cosas para mí.

Hey there Delilah What’s it like in New York City? I’am a thousand miles away but girl tonight you look so pretty yes, you do.
La canción suena, y yo comienzo a llorar como una niña pequeña.
“Esa es nuestra canción, recuerda que yo siempre estaré a tu lado” recuerdo cada palabra que había dicho antes de irse. Nuevamente, la puerta de mi habitación resuena, sé que es la atosigadora de mi madre, aún tengo lágrimas en mi rostro, pero ahora, es lo que menos me importa, así que decido abrirle y gritarle en su cara que deje de estar molestando.
— ¡TE DIJE QUE YA CASI TERMINO! DEJA DE MOLESTAR. —inmediatamente abro la puerta para gritarle, pero al darme cuenta de quién se encontraba enfrente de mí, me quedo boquiabierta, no dudo ni un segundo y me abalanzo en él. Lo abrazo fuertemente, no puedo creer que esté aquí, comienzo a llorar aún más, pero ahora, no sé qué emoción tengo en ese momento.
A thousand miles seems pretty far But they’ve got planes and trains and cars. I’d walk to you if I had no other away. —susurra aquella estrofa de la canción contra mi oído, aún sin soltarme. Lo abrazo aún más fuerte, parece que todo esto fuera un sueño.
— ¿Estoy soñando? —lo miro a los ojos anonadada.
—No. —me dice sonriendo, se acerca a mí acortando distancia entre nosotros dos y me besa, posiciono mi mano en su rostro, y él me toma de la cintura alargando el beso, haciendo, que el resto del mundo dejara de importar y solamente me concentrara en él y yo, había extrañado tanto sus besos, su aroma, sus abrazos…  finalmente, deposita un tierno beso en mi frente.
—Tenía tanto miedo de perderte, quería explicarte que lo que pasó aquella vez, yo… —trató de hablar, pero lo interrumpí.
—Louis, eso no me importa ya, sé que fue un mal entendido, pero estaba tan angustiada por perderte, que hice todo ese escándalo.
—Pero creo, que el que terminó perdiendo a alguien fui yo. —me mira de arriba abajo, contemplando mi vestido de novia. —Te ves hermosa, pero creo que llegué tarde. —hace una mueca, y sus ojos se cristalizan al igual que los míos.
— ¡No! Llegaste a tiempo, tal vez todo lo que piensas está mal, necesito explicártelo, por favor, a la única persona que te amo es a ti. —mi voz cada vez se quebraba más, no quería perderlo, enserio, no quería.
—Te escucho…
Le conté todo lo que había pasado, que mis padres me habían obligado a casarme con Patrick, pero que yo nunca quise, porque a la única persona que quería era a él.
— ¿Y qué es lo que harás? —me pregunta angustiado, pero ahora, no tenía una respuesta concreta; no sabía que decir, así que me quedé callada.
—Veo que no dirás nada. —toma un suspiro y mira el techo, pensando en qué decirme. —No sé qué es lo que realmente sientes Delilah, pero yo no te quiero obligar a nada, si decides estar conmigo, ya sabes en dónde encontrarme. —me quedo paralizada, porque soy tan malditamente cobarde, que no lo puedo detener. Da unos pasos, y se retira de mi habitación. Y yo sigo sin saber qué hacer, que lo único que logro es soltar un sollozo y seguir llorando.

[…]


Mi padre está a un lado mío con un traje negro hecho a su medida, supongo que está más nervioso que yo.
—Hace meses que no veía a Louis ¿para qué te buscó? Creí que ya no se hablaban. —rompe el silencio de hace unos minutos, absortándome de mis ideas.
—Yo tampoco; solamente fue a desearme suerte con… Patrick. Siempre hemos sido los mejores amigos de toda la vida pá. —le regalo una media sonrisa. Nadie de mi familia se había enterado que yo tuve una relación por más de tres años con él, con excepción de Lucy.
—A tu madre no le agradó para nada que él fuera a visitarte.
—A ella nunca le agrada nada. —comento molesta.
— ¿Qué sucede contigo Delilah?
— ¿Qué sucede de qué?
— Desde que eras pequeña y lo conociste, siempre sonreías y créeme que tú iluminabas la casa con tus risas, pero ahora cuando se fue este chico, te veía triste, tu mirada se apagó, ahora, cuando hablé de él, pude notar un brillo en tus ojos, dime… ¿Estás enamorada de él? —aquella pregunta, me había dejado sin palabras, pero ya no me quería callar, debía de hacerle caso a Lucy y guiarme por mis sentimientos.
—Sí papá, he amado a Louis desde que lo conocí, su voz… su risa, cada acción que hace es especial para mí y jamás lograré sacarlo de mi corazón. —respondo con firmeza, él esboza una sonrisa.
—Entonces ¿qué estás haciendo aquí? —me pregunta curioso.
— ¿Es enserio? Todo esto lo hago por ustedes, jamás he estado enamorada de Patrick, nunca lo llegaré a querer.
—Eres la mejor hija que alguien pudiera tener, pero ¿sabes qué? En este aspecto manda a la mierda a tu familia, lucha mi amor, a mí me importa que seas feliz, y si Louis es tu felicidad, ve por él. —mis ojos se abrieron como platos y sentí una ilusión muy grande.
— ¿Es enserio? —le digo sorprendida y lo abrazo fuertemente.
—Muy enserio. Joven, deténgase aquí.  —le indica, al chofer que hace unos minutos nos llevaría a mi boda.
—Pero, ¿qué le dirás a los invitados, a mamá… a Patrick?
—Eso yo me lo inventaré, mientras tanto, vete y sé feliz, por favor. —asiento, le doy un beso en la mejilla, y bajo del auto. El vestido me estorba, pero quiero correr para llegar lo más pronto posible con él.


Toco una y otra vez la puerta de su casa, hasta que por fin me abren, me mira y ambos sonreímos, me abalanzo sobre él tirándolo al piso y nos besamos, como nunca.
—Creí que no vendrías. —susurra sobre mis labios.
—Prométeme que nunca me vas a volver a dejar. —me separo un poco de él.
—Y tú prométeme que si me llego a ir, solamente pensarás en casarte con migo y nadie más. —suelto una risita y le doy un suave golpe.
—No te volverás a ir. ¿O sí? —enarco una ceja.
— ¿Y dejarte sola de nuevo? No gracias. Quiero que sepas, que jamás te dejé de amar, tú siempre serás mi Delilah. —sonrío, y une mis labios con los suyos, ahora me siento realmente feliz, con la única persona que he amado y con la única que quiero compartir el resto de mis días.
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Re: —I do...

Mensaje por Invitado el Mar 17 Jun 2014, 9:08 pm

Espero que esté bien mi ficha si le falta algo, me dices c:
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Re: —I do...

Mensaje por azura. el Miér 18 Jun 2014, 3:39 pm

 
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Re: —I do...

Mensaje por deutch. el Sáb 28 Jun 2014, 10:34 am

¿Cuando cierras audiciones?
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Re: —I do...

Mensaje por Nothing. el Lun 07 Jul 2014, 12:33 am

Chias perdón por desaparecer, pero mi computadora dejó de funcionar de la nada. Aún la están arreglando, cuando la tenga aceptaré las fichas y me pondré al corriente.
Las audiciones seguirán abiertas hasta no se cuando xd. 
Besos xx.
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