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Phobias.| resultados.|nc.

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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por azura. el Vie 30 Mayo 2014, 11:11 pm

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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por Invitado el Sáb 31 Mayo 2014, 12:52 pm

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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por mardy bum. el Sáb 31 Mayo 2014, 10:17 pm

Romane Cook & David Harrison.
 
Nombres: Romane Cook & David Harrison.
Representantes: Emily Rudd &Alex Turner.
Edades: Ella 19. Él 21.
Rol: Él padece Philophobia.
Here:
uno:
La observe de pies a cabeza por última vez, había cambiando, eso estaba seguro, ya no tenía el cuerpo de niña como hace unos años, su cabello estaba más corto, tenía la cara algo más delgada, bueno, estaba mucho más delgada, pero algo que no había cambiado y eso era su sonrisa sarcástica, esa que aparecía en su rostro siempre que estaba enojada. Le sonreí mientras ella fruncía el ceño, eso me daba entender que lo gruñona tampoco había cambiado.

Camine hacia ella con algo de torpeza, lo cual le había dado gracia en su mirada veía eso, pero su expresión era fría, tanto como el hielo. Deje la botella de agua que sostenía mi mano en la mesa donde ella se encontraba y me senté en la silla que estaba al frente de ella, mientras Arabella solo me observaba con sus cejas juntas, lo más probable que en este momento ella me este insultando.

— Arabella— dije en forma de saludo.
— Alexander — respondió ella con un tono frio, su voz estaba algo más grave, pero como había extrañado esa voz despertándome en las mañanas.
— ¿Cómo has estado? — le pregunte cortes mente, ella sonrío de lado, provocando que yo sonría y mi estomago diera vueltas, ¡oh no! ya había pasado por esto antes y con ella, pero es que ella es como una tormenta, llega de la nada y cambia la paz y tranquilidad, por un corazón latiendo rápido y nervioso.
— Excelente Turner ¿y tú? — pregunto ella, ¿yo? ¿Cómo estaba? extrañándote, sintiéndome el más estúpido del mundo todos los días de las semanas, la verdad que había soñado toda esta semana con ella, pero eso a ella no le iba a decir.
— Nunca antes estuve mejor,  Cooks — le dije sonriendo, ella sonrío de vuelta, miro su celular y me volvió a observar, pero sin sonreír.
— ¿Qué quieres Alex?
— Nada, solo te vi sola, sin compañía y me acerque ¿eso tiene algo malo? — frunció el ceño, miro hacia los lados y luego el suelo.
— Alexander David, habla rápido que no tengo tiempo — gruño entre dientes.
— Parece que la gruñona volvió— sonreí pero ella me patio por debajo de la mesa— ¡Auch!, bueno solo quería saber si quieres salir otro día, así como los viejos tiempos, me estoy quedando en un hotel cercano y….
— Oh,  Turner sé que esto sonara  frío pero de verdad me tengo que ir, no es que no es que no esté disponible y no hay ningún sitio donde tenga que estar, es solo que tu amor no es lo que necesito, así que no me lo des — sonrío por última vez y tomo el pequeño bolso que estaba sobre la mesa y su Coca-Cola mexicana, para pararse y macharse, igual que siempre.

La observe irse, era la segunda vez que lo hacía, y yo no la quería perder, ella más que mi musa o la chica  que cumplía mis fantasías, ella era mi alma gemela. Ahora que la encontraba, me doy cuenta que se veía tan cambiada, pero a la vez no lo estaba, había pasado mucho tiempo desde la última vez que la sentí y desde ese día soñé con ella todos los días, intentando preguntarle si aun era una rompe corazones, así como rompió el mío. Y ahora no puedo pensar en el aire sin pensar en ella, dudo que eso sea una sorpresa, tampoco  puedo pensar en nada sobre lo que soñar, ni siquiera puedo encontrar un lugar donde esconderme. Y  en las noches cuando estoy sujeto por mis ojeras trato de convencerme a mi mismo de que necesito a otra y por un minuto resulta más fácil fingir que solo fuiste una amante más.

Pero la verdad es que Arabella era especial, ella no era igual a las demás, porque si lo decimos así, Arabella era más rara que una lata de Dandelion y Burdock, mientras todas las demás son solo limonada re-mezclada, Arabella ama sus botas de motociclista, y las demás los zapatos de tacón. Pero lo que mas me gustaba de ella es que tenía esa cara que decía  “Bebe yo estuve hecha para romper tu corazón”, no sabia como me había dado cuenta antes, o quizás si lo hice, pero ella provoca cosas en mi que nadie lo puede lograr.

Sonreí al acordarme de todas esas noches demostrando nuestro amor en la habitación 505 y esas preguntas para saber si era mía, como también esas pelas por llegar tarde y siempre el mismo debate cuando decía que ella no me importaba, pero claro que lo hacía. Era una pequeña gruñona, la cual tenía un lado mucho mas amable, ese que reía y jugaba, ese de los abrazos en la cocina, pero debo admitir que me encantaba que sea cruel conmigo, porque yo estoy loco por ella. Sentí mis ojos llenarse de lagrimas las cuales limpie y me pare e la mesa apurado, no la perdería otra vez, no volvería hacer.

Corrí lejos de la tienda, con la botella de agua en la mano, debía encontrarla, no podía dejar que se vuelva a escapar, pero a este paso quizás ya no la encontraba, o tal vez solo fue imaginación mía. La noche se acercaba, pero las estrellas no salían,  y eso me daba menos posibilidades de encontrarla, pero no muy lejos de donde me encontraba había un pequeño cuerpo sosteniendo sus piernas, un pequeño sollozo salió de la boca de ella, y una que otra lagrima estaba sobre su cara. Corrí hacia ella, y me di cuenta que estaba afuera de Cornestone, el lugar donde había empezado todo.

