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¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

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¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

Mensaje por »Camille. el Dom 02 Feb 2014, 12:38 pm

Hola :), Me dieron ganas de trabajar en equipo ahno. Soy Daiana de Argentina, La verdad que me cuesta un poquito escribir, lo que mas me cuesta es escribir los dialogos, y creo que con un poco de ayuda voy a aprender)? ah, Bueno busco a 5 chicas aproximada-mente, Necesito que dejen esto;
¿Estas dispuesta a comprometerte y subir capitulo cada que toque tu turno?:
Capitulo de tu autoria:
Comida favorita:
Esto es algo raro, pero se me ocurrio para ver que tan buena es tu ortografia, ¿Cual es la diferencia entre 'Ahí, Hay y Ay'?
Nada eso,si te eligo, despues por DM te preguntare cosas basicas:)

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Re: ¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

Mensaje por Invitado el Dom 02 Feb 2014, 12:40 pm

¡Yo quiero! ('___')/
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Re: ¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

Mensaje por Invitado el Dom 02 Feb 2014, 2:27 pm

CAPITULO DE MI AUTOTORIA
 
Cap:

 
Narra Rebeca:
 
Terminamos con toda la limpieza de la casa, no sin algunas complicaciones, pocos minutos antes de que Ale llegara. Luego, todas nos fuimos por nuestro lado. Marie y Elany al patio trasero, Mackenzie a la cocina, Des fue a dar un paseo y yo fui a la sala, prendí el televisor y pase los canales. En realidad no había nada interesante que ver, apague el TV y apoye mi cabeza en el respaldo del sofá. Mis parpados comenzaron a volverse pesados y cedí al sueño.
 
Des: ¡Chicas! – abrí los ojos de golpe y me levante bruscamente del sofá - ¡¿Dónde están?! ¡Vengan aquí!
 
Reb: Aj – me queje y forcé a mis piernas para que caminaran. Llegue al comedor donde todas estaban.
 
Elany: ¿Qué pasa, Des?
 
Des: estaba caminando por el vecindario y me encontré con Logan – dio un suspiro y se quedó embobada.
 
Mack: tierra llamando a Destiny - dijo pasando una de sus manos frente a su cara.
 
Marie: emmm… creo que eso no funciona – Des seguía en aquel trance con la mirada perdida.
 
Reb: tengo una idea – fui por una bocina y la soné justo en su oreja.
 
Des: ¡Auch! ¿Era necesario? – sacudió su cabeza y todas reímos por su reacción.
 
Elany: sí, sí que lo era… continúa.
 
Des: ¿en qué me quede?
 
Mack: en que te encontraste con Logan.
 
Des: eso, entonces me invito a una fiesta de la que dudo quieran perderse y que podía invitarlas ¿no es lindo? – en eso se escuchó que la puerta se abrió y Ale subió sin hacer el menor ruido, yo estaba frente a las escaleras así que pude verla, pero no preste mucha atención al igual que las demás.
 
Marie: ¿a qué hora es?
 
Des: son las dieciséis…como en tres horas – dijo mirando el reloj.
 
Elany: bueno, tenemos el tiempo justo.
 
Mack: nos vemos al rato – luego de eso todas salieron corriendo escaleras arriba excepto Des y yo.
 
Des: ¿no iras a prepararte?
 
Reb: tal vez mas tarde, solo necesito menos de treinta minutos en lugar de tres horas para arreglarme – dije divertida.
 
Des: no sé cómo le haces… ¿ya llego Ale?
 
Reb: la vi subir las escaleras, fue a ver a su ‘príncipe’ – dije haciendo comillas con mis dedos.
 
Des: muy bien, iré a avisarle, estoy segura de que no se resistirá a ir – dijo subiendo las escaleras.
 
Luego de eso, fui a la cocina por algo de cereal, subí las escaleras y me dirigí a mi guarida: mi estudio . Cerré la puerta con llave, vi el reloj, aún faltaban varias horas, encendí todo el equipo y me puse a trabajar en la canción que estaba trabajando. Hoy trabajaría con el piano así que escribí las partituras que necesitaría. Era el lugar en el que podía encerrarme todo el día. Relajarme. Hacer volar el tiempo. Al terminar, tome el piano que se encontraba en una esquina, entré al salón acústico y comencé. Hice un pequeño calentamiento y luego comenzó lo serio:http://manualidadesreciclables.com/wp-content/uploads/2013/02/asombrosos-estudios-de-grabacion-1.jpg . Aún no había escrito la letra pero eso era lo de menos para mí. Cuando termine, grabe y guarde todo. Mire el reloj, eran las diecinueve menos veinte, el tiempo había volado.http://www.youtube.com/watch?v=Df93osHBK80
 
Reb: debe ser una broma – dije mientras apagaba todo el equipo lo más rápido que podía. Quite la llave y salí corriendo a la velocidad de la luz - ¡PERMISO! – empuje a Mack que subía por las escaleras mientras yo bajaba.
 
Mack: ¡Oye! ¡Ten cuidado! – reclamó.
 
Reb: ¡a la próxima! - me deslice por el posa manos de las escaleras hacia abajo y corrí al baño a darme una ducha rápida. Pegue carrera a mi habitación y busque algo cómodo, nada formal ni llamativo. Elegí esto , unos jeans negros y botines grises. Me seque el cabello, lo peine con una cola alta y me puse un broche plateado. Me bañe en loción, me puse un poco de delineador, ya que no me gustaba mucho el maquillaje y baje al comedor. Al llegar, ninguna de las chicas había bajado.http://www.aquimoda.com/wp-content/uploads/2012/03/casu41.jpg
 
Reb: ¡Ja! Mujeres – susurre para mí misma ladeando la cabeza con una sonrisa. Camine hacia la sala, me senté en un sofá y espere a que bajaran. Escuche risas por las escaleras, camine lentamente y me coloqué en una pared en la que no me vieran para asustarlas.
 
Reb: ¡BU! – dije saltando frente a ellas.
 
