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Capítulo 14

Mensaje por darko. el Mar 11 Nov 2014, 7:23 pm

CAPÍTULO 14

No había estado antes en esta oficina, siempre nos reuníamos en la sala de juntas de la última planta. El lugar es cálido a pesar de su altura, las paredes son de un color perla que contrasta con el color oscuro del suelo y las ventanas están abiertas a medias. Hay un escritorio metálico en el centro y un mueble alargado de algún tipo de pino pegado a la pared, sobre las dos superficies hay algunas fotos de él con la castaña del día en que lo conocí, supongo entonces que ella es su prometida, en realidad no puedo ni dudarlo, ojos grises, lindas facciones… es otra modelito de Victoria’s Secret que atrapa a un gran empresario. Nada fuera de lo común.

—Señorita Fox, ¿quiere sumar a sus cargos el de asesinato? —pregunta Payne con una voz de seda sacándome de mis cavilaciones.

—Usted sabe muy bien que yo no hice nada —chillo—. ¡Quiero que me explique ahora mismo que es lo que está pasando!

— ¿Qué es lo que está pasando? Pasa que usted es ahora una de las prófugas de la justicia más buscada en toda América. Pasa que usted estafo a mi socio valiéndose de sus armas en la cama. Pasa que ahora está metida hasta el fondo en negocios de mala muerte que no sabía que venían con el paquete Styles. ¡Pasa todo eso! ¿Acaso no lo entiende? ¿Cómo es que tiene el cinismo suficiente para venir y presentarse ante mí después de que me ha dejado en la quiebra? Oh, pero me alegra que le esté pasando todo esto, me alegra que todos los negocios sucios de Harry le queden a usted, él no se merece esto tanto como usted Fox. —Payne ha elevado el tono de voz mucho y con cada palabra que ha dicho se ha acercado a mí, ahora está a tan solo unos pasos, solo nos separa mi mano sosteniendo el arma apuntándole a él.

— ¡Mentira! Todo es una mentira. ¡Jamás dormiría con un hombre con él, o al menos no con esos fines! —digo caminando hacia atrás, pero él vuelve a acortar la distancia.

—Fox, nadie le creería eso. ¡Usted es una perra estafadora! Recalco, que bien que le haya salido el tiro por la culata. —Sus palabras son tan serias que comienzo a dudar de mi misma, pero no, él sabe muy bien qué es lo que está pasando ¿verdad?—. Yo le tenía fe Chloe, creí que tenía un futuro, y vaya que lo tendrá. Ahora vamos, haga lo que vino a hacer, ¡dispare!

—No soy una asesina, ya se lo he dicho. ¿En realidad, y aunque nos conozcamos tan poco, me creería capaz de hacer todo lo que dice? ¿Incluso de dispararle? —Puedo sentir una lágrima traicionera resbalando por mi mejilla, su mirada se torna un poco más benevolente y le veo observar a Zayn.

—Chloe, claro que no —dice el moreno y siento sus brazos rodeándome, inmediatamente me alejo.

— ¡Tu no me toques! ¡No tienes derecho! —digo. Perdió todas las posibilidades que tenía y cuando pudo no quiso, no veo porqué ahora quiere hacerse el bueno.

—Este tipo tiene todo que ver en esto, el fue la mente maestra ¿no lo entiendes? —dice Zayn, parece empujarme a que hale del gatillo.

—No. —Niego con la cabeza—. ¡No es así! Payne no… —susurro. En realidad a él es a quien más respeto le tenía, a su integridad, a todo. Miro al castaño, quiero saber qué es lo que piensa y puedo ver en su rostro algo de tristeza, quizás después de todo si sea culpable.

De nuevo un zumbido llama mi atención, meto la mano libre en el bolsillo de mi pantalón y saco mi celular.

— ¿Si?

—Nena he oído tu mensaje. Como mínimo me he quedado preocupada.

—Bien, ¿Qué vas a hacer? ¿Qué te dijo Sam?

—Llevamos ya una hora al teléfono. Chloe, todo está bien, no hay ninguna noticia que hable de ti, no hay nadie culpándote de nada, amiga sigues siendo tan pobre como siempre. Nadie ha tocado nada. —A pesar de que quiero reír y saltar por esto, sigo muy confundida.

— ¿Qué dices? Lo he comprobado yo misma.

— ¿Quién es? —pregunta Zayn.

— ¡Llamé personalmente! —respondo a Jenna ignorando al moreno.

—No ha cambiado nada. Te digo que no hay ni un centavo fuera de control.

— ¿Quién es? —Vuelve a preguntar, esta vez decido contestarle.

—Me dicen que no pasa absolutamente nada, Jenna y Sam están muy seguros de ello. —Zayn se tensa al igual que Payne.

—Son parte de ellos —dice lentamente.

—No te muevas de donde estas hasta que llegue —dice ella al otro lado la pelirroja, pero las palabras que me acaban de decir me han abofeteado fuertemente.

—Lane y Samerland hacen parte de esto. —Termina Zayn.

—Nena tengo otra llamada, dame tu dirección e iremos inmediatamente para allá. —Separo el teléfono de mi oreja y lo observo. Todo cuadra: las llaves en el auto de Jenna, el que Sam me viera tan raro y no me ayudara tal y como esperaba, que Jenna hiciera tantas preguntas sobre lo que me había pasado, que Jenna me prestara su auto sin importar nada, que viera a Dean esta noche… Cuelgo inmediatamente, pero creo que la rabia y la decepción me han afectado físicamente, el estomago comienza a dolerme y todo a mi alrededor da vueltas.

—Hay que salir de aquí —digo tocándome la frente con la mano que tiene el arma, ahora al mareo se le ha sumado la vibración del celular en mis manos, Jenna no dejara de insistir—. ¿Cómo han llegado hasta ellos?

Zayn se acerca hasta mi y toma el arma, lo veo todo tan, tan borroso.

—Yo no me preocuparía —dice quitando el seguro—. No está en tus manos. —Apunta a Payne. La gaseosa que le recibí más temprano me pasa por la mente y me doy cuenta de que ha planeado hasta el último detalle. Pierdo el equilibrio y mi cuerpo se va hacia atrás, chocando con la silla en la que el castaño estaba hacía unos minutos, luego caigo al suelo ya que esta rueda lejos de mí.

Escucho de nuevo ese ruido ensordecedor que me atacaba hacía unas horas y veo a Liam Payne caer frente a mí con la sangre manchando su camisa blanca, Zayn le ha disparado en el pecho y lo último que sus labios pronuncian antes de morir es un: «lo siento».

—Los teléfonos móviles se pueden interceptar ¿sabes? —dice con una sonrisa cínica—. Todas esas llamadas al banco mundial, todas esas historias que le contabas a Jenna, a Niall, todo nos lo decías a nosotros. Eras un blanco fácil, un ser con ideas de grandeza que se dejo llevar, Harry tenía razón, Niall y tu

caerían de una u otra manera, solo tenía que sugerirle la empresa a Niall y el creería que hacía lo mejor para ti. Y Liam, pobre Liam creyendo en alguien como tú, estuvo a punto de lanzar todo al caño hace unos minutos, eso no sirve Chloe, no sirve para nada. Incluso confió en tus capacidades aún cuando estuviste dispuesta a dejar a miles de familias sin con que comer —dice recordando el informe de la empresa de Oklahoma—. Y mi trabajo es el más fácil. —Sonríe—, solo tengo que deshacerme de ti, deberías agradecer que eso está en mis manos y que en serio me gustas, porque podría enviarte ahora mismo a la cárcel por todo lo que ya te he contado y encimarte el cadáver de Liam —dice devolviendo el arma a mi mano—. Pero no, aquí termino contigo. Adiós. —«Adiós, adiós, adi…». El eco de sus palabras se queda revoloteando en mi mente antes de sentir el ardor en mi pecho, cualquier intento por moverme es vano. Imágenes de mi vida pasan rápidamente: la sonrisa de Niall con cada idiotez que me decía, las “noches locas que tuve con Jenna”, el brillo en los ojos de Patrick la primera vez que me vio entrar a casa, el latir de mi corazón con cada beso que me di con el traidor que acaba de dispararme, y… el ángel…
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Capítulo 15

Mensaje por darko. el Miér 12 Nov 2014, 12:04 pm

CAPÍTULO 15

Tomo una gran bocanada de aire en cuanto abro los ojos, aún así mis pulmones no se sienten lo suficientemente llenos; estoy en una caja por la que apenas pasa la luz y el oxigeno. Golpeo con todas mis fuerzas y rompo la madera que me cubre. Dios, ¿Qué me ha pasado? Me siento y me doy cuenta de que estoy en un ataúd en una habitación natural bajo la tierra, todo está lleno de polvo y hay basura por todo lado. Me incorporo y salgo de la caja cayendo al suelo ya que esta se hallaba suspendida sobre un pequeño muro. El dolor corre por mis manos en cuanto toco el suelo y la arena deja pequeñas huellas sobre mi piel. Veo unas escaleras de piedra y gateo hacia ellas, haciendo uso de mis manos para llegar a la superficie, con todo esto terminaran destrozadas.

Alguien me ha dejado en el cementerio, la tierra árida y las lapidas me confirman que nunca antes lo había visto, ni había visitado a nadie aquí.

Camino varias millas con unos zapatos que solían ser tacones pero que ahora me hacen parecer un pato, aparte están roídos por las ratas y amenazan con hacer explotar mis pies debido a las ampollas que me han salido, ellos me han cambiado todo el vestuario, tengo un vestido “blanco” muy parecido al que uso Marilyn Monroe y que es tan conocido por tanta gente, algo que seguramente es de imitación y que solo usaron para burlarse de mí, todo a mi alrededor es muy rudimental: edificaciones en obra negra, sin ventanas, llenas de grafitis; vandalismo por todo lado; olores que jamás creí que existieran; niños sucios jugando con balones de trapo… Es obvio que ya no estoy en New York, ni siquiera cerca; también es obvio que ahora yo soy muy parecida a ellos, incluso podría pasar por uno de los suyos.

Llego a una carretera y pido un aventón a la civilización más cercana a un hombre que conduce una gran volqueta, supongo que en este punto el que me violen ya no representa un gran problema para mí. El hombre, “Juan Rodríguez” —un ser gordo y barbudo—, me habla todo el camino, realmente parece preocupado, o al menos eso es lo que su cara refleja, en realidad no puedo entender nada de lo que me dice y tampoco estoy para intentarlo. Solo he podido observar por la ventana, mirando el paisaje borroso y pensando en la magnitud de los cambios que mi vida ha tenido últimamente: Niall… le perdonaría lo que fuera, sería capaz de cualquier cosa por él y es muy triste darme cuenta de ello ahora, no le debí haber gritado, tenía razón, soy un monstruo y él ahora debe estar vagando perdido, sin nadie que le ayude ni le acompañe. Jenna… ¿Cómo pude desconfiar de mi mejor amiga? Creí siempre en quien menos debía, en Harry y su sonrisa encantadora que quedaba muy bien con sus estúpidos ojos, si no me hubiera quedado con él ni me hubiera visto tan tentada, nada de esto estaría sucediendo; de cualquier forma yo nunca firme, estoy casi segura de que no fue así, sin embargo todo el licor que bebí esa noche me nubla la mente y honestamente solo puedo recordar la parte en la que estuve con Zayn… Zayn, maldito infeliz, jamás había permitido a un sentimiento así nacer, y ahora que lo hago termino en México sin ningún objetivo aparente.

Y para colmo de males continúo con los ojos de Patrick clavados en mi memoria, preguntándome que fue lo que me llevo a odiarlo tanto, todos esos recuerdos de él ayudándome las últimas semanas han empañado los sentimientos oscuros que le guardaba, sin embargo el amor sigue sin estar vigente, aunque puedo sentir algo de gratitud naciendo. No, no es así, no sé, concluyo que merezco todo esto, además esas palabras del moreno aún están en mi mente, no dude ni un momento cuando di el sí para que cerraran esa empresa, sin importar nada más que mi ascenso. No soy nada más que una egoísta, siempre lo he sido y esa gratitud es tan solo un espectro de algo que quiero sentir.
Me revuelvo en el asiento, voy realmente incomoda, debido al calor, el cuero de la silla se pega a la piel desnuda de mis brazos y tengo que echar el cuerpo hacia adelante cada cierto tanto, pero no es solo eso… hay algo más, algo me ha molestado en la pelvis todo este tiempo pero hasta ahora tengo la capacidad suficiente para notarlo. Meto la mano bajo el vestido sin importar la forma en la que Juan me mira y toco el lugar en el que algo presiona mi piel, después de hacer un poco de fuerza saco un papel arrugado y viejo. Me acomodo de nuevo la tela sobre las piernas y desdoblo la hoja.

