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Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 12:46 pm

banana. escribió:gracias por todos tus comentarios hacia mi ficha
tu eres la que me quiere matar
ay, muchas gracias por aceptar mi ficha

de nada, anita.
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Re: a hurried looks. | resultados.

Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 1:07 pm

Berry. escribió:
Liv Watters & Dan Chase
 
reservados: Cher Lloyd y Ashton Irwin / Luke Hemmings y Tiffany Alvord
nombres de tus pj's: Olive (Liv) Maddison Watters, Danniel Abraham Chase, Kyle Eddison Brisbin, Louise Jane Deveraux.
escrito de tu autoría:
ephemeral.:

Los años pasan muy rápido. Todo cambia. Pero, ¿sabéis? Las personas no lo hacen. Fingen que sí, y crecen, mas siguen siendo los mismos. Calum siempre estuvo colado por aquella chica, Robin. Desde siempre y para siempre, gritaba constantemente. Nosotros nos reíamos de él, pero era cierto. Tan cierto...


{---}



Robin no era especialmente guapa. No tenía la piel tersa y suave y, por supuesto, no tenía un cuerpo perfecto. Pero, cuando se giró, y sus ojos tan oscuros se encontraron con los de ella, color chocolate, supo que ya era tarde, que se había enamorado. No se cansaba de observarla desde la distancia. Una y otra vez, parecía que no se sentía a gusto estando rodeada de tanta gente y presenció cómo más de una vez se quitaba el pelo de la cara como si le molestase demasiado, y sin embargo lo llevaba suelto. Y le quedaba muy, muy bien. No pudo evitar quedarse mirándola cuando su amiga la hizo reír, se había tapado la boca. Y Calum no pudo evitar preguntarse una y otra vez el por qué, teniendo una de las sonrisas más preciosa que había visto nunca.

Era una suerte que Elena, la novia de Michael, la hubiera traído aquella noche. Por mucho que hubieran sido unos cortos segundos, entre los que la chica se despedía de su novio, les presentaba a su amiga, y se iban, había podido apreciarla. No parecía muy interesada en ellos, es más, ni siquiera se había acercado a darles la mano, o un abrazo, cuando fueron presentados. Y vagamente los había mirado a los ojos. Era distante.

Calum siempre sonreía al recordar lo mucho que había tenido que rogarle a Elena que le diera el número de Robin. No había podido quitarse aquellos ojos marrones de la cabeza. Hasta se acordaba de su ropa. Estuvo toda la semana siguiéndolos, a ella y a Michael, una y otra vez esforzándose por demostrarle que era cierto, que no quería jugar con una de sus mejores amigas. Elena había repetido las palabras una y otra vez. “Me caéis bien los dos, pero si no le haces daño tú, te lo hará ella a ti. Y no quiero eso, para ninguno”.

No había hecho falta que siguiera rogando. A las dos semanas del primer y frío encuentro, la vio otra vez. Estaba sentada sola, como si no le agradase que otras personas estuvieran a su alrededor, y leía un libro. El chico se acercó y la estuvo mirando durante unos minutos hasta que ella levantó la vista, alzando una ceja.

—¿Quieres algo?— no era agradable, ni tan dulce como él se había imaginado.

Aquella contestación lo había dejado cortado. Parecía que su ingenio había desaparecido por arte de magia y no quedaba de él ni una sola pizca que pudiera improvisar para quitarle un poco de paja al asunto. El caso era que tenía a una chica claramente molesta porque la estaba distrayendo de su lectura y no sabía qué decir. Finalmente, se aclaró la garganta y se presentó, aun consciente de que Elena ya lo había hecho semanas atrás.

No fue tan mal aquel día, si obviamos el hecho de que Robin había dejado claro que no le interesaba lo más mínimo el chico, y se había ido a los pocos minutos, alegando que tenía prisa con una sonrisa de disculpa. Mas Calum no se daba por vencido. Había estado yendo día tras día durante diez días a aquel mismo banco, donde se la había encontrado, hasta que la vio de nuevo. Y aquella vez no la dejó escapar. Le pidió su número de teléfono. Robin estaba realmente impresionada de su persistencia, por lo que se lo dio.

No había tardado ni dos días en llamarla. No le había escrito ningún mensaje, porque quería asegurarse de que de verdad era ella y necesitaba darle la confianza de saber que sí que se interesaba, que quería escuchar su respuesta al preguntarle si quería salir con él. La muchacha aceptó, sonriendo con la llamada. Aquel chaval lo estaba haciendo bien.

La primera cita resultó ser un absoluto éxito. Calum, por mucho que había estado interrogando a Elena para que le dijese cosas de Robin, no sabía mucho de ella. Más bien nada. Solo que le gustaba leer y que parecía ser como una hermana para la novia de su mejor amigo, aunque ésta jurase que no se parecían en nada. Sus gustos eran iguales, pero sus personalidades no tenían nada que ver, al menos eso afirmaba Elena. Y había resultado cierto.

Elena era una persona muy agradable, en muchos sentidos. Era igualita que Michael y por eso los chicos la adoraban. No era simple, pero tampoco un puzzle sin resolver. No era tan complicado saber lo que estaba pensando y lo que sentía. Robin era completamente distinta. Era muy difícil averiguar lo que estaba pensando, y no parecía sentirse cómoda la mitad del tiempo. Sin embargo, después de una hora de paseo, empezó a soltarse. Sonreía mucho y hablaba más. Quedaron en verse otra vez.

Cuando, días después de su segunda cita, Calum habló con Elena, los dos estaban muy ilusionados. El chico sabía que las cosas iban de bien en mejor, estaba llegando a conocer a Robin y, sin duda, ya no estaba ni la mitad de distante que la primera vez. Elena le daba las gracias, sonriendo, una y otra vez, por mantener a su amiga contenta. “La estás haciendo realmente feliz”, comentó. Él no lo entendió en aquel momento, al menos, no comprendió el comentario en su totalidad. Por ello dijo que ella también le estaba haciendo feliz a él.

