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behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Sunrise. el Miér 05 Feb 2014, 10:22 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:¡Hola, cairños!

Meno, ahí esta uno de mis capítulos, ah.

Besos.


Hermoso Desastre.:

"Bandera Roja".
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Capítulo 1.


La habitación estaba por reventar, no había espacio ni siquiera para una alma más. Me encontraba mirando aturdida a todo mundo, algunos con unos cigarrillos entre sus dedos, otros con una cerveza barata y algunos vendiendo y comprando cocaína. Eran jóvenes y alguno que otro viejo ¿que más podía esperar?.
Busque en mi mente el por que había decidió acompañar a Destiny a este lugar, en el que no pertenecía. Aun que lo admito, la curiosidad me mataba.

"— ¡Veinte por Styles! —"

Escuche gritar a uno de los tantos borrachos de el lugar, en realidad me daba miedo, pero no podría retractarme ahora. Me sumergí entre la multitud, siguiendo de cercas a mi mejor amiga.
— ¡Guarda bien tú dinero, Jade y no dejes que nadie te toque! — Me grito Destiny, una enorme sonrisa se transformo en sus labios al ver que nos estábamos acercando al "ring".
Las palabras de Destiny me hicieron temblar de miedo, la sujete bien del brazo y le grite — ¡No te alejes de mi, Des! ¡Apuesto a que esto empeorara en cuanto comience!
El balido agudo de un cuerno de toro sonó en el aire lleno de humo. El ruido me sobresaltó, haciendo que saltara, buscando el origen de estallido. Un chico estaba parado en una silla de madera, sosteniendo un fajo de billetes en la mano, el cuerno en la otra. Él mantenía el plástico en los labios.
— ¡Bienvenidos al baño de sangre! Si estás buscando Economía 101… ¡Estás en el jodido lugar equivocado, mi amigo! Si buscas el Círculo, ¡Esto es Meca! Mi nombre es Niall, yo hago las reglas y dirijo la pelea. Las apuestas terminan una vez que los oponentes estén en el suelo. No se permite tocar a los combatientes, no ayudarlos, no cambios de apuestas, y no entrar en el cuadrilátero. ¡Si rompen estas reglas, se les partirá la madre y serán retirados de aquí sin su dinero! ¡Eso las incluye a ustedes, señoritas! ¡Así que no utilicen sus puterías para estafar al sistema, muchachos!

Podía escuchar mi corazón latir repentinas veces, apreté más el brazo de Destiny, quien volteo espantada, me miro y dedico una delicada sonrisa. — Todo estará bien cariño — susurro en mi oído.
— No se como pude aceptar venir aquí contigo — le conteste.
— ¡Oh, vamos, Jade! ¡Todo mundo esta aquí, incluso las chicas de nuestra fraternidad! — Comenzó a apuntar con su dedo indice a cada una. — Y por ahí se encuentra Isabella, de el otro lado esta Brooke y por haya puedes ver a Amanda —
Me relaje un poco al escuchar que Amanda se encontraba por ahí, pues puede que sea una de las chicas más serias y tranquilas de la Universidad.
Niall llevó el cuerno de toro nuevamente a sus labios, y los gritos y el movimiento escaldaron a un ritmo febril.
— ¡Esta noche tenemos un nuevo retador! ¡El luchador estelar universitario de Eastern, Marek Young!
Los gritos siguieron, y la multitud se apartó como el mar rojo cuando Marek entró en la habitación. Un espacio circular fue formado, y la multitud silbó, abucheó y se burló del rival. Él saltaba, sacudía el cuello hacia atrás y adelante; su rostro severo y concentrado. La multitud se calmó y luego mis manos se alzaron a mis oídos cuando la música sonó por los grandes altavoces en el otro lado de la habitación.
— ¡Nuestro siguiente combatiente no necesita presentación, pero porque me asusta hasta la mierda, lo haré de todos modos! ¡Sacudan sus botas, chicos, y quítense sus bragas, señoritas! ¡Les presento a Harry, Harry Styles —
El volumen explotó en cuanto Harry entro por la puerta de la habitación. El hizo su gran y triunfal entrada sin camisa, relajado y natural, con su frente en alto mirando a su oponente con una pisca de gracia. Entro en el gran circulo en donde se encontraba Marek, mire detalladamente cada centímetro de su cuerpo tatuado, sonreí levemente al ver como sus alborotados rulos se movían gracias al aire. Él chocó sus puños contra los nudillos de Marek, quien trato de permanecer con su mirada retadora y asesina. Marek se puso frente a frente con Harry, mirándolo con una mirada realmente severa. Harry tenia una expresión de diversión en sus ojos, parecía tan seguro de que ganaría.
Los hombres tomaron unos pasos hacia atrás, y Niall sonó el cuerno. Marek tomó una posición defensiva y atacó a Harry, quien logro esquivarlo con una naturaleza realmente sorprendente.
Me paré sobre la punta de mis pies cuando perdí mi línea de visión, apoyándome de lado a lado y los hombros se estrellaban contra mí, rebotándome de un lado a otro como pelota de ping pong. La parte superior de la cabeza de Marek y Harry se hizo visible, por lo que continúe abriéndome camino hacia adelante. Cuando finalmente llegué al frente, Marek tomo a Harry con sus gruesos brazos y trató de tirarlo al suelo. Cuando Marek se inclinó con el movimiento, Harry estrelló su rodilla contra la cara de Marek. Antes de que Marek pudiera evitar el golpe, Harry lo atacó; sus puños hicieron contacto con la cara ensangrentada de Marek una y otra vez. El chico con rulos, desvió su mirada hacia donde yo me encontraba. Toda mi mano cubría completamente mis labios tratando de evitar dejar escapar un chillido, pensando en lo horrible que se estaría sintiendo Marek al recibir los golpes de Harry.
Al cruzarme con los ojos de el chico tatuado, me di cuenta que en realidad no estaba en el lugar en el cual tenia que estar, busque con la mirada a Destiny, no la encontraba. El miedo se apodero de nuevo de mi, no debí de haber venido a este lugar.
Voltee de nuevo mirando la pelea y la gran cantidad de sangre que se encontraba en el lugar, Harry termino con Marek quien callo boca abajo en el piso, duro y frío.
Niall lanzó una tela roja cuadrada sobre el cuerpo quieto de Marek para después dedicarle una sonrisa a Harry y chocando la mano como cualquier hombre hace, la multitud estalló. El dinero cambió de manos una vez más y las expresiones se dividían entre petulantes y frustradas.
Voltee mi cabeza buscando de nuevo a Destiny, cuando regrese mi mirada al "ring", un par de botas negras estaban paradas frente a mi, mis ojos viajaron hacia arriba; pantalones manchados de sangre, un par de cincelados abdominales, un desnudo y tatuado pecho empapado de sudor, unos rulos impresionantes y finalmente un par de ojos cálidos color verde. Me quede parada, mirando sus ojos como idiota cuando sentí que alguien me empujo por detrás, haciendo que me saliera de mi trance. Harry me tomo de la cintura evitando que cayera.
— ¡Hey, aléjate de ella — gruño Harry.
— Harry, tú paga te espera — el chico tatuado volteo para encontrarse con Liam, Liam Payne quien le sonreía tal y como padre orgulloso. Aproveche ese momento para escaparme del agarre de Harry y correr hacia la salida. Puede sentir su mirada mientras trataba de empujar a cada borracho que se me pusiera en frente. Logre llegar a la salida, busque la cabellera pelirroja de mi amiga mientras trataba de recuperar el aliento. No la vi por ningún lado, así que opte por tomar mi celular y llamarle. Busque en todos mis bolsillos de el pantalón y en ninguno encontré mi celular.
— ¿Buscabas esto, cariño? — voltee bruscamente para encontrarme con la sonrisa divertida de Harry.
— ¡Dámelo! — grite mientras arrebataba mi celular, el rió.
— Se te calló cuando saliste corriendo, cariño —
— Lo tomaste, algo que es muy diferente — murmure mientras buscaba el numero de Destiny.
— Una cosa es que me vista como delincuente, otra es que lo sea — puso sus manos dentro de su chaqueta de cuero negra. Rodee los ojos por su tono de diversión, este chico no toma nada en serio.

