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F A M E.

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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Miér 07 Mayo 2014, 3:54 pm

Más tarde acepto fichas.
¡audicionar pequeños saltamontes, audicionar!

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I've seen what pain does to people. This isn't pain. It is... nothing, an empty nothing {aurora raven, coven of salem.
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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Miér 07 Mayo 2014, 4:22 pm

Fernanda Aleman :* escribió:

Nombres y apellidos: Sophie Jones McDuffie
Representantes: AnnaSophia Robb | Louis Tomlinson
Escrito de tu autoría:
Spoiler:
Capítulo 15
 

Anabelle Jones(Tomlinson)|Louis Tomlinson


–¡Maldición, Anabelle! – gritó Louis mientras buscaba el extintor de emergencias. Reí fuertemente, mientras veía su cara de preocupación y su ridículo conjunto del pijama, que consistía en: un pantalón de algodón azul y una camiseta celeste con la frase “número uno”, que seguro una de sus amigas mandó a hacerla justo para él.  
 
Lo había despertado porque moría de hambre, literalmente. Jamás he sido buena en la cocina, y el tostador de Johanna se estaba quemando ahora, “por mi culpa”. Al parecer, el pan se pone sin servilleta, y, al  parecer, debe apagarse después de terminar.
 
–¡Te he dicho más de diez veces que no sé cocinar! Pero, ¿qué decías tú? “Anabelle, es fácil, sólo conecta el tostador y mete el pan en el” ¡Jamás mencionaste algo sobre apagarlo, quitar la servilleta o desconectarlo, Louis! – le grité furiosa. Momentos como éstos, me hacían dividir mis sentimientos. Ira y felicidad. ¡Amaba pelear con Louis! Siempre y cuando yo, fuera la triunfadora; ¡odiaba que siempre me llevara la contraria! Éramos el claro ejemplo de aquél dicho que dice: “el agua y el aceite no son compatibles”, o algo así.
 
Corrí al pie de las escaleras, pero, antes de subir, le grité:
–¡Iré a vestirme, se hará tarde! – un segundo después, él estaba ahí, a mi lado, mirándome con el entrecejo fruncido.
–¿Desde cuándo quieres llegar temprano a la escuela? – desde ayer, que fui tu rosa, hermanito. Necesito permanecer lejos de ti un tiempo. Pensé.
–Louis, la gente debe descansar de ti un rato. A parte, ¿a ti qué te importa? Tengo cosas pendientes con Celeste y Sherrie. – le dije cerca de su cara, burlándome de él. Como una hermana le haría a su hermano mayor.
–¿Tus amigas las… bravuconas? – asentí.
–No somos bravuconas, Lou, sólo… nos damos a respetar. – corrí escaleras arriba, esquivando montones de ropa sucia perteneciente a Louis, y después, entré a mi habitación.
De mi clóset, tomé unos jeans ajustados y algo rasgados, color negro; una musculosa, color verde soldado; una chaqueta de cuero, color negro; y por último mis amadas y ya desgastadas converse negro.
Me deshice del pijama, me vestí con la ropa que elegí y cepillé mi cabello (aún húmedo por la ducha que tomé antes del “incidente”) me maquillé un poco, y salí corriendo, para llegar antes que Louis.
 
 
{###}
 
Celeste, Sherrie, Luke y Liam estaban recargados en una de las paredes de la escuela, luciendo como todos unos chicos malos. Ese aspecto que te hace pensar que deberías tener más cuidado si te llegaras a cruzar con ellos.
–¡Hola, tú! – la voz de Sherrie fue la primera en entrar por mis oídos, haciéndome sonreír.
–Hola, Sher, Celes, Liam y Luke. – besé las mejillas de todos en orden, y me coloqué en medio de Liam y Celeste.
 
Mi mirada vagó unos minutos por toda el aula escolar, ahí encontrabas de todo. Chicos con sexualidad indefinida, porristas provocando a los deportistas, aquella chica que es torturada por Louis mientras alborota su cabello… Espera. ¡Qué!
¿Qué mierdas hacía ELLA, bajo el brazo de  MI Louis? ¡No podía permitirlo!
 
Sus ojos café se encontraron con los míos. A nadie le gusta ver a una Anabelle enfadada, ¿por qué a ella sí le gustaría? Oh no, nena, te has metido con la persona equivocada.
 
Un brazo acarició el mío, Sherrie había notado mi mirada fría hacia aquél punto que ella no alcanzaba a distinguir.
–Más te vale que cambies tu color de piel, porque si no, lo que estás viendo se burlará de ti. – susurró la castaña por encima de Celes, quien rió fuertemente, llamando la atención del rubio y el ojimiel.
–Lo siento, necesito un cigarrillo. – Celeste, como lo suponía, sacó un par de su bolsillo, encendió uno ella, y el otro me lo dio a mí. Ella lo pagará, Anabelle, decía mi subconsciente malo, mientras mi lado bueno, acariciaba mi espalda y cabello y me decía: Los hermanastros enamorados nunca terminan bien, y menos, si es sólo uno el que se siente atraído, éste lado estaba completamente… en lo correcto.
{###}
 
La profesora Coleman, de matemáticas hablaba esforzándose para que todos pusieran atención. Todos estábamos realmente aburridos, y perturbados por su mal olor.
–Quizá debería darse una ducha. Huela como a cebolla. – susurró Liam desde el asiento de atrás. Sherrie y yo alcanzamos a escucharlo, así que reímos, mientras Celeste fingía que lo había escuchado, riéndose falsamente. Fué ahí cuando la miré. Unos bancos delante de mí.
Su cabello largo y castaño había sido manoseado por mi hermanastro, y eso me molestaba como nadie tenía idea.
 
Arranqué con cuidado un trozo de papel de mi cuaderno cuadriculado, y con la peor letra que alguien pueda tener, comencé a escribir en él: “Será mejor que no te metas conmigo”
Sonreí satisfactoriamente y, cuando la “cebolla” se dio la vuelta, para sacar unos papeles de su bolso, lo lancé cerca de ella, y para mi suerte, cayó justo frente su cara.
Nadie-debe-meterse-con-Anabelle Jones. Nadie.
 
{###}
 
Camino a casa, Louis parecía ansioso; nervioso.
Él quería contar algo, y lo sabía perfectamente. Lo conozco hace cinco años, no creo que algún detalle de él se me haya pasado.
–Escúpelo, Tomlinson. – me miró como si no entendiera de lo que hablaba, frunció el ceño y después suspiró.
–No, es personal. – sus pómulos se tornaron rojizos, sonreí tiernamente y traté de sonar lo más normal posible.
–Es acerca del baile, ¿cierto? ¡Cuéntame! Me han dicho que recibiste una rosa, ¿cierto?
–¿Quién te lo dijo?
–Humm… un… ¿pajarito?
–Bueno, te contaré. – su sonrisa se ensanchó unos diez centímetros más, me miró y dudó un poco al hablar. – ¿Hay una palabra después de “increíble”?
Pensé un poco. ¿Una palabra después de increíble? Sonreí.
¿Súper, mega increíble? – una risilla salió de sus labios. Habíamos llegado a casa, abrió la puerta y me dejó pasar primero.
–Bueno, el baile con mi rosa, fue un millón de palabras después de “súper, mega increíble”, y créeme que, haría hasta lo imposible por encontrarla...
 
Mis ojos se abrieron como dos grande platos, literalmente. Él ya no me observaba,  se había ido corriendo a su habitación.
Por más que quisiera el amor de Louis, él no podía enterarse de aquello. No debía saberlo, porque así, nuestra buena relación terminaría, pero… ¿y qué si soy correspondida?

Anabelle, no seas tonta. Es tu hermanastro, jamás te amaría. No sabiendo que eres su familia.
A c e p t a d a.

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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Miér 07 Mayo 2014, 4:24 pm

#Clary escribió:

Nombres y apellidos: Annabeth Jones| Luke Hemmings |
Representantes:  Naya Rivera | Luke Hemmings
―Escrito de tu autoría:
Capitulo:
 


Capítulo 05
By Charlie.
Elizabeth Grey  .





 







Leía una y otra vez los ejercicios, antes de comenzar a resolverlos.

Movía mi lápiz con rapidez, mientras escribía las ecuaciones y los resultados en  toda la longitud de la hoja. 

Ejercicios matemáticos, pan comido para un cerebro de erudición. Terminé de resolver todos ejercicios que tenía de tarea, y cerré de golpe el libro; me quité los lentes y me miré en el espejo de cuerpo entero que estaba frente a mí. Me veía horrible- más de lo normal- tenía grandes bolsas debajo de los ojos, mi piel tenía un asqueroso tono pálido- más pálido de lo normal-, y me veía realmente escuálida- más escuálida de lo normal-.

Mañana eran las pruebas de aptitud y estaba realmente nerviosa; sería el día más decisivo en vida, de hecho, sería el día que decidirá mi vida. Toda mi vida.

Escuché el grito de mamá en el piso de abajo llamándonos a mis hermanos y a mí para cenar; dejé de mirar mi rostro y me aseguré de estar presentable, mi madre enloquecería si hay un solo cabello mal en mí; luego de asegurarme de que todo estuviera en orden bajé las escalera y fui hasta la mesa de comedor, donde estaban mi madre, mis dos hermanos gemelos pequeños, y mi hermano mayor, listos para cenar; pero mi hermano tenía el ceño fruncido

—Hasta que al fin te dignas a bajar— bramó mi hermano. — No sé porque demoras tanto en bajar— me dedico una mueca de asco—, tampoco es que te arregles demasiado.