Los encuentros se estaban convirtiendo en rutina. Una muy dulce, y agradable. Robin y Calum hablaban constantemente y, cuando no estaban juntos, se escribían mensajes. Comentaban cualquier cosa que se les viniera a la cabeza, por muy estúpida que fuera. Era precioso. Ellos eran preciosos.

—Robin…— susurró una noche Calum. Estaban los dos en el parque, uno al lado del otro, pero sin rozarse. Era algo que ya era costumbre y, sin embargo, seguía sorprendiendo al chico. Intentó llevar su mano a la de ella, pero se vio rechazado, casi como un acto reflejo.— ¿Por qué no me dejas tocarte?

—Yo… no me gusta el contacto físico, eso es todo. Nunca me ha gustado que me toquen, es como un instinto, alejarme de todo contacto que pueda dejar a las personas llegar más a mí—. Él asintió. Había muchas cosas de Robin que no entendía y que, sin embargo, le sorprendían.

Como lo que acababa de hacer. Había cogido su mano y la había entrelazado con la suya propia. Calum sonrió y apretó suavemente los suaves dedos de ella, tan blancos. Ahí era donde su mano tenía que estar, agarrando la de Robin, dándole seguridad. Estaba con ella.

—Me gustas— susurró Robin, tan bajito que, si el parque no hubiera estado tan en silencio, él no la habría escuchado. Pero lo hizo.

—Tú también a mí. Y, ¿sabes? No es solo que me gustes. Es que estoy enamorado de ti. Y perdona si lo he jodido todo, pero necesitaba decírtelo— se lo había quitado de encima. Al fin. Pero no sabía cómo reaccionaría ella.

—No lo has jodido todo— fue la única respuesta. Bueno, no era lo que se esperaba, pero tampoco le había decepcionado. Robin apoyó su cabeza en el hombro de Calum y así se quedaron, en silencio.

Desde que la muchacha le había dicho que no le gustaba que la tocasen, todo había sido mucho más fácil. Estaba siendo más llevadero. Robin nunca le había dejado besarla, pero estaban en una relación. Definitivamente. Aunque ninguno de los dos hubiese aclarado nunca nada al respecto. Era normal que los chicos se llevasen a sus novias a sus casas, por lo que Elena siempre estaba por ahí. Y una y otra vez le daba abrazos y le comentaba lo feliz que hacía a la chica. Calum pensaba que lo entendía y se ponía contento. En realidad no tenía ni la menor idea.

Con la llegada del verano, el chico vio por primera vez a Robin en pantalones cortos y camiseta de tirantes. Estaba perfecta. Era realmente perfecta. Simplemente la forma en que su cabello caía por sus hombros ya la hacía parecer un ángel. Por primera vez en casi medio año que había conocido a la chica, Calum se preguntó por qué llevaba tantas pulseras. Parecían gastadas y molestas, pero ella nunca se las quitaba.

Se habían contado muchas cosas. Calum sentía que con ella podía hablar de cualquier cosa en la vida sin sentirse un idiota. Le confesaba sus mayores miedos, le hablaba de la banda, le contaba cómo era su familia y comentaba que no podía esperar a que conociese a su hermana Mali, a lo que ella sacudía la cabeza con una sonrisa. Robin era más reservada. Contaba cosas, era cierto, y una vez que empezaba a hablar, no había nadie que pudiera callarla. Pero no decía nada sobre su vida. Nunca le había hablado de sus padres, ni de su familia en general. No compartía sus problemas y tampoco hablaba de su vida pasada, porque estaba claro que era extrajera. Y Calum tampoco preguntaba. Lo que menos quería era presionarla o que ella se sintiese incómoda.

Después de ocho meses, Robin y Calum eran oficialmente novios. Después de haber compartido el beso más dulce del mundo en un sitio cualquiera y de que ella sonriera, alegando que le había gustado, el chico supo que era el momento de decírselo. Y cuando aceptó, Calum Hood fue el chico más feliz del mundo entero.

Por fin, una vez, ella fue a su casa, como tantas veces hacía, pero de una manera especial. No llevaba pulseras. Aquella tarde, Calum pudo realmente ver quién era Robin y por todo lo que había pasado. Después de besar sus cicatrices una y otra vez, la había abrazado. Estaba orgulloso de ella, ya que eran antiguas, lo había dejado por él. Por primera vez vio a Robin llorar, derrumbarse por su debilidad en sus brazos. En ese momento lo supo todo. Aquella chica estaba mal, muy mal, era un desastre. Y debía ser arreglada por alguien que verdaderamente la quisiera. Alguien como él mismo.

Se lo tomaba a pecho. Desde aquel momento, no dejó sola a Robin ni un solo momento. Paseaba con ella y le contaba todo, cualquier cosa que se le ocurriera. Y ella también se abrió. Y le contó lo que jamás le había contado a nadie. Hablaba de su vida, de sus debilidades, de sus peores miedos y de sus más terribles pesadillas. Y Calum se ocupaba de decirle todos los días lo mucho que la quería. Ella no respondía siempre, pero el chico se sentía contento. No necesitaba una confirmación para saber lo único que tenía claro en su vida.

Robin recordaba la primera vez que habían hablado del futuro. Era obvio que el chico quería seguir en la banda, pero era más profundo que eso. Ella tenía claro que lo único que quería en la vida era ser feliz, y libre. Cuando comentó eso, Calum sonrió. “Yo también quiero ser feliz, a tu lado”, susurró. Dijo que quería casarse con ella y tener hijos. Aquella noche pensaron hasta nombres para éstos. Eran jóvenes, pero se querían. Y los dos tenían claro que el amor movía el mundo.

Conforme iba pasando el tiempo, los dos se iban haciendo mayores. La banda de Calum, 5 Seconds Of Summer, cada vez tenía más éxito. Llegaron al punto de ser realmente conocidos, tanto que tenían que irse de gira. El chico casi dejó escapar su sueño por ella. Menos mal que Robin siempre se había preocupado por los demás, antes que por ella misma. No dejó que dejase escapar la oportunidad, alegando que estaría bien. Y Calum se fue.