Mack, Elany, Des&Marie: ¡AH! – algunas se abrazaron entre sí, la escena era tan graciosa que estalle en carcajadas.
 
Reb: ¡Deberían ver sus caras! – dije señalando a cada una de ellas.
 
Elany: ¿A sí? – coloco sus manos en su cintura.
 
Des: espera a que te atrapemos…
 
Mack: a ver si te sigues riendo – termino la oración de Des.
 
Marie: como dicen: el que ríe de último, ríe mejor – todas comenzaban a acercarse amenazantes mientras yo caminaba en reversa. No advertí y choque contra el bar de la cocina, palpe la mesa, sin dejar de verlas y sentí una bolsa de harina. La tome rápidamente.
 
Reb: no me hagan usarla – dije amenazándolas con el objeto.
 
Elany: no te atreverías – todas tenían los ojos bien abiertos.
 
Reb: ¿quieren ver? – les reté moviéndola de un lado a otro con una sonrisa malévola y una ceja levantada.
 
Mack: ¡aléjate!
 
Marie: ¡para ya! – ahora eran ellas las que iban en retroceso.
 
Reb: el que ríe de último, ríe mejor – ellas notaron que habían repetido lo que habían dicho y parecieron haberse arrepentido.
 
Ale: ¿Están listas? – dijo apareciendo de las escaleras.
 
Todas menos yo: ¡GRACIAS! – dijeron abrazándola.
 
Ale: ¿Qué les hiciste? – pregunto divertida.
 
Reb: nada, solo estábamos divirtiéndonos tanto – notaba algo rara a Ale pero no hice caso a ello.
 
Ale: bueno, ya es tarde hay que irnos – dijo saliendo dejándonos a las chicas y a mí solas.
 
Reb: esto no se queda aquí – dije con una sonrisa burlona. Ellas estaban congeladas - ¡vamos! Yo cierro la puerta – dicho esto salieron corriendo en fila – es tan divertido… nunca me aburro – dije para mí misma.
 
Caminamos unas cuadras hasta llegar a una casa… más bien una mansión. La gente entraba en grandes grupos. Chicas con grandes vestidos, demasiado exagerados en mi opinión, y chicos bastante apuestos.
 
Al entrar, cada quien se fue por su lado. Por mi parte, fui a la mesa de bocadillos. Podías encontrar todo lo que imaginases, desde malvaviscos hasta grandes fuentes de chocolate. Todo un paraíso. Por mi naturaleza hiperactiva, no debería tocar nada de esas cosas pero igual, no me importo. Comí todo lo que pude, cada vez sentía más energía que se apoderaba de mi cuerpo. Divise a las chicas en medio de la pista de baile y me dirigí a ellas con malvaviscos cubiertos de chocolate.
 
Reb: ¡¿ya vieron las golosinas?! – dije mostrándoselas.
 
Mack: ¿creen que sea buena idea dejarla sola? – susurro a Elany.
 
Marie: ahhh…
 
Reb: no se preocupen… ¡¿Qué podría salir mal?!... ¡oh! ¡Miren! ¡Les traje esto! ¡Tomen! – Elany, Mackenzie y Alejandra tomaron una. En eso Ale pareció fijar su atención en alguien al que suponía no quería ver.
 
Ale: tengo que irme – dijo un poco nerviosa.
 
Marie: esto acaba de empezar…
 
Ale: no me siento muy bien – noté que fingió pero no dije nada.
 
Mack: yo te acompaño – dicho esto, salieron de ahí.
 
Reb: ¡¿sabes dónde está Des?! – pregunte a Mar mirando hacia todos lados.
 
Marie: se fue con su Logan Lerman – las dos reímos ante el comentario.
 
Reb: ¡¿y Elany?!
 
Marie: no la he visto… búscala, tal vez la encuentras.
 
Reb: ¡Adiós!
 
Marie: ¡nos vemos luego! – siguió bailando con un grupo de chicos y chicas ya que la música era bastante movida.
 
Camine entre las personas buscando con la mirada a Elany. Y la encontré con la mirada fija en alguien para luego darse la vuelta bruscamente, se levantó de donde estaba y camino hacia la salida.
 
Reb: ¡Elany! ¡Espera! – dije tratando de seguirla, lo que fue caso perdido porque, al llegar a la salida, ella ya no estaba.
 
Suspiré, me di la vuelta, comí uno de los malvaviscos y camine hacia la mesa de bebidas. De repente, sentí unas manos cubriendo mis ojos. Coloque mis manos sobre las de esa persona.
 
Reb: emmm… ¿quitarías tus manos de mi cara?
 
Xxx: adivina quién soy – la voz se me hacía familiar, la había escuchado en mi infancia así que ahora era distinta pero conocida.
 
Reb: te me haces familiar pero a decir verdad… no estoy segura de quien eres – deje escapar una risa. Las manos destaparon mis ojos y me di vuelta para ver quién era - ¿Keynes? – él asintió con la cabeza - ¡Skandar! – dicho esto, lo abrace.
 
Hacía años que no lo veía. Habíamos sido amigos de pequeños, gracias a que nuestros padres se conocían. Tenía una hermana, Soumaya, mayor que nosotros por dos años, de la misma edad de mi hermano, que también habia sido parte de mis amistades. Había cambiado bastante desde la última vez que lo habia visto ¿Cómo no? Habían pasado casi 10 años. Dejamos de tener contacto luego de que nuestra familia se mudara y él se convirtiera en actor, con viajes de un lado a otro del mundo.
 
Skan: ¿Qué te habías echo? – yo lo solté.
 
Reb: andaba buscando golosinas… ¡¿quieres?! – dije mostrándole los dulces en mis manos.
 
Skan: el doctor me los prohibió – yo reí ante el comentario.
 
Reb: ¡Eres mayor de edad! ¿Dejas que un doctor te controle?
 
Skan: hiperactividad – me recordó – y si no me equivoco tú tampoco puedes.
 
Reb: ¡qué va! ¡No siempre lo hago! – dije tomando las gomitas que un mayordomo llevaba en una bandeja.
 