10/10/93 Town News

Marie Jane Sanders, internada en el Centro de Rehabilitación de North Bergen por ingerir drogas, se suicido en horas de la mañana al lanzarse desde el séptimo piso de la edificación. Murió luego de unos minutos a causa de una hemorragia interna que tuvo lugar en su cráneo. Al parecer la mujer de veintidós años se encontraba bajo los efectos de diversos analgésicos no aptos para su anatomía y que la sacaban de sí. Todo el asunto se suma a las demandas…


En realidad eso no me interesa, de hecho nada de esto me interesa de no ser por el apellido de la mujer, unas palabras más abajo llaman mi atención.

…dejando a su hija de tres años a los cuidados de su abuela, Lilian Johns.

Así que a eso se refería la señora Johns, o mi abuela. Maldición, ¿acaso nunca dejaran de llover sorpresas sobre mi? Nada ahora podría ser peor que saber que mi madre fue una drogadicta suicida y que mi abuela de sangre siempre me negó, que nunca me trato como parte de su familia y que me lanzo a una vida triste en la que nadie quería adoptarme, pasé diez años de mi vida sin sentir el amor de nadie, siendo despreciada por todos, forjando en mi mente la idea de que solo valdría si llegaba a ser una persona grande y llena de dinero, y todo es culpa de ella, de ella por no quererme, ni si quiera de Patrick que después de todo solo intento enseñarme. De cualquier forma eso le da sentido a mi vida y explica el por qué de que ni siquiera una rata como Zayn pudiera sentir algo más que gusto por mí: no valgo nada.
Me bajo la volqueta con cuidado de no lastimar más mis pies y camino lentamente hasta una pequeña tienda en donde pido un vaso de agua, la mujer en la puerta se muestra un poco reticente en un principio pero después de observarme mejor cede. Recuerdo haber leído alguna vez un artículo sobre el agua de grifo de algunos lugares de México, pero ahora no hago caso de nada que no sea el líquido frio deslizándose por mi garganta y la sensación de vacío en mi pecho.

Termino y me siento en el suelo, observando la gente pasar: parejas, familias, amigos.

Nada de lo que he hecho en mi vida podría hacerme sentir bien ahora, excepto quizás los momentos en los que hice feliz a Niall, literalmente su sonrisa rueda por mi cabeza y se queda en mi mente cada dos minutos. No, no puedo hacerle esto, él es mi mejor amigo y siempre lo será así él ya no me considere como tal. Me quito un mechón de cabello que me cubre la cara y me impulso hacia adelante para levantarme.

— ¿El consulado americano? —pregunto a un hombre que barre la acera haciendo uso de todas mis dotes artísticas para que me entienda. El hombre, que es más bajo que yo, me indica una dirección y me habla un poco en mi idioma, finalmente le entiendo y me voy hacia allá.


—Señor Harrison, me han ocurrido algunas cosas. —Niego con la cabeza al recordarlas mientras miro las uñas de mis manos llenas de tierra—. Es importante… —digo uniendo ideas pero él me interrumpe.

Shhhh. Shhh. Shhh —lo miro enojada, sin embargo sigue leyendo los formularios que ya he llenado—. Sin dinero, sin carné, sin pasaporte… ¿Qué le ha pasado? —Suspiro.

— ¿Por dónde empiezo? —Miro al vacio y hago memoria—. Es, es complicado.

—Siempre lo es —dice. Harrison es el hombre que han designado para atender mi caso, me dijeron que me colaboraría con todo y que no tardaría mucho, lo que no me dijeron es que todo era un engaño y que Harrison, el empleado más joven y calvo del lugar, es un completo inepto que apenas me toma enserio. Obviamente no le puedo contar acerca de la travesía que he tenido las últimas semanas. Lo miro a los ojos castaños un momento, pensando que decir.

—Yo… estaba de vacaciones. Sola y… dos hombres, me robaron. —Es lo mejor que sale.

— ¿Un robo? —pregunta obviamente incrédulo—. ¿En qué hotel se alojaba?

—N-no lo recuerdo. Yo...

— ¿Ha acudido a la policía?

—No me entenderían. — ¿Cómo? — Y solo necesito lo justo para salir de aquí.

—Si efectúa la denuncia, colaboraremos con la policía —dice cruzando los dedos—. Y en cuanto al dinero ¿me, permite una sugerencia? —Lo miro a ver con que estupidez va a salir—. Dice que le robaron, y ese anillo —señala mi índice derecho— ¿Cuánto vale un anillo como ese? Eso es oro blanco con un diamante ¿no? ¿Unos dos mil dólares? —Toco la pequeña joya en mi dedo, ha estado tanto tiempo ahí que es como si fuera una parte más de mí. Me lo dio Patrick para mi graduación. Me lo quito y leo la pequeña inscripción: «Con cariño hija». Las letras son tan pequeñas que apenas son legibles, vuelvo a colocar en anillo en su lugar y vuelvo recordar a mi padre, fue la única cosa que no hurto—. Una mujer con un anillo así, no tiene problemas de pasaporte. —Termina Harrison.


El hombre en el consulado ha procesado un documento que me permite pasar la frontera y me ha dado el dinero suficiente para un viaje en autobús, así que tomo una ruta que me lleva desde Aguascalientes hasta Nuevo Laredo, aguantando más de nueve horas a niños jugando a mis espaldas y golpeando mi silla, y a un hombre que se acomodo como un bebe sobre mi hombro, durmió todo el camino. Una vez en la frontera hago todo el proceso que se le hace a una persona que como yo no tienen ni en que caerse muerta, de hecho me han tratado como si ni quiera perteneciera a este país.

Camino las millas que puedo, por San Antonio, pidiendo dinero en algunos lugares y sentándome a esperar que alguien desee ayudarme. En Austin diviso una cafetería en la que posiblemente podría hallar más ayuda, así que intento mejorar mi presentación personal y entro en ella con el dinero recolectado en la mano, la gente se queda viéndome en cuanto cruzo la puerta.

—Perdón —digo recogiendo unos centavos que se me han caído—. Gracias. —Cuento el dinero de nuevo para revisar que este completo, después suspiro tomando fuerzas—. ¿Hay alguien que vaya a New York? Necesito ir. —Miro esperando que alguien me responda algo pero no es así—. Tengo, dieciocho dólares y setenta y ocho centavos, para ir a New York. —Todos se dan la vuelta y vuelven a sus asuntos—. ¿Hay alguien? —pregunto de nuevo, manteniendo aún las esperanzas.
Un camionero se ha ofrecido a llevarme en el asiento junto a él, se que sus intenciones no son buenas pero el camino no es muy largo y no dejaré que nada suceda, aún más si tengo en cuenta los genes agresivos que tengo en la sangre, producto de mi madre drogadicta y de un padre que creería estuvo por el mismo camino.

El tipo me deja en Paulus Hook así que camino desde ahí hasta las afueras de New York, a Broadway, hacia la casa de Niall, hay algo ahí que necesito. El cielo se ha oscurecido desde que comencé la trayectoria hasta acá y ahora me veo ante otro obstáculo que ya no tiene comparación con todo lo que he pasado: “Public Auction”. Han cerrado el gran portón de la entrada con cadenas y la subasta de la casa comenzara la próxima semana. Dios mío, le han quitado todo lo que poseía a mí a migo.

Me trepo como puedo por las rejas y salto al otro lado rasgando el vestido en el proceso, pero por lo menos esta tela me sirve para romper la ventana de la puerta en la cocina y así tener acceso al interior de la casa.

Dentro noto que ya no hay grafitis, que muchas cosas han sido destruidas y que algunos cuartos están casi en su totalidad desocupados, además no hay ningún tipo de tecnología en toda la casa. Subo al que solía ser mi cuarto por los días en los que estuve hospedada en este lugar, dejo que lo que queda de vestido resbale por mi piel, me quito la ropa interior y me meto a la ducha, ni siquiera espero a que el agua caliente cargue, simplemente giro la perilla y dejo que recorra mi cuerpo que tiene mugre en cada milímetro; tomo el shampoo y me hecho tanto como puedo en la mano para después comenzar a fregarme la cabeza con fuerza, quiero que no quede ni rastro de todo el polvo y suciedad que me aguante los últimos tres días según los diarios mexicanos.

Salgo sin usar una toalla y me observo al espejo, ciertamente he perdido mucho peso en las últimas semanas, además las ojeras han crecido aunque no se notan tanto debido al “bronceado” que obtuve en mis vacaciones internacionales por Aguascalientes, sin embargo tengo diversas ronchas en el cuerpo y una raspón en la nariz que hace que el rostro se me vea aún más feo de lo que ya se ve, busco algo de crema corporal y me la aplico, ahora me estoy tomando el tiempo suficiente para masajear cada área lastimada —que vendría a ser todo lo que toco—. Tomo un pantalón y una camisa negra de Niall junto con sus tennis viejos, me los pongo rápidamente y voy hacia la cocina, tomo un frasco de galletas que se halla escondido en lo más profundo de la alacena, de ahí saco el dinero para emergencias y lo guardo en mis bolsillos, después me abro paso por los largos pasillos hacia la gran biblioteca, no sé por qué la puso si ni siquiera es un amante de la lectura y tampoco término de saber porqué lo puse yo ahí. Subo los dieciséis pies que me separan de mi objetivo y tanteo desde donde estoy, tocando diversos libros llenos de polvo, me estiro un poco y meto la mano hasta sentir lo que busco, el cuero áspero ante mi tacto me llena de emoción, leo desde abajo las letras plateadas que trae la portada: MATAR A UN RUISEÑOR, de Harper Lee, mi libro favorito en todo el mundo y también el de mi mejor amigo, lo saco con cuidado de no votar nada pero no resulta, un libro delgado pero más alto cae al suelo haciendo eco en el cuarto relativamente vacio; aprieto con más fuerza mi preciado tesoro y me bajo con cuidado del andamio, recojo lo que parece ser un anuario y de sus páginas resbala un escaque color arena, lo tomo temiendo que se deshaga entre mis manos, trae una fecha poco legible de unos siete años atrás, le doy la vuelta y descubro algo que no me esperaba: unos muy sonrientes Styles, Payne y Horan abrazados como grandes amigos. Ahora debo ir a buscarlo.


Última edición por darko. el Miér 12 Nov 2014, 12:26 pm, editado 2 veces
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Capítulo 16

Mensaje por darko. el Miér 12 Nov 2014, 12:13 pm

CAPÍTULO 16

No sé cómo es que Niall nunca me hablo de ellos, ahora es bastante obvio que se conocían y me da tristeza pensar que el trabajo no lo haya conseguido por mis propios medios, sin embargo debo enfriar mi mente y pensar con claridad; el rubio no pudo soportar la pérdida de su madre ni las cosas que le recordaban a ella durante los primeros años después de su muerte, así que dejo de quedarse en la casa de Broadway para pagar habitaciones en los mejores hoteles de Manhattan, claro, cuando me hacía el honor de contar con su presencia; así que seguramente podría encontrarlo en el Hilton, su favorito.

Tomo un autobús y me bajo frente al gran edificio de arquitectura moderna que marca en grandes letras azules el logo y el nombre del hotel. Entro por el vestíbulo de paneles y pisos color coral y llego hasta la recepcionista.

—Niall Horan. ¿Puede avisarle, por favor? —La mujer me sonríe nerviosa y me pide que espere, después la veo hablar con un hombre calvo que se encontraba trabajando en un computador—. ¿Algún problema? —pregunto desde donde estoy.

— ¿Pregunta por Niall Horan?

—Sí.

—Soy el gerente del hotel —dice estirando su mano, no se la recibo.

—Encantada, ¿en donde esta? —El hombre devuelve la mano a su lugar lentamente mientras me mira escéptico—. Acompáñeme por favor. —Y me indica el camino con la mano que no le he recibido antes.

—Un momento, ¿hay problemas? —No quiero más, al menos no este. Él se acerca a mí y me susurra mientras mira de un lado a otro.

