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Dèjá Vu {Audicionea A.

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Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Sáb 03 Mayo 2014, 9:38 pm

Déjà Vu

¿No ha tenido nunca la sensación de estar viviendo una experiencia ya vivida? En muchas ocasiones al pasear por la calle, en el trabajo o con los amigos, asalta la impresión desconcertante de conocer esa situación pero se desconoce la razón..
Esa extraña sensación de haber vivido antes una determinada situación es llamada déjà vu, que quiere decir “ya visto”.
El déjà vu es una sensación que casi todo el mundo ha sentido alguna vez. En todas sus manifestaciones se caracteriza por unos rasgos en común.
En la mayor parte de las ocasiones se trata de una experiencia que dura tan sólo unos segundos, pero que el individuo que la vive puede sentir como más larga debido a la sensación de intranquilidad que le invade. Este nerviosismo suele desaparecer en el momento en que finaliza el fenómeno, como mucho unos minutos después.
Los hechos son reconocidos inmediatamente. Sin embargo, le resulta imposible ubicar en el pasado una situación igual, y cuanto más se esfuerza en reconocerlo, más se desvanece. Además, no se trata de recordar una cara, un sitio o un olor, sino una experiencia entera.
A pesar de que es algo conocido o familiar, no resulta tranquilizante, sino todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que se rompe el orden cronológico que estamos acostumbrados a seguir. De repente el presente se transforma en pasado.
En muchas ocasiones el hecho de reconocer los acontecimientos presentes como ya vividos, hace que se considere capaz de saber qué va a ocurrir después. Pero no es así, porque se trata de un hecho aislado que sólo dura unos segundos.
Ahora diez chicos y diez chicas tendrán que estar dispuestos a vivir constantemente el Dèjá Vu. Pero ¿Tu lo estas?.

Règlás.

△ Primero que nada exijo respeto, pueden jalarse los cabellos virtualmente pero aquí no, no quiero problemas con esta enecé, se que tenemos gustos y disgustos diferentes.
△ Son audiciones, no se reserva ni nada por el estilo.
△ Esta es una novela colectiva por lo tanto no necesito chicas, si no escritoras.
Compromiso y Responsabilidad, si estas aquí es por que eres responsable y tienes tiempo de estar aquí. Y si no pues no tengo idea de que estas haciendo acá.
△ La ortografía y la gramática, son lo ecensial al escribir, no estoy pidiendo que sean unas excelentes escritoras como Becca Fitzpatrick, pero ojo, eso si no quiero nada en idioma Wachiturro. Si tienes dudas con tu ortografía, no dudes en ir con nuestro amigo Word.
△ Hay cupo para nueve escritoras, conmigo somos diez.
△ No pueden ir por Barbara Palvin, ni por Harry Styles. Eso si los roles son libres.
△ Aquí no hay favoritismo, puedes ser mi amiga, pero a la hora de dar resultados, yo no tomare eso en cuentas.
△ Si tienes dudad, puedes mandarme un MP, el no muerde ni yo tampoco.
△ Bienvenidas al Dèjá Vu.
△ Para comprobar de que has leído las reglas quiero que coloques "Dèjá Vu: estoy dispuesta"
△ Desde ya, te agradezco por leer las reglas, estar aquí y por interesarte en el tema. Y ya saben... ¡¡Divertirse es lo primero!!.


Breve Aclaración.


Bueno los hechos ocurrirán en una universidad tipo internado, en el que pasan cosas extrañas, y ellos van a pensar que ya estuvieron allí y bla bla, bueno la cosa es que tendrán que hacer lo posible para llegar al fondo de todo. Mas información a las escritoras.


Fìchá.


Hide.


Say Somenthing Else


Hola, bueno mi nombre es Gabriela, pero prefiero que me digas Winnie, tengo 14 años :D, y bueno esta enecé la pense cuando escuchaba un tema. Si soy una lectora compulsiva, según mi padre.. Bueno espero que audicionen, y bueno soy pésima presentándome, espero conocer a muchas de ustedes.!... Felices Audiciones.


Última edición por Silent Screams. el Miér 07 Mayo 2014, 3:02 pm, editado 1 vez
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por CaraDeArdilla. el Sáb 03 Mayo 2014, 9:54 pm

"Dèjá Vu: estoy dispuesta" participare tus ideas son hermosas XD
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Sáb 03 Mayo 2014, 9:56 pm

winnie-chan, vine a stalkearte ;-; voy a audicionar, y me copa la idea, cuando era chiquita siempre me pasaban los deja vus y tenía la necesidad de decir deja vu, idk, llegué a vivir un deja vu hasta cuatro veces y es kúl. idk, seguro no te interesa. awy, si no pongo esto ahora después me lo oldivo, so, dèjá vu: estoy dispuesta.
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por CaraDeArdilla. el Sáb 03 Mayo 2014, 9:58 pm

Dèjá Vu.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

△ Nombre del personaje femenino: Beatrice Prior
△ Nombre del personaje masculino: Tobias Eaton
△ Representantes: Shailene Woodley y Theo James
△ Edades: Ella 19 y el 20
△ Dos escrito tuyo: 
Heartbreak Girl N.C:



Narra Abril:


Las gotas de lluvia caían por mi cabello, y cada charco que pisaba me salpicaba, realmente odiaba los días de lluvia arruinaban mi cabello y mi ropa, los detestaba mas que la ropa que no combina , camine un largo tiempo hasta el centro comercial amaba las compras y bueno que mejor que ir al centro comercial. Entre en una tienda de vestidos, entre y mire algunos vestidos.  Me dirigí al probador con los vestidos que elegí, me probé uno rosa muy simple sin tirantes ni nada, uno verde con muchos volados y uno celeste sin tirantes y en la cintura una pequeña flor, me termino convenciendo el rosa y el celeste. Camine hasta la vendedora y le pague. Salí de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja y camine hacia otra tienda.



Luego de comprar decidí tomar algo, camine hasta la cafetería más cercana y entre.



– Hola cual es su pedido – Dijo mirándome sin ánimo, lo mire a los ojos que por cierto eran hermosos, pelo castaño oscuro y test blanca no tan pálida



– Hola, quería ordenar una malteada de…  – Me quede pensando unos segundos y luego respondí –… ¡Chocolate! – Dije contenta a lo cual el rió con una risa contagiosa



– En un rato le traigo su pedido – Dijo con una pequeña sonrisa, yo solo asentí y me quede esperando, entro en la cocina, luego salio y lo vi y seguí mirando mi celular, camino en dirección a mi y me entrego mi pedido.



– Todo sale… –Miro la cuenta y contesto –… $50 – Dijo esperando a que le de el dinero



– Toma  – Dije le entregue el dinero y el lo recibió



– ¡¡Gracias por su compra!! – Dijo con una gran sonrisa y siguió contestando los pedidos



 



Narra Ashton:



 







Estaba en casa un poco cansado, tirado en mi cama y mirando el techo, mire mi reloj y vi las 3:30 de la tarde, me levante con pereza y camine hacia mi armario, agarre lo primero que encontré y me cambie.



 



***



Camine hasta la cafetería y corrí hasta la puerta donde había un cartel que decía “SOLO EMPLEADOS” entre por la puerta y vi a Niall uno de mis amigos   – Hola Niall – Dije sin animo, agarre su mano y la estreche con la mía, este me miro.



– Hola – Dijo con una gran sonrisa yo solo sonreí y Salí hacia la barra para contestar los pedidos al igual que Niall. Todos eran los mismos pedidos solo agregaban o sacaban comida.



– Hola cual es su pedido – Dije mirando a la chica del frente sin mas animo, era muy bonita ojos azules, pelo castaño oscuro puntas onduladas y rubias y test blanca.



– Hola, quería ordenar una malteada de…  – Se quedo pensando unos segundos y luego respondió –… ¡Chocolate! – Dijo contenta a lo cual reí



– En un rato le traigo su pedido – Dije con una pequeña sonrisa, ella solo asintió y se quedo esperando, entre en la cocina y espere la orden, luego de que la malteada esté lista Salí y la vi esperando mientras miraba su celular, camine hacia ella y le entregué su pedido.



– Todo sale… –Mire la cuenta y conteste –… $50 – Dije esperando a que me de el dinero



– Toma  – Dijo entregándome el dinero y con mucho gusto lo agarre



– ¡¡Gracias por su compra!! – Dije con una gran sonrisa y seguí contestando los pedidos



One Shot:

Me levante como de costumbre entre al baño con pereza, me lave los dientes y peine mi cabello. Baje las escaleras y fui directo a desayunar -hoy vería a mi profesor favorito- Pensé, reí por mi pensamiento, mi madre me miro y pregunto:

– ¿Algo divertido que quieras compartirnos? – Dijo mi madre seria, desvié la mirada de ella y mire a mis hermanos los gemelos.



– Nada… no pasa nada –Dije bajando la mirada.



– Genial –Dijo de mal gana, se levanto de la mesa y se fue, di un gran suspiro y le hable a los chicos



– Me llevan –Les di una sonrisa sabia que me dirían que si 



– OK – Dijeron a la misma vez reí al ver como se miraban, parecían gato y perro daba risa –vamos – Dijo Finn, yo asentí y nos levantamos de la mesa, caminamos hacia la puerta y salimos de la casa, caminamos hasta el auto, cada uno entro al auto, Finn en el asiento de piloto, Jacke en el asiento de co-piloto y yo en los de atrás.