Miré a mi madre en busca de apoyo, para que le dijera que se callara, que no me insultara más, que me defendiera, tal como una madre debía cuidar de su hija; pero no, no hiso ni el más mínimo esfuerzo por ayudarme, en vez de eso se hizo oídos sordos, como si mi hermano nunca hubiera dicho nada; siempre era lo mismo, mis hermanos me insultaban y me molestaban, todo delante de ella, pero ella actuaba como si nada me pasara, ella nunca hacía nada por mí. Aparté mi vista de ella. Mi mirada se nubló por las lágrimas que comenzaron a acumularse bajo mis parpados; me mordí el labio para evitar que un sollozo saliera de ellos; me negaba a llorar delante de ellos; no podía dejar que Charles supiera que sus palabras me hacían sentir miserable; inhale profundamente y mantuve el aire dentro de mí unos segundos antes de soltarlo para calmarme, cerré los ojos y repetí la acción un par de veces más; cuando estaba segura que no iba a echarme a llorar allí mismo abrí los ojos, Charles me miraba con una sonrisa en sus labios.

— ¿Estás bien?- sus ojos brillaron con maldad-, te vez muy palida- me miró con el asco disimulado por una exagerada-falsa- preocupación— pareciera que vas a desmayarte en cualquier momento,­­— puso de lado su cabeza e hizo una falsa y exagerada mueca de condescendencia que fue reemplazada por una sonrisa malvada— o a echarte a llorar.

Me mordí el labio y aparté la vista para que no viera mis ojos brillar por las lágrimas; suspiré varias veces hasta conseguir que mi respiración se normalizara, cuando estuve segura que no haría ninguna de las dos cosas que dijo Charles lo miré, me preparé mentalmente durante unos segundos para encararlo; cuando me decidí a responderle algo se escuchó el ruido de un par de tacones bajando por las escaleras, instintivamente todos los presentes en la sala nos giramos hacia la procedencia del ruido.

Mi hermana Charlotte bajaba por las escaleras, con su hermoso y curviliento cuerpo enfundado en un ajustado vestido azul que le llegaba a la mitad del muslo. Tenía un cabello negro largo que le llenaba la espalda de hermosos tirabuzones oscuros, unos grandes ojos verdes ocultos bajo unas largas y espesas pestañas, con delicados pómulos altos y carnoso y rosados labios; ella era exactamente igual que Charles. Y todo lo contrario a mí. Ella era guapa, alta, y muy segura de sí misma; y yo era insegura, bajita, y con un rostro bastante simple. Charlotte no me trataba como me trata Charles. Ella me trata mucho peor.

Cuando por fin bajó todas las escaleras, no sabía si era mi imaginación pero me pareció verla bajar en cámara lenta, nos miró a Charles y a mí, nos dedicó una sonrisa y una mueca de repulsión respectivamente.

— ¿Por qué no han empezado a cenar? — Preguntó Charlotte con su bello rostro deformado por el ceño fruncido que demostraba confusión.

— Te estábamos esperando, linda — dijo mi madre con una gran sonrisa 

Típico, yo me retrasaba durante cinco segundos y Charles me hacía sentir como un gusano; y Charlotte se podría tardar cinco horas, pero a ella nunca le dirían nada. Ella era la hija y hermana perfecta, mientras que yo era algo muy parecido a un paracito.

—Muy bien, —dijo Charlotte con una sonrisa perfecta-como todo en ella— ya podemos empezar

— ¡Sí! — Gritó mi hermanito Tyler— me  muero de hambre— se froto el estómago con un movimiento circular

— ¡YO TAMBIÉN! — lo imitó su clon exacto, Taylor.

— ¿No vamos a esperar a papá? — dije en una pregunta casi inaudible 

Mi madre ignoró mi pregunta, el par de rubios de ojos azules que eran mis hermanitos siguieron quejándose de hambre, y mis hermanos me dedicaron una mueca de fastidio, estaba segura que ni siquiera habían escuchado mi pregunta, y lo que los molestaba era el simple hecho de que yo tenía que respirar el mismo aire que ellos 

Escuché la puerta de la calle abrir y cerrarse, y luego la voz de la única persona en este a mundo a la que le importo, gritó

— ¡BUENAS NOCHES, FAMILIA!— su vos era tan cálida que solo escucharla me recordó que no estaba completamente  sola en este nido de arpías.

Mi padre entro en la sala, vistiendo un impecable traje azul oscuro, casi negro.

Él era realmente atractivo, era bastante alto-1.90-, era de contextura delgada, aunque era bastante musculoso, definitivamente Charles había heredado lo atractivo de mi padre, su cabello era del mismo tono negro, ambos tenían una mandíbula cuadrada y fuerte, y ambos tenían los grandes ojos verdes.

Mientras mis hermanitos habían salido exactamente como mi madre, con cabello rubio y grandes ojos azules.

Yo, en cambio, era una mezcla de ambos, con el cabello rubio de mi madre, y los enormes ojos verdes de mi padre.

 

—Buenas noches— murmuran todos los presentes en la mesa desganados, todos menos yo 

— ¡HOLA, PAPÁ! ­— grité con un tono un poco demasiado entusiasmado y  fui hacia él casi dando saltitos

—Hey, pequeña— me dijo revolviéndome el cabello, usualmente abrazaba a mi papá siempre que lo veía, pero nunca delante a mi familia; los únicos que se abrazaban al saludarse eran los Concordia, y mi madre explotaría si se entera que mi padre y yo nos comportamos un par de Cordialidad a sus espaldas.

— ¿ya podemos empezar a comer? — Preguntó Charlotte con una mueca de fastidio— me muero de hambre.

Y así, como cada vez que Charlotte dice algo, le hicimos caso y durante el resto de la noche, a excepción del ruido de los cubiertos chocando contra los platos, la cena trascurrió en silencio.

… 

Caminaba por los pasillos de la escuela con la mirada clavada en el piso, traía un Jersey tan grande, que podría haber sido de Charles o mi padre, unas gafas enormes azules y el cabello recogido en un moño cualquiera sobre mi cabeza, en el que tenía uno o dos lápices, era obvio que mi madre no me había visto esta mañana, de lo contraría nunca me habría dejado salir así.

Hoy eran las pruebas, y no entendía porque tantos nervios, mis hermanos ya las habían hecho y seguían aquí, claro que ellos eran el esquema de perfectos eruditos, eran hábiles, astutos,  siempre estaban pensando.

Yo pensaba tan rápido que al final me terminaba doliendo la cabeza; me encantaba leer, y saber más y más, mis ansias de conocimiento eran insaciables, pero había algo en mí que me decía que no tenía que saciarlas, que tenía que hacer cosas ilógicas y estúpidas, y eso me perturbaba.

Un montón de chicos de Concordia pasaron junto a  mí riendo, lo cual me regresó a la realidad.

A lo lejos escuché el pitido del tren, y me acerqué a la ventana revisando mi reloj; 7:25. Justo a tiempo.

Miré como varios hombres y mujeres vestidos de negro-solo negro- saltaban del tren en movimiento; algunos rodaban por el pasto, y otros caían de pie y se estabilizaban 

Vi como la brisa que provocaba el tren levantó la falda larga de una chica de Cordialidad pelirroja, como movía las ropas y los cabellos de todos los que estaban a su paso

Yo siempre había querido subir al tren. Yo había viajado en el autobús, en el auto de mis padres, e incluso en la lujosa limusina de mi tía; pero nunca en tren, porque el tren no espera a nadie, y solo los Intrepidez podían usarlo.

De nuevo, un ruido me sacó de mis pensamientos, el timbre sonó indicando el final de las clases.

Hace un par de años, cuando tenía 14, Charles solía llevaros en el auto de papá a casa, a Charlotte, y a  mí- a regañadientes-, pero ahora que se habían graduado yo debía tomar el autobús, o ir caminando cuando perdía el autobús; más o menos como me pasó ahora.

Resople y tosí cuando inhale el polvo que levando el viejo autobús.

Genial. Simplemente genial. Ahora tendría que ir caminando. Caminar no era un problema para mí, me gustaba caminar, me ayudaba a despejar la mente y a no pensar tanto, el verdadero problema es que para llegar a casa, bebía atravesar la ciudad, y con ella el territorio de los Sin Facción.

Los Sin Facción me asustaban, realmente me daban miedo; miraba con horror puro las condiciones en las que vivían; había una mujer, no mucho mayor que yo-tal vez tenía unos 18 años- tenía a un pequeño bebé de unos pocos meses apretujado contra su pecho, el bebé casi parecía una de esas muñecas que papá solía comprarme cuando era pequeña, recuerdo que Charles solía agarrarme o sentarse sobre mí y obligarme a ver como Charlotte les arrancaba la cabeza o los brazos, o simplemente las fundían en la llama de la estufa, cuando le contaba a mamá lo que hacían mis hermanos, ella no me creía a mí, y les creía a ellos cuando le decían que eran excusas mías para llamar su atención y meter a mis hermanos en problemas.

El brutal grito que soltó la chica al ver que me quedaba mirándolos a ella y a su extraño bebé  casi hace que me dé un ataque al corazón e hizo de mis libros cayeran al piso del susto

— Es mío…­­— siseó la chica, casi como una serpiente— es mi bebé— lo apretó con tanta fuerza contra su pecho, que me sorprendió que el bebé no llorara o se quejara del dolor. Tal vez sí era una muñeca— no te me acerques, ¡BRUJA! — me gritó tan fuerte que a pesar de la distancia de unos metros entre nosotras me causo un fuerte dolor en el tímpano

La chica dejó caer al extraño bebé-muñeca al piso mientras se abalanzaba sobre mí.

No tuve tiempo para reaccionar y esquivar a la chica-ahora-loca, que se abalanzaba sobre mí, cuando una mano me jaló fuera del alcance de mi “atacante

Un chico rubio me puso justo detrás de él, interponiéndose así entre ella y yo.

—Wooh— puso sus manos frente a él en ademán de hacerla retroceder y de poner un poco de espacio entre nosotros y ella— cálmate, Sarah— no sabía ni quién era este chico, ni por qué me estaba ayudando, pero realmente estaba agradecida con él. 

