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You can't tell me what i do.

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You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 6:57 pm

You can't tell me what i do.

En esta galería pondré mis capítulos en general, por favor, no comentar. 
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:05 pm

Sexto Sentido

Abrí los ojos como si nada, no había dormido en toda la noche, ¿para qué fingir hacerlo? Los días de insomnio, provocados por unos fuertes dolores de cabeza me habían tenido despierta más de una vez. Sin contar aquellos extraños sueños que solía tener, una visión de mí misma mientras movía cosas con mis manos levantadas; a veces, mis propios pensamientos llegan a asustarme.
__ ¡Despierta señorita! __ grito mi padre, mientras golpeaba con brusquedad la puerta de mi habitación. Mi padre, un agresivo y nada paciente ex militar viudo, ese hombre tenía toda una pared llena de medallas que había recibido por parte del gobierno, en donde también se encontraban mis trofeos de campeonatos de natación.
__ ¡Ya voy! __ levantarme era la cosa más difícil para mí en el día. Observe mi habitación, era mejor que papá no entrara, él era un obsesionado con la limpieza y el orden, y mi habitación era todo lo contrario a la palabra “ordenado” 
__Te quiero a bajo en veinte.
__Sí, sí, sí. __ me quede parada un buen rato, hasta que escuche como mi padre bajaba las escaleras. Relaje mis hombros, y camine hacia el baño que se encontraba dentro de mi habitación; lo único bueno de ser la única mujer de la familia, era la absoluta privacidad que tenía. Dios bendiga  a Jake y a Jasón, que tenían que compartir un baño.
Salí del tocador envuelto en una toalla color azul marino, mi color favorito. Me quede frente al tocador, observándome. Después de unos segundos comencé a buscar la ropa que me pondría, y por buscar la ropa que me pondría, hablaba que cogí la primera blusa, pantalón y zapatos que encontrara. 
{***}

Baje las escaleras en forma espiral, y deje que mis pies me llevaran instantáneamente hacia la cocina; mis dos hermanos menores se encontraban devorando un plato con tocino y huevos fritos, junto a un vaso de zumo de naranja. En mi familia se acostumbraba a alimentarse bien, lo que significaba atiborrarse de comida todo el tiempo, cosa que no me molestaba pues siempre he sido alguien considerablemente hambrienta.
__Buenas días, gente. __camine hacia el refrigerador, y de el saque un pequeño cartón de leche, y de la estantería de madera café que se encontraba frente al frízer, saque mi cereal favorito junto a un plato. Me serví el desayuno en la mesa de granito, y me senté en una silla giratoria bastante alta, y comencé a desayunar como cualquier día normal.
__ ¿Cómo te fue en el examen de Ciencias? __la pregunta me congelo. No sabía que decir, no creo que funcionaria si le dijese: “Genial papa, saque –F”,  en esos momentos, me preguntaba seriamente ¡¿Quién rayos saca –F?! 
__ ¿Sabes, pa? Me he dado cuenta que estoy seriamente atrasada.__ salte, literalmente, de la silla. Cogí mi bolso de la silla, y corrí hacia la entrada.
__ ¡Louise! __ Su grito llego a mis oídos lo suficientemente tarde, como para que tuviera tiempo de correr. 
{***}
Cuando llegue al colegio, este estaba un poco desierto… justo como me gustaba. Tranquilo, solitario, y nada escandaloso. Camine a lo largo del césped, y me dirigí hacia la piscina de la secundaria; como capitana, tenía una copia de las llaves que abrían las puertas para entrar a la piscina, por lo que solía venir aquí todo los días.
Apenas la puerta estuvo abierta, me saque los zapatos y camine hacia la piscina, me senté en el borde y sumergí mis pies. Hacia un frio descomunal, pero esto solía relajarme todo el tiempo, el agua pasar por mis dedos, mientras me congelaban la mayoría de articulaciones. Metí mi mano dentro del agua, y comencé a moverla dentro de ella, para después sacarla y dejar que algunas gotas salieran de mi mano… y se quedaran quietas en el aire. 
__ ¿Qué rayos? __ me pregunte a mí misma. Me quede en esa posición varios segundos, hasta que escuche el estruendo de algo cayéndose, y después rompiéndose en pedazos. Alce mi vista y me encontré a un confundido chico viendo la piscina. Rubio, ojos grises, y por lo que veía, un asombroso físico.
__ ¡Qué haces aquí!- pregunte mientras me paraba, y sacudía mis pies mojados, al igual que mis manos.
__ ¿Hoy no son las prácticas para entrar al equipo de natación? __ me reí un poco, este tipo de cosas solían pasar. Era más que normal.
__Son mañana. __ indique con una sonrisa burlona en mi rostro, mientras que su rostro se volvía un tanto… rojo.
__ ¿Y tú quién eres? __ se rasco la nuca y sonrió nervioso. Me causaba una ternura impresionante que se sienta avergonzado por aquella pequeñez.
__ Louise Floirt, capitana del equipo de natación, pero puedes llamarme Lou. __su sonrisa, dios, este chico podría ser bien digno de una pasarela de moda francesa, o bien un modelo de Calvin Klein. ¿De dónde había salido aquel bombón?
__Max Irons. Futuro capitán del equipo de natación. __ me guiño el ojo. Caras vemos, corazones no sabemos.
__ ¿Enserio? __ me acerque a él, para que segundos después, se escuchara el sonido de su cuerpo impactando con el agua- Ya veremos.

{***}
¿La sala de profesores? ¿Para qué la sala de profesores? ¡Para eso existía la dirección! Déjenme decirles que me sentía absolutamente confundida, en especial, por el hecho de que nos había citado a cuarenta y dos chicos, chicos a los cuales la mayoría conocía. El rubio egocéntrico yo-seré-capitán también estaba ahí, por desgracia.
Hablaron sobre un pequeño experimento, en donde nosotros seriamos las ratas. No lo habían dicho en aquellas palabras, pero yo estaba más que segura que nosotros seriamos sus animales de laboratorio. En ese mismo instante me pregunte si ¿Ellos habrán visto lo que paso en la piscina? ¿O la vez en que tire contras los casilleros a Miranda Miller? ¿Por qué nos hacían esto? ¿Realmente nuestros padres aceptarían? 
__Uhm, nosotros aceptamos. __ ¿Qué acaba de decir la señora García?- Hace tiempo que vienen comportándose extraño y nos gustaría saber que está pasando.  
Mi cara se puso tan pálida que incluso sé que me asustaría si fuese otra persona y me estuviera observando. Mis ojos volaron hacia el rostro de mi padre, el cual estaba igual de frio y distante como solía estarlo la mayoría del tiempo; el me observo, y vi un pequeño destello de pena trapazar por su pupila, igual de rápido que una estrella fugaz. 
__ ¿Por qué haces esto? __ pregunte con rabio, cogiendo su brazo, y ganándome la mirada de la mayoría de las personas.
__ Es el gobierno querida. Hay que confiar en ellos.
Antes de si quiera pudiese decir algo, un hombre robusto y de color entro por la puerta, indicando que se hacía tarde y que ya debían irse. Y con las palabras en la boca, las lágrimas en los ojos y un adiós mudo, nos llevaron hacía varias camionetas negras, eran seis, aproximadamente. ¿Quiénes eran esas personas y por qué me pasaba esto a mí?
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:30 pm