Luego de llegar corrí al salón, se me hacia tarde ya había tocado la campana y todos habían entrado al salón. Entre y mire a mi sexy profesor –señores y señoras les presento al sexy profesor Ashton Irwin – Pensé y me mordí el labio inferior



–Puedo pasar – Dije y sin esperar respuesta entre y me senté al lado de mi mejor amiga Emily la hermana de mi profesor.



–Señorita Harries – Dijo cansado Ashton –Salga y cundo yo le diga que pueda entrar usted entrara ¿Entendido? – Yo solo asentí y hice lo que me ordeno –Puede pasar señorita Harries y siéntese aquí adelante donde la pueda ver – Dijo de mala gana. Sonreí y me senté al lado de Paola la rubia teñida que se cree mejor que yo, cuando yo soy la capitana de las porristas, cuando yo soy mejor que ella y lo peor es que le coquetea a Ashton corrección MI ASHTON.



–OK –Dije y luego le sonreí.



 



Las clases fueron como siempre Ashton se tenia que sentar a mi lado y explicarme como era los ejercicios, luego tuvimos  hs. De geografía, 2 hs. De lengua y por ultimo devuelta Matemática con el sexy de Ash. Entre a la clase y vi a la rubia coqueteando con MI ASH   , luego de pasar por en medio de ellos con la cabeza agachada, asiendo me la pobrecita solo para llamar la atención de Ash y como siempre lo logre.



–Señorita Harries ¿le pasa algo? –Pregunto preocupado, yo solo asentí –Venga –Dijo amarrándome del brazo con un poco de fuerza, salimos del salón y acto seguido lo agarre del brazo y lo lleve arrastrándolo hasta el cuarto del conserje, lo metí y luego me metí yo lo agarre del cuello de la camisa y lo bese con fuerza, pero fue un beso tierno, luego de 5 segundos el me siguió la corriente. Luego nos tuvimos que separar a causa de falta de aire pero no nos impidió volvernos a besar, lo que nos impidió fue el.



–No espera esto esta mal – Dijo cortando nuestro apasionado beso, lo mire con decepción y Salí del cuarto del conserje, pero unas manos me detuvieron, era  Ashton que me había agarrado de la cintura y me metió devuelta al cuarto, me beso desesperada mente y luego bajo hacia mi cuello…



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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por beige el Dom 04 Mayo 2014, 5:58 am

¡Hola Winnie! Me ha gustado muchísimo la idea, ahora mismo te dejo mi ficha.
"Dèjá Vu: estoy dispuesta"
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por beige el Dom 04 Mayo 2014, 6:36 am

Dèjá Vu.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

△ Nombre del personaje femenino: Noelle Popplewell.
△ Nombre del personaje masculino: Zayn Henley.
△ Representantes: Lily Collins y Zayn Malik.
△ Edades: Ella 17 (para cumplir 18) y él 20.
△ Dos escritos tuyos:  
Wild. (fragmento):
Antes de meterme en la ducha me miro los brazos. Ambos están llenos de cortes, desde casi la parte interior del codo hasta casi las muñecas. Unos son largos, otros profundos. Algunos todavía están formando la postilla, cicatrizando; otros son ya simples marcas blancas o rosadas, imborrables... para toda la vida.

Me miro al espejo y mi reflejo me devuelve la mirada: duro, crítico, evaluando cada centímetro de mi cara con asco. Me toco los labios, demasiado pequeños y finos; me miro la nariz y las orejas, demasiado grandes; la forma de mi cara, extraña; paso los dedos por mi pelo, enmarañado, largo y horrible; me miro los pechos, demasiado pequeños... Las voces vuelven a mi mente y gritan esos insultos que he escuchado todos estos años. El vacío en el pecho se expande y me empieza a faltar la respiración.

Me agarro al lavabo. Mis manos tiemblan. Es uno de mis ataques.

Antes de darme cuenta ya estoy llorando y mordiéndome el labio; surcos de lágrimas negras por el rímel descienden por mis mejillas y busco como una desquiciada las tijeras. Caigo de rodillas cuando las encuentro, las abro y acerco la punta afilada a mi brazo derecho.

Cierro los ojos cuando el pecho parece que me va a estallar y los sollozos escapan de mi garganta; puro pánico, tristeza, pena y asco por mí misma hacen de mí un revoltijo de nervios y las manos empiezan a temblarme más. Pienso en las miradas de asco que me han lanzado algunas personas por la calle a lo largo del día; en las parejas que he visto por la calle, felices, disfrutando de un amor que seguro no viviré nunca; en David, diciéndome que soy una inútil; en Cel y su gran problema; pienso en mí misma en tantos sentidos... y dejo que el metal se deslice por mi piel, haciendo una pequeña mueca de dolor, mientras más lágrimas caen por mis mejillas.

La sangre empieza a surgir del corte, pero el metal lame mi piel un par de veces más hasta que dejo caer las tijeras al suelo y dejo salir un sonido estrangulado mientras el dolor del pecho disminuye poco a poco. Extrañamente, antes de que el objeto cayese de mis manos, unos profundos ojos marrones me vinieron a la mente, haciéndome soltar las tijeras.

Permanezco hecha un ovillo en el suelo del baño durante unos minutos, mientras termino de calmarme pensando en esos ojos, confundida; cuando respiro más o menos normal me doy una larga ducha de agua caliente.



Divergent.:

Capítulo 06
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Noelle Popplewell

Be brave. .





Me encuentro de pie en el tren, que pasa a toda velocidad sobre la ciudad, agarrada al asidero. Asomo la cabeza y el viento azota mi pelo, haciendo que ondee libre. Cierro los ojos. La máquina traquetea, y siento más que escucho a alquien detrás de mi. Una mano se posa en la mía sobre el asidero, y el traqueteo del tren hace que mi cuerpo se incline hacia delante, a punto de caer... pero unas fuertes manos me sujetan por la cintura, impidiendo la caída. Me doy la vuelta, queriendo volver a la seguridad del interior del tren, pero el chico me lo impide... es el chico idiota que me miró el día de las Pruebas. Tengo medio cuerpo fuera del tren, y dependo de su agarre para no matarme... pero me siento a salvo. Le miro a los ojos pero él, sin embargo, se limita a sujetarme fuerte, firme, sonriéndome arrogante, como cuando nuestros ojos hicieron contacto aquel día...

Me despierto respirando aceleradamente; los rayos del sol entran a través de la ventana, traspasando las cortinas y dándome de lleno en los ojos. Los cierro con fuerza durante unos segundos y luego abro uno, sólo para esconder la cabeza entre las sábanas después, molesta. Me desperezo y camino hacia la cocina, de la cual sale un rico olor a café. Mi padre lee el periódico mientras se come la tostada y mi madre charla con él; ambos hablan en voz baja. Me acerco sin hacer ruido a la puerta entreabierta y escucho.

—... inconclusas. Lo sabía, Joseph. Retrasar un año su llegada a las Pruebas no iba a servir de nada. -Mi madre parece al borde de las lágrimas. Hablan de mí, pero no entiendo lo que dicen. Además, ¿cómo saben el resultado de mis pruebas? Nadie puede saberlo, es imposible...

—Tranquilízate, se quedará en Cordialidad. Es una chica simple, no tiene nada que destaque, nada que ofrecer; es vulgar, torpe y despistada. Es débil. No se las apañaría en ninguna otra facción, por muy rebelde que sea. -Mi padre se lleva la taza a los labios y se oye el sorbo de café al beber. Mis ojos se llenan de lágrimas, que se deslizan silenciosamente sobre mis mejillas. Soy simple. Soy vulgar. Soy débil.

—No la subestimes, Joseph. Sabes perfectamente de lo que es capaz... -Me pitan los oídos y corro sin ver hacia mi baño. Cierro la puerta y apoyo la espalda en ella, deslizándome hasta sentarme en el suelo.

"Torpe. Fea. Débil. Simple. Inútil." Todo tipo de insultos corren por mi mente como disparos. "No tiene nada que destaque." Toda mi vida me he rebelado contra la opresión que han ejercido sobre mí mis padres, imponiéndome normas estúpidas e irracionales, y ahora me entero de que me han manipulado hasta para hacer las Pruebas de Aptitud. Ahora entiendo por qué me sentía tan cansada por estas fechas el año pasado, tanto que me pasé casi dos días durmiendo... Apoyo la frente en las rodillas y suspiro, intentando tranquilizarme. Me paso un par de minutos mirando los cortes de mis antebrazos; algunos son casi invisibles, pero otros tienen un tono rosáceo, señal de que están en proceso de curarse. Aunque soy invisible y suelo pasar desapercibida, cuando me preguntan por ellos siempre digo que me he dañado sin querer al estar entre los manzanos o melocotoneros; pero es mentira: me los hago yo. Necesito liberar la rabia, la impotencia y la tristeza de alguna forma, y en Cordialidad eso se soluciona con el suero de la Paz. Pero estoy harta de recibirlo. Yo decido sobre mí, nadie más.

Me levanto rápidamente al escuchar la puerta de la cocina abrirse, sacándome de mis pensamientos; me meto en la ducha y me visto para la Ceremonia de la Elección. He elegido una falda alta y corta de vuelo roja, que me llega más arriba de la mitad del muslo y se ajusta a mi cintura, y un corsé de tirantas amarillo ajustado. Mientras me arreglo el pelo -dejando que caiga en ondas hasta más allá de la cintura- y me maquillo me mentalizo para lo que me espera en menos de una hora.