La chica “Sarah” no pareció haber escuchado al chico, porque dio paso a delante como si fuera a abalanzarse de nuevo sobre mí, sin importar al chico-rubio-sin-nombre, que me había rescatado de esta chica loca.

— ¿dónde está tu bebé, Sarah? — preguntó el chico ladeando la cabeza; me recordaba un poco a Charles cuando me hacía preguntas incomodas o capciosas, solo con el simple hecho de hacerme sentir mal— no lo dejastes ¿o sí? — dijo con un tono horrorizado, como si el hecho que Sarah hubiera tirado a esa tétrica muñeca que ella llamaba bebé. Al parecer para Sarah sí lo era, porque en seguida se olvidó del chico rubio y de mí, y soltó un horrendo chillido horrorizado y corrió a levantar a la tétrica muñeca y la estrujo contra su pecho fuerza y empezó a murmurar cosas inentendibles para mí, rápidamente desapareció entre las sombras de un callejón oscuro, junto con su espeluznante muñeca.

El chico-rubio-sin-nombre se giró a verme.

Él tenía unos cálidos ojos cafés, y me dedico una sonrisa perezosa

— Y dime rubia— se recostó en una pared que tenía detrás, cruzó su tobillo izquierdo sobre el derecho, de los bolsillos de sus desgastados pantalones negros sacó una caja de cigarrillos y lo encendió­— ¿cómo te llamas?

— E…Elizabeth— tartamudee, este chico a pesar de haberme salvado de la “psicópata de la muñeca” me causaba escalofríos

—Bien — me dedicó una sonrisa ladeada por la que se escapó algo de humo — dime, Elizabeth — un escalofrío  me recorrió la columna vertebrar por  la manera en la dijo mi nombre — ¿Qué edad tienes? — Me dirigió una mirada significativa — no pareces tener la edad para haber arruinado tu vida ya.

— dieciséis— tartamudee, este chico me ponía nerviosa

De repente dejó de fumar y tiró en cigarrillo al piso y lo pisó, me miró con sus grandes ojos y se acercó

— así que hoy haces las pruebas cierto — no fue una pregunta. Yo asentí. — Permíteme darte un consejo, Elizabeth — no esperó a que yo respondiera— no importa que te digan en las pruebas — sus ojos, aunque oscuros, brillaron— todo es pura mierda— de todo lo que pudo haberme dicho, eso fue lo último que esperé; aunque, no sé porque me sorprendió tanto, después de todo, fueron las pruebas y las elecciones lo que lo llevaron a vivir entre los Sin Facción

—pe… pe…Pero— puso su dedo índice en mis labios haciéndome callar

— Escúchame— me dedicó otra de sus miradas que me daban escalofríos— lo que sea que digan las pruebas no importa, debes elegir lo que es mejor para ti, donde estés a salvo, Elizabeth—me miró— no pienses tanto con esto, pequeña erudita — me pio unos suaves golpecitos en la cabeza —y utiliza más esto— me dio un toquecito en el pecho, a pesar de que haya tocado uno de mis pechos en el proceso, no sentí asco o miedo, me sentí… segura, como si eso fuera cierto— no pienses, simplemente sigue tu instinto, pequeña rubia, elige el lugar donde estarás más segura— me dio una de sus sonrisas fáciles y se dio la vuela y empezó a desaparecer entre las sombras

— ¡ESPERA! — grité 

Él se detuvo, pero no se volteo 

— ¿Si, rubiecita? — doblo su cabeza, pero no del todo, dándome una buena vista de su perfil en las sombras

— ¿cómo te llamas?

Él giró la cabeza del todo mirándome sobre su hombro, me dio una de sus sonrisas y dijo

—Alec, pequeña rubia, mi nombre es Alec

Y así Alec desapareció por completo entre las sombras dejándome allí de pie en ese sucio callejón del área Sin Facción, entre las sombras, aturdida por completo.



Estaba en la sala de espera, junto a un montón de chicos que estaban igual de nerviosos que yo.

Miré mis asquerosas manos, las manos en si estaban bien, pálidas y huesudas, pero bien, el problema eran mis uñas, todas roídas por los nervios.

La conversación, si es que eso se le llama conversación, que había tenido con Alec no salía de mi cabeza

“no pienses, simplemente sigue tu instinto, pequeña rubia, elige el lugar donde estarás más segura”

Sus palabras no abandonaban mi cabeza, ¿Qué habrá querido decir con que no pensara tanto? Es mi futuro, el obvio que voy a pensar en él ¿Dónde crea que esté a salvo? ¿A salvo de qué? ¿De terminar como él? 

Todas esas y más preguntas pasaron a segundo plano para mí cunado escuche un ‘Elizabeth Grey’. Me seque el sudor de las asquerosas manos en los muslos y me dirigí a la puerta numero 5 donde un chico de intrepidez me pidió que entrara,

La sala estaba llena de espejos por todas partes, me miré en los espejos, pálida y nerviosa, parecía un pálido bebé pájaro que se cayó del nido.

Una mujer se sinceridad me esperaba en una silla.

Ella traía unos pantalones ajustados blancos, y una camiseta negra, y tenía una sonrisa dulce, la mayoría de los sinceridad no tenían una sonrisa dulce, más bien era un poco… tétrica, sin embargo la de la mujer frente a mí no lo era

— Toma asiento, querida— me señalo la silla frente a ella— me llamo Liliam

Me dirigí cautelosamente a la silla y recosté en ella,

—No te preocupes, linda— me dedico una de sus dulces sonrisas que parecían de Concordia—no dolerá, lo prometo— me tendió el suero color azul en un vasito de vidria, en otras circunstancias habríamos durado horas mientras yo preguntaba por el suero, si no fuera porque mi tía me había dicho todo a cerca de él.

Tome el vasito y me lo tome de un solo trago y cerré los ojos.



 Cuando se abren, el instante ha pasado, pero estoy en otro lugar. Estoy en la cafetería de la escuela de nuevo, pero todas las mesas están vacías, y veo a través del cristal de las paredes que está nevando. Sobre la mesa delante de mí hay dos canastas. En una hay un pedazo de queso, y en la otra, un cuchillo de la longitud de mi antebrazo.

Detrás de mí, la voz de una mujer dice: ―Elige.

― ¿Por qué? ―pregunto.

―Elige ―repite ella.

Miro por encima de mi hombro, pero no hay nadie. Me dirijo de nuevo a las canastas. ― ¿Qué voy a hacer con ellos?

― ¡Elige! ―Grita.

Cuando me grita, mi miedo desaparece y la obstinación la sustituye. Frunzo el ceño y cruzo los brazos.

―Como quieras ―dice ella.

Las cestas de desaparecen. Escucho el chirrido de la puerta y me doy vuelta, justo frente a mí, hay un enorme perro con una nariz puntiaguda que está a pocos metros. Se agacha y se arrastra hacia mí, sus labios desplegando sus blancos dientes. Un gruñido gorjea de las profundidades de su garganta, y veo por qué el queso hubiese venido muy bien.

O el cuchillo. Pero es demasiado tarde.

“corre” escucho que me susurran, pero no debo correr, lo peor que puedo hacer si un perro me persigue es correr

“toma el cuchillo” me susurra otra voz, pero tampoco le hago, soy muy débil para poder contra un perro tan grande

“el queso” esa es mi propia voz diciéndome, ESO ES, el queso; pero cuando voy a tomar el pedazo de queso que está en las canastas es demasiado tarde, el perro se abalanza sobre mí, tal como lo había hecho Sarah, solo que esta vez nadie iba a salvarme, crucé las manos sobre mi rostro esperando el impacto.

Algo áspero y húmedo toca mi mejilla y es precisamente lo que estaba esperando. Los gruñidos del perro paran, y cuando levanto la cabeza para mirarlo de nuevo, está jadeando. Lamiéndome la cara. Frunzo el ceño y me siento en mis talones. El perro apoya las patas sobre mis rodillas y me lame la barbilla. Me estremezco, limpiando la baba de mi piel, y me río.

― ¿No eres una bestia tan feroz, eh?

Empiezo a acariciarlo lentamente, yo siempre he querido un perro, esa es otra de las razones por las que no soy una buena erudita, en Sabiduría no se permiten mascotas porque ellos dicen que son ilógicas, y es cierto, pero eso nunca me hizo cambiar de opinión.

Parpadeo, y cuando mis ojos se abren, una niña se encuentra del otro lado de la sala llevando un vestido blanco. Ella estira las dos manos y grita: ―¡Perrito!

Mientras ella corre hacia el perro a mi lado, abro la boca para advertirle, pero soy demasiado lenta. El perro se da vuelta. En vez de gruñir, ladra y gruñe y encaja, y sus músculos se tensan como alambre enrollado. A punto de saltar. No pienso, sólo salto; acabo de saltar, me pongo entre la niña y el perro; siento los rasguños y las mordidas en toda mi cara y caigo al suelo son el perro monstruoso sobre mí.

Cuando mi cabeza golpea el piso el perro desaparece junto con la niña, en vez de eso estoy sentada en el destartalado autobús que perdí hoy.

Sentado cerca de mí, está un hombre con un periódico.

No puedo ver su cara por encima del papel, pero puedo ver sus manos. Tienen cicatrices, como si se hubiese quemado, y ellas se aprietan alrededor del papel, como si él quisiera arrugarlo.

―¿Conoces a este hombre? ―me pregunta. Señala la imagen en la página principal del periódico. El titular dice: ¡Asesino Brutal Finalmente Aprehendido! Me quedo en la palabra “asesino”. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que leí esa palabra, pero incluso su forma me llena de pavor.

En la foto debajo del título está un hombre joven con una cara plana y una barba. Siento que lo conozco, aunque no recuerdo cómo. Y al mismo tiempo, siento que sería una mala idea decirle al hombre eso.