Me agache a la altura de ella y levante su rostro, al principio ella solo sollozó mas pero luego se calmo y me empujo, dejándome atónico con eso ultimo

— ¡Eres un insensible Turner! — Me grito llorando y solo me acerque para abrazarla, ella no tenía mucha fuerza y por más que intentara yo la sostendría entre mis brazos.
— Por favor, no llores y menos por mi culpa— le susurre en su oído.
— ¿Es que no te das cuenta? — pregunto y negué — Tu eres el idiota que no se dio cuenta, tu eres el idiota aquí, y lo peor es que no me debería sentir asi por ti, tu… solo aléjate.
— Lo siento — susurre, y tome su rostro para que me viera a los ojos — Pero no te tomes esto personal, no eres la única la cual sufrió, y es ahí donde te equivocas.
— Solo dime lo que quieres Alex y luego vete — susurro.
— ¿Lo que quiero? —pregunte, ella observo mis ojos, y luego bajo la mirada.
— Si lo que quieras.
— Bueno , tal vez yo solo quiera ser tuyo — le dije cerca de su rostro, para luego terminar con esa distancia y besarla, como hace dos años atrás, corrompiendo su espacio personal, pero la verdad de todo esto es que yo nunca deje de ser de ella
dos:
Pip, pip, pip… se escuchaba por toda la habitación no entendía que era lo que pasaba, sentía mi cuerpo pesado, abrí mis ojos encontrándome en una habitación blanca, mi cabeza dolía aun, estaba a oscuras la habitación y todo indicaba que era una sala de hospital, camine hacia la primera puerta que estaba cerca, y quizás la única a metros, toque la puerta pero nadie contesto, así que abrí la habitación, en ella había un cuerpo se veía relajado, su maquina solo tenia sonido, pero su  cuerpo estaba muerto, sentí un dolor en pecho al pensar eso. Me acerque a el cuerpo estaba tapado hasta arriba, y destape su rostro llevándome una sorpresa.

Lagrimas salían por mis ojos, al verla bien, su cabello cobrizo ya no tenia brillo, su piel blanca ahora era pálida, tenia pequeños moretones en partes de su cuerpo, y su mano tenia un puño, la sonrisa que siempre traía estaba seria y sus bellos ojos cerrados, aun traía la cadenita que le había regalado meses atrás, junto con el corazón que tenia nuestros nombres. Mis manos tiritaban al acercarme a ella, pase mis dedos por sus parpados, y luego hacia su mejilla estaba helada, solloce un poco más al tocar sus manos, las cuales estaban en su pecho y estaban en puño, desarme el puño para apreciar un collar que tenia mi nombre.

Tome su mano con fuerza, solloce en ella, las lagrimas caían esto no pasaba, díganme que esto no estaba pasando.

—No, Dime que esto es un sueño, por favor d-dímelo -solloce en su mano, pero sabía que no habría respuesta—Romane ¿Por qué?, yo, yo te quería.

En la habitación solo se escuchaban mis sollozos, y la maquina con su pitido, no podía ser cierto, la pequeña que estaba robando mi corazón estaba apunto de morir, esto era algo que no creía que pasaría, no ahora, y menos mientras yo no hacia nada. Mi llanto era incontrolable, me acerque a el rostro de Romane y sujete sus mejillas en mi manos, me acerque lentamente a ella, y bese su labios, no tenían la calidez de antes, estaban fríos y mas que nunca. Unas pequeñas lagrimas mías cayeron en sus mejillas, y se movió, iba a decir algo, pero luego su maquina hizo ese ruido que nadie quiere escuchar, su corazón dejo de latir.

Me le quede mirando unos segundo hasta que sentí que unos brazos me tiraban hacia atrás y nadie me decia que pasaba, yo solo gritaba y lloraba, esto no pasaba, no, ella no me podía dejar y menos ahora yo la necesitaba y aun que me costaba aceptarlo, yo si sentía cosas por ella, cosas que jamás debí sentir.

Mi cuerpo callo en la pared, mis sollozos cada vez eran peor, ella no podía morir, no sin antes a verle dicho lo que sentía, ahora estaba echo una basura por dentro. Enrollé mi manga y limpie mi nariz con ella, parándome como pude de la pared, camine hasta la siguiente habitación, es si necesitaba un baño, pero no sabia donde estaba.

La puerta estaba cerrada, esto era un problema, vi como entraban mas personas a la habitación de Romane y mas ganas de entrar a esta pieza me dieron, gire la manija, con cuidado y entre estaba oscuro, no tenia el mismo sonido que en la habitación de la castaña, en esta estaba otro cuerpo, pero podía notar que era de hombre, tenia miedo en acercarme y ver que pasaba, pero algo en mi dijo que vea, lentamente saque la manta que cubría su cuerpo, podía notar que este cuerpo ya estaba muerto, y al ver quien era tuve miedo, lagrimas salieron de mis ojos esto no estaba pasando.

Ese cuerpo era el mío.
tres:
Un pequeño ruido despertó a Diana, tembló en su cama,  su cuerpo le dolía, le ardía los brazos además de una pequeña comezón pero si se rascaba ese sector era lo mas probable que sangrara de nuevo, se levanto con cuidado pero aun así tuvo un pequeño dolor en los brazos al apoyarse. Camino hacia el baño tenia nauseas aun que aun no haya comido nada.

Se acomodo al frente del espejo que tenia en el, estaba delgada muy delgada, sus ojos cafés ya no tenían brillo, y su piel estaba mas blanca de lo habitual, pero ella no veía eso, ella se veía con grasa, ella se miraba y odiaba lo que veía, pero que podía hacer, estaba sola sin nadie en el mundo. Su frágil cuerpo se metió en la pequeña ducha que estaba ahí, tenia treinta minutos para hacer todo antes de ir a clases, el infierno para ella.

Salio de la ducha, y volvió a encontrarse con su cuerpo, estaba vez se preguntaba como en una ducha podía engordar tanto, lo malo es que no había pasado nada de lo que ella creía. Camino a su cuarto nuevamente, poniéndose la ropa que le quedaba gigante, pero ella creía que le quedaba bien, antes de bajar tomo su celular, quizás lo único a lo que podía amar era a sus ídolos, quizás esa sea la razón por la que seguía viva. Bajo las escaleras y camino a la cocina creyendo que estarían sus padres, pero no, se encontró con la soledad, igual a todas las mañanas, diferencia que hoy su madre le dejo en desayuno, algo no comería, estaba adieta, pero ¿Qué bajaría de peso si ya estaba en los huesos?

