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The scientist. {audiciones a.

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The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 4:17 pm


Te veo caminar por las calles, tan tranquila, tan sonriente… tan rota. Me gustaría decirte que te amo, pero la vergüenza es inevitable. Te diría lo perfecta que eres, pero tantas personas te lo han dicho, que dudo que no lo sepas; sorprendentemente, aun no te das cuenta. Quisiera que me dijeras tus secretos, tus sueños, tus aspiraciones, que me preguntaras tus preguntas. Corremos en círculos, y llegamos a lo mismo, así somos lo humanos, tan egoístas, tan tontos, tan… primitivos. Pero tu mente, tu asombrosa mente, llegó a pensar tan diferente como yo, con tantas expectativas, con tantas cosas en mente, que llegamos a lograr todo lo que queríamos… separados. Es tal vergüenza para nosotros.
Las cuestiones de la ciencia, de la ciencia y progreso, no hablan tan fuerte como lo hace  mi corazón. Tenía que encontrarte, tenía que preguntarte, tenía que sentirte… una vez más, solo una. Pero sigo corriendo en círculos, y sigo llegando a nada, ¿y a ti? A ti te pasa lo mismo.
Reglas

vEmpezare pidiendo respeto. La mayoría cree que esto es algo trillado, pero quiero a personas civilizadas audicionando, ¿Lo son verdad?
vMás que claro: audiciones, no se reserva.
vResponsabilidad, ante todo.
vTienes siete días para subir capitulo.
vNo plagies, se original.
vBasada en la canción-una de mis favoritas- de Coldplay.
vNo se puede ir por Liam Payne ni por Shay Mitchell.
vSolo deja el nombre de tus representantes y un escrito de tu autoría-link- si es que quieres audicionar.
vSolo elegiré  a cinco chicas más.
vLas reglas son simples, no las incumplan.
vGif de “the middle”.

 Explicación 
Para las que no entendieron muy bien la trama, trata de unos chicos que lograron todo lo que querían en la vida, y que lograron ser tan reconocidos en su área, y cuando digo “área” no me refiero a que son famosos, no, son profesionales, ya sea de tecnología, criminología, medicina, etc. Ellos eran novios de jóvenes, pero se separaron antes de entrar a la universidad- a los dieciocho, por ahí-, porque creían que una relación no les vendría bien en su ascenso como profesionales. Cuando crecieron, se volvieron personas solitarias, y por cuestiones de la vida, se reencontraron. 
Personajes
Liam Payne.:
Harry Styles.:
Niall Horan.:
Zayn Malik.:
Louis Tomlinson.:
Libre.:
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 4:28 pm

well... just, audiconen<333
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por pinkfloyd. el Sáb 15 Feb 2014, 5:02 pm

pau, pau, pau, linda, pau. tienes que dejar de hacer nc's tan buenas. ¡para! es en serio. necesito audicionar por que sí. por que es genial y punto. se acabó la weá. 

uhm:
*imaginar gif de the middle, internet muy malo para entrar a tambler*
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 5:08 pm

28. escribió:pau, pau, pau, linda, pau. tienes que dejar de hacer nc's tan buenas. ¡para! es en serio. necesito audicionar por que sí. por que es genial y punto. se acabó la weá. 

uhm:

*imaginar gif de the middle, internet muy malo para entrar a tambler*
espero la audicion <333
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por pinkfloyd. el Sáb 15 Feb 2014, 5:15 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
*sé que solo necesitas los nombres de los representantes, but, you know, sé ve más kúl con icons*
♡ Nina Nesbitt ♡ Luke Hemmings.

♡Escrito de tu autoría:
La llama de la pequeña vela estaba encendida junto a Lenina, quien leía apasionadamente el libro entre sus manos, el cual Gabriel le habría recomendado. La historia de valientes guerreros en un mundo misterioso, abastecidos de enormes dones y de grandes riquezas, perdidos en una tierra de confusión.

¡Cuantas veces habría deseado tener aquellos dones incomprensibles y tan grandiosamente complicados! No como aquel don aburrido y sin sentido que ella misma atesoraba. A sus catorce años jamás había ocurrido nada diferente a sus simples libros y aburridos padres adoptivos. Aquellas cosas jamás atribuirían a una vida llena de aventuras que, tan inquietamente deseaba.

Frustrada, marco la página en donde su lectura habría quedado y tiro a un lado el libro. Se cruzo de brazos, frunciendo el ceño y haciendo muecas con su delgada boca.

— ¡Lenina, he llegado! —el grito de Gabriel interrumpió su berrinche silencioso—. ¡Ven ya! ¡Ayúdame con estas cosas, están pesadas!

— ¡Oh, Grabiel! ¿El hombre del hogar no puede levantar algunos paquetes? —Lenina rió con sorna. Se colocó sus viejas zapatillas desgastadas y caminó con una sonrisa divertida.

— ¿Puedes callar esa boca, niña? —Gabriel negó con la cabeza—. ¿En algún momento dejarás de ser tan insolente, Lenina?

— ¡Pero sí mis catorce años me la he pasado dentro de esa habitación leyendo los libros de un baúl antiguo! —Lenina movió sus brazos con exasperación y enojo. Durante las mañanas, mientras Lenina leía y releía sus viejos libros, una cantidad exacta de treinta y nueve chicos de su misma edad caminaban directamente hacía la escuela del pequeño barrio donde Gabriel y Marianne habrían decidido comenzar una familia.

Y Lenina, con la convicción de que Gabriel le dejará entrar a la escuela como todos los niños, le preguntaba durante cada cena, cautelosamente: ¿Me dejarás hoy ir a la escuela? La respuesta de Gabriel era exactamente la misma cada día:

— ¿Para qué quieres ir a la escuela? Solo perderás tu tiempo allí, tienes cosas aún más importantes por hacer.

¿Importantes? Lenina conocía total y completamente las cosas que hacía durante su vida y ninguna de ella se acercaba mínimamente a ser importante.

