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The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 11:32 am

La chica en llamas escribió:
Angie!! Amore mio! Dios, me dejaste sin palabras...yo también pensaba hacer una colectiva de Maze Runner, pero veo que me has ganado la idea xD
Bueno, como amo esta trilogía que leí hace un año y quede traumada y fascinada con ella, y ahora tu apareces con esta magnífica idea.....Audicionare!! Yujuuuu!! Ok no tanta emoción   
Pero es que me magnífica tu idea y estoy que muero de ganas de participar. En un rato te dejo mi ficha, vale?
Joder!! Escogiste al sensual de Dylan *me voy a llorar al rincón*
PANDIABRAZOSxx
Hola hermosa. JAJA me alegro :9 Le e ganado a dos ya B| ah Esperare ansiosa tu auidicion :3 Te saque a Dylan ya que bueno, es quien hace de Thomas en La peli :3 Bue la espero bai
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por glacier. el Dom 23 Mar 2014, 12:42 pm

Shuck.
O sea, bitch, ¿porqué me haces ésto?
Es una idea casi tan kúl como los libros -por que nadie le gana a Maze Runner-, voy a audicionar, soy fan de los Larchos (?)
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 12:49 pm

Alice. escribió:Shuck.
O sea, bitch, ¿porqué me haces ésto?
Es una idea casi tan kúl como los libros -por que nadie le gana a Maze Runner-, voy a audicionar, soy fan de los Larchos (?)
Lo hago por que tengo ganas bitch (? ah. Si es un poco Kúl (? ue . Me alegro... soo espero tu ficha :)
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por glacier. el Dom 23 Mar 2014, 12:50 pm

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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por mieczyslaw el Dom 23 Mar 2014, 12:56 pm



Alec Flynn

Nombres: Alexander Flynn Monroe // Travis James Simpson
Reprsentantes: Selena Gómez // Robbie Kay
Roles: La dulce. // El chico malo.
Escritos:
-ARE YOU OKAY? -YES, I'M FINE.:



She Is Beautiful...

...Bip...Bip...Bip...Bip...
Antes de que volviera a sonar le solté un manotazo al asqueroso despertador. Infernales aparatos despierta gente. Silencio al fin. 
Abro los ojos lentamente y miro a mi alrededor, nada nuevo, mi habitación color azul rey, los pósters de Coldplay y Nirvana en toda la pared de enfrente, al lado de la puerta de madera de el baño, de la que esta adherido un póster gigante de Jennifer Lawrence, y hay algo que si es diferente en la habitación, a mi lado se encuentra una cabellera lacia de color negra, y ayer era una de color rubio...una chica más. Me levanté de la cama y junte mis bóxers que se encontraban tirados al pie de la cama, me los puse rápidamente y entré al baño a darme una ducha de agua fría. Las gotas resbalaban por mi espalda, ofreciéndome una gran sensación de una fría caricia líquida, me encantaba. Demore mi tiempo en la regadera, no como las chicas, pero si un buen tiempo.
Salí envuelto en una toalla, de color roja, con mis iniciales en una esquina de esta. Cody Evans. Ese era yo, el famoso y galán Evans del instituto High School Stradford. 
Con tan sólo 20 años y era famoso, actuaba, y servía como modelo en muchas revistas, ese era mi trabajo, solamente actuar y lucir lindo ante las cámaras. No era muy difícil. Pues yo soy bello de naturaleza.
Me coloque una camiseta de lana cara de Chanel color azul marino, junto con unos jeans negros, y unos converse negros. Y encima de la camiseta mi chaqueta de capitán del equipo con el número 14 en la parte trasera de esta.
Me percate de que la morena se había ido una vez que estaba listo para ir al comedor a desayunar y después irme a la práctica de baloncesto, yo era el capitán, soy el número 14 del equipo "The Red wolves", los campeones de todas las temporadas desde hace años. Estábamos a inicios de año, por lo que todavía llegaban alumnos nuevos todos los días, ineptos, como yo les decía, una presa fácil para los bravucones, y las chicas, unas pequeñas fáciles para conseguir una noche más. Tontas. 
Tome mi mochila y la colgué en mi hombro, y como de costumbre, antes de salir de mi habitación, me miro en el espejo de cuerpo entero que tengo en un rincón de mi gigantesca habitación particular. Lo que veo me complace a mi mismo. Veo a un chico seguro en si mismo, galán y muy apuesto, de brazos musculosos, de cara angelical, y facciones perfectas. Perfecto, ese soy yo.
Me dedico una sonrisa encantadora a mi mismo y salgo de la habitación. 
Estoy en High School Stradford desde hace 2 años, y soy como el líder de aquí, el más popular y por aquel que todos los chicos farfullan y las chicas suspiran. Ese soy yo.
Camino por los pasillos que han sido testigos de mis secretos, son los únicos que saben de eso que a nadie más le e contado en toda mi vida, y que no pienso hacerlo. Detrás de mi se escuchan murmullos, suspiros y unas que otras risillas, un día normal para Cody Evans.
Siento que alguien toca mi hombro y me volteo, encontrándome con unos ojos marrones que me miran con el ceño fruncido. Zac.
-Hey Cody, ¿que te dije ayer? ¡Yo pedí a la morena primero que tu! Eso es trampa hermano -me dice con tono "molesto" aunque en realidad sólo lo hace por estar jodiendo. Le dedico una de mis sonrisas hipócritas a mi amigo castaño. Así éramos los 2 todos los días. Salíamos por las noches a algún bar, fiesta, concierto, discoteca, de cacería, para tener una presa para la noche. 
-Lo siento, yo no hice nada. ¡Ella fue prácticamente detrás de mi, me rogó! -le respondí. Y era verdad. Aquella morena con la que me acosté anoche ni siquiera estaba en la lista de conquistas para una noche, pero ella insistió, y suelo complacer lo que las chicas me dicen. Mi amigo al escuchar mi comentario suelta una carcajada y palmea mi hombro amistosamente. Zac Eaton, mi mejor amigo desde los 10 años, somos inseparables, como uña y mugre, literalmente.
-¡Que fácil! Pero entiéndelas hermano, no existe mujer en el planeta tierra que se resista a ti -me responde mientras camina a mi lado, salimos de la escuela a tomar aire libre, pues estar encerrado ahí no es nada lindo. El aire fresco es  algo relajante-. ¡Cody Evans es un galán! ¡Es el hombre más sexy que halla visto en el mundo!-exclama el ojimiel agudizando su voz, un tanto chillona, para hacer un intento de voz de mujer. Yo suelto una carcajada. Nos sentamos debajo de un árbol. Las clases aún no empiezan, y la hora del almuerzo todavía no llega, faltan 10 minutos para que abran la cafetería.
Pongo mis brazos detrás de la nuca y así me acuesto en el césped, de manera que veo el árbol, me encanta estar así, debajo de la sombra de un árbol, en silencio y solo, bueno, aunque no estaba sólo Zac estaba al lado mío jugando en su celular. Era adicto a esos aparatos. Yo igual, pero no tanto.
Cerré mis ojos mientras pensaba.
Que pasaría si algún día estoy así al fin? En paz, y sin ninguna chica que este merodeando a mi alrededor como boba enamorada.
Admito que me encantaba mi vida de chico malo y encantador, pero era estresante que todo mundo este detrás de ti, sólo por interés, no por razones de amistad o algo amable. Par de hipócritas.
El único mejor amigo, verdadero, y sincero, que tengo es Zac. El castaño de los ojos miel, como suelen llamarlo. Para todos es otro como yo. De hecho, es como yo. Somos como hermanos.
Perdí la noción del tiempo pensando y con los ojos cerrados, hasta que escucho que alguien me grita. Abro los ojos y me levantó del césped, miro a mi alrededor, tratando de encontrar a aquella persona que me grito. Y diviso a Zac en la entrada del instituto, con los brazos alzados y gritándome "Vamos Cody!" 
Solté una palabrota y lo maldeci, porque no me despertó antes?
Mire mi reloj '9:35' mierda! No tengo que retrasarme, aquí son muy estrictos. Si no me apuro, me van a dejar sin almorzar. Camino por el césped hasta que mis pies tocan el suelo de la entrada de la escuela, cierro los ojos pesadamente y camino, sin siquiera ver por donde voy, ya me se de memoria el camino a la cafetería.
Una pared a la derecha, una pared a la izquierda, 6 metros más al frente, doblo en la esquina hacia la derecha y a 5 metros más esta la cafetería.
Desde aquí pueden escucharse las charlas animadas de los estudiantes.
Con mis ojos aún cerrados voy caminando lentamente y doblo la esquina. Pero valla sorpresa me lleve, sin decir el susto.
Alguien se interpuso en mi camino y choque con ella, de manera que yo y esa otra persona nos cayéramos al suelo. Yo encima de esa persona.
Suelto una bocanada de aire. Y escucho un quejido de parte del otro sujeto. Pero suena con una pequeña voz débil, es una chica.
Abro mis ojos y la miro. Tez blanca, ojos grises, cabello castaño, nariz pequeña y labios carnosos color rosa pálido.
Me quede mudo. Era hermosa, para ser sinceros, nunca la había visto por aquí antes, de seguro era nueva.
Sus ojos grises me miraban anonados, y de repente ella frunció el ceño. Dándole un aire un poco chistoso a mi parecer. Si que era bella.
-¿Podrías quitarte de ensima mío? ¿Por favor? -me respondió de manera dura, pero su voz era muy suave, su voz no era chillona, como la de las demás chicas. Y eso me sorprendió mucho.
-Claro que si preciosa -le conteste coqueto. Evans esta de cacería chicos. Le dedique una de mis típicas sonrisas encantadoras y me levanté. Le ofrecí mi mano, pero la rechazo y se levantó ella sola. Pero que carácter!
-¡Nada de preciosa! Auch! -se quejó. Y tomo el codo de su brazo derecho. Se había herido.
-¿Estas bien? -le pregunte amable. Lo que menos quería era quedar mal ante una chica linda.
-Si, estoy bien -me respondió. Esta vez ya no hubo frialdad ni dureza en su voz, lo cual me encanto aún más. Ella tomo sus cosas, se acomodó su mochila en el hombro y camino, me paso por aún lado. Me ignoro. Me voltee y la mire mientras caminaba de espaldas. Pero si así era mucho más linda, que chica de lo más ardiente.
Llevaba unos jeans de color negros, una camiseta de blanca ajustada, y tenía puesto un pequeño saco de color negro, junto con unos converse negros. Sencilla. Pero era preciosa.
-¿Como te llamas? -le pregunte gritándole. Ella me ignoro por varios segundos. Pero freno en un pasillo y me miro. Me dedico una sonrisa tierna y me respondió...
-Eso no te incumbe -menciono con voz infantil. Se dio media vuelta y siguió su camino, dejándome plantado en medio del pasillo.
Wow. Ninguna chica había hecho eso antes, nadie.
Agache la cabeza y me encontré con una pequeña libreta de pasta francesa de color rosa pastel. De seguro era de esa chica. Me agache y la rejunte. La abrí y en la primera hoja se veía un nombre escrito con perfecta gramática y lindo manuscrito, con tinta negra "Tony Rabet".

-LUCK! -LUCK? -YES, YOU'LL NEED.:



1.May the odds be ever in your favor.

El señor Jepson hablaba sobre algo relacionado con Inglaterra, no estaba seguro de cual era el punto de la historia. ¿Para que diablos nos enseñan historia? Fechas, acontecimientos 'importantes', personajes históricos, que ahora están muertos. Eso no nos sirve de nada.
Estamos en el siglo XXI, ¿a quien diablos le importa lo que ocurrió en el siglo XVII? A nadie.
Así son las clases de historia todos los días, aburridas. Las únicas veces que presto atención es cuando hablan de la Segunda Guerra Mundial, Hitler y los nazis. Solamente con esos temas pongo atención al señor de 46 años. Me maravilla saber sobre los alemanes, y su gran líder, Adolf Hitler, para muchos un hombre loco, para otros un asesino. Pero para mi es como un líder. Yo no creo que Hitler fuese tan malo, se le resbalo el poder de las manos y comenzó a hacer locuras. O solamente necesitaba un abrazo. 2 teorías sorprendentes, ¿no?
Solté un bostezo y voltee a ver a mi lado derecho, en el lugar de al lado esta Zac, con su mejilla derecha en la mesa, dándome la cara, y los ojos cerrados. Esta dormido. El siempre se duerme en la clase del señor Jepson. Siempre.
Voltee a ver a los demás, todos tenían cara de sueño, incluso unos estaban en la misma posición que la de mi castaño amigo.
Apenas iban 15 minutos de clase, y estaba casi muerto, aún quedaban 35 minutos de clase, definitivamente iba a morir. No pensé que mi muerte sería en un salón de clase y que el arma con la que mataron fuesen un profesor y la colonización británica en  América, eso es patético.
El profesor paseaba de izquierda a derecha en el salón, con una tiza en la mano. Aburrido.
El explicaba, cuando unos toques en la puerta lo interrumpieron. El abrió la puerta y apareció la señorita Cecilia, la secretaria. 
-En unos minutos vuelvo chicos -anunció el profesor y salió del salón. Pareció como si todos hubieran revivido cuando el señor salió del salón de clases, todos comenzaron a hablar y a despertar. A mi lado Zac seguía dormido, y murmurando entre sus sueños.
Como si fuese un canguro, salte de mi asiento y me estire. Si, había sido salvado de mi muerte de aburrimiento. Todo gracias a Ceci.
Esta clase la compartía con algunos del equipo de baloncesto, por lo que ellos se acercaron a mi, mejor dicho, me rodearon. Me aleje un poco de mi lugar, para que ellos no despertarán a Zac, encontré una mesa vacía, a 2 asientos a la izquierda de mi lugar. Estaba en la esquina del salón, al lado de la ventana con vista a las canchas. Me monte en ella y me senté.
-Ya se viene la temporada Cody, ¿que táctica usaremos esta vez? -pregunto un chico de cabello azabache, ese era Tyler, un chico del equipo de baloncesto.
-¿Que ya se viene la temporada? Por favor Tyler, no exageres, todavía faltan 3 meses para que organicen todo. No me vengas con el tiempo y eso -le reclame. Detesto que me digan que hacer, y que me pregunten cosas, odio las preguntas. Siempre las odie y lo haré por toda mi miertera vida. 
-Cody tiene razón Tyler, todavía falta mucho tiempo. No lo apures. Mejor piensa en conquistar una chica, ¿no? -argumentó el pelirrojo de los ojos azules, Peter.
-¿De que me va a servir si todas están locas por Cody Evans? -pregunto burlón Tyler. Todos comenzaron a reír y a palmear mi hombro.
-¿Como haces eso hermano? Pareces un imán de chicas. Quien sabe que brujería uses -bromeo Chris, otro del equipo, un rubio platinado.
-No hago nada. Ellas caen ante mi -les respondí con una sonrisa. Todos estallaron en carcajadas. Era de esperarse, yo digo algo y con tal de quedar bien conmigo se ríen, creen que todo lo que hago es un chiste.
-De igual manera, no necesitamos planear nada. Ganaremos, como en todos los años, ¿no es así? -dijo de forma amigable Drew, un castaño. Todos asintieron con gritos y aplausos. Somos unos ruidosos. Todos los demás del salón se les unieron gritando.
-¿Que equipó?-pregunte con un grito. Todos me miraron con una sonrisa.
-¡Red Wolves!-gritaban todos. Apoyando al equipo. Necesitaba hacer esto, necesitaba llamar la atención. No me gusto que "Tony" o como se llame esa chica, me halla ignorado hace unas horas en los pasillos. Yo siempre soy el centro de atención. Nadie me ignora.
Todos seguían haciendo escándalo, cuando entro el profesor al salón de nuevo, todos inmediatamente nos sentamos. No queremos otra detención. Ya no quiero que me vuelva a retar el director. No después de 34 veces que lo a hecho.
-Que bien que se comportaron chicos, ahora es momento de seguir con la clase -anunció el profesor muy entusiasmado. Nosotros por nuestra parte soltamos un quejido y un bufido de frustración. Me coloque en la misma posición en la que estaba Zac, quien sigue aún durmiendo. Ni con tanto escándalo se despertó el desgraciado. 
-Pero antes de ello, les presentare a su nueva compañera. Pase señorita -escuche decir al profesor. Yo seguía en la misma posición, y con los ojos cerrados. No quería conocer a nadie más. No ahora. Sólo quiero dormir. 
Se escucho que la puerta del salón se cerraba, y escuche unos pasos, que pasaron a mi lado, después se escucho el sonido de una mochila al abrirse, y por último un bufido acompañado de un murmullo. La mesa rechino, lo que indico que la chica nueva se había sentado ya.
-Pero que modales, debe de presentarse señorita. Enfrente de todo el salón -la reto el señor Jepson.
-Mis modales no son muy buenos. Y no quiero presentarme, ¿que tal si lo hace usted?v-se escucho la voz de la chica nueva. Esa voz. Yo la conocía, de alguna parte, estaba seguro.
-No, usted lo hará -reclamó el viejo profesor.
-Ya le dije que no me presentare. Mejor no se moleste en dedicarme unos minutos de su "maravillosa" clase. Perderá el tiempo solamente -volvió a decir aquella fría y sarcástica voz que ya había escuchado antes.
-¡Pero que descaro el de usted! Le avisare a sus padres inmediatamente, que clase de chiquilla tienen -contesto furioso el profesor. Balla. Eso era nuevo. El profesor de historia molesto. 
Me enderece en mi asiento y mire al profesor, estaba rojo de furia.
-¡Ni siquiera lo piense! No tengo padres, ellos están muertos, probablemente estén en el cielo, o en el infierno -contesto de forma burlesca la chica. Y eso enfureció aún más a el señor Jepson. Todos miraban la escena con asombro. 
-¡Suficiente! Ya entendí, no se presenté, y siéntese -le dijo el profesor un poco más tranquilo, el solía respirar lentamente para mantener la calma.
-Esta bien. Pero ahora si quiero presentarme. Hola. Vengo de Inglaterra. Tengo 19 años y me llamo Tony Rabet -responde con voz infantil la chica. "Tony Rabet" ese es el nombre de la chica con la que me tope en la mañana. Inmediatamente giró mi cabeza en su dirección y la miro.
Si, es ella, es la misma chica que me rechazo, la primera en rechazar a Cody Evans.
Ella hace un ademan con su mando derecha y se sienta, en el lugar que estaba vacío, en el que me senté cuando el profesor salió. Ella en ningún momento voltea a verme, al contrario, ella mira por la ventana.
El profesor continúa con su aburrida clase. Yo no presto atención, yo sigo mirando a Tony, desde este lugar tengo perfecta vista de su perfil derecho y su cabellera castaña lacia. En ningún momento dejo de verla.
Algo raro siento, un impulso, el impulso de ir hasta ella y hablar con ella. Pero no lo hago. Tratare de acercarme a ella, pero como?
Y en eso la bombilla que esta arriba de mi cabeza se enciende, tengo una idea. Su pequeño cuadernillo de pasta francesa. Es la es usa perfecta para acercarme a ella.
-¡Señor Evans! -réplica una voz al frente. Aparto mi mirada de la castaña y miro al profesor-¿Ya término de observar a la señorita Rabet? ¿Ya pondrá atención a mi clase?v-pregunta el señor. Todos empiezan a murmurar y a parlotear. Chismosos.
-Si señor Jepson, continúe -le digo algo confundido. No quiero pensar en que rumor empezara a decirse sobre lo que acaba de ocurrir. Me recargo en la mesa y miro en la dirección de Tony. Mala idea. Pues sus ojos se encontraron con los míos.
Ella me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Ella se voltea de nuevo a la ventana, y yo la sigo observando. 
Cuando termina la clase todos salen como balas del salón. Yo me tomo mi tiempo. Apenas Zac se levanta. Al fin despertó.
Veo a Tony, que esta juntando sus cosas, me acercó a ella, con su cuadernillo en la mano derecha. Toco su hombro y ella se voltea.
-¿Que quieres? Después de estarme observando en toda la clase, ¿aún quieres seguir haciéndolo? -me pregunta burlona la castaña.
-En realidad, vengo a darte esto -extiendo mi brazo derecho y coloco en frente de ella el cuadernillo rosa-Se te callo en el pasillo, cuando chocamos -ella me lo arrebata y lo mete a su mochila.
-Oh. Gracias. Que amable de tu parte Evans -dice en tono gentil. Creo que es bipolar. Me habla burlona. Luego sería. Luego amable. ¿Y ahora que?
-Dime Cody, no me gusta que me llamen por el apellido -le digo coqueto. Es linda la chica.
-Valla, que interesante. Yo me voy -me pasa por aún lado. De nuevo lo hizo. De nuevo me ignoro.
-¡Adiós Tony! -le grito, pero ella no se detiene y sale por el umbral de la puerta. Ya todo el salón esta vacío, sólo quedo yo.
Salgo y me encuentro con Zac.
-¿Con que la chica nueva eh? -me dice pícaro mi amigo.
-Que te puedo decir Eaton, es linda -le respondo.
-Ya lo se Evans -me dice burlón.
-Esta bien. Ya no te diré más por tu apellido. Si tu no me llamas por el mío. ¿De acuerdo? -le pregunto.
-Eso será difícil. Necesitarás suerte -palmea mi hombro juguetonamente.
-¿Que? -pregunto confundido.
-Suerte -me dice obvio.
-¿Suerte? ¿Para que? -le pregunto intrigado.
-Para acercarte a esa chica. Es difícil, tiene un gran carácter. Será todo un desafío para Cody Evans -anuncio con voz de comercial mi castaño amigo. Yo niego con la cabeza lentamente.
-No, nada es un reto para el gran Cody Evans viejo -respondo seguro de mi mismo. Mi amigo se encoge de hombros.
-¡Bien! ¡Que comiencen los juegos del hambre, y que la suerte este siempre de vuestra parte! -dice con voz chistosa Zac. Imitando a Effie Trinket. En los juegos del hambre. Esto será parecido. Serán como los juegos del hambre.