Su celular vibro, un mensaje, no tenia amigos, no tenia amigas, o al menos no tenia en esta cuidad, lo vio atentamente mensaje de Twitter, una cuenta anónima, ¿no podía ser mejor?, observo el mensaje unos minutos, era una cadena típicas que envían, pero esta se llamaba “proyecto mariposa”, consentía en que cada niña que tenia un trastornó lleve una mariposa en la muñeca para recordar que no la debe matar, Diana suspiro un momento, muchas chicas lo intentan, pero a ella no le quedaba nada, solo su música algo que igual la criticaban pero nadie la entendía.

Salio de su casa, observando una foto de ella, extrañaba a esa persona ¿donde quedo?, antes era tan segura y llena de vida, ahora, ahora era tan callada y reservada que a veces ni siquiera hablaba con sus padres, la ultima vez que ella tuvo vida fue hace medio año cuando su banda favorita se presento, pero luego volvió a estar igual que antes.

Llego a su colegio, algunas la miraron, otros la ignoraron, y otras solo se reían de ella, algo de todos los días, la secundaria fue fácil para ella, pero llego a la preparatoria y todo cambio. Solía tener muchas amigas compartían los mismos gustos, pero desde que llego la pequeña de Mía todo cambio, ella solía burlase de Diana por que era diferente, Diana solía soportarla, pero sus trastornos empezaron cuando Mía conoció a su mejor amiga y se llamaba Ana, irónico ¿no?, se llamaban igual que las enfermedades de Diana.

Ana le sonrío, para luego caminar lejos de ella, extraño siempre le molestaba antes de entrar a clases pero hoy no, o eso pensó ella no se dio cuenta que detrás de ella venia Mía, y le tiro vaso con jugo de naranja en el pelo,

El grito ahogado de la indefensa Diana se escucho en todo el corredor, mucho se giraron a verla para reír y otros solo por pena, muchos querían ayudarla, pero Ana y Mia eran poderosas podían arruinar la vida de todos si quisieran, eso no había por que dudarlo. Mia se río, mientras Ana salía corriendo solo se significaba una cosa, el Director venia, pero equivocación, Ana solo corrió, por que llegaba tarde a clases.

A Diana no le importo solo corrió a el baño a encerrarse, esa era su vivir de todos los días, ella no tenia amigos, y lo mas cercanos estaban en las revistas, veía el  mundo a través   televisión, con un sueño roto, y sin autoestima para salir adelante,  se odiaba así misma, por tener ese vacío, pero había mucho mas allá de esos ojos cafés cuales ya no tenían brillos.
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por hayes grier. el Dom 01 Jun 2014, 8:21 am

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Romane Cook & David Harrison.
 
Nombres: Romane Cook & David Harrison.
Representantes: Emily Rudd &Alex Turner.
Edades: Ella 19. Él 21.
Rol: Él padece Philophobia.
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uno:
La observe de pies a cabeza por última vez, había cambiando, eso estaba seguro, ya no tenía el cuerpo de niña como hace unos años, su cabello estaba más corto, tenía la cara algo más delgada, bueno, estaba mucho más delgada, pero algo que no había cambiado y eso era su sonrisa sarcástica, esa que aparecía en su rostro siempre que estaba enojada. Le sonreí mientras ella fruncía el ceño, eso me daba entender que lo gruñona tampoco había cambiado.

Camine hacia ella con algo de torpeza, lo cual le había dado gracia en su mirada veía eso, pero su expresión era fría, tanto como el hielo. Deje la botella de agua que sostenía mi mano en la mesa donde ella se encontraba y me senté en la silla que estaba al frente de ella, mientras Arabella solo me observaba con sus cejas juntas, lo más probable que en este momento ella me este insultando.

— Arabella— dije en forma de saludo.
— Alexander — respondió ella con un tono frio, su voz estaba algo más grave, pero como había extrañado esa voz despertándome en las mañanas.
— ¿Cómo has estado? — le pregunte cortes mente, ella sonrío de lado, provocando que yo sonría y mi estomago diera vueltas, ¡oh no! ya había pasado por esto antes y con ella, pero es que ella es como una tormenta, llega de la nada y cambia la paz y tranquilidad, por un corazón latiendo rápido y nervioso.
— Excelente Turner ¿y tú? — pregunto ella, ¿yo? ¿Cómo estaba? extrañándote, sintiéndome el más estúpido del mundo todos los días de las semanas, la verdad que había soñado toda esta semana con ella, pero eso a ella no le iba a decir.
— Nunca antes estuve mejor,  Cooks — le dije sonriendo, ella sonrío de vuelta, miro su celular y me volvió a observar, pero sin sonreír.
— ¿Qué quieres Alex?
— Nada, solo te vi sola, sin compañía y me acerque ¿eso tiene algo malo? — frunció el ceño, miro hacia los lados y luego el suelo.
— Alexander David, habla rápido que no tengo tiempo — gruño entre dientes.
— Parece que la gruñona volvió— sonreí pero ella me patio por debajo de la mesa— ¡Auch!, bueno solo quería saber si quieres salir otro día, así como los viejos tiempos, me estoy quedando en un hotel cercano y….
— Oh,  Turner sé que esto sonara  frío pero de verdad me tengo que ir, no es que no es que no esté disponible y no hay ningún sitio donde tenga que estar, es solo que tu amor no es lo que necesito, así que no me lo des — sonrío por última vez y tomo el pequeño bolso que estaba sobre la mesa y su Coca-Cola mexicana, para pararse y macharse, igual que siempre.

La observe irse, era la segunda vez que lo hacía, y yo no la quería perder, ella más que mi musa o la chica  que cumplía mis fantasías, ella era mi alma gemela. Ahora que la encontraba, me doy cuenta que se veía tan cambiada, pero a la vez no lo estaba, había pasado mucho tiempo desde la última vez que la sentí y desde ese día soñé con ella todos los días, intentando preguntarle si aun era una rompe corazones, así como rompió el mío. Y ahora no puedo pensar en el aire sin pensar en ella, dudo que eso sea una sorpresa, tampoco  puedo pensar en nada sobre lo que soñar, ni siquiera puedo encontrar un lugar donde esconderme. Y  en las noches cuando estoy sujeto por mis ojeras trato de convencerme a mi mismo de que necesito a otra y por un minuto resulta más fácil fingir que solo fuiste una amante más.