—Prefiero tratarlo con usted. —La benevolencia y lastima en su cara me asusta, tomo el libro de la repisa en la que lo he dejado y lo aprieto contra mi cuerpo en lo que sigo al gerente hasta una pequeña sala más alejada de la humanidad. Él hombre toma una libreta negra y comienza a revisarla.

—Dígame —pido.

—Ha habido quejas de clientes, destrozos en su habitación. Hicimos lo que pudimos para ajustarnos a su conducta.

— ¿Conducta?

—Si señorita. Hubo un… —Se queda callado buscando las palabras—, incidente hace unos días. —Vuelve a mirar de un lado a otro y se acerca más a mí sobre la mesa de cristal que nos separa—. Un ataque de nervios, dijeron. La policía se lo llevo. Dejaron esta tarjeta por si venía alguien —dice pasándome un pequeño papel rectangular que ha sacado de la libreta—. Es un hospital en Napa señorita. —Me toco la frente frustrada y triste, esto no debería pasar—. Lo siento… —dice el hombre frente a mí con la misma lástima que ya me había mostrado hacía unos segundos.

Salgo del hotel con el corazón por los suelos pero las fuerzas aún en su lugar, quienes le hicieron esto a Niall van a pagar, incluida yo, por lo que parece. Esta vez tomo el metro hacia Boerum Hill, llego justo a tiempo para ver a la señora Johns despidiéndose de Malcolm que ahora va a la escuela, el amor con el que sus ojos lo miran hace que mi ánimo decaiga aún más, pero no estoy dispuesta a mostrarle debilidad a esa mujer. La ruta en la que va el niño se va y la señora Johns se queda observando cómo se aleja, como si acaso le importara de verdad; cuando está a punto de entrar al edificio me ve y se queda de piedra.


—Necesito que me prestes tu auto, Lilian. —Le pido con el tono que normalmente uso con ella. La mujer me escudriña con sus ojos y por primera vez en mi vida soy consciente que herede los míos de ella; podría ponerme a pensar en las otras cosas que le saque: las manos, el carácter fuerte y reservado, la forma en la que se curvan nuestras bocas cuando hablamos…, pero no tengo deseos de hacerlo, no tengo deseos de sentir por ella nada más que el respeto que siempre le he tenido. Finalmente me responde.

— ¿Qué te paso Chloe? —pregunta con una voz suave y casi maternal que me repugna. Ve la expresión en mi rostro y parece notar lo que siento. Suspira y complementa sus preguntas—. Me refiero… a tu aspecto.

— ¿Qué ha pasado? — ¡¿Qué ha pasado?! — Pues, no se… —Me muerdo la lengua luchando contra mis instintos—. Tengo que hacer algunas cosas y necesito que me prestes tu auto.

—Oh, sí claro —dice y saca las llaves de su chaqueta apresuradamente para dejarlas sobre la mesa—. Ten, dispón de el. —Sus manos vuelven a su posición inicial, una sobre la otra—. ¿Quieres que te pida algo de comer? —Me quedo mirándola y admito algo de lo que no estaba muy segura hasta ahora.

— ¿Sabes que eres la única persona en la que puedo confiar? —Ella me mira extraña, y de hecho yo también me siento extraña diciendo esto después de lo que ya sé, pero finalmente debo aceptar que por más que no la quiera ver ella siempre estuvo ahí, aunque como una perfecta desconocida—. Todos los demás —me corrijo—, si Sam Samerland te llama no le digas que me has visto, ni ha Jenna ni a nadie. Miénteles y pase lo que pase no… —Me veo interrumpida por la camarera que deja frente a nosotras dos tazas de café, un vaso con hielo y una botella de agua, abierta.

—Aquí esta su factura —dice dejando el papel sobre la mesa.

—Está abierta —me quejo—. ¿Quién ha abierto la botella?

—Y-yo —responde nerviosa poniéndose un mechón del cabello azul tras la oreja—. La he abierto yo —dice ahora más segura.

—No la quiero, tráigame una botella cerrada. —Coloco la botella frente a ella con fuerza—. Y tampoco quiero hielo en el vaso, solo quiero el vaso —digo repitiendo la misma acción de la botella. Lilian me mira aún más extrañada—. Por favor. —Intento suavizar el tono. La camarera toma el pedido y se va sin hacer un solo ruido, como un pequeño ratón.

—Chloe, cuéntamelo, me estas asustando. —Habla ella colocando una mano sobre la mía—. N-ni siquiera se dé que hablas. —No puedo evitarlo y retiro mi extremidad con brusquedad, ella ni se inmuta.

—Yo… yo solo quiero saber… —Busco las palabras pero no encuentro las indicadas, mis manos comienzan a sudar—. ¿Por qué?

— ¿Po-por qué, qué? —Está a punto de decir algo más pero no lo hace, solo mira mi mano sudorosa y suspira con resignación—. Tus manos eran tan pequeñas, jamás creí que Marie pudiera tener una niña como tú, pero bueno. —Se ríe—, tampoco creí que se metería con un tipo como Will. De cualquier forma no creí que fueras a sobrevivir tanto… Sandy. Siempre fuiste una niña que se enfermaba con nada, y no era para menos, Marie nunca tuvo ningún tipo de cuidado ni con ella ni con nadie, incluso llegue a pensar que lo tendría luego de saber que te esperaba, pero no fue así… creo que el embarazo solo hizo que consumiera más. —Solloza—. Y yo Sandy…

—Deja de decirme así. —Le interrumpo, ella me mira y puedo ver sus ojos llorosos, no importa.

—Muy bien, Chloe. Siempre cuide de ti, y tu madre te amó. Eso es lo que necesitas saber, ¿no? Cuando cumpliste los tres años pediste de regalo a esa maldita bola de pelos que no dejaba de hacer ruido en las noches, me volvía loca. —Vuelve a reír—. Por más de que me opuse a que no te la dieran, Marie la compró, llego una noche con la pequeña jaula y te despertó para que pudieras verlo, nada podría haber sido más maravilloso que la forma en que tus ojos se iluminaron al verlo; días después me confesó que

todo lo que quería era que tú fueras feliz, que tuvieras un futuro en el que nadie te pudiera involucrar con un pasado tan horrible, y eso fue todo, desapareció y a los pocos meses me envió una carta diciendo que se había internado y que pronto saldría como una persona nueva. —En este punto las lagrimas se han derramado por sus mejillas y las mías amenazan con hacer lo mismo—. No contábamos con que Will la visitara y la hiciera entrar en una crisis Sandy —ahí está de nuevo—, todo fue muy rápido, Marie me llamó llorando y apenas si pude entenderla, quería verte, así que te subí al auto junto con tu mascota y maneje tan rápido como pude, pero ya era muy tarde. —Lilian me mira a los ojos como si me fuera a dar una noticia que desconozco, sin embargo se queda callada y sorbe por la nariz.

— ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Por qué siempre me trataste como a una simple mocosa de la calle? ¡Dios! ¡¿Por qué?! —exploto haciendo que la gente a nuestro alrededor voltee a vernos, los ignoro.

—Sandy. —La miro mal de nuevo y se corrige—. Chloe, tu eres todo lo que más he querido en el mundo, pero tu madre tenía razón en algo: nostras jamás te habríamos permitido llegar al punto en el que estas ahora, estar unida a un pasado como él nuestro solo lograría que fueras la burla del mundo y nada más.

—La burla del mundo… —Una risa frenética comienza a salir desde lo más profundo de mis entrañas—. ¿La burla del mundo? —digo con rabia en cuanto la risa cesa—. ¿Sabes en que momentos no fui la burla del mundo? —pregunto irónicamente—. Quizás cuando los niños del orfanato salían con sus familias nuevas y yo me queda viéndolos partir, oh no, hay no se burlaron de mi; o quizás cuando mi primer novio decidió que podía intentar algo con la huerfanita y al no lograrlo se burlo de ella en el instituto… o ya se, la universidad, ¡oh! Mi vida universitaria fue color de rosa ciertamente —digo con aún más cinismo—; ¡hay miles de casos! Pero no, nunca te importo porque siempre fuiste la amiga de la casa y la que alquilaba mierda. ¡Nunca te importé! —exclamo apretando los dientes. Ella baja la mirada.

—Siempre fuiste una desagradecida Chloe, te busque una familia, estuve a tu lado a cada momento. Si, quizás no en la forma en la que se supone debí hacerlo, pero de la forma que fuera, lo hice. —Vuelve a mirarme a los ojos. Firme—. Patrick y Louisa esperaban de mucho, y ni hablar de los chicos que tuviste por hermanos, puede que ahora no se hablen pero no pudieron soportar la decepción que le causaste a tu padre, si no fuera por él no serías quien eres.

— ¿Y quién soy? Soy simplemente una maldita que ahora no tiene nada y que ha perdido hasta a sus amigos, un ser que se permitió sentir algo por un completo imbécil que jamás sintió nada por ella, una niñita que jamás tuvo quien la quisiera de verdad y le demostrara su cariño… —Quiero decir más pero no puedo, he logrado mantener las lagrimas en su lugar y creo que si sigo no lo conseguiré. Miro hacia el pequeño televisor de baja definición que esta empotrado en el techo para tomar un descanso de la situación, pero hay algo, algo que aleja todas las ideas de mi mente rápidamente, esos ojos azul pálido… Miro la cara de Lilian, de nuevo me ve como si fuera un extraterrestre, miro al televisor, y una vez más a Lilian, después me levanto y me acerco a la pantalla.

—Por fin ha llegado el alivio —dice el hombre con bata acercándose a un gran tarro de pastillas que han arreglado a su lado.

— ¡Hijos de puta! —exclamo indignada.

Tagarenne desde hace casi una década los médicos…

— ¿Cómo me has encontrado aquí? —le hablo a la pantalla.

Tagarenne es el mejor analgésico para dolores de cabeza, dolor en la articulaciones… —Entonces lo comprendo, no es ningún hacker, tampoco el dueño de una gran empresa que cayó en la ruina, ni mucho menos un conductor loco que me dejo caer al rio este de New York…

—Es un actor — «Si confía en su médico, confía en Tagarenne.»— Es un actor de televisión… —susurro para mí. Me doy la vuelta para volver a la mesa y observo a Lilian que tiene la vista en el vacío—. Algún día terminaremos de hablar de esto, abuela—me despido apretando los dientes después de tomar el libro de la mesa y me dirijo a la puerta—. ¿Me presta las páginas amarillas? —es una pregunta al dueño del establecimiento que verdaderamente no necesita respuesta, simplemente tomo el libro con las fuerzas que tengo y me lo llevo rompiendo el hilo que lo conecta con la pared.
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Capítulo 17

Mensaje por darko. el Miér 12 Nov 2014, 12:23 pm

CAPÍTULO 17

Lilian siempre condujo una Chervrolet Rodeo de 1998 color gris, así que ese es el auto en el que espero a que cambie el semáforo mientras trato de recordar la dirección que ya he encontrado. Abro la ventana a más no poder a pesar de la tasa de delincuencia de New York, solo quiero escuchar algo que no sean mis pensamientos y sus constantes palabras revoloteando por mi cabeza, intenté encender la radio pero solo sintoniza música clásica, en realidad eso no es de gran ayuda, supongo que prefiero los insultos y las bocinas chirriantes.

Hundo la bocina cada tres segundos, esto debe avanzar en algún momento, ya no estoy para aguantar tanto. Doy vuelta en una pequeña calle rodeada de restaurante y vuelvo a revisar el directorio, de nuevo he olvidado el lugar al que iba.

Belmont Dragon, la mejor comida china en todo Manhattan —me repito sus palabras mientras paso las páginas.

—Sal del auto puta. Abre la puerta y deja la llave. —Un hombre con la cabeza rapada y vestido como un pandillero, que es lo que es en realidad, me amenaza colocando en mi cuello un gran cuchillo que apenas me deja espacio libre para pasar saliva. Debí suponer esto.

—Estas cometiendo un grave error —digo muy tranquila, estoy segura de mis capacidades y alguien como él no me va a asustar ahora.

— ¡Te digo que salgas del coche! —dice con algo de gracia girando la cabeza de un lado a otro. Acerco la mano a: “MATAR A UN RUISEÑOR” y lo abro lentamente, el tipo no se da cuenta ya que está más pendiente de que no venga ningún policía.