WELCOME!:



4 Welcome! Welcome to the land of Oz.

-¡Kenisha Bell! ¡Vuelve aquí en este mismo instante! -grito la chillona voz de Emily detrás de mi. Me di la vuelta y la mire, ella estaba con la cara roja de ira y la mandíbula apretada. Si no me alejaba por lo menos a 1 kilómetro de distancia de donde estaba la mujer, yo estaría muerta.
Sin pensármelo dos veces, salí corriendo como bala de cañón del mercado con la pieza de pan en mis manos. Corría mientras sentía como el aire chocaba en mi cara y despeinaba mi rubio cabello.
Sólo se escuchaba el sonido de mis zapatillas deportivas al raspar con la grada del pavimento. Ya no se escuchaban más los gritos irritantes de la vendedora. Por lo que pare de correr y me senté en lo que fue la pared de un edificio pequeño.
Respiraba entrecortadamente, tomando grandes bocanadas de aire de vez en cuando, recargue mi cabeza en los ladrillos del edificio y cerré mis ojos.
Esto ocurría muy seguido. Pero ella algunas veces me alcanzaba y nos dábamos de a golpes. Incluso una vez la noquee, pero fue por la rabia y adrenalina que recorrían mis venas. No era mi culpa tener hambre.
Escuche unos pasos cerca, así que abrí mis ojos rápidamente. Enfrente de mi estaba Emily con sus manos en la cintura mirándome desde arriba de manera cruel.
Yo sonreí a más no poder.
-Hola. ¿Que se te ofrece Emy?-le pregunte dulcemente. Siempre usaba este tono para chantajear a la gente. Y funcionaba. Me daban lo que quería.
-¿Hola? ¿Que que se me ofrece? ¡Estas demente Kenisha! ¿Como se te ocurre robar pan de nuevo, y lo peor, de mi tienda, como se te ocurre? Ya te lo advertí antes, te acusare con la policía -su voz estaba totalmente cargada de veneno puro. Yo puse mis ojos en blanco y me levanté de un salto. Salí corriendo pero Emily era más rápida, por lo que me tomo del cuello de mi camiseta y me jalo, para después estamparme contra la pared. El pan que había robado se calló en el suelo. Solté un gemido de dolor y cerré mis ojos con pesadez y trataba de aguantar el llanto. Se fuerte Ken, tu puedes, no le muestres a esta arpía que eres débil.
-No fue mi intención. Lo siento. Yo sólo quería algo de comer, no sabes lo que es ser como yo -respondí de la manera más fuerte que pude, que pareció solamente mi voz normal. Me removí en el espacio que había entre mi cuerpo y el de Emily. Pero ella apretó más su brazo contra mi cuello, de manera que mi garganta dolió y solté un grito de dolor. Que fue suplantado inmediatamente por la mano de la pelirroja que se estampó en mi mejilla derecha, fue tan fuerte el golpe que giré mi cabeza y sentí mi mejilla arder. Mis ojos estaban brillosos por las lágrimas que contenía, y mi labio inferior temblaba. No otra vez, no dejaría que me golpeara esta vez.
Agache mi barbilla y clave mis dientes en su brazo, ella grito y me soltó, yo la empuje lejos de mi y salí corriendo. Podía sentirla, ella venía corriendo detrás de mi. En mi boca sentí un sabor agrio y saldo, rápidamente lleve una de mis manos a mis labios y mire lo que mi boca se había tragado. Sangre. Era sangre que le saque con la mordida que le di al brazo de Emily. Mire por encima de mi hombro, y vi a la ojigris corriendo como podía con los altos tacones de plataforma que traía y esa falda tan corta, más sumándole su blusa tan entallada que tenía. Parecía una prostituta sin duda alguna, no parecía en absoluto una dueña de una tienda. Pero siempre era perseguida por hombres, cosa que yo nunca lograba hacer con mis shorts desgarrados de mezclilla, mis tops sueltos con estampados hipster y mis vans o converse viejas. Esa era yo. Muy sencilla y ordinaria chica. Además de que no era rica y robaba para ganarme la vida.
A unos 10 metros de mi se encontraba un globo aerostático sujeto a la tierra del terreno con una soga, que estaba amarrada de un pequeño tronco de madera. Estaba inflado y listo para despegar, estaba muy colorido aquel precioso globo, lástima que alguien se lo llevara "prestado".
Esto es una emergencia de supervivencia, es correr o morir, y morir en manos de Emily Rose, así que prefiero correr hasta que duela.
Corrí todavía más fuerte, con todo lo que mis largas piernas podían hacerlo.
8metros...7metros...6metros...5metros...4metros...3metros...2metros...1metro...y salte dentro del cesto del globo. Caí en un montón de harapos multicolores, ¡Caramba! Si este globo parecía ser de un payaso de feria.
Me levanté del cesto y observe alrededor. A unos 7 metros estaba corriendo hacia mi Emily, por lo que rápidamente me puse a buscar torpemente  entre el montón de ropa vieja algo filoso. Lanzaba todos los trapos a mis espaldas en busca de unas tijeras o una navaja. Desesperada mis manos comenzaron a temblar mientras buscaba algo, pero no había nada. Pero entonces recordé, mi navaja. ¡Claro! Yo cargaba conmigo siempre una navaja para defenderme o por si acaso. Me puse a revisar los bolsillos de mi short gastado, hasta que en el derecho la encontré, bingo.
La saque y rápidamente corté la liana que mantenía el globo en la tierra.
Inmediatamente sentí que debajo de mis pies se movía la canasta, nos estábamos elevando. Pero no era algo muy bueno el hecho de que el globo se estuviera elevando pues, estábamos ya a 1 metro de altura del suelo y vi la mano de Emily que colgaba del cesto, y enseguida se asomó su cabellera pelirroja.
-¡Ayudame! -me grito con su irritante voz.
-No. ¿Porque mejor no me dejas ir? Siempre quieres hacerme la vida imposible, yo no tengo la culpa de nada. Mejor déjame escapar de este lugar, y empezar en uno nuevo. Vete Emily-le dije de manera fría. Solamente quería en este momento huir de Texas, ya no quería más estar en este pueblo. Donde solamente era un blanco fácil de humillación y maltrato, y todo esto por ser huérfana, sin contar de que era una "ladrona" como me llamaban. No podía esperar a que cumpliera 18 para el próximo año, y al fin salir en libertad, quería irme de aquí a mis 17 años. Quería huir a un lugar mejor. Y no lo iba a lograr si Emy me perseguía para darme una paliza de despedida.
-¿Que porque no te dejo ir? Tu eres la culpable de todo lo que me pasa, no te hagas la tierna conmigo Bell -su voz resonó en el aire mientras trataba de subir al canasto-. Siempre que tengo una oportunidad de viajar, o tengo a algún pretendiente, apareces tu. Siempre eres tu. Y lo arruinas todo.
-¿Yo? -mi voz suena como un murmullo en comparación de su voz alta y chillona.
-Si, tu. Hoy Jeremy me estaba proponiendo llevarme con el a París, para irme a vivir con el. Pero entonces apareciste tu en el lugar, a robar, cuando nos estábamos besando, nos separamos y el te vio. Siempre lo hacen, siempre te ven. ¡Siempre me los robas!
-Yo no entiendo de lo que me estas hablando Emily, se más clara, porfavor.
-¡Te haces la inocente! Eso es, siempre apareces con tu voz de niña dulce, tu ropa de segunda mano de esa que usan los que están en las patinetas, tu cara de tener hambre, y ellos están embobados de ti. Me dejan atrás, mientras tu eres su meta. Siempre es así, siempre lo haces -término de decir mientras lloraba.
Yo estaba en shock, eso no podía ser cierto. Pero lo era, eso explicaba el porque de que cada que yo hacia contacto visual con uno de sus novios mientras entraba a robar, que era aproximadamente 1 vez por semana, al día siguiente ella lloraba, me buscaba y me golpeaba. Era por eso.
Pero yo no lo hacía intencionalmente, yo ni siquiera quería estar cerca de uno de esos vagos con los que anda Emy. Yo quería comer.
-Lo siento. No lo hacia intencionalmente -me disculpé de forma sincera-. Ahora que me disculpe y me voy, regresa al pueblo, ahora no seré obstáculo para ti. Déjame ir Emy.
-No, no sin antes darte una lección. Eres una maldita -su voz estaba llena de ira. Yo comencé a entrar en pánico, pues si lograba subir al canasto, yo estaría frita. Lentamente me acerque al borde de donde estaba sujeta ella, y observe. Estábamos a 6 metros de altura.
No lo dude, y empujé los dedos de Emily fuera del cesto, cuando pasábamos arriba de un lago. Ella cayo y por suerte, aterrizo en el agua. Saco su cabeza mojada del agua y me miro con rabia.
-Esta me la pagaras caro Ken. ¡Muy caro! -grito hecha una furia. Yo me eche a reír y le hice una seña de despedida con la mano. Pero mi acto de gracia se vino a la borda cuando escuche un trueno resonar en el cielo.
Me voltee, y mire el cielo, estaba nublado, y caería una tormenta muy pronto. Esto enfadaba mal, muy mal.
Mire por abajo de mi, estaba a 15 metros de altura. Oh, no. Estoy en graves aprietos. Y no puedo lanzarme a esta distancia del globo porque puede salir con una pierna rota, o las dos, y ninguna de esas dos probabilidades quería que me ocurrieran a mi. Y la tercera opción era tirarme, y ser arrestada. Eso tampoco me interesaba.
Pensé, tome mi cabeza entre mis manos y comencé a respirar pausadamente. No tenía que desesperarme, no ahora y no en este preciso momento en el que quizá en un par de minutos una tormenta me arrastre con todo y el globo, y después de eso, caiga y muera. No es momento para ponerme a gritar o a llorar.
Tranquila Ken, tranquila, tu puedes estar tranquila, todo saldrá bien.
Me senté poco a poco en el canasto y cerré mis ojos, me arrope en el montón de harapos multicolores y busque algo de calor, la temperatura estaba bajando, y eso era raro aquí en Texas, muy raro.
Tranquila Kenisha Bell, esto es sólo un sueño, todo estará bien, ya veraz. Todo va a estar bien......
Mis pensamientos fueron interrumpidos por unos gritos y enseguida el sonido de las tormentas, pero ahora mucho más estrepitoso. 
Abrí los ojos de golpe y tome una bocanada de aire muy grande. En el cielo había nubes negras que se encendían de colores azules eléctrico cada que un rayo pasaba por ahí y se oía. Me levanté lentamente de la cesta y observe a mi alrededor, y ahí encontré la respuesta de los gritos. Me quede helada y la piel se me puso de gallina, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo y pase saliva por mi garganta, de manera que me supo a algo agrio. Mis ojos se volvieron pesados y sentía que iba a desmayarme en cualquier momento. Delante de mi, a unos 30 kilómetros de mi estaba un tornado, un gigantesco tornado que media desde el suelo hasta las nubes, se llevaba todo lo que pasaba. Y lo destruía.
Parte la mandíbula y forme 2 puños con mis manos, debería de ser fuerte, por lo menos el día en el que iba a morir. Nunca pensé que mi muerte sería así como "Kenisha Bell. Chica arrastrada y tragada por un tornado en un globo aerostático de payaso que robo al escapar de una golpiza que le daría la señorita Emily Rose. Ambas chicas huérfanas y solas." patético, ¿no?
La brisa de tierra, que ya estaba cada más cerca de mi, me nublaba la vista y se me metía en los ojos. Por lo que cerré mis ojos fuertemente y me resguarde en un rincón del cesto, me cubrí con el montón de trapos y ahí comencé a temblar.
Tarareaba entre tartamudeos y sollozos. Me gustaba cantar, y quería escuchar mi voz antes de morir. Sentí como si algo se estuviera tragando el globo, y sabía lo que era. Ahora el tornado nos había succionado y moriría.
Todo comenzó a dar vueltas debajo de mi, y me sentía empujada de un lado a otro del canasto, mi pequeño cuerpo se estampaba una y otra vez contra el cesto, de diferentes maneras. Me comenzaba a arder la cadera de tantos estrellones y la cabeza me daba vueltas, pero sin embargo no abrí los ojos, pero en cambio me puse a gritar, grite con todas las fuerzas que mis pulmones me lo permitieron.
Después de que abrí un poco los ojos y veía sólo manchas borrosas, todo se volvió absolutamente negro.
*****
Abrí los ojos de golpe y pegue un salto. Lleve mis manos a mi cabeza y sentía que esta me daba vueltas, retire mi mano derecha enfrente de mi, y divise una mancha roja, era sangre, tenía una herida en la cabeza. ¡Diablos!
Retire mis manos de mi cara y observe a los alrededores, todo había cambiado. ¿Acaso era el cielo?
El cielo era de un color azul en difuminado, raro, además de que había montañas al sur y al norte, unas montañas gigantescas. Desconcertada mire abajo del cesto, estaba flotando el globo aún, y me encontraba por arriba de un lago cristalino, en el pude divisar una cola de pescado, la seguí con la mirada esperando encontrarme con un pez colorido, pero eso no fue exactamente lo que vi. Del lago cristalino salió el cuerpo de una mujer, ella tenía cabello negro, ojos azules y estaba desnuda, de no ser por su largo cabello, sus pechos estarían al descubierto. Pero eso no era lo raro, si no que esta mujer tenía de la cintura para abajo una cola de pescado, era una sirena.
Mis ojos se abrieron al igual que mi boca, ella me sonrió y se sumergió de nuevo en el agua, dejando detrás de ella una estela. 
Confundida me senté de nuevo en el cesto y cerré mis ojos.
No, esto no estaba en el cielo, esto era raro, muy raro. ¿Una sirena? Las sirenas no existen, son de los cuentos de hadas.
¿En dónde diablos estoy? ¿En dónde me encuentro? ¿Acaso estoy muerta? ¿Esto es el infierno?
Pero que absurdas preguntas que hago. Sentí que mi cuerpo era lanzado hacia adelante, y me estampe contra la pared del cesto de enfrente mío. Sacudí mi cabeza y me puse de pie.
El globo había caído exactamente en la cima de un árbol. ¿Y ahora como voy a bajar de aquí?
Suspire y pase una pierna por el canasto, y después la otra, salí del globo y aterrice en una rama. Mire abajo, estoy como a 3 metros de tierra, esto será fácil, creo.
Pegue un brinco y aterrice segundos después. Caí de pie, gracias a dios, pero perdí el equilibrio y caí. Estaba rodeada de un bosque.
Escuche que alguien se acercaba.
-¿Quien esta ahí? -mencione. Pero no hubo respuesta alguna. Instintivamente saque de mi bolsillo del short mi navaja suiza y la alce, como si fuese una gran espada con la cual defenderme. Se escucho crujir unas hojas-¿Quien anda ahí? ¡Contesten! -pregunte una vez más, pero eleve el tono de mi voz, ahora haciéndome la grande. Detrás de un árbol pasó una sombra muy rápidamente, que casi la pierdo de vista, pero no fue así, si logre ver donde se escondió. Estaba detrás de un arbusto que estaba a mi derecha.
Dirigí mi navaja en esa dirección.
-Sal ahora, ya te vi -mi voz sonó autoritaria. Escuche un murmuro seguid de un suspiro pesado y en seguida salió del arbusto un chico con las manos en alto. Tenía el cabello café oscuro y un poco largo, ojos azules y piel bronceada. Nada mal el tío.
-¿Quien eres? -pregunte mientras me acercaba un poco más a el.
-¿Que quien soy? Eso va para ti, cariño. ¿Quien eres tu? -su voz sonaba como un seductor ronroneo. Sus preciosos ojos estaban alrededor de unas sombras oscuras, dándole un toque mucho más peligroso y atractivo a aquel muchacho.
-Yo pregunte primero. ¿Quien eres? -dije firme.
El comenzó a reír burlona y roncamente. Eso me enfureció. Y antes de que me diera cuenta, el hizo un movimiento rápido, me tomo por la cintura, me tumbo al pasto y el se coloco a horcajadas encima de mi.
-No preciosa. Aquí las preguntas las hago yo. Ahora responderás a todo lo que te pregunte, ¿si? -acercó su rostro al mío. Su aliento olía a una mezcla de menta y cigarrillos, yo odio los cigarros. Negué con la cabeza-¿No quieres contestarme? Bueno entonces no te ayudare con tu herida de la cabeza, que si no se cura pronto, puedes morir, ¿sabes?
-Esta bien. Pero serán sólo 10 preguntas y tu también las contestarás, ¿estas de acuerdo? -le propuse un trato. El lo pensó por un momento y después se encogió de hombros y asintió-Bien. Pregunta.
-¿Como te llamas? -pregunto con un tono intrigado. Bufe.
-Kenisha Bell. Tu turno.
-Yo soy Lucas Mabil -se presentó y me sonrió. Yo sólo lo mire con el ceño fruncido. ¿Que insinuaba este tipo?-¿De dónde eres?
-Soy de Texas -mi voz sonaba firme. Así debería de sonar ante todos.
-¿Texas? No se donde esta eso. Bueno, yo soy de aquí -el pareció confundido al escuchar lo de "Texas". Cuando el dijo de "aquí" significaba que el conocía este lugar y sabía donde diablos estaba. Abrí mi boca para preguntare eso, pero el puso un dedo en mi labio, bloqueando mis palabras-. Sin palabras Kenisha, al terminar mi cuestionario, puedes preguntarme tus dudas. Ahora seguimos. ¿Edad?
-17. ¿Y tu? -respondí rápidamente. El me miro con la ceja alzada y una pequeña sonrisa.
-Wow, aparentas ser más joven. Yo tengo 20. ¿Mmmm animal favorito? -pregunto rápidamente. Empezaba a molestarme su actitud y que estuviera encima de mi, me ponía furiosa. ¿Porque? Ni idea.
-Me gustan los conejos -respondo.
-Aquí hay muchos. El mío es el mono. ¿Tu platónico? -su tono agarró algo de gracia y sus ojos parecían vacilantes.
-Leonardo Dicaprio -sonreí como tonta. Pero ese era el efecto Dicaprio. Mabil me miro confuso.
-No se quien es ese -sonaba confundido.
-Es un actor, y esto cuenta como otra pregunta. Te quedan 4 preguntas. Contesta -canturree.
-Tramposa. Mi platónico, eres tu -dijo de forma burlesca. A mi no me causo gracia su repuesta y puse una mueca de disgusto, que a el pareció agradarle.
-Prosigue.
-¿Que haces aquí?
-Llegue en el globo que esta encima de aquel árbol. Y yo no quería venir aquí. ¡Ni siquiera se en donde estoy!
-Si, si, si. Muy interesante, pero proseguimos. Pues yo vivo aquí. ¿Tu mayor sueño?
-Irme a vivir a Alemania, lejos de USA -conteste sincera. No quería vivir en el país en el que solamente me hacían sufrir y me moría de hambre. Quería irme a vivir al otro extremo del mundo.
-Buena respuesta, lástima que no entiendo nada de lo que me dices.
-Contesta -dije entre dientes. Su peso estaba matándome.
-Besarte -contesto naturalmente.
-¡Idiota! ¡No juegues!
-No es un juego, es la realidad.
-Bien. Última pregunta -le desafié. Quien sabe que me preguntaría este lunático.
-Si te pido que me beses, ¿lo harías? -dice con un brillo juguetón en los ojos azules. Sonríe de medio lado y espera mi respuesta.
-No -le contesto seca. Pero por dentro moría por decirle que si.
-Bueno. Si tu me lo pedirías, yo si te besaría.
-¡Basta! Ya finalizamos. Ahora quítate de encima de mi, ¿puedes?
El asiente muy sorprendido y rápidamente se levanta para después tenderme una mano para que me levantara. Yo dude, pero al final la acepte.
-Bien. Ahora es cuando me voy. Ahí te ves. Un gusto conocerte Luciano Mabil -extendí mi mano derecha para estrecharla con la de el. Pero el solamente me miro con la ceja arqueada.
-Soy Lucas, no Luciano. Y tu no vas a ninguna parte. Te quedarás conmigo y yo te ayudare en lo que pueda. ¿Que se te ofrece cariño? -su tono de voz es elegante y se escucha en el un tono italiano que no había notado antes.
-Solamente quiero saber donde estoy, ¿puedes decírmelo? -soné algo desesperada. Pero me urgía saber en donde diablos me encontraba.
-Estas en Oz. La gran tierra de Oz. Esta es la tierra mágica. Y déjame decirte.....¡¡Bienvenida!! Este lugar es genial, te lo aseguro. Si buscas en donde vivir, puedes quedarte conmigo el tiempo que quieras dulzura. Tu eres bienvenida.
-¿Oz? Pero como es que estaba yo en un globo y fui arrastrada a un tornado, me di un golpe en la cabeza, me desmaye y aparecí aquí. ¿Como explicas eso? -comencé a hacer gestos con las manos rápidamente y el me miraba mientras me movía de un lado a otro.
-Así se llega aquí. Por medio del tornado, si eres arrastrado en el, estas dentro. Bienvenida, de nuevo te lo digo. ¡Te quedarás aquí por siempre!
 -¿De verdad? -pregunte ilusionada. No era lo que esperaba, quedarme en una tierra desconocida y mágica, con un desconocido. Pero prefería esto a volver a el orfanato en Texas.
-Si. Ahora, te enseñare todo el lugar, ¿deacuerdo? -me pregunto con un tono seductor. Yo asentí. El paro en seco y me miro expectante.
-¿Que haces?
-Tengo que ayudarte con esa herida que tienes en la cabeza. Vendrás a mi casa. Vamos -su voz sonaba sería ahora. Yo asentí y comencé a caminar, pero un mareo me llego, pero lo simule. Di unos 3 pasos más cuando siento unos brazos alrededor de mis piernas, que me cargaron. Mire arriba, y me encontré con el rostro de Lucas muy cerca del mío. El me sonrió.
-No creas que te dejare andar caminando con esa herida en tu cabeza. Yo te llevare -dijo. Iba a protestar, pero mejor me quede callada. No quería protestar. Si no me podría doler aún más la cabeza.
*****
-¿Mejor? -me pregunto mientras se sentaba a mi lado en el sillón negro de su casa. Era una casa acogedora, era pequeña, y se encontraba un poco después del bosque. Al lado había un lago gigante y valles hermosos.
-Si, mucho mejor. Gracias Luck -me mostré los más sincera y agradecida que pude sonar. El al escuchar el apodo que le puse sonrió y agachó la mirada.
-No hay de que -respondió con la cabeza agachada. Después levantó la mirada y se recargó en el respaldo del sillón-. Y cuentame de ti, ¿si?
-¿Que quieres que te cuente?
-No lo se, algo sobre ti.
-Bueno, sólo quiero decirte que nunca le e contado mi vida a nadie, por lo que no se si después de decírtela sigas tan cómodo conmigo en tu casa -dije de manera triste. No quería hablarle de mi vida, no me gustaba hablar de ello. Pero sentía la necesidad de contarle la verdad a el.
-¿Porque lo dices? De igual manera no te dejare sola en este lugar cariño, entérate de eso -sonaba interesado y sincero. Yo me sonroje al escuchar lo de "cariño".
-Bien. Pues yo soy huérfana, mis padres me abandonaron cuando era bebe. Me dejaron en el orfanato de Texas. Ahí me criaron hasta los 5 años, pues un día ocurrió un accidente, en el que murieron todas las señoritas del edificio, junto con los demás niños sin padres. Yo sobreviví, gracias a que Charlie, una amiga de la infancia, me había invitado a su casa, me la pase bien ese día con ella. Pero cuando volví a mi hogar en la noche, todo estaba derrumbado, el edificio se había caído, y mato a todos- se me empezaron a cristalizar los ojos-, me quede yo sola. Después de eso no sabía que hacer, me moriría de hambre. Pero una vez, vi como un hombre se había llevado un trozo de pan de una tienda, lo había robado, y no lo vieron; yo seguí el ejemplo del hombre -ahora las lágrimas resbalaban por mis mejillas-. Me convertí en ladrona, e pasado estos últimos 12 años robando, para poder vivir. Vivía en una pequeña cabaña abandonada que estaba en el pueblo de Fulton, en Texas. Siempre robaba en la misma tienda, la de Emily Rose, una chica también huérfana pero muy cruel. Ella me hacia la vida imposible, me golpeaba, yo no sabía porque, pero antes de llegar aquí, ella me estaba persiguiendo, y me dijo la razón -mi voz era apenas audible con todos mis sollozos y mi cabeza gacha-. Según ella, yo le robaba a sus pretendientes cuando estaba apunto de casarse o dar un paso más adelante con su pareja, pero entonces ellos me veían, y ella decía que ellos quedaban maravillados con mi actitud tan vulnerable. Pero yo no lo hacía a propósito. Ella me a hecho daño durante 5 años, desde que yo tenía 12. Y siempre quise salir de Texas, y lo logre. Ahora estoy aquí, contigo - seque mis lágrimas con mis manos y me levanté del sillón-. De seguro ahora no quieras verme más aquí en tu casa, y yo lo entiendo Luck. ¿Quien diablos quiere a una chica fea, torpe y con un feo pasado? -mi voz sonaba débil. Yo seguía con la mirada en el suelo- Así que te dejare en paz, fue muy lindo conocerte. Nunca había tenido a alguien como tu, dispuesto a escucharme y a ayudarme. Adiós Lucas.
Sorbí mi nariz y levanté mi mirada. Lucas seguía sentado en el sillón, mirándome, con una expresión que me asusto, parecía molesto. Sabía que el no me quería ahora cercas, por lo que me di media vuelta y camine hasta la puerta. Una vez que estibe enfrente de esta, tome la manija redonda y dorada, para abrir la puerta. Pero sentí unas manos en mi cintura y una respiración en mi nuca.
-Yo no dije que te quería lejos -me susurro la ronca voz del moreno-. No me interesa lo que hallas hecho, no te dejare sola.
-Pero parecías molesto -exclame débilmente. El me giro, de forma que quedo el enfrente mío, sin soltarme de la cintura. El me estaba viendo a los ojos.
-Si, lo estaba. Pero no contigo. Lo estaba con la chica esa que te hacia daño. ¿Como pudo hacerle daño a una indefensa persona como tu? Ella es una arpía -dijo en tono molesto. Yo abrí mi boca por la respuesta de el. Me quede muda, el era muy tierno.
Sin previó aviso el se abalanzo sobre mi, y me dio un fuerte abrazo. Apretó su cuerpo más al mío, mientras me tomaba de la cintura.
-Yo no dejare que sufras más cariño. Estarás bien mientras estés conmigo-me susurro dulcemente en el oído. 