Lost Summers

El sol estaba al tope, y su luz se reflejaba sobre la ventana de mi cuarto. Llevo media hora mirando a la ventana, pensando en la nada, o bueno, intentando pensar en la nada. Miro el reloj que está en mi aparador; aún es temprano. Y con todas mis fuerzas, me levanto sin gana alguna de la cama, y descalza, y casi congelándome, veo la fecha que marca mi calendario; ¿se podía ser menos masoquista? ¿Qué tan tonto era tener marcada la fecha de aniversario de tu ex novio que te abandono para cumplir su sueño infantil? Siempre había respetado a Zayn, a él y sus decisiones, pero él me había roto el corazón, y mi orgullo lo había cubierto con una gruesa capa de hielo.
Me puse un pantalón negro apretado, unas botas a juego, una blusa blanca, y una chaqueta de cuero de un color entre negro y azul oscuro; nunca había sido una chica sofisticada, siempre he odiado las faldas, los tacones, y el siempre estar incomoda. Simplemente nunca fue lo mío. Salí de mi cuarto, y camine hacia la cocina de mi departamento, el cual no era muy grande, pero algo era algo. Me hice algo simple, en realidad, solo tome un sorbo de leche de la caja, lo sé, lo sé, es asqueroso, pero, esa soy yo, Jane Clark.

Cerré la puerta a mis espaldas, y camine escaleras abajo, había ascensor, pero no era de mi agrado usarlo, ya que siempre estaba congestionado de gente que trabajaba incluso más temprano que yo, y estaban llegando tarde. Era un completo desastre. Llegue al living en casi cinco segundos, y salude a Christopher, el portero, un joven chico de solo 25 años. Me fui a pie hacia mi trabajo, no quedaba lejos, y realmente era una mala conductora. Trabajo desde hace un año en un hotel que queda a cuatro cuadras de mi departamento, no hago la gran cosa realmente, simplemente atiendo a las personas en el bar del lugar, y, cuando está libre y no hay nadie, me pongo a limpiar mientras bebo un poco de vodka. El bar está abierto desde la mañana ya que, por desgracia, también se desayuna, almuerza, y cena ahí, y, cuando el reloj da las 10:00 pm, se vuelve en un bar con todo el aspecto de un pub.

__Hola Karla__ Saludo a la gerente, mientras dejo mi mochila en el suelo. Aún falta media hora para que el lugar abra, y tenemos que arreglar las cosas. 

__Tu turno se alargó, tienes que quedarte hasta las 6:00 pm__ Se dio vuelta en sus talones, y siguió su camino.

 __ Alguien despertó de mal humor…__ Dije en voz baja mientras limpiaba las mesas.



El día estaba siendo un poco atareado, era verano, y miles de personas de diferentes lugares venían a la ciudad, a pasar sus vacaciones de verano aquí. Había muchos niños, demasiados, correteando y jugando por todos lados, me hacían el trabajo más difícil de lo que ya era, ¡casi me hacen romper un vaso! Tal vez, si sus padres no los criaran como niños mimados, no serían así.

 __ ¡Ya llegamos, ya llegamos! __ Pare en seco. Esa… esa voz. Miles de recuerdos pasaron por mis ojos.

Caminaba con tranquilidad sobre la arena, mientras comía un helado. El sol era fuerte, nunca lo olvidaría, nunca.

__ ¡Cuidado! __ escuche gritar a una voz infantil, y después sentí el fuerte impacto de un balón de voleibol en mi cabeza.

__ Lo siento tanto, no fue mi intención __ Parecía que había visto un ángel, de ojos castaños, de cabello negro, y de piel ligeramente bronceada. 

__ No hay problema __ El me ayudo a levantar de la arena, y yo la sacudí de mi vestido, ocultando la sonrisa tonta de mi rostro.

__ Soy Zayn __ Me saludo. Él estaba tan nervioso como yo.

__ Soy Jane, un gusto.

__ No puede ser __ Corrí a la cocina, con el pecho agitado, las manos sudando, y las lágrimas queriendo salir. Me repetía en mi mente, que de seguro era solo mi imaginación, no podía ser el primo de Zayn, ¿o sí?

__ ¿Estás bien Jane? __ Me pregunto Rebecca, posando su mano en mi espalda, y sobresaltándome un poco.

__ No te preocupes, todo está bien __ En realidad, esas palabras iban más para mí, que para que mi amiga. 

__ ¿Segura? __ Rebecca siempre había sido lo suficientemente intuitiva como para darse cuenta cuando las cosas no estaban bien, y la mayoría del tiempo era difícil engañarla. 

__ Completamente__ Me puse erguida, y fingí una buena sonrisa, me di la vuelta y volví a mi trabajo.

Camine a la mesa más cercana, normalmente yo no las elegía, simplemente caminaba a la que se me estuviera más cerca, ¡ni siquiera veía quienes eran los clientes! Normalmente siempre eran chicos rubios de lindo bronceado que venían a vacacionar aquí, y había tenido la suerte de tener el número de más de uno, y después tener una cita sin rumbo.

__ Buenos días, soy Jane, y hoy seré su camarera__ Alcé la vista, y sonreí; entonces, lo vi, él estaba tan sorprendido y anonado como yo. No había venido solo, estaba conjunto a una despampanante rubia, y con su ya no tan pequeño primo Matt.

 __ No necesito saber tu nombre. Solo quiero que me atiendas, camarera__ Intente no torcer los ojos, y golpear a la chica.

__ Retrasada…__ Susurro el chico de 16 años, y yo me mordí el labio para no reírme; Zayn, además de mí, fue el único que se dio cuenta de la pequeña burla, y lo miro mal.

__ Y dime linda, ¿Qué tengo que hacer para conseguir tu número telefónico? __ Matt sonrió coqueto. Sentí el calor en mis mejillas, y pude, incluso yo, ver como abría los ojos sorprendida. 

__ ¿Te das cuenta que soy seis años mayor que tú? __ Él sonrió, de nuevo. Definitivamente aquel chico coqueto, no era el mismo niño de 10 años que conocía, había crecido, y se había vuelto todo un galán.

 __ Me gustan las mujeres mayores.

__ ¡Matt basta! La estas poniendo incomoda__ Por un segundo tuve la pequeña esperanza de que su mandíbula apretada, y sus nudillos blancos, significaran que estaba celoso, pero tal vez hasta me esté equivocando.

__ Lo que sea. Quiero unos ravioles con ensalada__ Hablo fastidiada la rubia mientras tiraba su menú en la mesa. Esta chica me estaba empezando a hartar.

__ Valerie, por favor…__ Zayn intento cogerle la mano, pero ella se la rechazo. 

__ ¿Algo más? __ Interrumpí su escena de amor-odio. 

__ Lo dije desde un principio, tu número telefónico __ El castaño alzo los hombros, y se acomodó en su silla. 

__ No pienso dártelo__ Dije sin despegar mi mirada de la pequeña libreta.

__ Entonces quiero una hamburguesa. 

__ ¿Qué desea usted? __ Le pregunte a Zayn, tampoco sin despegar mi mirada de la libreta, fingiendo escribir algo.

__ Lo mismo que el pequeño__ Mire de reojo como Matt torcía los ojos, y se cruzaba de brazos.

 __ Se las traigo en unos momentos__ Me di vuelta, suspire de una forma profunda, y camine a la cocina.

Hoy iba a ser un día muy largo…



Camine por la recepción, había terminado mi turno y ya era hora de ir a casa, al fin. A penas salí del lugar, una mano gruesa y un tanto brusca me agarro del antebrazo. Me sobresalte, y comencé a girar con un poco de miedo; deje salir un suspiro de tranquilidad, no era un ladrón, solo era Zayn… espera, ¿Zayn? 