¡Ser Lenina de Fuego apestaba!
♡Otro escrito de tu autoría:
Y ahí estaba yo, como un completo loco, hablándole a mi taza de café, contándole mis sueños frustrados y esperanzas rotas. Mis planes a futuro contigo, mis ideales sobre cómo formar nuestra familia. Platicándole cómo es que te conocí y la ropa que usabas el día que te vi partir.

— Ella era preciosa, lo puedo jurar. Tenía una boca que... ¡Dios mío! Te hacías adicto a ella. Y unos ojos... esos bellos ojos marrones, negros de noche, oscuros como la boca de un lobo furioso. Un cabello sedoso, incluso cuando despertaba en las mañanas, todo despeinado, era perfecto.

Y me siento aun más loco porque siento que me escucha y que su cálido aliento es una señal reconfortante para hacerme sentir que alguien está ahí.

— Lamentablemente, eso me hace un adicto -pause mi tonta charla con el café y susurre-. Demonios, ¿desde cuando hablo con una taza de café?

Cuando reparé en lo extraño que me veía juré no hablar más con mi café. Se lo conté a mi taza de té y se rió de mí. Será mejor que intente una charla con los libros que me regalaste. Ellos reciben mis lágrimas y después de un rato las hacen desaparecer.

Ahora solo espero dejar de pensar en ti para que mi almohada no se moleste de nuevo conmigo.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 6:03 pm

ou, me encanta la idea, ya me tenés participando sdkjfbdg.
ay, quería ir por el libre pero veo que eddie ya lo tomó... bueno, no importa, louis es mío, sdkjfg. eddie te odio, ah mentira.
gifito:
amo este gif.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 6:15 pm

Barbara Palvin |  Louis Tomlinson
1º escrito:

La televisión era lo único que mostraba una señal de vida en la gran estructura a la que llamaba casa, su sonido alto para bloquear la cadena de pensamientos que sobrevolaban mi mente. Era extraña y, a la vez, fascinante la capacidad de mi mente al crear palabras, hechos e historias que alguien normal no comienza a entender a la corta edad de 12 años. En realidad, no se trataban de pensamientos raros, simplemente eran unas ganas inmensas de terminar con mi vida o una ilusión de ver mi brazo cubierto de sangre, roja y pura, esta resbalando hacia el piso blanco y limpio de mi baño estilizado, intentando llevar su hermoso color hacia otras partes de la casa y escapando de mi sistema inmune. 
Mi último pensamiento era tan directo que tenía nombre. Lo llamaban auto-mutilación, y no era conocido como un problema grave, es más, ni siquiera era considerado un problema. Sólo consistía en una “práctica emo”, donde los adolescentes adictos al color negro, pelo largo y flequillado, desesperados por atraer atención hacia su persona tomaban algo filoso y lo pasaban por sus muñecas. 
Por supuesto, tampoco escondían sus marcas, porque ese truco era para que los demás comiencen a verlos. 
Siempre me cuestioné sus métodos y estilo de vida.
¿Es que su familia o amigos serían tan malos como para llegar al punto de que ellos debían captar su atención? ¿Su vida sería tan horrible como ellos querían demostrar, o sólo les gustaba alardear de que ellos eran valientes y no les daba miedo pasar un cuchillo por sus muñecas? ¿Sentirían dolor al hacerlo, o placer? ¿Esconderían más marcas? 
No es demasiado sano que un chico de doce años piense en la sensación de algo afilado contra su cuerpo en vez de chicas, pero nunca había sido alguien normal. O sano. O deseado, si vamos a hablar de cosas que no soy.
El programa dirigido por aquel hombre viejo, donde entrevista a toda gente famosa, acababa de terminar, lo que solo significaba una cosa: mis padres volverían. 
Esa era mi señal para comer algo rápido, ir a mi cuarto y no salir. Quizás buscar en la computadora más información morbosa y escalofriante. Leer algún libro corto. 
Y luego dormir.
Siguiendo mi rutina, me levanté del sofá —del que ni siquiera sabía que había estado sentado— y, al llegar a la cocina, busqué algo rápido para comer. Resultó que los cereales fueron la única cosa —la primera cosa, en realidad— que encontré. No me importaba comer cereales de cena. 
Fui a mi habitación rápidamente, y sólo al escuchar el ruido de las llaves entrando a la cerradura de la puerta, me encerré con llave; no sin antes escuchar un “Llegamos, Harry”.
Supiré, no sé si porque escuchar a mi mamá me exasperaba o sólo era el cansancio. Qué importa, me dije. No lo sabía, y no iba a hacerlo en un destino próximo. Era una de esas tantas preguntas que quedaban a la espera de una respuesta que sabía que nunca llegaría. Como el uso de la palabra increíble.
Tomé mi cuenco de cereales, me senté en mi cama y saqué mi laptop, una computadora portátil que acababa de salir al mercado. Por supuesto, mis padres ya tenían más de cuatro de estas, y al no saber qué hacer con tantas, me regalaron una.
Entré a mi navegador, y enseguida busqué aquella página que me informaba de todo. Un diario electrónico, se llamaba.
No sé porque me gusta leer las noticias. Creo que ni siquiera disfruto de ellas. Pero sé que mi adrenalina sube al máximo cuando logro leer sobre algún asesinato, robo a mano armada o alguna muerte en accidentes automovilísticos. Es algo morboso, pero no puedo controlar mi curiosidad y tremendas ganas de saber la sensación que se siente al ser disparado o rodar boca abajo dentro de un espacio pequeño. 
Al parecer, no era mi día de suerte. Casi toda la página estaba llena de artículos como “Las finales de la NBA”, “Resultados de tenis” o “El nuevo espectáculo hace furor en la ciudad de Broadway”. 
Aburrido. 
En el momento en que decidí cerrar el diario, perdiendo por completo las esperanzas de que algo interesante pueda aparecer, un título llamó mi atención: “EL CLUB DE LOS PACTOS SUICIDAS”.
Nunca había escuchado sobre ese término. “Pactos suicidas”. Tenía una idea de lo que podría significar, ya que analizando esas dos palabras era fácil darse cuenta de que trataba sobre un pacto hecho con alguna persona en particular con la promesa de matarse a sí mismo. 
Comencé a leer. El artículo consistía en, básicamente, un club donde adolescentes se reunían cada noche para pactar el día, mes, año e incluso hora en que se matarían. 
Me enfadó muchísimo. No porque ellos quisieran quitarse la vida; sería hipócrita de mi parte enfadarme por eso, ya que yo también lo había considerado.
Lo que me molestaba y se me hacía difícil de entender era porque alguien querría prometer una fecha para matarse. Es decir, sería como perder tu derecho a decidir si vivir o no. ¿Qué tal si la persona estaba cansada de todo y quería terminarlo, pero el estúpido pacto le impedía ser feliz y dormir para siempre? ¿Por qué, simplemente, no hacerlo y ya, romper el juramento? No entendía. No entendía nada de eso.
Hasta que cumplí trece años el año siguiente. 
Todo empezó esa misma mañana, cuando ya comenzaba mi etapa adolescente a toda mi plenitud. 
No esperé a que mis padres se presentaran con sonrisas en sus caras y me desearan un feliz cumpleaños, pero, quizás, tenía una mínima esperanza de que me sonrieran o, incluso, lanzaran un comentario sobre mí y la fecha especial. Nada de esto sucedió.
En vez de eso, fui recibido en una solitaria cocina, sin comida ni amor.
Quizás en la escuela se pondrá mejor, pensaba. Pero sabía que no. No lo haría.
Al llegar a la secundaria, las risas comenzaron. No era algo raro que se rieran de mí —ya sea por mi pelo enrulado e intratable, mis cosas, mi ropa, o simplemente mi persona—, pero dolía de todas maneras. Y más en ese día. 
Podría haber soportado toda la humillación si tan sólo tuviera un amigo, pero, tristemente no lo tenía. 
Era yo contra el mundo. Pero no por mucho tiempo.
Esa misma tarde, al llegar a mi casa, corrí directamente a mi habitación y tomé el cuchillo que había utilizado para almorzar el día anterior. Sería tan fácil llevarlo a la vena principal de mi muñeca. Sería tan fácil escapar. 
Pero así todos sabrían que me di por vencido (cosa que, en realidad, no es una mentira). Ellos, mis padres y compañeros, ganarían. 
No los dejaría.
Pero tampoco quería vivir más de dieciocho años. O vivir en lo más mínimo.
Ahí es cuando el artículo de hace un año se me vino a la cabeza, junto a las preguntas que me había hecho sobre porque algunos jóvenes quieren escoger una fecha para morir. 
Por primera vez, entendí.
Esos chicos querían determinar cuál sería su último momento, su última acción o sentimiento. 
No querían ser salvados. Querían ser recordados. Y más importante, querían cumplir la última promesa de su vida.
Por esas mismas razones, llegué a la conclusión de que me gustaba tanto la idea del pacto suicida, que establecí uno conmigo mismo.
En un papel, escribí:
Yo, Harry Styles, establezco solemnemente que en el día de mi cumpleaños número diecisiete, una pistola me pondrá fin.