Skan: solo una…
 
Reb: ¡Dos!... no… ¡Cinco! – dije ofreciéndole las gomitas.
 
Skan: ok, cinco – tomo un puñado, de más de cinco y se las metió en la boca.
 
Reb: ¿y?
 
Skan: nada mal – dijo con la boca llena a lo que hice un pequeño mohín.
 
Reb: ¡éxito! – dije levantando el pulgar.
 
Skan: ¿quieres algo de tomar?
 
Reb: Iba por un jugo de naranja…
 
Skan: entonces, espera, ya vuelvo – me senté en una mesa, tratando de calmarme. Todos se estaban divirtiendo - ¿Qué estarán haciendo las chicas? – dije para mí misma. La música sonaba cada vez más fuerte y, en ese momento, todos se encontraban haciendo un Harlem Shake. Yo reía al ver como las personas se movía… ¡se veían ridículas! ¡Pero ya que!
 
Skan: aquí está el jugo para la señorita – dijo poniendo el vaso en frente de mi – y el Martini para el caballero – antes de que tomara un sorbo se la quite - ¡Oye!
 
Reb: nada de alcohol, saca el lado más horrible del más noble caballero – dije tirando la bebida en una planta.
 
Skan: en tu caso sería el azúcar…
 
Reb: en el tuyo también – él me saco la lengua, yo solo rodé los ojos.
 
Skan: que te parece si intercambiamos números, así nos mantenemos en contacto y nos reunimos algún día… digo, si quieres…
 
Reb: ¡genial! A sí te presento de paso a unas amigas – los dos sacamos nuestros celulares y reímos al darnos cuenta de que teníamos el mismo aparato, el IPhone4 negro azulado. Intercambiamos números y miramos a los demás en la pista.
 
Skan: ¿quieres bailar? – pregunto luego de estar en silencio un rato.
 
Reb: ¡Nah! Nunca ese tipo de música – dije mientras veía como chicos y chicas hacían movimientos atrevidos, demasiado asquerosos y vulgares para mí.
 
Skan: aja… - dijo mientras se quedaba con cara de tonto al ver un grupo de chicas bailando.
 
Reb: ¡ve tú! Seguro y te diviertes – dije divertida.
 
Skan: como mande, capitán – dijo saliendo disparado de la silla perdiéndose en el mar de gente.
 
Me estaba muriendo del aburrimiento por lo que decidí levantarme. Fui por más jugo de naranja y camine hacia el patio trasero.
 
Había un solo obstáculo: la pista de baile. Llevaba el vaso con jugo de naranja en las manos, tratando de no mojar a nadie. Llegue a un punto en el que no tenía escapatoria, estaba rodeada de personas. Coloque el vaso de jugo sobre mi cabeza tratando de no dejar caer ninguna gota.
 
No tengo idea de cómo me deslicé entre aquella masa de gente pero lo hice. Cuando ya veía la gloriosa salida, justo en ese mismo momento, una pareja que se encontraba en una escena romántica, más parecía que se comían a besos apasionadamente mientras caminaban, como si no hubiese un mañana, paso empujándome bruscamente. En el momento del choque, el vaso se me resbalo acto que llevo a que cayera encima de ellos haciendo que se separarán bruscamente.
 
Chica: ¡AH! – uno de los gritos más desagradables de mi vida.
 
Reb: como lo siento – dije mientras levantaba el vaso del suelo.
 
Chica: ¿crees que con un lo siento vas a pagar este vestido?
 
Chico: amor, no fue…
 
Chica: ¡Louis, calla! – le ordeno - ¿Cuánto crees que costara la lavandería?
 
Reb: ¿tan especial es tu preciado vestido? – dije fingiendo interés.
 
Chica: déjame decirte que no es nada más ni nada menos que un Original Clásico de Chanel.
 
Louis: cariño, cálmate, no creo que haya sido su inten…
 
Chica: ¡Deja de interrumpir!
 
Skan: ¿____, que sucede? – dijo poniéndose a mi lado.
 
Chica: Awww… tu novio viene a salvarte – dijo burlona.
 
Skan: no soy su novio…
 
Chica: shhh – dijo poniendo un dedo sobre la boca del pelinegro – no digas nada, cariño – dijo con una mirada picara.
 
Louis: Ely, estoy aquí – parece que se habia dado cuenta de la actitud de su novia.
 
Chica: claro… ¿sabes quién soy? – dijo dirigiéndose a mí?
 
Reb: no quiero proble…
 
Chica: ¡¿Sabes quién soy?! – dijo elevando la voz.
 
Skan: Ravenscroft hay que irnos – dijo mirando serio a la chica.
 
Chica: espera… ¿tú eres Ravenscroft Pierce? – yo asentí con la cabeza - ¡Oh! Disculpa por todo… ¡Un gusto!… Eleonor Calder – dijo tomando mi mano – y él… Louis, firme y paso al frente – ordeno como si el chico fuese su esclavo – él es la razón de mi sonrisa – dijo entrelazando sus brazos. El chico, al igual que nosotros, fingió sonreír.
 
Reb: Eleonor, Louis, un gusto – dije mirándolos a los dos. Mire a Skan quien miraba a todos lados como si nada – Skan – dije dándole con el codo.
 
Skan: ¡Auch! – dijo sobándose – también es un gusto – dijo fulminándome con la mirada.
 
Ele: bueno, disfruten de la fiesta, tengo una idea… Amor, démosles un recorrido por el lugar…
 
Reb: sería fantástico pero… me siento cansada – dije bostezando y frotándome los ojos.
 
Skan: yo… eh… yo…
 
Ele: entonces tu vendrás con nosotros… - dijo soltando a Louis y tomando a Skan por el brazo. Cuando se habían alejado un poco, el pelinegro se volteó, y logre leer sus labios que decían: ‘Me las pagaras’. Yo solté una risa y ladeé la cabeza.
 
Louis: lamento que tuviésemos que conocernos en esta situación - deje de reír y posé mi mira en el chico.
 
Reb: descuida, lo lamento por ti – sabía a lo que me refería.
 