―¿Y bien? ―escucho la ira en su voz―. ¿Lo haces?

Una mala idea, no, una muy mala idea. Mi corazón late con fuerza y me aferro a la barra para parar los temblores de mis manos, por entregarme. Si le digo que conozco a ese hombre del artículo, algo horrible va a pasar conmigo. Pero puedo convencerlo de que no lo hago. Puedo limpiar mi garganta y encogerme de hombros, pero eso sería una mentira.

Me aclaro la garganta.

―¿Lo haces? ―repite.

Me encojo de hombros.

―¿Y bien?

Un escalofrío me atraviesa. Mi miedo es irracional, esto es sólo una prueba, no es real.

―No ―dije, mi voz casual―. No tengo idea de quién es.

Se pone de pie y, finalmente, veo su cara. Lleva gafas de sol oscuras y la boca doblada en una mueca. Su mejilla es ondulada con cicatrices, al igual que sus manos. Se inclina cerca de mi cara. Su aliento huele a cigarrillos. No es real, me recuerdo a mí misma. No es real.

―Estás mintiendo ―dice él―. ¡Estás mintiendo!

―No lo estoy.

―Puedo verlo en tus ojos.

Me pongo más derecha. ―No puede.

―Sí lo conoces ―dice en voz baja―, podrías salvarme. ¡Podrías salvarme!

Estrecho mis ojos. ―Bien ―le digo. Mi mandíbula rígida―. No lo hago.

Todo se dispersa a mí alrededor y estoy de nuevo en la sala de pruebas recostada sobre la extraña silla reclinable, con Liliam inclinada sobre mí con los ojos abiertos como platos

— ¿Qué pasa? — Me apoyé en mis manos para sentarme derecha— ¿hay algo mal? ¿Hubo algún error? — esto era lo que me temía, que algo saliera mal en mis pruebas, ahora tal vez diría que no mostré aptitudes para ninguna facción y terminaría hecha una Paria, igual que Alec.

—Escúchame bien, y quiero que me escuches muy bien, Elizabeth— miro hacia todas partes, como si temiera que hubiera alguien espiándonos — tus resultado son inconcluyentes.

¿Inconcluyentes? ¿Qué significaba eso? ¿Qué era lo que estaba mal conmigo?

— ¿Inconcluyentes? — Ladee la cabeza, casi como un pájaro— ¿eso qué quiere decir?

—Por lo general, cada etapa de la simulación elimina una o más de las Facciones, pero en tu caso, sólo dos han sido descartadas.

— ¿solo dos? — ¿eso se supone qué era bueno o malo? Por la manera en la que lo decía, supongo que es malo

— Significa que tienes aptitudes para varias facciones— me miró y vi lastima en sus ojos, estaba acostumbrad a que los demás me vieran con lastima e incluso con asco, pero no entendía porque Lilliam lo hacía— puedes ser una Abnegación, intrepidez, sabiduría. — Yo abrí los ojos como platos— el haber saltado para ayudar a la niña dice Abnegación e Intrepidez, y el no haber atacado siguiere Sabiduría— aún me costaba procesar toda la información— ellos… ellos lo llaman... — volvió a mirar a todos lados— divergente.

Divergente.

Divergente.

Divergente, la palabra flotaba en mi mente.

—Y escucha— se inclinó aún más hacia mí— no debes decirle a nadie más sobre esto; los divergentes no son aceptados porque dañan el sistema. No. Deben. Descubrirte. Por nada del mundo. Ahora debo cambiar los resultados para que nadie se entere.

Ella empezó a teclear cosas en la computadora, pero eso no tenía importancia para mí.

¿Divergencia? ¿Tres facciones? ¿Dañan el sistema? ¿No decirle a nadie?

Esas y más preguntas siguieron rodando en mí cabeza hasta que me dolió la cabeza.



Esa misma noche estaba en mi habitación, aun pensando en las cosas que me dijo Lilliam, en mi conversación con Alec, en la prueba, y en los resultados.

Y la palabra divergente no dejaba de rondar en mi mente.

¿Será peligroso? ¿Qué facción debo elegir?

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando mi padre entro por la puerta

—Hola, princesa— susurro mientras se sentaba a mi lado — ¿cómo te fue hoy, preciosa?

Se supone que no debía decirle a nadie, pero él era mi padre, era la única persona en este mundo que me cuida y que le importo se supone que podía confiar en él.

— bien. Ya sabes. Todo normal— le sonreí, el me devolvió la sonrisa y me abrazó, envolví mis brazos de vuelta a su alrededor sintiéndome la peor persona del mundo, pero ya había tomado una decisión 

Ya no era solo mi vida la que estaba en peligro por la divergencia, también la de Lilliam, y no quería que la de mi padre también estuviera en peligro, ni la de mi familia, por más malos que fueran conmigo, yo no podría hacerles eso.

Así que ya está hecho, nunca nadie sabrá que soy Divergente.





A c e p t a d a.

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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Miér 07 Mayo 2014, 4:25 pm

Wallflower. escribió:

Nombres y apellidos: Hunter Michelle Lennox || Jonathan Ashley Williams (No es famoso)
Representantes: Karen Gillan || A.S
Escrito de tu autoría:
The stalker C1:

El día del amor y la amistad. Era un día esperado por todos los alumnos de Rossemont elementary school, se repartían cartas en anónimos, había una kermes con múltiples juegos, pero lo más importante las clases eran suspendidas.
Me levante con un salto de la cama, emocionada de poder compartir el festejo con mis amigas, mi madre entró a mi habitación y me dedico una sonrisa afectuosa, me miraba con amor.
— Arabella, tu suéter rosa esta abajo, date un baño, cámbiate y baja a desayunar. — expresó mi madre con ternura.
— Claro.
Ella salió de la pequeña habitación infantil y yo comencé a rebuscar entre mi ropa, encontrando en poco tiempo una falda color blanco con rosa y una simple playera de manga corta con un corazón en el centro, camino a mi cama de dosel pasando por todos mis peluches y juguetes tirados, hoy en la tarde recogería mi cuarto.
Entre al cuarto de baño que compartía con Alex, mi hermano mayor, cerrando la puerta en su cara y sacando mi lengua como demostración de victoria, él rodo sus ojos, de todas maneras nunca había demorado mucho en la ducha.
El agua tibia llego y tome mi shampoo con figura de princesa y olor a fresa, amaba ese shampoo, mi madre lo había comprado para mi desde que podía recordar, “para mi pequeña princesa” había dicho un día, lave mi cuerpo y salí de la regadera dejando el agua correr para que Alex alcanzara agua caliente, mi casa era una casa vieja y en muchas ocasiones los servicios básicos como, el gas y la luz, no llegaban bien a todas la habitaciones, pero cambiar el cableado y la tubería costaba dinero, un dinero que no nos sobraba, no éramos pobres, pero tampoco ricos.
Corrí a mi cuarto envuelta en mi toalla de Winnie Pooh y rápidamente me cambio, agarro un pequeño bolso del color del corazón en mi pecho y guarde algo de dinero que había ganado trabajando los fines de semana para mi padre en la granja.  Baje las escaleras y encontré el suéter que mi madre había mencionado en el sillón, lo deje en donde estaba, ya después me lo pondría, camine unos pasos más hasta pasar el comedor y llegar a la cocina, mi padre estaba sentado de un lado de la barra leyendo el periódico y tomando café negro, cosa que hacia todos los días y se había convertido en un acto simbólico de él, ya no podía imaginarme a mi padre, sin el periódico abierto en la sección deportiva y su tasa de los Mets con un humeante café negro.
Mi madre por otro lado, llevaba puesto su delantal color verde, que estaba lleno de grasa, quemaduras y comida vieja, ella siempre lucia elegante, aun haciendo el desayuno y con ese viejo delantal, en el pasado su madre había sido una reina de belleza y aun se asomaban retazos de lo bella que era en su juventud, no porque ya no fuera hermosa, pero por el hecho de que se veía cansada y más grande, toda la belleza juvenil que antes había tenido, ahora era belleza con madurez, por alguna razón su cabello corto y perfectamente arreglado nuca se pegaba a su cara ni caía en la comida.
Me senté en la mesa junto a mi padre el cual levanto la vista de su periódico y volteo a verme.
— ¡Buenos días princesa! — saludó besando mi frente.
— ¡Buenos días papi! — mi madre puso un plato de huevos con tocino en frente de mi padre y unos panqueques sin gluten para mí, desde muy pequeña había decidido no comer carne, simplemente no me gustaba, me sabia a muerte.
Mie hermano bajo un poco después, mientras yo estaba terminando el desayuno, mi madre le sirvió su cereal con leche y salimos juntos de la casa para esperar el autobús del colegio.
Llegamos a la escuela y yo fui corriendo a buscar a mis amigas, las que por suerte me esperaban en la puerta de entrada.  
— Luces bien Bella — dijo mi amiga Kristen.
— No mejor que tú. — eso era cierto, Kristen era una castaña, alta y con piel blanca, que aun a sus 9 años, se podía ver su futuro de súper modelo, las pequeñas pecas cafés que cubrían su nariz daban un contraste perfecto a sus ojos chocolate, de los cuales siempre desprendía un aire de ternura.
— Cállate Bella, sabes perfectamente que tú te ves mejor que nosotras— dijo Marie, la pelirroja de cabellos rizados era caracterizada por siempre decir lo que piensa, lo cual puede ser tierno a la edad de 9, pero se vuelve molesto a la edad de 17, ella tenía los ojos verdes y la piel un poco bronceada, por alguna razón sus ojos desprendían picardía, Marie no era alta, pero si más alta que yo, todas mis amigas eran más altas que yo.
— Vamos Marie, deja de hacerte la payasa  y mejor entremos al edificio.
Una vez adentro fuimos directamente a los casilleros que nos habían asignado, para revisar si teníamos correspondencia.
— De grande voy a ser porrista — suspiro Kristen mientras veía pasar al grupo de animadoras por los pasillos.
— Corrección. Vamos a ser animadoras — Marie se colgó de nuestros hombros sonriendo, las animadoras posaron su vista en nosotras y nos regalaron una sonrisa. Tal vez les habíamos recordado a ellas hace tiempo.
Volví mi vista al casillero y lo abrí, una pequeña nota color rosa cayó al suelo.
— Alguien tiene un admirador secreto — bromeó Marie subiendo y bajando las cejas, Kristen asintió y yo abrí la carta.