mini-historia: segundo escrito:

Una flecha ha sido disparada. Quedan tres más en el carcaj, tres para dar uso sobre algunos afortunados que poseen el privilegio de ser pinchados con la flecha del amor, aquella que Cupido transporta sobre su espalda todos los días. 
Ella, con ojos cansados y tristes, mira como el adolescente ingenuo besa a su novia sin pudor y con alegría. Un aura de color rojo comienza a formarse arriba de sus cabezas y ella lo sabe: ha dado correctamente. 
Un amor más para ellos, los mortales. Aquellos humanos poseen lo que ella desea, pero no puede obtener: una vida normal, amigos, familia, amor.
Suspira. Cuanto daría por cambiar su vida por sólo un segundo. Sólo eso le bastaría. 
Ella ya puede imaginar todo lo que haría, donde iría, a quién besaría. Una sonrisa se forma en sus labios y cierra los ojos. 
Algún día lo tendría. Ella lo desea con ansias. 
Esa es la razón de porque, esa misma noche, una flecha de amor, su propia flecha, se clava en su corazón. Tan desesperada por amor que aniquiló al órgano que pedía ese sentimiento con ansias, decían algunos de los que se enteraron. 
Pero sólo ella sabía la verdad.
Tan desesperada por amor, que pensó, irracionalmente, que una de sus propias flechas serviría para obtener lo que más deseaba. 
¿Y qué mejor lugar para usarla que en su corazón, sediento y gritando por amor? 

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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 6:24 pm


Harry Styles & Kendall Jenner
Escrito:



capítulo tres: la mala del cuento.

Tiffany Gardener

Tiffany quisiera ser como tú, te idolatro ─Las palabras dichas por Charlotte Russel eran música para sus oídos.
Tiffany, estoy enamorado de ti ─Daniel le hablaba de una manera tan seductora que la piel se le erizó. Solo pudo sonreirle socarronamente y seguir su camino.
─¡Idiota! ─Escuchó que alguien le gritaba a lo lejos.