Aquellos meses fueron un desastre para los dos. Robin estaba siendo fuerte, por él. Elena y ella hablaban todos los días, quedaban para no sentirse solas, dado que sus novios se habían ido porque pertenecían a la misma banda, pero no era lo mismo. Cuando hablaban sobre ellos, Elena comentaba que Michael no dejaba de enviarle mensajes por todo tipo de redes sociales, contando cosas y también expresando lo mucho que echaba a su chica de menos. Robin no había recibido ni un solo mensaje de Calum, ni una llamada, ni una señal de vida desde que se fue.

La cosa no mejoró. Calum se había olvidado absolutamente de ella. Un par de whatsapps rápidos de vez en cuando le hicieron saber a Robin que él seguía vivo. Lo peor de todo era que no sabía si se estaba olvidando de ella o simplemente ya se había cansado de soportar su peso. Hasta que volvió.

Al conocer a la familia de Calum, iba a visitarlos de vez en cuando. Su madre le facilitó el sitio y hora exacta en los que su novio aterrizaría. Podría verle después de trece meses. La bienvenida fue patética para Robin. No supo qué hacer y se quedó parada mirándole, hasta que él se acercó. Estaban cara a cara por fin. En aquel momento, con esos movimientos de vacilación, los dos supieron que la relación ya no era la misma, porque ellos mismos habían cambiado.

La relación siguió durante un año más. En aquel período de tiempo, los padres de Calum le regalaron una casa para que se independizase y él, aun sabiendo que no era la mejor idea, se mudó allí, llevando a Robin con él. Se querían, pero no funcionaban. Habían pasado mucho tiempo separados y no se entendían ya.

La primera noche que Calum llegó borracho a casa, Robin se asustó mucho. Nunca le había visto en ese estado y ojalá no lo hubiera hecho. La chica lo ayudó a desvestirse y a acostarse en la cama. Aquella fue la primera vez de muchas. Había noches en las que el chico llegaba a las cinco, oliendo a perfume de mujer que, por supuesto, no era el suyo. La besaba en la cabeza antes de acostarse a su lado y abrazarla para dormir, oliendo a alcohol y otras sustancias tóxicas. Hasta que ella ya no pudo más.

Un día, Calum regresó a casa. Estaba fría. Faltaban cosas. Aquella noche no había salido, era consciente de que lo estaba haciendo todo mal, por lo que se había vestido con un traje y había comprado un anillo. Iba a pedirle a Robin que se casase con él. Pero, en vez de encontrarse a su preciosa chica esperándole con ojeras y ojos tristes, la luz estaba apagada. No había nadie y no lo había habido en todo el día.

Cuando Calum se dio cuenta de que ella no volvería nunca, se quitó el traje y se permitió llorar por primera vez. La rabia se apoderó de todo su cuerpo cuando se acostó en la cama. Después de cuatro años, estaba tan vacía que dolía. No podía creerse lo mucho que lo había estropeado todo.

A la mañana siguiente, recibió un mensaje de voz suyo. “Yo… no ha sido culpa tuya, ni de nadie. Pero tienes que entender que no funcionaba. No me quieres, Calum. Ya no. Estábamos enamorados del recuerdo y la ilusión que teníamos el uno del otro. Y quiero que sepas que, a pesar de todo, te quiero. Siempre lo he hecho y siempre lo haré. Hasta siempre, Cal”. Solo ella lo llamaba así. Al terminar el mensaje, el chico se acurrucó en una esquina. Ya no le importaba nada. Tiró el anillo al suelo, entre lágrimas. Nada tenía sentido sin ella, sin su Robin.

Tres días exactos después, recibió la noticia. Robin había muerto. Iba hablando por el móvil y un conductor borracho la había arrollado mientras ella conducía aquel pequeño coche que Calum tanto odiaba. Registrando su teléfono, habían hallado que la última actividad había sido el mensaje que le había mandado. En canto lo supo todo, soltó un grito. No podía ser ella. No podía ser.

Y sí que era. Por supuesto que era. Calum cogió su mano. Estaba fría, pero seguía oliendo a ella, aquel olor de fresas mezcladas con vainilla que tanto adoraba. Tenía el pelo hecho un desastre y llevaba la ropa que se había puesto el día de antes de irse. No podía hacer nada más.

El funeral fue privado y muy personal. Nadie de su familia asistió, tan solo Calum, su familia, y algunos amigos de ambos. Calum dijo algunas palabras, aunque no pudo terminar. Todos nos quedamos con la duda de cuál sería el final de su discurso. Cuando se abrió el ataúd por última vez, vimos que él había elegido el vestido que más le gustaba. Y, en el dedo anular, llevaba un discreto anillo de oro, que nunca habíamos visto antes. Le preguntamos a Calum y, ¿sabes? Era su anillo de compromiso. No lo llevaba en el dedo corazón, sino en el anular, como un actual anillo de boda. Y aquel fue el signo más bonito que pudo haber tenido. Cuando todos nos despedimos, Calum cerró el ataúd. Estaba llorando. Y, sin embargo, lo vimos sonreír. “Está en un lugar mejor ahora. Me está mirando. Va a cuidar de todos nosotros, como siempre hizo. Porque era un ángel y finalmente ha regresado a su casa”.