Pero la verdad es que Arabella era especial, ella no era igual a las demás, porque si lo decimos así, Arabella era más rara que una lata de Dandelion y Burdock, mientras todas las demás son solo limonada re-mezclada, Arabella ama sus botas de motociclista, y las demás los zapatos de tacón. Pero lo que mas me gustaba de ella es que tenía esa cara que decía  “Bebe yo estuve hecha para romper tu corazón”, no sabia como me había dado cuenta antes, o quizás si lo hice, pero ella provoca cosas en mi que nadie lo puede lograr.

Sonreí al acordarme de todas esas noches demostrando nuestro amor en la habitación 505 y esas preguntas para saber si era mía, como también esas pelas por llegar tarde y siempre el mismo debate cuando decía que ella no me importaba, pero claro que lo hacía. Era una pequeña gruñona, la cual tenía un lado mucho mas amable, ese que reía y jugaba, ese de los abrazos en la cocina, pero debo admitir que me encantaba que sea cruel conmigo, porque yo estoy loco por ella. Sentí mis ojos llenarse de lagrimas las cuales limpie y me pare e la mesa apurado, no la perdería otra vez, no volvería hacer.

Corrí lejos de la tienda, con la botella de agua en la mano, debía encontrarla, no podía dejar que se vuelva a escapar, pero a este paso quizás ya no la encontraba, o tal vez solo fue imaginación mía. La noche se acercaba, pero las estrellas no salían,  y eso me daba menos posibilidades de encontrarla, pero no muy lejos de donde me encontraba había un pequeño cuerpo sosteniendo sus piernas, un pequeño sollozo salió de la boca de ella, y una que otra lagrima estaba sobre su cara. Corrí hacia ella, y me di cuenta que estaba afuera de Cornestone, el lugar donde había empezado todo.

Me agache a la altura de ella y levante su rostro, al principio ella solo sollozó mas pero luego se calmo y me empujo, dejándome atónico con eso ultimo

— ¡Eres un insensible Turner! — Me grito llorando y solo me acerque para abrazarla, ella no tenía mucha fuerza y por más que intentara yo la sostendría entre mis brazos.
— Por favor, no llores y menos por mi culpa— le susurre en su oído.
— ¿Es que no te das cuenta? — pregunto y negué — Tu eres el idiota que no se dio cuenta, tu eres el idiota aquí, y lo peor es que no me debería sentir asi por ti, tu… solo aléjate.
— Lo siento — susurre, y tome su rostro para que me viera a los ojos — Pero no te tomes esto personal, no eres la única la cual sufrió, y es ahí donde te equivocas.
— Solo dime lo que quieres Alex y luego vete — susurro.
— ¿Lo que quiero? —pregunte, ella observo mis ojos, y luego bajo la mirada.
— Si lo que quieras.
— Bueno , tal vez yo solo quiera ser tuyo — le dije cerca de su rostro, para luego terminar con esa distancia y besarla, como hace dos años atrás, corrompiendo su espacio personal, pero la verdad de todo esto es que yo nunca deje de ser de ella
dos:
Pip, pip, pip… se escuchaba por toda la habitación no entendía que era lo que pasaba, sentía mi cuerpo pesado, abrí mis ojos encontrándome en una habitación blanca, mi cabeza dolía aun, estaba a oscuras la habitación y todo indicaba que era una sala de hospital, camine hacia la primera puerta que estaba cerca, y quizás la única a metros, toque la puerta pero nadie contesto, así que abrí la habitación, en ella había un cuerpo se veía relajado, su maquina solo tenia sonido, pero su  cuerpo estaba muerto, sentí un dolor en pecho al pensar eso. Me acerque a el cuerpo estaba tapado hasta arriba, y destape su rostro llevándome una sorpresa.

Lagrimas salían por mis ojos, al verla bien, su cabello cobrizo ya no tenia brillo, su piel blanca ahora era pálida, tenia pequeños moretones en partes de su cuerpo, y su mano tenia un puño, la sonrisa que siempre traía estaba seria y sus bellos ojos cerrados, aun traía la cadenita que le había regalado meses atrás, junto con el corazón que tenia nuestros nombres. Mis manos tiritaban al acercarme a ella, pase mis dedos por sus parpados, y luego hacia su mejilla estaba helada, solloce un poco más al tocar sus manos, las cuales estaban en su pecho y estaban en puño, desarme el puño para apreciar un collar que tenia mi nombre.

Tome su mano con fuerza, solloce en ella, las lagrimas caían esto no pasaba, díganme que esto no estaba pasando.

—No, Dime que esto es un sueño, por favor d-dímelo -solloce en su mano, pero sabía que no habría respuesta—Romane ¿Por qué?, yo, yo te quería.

En la habitación solo se escuchaban mis sollozos, y la maquina con su pitido, no podía ser cierto, la pequeña que estaba robando mi corazón estaba apunto de morir, esto era algo que no creía que pasaría, no ahora, y menos mientras yo no hacia nada. Mi llanto era incontrolable, me acerque a el rostro de Romane y sujete sus mejillas en mi manos, me acerque lentamente a ella, y bese su labios, no tenían la calidez de antes, estaban fríos y mas que nunca. Unas pequeñas lagrimas mías cayeron en sus mejillas, y se movió, iba a decir algo, pero luego su maquina hizo ese ruido que nadie quiere escuchar, su corazón dejo de latir.

Me le quede mirando unos segundo hasta que sentí que unos brazos me tiraban hacia atrás y nadie me decia que pasaba, yo solo gritaba y lloraba, esto no pasaba, no, ella no me podía dejar y menos ahora yo la necesitaba y aun que me costaba aceptarlo, yo si sentía cosas por ella, cosas que jamás debí sentir.