__ ¿Cumpliste tus sueños? __ Pregunte con amargura en mi voz.

__ Solo me faltas tú __ Trague saliva con nerviosismo__ Te he extrañado.

__ No entiendo porque me hace esto. Se supone que ya te olvide__ Estaba a punto de quebrarme en aquel lugar, y mi voz ya lo había hecho.

__ No, no me has olvidado, yo lo sé__ Su voz se escuchaba dolida, y su mirada era triste; tenía razón, mucha razón, nunca pude superarlo y tal vez nunca lo haga. Me apego a él, cogiéndome de la cintura, y sonriéndome con dulzura.

__ Tienes novia__ Le recordé intentando alejarme de él, pero me agarro más fuerte.

__ ¿Y eso qué? __ Sentí un dolor en mi pecho, él no me amaba, nunca lo hizo, solo era el plato de segunda mano. Siempre lo fui, y empecé a entenderlo después de tanto.

__ No has madurado para nada, Zayn. Sigues siendo el mismo imbécil de aquel verano__ Logre alejarme por completo de él, mientras lo miraba con decepción.
Invitado



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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:33 pm

Back To That Summer

__ Lately, I've been, I've been losing sleep, dreaming about the things that we could be __ A pesar de cantar bastante mal, Rebecca Dee, lo hacía a todo pulmón. Las burlas no eran algo que sinceramente le afectaran mucho. 

El puente de san francisco estaba sobre ellos, y el viento entraba por la ventana, era tan fuerte, que los aullidos de Rebecca no se escuchaban; aquella castaña sí que había extrañado ese lugar. Se había ido hace unos dos meses a Francia, y había pasado unas lindas vacaciones junto a su novio, pero era tiempo de volver, en especial, porque el año nuevo se acercaba, y faltaban pocos días para él.

__ Fueron unas buenas vacaciones__ La mano de Jackson se posó en su pierna, y Rebecca le sonrió dulcemente.

Su sonrisa, su rostro, cualquier persona intuitiva podría decir que ella se sentía culpable, lo hacía, su mente no le mentía. Se sentía una de las basuras más grandes del mundo. ¿Cómo podía engañar a alguien que la ama tanto? Y, por más extraño que suene, ella tampoco lo sabía. A veces había que amar lo que te hace bien, o bueno, eso era lo que se repetía constantemente. 

__ Lo sé, amor__ El semáforo estaba en rojo, así que se inclinó, y planteo un beso en sus labios, un beso que le trajo cosquilleos en su estómago, un beso que la hizo sentir feliz… y mucho más culpable. 

El teléfono de Rebecca sonó en su bolsillo, y eso la helo. ¿Se había enterado tan rápido de su llegada? Gracias a dios, no era él.

__ No tienes idea de cuánto te extrañe __ Su voz fue rápida, y llevaba consigo aquel acento inconfundible en su voz. No tenía idea de cómo sabía que había llegado ya. Se rio un poco.

__ Hola Rebecca, ¿Cómo te fue en el viaje? __ intento imitar su acento, pero no lo logro, ni en lo más mínimo. Jackson la miraba raro, y por su expresión, de seguro se preguntaba quién era con quien hablaba; Jackson era una de las personas más celosas y controladoras que Becca había conocido.

“Romina” susurro en palabras mudas, e Jackson se relajó notoriamente, mientras asentía y ponía su mirada de nuevo hacia la carretera, con una sonrisa un tanto falsa, al parecer de Rebecca.

__ Lo que sea. La familia de Liz va a organizar una fiesta de año nuevo, y todos estamos invitados a la fiesta__ Rebecca casi pudo escuchar su sonrisa, y como alzaba los hombros.

__ Se mas especifica__ Ella se hundía cada vez más en el sillón.

__ Vas a ir quieras o no.

Xoxo

__ ¿Sabes que realmente no tenemos que ir, verdad? __ Jackson la tomo de la mano mientras bajaban las escaleras del edificio; había sido un buen día para que el ascensor se dañara. 

__ Lo sé, Jackson. Pero realmente quiero ver a todos mis amigos__ A penas estuvieron en el suelo del living, se colgó en su cuello, y pegó sus cabezas, casi rosando sus labios__ Por favoooooooor.

A mala gana, y con el ceño fruncido, Jackson acepto ir, mientras Becca casi saltaba de la felicidad, sin saber que aquella noche iba a ser un poco… incomoda. 

Xoxo

El viaje en el auto había sido silencioso, algo poco común si es que hablamos de Rebecca; estaba preocupada, aquel sentimiento inundaba cada vez más, casi ahogándola en sus problemas. ¿Estará allá? ¿Se acercara a nosotros? ¿Ira con su novia? Una, dos, tres, mil preguntas se avecinaban cada segundo a su mente, dejándola sin tranquilidad alguna, mientras movía sus dedos de arriba abajo. Jackson se estaba dando cuenta, a veces Becca era demasiado obvia en ese sentido. 

Antes de que si quiera el pudiese preguntar, llegaron a la casa de Lizzie. Se bajaron del auto, y caminaron por el pequeño senderó de la casa de Lizzie, y miles de recuerdos se asomaron por sus ojos; se sentía en casa. Toco la puerta, y lo observo, con sus verdes ojos y su cabellera castaña. No ha cambiado nada, pensó Becca sonriendo.

__ ¡Becky! __ Casi, por un instante, Rebecca pensó que Peter se tiraría sobre ella, pero no paso, ya que incluso la mirada de Jackson, le dio terror.

__ ¡Peter! __ A pesar de ello, a pesar de la profunda mirada de celos de su novio, Rebecca abrazo con fuerza a Peter; no lo había visto hace casi un año y no pensaba dejar que los celos de su novio le impidieran, si quiera, abrazarlo.

__ Hola, soy Jackson. El novio de Rebecca__ Sonrisa torcida, y mandíbula apretada. Becca torció los ojos.

__ Soy Peter, y soy… Peter__ Se dieron la mano, y la tensión siguió en el aire__ Oh, lo siento. Pasen.

Camino por la casa, y vio a cada una de las caras que estaban ahí, todas tan conocidas para ella; estaba Lexie, Benjamin, Romina, y el… estaba el, sentado en un rincón, hablando con su novia; sintió su mirada, su profunda mirada dirigiéndose cada vez más hacia ella. Lo vio pararse, y acercarse conjunto a Cassie, su novia, y se sonrieron. 