                                                                 oOo


La camioneta que nos lleva al Centro está abarrotada de chicos y chicas que, como yo, se dirigen a lo que supondrá la decisión más importante de sus vidas. Todos se ven nerviosos, pálidos y callados, vestidos con las ropas amarillas y rojas de nuestra facción. Me siento al lado de una chica alta y pelirroja que habla con un chico. Cruzo las piernas y apoyo las manos sobre la rodilla, mirando mi esmalte de uñas rojo. A medio camino la camioneta da una sacudida en una irregularidad del terreno, haciendo que la chica me golpee con el hombro.

—Lo siento mucho, ¿te he hecho daño? -Sus ojos miel me miran amables mientras pone su mano en mi hombro.

—Estoy bien, no te preocupes; no ha sido nada. -Le sonrío tras aclararme la garganta; parece un poco impresionada. Su amigo me mira suspicaz.

—¿Tu nombre es Noelle, verdad? -Asiento mientras noto cómo la incomodidad aflora dentro de mi. No sé por qué sabe mi nombre, pero nunca me ha gustado ser conocida; siempre procuro pasar desapercibida. -Mi nombre es Calíope, pero puedes llamarme Cali, y él es Andrew. -La chica me sonríe alegre y se señala a ella y al chico.

—Encantada. -Intercambiamos un par de palabras más durante el camino mientras el paisaje va cambiando, y los grandes edificios de la ciudad van apareciendo ante nuestros ojos.

Al llegar al Centro reducimos la escasa conversación hasta detenerla, y pronto cada uno se sume en sus pensamientos, o al menos yo. Entro en el ascensor y procuro no mirar a través del cristal debido a vértigo; siento cómo me late deprisa el corazón -retumbando sus latidos en mis oídos-, cómo se me hace un nudo en la garganta y cómo me tiemblan las manos. Las puertas se abren y me encuentro en una habitación enorme. La habitación, organizada en círculos concéntricos, está llena de personas formando grupos claramente diferenciados: gris -abnegados-, azul -eruditos-, negro -osados-, negro y blanco -veraces- y rojo y amarillo -cordiales-. En el anillo exterior nos sentamos los que vamos a pasar a ser iniciados, en el siguiente nuestras familias y demás habitantes, y en el último anillo hay cinco cuencos metálicos enormes, uno para cada facción: piedras grises para Abnegación, agua para Erudición, tierra para Cordialidad, cristal para Verdad y brasas encendidas para Osadía. Este año le toca dirigir la ceremonia a Abnegación; miro a los demás chicos y chicas sentándose en orden alfabético, y me vuelvo hacia mis padres. Mi madre me abraza, y veo lágrimas en sus ojos.

—Sigue siempre a tu corazón, a tus instintos. -Habla en voz baja, sólo para mi. Sabe que tengo elección, que puedo escapar y que voy a hacerlo. Le devuelvo el abrazo.

—Hasta ahora, hija. -Mi padre me acaricia el hombro, confiado, y se dirige junto a mi madre a sus asientos.

Suspiro y me muerdo el labio para sofocar el nudo de mi garganta mientras me dirijo a mi asiento. Es extraño; por fin soy libre, pero supongo que me da miedo lo desconocido. Me toca sentarme entre dos chicos de Osadía, que me sacan más de una cabeza cada uno; al bajar la mirada observo los tatuajes de sus antebrazos y las uñas pintadas de negro azabache del chico de mi izquierda. Mientras el abnegado da el discurso miro los cuencos; en cuanto Tori me dijo que tenía aptitudes para Osadía no lo pensé dos veces: por mucho que me sorprendiese, cada célula de mi ser abrazó la noticia. Pero todo esto me lleva a elegir entre dos, Osadía o Cordialidad; a elegir entre quedarme en la "seguridad" que tanto han cultivado mis padres para mí durante todos estos años, aun sin saber de qué me protegen... o elegir la aventura, el descontrol, lo salvaje. Lo prohibido. Estoy tan perdida en mis pensamientos que cuando la sala irrumpe en aplausos al concluir el discurso me encuentro desorientada.

Tras eso el abnegado empieza a llamarnos alfabéticamente, uno por uno, y los jóvenes realizan su elección. Como soy de las últimas me dedico a observar. Cuando Cali vierte su sangre en Osadía un escalofrío me recorre la columna; no la conozco, pero me sorprende su elección. Me veo a mi haciendo eso. Cuando dicen mi nombre soy de las pocas que quedan para elegir. Me levanto y el nerviosismo me va dejando con cada paso que doy; una fuerza que no parece mía se apodera de mí y me hace avanzar hacia los cuencos. Agarro el cuchillo y lo miro, mirando después la tierra y las brasas. Seguridad o aventura. Obediencia o rebeldía.

"Débil. Torpe. Simple." La voz de mi padre resuena en mi cabeza. Me acerco paso a paso a los cuencos y los latidos de mi corazón resuenan en mis oídos. La decisión está tomada, y me doy cuenta de que toda mi vida he tenido claro cuál era. Miro el fuego -hipnotizante, dominante- mientras me hago el corte en la palma y, con la determinación y la tranquilidad de saber que estoy haciendo lo correcto, dejo que mi sangre caiga en las brasas.

Soy Divergente. Soy osada. Soy rebelde.


                                                                     oOo


Cuando termina la Ceremonia los osados salimos primero. Aún no termino de asimilar mi situación; me siento un poco rara, pero libre. Sólo veo omóplatos y hombros -debido a mi escasa altura-, todos vestidos de negro, y que se mueven en armonía; en una desastrosa e incomprensible armonía que avanza mientras se oyen carcajadas y gritos. Y yo formo parte de ella. Cuando llegamos a las escaleras, todos empiezan a correr y a gritar. Oigo risas y pisadas a mi alrededor, y no puedo contenerme: me lanzo hacia delante y corro junto a los osados -esperando no tropezar y caerme debido a mi torpeza-, dejando escapar un grito de júbilo. Al llegar a la calle estoy sin aliento, pero no puedo parar de sonreír. Somos una marea negra -en su gran parte-, y nos dirigimos a las vías del tren.

—¿Vamos a saltar al tren? -Pregunta una voz emocionada y conocida a mi derecha. Cali se sitúa a mi lado y me mira. No hacen falta palabras; las dos nos miramos con complicidad.

El tren avanza hacia nosotros y vamos formando una fila; las puertas están abiertas, esperando nuestra llegada. Los iniciados nacidos en Osadía suben rápida y fácilmente a la máquina, por lo que los transferidos nos rezagamos para ver cómo lo hacen... aunque yo estoy acostumbrada a verlos diariamente. Cuando llega el tren Cali es la primera de las dos en subir. Yo corro hacia él y me agarro al asidero con las dos manos, echando el cuerpo hacia el interior; como soy bajita, delgada y no tan fuerte como los demás empiezo a desesperarme. Pero de pronto, unas manos grandes y fuertes me sujetan por la cintura y me ayudan a entrar completamente; el dueño de esas manos y yo perdemos el equilibrio gracias al traqueteo del tren y me encuentro atrapada entre el chico de mi sueño -el del día de las Pruebas- y la pared. Nuestros pechos suben y bajan al ritmo de nuestra respiración entrecortada, y es él el que rompe el silencio entre nosotros.

—No pierdes una oportunidad para enseñar tus bonitas piernas, ¿eh Poppy? -El chico sonríe burlón; se le forma un hoyuelo en la mejilla y arrugas a los lados de sus ojos. Me incomoda tenerlo tan cerca; cada centímetro de él está pegado a mí y mi frente queda a la altura de su barbilla.

—¿Cómo me has llamado? -Pongo las manos en su pecho, intentando alejarlo de mí; sin embargo el chico, que parece cómodo y divertido, apoya la mano al lado de mi cabeza, dándole la espalda a la puerta abierta del tren, y mete la otra en el bolsillo de su pantalón negro.

—Poppy. -Contesta con una sonrisa de lado, como si le encantase el apodo que me acaba de poner. No lo entiendo... ¿amapola? -Por cierto, de nada. -Se pasa la mano por el pelo y suelta una risita, mirándome. Le miro frunciendo el ceño, notando cómo me ruborizo; huele a menta, tabaco, tierra y colonia.

—Gracias. -Contesto. -Y no quiero que me miren las piernas, si tú eres un imbécil no es mi culpa. -Me alejo de él, dejándolo con la palabra en la boca, y me siento apoyada en la pared para no volver a perder el equilibrio.

Miro al chico, al que llaman Malik, y me fijo en su ropa negra y en la gran cantidad de tatuajes que decoran su piel morena: el brazo derecho está completo, y el izquiero desde el hombro al codo; en las manos tiene algunos más y por el cuello asoman otros tantos. Su pelo es moreno y está peinado hacia arriba, y tiene varios piercings en las orejas. La segunda vez que me pilla mirándole cambio de postura y miro hacia el exterior del tren. Durante la siguiente media hora me dedico a imaginar cómo será la sede de Osadía. Seguro que es muy diferente a nuestros campos soleados, a nuestra paz y a nuestro árbol gigante. Pero sobre todo, seguro que allí son totalmente opuestos a nosotros en la forma de comportarse. Cuando quiero darme cuenta los osados están saltando del tren; me asomo y tengo que sujetarme a la pared mientras un sudor frío empapa mis manos: las vías están a siete u ocho pisos de altura, y los osados saltan a tejados que se intercalan entre ellos y el vacío. El miedo me paraliza, pero actúo rápido: sin pensarlo me lanzo hacia delante, cayendo sobre mis pies y más tarde sobre mis rodillas y haciéndome algún que otro rasguño, pero ilesa. Viva.