Mi cuerpo callo en la pared, mis sollozos cada vez eran peor, ella no podía morir, no sin antes a verle dicho lo que sentía, ahora estaba echo una basura por dentro. Enrollé mi manga y limpie mi nariz con ella, parándome como pude de la pared, camine hasta la siguiente habitación, es si necesitaba un baño, pero no sabia donde estaba.

La puerta estaba cerrada, esto era un problema, vi como entraban mas personas a la habitación de Romane y mas ganas de entrar a esta pieza me dieron, gire la manija, con cuidado y entre estaba oscuro, no tenia el mismo sonido que en la habitación de la castaña, en esta estaba otro cuerpo, pero podía notar que era de hombre, tenia miedo en acercarme y ver que pasaba, pero algo en mi dijo que vea, lentamente saque la manta que cubría su cuerpo, podía notar que este cuerpo ya estaba muerto, y al ver quien era tuve miedo, lagrimas salieron de mis ojos esto no estaba pasando.

Ese cuerpo era el mío.
tres:
Un pequeño ruido despertó a Diana, tembló en su cama,  su cuerpo le dolía, le ardía los brazos además de una pequeña comezón pero si se rascaba ese sector era lo mas probable que sangrara de nuevo, se levanto con cuidado pero aun así tuvo un pequeño dolor en los brazos al apoyarse. Camino hacia el baño tenia nauseas aun que aun no haya comido nada.

Se acomodo al frente del espejo que tenia en el, estaba delgada muy delgada, sus ojos cafés ya no tenían brillo, y su piel estaba mas blanca de lo habitual, pero ella no veía eso, ella se veía con grasa, ella se miraba y odiaba lo que veía, pero que podía hacer, estaba sola sin nadie en el mundo. Su frágil cuerpo se metió en la pequeña ducha que estaba ahí, tenia treinta minutos para hacer todo antes de ir a clases, el infierno para ella.

Salio de la ducha, y volvió a encontrarse con su cuerpo, estaba vez se preguntaba como en una ducha podía engordar tanto, lo malo es que no había pasado nada de lo que ella creía. Camino a su cuarto nuevamente, poniéndose la ropa que le quedaba gigante, pero ella creía que le quedaba bien, antes de bajar tomo su celular, quizás lo único a lo que podía amar era a sus ídolos, quizás esa sea la razón por la que seguía viva. Bajo las escaleras y camino a la cocina creyendo que estarían sus padres, pero no, se encontró con la soledad, igual a todas las mañanas, diferencia que hoy su madre le dejo en desayuno, algo no comería, estaba adieta, pero ¿Qué bajaría de peso si ya estaba en los huesos?

Su celular vibro, un mensaje, no tenia amigos, no tenia amigas, o al menos no tenia en esta cuidad, lo vio atentamente mensaje de Twitter, una cuenta anónima, ¿no podía ser mejor?, observo el mensaje unos minutos, era una cadena típicas que envían, pero esta se llamaba “proyecto mariposa”, consentía en que cada niña que tenia un trastornó lleve una mariposa en la muñeca para recordar que no la debe matar, Diana suspiro un momento, muchas chicas lo intentan, pero a ella no le quedaba nada, solo su música algo que igual la criticaban pero nadie la entendía.

Salio de su casa, observando una foto de ella, extrañaba a esa persona ¿donde quedo?, antes era tan segura y llena de vida, ahora, ahora era tan callada y reservada que a veces ni siquiera hablaba con sus padres, la ultima vez que ella tuvo vida fue hace medio año cuando su banda favorita se presento, pero luego volvió a estar igual que antes.

Llego a su colegio, algunas la miraron, otros la ignoraron, y otras solo se reían de ella, algo de todos los días, la secundaria fue fácil para ella, pero llego a la preparatoria y todo cambio. Solía tener muchas amigas compartían los mismos gustos, pero desde que llego la pequeña de Mía todo cambio, ella solía burlase de Diana por que era diferente, Diana solía soportarla, pero sus trastornos empezaron cuando Mía conoció a su mejor amiga y se llamaba Ana, irónico ¿no?, se llamaban igual que las enfermedades de Diana.

Ana le sonrío, para luego caminar lejos de ella, extraño siempre le molestaba antes de entrar a clases pero hoy no, o eso pensó ella no se dio cuenta que detrás de ella venia Mía, y le tiro vaso con jugo de naranja en el pelo,

El grito ahogado de la indefensa Diana se escucho en todo el corredor, mucho se giraron a verla para reír y otros solo por pena, muchos querían ayudarla, pero Ana y Mia eran poderosas podían arruinar la vida de todos si quisieran, eso no había por que dudarlo. Mia se río, mientras Ana salía corriendo solo se significaba una cosa, el Director venia, pero equivocación, Ana solo corrió, por que llegaba tarde a clases.

A Diana no le importo solo corrió a el baño a encerrarse, esa era su vivir de todos los días, ella no tenia amigos, y lo mas cercanos estaban en las revistas, veía el  mundo a través   televisión, con un sueño roto, y sin autoestima para salir adelante,  se odiaba así misma, por tener ese vacío, pero había mucho mas allá de esos ojos cafés cuales ya no tenían brillos.
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por Invitado el Dom 01 Jun 2014, 11:29 pm

Jane Wickham & Elliot Chassier
 
Nombres: Jane Katie Wickham/Elliot Isaac Chassier 
Representantes: Lily C. Ashton I.
Edades: Ella 19/El 20
Rol: Ella tiene philophobia
Escrito de tu autoria.:
escrito uno:
El cielo llora conmigo. Me llega el olor a tierra mojada y sin previo aviso caigo al suelo. Mi desdicha aumenta conforme el tiempo pasa. Fui engañada por mi supuesto “novio/mejor amigo”. Le entregué toda mi confianza y la rechazo como si no valiera nada. Me levanto y corro hacia mi casa con rapidez deseando que todo mi alrededor desapareciera, pero nada ocurre. ¿Por qué me tuve que enamorar del más canalla del mundo? No debí conocerlo, el solo hizo mi vida miserable y me ilusionó. Solo fui un juego para él, uno con el que se divirtió mucho.