— ¡Destiny! ¿dónde estás? —
— En Morgan —
— ¿Que? Tú... ¿Por que mierda no me esperaste, Destiny? —
— Me dijeron que habías vuelto a Morgan, Jade —
— ¡Jesucristo! ¿Quien te dijo esa mentira tan estúpida? —
Harry parecía realmente divertido escuchando mi pelea con mi mejor amiga.
— Louis, el mismísimo Louis Tomlinson —
— ¿Disculpa? ¿Desde cuando le hablas? —
— Te contare cuando vuelvas, pequeña —
— ¿Cuando vuelva? ¿Tú no vendrás por mi? —
— No puedo, mi compañera de habitación no quiere que vuelva a salir, pues según ella "hago mucho ruido" — a pesar de no estar presente, pude sentir la mirada fulminante de Kara -compañera de Destiny.
— Bien, hablaremos cuando llegue —

Colgué el teléfono aun más enfadada de lo que estaba, mire a Harry quien me examinaba delicadamente.
— ¿Por que mierda sigues aquí, Styles? — le dije.
— Nunca pensé escuchar a una chica como tú maldecir — rodee mis ojos — pero me gusta. —sonrió— ¿Necesitas un aventón?.
— No me acostare contigo si eso es lo que quieres — lo mire fijamente a los ojos.
— ¡Oye, oye, oye! Nadie dijo que quería acostarme contigo, cariño. —
— Bien. — lo mire y cedí — Vivo en Morgan.
El sonrío victoriosamente y saco las llaves de su auto. — Sígueme — paso por un lado de mi caminando directamente hacia una motocicleta.
— ¿En esta cosa me llevaras? — apunte hacia la motocicleta negra que estaba frente a mi.
El me miro directamente a los ojos — En primer lugar, "esto" es una Harley Davidson, y es el amor de mi vida — rodee mis ojos y lo deje continuar — y por segundo lugar, o vas conmigo en esta "cosa" o prefieres irte con cualquiera de esos borrachos, tú decides —
Me quede mirándolo cruzada de brazos hasta que decidí aceptar — Bien, llévame —
Harry subió en la parte de adelante mientras encendía a "el amor de su vida" mientras yo intentaba torpemente colocarme detrás de el. Harry dejo escapar una risita. Logre mi cometido y me acomode en el frió asiento de cuero. Mire hacia todos mis extremos buscando un lugar para poder sostenerme.
— Tienes que abrazarme, o al menos que quieras quedar tirada en la carretera — dijo Harry mientras colocaba sus manos en los volantes —

Tenia que hacerlo, nunca en mi vida había estado montada en una motocicleta y en realidad me atemorizaba la idea de caerme y quedar en medio de la carretera. Pase lentamente mis brazos por su cintura, me acerque más a el, para poder enrollarlo completamente con mis brazos, descanse mi mejilla en su espalda. Pude sentir su sonrisa.

— No me acostare contigo, Harry — advertí de nuevo.
El rió mientras arrancaba la motocicleta — Agárrate bien, Jade —

Recorrió el enorme campus con una velocidad en la que parecía que teníamos un cohete en el culo. Harry conducía como el diablo, en realidad hubiera deseado haber hecho una coleta con mi cabello, el cual en estos momentos volaba por todos lugares.

Se estaciono frente mi fraternidad, "Morgan". Se bajo de su Harley y me dio la mano para bajarme, la tome y puse -gracias a Dios y a todos los Santos- mis pies en el cemento.
— Sana y salva, cariño — sonrió y me guiño un ojo.
— Conduces como demonio, Harry — proteste mientras acomodaba mi pequeño suéter, pues el frío era realmente insoportable.
— Me lo han dicho — rió.

Las luces de la casa de la fraternidad que teníamos en frente "Python Nu" se prendieron, una de las chicas de esa casa se asomo discretamente por la ventana y después de unos segundos la puerta de ahí se abrió, dejando a la vista la pequeña y escotada pijama que tenia puesta Taylor, una de las chicas que vivía ahí. Ella se acerco hacia nosotros moviendo exageradamente sus caderas, Harry la miro de pies a cabeza y una sonrisa pervertida se apareció en su cara.

— ¡Harry! Buena pelea la de esta noche — Taylor mordió su labio inferior mientras jugaba exageradamente con su cabello.
— Gracias — le respondido Harry. Me sentía realmente incomoda mirando la pequeña escena de seducción que le hacia Taylor a Harry.
— ¿Estas ocupado esta noche, Hazza? — se acerco a el acariciando su pecho ignorando por completo mi presencia. Harry asintió mirándola.
— ¿Nos vemos mañana, Jade? — me miro mientras tomaba a Taylor por la cintura.
Asentí — Gracias — me dí media vuelta y entre caminando hacia la casa. Deje mi celular en el sofá y mire por la ventana como Taylor besaba y mordía el cuello de Harry, mientras el arrancaba su Harley.

— Pasaste una linda noche ¿no es así Jade? — dijo Brooke mientras salía de la cocina con una pizza en su mano.
— No me acosté con Harry, si eso es lo que piensas, Brooke — me acerque hacia donde estaba ella — ¿Aún hay más pizza?
— Nunca dije que te acostaste con ese gran hijo de puta, te vi en la pelea, es por eso que te pregunto — mis mejillas se tornaron totalmente rojas, ella sonrió — La pizza se encuentra en la nevera —
Asentí y me dirigí a la nevera buscando un pedazo de pizza mientras la ponía en un plato y la metía al microondas. — Harry se acuesta con cualquier vagina con piernas lindas, no te conviene enamorarte de el.
— No me enamore de el y no lo haré, gracias por preocuparte, Brooke — serví un poco de agua en un vaso.
Ella se encogió de hombros y salió de la cocina — Descansa —

Me senté en la mesa esperando a que mi pizza saliera. ¿Yo? ¿enamorarme de Harry? JÁ, Soy más lista que eso, no me acostare con alguien pensando que se enamorara de mi, cuando lo único que hará sera botarme, tal y como lo ha hecho con todas esas chicas. No, jamás.

— ¿Que tal el colchón de Styles? — voltee mi mirada al escuchar la voz de Beth.
— No me acosté con el — dije frustrada — ¿Acaso tengo que publicarlo en el periódico escolar? —
Ella rió y tomo un poco de agua en un vaso — Creo que es lo que tienes que hacer, en tan poco tiempo, todo el campus piensa que tuviste "sexo desenfrenado con el peleador".
— Mierda — susurre, ella volvió a reír — ¿Fuiste a la pelea? —
— Tú bien sabes que fui, Destiny y tú me apuntaron mientras tomaba un poco de cerveza, las vi — tomo de nuevo de su agua y yo sentía como la cara se me caía de vergüenza —
— Lo siento, solo intentaba hacerte platica — dije, ella rió —  ¿Quieres mi pizza? Se me ha antojado unas galletas con leche —
Ella sonrió y tomo la pizza del microondas.
— Hasta mañana, Beth — tome unas galletas y un vaso de leche para después dirigirme a mi habitación.
— Descansa, Jade. —

Abrí la puerta de mi habitación -la cual compartía con Mandy- Ella me sonrio al verme entrar.
— Hola — dijo ella.
— ¿Que tal, Mandy? — la salude —Te vi en la pelea de esta noche —
— No tenia nada más interesante que hacer — se encogió de hombros. — ¿Que tal todo con Harry?.
— No me acosté con el, Mandy — ella rió.
— Eres más inteligente que eso, te creo — me miro — Destiny trato de llamarte, incluso entro a la habitación mientras yo estaba desnuda, me había terminado de duchar y, bueno, ella entro —
Reí fuertemente al escucharla — ¿Y que fue lo que te dijo? — mis ojos estaban llenos de gracia por lo que Mandy acababa de decirme.
— Yo, trate de taparme con mis manos, y ella solo dijo "¡Vamos! No tienes por que hacer eso, yo tengo lo mismo que tú, no tengas vergüenza" — me contó ruborizada — Ha sido una de las cosas más vergonzosas que me han pasado —
— Reí al escucharla — Así es Destiny, no te costara nada acostumbrarte, Mandy — le dedique un sonrisa y ella me la devolvió. Mi celular sonó, mire la pantalla y apareció la cara de Destiny haciendo una mueca extraña en una foto, reí mientras apretaba el botón para ver el mensaje.

"Vi lo de Harry, tienes que darme detalles mañana, enana. ¿Quien crees que me trajo a Morgan? Louis Tomlinson, tendré que darte lujo de detalles mañana.
PD: No contestes el mensaje, a Kara le molesta que lo haga.
Descansa"

Me dí una larga ducha analizando cada detalle que paso esta noche, Louis Tomlinson trajo a mi mejor amiga a casa, en su auto, el auto que envidia cada chico en el campus, mantuve una relación estable con mis compañeras de Morgan y Harry Styles me trajo a casa. Vaya noche ¿Qué más me puede pasar?...


omg, escribes hermoso, wn. me encantó el cap, en serio. es original y la actitud de styles me encanta. creo que hasta voy a leer la enecé bc me quedé con la intriga y esop. audición aceptada, obviamente. suerte, poppey :c
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Sunrise. el Miér 05 Feb 2014, 10:24 am

Fantasy. escribió:audicionaré :meh:mi animal favorito es el panda *-* bc dan ganas de abrazarlos and idk. Sino, vendría siendo el canguro<3

u.ú pronto dejo todo xd.
aguanten los arnitorrincos bc perry is more than cúl .l.
esperamos tu audición, gezzano.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Sunrise. el Miér 05 Feb 2014, 10:25 am

Magda. escribió:yo quiero audicionar<3. aún no sé con quién ir, pero lo sabré xd. mi animal favorito es el oso polar y los pandas<3. luego dejo todo<33
hola, magda. el oso polar
idk, esperamos tu audición.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Sunrise. el Miér 05 Feb 2014, 10:30 am

OMG, EMS RESPONDÍ TODO. MEJOR QUE DIGAS QUE SOY LA ESTRELLA.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por blake. el Miér 05 Feb 2014, 11:05 am

¡Que idea tan increíble! Srsly, llevaba buscando esto mucho tiempo. Es que... Estuve en una NC así una vez, pero murió y claro... 
El caso es que por supuesto que voy a audicionar. Esta nc va a ser de lo más mejor, estoy segura y con esa sinopsis, no es algo que se pueda desaprovechar.
Mi animal favorito... Pues el delfín, por supuesto. Son tan preciosos... Y además, parece que siempre están sonriendo lol.
Me parece que iré a por Cashton, como siempre sos, pero haré algún ship más... Idk maybe Luke Hemmings, who knows?
No quiero aburrirnos, dejaré mi audición el fin de semana, ya que escribiré un shot y quiero dejar algo nuevo.
¡Besos!
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por valkyrie. el Miér 05 Feb 2014, 11:26 am

voy a suponer que soy 4 of 4 cccccc': so, gracias mía por ser mi yunta. ♡ me gusta tu cuenta verde moco. ♡ si yo no respondo lo hace mía, creo. (?) si se le da la gana bc es la estrella. bai.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Julianne. el Miér 05 Feb 2014, 12:35 pm