—¿Y qué hizo Calum durante todos estos años, abuelo?— preguntó el menor de los tres, con solo cinco años. Él esbozó una sonrisa.
—Fue muy, muy feliz. Por ella. Y, ¿sabéis? En todos estos años, jamás lo vi llorar después del funeral, ni una sola vez. Tampoco se enamoró nunca más, porque la quería a ella.— terminó el abuelo.
—¡Es una de las historias más bonitas del mundo entero!— chilló Cassie, la más mayor. Con sus doce años, había comprendido mucho mejor la historia que sus otros dos hermanos.
—Niños, la cena ya está lista. Decidle al abuelo que deje de contar batallitas— una mujer mayor apareció en el salón. Con unos gastados setenta años, seguía siendo igual de guapa que siempre.
—Oh, vamos, los niños tenían que saberlo. Es lo más precioso que podría haberles contado cuando me pidieron un cuento, y lo sabes— la anciana le dio la razón, sonriente, y le acarició el pelo suavemente.
—Eh… yo… papá, nunca me habías contado esa historia— una mujer de cuarenta años apareció en el salón. Tenía los ojos verdes chispeantes, pero la misma nariz que su madre.
—Pues ya sabes, Robin, llevas el nombre de un ángel— cuando los dos se giraron, se dieron cuenta de que su hija estaba llorando. La historia era demasiado preciosa. Al saberlo, los tres se fundieron en un abrazo.
—Abuela, abuelo, ¿qué hacéis? ¡Queremos cena!— Robin se separó de sus padres y fue a atender a los niños.
—¡Vamos, levanta! Ay, Mikey, qué viejo estás— susurró con cariño la mujer.
—Mira tú por donde, Elena, tú también estás bastante mayor. Y tú no tienes la excusa de haber sido estrella del rock— los dos soltaron una carcajada.
—Es cierto, pero mira, al menos estoy bien orgullosa de mis canas, no como otros, que siguen llevando el pelo teñido— señaló con una sonrisa.
—Te quiero, Elena. Gracias por quedarte en mi vida— susurró Michael, cogiéndola de la mano.
—Siempre.



¡hola! mi nombre es Ro, soy española. ¡encantada! Bueno, he adorado la idea demasiado, es perfecta y... monstruos university también es unas de mis películas favoritas, so no podía perderme esto. Yo, en mis tonterías, llamaría a la mascota Custard bc idk lo amo.
Así que... espero que te guste.
¡Besos!


audición aceptada.


DIOS SANTÍSIMO. tu ficha, Ro, es obra de un ángel(?) amé taaanto la historia soy una magdalena y estoy aquí como un ovillo por eso(?) asdfghjkl dios, Robin y Calum y las canas de Elena y el pelo teñido de Mike(?)   fue todo hermoso ¡suerte! ccc,:
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Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 1:11 pm

♡Weinberg♡ escribió:Linda, no se si los códigos que utilizaste son tuyos pero ¿Puedo utilizarlos para una idea mía, llamada "Conoce el otro lado de la religión musulmana"?
Si no, ya me buscaré otra. Ahora lo voy a publicar pero si no me dejas, busco otro code.
Besos.

veo que ya lo publicaste así que sí, te lo dejo(?) pero por favor, cambia las reglas, no me estuve matando por eso para que me las plagiaran, tu sabes.
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Mensaje por hayes grier. el Miér 07 Mayo 2014, 1:15 pm

connor. escribió:
♡Weinberg♡ escribió:Linda, no se si los códigos que utilizaste son tuyos pero ¿Puedo utilizarlos para una idea mía, llamada "Conoce el otro lado de la religión musulmana"?
Si no, ya me buscaré otra. Ahora lo voy a publicar pero si no me dejas, busco otro code.
Besos.

veo que ya lo publicaste así que sí, te lo dejo(?) pero por favor, cambia las reglas, no me estuve matando por eso para que me las plagiaran, tu sabes.
Okey linda, gracias.
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Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 1:17 pm

siento que voy a perder a mi shá con ro ;-;
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Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 1:18 pm