__ Es un gusto volver a verte, Rebecca.
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:38 pm

E L I T E

El despertador de Jane sonó, lo cual le obligo a levantarse de su cómoda cama, a regañadientes. Camino con lentitud hacia lo que era el tocador de su cuarto; las paredes eran blancas, y el granito adornaba gran parte del baño de Jane. Soltó un pequeño gruñido, su cabello era un desastre; definitivamente no volvería a dormir con el cabello húmedo, había aprendido la lección. Intento, de todas las formas posibles, arreglar su larga cabellera castaña, pero no logro nada; al final, se dio por vencida, y opto por recoger su cabellera en una coleta alta.
Aun en pijama, J.J salió del su baño, bajo las escaleras que conectaban el tercer piso con el segundo, y después bajo las otras, que conectaban el segundo piso con el primero. Camino por el living de su casa, no había nadie, y Jane estaba más que segura de ello. Empujo la puerta de la cocina, y se dirigió hacia su nevera; de ella saco un yogurt francés bajo en grasa que le había traído su madre hace un día, cuando había vuelto de Paris de hacer algunas compras en Gucci.
Volvió después de quince minutos a su recamara, abrió su ropero, y comenzó a observar con detenimiento la ropa dentro de ella. Dejo reposar en el colchón una falda color negro, bastante pequeña; una camisa color blanco ajustada al cuerpo; y sus tacones Christian Louboutin color negro, Christian Louboutin era uno de sus diseñadores favoritos.

{xoxo}


__ Linda, Jane. ¡He llegado! __ La chillona voz de su madre sonó a través del living de su mansión. Jane arrugo la nariz, y soltó un bufido; su madre estaba borracha, de nuevo.
__ Dios mamá, ¿Cuánto has bebido esta vez? __ J.J recogió entre sus brazos a su madre, que con suerte no se había caído caminando con aquello tacones de más de diez centímetros.
 __ Dos, tres, tal vez cuatro botellas de vodka… ¿o era whisky? __ Jane saco uno de los mechones de cabello de su rostro, y dejo salir de sus labios un bufido frustrado. Cuando J.J pensó que nada podía ser peor, su madre comenzó a reírse de una forma escandalosa, por lo que tuvo que coger medidas… un poco drásticas.
Entonces ella saco su parte egoísta y cruel. Con un poco de esfuerzo, arrastro a su ebria madre hacia una silla, y la dejo sentada en ella; camino hacia una de las alacenas, y de ella saco cinta de embalaje. Saco grandes tiras de la cinta,  mientras la rodeaba a su madre, dejándola atada a ella.
__ ¿Jane que haces? __ entre su delirio, Lisa se había dado cuenta de que estaba atada e incómoda. Jane la ignoro. Se acercó a ella, y saco una tira de cinta de nuevo, pero esta vez, pego en su boca el pedazo de cinta, dando por fin silencio a su hogar.
Jane miro su reloj, y se dio cuenta de que era demasiado tarde.
__ Bien mamá, me debo ir. Ya es tarde.__ J.J despego su mirada de su reloj, y le dio una sonrisa a su madre; esta estaba gritando, pero solo se escuchaban pequeños murmullos que lograban pasar atreves de la cinta.
__ No te preocupes, no estarás así todo el día. Chelsy viene a las doce. __ Grito mientras se alejaba de la cocina, salía de su casa, y entraba en su lujoso deportivo rojo. Regalo de su abuelo por sus 19 años.

{xoxo}
El camino se había vuelto un tanto… difícil, pero a pesar del tráfico J.J estaba llegando al Constance Billard en una hora predecible, predecible para J.J. Una abundante sonrisa se formó en sus labios al ver la abundante cabellera de su mejor amiga, Winter, mientras peleaba con Spike, su hermanastro. J.J se estación en la vereda de la calle, a medio metro de Spike y Winter. La castaña escuchaba la conversación mientras dejaba escapar pequeñas risitas, inaudibles ante el oído de Win y Spike. Cuando Spike se alejó junto a una sonrisa victoriosa, J.J supo que tendría que hacer su buena acción del día. Que mejor cosa que salvar a Winter de ensuciar su limpio reporte de atrasos y faltas.
__ ¿Te llevo? __ pregunto J.J después de hacer sonar su claxon. Winter subió sin ningún problema al deportivo rojo de J.J.
__ ¿Me contaras lo que sucedió? __ La castaña intento parecer indiferente, como si no hubiese escuchado nada. Winter no solía soltar las cosas tan rápido, por lo que la castaña se sorprendió un tanto cuando Winter le conto con una suma rabia en su voz lo que había sucedido.
__ Sera un imbécil y todo lo que quieras, pero no le quita lo bueno que esta.

 {xoxo}
Jane camino a lo largo de los pasillos del Constance Billard, mientras las demás chicas estaban escuchando la tediosa charla de Lesbiana McLean, o bueno, así era como la había apodado J.J. Su teléfono sonó, y Jane lo saco de su bolso, dejando al descubierto su IPhone 5s, al cual la pantalla le brillaba conjunto a: “ZM”. Jane respondió la llamada, y dirigió el teléfono a su oreja izquierda.
__ ¿Sí? __ pregunto la castaña con voz inocente.
__ ¡No tienes la menor idea de cuánto te odio! __ la voz de su primo en su oído fue tan fuerte, que tuvo que alejarlo un poco de su oído.
__ Auch. Que duro eres. __ una pequeña risa logro escapar de los labios de J.J, delatándola, a ella y su falsa inocencia.
__ ¡Un internado en Nueva Zelanda por cinco años! __ J.J seguía con el teléfono alejado de su oreja, mientras miraba para otro lado, ignorando por completo el enfado de su primo.
 __ Te visitare. Algún día. Lo prometo. __ La respiración de Zayn parecía calmarse, mas su furia seguía albergando en su cuerpo.
__ ¿Cómo lo haces? __ La rabia en la voz de Zayn era más que una prueba de que seguía enojado, pero que se las estaba guardando.
__ Tengo mis métodos. __ Jane se miró las uñas, notando que debía si o si pintárselas de otro color. Tal vez gris, pensó.
__ ¿Sabes qué? Esta conversación me esta hartando. Adiosito. __ Colgó la llamada aunque los insultos de su primo aún seguían escuchándose.
Guardo su teléfono de nuevo en su bolso. Camino al baño, habían dos, el Constance era una secundaria grande, los baños también, pero todo se llena rápido, en especial, porque él segundo baño era para los no-elite, como los apodaban en Upper East Side. Se adentró en las profundidades del lujoso baño, y se miró en el espejo, y las lágrimas picotearon en sus ojos. Se miró en el espejo, y se preguntó: ¿Por qué no puedo ser como Charlotte? ¿O como Tifanny? ¡Incluso como Rachel!  
Porque no eres perfecta, le repitió su cerebro.
Casi como en un instinto, el yogurt que J.J había tomado en la mañana, se puso en la punta de su garganta. Corrió y se agacho en la taza del inodoro, y expulso toda la poca comida que había ingerido en la mañana, y se limpió con una pequeña servilleta de estampados que la castaña siempre llevaba en su bolso. Gracias a dios que no había nadie en los pasillos . Jalo la palanca del inodoro, y se sentó en el suelo del limpio baño, y se unto un poco de antibacterial en las manos, y sin evitarlo, empezó a llorar.
Estaba rota en todos los sentidos de la palabra.
{xoxo}
El día de clases había terminado y J.J conducía en su deportivo rojo. Entonces una pequeña sonrisa satisfactoria atravesó por sus labios al ver caminar a Blaire Finlay. Al fin y al cabo, tendría con quien desquitarse. Sus llantas hicieron todo el trabajo, embarrando completamente a su mayor enemiga, y haciéndola caer en el asfalto. Había descargado toda su furia y rencor en alguien que no tenía nada que ver con sus problemas.
__ ¡Eres una maldita perra J.J! __ Jane rio un poco, la dulce y cariñosa Rachel sacaba las garras cuando tenía que ver con su mejor amiga. Con su ventana abierta, dejo salir su mano, conjunto a su dedo de en medio levantado.
__ Oh, dulce humillación. __ se susurró a sí misma, arrancando de nuevo el auto.
“Al parecer, J decidió desquitar todas sus lágrimas en la pobre y becada B. ¿Cuándo dejaras de fingir sonrisas J? tal vez tu ebria madre pueda ayudarte.” Conjunto al mensaje había dos fotos, una de su madre saliendo de su auto completamente ebria, y la otra de Jane llorando en las paredes estrechas del baño.
__ Maldita perra. 
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:40 pm

The Breakfast Club

Se miró al espejo, y sonrió con satisfacción ante su figura esbelta, tan delgada y hermosa como siempre, Jessie Mellark era la chica más linda y popular de todo el instituto, y ese rol nadie se lo quitaría; había batallado tanto con conseguir el cuerpo que tenía, con cambiar aquel nido de pájaros que antes poseía como cabello, había cambiado tanto, que nada ni nadie la bajaría de su nube de ensueño. No volvería a sufrir por nadie, ella se lo había prometido, y lo iba a cumplir.