—No te das cuenta, en este momento soy muy frágil y peligrosa —le digo sacando el arma de la imitación de libro y apuntándole con ella. Él mira inseguro hacia la calle y hacía el arma repetidamente y finalmente se va dejándome el cuello un poco rojo. Nunca creí que esa idea de Patrick pudiera servirme de alguna manera. Dejo el arma a un lado y vuelvo a buscar la dirección, ignorando la fotografía que he traído conmigo.


—Hace anuncios en la… —Intento explicar pero ella me interrumpe.

— ¿Sabe cuántos clientes tenemos? —dice aún más enojada y sus ojos se hacen más pequeños, como si fuera posible—. ¡Cientos! ¡Miles!

—Se que le llamo a ustedes, enviaron su pedido al Chrystal Building, al piso treinta y uno. —En vano, ella se pone a hablar con otro chico de ascendencia china—. ¡¿Puede ayudarme alguien?! —Todos han dejado de ponerme atención incluso aunque ahora grito—. Es un actor, como uno de eso que tienen ustedes en… —digo señalando un muro con fotografías autografiadas, y ahí está—… la pared.

Hay una foto de él justo a mi altura, se ve muy serio y sus ojos azules parecen cuchillas afiladas que me apuñalan aún cuando sea una foto, si, mis pensamientos hacía él han cambiado mucho por obvias razones.

Louis Tomlinson. Cariño.


Esas son las palabras que ha escrito, tomo la imagen y salgo con ella del local cuyo techo estaba lleno de pollos desplumados. «Hey, no se lleve la foto.» Es lo último que le escucho decir a la mujer que me ignoraba hace tan solo unos segundos.

Aún pienso en ello, ¿así que en realidad si usaron sus nombres reales, eso es muy estúpido no? Pero, ¿de qué podría servirme? Trabajan para personas con las que ni la ley puede luchar.

Voy a una cabina telefónica y marco al lugar que se imprime en el papel fotográfico, es seguro que allí lo encontraré ya que es el nombre de una compañía de actores.

—…esperaba que pudiera hacer hoy la prueba, sería bueno para ese papel —digo a su secretaría. Se supone que podrá trabajar en una película de acción que le dejará bastantes ingresos.

—Le encantará, pero me da muchísima pena. —Ella me ha dicho que hoy no trabaja y que será difícil que se vea conmigo.

— ¿Y no hay ninguna manera de contacto con él?

—Bueno, su agenda está aquí, sobre la mesa, se ha llevado a las niñas al Zoo.

— ¿Al Zoo? Vaya, que bonito —digo irónica, pero ella no lo capta—. ¿A qué Zoo?

—Al de Central Park… —Solo cuelgo.


—Louis Tomlinson, me encanta como trabajas —le digo al hombre con las manos en los bolsillos. Esta frente al “hábitat” de los tigres con dos niñas que al parecer son gemelas frente a él, tengo que admitirlo, por lo menos les heredo buenos genes. Él me mira nervioso y se saca las manos de los bolsillos, frotándose una con la otra.

—Por favor, ahora no, están mis hermanas —dice señalando al par de niñas, bien, me equivoque, no son sus hijas.

—Deshazte de ellas —le pido dejando ver el arma en mi bolsillo. Él me mira nervioso y después se da la vuelta hacia ellas.

—Vayan niñas, cómprense algo, invita el Tomo, rápido, rápido —dice dándoles dinero, las chicas se van, dejándonos solos—. Oye, solo era un trabajo —dice intentando sonar amable. Su mano izquierda ha vuelto a su bolsillo y la otra la mueve a medida que explica—. Nada personal, nada.

—Nada… —repito para mí mientras me acerco.

—Hice mi papel. —De nuevo pone la otra mano en la chaqueta de jean que trae. Realmente se ve más joven sin un traje—. Se-se improvisar, eso lo hago bien.

—El jefe. Necesito hablar con él —digo mirándolo seria.

—Nadie lo conoce, no sé por qué hace lo que hace. ¡Phoebe quédate quieta! —dice mirando a las dos chicas que han vuelto y golpean el cristal de los pingüinos, después devuelve sus ojos a los míos—. Vaya son increíbles…

—Las oficinas están vacías, necesito encontrarlos —digo ignorando sus problemas familiares. Él mira de un lado a otro y después responde.

—Oye, son los dueños de todo el edificio, se trasladan de piso en piso —habla rápido pero conciso y comienza a darse vuelta con intención de irse. Los dueños del Chrysler… Payne y Styles.

—Oye, tú trabajas para ellos, ayúdame a entrar. —Le pido.

—No, no puedo. —Niega con la cabeza, nervioso.

—Sí, si puedes. Diles que ha llamado la policía, que tienes que hablar con alguien —digo caminando e ingeniando algo—, diles que van a acabar de una vez con sus actividades. —Lo miro.

— ¿Qué actividades? No hay ninguna actividad. Es un asunto muy peligroso —susurra.

—Creo que no lo entiendes —digo apretando los dientes. Lo tomo por la camisa y lo acerco a mí mientras le apunto al cuello con el arma—. En este momento yo soy la extremadamente peligrosa.

—Niñas, vengan, nos vamos —dice con voz chillona mirando el cañón del revólver. Las niñas le hacen caso y caminan a la salida.


He hecho tantas cosas este día que el cielo ya se ha oscurecido, claro, a todo eso se le puede sumar Louis insistiendo con que dejáramos a las niñas en su casa, a salvo; no podía negarme.

Vamos en su BMW X3 negro del 2005, él es quien maneja y se estaciona por la parte de atrás del edificio, por donde venía la ambulancia.

—Muy bien, hemos llegado —dice moviendo los dedos sobre el volante. No entiendo por qué no se puede quedar quieto.

—Entra —le pido. Él suspira por la frustración y comienza a manejar hacia adentro, yo voy en la parte de atrás cubierta con una gran colcha.

— ¿A estas alturas que pretendes? No le devolverán nada a tu amigo y tampoco te devolverán el trabajo a ti. —Le escucho decir.

—El dinero no me preocupa. —Me preocupa la vida de mi amigo—. Voy a desmontar este teatro. Quiero ver de nuevo al cerebro. —Solo a Styles, ni siquiera ahora puedo creer que haya asesinado a su socio. ¿Qué habrá sucedido con todo eso?

—Hola —saluda Louis al de seguridad, este apenas alcanza a mirar dentro cuando Tomlinson avanza más hacia la oscuridad—. No dejara de vigilarnos —me dice.

—Aparca donde no te vean —ordeno. Louis aparca unos segundos después y lo escucho soltarse el cinturón, así como también escucho pasos leves acercándose a nosotros.

—Escóndete, escóndete —me dice rápidamente.

—No puede quedarse aquí amigo —le dice el hombre a Louis.

—Han vuelto a llamarme. Tengo una prueba de…

—Está conmigo —digo interrumpiendo al castaño y apuntándole con el arma al hombre afroamericano que trae una gorra azul con las letras CRS grabadas en ella y un uniforme a juego.

Salgo del auto sin dejar de apuntarle y hago que Louis lo haga también, tomo al guardia por detrás y los tres caminamos hacia un ascensor en donde el ojiazul presiona botones para que podamos subir.

—No me necesitas para nada más —dice Louis poniendo las manos a cada lado de su cabeza.

—Cállate y metete —digo empujando al hombre que llevo, todo después de lanzar lejos su arma y un tarro de gas pimienta que traía—. Espósale a la barra —digo a Louis y este me hace caso sacando las cosas de metal del cinturón del hombre. Marco el piso que me han indicado y espero junto con ellos hasta llegar, una vez allí tomo por las mangas al castaño y salgo con él a un pasillo desolado.

— ¡Están jodidos! ¡Los dos! ¡Me buscaran! —dice el hombre que ha quedado atrapado en el ascensor.

— ¿Por dónde? —pregunto.

—Me contrataron por teléfono.

— ¿En donde recoges los cheques? —pregunto de nuevo en tono amenazante.

—Creo que es otro piso, no…

— ¡Piensa!

Am… por aquí. —Me señala su derecha como adivinando—. No lo sé. —Lo agarro más fuerte por las mangas y lo arrastro conmigo—. La verdad no lo sé.

Ahora caminamos hacia unas puertas blancas y dobles, las pasamos con cautela y nos encontramos en medio de una cafetería plagada de ratas, entre ellas está la de cabello negro por la que llegue a sentir algo.
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Capítulo 18

Mensaje por darko. el Miér 12 Nov 2014, 12:38 pm

CAPÍTULO 18

Shhh. Quiero darle una sorpresa —le digo al castaño. Camino hacia la mesa en donde esta, dejando a Louis atrás e ignoro a Amy, la rubia que estaba en la “casa” de Zayn y que ahora está sentada en una mesa por la que paso.

Llevo el arma en la mano derecha y no dejo de observarlo, está hablando con otra chica que parece hindú y le veo sonreír demasiado para mi gusto, además tiene frente a él un computador portátil y algunos papeles.

Voy mirando a mi alrededor a las distintas personas y me sorprende lo engañada que estuve: en una mesa esta sancho junto con Don Quijote; en otra más hacia la pared puedo ver al vagabundo que se supone se había meado encima y que aprovecho el teatrito para recibir atención boca a boca de mi parte, él también me ve y sale corriendo botando la bandeja con comida que traía; incluso distingo a los recepcionistas de los hoteles y de la empresa; la prostituta del Affinia; entre muchos otros.

Zayn me ve cuando estoy a poco pasos de él, deja de recargar su cabeza en su mano y mirar con atención a la chica para tornarse rígido. Ahora que estoy más cerca noto su vestimenta, esta todo de negro y la ropa parece realmente de buena calidad, no es como la otra con la que lo vi antes.

—Chloe —dice levantándose. A la mujer al lado de él se le borra la sonrisa—. ¿Qué haces aquí? —pregunta serio si dejar de mirarme a los ojos. Maldición, no.

—Regreso de la tumba —le respondo. Camino alrededor de la mesa que nos separa y levanto el arma.

—Chloe, no se te ocurra dispararle a nadie.

—Date la vuelta —digo moviendo el arma. Él hace caso y me da la espalda, le toco el hombro para sostenerlo y él da un pequeño saltito ante mi tacto—. Vas a venir conmigo —le susurro al oído, mordiéndole el lóbulo tal y como lo hice antes, solo quiero que recuerde esas escenas, puedo sentir su cuerpo temblando. Comenzamos a caminar muy tranquilamente cuando escuchamos algo a nuestras espaldas.

— ¡Todos al suelo! —dice un hombre con la misma vestimenta de seguridad. Giro rápidamente y tomo a Zayn por el cuello apuntándole a la cabeza con el arma, esto hace que deba agacharse. Un ruido me distrae y me hace girar a la izquierda, un hombre ha dejado caer una bandeja y el moreno ha aprovechado para huir de mí. Lo sigo a toda velocidad como lo he hecho muchas veces antes, los hombres han comenzado a disparar y la gente se tira al suelo para no ser herida; para mi pesar, Louis que seguía viéndonos desde lejos, no alcanza a hacerlo y cae abaleado al suelo. Perdón.

Él hace que nos metamos por unas escaleras de emergencia que vaya sorpresa —nótese el sarcasmo—, tampoco conocía. Comenzamos a ascender por unos cuatro pisos hasta que veo una puerta y lo empujo haciendo que pase por ella, cierro con seguro y al darme la vuelta me encuentro en una terraza, ahora estoy a más de treinta pisos del suelo. Genial.

—Muy bien, ¿Qué demonios estás haciendo? —dice agitado.

— ¡Dímelo tu! —le grito—. ¡¿Por qué me han hecho esto?!

— ¿Cómo que por qué? —pregunta más calmado.

— ¡¿Quién es el responsable?! —En este punto todo es muy confuso.

— ¡¿Cómo puedes ser tan ingenua?! ¡No es por ti! No es personal. Podría haber sido cualquier capullo con millones en el banco como Horan, el solo vio una oportunidad de hacer algo bueno por ti y la tomo, tu solo hiciste lo que tus instintos te decían, ¡dijiste lo que tus instintos te decían! ¡Deberías agradecer! Me deshice de Payne, no hay nada que te involucre con él. ¡Tampoco te involucraron totalmente con los desfalcos que hizo Styles! Él ahora está a millas de nosotros, haciendo el amor con alguna latina. ¡Vamos Chloe! ¡Supera esto!