Tessa escribió:
Cassandra McGuee & Owen Reynolds
 
reservados: Freya Mavor - Luke Hemmings - Thomas Sangster
nombres de tus pj's: Cassandra McGuee - Owen Reynolds - Jeffrey Pedrad
escrito de tu autoría:
Memories OS:
Para ser sincero no sé cómo iniciar este intento de carta se que ni tengo el derecho de decirte nada, ni reclamos ni ninguna especie de queja, eso lo tengo entendido desde hace meses y quiero pedirte perdón, hace tiempo comprendí que tuve la culpa de todo, tuve conciencia de todo lo que había logrado con mis celos irracionales y sobre todo con mis reclamos sin sentido.
¿Cuánto tiempo ha pasado en realidad? ya no tengo ni idea, no quiero saber cuánto tiempo ha pasado en verdad, no quiero pensar cuanto tiempo he pasado sin tu compañía, es doloroso el hecho de no tenerte día y noche a mi lado como en años anteriores, abrazarte las veces que quería, todas esas ocasiones que nos quedábamos en la noche pensando el futuro que podíamos pasar juntos, esas veces que hacíamos promesas, todas aquellas que sabíamos que ninguna iba a ser cierta o se llegaría a cumplir, pero algunas eran tan hermosas, esas que fueron escritas y que aún guardo en mi cajón, las que leo cada noche y recuerdo cada detalle de mi vida contigo.
Es curioso ¿No crees? Compartir tantos recuerdos con una persona y que ya ni si quiera le puedas hablar como antes, esas dos personas que eran las más unidas y terminan siendo extraños con recuerdos en común.
Sé que aún no olvidas todo lo que pasamos juntos, recuerdas todas esas veces que hicimos enojar a tus familiares porque creían que no éramos compatibles, creo que en este momento deben de festejar porque según ellos debieron de estar en lo cierto.
Recuerdas esas tardes en el campo, las tardes en que nos sentábamos encima de un mantel a cuadros rojos y blancos, hablábamos como locos, sin parar, riendo y disfrutando nuestra compañía, éramos de lo más felices. Nos quedábamos sentados uno al lado del otro mientras se ponía el atardecer y cuando por fin llegaba nos besábamos hasta el anochecer, para más tarde irnos a nuestra casa.
Esa pequeña cabaña, cuantos recuerdos debe de tener dentro, cuantas cosas no pasaron en ese pequeño terreno, cuantos “te amo” pasaron entre sus paredes, cuantos sueños tuvimos juntos y se quedaron enterrados en ellas.
Ahora en estos momentos escribiendo todo esto me pongo nostálgico de imaginar más momentos como esos, tristeza de no poder retroceder el tiempo y vivir feliz al lado tuyo, todos esos hermosos recuerdos que tenemos en común. Los recuerdo a la perfección pero lástima que no se puedan repetir.
Es curioso como las cosas cambian, poco a poco todo cambio de mal a peor, supongo que nadie lo pudiera detener o averiguar pero el punto es que algunos recuerdos son tan dolorosos.
Uno de ellos fue cuando me dijeron que estabas casada, vaya nunca pensé que terminarías con Henry, las cosas cambian ¿No es así siempre? Las cosas nunca resultan como piensas.
Esa cena era espectacular, igual como el salón de bodas que planeábamos, era exactamente una copia, cuando lo vi simplemente el corazón se me encogió del recuerdo tan doloroso, pero diez minutos más tarde apareció Henry alardeando su compromiso contigo, lo primero que pensé era que estaba bromeado pero cuando vi el anillo de compromiso en su mano, lo único que pude hacer fue quebrar la pequeña copa de vino en mi mano y salir del salón de eventos, doloroso si, ¿Por qué? por el simple hecho de enterarme de una manera tan dolorosa. Después de eso me mude de Texas, sabía que quedándome no me iba a resultar muy sencillo olvidar todas las cosas que pasaban por mi mente e incluso en sueños me perseguían, por lo que no estaba seguro quedándome en ese lugar. No quería irme por el simple hecho de Emily esa pequeña rubia con ojos amielados. Ya ni si quiera te pude preguntar como estaba. Espero que nuestra hija este bien, porque después de todo aun después de todo la decepcione, la deje sola y eso no tiene perdón. A veces pienso que puede estar feliz estando yo lejos o puede ser que ya ni me recuerde, no creo que un día pasando por la calle me diga “haya esta mi papá”. Bueno eso es ilógico e improbable, pero me quedo tranquilo de saber que la deje en buenas manos, con una madre excelente y un padrastro increíble, me iré tranquilo.
El siguiente recuerdo antes de que todo cambiara, fue cuando me dijiste la noticia, recuerdo estar tan feliz tan alegre, pleno y energético que esa misma madrugada llame a mi mejor amigo, aún después de despertarlo por ser las dos de la mañana pero no me intereso, estaba llorando de la alegría mientras miles de posibles momentos aparecían en mi cabeza, era simplemente hermoso y ver como crecía de poco a poco, viéndote crecer con ella dentro, era la imagen más hermosa que un día mi cerebro me pueda traer a la memoria.
Pero aquí viene el “Porque” mi huida, porque me volví como esa persona que conociste al final. Porque me desaparecía por dos semanas cada mes y ni si quiera te avise, porque te trate como lo hice.
Empezare por decir lo simple, recuerdo esa mañana perfectamente, ese día había dejado a nuestra hija jugando sola en la sala, me sentía muy extraño, mareos, dolor repentino, así que fui al doctor lo más rápido que puede, llevaba días con dolor, pero nunca me había dado tan fuerte como aquel.
Al llegar al hospital me hospitalizaron, no me quisieron hacer saber, solo me calmaron el dolor y me hicieron miles de análisis, todo sin decir ni media palabra, poco después…me dijeron.
Esa fue mi primera desaparición, y sabía que toda la vida iba a hacer lo mismo, desaparecer en caso de que me sienta mal, llevar sufrimiento a ti y a mi hija. No quería que pasara eso, no quería hacer un mal que no fuera necesario, por lo que saliendo del hospital recuerdo ir a las cantinas, fue lo único que pensé, quería dejar todo lo que me habían dicho. Y regrese a la casa, ocho días después de dejar a mi hija en la sala jugando sola, a merced de todos los peligros.
Recuerdo tu llanto, tus lamentos y reproches, pensaste lo peor, y verme en ese estado no sirvió de mucho para calmar lo que había sucedido, pero lo único que quería era llegar a la cama, dormir y jamás despertar.
Y las tardes en el campo fueron sustituidas por idas a la cantina, las noches con promesas se convirtieron en noches de llanto y reproches, termine convirtiéndome en lo que tu familia pensaba de mí, me convertí en lo que no deseaba aparentar. Después de un mes decidí irme, te estaba provocando dolor al igual que a Emily, por lo que decidí tomar la maleta e irme.
Pero en un mes transcurrido todo empeoro, me di cuenta de que no valía nada, caminaba todas las calles gritando sus nombres, intentando sentirme de nuevo completo, comencé a conocer nuevos amigos, pero nada fue lo mismo, sabía las culpas que cargaba por lo que decidí aislarme, pero mi enfermedad empeoro, salía y entraba al hospital. Y no sabes cuantas veces intente quitarme la vida, ya nada tenía sentido pero sabía que al menos debía de luchar e intentar despedirme.
Y esos fueron mis años lejos de ti.
Ahora me encuentro en una camilla con miles de tubos en mi brazo, siendo vigilado como una persona terminal, vaya nunca pensé que de entre millones de personas tuviera una enfermedad extraña como esta, muriendo por ella.
¿Quién de tus familiares tuvo cáncer? Tu tía o tu bisabuela. No recuerdo, lo único que no recuerdo en estos momentos, dicen que cuando una persona está en mi estado recuerda todo con mayor precisión, los sonidos, las imágenes e incluso los olores. Y es por eso que escribo esto, teniendo mis momentos de lucidez me ayudo para poder escribir, darte una explicación, tratar de explicar mi comportamiento, intentando decirte mis últimas palabras, esperando que comprendas lo que me sucedió.
No quiero que te preocupes por mí, yo estoy lejos de casa, me vine a otra ciudad, quería estar lejos para que los recuerdos no volvieran, como tampoco quiero que te preocupes por lo que me pase, no quiero que pienses triste de mí, deseo que me recuerdes como en un principio, alguien que estuvo feliz de tenerte cerca, que estuve feliz a tu lado, aquel chico que conociste en el campo. Es lo único que pido, irme como vine.
Gracias por todo Lenna, te amo, cuida a nuestra hija por ambos.

Niall Horan.



audición aceptada.


omg. asdfghjk(? Me encantó tu fichis, mujer la carta estuvo re hermosa cccc': muy emocionada yo Niall *i die* asdfghjkl(?) ¡suerte! ccc:
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Mensaje por blake. el Miér 07 Mayo 2014, 1:33 pm

Mainstream. escribió:siento que voy a perder a mi shá con ro ;-;
pero cher bear es mía ;-; okno, la comparto contigo bc shippeas charry, pero nada más xd.
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Mensaje por blake. el Miér 07 Mayo 2014, 1:35 pm

connor. escribió:
audición aceptada.