— ¿Qué pasa niña? — Pregunta mi madre — ¿Qué es lo que ha ocurrido? — no respondo, no quiero hacerlo. Nota mis ojos rojos e hinchados y se preocupa. Mi pecho sube y baja con respiraciones rápidas y alteradas, estoy furiosa y triste… muy triste.


— Nada madre, simplemente fue un mal día en el instituto — mentirosa, ese no es el motivo. Pero no se lo puedo decir, ella aprecia mucho a Matt y se decepcionaría si se enterara.


— No te creo Jacy, pero si no me quieres decir no puedo hacer nada. — Me mira con decepción.
*No madre, no me mires así… si te digo lo que me pasa romperé tu corazón.*
Se voltea y se va. Quiero correr hacia ella y decirle cuanto la quiero, pero no debo. Subo hacia mi habitación y corro hacia mi cama. Necesito desahogarme. Tomo mi diario y comienzo a escribir con fluidez.


“La chica es arrojada como trapo sucio. En su mejilla está plasmada  una marca roja en forma de mano. Llora como si no hubiera mañana. Una vez más sufre a causa de su madre y sus arranques de violencia mientras está sumida en las drogas. Quiere enfrentarla, pero si lo hace seguro ella la echa de casa y no la dejara regresar jamás. Ella está enferma y solo puede ser ayudada ingresando a un centro de rehabilitación.”


Dejo mi diario de lado y suspiro, mi mente vaga por los momentos en los cuales fui de verdad feliz, son como unos cuatro o cinco… no más.


El primero fue mi cumpleaños número seis, recuerdo haber estado jugando todo el día con mis muñecas imaginando como seria cuando encontrara a mi príncipe azul. Aunque en ese momento no me daba cuenta que los príncipes solo existen en los cuentos de hadas. Entonces llegó Matt, sus ojos azules me veían con ternura y me sonreía con gracia.  Me entregó una cajita con chocolates en forma de conejo, ese fue mi primer momento de felicidad… y todo gracias a Matt.


El segundo fue el mi primer día de secundaria a la edad de doce años. Caminaba por los pasillos de la escuela con temor, no tenía ningún amigo más que “Matty”,  pero en ese momento me había distanciado de el por una pelea y no le había hablado por una semana. En ese momento me arrepentía de haberme peleado a causa de su novia, ella no me dejaba estar con él y se notaba desde luego que el la prefería mil veces (cosa que en ningún momento negó), y como toda niña me puse celosa y le replique de cosas que no valen la pena recordar. En fin pasaban los minutos y mi soledad incrementaba. Sentí una mano en mi hombro, miré hacia atrás y ahí estaba el. Me tendió un papelito el cual decía. “Perdoname, yo te quiero más a ti que a ella.” Me sentí tan conmovida que lo abrace fuertemente y le besé las dos mejillas.


El tercero fue más común y sencillamente mi favorito de los tres. Estaba vestida con un tutú a la edad de quince años, iba a bailar el lago de los cisnes. Salí a escena y baile con gracia y destreza. Amaba y amo bailar. Mis pasos eran ligeros y hermosos. Mientras bailaba sentía una mirada sobre mí, la busque por el gran auditorio y ahí estaba Matt quien me sonreía. Esa fue la primera vez que sentí las llamadas, mariposas en el estómago.


La cuarta vez fue la única que no me ocurrió con él a la edad de dieciocho, jugaba con mi celular a “temple run”, cuando sonó la puerta. En ese entonces la flojera me superaba y no tenía fuerzas para levantarme siquiera un poco. Grité lo más fuerte que pude un gran pase y los golpes cesaron. Me entró la curiosidad y a duras penas me levanté de la cama. En el marco de la puerta estaba mi hermano Jamie el cual no veía desde mis nueve años. Corrí hacia el con emoción. Mi hermanito había vuelto.


Recuerdo mis momentos felices y me entra la melancolía. Casi todos fueron gracias a él y ahora no lo tengo junto a mí. Lo mejor es olvidarlo y seguir mi vida como si nada, pero aunque trato no puedo. Lo amo y nada puedo hacer contra éste sentimiento. Tal vez no debí enamorarme y seguir siendo su amiga como en un principio, pero su belleza me gano. Y como siempre el triunfo dejándome un corazón roto. Dándome falsas ilusiones.
escrito dos:
No veo nada, volteo hacia los lados y lo único que me rodea es obscuridad pura, no hay principio ni fin. El frio se impregna bajo las delgadas telas de mi ropa haciéndome querer agarrar una manta y arroparme con ella. Estoy atada de pies a cabeza y sentada en una silla. Se escuchan susurros, susurros que conforme el tiempo pasa se vuelven más fuertes y roncos. Hay una persona cerca, pero no la puedo ver. Se me acerca y acaricia mi cara… de la nada me da una cachetada y me besa. Trato de luchar pero él es mucho más fuerte que yo. Sus manos me rodean y me aprietan a él. Entonces me doy cuenta de que solo soy una humana, no puedo hacer nada contra él. Me suelta de golpe y da media vuelta dejándome sola de nuevo. Se escucha mi respiración agitada y mis tripas suenan por el hambre. No sé cuánto tiempo he estado aquí, y la verdad no me importa mucho. Solo quiero salir ya…


Todas las historias que me contaron de niña eran ciertas. Los monstruos existen, y no son buenos. Alguien me tiene atrapada, mi último recuerdo son las campanas de mi boda sonando fuertemente, junto con el sonido de un disparo y gritos desgarradores, de ahí todo es negro. Quiero irme ya, quiero ver a mi esposo sonreír y decirle cuanto lo amo. Pero aunque eso sea lo que más quiero no creo que sea posible. Cierro los ojos fuertemente deseando que todo desaparezca y los abro,  estoy con mi ex-novio “muerto”, en la pradera a la que siempre íbamos, pasto verde, cielo azul, y un radiante sol que nos da calor. Él está en la colina del gran árbol viejo. Sus mejillas son rojizas y redondas, me encanta acariciarlas. Me ve y sonríe de forma maliciosa, eso me desconcierta. Se acerca a mí de forma lenta y sus ojos se tiñen de negro sin darme la oportunidad de distinguir el iris de la pupila.