— ¿Superar esto? ¿Cómo puedes decirlo así? ¿Cómo podría superar todo lo que me hiciste? ¡Ustedes son unos malditos! ¡Ustedes mataron e intentaron desaparecerme! —chillo—. ¡Se supone que ellos eran amigos! ¿Y qué desfalcos? ¿Cómo es que la policía no me ha buscado? Y tú… ¡Tú me lastimaste aún más que cualquier otra persona! —Las lágrimas salen más y más con cada parpadeo que doy. No quería admitirle esto, soy una estúpida. Lo observo aún cuando tengo la vista empañada, su cara refleja preocupación, preocupación por si mismo seguramente.

— ¿Cómo? —pregunta algo… triste. Escucho ruidos en la puerta por la que llegamos hasta aquí, así que despejo mi cabeza e ignoro las palabras del moreno, solo saco con afán el aparato que tome del guardia de seguridad y que guarde antes en mi pantalón para pasárselo.

—Toma esa radio. Dile a tu jefe que suba. Dile que-que, que voy a matar a alguien.

— ¿A quién quieres que llame? ¡No me escucharan!

—Claro que te escucharan. Haz que suba alguien. —Subo el arma hasta su cabeza para poner énfasis—. Di que voy a matarte.

—No seas ridícula. Dejaran que muera. No estás en situación de amenazar a nadie —dice mirando al cañón, se queda callado un momento y sigue mirando el agujero por el que saldrá la bala que le volara la cabeza si no me ayuda—. Espera, ¿de dónde has sacado eso? —Señala con la antena del aparato al arma.

— ¿Qué?

—E-esa pistola, no es, no es una automática —dice asustado.

— ¡¿Qué mierda estás hablando ahora?!

—La de los guardias eran automáticas, eso es un revolver. —Oh Einstein, que descubrimiento.

—Es, mío —respondo irritada.

—Registramos todo, desde la casa de Niall, hasta la tuya y la de la señora Johns.

—Pues se les paso esto —digo lentamente y apunto a la puerta ya que escucho algunos ruidos provenientes de ahí.

—Tenemos un problema aquí arriba. Tiene un revolver, un arma de verdad. —El moreno dice estas palabras tan rápido por el aparato que apenas si son entendibles. Pero eso no importa, el arma ha vuelto a su lugar, apuntando a su cabeza.

— ¿Qué haces ahora?

—Todo ha sido una farsa, es parte del juego —dice acercando sus manos un poco, solo un poco para intentar calmarme.

— ¡No vuelvas a empezar! —« ¡Escúchame!»— ¡No vuelvas a empezar con eso! ¡Mierda!

— ¡Te estoy diciendo la verdad! Todo es un juego.

—Una mierda, ¡una mierda! He visto como mataban a Tomlinson, ¡he visto como matabas a Liam!

— ¡Dime que has visto!

— ¡He visto como los mataban!

— ¿Lo has visto de verdad, de verdad? ¿Todo? —Sus palabras ahora me hacen dudar un poco. Pero no, nadie se presta a algo tan bajo como esto. O por lo menos no Payne, no alguien con su poder, ¿verdad? — ¿Todo el tiempo? Fueron efectos especiales, petardos… ¡Como en las películas! —Un ruido proveniente de una puerta más grande y que tiene candado me pone más nerviosa, están golpeando contra ese lugar, amenazando con llegar a mí. No. No hasta que cumpla mi objetivo. No hasta que acabe con los que acabaron con mi vida.

¡Rápido! Hay que forzar la puerta —dicen del otro lado.

—Chloe. Chloe, no pasa nada. —Pero si pasa, pasa de todo y ahora yo me veo aún más loca apuntando hacia todo lado sin saber cuál es el verdadero objetivo de mí revolver—. Son unos idiotas, la dejaron así, tiene una pistola de verdad, con balas de verdad —vuelve a decir por el radio tan rápido como la primera vez que lo uso, esta vez se lo quito y le acerco más el arma haciendo que se vaya hacia atrás y se cubra la cara—. ¡Ya está! Ya lo dejo —dice más bajo. Los golpes en las puertas son cada vez más fuertes.

—Tomlinson y Payne están detrás de la puerta. Hacen parte de esto. — ¡Mentira!

—Intentan matarme —digo muy segura. Eso es, eso quieren, acabar con la que podría arruinar todo lo que han logrado.

—No, nadie intenta matarte. Por favor baja la pistola. Estas a punto de cometer el mayor error de tu vida. —Apenas si lo escucho, ahora estoy caminando hacia la puerta más grande, la que tiene el candado y que parece caerá en cualquier momento—. Chloe. Siempre ha habido medidas de seguridad para evitar heridos. Las de mi casa fueron balas de salva.

—No es verdad. —Niego con la cabeza y bajo el arma

—Sí. Para eso nos contrataste. Nos esperan al otro lado de la puerta con champan. Chloe… —Una cortadora eléctrica comienza a sonar en la puerta y las chispas salen disparadas hacia todo lado, esto hace que vuelva en sí y levante el arma para apuntar hacia la procedencia del ruido—. ¡Es cierto! Ahora veras —dice fuerte para que su voz sobrepase las ondas sonoras de la cortadora—. ¡Niall! Niall está aquí. Es tu fiesta de cumpleaños. —En este punto Zayn está verdaderamente asustado, repite algunas palabras y con otras pareciera que va a llorar, además tiene un tono de ruego que se une al temblor de sus manos y me hace sentir aún peor. No sé cómo puede caer tan bajo solo por conseguir lo que quiere.

— ¡Deja de mentir!

—Te lo demostraré, ellos son amigos...

—No. Te. Muevas —digo quitando el seguro del arma. El ruido cesa y la puerta se abre « ¡Tiene una pistola! ¡Quítense de la puerta!» grita el moreno apartándose de mí, pero el sonido de su voz se ve acallado por el sonido de mi arma disparando a lo primero que ve… Un disparo se funde con una botella rota y varios gritos sordos. Varios gorros de fiesta caen al suelo junto con el ser vestido de blanco y Tomlinson pronuncia un: «increíble» mientras observa el cuerpo a su lado. Después de unos segundos no queda nadie en la terraza más que Zayn, Louis, Liam, Harry y yo, desde la distancia viendo el cuerpo sangrante de mi mejor amigo en el suelo.

—Una ambulancia, ¡Llamen a una ambulancia! —grita Louis agachándose junto a Niall, Zayn también corre hacia allá. Liam y Harry son quienes van en busca de ayuda. No lo puedo creer. El castaño y el moreno hacen intentos por reanimarlo, abren su camisa y presionan su pecho pero yo no veo nada de movimiento en él. Por último ponen un par de dedos en su cuello y esperan un momento—. Esta muerto. —Le escucho decir a Louis. ¡Oh Dios no!—. Creíamos que lo sabía... —Dejo caer el arma mientras las lágrimas salen por mis ojos como lluvias torrenciales y el nudo que se forma en mi garganta es tan profundo que tiene su inicio en mis entrañas. No puede ser, no puede ser. No sé qué decir, las cosas han sucedido tan rápido, y mi corazón… mi corazón esté roto, he acabado con todo, todas las cosas en las que creía, todas las personas a las que quise… — ¿Cómo se nos ha salido todo de las manos? —sigue diciendo el castaño. ¿Cómo?

—Era incapaz de escuchar —le responde Zayn. Si, fui incapaz de escuchar, fui incapaz de muchas cosas y ahora todo termina mal. No puedo dejar de llorar, acabé con mi familia y conmigo, acabe con todo lo que conocía. Levanto la vista y miro la ciudad que se abre ante mis ojos con sus lucecitas parpadeando ante el cielo oscuro. Ahí está mi salida, en todo a lo que siempre le temí. Me limpio los ojos y comienzo a caminar.

— ¿De dónde abra sacado el arma? Registramos bien todo. Seguramente la tenía en el coche, ese, ese ha sido el error… —Louis no deja de hablar y solo intensifica mi culpa. Miro hacia abajo, el gran techo en vidrio dorado que seguramente se clavara en cada parte de mi ser con apenas un roce.

—Lo siento… —Como si acaso Zayn tuviera algo que ver ahora, él solo… intento ayudar.

No ha sido culpa tuya. Ha sido culpa de todos.

— ¿Qué va a pasar ahora?

—Nos meterán en la cárcel. Nos meterán en la cárcel para el resto de nuestros días.


Todo esto es tan fuerte para mí. No solo hice que todo esto ocurriera condenándome, también los arrastre a ellos conmigo. Subo los pies al barandal y miro hacia abajo, las alturas ya no me causan ningún temor como lo hacían antes. Después de todo el ángel encontró la verdadera salida a todos sus problemas y en realidad no es una salida tan dolorosa como lo que siento.

Dios… ¡Chloe! —Las palabras de Zayn se pierden en el viento. Mi cuerpo ahora es libre y me siento volar sin la presión del mundo sobre mis hombros. El viento se cuela por mi ropa y la tela se mueve en un lindo y siniestro baile que anuncia lo que sucederá en solo unos momentos. Mi vida pasa frente a mis ojos, mis rabias, mis miedos, mis inseguridades y mi egoísmo, ahora lo recuerdo, lo recuerdo bien, Lilian dándome la comida, su sonrisa con cada cosa que me decía para que no me negara al bocado que ponía en mi boca, como quisiera verla una vez más, dejar de lado el daño, sin embargo eso aún duele; Patrick enseñándome lo que sabía aunque no fuera mucho, diciéndome que algún día llegaría a ser alguien mejor que él, diciéndome que todas las cosas saldrían mejor, Dios, lo decepcione y nunca me importo, solo le mostré un rencor que venía hacia lo que se dedicaba y a i incapacidad de amar, ahora su mirada es otra cuchilla más que se clava en mi pecho; y Niall… oh Niall no, ¿Cómo pude acabar con todo lo que era? ¿Cómo pude dejarlo de lado? Dejar de lado sus palabras de aliento, sus intentos de ayuda... Incluso deje de lado todo con este maldito juego y no hice caso a nadie. Ahora el yace con sus magníficos ojos azules sin vida, y yo soy la culpable.
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Capítulo 19

Mensaje por darko. el Sáb 03 Ene 2015, 7:07 pm

CAPÍTULO 19

Los ojos marrones miran en mi interior con tristeza y de nuevo me siento insignificante ante su intromisión en mí ser. Podría haberle dado más oportunidades, podría haberme permitido más, podría haber quitado la venda de mis ojos… el sonido de los cristales rompiéndose me trae de nuevo a la realidad, me trae de nuevo al presente. Abro los ojos y veo el cielo sobre mi muy lejos, y soy consciente de que el suelo, por el contrario, pronto me hará su amiga. Respiro profundo y pido perdón a todos a quienes hice daño, esperando que de alguna forma sientan lo que yo estoy sintiendo ahora, y pido perdón a Dios, perdón por todo… el arrepentimiento es algo liberador cuando verdaderamente lo sientes, y ahora se siente tan bien… ojala lo hubiera podido sentir antes.

El ruido de los cristales se ve empañado por el de una gran bolsa desinflándose y siento mi cuerpo chocar contra algo, algo rígido pero que aún así no hace explotar mi ser. «Todo ha salido como estaba planeado… la caída…» suaves vocecitas hacen eco en mi cabeza. ¿Esto es real?

—Señorita Fox, no abra los ojos, es cristal artificial pero puede cortarse. —Varias personas me rodean y una mano parece barrer mi rostro.

—No le pasa nada. Respire —dice alguien más y ahora me doy cuenta de que estaba conteniendo el aliento, esperando el impacto—. Ha sido un buen salto. —Abro los ojos y veo a cuatro hombres vestidos de negro sobre mí.

—Vamos a examinarle —dice uno moreno y comienza a pasar una pequeña linterna por mis ojos—. Tranquila, voy a tomarle el pulso. ¿Cree que puede incorporarse? —Todo esto es muy confuso y no puedo decir nada, parece que mi voz se ha quedado en esa maldita terraza.