Tiffany tan solo pegó un grito enojada antes de abrir los ojos completamente y encontrarse con su hermana Rebecca en la punta de la cama con los brazos cruzados. Aquella niña podía llegar a ser incluso más molesta que Tiffany y eso era algo de admirar.
─ ¿Qué mierda quieres? ─Le espetó Tiffy con odio, a la vez que recogía su rubio y sedoso cabello en una coleta.
─ Quería que te levantaras, hoy es tu primer día y quiero que te vayas luego de aquí ─Dijo su hermana, para luego salir de la habitación.
Tiffany solo rodó los ojos y miró a los lados, al no encontrar lo que buscaba su cara somnolienta cambió por una molesta. ¿Es que acaso no podían tenerle el desayuno listo cuando ella despertara?
─¡Charlotte! ─Gritó enojada para que la sirvienta escuchara. Sí, había buscado una sirvienta exclusivamente para ella que se llamara Charlotte, tan solo para sentir que era la pequeña de los Russel quien le servía.
La mujer de unos 40 años entró algo asustada a la habitación, con la cara algo sudada, seguramente porque se encontraba en el primer piso y tuvo que subir hasta el tercero, el cual correspondía a la habitación de la Gardener de en medio. Sí, la habitación de la rubia era un piso completo de la mansión.
─ ¿Qué se le ofrece, señorita? ─Dijo la mujer algo tímida, temiendo la reacción de la chica.
─ ¿Acaso no puedes hacer tu trabajo bien? He dicho estrictamente que en el momento de despertar debía tener mi desayuno listo en la mesa ─Dijo con el rostro algo rojo por la rabia y la furia llenando su cuerpo.
─ Señorita, le estaba preparando el desayuno, creí que iba a despertar algo más tarde. Además también estaba haciendo algo para mi nieto que estará de cumpleaños muy pronto ─Dijo la mujer con la cabeza baja y algo de nerviosismo.
─ ¿Y crees que a mí me importa el estúpido de tu nieto? Quiero que la próxima vez seas puntual y que no pierdas el tiempo en cosas idiotas. ¿Crees que tu nieto agradecerá la mierda de regalo que le darás? Créeme que no, debe sentir vergüenza de ti, porque eres una simple sirvienta, así que ponte a hacer tu trabajo que para eso te pagan ─La chica rubia sabía que se le había pasado la mano, pero la rabia la dominó igual que siempre, aunque no se arrepentía de nada, debía poner a la gente en el lugar que le corresponde.
─ S-sí, señorita Gardener. Perdone ─Dijo la mujer con las lágrimas aproximándose.
En cuanto estuvo sola, la rubia se volvió a estirar en la cama, tenía su iPhone 4 Supreme con diamantes incrustados entre las manos, mientras veía las últimas tendencias de su buen amigo Valentino. Aún recuerda como ayudó al hombre para crear un nuevo diseño mientras pasaba una tarde de compras en Italia.
─ Aquí tiene, señorita ─Dijo Charlotte, mientras entraba con una bandeja de oro puro con un vaso de jugo recién exprimido y una fuente con fruta picada en perfectos cuadrados.
─ Ya era hora ─Dijo caminando hacia la mesa de cristal que se encontraba en el balcón gigante. Miró la comida y sonrió al no ver nada que superara las 300 calorías─ Bien hecho.
La sirvienta la miró sorprendida, pero al ver que la muchacha la miró con intensión de que se fuera, salió rápidamente preguntándose el porqué de su reciente alago.
Al terminar de tomar su desayuno al aire libre, fue a la habitación siguiente, la cual consistía en su armario. La modista ya estaba ahí puntualmente como todos los días.
─ Hola, Amelie ─Dijo Tiffany al ver a la mujer de pie junto a las joyas, la cual solo se limitó a hacer una pequeña reverencia.
Luego de que mirara los conjuntos que la mujer le tenía preparados se decidió por un vestido Gucci, amarillo, negro y blanco en la parte de arriba con una falda negra mucho más arriba de la rodilla con un cinturón de igual color, zapatos de tacón Louboutin y una cartera Nicole Miller a juego.
La estilista y maquillista llegó unos segundos después, mientras que la rubia la esperaba sentada con los ojos cerrados relajadamente.
─¿Seré solo yo o estoy más bella que ayer? ─La muchacha rubia se preguntó así misma cuando terminó,  mientras veía su reflejo en el gran espejo que se encontraba en el baño de su habitación.
─ Señorita, el chofer está listo ─Dijo una sirvienta entrando a la habitación.
Tiffany asintió y tomó sus cosas, para luego bajar por una de las escaleras. Al llegar subió a la limusina y saludó cortésmente al chofer, el cual comenzó su viaje en ese instante.
La joven miraba el gran paisaje que se extendía alrededor, amaba su hogar y las miles de hectáreas que poseía a su alrededor.
Luego de unos minutos el chofer le avisó a Tiffany que ya habían llegado a su destino. Bajó tal cual chica rica en cámara lenta, mientras los que se encontraban cerca a ella la miraban con miedo y envidia.
─ Saquen una foto, eso les durará más ─Les dijo sin mirar a los chicos que se encontraban en la entrada admirándola mientras seguía su camino.
─ ¡Tiffy! ─Escuchó las agudas voces de sus "amigas".
La verdad es que Tiffany no tenía a nadie que considerara su amiga, a excepción claro del rubio Horan y de Styles -a veces-. Aquellas dos chicas solamente la seguían, copiaban todo lo que hacía y más que nada la usaban porque sabían que era mejor tenerla de "amiga" que de enemiga.
─ Hola ─Las saludó con una sonrisa socarrona─ ¿Qué tal sus vacaciones? ─Las chicas iban a responder cuando las calló con la mano en alto─ No me digan, tampoco me interesa.
Siguió caminando por el pasillo, viendo como sus compañeros evitaban mirarla a los ojos por miedo a ser su siguiente víctima. Pero algo o mejor dicho alguien le quitó la atención que estaba obteniendo. Una castaña en medio de dos rubias entró con paso seguro y recibiendo con una sonrisa cada alago que le decían.
La Queen Bee había llegado y detrás de ella su sexy hermano Daniel.
Al pasar Daniel, la rubia no pudo evitar entretenerse mirando su trasero. Es que Dios, como no notar el jodido trasero de tal dios griego, lástima que su hermana sea una mosquita muerta.
Nadie nunca entendió porque se odiaban tanto, la verdad es que ni siquiera ellas lo entendían al principio, pero más que nada era porque la castaña era la única capaz de poder enfrentarla y , aunque a Tiffany le costara reconocerlo, también la única que la podía superar.
Ya era hora de irse para la típica charla de bienvenida, así que con la cabeza en alto y con los dos perros falderos, perdón, amigas detrás de ella, Tiffany se dirigió al salón burlándose de cualquier no- elite que se cruzara.
{...}
La rabia y sobre todo la humillación llenaba cada parte de su cuerpo y es que aún no podía creer que la tal "Kitra" se le hubiese tirado encima golpeándole la nariz, aunque ella tampoco se quedó atrás y le arrancó un mechón de cabello rubio. A pesar de la actitud tan salvaje que tuvo la no-elite, no fue sancionada y tan solo se le dio un aviso, lo cual enojó aún más a la heredera.
En este mismo instante se encontraba en el baño, limpiando su nariz, la que por suerte, no se había fracturado, pero si tendría que llamar a algún médico para que la examinara por si acaso.
— ¿Cuándo dejarás de meterte en problemas, Gardener? —Escuchó la voz de su rubio amigo a sus espaldas.
— Te juro que la mato, pero no quiero que su madre cobre más para poder pagar su funeral —Soltó con odio la ojiazul, haciendo referencia al trabajo que, según ella, la madre de Kitra empleaba.
— Creo que deberías dejar de ser tan cruel con ellos, ¿qué es lo que te ha hecho esa chica? —Dijo Niall, el cual por primera vez era comprensivo con los  no-elite.
— ¿Qué te sucedió, Horan? ¿Hiciste alguna buena acción en vacaciones que ahora te crees el Padre Pío? —Cuando Tiffany estaba enojada expulsaba su veneno a cualquiera que se le cruzara, no le importaba que fuese su mejor amigo.
— Tranquila, que yo no he sido el que casi te rompe la nariz —Dijo el rubio levantando sus manos. Tiffany solo pudo bufar y hacer una mueca.
— Aún no puedo creer que la zorra esa me haya golpeado —Dijo mirando como su nariz expulsaba aún algunas gotitas de sangre— Pero esta no le saldrá gratis, créeme que me vengaré de ella. Se arrepentirá de haberse metido con Tiffany Gardener —Dijo mirando con odio el espejo y una sonrisa malvada cruzando su cara.