Arabella:  
No hay palabras para describir tu inocente ser, tus cortos años son el tiempo en el que se mide mi pecho, tus azules ojos son el recuerdo del mar que me traga y me escupe, son como dos hielos, el dorado de tu cabello solo se compara con el brillo del sol y aunque eres pequeña yo sé que tienes un gran corazón.
A lo lejos te observo, te admiro en las sombras y siento un vuelco en el corazón al ver que no me notas.
Te escribo porque te quiero, no puedo decirlo en tu cara, pero te quiero.
Pero te juro, algún día serás mía.
Te quiero.


Esa carta, por alguna razón me había causado escalofríos. Poco sabía yo que eso solo era el inicio.  
A c e p t a d a.

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Re: F A M E.

Mensaje por azura. el Miér 07 Mayo 2014, 4:34 pm

holaaaa, soy yo de nuevo, Sofi bipolar. sé que debo de quedar re acosadora, porque comento todos tus temas, pero es que la verdad me gustan mucho las sinopsis que creas. voy a audicionar, ahora empiezo a hacer mi ficha <3. beso, xoxo.
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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Jue 08 Mayo 2014, 4:07 am

{Sophie} escribió:holaaaa, soy yo de nuevo, Sofi bipolar. sé que debo de quedar re acosadora, porque comento todos tus temas, pero es que la verdad me gustan mucho las sinopsis que creas. voy a audicionar, ahora empiezo a hacer mi ficha <3. beso, xoxo.
Holaaaa, no eres acosadora, me encanta que te pases y gracias por lo de las sinopsis. Espero tu ficha <3.

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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Jue 08 Mayo 2014, 11:08 am

:meh: :meh: 

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Re: F A M E.

Mensaje por Invitado el Jue 08 Mayo 2014, 11:31 am

lennon. escribió:
sonus. escribió:kate, me encanto la idea. voy a audicionar, más tarde te mando la ficha. besos. here comes the sun  
creo que si here comes the sun es tu canción favorita, ya te amo    
me suena mucho tu user... idk. espero tu audición, un beso.
esa es mi favorita ♥
es de una banda de tres hermanos(? la termino de editar y te la mando. un abrazo(?
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Re: F A M E.

Mensaje por chanyeol. el Jue 08 Mayo 2014, 12:50 pm

lennon. escribió:
Fernanda Aleman :* escribió:¡hey! voy a audicionar, mi nombre es; como mi user lo indica, pero sin el ":*", claro.
Argh, ¿canción favorita? hum, I think... "Let it be" o... no sé "Don't Stop" o... "They don't know about us" idk, tengo demasiadas conciónes favoritas.
Hola Fer. Ohhh te gustan Los Beatles, muero lento. Lo siento, es que me emociono cuando encuentro a alguien al que le gustan. Más tarde acepto tu audición <3.
¿que si me gustan? ¡los adoro, mujer! así me emociono yo cuando encuentro a alguien que le gusta Elvis, One Direction, 5SOS, los Beatles, o los Backstreet Boys, no sé, los amo a todos, hay mucho amor para los diez y nueve(?)
Gracias por aceptar mi audición, tú tienes suerte en las tuyas, y yo aún necesito más gente para la mía(:
¡besos!
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Re: F A M E.

Mensaje por Invitado el Jue 08 Mayo 2014, 4:56 pm

kate-cha~~n. u know, voy a participar. eso, bai... -cha~~~~n.
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cha~~n

Mensaje por Invitado el Jue 08 Mayo 2014, 5:28 pm

Nombres y apellidos: Rayn Howell | Lee Taemin (es un bailarín coreano famoso, y el apellido es Lee, u know)
Representantes: Cher Lloyd | Lee Tae Min
Escrito de tu autoría:
vanilla ice cream:
Caspar era un simple chico que vivía en la no tan tranquila Paris, ya saben, la ciudad del amor, aunque eso no es siempre cierto. Su madre, quién había conseguido que la reasignaran, había hecho un escándalo acerca de si Caspar iba con ella o se quedaba con su padre en Paris. Su padre, quien había sugerido el divorcio, quería que Caspar se quedara con él y con su amante, la causante del divorcio, para que Caspar "reiniciara su vida" sin su madre biológica. Pero Caspar no era idiota, y aunque esa chica 10 años más joven que su padre, a pesar de ser amable y dulce con él, y amar verdaderamente a su padre, nunca reemplazaría su histérica e intranquila madre. Con una sonrisa tranquila, un niño de tan sólo 10 años calmó a la señora Lee con un simple "Iré contigo, madre", una sonrisa tranquila y un leve movimiento de manos.
Cuando llegó a Londres, lugar de la reasignación de su madre, no fue aceptado inmediatamente por los chicos de su barrio. Su acento era raro, y muchas veces terminaba hablando francés al no saber qué palabras utilizar en inglés. Sus vecinos no eran del todo pacientes y por eso prefirieron no hablar con él, al menos hasta que pudiera hablar inglés decentemente.
El hecho de que nadie en su cuadra quería hablar con él lo volvió un poco antisocial, por lo que le fue difícil relacionarse con otras personas cuando comenzó la escuela. A veces se llenaba de valor y le dirigía la palabra a alguno de sus compañeros, pero este sólo le ignoraba. Nadie tenía la mínima intención de relacionarse con el extranjero. Un tiempo después, Caspar aceptó la realidad y también dejó de intentar hablar con otros.
Su capacidad de ser antisocial logró que Caspar desarrollara gustos algo extraños. Lo único que él hacía era dormir todo el día y estar en la computadora de madrugada. También, su actitud al hablar con alguien no era la mejor, por lo que prefería mostrarse indiferente, aún cuando le estuvieran hablando. Ya que ni su madre soportaba su horrible personalidad, le dio todos los lujos que él quiso, con tal de permanecer alejado de ella lo mayormente posible. Uno pensaría dos veces al regalarle la taza con el logo de "Mi madre es la #1" el día de las madres, pero a Caspar ya le daba igual eso, él tenía todo lo que quería y necesitaba.
Aún siendo una persona antisocial, mal educada y caprichosa, él seguía siendo Caspar, un chico de 13 años que quería vivir como un adolescente normal, con amigos, risas y diversión. Por eso, una solución para el problema de su incapacidad para socializar, fue internet.
Él tenía miles de amigos en línea, muchos de ellos medianamente famosos en sus ciudades por razones que nunca le dijeron a Caspar, pero a pesar del misterio ellos eran la solución perfecta para la vida horrible y desastrosa en la que Caspar vivía. Pero, aún si eran la solución, sólo eran una fantasía con la que hablar en la noche y en los recesos de la escuela. Caspar no podía escapar de su realidad siendo una persona solitaria.
Un día, uno de sus amigos, el más cercano a Caspar, le aconsejó que pusiera un poco de su parte cuando hablara con otros.
“Si tú te sigues manteniendo indiferente nadie va a querer hablarte, y en parte es por eso que nadie te habla y te muestras indiferente. Como un círculo vicioso”.
Caspar se mantuvo pensando en ello toda la noche y parte de la madrugada. Y tenía razón. Nunca lograría nada mostrándose así.
Ese mismo día, Caspar amaneció con una gran sonrisa en el rostro, para luego volver a dormir como hacía normalmente.