Al ponerme de pie y alisarme la falda miro hacia delante, encontrándome con la mirada del chico del tren; me guiña un ojo y la señala con la cabeza, riendo burlón. Le miro entrecerrando los ojos, ruborizándome, y le enseño el dedo corazón. Un grito proveniente de detrás hace que me sobresalte: Cali cuelga del tejado, aferrándose al poco terreno que tiene para sostenerse. Inmediatamente acudo a ella para ayudarla junto a unos cuantos más, pero una voz nos detiene.

—Atrás. Tiene que ser ella la que se salve. Si de verdad quiere ser osada deberá superar situaciones muchísimo peores que esa. -Un chico de piel oscura, pelo largo y una gran variedad de piercings por toda la cara se abre paso entre nosotros y se pone delante de ella, con los brazos cruzados sobre el pecho.

A pesar de todo intento llegar a ella, pero Malik me separa de Cali pasando sus manos por mi cintura y, mientras forcejeo, me lleva hacia detrás con los demás, que han formado un semicírculo para contemplar la escena. Noto cómo algunas lágrimas se deslizan por mis mejillas, fruto de la rabia, la frustración y el miedo. ¿Cómo puede ser tan cruel? Las limpio rápido y el chico me suelta, pero no se despega de mi lado. Por fin, Cali consigue subir al tejado y se deja caer de rodillas. Cuando nos volvemos a reunir todos, el osado del pelo largo se pone al lado de otro de más edad junto al borde del edificio.

—¡Silencio! Soy Max y él es Eric, y somos líderes de Osadía. Varias plantas bajo nuestros pies está la entrada a vuestra nueva facción. Si tenéis el valor suficiente como para saltar, habéis elegido bien. Si no, no pintáis nada aquí. Los iniciados saltarán primero. -Termina el discurso mostrando una sonrisa desafiante.

Entre los iniciados se hace el silencio. No puedo ni acercarme al borde del edificio, ¿cómo pretenden que salte al vacío? Me zumban los oídos. Noto cómo se me vuelve a formar -por enésima vez hoy- un nudo en la garganta. Voy a fallar. Cuando levanto la cabeza hay una abnegada al borde del edificio; pasados unos minutos salta y se pierde de vista. Admiro su valentía, no es normal que una abnegada elija Osadía; pero caigo en la cuenta de que no cualquier cordial la elige tampoco, por lo que me adelanto para ser la siguiente. Miro hacia abajo y tengo que volver a equilibrarme porque el miedo me invade; las alturas nunca han sido lo mío.

Cierro los ojos y me tranquilizo; tengo que hacerlo, tengo que ser valiente. Tras suspirar, notando el fuerte latido de mi corazón, cojo impulso y salto; durante unos segundos me encuentro cayendo al vacío y lo veo todo oscuro... pero una red me recoge en el fondo. Suelto una carcajada mirando hacia arriba, donde todos parecen muy pequeños. La adrenalina corre por mis venas y me hace sentir despierta. Todos los osados que me esperan abajo gritan emocionados y levantan los puños en alto, y sé que es su forma de darme la bienvenida. Estoy en el interior de una gran caverna.

La tercera en caer en la red es Cali; tras ella, una sucesión de chicos y chicas van saltando. Los últimos son dos eruditas consecutivamente y tres chicos más. Cuando los iniciados nacidos en osadía saltan, junto con Max y Eric, todos nos reunimos frente a los líderes. Los trasladados vamos con un chico y los nacidos en Osadía con Max y Eric. El osado nos enseña un lugar llamado el Pozo, una caverna enorme donde los osados hacen su vida diaria y donde están todas las tiendas, actividades de ocio y zonas de comida; el techo es de cristal y no hay barreras para prevenir caídas. Lógico. Nos enseña nuestros dormitorios, diciéndonos las reglas que debemos cumplir durante la iniciación, nos lleva al Abismo, una zona poco iluminada que da a una gran cascada y, por último, al comedor.

Entro y una oleada de calor me golpea. Todos ahí dentro gritan, se ríen a carcajadas y hacen ruido; busco un asiento libre y me siento. Mientras como un trozo de pollo e intento pasar lo más desapercibida posible, un chico rubio se sienta en frente de mí junto con una chica que me sonríe amable y... Malik.

—¡Hola! Me llamo Marlene, y ellos son Uriah y Malik. -Les devuelvo la sonrisa, evitando mirar a este último. -Malik nos ha hablado de ti. -Marlene me mira elevando las cejas, conteniendo la risa, y yo miro al moreno frunciendo el ceño; él mira a Marlene como si quisiese tirarle un cuchillo a la cabeza. Cuando me mira -tras la carcajada de Uriah- me guiña un ojo por respuesta y vuelve a su plato. A los pocos minutos de conversación me encuentro riendo gracias al rubio y me relajo.

Estar con ellos no me hace sentir incómoda: han venido con buenas intenciones para no dejarme sola; lo que me inquieta es sentir todo el tiempo la mirada de Malik sobre mí, y el pensar qué les habrá contado de mí a Uriah y Marlene. No me conoce, no entiendo nada. Tras la cena me despido de ellos y me dirijo a los dormitorios; ellos no son transferidos y van a otro lugar a dormir, aunque nos evalúen en conjunto. Al llegar al dormitorio me cambio mi ropa cordial por la osada que nos han dado y me meto en la cama; me paso unos minutos en silencio, mirando el techo y con la mente en blanco. No puedo creerme que me haya despertado con los rayos del sol en Cordialidad y ahora esté tumbada en la oscuridad de una cama osada preparándome para dormir.

Ha sido el día más largo de mi vida, pero a su vez el más decisivo. Hoy he pasado de ser una rebelde retenida en los campos de Cordialidad a ser una iniciada en Osadía, que ha saltado de un tren arriesgando su vida en el primer día. Un escalofrío me recorre la espalda al pensar en la iniciación; los osados son fuertes, valientes, ruidosos, protectores, están listos para la acción en cualquier momento. ¿Podré llegar a ser así? No puedo evitar pensar en la posibilidad de no estar a la altura, de fallar algún momento, de no ser lo suficientemente buena. Una lágrima se desliza por mi mejilla hasta la almohada, pero la limpio rápidamente.

Tengo que ser valiente. Tengo que ser osada.


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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 3:06 pm

Aby Malik<3 escribió:
Dèjá Vu.


△ Nombre del personaje femenino: Beatrice Prior
△ Nombre del personaje masculino: Tobias Eaton
△ Representantes: Shailene Woodley y Theo James
△ Edades: Ella 19 y el 20
△ Dos escrito tuyo: 
Heartbreak Girl N.C:



Narra Abril:


Las gotas de lluvia caían por mi cabello, y cada charco que pisaba me salpicaba, realmente odiaba los días de lluvia arruinaban mi cabello y mi ropa, los detestaba mas que la ropa que no combina , camine un largo tiempo hasta el centro comercial amaba las compras y bueno que mejor que ir al centro comercial. Entre en una tienda de vestidos, entre y mire algunos vestidos.  Me dirigí al probador con los vestidos que elegí, me probé uno rosa muy simple sin tirantes ni nada, uno verde con muchos volados y uno celeste sin tirantes y en la cintura una pequeña flor, me termino convenciendo el rosa y el celeste. Camine hasta la vendedora y le pague. Salí de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja y camine hacia otra tienda.



Luego de comprar decidí tomar algo, camine hasta la cafetería más cercana y entre.



– Hola cual es su pedido – Dijo mirándome sin ánimo, lo mire a los ojos que por cierto eran hermosos, pelo castaño oscuro y test blanca no tan pálida



– Hola, quería ordenar una malteada de…  – Me quede pensando unos segundos y luego respondí –… ¡Chocolate! – Dije contenta a lo cual el rió con una risa contagiosa



– En un rato le traigo su pedido – Dijo con una pequeña sonrisa, yo solo asentí y me quede esperando, entro en la cocina, luego salio y lo vi y seguí mirando mi celular, camino en dirección a mi y me entrego mi pedido.



– Todo sale… –Miro la cuenta y contesto –… $50 – Dijo esperando a que le de el dinero



– Toma  – Dije le entregue el dinero y el lo recibió



– ¡¡Gracias por su compra!! – Dijo con una gran sonrisa y siguió contestando los pedidos



 



Narra Ashton:



 







Estaba en casa un poco cansado, tirado en mi cama y mirando el techo, mire mi reloj y vi las 3:30 de la tarde, me levante con pereza y camine hacia mi armario, agarre lo primero que encontré y me cambie.



 



***



Camine hasta la cafetería y corrí hasta la puerta donde había un cartel que decía “SOLO EMPLEADOS” entre por la puerta y vi a Niall uno de mis amigos   – Hola Niall – Dije sin animo, agarre su mano y la estreche con la mía, este me miro.



– Hola – Dijo con una gran sonrisa yo solo sonreí y Salí hacia la barra para contestar los pedidos al igual que Niall. Todos eran los mismos pedidos solo agregaban o sacaban comida.



– Hola cual es su pedido – Dije mirando a la chica del frente sin mas animo, era muy bonita ojos azules, pelo castaño oscuro puntas onduladas y rubias y test blanca.