Camino cuesta abajo por las grandes escaleras de la mansión de los Mellark, y llego a la planta baja de forma rápida, mientras maldecía en voz baja a sus tacones Christian Louboutin color negro. Cinco años y aún no se acostumbraba al intenso glamour al que era sometida por parte de su madre; cinco años y aún no se acostumbraba a ser el centro de atención; cinco años, y seguía odiando su vida. 


-Jessie, rápido, rápido. Vas a llegar tarde.- la voz de su madre inundo la cocina, en la que se encontraba Jessie comiendo unas tostada con jalea, y una vaso de chocolatada.- ¿Qué es esto?- pregunto su madre alzando el frasco de jalea.

-Comida.- le responde con ironía, para después tomar un pequeño sorbo de su chocolatada.

-¿Sabes cuantas calorías tiene eso?- Jessie asiente la cabeza; su madre se lo había repetido tantas veces, que le sorprendía no saberse toda tabla con su contenido de nutrientes, sodio, calorías, etc.- ¿entonces por la comes?
-Porque es rica.- respondió con sarcasmo y obviedad, mientras se llevaba una tostada a los labios, o por lo menos lo intentaba; la señora de Mellark le quito la tostada de las manos, cogió el plato con las demás, y las boto en el basurero.

{***}

Limpio sus manos mientras reía. Habían dejado a Winter-buenas-notas encerrada en armario del conserje. Le estaban haciendo un favor al hacerla faltar a la clase del señor Hank. Sonrió maliciosamente mientras entraba al aula de Química, y pensaba que tal vez ella se tuvo que haber encerrado, para perder la clase del señor Hank. Se abrió paso entre la mayoría de chicas que estaban cernidas sobre su mejor amigo, Jackson, Jackson Styles.

-¿Qué hiciste, Jess?- su mejor amigo le compartió la sonrisa, mientras que la mayoría de chicas suspiraban ante su atractivo, el cual después de unos años, se había vuelto algo nulo. 

-Nada que te incumba.

{***}

Las clases habían pasado tan jodidamente lentas, que cuando la campana del término de clases sonó, el cuerpo de Jessie casi salta de su lugar, pero se mantuvo quieta, perfecta, ¿Qué dirían de ella si la vieran corriendo por los pasillos como una loca desesperada? No sabía, pero la castaña estaba más que segura de que no sería absolutamente nada bueno; la gente hablaría e inventaría rumores, rumores que no tendrían nada que ver con el asunto. 

-¿Qué vas hacer este viernes, Jess?- junto a ella caminaba un chico, de nombre Max, de cabellos dorados y ojos grises; le sorprendía siquiera recordar el nombre del chico.

-Yo…- antes de que siquiera pudiera responder, su nombre fue llamado desde el altavoz, pidiéndole que vaya de urgencia-patrañas- a la oficina del director.-Lo siento, tengo que irme.- la morena le guiño el ojo, dándole una mínima y casi nula esperanza al rubio. 

Camino con cuidado de no caerse por lo alto de sus tacones, siempre sigilosa y elegante ante la mirada de cualquier entrometido que quisiera empezar un rumor, un algo, siempre era un algo. Llego a la puerta de la oficina del director, y fingió su mejor sonrisa, dando a flote su parte más falsa.

-Buenos días.-saludo mientras abría la puerta con cuidado, encontrándose con el director sentado tranquilamente en su silla giratoria.

-Buenos días, señorita Mellark.- él le sonrió, y ella le devolvió la sonrisa. Cerro con seguro la puerta, y camino hacia el director-o Greg, como le solía decir-, y se sentó en el regazo de sus piernas; a decir verdad, su director no era nada feo.

-Hola, Greg. ¿Para qué me necesitabas?- susurro la morena en su oído; si, una de las razones por la que normalmente los directivos ignoraban su comportamiento, es porque ella tenía un amorío con el director.

-Siéntate, linda.- le indico. Jessie arrugo el ceño, algo andaba muy mal, Greg nunca rechazaba una insinuación, nunca.

-¿Ocurre algo?- pregunto con suma inocencia mientras se sentaba en la silla que se encontraba frente a su escritorio.

-Si.- le respondió con un tono de seriedad, pero se relajó al sentir las caricias que ocasionaba la pierna de Jessie en su muslo; a veces ella podía ser una completa perra.  

-Una chica te vio atacar a Winter, de nuevo.-esta no era la primera vez en el que la acusaban, ni tampoco la primera en que Greg se lo decía, pero sí que era la primera vez que, al parecer, la regañaría.- Es la sexta vez que pasa, y no puedo ignorarlo, no más. Así que estas en detención.- los ojos de la morena casi se salen de orbita.

-¡¿Qué?!- grito parándose de repente, botando la silla.

-Mañana, siete am. Fin de la historia.- él le sonrió, se paró de su silla, y se acercó a la morena, y el la beso.  

-Tal vez podamos hacer algo mañana, después de tu detención.- los ojos azules de su director la observaron con dulzura. El apoyo su barbilla en el cuello de Jessie, mientras ella sentía su respiración en su parte más débil; lo estaba haciendo adrede.

-Claro.- susurro con la voz baja.

-Lo siento mucho.- se disculpó él.