Hasta ahora no había tenido oportunidad de poner en práctica lo que había decidido hacer hace unas semanas. Nadie le había hablado más que su madre, y no había tenido oportunidad de entablar una conversación con ella, aunque no es como si quisiera. Pero había intentado, sin logro alguno.
Estaba por darse por vencido. Era como si él no existiera, y nadie hablaría con un fantasma, ¿no? No, nadie lo haría. Eso estaba claro para él.
Ahora mismo se encontraba en el banco de una plaza que daba hacia la calle. Hacía calor y él se encontraba comiendo un cono de helado mientras revisaba su celular. No había nadie en línea, por lo que lo guardó y siguió comiendo su cono. Se imaginó a sí mismo en esa situación, pero a los ojos de otra persona, y era simplemente patético. Entendía el por qué nadie le hablaba.
Volvió a revisar su celular. Nadie en línea.
Había un silencio extraño en el lugar. Cada tanto pasaban uno o dos autos por esa calle, y lo único que podía escucharse era el cantar de algunas pocas aves, algo extraño para la ajetreaba ciudad en la que se encontraba. Tanto silencio lo estaba desesperando, pero tenía un helado que comer y él era muy estricto con la comida. A pesar de estar delgado, comía mucho y nunca dejaba una comida a medio comer. Más ahora, con el calor que hacía solo un helado podía refrescarte.
Escuchó unos pasos extraños a lo lejos que iban acercándose y miró de dónde provenían. Un chico venía corriendo por la vereda, pero Caspar simplemente lo ignoró. Estaba lamiendo la punta de su helado de vainilla cuando escuchó un ruido sordo proviniendo de enfrente de él. El chico se había caído, y parecía que se había lastimado.
Caspar reaccionó al instante. Dejó su helado a un lado y se paró para ayudarlo, sin importarle que el cono se había volteado y ahora estaba desparramado por toda la banca.
—¿Estás bien? —dijo, arrodillándose a su lado. Probablemente este fuera el acto más heroico y significativo que hizo en toda su vida, pero poco importaba ahora, el chico parecía haberse doblado el tobillo, y su muñeca estaba raspada—. Estás herido.
—Sí —el chico de nombre desconocido tenía el ceño fruncido y miraba con dolor su pierna mientras masajeaba su tobillo.
—Espera —Caspar sacó la servilleta que venía con el helado que había guardado en uno de los bolsillos de su pantalón y se lo ofreció a la chico—. Toma.
Al principio el chico miró el pañuelo improvisado sin entender, hasta que su muñeca ardió sorpresivamente y se dio cuenta de que sangraba.
Un poco ruborizado, aceptó la servilleta pronunciando un leve “Gracias” y comenzó a limpiar su herida, para luego presionar sobre ella intentando parar el leve sangrado que tenía. El chico levantó la cabeza para mirar a quien le había ayudado, y se encontró con el rostro de un chico manchado en la zona de la barbilla con lo que parecía helado. No pudo evitar soltar una pequeña risa.
—Perdón —volvió a mirar al chico que estaba confundido del por qué la risa—, pero te hubieras guardado la servilleta —comentó mirando con una sonrisa a Caspar.
Él frunció el ceño mientras el extraño señalaba su boca. Él la tocó para encontrar helado derretido en sus dedos y se sonrojó fuertemente por la vergüenza.
El muchacho quitó el papel de su herida y, al ver que no sangraba más, abrió la servilleta y limpió la comida de la cara del chico con delicadeza mientras éste se sonrojaba.
—¿Vainilla? —había preguntado, mientras Caspar se sonrojaba aún más fuerte y el chico sólo reía. Cuando se aseguró de que ya no estaba manchado volvió a doblar la servilleta y se paró, ofreciendo su mano para que el chico también se levantara. Él, aún sonrojado, la aceptó y pronto ambos estuvieron frente a frente sin decir ni una palabra.
—Eh… —Caspar quiso decir algo, pero las palabras simplemente no salían.
—Gracias por ayudarme —dijo él, al ver que Caspar no diría nada— y perdón por molestarte mientras estabas comiendo; algún día te pagaré ese helado.
—Oh no, no es necesario —negó rápidamente.
—Lo haré —él sonrió y él no pudo negarse al ver esos ojos que demostraban que en serio quería pagar por molestarlo, aunque no había sido ninguna molestia.
—E-está bien… si tú lo dices.
—Bueno, lamento mucho lo que pasó, pero debo irme. Adiós.
Sin decir una palabra más, él le dio una última sonrisa y luego se alejó caminando hacia donde se dirigía, intentando no forzar su pierna. Caspar lo miró alejarse hasta que la perdió de vista.
¿Qué rayos había pasado?

Esa noche Caspar no dejó de pensar en el encuentro con el chico. Su cuerpo había actuado por si solo, y se sentía tremendamente avergonzado. Aunque sea un desconocido, lo habían visto en las condiciones en las que se encontraba. Tal y como él se había imaginado: patético. Si pudiera, desearía que ese chico nunca se hubiera caído, y él nunca le hubiera ayudado. Pero no podía, lo único que podía hacer era pretender que nunca pasó, pero sería inútil si él no hacía lo mismo.
Ahogando su cara en la almohada, sacó su teléfono y se conectó. Había un conectado, y era el mismo que le había dado el consejo de ser social. Ahora que lo pensaba, tal vez ayudó al chico porque su subconsciente quería hacerle caso a su contacto y ser más social, pero mira lo que pasó.
Caspar comenzó a hablarle, lo regañó y le contó todo lo que había pasado, con una extraña sonrisa en el rostro. Y también se lo imaginaba a él con una sonrisa, leyendo las incoherencias de Caspar y cómo él le contaba su terrible vergüenza, sin guardar nada.
A eso de las dos de la mañana, ellos se despidieron, no sin antes el chico decirle a Caspar que estaría unos días en Londres, y que tenía un nuevo sabor de helado preferido.
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Re: F A M E.

Mensaje por azura. el Jue 08 Mayo 2014, 8:34 pm


Nombres y apellidos: Miley Cyrus, y Justin Bieber.  -famosos.
Representantes: Miley Cyrus | Justin Bieber.
Escrito de tu autoría:
Spoiler:

Los Ángeles, 14 de Marzo, 2012.
Querida Anna:

Cómo sabes, el verano ha llegado a su fin, por lo tanto, mi estadía aquí también. Pensarás que soy un cobarde, y me odiarás por lo que hice, pero la verdad es qué sí, soy un maldito y patético cobarde.
Con solo pensar que tendría que despedirme de ti, dejarte e irme, mi piel se erizaba al instante. No lo soportaría, no soportaría verte llorar y escucharte decir que iba a volver, y que estaríamos juntos de nuevo, porque no pasaría. Las reglas eran no enamorarse, solo ser amigos con derechos, y olvidarnos al final del verano, pero adivina qué,  no cumplí ninguna de esas reglas.
Necesito confesarte que te amo, que estoy excesivamente enamorado de ti y que me has enseñado el verdadero significado del amor. Has hecho de estos tres meses los mejores de mi vida, nunca los olvidaré, pero lamentablemente tendré que olvidarte a ti. Con mi carrera en ascenso, y todo tu esfuerzo para asistir a Harvard, no podríamos estar juntos aunque quisiéramos.
No sé que serán de mis días sin tus besos, abrazos, cosquillas, chistes malos y carcajadas ruidosas. La verdad es que te has convertido en algo tan importante para mí que duele, porque ahora tengo que dejarte y ni siquiera he podido confesarte estas cosas cara a cara. Tú conoces la parte de mí que nadie conoce, y confiaste en mí cuando nadie lo hizo, por eso siempre te amaré.
Por más que nos cueste, tendremos que hacer como que nada ha sucedido, y por favor no me odies, lo hago por nuestro bien.
No contestes esta carta, ni trates de localizarme ni contactarme, olvídate de mí. Será difícil, lo sé, pero es lo correcto.


Siempre te amaré, Zayn.

|xxx|

Nueva York, 15 de Octubre, actualidad.
Alguien tocaba la puerta impaciente, despertando a Anna de su profundo sueño, se refregó un poco los ojos y se colocó sus pantuflas de conejo, arrastró los pies aún media dormida mientras se estiraba, y gritó no muy fuerte: '¡ya va!' con su característica voz aguda. Él que estaba del otro lado de la puerta sonrió al escuchar su voz, nervioso e impaciente.

―No sé quien eres pero me has despertado de mi hermoso sueño y te odio -dijo casi con los ojos cerrados, en su cabeza parecía que había explotado dinamita y su aliento no era el aroma más exquisito en ese momento.
―Lo-lo siento. -tartamudeó el chico, rascándose la nuca. Anna al escuchar esa voz abrió sus ojos tanto como pudo, y se pellizcó disimuladamente, tratando de despertar de esa repetida pesadilla que la atormentó durante todo año pasado. Verificó que no lo fuera, y terminó de despertarse, impactada por la persona que estaba frente sus ojos.
―¿Qué haces aquí? -respondió con toda la firmeza que pudo, él reaparecía cuando pocos meses antes había logrado que su mundo esté en orden.
―Necesitamos hablar. -iba a reprocharle todo, iba a descargarse de una vez por todas, pero no así, no en el estado en el que se encontraba.
―Pasa, siéntate y espérame aquí. -dijo ella, permitiendo que Zayn Malik, el chico que había descarrilado su vida, entrara a su casa, tal como la primera vez que se conocieron.

En menos de diez minutos, Anna cruzó la puerta de la sala de estar totalmente despierta y cambiada, digna de una buena impresión. Ella estaba diferente, había crecido en todo sentido, su cabello estaba más rubio y sus ojos seguían cambiando según el día, él también estaba completamente distinto, en casi todos los sentidos.
Sus miradas se encontarron, esperando que alguno se animara a comenzar la conversación, que parecía que no iba a terminar nada bien.

―Has cambiado mucho. -pronunció por fin Zayn, mirándola con toda la culpa en sus ojos, consciente de que seguramente él la había destruido.
―Tu igual -dijo seria, moviendo su pie, signo de que estaba nerviosa. Él la conocía demasiado bien. - ¿A qué viniste? -el nudo en su garganta comenzó a tomar forma, indicándole que aproximadamente en cinco minutos estaría llorando.
―Tienes que escucharme, por favor. -esas palabras fueron suficiente para Anna, su gesto cambió y dejó de mover su pie.
―Ahora tú me vas a escuchar a mí, porque todo lo que tengo guardado aquí -tocó su pecho, donde estaba su corazón- me está matando. Me dejaste... -tuvo que hacer una pausa, porque si seguía esa oración de inmediato, sus lágrimas no tardarían en desbordarse de sus ojos- sola,  junto con mis demonios que todavía no terminaban de extinguirse, y lo sabías. -prosiguió- ¿Alguna vez te preguntaste que hubiera pasado si el amor que sentías por mí hubiera sido más fuerte que tu estúpido miedo? Entraste a mi vida cuando más lo necesitaba, lo sabes, nos conocimos como nadie nos conocía, reconstruiste las paredes que estaban a punto de ser polvo, para luego destruirlas, ¿por qué? Si los dos estábamos tan enamorados como demostrábamos, podríamos encontrar la manera de seguir juntos y que nuestro romance no acabara, pero no, como siempre tú escapando de los problemas, yendo por el camino fácil. Creí que por fin alguien había llegado a mi vida para quedarse, que ya no volvería a sufrir, pero me decepcionaste, y mucho... -Zayn derramaba algunas lágrimas que limpiaba rápidamente, haciéndose el firme, pero su mundo se estaba viniendo abajo, esto no era como lo había planeado- Y lo que más me dolió, no fue que te marcharas diciéndome que estabas enamorado y que siempre me amarías, si no que aún así no volviste por mí. -su voz se quebró, y las lágrimas acumuladas en sus ojos comenzaron a salir, quemando sus mejillas- Esperé trescientos sesenta y cinco días una llamada o un mensaje, pero no, la única señal que me diste fue que sólo había sido tu ''amor de verano'' -él había escrito 'Summer love' dedicándosela a Anna, entre otras canciones que también lo hacía- Lloré todos esos días, temiendo hacer algo que estúpido sólo para descargarme. Rezaba para que los demonios en mi cabeza no despertaran...
―Tus reglas... - la interrumpió, y consiguió decir sin terminar la oración.
―¡Me importaron un bledo esas estúpidas reglas! Nunca las cumplimos, desde el primer día y la primera noche que pasamos juntos... -intentaron no recordar, pero era tan obvio que una noche tan especial como esa iba a aparecer en sus mentes. Sin darse cuenta, sonrió y negó con la cabeza- ¿Te das cuenta que por tu cobardía terminó algo verdadero? Desperdiciaste tres meses de puro amor, si solo hubieras pensando más allá de las consecuencias y de los problemas, tú y yo... -no terminó la oración, el nudo en su garganta se lo impidió- Hiciste tanto en mí, que hasta el día de hoy tus recuerdos me hacen seguir viva. Y te agradezco mucho por eso.
―No tienes que agradecerme nada, de veras lamento mucho lo que hice. Todos los días la culpa me carcomía por dentro, resistiéndome a no volver, yo era un obstáculo en tu vida... -ella rió irónicamente, negando otra vez con la cabeza- Si yo seguía en tu vida, te apartaría de todos tus objetivos, y ahora no serías una exitosa abogada en ascenso, como siempre soñaste.
―Podría ser una exitosa abogada en ascenso, -repitió lo que Zayn acababa de decir- y tener un novio que siempre estuvo allí para mí.