– Hola, quería ordenar una malteada de…  – Se quedo pensando unos segundos y luego respondió –… ¡Chocolate! – Dijo contenta a lo cual reí



– En un rato le traigo su pedido – Dije con una pequeña sonrisa, ella solo asintió y se quedo esperando, entre en la cocina y espere la orden, luego de que la malteada esté lista Salí y la vi esperando mientras miraba su celular, camine hacia ella y le entregué su pedido.



– Todo sale… –Mire la cuenta y conteste –… $50 – Dije esperando a que me de el dinero



– Toma  – Dijo entregándome el dinero y con mucho gusto lo agarre



– ¡¡Gracias por su compra!! – Dije con una gran sonrisa y seguí contestando los pedidos



One Shot:

Me levante como de costumbre entre al baño con pereza, me lave los dientes y peine mi cabello. Baje las escaleras y fui directo a desayunar -hoy vería a mi profesor favorito- Pensé, reí por mi pensamiento, mi madre me miro y pregunto:

– ¿Algo divertido que quieras compartirnos? – Dijo mi madre seria, desvié la mirada de ella y mire a mis hermanos los gemelos.



– Nada… no pasa nada –Dije bajando la mirada.



– Genial –Dijo de mal gana, se levanto de la mesa y se fue, di un gran suspiro y le hable a los chicos



– Me llevan –Les di una sonrisa sabia que me dirían que si 



– OK – Dijeron a la misma vez reí al ver como se miraban, parecían gato y perro daba risa –vamos – Dijo Finn, yo asentí y nos levantamos de la mesa, caminamos hacia la puerta y salimos de la casa, caminamos hasta el auto, cada uno entro al auto, Finn en el asiento de piloto, Jacke en el asiento de co-piloto y yo en los de atrás.



Luego de llegar corrí al salón, se me hacia tarde ya había tocado la campana y todos habían entrado al salón. Entre y mire a mi sexy profesor –señores y señoras les presento al sexy profesor Ashton Irwin – Pensé y me mordí el labio inferior



–Puedo pasar – Dije y sin esperar respuesta entre y me senté al lado de mi mejor amiga Emily la hermana de mi profesor.



–Señorita Harries – Dijo cansado Ashton –Salga y cundo yo le diga que pueda entrar usted entrara ¿Entendido? – Yo solo asentí y hice lo que me ordeno –Puede pasar señorita Harries y siéntese aquí adelante donde la pueda ver – Dijo de mala gana. Sonreí y me senté al lado de Paola la rubia teñida que se cree mejor que yo, cuando yo soy la capitana de las porristas, cuando yo soy mejor que ella y lo peor es que le coquetea a Ashton corrección MI ASHTON.



–OK –Dije y luego le sonreí.



 



Las clases fueron como siempre Ashton se tenia que sentar a mi lado y explicarme como era los ejercicios, luego tuvimos  hs. De geografía, 2 hs. De lengua y por ultimo devuelta Matemática con el sexy de Ash. Entre a la clase y vi a la rubia coqueteando con MI ASH   , luego de pasar por en medio de ellos con la cabeza agachada, asiendo me la pobrecita solo para llamar la atención de Ash y como siempre lo logre.



–Señorita Harries ¿le pasa algo? –Pregunto preocupado, yo solo asentí –Venga –Dijo amarrándome del brazo con un poco de fuerza, salimos del salón y acto seguido lo agarre del brazo y lo lleve arrastrándolo hasta el cuarto del conserje, lo metí y luego me metí yo lo agarre del cuello de la camisa y lo bese con fuerza, pero fue un beso tierno, luego de 5 segundos el me siguió la corriente. Luego nos tuvimos que separar a causa de falta de aire pero no nos impidió volvernos a besar, lo que nos impidió fue el.



–No espera esto esta mal – Dijo cortando nuestro apasionado beso, lo mire con decepción y Salí del cuarto del conserje, pero unas manos me detuvieron, era  Ashton que me había agarrado de la cintura y me metió devuelta al cuarto, me beso desesperada mente y luego bajo hacia mi cuello…



Bienvenida al Dèjá Vu.

Hola, bueno siempre audicionas con esos escritos pero bueno, tu ficha esta aceptada, tan solo muy pero muy pocos errores, nada del otro mundo, suerte.! :D
Winnie
Invitado



Invitado

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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 3:09 pm

BrightParadise¤ escribió:
Dèjá Vu.


△ Nombre del personaje femenino: Noelle Popplewell.
△ Nombre del personaje masculino: Zayn Henley.
△ Representantes: Lily Collins y Zayn Malik.
△ Edades: Ella 17 (para cumplir 18) y él 20.
△ Dos escritos tuyos:  
Wild. (fragmento):
Antes de meterme en la ducha me miro los brazos. Ambos están llenos de cortes, desde casi la parte interior del codo hasta casi las muñecas. Unos son largos, otros profundos. Algunos todavía están formando la postilla, cicatrizando; otros son ya simples marcas blancas o rosadas, imborrables... para toda la vida.

Me miro al espejo y mi reflejo me devuelve la mirada: duro, crítico, evaluando cada centímetro de mi cara con asco. Me toco los labios, demasiado pequeños y finos; me miro la nariz y las orejas, demasiado grandes; la forma de mi cara, extraña; paso los dedos por mi pelo, enmarañado, largo y horrible; me miro los pechos, demasiado pequeños... Las voces vuelven a mi mente y gritan esos insultos que he escuchado todos estos años. El vacío en el pecho se expande y me empieza a faltar la respiración.

Me agarro al lavabo. Mis manos tiemblan. Es uno de mis ataques.

Antes de darme cuenta ya estoy llorando y mordiéndome el labio; surcos de lágrimas negras por el rímel descienden por mis mejillas y busco como una desquiciada las tijeras. Caigo de rodillas cuando las encuentro, las abro y acerco la punta afilada a mi brazo derecho.

Cierro los ojos cuando el pecho parece que me va a estallar y los sollozos escapan de mi garganta; puro pánico, tristeza, pena y asco por mí misma hacen de mí un revoltijo de nervios y las manos empiezan a temblarme más. Pienso en las miradas de asco que me han lanzado algunas personas por la calle a lo largo del día; en las parejas que he visto por la calle, felices, disfrutando de un amor que seguro no viviré nunca; en David, diciéndome que soy una inútil; en Cel y su gran problema; pienso en mí misma en tantos sentidos... y dejo que el metal se deslice por mi piel, haciendo una pequeña mueca de dolor, mientras más lágrimas caen por mis mejillas.

La sangre empieza a surgir del corte, pero el metal lame mi piel un par de veces más hasta que dejo caer las tijeras al suelo y dejo salir un sonido estrangulado mientras el dolor del pecho disminuye poco a poco. Extrañamente, antes de que el objeto cayese de mis manos, unos profundos ojos marrones me vinieron a la mente, haciéndome soltar las tijeras.

Permanezco hecha un ovillo en el suelo del baño durante unos minutos, mientras termino de calmarme pensando en esos ojos, confundida; cuando respiro más o menos normal me doy una larga ducha de agua caliente.



Divergent.:

Capítulo 06
Noelle Popplewell

Be brave. .





Me encuentro de pie en el tren, que pasa a toda velocidad sobre la ciudad, agarrada al asidero. Asomo la cabeza y el viento azota mi pelo, haciendo que ondee libre. Cierro los ojos. La máquina traquetea, y siento más que escucho a alquien detrás de mi. Una mano se posa en la mía sobre el asidero, y el traqueteo del tren hace que mi cuerpo se incline hacia delante, a punto de caer... pero unas fuertes manos me sujetan por la cintura, impidiendo la caída. Me doy la vuelta, queriendo volver a la seguridad del interior del tren, pero el chico me lo impide... es el chico idiota que me miró el día de las Pruebas. Tengo medio cuerpo fuera del tren, y dependo de su agarre para no matarme... pero me siento a salvo. Le miro a los ojos pero él, sin embargo, se limita a sujetarme fuerte, firme, sonriéndome arrogante, como cuando nuestros ojos hicieron contacto aquel día...

Me despierto respirando aceleradamente; los rayos del sol entran a través de la ventana, traspasando las cortinas y dándome de lleno en los ojos. Los cierro con fuerza durante unos segundos y luego abro uno, sólo para esconder la cabeza entre las sábanas después, molesta. Me desperezo y camino hacia la cocina, de la cual sale un rico olor a café. Mi padre lee el periódico mientras se come la tostada y mi madre charla con él; ambos hablan en voz baja. Me acerco sin hacer ruido a la puerta entreabierta y escucho.

—... inconclusas. Lo sabía, Joseph. Retrasar un año su llegada a las Pruebas no iba a servir de nada. -Mi madre parece al borde de las lágrimas. Hablan de mí, pero no entiendo lo que dicen. Además, ¿cómo saben el resultado de mis pruebas? Nadie puede saberlo, es imposible...

—Tranquilízate, se quedará en Cordialidad. Es una chica simple, no tiene nada que destaque, nada que ofrecer; es vulgar, torpe y despistada. Es débil. No se las apañaría en ninguna otra facción, por muy rebelde que sea. -Mi padre se lleva la taza a los labios y se oye el sorbo de café al beber. Mis ojos se llenan de lágrimas, que se deslizan silenciosamente sobre mis mejillas. Soy simple. Soy vulgar. Soy débil.