O'shea. escribió:
.Juli. escribió:
a mí no me invitaron, ahque. hola ems, me gusta mucho la idea :3 no sé por quién iré. miércoleh' hay muchos reservados xd creo que joshua no está, so... iré por él. no sé por que chica D': bridgit meddler? idk. luego dejo mi escrito. ily♡

pd: mi animal favorito es el perro.


te tendría que cortar las tetas por apenas hablar de jhutch, pero cómo soy buenita, no lo haré esta vez. no te invitamos, pero la próxima lo haremos bc me tenes que pasar tu wa, ah. si queres, te presto mi ship (?) ahrepelotuda. es de maia mitchell y hutcherson, pero si no te gusta, idk. seguí buscando, ah. esperamos tu audición, turra juli.
pd; sos tan normal... ¿un perro?, ¿en serio un perro? ¡elegí un ornitorrinco, lok! ahque.

oc. mi wa is... te lo paso por emepe c': ni en pedo me corto las tetas, con lo poco que tengo no me vana  crecer más, ahque. jhutch es mi bebé<3 io le doi, jall naigh all dei. siii, esta bien c: lo voy a usar, que solidaria que estamos eh? ahque xd oki doki ah tenía todos los problemas jajaja. depsués la dejo c:
pd: entonces elijo el tigre, los tigres blancos, que creo que ya dejaron de existir, ahque. xd esos felinos... ay, me casaría con uno de ellos. ahque.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por peeta. el Miér 05 Feb 2014, 1:31 pm

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kaya and jeremy.


*Representantes: Kaya Scodelario and Jeremy Irvine.

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lily and taylor.


*Representantes: Lily Collins and Taylor Lautner.
*capítulo; sexto sentido.:


El meteorólogo de la televisión se había equivocado notoriamente. El cielo azul que éste presagiaba no apareció nunca, y, aquella mañana, un color grisáceo se apoderó del firmamento que, territorialmente, pertenecía a los Estados Unidos. Observaba, desde mi habitación, a las pequeñas y cristalinas gotas de lluvia que resbalaban en un elegante baile a través de mi ventana; la sonrisa de satisfacción que, sospecho, cruzó por mi rostro, no hacía más que revelar mi dulce afición por el invierno y los meses en los que éste me regalaba un hermoso paisaje gris, con lágrimas celestiales complementándolo. Velozmente me alejé de la ventana, obligándome mentalmente a ceder a aquel capricho para comenzar a escuchar a mi amigo, el cual, con tanta dedicación, me ayudaba a estudiar para el exámen de matemáticas que ese mismo día, y a última hora, estaría torturándome. El ojiverde hablaba con tanta devoción sobre números y raíces cuadradas (ugh, esas cosas parecían perseguirte de por vida), que por un momento pensé en decirle “Creo que ya puedes cerrar la boca, rulos, de todas maneras, ni siquiera te estoy escuchando”, mas no podía hacerlo: él se había tomado la molestia de levantarse tres horas antes sólo para acudir a mi rescate y si se me ocurría mencionar que no había escuchado ni “j” el me daría mi merecido sin dudarlo dos veces. Quizás absorbería mi poder de telequinesis y me arrojaría el ropero por la cabeza, o usaría mi control de los elementos para pasarme del infierno al polo norte en menos de lo que canta un gallo. Claramente escalofriante.


—Listo, así es como se resuelve el problema de la página 956 del libro. Es tu turno, Tris, hazlo para ver en qué estás flaqueando— me dijo con amabilidad mientras me entregaba el bolígrafo para que pudiera escribir el desarrollo del problema.


Si había algo en lo que nos parecíamos el libro de matemáticas y yo, era en que ambos teníamos problemas. Pero, a diferencia, yo intentaba resolver los míos, él, en cambio, se los delegaba a pobres estudiantes como yo. Y para agregarle más peso al saco, si no resolvíamos los problemas correctamente nos sacaban un reprobado y eso sí que eran problemas. Maldito y suertudo libro de matemáticas.


—No entiendo nada, sinceramente, esto es tan confuso para mí como lo sería armar un vehículo sin manual y tan aburrido como una roca. No podré, Harry, no podré— observé a mi mejor amigo con auto-decepción y él suspiró. Él creía en mí, siempre lo había hecho, y yo no sería quien lo decepcionara— agh, ¿sabes qué, Edward? Sí podré, lo haré, y luego tú te enorgullecerás y me regalarás el perrito que vimos el otro día en la perrera— me levanté con decisión, alisé mi vestido azul zafiro y salí de mi habitación, esperando a que Harry saliera para poder irnos a clase.


{***}


Harry estaba sentado bajo la sombra de un frondoso árbol que se encontraba a una distancia de 9 metros del lugar en el que yo me hallaba. Acababa de salir del salón de clases y ya había pasado la cafetería, la cual daba una exquisita vista del hermoso jardín del instituto. O al menos, era una exquisita vista, porque cuando pasé por ahí, las ventanas estaban atiborradas de chicas que observaban, suspiraban y chismeaban al mismo tiempo. No se me hizo difícil saber quién sería el objeto de tal atracción, y es que Harry parecía tener un imán-atrae-chicas. Sonreí ante la imagen de mi amigo rodando ojos e intentando hacer caso omiso de aquellas chicas que, con o sin querer, sólo aumentaban el tamaño de la lista negra de éste. Tomé dos jugos de manzana y dos sándwich de pavo, que  correspondían al menú del día en el lugar, y salí en busca del ojiverde. Cuando me senté a su lado, me dí cuenta de que estaba leyendo el libro de acción que le regalé una semana atrás, pero en vez de los rasgos serenos y confiados que el pálido rostro de mi amigo revelaban cada vez que leía un libro, éste se encontraba turbado y confuso. Eso no era nada bueno.


— ¿Qué pasa, hazza?— comenté, antes de darle un gran mordisco a mi sandwich.


—Gemma me ha enviado un mensaje preguntando si había hecho algo malo. Pero no sólo malo, creo que “grave” se adaptaría fácilmente a la oración— respondió, mientras me prestaba su móvil para que pudiera leer el mensaje.


¿Qué sería tan grave como para que Gemma le enviara un mensaje? La última vez que lo hizo, fue cuando un chico lo acusó de haberle robado el dinero del almuerzo. Lo castigaron un mes y luego descubrieron que el chico lo había ocultado en el bolso de Harry sólo para inculparlo.


Cuando volví a prestar atención al presente, me dí cuenta de que el ojiverde estaba observándome, y creo que algo debió haber comentado, ya que me sonreía como si fuera la estúpida del año. Al carajo.


—Uh, ¿dijiste algo?— interpelé, devolviéndole la sonrisa.


—Te dije que ya es hora de ir a casa, el timbre ya sonó, ¿no lo escuchaste?


—La verdad es que no.
Y sin más, mi amigo se levantó y estiró el brazo para ayudarme a efectuar el acto. Avanzamos de la mano (cosa a la que ya estábamos acostumbrados) por los pasillos de la escuela y entonces, nos encontramos con Dereck. Debo admitir que mi primer impulso fue correr y encerrarme en un lugar donde estuviese segura de él y todo lo que pasó en el pasado, pero no, me encontré a mi misma aferrándome al brazo de Harry como si se fuera mi vida en ello, mientras que estos intercambiaban un par de palabras.


—Yo sé que disfrutarás de tanta atención, rata de laboratorio— aquello fue lo primero que escuché, mas lo último que él había dicho, y la verdad es que dentro de mí, algo pareció romperse. Él era un maldito.


Y entonces fue como regresar al pasado. Cuando Harry descubrió la verdad sobre Dereck y corrió hasta su casa, le invitó a dar un paseo y luego lo golpeó hasta que el rubio cayó desmayado. Desvié la mirada y me encontré con un escenario bastante confuso, y entonces, me pregunté si no estaría en una cámara indiscreta.


—Harry— le susurré al oído, cuando este había dejado de golpear a Dereck.


—Todo está bien ahora, Bea, tranquila. Ese rubio con cara de princesa no volverá a molestarte.


—Harry, no es eso… sólo que… ¿quiénes son ellos?— pregunté a la vez que señalaba con mi dedo índice a los señores de bata blanca que me observaban extrañamente—, ¿y qué hacen nuestros padres ahí?


Y entonces, pareció que el mundo se hubiese detenido. Dos hombres agarraron de los hombros a Harry, y mientras que aquella extraña escena era presenciada por mis ojos, recordé el mensaje de Gemma. ¡Ella intentaba ayudarnos! Observé a mis padres, mientras estos le asentían  con la cabeza a otro grupo de científicos, otro par de gigantes venían por mí. ¿Acaso mi día no podía ir peor?


{***}


Destrozada. Esa habría sido una buena descripción para mí en ese momento. ¿Cómo se supone que afrontes el que tus padres te traicionen de tal manera? De mi madre podía comprenderlo, ya que desde la muerte de mi hermano, ella no hacía más que regañarme y criticar cada cosa que hacía, pero mi papá, el hombre que me prometió por su propia vida que me protegería de todo, lo había hecho también, y vaya que me dolía.