DIOS SANTÍSIMO. :rene:tu ficha,  Ro, es obra de un ángel(?) :icecream:amé taaanto la historia :gad:soy una magdalena y estoy aquí como un ovillo por eso(?) :icecream:asdfghjkl :A:dios, Robin y Calum y las canas de Elena y el pelo teñido de Mike(?)   fue todo hermoso ¡suerte! ccc,:
omg no te imaginas la ilusión que me hace que te haya gustado, era un poco insegura sobre ese one-shot pero me hace taaaan alegre que hayas llorado... es decir, ¡hice llorar a una lectora! ¡sí! aunque lo siento por los daños colaterales xd. espero los resultados prontito bby.
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Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 1:40 pm

re adorable la Ro resultados o el viernes/sábado o en la página diez. (?)
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Mensaje por hayes grier. el Miér 07 Mayo 2014, 1:41 pm

Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen
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Mensaje por michael. el Miér 07 Mayo 2014, 2:13 pm

♡Weinberg♡ escribió:Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen
pero sólo hasta la página diez. (?)  :enojao: 
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Mensaje por hayes grier. el Miér 07 Mayo 2014, 2:15 pm

Si quieres te paso página (Todo por los resultados).
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Mensaje por chanyeol. el Miér 07 Mayo 2014, 2:18 pm

Stephanie and Thomas
 
reservados: Chlöe Moretz | Calum Hood | Dane Dehaan | Cara Delevingne
nombres de tus pj's: Stephanie Sanders | Thomas McDanniel | Jonathan Taylor | Jocelynn Sanders
escrito de tu autoría: 
open this sexy spoiler:
Capítulo 15
 

Anabelle Jones(Tomlinson)|Louis Tomlinson


–¡Maldición, Anabelle! – gritó Louis mientras buscaba el extintor de emergencias. Reí fuertemente, mientras veía su cara de preocupación y su ridículo conjunto del pijama, que consistía en: un pantalón de algodón azul y una camiseta celeste con la frase “número uno”, que seguro una de sus amigas mandó a hacerla justo para él.  
 
Lo había despertado porque moría de hambre, literalmente. Jamás he sido buena en la cocina, y el tostador de Johanna se estaba quemando ahora, “por mi culpa”. Al parecer, el pan se pone sin servilleta, y, al  parecer, debe apagarse después de terminar.
 
–¡Te he dicho más de diez veces que no sé cocinar! Pero, ¿qué decías tú? “Anabelle, es fácil, sólo conecta el tostador y mete el pan en el” ¡Jamás mencionaste algo sobre apagarlo, quitar la servilleta o desconectarlo, Louis! – le grité furiosa. Momentos como éstos, me hacían dividir mis sentimientos. Ira y felicidad. ¡Amaba pelear con Louis! Siempre y cuando yo, fuera la triunfadora; ¡odiaba que siempre me llevara la contraria! Éramos el claro ejemplo de aquél dicho que dice: “el agua y el aceite no son compatibles”, o algo así.
 
Corrí al pie de las escaleras, pero, antes de subir, le grité:
–¡Iré a vestirme, se hará tarde! – un segundo después, él estaba ahí, a mi lado, mirándome con el entrecejo fruncido.
–¿Desde cuándo quieres llegar temprano a la escuela? – desde ayer, que fui tu rosa, hermanito. Necesito permanecer lejos de ti un tiempo. Pensé.
–Louis, la gente debe descansar de ti un rato. A parte, ¿a ti qué te importa? Tengo cosas pendientes con Celeste y Sherrie. – le dije cerca de su cara, burlándome de él. Como una hermana le haría a su hermano mayor.
–¿Tus amigas las… bravuconas? – asentí.
–No somos bravuconas, Lou, sólo… nos damos a respetar. – corrí escaleras arriba, esquivando montones de ropa sucia perteneciente a Louis, y después, entré a mi habitación.
De mi clóset, tomé unos jeans ajustados y algo rasgados, color negro; una musculosa, color verde soldado; una chaqueta de cuero, color negro; y por último mis amadas y ya desgastadas converse negro.
Me deshice del pijama, me vestí con la ropa que elegí y cepillé mi cabello (aún húmedo por la ducha que tomé antes del “incidente”) me maquillé un poco, y salí corriendo, para llegar antes que Louis.
 
 
{###}
 
Celeste, Sherrie, Luke y Liam estaban recargados en una de las paredes de la escuela, luciendo como todos unos chicos malos. Ese aspecto que te hace pensar que deberías tener más cuidado si te llegaras a cruzar con ellos.
–¡Hola, tú! – la voz de Sherrie fue la primera en entrar por mis oídos, haciéndome sonreír.
–Hola, Sher, Celes, Liam y Luke. – besé las mejillas de todos en orden, y me coloqué en medio de Liam y Celeste.
 
Mi mirada vagó unos minutos por toda el aula escolar, ahí encontrabas de todo. Chicos con sexualidad indefinida, porristas provocando a los deportistas, aquella chica que es torturada por Louis mientras alborota su cabello… Espera. ¡Qué!
¿Qué mierdas hacía ELLA, bajo el brazo de  MI Louis? ¡No podía permitirlo!
 
Sus ojos café se encontraron con los míos. A nadie le gusta ver a una Anabelle enfadada, ¿por qué a ella sí le gustaría? Oh no, nena, te has metido con la persona equivocada.
 