—No la subestimes, Joseph. Sabes perfectamente de lo que es capaz... -Me pitan los oídos y corro sin ver hacia mi baño. Cierro la puerta y apoyo la espalda en ella, deslizándome hasta sentarme en el suelo.

"Torpe. Fea. Débil. Simple. Inútil." Todo tipo de insultos corren por mi mente como disparos. "No tiene nada que destaque." Toda mi vida me he rebelado contra la opresión que han ejercido sobre mí mis padres, imponiéndome normas estúpidas e irracionales, y ahora me entero de que me han manipulado hasta para hacer las Pruebas de Aptitud. Ahora entiendo por qué me sentía tan cansada por estas fechas el año pasado, tanto que me pasé casi dos días durmiendo... Apoyo la frente en las rodillas y suspiro, intentando tranquilizarme. Me paso un par de minutos mirando los cortes de mis antebrazos; algunos son casi invisibles, pero otros tienen un tono rosáceo, señal de que están en proceso de curarse. Aunque soy invisible y suelo pasar desapercibida, cuando me preguntan por ellos siempre digo que me he dañado sin querer al estar entre los manzanos o melocotoneros; pero es mentira: me los hago yo. Necesito liberar la rabia, la impotencia y la tristeza de alguna forma, y en Cordialidad eso se soluciona con el suero de la Paz. Pero estoy harta de recibirlo. Yo decido sobre mí, nadie más.

Me levanto rápidamente al escuchar la puerta de la cocina abrirse, sacándome de mis pensamientos; me meto en la ducha y me visto para la Ceremonia de la Elección. He elegido una falda alta y corta de vuelo roja, que me llega más arriba de la mitad del muslo y se ajusta a mi cintura, y un corsé de tirantas amarillo ajustado. Mientras me arreglo el pelo -dejando que caiga en ondas hasta más allá de la cintura- y me maquillo me mentalizo para lo que me espera en menos de una hora.


                                                                 oOo


La camioneta que nos lleva al Centro está abarrotada de chicos y chicas que, como yo, se dirigen a lo que supondrá la decisión más importante de sus vidas. Todos se ven nerviosos, pálidos y callados, vestidos con las ropas amarillas y rojas de nuestra facción. Me siento al lado de una chica alta y pelirroja que habla con un chico. Cruzo las piernas y apoyo las manos sobre la rodilla, mirando mi esmalte de uñas rojo. A medio camino la camioneta da una sacudida en una irregularidad del terreno, haciendo que la chica me golpee con el hombro.

—Lo siento mucho, ¿te he hecho daño? -Sus ojos miel me miran amables mientras pone su mano en mi hombro.

—Estoy bien, no te preocupes; no ha sido nada. -Le sonrío tras aclararme la garganta; parece un poco impresionada. Su amigo me mira suspicaz.

—¿Tu nombre es Noelle, verdad? -Asiento mientras noto cómo la incomodidad aflora dentro de mi. No sé por qué sabe mi nombre, pero nunca me ha gustado ser conocida; siempre procuro pasar desapercibida. -Mi nombre es Calíope, pero puedes llamarme Cali, y él es Andrew. -La chica me sonríe alegre y se señala a ella y al chico.

—Encantada. -Intercambiamos un par de palabras más durante el camino mientras el paisaje va cambiando, y los grandes edificios de la ciudad van apareciendo ante nuestros ojos.

Al llegar al Centro reducimos la escasa conversación hasta detenerla, y pronto cada uno se sume en sus pensamientos, o al menos yo. Entro en el ascensor y procuro no mirar a través del cristal debido a vértigo; siento cómo me late deprisa el corazón -retumbando sus latidos en mis oídos-, cómo se me hace un nudo en la garganta y cómo me tiemblan las manos. Las puertas se abren y me encuentro en una habitación enorme. La habitación, organizada en círculos concéntricos, está llena de personas formando grupos claramente diferenciados: gris -abnegados-, azul -eruditos-, negro -osados-, negro y blanco -veraces- y rojo y amarillo -cordiales-. En el anillo exterior nos sentamos los que vamos a pasar a ser iniciados, en el siguiente nuestras familias y demás habitantes, y en el último anillo hay cinco cuencos metálicos enormes, uno para cada facción: piedras grises para Abnegación, agua para Erudición, tierra para Cordialidad, cristal para Verdad y brasas encendidas para Osadía. Este año le toca dirigir la ceremonia a Abnegación; miro a los demás chicos y chicas sentándose en orden alfabético, y me vuelvo hacia mis padres. Mi madre me abraza, y veo lágrimas en sus ojos.

—Sigue siempre a tu corazón, a tus instintos. -Habla en voz baja, sólo para mi. Sabe que tengo elección, que puedo escapar y que voy a hacerlo. Le devuelvo el abrazo.

—Hasta ahora, hija. -Mi padre me acaricia el hombro, confiado, y se dirige junto a mi madre a sus asientos.

Suspiro y me muerdo el labio para sofocar el nudo de mi garganta mientras me dirijo a mi asiento. Es extraño; por fin soy libre, pero supongo que me da miedo lo desconocido. Me toca sentarme entre dos chicos de Osadía, que me sacan más de una cabeza cada uno; al bajar la mirada observo los tatuajes de sus antebrazos y las uñas pintadas de negro azabache del chico de mi izquierda. Mientras el abnegado da el discurso miro los cuencos; en cuanto Tori me dijo que tenía aptitudes para Osadía no lo pensé dos veces: por mucho que me sorprendiese, cada célula de mi ser abrazó la noticia. Pero todo esto me lleva a elegir entre dos, Osadía o Cordialidad; a elegir entre quedarme en la "seguridad" que tanto han cultivado mis padres para mí durante todos estos años, aun sin saber de qué me protegen... o elegir la aventura, el descontrol, lo salvaje. Lo prohibido. Estoy tan perdida en mis pensamientos que cuando la sala irrumpe en aplausos al concluir el discurso me encuentro desorientada.

Tras eso el abnegado empieza a llamarnos alfabéticamente, uno por uno, y los jóvenes realizan su elección. Como soy de las últimas me dedico a observar. Cuando Cali vierte su sangre en Osadía un escalofrío me recorre la columna; no la conozco, pero me sorprende su elección. Me veo a mi haciendo eso. Cuando dicen mi nombre soy de las pocas que quedan para elegir. Me levanto y el nerviosismo me va dejando con cada paso que doy; una fuerza que no parece mía se apodera de mí y me hace avanzar hacia los cuencos. Agarro el cuchillo y lo miro, mirando después la tierra y las brasas. Seguridad o aventura. Obediencia o rebeldía.

"Débil. Torpe. Simple." La voz de mi padre resuena en mi cabeza. Me acerco paso a paso a los cuencos y los latidos de mi corazón resuenan en mis oídos. La decisión está tomada, y me doy cuenta de que toda mi vida he tenido claro cuál era. Miro el fuego -hipnotizante, dominante- mientras me hago el corte en la palma y, con la determinación y la tranquilidad de saber que estoy haciendo lo correcto, dejo que mi sangre caiga en las brasas.

Soy Divergente. Soy osada. Soy rebelde.


                                                                     oOo


Cuando termina la Ceremonia los osados salimos primero. Aún no termino de asimilar mi situación; me siento un poco rara, pero libre. Sólo veo omóplatos y hombros -debido a mi escasa altura-, todos vestidos de negro, y que se mueven en armonía; en una desastrosa e incomprensible armonía que avanza mientras se oyen carcajadas y gritos. Y yo formo parte de ella. Cuando llegamos a las escaleras, todos empiezan a correr y a gritar. Oigo risas y pisadas a mi alrededor, y no puedo contenerme: me lanzo hacia delante y corro junto a los osados -esperando no tropezar y caerme debido a mi torpeza-, dejando escapar un grito de júbilo. Al llegar a la calle estoy sin aliento, pero no puedo parar de sonreír. Somos una marea negra -en su gran parte-, y nos dirigimos a las vías del tren.

—¿Vamos a saltar al tren? -Pregunta una voz emocionada y conocida a mi derecha. Cali se sitúa a mi lado y me mira. No hacen falta palabras; las dos nos miramos con complicidad.

El tren avanza hacia nosotros y vamos formando una fila; las puertas están abiertas, esperando nuestra llegada. Los iniciados nacidos en Osadía suben rápida y fácilmente a la máquina, por lo que los transferidos nos rezagamos para ver cómo lo hacen... aunque yo estoy acostumbrada a verlos diariamente. Cuando llega el tren Cali es la primera de las dos en subir. Yo corro hacia él y me agarro al asidero con las dos manos, echando el cuerpo hacia el interior; como soy bajita, delgada y no tan fuerte como los demás empiezo a desesperarme. Pero de pronto, unas manos grandes y fuertes me sujetan por la cintura y me ayudan a entrar completamente; el dueño de esas manos y yo perdemos el equilibrio gracias al traqueteo del tren y me encuentro atrapada entre el chico de mi sueño -el del día de las Pruebas- y la pared. Nuestros pechos suben y bajan al ritmo de nuestra respiración entrecortada, y es él el que rompe el silencio entre nosotros.

—No pierdes una oportunidad para enseñar tus bonitas piernas, ¿eh Poppy? -El chico sonríe burlón; se le forma un hoyuelo en la mejilla y arrugas a los lados de sus ojos. Me incomoda tenerlo tan cerca; cada centímetro de él está pegado a mí y mi frente queda a la altura de su barbilla.