La furgoneta negra, en la que nos obligaron a subir luego de que nos atraparan, era bastante cómoda, aunque si mezclabas aquello con la inestabilidad del camino por el que íbamos, tenías como resultado una buena cantidad de golpes en la cabeza. Gracias a las negras ventanas selladas, no podíamos siquiera saber la ubicación en la que nos encontrábamos, aunque era fácil descubrir que era un camino bastante alejado del resto de la sociedad.


Los demás chicos llevaban a cabo una amena conversación en la que no quise ser incluída, así que hice mi máximo esfuerzo para no escuchar lo que salía de sus parlanchinas bocas. Me fue imposible, así que llegué a un trato conmigo misma: Sólo escucharía, pero dimitiría de cualquier charla que fuese dirigida hacia mi persona. Admítanlo, aquél era un buen acuerdo.


Y entonces, fue cuando localicé a Harry. Sentado delante mío, aunque claro, estaba tan absorta en mí misma que no me dí cuenta que estaba ahí. Debía aprender a ser más abnegada, sin duda.


—¿Dónde estamos?— le pregunté, logrando captar su atención inmediatamente. Aunque, cabe aclarar, quien me respondió no fue él, sino una chica. Cleo.


Me perdí nuevamente en la conversación, aunque a veces comentaba cosas como “¿Cómo lo sabes?” o “¿Qué nos harán?” y “Creo que liberar tanta información importante podría, luego, ser contraproducente” y después guardé silencio, porque nadie más quería seguir hablando del tema.


Y entonces, la furgoneta se detuvo y todos descendimos de ella. En los vehículos que iban por delante de nosotros bajaron muchos jóvenes, al 20% de ellos los conocía. Sobre todo a él. Zayn Malik.


Vaya, era muy pronto para decir que mi día no podría ir peor, ya que apenas apareció su cabellera azabache, supe que esto no sería nada bueno, y pude sentir la tensión entre nosotros. Y todo esto es gracias a Harry.


Se acercó a mí, con la mirada desafiante. Entonces recordé todas y cada una de las veces en que esa mirada fue dirigida hacia mí, y aquello no hizo más que evocar cuánto anhelaba estar lejos de él. Pero ya era demasiado tarde para correr, porque él ya estaba frente a mí.


u.ú, ahí está mi audición. una caca, la verdad, but... idk, tengo esperanzas de quedar XDD besos ems & míano.


Última edición por Fantasy. el Jue 06 Feb 2014, 4:22 pm, editado 3 veces
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por aurelia. el Miér 05 Feb 2014, 4:31 pm

Alexandra Daddario | Alex Pettyfer.

Capítulo:
El susurro del viento pareció sonar más fuerte en mi pequeña cabaña ubicada en frente de la playa. La noche era tenebrosa, pero parecía ser más tenebrosa para mí, una chica de dieciséis años nombrada Ágata. Lo único que podía hacer era morderme las uñas esperando alguna señal de paz, que la promesa de mi madre se cumpliera y poder disfrutar de aquel verano como cualquier otro.  

Desgraciadamente, el destino tenía otros planes para la pobre de mí. La puerta de entrada comenzó a sonar, primero débilmente, como un pequeño golpe que se da con el puño, unos minutos después, comenzó a sonar fuertemente, ahora pareciendo que la estuvieran derribando con patadas.  
Corrí hacia mi habitación, y cerré la puerta de esta con llave, colocando todo el peso posible para que les fuera imposible entrar. En cuanto sentí pasos en la cabaña, me sujeté a la cortina de mi ventana, deseando que fuera cualquier otra cosa, menos un humano.  
— Te tenemos —gruñó el hombre ya adentro de mi habitación. 
— ¿Qué quieren hacer conmigo? Por favor, déjenme sola, no tengo nada que les pueda servir, lo juro —supliqué tratando de hacerlos entrar en razón.  
Los tres hombres sólo rieron, y sacando una jeringa con algún tipo de líquido adentro, se acercaron a mí rápidamente, como si tuvieran miedo de que usara algún tipo de poder. Sin darme cuenta, colocaron la aguja en mi brazo, e inyectaron el líquido como si se tratara de una vacuna. Tragué saliva mientras sentía un gran peso encima de mí, haciendo que cayera lentamente al piso. Miré a los hombres, que cada vez se hacían más borrosos y adaptaban una forma monstruosa, con los ojos tan rojos que me sobresalté. Bajé la mirada a mi pierna, y vi un gran cuchillo en el muslo. Gemí, pero ya estaba perdiendo el sentido, ¿es que no me ayudarían?, al parecer no. Caí sentada al piso y sin poder pensar algo más, me sumí en un profundo sueño, lleno de estrellas danzando y burlándose de mi debilidad.  
— Ya está, llévensela antes de que despierte —escuché que una estrella decía.  
 
 