Louis: ya sabes, terminas acostumbrándote – dijo poniendo las manos en los bolsillos de su pantalón y bajando la mirada.
 
Reb: te admiro – respondí divertida.
 
Louis: déjame presentarme, soy Louis, Louis Tomlinson – dijo ofreciéndome su mano.
 
Reb: un gusto, soy Rebeca, Rebeca Ravenscroft – dije dándole la mano – bueno, tengo que irme, no quiero encontrarme con ‘mi final’ – dije buscando a Skandar con la mirada – y tu deberías ir a vigilar a tu novia.
 
Louis: buen punto – dijo mirando el suelo – espero podamos volver a hablar – levanto la mirada sonriente, eran unos ojos bastante lindos si los miras directamente.
 
Reb: igual yo – dije devolviéndole la sonrisa – bueno, hasta luego – dije sacudiendo mi mano en forma de despedida.
 
Busqué con la mirada a Marie. El mar de personas no se había separado ni dispersado en ningún momento. No la encontré, por lo que supuse que ya se había ido.
 
Salí del lugar y tuve la suerte de que un taxi pasara por allí a esas horas de la noche. Lo paré y me llevó a casa. Pagué, entré, me di un baño con agua tibia, subí las escaleras a mi habitación y mientras caminaba por los pasillos escuche gemidos de la habitación de Destiny.
 
Me acerque lentamente para echar un vistazo, ya que la puerta estaba abierta, y me topé con algo que no hubiese querido ver: ella y su Logan Lerman en media faena.
 
Seguí con mi camino a paso acelerado, con un pequeño trauma gracias a la escena, sin hacer el menor ruido posible hasta llegar a mi habitación. Me puse la pijama y logre conciliar un sueño placentero rápidamente.
 
 
Comida favorita: Subways! :3
Chico: Tommo *-*


Última edición por Becka el Lun 03 Feb 2014, 6:08 pm, editado 1 vez
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Re: ¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

Mensaje por Marmota el Lun 03 Feb 2014, 10:40 am

Holas Daiana, ¿Te puedo decir Dai?
Pues, yo igual hace mucho tiempo quiero estar en una nove colectiva pero me da flojera. Incluso estoy en una pero esta pegada :c
Yo te podría ayudar, aunque no soy tan experta. 

Respuestas preguntas preguntosas de Dai: 

Respuestas |No al plagio|:

¿Estás dispuesta a comprometerte y subir capítulo cada vez que toque tu turno?: Sep, soy una mujer con pocos compromisos. Aparte me comprometo en comentar en cada capítulo. 
Capítulo de tu autoría: 
Capítulo:
Capítulo 1
 Con mis 18 años, mi llegada a Londres fue algo caótica a pesar de que habló inglés. Todo empezó en la mañana al quedarme dormida ya que la maldita alarma no sonó y casi pierdo mi vuelo, me toco sentarme al lado de un viejo baboso, durmió todo el viaje mientras le corría la baba y para fortuna mía -¿se nota el sarcasmo?-  él muy descarado se quería apoyar en mí, asqueada tuve que sacarlo de ahí para que se apoyara en la ventana, pero con lo asqueada que estaba, sin que yo quiera, su cabeza se golpeó un poco fuerte, al parecer, ya que al despertarse un lindo chichón se asomaba en su cabeza.
Después de estar 12 horas de viaje llegamos a mi destino, Londres. El viejo se despertó con dolor de cabeza ya que la pidió una aspirina a la azafata, no era mi intención que se golpeará pero no se iba a quedar todo el viaje babeándome. En el aeropuerto no encontraba una de mis maletas y tuve que estar 5 horas esperando que llegue un tal “George” para que me la pasara porque según seguridad llevaba un artefacto peligroso, al fin y al cabo era solo las llaves del departamento. Se disculparon y me devolvieron mi maleta. Salí a la calle para tomar un taxi, mientras esperaba un taxi que iba a gran velocidad derramo todo el agua que se encontraba en una poza a escasos metros míos, finalmente logré tomar un taxi que me llevaría a mi apartamento. Ahí vivía Laura una señora de unos 50 años aproximadamente, mañana se iría a vivir a un campo al sur de Londres junto con su marido, el cual ya se encontraba allá.  
Cuando el taxi llego, le pague y me baje para mi mala suerte estaba lloviendo y no encontraba las llaves,  con eso termine de mojarme, ya mojada totalmente encontré las llaves y me encontré a la señora Laura sentada esperándome la conté la causa de mi retraso y me comprendió, me mostro la habitación que me habían preparado para la noche y se despidió.
Ese fue el peor día que he tenido en Londres y eso que es solo el primero.
---
Me desperté con los rayos del sol que pasaban por mi ventana ya se cumplía un año a mi caótica llegada a Londres, ahora ya tengo 19 años los cuales pase sola con unos vecinos ruidosos. Tengo un empleo en Lauren’s, un restaurante ubicado en el centro de Londres, soy ayudante de cocina y mesera. Mayormente soy ayudante de cocina pero cuando hago doble turno me convierto en mesera.
En 6 bellos meses empiezo la universidad, estudiaré gastronomía. Me hubiera gustado estudiar en Francia pero el dinero no me alcanzo para llegar allá y ahora no puedo empezar después de todo el esfuerzo que tuve que hacer para poder llegar a este punto.
Llegando a Lauren’s  me encontré a Tyler mi único amigo hasta ahora en Londres, irá conmigo a la universidad con la única diferencia que será su segundo año, si no fuera por el aun no tendría esperanzas de empezar la universidad.
-¡Hola! – dijo mi amigo alegremente, algo muy común en el-
-Hola- le respondí sin ganas, ayer mis vecinos tuvieron una hermosa fiesta y no dejaron dormir a nadie, incluyéndome-   
-¿A qué viene ese humor, ‘amigui’?- así me llamaba él, ya que es homosexual. No tengo nada en contra de eso, es divertido y sobre todo cuando vamos en la calle  y le empieza a mirar el trasero a otros hombres, tengo que aguantar la risa para que no se den cuenta-
-Vecinos, ta ta ta- dije refiriéndome al sonido de la cama al chocar con la pared- he he he- dije levantando los brazos, simulando fiesta- y  ah ah ah- simulando gemidos de anoche-  tiene mi humor así.
- Los guapotes que viven al lado tuyo, hicieron fiesta y no me invitaron-  exclamo como si fuera el fin del mundo -o peor tu no me avisaste- ahora me miraba con el ceño fruncido, se cómo solucionar esto.
-Hay Tyler, cuando salgamos te acompaño al centro comercial y vemos hombres de verdad, no como mis vecinos- levante las cejas, sabía que no iba a rechazar al menos que tenga una cita hoy.   
-Lo siento querida, hoy no quizás mañana- mencionó terminando de ponerse el delantal.
-¿Quién es tu cita esta vez?, lo tenías bien oculto-  
- Lo que pasa que hay visitas hoy- dijo soltando un suspiro-  asdfasda ha reservado el local para toda la tarde- menciono saltando de la emoción prácticamente-  
A “asdfasda”  creo que se refiere a su banda favorita,  siempre habla de ellos cuando vamos al centro comercial y ve una revista. Su tono de teléfono es una canción de ellos, una que dice algo con Young, nunca le he tomado mucha atención. Hablando de la banda nunca me supe su nombre y hoy creo que lo aprenderé, más de la mitad de las meseras más Tyler es su fan y van a estar vueltas locas toda la tarde.
-Así que esa banda tuya ¿va a venir?- le pregunté para ver si hipótesis era correcta-
-Exacto, babe- dijo más alegre que niño en navidad.
-¿A quién asignaron para atenderlos?-
-En verdad no lo sé ni siquiera me lo había preguntado, voy donde Maura y en el descanso te cuento el chisme- dijo dándome un beso en la mejilla y dirigiéndose donde se juntan todas los meseros para empezar el día, detrás del mostrador, al lado de la puerta de la cocina.
Yo me encaminaba a la cocina lista para empezar el día, cuando me encuentro con Joseph el chef al cuál ayudo en la cocina. Me mencionó el plato del día y empezamos con nuestro trabajo normalmente.      
Por el momento ha sido un día normal, 10 miserables minutos más para el descanso, pareciera que no avanzara, cada vez falta menos. Y por fin llega Maura, la jefa de meseras y la más chismosa del lugar a avisarnos que la ha disminuido  la clientela y que podemos ir al descanso, a mí junto con Tyler nos toca el primer descanso, lo espero, dejamos nuestro uniforme y vamos a un café que se encuentra a unas cuadras del lugar. 
-Y dime, ¿Quién va a atender a la banda?-
-Pues lo dirá Maura en cuanto ellos lleguen, pero excluyo a la mitad de las chicas y a mí nos dijo que desde las 5 nos podemos ir y no se la razón- dijo triste y decepcionado,  no me aguante y me empecé a reír, mientras Tyler me miraba con confusión yo reía y reía estaba llegando al punto donde duele el estómago y lagrimean los ojos cuando llegamos al café, la gente me miraba raro y Tyler hacia que no me conocía y bueno yo, seguía riendo.  Nos sentamos en la misma mesa de todos los días y nos atendió Charlie un mesero del lugar que nos conoce, creo que igual es gay y el con Tyler se atraen pero ninguno de los dos lo reconoce. Me calme y Charlie nos atendió.
-¿Lo mismo de siempre chicos?- preguntó amablemente viendo fijamente a Tyler
Iba a responder que sí cuando me acorde que iban a ir la banda, esa que le gusta a Tyler y me arrepentí, sabía que tenía que estar preparada y que si comía mucho una desgracia podía ocurrir y no me quería arriesgar.  –Hoy solo café, Charlie- Tyler con Charlie me miraban raro siempre almuerzo normal –No quiero que una desgracia pase, por la banda- aclaré. No debí mencionar ya que Charlie igual es su fan y se puso a hablar con Tyler mientras yo escuchaba.        
Después de que se dieran cuenta que el jefe de Charlie lo miraba con el ceño fruncido terminaron  su conversación y trajo nuestra orden, mi lindo café y el almuerzo de Tyler que consistía básicamente en papas fritas y una hamburguesa, era lo que todos los días comía y aun así no engorda, a veces me da envidia, pero en fin. 
Comida favorita: Las ensaladas, no por ser superficial ni nada, me encantan las verduras y juntas saben mejor  :bossassbitch:  
¿Cuál es la diferencia entre Ahí, Hay, Ay? 
Ahí: Señala lugar. Ejemplo: -Ahí fue donde me tropecé ayer- dijo señalando el lugar con su dedo. 
Hay: Viene del verbo haber, significa cantidad. Ejemplo  -Hay 5 huevos, ¿Cuántos necesitabas?-. 
Ay: Exclamación. Ejemplo: ¡Ay, ¿Era necesario alcohol?, solo fue un raspón-.
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Re: ¿Hacemos una novela colectiva? |De One Direction|

Mensaje por Sunny Bunny el Lun 03 Feb 2014, 10:59 am

¡Hola linda!
Me llamo Emily, pero puedes decirme Sunny Bunny.
Participaré por Hazza.

My food favorite:
Tengo una gran variedad de comida favorita, y no puedo empezar a escribirla porque nunca terminaría. Pero solo te diré que estoy obsesionada con la comida China, o más bien, con toda la comida Asiática.