—¿Cómo me has llamado? -Pongo las manos en su pecho, intentando alejarlo de mí; sin embargo el chico, que parece cómodo y divertido, apoya la mano al lado de mi cabeza, dándole la espalda a la puerta abierta del tren, y mete la otra en el bolsillo de su pantalón negro.

—Poppy. -Contesta con una sonrisa de lado, como si le encantase el apodo que me acaba de poner. No lo entiendo... ¿amapola? -Por cierto, de nada. -Se pasa la mano por el pelo y suelta una risita, mirándome. Le miro frunciendo el ceño, notando cómo me ruborizo; huele a menta, tabaco, tierra y colonia.

—Gracias. -Contesto. -Y no quiero que me miren las piernas, si tú eres un imbécil no es mi culpa. -Me alejo de él, dejándolo con la palabra en la boca, y me siento apoyada en la pared para no volver a perder el equilibrio.

Miro al chico, al que llaman Malik, y me fijo en su ropa negra y en la gran cantidad de tatuajes que decoran su piel morena: el brazo derecho está completo, y el izquiero desde el hombro al codo; en las manos tiene algunos más y por el cuello asoman otros tantos. Su pelo es moreno y está peinado hacia arriba, y tiene varios piercings en las orejas. La segunda vez que me pilla mirándole cambio de postura y miro hacia el exterior del tren. Durante la siguiente media hora me dedico a imaginar cómo será la sede de Osadía. Seguro que es muy diferente a nuestros campos soleados, a nuestra paz y a nuestro árbol gigante. Pero sobre todo, seguro que allí son totalmente opuestos a nosotros en la forma de comportarse. Cuando quiero darme cuenta los osados están saltando del tren; me asomo y tengo que sujetarme a la pared mientras un sudor frío empapa mis manos: las vías están a siete u ocho pisos de altura, y los osados saltan a tejados que se intercalan entre ellos y el vacío. El miedo me paraliza, pero actúo rápido: sin pensarlo me lanzo hacia delante, cayendo sobre mis pies y más tarde sobre mis rodillas y haciéndome algún que otro rasguño, pero ilesa. Viva.

Al ponerme de pie y alisarme la falda miro hacia delante, encontrándome con la mirada del chico del tren; me guiña un ojo y la señala con la cabeza, riendo burlón. Le miro entrecerrando los ojos, ruborizándome, y le enseño el dedo corazón. Un grito proveniente de detrás hace que me sobresalte: Cali cuelga del tejado, aferrándose al poco terreno que tiene para sostenerse. Inmediatamente acudo a ella para ayudarla junto a unos cuantos más, pero una voz nos detiene.

—Atrás. Tiene que ser ella la que se salve. Si de verdad quiere ser osada deberá superar situaciones muchísimo peores que esa. -Un chico de piel oscura, pelo largo y una gran variedad de piercings por toda la cara se abre paso entre nosotros y se pone delante de ella, con los brazos cruzados sobre el pecho.

A pesar de todo intento llegar a ella, pero Malik me separa de Cali pasando sus manos por mi cintura y, mientras forcejeo, me lleva hacia detrás con los demás, que han formado un semicírculo para contemplar la escena. Noto cómo algunas lágrimas se deslizan por mis mejillas, fruto de la rabia, la frustración y el miedo. ¿Cómo puede ser tan cruel? Las limpio rápido y el chico me suelta, pero no se despega de mi lado. Por fin, Cali consigue subir al tejado y se deja caer de rodillas. Cuando nos volvemos a reunir todos, el osado del pelo largo se pone al lado de otro de más edad junto al borde del edificio.

—¡Silencio! Soy Max y él es Eric, y somos líderes de Osadía. Varias plantas bajo nuestros pies está la entrada a vuestra nueva facción. Si tenéis el valor suficiente como para saltar, habéis elegido bien. Si no, no pintáis nada aquí. Los iniciados saltarán primero. -Termina el discurso mostrando una sonrisa desafiante.

Entre los iniciados se hace el silencio. No puedo ni acercarme al borde del edificio, ¿cómo pretenden que salte al vacío? Me zumban los oídos. Noto cómo se me vuelve a formar -por enésima vez hoy- un nudo en la garganta. Voy a fallar. Cuando levanto la cabeza hay una abnegada al borde del edificio; pasados unos minutos salta y se pierde de vista. Admiro su valentía, no es normal que una abnegada elija Osadía; pero caigo en la cuenta de que no cualquier cordial la elige tampoco, por lo que me adelanto para ser la siguiente. Miro hacia abajo y tengo que volver a equilibrarme porque el miedo me invade; las alturas nunca han sido lo mío.

Cierro los ojos y me tranquilizo; tengo que hacerlo, tengo que ser valiente. Tras suspirar, notando el fuerte latido de mi corazón, cojo impulso y salto; durante unos segundos me encuentro cayendo al vacío y lo veo todo oscuro... pero una red me recoge en el fondo. Suelto una carcajada mirando hacia arriba, donde todos parecen muy pequeños. La adrenalina corre por mis venas y me hace sentir despierta. Todos los osados que me esperan abajo gritan emocionados y levantan los puños en alto, y sé que es su forma de darme la bienvenida. Estoy en el interior de una gran caverna.

La tercera en caer en la red es Cali; tras ella, una sucesión de chicos y chicas van saltando. Los últimos son dos eruditas consecutivamente y tres chicos más. Cuando los iniciados nacidos en osadía saltan, junto con Max y Eric, todos nos reunimos frente a los líderes. Los trasladados vamos con un chico y los nacidos en Osadía con Max y Eric. El osado nos enseña un lugar llamado el Pozo, una caverna enorme donde los osados hacen su vida diaria y donde están todas las tiendas, actividades de ocio y zonas de comida; el techo es de cristal y no hay barreras para prevenir caídas. Lógico. Nos enseña nuestros dormitorios, diciéndonos las reglas que debemos cumplir durante la iniciación, nos lleva al Abismo, una zona poco iluminada que da a una gran cascada y, por último, al comedor.

Entro y una oleada de calor me golpea. Todos ahí dentro gritan, se ríen a carcajadas y hacen ruido; busco un asiento libre y me siento. Mientras como un trozo de pollo e intento pasar lo más desapercibida posible, un chico rubio se sienta en frente de mí junto con una chica que me sonríe amable y... Malik.

—¡Hola! Me llamo Marlene, y ellos son Uriah y Malik. -Les devuelvo la sonrisa, evitando mirar a este último. -Malik nos ha hablado de ti. -Marlene me mira elevando las cejas, conteniendo la risa, y yo miro al moreno frunciendo el ceño; él mira a Marlene como si quisiese tirarle un cuchillo a la cabeza. Cuando me mira -tras la carcajada de Uriah- me guiña un ojo por respuesta y vuelve a su plato. A los pocos minutos de conversación me encuentro riendo gracias al rubio y me relajo.

Estar con ellos no me hace sentir incómoda: han venido con buenas intenciones para no dejarme sola; lo que me inquieta es sentir todo el tiempo la mirada de Malik sobre mí, y el pensar qué les habrá contado de mí a Uriah y Marlene. No me conoce, no entiendo nada. Tras la cena me despido de ellos y me dirijo a los dormitorios; ellos no son transferidos y van a otro lugar a dormir, aunque nos evalúen en conjunto. Al llegar al dormitorio me cambio mi ropa cordial por la osada que nos han dado y me meto en la cama; me paso unos minutos en silencio, mirando el techo y con la mente en blanco. No puedo creerme que me haya despertado con los rayos del sol en Cordialidad y ahora esté tumbada en la oscuridad de una cama osada preparándome para dormir.

Ha sido el día más largo de mi vida, pero a su vez el más decisivo. Hoy he pasado de ser una rebelde retenida en los campos de Cordialidad a ser una iniciada en Osadía, que ha saltado de un tren arriesgando su vida en el primer día. Un escalofrío me recorre la espalda al pensar en la iniciación; los osados son fuertes, valientes, ruidosos, protectores, están listos para la acción en cualquier momento. ¿Podré llegar a ser así? No puedo evitar pensar en la posibilidad de no estar a la altura, de fallar algún momento, de no ser lo suficientemente buena. Una lágrima se desliza por mi mejilla hasta la almohada, pero la limpio rápidamente.

Tengo que ser valiente. Tengo que ser osada.


Bienvenida al Dèjá Vu.

Hola, :D, dios tus escritos son hermosos, tienes muy buena ortografía y gramática, bueno tu ficha esta más que aceptada, me gustaron los personajes ..
Besos y Suerte.!
Winnie
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 3:16 pm

Bueno me a gustado la idea a si que audicionare
"Déja Vu: Estoy dispuesta"
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 3:36 pm

Dèjá Vu.


△ Nombre del personaje femenino: Isabella Marie Parker
△ Nombre del personaje masculino: Ryan Andwers
△ Representantes: Ariana Grande y Luke Hemmings
△ Edades: ella 17 y el 18
△ Dos escrito tuyo: 


Bajo Cero:

Cap 004
Drugs Zone
Narra Isabella

Cuando Mike, ______ y yo llegamos a Bajo Cero, sacamos nuestras identificaciones, en cuanto entramos literalmente me dirigí a Drugs Zone, Mike intento detenerme pero no lo logro.