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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por mieczyslaw el Dom 23 Mar 2014, 1:04 pm

Al fin!! Yo matándome casi casi por hacer una ficha simple, sencilla y decente >.< y tarde mucho! Me siento como una tortuga :B
Espero y te gusté la ficha y los escritos linda. Es mi esfuerzo, que es mucho(?) Nah mentira, soy una floja xD
Sep, pues como ganaste al sexy de Dylan tuve que encontrar a otro que me consuele. Jajajaja ok no, digo muchas estupideces :c Me siento como fenómeno ñ.ñ
Aaa si, ya formo parte del grupo de chicas a las que le ganaste la grandiosa idea de Correr o Morir D: Que son muchas, creo.

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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 1:24 pm

La chica en llamas escribió:

Alec Flynn

Nombres: Alexander Flynn Monroe // Travis James Simpson
Reprsentantes: Selena Gómez // Robbie Kay
Roles: La dulce. // El chico malo.
Escritos:
-ARE YOU OKAY? -YES, I'M FINE.:



She Is Beautiful...

...Bip...Bip...Bip...Bip...
Antes de que volviera a sonar le solté un manotazo al asqueroso despertador. Infernales aparatos despierta gente. Silencio al fin. 
Abro los ojos lentamente y miro a mi alrededor, nada nuevo, mi habitación color azul rey, los pósters de Coldplay y Nirvana en toda la pared de enfrente, al lado de la puerta de madera de el baño, de la que esta adherido un póster gigante de Jennifer Lawrence, y hay algo que si es diferente en la habitación, a mi lado se encuentra una cabellera lacia de color negra, y ayer era una de color rubio...una chica más. Me levanté de la cama y junte mis bóxers que se encontraban tirados al pie de la cama, me los puse rápidamente y entré al baño a darme una ducha de agua fría. Las gotas resbalaban por mi espalda, ofreciéndome una gran sensación de una fría caricia líquida, me encantaba. Demore mi tiempo en la regadera, no como las chicas, pero si un buen tiempo.
Salí envuelto en una toalla, de color roja, con mis iniciales en una esquina de esta. Cody Evans. Ese era yo, el famoso y galán Evans del instituto High School Stradford. 
Con tan sólo 20 años y era famoso, actuaba, y servía como modelo en muchas revistas, ese era mi trabajo, solamente actuar y lucir lindo ante las cámaras. No era muy difícil. Pues yo soy bello de naturaleza.
Me coloque una camiseta de lana cara de Chanel color azul marino, junto con unos jeans negros, y unos converse negros. Y encima de la camiseta mi chaqueta de capitán del equipo con el número 14 en la parte trasera de esta.
Me percate de que la morena se había ido una vez que estaba listo para ir al comedor a desayunar y después irme a la práctica de baloncesto, yo era el capitán, soy el número 14 del equipo "The Red wolves", los campeones de todas las temporadas desde hace años. Estábamos a inicios de año, por lo que todavía llegaban alumnos nuevos todos los días, ineptos, como yo les decía, una presa fácil para los bravucones, y las chicas, unas pequeñas fáciles para conseguir una noche más. Tontas. 
Tome mi mochila y la colgué en mi hombro, y como de costumbre, antes de salir de mi habitación, me miro en el espejo de cuerpo entero que tengo en un rincón de mi gigantesca habitación particular. Lo que veo me complace a mi mismo. Veo a un chico seguro en si mismo, galán y muy apuesto, de brazos musculosos, de cara angelical, y facciones perfectas. Perfecto, ese soy yo.
Me dedico una sonrisa encantadora a mi mismo y salgo de la habitación. 
Estoy en High School Stradford desde hace 2 años, y soy como el líder de aquí, el más popular y por aquel que todos los chicos farfullan y las chicas suspiran. Ese soy yo.
Camino por los pasillos que han sido testigos de mis secretos, son los únicos que saben de eso que a nadie más le e contado en toda mi vida, y que no pienso hacerlo. Detrás de mi se escuchan murmullos, suspiros y unas que otras risillas, un día normal para Cody Evans.
Siento que alguien toca mi hombro y me volteo, encontrándome con unos ojos marrones que me miran con el ceño fruncido. Zac.
-Hey Cody, ¿que te dije ayer? ¡Yo pedí a la morena primero que tu! Eso es trampa hermano -me dice con tono "molesto" aunque en realidad sólo lo hace por estar jodiendo. Le dedico una de mis sonrisas hipócritas a mi amigo castaño. Así éramos los 2 todos los días. Salíamos por las noches a algún bar, fiesta, concierto, discoteca, de cacería, para tener una presa para la noche. 
-Lo siento, yo no hice nada. ¡Ella fue prácticamente detrás de mi, me rogó! -le respondí. Y era verdad. Aquella morena con la que me acosté anoche ni siquiera estaba en la lista de conquistas para una noche, pero ella insistió, y suelo complacer lo que las chicas me dicen. Mi amigo al escuchar mi comentario suelta una carcajada y palmea mi hombro amistosamente. Zac Eaton, mi mejor amigo desde los 10 años, somos inseparables, como uña y mugre, literalmente.
-¡Que fácil! Pero entiéndelas hermano, no existe mujer en el planeta tierra que se resista a ti -me responde mientras camina a mi lado, salimos de la escuela a tomar aire libre, pues estar encerrado ahí no es nada lindo. El aire fresco es  algo relajante-. ¡Cody Evans es un galán! ¡Es el hombre más sexy que halla visto en el mundo!-exclama el ojimiel agudizando su voz, un tanto chillona, para hacer un intento de voz de mujer. Yo suelto una carcajada. Nos sentamos debajo de un árbol. Las clases aún no empiezan, y la hora del almuerzo todavía no llega, faltan 10 minutos para que abran la cafetería.
Pongo mis brazos detrás de la nuca y así me acuesto en el césped, de manera que veo el árbol, me encanta estar así, debajo de la sombra de un árbol, en silencio y solo, bueno, aunque no estaba sólo Zac estaba al lado mío jugando en su celular. Era adicto a esos aparatos. Yo igual, pero no tanto.
Cerré mis ojos mientras pensaba.
Que pasaría si algún día estoy así al fin? En paz, y sin ninguna chica que este merodeando a mi alrededor como boba enamorada.
Admito que me encantaba mi vida de chico malo y encantador, pero era estresante que todo mundo este detrás de ti, sólo por interés, no por razones de amistad o algo amable. Par de hipócritas.
El único mejor amigo, verdadero, y sincero, que tengo es Zac. El castaño de los ojos miel, como suelen llamarlo. Para todos es otro como yo. De hecho, es como yo. Somos como hermanos.
Perdí la noción del tiempo pensando y con los ojos cerrados, hasta que escucho que alguien me grita. Abro los ojos y me levantó del césped, miro a mi alrededor, tratando de encontrar a aquella persona que me grito. Y diviso a Zac en la entrada del instituto, con los brazos alzados y gritándome "Vamos Cody!" 
Solté una palabrota y lo maldeci, porque no me despertó antes?
Mire mi reloj '9:35' mierda! No tengo que retrasarme, aquí son muy estrictos. Si no me apuro, me van a dejar sin almorzar. Camino por el césped hasta que mis pies tocan el suelo de la entrada de la escuela, cierro los ojos pesadamente y camino, sin siquiera ver por donde voy, ya me se de memoria el camino a la cafetería.
Una pared a la derecha, una pared a la izquierda, 6 metros más al frente, doblo en la esquina hacia la derecha y a 5 metros más esta la cafetería.
Desde aquí pueden escucharse las charlas animadas de los estudiantes.
Con mis ojos aún cerrados voy caminando lentamente y doblo la esquina. Pero valla sorpresa me lleve, sin decir el susto.
Alguien se interpuso en mi camino y choque con ella, de manera que yo y esa otra persona nos cayéramos al suelo. Yo encima de esa persona.
Suelto una bocanada de aire. Y escucho un quejido de parte del otro sujeto. Pero suena con una pequeña voz débil, es una chica.
Abro mis ojos y la miro. Tez blanca, ojos grises, cabello castaño, nariz pequeña y labios carnosos color rosa pálido.
Me quede mudo. Era hermosa, para ser sinceros, nunca la había visto por aquí antes, de seguro era nueva.
Sus ojos grises me miraban anonados, y de repente ella frunció el ceño. Dándole un aire un poco chistoso a mi parecer. Si que era bella.
-¿Podrías quitarte de ensima mío? ¿Por favor? -me respondió de manera dura, pero su voz era muy suave, su voz no era chillona, como la de las demás chicas. Y eso me sorprendió mucho.
-Claro que si preciosa -le conteste coqueto. Evans esta de cacería chicos. Le dedique una de mis típicas sonrisas encantadoras y me levanté. Le ofrecí mi mano, pero la rechazo y se levantó ella sola. Pero que carácter!
-¡Nada de preciosa! Auch! -se quejó. Y tomo el codo de su brazo derecho. Se había herido.
-¿Estas bien? -le pregunte amable. Lo que menos quería era quedar mal ante una chica linda.
-Si, estoy bien -me respondió. Esta vez ya no hubo frialdad ni dureza en su voz, lo cual me encanto aún más. Ella tomo sus cosas, se acomodó su mochila en el hombro y camino, me paso por aún lado. Me ignoro. Me voltee y la mire mientras caminaba de espaldas. Pero si así era mucho más linda, que chica de lo más ardiente.
Llevaba unos jeans de color negros, una camiseta de blanca ajustada, y tenía puesto un pequeño saco de color negro, junto con unos converse negros. Sencilla. Pero era preciosa.
-¿Como te llamas? -le pregunte gritándole. Ella me ignoro por varios segundos. Pero freno en un pasillo y me miro. Me dedico una sonrisa tierna y me respondió...
-Eso no te incumbe -menciono con voz infantil. Se dio media vuelta y siguió su camino, dejándome plantado en medio del pasillo.
Wow. Ninguna chica había hecho eso antes, nadie.
Agache la cabeza y me encontré con una pequeña libreta de pasta francesa de color rosa pastel. De seguro era de esa chica. Me agache y la rejunte. La abrí y en la primera hoja se veía un nombre escrito con perfecta gramática y lindo manuscrito, con tinta negra "Tony Rabet".

-LUCK! -LUCK? -YES, YOU'LL NEED.:



1.May the odds be ever in your favor.