Desperté más sobresaltada de lo que estaba hace unas horas. La traspiración corría por mi frente, cayendo en mi cabello castaño, el cual también estaba traspirado. Desconocí el lugar en donde estaba, sólo habían paredes blancas, una pequeña ventana en un extremo, dos cámaras observando fijamente mis movimientos, y lo más raro, no había ninguna puerta. Sin preocuparme mucho de eso, miré rápidamente mi pierna, la cual hace unas horas había visto con un cuchillo en el muslo. Pero no tenía nada, y cuando me refiero a nada, me refiero a nada de nada. Estaba sana, sin ningún corte, sin ninguna venda, sólo cubierta por el vestido, bata, o lo que fuera que llevaba puesto. ¿Era esto un hospital? No, no lo creía, no creía que algún hospital dejara a sus pacientes encerrados con tan solo una cama y una ventana pequeña.  
Me levanté de la cama en donde estaba, y di una vuelta en círculo tratando de ver alguna salida, aunque fuera inútil. Debo salir de aquí, debo encontrar a mi madre, pensé en cuanto reviví lo sucedido la noche anterior. Comencé a tocar las paredes, tratando de encontrar alguna puerta invisible o un sensor, aunque muy dentro de mí sabía que no encontraría nada, sabía perfectamente que estaba encerrada y creía saber las razones por la cual lo estaba.  
— ¿Alguien ahí? —pregunté con toda mis fuerzas—. ¿Hay alguien?  
Esperé unos segundos, pero nadie ni nada respondió, y me sentí aún más exasperada. Agarré mi cabello con desesperación, y me mordí el labio, esperando a que alguien me viniera a buscar, o que todavía estuviera en mi sueño de estrellitas.  
Un ruido se sintió en la sala, haciendo que diera un salto del susto. Me volví rápidamente con los puños cerrados, observando a la persona que estaba en frente de mí y que había pasado por algo parecido a una puerta invisible. El hombre me miraba fijamente con sus ojos azules, mientras yo me fijé en su cabello canoso, en sus cejas algo tupidas, y en sus labios finos.  
— Ágata, es un gusto conocerla. Me han hablado mucho de usted, con lujo de detalles —él soltó una carcajada, yo le miré inexpresiva—. Así que, ¿trataste de detener a unos fortachones con muebles en la puerta? 
— Para mí no es un gusto conocerle, además, ¿cómo es que sabe mi nombre? —pregunté alterada, este señor no me gustaba para nada—, y, tampoco es de su interés saber cómo traté de detener a esos fortachones.  
— Cuando acepté este trabajo no pensé que sería tan difícil —suspiró, como si estuviera cansado de una rutina—. Ágata, querida, ¿alguna vez tu madre te contó quién es tu padre? 
¿Es que acaso quería saber de mi vida? No, no, y no. No era apropiado hacer esto, ellos me habían secuestrado, dejado en una habitación con una puerta invisible, y además, ahora querían saber sobre mi pasado, mi presente, y quién sabe, quizá mi futuro. Rodé los ojos, algo no muy común en mí, pero que ahora, con esta situación, requería de uno de ellos. Alcé una ceja mirándolo detalladamente, pensando en cómo sería atacarlo y amenazar a las cámaras con que si no me dejaban salir lo mataría. Desgraciadamente no era una muy buena idea, pues al salir me detendrían aquellos hombres fortachones, y quizá me harían soñar con las estrellitas burlistas.  
— ¿Qué le importa a usted lo que mi madre me haya o no me haya contado? —pregunté toscamente, escupiendo la rabia que llevaba dentro. 
— Me importa, porque si tú cooperas, algún día, podríamos sacarte de aquí, y podrías volver a ser feliz con tus amigas.  
— Digamos que yo coopero con lo que usted necesita —caminé de un lado a otro—, ¿usted me dejaría salir realmente?  
Miró fijamente a mis ojos, como si tratara de adivinar lo que sentía. Se acercó lentamente a mí, tocó mi cabello, mi frente, y luego sonrió con una sonrisa tan irritante que si fuera por mi se la arrancaría junto con toda su cara. Siempre había entendido de que no se podía faltar el respeto a un adulto mayor por muy irritante que fuera, pero este no era irritante, era un manipulador, secuestrador, quizá acosador, y para más, irritante.  
— Al parecer necesitas una ducha, no creo que quieras quedarte con todo ese sudor en tu cuerpo —susurró—. ¡De todas formas, jamás te liberaremos, pequeña Ágata! ¿Cómo puedes creer que te dejaríamos salir? Eres muy importante para nosotros, ¡eres la clave de nuestro éxito!  
Le miré con una mezcla de confusión y rabia. Yo no era un juguete, tampoco era una muestra de experimento, mucho menos una esclava o algo parecido.  
— Perdón, ¿ha dicho lo que he escuchado? —pregunté, enojada—. No soy la clave de su éxito, señor, y si me permite, me gustaría darme una ducha.  
No era mucho de ser malhumorada, ni mucho menos era de las chicas malas y groseras. Solía ser muy tranquila y pasiva, pero este señor me había hecho enojar como nunca. Lo peor es que ni si quiera sabía quién era, no sabía su nombre, lo que hacía aquí, o lo que hacía hablando conmigo, porque en su cara se demostraba que no era feliz estando conmigo. Él me estiró su mano, pero yo la rechacé.  
— Ven conmigo, te llevaré a los baños para que te duches —dijo pronunciando cada palabra lentamente, como si fuera una chica que no entendía lo que me decían.  
Estiró nuevamente su mano, y yo, con desprecio y asco, la tomé. Caminamos a través de la puerta invisible, aunque ahora que la veía bien, se abría sólo cuando pasaba aquel hombre que caminaba a mi lado. Atravesamos varios pasillos, llenos de puertas que seguramente, los del interior no veían. Divise a chicas y muchachos desmayados siendo arrastrados a lo que serían sus habitaciones, soñando con estrellitas burlonas. También vi una sala en la cual había un chico sentado, y al instante en que le iban a inyectar un líquido comenzaba a temblar entero. Cuando le vi los ojos, me miró como si supiera que le estaba observando, y susurró algo parecido a un ayuda, aunque no pude entender bien por la distancia que había entre nosotros.  
— ¿Qué es lo que le hacen? —le pregunté al hombre canoso.  
— Ese muchacho es un fenómeno, pero no se le puede inyectar nada, por alguna razón comienza a temblar y sólo se detiene cuando los enfermeros se van, asustados por su comportamiento.  
— ¿Un…? 
Sonreí cuando me di cuenta de lo que en verdad hacía aquel chico. Las inyecciones no le hacían mal, tampoco le tenía fobia a las agujas, sólo se comportaba de esa manera porque no quería que le inyectaran líquidos. Su plan al parecer funcionaba, pues las enfermeras se iban sin inyectarle nada, asustadas por el comportamiento del muchacho.  
Al entrar en el baño vi a muchas chicas, y fijé la vista en una que observaba fijamente los movimientos de cada adolescente que caminaba por los pasillos de la habitación en que nos encontrábamos. Era menuda, pero aún así resaltaba entre las demás con sus ojos verdes ahora llorosos por las lágrimas que caían en sus mejillas. Insegura caminé hacia ella, y me senté a su lado. 
— Hola —susurré, mirándola de perfil.  
— ¿Qué quieres? —preguntó con su voz quebrada. 
— Nada, no quiero nada —respondí, miró a mis ojos—. Sólo, quería una amiga con quién hablar.  
— No soy muy buena hablando —musito tímidamente—, lo siento.  
— Oh, ¿eres tímida? —ella asintió levemente—. Soy Ágata, puedes llamarme como quieras.  
— Calypso —dijo ella, con sus ojos brillantes—, me llamo Calypso, y hasta ahora no tengo apodos.  
— Calypso es un lindo nombre, ¿Cuántos años tienes? Te ves muy pequeña.  
— Catorce años recién cumplidos —se encogió de hombros, yo parpadeé dos veces seguidas—. Asesinaron a mi padre... ¿Cuál es tu historia, y tu edad? 
Le tomé la mano, en señal de apoyo. Se veía totalmente triste, y no era que sintiera pena por ella, sólo quería que supiera que no estaba sola, y de alguna forma, quería saber que yo no estaba sola.  
— Dieciséis años, no sé lo que sucedió con mi madre, ella salió y no volvió más. 
— ¿Nos veremos de nuevo? Ya me debo ir, o me castigarán. 
— Seguro que nos veremos de nuevo. Mañana, aquí mismo, ¿te parece?  
Me sonrió y asintió, parecía segura de si misma y de su decisión; se despidió con la mano, y desapareció por la puerta. Apoyé las manos a ambos lados de mis piernas, me paré y caminé hacia una de las duchas. Fuera de una de ellas había una toalla, así que supuse que estaba vacía.  
Y así era, la ducha estaba vacía, completamente para mí. Entré en esta, tratando de abrir la llave, lo cual me llevó unos minutos. Apoyé mi cabeza en la pared, dejando que el agua recorriera mi cuerpo, y en el momento menos pensado, un sollozo se escapó de mi boca, seguido de otro, y otro. Lo único que podía pensar era en mi madre, ¿estaría bien? ¿la tendrían capturada? ¿muerta? El último pensamiento me asustó, me espantó, y hizo que quisiera salir de aquí. ¿Era esto lo que sentía Calypso? no, seguramente ella estaría pensando en cómo llegar a su padre, lo cual también me aterraba. No era de aquellas que se creían grandes sólo por tener dieciséis años, pero Calypso tenía catorce años, aún era una niña a la que le arrebataron todo lo que tenía; su padre.  
Al salir de la ducha limpia y fresca, agarré una bata limpia y me la coloqué. Suspiré tratando de eliminar cualquier pensamiento aterrador, y me dispuse a caminar por el gran pasillo, deseando no encontrarme con el hombre canoso, el cual aún no me había dado su nombre. De todas formas, no era como si me importara su nombre, de seguro era igual de horrible que su personalidad.  
Mis deseos no estaban haciéndose realidad, pues al salir me encontré con su cara burlista de nuevo.  
— Al parecer estás lista, ahora, si nos haces el favor, ven con nosotros.  
Fue en ese momento cuando me di cuenta de que habían dos personas más junto a él. Aunque ya no sabía si llamarles personas, no sabía si eran humanos, no sabía nada, y eso me hacía sentir estúpida. Dejé que me tomaran los brazos, pues si no me dejaba, me obligarían, y estaba casi segura de que eso dolería más de lo que dolía ahora. El canoso avanzó por delante de nosotros, y cuando llegamos a nuestro destino, quise romper en llanto.  
Mi madre estaba con una jeringa, a punto de inyectar el líquido en el muchacho que anteriormente temblaba para evitar una inyección. Al parecer el chico se había dado por vencido, pero no me preocupaba eso, me preocupaba la pregunta que se repetía en mi mente.  
— ¿Mamá? —pregunté en un susurro que sólo el canoso escuchó.  
— Como verás, Ágata, no puedes confiar en nadie, ni si quiera en tu madre —me susurró en el oído—. Date por vencida, que nadie te está tratando de ayudar.  
El canoso soltó una carcajada muy molesta, y se retiró junto a los dos fortachones, dejándome sola. Observé al muchacho tratando de luchar con la mano de mi madre, pero la fuerza se le acababa, y la jeringa estaba cada vez más cerca de su brazo. Cerré los ojos y cuando los abrí la jeringa estaba entrando por el brazo del muchacho. Él gritó, para luego caer dormido en el asiento.  
No lograba entender nada, de un momento a otro mi madre estaba del lado de ellos. Esperen, ¿estaba realmente del lado de ellos?, suponía que sí, ella había inyectado esa jeringa en el brazo del muchacho, ella era un monstruo, como todos los que habitaban aquí. Tampoco entendía el por qué estaba aquí, nunca había sido destacada en mi escuela, menos en los deportes, era, como muchos me habían dicho, una buena para nada.  
Recordé a Calypso y su leve sonrisa, le recordé diciendo que su padre estaba muerto, asesinado por estos estúpidos hombres. Sentía rabia, frustración, y sobre todo, sentía pena. Aquel canoso me había dicho que nadie iba a estar conmigo, que nadie me iba a ayudar, que me debía dar por vencida, pero, ¿debía hacerlo? No estaba completamente segura. Antes de que mi madre pudiera darse cuenta de que estaba allí, escapé de ese lugar, tratando de encontrar mi habitación. Seguramente si hubiera estado muy enojada, habría ido a encarar a mi madre, pero no tenía ánimos, y él único lugar que al parecer estaba de acuerdo a mis emociones, era la habitación.  
Paré cuando me di por vencida, era un edificio grande, y no encontraría tan fácilmente mi habitación. Coloqué mis manos en la cara, mientras trataba de calmarme, respirar profundamente, y hacer el esfuerzo por no llorar.  
— ¿Qué haces aquí tan sola? —preguntó una voz grave—, ¿te ocurre algo?  
— Déjame sola, seas quién seas, déjame sola —saqué lentamente las manos de mi cara.  
Delante de mí había un adolescente vestido con un delantal y gafas. Seguramente alguien de la institución, pensé en cuanto vi una especie de carnet en su delantal, el cual decía: Alex O'Connor, medico especializado. Rodé los ojos por segunda vez en el día, y me dije a mi misma que no lo haría de nuevo.  
— Sólo estoy tratando de ayudar —se encogió de hombros. 
— ¿Ayudar? oh, ¿hay alguien aquí que desea ayudar? —pregunté sarcásticamente.  
— No soy como ellos —colocó su mano en mi hombro—. Estoy aquí por obligación. 
— ¿Obligación? —levanté una ceja—, ¿quién te obliga? 
— Mi padre es uno de los más importantes aquí, y necesitaba que su niñito estuviera junto a él. Es estúpido, lo sé, pero digamos que mi padre es un estúpido total, así que... ¿dejarás que te ayude? 
— No hasta que me digas tu edad, tu nombre completo, y de donde vienes.  
Sonrió, y tomó mi mano fuertemente, pero no de una forma amenazadora, si no que de una forma reconfortante. Caminamos un largo trayecto hasta llegar a una sala desconocida para mí, por lo que comencé a asustarme. ¿Qué pasaba si me había traído hasta acá para inyectarme algo?, o quizá, ¿para torturarme?  
Me hizo pasar, divise dos asientos a cada lado de una pequeña mesa. El lugar estaba lleno de libros, estanterías, y cosas antiguas. Estiró un delantal hacia mi, y yo, con inseguridad, lo tomé, suponiendo que era para pasar desapercibida por si alguien entraba a esta habitación. Me senté en uno de los asientos, mientras él hacía lo mismo en el otro, tomando un libro y colocándolo en la mesa, justo en frente mío.  
— Ábrelo —ordenó suavemente.  
— ¿Qué es?, ¿de qué trata? —pregunté, algo confundida.  
— Puedes verlo por ti misma, sólo ábrelo —musitó, tomando un lápiz—. Las reglas dicen que no puedo explicar lo que ustedes hacen aquí, pero nadie ha dicho que no puedo mostrarlo.  
Reí por primera vez en el día, y me sentí feliz, feliz de tener a alguien que no hacía daño, porque ahora estaba casi segura de que Alex no era el enemigo. Abrí lentamente el libro, tenía la sensación de querer abrirlo, pero a la vez no quería hacerlo. Tenía curiosidad, como también sentía miedo, pero, ¿de qué?, ¿de qué tenía miedo? 
Sentí las manos de Alex en el libro, y comenzó a pasar de página, una, otra, y otra vez. Se detuvo en una, y sacó las manos. Comencé a leer, primero con miedo, luego más segura de mi misma. Leí unos cuantos párrafos, pero ya había entendido todo.  
Cerré el libro de un golpe, no necesitaba saber más. Negué con la cabeza.  
— Esto es completamente ridículo —le espeté—, me refiero a que, ¿de un día para otro aparezco en una cárcel, y dicen que somos Dioses?  
— No son Dioses —negó con la cabeza—. Héroes, ustedes son héroes, semidioses. 
— Es imposible —dije, bajando la cabeza.  
— Puedes creer que es imposible —él se paró y se sentó en la mesa, al lado mío—, pero tarde o temprano te darás cuenta de que es verdad.  
— No soy una heroína, si lo fuera, estaría volando a un lugar donde no me encontraran.  
— Cree lo que quieras, pero es por eso que te tienen aquí.  
— Pues están locos, los semidioses existieron hace miles de años —¿estaba exagerando?—. Yo no soy hija de un Dios. Soy hija de mi mamá, y de mi papá, ambos, desgraciadamente, humanos. Ahora, si me permites, ¿podrías mostrarme el camino a mi cárcel?, no quiero que el canoso se de cuenta de que he estado una hora fuera de esa prisión. 
— No es una prisión, es una habitación —suspiró fuertemente—. Pero si es lo que deseas, te llevaré allí.  
— Claro que es una prisión, o dime, ¿en tu casa te tienen encerrado durante todo el día, con tan sólo una cama y sin puerta? porque a mi nunca me han dejado así, ni si quiera cuando me castigaban.  
— Debes agradecer que te tienen con agua, alimento y duchas, en un principio querían dejarlos sin duchas, y con una comida al día.  
— ¿Cuál es tu nombre? Sé que te llamas Alex, pero no lo he escuchado de tí —pregunté curiosamente—. Así que, dime, ¿cuál es tu nombre y cuántos años tienes? 
— Mi nombre es Alex O'Connor, tengo dieciocho años, ¿y tú?  
— Espera, si tienes dieciocho, ¿cómo se supone que eres medico especializado? —antes de que respondiera le advertí—, no mientas.  
— Ya te he explicado, mi padre quiere que esté a su lado las veinticuatro horas del día. 
— Uh, que buen padre —susurré para mi misma.  
— ¿Me dirás tu nombre y tu edad? —preguntó bruscamente.  
— Ágata, dieciséis años, un gusto, supongo —me miró confuso—. ¿Qué? Para mi es un gusto conocer a alguien que no sea un monstruo. 
— Ven, te llevaré a tu habitación —estiró su mano.  
— Cárcel —corregí yo, sacándome mi delantal.  
— Está bien, cárcel. Es que, no sabes lo horrendo que es estar allí, es peor que estar castigada —imitó mi tono de voz y golpeé levemente su brazo. 
Reímos y salimos de aquella habitación. Caminamos en silencio, pero esta vez no era un silencio incómodo, si no que un silencio más lindo, si es que puede decirse así. Recordé a Calypso y pensativa, pregunté: 
— ¿Conoces a Calypso? —pregunté, me miró algo confundido—, una chica baja, delgada, de ojos verdes y cabello castaño.  
— Claro que la conozco, es mi paciente —ahora fui yo la que le miré confundida—. Cada medico tiene un paciente, o semidiós, como prefieras llamarle.  
— Entonces, ¿el canoso es mi medico? —pregunté asqueada—. Hubiera preferido mil veces que fueras tú.  
— El canoso es John —me dijo, revelando el nombre del anciano—, y es una especie de psicólogo, aunque creo que está loco.  
Pensé en todas sus muecas, en todo lo que él hacía, y me dije a mi misma que no estaba loco. Lo que él tenía era otra cosa, era maldad.  
— Él no es un loco, es malo, muy malvado, como aquellos villanos que salen en películas de... —me interrumpí al pensar en lo que iba a decir.  
— ¿Superhéroes?  
Asentí, mientras agradecía por haber llegado a mi habitación, o mejor dicho, cárcel. Pasamos por la puerta que sólo se abría porque estaba Alex, y me senté en la cama que se encontraba allí.  
— ¿Cómo sabes que esta es mi habitación? —pregunté.  
— Lo supuse —respondió como si nada.  
— Entiendo.  
— Debo irme, así que, adiós —besó mi mejilla.  
— Adiós, O'Connor.  
Sonrió por última vez, y salió por la puerta ahora invisible. Suspiré y me recosté en la cama, pensando que quizá, había una buena persona en todo este edificio.
ahí mi audición, espero quedar<3. fantasy fue por india  india es mía  pero, no me enojaré bc no sirve de nada enojarse. esop, besos, bye<3.
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Mensaje por LunaLunnel. el Miér 05 Feb 2014, 5:16 pm