-Me das unas bocatas-deje y puse 250  sobre el mesón. a los minutos me los trajeron y de "Obsequio", un frasco con un liquido transparente y unas jeringas-gracias-le sonreí y comencé a drogarme, veía colores, objetos inexistentes, tome torpemente aquel frasco y la jeringa, introduzco la aguja y aspira el liquido, saque la aguja e inyecto la jeringa en mi brazo, el liquido frió recorre mis venas hasta llegar a mi cerebro y queda "pasmado"o "pausado" imaginando cosas absurdas.

Veo borrosamente a ________, intenta levantarme, yo intento que mis piernas respondan para salir rápido de aquel lugar, supongo que mi hermano esta aquí, gracias a la cara de preocupación proveniente de ______.

________ queda paralizada, intento mirar levemente y lo veo su rostro expresa preocupación, tristeza y decepción, ________ me entrega a mi hermano, el me toma entre sus brazos y veo que derrama una lagrima proveniente de esos hermosos ojos verdes, veo que se desvanece en su mejilla, salimos de aquel lugar, Nirv abrió la puerta trasera del auto y Ash me dejo allí delicadamente, beso mi mejilla y cerro el auto, mis sentidos y mi cordura volvían de a poco, Nirv y Ros subieron al auto, Nirv de piloto y Ros se sentó a mi lado colocando mi cabeza en sus piernas, iba acariciando mi cabello hasta que me senté rápidamente y me puse a llorar, Ros me abraza y yo correspondo el abrazo de mi cuñada.

-Lo vi llorar, volvio a llorar por mi culpa, soy un asco de persona, no merezco un hermano como el-escupí esas palabras con repugnancia hacia mi
-Shhh, Isa, no digas eso, somos personas imperfectas, cometemos errores, en tu caso son muy grandes-dijo Nirv deteniendo el auto en el garaje, salimos del auto, Nirv llevo a Ros a su casa, yo en mi caso me quede sentada "viendo" tele, se abrió la puerta principal, gire mi cabeza en dirección a la puerta y vi a Ash, con los ojos rojos e hinchados, tenia las mejillas humedecidas, me puse de pie y camine hacia el y le mire.
-Se que estas decepcionado de mi, has lo que quieras conmigo-dije y estire mis brazos a mis lados, me sorprendió al sentir un abrazo de el
-Iras a Psicólogo Isa, no quiero que mueras Isa, eres la única familia que me queda-dijo llorando
-ok, iré, solo para dejar esa mierda-dije y se separa de mi
-pensé que te opondrías, Mike te acompañara-dijo y me sonrió, yo me acerque y le limpie las lagrimas
-ok, iré a sacar todas esas mierdas, ¿me ayudas?-dije y me sonrió maravillado

___________________________________________________________________
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Miér 07 Mayo 2014, 3:41 pm

Lanento aberte dejado solo un escrito es que mi hermano llego y es un fastidio ag
discualpame en serio y estendere si no aceptas mi ficha
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por tnidle el Sáb 10 Mayo 2014, 9:39 am

¡Me fascino la idea! Quiero audicionar, me llamo pamela e igualmente soy de mexico, tengo 14 años y soy malisima en las presentaciones, Dèjá Vu: estoy dispuesta.
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por tnidle el Mar 13 Mayo 2014, 10:41 pm

Dèjá Vu.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

△ Nombre del personaje femenino: Anthea Brooke Elyse
△ Nombre del personaje masculino: Cameron Donovan 
△ Representantes: Amber Heard y Andrew Garfield
△ Edades: Ella 21, el 20.
△ Dos escrito tuyo:
Psychology Loving (fragmento):
-¿Señorita Grace?
-¿Si? Soy yo- respondo agitada y retirando mi alocado cabello negro azabache de mi frente, corrí lo suficientemente rápido y durante un largo tiempo como para llegar empapada de sudor.
-La estábamos esperando- dice el señor que me pregunta, lo observo detenidamente y me doy cuenta que no luce como nadie aquí en el aeropuerto, no pasajero, sobrecargo, cajero, guardia o piloto. “¿Qué hace aquí?” me pregunto automáticamente. Confiar en extraños no es lo mío, y en especial menos si tiene apariencia de “el pingüino” de Batman. Regordete, nariz afilada y vestido de traje. Solo le falta la sombrilla.
-Soy…- se detiene antes de continuar – trabajo para el Sr. Malik., soy su mayordomo personal.
El “Señor Malik” es quien me contrato, tiene-según lo que yo sé- veintidós años, nunca lo he visto o conocido personalmente, pero sé que me pagara una fuerte cantidad de dinero si logro curar a un paciente al cual aún no conozco. Ahora estoy aquí, apunto de partir a Bradford, Inglaterra.
Me tambaleo sobre mis tacones y me coloco bien el bolso, dudo un poco antes de hablar.
-Bueno, vamos.- consigo decir de una buena vez. El “pingüino” o mayordomo  (según él) me guía hasta una de las salidas. Se detiene un poco antes del registro sin voltearme a ver.
-Señorita le informo usted tomara un avión privado, puede pedir lo que quiera, yo no podré estar pero habrá los suficientes sobrecargos para atenderla.
-Y ¿Dónde estará?- empiezo a ponerme nerviosa, la idea de viajar como la única pasajera no me agrada, no es que acostumbrara platicar con quien se sienta al lado mío pero si se tratara de un secuestro no sería tan fácil con personas que después  pudieran atestiguar haberme visto...“detén tu paranoia” me dice una voz en mi mente.
-Yo seré su piloto- dice él y automáticamente se voltea y toma mis maletas para llevarlas al registro mientras que con un dedo  me señala por donde abordar.
(…)
Ya estoy en el avión, me ofrecieron una piña colada y preferí una Coca-Cola, quiero estar con los 5 sentidos encendidos durante el viaje.
Pasa una hora aproximadamente y empieza a haber algunas turbulencias, ya no me siento bien. Mi corazón está latiendo muy rápido y el avión parece perder altitud.
-Disculpe señorita, ¿Qué esta pasando?- le pregunto a una sobrecargo.
Veo en sus ojos preocupación, duda mucho antes de darme una respuesta.
-Una de nuestras turbinas exploto, no entre en pánico ya todo está controlado- dice pero su voz no indica lo mismo, me altero más de lo que estaba pero antes de que pueda preguntarle más ella ya está en la cabina. 
Me levanto rápido de mi asiento, necesito un baño urgente “¿Cómo es que tienes ganas de ir al baño?” me pregunto a mí misma, siento asco y la adrenalina al mil. Por la ventana logro ver humo HUMO MALDITA SEA NOS ESTAMOS QUEMANDO, ESTO ESTA MAL siento ganas de vomitar y de repente… ya no siento mis pies sobre el piso.
Puros (fragmento):

-¡Oh, Niall, no seas idiota!- bufe ya molesto, Destiny y el estaban de acuerdo con la ridícula idea de salir de la Cúpula, claramente no sabían que eso firmaba su muerte.
Vi como la pequeña Destiny se encogía abrazando sus piernas, me sentí mal al instante, tal vez debería escucharlos… tal vez debería.
-No pienso estar aquí adentro por más tiempo, lo siento.
Su voz sonaba quebrada pero demandante, eso era una afirmación. Los pequeños harían una locura y en mi mente en silencio estaba decidiendo por estar de su lado o no.
-Nosotros también- hablo Louis, la voz de la casa, el hermano mayor,  aunque si, a veces el más infantil.
 -Porque no te irás, nadie puede entrar a la Cúpula, y nadie puede salir de ella.- concluyo cerrando técnicamente el caso. Todos nos miramos pero nadie dijo más nada acerca del tema.
(…)
La noche había caído y yo no lograba conciliar el sueño, aquella idea de escapar me tenía aturdido como si algo me dijera no era una estupidez. Me levante de la cama y busque a Niall, ya estaba dormido, lo agite y el abrió un poco sus ojos.
-Soy yo, tu hermano favorito- bromee con una sonrisa. Su pesada mano paso por mi cara.
-Déjame dormir- balbuceo.  Y de nuevo lo perdí, seguí agitándolo pero parecía ignorarme o estar profundamente dormido. Maldita sea Niall
Le acaricie el cabello y después jale de él.
-¿Tienes los planos he? Vamos a revisarlos- el rubio abrió los ojos molesto y me empujo pero después pareció entender y una sonrisa atravesó su rostro. Rápido busco entre sus cosas y muy bien escondido saco el torpe mapa. Aquel estaba hecho a mano y casi era un juego de pequeños, aunque sí, todo parecía estar en su lugar.
El resto de la noche ambos pasamos repasando el mapa, señalando lugares y ductos de ventilación cercanos.  Esto se me estaba saliendo de las manos, le estaba dando falsas esperanzas, yo sabía en cuanto Louis me prohibiera volver al tema yo lo obedecería y no seguiría más apoyando a mi hermano. 
Aunque en mi interior mi lado rebelde luchaba por salir, necesitaba ir a explorar aquel lugar, las personas no merecían eso, tal vez yo no merecía estar en la Cúpula y la intriga me iba a matar si no tomaba un plan de acción..
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por jackson. el Miér 14 Mayo 2014, 6:44 pm

¡Hola, Gaby! Me encanto tú idea, tal vez mañana te dejó mi ficha. Dèjá Vu: estoy dispuesta
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

Mensaje por Invitado el Jue 15 Mayo 2014, 5:18 pm

Hola! Voy a participar!, más tarde te mando mi ficha :)
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Re: Dèjá Vu {Audicionea A.

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