«Por favor, sigan disfrutando de la fiesta» dice una mujer mientras los hombres me levantan tomándome casi de todo el cuerpo. Camino como si fuera un avestruz, tengo las piernas echas nada por los nervios y la tristeza. Ellos me siguen sosteniendo mientras dejo atrás la gran bolsa negra en la que caí. Miro a mi alrededor, muchas personas están vestidas de gala y yo contrasto completamente; me miran sorprendidos y algunos otros no tanto, simplemente tienen grandes sonrisas en sus rostros, alcanzo a identificar entre la gente a Lilian junto con Malcolm, en otro lado están Styles y Payne e incluso Jenna… sin Dean. Pero yo no estoy feliz, me falta algo, lo busco con la mirada y lo encuentro caminando rápidamente hacia mí con el moreno detrás, luce una estúpida cara de terror que combina perfectamente con la sangre que macha su traje blanco. Hago que los hombres me suelten ahora que siento fuerzas de nuevo y ellos lo hacen.

—Feliz cumpleaños Clo —dice el rubio aún a la expectativa de mi reacción, después lo veo estirar una camisa blanca frente a mí con una leyenda:

«ESTABA DROGADA

Y LLEVADA POR LA MUERTE EN MÉXICO, Y

TODO LO QUE CONSEGUÍ

FUE ESTA CAMISETA ESTÚPIDA»


Lo miro incrédula e intento hablar, así que tomo aire.

— ¿Qué es esto? —digo en un suave hilo de voz.

—Tu regalo de cumpleaños. —Ahora el salón se llena de pequeños murmullos que seguramente se preguntan qué es lo que pienso de todo el teatrito. Siento el nudo en mi garganta de nuevo y comienzo a llorar mientras corro hacia sus brazos para estrecharlo fuertemente, con tanta fuerza que casi lo ahogo, la verdad él intenta separarme un poco pero tengo tantas cosas en mi interior que no se es lo que verdaderamente quiero hacer, matarlo por todo esto o abrazarlo con cariño por todo esto.

—Eres un idiota, lo sabes ¿Verdad?

—Creo que habría preferido el tiro que esto Clo —dice con la voz compungida, ruedo los ojos y aflojo un poco mis brazos, pero no tanto—. Tenía que hacer algo, te estabas convirtiendo en una autentica perra —susurra en mi oído. Lo abrazo de nuevo con más fuerza y aspiro el olor de su cuello, ese olor tan familiar. Después de lo que parecen ser siglos nos separamos—. Señoras y señores, mi hermana Chloe Fox —dice

tomándome por la cintura. Todos comienzan a aplaudir, incluido Zayn que me mira con una sonrisa enigmática.

—Bravo —dice.


Como siempre Jenna ha hecho una buena elección y ahora traigo puesto un vestido negro que se ciñe a mi cuerpo y que combina con la velada, tomo la tarjeta que me ofrece y la leo con atención.

CRS


ESTA CORDIALMENTE INVITADO A CELEBRAR
EL CUMPLEAÑOS DE:

CHLOE FOX

SÁBADO VEINTE DE OCTUBRE

EN ALGÚN LUGAR CERCANO AL CHRYSLER BUILDING

EN LA NOCHE


—Son unos malditos —le digo a Jenna mientras saludo a la gente a mí alrededor.

—Nena, era necesario —rueda los ojos pero aún así se ve estupenda entre el vestido color esmeralda que no deja de brillar, muchos están embobados. Aún así ella mantiene su vista fija en mi rubio amigo, me mira como pidiendo disculpas y se va hacia él, dejándome a la deriva hasta que me encuentro con quien se supone estaba muerto.

—Chloe. —Mi nombre en su boca suena algo extraño después de todo esto—, lamento mucho todo, no quería hacerlo pero Harry y Niall me obligaron, ya sabes, la amistad que hemos mantenido desde el instituto nos hace algo así como cómplices en todo. —Termina Payne con los pómulos color carmesí por la pena.

—No, no hay ningún problema. Solo que jamás me lo hubiera esperado, termine aún más confundida —digo sonriendo, intentando que no se sienta mal, después de estrechar su mano camino hacia Louis.

—Pero debes admitir que todo esto valió la pena —interrumpe Harry que se ha unido y agarra a la rubia del ascensor por la cintura, esta trae ahora un vestido color beige algo suelto.

—Si claro, supongo… —Claro que sí.

—Por cierto, ella es Alice. —El crespo la empuja un poco hacia el frente y ella me sonríe un poco forzada, sin embargo yo estiro mi mano y estrecho la suya, pero la tensión entre nosotras es muy notable. Ella me destesta—. Y la castaña sexy que viene con ese Martini es Lori, la futura señora Payne. —Me giro para observar a la mujer, es la misma de las fotografías, y luce muy bien en un vestido azul cielo. Le da un beso casto a Liam en los labios y después se gira hacia donde estoy.

—Así que tú eres la que tenía tan estresado a este hombre. Vaya, no sabes todas las preocupaciones por las que lo hiciste pasar.

—Bueno, en realidad es culpa de ese rubio de blanco que esta por allá —digo señalando a Niall que le habla muy cerca a Jenna.

—Pues esperemos que no le tenga tanto cariño a muchas más personas. —Todos reímos y hablamos un poco más, veo a Harry muy comprometido con esa relación con la rubia y no me extraña para nada la forma en la que sonreía con sus llamadas y mensajes, ella también hace lo mismo solo con verlo. Liam y Lori quedan en enviar la invitación para su boda y yo me despido para ir a saludar al castaño de ojos azul pálido.

—Muy buen actor Tommo —digo interrumpiendo su acalorada conversación con Kelly, quien se supone era su nuera—. Pero dos cosas que no entiendo: primero, ¿por qué tantos papeles? Y segundo, ¿no podías salir con tu “nuera” menos cariñoso? —digo recordando esa foto en su escritorio de Oklahoma.

—Ya ves, bajo presupuesto. —Me rio ante su comentario—. Y a lo otro, ¿Cómo no ser cariñoso con esta mujer? —La mira con devoción y yo me siento como una intrusa.

—Bueno, supongo que les daré su espacio. —Carraspeo—. Adiós Louis y gracias por todo, adiós…

—Liz —completa ella. Estoy a punto de irme cuando él me detiene.

—Gracias a Dios que saltaste, porque si no, se suponía que yo debía empujarte —dice con un tono gracioso mientras me abraza. Los dos nos reímos ante sus pensamientos.


—Nos vamos a casa, solo quería decirte adiós —dice Lilian mientras sostiene al niño adormilado entre sus manos.

—Malcolm, que duermas bien —digo tocando su pequeña cabeza castaña pero él ni se inmuta en los brazos de su madre. Tomo aire y continuo—. Gracias por venir Lilian, siento lo de tu auto, creo que lo deje en el Zoo.

—No pasa nada. —Sonríe ella cálidamente y se queda frente a mí esperando algo más. Y yo sé lo que es, pero no me siento con las suficientes fuerzas ahora.

—Te llamaré, te lo prometo —digo tocando la mano con la que sostiene al niño. Ella sonríe y después se va.

—Chloe, no tenía ni idea de que iba todo esto —dice Sam en cuanto me acerco a él en la barra, está hablando con Don Quijote—. Pero tu gusto por el champan es excelente. —Termina levantando su copa. Niall ha escogido todo de acuerdo a lo que me gusta.

—Sam, discúlpame por…

—No, no, discúlpame tú a mí. Creí que estabas algo loca —se disculpa estrechando mi mano.

—Gracias por venir —digo y me voy a donde esta Niall firmando la cuenta.

Me decido a darle la noticia de una buena vez, aunque aún no puedo creer que los padres de esos tres hombres algunas vez hayan sido enemigos y sus hijos terminaran con el rencor, de otra forma comenzaría a trabajar en una sola empresa en vez de técnicamente irme con la competencia.

— ¿Quieres que te ayude? Creo que empezaré a trabajar en una buena empresa, se llama Global Financial Inversors y me han dicho que el hijo del dueño está realmente bueno, aunque por ahí andan rumores de que está comprometido —digo picándolo, él abre los ojos sorprendido.

— ¿En serio? Y… vaya, ¿cómo te has dado cuenta?

—Vamos duende, era lo más obvio del mundo, no se han dejado de ver en toda la noche y además Jenna no habría participado de esto sin alguien que la convenciera tan bien como tú. Además, si querían que nadie se diera cuenta, no debiste comprar un anillo tan ostentoso —digo haciendo referencia al diamante que pesa en la mano de mi amiga—. Lo que no entiendo es por qué no me lo dijeron antes.

— ¿Lo habrías aceptado? —Lo pienso un momento, posiblemente no—. ¿Lo ves? Puede que no estemos interesados el uno en el otro de esa manera pero los celos que tenemos tampoco son muy comunes. No obstante, ¿Qué piensas ahora?

—Ahora, vamos, déjame ver la cuenta —pido ignorando la pregunta, él baja la mirada y estira su mano con el papel cuidadosamente impreso. ¡Wow!

— ¡Dios mío! Creo que necesitaré un aumento —digo sorprendida por el coste de todo esto.

—Ni siquiera has empezado Fox. —Rueda los ojos con tristeza y yo me quedo mirándolo un momento.

— ¿Qué fue todo lo de las drogas? —pregunto. Se le forma una sonrisa triste en el rostro.

—Tuve unos problemas cuando estaba en el instituto, los chicos me ayudaron a salir de ello, pero después vino todo lo de mi madre… creí que no lo soportaría, si no hubiera sido por ti estoy seguro de que habría recaído. Lo del auto fue solo actuación, sin embargo debía decirte esa parte de mí pasado de alguna manera y estoy seguro de que antes de todo esto no lo habrías aceptado. —Esas palabras me parten el alma.

— ¿En serio crees que te habría dejado atrás solo porque consumías drogas? Niall, por ti tuve fuerzas para venir hasta acá esta noche y enfrentarme al mundo. No iba a permitir que te hicieran lo que suponía te habían hecho —sollozo. Niall se acerca a mí y me abraza.

—Lo sé… solo estaba equivocado, con todo tu carácter y mis miedos, no lo sé, me dio vergüenza. Pero esas cosas pasan y hay que superarlas, todos cometemos errores. —Me separo de su abrazo y lo miro de nuevo.

—Gracias duende. —Él me sonríe—. Y en realidad deseo que sean muy felices, no sé que podría ser mejor que ver a tus dos mejores amigos casados y excluyéndote de sus planes de pareja —digo de forma graciosa y honesta—. Pero en serio, son el uno para el otro, no sé cómo no me pude haber dado cuenta.

—Gracias Clo. —El rubio se acerca de nuevo con una gran sonrisa y deposita un beso suave en mi mejilla.

Mmm… ¿Qué ha sido de ese mensajero? Ese que al parecer se llamaba, Zayn —pregunto.

—Dijo algo de coger un avión, acabo de verlo afuera esperando un taxi —dice señalando a la salida. Supongo que el moreno le cae bien o de otra forma no me diría la verdad, cuestión de esos celos irracionales de los que hablábamos. Suspiro pensativa, no sé si esto estará bien. Observo en la pista de baile lo que sucede, Louis baila animadamente con Liz; Harry habla apartado con Alice; y Liam abraza cariñoso a su futura esposa.

Todo esto solo sirve para acrecentar mis nervios y asegurar mis acciones. Bebo velozmente una copa de champan —en realidad esta delicioso—, y camino hacia afuera.

Zayn esta guardando algunas maletas en un auto color plata, corro hasta donde está en cuestión de segundos.

— ¡Zayn! —Él moreno se gira para mirarme—. Eh, eh —digo cuando estoy frente a él—. No he tenido oportunidad de decirte adiós.

—Gracias, es que… —Mira hacia otro lado.

—Tampoco te he dado las gracias. Gracias. ¿A dónde vas? —pregunto y él baja la mirada.

—Tengo un trabajo la semana que viene en Reino Unido y…

—A seducir más chicas con tus ojos. —Completo con una sonrisa triste. Supongo que después de todo esta parte de nuestra relación si era imposible.

—Una cosa ligera esta vez —responde de la misma manera.

—Bueno, cuando vuelvas si… —Trago saliva y miro mis pies, es mi última oportunidad—. Si te parece, podríamos ir a, ¿cenar? —Me mira incrédulo.

—No sabes nada de mí. —Niega con una sonrisa, la misma sonrisa que le he visto antes y que tanto extrañaba, esa sonrisa burlona que me regalaba cuando nos conocimos.

—No, nada. —Acepto—. Tú me lo dirás.

—Bueno…

— ¿De dónde eres? —Es un primer paso. Su sonrisa se borra.