Love in the underworld- capítulo 1:
—¡Skyler! ¡Corre, carajo!—gritaba mi mejor amigo, Dylan.—¡Mierda!—grita, cuando unos horribles mutos lo alcanzan y le agarran el cuello.
No sé qué tanto tiempo estuve gritando con el pañuelo en mi boca, pero ahora ya no tengo voz. Me era imposible no recordar ese maldito día, en el cual, mi mejor amigo murió decapitado enfrente de mí. Desde ese día, me he levantado gritando; ¡Dylan, corre! Todo había pasado tan rápido, el solo me dijo que corriera, pero yo estaba tan aturdida que no podía entender todo lo que me decía. Entonces, en lugar de ayudarlo para defenderse de esas bestias, me quedé quieta, parada en mi lugar, tratando de recuperar la respiración. Y cuando reaccioné, ya era muy tarde.
Nunca me había sentido tan vulnerable, tan sensible. La muerte de mi mejor amigo me hiso darme cuenta de que, yo estaba dando los pasos equivocados, y que, la vida no era para nada fácil. Desde ese día, me convertí en la cabeza de nuestras dos familias, ese día, también perdí a mi padre, pero nunca lo quise tanto como para llorar por él. Mi madre, cayó en una depresión tan grande que cada vez que la veías no sabías si gritar del susto o ayudarle. 
Me había vuelto mucho más fría que una roca en pleno invierno, sin saber que eso hería a toda mi familia. Ahora, era cuando más me necesitaban, pero más necesitaba yo hacer esto. Me encontraba en el vagón de un lujoso tren, en camino a Thunderville, para reunirme con el Señor Oscuro. Nuestro plan era unir a doce chicos y chicas, los cuales, fueran los más importantes e independientes de su mundo. Yo no era importante, pero tal vez era la persona más independiente de todo el mundo de los vampiros, y eso era bueno para mí.
 