La sala se inundó de un silencio cargado de tensión, era más que obvio que en los dos años que habían pasado él había reflexionado y estaba muy arrepentido por todas sus acciones, sabiendo que no podría volver el tiempo atrás.

―Nunca dejé de quererte, ni tampoco me olvidé de ti, como escribí en la carta, pidiéndote que también lo hicieras. Y como ves, ni siquiera puedo cumplir lo que yo mismo digo, habría sido un estorbo en tu vida. -ya cansada de que siguiera tan terco, replicó.
―Cada vez que intentaba levantarme aparecías para derribarme, y solo tú podías levantarme de nuevo, pero allí ya no aparecías. Eras mi enfermedad, y mi cura; una cura que jamás conseguí. -sonrió- Dicen que no hay que enamorarse dos veces, ya que la segunda vez, sólo te enamoras de los recuerdos. -levantó la mirada, encontrándose con los ojos del moreno, tan profundos como un océano.
―Será mejor que me vaya, no tendría que haber venido desde un principio. -dijo él levantándose resignado, aceptando que las cosas no salieron como las ilusiones que había creado en su mente- Lo siento mucho, Anna, ojalá algún día me perdones por todo el infierno que te hice pasar. -posó sus labios en la cabeza del amor de su vida, sintiendo el dolor punzante en su pecho. Ese era el final que tanto temía.
Ella no se movió, tampoco dijo nada hasta que él llegó a la puerta.
―¿Y sabes que es lo peor de todo? -pronunció algo bajo, pero se hizo audible para el moreno- Qué volvería a pasar por ese infierno, lloraría hasta deshidratarme y repetiría el día en que nos conocimos unas cientos de veces, -se levantó lento del sofá, con los brazos cruzados, derramando lágrimas que se deslizaban lentamente por sus mejillas- Porque, a quién engaño... te amo, Zayn Malik y nunca dejé, ni dejaré de hacerlo. - éste no supo como reaccionar, su mente estaba en blanco y su cuerpo parecía una estatua.- Promete que esta vez viniste para quedarte, por favor, te necesito. -concluyó, sollozando.
―Lo prometo. -dijo, y bastó para que Anna corriera a abrazarlo.

Ella temblaba bajo sus brazos, hundiendo la cabeza en su pecho. Los dos habían esperado tanto ese momento, que hasta parecía incierto que esté pasando. Él inspiró su olor, que tanto extrañaba, y volvió a sentir esa felicidad que permanecía casi extinta en el fondo de su ser. Ella levantó su cara, y unió sus labios, consiguiendo el beso que tanto habían anhelado.

And i will give you all my heart, so we can start it all over again. -cantó Zayn en su oído, abrazándola sin intenciones de alguna vez dejarla de nuevo.


Última edición por {Sophie} el Sáb 10 Mayo 2014, 12:50 pm, editado 1 vez
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Re: F A M E.

Mensaje por LittleMuffin el Vie 09 Mayo 2014, 9:27 am

¡Hola! Me llamo Maria pero llámame como quieras<3 Mi canción favorita es y será(?  Superman Tonight. Ahora te dejo la ficha, Kate<3
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Re: F A M E.

Mensaje por LittleMuffin el Vie 09 Mayo 2014, 11:48 am

Nombres y apellidos: Leo McKein | Calum Hood (cantante famoso)
Representantes: Jade Thirlwall | Calum Hood
Escrito de tu autoría:
Love Letters(N.C):
Capítulo 003.
Miré mi armario, aún adormilada, y comencé a mentalizarme diciéndome que hoy será como un día normal y corriente y que por eso no debería escoger ningún atuendo en especial.
Así que por eso decidí ponerme una camiseta holgada sin mangas con el logo de MTV que me llegaba hasta poco más del ombligo, unas mallas negras y mis vans del mismo color carbón que la tela que cubría mis piernas. Dejé mi melena castaña suelta, siendo dominada por unas pequeñas ondas que se formaban en las puntas. Cojo la mochila de color fosforescente y salgo de casa, asegurándome de que llevo el sobre. ¡Y que sobre más pesado es!
Se que a pesar de mis intentos para no ser reconocida lo acabaré siendo y eso me desquicia ¡no lo soporto! Tan solo saber que en un par de horas sabrán que la loca y rara Leo está enamorada hace que me estremezca. Así que al llegar al instituto decido meterme en el baño y leer por última vez el contenido de la estúpida carta que tan de quicio me saca.

Hola estúpido que está leyendo esta carta, solo quería decirte que te ganaste mi corazón. En serio.
También quería decirte que —a pesar de parecer loca, idiota, mono neural y lunática—en realidad estoy enamorada de la idea del amor y de esas pequeñas mariposas que se acumulan en el estómago cada vez que te veo. Así que…¡Enhorabuena! ¡Ya puedes celebrar que eres la droga de esta chica que en su intento de ser tierna escribe una patata!
Aunque por otra parte, si te desagrado y te parezco extrañamente demasiado sensual para ti siempre puedes joderte y enterrarte vivo porque la carta no es de quien esperabas con tanta posible impaciencia.
Ya se que siquiera nos hablamos pues, a quien vamos a engañar, no hablo con prácticamente nadie pero con solo saber que has venido a clase y has pasado por mi lado en el pasillo hace de mi día el más feliz de todos.
Así que no voy a molestarte más ¡estoy enamorada de ti, leñe
!”

—Soy totalmente genial—. Susurré antes de darme una palmada en la frente y guardar la carta en su respectivo sobre. Me levanté del retrete y salí de aquel asqueroso lavabo.

Caminé dando pequeños saltitos y moviendo mis manos con nerviosismo mientras aceleraba el ritmo para buscar al crío de primero que daría mi carta a mi destinatario. Y así me pasé los dos primeros minutos de clase hasta que consigo ver como el pequeño corría hacia mi y me extendía las manos, símbolo de que se la entregase.

—No la cagues, peque—. Él negó con la cabeza y salió corriendo en dirección contraria.

* * *

Caminé o prácticamente salté por los pasillos hasta llegar al lado de mi mejor amiga y bailar como una auténtica desquiciada mientras hacía movimientos raros con las manos. No era que me hubiese tomado mil y un trozos de chocolate y me estuviesen haciendo efecto, sino que mi estado de ánimo me obligaba a manifestarlo de alguna u otra forma.

—¿Se puede saber que te pasa, Leo?
—¡Pues que estoy feliz! —Comenté mientras seguía saltando alrededor suyo. —Y nerviosa, y triste…¡aunque también emocionada! —Hice una pequeña pausa—Lucy, peliunicornio lo sabrá…
No supe cuando, pero el caso era que en algún momento entre mi simulación de sorpresa y la risa continuada de mi amiga, un chico moreno que no había visto en mi vida pasó a mi lado y me sonrió tímido.
No iba a negarlo pues, quiera o no, el chico estaba buenísimo ¿qué digo buenísimo? ¡Parecía un dios caído del cielo! ¡Thor estaba ante mis ojos!

—Emm…¿Eres Eleanor, verdad? —Me preguntó mientras se rascaba la nuca con su brazo. ¡Y que brazo señor! ¡Qué brazo!
—Sí. —Contesté con una sonrisa—Pero todos me llaman Leo.

Me auto-aplaudí mentalmente por haber mantenido la compostura.

—Yo…Esto…Quería agradecerte por la carta—. Dice mientras me enseña la pequeña hoja repleta por mi caligrafía.

Esperad. ¿Mi letra? ¿Agradecerme?

—Si, la tuya. Solo quería decirte que acabo de celebrarlo tomándome un refresco en tu honor. —Dice escapando una pequeña sonrisa que al momento contagia en mi. Levanto el brazo simulando un “hurra” y lo que consigo es que agache la cabeza y ría un poco. ¡que tierno! — Y… También quería darte esto.
—¿Tu número?
—Si… Para mantenernos en contacto. —Caminó un poco y, antes de irse por los pasillos, se acercó a mi oído y me susurró: —Realmente quiero saber más de ti y de tus adorables rarezas, ¿sabes?
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Re: F A M E.