—De Reino Unido, y creo que pasaré un tiempo allí, con mi familia. —Oh, ya veo. Bajo la vista, ya no hay más que hacer—. Tengo que irme, se me hace tarde —dice entrando al auto—. ¿Sabes? Fuiste la primera y la única a la que he seducido en mi trabajo. Empecé a trabajar en tu juego y todo fue muy normal hasta que te vi, lo primero que pensé fue: “¿Tengo que hacerle esto a una chica tan hermosa como ella?” —La sonrisa en sus labios me dice que no todo ha terminado.
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Epílogo

Mensaje por darko. el Sáb 03 Ene 2015, 7:26 pm

Epílogo

Camino con Lilian a mi lado, teniendo cuidado de cada lugar que pisamos y esperando llegar pronto a nuestro destino. El día esta algo oscuro y señala que se avecina una tormenta, lo único que me molesta de eso es el barro con el que mis zapatos quedarán después. Luego de unas quince lapidas más nos ubicamos frente a las dos tumbas que venimos a visitar:

Louisa y Patrick Fox, amados padres y amigos.


Nunca estuve de acuerdo con ese epitafio, pero al menos ahora con todo lo que he vivido, me siento una mujer nueva, llena de vida, que puede comprender mejor todo lo que sucede a su alrededor.

Dejo las margaritas sobre la tierra y hago lo que he hecho las últimas cinco veces que he venido: intentar hablar con Patrick, una reconciliación espiritual—algo que ahora es muy extraño con Lilian a mi lado.

—No era necesario que vinieras conmigo —digo después de unos minutos, cuando caminamos hacia la salida del cementerio.

—Lo sé, pero quería acompañarte.

—No era necesario —recalco. Hemos hablado mucho los últimos meses y hemos llegado a conocernos un poco mejor, y se lo de “la nueva mujer” y toda la cuestión, pero la verdad tantos años viviendo de una manera no cambian de la noche a la mañana. Aún así estoy haciendo mi mayor esfuerzo por tener una mejor relación con ella, de cualquier forma el primer paso, el de perdonar, ya lo lleve a cabo.

—Muy bien —susurro.

Tomamos taxis separados, ella volverá a Boerum Hill mientras que yo iré al apartamento al que me acabe de mudar en Manhattan. Subo los ocho pisos en ascensor, entro al pequeño apartamento de paredes color perla, me quito la ropa y entro al baño para darme una ducha. El agua tibia resbala por mi cuerpo placenteramente, cierro los ojos y después de una eternidad envuelvo mi cuerpo con una toalla.

El timbre suena fuertemente afanándome, voy descalza hasta la puerta y abro rápidamente reconociendo quien espera.

—Lo siento, olvidé las llaves. —Ruedo los ojos y me doy la vuelta para terminar de arreglarme, no alcanzo a avanzar ni un paso cuando él me toma por la mano, devolviéndome—. Te ves muy hermosa. —No puedo evitar sonreír, llevo mi mano libre hasta su nuca y lo halo hacia mí, sus labios están fríos y la sensación es tan deliciosa como siempre, no, mucho mejor.

—Aún no he terminado —digo obvia, apenas llevo la lencería—. Además era una sorpresa. —No puedo evitar un puchero. Zayn sonríe y me da un beso más cargado de pasión.

— ¿Ya estas cariño? Llegaremos tarde a la ceremonia, ¿Qué hará la novia sin su dama de honor? —Suelto una pequeña risita por su impaciencia, aún así salgo del cuarto metida en un vestido color pastel de corte romano. Zayn se levanta en cuanto me ve, se ve completamente sexy con un esmoquin gris que le marca los músculos. Camino hacia él y lo beso, en realidad no sé cómo pude vivir tanto tiempo sin él en mi vida.

—Eres perfecta —dice en cuanto nos separamos. Tomo mi bolso en una mano y a mi novio en la otra y juntos salimos hacia la iglesia en Fort Lee.

—Estas preciosa Jenna. —La pelirroja luce un vestido blanco tipo sirena que la hace ver aún más fabulosa de lo que es.

Me hace recordar el día que nos conocimos, yo buscaba empleo para terminar de pagar mis estudios y fui a parar en un restaurante a las afueras de Manhattan, ella lucía un pequeño uniforme color canela que acentuaba el tono claro de su piel. En un inicio nos odiamos —parece que las mejores relaciones de mi vida comienzan de esa manera—, ella creía que yo acapararía toda la atención de los clientes y terminarían echándola, pero no fue así, aprendimos a convivir juntas y conseguimos llegar hasta el lugar en el que estamos ahora, ella una exitosa abogada recién graduada de un buen lugar y a punto de casarse con un hombre estupendo, y yo una simple chica que ha aprendido todo a punto de golpes y que ahora parece estar llevándola de maravilla.

— ¿En serio? ¿No crees que el color es demasiado? Es decir, no soy pura y mucho menos casta. —Su ceño fruncido me indica la seriedad del asunto, no puedo evitar una carcajada, Jenna Lane preocupada por ese tipo de trivialidades.

— ¡Claro que no! Es tu día, estas preciosa y luces fantástica en ese vestido. —Jenna me sonríe tímidamente y después me abraza.

Camino hacia el altar divisando a lo lejos al novio, el rubio se ve aún más guapo de lo que es en su traje gris, sin embargo está bastante nervioso y el color carmesí en sus mejillas me lo confirma, le sonrió con la intención de brindarle fuerzas y él hace lo mismo, después de eso fijo mi atención en los padrinos, los cuatro hombres que más influyeron en mi vida en los últimos meses: Harry, Liam, Zayn y Louis. No sé cómo no se han vuelto locas todas las solteras de esta boda solo con ver a esos hombres frente a ellas, aunque lastimosamente todos están ocupados.

—Una recepción magnifica —dice Liam a la pareja recién casada—. ¿Verdad cariño? —pregunta a Lori, la castaña asiente suavemente con la cabeza, pero su atención esta fija en el pequeño bebe que lleva en brazos, en realidad ellos no perdieron tiempo.

—El destino es muy extraño, dos bodas en un año ¿Quién lo diría? Esperar que la epidemia cese —bromea Harry, puedo ver a Alice dándole un codazo, le ha mandado indirectas durante mucho tiempo pero el crespo parece no notarlas, aún así veo en sus labios un «No seas ansiosa». Me río para mis adentros mientras siento la mano de Zayn apretándome más contra él, solo espero que eso no signifique nada porque aún no creo estar lista. Doy un apretón a su mano y después me separo para ir en busca de un trago, aunque él insiste en hacerlo por mí, la necesidad de estar sola me llena. Camino hacia la barra ignorando varios camareros y pido un whisky doble. El barman me lo sirve de inmediato e incluso intenta entablar una conversación conmigo, no obstante Louis me salva de ser grosera llevándome a otro lado para hablar.

— ¿Y Liz? —pregunto, él hace una mueca.

—Hablando con sus padres, están algo molestos por lo que no nos conocemos. —Rueda los ojos mientras que yo los abro a más no poder.

— ¿Cómo es que aún no se conocen? —Eso ni yo que conocí a los padres de Zayn en el viaje a Reino Unido de aquella noche.

—Pues ya sabes, el trabajo, nos están saliendo varios papeles… se suponía que lo nuestro era secreto por “los juegos” y toda esa cuestión, y los dos estábamos de acuerdo con ello, pero entonces las cosas están yendo muy rápido y sus padres lo saben todo y quieren que yo vaya a su casa para “pedir su mano formalmente”. Son muy chapados a la antigua. —Vaya que lo son.

—Bueno yo… si… —Quiero decir más pero Liz llega, saluda y se lleva a Louis como un borreguito mientras yo me quedo pensando. ¿Ellos van muy rápido? Si no estoy mal ya van a cumplir dos años, eso pone en la cuerda floja todo lo que he vivido con el moreno, apenas llevamos medio año saliendo y ya vivimos juntos. No lo sé, ¿fue muy precipitado? ¿Y que fue ese apretón cuando hablábamos de matrimonio con nuestros amigos hace unos momentos? ¿Sera que él espera algo más?

— ¿En qué piensas cariño? Te ves muy concentrada —dice mi novio besando mi mejilla mientras me agarra por detrás. Me doy la vuelta y lo llevo conmigo hasta la pista de baile, la banda está tocando una melodía lenta que creo que se acopla a lo que voy a decir.

—Zayn, te amo —susurro tan cerca como puedo de su oído, es la primera vez que se lo digo y se siente muy liberador, aún así lo que sigue puede marcar una diferencia.

—Y yo te amo a ti Chloe. —Puedo sentir su cuerpo relajándose con esas palabras, sus manos en mi cintura me acercan más a su cuerpo hasta que nos movemos a un ritmo perfecto, así como en él, sus palabras alejan la tensión de mi cuerpo, lo beso y acomodo mi cabeza de nuevo en su pecho, disfrutando unos minutos más de la velada, ha sido perfecto aunque simple, sin embargo mi lengua no está dispuesta a detenerse aún.

—Y estaría dispuesta a dar por ti todo, y el matrimonio… —Esta vez el efecto es completamente contrario y sus músculos terminan tensándose mientras me sostiene, separo mi cabeza de donde la tengo y lo miro a los ojos.

— ¿Quieres que nos casemos? —Sonrío tímida dándome cuenta de que quizás si estaría bien, pero… tal vez no ahora, y por su reacción se que él piensa lo mismo.

—Yo solo quiero ser feliz junto a ti, sin importar si porto una argolla o no. —Él me mira de nuevo con esa mirada que me intimida, solo que esta vez, como en los últimos tiempos, esa mirada también está llena de devoción. De amor.

—Yo igual cariño. Y lo seremos. —Sonrió mientras lo beso. No sé que hice para merecer todo lo que tengo, buenos amigos, una familia formándose, el amor de mi vida correspondiéndome… no creo tener derecho a pedir nada más.


Cada vez que Zayn me hace el amor me siento como en la nube nueve y mis mañanas son aún mejores. Así que dejar la cama es tan difícil como volver en el tiempo, sin embargo lo hago con pereza y entro al baño para darme una ducha rápida, hoy tengo que hacer algo que he retrasado ya por el tiempo suficiente.

Le dejo una nota a Zayn ya que aún está durmiendo, vaya… por mi me quedaría acá solo para despertarlo y disfrutar un poco más de él, sin embargo no puedo y además él tendrá un día pesado en otro juego y no quiero que este cansado.

Termino de acomodar mi vestido gris, tomo mi bolso y las llaves del auto y me encamino a Global Advisors S&P.

Los mismos pisos, los mismos azulejos, las mismas lámparas de araña… incluso el ascensor sigue reproduciendo la gran obra de Beethoven a la que ya no le encuentro sentido, aunque en realidad ello no me sorprende, después de que Niall decidiera unir su empresa con esta, he venido bastante. Bajo en cuanto estoy en el piso sesenta y uno y me encamino hacía la oficina con la puerta de roble americano. Como siempre, está abierta y la helada brisa me recuerda viejos momentos, doy unos suaves golpes sobre la madera y el hombre en traje de imitación levanta su mirada de los documentos que lee; se ve aún más viejo desde la última vez que lo vi hace unos meses, creo que el motivo de mi visita le vendrá muy bien.

—Fox… —dice sin ningún atisbo de sorpresa, más bien con algo de rencor.

—Carther ¿Cómo vas? Mmmm, ¿Puedo pasar? Estos zapatos no son tan cómodos como parecen —pregunto.

—Sí, si, como sea —dice sin darle importancia a mis palabras y volviendo a los documentos—. La verdad no tengo mucho tiempo niña. —Una clara invitación a que me largue de su despacho con olor a cigarrillo. Sonrió para mí misma y avanzo hasta una silla frente a él, mi ex-jefe ya se ha fumado cuatro cigarrillos hoy, ¿acaso quiere romper un record?

—Carther, ¿sabías que eres el peor jefe que existe? —Pregunta retorica claramente, él suelta una carcajada.

— ¿Así que vuelves solo a decirme eso? ¿Ahora qué? ¿Hablaras con los jefes para que me echen por… bueno, por tu incompetencia? Vaya… —Vaya… este hombre nunca cambiara.

—No de hecho, vengo a algo mucho mejor. Un regalo. —Él hombre abre sus ojos, ahora si está sorprendido, le sonrió, meto mi mano en el bolso y saco el sobre negro para después dárselo. Él lo toma con manos firmes y saca de el la pequeña tarjeta de regalo color nácar con bordes dorados. Creo que la necesita, después de todo es una profunda experiencia vital.