El señor Jepson hablaba sobre algo relacionado con Inglaterra, no estaba seguro de cual era el punto de la historia. ¿Para que diablos nos enseñan historia? Fechas, acontecimientos 'importantes', personajes históricos, que ahora están muertos. Eso no nos sirve de nada.
Estamos en el siglo XXI, ¿a quien diablos le importa lo que ocurrió en el siglo XVII? A nadie.
Así son las clases de historia todos los días, aburridas. Las únicas veces que presto atención es cuando hablan de la Segunda Guerra Mundial, Hitler y los nazis. Solamente con esos temas pongo atención al señor de 46 años. Me maravilla saber sobre los alemanes, y su gran líder, Adolf Hitler, para muchos un hombre loco, para otros un asesino. Pero para mi es como un líder. Yo no creo que Hitler fuese tan malo, se le resbalo el poder de las manos y comenzó a hacer locuras. O solamente necesitaba un abrazo. 2 teorías sorprendentes, ¿no?
Solté un bostezo y voltee a ver a mi lado derecho, en el lugar de al lado esta Zac, con su mejilla derecha en la mesa, dándome la cara, y los ojos cerrados. Esta dormido. El siempre se duerme en la clase del señor Jepson. Siempre.
Voltee a ver a los demás, todos tenían cara de sueño, incluso unos estaban en la misma posición que la de mi castaño amigo.
Apenas iban 15 minutos de clase, y estaba casi muerto, aún quedaban 35 minutos de clase, definitivamente iba a morir. No pensé que mi muerte sería en un salón de clase y que el arma con la que mataron fuesen un profesor y la colonización británica en  América, eso es patético.
El profesor paseaba de izquierda a derecha en el salón, con una tiza en la mano. Aburrido.
El explicaba, cuando unos toques en la puerta lo interrumpieron. El abrió la puerta y apareció la señorita Cecilia, la secretaria. 
-En unos minutos vuelvo chicos -anunció el profesor y salió del salón. Pareció como si todos hubieran revivido cuando el señor salió del salón de clases, todos comenzaron a hablar y a despertar. A mi lado Zac seguía dormido, y murmurando entre sus sueños.
Como si fuese un canguro, salte de mi asiento y me estire. Si, había sido salvado de mi muerte de aburrimiento. Todo gracias a Ceci.
Esta clase la compartía con algunos del equipo de baloncesto, por lo que ellos se acercaron a mi, mejor dicho, me rodearon. Me aleje un poco de mi lugar, para que ellos no despertarán a Zac, encontré una mesa vacía, a 2 asientos a la izquierda de mi lugar. Estaba en la esquina del salón, al lado de la ventana con vista a las canchas. Me monte en ella y me senté.
-Ya se viene la temporada Cody, ¿que táctica usaremos esta vez? -pregunto un chico de cabello azabache, ese era Tyler, un chico del equipo de baloncesto.
-¿Que ya se viene la temporada? Por favor Tyler, no exageres, todavía faltan 3 meses para que organicen todo. No me vengas con el tiempo y eso -le reclame. Detesto que me digan que hacer, y que me pregunten cosas, odio las preguntas. Siempre las odie y lo haré por toda mi miertera vida. 
-Cody tiene razón Tyler, todavía falta mucho tiempo. No lo apures. Mejor piensa en conquistar una chica, ¿no? -argumentó el pelirrojo de los ojos azules, Peter.
-¿De que me va a servir si todas están locas por Cody Evans? -pregunto burlón Tyler. Todos comenzaron a reír y a palmear mi hombro.
-¿Como haces eso hermano? Pareces un imán de chicas. Quien sabe que brujería uses -bromeo Chris, otro del equipo, un rubio platinado.
-No hago nada. Ellas caen ante mi -les respondí con una sonrisa. Todos estallaron en carcajadas. Era de esperarse, yo digo algo y con tal de quedar bien conmigo se ríen, creen que todo lo que hago es un chiste.
-De igual manera, no necesitamos planear nada. Ganaremos, como en todos los años, ¿no es así? -dijo de forma amigable Drew, un castaño. Todos asintieron con gritos y aplausos. Somos unos ruidosos. Todos los demás del salón se les unieron gritando.
-¿Que equipó?-pregunte con un grito. Todos me miraron con una sonrisa.
-¡Red Wolves!-gritaban todos. Apoyando al equipo. Necesitaba hacer esto, necesitaba llamar la atención. No me gusto que "Tony" o como se llame esa chica, me halla ignorado hace unas horas en los pasillos. Yo siempre soy el centro de atención. Nadie me ignora.
Todos seguían haciendo escándalo, cuando entro el profesor al salón de nuevo, todos inmediatamente nos sentamos. No queremos otra detención. Ya no quiero que me vuelva a retar el director. No después de 34 veces que lo a hecho.
-Que bien que se comportaron chicos, ahora es momento de seguir con la clase -anunció el profesor muy entusiasmado. Nosotros por nuestra parte soltamos un quejido y un bufido de frustración. Me coloque en la misma posición en la que estaba Zac, quien sigue aún durmiendo. Ni con tanto escándalo se despertó el desgraciado. 
-Pero antes de ello, les presentare a su nueva compañera. Pase señorita -escuche decir al profesor. Yo seguía en la misma posición, y con los ojos cerrados. No quería conocer a nadie más. No ahora. Sólo quiero dormir. 
Se escucho que la puerta del salón se cerraba, y escuche unos pasos, que pasaron a mi lado, después se escucho el sonido de una mochila al abrirse, y por último un bufido acompañado de un murmullo. La mesa rechino, lo que indico que la chica nueva se había sentado ya.
-Pero que modales, debe de presentarse señorita. Enfrente de todo el salón -la reto el señor Jepson.
-Mis modales no son muy buenos. Y no quiero presentarme, ¿que tal si lo hace usted?v-se escucho la voz de la chica nueva. Esa voz. Yo la conocía, de alguna parte, estaba seguro.
-No, usted lo hará -reclamó el viejo profesor.
-Ya le dije que no me presentare. Mejor no se moleste en dedicarme unos minutos de su "maravillosa" clase. Perderá el tiempo solamente -volvió a decir aquella fría y sarcástica voz que ya había escuchado antes.
-¡Pero que descaro el de usted! Le avisare a sus padres inmediatamente, que clase de chiquilla tienen -contesto furioso el profesor. Balla. Eso era nuevo. El profesor de historia molesto. 
Me enderece en mi asiento y mire al profesor, estaba rojo de furia.
-¡Ni siquiera lo piense! No tengo padres, ellos están muertos, probablemente estén en el cielo, o en el infierno -contesto de forma burlesca la chica. Y eso enfureció aún más a el señor Jepson. Todos miraban la escena con asombro. 
-¡Suficiente! Ya entendí, no se presenté, y siéntese -le dijo el profesor un poco más tranquilo, el solía respirar lentamente para mantener la calma.
-Esta bien. Pero ahora si quiero presentarme. Hola. Vengo de Inglaterra. Tengo 19 años y me llamo Tony Rabet -responde con voz infantil la chica. "Tony Rabet" ese es el nombre de la chica con la que me tope en la mañana. Inmediatamente giró mi cabeza en su dirección y la miro.
Si, es ella, es la misma chica que me rechazo, la primera en rechazar a Cody Evans.
Ella hace un ademan con su mando derecha y se sienta, en el lugar que estaba vacío, en el que me senté cuando el profesor salió. Ella en ningún momento voltea a verme, al contrario, ella mira por la ventana.
El profesor continúa con su aburrida clase. Yo no presto atención, yo sigo mirando a Tony, desde este lugar tengo perfecta vista de su perfil derecho y su cabellera castaña lacia. En ningún momento dejo de verla.
Algo raro siento, un impulso, el impulso de ir hasta ella y hablar con ella. Pero no lo hago. Tratare de acercarme a ella, pero como?
Y en eso la bombilla que esta arriba de mi cabeza se enciende, tengo una idea. Su pequeño cuadernillo de pasta francesa. Es la es usa perfecta para acercarme a ella.
-¡Señor Evans! -réplica una voz al frente. Aparto mi mirada de la castaña y miro al profesor-¿Ya término de observar a la señorita Rabet? ¿Ya pondrá atención a mi clase?v-pregunta el señor. Todos empiezan a murmurar y a parlotear. Chismosos.
-Si señor Jepson, continúe -le digo algo confundido. No quiero pensar en que rumor empezara a decirse sobre lo que acaba de ocurrir. Me recargo en la mesa y miro en la dirección de Tony. Mala idea. Pues sus ojos se encontraron con los míos.
Ella me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Ella se voltea de nuevo a la ventana, y yo la sigo observando. 
Cuando termina la clase todos salen como balas del salón. Yo me tomo mi tiempo. Apenas Zac se levanta. Al fin despertó.
Veo a Tony, que esta juntando sus cosas, me acercó a ella, con su cuadernillo en la mano derecha. Toco su hombro y ella se voltea.
-¿Que quieres? Después de estarme observando en toda la clase, ¿aún quieres seguir haciéndolo? -me pregunta burlona la castaña.
-En realidad, vengo a darte esto -extiendo mi brazo derecho y coloco en frente de ella el cuadernillo rosa-Se te callo en el pasillo, cuando chocamos -ella me lo arrebata y lo mete a su mochila.
-Oh. Gracias. Que amable de tu parte Evans -dice en tono gentil. Creo que es bipolar. Me habla burlona. Luego sería. Luego amable. ¿Y ahora que?
-Dime Cody, no me gusta que me llamen por el apellido -le digo coqueto. Es linda la chica.
-Valla, que interesante. Yo me voy -me pasa por aún lado. De nuevo lo hizo. De nuevo me ignoro.
-¡Adiós Tony! -le grito, pero ella no se detiene y sale por el umbral de la puerta. Ya todo el salón esta vacío, sólo quedo yo.
Salgo y me encuentro con Zac.
-¿Con que la chica nueva eh? -me dice pícaro mi amigo.
-Que te puedo decir Eaton, es linda -le respondo.
-Ya lo se Evans -me dice burlón.
-Esta bien. Ya no te diré más por tu apellido. Si tu no me llamas por el mío. ¿De acuerdo? -le pregunto.
-Eso será difícil. Necesitarás suerte -palmea mi hombro juguetonamente.
-¿Que? -pregunto confundido.
-Suerte -me dice obvio.
-¿Suerte? ¿Para que? -le pregunto intrigado.
-Para acercarte a esa chica. Es difícil, tiene un gran carácter. Será todo un desafío para Cody Evans -anuncio con voz de comercial mi castaño amigo. Yo niego con la cabeza lentamente.
-No, nada es un reto para el gran Cody Evans viejo -respondo seguro de mi mismo. Mi amigo se encoge de hombros.
-¡Bien! ¡Que comiencen los juegos del hambre, y que la suerte este siempre de vuestra parte! -dice con voz chistosa Zac. Imitando a Effie Trinket. En los juegos del hambre. Esto será parecido. Serán como los juegos del hambre.

WELCOME!:



4 Welcome! Welcome to the land of Oz.

-¡Kenisha Bell! ¡Vuelve aquí en este mismo instante! -grito la chillona voz de Emily detrás de mi. Me di la vuelta y la mire, ella estaba con la cara roja de ira y la mandíbula apretada. Si no me alejaba por lo menos a 1 kilómetro de distancia de donde estaba la mujer, yo estaría muerta.
Sin pensármelo dos veces, salí corriendo como bala de cañón del mercado con la pieza de pan en mis manos. Corría mientras sentía como el aire chocaba en mi cara y despeinaba mi rubio cabello.
Sólo se escuchaba el sonido de mis zapatillas deportivas al raspar con la grada del pavimento. Ya no se escuchaban más los gritos irritantes de la vendedora. Por lo que pare de correr y me senté en lo que fue la pared de un edificio pequeño.
Respiraba entrecortadamente, tomando grandes bocanadas de aire de vez en cuando, recargue mi cabeza en los ladrillos del edificio y cerré mis ojos.
Esto ocurría muy seguido. Pero ella algunas veces me alcanzaba y nos dábamos de a golpes. Incluso una vez la noquee, pero fue por la rabia y adrenalina que recorrían mis venas. No era mi culpa tener hambre.
Escuche unos pasos cerca, así que abrí mis ojos rápidamente. Enfrente de mi estaba Emily con sus manos en la cintura mirándome desde arriba de manera cruel.
Yo sonreí a más no poder.
-Hola. ¿Que se te ofrece Emy?-le pregunte dulcemente. Siempre usaba este tono para chantajear a la gente. Y funcionaba. Me daban lo que quería.
-¿Hola? ¿Que que se me ofrece? ¡Estas demente Kenisha! ¿Como se te ocurre robar pan de nuevo, y lo peor, de mi tienda, como se te ocurre? Ya te lo advertí antes, te acusare con la policía -su voz estaba totalmente cargada de veneno puro. Yo puse mis ojos en blanco y me levanté de un salto. Salí corriendo pero Emily era más rápida, por lo que me tomo del cuello de mi camiseta y me jalo, para después estamparme contra la pared. El pan que había robado se calló en el suelo. Solté un gemido de dolor y cerré mis ojos con pesadez y trataba de aguantar el llanto. Se fuerte Ken, tu puedes, no le muestres a esta arpía que eres débil.
-No fue mi intención. Lo siento. Yo sólo quería algo de comer, no sabes lo que es ser como yo -respondí de la manera más fuerte que pude, que pareció solamente mi voz normal. Me removí en el espacio que había entre mi cuerpo y el de Emily. Pero ella apretó más su brazo contra mi cuello, de manera que mi garganta dolió y solté un grito de dolor. Que fue suplantado inmediatamente por la mano de la pelirroja que se estampó en mi mejilla derecha, fue tan fuerte el golpe que giré mi cabeza y sentí mi mejilla arder. Mis ojos estaban brillosos por las lágrimas que contenía, y mi labio inferior temblaba. No otra vez, no dejaría que me golpeara esta vez.
Agache mi barbilla y clave mis dientes en su brazo, ella grito y me soltó, yo la empuje lejos de mi y salí corriendo. Podía sentirla, ella venía corriendo detrás de mi. En mi boca sentí un sabor agrio y saldo, rápidamente lleve una de mis manos a mis labios y mire lo que mi boca se había tragado. Sangre. Era sangre que le saque con la mordida que le di al brazo de Emily. Mire por encima de mi hombro, y vi a la ojigris corriendo como podía con los altos tacones de plataforma que traía y esa falda tan corta, más sumándole su blusa tan entallada que tenía. Parecía una prostituta sin duda alguna, no parecía en absoluto una dueña de una tienda. Pero siempre era perseguida por hombres, cosa que yo nunca lograba hacer con mis shorts desgarrados de mezclilla, mis tops sueltos con estampados hipster y mis vans o converse viejas. Esa era yo. Muy sencilla y ordinaria chica. Además de que no era rica y robaba para ganarme la vida.
A unos 10 metros de mi se encontraba un globo aerostático sujeto a la tierra del terreno con una soga, que estaba amarrada de un pequeño tronco de madera. Estaba inflado y listo para despegar, estaba muy colorido aquel precioso globo, lástima que alguien se lo llevara "prestado".
Esto es una emergencia de supervivencia, es correr o morir, y morir en manos de Emily Rose, así que prefiero correr hasta que duela.
Corrí todavía más fuerte, con todo lo que mis largas piernas podían hacerlo.
8metros...7metros...6metros...5metros...4metros...3metros...2metros...1metro...y salte dentro del cesto del globo. Caí en un montón de harapos multicolores, ¡Caramba! Si este globo parecía ser de un payaso de feria.
Me levanté del cesto y observe alrededor. A unos 7 metros estaba corriendo hacia mi Emily, por lo que rápidamente me puse a buscar torpemente  entre el montón de ropa vieja algo filoso. Lanzaba todos los trapos a mis espaldas en busca de unas tijeras o una navaja. Desesperada mis manos comenzaron a temblar mientras buscaba algo, pero no había nada. Pero entonces recordé, mi navaja. ¡Claro! Yo cargaba conmigo siempre una navaja para defenderme o por si acaso. Me puse a revisar los bolsillos de mi short gastado, hasta que en el derecho la encontré, bingo.
La saque y rápidamente corté la liana que mantenía el globo en la tierra.
Inmediatamente sentí que debajo de mis pies se movía la canasta, nos estábamos elevando. Pero no era algo muy bueno el hecho de que el globo se estuviera elevando pues, estábamos ya a 1 metro de altura del suelo y vi la mano de Emily que colgaba del cesto, y enseguida se asomó su cabellera pelirroja.
-¡Ayudame! -me grito con su irritante voz.
-No. ¿Porque mejor no me dejas ir? Siempre quieres hacerme la vida imposible, yo no tengo la culpa de nada. Mejor déjame escapar de este lugar, y empezar en uno nuevo. Vete Emily-le dije de manera fría. Solamente quería en este momento huir de Texas, ya no quería más estar en este pueblo. Donde solamente era un blanco fácil de humillación y maltrato, y todo esto por ser huérfana, sin contar de que era una "ladrona" como me llamaban. No podía esperar a que cumpliera 18 para el próximo año, y al fin salir en libertad, quería irme de aquí a mis 17 años. Quería huir a un lugar mejor. Y no lo iba a lograr si Emy me perseguía para darme una paliza de despedida.
-¿Que porque no te dejo ir? Tu eres la culpable de todo lo que me pasa, no te hagas la tierna conmigo Bell -su voz resonó en el aire mientras trataba de subir al canasto-. Siempre que tengo una oportunidad de viajar, o tengo a algún pretendiente, apareces tu. Siempre eres tu. Y lo arruinas todo.
-¿Yo? -mi voz suena como un murmullo en comparación de su voz alta y chillona.
-Si, tu. Hoy Jeremy me estaba proponiendo llevarme con el a París, para irme a vivir con el. Pero entonces apareciste tu en el lugar, a robar, cuando nos estábamos besando, nos separamos y el te vio. Siempre lo hacen, siempre te ven. ¡Siempre me los robas!
-Yo no entiendo de lo que me estas hablando Emily, se más clara, porfavor.
-¡Te haces la inocente! Eso es, siempre apareces con tu voz de niña dulce, tu ropa de segunda mano de esa que usan los que están en las patinetas, tu cara de tener hambre, y ellos están embobados de ti. Me dejan atrás, mientras tu eres su meta. Siempre es así, siempre lo haces -término de decir mientras lloraba.
Yo estaba en shock, eso no podía ser cierto. Pero lo era, eso explicaba el porque de que cada que yo hacia contacto visual con uno de sus novios mientras entraba a robar, que era aproximadamente 1 vez por semana, al día siguiente ella lloraba, me buscaba y me golpeaba. Era por eso.
Pero yo no lo hacía intencionalmente, yo ni siquiera quería estar cerca de uno de esos vagos con los que anda Emy. Yo quería comer.
-Lo siento. No lo hacia intencionalmente -me disculpé de forma sincera-. Ahora que me disculpe y me voy, regresa al pueblo, ahora no seré obstáculo para ti. Déjame ir Emy.
-No, no sin antes darte una lección. Eres una maldita -su voz estaba llena de ira. Yo comencé a entrar en pánico, pues si lograba subir al canasto, yo estaría frita. Lentamente me acerque al borde de donde estaba sujeta ella, y observe. Estábamos a 6 metros de altura.
No lo dude, y empujé los dedos de Emily fuera del cesto, cuando pasábamos arriba de un lago. Ella cayo y por suerte, aterrizo en el agua. Saco su cabeza mojada del agua y me miro con rabia.
-Esta me la pagaras caro Ken. ¡Muy caro! -grito hecha una furia. Yo me eche a reír y le hice una seña de despedida con la mano. Pero mi acto de gracia se vino a la borda cuando escuche un trueno resonar en el cielo.
Me voltee, y mire el cielo, estaba nublado, y caería una tormenta muy pronto. Esto enfadaba mal, muy mal.
Mire por abajo de mi, estaba a 15 metros de altura. Oh, no. Estoy en graves aprietos. Y no puedo lanzarme a esta distancia del globo porque puede salir con una pierna rota, o las dos, y ninguna de esas dos probabilidades quería que me ocurrieran a mi. Y la tercera opción era tirarme, y ser arrestada. Eso tampoco me interesaba.
Pensé, tome mi cabeza entre mis manos y comencé a respirar pausadamente. No tenía que desesperarme, no ahora y no en este preciso momento en el que quizá en un par de minutos una tormenta me arrastre con todo y el globo, y después de eso, caiga y muera. No es momento para ponerme a gritar o a llorar.
Tranquila Ken, tranquila, tu puedes estar tranquila, todo saldrá bien.
Me senté poco a poco en el canasto y cerré mis ojos, me arrope en el montón de harapos multicolores y busque algo de calor, la temperatura estaba bajando, y eso era raro aquí en Texas, muy raro.
Tranquila Kenisha Bell, esto es sólo un sueño, todo estará bien, ya veraz. Todo va a estar bien......
Mis pensamientos fueron interrumpidos por unos gritos y enseguida el sonido de las tormentas, pero ahora mucho más estrepitoso. 
Abrí los ojos de golpe y tome una bocanada de aire muy grande. En el cielo había nubes negras que se encendían de colores azules eléctrico cada que un rayo pasaba por ahí y se oía. Me levanté lentamente de la cesta y observe a mi alrededor, y ahí encontré la respuesta de los gritos. Me quede helada y la piel se me puso de gallina, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo y pase saliva por mi garganta, de manera que me supo a algo agrio. Mis ojos se volvieron pesados y sentía que iba a desmayarme en cualquier momento. Delante de mi, a unos 30 kilómetros de mi estaba un tornado, un gigantesco tornado que media desde el suelo hasta las nubes, se llevaba todo lo que pasaba. Y lo destruía.
Parte la mandíbula y forme 2 puños con mis manos, debería de ser fuerte, por lo menos el día en el que iba a morir. Nunca pensé que mi muerte sería así como "Kenisha Bell. Chica arrastrada y tragada por un tornado en un globo aerostático de payaso que robo al escapar de una golpiza que le daría la señorita Emily Rose. Ambas chicas huérfanas y solas." patético, ¿no?
La brisa de tierra, que ya estaba cada más cerca de mi, me nublaba la vista y se me metía en los ojos. Por lo que cerré mis ojos fuertemente y me resguarde en un rincón del cesto, me cubrí con el montón de trapos y ahí comencé a temblar.
Tarareaba entre tartamudeos y sollozos. Me gustaba cantar, y quería escuchar mi voz antes de morir. Sentí como si algo se estuviera tragando el globo, y sabía lo que era. Ahora el tornado nos había succionado y moriría.
Todo comenzó a dar vueltas debajo de mi, y me sentía empujada de un lado a otro del canasto, mi pequeño cuerpo se estampaba una y otra vez contra el cesto, de diferentes maneras. Me comenzaba a arder la cadera de tantos estrellones y la cabeza me daba vueltas, pero sin embargo no abrí los ojos, pero en cambio me puse a gritar, grite con todas las fuerzas que mis pulmones me lo permitieron.
Después de que abrí un poco los ojos y veía sólo manchas borrosas, todo se volvió absolutamente negro.
*****
Abrí los ojos de golpe y pegue un salto. Lleve mis manos a mi cabeza y sentía que esta me daba vueltas, retire mi mano derecha enfrente de mi, y divise una mancha roja, era sangre, tenía una herida en la cabeza. ¡Diablos!
Retire mis manos de mi cara y observe a los alrededores, todo había cambiado. ¿Acaso era el cielo?
El cielo era de un color azul en difuminado, raro, además de que había montañas al sur y al norte, unas montañas gigantescas. Desconcertada mire abajo del cesto, estaba flotando el globo aún, y me encontraba por arriba de un lago cristalino, en el pude divisar una cola de pescado, la seguí con la mirada esperando encontrarme con un pez colorido, pero eso no fue exactamente lo que vi. Del lago cristalino salió el cuerpo de una mujer, ella tenía cabello negro, ojos azules y estaba desnuda, de no ser por su largo cabello, sus pechos estarían al descubierto. Pero eso no era lo raro, si no que esta mujer tenía de la cintura para abajo una cola de pescado, era una sirena.
Mis ojos se abrieron al igual que mi boca, ella me sonrió y se sumergió de nuevo en el agua, dejando detrás de ella una estela. 
Confundida me senté de nuevo en el cesto y cerré mis ojos.
No, esto no estaba en el cielo, esto era raro, muy raro. ¿Una sirena? Las sirenas no existen, son de los cuentos de hadas.
¿En dónde diablos estoy? ¿En dónde me encuentro? ¿Acaso estoy muerta? ¿Esto es el infierno?
Pero que absurdas preguntas que hago. Sentí que mi cuerpo era lanzado hacia adelante, y me estampe contra la pared del cesto de enfrente mío. Sacudí mi cabeza y me puse de pie.
El globo había caído exactamente en la cima de un árbol. ¿Y ahora como voy a bajar de aquí?
Suspire y pase una pierna por el canasto, y después la otra, salí del globo y aterrice en una rama. Mire abajo, estoy como a 3 metros de tierra, esto será fácil, creo.
Pegue un brinco y aterrice segundos después. Caí de pie, gracias a dios, pero perdí el equilibrio y caí. Estaba rodeada de un bosque.
Escuche que alguien se acercaba.
-¿Quien esta ahí? -mencione. Pero no hubo respuesta alguna. Instintivamente saque de mi bolsillo del short mi navaja suiza y la alce, como si fuese una gran espada con la cual defenderme. Se escucho crujir unas hojas-¿Quien anda ahí? ¡Contesten! -pregunte una vez más, pero eleve el tono de mi voz, ahora haciéndome la grande. Detrás de un árbol pasó una sombra muy rápidamente, que casi la pierdo de vista, pero no fue así, si logre ver donde se escondió. Estaba detrás de un arbusto que estaba a mi derecha.
Dirigí mi navaja en esa dirección.
-Sal ahora, ya te vi -mi voz sonó autoritaria. Escuche un murmuro seguid de un suspiro pesado y en seguida salió del arbusto un chico con las manos en alto. Tenía el cabello café oscuro y un poco largo, ojos azules y piel bronceada. Nada mal el tío.
-¿Quien eres? -pregunte mientras me acercaba un poco más a el.
-¿Que quien soy? Eso va para ti, cariño. ¿Quien eres tu? -su voz sonaba como un seductor ronroneo. Sus preciosos ojos estaban alrededor de unas sombras oscuras, dándole un toque mucho más peligroso y atractivo a aquel muchacho.
-Yo pregunte primero. ¿Quien eres? -dije firme.
El comenzó a reír burlona y roncamente. Eso me enfureció. Y antes de que me diera cuenta, el hizo un movimiento rápido, me tomo por la cintura, me tumbo al pasto y el se coloco a horcajadas encima de mi.
-No preciosa. Aquí las preguntas las hago yo. Ahora responderás a todo lo que te pregunte, ¿si? -acercó su rostro al mío. Su aliento olía a una mezcla de menta y cigarrillos, yo odio los cigarros. Negué con la cabeza-¿No quieres contestarme? Bueno entonces no te ayudare con tu herida de la cabeza, que si no se cura pronto, puedes morir, ¿sabes?
-Esta bien. Pero serán sólo 10 preguntas y tu también las contestarás, ¿estas de acuerdo? -le propuse un trato. El lo pensó por un momento y después se encogió de hombros y asintió-Bien. Pregunta.
-¿Como te llamas? -pregunto con un tono intrigado. Bufe.
-Kenisha Bell. Tu turno.
-Yo soy Lucas Mabil -se presentó y me sonrió. Yo sólo lo mire con el ceño fruncido. ¿Que insinuaba este tipo?-¿De dónde eres?
-Soy de Texas -mi voz sonaba firme. Así debería de sonar ante todos.
-¿Texas? No se donde esta eso. Bueno, yo soy de aquí -el pareció confundido al escuchar lo de "Texas". Cuando el dijo de "aquí" significaba que el conocía este lugar y sabía donde diablos estaba. Abrí mi boca para preguntare eso, pero el puso un dedo en mi labio, bloqueando mis palabras-. Sin palabras Kenisha, al terminar mi cuestionario, puedes preguntarme tus dudas. Ahora seguimos. ¿Edad?
-17. ¿Y tu? -respondí rápidamente. El me miro con la ceja alzada y una pequeña sonrisa.
-Wow, aparentas ser más joven. Yo tengo 20. ¿Mmmm animal favorito? -pregunto rápidamente. Empezaba a molestarme su actitud y que estuviera encima de mi, me ponía furiosa. ¿Porque? Ni idea.
-Me gustan los conejos -respondo.
-Aquí hay muchos. El mío es el mono. ¿Tu platónico? -su tono agarró algo de gracia y sus ojos parecían vacilantes.
-Leonardo Dicaprio -sonreí como tonta. Pero ese era el efecto Dicaprio. Mabil me miro confuso.
-No se quien es ese -sonaba confundido.
-Es un actor, y esto cuenta como otra pregunta. Te quedan 4 preguntas. Contesta -canturree.
-Tramposa. Mi platónico, eres tu -dijo de forma burlesca. A mi no me causo gracia su repuesta y puse una mueca de disgusto, que a el pareció agradarle.
-Prosigue.
-¿Que haces aquí?
-Llegue en el globo que esta encima de aquel árbol. Y yo no quería venir aquí. ¡Ni siquiera se en donde estoy!
-Si, si, si. Muy interesante, pero proseguimos. Pues yo vivo aquí. ¿Tu mayor sueño?
-Irme a vivir a Alemania, lejos de USA -conteste sincera. No quería vivir en el país en el que solamente me hacían sufrir y me moría de hambre. Quería irme a vivir al otro extremo del mundo.
-Buena respuesta, lástima que no entiendo nada de lo que me dices.
-Contesta -dije entre dientes. Su peso estaba matándome.
-Besarte -contesto naturalmente.
-¡Idiota! ¡No juegues!
-No es un juego, es la realidad.
-Bien. Última pregunta -le desafié. Quien sabe que me preguntaría este lunático.
-Si te pido que me beses, ¿lo harías? -dice con un brillo juguetón en los ojos azules. Sonríe de medio lado y espera mi respuesta.
-No -le contesto seca. Pero por dentro moría por decirle que si.
-Bueno. Si tu me lo pedirías, yo si te besaría.
-¡Basta! Ya finalizamos. Ahora quítate de encima de mi, ¿puedes?
El asiente muy sorprendido y rápidamente se levanta para después tenderme una mano para que me levantara. Yo dude, pero al final la acepte.
-Bien. Ahora es cuando me voy. Ahí te ves. Un gusto conocerte Luciano Mabil -extendí mi mano derecha para estrecharla con la de el. Pero el solamente me miro con la ceja arqueada.
-Soy Lucas, no Luciano. Y tu no vas a ninguna parte. Te quedarás conmigo y yo te ayudare en lo que pueda. ¿Que se te ofrece cariño? -su tono de voz es elegante y se escucha en el un tono italiano que no había notado antes.
-Solamente quiero saber donde estoy, ¿puedes decírmelo? -soné algo desesperada. Pero me urgía saber en donde diablos me encontraba.
-Estas en Oz. La gran tierra de Oz. Esta es la tierra mágica. Y déjame decirte.....¡¡Bienvenida!! Este lugar es genial, te lo aseguro. Si buscas en donde vivir, puedes quedarte conmigo el tiempo que quieras dulzura. Tu eres bienvenida.
-¿Oz? Pero como es que estaba yo en un globo y fui arrastrada a un tornado, me di un golpe en la cabeza, me desmaye y aparecí aquí. ¿Como explicas eso? -comencé a hacer gestos con las manos rápidamente y el me miraba mientras me movía de un lado a otro.
-Así se llega aquí. Por medio del tornado, si eres arrastrado en el, estas dentro. Bienvenida, de nuevo te lo digo. ¡Te quedarás aquí por siempre!
 -¿De verdad? -pregunte ilusionada. No era lo que esperaba, quedarme en una tierra desconocida y mágica, con un desconocido. Pero prefería esto a volver a el orfanato en Texas.
-Si. Ahora, te enseñare todo el lugar, ¿deacuerdo? -me pregunto con un tono seductor. Yo asentí. El paro en seco y me miro expectante.
-¿Que haces?
-Tengo que ayudarte con esa herida que tienes en la cabeza. Vendrás a mi casa. Vamos -su voz sonaba sería ahora. Yo asentí y comencé a caminar, pero un mareo me llego, pero lo simule. Di unos 3 pasos más cuando siento unos brazos alrededor de mis piernas, que me cargaron. Mire arriba, y me encontré con el rostro de Lucas muy cerca del mío. El me sonrió.
-No creas que te dejare andar caminando con esa herida en tu cabeza. Yo te llevare -dijo. Iba a protestar, pero mejor me quede callada. No quería protestar. Si no me podría doler aún más la cabeza.
*****
-¿Mejor? -me pregunto mientras se sentaba a mi lado en el sillón negro de su casa. Era una casa acogedora, era pequeña, y se encontraba un poco después del bosque. Al lado había un lago gigante y valles hermosos.
-Si, mucho mejor. Gracias Luck -me mostré los más sincera y agradecida que pude sonar. El al escuchar el apodo que le puse sonrió y agachó la mirada.
-No hay de que -respondió con la cabeza agachada. Después levantó la mirada y se recargó en el respaldo del sillón-. Y cuentame de ti, ¿si?
-¿Que quieres que te cuente?
-No lo se, algo sobre ti.
-Bueno, sólo quiero decirte que nunca le e contado mi vida a nadie, por lo que no se si después de decírtela sigas tan cómodo conmigo en tu casa -dije de manera triste. No quería hablarle de mi vida, no me gustaba hablar de ello. Pero sentía la necesidad de contarle la verdad a el.
-¿Porque lo dices? De igual manera no te dejare sola en este lugar cariño, entérate de eso -sonaba interesado y sincero. Yo me sonroje al escuchar lo de "cariño".
-Bien. Pues yo soy huérfana, mis padres me abandonaron cuando era bebe. Me dejaron en el orfanato de Texas. Ahí me criaron hasta los 5 años, pues un día ocurrió un accidente, en el que murieron todas las señoritas del edificio, junto con los demás niños sin padres. Yo sobreviví, gracias a que Charlie, una amiga de la infancia, me había invitado a su casa, me la pase bien ese día con ella. Pero cuando volví a mi hogar en la noche, todo estaba derrumbado, el edificio se había caído, y mato a todos- se me empezaron a cristalizar los ojos-, me quede yo sola. Después de eso no sabía que hacer, me moriría de hambre. Pero una vez, vi como un hombre se había llevado un trozo de pan de una tienda, lo había robado, y no lo vieron; yo seguí el ejemplo del hombre -ahora las lágrimas resbalaban por mis mejillas-. Me convertí en ladrona, e pasado estos últimos 12 años robando, para poder vivir. Vivía en una pequeña cabaña abandonada que estaba en el pueblo de Fulton, en Texas. Siempre robaba en la misma tienda, la de Emily Rose, una chica también huérfana pero muy cruel. Ella me hacia la vida imposible, me golpeaba, yo no sabía porque, pero antes de llegar aquí, ella me estaba persiguiendo, y me dijo la razón -mi voz era apenas audible con todos mis sollozos y mi cabeza gacha-. Según ella, yo le robaba a sus pretendientes cuando estaba apunto de casarse o dar un paso más adelante con su pareja, pero entonces ellos me veían, y ella decía que ellos quedaban maravillados con mi actitud tan vulnerable. Pero yo no lo hacía a propósito. Ella me a hecho daño durante 5 años, desde que yo tenía 12. Y siempre quise salir de Texas, y lo logre. Ahora estoy aquí, contigo - seque mis lágrimas con mis manos y me levanté del sillón-. De seguro ahora no quieras verme más aquí en tu casa, y yo lo entiendo Luck. ¿Quien diablos quiere a una chica fea, torpe y con un feo pasado? -mi voz sonaba débil. Yo seguía con la mirada en el suelo- Así que te dejare en paz, fue muy lindo conocerte. Nunca había tenido a alguien como tu, dispuesto a escucharme y a ayudarme. Adiós Lucas.
Sorbí mi nariz y levanté mi mirada. Lucas seguía sentado en el sillón, mirándome, con una expresión que me asusto, parecía molesto. Sabía que el no me quería ahora cercas, por lo que me di media vuelta y camine hasta la puerta. Una vez que estibe enfrente de esta, tome la manija redonda y dorada, para abrir la puerta. Pero sentí unas manos en mi cintura y una respiración en mi nuca.
-Yo no dije que te quería lejos -me susurro la ronca voz del moreno-. No me interesa lo que hallas hecho, no te dejare sola.
-Pero parecías molesto -exclame débilmente. El me giro, de forma que quedo el enfrente mío, sin soltarme de la cintura. El me estaba viendo a los ojos.
-Si, lo estaba. Pero no contigo. Lo estaba con la chica esa que te hacia daño. ¿Como pudo hacerle daño a una indefensa persona como tu? Ella es una arpía -dijo en tono molesto. Yo abrí mi boca por la respuesta de el. Me quede muda, el era muy tierno.
Sin previó aviso el se abalanzo sobre mi, y me dio un fuerte abrazo. Apretó su cuerpo más al mío, mientras me tomaba de la cintura.
-Yo no dejare que sufras más cariño. Estarás bien mientras estés conmigo-me susurro dulcemente en el oído. 
Primero: Elejiste a Robbie    Otro de mis grandes amores. Segundo: Siempre ame como escribes, haces unos capítulos larguísimos y no tienes CASi ninguna falta, algunas pero que no son muy notables y les resto importancia. Bueno esta de más decir que tu ficha esta aceptada y que suerte honey.
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por mieczyslaw el Dom 23 Mar 2014, 3:58 pm

Jennifer-Lawrence-Love escribió:
La chica en llamas escribió:

Alec Flynn

Nombres: Alexander Flynn Monroe // Travis James Simpson
Reprsentantes: Selena Gómez // Robbie Kay
Roles: La dulce. // El chico malo.
Escritos:
-ARE YOU OKAY? -YES, I'M FINE.:



She Is Beautiful...