-Yo también.
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:45 pm

Project: T

Mamá peleaba con Alice, mientras papá ponía, disimuladamente, unas pequeñas e inofensivas gotas de alcohol a su café de la mañana; ¿Qué hacia yo? No mucho digamos, solo estaba sentada en el comedor viendo la película que armaba mi madre y Alice. Eso era más que divertido.
Camine hacia la puerta de la casa, dejando a solas a mi madre, Alice, y a papá; si seguía escuchando su estúpida conversación llegaría más tarde de lo normal a clase, era el último día y no quería terminarlo mal en detención, para nada.
Xoxo
Camine tranquilamente por los pasillos, balanceando mis caderas de un lado otro, mientras recibía una que otra mirada de odio, y era algo entendible, era la gran Carrie White. Llegue a la clase de química, mi primera clase del día, ¿genial no? No puedo decir que me va mal, porque no me va para nada mal en la clase de química; un pequeño baile erótico puede hacer, es mucho más de lo que la mayoría piensa.
Me senté junto a un atractivo chico, de ojos azul como el mal, y de cabello negro, bueno, él se sentó a mi costado. Me miro con nerviosismo, mientras se tocaba las manos una y otra vez. Iba a invitarme a salir, lo presentía; creo que el también debería presentir que tal vez diría no. 
__ Oye, eh__ El rubio se tocó las manos varias veces, con un nerviosismo que, por alguna razón-y por primera vez-, me causó una ternura extrema. 
__ ¿Sí? __ Le respondí de forma amable. Podía ser todo, menos cruel, no a ese punto.
__ Te gustaría, bueno, em…__ Parecía rebuscar palabras, palabras que no parecía encontrar. Tenía que actuar antes de que le diera un ataque.
__ Me encantaría salir contigo __ Una sonrisa de alivio apareció en su rostro. Había hecho mi buena acción del día.
Xoxo
__ ¡White! __ Su voz, tan estresante y melodiosa a la vez; me di media vuelta, mientras veía como el gran Harry caminaba hacia mí. El maldito idiota era sexy.
__ ¿Qué quieres, Mackenzie? __ Me cruce de brazos mientras me apoyaba en mi casillero, el cual había cerrado antes de que me llamara Harry. Lo que más quería era irme, llegar, y alistarme para la cita con Ian, pero aún faltaba cuatro horas para que la jornada terminara. 
__ ¿Te he dicho lo mucho que te quiero? __ Harry intento posar su brazo en mi hombro, pero yo lo detuve antes si quiera su piel tocase la mía.
__ Te odio__ Le recalque, casi escupiendo las palabras en su rostro. Camine a su lado, y pase de largo, siguiendo con mi único camino: la cafetería. Me estaba muriendo de hambre, y Harry ya me había retrasado lo suficiente como para que mi estómago rugiese más.
__ Deberías ser más cortes, eh __ No sé cómo, pero Harry me había alcanzado, y ahora estaba a mi costado, persiguiéndome para no sé qué. Pare en secó, junto a él. 
__ ¿Qué quieres? __ Me cruce de brazos __ Hare lo que sea__ Alzo una de sus cejas__ ¡No eso!
__ ¿Qué hace cuando un chico no quiere estar contigo? __ Sus manos tocaron mis hombros, y sonrió con un pequeño desdén. 
__ A Harry Mackenzie lo ha rechazado una chica__ Su sonrisa se desvaneció. La gente me conocía, como la gossip girl, o algo parecido a ello; se cada uno de los secretos, de cada uno de los alumnos de aquel instituto, bueno, casi.
__ Y, para que sepas, ningún chico no quiere estar conmigo__ Le guiñe el ojo, mientras me mordí, un poco, la uña.
__ Le hablaría, hablaría de cosas que a él le gustasen; bandas, lugares, etc__ No sabía por qué, pero hoy me había levantado de un buen humor, a diferencia de otros días.
__ Mil gracias__ Me dio un pequeño beso en la mejilla, y salió corriendo hacia la cafetería. Idiota, grito mi mente.
Xoxo
La boca del profesor, cada vez se movía de una forma más lenta, mientras yo me preguntaba cuando terminaría la clase. Dos minutos, dos malditos minutos, que pasaban casi como una hora; dos minutos y las vacaciones empezarían; dos minutos y empezaría la libertad, de una forma más extensa. El timbre sonó, y escuche cada uno de los suspiros de alivio dentro del aula, incluso del profesor Marshall. Dulce, dulce libertad.
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:51 pm

Sobrevivientes

Me siento en la silla de madera de color oscuro, y acerco a mí unos cuantos papeles que están apilados. Bufo con enojo y acerco la primera hoja hacia mí, para comenzar a resolver aquel difícil caso que nos habían enviado en la universidad. Amaba, sin duda alguna, la criminología, pero al mismo tiempo odiaba por completo el simple hecho de tener que estar razonando este tipo de cosas todo el tiempo.
Mi estómago ruge, así que por instinto, toco mi estómago con mis dos manos. Me levanto de la silla, y camino del comedor a la cocina. Me acerco al refrigerado, la abro, y de ella saco uno de las tantas comidas para microondas que tengo guardadas dentro del frízer. Lo pongo inmediatamente dentro del microondas, programo los 5 minutos que indican en la caja de la comida congelada, y lo dejo calentarse.
Aunque suene como una pequeña niña de mamá, extraño estar en casa, bien Londres no era un lugar horrendo, pero extrañaba mucho Wellow. También extrañaba el hecho, de que antes, no tenía que comer basura que sabía a plástico, porque mi madre cocinaba para toda la familia. Créanme, cocinaría yo pero, soy un asco en la cocina. Lo mío nunca fue estar preparando cupcakes o pasteles, lo mío siempre fue calcular, y pensar.
Oigo un grito desde la parte de afuera del departamento para estudiantes de Cambridge, y sin pensarlo-como suelo hacer-, corro hacia la ventana para ver lo que sucede. Cuando estoy a punto de abrir la cortina, para saber lo que sucede, unos repentinos y fuertes golpeteos en la puerta de mi departamento me asustan, y tengo que dejar lo que estaba por hacer, para ir a abrir la puerta.
Cuando lo hago, me encuentro con los ojos azulados de Mike, mi mejor amigo. Él se nota asustado, exaltado, y completamente despistado. Entra sin siquiera preguntar, y corre hacia mi baño. Yo por mi parte, lo sigo.
-¡Mike! ¿Qué ocurre?- entro al baño, y me lo encuentro buscando desesperadamente el botiquín de emergencias.
-¡Aléjate!- el grita, y yo me pongo tensa. Él nunca me ha gritando, ni mucho menos me ha tratado mal; algo realmente malo debe estar pasando.
Mike se sienta en la tapa del retrete, y del botiquín saca un vendaje, algodón y alcohol. El alza la basta de su pantalón, dejando al descubierto una gran herida al rojo vivo. Dejo escapar un pequeño grito al ver toda la sangre que está en su pierna izquierda.
-Dios, Mike ¿Qué ha ocurrido?- me agacho de forma inmediata, y lo miro con mis cristalinos ojos- Pásame el algodón y el alcohol.- le pido. El me entrega las dos cosas.
Me paro y camino hacia una pequeña canasta que contiene varias toallas, agarro una y se la doy a Mike. Él sabe lo que tiene que hacer, sabe que tiene que morderla para reprimir el dolor, al fin y al cabo, está estudiando medicina. Saco un gran pedazo de algodón, y le unto mucho alcohol, para después ponerlo agresivamente sobre la piel de Mike. El muerde la toalla, pero aun así se escucha su estruendoso grito. Cojo la gasa con una mano, mientras sostengo el algodón con la otra. Me apresuro a envolver la gasa en su herida; bien, ahora está todo mejor, espero.