Salió de la divertida clase de Francés -nótese el sarcasmo- esperando que las huecas de Jamie y Emie comenzaran a chillarle y a seguirla por todos lados.
— Tiffany —Se sorprendió al ver a nada más ni nada menos que a Harry Styles ante ella con el ceño fruncido. La rubia solo levantó una delgada ceja esperando a que el de rulos hablara.
— Necesito tu ayuda —Soltó un bufido mientras relajaba un poco su cuerpo, el cual estaba tenso.
— ¿Con qué? o mejor dicho ¿con quién? —Dijo Tiffany con su tono de voz arrogante, sin quitar la sonrisa socarrona.
— Charlie —Soltó el chico en un suspiro.
Tiffy solo soltó una risita, la cual hizo que se ganara una mirada confundida por parte del ojiverde.
— Perdón, Styles. Pero yo no me meto con esa, bastante bien sabes que no la aguanto y si pudiera ahora mismo le quitaría uno a uno el cabello.
— No es directamente, ambas se parecen mucho y puedes darme algunos consejos de chica —Harry se escuchaba tan desesperado que a la rubia le extrañó.
— Primero: Aunque no sea directamente, no quiero nada que ver con ella, a no ser que sea hacerla sufrir. Segundo: No nos parecemos, por favor, no me compares con esa cosa. Tercero: Nunca ayudaría a nadie, va en contra de mis principios —Dijo enumerando uno a uno los puntos, para luego pasar a su lado— Ah, se me olvidaba. Luces patético luchando por ella, no creí que te rebajarías tanto, Styles. Al fn y al cabo, lo doble cara no se lo quita nadie.
Sin nada más que decir la rubia siguió su camino, así era la relación con Styles, se decían todas las cosas a la cara y la mayoría de las veces terminaban peleados, pero a pesar de ello eran cómplices y se ayudaban mutuamente cuando el otro lo necesitaba.
{...}
— ¡Daniel! —Tiffany saludó al moreno con un sonoro beso en la mejilla, mientras que el muchacho sonreía.
— ¿Qué tal Tiffy? No te vi en todas las vacaciones.
Daniel Russel, el único chico que lograba hacer latir el frío corazón de la pequeña Gardener.
— Ya sabes, los viajes y las compras me mantuvieron ocupada —Dijo sin quitar su actitud egocéntrica— ¿Y que tal tú? Escuché que empezaste a hacer comerciales.
— Solo un pasatiempo, más que nada cuidé a mi hermana de los babosos de los lugares a los que íbamos e intentaba no morir de aburrimiento yendo de compras a París y cosas por el estilo —Dijo con una sonrisa mostrando una hilera de dientes blancos.
—¡Hermanito! Que gusto verte —La voz de Charlotte no tardó en atravesar los oídos de Tiffany, la cual hizo la sonrisa más falsa que pudo. A los ojos de Daniel, sabía que  Tiffany y Charlotte  se odiaban mutuamente. A pesar, de ello la rubia le agradaba, mientras no llegara a dañar a su hermana, la cual, conociéndola, no se quedaría de brazos cruzados, por lo que no se preocupaba.
— ¡Charlie! —Dijo dándole un beso en la mejilla, mientras ambas chicas se mataban con la mirada, pero sin quitar las sonrisas cínicas de sus rostros— Debo irme, le prometí a Rachel que estaría con ella durante el receso. Adiós. —Se despidió de ambas con un gesto de mano y pidiendo para sus adentros que no se mataran una a la otra.
Cuando quedaron solas borraron las sonrisas de sus rostros y se miraron con una ceja alzada.
— No creas que no noto cómo miras a mi hermano, Gardener —Dijo Charlie mirando a Tiffany de pies a cabeza.
— Lo que yo haga o no con tu hermano, no debería importarte, Russel —Espetó la rubia de la misma forma.
— Sabes bastante bien que si quieres estar con él, debes pasar por mi cadáver primero.
— Será todo un honor hacerlo.
— No te metas conmigo Gardener, sabes de lo que soy capaz. No te tengo miedo.
— Pues deberías, en cualquier momento puedo quitarte todo lo que te pertenece y ahí me implorarás clemencia —Dijo la rubia con cierto enfado.
— Creí que eras mejor que eso, Tiffany. Que lástima que debas quitarme la vida a mí, porque tú no tienes una.
La castaña pasó por su lado sin dejar que respondiera, no sin antes susurrarle algo al oído.
— Además no te hagas ilusiones con Daniel, lo conozco bastante bien y sé que no le gustan las tontas cómo tú.
Eso fue la gota que derramó el vaso, sin duda esa era una clara señal de que la guerra comenzaba. Pero Tiffany no dejaría que aquello quedara así, ya verían quién reiría al último y no sería precisamente la pequeña de los Russel.
— Prepárate Russel, vengo con todas las armas para destronarte y acabar con tus pobretones amigos.
{...}
Tiffany esperaba que la limusina llegara, mientras esperaba la salida de Kitra Robinson para encararla, nadie golpeaba a Tiffany Gardener sin asumir las consecuencias luego.
— Pero mira quien viene ahí, Kitra, podrías decirle a tu mami que cobre más caro, creo que no le alcanza para comprarte ropa decente —La rubia soltó todo con una cínica sonrisa.
— ¿Cuándo dejarás de meterte en mis asuntos y te comprarás un vida, Tiffany? Tus padres deben tener mucho dinero para comprarte una —Dijo Kitra ya cansada.
— Escúchame bien, Kiltra². Escúchame con mucha atención. Sabes perfectamente con quien te has metido, así que prepárate para tus últimos días en el Constance, porque me aseguraré de borrarte del mapa, a ti y a toda tu pobretona familia de prostitutas baratas —Dijo Tiffany con el rostro rojo por la furia.
Sin dejar que Kitra respondiera, Tiffy se subió a la limusina que había llegado justo en ese momento. Diciéndole al chofer que arrancara, tomó un vaso de agua que se encontraba en un costado para que la calmara un poco. El sonido de un nuevo mensaje de Gossip Girl hizo que dejara el vaso en donde estaba y fijara su total atención en él.
«¡Prepárense! T no se aburrirá hasta destruir a todos los no-elite. ¿Querrá seguir siendo la mala del cuento o buscará destronar a la Queen Bee?...»
— No son solo los de no- elite, cariño. Hay que poner a las personas en el lugar que les corresponde y yo me haré cargo de eso.