...Bip...Bip...Bip...Bip...
Antes de que volviera a sonar le solté un manotazo al asqueroso despertador. Infernales aparatos despierta gente. Silencio al fin. 
Abro los ojos lentamente y miro a mi alrededor, nada nuevo, mi habitación color azul rey, los pósters de Coldplay y Nirvana en toda la pared de enfrente, al lado de la puerta de madera de el baño, de la que esta adherido un póster gigante de Jennifer Lawrence, y hay algo que si es diferente en la habitación, a mi lado se encuentra una cabellera lacia de color negra, y ayer era una de color rubio...una chica más. Me levanté de la cama y junte mis bóxers que se encontraban tirados al pie de la cama, me los puse rápidamente y entré al baño a darme una ducha de agua fría. Las gotas resbalaban por mi espalda, ofreciéndome una gran sensación de una fría caricia líquida, me encantaba. Demore mi tiempo en la regadera, no como las chicas, pero si un buen tiempo.
Salí envuelto en una toalla, de color roja, con mis iniciales en una esquina de esta. Cody Evans. Ese era yo, el famoso y galán Evans del instituto High School Stradford. 
Con tan sólo 20 años y era famoso, actuaba, y servía como modelo en muchas revistas, ese era mi trabajo, solamente actuar y lucir lindo ante las cámaras. No era muy difícil. Pues yo soy bello de naturaleza.
Me coloque una camiseta de lana cara de Chanel color azul marino, junto con unos jeans negros, y unos converse negros. Y encima de la camiseta mi chaqueta de capitán del equipo con el número 14 en la parte trasera de esta.
Me percate de que la morena se había ido una vez que estaba listo para ir al comedor a desayunar y después irme a la práctica de baloncesto, yo era el capitán, soy el número 14 del equipo "The Red wolves", los campeones de todas las temporadas desde hace años. Estábamos a inicios de año, por lo que todavía llegaban alumnos nuevos todos los días, ineptos, como yo les decía, una presa fácil para los bravucones, y las chicas, unas pequeñas fáciles para conseguir una noche más. Tontas. 
Tome mi mochila y la colgué en mi hombro, y como de costumbre, antes de salir de mi habitación, me miro en el espejo de cuerpo entero que tengo en un rincón de mi gigantesca habitación particular. Lo que veo me complace a mi mismo. Veo a un chico seguro en si mismo, galán y muy apuesto, de brazos musculosos, de cara angelical, y facciones perfectas. Perfecto, ese soy yo.
Me dedico una sonrisa encantadora a mi mismo y salgo de la habitación. 
Estoy en High School Stradford desde hace 2 años, y soy como el líder de aquí, el más popular y por aquel que todos los chicos farfullan y las chicas suspiran. Ese soy yo.
Camino por los pasillos que han sido testigos de mis secretos, son los únicos que saben de eso que a nadie más le e contado en toda mi vida, y que no pienso hacerlo. Detrás de mi se escuchan murmullos, suspiros y unas que otras risillas, un día normal para Cody Evans.
Siento que alguien toca mi hombro y me volteo, encontrándome con unos ojos marrones que me miran con el ceño fruncido. Zac.
-Hey Cody, ¿que te dije ayer? ¡Yo pedí a la morena primero que tu! Eso es trampa hermano -me dice con tono "molesto" aunque en realidad sólo lo hace por estar jodiendo. Le dedico una de mis sonrisas hipócritas a mi amigo castaño. Así éramos los 2 todos los días. Salíamos por las noches a algún bar, fiesta, concierto, discoteca, de cacería, para tener una presa para la noche. 
-Lo siento, yo no hice nada. ¡Ella fue prácticamente detrás de mi, me rogó! -le respondí. Y era verdad. Aquella morena con la que me acosté anoche ni siquiera estaba en la lista de conquistas para una noche, pero ella insistió, y suelo complacer lo que las chicas me dicen. Mi amigo al escuchar mi comentario suelta una carcajada y palmea mi hombro amistosamente. Zac Eaton, mi mejor amigo desde los 10 años, somos inseparables, como uña y mugre, literalmente.
-¡Que fácil! Pero entiéndelas hermano, no existe mujer en el planeta tierra que se resista a ti -me responde mientras camina a mi lado, salimos de la escuela a tomar aire libre, pues estar encerrado ahí no es nada lindo. El aire fresco es  algo relajante-. ¡Cody Evans es un galán! ¡Es el hombre más sexy que halla visto en el mundo!-exclama el ojimiel agudizando su voz, un tanto chillona, para hacer un intento de voz de mujer. Yo suelto una carcajada. Nos sentamos debajo de un árbol. Las clases aún no empiezan, y la hora del almuerzo todavía no llega, faltan 10 minutos para que abran la cafetería.
Pongo mis brazos detrás de la nuca y así me acuesto en el césped, de manera que veo el árbol, me encanta estar así, debajo de la sombra de un árbol, en silencio y solo, bueno, aunque no estaba sólo Zac estaba al lado mío jugando en su celular. Era adicto a esos aparatos. Yo igual, pero no tanto.
Cerré mis ojos mientras pensaba.
Que pasaría si algún día estoy así al fin? En paz, y sin ninguna chica que este merodeando a mi alrededor como boba enamorada.
Admito que me encantaba mi vida de chico malo y encantador, pero era estresante que todo mundo este detrás de ti, sólo por interés, no por razones de amistad o algo amable. Par de hipócritas.
El único mejor amigo, verdadero, y sincero, que tengo es Zac. El castaño de los ojos miel, como suelen llamarlo. Para todos es otro como yo. De hecho, es como yo. Somos como hermanos.
Perdí la noción del tiempo pensando y con los ojos cerrados, hasta que escucho que alguien me grita. Abro los ojos y me levantó del césped, miro a mi alrededor, tratando de encontrar a aquella persona que me grito. Y diviso a Zac en la entrada del instituto, con los brazos alzados y gritándome "Vamos Cody!" 
Solté una palabrota y lo maldeci, porque no me despertó antes?
Mire mi reloj '9:35' mierda! No tengo que retrasarme, aquí son muy estrictos. Si no me apuro, me van a dejar sin almorzar. Camino por el césped hasta que mis pies tocan el suelo de la entrada de la escuela, cierro los ojos pesadamente y camino, sin siquiera ver por donde voy, ya me se de memoria el camino a la cafetería.
Una pared a la derecha, una pared a la izquierda, 6 metros más al frente, doblo en la esquina hacia la derecha y a 5 metros más esta la cafetería.
Desde aquí pueden escucharse las charlas animadas de los estudiantes.
Con mis ojos aún cerrados voy caminando lentamente y doblo la esquina. Pero valla sorpresa me lleve, sin decir el susto.
Alguien se interpuso en mi camino y choque con ella, de manera que yo y esa otra persona nos cayéramos al suelo. Yo encima de esa persona.
Suelto una bocanada de aire. Y escucho un quejido de parte del otro sujeto. Pero suena con una pequeña voz débil, es una chica.
Abro mis ojos y la miro. Tez blanca, ojos grises, cabello castaño, nariz pequeña y labios carnosos color rosa pálido.
Me quede mudo. Era hermosa, para ser sinceros, nunca la había visto por aquí antes, de seguro era nueva.
Sus ojos grises me miraban anonados, y de repente ella frunció el ceño. Dándole un aire un poco chistoso a mi parecer. Si que era bella.
-¿Podrías quitarte de ensima mío? ¿Por favor? -me respondió de manera dura, pero su voz era muy suave, su voz no era chillona, como la de las demás chicas. Y eso me sorprendió mucho.
-Claro que si preciosa -le conteste coqueto. Evans esta de cacería chicos. Le dedique una de mis típicas sonrisas encantadoras y me levanté. Le ofrecí mi mano, pero la rechazo y se levantó ella sola. Pero que carácter!
-¡Nada de preciosa! Auch! -se quejó. Y tomo el codo de su brazo derecho. Se había herido.
-¿Estas bien? -le pregunte amable. Lo que menos quería era quedar mal ante una chica linda.
-Si, estoy bien -me respondió. Esta vez ya no hubo frialdad ni dureza en su voz, lo cual me encanto aún más. Ella tomo sus cosas, se acomodó su mochila en el hombro y camino, me paso por aún lado. Me ignoro. Me voltee y la mire mientras caminaba de espaldas. Pero si así era mucho más linda, que chica de lo más ardiente.
Llevaba unos jeans de color negros, una camiseta de blanca ajustada, y tenía puesto un pequeño saco de color negro, junto con unos converse negros. Sencilla. Pero era preciosa.
-¿Como te llamas? -le pregunte gritándole. Ella me ignoro por varios segundos. Pero freno en un pasillo y me miro. Me dedico una sonrisa tierna y me respondió...
-Eso no te incumbe -menciono con voz infantil. Se dio media vuelta y siguió su camino, dejándome plantado en medio del pasillo.
Wow. Ninguna chica había hecho eso antes, nadie.
Agache la cabeza y me encontré con una pequeña libreta de pasta francesa de color rosa pastel. De seguro era de esa chica. Me agache y la rejunte. La abrí y en la primera hoja se veía un nombre escrito con perfecta gramática y lindo manuscrito, con tinta negra "Tony Rabet".

-LUCK! -LUCK? -YES, YOU'LL NEED.:



1.May the odds be ever in your favor.

El señor Jepson hablaba sobre algo relacionado con Inglaterra, no estaba seguro de cual era el punto de la historia. ¿Para que diablos nos enseñan historia? Fechas, acontecimientos 'importantes', personajes históricos, que ahora están muertos. Eso no nos sirve de nada.
Estamos en el siglo XXI, ¿a quien diablos le importa lo que ocurrió en el siglo XVII? A nadie.
Así son las clases de historia todos los días, aburridas. Las únicas veces que presto atención es cuando hablan de la Segunda Guerra Mundial, Hitler y los nazis. Solamente con esos temas pongo atención al señor de 46 años. Me maravilla saber sobre los alemanes, y su gran líder, Adolf Hitler, para muchos un hombre loco, para otros un asesino. Pero para mi es como un líder. Yo no creo que Hitler fuese tan malo, se le resbalo el poder de las manos y comenzó a hacer locuras. O solamente necesitaba un abrazo. 2 teorías sorprendentes, ¿no?
Solté un bostezo y voltee a ver a mi lado derecho, en el lugar de al lado esta Zac, con su mejilla derecha en la mesa, dándome la cara, y los ojos cerrados. Esta dormido. El siempre se duerme en la clase del señor Jepson. Siempre.
Voltee a ver a los demás, todos tenían cara de sueño, incluso unos estaban en la misma posición que la de mi castaño amigo.
Apenas iban 15 minutos de clase, y estaba casi muerto, aún quedaban 35 minutos de clase, definitivamente iba a morir. No pensé que mi muerte sería en un salón de clase y que el arma con la que mataron fuesen un profesor y la colonización británica en  América, eso es patético.
El profesor paseaba de izquierda a derecha en el salón, con una tiza en la mano. Aburrido.
El explicaba, cuando unos toques en la puerta lo interrumpieron. El abrió la puerta y apareció la señorita Cecilia, la secretaria. 
-En unos minutos vuelvo chicos -anunció el profesor y salió del salón. Pareció como si todos hubieran revivido cuando el señor salió del salón de clases, todos comenzaron a hablar y a despertar. A mi lado Zac seguía dormido, y murmurando entre sus sueños.
Como si fuese un canguro, salte de mi asiento y me estire. Si, había sido salvado de mi muerte de aburrimiento. Todo gracias a Ceci.
Esta clase la compartía con algunos del equipo de baloncesto, por lo que ellos se acercaron a mi, mejor dicho, me rodearon. Me aleje un poco de mi lugar, para que ellos no despertarán a Zac, encontré una mesa vacía, a 2 asientos a la izquierda de mi lugar. Estaba en la esquina del salón, al lado de la ventana con vista a las canchas. Me monte en ella y me senté.
-Ya se viene la temporada Cody, ¿que táctica usaremos esta vez? -pregunto un chico de cabello azabache, ese era Tyler, un chico del equipo de baloncesto.
-¿Que ya se viene la temporada? Por favor Tyler, no exageres, todavía faltan 3 meses para que organicen todo. No me vengas con el tiempo y eso -le reclame. Detesto que me digan que hacer, y que me pregunten cosas, odio las preguntas. Siempre las odie y lo haré por toda mi miertera vida. 
-Cody tiene razón Tyler, todavía falta mucho tiempo. No lo apures. Mejor piensa en conquistar una chica, ¿no? -argumentó el pelirrojo de los ojos azules, Peter.
-¿De que me va a servir si todas están locas por Cody Evans? -pregunto burlón Tyler. Todos comenzaron a reír y a palmear mi hombro.
-¿Como haces eso hermano? Pareces un imán de chicas. Quien sabe que brujería uses -bromeo Chris, otro del equipo, un rubio platinado.
-No hago nada. Ellas caen ante mi -les respondí con una sonrisa. Todos estallaron en carcajadas. Era de esperarse, yo digo algo y con tal de quedar bien conmigo se ríen, creen que todo lo que hago es un chiste.
-De igual manera, no necesitamos planear nada. Ganaremos, como en todos los años, ¿no es así? -dijo de forma amigable Drew, un castaño. Todos asintieron con gritos y aplausos. Somos unos ruidosos. Todos los demás del salón se les unieron gritando.
-¿Que equipó?-pregunte con un grito. Todos me miraron con una sonrisa.
-¡Red Wolves!-gritaban todos. Apoyando al equipo. Necesitaba hacer esto, necesitaba llamar la atención. No me gusto que "Tony" o como se llame esa chica, me halla ignorado hace unas horas en los pasillos. Yo siempre soy el centro de atención. Nadie me ignora.
Todos seguían haciendo escándalo, cuando entro el profesor al salón de nuevo, todos inmediatamente nos sentamos. No queremos otra detención. Ya no quiero que me vuelva a retar el director. No después de 34 veces que lo a hecho.
-Que bien que se comportaron chicos, ahora es momento de seguir con la clase -anunció el profesor muy entusiasmado. Nosotros por nuestra parte soltamos un quejido y un bufido de frustración. Me coloque en la misma posición en la que estaba Zac, quien sigue aún durmiendo. Ni con tanto escándalo se despertó el desgraciado. 
-Pero antes de ello, les presentare a su nueva compañera. Pase señorita -escuche decir al profesor. Yo seguía en la misma posición, y con los ojos cerrados. No quería conocer a nadie más. No ahora. Sólo quiero dormir. 
Se escucho que la puerta del salón se cerraba, y escuche unos pasos, que pasaron a mi lado, después se escucho el sonido de una mochila al abrirse, y por último un bufido acompañado de un murmullo. La mesa rechino, lo que indico que la chica nueva se había sentado ya.
-Pero que modales, debe de presentarse señorita. Enfrente de todo el salón -la reto el señor Jepson.
-Mis modales no son muy buenos. Y no quiero presentarme, ¿que tal si lo hace usted?v-se escucho la voz de la chica nueva. Esa voz. Yo la conocía, de alguna parte, estaba seguro.
-No, usted lo hará -reclamó el viejo profesor.
-Ya le dije que no me presentare. Mejor no se moleste en dedicarme unos minutos de su "maravillosa" clase. Perderá el tiempo solamente -volvió a decir aquella fría y sarcástica voz que ya había escuchado antes.
-¡Pero que descaro el de usted! Le avisare a sus padres inmediatamente, que clase de chiquilla tienen -contesto furioso el profesor. Balla. Eso era nuevo. El profesor de historia molesto. 
Me enderece en mi asiento y mire al profesor, estaba rojo de furia.
-¡Ni siquiera lo piense! No tengo padres, ellos están muertos, probablemente estén en el cielo, o en el infierno -contesto de forma burlesca la chica. Y eso enfureció aún más a el señor Jepson. Todos miraban la escena con asombro. 
-¡Suficiente! Ya entendí, no se presenté, y siéntese -le dijo el profesor un poco más tranquilo, el solía respirar lentamente para mantener la calma.
-Esta bien. Pero ahora si quiero presentarme. Hola. Vengo de Inglaterra. Tengo 19 años y me llamo Tony Rabet -responde con voz infantil la chica. "Tony Rabet" ese es el nombre de la chica con la que me tope en la mañana. Inmediatamente giró mi cabeza en su dirección y la miro.
Si, es ella, es la misma chica que me rechazo, la primera en rechazar a Cody Evans.
Ella hace un ademan con su mando derecha y se sienta, en el lugar que estaba vacío, en el que me senté cuando el profesor salió. Ella en ningún momento voltea a verme, al contrario, ella mira por la ventana.
El profesor continúa con su aburrida clase. Yo no presto atención, yo sigo mirando a Tony, desde este lugar tengo perfecta vista de su perfil derecho y su cabellera castaña lacia. En ningún momento dejo de verla.
Algo raro siento, un impulso, el impulso de ir hasta ella y hablar con ella. Pero no lo hago. Tratare de acercarme a ella, pero como?
Y en eso la bombilla que esta arriba de mi cabeza se enciende, tengo una idea. Su pequeño cuadernillo de pasta francesa. Es la es usa perfecta para acercarme a ella.
-¡Señor Evans! -réplica una voz al frente. Aparto mi mirada de la castaña y miro al profesor-¿Ya término de observar a la señorita Rabet? ¿Ya pondrá atención a mi clase?v-pregunta el señor. Todos empiezan a murmurar y a parlotear. Chismosos.
-Si señor Jepson, continúe -le digo algo confundido. No quiero pensar en que rumor empezara a decirse sobre lo que acaba de ocurrir. Me recargo en la mesa y miro en la dirección de Tony. Mala idea. Pues sus ojos se encontraron con los míos.
Ella me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Ella se voltea de nuevo a la ventana, y yo la sigo observando. 
Cuando termina la clase todos salen como balas del salón. Yo me tomo mi tiempo. Apenas Zac se levanta. Al fin despertó.
Veo a Tony, que esta juntando sus cosas, me acercó a ella, con su cuadernillo en la mano derecha. Toco su hombro y ella se voltea.
-¿Que quieres? Después de estarme observando en toda la clase, ¿aún quieres seguir haciéndolo? -me pregunta burlona la castaña.
-En realidad, vengo a darte esto -extiendo mi brazo derecho y coloco en frente de ella el cuadernillo rosa-Se te callo en el pasillo, cuando chocamos -ella me lo arrebata y lo mete a su mochila.
-Oh. Gracias. Que amable de tu parte Evans -dice en tono gentil. Creo que es bipolar. Me habla burlona. Luego sería. Luego amable. ¿Y ahora que?
-Dime Cody, no me gusta que me llamen por el apellido -le digo coqueto. Es linda la chica.
-Valla, que interesante. Yo me voy -me pasa por aún lado. De nuevo lo hizo. De nuevo me ignoro.
-¡Adiós Tony! -le grito, pero ella no se detiene y sale por el umbral de la puerta. Ya todo el salón esta vacío, sólo quedo yo.
Salgo y me encuentro con Zac.
-¿Con que la chica nueva eh? -me dice pícaro mi amigo.
-Que te puedo decir Eaton, es linda -le respondo.
-Ya lo se Evans -me dice burlón.
-Esta bien. Ya no te diré más por tu apellido. Si tu no me llamas por el mío. ¿De acuerdo? -le pregunto.
-Eso será difícil. Necesitarás suerte -palmea mi hombro juguetonamente.
-¿Que? -pregunto confundido.
-Suerte -me dice obvio.
-¿Suerte? ¿Para que? -le pregunto intrigado.
-Para acercarte a esa chica. Es difícil, tiene un gran carácter. Será todo un desafío para Cody Evans -anuncio con voz de comercial mi castaño amigo. Yo niego con la cabeza lentamente.
-No, nada es un reto para el gran Cody Evans viejo -respondo seguro de mi mismo. Mi amigo se encoge de hombros.
-¡Bien! ¡Que comiencen los juegos del hambre, y que la suerte este siempre de vuestra parte! -dice con voz chistosa Zac. Imitando a Effie Trinket. En los juegos del hambre. Esto será parecido. Serán como los juegos del hambre.

WELCOME!:



4 Welcome! Welcome to the land of Oz.

-¡Kenisha Bell! ¡Vuelve aquí en este mismo instante! -grito la chillona voz de Emily detrás de mi. Me di la vuelta y la mire, ella estaba con la cara roja de ira y la mandíbula apretada. Si no me alejaba por lo menos a 1 kilómetro de distancia de donde estaba la mujer, yo estaría muerta.
Sin pensármelo dos veces, salí corriendo como bala de cañón del mercado con la pieza de pan en mis manos. Corría mientras sentía como el aire chocaba en mi cara y despeinaba mi rubio cabello.
Sólo se escuchaba el sonido de mis zapatillas deportivas al raspar con la grada del pavimento. Ya no se escuchaban más los gritos irritantes de la vendedora. Por lo que pare de correr y me senté en lo que fue la pared de un edificio pequeño.
Respiraba entrecortadamente, tomando grandes bocanadas de aire de vez en cuando, recargue mi cabeza en los ladrillos del edificio y cerré mis ojos.
Esto ocurría muy seguido. Pero ella algunas veces me alcanzaba y nos dábamos de a golpes. Incluso una vez la noquee, pero fue por la rabia y adrenalina que recorrían mis venas. No era mi culpa tener hambre.
Escuche unos pasos cerca, así que abrí mis ojos rápidamente. Enfrente de mi estaba Emily con sus manos en la cintura mirándome desde arriba de manera cruel.
Yo sonreí a más no poder.
-Hola. ¿Que se te ofrece Emy?-le pregunte dulcemente. Siempre usaba este tono para chantajear a la gente. Y funcionaba. Me daban lo que quería.
-¿Hola? ¿Que que se me ofrece? ¡Estas demente Kenisha! ¿Como se te ocurre robar pan de nuevo, y lo peor, de mi tienda, como se te ocurre? Ya te lo advertí antes, te acusare con la policía -su voz estaba totalmente cargada de veneno puro. Yo puse mis ojos en blanco y me levanté de un salto. Salí corriendo pero Emily era más rápida, por lo que me tomo del cuello de mi camiseta y me jalo, para después estamparme contra la pared. El pan que había robado se calló en el suelo. Solté un gemido de dolor y cerré mis ojos con pesadez y trataba de aguantar el llanto. Se fuerte Ken, tu puedes, no le muestres a esta arpía que eres débil.
-No fue mi intención. Lo siento. Yo sólo quería algo de comer, no sabes lo que es ser como yo -respondí de la manera más fuerte que pude, que pareció solamente mi voz normal. Me removí en el espacio que había entre mi cuerpo y el de Emily. Pero ella apretó más su brazo contra mi cuello, de manera que mi garganta dolió y solté un grito de dolor. Que fue suplantado inmediatamente por la mano de la pelirroja que se estampó en mi mejilla derecha, fue tan fuerte el golpe que giré mi cabeza y sentí mi mejilla arder. Mis ojos estaban brillosos por las lágrimas que contenía, y mi labio inferior temblaba. No otra vez, no dejaría que me golpeara esta vez.
Agache mi barbilla y clave mis dientes en su brazo, ella grito y me soltó, yo la empuje lejos de mi y salí corriendo. Podía sentirla, ella venía corriendo detrás de mi. En mi boca sentí un sabor agrio y saldo, rápidamente lleve una de mis manos a mis labios y mire lo que mi boca se había tragado. Sangre. Era sangre que le saque con la mordida que le di al brazo de Emily. Mire por encima de mi hombro, y vi a la ojigris corriendo como podía con los altos tacones de plataforma que traía y esa falda tan corta, más sumándole su blusa tan entallada que tenía. Parecía una prostituta sin duda alguna, no parecía en absoluto una dueña de una tienda. Pero siempre era perseguida por hombres, cosa que yo nunca lograba hacer con mis shorts desgarrados de mezclilla, mis tops sueltos con estampados hipster y mis vans o converse viejas. Esa era yo. Muy sencilla y ordinaria chica. Además de que no era rica y robaba para ganarme la vida.
A unos 10 metros de mi se encontraba un globo aerostático sujeto a la tierra del terreno con una soga, que estaba amarrada de un pequeño tronco de madera. Estaba inflado y listo para despegar, estaba muy colorido aquel precioso globo, lástima que alguien se lo llevara "prestado".
Esto es una emergencia de supervivencia, es correr o morir, y morir en manos de Emily Rose, así que prefiero correr hasta que duela.
Corrí todavía más fuerte, con todo lo que mis largas piernas podían hacerlo.
8metros...7metros...6metros...5metros...4metros...3metros...2metros...1metro...y salte dentro del cesto del globo. Caí en un montón de harapos multicolores, ¡Caramba! Si este globo parecía ser de un payaso de feria.
Me levanté del cesto y observe alrededor. A unos 7 metros estaba corriendo hacia mi Emily, por lo que rápidamente me puse a buscar torpemente  entre el montón de ropa vieja algo filoso. Lanzaba todos los trapos a mis espaldas en busca de unas tijeras o una navaja. Desesperada mis manos comenzaron a temblar mientras buscaba algo, pero no había nada. Pero entonces recordé, mi navaja. ¡Claro! Yo cargaba conmigo siempre una navaja para defenderme o por si acaso. Me puse a revisar los bolsillos de mi short gastado, hasta que en el derecho la encontré, bingo.
La saque y rápidamente corté la liana que mantenía el globo en la tierra.
Inmediatamente sentí que debajo de mis pies se movía la canasta, nos estábamos elevando. Pero no era algo muy bueno el hecho de que el globo se estuviera elevando pues, estábamos ya a 1 metro de altura del suelo y vi la mano de Emily que colgaba del cesto, y enseguida se asomó su cabellera pelirroja.
-¡Ayudame! -me grito con su irritante voz.
-No. ¿Porque mejor no me dejas ir? Siempre quieres hacerme la vida imposible, yo no tengo la culpa de nada. Mejor déjame escapar de este lugar, y empezar en uno nuevo. Vete Emily-le dije de manera fría. Solamente quería en este momento huir de Texas, ya no quería más estar en este pueblo. Donde solamente era un blanco fácil de humillación y maltrato, y todo esto por ser huérfana, sin contar de que era una "ladrona" como me llamaban. No podía esperar a que cumpliera 18 para el próximo año, y al fin salir en libertad, quería irme de aquí a mis 17 años. Quería huir a un lugar mejor. Y no lo iba a lograr si Emy me perseguía para darme una paliza de despedida.
-¿Que porque no te dejo ir? Tu eres la culpable de todo lo que me pasa, no te hagas la tierna conmigo Bell -su voz resonó en el aire mientras trataba de subir al canasto-. Siempre que tengo una oportunidad de viajar, o tengo a algún pretendiente, apareces tu. Siempre eres tu. Y lo arruinas todo.
-¿Yo? -mi voz suena como un murmullo en comparación de su voz alta y chillona.
-Si, tu. Hoy Jeremy me estaba proponiendo llevarme con el a París, para irme a vivir con el. Pero entonces apareciste tu en el lugar, a robar, cuando nos estábamos besando, nos separamos y el te vio. Siempre lo hacen, siempre te ven. ¡Siempre me los robas!
-Yo no entiendo de lo que me estas hablando Emily, se más clara, porfavor.
-¡Te haces la inocente! Eso es, siempre apareces con tu voz de niña dulce, tu ropa de segunda mano de esa que usan los que están en las patinetas, tu cara de tener hambre, y ellos están embobados de ti. Me dejan atrás, mientras tu eres su meta. Siempre es así, siempre lo haces -término de decir mientras lloraba.
Yo estaba en shock, eso no podía ser cierto. Pero lo era, eso explicaba el porque de que cada que yo hacia contacto visual con uno de sus novios mientras entraba a robar, que era aproximadamente 1 vez por semana, al día siguiente ella lloraba, me buscaba y me golpeaba. Era por eso.
Pero yo no lo hacía intencionalmente, yo ni siquiera quería estar cerca de uno de esos vagos con los que anda Emy. Yo quería comer.
-Lo siento. No lo hacia intencionalmente -me disculpé de forma sincera-. Ahora que me disculpe y me voy, regresa al pueblo, ahora no seré obstáculo para ti. Déjame ir Emy.
-No, no sin antes darte una lección. Eres una maldita -su voz estaba llena de ira. Yo comencé a entrar en pánico, pues si lograba subir al canasto, yo estaría frita. Lentamente me acerque al borde de donde estaba sujeta ella, y observe. Estábamos a 6 metros de altura.
No lo dude, y empujé los dedos de Emily fuera del cesto, cuando pasábamos arriba de un lago. Ella cayo y por suerte, aterrizo en el agua. Saco su cabeza mojada del agua y me miro con rabia.
-Esta me la pagaras caro Ken. ¡Muy caro! -grito hecha una furia. Yo me eche a reír y le hice una seña de despedida con la mano. Pero mi acto de gracia se vino a la borda cuando escuche un trueno resonar en el cielo.
Me voltee, y mire el cielo, estaba nublado, y caería una tormenta muy pronto. Esto enfadaba mal, muy mal.
Mire por abajo de mi, estaba a 15 metros de altura. Oh, no. Estoy en graves aprietos. Y no puedo lanzarme a esta distancia del globo porque puede salir con una pierna rota, o las dos, y ninguna de esas dos probabilidades quería que me ocurrieran a mi. Y la tercera opción era tirarme, y ser arrestada. Eso tampoco me interesaba.
Pensé, tome mi cabeza entre mis manos y comencé a respirar pausadamente. No tenía que desesperarme, no ahora y no en este preciso momento en el que quizá en un par de minutos una tormenta me arrastre con todo y el globo, y después de eso, caiga y muera. No es momento para ponerme a gritar o a llorar.
Tranquila Ken, tranquila, tu puedes estar tranquila, todo saldrá bien.
Me senté poco a poco en el canasto y cerré mis ojos, me arrope en el montón de harapos multicolores y busque algo de calor, la temperatura estaba bajando, y eso era raro aquí en Texas, muy raro.
Tranquila Kenisha Bell, esto es sólo un sueño, todo estará bien, ya veraz. Todo va a estar bien......
Mis pensamientos fueron interrumpidos por unos gritos y enseguida el sonido de las tormentas, pero ahora mucho más estrepitoso. 
Abrí los ojos de golpe y tome una bocanada de aire muy grande. En el cielo había nubes negras que se encendían de colores azules eléctrico cada que un rayo pasaba por ahí y se oía. Me levanté lentamente de la cesta y observe a mi alrededor, y ahí encontré la respuesta de los gritos. Me quede helada y la piel se me puso de gallina, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo y pase saliva por mi garganta, de manera que me supo a algo agrio. Mis ojos se volvieron pesados y sentía que iba a desmayarme en cualquier momento. Delante de mi, a unos 30 kilómetros de mi estaba un tornado, un gigantesco tornado que media desde el suelo hasta las nubes, se llevaba todo lo que pasaba. Y lo destruía.
Parte la mandíbula y forme 2 puños con mis manos, debería de ser fuerte, por lo menos el día en el que iba a morir. Nunca pensé que mi muerte sería así como "Kenisha Bell. Chica arrastrada y tragada por un tornado en un globo aerostático de payaso que robo al escapar de una golpiza que le daría la señorita Emily Rose. Ambas chicas huérfanas y solas." patético, ¿no?
La brisa de tierra, que ya estaba cada más cerca de mi, me nublaba la vista y se me metía en los ojos. Por lo que cerré mis ojos fuertemente y me resguarde en un rincón del cesto, me cubrí con el montón de trapos y ahí comencé a temblar.
Tarareaba entre tartamudeos y sollozos. Me gustaba cantar, y quería escuchar mi voz antes de morir. Sentí como si algo se estuviera tragando el globo, y sabía lo que era. Ahora el tornado nos había succionado y moriría.
Todo comenzó a dar vueltas debajo de mi, y me sentía empujada de un lado a otro del canasto, mi pequeño cuerpo se estampaba una y otra vez contra el cesto, de diferentes maneras. Me comenzaba a arder la cadera de tantos estrellones y la cabeza me daba vueltas, pero sin embargo no abrí los ojos, pero en cambio me puse a gritar, grite con todas las fuerzas que mis pulmones me lo permitieron.
Después de que abrí un poco los ojos y veía sólo manchas borrosas, todo se volvió absolutamente negro.
*****
Abrí los ojos de golpe y pegue un salto. Lleve mis manos a mi cabeza y sentía que esta me daba vueltas, retire mi mano derecha enfrente de mi, y divise una mancha roja, era sangre, tenía una herida en la cabeza. ¡Diablos!
Retire mis manos de mi cara y observe a los alrededores, todo había cambiado. ¿Acaso era el cielo?
El cielo era de un color azul en difuminado, raro, además de que había montañas al sur y al norte, unas montañas gigantescas. Desconcertada mire abajo del cesto, estaba flotando el globo aún, y me encontraba por arriba de un lago cristalino, en el pude divisar una cola de pescado, la seguí con la mirada esperando encontrarme con un pez colorido, pero eso no fue exactamente lo que vi. Del lago cristalino salió el cuerpo de una mujer, ella tenía cabello negro, ojos azules y estaba desnuda, de no ser por su largo cabello, sus pechos estarían al descubierto. Pero eso no era lo raro, si no que esta mujer tenía de la cintura para abajo una cola de pescado, era una sirena.
Mis ojos se abrieron al igual que mi boca, ella me sonrió y se sumergió de nuevo en el agua, dejando detrás de ella una estela. 
Confundida me senté de nuevo en el cesto y cerré mis ojos.
No, esto no estaba en el cielo, esto era raro, muy raro. ¿Una sirena? Las sirenas no existen, son de los cuentos de hadas.
¿En dónde diablos estoy? ¿En dónde me encuentro? ¿Acaso estoy muerta? ¿Esto es el infierno?
Pero que absurdas preguntas que hago. Sentí que mi cuerpo era lanzado hacia adelante, y me estampe contra la pared del cesto de enfrente mío. Sacudí mi cabeza y me puse de pie.
El globo había caído exactamente en la cima de un árbol. ¿Y ahora como voy a bajar de aquí?
Suspire y pase una pierna por el canasto, y después la otra, salí del globo y aterrice en una rama. Mire abajo, estoy como a 3 metros de tierra, esto será fácil, creo.
Pegue un brinco y aterrice segundos después. Caí de pie, gracias a dios, pero perdí el equilibrio y caí. Estaba rodeada de un bosque.
Escuche que alguien se acercaba.
-¿Quien esta ahí? -mencione. Pero no hubo respuesta alguna. Instintivamente saque de mi bolsillo del short mi navaja suiza y la alce, como si fuese una gran espada con la cual defenderme. Se escucho crujir unas hojas-¿Quien anda ahí? ¡Contesten! -pregunte una vez más, pero eleve el tono de mi voz, ahora haciéndome la grande. Detrás de un árbol pasó una sombra muy rápidamente, que casi la pierdo de vista, pero no fue así, si logre ver donde se escondió. Estaba detrás de un arbusto que estaba a mi derecha.
Dirigí mi navaja en esa dirección.
-Sal ahora, ya te vi -mi voz sonó autoritaria. Escuche un murmuro seguid de un suspiro pesado y en seguida salió del arbusto un chico con las manos en alto. Tenía el cabello café oscuro y un poco largo, ojos azules y piel bronceada. Nada mal el tío.
-¿Quien eres? -pregunte mientras me acercaba un poco más a el.
-¿Que quien soy? Eso va para ti, cariño. ¿Quien eres tu? -su voz sonaba como un seductor ronroneo. Sus preciosos ojos estaban alrededor de unas sombras oscuras, dándole un toque mucho más peligroso y atractivo a aquel muchacho.
-Yo pregunte primero. ¿Quien eres? -dije firme.
El comenzó a reír burlona y roncamente. Eso me enfureció. Y antes de que me diera cuenta, el hizo un movimiento rápido, me tomo por la cintura, me tumbo al pasto y el se coloco a horcajadas encima de mi.
-No preciosa. Aquí las preguntas las hago yo. Ahora responderás a todo lo que te pregunte, ¿si? -acercó su rostro al mío. Su aliento olía a una mezcla de menta y cigarrillos, yo odio los cigarros. Negué con la cabeza-¿No quieres contestarme? Bueno entonces no te ayudare con tu herida de la cabeza, que si no se cura pronto, puedes morir, ¿sabes?
-Esta bien. Pero serán sólo 10 preguntas y tu también las contestarás, ¿estas de acuerdo? -le propuse un trato. El lo pensó por un momento y después se encogió de hombros y asintió-Bien. Pregunta.
-¿Como te llamas? -pregunto con un tono intrigado. Bufe.
-Kenisha Bell. Tu turno.
-Yo soy Lucas Mabil -se presentó y me sonrió. Yo sólo lo mire con el ceño fruncido. ¿Que insinuaba este tipo?-¿De dónde eres?
-Soy de Texas -mi voz sonaba firme. Así debería de sonar ante todos.
-¿Texas? No se donde esta eso. Bueno, yo soy de aquí -el pareció confundido al escuchar lo de "Texas". Cuando el dijo de "aquí" significaba que el conocía este lugar y sabía donde diablos estaba. Abrí mi boca para preguntare eso, pero el puso un dedo en mi labio, bloqueando mis palabras-. Sin palabras Kenisha, al terminar mi cuestionario, puedes preguntarme tus dudas. Ahora seguimos. ¿Edad?
-17. ¿Y tu? -respondí rápidamente. El me miro con la ceja alzada y una pequeña sonrisa.
-Wow, aparentas ser más joven. Yo tengo 20. ¿Mmmm animal favorito? -pregunto rápidamente. Empezaba a molestarme su actitud y que estuviera encima de mi, me ponía furiosa. ¿Porque? Ni idea.
-Me gustan los conejos -respondo.
-Aquí hay muchos. El mío es el mono. ¿Tu platónico? -su tono agarró algo de gracia y sus ojos parecían vacilantes.
-Leonardo Dicaprio -sonreí como tonta. Pero ese era el efecto Dicaprio. Mabil me miro confuso.
-No se quien es ese -sonaba confundido.
-Es un actor, y esto cuenta como otra pregunta. Te quedan 4 preguntas. Contesta -canturree.
-Tramposa. Mi platónico, eres tu -dijo de forma burlesca. A mi no me causo gracia su repuesta y puse una mueca de disgusto, que a el pareció agradarle.
-Prosigue.
-¿Que haces aquí?
-Llegue en el globo que esta encima de aquel árbol. Y yo no quería venir aquí. ¡Ni siquiera se en donde estoy!
-Si, si, si. Muy interesante, pero proseguimos. Pues yo vivo aquí. ¿Tu mayor sueño?
-Irme a vivir a Alemania, lejos de USA -conteste sincera. No quería vivir en el país en el que solamente me hacían sufrir y me moría de hambre. Quería irme a vivir al otro extremo del mundo.
-Buena respuesta, lástima que no entiendo nada de lo que me dices.
-Contesta -dije entre dientes. Su peso estaba matándome.
-Besarte -contesto naturalmente.
-¡Idiota! ¡No juegues!
-No es un juego, es la realidad.
-Bien. Última pregunta -le desafié. Quien sabe que me preguntaría este lunático.
-Si te pido que me beses, ¿lo harías? -dice con un brillo juguetón en los ojos azules. Sonríe de medio lado y espera mi respuesta.
-No -le contesto seca. Pero por dentro moría por decirle que si.
-Bueno. Si tu me lo pedirías, yo si te besaría.
-¡Basta! Ya finalizamos. Ahora quítate de encima de mi, ¿puedes?
El asiente muy sorprendido y rápidamente se levanta para después tenderme una mano para que me levantara. Yo dude, pero al final la acepte.
-Bien. Ahora es cuando me voy. Ahí te ves. Un gusto conocerte Luciano Mabil -extendí mi mano derecha para estrecharla con la de el. Pero el solamente me miro con la ceja arqueada.
-Soy Lucas, no Luciano. Y tu no vas a ninguna parte. Te quedarás conmigo y yo te ayudare en lo que pueda. ¿Que se te ofrece cariño? -su tono de voz es elegante y se escucha en el un tono italiano que no había notado antes.
-Solamente quiero saber donde estoy, ¿puedes decírmelo? -soné algo desesperada. Pero me urgía saber en donde diablos me encontraba.
-Estas en Oz. La gran tierra de Oz. Esta es la tierra mágica. Y déjame decirte.....¡¡Bienvenida!! Este lugar es genial, te lo aseguro. Si buscas en donde vivir, puedes quedarte conmigo el tiempo que quieras dulzura. Tu eres bienvenida.
-¿Oz? Pero como es que estaba yo en un globo y fui arrastrada a un tornado, me di un golpe en la cabeza, me desmaye y aparecí aquí. ¿Como explicas eso? -comencé a hacer gestos con las manos rápidamente y el me miraba mientras me movía de un lado a otro.
-Así se llega aquí. Por medio del tornado, si eres arrastrado en el, estas dentro. Bienvenida, de nuevo te lo digo. ¡Te quedarás aquí por siempre!
 -¿De verdad? -pregunte ilusionada. No era lo que esperaba, quedarme en una tierra desconocida y mágica, con un desconocido. Pero prefería esto a volver a el orfanato en Texas.
-Si. Ahora, te enseñare todo el lugar, ¿deacuerdo? -me pregunto con un tono seductor. Yo asentí. El paro en seco y me miro expectante.
-¿Que haces?
-Tengo que ayudarte con esa herida que tienes en la cabeza. Vendrás a mi casa. Vamos -su voz sonaba sería ahora. Yo asentí y comencé a caminar, pero un mareo me llego, pero lo simule. Di unos 3 pasos más cuando siento unos brazos alrededor de mis piernas, que me cargaron. Mire arriba, y me encontré con el rostro de Lucas muy cerca del mío. El me sonrió.
-No creas que te dejare andar caminando con esa herida en tu cabeza. Yo te llevare -dijo. Iba a protestar, pero mejor me quede callada. No quería protestar. Si no me podría doler aún más la cabeza.
*****
-¿Mejor? -me pregunto mientras se sentaba a mi lado en el sillón negro de su casa. Era una casa acogedora, era pequeña, y se encontraba un poco después del bosque. Al lado había un lago gigante y valles hermosos.
-Si, mucho mejor. Gracias Luck -me mostré los más sincera y agradecida que pude sonar. El al escuchar el apodo que le puse sonrió y agachó la mirada.
-No hay de que -respondió con la cabeza agachada. Después levantó la mirada y se recargó en el respaldo del sillón-. Y cuentame de ti, ¿si?
-¿Que quieres que te cuente?
-No lo se, algo sobre ti.
-Bueno, sólo quiero decirte que nunca le e contado mi vida a nadie, por lo que no se si después de decírtela sigas tan cómodo conmigo en tu casa -dije de manera triste. No quería hablarle de mi vida, no me gustaba hablar de ello. Pero sentía la necesidad de contarle la verdad a el.
-¿Porque lo dices? De igual manera no te dejare sola en este lugar cariño, entérate de eso -sonaba interesado y sincero. Yo me sonroje al escuchar lo de "cariño".
-Bien. Pues yo soy huérfana, mis padres me abandonaron cuando era bebe. Me dejaron en el orfanato de Texas. Ahí me criaron hasta los 5 años, pues un día ocurrió un accidente, en el que murieron todas las señoritas del edificio, junto con los demás niños sin padres. Yo sobreviví, gracias a que Charlie, una amiga de la infancia, me había invitado a su casa, me la pase bien ese día con ella. Pero cuando volví a mi hogar en la noche, todo estaba derrumbado, el edificio se había caído, y mato a todos- se me empezaron a cristalizar los ojos-, me quede yo sola. Después de eso no sabía que hacer, me moriría de hambre. Pero una vez, vi como un hombre se había llevado un trozo de pan de una tienda, lo había robado, y no lo vieron; yo seguí el ejemplo del hombre -ahora las lágrimas resbalaban por mis mejillas-. Me convertí en ladrona, e pasado estos últimos 12 años robando, para poder vivir. Vivía en una pequeña cabaña abandonada que estaba en el pueblo de Fulton, en Texas. Siempre robaba en la misma tienda, la de Emily Rose, una chica también huérfana pero muy cruel. Ella me hacia la vida imposible, me golpeaba, yo no sabía porque, pero antes de llegar aquí, ella me estaba persiguiendo, y me dijo la razón -mi voz era apenas audible con todos mis sollozos y mi cabeza gacha-. Según ella, yo le robaba a sus pretendientes cuando estaba apunto de casarse o dar un paso más adelante con su pareja, pero entonces ellos me veían, y ella decía que ellos quedaban maravillados con mi actitud tan vulnerable. Pero yo no lo hacía a propósito. Ella me a hecho daño durante 5 años, desde que yo tenía 12. Y siempre quise salir de Texas, y lo logre. Ahora estoy aquí, contigo - seque mis lágrimas con mis manos y me levanté del sillón-. De seguro ahora no quieras verme más aquí en tu casa, y yo lo entiendo Luck. ¿Quien diablos quiere a una chica fea, torpe y con un feo pasado? -mi voz sonaba débil. Yo seguía con la mirada en el suelo- Así que te dejare en paz, fue muy lindo conocerte. Nunca había tenido a alguien como tu, dispuesto a escucharme y a ayudarme. Adiós Lucas.
Sorbí mi nariz y levanté mi mirada. Lucas seguía sentado en el sillón, mirándome, con una expresión que me asusto, parecía molesto. Sabía que el no me quería ahora cercas, por lo que me di media vuelta y camine hasta la puerta. Una vez que estibe enfrente de esta, tome la manija redonda y dorada, para abrir la puerta. Pero sentí unas manos en mi cintura y una respiración en mi nuca.
-Yo no dije que te quería lejos -me susurro la ronca voz del moreno-. No me interesa lo que hallas hecho, no te dejare sola.
-Pero parecías molesto -exclame débilmente. El me giro, de forma que quedo el enfrente mío, sin soltarme de la cintura. El me estaba viendo a los ojos.
-Si, lo estaba. Pero no contigo. Lo estaba con la chica esa que te hacia daño. ¿Como pudo hacerle daño a una indefensa persona como tu? Ella es una arpía -dijo en tono molesto. Yo abrí mi boca por la respuesta de el. Me quede muda, el era muy tierno.
Sin previó aviso el se abalanzo sobre mi, y me dio un fuerte abrazo. Apretó su cuerpo más al mío, mientras me tomaba de la cintura.
-Yo no dejare que sufras más cariño. Estarás bien mientras estés conmigo-me susurro dulcemente en el oído. 
Primero: Elejiste a Robbie    Otro de mis grandes amores. Segundo: Siempre ame como escribes, haces unos capítulos larguísimos y no tienes CASi ninguna falta, algunas pero que no son muy notables y les resto importancia. Bueno esta de más decir que tu ficha esta aceptada y que suerte honey.
Jajaja ya veo que tenemos en común a muchos como nuestros amores xD 
Jejeje gracias, de hecho, me cuesta hacer los CAP así de largos, pero vale la pena un sacrificio, o no? De hecho es lo que digo, nadie es perfecto y por lo tanto todos tenemos errores. Hay muchas personas que suelen decir "Wow tu escritura es perfecta y no tienes ningún error..." Mentira!! Te agradezco tu sinceridad linda. Yo se que cometo muchos errores, por lo que no voy a llevarte la contra. No soy de esas personas ñ.ñ
Gracias por aceptar la ficha amore, si, necesitare suerte, mucha suerte >.<