— ¿CRS? —pregunta con curiosidad levantando las pobladas cejas grises. Sonrío de nuevo esta mañana.

—Le harán la vida divertida.
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¿Tengo que hacerle eso a una chica tan hermosa como ella?

Mensaje por darko. el Sáb 03 Ene 2015, 7:39 pm

¿Tengo que hacerle eso a una chica tan hermosa como ella?

No sé porque haces esto por ella. Vamos, no es tu familia, ni siquiera quieres tirártela, ¿o es que esta tan fea? —reniega una voz ronca.

Harry, no seas tonto. Nunca lo comprenderás porque eres una persona sin sentimientos que solo busca sexo —le responde una voz un poco más clara.

Chicos, esto no me parece muy correcto —se queja una tercera voz ignorando las otras palabras.

—Lo que yo no puedo creer es que nos paguen por hacer esto —dice Louis rompiendo mi concentración en la conversación del cuarto contiguo.

—El pan de cada día —divago.

William Frenkel, el jefe de esta “organización” entra a la sala contigua y le dice a los tipos ahí reunidos que ya tiene listo el plan de trabajo, después nos manda a llamar. Al entrar al despacho nos encontramos con tres hombres como de nuestra edad y estatura. El primero, Niall Horan, un castaño teñido de rubio con ojos azules; el segundo, Harry Styles, un castaño completo con el cabello medianamente largo y crespo, de ojos verdes; y el tercero, un castaño con el cabello más corto peinado hacia atrás. Una invasión.

—Y bien señores, ellos son Zayn Malik y Louis Tomlinson, él —señala a Louis—, será quien haga los diversos papeles de menor condición: chofer, abogado, critico, imbécil… lo que necesiten lo caracterizamos, de esa forma en la mente del jugador se creara aún más confusión y memorias. Por otro lado, Zayn se encargara de la parte emocional directa. Y tendr…

— ¿Cómo es eso? —interrumpe el rubio con el ceño fruncido—. No quiero a nadie que se involucre emocionalmente con Chloe, esa no es la idea de esto.

—Lo sabemos señor Horan, solo necesitamos a alguien que ella no conozca y en quien pueda confiar. —El rubio asiente no muy convencido y Will continúa.

—Tendremos otros actores, claro está, personas que no se involucren más que una vez en el juego y que sirvan para arreglar algunas situaciones. Todo será completamente seguro y tenemos planeado hasta el menor detalle. Muy bien, y por acá —saca un libro—, tenemos una lista de diversos nombres y caracterizaciones que nuestros actores podrán usar.

—Quiero que ellos —nos señala—, usen sus propios nombres. —Vuelve a hablar el rubio, su amigo crespo le da un calvazo. Bien hecho, idiota.

— ¿Qué te pasa rubio? —dice Liam apoyando la acción del otro—. No querrás que tu amiga vaya y denuncie a los actores y se de cuenta de todo antes de tiempo ¿no? —En eso mismo estaba pensando.

—Quiero que usen sus propios nombres y punto final Liam. No quiero mentirle tanto, vamos, entiéndanme. Además, ¿no que no lo creías correcto? Al menos que algo sea verdadero ¿no?

—Y sigo sin creer que es correcto. Pero si vamos a hacer algo por ella, por lo menos hacerlo bien —reniega, puedo ver a Louis riéndose a mi lado.

—Yo pago yo elijo, ahora acabemos rápido que tengo una cita con Jenna —sentencia el rubio mientras los otros dos ponen los ojos en blanco.

—En realidad como involucrado, no me parece una buena idea —hablo por fin, Will no puede permitir esto.

—Pero bien, estamos aquí para hacer feliz al cliente ¿verdad? —Bien, me equivoque, así como lo está haciendo mi jefe por unos centavos. Me quedo callado y lo fulmino con la mirada.

Repasamos el resto de los papeles: guiones, localizaciones, finales, ideas… finalmente tengo ante mí como trabajo el hacer que esa chica confié en mi para después darle una puñalada por la espalda, verdaderamente no comprendo este tipo de amigos. De hecho no comprendo a todos esos millonarios despilfarradores, ¿Cómo puede su vida aburrirles tanto para gastar su dinero en esto? ¿En simples historias de mentiras?


Estados Unidos tiene lugares y edificaciones muy hermosas, nunca antes había entrado a un edificio como este y creo que recordaré el Chrysler por mucho tiempo. Reviso mi reloj y el mensaje en mi celular, mujer pasada de los veinte en un traje color beige, debo abordarla en el ascensor. Espero desde la recepción a que aparezca, se supone que estaba cenando con Niall hace tan solo diez minutos y ya debería estar aquí, y ahí está, una castaña preciosa caminando firmemente hacia el elevador, sin embargo la veo detenerse en la cafetería, observa un momento la vitrina de postres pero no pide nada, sigue con su camino y espera frente a la cabina que las puertas se abran, no puedo dejar pasar esta oportunidad. Corro hasta la pequeña tienda francesa y pido el postre que le vi observar, la mujer que atiende se demora más de lo necesario, intenta flirtear, pero vamos, le llevo ponqué a otra. Cojo el paquete y me apresuro hasta el elevador, es ella quien detiene la puerta para que pueda entrar.

—Feliz cumpleaños —digo, he escuchado a alguien saludarla—, te compré esto. —Estiro mi mano con el envase pero ella se queda observándolo con sus encantadores ojos grises—. No tiene nada, lo acabe de comprar —completo para que lo reciba.

— ¿Te conozco? —pregunta aún ignorando el envase.

—Vaya, que grosero. —Bajo la mano con la torta y estiro la otra—, Zayn. —Solo mi nombre, adhiérete al libreto. Su mano es tan suave…—, soy el nuevo mensajero, trabajo aquí hace una semana.

—Chloe —responde. Si quiera no me equivoque de chica—. No te había visto, creí que Mark Turner era el mensajero —dice pensativa. Todo planeado.

—Si bueno, siempre estas corriendo e incluso hemos estado a punto de chocar. Pero listo, ¿me lo vas a recibir? Es de esos que se sirven calientes y creí que tenías frio —presiono.

— ¿Acaso me estuviste vigilando? —Predecible.

—No, pero tus dientes castañean. —Sonrió para quitar incomodidad al asunto, la gente en el ascensor nos observa.

— ¿Entonces como sabes de mi cumpleaños?

—Acabe de escuchar a la mujer felicitándote. —La sonrisa continúa en mi rostro solo por escucharla indagar.

Mmm entonces supongo que esa es tu manera de ligar ¿no? —Esta vez es ella quien sonríe con algo de autosuficiencia, y lo entiendo, según me contaron quien soy ahora no es suficiente para las altas expectativas que tiene en una pareja.

—Bueno, —eleva sus hombros en un gesto despreocupado—, solo intentaba establecer amistad, pero si no lo quieres… —Comienzo a alejar la mano con el postre, ella lo mira de nuevo, parece dudar pero finalmente habla.

—Okay. Pásamelo, muchas gracias. —Coge el envase apenas rozando mi mano, va todo bien.

—Bueno, aquí me bajo, adiós —digo llegando al piso treinta y uno y sin muchas ganas de despedirme, esto apenas comienza.

—Bien, te veo pronto —se despide y antes de que las puertas se cierren digo algo más.

—Eso espero. —De hecho así será.


— ¡Eres un completo imbécil! —dice Harry empujándome mientras los otros dos lo detienen.

—Ya, tranquilícense, ¿Qué paso? —pregunta Louis entrando al cuarto con el celular en su mano. Liz, ¿podrías dejarlo en paz por un momento?

—Pasó que este idiota de acá me asestó un golpe en toda la nariz. Gracias al cielo que no me la rompió —habla el crespo dando vueltas por la habitación.

— ¿Cómo que lo golpeaste? —pregunta Niall, yo suspiro y voy hasta un sofá marrón para tomar asiento.

—Yo… él se estaba saliendo del papel, solo… improvise —respondo finalmente levantando los hombros.

— ¿Y tenías que golpearme para improvisar? Además, ¿cómo podría “seducirla” sin hacer lo que hice? —pregunta obvio y siento mi sangre hervir de nuevo, lo miro con furia y él abre los ojos a más no poder—.

Claro. ¡Claro! Que ciegos somos. Este idiota se está involucrando. —Mierda. Me levanto del asiento e intento irme de nuevo contra él, esta vez Louis se une al muro humano que nos separa.

— ¡No es así! —me defiendo—. Como ya dije, solo improvise. —Niall comienza a caminar de un lado a otro pensativo, ahora no se que esperar.

—Mira, todo esto es, es… es como una película, ¿muy bien? Me caes bien Zayn, en serio, pero te lo advertí cuando nos conocimos y te lo repetiré ahora: No quiero que nadie se involucre con ella emocionalmente en este juego, no es ni la idea ni el objetivo encontrar una pareja para ella. Solo quiero… quiero que sea tan feliz como lo merece y estoy seguro de que no va a ser así si termina enamorada de un tipo que se supone la traicionara.

Asiento comprendiendo sus palabras, este tipo verdaderamente la quiere, y no sé cómo no podría hacerlo, Chloe es una chica especial, e igual se que con lo que sucedió anoche no querrá verme en lo que le queda de vida, pero hice lo que debía hacer, no puedo estar con ella de esa forma mientras aún estemos metidos en esto. Ya ni siquiera sé si podremos después de que todo pase. Quizás termine odiándome demasiado, o quizás solo haya sido cuestión del momento. Mierda, ¿Cómo pudo pasar todo esto? Y aún queda mucho más por venir.


Guardo las maletas rápidamente, no quiero saber lo que ahora piensa de mí, creo que ya es seguro que me odia después de todas las emociones que experimentó esta noche…

— ¡Zayn! —Esa voz me acelera el corazón y hace que me gire para ver a su dueña—. Eh, eh —dice respirando agitadamente cuando llega frente a mí. Aún ahora me arrepiento de haberla abandonado en aquel panteón, su hermoso rostro ahora está muy lastimado. No sé como permití que siguieran con algo tan pesado como lo que sucedió, pero bien, por lo menos ya pasó. Tengo ganas de tocar su piel pero me abstengo, atento a sus palabras—. No he tenido oportunidad de decirte adiós.

—Gracias, es que… —Miro hacia otro lado. ¿Ahora?

—Tampoco te he dado las gracias. —Toma aire haciéndome sonreír—. Gracias. ¿A dónde vas? —Yo solo bajo la mirada.

—Tengo un trabajo la semana que viene en Reino Unido y…

—A seducir más chicas con tus ojos. —Me interrumpe con una sonrisa triste. ¿En serio cree que he caído así de fuerte con alguien más?

—Una cosa ligera esta vez —respondo algo apenado.

—Bueno, cuando vuelvas si… —La veo mirar sus pies—. Si te parece, podríamos ir a, ¿cenar? —La miro sin poder creerlo. Entonces no me odia, eso es muy bueno.

—No sabes nada de mí. —Niego riendo por su interés en un total desconocido.

—No, nada. Tú me lo dirás.

—Bueno… —Genial.

— ¿De dónde eres? —Verdad, el viaje. Toda mi felicidad se va al carajo, no sé cuando volveré.

—De Reino Unido, y creo que pasaré un tiempo allí, con mi familia. —Ella baja la vista de nuevo, y yo vuelvo a la realidad—. Tengo que irme, se me hace tarde. —Abro la puerta del auto y me inclino para entrar—. ¿Sabes? Fuiste la primera y la única a la que he seducido en mi trabajo —confieso—. Empecé a trabajar en tu juego y todo fue muy usual hasta que te vi, lo primero que pensé fue: “¿Tengo que hacerle esto a una chica tan hermosa como ella?” —Sonrío. Tomo la puerta y la cierro, el taxista arranca y yo me despido de ella con un gesto de mi cabeza.

Esto no es lo correcto, soy un estúpido y el palpitar de mi corazón lo confirma, no alcanzo ni a avanzar una cuadra cuando le digo al conductor que haga una U y vuelva hasta donde esta ella, caminando hacia la recepción de su fiesta. Abro la puerta y me bajo para alcanzarla—. ¿Te gustaría tomar un café conmigo en el aeropuerto? —pregunto, ella se da la vuelta sorprendida y me besa. Todo planeado...
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Re: The Game ☢

Mensaje por darko. el Sáb 03 Ene 2015, 7:50 pm

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Re: The Game ☢

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