Referencias:
[²]Kiltra: En Chile a los perros les dicen Kiltros, por lo que técnicamente Kiltra=Perra.

Gif:


Y sí, hice Hendall<3 mxmdkddk y puse el mismo cap de siempre bc yo lo amo<3 y eso Pau:3
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por pinkfloyd. el Sáb 15 Feb 2014, 6:27 pm

ay, Celeste weona, escribes perfecto.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 6:49 pm

28. escribió:ay, Celeste weona, escribes perfecto.
vos sí que lo haces.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por pinkfloyd. el Sáb 15 Feb 2014, 6:52 pm

colferandodair. escribió:
vos sí que lo haces.
cállate, ctm .l.
teamoperosiguesescribiendomejorqueyo.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 7:07 pm

28. escribió:
colferandodair. escribió:
vos sí que lo haces.
cállate, ctm .l.
teamoperosiguesescribiendomejorqueyo.
no me callo nada, sabés que es verdad.
teamomásyterminemosacádiciendoquelasdosescribimosbien.


perovos más:).
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por ácido. el Sáb 15 Feb 2014, 7:17 pm

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Y escribió con su sangre la única frase que les haría justicia, antes de sumergirse en el agua por completo.

….
El quince de Febrero de mil novecientos noventa y cinco, Catherine Miller conoció a James Calder  en su primer día en la preparatoria Matterson. Cat era nueva; no conocía a nadie de allí y no tenía intenciones de hacerlo. Nunca fue de esas niñas alegres o que creen en los finales felices. No, Catherine miraba más allá de los cuentos de Disney. Como todo él sufrimiento que hacían pasar a Cenicienta, o como Ariel estaba atrapada en lo que llamaba “hogar”. Algunas personas le temían, ¡y como para no hacerlo! Su cabello rojo intenso, ropas negras y su maquillaje oscuro la hacían ver como una completa brabucona. Para varias personas, no era la clase de persona que se consideraba amigable en esos tiempos.
Cat guardaba sus nuevos libros de historia con sumo cuidado en su casillero. Aun que no lo crean, Cat amaba la historia. Le interesaban mucho las cosas del pasado, en especial las guerras coloniales y la guerra fría. Desafortunadamente, Cat era extremadamente inteligente; pero está un poco loca. No, no loca de divertida; en realidad, Cat no era nada divertida. Sino loca de locura. Fue diagnosticada con leve psicosis el año pasado y no se lo ha dicho a nadie; no necesitaba que la gente pensará peor de ella de lo que ya lo hace. Sacó el libro de cálculos avanzados y comenzó a leerlo en medio del pasillo. En medio de la lectura, la sombra de alguien comenzó a opacar toda la luz, hasta el punto en el que Cat no podía leer nada.
Levantó la vista de mala gana y se encontró con los más hermosos ojos azules que había visto nunca. Él chico la miró de arriba a abajo y bufó.
-¿Qué se supone que eres? –Preguntó el chico sonriendo burlonamente -¿Una clase de rebelde en contra del mundo y la felicidad?
Cat pensó en mil y un comentarios malévolos e hirientes para contestarle, como “¿Y tú un idiota frontudo que siempre anda persiguiendo a todas las mujeres pesé a que estén fuera de tu alcancé?” o un simple pero efectivo “Lárgate inútil”. Pero lo único que pudo articular fue un patético:
-Sí.
….
-¡ENTIENDELO! ¡YO NO TE QUIERO, DEMONIOS!
Su tono hizo que Cat se sorprendiera y diera un paso hacia atrás, pero permaneció firme aunque sus ojos llorosos le nublarán la vista.
-Sé que algún día lo harás. Solo tienes que esperar.
….
Pesé a que Cat no le gustaba hacer amigos, se encontró haciendo unos tres más ese día. Polly Justice fue la primera. Polly era la novia de James, y Cat se sentía una completa idiota pensando que alguien como él podría fijarse en alguien como ella si tenía a la perfección de su lado. Polly era simplemente perfecta: tenía ojos verdes, era alta, delgada y rubia. Divertida, alegre e hiperactiva. Y Cat era Cat. La fea, pelirroja demente, depresiva y nueva Cat.
Luego estaban Marie Hart y Travis Dawson. Marie era simpática, pero demasiado ególatra. Hablaba mucho sobre ella, y a Cat le molestaba un poco. Pero era hermosa: tenía ojos grises, era muy alta (hasta él punto en el que hacía ver a Cat como una completa enana) y morocha. Travis era un historia completamente diferente: era cállado, tímido y reservado y tenía un aspecto misterioso que a Cat no le daba espina.  
Estás personas eran todo lo que Cat odiaba, y juntarse con ellos era parte de romper su pacto con ella misma e iba en contra de todos sus principios o reglas.
Pero creía que podía hacer una excepción solo por esta vez.
….
Su cuerpo voló al impacto del auto contra su pecho y aterrizo sobre el frío pavimento sin vida.
Cat ahogó un gritó.
….
Habían pasado dos años desde que Cat comenzó la preparatoria, desde que Cat comenzó a enamorarse del ex de su mejor amiga, Polly, y dos años desde que James comenzó a salir con Marie.