No conocía a nadie más que a mí misma en ese lugar, y al parecer, todos era mucho más letales que yo y todo mi mundo, lo cual, por una extraña razón, en lugar de aterrarme, me sacó una pequeña sonrisa, por saber que, yo no necesitaba ser tan grande como ellos y era mejor.
En todo el viaje, me la pasé mirando por la ventana polarizada del vagón, mientras toda la vegetación aturdía mis sentidos. Creía que, una parte de Dylan se había metido a mi cuerpo, desde su muerte, muchas cosas de las cuales él disfrutaba, me habían aturdido con su belleza, y el bosque verde era la principal atracción de él.
No sé qué tanto tiempo estuve mirando por la ventana, pero ahora un chico me está informando que hemos llegado a mí destino.
—Oh, gracias—respondo aún aturdida.
El chico de ojos azules me hace un ademán con la mano derecha, que consiste en hacer una forma en ola, y según Dylan, en el mundo de las hadas oscuras eso significa; Sígame, por favor. Eso es muy interesante para cualquiera, y cómo casi todos saben, las hadas oscuras son los seres menos habladores e cariñosos de todo el universo.
Inmediatamente, me levanto del sillón de terciopelo y el chico empieza a caminar, lo único que puedo hacer es seguirlo, hasta darme cuenta de que el mundo de las hadas oscuras es mucho más extraño que esas máquinas gigantes que hacen los humanos. 
Casas con formas tan extrañas que te mareaban con tan solo verlas, unas con chimeneas  que lanzaban burbujas y otras que liberaban una extraña y asquerosa sustancia verde. Había una casa que, tenía la forma de la cabeza de un payazo, pero mucho más espeluznante, en especial por la puerta que tenía forma de boca, y cuando entrabas, o te tragaban o te tiraban y unas manos te empujaban. Había una que, parecía ser normal, hasta que me di cuenta de que cambiaba de colores, pero eran fluorescentes, así que todos esos focos me dañaban la vista.
Cuando me dediqué a mirar mejor, me di cuenta de que todas tenían algo que ver con payazos, y cruzando un río que era mitad verde asqueroso como el de aquella chimenea, había una corriente de leche y helado, con trozos de galleta gigantes, y es cuando me di cuenta de que, después de ese río, había todo un barrio de helados, dulces, galletas, caramelos, gomitas, palomitas de maíz, pasteles y más dulces inimaginables. 
La siguiente colonia, era de comida chatarra, pizzas, hamburguesas, refrescos, nachos, queso, todas esas cosas que afectaban a tu salud.
Había otra, que al parecer, era un cementerio, árboles marchitos, casas cuya madera parecía quemada y vieja, pantanos con una sustancia verde que apestaba peor que la sangre de un gorila muerto, lápidas, lápidas y más lápidas.
Había una, a la cual, creo que nunca me atrevería a entrar, la cual estaba llena de lava ardiente, piedras las cuales pisabas lo más probable es que cayeras al interior de un volcán falsamente subterráneo, dragones que lanzaban lava a cualquiera, y las personas tenían en los ojos algo que parecía ser una llama, en lugar de una pupila.
Por poco y salgo corriendo cuando el chico de ojos azules me agarró por el brazo y me condujo hacia la colonia de lava. Quería correr, llorar, vomitar, hacer de todo con tal de no entrar a ese horrible lugar, y cabe mencionar que, si tocaba la más mínima parte de una llama, moriré quemada al instante.
Pero, entonces, sucedió algo inesperado, de la nada apareció un río al lado de toda la lava, y se congeló, montañas de hielo empezaron a salir de este, y cuando me di cuenta, era otra colonia, una colonia de hielo. La gente tenía un tatuaje blanco con brillo o plateado con destellos de diamante al lado del ojo derecho, y tenía la forma de un copo de nieve. Todos vestían con ropas extrañas, cubiertos por telas y más telas plateadas, azules y blancas.
El chico de ojos azules, se voltea y se va por el barrio de los payasos. Me quedo parada en mi lugar, sin saber que hacer o al menos, dónde ir.  Siento que me halan el brazo, miro rápidamente y me doy cuenta que era uno de los guardias de la colonia de hielo. El camina a paso firme por delante de mí, y no me queda más remedio que seguirlo.  
Mientras camino en lo que parecía ser una pista de hielo, me doy cuenta de que mis zapatos se han cambiado como por arte de magia, en lugar de llevar mis botas de cuero especiales para correr sin ningún riesgo, tengo unos botines que aparentan ser delgados, pero son tan pesados como un bloque entero de cemento. Me veo obligada a apresurar mi paso cuando siento unos pequeños jaloneos en mis pies, y cada vez que camino más rápido, me doy cuenta de que los jaloneos desaparecen.
Pasamos por casas y tiendas que, para ser sincera, eran extrañas, gigantes y hermosas a la vez. Mi vista se posó en lo que parecía ser un show, muchas personas estaban alrededor de un señor de mayor edad, mientras tocaba el piano y un perro que tenía apariencia de lobo aullaba. Estaba tan anonada con la imagen, que apenas pude creer lo que estaba frente de mí.
Era gigante.
Hermoso.
Precioso.
Era el castillo de hielo.
Siempre había escuchado a personas hablando sobre él, pero nunca me di cuenta de que era mucho más hermoso de lo que todos decían.
Me apresuré y justo cuando iba a preguntarle al guardia que estaba detrás de mí cómo se abría la puerta, automáticamente se abrió. 
Ahí fue cuando, me di cuenta de que era mucho más hermoso por dentro que por fuera. 
Sillones de hielo con tapices de terciopelo para que la gente se pudiera sentar en ellos inundaban el lugar. Cuadros que contaban la historia del castillo con imágenes. Escaleras lujosas de nieve y hielo. Una fuente que tiraba cristales de hielo y agua fría estaba en el centro del gran salón. En un espacio apartado, había una pequeña puerta de cristal, en la cual se podía observar una flor con diamantes en el centro, y otra que parecía ser de hielo, con cristales formando púas alrededor.  Según mi madre, una de ellas representaba a la princesa y la otra al príncipe de este lugar, como regalo de la madre naturaleza. 
Un señor con apariencia de la realeza baja por la gran escalera de hielo, está cubierto con una tela blanca con apariencia de peluche, y me dan ganas de frotarme la cara en el suave acolchado de la tela.
—Hola, Skyler—dice, y me sorprende que sepa mi nombre—.  Te he estado esperando, siéntete como en casa, en un momento iremos a la sala presidencial, para que conozcas a los nuevos Capitanes de los Guerranos.
Lo miro confundida durante unos segundos. ¿Por qué no vamos ahora?, Aunque mi respuesta aparece casi instantáneamente, de la nada, toda mi ropa cambia, tengo uno de esos abrigos lanudos suaves, un pantalón blanco que parece tener calentadores, y mis botines se convierten en unos zapatos con un curioso metal por debajo de ellos.
De la nada, empiezo a deslizarme por todo el salón, sin poder controlarme yo misma. Me doy cuenta de que, los zapatos están controlados con esos objetos raros a los cuales llaman; Avances tecnológicos. Debo de admitir que, en mi mundo si se dan ese tipo de cosas, pero nunca en mi vida me había interesado tanto como para acercarme y preguntar sobre qué se trataban esas máquinas tan extrañas.
No supe cuándo ni cómo pero, estábamos en el tercer piso del castillo, en una sala gigante, donde estaban nueve chicos y chicas con la misma ropa que yo. 
Si anteriormente me sentía feliz y a gusto con el puesto que yo ocupaba, eso se había descartado completamente de mi memoria. Todos tenían un aspecto letal. Había una chica, la cual, parecía tener unos ojos de serpiente. Un chico que, parecía normal hasta que te dabas cuenta de sus garras. El olor a licántropo casi me hace toser. Una chica de tez morena me sonríe hipócrita, disfrutando de mi reacción, me dan ganas de agarrarla del cuello y estrellar su cara contra el frío y duro hielo en forma de piso, pero ciento una corriente eléctrica y suelto un grito ahogado. 
—Emily, tranquila, deja de hacer eso—dice una voz ronca, y sus palabras surgen efecto, pues ha disminuido considerablemente, pues ya no siento tantos choques—. Vale, no te enojes, pero sabes que no podemos matar a nadie hasta que ya no haya otra opción.
Cuando viro la cabeza, los veo.
Los príncipes de hielo. Los dioses del mundo. La chica, que se parece llamar Emily, me mira con odio y rencor, mientras su hermano le dice cosas a gritos, pero nadie parece escuchar nada, o eso me dicen sus miradas de confusión.
—¡Cállate!, ¡Tú no sabes nada!—le escupe enojada—. ¡Por culpa de ella murieron nuestros padres! ¡Y ahora se cree muy importante como para herir a un licántropo! Este es mí reino, y aquí se hace lo que yo diga, una cosa más, y yo misma la mataré frente a toda su estúpida familia. 
De un momento a otro, el chico está sobre la chica, mientras le agarra la muñeca y el cuello, y ella empieza a ponerse morada. Ella empieza a patalear, y se le dibujan unos tatuajes con forma de dragón de color plateado en los brazos. Él le mira sorprendido, y le agarra de las piernas con la intensión de levantarla.
Entonces, la chica estira su brazo, y le zampa un pedazo de hielo en el estómago.
—¡Para que pienses bien antes de actuar como pendejo!—le grita, y sube por las escaleras—. Oh, ¡se me olvidaba! ¡Tú no piensas! Debí de haberlo recordado.
El chico, se levanta y me doy cuenta de que lo que parecía ser sangre saliendo de su abdomen, es azul y de inmediato se le quita.
Noto que sube las escaleras con una expresión de tristeza, pero aun así se le nota enojado.
Se escuchan gritos, pero aun así no entiendo lo que dicen. Suenan más bien como sollozos ahogados, y por un momento me dan ganas de subir y ver lo que está pasando.
Entra el señor anterior, con una expresión bastante calmada en comparación de todos nosotros, y por su mirada, me doy cuenta de que eso ha pasado varias, tal vez muchas, veces.
—¡Bravo!—exclama, sonriente—. A juzgar por sus caras, me he dado cuenta de que ya han conocido a los hermanos Styles. Qué bien. Solo les contaré un pequeño secreto, nunca en su vida enojen o le hagan un comentario a Emily, porque no quieren saber cómo reaccionaría su es así con su hermano.
Es extraño, por un momento, tiene una pisca de sarcasmo en su voz, pero luego me doy cuenta de que habla muy enserio.
La tarde pasa tan rápido que casi se me hace imposible. Nos han sacado a mí y a los otros sujetos letales máquinas para matar (qué, por cierto, llamaré SLMPM) a conocer el mundo de las Hadas Oscuras. 
Ahora, estamos reunidos para la cena, claro que los príncipes están conversando entre ellos en un lugar privado sobre algunas cosas que tienen que evitar, de lo contrario, a la primera persona que muera por los poderes de Emily sería yo. 
Salen por una escalera que antes no existía y se sientan sin decir nada, pero a juzgar por sus caras, ni uno de los dos está contento.
—Bueno…—habla por fin el chico—. Sé que no todos se saben nuestros nombres, así que se los diré; Mi hermana, es Emily Styles, princesa del inframundo y las artes macabras. Yo soy Harry Styles; príncipe de los mundos y las artes oscuras. De seguro se preguntarán exactamente que hacen aquí, y eso se lo dejaré a Emily.
—Bien—la voz de Emily me sorprende, no se escucha tan dura y fría como en la mañana, es como una brisa fresca combinada con una acogedora hoguera—. Están aquí por la simple razón de que los humanos quieren acabar con nosotros. Hemos diseñado un plan; y solo ustedes tienen lo necesario para poder realizarlo.
Nos explica que, los humanos han tenido comunicación con gente del inframundo, lo que ha hecho que nos descubran. Creen que somos una amenaza para ellos, así que han diseñado armas para destruirnos. Nos dice que somos los únicos que hemos salido del inframundo al menos una vez en la vida, o hemos soñado cómo es realmente estar ahí. Así que por eso nos han elegido. 
Se me hace raro que ella no esté intentando cortarme el cuello o algo parecido, pero me va bien de cierta forma que no lo haya intentado.
Cenamos un banquete con todo tipo de comida, la cual estaba remodelada genéticamente. Yo como vampira, me debo de alimentar de sangre, pero le han hecho algo raro a la comida y ahora todo podemos tener una alimentación humana.
Ahora que podía ver a los príncipes sin el riesgo de que se maten, me doy cuenta de que son casi completamente diferentes. El chico estaba bronceado al sol, y la chica era tan pálida que su piel era casi traslúcida. El chico tenía el cabello castaño oscuro con rulos, la chica tenía el cabello tan rubio que parecía plateado, y su cabello era lacio con rizos en la punta, y según me contaron, eso se debía a que mientras más rizado estuviera, menos tiempo tendremos para salvarnos.
En este mismo momento me encuentro en lo que llaman; “Campo de Batalla”, para entrenarnos. Todos tienen una agilidad, y la mía es la velocidad a pie. Me refiero a pie porque, en sí, los más veloces son Harry y Emily, pues pueden volar.
Un chico, el cual se hace llamar Jase, es el mejor haciendo trampas. La chica licántropo, que ahora me odia, es la mejor olfateando a los enemigos. En fin, todos nos complementamos entre sí.
En este preciso momento, nos han indicado que nos sentemos, pues Emily va a hacer una cosa que, al parecer, es letal para cualquiera.
Me quedo mirando a la nada, viendo como las aves y los peces del río revolotean por doquier, siendo libres; lo que yo quiero ser.
Siento un escalofrío, y seguido de eso, ciento un temblor, vuelo por los aires, y aterrizo enganchada a la copa de un pino. No sé lo que ha pasado, pero miro y veo a todos reunidos parándose del suelo, Emily está en frente de lo que era una piedra lisa gigante, la cual ahora está partida exactamente por la mitad. El señor que me recibió en el castillo, que resultó llamarse Romulous, le aplaude y la felicita. No es ahí hasta que me doy cuenta de que ella me ha hecho volar por los aires.
No me puedo controlar, y en una milésima de segundo estoy agarrándola del cuello mientras le hago una llave, y cuando siento que se está muriendo, me agarra de una pierna y me la congela, seguido de esto, no puedo mover nada más que mi boca, mis ojos y mi cuello. Siento espasmos horribles por todo mi cuerpo, me está electrocutando. Se suelta, y me da una  cachetada, que juro por mi madre que me ha roto el cuello. Me patea y caigo de rodillas bajo ella, sus ojos expresan una rabia extrema, ahora están ardiendo como cuando quemas petróleo, y veo que saca un cuchillo. Su hermano  la agarra por detrás y la deja inconsciente, pero ella me da una patada en la cabeza y pierdo la consciencia. 
—¡No debiste de hacer eso, casi la matas!—grita una voz, pero yo solo escucho susurros.
 