Trato de escapar corriendo hacia abajo pero en un segundo esta frente a mí con unos puntiagudos colmillos. Me susurra en voz baja “esto solo dolerá un poco” y me muerde directamente en el cuello. Regreso a la realidad y él está aquí viéndome fijamente. Se percata de mi temor. Sonríe como hace unos momentos causándome más miedo del que pude haber imaginado alguna vez. ¿Por qué lo hace? ¿Qué hice para merecer esto? Al rato lo veo enseguida de mí, después atrás. Es rápido, casi como si pudiera tele-transportarse. Entonces me despierto, estoy en mi cuarto. Mi madre grita que me levante que hoy es el día de mi boda, recuerdo mi sueño y me estremezco, entonces todo encaja…


Era solo un sueño, pero también lo era una advertencia. Él no es quien dice ser, él es quien me tenía atrapada y su muerte fue toda una mentira. Mi mente me advierte de lo que puede ocurrir, no sé cómo voy a evitarlo para que no pase, pero lo hare a como dé lugar. Así lo tenga que hacer yo misma.
Spoiler:
lo siento si alguno tiene una falta de ortografía, son "pruebas" todavía no las edito
Me gusto mucho la idea, es original y simplemente perfecta c:
Creo que mi ficha si esta bien, si le falta algo avísame y la edito
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Mensaje por hayes grier. el Lun 02 Jun 2014, 7:36 am

catwoman. escribió:
Jane Wickham & Elliot Chassier
 
Nombres: Jane Katie Wickham/Elliot Isaac Chassier 
Representantes: Lily C. Ashton I.
Edades: Ella 19/El 20
Rol: Ella tiene philophobia
Escrito de tu autoria.:
escrito uno:
El cielo llora conmigo. Me llega el olor a tierra mojada y sin previo aviso caigo al suelo. Mi desdicha aumenta conforme el tiempo pasa. Fui engañada por mi supuesto “novio/mejor amigo”. Le entregué toda mi confianza y la rechazo como si no valiera nada. Me levanto y corro hacia mi casa con rapidez deseando que todo mi alrededor desapareciera, pero nada ocurre. ¿Por qué me tuve que enamorar del más canalla del mundo? No debí conocerlo, el solo hizo mi vida miserable y me ilusionó. Solo fui un juego para él, uno con el que se divirtió mucho.


— ¿Qué pasa niña? — Pregunta mi madre — ¿Qué es lo que ha ocurrido? — no respondo, no quiero hacerlo. Nota mis ojos rojos e hinchados y se preocupa. Mi pecho sube y baja con respiraciones rápidas y alteradas, estoy furiosa y triste… muy triste.


— Nada madre, simplemente fue un mal día en el instituto — mentirosa, ese no es el motivo. Pero no se lo puedo decir, ella aprecia mucho a Matt y se decepcionaría si se enterara.


— No te creo Jacy, pero si no me quieres decir no puedo hacer nada. — Me mira con decepción.
*No madre, no me mires así… si te digo lo que me pasa romperé tu corazón.*
Se voltea y se va. Quiero correr hacia ella y decirle cuanto la quiero, pero no debo. Subo hacia mi habitación y corro hacia mi cama. Necesito desahogarme. Tomo mi diario y comienzo a escribir con fluidez.


“La chica es arrojada como trapo sucio. En su mejilla está plasmada  una marca roja en forma de mano. Llora como si no hubiera mañana. Una vez más sufre a causa de su madre y sus arranques de violencia mientras está sumida en las drogas. Quiere enfrentarla, pero si lo hace seguro ella la echa de casa y no la dejara regresar jamás. Ella está enferma y solo puede ser ayudada ingresando a un centro de rehabilitación.”


Dejo mi diario de lado y suspiro, mi mente vaga por los momentos en los cuales fui de verdad feliz, son como unos cuatro o cinco… no más.


El primero fue mi cumpleaños número seis, recuerdo haber estado jugando todo el día con mis muñecas imaginando como seria cuando encontrara a mi príncipe azul. Aunque en ese momento no me daba cuenta que los príncipes solo existen en los cuentos de hadas. Entonces llegó Matt, sus ojos azules me veían con ternura y me sonreía con gracia.  Me entregó una cajita con chocolates en forma de conejo, ese fue mi primer momento de felicidad… y todo gracias a Matt.


El segundo fue el mi primer día de secundaria a la edad de doce años. Caminaba por los pasillos de la escuela con temor, no tenía ningún amigo más que “Matty”,  pero en ese momento me había distanciado de el por una pelea y no le había hablado por una semana. En ese momento me arrepentía de haberme peleado a causa de su novia, ella no me dejaba estar con él y se notaba desde luego que el la prefería mil veces (cosa que en ningún momento negó), y como toda niña me puse celosa y le replique de cosas que no valen la pena recordar. En fin pasaban los minutos y mi soledad incrementaba. Sentí una mano en mi hombro, miré hacia atrás y ahí estaba el. Me tendió un papelito el cual decía. “Perdoname, yo te quiero más a ti que a ella.” Me sentí tan conmovida que lo abrace fuertemente y le besé las dos mejillas.


El tercero fue más común y sencillamente mi favorito de los tres. Estaba vestida con un tutú a la edad de quince años, iba a bailar el lago de los cisnes. Salí a escena y baile con gracia y destreza. Amaba y amo bailar. Mis pasos eran ligeros y hermosos. Mientras bailaba sentía una mirada sobre mí, la busque por el gran auditorio y ahí estaba Matt quien me sonreía. Esa fue la primera vez que sentí las llamadas, mariposas en el estómago.


La cuarta vez fue la única que no me ocurrió con él a la edad de dieciocho, jugaba con mi celular a “temple run”, cuando sonó la puerta. En ese entonces la flojera me superaba y no tenía fuerzas para levantarme siquiera un poco. Grité lo más fuerte que pude un gran pase y los golpes cesaron. Me entró la curiosidad y a duras penas me levanté de la cama. En el marco de la puerta estaba mi hermano Jamie el cual no veía desde mis nueve años. Corrí hacia el con emoción. Mi hermanito había vuelto.