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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por glacier. el Dom 23 Mar 2014, 5:08 pm

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Katheryne & Nate



Katheryne | Nate
Alexandra Daddario | Logan Lerman
La loca y rara | El tímido corredor
Escrito 1(?):

The Gates of Hell

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
En la penumbra de la media noche, Natasha Followay continuaba recostada boca arriba mirando al cielo, y sin pensar nada en concreto; su cerebro se revolvía y revolvía una y otra vez sin encontrarle un sentido coherente a algo. El cabello rubio y corto se le pegaba a la nuca por el sudor que emanaba de su cuerpo, aún no lograba acostumbrarse al extremista calor que allí hacía, y sí que hacía calor, independientemente de que estuviesen en la mitad de junio, el mes más caluroso. Pero es que todo ahí le resultaba... desproporcionado.
Desesperada y frustrada de todo, decidió por fin ir a decirle la vedad que tanto le mortificaba cada día desde el momento en el que ocurrió. Se levantó tambaleándose de la roca no tan incómoda en la que estaba y se dirigió directamente y sin ningún titubeo o cuestión hasta donde sabía que se encontraría a Logan. En verdad esperaba que la perdonase, había sido culpa suya, pero, a pesar de eso no era tan culpable... ¿Verdad que no?
Por la noche, el pueblo Centralia resultaba incluso más aterrador, con sus casas y edificios abandonados, se encontraba sola, completamente, era lo único que le faltaba para morirse justo ahí. Aceleró el paso al darse cuenta de eso e intentando no ser asustada por su propia imaginación macabra al par que su corazón...Tuvo un presentimiento extraño y paró en seco, dejando que el sudor le recorriera la espina dorsal. Giró la cabeza lentamente hacia la derecha para así observar algo que llamó su atención, se estremeció al ver a Logan observándola fijamente desde las sombras.
-¿Logan?-dijo Natsh en voz baja sólo para asegurase que aún podía articular palabras.
-Estoy aquí- respondió él, echando una ojeada rápida hacia atrás.
Ella suspiró aliviada acercándosela lentamente para no tropezar con lo que fuese.
Logan blandió su linterna que llevaba a todas partes, y Natasha no pudo estar más agradecida por aquello. ¿Cómo es que había estado tan tranquila hace unos minutos en aquella oscuridad ensombrecedora?
-Dime, Natsh, ¿qué hacías aquí?-inquirió Logan tranquilamente, mirándole.
Natasha le observó intentar encontrar torpemente el botón de encendido de la linterna de mano.
-Déjame a mí- se ofreció.
-No. Yo puedo.
Click.
La luz lechosa le iluminó el rostro a la rubia haciendo que sus pupilas se dilataran obligándola caer hacia atrás.
-Mierda- maldijo.
Logan apartó la linterna  rápidamente poniéndola en el piso y mostrándose repentinamente enojado, se incorporó e intentó ayudar a Natsh a levantarse, pero ésta ya se encontraba de nuevo parada frente a el con una ceja arqueada, al mismo tiempo que él se sacudía la ropa y tomaba la linterna del suelo.
-Está bien. 
-Perdón por lo de la luz.
-No importa- masculló Natasha mucho más tranquila con él a su lado siguiéndole por el sendero de piedras, hojas y tierra apestosa.
-¿Qué hacías aquí? -repitió Logan detrás de ella, impaciente.
Natasha suspiró, cerró sus ojos, tomó a Logan de la mano dejando que  sus dedos se entrelazaran con los de él y le quedó más que claro que ya era hora de decirle la verdad, la verdad sobre todo aquello.
-Logan, yo...-balbuceó-, yo...
Pero fue  interrumpida por la mano de él apretándole los labios con demasiada fuerza, y la miró a los ojos penetrándola por completo.
-No lo quiero escuchar,  no ahora, por favor no, Natasha.
Algo dentro de ella se rompió en miles de pedacitos diminutos incapaces de volver a unirse al escuchar su nombre completo salir de la boca de Logan, el nunca la había vuelto a llamar así desde que se conocían, sabía que resultaba absurdo sentirse mal por ello ya que era el único que no la llamaba por su nombre, pero así era, tal vez a veces era inevitable sentirse de cierta manera. 
De pronto fue distraída por un sonido burdo e inhumano, como de algo parecido al vidrio rompiéndose pero mucho más fuerte y perturbador retumbó detrás de ambos, el pánico frecuente que experimentaba nuevamente la asaltó. Miró inquisitiva a Logan, y supo que él también había escuchado aquello. 
Lo que más temían ambos se acercaba, y rápido, las puertas del infierno comenzaban a abrirse y no habría escapatoria en ésta ocasión. El infierno los pedía de regreso.


 
Otro(?):

Sally Lambert era, en aquellos momentos invisible, y su voz carecía de sonido. La dulce viejecilla se encontraba en el rincón de el callejón estrecho completamente inmóvil y sin habla. Y se preguntó por qué no habría esperado hasta el día siguiente para encontrar las llaves de su neon, que no era muy valioso. De todas formas ya quería cambiarlo por uno nuevo.

-Su nombre- escupió nuevamente el chico alto parado frente a ella.

La anciana tartamudeó torpemente deseando retroceder el tiempo.

Pero esta vez el chico no fue tan paciente con la anciana; de un puñetazo en la cara la dejó en el piso casi del otro extremo del lugar, pero no fue lo suficientemente fuerte para dejarla noqueada, o matarla. Mucha sangre emanaba de la boca de Sally, pero nuevamente el golpe la había dejado justo para que pudiera hablar.

El chico se acerco lentamente hacía donde ella se encontraba y sonrió. No era una sonrisa real, estaba llena de oscuridad y no era porqué le diera sombra en la cara, si no porqué era retorcida, macabra y llena de placer. Inclinó la cabeza un poco colocándose en cuclillas frente a ella y por enésima vez dijo.

-Su nombre.

La anciana sollozaba e intentaba hablar una y otra vez pero su propia sangre la estaba ahogando. Tragó y por fin respondió.

-Sé quien eres.

-¿Si?- su sonrisa se volvió más amplia.

-Tú...tú... monstruo.

Y el ruloso se echó a reír con ganas, levantando la cabeza al cielo y riendo, entonces Sally pudo ver el color de sus ojos; un verde esmeralda muy brillante y de alguna manera llenos de frialdad y dolor, hermoso. Justo para comprobar sus sospechas.

-Dígame, Sally, querida, ¿dónde está?

-Nunca. Moriré con el secreto.

Dejó de reír repentinamente y asintió pensativo. Eran tan parecidos.

-Bien. No le rogaré más, Sally.

Lambert sintió como un escalofrió le atravesaba la espina dorsal y supo que iba a morir, justo ahí, justo ahora, sin más ni menos.

-Que Dios la lleve, Sally Lambert. O debería decir Amalea Bastian.
Se encogió de hombros mostrando su indiferencia, le sonrió una vez más para la anciana sacando un cuchillo afilado de su bolsillo trasero le besó la punta  a éste y se lo enterró justo en el corazón. La sangre emanó de la herida y ahora la anciana estaba casi por completo cubierta por su sangre.
Vida por vida. Pensó.

Otro crimen perfecto por sus manos pasó, nadie sabría nada, nunca lo atraparían. Nunca lo descubren.
Pero allí estaba ella, observando atentamente desde la ventana del tercer piso, la sombra la cubría casi por completo. Casi. Y entonces él levantó la mirada, viéndola. Y por un segundo sus miradas chocaron; verde con gris. La historia comenzó.
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por Invitado el Dom 23 Mar 2014, 5:22 pm

¡AUDICIONEN!
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 5:32 pm

Alice. escribió:
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Katheryne | Nate
Alexandra Daddario | Logan Lerman
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Escrito 1(?):

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En la penumbra de la media noche, Natasha Followay continuaba recostada boca arriba mirando al cielo, y sin pensar nada en concreto; su cerebro se revolvía y revolvía una y otra vez sin encontrarle un sentido coherente a algo. El cabello rubio y corto se le pegaba a la nuca por el sudor que emanaba de su cuerpo, aún no lograba acostumbrarse al extremista calor que allí hacía, y sí que hacía calor, independientemente de que estuviesen en la mitad de junio, el mes más caluroso. Pero es que todo ahí le resultaba... desproporcionado.
Desesperada y frustrada de todo, decidió por fin ir a decirle la vedad que tanto le mortificaba cada día desde el momento en el que ocurrió. Se levantó tambaleándose de la roca no tan incómoda en la que estaba y se dirigió directamente y sin ningún titubeo o cuestión hasta donde sabía que se encontraría a Logan. En verdad esperaba que la perdonase, había sido culpa suya, pero, a pesar de eso no era tan culpable... ¿Verdad que no?
Por la noche, el pueblo Centralia resultaba incluso más aterrador, con sus casas y edificios abandonados, se encontraba sola, completamente, era lo único que le faltaba para morirse justo ahí. Aceleró el paso al darse cuenta de eso e intentando no ser asustada por su propia imaginación macabra al par que su corazón...Tuvo un presentimiento extraño y paró en seco, dejando que el sudor le recorriera la espina dorsal. Giró la cabeza lentamente hacia la derecha para así observar algo que llamó su atención, se estremeció al ver a Logan observándola fijamente desde las sombras.
-¿Logan?-dijo Natsh en voz baja sólo para asegurase que aún podía articular palabras.
-Estoy aquí- respondió él, echando una ojeada rápida hacia atrás.
Ella suspiró aliviada acercándosela lentamente para no tropezar con lo que fuese.
Logan blandió su linterna que llevaba a todas partes, y Natasha no pudo estar más agradecida por aquello. ¿Cómo es que había estado tan tranquila hace unos minutos en aquella oscuridad ensombrecedora?
-Dime, Natsh, ¿qué hacías aquí?-inquirió Logan tranquilamente, mirándole.
Natasha le observó intentar encontrar torpemente el botón de encendido de la linterna de mano.
-Déjame a mí- se ofreció.
-No. Yo puedo.
Click.
La luz lechosa le iluminó el rostro a la rubia haciendo que sus pupilas se dilataran obligándola caer hacia atrás.
-Mierda- maldijo.
Logan apartó la linterna  rápidamente poniéndola en el piso y mostrándose repentinamente enojado, se incorporó e intentó ayudar a Natsh a levantarse, pero ésta ya se encontraba de nuevo parada frente a el con una ceja arqueada, al mismo tiempo que él se sacudía la ropa y tomaba la linterna del suelo.
-Está bien. 
-Perdón por lo de la luz.
-No importa- masculló Natasha mucho más tranquila con él a su lado siguiéndole por el sendero de piedras, hojas y tierra apestosa.
-¿Qué hacías aquí? -repitió Logan detrás de ella, impaciente.
Natasha suspiró, cerró sus ojos, tomó a Logan de la mano dejando que  sus dedos se entrelazaran con los de él y le quedó más que claro que ya era hora de decirle la verdad, la verdad sobre todo aquello.
-Logan, yo...-balbuceó-, yo...
Pero fue  interrumpida por la mano de él apretándole los labios con demasiada fuerza, y la miró a los ojos penetrándola por completo.
-No lo quiero escuchar,  no ahora, por favor no, Natasha.
Algo dentro de ella se rompió en miles de pedacitos diminutos incapaces de volver a unirse al escuchar su nombre completo salir de la boca de Logan, el nunca la había vuelto a llamar así desde que se conocían, sabía que resultaba absurdo sentirse mal por ello ya que era el único que no la llamaba por su nombre, pero así era, tal vez a veces era inevitable sentirse de cierta manera. 
De pronto fue distraída por un sonido burdo e inhumano, como de algo parecido al vidrio rompiéndose pero mucho más fuerte y perturbador retumbó detrás de ambos, el pánico frecuente que experimentaba nuevamente la asaltó. Miró inquisitiva a Logan, y supo que él también había escuchado aquello. 
Lo que más temían ambos se acercaba, y rápido, las puertas del infierno comenzaban a abrirse y no habría escapatoria en ésta ocasión. El infierno los pedía de regreso.


 
Otro(?):

Sally Lambert era, en aquellos momentos invisible, y su voz carecía de sonido. La dulce viejecilla se encontraba en el rincón de el callejón estrecho completamente inmóvil y sin habla. Y se preguntó por qué no habría esperado hasta el día siguiente para encontrar las llaves de su neon, que no era muy valioso. De todas formas ya quería cambiarlo por uno nuevo.

-Su nombre- escupió nuevamente el chico alto parado frente a ella.

La anciana tartamudeó torpemente deseando retroceder el tiempo.

Pero esta vez el chico no fue tan paciente con la anciana; de un puñetazo en la cara la dejó en el piso casi del otro extremo del lugar, pero no fue lo suficientemente fuerte para dejarla noqueada, o matarla. Mucha sangre emanaba de la boca de Sally, pero nuevamente el golpe la había dejado justo para que pudiera hablar.

El chico se acerco lentamente hacía donde ella se encontraba y sonrió. No era una sonrisa real, estaba llena de oscuridad y no era porqué le diera sombra en la cara, si no porqué era retorcida, macabra y llena de placer. Inclinó la cabeza un poco colocándose en cuclillas frente a ella y por enésima vez dijo.

-Su nombre.

La anciana sollozaba e intentaba hablar una y otra vez pero su propia sangre la estaba ahogando. Tragó y por fin respondió.

-Sé quien eres.

-¿Si?- su sonrisa se volvió más amplia.

-Tú...tú... monstruo.

Y el ruloso se echó a reír con ganas, levantando la cabeza al cielo y riendo, entonces Sally pudo ver el color de sus ojos; un verde esmeralda muy brillante y de alguna manera llenos de frialdad y dolor, hermoso. Justo para comprobar sus sospechas.

-Dígame, Sally, querida, ¿dónde está?

-Nunca. Moriré con el secreto.

Dejó de reír repentinamente y asintió pensativo. Eran tan parecidos.

-Bien. No le rogaré más, Sally.

Lambert sintió como un escalofrió le atravesaba la espina dorsal y supo que iba a morir, justo ahí, justo ahora, sin más ni menos.

-Que Dios la lleve, Sally Lambert. O debería decir Amalea Bastian.
Se encogió de hombros mostrando su indiferencia, le sonrió una vez más para la anciana sacando un cuchillo afilado de su bolsillo trasero le besó la punta  a éste y se lo enterró justo en el corazón. La sangre emanó de la herida y ahora la anciana estaba casi por completo cubierta por su sangre.
Vida por vida. Pensó.

Otro crimen perfecto por sus manos pasó, nadie sabría nada, nunca lo atraparían. Nunca lo descubren.
Pero allí estaba ella, observando atentamente desde la ventana del tercer piso, la sombra la cubría casi por completo. Casi. Y entonces él levantó la mirada, viéndola. Y por un segundo sus miradas chocaron; verde con gris. La historia comenzó.
Honey, de verdad que ame tu ficha. Usaste a mi boy lover y a mi girl lover (? ue. Ame tus escritos completamente. Tienen unos errores, pero son tan ingnisificantes que casi ni los note. soooo suerte honey :) beso!
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por glacier. el Dom 23 Mar 2014, 5:50 pm

Jennifer-Lawrence-Love escribió:
Honey, de verdad que ame tu ficha. Usaste a mi boy lover y a mi girl lover (? ue. Ame tus escritos completamente. Tienen unos errores, pero son tan ingnisificantes que casi ni los note. soooo suerte honey :) beso!

Gracias<3! bueno, so espero los resultados, cariño. Cuídate. xxx
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 8:26 pm

Somewhone? :c
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por Frey. el Dom 23 Mar 2014, 8:42 pm

Lucy Glaslow | Isaac Lahey





 Representantes: Zooey Descahnel & Daniel Sharman

 Rol: La "lider" | El corredor
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Se ve super cool:):
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

Mensaje por holmes. el Dom 23 Mar 2014, 8:56 pm

Frey. escribió:
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 Representantes: Zooey Descahnel & Daniel Sharman

 Rol: La "lider" | El corredor
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Se ve super cool:
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Me encanto tu ficha, maybe el rol de la chica tengamos que ajustarlo, pero no ahora. Me gusta mucho como escribes, sooo tu ficha esta aceptada :) beso!
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Re: The Maze Runner | n.c | auidiciones c. RESULTADOS!

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