{***}
Un fuerte sonido me despierta de mi sueño. Viro mi rostro, y me encuentro con la sorpresa de que Mike ya no está dormido hay, como hace unas cuantas horas. El sonido se vuelve a escuchar, pero ahora sé que proviene la cocina. Me levanto con rapidez del sofá-cama color blanco, y camino con cuidado hacia la cocina. En el camino, logro divisar un gran palo de fierro, el cual siempre tengo a mano, ya que a pesar de lo bonito y seguro que lo hacen ver a Londres en las películas, no lo es.
Cuando entro al lugar, me encuentro a Mike de espaldas. Me relajo, y bajo el bate.
-Demonios, Mike. Me has hecho llevar un buen susto.- me comienzo a acercar a él.
Mike se da la vuelta, y me sorprendo al verlo. Aquella persona que está frente a mí no puede ser Mike, me niego a creer el simple hecho de que sea él. Sus ojos son rojos, su piel es de un pálido tono gris, y su piel desprende un horrible olor a podrido. Me tapo la boca, y mis ojos vuelven a cristalizarse por segunda vez en el día.
-Mike deja de joder. Para esta puta broma ya.-Intento sonreír, esperando que la respuesta de Mike fuese la misma, pero no lo es.
Mike no para, no se ríe, no me saca en cara que soy una crédula. Mike comienza a acercarse a mí, cojeando. El abre y cierra su boca, como si fuese a arrancarme un pedazo de piel. Sigo pensando que es una broma, hasta que el intenta abalanzarse sobre mí, pero yo logro esquivarlo. En ese mismo instante fue cuando yo entendí que ese no era Mike, esa cosa que estaba frente a mí era...Un zombie.
- Lo siento, tanto Mike- mi voz se corta. Agarro con más fuerza el fierro, mis manos se aprestan en el objeto, mis manos sudan mucho, respiro hondo varias veces antes de dejar que el palo golpee la cabeza de Mike, para dejarlo tirado en el piso.
Comienzo a golpear vareas veces su cabeza hasta dejarla destrozada por completo, como en las películas. Paso mi mano por debajo por mi nariz, y dejo por primera vez salir un sollozo.
Esto no puede estar pasando.
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 7:55 pm

Sobrevivientes

La noche era hermosa, y no miento, hacía un calor de los cojones. Como cualquier día normal, me levante para ir a mi trabajo en la cafetería del pueblo, me tocaba el turno de la noche y había decido tomar una reconfortante siesta antes de seguir con mi jornada, que era de las ocho pm, hasta las cuatro am. Agotador en todos los sentidos de la palabra.
Cerré la puerta a mis espaldas, para después ponerle seguro. Baje con tranquilidad las escaleras, faltaba aun una hora para que mi turno nocturno empiece. La chica del trece pasó junto a mí, su rostro era pálido, caminaba lento, y se veía realmente enferma, ¿Qué le había pasado a la linda chica de los ojos azules? No sé, nunca había visto a alguien tan enfermo. 

Xoxo

Me comenzaba a arrepentir de haber estado tan tranquilo; el transito se había atascado, y llevaba más de cuarenta y cinco minutos en la carretera. Nunca he sido el hombre más paciente del mundo, y lo peor que me puede pasar siempre ha sido, y siempre será, es quedarme atascado en una carretera. Demasiado estresante.
Gracias a dios el trafico avanzo de poco a poco, y llegue a mi trabajo atrasado con solo diez minutos. Cuando salí de mi auto, logre observar a otra persona en el mismo estado que la chica que vive en el trece, saliendo con todo el esfuerzo del mundo de la cafetería. ¿Qué les pasa a las personas hoy día?, me pregunte mientras pasaba junto a aquel chico de aspecto mutilado. 
-Llegas tarde- No me sorprendió lo instantáneo de mi jefe, el señor Walker siempre fue un hombre gruñón sin vida, que veía cada uno de los detalles de sus empleados.
-Mil disculpas, señor Walker. El tráfico estaba insoportable- Mientras me disculpaba por algo que no era mi culpa, me coloque el delantal en la parte delantera de mi cuerpo.
-No me interesa. Tu trabajo es llegar temprano, no importa que suceda- La rabia consumió cada parte de mi ser, estaba más que enojado- Tendré que bajarte el sueldo. 
-Señor Walker, ¿Se acuerda de Karen?- Su cuerpo se paralizo; justo lo quería- ¿Sabe por qué la despidieron? 
-Yo… no… tengo idea de que hablas, niño- Su voz era temblorosa, y tenía un gran toque de miedo. 
-Yo si se…- Sus ojos se abrieron de par en par-Yo fui la única persona que vio lo que ocurrió.
-Sabes niño, es mejor que olvidemos esto- Vi sus manos, sudando a chorros grandes.
-Me parece perfecto.
Xoxo

Faltaba solo media hora para que mi turno terminara, y estaba sorprendido de cuanta gente venía al café a las tres y media de la mañana, estaba relativamente lleno. Estaba en la cocina cuando lo escuche… un grito, uno de dolor puro y sofocante. Deje todo lo que estaba haciendo, y me dirigí a la parte principal del local; todo el mundo estaba tan atento y sorprendido como yo, y en especial, nadie sabía lo que exactamente pasaba.
Casi me resbalo del susto, cuando unas manos, teñidas de rojo, comenzaron a golpear el vidrio, que estaba junto a la puerta; fuese lo que fuese aquella abominable cosa, no era para nada inteligente. La gente estaba paralizada, por lo que me decidí a actuar, si alguien no hacía algo, cosas peores podrían pasar.  
Me acerque a la ventana con cuidado, y sin hacer ningún ruido, no tenía un buen presentimiento, para nada. Cuando estuve frente a la puerta, por instinto, la cerré con seguro, di media vuelta, y esta vez camine hacia la ventana. Aquella cosa, apenas me observo, se puso como loca, a moverse y a golpear el vidrio, de una forma tan salvaje, que hizo una pequeña grieta en él. Su grito salvaje, como el de un animal, me advirtió que aquello era todo, menos un humano, tenía el aspecto de uno, pero no se asemejaba a ninguno. 
Unas diez manos más se sumaron al de aquel chico, y entre aquellas manos, pude divisar a la chica que vi salir del café, cuando apenas llegaba; ella estaba ensangrentada, en especial, su boca, y golpeaba fuertemente la puerta, mientras abría una y otra vez su boca, intentando morder algo que no existía.
Yo ya estaba lo suficientemente lejos para cuando el vidrio se rompió, por lo que solo tuve que correr hasta llegar hasta un lugar seguro, mi auto, claramente no, de seguro estaba abatido de aquellas bestias. Admito que más de una pregunta se avecino a mi cabeza, cosas como: ¿Por qué está pasando esto? ¿Solo ocurrirá aquí? ¿Esto es un castigo?
No tenía la más mínima idea de la respuesta de cada una de las preguntas, al igual que tampoco sabía que había ocurrido con aquellas personas en el café, pero, algo que si sabía, es que un infierno se avecinaba, con mil cosas más por venir. 
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 8:02 pm

And... who i am?
El cuerpo de Marie se balanceaba gracias al constante movimiento que surgía de sus manos y piernas; la danza no era algo fácil, se necesitaba destreza, astucia, y flexibilidad, y Marie tenía todas ellas. La música paro, al igual que su cuerpo y todas las demás chicas en las sala. Marie se enderezo, mientras la maestra lanzaba halagos a unas, y reproches a otras.
__ Marie, ¿Qué puedo decir de ti? ¡Eres una increíble bailarina!  __ La señora Whitemore tomo las manos de la castaña, mientras esta se sonrojaba. Siempre había sido muy vergonzosa, y odia por completo los halagos.
__ Gracias señorita Whitemore. __ Marie hizo una pequeña reverencia, mientras con su delicado tutu corría hacia el vestidor de mujeres. Eran las cinco y media de la tarde, y estaba completamente cansada.
__ Marie, June y yo iremos al centro comercial, ¿quieres venir? __ La castaña le sonrió, y junto su brazo con la rubia chica, June. 
__ Lo siento, Pamela, pero tengo que ir a casa. Cena familiar. __ Marie, mintió descaradamente. No es que Pamela y June no le agradaran, era el simple hecho, de que quería llegar a casa y dormir hasta el día siguiente.
__ Entendemos. __ June sonrió con dulzura, y se despidieron las dos con la mano. Ahora se sentía mal por rechazar su invitación. En lo más recóndito del bolsillo derecho del pantalón de Marie, sonó su teléfono con la tonada de Get Lucky, de Daft Punk. 
__ ¡Hey linda! __ La voz de su padre la hizo sonreír__ No podré recogerte hoy. Lo siento. 