O'shea. escribió:
LunaIsAMonckingjay escribió:Ay ríos mío, me encantó, me encantó, me encantó. Dios la trama es tan fucking perfect.

Mi animal favorito es el monoperro:3 ahorita subo lo que pides:3

monoperro, plz. hola, luna. que bueno que te guste, esperamos tu audición. besos.
Bueno, considero que no es una animal real, pero mis animales favoritos son el unicornio, el dinosaurio y eso y creo que no existen:c Mi subo ahorita mi audición:3
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por LunaLunnel. el Miér 05 Feb 2014, 5:39 pm

Logan P. Henderson M.Miley Cyrus.Kendall F. Schmidt G.Lucy Hale.

Zombieland:
Cápitulo 6

Luna Schmidt



Después de un tiempo logre adaptarme al Apocalipsis zombie, después de todo, estaba con mi familia, bueno, mi familia, y mi Logan, hasta que encontré a Jodie, lo que menos quería era por otra cabeza por la cual preocuparme, me bastaba con mi hermano que era realmente inútil en algunos casos excepto cuando se trataba de protegerme y ser una persona maravillosa y humilde, él se arriesgó de matarse en un avión, no tengo la menor idea de que hizo el día que volvió a Estados Unidos vivo y sano y el piloteando un avión SOLO. Tuve que apegarme a que él quería salvar la vida de Jodie, él quería salvar a alguien que no fuera de la familia.

Después de encontrarla tuve que apegarme a la comida que tiene menos probabilidades de caducidad, la comida enlatada —Logan y yo comíamos toda clase de chatarra desde que vivíamos en esa Rav4— tenía que aguantar que Jodie fuera muy escandalosa, es muy paranoica, después de haber sobrevivido tanto, no le temía a los putos zombies.

Detuve mis pensamientos por un momento cuando escuche un gemido leve, busque con la mirada, sin dejar de meter comida en mi mochila, y tal vez alguna chatarra, luego cerré el cierre de mi mochila.

—Ven aquí pedazo de mierda, no te esconderás tan fácil—susurre, tome mi sierra, los ruidos se alejaban, fruncí el ceño y me moví sigilosa de ahí,

Choque con un maldito maniquí, mordí mi labio lo más fuerte, para no gritar, los maniquíes son tan horribles y reales, siempre le tuve algún miedo. Divise una silueta masculina en una tienda cercana, no la de mi Logan o de Kendall, estaba tratando de arrancarle los sesos a alguien, mordí mi labio angustiada, me dirigí hacia allá con la moto sierra preparada, sentí el miedo recorrer por mis venas, tenía demasiado miedo de que fuera alguno de mis chicos. 

Suspire con algo de miedo, camine hacia allá preparando mi sierra, mierda, eran dos zombies, y se estaban transformando, mordí mi labio y empiece con lo mío los trate de matar, sangre y sesos formaron parte de mi ropa en estos momentos, suspire, luego salí de la tienda, en busca de alguno de mis chicos o Jodie, sentí un gran alivio pero también algo de miedo, camine un momento para buscar a mis chicos, o a Jodie, quien se me apareciera primero, tenía la sierra en una mano, esperando a que algo no me apareciera, camine un poco más y suspire al encontrar a mi hermano en perfectas condiciones.
 