Un brazo acarició el mío, Sherrie había notado mi mirada fría hacia aquél punto que ella no alcanzaba a distinguir.
–Más te vale que cambies tu color de piel, porque si no, lo que estás viendo se burlará de ti. – susurró la castaña por encima de Celes, quien rió fuertemente, llamando la atención del rubio y el ojimiel.
–Lo siento, necesito un cigarrillo. – Celeste, como lo suponía, sacó un par de su bolsillo, encendió uno ella, y el otro me lo dio a mí. Ella lo pagará, Anabelle, decía mi subconsciente malo, mientras mi lado bueno, acariciaba mi espalda y cabello y me decía: Los hermanastros enamorados nunca terminan bien, y menos, si es sólo uno el que se siente atraído, éste lado estaba completamente… en lo correcto.
{###}
 
La profesora Coleman, de matemáticas hablaba esforzándose para que todos pusieran atención. Todos estábamos realmente aburridos, y perturbados por su mal olor.
–Quizá debería darse una ducha. Huela como a cebolla. – susurró Liam desde el asiento de atrás. Sherrie y yo alcanzamos a escucharlo, así que reímos, mientras Celeste fingía que lo había escuchado, riéndose falsamente. Fué ahí cuando la miré. Unos bancos delante de mí.
Su cabello largo y castaño había sido manoseado por mi hermanastro, y eso me molestaba como nadie tenía idea.
 
Arranqué con cuidado un trozo de papel de mi cuaderno cuadriculado, y con la peor letra que alguien pueda tener, comencé a escribir en él: “Será mejor que no te metas conmigo”
Sonreí satisfactoriamente y, cuando la “cebolla” se dio la vuelta, para sacar unos papeles de su bolso, lo lancé cerca de ella, y para mi suerte, cayó justo frente su cara.
Nadie-debe-meterse-con-Anabelle Jones. Nadie.
 
{###}
 
Camino a casa, Louis parecía ansioso; nervioso.
Él quería contar algo, y lo sabía perfectamente. Lo conozco hace cinco años, no creo que algún detalle de él se me haya pasado.
–Escúpelo, Tomlinson. – me miró como si no entendiera de lo que hablaba, frunció el ceño y después suspiró.
–No, es personal. – sus pómulos se tornaron rojizos, sonreí tiernamente y traté de sonar lo más normal posible.
–Es acerca del baile, ¿cierto? ¡Cuéntame! Me han dicho que recibiste una rosa, ¿cierto?
–¿Quién te lo dijo?
–Humm… un… ¿pajarito?
–Bueno, te contaré. – su sonrisa se ensanchó unos diez centímetros más, me miró y dudó un poco al hablar. – ¿Hay una palabra después de “increíble”?
Pensé un poco. ¿Una palabra después de increíble? Sonreí.
¿Súper, mega increíble? – una risilla salió de sus labios. Habíamos llegado a casa, abrió la puerta y me dejó pasar primero.
–Bueno, el baile con mi rosa, fue un millón de palabras después de “súper, mega increíble”, y créeme que, haría hasta lo imposible por encontrarla...
 
Mis ojos se abrieron como dos grande platos, literalmente. Él ya no me observaba,  se había ido corriendo a su habitación.
Por más que quisiera el amor de Louis, él no podía enterarse de aquello. No debía saberlo, porque así, nuestra buena relación terminaría, pero… ¿y qué si soy correspondida?

Anabelle, no seas tonta. Es tu hermanastro, jamás te amaría. No sabiendo que eres su familia.

Hola, soy Fernanda, soy de México y tengo catorce años. ¡Oh!, sé que no tengo demasiadas posibilidades, porque hay demasiadas  buenas escritoras que se han decidido por participar:s pero bueno, tú idea es preciosa y ojalá tenga demasiada suerte.
besos, Fer.

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Mensaje por michael. el Jue 08 Mayo 2014, 8:19 am

Fernanda Aleman :* escribió:
Stephanie and Thomas
 
reservados: Chlöe Moretz | Calum Hood | Dane Dehaan | Cara Delevingne
nombres de tus pj's: Stephanie Sanders | Thomas McDanniel | Jonathan Taylor | Jocelynn Sanders
escrito de tu autoría: 
open this sexy spoiler:
Capítulo 15
 

Anabelle Jones(Tomlinson)|Louis Tomlinson


–¡Maldición, Anabelle! – gritó Louis mientras buscaba el extintor de emergencias. Reí fuertemente, mientras veía su cara de preocupación y su ridículo conjunto del pijama, que consistía en: un pantalón de algodón azul y una camiseta celeste con la frase “número uno”, que seguro una de sus amigas mandó a hacerla justo para él.  
 
Lo había despertado porque moría de hambre, literalmente. Jamás he sido buena en la cocina, y el tostador de Johanna se estaba quemando ahora, “por mi culpa”. Al parecer, el pan se pone sin servilleta, y, al  parecer, debe apagarse después de terminar.
 
–¡Te he dicho más de diez veces que no sé cocinar! Pero, ¿qué decías tú? “Anabelle, es fácil, sólo conecta el tostador y mete el pan en el” ¡Jamás mencionaste algo sobre apagarlo, quitar la servilleta o desconectarlo, Louis! – le grité furiosa. Momentos como éstos, me hacían dividir mis sentimientos. Ira y felicidad. ¡Amaba pelear con Louis! Siempre y cuando yo, fuera la triunfadora; ¡odiaba que siempre me llevara la contraria! Éramos el claro ejemplo de aquél dicho que dice: “el agua y el aceite no son compatibles”, o algo así.
 
Corrí al pie de las escaleras, pero, antes de subir, le grité:
–¡Iré a vestirme, se hará tarde! – un segundo después, él estaba ahí, a mi lado, mirándome con el entrecejo fruncido.
–¿Desde cuándo quieres llegar temprano a la escuela? – desde ayer, que fui tu rosa, hermanito. Necesito permanecer lejos de ti un tiempo. Pensé.
–Louis, la gente debe descansar de ti un rato. A parte, ¿a ti qué te importa? Tengo cosas pendientes con Celeste y Sherrie. – le dije cerca de su cara, burlándome de él. Como una hermana le haría a su hermano mayor.
–¿Tus amigas las… bravuconas? – asentí.
–No somos bravuconas, Lou, sólo… nos damos a respetar. – corrí escaleras arriba, esquivando montones de ropa sucia perteneciente a Louis, y después, entré a mi habitación.
De mi clóset, tomé unos jeans ajustados y algo rasgados, color negro; una musculosa, color verde soldado; una chaqueta de cuero, color negro; y por último mis amadas y ya desgastadas converse negro.
Me deshice del pijama, me vestí con la ropa que elegí y cepillé mi cabello (aún húmedo por la ducha que tomé antes del “incidente”) me maquillé un poco, y salí corriendo, para llegar antes que Louis.
 