Todo se había ido a la mierda él día en que Cat le había dado ese estúpido consejo a Marie. Ella había estado mal varias semanas y comenzaba a preocupar al grupo de amigos. Los cuatro estaban desesperados por saber noticias de Marie. Y se notaba de lejos que James era el más preocupado. Cat decidió ignorarlo por su propio bien.
 Ella tomó valor, y aun que Marie no fuera su persona favorita en el mundo, se preocupo por ella realmente.
Cat fue hacía la clase del señor Hitchcook, que enseñaba música. Cat sabía cuánto Marie amaba la música (mayormente por qué no dejaba de hablar sobre eso) y la encontró sentada en una de las sillas, mirando hacía el vacío.
-¡Marie! –la llamó. Marie levantó la vista y le dedicó una media sonrisa forzada. Se acomodó en su asiento. Cat se acercó a ella y le dedicó una mirada de pena.
-Hola, Cat.
-Sabes –dijo sentándose al lado de ella -, estamos preocupados por ti.
-Lo sé…
-¿Qué te sucede, Mar? –la miró intensamente a los ojos, y Marie rompió en llanto frente a ella. Cat se sintió un poco abatida por el momento, y aunque fuera en contra de sus principios, se acerco y la abrazo. Mar levantó la mirada al momento que sus brazos se envolvieron en ella, Cat le sonrió incómodamente y se volvió a acomodar en su asiento –Supongo que no vas a decirme.
Marie negó levemente con su cabeza y Cat suspiró.
-Marie –Levanto su cabeza a mirarla, y Cat no pudo evitar sentir pena por ella. Se paró de la silla, sin alejar su mirada de sus ojos grises -, hazte un favor y lucha por tus sueños.
….
-¡¿QUÉ DEMONIOS SUCEDE AQUÍ?!
-Se ha ido, Polly.
….
James la besó el dos de Noviembre de mil novecientos noventa y siete, a las quince treinta PM, en una tarde nublada. Era el mejor recuerdo de toda la vida de Cat, aun que sabía que estaba mal. Cat amaba a James con su alma, pero sabía que no era suyo; que él nunca devolvería esos sentimientos. Jamás.
Fue el mejor beso que nunca tuvo. ¿Conocen eso que dicen las personas de que sienten mariposas en su estomago? Bueno, Cat sentía un zoológico. Y eso la preocupaba, por que no existía y nunca existirá Cat&James, siempre fue Marie&James o Polly&James. Y Cat estaba al tanto de eso, así que por ahora disfrutaría de su fantasía todo lo que pudiera.
….
La sangré brotaba de su pecho, y Cat no pudo evitar sonreír entre lagrimas.
Amaba la sangre.
….
-¿Qué estamos haciendo, Cat? –le preguntó un día. James y Cat lo habían hecho. Demonios, lo habían hecho toda la noche. Y desafortunadamente, Cat se estaba enamorando cada vez más de él.
Cat no podía encontrar una respuesta a esa pregunta. ¿Qué estaban haciendo? Dos amigos, teniendo sexo en la casa en la que James compartía con su comprometida, Marie. Cat sabía que esto se llamaba aventura, y ella era una ramera, pero ella decidía ignorarlo. Le sonrió y se tapó con las sabanas de su cama, mientras susurró suavemente en su oído:
-Teniendo nuestro propio pedacito de cielo.
….
-Yo te amo, James.
Cat se encontraba a sí misma en el balcón de la casa de Marie y James Calder, la parejita felizmente casada después de dos años desde la graduación. James estaba frente a ella, no podía dejar de mirarla, se veía tan frágil, delicada y vulnerable. Pero el estaba casado, con la mujer que amaba. Ya habían hablado este tema demasiadas veces desde que Marie se había ido a Londres para terminar sus estudios, y James estaba harto de ella.
-¡ENTIENDELO! ¡YO NO TE QUIERO, DEMONIOS!
Su tono hizo que Cat se sorprendiera y diera un paso hacia atrás, pero su vos permaneció firme aunque sus ojos llorosos le nublarán la vista.
-Sé que algún día lo harás. Solo tienes que esperar.
James suspiró un poco más calmado.
-No, Cat. No. Jamás te amaré.
Y con eso, él corazón de Cat se rompió en mil pedazos.
….
Cat corrió. Ignoraba completamente los gritos de James que a perseguían y en su cabeza no podía dejar de repetir la frase: “jamás te amaré”. Ella corría aun que las lágrimas no la dejarán ver correctamente. Paró un segundo para tomar aire en medio de la carretera, eran las dos de la mañana, y Cat suponía que no iba a haber nadie. Suspiró y dejo salir un grito de frustración.
Los pasos de James se acercaban, y Cat no pudo hacer más que quebrace ahí mismo. ¡Demonios! ¿Por qué la vida de Cat era una mierda? Su padre murió, su madre una estúpida alcohólica y ella una demente que se enamoro de su mejor amigo, el cual estaba casado con su mejor amiga. Cat sintió los fornidos brazos de James abrazarla por detrás, y a ella no podría importarle menos. Se dio media vuelta y apoyo su cabeza en su hombro devolviendo el abrazo, dejando las lagrimas salir.
-Todo está bien… -susurró en su oído. Cat negó frenéticamente su cabeza.
-No, no lo está.
 James la separó de él y la miró a los ojos. Cat no podía decidir si besarlo o seguir observándolo. Se veía tan perfecto bajo la luz de la luna que Cat no pudo evitar sentir ese zoológico en su estomago. Una luz fuerte los cegó por un momento a ambos, pero aun así Cat pudo descifrar lo que era.
-¡Cat!
….
-¿Qué se supone que eres? –Preguntó el chico sonriendo burlonamente -¿Una clase de rebelde en contra del mundo y la felicidad?
-Sí.