—¡Deja de defenderla! ¡Estoy segura de que si yo hubiera muerto tu estuvieras celebrando junto a esa perra!—le gritan de vuelta, y estoy segura de que hablan de mí.
Todo se siente lejano, y me siento en una especie de pausa. Solo puedo pensar, no puedo oír, ni moverme, ni hablar.
Trato de gritar,  pero se me hace imposible. Estoy atrapada en un muro irrompible. Quiero correr, lo que sea con tal de ya no estar en este horrible lugar. Trato de calmarme, pero no puedo. Siento mis manos sudadas, y un peso horrible en la espalda. Abro los ojos, pero solo veo oscuridad, horrible y fría oscuridad. 
Alguien se está burlando de mí, pero no sé quién, ni cómo. Viro mi cabeza, y la veo. Soy yo, mi reflejo está en el aire frío y húmedo. Me sonríe burlonamente, y yo quiero llorar. Mueve su dedo índice, con lo que parece ser un burlesco; “No”. 
Y es cuando, me doy cuenta de que, todo ha sido un juego. Estoy en una clínica fría, mientras voces siguen discutiendo. Estoy conectada a cables. 
Me doy cuenta de algo que siempre dijo Dylan; estoy muerta.

Diferencias en la ortografía:
No sé como explicarlo al 100%, pero traté de hacerlo con todo el esfuerzo de mi cerebro extranjero.
Ahí: Se refiere a señalar, o a explicar donde se encuentra un objeto  o una persona.
Hay: Es como la cantidad, cuando cuentas y restas, siempre o a veces, dices: Hay ____ de ____
Ay: Cuando exclamas o reprochas algo, puede ser desde el sentido de ofenderse hasta morirse de la risa.
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