Recuerdo mis momentos felices y me entra la melancolía. Casi todos fueron gracias a él y ahora no lo tengo junto a mí. Lo mejor es olvidarlo y seguir mi vida como si nada, pero aunque trato no puedo. Lo amo y nada puedo hacer contra éste sentimiento. Tal vez no debí enamorarme y seguir siendo su amiga como en un principio, pero su belleza me gano. Y como siempre el triunfo dejándome un corazón roto. Dándome falsas ilusiones.
escrito dos:
No veo nada, volteo hacia los lados y lo único que me rodea es obscuridad pura, no hay principio ni fin. El frio se impregna bajo las delgadas telas de mi ropa haciéndome querer agarrar una manta y arroparme con ella. Estoy atada de pies a cabeza y sentada en una silla. Se escuchan susurros, susurros que conforme el tiempo pasa se vuelven más fuertes y roncos. Hay una persona cerca, pero no la puedo ver. Se me acerca y acaricia mi cara… de la nada me da una cachetada y me besa. Trato de luchar pero él es mucho más fuerte que yo. Sus manos me rodean y me aprietan a él. Entonces me doy cuenta de que solo soy una humana, no puedo hacer nada contra él. Me suelta de golpe y da media vuelta dejándome sola de nuevo. Se escucha mi respiración agitada y mis tripas suenan por el hambre. No sé cuánto tiempo he estado aquí, y la verdad no me importa mucho. Solo quiero salir ya…


Todas las historias que me contaron de niña eran ciertas. Los monstruos existen, y no son buenos. Alguien me tiene atrapada, mi último recuerdo son las campanas de mi boda sonando fuertemente, junto con el sonido de un disparo y gritos desgarradores, de ahí todo es negro. Quiero irme ya, quiero ver a mi esposo sonreír y decirle cuanto lo amo. Pero aunque eso sea lo que más quiero no creo que sea posible. Cierro los ojos fuertemente deseando que todo desaparezca y los abro,  estoy con mi ex-novio “muerto”, en la pradera a la que siempre íbamos, pasto verde, cielo azul, y un radiante sol que nos da calor. Él está en la colina del gran árbol viejo. Sus mejillas son rojizas y redondas, me encanta acariciarlas. Me ve y sonríe de forma maliciosa, eso me desconcierta. Se acerca a mí de forma lenta y sus ojos se tiñen de negro sin darme la oportunidad de distinguir el iris de la pupila.


Trato de escapar corriendo hacia abajo pero en un segundo esta frente a mí con unos puntiagudos colmillos. Me susurra en voz baja “esto solo dolerá un poco” y me muerde directamente en el cuello. Regreso a la realidad y él está aquí viéndome fijamente. Se percata de mi temor. Sonríe como hace unos momentos causándome más miedo del que pude haber imaginado alguna vez. ¿Por qué lo hace? ¿Qué hice para merecer esto? Al rato lo veo enseguida de mí, después atrás. Es rápido, casi como si pudiera tele-transportarse. Entonces me despierto, estoy en mi cuarto. Mi madre grita que me levante que hoy es el día de mi boda, recuerdo mi sueño y me estremezco, entonces todo encaja…


Era solo un sueño, pero también lo era una advertencia. Él no es quien dice ser, él es quien me tenía atrapada y su muerte fue toda una mentira. Mi mente me advierte de lo que puede ocurrir, no sé cómo voy a evitarlo para que no pase, pero lo hare a como dé lugar. Así lo tenga que hacer yo misma.
Spoiler:
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lo siento si alguno tiene una falta de ortografía, son "pruebas" todavía no las edito
Me gusto mucho la idea, es original y simplemente perfecta c:
Creo que mi ficha si esta bien, si le falta algo avísame y la edito


ficha aceptada.
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Mensaje por deutch. el Lun 02 Jun 2014, 7:10 pm

Holuuu        Me encanto, la idea. Más aurita te mando la fichaa, linda. Pero tengo una pequeña duda, nosophobia es miedo a las personas que no conoce? 
Bethoos.
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Mensaje por hayes grier. el Lun 02 Jun 2014, 11:45 pm

Milu ♡ escribió:Holuuu        Me encanto, la idea. Más aurita te mando la fichaa, linda. Pero tengo una pequeña duda, nosophobia es miedo a las personas que no conoce? 
Bethoos.
Es miedo a casi todo. Todo del mundo, en la sipnosis lo explica.
La espero.
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Mensaje por hayes grier. el Miér 04 Jun 2014, 6:57 am

¿Alguien?
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por hayes grier. el Jue 05 Jun 2014, 6:44 am

Vamos, audicionen.
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Mensaje por azura. el Jue 05 Jun 2014, 9:40 am

exijo resultados, honey.
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por hessa. el Jue 05 Jun 2014, 2:07 pm

¡audicionen chicas!, la idea es genial; ¡a u d i c i o n e n!
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por bigtimerush. el Vie 06 Jun 2014, 11:03 am

Yo obviamente audiciono, bella. Mi nombre es Mey, tengo catorce años y no hay dudas cuando digo que amo esta novela colectiva desde ya. No tengo palabras para describir cuán perfecta la idea es, y cuánto me encantaría participar y quedar. ¡Tienes un gran cerebro, sabes! Todo está realmente increíble y me muero por enviarte mi ficha. También espero conocerte ♡ Siento el comentario feo y estúpido, pero tengo que trabajar en algunos capítulos y hacer tareas. Sin más, un beso grandísimo.
Liam "te doy hijos" Payne.:
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Re: Phobias.| resultados.|nc.

Mensaje por bigtimerush. el Vie 06 Jun 2014, 11:09 am

Dejaré mi ficha a más tardar mañana bc estoy preparando un nuevo capítulo y quiero que adjuntarlo a la ficha ♡
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Mensaje por hayes grier. el Vie 06 Jun 2014, 2:00 pm

Espero tu ficha Mey.
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