{***}

El cuerpo de Marie se movía de un lado a otro, y esta vez no era por sus clases de baile; aunque ella odiara por completo ir en tren hacia casa, no le quedaba otra opción, el carro de su padre se había averiado e ir de  Brooklyn a Houston, no era nada fácil.
El tren paro en su última estación, pero Marie se asustó, de una gran forma, cuando se dio cuenta de un pequeño error suyo: había cogido el tren equivocado, y ahora estaba al sur de Houston, muy lejos de su hogar. Se estaba comenzando a arrepentir de rechazar la propuesta de Pamela. Apretó su bolso__ casi como instinto de niña rica__hacia ella, y lo mantuvo pegado así misma hasta que estuvo casi en la salida del lugar, pero una mano, helada como las frías calles de un lugar que ella no conocía. 
__ Nunca pensé llegar a ver a una Van der Vaart. __ Marie estaba en shock por la ronca voz del hombre que la sujetaba. Su cerebro reacciono dos segundos después, haciendo que ella se soltara bruscamente del agarre del gran hombre.
__ No sé de quién hablas. __ La chica intento retroceder, pero se vio en un pequeño problema: estaba entre la espada y la pared, o mejor dicho, el hombre la pared.
__ Claro que sabes de quien hablo. Tu eres la gran Aliet2 Van der Vaart. __ Marie estaba en shock, aun más cuando un pequeño castillo llego a sus recuerdos, un castillo que ella no conocía.
__ Por desgracia, estoy encargado de matarte. __ Su antebrazo se posó en su cuello, ahogando a Marie; sintió unos segundos después, el rozar de un cuchillo bien afilado. 
Comenzó a batallar por su vida, esquivando cada vez más rápido el cuchillo que intentaba atravesar su cuerpo. Entonces, en un intento de alejarlo, lo empujo con todas sus fuerzas; pensando que no lograría nada, Marie espero su súbita muerte, pero nunca llego. Abrió sus ojos de par en par, y vio al hombre, muerto y ensangrentado, tirado en el piso como un pañuelo; a su lado vio la pared, rota, malditamente destrozada.
Con un grito ahogado, Marie poso su mano en su boca, y segundos después, salió corriendo, como si nada hubiera pasando. Pero ella sabía que eso sería difícil, y que tal vez nunca pasaría. 
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Re: You can't tell me what i do.

Mensaje por Invitado el Sáb 01 Mar 2014, 8:07 pm

Miss...

Me miro frente al espejo, y siento asco de mí. Otro topless, otra forma de hacerme ver ante el mundo del espectáculo, otra forma de querer volver a despegar una carrera que ya no existe. La puerta se abre a mis espaldas, y se quién es por el reflejo que veo atrás mío. Su mirada fría, distante, arrogante; me odia tanto como yo lo odio. 
-¿Lista?- Su tono de voz siempre ha sido así, áspero, fuerte y muy demandante. 
-Como siempre.- Mi mandíbula se tensa, para después formar una sonrisa con mis finos labios. 
-Demuéstrales que no das asco.- Sonreí aún más. Era en esos momentos en que extrañaba a mi antigua representante.  Lo odiaba tanto como una persona podía odiar a alguien.
-Haz lo mismo.- Su cínica sonrisa desapareció, sabía lo que pasaría en los siguientes segundos, no era la primera vez que desafiaba a Ian. Su muñeca tomo con fuerza mi brazo, sacando un poco del maquillaje que tenía para cubrir el anterior moretón que me había hecho.
-Solo, haz tu trabajo.- susurro en mi oído. 
-Como siempre.
{***}

-¡terminamos!- grito el fotógrafo. Instantáneamente me envolví en una toalla de seda, para que todas las miradas morbosas de los demás desaparecieran. ¿Ya había dicho que odio esto? Buenos, pues lo odio. 
-Bien hecho, florcita.- florcita, como odiaba ese apodo, pero dicho desde los labios de Mark, el fotógrafo, no sonaba tan mal. En especial porque es gay.
- Gracias.- le sonreí mientras caminaba hacia mi camerino. No entendía por qué tenía uno, no era tan importante, había dejado de serlo hace mucho tiempo. 
Abrí la puerta, y la toalla casi se me cae. Espalda ancha, camisa de franela, jeans apretados, y zapatos negros. ¿Qué rayos hacia Liam aquí? Se supone que el odia este tipo de lugares, odia mi trabajo en sí, en especial porque odiaba que las demás personas me observen desnuda, cosa que él ha tenido el sumo placer de presenciar.
 -¿Qué haces aquí?- pregunte mientras cerraba la puerta detrás de mí. Ian lo odiaba, y si lo veía aquí, iba a tener un gran problema. 
-Hola Liam, ¿Cómo te va?, ¿enserio? Qué bien, por cierto ¿Qué haces aquí?- algo que se le daba muy mal a Liam, eran las imitaciones, puesto que mi voz no era ni fina, ni tan hueca y femenina.
-Solo responde.- me acerque hacia el sofá, en el que tenía la ropa con la que vine, y deje caer la toalla, para comenzar a vestirme; no me importaba que Liam me viera, no había absolutamente nada que él no haya visto y tocado. 
Me puse una camisa blanca, con un signo de paz y amor; unos jeans oscuros, y mis usuales vans. Me vire y lo vi frente a mí, observando. Sus ojos reflejaban pena, él me tenía tanta pena a mí y a mi trabajo, como yo la tenía.
-Odio mi trabajo, lo sabes. Pero necesito ese dinero.- mi voz se quebró. El dinero era para Sam, mi querida Samantha, mi hermana menor que sufría de leucemia; todo el dinero que yo llegaba a recibir, era para ella y solo para ella.
-Dios, Carly. Sabes que yo puedo ayudarte con ese dinero.- el me lo había dicho antes, pero esta era mi familia, mi lucha, no la suya.
-No es tu problema, Liam.- el cerro los ojos y suspiro. Él sabía que nunca aceptaría ningún dinero de su parte, se lo había dicho tantas  veces, que si  no lo había entendido, lo golpearía.
-Lo sé, lo sé. Ya me lo has dicho más veces de las que necesitaba.- el me abrazo, y dejo apoyada su barbilla en mi hombro, como siempre solía hacer. La diferencia de altura entre nosotros no era más que de cinco centímetros, por lo que podíamos hacer ese tipo de cosas bien.
-Si tú no insistieras tanto.- aun abrazados, sentí su sonrisa, su hermosa sonrisa.
-Si tú tuvieras otro trabajo.- una pequeña risa apareció entre los dos. A cualquier otra modelo le hubiera disgustado ese comentario, pero enserio a mí me gustaría tener otro trabajo, pero una chica que tuvo que salirse a la mitad de la carrera de criminología, no tenía otra opción. 
-Te amo.- le susurre.
-Yo también te amo.
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