— ¿Cómo te ha ido, pequeña? —Dijo buscando alguna herida en mi cuerpo.
—Bien—Mentí, no quería preocuparlo, lo mire suspirando — ¿Y a ti cómo te fue?
—Excelente tenemos bastantes municiones— sonrió, me abrazo— Vamos seguramente Logan ya está en la camper—Kendall sostiene mi mano mientras caminamos hacia el camper.
 
La vida que teníamos Logan y yo era la misma, solo que en un camper y con una cama medio incómoda, pero con tres acompañantes, tenía suerte de que Kendall y Aria siguieran vivos, ellos eran parte de mi vida, no sé qué haría sin ninguno de ellos. Menos sin Logan, sin él no estaría viva quizá o tal vez fuera igual de cobarde que Jodie, me mordería algún pedazo de carne andante, sería igual que eso y mordería a cualquier humano que se me atravesará, un sonido algo molesto me despertó de mis pensamientos.


—Kendall, ¿Oíste eso? —busqué que cosa lo emitía para matarlo.
—Sí, creo que viene de allá—señalo con su arma, apuntó, vi como salió la bala y cayó erróneamente cerca de la persona o cosa que asechaba por ahí.
— ¿¡Que mierda haces Francis!? —Grito Logan como nena, me reí, luego lo vi salir se las sombras, cojeando, mis ojos se abrieron como platos, Logan estaba herido, corrí hacia él.
—Loggie-Bear ¿Qué paso?—lo vi, la preocupación me inundo los ojos, suspire, lo vi mordí mi labio lo ayude a caminar hasta la camper.
—Me cayó un estante, me quede atrapado y me corto algo de circulación y me saco una pequeña herida.
¿Pequeña? Estaba bromeando, estaba enorme su herida, lo vi preocupada, fui por el botiquín, Aria me vio, notaba cuan preocupada estaba por Logan.
—Quítate los pantalones—Le ordené— no veo nada de tu herida así—El trato de protestar, pero Kendall lo vio de manera de súplica.
— ¿Y Jodie? —Dijo Aria.
—Déjalo, creo que nos tendremos que ir sin ella—Dije, vi a Logan sin pantalones, se veía tan sexy así, ¡NO! ¡No pienses en ello! ¿Cómo se te metió eso en la cabeza? Debía beber algo de agua.
— ¿Luna? ¿A dónde vas? —Preguntó Logan, mierda, lo estaba curando, abrí el agua oxigenada y la puse en un pedazo de algodón, le desinfecte cuidadosamente la herida, me dieron risa sus expresiones de dolor, luego busque algo con que vendarlo.
— ¡Logan, estate quieto!—Refunfuñe, viéndolo hacer una especie de baile de dolor, vende su herida mientras él me veía con sus cálidos ojos marrones que me hacían perderme, el veía hacia mis ojos azules grisáceos, eso logró mantenerme nerviosa un tiempo.
 
Me paré de golpe, no aguantaba su hermosa mirada castaña hacia mí con esa mirada cálida y a la vez penetrante, tome una botella de agua y bebí hasta que los nervios se me quitaran, no soportaba sentir esa mirada, menos porque si lo hacía me perdía en esos ojos cafés marrón que lograban confundirme con su tonalidad, y mi forma de quererlo, cuando lo veía a los ojos caía en un hechizo, sé que tal vez él era consciente de ello.
 
Busqué en algunas de las mochilas que contenía comida y le pase un paquete de gomitas enchiladas a escondidas, el esbozó una sonrisa, cambiando su cara de dolor, agradece con una sonrisa de lado, suspire, me fui a hablar con Kendall, hice un trato con él, si Jodie no venía en la mañana nos íbamos.
 
✘✘✘
 
Kendall amaneció molesto al ver que yo tenía razón desde un inicio, me puse en el lugar del conductor, Logan tomo asiento a mi lado, de copiloto. Kendall para calmar sus nervios se recostó en su cama otra vez y se durmió. Logan y yo éramos los únicos despiertos.
 
—  ¿Manejaras otra vez como loca?—Pregunto algo asustado, me dio risa su reacción, le bese la mejilla dejándolo con la duda y comencé a manejar. — ¿Quieres que te traiga algo de comer?—Pregunta de nuevo, yo asentí. — ¿Me hablaras?— asiento divertida.
—Si Loggie-Bear—le bese otra vez la mejilla y seguí manejando, quería alejarme de ahí, me daba asco de tan solo saber que ahí habían dos no-muertos comiéndose.
 
Logan me preparo algo de comer, mientras manejaba escapando de esa plaza, quiero encontrar una casa o algo donde podamos quedarnos, la camper ya me estaba hartando.
 
—Logan debemos buscarte un apodo no tan tonto como Lo ¿Si?—La cara de Logan se tornó verde, sacaba humo por sus orejas, y me miro enfurecido.
— ¡Hablas enserio!—rugió expectante— ¿Cómo Loggie-Bear, no?—Su tono se subía cada vez más por la molestia.
— ¡Henderwhore!—Exclame, con una risita petulante, interrumpí sus caprichos riendo, el volteo a verme con fastidio.
— ¡Me odias! ¿No es así?—Exclamo exaltado.
—No te odio—.Reí levemente viendo sus pucheros— ¡No hagas puchero!—reí e imite un puchero de él.
 
Logan se molestó un poquito pero seguí hablando con el mientras los demás dormían, Logan me miraba de vez en cuando, tenía en mente de que posiblemente el sabía el efecto que causaba en mí, sus penetrantes ojos cafés estaban ahí molestándome cuando volteaba a ver de vez en cuando.
 
✘✘✘
 
— ¿Qué pasa? —Pregunto Logan al verme nerviosa estaba sola con él, ni Kendall ni Aria se han despertado desde hace ya 3 horas, y cada vez sentía más nervios por la mirada de Logan hacía mí era tan penetrante, no sé qué le pasaba.
—Nada Logan—Sonreí leve y me estacione cerca de un lugar lleno de carros, no creo que alguien lo notara aquí, vi a Logan, el me brindo una de sus hermosas sonrisa que hacían marcar sus hoyuelos.
—Luna, vamos me puedes decir lo que quieras, recuerda, Mejores Amigos Por Siempre—
 Reí leve, lo mire a los ojos entonces sonrío con su hermosa y brillante sonrisa posteriormente me encontré a mí misma alucinando con su perfecta sonrisa y me dije a mi misma “no seas estúpida” y sacudí mi cabeza intentando alejarme de dicha idea—. Luna, dime enserio, te noto algo perdida ¿Cuál es la razón? —frunció el ceño intentando adivinar.
—Nada Henderson—Suspire inquieta y me puse a caminar por todo el camper evitando su cálida mirada, e intentando concentrarme en los pensamientos normales que solía tener antes de que estuviera tan nerviosa con Logan.
 
¿Qué mierda me pasa? No me gusta Logan eso es realmente obvio, el solo es mi mejor amigo, pero… ¿Qué diablos siento por él? ¿Qué siente el por mí? ¿Qué diablos debo hacer? Jamás me he sentido así, la curiosidad me comía, no sabía que era lo que yo sentía por él, y menos lo que él siente por mí, estoy realmente mal, debo dejar de pensar en él, pero no puedo, ¿Por qué me pasa esto a mí en estos momentos? ¿Por qué no me paso antes de que todo el mundo se hiciera una completa mierda? No sé qué jodidos me pasa en estos momentos.
 
—Luna, insisto en que deberías de decirme lo que pasa—Logan apareció interrumpiendo mis pensamientos que me iban a hacer estallar en cuanto pudiera.
—Logan, déjalo estoy bien ¿Sí? —Suspire, tome una pistola, lo mire—. ¿Me podrías ayudar a despejar el área? —Lo vi seria, el asintió.
 
Salimos del camper con las armas en alto, ambos cuidándonos la espalda, en esos momentos me sentía más libre que antes, tal vez porque estaba tras de mí y no frente a mí. No puedo creer que enserio me sienta tan confundida hacia Logan en estos momentos, digo, él siempre ha estado conmigo y nunca me he sentido así hasta ahora, sacudí mi cabeza, debía concentrarme en lo que me importaba más ahora.
 
Me sentía en una pesadilla, oí ruidos extraños en varias partes, me sentía tan confundida por lo de hace rato, luego oí un gruñido fuerte, corrí hacia donde se originaba, me gire un poco para ver si Logan venia tras de mí. Mierda esto no puede ser, venia un grupo de zombies, eso me preocupo más que nada estaba sola, quien sabe dónde carajos estaba Logan y que le pasaría. Comencé a apuntarles a esas cosas infernales. Tenía que matarlos para luego ir a buscar a Logan. Aunque estuviera frustrada con el seguíamos siendo un equipo y yo no lo iba a dejar solo por nada.
 
Le dispare a unos cuantos estúpidos mientras, trataba de buscar a Logan pero me era imposible, no podía concentrarme en ambas cosas. Los zombies se hacían menos, pero no tenía a Logan cerca y eso me preocupaba más que nada,  termine con los zombies y corrí en busca de él debería de estar en cualquier lugar pero con esa herida no era tan difícil de encontrar, lo busque con la mirada hasta que lo vi sentado cerca de un carro evitando a los zombies.
 