Mensaje por hypatia. el Vie 09 Mayo 2014, 2:54 pm

Mainstream. escribió:
Nombres y apellidos: Rayn Howell | Lee Taemin (es un bailarín coreano famoso, y el apellido es Lee, u know)
Representantes: Cher Lloyd | Lee Tae Min
Escrito de tu autoría:
vanilla ice cream:
Caspar era un simple chico que vivía en la no tan tranquila Paris, ya saben, la ciudad del amor, aunque eso no es siempre cierto. Su madre, quién había conseguido que la reasignaran, había hecho un escándalo acerca de si Caspar iba con ella o se quedaba con su padre en Paris. Su padre, quien había sugerido el divorcio, quería que Caspar se quedara con él y con su amante, la causante del divorcio, para que Caspar "reiniciara su vida" sin su madre biológica. Pero Caspar no era idiota, y aunque esa chica 10 años más joven que su padre, a pesar de ser amable y dulce con él, y amar verdaderamente a su padre, nunca reemplazaría su histérica e intranquila madre. Con una sonrisa tranquila, un niño de tan sólo 10 años calmó a la señora Lee con un simple "Iré contigo, madre", una sonrisa tranquila y un leve movimiento de manos.
Cuando llegó a Londres, lugar de la reasignación de su madre, no fue aceptado inmediatamente por los chicos de su barrio. Su acento era raro, y muchas veces terminaba hablando francés al no saber qué palabras utilizar en inglés. Sus vecinos no eran del todo pacientes y por eso prefirieron no hablar con él, al menos hasta que pudiera hablar inglés decentemente.
El hecho de que nadie en su cuadra quería hablar con él lo volvió un poco antisocial, por lo que le fue difícil relacionarse con otras personas cuando comenzó la escuela. A veces se llenaba de valor y le dirigía la palabra a alguno de sus compañeros, pero este sólo le ignoraba. Nadie tenía la mínima intención de relacionarse con el extranjero. Un tiempo después, Caspar aceptó la realidad y también dejó de intentar hablar con otros.
Su capacidad de ser antisocial logró que Caspar desarrollara gustos algo extraños. Lo único que él hacía era dormir todo el día y estar en la computadora de madrugada. También, su actitud al hablar con alguien no era la mejor, por lo que prefería mostrarse indiferente, aún cuando le estuvieran hablando. Ya que ni su madre soportaba su horrible personalidad, le dio todos los lujos que él quiso, con tal de permanecer alejado de ella lo mayormente posible. Uno pensaría dos veces al regalarle la taza con el logo de "Mi madre es la #1" el día de las madres, pero a Caspar ya le daba igual eso, él tenía todo lo que quería y necesitaba.
Aún siendo una persona antisocial, mal educada y caprichosa, él seguía siendo Caspar, un chico de 13 años que quería vivir como un adolescente normal, con amigos, risas y diversión. Por eso, una solución para el problema de su incapacidad para socializar, fue internet.
Él tenía miles de amigos en línea, muchos de ellos medianamente famosos en sus ciudades por razones que nunca le dijeron a Caspar, pero a pesar del misterio ellos eran la solución perfecta para la vida horrible y desastrosa en la que Caspar vivía. Pero, aún si eran la solución, sólo eran una fantasía con la que hablar en la noche y en los recesos de la escuela. Caspar no podía escapar de su realidad siendo una persona solitaria.
Un día, uno de sus amigos, el más cercano a Caspar, le aconsejó que pusiera un poco de su parte cuando hablara con otros.
“Si tú te sigues manteniendo indiferente nadie va a querer hablarte, y en parte es por eso que nadie te habla y te muestras indiferente. Como un círculo vicioso”.
Caspar se mantuvo pensando en ello toda la noche y parte de la madrugada. Y tenía razón. Nunca lograría nada mostrándose así.
Ese mismo día, Caspar amaneció con una gran sonrisa en el rostro, para luego volver a dormir como hacía normalmente.

Hasta ahora no había tenido oportunidad de poner en práctica lo que había decidido hacer hace unas semanas. Nadie le había hablado más que su madre, y no había tenido oportunidad de entablar una conversación con ella, aunque no es como si quisiera. Pero había intentado, sin logro alguno.
Estaba por darse por vencido. Era como si él no existiera, y nadie hablaría con un fantasma, ¿no? No, nadie lo haría. Eso estaba claro para él.
Ahora mismo se encontraba en el banco de una plaza que daba hacia la calle. Hacía calor y él se encontraba comiendo un cono de helado mientras revisaba su celular. No había nadie en línea, por lo que lo guardó y siguió comiendo su cono. Se imaginó a sí mismo en esa situación, pero a los ojos de otra persona, y era simplemente patético. Entendía el por qué nadie le hablaba.
Volvió a revisar su celular. Nadie en línea.
Había un silencio extraño en el lugar. Cada tanto pasaban uno o dos autos por esa calle, y lo único que podía escucharse era el cantar de algunas pocas aves, algo extraño para la ajetreaba ciudad en la que se encontraba. Tanto silencio lo estaba desesperando, pero tenía un helado que comer y él era muy estricto con la comida. A pesar de estar delgado, comía mucho y nunca dejaba una comida a medio comer. Más ahora, con el calor que hacía solo un helado podía refrescarte.
Escuchó unos pasos extraños a lo lejos que iban acercándose y miró de dónde provenían. Un chico venía corriendo por la vereda, pero Caspar simplemente lo ignoró. Estaba lamiendo la punta de su helado de vainilla cuando escuchó un ruido sordo proviniendo de enfrente de él. El chico se había caído, y parecía que se había lastimado.
Caspar reaccionó al instante. Dejó su helado a un lado y se paró para ayudarlo, sin importarle que el cono se había volteado y ahora estaba desparramado por toda la banca.
—¿Estás bien? —dijo, arrodillándose a su lado. Probablemente este fuera el acto más heroico y significativo que hizo en toda su vida, pero poco importaba ahora, el chico parecía haberse doblado el tobillo, y su muñeca estaba raspada—. Estás herido.
—Sí —el chico de nombre desconocido tenía el ceño fruncido y miraba con dolor su pierna mientras masajeaba su tobillo.
—Espera —Caspar sacó la servilleta que venía con el helado que había guardado en uno de los bolsillos de su pantalón y se lo ofreció a la chico—. Toma.
Al principio el chico miró el pañuelo improvisado sin entender, hasta que su muñeca ardió sorpresivamente y se dio cuenta de que sangraba.
Un poco ruborizado, aceptó la servilleta pronunciando un leve “Gracias” y comenzó a limpiar su herida, para luego presionar sobre ella intentando parar el leve sangrado que tenía. El chico levantó la cabeza para mirar a quien le había ayudado, y se encontró con el rostro de un chico manchado en la zona de la barbilla con lo que parecía helado. No pudo evitar soltar una pequeña risa.
—Perdón —volvió a mirar al chico que estaba confundido del por qué la risa—, pero te hubieras guardado la servilleta —comentó mirando con una sonrisa a Caspar.
Él frunció el ceño mientras el extraño señalaba su boca. Él la tocó para encontrar helado derretido en sus dedos y se sonrojó fuertemente por la vergüenza.
El muchacho quitó el papel de su herida y, al ver que no sangraba más, abrió la servilleta y limpió la comida de la cara del chico con delicadeza mientras éste se sonrojaba.
—¿Vainilla? —había preguntado, mientras Caspar se sonrojaba aún más fuerte y el chico sólo reía. Cuando se aseguró de que ya no estaba manchado volvió a doblar la servilleta y se paró, ofreciendo su mano para que el chico también se levantara. Él, aún sonrojado, la aceptó y pronto ambos estuvieron frente a frente sin decir ni una palabra.
—Eh… —Caspar quiso decir algo, pero las palabras simplemente no salían.
—Gracias por ayudarme —dijo él, al ver que Caspar no diría nada— y perdón por molestarte mientras estabas comiendo; algún día te pagaré ese helado.
—Oh no, no es necesario —negó rápidamente.
—Lo haré —él sonrió y él no pudo negarse al ver esos ojos que demostraban que en serio quería pagar por molestarlo, aunque no había sido ninguna molestia.
—E-está bien… si tú lo dices.
—Bueno, lamento mucho lo que pasó, pero debo irme. Adiós.
Sin decir una palabra más, él le dio una última sonrisa y luego se alejó caminando hacia donde se dirigía, intentando no forzar su pierna. Caspar lo miró alejarse hasta que la perdió de vista.
¿Qué rayos había pasado?

Esa noche Caspar no dejó de pensar en el encuentro con el chico. Su cuerpo había actuado por si solo, y se sentía tremendamente avergonzado. Aunque sea un desconocido, lo habían visto en las condiciones en las que se encontraba. Tal y como él se había imaginado: patético. Si pudiera, desearía que ese chico nunca se hubiera caído, y él nunca le hubiera ayudado. Pero no podía, lo único que podía hacer era pretender que nunca pasó, pero sería inútil si él no hacía lo mismo.
Ahogando su cara en la almohada, sacó su teléfono y se conectó. Había un conectado, y era el mismo que le había dado el consejo de ser social. Ahora que lo pensaba, tal vez ayudó al chico porque su subconsciente quería hacerle caso a su contacto y ser más social, pero mira lo que pasó.
Caspar comenzó a hablarle, lo regañó y le contó todo lo que había pasado, con una extraña sonrisa en el rostro. Y también se lo imaginaba a él con una sonrisa, leyendo las incoherencias de Caspar y cómo él le contaba su terrible vergüenza, sin guardar nada.
A eso de las dos de la mañana, ellos se despidieron, no sin antes el chico decirle a Caspar que estaría unos días en Londres, y que tenía un nuevo sabor de helado preferido.
A c e p t a d a.

Soph-chan ldkfldkfsldk, me alegra verte por aquí. besos <3.

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I've seen what pain does to people. This isn't pain. It is... nothing, an empty nothing {aurora raven, coven of salem.
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