 
{###}
 
Celeste, Sherrie, Luke y Liam estaban recargados en una de las paredes de la escuela, luciendo como todos unos chicos malos. Ese aspecto que te hace pensar que deberías tener más cuidado si te llegaras a cruzar con ellos.
–¡Hola, tú! – la voz de Sherrie fue la primera en entrar por mis oídos, haciéndome sonreír.
–Hola, Sher, Celes, Liam y Luke. – besé las mejillas de todos en orden, y me coloqué en medio de Liam y Celeste.
 
Mi mirada vagó unos minutos por toda el aula escolar, ahí encontrabas de todo. Chicos con sexualidad indefinida, porristas provocando a los deportistas, aquella chica que es torturada por Louis mientras alborota su cabello… Espera. ¡Qué!
¿Qué mierdas hacía ELLA, bajo el brazo de  MI Louis? ¡No podía permitirlo!
 
Sus ojos café se encontraron con los míos. A nadie le gusta ver a una Anabelle enfadada, ¿por qué a ella sí le gustaría? Oh no, nena, te has metido con la persona equivocada.
 
Un brazo acarició el mío, Sherrie había notado mi mirada fría hacia aquél punto que ella no alcanzaba a distinguir.
–Más te vale que cambies tu color de piel, porque si no, lo que estás viendo se burlará de ti. – susurró la castaña por encima de Celes, quien rió fuertemente, llamando la atención del rubio y el ojimiel.
–Lo siento, necesito un cigarrillo. – Celeste, como lo suponía, sacó un par de su bolsillo, encendió uno ella, y el otro me lo dio a mí. Ella lo pagará, Anabelle, decía mi subconsciente malo, mientras mi lado bueno, acariciaba mi espalda y cabello y me decía: Los hermanastros enamorados nunca terminan bien, y menos, si es sólo uno el que se siente atraído, éste lado estaba completamente… en lo correcto.
{###}
 
La profesora Coleman, de matemáticas hablaba esforzándose para que todos pusieran atención. Todos estábamos realmente aburridos, y perturbados por su mal olor.
–Quizá debería darse una ducha. Huela como a cebolla. – susurró Liam desde el asiento de atrás. Sherrie y yo alcanzamos a escucharlo, así que reímos, mientras Celeste fingía que lo había escuchado, riéndose falsamente. Fué ahí cuando la miré. Unos bancos delante de mí.
Su cabello largo y castaño había sido manoseado por mi hermanastro, y eso me molestaba como nadie tenía idea.
 
Arranqué con cuidado un trozo de papel de mi cuaderno cuadriculado, y con la peor letra que alguien pueda tener, comencé a escribir en él: “Será mejor que no te metas conmigo”
Sonreí satisfactoriamente y, cuando la “cebolla” se dio la vuelta, para sacar unos papeles de su bolso, lo lancé cerca de ella, y para mi suerte, cayó justo frente su cara.
Nadie-debe-meterse-con-Anabelle Jones. Nadie.
 
{###}
 
Camino a casa, Louis parecía ansioso; nervioso.
Él quería contar algo, y lo sabía perfectamente. Lo conozco hace cinco años, no creo que algún detalle de él se me haya pasado.
–Escúpelo, Tomlinson. – me miró como si no entendiera de lo que hablaba, frunció el ceño y después suspiró.
–No, es personal. – sus pómulos se tornaron rojizos, sonreí tiernamente y traté de sonar lo más normal posible.
–Es acerca del baile, ¿cierto? ¡Cuéntame! Me han dicho que recibiste una rosa, ¿cierto?
–¿Quién te lo dijo?
–Humm… un… ¿pajarito?
–Bueno, te contaré. – su sonrisa se ensanchó unos diez centímetros más, me miró y dudó un poco al hablar. – ¿Hay una palabra después de “increíble”?
Pensé un poco. ¿Una palabra después de increíble? Sonreí.
¿Súper, mega increíble? – una risilla salió de sus labios. Habíamos llegado a casa, abrió la puerta y me dejó pasar primero.
–Bueno, el baile con mi rosa, fue un millón de palabras después de “súper, mega increíble”, y créeme que, haría hasta lo imposible por encontrarla...
 
Mis ojos se abrieron como dos grande platos, literalmente. Él ya no me observaba,  se había ido corriendo a su habitación.
Por más que quisiera el amor de Louis, él no podía enterarse de aquello. No debía saberlo, porque así, nuestra buena relación terminaría, pero… ¿y qué si soy correspondida?

Anabelle, no seas tonta. Es tu hermanastro, jamás te amaría. No sabiendo que eres su familia.

Hola, soy Fernanda, soy de México y tengo catorce años. ¡Oh!, sé que no tengo demasiadas posibilidades, porque hay demasiadas  buenas escritoras que se han decidido por participar:s pero bueno, tú idea es preciosa y ojalá tenga demasiada suerte.
besos, Fer.


audición aceptada.


hai, Fer. cccc: me encantó tu fichis, mujer Anabelle que no sabe cocinar is so súl(?) y Lou, omg, Lou con su pijama re cúl y la cebolla, plz. XD me encantó asdfgl(?) ¡suerte!
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Mensaje por chanyeol. el Jue 08 Mayo 2014, 1:19 pm

connor. escribió:

audición aceptada.


hai, Fer. cccc: me encantó tu fichis, mujer :gad:Anabelle que no sabe cocinar is so súl(?) y Lou, omg, Lou con su pijama re cúl y la cebolla, plz. XD me encantó asdfgl(?) ¡suerte!
Argh, ¡gracias! Anabelle es una loquisha:) ¡la amo! gracias por aceptarme. necesitaré ¡demasiada! suerte. igual a tí con las elecciónes, sabemos lo que se siente al elegir.
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