—Hola Henderwhore—Río leve y lo vi dulce mientras el volteaba a verme agitado, e imagino lo que corrió.
—Hola Lunney—Suspire, el me jalo hacia donde estaba, me tapo la boca—. Los zombies se alejaron pero yo creo que será mejor que nos vayamos con cuidado.
 
 Me tomo de la cintura y me jalo hacia el camper mientras trataba de no reír, necesitaba eso, un tiempo de diversión donde los jodidos zombies, puede o no que estuvieran incluidos pero necesitaba dejar de pensar en ese lado en el que Logan y yo estábamos “enamorados” porque técnicamente él no me ha dicho si le gusto y yo no sé si el me gusta, tal vez estoy demasiado estresada por el hecho de que tuve que cuidar a otra cabeza durante unos pocos días, mire la hora, sé que me resultaba patético pero de todos modos quería saber qué hora es para ver si despertaba a Aria y a Kendall, tal vez lo haría pero tenía hambre que lo que haría sería una ensalada, si ellos querían o no comer era su problema por dormir tanto.
 
Logan me ayudo con la ensalada, jugueteamos un poco con la comida, luego de un rato oí un molesto ruido, suspire, esperando que no fueran zombies, pero sabía que era lo único que había por aquí, si no era eso que más podía ser, lo que yo recorrí señalaba que no había algún rastro de vida por aquí, quien sabe si Logan vio a alguna persona normal. Lo único que quería en estos momentos era saber porque pasaba esto ¿Por qué no solo explotaba el mundo entero sin dejar algún rastro de vida? Así era como prefería mi muerte, no siendo comida por una cosa parecida a mí.
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Mensaje por valkyrie. el Jue 06 Feb 2014, 7:16 am

cuando esté en casa acepto todo u.u me fui de parranda a la casa de una prima y me he desvelado viendo anime. (?). soooo, recuerden que estoy viva y esop.


Última edición por Wanda. el Vie 07 Feb 2014, 9:29 am, editado 1 vez
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por peeta. el Jue 06 Feb 2014, 4:24 pm

magda, lo siento, no lo sabía. Tranquila, tienes todo el derecho a enojarte bc yo no debí tomarla así no más :cccc igual, cambié pj's bc el shipp no me convencía xd.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Vicky. el Jue 06 Feb 2014, 4:30 pm

holi, acá dejo el capítulo :3
reprsentantes: josh hutcherson; drew roy; melissa benoist; lauren jauregui.
capítulo:
<3:
Estaba ahí, no había podido dormir, como todo los años desde que cumplí doce.

Hoy es el día de la cosecha, un día muy importante… para saber sí morirás o te quedarás pasando hambre un año más. Hoy, es el día en el que los padres dan un fuerte apretón a sus hijos, pues, no sabrían si ellos volverían a casa. Hoy, un desafortunado tributo, o bueno, dos desafortunados tributos, se irán del distrito once para irse al Capitolio, y seguramente morirán en un par de semanas.

Salí de mi habitación para asomarme en la de mis dos hermanos; seguían dormidos. Lucy y Ryan, los gemelos que más amo en el mundo. Luego, me asomé a la otra habitación. Mi padre también estaba dormido, estaba tocando el otro lado de la cama, casi abrazándolo, estaba tocando el lado donde dormía mi madre. Después de la muerte de ella nunca volvió a ser el mismo, se volvió una persona insegura y sensible, seguramente es porque se siente culpable.

Recuerdo muy bien lo ocurrido; era un día muy diferente a otros, mi padre no había podido conseguir comida, a mi corta edad de once años no preocupé por el asunto a pesar del enorme antojo que tenía de al menos comer unas bayas, pero, mi madre murió a causa del hambre, un muerte muy común en Panem, excluyendo a El Capitolio y algunos distritos, en estos últimos no es una rareza como en el capitolio, pero es más común aquí. Mi madre fue una gran luchadora y nunca estuvo de acuerdo con los juegos del hambre, trabajaba en los huertos día y noche, la admiré mucho y lo sigo haciendo por su fuerte deseo de poner fin a los juegos. Desde ese día mi padre dejo de alimentarnos, estaba echado todo el día con la mirada perdida, mi padre trabajaba y volvía a casa a volver a echarse y poner nuevamente la mirada perdida. Nunca más se preocupó por alimentar a sus hijos y eso hace que lo odie, de todas maneras me preocupo por él.

Desde ese momento me convertí en el padre y madre de mis hermanos. Ellos dependen de mí tanto como yo de ellos.

Me coloqué mis botas de cuero, una blusa blanca y unos pantalones grisáceos. Hoy iría al mercado, tal vez consiga vender algunas cosas.


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Llegué a casa cabizbaja, no había conseguido vender nada, me encontré con mis dos hermanos esperándome en el comedor. Este sería su segundo año, estaban muy nerviosos.

― ¿Qué ocurre?–pregunté–, ¿acaso no saben que ponerse?–coloqué mis manos en la cintura.

― ¿Podrías ayudarnos?–respondió Lucy.

― ¡Por supuesto que sí!

Los tomé a ambos de las manos. A pesar de que están un poco “grandes” con trece años para estar con niñerías, yo los consentía muchísimo y los trataba como niños pequeños. A veces se enojaban porque hacía lo mismo en el colegio, pero no me importa.

Busqué y encontré un hermoso vestido rosa opaco para Lucy y un traje para Ryan de color gris.

― Bueno, creo que ya debo irme a cambiar, es un poco tarde–dije–. Vístanse y espérenme en la cocina–ambos simplemente asintieron a la vez y se marcharon.

Tomé un baño, fue muy rápido, no quería malgastar el agua, pues, cuando volviera seguramente me daría otro baño, sí es que volvía. Hoy era el único día del año en el que nos dábamos ese lujo.

En mi cama yacía un vestido beige, muy hermoso, me lo coloque junto con una zapatillas y luego me hice un moño. No me veía perfecta y ni lo más cercano a ella, pero debo admitir que me veía bien.

Salí de la habitación. Mis hermanos se despidieron de mi padre quien irá unos minutos más tarde. Yo simplemente lo ignoré, como siempre lo he hecho.


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Llegamos a la plaza, un lugar muy bonito, se podría decir que el más bonito del distrito. Caminábamos tomados de las manos. Llegó el momento de separarnos, esperaba que sólo fuera por un rato. Debíamos ficharnos.

― ¡Tengo miedo Ellie! –exclamó Ryan, deteniéndose y así también deteniendo el bululú, provocando empujones y pisotones de los demás hacia nosotros. Me muevo un poco para no estar entre la gente y evitar así que nos sigan atropellando.

― Yo también–se le une Lucy.

― No se preocupen, todo saldrá bien–dije–. No es su primero año–añadí.

― Es que… tengo un mal presentimiento–masculló Ryan. Sentí un vuelco en mi estómago, siempre que tenía un mal presentimiento, era por alguna razón, pero no podía mostrar mucho interés por eso ante ellos, se angustiarían. Decidí mostrar indiferencia, no podía hacer más nada.

― Tranquilo, seguro que no pasará nada.


Después de ficharnos nos encontrábamos esperando las palabras repetitivas y aburridas que siempre decían. Yo me encontraba de pie con los chicos de mi edad, todos estaban tensos, se percibía, ¿y quién no?

Alrededor de nosotros se encontraban, detrás de una cinta, los familiares. Muchos tenían una angustia enorme, unos con una cara inexpresiva, otros sólo apostaban –pues no tendrían nada que perder– para ver que jóvenes irán a los juegos del hambre, de qué edad serán, e incluso sí serán unos debiluchos o uno fortachones. Nadie quería hacer tratos con esos tipos, pues, podrían ser informantes del capitolio, podrían pegarte un tiro todos los días por infringir la ley, y pues… ¿quién no lo ha hecho al menos una vez?

Podía ver a varias personas en frente de mí: al alcalde, a la excéntrica acompañante del distrito recién llegada del capitolio, y al mentor del distrito 11. Había dos urnas; una de las chicas y otra de los chicos, en una de ellas estaba mi nombre 20 veces. Debería salir pocas veces, pero saldrá más veces debido a las teselas; un suministro anual de aceite y cereales; a partir de los doce años (el año en el que mi nombre estuvo en la urna por primera vez) empecé a pedir teselas, por lo que saldré más veces de las que debería. Aun que, según mi punto de vista, es un truco muy sucio, pues los hijos del alcalde y los hijos de los comerciantes son unos privilegiados, no se ven en la necesidad de pedir teselas y su nombre sale muy pocas veces. Pero cuando una persona está necesitada se ve en la obligación de pedirlas, como lo hice yo.

Empezó a hablar el alcalde sobre como el distrito se levantó de las cenizas y… bla, bla, bla.

No presté la más mínima atención, hasta que escuché mi nombre:

― Elizabeth Hawthorne.

Yo simplemente me quedé perpleja. Rápidamente todos se apartaron, abriéndome el paso, camine lentamente y subí los escalones. El resto de lo que dijeron no lo escuché, estaba tan aturdida y sin mis cinco sentidos en ese momento que ni siquiera me enteré de quien era el varón, hasta que voltee y supe quién era.


«¿Por qué justo tenía que ser él?–pensé–. De todos los chicos que hay en el distrito, justo tenía que ser él.»
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

Mensaje por Sunrise. el Jue 06 Feb 2014, 4:32 pm

yo respondería, pero me da paja.
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Re: behind the scenes. | nc {audiciones abiertas}

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