….

Todo se había ido a la mierda él día en que Cat le había dado ese estúpido consejo a Marie. Ella había estado mal varias semanas y comenzaba a preocupar al grupo de amigos. Los cuatro estaban desesperados por saber noticias de Marie. Y se notaba de lejos que James era el más preocupado. Cat decidió ignorarlo por su propio bien.
….
-Yo te amo, James.
....
-Todo está bien… -susurró en su oído. Cat negó frenéticamente su cabeza.
-No, no lo está.
….
¿Conocen eso que dicen las personas de que sienten mariposas en su estomago? Bueno, Cat sentía un zoológico.
….
Nadie escapa de la muerte.

-¡Cat!
James la empujo con tal fuerza que Cat terminó cayendo con toda su fuerza en la vereda mientras un punzante dolor la recorrió de arriba a abajo. Al impactar contra el suelo, inmediatamente dirigió su mirada hacía la escena ignorando el dolor y observo a James atentamente mientras gritaba su nombre. James la miro e inmediatamente su cuerpo voló al impacto del auto contra su pecho y aterrizo sobre el frío pavimento sin vida.
Cat ahogó un gritó.
-¡James! –se levantó del piso rápidamente mientras el auto se alejaba. Cat no podía respirar por ese estúpido nudo en la garganta que no cedía. Las lágrimas salían descontroladamente de sus ojos, porque Cat sabía que no había nada que hacer –Quédate conmigo, por favor. ¡DIOS! ¡AYUDAMÉ! ¡POR FAVOR!
Lástima que Cat nunca creyó en Dios.
….
La policía llego unos minutos después con el conductor del auto, que aparentemente estaba ebrio. Cat corrió hacía él y lo tumbo en el piso mientras lo golpeaba y arañaba.
-¡Lo mataste! –Cat le clavo la uña en la mejilla tan fuerte que el hombre chilló de dolor. Cat trató de no sonreír mientras seguía golpeándolo.
-¡Perra! –gritó en su cara, y el olor a alcohol la atacó. Cat conocía ese olor, el olor de la misma bebida que su madre tomaba: Vodka. Eso solo la alentó a seguir golpeándolo, mientras las lágrimas seguían cayendo de sus ojos.
La policía actuó inmediatamente y la separo de él. Cat luchó, pero cedió a los segundos; No había nada que hacer. Miró él rostro del hombre: estaba llenó de arañazos, moretones y sangre, y luego su mirada se dirigió a sus manos, las cuales estaban llenas de sangre, del hombre y de James. Cat formó una pequeña sonrisa, que luego se desvaneció cuando escucho los gritos desesperados de Polly.
-¡¿QUÉ DEMONIOS SUCEDE AQUÍ?!
Cat la miró de arriba abajo, mientras Polly observaba el cuerpo de James siendo transportado a la morgue en una ambulancia cuando se dirigía hacia Cat. Ella soltó un chillido de angustia mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas. Dirigió su mirada otra vez a Polly, y su vos se quebró:
-Se ha ido, Polly.
….
Cat sentía que se estaba ahogando. No podía respirar, no sentía. Le dolía tanto, pero al mismo tiempo no. Se sentía bien saber que su sufrimiento acabaría en unos pocos minutos, pero al mismo tiempo se sentía mal no volver a ver a sus amigos. Aunque los tres la culparan por la muerte de James, Cat todavía los amaba. Eran sus amigos, sus primeros amigos durante mucho tiempo. Ya habían pasado dos semanas desde la muerte de James, y Polly, Cat y Marie no habían hablado con nadie. Travis intentaba hacer que salieran y vivieran su vida, como James hubiera querido, pero Cat no podía. Dolía demasiado. Por eso es que lo hizo.
Eran las tres de la madrugada, y Cat entró por la ventana de la habitación de la casa de Marie a escondidas. Podía escuchar llantos incontrolables del piso de abajo, así que supuso que Marie estaba con Polly. Lo cual era aun mejor para Cat. Corrió hacía el baño de su habitación y prendió el agua caliente de la bañera. Cuando esta ya estaba llena, Cat sacó el cuchillo del bolsillo de su pantalón. Se saco la ropa lentamente, quedando solo en ropa interior. Observo el cuchillo varios minutos, ¿Realmente estaba dispuesta a sacrificar todo? Y Cat sabía que sí. 
Lo tomo y comenzó a hacer unos cortes pequeños en su estomago, y luego comenzó a hacerlos más profundos, haciendo que soltara leves chillidos de dolor. La sangré brotaba de su pecho, y Cat no pudo evitar sonreír entre lagrimas.
Amaba la sangre.
Comenzó a hacerlos por todo su cuerpo, lo más profundo que pudo. Miró la bañera y puso los pies en el agua mientras lloraba desconsoladamente. Pasó su mano por su abdomen plano y sangrante y escribió con su sangre la única frase que les haría justicia, antes de sumergirse en el agua por completo.
….
El nueve de noviembre de mil novecientos noventa y ocho, Catherine Miller fue hallada muerta por múltiples cortes en la bañera de la casa de Marie Calder, dos semanas después de la muerte de James Calder, quien murió aparentemente intentando salvarla en un accidente de auto. En las baldosas del baño, se encontraba escrito con su sangre:

“Nuestro propio pedacito de cielo”.


[/size]

Emm, bueno, mi nombre es Lucy, y me ha encantado la idea:3 -en especial por que esta inspirada es esa hermosa canción♥- so, idk, audicionare.
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dios, los amo.
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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por ceonella. el Sáb 15 Feb 2014, 7:44 pm

pau's, yo quiero, dios dios dios, edito mi coment xd.

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Re: The scientist. {audiciones a.

Mensaje por Invitado el Sáb 15 Feb 2014, 8:30 pm

Respondi despues xnnxnx
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